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El Auxilio social y otros asuntos de aquella época


Manuel Antonio Corvinos Portella nos traslada a la época de postguerra, al auxilio social, las cartillas de racionamiento, el tabaco, el estraperlo, la tortilla de patatas sin huevo ni patatas y las Farinetas. Un viaje por nuestra historia  imprescindible.

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EL AUXILO SOCIAL

Esta organización de socorro humanitario fue creada en Valladolid en octubre de 1936, recién comenzada la Guerra Civil. La idea fue de Mercedes Sanz Bachiller viuda de Onésimo Redondo y parece ser que la adoptó después de viajar a la Alemania de Hitler donde funcionaba alguna institución de esas características. Los objetivos que se marcaron fueron alimentar a los habitantes de las zonas “liberadas”, convencer a la población de las bondades de la España que se avecinaba  y adoctrinarla en la filosofía Joseantoniana.

En todo momento el peso del trabajo diario fue llevado a cabo por mujeres, miles de mujeres anónimas que en su mayoría no pertenecían al régimen fascista de Franco.

 El primer nombre que recibió esta organización fue el de Auxilio de Invierno, pero en el año 1937 se cambia por el de Auxilio Social

Una de las primeras actuaciones que llevaba a cabo el incipiente gobierno de Franco al tomar las ciudades y pueblos era repartir comida entre la población. La encargada del reparto era una sección del Auxilio de Invierno que acompañaba al ejército. Posteriormente se abrían comedores para atender a los niños huérfanos o a los hijos de presos políticos.

En Sariñena, el comedor del Auxilio Social comenzó su andadura en 1940 y terminó en 1943. Estuvo ubicado en los bajos de la antigua Caja de Ahorros de Zaragoza Aragón y Rioja sita en la plaza de la Iglesia. Allí podían prestar el Servicio Social femenino obligatorio las mujeres solteras o viudas sin hijos de entre 17 y 35 años por un período de seis meses. Estaba dirigido por María Cruz Torres Ballarín, persona considerada como seria, estricta y extraordinaria mujer; como encargadas de la cocina estaban María Vicente y María Blanco y como colaboradoras sirviendo comida, muchas chicas del pueblo que se turnaban cada seis meses sin cobrar nada, aunque recibían a cambio un certificado que les podía servir para concursar u opositar a plazas de trabajo de entidades oficiales.        En el comedor se repartían comidas y cenas (estas durante poco tiempo, aunque luego las daban para llevar a casa) a cerca de 50 niños y niñas hasta los catorce años. Todos los comedores del Auxilio Social se financiaban con dinero de postulaciones públicas de cincuenta céntimos o de una peseta a las que nadie se podía negar; donativos llamados Ficha Azul que la población acomodada y organizaciones públicas debían pagar mensualmente; con las requisas de alimentos y con lo que se recaudaba de la instauración del día del plato único (aunque se cobraba el menú entero) en todos los restaurantes del país los días 1 y 15 de cada mes.

Los alimentos más habituales y que más recuerdan las personas con las que he hablado eran: lentejas, puré de habas, patatas con bacalao, cuatro sardinetas, pan de higos o mermelada. También comentan que antes de cada comida, era imprescindible rezar unas oraciones y al finalizarla cantar el Cara al Sol con el brazo extendido.

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La Guerra Civil quebró la estructura productiva y trastocó el sistema de reparto y comercialización, favoreciendo el nacimiento de la especulación y del mercado negro o estraperlo. Todo esto supuso un grave retroceso en el bienestar de la población que llevó a que, la escasez y la miseria se apoderaran de una gran mayoría de habitantes de este país. La mayor parte de la actividad agrícola, ganadera y pesquera quedó en manos de los franquistas que con más disciplina que los republicanos pusieron los medios necesarios para alimentar a la población. En España, durante la posguerra más de un millón de personas necesitaron del Auxilio Social para poder comer.

A partir de la entrada del ejército nacional en Sariñena,  en marzo de 1938, empezaron a llegar camiones desde Huesca cargados con comida. Este servicio lo realizaba la Comisaría General de Abastos que también se encargaba de marcar la cantidad y el precio de los alimentos que adjudicaba. Los productos los descargaban en un almacén de Juan Basols, y esta persona los repartía por las tiendas del pueblo.

LAS CARTILLAS DE RACIONAMIENTO

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El reparto de alimentos se hacía por medio de las cartillas de racionamiento con las cuales los sariñeneses podían  ir a las tiendas que tenían establecidas a comprar los artículos y a cortar el cupón  correspondiente. Había alimentos que se repartían semanalmente y otros quincenalmente. En cada cupón constaba el producto y la cantidad asignada que podían retirar. Cada persona tenía derecho a  un cuarto de litro de aceite, 100 gramos de azúcar moreno (que según dicen tenía movimiento propio), 30 gramos de café, 250 gramos de pan negro, 50 gramos de lentejas (con piedras y cucos), 75 gramos de bacalao, 75 gramos de tocino, 1 kilo de patatas, 200 gramos de jabón y si había niños recibían leche y harina. También se repartían esporádicamente algún otro artículo como tabaco, membrillo, carne, leche, boniatos o aquel chocolate terroso hecho de algarrobas. Las naranjas se obtenían a cambio de trapos o hierros con unos comerciantes que venían de Fraga.

Las cartillas eran de tres categorías según el estatus social de la  familia o la salud de las personas. En principio las cartillas fueron de ámbito familiar, a partir de 1943 se hicieron individuales y en 1952 se suprimieron.

EL TABACO

Fue un producto también sometido a racionamiento. El encargado de  recibir las remesas y de repartirlo entre los estanqueros de la localidad fue el farmacéutico D. Juan Escudero desde su farmacia de la calle del Mercado, botica que también hacía las veces de estanco abierto al público. Las otras expendedurías de tabaco de aquellos años eran la de José María Segura, sita en la plaza del Ayuntamiento (en los bajos de lo que hoy es casa de la familia Lacerda), y la de Pilar situada en la misma plaza. Los tipos de tabaco que se expendían eran Cuarterón para liar, los roqueños Ideales, el Caldo, el rubio Bisonte y el Mataquintos. Cuando apretaba la necesidad se podían fumar hojas secas de patatera, de higuera o de matapulgas liadas en papel de estraza y también estaban los puros de riera.

EL ESTRAPERLO

En 1924 Primo de Rivera decide prohibir el juego en España. Uno de los grandes casinos afectados fue el famoso Gran Kursaal de San Sebastián. Terminada la dictadura de Primo de Rivera, Alejandro Lerroux presidente de la Segunda República decide anular la prohibición del dictador y en el año 1935 se reabren varios casinos.

El nombre estraperlo proviene de los nombres Strasuss (Stra), Perlowitz (Per) y la esposa del primero Frieda Lowann  (Lo). Estos personajes fueron tres aventureros judeo-holandeses  que convencieron  al gobernador de Guipúzcoa, Aurelio Lerroux (hijo adoptivo del Presidente del Gobierno  Alejandro Lerroux) para poner una ruleta de la marca ESTRAPERLO en los casinos de Mallorca y San Sebastián. Las ruletas tenían una trampa eléctrica para detenerlas en el momento deseado, pero el engaño se descubrió y tuvo consecuencias políticas. La implicación del Presidente en el escándalo del estraperlo le costó el puesto a Alejandro Lerroux y también a otros políticos importantes de la época.

A partir de entonces se le dio el nombre de  estraperlo al contrabando de bienes de primera necesidad que se generalizó en la España de la posguerra. Algunas personas se arriesgaban y viajaban por los pueblos para comprar alimentos para luego revenderlos en las grandes ciudades, con los consiguientes beneficios. A Sariñena llegaban los estraperlistas desde Barcelona con maletas vacías que  llenaban de trigo o de otros productos para luego regresar a la Ciudad Condal. Unos centenares de metros antes de entrar en la estación barcelonesa, los contrabandistas arrojaban a las vías los paquetes con comida, donde eran recogidos por familiares; así evitaban las requisas, multas o incluso la cárcel por realizar un comercio ilegal de artículos intervenidos por el Estado. Dicen que muchos se hicieron ricos con este tipo de comercio.

En Capdesaso los trenes llegaban a parar en el paraje llamado de Santa Cruz para realizar operaciones de estraperlo. Allí los ganchines vendían sacos de trigo  a los maquinistas y estos los escondían debajo de las briquetas de carbón.  Para dejar espacio suficiente, los ferroviarios arrojaban el carbón sobrante junto a las vías, que inmediatamente era recogido por otros avispados personajes.

Cuentan de un tren que tiró tanto carbón que estuvo muy cerca de no llegar a Barcelona. Las leyendas populares dicen también que, en esos años, en Capdesaso y en La Estación corría el dinero como nunca lo había hecho antes.

LA TORTILLA  DE PATATA  SIN HUEVO NI PATATAS

Una receta imaginativa para paliar el hambre bien pudo ser la denomina “tortilla de ….” Para  ello  se pelaban varias  naranjas y se separaba el mesocarpio (lo blanco de la naranja) de la piel y se ponía a remojo. Después se mezclaba con 4 cucharadas de harina, 10 de agua, una de bicarbonato, un poco de pimienta molida, aceite sal y colorante para darle el tono. Por último se ponía en una sartén y se cocinaba.

LAS FARINETAS

Este plato de origen musulmán se hizo muy socorrido en Sariñena y otros lugares de Aragón en la posguerra. Consistía en calentar agua y echarle harina suficiente para que quedara una mezcla espesa, mientras tanto se freía en una sartén aceite con sebo de cordero y unos crostones de pan y sal. Por último se mezclaba todo muy bien y ya estaba listo para su consumo.

Quiero agradecer las informaciones aportadas por Severina Pena Mora, Eloísa y Mercedes Tella López y también a otras personas que han participado con sus recuerdos o con sus fotografías,

                                                                                         Manuel Antonio Corvinos Portella

 

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Los refugios de la guerra y otros recuerdos


     Una tarde de un día cualquiera del mes de julio me acerqué a casa de DRG. Hacía tiempo que teníamos pensado hablar y aquel era un buen momento. Tiene muy buena memoria y es de fácil diálogo, por lo tanto la entrevista fue amable y entretenida, aunque iba un poco a su aire.

      La llamaré DRG ya que no desea protagonismo y me ha advertido que en ningún momento escriba su nombre y así lo he respetado.

 

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Entrada tapada al refugio del Romea 

Por Manuel Antonio Corvinos Portella

En principio me gustaría saber cuántos refugios antiaéreos había en Sariñena:

Teníamos uno en la era Bolera, otro en las bodegas de Torres,  un tercero en la bodega del Romea (en éste si hubiera caído alguna bomba hubieran muerto todos porque el edificio se habría hundido), otro en la calle del Mercado, más concretamente debajo de la tienda de Ramón el Cabalero (recuerdo a Ramón sentado a la puerta de la tienda y poniendo en marcha un gramófono con una gran bocina, como esas que tenían un perro escuchando y allí que nos íbamos los críos y crías a escuchar música, más tarde a esa casa la llamaron “Casa el Comercio” y la regentó un guardia civil que se casó con Manoleta la de Casas), había otro refugio en el salón de Arcos del Casino, otro en la torre de la Iglesia  (en éste los que llegaban los últimos empujaban a los demás hacia arriba hasta que cabían todos), otro en las escaleretas del Castillo (en casa Mora) y por último en el huerto de Nogués  hicieron una zanja y allí íbamos todos los que vivíamos en esa zona del Muro cuando no había niebla o humedad.

¿Cómo se repartían por los refugios?

Cada barrio tenía previsto de antemano el suyo. Cuando oíamos la sirena dejábamos la llave en la gatera y corríamos con toda el alma hacia el refugio.

¿Cuántas personas se solían juntar?

Eso no lo sé porque en esos momentos lo único que pensabas era en que acabara pronto todo; pero se llenaban porque eran sitios pequeños y todo el pueblo se refugiaba en alguno.

¿Imagino que lo pasarían bastante mal?

Allí estábamos  esperando en la semioscuridad,  iluminados por la escasa  luz que entraba por alguna ventana. Sólo el refugio de Torres tenía luz eléctrica. Oíamos las ametralladoras y pasábamos mucho miedo,  siempre se oían lloros, no hablaba casi nadie…

Los más atrevidos salían hasta la puerta del refugio para ver como iba la cosa y nos daban ánimos.

¿Cuántas horas permanecían en los refugios?

Generalmente estábamos alrededor de una hora. Cuando sonaba la sirena tres veces era la señal de que ya se habían marchado los aviones.

¿A qué hora solían  bombardear?

Recuerdo que allá por el mes de septiembre un avión vino a bombardear varias noches seguidas a la misma hora. A la cuarta noche un aviador del campo de aviación de Albalatillo al que llamaban el ruso (debía ser por su nacionalidad) lo esperó y lo ametralló. Cuando tocó la sirena tres veces salimos de los refugios y Jesús el de Josito y Manolo Millera nos informaron de lo que pensaban que había ocurrido. Luego cogieron las bicicletas y marcharon a Albalatillo a enterarse de lo que había pasado. En el bombardero derribado viajaban cuatro militares de los que murieron tres, el otro pudo escapar. Uno de los muertos era hijo de los dueños del Monasterio de Piedra. A éste, sus padres, le pusieron una lápida en la Sierra de Alcubierre

¿Algún recuerdo más?

Sí, tengo muchos, el 21 de enero cayó una bomba en Casa Barrieras, en lo que antes llamábamos la placeta de la Iglesia (hoy Fray Zacarías Martínez) y “escachó” media casa (ésta fue la primera casa que derrumbaron las bombas en Sariñena). Una mañana de febrero cayó una bomba enfrente de la fuente que hay en la avenida de Goya (la que restauraron hace poco) y los que estaban en el refugio de Torres lo pasaron muy mal, pensaron que iban a quedar sepultados, incluso llegaron a  percibir el olor a la pólvora. Ese mismo día cayó otra bomba en el corral de Ariste y mató a un crío de 7 u 8 años.

¿Cómo eran las defensas antiaéreas?

En la placeta de la Iglesia, al lado del hotel Ispa, había un edificio que pertenecía al Ayuntamiento que se utilizaba como parvulario y cuya maestra era doña Baltasara. En la parte de arriba vivían los soldados de las ametralladoras antiaéreas. Había dos, una en la torre de la Iglesia y otra en la zona de la Jinjolera (cerca de la actual cooperativa).

Recuerdo que en esa casa municipal se guardaba un carro para transportar fallecidos, pero nunca se usó porque todo el mundo prefería llevar las cajas de sus difuntos al hombro hasta el cementerio.

¿Cómo sabían los bombarderos donde soltar las bombas?

Por aquel entonces se dijo que un matrimonio con una niña que vivían en casa de Ballarín en la calle del Sol (hoy Ugarte) pasaba los planos con los lugares donde tenían que bombardear. Al acabar la guerra el posible espía y su familia desaparecieron.

¿Vivió usted la explosión del polvorín?

    Ya lo creo y además bien cerca. El 19 de abril a las nueve menos cuarto los críos y crías de cuarto grado estábamos esperando entrar en la escuela que había en el Casino (los maestros y maestras eran doña Cristina Lana, don Pío Toda y don Nicolás, el primer, segundo y tercer grado estaban en las escuelas viejas) cuando vimos salir del polvorín un humo muy negro y enseguida vimos a varios soldados a medio vestir que huían de la casa chillando. Gritaban que se marchase todo el mundo a sus casas. Casi inmediatamente oímos un gran ruido ensordecedor.

En el edificio también estaba instalada una caja de ahorros cuyo director era un señor apellidado Maicas. Lo vimos salir al balcón  y cómo la explosión lo lanzaba contra las rejas de la iglesia. En el suceso también murieron su esposa, treinta o cuarenta soldados y un niño de 12 años. A varios de los que jugábamos en  la plaza nos hirieron y nos llevaron al hospital que estaba en casa Paraled (hoy casa Abadías-Ullod).

El polvorín estaba en casa Tronchón que quedó totalmente destruida, también se derrumbaron casa Blasco, casa la Nena, casa Candela y casa la Rosa.

Como ese día hacía mucho cierzo recuerdo que el humo y el polvo desaparecieron de la plaza muy deprisa y entonces pudimos ver cómo los escombros la llenaban casi toda.

Cambiemos un poco de tema. ¿Qué recuerdos tiene de la escuela?

En mi clase estábamos 30 niñas, aprendíamos mucho porque nuestra profesora doña Cristina Lana Villacampa era muy buena maestra, (la mejor que he conocido). No nos meneábamos y tampoco se nos ocurría hablar, tenía mucha disciplina pero nos quería mucho.

Por la mañana de 9 a 12:30 h. aprendíamos a leer, a escribir, verbos, matemáticas, geografía, etc., por la tarde de 3 a 5 h. a bordar, aprender corte para hacer camisones, pijamas, etc. El recreo lo hacíamos en la plaza de la Iglesia.

¿Cómo era un domingo de antes de la guerra de un chico o chica de 11 o 12 años?

Íbamos a misa de once con mosen  Pedro y luego jugábamos por las plazas a encorrer, a la comba y los chicos a marro bandera, a la una andaba la mula y a otras cosas. También nos íbamos hasta el río a pasear o por los porches y nos sentábamos en el patio del casino a ver a los que bajaban del baile. Esas eran nuestras diversiones

Por la tarde teníamos catequesis con Maruja Basols Salaver y con María Cruz…

-Imagino que recibirían algo de paga.

-Bueno…, unas veces me daban cinco céntimos y otras diez (de los de antes), a los demás por el estilo. Con ese dinero algunos iban a casa la Marta a comprarse dos naranjas un poco tacadas que eran más baratas y otros a casa Blasito a comprar chupones o adoquines. Yo no me compraba nada porque estaba ahorrando para comprarme una cordera de las que vendían a 15 pesetas en la plaza Villanueva. Pero vino la guerra y no lo pude hacer, tuve que dar el dinero para comer en casa.

Desde aquí doy las gracias a D.R.G. por la amabilidad mostrada y por compartir esos penosos recuerdos que marcaron la vida de varias generaciones.

 

Las masadas durante la guerra civil


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Aquellas personas que se quedaban en la retaguardia debían lidiar con incontables problemas e incertidumbres: el miedo, las represalias, la escasez de alimentos, el racionamiento, los movimientos de tropas, los bombardeos, etc. Para evitar estos últimos las familias buscaban refugio donde podían o creían oportuno. Unos lo hacían en los siete u ocho refugios antiaéreos habilitados para tal fin en nuestra localidad y otros decidían pasar temporadas en las  masadas de los montes.

En el caso que nos ocupa, tres familias lo hicieron en una edificación que estaba situada en el término denominado la Sardera. Se llevaron comida para pasar varios días en ella: judías secas, gallinas, conejos, pan, tocino, vino, aceite y poco más. Y allí se instalaron.

Los días eran generalmente aburridos debido a la falta de actividad, pero siempre estaban atentos a lo que pudiera venir, mientras las noches eran potencialmente peligrosas. Para evitar en lo posible los riesgos que pudieran provenir de la oscuridad, al anochecer cogían lo más indispensable y se trasladaban a dormir a una cueva bastante profunda denominada el “Sagrau”  ubicada en el monte de Lastanosa.  Todos los días a la caída del sol tomaban el camino que les llevaba hasta el río Alcanadre y allí en sus orillas los hombres cogían a los abuelos y abuelas “ancolicas” y lo vadeaban, realizada esta operación se dirigían a dicha gruta. A la mañana siguiente regresaban a la masada para pasar el día en ella y cuidar de los animales y de la comida almacenada.

Me contaba Jesús Foj que en aquella masada de la Sardera permanecían cortas temporadas. “Cuando el bombardeo de Sariñena estuvimos en ella casi quince días. Estábamos tres familias, la de mi tío Lombarte, la de Enrique el Molinero y la de Manuel Foj Morén. Muy cerca teníamos la masada de la Diega y en ella estaba refugiada la familia de Florencio. Unas veces venían a vernos y otras veces íbamos nosotros, cambiábamos  impresiones y jugábamos a las cartas”.

“Un día aparecieron por la masada dos moros que llevaban un macho, posiblemente eran desertores del ejército de Franco. Como tenían mucha hambre les ofrecimos de almorzar dos huevos fritos, pero como no se fiaban de aquella comida mi padre tuvo que probarla primero, igual creían que los íbamos a envenenar. Luego, a través de mi padre que sabía algo de árabe por haber hecho la mili en Tetuán supimos que querían que los guiara alguien a alguna estación de ferrocarril cercana porque tenían intención de llegar a Barcelona.  A pesar de que nos ofrecieron el macho ni Lombarte, ni Enrique ni mi padre quisieron  arriesgarse y ninguno quiso acompañar a aquellos personajes.

Entonces, mi padre optó por darles las indicaciones suficientes para que pudieran llegar a la estación de El Tormillo que no caía muy lejos y se marcharon. Cuando lo hicieron nos quedamos tranquilos porque no las teníamos todas con nosotros ya que las historias que se contaban sobre ellos eran muy fuertes.

Otro día, extrañamente, llegó un coche oficial con un general en su interior, bajó el  chófer y preguntó por la familia Foj. Al reconocer al conductor salió inmediatamente mi tía Soledad que se había escondido por precaución y resultó ser su novio con el que después de la guerra se casó y vivieron en Barcelona toda su vida. El chico aquel se llamaba Ángel”.

Estas pequeñas historias me las contó Jesús Foj un día cualquiera del pasado verano 2017 y aunque era muy joven cuando las vivió nunca las ha olvidado.

   Gracias Jesús.

A. Corvinos Portella

 

Félix Omeñaca el Pediatra de los neonatos


Quiero reseñar mi temor por acertar en la narración de la historia y personalidad de este científico, criado en nuestra villa, en la que quedó enraizado y de la que nunca, – confiesa – olvidó en momento alguno el amor por ella, el que sus padres , la tierra y sus conciudadanos, lograron implantar en su corazón.

Por: Juan Antonio Casamayor Anoro.

1-Felix Omeñaca Teres Jefe de Neonatologia

El Doctor Félix Omeñaca.

       Me siento de Sariñena, repite el Doctor, Pediatra e investigador, Félix Omeñaca Terés, Jefe del Servicio de Neonatología del Hospital La Paz en Madrid y como quiera que a pesar de la lejanía de nuestras vivencias, – las suyas y las de este cronista-  hemos logrado mantener relación a través de los años, (más fácilmente por las Redes sociales), tengo la posibilidad de contar su interesante historia y trabajo, en nuestra Revista Quió.

      Félix llegó a Sariñena, muy niño (un mes de vida) y se formó aquí, donde compartió estudios y juegos con otros niños de ese tiempo, primeros años 50. Como saben nuestros lectores, lo que ya contamos en un capítulo de “Los Recuerdos de Sariñena del Dr. Omeñaca” su progenitor. El paso de Félix por la llamada Escuela Nacional (hoy pública) de la que recuerda el queso y la leche del plan Marshal de los americanos y la primaria en las monjitas, con el gran aprecio de Sor Alicia que le consideraba un aventajado.

      Los juegos y el empeño que un formador como su padre imprimió a Félix y a todos sus hermanos, crearon el germen que fue transitando por Monzón y Barbastro con el Bachiller y la carrera de Medicina en Zaragoza. Se dio la circunstancia que estando haciendo las prácticas de las entonces denominadas Milicias Universitarias en Huesca, se integró como médico aquellos 4 meses del verano de 1970 en el hospital San Jorge de Huesca. Allí encontró mucha gente de Sariñena lo que volvió a reactivar el germen constituido en su primera infancia, como él mismo dice con vehemencia “somos rehenes de nuestra Infancia”. Y más tarde tras del periodo de buenos recuerdos en la Sanidad oscense, su inquietud por desarrollar la investigación dentro de su especialidad de Pediatra le llevó a profundizar en esta materia, que tanto había amado su padre, emigrando a Madrid e integrándose en un gran hospital inaugurado unos años antes, cuando corría el año 1971.  En el Hospital La Paz, más concretamente en el Materno-Infantil, comenzó su carrera que se ha mantenido durante 46 años, pasando por todos los cargos de responsabilidad clínica. Junto a una  labor asistencial dedicada a mejorar la salud de los recién nacidos y en los últimos 20 años también en la Medicina Fetal, en que ha participado como Profesor Asociado en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma, así como dirigiendo y publicando numerosos proyectos de investigación y siendo conferenciante y ponente en varios congresos y reuniones en España y en el extranjero, principalmente en Hispanoamérica.  De todo ello hemos tenido ocasión de saber a través de publicaciones y programas de divulgación científica y más recientemente, en el conocido programa de TV,  La Sexta, “ Dentro de”,  dirigido por la presentadora Cristina Pedroche.

Sobre nuestro Doctor Omeñaca, hemos extraído una precisa reflexión  que se publicó en los Medios de Comunicación.

     “Siempre me gustó la pediatría, desde estudiante, influido por mi padre, que era Pediatra rural en Sariñena ( Huesca ). Y también la medicina. Una vez que empecé a trabajar como pediatra, vi que lo más “médico”, lo que abarcaba más la medicina en general y todos los aspectos del individuo era el recién nacido. Por eso me he dedicado siempre a ellos.”

     Omeñaca nos define, las facetas más importantes que se abordan en la Unidad en que trabaja y que se han ido implantando a través del tiempo.

  1. Lucha contra la parálisis cerebral de origen obstétrico, en constante relación y sintonía con el mundo obstétrico. Habiendo descendido las cifras de esta enfermedad del 2-3 por mil a estar por debajo del 0,5 por mil
  2. Control de las infecciones, que siempre han supuesto un serio desafío en los recién nacidos y que gravaban enormemente la mortalidad. Desde los Streptoccocus hasta el SIDA, el Ébola o más recientemente Zika
  3. Desarrollo de los Cuidados Intensivos Neonatales incorporando todos los adelantos tecnológicos y en continua innovación, manteniendo un alto grado de humanización e incorporando la participación de los padres.
  4. Grandes avances en cirugía neonatal, abordando todo tipo de problemas subsidiarios de esta disciplina, incluso desde hace unos años en la vida fetal. Cirugía cardiaca, del sistema nervioso, riñón y vías urinarias, etc.
  5. Medicina fetal, especialidad en desarrollo con enormes avances en los últimos años. No solo se pueden diagnosticar la mayoría de las malformaciones congénitas u otras enfermedades en el feto, sino tratarlas intraútero, mejorando así la mortalidad y las secuelas. Exige un equipo multidisciplinar con expertos de múltiples. especialidades (obstetras, neonatólogos, cirujanos, genetistas, radiológos, etc.), siendo la actividad médica mas interdisciplinar.
  6. La prematuridad ha sido y es otra de las grandes preocupaciones. Se empezó limitando la viabilidad en los niños que pesaban menos de 1.500 gr. y esta cifra ha ido descendiendo hasta poner un límite en los 500 gr. de peso y 23 semanas de gestación.
  7. La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital La Paz dispone de 23 puestos, es de máxima complejidad, la más grande del país y acepta cualquier problema de salud que se presente en un recién nacido (prematuridad extrema, malformaciones de cualquier órgano o sistema, enfermedades hematológicas, de la piel, de los huesos, siameses, tumores, etc…). Maneja unos 500 niños al año y actúa como centro de referencia nacional. Un ejemplo concreto, una recién nacida proveniente de Barbastro atendida hace unos meses en la Unidad con una “epidermolisis ampollosa” también conocida como “piel de mariposa”. Rara y terrible enfermedad de la piel y que en los recuerdos de niño “veía y sentía” como lo vivió mi padre, tratando una familia de Sariñena, en la que alguna de las descendientes padeció ésta misma enfermedad.

     Llegamos a una parte importante que percibimos en la información que llega al paciente y el interesado, desde ese gran complejo sanitario del Hospital Universitario La Paz. Y en este punto, explica el Doctor :

     Hay un Programa de Información para las familias, un Programa de Alta Precoz en Domicilio, más reciente una “Escuela de Padres” y en nuestro centro salió el embrión de la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM) de ámbito nacional y de la que estamos convencidos, al igual que otras múltiples asociaciones de padres o pacientes, tienen que jugar un gran papel en el ámbito de la Sanidad.

     Dada la complejidad de los problemas que presentan muchos de los niños que son atendidos, siempre me preocupó – refiere el Doctor – el cómo dar “las malas noticias” a los padres y compartir con ellos un sinfín de consideraciones éticas.

       Y nos matiza el Doctor – Las familias saben cuando llegan a nosotros, que el camino a recorrer no será fácil, pero somos conscientes de que desde el Hospital La Paz, podemos ofrecerles mucho. Contamos con un sistema público y universal, donde el tratamiento y los recursos materiales y humanos que ponemos a disposición de cada paciente, son los mismos para todos los niños (dato muy a destacar), y contamos con un potente servicio de psiquiatría-psicología y trabajadores sociales, que ayudan a las familias durante su estancia en Madrid.

       De nuestro interés, en tanto que informadores, por la transparencia en el Sistema Público de Sanidad, sabemos que, según cuenta el equipo de – la Unidad.

     En el Hospital existe un compromiso de transparencia y mejora y los resultados se hacen públicos anualmente en la correspondiente Memoria. La información, implicación y participación de los padres es una constante en el tiempo habiendo conseguido logros inimaginables.

     La atención al paciente (feto, recién nacido y padres) siempre ha sido el núcleo central de la actuación y lo sigue siendo a pesar de la seria amenaza que suponen los avances tecnológicos, pues la visión humanística de la Medicina no nos ha abandonado. Así, la preocupación por los problemas concretos de cada paciente, el trato cercano y por igual, la revisión continua de resultados, y procedimientos con el objetivo último de mejorar, tanto los datos de supervivencia, como la calidad de vida de nuestros pacientes.

      Concluimos, tras de haber intentado explicar lo más “cercanamente posible” el carácter científico de este “reportaje-entrevista”, y tener la oportunidad de contar a, nuestros lectores de Sariñena, Monegros y de allende nuestras fronteras, la historia y el trabajo de este médico investigador, del que tenemos conocimiento y reconocimiento muchos de los sariñenenses.

      Como epílogo, he querido hacerle una pregunta, que a buen seguro, agradará a nuestro médico explicitar. Doctor Omeñaca, nos consta su gran satisfacción en el desarrollo de esta su profesión, contando con los medios de hoy para su trabajo en la Unidad de Neonatos del Hospital La Paz. Así pues, ¿que reflexión se hace acerca de lo que pudo haber sentido su padre, cuando recuerda las dificultades que le eran inherentes al trabajo de médico rural en Los Monegros, en aquel principio de la segunda mitad del siglo pasado?.

      Y nos responde, el Doctor : vienen a mi mente unas líneas que escribí a los pocos días del fallecimiento de mi padre y que creo responden fielmente a esa pregunta

       “Su primer destino fue Sariñena, dónde en los años siguientes a la contienda civil ejerce de Médico en el mas amplio y profundo sentido de la palabra. Medicina auténtica, el enfermo (niño, joven, adulto o anciano) se convierte en el eje central de su vida, dedicación plena, todas las horas del día y todos los días del año. Medicina completa, cualquier problema médico tiene que ser abordado y resuelto; traumatismos por coces de caballerías, heridas por arma de fuego, partos complicados y de muy difícil solución, perforaciones intestinales, pulmonías, garrotillo… con la única ayuda de los conocimientos adquiridos en la Facultad, la experiencia y los libros (cuanto le gustaba, leer, leer y leer…muchas veces hasta el alba echando en falta horas del día). Medicina humanizada, todo el quehacer médico ejercido con proximidad, estableciendo unos lazos de sinceridad y cariño que han permanecido para siempre. Medicina solidaria dirigida hacia los mas desfavorecidos; familias de campesinos, gentes humildes, transeúntes, pobres de solemnidad, gitanos… Medicina de confianza que le llevaba a intervenciones como “hombre bueno” en numerosos conflictos familiares y que al final del camino acompañaba y ayudaba a muchos de ellos “a bien morir”.

2-El Comité de Medicina Fetal del Hospital.

Comité de medicina fetal. 

      Cuántos caminos y veredas, carreteras y sendas, valles y montañas, riachuelos y lagunas, cuántos secarrales cubiertos de tomillo y esparto de toda la agreste y dura zona de Los Monegros, podrían dar fe de aquel estilo de hacer Medicina; tremendamente humanizada, marcada por la voluntad inquebrantable del deber, la solidaridad, el afán de superación, la coherencia total en las actuaciones ( las normas de actuación o conducta deben ser consecuentes con las ideas; si estás con los desfavorecidos, la gente sencilla y humilde, tu vida tiene que serlo también). Todo ello sin esperar recompensa, solo por la sensación que producen las cosas bien hechas, el deber cumplido, la consecuencia con las ideas, sólo así se entiende la alegría que mostraba jugando con sus cinco hijos al caer la tarde, después de extenuantes jornadas de trabajo en el Hospital y fuera de el. Cierto es que con los años llegaron otras alegrías… se popularizó la penicilina y se instalaron los Rayos X.”

      Así podría concluir este cronista que, el Dr. Felix Omeñaca padre, vivió la Medicina plenamente y eso mismo fue vivido en este medio siglo reciente, y complementado por su hijo, el Médico Pediatra Jefe de la Unidad de Neonatología del Hospital La Paz en Madrid, Felix Omeñaca Terés, al que hemos querido acercar a nuestros lectores.

Juan Antonio Casamayor Anoro.

 

Carmen Pueyo Dueso


Tiene 90 años en la actualidad y es viuda del que fuera su consorte D. Fausto Gonzalvo Mainar, Director del Grupo Escolar de Sariñena, en las décadas 50 y 60 del pasado siglo. Por Juan Antonio Casamayor Anoro.

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Carmen Pueyo de maestra con el grupo escolar de Sariñena, año 1959. 

      A pesar de su largo trayecto de enseñante en Sariñena, hasta la edad de su jubilación, la maestra reconoce que su vocación de seguir impartiendo clase y formando a los jóvenes no ha disminuido y aún afirma que le gustaría seguir en las aulas formando chicas y chicos como en sus buenos tiempos. Yo me he sentido muy gratificada a lo largo de aquellos ( casi 50 años ), en que estuve ejerciendo, hasta que me tocó optar por la jubilación.

        Su madre de hecho le inculcó el amor por el Magisterio al que se dedicó y más tarde sería ella, la protagonista de este reportaje, quien recogiera la vocación de ésta. Con ella, su progenitora, vivió en la casa de la Travesía del Enado nº 1, y la cuidó hasta su fallecimiento y es en la misma casa familiar donde reside hoy la maestra.

     Cuenta Carmen Pueyo, que tras de cursar Magisterio en las Teresianas de Zaragoza, ejerció en las escuelas rurales de Bubal, en el valle de Tena, en la villa de Tardienta, de Pertusa y después en la localidad próxima al nudo ferroviario de Selgua, Monesma de San Juan, localidad a la que se desplazaba cada lunes en el tren, desde Sariñena y enlazaba después con su bicicleta, la cual guardaba en la estación del ferrocarril. De allí por caminos inhóspitos pedaleaba durante casi una hora hasta la escuela del pueblo, en el que residía durante la semana. El esfuerzo era importante y las condiciones de vida duras, debido a las escasas comodidades existentes en las casas del pueblo en que nuestra maestra impartió la enseñanza durante casi 40 años. Mi vocación por el magisterio me compensaba sin embargo y en ningún momento pensé en abandonar, – cuenta Carmen –  aunque la compensación económica de los maestros era bastante exigua por aquel entonces. Unas 600 ptas. al mes, era lo que percibía y debo admitir que me podía permitir muy pocos ratos de ocio y mucho menos practicar algunas aficiones que estaban entre mis preferencias, desde mis tiempos de enseñante en el Pirineo oscense. Este es el caso del esquí, que siempre  había deseado el practicarlo.

     Y algo que me fue muy difícil de realizar, viajar a las Fiestas del Pilar de Zaragoza, que más tarde realizaría con mi esposo, aunque Fausto no era un hombre de “muchas fiestas”.

      De los años vividos en Momesma de San Juan – resalta la maestra-  lo complicado que era mantener una higiene aceptable dadas las carencias de instalaciones adecuadas en las casas. Los orinales en las habitaciones y los vertidos en el corral de nuestros excrementos eran lo cotidiano y las camas habían de calentarse con elementos muy rudimentarios.

     ¿Quizá hubiera de calentar un ladrillo, o una botella, con los que elevar la temperatura de la ropa de la cama – le preguntamos?

     – Y duda,…. pero nos sonríe al responder,….”El frío en invierno era penoso de soportar y las estufas y los braseros eran elementos casi de lujo”. Todo ello, -refiere- lo viví en primera persona.

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Juan Antonio Casamayor y Carmen Dueso.

     Pero mi deseo más importante era venir a Sariñena, bastante difícil por lo que representaba el acceso a una localidad de importancia, Cabeza de Partido en la Organización Territorial de entonces y la suerte se me acercó, al conocer a quien sería mi esposo, Fausto el Director del Grupo Escolar, en unas jornadas de teatro que se organizarían en la villa de Sariñena. Solicitar la plaza de hecho, lo pude hacer, “por concurso de consorte”, al desposarme con el Director D. Fausto Gonzalvo Mainar, un hombre de recia personalidad, que pesó bastante en mi ánimo de hacerlo mi esposo, en octubre de 1957.

     Dña. Carmen que es una mujer de gran entereza y carácter, con algo de ironía en sus apreciaciones, -no duda en afirmar– como tomó su decisión de desposarse, para poder venir a ejercer la enseñanza en Sariñena. De hecho, tras de su solicitud y aceptación de la misma, obtuvo la plaza en propiedad ( como ella había deseado siempre ) y dedicó el resto de sus años de ejercicio a la docencia, en la Escuela en que había enseñado también su madre, María Dueso.

    Dña. Carmen no tuvo descendencia y ello le permitió una gran dedicación a la profesión que tanto amaba, introduciendo algunas disciplinas deportivas en las clases habituales como la gimnasia, -que reconoce– era muy apreciada por las chicas del Grupo Escolar de Sariñena.

     Muchos son los alumnos y alumnas que esta buena maestra tuvo bajo la batuta de su disciplina y varias las anécdotas que de algunos recuerda, así que,… concluir esta historia para nuestro Blog de Mujeres Monegrinas, con algún recuerdo acerca de anécdotas que vivió a través de sus alumnos, nos gustaría mucho referirlas, si bien deseamos respetar su memoria, y sólo rememorar la entereza de esta maestra singular de Sariñena, Dña. Carmen Pueyo Dueso.

     Los desvelos de esta gran mujer y cuanto hizo conjuntamente con su consorte D. Fausto Gonzalvo, por nuestra formación. La nuestra  y la de muchos otros sariñenenses, quedan implícitos en la personalidad y formación de los autores de esta historia.

Juan Antonio Casamayor Anoro

 

     Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias a Juan Antonio Casamayor por participar aportando una entrañable y magnifica entrevista, gracias Juan Antonio!.

 

En homenaje al maestro Don José Castanera Escaned


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                        Don José nació en el año 1890 en una buena casa de Binaced en la que todos sus hijos habían estudiado alguna carrera, Binaced dista unos cincuenta kilómetros de Sariñena  y forma parte de la comarca denominada Cinca Medio.

  A principios del siglo XX ejerció de maestro en Belsierre (municipio sobrarbense agregado en la actualidad al ayuntamiento de Puértolas  y a 34 kilómetros de la villa de Ainsa). Allí conoció a su esposa  Concepción Lascorz Mariñosa (doña Concha). Tuvieron cuatro hijos: Concha, José María, Conrado y Berta.

  Posteriormente pasó a practicar la docencia en el barrio de la Estación de Sariñena. Allí vivieron en una casa propiedad de la familia Llamas y cedida a los maestros.

  En el otoño del 37, comenzada la guerra, la familia decidió exiliarse a Francia al considerar don José que sus ideas  liberales y socialistas (se había afiliado a FET- UGT en 1937) podían ser peligrosas para su integridad y la desgracia de los suyos. A pesar de que le acusaron de ser de Izquierda Republicana, él nunca se consideró ni rojo ni comunista.

   Marcharon los seis, Berta tenía entonces unos meses,  en el coche de línea que subía de Barbastro y que  pasaba por Ainsa, Labuerda, Laspuña, Escalona…, allí bajaron y se dirigieron andando por Belsierre hasta la aldea de Bies (pequeño pueblo de dos casas, hoy deshabitado) donde se quedaron a dormir en casa Marcial, propiedad de su amigo el alcalde Ramón Bernad y de su esposa Teresa Garcés. Ambas familias habían acordado  exiliarse a Francia conjuntamente aprovechando que Ramón conocía perfectamente los caminos pirenaicos que llevaban al país vecino.

   Al día siguiente de madrugada, la familia Bernad-Garcés con sus cinco hijos  y la familia Castanera-Lascorz con los cuatro propios bajaron hasta Hospital de Tella y allí cogieron el autobús que les llevaría por Lafortunada hasta  Bielsa, llegados  al citado pueblo continuaron hasta Parzán  y posteriormente se dirigieron a Francia por caminos y sendas ya nevados.

  De los dos años y medio que permanecieron  en el exilio no tengo información..

  En 1940 y recién terminada la Guerra Civil regresaron y don José pidió el reingreso en el cuerpo de maestros para seguir en la docencia.

   Para comprobar las implicaciones políticas o en hechos de guerra de los docentes  que solicitaban el reingreso, se habían creado unas Juntas Municipales y Provinciales. Estas juntas tenían la misión de verificar el grado de participación que habían tenido los maestros en  la extinta República y en la Guerra Civil. En el caso que nos ocupa, don José tuvo que presentarse ante  la Junta Municipal de Educación Primaria de Sariñena que estaba presidida por el alcalde accidental Melchor Pueyo y en la que ejercía como secretario mosen Jorge Lecha. La junta dio el visto bueno y en marzo de ese mismo año don José fue rehabilitado provisionalmente para volver a ejercer su profesión en la escuela  del Barrio de la Estación.  Al año siguiente solicitó el traslado a las Escuelas Nacionales de Sariñena y se lo concedieron.

   Alquilaron un piso en la calle Mercado (popularmente de los Porches) propiedad de la familia Bastida-Cascales y allí vivieron hasta su fallecimiento.

  También ejerció de maestro en el pueblo de Larrés  (municipio de Sabiñánigo) donde su hija Concha conoció al que después iba a ser su marido y donde permaneció toda su vida. Este destino profesional no tiene una datación conocida.

     familia-castanera-003-1       Las rehabilitaciones de los maestros iban acompañadas de algún tipo de sanción más  o menos grave dependiendo de su implicación política en tiempos de la Segunda República. En el caso de don José, el castigo fue el de trabajar sin derecho a sueldo durante dos años. No tuvo más remedio que aceptar  la sanción puesto que, además de ser un maestro vocacional, era lo que  mejor sabía hacer. Para poder  subsistir se vio en la necesidad de dar numerosas clases particulares en su casa y más tarde de bachillerato, contabilidad  y preparación de oposiciones en un cuarto que arrendó en casa Paraled (Sabineta). Cobraba 25 pesetas al mes por dichas clases y enseñó a numerosos alumnos como los hermanos Morén, Ángel Barrieras, Ricardo Herrezuelo, Ramón Gómez, José López, Ángel Royo, Domingo Lana, los hermanos Anoro, Antonio el cartero, Antonio Gascón y los hermanos Porta entre otros.

   Con esta represalia  y otras peores fueron sancionados cerca de 20.000 maestros de los 60.000 que había ejerciendo en tiempos de la República. Las plazas de los que fueron depurados definitivamente pasaron a ser ocupadas por militares que habían combatido en el bando franquista.

    En esos tiempos difíciles,  don José y su familia recibieron la solidaridad de muchas personas de Sariñena en forma de productos de la huerta, de la matacía, incluso leña o los posos del café que le daban en una conocida cafetería próxima a su domicilio.

   También tenían un corral con gallinas y conejos en la calle Violinista José Porta al que doña Concha le sacaba un buen partido.

  Esta  delicada coyuntura económica familiar la vivieron hasta marzo de 1942, fecha en la que ya se regularizó su  situación.

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  Don José preparó a su hijo José María para oposiciones a la RENFE  en las que consiguió la mejor nota. Fue el número uno de su promoción y se mantuvo en su plaza de Lérida hasta que se jubiló. Recuerda Berta que su hermano tuvo que engañar al tribunal respecto a su edad pues opositó con 17 años, incumpliendo la normativa que exigía a los opositores haber cumplido los 18. Al final de su vida laboral tuvo que jubilarse un año más tarde porque su edad real no correspondía con la que constaba en los papeles oficiales.

 Su tercer hijo Conrado aprobó oposiciones a banca en Barcelona.

En la vida familiar existe  una anécdota muy representativa de aquel año tan difícil como fue el 1937 en que nació su hija Berta en el barrio de La Estación y la inscribió en el Registro Civil con el nombre de Libertad Castanera Lascorz. Era  juez municipal Cándido Alegre Sarrate y así lo anotó en el certificado de nacimiento el secretario del mismo Manuel Carpi Arroyos.

  Mi madre (cuenta Mª José) pasó a llamarse familiarmente Berta, o sea el diminutivo del mencionado Libertad, pero nadie se dio cuenta de que había habido una alteración sustancial en el acta de nacimiento hasta que años más tarde cuando fue a arreglar unos documentos le dijeron que ese no era su verdadero nombre, que estaba inscrita como Matilde. Alguien había tachado en su acta el nombre elegido, o sea Libertad y a su lado había escrito, increíblemente, Matilde.

  Puede ser que el autor del cambiazo  pensara que lo de Libertad era demasiado revolucionario y no lo permitió.

   Así que en 1990 tuvo que ir al juzgado con varios testigos los cuales aseguraron bajo juramento que siempre se la había conocido con el nombre de Berta. Entonces el juez adjuntó un certificado al Acta de Nacimiento en el que quedaba reflejado el cambio de nombre que, sin el consentimiento de la familia, había realizado  la autoridad judicial competente en esos días.

    Don José también dio clases en las Escuelas Nacionales al que suscribe y aún recuerda su enjuta figura, su bien hacer, su carácter bondadoso y su célebre boina que utilizaba alguna que otra vez a modo de elemento admonitorio contra los que tenían dificultades  en mantener cierta disciplina.

  Tenía fama de buena persona y de buen maestro, con gran habilidad para enseñar  matemáticas, contabilidad y gramática. Incluso dicen que se sabía el Quijote de memoria.

  Este pequeña gran historia la he escrito animado por el interés de su hija Berta y de su nieta Mª José Bernad. Ambas querían dar conocimiento público de las dificultades  que tuvieron que solventar  don José y doña Concha a lo largo de su vida y también la de recordar  la figura de un  excelente maestro que  dejó  huella en muchas generaciones de sariñenenses.

 Don José falleció en Sariñena en diciembre de 1967 y su esposa  doña Concha en mayo de 1981. Ambos lucharon por tener una vida digna en unos tiempos difíciles y ahora descansan en paz en nuestro cementerio

                                                                     Manuel Antonio Corvinos Portella

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ENTREVISTA A DOMINGO LANA NOVELLÓN


 Domingo es una enciclopedia viva y charlar con él es un placer. Las conversaciones que mantuvimos durante algunas tardes mientras nos tomábamos unos cortados en el Centro Social dieron los suficientes datos como para componer otra entrevista en el siguiente número de nuestra publicación. Mi interlocutor iba desgajando de su memoria retazos de su vida y de su pasión por el dance. Fueron unos momentos muy interesantes mientras, a nuestro alrededor, el resto de asiduos y asiduas se divertían con los juegos de mesa, veían la televisión o charlaban tranquilamente.

      En el exterior un grupo de jubilados jugaba a la petanca haciendo caso omiso a la ola de calor que esos días caía sobre Sariñena. En este número podremos enterarnos de cosas interesantes sobre el dance del que Domingo formó parte, de una u otra manera, desde los nueve años..

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Domingo situado a la izquierda de la foto.

Entrevista a Domingo Lana Novellón , por Manuel Antonio Corvinos Portella.

A propósito del Dance.


-Nada más sentarnos comienza una argumentación filosófico-social muy razonada sobre las bases que sustentan el origen y la vitalidad del dance…

-Las dos leyes más antiguas de la humanidad son las biológicas y las sociales.

El dance pertenece a esta última y es nacido de la propia naturaleza de las personas. Es una forma de expresión literaria oral y sin raíces escritas. Podría decirse que es un reflejo de la vitalidad social de la vida.

En todas las culturas se danza desde tiempo inmemorial. Todas las tribus y pueblos del mundo lo han hecho y lo siguen haciendo.

También puede decirse que es una forma natural antiquísima de expresión cultural y social del ser humano..

Por lo tanto el dance es un libro de Historia donde los porqués del tiempo han ido marcando los pasos de la vida.

-Después completa su alegato con un ejemplo.

-Recuerdo unos dichos de Antonio Susín que corroboran esta afirmación. Se trata de un romance que tiene una antigüedad de unos cincuenta años y nos habla de los cambios tecnológicos ocurridos en la sociedad de entonces y que ahora pudieran parecernos sencillos y entrañables, pero que bien pudieran ser extrapolados a nuestra sociedad actual. Están expresados con la mejor socarronería altoaragonesa:

Todo remata en el mundo

las radios tan alparceras

como el pan blanco que asoma

los morros por una cesta.

Sucumbieron con sus ondas

aquellas costumbres viejas

antes iba un pregonero

que al llegar a las esquinas

sacaba de la trompeta

la saliva mal gastada

y noche de garraspera

limpiándose las narices

con un pañuelo de celpa

Hombre seco el pregonero

en verano sin chaqueta

en invierno un tapabocas

y siempre por compañera

llevaba trotando calles

su descarada trompeta.

Al primer toque que daba

acudíamos los críos

vestidos con culereta

muchos chicos y algún grande

con la boca bien abierta

le podían dar posada

a un pan de La Masadera.

-¡Chicos, ¿qué pregonarán?¡

-¡Que hable el hombre por su cuenta¡

-En la calle Cantarranas

dicen que un yerno a su suegra

le ha roto las dos varillas

a golpes de horca pajera.

-En el barrio Mercadal

allá en la placeta Roda

se ha escapado una pollina

y lleva tres muertes hechas.

Y pa remate de cuentas

siempre la misma musica

pregonaba sardineta:

-Todo el que quiera comprar

sardineta fresca de casa

Jesús el Currutaco

la tienda frente al Romea

vale el kilo a tres perretas.


-Aunque no viene demasiado al caso le pregunto por los tipos de pregones que se hacían.

-Desde que yo recuerdo siempre ha habido tres tipos:

Si el pregonero tocaba la trompeta, el vecindario sabía que iba a pregonar asuntos del Ayuntamiento o de publicidad local.

Si tocaba el tambor iba a vocear sobre riegos.

Y si le daba a la campana iba a contar cosas relacionadas con las cofradías o asuntos de la iglesia.


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Domingo con su hijo Sergio.

-En esta primera entrega, Domingo quiso centrarse únicamente en el dance y para darle una cierta cronología, empezaré, como vulgarmente se dice, por el principio y para ello utilizaré unas palabras de nuestro protagonista en una entrevista que le hizo Joaquín Ruiz para su página Web “Os Monegros”… (ver entrevista aquí)

-Aquel año de 1923 tenía que debutar el gaitero Vicente Capitán porque tanto Sixto “El Rey” y Tomás “El Malo” ya estaban mayores para continuar de gaiteros. Vicente Capitán ofreció a Susín ser su sustituto como general cristiano durante las fiestas patronales. Al final, y para decepción de Susín, el papel fue para uno de los danzantes del grupo que, además, alojaba el cuarto del gasto (la Casa del Gasto) en casa de su madre Isabel “La Cota”. En esas fiestas de 1923 Susín ejerció de diablo, lo que le permitió “hacer todo tipo de diabluras”. Con dieciséis años pasó unas fiestas inolvidables: “persiguiendo a las chicas y levantándoles las faldillas con la forca que llevaba cargada de codetes”.

Al año siguiente ya hizo de general cristiano y Puértolas de general turco: “nos compenetrábamos muy bien durante el tiempo que lo hicimos juntos”. Después de Puértolas, Carpi hizo de general turco y Paraled de general cristiano.

Susín contaba la siguiente anécdota de Paraled: “se hizo con un faro de tractor para fabricarse un casco, porque antes aquellos no existían, no se llevaban cascos y… de un faro de tractor que tenía él lo desmontó y se lo puso de gorro”.

En el dance, Susín hizo de todo: de diablo, de general turco, de general cristiano, de rebadán y finalmente de mayoral.

El dance de Sariñena obtuvo en Zaragoza en el año 1966 el primer premio de dance regional, con motivo de las segundas jornadas de estudios folclóricos aragoneses promovidas por don Antonio Beltrán Martínez.

Cariñosamente, Antonio Susín, antiguo mayoral del dance de Sariñena, apodó a Domingo Lana Novellón como el “Rebadán del tremoncillo”. El mismo Susín lo cuenta en una entrevista que le hizo el conocido mago oscense Rafael Ayerbe Santolaria (Rayers Sam).


-A partir de ahora Domingo y yo retomamos de nuevo el relato. Me habla de Susín y de la relación entre ambos.

-En el año 1929 se llevó a cabo la Exposición Universal de Barcelona y Susín en ese momento decide cambiar de vida y acercarse al progreso que esa prometía. Marchó a la ciudad condal y encontró trabajo en un taller mecánico. Me contó que en sus ratos libres hacía algo de teatro.

Un día le explotó un compresor y le dejó una marca de por vida en la mano y otra en la cara, para recuperarse volvió a Sariñena y ya no regresó a Barcelona. En su pueblo retomó el oficio de blanqueador.

Durante la Guerra Civil y mientras duró la contienda se dejó de danzar. Se retomó en septiembre del año 39 con Martín “el Donato” de mayoral.

Los ensayos siempre comenzaban a mitad de agosto y se hacían en la era Bolera.

Hacia el año 1940 o 41 , Martín se puso enfermo y lo tuvieron que ingresar en Huesca. Fueron a verlo varios danzantes y no lo debieron ver muy bien puesto que al regresar a Sariñena hablaron con Antonio y le dijeron que se preparara porque iba a ser el nuevo mayoral como así sucedió. Entonces Tarramera pasó a desempeñar el papel de rebadán

Posiblemente fueron cuarenta y siete los años que Susín le dedicó al dance, siendo de todo menos volante ya que en aquellos tiempos no existían. Aunque esto que voy a decir es difícilmente calibrable, estoy seguro que gracias a su esfuerzo y dedicación el dance no desapareció y eso siempre lo debemos de tener en cuenta.

Mi buena relación con Antonio Susín venía porque nuestras dos familias tenían mucha amistad. Mi hermana Felisa Lana “Codaneta” era muy amiga de Isabeleta Susín y además ambas familias realizaban muchas actividades juntas como matacías, descapotar panizo, comidas de navidad, fiestas, etc.

Yo debía tener nueve años cuando conocí a Susín y ya me di cuenta de su personalidad y de su valía. A partir de ese momento empecé a ayudarle a corregir los dichos. Luego pasé a formar parte de nuestro dance en el papel de rebadán durante muchos años y también me dediqué a escribir los dichos y las motadas. Fueron años magníficos de dedicación al dance.

-Domingo, ¿has faltado alguna vez a la cita de San Antolín?

-Estuve relacionado con el dance toda mi vida. Entré en el grupo muy joven, tenía solamente nueve años y nunca falté a la cita, excepto un año en que mi padre me lo prohibió. Resulta que una tarde dejé la trilla a medias para ir a danzar ante unos alemanes que había traído don Antonio Beltrán. Recuerdo que dio una conferencia en el casino y después les hicimos una demostración.

Mi padre se enfadó y ese año me prohibió danzar.

-En todas sus palabras se nota la admiración que Domingo sentía por Antonio. También cuando me cuenta cierto plagio que realizó el más conocido escritor altoaragonés del siglo XX.

-Gracias a Manolo Berdún, gran lector, supimos que Ramón J. Sender había utilizado unos versos de Susín en su célebre novela “Crónica del Alba”.

Susín, en su debut como rebadán, le había dedicado los siguientes dichos al mayoral Martín “el Donato” y que luego fueron inmortalizados sin citar el origen por el escritor de Chalamera.

“Y ahora les contaré un caso

que vi en las Almunias Altas

iba a carriar con mi padre,

y oí un ruido que atronaba

que me creí de momento

sería alguna cabaña;

pero al llegar más adelante

ya vi de qué se trataba:

era Martín, el Donato,

con catorce o quince cabras,

que llevaban en el cuello

esquillas en abundancia.

Y yo le dije: “¡Martín!

llevas muy poco rebaño,

pero buena cencerrada”.

Lo peor es que no son d´él,

casi todas son ampradas;

que a Tomás, el Cartujano

y esto no crean que es farsa,

fue a decirle este verano

que l´en dejara unas cuantas.

Si quiere usted mis consejos,

pa que no se ria el Sarro,

disminuya las esquillas

y aumente más el rebaño.”

 De todos los miles de escritos de Susín puede que este sea el más celebrado y el que más se recuerda en Sariñena.

-Se detiene un momento y pasa a recordar a los viejos protagonistas del dance.

-Entre los antiguos danzantes puedo nombrarte los siguientes, si me dejo alguno que me perdonen los descendientes:

Miguel Puértolas que estaba casado con la “Casiana”, Manuel de “Fodas” casado con Concha (ambas mujeres no se perdían un ensayo), Justo Emilio Casabón, los “Cancanes” (padre e hijo), Antolín el “Paje”, los “Cesteros”, Lombarte, los “Pomares”, los “Canteros”, Manolo “Titana”, Berdú, los hermanos Callén, el “Chupón”, Paco y José de la “Cota”, Manolo el “Roso” al que le gustaba beber y del que guardo una anécdota muy graciosa que luego te contaré, Manuel Puyol , José Antonio Peña y Luis el “Carrizo” entre otros.

-Jennine Friburg en Sariñena era una persona muy valorada, ¿qué relación tuviste con ella?

-Jeannine vino a Aragón a estudiar la jota para hacer un trabajo para la universidad, pero por casualidad llegó a Sariñena y se quedó prendada del dance. Yo entonces trabajaba en Grañén y ella venía a dicho pueblo a comer conmigo para que le contase cosas del folclore sariñenese porque estaba haciendo una tesis doctoral.

-¿Cómo deben ser los danzantes?

-En principio, en siglos anteriores y hasta no hace muchos años, el dance se nutría solamente de agricultores y además entraban a formar parte de él casi casi por herencia..

Esto es muy normal porque estamos hablando de una zona eminentemente agrícola y la vida giraba en torno a la tierra. Los poetas que componían las motadas, los dichos y los romances también eran del pueblo. Sin embargo los gaiteros eran pastores, o sea, personas con tiempo suficiente durante el pastoreo para sacar melodías y ensayar.

 En estos momentos ese origen se ha trastocado un poco y entran a formar parte del dance todo tipo de jóvenes. En todo caso tienen que tener gran afición por la cultura popular, por nuestro folclore y por representar a la sociedad sariñenense.

El que pertenece o ha pertenecido al dance ya nunca lo olvida. Se entra a formar parte de un grupo social bien estructurado, con mucho carácter y muy cohesionado que te da una visión distinta del compañero que tienes a tu lado y de la camaradería. Además sientes que estás formando parte y manteniendo viva la historia de tu pueblo.

 En mi caso mi afición a escribir poesía y mi relación con Antonio me dieron la motivación necesaria para entrar en el dance y pertenecer a él durante muchísimos años..

-¿Cómo celebraban los danzantes el día 1 de septiembre?

-La víspera de la fiesta, antes de salir el Sol, empezábamos yendo todos a comer pan con higos al huerto de la “Pomara” camino de Las Torres. Luego íbamos a esperar la música allá al cuartel, volvíamos todos en cabalgata danzando por las calles del pueblo y acabábamos la mañana yendo a almorzar a la Casa del Gasto. Por la tarde íbamos a la iglesia, cuyo párroco era “mosen” Jorge Lecha Manaque, a bailar las Completas, dábamos una vuelta alrededor del interior de la iglesia danzando.

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En el palacio de la Alfajeria el año que fueron los mejores.

-El día 2 de septiembre es el día clave, la confirmación de que todos los ensayos hechos desde mitad de agosto salen bien.

-El día de San Antolín nos juntábamos antes de salir el sol en la Casa del Gasto (podría decirse que ese era nuestro cuartel general), en aquella época estaba en los bajos de casa Elías Capitán y anteriormente estuvo en la plaza Rebolería, en donde hoy está ubicada una peluquería. Elías era hermano de Vicente Capitán que era el pregonero y gaitero que tocaba en los dances de muchas localidades monegrinas e incluso en algún bario de Zaragoza.

A la hora convenida acudíamos a recoger a las autoridades al Ayuntamiento y danzando nos dirigíamos a la iglesia. Después de la misa estaba la procesión en la que danzábamos una mudanza especial durante el recorrido, recorrido que era el mismo que se hacía hasta hace bien poco pasando por la calle La Rosa.

Llegábamos a la plaza del Salvador y hacíamos los dichos y las mudanzas. Al finalizar cogíamos canastas, bandejas y las espadas y recorríamos el pueblo casa por casa. La gente nos echaba de todo. En las bandejas poníamos el dinero, en las espadas ensartábamos las tortas y en las canastas el resto de regalos como madalenas, tortetas de cucharada, longanizas, chorizos e incluso una vez nos dieron un cordero en una casa fuerte. De vez en cuando nos sacaban algún porrón o bota de vino y, como en esta tierra no se puede decir que no, acabábamos bien contentos. A todos estos alimentos les dábamos buena cuenta en la Casa del Gasto hasta que duraban.

Y ya no volvíamos a danzar hasta el día del Corpus.

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Domingo es el que lleva la espada ensartada con tortas.

-¿Qué estructura tiene la función del día 2 en la la plaza

Colocado todo el mundo en su sitio: Santo, autoridades y público en general se da comienzo al dance con un orden establecido que no se ha trastocado nunca:

-Se inicia con un tarirán que es una mudanza de entrada.

-En segundo lugar el mayoral hace la presentación.

-Luego se pasa a la pastorada que es un litigio entre el mayoral y el rebadán.

-Seguidamente se bailan unas mudanzas.

-Después vienen las motadas que son los diálogos entre el mayoral y el rebadán.

-Se baila otra mudanza.

-El mayoral pasa a decir los dichos.

-Una vez finalizados los dichos se baila otra mudanza.

-Luego se hace el volteo de los volantes.

-Posteriormente se recrean la lucha de moros y cristianos y del ángel contra el demonio.

-Como colofón de la representación se baila el degollau,

-Y por último se baila el tarirán final.

Tenemos conservadas veinticinco mudanzas y nueve pasacalles.

-A punto de acabar esta entrevista, le recuerdo lo prometido y sin dudar un momento me cuenta la famosa historia que habíamos dejado colgada.

-Y aquí viene la anécdota que antes te había nombrado…Estando a punto de comenzar las completas nos dimos cuenta de que faltaba un danzante en el grupo de Manolo el “Roso” para completar un cuadro. El mayoral decidió rápidamente que yo podría ser un buen sustituto del ausente. Yo entonces era muy joven y José Cabellud al ver la situación y mi candidez me gastó una broma de principiante:

-Ten cuidado con la espada de Manolo no te la vaya a clavar- me dijo.

Esas palabras me preocuparon y me pasé toda la vuelta a la iglesia con un ojo puesto en Manolo y el otro en hacerlo bien.

Al llegar a la Casa del Gasto le pregunté a Manolo con toda la inocencia de mis años:

-¿Por qué bebe tanto?-

Me tocó la mano y me dijo:

-Mira Codaneta “namás” moriría bien a gusto si fuera “augau” dentro de un tonel de vino.-

Y claro ante semejante contestación ya no seguí con el tema.

-Para terminar hay una famosa anécdota ocurrida en un viaje que los danzantes realizaron a Huesca y que salió a la luz en una entrevista que el famoso mago e ilusionista Rafael Ayerbe Santolaria, “Rayers Sam” le hizo a Antonio Susín.

-“Una vez vinimos a danzar aquí a Huesca y resulta que Domingo era el rebadán y como no era el tiempo, no era San Lorenzo precisamente, no llevaba ramo de albahaca y claro había que solucionar el problema. Entonces hizo parar el coche de línea en el que veníamos todos y bajó, cogió unos tremoncillos y una aliaga y se hizo un ramo.

Subió de nuevo al autobús y le dije”:

Tenemos un rebadán

que para mi es bastante pillo

y en Sariñena le llaman

el rebadán del tremoncillo

Aquí termina la primera parte de la entrevista que me concedió Domingo Lana Novellón este pasado verano en el Centro Social de Mayores. La siguiente versará sobre su vida y la podrán leer más adelante.

Por su amabilidad y paciencia y por compartir sus experiencias con todos nosotros le doy las mas expresivas gracias.

Manuel Antonio Corvinos Portella

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