Archivo de la categoría: Monegrinas

Ester Giral Ezquerra


Ester Giral

Por Darío Pueyo Serrate. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Ester Giral Ezquerra, nació el 16-5-1943, Castejón De Monegros (Huesca). Es hija  de Vicente y Florencia, agricultor y ama de casa, fue la menor de 4 herman@s, (han fallecido dos hermanas), el otro reside en la misma localidad.

Tuvo una infancia feliz, jugaban a la comba, a la zapatilla por detrás, al corro la patata…. Las canciones típicas de esa época eran: Conchita va en un coche caraba y la chata la mandanguera.

No trabajó fuera de casa pero ayudó mucho a sus padres en los trabajos agrícolas. Como iba al monte muchas noches dormía en masadas o casetas y tenía mucho miedo porque se pensaba que los árboles eran personas.

En las casas no había agua, la iban  a buscar a la fuente que había en el pueblo, usaban cántaros,  pozales y  botijos. Tampoco había luz y se iluminaban con candiles.

En la mayoría de las casas había animales domésticos En casa de mi abuela tenían un burro, cerdos, gallinas, conejos, pollos y patos.

Mi abuela finalizó sus estudios primarios en la escuela pública de Castejón de Monegros, en la que había dos clases una para chicos y otra para chicas. De mayor, cuidaba a los niños pequeños, hubiera sido una buena maestra.

De joven, aprendió a coser y bordar junto a otras chicas de la localidad, en casa de una señora particular que les enseñaba en su casa. Después ejerció de bordadora durante muchos años y era ella la que enseñaba a otras jóvenes que realizaban su propio ajuar.

Se casó con un joven del pueblo, mi abuelo Javier y se quedaron a vivir en la localidad de Castejón de Monegros. Fueron padres de tres hijos: Beatriz, mi madre, Yolanda, y Raúl. Tienen 6 nietos.

Durante su juventud se divertían los domingos en el baile de casa el Ronquillo, donde los chicos sacaban a bailar a las chicas y ellas les indicaban  el turno de la canción que les concedían.

En aquellos años pasaban muchos comediantes por los pueblos. En Castejón estuvo actuando junto a sus padres el famoso Andrés Pajares y Fernando Esteso. Eran los años 60 y residían en la localidad unos 1.300 habitantes. Ahora apenas residen 500 habitantes.

Mis abuelos se casaron en la iglesia de Castejón de Monegros y celebraron el banquete en el salón del baile. Fueron de viaje a Barcelona con los autobuses de Agreda y regresaron en una moto Ducati que se compró mi abuelo. Eligieron esa ciudad porque allí residían familiares de mi abuelo que les llevaron a visitar varios monumentos, teatros, parques…

Al regresar del viaje de novios se trasladaron a vivir a unas casas construidas a la entrada del pueblo donde todavía residen.

Mi abuela trabajó como bordadora y fue ama de casa. Mi abuelo fue conductor y trabajó en la construcción. Actualmente están jubilados.

Les gustaba pasar los domingos haciendo excursiones familiares al campo: a un monte, cerca de Monegrillo “el monte Pina o Miramón”, y al río Alcanadre, en el monte de Jubierre.

Como tradiciones celebraban las fiestas patronales: San Sebastián, San Miguel, San Isidro y Santa Ana, en cuya procesión mi abuelo ejerció el personaje de diablo, durante 27 años y yo participé junto a él con 5 años en el papel de ángel, realizando la lucha del bien y el mal. Me hizo mucha ilusión.

Mi abuela ha aprendido mucho de la sabiduría popular. Sabe muchos refranes: “No por mucho madrugar amanece más temprano”, o relacionadas con sus patrones “Santa Ana, buena muerte y poca cama”, “San Sebastián bendito, cortinas verdes, por debajo la cama corren las liebres”.

En el pueblo se conservan muchas tradiciones populares en las que mi familia ha participado, como para las fiestas de San Sebastián subimos al castillo a coger naranjas que reparten los mayordomos. También se disfrazan cabras en el baile para un concurso. En Semana Santa también hay muchos actos religiosos: el día de viernes santo se realiza un descendimiento de un Cristo articulado desde hace muchos años que vienen a verlo desde otros pueblos y atrae a muchos visitantes. Para la aparición de San Miguel, el 8 de mayo se va en romería desde el pueblo a la ermita de Jubierre, mi abuela bajaba con sus padres con el carro y las mulas, después por la noche se paraba en las canteras y hacían hogueras.

Para Santa Ana, el 26 de julio, se va en procesión a la ermita junto a mairalesas y grupo de dance.

El pueblo de mi abuela tiene mucho patrimonio cultural: Castillo, Iglesia con pórtico, varias Ermitas, Fuente Madre, donde mana agua de forma continuada. También se mantienen muchas tradiciones.

Darío Pueyo Serrate

Tercero de la ESO A

María Pueyo Romerales


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Por India Pano Rodés. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

María nació en Sariñena el 19 de Noviembre de 1927, ahora tiene 91 años, la familia por parte de su madre era de Sena y la familia por parte de su padre era de Sariñena. Su madre se llamaba Blasa Romerales Ramón y su padre Mariano Pueyo Ullod. Su madre trabajaba criando a las hijas y a sus hijos, también trabajaba en el huerto, iba a vender a los pueblos, era ama de casa… Su padre trabajaba la tierra, era agricultor. María tenía dos hermanos y cuatro hermanas más, en total eran siete.

María cuando era pequeña jugaba con carbón, escribía en las paredes y también escribía con palos en el suelo. Su infancia fue buena, cuando tenía ocho años vivió la Guerra Civil. Ella trabajaba de ama de casa, como todas las mujeres… Iban a buscar el agua a una fuente con cubos, utilizaban como si fuese luz, un candil. Criaban tocino para la matacía y así podían hacer chorizo, morcilla… también tenían gallinas para recoger huevos y  mulos para la agricultura.

La escuela, a María le gustaba mucho aprender, María empezó a ir a la escuela, pero la tuvo que dejar. A María le enseñó a leer su tío, él era muy listo, le enseñó a leer a base de periódicos, también le enseñó a escribir y dibujar. Ella tiene un buen recuerdo de cuando era pequeña, iba a coger almendras con sus amigos, sus hermanos y sus hermanas.

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María iba al campo a ayudar a sus padres a trabajar.

Trabajó en Barcelona a partir de los 13 años de niñera, le gustaba mucho coser y se hacía vestidos, más adelante tuvo un bar con sus hermanas se llamaba Maryland. Y estaba en la actual Plaza Constitución. En las fiestas iban orquestas, toros y también había fuegos artificiales.

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Se casó con Marcos Rodés cuando ella tenía 29 años, la boda fue un poco triste porque no hubo boda en sí, solo fue comida familiar. Se casó de negro con un abrigo de color mostaza, no tuvieron viaje de novios, vivió en casa de sus suegros durante un tiempo en la Calle del Enado, la casa tenía 3 plantas, patio, cocina, habitación y terrao. Tuvo tres hijas y un hijo. Marisa, Marcos, Silvia y Marian.

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Ella solía ir al cine. Una de las tradiciones que seguía cada año era en Navidad, hacía los platos típicos de su madre, eran los cardos, hoy en día se sigue haciendo y otra de las tradiciones era el día de reyes tomar chocolate.

India Pano Rodés.

Tercero de la ESO B

Julián Royo Martínez


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Por Aitana Millán Romanos. Tercero de la ESO B. IES Gaspar Lax.

Julián Royo Martínez, nació el 10 de septiembre de 1929, en la calle del Rincón de Goya de Sariñena. Sus padres, Julián Royo Laín y Dolores Martínez Gil, nacieron aquí; su padre era agricultor y su madre trabajaba como ama de casa. Tuvieron tres hijos, el mayor de ellos Santiago Royo Martínez que trabajó como agricultor y albañil, ya que casi todos los jóvenes de esos años trabajaban como agricultores, ganaderos o pastores. El mediano de los tres llamados Pedro Royo Martínez trabajaba como agricultor al igual que sus dos hermanos. Julián el pequeño de los tres trabajó como agricultor y luego como constructor en una fábrica de pretensados.

Antiguamente, casi todos los hombres trabajaban en el campo y las mujeres como amas de casa. Él vivió la guerra y la postguerra, ya que nació un poco antes de que empezara la guerra civil española. Los jóvenes de su edad solían jugar a marro, a marro inglés, a pitos o a cartas. Él y sus hermanos solían ayudar a su padre en los trabajos del campo y con los animales.

Cuando él nació, no había agua en las casas hasta mucho después de la guerra, así que tenían que ir a buscar agua potable a las fuentes. Concretamente, en su casa tenían un poco de luz, tres bombillas para dar luz a toda su casa, pero en muchas de las otras casas no había nada de luz. En su casa tenían muchos animales como gallinas, tocinos, conejos y burras que usaban para trabajar.

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Su etapa estudiantil fue bastante corta, ya que fue a la escuela de párvulos durante tres o cuatro meses y estuvo tres meses en la escuela de primaria. Con nueve años, dejó de ir a la escuela y con trece se fue a guardar el ganado a los pirineos y a trabajar en el campo. La vida en el pueblo era un poco mala porque las calles eran totalmente de tierra y cuando llovía apenas se podía andar por las calles porque estaban todas completamente embarradas. La juventud la pasó trabajando en el campo y se fue a la mili.

Un tema interesante del que podemos hablar es el de las fiestas de Sariñena en esos tiempos, según él, las fiestas eran pobres, tenían bailes populares y el ayuntamiento contrataba a una banda de música que actuaba todas las tardes en la plaza del ayuntamiento. A diferencia de hoy en día, en las fiestas de hace ochenta o setenta años aproximadamente no había ningún tipo de fuegos artificiales. Algunos bailes de su época eran el vals, el chotis y el pasodoble.

Ahora os voy a redactar algunas de las muchas anécdotas que le ocurrieron a Julián cuando era joven:

  • Con trece años estando de pastor le robaron dos corderos, pero finalmente averiguó quién había sido.- Un día, a sus dieciséis años, a las seis de la mañana de un día de verano le pegó una patada un burro y le rompió la ceja.
  • En los tiempos de la guerra, estaba Julián en casa de uno de sus vecinos que tenía un galgo. Él solía jugar con el perro pero un día le tiró al suelo y le hizo daño en la muñeca. A los pocos días su madre lo llevó al hospital, actualmente la casa que se sitúa en cima del Bonarea, y el médico lo curó, ya que llevaba cuatro o cinco días con el brazo roto.

Se casó por la iglesia con Carmen Millera Pueyo y se fueron de viaje de novios a Zaragoza y Barcelona durante ocho o diez días. Tuvieron dos hijos, la pequeña, Inma Royo Millera que trabaja como auxiliar de geriatría y el mayor, José Luis Royo Millera que trabaja como panadero en su panadería de Villanueva de Sijena.

Él solía vivir en la casa donde nació en la calle Rincón de Goya, esa casa era muy vieja, pero la tiraron y la volvieron a hacer nueva; tenía un patio, un corral, un comedor, una cocina, un lavabo y tres habitaciones. A los 16 años se mudaron a la casa donde sigue viviendo hoy en día, en la calle Portal de Belén. Cuando era joven solía ir a ver el fútbol y a bailar porque a su mujer le encantaba bailar. Las tradiciones que tenía era ir de tertulia con sus amigos y merendar con ellos. También iba a misa los domingos con todos los jóvenes.

COMIDA 001 Julian.jpgEn su pueblo había un montón de edificios y tiendas; había posadas, tiendas de alimentación, un estanco, una carnicería, una tienda de ropa, una tienda de telas, un hotel, taxis, un tren, autobuses, un molino y varios hornos donde las mujeres horneaban el pan que amasaban en sus casas. En esos años, no había móviles, ordenadores, tablets ni televisiones. Tampoco había teléfonos. Pocas casas con luz y ninguna con agua potable ni desagües. La mentalidad de los jóvenes de esa época era muy cerrada y ellos eran muy tozudos.

Ahora vais a poder leer algunos refranes que nos ha nombrado Julián:
– En abril aguas mil
– El agua de enero hace dinero
– Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
– Marzo ventoso y abril lluvioso, hacen a mayo florido y hermoso
– A caballo regalau no le mires el diente
– A caballo regalau no le mires el pelo
– Cada puchero tiene su cobertera y se casa con su tapadera

También podemos leer algunas palabras antiguas:
– Pozal
– Albarda
– Aldaba
– Alforjas
– Arriero
– Rabadán
– Refajo
– Saya
– Arroba
– Banqueta
– Candil
– Fanegas
– Libras
– Galera
– Legua
– Onza

Y algunos de los remedios que usaban.- Hierbas
– Ventosas
– Friegas con aceite de romero
– Friegas con anís
– Usaban una planta llamada ruda, que la ponían en las cuadras para que protegiera a los animales.

Sus creencias eran en el sol y cree en Dios.

Ahora os voy a nombrar algunos de los trabajos que existían en sus tiempos y ahora han desaparecido en Sariñena:

– Cañicero
– Aguacil
– Sereno
– Repartidor de leche
– Alfarero
– Estañador
– Campanero

Y por último algunas de las comidas que eran típicas en esos años:

– Caldereta de ternasco
– Sopas de ajo
– Sopas de pan
– Salmorrejo
– Farinetas
– Migas
– Patatas con bacalao

Gracias Julián por todo lo interesante que nos has contado.
Aitana Millán Romanos
Tercero de la ESO B

María del Carmen Royo Vicente


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Por Aitana Millán Romanos. Tercero de la ESO B. IES Gaspar Lax.

María del Carmen Royo Vicente, nació el 26 de agosto de 1951, en la calle La Rosa de Sariñena. Sus padres se llamaban Santiago Royo Martínez y Teresa Vicente Julián, nacieron aquí, en Sariñena; su padre era agricultor y su madre trabajaba como ama de casa. Tuvieron tres hijos, el mayor de los tres Juan Antonio Royo Vicente que trabajó como fresador y tornero. La mediana de los tres Mari Carmen Royo Vicente que trabajó como sastre y cosiendo balones para una fábrica. Y por último la pequeña, Lola Royo Vicente, que trabajó como hostelera en su propio hotel de Francia. Los trabajos más típicos de los jóvenes de aquella época eran sastres, mecánicos, agricultores o ganaderos.

Su infancia fue muy feliz, ya que pasaba todo el día jugando con sus amigas en la calle, no como ahora, ya que todos los jóvenes pasan el día con los móviles y videojuegos y no pasan tiempo con sus familias y sus amigos. Los jóvenes de su edad solían jugar a marro, a las canicas, al aeroplano, a comba, a polis y cacos y a churro, media manga y manga entera. Ella y su hermana menor solían ayudar a su madre con los trabajos de casa, mientras que su hermano mayor ayudaba a su padre con los trabajos del campo. Durante toda su infancia sí que hubo agua y luz en las casas. En su casa tenían muchos animales como gallinas, patos, conejos, corderos o cerdos.

Su etapa estudiantil fue bastante larga, ya que fue a la escuela con las monjas desde que tenía catorce meses hasta que llegó a los dieciséis años. Ella ayudaba a las monjas con su labor de enseñar y cuando las monjas se tenían que ir a otra clase o a otra instalación del colegio, ella vigilaba que toda su clase se portase bien mientras ellas no estaban. La vida en el pueblo era mucho más tranquila que la de hoy en día. La juventud la pasó trabajando como sastre, pero sobretodo jugando y pasando tiempo con su familia y con sus amigos y amigas.

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Un tema interesante del que podemos hablar es de las fiestas de Sariñena en los años 60 y 70, según ella, las fiestas eran muy divertidas y tranquilas. Eran bastante parecidas a las fiestas de hoy en día. Había unas ferietas con bastantes atracciones, fuegos artificiales al finalizarlas, baile en el casino y una orquesta cada noche. A diferencia de las fiestas de estos años, en las fiestas de hace treinta y cuarenta años había vaquillas y los jóvenes se lo pasaban genial con ellas. Algunos de los muchos bailes que bailaban los jóvenes en su época eran el pasodoble, el vals, la rumba y el rock and roll.

Ahora vais a poder leer algunas de las anécdotas que le ocurrieron a Mari Carmen cuando era joven:

– Un día al salir de misa, se acercaron con su hermana y unas amigas a una acequia que pasaba por el pueblo. Su hermana se cayó a la acequia y se quedó atrapada debajo del puente. Cuando la consiguieron sacar entre todas las amigas, se fueron a su casa para que se cambiara el vestido y que no se enterara su madre, porque había
estrenado el vestido ese mismo día y estaba lleno de barro y mojado.

– Subieron un día a las fiestas de la estación y al bajar, como era de noche, al pasar por delante del cementerio echaron a correr porque tenían miedo.

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– Cuando abrieron las piscinas de Sariñena, por la noche saltaban la tapia para ir a bañarse, y un día al saltar la tapia para volver a casa se le cayó una sandalia y tuvo que ir hasta su casa con un pie descalzo y el otro con la sandalia. Se casó por la iglesia el veinte de mayo de 1978 con Antonio Romanos Pascual y se fueron de viaje de novios a Francia durante diez o doce días. Tuvieron dos hijos, el pequeño, Santiago Romanos Royo que trabaja como tractorista y la mayor, Desi Romanos Royo que trabaja como administrativa en una empresa. Ella solía vivir en la casa donde nació, en la calle la Rosa; esa casa tiene un baño, una cocina, un garaje, un patio de luces, cinco habitaciones, un comedor y un granero. A los 48 años se mudaron a la casa donde vive actualmente en la calle Rondalla Aires Monegrinos.

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Cuando era joven solía ir a ver el cine, al baile en el casino y a la discoteca con sus amigas. Las tradiciones que tenía era ir a misa los domingos y al salir de misa ir a dar un paseo con sus amigas por el pueblo. En su pueblo había un montón de edificios y tiendas: fuentes, dos farmacias, dos cines, una discoteca, un Frankfurt, bares y restaurantes, tiendas de alimentación, un estanco, una carnicería, tiendas de ropa, una tienda de telas, un hotel, taxis, trenes, autobuses, un molino y panaderías.

En esos años no había móviles, ni ordenadores, ni tablets… ‘’La vida de antes era mucho más tranquila y familiar que la de ahora’’ nos cuenta Mari Carmen. La gente de esa época era muy tozuda pero eran muy abiertos.

Ahora os voy a escribir algunos de los muchos refranes que nos ha contado Mari Carmen:

– En abril aguas mil
– De tal palo tal astilla
– No hay mal que por bien no venga
– El que debajo de hoja se posa dos veces se moja
– Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
– Marzo ventoso y abril lluvioso, hacen a mayo florido y hermoso

También podemos leer algunas palabras que decía ella cuando era joven:
– Pozal
– Kia
– Mozeta
– Aldaba
– Refajo
– Candil

Y algunos de los remedios que usaban.

– Guindas con anís para el dolor de tripa
– Cebolla asada para los granos
– Ventosas para los catarros

Su creencia es en Dios

Ahora os voy a nombrar algunos de los trabajos que existían en sus tiempos y ahora han desaparecido en Sariñena:

– Sastre
– Aguacil
– Sereno
– Acomodador de cine
– Campanero
– Repartidor de leche

Y por último algunas de las comidas que eran típicas en su época:

– Salmorrejo
– Rancho
– Farinetas
– Caldereta de ternasco
– Sopas de ajo
– Patatas con bacalao

Gracias Mari Carmen por todo lo interesante que nos has contado
Aitana Millán Romanos
Tercero de la ESO B

María Jesús Millera Casañola


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María Jesús nació en Sariñena el 17 de junio del 1929, en la calle Mercado, donde antiguamente estaba telégrafos, en el 2º piso. Era la misma casa donde luego estuvo la carnicería del Carrizo. Sus padres llevaron El Casino de Sariñena hasta que estalló la guerra, su padre fue conserje del Casino.

Fueron seis hermanos, cuatro chicos y dos chicas. María Jesús fue poco a la escuela “Se interrumpió con la guerra”. Durante la guerra tuvieron que evacuar el pueblo y con su familia marcharon hasta Francia. De Sariñena partieron con un tren de carga, recuerda María Jesús: “En Francia estuvimos refugiados unos tres meses”. A su padre no lo dejaron pasar a Francia así que al poco los reclamó y pudieron volver a España.

Al principio vivieron en un pueblo cerca de Bilbao, en Las Arenas. Su padre se colocó en un taller mecánico y su hermano se incorporó como tornero.

Cuando por fin regresaron a Sariñena fueron a vivir al barrio de La Estación de Sariñena. Llevaron el bar enfrente de la Estación Ferroviaria “El Parador”, donde actualmente está la casa de Francisquer. En el bar daban de todo, cafés, desayunos, almuerzos, comidas, meriendas y cenas, su madre era quien cocinaba. Al bar iban los jefes, los factores y el resto del personal de la estación. En la estación, María Jesús fue a la escuela, que estaba donde estuvo el puesto de la Cruz Roja.  María Jesús recuerda mucho a una maestra que se llamaba Amalia. “En el barrio no había ni agua por las casas, había una fuente pública donde teníamos el bar”.

“En el barrio de La Estación las fiestas eran muy buenas”, recuerda María Jesús, “Duraban tres días”. Con al tren se hacía mucho estraperlo: “Muchos ferroviarios compraban saquetes de trigo”. Con el coche que subía y bajaba de la estación a Sariñena muchas mujeres subían a la estación: “Tenían que esconder el estraperlo para que no les pillasen las fuerzas del orden público, no te podían ver, si te cogían te multaban”. Otras mujeres subían a coger carbón, las briquetas, “Cuando paraba el tren, por donde estaba la maquina fija, las mujeres recogían el carbón”.   Hubo dos atropellos mortales debido a maniobras de los trenes que arrollaron a dos mujeres mientras recogían carbón, un mayor y otra más joven: “Cada día había unas cuatro mujeres fijas recogiendo carbón por las vías”.

“Entonces había un gran movimiento en la estación, ahora da una gran pena verlo todo tabicado”.

A pie, María Jesús bajaba a Sariñena junto a otros chicos y chicas del barrio, bajaban a bailar al casino y al cine Victoria: “Al baile no entraba todo el mundo, ni de cualquier manera, había mucho control”. A veces iban al baile del bar de Porra, donde podría entrar todo el mundo.

María Jesús se casó a los veinticuatro años con Manolo Mir. La familia de Manolo regentaba una taberna en Sariñena. Los abuelos de Manolo ya habían tenido la taberna hace años, era un negocio familiar. Reformaron la taberna y la transformaron en un bar restaurante. Allí nacieron los hijos pequeños, el mayor nació en la estación. María Jesús ha sido cocinera, hacía de todo, todo tipo de comidas y eventos como comuniones “En el bar siempre han trabajado los de casa”.

A María Jesús le gusta mucho la música, sabe muchas canciones. Su hermano mayor era músico, tocaba el violín y el piano. Alfonso fue cantante en la Orquesta Cobalto. Es algo que han heredado sus nietos a quienes les gusta también mucho la música.

Pero esta historia no podía terminar sin conocer el origen del mote “El Cubano”. Una tía de Manolo trabajó de ama de llaves en una casa de cubanos en Sitges. Manolo, de joven, pasó allí alguna temporada y, una vez en Sariñena,  al verlo moreno y con el pelo rizado comenzaron a llamarlo “El Cubano”, quedando para siempre el sobrenombre de Manolo “El Cubano”. Gracias María Jesús por todo lo contado.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

Cruz Ullod Borruel


Docente en el IES Gaspar Lax de Sariñena y gran comprometida con la cultura sariñenense, Cruz es todo un referente en el ambiente cultural de Sariñena, a través de grupos de lectura, presentaciones de libros y actividades varias. Además ha contribuido al estudio, memoria, difusión y reconocimiento de las victimas monegrinas del holocausto nazi.

Victoria.

Cruz Ullod y el grupo de lectura de Sariñena

Natural de Sariñena, Cruz fue una de las últimas en nacer en casa y por lo tanto en Sariñena. Fue gracias a Domingo Pardo “El Chespe”, practicante, comadrona y dentista. Su padre trabajó en las viguetas, en pretensados Alcanadre mientras que su madre trabajó en casa, además de dedicarse a cuidar críos. Son dos hermanas María Jesús y Cruz.

Fue a las escuelas viejas en la Ronda San Francisco, a parvulitos (párvulos) y luego a las escuelas nuevas, que comenzaron a funcionar entre 1969 y 1970. Con cariño, Cruz recuerda a las maestras Doña Rosalía, maestra de infantil, Doña Emilia y Tere Guillen “Doña Tere”. Emilia Aran “Doña Emilia” vivió en Sariñena muchos años con su marido Don Blas, también maestro. Vivieron en el bloque de la calle de las escuelas con la avenida Huesca y tenían una niña que cuidaba la madre de Cruz: “Doña Emilia tenía muy buen carácter, cumplía los años el mismo día, el 3 de mayo, y ese día invitaba a todos”.

Cruz consiguió una beca para la laboral de Zaragoza pero al final comenzaron a dar clases de bachiller en Sariñena. La quinta de Cruz fue la primera en cursar bachillerato en Sariñena, siendo al principio una extensión del Ramón y Cajal de Huesca: “El primer año sólo se dio primero de BUP, con dos clases, una para los de Sariñena y otra para los de los pueblos, pues acababan antes y a las cinco tenían que volver a sus pueblos con los autobuses de la escuela. Se iba de mañanas y tardes, hasta las seis”. Las clases se instalaron en el Edificio Sariñena, donde ahora está la óptica. Debajo estaba la discoteca “La dragón de oro” y algunas tardes escuchaban la música cuando los Boris, los propietarios de la discoteca, probaban el equipo y escuchaban nuevos discos.  Cada año fueron añadiendo un curso hasta llegar a COU, tuvieron que ampliar y fue entonces cuando también se acondicionó el edificio del Hospital, también conocido como el hospitalillo, en el barrio del Carmen: “Allí subieron los más pequeños, los de 1º y 2º de BUP”.

Desde los 14 años se dedicó a dar clases particulares en casa, Cruz montó una guardería en casa donde cuidaba y daba repaso a críos que iban de los 3 a los 9 años.  Con 16 años vivió la formación de la Agrupación de Peñas, fue una de las primeras socias “Tenía el carnet número ocho”.

Entre 1982 y 1987 Cruz estudió Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza. Luego trabajó unos años en Sariñena en la gestoría Geyca hasta que comenzó su carrera docente ejerciendo en Monzón, Graus, Priego (Cuenca), Pastrana (Guadalajara), un año en Sariñena, otra vez en Monzón, Grañen, cuatro años en Alcolea de Cinca y desde el 2006 en Sariñena.

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Cruz colocando placas en Mauthausen.

En el IES Montes Negros de Grañen coincidió, en el curso 2000-2001, con el investigador y profesor de historia Jesús Inglada. Aquel año hicieron un homenaje a los monegrinos muertos en Mauthausen: “Con los alumnos se buscó a familiares de los deportados, recopilando toda la información posible y realizando una semblanza de cada uno”. Luego se realizó una exposición y un homenaje en  mayo del 2001 en el que participó Mariano Constante, superviviente monegrino del campo de Mauthausen: “La familia de Mariano Constante era de Loarre, su padre fue maestro y ejerció en la escuela del barrio de la Estación de Sariñena. Luego fue destinado a Capdesaso, donde nació Mariano Constante”. Un año antes la jornada se dedicó a los maestros y maestras de la escuela rural, en la que también participó Mariano Constante.

Una vez en Sariñena, Cruz se hizo cargo del club de lectura de la asociación de mujeres “Durante años lo había llevado Emilia Loste”. Con el club hacen lecturas semanalmente en voz alta, comentan y debaten. Traen escritores y hacen excursiones, han estado en Ainielle y han visitado la exposición de Lita Cabellud en Zaragoza. Todo en coordinación con la biblioteca de Sariñena y la bibliotecaria Luisa. Además, Cruz creó el grupo de lectura de padres y madres del IES Gaspar Lax, se juntan una vez al mes o cada mes y medio y comentan el último libro que han leído.

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Placa de los monegrinos deportados en campos de exterminio nazis,

Cruz presentó varios años la propuesta para que alumnos del instituto de Sariñena viajasen al campo de concentración y exterminio nazi de Mauthasen. Al final fue aceptado en 2009 y Cruz fue con cinco alumnas, coincidiendo con los actos del 5 de mayo, fecha de la liberación del campo y los actos conmemorativos. Los alumnos del centro realizaron un trabajo de los que se seleccionaron los cinco mejores. El viaje fue subvencionado mitad por Amical de Mauthasen y la otra mitad por el programa del Gobierno de Aragón “Amarga Memoria”.  En el viaje estuvieron tres supervivientes del campo José Alcubierre, Esteban Pérez y Juan Camacho: “¡Qué no se olvide!, de ellos no salió ningún insulto ni odio, lo que querían es que no se olvidase y que la gente lo conozca”. Cruz hizo una placa con los nombres de todos los monegrinos y la dejó en el crematorio del campo junto a una foto de su tío. Además dejaron tierra de distintos pueblos de Los Monegros “La tierra la recogieron diferentes alumnos del instituto”.

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Cruz, las alumnas y José Alcubierre en Mauthausen. 

El viaje a Mauthausen fue “Muy emotivo”, señala una de aquellas alumnas, “Influyendo muchísimo tanto a nivel de enseñarnos cosas como a nivel emocional. Nos enseñó la importancia de la memoria histórica y de la lucha por la supervivencia en los campos”.

A partir del viaje se realizaron escritos, una exposición, una charla con Juan Manuel Calvo… El 14 de abril del 2010 se instaló un monumento en Sariñena en el parque “Territorio de paz” con la colocación de una placa de forja horadada con los nombres de los trece sariñenenses deportados a campos de exterminio nazi y una inscripción donde se puede leer: “En recuerdo y memoria de los deportados de Sariñena a los campos de concentración nazis, por vuestra lucha en defensa de la libertad y la democracia. Ayuntamiento de Sariñena. 14 de abril de 2010”.

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Juan Mariano Ballarín Clavería, Julio Casabona Gracia, Antonio Casabona Marías, Julio Cesáreo Casabona, Martín Epifanio Castán del Val, Francisco Castells Encontra, Antonio Coto Coto, José Coto Coto, Basilio Gil Sanz, Miguel Pardina Pueyo, Antonio Ponz, Manuel Royo Ballarín y Manuel Salinas Foncillas

El deportado monegrino Miguel Pardina Pueyo fue antepasado de Cruz, hermano de su abuela: “Mi abuela siempre decía que su hermano murió en un horno”.

Cruz ha escrito varios artículos: “Siempre me ha interesado mucho la literatura popular, los romances, la medicina popular…”. Ha sido concejal de cultura de Sariñena y recientemente fue responsable de una exposición sobre mujeres y la ciencia en el centro de salud de Sariñena. Sin duda, la cultura, la literatura y la memoria van de la mano de Cruz, una gran dinamizadora cultural de Sariñena.

Agrupación de Peñas de Sariñena


Finales de la década de los 70 y principios de los 80 fueron años de cambios, en plena transición, fueron tiempos de la movida madrileña, fluían nuevos aires culturales y de libertad y había muchas ganas de divertirse y pasarlo bien. En aquel contexto nació la “Agrupación de Peñas de Sariñena”, pero en su génesis también influyeron otros factores. Nos sumergimos en los inicios de la Agrupación gracias a sus fundadores, entre otros muchos, José María Pueyo, Jesús Faure y Salvador Ariste.

Peñas sariñena

“Nueve días de fiestas”, para el año 1980 las fiestas de Sariñena se establecieron del 1 al 7 de septiembre, de lunes a domingo, pero se decidió aprovechar el fin de semana anterior. Así que aquel año las fiestas se programaron para nueve días, ¡nueve días de fiesta!: “Los bonos para el baile del Casino se encarecieron y la gente joven no lo encontró asequible. Nos reunimos con el Casino para que rebajaran los precios, nos comprometimos con hacer 300 socios jóvenes”. Pero las negociaciones no fraguaron, incluso hubo a quien le molestaban los jóvenes “Todos con la bebida y no dejáis bailar”.

En aquellos tiempos el baile se hacía en el Casino, en la Asociación Cultural Casino de Sariñena donde se juntaban más de 1.000 personas en el nuevo salón de la Ronda San Francisco. El Casino debía tener sobre los 600 socios y se contrataban las mejores orquestas. No había otra alternativa y todo el mundo iba al baile. “También la gente hacía baile en sus peñas, con el tocadiscos. Aunque no gustaba mucho que la gente se juntase, especialmente chicos y chicas. El local de la peña Barrabás se conservaba todo el año, la Guardia Civil cerró el local en varias ocasiones con el pretexto de que más de tres personas no podían juntarse en un local cerrado”.

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Faure, Ariste y Pueyo.

Ante la nueva situación que se planteaba, una tarde-noche, en la terraza del Cazo, José María Pueyo, Cesar Gomez, Jesús Faure y Salvador Ariste vieron la necesidad de juntarse varias peñas y organizar su propio baile “Ya se había hecho algo antes, en la pista de Porra  se había hecho un baile paralelo”. Así que las peñas de la Juventud, la Escoba, Barrabás, el Cachondeo, la Trinca, BO2, Enano Follón y Mariano El Sobrio se unieron para formar la “Agrupación de Peñas de Sariñena”. Otro actor clave del comienzo fue Pepe Brenes.

Hicieron el papeleo para constituirse, utilizaron una asociación ya existente, reformaron los estatutos y comenzaron la aventura. Se hicieron los primeros socios, Isidro “El Chupón” los iba apuntando: “De primeras se hicieron 300 socios, fue cuando se fue a negociar con el Casino y no se llegó a acuerdo”. De alguna manera les retaron, no les veían capaces de organizarse y llevar a buen puerto el baile y no hay algo más aragonés que ser tozudo y empeñarse con algo.

Al final, aquel primer año de 1980 fueron 400 socios. La sede se estableció en la peña Barrabás, en la calle Mercado, en de la carnicería de Portera. Con 18 años tenían que firmar contratos de arrendamiento del local, contratar las orquestas del baile “¡Para nueve días!”, comprar la bebida, dar de alta la luz… Se dio algún que otro problema con el arrendamiento del local y con el alta de la luz. Para alquilarlo tuvieron que ir a Zaragoza para hablar con Jesús García Pelegrín y se juntaron en la cafetería Italia. “Hubo presiones para que no se arrendase  y que no se pusiera  la luz. La luz se consiguió gracias al concejal José Antonio Martínez, que fue a Huesca para que le firmasen un boletín”. El local estaba en el parquin detrás del edificio “Sariñena” de la avenida Fraga y allí estuvieron cuatro años. Las orquestas las contrataron a Nestor  “Desde un principio apoyó y puso todas las facilidades, con los tres primeros días se ganó lo suficiente para pagar todo. Luego, a las demás orquestas se les daba algo extra para que estuviesen más rato tocando”.

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Camisetas de la Agrupación.

Cada día llevaba la barra una peña y hacían de camareros. Todo lo cogían de distribuidores de Sariñena y los licores a Ferraz quien siempre decía “Vosotros pagad primero todo lo que tengáis que pagar y luego ya me pagaréis”. Sólo se hacían bailes, había socios y el resto pagaba entrada. Al acabar el baile salían por las calles, a altas horas de la madrugada, con la charanga de Cortes de Navarra, igual iban unas 500 personas y pasaban por las puertas del casino donde ya no quedaba casi nadie.

Como escenario colocaron varios remolques en el local hasta que compraron un remolque preparado como escenario a Mariano Yzuel, que también guardaba el hielo en el Hotel. El mítico remolque rojo lo había adquirido Mariano en una subasta del ayuntamiento de Huesca. Al remolque se le soldó un suplemento para que tuviese mucho más espacio. Los arreglos y faenas se hacían a vecinal, entre todos y todas se preparaba todo, se arreglaba, se colocaban banderetas y así se hacían las fiestas. La pista se desgastaba y tenían que echar cemento, se encargaban José Salinas y el Carrizo, también levantaron con bloques la barra. En el cine la barra era de madera y la hizo Antonio el Francés quien, junto con Marisa Llamas, cubrían todas las necesidades de carpintería de la Agrupación. También se llegaron a celebrar algunas nocheviejas en el local, sería por los años 81 y 82.

*Peña Enano Follón sirviendo el primer vino popular. 

En Sariñena se hacía vino de autoridades, el mismo ayuntamiento celebraba  un vermut para las personalidades de la villa. La Agrupación decidió hacer un vermut popular, así que sirvieron vino, cacahuetes y avellanas en una mesa que pusieron al lado de la casa del relojero, casi enfrente del ayuntamiento. Aquel vermut popular lo sirvió por primera vez la peña Enano Follón, una peña mítica sariñenense que este año 2019 cumplen 40 años.  A los pocos años se comenzó con el tradicional melocotón con vino que se hacía en unas portaderas, unas barricas, que llevo José María; eran unos toneles cortados por la mitad con asideras.

La Agrupación de Peñas de Sariñena nació con un espíritu joven y renovador, algo rebelde, pero comprometida con el pueblo, unida, con trabajo y empeño para conseguir las cosas. No fue fácil, hubo problemas, discrepancias, hubo quien no vio bien que se creara la  Agrupación. En las comisiones de fiestas había muchas batallas y discusiones, unos querían vaquillas y otros no, unos p´arriba y los otros p´abajo. En 1981 hubo discrepancias en la liga de futbito de verano que se celebró en el campo de las piscinas. A todos los jugadores se les obligó a sacarse el bono de la piscina aunque sólo fuesen a jugar. Aquello molestó muchísimo a la Agrupación desembocando, aunque fue la suma de varios desencuentros, en la negativa a participar en la cabalgata de las fiestas. Aquel año, los peñistas se concentraron en el parque de las monjas con un tonel de vino, debajo de la torre y aunque vieron pasar el pasacalles no se sumaron.

escudo-agrupación peñas sariñena.jpg En las cabalgatas cada peña llevaba su pancarta, había mucha participación y animación. También un jurado, de unas veinte personas, hacía una ronda de peñas y luego daba diferentes premios. La Agrupación introdujo la pañoleta y el fajín azul, el escudo lo hizo José Hernández, del bar La Granja: “Con su color azul, en el centro aparecen dos peñistas bailando jota tras una gaita de boto aragonesa. De forma circular, aparece el nombre de la “Agrupación Peñas Sariñena” y encima el escudo de Sariñena”. En 1990 se comenzaron a realizar la tradicional camiseta de fiestas, con un dibujo y un lema. Aquel año se utilizó el dibujo de una pegatina de un pastelito, una tortuga en monopatín con el lema “¡Mucha marcha!”.

Se hacía baile de tarde y baile de noche. “La discoteca se vio muy afectada, así que un año no cobró entrada y a las peñas no fue casi nadie”. A los cuatro años se cambió de local y la Agrupación se trasladó al antiguo cine Victoria, en pleno centro de Sariñena. Fue a partir de ese momento cuando se dejó de cobrar entrada al baile y se instauró el libre acceso para socios y no socios “Allí tocó echar algunas orquestas muy malas”. Después de las orquestas se hacía disco móvil “Fue una gran novedad”. También se comenzaron a realizar actividades nocturnas como la calzonzillada y la huevofritada.

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José María Pueyo fue el primer presidente, contaba con 22 años y era de los más mayores. La Agrupación ha significado mucho para Sariñena, dinamizando la vida festiva, cultural y deportiva de la localidad. En el cine Victoria se hacía cine club, se proyectaban ciclos de Woody Allen, John Ford y Akira Kurosawa. Durante varias ediciones la organizó Nati Sanagustín. Se realizaban semanas culturales con exposiciones y charlas, se hacían todos los años. Hubo club de atletismo, baloncesto y balonmano, hubo un equipo femenino de balonmano. También se hizo una liga de futbol sala, de verano y de invierno y torneos, eran competiciones de “alto nivel” tanto por número de participantes (todas las peñas tenían equipo) como por su nivel (participaban muchos exjugadores del CD Sariñena). En febrero se hacían juegos tradicionales aragoneses y el padre de Ayora preparaba unas migas. También se formó el grupo de montaña “La Clamor”, cuyo precursor fue José Mari Albás “el montañés”, que hacían excursiones a la Sierra de Guara y Pirineo y sobretodo en semana Santa, cuatro días de rutas seguidas.

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Pueyo, Ariste y Faure en el primer local de la Agrupación. 

Las juntas generales se celebraban en el ayuntamiento. La sede estuvo primero en la peña Barrabás, después en el local del Americano, en la calle del Molino y  luego en el local de Simone, en la calle Santamaría. Algunos años estuvo en la parte de arriba del ayuntamiento y al final en el nuevo local en la calle del Carmen. El nuevo local llegó tras su ubicación por algunos años en la avenida Fraga, cerca del cruce, después del local del antiguo cine Victoria y del  primer local, ¡Todo un hito en la historia de Sariñena!.

La Agrupación de Peñas de Sariñena tiene un gran pasado pero sobretodo tiene mucho futuro, un gran legado que construyeron para continuar, un gran ejemplo que seguir. Gracias al empeño, trabajo y esfuerzo, muchas personas hoy la podemos disfrutar, un símbolo y orgullo de Sariñena que el próximo año cumplirá su cuadragésimo aniversario: “¡Toda una fiesta peñistas!!”.

¡Viva la Agrupación de Peñas de Sariñena!

¡Viva Sariñena!