Rostros

rostros

      “Rostros en femenino” es una nueva iniciativa del proyecto cultural “Os Monegros”. A lo largo de este 2017 se irán recogiendo testimonios de diferentes mujeres monegrinas con el objetivo de poner en valor su trabajo en el medio rural. Mujeres que trabajaban en el campo, que cuidaban los animales domésticos y el ganado, que iban a recoger el agua a las balsas, que iban a servir, que realizaban trabajos artesanales… y además hacían las tareas del hogar y el cuidado de pequeños/as y ancianos/as.

       Relatos en femenino, Rostros de sabiduría que transmiten un pasado en femenino poco conocido y reconocido.

      Rostros en Mayúsculas, con M de memoria, M de mirada y M de mujer monegrina. A todas ellas y en reconocimiento a su gran trabajo, esfuerzo y dedicación en unos tiempos difíciles y en una tierra dura y salvaje.

      Y con M de “Miradas” se recogen diferentes visiones de mujeres monegrinas, aportando su mirada.

       Aprender, conocer, estremecerse, sorprenderse, sentir, admirar… un conjunto de tremendas sensaciones al descubrir las historias de verdad, de mujeres que han trabajado y luchado toda su vida por salir adelante en una tierra dura, por tirar de sus familias, por trabajar sin parar y sin tiempo para el descanso. Extremadamente gratificante ir descubriendo la vida de mujeres monegrinas, mujeres rurales que cuentan la realidad que no hemos sabido valorar. “Rostros”,  Biografías de mujeres monegrinas para poner en valor su esfuerzo y trabajo en tiempos pasados.

      Vidas imprescindibles para entender la misma vida, nuestra vida, el esfuerzo y la dignidad, el valor de la existencia y la fuerza del amor.

      Ilusionante y con ganas de continuar, esperando aportar mi pequeño granito de arena en el reconocimiento de la mujer rural y su ingente trabajo, va por ellas!!

                                                                                                           Joaquín Ruiz Gaspar

                                                                                                            12 de febrero del 2017

JOAQUÍN RUIZ 004

Mujeres y niñas en el lavadero.

Rostros

rosa-baseca-rostro      La realización de sogueta de esparto fue una actividad vital para muchas familias monegrinas y muy especialmente para la localidad de Lalueza. De la mano de Rosa Baseca Alastrúe nos adentramos en un valioso testimonio que narra un trabajo durísimo que principalmente realizaron las mujeres. Leer +.

aurora-rostro

        En el secano monegrino la escasez de agua ha condicionado la vida de los monegrinos y monegrinas. En Castejón de Monegros conocemos la historia de Aurora Ezquerra Serrate quien nos describe una forma de vida pretérita relegada al pasado pero llena de valores y esfuerzo que no deberíamos olvidar. Leer +.

jesusa-rostro      Con la construcción de nuevos pueblos de colonización, fueron muchas las familias que comenzaron una nueva vida en Los Monegros. Jesusa vino con su familia a la Cartuja de Monegros en 1968. Lo que en un principio era un pueblo extraño, ha acabado siendo su hogar. Leer +.

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   La vida rural para las mujeres no ha sido fácil, además de las tareas del hogar estaban las faenas del campo y del ganado. Joaquina es un valioso testimonio de la vida monegrina, de una sociedad que nació en un mundo que sufrió una gran transformación tecnológica y social. A sus más de cien años, conserva una esplendida salud y memoria que nos permite adentrarnos en el misterioso devenir de la reina Doña Sancha. Leer +.

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       Muchas mujeres se vieron obligadas a emigrar a las ciudades para trabajar sirviendo en casas. Un éxodo rural que sufrieron muy especialmente las mujeres, ocupándose en un trabajo que no fue reconocido y escasamente remunerado. La historia de Elena es una de aquellas historias, de mujeres que comenzaron una nueva vida huyendo de un mundo rural de escasas posibilidades para la mujer. Leer +.

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          La fonda de La Campana de Alcubierre guarda grandes historias de gentes de paso por tierras monegrinas. Pero la gran historia es la vida de Pilar y Luisa, dos mujeres que atendieron durante años la fonda, trabajando sin parar. Muchos recuerdos de una época pasada que nos descubrirán de buena mano sus protagonistas. Leer +.

Maria Villagrasa Rostro.jpg          Muchas mujeres a lo largo de la historia han emprendido sus propios negocios. María Villagrasa responde a una de aquellas mujeres emprendedoras, descendiente de una estirpe de mujeres emprendedoras. María establecio en su Bujaraloz natal una pollería, todo un ejemplo de mujer rural. Leer+.

Juaquina Rostro

       Servir en las casas ricas fue un trabajo que ocupó a muchas mujeres. Aunque en muchos casos ganaban muy poco y su trabajo nunca fue reconocido, Joaquina guarda muy buenos recuerdos de su paso por casa Ruata de Alcubierre. Su historia, además, nos muestra su trabajo en el horno de la localidad y en la posterior panadería familiar “Valero”, panadería que aún hoy en día continúa con la verdadera esencia de la autentica panadería. Leer+.

Próximamente:

  • Carmen Dueso Pueyo

Carmen Dueso

       La vida de una maestra, una vida de dedicación y vocación por la enseñanza. Una mujer que desarrolló su profesión docente en el difícil medio rural. Carmen Dueso es una maestra muy querida en Sariñena y de la mano de Juan Antonio Casamayor Anoro descubriremos su historia, su vida en mayusculas.

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Miradas

           Reflexiones, miradas que analizan y profundizan en la realidad de la mujer rural, su pasado, presente y futuro.

  • María José Casas Sanz, Maestra en el medio rural. Sariñena, 18 de febrero del 2017.

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            Toda persona, al nacer, está vinculada a dos historias: la de su origen y la de su entorno. Por la primera, nos unimos al destino familiar. Por la segunda, pasamos a formar parte de un paisaje donde se entrelazan el azul del cielo y la aridez del suelo, con nuestra humana presencia. Nosotras todavía llevamos otra mochila: la de ser mujer.

            Las mujeres de esta Tierra, somos herederas del miedo y la ignorancia; del analfabetismo y la sumisión. Pero al mismo tiempo de la fuerza y la valentía para salir adelante con muy pocos derechos y demasiadas obligaciones. Dejándose la piel en la casa, en el campo o lejos de sus raíces. Y  haciéndolo con honradez y dignidad.

            Por ello, todos estos ROSTROS que ahora son también voces, nos representan y nos enorgullecen, pues hacen que nos sintamos parte de ese sentimiento colectivo que convive y da forma al paisaje monegrino.

  • Margarita Périz Peralta. Maestra y política rural.  Lalueza, 3 de marzo del 2017.

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        En el momento de escribir estas líneas leo en la prensa que un eurodiputado dice en el parlamento ¨las mujeres deben ganar menos porque son más débiles, más pequeñas y menos inteligentes¨. A la vez, hoy mismo,  en 30 países se está preparando el día 8 de marzo como un día de unión para hacer un paro contra los feminicidios, la desigualdad salarial y la explotación económica.

       Dos Miradas, dos Pensamientos, dos Mundos y una lucha en los que las mujeres nos estamos moviendo desde… ¿el inicio de la Historia de la Humanidad?.

        Claro que el segundo pensamiento en consecuencia del primero y las mujeres de esta tierra ¨dura y salvaje¨  hace ya tiempo que estamos en proceso de cambio. En ocasiones sin que se nos oiga porque nuestro quehacer es invisible o porque nuestra voz es débil, o porque no disponemos de altavoces que manifiesten.

        Y así continuamos para hacer de esta TIERRA un ¨hogar y un paisaje¨ en donde las voces femeninas aporten luz y VIDA.

  • Sandra Esteban Oto. Profesora de autoescuela. Sariñena, 8 de marzo del 2017.

Sandra Esteban Rostro

        Fijo mi mirada en la lejanía y el color ocre del secano y el verde del regadío se unen y me llenan de esperanza. Esta mirada,  augura un futuro duro para los habitantes de este territorio nuestro. Un futuro que habrá que pelear. Un futuro seguro. Como ese futuro al que nos lleva nuestra mirada, así somos las mujeres de estas tierras, duras, fuertes y seguras.

        Mi mirada se diluye en el ocre del paisaje seco, del paisaje menos agradecido y a la vez más reconfortante. Unas tierras, unas gentes, unas mujeres, curtidas  por el sol en este pasado reciente, que se unen y enlazan con el verde del progreso, del agua, del futuro.

        Este mundo rural en el que sobrevivimos, cada vez se hace mas gris y , sin embargo, crece en cultura, sociedad, reivindicación y , la mayoría de las veces, somos nosotras, las mujeres las que encabezamos esas iniciativas.

         Espero y ansío que, en unos años, mi mirada de mujer rural, monegrina y feminista, sea una mirada serena. Una mirada esperanzada.

        Uniros mujeres de la tierra, sin nosotras, ese futuro duro, será mucho mas difícil. Mirémonos a los ojos y sintamos nuestra fuerza en los ROSTROS de todas y cada una de nosotras.

  • Gemma Grau Gallardo. Técnica de turismo. Sariñena, 15 de marzo del 2017. 

Gemma Grau Rostro

         Damos por hecho, con estas cosas que tiene el lenguaje cuando hace de espejo de la sociedad,  que los términos  mujer y mundo rural son, de por sí, dos desventajas, y como tales, se han convertido en objeto de proyectos, estudios y subvenciones que vienen a poner soluciones a semejante drama. Además, se espera que los proyectos empresariales de estas mujeres “deben” ser socialmente responsables, ecológicos, que fomenten el desarrollo sostenible y la calidad del producto bien hecho. Algo que en proyectos masculinos no se plantea, pues de ellos se esperan mega proyectos que generen ingentes flujos de dinero y cientos, miles de puestos de trabajo, aún a costa del medioambiente o de lo que sea. Ya saben, los valores de género. Así, la mujer trabajadora del mundo rural acaba siendo  una suerte de súperwoman: emprendedora, fijadora de población, ecológica, detallista, innovadora… Una larga lista de etiquetas tan vacías de contenido como pesadas para quien carga con ellas.

                Se nos trata de invisibles por quienes “estudian” el mundo rural y despoblado, cuando nada más lejos de la realidad. Ellas, nosotras, mantienen abiertos comercios, tradiciones, fiestas y casas. La vida de los pueblos late con corazón femenino, aunque no suelan estar en primera fila. El techo de cristal también existe en el mundo rural, donde muchas son titulares de las explotaciones agropecuarias, aunque nunca formen parte de los consejos de administración de las cooperativas; donde ellas preparan la fiesta y sus elementos, para que todos lleguen a la celebración; donde ellas emprenden buscando libertad y calidad de vida, aunque siguen teniendo que hacer malabares para conciliar; donde ellas son mayoría de población, aunque siga habiendo minoría de alcaldesas.

                Somos luchadoras, hijas y nietas de generaciones que han trabajado duro estas tierras. Sabemos dónde hemos elegido vivir, y no nos sentimos inferiores a nadie. Que dejen de etiquetarnos, de invisibilizarnos y encasillarnos, poniendo más obstáculos en nuestro camino, y que nos hagan sitio. El siglo XXI va a ser rural y en femenino, que nadie lo dude.

  • Jesús Cancer Campo. Escritor y Gestor judicial. Sena, 24 de marzo del 2017.

jesus Cancer.jpg             Toda la casa permanecía helada; solo la cocina que era, además, salón y comedor mantenía una temperatura habitable gracias a la cocinilla de hierro que ella alimentaba con leña de las viejas almendreras arrancadas y con su vitalidad. Ella siempre estaba allí donde era necesaria, y eran muchas veces y en muchos lugares al mismo tiempo. Pero ella, dotada del don de la ubicuidad, estaba siempre al lado de sus tres hijos y de su marido.

           La ropa de mudar, el desayuno y coge esa cartera y brinca a la escuela. Las camas y escobar la calle. Ahora, toca el corral: las gallinas, los conejares, la zolleta que hay que limpiar. Descrestar aquel pollo y preparar el chilindrón. Ese montón de ropa para la colada; ahhh, bendita lavadora de turbina para meter las sábanas y la ropa más pesada, que su brazo izquierdo agradecía tras el desalmado bisturí del cirujano.

          Ni el poderoso mal invisible pudo con ella, de momento. La paridera encharcada y fría. Las canastas rebosando verdura sobre la cabeza. Ligera, alegre, erguida como una figura de mármol en movimiento continuo, sin tiempo que perder para criar a sus hijos cuanto antes. Educarlos con el ejemplo, exprimiendo hacia afuera toda su sabiduría de mujer rural. Una mujer moderna, que nos contó sin tapujos los misterios de la vida. María nos dio todo su tiempo, hasta gastarlo todo en la flor de su vida.

          Era mi madre.

  • Silvia Salazar Altemir. Directora Instituto de Educación Secundaria y Presidenta Coordinadora de Asociaciones de Mujeres de Los Monegros. Valfonda de Santa Ana, 31 de marzo del 2017.

Rosto Silvia Salazar

      A las diosas de Monegros

       Nací en la Litera, tierra fértil, aroma de frutales, verdes campos llenos de vida, sonidos de agua. Mi profesor de Historia un día nos explicó que existían unos pueblos nuevos, de colonización, arañados a un desierto, ¿un desierto? En ese momento no presté atención. Adolescencia.

       ¿Azar o destino? Mi primer trabajo como maestra me llevó a conocer esta tierra árida, salitrosa, de ocres oscuros, azotada por el cierzo. Me siento monegrina de adopción, pero cuando echo una mirada hacia mis orígenes los rostros femeninos se difuminan. Las miradas de todas las mujeres, vivan donde vivan, son serenas e inconformistas, solidarias y luchadoras, llenas de vida y rasmia.

      Creí que las mujeres de mi generación habían tenido el cielo y la tierra a su alcance: estudios, trabajo, ocio, ¡Qué ingenua! Primera lección: la mujer rural se tuvo que dedicar a levantar su casa, su lote, sus animales y criar a sus hijos y se convirtió en parte esencial en la vida de un pueblo que daba sus primeros pasos. Es después de su arduo trabajo cuando decide recuperar sus sueños perdidos. Tardes alrededor de una mesa decorada con libros, cuadernos y lápices para abrir la puerta a lo aprendido y a lo olvidado.

       Han pasado muchos años desde que llegué a los Monegros y las gentes, la sociedad, y yo misma hemos cambiado, pero algo permanece, la mujer sigue siendo el soplo de aire que dinamiza la vida de los pueblos. Un desempeño poco reconocido, invisible. Debemos tomar las riendas de nuestro futuro, desdramatizar la despoblación, hacer visibles a todas las mujeres que han conseguido liberarse de prejuicios, estereotipos y braman por ser libres, por ser ellas. Somos educadoras en la igualdad. Recordarnos que los príncipes azules no existen, pero sí existen diosas y que las diosas no tienen dueño.

  • Judith I. Budios Albacete. Presidenta comarca de Los Monegros, 17 de abril del 2017.

 JUDITH-BUDIOS-PP        Como mujer rural de Los Monegros me considero heredera de la lucha y del trabajo de muchas generaciones que, a lo largo de los días, los años y los siglos han ido labrando nuestro paisaje humano. No se entiende este territorio sin la huella que han dejado nuestras madres, abuelas y sus predecesoras en la historia cotidiana que es la que deja surco en nuestra memoria colectiva. Por eso, considero un gran acierto la labor que desde la web “Os Monegros” habéis emprendido y que permite recuperar testimonios anónimos que son los que se encuentran en esa otra historia, que muchas veces queda en el olvido, pero que es la que de verdad define nuestra personalidad.

        Me siento orgullosa de esta herencia y, a la vez, intento que cada día mi trabajo contribuya a seguir forjando un camino de igualdad para que mis hijas y nietas disfruten en el futuro de un territorio lleno de progreso y desarrollo. En la actualidad, la mujer rural tiene tantos rostros como la urbana. No se puede entender su papel social bajo el prisma de una sola mirada. Trasciende lo doméstico y cada vez más se proyecta en el ámbito laboral, empresarial y político. Aunque todavía está infrarrepresentado en las cúpulas de decisión, la mujer en Los Monegros adquiere cada vez más visibilidad social. En la actualidad, somos ocho las mujeres con representación en el Consejo Comarcal de Los Monegros y cinco alcaldesas en los 31 municipios monegrinos. Nos queda mucho camino por recorrer.

         Desde mi responsabilidad en la gestión pública al servicio de los habitantes de Los Monegros, trabajo para que la igualdad de género esté presente en todas las políticas que se aplican en la Comarca de Los Monegros, institución de la que soy la primera mujer en presidir.

        En esta comarca vivimos 19.171 personas, de las cuales 9.248 somos mujeres. La mujer es motor de desarrollo y de dinamización social y garantía de futuro para nuestra comarca. Desde aquí mi compromiso por seguir trabajando y luchando para que desde la Comarca de Los Monegros sigamos prestando servicios que respondan también a las necesidades reales de la mujer en nuestro territorio y contribuyan a solucionar la violencia de género, la conciliación de la vida familiar y laboral, la despoblación y el desempleo. En definitiva, que contribuyan a esa meta que todas deseamos: la igualdad.

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Violeta en acuarela, “Os Monegros”.

Las mujeres canalistas de Lanaja

Por Macario Andreu Torralba

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    “Las Canalistas” fueron un grupo muy numeroso de mujeres de Lanaja que se autodenominaron así porque uno de sus objetivos era que el agua del Canal de Monegros llegase hasta su pueblo. En Lanaja las recordábamos de forma anecdótica, un grupo de mujeres que el 25 de febrero de 1915 deciden “plantarse” en Huesca caminando a pedir pan y trabajo para sus maridos ante el Gobernador. Hace dos años y con motivo del centenario del acontecimiento, descubrimos que fue un movimiento social que traspasó los limites de la localidad e incluso de la provincia, fueron 14 años de lucha (1909/1923) lideradas por un maestro, D. Jose Borruel que hicieron que “Las Canalistas” fueran las protagonistas de un activismo que tuvo en otros pueblos próximos otros grupos con la misma intención, llegando a tener eco en numerosas noticias y crónicas de la prensa provincial y nacional. Hay algún artículo de prensa firmado por 200 mujeres de Lanaja, cifra nada despreciable para la población de aquella época.

      Sin duda el acontecimiento por el que se les recuerda es por la marcha de 50 mujeres de Lanaja hasta Huesca para preparar al día siguiente una gran manifestación en la que esperaban a 500 mas de otras localidades, la manifestación no se llegó a celebrar porque fueron expulsadas de Huesca por la fuerza y devueltas hasta Lanaja en dos autobuses que fletó el propio Gobierno Civil.

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Orla de las mujeres Canalistas, por José Luis Condon.

Reflexión sobre la importancia de las mujeres Canalistas en Los Monegros.

     Quien conozca en profundidad la labor realizada por las Mujeres Canalistas de Lanaja a favor de los Riegos del Alto Aragón, no podrá dejar de admirarlas y agradecerles todo su trabajo.

    Nos enseñaron que no hay que conformarse con lo que tenemos, si con ello, no podemos llevar una existencia digna ni mejorar nuestra subsistencia y la de las futuras generaciones; que nadie te regala nada y, si uno quiere algo lo debe reclamar con convicción y con vehemencia; que el futuro depende de nosotros y, para que sea próspero, hay que trabajar duro.

       Con su lucha, dieron ejemplo a las mujeres de los pueblos cercanos, que no tardaron en unirse a la causa de los regadíos para Monegros.

     Bien es verdad, que desde entonces las cosas han cambiado para bien. En aquel tiempo, las mujeres de Lanaja fueron a Huesca a pie para pedir pan, trabajo y que empezaran las obras del canal, pasaron la noche al raso en pleno mes de febrero y comieron lo que la caridad les proveyó. Ahora, cuando los agricultores van a la capital para pedir mejoras en su medio de vida, legan con sus flamantes coches en pocos minutos y, cuando acaban la “faena” llenan los bares y restaurantes gastándose en unas horas, lo que por aquel tiempo hubiera bastado para saciar el hambre de pan durante un año, a esas sufridas mujeres.

      Esto es motivo de satisfacción y alegría, pero hay que continuar luchando y seguir el ejemplo de estas valerosas señoras.

                                                                      José Luis Condon Condon.

Descripción del monumento a las canalistas de Lanaja

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Maqueta monumento, por José Luis Condon.

       Cuando empecé a pensar cómo debería ser un monumento a las Canalistas de Lanaja me hice tres preguntas fundamentales.

1º_ ¿Cómo plasmar el espíritu de las Mujeres Canalistas en una estatua?

2º_ ¿Cómo materializar el trabajo hecho por estas mujeres?

3º_ ¿Cómo representar el futuro?

Y la solución fue:

     En el pedestal que tiene la forma de prisma triangular, se representan tres cuerpos etéreos (impalpables) que simbolizan el espíritu aguerrido e incansable de las Mujeres Canalistas.

    Del mismo pedestal, emergen altivas tres siluetas femeninas que encarnan a tres generaciones distintas.

     Las dos mujeres adultas, simbolizan el trabajo infatigable y necesario, para que la niña que personifica el futuro, prospere.

      Si os fijáis bien, tanto las figuras que representan el espíritu de las canalistas, como las figuras que representan el trabajo, están mirando hacia la niña que es el futuro.

      El conjunto de la escultura pretende expresar, que el trabajo bien hecho, tiene futuro.

      Esta es la idea original, pero cada uno, es libre de interpretarla como desee.

José Luis Condon Condon.

“Sin pan”, la canción a las mujeres canalistas de Lanaja

      El escritor, compositor y cantautor Paco Curto en los años ochenta compuso “Sin pan”, canción a la memoria de las mujeres canalistas de Lanaja.

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La mirada crítica del Colectivo Zalema y materiales para la reflexión:

     Las duras condiciones de vida que asoman en las historias de las mujeres de Monegros que se encuentran en esta página web (y otras muchas que todos conocemos) no surgen de la casualidad ni eran inevitables.

      No señalarlo implica quedarse en una visión nostálgica y superficial de la expresión “mujer rural” e impide transformar las causas de tal injusticia.

      La mujer trabajadora en Los Monegros ha estado doblemente sometida al patriarcado y al modo de producir capitalista durante muchos años.

      La cultura patriarcal implica relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres dentro y fuera de la familia, independientemente de la condición económica y social de quienes la fomentan o la padecen.

    Sin embargo no todas las mujeres de los Monegros tuvieron (ni tienen) las mismas oportunidades ni los mismos derechos.

      La vida de la mujer pobre en los pueblos de la zona nada tuvo que ver con la vida de la mujer de casa rica. Las primeras, que eran mayoría, además de estar sometidas por su condición de mujer eran explotadas por su condición de asalariadas, por ejemplo cuando servían en las casas de los ricos.

     Los machistas de toda condición social, los caciques locales que explotaban a hombres y mujeres de clase trabajadora y la iglesia católica que era cómplice en una y otra clase de opresión, se cuentan entre los principales causantes de la doble injusticia ejercida contra las mujeres de estas tierras.

      La lucha feminista cotidiana por la igualdad de TODOS los hombres y mujeres en los planos económico, político y familiar que han llevado a cabo las mujeres de Los Monegros ha contribuido a mejorar sus vidas y las de las que vendrían después.

         Un ejemplo es el de las mujeres de Lanaja que hace 100 años marcharon a Huesca caminando para exigir al gobernador civil la bajada de los precios del pan y la creación de puestos de trabajo en la zona.

    Las mujeres monegrinas, conscientes de su papel político, se han jugado el tipo sabiendo que las circunstancias eran injustas y había que actuar para cambiarlas.

Colectivo Zalema.

El Luto

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La Educación

7 pensamientos en “Rostros

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