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María Rebeca Tricas Puyalto


Mujer comprometida por su pueblo: activa, dinámica, concienciada y luchadora. Todo un ejemplo de mujer capaz de articular una intensa actividad asociativa, cultural, artística y conseguir revitalizar la vida de un pueblo que lucha contra la despoblación. Una mujer más de nuestros pueblos, una mujer más y a la vez única, imprescindible para sacar adelante iniciativas titánicas por el bien y el futuro de su pueblo.

Maria Tricas

Mari Tricas

            Mari nació un 15 de abril de 1950 en Huesca y aunque vivió en Peralta de Alcofea, su vida ha transcurrido ligada a San Lorenzo del Flumen. Antes, por un tiempo, vivió en Sodeto, donde contrajo matrimonio. Pero en Sodeto, el joven matrimonio no tuvo suerte, pues no les tocó ni casa ni lote y se vieron obligados a mudarse a San Lorenzo del Flumen. En 1970 consiguieron una casa y un lote en el nuevo pueblo de colonización monegrino. Lamentablemente, el lote era de renuncio y arrastraba una pilma, unas deudas de semillas a la que tuvieron que hacer frente.

            El pueblo de San Lorenzo del Flumen se fundó en 1963 y se construyó en dos fases: la primera fase en 1963 y la segunda en 1968. En la primera casa, los cinco primeros meses los pasaron sin luz, debido a que el transformador se quedó insuficiente para llevar la luz a todas las casas. El lote fue de unas 12 hectáreas y además se complementaba con un huerto y una vaca preñada de la que tenían que devolver una novilla preñada. Compraron una vaca que tuvieron que pagar en tres años y unos años más tarde, por 1971, a un tratante le compraron 2 vacas más.

            Las tierras las tuvieron por la partida de la Mallata, por las Ventas de Ballerías, una huerta vieja pero con una tierra buenísima. Su marido fue tractorista de colonización y siempre trabajó de tractorista y de albañil. Con el tiempo compraron 26 hectáreas que pusieron en regadío. Al principio se puso mucha remolacha, alfalfa, cebada y maíz, pero luego, en san Lorenzo del Flumen, se plantó mucho pimiento. Desde entonces, en San Lorenzo del Flumen se celebran unas jornadas culturales sobre el pimiento y el arroz, pues el cultivo del arroz fue la única solución para muchas tierras salitrosas.

            Mari siempre sintió un interés especial por un terreno singular, un campo con un bello y característico tozal monegrino, propiedad del marques de la Venta de Ballerías. Sin dudarlo trató de adquirirlo, a lo que le marques respondió “que si alguna vez lo vendía, Mari sería la primera”. Al final, el marques cumplió su promesa y el tozal pasó a manos de Mari, quien trabajó su tierra, bordeando el pequeño y gran tozal con numerosos frutales, de oliveras, almendreras y viña.

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Mari con el logo de Ganadería El Tozal.

            Mari pronto comenzó con las vacas, empezó con dos vacas y al año siguiente sumó otras dos más. Después continúo quedándose con las novillas que las vacas parían, mientras vendía los novillos. Al principio inseminaba las vacas en la parada, la casa donde tenían al macho semental, y después, Mari adquirió un buen novillo semental para su ganadería. Fue pionera con la genética, inseminado sus vacas y creando una ganadería selecta de gran valor. Criaba de la raza “frisona” y su ganadería no pudo llamarse de otra manera: “Ganadería el Tozal”. Llegó a contar hasta con 50 vacas, las soltaba por el corral y montó una de las primeras salas de ordeño por estas tierras. Tuvo las vacas prácticamente desde 1971 a 1998 y fue en 1975 cuando adquirió la sala de ordeño: “mucha gente la venía a ver ya que era la única por la zona”. Antes de la sala de ordeño simplemente tenía dos ordeñadoras sencillas de la época.  Cuando se quitó las vacas en 1998, por la vaca Marisa le daban un millón de pesetas, pero Mari prefirió vender todas las vacas juntas a un ganadero de Asturias, por 170.000 pesetas cada una. Mari siempre ha estado dada de alta, a la seguridad social, como agricultora y ganadera.

“Si quieres beber algo natural, bebe leche de la ganadería el Tozal”

            Mari fue a vender a muchos pueblos la leche, se compró un Mehari y con el iba a todas partes, hasta cargaba las pacas en el Mehari. Las pacas y el alfal de los campos era para mantener la vaquería. En el coche cargaba los cantaros y se desplazaba por los pueblos, en Huesca vendía hasta 300 litros de leche. En 1992 Mari vendía en Huesca la leche en una lechería que ella misma montó en la calle Ramón J. Sender. Para llevar la leche se vio obligada a instalar un tanque refrigerador en el Mehari, pero la tienda apenas duró seis meses. Principalmente, la leche se vendía a la RAM de Grañen, donde la vendían la mayoría de ganaderos y ganaderas de vacas de leche, y a la Letosa de Alcolea. En los últimos tiempos, la leche se tuvo que vender a la cooperativa Copla de Pedrola.

            Su vida social y comprometida con el pueblo resulta igualmente intensa. En octubre de 1984 fundaron la asociación de Amas de casa de San Lorenzo del Flumen, cuando desapareció la Sección Femenina. Fue la primera asociación de ese tipo en Los Monegros y la quinta en la provincia de Huesca. Mari ocupó la presidencia de la asociación los primeros años y retomó la presidencia en 1996, cuando comenzaron con el proyecto de levantar una ermita en la localidad. Para tal fin constituyeron la cofradía y con diferentes actividades y la ayuda de vecinos y vecinas lograron financiar y construir una esplendida ermita. Dedicada a Santa Agueda representando a las mujeres, a San Lorenzo en representación del pueblo y a San Isidro en honor al campo. La ermita fue inaugurada en 2005 y su interior alberga un magnifico retablo de cerámica que ellas mismas realizaron. Un trabajo artesanal que les apasionó y que no dudaron de continuar, creando la Asociación Cultural Flumen Monegros de Cerámica Artesana. La ermita la complementaron con la realización de un vía crucis de diferentes cerámicas.

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            Con la asociación cerámica han acudido a diferentes ferias y mercadillos medievales, llevando como bandera su lugar, San Lorenzo del Flumen. Para el cincuenta aniversario del pueblo elaboraron un impresionante mural cerámico compuesto por unas 220 baldosas.

            Las asociaciones han dinamizado la vida del pueblo, un motor social vital y muy activo que ha ido generando una amplia variedad de cursos, jornadas culturales, café tertulias, charlas, fiestas… Desde el 2011 la nueva Asociación de Vecinos  ha puesto en marcha la encomiable iniciativa de crear una residencia de mayores y un centro de día para el pueblo, una Casa-Hogar que con trabajo y tesón seguro que conseguirán.

            El empeño, el esfuerzo y el trabajo, son cualidades muy necesarias para ir sacando adelante nuestros pueblos y nuestras familias. El valor humano es fundamental y en Mari es desbordante, sorprendiendo con su pasión y su sentimiento, su forma de ver la vida que plasma en versos dando forma a su reciente poemario “Poemas de una Colona”. Su amor por esta tierra queda marcado a fuego en sus poemas, al aire, al cielo, a la niebla, al sol, a su gente… a los sentimientos de una colona, por ser colona pues “Colonos los llamaban/ pero nada les importaba:/ ya tenían bastante/ con salir adelante”.

Poemario Mari

            Y adelante ha salido su poemario, por una buena causa, para contribuir con la Casa Hogar. Un esfuerzo valiente, de una gran mujer que no deja de sorprendernos. Poemas escritos en 1987 que florecen en este 2017 como flores en primavera, aquellas flores: “como el amor/ te dan una alegre sensación,/ están hechas un primor/ que te llega al corazón”. Una mujer más, como todas, indispensable.

               Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas  gracias Mari por abrirme las puertas de tu casa, todo un placer.

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AURORA PIQUERAS CISUELO


 Una vida dedicada a los demás, a su casa y a su familia, una vida de trabajo y esfuerzo, de dedicación y lucha. Un rostro entrañable que Alberto Lasheras nos relata descubriendo la vida de Aurora Piqueras Cisuelo; transmitiendo el respeto y cariño que Aurora se ha labrado en los secos y áridos monegros, entre Alcubierre y San Juan del Flumen.

Aurora

Aurora Piqueras

      Nació el 2 de junio de 1924, en Alcubierre. Era la novena de diez hermanos: Emilia, Modesta, Juana, Félix, Eusebio, Pilar, Paco, María, Aurora y Luis. Iban creciendo en el pueblo, colaborando en las tareas que sus padres les encomendaban y ayudándose unos a otros.

      Sus padres, María y Félix, trabajaban sin descanso dedicados a la venta ambulante por los pueblos para poder vivir honradamente. Cuando su madre no le podía dar el pecho, lo recibía de Cándida Suñén, que había tenido una hija tan sólo un mes antes. María se ponía en las plazas, en su puesto de mercado, y gritaba con energía y mucha gracia: ¡Naranjas como bombas!” Luego cuando vendían su mercancía regresaban a su casa, con su carro tirado por alguna yegua que habían renovado en el mercado de ganado.

        En 1930 la sequía se acentúa y las ventas se redujeron; malos tiempos se avecinaban. María y Félix deciden irse a Barcelona, allí habría trabajo para los dos. Las tres hijas mayores ya habían emigrado antes y encontrado trabajo. La mayor, en casa de los dueños de una fábrica de harinas, la Harinera de La Asunción, donde empezó Félix a trabajar nada más llegar para sacar adelante a su familia. María vendía helados en la playa de San Adrián del Besós, barrio en el que se instalaron. Félix murió de repente al año de llegar a Barcelona, dejando viuda, nueve huérfanos y a María embarazada.

     Todos se trasladaron a una casita del barrio obrero de Las Corts. Los chicos, adolescentes, trabajaban en el carbón, en la harinera y de botones en un banco. Eran tiempos convulsos de fuertes luchas sindicales con una gran implantación de la CNT y del anarquismo en Barcelona. Aurora cuenta que su hermano Félix era amigo de José Gavín Casaus (Alcubierre 1914-zaragoza 1935 “Otro Gavin de Alcubierre”, Desdemonegros), que a veces le permitió pasar la noche y dormir en su casa de la Colonia Castell, en Las Corts, escondiéndose de la búsqueda de la policía, si bien siempre le decía que “marchase al amanecer, cuanto antes, para no comprometer a su familia”.

     Las chicas, unas se casaron y otras trabajaban. Los tres pequeños (una de ellos Aurora), por mediación de los dueños de la harinera, fueron acogidos en un colegio de protección de la infancia en Pueblo Nuevo, en la calle Batrás. Para ello, la hermana mayor medió para que el dueño de la casa en la que servía ayudase a que admitieran a sus hermanos pequeños en dicho colegio de huérfanos, ya que les habían notificado que no accederían por ser aragoneses. Este señor, se tomó interés y notificó al colegio que si no admitía a los tres hermanos, retiraría su aportación anual a dicha institución. Un coche grande y negro los recogió y Aurora recuerda cómo su madre lloraba porque su economía no le permitía criarlos. Las niñas con las monjas y el chico con los curas. Al hermano, con ocho años, no le gustaba que le obligasen a ir a misa ni que le hiciesen rezar, las veía por una valla del patio y las llamaba por su nombre: “ ¡Marieta, Auroreta,  si os pegan decídmelo a mí! “.  Aurora lo aprendió todo en catalán, y a los siete años la eligieron para leerle unos versos a Lluis Compayns, en una exposición en Barcelona.

    Fue una experiencia dura e inolvidable que les permitió recibir una educación, alimento y disciplina. Salieron con un oficio aprendido: María se hizo modista y Paco tornero mecánico, lo que le permitió más adelante montar un taller con su hermano Eusebio.

       Aurora contaba tan sólo nueve años, cuando su hermana mayor le pidió a su madre que la sacara del colegio, para ayudarle con dos niños pequeños que tenía. La madre accedió y Aurora cuidó de los pequeños, siendo uno de sus cometidos recorrer un kilómetro de ida y otro de vuelta, tres veces al día, con la niña en los brazos que era un bebé y el hermanito de la mano, para que la niña tomara el pecho, ya que la hermana de Aurora tenía  una tienda de comestibles, al frente de la cual trabajaba.

      Aurora vivía con su hermana y su cuñado cuando estalló la guerra en 1936. Conoció el horror, la tristeza, los muertos, las carreras a los refugios en los que se escondían, el silbido de las bombas y el impacto sobre los edificios. Una noche tembló su cama, se agrietó la pared de su habitación y mirando por la ventana vio una bomba clavada en el suelo que no explotó. Pasarían muchos años y ese silbido aterrador le venía a la mente cada vez que alguien cerca de ella comenzaba a silbar.Tres de sus hermanos varones fueron al frente, a la guerra, da igual el bando en el que lucharon, el que les llamó más desde sus ideales de juventud o decidieron las circunstancias. Cuenta Aurora que en la Batalla del Ebro, estaban sus hermanos en diferente bando y Paco le comentó años más tarde: “¡Cómo iba a disparar si mis hermanos estaban en frente y podía darles!”. Al acabar la guerra, sus hermanos vuelven a Barcelona con algunas heridas, procedentes de campos de concentración pero, al fin vivos.

    Contaba Aurora quince años cuando una hermana mayor, Emilia, que vivía en Alcubierre y había perdido una hija de meses, enfermó. Aurora fue a cuidar a su hermana y ayudarla a superar la muerte de su hija. Se lo pidieron y ella obedeció. Tomó el tren y acompañada de una vecina  regresó al pueblo en el que nació. Emilia pidió a su madre que le enviara a su hermano pequeño Luis, para llenar el vacío creado por la muerte de su hija. Así, Luis fue el consuelo de Emilia, al que crió como si fuese su propio hijo.

        En Alcubierre, ayudó mucho a su hermana y su cuñado en la tienda que regentaban. Trabajó con ellos en el campo, con los animales, con unas mulas que tirando de un carro los llevaban a Zaragoza cada semana a buscar género que luego vendían en el pueblo.

       Cumplió 26 años cuando un amigo de la familia le presentó a Pedro Lalana Royo. Con él se casó y recuerda que el coche que llevaba al novio a la boda, pinchó y ella le esperaba escuchando las campanas de la iglesia que ya daban el tercer toque cuando Pedro llegó. Tras un viaje de novios por Zaragoza y Barcelona, a los cinco días, regresó a Monegros a otra casa, a otro pueblo, con otra familia. En Sariñena, vivió unos años y allí nacieron sus cinco hijos; cuatro chicas y un chico. Pedro quería tener un niño para que le ayudara en el campo y continuara  las tareas. Cuando éste nació, le gastó una broma a su marido y puso al recién nacido desnudo en la cama, diciéndole que había sido otra niña. La sorpresa y alegría del padre fue mayúscula al ver que había llegado su deseado varón.

      La vida le deparaba un nuevo destino; habían solicitado en San juan del Flúmen, nuevo pueblo de colonización, una casa y un lote de veinte hectáreas de tierra, a pagar en veinte años y, se lo concedieron. Les llegó una carta comunicándoles que debían vivir allí. Aurora contaba cuarenta y tres años y con su esposo cargó el remolque con sus enseres, sus hijos, un tractor recién comprado, a plazos, y se lanzaron a una aventura, con ilusión hacia un nuevo e incierto futuro.

      Fueron años muy duros, sin muchos medios. Los hijos ayudaban en todo lo que podían. Nueva escuela, tienda, médico, cura y nuevos amigos. Los vecinos se ayudaban y colaboraban  en un proyecto increíble que transformó aquellas casas en acogedoras viviendas y los lotes en fértiles tierras, creando potentes vínculos de amistad entre los nuevos habitantes de San Juan.

      En junio de 1992, su marido sufrió un  fuerte derrame cerebral. Tras siete meses hospitalizado volvió a casa con hemiplejia en el lado izquierdo de su cuerpo. Toda la familia se volcó en atenderlo durante doce años, afrontando con fuerza y cariño la dura situación.

      Hoy vive tranquila, sufrió un ictus en el 2012 del que se recuperó de una forma asombrosa. Con 93 años cumplidos, disfruta de la compañía de sus hijos, nietos y biznietos a los que adora, y a los que sigue transmitiendo amor, valentía, optimismo e ilusión. Siempre ha sido una mujer positiva, alegre y conserva su sonrisa de siempre con la que nos recibe cada vez que la acompañamos.

Con todo afecto y cariño.

Alberto Lasheras Taira

 

      Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias Alberto Lasheras por un relato tan emotivo, escrito desde el corazón, con cariño y respeto.

 

La laguna de Sariñena


La laguna de Sariñena es un oasis en Los Monegros, un entorno natural que atrae a numerosas aves, un hábitat de gran biodiversidad y gran riqueza natural. Es una enseña de Sariñena que en el 2001 fue declarada Zona Especial de Protección para las Aves y que cuenta con un centro de interpretación de imprescindible y más que recomendable visita. La laguna de Sariñena es un espacio natural para disfrutar y aprender que no os podéis perder.   

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La laguna de Sariñena

            De origen endorreico, la laguna de Sariñena en sus orígenes respondía a una laguna lacustre salina del tipo de las saladas de Bujaraloz. Una cuenca abastecida del agua de lluvia en un clima árido de escasas precipitaciones y con alta evaporación en verano, lo que provocaba la acumulación de sales en el agua y en los terrenos contiguos. La laguna presentaba una vegetación esteparia, halófila y gipsófila que caracterizaba la flora del antiguo humedal. Entonces su tamaño era mucho más reducido, entorno a las cien hectáreas, e incluso el camino real a Zaragoza atravesaba por el centro de la actual laguna. En su cara sur se encontraba el muladar de Sariñena.

            La llegada del regadío en los setenta transformó sustancialmente la fisonomía e idiosincrasia de la primitiva laguna. La entrada de sobrantes de riegos elevó su nivel y la laguna perdió su carácter salino. Sus orillas se llenaron de vegetación, mayoritariamente de carrizo y aneas, y aunque quedaron algunas pequeñas playas, que aprovechaban aves limícolas, actualmente su totalidad se encuentra recubierta de vegetación. La laguna ocupa una superficie de 206 hectáreas y abarca un perímetro de 8 Km. Regulada por un canal de desagüe, su profundidad varía desde los 50 cm, en la zona sur, hasta los 2,35 m. en la zona norte. En su entorno aún podemos encontrar un paraje árido y seco, con vegetación del pasado estepario dominado por el albardín con zonas de aliaga y fenazo en transición al tomillar. En los reductos suelos salinos aparece la sosa, el salicor y las saudedas.  Y espectaculares son las numerosas tamariceras que salpican el entorno de la laguna. En aquellos paramos secos es donde podemos encontrar al aguilucho cenizo, al milano real, el gavilán, la águila calzada, el cernícalo, el halcón peregrino,..

Laguna sariñena

            Con la entrada de agua dulce llegaron los peces y las aves acuáticas, una abundante fauna ornítica y una gran presencia de aves migratorias que llevó, en 1995, a su declaración como Refugio de Fauna Silvestre y en el 2001 como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). La laguna se transformó en un hábitat idóneo para el descanso de las aves migratorias y a la vez para muchas aves sedentarias.

 

La Laguna de Sariñena constituye el lugar de destino para cerca de 12000 aves que invernan en ella. Cumple una función importante como zona de descanso y alimentación para más de 100000 aves que la incluyen en su ruta migratoria, cifra que se incrementa considerablemente en los años de sequía en los que mientras otras lagunas como Gallocanta pueden llegar a secarse la de Sariñena gracias al aporte de los sobrantes de los riegos mantiene un nivel constante. 

www.sarinena.es

            Las principales especies de aves que podemos encontrar son el aguilucho lagunero, el ánsar común, el ánade real, el avefría, la cerceta común, el cormorán, la garcilla bueyera, la gaviota reidora y el somormujo lavanco. Reseñable es la presencia del avetoro, especie catalogada en peligro de extinción, que en esta laguna encuentra su principal punto de nidificación en Aragón, concentrándose el 10 % de toda la población de la península ibérica.

             Las aves constituyen el grupo más representativo de la fauna de “La Laguna” y su entorno. Su función como área de invernada, de descanso o de anidación de diferentes especies junto con su carácter permanente confieren a la Laguna de Sariñena un papel destacado en el conjunto de los humedales españoles. En los últimos 15 años se han observado más de 200 especies de aves, muchas de las cuales han constituido citas nuevas para Aragón y están consideradas como raras en la península ibérica.

Entre otras podemos citar: somormujo lavanco, cormorán grande, avetoro, garcilla bueyera, garza real, garza imperial, garceta grande, tarro canelo, tarro blanco, espátula ánsar común, cerceta común, ánade real, ánade rabudo, pato cuchara, pato colorado, porrón común, aguilucho lagunero, águila pescadora, cigueñela, gaviota reidora…. 

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            Actualmente la laguna de Sariñena se enfrenta a una nueva adaptación por la actividad antrópica, fundamentalmente agrícola en esta zona. La modernización de regadíos a riego por aspersión no genera sobrantes que desemboquen en la laguna, por lo que las aguas no mantienen la renovación constante a la que estaba acostumbrada y nuevos procesos deparan al futuro de la laguna.

            Un lugar para disfrutar, para pasear en un ambiente natural privilegiado que ha de saber adaptarse y afrontar los retos futuros. Una conservación fruto de una lucha ecologista, concienciada por preservar los valores naturales contra quienes pretendían su desecación. Hoy en día es una seña de identidad indisociable a Sariñena, muestra de orgullo e identidad que atrae a numerosos visitantes y dinamiza el territorio. La laguna de Sariñena: todo un oasis en Los monegros.

 

 

Pilar Escanero Anoro


Los recuerdos de Pilar  nos trasladan a nuestro pasado más reciente, con una nostalgia a tiempos difíciles  que no dejan de perder una tierna añoranza a un pasado de penurias pero de fuertes valores humanos, de familiaridad, de amistad y de solidaridad.

 

Pilar Escanero Rostro

Pilar Escanero Anoro.

            Pilar nació en abril de 1925 en la población monegrina de Lanaja. De familia de albañiles, nunca les faltó trabajo en la construcción. De los seis hermanos, todos  pudieron ir a la escuela y forjarse una profesión.

            En Los Monegros el agua siempre ha sido un bien escaso y Pilar recuerda el trabajo que costaba ir a recoger el agua de las balsas para llenar los aljibes y tinajas de la casa. Recogían el agua en invierno, cuando llovía, el agua estaba más limpia y además no había bichos; pues a veces había cucos en el agua y tenían que colarla con un paño. Antes, cada gota tenía un gran esfuerzo detrás: “Hubo años malísimos, cuando las balsas se secaban y el agua la tenían que traer en tanquetas. Cuesta entender la escasez cuando ahora, con tan sólo abrir el grifo, podemos disponer de toda el agua que queremos”.

            En Lanaja cada casa contaba con su olivar y elaboraban su propio aceite, con el aceite usado hacían el jabón para lavar. El padre de Pilar tallaba piedras de arenisca para lavar la ropa. También, cada casa tenía un pequeño ganado de cabras y por las mañanas, al toque de la esquila, el cabrero las reunía y las llevaba a pastar: “era muy gracioso ver salir de cada casa las cabras”.

            Eran tiempos de escaseces que se solventaban con la solidaridad y el apoyo entre vecinos. El caso de la familia de Pilar es muy especial, prácticamente unieron su casa con la familia vecina formando una misma casa. La vecina se había quedado viuda y se ayudaban de una manera tan intensa que siempre estaban conviviendo entre las dos casas, hasta el punto que el padre de Pilar acabó abriendo un paso en la pared entre las dos casas. En general, en todos los pueblos los vecinos de la misma calle mantenían unos lazos fuertes que a veces superaban los familiares.

            Había una tienda “Casa Benito”, su madre iba con un gran capazo y compraba verduras, hortalizas, legumbres… Y con la llegada del buen tiempo, tenían la sana costumbre de juntarse todas las noches para tomar la fresca, un acto social muy en desuso con la llegada de la televisión. Antes de la guerra había mucho movimiento en Lanaja, venían muchos trabajadores del canal y se alojaban en las fondas. La sierra estaba llena de vida, con sus campos de secano y sus aldeas, donde el aprovechamiento de leñas fue muy importante para la localidad. Muchas familias trabajaron como jornaleros o sirviendo para casa Bastaras.

            Pilar fue a la escuela antes y después de la guerra del 36. Recuerda con gran cariño a sus maestras Angelita y Victorina. La antigua escuela estaba en los bajos del antiguo ayuntamiento y después de la guerra se construyeron las actuales escuelas; las construyó el padre de Pilar. Durante la guerra se paró la escuela por los continuos bombardeos, especialmente, Pilar recuerda unos tres o cuatro bombardeos muy fuertes en Lanaja: “A mucha gente no les dio tiempo a refugiarse”. Se refugiaban en las cuevas de debajo de la zona del castillo, bodegas que se usaban para el vino. También mucha gente se refugiaba en la sierra.

            Tras la guerra, Pilar aprendió con las monjas a coser, iban de quince a veinte mujeres. Les pagaban para que les enseñasen y las monjas ayudaban a muchas familias. El convento estaba al lado de la iglesia. Luego Pilar trabajó como costurera, como modista. Una hermana bordaba, otra cosía y otra fue peluquera, todas aprendieron un oficio y así se ganaron la vida. Muchas le pagaban con lo que podían, muchas familias pasaban hambre y tenían muy poco. Algunas le pagaban con un almud de trigo o con leña, otras ni siquiera podían pagarle. En la postguerra los mandamases de Lanaja les quitaron dos cerdos y varios pollos, su madre salió a pedirles que no les quitaran los tocinos, tenía seis hijos que alimentar. Con la llegada del canal, algunas mujeres iban a lavar allí, Pilar iba con dos pozales y la piedra de lavar. También se llevaban la comida, pues había buen trecho hasta el canal.

            Pilar participó con “Nuestra Casa”, una iniciativa que albergó el museo etnográfico de Lanaja, un bar social, el hogar del jubilado y donde se hacían multitud de actividades como el bingo. Son muchos los recuerdos, las vivencias acumuladas. Pilar goza de una excelentísima memoria que nos han trasladado a tiempos llenos de familiaridad y solidaridad, lazos que tejían la vida social de nuestros pueblos.

            Gracias Pilar por compartir parte de tus recuerdos.

   Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias a Pilar Esteban Escanero.

 

 

Entrevista a José María Paraled Campos. Historiador, periodista y sariñenense.


 

La personalidad de José María y la de Lucifer no tienen nada en común pero, sin embargo, hay un día al año en que ambas convergen armónicamente durante unas horas. Lo enigmático del caso es que, en este corto pero intenso lapso de tiempo, se compenetran a las mil maravillas. Debe ser por aquello de que los polos opuesto se atraen, o también pudiera ser porque, después de tantos años compartiendo tablas, el roce ha hecho el cariño.

En resumen, que bien sea por una u otra razón, creo que este caso debería estudiarlo en profundidad la sociología por si pudiera ser usado como ejemplo por aquellos utópicos que idearon aquella filosofía de inicios del siglo XXI llamada “alianza de civilizaciones”.

Dejémonos de elucubraciones y convengamos que ambos son dos triunfadores. Uno arrastrando pecadores hacia las tinieblas y otro iluminando en Aragón TV el campo aragonés.

La entrevista que van a leer a continuación ha disociado o entrelazado las preguntas, según le ha convenido al firmante.

                                          

Josemaria Paraled

José María Paraled. Pregonero fiestas patronales, Sariñena 2016.

 Por M.A. Corvinos Portella:

-¿Cómo explica esa simbiosis, esa aparente similitud y, al mismo tiempo, ese antagonismo entre usted y su otro yo?

      Las personas tenemos muchas potencialidades y en la medida de nuestras ganas, de nuestros complejos, de lo que aprendemos… hay que fomentarlas. Es curioso, que a lo largo del tiempo, no nos dejamos de sorprender a nosotros mismos.

-No es que no me fíe, pero… ¿qué pone en su DNI?

     Mi nombre y unos apellidos que delatan mi lugar de nacimiento.

-¿De Sariñena o del Averno?

     Según mi DNI de Sariñena. Pero la mañana del dos de septiembre la mutación que sufro le hace dudar, al menos, al “angelillo”.

-¿Me gustaría saber cuántos siglos lleva usted subiendo desde el infierno el día 2 de septiembre para martirizar al pobrecito ángel?

     Parece sorprendente, pero precisamente este año cumplo 20 años como demonio. A ver si este aniversario lo puedo celebrar con una victoria, ¡que ya toca!.

-¿Por qué llama angelillo a su contrincante?, ¿es desprecio o intimidación?

      Yo creo que denota la picardía de Lucifer. Cuando comencé a hacer el papel tenía 18 años y pensaba que no podía competir con el miedo y el respeto que imponían los demonios que yo había conocido de niño y que me habían precedido. Así que adopté este rol más divertido, con el que además el ángel (que no olvidemos es un niño) se puede sentir más a gusto.

-Dado que la gente del infierno no es de fiar, ¿quién nos asegura que usted viene a Sariñena sólo por cumplir con la tradición y que no tiene un plan B?

      El plan B forma parte de la tradición. Las fiestas siempre son un buen momento para transgredir y agitar a las personas que formamos la sociedad. Cuando actúas y rompes tus propias normas enriqueces tus puntos de vista sobre muchos aspectos de la vida.

-Dejémonos ya de cosas infernales y cuéntenos a qué se dedica en la Tierra.

Pues de alguna forma también me dedico a actuar, pero esta vez ante miles de espectadores y en vez de en directo para sus televisores. Presento y dirijo el programa Tempero en Aragón TV desde hace once años. Para ser televisión, toda una vida.

-El poder mediático de la televisión es innegable. ¿Su programa Tempero está pensado para influenciar, educar o informar a los televidentes?

     A mi particularmente me gusta potenciar el perfil comunicativo. El objetivo fundamental de Tempero es explicar al público cómo se trabaja en el campo aragonés. Es una buena manera de informar y formar. La educación, en este caso, es un valor que se transmite más con la imagen que transmites que con el sentido literal de las palabras.

-¿Por cierto, por qué le puso “Tempero” al programa ?

     El nombre se lo puso un directivo de Aragón TV y siempre me ha parecido una magnífica decisión. Denota tradición, apego a la tierra, cierta esperanza en el futuro… Es una palabra que identifica a las tres provincias y esto para un formato con vocación territorial es importante.

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José María Paraled de diablo.

-Ahora dos preguntas nada diabólicas:

¿Se le ha subido a la cabeza la popularidad?

    Para mí lo importante es preparar un buen programa cada semana. Sinceramente me considero más redactor de contenidos que actor delante de una cámara.

¿Cuál es su secreto para manifestar esa seguridad delante de las cámaras?.

     Parece un tópico, pero manifestarte como tú eres es el mejor de los consejos que me han podido dar… es la consabida naturalidad. A partir de ahí, uno tiene que pensar que lo importante es que lo que cuentas llegue al espectador: ese es el objetivo fundamental. Para ello existen unas herramientas comunicativas que las tienes que utilizar de la mejor manera que sepas. Como todo en la vida, hay que trabajarlas.

-Por favor, cuéntenos su currículo académico y profesional partiendo desde donde usted quiera hasta su llegada a la televisión aragonesa..

      Pues a nivel formativo soy hijo del Colegio Público ‘La Laguna’ y del Instituto ‘Monegros-Gaspar Lax’ de Sariñena. Con 23 años me licencié en Historia por la Universidad de Zaragoza y muy pronto comencé como corresponsal de Heraldo de Aragón para la comarca de Monegros. Al mismo tiempo llevé el área de marketing de la Cooperativa de Monegros y en 2.006 entre en la productora ‘Zeta Audiovisual’ para trabajar en distintos formatos televisivos. El que me ha ocupado más dedicación y cariño es ‘Tempero’, lo que me ha permitido especializarme en el mundo agrario. A partir de ahí, he trabajado para Aragón Radio, redacto suplementos agrícolas en El Periódico de Aragón, escribí un libro sobre la historia de la cooperativa de Monegros, he dirigido documentales, he presentado todo tipo de eventos, conferencias, mesas redondas sobre el sector primario. Además ‘Tempero’ ha recibido numerosos premios a nivel autonómico y nacional. El haberme especializado en este tipo de información me ha permitido trabajar con mucha comodidad.

-Con tamaña preparación académica que atesora y poder mediático que se le aprecia, ¿no se siente acomplejado perdiendo año tras año su batallita con un minúsculo angelillo que no le llega ni a la altura de una pezuña?.

     Todo lo contrario. Me siento muy a gusto, puedo actuar y desarrollar una faceta distinta de mi persona, que me resulta muy divertida. Para mí siempre ha sido muy importante representar en mi pueblo al dance y entretener a mis vecinos el día de San Antolín. Si te soy sincero estoy mucho más nervioso ese día, que cuando me tengo que plantarme delante de las cámaras de televisión. Para mí actuar en las fiestas de Sariñena es un reto y una responsabilidad con mi gente, con el dance, con la tradición…

-Volviendo a los mundos tenebrosos, el atuendo demoníaco con el que asusta a los niños, ¿quién se lo ha diseñado?

Lo más llamativo es la capa del diablo. El diseño se realizó a partir de un modelo anterior, que era el tradicional del dance y que había preparado un tío abuelo mío que trabajaba como modista en Zaragoza.

-Imagino que viniendo de donde viene, con los calores que dan esos ropajes y los rigores solares que se soportan en la plaza del Salvador estará usted encantado, …vamos que se sentirá como en casa.

     De hecho, desde mi casa puedo vigilar toda la actuación de los danzantes. Fue una buena decisión devolver las actuaciones a la Plaza de la Iglesia. Es el escenario tradicional y el que da sentido al dance, a los dichos, a la pastorada y al diálogo de moros y cristianos.

-Volvamos de nuevo a la realidad. Me comentaba que aquí en la Tierra es el director, presentador y guionista de un programa de gran éxito (lo de éxito lo digo yo y no falto a la verdad) de Aragón Televisión, nos gustaría saber cómo realiza uno de esos espacios televisivos sabatinos a los que titula Tempero. Me refiero a número de personas que trabajan en él, horas, viajes, dificultades, alegrías, guiones, alguna anécdota etc… En fin, lo que usted considere oportuno.

     Somos un equipo de diez personas, entre redactores, cámaras, editores… El Aragón rural es un territorio muy amplio y cubrir semanalmente la información agraria nos exige completar muchos kilómetros a lo largo del año. En cualquier caso viajar y conocer lugares y personas es el mejor regalo que nos deja Tempero. La redacción de los guiones es desde del principio del programa una de las cuestiones a la que más atención hemos prestado y es un auténtico reto personal. Hay que informar, pero también divulgar y entretener ya que con las palabras debemos captar la atención de los espectadores y no vale lo que contaste hace siete días, hay que tratar de mejorar cada semana. Es algo que te exige el espectador.

-Hablando de guiones…, el diálogo que se lleva cada año con el ángel cuando hace de su Perversa Majestad, ¿ ha variado algo a través de los siglos o permanece tal cual fue creado? me refiero si deja algo a la improvisación o está encorsetado por la tradición.

      Si te soy sincero desde que empecé a hacer el papel de demonio siempre he metido alguna palabra, expresión… con el fin de hacerlo más ágil, actual y divertido. Se entiende que el diablo alguna licencia puede y debe tener.

-Cuando le vemos los sábados hacia las tres de la tarde en Aragón Televisión, maneja usted un saber estar, una expresividad, una espontaneidad y un dominio de la comunicación muy precisos, ¿lo ha aprendido en alguna academia especializada o simplemente le sale tal cual?

     Gracias por esta opinión. Existen técnicas de comunicación que puedes aprender, pero sí que pienso que para transmitir, antes te tienes que informar y estar bien formado. La educación previa, el bagaje cultural que tú aportas, es fundamental. Siempre he pensado que para hablar tienes que tener algo que contar: premisa que en televisión, por desgracia, no siempre se cumple.

-Por favor, cuéntenos brevemente cómo se estructura el programa Tempero y algún secreto que se pueda contar.

     Este año hemos renovado el formato y vamos a seguir profundizando en los programas temáticos. Pensamos que es una buena fórmula para explicar con tranquilidad y sosiego muchos temas, huyendo de las prisas que suelen acompañar a los medios de comunicación. Pienso que la información reposada es una demanda de la sociedad. Hay que escapar del ruido y ser más honesto con los espectadores, algo que a largo plazo ofrece continuidad y buenos resultados.

-Me pregunto: ¿Cómo es posible que lleve tantos años sin cansar a los televidentes, no utilizará sus malas artes para tener esos envidiables 13´5 % de share de televidencia?

    Creo que la mejor forma de fidelizar a la audiencia es presentando un producto trabajado, lleno de información y que aporte algo al espectador. Parecen premisas fáciles, pero cumplirlas semanalmente en mi opinión no es nada sencillo. La regularidad en la calidad y en los contenidos es una de las claves del éxito

-Últimamente ya lo vemos anunciando en la tele, ¿ qué va a ser lo próximo?

     Lo cierto que es que este mundillo nunca sabes cuál va a ser tu próximo proyecto. Muchas veces piensas que te va a salir una oportunidad y nunca aparece. Y al revés. Lo que menos habías imaginado es lo que acabas haciendo.

-Y su futuro con ese angelillo, ¿cómo lo ve?

    En el pregón de las fiestas de 2016 ya anuncié que tengo planes de victoria sobre el Ángel y sus secuaces. Este año que se cumple el 20 Aniversario de Paraled como demonio espero poder cumplirlos.

-Donde se encuentra más a gusto en su trabajo: viajando para tomar exteriores, entrevistando, presentando, etc. o frente al ordenador montando los programas y escribiendo guiones. Si nos explica por qué es así se lo agradeceríamos.

      Por encima de todo, me considero redactor de contenidos. Sin duda ese es mi fuerte. Escribir me permite pensar, imaginar, reflexionar, construir relatos: elaborar guiones para televisión es un oficio muy bonito. Acudir a las grabaciones o salir delante de las cámaras es un trabajo complementario que sirve para escenificar las ideas que imaginas delante del ordenador.

-La penúltima…, ¿qué le pasó por la cabeza cuando una comisión de fiestas tan poco transgresora como la de Sariñena, le encargó a todo un Príncipe de las Tinieblas el pregón de fiestas 2016?

     Todo un honor. Cuando la gente de Sariñena se enteraba que iba a ser el pregonero me preguntaban si era por mi condición televisiva o por la diabólica. La verdad es que la comisión de fiestas tendría sus razones, pero yo decidí unir amabas facetas en un pregón que intenté tuviera un tono festivo.

Recuerdo que fue un pregón lleno de fuerza con el que consiguió que la plaza le escuchara entusiasmada, se divirtiera y que aplaudiera unánimemente.

-Ahora la última, y que tiene que ver con sus años más jóvenes. Siendo usted tan polivalente y con innegables influencias infernales, uno no llega a comprender cómo no hizo más carrera como “cancerbero” en el fútbol.

    Mi principal logro como portero fue en Juveniles cuando logramos subir al Sariñena a Liga Nacional. Junto con el Huesca y el Binéfar éramos entonces el mejor equipo de la provincia. Después, a muchos de nosotros nos dieron la oportunidad de jugar en Tercera División, pero aquello requería una mentalidad, unas cualidades y una dedicación que para mí era difícil de compaginar. Fueron años muy bonitos y me dejaron un cariño hacia el fútbol y el deporte que seguro me va a acompañar toda la vida.

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Quién nos iba a decir que un personaje como nuestro simpático diablo, tan temido y odiado por las huestes de Carlomagno, iba a desvelarnos con tanta cortesía  algunas de las vicisitudes que le acaecen el día 2 de septiembre.  

Esperemos que en el veinte aniversario de su llegada a Sariñena vea cumplido su sueño de doblegar al “pérfido” angelillo.

Y, sobre todo, muchas gracias a José María Paraled Campos por su paciencia y su amabilidad al contestar este cuestionario. También  por su programa “Tempero” con el que,  cada sábado en Aragón TV, nos da  una lección de cómo se consiguen alcanzar altas metas profesionales con preparación, esfuerzo y naturalidad.

Y por último, quiero resaltar que José María siempre ha estado muy implicado con su pueblo, con sus tradiciones y con sus amigos.

Muchas gracias a ambos.

                                                                  

Pilar Redrado Pérez


Son generaciones sin infancia, de esfuerzo y  trabajo,  en casa y en el campo. Sin tiempo para la escuela, ni juegos, fueron educadas en la responsabilidad y en el trabajo, en la necesidad y en la supervivencia. Vidas de un tiempo pretérito de una sociedad rural en constante transformación, donde  la mujer se tuvo que abrir camino y afrontar un presente difícil y complicado. Verdaderas heroínas, verdaderos referentes que deberíamos de distinguir y revalorizar.

Pilar Redado Pérez

Pilar Redrado Pérez

            Pilar nació en Vera del Moncayo en 1941 y fue bautizada en el monasterio de Veruela. Su padre trabajó de pastor para un hacendado del lugar y su madre se dedicó a las múltiples tareas del hogar y la huerta. (Fueron tres hermanos, dos chicas y un chico que ya falleció).

            A los tres años  fueron a vivir a Borja, el dueño se vendió el ganado y tuvieron que mudarse. Estuvieron en Borja hasta los diez años cuando de nuevo se trasladaron a Boquiñeni. Pilar no fue mucho a la escuela, pronto  tuvo que abandonarla para contribuir en el trabajo de la casa. A los trece comenzó a trabajar a jornal en el campo, iba a la huerta a esclarecer la remolacha, las tomateras, a recoger cebollas y tomates, arreglar las cajas de tomates… A Pilar no le gusto tener que ir a servir a casas ricas “te mandaba hasta el gato”, pues en el campo, en el momento que cumples con tu trabajo, “ya te puedes ir pa casa”.  Pilar con tan sólo diez u once años trabajó sirviendo en una casa, cuidando a los tres hijos; trabajaba las veinticuatro horas del día y le daban alojamiento y comida por un escasísimo jornal.

            En Boquiñeni había mucho trabajo en el cultivo de hortalizas y mucha necesidad de salir para adelante, por ello se veían obligadas a dejar pronto los estudios y a contribuir al sustento familiar. No tenían tierras en propiedad: “La mitad de la cosecha era para la casa rica, se trabajaba mucho pero el trabajo, al final, no era para ellos”.

“Lo peor era cuando se pedían dineros a las casas ricas, si alguien no podía pagar sus deudas, por una mala cosecha, las tierras se las quedaban las casas ricas y así iban aumentando su patrimonio”.

            Pilar se casó con Santiago Sanz en la basílica del Pilar de Zaragoza, “con uno de Boquiñeni”. Santiago tenía vacas y tierras arrendadas en las que cultivaban tomates, pimientos, cebollas, alparce para las caballerías… A Pilar le tocaba de todo, tanto en la casa como en el campo. El agua la iba a buscar con cantaros a la acequia o al pozo, a las vacas les llevaban el agua con pozales. Tuvieron dos hijos: Santiago y Rocío, ambos nacieron en Boquiñeni.

            En 1972 llegaron a San Juan del Flumen, allí les correspondió un lote de 20 hectáreas y además una vaca, una mula y un remolque, pero como ya lo traían de Boquiñeni no lo aceptaron.

            A Santiago siempre se le conoció como “El de Boquiñeni”. El lote se lo dieron sin nivelar, así que tuvo que trabajar duramente para poder regarlo. Al principio sembró panizo, pero cuando por fin lo nivelaron perdieron un año de cosecha. Entonces las acequias eran de tierra, hasta que años mas tarde colocaron las canaletas, pretensados Alcanadre. Luego ya plantaron pimientos, tomates, cebollas y remolacha, que llevaban con remolques a venderlo a Monzón y Luceni.

            San Juan del Flumen fue fundado en 1969 y en el 2019 celebrarán su 50 aniversario. Cuando Pilar llegó a San Juan, con toda su familia, no conocía a nadie, pero “pronto me llevaba bien con todo el mundo”. Ya había gente viviendo, había luz y agua. Tenían seis vacas de leche que vendían, las ordeñaban a las seis de la mañana y a las siete de la tarde. Había una zona de huerta y cada lote tenía su huerto, de unos 2000 metros cuadrados. “Impresionaba llegar y no conocer nada ni a nadie”, la casa tenía agua corriente y tuvieron suerte que la casa fuese de solamente planta baja. Las calles eran de tierra y como había habido mucho movimientos de tierras había mucha liebre y conejo. Santiago acudió al sorteo y al poco llegaron desde Boquiñeni con un camión, portando una vaca, dos tocinos y los enseres, fue un 2 de abril de 1972.

            Por la década de los ochenta se pusieron en San Juan del Flumen muchos lotes de pimientos. Hizo falta mucha mano de obra, principalmente de mujeres, que fueron pilares fundamentales para llevar a cabo las distintas labores agrícolas: plantar, escardar, recolectar… De media se ponía una hectárea y media o dos hectáreas de pimientos por familia. En San Juan del Flumen se creó la cooperativa “La hortícola”, dedicada a las hortalizas.

            Hacían la matacía y Pilar iba a otras casas a ayudar con otras matacías y hacer el mondongo. Pilar nunca paraba de trabajar, movía los sacos de tercerilla, sacos de 50 kilos para las vacas que mezclaba con panizo. Compraban leña de Barbastro para alimentar una pequeña estufa que calentaba la casa.  Pilar ha trabajado mucho “¡como una mula!!”, lavaba la ropa después de cenar y la tendía para que estuviese lista para el día siguiente. Hasta para las fiestas se encargaba de hacer la comida para las orquestas.

            Los abonos y las semillas las compraban en Sariñena, a Segarra. También compraron un tractor que pagaron en mano, a tocateja. Entonces se pedían muchos créditos y se pagaba mucho. Aquel año les apedregó (granizo), de tres a cuatro hectáreas de pimientos, fue por 1982. Al principio ponían pimiento de bola que vendían en el mercado de  Zaragoza, luego llegó el pimiento de piquillo que vendían a Navarra. Se hacía todo, desde la simiente, el plantero, plantación, riego, quitar la hierba, abonar, recolectar….

            La remolacha la arrancaban y la colocaban en un montón grande, luego la limpiaban (entre Noviembre y diciembre) y las apilaban en los carros. Para soportar el frío calentaban piedras en las hogueras y se las metían calientes en los bolsillos. La remolacha era un cultivo seguro que les aportaba unos ingresos ya que es un fruto subterráneo al que no le afecta las pedregadas.

            “Si no vas al jornal no vivirás”, Pilar y su familia han luchado muchísimo por forjar su destino, por ser libres y depender de su propio trabajo, de sus tierras y sus cultivos. No ha sido fácil, todo lo contrario, pero con el tiempo pasado, una gran sonrisa y un profundo sentimiento de satisfacción describen a Pilar y su familia. Ahora, Pilar vive en Sena, junto a su familia, donde he tenido el gran placer de conocerla y entrevistarla. Todo un ejemplo, toda una mujer luchadora y trabajadora de nuestro querido mundo rural, una imprescindible.

                   Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias a Rocio Sanz Redrado.

 

La Estación de Ferrocarril de Sariñena


 La Estación de Ferrocarril de Sariñena se encuentra en el punto kilométrico 90,9 entre la línea ferroviaria Madrid y Barcelona. Comenzó a funcionar el 18 de septiembre de 1861, tras su construcción por parte de la Compañía de Ferrocarril de Barcelona a Zaragoza.  Fue una estación de dimensiones considerables, con un potente muelle de carga en relación a la población. Distante de unos tres kilómetros de Sariñena, en su entorno se desarrolló un prospero barrio que gradualmente ha ido cayendo en decadencia con el paulatino abandono de la estación que le dio origen.   

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           La llegada del ferrocarril a Sariñena, a principios de la segunda mitad del siglo XIX, conllevó la presencia y trasiego de numerosos trabajadores y viajeros. El floreciente barrio de La Estación rebosaba vida y actividad, un barrio que nació entorno a la estación,  a una vía férrea de comunicación que implicó una nueva vía de desarrollo y el flujo de ideas políticas y sindicales. En este mismo sentido, la construcción del canal de Monegros también significó un movimiento de trabajadores que despertó conciencia de clase y la necesidad de la revolución social en el medio rural monegrino.

              El  8 de Julio de 1875,  una partida del ejercito carlista, dirigida por Dorregaray, destruyó el puente de hierro sobre el río Alcanadre. Al parecer, el ejercito levantó la vía en el último tramo del viaducto y desde Sariñena lanzó un convoy con 25 unidades, entre coches y vagones, y con tres locomotoras por cabeza y una por cola. “Una vez los reguladores de las tres máquinas estuvieron abiertos a todo vapor, los maquinistas y fogoneros abandonaron el tren, dejando inutilizado el viaducto y la línea férrea” (Antoni Nebot).

Sariñena 8-7-1875

           Así, la estación de Sariñena no fue ajena a los tiempos convulsos de la sociedad española.  Durante la primera década de 1900, el jefe de la estación Agripino Fernández Sisniega, fue expulsado de la compañía a raíz de una denuncia colectiva de varios trabajadores. Eran tiempos de confrontaciones, en que la clase obrera luchaba por sus derechos ante una patronal que no dudaba en mantener su poder y privilegios. De hecho, en la huelga de 1917 fueron expulsados algunos trabajadores, tal es el caso del agente del ferrocarril Aurelio Ruiz Álvarez, quien además: “fue detenido por sospechar pudiera ser uno de los firmantes de la denuncia contra el jefe de la estación”.

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Edificio con la inscripción: Hospital de Evacuación.

            Durante la Guerra de España de 1936 a 1939, la estación de Sariñena sirvió de punto estratégico de enlace entre el frente de Aragón y Barcelona. De la estación llegaban y marchaban las tropas republicanas. Fue un lugar de evacuación de heridos, que aún atestigua la casi desaparecida inscripción de uno de los edificios de la estación. Conocido ha sido el suceso de expulsión de mujeres del frente a Barcelona. Una orden dada por Durruti que culpaba a las mujeres del aumento de enfermedades venéreas entre sus filas: “que causaba más bajas que las balas enemigas”. Un hecho recogido en la película Libertarias de Vicente Aranda.

         Guardias a jornal, maquinistas,  mozos de aguja, mozos de tren,  montadores, guarda-frenos, peones de tracción de ferrocarriles, encendedores o fogoneros del deposito de maquinas, lamperos, electricistas, visitadores del material móvil de la estación, mecánicos, obreros de vías y obras… un numeroso y variado conjunto de trabajadores que conformaron el grueso de la gran compañía de los Caminos de Hierro del Norte en la estación de Sariñena.

            Durante la guerra, en la Estación de Sariñena existió una tienda de comestibles llamada “El miliciano”, gestionada por Miguel Masferrer. También existió un Pub del que no he podido conocer su nombre, tan sólo una referencia incompleta “Pub ..esnite”.

 

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Bombardeo barrio La Estación

     Tras la guerra, muchos trabajadores fueron depurados y en los archivos de Sariñena se encuentran abundantes solicitudes de Informes Políticos-Sociales a personal de la estación. A Julián Sierra Hecho se le atribuyó haber formado parte del comité férreo de CNT y UGT. A José Mora Gómez se le consideró de “Ideas extrema izquierda, afiliado a la C.N.T., activo propagandista del marxismo, voluntario en las milicias rojas y al que se le desconocen actos delictivos”. Antonio Lombarte Val, obrero de vías y obras del ferrocarril se le anotó como “C.N.T. antes del 18 de julio del 36, comunista. Peligroso, perteneció al comité de la estación como miembro, se ignora interviniera en hechos delictivos, elemento peligroso”. A Alejo Sierra Bernad, maquinista del ferrocarril y subjefe del departamento de Sariñena, le avaló el maestro de la estación de esa localidad, Don José Castanesa Escamed. José Clemente Félix, mozo guarda aguja de la estación fue descrito como “de la C.N.T., abandonó su servicio 15 días durante los cuales hizo salidas a los pueblos, después se incorporó a la estación. Estuvo siempre en contacto con los dirigentes de los comités de la estación, fue miembro de la junta de abastos. 12 días antes de la liberación escapó a Barcelona”. Ramón Pérez Larrea, ferroviario: “Afiliado a la C.N.T., miembro del comité del poblado de Sariñena, persiguió a miembros de derechas. Se presentó a mi y a mi hijo una detención falsa y por lo tanto no es digno… con la… de que pague todo el mal que nos ha hecho”… Un largo repertorio de solicitudes de expedientes que evidencian el gran número de trabajadores y su gran actividad sindical y durante la guerra.

           El 25 de marzo de 1938 la Legión Cóndor bombardeó Sariñena y el barrio de la Estación (Sariñena Antigua, Salvador Trallero 2005), “cuatro escuadrillas de tres aviones Heinkel-111”. La imagén del bombardeo al barrio de la Estación de Sariñena está extraída de la web www.borgato.be. 

           A mitad del siglo XX se construyeron dos silos para almacenaje por parte del ministerio de agricultura. Dos edificios de gran envergadura, robustez y hermetismo que configuran el paisaje del peculiar barrio de la Estación, junto a su singular Harinera, construida en 1949, que resulta una esplendida edificación industrial racionalista de posguerra. La estación aún conserva parte de su historia que poco a poco va desapareciendo y olvidando, que tristemente continuaremos perdiendo sino sabemos valorar. ¿Y qué decir de aquel almacén de madera?

Ver: Estación de Ferrocarril de Sariñena, SIPCA.