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Miss España en el Exilio


Mientras la guerra se cernía sobre España, una adolescente se abría paso en la convulsa Europa del siglo XX, bailando por toda Europa e incluso llegando a ser proclamada “Miss España 1938 en el exilio”. Ese mismo año, participa en el campeonato de Mis Europa, celebrado en Dinamarca, bajo la prohibición de llevar la bandera republicana en pro de la del bando sublevado. La joven acaba negándose, apareciendo con una pancarta blanca con la palabra “España”.

Aquella joven era Concepción Balcells de los Reyes (Barcelona, 1921-California, 1991) y respondía al nombre artístico de Isa Reyes, también conocida como Conchita. Junto a su hermana Nuria y su prima Alma actuaron por Paris y diferentes lugares de Europa; incluso para conseguir fondos para material médico y provisiones para la república española. No obstante, en el mismo París actúan ante el duque y la duquesa de Windsor y en Venecia en presencia de Mussolini. En abril de 1939, junto al bailarín de flamenco Antonio Alcaraz, Isa se ve obligada a actuar en Berlín en el cincuenta aniversario de Adolf Hitler. Una absoluta pesadilla.

Bajo el subtítulo “La huida de Isa Reyes de la guerra civil española, Flamenco y estrellato en la Europa de 1930” su hijo Dorian L. (Dusty) Nicol da luz a las memorias de su madre Isa. Obra publicada por la fundación cultural Anglo Española Canada Blanch, centro de estudios contemporáneos sobre España. El historiador e hispanista Paul Preston prologa el libro, asegurando que es difícil imaginar experiencias más caleidoscópicas que las de Isa. No lo pretende, pero acaba siendo un libro de historia a través de la vida de Isa y como el amor puede triunfar en la oscuridad.

La guerra de España de 1936 sorprende a Isa, con tan solo quince años, de vacaciones por la sierra de Gredos junto su padre. Ricardo Balcells, refutado abogado, pronto manda a Isa, su madre y su hermana a Paris, mientras regresa a Madrid a defender la república. Ricardo Balcells, miembro de la Agrupación Socialista de Madrid y de la UGT, durante la guerra civil fue jefe de Sección en el Ministerio del Estado.

Sin embargo, pronto, aquel otoño de 1936 deciden volver a España aceptando la invitación de su tío Alfonso de los Reyes González Cárdenas, teniente capitán de infantería del ejército del aire en el aeródromo de Alas Rojas de Sariñena y más tarde jefe al mando del XI Cuerpo de Ejército de la Republicano también establecido en Sariñena.

Sus memorias describen su paso por el aeródromo sariñenense y nos descubre aspectos del aeródromo y del teniente coronel Alfonso de los Reyes, figura muy desconocida a pesar de su gran relevancia. La familia Balcells Reyes pensó que el aeródromo sería un lugar seguro, pero a los pocos días viven un fatal bombardeo ante el que se ven obligados a abandonar el aeródromo dirección Barcelona.

Llegó el exilio, su paso a través de los Pirineos a Francia, sus actuaciones por diversos países, su nombramiento como “Miss España en el exilio”, galardón que el año anterior había recaído sobre su prima Ambarina, sucediéndose numerosas vivencias en aquella Europa antesala de la segunda guerra mundial.

Acabaron rencontrándose con su padre y cruzaron el Atlántico para desembarcar en Cuba y luego en México, donde Isa se casó con George Leonidas Nicoloupoulos Coltros, un griego que había conocido en uno de sus muchos viajes.

Al final, Isa se estableció en california, Estados Unidos, forjando su familia tras una vida peregrina, tal y como definía su hermana Nuria a los exiliados. Su hermana Nuria, conocida como Nuria Parés, acabó afincada en México donde desarrolló una gran carrera profesional como poeta y traductora.

El exilio significó para muchas familias una desconexión con su tierra y a la vez con sus familiares. La historia del teniente coronel Alfonso de los Reyes se pierde en las plantaciones que la familia de Isa manejó en el Yucatán. Mientras, la memoria de Isa queda viva gracias a su hijo Dorian L. (Dusty), una historia entrañable que nos deja con una amplia sonrisa, ante una persona excepcional que siempre se mantuvo optimista frente a la oscuridad, dando luz y belleza, siempre acompañada de sus castañuelas y su repique, al ritmo del corazón que es el ritmo del alma y del amor. Sin duda, el amor triunfó en la oscuridad en una historia de película.

Gracias a Dorian L. (Dusty) Nicol

Anda por todas partes. Lo he leído

y lo sigo leyendo todavía.

Anda por todos lados,

anda en todos los ojos que lo miran

brillar en la blancura de las páginas

con su cálida luz inofensiva.

Que soy, que somos (nos lo dicen)

«la España peregrina»…

¡Ay, qué bonito nombre! ¡Que nombre tan bonito

para ir por el mundo a la deriva

como un barco de velas desplegadas,

como una extraña carabela antigua!

¡Qué barco tan bonito si tuviera

un pequeño espolón para la ira! […]

Nuria Parés

Créditos del libro: Miss Spain in Exile: Isa Reyes Escape from the Spanish Civil War Flamenco and Stardom in 1930s Europe Canada Blanch / Sussex Academi Canada Blanch/Sussex Academic Studies on Contemporary Spain Autores   Dorian L. Nicol, Nicol Edición ilustrada Editor Sussex Academic Press, 2021.

Horizonte


Horizonte. Amplio y profundo, montes distantes y oscuros, montes negros de mis amores. Sierra, que aguardas inquebrantable la vida entre eriales y campos de cebada y trigo. Sierra oscura y bella, hermosa entre tus vales y vertientes, entre tus cumbres y cimas, por tus paramos sedientos de estoicas sabinas que enraízan profundas en la tierra.

¡Ay!, montes de mis amores, con sus aromas y fragancias, donde doy mis pasos, embriagado de tus horizontes, con los Pirineos al norte y Los Monegros a los pies. Tierra agrietada, resuena la gaita y se danza la vida, se canta, con voz brava, a la tierra la jota del alma y se recitan versos que forman parte de la misma tierra, querido Labordeta.

Tierra hermosa, de cárcavas y barrancos, de torrollones y parajes espectaculares, singulares y únicos. Quiero perderme y no encontrarme, entre tus balsas y balsetes, en tu memoria de gentes forjadas ante un sol implacable, ante una tierra dura y salvaje, de sequias y polvo, de esfuerzo y luchas, de sueños y victorias.

Paisaje. Quien ama Los Monegros no sueña con molinos, sueña con una tierra orgullosa con sus grandes riquezas y virtudes, con su ecosistema y biodiversidad, con sus horizontes y paisajes.

Pueblos y gentes, queridos Los Monegros, en el corazón labrado, labrado a golpe de azada y arados, de sueños y esperanzas.

Quien ama Los Monegros no sueña con molinos, ni tampoco soñaba con casinos. Quien ama Los Monegros ama la tierra, paso a paso y palmo a palmo, con cada paisaje y con cada horizonte, ese que hay que mirar erguido, con la cabeza bien alta, con la sabiduría y el corazón vivo.

Respirar, respirar Los Monegros, sus cielos rabiantes al atardecer y al amanecer, cuando volveremos a soñarte tierra, tierra de Los Monegros.  

Dedicado a Rosma, con todo mi corazón.

María del Carmen Lavilla Cano, bibliotecaria de Alcubierre


María del Carmen Lavilla Cano nació en Alcubierre en 1966. Desde hace años se encarga de la biblioteca municipal de Alcubierre, una de las muchas bibliotecas rurales que salpican Los Monegros. Continuamos conociendo a las imprescindibles, las bibliotecarias de Los Monegros. Una biblioteca, la de Alcubierre, que cuenta entre sus fondos con una gran colección que formó parte de la biblioteca personal de Carmen Chacón.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Todos los recuerdos de mi niñez transcurren en los años 60-70, en lo que todo era tan distinto de hoy en día.

El primer año de colegio recuerdo aún ir en clases distintas chicos y chicas. Los maestros eran muy estrictos, los castigos estaban a la orden de día: De rodillas al rincón (lo que hoy viene siendo el rincón de pensar), los famosos reglazos, quedarnos sin recreo, etc.  En casa, de todos estos castigos no decíamos nada, por si el castigo resultaba doble. Nuestros padres también fueron personas estrictas al igual que los profesores, condicionados por la época que les tocó vivir.

Los que nacimos y vivimos nuestra niñez durante estos años, vivimos una infancia en la calle, nuestros juegos siempre eran por las calles del pueblo, plaza o alrededores, tipo eras, corrales… Daba igual fuese invierno o verano, frio o calor, siempre estábamos fuera corriendo, saltando o en bicicleta. Bueno, y si llovía todavía mejor, saltar en los charcos y hacer tapacones con barro era la tónica de los días lluviosos.

Nuestros juegos favoritos mientras esperábamos para entrar al colegio y en el recreo eran el pañuelo, churro, marro, el cinturón, la goma elástica, la rachuela, la comba, los pitos (canicas).

Después del colegio, íbamos de merienda por los alrededores en busca de tesoros escondidos en los vertederos para hacer lo que llamábamos “casetas” o hacíamos excursiones en bicicleta al pantano y al silo del pueblo.

Una de las tradiciones de mi pueblo era y es “La vieja Remolona”. Es una fiesta exclusiva de chicos, aunque ahora se van incorporando también las chicas. La tradición consiste en vestir una escoba de Vieja Remolona, y en mitad de la cuaresma, los chicos de la escuela con la vieja al frente, con canastas y espedos, van por las casas del pueblo pidiendo huevos, naranjas, dinero, chocolate etc. Para realizar una merendola al finalizar el día.

Van por todas las casas de los vecinos cantando:

“La Vieja Remolona no quiere comer pan, sólo chocolate y chullas si le dan. Los chicos de la escuela todos suplicamos que cuando cante el gallo nos den lo que buscamos.  kikirikiiiiiii nos dan pa la vieja? ¡Con una estaca vieja!”.

Para las chicas existía la tradición de los disfraces en Santa Águeda. Todas las niñas se disfrazaban, daban la vuelta por el pueblo al grito de “¡Viva Santa Águeda!”. Al finalizar la vuelta, se merendaba o cenaba, según la hora.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

Llegué a ser bibliotecaria rural de casualidad, quedó  vacante la plaza de biblioteca en mi pueblo, me presente y la conseguí.

Ser bibliotecaria en un pueblo significa estar en contacto con la gente, una forma de ayudar, escuchar y aconsejar. Imagino que en una biblioteca rural (y más en pueblos pequeños), el trato es mucho más directo, nos conocemos todos, los gustos de cada uno, cada cual tiene sus preferencias.

La mayor dificultad es la falta de medios y presupuestos. Siempre se quedan cortas las ayudas.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

Las bibliotecas en los pueblos son un punto de encuentro y punto de referencia. La despoblación es nuestro gran mal. Cuánto menos somos, menos servicios tenemos, menos ayudas, menos prestaciones. Deberíamos hacer un esfuerzo entre todos para que nuestros pueblos salgan adelante.

Para mí, ha sido una gran suerte estar en la biblioteca, estar entre libros mi mayor ilusión.

A pesar de la despoblación, también hay muchas cosas buenas en los pueblos, una calidad de vida, la ventaja de conocernos todos, la convivencia con nuestros vecinos. Como todo en la vida, hay ventajas e inconvenientes.

Aun así, tenemos la suerte de vivir en una comarca muy especial, con un paisaje y unas gentes más especiales aún.

La mujer en el mundo rural ha tenido siempre un papel muy importante, aunque no siempre reconocido, ha sido cuidadora de hijos, de abuelos, ama de casa (con todo lo que eso conlleva), ayuda en las explotaciones familiares, taxista, médico, etc., más en algunos casos, el trabajo fuera del ámbito familiar.

Cuando la población es poca, los servicios escasean, con lo cual hay que hacer de cada cosa un poco.

¿Qué es un libro?

Un libro puede ser infinidad de cosas. Puede ser un remanso de paz, una fuente de información, una fantástica aventura, una maravillosa excursión, un viaje exótico, una historia nunca contada, un terrorífico relato, un canto a la vida…

Tener un libro en tus manos es como tener un pequeño milagro. En un libro puedes encontrar sosiego, paz, guerra, amor, amistad, triunfo, derrota, sensibilidad, ternura, puedes viajar a lugares insospechados, evadirte de tu realidad para entrar a formar parte de una gran travesía, y sobre todo, los libros nos permiten soñar.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción

Un género literario: la novela y la poesía.

Un libro imprescindible: Hay muchísimos, pero voy a elegir “LA BIBLIA” Y “EL QUIJOTE”.

Escritor: Miguel De Cervantes Saavedra.

Una poesía:

“VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS” de Gustavo Adolfo Becquer.

“NO TE RINDAS” de Marío Benedetti.

Una palabra bonita: LIBERTAD.

Una gran frase: “Cuando el poder del amor sea más grande que el amor al poder, el mundo conocerá la paz”. Jimmy Hendrix.

Una película: “LA VIDA ES BELLA”.

Una canción: “EL SITIO DE MI RECREO” de Antonio Vega.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Los Monegros es mi casa, mi tierra olvidada con mucho que ofrecer. Para mí, oír Monegros es hogar, familia, pueblo, vida, recuerdos y esperanza.

Una esperanza, ilusión o deseo.

La esperanza, la ilusión y el deseo de que algún día esta tierra brille en todo su esplendor como se merece, sus amaneceres, sus bellos paisajes, su variedad de flora esteparia, su gran variedad de aves, la rica gastronomía, la belleza y sabiduría de sus gentes, sus espectaculares atardeceres… Qué el mundo entero conozca en toda su grandeza la comarca de LOS MONEGROS.

María Ángeles Satué, Bibliotecaria de Grañen


María Ángeles Satué Vidal nació en Huesca en 1977, aunque pasó su infancia y juventud en Sesa, pueblo a 12 kilómetros de Grañén, donde trabaja como bibliotecaria. Con María Ángeles, continuamos conociendo y reconociendo a las bibliotecarias de Los Monegros, llegando a esos espacios mágicos de libros y mucho más gracias a ellas.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Recuerdo que la escuela de mi pueblo era mixta e íbamos todos juntos los de los distintos cursos. Pasábamos mucho tiempo en la calle, en cuanto salíamos del colegio cogíamos la merienda y jugábamos toda la tarde al escondite, a pillar y con las amigas a hacer casetas, con las muñecas, a tenderas… Cuando se hacía de noche te retirabas a casa y hacías los deberes, veías la tele o leías libros. Desde pequeña me gusto mucho leer, no me costaba sumergirme en la lectura y vivir las aventuras de los personajes de los libros. La vida en el pueblo era muy relajada y como convivía también con mis abuelos recuerdo que nos enseñaban muchas cosas, hacíamos juegos caseros y nos contaban numerosas historias. En Sesa cursé hasta 5º de E.G.B. y 6º curso ya lo hice en el colegio de Grañén. Fue un gran cambio porque era un colegio más grande y allí hice nuevas amistades. El bachillerato y el C.O.U. lo hice en Huesca en el instituto C.E.I. Pirámide en el que me quedaba interna de lunes a viernes.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

Una vez acabado el instituto no tenía muy claro lo que quería estudiar y al final opté por “Biblioteconomía y documentación” en la Universidad de Zaragoza. En ese momento era una carrera muy nueva y hacía mucha gracia el nombre “¿Bibliote… qué?”, me decían.

Desde el 2001 estoy trabajando en la Biblioteca de Grañén y me gusta mucho ser bibliotecaria rural, es muy gratificante. Es un trabajo variado ya que una misma persona realiza todas las tareas: selección de libros, registro, catalogación, atención al usuario, actividades de animación a la lectura etc. La principal ventaja de trabajar en un pueblo es la cercanía con la gente, acabas conociendo los gustos lectores de cada uno y se genera mucha confianza. En cuanto a las dificultades, en ocasiones se acumulan las tareas y no tienes tiempo para poder realizar todo lo que te gustaría.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

Las bibliotecas en los municipios se han convertido en importantes centros culturales y lugares de encuentro en los que puedes realizar variadas actividades: hacer trabajos escolares, consultar libros de diferentes materias, llevarte prestadas las últimas novelas publicadas, préstamos digitales, participar en el club de lectura, talleres de animación etc…

¿Qué es un libro?

Un libro es el vehículo de las palabras y por lo tanto de las historias y del conocimiento. Aunque reconozco las ventajas del libro electrónico, soy una enamorada del libro en papel.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción.

El género literario en el que me encuentro más cómoda es la novela y también me encantan los libros-álbum, algunos me parecen auténticas joyas. Me cuesta decidirme por algún/a escritor/a  ya que me gusta alternarlos, por ejemplo Miguel Delibes, Isabel Allende, Irène Némirovsky… Un libro que disfruté mucho ha sido “El infinito en un junco” de Irene Vallejo. Si tengo que elegir una poesía me quedo con “Libre te quiero” de Agustín García Calvo.” Una frase: “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca” de Jorge Luis Borges.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Me parece importante que se apueste por las bibliotecas porque ofrecen variados servicios a toda la población y son motores de dinamización de la vida de los pueblos. En el caso de Grañén, se está llevando a cabo una reforma de la biblioteca para mejorar su accesibilidad y ampliar las distintas salas. Se trata de un proyecto ilusionante y espero que con él se contribuya en satisfacer las necesidades de los/as usuarios/as.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Cuando escucho Los Monegros, pienso en la singularidad de su paisaje y en la fortaleza de su gente.

Una esperanza, una ilusión o un deseo.

Espero que pasen pronto estos tiempos convulsos y volvamos a  reunirnos en nuestras bibliotecas con ilusión y alegría.

María Jesús, bibliotecaria de Monegrillo


Abril, mes del libro, de la escritura, la literatura y la creatividad. Las bibliotecas se llenan de actividades, esos templos culturales, aún mas en nuestro medio rural, rebosan de actividades en torno a los libros y sus autores/as. María Jesús Solanas Morales, natural de Monegrillo, lleva cerca de 30 años al frente de la biblioteca de Monegrillo «Ángel Jaría». Con ella, comenzamos una serie de entrevistas a las verdaderas almas de las bibliotecas, a sus imprescindibles bibliotecarias.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Mis recuerdos son muy bonitos, En Monegrillo había 3 escuelas, una de niñas, otra de niños y de párvulos, en total unos 120 niños, los juegos eran siempre en la calle, casi sin horarios, ¡eran tiempos felices!.

En Monegrillo se sigue viviendo muy bien, pero estamos quedando muy pocos, los jóvenes se nos van, pero vuelven los fines de semana y el pueblo se viste de fiesta con tantos niños. En fin, aquí estamos y aquí nos vamos a quedar.

La mujer ocupa y siempre ha ocupado un lugar importantísimo en los pueblos.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

¿Bibliotecaria? ¡Para mí es la profesión más bonita que existe!, voy camino a los 30 años de profesión y nunca me canso de estar en ella, que mejor sitio que mi pueblo para ejercer lo que más me gusta. Como en todos sitios hemos tenido nuestras dificultades y por supuesto alegrías.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

La biblioteca en un pueblo puede convertirse en el principal foco de cultura, además de centro social donde se puede uno encontrar con personas para hablar, comentar un libro, los niños pueden jugar, leer cuentos, vamos que sirve un poco para todo y para todo bueno.

¿Qué es un libro?

¿Has oído el refrán, sabes más que un libro abierto? pues así es! un libro es la manera de conocer la historia, una manera de viajar, una manera de evadirse, de reír, de llorar, emociones a montón, un libro es una unión entre personas que se juntan para comentarlo, en fin, que quieres que te diga, lee mucho y me darás la razón.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción.

Si te contesto a eso te doy mi particular opinión, pero cada uno tiene su libro preferido, su canción preferida, somos distintos y cada uno tiene sus gustos, pero te voy a decir uno de mis libros preferidos es “El cura de Almuniaced” de José Ramon Arana, escritor con raíces de Monegrillo y mi canción “abarcas vacías” de Joan Manuel Serrat.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Hace casi 30 años empezó su andada la biblioteca de Monegrillo con muchísima ilusión. Una biblioteca, lo he dicho a lo largo de la entrevista, es de las cosas mas importantes que puede tener un pueblo, personalmente estoy muy orgullosa de la biblioteca de Monegrillo, muy orgullosa de la gente de este pueblo que la ha valorado y la ha aprovechado al máximo y con una ilusión que no decrece. Tenemos un club de lectura con mas de 20 personas, un taller de escritura con 12 personas, cada vez que se hace algo todo el mundo colabora, es como para estar orgullosa y más….

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Monegros es mi tierra, la comarca que nací y en la que vivo, es una comarca un poco extensa, pero es mi comarca y todo lo mío lo defiendo y lo aprecio.

Una esperanza, una ilusión o un deseo.

Esperanza, que frene un poco la despoblación, e ilusión que las bibliotecas se mantengan en los pueblos y sean el nexo de unión de sus gentes, aunque estemos pocos.

La cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, patrimonio olvidado y/o perdido


La cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes responde a un conjunto patrimonial extenso más allá de su propio conjunto arquitectónico y pictórico. De hecho, se componía de tierras entre las cuales se encontraba, anexa al monasterio, un olivar seguramente centenario que formaba parte de la idiosincrasia del monasterio. También de su paisaje. Lamentablemente, mucho de su patrimonio se ha ido perdiendo, por lo que el presente trabajo tratar de realizar una relación de parte de su patrimonio perdido y también del que se encuentra en diferentes archivos, museos y otras ubicaciones.

Aún perduran algunas construcciones auxiliares como la fuente del milagro y su sistema de canalización, que resultó básica para la instalación del monasterio. Cerca, en la loma contigua, se encuentran los restos del original monasterio y la antigua iglesia, restos casi desaparecidos. Un poco más lejos, al otro lado del canal, a unos escasos dos kilómetros del monasterio y mirando hacia el barranco de San Juan, se encuentra el horno tejar del monasterio, donde seguramente se fabricaron los ladrillos y tejas del monasterio. Un horno de considerables dimensiones que acompañaba una balsa recientemente desaparecida. También, el nevero próximo a San Juan del Flumen cuentan que pertenecía al enclave monástico. Su inventariado y protección sería más que necesario, integrando todo en el Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural La Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes del que este 2022 se cumplen 20 años del decreto 60/2002, de 19 de febrero, del Gobierno de Aragón, por el que se declaraba Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, la denominada «Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes» de Sariñena (Huesca).

Dibujo que representa el estado en que se halla arruinada la Iglesia de la Cartuja de las Fuentes, de la cual se trasladó el sepulcro y cuerpo de Artal de Alagón a la fábrica nueva y Sala Capitular (1785). Archivo de la Corona de Aragón. ACA,DIVERSOS,Sástago,092 (LIG 009/028)

Patrimonio material, pero a la vez hay un patrimonio inmaterial, aquel que se conserva en la memoria de la gente, de historias que hemos oído hablar del monasterio. El mismo saber popular que siempre ha narrado como, tras el abandono del monasterio, los monjes cartujos depositaron por diferentes casas pudientes de la comarca varios de sus bienes. Fue una manera de protegerlo, de salvarlo, pero no fue del todo así, aquel patrimonio ha acabado despareciendo y no ha llegado a nuestros días. Por suerte la Diputación Provincial adquirió a casa Ruata, a principios del 2020, el “Libro de actas del capítulo de la comunidad de Nuestra Señora de las Fuentes 1672-1834”. Un libro que recoge los hechos, decisiones y acontecimientos, más importantes hasta su abandono. Igualmente, la Diputación Provincial adquirió en el 2021 un boceto en oleo de un lienzo perdido de Fray Manuel Bayeu. Quizá el futuro nos pueda regalar muchas más sorpresas. Algunos bocetos de las pinturas murales de Fray Manuel Bayeu, en la cartuja, fueron regalados por el mismo maestro y se pueden contemplar en el palacio de los Barones de Valdeolivos de Fonz.

Sin embrago, la historia de pérdidas del monasterio parece remontase a época de la expulsión morisca española entre 1609 y 1613, tras la cual desaparecieron bienes y alhajas del anterior monasterio monegrino de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, tal y como recoge un documento fechado en 1621: Letras apostólicas de Martín de Funes, arzobispo de Valencia, insertando una paulina de Alejandro de Sangro, Patriarca de Alejandría, como delegado del papa Gregorio XV, para que se le restituyan al convento de Nuestra Señora de las Fuentes los bienes y alhajas desaparecidos tras la expulsión de los moriscos. (1621-12-10, Valencia). ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.13. Igualmente aparece un documento que incluye una copia de una carta puebla (Carta de Población/Privilegio de Población) , otorgada por el prior del monasterio de Nuestra Señora de las Fuentes, Francisco de Almenar, en 1612, tras la expulsión de los moriscos. (Aproximada 1753-01-01  –  Aproximada 1769-12-31) ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.5.

Poco duró el esplendor del monasterio, desde la construcción del actual conjunto monástico a lo largo del siglo XVIII hasta entrado el siglo XIX cuando se inició la decadencia del cenobio monegrino.  A partir de entonces, la Cartuja de Monegros padeció el azote de la Guerra de la Independencia y después, durante el Trienio Liberal (1820-1823), cuando los monjes cartujanos abandonan el monasterio. Desapareciendo su uso religioso completamente con la desamortización de Juan Álvarez de Mendizábal (1835-1836), la cartuja dejó definitivamente atrás su vida monástica pasando a manos privadas.

Partes de sus dependencias sirvieron como material de construcción para las gentes de pueblos vecinos, maderos, tejas… Y todo apunta a que fue entonces cuando desapareció la sillería del coro, de la cual quizá podamos hacernos una idea buscando similitud con la de la Cartuja del Aula Dei de Zaragoza.

Cartuja del Aula Dei. Zaragoza.

Retraernos a una detallada descripción de aquel monasterio, de mediados del siglo XIX, en parte lo podemos hacer a través del diario El Católico del martes 22 de septiembre de 1840: Lanaja (Provincia de Huesca) 9 de septiembre. A media hora de distancia de esta población se halla en el término municipal de Sariñena el monasterio de padres Cartujos con el título de nuestra Señora de las Fuentes, cuyo edificio después de expulsados estos han padecido mucho, especialmente en estos dos últimos años, porque lejos de celar por su conservación el encargado, permite, según se dice, que se lleven tejas, maderas; sobre lo cual, si es cierto, llamo la atención de los encargados principales. Mas no es este el edificio que ahora me llama la atención, y sí la Iglesia y claustrillo contiguo con la misma, que todo se halla unido al monasterio. Aquella es un crucero, cuya nave tendrá 30 o más varas de larga, y de 12 a 14 de ancha: tanto el claustrillo como la iglesia son edificios sólidos con buen gusto de arquitectura, especialmente la iglesia; esta es hermosa ya por lo dicho, por los muchos adornos de yeso dorados, y ya por los 30 o más cuadros grandes y otros pequeños, que pintados en las mismas bóvedas y paredes de toda la iglesia por D. Fr. Manuel Bayeu, representan otros tantos misterios de nuestro divino Redentor o de su Santísima Madre, cuyas pinturas son de mérito y gusto, así como también los referidos adornos. Al trente de la puerta y nave se ve un magnífico retablo de madera, y tanto su escultura como el dorado es de primor, teniendo por zócalo un jaspe morado, de cuya piedra es también el frontal del altar dedicado a nuestra Señora. También hay buenas sillerías para los presbíteros y para los legos con un santo pintado en el respaldo de cada silla. Y tras el retablo un tabernáculo de madera y dorado igual al retablo. Pudiéndose decir, que todo esto reunido en la iglesia, forma un conjunto de hermosura y grandeza digna, en lo posible, de la casa de la Virgen Madre.

Así mismo, El Católico, martes 22 de septiembre de 1840, detalla como los lienzos del monasterio fueron llevados a Huesca:

“El claustrillo también tiene muchas pinturas fijas en la misma pared, pues las que estaban en lienzos, todas se las llevaron a Huesca los comisionados de la hacienda pública, como también la corona de nuestra Señora, los vasos sagrados y ornamentos que hallaron en el acto de la expulsión; y posteriormente se concluyeron de llevar los demás ricos ornamentos, mantos y alhajas de la misma Señora, no habiéndola quedado sino un manto morado viejísimo e indecente, y una corona de hoja de lata que hace ya años iba a trozos.

De las paredes de la cartuja se desprendieron 34 lienzos que narraban la vida de san Bruno. Solamente 17 de aquellos 34 lienzos, que se encontraban en el claustrillo de capillas, hay constancia que han llegado a nuestros días. Tras la desamortización fueron recogidos por la Comisión de Monumentos de Huesca hasta su ubicación definitiva en el Museo de Huesca. Además, muchos otros objetos fueron sustraídos del monasterio, incluso, como cita el artículo, intentándose llevar el viejo retablo.

Relación de lienzos presentes en el Museo de Huesca. Todos procedentes de Claustrillo de Capillos de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes.

  • San Bruno impone el hábito a un postulente. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00124.
  • San Bruno reparte sus riquezas entre los pobres. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00125.
  • San Hugo en el refectorio. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00126.
  • San Hugo hace brotar milagrosamente un manantial. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00127.
  • San Bruno recibe carta del Papa Urbano II. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00128.
  • La Virgen de los cartujos. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00129.
  • San Bruno y sus compañeros se encaminan hacia Chartreuse. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00130.
  • San Bruno es recibido por el Papa Urbano II. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00131.
  • San Bruno impartiendo enseñanzas sobre su cátedra. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00132.
  • Encuentro de San Bruno y sus seis compañeros con el ermitaño. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00133.
  • Encuentro de San Bruno con el Conde Rogerio de Calabria. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00134.
  • San Bruno rechaza el Arzobispado de Reggio. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00135.
  • Muerte de San Bruno. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00136.
  • San Bruno despide a sus seis compañeros en Roma. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00137.
  • San Bruno y sus compañeros en Chartreuse y construcción del primer monasterio. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00138.
  • San Bruno y sus seis compañeros parten hacia el retiro solitario. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00139.
  • Aparición de San Bruno al Conde Rogerio. Lienzo. Barroco. 1779. Inventario 00140

La parroquia de S. Lorenzo de Huesca ha tratado de llevarse el tabernáculo que se halla tras del retablo, no sé si lo habrá hecho así  y temerosos los vecinos de Sariñena de que se lleven todo lo que hay en la iglesia, ya están arrancando las sillerías para llevárselas a Sariñena con todos los demás enseres arrancables, y tratan de llevarse la sagrada imagen de nuestra Señora de las Fuentes, titular de la iglesia y monasterio, y además y en seguida de esto el retablo que sufrirá muchísimo arrancándolo y conduciéndolo a Sariñena que hay tres horas: quedando la iglesia, por estos hechos, un esqueleto, por faltar los principales objetos de ella.”

La imagen de Nuestra Señora de las Fuentes fue llevada a Sariñena y durante la guerra civil su cabeza fue salvada poco antes de arder en la hoguera durante la quema de imágenes religiosas (La historia de la Virgen de las Fuentes). El antiguo retablo, obra de Carlos Salas, acabó desapareciendo, cuentan que durante la guerra civil española. Aún se puede contemplar en la fotografía “Altar Mayor de la iglesia» de Mariano Pano Ruata, Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes de Sariñena ES/AHPHU – F/00120/0208 -AHP Huesca.

Mariano Pano Ruata, Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes de Sariñena ES/AHPHU – F/00120/0208 -AHP Huesca

Puedo asegurar, que si se saca de su casa la imagen de nuestra Señora y se quita el retablo, desde luego será su templo un corral de ganado; se arrebatarán las maderas y tejas que cubren el templo, como sucede con lo demás del edificio, y las aguas e inclemencias humedecerán las bóvedas; se inutilizarán las pinturas y se destruirán, no solo las bóvedas, si es hasta el mismo templo. Solamente el pensar en esto me aflige y hace derramar lágrimas al ver que los vecinos de Sariñena tienen que sacar de su casa, de su templo, a la imagen de nuestra Señora, a su bienhechora, a su Madre; ¿y por qué? Por el temor de que no la roben y la ultrajen y aún la despedacen, privando de este modo a los de Sariñena del tiernísimo objeto de su más profunda veneración y respeto.

Pero ya que por esta razón se la quiere sacar de su casa, no se saque de la misma su retablo que la sirve de trono; y si aun de esto no se puede prescindir, al menos trátese seriamente de conservar su hermoso templo y claustrillo, pues aunque nos hallamos en época poco pacífica, tiempos de sosiego y paz vendrán, en que esta tierna Madre pueda regresar a su iglesia y quede un santuario digno del mayor respeto y veneración. Pídase al limo, obispo y gobierno de Huesca las llaves del templo con un documento, que dado por ambas autoridades, acredite la cesión del templo y claustrillo a Sariñena; ciérrese a cal y canto y con solidez el paso de este al claustro principal del monasterio, y póngase un ermitaño que cuide y cele exactamente por la conservación de ambos, templo y claustrillo, que indudablemente pertenece a Sariñena por la cesión que esta hizo a los cartujos de su antigua ermita de la Magdalena.

El Católico, martes 22 de septiembre de 1840.

En 1841, el monasterio fue adquirido por Francisco Romeo Martínez de Bengoa, familia Bernabé Romeo. Los nuevos propietarios establecieron un balneario en la cartuja, muchos de los agujeros en las pinturas murales se deben a aquella época, incluso la apertura de pequeños armarios en determinadas capillas. A pesar de algún artículo que citaba las bondades de sus aguas, lo cierto es que el balneario no debió de funcionar, acabando en fracaso. En 1892, con la rescisión del préstamo, la cartuja salió a subasta pública siendo adquirida por la familia Bastaras.

No obstante, aquel intento fallido de transformar la cartuja en un balneario, con sus luces y sombras, seguramente fue clave en su conservación, al igual que cuando estuvo en manos de la familia Bastaras. El continuo mantenimiento y la protección que suponía estar ocupado evitó su abandono y deterioro progresivo hasta una ruina segura. Quizá, otro escenario hubiese sido el final de la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes.

La familia Bernabé Romeo, a través de algunos documentos, que compartieron con la escritora estadillana Elena Chazal Playán aparece la Figura Inventario de Las Fuentes que principió en 1871”. De aquel inventario extraemos algunas partidas que reflejan su naturaleza agrícola y ganadera: Caballería: 3 Mulas grandes, 1 Mula joven de feria, 1 Mulo que fue del mayoral, 1 Caballo, 1 Yegua leona, 1 Yegua Gilda, 2 Bueyes grandes de feria, 2 Vacas de criar y 1Ternera. Pero otra parte del mismo inventario deja constancia de diferentes elementos religiosos relativos a la iglesia, desconociendo si eran propios de la familia o ya formaban parte del monasterio con anterioridad:

Cálices dos, uno hojalata2450
Campanillas218
Crucifijos, bronce y madera286
Imágenes, un juego14
Atril de altar (nogal)110
Atril de110
Misal elegante164
Candeleros metal228
Atices candeleros5
Casullas de seda, hilo y soga2440
Cingulos2
…….  Cáliz y250
Conjurales188
Sillas, siradas, encajes juego173
Sillas, encaja359
Sicario bordado728
 3380
Humificadores331
 416
    Con encaje y sin el331
 416
 274
   

“Nada se conserva del mobiliario del templo como las sillerías del coro, el facistol, el altar mayor y el magnífico retablo, lamentablemente destruido en la guerra civil española, obra del escultor Carlos Salas, quien también se encargó de las labores de ornamentación escultórica de su interior. Sólo ha sobrevivido el tabernáculo, hoy en la basílica del Pilar de Zaragoza.”

Elena Barlés Báguena y José Ignacio Calvo Ruata. La Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes.

Seguramente, a la familia Bernabé Romeo le llegaron elementos del monasterio, pues el tabernáculo fue donado por parte de la familia a la basílica del Pilar de Zaragoza “En el centro de la capilla se levantaba un gran tabernáculo, obra del escultor Carlos Salas, que ha ido a parar a la capilla de Santiago del Pilar de Zaragoza” (Elena Barlés Báguena y José Ignacio Calvo Ruata. La Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes).

Tabernáculo en la Basílica del Pilar de Zaragoza

El monasterio fue acuartelamiento militar durante la Guerra Civil (1936-1939), almacén y finca ganadera. En el 2002 fue declarado Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural y en el 2015 fue adquirida por la Diputación Provincial de Huesca.

Son muchos los objetos y documentos que han formado de la Cartuja de las Fuentes, formando parte indisociable de la historia y vida del monasterio de La Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes.

Relación de documentación en diferentes archivos:

Archivo Nacional

  • Registro de todos los documentos del archivo de la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes (1713), ES.28079.AHN/10//CODICES,L.38.
  • Donación de Alfonso II (1190-06). Alfonso II dona al monasterio el lugar de Víu con todos sus términos. ES.28079.AHN/10//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.620,N.10.
  • Nombramiento de jueces conservadores (1530-05-18). Nombramiento del arzobispo de Zaragoza, del obispo de Huesca y de los abades de San Juan de la Peña y de Santa Fe como jueces conservadores del monasterio. ES.28079.AHN/10//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.620,N.11.
  • Treudo de unas heredades en Peñaflor (1563-07-23). Juan de Alagón da a treudo al monasterio unas casas, torre, campo, viñas, huerta y otros heredamientos situados en Peñaflor por el pago de 2.500 sueldos jaqueses anuales, concediéndoles como cláusula añadida poder liberar el treudo por 50.000 sueldos jaqueses. ES.28079.AHN/10//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.620,N.12.

Archivo Histórico de la Nobleza

  • Acta de recibo por Constantino y Francisco Cernesio de la documentación relativa a la Baronía de Parcent, entregada por el Monasterio de Nuestra Señora de las Fuentes, tras la compra de dicha baronía (1636-06-18, Valencia). ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.11.
  • Bula del papa Urbano VIII permitiendo la venta de la Baronía de Parcent al monasterio de Nuestra Señora de las Fuentes. Acompañada por una copia de la licencia del nuncio Apostólico en virtud de dicha bula, para la realización de la venta. (1635-04-04) ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.7.
  • Diligencias de un pleito seguido por el conde de Parcent contra los vecinos de los lugares de Benigembla, Bernisa y Parcent, para que cumplan los capítulos de la carta de población otorgada en 1612 por Francisco de Almenar, prior de Nuestra Señora de las Fuentes, antiguo poseedor de estos lugares.
    Incluye un original y una copia de dicha carta de población. (Aproximada 1612-01-01  –  Aproximada 1799-12-31). ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.16.
  • Escritura de posesión de la baronía de Parcent y lugares de Bernisa y Benigembla a favor del convento de Nuestra Señora de las Fuentes, quien los recibió de los herederos de Pedro de Pere Andreu. Los anteriores señores de la baronía (familia Catalá) la tienen que dejar vacante.( 1611-08-03 , Valencia). ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.47,D.3.
  • Escritura de venta de la villa y Baronía de Parcent, de los lugares de Benigembla y Bernisa y del Castillo del Pop, otorgada por el Monasterio de Nuestra Señora de las Fuentes a favor de Constantino y Francisco Cernesio.
    Acompañada por los poderes otorgados al prior del monasterio para la realización de la venta, en 1634 y 1636. (1636-06-18, Valencia y Zaragoza) ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.1.
  • Letra despachada por Constantino y Francisco Cernesio ordenando a Pablo Francés de Urritigoiti para depositarla en la Tabla de Zaragoza para el pago al monasterio de Nuestra Señora de las Fuentes por la compra de la Baronía de Parcent.
    Acompañada por un recibo del depósito y dos cartas de pago del convento (Aproximada 1639-01-01 –  Aproximada 1641-12-31). ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.9.
  • Letras apostólicas de Martín de Funes, arzobispo de Valencia, insertando una paulina de Alejandro de Sangro, Patriarca de Alejandría, como delegado del papa Gregorio XV, para que se le restituyan al convento de Nuestra Señora de las Fuentes los bienes y alhajas desaparecidos tras la expulsión de los moriscos. (1621-12-10, Valencia). ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.13.
  • Pleito seguido por Joaquín de la Cerda, conde (consorte) de Parcent, para que los vecinos de la Baronía de Parcent cumplan los capítulos establecidos en su carta de población. Incluye una copia de dicha carta puebla, otorgada por el prior del monasterio de Nuestra Señora de las Fuentes, Francisco de Almenar, en 1612, tras la expulsión de los moriscos (Aproximada 1753-01-01 – Aproximada 1769-12-31) ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.5.
  • Real Provisión de Felipe IV dando licencia al monasterio de Nuestra señora de las Fuentes para que se efectúe la venta de la baronía de Parcent a Constantino y Francisco Cernesio.( 1636-01-29 , Madrid). ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.4.
  • Sentencia dada por la Audiencia y Consejo de Aragón en favor del convento de Nuestra Señora de las Fuentes, sobre la posesión de la baronía de Parcent, en contra de Serafín Catalá de Pere Andreu. (1610-06-08). ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.47,D.4.
  • Sentencia del Consejo Supremo de Aragón a favor del monasterio de Nuestra Señora de las Fuentes en el pleito que seguía contra el síndico del Colegio de la Compañía de Jesús de Calatayud e Isabel Ferrer y de Catalá, como madre y curadora de Serafín Pere Andreu de Catalá, por la posesión de la Baronía de Parcent. (1620-12-22, Madrid). ES.45168.AHNOB//PARCENT,C.46,D.12.

Archivo Provincial de Huesca

Se hallan dos fotografías de Pano Ruata, Mariano, anteriores a la guerra civil, entre 1930 y 1936. Una primera refleja las pinturas del coro y del techo de la iglesia y la segunda responde al altar mayor de la iglesia

  • Cartuja de las Fuentes de Sariñena. Pintura del coro y techa de la iglesia. ES/AHPHU – F/00120/0207. 
  • Cartuja de las Fuentes de Sariñena. Alta Mayor de la iglesia. ES/AHPHU – F/00120/0208.

Archivo Municipal de Zaragoza

  • Censal sin luir. Censal de quinientos sueldos jaqueses de pensión con once mil sueldos jaqueses de propiedad otorgado por la ciudad de Zaragoza a favor del monasterio de la Cartuja Nuestra Señora de las Fuentes mediante carta de gracia de poderlo luir. (1661). ES. 50297. AM – Caja/000436.

El censal es una obligación perpetua, pero que incorpora la posibilidad de redención. Fue un instrumento financiero muy extendido en la Corona de Aragón desde la Baja Edad Media hasta la Edad Contemporánea; era usado como mecanismo de financiación tanto por los particulares, como por los organismos públicos. 

  • Censal sin luir. Censal de mil sueldos jaqueses de pensión con veintidós mil sueldos de propiedad otorgados por la ciudad de Zaragoza a favor de los priores, monjes y convento de Nuestra Señora de las Fuentes del Santo Orden de la Cartuja, situado en los términos de la villa de Sariñena, mediante carta de gracia de poderlos luir. (1601) ES. 50297. AM – Caja/000437.

Archivo Histórico Provincial de Zaragoza

  • Cartel de compulsa a instancia del Prior, monjes y capítulo del monasterio de Sta. Mª de las Fuentes, en la villa de Sariñena, de la antipoca otorgada por José Tafalla, boticario, vecino de Zaragoza, a favor de dicho convento, en poder de Don Manuel de Leiza y Eraso, notario de número de Zaragoza. (1703). ES/AHPZ – J/000798/0014.
  • Cancelación de un censal de 6.000 libras jaquesas cargado en 1641 sobre la Cartuja de las Fuentes a favor de la Cartuja de Aula Dei (1666). ES/AHPZ – P/002762/005.
  • Acuerdo entre los monjes de Aula Dei sobre bienes de la Cartuja de las Fuentes (1591). ES/AHPZ – P/002760/012.
  • Tres documentos eclesiásticos, de Porta Ceoli y Montearagón, relativos al traslado de la Cartuja de las Fuentes, en Aquitania (Francia) a Aula Dei. (1553-1563). ES/AHPZ – P/002760/009.
  • Apelación del monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora, de las Fuentes, contra la Justicia y ayuntamiento de la villa de Sariñena, sobre apenamientos. (1817). ES/AHPZ – J/011576/000003.
  • Expedientes de subasta para el arriendo de fincas. Expedientes de subasta para el arriendo de fincas procedentes de la Cartuja de las Fuentes de Sariñena (1836-1838). ES/AHPHU – H-016173/000007.
  • Civil de Tadeo Solanas, vecino de Monegrillo, administrador del extinto Monasterio de Nuestra Sª de la Cartuja de Fuentes, con Francisco Miralla y Sánchez, vecino de Sariñena, sobre jure y declare. (1821). ES/AHPZ – J/010120/000013.
  • Firma del prior, monjes y Capítulo del real monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, contra Engracia Mirallas, vecina de Sariñena, sobre paso para una heredad. (1760). ES/AHPZ – J/011679/000011.
  • Inventario a instancia del prior y monjes del monasterio de Nuestra Señora de las Fuentes, de la orden de la Cartuja, sito en los términos de la villa de Sariñena. (1723). ES/AHPZ – J/011879/000009.
  • Firma del prior, monjes y caritulo de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, sita en la villa de Sariñena, contra los regidores de las aldeas de dicha villa y diputados de su comunidad, sobre diferentes derechos. (1738). ES/AHPZ – J/012217/000005.
  • Autos de recurso, a instancia del Monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, contra el alcalde primero de la villa de Sariñena, Joaquín Lapiedra, sobre entrega de granos ocupados. (1824). ES/AHPZ – J/014722/000009.
  • Informes y resoluciones a las solicitudes presentadas por los Ayuntamientos pidiendo los edificios de los conventos suprimidos de Maella, Monasterio de Huerta, Monasterio de Rueda, Monasterio de Piedra, Monasterio de Veruela, Monasterio de la Cartuja de las Fuentes, Fuentes de Ebro; y edificio de la Inquisición en Zaragoza, para fines de uso particular o público. (1842-1850). ES/AHPZ – A/002296/000003.
  • Cuenta que Juan Martínez, encargado del cobro de las rentas que percibe en Zaragoza del suprimido Monasterio de la Cartuja de las Fuentes, presenta al Administrador General de Bienes Nacionales de Aragón, Mariano Burillo. Incluye las solicitudes de condonación de los abonos a cambio de las reparaciones efectuadas en las casas habitadas de dicho monasterio por sus inquilinos. (1809-1810) ES/AHPZ – A/002225/000003.

Archivo de la Corona de Aragón

  • Indemnidad por dos censales de la Cartuja de las Fuentes otorgada a las villas de Pina, Alcubierre y Sástago por el procurador de los tutores de Blasco de Alagón (1513-07-29, Pina). ES.08019.ACA//ACA, DIVERSOS, Sástago, Pergaminos, CARPETA 06, PERGAMINO Nº 278 (LIG 011/004).
  • El procurador del convento de Nra. Sra. de las Fuentes de O. de la Cartuja pide que el pleito que su convento mantiene contra Pedro Vilacampa, sea trasladado de sala (1628). ES.08019.ACA//ACA, CONSEJO DE ARAGÓN, Legajos,0872,nº 085.

Ilustre cabildo eclesiástico, ilustre ayuntamiento, vecinos y habitantes católicos de Sariñena, a todos me dirijo diciéndoos, que recordéis los muchísimos y muy singulares favores y beneficios que en todos tiempos recibieron vuestros padres y habéis recibido vosotros de la Virgen Santísima de las Fuentes; recordad las veces que nos ha socorrido con los beneficios del agua en épocas de sequía; de salud en nuestras enfermedades espirituales y temporales, especialmente en flujos de sangre; nos ha librado de pedriscos y malas tronadas, y nos ha favorecido en todos tiempos de mil modos y maneras que no nos es posible comprender ni explicar y debemos confesar.

Después de esta reflexión tan justa cómo cristiana, fijemos la vista en la imagen de nuestra Señora de las Fuentes y veremos que ha sufrido el despojo, la desnudez, la soledad, desamparo de su culto, porque han sido muy pocas veces las que ha tenido al año luz en su templo, y ha sufrido también sacrilegios atropellos en sus cosas, y aun en su imagen del atrio. Todo esto ha sido público: ¡ó dolor! ¡ó ingratitud!.

Habitantes de Sariñena, procurad el culto y veneración de nuestra Señora de las Fuentes; procurad por la pronta reparación de su iglesia y su conservación; que no se diga nunca que la ingratitud tiene cabida en vuestros corazones.

No espero que los habitantes de Sariñena echen en olvido estos avisos tan caritativos y justos como cristianos, y dignos de apreciarse: confío, sí, que los aceptarán, procurando desde luego el mayor culto y veneración de nuestra Señora y la reparación de su templo. ¿Quién sabe si el Señor en premio de nuestra devoción a la Virgen Santísima nos concederá días de verdadera paz y bienandanza, y entonces con cánticos de alegría y jubilo podáis trasladarla a su santo templo de las Fuentes y tributar allí todos juntos el homenaje de nuestra gratitud y respeto?

«Un devoto de nuestra Señora de las Fuentes. (ídem.)

El Católico, martes 22 de septiembre de 1840.

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La(s) batalla(s) de Farlete, Monegrillo y Perdiguera con apuntes de La Almoda, Leciñena y Valfarta.


La batalla de Farlete responde a un documental realizado por el Sindicato Único de Espectáculos Públicos de Barcelona (SUEP) y que refleja la actividad de la columna Durruti en el frente de Aragón en su avance hacia la capital aragonesa. A pesar del título, la película no hace ninguna mención a la lucha en Farlete y muestra acciones en las zonas de Bujaraloz, Osera y Pina de Ebro, durante los meses de septiembre y octubre de 1936; una de la línea de avance hacia Zaragoza junto a la de Monegrillo, Farlete y Perdiguera.

Así, con la excusa de aquel título, nos adentramos en algunos aspectos sobre la guerra en las localidades de Farlete, Monegrillo, Perdiguera, La Almolda, Leciñena y Valfarta. Desde aspectos de incursiones de elementos falangistas a posiciones monegrinas “Se trataba de apresar o eliminar a personas de izquierdas, de recoger las armas a particulares, de encaminar los ganados hacia la capital y de intimidar con su presencia” (Ángel Calvo Cotés, Monegrillo en sus raíces), al avance hacía Zaragoza de las tropas republicanas hasta la estabilización del frente en la sierra de Alcubierre y su caída en marzo de 1938. Episodios tristes de nuestra historia, de destrucción, sufrimientos y muertes, como la gran ofensiva sobre Farlete de octubre de 1936 o la tragedia del Grupo de Internacionales en el fallido ataque a Perdiguera.

La columna Durruti – Peréz Farrás

La columna Durruti – Peréz Farrás alcanzó Bujaraloz el 25 de julio de 1936, estableciendo en la localidad monegrina su Cuartel General, operando en lo que más tarde se denominaría Sector de Bujaraloz de la circunscripción centro del Frente de Aragón. Pronto desarrollaron dos ofensivas destacables en su avanzada hacia Zaragoza, una hacía el sur, Pina, Quinto, Fuentes, Gelsa y otra hacía el norte, Monegrillo, Farlete y Perdiguera. De esta manera, la toma de Monegrillo y Farlete fue un gran objetivo de la columna anarquista Durruti – Peréz Farrás. Así, fuerzas de los aguiluchos de la FAI “Se encarnizaron en lucha, campo a través”, hasta la localidad de Farlete.

La columna anarquista, una vez instalada y organizada en Bujaraloz, prosiguió su avance por la zona: “En los primeros días la columna se preocupó de tener bien organizado el Cuerpo de Tren con el auxilio de obreros del Sindicato del Transporte (sección de taxistas), que montaron un taller mecánico en Bujaraloz, y de paso se desplegó por los pueblos cercanos de Castejón, Valfarta y La Almolda. En los dos primeros sus habitantes se habían pronunciado por la República y habían organizado su propia defensa. No así en La Almolda, donde los milicianos tuvieron el primer enfrentamiento serio con un grupo de veinte fascistas. Al abandonar el pueblo, dejaron constituido un comité” (Miquel Amorós. Durruti en el laberinto).

Por el contrario, las fuerzas sublevadas: “Después de encuentros esporádicos, aunque breves e intensos por conseguir Leciñena, Perdiguera, Farlete y Osera, las posiciones defensivas nacionales se establecieron entre otras cotas en los Petrusos, Flora (La Pica), Pinos y Primoral en Villamayor”(La ofensiva de Zaragoza 1936-1939 Fernando Martínez de Baños Carrillo).

Así mismo, Fernando Martínez de Baños Carrillo señala como las unidades que defendieron Zaragoza, al mando del general Ponte, fueron: «De la División 52 (general Muñoz Castellanos) y de las Brigadas de Posición y Etapas (coronel Civera) y Móvil (coronel Galera). Por su parte el Ejército del Este republicano, al mando del general Pozas, dispuso en su ofensiva en ese frente de las Divisiones 26 (Sanz García), 25 (Ortiz Ramírez) y 30 (Pérez Salas), con las reservas divisionarias 31, 32 y 33.”

Línea de máximo avance miliciano en octubre de 1936 y sectores defensivos establecidos por los nacionales alrededor de Zaragoza. [Mapa de A. Blanco sobre una idea de Martínez de Baños y plano depositado en el SHYCEA]

La Almolda

Los primeros días fueron convulsos en muchos lugares, produciéndose altercados y enfrentamientos entre partidarios de ambos bandos. Antes que llegasen las milicias catalanas, el día 19 de julio de 1936, varios guardias civiles del puesto de Bujaraloz se desplazaron a La Almolda para destituir al alcalde republicano Pablo Borderas y remplazarlo por Cristóbal Godina Asín. Como respuesta, el 21 de julio declararon la localidad en huelga general, destituyendo al alcalde impuesto y requisando las armas del pueblo. El 22 de julio “A la llegada de los marxistas a la localidad” a Bujaraloz, se trasladaron desde La Almolda unas 23 personas para apoyar a los republicanos de Bujaraloz. A su regreso a La Almolda, fueron recibidos a tiros viéndose obligados a refugiarse en Castejón de Monegros. “En la refriega murió un cenetista de Sástago llamado Jesús Sariñena, que trabajaba en La Almolda. Los izquierdistas tuvieron que ocultarse en Castejón de Monegros hasta la llegada de la columna Durruti en torno al día 26. Como consecuencia, hubo cuatro asesinatos en un primer momento (entre los que se encontraban el alcalde Godina y el propietario y diputado provincial por Renovación Española Antonio Emilio Villagrasa Samper), más otros 14 derechistas (incluidos los concejales Juan Costa Pérez. Mauricio Samper Samper, Ellas Peralta Taulés y Agustín Calvete Samper) el día 28, que fueron conducidos en un camión con la excusa de ser trasladados a Lleida Llegados al cementerio de Bujaraloz, acabaron fusilados. En Valfarta (unos 300 habitantes), los milicianos de la columna, según la Causa General, destruyeron las imágenes de la parroquia nada más entrar en la localidad. Más el párroco local, Rafael Pano Sanclemente, sería trasladado a Barbastro y asesinado.” (Eladio Romero García Guerra Civil en Aragón y El ejemplo de la columna Durruti: De milicianos libertarios a soldados del ejército popular de la república).

“Hubo pueblos en los que, desde el día 18 de julio hasta que fueron tomados por fuerzas de uno u otro bando, la violencia causó un número proporcionalmente alto de muertos. Así fue en Lanaja o La Almolda.”

Ángel Calvo Cotés, Monegrillo en sus raíces.

El sacerdote Eusebio Antolín Moliner, de 64 años, según la Causa General fue asesinado el 18 de julio de 1936 y su cadáver encontrado en el término municipal de Bujaraloz, carretera a Valfarta. También fueron asesinados Emilio Villagrasa Samper, propietario de 62 años; Cristóbal Godina Asín, labrador de 30 años, y Hipólito Olona Escuer, labrador de 35 años, el 25 de julio de 1936 junto al grupo escolar de La Almolda. También el 25 de julio, junto al campo de Emiliano Labarta fue encontrado el cadáver de Pablo Peralta Taules, labrador de 37 años.

El 26 de julio la iglesia parroquial de La Almolda fue saqueada de ornamentos, ropas, imágenes, quema de altares y santos, al igual que en las ermitas de Santa Quiteria, San Antonio y la de la Virgen del Pilar. El 27 de julio se produjo el saqueo de la casa de Emilio Villagrasa Samper, saqueo de ropas, muebles, enseres, caja de caudales y documentación de sus bienes y el 28 de julio la casa de Mauricio Samper Samper, saqueo de enseres, documentación de sus bienes y caja de caudales con metálico y aperos de labranza (Causa General de La Almolda).

El 28 de julio, junto al cementerio de Bujaraloz fueron fusilados Agustín Calvete Samper, 34 años de edad; Francisco Calvete Samper, 28 años de edad; Juan Costa Pérez, 53 años de edad, labrador; José María Olona Escuer, 32 años de edad, labrador; Rogelio Olona Escuer, 26 años de edad, labrador; Ángel Olona Olona, 25 años de edad, labrador; Pedro Olona Olona, 24 años de edad, maestro; Santiago Olona Samper, 46 años de edad, labrador; José Pelay Olona, 34 años de edad, labrador; Amado Peralta Solans, 17 años de edad, labrador; Manuel Peralta Solans, 19 años de edad, labrador (Ambos, tanto Amado como Manuel figuran en la Causa General como que fueron encontrados el 4 de agosto de 1936); Elías Peralta Taules, 33 años de edad, labrador; Jesús Peralta Taules, 31 años de edad, labrador; Mauricio Samper Samper, 42 años, labrador y Mariano Val Olona, Mariano, 31 años de edad, labrador.

En Caspe, el 2 de agosto de 1936, aparecieron en el puente del Ebro los cuerpos de José Samper Calvete, 24 años labrador y de Jesús Samper Calvete, de 16 años, estudiante.  El 4 de agosto, junto al cementerio de Chiprana Francisco Samper Samper, 59 años, labrador y Emilio (de Alagón), bracero agrícola de 30 años fue encontrado en La Roca, La Almolda, el 25 de agosto de 1936.

En La Almolda estuvo formado el comité Comarcal de Colectividades. Tras el congreso regional de colectividades, celebrado en Caspe en febrero de 1937, el monegrillense José Borras fue designado para hacerse cargo del Comité Comarcal de Colectividades (José Borras, Memoria de un libertario Monegrino. Revista Montesnegros nº 37. José A. MaestroTejada).

El 24 de marzo de 1938, las fuerzas nacionales del Cuerpo del Ejército Marroquí entraron en La Almolda (Ángel Calvo Cotés, Monegrillo en sus raíces).

Valfarta

La localidad se quedó en posiciones de retaguardia albergando el Hospital Militar de Valfarta. Los primeros días tras el levantamiento militar, llegaron diferentes partidas de milicianos a Valfarta, la primera el 25 de julio de 1936: “La patrulla de milicianos que ocuparon el pueblo incendiaron la iglesia destruyendo imágenes, una hornacina y cuantos objetos encontraron a su paso. Quedando casi deshechos volviendo a los pocos días otros de la parte de Sena y terminaron de profanar lo que dejaron los anteriores, volviendo a incendiarla hasta quedar totalmente destruido todo excepto las paredes.” (Causa General de Valfarta).

De acuerdo con la Causa General “La casa parroquial fue saqueada arrojando muebles y ropas por el balcón y ventanas destruyendo el archivo parroquial y cuanto encontraron en ella. Entre la población civil la casa que más perjuicios sufrió fue la de Penen, a quienes requisaron muebles, ropas, colchones, ganado y otros objetos habiéndoles abandonarse y trasladarse a otra más pequeña”.

El párroco de la localidad Rafael Pano Sanclemente fue asesinado en Barbastro

El 12 de septiembre de 1936, en el cementerio, fue encontrado sin vida, presentando varias heridas, el párroco Octavio Saliva Soler, sacerdote de 59 años. Eladio Romero García sitúa su asesinato entre julio y agosto “Murió cerca de la vecina localidad de Valfarta a manos de un grupo de milicianos acompañados de un tal Argüelles”. En la Causa General se cita a Bernabé Argüelles de Paz, anarquista que fue hecho preso en la cárcel de Huesca y condenado a muerte y ejecutado mediante garrote vil el 24 de marzo de 1943 en Barcelona (Paz, Abel (2001). CNT 1939-1951. El Anarquismo contra el Estado franquista. Fundación de Estudios Libertarios «Anselmo Lorenzo».).

En Valfarta también apareció un cuerpo sin identificar el 6 de septiembre de 1937, según la Causa General fue encontrado en el monte y presentaba tres heridas. No pudo ser identificado pues se encontraba en completo estado de descomposición: “Consecuente con su comunicación a fecha a 29 de los corrientes, tengo el honor de manifestarle que el cadáver enterrado en el cementerio de este pueblo en 6 de septiembre de 1937 y que no pudo ser identificado por estar en completo estado de descomposición, representaba unos 35 a 37 años, de pelo rubio ondulado, de constitución fuerte, estatura aproximada 1,70 m, vestía camisa y pantalón kaki, sin nada en su cabeza y cubierto su pie con alpargata negra y el otro desnudo, sin ninguna.” (Causa General de Valfarta).

Monegrillo

Tras los sucesos de La Almolda, Monegrillo fue el siguiente objetivo del avance de la columna anarquista hacía Zaragoza. En Monegrillo la guardia civil había conseguido mantener su autoridad hasta que se vio obligada a concentrarse en Pina de Ebro. No obstante, tras el levantamiento militar del 17 de julio, según Eladio Romero García, Monegrillo contaba con una mayoría de izquierdas que definitivamente se hizo con el poder de la localidad tras el abandono de la localidad por las fuerzas de la Guardia Civil “En Monegrillo (unos 700 habitantes), pueblo de mayoría de izquierdas al noroeste de La Almolda, también llevaban viviendo ya varios días en tensión. La Guardia Civil local había logrado imponer su fuerza, aunque según la Causa General sus agentes acabaron concentrándose en la localidad de Pina de Ebro, lo que permitió a algunos izquierdistas locales hacerse con el poder local”.  De hecho, con el levantamiento militar algunos vecinos de Monegrillos huyeron a la sierran y cuando volvieron “Se apoderaron de él sin ninguna resistencia, comprobando que con el rechazo al golpe quedaba abierto el proceso revolucionario” (José Borras, Memoria de un libertario Monegrino. Revista Montesnegros nº 37. José A. Maestro Tejada).

Ángel Calvo Cotés, Monegrillo en sus raíces, recoge como ya en 1934 el ayuntamiento de Monegrillo invitó a sus vecinos a “Sumarse a una suscripción a favor de las víctimas de la intentona revolucionaria de Asturias”. De acuerdo con Ángel existió un asentado movimiento socialista bajo el Partido radical Socialista, luego Izquierda Republicana, hasta la fundación de la CNT local en la primera semana de 1936. La guardia civil abandonó Monegrillo el 28 de julio.

El 29 de julio de 1936 una partida de milicianos llegó a Monegrillo. Eladio Romero García recogió el testimonio de un miliciano andaluz, Manuel Ramos Castillo, enrolado en la columna con diversos compañeros de Tarrasa: “Según cuenta en sus memorias, su grupo fue subido a varios camiones en la madrugada del día 29 y trasladado a aquella localidad con las luces apagadas, pues los rebeldes disparaban sus cañones contra la carretera desde la otra orilla del Ebro. Se detuvieron en las afueras de la población y avanzaron a pie sin encontrar ninguna resistencia. Según parece, el dirigente de la CNT local, Agustín Valencia Comenge, alertó a los derechistas del pueblo del peligro que se cernía sobre ellos cuando llegaran los columnistas catalanes. Ello explicaría que la Causa General no recoja ningún asesinato en el pueblo. En una nueva muestra de las dificultades que el historiador tiene para aclarar los sucesos de estos días, diremos que, según el periódico anarquista Solidaridad Obrera, en su edición del 13 de agosto, Monegrillo no sería ocupada por la columna hasta el día 12 de ese mes, dos días después de que los derechistas la abandonaran.” (Eladio Romero García Guerra Civil en Aragón y El ejemplo de la columna Durruti: De milicianos libertarios a soldados del ejército popular de la república).

No obstante, justamente aquel 29 de julio unos derechistas de Farlete, pertenecientes a la CEDA (Confederación Española de Derechas Autonomas), se acercaron hasta Monegrillo para requisar armas del cuartel de la Guardia Civil y establecer el orden sublevado. En un vehículo se desplazaron cinco personas, con órdenes de Zaragoza, entre ellas el propio alcalde de Farlete, Emilio Ferrer Fustero, el juez municipal Faustino Sodeto Fustero, el fiscal municipal Jesús Alfranca Usón, Antonio Fustero Sodeto alias Farfalla y el párroco Juan Francisco Abella Ullán, “iban armados hasta los dientes y provistos de sogas”. La comitiva acabó por encontrarse con la partida de milicianos, en la entrada de Monegrillo justo en el cruce de la carretera La Almolda-Farlete, produciéndose un enfrentamiento que dio como resultado la muerte de Emilio Ferrer Fustero, Faustino Sodeto Fustero y Jesús Alfranca Usón. Los otros dos lograron huir a Zaragoza tras dejar un miliciano herido. Según la Causa General, el alcalde de Monegrillo Pascual Bordetas Cepero, que iba detenido por los milicianos, consiguió escapar de sus captores en medio de la confusión provocada por el tiroteo y se ocultó asimismo en Zaragoza.

“Desde Farlete se acercó un coche con falangistas, pero tuvo la desgracia de encontrarse con otro grupo de reconocimiento de la columna”. (Miquel Amorós. Durruti en el laberinto).

“Por el contrario, otras fuentes de aquella localidad aseguran que esos hombres ya iban armados cuando fueron interceptados por las fuerzas leales.” (SIPCA)

Ángel Calvo Cotés recoge como fue un grupo de entre veinte y treinta milicianos de la columna Durruti acompañados de, al menos, seis anarquistas amoldanos. Llegaron en un convoy encabezado por un coche y un camión parapetado con colchones, colocaron una ametralladora en el cerro de Santa Cruz, saquearon la casa del cura y casa Peralta y detuvieron al alcalde, puesto por la guardia civil, Pascual Bordetas Cepero.

Aquel suceso también quedó recogido en la Causa General de Farlete, relatando los hechos sucedidos aquel 29 de julio de 1936: “Noticiosos los de Farlete de que las hordas rojas avanzaban en dirección Monegrillo-Farlete-Zaragoza, determinaron pasar una comisión a Monegrillo para proveerse de armas en el cuartel de la guardia civil de este pueblo con el fin de organizar la defensa de Fralete, distante 9 kilómetros de Monegrillo, en dirección más próxima a la capital, cuando al llegar a las inmediaciones de Monegrillo una partida de rojos que momentos antes había llegado a este pueblo, en tanto unos procedían a la detención del alcalde D. Pascual Bordetas Cepero y se incautaban de las llaves del cuartel de la guardia civil, que el día anterior habían salido concentrados para Pina de Ebro, otros estaban de vigilancia en las inmediaciones del pueblo y en el punto donde convergen las carreteras de Farlete y a Osera de Ebro, cuando vieron aproximarse un coche y al divisar en su interior un sacerdote rompieron nutrido fuego de fusilería contra el resultando muertos en su interior los vecinos de Farlete antes citados, salvándose milagrosamente el sacerdote D. Juan Francisco Abella y otro vecino más de dicho pueblo, no sin ser tiroteados y perseguidos incesantemente, debiendo su salvación a la vigorosa defensa que hicieron hiriendo a uno de los de la partida, momento que pudieron aprovechar para ganar terreno, caminando por barrancos y cerros hasta poder llegar a Farlete, a cuya circunstancia, a la confusión que originó resultar herido uno de la partida, debe seguramente la vida D. Pascual Bordetas Cepero, alcalde, detenido y custodiado en la plaza del pueblo para ser fusilado, momento que pudo aprovechar para huir y refugiarse en Zaragoza”.

Aunque parece ser queMonegrillo fue definitivamente tomado el 11 de agosto de 1936 por la centuria Tarrasa, compuesta por milicianos anarquistas y todo sin disparar ni un solo tiro. Miquel Amorós (Durruti en el laberinto) recoge como el 11 de agosto una avanzada de la columna se acercó a Monte Oscuro “En los aledaños de Perdiguera, fortificada por los fascistas”. Luego “Progresando desde Monegrillo, la columna tomó nuevamente Farlete”. Los partes de guerra hablan ya el 27 de agosto de 1936 de la toma de Monegrillo y Farlete “En el día de hoy se han tomado definitivamente y fortificado Farlete y Monegrillo” (La Vanguardia, 27 de agosto de 1936).

“Gracias a un buen número de compañeros, milicianos y a don Agustín Valencia, cuya autoridad era indiscutible, consiguieron que no hubiera destrucciones ni eliminaciones físicas, salvo la quema de imágenes religiosas” (José Borras, Memoria de un libertario Monegrino. Revista Montesnegros nº 37. José A. Maestro Tejada).

Agustín Valencia Comenge fue alcalde republicano de Monegrillo y su figura fue determinante para que no se cometiesen males mayores en la localidad de Monegrillo. Durante la guerra fue presidente del Comité local de Monegrillo (Ángel Calvo Cotés, Monegrillo en sus raíces).

La iglesia parroquial de Monegrillo fue “Saqueada y destruida; robados los ornamentos, quemadas las imágenes y altares en medio de la más impía profanación” (Causa General de Monegrillo). Asimismo, fueron saqueadas las casas de Peralta “Saqueada totalmente: alhajas, monedas de oro, ropas, enseres, mobiliario, aperos y maquinaria agrícola, caballerías, ganado, etc..”; casa del Cabalero “Saqueada totalmente: alhajas, monedas de oro, ropas, enseres, mobiliario, aperos y maquinaria agrícola, caballerías, ganado.”; casa de Pascual Bordetas Cepero “Caballerías, carros y aperos de labranza, productos cosechados, maquinaria agrícola y otros enseres”; casa de Pedro Cepero Otín, “Alhajas, dinero, ropas, enseres, mobiliario, caballerías, ganado, aperos y otros enseres” y además “Otras casas fueron saqueadas con daños de bastante consideración, entre los que pueden ser citadas las de D. Emilio Carreño, Pedro Campos Maza, Pascual Bordetas Campos, Plácido Abad y la casa residencia del sr. Cura párroco”

Asimismo, la Causa General de Monegrillo señala que fueron deportados “Dª Carmen Lizaga Panivinio y una hijita de tres años; Dº Ventura Borraz Fustero, de 58 años de edad y D. Pedro Campos Maza y familia. Todos ellos fueron conducidos, con orden de deportación como personas de derechas, de campamento en campamento hasta ser internadas en Barcelona privadas de recursos y sin habérseles permitido proveerse de lo más indispensable ni aun para resguardarse de las inclemencias del tiempo. Estas órdenes de deportación, y suponen los interesados que de fusilamiento, que por una u otra circunstancia, no llegó a ejecución, fueron dadas por el comité local de guerra, ante el que les hicieron compadecer previamente.”

En la localidad se formó una colectividad, José Borras actuó como representante de Monegrillo en el Comité de defensa de la Comarca con sede en Pina de Ebro (José Borras, Memoria de un libertario Monegrino. Revista Montesnegros nº 37. José A. Maestro Tejada).

La población local, junto a milicianos expertos en minería, construyeron un refugio antiaéreo, cavando en la roca un “Abrigo en galería de mina” conocido como el refugio “Cueva del Castillo” de Monegrillo».  Con la ofensiva del 4 de octubre contra Osera y Farlete, Monegrillo sufrió el primer ataque aéreo sobre la población: “Durante dieciocho meses la población tuvo que acudir a refugiarse en más de cuarenta ocasiones de la aviación enemiga, procedente del cercano aeródromo de Zaragoza. Ataques con aviones franceses, alemanes e italianos que sirvieron de banco de pruebas para la Segunda Guerra Mundial” (www.monegrillo.es). También existió otro refugio en el cerro de Santa Cruz y un puesto de vigilancia que avisaba de los inminentes ataques aéreos. El refugio Cueva del castillo resulta visitable y es totalmente recomendable su visita.

En Monegrillo se instaló el cuartel de la 120 Brigada Mixta de acuerdo a la comunicación publicada en La Vanguardia de 18n de junio de 1937: “División Durruti (26) Se comunica a los individuos que a continuación se expresa, pertenecientes al segundo batallón de la 120 Brigada Mixta (antes segundo regimiento), que en el plazo máximo de cuarenta y ocho horas deben presentarse en el cuartel de dicha Brigada (Monegrillo), ya que de no hacerlo se tomarán las determinaciones pertinentes o se entregarán a los Tribunales militares.”

“De ignorado paradero se interesan saber el paradero del compañero Celedonio Rustarazo, que prestaba servicios de guarda en la finca «Heribro», de Valdecuenca (Teruel), y desde el 19 de julio pasado se ignora su paradero, que inquiere su hermano Juan Rustarazo, de la Segunda batería montaña de Garrido, División Durruti, Monegrillo.”

La Vanguardia, 17 de febrero de 1937.

En Monegrillo, en el cementerio municipal, reposan los restos de José Ruiz Borau, identidad que se la cambió a José Ramón Arana. Natural de Garrapinillos (13 de marzo 1905), José Ramón Arana fue un activista sindical, político republicano y escritor español.​ Exiliado tras la Guerra Civil española, realizó la mayor parte de su obra en México. Apellidado “Borau” de nacimiento, usó también los alias de “Pedro Abarca” y “Juan de Monegros”. Falleció en Zaragoza e 23 de julio de 1973.

El 25 de marzo fuerzas sublevadas, la 2ª Brigada de la 55 División “Mandada por Enrique Adrados Samper, ocupó Osera a las 9, tomando contacto con las fuerzas de Yagüe (Cuerpo de Ejército Marroqui). Después marchó para ocupar Monegrillo u, desde allí, al anochecer llegó a Farlete” (Ángel Calvo Cotés, Monegrillo en sus raíces).

Farlete

En Farlete, la fuerza popular fue de derechas. Como en otras localidades, debieron de producirse diversos enfrentamientos entre avanzadillas anarquistas y fuerzas afines al bando sublevado: “Farlete había sido nuevamente ocupado por tropas fascistas el 28 y abandonado el 29 ante una nueva incursión de milicianos de la centuria de Terrassa” (Memorias de José Borrás, Del Radical-Socialismo al Socialismo Radical y Libertario, Fundación Salvador Seguí, Madrid, 1998).  Para Eladio Romero García, Farlete fue el siguiente objetivo de las avanzadillas anarquistas, que por entonces contaba con una población de unos 500 vecinos: “Se trataba de una localidad con fuerte presencia derechista -ya hemos visto cómo actuaron cinco de sus principales ciudadanos, acudiendo armados a Monegrillo con su alcalde al frente-, y parecer, cuando aparecieron los milicianos en torno al día 29, hubo un enfrentamiento a tiros provocado por 16 derechistas dirigidos por un cacique local. Desarmados sin dificultades, en la Causa General no consta que en los primeros días se produjeran asesinatos, aunque si se recogen ocho entre los meses de septiembre a noviembre.” (Eladio Romero García Guerra Civil en Aragón y El ejemplo de la columna Durruti: De milicianos libertarios a soldados del ejército popular de la república).

En Farlete estuvo el teniente Luis Gómez Laguna, posterior alcalde de Zaragoza, “Con un pequeño destacamento, para proteger los convoyes que llevaban materiales de guerra” (Ángel Calvo Cotés, Monegrillo en sus raíces).

Sin embargo, la toma de Farlete no debió de ser hasta mediados de agosto. Así, de madrugada un grupo de milicianos salieron hacía Farlete de acuerdo al plan de ataque general establecido. Por La Almolda se les unió un grupo de refuerzos, luego pasaron Monegrillo y continuaron avanzando hacía Farlete: “La toma de Farlete ha ofrecido algunas dificultades, pues los fascistas que habían observado nuestra llegada se han atrincherado en unas lomas que dominan el pueblo y desde allí detenían nuestro avance, barriéndonos con el fuego de sus ametralladoras. Después de media hora de fuego, la entrada en Farlete ha sido un hecho. El pueblo ofrecía un aspecto desolador… el vecindario parecía haber desaparecido por completo y hasta más de una hora después de la ocupación, no han empezado a salir a la calle los primeros vecinos del pueblo” (LVG, 15 de agosto de 1936). Ángel Calvo Cotés, Monegrillo en sus raíces, data la toma de Farlete el 15 de agosto “El 15 de agosto se reforzó la guarnición de Monegrillo y fue ocupado Farlete”.

Ocupación de Farlete, después de una brillante acción.

FRAGA, 15. Obedeciendo a un plan de ataque general en toda la línea, esta madrugada un grupo de milicianos se ha dirigido hacia Farlete, pasando por La Almolda y Monegrillo. En La Almolda se ha juntado un refuerzo, y juntos han emprendido la marcha hacia Monegrillo. Este pueblo, que habla sido ocupado, ha recibido los refuerzos necesarios para defenderse en caso de contraataque. De aquí se han trasladado hacia Farlete los restantes componentes del grupo. La toma de Farlete ha ofrecido algunas dificultades, pues los fascistas, que habían observado la llegada de los leales, se han atrincherado «n unas lomas que dominan el pueblo y desde allí detenían el avance, barriéndolos con el fuego de sus ametralladoras. Después de media hora de fuego, la entrada en Farlete ha sido un hecho. El pueblo ofrecía un aspecto desolador… El vecindario parecía haber desaparecido por completo y hasta más de una hora después de la ocupación no han empezado a salir a la calle los primeros vecinos del pueblo. Los fascistas, durante estos días, no se habían emplazado definitivamente en el pueblo, pero diariamente hacían incursiones, en las que se dedicaban a devastarlo todo. Las caballerías y el ganado del pueblo las juntaron en una era y con fuego de ametralladoras los mataron. Algunas casas de elementos republicanos del pueblo y de otros pertenecientes a la C.N.T, han sido incendiadas, así como también, algunos pajares y depósitos de trigo. Por lo tanto, el pueblo ha quedado en la más completa miseria, y se ha dado el caso de que familias ente* ras hacía tres días que no comían. En estas incursiones, los fascistas, entre los trae dominan elementos del Requeté, se han llevado hacia Zaragoza a todos los hombres jóvenes del pueblo, incluso a niños de catorce años. Después de la toma de Farlete y después de haber tornado posiciones los refuerzos llevados desde Bujaraloz, el mismo grupo se ha dirigido hacia Alfajarin. Alfajarin, que ayer había sido tornado, esta noche, en vista que los fascistas estaban proyectando un contraataque, los que ocuparon el pueblo han simulado una retirada. Esto ha dado los mejores resultados, pues esta mañana los fascistas, creyendo abandonado el pueblo, se han dirigido hacia allí, y en una escaramuza entre milicianos y las fuerzas rebeldes han resultados unos veintidós muertos fascistas y han abandonado dos camiones y un coche de turismo.

La Vanguardia, 16 de agosto de 1936.  

La causa general de Farlete también aporta información del suceso de Monegrillo del 29 de julio de 1936, atendiendo especialmente a la muerte del alcalde de la localidad: “Jesús Alfranca Usón, de 39 años de edad y de profesión labrador, de filiación de derechas, ejerció de fiscal mayor. Apareció su cadáver el 29 de julio de 1936 a la entrada del pueblo de Monegrillo y presentaba varias heridas de arma de fuego”.

El 14 de agosto de 1936 se produjo la “Destrucción y profanación de todas las sagradas imágenes, objetos de culto y altares existentes en la iglesia parroquial y ermita de nuestra señora de la sabina, hasta el extremo de que fueron sacados a un barranco y luego después quemados en un montón, algún tiempo después se llevaron a Cataluña todas las campanas de las dos iglesias anteriormente nombradas” (Causa General de Farlete).

El mismo día, según la Causa General se produjo la “Destrucción total y quema del archivo municipal y registro civil”. Igualmente “Saqueo total y destrucción brutal de muebles, que fueron arrojados por las ventanas en las casas de los vecinos que se dirán, cuyas casas quedaron destartaladas y sin ningún efecto y bienes que contenían. Además, fueron robadas sus cosechas a los mismos”.

También aparece la relación de víctimas de la represión de las fuerzas republicanas, Pablo Fustero Berges, labrador de 34 años, fue asesinado el 4 de septiembre de 1936 y sus restos fueron encontrados “Solamente en el término de Osera de Ebro, partida y paraje de San Martín y presentaba herida de arma de fuego. Otros dos vecinos llamados José Murillo y Pablo Fustero morirían en la hüega de Osera, concretamente en la partida de San Martín”, al ser sorprendidos por las fuerzas republicanas cuando intentaban huir hace zona rebelde” (SIPCA). Igualmente, Fernando Lasheras Duarte, José Murillo Fustero y Blas Fustero Pelegrín. Fidela Mene Santolaria, aparece como desaparecida el 14 de octubre de 1936 y Severino Alierta Alierta, simpatizante con las izquierdas, fue encontrado en las proximidades de Farlete el 5 de noviembre de 1936 presentando “Varias heridas de arma de fuego”. SIPCA señala que sus restos nunca han sido encontrados.

En el cementerio de la localidad se localizan dos fosas comunes (SIPCA). Al ser punto cercano a Zaragoza de concentración de fuerzas republicanas, Farlete sufrió y fue duramente castigada por los ataques de la aviación. Una fosa, de acuerdo con SIPCA, “contiene los restos mortales de al menos cinco de las nueve víctimas que provocó el ataque aéreo rebelde sufrido por el pueblo el 6 de julio de 1937. En opinión de las personas consultadas no es descartable que la fosa contenga asimismo los restos de los otros cuatro fallecidos: la niña Asunción Fustero Solanas, de 7 años, Fernando Lasheras, Miguel Portolés y un militar natural de Alforque (Zaragoza) cuya identidad real ha sido olvidada.”

Así mismo, se apunta desde SIPCA: “Otro bombardeo aéreo costaría la vida al vecino Daniel Alierta al impactar una bomba en una de las cuevas donde se refugiaba la población durante los ataques; un tercer bombardeo se cobraría la vida de Francisco Orduña. Esos ataques aéreos también se cobrarían la vida de bastantes milicianos.”

La otra fosa también se halla en el cementerio y contiene los restos de víctimas provocadas por los republicanos: “Está señalizada con una gran piedra arenisca muy deteriorada por la acción del viento y la lluvia en la que no figura placa ni distintivo alguno pero que regularmente recibe las flores que depositan allí algunos vecinos de Farlete. Contiene los restos de numerosas víctimas de la guerra y de la represión republicana.  Sin duda la identidad real de algunas de ellas nunca llegará a ser conocida. Allí yacerían, entre otras personas, algunos milicianos víctimas de los combates o de los ataques aéreos sufridos por el pueblo, un desconocido que fue fusilado públicamente en la plaza del pueblo tras ser acusado de espionaje, etc. Las personas consultadas insisten, sin embargo, en que allí no descansan los restos de ninguno de los hombres del pueblo ejecutados sumariamente por los republicanos.” (SIPCA).

La ofensiva del 4 de octubre contra Osera y Farlete

El 4 de octubre el bando nacional trató de ocupar Osera y Monegrillo Miquel Amorós (Durruti en el laberinto) con aviación, Monegrillo sufrió su primer ataque aéreo. El sector fue defendido por las centurias 26 y 27 “Con ciento cincuenta balas por cabeza y dos ametralladoras— durante varias horas hasta agotar la munición. Cuando habían retrocedido un kilómetro y empezaban a evacuar la posición, llegaron los internacionales con una batería de morteros y un tanque, el King Kong, conducido por Bonilla. Después llegaron más refuerzos, hasta que las trincheras fueron reocupadas.” De aquella batalla Durruti llegó a decir: “Si me preguntarais cómo el otro día defendimos Farlete y Monegrillo os respondería que nos defendimos como pudimos, y estaba viendo el momento que salíamos corriendo hacia Fraga y que perdíamos esas dos posiciones.” (Miquel Amorós. Durruti en el laberinto).

“El 8 de octubre, los fascistas, a fin de romper las líneas republicanas, se concentraron en Perdiguera y atacaron de nuevo con la caballería el pueblo de Farlete, mientras que con fuerzas ingentes progresaban por la carretera de Villamayor a través de la sierra de Alcubierre, precedidas de fuego artillero y de aviación. Escribe Antonio de la Villa, enviado especial de la Agencia Febus al frente aragonés: Como la superioridad del enemigo era manifiesta y el ataque parecía a la desesperada, hubo de hacer alarde de agilidad y travesura. Durruti, en campo raso, iba de un lado a otro, más que para animar —que no hacía falta— para vigilar todas las defensas. Hasta las dos de la tarde el combate parecía incierto. Por conveniencias de táctica hubo que abandonar las trincheras situadas a 2 km de Farlete; pero en cambio se avanzó por Perdiguera hasta cortar el paso que intentaban los pontoneros rebeldes hacia el río.” (Miquel Amorós. Durruti en el laberinto).

También queda recogido el relato por los Gimenologues La ofensiva de la columna Urrutia: “Dos batallas tuvieron lugar simultáneamente cerca de Farlete el ocho de octubre: la primera en las colinas de Sarda que dominan Farlete al noroeste (cerca del santuario Nuestra Señora de la Sabina, como nos dijo un residente del pueblo en mayo de 2009); y el segundo en la zona de Reguero y Balsa Nueva, a menos de un kilómetro al suroeste de Farlete, donde la caballería chocó con el Grupo Internacional de la columna Durruti.”

En Farlete se han fortificado nuestras líneas avanzadas, desistiendo el enemigo de su intento de ataque por esta parte del sector. Sin más novedad en este frente. La aviación republicana bombardea concentraciones enemigas de Leciñena y Farlete.

La Vanguardia, 7 de octubre de 1936.

Sector Bujaraloz.—En el sector de Farlete, nuestra artillería ha castigado con un nutrido fuego una concentración enemiga que trataba de infiltrarse en nuestras líneas.

La Vanguardia, 11 de noviembre de 1936.

La ofensiva de Farlete acabó con fuertes lluvias paralizando la gran acción militar y consolidandose, a lo largo de la contienda, las posiciones de Monteoscuro y las poblaciones de Monegrillo y Farlete bajo dominación republicana.

El 13 de octubre de 1936 “En esta fecha fueron detenidos y llevados a Pina de Ebro para ser fusilados, aunque a los dos días fueron puestos en libertad definitiva varios vecinos de este pueblo por el supuesto delito de ser fascistas. Hasta el número de 24 (vecinos) aproximadamente, todos vecinos de Farlete”.

Así, la población de Farlete sufrió duramente la guerra, los enfrentamientos y combates. Además de la población, durante la contienda en el cementerio municipal fueron enterrados más de un centenar de milicianos “Según declaraciones del encargado del cementerio de este pueblo, durante la dominación roja fueron enterrados en el mismo y en zanja común unos 112 cadáveres correspondientes a milicianos rojos y personas desconocidas, muertos violentamente por efectos de la aviación o por arma de fuego y probablemente alguno fusilado. No se conocen los nombres y apellidos ni las circunstancias que concurrieron a la muerte de cada uno” (SIPCA).

Desde nuestras posiciones en el sector de Farlete, nuestras fuerzas han observado la presencia de fuerzas fascistas, las cuales se dedicaban al atrincheramiento de posiciones al sur de Perdiguera. Después de localizar la posición exacta del enemigo, nuestra artillería abrió fuego sobre los facciosos, obligándoles a refugiarse en el pueblo de Perdígüera. Desde nuestros puestos de mando se ha observado cómo el personal sanitario trabajaba activamente por todo el lugar que habían utilizado los facciosos para la retirada.

La Vanguardia, 20 noviembre de 1936.

Perdiguera

La localidad de Perdiguera pronto resultó ocupada militarmente por fuerzas sublevadas, fortaleciéndose estratégicamente como sector clave en la defensa de Zaragoza.

Tras la ofensiva del 4 de octubre contra Farlete y Osera se produjo la batalla de Perdiguera: “Terminado el combate en Farlete, la lluvia cayó en tromba y paralizó la lucha unas jornadas. Pero el día 12 los facciosos reforzaron Perdiguera y en número de tres mil subieron a las montañas de la Sierra de Alcubierre, tomando la posición de La Casilla para caer en picado sobre Leciñena, defendida por trescientos milicianos de la Columna Lenin (o Maurín), infligiéndoles una severa derrota. Las tropas del POUM se retiraron al cercano pueblo de Alcubierre. La Columna Carlos Marx trató en vano de reconquistar el puerto de Alcubierre, mientras Durruti llevaba sus hombres a Monte Oscuro para contraatacar hacia Perdiguera y la sierra. Al ser rechazado el día 16 en el collado de Alcubierre ordenó la retirada, pero un centenar de milicianos del Grupo Internacional no recibieron la orden y entraron en Perdiguera, siendo copados por refuerzos facciosos llegados de Zaragoza. Algunos pudieron escapar, pero unos sesenta quedaron cercados y prefirieron morir antes que rendirse. Según un telegrama del general jefe de la Quinta División franquista, fechado el 16 de octubre, en total fueron 89 muertos contando cinco mujeres, la mayoría franceses y rusos, Archivo General Militar de Ávila, C.1226. La informació más completa del desastre de Perdiguera está en Antoine Giménez y Les Giménologues, Les Fils de la Nuit. Souvenirs de la guerre d’Espagne, Co-édition L’Imsomniaque-Les Giménologues, Montreuil-Marseille, 2006. Pepitas de Calabaza publicó la versión española en el año 2009.”. (Miquel Amorós. Durruti en el laberinto).

Efectivamente, el 15 octubre de 1936, el Grupo Internacional de la Columna Durruti participó en la batalla de Perdiguera, donde milicias cenetistas trataron de tomar la localidad, lo que acabó desencadenando un retroceso de tropas republicanas hasta posiciones de la sierra de Alcubierre.

“En esos momentos (12 de octubre de 1936), Durruti fortificaba Monte Oscuro y reclutaba gente para establecer una línea consistente a la altura de Pina. Todas las fuerzas de la columna estaban en vanguardia, cavando trincheras, a ciento cincuenta metros del enemigo” (Miquel Amorós. Durruti en el laberinto). Monteoscuro fue una posición avanzada de la columna Durruti, la División nº 26 una vez militarizada. La loma fue fortificada con trincheras, cuevas y casamatas hasta que fue abandonada a toda prisa con el avance nacional de marzo de 1938.

Finalmente, varios miembros del Grupo Internacional de Diurruti fueron copados por refuerzos facciosos llegados desde Zaragoza “Algunos pudieron escapar, pero unos sesenta quedaron cercados y prefirieron morir antes que rendirse. Por su parte, la Columna Carlos Marx perdió Puig Ladrón, pero contuvo la ofensiva en Robres y Torralba, desbaratando el movimiento envolvente contra Tardienta.” (Miquel Amorós. Durruti en el laberinto).

Perdiguera antes y después del ataque de los internacionales. Cortesía Constantino Escuer Murillo.

Aquellos hechos los relata Isidro Benet en La batalla de Perdiguera un completísimo trabajo de investigación realizado por los “Los Guimenologues” Antoine Gimenez, Souvenirs de la guerre d´Espagne». Isidro fue uno de los cuatro o cinco españoles que se integraron en el Grupo Internacional, compuesto por unos 150 milicianos y milicianas. Tras la llegada de tropas nacionales y ser superados, varios miembros del Grupo Internacional quedaron atrapados durante la retirada “Refugiados en un pajar, este fue quemado mientras los que trataron de huir fueron tiroteados”.

Fotografías cortesía Constantino Escuer Murillo.

En el interior del cementerio de Perdiguera existen dos fosas comunes todavía identificables, de ellas da cuenta Constantino Escuer Murillo, investigador y gran conocedor de la historia local de Perdiguera:

La primera está en el pasillo central, a pocos metros de la puerta de entrada y en su lápida se puede leer la siguiente inscripción: “Rogad a Dios en caridad por estos cuatro seres inocentes que en horas de confusionismo dieron su vida por España”.

Contiene los restos de cuatro personas, dos de las cuales sabemos que estaban afiliadas a Unión Republicana: Segundo Arruga Alfranca de 30 años, que era el secretario local de esa formación y Benito Bailo Arruga de 40 años que era vocal. Las otras dos personas, Manuel Escuer Doñate de 57 años y Saturnino Alfranca de 51 años, probablemente también formaban parte de ese partido.

Tras pasar varios días detenidos en un local de Perdiguera, fueron fusilados en las tapias del cementerio por las tropas rebeldes el día 28 de agosto de 1936.

La segunda fosa, situada a la derecha de la entrada al cementerio, contiene los restos de treinta y una personas, todas ellas vecinas del pueblo, que fueron asesinadas el 27 de septiembre de 1936.

Ese domingo, guardias civiles al mando del teniente del puesto de Movera, hicieron una saca por el pueblo, llevándose a los detenidos en un camión hasta la huega con Villamayor. Allí, en una antigua casilla de peones camineros, los fusilaron enterrándolos posteriormente en una fosa.

Entre los muertos – veinte hombres y once mujeres- figuran tres jóvenes, dos de dieciséis años y otro de diecisiete. Sus nombres y relación de parentesco son los siguientes:

– Pedro Escanero Vinues de 62 años y su esposa Juliana Escuer Bailo de 60 años.

– Tomas Arruga Alfranca de 46 años y su esposa Saturnina Murillo Bazán de 45 años.

– Pascual Murillo Guiral de 29 años.

– Mariano Murillo Orús de 45 años.

– Antonio Del Rey Jiménez de 29 años y su hermano Lorenzo Del Rey Jiménez de 31 años.

– Petra Castelreanas Cavero de 48 años y sus hijos Felisa Arruga Castelreanas de 24 años y Elías Arruga Castelreanas de 16 años. Su esposo Pascual Arruga Escanero había fallecido de muerte natural en marzo de ese mismo año.

– Jabiera Marín de 59 años y su esposo Clemente Jordán Granged de 57 años junto al hijo de ambos, Juán Jordán Marín de 28 años y su esposa Felicitas Azara Jordán de 25 años.

– José Alfranca Alfranca de 16 años.

– Pedro Granged Jordán de 71 años.

-Pascual Murillo López de 39 años y su esposa María Alfranca Navarro de 40 años, junto a su hijo Pascual Murillo Alfranca de 17 años y los hermanos de María, Vicente Alfranca Navarro de 45 años y Julia Alfranca Navarro de 50 años.

– José Murillo López de 53 años y su esposa Gregoria Arruga Escanero de 49 años.

– Estefanía Castelreanas Arruga de 61 años (madre del alcalde, Hilario Murillo) y su hermano Esteban Castelreanas Arruga de 46 años.

– Tomás Arruego Castelreanas de 29 años.

– Emiliano Pontaque Murillo de 28 años.

– Manuel Escuer Murillo de 20 años.

– Antonio Pelet Azara de 40 años y su esposa Petra Cugota Valentín de 32 años que estaba en el último mes de gestación.

Terminada la guerra, familiares de los asesinados y gracias a la confidencia de un vecino de villamayor que fue obligado a participar en el enterramiento de los fusilados, localizaron y desenterraron los cuerpos para trasladarlos al cementerio de Perdiguera, donde llegaron en doce cajas que fueron a buscar a Zaragoza.

Allí permanecieron cubiertos por un montículo de tierra, hasta que en el año 1945 los familiares deciden pagar entre todos una gran lápida que cubriera las cajas, rematada en un frontal con el nombre y la edad de los familiares fusilados.

Leciñena

La localidad de Leciñena quedó dominada por fuerzas afines a la sublevación, tanto de falangistas como de militares. El 1 de agosto fue bombardeada por la aviación republicana lo que produjo un abandono de sus defensores. Se volvió a repetir un bombardeo el día 6, pero esta vez por la aviación del bando sublevado para luego acabar ocupada por fuerzas republicanas del POUM: “El día 6, a pesar de que en el pueblo no había tropas de ningún bando, se produjo otro bombardeo a las dos de la tarde, en este caso de mayores proporciones, protagonizado por la aviación franquista, dejando muerto al vecino Inocencio Albero, que en aquel momento trillaba en la era”. 

Es a finales de agosto, cuando las fuerzas del POUM tratan de tomar Perdiguera desde Leciñena. En este ataque intervino el célebre poeta inglés John Cornford, que resultó herido leve “El día 14 llegaron a Leciñena, donde el POUM tenía establecida una columna de dos mil hombres a la que Cornford se alistó. Su primera acción de guerra fue el intento de tomar Perdiguera, que constituyó un fracaso, y reveló al poeta la caótica organización de las fuerzas milicianas” (Víctor Pardo Lancina «Luna llena en Tierz»).

“Ya hemos evocado también la pérdida del Puerto de Alcubierre y de Leciñena a costa de los milicianos del POUM, pero este croquis realizado por Pedro Barrachina da cuenta más claramente de la maniobra militar de los días 10 y 12 de octubre. Con esto se «abrió una peligrosa brecha en el flanco de las columnas republicanas que operaban en el cerco de Huesca, por lo que de inmediato las unidades más cercanas realizaron contraataques para recuperar la posición y contener el ataque», comenta Barrachina

Leciñena cayó el 11 de octubre de 1936 en manos nacionales “La aviación republicana (en manos del PSUC) carecía de efectivos. El 11 de octubre aparecieron columnas nacionales y entraron en Leciñena, llegando a alcanzar la sierra de Alcubierre y una posición de milicianos del POUM de Sitges a quienes los fascistas degollaron” (La guerra civil en Aragón La Guerra Civil en Aragon: El POUM en el frente de Huesca).

«La operación comienza con un ataque sorpresa en el flanco derecho, desde Perdiguera hacia la parte alta de la loma de Alcubierre, es decir a nivel de la casa de cantones que marca el límite territorial entre Huesca y Zaragoza. El ataque se lleva a cabo por la noche. Los atacantes son moros y algunas fuerzas regulares. Con cautela y estrategia, llegan al punto indicado y asaltan la casa, toman prisioneros a los compañeros de Sitges sin resistencia por su parte a causa de la sorpresa; seguirá siendo algo terrible en los anales del crimen. Los mataron con cuchillos. Les cortaron las extremidades y después de rociarlas con gasolina, prendieron fuego a sus cuerpos. Los dos ancianos que vivían en dicha casa recibieron el mismo castigo. Así murieron estos hijos de Sitges (…) tenían 14 años entre los fundadores del BOC [Bloc Ouvrier et Paysan]. (…) Estos milicianos eran del POUM. » {} Gimenologues

Los nacionales habrán logrado así en parte los objetivos de esta ofensiva y reforzarán su posición sobre Leciñena, mientras Durruti concentra sus tropas en Farlete y contraataca el 15 de octubre en la carretera de Leciñena a Zaragoza.

Gimenologues.

SIPCA recoge como en el pueblo de Leciñena seguirían existiendo con toda seguridad dos fosas comunes procedentes de la guerra civil. “Una tercera fosa cuya existencia nos fue testimoniada por un informante ya habría desaparecido. Esta fosa tendría su origen en la conquista de Leciñena por las fuerzas de Franco a mediados de octubre de 1936. Una de las primeras medidas adoptadas por los sublevados fue la ejecución sumaria de siete personas, tres de ellas mujeres, vecinas de Leciñena. Su tumba se encuentra cerca de la otra fosa existente en el cementerio y está dignificada mediante una losa sepulcral en la que figuran los nombres de las víctimas.”

Otras víctimas de la represión ejercida por los sublevados: entre ellas se contarían Mariano Murillo Bagüés (alcalde republicano), Miguel Guardiola Blanco, Eugenio Tolosana Marcén, Angel Sancho Oliván, Mariano Murillo Murillo, Luis Murillo Ferrer, Andrés Maza Letosa y Pedro Vicente Muñío Lisón, quien probablemente murió en combate junto a los sublevados, aunque a decir de otro informante también pudo ser asesinado por éstos. (SIPCA)

Número aproximado de víctima/s: 7

Escolástico Marcén Berdún, Mariano Solanas Sancho., Leandro Solanas Letosa, Calixto Solanas Letosa, Leonor Calvo Murillo, Asunción Pérez Giménez, Juliana Giménez Marcén.

De acuerdo con la Causa General de Leciñena en el cementerio municipal fueron asesinados el 16 de agosto de 1936 el concejal Manuel Picaso Pisa y el 9 de septiembre, del mismo año, el maestro Ángel Redondo Boldo, Manuel Bagües Ponce, Gavino Salaver Gonzalo, Alos Alfranca Bolea y Cesareo Alfranca Bolea. El 12 de octubre de 1936, en el cementerio de Leciñena fueron asesinados José Solanas Berdun, Federico Marcen Alfranca, Isidoro Recio Jueces (Guardia Forestal), Miguel Marcen Murillo, Joaquín Albano Solanas, Constantino Almiño Bolea, Sebastián Pardo Murillo, José Bailo Solanas, Fernando…, Agustín…, Luis Montesa Giménez, Juan Letosa Marcen y Ruperto Olivan Marcen. Fernando montesa Albero fue encontrado muerto el 27 de agosto de 1938 por heridas de ametralladora.

Tras la retirada republicana del ataque a Perdiguera, el 16 de octubre de 1936 “La Columna Carlos Marx perdió Puig Ladrón, pero contuvo la ofensiva en Robres y Torralba, desbaratando el movimiento envolvente contra Tardienta. La operación no se detuvo ante la masacre de Perdiguera. En el extremo opuesto de la Columna Durruti, en Pina y Gelsa, se bombardeaba Quinto para obstaculizar los movimientos de tropas entre aquella población y Fuentes de Ebro, y en Alcubierre se presionaba hacia Leciñena. Durruti mandó una centuria al sector de Tardienta que, si bien no pudo aguantar en la ermita de Santa Quiteria por falta de munición, recuperó Puig Ladrón —salvo la cota llamada «La Imposible» por los republicanos y «San Simón» por los sublevados— y allí quedó establecida la línea del frente hasta 1938. Lo mismo había pasado a los del POUM en Leciñena, agrupados ahora en Monte Pucero. En esos momentos, Durruti fortificaba Monte Oscuro y reclutaba gente para establecer una línea consistente a la altura de Pina. Todas las fuerzas de la columna estaban en vanguardia, cavando trincheras, a ciento cincuenta metros del enemigo.” (Durruti en el Laberinto. Miquel Amorós).

Mi agradecimiento a Constantino Escuer Murillo y a Ángel Calvo Cortés.

Os Monegros, 15 años


15 años recorriendo Los Monegros, sus gentes, pueblos y paisajes, recogiendo parte de su extensa cultura, tradiciones y memoria. Siguiendo tantos pasos, de gente fuerte y humilde, aprendiendo de sus duras manos y arrugas de sabiduría, sintiendo todo lo que heredaron de sus antepasados, sus experiencias y conocimientos de toda una forma de entender, comprender y sentir la vida.

15 años tratando de sembrar en los surcos abiertos de una tierra cuarteada, dura y seca, en la inmensa aridez con los brazos abiertos, aguardando la lluvia que tanto se hace rogar. Viendo los campos cambiantes en sus continuos ciclos, como viendo las vidas pasar y descubrir sus huellas en cada montón de piedras amontonadas a los lados de los campos, en las espaldadas masadas o en las abandonadas balsas.

Son años de luces y sombras, de boiras y cierzeras, de días soleados y noches estrelladas. Son muchas las caídas y tropiezos, de perderse en caminos, en cruces y desvíos, hasta descubrir una imponente sabina que te hace levantar la vista y saber que el camino recorrido ha valido la pena.

De sentir sus raíces, su palpitar que te permite soñar y volar, surcar paramos únicos y singulares.

Os Monegros es un proyecto personal, independiente, sin ningún tipo de ayuda y que comparte libremente artículos, investigaciones, entrevistas y escritos varios. Acumulando y atesorando un amplio archivo en una plataforma digital que llega a todas partes del mundo. Un lugar de encuentro, donde opinar y criticar, de utilizar, apoyar u obviar, un lugar de paso donde siempre estás invitado a quedarte y regresar.

15 años donde compartir, donde contarnos nuestras historias y recuerdos, como sentados en la vieja cadiera al calor del hogar o reunidos a la fresca en una noche de verano.

Años de ilusiones y frustraciones, de un camino donde uno no sabe a dónde va. Donde encontrarse con la gente da sentido a todo, pues la vida es un camino y lo importante es el recorrido.  

Alegría y sufrimiento, sequias y cosechas perdidas, sed y hambre, guerras, malditas guerras y tantas ausencias. Tanto pasado que ahora lloran los pueblos viéndote marchar, las casas vacías, calles desiertas y escuelas cerradas, sin las risas por las plazas ni en los pequeños parques ni en las viejas eras.

15 años de la salamanquesa de Los Monegros, paciente, tranquila, de estudiados pasos, serena y astuta, contemplando el devenir de nuestros pueblos y hogares, testigo de este mundo rural tan poco valorado y tan amenazado.

-¡Ay!, mis queridos y amados Monegros-, pues como decía José Antonio Labordeta -Que de los pobres nunca hay un amigo, hay un amigo siempre de los más ricos y a esos les llevan agua y cordericos- Y van pasando los años entre proyectos de centrales o basureros nucleares, de delirantes proyectos de mega casinos o de llenar todo de molinos eólicos. Parece que seguimos sin querer esta tierra, sin aupar definitivamente esta tierra. Continuaremos a pesar de vuestra inquina a un bello territorio de áridas estepas y saladas lagunas, de espacios abiertos y curiosas formaciones geológicas, de torrollones y barrancos que asemejan desiertos, sierras donde perderse y preciosos sabinares. Patrimonio y tradiciones, una cultura ligada a la sed que ha marcado el carácter de la gente. -¡Pues aún no han vencido!- y seguiremos resistiendo con rasmia y sin reblar haciendo ciertas tus grandes palabras, gran poeta, -De esta tierra hermosa dura y salvaje haremos un hogar y un paisaje-.

Gracias a todas las personas que hacéis posible Os Monegros. Gracias, muchísimas gracias.

2006-2021, 31 de marzo, decimoquinto aniversario de Os Monegros.  Aridez.

Joaquín Ruiz Gaspar

Responsable de Os Monegros.  

Ignacio Arroyos Letosa, “Damaso”


Ignacio Arroyos Letosa, apodado como “Damaso”, nació en Leciñena en 1940. De familia de labradores, siempre han tenido tierras de secano, aunque antes la agricultura no estaba tan desarrollada. Tenían un pequeño ganado lanar de unas 150 ovejas y el fiemo lo aprovechaban para echarlo al campo, a las tierras más recias. Iban a la química de Zaragoza a buscar abonos, con carros y mulas, al final de la calle Gargallo. Lo utilizaban para las tierras más delgadas, de menos cuerpo. La peor era la tierra de cascajo, la que llevaba pedrulla. 

Así, tan de repente nos sumergimos en la gran memoria y conocimiento de Ignacio Arroyos Letosa, un leciñenense muy ligado al campo y a la sierra de Alcubierre, con sus numerosas anécdotas y curiosidades. Sin duda un libro abierto, de una forma de vida que hemos dejado atrás.

A los 12 años, Damaso salió de la escuela y se puso a trabajar, tenía que ayudar en casa. Fue aprendiendo de los mismos padres y abuelos, pues entonces estaban todos juntos en las casas. Había zonas del monte que estaban a cuatro horas y se llevaban el “Recau”, la cosa para comer, la comida y el pan que preparaba la madre o la mujer. Subían con carros y mulas e incluso estaban de quedada, a veces permanecían hasta 15 días, normalmente durante la cosecha. En Lalueza y Poleñino compraban los ramos de fencejos, la sogueta para atar las mieses de la siega.

Después de realizar la cosecha se realizaban todos los pagos. Se hacía la molida, se llevaba a una fábrica, que había en Perdiguera, lo molían y te daban la harina. Se pagaba con harina a la harinera. También se vendía el trigo a compradores que venían, calificaban el trigo, en Leciñena solamente había Aragón 03. También se sembraba algo de cebada, avena y centeno para las caballerías. Normalmente se iba a la dobla, si te dejaban un caíz de trigo para siembra se tenía que devolver dos caíces. 1 caíz era unos 100 Kg. Tristemente se aprovechaban de los más pobres y humildes.

Recogían el agua en aljibes, balsas y balsetes, se tenía todo muy limpio, se cuidaba mucho y solamente se lavaban las manos y la cara, el agua era un bien escasísimo. Incluso a veces no tenían agua y tenían que bajar a la acequia de San Mateo de Gállego. Bajaban con caballería y carro y un tonel de entre 200 y 250 litros, una cuba de madera. “El agua había que llevarla a cuentagotas”. Las caballerías y el resto de animales también bebían.

Damaso era de casa pequeña, con tres caballerías y, aun así, nunca les faltó de nada. En Leciñena había de todo: viñas, almendreras, oliveras… todo para consumo. El viñedo estaba en la parte del saso y las viñas en el monte. Comían pan blanco, aunque él lo cambiaba con otros críos y se comía el pan negro. Junto con su tío eran muy cazadores. La caza estaba prohibida, así que tenían que hacer furtivismo. Sobre todo, cazaban con hurón, también ponían cepos, había mucha liebre, pero también cazaban muchos conejos. Solían hacer un mojón de piedra donde colocaban encima el cepo y por las noches caía alguna pieza. Cuando iban de “quedada” a la sierra se llevaba el hurón, se llevaban poca carne, ya que no se conservaba muchos días, y la forma de comer era yendo cazando.

Damaso se ha criado por el monte, con su padre iba al pinar, labraban con las caballerías, cogía nidos de palomos, ciquilines (Cernícalos)… no había nada prohibido. Se quedaban a dormir en las casetas, chamizos malísimos, pero era el retiro que tenían, no había otro. Se hacían leña de extranjis, aunque también les daban lotes de leña. El forestal marcaba los árboles y, como contraprestación, debían de limpiar una parte de pista. Sobre todo, limpiaban la rama baja, para que no hubiese incendios. Los lotes de pinos solían comprender entre unos diez o una docena de pies. Hubo una época que daban lotes de sabina, un forestal les decía enebros y no las quería ni ver. Cortaron grandes sabinas, de entre 6 y 7 metros, y se limpió de sabinas mucho el monte de Leciñena y Perdiguera.

Las sabinas grandes las empleaban como maderos para las casas. Cortaban con hacha o tronzador a dos manos: “Era mejor el tronzador, pues no hacía ruido cuando cortaban alguna de forma ilegal, pues la Guardia Civil y los forestales andaban siempre vigilantes”. Su abuelo conoció que antiguamente se hacía carbón, en uno de sus campos llegó a haber una carbonera y, cuando labraban, salían restos de carbón.

En casa tenían dos mulas y una yegua, una mula para trabajo y otra la criaban. Iban a la Parada de Robres, donde tenían dos sementales, un par de caballos y otro de burros. A Damaso no le dejaban entrar, como era crío, tenía 14 años, no podía ver como el burro montaba a la yegua. En Leciñena había dos herreros incluso esquiladores de caballerías para que estuviesen ligeras en verano.

Estuvo repoblando pinos en Val de Lucia, en 1954, tenía 14 años. Solamente ponían pino, a raíz desnuda. Llegaba un camión del vivero y ponían el pino, para conservarlo, en unas zanjas estrechas que hacían. Con caballerías y un aladro, con un embolo al final para que la tierra quedase más hueca, abrían surco e iban plantando los pinos a jada. Trabajaron entorno a unas 40 personas, entre chicos y gente mayor, y plantaron bastantes hectáreas, sobre unas 30 a 40 hectáreas.

Su abuelo decía que todo estaba lleno de pinos, que cuando tenía 7 años llegaban hasta la balsa del camino y toda la parte del santuario eran pinos, sabinas y carrascas. Una vez, su abuelo, iba con su hermano, que murió por una mordedura de caballo, llevando a pastar el ganado, unas 100 ovejas. Antes de llegar al pueblo, se puso atrás y al final en medio del rebaño para protegerse ante dos lobos que le sorprendieron “Al final se llevaron una oveja”. Su abuelo contaba grandes historias, de manadas de lobos por Perdiguera y monte Pinada y que los cazaban.

Cuando Damaso tenía 17 años hubo años muy malos y tuvo que marchar a trabajar a Lanaja, donde estuvo 3 años. En 1956 llovió mucho, pero se cogió poco, hubo un cierzo helador “27 días seguidos de heladas”, del 2 al 28 de febrero y lo secó todo “Había unos trigos exagerados y se quedó todo limpio, se helaron hasta los olivos”. Luego en 1957, 1958 y 1959 no se cogió nada por la sequía. Fue en 1957 cuando marchó a Lanaja, estaban ya preparando los regadíos y se fue a trabajar para mantener la casa y las caballerías. Trabajaban a destajo y ganaban 100 pesetas al día: “Se comenzaba cuando salía el sol y se acababa cuando se ponía”. Tenían que pagar el alojamiento, en un pajar a 2 pesetas cada uno por noche. Se hacían ellos mismos la comida y la mujer, que les alquilaba el pajar, les hacía la cena por 3 pesetas. Fue entonces cuando Damaso comenzó a cocinar los ranchos, del que es todo un maestro y por ello conocido como “El Ranchero”.

Iban a Lanaja en bicicleta, salían aún de noche el lunes por la mañana, la carretera era de piedra machacada y llevaba el antiguo trazado de curvas y cuestas. El sábado volvían a Leciñena. “La carretera era de piedra caliza y había mucha gente que se dedicaba a machacarla. Se les conocía como Los Machacadores, iban con macetas de 1-1´5 Kg. de peso, pero con un mango de vara larga de fresno. Los camiones echaban la piedra de las canteras y luego la machacaban”.  

En Lalueza estuvieron haciendo la caja de la carretera a Sariñena, con la “Internacional” de Grañen. La hacían a pico y pala “Cuatro picando y tres sacando la tierra”. Lo azarbes que hacían los dragaban a la huerta, los hacían con piedra, iban colocando todas las piedras iguales. También trabajó en el pantano de Tormos, cuatro meses, tendría unos 18 o 19 años. En 1965 ya estaba mecanizado todo.

Por Leciñena ha habido tejeros, había un tejar y hacían tejas y adobes. En algunas partes de la sierra había piedra de cal y en Leciñena había hornos, antiguamente hubo caleras. Damaso no las conoció, pero se lo oyó contar a su padre “En el Recordín, cerca de la cárcel de Zuera, había dos caleras”. También estaba la piedra de yeso, que utilizaban para la construcción, de casas, una piedra blanquiza que se utilizaba para hacer yeso. Hay muchos hornos de yeso por Leciñena.

En 1967 se casó. Ha sido matachín o matarife y experto en mondongo. Había días que mataba unos 10 o 12 cerdos. “En casa Letosa tenían una hija a la que le habían regalado dos cerdos, estaba casada con un médico. Para la matacía, el médico invitó a dos amigos suyos, eran pilotos de la base americana de Zaragoza. El padre de la chica, que era chistoso, les dijo que era tradicional, antes de la matacía, hacer un rodeo con los tocinos. Uno llegó a coger uno y lo intentó montar, lo grabaron en video. Cuando llegó el momento de matarlos, lo colocamos en la vacía y lo pinchamos con el cuchillo y al comenzar a brotar la sangre uno de los americanos se desmalló. El padre dijo –¡Jodo!, menudo ejército tienen estos!”.

En su haber tiene un número sin fin de anécdotas. Un día de niebla de caza con Pablico, el de la posada, y su tío Ángel, que era muy chismoso, le dijo el tío a Pablico -vamos a mirar por aquí- refiriéndose a la madriguera de conejos -mira tú por allá. En estas se escondió Ángel entre los pinos y les salió de repente gritando -¡Alto la guardia civil!- estos, asustados, echaron a correr y Pabico no paró hasta llegar a casa “Había miedo a la guardia civil, si te pillaban te multaban con 10 pesetas y te mataban al hurón”.

En otra ocasión, el tío Ángel le dijo a uno -mira que culebra más larga, mira por el aujero-, mientras, por el otro agujero, introdujo el hurón haciendo huir a la culebra por el agujero  contrario, por donde estaba mirando el otro quien, al ver salir la culebra, del susto cayó de culos cerro abajo.

Vendían verdura, los verduleros iban a cargar a Zaragoza y la vendían por Leciñena, la fruta era de temporada. “Se comía lo que se podía, en las casas había gallinas”. Había casas tan pobres que mataban zorros y luego iban por las casas con la piel pidiendo dinero o comida, los mataban porque hacía males. Una mujer iba pidiendo con el santo, con el santico.”

En la postguerra guardaban la harina en las casas. Se tenía que declarar todo y en la cartilla de razonamiento se indicaba lo que podían tener. Para ello, la fiscalía de tasas registraba las casas “Venían con el correo y la gente se avisaba, todos iban corriendo a las casas a esconder lo que tenían de más; pues si te lo pillaban te lo quitaban y denunciaban”. Se utilizaban los subterráneos que se realizaron, en muchas casas, para la guerra, era un buen escondite. “Uno tenía un tonel de vino en la bodega y este empezó a disminuir, hasta que el dueño se dio cuenta que era el vecino, que pasaba por el subterráneo y le quitaba un poco de vino cada día”.   

En las casas había una fresquera para conservar los alimentos, con una tela metálica. Solían tener 2 cerdos, criaban pollos, conejos. Para navidad mataban un pollo de corral, tenían entre unos 40 a 50 pollos, los soltaban por la era y por las noches los encerraban “Algún cernícalo se llevó algún pollete”. También tenían 10 o 12 locadas, las luecas al corral. Tomaban leche de cabra y oveja, a la de cabra le echaban las culpas de las fiebres de Malta.  Existía la bicera, los rebaños comunales. Tomaban remojón, pan con vino y azúcar para merendar, vino rancio, dulce. También hacían farinetas, harina con tostaus, con agua y leche. Las migas las hacían con arbillos (Entresijos), sebo, lechecitas del cordero, patata y ajo.

El rancho del monte era de lo que cazaban, pues lo que se llevaban no se podía conservar mucho más de dos días. Lo hacían con patatas, arroz, tocino y algo de chorizo para darle algo de sabor. Su tío cazaba perdices “Tío, mira donde canta el perdigacho” y mataba las liebres con un palo, se lo tiraba y nunca fallaba, normalmente las mataba en la cama”. Antes se comía de todo, incluso ciquilines, la churra y la sisa, águilas, mochuelos, gurriones, fardachos, culebra blanca o alcaravanes. Había algunos que subían a los nidos de águila, por las mañanas, ataban los picos a los pollos y, cuando el águila les llevaba un conejo, se lo robaban para comer.

Leciñena ha ido perdiendo población, antes eran unos 3000 y ahora sobre unos 1200. En la postguerra mucha gente marchó, sobre todo a Barcelona. Se pasó mucha hambre “Había gente que iba a buscar el cerdo muerto que tiraban”. Se tostaba la cebada y la malta para mezclarla con la chicoria para hacer café.

Había un carretero que una vez lo fue a buscar para que le labrase un campo de 3 hectáreas, una suerte. Una suerte era un campo de unas tres hectáreas, el ayuntamiento adjudicaba suertes de 0,5 a 1 hectáreas. Las suertes viejas eran en propiedad mientras que las del vedao eran del municipio. Con la caballería se labraba 1 hectárea al día. “A ver si mato una liebre” dijo el carretero y al final dijo que había matado una farnaca, al día siguiente un curandero le dijo “Yo comeré la liebre y tú el lomo”. Era del Siscal, de donde se tiraba todo. Recordando, va nombrando como se decía la carne moreriza, carne de oveja a punto de morir o muerta reciente o el caloyo o caloyico, cordericos mal nacidos.

Se segaba a mano, con hoz y dalla. Estaban segando y echaban un trager de vino, lo llevaban con cubetas, un tonel pequeño de 2 litros, solo un trago, que iba escaso. Vuelta a segar y zas, un pequeño fardacho. Cogió uno y se lo comió y comenzó a pedir vino, solo para beber “Echa vino que me araña”.

Quedan muchas historias por contar, con Damaso pasaríamos horas y horas volviendo a aquellos tiempos de antes, donde todo era diferente, más duro y de supervivencia, forjándose grandes hombres y mujeres que atesoran un gran saber que no podemos perder.

Sabina


Sus flotantes cabellos llegan hasta el suelo

Y su eterna mirada surca el inmenso cielo

La sempiterna sabina siente el vértigo del llano

Mecida en los brazos del cierzo

Susurra la historia de sus gentes

Y en lo profundo, de este mar sin agua,

Subyace la vida que parecía imposible

Y en su rigor, en su estrépito silencio,

El vacío es el horizonte basto

Que el tiempo detiene para siempre.

Os Monegros, octubre del 2021.