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La plaga de langosta en Los Monegros


La plaga de langosta es la octava de las diez plagas que asoló Egipto según los relatos bíblicos de la religión cristiana. Estos acrídidos responden a un insecto de la familia de los ortópteros y su explosión como plaga ha afectado históricamente a cultivos causando hambrunas y muerte, especialmente en zonas subdesarrolladas de África. Pero en Los Monegros también se han producido plagas de langostas que repasamos descubriendo uno de los mayores males que ha padecido esta tierra.

Langosta

Los Monegros están considerados como una de las cinco Zonas permanente de langostas en España (Apud. José del Cañizo, “La langosta y el clima”, 1942. Elaboración: C. Alberola Die). Una de las zonas áridas peninsulares en que las condiciones pueden permitir el paso de la langosta de fase solitaria a gregaria (Armando Alberola Roma. Plagas de langosta y clima en la España del siglo XVIII). Además, Alberola señala que durante los años 1718 y 1724 Los Monegros “No conoció cosecha alguna”.

Zonas permamemtes de Langostas en España

Documentalmente podemos remontarnos hasta el siglo XVIII, mediante un escrito con motivo de una plaga de langostas que afligió Los Monegros y que se publicó en 1682. El escrito aparece recogido en la obra de Félix de Latassa: “Obra de Pedro Martín de Buena Casa: Motivos por los quales nos castiga Dios regularmente con la plaga de langostas. Daños que ocasionan en el Reyno de Aragón en donde hoy se llora. Con noticias de San Gregorio de Ostia oficial, Abogado contra la langosta y de sus santas reliquias, con otras memorias de Aragón. En Zaragoza 1688 en folio. Con motivo de la plaga de langostas que en 1682 empezó a arruinar el territorio de Monegros en Aragón, trata recientemente de este escrito Don Ignacio de Asso en su Discurso sobre la langosta y medios para exterminarla. Pág 4 edición Ámsterdam 1785.”  (Tomo IV, pág 226, de su biblioteca nueva de los escritores aragoneses). También Latassa recogió otro escrito que se publicó en 1680 por el Diputado de Aragón Félix Medel que trataba del santo de San Gregorio como santo protector contra las langostas dada la importancia que esta debió de adquirir: “Como abogado de las plagas del campo”: “Discurso histórico, de la venida a España de San Gregorio, obispo de Ostia, de su patrocinio contra la langosta, garrapatillo, pulgón, y otras varias plagas del campo y frutos de la tierra…” (Tomo III, pág 551, de su biblioteca nueva de los escritores aragoneses). Ambas referencias aparecen en la obra de Agustín Salido y Estrada: La Langosta, Compendio, 1874.

Latassa

Latassa

Así, Los Monegros responden a una zona gregarígena donde a lo largo de la historia se han dado plagas de langostas y que, en un futuro, su amenaza puede ser una gran posibilidad. Sin embargo, es principalmente es en el siglo XX cuando encontramos mayor información.

Darío Villagrasa en su libro “Monegros Tierra de cine. Sariñena Editorial” recogió la primera grabación cinematográfica de Los Monegros que justamente corresponde a un documental sobre el control de la plaga de langostas. Rodado en 1915, el documental Plaga de langosta es obra del pionero cinematográfico Antonio de Padua, donde “Los agricultores combatían a una voraz plaga que asolaba sus cosechas”. Por lo tanto podemos establecer que en 1915 se produjo una plaga de langosta en Los Monegros.

Un a papel decisivo fue el ingeniero jefe de la  Sección Agronómica Pedro Navarro, quien en una circular publicada en el Boletín Oficial del 14 de Mayo de 1919 indicó de la probabilidad de la plaga. A Pedro Navarro le debemos un justo reconocimiento.

Una de las primeras noticias que aparece en el Diario de Huesca es el 11 de junio de 1920. En ella se da cuenta por parte de los alcaldes de Alcubierre y Castejón de Monegros de la existencia de la plaga de langosta disponiendo que “Con el carácter de urgente se gire visita de inspección por el ingeniero jefe de Sección Agronómica señor Navarro”. La segunda nos lleva a 1922 y responde a los temores que la plaga de langostas vuelva a reaparecer. Entonces, los diputados provinciales por el distrito de Fraga-Sariñena Gaspar Mairal, Esteban Panzano y Antonio Gálligo se reunieron con Manuel Batalla, presidente de la Diputación provincial. La visita tuvo por objeto “Recabar de tan digna autoridad promesa de apoyo de la Corporación que preside por si la propagación de la plaga hiciera necesario el auxilio a los pueblos perjudicados (La plaga de la langosta.  El concurso de la Diputación. Diario de Huesca 15 de abril de 1922)”.

El 19 de mayo de 1922 en el Diario de Huesca se daba ya cuenta del desarrollo de la plaga de langosta, el jefe de la sección a agronómica de Huesca reconocía en Castejón de Monegros un cordón de mucha importancia procedente de Pina y Monegrillo. Las langostas nacen en primavera y en fase gregaria suelen formar rodales hasta que se rompe por algún lado formando un cordón que va arrasando todo lo que va encontrando a su paso. Navarro continuó visitando los pueblos afectados, principalmente durante ese año, Fraga, Candasnos, Peñalba, Valfarta, y Castejón de Monegros: “Amenazado en un breve plazo, de no auxiliársele convenientemente, de una terrible invasión”. Unas abundantes y extensísimas manchas de langostas amenazaban la excelente cosecha. También el insecto aparecía en grandes cantidades por Monegrillo y Lanaja. El foco principal se extendía en una longitud de ocho kilómetros por la partida llamada Farled, del citado monte de Pina, lo que sin duda alguna llevó a Navarro a proponer el inicio de los trabajos de extinción al gobernador de Zaragoza Cruz Lapazarán.

Pronto los vecinos de Castejón de Monegros se dispusieron a trabajar en la defensa de sus cultivos, a quienes Navarro les prometió “El envío de gasolina, trochas de zinc, un lanzallamas y cuantos elementos puedan servir de avada al esfuerzo de los vecinos, que se hallan, en justicia, alarmados”.

El panorama parecía desolador, en los trigales donde había hecho presencia la langosta aparecían “Increíblemente destrozados” empeorando por un tiempo caluroso que favorecía la propagación del insecto: “El remedio, para que ocasione eficacia, ha de ser inmediato”. En La Almolda y Valfarta las manchas se iban combatiendo con los elementos que previamente habían sido allí enviados. Mientras Peñalba aparecía invadido por completo, ofreciendo una imagen desoladora, produciendo la plaga importantísimos daños en su avance. Se recogieron hasta unos quince mil kilos de insectos, incluso los vecinos de Peñalba adquirieron por su cuenta “Dos mil quinientos metros de trocha, con los que, unidos a los enviados por el ingeniero agrónomo, proceden con gran actividad a los trabajos de defensa”. Una de las mayores preocupaciones era que los insectos invadiesen los pozos que les abastecían, peligrando el consumo de agua de boca “De la visita a Peñalba hemos obtenido una penosa impresión; y entendemos que las autoridades, secundando el entusiasmo del pueblo, deben acudir, sin demora, en su socorro, a fin de salvarlo del desastre agrícola y económico que se le avecina”.

Plaga Langosta Diario Huesca

En Candasnos también hizo su aparición el insecto, pero no en las proporciones que en Peñalba. El pueblo utilizó el material que la acción oficial le proporcionó para la extinción y, al igual que en Peñalba, preocupó la invasión de la langosta de pozos y balsas.

La plaga de langostas 

Apena el ánimo, conmueve el corazón y entristece el alma, ver los semblantes decaídos, al observar el incremento tan grande que va adquiriendo este devastador insecto.

Los labradores se encuentran aterrados al ver en perspectiva un pauperismo absoluto, en cuya precaria situación quedarán muchas familias si no se consigue atajar la marcha de la langosta.

En esta villa, cuando se creía que los daños no serían de importancia, por confiar que cuando penetrara en su término las cosechas estarían duras, se ha visto con espanto lo mucho que adelanta y las grandes dimensiones del cordón.

Diario de Huesca 25 de mayo de 1922

El presupuesto del 1921 había sido de 10.000 pesetas, combatiendo la plaga en unos diez pueblos y aunque el presupuesto para 1922 había ascendido a las 17.500 pesetas, este resultó insuficiente al aparecer nuevos pueblos con manchas de langostas. Así fue puesto de manifiesto en el Consejo Provincial de Fomento, celebrado el 1 de mayo de 1922 (Diario de Huesca 26 de mayo de 1922). A los pocos días, en tres autos, el gobernador civil Cabrera visitó la zona junto al comisario regio de Fomento señor Cajal, el comandante de la Guardia civil Navarro, el representante de la Cámara Agrícola Mur, el director de La Tierra Banzo, el ingeniero jefe del Servicio Agronómico Navarro y el representante de El diario de Huesca. Visitaron las localidades de Castejón de Monegros Peñalba, Candasnos “Un relato de andar pisando langostas. Desagradable y peligroso es pisar la nieve fría en el campo. Pero andar pisando insectos destructores que forman bandos espesos de kilómetros, que producen un ruido apagado y continuo, y acaban con el cereal, que es el pan nuestro de cada día; eso además de desagradable, es espeluznante, trágico y angustioso.  En esas nubes que hoy corren a ras de la tierra y mañana volando nublarán el sol y dominarán regiones enteras, está el enemigo del labrador, el encarnizado destructor de la tranquilidad y bienestar, el elemento exterminador que lleva la ruina y la miseria. Los de Castejón trabajan en las trochas sin hacer caso del bochorno ni del sol que les derrite; luchan a brazo partido para defenderlas balsas ¡Qué ya que el pan se les va, que no les envenenen el agua de balsa que beben!” (Diario de Huesca 30 de mayo de 1922).

A la falta de cosecha, las perdidas, la escasez de rentas y alimentos, el problema del agua fue casi una tragedia. Las langostas eran capaces de acabar y malmeter las balsas y los pozos; las únicas infraestructuras básicas para el abastecimiento de agua para el consumo humano y animal. La situación fue preocupante, alarmante… al borde de la tragedia.

También representantes de la Cámara Oficial Agrícola de la provincia visitaron la zona “Una visita a los pueblos invadidos” (Diario de Huesca 1 de junio de 1922) “Hemos podido apreciar el mal en toda su intensidad, saliendo profundamente apenados ante el ejército arrollador de langosta que, avanzando, avanzando, siembra la desolación”.

El ingeniero jefe de la sección agronómica Pedro Navarro pronto realizó una explicación histórica sobre el problema de la langosta, en el marco de la asamblea de la diputación de Huesca del 5 de julio de 1922. Navarro expuso como los focos principales radicaron en Pina, Farlete y Monegrillo y como el año de 1921 la plaga apareció por la sierra de Alcubierre, llegó a los pueblos de la ribera del Flumen y del Alcanadre, y luego, atravesando la sierra de Alcolea, las bandas llegaron hasta los pueblos cercanos.

 “Se trabajó con entusiasmo; los labradores roturaron los terrenos donde la langosta aovó y así pudieron salvarse las cosechas de diez y nueve pueblos.

 La langosta puede y debe ser extinguida totalmente. Para ello hacen falta grandes recursos, y yo formularé, desde luego, el presupuesto necesario; como medio preliminar debe irse a la acotación de los terrenos donde el insecto aove, cuidando que varias brigadas se dediquen a seguir el vuelo, especificando cuáles son los campos de particulares y cuáles los montes del Estado. A este fin yo repartiré las instrucciones e impresos precisos.

Una vez hecho esto procede la acción mancomunada; donde se pueda, roturar, donde no, cavar o proceder a la recogida del canuto. Más tarde, cuando el insecto comienza a nacer deben emplearse los buitrones, que requiere numerosa prestación personal, pero que son de gran eficacia, de mucha mayor que la gasolina, cuyos efectos son teatrales más que otra cosa.

Pero la verdadera labor, la principal, es la de la roturación.

Los pueblos vienen obligados a hacer las acotaciones de los terrenos en que la langosta hizo la aovación; pero si las circunstancias excepcionales que pueden concurrir en el término municipal, tales como su extraordinaria extensión superficial, o el haber en aquéllos gran número de hectáreas pertenecientes al Estado, impusieran a los pueblos esfuerzos que estuvieran imposibilitados de realizar, pueden dirigirse a la Jefatura Agronómica de la provincia, que facilitará dentro de los medios de que disponga, personal idóneo que se trasladará a los pueblos aludidos y hará las acotaciones.”

Diario de Huesca 6 de julio de 1922

En el Diario de Huesca del 4 de agosto de 1922 se da cuenta de la publicación, en el Boletín Oficial número 76 del 26 de Junio, de la Real orden del ministerio de Fomento de 19 de Junio del año actual, ordenando el cumplimiento de la Ley de extinción de las plagas del campo de 21 de Mayo de 1908 y dando instrucciones y plazos fijos para la vigilancia, denuncia y acotamiento de los terrenos invadidos por la langosta y donde ésta haya hecho la aovación.

La langosta realiza su puesta en canutos, Navarro daba prioridad a la escarificación, realizar labores de labranza en otoño, invierno y primavera  para que el hielo, las aves o la recogida manual y posterior quema destruyese las puestas. Fue una gran lucha contra la plaga. Vicente Gascón Lacort lo recoge en su artículo “La plaga de la langosta en nuestros municipios hacia 1920” en la revista Montesnegros. Por medio del artículo “La afección en los municipios de Los Monegros sur” del Ingeniero Jefe del Servicio Agronómico de Zaragoza José Cruz Lapazarán, aparecido en la revista semanal “El Progreso Agrícola y Pecuario” de 31 de julio de 192 “Una campaña de trabajos de langosta en Zaragoza”. Entre los métodos para su extinción habla de trochas que había en La Almolda y que habían realizado con esfuerzo. La explicación de este método de trochas, Vicente Gascón la encuentra en un trabajo de 1986 de José Moral de la Vega donde se describe como la trocha respondía a una lámina, principalmente de cinc, que se colocaba para interceder la marcha del cordón de langostas y hacerlas caer a unos pozos o  bretes donde las destruían con fuego.

Una vez en vuelo, una de las técnicas de atrapamiento era el empleo de buitrones, una red de forma cónica que en forma de embudo va disminuyendo, impidiendo que puedan salir las presas que entran en el arte y queden atrapadas en un remate final. Luego, mediante la quema se exterminaban.

Vicente Gascón Lacort señala que durante 1923 las zonas Leciñena, Pina, Perdiguera, Farlete y La Almolda, en menor medida, fueron términos infestados de langostas. Aun así habían experimentado una gran reducción gracias al gran esfuerzo de los trabajos de escarificación. También Vicente Gascón Lacort reseña una cita de 1917 del trabajo de José Cruz Lapazarán En este volumen hay un pequeño apartado sobre la plaga de la langosta, habitual en aquella época. Es del año 1918, unos años anterior a los dos artículos citados, y en él hace alusión a que la campaña de extinción (año 1917) tuvo verdadera difíciles  en Monegros aunque sin resultados muy halagüeños. También destaca que la langosta apareció en zonas acotadas y  otras que no, en gran cuantía, además, favorecida por los inmensos términos municipales de la zona, poco poblados y que debido a la sequedad del clima se cultiva poca tierra, generalmente vales rodeados de terreno yermo. Como balance de 1918 dice que ayudó a que el traslado de langostas a sembrados fuera rápido y por ello el término de Monegrillo, el inmenso monte de Pina y algunos otros fueron excesivamente castigados”.

La plaga de langosta se vio agudizada con el abaratamiento del trigo por la importación del cereal por parte de los harineros catalanes “La injusta pretensión de los harineros catalanes de entrar trigos extranjeros en la época de la recolección para conseguir el abaratamiento de este artículo, unida a la escasez de cosecha habida y a los daños que ha originado la langosta, precipitarían la ruina de esta comarca (si se accediera a ello), hacia la cual se va a pasos agigantados” (Diario de Huesca del 4 de agosto de 1922). La gran importancia de la plaga en los pueblos, dio pie al maestro de Castejón de Monegros “perfectamente percatado de su misión”, de  llevar los domingos a los niños de las escuelas al monte y “Provistos de azadillas de mano les nace recoger canutos de langosta en las laderas que no pueden ser escarificadas” (Diario de Huesca del 5 de noviembre de 1922). Se cita que acudían unos 240 niños y niñas, en un término municipal donde se estimaba que había unas 760 hectáreas donde las langostas tenían depositados sus huevos (Diario de Huesca del 9 de noviembre de 1922).

Que a la langosta que pace vuestro calor la deshace cuando el sol más la aviva, sois cuchillo que degüella esta plaga tan impía. Todas las plantas desmedra esa plaga cuando pasa, que como todo lo abrasa hace más mal que la piedra, no hace esta tierra mella porque en tu socorro fía.

Novena, canto religioso que se interpreta en la virgen de la Sabina, Farlete.

Aunque al parecer las plagas no volvieron a sucederse, el miedo quedó muy marcado en la memoria de nuestros pueblos. Pues aún se tardaron algunos pocos años en exterminar completamente la plaga. Así en el Diario de Huesca del 19 de febrero de 1924 se solicitó en la sesión de la Diputación Provincial de Huesca al Gobierno “La consignación necesaria para que en la campaña próxima de primavera quede totalmente extinguida la plaga de la langosta”.

La herida que dejó la langosta fue muy dolorosa, causó mucho sufrimiento en estas tierras. Quizá por ello casi ni se recuerda, como si de una pesadilla hubiese tratado. Una plaga que no deja de crear grandes crisis humanitarias en África y que en Los Monegros puede volver a suceder.

Mari Cruz Anoro Barrieras “La Morena” taxista de Barcelona


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Mari Cruz Anoro Barrieras “La Morena”

Justicia Clara Sarrate Anoro nació en Sariñena el 5 de septiembre de 1947, en una casa en la avenida Huesca, al lado del cuartel. Pero su niñez la pasó en calle Larrosa, en la parte alta, donde vivieron. A partir de Clara conocemos la vida de su madre Mari Cruz Anoro Barrieras, quien, tras emigrar a Barcelona con su familia, fue la primera mujer taxista de la ciudad Condal.

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Mari Cruz Anoro Barrieras, conocida como “La Morena”, nació en Sariñena el 3 de mayo de 1923. Contrajo matrimonio con Prudencio Sarrate Gabriel y tuvieron cuatro hijos: Prudencio, José María y los mellizos Rafael y Clara. “Fuimos una novedad en el pueblo cuando nacimos” apunta Clara, “No era habitual que nacieran mellizos”. Prudencio nació en Sariñena un 11 de abril de 1908 y trabajó de chofer para casa Torres aunque falleció joven, el 22 de abril de 1956, a los 48 años de edad. Mari Cruz se quedó viuda a los 33 años con sus cuatro hijos, Clara tenía solamente 8 años. Prudencio tenía dos hermanos: Antonio, que murió a los 48 años, y Mercedes Sarrate. La familia de los Sarrate había sido una importante saga de pasteleros.

Mari Cruz había aprendido todo sobre pastelería y con un carrito iba vendiendo por todo el pueblo. Cuando Clara salía de la escuela iba a vender. En invierno vendían castañas, además de piruletas y caramelos que hacían en casa. Los envolvía Clara con sus amigas y se quedaban con los sobrantes de caramelo al despegarlos del molde. También hacían tartas y bollos. En verano hacían helados, los hacían ellas, compraban el hielo y lo guardaban en un lugar fresco. Helados de nata, vainilla, fresa, chocolate… en corte o en cucurucho. Llevaban en el carro una especie de lechera de unos 20 litros donde guardaban los helados. La lechera la llevaban dentro de un tonel en el carro y ponían hielo picado entre el tonel y la lechera para conservar los helados. El hielo lo picaban ellas. Cuando había fútbol, Clara subía con otro carrito a vender al campo, mientras Mari Cruz se quedaba en la plaza de la Iglesia para vender a la gente que iba al cine Victoria o al Casino.

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Familia Sarrate Anoro

Además, para vivir recogían esparto, sobretodo su hermano mayor “Se hacía heridas en las manos con el esparto”. También recogían vid en la vendimia o almendras para casa Torres. Sus hermanos se hacían espadas de madera “Eran unos tiempos muy distintos, lo normal era llevar parches en la ropa”. Pero Mari Cruz, con tres varones, vio que sus hijos no tenían mucho futuro en Sariñena “No podían aprender ningún oficio en Sariñena”. Mari Cruz tenía a su hermana mayor y dos hermanos en Barcelona. El marido de su hermana tenía una empresa de transportes, así que los dos hermanos mayores marcharon a trabajar, primero como mozos de carga y descarga hasta que tuvieron la edad para sacarse el carnet de conducir. Mientras, el pequeño comenzó a trabajar en un taller como aprendiz de mecánico.

A Clara le encontraron trabajo en las oficinas de un laboratorio farmacéutico. Antes, Clara aprendió a escribir a máquina en Sariñena, pagando clases particulares a la profesora María. Clara era muy aplicada, incluso cosiendo le bordó el ajuar a la hija de María. En el laboratorio farmacéutico, Clara trabajó primero en el envasado de medicamentos hasta que quedó un puesto vacante en oficinas.

Mari Cruz encontró trabajo en una portería donde se alojó toda la familia. Tuvieron que dar una entrada para coger la portería. El trabajo era controlar la entrada y salida del edificio, además de su limpieza. Tenían dos habitaciones, en una dormían los hermanos y en la otra Mari Cruz y Clara. Estuvieron unos tres años y allí fue cuando compraron su primera televisión. Los hermanos cobraban las semanadas, cada semana les pagaban su trabajo “Todos aportábamos el sueldo y entre todos pudimos comprar un piso en la calle Provenza de Barcelona”.

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La familia continuó trabajando y ahorrando hasta que decidieron comprar un taxi. Los dos hermanos camioneros habían ido desarrollando  dolencias conduciendo el camión y decidieron cambiarlo por el taxi. Así, los dos hermanos se turnaron con el taxi y, si había una avería, el hermano mecánico la arreglaba. Con el tiempo, Mari Cruz decidió sacarse el carnet de taxista y comenzó a llevar el taxi cuando los hermanos regresaron a los camiones. Esta circunstancia comenzó a despertar interés y Mari Cruz fue considerada la primera mujer taxista de Barcelona, destacando en un mundo de hombres y apareciendo en programas de radio, radio nacional de España, y televisión.

La televisión, la cadena 2, se interesó por Mari cruz y la retrató en el programa “Retrat de dona”. “De alguna manera, lo hizo más por gusto que por necesidad”, apunta Clara. Por aquel entonces, Mari Cruz conoció a Julio Cesáreo Casabona y comenzó a tener una relación con él. Pronto  empezó la idea de volver a Sariñena y así fue, al final acabó casándose con Julio Cesáreo Casabona. Se casaron en Sariñena y la boda despertó el interés de una cadena de televisión que acudió, pues Mari Cruz había cogido cierta relevancia al haber sido la primera mujer taxista de Barcelona. Aunque siempre se ha considerado a Margarita López Grau como primera mujer taxista de Barcelona, este hecho posiblemente se debe a que Margarita fue la primera en obtener la titularidad de la licencia de su taxi barcelonés.

Clara se sacó el carnet cuando cumplió la mayoría de edad a los 21 años, tuvo que hacer el servicio social para podérselo sacar, la mujer no lo tenía fácil.

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Julio Cesáreo murió en Sariñena en 1994 a los 75 años de edad y Mari Cruz el 27 de mayo de 1997 a los 72 años de edad. Clara cambió de empresa y durante sus últimos cinco años, antes de jubilarse, montó su propio videoclub. Clara es testimonio vivo de la migración que marchó del pueblo a las ciudades abriéndose paso en tiempos difíciles. Al final, todos los hermanos acabaron comprándose su propio piso, entonces por medio de cooperativas. Los hermanos volvieron al mundo del transporte.

Historias de esfuerzo y trabajo, de salir adelante que recordamos con la responsabilidad de aprender para continuar construyendo nuestro presente, conscientes de nuestro pasado. Gracias a Clara por esta entrevista.

En recuerdo de Raquel


Todo el mundo la recuerda por su nombre, pero poco más sabían de ella debido al  aislamiento social al que se vio sometida. Por eso, a través de las siguientes líneas, voy a tratar de clarificar la semblanza de una persona que no tuvo suerte en sus últimos años y que los sobrellevó como pudo.

   Los datos que unos y otros me han facilitado deben servir para desentrañar los orígenes y vida de una sariñenense y, sobre todo, para recapacitar y hacer un poco de justicia a una persona culta y bondadosa.

Historias de tiempos difíciles XXX – En recuerdo de Raquel.

Por Manuel Antonio Corvinos Portella

Sus abuelos maternos fueron: Santiago Lorda, natural de Sariñena y vecino de Zaragoza y Juana Serrate, natural de Barbastro y también vecina de Zaragoza. Tuvieron una hija a la que llamaron Felisa. Sus abuelos paternos fueron: Pierre Py, natural de Aurillac y vecino de Narbona (ambas localidades de la occitania francesa) y María Ana Benaset Meral, nacida en Lidi Bel Abbes, provincia de Orán (actual Argelia). Tuvieron, al menos,  un hijo al que llamaron Elías.

En un momento dado y sin saberse los motivos, los tres fijaron su residencia en Zaragoza y abrieron una relojería. El oficio de orfebre, platero o relojero es muy típico del pueblo judío.

Los padres de Raquel fueron: Elías Py Benaset, nacido en Carcasonna (Francia) en 1853 y de oficio el de la familia, o sea, relojero.  Felisa Lorda Serrate, nacida en  Zaragoza en1860, de profesión las propias de su sexo (así consta en su certificado de defunción). Se conocieron y se casaron.

La pareja, por motivos económicos, decide trasladar su residencia a Sariñena y abrir una relojería. El origen sariñenense del padre de Felisa quizá pudo ser una de las razones que les impulso a tomar esa decisión; otra pudo ser el contar con vivienda propia y una tercera la falta de un comercio de la especialidad en Sariñena.

Vivieron en la calle Fatás número 14 y tuvieron cinco hijos a los que pusieron nombres inequívocamente judíos, excepto el de Luis que es de origen francés.

Raquel debió de ser  la tercera, nació en 1897 y falleció en 1978. Luis nació en 1900 y falleció a los pocos días víctima de bronquitis, Daniel  nació en 1902 y murió en 1904, de  Elías e Ismael se desconocen sus datos de nacimiento y defunción, pero es muy posible que fueran el primero y el segundo.

Parece ser que Elías  fue guardia civil y a su jubilación ejerció de sereno y guardia municipal en Sariñena. Los que lo conocieron recuerdan poco de él, eso sí, resaltan su gran altura.

Felisa murió en Sariñena en 1945 y fue enterrada en nuestro cementerio. Por lo tanto, Raquel se quedó sola y sin ningún medio de vida con 48 años. Del padre de Raquel (Elías) nada se sabe, no existe certificado de defunción en Sariñena (aunque sí que falleció antes que su esposa) y nadie se acuerda de él, por esa razón se le ha perdido la pista. Debió morir en Huesca o Zaragoza y allí lo enterrarían. Actuaron como testigos de los natalicios personas y funcionarios como   Miguel Escanero Carpi, Timoteo Morén Sarra, Joaquín Blasco Bosque, Francisco Mirallas Rodellar, Casimiro Lana Almudévar  y la comadrona Catalina Levetti.

Si nos centramos en los apellidos de los hermanos vemos que eran Py-Lorda-Benaset-Serrate. El apellido Py es de origen judío y aparece situado geográficamente en la región occitana del sur de Francia. El apellido Benaset también es judío y se extiende por el sur de Francia, por el Levante español y por el norte de África. Los apellidos Lorda o Lordá y Serrate son altoaragoneses.

La ubicación norteafricana del apellido Benaset es muy curiosa y puede explicarse por las numerosas migraciones entre España y Argelia que hubo a partir del siglo XV. La más importante, por su número, fue la de los judíos sefarditas al ser expulsados por los Reyes Católicos en 1492. Pudiera ser que esta fuese la razón que llevara a la familia Benaset a fijar su residencia en la citada región del norte de África.

Durante la época colonial francesa y más concretamente en el año 1870 se concede la ciudadanía francesa a todos los judíos argelinos, por lo que es de suponer que en esta época los Benaset deciden trasladar su residencia a Francia debido a las turbulencias sociales de la región argelina.

En cuanto al modo de vida de Felisa y Raquel debió de ser muy precario desde el momento de la viudez, puesto que  se vieron obligadas a vender, en el patio de su casa, todo tipo de hortalizas, frutas y huevos que le proporcionaba la familia Anoro-Novellón y además ambas realizaban por encargo bordados, puntillas y ganchillo para mantelerías y juegos de cama. Cuando murió Felisa, Raquel tuvo que espabilar y a falta de otros medios económicos, se dedicó a comprar y vender huevos y lotería por las casas.  Incluso se desplazaba a pie a pueblos como Albalatillo y Lanaja para llevar a cabo este pequeño comercio.

Según me contó Esperanza Marcial de Albalatillo cada semana se acercaba a su pueblo caminando, llevaba dos grandes cestas de color claro colgadas de sus brazos con la ilusión de llenarlas con los huevos que compraba por las casas. Como Raquel tenía cierta relación con la citada familia por haberles regalado un gatito, siempre se pasaba a verlos y al mismo tiempo les preguntaba por el minino. También aprovechaba para pedirles un vaso de vino y comerse el almuerzo que ella traía.

Luego Esperanza me especificó que para poder regresar a Sariñena y debido al peso de la cestas utilizaba un sistema muy peculiar consistente en transportar las cestas por etapas, de tal manera que llevaba una de ellas unos cuantos metros y la depositaba en el suelo volviendo sobres sus pasos para realizar la misma operación con la otra.

Raquel era de familia educada, tenía bastante cultura y trataba a todo el mundo de usted. Además sabía bordar y realizaba con soltura encaje de bolillos. En la foto que acompaña a este escrito se puede ver un mantel bordado por la propia Raquel que pertenece a Esperanza.

Durante varios años tuvo un puesto de chucherías en la calle del Mercado donde vendía caramelos de menta, chupones, peladillas, “pegadolsas”, cerezas, abugos, manzanetas… Los niños aprovechaban su bondad y acostumbraban a engañarla sustrayéndole alguna chuchería.

Debido a la extrema necesidad a la que se vio abocada dejó su vivienda en  la calle Fatás 14 y se trasladó a la casa número 4 de la avenida de Monegros, propiedad de la familia Blasco, precisamente donde hoy se encuentra un taller mecánico. En 1964, y dada su pobreza extrema, la Junta Provincial de Beneficencia le concedió una ayuda por enfermedad con la obligación de notificarles su defunción cuando ésta ocurriera.

Su fallecimiento ocurrió en el Hospital Provincial de Huesca víctima de un ictus un día 27 de noviembre de 1978  y fue enterrada en Sariñena, donde descansan su madre y alguno de sus hermanos. Aunque esto último no lo he podido verificar.

Ante la falta de recursos de Raquel, Lola Blasco se encargó de realizar una colecta entre el vecindario para que sus restos reposaran en nuestro cementerio con la dignidad debida.  La tienda de las hermanas Romerales sirvió como lugar de recogida de los donativos.

Encorvada en sus últimos tiempos, ignorada por unos, menospreciada por otros, y compadecida por los menos vivió con la sola compañía y cariño de unos gatos a los que adoraba, reprendía y quería como si fuesen sus hijos y también de un perro de raza indeterminada de color marrón claro con manchas blancas que respondía al nombre de Leal y que la seguía a cualquier lugar de Sariñena. Pero que nunca llevó por los  pueblos que Raquel visitaba.

La vida la abocó a ese final, pero la sociedad local poco hizo por ella, salvo ironizar, darle la espalda y en algunos momentos atormentarla con burlas y crueldades infantiles.

Esa incomprensión e insensibilidad humana la llevó a vivir aislada y a rodearse de unos animales que le daban lo que los primeros le negaban. Hasta su hermoso nombre estuvo inconscientemente vedado en nuestro pueblo durante varias generaciones.

Sirva este escrito para recordar a una persona que vivió entre nosotros, no la comprendimos y no la supimos ayudar.

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Este trabajo ha sido realizado gracias a personas como Faustino Blanco, Ilda Gómez, Esperanza Marcial, la inestimable información del Juzgado de Paz y la colaboración de otras personas que no desean que se mencione su nombre.

  A todas ellas muchas gracias.

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LOS SEFARDITAS

   Sefarad es el nombre con que los judíos conocen a España y por ese motivo los habitantes de este pueblo y sus descendientes tienen el gentilicio de sefarditas.

  Se calcula que fueron alrededor de 100.000 los judíos que tuvieron que tomar camino de la diáspora (dispersión) expulsados por los Reyes Católicos en 1492.

  Sus lugares principales de destino fueron  Portugal, numerosos países de Europa, norte de África, Grecia  o Turquía.

  Su lenguaje era y es el denominado ladino o castellano antiguo con vocablos propios hebreos..

Manuel Antonio Corvinos Portella

Entrevista a mi abuela Pilarín


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Por Lucía Barranco Allué. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Mi abuela se llama Pilar Lucientes Espinosa, nació el 7 de Marzo de 1944 en La Puebla de Albortón, y toda su descendencia es de ahí. Su infancia la pasó en La Puebla, acompañada de sus familiares y amigos. Con sus amigos se reunían en la plaza del pueblo y jugaban a la comba, al corro y muchos más.

Pilarín fue hasta los 12 años a la escuela de La Puebla, empezaban de las 10 a las 13 y seguían por la tarde de 15 a 17, y cuando acababa el que quería se quedaba a repaso. Solo llevaban 2 libros, uno de lecciones (donde había de todo, matemáticas, lengua…) y otro de lectura. En la escuela también les enseñaban a bordar. Con 14 años se iban con sus amigas a escondidas a merendar por el campo para que no las siguiera nadie.

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Con 15 años empezó a ir al campo, como antes no había cosechadoras, con un rastrillo cogía las espigas y las echaba en un montón. También tenían viñas e iban a vendimiar (coger uvas) y las usaban para hacer vino.

No tenían agua, por lo que con un cántaro y un pozal hacían 4 o 5 viajes para coger el agua. Cuando no había agua cerca porque no llovía, iban a un pozo y cogían agua para fregar porque  esa no valía para beber, y para coger agua que sí  que se podía beber, iban los hombres con un carro y un cubo, a una balsa a tres cuartos de hora de La Puebla, y la echaban a un aljibe que tenían en casa, que se almacenaba muy fresca. En casa tenían tocinos para consumo propio, gallinas, pollos, conejos, y cabras para leche.

Con 20 años conoció a mi abuelo, Salvador Barranco, de aquí de San Lorenzo del Flumen. Pilarín tenia aquí una tía que estaba enferma, y venía mucho a verla, y a veces salía al baile que hacían en casa de un señor y bailando conoció a mi abuelo, aunque mi abuelo cuenta que la conoció en el huerto de su tío Ángel, pero ella no lo vio.

Tras 5 años de conocerse se fueron juntos a Zaragoza, y volvieron a San Lorenzo para las fiestas de Agosto, y estuvieron cerca de 2 meses.

A mi abuelo, al llegar soltero a San Lorenzo le dieron un lote y una casa, en la que actualmente siguen viviendo. Pilarín para ayudar a la economía de la casa decidió comprar unas cuantas vacas, y así ordeñándolas vendían la leche y sacaban dinero. También ella iba a recoger panizo para sacar más dinero.

El 29 de Septiembre de 1969 se casaron, en Zaragoza en la iglesia San Miguel. Invitaron a sus familiares y amigos de La Puebla y de San Lorenzo. Una vez terminada la ceremonia les invitaron a todos a una comida y después visitaron Zaragoza.

Ellos no hicieron viaje de novios, porque  mi abuelo no tenía tiempo, ya que tenía mucha faena con las vacas y el campo. Tuvieron 2 hijos, Loly Barranco Lucientes, mi tía, y Salvador Barranco Lucientes, mi padre. Convivieron y trabajaron con las vacas.

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Cuando mi padre acabó la mili y decidió quedarse en casa, hizo unas naves en el lote y llevo las vacas ahí, y compro más. El negocio de las vacas le duró unos años porque cuando mi hermano Saúl tenía 2 años, tuvo que cerrar el negocio porque ya no se ganaba casi. Ahora se dedica a la ganadería y tiene bastantes campos que los lleva con mi hermano y mi abuelo Salvador.

Pilarín a día de hoy, lleva 54 años en San Lorenzo del Flumen. Tras una larga vida aquí, ya jubilada, se juntaba todas las tardes con sus amigos en la placeta de los abuelos, que decimos nosotros, y se sentaban 10 o 12 y charraban y alcahueteaban toda la tarde, fuera invierno o verano.  Ahora ya no quedan más que 3 ó 4, pero ya no se juntan, por lo que mi abuela pasa todas las tardes viendo la novela y haciendo crucigramas.

Ella me cuenta que la vida en el pueblo ha cambiado, que tenemos agua solo abriendo el grifo o comprando embotellada, que no pasamos frío porque hay calefacción, que antes era todo mas barato, los cafés…etc.

Lucía Barranco Allué.

Tercero de la ESO.

Entrevista a mi abuela Cristina


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Cristina Andreu Lana

Por Jara Ballarín Cucalón. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Cristina Andreu Lana nació el 24 de julio de 1940 en Sariñena, era hija única y sus padres se dedicaban a la agricultura.

Cuando ella tenía 6 años le dejaron empezar la escuela nacional hasta los 10 años, después de eso fue a la de  las monjas, donde por la mañana hacía escuela normal y por la tarde les enseñaban a hacer labores, como coser o bordar, esto duró hasta sus 15 años. Después de esto, la llevaron a aprender a un taller de modistas, para conocer el oficio de la costura.

Los juguetes que solía utilizar eran los que le traían los Reyes Magos o en algunos casos los que le regalaban por su cumpleaños; los cuales solían ser muñecas de cartón o de trapo con pelo de verdad o de lana, cocinillas de aluminio o de cerámica, de vez en cuando le caía algún que otro costurero, y por supuesto juegos tradicionales (como ahora los llamamos).

A los 15, barría, hacía las camas, y los domingos con su abuela iban por las casas a dar leche con las lecheras (para las casas que no tenían vacas lecheras). Al ser hija de familia de agricultores, iba a hacer pequeños trabajos al campo, como recoger el producto o llevar comida a los campos o fincas donde se trabajaba. Y en la época de la siega se iba a la era a trillar.

En cuanto al agua no la tenían en las casas, la tenían que ir a coger a las fuentes que estaban en las plazas; por otra parte, la luz era escasa, solo una bombilla por habitación y de muy poco voltaje.

La vida en el pueblo era tranquila, salvo los días de fiesta, donde todos los habitantes salían a las calles a bailar, cantar jotas e ir al cine. La juventud de entonces se divertía a su manera, cada uno tenía su cuadrilla de amigos, con los que en San Isidro hacían más o menos lo mismo que ahora (montaban carroza y al mediodía iban a comer al campo), en verano como no había piscinas se iban todos al río. El 25 de julio Santiago se solían ir a refrescar y a merendar con unas gaseosas de pito.

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Mi abuela empezó a salir con mi abuelo a los 15 años y él a los 18. Se casaron a los 23 y 26 años. Su viaje de novios fue a Barcelona y a Lérida, porque mi abuelo tenía un hermano allí, la boda fue muy amena ya que se casaron en la iglesia, y después lo celebraron en su casa, la cual es la misma que tienen ahora y fue una herencia de su padre. Mi abuela era modista, y hacía labores en casa. Tuvo solo un hijo, mi padre. La tradición que tenían por entonces era quedar todos los primos de mi abuelo que seguían en Sariñena, en su casa; algunos domingos.

Jara Ballarín Cucalón.

Tercero de la ESO.

Margarita Anoro Grustán


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Por Lucia Trallero Escalzo. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Mi abuela paterna Margarita nació el 20 de julio de 1942. Su madre se llamaba Julia y su padre Joaquín. Tiene 2 hermanos Rafael y Joaquín.

Fue una familia de labradores y tenían en casa también algún animal, vacas, gallos, conejos… Para ganar dinero vendían leche a sus vecinos que llevaban a sus casas, el resto de la leche la vendían en una cooperativa que había en el pueblo. También sacaban algo de dinero con los demás animales, en el corral había: Cerdos, patos, gallinas, gallos, conejos y se acuerda mucho de unos gallos muy pequeños que los llamaban kikos y las cluecas que cuidaban, que siempre estaban con los pollitos. En casa, Margarita ayudaba a repartir la leche por las casas, alguna vez se le caía la lechera con la leche porque le daba vueltas en el aire y tenía que ir a por más. Cuando acababa se quedaba jugando con sus amigas en la calle al aeroplano y a otros juegos de su infancia.

Antes se vivía más en la calle porque no había tanta tecnología en las casas. Recuerda que los veranos jugaban por la noche a las calderas de Pedro botero, el juego trataba en poner a una persona en el centro con los ojos vendados y el resto hacían un corro alrededor de él, el del centro tenía que dar vueltas y pillar a los demás. También se acuerda de hacer alguna travesura como picar un hoyo en el suelo de la calle por la noche. Lo llenaban de agua y le ponían unas cañas y arena para que no se viera. Como las luces eran muy escasas no se veía bien y los que pasaban tropezaban y se caían, entonces los críos se reían y corrían para que no les pillasen los que se caían.

Las calles de antes eran de tierra con la lluvia se ponían todas de barro, había muchos carros de animales que tiraban de ellos (caballos, burros) también había muchos abrevaderos para que bebieran. Siempre llevaban la ropa sucia por el barro, el polvo.

A una vecina de la calle siempre le hacían alguna trastada. A la ventana más cercana de la calle le ponían una lata vacía de melocotón en conserva, la llenaban de agua y le ataban un hilo que lo tensaban y lo ataban al otro lado de la calle con una piedra. Cuando tiraba de la cuerda se le caía el agua encima y se enfadaba un montón.

Cuando salían del colegio también jugaban a las chapas, a las cartas, al balón, a la comba, también con juguetes que se hacían ellos, una vez sus hermanos hicieron un patinete de madera con ruedecitas de hierro (cojinetes). Cobraban a los otros niños que querían bajar por la calle del enado hasta la plaza de la Iglesia. Siempre había alguno que se caía y se hacía alguna chichonera.

Uno de los días más especiales que se acuerda era la matanza del cerdo. Tenían todos los niños fiesta y no iban al colegio. Los niños y vecinos acudían a ayudar y a comer ese día se daban presentes (regalos) a los parientes más cercanos. Muchas veces tenían que matar dos cerdos porque entre los que daban y guardaban con uno hacían corto, hacían: bolas, chorizos, longanizas, morcillas.

Se acuerda de hacer el proceso del jamón a la sal que era cubrirlo en sal y lo dejaban secar un tiempo prudencial, luego lo untaban con pimentón y lo dejaban secar al aire. Normalmente se hacía en el granero de la casa que era la parte alta, como un desván sin paredes ni nada y se ponían en un cañizo. También se ponía a secar ciruelas, orejones, uvas, de allí las uvas pasas y si tenían tiempo jugaban al balón con la vejiga del cerdo que hinchaban.

Para la noche de las ánimas 1 de noviembre también se acuerda de vaciar las calabazas, hacerles caras y ponerles una vela dentro. Se ponían en una ventana y de noche con la luz de la vela los niños más pequeños tenían mucho miedo.

Cuando ya se hicieron mayores uno de los hermanos Rafael se quedó en casa con la labranza para ayudar a sus padres y el otro Joaquín se empleó en un banco y ella ayudaba en algún establecimiento de dependienta.

Se casó joven con 21 años y ha tenido 4 hijos, 2 chicas y 2 chicos, Margarita, Salvador, Carlos y Marta.

Con su novio Salvador abrieron una pastelería un año antes de casarse. Ahora el negocio lo llevan sus hijos, ellos ya están jubilados pero siempre pasan por la tienda por si les necesitan.

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Ahora viajan mucho más que antes. Cuando era pequeña solo se viajan para alguna excursión, con el colegio fue a Monserratt a ver a la virgen moreneta, hicieron noche en una residencia de monjas y se acuerda porque cumplió allí 16 años. Otras excursiones con el colegio fue al Monasterio de Sijena en autobús.

Ahora es cuando más están viajando. Han estado en muchos sitios de España y también han viajado al extranjero. Ahora tiene 77 años y su marido Salvador 80, han cumplido las bodas de oro (50 años) y unos pocos más, y se consideran muy felices de haber hecho y vivido todas estas experiencias.

Lucia Trallero Escalzo.

Tercero de la ESO.

Miguela Borruel Pardina


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Miguela Borruel Pardina

Por Cruz Ullod Borruel.

Mi madre, Miguela o Miguelita, nació un 29 de septiembre de 1937, en plena Guerra Civil, en la casa del Pozo situada en la actual Ronda de San Francisco de Sariñena. Hija de María Pardina Pueyo, la “pallaruelera” y Plácido Borruel Capitán, la mayor de tres hermanos. Plácido trabajó toda su vida como jornalero en casa de Portera y en su juventud fue marmolista con los Morera. Mi abuela María servía en Casa Castanera. Plácido y María se casaron por lo civil y después de la guerra tuvieron que hacerlo por la iglesia. Aunque el cura no los dejaba casar si no le llevaban las tres “arras” de rigor. Mi abuela no tenía dinero para eso y tuvo que sustituir las arras (unas especie de tartas) por bizcochos.

A los pocos días de nacer mi madre ya se la llevaron  a Pallaruelo, pues mi abuela era de allí. Son muchos los recuerdos que guarda de este pueblo, sobre todo de su abuelo Miguel. Al criarse sin su padre (mi abuelo Plácido estuvo durante 2 años en la cárcel de Huesca, una vez acabada la guerra), su abuelo Miguel era como un padre para ella. Lo seguía a todas partes y el día que se la llevaba con él al monte era una fiesta para ella. A su abuelo Miguel, “Miguelón” porque era muy alto, lo recuerda siempre con su bota de vino colgada en el cabecero de la cama y preparándole pan con vino antes de que saliera el alba.

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De Pallaruelo recuerda los juegos bajo el Torrejón y las fiestas. Al gaitero Vicente Capitán (familia de mi abuelo Plácido), al tío Juaner…las juergas que montaban con su música y su porrón en los patios empedrados de las casas. Y los vestidos que estrenaba para la fiesta “sobre todo uno rosa con volantes”. Y el miedo que le inspiraba el diablo del dance que la encorría hasta el granero de casa, el pan bendito que entregaba y sigue entregando  siempre la misma familia por una promesa…

De la guerra recuerda cuando tenían que ir a refugiarse a las masadas  y le tapaban la boca para que no se oyesen sus llantos y no los delatase.

Recuerda como al principio, una vez que su padre salió de la cárcel, ella no lo quería, no lo había visto nunca. Decía que no era su padre sino “el marido de mi mama”. Recuerda también la noche que la bajó a la cuadra porque lloraba y no quería dormir con él.

Su segundo hermano, Antonio, nació en Pallaruelo y fue recogido por Josefina la del “Augau”.

José, el tercero, ya nació en Sariñena, en pleno invierno. Su nacimiento coincidió con la muerte del marido de su tía Isabel la Patica y como había nevado tanto tuvieron que abrir un camino con palas  desde su casa (Ronda San Francisco) hasta la iglesia para poder enterrarlo.

Miguelita no quería vivir en Sariñena y aunque sus padres y hermanos ya estaban instalados aquí ella se quedaba siempre que podía con sus abuelos de Pallaruelo, también fue allí a la escuela.

Años después ya se quedó definitivamente en Sariñena, aunque iba a Pallaruelo siempre que podía. De su casa de Sariñena recuerda que no había luz pero sí tenían pozo, incluso un pequeño brazal donde iban las vecinas a lavar la ropa. Muy distinto era el tema del agua en Pallaruelo, donde iban a la balsa con un colador para recoger el agua estancada llena de cucos  y donde se reutilizaba una y otra vez la misma agua porque no se podía desperdiciar ni una gota. En Sariñena era diferente, aquí había fuentes en muchas calles y plazas.

Fue a la escuela en Sariñena hasta los 14 años, cuando empezó a cuidar a Encarnita, la hija de su maestra ( y mía) Doña Emilia. Empezó a trabajar para ella mucho antes, fregaba el patio, le llevaba la leche todos las noches  de Casa La Diega. Me daba “un real” cada día por llevarle la leche. Por entonces ya empezaba a acompañarla el que sería mi padre, Jesús Ullod López, el Roso. Para Doña Emilia trabajó unos años incluso se la llevaba con ella a Huesca durante el verano para que siguiera cuidando de su hija, con la que mantenemos una estrecha amistad todavía.

En ocasiones tenía que pedir permiso a la maestra para salir antes de la escuela porque tenía que llevarle la comida a su padre hasta los chamarcales o los estañuelos Me habla de sus amigos: José Gómez, Codeta, Alicia la Sastra, la Pierretas, Culocuezo,…

En diciembre de 1958 se casó con mi padre con el que llevaban  juntos desde adolescentes, fueron de viaje de novios a Zaragoza, a la famosa “Posada de las Almas”. Al año siguiente nacería mi hermana M ª Jesús y en 1963 nació Rosa Mari, que desgraciadamente murió a los cuatro meses. Y en 1964 nací  yo, en pleno “baby boom”. Aprendió a coser con Pilarín Mateo, la “Titina” y nos hacía toda la ropa tanto a mi hermana como a mí. Yo me he criado entre patrones, hilos, retales,.. Mi padre trabajó mucho tiempo “pesando esparto” en diferentes localidades a las que se desplazaba en bicicleta.

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Jesús y Miguela por el camino del fútbol.

De sus años jóvenes recuerdan el montón de bares y tabernas que había en Sariñena, prácticamente una en cada calle: el Riau (donde la peluquería de Flora), la Parra (en la calle Enado),  Puchades (donde se instaló la primera televisión), el Bodegón “donde íbamos a merendar cabezas”, el café de Paquito en la calle de Ancho, casa Ojitos, el Romea “de más categoría” y El Peti donde “se vieron por primera vez las olivas rellenas” y había que hacer cola para entrar durante las fiestas. Y del cine, en el Romea, en el Casino y en el Victoria, a los que siempre se tenían que llevar de “carabina” a la abuela Incolaza, que era la primera que se apuntaba.

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Isidro Clavería, el “Chupón”, Antonio Campos, Jesús Ullod y José Borruel en el bar La Parra, detrás el camarero ¿?

Para poder aumentar el escaso salario que ganaba mi padre en “las viguetas” durante muchos años mis padres se hicieron cargo del bar del campo de fútbol “el ambigú”. Gracias a ello mi hermana y yo pudimos salir a estudiar fuera. Un esfuerzo que nunca les agradeceremos lo suficiente.

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Cruz Ullod Borruel