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Mari Cruz Anoro Barrieras “La Morena” taxista de Barcelona


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Mari Cruz Anoro Barrieras “La Morena”

Justicia Clara Sarrate Anoro nació en Sariñena el 5 de septiembre de 1947, en una casa en la avenida Huesca, al lado del cuartel. Pero su niñez la pasó en calle Larrosa, en la parte alta, donde vivieron. A partir de Clara conocemos la vida de su madre Mari Cruz Anoro Barrieras, quien, tras emigrar a Barcelona con su familia, fue la primera mujer taxista de la ciudad Condal.

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Mari Cruz Anoro Barrieras, conocida como “La Morena”, nació en Sariñena el 3 de mayo de 1923. Contrajo matrimonio con Prudencio Sarrate Gabriel y tuvieron cuatro hijos: Prudencio, José María y los mellizos Rafael y Clara. “Fuimos una novedad en el pueblo cuando nacimos” apunta Clara, “No era habitual que nacieran mellizos”. Prudencio nació en Sariñena un 11 de abril de 1908 y trabajó de chofer para casa Torres aunque falleció joven, el 22 de abril de 1956, a los 48 años de edad. Mari Cruz se quedó viuda a los 33 años con sus cuatro hijos, Clara tenía solamente 8 años. Prudencio tenía dos hermanos: Antonio, que murió a los 48 años, y Mercedes Sarrate. La familia de los Sarrate había sido una importante saga de pasteleros.

Mari Cruz había aprendido todo sobre pastelería y con un carrito iba vendiendo por todo el pueblo. Cuando Clara salía de la escuela iba a vender. En invierno vendían castañas, además de piruletas y caramelos que hacían en casa. Los envolvía Clara con sus amigas y se quedaban con los sobrantes de caramelo al despegarlos del molde. También hacían tartas y bollos. En verano hacían helados, los hacían ellas, compraban el hielo y lo guardaban en un lugar fresco. Helados de nata, vainilla, fresa, chocolate… en corte o en cucurucho. Llevaban en el carro una especie de lechera de unos 20 litros donde guardaban los helados. La lechera la llevaban dentro de un tonel en el carro y ponían hielo picado entre el tonel y la lechera para conservar los helados. El hielo lo picaban ellas. Cuando había fútbol, Clara subía con otro carrito a vender al campo, mientras Mari Cruz se quedaba en la plaza de la Iglesia para vender a la gente que iba al cine Victoria o al Casino.

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Familia Sarrate Anoro

Además, para vivir recogían esparto, sobretodo su hermano mayor “Se hacía heridas en las manos con el esparto”. También recogían vid en la vendimia o almendras para casa Torres. Sus hermanos se hacían espadas de madera “Eran unos tiempos muy distintos, lo normal era llevar parches en la ropa”. Pero Mari Cruz, con tres varones, vio que sus hijos no tenían mucho futuro en Sariñena “No podían aprender ningún oficio en Sariñena”. Mari Cruz tenía a su hermana mayor y dos hermanos en Barcelona. El marido de su hermana tenía una empresa de transportes, así que los dos hermanos mayores marcharon a trabajar, primero como mozos de carga y descarga hasta que tuvieron la edad para sacarse el carnet de conducir. Mientras, el pequeño comenzó a trabajar en un taller como aprendiz de mecánico.

A Clara le encontraron trabajo en las oficinas de un laboratorio farmacéutico. Antes, Clara aprendió a escribir a máquina en Sariñena, pagando clases particulares a la profesora María. Clara era muy aplicada, incluso cosiendo le bordó el ajuar a la hija de María. En el laboratorio farmacéutico, Clara trabajó primero en el envasado de medicamentos hasta que quedó un puesto vacante en oficinas.

Mari Cruz encontró trabajo en una portería donde se alojó toda la familia. Tuvieron que dar una entrada para coger la portería. El trabajo era controlar la entrada y salida del edificio, además de su limpieza. Tenían dos habitaciones, en una dormían los hermanos y en la otra Mari Cruz y Clara. Estuvieron unos tres años y allí fue cuando compraron su primera televisión. Los hermanos cobraban las semanadas, cada semana les pagaban su trabajo “Todos aportábamos el sueldo y entre todos pudimos comprar un piso en la calle Provenza de Barcelona”.

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La familia continuó trabajando y ahorrando hasta que decidieron comprar un taxi. Los dos hermanos camioneros habían ido desarrollando  dolencias conduciendo el camión y decidieron cambiarlo por el taxi. Así, los dos hermanos se turnaron con el taxi y, si había una avería, el hermano mecánico la arreglaba. Con el tiempo, Mari Cruz decidió sacarse el carnet de taxista y comenzó a llevar el taxi cuando los hermanos regresaron a los camiones. Esta circunstancia comenzó a despertar interés y Mari Cruz fue considerada la primera mujer taxista de Barcelona, destacando en un mundo de hombres y apareciendo en programas de radio, radio nacional de España, y televisión.

La televisión, la cadena 2, se interesó por Mari cruz y la retrató en el programa “Retrat de dona”. “De alguna manera, lo hizo más por gusto que por necesidad”, apunta Clara. Por aquel entonces, Mari Cruz conoció a Julio Cesáreo Casabona y comenzó a tener una relación con él. Pronto  empezó la idea de volver a Sariñena y así fue, al final acabó casándose con Julio Cesáreo Casabona. Se casaron en Sariñena y la boda despertó el interés de una cadena de televisión que acudió, pues Mari Cruz había cogido cierta relevancia al haber sido la primera mujer taxista de Barcelona. Aunque siempre se ha considerado a Margarita López Grau como primera mujer taxista de Barcelona, este hecho posiblemente se debe a que Margarita fue la primera en obtener la titularidad de la licencia de su taxi barcelonés.

Clara se sacó el carnet cuando cumplió la mayoría de edad a los 21 años, tuvo que hacer el servicio social para podérselo sacar, la mujer no lo tenía fácil.

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Julio Cesáreo murió en Sariñena en 1994 a los 75 años de edad y Mari Cruz el 27 de mayo de 1997 a los 72 años de edad. Clara cambió de empresa y durante sus últimos cinco años, antes de jubilarse, montó su propio videoclub. Clara es testimonio vivo de la migración que marchó del pueblo a las ciudades abriéndose paso en tiempos difíciles. Al final, todos los hermanos acabaron comprándose su propio piso, entonces por medio de cooperativas. Los hermanos volvieron al mundo del transporte.

Historias de esfuerzo y trabajo, de salir adelante que recordamos con la responsabilidad de aprender para continuar construyendo nuestro presente, conscientes de nuestro pasado. Gracias a Clara por esta entrevista.

Tomás Tusó Temprado


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Tomás Tusó Temprado

Tomás José Mariano Fausto Tusó Temprado nació en Sariñena el 22 de septiembre de 1891, su padre Mariano Tusó Martín, natural de Zaragoza, fue  abogado y registrador de la propiedad en Sariñena. Su madre Dolores Temprado Montalvo era natural de la Puebla de Hijar. Hermanos Mariano (nacido aproximadamente en 1886), Francisco (1891) e Isidra (1893). Tusó pronto accedió a los estudios del Instituto de Segunda Enseñanza de Huesca, igual que sus tres hermanos. Luego estudió medicina y ejerció de médico además de su faceta política e intelectual. Considerado como “militante obrero de la CNT que ejerció la medicina dedicado a las clases populares”, la figura de Tusó es mucho más amplia de acuerdo a unos tiempos convulsos que fueron forjando y modulando a nuestro protagonista. En algunas publicaciones aparece su primer apellido como Tussó.

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Tomas Tusó pronto se debió de trasladar a Barcelona donde comenzó a desarrollar una amplia actividad política. A finales de 1919 ingresó en el Centro Aragonés de Barcelona y formó parte del grupo de amigos de Samblancat y Maurín “También estaban en él Ramón Acín y Felipe Alaiz y de aquel grupo surgió la publicación del semanario Talión, en 1914- 1915” (Nuevas aportaciones sobre el origen del nacionalismo aragonés. Antonio Peiró Arroyo. El Ebro, nº 10).Segú Antonio Peiró, Tusó se integró en el grupo organizador de la Unión Regionalista aragonesa (URA), constituido el 1 de diciembre de 1917: “Los creadores de la URA (Unión Regionalista aragonesa) de Barcelona habían fracasado a la hora de incorporar en su seno un sector más radical (y moderadamente intelectual). Torrente quedó fuera, aunque se incorporó más tarde, desempeñando un papel muy destacado; Samblancat y Maurín nunca lo hicieron. Sólo consiguieron la participación de Tussó, por entonces, poco conocido”. (Nuevas aportaciones sobre el origen del nacionalismo aragonés. Antonio Peiró Arroyo. El Ebro, nº 10). El sariñenense Rafael Ulled Altemir fue presidente del Centro Aragonés de Barcelona y vocal del mismo en 1922 (Diario de Huesca 4 de abril de 1922). En relación con la Unión Regionalista aragonesa (URA), Antonio Peiró relata: Tussó fue elegido vicepresidente de la Junta directiva de la JRA a mediados de noviembre de 1918 y vocal primero de la Junta directiva de la URA el 16 de febrero de 1919. Es probable que siguiese perteneciendo a ambas hasta su renovación, que tuvo lugar los días 23 de enero de 1921 y 31 de enero de 1920, respectivamente (La Veu de Catalunya, 13 y 14-XI-1918, 13-II-1920 y 31-I-1921; La Vanguardia, 14-XI-1918, 20-II-1919, 13-II-1920 y 1-II-1921; La Publicidad, 15-XI-1918 y 16-II-1920; La Crónica de Aragón, 22-XI-1918 y 3-II-1920; El Ebro, 20-II-1919; 5-III-1920; 46, 5-II-1921), aunque la última noticia que tenemos de su vinculación a la URA de Barcelona es de junio de 1919, como anunciante.

En 1922, con la creación de los Comités Sindicalistas Revolucionarios, en el seno de la Confederación Nacional del Trabajo, Tusó formó parte de dichos comités a los que acudían los hombres de acción anarquistas cuando estaban heridos. (Nuevas aportaciones sobre el origen del nacionalismo aragonés. Antonio Peiró Arroyo. El Ebro, nº 10).Tusó fue secretario de la organización del Socorro Rojo Internacional y se vio involucrado en los hechos del Complot de Garraf en junio de 1925, un atentado fallido contra Alfonso XIII durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Entonces, el político y escritor Abelard Tona se puso en contacto con Tomás gracias a Jaume Aiguader “Me puso en contacto con el doctor Tomás Tusó, entonces secretario del Socorro Rojo Internacional, organismo que se encargaría de proporcionarnos ayuda para nuestros presos” (Jaume Aiguader. La Nación Popular. Manuel Pérez Nespereira). Jaume Aiguader i Miro fue médico, político y escritor catalán que llegó a ser alcalde de Barcelona y ministro del gobierno español.

Podemos decir que Tusó fue parte activa del movimiento contra la dictadura de Primo de Rivera, incluso fue detenido en julio de 1925 por sus actividades: “Comunistas detenidos. Han sido detenidos Natalia Castrolena, novia de Bonet, el abogado D. Juan Casanova, el médico D. Tomás Tusó, dos hermanos y la madre del sindicalista Bueno, considerados todos ellos como comunistas. Serán puestos a disposición de la autoridad militar, como consecuencia de la campaña que realizaron par a evitar el embarco de tropas destinadas a África” (El Sol, 9 de julio de 1925). Además,Tusó fue miembro del Comité disidente contra la dictadura diseñado por el conservador monárquico José Sánchez Guerra, al que participó en representación de la Federación Comunista Catalano-Balear: “El comité estaba formado por: Joan Lluhí (L’Opinió), Lluís Companys, Eladi Gardó (PRR), Rafael Campalans (USC) Desideri Trilles i J. Murtra (UGT), Tomàs Tussó (Federació Comunista Catalano-Balear), Jaume Aiguader (EC) y Pere Massoni (CNT)”. (Jaume Aiguader. La Nación Popular. Manuel Pérez Nespereira).

El doctor Tusó en libertad Ha sido puesto en libertad el doctor Tusó, que se hallaba detenido gubernativamente en la cárcel celular de ésta, desde hace algún tiempo. Muchos amigos del doctor Tusó que tuvieron noticia anticipada de su excarcelación, fueron a recibirle a las puertas de la prisión, y después en automóviles le acompañaron hasta su domicilio.

La vanguardia, 29 noviembre de 1925.

En 1929 se produjo el complot Sánchez Guerra, un golpe contra la dictadura que acabó fracasando: «A la hora de la verdad, la coordinación fue prácticamente nula entre una CNT aún convaleciente (la huelga general sólo se proclamó en algunas fábricas el día 29, y prácticamente cesó al día siguiente) y unos militares escasamente motivados para apoyar en la calle un levantamiento anarcosindicalista de consecuencias imprevisibles. Ni Companys ni López de Ochoa lograron convencer a la guarnición para un alzamiento. Con todo, Companys, Aiguader, Lluhí, Ernest Ventós, Tussó, los hermanos José y Ángel Samblancat y otros implicados esperaron durante toda la noche del día 31 de enero a que los militares conjurados en el Cuartel de Atarazanas, encabezados por los capitanes Reinlein, Pérez Farràs, Jiménez, Eduardo Medrano y Pérez Salas, saliesen a la calle para ocupar la Capitanía General con fuerzas del 3er Regimiento de Artillería, de acuerdo con lo prometido al Comité Revolucionario barcelonés.» Eduardo GONZÁLEZ. (Jaume Aiguader. La Nación Popular. Manuel Pérez Nespereira).

En 1930 Tomás apareció citado en un manifiesto contra republicanos y sindicalistas “Situaba en un mismo plano los dirigentes republicanos, Companys, Aiguader, Sunyol, Tussó, Lluhí y Casanovas, calificados de políticos de tercera, al lado de sindicalistas que califica de «bandidos» a la relación de los cuales incluía Peiró, Pestaña, Carbó, David Rey, Delaville, Barrera, Clara, Escrich y Dinarés”. (Jaume Aiguader. La Nación Popular. Manuel Pérez Nespereira). En el mismo año se adhirió al Manifiesto de Inteligencia Republicana, manifiesto aparecido en marzo de 1930, donde Tusó lo firmó como Obrerista, entendiendo que en representación del Bloque Obrer i Camperol. Tusó volvió a ser detenido por sus acciones políticas, así lo reflejó El Imparcial, el domingo 12 de octubre de 1930: Cuestiones de orden público. — Varias detenciones importantes, Barcelona11. Esta madrugada la policía ha procedido a la detención de significados elementos políticos y sociales. El ex diputado por Sabadell señor Company fue detenido a las dos de la madrugada en su domicilio. Los otros lo fueron muy de madrugada en sus domicilios y en otros lugares. Son ocho: Ángel Pestaña, Tomás Tuso, el director del seminario L’Opinió, Juan Lluhi, los redactores de Solidaridad Obrera Sebastián Clara y Pedro Foix, el estudiante y al mismo tiempo oficial de Telégrafos Francisco Essrich y Emilio Granier Barrena. Los detenidos lo han sido por orden del director general de Seguridad y han quedado a su disposición. Desde la Jefatura de Policía fueron llevados a la cárcel. El gobernador interino al recibir a los periodistas manifestó que ni siquiera tenía noticias de esas detenciones, pues no han sido puestos a disposición gubernativa. El hecho de figurar algunos de los detenidos en el comité pro presos se ha creído que su detención obedece a formar parte del comité. Se atribuye estas detenciones a una medida preventiva del Gobierno, encaminada a evitar se produzcan ciertos hechos anunciados. El ex diputado a Cortes señor Rafels, a Madrid.

Tusó fue miembro de la Federación Comunista Catalanobalear, del Bloque Obrer i Camperol y finalmente del POUM, en representación del cual fue regidor del Ayuntamiento de Barcelona. Aparece como candidato de concejal al ayuntamiento de Barcelona en las elecciones de abril de 1931 por el distrito noveno (La Vanguardia, 7 de abril de 1931). En las elecciones generales de junio de 1931 por el Bloque Obrero y Campesino (La Vanguardia, 27 de junio de 1931). En 1932 se presentó en la candidatura de Obreros y Campesinos (F.C.I.) (La Vanguardia, 19 de noviembre de 1932). Con el Frente Obrero (Alianza socialista comunista) como Diputado por Barcelona en noviembre de 1933 (La Vanguardia, 28 de noviembre de 1933).

Mitin en el Bosque Hoy, a las diez de la mañana, en el teatro del Bosque, se celebrará un mitin en el que el bloque obrero y campesino hará la presentación de la candidatura obrera y la exposición del programa (electoral del bloque. Tomarán “parte en dicho mitin: Enrique Dalmau, Julio Figueras, Joaquín Masmano, Joaquín Pijoan, Víctor Colomé, Jordi Arquer, Joaquín Maurín y Tomás Tusó.

La Vanguardia, 29 de marzo de 1931

Mitin del Bloque Obrero y Campesino Para la presentación de su candidatura, dicha agrupación celebró un mitin anteayer en el teatro Español, que se vio muy concurrid.». Tomaron parte en él, Tomás Tusó, que presidió Jorge Arquer, Dalmau Arbandis. García Miranda y Maurín. Todos ellos censuraron a los gobernantes actuales, que, dijeron, comprometen el éxito de la revolución que ellos propugnaban. Recomendaron a todos los que de veras quieran la verdadera revolución que voten la candidatura que presenta el Bloque Obrero y Campesino. El acto terminó sin que se registraran incidentes.

La Vanguardia, 23 de junio de 1931

Tusó aparece citado como ponente del Congreso de Educación Sexual para celebrar en 1934 donde como doctor participaría en la sección III “Obra social de educación física” con la intervención “La educación sexual de los obreros” (La Vanguardia, 8 de julio de 1933). Desconocemos si se llevó a cabo el congreso.

En las elecciones municipales de Barcelona, del 14 de enero de 1934, fue en la lista  número 7 correspondiente al Bloc Obrer i Camperol segundo tras Joaquín Maurin Juliá. “La Veu de Catalunya, 9 de enero de 1934”. Es en las constitución del ayuntamiento de Barcelona del 21 de octubre de 1936 cuando Tusó ocupó el cargo de regidor de “Higiene y Sanidad” por parte del POUM. La alcaldía encabezada por Carles Pi i Sunyer (ERC), que contaba como consejero a Gobernación con Hilari Salvadó, también de ERC que al final acabó ocupando la alcaldía cuando las tropas franquistas asolaban con sus bombas la ciudad condal  (Hilari Salvadó, alcalde de Barcelona quan plovien bombes. Pau Vinyes i Roig).

Tusó fue presidente de la Asociación de Funcionarios del Ayuntamiento, reelegido por unanimidad en asamblea general que se celebró en el Centro Obrero Aragonés (La Vanguardia, 9 de abril de 1936). Publicó algunos escritos en catalán, fue un aragonés de origen no catalanoparlante que empleó el catalán en algunos de sus escritos, igual que Jesús Ulled Altemir (Huesca, 1894 – Barcelona, 1968).  Entre sus escritos  “Necessitat d´una educació i d´una cultura obrera” en la revista L´Opinio y “Cal pendre posicions” en  L´Hora.

Folleto guerra civil Ajuntament de Barcelona, 1937. 

Folleto editado por la conselleria de higiene y Sanidad de Ajuntament de Barcelona en 1937 de diseño y producción impecable. Publicado siendo concejal D. Tomás Tusó Temprado, con la participación de los Arquitectos J. Plantada, A. Calvet y J. SEllés Codina.


El folleto presenta el plan de servicios sanitarios iniciado por la consellería de sanidad, con la construcción de varias policlínicas, la adaptación del Convento de Valldonzella para Hospital de tuberculosos, la transformación del Hotel Palace (incautado por el ayuntamiento como se puede observar e una de las fotografías) en hospital de maternidad, el colegio Jesús y María reformado como sanatorio mental,  entre otras iniciativas.

Contiene un plano desplegable de la ciudad de Barcelona y numerosos croquis y planos arquitectónicos de los edificios que se van a intervenir, también buena cantidad de fotografías.

En definitiva, se trata de un documento histórico de gran valor documental. Importante tanto por su calidad en el diseño, como por la información que contiene. El estado de  conservación es  bueno.

Tamaño. 23x22cm
impreso E.G: Seix i Barral (empresa colectivizada), Barcelona.

Fuente: Todo colección (https://www.todocoleccion.net/)

En Julio de 1936, con el comienzo de la guerra de España se inició la incautación de los hospitales, nombrando delegado al Dr. Tusó Temprado de varios hospitales, así como el de Santa Cruz y San Pablo (La Vanguardia, 28 de julio de 19336) denominándolo Hospital General de Cataluña. Se controló la distribución de heridos, interviniendo los balnearios y camas disponibles en ellos,

En esos primeros días se dio el caso de un impostor que se hizo pasar por secretario del doctor Tusó “Ha sorprendido la buena fe de algunas personas ofreciéndoles empleos en el Hospital general de Cataluña, por lo que exige la entrega de cantidades, se pone en conocimiento del público que dicho señor no tiene ningún secretario, rogando que se denuncie a la autoridad” (La Vanguardia, 14 de agosto de 19336).

LOS SERVICIOS HOSPITALARIOS

El sostenimiento del Hospital General de Cataluña La Generalidad de Cataluña y el Ayuntamiento de esta ciudad, teniendo en cuenta la petición del doctor Tomás Tusó, delegado gubernativo del Hospital General de Cataluña, y de la Junta Administrativa del propio Hospital, han acordado hacerse cargo de todos los gastos que origine el sostenimiento de dicho nosocomio, que ha quedado incautado por la Generalidad. —El Cuerpo facultativo del Hospital General de Cataluña hace constar que, por unanimidad, ha tomado el acuerdo de ponerse incondicionalmente al lado de las autoridades y de la Junta Administrativa del mencionado Hospital, ofreciéndose para colaborar lealmente y sin limitaciones con la nueva organización hospitalaria.

La Vanguardia, 2 de agosto de 1936.

Tusó estuvo en el frente de Aragón y es cuando lo podemos situar en el Hospital Militar de Sariñena, entendiendo que estuvo en calidad de miembro del Consejo Sanitario de Guerra y no ebió de ejercer como médico: “El 5 de septiembre Jaume Aiguader, Josep Mestre i Puig, Perramon y Tussó se van dirigir a la línea de fuego en el segundo tren hospital organizado por el Consell Sanitari de Guerra. Este tren había de cubrir los servicios Tardienta-Lleida”. (Jaume Aiguader. La Nación Popular. Manuel Pérez Nespereira).

Al finalizar la guerra Tusó comenzó el exilio, aparece citado en Argelia, lo cita Joan Ventosa i Roig (Vilanova i la Geltrú, 11 de desembre de 1883 – México, 30 de julio de 1961), pedagogo y político catalán, diputado a las Cortes Españolas durante la Segunda República Española. Tras haber estado preso, durante dos años en Francia, Joan salió de Port Vendres a bordo del Gouverneur Général Cambon, junto a su mujer Pepita y su hija  Nuria, hacia Orán. Llegaron el 18 de octubre de 1941 siendo recibidos por Tomás Tussó “El Dr. Tussó, avisado por Gispert, nos espera y nos ha buscado alojamiento, cosa difícil, porque la ciudad está llena de gente”. La familia de Joan Ventosa i Roig continuó desde Oran en tren hacía Casablanca donde se embarcaron hacia Veracruz (México). (VENTOSA I ROIG, Joan. Diari del vitge de Montpeller a Mèxico. Octubre de 1941). Tomás debió de hacer un periplo parecido a Josep Clara Resplandis (La maçoneria a l’exili: França, 1939) donde Tomás aparece citado exiliado en Francia, en la población de Lyon, en el departamento de Rhône. Al parecer, después consiguió exiliarse a Marruecos y luego a México.

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Llegó a México a los 51 años de edad, al puerto de Veracruz el 12 de junio de 1942, de acuerdo a la  Ficha personal de Tomás Tusó Temprado, México (Secretaría de Gobernación. Departamento de Migración). Su persona relacionada figura el doctor Jerónimo Salmerón. Se detalla como seña particular una cicatriz en la frente. Hablaba inglés y francés y su última residencia fue en Marsella. De estado civil aparece casado, en La Vanguardia, 11 de marzo de 1969 aparece la esquela del fallecimiento de Dolores Carbonell Espina, viuda de Ramón Gallardo Torregrosa, entre sus familiares se cita como hijo político a Tomás Tusó (ausente) y a Dolores como hija de la fallecida y también con la particularidad de “ausente”, indicando el exilio. Así, podemos establecer que Tomás Tusó Temprado se casó con Dolores Gallardo Carbonell.

Poco sabemos de su exilió, de su vida en México. El olvido forma parte de aquella condena que sufrieron los exiliados, el romper con sus orígenes y verse avocados al olvido. Tomás Tusó Temprado murió en México el 2 de junio de 1974. Sirvan estas líneas para reconocer su figura y recordar a un intelectual implicado socialmente y políticamente en una vida digna de reconocer.

Javier Murillo Bometón


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Niños jugando a las canicas

Por Najwa El Khalqi. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Javier Murillo es mi vecino,  nació  en Sariñena el 29 de julio de 1955. Su padre Mariano Murillo y madre Julia Bometón, Mariano era agricultor y Julia ama de casa que murió hace pocos años con casi 100 años

Javier tuvo  una infancia muy divertida,  jugaba a lanzar las canicas, al futbito y también hacia natación. A él  le encantaba cazar y jugaba mucho al tiro de plato

En su época le obligaban ir a la iglesia entre semana. La luz y el agua iban bien pero de vez en cuando se cortaba y usaban velas hasta que volviese la luz. El agua siempre la tenían guardada o la iban a buscar a fuentes cercanas. Él fue a la escuela  hasta los 13 años, que luego fue particular, y salió a trabajar de albañil en Sariñena.

Se casó con su mujer Ester en Albalatillo  pero hicieron la boda en Sariñena, de viaje de novio se fueron a Córdoba y Ceuta. Tuvieron dos hijos Javier y José. Javier es deportista y participa en grandes competiciones de ciclismo. Y las tradiciones del pueblo era lo típico, menos lo de la peñas, pero lo pasaban muy bien

Los refranes que ellos utilizaban en esa época: “la creatividad es la inteligencia de divertirse”.

Najwa El Khalqi .

Tercero de la ESO.

Entrevista a mi abuela Pilarín


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Por Lucía Barranco Allué. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Mi abuela se llama Pilar Lucientes Espinosa, nació el 7 de Marzo de 1944 en La Puebla de Albortón, y toda su descendencia es de ahí. Su infancia la pasó en La Puebla, acompañada de sus familiares y amigos. Con sus amigos se reunían en la plaza del pueblo y jugaban a la comba, al corro y muchos más.

Pilarín fue hasta los 12 años a la escuela de La Puebla, empezaban de las 10 a las 13 y seguían por la tarde de 15 a 17, y cuando acababa el que quería se quedaba a repaso. Solo llevaban 2 libros, uno de lecciones (donde había de todo, matemáticas, lengua…) y otro de lectura. En la escuela también les enseñaban a bordar. Con 14 años se iban con sus amigas a escondidas a merendar por el campo para que no las siguiera nadie.

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Con 15 años empezó a ir al campo, como antes no había cosechadoras, con un rastrillo cogía las espigas y las echaba en un montón. También tenían viñas e iban a vendimiar (coger uvas) y las usaban para hacer vino.

No tenían agua, por lo que con un cántaro y un pozal hacían 4 o 5 viajes para coger el agua. Cuando no había agua cerca porque no llovía, iban a un pozo y cogían agua para fregar porque  esa no valía para beber, y para coger agua que sí  que se podía beber, iban los hombres con un carro y un cubo, a una balsa a tres cuartos de hora de La Puebla, y la echaban a un aljibe que tenían en casa, que se almacenaba muy fresca. En casa tenían tocinos para consumo propio, gallinas, pollos, conejos, y cabras para leche.

Con 20 años conoció a mi abuelo, Salvador Barranco, de aquí de San Lorenzo del Flumen. Pilarín tenia aquí una tía que estaba enferma, y venía mucho a verla, y a veces salía al baile que hacían en casa de un señor y bailando conoció a mi abuelo, aunque mi abuelo cuenta que la conoció en el huerto de su tío Ángel, pero ella no lo vio.

Tras 5 años de conocerse se fueron juntos a Zaragoza, y volvieron a San Lorenzo para las fiestas de Agosto, y estuvieron cerca de 2 meses.

A mi abuelo, al llegar soltero a San Lorenzo le dieron un lote y una casa, en la que actualmente siguen viviendo. Pilarín para ayudar a la economía de la casa decidió comprar unas cuantas vacas, y así ordeñándolas vendían la leche y sacaban dinero. También ella iba a recoger panizo para sacar más dinero.

El 29 de Septiembre de 1969 se casaron, en Zaragoza en la iglesia San Miguel. Invitaron a sus familiares y amigos de La Puebla y de San Lorenzo. Una vez terminada la ceremonia les invitaron a todos a una comida y después visitaron Zaragoza.

Ellos no hicieron viaje de novios, porque  mi abuelo no tenía tiempo, ya que tenía mucha faena con las vacas y el campo. Tuvieron 2 hijos, Loly Barranco Lucientes, mi tía, y Salvador Barranco Lucientes, mi padre. Convivieron y trabajaron con las vacas.

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Cuando mi padre acabó la mili y decidió quedarse en casa, hizo unas naves en el lote y llevo las vacas ahí, y compro más. El negocio de las vacas le duró unos años porque cuando mi hermano Saúl tenía 2 años, tuvo que cerrar el negocio porque ya no se ganaba casi. Ahora se dedica a la ganadería y tiene bastantes campos que los lleva con mi hermano y mi abuelo Salvador.

Pilarín a día de hoy, lleva 54 años en San Lorenzo del Flumen. Tras una larga vida aquí, ya jubilada, se juntaba todas las tardes con sus amigos en la placeta de los abuelos, que decimos nosotros, y se sentaban 10 o 12 y charraban y alcahueteaban toda la tarde, fuera invierno o verano.  Ahora ya no quedan más que 3 ó 4, pero ya no se juntan, por lo que mi abuela pasa todas las tardes viendo la novela y haciendo crucigramas.

Ella me cuenta que la vida en el pueblo ha cambiado, que tenemos agua solo abriendo el grifo o comprando embotellada, que no pasamos frío porque hay calefacción, que antes era todo mas barato, los cafés…etc.

Lucía Barranco Allué.

Tercero de la ESO.

Miguela Borruel Pardina


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Miguela Borruel Pardina

Por Cruz Ullod Borruel.

Mi madre, Miguela o Miguelita, nació un 29 de septiembre de 1937, en plena Guerra Civil, en la casa del Pozo situada en la actual Ronda de San Francisco de Sariñena. Hija de María Pardina Pueyo, la “pallaruelera” y Plácido Borruel Capitán, la mayor de tres hermanos. Plácido trabajó toda su vida como jornalero en casa de Portera y en su juventud fue marmolista con los Morera. Mi abuela María servía en Casa Castanera. Plácido y María se casaron por lo civil y después de la guerra tuvieron que hacerlo por la iglesia. Aunque el cura no los dejaba casar si no le llevaban las tres “arras” de rigor. Mi abuela no tenía dinero para eso y tuvo que sustituir las arras (unas especie de tartas) por bizcochos.

A los pocos días de nacer mi madre ya se la llevaron  a Pallaruelo, pues mi abuela era de allí. Son muchos los recuerdos que guarda de este pueblo, sobre todo de su abuelo Miguel. Al criarse sin su padre (mi abuelo Plácido estuvo durante 2 años en la cárcel de Huesca, una vez acabada la guerra), su abuelo Miguel era como un padre para ella. Lo seguía a todas partes y el día que se la llevaba con él al monte era una fiesta para ella. A su abuelo Miguel, “Miguelón” porque era muy alto, lo recuerda siempre con su bota de vino colgada en el cabecero de la cama y preparándole pan con vino antes de que saliera el alba.

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De Pallaruelo recuerda los juegos bajo el Torrejón y las fiestas. Al gaitero Vicente Capitán (familia de mi abuelo Plácido), al tío Juaner…las juergas que montaban con su música y su porrón en los patios empedrados de las casas. Y los vestidos que estrenaba para la fiesta “sobre todo uno rosa con volantes”. Y el miedo que le inspiraba el diablo del dance que la encorría hasta el granero de casa, el pan bendito que entregaba y sigue entregando  siempre la misma familia por una promesa…

De la guerra recuerda cuando tenían que ir a refugiarse a las masadas  y le tapaban la boca para que no se oyesen sus llantos y no los delatase.

Recuerda como al principio, una vez que su padre salió de la cárcel, ella no lo quería, no lo había visto nunca. Decía que no era su padre sino “el marido de mi mama”. Recuerda también la noche que la bajó a la cuadra porque lloraba y no quería dormir con él.

Su segundo hermano, Antonio, nació en Pallaruelo y fue recogido por Josefina la del “Augau”.

José, el tercero, ya nació en Sariñena, en pleno invierno. Su nacimiento coincidió con la muerte del marido de su tía Isabel la Patica y como había nevado tanto tuvieron que abrir un camino con palas  desde su casa (Ronda San Francisco) hasta la iglesia para poder enterrarlo.

Miguelita no quería vivir en Sariñena y aunque sus padres y hermanos ya estaban instalados aquí ella se quedaba siempre que podía con sus abuelos de Pallaruelo, también fue allí a la escuela.

Años después ya se quedó definitivamente en Sariñena, aunque iba a Pallaruelo siempre que podía. De su casa de Sariñena recuerda que no había luz pero sí tenían pozo, incluso un pequeño brazal donde iban las vecinas a lavar la ropa. Muy distinto era el tema del agua en Pallaruelo, donde iban a la balsa con un colador para recoger el agua estancada llena de cucos  y donde se reutilizaba una y otra vez la misma agua porque no se podía desperdiciar ni una gota. En Sariñena era diferente, aquí había fuentes en muchas calles y plazas.

Fue a la escuela en Sariñena hasta los 14 años, cuando empezó a cuidar a Encarnita, la hija de su maestra ( y mía) Doña Emilia. Empezó a trabajar para ella mucho antes, fregaba el patio, le llevaba la leche todos las noches  de Casa La Diega. Me daba “un real” cada día por llevarle la leche. Por entonces ya empezaba a acompañarla el que sería mi padre, Jesús Ullod López, el Roso. Para Doña Emilia trabajó unos años incluso se la llevaba con ella a Huesca durante el verano para que siguiera cuidando de su hija, con la que mantenemos una estrecha amistad todavía.

En ocasiones tenía que pedir permiso a la maestra para salir antes de la escuela porque tenía que llevarle la comida a su padre hasta los chamarcales o los estañuelos Me habla de sus amigos: José Gómez, Codeta, Alicia la Sastra, la Pierretas, Culocuezo,…

En diciembre de 1958 se casó con mi padre con el que llevaban  juntos desde adolescentes, fueron de viaje de novios a Zaragoza, a la famosa “Posada de las Almas”. Al año siguiente nacería mi hermana M ª Jesús y en 1963 nació Rosa Mari, que desgraciadamente murió a los cuatro meses. Y en 1964 nací  yo, en pleno “baby boom”. Aprendió a coser con Pilarín Mateo, la “Titina” y nos hacía toda la ropa tanto a mi hermana como a mí. Yo me he criado entre patrones, hilos, retales,.. Mi padre trabajó mucho tiempo “pesando esparto” en diferentes localidades a las que se desplazaba en bicicleta.

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Jesús y Miguela por el camino del fútbol.

De sus años jóvenes recuerdan el montón de bares y tabernas que había en Sariñena, prácticamente una en cada calle: el Riau (donde la peluquería de Flora), la Parra (en la calle Enado),  Puchades (donde se instaló la primera televisión), el Bodegón “donde íbamos a merendar cabezas”, el café de Paquito en la calle de Ancho, casa Ojitos, el Romea “de más categoría” y El Peti donde “se vieron por primera vez las olivas rellenas” y había que hacer cola para entrar durante las fiestas. Y del cine, en el Romea, en el Casino y en el Victoria, a los que siempre se tenían que llevar de “carabina” a la abuela Incolaza, que era la primera que se apuntaba.

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Isidro Clavería, el “Chupón”, Antonio Campos, Jesús Ullod y José Borruel en el bar La Parra, detrás el camarero ¿?

Para poder aumentar el escaso salario que ganaba mi padre en “las viguetas” durante muchos años mis padres se hicieron cargo del bar del campo de fútbol “el ambigú”. Gracias a ello mi hermana y yo pudimos salir a estudiar fuera. Un esfuerzo que nunca les agradeceremos lo suficiente.

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Cruz Ullod Borruel

 

Herencia libertaria


Los Monegros se trata de una meseta dura de Aragón, una tierra de contrastes, donde, como cantaba José Antonio Labordeta, «Ni el árbol ni la piedra sienten piedad de un cielo despiadado». Los Monegros es un lugar de memoria, un punto de anclaje donde se arraigan dos historias: la de mis padres y la grande, la que lleva el sueño y establece la tragedia de los hombres. Todo comienza a partir de ahí, en los Monegros, en el pueblo de Sariñena.

Por Daniel Pinós.

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1939. Eusebio Pinós en el campo de concentración de Argelès

Es una historia singular, la de los republicanos españoles, una generación entera de mujeres y hombres que la historia oficial olvidó y maltrató demasiado tiempo. Cualquiera que haya escuchado las historias de la épica heroica, cuando todo parecía posible, o de los tiempos de arena, cuando las playas del sur de Francia aparcaban la desesperación de los derrotados, se recordarán siempre las voces de los fantasmas, fuertes o rotas, según sea el caso.

Todo empezó en Sariñena, el 19 de julio de 1936, con el gran viento liberador de la revolución. Los libertarios de la CNT, de la generación más joven, al igual que en el conjunto de Aragón, eran mayoritarios en los comités revolucionarios. Decretaron la colectivización de las tierras y abolieron los alquileres, expropiaron los latifundios y la maquinaria agrícola. El dinero fue abolido y un sistema de comercio basado sobre vales, en función de las necesidades de cada familia, fue establecido. Como en otros lugares, los títulos de propiedad fueron destruidos y la iglesia del pueblo fue utilizada por el comité de abastos, dirigido por mi padre. La utopía estaba en marcha y los campesinos del pueblo participaron con entusiasmo en la revolución social. Mi madre resumía las cosas así «Nunca he trabajado con tanto entusiasmo, sin estar pagada y sin vacaciones, a una causa tan hermosa». Y es así como la nueva vida empezó, con este comunismo libertario que el sueño había imaginado, pero que nadie hasta ese momento se había enfrentado a la prueba de los hechos.

En abril de 1937, mi padre partió para al frente del Levante. Tres meses más tarde, a finales de julio, en Aragón, las tropas de Lister, el general del ejército republicano, celebraban el año 1º de la Revolución mediante la destrucción, por la fuerza, de buena parte de las colectividades, con la furiosa voluntad de restaurar el orden republicano y de los propietarios. Y el estalinismo fue su brazo armado. La revolución ya sólo era un sueño abortado; la guerra sucia, donde el militarismo, finalmente, acabó por hacerse cargo de los espíritus, era una realidad.

Tres de mis tíos combatieron en los frentes de Aragón y de Andalucía en Pozo Blanco, donde uno de ellos, hermano de mi madre, perdió la vida, con sólo 20 años. En el frente, en Gandia, mi padre y sus compañeros luchaban para no fallar, porque la siniestra cara del fascismo estaba en el otro lado de la trinchera, pero la lucha era tan desigual y el entusiasmo inicial, esta fuerza que sacudió las montañas, era aplastado en la yema.

En noviembre de 1938, después de meses de silencio y de separación, mis padres se reunieron cerca de Gerona para el largo viaje del exilio: la Retirada. Mi padre pasó el último la frontera francesa por el Perthus, el 9 de febrero de 1939. Luchador anónimo entre miles de personas en una procesión funeraria donde se levantaba el silencio de los vencidos. Mi padre estaba probablemente lejos de imaginar que nunca más iba a ver Los Monegros y España.

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Aime, Savoya, 1940. Los leñadores de la empresa Trézalet. En el centro de abajo, Eusebio Pinós. Arriba a la izquierda, Gabriel Pinós. Arriba en el centro José Barrieras

El exilio español es principalmente una humillación. Mi padre y sus dos hermanos fueron detenidos en Argelès-sur-mer. Los exiliados quedaron marcados para siempre. Nunca se olvidará la primera impresión que tuvieron en los campos de concentración de Francia: el sentido de degradación que experimentaron allí, en relación con la pérdida de todos los valores morales que llevaban con ellos, el sabor amargo que tenía el pan hecho de harina mezclada con serrín, la tramontana, el viento frío y cortante que dejaba los cuerpos magullados en las playas de arena en las que nada se planeó para alojar a los hombres, la muerte, la «arenitis», la enfermedad mental que generó la insoportable cautividad de las arenas.

Nunca diremos con bastante fuerza esta vergüenza francesa que ningún arrepentimiento llegó a lavar, esta bajeza del país dicho de los derechos humanos, las palabras «libertad, igualdad, fraternidad» escritas en el frontón de sus ayuntamientos, la santa trilogía republicana que sus élites pisotearon.

En estos campos, sin embargo, los republicanos encontraron la fuerza para resistir contra el hechizo maligno, para unificar sus iras y sus solidaridades, mediante la agrupación por afinidad política o sindical, participando a la prensa de las arenas, escritas a mano en papel fino, que reproducían manualmente con una caligrafía elaborada, e ilustradas con la pluma o un lápiz de color. Obras de teatro, grupos de música fueron creados por los cautivos para resistir contra la «arenitis».

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Macizo de Glières, 1944. Grupo de maquisards españoles del grupo Ebro. Al final a la izquierda José Barrieras.

Una vez más separados por la historia, los Pinós se reunieron en el verano del 39, en la Saboya. Supervivientes de un mundo perdido, tuvieron que esperar la segunda guerra. No tardó. Al igual que para muchos otros libertarios y republicanos españoles, fue para mi padre y mis dos tíos el momento de obtener una revancha contra el fascismo y de participar a la Resistencia francesa, en Saboya y en los Pirineos en las filas de los francotiradores y partesanos de la Mano de obra extranjera. A punta de fusil, pensaban que el franquismo sólo le quedaba contar sus días… Pero se equivocaron, debido a que no contaban con el cinismo de los ganadores de la segunda guerra mundial. Los sueños de estos combatientes pasaron por pérdidas y ganancias. Sin embargo el exilio duró treinta años más.

La odisea de la familia Pinós acabo en el 1950, en la ciudad de Villefranche-sur-Saône en un lugar simbólico para unos exiliados: el «Callejón sin salida de la cuarentena», es en sitios como este donde la otra España va leyendo su memoria para no olvidar.

En «El Callejón sin salida de la cuarentena», se acabó esta saga familiar, en la ciudad donde yo nací en el 1953. Es una historia hecha de aperturas y caídas, de entusiasmos y de desilusiones, esta historia de hombres y mujeres que llevaron sueños y traiciones al hombro toda la vida, con en el corazón, la voluntad indomable de transmitir a las generaciones futuras.

La «transición democrática» se inició en 1975 después de la muerte de Franco, con el apoyo de todos los partidos políticos, de la derecha al partido comunista. Los torturadores y los asesinos a sueldo del régimen despótico nunca pagaran por sus crímenes. En este siglo XXI, el silencio sobre una parte completa de la historia de España se instaló definitivamente.

Irremediablemente optimistas, mis padres tenían la costumbre de decir que la revolución como el mítico Fénix, siempre acababa por renacer de sus cenizas. Ciertamente, puede ser difícil de creerlo en estos tiempos donde los templos del gran mercado invaden nuestras ciudades y nuestros pueblos, pero la idea es hermosa. Ella resume, en cualquier caso, el sueño de nuestros padres y de nuestros abuelos.

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Chambéry, 1944. Gabriel Pinós en uniforme de froncotiradores y partesanos tras la victoria de 1944

Soy, somos los frutos de esta odisea y de este exilio, más allá de la memoria y de la emoción, la historia es el puente indispensable entre un pasado cerrado y otro futuro. Por eso milito en el movimiento libertario francés desde los 16 años y hago parte de la asociación 24 de agosto de 1944 en París, de la cual numerosos miembros somos descendientes de combatientes antifascistas y libertarios españoles.

La Nueve estaba compuesta de hombres que venían de todos los rincones de España, tierra en la que lucharon durante 32 meses contra el fascismo y por la libertad: Tenían la esperanza y el firme deseo de establecer una sociedad más igualitaria, más justa y más respetuosa del pueblo.

Se atrevieron a cambiar profundamente la sociedad como tal fue el caso de los libertarios, con la puesta en marcha de colectivizaciones que abarcaron todos los sectores de la producción y soñando al fin y al cabo en un mundo sin clases.

La mayoría de ellos era antimilitarista, no les gustaban ni las armas, ni la guerra. Pero y a pesar de ello, pasaron 10 de los mejores años de sus vidas las armas en mano, para que generaciones como la nuestra, pudiesen vivir libres y en paz.

Daniel Pinós

Nota: Daniel Pinós es autor del libro “Ni el árbol ni la piedra”. Los combates de la libertad entre los desgarros del exilio. La odisea de una familia libertaria. Unizar, 2005.

Mi abuelo Mariano


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Por Paula Hernández Sampériz. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Mi abuelo se llama Mariano Sampériz Peralta y nació en Lalueza el 10 de Junio de 1936. Toda su familia nació en Lalueza. Su padre Antonio, era agricultor y su madre Felisa era ama de casa. Tenía 3 hermanos y 4 hermanas.

Su infancia fue divertida. Jugaban a encorrer pajaricos, a las canicas y al sombarre  (triángulo con chapas). En casa tenían 2 cerdos, gallinas, una mula que la usaban para la agricultura y un burro. Tenían también un soto (huerto) para cultivar las verduras y las patatas.

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En la escuela, la maestra ponía la lección en la pizarra, la copiaban y salían al recreo a jugar al fútbol y luego iban a la iglesia a rezar. En invierno tenían que llevar una astilla para encender el fuego y a cambio les daban queso y leche americana.

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Normalmente se juntaban la gente de varias quintas y se iban a nadar al río. En Lalueza nunca ha habido bailes tradicionales pero les enseñaron jota durante 4 años. Antes había más juegos tradicionales como los cántaros, había cine y baile con orquestas y vocalista por eso eran mejores las fiestas de aquella época porque no había todavía peñas. Los trabajos que más se dedicaba la gente eran la agricultura y la construcción.

Cuando iban a abrevar los animales se subían encima del burro y este frenaba en seco en la orilla del río y se daban un chapuzón.

Mi abuelo estuvo cortejando con mi abuela durante varios años hasta que al final decidieron casarse porque mi abuelo ya era mayor. Se casaron por la iglesia y a los invitados les dieron un aperitivo. De viaje de novios se fueron a Zaragoza, Madrid y a Mallorca. Después se fueron a vivir a casa de los suegros porque tenían que cuidar de ellos.

Trabajó de panadero, tractorista y peón de albañil. Tuvieron dos hijos, mi madre Rosa y mi tío Víctor. Algunos de sus hobbies era ir a las fiestas de los pueblos con la vespa, jugar al fútbol, al billar, al rabino, ir al cine y sobre todo leer.

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Una de las tradiciones era la puesta de la cubeta en la plaza del pueblo que se llenaba con vino de la vendimia de las viñas de la localidad y todo el mundo podía beber gratis.

Ahora la vida adulta es muy tranquila. Leen la prensa, echan la partida en el bar con los amigos después de comer… Antes las calles estaban sin asfaltar, no se recogía la basura, no había aseos y había mucha más gente. Ahora está asfaltado, hay muchos más servicios que facilitan la vida en el pueblo (farmacia, bancos, tiendas, médico, panadería,…)

REFRANES: Ojos que no ven, gabardina que se pierde. Al pan, pan y al vino, vino.

PALABRAS CURIOSAS: Pozal, esparto, fendejo (cuerdas para atar la cosecha), malacate (aladro antiguo), aventadora (servía para sacar el grano de la paja).

REMEDIOS: Cuando te picaba una avispa se ponían barro y cuando se hacían una herida se meaban en ella.

CREENCIAS: En Lalueza hay varias creencias como son la católica y protestante conviviendo sin ningún problema.

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Paula Hernández Sampériz.

Tercero de la ESO.