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José Antonio Villellas Sánchez


Embajador de nuestra tierra, José Antonio Villellas responde a una personalidad fuerte, enraizada en la tierra como las robustas carrascas de Capdesaso que se desarrollan firmes, mostrando su grandeza y porte afable, humilde y sencillo y a la vez potente, como su voz, pura expresión de un sentir, tan propio y profundo, que brota del mismo alma. Indudablemente, José Antonio Villellas Sánchez es una figura fundamental en la jota aragonesa y la transmite con dedicación, pasión, orgullo y cariño.

José Antonio Villellas

José Antonio Villellas Sánchez nació un 26 de noviembre de 1939 en la localidad monegrina de Capdesaso, en el seno de una  familia de labradores, en casa El Cerilo. Jotero, cantador y maestro, se ha dedicado a la tierra como agricultor y a su gran pasión: la jota. Talante claro y puro, ha sabido transmitir su arraigo a la tierra, con dureza y valentía, entendiendo la jota como una expresión interior que debe fluir, puro sentimiento.   

Con su voz brava y fuerte, es considerado figura clave en la jota altoaragonesa y una de las voces más relevantes de la jota aragonesa. Sin duda, José Antonio Villellas lleva dentro la jota, formando parte de su vida que repasamos aprendiendo de todo un maestro extraordinario.  

Nació en un Capdesaso árido y seco, todo era secano, aunque su familia tenía algunas tierras de regadío por monte Tubo: -Se regaban desde aproximadamente los años treinta, o incluso antes, a través del canal del Flumen-. Se cogía trigo y durante la postguerra nunca faltó de nada-, afortunadamente no pasaron hambre, las necesidades las tenían cubiertas –Antes casi ni hacía falta ir a la tienda, con lo que se criaba y cultivaba en casa bastaba, pan con vino y poca cosa más-.

-Con la lana de las ovejas la abuela hacía jerséis, calcetines… antes lavaban la lana, la hilaban… las mujeres se encargaban de todo-. La colada la hacían en la balsa -Allí había pilas de piedra picada-. La balsa recogía el agua del monte de la Sarda -Cuando llegaba tormenta se llenaba y rebosaba por el aliviadero-. Con 8 años la balsa se llegó a secar -Se pegó más de un año sin llover, fue en 1949 y los críos jugábamos dentro de la balsa-. En invierno, cuando hacía frio, se helaba y andaban sobre el hielo. Para beber estaba la fuente, un manantial de agua buena y las mujeres iban allí a aclarar la ropa lavada anteriormente en la balsa -El agua estaba mucho más limpia-. Había otros manantiales, pero muchas veces el agua sabía mal. En la balsa había una pared de piedra, a modo de presa, que tenía adosadas unas escaleras de piedra por donde bajaban a llenar los cantaros. Cerca de la balsa se encontraban las ruinas del antiguo molino de aceite 

De críos jugaban a los pitos (canicas), policías y ladrones, al reganche (Hacían saltar monedas contra la pared), a la rueda que giraban por las calles, la una anda la mula, marro, churro medio manga manga entera, frontón y fútbol.

Desde los 10 años le tocó ir a ayudar al campo, a regar y a la huerta, tenían que dejar la escuela. Durante 15 días iban al monte a la siega y trilla, unas tres semanas entre todo. Villellas se acuerda de ver tarántulas y sus agujeros en la tierra –Cuando la tarántula picaba a alguien, en su casa le tocaban la guitarra-. Como eran chicos no les dejaban entrar en las casas y no recuerda que cantasen nada -Un hombre del pueblo tocaba la guitarra, aunque bastante mal-.  

Fue a la escuela en Capdesaso, -Entonces estábamos más de 50 críos, había maestro y maestra-. Luego, durante un año, realizó un curso en San Viator, Huesca, y dos años en Cogullada, Zaragoza, en la escuela agraria. Entró el primero de su promoción, en Cogullada, y pensó que iba a ser fácil, se hizo algo vago y al final se le complicó, aunque finalmente acabó superándolo.

Cuando tenía 18 o 20 años llegó la colonización y les expropiaron las tierras de Tubo. Las tierras de secano de Capdesaso se fueron modernizando y, a través de la acequia del Flumen, llegó el regadío. Mucha gente marchó con la expropiación -Éramos unos 600 habitantes en el pueblo y se debió de quedar en unos 200-.

Había muchas carrascas en el monte de Capdesaso, recuerda Villellas, pero con la llegada del regadío fueron arrancadas. Ahora, solo queda como testigo el pequeño carrascal de Capdesaso, cerca de la Laguneta. 

Las fiestas estaban muy animadas y los gastos de las mismas los organizaban los mozos. Con 15 años, Villellas ya fue mozo del gasto de las fiestas. Los mayores organizaban las fiestas y contrataban orquestas. Comenzaban la víspera con pasacalles, concierto y baile; para la patrona misa mayor cantada y todos los días baile vermut, tarde y noche. Había fútbol, se hacía equipo para jugar partidos contra el Lalueza, Sariñena o Poleñino. También se realizaba la tradicional carrera pedestre.  -Una mañana se realizaba una ronda para recoger dinero y las mozas daban algo. Sólo música aunque una vez vinieron los famosos cantadores Morilla (Vicente Cambra Villellas) y Joaquín Campodarve-.  

Para la fiesta de mayo, el día 4 se acudía a la ermita de santa Elena, se hacía misa y repartían tortas y vino a cargo del ayuntamiento. Para San Marcos, el 25 de abril, para algunas personas era costumbre ir a la ermita a invitar a Santa Elena a la fiesta de mayo.

Camino de la ermita, subiendo la cuesta del Saso se encuentran las crucetas. Son como de un metro de altura, roca sillar, y están cada diez metros a la orilla del camino. Según contaba su padre, la víspera de mayo mandaban a uno a cantar, en cada cruceta, para ahuyentar los malos espíritus. 

En su memoria queda Ramón Cambra Lapiedra, también natural de Capdesaso, quien tocaba maravillosamente el violín, recuerda Villellas -Aprendió a tocar en Sariñena, con Gioni-. Bajaba a Sariñena en bicicleta y dejaba de ir a la escuela para aprender a tocar. Ramón tocó en la orquesta famosa de Rudi Ventura y en diferentes ocasiones festivas de Capdesaso, tales como navidad, San José, el Pilar o la Pascua y acompañaba con el violín cuando se cantaba la misa de Pio X, que mozos y mozas cantaban en misa, -algo precioso-.

Fueron cinco hermanos, una hermana ha vivido siempre en Capdesaso y tres hermanas acabaron marchando a trabajar a Barcelona. José Antonio ha vivido en Sariñena, agricultor y jotero, su vocación fue tardía, a los treinta y cinco años. Soltero y aburrido, sobre todo las tardes de invierno de 1975, plegaba pronto del trabajo y se animó a ir a Huesca para aprender canto. Tenía voz, facultades para la jota, le resultaba relativamente sencillo, de alguna manera, su voz encajaba con la jota. 

A José Antonio siempre le había gustado cantar, especialmente en casa, -Por la radio escuchábamos jotas navarras en radio Zaragoza, las del cantador Raimundo Luna. Aunque las mejores eran de José Oto, Jesús Gracia…-. Mosén José María Aguerri, mosén Copas, coadjutor con mosén Vicente, lo cogió de joven para la coral, aún vivía en Capdesaso, pero la coral duró poco tiempo. Con nueve años, en el cine teatro Victoria de Sariñena, José Antonio ya vio cantar y bailar a gente de Sariñena, de la mano de Juanito Sanz, precursor de los primeros grupos folclóricos en Sariñena. En un momento de aquella actuación, aparecieron dos hombres a cada lado del escenario y en medió apareció un jovencísimo José María Cabellud, tendría unos 13 años, quizá con su padre y tío. De Sariñena estaba un Gilaberte que cantaba muy bien, era pastor. En Sariñena vio actuar al Pastor de Andorra y a Jesús Gracia, José Antonio aún no era jotero pero aquellas voces le parecían el cielo. También participó de las cátedras que la Sección Femenina llevó por toda la geografía aragonesa, llegando a bailar en su pueblo en la demostración que se llevaba a cabo al término de las clases.

En Huesca aprendió un montón. Fue alumno de Camila Gracia, de quien dicen “Heredó un estilo recio, valiente, que transmite pureza y autenticidad”. Camila fue discípula del cantador Fidel Seral, de quien adquirió el sabor auténtico de la jota a nuestra tierra, y de José Rodrigo. El 19 de noviembre de 1975, José Antonio debutó en Huesca, gracias al ánimo y la tenacidad de Pedro Lafuente. Se  tuvo que vestir con el traje que le dejó  José Mª Cadenas, secretario de la Escuela Municipal de Jota de Huesca.

Una víspera de reyes, José Antonio se acercó a Sariñena a comprar unos zapatos. Vio la cabalgata de reyes acompañada por joteros con cantadores venidos de Zaragoza. Era el segundo año que iba a la escuela de Huesca y un amigo, Víctor Mir, le dijo al cura –Este cantará una jota-  Así, salió a interpretar y aquello le animó a unirse al grupo de jota de Sariñena, gracias al director del grupo. Lamentablemente, el grupo desapareció al poco, a los dos años, en 1978. Lo organizaba el ayuntamiento y actuaba como rondalla de Sariñena, para fiestas, San Isidro o reyes.

Pronto se codeó con figuras importantes de la jota, como el bailador y coreógrafo Carlos Vidal, quien lo animó a actuar y a colaborar con escuelas y grupos como Almudévar, Ayerbe, Tardienta, Ansó o Sabiñánigo. Con Carlos Vidal siempre le ha unido una gran amistad, -orgullo jotero-. Empezó también a ir a certámenes y al primero que fue consiguió el primer premio -Esto parece que funciona-, pensó José Antonio. También tuvo la confianza del bailador Toni Cabestre, director del grupo “A tierra nuestra”, “que desde sus comienzos contó con él para llevar el peso de los festivales, cantando estilos y jotas de baile que fueron el perfecto rodaje del cantador monegrino” (Dese Monegros)-.

Participó en el festival del Pirineo de Jaca, en 1977, siendo retransmitida una de sus jotas por televisión española.  En 1987, José Antonio Villellas ganó el Certamen Oficial de las Fiestas del Pilar. Aunque no todo ha sido tan fácil, una vez, en un certamen en Lérida, se quedó en blanco durante una interpretación. Y en 1979 se comenzó a hablar de hacer un grupo en Sariñena, a iniciativa del alcalde Antonio Torres y la concejala de cultura Marisa Sanz Anoro. Se creó tanto grupo como escuela, naciendo el grupo folclórico “Aires Monegrinos”. Fue posible gracias a Jesús Budios que se encargó de la rondalla, José Antonio de canto y Vicente Galino, de Tardienta, de baile. José Antonio al principio no se veía capaz pero enseguida vio que la cosa funcionaba y todo tiró para adelante -A la vista está como ha funcionado-.  También gracias a Antonio Villacampa.

Además, durante 30 años perteneció y ejerció como maestro en la Rondalla de la Peña Fragatina de Fraga. El 5 de julio del 2014 le rindieron un sentido homenaje, un agradecimiento a su labor y trayectoria en el mundo de la jota. Además, Villellas impartió clases de jota en diversas localidades como Alcubierre, Benabarre, Esplús, Ontiñena, Alcolea, Villanueva de Sijena, Sena, Albelda, Graús, La Paul, Gurrea de Gállego, Belver de Cinca, Lalueza, San Lorenzo del Flumen…

En el 2010 fue el primero en recibir el reconocimiento de Gancho de Honor por parte de la asociación Ganchina El Soltador de Capdesaso. Así, a su pueblo escribió y dedicó la copla de La fábula del Gancho “Enamorado a su amada/ la luna le ofreció/ y una noche, con un gancho/ de la balsa la sacó”.

El 17 de abril del 2016 fue homenajeado por la agrupación folklórica Aires Monegrinos, otorgando su nombre a una calle de Sariñena. Sin duda, su impronta es vital en Aires Monegrinos, del que ha sido director y profesor de su escuela -Lo grande de Aires Monegrinos es que hay muchos campeones y títulos. Se ha ido a cantar y a bailar a muchos lugares, incluso al extranjero, atesoran un gran bagaje de actuaciones e incluso presencia en programas de televisión y radio-. Entre sus grabaciones, en 1988 el vinilo “Aires Monegrinos”, en 1994 “Esencia”, en cedé, y en el 2005 “Desde Monegros”, en la conmemoración de sus 25 años. Asimismo, desde hace años celebran el certamen de Jota “Villa de Sariñena”. Sin duda, una actividad que dinamiza la vida cultural de Los Monegros.

En los últimos 30 años la jota ha tenido un auge espectacular, poniéndose en un altísimo nivel.  -La jota pues es la expresión de nuestros sentimientos más profundos de todos los Aragoneses-. Villellas la define como un sentimiento interno que hay que echarlo y vivirlo.

Puro arte, ¡Gracias maestro!.

Faustino Blanco Gari


Albañil, pintor, escritor, estudioso de Sariñena y gran conocedor de su historia, todo un polifacético. Faustino resulta una enciclopedia abierta, con ganas de conversar y que amistosamente acoge en su estudio repleto de cuadros, libros, revistas y antigüedades. Profesa un gran amor por su pueblo y lo transmite cuando repasamos su vida y, en ella, parte de la memoria reciente de Sariñena, de la que desvela algunos de sus secretos y curiosidades.

Faustino nació en Sariñena el 3 de septiembre de 1941, hijo de Antonio y Auxilio, naturales de Sariñena y Estiche de Cinca respectivamente. Antonio fue albañil y Auxilio se dedicó a los trabajos propios de la casa. Su abuelo materno fue sastre y también un tío que ejerció de sastre en Sena. La familia Blanco – Gari vivió frente la capilla Loreto, entonces plaza Alvarado, actual Constitución, junto a la calle Meca.

Faustino recuerda perfectamente la desaparecida capilla de Loreto “En su cúpula había pintado un sol enorme”. Maltrecha, fue utilizada como almacén para Regiones Devastadas, durante la reconstrucción de Sariñena tras la guerra: “En la desaparecida capilla guardaban carretillos, regletes, tableros, andamios… En Sariñena había muchas casas caídas, destrozadas por la guerra, “Además no había faena continua, ni había dineros, se hacía lo que se podía”.

Fue a las viejas escuelas de la calle del Muro, Ronda San Francisco, donde les hacían cantar las canciones franquistas. Siempre llegaban tarde, no llevaban reloj y el maestro don Mariano Sampietro les esperaba con la vara. Ellos, que lo sabían, miraban antes por el amplio ojo de la cerradura y así, si veían que todo estaba muy tranquilo y en silencio, sabían que les estaba esperando tras la puerta. Por miedo se escapaban y tardaban varios días en volver a la escuela.

Todos los sábados tenían que ir a misa, por la mañana, sobre todo en verano, cuando tenían fiesta. Mosén Vicente siempre hablaba de la mano negra, la mano que ahogaba para que uno no confesase antes de morir. En último grado de la escuela, se escondían en el casino para no entrar en la iglesia, hacían fauneta y se iban a jugar.  Jugaban a fútbol en la plaza de la iglesia, a encondelicas o a tú lo llevas…También jugaban en las eras de Torres, Chin, Mora o Bolera.

De críos iban a coger cobre por los emparrados de los huertos para después venderlo, para ganarse algunas “perricas” y poder ir a ver alguna película de Tarzán al cine. Iban a buscar trozos de guerra, por el monte, a Miranda. También, en el brazal de la acequia del pesquero buscaban, cuando no bajaba agua por la acequia, peines de balas que habían tirado los milicianos.

Frecuentaban todas las badinas del río Alcanadre a su paso por Sariñena, los tres Chorretes, el Cantero y la ripa el Cuervo río abajo y de Santiago y el Hospital río arriba. La del Hospital era la más frecuentada “Pues había zonas que cubría y otras no”. Las chicas se ponían aparte, separadas.

En Sariñena llegaron a haber hasta dos boleras, una en la calle Dato, la de Luis El Tambor y otra en la pista de Antonio Porra. Faustino jugó a fútbol con el equipo de Nivelcampo, sin ficha y solamente algunos partidos. Les daban de merendar y se quedaban a bailar, iban a Binefar, Almudevar, Caspe, Lalueza, Villanueva de Sijena, Ontiñena… eran partidos amistosos, no había liguilla. Sobre 1965 se pasaron muchos al Sariñena que comenzaba a existir. Faustino jugó principalmente de portero y fuera de puerta.

A la escuela fue poco, hasta los 13 años, en septiembre hizo los años y en noviembre comenzó a trabajar, asegurado con tan sólo 13 años. Comenzó a trabajar cuando se comenzó a construir el primer silo del barrio de la Estación de Sariñena. Luego trabajó en Montesusín, San Lorenzo del Flumen, San Juan del Flumen, la Cartuja de Monegros y Artasona del Llano, entre Tardienta y San Jorge. Todo en albañilería, también en Huesca y en Zaragoza, en el Picarral. Solía ir con su padre y hermano Ángel, que le llamaban Antonio, como a su padre y también Pedrín, “Pues era muy reñidor y calentaba a todos, como uno de los protagonistas de las historietas de Roberto Alcazar y Pedrín”.

Nunca paró de trabajar, hasta los 29 años a jornal, hicieron varias casas del pueblo. Luego fue autónomo y llevó a gente hasta que enganchó con Borruel. También realizó trabajos en el cementerio municipal de Sariñena “Una faena que no quería hacer nadie”. En sus últimos años estuvo de maestro en la escuela taller de Sariñena, en el módulo de albañilería. Participó en tres escuelas talleres y cada escuela duró unos dos años.

Faustino se casó con Josefina Laín y de viaje de novios estuvieron por Zaragoza, Pamplona y San Sebastián. Dos días antes de casarse, el 24 de agosto de 1967, Faustino colocó, con una escalera de tijera, el escudo de Sariñena en la fachada del ayuntamiento. Era un escudo de cinc pintado en azul, un escudo que donó el Banco Hispano, pues habían tenido las oficinas en los bajos de ayuntamiento, donde estuvo el Inaem.

Faustino y Josefina han tenido dos hijas: María José y Gema. A raíz que su hija Mª José pintaba, Faustino se animó también al arte de la pintura. En 1980 comenzó a pintar pero no comenzó a pintar en serio hasta que se jubiló. Desde entonces han hecho varias exposiciones conjuntas en Huesca, Fraga, Monzón… Siempre ha sido autodidacta y ha tratado todos los estilos.

También le apasiona la historia y ha investigado sobre Sariñena, escribiendo varios artículos en la revista Quio, de Sariñena y Los Monegros. Es conocedor de misterios de Sariñena, del polvorín de la guerra en la loma cercana a la ermita de Santiago, “Letosa lo destapó, puso una puerta y cultivó champiñones”. Con Faustino darían horas y horas de conversación, del antiguo poblado que había a orillas del Alcanadre a la sala del casino que servía para el diezmo, guardando aceite y trigo. Faustino habla de las marcas de cantero de los arcos, del escudo de Sariñena, de las casas de Sariñena, de cómo se vivía antes, de la Miguela y la posada, de la moneda…

“La vida ha cambiado para bien, no podemos comparar con los años 40 o 50, todo era miseria.” Faustino iba andando a trabajar a San Juan del Flumen, “No había dinero ni pa una bicicleta”. Cruzaba la Isuela (Flumen) en invierno, además había riadas y heladas, se quitaban las zapatillas y remangaban para cruzar el río. Se comenzó a vivir bien cuando los americanos soltaron la pasta, cuando se comenzaron a hacer pantanos y llegó el regadío. “A quien pillaban trabajando en domingo le ponían 25 pesetas de multa y luego debían de besar la mano al cura. Muchos simplemente iban al huerto, había que comer”.

Había mucha unión y se valoraban más las casas, ahora parece que se va a destacar sobre los demás. No se pagaba ni seguridad social, ni había casi leña, si cogían algunos romeros o aliagas para cocinar y calentarse y les pillaban les denunciaban. Y si de críos les pillaba el guardia, los días grandes, del Corpus o la Ascensión, les encerraban bajo llave en clase. De ocho de la mañana hasta entrada la noche, hasta las ocho, incluso les llevaban la comida. 

Cuando tenían vacaciones se pasaban todo el día en la badina, aunque no les dejaban ir. Se reían de Casimiro el tonto, por divertimiento, más que por maldad. Para las fiestas había dos o tres orquestas: en el Casino, en la pista de Porra y en el garaje de Remigio Alonso, frente al restaurante Los Monegros. El año que Faustino se casó, recuerda que actuaron en Sariñena Rocío Jurado y Camilo Sesto. Enfrente de Blecua, por la plaza de las Monjas, colocaban un entoldado completamente tapado por sus laterales y servía para la orquesta y pista de baile. Además, pegado al entoldado colocaban una pista de autos de choque.

Llegó a ver la cripta del Hospital, antiguo convento, aunque no bajó “Había mucha tierra”, sí que vio que era abovedado, con un pequeño pasillo central y cuatro nichos a cada lado. Después hicieron el pozo, como para señalar por donde está la cripta.

En casa Paraled estuvo el sindicato vertical, en el primer piso, y todos los archivos. También pusieron mesas de ping pong y biblioteca del frente de juventudes, si no eras del frente no dejaban entrar, ni daban camiseta ni dejaban jugar a fútbol.

Raquel vendía caramelos, abugos, cerezas… colocaba una mesa con cuatro tarros frente a la barbería del Chespín, en los Porches, y si le daba el sol cambiaba de lado. El cine les costaba tres pesetas, iban a las toleradas, aptas para todos los públicos. Iban por la tarde, al Victoria, también había en el casino, por la noche. Los domingos había baile en el Casino, con la orquesta Cobalto. Para nocheviejas y fiestas, cuando había dineros por medio, traían orquestas de fuera.

Faustino estuvo en la inauguración de los juegos olímpicos de Barcelona de 1992. Culturalmente activo e inquieto son muchas cosas las que tiene por contar, anécdotas e historias que seguiremos disfrutando al igual que sus pinturas  y compañía por nuestras calles. Faustino, un gran y buen hombre.

Faustino Blanco Gari, un pintor con Sariñena en el corazón.

José Mª Paraled Basols


Entrevista a José Mª Paraled Basols por Teresa Coscolla Paraled,2º Bachillerato IES Gaspar Lax.

1. ¿Me puedes decir nombre y apellidos, lugar y fecha de nacimiento, dónde vivía con su familia y cuál era el trabajo de sus padres?

José Mª Paraled Basols

En Sariñena el 22 Marzo 1937

Viví en Sariñena durante toda mi vida

Mi padre fue Abogado en la especialidad procurador y también se dedicó a la agricultura, mientras que mi madre se dedicaba a las labores de la casa.

2. ¿Tiene o tenía hermanos y hermanas? Cuántos-as.

Sí, tres hermanas y un hermano.

3. ¿Qué recuerdos tiene de su infancia? Puede decirme algo de juegos, trabajos en casa, la escuela, la vida en el pueblo y en el campo… cuando era niño.

Sobre todo la recuerdo en la escuela con los estudios, jugando a juegos de mesa como el billar, las cartas, futbolines, corridas de marros, canicas, el parchís,…Dependiendo de la edad.

4. ¿Había agua potable cuando era niño?¿Había luz?¿Tenían animales en casa?

Si.

Si.

En casa no, pero en el campo tenía una granja con cerdos, gallinas, conejos,.. y un ganado de ovejas.

5. ¿Qué hacía la juventud para divertirse?¿Cómo eran las fiestas, los bailes etc?

Ir de vez en cuando al cine, al baile, también nos encontrábamos en convivencias y tertulias, mi juventud fueron estudios y en invierno al cine,… en verano íbamos al río, además de la ayuda en casa y en el campo.

6. ¿Cuál era el trabajo de los jóvenes?

Sobre todo la agricultura y servicios como trabajar en el campo, talleres,…

7. ¿Qué recuerda del matrimonio?¿Cómo se celebran las bodas?¿Y el viaje de novios?

Las bodas se celebraba una liturgia con actos, llegaban los novios y los abarcaban con un velo, además del cambio de las arras, los curas se encontraban de espaldas al público, además de con muchos familiares, la ceremonia era en la iglesia con toda la ornamentación y mucha alegría, en las calles todos los que se acercaban participaban en la celebración.

Los viajes de novios eran a ciudades cercanas de Sariñena como por ejemplo Madrid, Barcelona, Zaragoza,… En mi caso fuimos con mi mujer a Santander, Madrid y Valencia.

Momentos agradables, al igual que momentos de tristeza, con altibajos económicos, enfermedades y problemas de convivencia. Fruto de mi matrimonio son tres hijos, dos hijas y un hijo, y actualmente también nueve nietos.

8. Dígame cómo era su casa, ¿Tenía hogar?

Mi casa era grande, preparada para la agricultura con bodegas, graneros y habitaciones con cocina, si también teníamos un hogar y a su lado una cadiera, también había mobiliario de la época, como sillas, camas de madera,….

9. ¿Cómo era su trabajo después de casarse?¿Tuvo hijos?

Mi trabajo fue agricultura y la colaboración de las entidades de un pueblo.

Sí, dos hijas y un hijo.

10. ¿Cómo era el cuidado de los hijos?¿Cómo se entretenían?

De pequeños fueron atendidos hasta que llegaron a la temprana edad de los estudios dependiendo de la edad y llevándolos hasta el máximo de sus estudios como primaria, secundaria, bachiller y universidades.

11. Al hacerse mayor ¿En que ha cambiado la vida en el pueblo?

Una evolución muy grande, tanto en la mecanización de la agricultura, como en el avance de las relaciones, servicios, así como la tecnología en todos los aspectos.

12. Recuerda algún dicho o refrán.

Marzo ventoso y abril lluvioso sacan un Mayo florido y hermoso , era un refrán muy típico en la agricultura.

13. ¿Ha cambiado la mentalidad de la gente?¿Y la suya?

Mucho, mi mentalidad también ha evolucionado respecto a la forma de ver las cosas, como por ejemplo en que las personas somos mucho más tolerantes de lo que pensamos.

14. Dígame si recuerda algún remedio casero.

Mi madre tenía algunos remedios para los catarros:

– Se introducía en la garganta yodo con algodón sujeto con una pinza para frotar por la garganta y por fuera se aplica cataplasmas.

– Mi madre aprendió de Don Nicolás las ventosas que se trataba en: con una moneda y algodón se prendía fuego en la espalda y se tapaba con un vaso mientras que absorbía el catarro, depende de lo fuerte que fuera el catarro se ponía la piel de un color o de otro.

Así como las hierbas para tomar como manzanillas, tomillo,… Que las llegaban a recomendar los médicos.

15. ¿Qué creencias había?

La que hemos conocido tanto yo como mis hermanos e hijos ha sido siempre la creencia católica, la incorporación de otras religiones han sido posteriormente, al abrirse la emigración debido a que cada persona trae su cultura al país emigrado.

Antonio y Josefa Bosque Barrieras


Entrevista a los hermanos de mi abuelo. Por Laura Lalana Bosque 2º Bachillerato IES Gaspar Lax

1.- ¿Me pueden decir el nombre y apellidos, lugar y fecha de nacimiento, dónde vivían con sus familias y cuál era el trabajo de sus padres?

Antonio: Yo soy Antonio Bosque Barrieras, nací el 20 de febrero de 1.931 en Sariñena, y he vivido siempre ahí. El trabajo era ir a trabajar al campo, y ya. Se iba al campo con las mulas, pero mi madre se quedaba en casa.

Josefa: Yo soy Josefa Bosque Barrieras. Nací el 22 de abril de 1.923 en Sariñena y también he vivido siempre aquí. El trabajo era también ir a labrar al campo con las mulas.

2.- ¿Tienen o tenían hermanos o hermanas? ¿Cuántos?

Antonio: Nosotros somos hermanos. Éramos tres chicos y tres chicas.

Josefa: Y uno que se murió.

Antonio: Bueno, se murió uno de muy pequeñer en la guerra.

Josefa: No, yo digo una chica que a los cinco años se murió, porque entonces los críos se morían.

Antonio: Sí, en total siete, pero sólo vivieron seis.

3.- ¿Qué recuerdos tienen de su infancia?

Antonio: La cosa no estaba como ahora ni mucho menos, había pocos medios, no había de nada.

Josefa: Pasar hambre no, pero bueno, tampoco te ibas siempre a la cama con la tripa llena, te quiero decir. 

Antonio: Y que no había nada. La cocina con leña, ni teníamos nada, ni calefacción, ni baño…

Josefa: A la cuadra.

Antonio: Ah, sí, no he dormido yo poco con las mulas en la cuadra ahí…

Josefa: Sí, y dormir en la pajera, porque no había sitio arriba.

Puede decirme algo de juegos, trabajos en casa, la escuela, la vida en el pueblo y en el campo… cuando eran niños.

Josefa: Íbamos a jugar con los críos.

Antonio: Venías del campo y luego si te sobraba un rato de tiempo, jugábamos a la pelota con los críos. Te juntabas aquí (con) críos y las pelotas, entonces, hechas de trapo o de lo que había, que era nada.

Pero de muy joven ya, a trabajar al campo. A lo mejor de once u [sic] doce años ya a trabajar, y después ibas a la escuela si acaso poco, particular por la noche a lo mejor ibas, pero nada. Por eso lo poco que sabemos.

Josefa: Enseguida a picar con la jada.

Antonio: A picar, a hacer remolacha y cereales.

4.- ¿Había agua potable cuando eran niño? ¿Había luz?

Antonio: Yo me acuerdo de no ver agua potable en casa, de tener que coger los cántaros y  [sic] ir a la fuente a buscar agua.

Josefa: No había agua. Luz sí.

Antonio: ¿En la época de hace setenta años? Ni agua potable.

¿Tenían animales en casa?

Josefa: Burros.

Antonio: Mulas, cerdos y gallinas, conejos, de todo eso.

Josefa: Nada, cuatro sólo, no más había.

Antonio: Mi madre sí criaba muchos animales, ¿eh? Todos los años, un par de cerdos y gallinas. Teníamos las mulas, y criábamos animales, gallinas, el cerdo, que lo matábamos para casa…

5.- ¿Qué hacía la juventud para divertirse?

Josefa: Nada.

Antonio: Pues mira, te digo, ¿Qué ibas a hacer? Jugabas aquí, a correr, a jugar a marro que le [sic] llamábamos, a encorrerte (localismo de Aragón, correr detrás de alguien) por ahí. A lo mejor, uno la paraba, así, ¿sabes? (escenifica la acción). Y a brincar, a brincar uno encima del otro. Al churro le [sic] llamábamos. El churro, media manga y manga entera. Y como estaba uno así (escenifica la acción), así te lo adivinaba. El que estaba abajo lo tenía que adivinar.

¿Cómo eran las fiestas, los bailes, etc.?

Antonio: Aquí íbamos al baile, al casino, y tocaban cinco o seis: los Lobateras, Jorge Casasnovas…

Josefa: Pero antes era en la plaza.

Antonio: Y tocaban [sic] la orquesta del pueblo cuando íbamos al casino, así ibas al casino a bailar.

Josefa: En la plaza lo hacían antes del casino.

Antonio: El casino es más viejo, y después vinieron [sic] el entoldao. Un entoldado, ¿sabes? Que lo ponían en la plaza.

Josefa: Y bailaban allí también.

Antonio: Y después al casino. Pa fiestas sólo.

Josefa: Hombre, aquí en Sariñena en el casino todo el año, ¿eh?

Antonio: En el casino, tol año había, sí.

Antonio: Eran normal (es), eran las fiestas. Ibas a las fiestas y [sic] ibas al baile, claro. Lo que pasa es que las cosas de repostería, que ahora no te falta [sic] en todo el año en casa, entonces, pa Navidad y la fiesta, y no había más. Pa Navidad, empanadones y farinosos.

Josefa: Y frutas ni en comías, si no eran del campo.

Antonio: La fruta nosotros la teníamos abundante, de casa, claro. Las cosas de comer, de lamines (localismo de Aragón, golosinas), de lo que hay ahora, que no falta [sic] en todo el año magdalenas ni cosas de esas, entonces, nada más lo catabas pa las fiestas y pa Navidad.

Josefa: Y las hacíamos en casa.

6.- ¿Cuál era el trabajo de los jóvenes?

Antonio: Eso depende. El campo principalmente, pero otros serían mecánicos, y otros, lo que fuera.

Josefa: Poner herraduras en las patas en las mulas. Y a abrevar a los abrevadores [sic].

Antonio: El nuestro, el campo.

Josefa: Yo estaba en el horno.

Antonio: Y era panadera.

Josefa: Iba a repartir las levaduras pol pueblo, antes de amasar.

Antonio: Antes se iba [sic] a buscar las masas a casa.

Josefa: Y se cocían.

Antonio: Lo llevabas al horno y allí se cocían.

7.- ¿Qué recuerdan del matrimonio? ¿Cómo se celebraban las bodas? ¿Y el viaje de novios?

Antonio: Pues mira, a lo mejor se casaba un pariente y hacías un pequeño refresco en casa.

Josefa: En casa. Siempre en casa.

Antonio: Un pequeño refresco cuando salías de la boda.

Josefa: Refresco y comida se hacía.

Antonio: Pero más que nada eso era.

Josefa: Y cuatro. Ibas [sic] cuatro y nada, la comida que hacían por casa.

Antonio: En casa, y a lo mejor hacías…

Josefa: Algún caldo y cosas de esas, matar conejos.

Antonio: Mataban pollos y estábamos ocho…

Josefa: Pero en casa. Entonces, los restoranes no había pa ir.

Bueno, no había, no había… ¡no había perras pa ir (risas)! Yo aún fui a Zaragoza, pero fui porque me dieron la casa, que si no, no habría ido. A casa de mi tía. Allí fui yo. Dormíamos los novios con la prima, todos arriba en un cuarto. Fíjate, con los novios, y ahí estuvimos.

Antonio: Y tus abuelos a Madrid, a casa de la hermana de tu abuelo.

8.- Díganme cómo eran sus casas, ¿tenían hogar?

Los dos: Malas.

Josefa: Yo dormía en un cuarto en la casa de la abuela, que cuando caía la nieve la veía por el tejado. Es lo que era.

Antonio: Si estaba sin nada la habitación de abajo, estaba sin lavar el techo.

Josefa: Estaba sin lavar, y cuando nevaba, la nieve reprandaba [sic].

Antonio: Un hogar pa quemar leñas había. Si te mandaban, anda, ale a buscar leña, y la echabas en la cocina. Y a echar escobizos (localismo de Aragón, escoba corta, pequeña, y de ramas secas), aliagas…

Josefa: Lo que había.

Antonio: Ni cuartos de baño, ni aguas potables.

Josefa: A la cuadra, con las mulas, que no había váter. Y te picaban las gallinas, las muy malditas.

9.- ¿Cómo eran sus trabajos después de casarse?

Josefa: Después de casarme, yo ya nada… En casa con el crío.

¿Tuvieron hijos?

Antonio: No.

Josefa: Yo sí. Un hijo.

10.- ¿Cómo era el cuidado de los hijos?

Josefa: Pues mira, como se podía. Hacías todo lo que podías pero no se podían atender bien, porque no había nada. Se le daba todo lo que podías, yo eso era lo que hablaba con tu tío Antonio. Yo trabajaba en el horno y venía a almorzar a casa. Y mi madre me guardaba un plater de farinetas (localismo de Aragón, gachas). Y decía:

—Yo no quiero eso, mamá.

—Pues oye, no tengo otra cosa.

Y me daba una perrica pa comprarme chocolate de aquel del que me gustaba, y me lo comía mejor que las farinetas. Pero si no, farinetas. No había otra cosa.

Antonio: Cosas de comer, todo cosas de casa, prácticamente. Hombre, ahora…

Josefa: Aquello no era, y esto tampoco. Ahora es demasiado. ¿Por qué ande va a parar? Que hay mucho derroche ahora, más de cuatro en casa na más hacen que derrochar. Yo ahora he visto barras de pan tiradas en el contenedor.

Antonio: Yo tirar el pan si había perros y por ahí no me importaba, pero tirarlo por tirarlo siempre me ha causado rechazo.

Josefa: Siempre había uno que le daba para tener más perras… pero pa los demás, na más había calamidades.

Antonio: Y dormir amontonaos. Eran las casas pequeñas y caro.

Josefa: Vosotros, los hermanos, dormíais en la cuadra, en una pajera. Y nosotras a montón. Yo dormía con mi abuela, y a los pies me echaba a mi madre. Y la otra en la cabecera.

¿Cómo se entretenían?

Josefa: En la calle jugando, hija mía, a pegar patadas con una peloteta o a jugar a marro o… a eso, porque no había otra cosa, porque pa ir por ahí a los bares, no. A ningún sitio, porque no había pa pagar nada, ni pa pagar un vaso de agua había (ríe).

Antonio: Beh, ni había bares, había poca cosa. Tabernas le [sic] llamábamos, más que nada. Las que hubiera en aquella época, hace cincuenta u ochenta años, pues qué me sé yo.

Yo en Sariñena me acuerdo de ver un banco, ¿eh?, ¡un banco! (con ademán de sorpresa), ande está el Central Hispano (fusionado con el Banco Santander en 1.999), allí había el Banco de Aragón que le [sic] llamaban, con tres u [sic] cuatro empleados. Y sin más.

11.- Al hacerse mayores, ¿en qué ha cambiado la vida en el pueblo?

Josefa: Ahora mucho.

Antonio: La vida ha dado un cambiazo (con énfasis), del 500% o qué me sé yo de cuánto ha cambiao.

Josefa: Antes había ranas y bichos y ahora ya no se oyen. Antes estabas aquí al lado y oías cantar crac crac.

Antonio: Bueno, ahora eso ya ha desaparecido mucho.

Josefa: Y culebras, en venían por aquí por la calle abundantes.

Antonio: Hombre, y el campo no se puede comparar hoy el adelanto que hay. Entonces, todo a mano, a cortar alfal, que si corto con la galla…

Josefa: Y el sacarlo al cargadero, que no había pa llevarlo a ningún lao.

Antonio: Lo que te costaba entonces un día de trabajo muy grande, ahora diez minutos, caro.

Josefa: Ahora ya no nos hace falta de nada. Están mejor los pobres de ahora que los ricos de antes.

Antonio: El adelanto que hay hoy en todo comparao a entonces, pues entonces lo que digo yo. Entonces, ir a cortar cuatro espigas de alfal (fa), te matabas un día y ahora cuesta diez minutos.

Josefa: Y entonces a llevar la comida al campo que íbamos.

Antonio: Claro, estabas trabajando en el campo y ya no podías subir a comer. Y las mujeres siempre bajaban al campo a llevar la comida.

Josefa: Y yo también he ido. Na, cuatro judías.

Antonio: Sí, ya te digo que vosotras, aunque mi madre no. Pero anda que no bajaban pocas veces las que querían bajar… (ríe)

12.- ¿Recuerdan algún dicho o refrán?

Antonio: Pff, muchos. Ahora no sé.

Josefa: Ahora no se me viene ninguno a la mente.

13.- ¿Ha cambiado la mentalidad de la gente? ¿Y la suya?

Josefa: Pues mucho. Mucho ha cambiao.

Antonio: Pues no sé, pues entonces, qué te diré yo, mira, pues yo no sé. Entonces me parece que había más compañerismo.

Josefa: Más que ahora.

Antonio: Cuando matabas los tocinos (localismo de Aragón, cerdos), amigos y vecinos y por ahí, todos a hacer la cena.

Josefa: A hacer cena.

Antonio: De cuando hacían, que ahora eso ya no existe, caro.

Josefa: Ya hace años que no existe eso.

Antonio: Pues antes, cuando se mataba la matanza del cerdo, pos siempre se reunían las familias.

Josefa: Mariano —tu abuelo—, y por ahí, aquí en la calle los días de fiesta, como no iban a ningún lao, se compraban un litro de vino y ahí estaban toda la tarde.

Antonio: Ah claro, no había más.

Josefa: Un traguer, con la bota.

Antonio: Tres o cuatro viajes al sol con el pobre vino y a pasar allí la tarde.

Josefa: No había pa más.

Antonio: Pero chica, yo te diré que siempre he procurao hacer siempre lo mejor que he podido en todo. ¿Mentalidad? Pues mira, habrá de todo en la vida, pero, hay quien es muy familiar, y otros hagan menos caso de eso.

Ni le quitaré ideas a nadie ni le impondré, cada uno… Que aunque nos enseñen buenas ideas, siempre habrá gente mala pa todo.

Josefa: Con un tío nos dejemos [sic] de hablar también cuando yo era una crieta, que entonces se hablaba por las herencias, que no había ninguna (ríe).

Antonio: O sea, dice que el tío fue el heredero de la casa y te quiero decir… Se dejaron de hablar por la herencia.

Y al otro tío no sé también qué le dejarían.

Josefa: Nada.

Antonio: ¿Y sabes qué le dejaron a mi madre en casa de ella? Doscientas pesetas (ríe).

14.- Díganme si recuerdan algún remedio casero.

Josefa: Qué me sé yo. Té purgante y por ahí tomábamos.

Antonio: Té purgante.

Josefa: Pa la tripa, y si no, agua caliente y por ahí te apañaban pal resfriao.

Y aspirinas, que ahora aspirinas ya no dan.

Antonio: La aspirina tiene que ser muy vieja.

Josefa: De críos ya tomábamos.

Antonio: Cuando hacía frío, pa calentar la cama, la calentaban con un plato de brasa.

Josefa: O con bolsas de agua.

Antonio: Las bolsas de agua ya vinieron después. Bueno, igual ya habría, aunque no lo hubiera en todas casas.

Josefa: Una botella de agua caliente ponían y la cesta con la brasa pa calentar.

Antonio: No dormíamos poco bien en la cuadra, bien caliente, con las mulas, y ahí te levantabas por la noche porque algunas veces te se [sic] cagaban. Teníamos una yegua, la mala aquella, alguna vez te se [sic] cagaba encima.

Y cuando íbamos al monte también, mira, pues a dormir allí, en la paja y las ratas porencima. No me han pasao pocas por encima de ratas… (ríe) cuando ibas al monte a labrar, a sembrar o a lo que sea.

Josefa: Aquí no tenías ni un día pa ir a comprar, y comías lo que tenías en casa.

Antonio: Lo que pasa es que se hacía mucho de casa. Nueces se cogían… bueno (con énfasis), de cinco o seis nogueras. Higos, un saco en secábamos. Pero mírate, y ahora tan contaminao que está todo… 

Josefa: Ahí en la ventana esa (la señala), ahí se ponían de moscas… Negro de moscas, estaban encima (de) los higos. Pues te los comías igual y no te morías. Y ahora tan delicaos que somos todos…

15.- ¿Qué creencias había?

Josefa: Pues sí, se creía. Yo siempre tengo las cosetas que te dan de la Virgen, de Dios y por ahí; así como otros lo tiran, yo siempre lo he tenido. Yo creo que algo tiene que haber.

Antonio: Hombre, pues creencias, cree uno, mira, unos creen más y otros dicen: «Pues bueno».

Josefa: Antes sí, ahora no. Ahora no cree en nada nadie ni nada.

Antonio: La cosa esta de curas a mí igual me da.

Josefa: Antes ocurría que cuando uno tenía una amargura, que le pasaba algo, se ponía el hábito de la Virgen del Pilar, el vestido morao, y lo llevaba (de) continuo un año, medio año o como fuera. Pero ahora no hacen caso ya de nada de cosas de esas.

Mi cuñada llevó más de un año el hábito de la Virgen del Pilar.

Antonio: Pues hombre, pues antes la gente… pfff. En la iglesia de Sariñena, cuarenta no se ven, claro…

Josefa: Pero ahora no, no creen en nada nadie.

Antonio: Ahora la gente pasa más.

Josefa: Oye, que yo sí, yo digo que algo tiene que ver.

Antonio: Pasa más de las cosas. Pues yo, pa decir a misa de propio (localismo de Aragón, a propósito), poco he ido, o sea que yo, ni creo ni dejo de creer.

Josefa: A entierros y por ahí hemos ido (de) continuo. Si es pa San Blas y por ahí, siempre hemos ido también. También tenemos la fe esa de comer algo pa san Blas. Y el año pasao también pa tú [sic] te llevemos [sic], pa todos, una bolseta de tortetas o no sé qué era.

Antonio: Este año me parece que no habrá san Blas…

Sariñena en fiestas, por Jesús Basols Basols


Unas coplas curiosas sorprenden en el programa de fiestas de 1946 de Sariñena. Uno de sus aspectos curiosos es la presencia del aragonés y para Manuel Antonio Corvinos Portella, estudioso del aragonés en Sariñena, son muy curiosas: “Emplea un aragonés rudimentario, inventa algunas palabras o son localismos”. Ese matiz es el que nos acerca a la forma de hablar en aquella época, de un pasado propio de la lengua aragonesa en fase de castellanización, con algunos de sus rasgos aún muy presentes.

Son obra de Jesús Basols Basols, natural de Sariñena. Jesús estudió en Huesca y en el seminario, acabando siendo ordenado sacerdote. Entre otros lugares, ejerció de párroco en Robres entre 1953-1967. Pedro Oliván Viota, director de El Pimendón (Periódico de Robres), lo define como musicólogo y emprendedor. Tenía otro hermano también sacerdote, Joaquín, que ejerció muchos años en Lalueza. En 1967 se trasladó a Huesca, a la Universidad Laboral en calidad de capellán y profesor de religión. Tras conseguir la secularización se casó y se trasladó a la Universidad Laboral de Málaga hasta el final de su vida, señala  Pedro Oliván Viota. En Robres dejó una gran impronta, lo atestigua la semblanza que Pedro Oliván Viota nos aporta más adelante.

Jesús Basols Basols y el dance de Robres. Zaragoza, 1959. El Pimendón. Pedro Oliván Viota.

Las coplas se encuadran a mediados del siglo pasado, en 1946 cuando Jesús contaría sobre los treinta años de edad. Quedan enmarcadas en una época controvertida para el aragonés, aunque su condición de religioso seguro le permitió una mayor libertad. Además, por aquel  entonces los curas eran verdaderas autoridades, en lo religioso como en lo cultural. Por lo tanto, se puede sostener  que las coplas, de forma simpática, trataban de retratar y reflejar las fiestas, festejos y tradiciones del lugar con la forma característica de hablar en Sariñena en aquellos años.

Con su lectura resalta el uso del articulo determinado o/a y sus respectivos plurales os/as, los pronombres li, vos y vus, adverbios como dimpués y tamién, preposiciones como dende o pa e incluso construcciones curiosas como alospués, aluego o adimpués. Forma la conjugación verbal pué del verbo poder y haiga como presente del subjuntivo del verbo haber. Apostrofa d´este o p´alegrar y usa el pronombre adverbial en “en rematando”. Además del léxico, algunas palabras aparecen con el característico rasgo de terminación en “u” como cuidau o amerau.

Se transcriben las coplas tal y como aparecen en el programa de fiestas de Sariñena de 1946:

Queridos sariñenenses

aquí us presento unas coplas.

pa que las leáis alegres

entre el cantar de las jotas.

Escomencipian las fiestas,

dende luego con mosicas,

con danzantes y con gaitas

pa que bailen las mocicas.

A la noche, habrá un romance

de nuestro San Antolino,

en la puerta de la iglesia

resultando mu monino.

Dimpués rondalla mayor,

cantando os mozos as jotas,

sin que haiga un crío matón

que nos istorbe las coplas.

Mu temprano po a mañana

os de a banda melitar

nos sacarán as lagañas

dimpués de mucho tocar.

A las diez (hora oficial),

os danzantes, sus calzones

el aire los mandarán,

uy qué botes! Uy qué brincos!

paice que comen coral…!

Danzarán en procesión

recorriendo toa la villa,

alabando a su patrón

con donaire y gallardía.

Alospués, Misa cantada

con gran orquesta a tocar;

es una misa mu maja

y… no penséis que es de rial…!

A continuación, os dichos

por el diestro Mayoral,

que a todos sus compañeros

los colores sacará.

También habrá japoneses

u no sé qué de os chinitos,

que a chamusquina me huelen

aunque llevan muchos pitos.

Aluego vermú… y a casa!

a zamparnos la comida;

tragarvos lo que vus den,

y dimpués… a la corrida.

Cuidáu con os toros furos!

reparar que no son mansos!

como us cojan o calzón,

mostraréis o tafanario…!

Mirar que este es cornigacho

bravucón y a más malpelo!

este… tiene os cuernos anchos

y… os apunta al cerebelo.

Adimpués habrá novillos

pa os mocetes de este pueblo;

¡cuidaú!, que a veces son furos

y pué peligrar el cuello…!

Tamién habrá unos bailetes

en el Casino y Romea,

pa que bailen os mocetes

en rematando a merienda.

Cuidáu con as volteretas

del güen vino y resultáu;

¿no véis que ése es un güen caldo

y no lo habéis amerau?.

Tras a cena, todos juntos,

a los fuegos nus iremos:

porque icen que son mu majos;

¡¡¡ de Zirigoza ná menos!!!

Habrá codetes con chuflos,

y codetes con estrellas;

¡ah!… y de los entrevesáus

en los que sale una agüela!.

Y así poco más u menos

seguirán lucidas fiestas;

habrá partidos de fútbol

y corrida en bicicleta…!

Tamién entrará o Sabino

en las corridas pedestres;

y no dudo que li animen

os zagales más fresquetes.

Habrá cosas y más cosas

cuchufletes y trompetas

pa hacer callar a os mocetes

y p´alegrar as mocetas.

Pero en medio de as fiestas,

al prencipio y al final,

tendréis que gritar conmigo

tos los d´este vecinal:

¡Aúpa el Santo y Sariñena!

¡Qué viva San Antolín!

¡Qué nus de salud y vida

pa cantarle siempre as!

………………………………………

Aquesto es lo que sus pido,

San Antolín mi Patrón

Dadme gracia y fantesía

Pa cantar en tu loor.

Semblanza de Jesús Basols y Basols por Pedro Oliván Viota, director de El Pimendón (Periódico de Robres)

Llegó a Robres como su primer destino parroquial y pronto captó que uno de los recursos para conectar y empatizar con los feligreses iba a ser la música y el canto, pues había un grupo de hombres con voces de calidad en sus registros que formaban el coro parroquial con un repertorio variado de misas, novenas y funerales. A ese coro reducido de voces masculinas se sumaban los feligreses y feligresas, entre las que diferenció el timbre distinguido de algunas de ellas. El tocaba con soltura el armónium, estaba dotado de buen oído y voz de barítono y supo reunir y coordinar pronto un coro de voces mixtas que animaban cualquier celebración religiosa.

La música fue también el recurso empleado por el cura Basols para atraer y contactar con la juventud. Con los chicos el solfeo y la formación de una Banda de música y con las chicas el coro de la iglesia con nuevas canciones.

Apoyándose en el piano fue iniciando a los jóvenes en la lectura musical, el tiempo, el ritmo y la entonación que marcaba el método.

La idea y su sueño de llegar a formar una Banda la fue consolidando poco a poco adquiriendo los diversos instrumentos que la constituyen de viento y percusión, básicamente. Así, en siete años, consiguió formar y dirigir una Banda de música de una veintena de miembros.

Banda de música de Robres, 1959. Fotografía El Pimendón. Pedro Oliván Viota.

Como se detalla en el Nº 3 de El Pimendón, monográfico dedicado a la tradición musical en Robres, la Banda de Música de Robres comienza a actuar en pasacalles y dianas floreadas en las fiestas de Robres, a dar conciertos en Robres y Leciñena, en el acto conmemorativo de San Simón, en Huesca y en Zaragoza.

D. Jesús Basols mantuvo estrecha relación con D. Antonio Beltrán, también sariñenense y Catedrático de Historia en la Universidad de Zaragoza, quien en torno a ese período de 1955- 59 trabajó en el estudio y recuperación de los Dances de Monegros dirigiendo la tesis de una alumna singular, Mercedes Pueyo Roy. El tema de esa tesina de fin de carrera se erige en motor de un evento etnológico que promovió y coordinó D. A. Beltrán en Zaragoza en 1959: una concentración de Dances con premios a las mejores interpretaciones, vestuario y riqueza folclórica.

D. J. Basols sabía que en Robres había un Dance de Embajadores que se representaba en la romería anual al Santuario de la Virgen de Magallón en Leciñena y que se había interrumpido desde 1936. Se interesó por el mismo y a partir de recopilación de textos y de la memoria viva de antiguos danzantes recuperó coreografía y tonadas de las diversas mudanzas que lo constituyen. Al Grupo de Dance sumó el acompañamiento musical de la Banda de Música implicando en este proyecto a todos los jóvenes del pueblo y por ende a todo el pueblo de Robres.

Como se refleja en el Nº 9 de El Pimendón, monográfico dedicado al Dance de Embajadores de Robres, D. Jesús Basols recuerda el ensayo general y la representación del Dance en la ermita de la Virgen de Magallón como algo apoteósico: “Todo el pueblo se volcó por entero, vi a personas mayores llorando, a padres y madres emocionados, a los danzantes bailando con un brío y una fuerza inenarrable, cuántos palos se rompieron aquél día, y a todo un pueblo gozoso, feliz y satisfecho”.

Por razones incomprensibles, del entusiasmo se pasó a la disensión y la falta de entendimiento entre los miembros de la Banda de Música y su director y promotor que acabó en su disolución. Un grupo de músicos formaron una Orquesta: “Nueva Sensación”, actuando en las fiestas de los pueblos de Monegros con buena aceptación.

El carácter emprendedor de D. Jesús Basols dejó también su impronta en Robres acometiendo una reforma profunda en el edificio de la iglesia cambiando el suelo, la instalación eléctrica, la reducción de capillas laterales y el pintado general a cargo del Taller de pintura Torrens quien ejecutó la escena de la creación sobre el arco superior del altar mayor. En esta tarea consiguió implicar a todo el pueblo de Robres que, en forma de vecinales respondió a esta singular propuesta.

Más tarde, hacia 1963, funda una Academia de estudiantes de preparación de bachillerato elemental favoreciendo así la promoción de un grupo numeroso de chicas y chicos destacados de la Escuela sin tener que abandonar el pueblo.

Juan Alvarado y del Saz


Juan Alvarado y del Saz fue un político liberal y diputado por Huesca, una figura de gran relieve dentro del partido liberal demócrata. Canario de nacimiento, nació en Agüimes, isla de Gran Canaria, en 1856.​ Licenciado en Derecho por la Universidad Central, ​inició su carrera política en las filas posibilistas de su íntimo amigo Emilio Castelar (presidente del Poder Ejecutivo de la Primera República entre 1873 y 1874), del que fue su secretario particular, para luego pasar a militar en el Partido Liberal de Sagasta. Además de ser diputado a cortes, por el partido de Sariñena, alcanzó la vicepresidencia del Congreso en 1901 y 1905, llegando a ser ministro de Marina durante el gabinete del general López Domínguez en 1906 y de Hacienda con el gobierno de Moret en 1909. En 1917 se le asignó la cartera de Estado, durante el ejecutivo de García Prieto. También presidió la Comisión Parlamentaria encargada de estudiar el Expediente Picasso (1922) sobre el desastre de Annual (Gran Enciclopedia Aragonesa).

Alvarado contrajo matrimonio el 25 de junio de 1888 con Ana Cohegen (Diario de Huesca del 25 de junio de 1888). Ana Cohegen fue sobrina de Alejandro Llorente, conservador del partido de Cánovas y ministro de Hacienda, Gracia y Justicia y Gobernación en 1853 y de Estado en 1864, gobernador del Banco de España y del Hipotecario, publicista y orador elocuente; era académico, de la Historia, gran cruz de Carlos III y caballero de la insigne orden del Toisón de Oro (Diario de Huesca del 31 de diciembre de 1901). Ana falleció el 7 de septiembre de 1914.

“Adriana Ana Coghen Llórente Víctima de larga y pertinaz dolencia falleció anteayer en Madrid la excelentísima señora doña Ana Coghen Llórente, esposa amantísima de nuestro amigo queridísimo, exministro y diputado a Cortes por Sariñena don Juan Alvarado. Pertenecía la señora de Alvarado á distinguida familia inglesa y por la afabilidad de su trato, lo relevante de sus virtudes, su cultura y su esmeradísima educación, fue en vida, ejemplar modelo como madre de familia, respetada y querida por cuantos cultivaron su trato en la vida social. Duro es el trance por el que pasa en estos momentos nuestro inolvidable don Juan Alvarado, y acaso fuera superior a sus fuerzas, si no se tratara de un hombre de energías y de voluntad acrisoladas en las luchas políticas. Sírvale de consuelo el pensar que en toda esta provincia tiene muchos y muy entusiastas amigos y adeptos, entre los que tenemos la honra de contarnos, que muy de veras y de todo corazón nos asociamos a su dolor y al de sus hijos” (Diario de Huesca del 10 de septiembre de 1914).

Elecciones 1905

Junto a figuras políticas a nivel nacional como Eduardo Dato, Javier Ugarte o Rafael Gasset, del partido de Huesca como Miguel Moya o del partido de Sariñena como los sariñenenses Joaquín Paraled, Esteban Panzano Llamas o Pedro Basols, el papel de Juan Alvarado fue decisivo en el desarrollo del proyecto general de Riegos del Alto Aragón, obra ampliamente reivindicada y fundamental para el futuro de Los Monegros.

Los comisionados de Sariñena.   El diputado provincial Sr. Paraled, el abogado y propietario de Sariñena Sr. Castañera, y el propietario y secretario del ayuntamiento de Pallaruelo de Monegros, Sr. Jariod, marcharon anteayer a Madrid, a asociarse con el digno y celoso diputado Sr. Alvarado a fin de exponer al gobierno la aflictiva situación de la comarca sariñenense y demandarle amparo para sus grandes necesidades. Los comisionados, con él diputado del distrito, gestionarán a fin de ver si puede colocarse en condiciones de inmediata ejecución el proyecto de trozo de carretera, ya aprobado en el año 1864, que dentro de la provincia corresponde a la sección de la de Bujaralozá Sariñena, en la de Caspe a Selgua.   Diario de Huesca del 7 de junio de 1887  

El proyecto de ley de Grandes Riegos en el Alto Aragón

Félix de los Ríos Martín y José Nicolás Sabater fueron los encargados de la redacción del Proyecto de Riegos del Alto Aragón bajo el encargo de Francisco P. Romañá y Suari, Barón de Romañá. Un proyecto que tuvo sus orígenes a partir del barbastrense Miguel Ravella, quien “sembró el germen del proyecto” en 1885. El proyecto fue materializándose en el Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1902, gracias al Ingeniero  Cleto Miguel Mantecón. Mariano Lacambra  y los ingenieros Joaquín Cajal Losada y Rafael Izquierdo acabaron dándole forma definitiva al sistema de riegos del Alto Aragón.

El proyecto fue aprobado en 1913, tanto técnicamente como económicamente, pero no es hasta el 1 de mayo de 1914, cuando Javier Ugarte, Ministro de Fomento, presentó un proyecto de ley que acabaría con la aprobación definitiva de la ley de Riegos del Alto Aragón, el 7 de enero de 1915.

La aprobación del proyecto de ley de Grandes Riegos en el Alto Aragón, en el Senado, ya generó gran alegría en los pueblos de Los Monegros antes de su aprobación definitiva. Entusiasmo y celebración con volteo de campanas en Villanueva de Sigena, con mención a los señores Cacho, Mairal y Batalla. En Almudébar también jubilo y alegría y cartas de “felicitación a los excelentísimos señores presidente del consejo de ministros y ministro de Fomento, al excelentísimo señor arzobispo de Zaragoza, a don Juan Alvarado y don Máximo Escuer”. En Tardienta “un desbordamiento general de alegría exterioriza el inmenso júbilo que sienten los que ansían de veras esa obra regeneradora”, mientras en Sariñena también las campanas tocaron a placer, sabedores de la voluntad férrea y del valioso triunfo de Alvarado y Moya (Diario de Huesca, 19 de diciembre de 1914). 

Ugarte mantiene una calle en Sariñena, también Gasset y Joaquín Costa, pero la Plaza Alvarado pasó a llamarse de la Constitución con la llegada de la democracia, tras haber sido renombrada del Generalísimo Franco durante la dictadura. Así, su figura ha quedado relegada, pero su obra y lucha por el proyecto de Riegos del Alto Aragón continúa escrita en la historia de esta tierra. De aquella plaza en su honor, la referencia más antigua encontrada corresponde a 1922 con motivo del paso por Sariñena de la compañía militar de Castillejos: “se celebró en la plaza de Alvarado la misa de campaña, después de la que el grupo de Castillejos había de emprender de nuevo su marcha” (Diario de Huesca del 9 de noviembre de 1922). Lo más seguro que se nombrase sobre 1914-1916 a raíz de la aprobación de la ley de Riegos del Alto Aragón y el inicio de las obras tan reclamadas y reivindicadas como solución a la grave crisis que asolaba al sur de la provincia.

Plaza Alvarado, 1960 Sariñena. Autor Casas Portella.
Las canalistas de Lanaja   Las mujeres de Lanaja (Huesca). -500 mujeres de este pueblo se presentan al gobernador. Han recorrido 50 kilómetros a pie, cargadas con sus criaturas. Hambre, angustia económica, situación desesperada. No podrán prolongar su existencia si no comienzan las obras del Canal. Las mujeres de Almuniente. (La misma provincia).Las secundan. «Quedamos enteradas -dicen- del acuerdo tomado por las sin pan de Lanaja, nos ponemos dispuestas todas las canalistas de este pueblo para emprender la marcha el día que nos citen», «porque verdaderamente nos encontramos sin recursos para nuestros queridos hijos, y antes que estos seres de nuestras entrañas mueran de hambre, preferimos morir nosotras en defensa del pan que por ley les pertenece. ¡Ánimo!»; «nuestros hijos están muriendo de hambre y no podemos darles más alimento que nuestras lágrimas de sangre que de nuestros ojos brotan sin cesar.» Los hombres de estas mujeres. -No se habla, se hace. «No gritéis, no habléis, todo se arreglará con ayuda de los caciqutes. Entretanto os morís de hambre, tened preparado el voto que a algún cacique le hará falta». «¡Animo, zona! ¡Álzate airada ante tanta farsa e hipocresía!» España, Seminario de la vida nacional. Número 6, año 1915.  

El 29 de marzo de 1915 comenzaron las obras de la gran obra de Riegos del Alto Aragón, el sueño de Joaquín Costa comenzó a hacerse realidad.  

Juan Alvarado y del Saz fue elegido diputado por la provincia de Huesca en las sucesivas elecciones celebradas entre 1886 y 1923. Ejerció de ministro de Marina entre el 6 de julio y el 30 de noviembre de 1906, ​ en un gobierno presidido por José López Domínguez; entre el 21 de octubre de 1909 y el 9 de febrero de 1910 ocupó la cartera de Hacienda en un gabinete presidido por Segismundo Moret. Volvería a formar parte de un gobierno, en este caso presidido por el conde de Romanones, ocupando la cartera de Gracia y Justicia entre el 11 de octubre de 1916 y el 19 de abril de 1917,​ fecha en la que pasaría a ocupar la cartera de ministro de Estado hasta el 11 de junio de 1917 bajo la presidencia de Manuel García Prieto.

Trabajó por la provincia de Huesca, especialmente por el partido de Sariñena por el que fue elegido. Inauguró el puente de Hierro que cruza el río Alcanadre entre Sena y Villanueva. Fue decisivo en la realización del trozo primero de la carretera de Huesca a Novales a la de Selgua a Ias Carboneras, pasando por Fañanás y Pueyo de Fañanás (Diario de Huesca del 6 de abril de 1915), la carretera de la estación de El Tormillo a Bujaraloz “con un presupuesto de contrata de 185.274,64 pesetas” (Diario de Huesca del 13 de abril de 1915) o la construcción de la carretera de Pertusa a la de Huesca á Robres, en su sección de Pertusa a Sesa (Diario de Huesca del 24 de noviembre 11 de 1915). También influyó en la rebaja de tarifas ferroviarias para los artículos de primera necesidad o en la redificación del templo parroquial de Sesa (Diario de Huesca del 4 de noviembre de 1915).

Juan Alvarado por Luis Herreros de Tejada.

En febrero de 1914 se le realizó un Gran Homenaje en Sariñena al que acudieron amplias comisiones de numerosos pueblos, un reconocimiento a quien, por aquel entonces, llevaba más de veintiocho años de diputado a cortes por Sariñena además de ser hijo adoptivo de la villa. Alvarado llegó de la mano de Mariano Torres Solanot y Rafael Ispa, lo recibieron en la misma estación y por las calles del pueblo sonó la música del regimiento Gerona. Fue agasajado con jotas desde el balcón del Casino donde celebraron un banquete con más de trescientos comensales y presidido por Alvarado junto al alcalde Esteban Panzano, a su derecha, y el diputado provincial Joaquín Paraled a su izquierda. Juan Alvarado era toda una institución.  

Siempre fue un “Huésped distinguido” en sus continuas visitas y así siempre lo reflejó el Diario de Huesca. Manuel Camo Nogués, director y fundador del Diario de Huesca, influyó determinantemente en el triunfo liberal en la provincia de Huesca, siendo decisivo el diario que dirigió. El 9 de marzo de 1914, Alvarado volvió a visitar la villa de Sariñena, volviendo a ser agasajado con grandes honores, esta vez acompañado por el ingeniero Félix Anglada, el alcalde de Sariñena Esteban Panzano, el industrial Juan Basols y el secretario Eladio Loriente. Se reunieron en casa de Sebastián Bruned y su esposa Nieves Encuentra. La velada estuvo llena de intervenciones, primero Félix Anglada animado por Julián Muro Sevilla para luego continuar Alvarado quien “Confesó a los asistentes que este pueblo hasta hoy no le había pedido más que un camino vecinal, cuyas gestiones se hallan ya ultimadas a excepción tan sólo del insignificante trámite del ministerio de la Guerra; y una cantidad para la reparación de la iglesia parroquial, solicitada por el señor cura párroco al que contestó formalizara el expediente, que si así lo hacía, la subvención sería concedida, repitiendo como será si dicho expediente se tramita, dando fin a su discurso con ¡vivas al Canal! Contestando los oyentes ¡viva don Juan!”.

“Próximas las diecinueve, partió para Sariñena el ilustre diputado y séquito, y en las afueras de la población se le demostró por el acompañamiento cariño y adhesión, cantándole una cuarteta una niña de corta edad, en esta forma:

El camino Sariñena

lo tenemos mal y mal;

nos haga la carretera

a usted le pido don Juan.

Diario de Huesca del 10 de marzo de 1914.

La confrontación política sobre los Riegos del Alto Aragón marcó el debate político de las elecciones de 1914, llegando los Canalistas a acusar a Alvarado por abandonar el proyecto de Riegos del Alto Aragón, que entonces se encontraba paralizado, en pro de la guerra de Melilla: “Se les ha hecho ver no sólo que don Juan Alvarado nada ha hecho en favor de los Grandes Riegos, sino que él tiene la culpa de que no han principiado los trabajos del Canal, y que por él continúa la guerra de Melilla. Se les ha inculcado que los ricos de la zona regable no quieren riegos y con este motivo se ha encendido anárquica lucha de clases, desconocida hasta ahora en nuestra provincia” (Diario de Huesca del 22 de marzo de 1914). Debieron ser años complicados hasta su aprobación definitiva y puesta en marcha, tiempos convulsos, de reivindicaciones, de miserias y de perspectivas lejanas que solamente las Grandes Obras de Riegos del Alto Aragón ofrecían solución, trabajo y comida.

“Nada importa que don Juan Alvarado, siendo ministro de Hacienda, pusiera de acuerdo con nuestro bastante llorado jefe señor Camo para ofrecer todos sus entusiasmos a influencias a los señores Romaná o Izquierdo, cuando estos por primera vez dieron a conocer su gigantesca y seductora iniciativa. Nada importa que el referido señor Alvarado y don Miguel Moya redactasen aquella célebre nota que hizo revivir el proyecto y, considerado cadáver, según frase de un canalista enragé. Nada importa tampoco que don Antonio Aura Boronat  provocase aquel almuerzo íntimo con  el malogrado Canalejas, para explicarle detalladamente la importancia de los Grandes Riego; que don Mariano Bastaras pronunciase un discurso en la Alta Cámara para dar estado legal al proyecto; que toda la representación parlamentaria de esta provincia en las últimas Cortes llamase continuamente en las puertas del Palacio Real y de los ministros para exigir, más que suplicar, la salvación de una extensa y empobrecida comarca aragonesa. ¿Qué al canalismo todo esto?”.

El Diario de Huesca, totalmente afín a los liberales, no dudó en defenderlo y hacer ver la aceptación que Alvarado tenía en el sur de la provincia y especialmente en el distrito de Sariñena. Su victoria electoral, contra los denominados “Canalistas”, tuvo gran eco en el diario que no dudó en reflejar la alegría que supuso para su electorado. Es el caso de Marcen y las jotas que se cantaron en su honor, por un grupo de jóvenes entusiastas capitoneados por Mariano Lacasa:

Canal de nuestros amores,

ven pronto, que te esperamos,

y para que no tardes mucho

votamos por Alvarado.

Si el Canal se ha de traer

ha de ser por Alvarado;

si Alvarado no lo trae…

pa días hemos regado.

La jota no sabe á jota

si en la Serreta se canta,

sabe a Canal, carretera,

sabe a Dios y sabe á Patria.

“Los canalistas de los tres distritos de la provincia han pasado a la Historia. El Canal del Alto Aragón ha subido  muchos codos de los que estaba cuando el papel rezaba por el alma de don Juan Alvarado” (Diario de Huesca 11 de marzo de 1914).

Telegrama de Alvarado “Madrid, 2, a las 20,10. Acabo de celebrar una conferencia con el presidente del Consejo de ministros. Ei Gobierno se ocupará inmediatamente de los Grandes Riegos para dar cumplimiento a la promesa hecha en el mes de Junio, promesa que el señor Dato ratifica y reitera” —Alvarado (Diario de Huesca del 3 de octubre de 1914).Alvarado fue un fervoroso defensor de Riegos del Alto Aragón y así lo manifestó en la Asamblea general pro riegos celebrada en Zaragoza el 25 de octubre de 1914: “No se trata de ninguna maniobra de finalidad política, sino de un afán y de un anhelo común encaminado al logro de una sola aspiración, la de redimir a muchos pueblos de la miseria que sufren, del hambre que padecen”.En el congreso participó contrario y censurando la excesiva influencia e intromisión del elemento militar en África.

El 19 de diciembre de 1914 aprobaron un crédito de dos millones de pesetas para las obras de los Grandes Riegos (Diario de Huesca del 20 de diciembre de 1914) “Aprobación del dictamen de la Comisión mixta del proyecto de ley de Riegos en el Alto Aragón. «Madrid, 20, 1,35 m. En este momento votación Senado aprueba dictamen Comisión mixta Riegos — Armiñán.». Por fin, el domingo 29 de diciembre de 1914 el Diario de Huesca daba cuentas de “a las cinco de la madrugada  el Congreso ha votado un crédito de dos millones de pesetas para las obras de los Grandes Riegos. –Moya, Alvarado, Aura Boronat”

Los Grandes Riegos. “Los dignísimos representantes Cortes por esta provincia, los señores Alvarado, Moya y Aura Boronat, dirigieron ayer al presidente de la Diputación provincial, don Manuel Batalla, el siguiente telegrama: Madrid 5, a las 13,60. Ministro de Fomento no regresó hasta anoche a las once, obligando aplazar inauguración obras Riegos hasta ultimar detalles” (Diario de Huesca del  6  de enero de 1915). A Dato le solicitaron la Inauguración de las esperadas obras.

En marzo de 1915, Alvarado publicó en El Imparcial una interesantísima carta en la que, con su gran competencia financiera, se ocupaba de los problemas a que afectaba la situación del crédito patrio. El estado en que se encontraba la Deuda exterior de España, sus garantías la solidez de reputación y estimación de que disfrutaba y cuanto se relacionaba con los prestigios de la Hacienda nacional, en su transcendencia fuera del país, examinado por el insigne economista con lucidez extraordinaria que el Diario de Huesca del 5 de abril 1915 consideró a Juan Alvarado.

Solicitó el indulto de los reos de Benagalbón Diario de Huesca – 22/05/1915.

“Procedente de sus posesiones de Las Pueblas, y con dirección a Madrid, saludamos en la estación de Tardienta a nuestro querido amigo y exministro don Juan Alvarado” (Diario de Huesca 4 de octubre de 1915).

Después de pasar unos días en su hermosa finca Las Pueblas, regresó ayer tarde a Madrid el excelentísimo señor don Juan Alvarado, diputado a cortes por Sariñena y muy distinguido amigo nuestro. En la estación de Sariñena fue cumplimentado el señor Alvarado por infinidad de amigos que le prodigaron una cariñosa despedida.   Los dignos alcalde don Pedro Basóls y diputado provincial don Esteban Panzano acompañaron al ilustre exministro, hasta Tardienta el primero y el segundo hasta Zaragoza.   Al señor Alvarado le enviamos nuestro mus cordial saludo y le deseamos un viaje feliz.   Diario de Huesca del 10 de diciembre de 1917  

Elecciones de 1923

En 1923, Alvarado volvió a ser reelegido por el partido de Sariñena a cortes. De nuevo se celebró el triunfo del diputado liberal, en Salillas con coplas publicadas en el Diario de Huesca del 24 de mayo de  1923.

El partido Sariñena

tiene el mejor diputado,

consiguió muchas carreteras

y luego nos hará el pantano

Ya sabemos que en Monegros

de agua hay necesidad,

por eso también pedimos

se haga pronto el Canal.

También las coplas desde Sesa, Diario de Huesca del 25 de mayo de 1923.

En esta villa de Sesa

las gracias podemos dar,

que reconstruyó la iglesia

y también el campana!.

El puente y la carretera

para ya poder pasar,

y ahora procurará

el pantano de Vadiello

para bien poder regar.

Paralización obras del canal

En 1923 continuaban reivindicando las obras de Riegos del Alto Aragón “Falta hace poner el mayor interés y la mayor constancia por parte de todos porque la situación de la provincia se hará crítica el próximo invierno, si no se consigue dar un impulso fuerte a la ejecución de las obras” (Diario de Huesca 17 de junio de 1923). Desde Lanaja una comisión de vecinos presentó al ayuntamiento una solicitud pro Riegos, describiendo la terrible situación a la que se enfrentaban y exigían su reanudación para dar un futuro a esta tierra y la importancia del trabajo que su construcción implicaba: “Que teniendo en cuenta la triste y precaria situación en que actualmente se encuentra este pueblo por la pérdida de la cosecha, por la falta de lluvia y por la invasión de la langosta, esto lleva consigo la consecuencia de no poder atender a las primeras necesidades de la vida y estamos en el caso de tener que emigrar todos los obreros y la mayor parte de los labradores en busca del sustento de la vida” (Diario de Huesca 9 de mayo de 1923). En el mismo diario se daba cuenta de la celebración de la victoria electoral de Alvarado, donde entonaron las siguientes coplas:

Viva don Juan Alvarado

y viva nuestra bandera,

queremos que ella nos traiga

el agua por esta tierra.

Señor don Juan Alvarado

satisfecho puede estar

que se ha quedado con la acta

que lo querían sacar!

Esperamos con anhelo

a nuestro ansiado canal

el señor Juan Alvarado

el proyecto anunciara.

La sombra terrible de la plaga de la langosta planeó sobre Los Monegros durante mucho tiempo. Pedro Basols, alcalde de Sariñena lo reflejó durante la visita que el ex ministro de agricultura, Amós Salvador Rodrigáñez, exhortando “a todos a que continúen trabajando con todo entusiasmo hasta conseguir la total desaparición de la langosta, plaga que sólo la padecen dos o tres naciones de Europa” (Diario de Huesca del 17 de junio de 1923).

“Sabemos que en muchos campos donde la langosta ha hecho su ovación, se ha roturado ayer y seguirá roturándose hoy. Ese es el camino a seguir sin desmayos ni vacilaciones. ¡Guerra a la langosta! Este debe ser el grito unánime de los labradores alto-aragoneses” (Diario de Huesca del 17 de octubre de 1922).

Anteriormente, ya había ocupado al diputado Alvarado la gran problemática de la plaga de langostas. El 17 de octubre de 1922 se publicó una carta de Alvarado a Manuel Casanova, director de la Estación Patológica Vegetal.

Señor don Manuel Casanova.

Mi querido amigo: En mi deseo de adquirir el mayor número de datos para combatir la plaga de la langosta, he celebrado larga entrevista con el ilustre director de la Estación de Patología Vegetal, a quien como decía en una de mis cartas anteriores, tantos beneficios debe la agricultura española.

La opinión de don Leandro Navarro, se sintetiza en estos términos: «El medio más eficaz para combatir la plaga de la langosta, es el estricto cumplimiento de la ley de Plagas del Campo, y de las demás disposiciones concordantes».

Con relación al gusano aparecido en Aragón, cree el señor Navarro que no debe tocarse ninguno de los sitios en que el gusano se presente con gran intensidad, y en que sea fácil destruir el mosquito de langosta cuando aparezca en primavera. Sin estas dos condiciones, debe labrarse todo el terreno en que la langosta haya aovado. La destrucción de los canutos nunca es completa. A medida que la plaga se desarrolla van presentándose los parásitos que la atacan, los cuales a su vez empiezan a decrecer y de aquí la periodicisidad que se observa en la marcha de la langosta.

Me habló también el señor Navarro, de que según sus noticias, en la provincia de Toledo había producido buenos efectos el empleo del ácido cianídrico, ensayado con resultados admirables para combatir insectos del naranjo, del limonero y del olivo, pero como se trata de un procedimiento muy delicado, que exige en los que lo empleen conocimientos especiales, nada más quiero decir sobre este extremo.

Queda suyo afectísimo amigo, q. s. m. b.,

Juan Alvarado

Alvarado también fue nombrado hijo adoptivo de Alcubierre, Diario de Huesca del 17 de abril de 1923 «Señor: Nuestros antepasados, por habernos vuecencia conseguido las carreteras de este pueblo a Zaragoza, Tardienta y Lanaja y el edificio escolar que nos hallamos ocupando, lo nombraron hijo adoptivo de este pueblo, y hoy, en este hermoso y transcendental acto, sus hijos le reiteran nuevamente su confianza y su más entusiasta y cordial adhesión. EL alcalde, Cesáreo Berdún». Pedro y Jesús Bielsa, cantaron las siguientes coplas:

Nuestros padres te nombraron

hijo adoptivo del pueblo,

y ahora nosotros, sus hijos,

como hermano te queremos.

En el cielo manda Dios

en España Alfonso XIII,

y Alvarado siempre manda

en el pueblo de Alcubierre

Qué brillante está Alcubierre

qué satisfacción tenemos,

se ha podido conseguir

que don Juan viniera a vernos.

Se despide la rondalla

de don Juan y sus amigos,

yo creo que mientras viva

será dueño del distrito.

El directorio del partido liberal, señores del Cacho, Batalla y Maíral, dirigieron al representaste por este distrito don Miguel Moya (Huesca) y Sariñena Juan Alvarado, para alzar su voz en el Congreso y reclamar el auxilio del Gobierno para los labradores que tantas pérdidas estaban sufriendo en esta provincia y recordaban, al mismo tiempo, la necesidad de dar impulso a las obras de Grandes Riegos, no sólo por la importancia de la obra en sí, sino además para conjurar la terrible crisis que se avecinaba a los trabajadores (Diario de Huesca del 18 de julio de 1923).

Alvarado continuó su labor de diputado, de la que seguro fue bastante fructífera. El Diario de Huesca del 4 de agosto de 1923 daba cuenta de su involucración en la carretera de Lalueza a la estación de Poleñino “Conseguir que sea pronto un hecho y vean convertido su pueblo natal en vías de comunicación, tan necesarios para el tráfico local de que hasta la fecha carece, máxime si llega a conseguirse previa fusión de los pueblos de Poleñino y Sariñena, él proyectado camino vecinal que, partiendo de Poleñino, pasando por Lalueza, termine en la estación de Saríñena“.

Fue comisario regio de la banca privada, presentando su dimisión a lo que las entidades bancarias respondieron solicitando, al general primo de Rivera, “que no admitiese la renuncia del señor Alvarado” Diario de Huesca del 3 de octubre de 1923. En 1930 fue nombrado consejero en el Monopolio de Petróleos, Diario de Huesca del 26 de octubre de 1930.

Juan Alvarado y del Saz falleció en Madrid el 1 de junio 1935. Seguro que queda mucho por rescatar de tal insigne figura, esto son retazos de su vida relacionada con la comarca de Los Monegros, algunos obtenidos principalmente de la hemeroteca del Diario del Altoaragón. Sirvan estas líneas para recordar su figura y su impronta en el proyecto de Riegos del Alto Aragón. Una obra que ha marcado la provincia de Huesca, dando futuro a unos a pesar del gran dolor y sufrimiento que causó en muchos pueblos del Pirineo Altoaragonés. Indudablemente, Juan Alvarado y del Saz forma parte de nuestra historia y de nuestra realidad actual.

Junto a Joaquín Paraled Sarrate y Esteban Panzano Llamas, forma parte de un grupo de políticos que en su momento histórico lucharon por sacar de la miseria los áridos y secos campos de  Los Monegros.

Pío Baroja por Los Monegros


«Los Monegros, zona árida, entre arcillosa y caliza, sin árboles, únicamente con matorrales de romero grandes como arbustos. Los Monegros es una región que está entre el Alcanadre, el Ebro y el Cinca. Es un terreno de margas, que en otro tiempo, probablemente, sería un gran lago. Cruzamos el Alcanadre, y pasamos por Pallaruelo de Monegros; la línea de colinas que se ve en el fondo es de la Sierra de Alcubierre».

Así describió Los Monegros. Primeramente llegaron a Sariñena, desde Huesca, tras pasar por Tardienta. Llegaron a la estación ferroviaria de Sariñena Felipe Alaiz, periodista y escritor anarquista natural de Belver de Cinca, Salvador Goñi, joven periodista, y el escritor Pio Baroja. Viajaban junto a Rafael Sánchez Ventura y Viladrich, ambos continuaron su viaje en tren.

Tras apearse en la estación comenzaron su recorrido a píe hasta Sariñena, distante a unos tres kilómetros. Aún de noche, a la luz de las estrellas, ven alejarse el tren como uno topo luminoso al pasar por unos bosquecillos. Hablan de política y literatura, descubriendo un paisaje que les evoca al campo castizo español, recordando el romance del conde Carlos “Media noche era por filo; Los gallos querían cantar; Conde Claros por amores, No podía reposar”.  

-¿Quién es el tal Baroja?- Preguntó el gobernador de Huesca cuando en 1918 un escritor, metido a político, realizó un viaje por España que le llevó por tierras altoaragonesas con la pretensión de presentarse a las elecciones por el distrito de Fraga. – ¿Algún periodista?. «¡Haga usted treinta tomos para que no le conozcan ni siquiera de nombre, termina diciendo Azorín con melancolía»-(Excursión electoral de Pío Baroja a Fraga. Chus Tudelilla).

Pío fue una figura de la generación del 98, un escritor y literato relevante en la España convulsa de principios del siglo pasado. Su más desconocida faceta política estuvo llena de ambigüedades y madurando hacía un conservacionismo que le alejó de figuras clave como Valle Inclán, Antonio Machado o Azorín, con quien compartió militancia en partidos revolucionarios. Además, Baroja mantuvo cierta rivalidad con el gran aragonés Joaquín Costa, así, que en esta tierra de liberales y canalistas, poco tenía que rasgar.

Llegados a Sariñena encontraron un aldeano que les indicó la posada. Se la mostró en seguida, -a mano derecha, un caserón grande y amarillo-. Allí les atendió un hombre con un pañuelo en la cabeza y aire de pocos amigos, también apareció una moza y el amo de la casa, un hombre rechoncho y bajito, en camiseta y con los pantalones desabrochados.

Se alojaron en Fonda Casañola, regentada por Jorge Casañola Casabón, que luego pasó a ser Hotel Anoro y actualmente Hotel Sariñena. Aquella comitiva electoral pasó la noche en la fonda, despertándose pronto al día siguiente, a las seis de la mañana. Pío ya no podía dormir, por un lado el frío y por otro el mal olor del colchón. Baroja, Alaiz y Goñi almorzaron un huevo frito y pan. El vino clarete les resultó muy bueno.

En la posada de Sariñena, junto con Felipe Alaiz, Baroja desayuna de tenedor: un huevo frito, con pan para mojar en la yema. (En aquella época los huevos fritos eran un apetitoso tentempié. Sápidos, medio coruscantes por estancia breve en el aceite-aceite.)

Noticias de poca monta. De los Monegros. Domingo 11 de julio de 1971.

«El pueblo es bastante grande, con calles anchas; las casas son pequeñas, bajas, amarillas, hechas de adobes. No se ve apenas un escudo en la fachada». Los viajeros tuvieron que continuar el viaje, estaban de paso, buscaron un carricoche para viajar y al final acabaron subiéndose a la tartana del correo tirada por un burro grande. El tartanero les aceptó de casualidad, pues no solía llevar a pasajeros de la posada, pues mantenía cierta enemistad con el dueño de ella y con el que curiosamente mantenía parentesco. El tartanero se llamaba Blas quien, antes si quiera emprender el viaje a Castejón de Monegros, se apeó en un bar para tomar una copa. Al regresar a la tartana una vieja le exclamó: -¡Adiós Petiforro!-

Desde Sariñena se trasladaron a Castejón de Monegros, en la tartana conducida por Petiforro, que cubría el viaje hasta Candasnos.

Subasta de Correos

Debiendo procederse a la celebración de una subasta para contratar la conducción de la correspondencia pública en carruaje desde la oficina de Correos de Sariñena a la de Candasnos, bajo el tipo máximo de 5.000 pesetas anuales y demás condiciones del pliego que está de manifiesto en la Dirección general del ramo, en los Gobiernos civiles de Zaragoza y Huesca y en las oficinas de Correos de estas capitales y en las de Sariñena y Candasnos, se advierte al público que se admitirán las proposiciones en dicha Dirección general, y en los Gobiernos civiles citados hasta el día 4 del próximo octubre a las cinco de su tarde, y que la apertura de pliegos se verificará en la repetida Dirección general el día 9 del mismo mes octubre, a las doce de su mañana.

Diario de Huesca 11 de septiembre de 1899

Baroja toma cumplida nota, casi taquigráfica, de todas las procacidades que brotan de la boca de Petiforro: “hombre mal hablado a más no poder”. Al parecer, Baroja reprodujo todo el repertorio en su reportaje, aunque “En las Obras completas de Pío Baroja, y con muy buen acuerdo, ha sido suprimido todo aquello” (Noticias de poca monta. De los Monegros. Domingo 11 de julio de 1971).

Pío Baroja por Los Monegros

Así fue, las impresiones del viaje de Baroja por tierras aragonesas quedaron recogidas en su obra “Las horas solitarias”. Un libro de viaje, de su visión “la actualidad de una persona en un tiempo, es decir, a la representación de la vida ambiente en mi conciencia en el momento que pasa”. Aunque no es así para el estudioso y erudito monegrino Antonio Beltrán, pues sin tapujos señala de modo que, a la hora de analizar testimonios literarios, será preciso saber lo que cada escritor pone de su cosecha y como falsea la objetividad de los hechos. “Conocí al Petiforro y la descripción barojiana no casa con lo que recuerdo; viajé en la tartana hasta Bujaraloz, antes de que se pusiera una desvencijada camioneta-autobús, y no la tiraba un burro, sino una potente y hermosa mula. Lo que sí es verdad es que poseía un rosario nada piadoso de imprecaciones, por las que pedía perdón cortés y previamente a los viajeros explicando y justificando: «Si, no es así la mula no anda»” (Papeles y cosas de Sariñena, mi pueblo. Antonio Beltrán. Diario del Altoaragón 10/08/1992).

Al Petiforro le dedica todo un capítulo Baroja y lo llama “Troglodita”, un término que Unamuno, por aquel entonces, usó de forma continuada. Baroja lo describe como un hombre de unos treinta años, con “los pómulos salientes y puntiagudos, aire mongoloide, los ojos como de cristal azul, la nariz corta y el pelo tirando a rubio”. Además, recoge algunas de sus numerosas blasfemias:

-¡Me c… en la campanilla del viático!-

-¡Me c… en las entrañas de un gato!-

-¡Me c…  en la col flor que ganas!-

-¡Me c…  en el pichorrico de las monjas!-

Lo describe entre “una mezcla de barbarie y deseo de civilización un poco extraño”, lo convierte en todo un personaje. Lo bueno que Baroja recoge su forma de hablar, especialmente cuando le explica que él ya no va a aprender ni a leer ni a escribir: “No. Porque con la gana que tengo de aprendel se me va la cabeza y paice que me va a dal un soponcio”.  “Mi padre, de chico, me colgó de los pies, exclama. ¡Me c… en Dios!. Así tengo yo tan mala leche”, Petiforro le cuenta a Baroja su vida y su paso por la cárcel donde estuvo a los diecisiete años “por haber pegado a uno una cuchillada”. “¡Me c… en la hostia!. Si no fuera por mis hijos ya estaría yo en presidio”.

Baroja describe al Petiforro con ciertos aires de soberbia, con cierto tono burlesco y despectivo, quizá buscando dar una imagen desvirtuada que construyese su novela más que hacer honor a la verdad. “-Porque, ¡Qué sé yo! –dice-. Quizá tire yo más a cobarde que a valiente. ¡Admirable Petiforro!, extraordinario Troglodita, que tienes un momento de introspección curiosa!”.

Pero sirvan de homenaje

estos mal trazados versos

para aquéllos que en su época

desgranaron mil esfuerzos

en hacer la vida amable

manteniendo aquel comercio

sencillo y sin pretensiones

de tartana, mula y perro.

 Eran chente muy valiente

y de muy frugal sustento.

Como muestra, “Petiforro”,

de Monegros carretero,

hombre nervudo y curtido

 y de tan grandes arrestos

que al “vulcar “un día el carro

y quedar debaixo preso,

sólo decía furioso

a quienes le socorrieron.

 -Aaayyyy … Santo Cristo!,

 ¡La bota que está debaixo o tablero!

Carramateros, por Pedro Lafuente. El Romance, Diario del AltoAragón – 15/06/1997.

 «Mientras Petiforro nos cuenta sus cuitas, vamos entrando por los Monegros, zona árida, entre arcillosa y caliza, sin árboles, únicamente con matorrales de romero grandes como arbustos. Los Monegros es una región que está entre el Alcanadre, el Ebro y el Cinca. Es un terreno de margas, que en otro tiempo, probablemente, sería un gran lago. Cruzamos el Alcanadre, y pasamos por Pallaruelo de Monegros; la línea de colinas que se ve en el fondo es de la Sierra de Alcubierre». Poco hay que contemplar, sentencia Baroja, quien prefirió continuar hablando con Petiforro, pues le gustaba gritar al conocido “¡Desgarrau!”. Baroja no descubre el paisaje, va de paso.

En Castejón de Monegros buscan al primer agrario para entregar una carta del señor Borruel, al final la entregan en el ayuntamiento, donde cuestionan la carta de Borruel y le dicen, con desconfianza, que no lo van a apoyar en las elecciones.

Retoman el viaje en la tartana, con una mujer que va a Bujaraloz, “una vieja de cara muy fina”.

En La Almolda entran en “una hermosa” posada para comer, les llevan al corral donde hay ramas de sabina secas para quemar como leña. “–La gente —dice Baroja— habla castellano, pero de lejos da la impresión de que hable en catalán”. Comieron bastante bien, en un comedor muy oscuro, con una pequeña ventana tapada con una cortina roja. “En La Almolda, don Pío abandona la partida, renuncia a presentarse para diputado” (Noticias de poca monta. De los Monegros. Domingo 11 de julio de 1971 A. P. Forisco).

Continúa la comitiva hacía Bujaraloz donde se apea la señora mayor de Castejón de Monegros. En Peñalba entregan la segunda carta de recomendación del señor Borruel y prosiguen su viaje a Candasnos, advertidos por el Petiforro “Si no tardan ustedes mucho les esperaré”.  Dejan Peñalba y, a unos cuatrocientos metros del pueblo, Goñi habla con un joven del pueblo: “El joven le dice que allí Borruel no tiene ningún voto, y que todos votarán al candidato monárquico porque les ha llevado abonos y máquinas agrícolas. -¿Así que no hay ninguna probabilidad?- le pregunto yo. –Ninguna. Pero quédense ustedes-“.

Les alcanza la tartana de Petiforro y continúan a Candasnos “El burro de la tartana ha tomado un trotecillo, con el que va tragándose el camino”. El Petiforro les cuenta un cruel crimen que sucedió en Candasnos. Llegaron al anochecer, el Petiforro guardó la tartana en un cobertizo enorme “que servía antes para las diligencias que iban de Madrid a Barcelona y pasaban por este pueblo”.

-¡Me c… en Dios!

-¡Me c… en la Virgen del Pilar!

-¡Me c…  en la col flor que ganas!

-¡Me c…  en el pichorrico de las monjas!

“-Ese Petiforro, ¿es tan temible?- Le preguntamos. -¡Ca! Si es un gallina. Siempre está comiéndose los hígados de todo el mundo y luego es un blanco”.  En Candasnos le Informan de cómo van allí las cosas electorales “-Aquí hacemos pucherazo”, le dicen a Baroja. “¿Y qué es eso?. -Pues que no vote nadie de los que constan en el censo y se meten en la urna los votos que se desean a favor del candidato preconizado por el cacique”.

«Hay una desolación trágica en el sol, que cae de plano sobre esta llanura. No hay árbol, ni un regato; piedras, estepas…» Pío Baroja, Las horas solitarias. De Fraga se trasladan a Lérida Baroja y sus amigos. Hacen el viaje en otra tartana. Empieza a salir el sol; se ve el campo y los árboles cubiertos de escarcha.

“Llueve poco en los Monegros. La escasez de agua resulta, algunos años, muy aguda y acuciante. Tanto, que en ocasiones, en los Monegros recurren a cambiar, toma y daca, tonel de vino por tonel de agua” (Noticias de poca monta. De los Monegros. Domingo 11 de julio de 1971. Quedan atrás Los Monegros, quizá lugar de paso. «Hay una desolación trágica en el sol, que cae de plano sobre esta llanura. No hay árbol, ni un regato; piedras, estepas…» Pío Baroja. Las Horas solitarias.

Cementerio de Sariñena


Lugar de reposo, de descanso de nuestros antepasados, donde recordarlos y honrar su memoria. Del griego κοιμητήριον, los “dormitorios” de las almas, de ahí viene su nombre.

Fue en 1773 cuando, por medio de la Ley 1ª, tít. iii, lib. i de ley Novísima, se dio  orden de construir los cementerios en zonas más salubres, a las afueras, para evitar la vieja costumbre de realizar los enterramientos cerca de las iglesias, en el mismo casco urbano. Así, paulatinamente se fueron construyendo los diferentes cementerios en las ciudades y pueblos de España, siendo en el medio rural donde quizá más tardaron en construirse.

El cementerio de Sariñena  lo conoce bien Faustino Blanco Gari, pues ha trabajado entre sus muros durante muchos años. Faustino cuenta como probablemente fue construido sobre 1870, pues las tumbas más antiguas aparecen a partir de aquel año. El panteón Familiar de José Paraled Hurtado tal vez sea el más antiguo, datado en 1902.

Originalmente tenía entorno a unos cien metros de largo por unos 75 metros de ancho, hasta que después de la guerra se amplió por regiones devastadas, alcanzando una dimensión completamente cuadrada de 100m por 100m. En un lateral se construyó una sala de autopsias, ahora almacén y baños. Faustino recuerda que se abrió el muro norte y se vieron obligados a quitar las tumbas de unas monjas. También hubo otras alteraciones, en el muro sur, cerca del panteón de Paraled-Hurtado, donde había un pequeño recinto con salida independiente al exterior del cementerio, allí se enterraban las personas que no habían abrazado la fe católica.

Por la esquina sureste había un conjunto de tumbas de la guerra de cuba (1868-1878), Faustino aún recuerda un entrante con varias sepulturas, alguna de ellas apellidada “Ortiz”. Los ataúdes de los de Cuba eran muy buenos, apunta Faustino, -de muy buena madera-. Como curiosidad, cerca aparecen registrados Joaquín Ortiz Rivas († 24-04-1870), Joaquín Ortiz Serrano († 5-11-1872) y Arturo Ortiz Rivas († 6-05-1879).

En el muro este están las tumbas más antiguas y algunas lápidas se encuentran casi bajo el suelo, -la tierra que se ha ido removiendo se ha ido acumulando-.  Recorriendo el muro este, hacia el norte, van apareciendo diferentes personalidades sariñenenses, maestros, notarios, farmacéuticos… Pablo Marías y Valón, arcipreste de Sariñena, murió el 1 de enero de 1863 a los 56 años y quizá su madre, Pabla Valón, que falleció el 24 de julio de 1838 a los 66 años de edad, probablemente la lápida con fecha más antigua del cementerio de Sariñena. También aparece Miguel Marías Valón, notario de Sariñena y posible hermano de Pablo. Otros como José Ferran Raso, jefe de telégrafos, fallecido el 12 de febrero de 1905 a los 48 años o Mosén Joaquín Nasarre y Arrieta fallecido el 8 de septiembre de 1885 a los 26 años.

Es pasear por el cementerio y es encontrar a mucha gente que nos ha dejado, familiares, amigos y antepasados, personas queridas y de gran reputación, como el gran maestro José Gioni Lebetti, que falleció el 9 de octubre de 1953 a los 73 años de edad. El médico Nicolás Andión, el maestro nacional Justo Comín o Mosén Pedro, que murió poco antes de comenzar la guerra. También mujeres como La Miguela, Raquel o la miliciana Elisa García Sáez, con su leyenda picada tratando de ser borrada. Hay muchos otros detalles, como dos lápidas con la misma persona o la persona de mayor edad, fallecida a los 110 años en 1948, Pascuala Vizcarra Vidal. 

Todos tenemos parte de nuestro pasado, los nuestros.

La mayoría de los enterramientos son a partir de 1870 y aunque hay lapidas anteriores a la fecha quizá se pueda atribuir a que hubiesen sido removidos de su lugar original. Aun así, encontramos a Francisco Brocas fallecido el 3 de octubre de 1860, Joaquín Escartín ( † 5-08-1867), Felipa Casaña ( † 15-10-1869) o Antonia Espada Gilaverte  ( † 15-01-1870).

En el cuartel noreste se enterraban a los más pequeños, las pobres criaturas que fallecían a pronta edad, algunos a escasos días o meses. Faustino dice que allí enterraban a los más pequeños porque no se podía picar mucho, pronto sale mallacán.

Recientemente se realizó una nueva ampliación hacia el este del cementerio, se abrió un pasillo, quitando las tumbas de la familia Muro, naturales de Lastanosa que emigró a Madrid. Lorenzo Muro Arcas fue fundador y director de la Nueva España, el diario del movimiento en el altoaragón durante la dictadura franquista.

Por el camino central, una sepultura esconde una fosa común de trece asesinados durante la guerra por elementos republicanos, como el joven Eduardo Colay Biarge, sacerdote coadjutor ejecutado a los 24 años de edad, el Teniente Coronel E.M. Bernardo Cardiello Torrente, a los 65 años de edad, los señores Mariano Caballero, José María Arrelda Oroz (comerciante), Jesús Oto Portoles, Mariano Rivera Riva, Eduardo Baile Herrerin (Industrial), Fulgencio Desentre García (Contable), Tomas Aguilar Refusta (Industrial), Felipe Cativiela Solan (Agricultor) y tres personas de identidad desconocida (La fosa común del cementerio de Sariñena)..

También encontramos tumbas del bando republicano salpicando el cementerio. Muchas han perdido su referencia, la vieja placa caída y perdida o el paso del tiempo que parece que quiere borrar todo atisbo de memoria. Les sucede también a otras tumbas, se borran las leyendas o simplemente queda una cruz de madera o el hueco de lo que se atisba una vieja y pobre tumba.  Entre los republicanos encontramos a Ambrosio Daverio “El italiano” fallecido el 10 de enero de 1937, Manuel Silgué Navarro, que murió a los 20 años el 1 de septiembre de 1936 en la batalla a la entrada de Huesca, Ángel  Ayuda Blanco, natural de Montañana falleció el 19 de abril de 1937, o José Luis Marías de la Fuente, Capitán de infantería que falleció gloriosamente en el frente de Aragón, sector Huesca, el 17 de diciembre de 1936, contaba con 36 años de edad.

La cercanía al frente durante la guerra y la instalación de un Hospital de Sangre en Sariñena debió de propiciar numerosos enterramientos en la villa monegrina. Las actas de defunción, durante aquel periodo, constatan en torno a las 80 defunciones (Hospital de Sariñena: Fallecidos de guerra. Ruiz Gaspar, Joaquín, 2018 Os Monegros). Parece ser que, tras la contienda, muchos fueron reclamados por sus familiares y de nuevo enterrados en sus respectivos lugares de origen.

En una fosa del cementerio de Sariñena depositaron los restos de  Emilio Navarro Colay, Cabo bombardero de aviación, perteneciente a la escuadrilla de los Alcray. Falleció el 19 de octubre de 1936 a consecuencia de heridas de arma de fuego recibidas en combate aéreo (Acta de defunción 8.180, 22 de octubre de 1936). En su manifestación, inscrita por Manuel Conde Capitán, médico del aeródromo de aviación, se consigna que se halla enterrado en una fosa del cementerio de Sariñena. Dicha fosa se encuentra a las distancias siguientes “Por norte a 7 metros del camino central del cementerio, por sur a 25,50 metros de los nichos, por este a 22 metros de los nichos, por oeste a 77 metros de la tapia del cementerio”. Otros enterramientos son difíciles de encontrar, los archivos municipales consultados no aportan mucho. Es el caso de Francisco Rebollo Martínez, natural de Cartagena, fallecido el 4 de septiembre de 1936 (Acta de defunción 8.147, 5 de septiembre de 1936), cuyo lugar parece casi imposible de identificar.  

Lugar de silencio, de respeto, que sobrecoge, nos conecta con la muerte. Las lapidas hablan, nos cuentan muchos nombres que esconden muchísimas historias, de nuestro pasado. Los enormes cipreses apuntan al cielo señalando el camino, la calma reina en el camposanto, el sosiego y el recuerdo.

Tumbas, lapidas, sepulcros, nichos, panteones y mausoleos, la cruz, los ángeles, la foto, el recuerdo de familiares, las rejas, las esculturas, el mármol, una frase para nunca olvidar, epitafios, las flores que dan color y calor a la fría oscuridad, lágrimas que caen y besos que suben al cielo. Los nombres y las fechas nos van trayendo tantos recuerdos mientras las flores cuentan que no los olvidamos. La eternidad perdura en el recuerdo de los vivos. El monumento a los fallecidos del fatídico accidente de autobús en 1987 o el recuerdo a los fallecidos por la pandemia de Covid-19. El cementerio va guardando la memoria de Sariñena, de lo más importante, la de su gente, para que en la posteridad siempre sean recordados, sin ser un adiós sino un hasta luego.

Pero hay lápidas que se van borrando, el tiempo no perdona y va desgastando las placas. Hay muchas tumbas sin nombre y otras cuyas leyendas se van borrando, tumbas sobre las que ya no se depositan flores, que solo son un montón de tierra, anónimas, porque el tiempo va relegando sin piedad hasta que de nuevo volvemos a adentrarnos entre sus muros y recordamos los nuestros, los que siempre fueron y serán.

Infinitas flores para el eterno descanso, nuestra memoria y recuerdo.

Muchas gracias a Faustino Blanco Gari y a José Giral Clavería.

José Brunet Puertas


José Brunet Puertas fue conocido por regentar el comercio familiar de “Tejidos, Mercería y Confecciones  J. Brunet”, popularmente conocido como “Las Marianitas”. Pero, además, la vida de José presenta una historia fascinante que descubrimos a través de diferente documentación consultada en archivos y hemerotecas. José mantuvo una fuerte relación política con Casimiro Lana Sarrate, como compañeros de partido y director del seminario “Adelante” que publicaron en tiempos de la república en su localidad natal de Sariñena.

José Brunet Puertas nació el 1 de enero de 1900 en Sariñena. Aparece como agricultor en algunos documentos pero principalmente se dedicó al negocio familiar. Su madre, Mariana Puertas Enrech tenía un negocio local que regía tras haberse quedado viuda: “Tejidos, Mercería y Confecciones. Bicicletas  y Máquinas de coser”.

José perteneció al Partido Republicano Radical Socialista, partido por el cual, el también sariñenense, Casimiro Lana Sarrate fue elegido diputado a Cortes. José dirigió el semanario republicano “Adelante”, fundado en 1932 con Casimiro Lana. “Si fue periódico afín al radical socialismo el semanario “Adelante”, que aparece en 1932 en Sariñena dirigido por José Bruned y que, como tantas veces vemos ocurre en esta prensa política, está animado por el diputado del partido, Casimiro Lana, que ha sido elegido en 1931, por la provincia de Huesca. (Prensa y partidos políticos durante la II república. Antonio Checa Godoy Universidad Salamanca, 1989”. También lo recogió Ricardo del Arco en La prensa periódica de la provincia de Huesca: “SARIÑENA. 1932. 200. Adelante. – Semanario, órgano del partido radical-socialista. Director, José Bruned, de Sariñena. Vivió unos diez meses. Lo inspiraba don Casimiro Lana Sarrate, diputado a Cortes por la provincia, hijo de la villa”.

En el Diario de Huesca del 30 de noviembre de 1932 se hace referencia al semanario Adelante. La cita es en relación al anuncio de la celebración de una conferencia sobre la reforma agraria en el teatro Olimpia de Huesca. La conferencia, organizada por el partido Radical Socialista, requería de invitación, para la cual los afiliados y simpatizantes de fuera de la capital debían dirigir el pedido de localidades a la dirección del semanario Adelante, calle Dato 18, Sariñena.

Debió de tener implicación social, con 24 años ya fue vicepresidente de la junta de la asociación cultural Casino de Sariñena junto a Mariano Torres Ballarín que ocupó el cargo de presidente. Les acompañaron Ramón Royo Rodríguez como secretario, Julio Casabona Gracia como vocal contador y Eusebio Ballarín Segura como vocal tesorero (Diario de Huesca – 22/01/1924).

En enero de 1937, José intervino en un gran acto político donde participó, entre otros, La Pasionaria.

Gran acto del frente Popular en Sariñena   El domingo, en Sariñena, ‘se celebró un gran mitin del Frente Popular, organizado por la Oficina de Censura y Propaganda del cuartel general del “frente de Aragón. Al acto asistió un enorme gentío, trasladándose a Sariñena representaciones de diversos pueblos del distrito y de las columnas destacadas, en el frente de guerra próximo, respondiendo a la expectación que había despertado, el acto por la participación de la diputado a Cortes Dolores Ibarruri ,«La Pasionaria».   Presidió Pedro Foix, de la Oficina de Censura y Propaganda. Hicieron uso de la palabra: José Brunet, por Izquierda Republicana; José Duque, consejero del Consejo de Defensa de Aragón; Miguel Alcubierre, delegado de la división Carlos Marx; Miguel Cunillera, diputado del Parlamento catalán, por Esquerra Republicana de Catalunya, quienes coincidieron en la necesidad de llegar a la unidad de mando y a la disciplina que imponen las actuales circunstancias de la lucha contra el fascismo.   Finalmente hizo uso de la palabra «La Pasionaria», la que resaltó el entusiasmo del pueblo aragonés contra el fascismo. Habló, de la gesta heroica de los aragoneses durante la guerra de la Independencia contra el ejército invasor de Napoleón.   Abogó por el mando único en toda España y puso de relieve su firme esperanza de que pronto las milicias que actúan en Aragón corresponderán al entusiasmo del pueblo de Madrid.  

Nuevo Aragón, diario de la mañana. Caspe, 20 de enero de 1937.  

José fue directivo del partido Radical Socialista y de Izquierda Republicana de Sariñena. En su Expediente de Responsabilidades Políticas (J-5596/554) aparece la siguiente descripción Casado una niña de 8 años y un chico de cinco (1939), Elvira y José. Dirigió el Adelante financiado por Casimiro Lana Sarrate”. Así mismo, parece ser que José actuó de locutor como portavoz del Comité de Sariñena, a través de los altavoces del ayuntamiento, y fue acusado de haber sido directivo del S.I.M. (Servicio de Investigación Militar de la República) en la ciudad de Barcelona e Inspector de comedores de la Junta Intermunicipal de Evacuados de Aragón en Barcelona.

Fue secretario del primer Comité revolucionario de Sariñena (La guerra civil en Sariñena) , compuesto José Izco; Gonzalez, factor del ferrocarril (muerto); Joaquín Toro… y también secretario del segundo comité compuesto por Joaquín Toro; Fulgencio Esteban; Manuel Santolaria Castán,  Eusebio Pinós, Fidel Casañola, Joaquín Cabellud, Mariano Lopez Javierre, Rafael Nogués, Pedro Sanz (muerto), Gavino Lavilla, Dionisio Buil Mesple (Expediente de Responsabilidades Políticas J-5596/554).

De acuerdo a su expediente, José fue comisario de un batallón o Brigada de Izquierda Republicana, que actuó a las órdenes de la Jefatura de Barbastro en las montañas de Bielsa. Al expulsar nuestro ejército a los marxistas de aquella zona, huyó a Francia pasando la frontera, ingresando nuevamente en el ejército rojo y prometiendo vengarse. Fue de nuevo comisario político en Solsona, hasta que nuestro ejército lo volvió a echar de aquellas tierras. Al llegar a Cataluña, después de ser arrojado de la Bolsa de Bielsa, publicó unos escritos apostrofando a los nacionales y diciendo que habían fusilado a los vecinos de Sariñena, Manuel Tena, Juan Morén y Simón Aznar que actualmente gozan de buena salud. Dichas publicaciones se afirma, en otra parte del expediente, las firmaba un periodista catalán Amadeo Antón.

La documentación, valores, caja de caudales y máquina de escribir etc, etc… fueron trasladados al Hotel San Agustín de Barcelona calle Hospital donde efectuó operaciones con los vecinos siguientes: José Morera, Antolin Lavilla, Francisco Moren, José Argental, Fulgencio Esteban Gavin, Daniel Millera y otros. 

El relato de su informe nos describe a José en varios escenarios. Es reseñable, significativamente, su citada participación durante la Bolsa de Bielsa, en los duros combates que se sucedieron entre abril y junio de 1938 hasta que se vieron obligados a huir a Francia. De nuevo en España, se le reconoce como comisario político en la ciudad ilerdense de Solsona.

“Que desde luego ha ejercido cargos, siendo comisario político, propagandista, acérrimo marxista, y desde luego ha contribuido enormemente al estado de cosas que provocó el glorioso alzamiento”.

Expediente de Responsabilidades Políticas (J-5596/554)

En el Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional en Valencia, del 6 de octubre de 1937, aparece una interesante referencia en la cual, por orden de la Secretaria del Comisariado General del Ejército de Tierra,  José Brunet Puertas es nombrado jefe de la unidad 520 batallón de la 130 Brigada Mixta. 

Al final, tras la guerra José se exilió a Francia y luego, tras estar en Republica Dominicana, emigró a México, exactamente a Veracruz  donde llegó el 12 de febrero de 1942. No obstante, pronto José pudo regresar a España, su madre se puso muy enferma, estaba muy mayor y José pudo regresar para cuidar de ella. Ya en Sariñena acabó regentando el negocio familiar, se casó con Asunción Latorre y tuvieron dos hijos, Elvira y José (Pepito).

Digitalización desde una copia de microfilm del Archivo General de la Nación de México. Registro de Inmigrantes Españoles en México. Archivo General de la Administración

Pepe, como cariñosamente se le ha conocido, residió en Sariñena hasta su muerte. Trabajó en su tienda en la calle del medio de Sariñena, la calle Eduardo Dato. Por las tardes solía tomar el café con tres amigos, un café en el piso de arriba de “Las Marianitas”, mientras chicas jóvenes trabajaban cosiendo para el pequeño comercio de confección. Un café tertulia en la que participaban Rafael Loste Bardají, Nicolás Andion Pena, Fidel Bailo y el mismo José Brunet Puertas.

Rafael Loste Bardají, natural de Sariñena ejerció de farmacéutico en la farmacia familiar de Sariñena que tenían en la plaza del ayuntamiento. Durante la guerra, la farmacia fue incautada pasando a ser “Farmacia Militar del ejército rojo” y su hermano Antonio Loste Bardají, encargado entonces de la farmacia, pasó a la farmacia del Hospital Militar de Sariñena. Su Expediente de Responsabilidades Políticas no le atribuye ninguna militancia, ni de partido ni ideológicamente a Antonio, aunque sí que mantuvo buenas relaciones con las autoridades durante la contienda, además de proteger a su hermana  que tenía en tutela. Antonio intercedió a favor de personas de derechas que fueron juzgadas, como fue el caso de Ignacio Ballarin Segura y el Capitán de Regulares Ignacio Gabasa Anoro, “Caballero mutilado”.

Ignacio Gabasa Anoro, natural de Castejón de Monegros, fue un militar español que participó en la campaña de marruecos por lo que fue ampliamente reconocido y condecorado, logrando al final de su carrera el grado de General. El estadillo de la guerra le sorprendió en Sariñena y fue hecho prisionero y liberado varias veces, su vida corrió peligro constantemente. Fue  mandado a Barbastro para que prestase servicios burocráticos en la Comandancia Militar, pero pronto fue encarcelado. Trasladado al tiempo a Tamarite de Litera, aprovecho un bombardeo de la aviación nacional para evadirse y alcanzar el bando nacional cuando este había tomado Monzón. Murió en Madrid en 1974.   Castejón de Monegros: el general Ignacio Gabasa Anoro. Por Santiago Broto Aparicio. http://www.diariodelaltoaragon.es/SuplementosNoticiasDetalle.aspx?Id=650282&Sup=1  

Nicolás Andión Pena fue un médico que ejerció en la localidad sariñenense. Manuel Yzuel lo recuerda en una entrevista en el diario del Altoaragón, destacando su influencia en su vocación médica: “Su interés por la medicina, campo al que ha dedicado gran parte de su vida, le viene de infancia -De niño era paciente de don Nicolás Andión, un hombre enteramente dedicado a la ciencia que hasta hacía análisis de sangre en su casa-“. Su impronta en la villa fue importante, hombre respetado y querido, reconocimiento que queda patente dando nombre a una calle del municipio.

Eduardo Nogués, Juan José Torres, José Trallero, Antonio Torres, un religioso y Fidel Bailo. Año 1961.

La figura de Fidel Bailo Feijoo resulta curiosa. Natural de Bernués, provincia de Huesca, fue nombrado secretario del ayuntamiento de Sariñena en 1954, anteriormente fue secretario del consejo municipal de Caspe, nombrado en 1938, y en la localidad de Sastago. También aparece ejerciendo en Encinas Reales, provincia de Córdoba, en 1952. En 1935, mientras ejercía de secretario en Sastago, Fidel fue procesado y encarcelado en Zaragoza por el “Supuesto delito de coaccionar al vecindario a no pagar la contribución”. Al parecer fue afiliado a Izquierda republicana, en calidad de vocal (https://www.manuelazana.org/militantes-historicos/page/4/). Gracias a Amadeo Barceló se ha seguido su pista por tierras de Sastago y Caspe.

En definitiva, uno de los aspectos más interesantes de José Brunet Puertas fue su faceta de intelectual, tanto como director del seminario Adelante como sus posteriores escritos que debieron de producirse. Se apunta a que algunos fueron firmados por Amadeo Antón, periodista que fue director de “La voz de Aragón”. Desconozco si Amadeo Antón fue el mismo periodista que estuvo en la dirección de “La crónica de Aragón”, diario aragonés editado en Zaragoza entre 1912 y 1920. Quizá, alguna vez pueda aparecer algún ejemplar de aquel semanario “Adelante” o algún articulo de José Brunet Puertas y descubrir parte de nuestra historia, aquella que escribieron personas excepcionales.

César Pedrocchi Renault


Una vida dedicada a la investigación científica, un ecólogo que, además de ejercer su profesión, ha hecho de ella su pasión. César ha contribuido al conocimiento científico del medio natural altoaragones pero muy especialmente ha sido un pionero en el estudio de la estepa monegrina. Sin duda, César estudió e investigó Los Monegros y descubrió un ecosistema único en el mundo, de gran valor y biodiversidad. 

César Pedrocchi Renault

César Pedrocchi Renault es Doctor en biología y científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, jubilado. Entre muchas otras cosas fue miembro del patronato de Ordesa y presidente de la revista de ciencias “Lucas Mallada” del Instituto de Estudios Altoaragoneses. Autor de publicaciones y artículos como Ecología de los Monegros: la paciencia como estrategia de supervivencia (1998); Historia natural de los Monegros (2000) y Plasticidad y competencia espacial en la nidificación de Larus ridibundus en La Laguna (Sariñena, Huesca). Coautor de diferentes artículos como Los Monegros: la figura de parque nacional y el desarrollo socioeconómico de la comarca; Estudio multidisciplinar de La Laguna, Sariñena (1986); Contribución al conocimiento de los ortópteros (insecta: Orthoptera) de la comarca de Los Monegros (Revista Lucas Mallada nº 2); Estudio del efecto de un gradiente de heterogeneidad en la densidad y diversidad de las poblaciones de paseriformes de los sabinares de Los Monegros (Revista Lucas Mallada nº 8); Planteamiento de un proyecto de revegetación con plantas autóctonas como lucha contra la erosión en la comarca de Los Monegros y Características fisicoquímicas y composición de la comunidad de macroinvertebrados de dos balsas de Los Monegros (Revista Lucas Mallada nº 13).

César nació en Tolosa, Guipúzcoa y sus orígenes son diversos tanto italianos, nacionalidad que mantuvo durante treinta años, como franceses, de la región de Alsacia. Estudió Biología en Barcelona, donde vivió cerca de dieciocho años. Una vez licenciado en Biología, César consiguió una beca y realizó un curso de iniciación a la investigación en Jaca. Luego trató de conseguir de nuevo una beca para la realización de un curso avanzado de ampliación a la investigación, pero le ofrecieron dirigirle el doctorado. Así, César tuvo dos opciones para su doctorado “Estudiar los reptiles y anfibios de la península ibérica o realizar un estudio sobre las aves de San juan de la Peña”. César lo tuvo claro desde el principio, no lo dudó, su pasión por las aves le declinó a la segunda propuesta “Me ofrecieron el paraíso”.

César estaba especializado en aves forestales, de monte y montaña pero, poco a poco, iba observando aves acuáticas “Aparecían esporádicamente gansos, anatidas, limícolas…” y comenzó a preguntarse dónde iban. Algunas aves aparecían por ibones, así que debían de atravesar los Pirineos: “Entonces no había internet ni había tantos estudios, había que estudiarlo”.

En una ocasión, mientras estaba investigando por San Juan de la Peña, aparecieron unas personas que comentaron que habían visto unos nidos de garza imperial sobre los árboles en el embalse de la Sotonera. “Aquello era imposible, las garzas imperiales solamente anidan en el suelo”, así que se desplazó, junto a un estudiante-alumno, a la Sotonera a ver qué pasaba. “Había subido el nivel del agua del embalse y las garzas  anidaron a nivel del agua, al bajar el nivel, los nidos se quedaron colgados en las ramas de los árboles, sin embargo las garzas continuaron criando los pollos”. Fue el primer contacto con un humedal que tuvo y para él fue como descubrir de nuevo un paraíso.

Al poco tiempo, César recibió una carta de Gabriel Montserrat, un gran amigo, hijo del gran botánico y ecólogo Pedro Monserrat. Gabriel le dio cuentas sobre la existencia de una impresionante laguna en Sariñena: “Ven a Sariñena”. Sería sobre los años 1975 – 1976.

Pedro Monserrat tenía un hermano cura en el monasterio de Montserrat que abandonó el celibato y acabó en Sariñena, donde se casó y trabajó de ganadero montando una granja de conejos. Por eso Gabriel conocía Sariñena.  

La laguna de Sariñena, originalmente de carácter endorreica y salina, con la entrada de aguas excedentes de los nuevos regadíos fue volviéndose de agua dulce. Además, fue aumentando el nivel de agua y su tamaño anegando las tierras más próximas. Así, César descubrió un verdadero paraíso para las aves acuáticas, un gran ecosistema donde podía ver y contemplar de todo.

Una vez, en invierno, observó como el ligero oleaje llevaba gambusias (pez mosquito Gambusia affinis) muertas a  la orilla debido al frío.  En otra ocasión contempló un espectáculo dantesco, mientras un par de zódiacs  recorrían la laguna a alta velocidad, espantando a todas las aves, numerosos cazadores disparaban a discreción desde fuera “Hasta el somormujo lavanco volaba”.  También había una granja porcina que vertía directamente a la laguna.

Poco a poco, César fue encontrando los lugares donde las aves, tras su paso migratorio a través de los Pirineos, iban pasando y descansando. En el mapa militar, vio unos puntos muy interesantes: las saladas de Bujaraloz. Es en 1977 cuando comenzó a interesarse por Los Monegros y descubrirlos, los paisajes comenzaron a fascinarle: el sabinar de Pallaruelo de Monegros, La Almolda, Castejón de Monegros, Bujaraloz… “En Europa no existen estos paisajes”.

Cerca de Bujaraloz había una gran salada, César la descubrió en pleno agosto, con su Seat 600. Vio Bujaraloz y lo que parecía una gran laguna, pero en verdad no había agua, era un espejismo, pura reverberación. Después aparecieron las verdaderas lagunas saladas,  la salada de La Playa, los pequeños torbellinos que se iban formando, la soledad… César fue descubriendo las diferentes salinas de Bujaraloz.

En sus ratos libres, César comenzó a dedicar tiempo al estudio de Los Monegros, fue un pionero en esta tierra que muchos consideraban vacía. Todo lo contrario, Los Monegros se descubrían con una riqueza excepcional e única: “A medida que profundizaba me di cuenta que no solo era una intuición, sino que verdaderamente valía la pena. Sin duda un ecosistema único en Europa, irrepetible y digno de ser estudiado”.  “Nadie había estudiado Los Monegros, solo había algo de Margalef sobre las salinas”. Margalef recogió limo de una laguna de Bujaraloz, una vez en Barcelona, en una lata de sardinas, añadió agua y en invierno salió el crustáceo acuático Candelacypris aragonica (Brehm & Margalef); un invertebrado endémico de las saladas de Bujaraloz  con una distribución muy limitada y muy sensible a cualquier cambio.  El crustáceo está adaptado a sobrevivir  en seco y permanece en fase de huevo hasta que detecta condiciones  favorables para su eclosión.

Durante los años 1978-1979 la entrada de agua de sobrantes de regadíos comenzaron a aumentar significativamente el nivel de la laguna de Sariñena, anegando campos adyacentes, lo que creó una oposición por gran parte de los vecinos “Muchas voces comenzaron a pedir su desecación”. No podía ser, la laguna era una joya y había que buscar una solución “Fue una lucha importante, una movida ecologista, sin querer, que era de lógica. La laguna era una belleza, un paraíso que no se podía perder”.

Se le criticó bastante, incluso le echaron en cara que él era de fuera “¡Pa que te metes si eres de fuera!”. César solía bajar mucho para estudiar e investigar la laguna, colocar redes japonesas, anillar, identificar especies… bajaba con alumnos y estudiantes. “Impedir su desecación fue la primera movida ecologista en Aragón y de la misma manera que al final se consiguió la podrían haber desecado”. Hubo un gran debate en Sariñena donde estuvo César con Santiago Marraco y Chema Cereza, “Se politizó mucho y hubo mucho público”. Fueron años de mucha intensidad “Cuando dije la palabra pato mucha gente se levantó y me quedé sin palabras”. Santiago Marraco defendió la laguna y Eugenio Nadal, presidente de la Confederación Hidrológica del Ebro (CHE) también jugó un papel sustancial  “La CHE propuso como solución la construcción de un drenaje”. En el ayuntamiento de Sariñena hubo una tensa reunión “El alcalde Antonio Torres fue calmando los ánimos”, también estaba Adolfo Aragüés por Ansar  “Se llegó a proponer secar y retirar lodos y tierra para llenarla después”. Al final se construyó el drenaje “Está a nivel para desecarla”.

Hubo años que se realizaron cursos sobre la laguna, serían los años 83, 84 y 85. Dejaron las escuelas de Sariñena para alojarse y se recogieron muchos datos sobre la laguna, llegando a profundizar mucho en el conocimiento de la misma. A mediados de la década del 2000, César elaboró el plan de Uso y gestión de la laguna de Sariñena, con propuestas para su conservación, pues “Su estado  lleva tiempo que no es bueno, ahora las anátidas solo duermen, no se alimentan”.

“Actualmente no está bien, está eutrofizada y no permite el desarrollo de un ecosistema con biodiversidad, hay elevadas concentraciones de nitrógeno y fosforo”. Lo importante, matiza, “Todo es fácilmente reversible. En invierno, cuando el agua no es tan cara, se debería renovar. Se ha de restablecer la vegetación acuática, recuperar los patos buceadores, porrones, fochas, pato colorado… que se alimentan de vegetación acuática. Si se recupera volverá a ser un buen ecosistema.”

César recuerda ver el antiguo muladar en las inmediaciones de la laguna, con los esqueletos de las mulas. Ahora el carrizo ha ocupado todo, César propuso en su plan la introducción de caballos para el control del carrizo.

Para la comarca de Los Monegros hizo un plan de repoblación, crear islas de vegetación para que las mismas aves contribuyesen a diseminar las semillas por las zonas de Monegros más deforestadas por el pastoreo. “Los Monegros siempre le han tenido algo confuso, el hombre con la desforestación alargó la estepa, pues determinadas condiciones edáficas, obliga al ecosistema estepario, un retazo de las estepas asiáticas y con cierta influencia africana”. Una unión con la desecación del mediterráneo durante la crisis del mesiniense que conectó zonas muy distantes, tras la cual, “Los Monegros se  convirtió en un núcleo evolutivo activo, un laboratorio natural de evolución de primer orden”. Esta singularidad de su profundo componente asiático conforman a Los Monegros como únicos, imprescindible en su protección y conservación. Hay zonas con poco suelo, a veces de yesoso o salinos. Es un paisaje muy humanizado, profundamente agrícola.

“La sierra de Alcubierre es una preciosidad, aunque hay un exceso de pino carrasco (Pinus halepensis). Es un buen reservorio de especies que necesitan un pelín de humedad, sapos en las balsas, hay una serie de anfibios, poblaciones muy aisladas, punto de unión fauna y flora más humedad. La sierra potencialmente sería un encinar con sabinas.”

“Los Monegros estuvo a punto de ser declarado Parque Nacional”, pero al final no fue a así. César ha contribuido a poner en valor a Los Monegros, realizando un riguroso estudio científico con un enorme cariño a un territorio que ha ido descubriendo. César supo poner su mirada en un desierto que resultó estar lleno de vida, Los Monegros no pueden entenderse sin él y siempre hemos de estar agradecidos a un gran científico y ecólogo, gracias César.