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José María Cadenas Cancer


José María Cadenas Cancer nació en Lanaja en 1944. Su vida ha transcurrido trabajando en obra civil, en el manejo de maquinaria pesada muy vinculada a las grandes infraestructuras hidráulicas en el Alto Aragón, trabajos que también desarrolló en otras partes de España y en otro tipo de obras. Especialmente trabajó en la ejecución de túneles, que en la práctica respondía a un trabajo completamente minero, contribuyendo en construir una infraestructura hidráulica de gran envergadura que ha permitido el desarrollo de Los Monegros y hemos heredado gracias al trabajo y esfuerzo que él y otros realizaron.

Trabajar en el canal a José María le viene de familia, ya su padre fue obrero dinamitero en el Canal de Monegros, tanto en el túnel de Robres como en el túnel de Mascarata en Lanaja, a la altura del polideportivo, perforados antes de que se interrumpiesen las obras del canal con el estallido de la guerra en 1936. Pues la guerra detuvo unas obras que avanzaban rápidamente y que trajeron trabajo y prosperidad a una comarca, de Los Monegros, muy deprimida a principios del siglo XX.

Aquellas obras habían ido adelantadas, dando prioridad a las partes de mayor dificultad técnica como fueron los túneles, pero también los acueductos, de hecho, el acueducto de las Arcadas (Puyamicos) quedó casi completamente terminado a falta del tablero sobre el que se encajaría el cuerpo del canal. Incluso se comenzó a excavar la trinchera por la zona del almendrero de Escanero. La trinchera respondía, en obra e ingeniería, en el desmonte o corte profundo hecho en el terreno con taludes a ambos lados para construir vías de comunicación, como carreteras o líneas de tren y en este caso el canal.

Acueducto de las Arcadas a medio construir, sobre 1960. Macario Andreu Torralba, fotos antiguas de Lanaja y sus gentes.

De críos, José María y sus amigos iban a jugar al túnel de Mascarata y al acueducto de las Arcadas, rompiéndose más de un pantalón con los hierros que sobresalían del encofrado. El agua solamente llegó hasta poco más abajo del túnel de Robres, desde donde salía la acequia de la Parrala, una acequia que se realizó a pico y pala para llevar el agua a Lanaja. Así que, cuando no había agua en las balsas, iban a la acequia a coger agua para las casas de Lanaja. De la acequia de la Parrala salió después un ramal denominado M-37 que continúo hasta Lalueza. La Parrala quedó en desuso, pero aún se empleó un tramo a contrapendiente hasta “El Partidor”.

En 1956 las obras del canal son retomadas y su padre Guillermo Cadenas volvió a trabajar en el canal. Entre otros trabajos había estado como jornalero para casa Bastaras, pero su experiencia como dinamitero lo hicieron valer para su recontratación en las obras. De lo contento que se puso cuando cobró la primera semana, pidió permiso para salir antes del trabajo y poder llevar el salario a casa antes de que cerrasen las tiendas y poder comprar.

Para la perforación, cuenta José María, se abría una pequeña galería, llamado avance, a veces de hasta 10 metros, según el material a retirar se empleaba pequeñas cargas de dinamita o mediante martillos neumáticos movidos a través de grandes compresores que alimentaban por energía eléctrica desde el transformador construido para este fin. Una vez realizado el avance se procedía a colocar las cargas de dinamita y detonarlas. La detonación hacía caer sobre la galería la voladura que se procedía a retirar por medio de maquinaria, tarea que denominaban “sacar la pega” o “sacar la voladura”. Con palas la cargaban a mini-dumpers el material que extraían de los túneles. En 1963 se comienza a perforar el último túnel del tramo III, antes del acueducto de las Arcadas o de Puyamicos. Lo construye OSEPSA, Obras y Servicios Públicos, S.A. Para el encofrado trajeron un hormigón de Alemania, era un hormigón rápido y que al día siguiente se podía desencofrar y así se adelantaban las obras.

Mientras, José María trabajó para la construcción de pueblos de colonización, para Juan Fernández, hacía escaleras y baldosas, sobre todo mosaico en un taller en Lanaja, con dos prensas, hasta 1964, la empresa marchó a Barcelona y José María no quiso dejar Lanaja, y volvió a trabajar en el canal con OSEPSA. Se había sacado el carnet de conducir y en el canal comenzó a llevar un mini-dumper y allí también aprendió a llevar la pequeña cargadora que empleaban en el túnel. Con el mini-dumper tuvo un accidente, echando marcha atrás, el embrague falló y quedo atrapado contra la pared del túnel, perdió el sentido y quedo muy dolorido, pero no le realizaron nada más que una exploración médica en la que el facultativo dijo: -chaval si no has echao el bocadillo ya no lo echaras… -podría haber sido mortal-.

Es llamado a realizar el servicio militar, lo destinan a Pontoneros lo que le permite especializarse en la conducción y manejo de maquinaria pesada, aprendiendo a llevar todo tipo de maquinaria, bulldozers, Retroexcavadoras, cargadoras, grúas, se apunta a todo y hace muchos cursos en el destacamento de escuela práctica en el soto de la Almozara.

En uno de los permisos volvió al canal, entre el túnel de Mascarata y el siguiente túnel antes del acueducto de las Arcadas, por Puyamicos. Estuvo un mes y con lo que ganó se sacó el carnet de 1ª para llevar camiones. Estuvo de peón de los albañiles, tanto hormigonando como haciendo las juntas. Entre paño y paño de hormigón terminado ponían brea para sellar, eran las juntas de dilatación que impermeabilizaban con brea y que protegían con losas de hormigón, como ladrillos, que iban cubriendo la junta para la cual, cada paño, presentaba su ranura para su encaje. 

Después del servicio militar, José María enganchó con Eugenio Tortajada Martínez, empresario de maquinaria pesada y obra civil vinculado a Sariñena. Con Tortajada trabajó en la acequia de Pertusa, allí coincidió con Liborio Maestro Camón. Se acuerda perfectamente, empezó a trabajar allí el 22 de febrero de 1972, a los mandos de una Caterpillar cargadora, rebajando un cerro que quitaron completamente, el trabajo era ir hacer el embaste, ir allanando la base, para luego nivelar y perfilar o abrir la caja del canal o la acequia dependiendo de la sección de la misma, ya sea trapezoidal o rectangular y en sus dimensiones determinadas que van variando a lo largo del recorrido. Aunque no estuvo mucho, el trabajo allí iba bastante torcido, se habían complicados varios tramos.

Se fue a la renovación de la vía ferroviaria entre la línea de Lérida a Zaragoza, que además se estaba electrificando, sería por los años 1973 a 1974. Su trabajo fue el transporte de obreros, llevaba a una cuadrilla de Lanaja todos los días en un Land Rover. Luego se fue con Isidro Huerva y Sebastián Buisac, habían constituido su propia empresa “Los Cuñados” y con ellos José María trabajo haciendo obra civil y excavando cimentaciones para casas y granjas con una retroexcavadora mixta que compraron.

En 1979 comenzó con Auxini S.A. donde estuvo 17 años y 3 años más cuando fue adquirida por ACS, de Florentino Pérez. Para Auxini S.A. era del INI (Instituto Nacional de industria). Trabaja en la construcción del Canal del Cinca, lleva todo de maquinaría, tanto camiones como dumpers-extraviales de gran tonelaje Estuvo en el tercer tramo del canal del Cinca, a la altura de Tardienta cerca de la unión del Canal del Cinca que se une al canal de Monegros en el conocido Abrazo de Tardienta, inaugurado el 12 de julio de 1982. De allí pasó al túnel n.º 19 del canal del Cinca, una obra bastante larga, entre unos 6 a 7 kilómetros de longitud, entre Sesa y Tramaced. Era muy largo y muy complicado, salió una falla además y en la obra del túnel manaba mucha agua que complicó todo el trabajo, todo era barro.

En el túnel le pilló el 23 F, el golpe de estado de 1981. Estaba de turno de tarde, había unos respiraderos, perforados desde la superficie al interior del túnel, por ellos bajaban la manguera de la cisterna de combustible, para repostar las máquinas, alguno tenía hasta 96 metros de profundidad, eran tubos metálicos donde un maquinista unía con un alambre la antena de su radio para escucharla. Así se enteraron que había un lio monumental en Madrid, que habían asaltado el congreso. Aquellos respiraderos luego sirvieron para echar el hormigón y hormigonar la bóveda del túnel, los hastiales (laterales) y el arco.

El túnel se abrió de boca a boca empleando maquinaria. Se empezó con un topo, herramienta neumática de perforación que iba abriendo paso para que luego entrase la maquinaria. Luego, a través de una cinta se transportaba el material sobrante hasta el exterior, hasta una tolva que iba cargando los camiones. Cuando hacían los cambios de turno, avisaban por teléfono al operario de la cinta, que estaba en el exterior, le pedían 15 segundos y se montaban en la cinta que los transportaba al exterior. Una vez fuera tenía que detenerse antes de que se empezase a elevar hacía la tolva para bajarse, ya que la cinta iba bastante rápida realmente era una temeridad.

A medida que iban perforando, en el techo iban colocando unos anillos metálicos, solamente en el techo que los anclaban al techo. Tenían un límite, al ir avanzando no podían poner un determinado número de anillos sin hacer los hastiales, una vez habían avanzado tanto solo colocando anillos que un ingeniero les dijo: – estáis locos, se podía derrumbar el túnel por el peso.

En ese periodo también se construyó por AUXINI el Embalse de Valdabra(1982), en el canal del Cinca, y el Embalse del Torrollón (1982), en el Canal del Flumén en los que José María participo en los trabajos de preparación del terreno.

Seguido, José María estuvo 3 años trabajando en la carretera del puerto de Monrepos, entre 1983 y 1984, y en la carretera de Cervera a Guissona, aunque de vez en cuando lo bajaban al tramo IV del canal de Monegros a hacer de embaste. Para rebajar las zonas iban con las máquinas labrando, clavando profundamente las púas de su Komatsu, podían con todo, para luego las maquinas pudiesen retirar todo el material, dejando la base para hacer el canal.

En 1993 estuvo trabajando, durante un año, en el metro de Madrid, en el tramo 9, desde príncipe Pio a Moncloa, entrando desde Princesa. Metido en el túnel trabajando con una OK-RH6 a la que se le quito la cabina para que entrase dentro del túnel, También estuvo en la autopista de Madrid a Valencia, en el tramo de Tarancón a Honrubia, y en la sierra de Madrid abriendo una carretera o realizando, a petición expresa de un ingeniero, con el que anteriormente había trabajado José María, la excavación de la cimentación para una gran chimenea para una planta de bio-gas, posteriormente estuvo en Solsona construían una carretera pero de allí se le llevaron la máquina, había ocurrido el desastre de Aznalcóllar con la rotura de la presa de la balsa de decantación de la mina de Los Frailes y requirieron de toda la maquinaria posible para contener el derrame.

Con la absorción de Auxini S.A. por parte de ACS, José María terminó en el parque de Valdemoro, con la maquinaría vieja. Allí estaba a disposición y le podían mandar a cualquier obra en cualquier parte de España -coge el coche y vete a La Coruña-. Si no había faena allí estaban, haciendo algo de mantenimiento, tomando el sol hasta que vio una oportunidad de marchar y en 1998 abandonó la empresa.

Con la indemnización que le dieron, José María, con 54 años, se compró una mixta y se puso de autónomo. Realizó gran cantidad de trabajos, en las modernizaciones de regadíos y concentraciones parcelarias o excavar las cimentaciones, como fue el caso de la urbanización Antonio Beltrán de Sariñena. En invierno trabajó de nuevo en el canal, con Riegos del Alto Aragón, realizando conservación, reparaciones o limpieza, quitaban juntas viejas y las reponían, la brea se estropeaba con el tiempo, cambiaban paños deteriorados, soleras… estuvo cinco inviernos hasta que se jubiló.

La red de canales y acequias supuso una gran obra de ingeniería, que fue evolucionando a lo largo de su construcción, a través de diferentes técnicas constructivas y el desarrollo tecnológico y el empleo de mejor y mayor maquinaria. Obras, especialmente la del canal de Monegros reivindicada y necesitada, por las mujeres canalistas de Lanaja y la amplia población de Los Monegros.

El canal de Monegros
Ni lo hacen ni lo harán
Porque los ricos no quieren
Que los pobres coman pan.

Todos en Lanaja
Quieren el canal
Menos Antonio Tesudo
Y Marcellán.

Un canal que se empezó a pico y pala, apisonando manualmente el embalse de la Sotonera, de comenzar a utilizar maquinaria pesada a vapor a la más avanzada maquinaria que se emplea actualmente. En 1956 las excavaciones aún se ataluzaban a mano, picando, no había mucha maquinaria, recuerda José María. En los años 90, trabajando en el V Tramo del canal de Monegros, donde también estuvo José María, se mecanizaron completamente, hasta llevar un cazo de 4,40, para hacer los taludes, casi la máquina no podía con el cazo tan grande -ha habido una gran innovación-. Las primeras máquinas eran sin cabina, y el primer aire acondicionado, recuerda, se lo pusieron al revés y en vez de enfriar aportaba calor. Hasta 1992 no tuvo un aire acondicionado en condiciones en una máquina.

Sin olvidar las diferentes plantas de hormigón que se instalaron, Auxini S.A. instaló una en la Cartuja de Monegros, antes del acueducto lanzado de La Cartuja, otra en la boca norte del túnel de Alcubierre, en Villanueva de Sigena y otra en Peñalba para el tramo V de Monegros II donde se hizo el acueducto de Valcabrera.

El canal es reflejo de nuestra historia, de antes de la guerra a después, del empleo de mano de obra a pico a pala a los mayores avances en técnicas constructivas y maquinaria. Es reflejo de los tiempos, un sistema el de Riegos del Alto Aragón que aún no ha terminado de construirse y actualmente se está modernizado por riego aspersión y goteo, y que continúa extendiéndose. Su yerno Pedro Luis Armañac Nasarre, técnico de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) es consciente del legado que dejaron. A Pedro Luis Armañac, la historia del canal también le viene de familia, su abuelo materno ya estuvo trabajando en la construcción de La Sotonera, el abuelo paterno fue uno de los primeros regantes del sistema en Almudevar, y él lleva 40 años trabajando en los RAA, siempre ha admirado la obra y el sistema que conoce a la perfección.

Su familia, trasladada a la Cartuja de Monegros, regentó el bar del pueblo, aunque no iba muy bien y su padre tenía que ir a trabajar a parte. Con la construcción del canal el pueblo se vio lleno de vida, fue como una explosión, un salto brutal y el bar comenzó a funcionar, trabajaban muchísimo. También pasó lo mismo en Lanaja y otros pueblos, con la llegada de Auxini en 1982 para construir el IV tramo del Canal de Monegros. los salarios y oferta de trabajo en la zona aumentaron de forma brutal, se pasó de ganar de unas 30.000 pesetas al mes trabajando en el campo a las 150.000 pesetas en las obras del canal siendo una época prospera.

No obstante, es un sistema complejo, a veces bastante desconocido para lo importante que resulta. José María y Pedro hablan del canal de Monegros y sus distintos tramos, tramos que suelen coincidir con los puntos Kilométricos donde se encuentras las compuertas trasversales, y que se tardó décadas en construir, estas compuertas transversales son fundamentales para la explotación del canal con ellas se regulan los caudales circulantes y permiten el control de los niveles en el canal e incluso cortar el caudal, ya sea por obras, mantenimiento o ante cualquier eventualidad. Ambos señalan los diferentes tramos del Canal de Monegros:

Tramo I Canal de Monegros 1915-1920:

Del Embalse de la Sotonera hasta las compuertas transversales del Acueducto de Tardienta. Aquí recibe en 1982 el Canal de Monegros las aguas del Cinca en el citado Abrazo de Tardienta. En este tramo salen las Acequias de La Violada, Acequia de la Q y El Canal del Flumen.

Tramo II Canal de Monegros 1929-1933:

Del final tramo I hasta la boca sur del túnel de Robres, donde se encuentran dos compuertas transversales.

Incluye el Acueducto de Tardienta, obra de gran dificultad técnica para la época que enlaza los tramos I y II del Canal de Monegros (1933-1940).

Tramo III Canal de Monegros 1935- 1979:

En 1935 las obras estaban en marcha como ha mencionado José María, pero fueron interrumpidas por la guerra, su desarrollo continuó durante varias décadas En 1984 seguía siendo el último tramo construido del Canal de Monegros.

Del final del tramo II hasta 100m aguas arriba del inicio del Acueducto de La Cartuja, a lado de la Cartuja de las Fuentes, donde existen dos compuertas transversales.

Tramo IV del Canal de Monegros, túnel de Alcubierre 1956-1960:

Desde el final del tramo III hasta la boca Sur del túnel de Alcubierre.

La construcción del Acueducto de La Cartuja en este tramo para salvar el barranco de Las Negras se hizo con un método pionero para la época denominado “lanzado”.

El túnel de Alcubierre, entre 1985-1987, se debe reparar con inyecciones y se vuelve prácticamente a hormigonar todas las soleras al quedar muy deteriorado desde su construcción en los años 50. Siendo el coste económico superior a realizar un túnel nuevo.

Tramo  V del Canal de Monegros. (1990-1998)

El tramo V lo comieza Auxini y lo termina OCS porque como a mencionado José María en 1997 acabó adquiriendo AUXINI, luego será ACS, grupo de Florentino Pérez.

Del final IV tramo del Canal de Monegros, hasta el Embalse de Valpatao, del final de este tramo sale La Acequia de Ontiñena.

Tramo I y II Canal de Sástago (1990-2001)

Al salir de la boca sur del túnel de Alcubierre en la llamada bifurcación donde se ubican las compuertas transversales sale hacia Bujaraloz el Tramo I y II del Canal de Sástago.

El Canal del Cinca:

La construcción de los tramos I, II y III del Canal del Cinca se desarrolló fundamentalmente entre los años sesenta y comienzos de los ochenta, encontrándose el tramo I ya en obras en 1961 y estando completada la continuidad del canal hasta Tardienta en 1982, año en que se produjo el Abrazo de Tardienta.

De este Canal salen las siguientes obras más importantes:

Acequia izq. Del Vero
Acequia de Selgua.
Canal de Terreu
Acequia de Pertusa
A-19
A-20

Resaltar que tal y como iban avanzando las obras del canal se desarrollaban los planes coordinados de los sectores de riego que consistían en hacer acequias, desagües y caminos para poner en regadío miles de hectáreas.

José María recuerda a muchos de sus compañeros, a Antonio López, que trabajaba de plantero en la planta de hormigón, hacía el hormigón y le llenaba el dumper, Juan Camas (Juanito), Machín y Viñas, que paleaban el hormigón para el encofrado –a paladas p´arriba-. Una vida dedicada laboralmente al Canal de Monegros y Canal del Cinca, un legado de obras e infraestructuras hidráulicas que hoy en día permite regar y vivir en nuestros pueblos. Un legado que ha permitido que también parte de su familia se dedique profesionalmente a la gestión y conservación de dichas infraestructuras, su hija Victoria trabaja actualmente en el Embalse del Torrollón y su hijo José María en el Embalse de Barasona, su yermo Pedro Luis en la zona regable del canal del Cinca y Embalse de Las Fitas o Antonio Lana su otro yerno que comenzó en Sacyr en la planta que hubo cerca del cementerio de Sariñena cuando hacían canaletas para los nuevos regadíos, y que desde entonces se dedica a la conservación de obras hidráulicas. Todos trabajan para lo que ellos crearon ayer y nos beneficiamos hoy, y como dice Pedro –queremos dejar mejor para mañana-.

Gracias a José María y a Pedro, por contar la verdadera historia del canal, la del trabajo y esfuerzo de quienes lo construyeron.

José Anoro Marías


Dedicado a la agricultura, José ha desarrollado gran parte de su vida ligada al Sindicato de Riegos de Sariñena. Aprendió de la mano del antiguo guardia Manolo Foj Tella, del que empezó siendo su ayudante y con quien compartió años y amistad. José llegó a ejercer el cargo de Juez Presidente del Sindicato de Riegos de Sariñena, sindicato que probablemente sea uno de los más antiguos de España. Además, José es un gran sariñenense, fue jugador del Sariñena y danzante, por estas y otras muchas cosas más, a Sariñena la lleva en el corazón.

Natural de Sariñena, José Anoro Marías “El Moreno” nació el 23 de mayo de 1944 en casa de sus padres, en la placeta de Roda, casa El Moreno – Calsona. Aunque a los dos años cambiaron de casa -a la de al lado-. Creció en el barrio Alto de Sariñena que, como cuenta nuestra querida Simoné Andreu Serrador, mantenían un infantil enfrentamiento con los del barrio Bajo: “A los del barrio Alto les defendía Joselín “El Moreno” -Joselín, que nos han dicho piojosos y que llevamos caparras- a lo que Joselín respondía -Esta noche a atacar-“.

Fue a las escuelas nacionales, donde actualmente está el Casino nuevo, hasta los 11 años, cuando fue a labrar y a hacer todas las demás faenas agrícolas de casa con su padre, pues tenían tierras y se dedicaban a la agricultura. Hacían mucha hierba para las vacas que tenían en casa, su padre dallaba y él iba con el saco recogiendo la hierba. En casa tenían vacas de leche que vendían en la misma casa, también la llevaban a la tienda de casa Blecua y al final a la Rania, cuando se instaló -Hasta los 45 años tuvimos las vacas-. 

José recuerda ver a las Pepetas bajar de recoger carbón del puente del Ramio y desde el cruce de caminos, con su padre, ayudarles a bajar el carbón al pueblo (Las Carboneras de Sariñena).

A los 13 años fue a trabajar con colonización, donde estuvo dos años. Trabajó con la mira, para ser topógrafo, con Antonio Royo, Paco Nogues y un hermano de Félix Marías. A los 15 años volvió a trabajar con su padre y a los 16 años se sacó el carnet de conducción de tractores, compraron un tractor pequeño y fue haciendo faenas. El carnet de conducir el coche lo obtuvo a los 18 años.

Con el tractor comenzó con las acequias, a hacer faenas y a llevar a gente. José comenzó con la limpieza de la acequia, cada uno, en relación con la tierra que tenía, limpiaba un tramo. Iba con el guardia Manolo Foj, marcando con una caña el principio y al final de cada tramo, colocando un papel, la boleta, que decía a quien correspondía. Además de la limpieza de las acequias cuando se cortaba el riego, también José iba cuando había algún desprendimiento. Manolo Foj lo llevaba en moto hasta que este se compró una furgoneta. Casi al mismo tiempo se la compró José, que iba más tranquilo solo.

José ha sido Juez Presidente del Sindicato de Riegos de Sariñena, institución de la que habla con orgullo -El Sindicato de Riegos de Sariñena es el segundo más antiguo de España, después de uno de Valencia-.

Desde los 16 a los 32 años José jugó a futbol con el Sariñena (C.D. Sariñena), más o menos unos 15 años. Jugó de defensa central pero muchas veces lo ponían de delantero, cuando no marcaba el delantero titular. Tenía tanta afición que, aunque estuviese trillando en la era, paraba, cogía las botas e iba al campo a jugar. Cuando hizo la mili entrenó con el Huesca y bajaba a jugar con el Sariñena. Hizo la mili en Huesca y los sábados también bajaba a casa para arreglar las cuadras de las vacas.

A los 18 danzó con el dance de Sariñena, le gustaba mucho y entró en el dance, cuando Antonio Susín estaba de mayoral y Vicente Capitán de gaitero. Así, de danzante ha estado unos 10 años. Pues a José le ha gustado participar con el pueblo y durante 4 años llevó la carroza de mairalesas.

Se casó a los 26 años con Pilar Clavería Luesma y fueron a vivir a calle Lalueza.

Ha trabajado en el mantenimiento para el Sindicato por lo menos unos 25 años, recorriendo palmo a palmo cada acequia de las que forman parte el sistema de riego de la huerta vieja de Sariñena, las acequias de Valdera, el Molino y la Acequieta.

Con José repasamos la acequia Valdera, de sus inicios aguas arriba del río Alcanadre, donde confluye con el Guatizalema y se encuentran los puentes de Rey, término de Peralta de Alcofea. Allí había un azud, donde está el puente actual, la entrada a la acequia estaba abovedada, con sillares de arenisca que fueron usados para adornar el cruce de la Venta de Ballerías con la carretera de Sariñena a Huesca. Del azud salían dos acequias, una a Sariñena y otra para Peralta de Alcofea. La acequia de Sariñena tenía una mina de unos 500 metros de larga y la de Peralta de Alcofea unos 150 metros que cruzaba la carretera. Había dos guardias, uno por cada acequia, para asegurarse que se echaba la mitad de agua para cada acequia.

Luego hubo un segundo azud aguas arriba de la que partía la acequia a Sariñena, esta atravesaba una mina bastante larga. Finalmente, unos 2 kilómetros más arriba, se construyó el actual azud, la acequia atraviesa una mina pequeña, de unos 500 metros que lleva las aguas hasta el Guatizalema donde un azud conduce el agua a través del Guatizalema, a modo de canal, hasta de nuevo continuar la acequia, a partir de allí se llama acequia Valdera -Hace 30 años se entubo esa parte para no mezclar las aguas, pues el agua del Guatizalema es de peor calidad-. Luego, la acequia continúa por los llamados Sombríos y la mina del Sombrío, unos 200 metros de mina de cemento que recientemente sufrió el derrumbe arrastrando, en marzo del 2023, parte de la mina.

A unos 500 metros más arriba del azud actual está el azud de la central de Huerto y una mina de 500 metros que llevaba el agua a la central de Huerto que ya no está en uso y va a parar donde el azud de Sariñena.  Por Puigmelero hay otra mina, de los Cajicos, de 300 metros de obra. Así, la acequia Valdera discurre unos 25 kilómetros, regando la huerta vieja para morir pasado Sariñena en la Isuela, en un desagüe en la cantera del Puyalón.

Sobre la acequia del Molino, esta tenía un azud que se rompió hace unos 62 años, José era un crio, y este estaba 50 metros más abajo que el azud actual. Construyeron el actual de hormigón, un azud muy largo, donde José aún trabajó en su construcción y con su tractor Land y el remolque llevaba materiales.

Tras derivar el agua a la acequia del Molino, tras unos 500 metros de recorrido está presenta una mina con una longitud aproximada de 200 metros, mina con tres huecos y tramos abiertos. Había tramos que con Manolo Foj los apuntalaban con fustes de sabina que colocaban a modo de puntales, pusieron unas 5 y después de tantos años aún quedan 2. En la mina grande hay un aguatillo con las guías de sabina, estas no se rompen ni pudres.

De la acequia el molino nace la Acequieta, donde estaba la harinera y había un embalse. Allí hicieron un paradile para derivar el agua a la Acequieta.

Como curiosidad se acuerda de la mina de la Laguna, está se enronó sola, por desuso. José se acuerda como en 1955 cruzó la laguna entera, hubo una gran helada, era febrero. Con Teodoro, hermano de Simoné hicieron incluso fuego, quemaron un montón de paja y ni se derritió. Igualmente, José recuerda como en Sariñena había cuatro pozos, el de la calle Alfonso I, el de casa Javi Marías, el de Castanera y el de Gaset.

José, gran apasionado de su trabajo, al que ha dedicado con esfuerzo y pasión gran parte de su vida. Amante de la vida rural, de sus campos, huertas, acequias y sindicato de riegos. Es todo un libro abierto de los entresijos de un sistema hidráulico de gran antigüedad que nos ha permitido desarrollarnos durante siglos.

Ramón Álvarez Novas


A través de cartas y testimonios familiares, la vida de Ramón Álvarez Novas se pierde en Leciñena el 11 de septiembre de 1937. Gracias a María Castro Álvarez, nieta de Ramón, reconstruimos parte de su vida, con la esperanza de encontrar el lugar exacto donde reposan sus restos.

Ramón Álvarez Novas. Fotografía familiar.

Ramón Álvarez Novas nació en O Grove, Pontevedra, el 24 de julio de 1910. Fue jornalero, cantero y labrador. Con veintitrés años se casó con Adolfina Pérez Lores, teniendo una hija, Dolores Álvarez Pérez.

En junio o julio de 1937, a los veintisiete años de edad, Ramón fue llamado a filas para combatir en la guerra de España. Es destinado al regimiento Carros de Combate 2.° Batallón, dirección que, en agosto de 1937, figuraba en una carta que Ramón envió a su familia “Carros de Combate n° 2, 3.ª del 2.° Batallón Leciñena, Zaragoza”. Anteriormente, una carta del 23 de junio de 1937, carta muy deteriorada, ya avisaba que se encontraba por la zona: “Leciñena, junio de 1937, Zaragoza, Infantería Gerona”. Probablemente, Ramón llegó a Leciñena el 10 de junio de 1937.

Cartas familiares de Ramón Álvarez Novas.

Por contextualizar, el regimiento de Carros número 2 fue creado en 1931 a partir de la Compañía de Carros de Asalto (1925-1931) y estaba radicado en Zaragoza con el nombre de Regimiento de Carros Ligeros nº 2. Contaba en 1936 solamente con 5 Renault FT 17, ya muy viejos, provenientes de la Guerra de Marruecos. Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) formó parte activa en las acciones bélicas del bando sublevado.

A Ramón lo fusilaron el 11 de septiembre de 1937, por los de su propio bando, por ser considerado un espía. Se supo de su muerte el 13 de septiembre, siendo testigos varios vecinos que eran compañeros en el frente “Mi otro abuelo estaba presente, el padre de mi padre. No sé cómo, pero Ramón se encontró con un cuñado, el hermano más pequeño de mi abuela, que estaba en el bando contrario. Hablaron, mi tío no estaba muy bien y Ramón quedó preocupado. De vuelta a sus filas, de noche habló en sueños y por ello fue considerado un traidor.” (Testimonio familiar, María Castro Álvarez).

Los recuerdos familiares se han ido transmitiendo hasta María, a pesar del silencio y lo doloroso que la guerra y la dictadura supuso. “Mi tío volvió, pero volvió loco, su cabeza nunca fue la misma y murió joven”. Para María nada le haría más feliz que poder recuperar sus restos: “Si alguien puede darme alguna información lo agradecería. Mi abuela y mi mamá ya fallecieron sin saber dónde estaban sus restos”. (Testimonio familiar, María Castro Álvarez).

Ramón Álvarez Novas. Fotografía familiar.

Con la esperanza de poder saber el lugar donde descansa Ramón, se agradecería cualquier ayuda que pueda conducir a que Ramón pueda volver cerca del mar, a su Ría de Arousa, a su tierra Galega y que María pueda mirar a su océano Atlántico, donde las olas siempre regresan.   

Gracias al Ayuntamiento de Leciñena, a Raúl Gracia, Gonzalo Gavin, Constantino Escuer, al Portal de archivos españoles (PARES) y a los Archivos Provinciales de Huesca y Pontevedra por su buena disposición y colaboración.

María Pilar Pérez, bibliotecaria de Lanaja


Mª Pilar Pérez Alcubierre es de Lanaja y desde hace bastantes años es la responsable de la biblioteca de su localidad. Pasión y entrega, una imprescindible en nuestro viaje conociendo a las bibliotecarias de Los Monegros.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Hasta los 6 años íbamos a la “escuela de las Misioneras del Pilar”, la EGB la cursamos en la “Escuela Carretera”, recuerdo que los primeros días en clase solo íbamos chicas hasta que nos cambiaron a clases mixtas.

Tengo muy buenos recuerdos, los tiempos han cambiado mucho. Cuando salíamos de la escuela nuestra vida transcurría en la calle con los amigos: jugando a “Marro”, al escondite, pañuelo, chocolate inglés, las “Chivas”… Cuando terminaba las fiestas de San Mateo nos hacíamos toros de fuego con una caja de madera y una lata, quemábamos gomas y todo el mundo a correr, para luego llegar a casa y hacer los deberes.    

Algunas tardes nos acercábamos a la Biblioteca, era toda una aventura ¡estaba todo tan nuevo!, la habían inaugurado hacia pocos años. Este año pasado celebramos el 50 Aniversario, ¡ahí es nada!.

En cuanto al papel de la mujer, en nuestros pueblos es muy importante, son las que acuden y colaboran con todas actividades que se organizan. 

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

A bibliotecaria llegué por casualidad, quería quedarme a vivir en Lanaja, sacaron la plaza, me presenté y la aprobé. Fue una suerte, siempre me había gustado este trabajo. 

Es un trabajo muy gratificante, como nuestros pueblos son pequeños te permite conocer a los usuarios, así como, saber sus preferencias por la lectura, por lo que recomendarles libros es muy sencillo. Cuando te lo devuelven y te dicen “me ha encantado”, es una gran alegría.

¿Bibliotecaria rural, mucho más? Actividades culturales, centro social…

Las bibliotecas son los motores culturales de los pueblos, organizamos numerosas y variadas actividades: Clubs de lectura, encuentro con autores, talleres… También son lugares de encuentro.

¿Qué es un libro?

Para mí un libro es la forma de vivir aventuras, viajar, conocer lugares; todo ello desde tu propia casa.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción

Me gusta la novela. Unas novelas que no me ha dejado indiferente son “El silencio de las Palabras” de Jean Kwok y  “Mil soles Esplendidos “ Hosseini, Khaled.

Una palabra bonita «Vida».

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Juegan un papel muy importante y desde ellas se organizan muchas actividades. Los fondos que disponemos están muy actualizados y para su selección contamos con la opinión de los usuarios.

Durante el confinamiento ayudamos a que fuera un poco menos duro, nos solicitaban libros y se los llevábamos a los domicilios. 

Tenemos que pensar que las bibliotecas tienen un competidor bastante duro “El libro electrónico”.    

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Pienso que es una tierra dura, donde sus gentes son fuertes, quizás por todo lo que les ha tocado vivir. Me encantan los colores rosas y rojizos de sus atardeceres.

Una esperanza, ilusión o deseo.

Mi deseo sería que en nuestros pueblos se creara trabajo, para que los jóvenes se quedarán a vivir y así poder tener más servicios y las calles otra vez llenas de niños.

María del Carmen Lavilla Cano, bibliotecaria de Alcubierre


María del Carmen Lavilla Cano nació en Alcubierre en 1966. Desde hace años se encarga de la biblioteca municipal de Alcubierre, una de las muchas bibliotecas rurales que salpican Los Monegros. Continuamos conociendo a las imprescindibles, las bibliotecarias de Los Monegros. Una biblioteca, la de Alcubierre, que cuenta entre sus fondos con una gran colección que formó parte de la biblioteca personal de Carmen Chacón.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Todos los recuerdos de mi niñez transcurren en los años 60-70, en lo que todo era tan distinto de hoy en día.

El primer año de colegio recuerdo aún ir en clases distintas chicos y chicas. Los maestros eran muy estrictos, los castigos estaban a la orden de día: De rodillas al rincón (lo que hoy viene siendo el rincón de pensar), los famosos reglazos, quedarnos sin recreo, etc.  En casa, de todos estos castigos no decíamos nada, por si el castigo resultaba doble. Nuestros padres también fueron personas estrictas al igual que los profesores, condicionados por la época que les tocó vivir.

Los que nacimos y vivimos nuestra niñez durante estos años, vivimos una infancia en la calle, nuestros juegos siempre eran por las calles del pueblo, plaza o alrededores, tipo eras, corrales… Daba igual fuese invierno o verano, frio o calor, siempre estábamos fuera corriendo, saltando o en bicicleta. Bueno, y si llovía todavía mejor, saltar en los charcos y hacer tapacones con barro era la tónica de los días lluviosos.

Nuestros juegos favoritos mientras esperábamos para entrar al colegio y en el recreo eran el pañuelo, churro, marro, el cinturón, la goma elástica, la rachuela, la comba, los pitos (canicas).

Después del colegio, íbamos de merienda por los alrededores en busca de tesoros escondidos en los vertederos para hacer lo que llamábamos “casetas” o hacíamos excursiones en bicicleta al pantano y al silo del pueblo.

Una de las tradiciones de mi pueblo era y es “La vieja Remolona”. Es una fiesta exclusiva de chicos, aunque ahora se van incorporando también las chicas. La tradición consiste en vestir una escoba de Vieja Remolona, y en mitad de la cuaresma, los chicos de la escuela con la vieja al frente, con canastas y espedos, van por las casas del pueblo pidiendo huevos, naranjas, dinero, chocolate etc. Para realizar una merendola al finalizar el día.

Van por todas las casas de los vecinos cantando:

“La Vieja Remolona no quiere comer pan, sólo chocolate y chullas si le dan. Los chicos de la escuela todos suplicamos que cuando cante el gallo nos den lo que buscamos.  kikirikiiiiiii nos dan pa la vieja? ¡Con una estaca vieja!”.

Para las chicas existía la tradición de los disfraces en Santa Águeda. Todas las niñas se disfrazaban, daban la vuelta por el pueblo al grito de “¡Viva Santa Águeda!”. Al finalizar la vuelta, se merendaba o cenaba, según la hora.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

Llegué a ser bibliotecaria rural de casualidad, quedó  vacante la plaza de biblioteca en mi pueblo, me presente y la conseguí.

Ser bibliotecaria en un pueblo significa estar en contacto con la gente, una forma de ayudar, escuchar y aconsejar. Imagino que en una biblioteca rural (y más en pueblos pequeños), el trato es mucho más directo, nos conocemos todos, los gustos de cada uno, cada cual tiene sus preferencias.

La mayor dificultad es la falta de medios y presupuestos. Siempre se quedan cortas las ayudas.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

Las bibliotecas en los pueblos son un punto de encuentro y punto de referencia. La despoblación es nuestro gran mal. Cuánto menos somos, menos servicios tenemos, menos ayudas, menos prestaciones. Deberíamos hacer un esfuerzo entre todos para que nuestros pueblos salgan adelante.

Para mí, ha sido una gran suerte estar en la biblioteca, estar entre libros mi mayor ilusión.

A pesar de la despoblación, también hay muchas cosas buenas en los pueblos, una calidad de vida, la ventaja de conocernos todos, la convivencia con nuestros vecinos. Como todo en la vida, hay ventajas e inconvenientes.

Aun así, tenemos la suerte de vivir en una comarca muy especial, con un paisaje y unas gentes más especiales aún.

La mujer en el mundo rural ha tenido siempre un papel muy importante, aunque no siempre reconocido, ha sido cuidadora de hijos, de abuelos, ama de casa (con todo lo que eso conlleva), ayuda en las explotaciones familiares, taxista, médico, etc., más en algunos casos, el trabajo fuera del ámbito familiar.

Cuando la población es poca, los servicios escasean, con lo cual hay que hacer de cada cosa un poco.

¿Qué es un libro?

Un libro puede ser infinidad de cosas. Puede ser un remanso de paz, una fuente de información, una fantástica aventura, una maravillosa excursión, un viaje exótico, una historia nunca contada, un terrorífico relato, un canto a la vida…

Tener un libro en tus manos es como tener un pequeño milagro. En un libro puedes encontrar sosiego, paz, guerra, amor, amistad, triunfo, derrota, sensibilidad, ternura, puedes viajar a lugares insospechados, evadirte de tu realidad para entrar a formar parte de una gran travesía, y sobre todo, los libros nos permiten soñar.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción

Un género literario: la novela y la poesía.

Un libro imprescindible: Hay muchísimos, pero voy a elegir “LA BIBLIA” Y “EL QUIJOTE”.

Escritor: Miguel De Cervantes Saavedra.

Una poesía:

“VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS” de Gustavo Adolfo Becquer.

“NO TE RINDAS” de Marío Benedetti.

Una palabra bonita: LIBERTAD.

Una gran frase: “Cuando el poder del amor sea más grande que el amor al poder, el mundo conocerá la paz”. Jimmy Hendrix.

Una película: “LA VIDA ES BELLA”.

Una canción: “EL SITIO DE MI RECREO” de Antonio Vega.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Los Monegros es mi casa, mi tierra olvidada con mucho que ofrecer. Para mí, oír Monegros es hogar, familia, pueblo, vida, recuerdos y esperanza.

Una esperanza, ilusión o deseo.

La esperanza, la ilusión y el deseo de que algún día esta tierra brille en todo su esplendor como se merece, sus amaneceres, sus bellos paisajes, su variedad de flora esteparia, su gran variedad de aves, la rica gastronomía, la belleza y sabiduría de sus gentes, sus espectaculares atardeceres… Qué el mundo entero conozca en toda su grandeza la comarca de LOS MONEGROS.

María Ángeles Satué, Bibliotecaria de Grañen


María Ángeles Satué Vidal nació en Huesca en 1977, aunque pasó su infancia y juventud en Sesa, pueblo a 12 kilómetros de Grañén, donde trabaja como bibliotecaria. Con María Ángeles, continuamos conociendo y reconociendo a las bibliotecarias de Los Monegros, llegando a esos espacios mágicos de libros y mucho más gracias a ellas.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Recuerdo que la escuela de mi pueblo era mixta e íbamos todos juntos los de los distintos cursos. Pasábamos mucho tiempo en la calle, en cuanto salíamos del colegio cogíamos la merienda y jugábamos toda la tarde al escondite, a pillar y con las amigas a hacer casetas, con las muñecas, a tenderas… Cuando se hacía de noche te retirabas a casa y hacías los deberes, veías la tele o leías libros. Desde pequeña me gusto mucho leer, no me costaba sumergirme en la lectura y vivir las aventuras de los personajes de los libros. La vida en el pueblo era muy relajada y como convivía también con mis abuelos recuerdo que nos enseñaban muchas cosas, hacíamos juegos caseros y nos contaban numerosas historias. En Sesa cursé hasta 5º de E.G.B. y 6º curso ya lo hice en el colegio de Grañén. Fue un gran cambio porque era un colegio más grande y allí hice nuevas amistades. El bachillerato y el C.O.U. lo hice en Huesca en el instituto C.E.I. Pirámide en el que me quedaba interna de lunes a viernes.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

Una vez acabado el instituto no tenía muy claro lo que quería estudiar y al final opté por “Biblioteconomía y documentación” en la Universidad de Zaragoza. En ese momento era una carrera muy nueva y hacía mucha gracia el nombre “¿Bibliote… qué?”, me decían.

Desde el 2001 estoy trabajando en la Biblioteca de Grañén y me gusta mucho ser bibliotecaria rural, es muy gratificante. Es un trabajo variado ya que una misma persona realiza todas las tareas: selección de libros, registro, catalogación, atención al usuario, actividades de animación a la lectura etc. La principal ventaja de trabajar en un pueblo es la cercanía con la gente, acabas conociendo los gustos lectores de cada uno y se genera mucha confianza. En cuanto a las dificultades, en ocasiones se acumulan las tareas y no tienes tiempo para poder realizar todo lo que te gustaría.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

Las bibliotecas en los municipios se han convertido en importantes centros culturales y lugares de encuentro en los que puedes realizar variadas actividades: hacer trabajos escolares, consultar libros de diferentes materias, llevarte prestadas las últimas novelas publicadas, préstamos digitales, participar en el club de lectura, talleres de animación etc…

¿Qué es un libro?

Un libro es el vehículo de las palabras y por lo tanto de las historias y del conocimiento. Aunque reconozco las ventajas del libro electrónico, soy una enamorada del libro en papel.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción.

El género literario en el que me encuentro más cómoda es la novela y también me encantan los libros-álbum, algunos me parecen auténticas joyas. Me cuesta decidirme por algún/a escritor/a  ya que me gusta alternarlos, por ejemplo Miguel Delibes, Isabel Allende, Irène Némirovsky… Un libro que disfruté mucho ha sido “El infinito en un junco” de Irene Vallejo. Si tengo que elegir una poesía me quedo con “Libre te quiero” de Agustín García Calvo.” Una frase: “Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca” de Jorge Luis Borges.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Me parece importante que se apueste por las bibliotecas porque ofrecen variados servicios a toda la población y son motores de dinamización de la vida de los pueblos. En el caso de Grañén, se está llevando a cabo una reforma de la biblioteca para mejorar su accesibilidad y ampliar las distintas salas. Se trata de un proyecto ilusionante y espero que con él se contribuya en satisfacer las necesidades de los/as usuarios/as.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Cuando escucho Los Monegros, pienso en la singularidad de su paisaje y en la fortaleza de su gente.

Una esperanza, una ilusión o un deseo.

Espero que pasen pronto estos tiempos convulsos y volvamos a  reunirnos en nuestras bibliotecas con ilusión y alegría.

María Jesús, bibliotecaria de Monegrillo


Abril, mes del libro, de la escritura, la literatura y la creatividad. Las bibliotecas se llenan de actividades, esos templos culturales, aún mas en nuestro medio rural, rebosan de actividades en torno a los libros y sus autores/as. María Jesús Solanas Morales, natural de Monegrillo, lleva cerca de 30 años al frente de la biblioteca de Monegrillo «Ángel Jaría». Con ella, comenzamos una serie de entrevistas a las verdaderas almas de las bibliotecas, a sus imprescindibles bibliotecarias.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Mis recuerdos son muy bonitos, En Monegrillo había 3 escuelas, una de niñas, otra de niños y de párvulos, en total unos 120 niños, los juegos eran siempre en la calle, casi sin horarios, ¡eran tiempos felices!.

En Monegrillo se sigue viviendo muy bien, pero estamos quedando muy pocos, los jóvenes se nos van, pero vuelven los fines de semana y el pueblo se viste de fiesta con tantos niños. En fin, aquí estamos y aquí nos vamos a quedar.

La mujer ocupa y siempre ha ocupado un lugar importantísimo en los pueblos.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

¿Bibliotecaria? ¡Para mí es la profesión más bonita que existe!, voy camino a los 30 años de profesión y nunca me canso de estar en ella, que mejor sitio que mi pueblo para ejercer lo que más me gusta. Como en todos sitios hemos tenido nuestras dificultades y por supuesto alegrías.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

La biblioteca en un pueblo puede convertirse en el principal foco de cultura, además de centro social donde se puede uno encontrar con personas para hablar, comentar un libro, los niños pueden jugar, leer cuentos, vamos que sirve un poco para todo y para todo bueno.

¿Qué es un libro?

¿Has oído el refrán, sabes más que un libro abierto? pues así es! un libro es la manera de conocer la historia, una manera de viajar, una manera de evadirse, de reír, de llorar, emociones a montón, un libro es una unión entre personas que se juntan para comentarlo, en fin, que quieres que te diga, lee mucho y me darás la razón.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción.

Si te contesto a eso te doy mi particular opinión, pero cada uno tiene su libro preferido, su canción preferida, somos distintos y cada uno tiene sus gustos, pero te voy a decir uno de mis libros preferidos es “El cura de Almuniaced” de José Ramon Arana, escritor con raíces de Monegrillo y mi canción “abarcas vacías” de Joan Manuel Serrat.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Hace casi 30 años empezó su andada la biblioteca de Monegrillo con muchísima ilusión. Una biblioteca, lo he dicho a lo largo de la entrevista, es de las cosas mas importantes que puede tener un pueblo, personalmente estoy muy orgullosa de la biblioteca de Monegrillo, muy orgullosa de la gente de este pueblo que la ha valorado y la ha aprovechado al máximo y con una ilusión que no decrece. Tenemos un club de lectura con mas de 20 personas, un taller de escritura con 12 personas, cada vez que se hace algo todo el mundo colabora, es como para estar orgullosa y más….

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Monegros es mi tierra, la comarca que nací y en la que vivo, es una comarca un poco extensa, pero es mi comarca y todo lo mío lo defiendo y lo aprecio.

Una esperanza, una ilusión o un deseo.

Esperanza, que frene un poco la despoblación, e ilusión que las bibliotecas se mantengan en los pueblos y sean el nexo de unión de sus gentes, aunque estemos pocos.

María Teresa Alegre Morel


Entrevista a María Teresa Alegre Morel por Carla Gómez Rivera, 2º Bachillerato IES Gaspar Lax.

Mi abuela, se llama María Teresa Alegre Morel, nació el 18 de abril de 1944 en Belver de Cinca.  Vivía en una finca cerca de Vencillón, en la cual habitaban más familias aparte de la de mi abuela. 

Su padre se dedicaba al pastoreo de ovejas, y su madre se dedicaba a las tareas del hogar, normalmente, aunque había días que también iba con su marido al pastoreo. 

En la familia de mi abuela eran dos hermanos y dos hermanas, pero a día de hoy su hermano mayor Agustín ya no está con nosotros. 

Tiene muchos recuerdos de su infancia, como por ejemplo, el tener que realizar una larga caminata hasta llegar a la escuela, ya que antiguamente no había autobuses, ni coches como ahora para trasladarnos donde nos apetezca en un momento concreto. Además, también se acuerda de cómo eran las clases y las aulas, ya que para calentarse tenían una estufa de leña y solamente llevaban un libro en el que recogían todas las materias. El agua antiguamente no les salía de un grifo como a nosotros, sino que en la finca de mi abuela había un pozo de agua, donde iban a coger el agua necesaria cada día. 

En cuanto al tema de los juegos, se acuerda mucho de jugar a las canicas, a las chapas de las cocacolas o de cualquier botella que llevase chapa y el que más recuerda es el juego de las tabas, que este era bastante peculiar ya que se usaban los huesos de la rodilla del cordero, esos mismos huesos tenían por decirlo de alguna manera 3 funciones al lanzarlo, según la forma en la que caía, es decir podías ser rey, peón o uno más de la partida, pues si al lanzarla te salía rey, mandaba al peón y tenía que hacer lo que le mandase y asi sucesivamente.  

La vida en el pueblo era tranquila, pero a la vez muy dura, ya que si tenías animales y tierras, es un trabajo de realizar todos los días y es bastante cansado, ya que antiguamente no había tractores como los que hay hoy en día y todo lo hacían con animales o en el tiempo de recolectar, lo hacían con sus propias manos, ya que no había máquinas como ahora que recogían el fruto. 

En su casa sí que tenían luz, no como las de ahora, pero sí que tenían luz y un hogar que también les proporcionaba luz aparte de calor. Además también tenían agua potable, ya que la iban a buscar al pozo y esa era el agua que utilizaban para todas sus necesidades, ya que no tenían agua corriente que saliese de los grifos. Mi abuela en su casa tenía toda clase de animales como cerdas y cerdos , patos, pavos, conejos, gallinas y los perros de las ovejas, todos ellos en sus cuadras correspondientes. 

Para divertirse, muchas veces iban a tocar los timbres de las casas o saltaban corrales, además quedaban para ir al monte de paseo, jugaban a los juegos tradicionales. Las fiestas de los pueblos eran parecidas a las de hoy en día ya que había orquestas en las que venía gente a cantar como ahora, quedaban muchas veces entre vecinos y cada uno un día hacía la comida y las celebraban juntos entre vecinos, también hacían concursos de comida normalmente y así la gente se divertía y motivaba para salir. 

Normalmente el trabajo de los jóvenes era en el campo para los hombres y en casa para  las mujeres, ya que hoy en día a las mujeres muchas veces no nos ven capaces de realizar otras actividades que no sean las de casa. 

La casa de mi abuela es bastante grande, pues tiene un comedor en el cual tiene todavía una estufa de leña y en el mismo comedor hay dos habitaciones, después al salir del comedor enfrente hay otra habitación y al girar a la derecha hay otra habitación  y el cuarto de baño a la izquierda con el de las cosas de la limpieza al lado. Y siguiendo el pasillo recto, sales a la cocina y enfrente del pasillo está el hogar. Y una vez que has salido a la cocina enfrente está la puerta del corral.  

El matrimonio en aquella época era un poco duro, ya que la mentalidad de los hombres en muchas ocasiones era un poco machista, pero en el caso de mi abuela no tuvo ningún problema respecto a ese tema, solo que sí que lo recuerda duro, porque en esa época había que trabajar mucho para conseguir las cosas. Las bodas se celebraban normalmente en iglesias, ya que antiguamente la gente era bastante religiosa y celebrarlo en las iglesias era tradición y así quedaba mejor para que la gente no criticase a las familias. Lo que recuerda mi abuela sobre el viaje de novios es algo muy bonito, porque fue la primera vez que salían del pueblo y fueron a Barcelona, recuerda que había bastantes coches que brillaban con la luz del sol por las carreteras, que en Barcelona había muchos edificios y muchas casas ya que en comparación con La Cartuja de Monegros todo era grande. 

El trabajo después de casarse no varió mucho, ya que mi abuela siguió con el trabajo del hogar y de los animales y mi abuelo siguió siendo pastor. Pasaron unos años y mi abuela tuvo 2 hijas,  mi madre, María de los Ángeles y  mi tía Sandra.  El cuidado de los hijos era parecido al de ahora pero quitando el tema de las tecnologías. La alimentación de antes posiblemente fuese mejor ya que no existía la comida basura como hoy en día  y todos los alimentos se preparaban y  criaban en casa, por lo tanto los productos eran mucho más sanos y beneficiosos para el desarrollo de las personas. Para entretenerse mi abuela hacía ropa para sus hijas de lana, les hacía peinados y jugaban a la taba, las canicas etc.. Mi madre y mi tía se divertían con diferentes juegos en la calle como al pilla pilla, el escondite y con los animales en el corral.

La vida en el pueblo ha cambiado bastante ya que antiguamente con los vecinos del pueblo eran como familia ya que si necesitaban algo y si les sobraba algo por ejemplo haber estado el día anterior de matacía, les llevaban algún trozo de carne y así normalmente con todo. En cambio ahora las cosas no son iguales, ya que no se intercambian productos como antiguamente. Ahora como mucho es si se te ha olvidado algo o necesitas algo con mucha urgencia, si no, ya no es como antes, es como que la gente se centra más en sus familias y antes se centraban en las de los vecinos también.  

La mentalidad de la gente ha cambiado bastante ya que estamos viviendo en otra época en cuanto a nuevos avances tecnológicos y quieras o no, eso te cambia la forma de pensar. La mentalidad de mi abuela ha cambiado en cuanto a este tema de las tecnologías ya que se ha modernizado por decirlo de alguna manera pero también tengo que decir que la mentalidad de mi abuela ha sido toda la vida muy abierta en cuanto a temas del amor, ya que siempre nos decía que daba igual con quien estuviésemos mientras nos hiciera  feliz ya que  eso es lo más importante. En los demás temas igual, siempre ha sido muy abierta  y los ha ido aceptando todos. 

Uno de los remedios caseros que mi abuela me dice siempre cuando tengo mal la garganta es beber un vaso de leche caliente con miel. 

Y cómo dicho que mi abuela suele decir mucho es: “va a durar más que un martillo enronao en paja”  esto mi abuela lo suele decir cuando una persona mayor está muy sana y que hace referencia a que al estar tan sana, si sigue así vivirá por muchos años más.  

Y por último y para terminar, las creencias que había eran el catolicismo principalmente, ya que en la familia de mi abuela eran bastante religiosos y todos los domingos iban a misa. 

Marité Basols Tena


Campeona de España de tiro con arco en sala y mejor deportista del año de Aragón en 1975, algunos de los muchos títulos, campeonatos y reconocimientos que alcanzó la sariñenense María Teresa Basols Tena. A través de su hija, Marian Torres Basols, descubrimos su extraordinaria figura, una deportista de la modalidad de tiro con arco que sin duda, según Marian, fue una grande cuando su deporte era casi desconocido y muy rudimentario viendo los arcos de ahora.

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Marité Basols Tena

María Teresa Basols Tena nació en Sariñena el 24  de noviembre de 1932, hija  de Juan Basols, familia de comerciantes. Su abuelo Juanillo tenía la línea de Huesca a Lérida, un coche tirado por caballos -Era muy gordo, subía al coche y se movía haciendo hueco para que pudiesen subir dos personas más-. Su padre, Juanito Basols, era buena persona y ante todo era hombre de palabra. Puede que tuviese que ver algo con la harinera, pero su gran negocio fue la gasolinera y un almacén de coloniales, una gran tienda de ultramarinos que se encontraba al lado de la gasolinera.

A Marité, como siempre la han conocido, no le dejaba leer su madre -si le pillaba un libro lo quemaba-. Fue a estudiar a Zaragoza aunque a los trece años tuvo que regresar para trabajar en casa. La cocinera siempre estaba  mala, así que Marité se dedicó principalmente a la cocina y cada día tenía que cocinar hasta cuatro menús diferentes. Hacía de todo en casa y además atendía la gasolinera, con los surtidores de antes que surtían a través de una bomba que se accionaba manualmente -Le daba unas veinte veces con cada brazo, era como hacer galeras, menudos brazos se le ponían de fuertes-. Los bidones eran de 200 litros.

A los diecisiete años comenzó a salir con él que con el tiempo llegó a ser su marido. Vivía en la casa al otro lado de la calle y se las ingeniaron para poner una cuerda a modo de teléfono y por donde, además, se pasaban notas hasta que los descubrieron. La familia de José Juan Torres Ricart provenía de Boltaña y había venido para ejercer como secretario del juzgado. Durante la guerra, su padre José Torres Menac fue militar en el bando republicano.

José Juan estudió en Barcelona, realizando los estudios de profesor de Mercantil. Su padre José Torres vendía esparto y hacía de acomodador en el cine, tenía que pagar el colegio. En Fraga, José Juan trabajó como gerente en la empresa familiar Arnau. El 7 de octubre 1957 se casaron en Zaragoza, él tenía 28 años y Marité 24. Aun vivieron tres años en Fraga hasta que en 1960 se vinieron a vivir a Sariñena.

En Sariñena gestionó las tierras y la gasolinera de la familia Basols y fueron a vivir a la casa familiar de los padres de Marité, en la avenida Huesca. La casa es de antes de la guerra, de líneas simples y funcionales, claro exponente de la arquitectura racionalistas de principios del siglo XX. Durante la guerra civil cayeron algunas bombas en el huerto pero la casa no sufrió daños y aún se conserva en la actualidad.

Fue por la década de 1970 cuando su tío Juan Antonio les regaló un arco y comenzaron a tirar toda la familia. Hicieron un trípode con unos palos y con dos o tres serones, esteras o espuertas, colocaban una diana y disparaban. Marian tenía entonces unos quince años y cuenta que tiraban en el huerto de casa. Marité debía tener unos cuarenta años y poco a poco se fue aficionando y comenzó a participar en torneos.

En 1971 se celebró en Sariñena el 1er concurso o torneo san Antolín a nivel provincial de Tiro con Arco. En 1974 Juan Antonio fue al campamento de España quedándose el decimosexto, llegó a conseguir el título de maestro arquero.

Marité fue galardonada en 1974 como deportista del año de Huesca, en 1975 participó en el  campeonato de España de tiro con arco en sala, obteniendo el primer puesto en el premio San Lorenzo. Aquel mismo año de 1975, Marité fue reconocida como una de las mejores deportistas provinciales participando en la Fiesta de exaltación del deporte y en 1976 como  mejor deportista de Aragón.

Participaron en muchos torneos y se clasificaban a los campeonatos de España, su alto nivel les valía para conseguir las Estrellas Fita1000, un reconocimiento que obtenían cuando alcanzaban los 1000 puntos en torneos oficiales. Un reconocimiento que otorgaban las diferentes federaciones y en su caso la Federación Oscense de Tiro con Arco.

La implicación familiar fue total, incluso José Juan, su marido, que iba a todos los campeonatos, acabo haciéndose juez -Incluso llegó a ejercer de árbitro internacional en un torneo en Francia-.

Fue una gran profesional del deporte, a base de técnica y entrenamiento -Como mínimo entrenaba unas dos horas diarias-. Tenía una excepcional puntería, a pesar de tener un ojo con visión reducida, el otro lo había agudizado excepcionalmente, con un rifle era capaz de agujerear una moneda. Con el arco disparaban a 30 y 50 metros, tenía una puntería increíble. Ella misma se fabricaba las flechas que utilizaba.

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Marité y Jan Antonio

Marité murió a los 68 años de edad, en el 2001 tras una dura batalla contra el cáncer. Junto a su cuñado Juan Antonio Torres llevó a Sariñena por diferentes torneos y campeonatos por toda España incluso en el extranjero. Una gran deportista que tuvo gran repercusión en los medios, reconocida y querida por su grandeza como persona, toda una abanderada de Sariñena digna de reconocer.

Gracias Marian por compartir la gran historia de tu madre.

 

José María Cabellud Novellón


Voz timbrada y fácil emisión, con buena vocalización y alcanzando notas altas como el mi y el sol sobreagudos. José María Cabellud Novellón fue un gran tenor con una enorme proyección y una prometedora carrera que tristemente se vio truncada. Pero su obra y vida dan constancia de su grandeza y así recordamos al gran tenor sariñenense “José María Cabellud Novellón”, con su viva voz resonando en la historia de los grandes teatros españoles.

Cabellud 1956

José María Cabellud Novellón

José María Cabellud Novellón nace en Sariñena el 27 de junio de 1936 en la calle Mercado. De familia humilde, su padre Francisco Cabellud Fauquer “Paco” trabaja como jornalero agrícola y es un buen cantador de jotas, sobre todo de picadillo. Paco realiza el servicio militar en Jaca, donde es testigo directo del alzamiento republicano de Fermín Galán de 1930. La sublevación le pilla de guardia, como “cabo semana”, y rápidamente es sofocada. Los capitanes Fermín Galán Rodríguez y Ángel García Hernández son fusilados mientras el resto de la guarnición es trasladada y encarcelada en cárceles de África. Al poco interceden por ellos y Paco puede regresar. Una vez en Sariñena se casa con Isidra Novellón Calatayud y tienen tres hijos, José y dos hermanas. Isidra es una de esas muchas mujeres «Carboneras» que se desplazaban hasta la estación de ferrocarril de Sariñena, distante a unos tres kilómetros del pueblo, para recoger el carbón que caía de los trenes al subir la cuesta. Luego lo utilizaban para calentarse y lo vendían para ir obteniendo pequeños ingresos.

A los doce años, José apacienta vacas ajenas y llega a realizar una trashumancia con ganado lanar hasta la montaña. En aquellos años, José gana el concurso local de jotas “Dejando boquiabiertos a los miembros del jurado”. Con quince años marcha a Sabadell a trabajar de albañil con un tío suyo, de acuerdo con una entrevista en la Nueva España. Allí, en Sabadell comienza a dar sus primeras voces en el Centro de Arte de Sabadell, donde recibe sus primeras orientaciones gracias al tenor cómico Vicente Picó, quien le enseña trozos de ópera, zarzuela, romanzas…

Sin embargo, definitivamente José María Cabellud se inicia como tenor en Huesca. En 1959 realiza el servicio militar en la capital oscense, en el cuartel de Artillería núm. 29. Sus compañeros, al escucharlo, le animan para que cante en público sorprendiendo con su magnífica voz. Enseguida, en el mismo cuartel comienza a recibir clases de solfeo: “Estaba cumpliendo el servicio militar en Huesca. En el cuartel comencé a cantar algunas arias. Me informaron que había un maestro de capilla, a quien consideraban una autoridad en la materia. Me presenté a él. “Quiero que me enseñe”, le dije. Me miró muy sorprendido y preguntó “¿Qué quieres cantar?” “Ópera”, le respondí. “Ah, pues no vas mal encaminado”.

Al poco, José canta para el reverendo don Gregorio Garcés, maestro de la Capilla de la Catedral de Huesca que queda completamente fascinado al escucharlo y descubrir que José alcanzaba el sol sobreagudo. Aquello le da el empuje necesario para iniciar sus estudios musicales, por lo que es becado por el ayuntamiento y la Diputación provincial de Huesca. “He aquí algo que, posiblemente, no tiene par en voces de tenor. El maestro de la capilla de la Catedral, sentado al piano, obligó a José María Cabellud Novellón, a vocalizar haciendo escalas. Se eligió la primera de las vocales con cierta picardía, el maestro, fue subiendo y subiendo las manos sobre el teclado y el tenor, cantando. (Dio el la agudo, con absoluta naturalidad. Luego, el do de pecho con enorme facilidad José María no sabe respirar, cantando. Sin embargo, después del do, el re. ¿Imposible, ¿verdad? Queda otra nota. Allá donde el sonido empieza a perderse: ¡¡El mi sobreagudo!! Y nuestro hombre lo dio, perceptiblemente, causando estupor en el pianista… y en nosotros. Creo, sinceramente, que se escribirá mucho y bien sobe este muchacho. Hemos sido los primeros en entrevistarle -trabajo hecho hace dos días-. Puede ser un dato para su historia. Jaime, Nueva España – 24/01/1959”.

¿Ante un gran artista lírico?

La Prensa y la radio de la capital de la provincia nos dan cuenta en estos días de la aparición de un gran artista lírico de nuestro pueblo, el joven José Cabellud Novellón. Es por lo visto de condiciones naturales extraordinarias. Si efectivamente esas condiciones existen, es deber de los organismos oficiales locales y provinciales de estudiar la forma de que las posibilidades artísticas de este joven no queden malogradas. Hemos dicho en más de una ocasión que Sariñena ha tenido en todos los tiempos individualidades destacadas. De todo corazón deseamos que los vaticinios que estos días se hacen del joven José Cabellud tengan plena confirmación.

Nueva España – 01/02/1959.

Cabellud Radio Huesca

Cabellud en Radio Huesca

No cabe duda que José María Cabellud cobra cierta notoriedad y despierta el interés de la sociedad oscense convirtiéndose en una magnifica promesa altoaragonesa. “Este joven tenor lleva unos, días actuando entre bastidores, en nuestra ciudad y está a punto de ser presentado, en público, por Radio Huesca. Siente azoramiento cuando comprende nuestros propósitos. -¡Adelante, muchacho!- Jaime, Nueva España – 24/01/1959 “. José María Cabellud mantiene amistad con Alberto Turmo, director por aquella época de Radio Huesca. Como cita la anterior noticia, José Cabellud es presentado a la sociedad oscense en Radio Huesca, donde realiza diversas intervenciones “cantó varias veces en radio Huesca y ante el general Samaniego».

Cabellud es considerado el nuevo Fleta en la sociedad oscense y así lo relata Tomas Jaime en su artículo El «sol» sobreagudo dado por la garganta del tenor altoaragonés José María Cabellud (Nueva España – 28/01/1959): “Nadie en el mundo, mientras no se demuestre lo contrario, ha sido capaz de dar, limpiamente, a pleno pulmón, una nota cuya escritura incluso está prohibida para voz humana. La historia contemporánea de este fenómeno comenzó así: José Cabellud Novellón cantaba y cantaba en la explanada de su cuartel de Artillería núm. 29, de guarnición en Huesca. Sus amigos le escuchaban, muy: complacidos. -Anda, José- Hazlo en público que te aplaudirán”. El artículo ensalza al descubierto tenor a la vez que hace hincapié en la necesidad que se inicie en el estudio y la formación:

Pero ¿quién ha enseñado a filar a este chico?, -preguntamos. -Yo lo he oído así en los discos y creo que me sale muy parecido- respondió el interesado.

“Presentado que fue al reverendo don Gregorio Garcés, maestro de la Capilla de la Catedral, se descorrió el telón de este muchacho. Una escala, dos, cinco más. El pianista, engañándole, iba cambiando de tono, siempre ascendiendo, en vertical. El resultado fue éste: el tenor lírico acababa de dar el mi sobreagudo. Y lo que es más significativo: sin apariencias de esfuerzo.

El maestro buscó al periodista y le sopló al oído lo que creímos inconcebible. Y añadió: «Su voz es sonora, fuerte, de impostación natura. Algo que escapa a toda ponderación».

Valía la palabra del sacerdote, entrañable amigo nuestro, por añadidura. Pero, haciendo honor a nuestro nombre, le replicamos: -No creemos sino lo que vemos, en este caso concreto lo que oímos.

La cita no se hizo esperar. Tres personas en torno a un piano. El maestro en cuestión, el tenor y quien suscribe. Presintiendo pudiera ser un dato histórico, añadimos: Siete y cuarto de la tarde del lunes, día 26 de enero de 1959.

José María, para limpiar su garganta, entumecida por reciente guardia nocturna hecha en el cumplimento de sus deberes militares, inició aquella privada actuación con dos piezas, de Donicetti y de Verdi. Analizamos: José María Cabellud se esfuerza en el registro medio, más aún en, el grave, y le sirve de descanso el agudo. Para él el «do de pecho» es un recreo, una diversión, nota que sostiene el tiempo que empleamos para liar un cigarrillo.

Faltaba lo principal, lo que puede ser fundamento y base de su vida artística. El maestro, adivinando nuestro pensamiento, inició unos arpegios y, en plan de reto, espetó al militar: —Este señor duda de lo que yo sé que es verdad. ¿Quieres vocalizar, José María?

Con la «e», el tenor, obediente, empezó a cantar. Para abreviar, entonó el «la» agudo y fue subiendo, sin respirar. La, si, do, re, mi ¡Ya está! Rendidos a la evidencia, íbamos a felicitarle cuantío, sobrecogidos de emoción, el cantor siguió hacia arriba. Ahora el fa ¡¡Y el sol!!

Un sol que no fue chillido. Sol sobreagudo perfecto, lleno, sonoro, vibrante, de escalofrío. El reverendo, soltando las manos del teclado, cual si quemara el- marfil, gritó: ¡Basta, basta! ¡¡quieto!!

Los dos temimos por su suerte. José María se sonrió, desabrochándose el cierre superior de su guerrera. Estas son las primeras páginas, inéditas, de este tenor lírico altoaragonés. Cómo y cuándo y de qué modo será escrita la segunda y siguientes, no lo sé. Difícil es profetizarlo. Al despedirnos le dije: No me atrevo a decir que cantas como los ángeles, pero sí como donde… los ángeles.”

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José estudia en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona, consiguiendo la medalla de oro y premio al mérito del Conservatorio del Liceo de Barcelona en 1964; el premio «Julio Batlle», en 1965, para cantantes de ópera; el «Santa Cecilia» en 1966 y dos diplomas correspondientes al curso 1963-64. Acude al curso nocturno mientras continúa trabajando de albañil en la obra, lo hace durante siete años de 1959 a 1966 “Desde hace 7 años, todos los días, al término de la jornada laboral, me desplazo a Barcelona para ampliar y perfeccionar estudios en el Conservatorio del Liceo”.

El 22 de diciembre de 1964, el tenor José María Cabellud es presentado en Sabadell en un concierto organizado por las Juventudes musicales de Sabadell. El acto se celebra en el salón de la Academia de Bellas Artes de la ciudad y Cabellud interpreta Arias de Marta, Tosca, Madama Buterffly, Werther y Faust acompañado al piano por José María Llorens. Aunque ya antes, en Sabadell, había realizado varios conciertos, colaborando con el centro aragonés de Sabadell, interpretando jotas en diferentes fiestas o con motivo de la inauguración del nuevo centro aragonés en 1951.

En 1965 José actúa en el marco de la Fiesta de la Poesía de Huesca. En aquella ocasión estrena la jota “Monegros” una canción compuesta expresamente para que fuese interpretada por José María Cabellud, cuya letra correspondía al padre Antonio Castán y música de Gregorio Garcés. “La escribió para su do de pecho, para su propia voz” apunta Marga Cabellud, hija de José María Cabellud.

La lectura de los trabajos fueron seguidas de grandes aplausos. A lo largo de la proclamación de poetas galardonados, actuó el notable tenor don José María Cabellud, Medalla de Oro del Conservatorio de Barcelona, quien interpretó magistralmente las siguientes composiciones lírico-musicales: «Amarilli», «Seguidillas de Vives», un fragmento de «La Arlesiana», del maestro Cilea y «Monegros», cuyos autores son los reverendos don Antonio Castán, parte literaria, y don Gregorio Garcés la parte musical, quien además acompañó al piano al tenor y amenizó con magníficas interpretaciones la iniciación de la fiesta. El tenor Cabellud fue objeto de entusiásticas ovaciones, sobre todo al interpretar «Monegros», que tenía carácter de estreno.

Nueva España – 01/06/1965.

También José participa en 1962 en un homenaje a Miguel Fleta: “Como muchos no ignoran, el próximo mes va a rendirse un homenaje, en Huesca y en Albalate de Cinca, a quien fue primerísima figura en el canto, Miguel B. Fleta, altoaragonés. En el acto musical que se prepara podremos escuchar las voces de Miguel Fleta, hijo, de una de sus hijas, del tenor Bernabé Martí, de nuestros paisanos Latre y Cabellud, y de otras figuras del pentagrama. Sepa usted, señor, qué… Nueva España – 07/04/1962.

En el concierto y distribución de premios, del curso 1964-65 del Conservatorio Superior de Música del Liceo, José María Cabellud debuta en el Liceo cantando el primer acto de Manón y Fausto. En la ópera Manón de Massenet en el Liceo, participa como protagonista en el primer acto de la tercera parte, de la crónica de aquel concierto se hace eco el Diario del Altoaragón, que por aquel entonces se llamaba Nueva España: “Una voz potente y muy bella, llena de matices y calidades musicales, rigurosamente educada y capaz para el logro de todos los aciertos que la ópera exige”. También interviene con la representación de dos actos de “Fausto” encontrando algunas interesantes críticas: “José M. Cabellud “Fausto” posee una voz de grato timbre y fácil emisión y mostró valentía en los agudos, desenvolviéndose con soltura”.

Triunfo de un sariñenense 

José María Cabellud, hijo de una modesta familia de nuestra población, es un becario de nuestro ayuntamiento y Diputación Provincial, para cursar su carrera de música y canto en el Conservatorio Superior de Música del Liceo.

Finalizada su carrera con éxito, el pasado nueve de abril compareció para revalidar su título en el concierto que organizó la prestigiosa institución de la Ciudad Condal, acto al que habían sido invitadas nuestras autoridades locales, pero que, debido a dificultades surgidas a última hora, no pudieron asistir como hubieran sido sus deseos.

De la Prensa catalana, en relación con este acto, copiamos lo siguiente: «En el concierto organizado por el Conservatorio Superior de Música del Liceo, que tuvo lugar en la noche del pasado día nueve de abril, el tenor sariñenense, José María Cabellud, logró un considerable éxito al ser presentado en la tercera parte del concierto como protagonista en el primer acto

de la ópera de Massenet, «Manon». José María Cabellud, una voz potente y muy bella, llena de matices y calidades musicales, rigurosamente educada y capaz para el logro de todos los aciertos que la ópera exige, cantó impecablemente toda su parte, siendo además como intérprete un correcto «Cavaliere Des Grieux», de «Manon», desenvolviéndose con entera naturalidad en el gran e imponente escenario del Gran Teatro del Liceo. Tuvo como oponente femenina, en el también difícil cometida de «Manon» a una excelente soprano, Angeles Velasco, quien haciendo también sus primeras galas en la ópera, mostró una voz limpia, potente, dúctil y bellísima, que unida a su juventud y encanto, resultó deliciosa para este romántico personaje. El papel de «Lescaut», corrió a cargo del barítono Juan José Escoto, que cumplió bien su cometido, y en los, restantes personajes que intervienen en este primer acto de la hermosa partitura de Massenet, lucieron también muchas cualidades y calidad de voces los cantantes: Carlos Luis Casteig, Daniel Más, Carlos de Nadaí, Carmen C. Castillero, Esther Casas e Isabel Luis Calvo con la colaboración de un nutrido coro de alumnos y alumnas del Conservatorio (clases de canto y conjunto vocal), bajo la dirección del maestro Ricardo Valls, con coreografía maestro Ricardo Valls, con coreografía de Juan Magriñá, con el ballet, fino y delicado lleno de gracia que ilustra este acto de la ópera «Manon», constituyendo entre todos, una magnífica muestra de la calidad organizadora del Conservatorio. José María Cabellud, en el reparto y distribución del premio y diplomas correspondientes al último curso, obtuvo la medalla de oro y el premio «Julio Batlle», para cantantes de ópera, ganado recientemente en un concurso de canto, en el mismo Conservatorio, así como dos diplomas correspondientes al curso 1963-64. Este magno festival celebrado el pasado viernes en el Teatro del Liceo de Barcelona, donde conocimos tantas y aplaudibles facetas que han hecho el continuado éxito del tenor Sariñenense, ofreció también la posibilidad de escuchar un cualitativo concierto a cargo de la orquesta del mismo Conservatorio, que, bajo la dirección del maestro José María Roma, interpretó un programa con obras, de Weber y Haendel». Nuestra felicitación a José María Cabellud por sus éxitos.

Nueva España – 22/04/1965.

Es en 1966 cuando se le concede el premio “Santa Cecilia”, un premio que se concedía cada cinco años a cantantes de ópera que finalizaban sus estudios en el Conservatorio del Liceo. En su actuación interpreta un “Lieders” de Scarlatti, aria de “Tosca” aria de “Madame Buterfly” y un fragmento de la “Arlesiana”: “La actuación de José María Cabellud, sorprendió a los más entendidos, por la potencia y afinación de su voz y por el alarde artístico en todos sus movimientos y situaciones comprometidas en escena, que resolvió siempre con emotiva sencillez. Un aficionado con maneras de divo, esto es lo que se comentaba en el publico después de la representación” (Sabadell, 7 de abril de 1966).

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Aquel año de 1966 estrena en La Farándula de Sabadell la ópera “Manón” de Massenet acaparando excelentes críticas: ”Cabellud demostró en su brillante actuación el dominio de una técnica depurada y una fina sensibilidad” (Taule-Viñas); “Demostró las excelentes cualidades de cantante y actor. Su voz es bonita y la juega con asombrosa ductilidad pasando del falset al tono natural hasta atacar el agudo, con una limpieza que sorprende” (15 de agosto Sabadell).

Al poco, José marcha a participar en el concurso internacional de Toulouse, donde interpreta unas diez piezas, estrenando un “Ave María” que había escrito el padre Gregorio Garcés, entonces organista de la Basílica del Pilar. Manuel Ignacio Yzuel Sanz escribe en su artículo “El Ruiseñor” en la revista “Monegros”, que Cabellud queda como semifinalista en el concurso de Toulouse.

Luego continua su viaje hasta Ginebra para realizar pruebas para unas grabaciones invitado por el suizo Mr. Voltás, representante de una importante firma discográfica. Voltás lo conoce en una representación de curso del Conservatorio Superior de Música del Liceo, en el escenario del primer teatro lirico de España, donde interpreta el segundo y tercer acto de “Faust”, de Gounod. Tras unas primeras pruebas en la “ciudad helvética” Cabellud emprende una nueva aventura en Suiza.

En suiza consigue un gran éxito actuando en el Gran Teatro de Ginebra. En una entrevista en el periódico Sabadell, agosto de 1966, relatan: “Deberá cantar fragmentos de óperas tales como “La favorita”, “Tosca”, “Manon”, “Faust”, “Bohemes”, “La Arlesiana”, etc…” En la entrevista, realizada por Juan Armengol, Cabellud resalta la importancia de salir al exterior “Debo salir al extranjero, puesto que aquí es muy difícil poder trabajar debido a la escasez de teatros de ópera”. Finaliza la entrevista expresando su agradecimiento a Sabadell “Que me dio la oportunidad de debutar en lo que considero mi ciudad, actuación que me ha permitido entrar en contacto con el teatro de la Zarzuela de la capital, y el gran teatro de Ginebra, donde actuaré en la próxima temporada y asimismo en la televisión suiza y posiblemente francesa”. José María Cabellud, Un gran tenor nacido en Sariñena: “Ha sido contratado para actuar en la televisión suiza”.

En la entrevista “Breve diálogo con José María Cabellud” matiza que compagina bien su carrera con su trabajo en la construcción y explica como las pruebas con la casa “Atlántida” de Ginebra fueron bien, grabando un disco con canciones clásicas españolas y dos italianas y también “Cintas para los coches”. Respondiendo a Luis Papell, Cabellud explica que difícilmente lleguen a España las grabaciones, pue la casa “Atlántida” solamente tenía corresponsales en Suiza, Alemania y Norteamérica.

“Su casa fue el Liceo, donde más actuó” afirma Marga Cabellud “Una vez actuó en la iglesia de Sariñena junto a una soprano, fue durante unas navidades y cantaron clásicos”. Su hijo Pepo acudía de pequeño a sus representaciones y recuerda como anticipaba a sus compañeros de butaca la muerte de su padre en la próxima escena, aunque bien advertía que su muerte era de mentira. También el guarnicionero de Sariñena, Ángel Royo “Ramoner” guarda alguna anécdota de Cabellud, cuando, al salir de Sariñena el tren con destino a Barcelona, solo más coger el túnel antes de El Tormillo, arranca con una potente jota para sorpresa de todo el vagón. Una anécdota que no duda en recordar a la familia cada vez que se los encuentra por la calle.Sin título 3

En 1966, José participa en el IV concurso internacional de canto Francisco Viñas en Barcelona celebrado los días del 21 al 27 de noviembre. José María Cabellud participa como tenor con el número 40 interpretando las siguientes piezas:

  • 2 arias de oratoria: Frank En ce temps là (de «Les Beotitudes») y Verdi lngemisco (del Requiem».
  • 4 arias de ópera: Cilea E la solita storia (de «La Arlesiana»), Massenet Oh! dispar (de «Manón»), Danizetti Una Vergine (de «La Favorita») y Massenet Ah! non mi ridestor (de «Werther»).
  • 3 canciones: Calleja Granadinas, Caccini Amarilli y Schumann lch grolle nicht.

En 1967 actúa, como cantante, en el Teatro de la Zarzuela, con la comedia lírica de “La Chulapona”, donde se representa por 2 meses; compartiendo escenario con el actor cómico José Sacristán. También en 1972 actúa en el Teatro Español de Madrid, con “La gran compañía de Zarzuela Tomas Bretón”. En la temporada de 1971-1972 participa en la obra “I puritani”, de Bellini, en el teatro Liceo de Barcelona. Se realizan tres representaciones de la obra donde José María Cabellud interpreta como tenor el papel de Sir Bruno Roberton. La obra, bajo la dirección de Renato Sabbioni y director de escena Dídac Monjo, cuenta con Eduard Soto como Lord Gualtiero Valton, Carlo Micalucci como Sir Giorgio, Luciano Saldari como Lord Arturo Talbo, Vicenç Sardinero y Attilio D’Orazi como Sir Riccardo Forth, Rosa Maia Ysàs como Enrichetta y Cristina Deutekom como Elvira.

En el anteriormente referido artículo de Manuel Ignacio Yzuel Sanz “El Ruiseñor” de la revista “Monegros”, Yzuel escribe que el sencillo y noble Cabellud recibió la oferta de actuar en la Scala de Milán, ofrecimiento que rechazó, por la dificultad del idioma.

SABADELL. — Presentación del tenor sabadellense José María Cabellud en «La Farándula», con la representación de «Moñón».

 Ha sido puesta en escena con gran brillantez en el coliseo de «La Farándula» la ópera «Manon», de Massenet. En función de gala y patrocinada por el Ayuntamiento y la Caja de Ahorros, hizo su presentación ante el público sabadellense el tenor local José María Cabellud, medalla de oro y premio al mérito del Conservatorio del Liceo de Barcelona, en cuyo teatro actuó ya con franco éxito.

Completó la pareja central de la obra la excelente soprano Lina Richarte y los cantantes Escoto, Rico, Forcada, Soto y coro y orquesta de espectáculos del Liceo.

José María Cabellud demostró en su brillante actuación el dominio de una técnica depurada y una fina sensibilidad.

Para Sabadell fue un gran acontecimiento artístico, ya que nuestros conciudadanos esperaban la actuación del gran tenor, el cual no defraudó ni un momento el interés del selecto y nutrido auditorio, que llenaba el teatro.

TAULE-VIÑAS.

La Vanguardia 7 de agosto de 1966.

Sabadell. Sesión de gala en el Teatro «La Farándula».

Por la Compañía lírica de Pablo Civil fue presentada como función de gala en las fiestas del Aplec, la obra lírica del maestro Vives «Doña Francisquita», que fue interpretada con figuras representativas de la zarzuela, y protagonizada por el tenor sabadellense José María Cabellud.

El excelente timbre de voz y la educación musical de nuestro tenor, fueron ampliamente aplaudidos por el numeroso público sabadellense que acudió a la Farándula atraído tanto por la calidad de la obra de Amadeo Vives, como por la fama justamente lograda de nuestro tenor que demostró una vez más su excelente condición de cantante y su dominio en cualquier exigencia de partitura que se le confíe.

 T. V.

La Vanguardia 18 de mayo de 1967.

Concierto y distribución de diplomas y premios en el gran teatro del Liceo.

Después de la distribución de los premios que fue presidida por un buen número de personalidades, profesores y artistas vinculados al Conservatorio, el telón del teatro se levantó para la representación de fragmentos de los actos primero y segundo de la popular ópera «Marina», de Arrieta, que tuvo por intérpretes los alumnos más aventajados de las clases de canto del Liceo.

Destacó netamente por la pureza de su voz, la soprano Julia González, aplaudiéndose también las posibilidades del tenor José María Cabellud y del resto de los solistas, con Concepción Pérez, José Cruañas, Luis Pazo y Enrique Arrufat.

La Vanguardia 7 de abril de 1968.

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En 1971 participa en la Gran Gala Lírica con “Doña Francisquita”, en Molins de Rey. En el periódico de Sabadell, en la edición del 24 de octubre de 1972, José María cabellud “El arte por vocación” aparece en portada. Una reseña que resalta su gran figura y dotes operísticos, que además de su disco publicado preparaba uno en catalán: “Mi mayor deseo -aclaraba Cabellud- es dedicar unas horas al bel canto, corrigiendo defectillos que uno tiene. Estudiando nuevas ópera, zarzuelas y canciones. Superarse, en una palabra”.

En 1973 graba un LP con el sello Palobal “Romanzas de Zarzuelas” con la Orquesta de Cámara de Barcelona con el director, J. Casas Augé. Un Lp con diez temas donde interpreta El Trust de los Tenorios, Doña Francisquita, Los Gavilanes, Luisa Fernanda, El último romántico, La Chulapona, La Generala, El Huésped del Sevillano y Adiós Granada. (http://datos.bne.es/edicion/biso0000551461.html) El trust de los tenorios. Jota «Te quiero» / Arniches, Álvarez, José Serrano — Doña Francisquita : de la Romanza de Fernando / Romero, Fernández, Amadeo Vives — Los gavilanes. Escena de la flor / Ramos Martín, Jacinto Guerrero — Luisa Fernanda. Romanza de Javier / Romero, Fernández, Moreno Torroba — El último romántico. Romanza / Tellaeche, Soutullo, Vert — La chulapona. Romanza / Romero, Fernández, Moreno Torroba — La generala. Romanza / Perrín, Palacios, Amadeo Vives — El huésped del Sevillano. Canto a la espada toledana, Romanza «Mujer de los ojos negros» / Luca de Tena, Reoyo, Jacinto Guerrero — Adiós, Granada: granadinas de la zarzuela «Emigrantes» / Pablo Cases, Barrera, Calleja.

También aparece Romanza, “Bella enamorada”. José M.ª Cabellud. Orquesta de Cámara de Barcelona.  Dir.: J. Casas Augé© 1973, Palobal LP 4.167 (Lp).

En breve, la compañía de zarzuela del maestro Damunt en el Romea.

El Teatro Romea abre de nuevo sus puertas al género lírico español con la presentación de la compañía de zarzuela del prestigioso maestro José M.» Damunt. El debut de la compañía se efectuará el próximo día 11 de junio con la representación de la popular opera “Marina” en función homenaje a su creador el “divo”, fallecido recientemente Hipólito Lázaro.

El reparto para la función inaugural estará compuesto por la eminente soprano ligera Carmen Dueñas, divo tenor José Rius, el gran barítono Ramón Contreras y el bajo procedente del Teatro de la Zarzuela de Madrid, Esteban Astarloa.

La compañía anuncia como reposiciones las obras catalanas «Cancó d’amor i de guerra» y «La legió d’honor» y «El pájaro azul», entre las de repertorio.

El maestro Damunt presenta en esta ocasión a un plantel de nuevos valores. Aparte de los artistas mencionados en la función de debut, figura la eminente soprano Angelita Naves y Marieli Merino (recién llegada de América), el barítono Andrés Viñas, los tenores José Cabellud y Fernando Carmona, los actores Ramón Cebriá, Tomás Sánchez, Vicente Bon, José Gil y A. Buxaderas.

La Vanguardia 1 de junio de 1974.

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En palabras de Marga Cabellud, prácticamente su padre pasa de marchar de Sariñena, con una bicicleta, para trabajar como albañil a tener su propia empresa de construcción con más de cien trabajadores. José María Cabellud no deja de trabajar como albañil y empresario de la construcción. Sin embargo, su trabajo y dedicación a su familia le hace rechazar una gira por Italia que seguro hubiese relanzado su carrera a lo más alto del mundo de la ópera y la zarzuela española. Pues, años antes, José María Cabellud Novellón había conocido en Sabadell a Pilar Val Ezquerra, curiosamente natural de Lanaja, población cercana a Sariñena. Los dos aragoneses habían emigrado por trabajo a Barcelona donde se conocen, cortejan y acaban contrayendo matrimonio. Pilar había marchado, como muchas chicas de su época, a servir en casas de la capital condal. De aquel matrimonio nacen cinco hijos: Marga, Pepo, Marta, Teresa y Pili. Algunos nacen en Sabadell y las últimas ya en Sariñena donde regresa la familia Cabellud Val.

Lamentablemente, José María Cabellud Novellón fallece en 1978 en un accidente de tráfico a los 42 años de edad.

José María Cabellud Novellón era feliz cantando, eso siempre fue lo más importante para él y así lo reflejaba “Canto porque me gusta, porque necesito cantar”. Según Marga Cabellud “Cantaba alegremente trabajando en la obra, incluso cuando era más empresario que albañil y no dudaba en coger en cuanto podía el pico y la paleta”. Su gran potencial como tenor siempre estuvo presente en su vida, pero también supo tener los pies en el suelo, con su familia y empresa, incluso llegó a manifestar que no le gustaba la vida artística “No se hace otra cosa que viajar y viajar. Canto por afición, por deporte”.

Sin duda, la figura de José María Cabellud Novellón es la de un gran tenor, una voz portentosa y extraordinaria, con una proyección impresionante, pero a la vez consciente que lo más maravilloso de cantar fue disfrutar y hacer feliz a los suyos. ¡Qué su voz vuelva a vibrar como el gran tenor que siempre será!.

Todo mi agradecimiento a la familia Cabellud Val.