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Antonio Castejón Nogueras


Natural de Castejón de Monegros, Antonio nació en 1932. Su padre se dedicaba a las labores del campo, tenía sus propias tierras y además llevaba tierras de casas ricas de Castejón de Monegros. Se sembraba trigo y cebada: “venían años muy malos y no se cogía nada”. En casa fueron tres hermanos, él y dos hermanas.

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Antonio fue a la escuela hasta los trece años donde aprendió a leer, escribir y las cuatro reglas (sumar, restar, multiplicar y dividir). El agua la cogían en la fuente del pueblo, en los balsones del monte, fraguaus con piedra, y allí se sacaba el agua cuando llovía. En Castejón de Monegros no había huerta, sólo las casas ricas regaban con agua de las fuentes, había algunas viñas e higueras, poca cosa. En las casas se criaba algún cordero, se tenían dos o tres ovejas y un pastor se encargaba de agrupar unas 200 ovejas de las distintas casas que luego apacentaba por el monte: “Por las tardes, a la vuelta, ellas solas volvían a cada casa”. En cada casa tenían 3 o 4 cabras para leche “Al ganado se les hacía ramas de sabina para que se alimentaran”.

“En Castejón de Monegros había dos o tres fuentes grandes y las casas ricas tenían algo de huerta”

En verano todos iban a la siega “Si había algo de cosecha”. Muy malo año fue 1949 “Aquel año sin sacar las gavilladoras de casa, no se cogió nada y en 1953 también se perdió toda la cosecha”. Con 14 años, Antonio ya labraba con los machos. Ha estado de pastor por las partidas de Castejón de Monegros, llevando ganado para una gran ganadería de Huesca: “Si te cogían se trabajaba para las casas ricas, sino a marchar, mucha gente marchó a trabajar al canal en Mequinenza”. También recogían esparto para venderlo a un comerciante.

Se recogía mucha leña de romero y se bajaba a vender a Sariñena, salían a las tres de mañana para llegar pronto a las seis de la madrugada, recorrían los 24 kilómetros con un carro tirado por mulas. La leña la cogían en el monte de Castejón de Monegros, se pasaban dos días haciendo leña, lo dejaban cortado en la era del Plano, donde tenían un corral. Lo vendían a tanto el fajo, por las calles y plazas. Con 17 años Antonio ya bajaba sólo a Sariñena a vender leña “Entonces, en Sariñena había unos cinco hornos de pan”. Bajaban unos tres o cuatro carros cada día para vender los fajos de romero aunque también iban a otros pueblos ”Hasta Quinto de Ebro o La Zaida”.  Se hacía leña de pino, pero sólo para casa “De estraperlo se iba a hacer pinos en la sierra de Jubierre. También hacían lotes de pinos, pero muy pocos”. Su padre no podía trabajar, le dio un parálisis que le invalidó,  así que Antonio tuvo que trabajar desde muy pequeño.

Con 14 años, en 1946, Antonio marchaba a La Almolda a trabajar ocho horas por 16 o 17 pesetas. Iba andando para trabajar en la construcción, a pico y pala, de la carretera, luego fueron a hacer la de Bujaraloz a Osera: “De Castejón de Monegros a La Almolda hay 8 kilómetros y tardábamos dos horas.  Los de La Almolda vendían yesos.”

En 1953 fue a Bisaurri, cerca de Castejón de Sos. De Castejón de Monegros fueron veintiuna personas: “Para hacer un desmonte, a pico y pala, para una carretera”. Estuvo más de un mes gracias al contratista de Cantalobos Antonio Chesa Valdellón.

Antonio se casó en 1960. En Castejón había buenas fiestas, eran muy buenas, venían músicos todos los días, normalmente duraba tres días: “Se gastaban pocas perras, no había dineros. Iban orquestas buenas y se hacía el dance, todo a lo pobre”.

A los 38 años se dedicó a arrancar piedra para la construcción de los pueblos de colonización, muchas noches se quedaba a dormir en Lanaja: “En las cerros aparecen las cejas y allí está la piedra, piedra de cal, se hacía con todo: con pico y pala, con barrena…”. En La cartuja de Monegros apañaban la piedra y la abastecían a los albañiles. También trabajó en la construcción del túnel del canal de Monegros en la sierra “Se hicieron anillos de hormigón y se forraba con cemento”. “Lo Gavín”, le decían al terreno, “Se ganaba poco y se trabajaba mucho”.

También se ha dedicado a la venta de verdura y fruta con una camioneta: “Primero con una Ebro y luego una Nissan”. Iba a Mercazaragoza a las dos de la mañana, muchas veces con su hijo y luego la vendían por los pueblos: “Lanaja, Candasnos, Peñalba… Hasta Lamasadera”. Alguna vez hasta atascó por alguna cuneta. “Luego han venido años mejores aunque siempre todo costó mucho”.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

La Orquesta Cobalto


      La Orquesta Cobalto nació en 1945 y desapareció  en 1978. Fueron treinta y tres años de amor a la música, de acompañar y dar sentido a las tardes dominicales de muchísimos jóvenes, de pretexto para el acercamiento entre chicos y chicas, de alegrar la vida a varias generaciones, de miradas tímidas o atrevidas, de noviazgos y  decepciones y también, por supuesto, de cubalibres.

     La historia de la Sariñena de esos años no se hubiera escrito de la misma manera si no hubiese existido nuestra orquesta.                                

     Las relaciones entre el Casino y la Orquesta fueron, en general, aceptables e incluso buenas, a pesar de la cicatería y estrechez de miras que tuvo algún  presidente.  

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La orquesta Cobalto.  Por Manuel Antonio Corvinos Portella

Preludio

   Los orígenes de nuestra orquesta deben buscarse en las enseñanzas musicales que el inefable maestro José Guioni impartía a numerosos jóvenes de Sariñena y  comarca, pues la mayoría de sus componentes así como todas las bandas, grupos, orquestas o solistas que en Sariñena han sido han tenido relación directa o indirecta  con el “Italiano”.

   Auspiciado por el Alcalde Medina formó y dirigió una Banda Municipal compuesta por 16 músicos, además fundó una orquesta de baile a la que denominó Mozart y que actuaba en el primer piso del café Romea. Los alumnos más aventajados no pagaban por las enseñanzas del maestro, pero estaban obligados a tocar gratuitamente en la orquesta durante cuatro años.

    También deberíamos incluir en este preludio a Ana Corvinos Ferraz “Anita” (única alumna femenina de Guioni)  que con su piano animaba, antes de la guerra, el baile que se hacía en el citado Romea. También solía actuar al piano el Ciego de Albalatillo.

    El primer grupo musical moderno que se conoce en nuestro pueblo se llamó ORQUESTA MERRIMENT JAZZ y fue creado en 1934. Sus componentes fueron los siguientes: F. Salillas al trombón, F. Bareche a la trompeta, batería J. Novellón, Antonio Mir al violín, saxo M. Vitales, saxo alto  J. Orquín y saxo tenor Jorge Casasnovas. De esta orquesta no se  sabe nada más.

Los primeros músicos

escanear0017.jpg      En 1940 y a unos pocos meses de finalizada la Guerra Civil, PEDRO GOBERNA funcionario de correos es trasladado a Sariñena desde Barcelona por motivos políticos (el siempre se declaró inocente y alegó que algún envidioso le había denunciado). Pedro Goberna Vilabrú, su esposa Matilde Aliana Gasulla y  su hija María vivieron durante 12 años en un piso de la calle del Mercado. En 1952 es trasladado de nuevo a Barcelona y 6 años después muere a la edad de 43 años. Goberna tenía la carrera de piano y era un consumado músico, incluso llegó a ser  profesional en Barcelona. También poseía el título de operador de cine  que le sirvió para proyectar películas en el desaparecido cine Victoria, además de enseñar el oficio a Antonio Villacampa  y a Rosendo López  ejerció de fotógrafo profesional. Actualmente su esposa  de 93 años y su hija viven en Hospitalet de Llobregat.

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   En la primavera del 38, en plena contienda civil JORGE CASASNOVAS permanece en las inmediaciones de Lérida. Durante uno de los permisos que disfruta en Sariñena tiene la feliz idea de llevarse al frente leridano su saxo para alegrar los bailes del pueblo donde están acuartelados. Poco dura la música en el pueblo leridano porque en julio de 1938  Jorge es trasladado al frente del Ebro para tomar parte en la batalla más grande de la Guerra Civil donde es herido.Varios años después de terminada la guerra regresa al pueblo ilerdense donde había dejado el saxofón y le devuelven el instrumento que le habían guardado. Jorge tocaba con maestría el saxo tenor, la flauta, el clarinete e incluso el acordeón y ejerció de director del grupo durante 33 años. En sus ratos libres y sobre todo después de su jubilación lo podíamos ver por cualquier rincón de Sariñena en otra de sus aficiones, la pintura. Jorge aprendió música con el maestro Guioni.

    En ese año de 1938 la familia LOBATERAS se instala en Sariñena por motivos de trabajo. Se trasladan desde el pueblo de Campo donde el padre de Pepe y Antonio ejercía de telegrafista.

   Finalizada la guerra PEPE LOBATERAS comienza a trabajar en la oficina de telégrafos de la calle del Mercado y, como gran amante de la música, pregunta en el pueblo si habría alguien interesado en formar una orquesta. Le hablan de Jorge, pero le informan que permanece en Madrid realizando el servicio militar obligatorio al que se ven forzados a cumplir los soldados republicanos después de terminada la guerra. Durante este tiempo Pepe, que domina el violín, la guitarra eléctrica, el trombón de varas y el contrabajo, entra a formar parte de la orquesta Ramos.

    ANTONIO LOBATERAS comienza trabajando en el Silo del trigo, más tarde pasó al esparto de Basols y después, siguiendo los pasos de su familia, ingresó como celador de telégrafos en la zona de Sariñena . En la década de los 80 y a causa de la caída del uso del telégrafo se suprime la plaza de celador y pasa a formar parte de la plantilla de correos. Es en ese momento cuando aparece el amable cartero que muchos recordarán. Durante muchos años trabajó con Pablo Llamas como encargado de dar color y barnizar los muebles que éste hacía. Su hermano mayor José fue para Antonio siempre una gran referencia, por ello cuando le propone entrar en la orquesta Cobalto acepta encantado. Antonio conocía magníficamente el contrabajo, pero también podía tocar la guitarra eléctrica e incluso el jazz (batería). Permaneció en la orquesta hasta su disolución. Su familia lo recuerda como una gran persona, llena de amor y cariño para su esposa Mari y sus hijos Antonio José, Blanca y Arantxa. Tuvieron la gran pena de su repentina muerte, pero también la gran alegría de haber compartido con él unos maravillosos años. Este sentimiento es el que su familia ha transmitido a sus nietos y, aunque no lo llegaron a conocer (sólo Miguel), hablan de su abuelo Antonio con gran  afecto.

     ROSENDO LÓPEZ  había nacido en Barcelona, aunque de padres sariñenenses. Estudia en una Escuela de Artes y Oficios de la ciudad condal y entra  a formar parte de la Banda de Cornetas y Tambores de dicha institución educativa. Terminada la contienda, Rosendo, se viene a trabajar a Sariñena  como carpintero de Regiones Devastadas y empieza a tocar en algunos grupos de la comarca. También trabajo como delineante en Nivelcampo y destacó como dibujante, caricaturista y fotógrafo. Todavía se recuerdan  sus excelentes carteles que anunciaban las películas del cine Victoria. Su herencia artística la pudimos ver en el concierto del día 29 de diciembre al comprobar como tres de sus hijos, José Luis, Valero y Gerardo, tocaban en distintos grupos musicales y como el cuarto, Rosendo, grababa y fotografiaba el concierto.

     Muchos domingos se desplazaba con su seiscientos a Barcelona a ver a sus padres y la vuelta debía hacerla a toda velocidad  y con mucho riesgo para poder llegar a tiempo a la sesión de baile.

     JOSÉ ORQUÍN CASAÑOLA, nació en Sariñena el 20 de diciembre de 1917 y murió en Logroño el 14 de febrero de 2001.

     Queremos resaltar la fecha de su muerte, el día de los enamorados, ya que como componente de la Orquesta Cobalto y posteriormente de una banda francesa hizo que muchos enamorados disfrutasen con las melodías que interpretaba.

 Aprendió en Sariñena con la insustituible ayuda de D. José Guioni. Tocaba el saxo alto y el clarinete. Siendo muy joven perteneció a una banda de Huesca y cuando regresó a Sariñena ingresó en la Orquesta Cobalto, prácticamente desde sus inicios hasta el año 1955 que emigró a Francia, concretamente a Normandía. En Sanit Lô donde residió durante 30 años formó parte de su Banda de Música. Fue galardonado con la medalla de oro al Mérito Musical. Grabó un disco con la citada banda en el que interpreta un solo magnífico. Siempre fue un gran melómano que disfrutó enormemente de la música y que fue capaz de crear con sus interpretaciones.

     Estamos seguros que este homenaje le proporcionaría una gran emoción ya que siempre sintió un gran cariño por la música en general y por la Orquesta Cobalto en particular. La familia agradece profundamente la realización de este acto y vota para que la Orquesta Cobalto sea el nombre de una de las calles de nuestro queridísimo Sariñena.

    ÁNGEL SERRA PALACIO nació en 1925 en Casbas, era el pequeño de siete hermanos siendo Miguel el mayor de todos ellos. En 1942, con 17 años se vino a vivir a Sariñena a casa de su hermano Miguel donde aprendió el oficio de carpintero. Muy aficionado a la música decidió asistir a las clases que impartía Guioni. Debió ser un buen alumno porque pasó a formar parte de la Orquesta Mozart que dirigía el Italiano y que actuaba los domingos en el salón de baile del Romea  En 1950 entró a formar parte de la Cobalto a la que perteneció durante cinco años, tocaba la guitarra e incluso la batería (el jazz como se llamaba en aquellos tiempos). En 1955 deja la orquesta, se casa y se va a vivir a Lanaja donde trabaja de carpintero. Allí tuvo la mala suerte de cortarse los dedos de una mano por lo que debió abandonar su trabajo y su gran afición, la música. Marchó a trabajar a la empresa Monsanto de Monzón hasta su jubilación. Murió en el año 2005. Su esposa Laura y sus tres hijos siguen viviendo en la actualidad en la ciudad montisonense.

   ANTONIO LOPE (apodado el “Maromo”) era un trompeta zaragozano que tocaba en la Banda Pignatelli, muy conocida por aquel entonces por su calidad y porque era muy solicitada para animar las fiestas de bastantes pueblos de Aragón (para San Antolín, “ir a esperar la música”, era ir a esperar a la Banda Pignatelli). Antonio Lope fue el autor del pasodoble titulado “Viva Sariñena,” que nuestra banda municipal lleva en su repertorio.

…Y un trompetista leridano, natural del pueblo de AITONA, del que me ha sido imposible averiguar su nombre y que como el anterior venía en tren desde su localidad para cada actuación.

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  La merecida fama local del maestro Guioni como dinamizador docente de las enseñanzas musicales no debe oscurecer la labor que otros músicos hicieron en el pueblo. Algunos de los que integraron la Cobalto también ejercieron como maestros de solfeo y ejecución de instrumentos. Francisco Rodés dio sus primeros pasos en la música de forma autodidacta, con las inestimables orientaciones de Pepe Lobateras, en principio, y de Jorge Casasnovas después. Pepe enseñó las destrezas musicales a sariñenenses de varias generaciones, careciendo de recursos dignos pero con mucha ilusión y fuerza de ánimo. Contaba con un teclado dibujado en papel que desplegaba sobre una mesa, sobre el que los noveles debían imaginar el sonido que correspondía a sus dedos sobre las teclas… e incluso corregía la posición de las manos y muñecas. Paco Rodés, que había nacido en 1927, comenzó sus estudios musicales siendo un adolescente, más bien niño, y debía compatibilizar sus estudios musicales con las tareas cotidianas que ocupaban todo su tiempo; en aquella época se trabajaba desde niño en las tareas del campo y en los negocios familiares. No sé si podemos imaginar con realismo los fríos y húmedos inviernos de antes, con un jovencísimo Paco que se subía por las noches al granero, robándole horas al merecido descanso, pertrechado con ropas de abrigo, guantes y una triste vela. La incomprensión de familiares y vecinos era total: no cesaban las quejas por algo que mentalidades antiguas cosideraban frívolo y sin sentido práctico.  Allí aprendió a manejar el saxofón. Más tarde se atrevió con el violín, la flauta travesera y el clarinete, inspirado por sus profesores, después grandes amigos, Pepe y Jorge.

Sus primeros pasos en el mundillo musical los dio con el Quinteto Juventud, una de las primeras formaciones de Sariñena. En 1950 entró a formar parte de la orquesta Cobalto, con una hija de dos años (Mercedes, quien tuvo, más tarde, el honor de tocar el teclado mudo de Lobateras) y compatibilizando en lo posible los ensayos y actuaciones con el servicio militar que cumplió en Zaragoza y en las minas de Ballobar. Durante años puso su saxo, su clarinete y su voz en las veladas musicales que ofrecía la orquesta Cobalto, asumiendo su dirección en los últimos años. Tras desaparecer la Cobalto, Paco participó, con músicos de la comarca, en otras formaciones musicales. Pero eso ya es otra historia.

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El encuentro

     La llegada de Pedro Goberna a Sariñena supuso un revulsivo para la vida cultural del pueblo. Él, Pepe Lobateras y Jorge Casasnovas se buscan, se necesitan y terminan por formar la  Orquesta Cobalto. Inmediatamente se les unen Rosendo López, Antonio Lobateras y José Orquín. En estos primeros años también intervienen el trompetista de Aitona (Lérida) y Antonio Lope.

    En distintas etapas de la historia de nuestro grupo también han pertenecido a él grandes músicos como Ángel Serra (guitarra y jazz), Paco Rodés (saxo y clarinete) Alfonso Millera (cantante), Vicente Sanclemente (saxo), Aurelio Casasnovas (trompeta), Eli Périz (de Lalueza), Roberto López (trompeta) y seguramente alguno más.

Los otros protagonistas

     PACO RODÉS GRAÑÓN. Francisco Rodés dio sus primeros pasos en la música de forma autodidacta, con las inestimables orientaciones de Pepe Lobateras, en principio, y de Jorge Casasnovas después. Pepe enseñó las destrezas musicales a sariñenenses de varias generaciones, careciendo de recursos dignos pero con mucha ilusión y fuerza de ánimo. Contaba con un teclado dibujado en papel que desplegaba sobre una mesa, sobre el que los noveles debían imaginar el sonido que correspondía a sus dedos sobre las teclas… e incluso corregía la posición de las manos y muñecas. Paco Rodés, que había nacido en 1927, comenzó sus estudios musicales siendo un adolescente, más bien niño, y debía compatibilizar sus estudios musicales con las tareas cotidianas que ocupaban todo su tiempo; en aquella época se trabajaba desde niño en las tareas del campo y en los negocios familiares. No sé si podemos imaginar con realismo los fríos y húmedos inviernos de antes, con un jovencísimo Paco que se subía por las noches al granero, robándole horas al merecido descanso, pertrechado con ropas de abrigo, guantes y una triste vela. La incomprensión de familiares y vecinos era total: no cesaban las quejas por algo que mentalidades antiguas consideraban frívolo y sin sentido práctico.  Allí aprendió a manejar el saxofón. Más tarde se atrevió con el violín, la flauta travesera y el clarinete, inspirado por sus profesores, después grandes amigos, Pepe y Jorge.

Sus primeros pasos en el mundillo musical los dio con el Quinteto Juventud, una de las primeras formaciones de Sariñena. En 1950 entró a formar parte de la Orquesta Cobalto, con una hija de dos años (Mercedes, quien tuvo, más tarde, el honor de tocar el teclado mudo de Lobateras) y compatibilizando en lo posible los ensayos y actuaciones con el servicio militar que cumplió en Zaragoza y en las minas de Ballobar. Durante años puso su saxo, su clarinete y su voz en las veladas musicales que ofrecía la Orquesta Cobalto, asumiendo su dirección en los últimos años. Tras desaparecer la Cobalto, Paco participó, con músicos de la comarca, en otras formaciones musicales. Pero eso ya es otra historia.

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   ALFONSO MILLERA CASAÑOLA: “Yo pertenecí a la Orquesta Cobalto en sus inicios como primer cantante junto a Pedro Goberna, Jorge Casasnovas, José Orquín, José y Antonio Lobateras, Rosendo López y Antonio Lope. Actuábamos todos los domingos y festivos en Sariñena. También tocábamos en otros lugares cuando requerían nuestros servicios, pero siempre que no coincidiera con nuestro compromiso con el Casino . Recorrimos bastantes lugares como Sena, Lalueza, Valfarta, Castillazuelo, Castelserás, Robres, Bujaraloz, etc. Para las fiestas de San Antolín tocábamos solamente en el baile vermut. Recuerdo que venían orquestas magníficas como la de Jaime Planas, Plantación, Seissón, José Puertas,  Maniáticos de Lérida, Gran Casino, Estrellas Negras, Ríos, Busquets… y cantantes como Katia Morlans, Diana España, Pilarín Andrés, José Guardiola, Luis Aguilé y muchos más que no recuerdo. Mi sueldo en la Cobalto ascendía a 40 pesetas por actuación. Después pasé a cantar varios años con la Orquesta Coronas de Huesca alternando, en las fiestas de muchas poblaciones, con cantantes de la talla de Jorge Sepúlveda, Antonio Machín, Robiralta, Hermanas Fleta,, Juanito Segarra, Lorenzo González y un largo etcétera.

   En estos momentos tengo fijada mi residencia en Alcañiz.

  ANTONIO LAGUNA CASAÑA (el trompeta de Albalatillo) nació en 1923 en Albalatillo. Era tal su afición por la música que en su juventud se vendió una mula para comprar su primera trompeta. Estudió música con Isidoro Marcial, el  pianista ciego de su mismo pueblo. En 1955 se desplaza a Barcelona y toca en la sala de baile La Paloma y en Rialto. No puede vivir lejos de su pueblo natal por lo que  en 1960 regresa a  Albalatillo para dedicarse a la agricultura y a la ganadería. Tocó varios años en las orquestas Cobalto, Ríos y Ramos, esporádicamente en el conjunto Los Santos y en varias charangas de la provincia. Se le podía ver  acudir a las fiestas de los pueblos con su vespa y su trompeta. Se casó con Fredesvinda con la que tuvo tres hijos Dolores (vive en  Sariñena), Antonio y Juan Carlos. En sus últimos momentos pidió ser enterrado con la trompeta que tanto amaba.

 Antonio Laguna murió en noviembre de 2007 y su esposa en enero de 2008.

   VICENTE SANCLEMENTE GATNAU aprendió a los seis años las primeras notas de solfeo en el Barrio de la Estación de la mano de Daniel Millera, era el año 1947. Dos años más tarde se compra su primer clarinete y pasa a estudiar con Jorge Casasnovas. Este le puso como condición que se matriculase en el Conservatorio de Música de Barcelona. También realizó estudios musicales durante cinco años con Isidoro Marcial, que a la muerte de Guioni ejerció como profesor de música en Sariñena, para lo cual se desplazaba todos los días desde Albalatillo en el correo de Valfarta. En 1951, con 10 años, se matricula en solfeo y clarinete como alumno libre en el Conservatorio de Música Moderna de la capital catalana y los ensayos los realiza con la Orquesta Cobalto. A los 11 años tiene su primera actuación como músico en Castejón de Monegros con motivo de la inauguración de la Avenida del Doctor Vilardell de dicha localidad. Recuerda que hubo Misa Mayor cantada a cuatro voces con música del compositor italiano de música religiosa Lorenzo Perossi  y café concierto amenizado por la Orquesta Cobalto. Aquel día tocaron Pepe y Antonio Lobateras, Jorge Casasnovas, Rosendo López, Paco Rodés, José Orquín, Eli Périz y Vicente Sanclemente y  cobraron 100 pesetas cada uno.

       En el año 1958 pasó a formar parte de la Orquesta Ríos que simultanea con la Cobalto. A final de los años 80 forma con sus amigos la Charanga Grañén con la que sigue tocando y también pertenece a la Banda Municipal de Sariñena.

    AURELIO CASASNOVAS GÓMEZ adquirió los primeros conocimientos musicales gracias a su tío Jorge Casasnovas. Al igual que Vicente Sanclemente se vio en la obligación de matricularse en el Conservatorio de Música Moderna de Barcelona por orden de su tío, decisión que siempre ha agradecido por la base que adquirió. En 1961 Jorge lo introduce en la Orquesta Cobalto en calidad de meritorio (o sea de aprendiz sin sueldo) tocando la trompeta al lado de Antonio Laguna. Cuando el de Albalatillo pasa a la Orquesta Ríos se queda como solista, permanece en la Cobalto hasta 1968, año en el que se va a la “mili”. Recuerda que venía a cobrar unas trescientas pesetas por actuación y que su canción preferida era “El Silencio” de Roy Etzel. Estos últimos años ha pertenecido a la Banda Municipal.

 *También actuaron con mayor o menor asiduidad  los hermanos Jesús, David y Rubén Périz de Lalueza, Cándido Campo, Manolo Casabón, S. Barón de Lanaja, Antonio López (actual director de la Banda Municipal) y muchos otros.

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El nombre

      Decidieron llamarla Orquesta Cobalto. La verdadera razón nunca la sabremos, pero posiblemente les llamó la atención el descubrimiento, por aquel entonces, del metal radioactivo cobalto-60. O quizá por las repercusiones mediáticas de la invención de la bomba de cobalto. Porque se puso de moda la utilización de este duro metal en la formación de superaleaciones industriales  para la fabricación de aceros, turbinas de avión y herramientas de todo tipo. O simplemente les gustara el color azul cobalto.

     Debo decir que las dos primeras argumentaciones tiene valedores importantes.

Los honorarios

      Desde su creación  actuaron ininterrumpidamente domingos y demás festivos, de 20 a 22 horas, en el antiguo Salón de Baile. Su primera remuneración ascendió a  la módica cantidad de 2,50 pesetas por músico y actuación. Más adelante pasaron a cobrar 40 pesetas y hacia los años 60 subió su caché a 300 pesetas por sesión y músico. En  los años 70 el salario ascendió a 600 pesetas.

     Recibieron varias ofertas para tocar asiduamente en otras localidades, como la de Monzón que mejoraba ostensiblemente lo que ganaban en casa, pero no aceptaron.

La dedicación

       Desde 1945 a 1978  no faltaron a su cita con los jóvenes de Sariñena y de otras localidades vecinas.  El esfuerzo y la fidelidad durante tantos años no siempre fueron valorados por algún presidente del Casino que no supo apreciar la ventaja de disponer de una orquesta cada domingo.

   Cabe destacar el buen hacer de unos excelentes músicos, su dedicación  y su renuncia a la vida familiar a lo largo de esos años.. También es de justicia recordar a las resignadas esposas ya que no pudieron disfrutar de un solo día festivo con sus maridos.

Los ensayos

      Los primeros años fueron de gran éxito en las tardes festivas de nuestra villa. En todo momento compaginan sus trabajos con las sesiones de ensayo en el Casino los miércoles de 10 a 12 h de la noche. Siempre acompañados de un buen número de simpatizantes que iban a disfrutar de la música como Victor Acín, Florentín Nogués o Antolín Lana entre otros.

     También solían ensayar la primera media hora del baile mientras la gente se animaba a salir.

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     -Durante las fiestas de San Antolín eran los encargados de amenizar el baile vermú y en el año 1963 negociaron con la directiva del Casino un aumento en la remuneración por esas actuaciones. El presidente no sólo se negó a ello sino que contrató a la orquesta de Jaime Miralles de Barcelona para sustituirlos. El grupo se sintió muy dolido,  tanto que Jorge decidió montar un entoldado en la plaza de la Iglesia para  hacer con la Orquesta Cobalto sesiones de baile al margen del Casino. La cosa no le salió nada bien en el plano económico.

     -Hubo un  tiempo en las tardes de los domingos que se puso de moda dedicar canciones a las chicas que acudían al  baile. En una ocasión, nuestra orquesta, tuvo la mala fortuna de leer una dedicatoria poco apropiada para ciertas chicas que se sentaban en un palco importante, el asunto tuvo consecuencias desfavorables para uno de los componentes del grupo.

    -A raíz de las notables actuaciones en el Casino de los Juniors y de los Rebeldes de Amposta con unos modernos aparatos de sonido, nuestros músicos decidieron pedir a la junta la mejora de la megafonía. Como ésta se negase a invertir en dichos mejoras Jorge y Rosendo tuvieron que fabricarse artesanalmente varios altavoces que colocaron estratégicamente por el salón.

    -Durante unas fiestas de San Antolín, Rafael Ispa tuvo la idea de alquilar el salón de baile del  Romea para que actuara la Orquesta  Cobalto reforzada con un excelente trompeta y una vocalista de Zaragoza, bastante picante, llamada Hortensia Nelda. Esta explosiva combinación consiguió arrastrar al público de Sariñena de tal manera que, incluso los componentes de la Orquesta Internacional Grashopers de Ámsterdam que actuaban por la noche en el Casino se acercaban casi todas las tardes a ver a la Cobalto.

     -El grupo recibía las partituras de la Sociedad General de Autores y las canciones que no les gustaban o se habían pasado de moda las arrojaban por una rendija al interior del escenario. Años después, cuando se reformó el Salón de Baile, aparecieron cientos de ellas

    -En las grandes ocasiones solían llevar una americana roja con solapas negras y  en el bolsillo superior un escudo con las iniciales O.C.

El final

     Poco puede decirse de la tristeza de ese momento, salvo que las nuevas modas terminaron con nuestra querida orquesta, en este caso la firma tenía el sello de una discoteca llamada Dragón de Oro.

M.A.C.P.

  Todas estas fotografías, notas biográficas y datos relevantes e incluso opiniones que ustedes han podido leer se deben  a la pluma o a la memoria de familiares, amigos o músicos de la propia orquesta Cobalto. Por lo tanto muchas gracias a las familias Goberna, Orquín, Lobateras, López, Casasnovas, Millera, Serra, Laguna, Rodés, y Sanclemente

    Quiero agradecer a los familiares, amigos y compañeros de nuestros protagonistas su colaboración, gracias a la cual ha sido posible llevar a cabo este reportaje sobre la Orquesta Cobalto.   

 

Monegros, el documental


“Monegros” responde a un documental reflexivo y de creatividad excepcional, donde la mirada, la curiosa mirada, observa una realidad a través de una cámara que, a la vez, se cuestiona a sí misma. Sin duda, “Monegros” es una obra experimental y artística llena de detalles y matices propios del surrealismo que reflexiona sobre el propio lenguaje cinematográfico y, en este caso, sobre el género documental. Una obra sublime que recientemente la Filmoteca de Zaragoza ha restaurado magistralmente.

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Antonio Artero

La elección de Los Monegros parece que no es casual, la presencia de José Antonio Labordeta, como protagonista, imprime un fuerte nexo de unión del documental con el territorio, a través de las raíces del gran poeta y cantautor aragonés. Pero a la vez, el documental bien podría haber sido rodado en cualquier otra parte de aquella España subdesarrollada. Aun así, “Monegros” resulta un marco de partida más que poético en los versos de Labordeta, de sentimiento y territorio, “Monegros” es una verdadera obra maestra, artística y de culto.

“La obra no está exenta de sentido del humor y en ella no puede faltar, además de la región de Los Monegros, la figura de José Antonio Labordeta y tres de sus canciones.”

Mariana Artero

“Monegros” pone en duda su propia realidad, la que trata de reflejar en un estilo documental que ha sido comparado con “Las Hurdes”, del  gran genio aragonés y ampliamente reconocido Luis Buñuel. Pero “Monegros” no es todo lo que realmente parece y guarda grandes distancias con la obra de Buñuel. Realizado en 1969, el documental fue posible gracias a la colaboración de la Caja General de Ahorros de la Inmaculada de Zaragoza. Un trabajo que según Mariana Artero, hija de Antonio, “tenía en mente desde el año 1961 y no pudo realizarlo hasta 1969 por problemas económicos”.

“El director, tras participar en las Primeras Jornadas Internacionales de Cine (Sitges, 1967), se encontraba en su fase más experimental y este “documental” es el reflejo de las búsquedas ideológicas y estéticas del sitgismo en este género. Si bien el film hace uso de los recursos propios del documental tradicional (voz en off e información de carácter científico), es con el fin de lograr el desmontaje de las formas de representación dominantes en este género.”

Colección en contexto. Caso de estudio 5. Antonio Artero. Monegros.

CDAN Centro de Arte y Naturaleza. Fundación Beulas, Huesca.

El director, guionista y ensayista Antonio Artero Coduras nació en 1936 en la cárcel de Zaragoza, a raíz del encarcelamiento de su madre por su condición anarquista en la zona sublevada. Una fuerte impronta libertaria que le acompañó a Antonio toda su vida y que reflejó y transmitió en su obra. Así, sus principios fue un corto sobre la Base Aérea Americana de Zaragoza y, entre sus obras, realizó una de las primeras obras cinematográficas en aragonés con el corto Pleito a lo sol (1980). Sus otras obras son: Doña Rosita la soltera (1965), El tesoro del capitán Tornado (1967), con Antonio Ozores, Del Tres al Once (1968) corto. Blanco sobre Blanco (1969) corto. Yo creo que…(1975), con Juan Diego y Concha Velasco Olavide, documental (1976), corto para el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Trágala, perro (1981), Amparo Muñoz, Fernando Rey y Cecilia Roth. Cartas desde Huesca (1993), con Óscar Ladoire. Además, Antonio Artero fue co-guionista de Una gota de sangre para morir amando (1973), dirigida por Eloy de la Iglesia y Bodas de Sangre (1981), dirigida por Carlos Saura.

Unos meses más tarde, en la reunión de los Clubs de Cine que se celebró en Sitges, Artero insistió en su apuesta por un cine más radical –de allí saldría una especie de manifiesto “por un cine más independiente, al margen de las estructuras sindicales, estatales e incluso industriales, y por la absoluta libertad en la expresión cinematográfica”- que iba a cristalizar en Blanco sobre blanco (una proyección sin película en una pantalla completamente blanca) y en Del tres al once, un cortometraje hecho con las guías de proyección de dos rollos que le había regalado Pablo del Amo. -El primero era una reflexión del cine, qué son las sombras chinescas y también sobre la destrucción del discurso representativo del cine. El segundo era una meditación sobre lo que no se ve, lo que se escamotea al espectador. Yo recuerdo que en el viejo Iris daba saltos de alegría cuando veía aquellos inicios de la película con colas, con números, con rayas. Decía: ¡Qué bonito! Esa experiencia cristalizó en el documental Monegros, cuando se decía aquello de “Atención, atención”.

Antón castro

El documental cuenta con la fotografía de Raúl Artigot, director y guionista aragonés especializado en el color y reconocido por su excelente trabajo “su trabajo es solicitado por los realizadores más inquietos y exigentes de nuestro cine, por aquellos que buscan en el cromatismo un aliado esencial para la ambientación” (Artigot, Raúl. Gran Enciclopedia Aragonesa).

“Monegros” está dedicado al también director de cine Juan Antonio Barden, a quien el documental se refiere: “Se rompió la nariz cerca de Bujaraloz cuando quiso hacer un film sobre: Monegros”. ¿Ficción o realidad? Es la verdadera naturaleza del documental, la reflexión que nos propone y que, como espectadores, vamos descubriendo a lo largo de sus veintiséis minutos de duración.

“Monegros”, en palabras de Mariana, “Funciona un poco como ensayo o también de propuesta teórica en torno al propio lenguaje cinematográfico del documental, que en este caso, el autor le da la vuelta para decirnos que la cámara y el director sirven como mediación a esa realidad”.

Entre los sonidos que imponían miedo y cautela, recibió la extraña propuesta de un viejo amigo, el cineasta Antonio Artero (fallecido en 2004), recalado en Madrid, ciudad en la que comenzó una carrera muy ligada al cine experimental. Artero había nacido en la cárcel de Torrero en 1936, donde su madre, que era anarquista, cumplía prisión. Artero pensó en Labordeta para que le compusiese una canción, pero vio en él al personaje idóneo para interpretar a un ser humano que se funde en un paisaje tan imponente como el de los Monegros aragoneses. El rodaje en Semana Santa constituyó una fiesta. Se les unió el sociólogo Enrique Grilló y el cineasta y viejo amigo de juventud Manolo Rotellar. Para que el clima surrealista que acunó don Luis Buñuel tuviese su presencia en la película, aquella primavera llegó húmeda, y los Monegros, siempre secos y pardos, se mostraron tan verdes como una pradera irlandesa… Yo asistí al preestreno que tuvo lugar en el colegio La Salle. Esa noche fue el «acontecimiento» del año y el todo la Zaragoza cultural se dio de codazos para obtener una entrada. Pero antes se ofreció el estreno, que resultó un poco enrevesado y accidentado. Labordeta se lo contó a la especialista en cine Vicky Calavia: «Ramón Sáinz de Varanda (abogado y futuro alcalde de la ciudad) había conseguido un aval para la película de medio millón de pesetas que patrocinaba la CAI (Caja de Ahorros de la Inmaculada). Pero en el pase privado que se proyectó en una salita de la caja (cine Actualidades) saltaron chispas, siendo el momento de máxima tensión la escena del baño de una mujer desnuda. Fue terrible. Los directivos de la CAI retiraron el aval y la película de la circulación, quedándose de albacea (que no de avalista) Emilio Gastón.»

Joaquín Carbonell. Querido Labordeta.

 

4, 5, 8, 4, 5… ¡Atención, atención! Títulos pop.

Una corta sucesión de tebeos novelados, fotogramas de un hombre que escapa de la ciudad en busca de la tranquilidad y la pureza del agua, simbolizan los inicios cinematográficos de un joven Antonio Artero “Aquel cine que Artero hacía con sus amigos en casa o en la calle, con tiras de los tebeos de Roberto Alcázar y Pedrín o El guerrero del antifaz. -Cogíamos un tebeo, lo recortábamos y lo íbamos pegando en tiras, a veces incluso por atrás. Y luego lo enrollábamos en dos palos de polo de helado. Y a la caja le hacíamos un rectángulo, a modo de pantalla. Metíamos los palos por el interior de la caja y los íbamos haciendo rodar-“ (Antón Castro. Antonio Artero: Con nosotros para siempre y de viva voz).

Una descripción sobre Los Monegros va introduciendo el documental donde la reflexión sobre el mismo género documental va adquiriendo su propio sentido: “El documental no es un documento. Siempre hay una mediación, que es la cámara. Yo cogí una realidad arquetipada y, a diferencia de lo que hizo Buñuel en Las Hurdes, quise ofrecer una negación de la realidad. Yo creo que al cineasta le es imposible dar la realidad. Con Monegros quise negar la existencia del documental” (Antón Castro. Antonio Artero: Con nosotros para siempre y de viva voz).

Los campos, los rabiosos secanos monegrinos, los arcos del real monasterio de Santa María de Sijena, la torre de la iglesia de Alcubierre…  imágenes que se van sucediendo mientras la voz en off va aportando datos sobre la comarca aragonesa de Los Monegros, sin renunciar a cuestionar la estructura de la propiedad privad, estableciendo que el director y su compromiso político social iban de la mano

Los suelos adquieren su impronta, los suelos áridos arenosos y arcillosos, la mirada al paisaje seco hasta sumergirse en las balsas de agua, buceando en el oasis de sus aguas. “Monegros” refleja la antigua cultura del agua, la escasez y su recogida en balsas, acarreada a las casas en modernos tractores con cubas frente al antiguo carro tonelero tirado por un mulo. “Monegros” reivindica su valor etnográfico, reflejando la realidad que ha querido cuestionar e incluso evitar.

Las Arcillas

Estas arcillas viejas,
estas arcillas pobres,
sólo crían miseria,
sólo producen hambre.

Hambre y camino.
Hambre todos los meses.
Camino largo y duro
a las ciudades.

Sólo quedan los viejos
y los barrancos,
como esqueletos rotos
contra la tarde.

Tardes que se hacen noches,
noches eternas,
esperando la vuelta
que nunca llega.

Estas arcillas viejas…

Las saladas de Bujaraloz con el palacio de los Condes de Sastago, las salinas explotadas pon un catalán mientras un hombre va paleando la sal… Y la sabina irrumpe con su inmutable, inalterable, inamovible e imperturbable presencia, solitaria en un pedregal: “árbol cuya resistencia a la sequía se pone a prueba en esta región”. La sabina da paso al desaparecido poblado de Moncalvo, en los retos de la antigua pared de su iglesia gótica, de una pared que se resiste a desaparecer. En sus ruinas Labordeta interpreta “Montesnegros”, donde el equipo de grabación aparece retratado, entre ellos Manolo Rotellar, primer director del Archivo de la Filmoteca de Zaragoza, que protege con un paraguas a Labordeta mientras toca y canta. En la vieja pared de Moncalvo aparece una pintada “1959”, un año en el que muchos pueblos de colonización se estaban construyendo y para los cuales se utilizaron piedras de las desaparecidas casas del olvidado poblado de Moncalvo.

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El río Alcanadre discurre por las secuencias filmográficas del documental, los suelos siempre van teniendo su presencia, la salinidad, igual que los detalles: la cámara, el objetivo, las cajas de películas, las colas numeradas, el diagrama de escalas de colores fotográficos de la casa Kodak… Todo nos lleva a tener muy presente que estamos ante un documental, reflejando el proceso de grabación, como una advertencia ¡atención! ¡atención!, como un guiño a Vertov y su gran obra “El hombre de la cámara”.

Tras pasar un pajar semiderruido, la tradición oral y la memoria irrumpe con fuerza. La música del dance de Sariñena, la figura del pastor y el gran mayoral del dance de Sariñena Antonio Susín Palacio, recitando y manteniendo fluido dialogo con el rebadán Domingo Lana Novellón. Domingo Lana recuerda cuando se rodó el documental, la escena con Susín la grabaron en el piso de Manolo Berdun, en la plaza de la iglesia de Sariñena. Al parecer, el equipo de rodaje estableció su base de operaciones en Sariñena a finales de primavera de 1969 (Colección en contexto. Caso de estudio 5. Antonio Artero. Monegros. CDAN Centro de Arte y Naturaleza. Fundación Beulas, Huesca). “Fuimos a cenar al Hotel Anoro y tras la cena Labordeta sacó la guitarra y tocó algunas canciones” recuerda Domingo, a quien Labordeta le regaló un disco con cuatro canciones.

El documental continúa recorriendo Los Monegros, con la carretera nacional II a su paso por Bujaraloz, se ven pasar aquellos camiones y coches de la época y después Labordeta por una carretera solitaria, con su guitarra, interpretando ¿A dónde van las carretas?. Luego, el documental se detiene en La Almolda, donde “venden caracoles” mientras se entrelazan algunas pinturas, posiblemente de Sijena. Resulta una mirada inquieta y curiosa, reflejando el vivir cotidiano de un pueblo, sus gentes y su reacción ante las cámaras. Se desarrolla una secuencia en movimiento recorriendo una calle y deteniéndose ante la gente. “Monegros” es considerado por la Fundación José Antonio Labordeta como “Inaudito documental vanguardista”, Artero experimenta y crea y, en un instante del documental, presenta aun ave rapaz muerta en un árbol. Artero busca la reflexión, conversa y dialoga con lo que capta y no deja indiferente al espectador.

“Monegros” cuestiona la mecanización, los avances de la época y los nuevos modelos de agricultura. En el documental aparece un pueblo de colonización, con las calles de tierra y sus nuevos habitantes, Artero retrata un hombre en un fotograma en negativo.

Al final, Labordeta interpreta su última canción “Dónde se van”, aparece por detrás de una locomotora a vapor con la Harinera de Monegros como fondo. Domingo Lana estuvo presente durante la grabación de aquella escena y también en la de Moncalvo, hace ya 50 años.

Homenajeando a Joaquín Costa, el documental se despide con la mirada curiosa, como intrusa, de una mujer risueña que observa a los observadores, a los documentalistas que tratan de recoger la realidad, o no “El cine no es la realidad”.

NOTAS DEL DIRECTOR:

Monegros es un documental cinematográfico y una reflexión sobre el cine. Yo creo que un grupo de hombres que pasan unos días en una región subdesarrollada, como la objeto primario de este film, y se plantean críticamente su “rol”, sólo pueden entender su “instalación” tal y como se pretende decir en el cortometraje. Esto es: que había una cámara, una película virgen, un aparato de sonido…y unos técnicos. Pero…y aquí empezaron nuestras dudas. Nosotros sólo poseemos elementos del conjunto del sistema cultural: elementos convencionales, representativos. Sin embargo, la REALIDAD estaba allí y sólo allí. Nunca en la pantalla, nunca en el arrastre de la Arriflex, nunca en la película Kodak…Todo –el material técnico y nosotrosera la reificación del sistema. Y nadie ante aquellas tierras y sus habitantes puede reificar. Por ello Monegros es un intento de investigar en los códigos y pasar a continuación a impugnarlos, intentar saber de qué sistema de determinaciones partimos cuando decidimos emitir una comunicación. Nuestras sociedades modernas, cuyo modelo cultural es de origen burgués, se apoyan en la práctica del código enmascarado, del fetichismo del código vergonzosamente inserto en una escenografía y un contexto autodefinido como verista y naturalista. ¿Cómo puede liberarse el cine de la sociedad de signos vergonzantes en la que nació? Quizá la solución para una vanguardia consciente esté en la búsqueda de un código MATERIALISTA, que escape radicalmente a la categoría de expresión, autor, etc. Toda concepción REPRESENTATIVA admite la existencia de un significado trascendental y responde sólo a preguntas y necesidades que pertenecen al idealismo filosófico. Hoy la tarea más urgente se presenta como desalienación del código. Manifestar el código del que forma parte el sistema, repito, constituye en estos momentos la única salida de todo arte que se quiera y pretenda de nuevo.

Texto de Antonio Artero para la hoja de sala repartida con motivo de la proyección Monegros en el Cine Club ACOP, el 30 de octubre de 1971.

La saga Ulled Altemir


La saga de los hermanos Ulled Altemir responde a una familia sariñenense cuyos entresijos nos conducen a la memoria reciente de periodos de anteguerra, guerra y postguerra. Una saga familiar fruto del matrimonio entre Antonio Ulled Ballarín y Concepción Altemir, cuyos hijos Rafael, Jesús y José constituyeron vidas trepidantes y relevantes que merecen ser recordadas. En su honor, la verdad y la historia que jamás nos podrán arrebatar.  

Rafael Ulled i Altemir

Rafael Ulled Altemir.

Antonio Ulled Ballarín fue agente de negocios, socio de la Casa de la Democracia Aragonesa y regidor del Ayuntamiento de Barcelona en 1909 por el Partido Republicano Radical. Debido a su profesión, la familia Ulled Altemir acabó viviendo en Barcelona donde establecieron su domicilio. Antonio murió en 1930 y el 17 de octubre de 1933 le fue dedicada una calle en Barcelona, en la antigua calle de Trespalacios.

Rafael Ulled Altemir nació en Sariñena en 1885, fue abogado, ingeniero industrial y diputado republicano. Estudió en Lérida y luego en Barcelona, donde accedió a estudios universitarios cursando simultáneamente Derecho e Ingeniería Industrial.

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Rafael Ulled Altemir.

En 1906 fue impulsor del periódico del partido Republicano Radical “La Rebeldía”. Por el mismo partido se presentó, sin éxito, a las elecciones municipales de Barcelona en 1907. En 1909 participó activamente contra la guerra en Marruecos, protestas que acabaron con los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona. Los hermanos Ulled fueron acusados “Por el instigamiento de incendios de iglesias y conventos” durante la semana trágica de Barcelona teniendo que huir de Barcelona. Aunque, tal y como señala Joaquim Pisa en su blog “Aventura en la tierra: Jesús Ulled y sus hermanos, una saga de políticos monegrinos en Barcelona”, “Las buenas relaciones de los Ulled con elementos militares les salvarán del destino que sufrieron inocentes como Francesc Ferrer i Guàrdia y otros”. Su hermano José se exilió a Paris, “Junto a uno de sus hermanos”, y volvió al poco tiempo para ejercer de abogado defensor de los muchos detenidos por los hechos de la semana trágica.

En 1911 Rafael se presentó para el distrito II de Barcelona. Como miembro de la Diputación, entre 1912 a 1913, formó parte de la Comisión Provincial como encargado de la administración municipal, propiedades locales y asuntos contenciosos locales, de la comisión de gobernación y del comité ejecutivo de la exposición institucional de industrias eléctricas (1915). Entre 1914 y 1917 lideró las juventudes del Partido Republicano Radical y fue presidente y miembro de la ejecutiva nacional del Partido Radical .

Desde Sariñena

Procedentes de Zaragoza, en cuya capital pasaron las fiestas del Pilar, llegaron anteanoche a esta villa los distinguidos jóvenes hijos de este pueblo don Rafael y don José Ulled, concejal y diputado provincial, respectivamente, en Barcelona. Aprovechando la estancia breve de los hermanos Ulled, nuestro querido amigo el diputado provincial don Esteban Panzano sentó anoche a su mesa a los caracterizados viajeros, asistiendo también por invitación particular del dueño de la casa y bondadoso Esteban, los señores Basols (don Pedro y don Juan), Castañera, Aviles, García Bueno, Ulled (don Timoteo), Callón, Ispa, Marquina y Altemir.

La cena fue servida con esmerado gusto por la fonda de don Rafael Ispa, y durante el banquete reinó entre los comensales la más franca alegría, propia de gente joven y de chispeante ingenio.

Los señores Ulled salen esta noche para Barcelona, deseándoles un feliz viaje y nuevos triunfos a los ya alcanzados tanto en su carrera política como profesional. 

Diario de Huesca 21 de octubre de 1916.

Rafael fue presidente del Centro Aragonés de Barcelona y vocal del mismo en 1922 (Diario de Huesca 4 de abril de 1922). Valeriano C. Labara Ballestar, en su artículo “Rafael García Fando, catedrático y presidente del Centro Aragonés de Barcelona” (Diario del Alto Aragón – Domingo, 10 de agosto de 2014), cita que Rafael Ulled Altemir sustituyó en el cargo a Rafael García Fando, quien fue presidente del Centro Aragonés de Barcelona entre 1922 y 1923.

Pro riegos

Reitero promesa formulada oportunamente ante representaciones Huesca  provincia defender primero en Comisión parlamentaria, luego salón sesiones, apurando todos medios reglamentarios integridad proyecto Riegos Alto Aragón haciendo honor representación que ostento. Rafael Ulled.

Diario de Huesca 11 de noviembre de 1934

Con el sello del Ayuntamiento de Sariñena, recibimos la siguiente carta:

9 Noviembre de 1934.

Sr. Dr. de EL DIARIO DE HUESCA

 Mi considerado señor: Le ruego y por ello le anticipo mi reconocimiento, se sirva dar cabida en el primer número del periódico de su digna dirección, al siguiente comunicado: En el periódico «La Tierra» que se publica en la ciudad de Huesca, hemos leído en este Ayuntamiento, con el consiguiente desagrado, que al publicar la relación de los pueblos a quienes se les ha concedido subsidio para el paro obrero, aparece Sariñena con la subvención de 50.000 pesetas para obras de alcantarillado, y como alcaide de la misma, he de hacer constar que dicha concesión lo ha sido por las continuadas y acertadas gestiones del celoso ex diputado radical e hijo de Sariñena don Rafael Ulled Altemir, y nunca por los diputados señores Vidal, Moncasi y Romero, como el citado periódico dice, ya que a las diez de la noche del día 29 de Octubre, comunicó telefónicamente el señor Ulled la repetida concesión.»

Dándole mis más rendidas gracias por el favor, aprovecha la oportunidad para ofrecerse de usted afectísimo amigo y seguro servidor q.e.s.m.

El alcalde, FERMÍN GRUSTAU.

Diario de Huesca 11 de noviembre de 1934

 

El Centro republicano radical tiene organizado en su domicilio social un banquete a las diez de la noche para conmemorar el aniversario de la proclamación de la segunda, actual y perenne República Española, al que además de sus afiliados asistirá el diputado a Cortes de las Constituyentes, hijo de esta provincia y actual director de Trabajo, ilustrísimo señor don Rafael Ulled Altemir.

Diario de Huesca 13 de abril de 1935

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16 de febrero de 1936, Diario de Huesca.

Rafael fue regidor del ayuntamiento de Barcelona entre 1915 a 1921 y en 1936 Rafael se presentó a las elecciones generales sin entrar a conformar el Frente popular, lo que acabó siendo un tremendo fracaso. Manuel Benito lo relata en “Las elecciones de 1936 en Huesca” (Diario del Alto Aragón – Domingo, 29 de enero de 2006): “En el centro se quedó el fracasado proyecto lerrouxista del Partido Republicano Radical liderado por el monegrino Rafael Ulled Altemir que apenas contaba con cierta implantación en Sariñena, obteniendo unos 3.500 votos”. Rafael se casó en Barcelona con Josefa Moscardó Escribá.

Joaquím Pisa recoge la vida de los hermanos Ulled en su blog “Aventura en la tierra: Jesús Ulled y sus hermanos, una saga de políticos monegrinos en Barcelona”. La familia fue muy cercana a Alejandro Lerroux “desde sus primeras luchas en Barcelona”, como destacó el propio Lerroux en un banquete que en 1932 se celebró en honor a Jesús Ulled.  Alejandro Lerroux fue un político republicano que fundó el Partido Republicano Radical con un discurso obrero, anticlerical y opuesto al independentismo catalán que jugó un papel destacado durante la Segunda República.

Los Radicales

Por fin se ha hecho pública oficialmente la determinación adoptada por este partido que se presenta a la lucha en candidatura abierta y como candidato figura el ex diputado a cortes don Rafael Ulled Altemir. Auguramos verdaderas sorpresas y por hoy cesamos en este comentario.

Diario de Huesca 2 de febrero de 1936

En 1937, Rafael Ulled Altemir fue detenido y encarcelado en el barco-prisión Uruguay, fondeado en el Port Vell. El vapor Uruguay, antes denominado  Infanta Isabel de Borbón, fue un buque requisado por el gobierno republicano para su uso como cárcel tras los movimientos revolucionarios de 1934. Durante la guerra civil, amarrado en el puerto de Barcelona, continúo siendo usado como cárcel. Rafael, cuenta Joaquím Pisa, fue “sacado del barco por elementos anarquistas y fusilado inmediatamente”. En “Els Diputats de la Mancomunitat de Catalunya” citan que, en relación a los datos del proyecto del “Cost Humà de la Guerra Civil a Catalunya” extraídos del Registro Civil, Rafael fue sacado del barco por un grupo de extremistas y asesinado: “Murió por heridas de arma de fuego en el Hospital Militar de Valcarca el 29 de abril de 1938, su cuerpo fue trasladado al cementerio Sur-Oeste”.

Desde Sariñena: El acto del domingo

Íntima y profunda satisfacción produjo en esta villa la concesión de la medalla de oro de Zaragoza a su ilustre paisano don Rafael Ulled Altemir, presidente del Centro Aragonés de Barcelona, desde cuyo sitial ha sabido defender con patriótico entusiasmo los intereses de esta Incomparable tierra Aragonesa.

El gran prestigio de este hijo de Sariñena lo pregona muy alto la Importante manifestación de simpatía en el homenaje celebrado en Barcelona el día 17 de Junio pasado con motivo de serle impuesta aquélla presa de la inmortal ciudad.

De alta justicia era, pues, qué Sariñena, su pueblo natal, exteriorizara el deseo de premiar los méritos de ése hijo predilecto.

Y esta villa, siempre noble, siempre hidalga y siempre generosa, cumplió con esa deuda de gratitud, de manera ostensible, reuniendo en ella el día 14 del actual nutrida representación del Centro Aragonés de Barcelona, en la que figurabas, entre otros, los señores Ulled (don Rafael y don Jesús), Sayos, Clavería, Vidal, Bono, Capella y el bizarro coronel del Regimiento de Badajoz señor Romerales, con los capitanes de Laza y Cardán.

La representación del alcalde de Zaragoza la ostentaba el concejal de aquél Ayuntamiento don Jesús Muro; de la de Huesca el concejal señor Mugerza, y de Sariñena el Ayuntamiento en pleno, autoridades y personalidades de la misma.

A las once y media de la mañana se celebró en la Casa Consistorial recepción popular, siendo saludado Rafael Ulled, por este vecindario, que tan admirable y entusiastamente contribuyó al homenaje de su dignísimo paisano.

La comitiva, precedida de los niños de las escuelas graduadas y las del Colegio de Carmelitas, se trasladó a la calle que por unánime aclamación acordó el Ayuntamiento designar para que perpetué el nombre de Rafael Ulled.

La Banda de Valladolid llegó el mismo día para ameniza estos actos.

El dignísimo alcalde señor Castañera pronunció elocuente discurso, en el que dice que alguien se ha permitido decir alguna vez, que los cargos gubernativos en las poblaciones rurales, son plantel de sinsabores y disgustos para aquél que los ostenta.

Al que tal dijo, al que haga esa manifestación, yo le contesto —dice— que me siento orgulloso y bendigo el cargo de Regidor Mayor que inmerecidamente ostentó en este pueblo querido, porque ese cargo proporciona a mi alma en estos instantes la dicha más grande que he experimentado en mi vida, la de ser portavoz del entusiasmo y gratitud que esta villa noble y leal siente con la celebración de esta fiesta de hermanos, porque a su hermano Rafael Ulled Altemir, se le dedica esta calle que ha de inmortalizar su nombre ilustre.

Si los entusiasmos populares han sido siempre  la corona de todo homenaje de justicia, no me cabe duda que esta vez esa corona está tejida con la más alta Inspiración del alma de un pueblo que quiere también hacer justicia, premiando —no tanto como merece— si más preclaro de sus hijos, a Rafael Ulled, en méritos de su honrada, leal y patriótica labor al frente de la más alta institución de Aragón fuera de Aragón, que es el Centro Aragonés de Barcelona, desde cuyo venerado solar, ha sabido colocar muy alto el nombre prestigioso de Sariñena, su pueblo natal.

Pocas manifestaciones –dice- se han iniciado espontánea e independientemente como esta, para otorgar modesto homenaje a los méritos y cualidades de personas acreedoras a él.

Y es porque nos encontramos en presencia de un caso excepcional de perfección es el orden social y moral, estamos ante la visión de un genio de la raza y ante un dechado de virtudes y de heroísmos para la Patria, sea esta la Patria grande o bien la Patria chica, esa Patria siempre querida, ensalzada e idolatrada siempre por Rafael Ulled, que la honró y dignificó fuera de su pueblo y para orgullo de su pueblo.

Termina el señor Castañera manifestando que al dedicar a Rafael Ulled este homenaje, humilde pero sublima porque tiene el valor de la raza, sentimos todos la satisfacción del cumplimiento de un deber de gratitud, y saladar a los dignísimos representantes de poblaciones aragonesas que han honrado con su presencia este acto; a los ilustres hijos de Aragón, alma de aquel solar común en Barcelona, sostenido con las tres históricas piedras que son tres trozos del corazón de esta raza inmortal, dando vivas a Sariñena, a Aragón, a Rafael Ulled, al Centro Aragonés y a España. Grandes y prolongados aplausos premian el discurso del señor Castanera.

F.M.

Diario de Huesca 21 de octubre de 1928

Rafael cuenta en su Sariñena natal con una calle en su nombre, que va de la plaza de la iglesia a la plaza de la Rebolería.

José Ulled Altemir nació en Sariñena en 1888, se licenció en derecho y fue abogado y político. Al igual que su hermano Rafael, José fue dirigente de las juventudes del Partido Republicano Radical “Jóvenes Barbaros” al que también perteneció Jesús. José ejerció de enlace del partido con oficiales del ejército para conspirar contra el gobierno sin mucho éxito. En 1915 fue elegido diputado provincial y de 1917 a 1919 fue Consejero de Trabajo en la mancomunidad de Prat de la Riba. José fue corresponsal del diario El Liberal y presidente del sindicato de periodistas barceloneses y por ello, en 1921, sufrió un atentado por parte de pistoleros del Sindicato Libre En esos años actuaban a sueldo de la patronal catalana Fomento del Trabajo Nacional, en connivencia con el gobernador civil, Martínez Anido”. José se retiró de la política y falleció en 1929 afectado por las secuelas sufridas en el atentado.

De conformidad con lo dispuesto en la base séptima de las dictadas por el consejo nacional del partido republicano radical, para la organización del misino, ha quedado constituida esta comisión en la forma siguiente: Presidente, don Rafael Ullcd Altemir; secretario, don Emeterio Palma Vázquez; vocales, don Jesús Ulled Altemir, don Eduardo Calero, don Carlos Rodríguez Suriano, don Ricardo Aveuoza, don Paulino Agraz, don Pablo Hernández, don José Daura, don Pedro Carreras, don Silvestre Boada, don Joaquín García Inglada.

La vanguardia, 19 de noviembre de 1931

Jesús Ulled Altemir nació en Sariñena en 1894 y falleció en Barcelona en febrero de 1968. Jesús también militó en el Partido Radical. Junto a  Jaume Durany escribió en 1913 la obra de teatro El Divino vagabundo, Dante Alighieri, episodio dramático en un acto y en verso (Jesús Ulled y sus hermanos, una saga de políticos monegrinos en Barcelona. Joaquím Pisa. Aventura en la tierra). Jesús participó en la fundación del Centro Aragonés y fue impulsor de la Casa de la Democracia Aragonesa de Barcelona. Además, Jesús fue director de “La Opinión”, un diario anticaciquista, defensor de los intereses de la provincia, fundado el día 6 de diciembre de 1920 (Tamaño: Folio, dos páginas, cinco columnas. Impreso: Talleres de la viuda de Leandro Pérez. “La prensa oscense” Bizen D´o Río. Diario del Altoaragón, marzo de 1990).

BANQUETE A DON JESÚS ULLED

Asistió el señor Lerroux

En el Gran Casino de San Sebastián tuvo efecto anoche el banquete que organizado por la Fraternidad Republicana Radical de la Barceloneta le fue ofrecido al teniente de alcalde don Jesús Ulled Altemir.

El acto fue una viva demostración de las simpatías y amistades con que cuenta en Barcelona el batallador teniente de alcalde. Asistieron más de quinientos comensales, entre los que se contaban muchas señoras. También asistían numerosas representaciones de todos los Centro locales del partido y algunas de localidades de la provincia.

El jefe del partido radical, don Alejandro Lerroux, que asistió al acto, ocupó con don Jesús Ulled el lugar destacado de la presidencia, en la cual fueron acompañados por el señor Pich y Pon, presidente del Comité regional; don Antonio Montaner, presidente de la Junta municipal; los concejales de la minoría radical señores Giralt, Heredia, Huguet, Grisó, Samblancat (don José), Doménech, Salva y Ruiz, y el diputado de la Generalidad señor Serraclara.

Como el señor Lerroux tenía que ausentarse antes de acabar el banquete para asistir a otro acto del partido, los brindis se pronunciaron antes de que se sirviese la comida.

El señor Giralt, en nombre de la entidad organizadora, hizo el ofrecimiento del acto con palabras de enaltecimiento para la figura de Jesús Ulled, cuya consecuencia y lealtad política ponderó con palabras expresivas y cálidas.

Recordó la brillante labor que en el Ayuntamiento realiza el señor Ulled y manifestó que a su gestión se deben principalmente los éxitos obtenidos en el Consistorio por la minoría radical.

El agasajado, que fue saludado con una ovación cariñosísima al ponerse de pie, pronunció un discurso lleno de cordialidad y de emoción, en el que agradeció el agasajo, que se le tributaba, declinándolo, a su vez, en la figura ilustre del señor Lerroux, caudillo eminente de la democracia, que enseñó a la juventud a amar a la República y que fue el animador y el estructurador de la revolución.

Terminó su brillante oración con un viva a don Alejandro Lerroux y otro a la República.

Estos vítores, contestados unánimemente, se confundieron con la ovación que se tributó seguidamente al señor Ulled.

El señor Lerroux pronunció después un discurso vibrante, apasionado, lleno de sincera emoción. Expresó primeramente la satisfacción con que asistía a un acto dedicado a exaltar la personalidad de un correligionario de los merecimientos y virtudes ciudadanas de Jesús Ulled. Recordó con palabra conmovida que los que llevan el apellido Ulled le acompañaron desde que inició sus primeras luchas en Barcelona. Son -dijo- amigos de la libertad y de la democracia desde siempre y por ella supieron luchar con el tesón de un alma noble. Evocó el recuerdo del padre del homenajeado y de su hermano don José, muertos los dos, el segundo prematuramente, cuando la libertad y la democracia necesitaban de ellos.

Hizo memoria de que en ocasión de que don José Ulled fue víctima de un cobarde atentado, él pidió en el Congreso el castigo de los asesinos que imponían el terror en Barcelona. Entonces —dijo— yo defendí a la familia Ulled, al apellido Ulled, tan entrañablemente querido, aún a riesgo de mi propia vida, pues jugarse la vida era entonces clamar contra los que hacían profesión del crimen, amparados por el Poder de la monarquía.

Tuvo después palabras de recordación para los años en que Jesús Ulled, alma y verbo de las juventudes radicales, luchaba en la calle por li República y terminó diciendo jue si algún, día llega a ser cifra y solución en una situación gobernante, llamará a su lado a los hombres que como Jesús Ulled representan la lealtad, el sacrificio y el esfuerzo victoriosos.

Una larga ovación acogió las últimas palabras del jefe radical. Este abandonó el acto cuando la comida iba poco más de mediada.

Al terminar los discursos la orquesta interpretó el Himno nacional, que fue ovacionado. Se recibieron muchas adhesiones de prestigiosas personalidades republicanas.

El acto terminó entre el general entusiasmo, después de las once de la noche.

La vanguardia, 9 de octubre de 1932

Jesús fue presidente del Sindicato profesional de Periodistas: “Bajo la presidencia de don Jesús Ulled, se celebró la reunión general de socios del Sindicato Profesional de Periodistas, a la que concurrieron numerosos socios, que llenaron por completo el salón de actos del Sindicato” (La vanguardia, 17 de marzo de 1931). “Jesús será primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona y subsecretario del Ministerio de Trabajo durante el Bienio Negro (1933-1935), la etapa republicana de gobierno radical-cedista” (Jesús Ulled y sus hermanos, una saga de políticos monegrinos en Barcelona. Joaquím Pisa. Aventura en la tierra). Para Joaquím Pisa “Hay que destacar que Jesús fue alcalde accidental de Barcelona por unos meses en 1935, siendo el único no catalán que ha ocupado ese cargo desde al menos el siglo XVIII o inicios del XIX”.

El homenaje a don Jesús Ulled Esta mañana se celebrará el homenaje que el Sindicato Profesional de Periodistas, de acuerdo con las fuerzas vivas del distrito décimo, dedicará al teniente de alcalde don Jesús Ulled Altemir, en la tenencia de alcaldía de dicho distrito. Los actos proyectados tienen para la populosa barriada de San Martín y Pueblo Nuevo excepcional importancia, y en ellos se pondrán de relieve las simpatías que ha sabido captarse el señor Ulled.

La vanguardia, 26 de febrero de 1933

Interesados por el teniente de alcalde del distrito X, presidente de la Comisión de Ensanche don Jesús Ulled Altemir, han salido a concurso y han sido adjudicadas, a fin de proceder a su inmediata realización, las obras que a continuación se indican y que afectan todas ellas al distrito dicho: arreglo de la calle de Bassols; de la calle de Grassot, entre las de Rosellón y Córcega: de la calle de Lope de Vega, entre las de Pallars y Carretera Antigua de Valencia; riego betuminoso en la calle de Aragón, entre las de Dos de Mayo e Independencia; arreglo de la calle de Enna, entre las de Espronceda y Lope de Vega.

La vanguardia, 8 de septiembre de 1933

 Regreso Procedente de Madrid, regreso a nuestra ciudad, en el expreso de ayer mañana, el teniente de alcalde presidente de la Comisión Municipal de. Ensanche.” don Jesús Ulled Altemir.

La vanguardia, 23 de noviembre de 1933

Ayuntamiento de Barcelona

Ha tomado posesión de la Consejería de Ensanche, el teniente de alcalde don Jesús Ulled Altemir, quien fue saludado afectuosamente por todos los altos funcionarios del referido departamento, los cuales le ofrecieron colaborar activamente en sus propósitos de hacer tarea positiva para la ciudad.

El señor Ulled recibirá al público todos los días laborables, de doce a una.

La vanguardia, 11 de mayo de 1935

Jesús fue Director General de Previsión y Acción Social por lo que fue condecorado, por acuerdo del Consejo de ministros, con la placa de comendador de la Orden de la República (La Vanguardia, 28 de junio de 1934).“Por sendos Decretos de 26-diciembre-1933 se admite la dimisión de don Eloy Vaquero Cantillo como Director General de Previsión y Acción Social; y se nombra en su lugar a don Jesús Ulled Altemir” (Movimiento Nobiliario 1931-1940. Año 1933 por José Miguel de Mayoralgo y Lodo, Conde de los Acevedos).

FALLECIMIENTO DE DON JESÚS ULLED ALTEMIR

Desempeñó diversos cargos oficiales y ejerció la abogacía y el periodismo.

El pasado domingo falleció cristianamente, en nuestra ciudad, víctima de penosa, dolencia, el ilustre periodista y abogado don Jesús Ulled Altemir, destacada figura de la vida barcelonesa que, en los tiempos anteriores al Alzamiento, desempeñó los cargos de subsecretario del Ministerio de Trabajo, director general de Previsión y teniente de alcalde de nuestro Ayuntamiento, donde un tiempo ostentó el puesto de alcalde con carácter accidental. Como letrado ejerció activamente, incorporado a los Colegios de Barcelona y Madrid. En su calidad de periodista estuvo adscrito a la redacción de «El Liberal» y regentó otros periódicos, llevándole sus relevantes méritos a la presidencia del Sindicato Profesional de Periodistas. Fue, asimismo, socio fundador de la Asociación de la Prensa y colaboró en las tareas de la Cooperativa de Periodistas para la construcción de casas baratas, hallándose dedicada al señor Ulled una de las calles de aquella barriada.

Al sobrevenir la guerra civil era representante de nuestro Ayuntamiento en Madrid, siendo destituido. Logró evadirse y desde París comunicó su adhesión al Movimiento. Más tarde acudió a Burgos y pasó, luego, al Brasil y Argentina, donde permaneció hasta la liberación de Barcelona, reintegrándose seguidamente a esta capital. El profundo sentimiento producido por la noticia del óbito de don Jesús Ulled se ha evidenciado en los incontables testimonios de pésame llegados a la familia doliente, y en la misa de «corpore insepulto» Oficiada ayer, tarde, en la basílica de Santa María del Pino, que congregó nutridísimo concurso de fieles.

Presidió el duelo, el hijo don Jesús con otros deudos; el concejal del distrito I, señor Juvé, en nombre del Ayuntamiento; el presidente de la Asociación de la Prensa don Antonio Martínez Tomás; don Alfredo Sedó Peris-Mencheta y don Julián Clapera Roca. En el duelo femenino estaban la viuda, doña Concepción Murrieta e hija, Luisa, entre otras señoras de la familia.

Entre las personalidades presentes recordamos a don Enrique del Castillo, don Néstor Lujan, don Francisco Noy, don Carlos Rodríguez Soriano, don Andrés A. Artís, doctor García Paredes, don Julio Zarraluqui, don José Brú Jardí, don José Mª Junyent, don Federico Amat, don Francisco A. Vendrell, don Martín Barrera, don José Tarín Iglesias, don Antonio Nadal-Rodó, doctor José A. Trabal, don Pablo Vila San Juan, don Fernando Baraogó, don Antonio Giner, don José Doménech, don Antonio del Cerro Alabau, don Antonio del Cerro Barris, don Jenaro Solsona, don José Vaca, don Pascual Maizterm, don Joaquín Gasch, don Juan Alsamora, don Fernando Gudel, don Víctor Rocha, don Alejandro Vilarrasa, don Santiago Ferrer. don Alberto Escofeí, don Vicente Climent, don Enrique Juncal, don Lorenzo de Otero, don Ricardo Soriano, etcétera.

Por disposición del Ayuntamiento, se tributaron al cadáver los honores reservados para los ex tenientes de alcalde. Tras el rezo de un solemne responso, y de la despedida del duelo, el cadáver recibió cristiana sepultura en el cementerio del SO.

En paz descanse don Jesús Ulled Altemir, a cuyos afligidos, esposa e hijos, testimoniamos nuestra muy sentida condolencia.

La vanguardia, 20 de febrero de 1968

COLEGIO DE ABOGADOS

Concesión de] premio extraordinario de Licenciatura Duran y Bas El premio extraordinario de Licenciatura Duran y Bas que anualmente concede el ilustre Colegio de Abogados de Barcelona como un estímulo para las nuevas promociones, le ha correspondido esta ve» tras brillantes ejercicios, al Joven letrado Jesús Ulled de Murrieta, hijo de nuestro particular amigo el distinguido abogado Jesús Ulled Altemir.

La vanguardia, 25 de diciembre de 1959

Las Escuelas Nacionales en los años cincuenta


He decidido comenzar recordando a aquellos maestros y maestras que impartían docencia en nuestra localidad hacia mitad del siglo pasado. Aquellas personas a las que se les trataba con respeto y con la consideración de don o doña fueron: María Dueso, Urbana, María Pilar Pinilla, Pilar ( catalana de Lérida), Carmen Pueyo, Blas Casasús, José Castanera, Pío Toda, Tere Guillén, Mariano Sampietro, Alfonso Aparicio, Ramón de Sena, Emilia Arán,  María Jesús Berdiel, directora y Fausto Gonzalvo, director, entre otros.

Por Manuel Antonio Corvinos Portella

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Todos ellos debieron adaptarse a la normativa de la Ley de Educación sobre la Enseñanza Primaria de 17 de julio de 1945. En ella se definía a la escuela como una comunidad activa de maestros y escolares, instituida por la familia, la Iglesia o el Estado, como órganos de la educación primaria para la formación cristiana, patriótica e intelectual de la niñez española.

A partir de ahí la vida en la escuela se programó para que chicos y chicas adquirieran unas habilidades que el estado y la sociedad de entonces demandaba. Allí se aprendía cultura general, esfuerzo, disciplina y educación. También se compensaba la insuficiente alimentación de la posguerra. Se hacían funciones teatrales. Se practicaba la horticultura. Y además se  fomentaba la religiosidad y el patriotismo nacional.

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El periplo escolar de aquellos alumnos y alumnas de mitad del pasado siglo comenzaba en las clases de párvulos (niños o niñas) , luego debían pasar por cuatro cursos más que se denominaban primer grado (hasta los siete años), segundo grado (desde los siete a los 10) y tercer grado de carácter especial (hasta los doce). A los diez años, los que iban a realizar el bachillerato se presentaban en Huesca a la prueba de ingreso y si la superaban podían estudiarlo por libre o matricularse en algún colegio de la capital.

Cada grado tenía su enciclopedia propia y cada una de ellas englobaba todas las asignaturas. La más utilizada fue la enciclopedia Álvarez.

Las mañanas de un día cualquiera estaban dedicadas a impartir cultura general de 9:30 h. a 12:30 h. y las tardes a labores, trabajos manuales o a llevar el huerto escolar dirigidos por don Blas.

Las niñas de primer y segundo grado disponían de un pequeño paño donde aprendían a hacer punto atrás, hilvanes, vainica, pespuntes,  costuras, ojales, etc.). En tercer grado  ya realizaban  bordados, lagarteras, punto de cruz, festones, patrones de ropa de bebé en papel de seda… Mientras cosían  una compañera les leía  pasajes de algún libro de carácter religioso.

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A media mañana el maestro o maestra repartía entre el alumnado un trozo de queso de color amarillo. Las chicas lo recibían  en clase de doña María y los chicos en sus aulas respectivas . El famoso queso estaba envasado en grandes latas cilíndricas de metal dorado de 5 kilos y seguidamente en el comedor bebían un vaso de leche en polvo. Ambos alimentos llegaron a España a través del plan ASA (Ayuda Social Americana). Entre 1954 y 1963 el gobierno de Franco recibió más de 300.000 toneladas de leche en polvo, venía en grandes bidones de cartón rodeados con flejes metálicos.

Aquellas toneladas se transformaron una vez preparada para su consumo en 3.000 millones de litros.

Aquel comedor escolar donde se repartía la leche también era utilizado al mediodía para dar de comer a los niños que en su casa tenían problemas de subsistencia.  Las cocineras fueron Antonia, Paquita, Luisa y Miguela y los menús consistían, entre otros, en comidas bastante energéticas a base de garbanzos, lentejas, patatas guisadas  con ajo picado y tocino frito; de  segundo abundaba el tocino y de postre dos galletas. Cada semana un profesor o profesora se quedaba a cuidar el comedor y comía con los aproximadamente 25  alumnos que utilizaban ese servicio.

En cuanto a las funciones teatrales se hacían cada dos años y para ello se empleaba un aula de gran tamaño que sólo se dedicaba a este tipo de eventos. La citada clase estaba situada de tal manera que desde  sus ventanas se podían ver la calle del Molino y a las caballerías aliviando su sed en el abrevadero. A aquellas entrañables funciones asistía  toda la escuela, padres y madres, el secretario del ayuntamiento don Fidel Bailo y el concejal Miguel Villacampa. También eran invitadas sor Concepción y sor Felisa por parte del colegio “La Milagrosa”.

 La función del año 1954 tuvo la siguiente programación:

-El Trébole (canción y baile grupal).

-Caperucita Roja y Blancanieves (diálogo a cargo de Pili Villa e Ilda Gómez).

-La Concejala (romance jocoso declamado por María Teresa Calzada).

-Una poesía recitada por Antonio Lobateras.

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En 1956 teatralizaron la obrita titulada “España y sus regiones”. En la primera escena aparecen dialogando entre sí Leonor Encuentra, María Dolores Ezquerra, Pili Tierz  e Ilda Gómez contando ésta, que había tenido un sueño sobre la formación de España. En la siguiente escena aparece Celia Casañola anunciando a Isabel la Católica (papel realizado por Tere Casabón). Al lado de la reina se coloca Pili Alegre representando a España y llamando una a una a  las alumnas que personificaban las distintas regiones: Aragón representado por María Teresa Calzada cantó una jota, Andalucía era Pili López, Galicia era Maribel Nogués y así hasta completar las diecisiete regiones.

En 1958 el alumnado de las nacionales llegó al culmen de  sus habilidades artísticas  en el escenario del cine Victoria.

La religiosidad de esta época llenaba casi todos los momentos de la vida escolar. Aquella gran aula en la que se representaban las funciones también se dedicaba para instalar el belén y cantar villancicos en vísperas de Navidad  o para celebrar durante el mes de mayo (mes de las flores) la Inmaculada Concepción. Para llevar a cabo esta última actividad entraban los alumnos o alumnas en la sala donde estaba colocada la Virgen en un altar adornado con abundantes flores de color blanco. Una alumna rezaba una oración específica de un librito dedicado a la Virgen y, por último, todas juntas cantaban  la canción popular “Con flores a María “ que comenzaba con el “Venid y vamos todos con flores a María…”

Los sábados había clase normal hasta la hora del recreo, después las maestras y las alumnas se reunían en la clase de doña María  para rezar el rosario.

Las clases estaban presididas por un crucifijo y los retratos de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera.  Antes de entrar se cantaba el “Cara el Sol”  o el “Prietas las Filas”. Llegados al aula  se  rezaba una oración antes de empezar la clase.  También era obligatoria la misa dominical y en los bancos de la iglesia se sentaban cada maestro o maestra con sus alumnos/as.

Por supuesto que la separación del alumnado por sexos era básica en los planes educativos de la época e incluso había dos recreos, uno para chicos y otro para chicas con una puertecilla de comunicación entre ambos que estaba prohibido franquear.

La disciplina era bastante estricta y había pocos que se atrevieran a transgredir las normas establecidas. Las consecuencias podían ser: copiar repetitivamente frases, ser castigado en un rincón de rodillas o de pie, golpes en la mano con palmeta o regla, tirones de orejas o de patillas, dar vueltas al patio, quedarse  sin recreo o alguna bofetada. También les podía pasar lo que les ocurrió a aquellos mozalbetes que fueron pillados “infraganti” robando abugos. Llevados por el guardia hasta el ayuntamiento que presidía por entonces el alcalde Medina, éste determinó que aquella “ banda de robaperas” debía pasar un largo fin de semana aislados en el interior de  las Escuelas Nacionales.  Me contaron que era tal el aislamiento que, incluso, tenían que mingitar a través de los barrotes de las ventanas que daban a la calle del Muro. Aunque de esto último no estoy muy seguro de su veracidad  y más parece que forme parte de las leyendas que generaron aquellos “héroes” de los tiempos difíciles.

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Cualquiera de estas penas podían ser impuestas a los recalcitrantes “peladillas” de la época. La palma y la mala fama se la llevó un maestro que venía en Vespa desde Barbastro. Es de justicia decir que la mayoría de los docentes no practicaban este tipo de  pedagogía y que sus alumnos y alumnas guardan buenos recuerdos de ellos.

Toda esta información ha llegado hasta la revista Quio gracias a la amabilidad de la maestra doña Carmen Pueyo, de las alumnas Ilda Gómez, María Teresa Calzada y algún que otro alumno de aquella época que no desea ser nombrado. Para todos ellos muchas gracias.

Y para terminar disfruten con el romance de la Concejala.

           LA CONCEJALA

Me tienen harta en el pueblo

con tantas habladurías.

¿Quién le mandará a la gente

meterse en las cosas mías?

Porque ya lleva diez años

mi esposo de concejal.

Se cuentan unos infundios…

¡ricontra que están muy mal!

Dice en el pueblo la gente mala:

¡Seña Pascuala, seña Pascuala!

¡Y cómo engorda la concejala!

paice un costal, paice un costal.

Todo porque mi hombre lleva

diez años de concejal.

                                                                                                                                                            Porque hemos mercau dos mulas

tres bueyes y un buen jumento

ya dicen los envidiosos

que son del ayuntamiento.

Y no sabe quién tal dice

que de allí no puen sacar

sino algún que otro disgusto

pues de esto… ni siquia un rial.

 

Ayer sin saber por dónde

se me ha perdido un cochino,

se me ha puesto en la cabeza

que lo tiene algún vecino.

Y el alcalde ha puesto un bando

en la puerta del corral

paque traigan insiguida

al puerco del concejal.

Y siguiendo al tamboril

 así dice el pregonero:

¡Lo que ha perdido está tarde

el concejal, es un puerco!.

Dice en el pueblo la gente mala

¡Seña Pascuala, seña Pascuala!

¡Y cómo engorda la concejala!

paice un costal, paice un costal.

 

Todo porque mi hombre lleva

diez años de concejal.

Seña Pascuala, seña Pascuala

y cómo engorda la Concejala

paice un costal, paice un costal.

Todo porque mi hombre lleva

diez años de concejal.

 

 

                                                            Manuel Antonio Corvinos Portella

 

 

Antonia López Conte, La Hornera


        Manuel Antonio Corvinos Portella nos descubre el antiguo oficio de hornera.  Una historia más de su serie “Oficios Desaparecidos”, unos testimonios de extraordinario valor que  Manuel Antonio nos transmite con cercanía y apego: Antonia López Conte, La Hornera.       

                        

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Antonia López Conte

Antonia era esposa de Mariano Laín Susín, nació en Sariñena en 1904 y falleció en su pueblo después de 94 años de dura vida. A edad muy temprana (10 años) se quedó huérfana de madre y aquella desgracia la marcó para siempre, pero al mismo tiempo la hizo espabilar para mitigar la pobreza que rondaba la casa. Por supuesto que aquello de ir a la escuela no fue para ella.

Fueron dos hermanas y un hermano, pero pronto se quedó sin su hermana mayor pues murió muy joven. Según cuenta su hija Maribel más de una vez oyó decir a su madre que debió morir de hambre.

A los 10 años ya se ofrecía en los hornos de las casas para barrer el suelo, buscar agua o lo que fuese menester y por esos trabajos recibía como paga una tajada de pan que repartía con su hermano. Enseguida aprendió el oficio de hornera y se quedó para siempre con ese apelativo.

En un tiempo sin panaderías las horneras eran mujeres a las que se les encargaba la elaboración del pan y la repostería. En el caso que nos ocupa, la “seña” Antonia amasaba la harina, añadía la levadura, vigilaba la fermentación de noche, le daba vueltas y de madrugada  la transportaba en una bacía en la cabeza tapada con un trapo blanco de lino o algodón recio a uno de los hornos que había en la localidad para proceder a su horneado. Terminada la operación lo llevaba a la casa que le había hecho el encargo y cobraba lo estipulado. El cobro solía consistir en un “pizco de pan” y en los céntimos  establecidos.

Estas mujeres tenían una clientela fija que les encargaba el pan para varios días ya que entonces duraba sin secarse mucho tiempo. Cada hornera señalaba con una marca sus productos para que no se confundieran con los de las otras mujeres que se dedicaban a este oficio.

Recuerdan mis vecinas que había, por lo  menos, tres hornos en la villa: uno estaba en una de las calles laterales del antiguo ayuntamiento, otro en el Muro Bajo y el tercero en la calle del Horno.

La repostería de la señora Antonia era muy valorada por muchas familias de Sariñena y cuando ya se generalizaron los hornos industriales solía elaborarla en casa de “El Vidriero”. Famosos eran sus roscones, tortetas de cucharada, farinosos, magdalenas, tortas de fiesta o de bizcocho.

Me cuenta su hija Maribel una anécdota de su madre que, a pesar de lo dura que había sido  la vida para ella, indicaba la sensibilidad personal que tenía. Pues bien…, un día recibió un encargó de Pilar la de Rosendo para que le hiciera algunos productos de repostería. Cuando lo hubo realizado se lo llevó a la tienda y a la hora de cobrar le manifestó que no quería dinero, que sólo deseaba a cambio una fotografía en la que saliera favorecida para que se la pusieran en su tumba el día que muriera.

 Y yo añadiré que de los recuerdos que el que suscribe tiene de ella podrían resumirse en dos palabras que utilizaba a menudo al comienzo o al final de las frases y que dan cuenta de su recio carácter: “Rediós y Copón” (genio y figura).

                                                                             Manuel Antonio Corvinos Portella

Francisco Larroy Masueras


Paco es el último combatiente vivo de La Madeleine, una heroica batalla durante la segunda guerra mundial en Francia. Desde su exilio, Paco ha vivido toda su vida en Anduze, donde llegó exiliado desde Sariñena junto a sus padres y hermano Antonio. Los hermanos Larroy son todo un ejemplo de supervivencia y compromiso por la libertad, dos sariñenenses de leyenda.

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Paco Larroy Masueras

Francisco Larroy Masueras nació en Sariñena en 1924. Su padre José Larroy Bollic descendía de familia de herreros pero se dedicó a construir carros: “Fue carretero”. El taller lo tenía al lado de la herrería, en la calle Goya nº 4, subiendo a mano derecha. Su abuelo dividió la casa en dos, así que los dos talleres estaban pegados, las puertas eran iguales: “Tal y como subías primero estaba la herrería, que la llevó mi tío, y luego el taller de carros”. Además, en casa vendían abono de pescado para los campos, se podía leer en la fachada: “Se venden abonos”. Su madre era Adelaida Masueras Clavería y sus hermanos tenían una fábrica de gaseosas camino del río, a la salida de Sariñena, al lado de garaje de Eloy Casabon y durante la guerra todo quedó destruido. Antonio, hermano de Paco, era tres años mayor, nació en Sariñena en 1921 y murió a los noventa y cuatro años de edad, el 18 de noviembre del 2015.

Paco fue poco a la escuela, pero aún recuerda al maestro don Pío, a algunos amigos como el Peti (el cafetero) y el rubio Chin. Iban a robar manzanas por la huerta, a bañarse al río, a la Laguna a cazar patos y de romería a san Isidro. Recuerda la línea de autobús de la sesantina, de unas seis fuentes y del cine del teatro Romea, donde iban a ver películas en el gallinero, pues era más barato, “Al dueño del Romea lo fusilaron en Sariñena”. La plaza Alvarado, actualmente de la Constitución, rebosaba de vida, había un abrevadero y encima el bar “Las Delicias”. También estaba el quiosco que había hecho su Padre, donde vendían cervezas. La plaza estaba llena de gente, de vida, y además las vacas, mulas y caballos iban a beber al abrevadero y al caer la tarde volvían solos.

Llegó la guerra y todo se quebró, Paco la vivió con nueve años. Su padre, José Larroy Bollic fue conserje de Izquierda Republicana y estuvo en el comité local: “Estuvo cuando los milicianos venidos de fuera querían fusilar a los cerca de 40 detenidos de derechas en la cárcel, estaba al lado de la ermita de Loreto, se opusieron dejando claro que aquí no se mataba a nadie”. Su tío, Manuel Masueras Clavería, fue directivo de Izquierda Republicana y Francisco Masueras Clavería fue patrullero al servicio del comité con su automóvil, fue detenido y murió en Burgos, “No había hecho nada malo”, recuerda Paco.

Del frente llegaban camiones con heridos y fallecidos, Paco aún recuerda ver de crío los cadáveres en la entrada del Hospital Militar. Aún se acuerda Paco del jefe del campo de aviación “se llamaba Franco y La Pava, un avión que salía hacía Huesca a bombardear todos los días hasta que un día no volvió”. En casa acogieron a una hermana de su padre que estaba de monja en Fonz y también a una monja del País Vasco que no podía regresar a casa y se tuvo que quedar en casa de los Larroy-Masueras. Su madre Adelaida aprovechó aquellos tiempos para montar un puesto de venta de mantecaus y churros en la calle del medio: “Había mucho trasiego de milicianos en Sariñena, hizo dineros pero lo perdieron todo al cruzar la frontera”.

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Paco Larroy y Joaquín Ruiz

Se fueron a refugiar de los bombardeos a la masada de Florencio, era amigo de su padre y allí fueron unas dos o tres familias, a unos siete kilómetros por la carretera a Sena. Al acabar los bombardeos, su padre José volvió al pueblo pero vio que no había quedado nada, tan sólo encontró ruinas. A los pocos días marcharon dirección a la frontera hacía el Valle de Aran: “Balaguer, Tremp, Valle de Aran y Francia”. Solamente estuvieron un mes en Francia, a su hermano lo llamaron a quintas y su madre decidió volver a la España republicana para estar más a salvo. Estuvieron dos o tres meses en Vila Sacra, en la provincia de Gerona, hasta que de nuevo se vieron obligados a huir a Francia. Fueron por la costa mientras las tropas fascistas les acribillaban a balazos, desde el mar, “Nos asaron”.

Al cruzar la frontera los alojaron en un campo de refugiados; hasta que los distribuyeron, su padre y su hermano Antonio fueron a un campo de concentración durante dos años, mientras que su madre y él fueron llevados en tren hasta Anduze, un pequeño pueblo en la región francesa de Occitania, en el departamento de Gard.

En Anduze, Paco estuvo muy bien, era un refugio y la gente del pueblo les acogió muy bien. Allí fueron a parar varios exiliados Españoles. Con el tiempo consiguió contratos de trabajo para su padre y hermano, lo que les permitió abandonar el campo y reunirse con la familia en Anduze. Así, José y su hijo Antonio comenzaron a trabajar en la agricultura, compraron una casa y vivieron una pequeña época en calma: “Estábamos muy bien”.

Pero de nuevo el fascismo les sumió en una guerra; con la segunda Guerra mundial, el ejército Nazi ocupó Francia y muchos no dudaron en hacerles frente. Entre ellos Paco y Antonio que se echaron al monte, junto a otros españoles y franceses, protagonizando una de las más épicas batallas de la segunda Guerra Mundial. El investigador caspolino Amadeo Barceló, autor de “¡Viva el maquis!. Tras las huellas de maquis, guerrilleros y clandestinos en el Bajo Aragón” ha investigado y estudiado aquella batalla de La Madelaine, “la batalla contra la Wehrmacht, cuando el 25 de agosto de 1944, 32 españoles, de los que nueve eran aragoneses, lograron rendir a una columna entera de alemanes compuesta por 700 soldados”. Amadeo conoció y entrevistó a los hermanos sariñeneses Antonio y Paco Larroy y con su estudio, además de darlos a conocer no ha dudado en reivindicarlos. Así fue en noviembre del 2015 cuando, de la mano de Salvador Trallero, Amadeo presentó en Sariñena su extraordinario trabajo “¡Viva el maquis!” y en las Jornadas conmemorativas del 80 aniversario del bombardeo y final de la Guerra Civil en Sariñena (1936-1938), celebradas en marzo del 2018 y organizadas por la investigadora Gemma Grau.

Castillo de Tornac.

Las cifras bailan, de unos 32 o 38 maquis españoles a unos 2 a 8 guerrilleros franceses y  de 700 alemanes a cerca de 1500. “Nueve aragoneses se contaban entre ellos: Antonio y Francisco Larroy, el calandino Martín Vidal y los caspolinos Vicente Rufau, Manuel Ornaque, José Arcos, Mariano Calés, Miguel Piquer y su hijo Elías” (Barceló, Amadeo. “¡Viva el maquis!”). Ellos, la 21ª Brigada estuvieron unos cuatro o cinco días esperando la columna alemana 11ª Panzerdivisionen, tenían pocas armas y un fusil ametralladora. Sobre las 11:00 horas de la mañana comenzó a llegar la columna y cuando los tuvieron bien a tiro comenzaron a disparar a los camiones. Fue en la zona del castillo de Tornac, un punto elevado entre carrascas y matorrales, desde donde los maquis dispararon moviéndose de un lado a otro. Al final, una brillante estrategia y una férrea resistencia consiguió detenerla hasta que por la tarde, las tropas aliadas, acabaron por doblegar la columna alemana. La hazaña de La Madeleine queda recogida por Amadeo Barceló, tanto en su publicación “¡Viva el maquis!” como en su artículo “Aragoneses contra Hitler: La batalla de La Madeleine”.

Al día siguiente les mandaron a la liberación del departamento francés de Ariège, tras la batalla de La Madeleine se había formado un grupo de unos 50 maquis españoles, su compromiso con la libertad y contra el fascismo fue ejemplar. Con la liberación de Francia, los hermanos Larroy pasaron a España con el resto de maquis. Estuvieron haciendo incursiones entre el valle de Aran y el valle de Benasque, iban a pie, pasando frío y hambre.

Monumentos a los héroes de La Madeleine.

Llevaban tres días sin comer cuando el capitán Martínez pidió voluntarios para bajar al valle de Benasque para encontrar algo de comer. Fueron seis voluntarios, bajaron y encontraron una casa vieja donde había un carabinero y comenzó un combate que se alargó dos días. En aquel combate falleció  Elias Piquer, estaba con Paco cuando murió.

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Tuvieron enfrentamientos en la zona del Hospital de Benasque, las tropas franquistas subieron morteros con los machos para tratar de cogerlos y al final acabaron rompiéndolos. Fue debajo del pico del Aneto donde se rompieron, divididos y perdidos, trataron de regresar a Francia. Una vez a salvo en Francia fueron recogidos por una compañía de maquis de cerca de 50 hombres, pero los gendarmes les hicieron volver a casa y les pagaron los billetes para volver a Anduze. Cuando llegaron a casa sus padres estaban leyendo el periódico, decían que la 21ª brigada de guerrilleros españoles había caído. Ante su sorpresa, la familia Larroy Masueras se rejuntó sana y a salvo.

Paco se casó en 1950 con Suzy Dellien y han tenido dos hijos. Ha trabajado haciendo trabajos públicos y en viñedos, ha sido tractorista en plantaciones, labrando… incluso estuvo trabajando en Mauritania. Su hermano Antonio trabajó durante 40 años para la misma casa, en los muchos viñedos que salpican aquella hermosa campiña francesa. Paco ha regresado en varias ocasiones a Sariñena, pero la edad ya no se lo permite; la primera vez que volvió tuvo que ir a firmar a la Guardia Civil por su padre. Tiene muy presente a Sariñena, al final son sus raíces y muchas han sido las preguntas sobre antiguos amigos y como ha cambiado el pueblo.

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Ricardo Ornaque, Paco Larroy y Joaquín Ruiz.

Los hermanos Larroy, Antonio y Paco son héroes de Francia condecorados con la Cruz de Guerra con Estrella de Plata, un reconocimiento por su participación en la segunda Guerra Mundial luchando contra el fascismo. Forman parte de los muchos republicanos españoles que tras la Guerra de España continuaron la batalla contra aquel fascismo que asolaba Europa. Mientras, todo contrasta con el olvido que aún arrastramos en España, así que aquí el humilde pero muy sentido reconocimiento a los hermanos Antonio y Paco Larroy Masueras, ¡¡Por siempre eternos!!.

Gracias al investigador Amadeo Barceló, a la ayuda y gran acogida en Anduze de Ricardo Ornaque y a Francine Larroy, hija de Paco, por su amabilidad y su paseo por aquella preciosa campiña francesa. Y sobre todo a Paco Larroy Masueras por un día muy especial y emotivo, ¡gracias!.