Rostros

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      “Rostros en femenino”

        Una iniciativa del proyecto cultural “Os Monegros” que, a lo largo del 2017, ha ido recogiendo diferentes testimonios de mujeres monegrinas, con el objetivo de poner en valor su trabajo en el medio rural. Mujeres que trabajaban en el campo, que cuidaban los animales domésticos y el ganado, que iban a recoger el agua a las balsas, que iban a servir, que realizaban trabajos artesanales… y además hacían las tareas del hogar y el cuidado de pequeños/as y ancianos/as.

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Mujeres y niñas en el lavadero

       Relatos en femenino, Rostros de sabiduría que transmiten un pasado en femenino poco conocido y reconocido. Entre las distintas biografías aparecen referencias a los derechos de las mujeres a lo largo de los últimos tiempos, además de reflexiones realizadas por alumnas/os del IES Monegros Gaspar Lax, gracias a la profesora Sandra Vived Conte.

Lalueza, provincia de Huesca, década de 1950.

Lalueza, 1950.

      Rostros en Mayúsculas, con M de memoria, M de mirada y M de mujer monegrina. A todas ellas y en reconocimiento a su gran trabajo, esfuerzo y dedicación en unos tiempos difíciles y en una tierra dura y salvaje.

      Y con M de “Miradas” se recogen diferentes visiones de mujeres y hombres, aportando su valiosa reflexión.

 

   Aprender, conocer, estremecerse, sorprenderse, sentir, admirar… un conjunto de tremendas sensaciones al descubrir las historias de verdad, de mujeres que han trabajado y luchado toda su vida por salir adelante en una tierra dura, por tirar de sus familias, por trabajar sin parar y sin tiempo para el descanso. Extremadamente gratificante ir descubriendo la vida de mujeres monegrinas, mujeres rurales que cuentan la realidad que no hemos sabido valorar. “Rostros”,  Biografías de mujeres monegrinas para poner en valor su esfuerzo y trabajo en tiempos pasados.

      Vidas imprescindibles para entender la misma vida, nuestra vida, el esfuerzo y la dignidad, el valor de la existencia y la fuerza del amor.

      Ilusionante y con ganas de continuar, esperando aportar mi pequeño granito de arena en el reconocimiento de la mujer rural y su ingente trabajo, va por ellas!!

 Joaquín Ruiz Gaspar

                                                                                                            12 de febrero del 2017

Hasta 1931 la mujer no tenía derecho a voto. Gracias a la lucha de muchas mujeres y especialmente a Clara Campoamor, política y feminista, se consiguió el sufragio femenino durante la II República. El 19 de noviembre de 1931, las mujeres españolas pudieron ejercer su derecho al voto. Clara Campoamor murió en Suiza exiliada tras la guerra de 1936 y la posterior dictadura franquista.

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A Rostros

rosa-baseca-rostro      La realización de sogueta de esparto fue una actividad vital para muchas familias monegrinas y muy especialmente para la localidad de Lalueza. De la mano de Rosa Baseca Alastrúe nos adentramos en un valioso testimonio que narra un trabajo durísimo que principalmente realizaron las mujeres. Leer +.

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        En el secano monegrino la escasez de agua ha condicionado la vida de los monegrinos y monegrinas. En Castejón de Monegros conocemos la historia de Aurora Ezquerra Serrate quien nos describe una forma de vida pretérita relegada al pasado pero llena de valores y esfuerzo que no deberíamos olvidar. Leer +.

La mujer, hasta 1975, no podía disponer libremente de sus bienes o incluso abrir una cuenta bancaria, necesitaba la autorización del marido.

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jesusa-rostro      Con la construcción de nuevos pueblos de colonización, fueron muchas las familias que comenzaron una nueva vida en Los Monegros. Jesusa vino con su familia a la Cartuja de Monegros en 1968. Lo que en un principio era un pueblo extraño, ha acabado siendo su hogar. Leer +.

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   La vida rural para las mujeres no ha sido fácil, además de las tareas del hogar estaban las faenas del campo y del ganado. Joaquina es un valioso testimonio de la vida monegrina, de una sociedad que nació en un mundo que sufrió una gran transformación tecnológica y social. A sus más de cien años, conserva una esplendida salud y memoria que nos permite adentrarnos en el misterioso devenir de la reina Doña Sancha. Leer +.

Joaquina nació en Sena el 25 de noviembre de 1914, de casa “la Morena”, familia de labradores y hortelanos. Fueron 4 hermanas y 2 hermanos, tenían un pequeño rebaño ovino y cuatro mulas que pastoreaba un pastor común a otras casas de Sena. Joaquina recuerda que a su madre le gustaba mucho ir a pajentar el ganado. Joaquina fue   a la escuela  hasta los 14 años y aprendió  a coser con las monjas. Desde niño hacía labores de casa como ir  a buscar agua en una mula.

                                                                              Guillermo Viñuales (13 años)

 

Hasta 1976, con la entrada de la Ley de Relaciones Laborales, el acceso de la mujer al trabajo requería de la autorización del marido, de acuerdo a la Ley de Contratos de Trabajo. Solamente las mujeres solteras o viudas podían trabajar, Fuero del Trabajo de 1938. Si se casaban debían de firmar su despido un mes antes del casamiento, Ley de Reglamentaciones Laborales de 1942.

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       Muchas mujeres se vieron obligadas a emigrar a las ciudades para trabajar sirviendo en casas. Un éxodo rural que sufrieron muy especialmente las mujeres, ocupándose en un trabajo que no fue reconocido y escasamente remunerado. La historia de Elena es una de aquellas historias, de mujeres que comenzaron una nueva vida huyendo de un mundo rural de escasas posibilidades para la mujer. Leer +.

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          La fonda de La Campana de Alcubierre guarda grandes historias de gentes de paso por tierras monegrinas. Pero la gran historia es la vida de Pilar y Luisa, dos mujeres que atendieron durante años la fonda, trabajando sin parar. Muchos recuerdos de una época pasada que nos descubrirán de buena mano sus protagonistas. Leer +.

“Cometen adulterio la mujer casada que yace con varón que no sea su marido y el que yace con ella sabiendo que está casada”. El adulterio no se despenalizó hasta 1978 y los hijos/as de las mujeres, que no estuviesen casadas, no eran reconocidos ya que era constitutivo de delito.  

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Maria Villagrasa Rostro.jpg          Muchas mujeres a lo largo de la historia han emprendido sus propios negocios. María Villagrasa responde a una de aquellas mujeres emprendedoras, descendiente de una estirpe de mujeres emprendedoras. María establecio en su Bujaraloz natal una pollería, todo un ejemplo de mujer rural. Leer+.

Juaquina Rostro

       Servir en las casas ricas fue un trabajo que ocupó a muchas mujeres. Aunque en muchos casos ganaban muy poco y su trabajo nunca fue reconocido, Joaquina guarda muy buenos recuerdos de su paso por casa Ruata de Alcubierre. Su historia, además, nos muestra su trabajo en el horno de la localidad y en la posterior panadería familiar “Valero”, panadería que aún hoy en día continúa con la verdadera esencia de la autentica panadería. Leer+.

La patria potestad sobre los hijos/as solamente la ejercía el padre, quedando restringida a la madre salvo que fuese viuda. No fue hasta 1981 cuando se abandonó la tradicional concepción jerárquica patriarcal .

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Carmen Dueso

       La vida de una maestra, una vida de dedicación y vocación por la enseñanza. Una mujer que desarrolló su profesión docente en el difícil medio rural. Carmen Dueso es una maestra muy querida en Sariñena y de la mano de Juan Antonio Casamayor Anoro descubriremos su historia, su vida en mayusculas. Leer+.

 

Concha Bailo Rostro

     En Perdiguera, en plena aridez monegrina, la agricultura de secano, el ganado y la viña ocupó las principales faenas del campo. La mujer no lo tuvo fácil y el duro trabajo fue una constante para sacar hacía adelante sus familias. Concha es un reflejo de aquellas mujeres que trabajaron sin descanso, soportando la complicada economía familiar. leer+.

La vida de las mujeres estaba dominada por el hombre, tenían que hacer y servir  todo lo que el hombre mandaba. Después han intentado igualarse al hombre. Se dedicaban al trabajo del campo y de la casa. Hay diferencias con las de ahora: antes no podían conducir, ponerse pantalones ni trabajar; ahora sí. Ahora son independientes y ocupan cargos importantes.

                                                                              Yana Casaña (13 años)

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     Son generaciones sin infancia, de esfuerzo y  trabajo,  en casa y en el campo. Sin tiempo para la escuela, ni juegos, fueron educadas en la responsabilidad y en el trabajo, en la necesidad y en la supervivencia. Vidas de un tiempo pretérito de una sociedad rural en constante transformación, donde  la mujer se tuvo que abrir camino y afrontar un presente difícil y complicado. Verdaderas heroínas, verdaderos referentes que deberíamos de distinguir y revalorizar. Leer +.

Yo  creo que esas épocas eran muy duras para todos. Mi abuela Pilar por ejemplo,  tenía vacas para vivir, gallinas, etc y el dinero lo usaban para otras cosas como comprar paños… En esa época no había lavadoras, vitrocerámicas y lavaban la ropa en un balde o s e iban al río, restregaban las prendas con piedras y ceniza si la ropa era blanca  para que se fuera la suciedad. A mí no me parecería muy complicado vivir entonces,  me gustaría mucho porque me tendría que buscar la  vida y estaría muy satisfecha de haberme buscado yo sola las maneras para poder comer, lavar, beber agua, etc. Todo esto me parece muy interesante.

                                                                                                              Alba Sanz (13 años)  

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    Los recuerdos de Pilar  nos trasladan a nuestro pasado más reciente, con una nostalgia a tiempos difíciles  que no dejan de perder una tierna añoranza a un pasado de penurias pero de fuertes valores humanos, de familiaridad, de amistad y de solidaridad. Pilar nació en abril de 1925 en la población monegrina de Lanaja y sus recuerdos nos enseñan una lección de humanidad y convivencia. Leer+.

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    Una vida dedicada a los demás, a su casa y a su familia, una vida de trabajo y esfuerzo, de dedicación y lucha. Un rostro entrañable que, de la mano de Alberto Lasheras, nos adentra en la biografía de Aurora Piqueras Cisuelo, transmitiendo el respeto y cariño que Aurora se ha labrado en los secos y áridos monegros, de Alcubierre a San Juan del Flumen. Leer+.

Antes no tenían derechos y trabajaban solo en casa, las mujeres de ahora tienen los mismos derechos que los hombres. Antes las mujeres se casaban con los hombres que les elegían sus padres y ahora eligen ellas a los hombres que quieren, las mujeres antes seguían las normas de sus padres.

                                                                                              Imán El Oulai (13 años)

Maria Tricas

   Mujer comprometida por su pueblo: activa, dinámica, concienciada y luchadora. Todo un ejemplo de mujer capaz de articular una intensa actividad asociativa, cultural, artística y conseguir revitalizar la vida de un pueblo que lucha contra la despoblación. Una mujer más de nuestros pueblos, una mujer más y a la vez única, imprescindible para sacar adelante iniciativas titánicas por el bien y el futuro de su pueblo. Leer+.

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     Su vida entre costuras se desarrolla en un viaje que nos muestra una mujer avanzada a su tiempo. Una mujer de mundo, trabajadora y libre que ha forjado su vida a puntadas de aguja e hilo. Ejemplo de mujer cuyo trabajo costaba de valorar y, a pesar de ejercer de modista y de trabajar en grandes talleres de costura catalana, parte de su vida laboral  no fue reconocida. Leer+.

Antiguamente las mujeres en Rumanía se dedicaban  a la agricultura. Vivían de lo que trabajaban, por ejemplo, tenían huerto y trabajaban en el campo, cuidaban animales. El dinero lo conseguían vendiendo legumbres del huerto, leche de vaca y queso de todas las clases, también en el mercadillo vendían animales y los llevaban al monte para alimentarlos. Iban los domingos a la iglesia en traje tradicional. El transporte que se utilizaba era el carro tirado por los caballos. Todo esto me gusta conocerlo porque es muy interesante e importante para mí.

Roberto Mare (13 años)

Inocencia Rostro

        Con Inocencia descubrimos una mujer tremendamente trabajadora, activa y con un arte en la talla de la madera espectacular. Natural de Lanaja ha vivido casi toda su vida en Grañen. Inocencia ha trabajado en el cultivo de la remolacha, que tuvo enorme importancia en Grañen, en épocas de hambre y que sirvió para dar trabajo a las mujeres. Leer+.

Esperanza Pérez

     Una mujer trabajadora y emprendedora. Esperanza es de familia de taberneros, de Casa Ancho, pero su vida ha dado muchas vueltas, forjando a una mujer fuerte y luchadora. Premio Gabardera 2012, como mujer premio a la mujer emprendedora, es todo un ejemplo de mujer imprescindible para el futuro de nuestros pueblos. Leer+.

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      Su familia, su casa, sus recuerdos y ella, Trini. Una mujer puntal de su familia, cercana y querida por los suyos. Trini ha sido muy feliz y ha querido mucho a su marido, con trabajo nunca les ha faltado de nada. Se ha ganado la vida con sudor, sabiendo que todo tiene su esfuerzo y que al final la felicidad es la satisfacción de haber salido adelante y estar junto a los suyos. Leer+.

Carmen Rostro

    La memoria del pasado se ha transmitido generaciones tras generaciones pero los nuevos tiempos y la tecnología han ido rompiendo la correa de transmisión. Ellas atesoran la sabiduría, la herencia acumulada durante siglos que permitía sobrevivir con escasos recursos, guardan la memoria de los usos y técnicas tradicionales, una producción artesanal y casi de autosuficiencia del saber popular completamente ligado a nuestra tierra. Leer+.

Lo de antes era todo más antiguo, lavaban a mano (no como ahora que hay lavadoras y secadoras), se lavaba la vajilla a mano, los suelos con un estropajo, los televisores no eran planos sino que eran como una caja, los coches no eran como los de ahora, no había ordenador por lo que se escribía con máquina de escribir y con folios. Antes era muy moderno escribir cartas y usar el telégrafo.

                                                                                                         Pierina Abreu (13 años)

 

 

 

 

Folleto ‘Guía de la buena esposa’, creado en 1953 por la Sección Femenina.

“A través de toda la vida, la misión de la mujer es servir. Cuando Dios hizo el primer hombre, pensó: “No es bueno que el hombre esté solo”. Y formó la mujer, para su ayuda y compañía, y para que sirviera de madre. La primera idea de Dios fue el ‘hombre’. Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil”.

(Sección Femenina. Formación Político-Social, primer curso de Bachillerato, 1963)

Pilar Primo de Rivera lideró la Revista de la Sección Femenina, revista que buscó fomentar el sentimiento nacional  falangista en las mujeres y que promovió una feminidad supeditada al hombre, sumisa, sin derechos y sin opinión. Todo un ensalzamiento de la mujer como madre y esposa dentro del ideario del patriarcado nacional católico.

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La memoria femenina de Lanaja

       Documental sobre la intrahistoria de Lanaja, desde el punto de vista de 5 mujeres Documental realizado por la periodista najina Mamen Abad, la misma autora nos introduce en un documental imprescindible e irrepetible, constituyendo un testimonio extraordinario y de gran valor en la memoria colectiva de Lanaja y de todos Los Monegros, ¡¡¡Gracias Mamen!!!.

        Al finalizar la Guerra Civil Española, muchas familias monegrinas se encontraban en una situación de necesidad, en algunos casos, extrema. Y normalmente los roles en la familia estaban definidos: el hombre de la casa se dedicaba al campo y la mujer, a lo que denominaban “sus labores”.

       Pero, en otros casos, no pocos, fue la mujer la que llevó el peso de la casa, ocupando el papel que estaba asignado al hombre. Grano a grano, gota a gota, consiguieron con su trabajo y tesón cambiar la mentalidad de la sociedad monegrina.

       En los siguientes vídeos, se recoge el relato de 4 mujeres, oriundas de Lanaja, que cuentan “sin pelos en la lengua” cómo se vivía en los años de la posguerra, la influencia en sus vidas de la construcción del Canal de los Monegros y cómo, poco a poco, se fue transformando la sociedad a lo que conocemos hoy en día. Un relato lleno de anécdotas contadas en primera persona.

Mamen Abad

Lanaja, 10 de septiembre del 2017.

 

 

Miradas

           Reflexiones, miradas que analizan y profundizan en la realidad de la mujer rural, su pasado, presente y futuro.

  • María José Casas Sanz, Maestra en el medio rural. Sariñena, 18 de febrero del 2017.

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            Toda persona, al nacer, está vinculada a dos historias: la de su origen y la de su entorno. Por la primera, nos unimos al destino familiar. Por la segunda, pasamos a formar parte de un paisaje donde se entrelazan el azul del cielo y la aridez del suelo, con nuestra humana presencia. Nosotras todavía llevamos otra mochila: la de ser mujer.

            Las mujeres de esta Tierra, somos herederas del miedo y la ignorancia; del analfabetismo y la sumisión. Pero al mismo tiempo de la fuerza y la valentía para salir adelante con muy pocos derechos y demasiadas obligaciones. Dejándose la piel en la casa, en el campo o lejos de sus raíces. Y  haciéndolo con honradez y dignidad.

            Por ello, todos estos ROSTROS que ahora son también voces, nos representan y nos enorgullecen, pues hacen que nos sintamos parte de ese sentimiento colectivo que convive y da forma al paisaje monegrino.

  • Margarita Périz Peralta. Maestra y política rural.  Lalueza, 3 de marzo del 2017.

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        En el momento de escribir estas líneas leo en la prensa que un eurodiputado dice en el parlamento ¨las mujeres deben ganar menos porque son más débiles, más pequeñas y menos inteligentes¨. A la vez, hoy mismo,  en 30 países se está preparando el día 8 de marzo como un día de unión para hacer un paro contra los feminicidios, la desigualdad salarial y la explotación económica.

       Dos Miradas, dos Pensamientos, dos Mundos y una lucha en los que las mujeres nos estamos moviendo desde… ¿el inicio de la Historia de la Humanidad?.

        Claro que el segundo pensamiento en consecuencia del primero y las mujeres de esta tierra ¨dura y salvaje¨  hace ya tiempo que estamos en proceso de cambio. En ocasiones sin que se nos oiga porque nuestro quehacer es invisible o porque nuestra voz es débil, o porque no disponemos de altavoces que manifiesten.

        Y así continuamos para hacer de esta TIERRA un ¨hogar y un paisaje¨ en donde las voces femeninas aporten luz y VIDA.

  • Sandra Esteban Oto. Profesora de autoescuela. Sariñena, 8 de marzo del 2017.

Sandra Esteban Rostro

        Fijo mi mirada en la lejanía y el color ocre del secano y el verde del regadío se unen y me llenan de esperanza. Esta mirada,  augura un futuro duro para los habitantes de este territorio nuestro. Un futuro que habrá que pelear. Un futuro seguro. Como ese futuro al que nos lleva nuestra mirada, así somos las mujeres de estas tierras, duras, fuertes y seguras.

        Mi mirada se diluye en el ocre del paisaje seco, del paisaje menos agradecido y a la vez más reconfortante. Unas tierras, unas gentes, unas mujeres, curtidas  por el sol en este pasado reciente, que se unen y enlazan con el verde del progreso, del agua, del futuro.

        Este mundo rural en el que sobrevivimos, cada vez se hace mas gris y , sin embargo, crece en cultura, sociedad, reivindicación y , la mayoría de las veces, somos nosotras, las mujeres las que encabezamos esas iniciativas.

         Espero y ansío que, en unos años, mi mirada de mujer rural, monegrina y feminista, sea una mirada serena. Una mirada esperanzada.

        Uniros mujeres de la tierra, sin nosotras, ese futuro duro, será mucho mas difícil. Mirémonos a los ojos y sintamos nuestra fuerza en los ROSTROS de todas y cada una de nosotras.

  • Gemma Grau Gallardo. Técnica de turismo. Sariñena, 15 de marzo del 2017. 

Gemma Grau Rostro

         Damos por hecho, con estas cosas que tiene el lenguaje cuando hace de espejo de la sociedad,  que los términos  mujer y mundo rural son, de por sí, dos desventajas, y como tales, se han convertido en objeto de proyectos, estudios y subvenciones que vienen a poner soluciones a semejante drama. Además, se espera que los proyectos empresariales de estas mujeres “deben” ser socialmente responsables, ecológicos, que fomenten el desarrollo sostenible y la calidad del producto bien hecho. Algo que en proyectos masculinos no se plantea, pues de ellos se esperan mega proyectos que generen ingentes flujos de dinero y cientos, miles de puestos de trabajo, aún a costa del medioambiente o de lo que sea. Ya saben, los valores de género. Así, la mujer trabajadora del mundo rural acaba siendo  una suerte de súperwoman: emprendedora, fijadora de población, ecológica, detallista, innovadora… Una larga lista de etiquetas tan vacías de contenido como pesadas para quien carga con ellas.

                Se nos trata de invisibles por quienes “estudian” el mundo rural y despoblado, cuando nada más lejos de la realidad. Ellas, nosotras, mantienen abiertos comercios, tradiciones, fiestas y casas. La vida de los pueblos late con corazón femenino, aunque no suelan estar en primera fila. El techo de cristal también existe en el mundo rural, donde muchas son titulares de las explotaciones agropecuarias, aunque nunca formen parte de los consejos de administración de las cooperativas; donde ellas preparan la fiesta y sus elementos, para que todos lleguen a la celebración; donde ellas emprenden buscando libertad y calidad de vida, aunque siguen teniendo que hacer malabares para conciliar; donde ellas son mayoría de población, aunque siga habiendo minoría de alcaldesas.

                Somos luchadoras, hijas y nietas de generaciones que han trabajado duro estas tierras. Sabemos dónde hemos elegido vivir, y no nos sentimos inferiores a nadie. Que dejen de etiquetarnos, de invisibilizarnos y encasillarnos, poniendo más obstáculos en nuestro camino, y que nos hagan sitio. El siglo XXI va a ser rural y en femenino, que nadie lo dude.

  • Jesús Cancer Campo. Escritor y Gestor judicial. Sena, 24 de marzo del 2017.

jesus Cancer.jpg             Toda la casa permanecía helada; solo la cocina que era, además, salón y comedor mantenía una temperatura habitable gracias a la cocinilla de hierro que ella alimentaba con leña de las viejas almendreras arrancadas y con su vitalidad. Ella siempre estaba allí donde era necesaria, y eran muchas veces y en muchos lugares al mismo tiempo. Pero ella, dotada del don de la ubicuidad, estaba siempre al lado de sus tres hijos y de su marido.

           La ropa de mudar, el desayuno y coge esa cartera y brinca a la escuela. Las camas y escobar la calle. Ahora, toca el corral: las gallinas, los conejares, la zolleta que hay que limpiar. Descrestar aquel pollo y preparar el chilindrón. Ese montón de ropa para la colada; ahhh, bendita lavadora de turbina para meter las sábanas y la ropa más pesada, que su brazo izquierdo agradecía tras el desalmado bisturí del cirujano.

          Ni el poderoso mal invisible pudo con ella, de momento. La paridera encharcada y fría. Las canastas rebosando verdura sobre la cabeza. Ligera, alegre, erguida como una figura de mármol en movimiento continuo, sin tiempo que perder para criar a sus hijos cuanto antes. Educarlos con el ejemplo, exprimiendo hacia afuera toda su sabiduría de mujer rural. Una mujer moderna, que nos contó sin tapujos los misterios de la vida. María nos dio todo su tiempo, hasta gastarlo todo en la flor de su vida.

          Era mi madre.

  • Silvia Salazar Altemir. Directora Instituto de Educación Secundaria y Presidenta Coordinadora de Asociaciones de Mujeres de Los Monegros. Valfonda de Santa Ana, 31 de marzo del 2017.

Rosto Silvia Salazar

      A las diosas de Monegros

       Nací en la Litera, tierra fértil, aroma de frutales, verdes campos llenos de vida, sonidos de agua. Mi profesor de Historia un día nos explicó que existían unos pueblos nuevos, de colonización, arañados a un desierto, ¿un desierto? En ese momento no presté atención. Adolescencia.

       ¿Azar o destino? Mi primer trabajo como maestra me llevó a conocer esta tierra árida, salitrosa, de ocres oscuros, azotada por el cierzo. Me siento monegrina de adopción, pero cuando echo una mirada hacia mis orígenes los rostros femeninos se difuminan. Las miradas de todas las mujeres, vivan donde vivan, son serenas e inconformistas, solidarias y luchadoras, llenas de vida y rasmia.

      Creí que las mujeres de mi generación habían tenido el cielo y la tierra a su alcance: estudios, trabajo, ocio, ¡Qué ingenua! Primera lección: la mujer rural se tuvo que dedicar a levantar su casa, su lote, sus animales y criar a sus hijos y se convirtió en parte esencial en la vida de un pueblo que daba sus primeros pasos. Es después de su arduo trabajo cuando decide recuperar sus sueños perdidos. Tardes alrededor de una mesa decorada con libros, cuadernos y lápices para abrir la puerta a lo aprendido y a lo olvidado.

       Han pasado muchos años desde que llegué a los Monegros y las gentes, la sociedad, y yo misma hemos cambiado, pero algo permanece, la mujer sigue siendo el soplo de aire que dinamiza la vida de los pueblos. Un desempeño poco reconocido, invisible. Debemos tomar las riendas de nuestro futuro, desdramatizar la despoblación, hacer visibles a todas las mujeres que han conseguido liberarse de prejuicios, estereotipos y braman por ser libres, por ser ellas. Somos educadoras en la igualdad. Recordarnos que los príncipes azules no existen, pero sí existen diosas y que las diosas no tienen dueño.

  • Judith I. Budios Albacete. Presidenta comarca de Los Monegros, 17 de abril del 2017.

 JUDITH-BUDIOS-PP        Como mujer rural de Los Monegros me considero heredera de la lucha y del trabajo de muchas generaciones que, a lo largo de los días, los años y los siglos han ido labrando nuestro paisaje humano. No se entiende este territorio sin la huella que han dejado nuestras madres, abuelas y sus predecesoras en la historia cotidiana que es la que deja surco en nuestra memoria colectiva. Por eso, considero un gran acierto la labor que desde la web “Os Monegros” habéis emprendido y que permite recuperar testimonios anónimos que son los que se encuentran en esa otra historia, que muchas veces queda en el olvido, pero que es la que de verdad define nuestra personalidad.

        Me siento orgullosa de esta herencia y, a la vez, intento que cada día mi trabajo contribuya a seguir forjando un camino de igualdad para que mis hijas y nietas disfruten en el futuro de un territorio lleno de progreso y desarrollo. En la actualidad, la mujer rural tiene tantos rostros como la urbana. No se puede entender su papel social bajo el prisma de una sola mirada. Trasciende lo doméstico y cada vez más se proyecta en el ámbito laboral, empresarial y político. Aunque todavía está infrarrepresentado en las cúpulas de decisión, la mujer en Los Monegros adquiere cada vez más visibilidad social. En la actualidad, somos ocho las mujeres con representación en el Consejo Comarcal de Los Monegros y cinco alcaldesas en los 31 municipios monegrinos. Nos queda mucho camino por recorrer.

         Desde mi responsabilidad en la gestión pública al servicio de los habitantes de Los Monegros, trabajo para que la igualdad de género esté presente en todas las políticas que se aplican en la Comarca de Los Monegros, institución de la que soy la primera mujer en presidir.

        En esta comarca vivimos 19.171 personas, de las cuales 9.248 somos mujeres. La mujer es motor de desarrollo y de dinamización social y garantía de futuro para nuestra comarca. Desde aquí mi compromiso por seguir trabajando y luchando para que desde la Comarca de Los Monegros sigamos prestando servicios que respondan también a las necesidades reales de la mujer en nuestro territorio y contribuyan a solucionar la violencia de género, la conciliación de la vida familiar y laboral, la despoblación y el desempleo. En definitiva, que contribuyan a esa meta que todas deseamos: la igualdad.

  • Alberto Lasheras Taira. Herrero y gran conocedor e investigador de Los Monegros. Alcubierre, 11 de junio del 2017. 

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      Si echamos una mirada a los tiempos de nuestros abuelos, vemos que sus realidades eran para toda la vida: trabajo, matrimonio, circunstancias…. Lo mismo les sucedió a nuestros padres, que tuvieron una vida, en tiempos duros y difíciles, de trabajo y esfuerzo para sacarnos adelante. La figura de la mujer de nuestros pueblos, de la madre, era “pared maestra” de la familia y de la casa, en la que desarrollaba sus múltiples actividades: atendía a los abuelos, al marido, a los hijos y a todo lo referente a la casa. Recuerdo el olor de las paredes recién encaladas, la faena que le daban las ropas que debían durar para pasar del hermano mayor a los pequeños y las mantas que ponía en las camas, teniendo en cuenta que el vaso de agua de la mesilla se convertía en un bloque de hielo. El baño ritual de los sábados en la cocina, en una palangana, y el cambio de muda. El ingenio y la habilidad con los fogones para hacer, con pocos ingredientes, buenos y apetitosos platos. La estrecha relación y apoyo que tenía con las vecinas más próximas, que era como una extensión de la familia. Las curas de pequeñas heridas y, por supuesto, los valores, la educación que, sin darnos cuenta, recibíamos en casa. Actualmente, nuestro mundo es más precario, provisional y ansioso de novedades.

      Todo ha cambiado de una forma vertiginosa, afectando a hombres y mujeres. Vemos como se ha producido un cambio notorio respecto a la igualdad entre géneros en los últimos años, quedando todavía, mucho camino por recorrer.

      Actualmente hay más mujeres que hombres con formación cualificada y, también en nuestro medio rural las vemos activas, implicadas en asuntos sociales, empresariales, políticos, científicos, culturales y artísticos.

     Recuerdo cuando nació mi primera hija, que fue una enfermera quien la trajo a la habitación, una comadrona asistió al parto, una pediatra la que nos informó de su estado. La fui a inscribir al registro civil y me atendió una señora, y el taxi que tomé para ir, también lo conducía una joven. Pensé: el futuro es de las mujeres.

      Tenemos un grave problema de despoblación que comentamos con frecuencia. En este momento, para las parejas, el hecho de tener un hijo se ha convertido en algo cercano a un capricho, rozando casi lo material y adaptándolo a la vida profesional. Tener un hijo es la mayor parte de las veces una dicha, no equiparable a la compra de un coche o una casa. Tiene una función social primordial; mantener la especie humana en el planeta y, a corto plazo, mantener las cuotas suficientes de personas capaces de sacar adelante las estructuras sociales necesarias.

      No hay que dejar sólo la responsabilidad de elegir entre carrera, vida profesional, bienes materiales o tener hijos, a las mujeres. Aquellos que dirigen nuestras vidas, en lugar de ocuparse de la maternidad como función social que beneficia a la sociedad, se fijan en la empresa y en las necesidades del mercado. La mujer cada vez tiene menos hijos, sobre todo, en el mundo occidental. Esto se debe a que “bajo condiciones precarias de existencia, se estimulan las ganas de vivir y producir vida, mientras que en la confortable vida occidental, la fuerza de la naturaleza disminuye” (Simón Royo Hernández, Doctor en Filosofía). Por tanto, esta disminución de la natalidad, no surge de la emancipación humana, sino, de una sujeción esclava al trabajo.

      Es necesario que los países se muestren sensibles hacia su propio capital humano, proponer una política europea en apoyo a la natalidad, conciliar la profesión con la maternidad, la paternidad y tomar medidas a favor de la igualdad de oportunidades entre géneros.

  • José Maria Paraled. Director de Tempero en Aragón tv. Sariñena, 23 de junio 2017.  

jose_maria_paraled_b92ffa83_imagenes        Los Monegros como territorio necesita una mirada global. Como ocurre en muchas comarcas de Aragón, la nuestra es incapaz de mirar a media y larga distancia. En el siglo XX, estas tierras del Valle del Ebro lograron atraer a colonos, a familias que se esforzaron por domesticar los secanos para la agricultura y la ganadería. Tengo serias dudas de que en el primer tercio del siglo XXI (época en la que nos ha tocado vivir) seamos capaces de presentar una oferta atractiva que sea equiparable.

      No podemos vivir solo de las políticas de Joaquín Costa. Nuestro modelo productivo autóctono y secular (modernización de regadíos, mejora vegetal, ganadería más intensiva que extensiva, concentración de las tierras y cosechas) es válido pero insuficiente para detener la peor de las tendencias: la amenaza de la despoblación.

      Para afrontarla, este territorio necesita atender muchas miradas. Las actuales y las del pasado. Por eso es tan importante la sección “rostros en femenino” la web osmonegros.com. La comarca merece profundizar en su patrimonio cultural y en su historia, con el fin de apuntalar su memoria colectiva.

       Con esta memoria vamos a obtener pistas sobre el futuro. Pero el estudio del pasado nos va a regalar cultura, unión y unas raíces que son imprescindibles para asentar a las mujeres y a los hombres en nuestro medio. Las canalistas de Lanaja son un buen ejemplo de cómo aprovechar los recursos autóctonos del territorio en un periodo de la Historia. Yo me pregunto, qué tenemos y qué le podemos ofrecer al ciudadano de nuestro tiempo.

       Para que los vecinos puedan vivir hay que potenciar los servicios, está claro: y en ello están todos los discursos, las políticas… Pero también creo que si preservamos, valorizamos, cuidamos los valores naturales de Los Monegros presentamos un escenario más atrayente y sugestivo. ¿La declaración de un Parque Natural o Nacional (con la sierra de Alcubierre y las lagunas saladas como argumentos principales) acaso no potenciarían las razones para vivir aquí?

       En Europa, la tendencia es que el medio rural sea un lugar bello, tanto para los visitantes como para los habitantes. ¿Conservar el paisaje es una oportunidad para Monegros?. Aquí dejo la pregunta.

  • Cristina Grande Marcellán. Escritora, Zaragoza 8 de octubre del 2017. 

Cristina Grande Marcellan        María Pisa vivía en la casa de al lado. Era una anciana enjuta, menudica, ligera como una ardilla. Vestía siempre de negro, con faldones largos superpuestos, y llevaba el pelo tirante recogido en un moñete. Recuerdo sus manos huesudas y sus delgadísimas muñecas. Cuando llegábamos a Lanaja, lo primero que hacía  era pedirle permiso a mi abuela para  pasar a su casa. Yo era muy pequeña. Me sentaba en una silla de anea y la veía trajinar. Subía y bajaba las escaleras como si flotara en el aire. Apenas comía, siempre tenía anemia. Mi madre decía que sobrevivía a base de aspirinas. Y nadie sabe de dónde sacaba esa fortaleza suya. Todo en su pequeña casa relucía como el sol: los dorados de la cocinilla, los cristales, las ropas blancas tendidas al sol. Nunca he visto la ropa blanca tan blanca como en la casa de María Pisa. Creo que no tenía lavadora. Creo que a ella le gustaban mis visitas. Yo era una niña taciturna y muy observadora. Me llamaba “la ratita”. Su hijo Alejandro le anunciaba mi visita, “que ha llegado la ratita”, decía. Y nos reencontrábamos como viejas amigas.

        Mi abuela apreciaba mucho a María Pisa, y le debía algunos favores –de esos que nunca se olvidan-. Cuando mi abuela, después de la guerra, decidió que sus hijas estudiarían para tener un futuro mejor, tuvo que luchar contra la oposición de mi abuelo. Como hombre conservador que era, mi abuelo no veía la necesidad de que las mujeres estudiasen. Eso significaba que remoloneaba a la hora de pagar las facturas del colegio en el que mi madre y sus hermanas estaban internas. Mi abuela, sin embargo, se las apañaba para que a las niñas no les sacaran los colores las monjas con indirectas sobre los retrasos en el cobro. Mi abuela sacaba saquetes de trigo por las ventanas del granero colindante con la casa de María Pisa. Mientras mi abuelo dormía, María Pisa se hacía cargo de la valiosa mercancía que, luego, supongo, vendía, sin que mi abuelo se enterase de nada. Esta historia me la contó mi madre, que nunca se cansa de agradecer los esfuerzos de su madre para darle unos estudios.

        María Pisa, como todas las personas inteligentes, sabía el significado de la amistad, de la solidaridad, y de la confianza en un futuro mejor para las mujeres. En esas ropas blancas, blanquísimas, como lienzos en los que proyectar imágenes, yo veía ese futuro mejor que ellas soñaban a diario.

  • Luis Manuel Casáus Abadia. Director del Teatro de Robres, 5 de noviembre del 2017.

Luis Casaus Rostro

       Por mucho que intente abstraerme a la hora de pensar en la mujer monegrina, no puedo por menos que dirigir mi mirada y mi pensamiento a esas mujeres que han formado parte fundamental en mi vida… Cristina, mi madre; la abuela Dolores y Florentina, mi suegra… Mujeres como tantas y tantas otras monegrinas… Mujeres nacidas para el trabajo, para el sacrificio, para darlo todo desde los primeros años de sus vidas sin esperar  nada a cambio. El tradicionalismo imperante en todo el s. XX ejerció un poder casi inquisidor contra estas mujeres que las guiaba, sin otra alternativa, que la de aspirar a ser madres, previo matrimonio no siempre por amor, y amas de casa con entrega y disponibilidad total. Las mujeres monegrinas han sido históricamente, lo siguen siendo, el pilar maestro de la casa.  Sacerdotisas del hogar con dotes de magas, siempre sumando, las más de las veces multiplicando para convertir  la escasez y la precariedad en maná para sacar adelante la casa, la familia…

      Fue lo que fue durante muchos años… Lo sigue siendo en algunos casos, pero nuestra mujer monegrina sigue allí, en otra realidad, con otra escenografía, pero con la misma fortaleza, con el mismo ímpetu, aferrada a la dureza de una tierra de ocres, marrones y amarillos, inmortalizada por Beulas, barrida y cuarteada sin piedad por el cierzo de siempre…

      Rotas las cadenas, nuestras mujeres en monegros ejercen en la actualidad un papel motivador, un papel dinamizador con el que enriquecen la vida familiar, social y cultural de nuestros pueblos.

       Mi más sentido y humilde de los homenajes.

  • Mª Jesús Solanas Morales. Bibliotecaria de Monegrillo, 7 de noviembre del 2017. 

Mª Jesus

Mi abuela Bermunda:

          Aún tengo en mi paladar el sabor de las farinetas de mi abuela, siempre con mucha leche y con mucha azúcar, buenísimas. La presencia de mi abuela te daba tranquilidad y sosiego, todo con ella era sencillo y acogedor.

            Mi abuela nació en La Almolda, en una familia de trabajadores, eran  tres hermanas y un hermano: Bermunda, Natividad, Pura y Delfín. Mi abuela formó su propia familia, se casó con Alejo, de la que nacieron mi madre Concha y mis tíos Luis y Paco.

            Trabajando, eso siempre, pero era una familia feliz, hasta que la maldita guerra se llevó a mi abuelo y a mi tío Jesús a la cárcel, nunca se habló en mi casa de esto y yo tampoco tuve ninguna curiosidad. Fueron tres años muy malos en los que mi abuela y mi tía Natividad se quedaron con 7 niños que cuidar, pero tenían dos manos y, con muchas dificultades, sacaron a todos adelante.

Bermunda

            Me acuerdo las navidades en La Almolda, mi abuela era la mujer más feliz del mundo, teniéndonos a todos juntos y para mí eran días inolvidables. Mi abuela estuvo con nosotros cuando se murió mi padre y fue de gran consuelo y ayuda. Cuando se estaba muriendo, fui a verla y me dijo que cuidara mucho de mis hijos, sobre todo de mi hijo pequeño, que había nacido sólo unos meses antes y que nació prematuro.

            Mi abuela es mi referente y ya me gustaría parecerme a ella, aunque sólo fuera un poco.

 

  • Olga Bolea Brosed. Animadora sociocultural del área de juventud en la comarca de monegros y miembro del reparto del teatro de Robres. Robres, 1 de diciembre del 2017. 

Olga Bolea Rostro                  La sombra de una sabina me invita a reflexionar. Su olor y forma me inspiran. Su serenidad ante la tempestad, su fortaleza. No es casualidad. Sabina o mujer, que semejantes. Colorean nuestro árido paisaje con sus alegres pinceladas de color. Permanecen erguidas cuando el viento las azota y alimentan nuestra tierra con sus frutos. Dan cobijo a quien busca recodo en ellas. Y pese a haber sido arrasadas y explotadas, germinan y luchan por hacerse un hueco en el paisaje con fuerza, arraigo y valentía.

                 Una lucha constante en la que las mujeres hemos logrado cierto reconocimiento en la sociedad. Ahora más que nunca estamos presentes en cargos de mayor responsabilidad política y laboral. Somos directoras, presidentas, inspectoras, ingenieras, alcaldesas, gerentes… pero cuando llegamos a casa, en nuestro día a día, tenemos un sinfín de cargas a nuestras espaldas. Y sí, haciendo un pensamiento “esperanzador”, cada vez parece que son más las familias que comparten esas tareas de manera equilibrada…Pero todavía hoy estamos lejos de la igualdad.

                     Las reivindicaciones públicas, la celebración de los días de la mujer o de la igualdad, el escaparate y la palabrería, dejan en la sombra esas acciones ya asignadas como “nuestras” que hay que sacar adelante TODOS LOS DÍAS.

           Y aún habiendo conseguido llegar a lo más alto profesionalmente, incluso habiendo conseguido equilibrar esas tareas del hogar durante una lucha constante con nuestra familia, todavía en nuestros pueblos se siguen convocando a las mujeres para desarrollar ciertas tareas de limpieza o intendencia a nivel local. Todavía en una comida de “cuadrilla” son las mujeres quien generalmente asumen la preparación del evento. Todavía hay quien mira o critica a una mujer o grupo de ellas que toma la iniciativa de salir a tomar un café por la mañana en el bar del pueblo. Todavía está mal visto que sea la mujer quien se quede disfrutando en una reunión social y sea el hombre quien en ese momento se haga cargo de la “criatura”. Todavía a nuestros hijos los Reyes Magos les traerán juguetes que diferencien el Rol de género que “deben asumir” en nuestra sociedad. Todavía los más pequeños seguirán imitando  estos patrones pero, TODAVÍA estamos a tiempo para seguir cambiando las cosas en nuestras casas, nuestros pueblos y nuestro mundo.

  • Rocío Sanz Redrado. Alcaldesa rural. Sena, 17 de diciembre del 2017.  

Rocio Rostro

       Nacida en Boquiñeni, ribera del Ebro. Criada en San Juan del Flumen y casada en Sena hace diecinueve años.

       Mi familia en busca de un futuro mejor vinimos a Monegros de “colonos”, fueron años de mucho trabajo e ilusión. En el pueblo de San Juan estábamos muy unidos, tuve unos maestros Julio y Mª Carmen que nos enseñaron valores e igualdad. Por ello, en la escuela no había juegos de niños y de niñas, todos jugábamos a todo. Además, tuve una infancia estupenda, con pocos haberes, pero teníamos mucho cariño y nos conformábamos con lo que había.

      Siempre he sido muy activa, revolucionaria y con las ideas claras. También colaboré a fundar la “Asociación Amas de Casa de San Juan del Flumen”, para la fiesta de San Jorge siempre organizaba un partido de balonmano “Viejas glorias contra Jóvenes”, seguía aportando en la Escuela de Adultos con Venancio Casado, e incluso en la comisión de fiestas cuándo tenía 15 años y junto a José Ángel Recaj (pues ambos éramos los más pequeños de la comisión). Siempre he tenido de referencia a mi madre, ya que ha sido muy luchadora. Las mujeres en este territorio siempre hemos sido una pieza clave, aunque hemos estado en un segundo plano. La dinamización en los pueblos es fundamental y casi siempre corre a cargo de las mujeres, mediante diferentes asociaciones que ponen en marcha numerosas actividades. Además, para poder estar en los cargos públicos (en mi caso y en muchos otros sin cobrar nada) debemos de hacer más esfuerzo porque lo tenemos que compaginar con la vida familiar. A pesar de ello, cada vez el género femenino va ocupando más los diferentes cargos en los ayuntamientos; Yo llevo 12 años de Alcaldesa en Sena, ha sido una etapa de mi vida en la que he aprendido innumerables cosas de la gente, estoy muy a gusto y tengo mucha satisfacción porque los vecin@s de Sena han respondido de la mejor manera posible colaborando a tope en todo lo que hemos organizado. Como mujer, tenemos otra visión a la hora de dar servicios a los vecin@s, las nuevas generaciones femeninas tienen un futuro prometedor, ya que vienen más preparadas en todos los sentidos: preparación, libertad, etc…

     Aún nos queda mucho por trabajar pero si estamos unidas (factor importante) y creemos en nosotras mismas, en este territorio somos piezas claves para asentar población.

      Como monegrina que soy y creo mucho en esta tierra, ahora hemos empezado un proyecto familiar en el que estamos involucrados: mis hijas, mis suegros… y en especial mi marido Alejandro Campoy Rios. “EL MUSEO OFICIOS ANTIGUOS DE MONEGROS”, un proyecto por el que hemos apostado fuerte, con 5.000 piezas expuestas y 2.000 restauradas que están listas para entrar a formar parte del que ya ha sido catalogado como uno de los mejores de España. Mediante este trabajo, hemos querido recuperar parte de la cultura de nuestros antepasados, y así recopilando piezas, objetos, oficios… las generaciones venideras podrán aprender, valorar y disfrutar de una parte de la historia del medio rural.

      No quiero acabar estas líneas sin reconocer la gran ilusión y el empuje de nuestras madres que querían una vida mejor para sus hijas, y especialmente a los padres, hombres que adelantados a su tiempo comprendieron y buscaron las mejores oportunidades, ya en igualdad social.

      Gracias Joaquín por insistir tantas veces en que escribiera estos párrafos.

     “MUJERES EL FUTURO ES NUESTRO”

  • Ingrid Lana Esteban. Profesora de seguridad víal, operadora logística y proyecto de trabajadora social. Sariñena, 20 de diciembre del 2017. 

Ingrid Rostros

        Ser “La de la Autoescuela” a veces lo considero un titulo más importante que un título real. Tengo la suerte de que el negocio familiar me ha permitido conocer a mucha gente, muy diversa y de todos los puntos de la comarca y otros lugares.

     Mi familia me ha enseñado lo bello que es vivir en el medio rural, sus gentes, sus paisajes y sus fiestas tradicionales. Todo ello siempre me ha hecho sentir orgullo de dónde soy porque soy de Sariñena. Pero también sufro por ello, por ver como el medio rural está muriendo lentamente, como está cayendo para muchas en el olvido y que tiene un futuro más incierto que el mío.

     Es una dura realidad, de la que no puedo olvidarme y que duele, pero también nos hace fuertes para SEGUIR LUCHANDO POR NUESTRA TIERRA

      Una anécdota curiosa es de hace unos años, un día de huelga general de educación y esa tarde conseguimos concentrarnos un grupo de personas y tenía tantas ganas de gritar con rabia, que me subí a un banco de la plaza del ayuntamiento y lo hice. Desde entonces es más difícil hacer que me calle. En ese momento, me di cuenta de lo que significa un movimiento social y me dio un impulso para seguir moviéndome, leyendo y sobretodo luchar (siempre de forma pacífica).

     Con una participación activa siempre en política, mareas, movimientos, colectivos, asociaciones, manifestaciones, acampadas, concentraciones, performances… Y en todo aquello que me han pedido colaboración y siempre con mis principios por delante.

      La causa a la que más le he dedicado tiempo estos últimos años, es a la lucha POR LA IGUALDAD DE LAS MUJERES. Porque con gran orgullo me declaro FEMINISTA EN ALERTA, y aunque me ha costado algún que otro momento tenso, no pienso dejar que el 50% de la población siga estando relegada a un segundo plano y eso tiene que acabar. Hay que destruir el techo de cristal, la objetivización, todo tipo de violencia, el miedo a ir por la calle, el miedo a ser juzgada.

VIVA LA LUCHA DE TODAS LAS PERSONAS DIVERSAS Y ORGULLOSAS!

DE ESTA TIERRA HERMOSA, DURA Y SALVAJE. HAREMOS UN HOGAR Y UN PAISAJE (J.A. Labordeta)

QUE NADA NOS DEFINA, QUE NADA NOS SUJETE. QUE LA LIBERTAD SEA NUESTRA PROPIA SUSTANCIA (Simone de Beauvoir)

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Violeta en acuarela, “Os Monegros”.

Las mujeres canalistas de Lanaja

Por Macario Andreu Torralba

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    “Las Canalistas” fueron un grupo muy numeroso de mujeres de Lanaja que se autodenominaron así porque uno de sus objetivos era que el agua del Canal de Monegros llegase hasta su pueblo. En Lanaja las recordábamos de forma anecdótica, un grupo de mujeres que el 25 de febrero de 1915 deciden “plantarse” en Huesca caminando a pedir pan y trabajo para sus maridos ante el Gobernador. Hace dos años y con motivo del centenario del acontecimiento, descubrimos que fue un movimiento social que traspasó los limites de la localidad e incluso de la provincia, fueron 14 años de lucha (1909/1923) lideradas por un maestro, D. Jose Borruel que hicieron que “Las Canalistas” fueran las protagonistas de un activismo que tuvo en otros pueblos próximos otros grupos con la misma intención, llegando a tener eco en numerosas noticias y crónicas de la prensa provincial y nacional. Hay algún artículo de prensa firmado por 200 mujeres de Lanaja, cifra nada despreciable para la población de aquella época.

 

 

 

 

 

 

      Sin duda el acontecimiento por el que se les recuerda es por la marcha de 50 mujeres de Lanaja hasta Huesca para preparar al día siguiente una gran manifestación en la que esperaban a 500 mas de otras localidades, la manifestación no se llegó a celebrar porque fueron expulsadas de Huesca por la fuerza y devueltas hasta Lanaja en dos autobuses que fletó el propio Gobierno Civil.

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Orla de las mujeres Canalistas, por José Luis Condon.

Reflexión sobre la importancia de las mujeres Canalistas en Los Monegros.

     Quien conozca en profundidad la labor realizada por las Mujeres Canalistas de Lanaja a favor de los Riegos del Alto Aragón, no podrá dejar de admirarlas y agradecerles todo su trabajo.

    Nos enseñaron que no hay que conformarse con lo que tenemos, si con ello, no podemos llevar una existencia digna ni mejorar nuestra subsistencia y la de las futuras generaciones; que nadie te regala nada y, si uno quiere algo lo debe reclamar con convicción y con vehemencia; que el futuro depende de nosotros y, para que sea próspero, hay que trabajar duro.

       Con su lucha, dieron ejemplo a las mujeres de los pueblos cercanos, que no tardaron en unirse a la causa de los regadíos para Monegros.

     Bien es verdad, que desde entonces las cosas han cambiado para bien. En aquel tiempo, las mujeres de Lanaja fueron a Huesca a pie para pedir pan, trabajo y que empezaran las obras del canal, pasaron la noche al raso en pleno mes de febrero y comieron lo que la caridad les proveyó. Ahora, cuando los agricultores van a la capital para pedir mejoras en su medio de vida, legan con sus flamantes coches en pocos minutos y, cuando acaban la “faena” llenan los bares y restaurantes gastándose en unas horas, lo que por aquel tiempo hubiera bastado para saciar el hambre de pan durante un año, a esas sufridas mujeres.

      Esto es motivo de satisfacción y alegría, pero hay que continuar luchando y seguir el ejemplo de estas valerosas señoras.

                                                                      José Luis Condon Condon.

Descripción del monumento a las canalistas de Lanaja

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Maqueta monumento, por José Luis Condon.

       Cuando empecé a pensar cómo debería ser un monumento a las Canalistas de Lanaja me hice tres preguntas fundamentales.

1º_ ¿Cómo plasmar el espíritu de las Mujeres Canalistas en una estatua?

2º_ ¿Cómo materializar el trabajo hecho por estas mujeres?

3º_ ¿Cómo representar el futuro?

Y la solución fue:

     En el pedestal que tiene la forma de prisma triangular, se representan tres cuerpos etéreos (impalpables) que simbolizan el espíritu aguerrido e incansable de las Mujeres Canalistas.

    Del mismo pedestal, emergen altivas tres siluetas femeninas que encarnan a tres generaciones distintas.

     Las dos mujeres adultas, simbolizan el trabajo infatigable y necesario, para que la niña que personifica el futuro, prospere.

      Si os fijáis bien, tanto las figuras que representan el espíritu de las canalistas, como las figuras que representan el trabajo, están mirando hacia la niña que es el futuro.

      El conjunto de la escultura pretende expresar, que el trabajo bien hecho, tiene futuro.

      Esta es la idea original, pero cada uno, es libre de interpretarla como desee.

José Luis Condon Condon.

“Sin pan”, la canción a las mujeres canalistas de Lanaja

      El escritor, compositor y cantautor Paco Curto en los años ochenta compuso “Sin pan”, canción a la memoria de las mujeres canalistas de Lanaja.

 

      “Tengo muy presentes los años en París, cuando me puse a trabajar en la composición del disco sobre la Guerra Civil Española. Siempre he creído que la guerra fue como la culminación fatal de tantísimos años de miseria. Y me impresionó mucho el episodio de las mujeres de Lanaja que fueron a pedir pan  al gobernador. Para mi trabajo me sirvió de base el libro de Hugh Thomas “Histoire de la Guerre d’Espagne”. Es curioso que tuviera que marcharme fuera para poder leer libros que hablaban sobre nuestra historia.
      La canción “Sin pan” fue grabada en el extranjero por algún miembro de las Brigadas Internacionales. Yo solamente puse mi voz, para unir la canción al episodio de las mujeres de Lanaja.
      Me parece muy interesante tu labor sobre las mujeres canalistas. Ánimo y adelante. Es necesario sacar a la luz episodios como aquél para que brille el coraje y el recuerdo de los que lucharon por sus derechos y por los nuestros.”
Paco Curto
22 de mayo del 2017

Jota Rostros

Violetas

La mirada crítica del Colectivo Zalema y materiales para la reflexión:

     Las duras condiciones de vida que asoman en las historias de las mujeres de Monegros que se encuentran en esta página web (y otras muchas que todos conocemos) no surgen de la casualidad ni eran inevitables.

      No señalarlo implica quedarse en una visión nostálgica y superficial de la expresión “mujer rural” e impide transformar las causas de tal injusticia.

      La mujer trabajadora en Los Monegros ha estado doblemente sometida al patriarcado y al modo de producir capitalista durante muchos años.

      La cultura patriarcal implica relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres dentro y fuera de la familia, independientemente de la condición económica y social de quienes la fomentan o la padecen.

    Sin embargo no todas las mujeres de los Monegros tuvieron (ni tienen) las mismas oportunidades ni los mismos derechos.

      La vida de la mujer pobre en los pueblos de la zona nada tuvo que ver con la vida de la mujer de casa rica. Las primeras, que eran mayoría, además de estar sometidas por su condición de mujer eran explotadas por su condición de asalariadas, por ejemplo cuando servían en las casas de los ricos.

     Los machistas de toda condición social, los caciques locales que explotaban a hombres y mujeres de clase trabajadora y la iglesia católica que era cómplice en una y otra clase de opresión, se cuentan entre los principales causantes de la doble injusticia ejercida contra las mujeres de estas tierras.

      La lucha feminista cotidiana por la igualdad de TODOS los hombres y mujeres en los planos económico, político y familiar que han llevado a cabo las mujeres de Los Monegros ha contribuido a mejorar sus vidas y las de las que vendrían después.

         Un ejemplo es el de las mujeres de Lanaja que hace 100 años marcharon a Huesca caminando para exigir al gobernador civil la bajada de los precios del pan y la creación de puestos de trabajo en la zona.

    Las mujeres monegrinas, conscientes de su papel político, se han jugado el tipo sabiendo que las circunstancias eran injustas y había que actuar para cambiarlas.

Colectivo Zalema.

El Trabajo

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El Luto

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La Educación

 

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Asunción Paraled Millera

            Asunción nació en 1920 en Sariñena y falleció el 3 de febrero del 2017. De casa Paraled, casa pudiente de Sariñena, durante su niñez nunca le faltó de nada y gozó de una buena educación. Junto a su hermana Pilarin, fueron las niñas pequeñas de la casa, creciendo juntas y forjando unos estrechísimos lazos que mantuvieron unidos durante toda su vida.

            Pero cuando Asunción contaba con tan sólo dos años de edad falleció su madre Asunción Millera, aunque al poco tiempo su padre contrajo de nuevo matrimonio con Pilar Alvarez Anoro. Lamentablemente, su padre Joaquín Paraled Sarrate falleció poco antes de la guerra, en noviembre de 1935. Durante la guerra española las milicias ocuparon la casa familiar, quemando la capilla de la casa y albergando en la casa el hospital general. Asunción estaba con su hermana, su madrastra y una sirvienta; para aquellas cuatro mujeres solas, la guerra les fue muy difícil y dura. Como muchas familias sariñenenses se vieron obligadas a refugiarse en las masadas del campo, encontrandose, a su vuelta, una Sariñena muy destruida. Al terminar la guerra trataron que Asunción delatase y culpase a algunas personas, pero ella se negó y nunca entendió aquella maldad que tanto despertó aquella maldita guerra.

            Asunción se casó con Emilio Gaspar Racaj, natural de Ejea de Los Caballeros, que vino a trabajar al Banco Aragón de Sariñena y que falleció en 1973. Asunción trató de guardar el luto algunos años, pero los tiempos cambiantes le hicieron desistir del luto y el negro salió de su vida. El matrimonio tuvo tres hijas: Carmen, Asunción y Pilar; las tres tuvieron estudios universitarios.

            Siempre llevó la administración de las tierras, llevando las cuentas y con su letra de cuidada caligrafía. Unas tierras que durante años llevaron una familia hermana con la que se convivía el día a día formando una misma familia: Jesús Ripoll y Gloria Ballarín y los padres de Jesús, el señor José y la señora María. Aún recuerdo los días de cosechas, aquellos viajes con Jesús en el tractor, aquellas comidas en la masada, moviendo las ruedas del riego, aquellos días en la huerta que comunicaban las casas…

            Asunción fue mi abuelita, la yaya Asunción a quién profundamente llevo en mi corazón. A su modo fue moderna, se tuvo que ir adaptando a los nuevos tiempos, a los pelos largos, a los pendientes, a las barbas…  Siempre destacó, conducía, algo que no era habitual y resultaba extraño y raro.

            Debió de ser de una de las primeras mujeres en obtener el permiso de conducir en Aragón. Tuvo un SEAT 600, después un sinca 1200 y luego un SEAT Ibiza rojo, con matricula de Salamanca que terminé heredando. Ha sido una mujer viajera y se salvó del accidente de Verín porque al final no se apuntó al viaje. Durante su vida realizó varios viajes a la playa, a Italia, Londres, Jerusalén…

            Me quedan muchos recuerdos, de los paseos por los campos, sus visitas a casa, sus comidas, aquellos viajes a Pamplona donde aprendía manualidades y artesanía, hacía flores con alambres y medias y luego conjuntos florales de masa pan; su chocolate cocido, sus canalones y sus croquetas, sus velas por los exámenes, sus toquillas y calcetines de lana, su silbido tan característico que avisaba de su llegada, de sus conversaciones desde la terraza con la vecina y aquellos saludos desde la ventana de su cocina, siempre pendiente de todo lo que hacía.

            ¡Cuantas historias familiares me contó!, quizá naciese de ella mi interés por la memoria. ¡Santa Rita!, siempre buscando las llaves con esa memoria que tan frágil se volvió y que a pesar de los pesares siempre mantuvo conmigo una cierta complicidad que, hasta en el momento de mayor locura, era capaz de mostrarme, me guiñaba el ojo y me hacía sentir que aún estaba mi abuela de siempre, mi abuelita.

            Mi abuela Asunción, una gran mujer cuya máxima felicidad era ver a toda la familia unida. Cultivaba violetas, le encantaba ponerlas por todos los rincones del corral y del huerto, cuando te dabas cuenta aparecían violetas por cualquier parte. Me quedo con tantos recuerdos, tan intensos y tan fuertes que todos son importantes. Pero me quedo con su recuerdo, de aquel que tanto me hablaba junto al abuelo en el salón del piano, ella tocando el piano y Emilio tocando el violín, ejecutando la melodía del himno de San Lorenzo de Huesca; cada vez que suena me imagino a los dos.

            Ahora, veo las violetas y un remolino de sensaciones y sentimientos inundan mi ser, su presencia se vuelve tan real. Creo que hay mucho de ella en mí y sin duda es la mayor herencia que me ha podido dejar, ¡gracias yaya!.

Por ella!!!

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Año 2017, en una España donde en los últimos 14 años se han asesinado a 1000 mujeres por violencia machista, donde se registran 40.000 denuncias al año por delitos relacionados con violencia de género, donde el 84% de las personas en excedencia por el cuidado de los hijos e hijas son mujeres y el 96% de las personas que eligen trabajar a jornada parcial por cuidar de hijos y familiares son mujeres. Un país donde la violencia machista debería de ser asunto de estado, donde 120.600 mujeres son agredidas sexualmente cada año, 330 cada día mientras solamente se denuncian el 10%, donde el 77% de las personas jubiladas con pensiones no contributivas son mujeres y donde durante este año 54 mujeres han sido asesinadas dejando a 27 huerfanos/as.

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Entrevista en “La Luna sale a tiempo” por Enrique Tébar para “Ràdio Klara”.

 

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