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La guerra en Robres


El subsector de Robres formó parte del frente de Aragón, en el sector de la sierra de Alcubierre, circunscripción norte-centro. Fue un lugar cercano al frente de Alcubierre, a las posiciones de las Tres Huegas, Pui Ladrón y luego rebautizado como San Simón, y La Pajera, El Negus, La Imposible o La Pasionaria; posiciones integradas en la actual denominada Ruta Orwell y la futura ruta del frente de Los Monegros. Milicias frente a legionarios, falangistas de la Segunda Bandera Móvil de Aragón, el Regimiento de Carros Ligeros de Combate nº 2 y soldados regulares.

La guerra marcó profundamente los pueblos y sus gentes, generando dolor que aún va costando superar, heridas profundas en nuestra sociedad de las que cuesta hablar pero que forman parte de nuestra historia, de aquella amarga memoria que no hay que olvidar para que jamás vuelva a suceder. Por ello, con todo el respeto, en su recuerdo y memoria.  

Periodo de anteguerra, la influencia del canal

Antes de la guerra, Robres estaba bajo la influencia de la construcción del canal de Monegros, dentro del plan de Riegos del Alto Aragón, una obra que generó amplias perspectivas de futuro y trabajo en su construcción. Numerosos trabajadores se dedicaron a la gran obra, trayendo nuevas corrientes político sindicales que acabaron creando conflictos, especialmente significativos cuando los trabajos en el canal comenzaron a aflojar y desembocaron en una seria confrontación laboral y social. La mayoría de los trabajadores del canal estaban afiliados a la C.N.T. (Confederación Nacional de Trabajadores). Entre aquellos trabajadores estaba el robresino Antonio Hernando Villacampa (1912-1992) que comenzó a trabajar en el Canal de Los Monegros en 1933 “Con carnet de la CNT, como casi todos, y allí conocí a los hermanos Ascaso”.

Ramón Hernando (1944), hijo de Antonio, ha investigado la historia de Robres, de aquellos años convulsos de guerra y la posterior dictadura franquista. En Robres, expone Ramón, a partir de las obras del Canal de Monegros, se formó un fantástico laboratorio de ideas de progreso, de bien estar, de tener una sociedad más justa. La población subió en torno a las 1600-1800 habitantes. Las ideas anarquistas se implantaron poco a poco, tanto en la pequeña clase rural, como en la clase trabajadora del canal. Anarco/sindicalistas de Huesca, Barbastro, Jaca… de esas localidades que, a través de maestros, ateneos libertarios, sindicalistas de Barcelona, Lérida… venían a difundir sus ideas. Ramón Acín vino varias veces a Robres, discutía también con la J.S.U. (Juventud Socialista Unificada). En Robres se formó un sindicato agrario de la CNT anarco sindicalista y otro para los obreros que querían afiliarse”.

A aquellos obreros de ideología anarquista se les conocía como los “Rompe-márgenes”. La explicación a dicho calificativo la escuchó Ramón Hernando en boca del tío Blas de Robres. El tío Blas trabajó en el canal, compartiendo faenas con muchos obreros de la CNT/FAI, asumiendo muchas de sus ideas, entre ellas las relativas a la tierra “Había que aplicar lo que decían los anarquistas y con los más duros pronuncio la frase: nada de márgenes, a romperlas; la tierra, toda la tierra para nosotros. Y de ahí salió lo de rompe-márgenes.” 

La tensión fue considerable, incluso ocho trabajadores fueron detenidos y acusados por tenencia de explosivos. El juicio resultó muy concurrido, debido a la gran expectación que generó, viéndose ante el jurado la causa contra los ocho jóvenes detenidos en Robres por “Retención de dinamita y confección de explosivos”. La sala apareció completamente abarrotada de público, predominando los obreros “No se registró el menor incidente. En las obras en construcción hubo paro en tanto duró el juicio. Tras los informes muy brillantes del fiscal don José María Carreras y defensor don Adriano Méndez, se retiró a deliberar el jurado, dictando veredicto de inculpabilidad. Los procesados fueron absueltos y libertados” (Diario de Huesca 21 de septiembre de 1933).

Hallazgo de un cartucho. En Robres, fue hallado por el niño Jesús Alcubierre Sieso, de 11 años, en un huerto, un cartucho de dinamita y un metro de mecha. La Guardia civil realizó con este motivo registros en otros huertos y en algún domicilio, resultando infructuosos.
Huesca 27 de septiembre de 1934.

La falta de trabajo en Robres fue un serio problema, de hecho en toda la comarca de Los Monegros, las malas cosechas y la ralentización de las obras del canal acuciaron una profunda crisis y malestar en la población, sobre todo en los trabajadores que así lo manifestaron en abril de 1936. Los obreros del canal formularon distintas peticiones, en parte forzoso, al Ayuntamiento de Robres, para que fuesen elevadas al excelentísimo señor gobernador civil de la provincia, como solución a la crisis del trabajo:

1ª. Establecimiento de turnos en las obras del tercer tramo del Canal y Acueducto con lo que aumentaría notoriamente el ingreso de trabajo y el adelanto de las mismas.

2ª. Limpieza de total tramo segundo del Canal, a cargo de Compañía Fierro, en la que a la par que sería posible la colocación de bastante número de obreros, por regular tiempo podría ser llenado de agua dicho Canal, en beneficio directo da la obra y del trabajo.

3ª. Reparación inmediata de la carretera de Huesca a Robres, kilómetros 25 al 35, en cuya obra y por otro regular tiempo, se colocarían otro regular número de obreros, y se regularizaría el transito pésimo que en la actualidad tiene.

4ª. Estando procediéndose a la limpieza del Canal desde Tardienta a Torralba, ver la posible colocación de un número de obreros en este trabajo.

Robres 5 de Abril de 1934.- La Comisión. Huesca 7 de abril de 1934.

También otras corrientes fluyeron en el ambiente obrero de Robres. Ramón Hernando recogió el testimonio de su padre Antonio Hernando Villacampa, notas sobre su vida, aportando su valiosísima memoria de aquellos tiempos: “En este mismo año, de 1933, conocí al histórico José Villacampa y con él entré en las JJCC (Juventudes Comunistas en Robres. En aquella época, los reaccionarios se cebaron con el PCE. Tuve el carnet de la UGT (Unitaria). Preparamos el Partido en Robres sobre todo con Paco Gavín o Gabino, en realidad se llamaba Francisco Brosed Brosed que leía Mundo Obrero y me formaba políticamente. En Robres, bajo la dirección de José Villacampa, en el 35 viendo lo que se avecinaba hacíamos instrucción y formación política a escondidas” (Notas de Antonio Hernando Villacampa. Ramón Hernando, 1988). También estuvo Juan Valdivia Pardo, médico de Robres y gran impulsor de la  extensión cultural y la higiene en Robres. Según las investigaciones de Ramón, Juan organizó mítines en el pueblo, fue detenido y, tras haber prestado servicio durante este tiempo como médico en el campo de trabajo de Barbastro (franquista), fue liberado a los diez meses.

Otro de los muchos robresinos y sus avatares, fue Braulio Serrano Capuz. Braulio fue fundador de la CNT en Caspe. Jesús Cirac, miembro del Instituto de Estudios Caspolinos, se encargó de revisar y maquetar el cuaderno manuscrito autobiográfico que les hizo llegar la hija de Braulio y que han publicado con el título: “Memorias de un hombre cualquiera” (Centro de Estudios Comarcales del Bajo Aragón-Caspe, 2007, Braulio Serrano Capuj, fundador de CNT en Caspe). 

Los inicios de la guerra

Al estallar la guerra, “Tomamos la radio y teléfonos, la gente salió a defender la república”, (Notas de Antonio Hernando Villacampa. Ramón Hernando, 1988). Además, según investigaciones de Ramón Hernando, el mismo 16 de Julio de 1936, los falangistas de Robres llamaron a Zaragoza para que viniera un grupo armado y tomar el pueblo. “Unos días antes se habían reunidos en el Corral de Rosa, habían preparado una lista de más de 130 personas para remitirla a la falange pidiendo que se les detuviera, llevárselos a Zaragoza y liquidar unos cuantos de ellos. El camión se presentó por la bajada de Alcubierre, pero la gente de Robres los paró y tuvo que dar media vuelta. Se dice que los Oto esperaban el camión para guiarlos. Algunos de ellos trabajaban para los “ricos” y estaban en la reunión del corral de Rosa… La lista de los 130 cayó en mano de los republicanos, hasta hace poco estaba en una casa de Robres”.

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N. Subdirección General de los Archivos Estatales Ministerio de Cultura .España

Pronto se creó el comité local “De la CNT/FAI, dirigido por Laporta miembro de la FAI–AIT y mandado por los anarquistas de Barcelona”. El comité se constituyó con una mayoría de anarquistas y unos pocos comunistas “En ese comité local entra los que llamaban los rompe/márgenes. La bandera anarquista se subió a lo alto de la torre de la iglesia y se crearon billetes de racionamientos” (Notas de Antonio Hernando Villacampa. Ramón Hernando, 1988). Laporta o Antonio Porta fue el responsable de la FAI en Robres, quien, de acuerdo a las notas de Antono Hernando, era “Natural de Lérida y vivió en Robres desde los años 33, llevaba con su mujer una pequeña tienda de ultramarinos en casa del Huescano. Se puso de presidente del comité local, asistido por Ramón Rivases Cuello de Torralba de Aragón y con Alejandro Becana Gros (el Grande) como vicepresidente”. Los miembros de aquel primer comité fueron Jesús Becana Gros, Blas Granged Aznarez, Enrique Brosed Pisa, Victoriano Serrano, Domingo Abardia Brosed, Domingo Cuello Lafita con su hermano Ramón, Joaquín Lacruz  Novales, Manuel Brosed  Brosed, Joaquín Brosed Sanz, Carmelo Brosed, Antonio Villacampa Pisa, Francisco Luna, un forastero de la FAI, llamado el Gallego (vivía en casa Casildo), miembros de Casa Miserias, etc… (Notas de Ramón Hernando).

Ramón Hernando detalla cómo el comité puso en marcha el programa de la FAI (Federación Anarquista Internacional), negándose a aplicar la Reforma Agraria de Urribe, Ministro de la República, lo que provocó choques muy violentos con la población de Robres, en particular con los Republicanos y Comunistas. A Antonio Laporta se le acusó públicamente de ser un ladrón, de aprovechar su pertenencia a la FAI para robar los bienes de los robresinos: los principales acusadores fueron Antonia Villacampa, Francisco Arazo, Anselmo Conte y otras familias como Adelaida y las mujeres de Robres, en particular todos los comunistas de Robres. Esos bienes iban a Tardienta, los cargaban en camiones dirección Barcelona para venderlos en Barcelona para el bien de la CNT” (Notas de Ramón Hernando).

En los primeros días de agosto se detuvieron a los “ricos y falangistas del pueblo, estuvieron quince días, algunas familias untaron al presidente y a algunos miembros del comité”.

La llegada de la Columna Carlos Marx

A finales de julio la columna Carlos Marx llegó a la localidad monegrina de Robres; columna organizada por el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) y la Unión General de Trabajadores (UGT). La columna partió de Barcelona para el frente de Aragón el 25 de julio de 1936, ocupando Sangarren y Almuniente, el 28 de julio, y estableciéndose en Poleñino, Torralba y Robres. En Robres instalaron el cuartel general de la 123, en casa Ribas. La 123 respondía a una de las tres brigadas mixtas 122,123 y 124 de la 27 División de la Columna “Carlos Marx”, que acabó integrándose en el XI Cuerpo del Ejército Popular republicano. El cuartel general de la columna “Carlos Marx” se instaló en Tardienta.

“Es el día 26 de julio cuando de Barcelona sale la columna Del Barrio (PSUC) que lleva a éste como delegado y al comandante de infantería Sacanell como técnico militar, habiéndoles sido encomendada por el Comité Central de Milicias Antifascistas, ocupar la región comprendida entre la ciudad de Tardienta y la Sierra de Alcubierre, debiendo fijar su puesto de mando en Grañén y rebasar con su acción Huesca por el sur y ocupar Zuera. Esta columna tenía una característica especial, pues contaba con un grupo de alemanes exiliados antifascistas que habían acudido a la Olimpiada Popular, esa olimpiada que nunca se celebró, ya que debía de inaugurar sus juegos en Barcelona el día 19 de julio.” 27 División, Ejército del Este La Trinchera Por Bizén D’o Río Martínez. Diario del Alto Aragón del 15 de octubre del 2006.

http://www.griegc.com/2020/04/01/las-lineas-de-fortificacion-republicanas-en-la-provincia-de-huesca/

Por Robres también pasaron las milicias republicanas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), dirección a Alcubierre, según el relato de Manuel Grossi (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial). Grossi, al mando de la columna del POUM, junto a Jordi Arquer, narra en sus cartas cómo parte de la columna salió de Robres el 3 de agosto de 1936 hacía Alcubierre. Llegaron a Alcubierre desde Sariñena tras pasar por Grañen y Robres. En Grañen estuvieron el 1 de agosto y el 2 debieron de pasar por Robres.

Con la llegada de las milicias del POUM sucedió un trágico suceso. Varias personas que iban en busca del cura de Robres fueron interceptadas por la milicia del POUM. Manuel Benito Moliner, en su artículo “Robres, dos relatos para una historia” recogió el testimonio de  Luis Maynard: “Lo conocí a través de nuestro común amigo Pedro González. Es un militar a la vieja usanza: cordial, caballero y sin que los años afecten a su firmeza espiritual y corporal. Luis era carlista y por tanto estuvo desde el primer momento con los sublevados en Zaragoza, iba –y va- todos los días a misa y lo tenía muy claro: los rojos en cuanto pudieran quemarían las iglesias y destruirían la religión. Vivía con su familia junto al Centro Requeté y desde allí el 19 de julio de 1936 organizaban patrullas que vigilaban los templos zaragozanos para evitar al “camarada llamarada”. Lo que mejor recuerda de esos momentos es a la gente que enseguida se solidarizó con ellos sacándoles pastas y vino para hacerles las guardias más llevaderas. Luego vinieron las patrullas por los alrededores para ir a rescatar a los curas. Un veintitantos de julio cayó enfermo, con fiebre y un malestar que le postró en la cama. Sus amigos, sus camaradas del alma, lo fueron a buscar, tenían la difícil misión de salvar a un cura en Los Monegros, en un pueblo que se llamaba Robres a punto de caer en manos de los rojos. No los pudo acompañar, los despidió en la cama rogándoles que para la próxima contaran con él. Nunca los volvió a ver. Le contaron –siguiendo el tópico de la época- que los habrían cogido antes de llegar y después de hacerles toda clase de vejaciones a ellos y a sus despojos, los habrían tirado por allí. Durante años buscó informes. Le dijeron que si los habían llevado a Sariñena, pero preguntó en su Ayuntamiento y nada sabían. Era como si la Guerra se los hubiera tragado, no había manera de dar con sus restos y enterrarlos en la forma que ellos y sus familias hubieran querido.”

El blog de Miguel Antonio recuerda las vivencias de su padre en el artículo Guerra civil en Robres: “Papá tenía ocho años cuando estalló la guerra; en Robres el personaje más importante era “el Negus”, comandante de las tropas leales a la República… “estaba en boca de los mayores su nombre se pronunciaba con admiración”, en la Sierra se le dio el nombre de Negus al parapeto que estaba enfrente al de San Simón, que era el fascista, y digo fascista porque a las tropas franquistas le apoyaban Hitler y Mussolini, o sea Alemania y Francia , países que en 1936 tenían régimen fascista” (Miguel Antonio 123). Por rancia se debería de entender Italia pues hace mención a Mussolini.

Episodios de guerra

Los inicios en Robres fueron convulsos, incluso hasta después de la consolidación del frente los asesinatos y desmanes continuaron con la llegada de las milicias. El 7 de agosto de 1936 fue saqueada la iglesia parroquial “Y destruidas sus imágenes que fueron quemadas también en la plaza del pueblo” (Causa General de Robres). Muchos fueron asesinados, detenidos en Robres y llevados a Tardienta para ser fusilados. Todas las victimas aparecen en la causa General de Robres pero la información viene ampliada por Jesús Inglada Atarés en su artículo “Los robresinos víctimas de la guerra y de los campos nazis” publicada en el periódico de Robres “El Pimendón”:

  • Benigno Nieto, maestro nacional apresado en Robres y fusilado el 10 de agosto de 1936.
  • Valentín Gavín Pisa fusilado cuando era conducido a Tardienta el 24 de agosto de 1936. Casado y con dos hijas, labrador de 54 años y natural de Robres.
  • Simeón Villacampa Pisa fusilado el 7 de septiembre de 1936 en la plaza España de Robres. Casado y padre de cuatro hijos. Industrial carnicero de 43 años.
  • Martín Juan Olivan Lacruz fusilado en Tardienta el 10 de septiembre de 1936. Casado y con cinco hijos, labrador de 63 años y natural de Robres. Uno de sus hijos, Martín Juan Olivan Luid murió en la guerra.
  • Bautista Fajó Maza fusilado el 11 de septiembre de 1936. Casado en terceras nupcias, dejando un hijo del primer matrimonio, tres del segundo y uno del tercero. Alcalde e industrial cafetero de 50 años.
  • Francisco Sieso Barrio fusilado en Tardienta el 11 de septiembre de 1936. Casado y con cinco hijos. Concejal del Ayuntamiento y labrador de 38 años, natural de Robres.
  • Andrés Mateo Langa fusilado en Tardienta el 12 de septiembre de 1936. Natural de La Muela, sacerdote de 36 años.
  • Timoteo Fajó Casaús fusilado en Tardienta el 12 de septiembre de 1936. Casado y con dos hijos. Sacristán de 48 años.
  • Joaquín Barrio Lacambra fusilado en Tardienta el 12 de septiembre de 1936. Casado y con cinco hijos, herrero de 58 años.
  • Domingo Berdum Pallás fusilado en Tardienta el 12 de septiembre de 1936. Casado y con cinco hijos. Guarnicionero de 46 años y natural de Alcubierre.
  • Mariano Barrio Otal. Se ignora su fecha y lugar aunque su inscripción en el Registro Civil de Robres se inscribió el 12 de septiembre de 1936. Casado y con seis hijos. Herrero de 42 años.
  • Joaquín Oto Serreta fusilado en Tardienta el 20 de octubre de 1936. Casado y con dos hijos, comerciante de 60 años y natural de Robres.
  • Ángel Oto Portolés fusilado en Tardienta el 20 de octubre de 1936 junto a su padre Joaquín Oto Serreta. Soltero y natural de Zaragoza. Perito de marina de 33 años de edad. 
  • Jesús Oto Portolés fue detenido en Robres y fusilado en Sariñena el 27 de julio de 1936. Era soltero y natural de Robres, aunque domiciliado en Zaragoza. Hijo de Joaquín Oto Serreta y hermano de Ángel Oto Portolés.
  • Modesto Catón Sampériz asesinado en Poleñino el 25 de marzo de 1938. Viudo y con dos hijos, labrador de 72 años y natural de Robres.
Placa a los caídos, Centro de Interpretación de la Guerra Civil en Aragón (Robres).

Andrés Mateo Langa, el párroco de Robres, fue uno los muchos religiosos asesinados durante la guerra. Ramón Hernando recogió que, durante los primeros días que funciono el comité local, quisieron fusilarlo, lo llevaron a las afueras del pueblo. Antonio Hernando Villacampa, como responsable de la J.S.U. de Robres se opuso a ese acto. Después el cura fue  secretario/escribiente de dicho comité (testimonio José María Aznarez), fueron los milicianos de Sariñena quienes se lo llevaron bajo las órdenes de Laporta. “Fusilar al sacristán era obedecer a la FAI de matar a curas etc…”.

Fantasmas de Durruti. Archivo Ramón Hernando

En la Nueva España del 9 de julio 1938 se da cuenta de una relación de los muchos religiosos asesinados en la diócesis de Huesca, entre los que aparecen varios sacerdotes que ejercían en la comarca de Los Monegros: “Se poseen datos plenamente comprobados y oficiales de los sacerdotes asesinados en esta Diócesis por las hordas marxistas durante su invasión y dominio”. En la diócesis de Huesca aparecen contabilizados 32, de ellos 8 responden a pueblos monegrinos: “don Andrés Mateo Langa, de Robres, don Alejandro Aguilló, Capellán en Tardienta; don Lorenzo José Buera Altemir, de Poleñino; don José Campo Vivas, de Grañén; don Eduardo Colay Bierge, Coadjutor de Sariñena; don Roberto Lavilla Buil, residente en Castejón de Monegros don Rafael Pano, de Valfarta; don Paulino Pejón Miguel, de Torres de Barbués…”

Víctor Pardo Lancina (Agnes Hodgson, A una milla de Huesca) apunta a que fueron 18 los religiosos asesinados en Los Monegros, a la anterior lista añade algunos como Eusebio Antolín Moliner, párroco beneficiado de La Almolda que acudió a refugiarse a Bujaraloz y murió fusilado el 30 de julio de 1936; Vicente Monserrat Millán, de 33 años y párroco de Villanueva de Sigena que fue fusilado aunque se barajan diferentes escenarios, también de Villanueva de Sigena el sacerdote encargado del monasterio Antonio Montull Carilla asesinado, el 1 de agosto de 1936, sobre el puente nuevo sobre el río Alcanadre donde recibió nueve balazos.

La escuela en Robres, gracias a la valentía de una maestra permaneció abierta durante la guerra. Desalojaron el Granero de Primicias, donde daban clase las niñas y habilitaron el granero de casa Ribas. Las clases se dieron con “cierta regularidad” gracias a la maestra Victoria Artero y la ayuda de las exalumnas Ángeles More, Luz Ribas y Teresa Maza. El maestro nacional Benigno Nieto fue apresado en Robres y fusilado el 10 de agosto de 1936, por sus ideas derechistas, aunque Pedro Oliván “La Escuela de Robres en el siglo XX” (El Pimendón. Periódico de Robres) cita que fue fusilado en septiembre del mismo año en Tardienta. Ramón Hernando apunta que al estallar la guerra eran vacaciones escolares “Este maestro, que era de derechas, se había ido de Robres. Se alistó en las fuerzas franquistas que tomaron Almudévar. En un enfrentamiento cerca de Tardienta, fue hecho preso y fusilado el 10 de agosto 1936”. También fue fusilado el maestro Valeriano Estaún, en Huesca en 1936 mientras se encontraba en la capital altoaragonesa; detenido y fusilado por su pertenencia al sindicato UGT. Los casos del cura como del maestro desmienten claramente la versión oficial que mantuvo el régimen, señala Ramón Hernando.

Laporta manda a fusilar unas cuantas personas, amenaza a los comunistas de Robres ya que se oponen a la colectivización de las tierras, me amenazó de muerte por oponerme al fusilamiento del cura, convocó a mi madre y miembros de mi familia para matarles (la noche que mataron a Simeón Villacampa)” (Notas de Antonio Hernando Villacampa. Ramón Hernando, 1988). Ramón ha investigado sobretodo el caso de Simeón Villacampa Pisa, un caso del que nunca se ha hablado. Lo asesinaron justo en la noche que el comité local había convocado a varias personas que se oponían a la colectivización: Antonia Villacampa Susin, Fernando Arazo Cuello, Anselmo Conte y Siméon Villacampa Pisa. Sabiendo, en periodo de guerra, si uno no se presenta a una convocatoria los propios milicianos van a buscar a la gente casa por casa, y si fusilan se oye la salva de los fusiles. No fue así, dos tiros, su prima Antonia Villacampa y otras personas de su entorno le avisaron de no salir esa noche, lo mataron en la Esquina del Huescano, plaza del Plegadero. Algunos dicen que fue un miliciano que lo mató de un tiro desde la Torre de la Iglesia, imposible puesto que desde la esquina no se ve la torre. Siméon llevaba negocios de carnes y era el proveedor de la zona para todos los milicianos republicanos, su propio hermano estaba en el Comité Local y era miembro de la CNT”. Hay algo extraño en su muerte, envidias, ajuste de cuentas…

En octubre de 1936 fue hecho prisionero y después asesinado en el pueblo de Robres “una persona desconocida con el grado de Teniente, de Ejea de los Caballeros y según referencia del parche es o era Teniente de la Guardia Civil y un hermano en Madrid”. Según la Causa General, el prisionero presentaba una pierna rota, desconociendo su edad y cuya afiliación política se le desconocía. Su muerte no fue inscrita en el registro civil y de profesión aparece anotado “Se dice que era herrero”. Manuel Benito Moliner, en su artículo “Robres, dos relatos para una historia”, recogió el testimonio de Domingo Brosed de Robres “Cuenta la historia de un militar que lo apresaron en la Sierra y lo condenaron a muerte: -aquello fue una barbaridad, con meterlo en la cárcel sobraba. Luego además vinieron las represalias y murieron más inocentes. Absurdo-”.

La guerra fue sucediéndose y esta fue quedando recogida en los distintos medios de información. En distintos medios aparecen diferentes informaciones que van dando cuenta del desarrollo del frente en Robres, fuegos cruzados, ligeros tiroteos, deserciones, calma en el frente…    

  • Entre Robres y Alcubierre es rechazado el enemigo en un nuevo intento de ataque (La Vanguardia 15 de octubre de 1936).
  • En octubre de 1936 la Columna Carlos Marx perdió Puig Ladrón, pero contuvo la ofensiva en Robres y Torralba, desbaratando el movimiento envolvente contra Tardienta (Durruti en el laberinto. Miquel Amorós).
  • En el sector de Alcubierre ha renacido la calma después del combate de hace 24 horas. Al amanecer, el coronel Villalba ha recorrido este frente, haciéndose cargo de la situación de nuestras avanzadillas y mostrándose satisfecha de la disciplina y entusiasmo de nuestras fuerzas. Después se ha trasladado al sector de Robres. La situación es buena en este sector. (La Vanguardia 30 de octubre de 1936).
  • Sector de Huesca. Entre Robres y Alcubierre se ha repelido al enemigo en un nuevo intento de ataque. (Diario de Barcelona 15 de octubre de 1936).
  • Bajas y deserciones del enemigo. Barbastro. Nuestras ambulancias han recogido unos 30 cadáveres de elementos facciosos en el sector de Robres, donde las fuerzas leales han desalojado de posiciones lejanas al enemigo y han perseguido lejanamente. Tres soldados de la guarnición de Huesca han pasado a nuestras filas. Dicen que la vida en Huesca es imposible, además de la falta de agua se ha declarado una fuerte epidemia de sarna. Front: òrgan del Partit Obrer d’Unificació Marxista. 11 de noviembre de 1936.
  • Parte de guerra del sector Norte Barbastro, 30. En el cuartel general del sector de Huesca ha sido facilitado a última hora el siguiente parte de guerra: «El enemigo atacó duramente nuestras posiciones entre el sur de Puig Ladrón y observatorio de artillería de Robres, durando el ataque hasta las cuatro de la madrugada, en que fue totalmente rechazado, con numerosas bajas vistas. Durante todo el día se ha observado que sus servicios sanitarios intentaban retirar del campo a sus muertos y heridos. No hay más novedad. (La Vanguardia 31 de octubre de 1936).
  • «En los sectores de Alcubierre, Tierz, Fornillos y Robres, ligeros tiroteos sin consecuencias, y en este último la artillería leal hizo fuego sobre posiciones enemigas, con gran eficacia. Resto del frente, sin novedad.» (La Vanguardia 8 de noviembre de 1936).
  • En el sector de Barbastro (Huesca), hay tranquilidad. Solamente, durante la noche anterior, hubo una lucha, bastante intensa, en la línea de Robres a la Sierra de Alcubierre. El enemigo inició un pequeño ataque que fue rechazado enérgicamente por nuestras fuerzas apenas iniciado, e inmediatamente hemos emprendido el contraataque, manteniendo la iniciativa por nuestra parte y desalojando al enemigo no solo de las posiciones que había intentado tomarnos, sino que se le obligó a retroceder hasta posiciones mucho más internadas en sus líneas. Durante esta operación, el enemigo ha sufrido un gran número de bajas castigándosele duramente  (La Vanguardia 11 de noviembre de 1936).
  • Barbastro.–Nuestras ambulancias han recogido más de 30 cadáveres de facciosos abandonados en el sector de Robres, donde las fuerzas leales desalojaron al enemigo de sus posiciones (La Vanguardia 12 de noviembre de 1936).
  • En el sector de Robres, tiroteos de fusil y ametralladora (La Vanguardia 19 de enero de 1937).
  • «Circunscripción Norte.—En Robres, en la tarde de ayer, hubo cañoneo enemigo sobre nuestras líneas, disparándose además seis granadas de mortero sin consecuencias(La Vanguardia 2 de febrero de 1937).
  • En Robres se han pasado a nuestras filas tres soldados del Tercio Sanjurjo. (La Vanguardia 23 de febrero de 1937).
  • En los subsectores de, Tardienta, Robres y Alcubierre, intenso fuego de fusil, ametralladora y duelo de artillería. En los mencionados subsectores se han pasado a nuestras filas 18 soldados procedentes del campo rebelde. (La Vanguardia 16 de abril de 1937).
  • La lucha en Aragón Comunicados del Consejero da Defensa a S. E. el Presidente de Cataluña Intenso fuego de fusil, mortero y artillería en nuestras posiciones del Este y Nordeste de Huesca. Igualmente tiroteos y duelos de artillería en el subsector de Robres y Tardienta. Por la sierra de Alcubierre se han pasado a nuestras filas un jefe de escuadra y un falangista con armamento. En el resto del frente, sin novedad. (La Vanguardia 17 de abril de 1937).
  • Fuego de fusilería y ametralladora en los subsectores de Alcubierre, Robres y Tardienta. (La Vanguardia 18 de abril de 1937).
  • Fuertes tiroteos de fusil ametralladora en e1 subsector de Robres, así como en Tardienta y Alcubierre. (La Vanguardia 24 de abril de 1937).
  • Fuerte tiroteo de fusil ametralladora al subsector de Robres, Tardienta y Alcubierre.  Diario de Barcelona 24  de abril de 1937.
  • Avisos. Eloy Gibaja: Diagonal, 442, 1.° desea conocer noticias acerca  de su hijo Hipólito Gibaja,  27  División, 123  Brigada Mixta,  2,°  Batallón Ametralladoras: Robres sector Tardienta. Euzkadi en Catalunya 12 de junio de 1937.
  • Van a evacuar Alcubierre y el Estado Mayor se trasladará a Robres. 7 de julio de 1937. Agnes Hodgson, A una milla de Huesca. Víctor Pardo Lancina.
  • La Vanguardia 20 noviembre de 1937 En el sector de Robres los leales vuelan una pieza enemiga. Robres, 19. Nuestras baterías han disparado sobre las posiciones enemigas de El Pedruso. Contestaron los facciosos descubriendo sus emplazamientos sin hacer fuego sobre Suelta Alta. Entonces las artillerías leales afinaron la puntería, localizando una pieza instalada en el Pedroso, cayendo algunos proyectiles en el mismo emplazamiento provocando una explosión, a la vez que se levantaba densa columnas de humo, restableciéndose a partir de entonces la calma en ambos sectores.  También dispararon nuestros soldados sobre el blocao de El Pedroso, ignorándose el resultado, aunque se vio como salían corriendo algunos soldados.

A Manuel Benito Moliner, el robresino Domingo Brosed le contó sus vivencias durante la guerra en Robres: “Recogimos a Domingo Brosed y a su nieta en Robres y desde allí nos encaminamos a lo más belicoso de la Sierra de Alcubierre con sus tres famosas cotas: La Pasionaria, El Negus y La Imposible, unas pegadas a las otras. Con sus ochenta y muchos años se adentró por la espesura del monte, siguiendo una senda que pronto quedó borrada, hasta alcanzar un claro donde había restos de construcciones y algunas pequeñas cuevas. Domingo es un hombre bueno, se le nota al hablar de los que mataron en su pueblo. Mientras se mete en un pequeño hoyo me dice: “aquí tenía yo la maxim, una ametralladora soviética que manejaba con el amigo Guiseris que hoy vive en Lérida”. Con el índice señala el emplazamiento de la casamata del famoso Negus, la cocina, los refugios… Como Orwell estuvo a unos pocos kilómetros de aquí, en el Monte Irazo, encima de donde han hecho las trincheras modernas, no puedo por menos que preguntarle sí era verdad que todo estaba lleno de ratas y deposiciones, se queda extrañado: “Aquí estábamos en el monte, no lo ve. Podías hacer tus necesidades lejos, teniendo cuidado de no ponerte a tiro. No íbamos a ser tan marranos de evacuar donde tantas horas pasábamos, eso ocurrió por el Ebro cuando entre los francotiradores, los aviones y la artillería no te dejaban mover… aquí no, era como cuando íbamos al campo a trabajar”.

Domingo Brosed, en sus historias dio luz al relato que Manuel Benito había escuchado a Luis Maynard “En Robres había uno de Casa Anzano que era el jefe de la Falange en el pueblo, como veía que los obreros y labradores pobres, poco a poco, nos íbamos organizando para mantener la legalidad y nada podían hacer, decidió marchar a Zaragoza por Tardienta. No le dijimos nada, además se llevó a su mujer que estaba embarazada. Nos llegaron noticias de que se acercaban los primeros milicianos desde Cataluña por la Carretera de Monzón y fuimos a Alcubierre a verlos. Estaban llegando y ante la proximidad del pueblo se desplegaron por los campos. En un automóvil, delante, iba uno que parecía tener mando y al poco rato llegó por dirección contraria un coche grande o una camioneta con varios elementos fascistas de Zaragoza, entre ellos el tal Anzano de Robres. Los del POUM los mandaron parar y los falangistas que querían seguir, el propio Anzano les dijo que había pasado por Tardienta y nadie le había dicho nada. Entonces el jefe del POUM con una media sonrisa y haciendo una contraseña convenida, le dijo que sería mejor que bajaran, señalando a toda la columna que se iba asomando a la carretera. No les quedó más remedio que rendirse y en el mismo vehículo se los llevaron por la carretera de Lanaja, donde los fusilaron sin más. Luego vinieron tantos cadáveres y bombas que ya nadie se acordó de ellos, ni siquiera los nacionales que eran tan cumplidos con sus muertos. En Casa de Anzano, en Robres, mataron un cordero y prepararon una buena mesa para recibir a su hijo. Pero nunca más lo vieron, hubo que decírselo…”.

Uno de los amigos de Luis Maynar fue Tomás Aguilar Refusta, que permanece enterrado en la fosa común el cementerio municipal de Sariñena, quizá con sus otros compañeros. Manuel Maynar Aguilar, nieto de Tomas y sobrino de Luis, relata sobre su abuelo “Otra buena persona, cuyo único delito fue tener coche y llevar a unos amigos desde Zaragoza a Robres para recoger al cura del pueblo antes de que la zona cayese en poder de las fuerzas paramilitares que avanzaban desde Cataluña para combatir a los insurrectos en Aragón. Y no se llevó también por delante a mi tío Luis Maynar Ferrer porque una alta fiebre le impidió acompañarle siendo sustituido por otro de los allí enterrados”. La captura de Tomás Aguilar Refusta y sus compañeros debió de ser el día dos o tres de agosto de 1936. No llegaron a Robres ni consiguieron salvar la vida al cura, al anteriormente citado Andrés Mateo Langa fusilado en Tardienta el 12 de septiembre de 1936.  En la misma fosa común de Tomás Aguilar Refusta, del cementerio de Sariñena, descansa también Jesús Oto Portolés, anteriormente mencionado entro los robresinos detenidos y fusilados.

Robres, pueblo del frente

El primer comité local fue disuelto, eligiendo un nuevo ayuntamiento con miembros del partido comunista y republicanos. En el segundo comité, según el investigador Ramón Hernando, estuvo formado por Pascual Serrano que fue alcalde (lo llamaban el tuerto de Gerónimo), Crisógono Capistros como secretario, Joaquín Lacruz (Capuj), Nicasio Becana (El Habanero), José Otín Pueyo, Ramón Cuello Lafita, Joaquín Subias, Francisco Arazo Canudas… (Notas de Antonio Hernando Villacampa. Ramón Hernando, 1988).

En Robres se instaló un centro de intendencia que abasteció a las posiciones cercanas, Manuel Grossi lo recogió en sus Cartas “En Robres además de la Colectividad Agrícola se formó un Comité de Abastos, que comenzó a organizar la vida del pueblo resolviendo las necesidades que se suscitan en todo movimiento”. Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial. Además Grossi escribió “En Robres se ha dado vida a la colectividad Agrícola, mediante asamblea, democráticamente, donde los campesinos han sabido plantear la iniciación de cómo se debían de encauzar y resolver sus problemas”. Lo cierto es que Robres había sido una localidad con la tierra bastante repartida y la colectivización no fue tan idílica según los testimonios locales. Joaquim Pisa Carilla en su obra “Las cenizas del sueño eterno: Lanaja, 1936-1948” señala: “establecieron una colectividad la misma tarde que llegaron los milicianos del POUM, al mando de Manuel Grossi plantearon la colectivización que aprobaron en asamblea los vecinos de Robres -Hacer acto de presencia, pero solo como principio de iniciativa-”. Al final, en Robres se creó una colectividad marcada por el Partido Comunista. Víctor Pardo Lancina apunta que la colectividad de Robres fue creada el 1 de agosto “Al tiempo que se nombraba un comité de abastos” (Agnes Hodgson, A una milla de Huesca), además de considerar que Robres fue una de las muchas localidades que emitieron moneda propia o vales para el intercambio de sus productos.

Se atendieron a los heridos del frente. En la Documentación referenciada en el Fichero General de la Delegación Nacional de Servicios Documentales se hace referencia a la Célula Sanitaria del Partido Socialista Unificado de Robres. En dicha documentación aparecen informes enviados por el Estado Mayor de la División Carlos Marx, de las Milicias Antifascistas de Cataluña relativos a la situación en el Frente, a las células sanitarias del Partit Socialista Unificat de Catalunya en Sariñena, Grañén, Almuniente, Tardienta, Torralba de Aragón, Robres y Lanaja. Entre aquellos papeles acompaña copia del acta de la reunión celebrada por la Célula de Tardienta el 30 de noviembre de 1936  

En Robres se debieron de dar las primeras atenciones médicas después de los primeros auxilios en el frente, en primera línea, para su posterior evacuación a los hospitales de sangre de retaguardia, como los de Grañen, Poleñino o Sariñena. Robres, sanitariamente respondió al sector norte dependiente de Sariñena.

La enfermera Agnes Hodgson recogió dos referencias sobre Robres, la primera el 22 de marzo de 1937 “Han traído un caso de herida en la cabeza, aunque no demasiado grave; estaba durmiendo en una habitación en Robres  cuando estalló una bomba, y resultó con un par de heridas superficiales a cada lado de la cabeza”. La segunda el 17 de julio de 1937 “Se rumorea que el ataque de la sierra de Robres ha finalizado, y que no se trataba de un ataque en serio, sino de una distracción para aliviar el aburrimiento de las tropas” (Diario de Agnes Hodgson, A una milla de Huesca. Víctor Pardo Lancina).

Iglesia de Robres

Se instaló un refugio antiaéreo bajo la iglesia, pero también en el frente se escavaron cuevas para protegerse. Muchos milicianos se parapetaban de la aviación en los barrancos por la subida de san Blas a las posiciones de la sierra. Era el camino de suministro al frente desde la intendencia de Robres. Milicianos se quedaban en casas y pajares y subían al frente por la cuesta de san Blas, hasta la posiciones de La Pajera donde se situaban las trincheras frente las posiciones del bando nacional.

“En verano de 1937 editaban un periódico quincenal desde la sierra, Vencer, dirigido por el periodista Avelino Artís Gener, Tísner, compañero de Arendt (Erich)” (El Hospital Inglés de Grañén. Julián Jesús Castiella Hernández, Pablo J. Castiella Guerrero.

“Tísner” Avelí Artís Gener, periodista, dibujante, pintor y escritor, recoge Víctor Pardo Lancina en su artículo Vademécum de la contienda [Presentación de libro de José Luis Melero Rivas en el Museo Pedagógico de Aragón y en Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza]. “Militante del PSUC, se enroló en la 123 Brigada Mixta de la División «Carlos Marx», que luego sería la 27 División con la creación del Ejército Popular. Combatió en Sariñena, Almuniente, Robres (donde se había establecido el Estado Mayor de la unidad), la ermita de Magallón, la Sierra de Alcubierre…”. Avelí lo contó en su relato autobiográfico sobre la Guerra Civil titulado 556 Brigada Mixta.”Esta «556 Brigada» nunca existió en organigrama alguno del Ejército Popular, pero el autor, tras cambiar los nombres verdaderos de los protagonistas de su novela, también quiso escamotearnos la verdadera identidad de la unidad de combate”, expone Víctor Pardo Lancina. 

El 24 de marzo de 1938 fue incendiado el edificio de horno de cocer pan, desconociendo quienes fueron los autores”. El horno era propiedad de Pascual Pisa Lacruz, “con domicilio en Zaragoza” (Causa General de Robres).

En febrero 1938, poco antes de la caída del frente de Aragón, tuvo lugar la reunión del sindicato agrario de la CNT de Robres, los grandes dueños fueron convocados pero no se presentaron (Archivo Ramón Hernando).

La caída del frente

El 8 de marzo comenzó la ofensiva del bando nacional rompiendo el frente y propiciando la retirada de tropas republicanas. Las últimas personas que salieron de Robres fue el día 23 al amanecer (Notas de Ramón Hernando. Testimonio de Luisa Miro). El 25 de marzo de 1938 Robres sufrió un intenso bombardeo, ametrallando a la población civil durante su huida de la localidad “mientras trataba de huir hacia los campos del entorno” (Agnes Hodgson, A una milla de Huesca. Víctor Pardo Lancina). Avelí Artís Gener en su libro 556 Brigada Mixta (Avance, 1975) confunde el bombardeo de Alcubierre con el de Robres. José Luis Dumas Brosed, que cuando comenzó la guerra tenía 8 años, relata en El Pimendón, Periódico de Robres, que Robres fue bombardeada en dos o tres ocasiones. “Muchas casas del pueblo fueron escachadas por los bombardeos” y, cree recordar, “que solamente murió un hijo de don Goyo, el practicante y barbero, que estaba en la torre para dar la alarma cuando vieran aviones y tuvo la mala suerte que una bomba dio en el chapitel”.

El blog de Miguel Antonio en la Guerra civil española en Robres también hace mención a aquel episodio: “Papa recordaba bien los bombardeos que sufrió Robres, cuando se producían los ataques aéreos, se hacía sonar la campana del pueblo y los vecinos iban a refugiarse a cuervas, la escuela estaba situada en el edificio que hoy es de la “tercera edad”, así es que la cueva más próxima estaba debajo de la iglesia, junto a casa de Andresico… en uno de los bombardeos murió un hermano de Goyo el barbero cuando tocaba la campana para avisar de la llegada de los aviones”.

Robres sufrió varios bombardeos, recogidos por José María Maldonado en “Aragón bajo las bombas, Gobierno de Aragón, colección Amarga Memoria. 2009.” El primero 3 aviones el 22 de noviembre de 1937; el segundo 8 S.81 160×50 Kg el 10 de diciembre del mismo año, como objetivo el pueblo y al día siguiente el tercer bombardeo sobre concentraciones de tropas, a las 11:55 horas y fue ejecutado por 9 S81 108×50 Kg. El cuarto y último bombardeo fue realizado por la legión alemana Cóndor (HE 111) el 25 de marzo de 1938.  En cambio, Víctor Pardo Lancina señala los cuatro bombardeos, según testimonios, el 17 de junio, el 16 de julio y el 10 de diciembre de 1937, “así como en marzo de 1938”. “Robres fue bombardeado ayer; no hubo bajas, pero sí muchas casas destruidas, y las ambulancias se salvaron por poco” 18 de junio de 1937, Agnes Hodgson, A una milla de Huesca.

El día 10 de diciembre de 1937 hubo un bombardeo sobre Robres y murieron tres personas; una niña de 17 años, un joven de 18 años, y Marino Gracia Villuendas,  de 31 años,  natural de Robres, fue el mayor de seis hermanos, de la antigua “Casa del Tejero. De aquel bombardeo  contamos con el testimonio familiar de Mº Rosa Gracía Cano:

Quienes vivieron el bombardeo de Robres, del 10 de diciembre de 1937, decían que iban a destrozar Robres. Eran aviones de tropas aliadas con el ejército franquista, italianas o alemanas.

Mi madre nos explicaba que el bombardeo fue por la mañana, cerca del mediodía, y que mi padre dijo de llevar comida a unos milicianos que estaban por el Serrallo al sol, con hambre y mucho frío: “¿Qué tenemos para darles de comer a estos jóvenes?-sólo tenemos patatas. -Pues hazles una sartenada de patatas.”

Fueron con mi madre a la bodega a por vino y al volver ya estaba la aviación sobre Robres. Mi padre dijo “¡Estos vienen dando, todos al refugio¡”. Hizo entrar en un refugio que había en el Serrallo a las personas de su familia y vecinos que por allí se encontraban. Él se quedó el último y no llegó a entrar; en la puerta del refugio le alcanzó una bomba.

Los otros fallecidos de ese día fueron una chica y un chico de 17 y 18 años.

La chica era de “casa Pesquito”, casa actualmente desaparecida, próxima a la farmacia actual. El chico era hijo de Don Gregorio, el practicante, originario de Almudévar. Se decía que el chico quiso esconderse en el campanario de la iglesia pensando que sería un sitio seguro, y que rodó por las escaleras de la torre.

Marino Gracvia Villuendas. Os Monegros.

La muerte de Modesto Catón Sampériz, en Poleñino el 25 de marzo de 1938, cuando se produjo las tropas republicanas ya habían abandonado la localidad. Al parecer, algunos testigos aseguran que se le habían escapado unas caballerías y, a pesar del bombardeo, salió a buscarlas. “En esa sarda ya habían llegado los Moros de las tropas de Cabanellas, las tropas republicanas se habían retirado desde hace dos días y se lo encontraron en la sarda de Granen, solo los moros se comían las caballerías (Notas de Ramón Hernando).

Así, un día antes del bombardeo, el día 24 ya había tropas del 5º cuerpo del ejército de Cabanellas y fuerzas de marroquíes. Al parecer, el mismo día del bombardeo ya entraron en el pueblo.

 “En el Sur de Huesca el ejército de Aragón, en cuatro días de operaciones, ha rescatado mil kilómetros cuadrados, liberando más de 20 pueblos de una comarca rica, avanzando 10 kilómetros más en un extenso frente. Al caer de la tarde, Robres y Sangarren eran nuestros y seguía el avance” Nueva España – 26/03/1938. El imparable avance del bando sublevado acabó ocupando Robres, continuando su avance hacia el este. Aquellas fechas, según la prensa de la época, ocuparon Piracés, Tramaced, Fraella, Poleñino, la paridera del Argelino, Mascarada y Robres “En esta parte del frente se han hecho 453 prisioneros, se han cogido 10 ametralladoras y gran número de fusiles, municiones y vestuario” Nueva España – 26/03/1938. Aunque Ramón Hernando matiza que las tropas de Cabanellas pasaron sin parar en Fraella, Piraces y Tramaced, “Iban hacia Balaguer para coger Cataluña por la Litera, así que esos pueblos se quedaron casi un mes republicanos”.

Diario de campaña de un requeté pamplonés (1936-1939)Manuel Sánchez Forcada. Manuel perteneció al Tercio del Rey, encuadrado en el batallón América, junto con falangistas navarros y soldados regulares:

24 de marzo de 1938. Continua el avance, no pudiendo en todo el día tomar las posiciones rojas; a pesar de las preparaciones artilleras los rojos no ceden, en los varios intentos que hemos hecho ha habido varios heridos, Martín, etc.; llega el anochecido y dan la orden de asalto, no sabemos dónde vamos y por toda contestación nos dicen que hay que ir a donde salen los fogonazos, allá vamos, nos mezclamos con ellos y en un gran revuelo sin saber dónde estamos, hemos tomado el pueblo de Torralba; en la confusión lo mismo se oyen gritos de Viva la República como Viva el Rey y España, se han hecho muchos prisioneros.

25 de marzo de 1938. Después de una noche muy intranquila pasada debajo de un puente, continuamos el avance y, sin enemigo delante, se toman los pueblos de Senés y Robres pasando la noche en éste.

A los pocos días, la Nueva España del 1 de abril de 1938 se hacía eco de unos hermanos robresinos que pasaron y sobrevivieron la guerra escondidos, Julio y Alfonso Barrio Novales: “Será la tragedia. Y es. Su padre fue fusilado y ellos.., estos hombres, pasaron la campaña en el interior de una cuba. Así fue. En Robres. Ellos van diciendo toda la historia trágica de su situación, pero allí están sin haber levantado el puño y conservando esta vida que puede resultar preciosa para la España que nace. Estos casos son una fuerte nota de entereza que muestran las mejores virtudes de una raza. El aspecto del pueblo es desolador. La gente que se encuentra en él, que es la inmensa mayoría, levanta el brazo. Y yo he sentido una reacción especial contemplando el gesto de promesa en aquel escenario doloroso de un pueblo en ruina. Surgirá. Lo esperamos de estas gentes que tienen ya impaciencia por comenzar a construir el pueblo y rehacer sus economías absolutamente rota. Estos pueblos de Aragón necesitan miliares de brazos tensos que nunca se doblen; siempre rígidos en la tarea diaria.”

El 27 de marzo, el jefe de policía del 5º cuerpo del ejército de Cabanellas nombró al presidente del consejo local, vicepresidente, concejales y secretario. Presidente del consejo local Vicente Alcubierre Alaman, vicepresidente  Alfonso   Barrio Novales, concejales Pascual  Abardia  Alamán, Joaquin  Sieso Barrio y Victorian   Cambra Luna. Como secretario Florencio  Domec  Serrano. En el acta del 2 de mayo en la junta aparece el juez municipal Román Luna y jefe de la falange  Francisco Luna. (Notas de Ramón Hernando).

Muchos robresinos acabaron en las cárceles y exiliados, los recoge Jesús Inglada en El Pimendón, periódico de Robres “Dorotea Lóriz Otin, natural de lanaja y domiciliada en Robres, condenada a 30 años de cárcel y que falleció en la Prisión Central de Mujeres de Saturrarán, en el municipio guipuzcoano de Moho, el 1 de mayo de 1942. Algunos de los encarcelados fueron explotados en los trabajos lazados. Y al menos cinco, fueron fusilados: Andrés Brosed Sanz 56 años, fusilado en Zaragoza el 29 de octubre de 1938-, Nicolás Berdún Becana -51 anos, fusilado en Huesca el 11 de marzo de 1939-. Esteban Rivas Pisa -28 años, fusilado en Huesca el 14 de agosto de 1940-, Jesús Serreta Miró -30 años, fusilado en Huesca el 17 de enero de 1942- y Manuel Brosed Brosed -45 años, fusilado en Huesca el 6 de julio de 1943”.

El 2 de mayo de 1939, la comisión provincial de incautación de bienes de Huesca nombra a dos legados en Robres que “Administraran  hasta que se resuelva el expediente de los bienes de aquellos individuos que fueron por hostilidad al glorioso movimiento nacional” (Notas de Ramón Hernando). Jesús Inglada, en El Pimendón, cita a los 42 vecinos de Robres a quienes les fueron incoados expedientes Responsabilidades Políticas “En muchos casos, se tradujeron en multas, destierros, requisas e incautaciones (de casas, tierras, herramientas del campo, ropas, enseres domésticos…).” Incluso a algunos fusilados se les incoaron expedientes después de ser fusilados, señala Inglada, fueron los casos de Andrés Brosed Sanz y Manuel Brosed Brosed “Para esquilmar la poca o mucha herencia que dejaran”.

Ramón Hernando cuenta como los tasadores o testigos o acusadores, en muchos casos el mismo, ponían las multas a los presos o ex republicanos de Robres sobre el valor de los bienes personales (casa, campos, etc…) pagar primero y después eran condenados por el Tribunal. El pago de la multa lo recogía el jefe falangista de Robres que lo mandaba a Sariñena para acabar en Falange Huesca. Pero había partes que se perdían, “Un caso muy extraño es el de Francisco Arazo Cuello (BONE) fue condenado por el tribunal de Responsabilidades Políticas a varios años de cárcel, uno de los motivos, a más de ser rojo , es que había robado el dinero del ayuntamiento. Francisco Arazo dijo que no, que nunca había cogido ese dinero. En el archivo de Robres están consignados los primeros plenos del consejo falangista que dirigió el pueblo: en el mes de abril se reúnen y escriben que han recuperado 6600 pesetas del ayuntamiento. De los rojos, ese dinero lo confían a uno de entre ellos. Firman y ya no se sabe nada más.., ¿qué pasó con ese dinero? ¿Para qué sirvió?”.

Muchos sufrieron el exilio, los campos de refugiados en Francia, las Compañías de Trabajadores Extranjeros y se enfrentaron de nuevo contra el fascismo, contra el nazismo en la segunda guerra mundial. Acabaron apátridas y muchos murieron en los campos de exterminio nazi. Los hermanos Antonio y Fortunato Hernando Villacampa y su tío Domingo Becana Lacasa acabaron exiliados a Francia. José Lasheras Nasarre murió el  14 de enero de 1942 en Gusen (Campo anexo de Mauthausen) a los 23 años. Blas Buisán Sampériz también perdió la vida en Gusen, el 12 de agosto de 1944, a los 50 años de edad tras haber sufrido tres años y medio en el campo nazi. Mariano Conte López sobrevivió al campo de Mauthausen, al igual que José Purroy Noguero, natural de Albelda, y Ángel Colomina Edo, natural de Fañanás, ambos casados en Robres. (Jesús Inglada. El Pimendón).

En julio de 1938 se constituyó la primera alcaldía franquista en Robres, con Antonio Paño como alcalde.

Monumento en memoria de todos. Robres.

Se dejó atrás una guerra para adentrarse en una dictadura que duró 37 años. Luego llegó la transición y la democracia, ya más de 80 años desde que se sucedió la guerra. Tiempo más que suficiente como para poder hablar de lo sucedido, tratando de ser rigurosos con la historia, respetuosos con las víctimas y justos con la memoria.

Marino Gracia Villuendas


El 10 de diciembre de 1937, la aviación aérea del bando “nacional” bombardeó la localidad monegrina de Robres. Aquel bombardeo dejó muertes, heridos y ruinas, llevándose, entre otras, la vida de Marino Gracia Villuendas.  Gracias a los recuerdos familiares de su hija  Mª Rosa Gracia Cano y a través de su nieta Lourdes Casamayor Gracia, recuperamos su recuerdo, su memoria, porque, a pesar de lo trágico que fue todo, sigue formando parte de nosotras, permaneciendo en lo más profundo de nuestros corazones.

Marino Gracia Villuendas.

Marino Gracia Villuendas, natural de Robres, fue el mayor de seis hermanos, de la antigua “Casa del Tejero”. Tres hombres, Marino, Pascual y Julián, y tres mujeres, Isidora, Sofía y Benedicta.

Marino trabajó en la construcción del canal de Monegros y tuvo potestad para contratar gente para trabajar en esa gran obra. Ayudó a todo el que podía. Él y sus hermanos eran decididamente “rojos”.

En plena guerra, en abril de 1937, se casó con mi madre, Asunción Cano Calvo, de Alcubierre, y vivieron en la casa familiar del Tejero, que estaba en la parte alta del barrio conocido como “el Serrallo”.

Quienes vivieron el bombardeo de Robres, del 10 de diciembre de 1937, decían que iban a destrozar Robres. Eran aviones de tropas aliadas con el ejército franquista, italianas o alemanas. Yo no sé si sabían que mi padre estaba en el pueblo, ya que había estado un tiempo en el hospital de San Pablo, en Barcelona, herido de guerra.

Mi madre nos explicaba que el bombardeo fue por la mañana, cerca del mediodía, y que mi padre dijo de llevar comida a unos milicianos que estaban por el Serrallo al sol, con hambre y mucho frío: “¿Qué tenemos para darles de comer a estos jóvenes?-sólo tenemos patatas. -Pues hazles una sartenada de patatas.”

Fueron con mi madre a la bodega a por vino y al volver ya estaba la aviación sobre Robres. Mi padre dijo “¡Estos vienen dando, todos al refugio¡”. Hizo entrar en un refugio que había en el Serrallo a las personas de su familia y vecinos que por allí se encontraban. Él se quedó el último y no llegó a entrar; en la puerta del refugio le alcanzó una bomba.

Mi abuela María nos explicaba que mi padre todavía vivió unos minutos y fue consciente de que había sido herido de muerte: “Madre, me han muerto”.

Marino Gracia Villuendas.

Los otros fallecidos de ese día fueron una chica y un chico de 17 y 18 años.

La chica era de “casa Pesquito”, casa actualmente desaparecida, próxima a la farmacia actual. El chico era hijo de Don Gregorio, el practicante, originario de Almudévar. Se decía que el chico quiso esconderse en el campanario de la iglesia pensando que sería un sitio seguro, y que rodó por las escaleras de la torre.

Sabemos que mi padre fue enterrado fuera del cementerio de Robres, al otro lado del muro. Desconocemos si el motivo de tal acto fue por las circunstancias del bombardeo en sí, en plena contienda, o bien por su reconocida condición antifascista.

Años después se agrandó el cementerio y los restos de Marino quedaron dentro; en un lugar indeterminado. Decían mis tías que estarían por debajo de donde se construyó una pequeña capilla. De los otros fallecidos no sabemos nada.

Hubo otros bombardeos en Robres y muchas casas quedaron deshechas.

Todos los años hemos visitado el cementerio de Robres en memoria de mi padre. Recientemente, gracias al monumento que se erigió en recuerdo de todas las víctimas, podemos depositar un ramo de romero y espliego en memoria de todas las víctimas de la guerra y la postguerra en Robres.

Monumento a todas las victimas. Robres.

Mª Rosa Gracia Cano:

Mi nombre es Mª Rosa Gracia Cano y nací el 3 de septiembre de 1938. Soy de Robres aunque fui a nacer en Alcubierre porque mi madre era de allí. Trabajé desde pequeña sirviendo en casas acomodadas de Robres y ya de jovencita trabajé en Gerona y Zaragoza. En 1963 me casé con Antonio Casamayor, de Alcubierre, y ese mismo año emigramos a Barcelona donde sigo viviendo. Soy viuda desde hace 3 años y tengo dos hijos y tres nietos. Estoy contenta y agradecida de que alguien se interese por la situación que vivimos en mi familia, y por la pérdida de mi padre, Marino Gracia Villuendas, durante la guerra civil en Robres.

Mis padres se casaron en abril de 1937 y mi madre, Asunción Cano Calvo, originaria de Alcubierre, me recordaba  que fue un matrimonio que sólo duró 8 meses pero que fueron muy felices.

El día 10 de diciembre de 1937 hubo un bombardeo sobre Robres y murieron tres personas; una niña de 17 años, un joven de 18 años, y mi padre, Marino Gracia Villuendas, de 31 años.

Mi madre quedó inconsciente y desnuda debido a la fuerza de la onda expansiva de una bomba. Cuando recobró la consciencia su esposo ya había fallecido. Dudo que en aquel momento supiese que  estaba embarazada, pero a los 9 meses justos nací yo.

Mª Rosa Gracia Cano.

Como mi madre era de Alcubierre decidió dar a luz en casa de su hermana. Ya era viuda y en Robres no tenía familia directa. Cuando nací me llevaron de nuevo a Robres, a la casa de mi padre (la antigua “Casa del Tejero”) y mi abuela paterna y mis tías me cuidaron con mil y una dificultades. Mi madre volvió a trabajar de sirvienta en una casa acomodada de Alcubierre, donde ya había trabajado de soltera, y su jornal le venía justo para pagar algo de leche condensada que, con apuros alguien podía traer a Robres de estraperlo para alimentarme. Mi madre me visitaba una tarde cada 15 días, cuándo la dejaban salir un rato de su trabajo.

Cuando yo tenía poco más de un año las circunstancias y el hambre acordaron que mi madre se casase de nuevo, con un señor de Pertusa que vivía y trabajaba en Robres; y mi madre volvió a vivir de forma permanente en el pueblo. Este hombre, Lucas Mavilla, falleció hacia 1948 de muerte natural pero mi madre ya no se marchó de Robres. Siguió trabajando de sirvienta en algunas casas de Robres, vendimiando uva, lavando ropas, etc… y en 1951 se casó con Antonio Tolosana, de “Casa Remundo”, un buen hombre, un superviviente, mutilado de guerra pero sin apenas ideas políticas.


Como era típico en el lugar para las segundas nupcias, en este caso terceras nupcias, los jóvenes les hicieron la correspondiente “cencerrada”: presentarse a cualquier hora del día o la noche en casa de los desposados dale que dale al cencerro. Parece ser que en aquel caso el cura en su homilía del domingo reprendió tal actuación por considerarla burlesca e inapropiada.

A Antonio todos lo recordamos con mucho cariño ya que siempre ejerció de abuelo de todos los nietos de mi madre. Siempre fue “el abuelo Antonio”.

Las cosas para los “perdedores” en el pueblo eran muy difíciles y había mucha pobreza, así que mi madre y Antonio decidieron emigrar a Barcelona en 1962. Trabajaron de porteros en una finca regia del “eixample” barcelonés  hasta su jubilación, y pudieron tener unos años de paz y  tranquilidad rodeados de su familia. Murieron en 1998 y 1999 y están enterrados juntos, en Barcelona.

Mi madre tuvo tres hijos, cinco nietos y cinco bisnietos. Todos nos sentimos orgullosos de ser o descender de Robres.

Mª Rosa Gracia Cano

Barcelona, 23 de noviembre del 2020.

Cementerio de Sariñena


Lugar de reposo, de descanso de nuestros antepasados, donde recordarlos y honrar su memoria. Del griego κοιμητήριον, los “dormitorios” de las almas, de ahí viene su nombre.

Fue en 1773 cuando, por medio de la Ley 1ª, tít. iii, lib. i de ley Novísima, se dio  orden de construir los cementerios en zonas más salubres, a las afueras, para evitar la vieja costumbre de realizar los enterramientos cerca de las iglesias, en el mismo casco urbano. Así, paulatinamente se fueron construyendo los diferentes cementerios en las ciudades y pueblos de España, siendo en el medio rural donde quizá más tardaron en construirse.

El cementerio de Sariñena  lo conoce bien Faustino Blanco Gari, pues ha trabajado entre sus muros durante muchos años. Faustino cuenta como probablemente fue construido sobre 1870, pues las tumbas más antiguas aparecen a partir de aquel año. El panteón Familiar de José Paraled Hurtado tal vez sea el más antiguo, datado en 1902.

Originalmente tenía entorno a unos cien metros de largo por unos 75 metros de ancho, hasta que después de la guerra se amplió por regiones devastadas, alcanzando una dimensión completamente cuadrada de 100m por 100m. En un lateral se construyó una sala de autopsias, ahora almacén y baños. Faustino recuerda que se abrió el muro norte y se vieron obligados a quitar las tumbas de unas monjas. También hubo otras alteraciones, en el muro sur, cerca del panteón de Paraled-Hurtado, donde había un pequeño recinto con salida independiente al exterior del cementerio, allí se enterraban las personas que no habían abrazado la fe católica.

Por la esquina sureste había un conjunto de tumbas de la guerra de cuba (1868-1878), Faustino aún recuerda un entrante con varias sepulturas, alguna de ellas apellidada “Ortiz”. Los ataúdes de los de Cuba eran muy buenos, apunta Faustino, -de muy buena madera-. Como curiosidad, cerca aparecen registrados Joaquín Ortiz Rivas († 24-04-1870), Joaquín Ortiz Serrano († 5-11-1872) y Arturo Ortiz Rivas († 6-05-1879).

En el muro este están las tumbas más antiguas y algunas lápidas se encuentran casi bajo el suelo, -la tierra que se ha ido removiendo se ha ido acumulando-.  Recorriendo el muro este, hacia el norte, van apareciendo diferentes personalidades sariñenenses, maestros, notarios, farmacéuticos… Pablo Marías y Valón, arcipreste de Sariñena, murió el 1 de enero de 1863 a los 56 años y quizá su madre, Pabla Valón, que falleció el 24 de julio de 1838 a los 66 años de edad, probablemente la lápida con fecha más antigua del cementerio de Sariñena. También aparece Miguel Marías Valón, notario de Sariñena y posible hermano de Pablo. Otros como José Ferran Raso, jefe de telégrafos, fallecido el 12 de febrero de 1905 a los 48 años o Mosén Joaquín Nasarre y Arrieta fallecido el 8 de septiembre de 1885 a los 26 años.

Es pasear por el cementerio y es encontrar a mucha gente que nos ha dejado, familiares, amigos y antepasados, personas queridas y de gran reputación, como el gran maestro José Gioni Lebetti, que falleció el 9 de octubre de 1953 a los 73 años de edad. El médico Nicolás Andión, el maestro nacional Justo Comín o Mosén Pedro, que murió poco antes de comenzar la guerra. También mujeres como La Miguela, Raquel o la miliciana Elisa García Sáez, con su leyenda picada tratando de ser borrada. Hay muchos otros detalles, como dos lápidas con la misma persona o la persona de mayor edad, fallecida a los 110 años en 1948, Pascuala Vizcarra Vidal. 

Todos tenemos parte de nuestro pasado, los nuestros.

La mayoría de los enterramientos son a partir de 1870 y aunque hay lapidas anteriores a la fecha quizá se pueda atribuir a que hubiesen sido removidos de su lugar original. Aun así, encontramos a Francisco Brocas fallecido el 3 de octubre de 1860, Joaquín Escartín ( † 5-08-1867), Felipa Casaña ( † 15-10-1869) o Antonia Espada Gilaverte  ( † 15-01-1870).

En el cuartel noreste se enterraban a los más pequeños, las pobres criaturas que fallecían a pronta edad, algunos a escasos días o meses. Faustino dice que allí enterraban a los más pequeños porque no se podía picar mucho, pronto sale mallacán.

Recientemente se realizó una nueva ampliación hacia el este del cementerio, se abrió un pasillo, quitando las tumbas de la familia Muro, naturales de Lastanosa que emigró a Madrid. Lorenzo Muro Arcas fue fundador y director de la Nueva España, el diario del movimiento en el altoaragón durante la dictadura franquista.

Por el camino central, una sepultura esconde una fosa común de trece asesinados durante la guerra por elementos republicanos, como el joven Eduardo Colay Biarge, sacerdote coadjutor ejecutado a los 24 años de edad, el Teniente Coronel E.M. Bernardo Cardiello Torrente, a los 65 años de edad, los señores Mariano Caballero, José María Arrelda Oroz (comerciante), Jesús Oto Portoles, Mariano Rivera Riva, Eduardo Baile Herrerin (Industrial), Fulgencio Desentre García (Contable), Tomas Aguilar Refusta (Industrial), Felipe Cativiela Solan (Agricultor) y tres personas de identidad desconocida (La fosa común del cementerio de Sariñena)..

También encontramos tumbas del bando republicano salpicando el cementerio. Muchas han perdido su referencia, la vieja placa caída y perdida o el paso del tiempo que parece que quiere borrar todo atisbo de memoria. Les sucede también a otras tumbas, se borran las leyendas o simplemente queda una cruz de madera o el hueco de lo que se atisba una vieja y pobre tumba.  Entre los republicanos encontramos a Ambrosio Daverio “El italiano” fallecido el 10 de enero de 1937, Manuel Silgué Navarro, que murió a los 20 años el 1 de septiembre de 1936 en la batalla a la entrada de Huesca, Ángel  Ayuda Blanco, natural de Montañana falleció el 19 de abril de 1937, o José Luis Marías de la Fuente, Capitán de infantería que falleció gloriosamente en el frente de Aragón, sector Huesca, el 17 de diciembre de 1936, contaba con 36 años de edad.

La cercanía al frente durante la guerra y la instalación de un Hospital de Sangre en Sariñena debió de propiciar numerosos enterramientos en la villa monegrina. Las actas de defunción, durante aquel periodo, constatan en torno a las 80 defunciones (Hospital de Sariñena: Fallecidos de guerra. Ruiz Gaspar, Joaquín, 2018 Os Monegros). Parece ser que, tras la contienda, muchos fueron reclamados por sus familiares y de nuevo enterrados en sus respectivos lugares de origen.

En una fosa del cementerio de Sariñena depositaron los restos de  Emilio Navarro Colay, Cabo bombardero de aviación, perteneciente a la escuadrilla de los Alcray. Falleció el 19 de octubre de 1936 a consecuencia de heridas de arma de fuego recibidas en combate aéreo (Acta de defunción 8.180, 22 de octubre de 1936). En su manifestación, inscrita por Manuel Conde Capitán, médico del aeródromo de aviación, se consigna que se halla enterrado en una fosa del cementerio de Sariñena. Dicha fosa se encuentra a las distancias siguientes “Por norte a 7 metros del camino central del cementerio, por sur a 25,50 metros de los nichos, por este a 22 metros de los nichos, por oeste a 77 metros de la tapia del cementerio”. Otros enterramientos son difíciles de encontrar, los archivos municipales consultados no aportan mucho. Es el caso de Francisco Rebollo Martínez, natural de Cartagena, fallecido el 4 de septiembre de 1936 (Acta de defunción 8.147, 5 de septiembre de 1936), cuyo lugar parece casi imposible de identificar.  

Lugar de silencio, de respeto, que sobrecoge, nos conecta con la muerte. Las lapidas hablan, nos cuentan muchos nombres que esconden muchísimas historias, de nuestro pasado. Los enormes cipreses apuntan al cielo señalando el camino, la calma reina en el camposanto, el sosiego y el recuerdo.

Tumbas, lapidas, sepulcros, nichos, panteones y mausoleos, la cruz, los ángeles, la foto, el recuerdo de familiares, las rejas, las esculturas, el mármol, una frase para nunca olvidar, epitafios, las flores que dan color y calor a la fría oscuridad, lágrimas que caen y besos que suben al cielo. Los nombres y las fechas nos van trayendo tantos recuerdos mientras las flores cuentan que no los olvidamos. La eternidad perdura en el recuerdo de los vivos. El monumento a los fallecidos del fatídico accidente de autobús en 1987 o el recuerdo a los fallecidos por la pandemia de Covid-19. El cementerio va guardando la memoria de Sariñena, de lo más importante, la de su gente, para que en la posteridad siempre sean recordados, sin ser un adiós sino un hasta luego.

Pero hay lápidas que se van borrando, el tiempo no perdona y va desgastando las placas. Hay muchas tumbas sin nombre y otras cuyas leyendas se van borrando, tumbas sobre las que ya no se depositan flores, que solo son un montón de tierra, anónimas, porque el tiempo va relegando sin piedad hasta que de nuevo volvemos a adentrarnos entre sus muros y recordamos los nuestros, los que siempre fueron y serán.

Infinitas flores para el eterno descanso, nuestra memoria y recuerdo.

Muchas gracias a Faustino Blanco Gari y a José Giral Clavería.

Hospital de la cruz Roja de Valfarta


En la localidad monegrina de Valfarta se instaló un hospital durante la guerra civil de España. El Hospital de Valfarta fue uno de los muchos que se establecieron en el frente aragonés, dependiendo del de Bujaraloz, una de las cabezas del sector sur, sede sanitaria compartida con Caspe. La historia del hospital de Valfarta quizá sea la más olvidada del resto de hospitales que se instalaron en Los Monegros, tales como el de Grañen, Sariñena y Bujaraloz. Aunque una de sus particularidades fue en ser uno de los tres hospitales de la Cruz Roja en el frente de Aragón, junto a los de Sástago y La Zaida.

  La Cruz Roja de Valfarta, distante de Bujalaroz siete quilómetros, ha instalado un magnífico hospital, que bajo la dirección del prestigioso doctor Ríus, y secundado por cinco médicos, cuatro practicantes y cincuenta camilleros, atienden a los allí hospitalizados. El citado hospital cuenta con un completo laboratorio, gabinete de Rayos X, dos aparatos portátiles de la misma aplicación y tres auto-ambulancias de los últimos modelos extranjeros   La Vanguardia 24 noviembre 1936  

Para ello se habilitó una antigua casa señorial que contaba de “espaciosas y ventiladas salas capaces para 150 camas”, además de otras dependencias en las que se instalaron dos quirófanos que permitían operar dos heridos simultáneamente; además de contar con gabinete de  rayos X,  farmacia, etc… El hospital estuvo dirigido por el doctor Luis Ríus Badía, cirujano del Hospital Clínico y de la Cruz Roja en  Barcelona. Rius Badia estuvo acompañado por los  doctores Martínez Torres, Pérez  Malla, Navarro, Sellarés “todos ellos de la  Cruz Roja y  de  reconocida solvencia como cirujanos”. También los practicantes Fernández Saavedra y Bertrán, el  personal de la Brigada de camilleros al mando del  oficial 2° Pedro Gebelli (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/12/36). Luego, la dirección recayó sobre el doctor Jorge Martínez Torres, ascendido a la categoría de Capitán en julio de 1937(Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/7/37).

Posee  uno  de  los   mejores   hospitales   de  sangre  de  todo  el frente  Aragonés,  dotado  de todos los adelantos  modernos  que  en  nada   tiene que   envidiar   a  los mejores hospitales de Barcelona.

Su capacidad actual es de 150 camas, pudiéndose ampliar el número de  ésta hasta  250. Posee seis magníficas salas, tres en el primer piso y  otras tres en el segundo  espléndidamente ventiladas alegres en su interior, luminosas limpias. Las camas esmaltadas,  blancas como la nieve,  impolutas.

El régimen y  la disciplina interior, son  dulces,  llevaderos,  procurándose por todos los  medios  que  al  herido  le resulte  la estancia agradable.  Las  comidas que a  los  heridos  se  les  sirven son  sanas y  nutritivas y  el agua  que   beben es filtrado cuidadosamente con  el   fin  de  evitar complicaciones  gástricas.

Cuenta así mismo  el hospital con un magnífico gabinete  de rayos  X;  otro de terapéutica-física; aparato de radio-Scopia portátil; laboratorio, amplia y bien dotada sala de   operaciones,  sala  de  curas  y  enyesados.

Al  frente de dicho hospital está el conocido y prestigios Dr. Martínez Torres, cirujano eminente  bien  conocido  en  los medios científicos.

Es  el  prototipo del  médico  que vive y para su profesión y para los enfermos. Practica de tal forma su apostolado, que  sus intereses sé ven lesionados por  la obsesión de darlo todo para los enfermos.

Muchas son las pruebas de su altruismo y desinterés lleno de humanidad y, cariño hacia  los heridos y  enfermos.

Este hombre que es célebre; que es el alma de este hospital, se vería imposibilitado de  plasma  su  obra tan humanitario, como admirable, sin la ayuda  eficaz  de  elementos   auxiliares.

Estos  elementos tan valiosos son los médicos doctores. Salieras, cirujano y  ayudante del Director, Al-varez y Cardona, secundados por la labor meritoria de tres expertos   practicantes,   y  seis competentes  enfermeras.

Más allá : portavoz de la División “Francisco Ascaso” 22 de septiembre de 1937

La importancia de los hospitales del frente fue reflejada por los diferentes medios de la época. En diciembre de 1936, Roda (Delegado de sanidad y Cruz Roja en el frente de Bujaraloz), Pedro Estrany (Delegado Presidente) y Arturo Grau Mediano (Primer jefe de la Brigada) visitaron el Hospital de Valfarta, las Ventas y el sector donde actuaba la brigada “Juan Simón”. Fueron recibidos por todo el personal, según narra la crónica de aquella visita (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/1/37), además pudieron asistir a una intervención quirúrgica practicada por el doctor Luis Ríus Badía “Consiste en la amputación del dedo medio de la mano izquierda de un miliciano”.

En el antiguo cuartel de la Guardia Civil se instaló la sede de la Brigada de camilleros de la Cruz Roja. Durante la visita de Roda, Estrany y Grau, les recibió Gebelli y el brigada Trepat. Además de hacer guardias en los hospitales, también existió un campamento de tiendas de campaña en el cruce de la carretera Zaragoza, Gelsa y Monegrillo. La comitiva visitó aquel campamento “Las Tiendas”, donde prestaba servicio el practicante Martínez, el sargento Andrés Aybar y varios camilleros “En ellas se efectúan en tiempo normal unas treinta curas diarias procedentes del Cuartel General”.

La mala calidad del agua fue un gravísimo problema en el sector sur, especialmente en Bujaraloz, cuyas aguas fueron declaradas infectadas, es de suponer que lo mismo sucedería en Valfarta. Por lo que se estableció un sistema de aguas limpias y depuradas a través de camiones cisterna o cubas. En Bujaraloz se utilizó el antiguo hospital habilitándolo como Hospital de Sangre para los heridos en el frente, además en casa de Gross se instaló el hospital de enfermos y el “hospital de venéreas” (las enfermedades de transmisión sexual fueron un verdadero problema entre los milicianos). El hospital de venéreas en Bujaraloz era una casa grande, con patio descubierto y corredor alrededor, acabada la guerra, la casa pasó a ser usada como escuela.

Visitaron   también   un   lugar   llamado   “Las   Ventas”,  en  donde  presta  un  excelente   servicio   una  brigada  llamada de  “Juan   Simón”,  por   ser   la   que  efectúa  los  enterramientos,  ésta  está  compuesta  por  el  cabo  Ribera  y  cuatro   camilleros.

(Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/1/37)

Debieron tener gran actividad y así queda reflejado en el parte publicado por el Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/2/37, donde aparece la actividad en el frente de Bujaraloz. En el destacamento de personal, de esta brigada al mando del oficial primero Pedro Gebelli, que actúa en dicho frente desde el día 24 del mes de julio del pasado año “Han prestado durante el pasado mes los siguientes servicios: En el lugar denominado “Las Tiendas”, situado en el cruce de la carretera de Zaragoza con la de Jelsa y Monegrillo,113 servicios. Servicios con ambulancias desde Valfarta a  Bujaraloz, en total 55  servicios. Servicios de motos, 27. En el hospital de Cruz Roja instalado en Valfarta, se han verificado un total de intervenciones quirúrgicas de 54 durante el pasado mes, por el personal facultativo de esta brigada, adscrito a dicho hospital”.

Incluso existen estadística de los enfermos  asistidos  en  el  Hospital de Valfarta desde el 15 de Enero al 15 de Febrero de 1937, con un total de 142:

Medicina

Aparato respiratorio, 12. Aparato circulatorio, 1. Aparato digestivo, 10. Infecciones   generales, 7. Raquitismo, 1.

Cirugía

Hernias, 3. Apendicitis, 3. Hidrocele, 1. Quisto  abdominal, 2. Hemorroides, 1. Fisura  ano,1. Fimosis, 3. Neuritis, 1. Abscesos, 3. Quemaduras, 1. Heridas  contusas, 3. Cuerpos extraños, 3. Heridas  por arma  de  fuego sin lesión ósea, 1. Heridas por arma  blanca,  1. Osteítis, 3.

Traumatología

Derrames sinoviales, 1. Esguinces ligamentos, 11.Luxaciones, 5. Contusiones, 3.   Artritis traumáticas, 8. Fracturas costillas, 2. Fracturas cerradas extremidad sup.,10. Fracturas abiertas extremidad sup., 3. Fractura extremidad  inferior,  4.  Espina  calcáneo,  2.  Enfermedad  de  Koening,   1.  Enfermedad   de  Pertlies,  2.

Especialidades

Otorrinolaringología,  15.  Dermatología,  3.  Venereología,  8. 

 (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/1/37)

Día 11.Salió la ambulancia G. E. 4172 m. Cherolet en comisión de servicio a Valfarta con el  siguiente personal: Eliseo Basols Cabo, Ángel Casas Ribas, conductor, Ezequiel  Blesa García, camillero. Servicios prestados por la Ambulancia de la Cruz Roja de Gerona durante el mes  de junio de 1937.

 (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/7/37)

El que  suscribe   don Alfonso  Castells  Valls,   Teniente   Ayudante, pongo   en   su  conocimiento   que  por  indicación  del  Comisario  de Guerra   en   Sanidad   se  dispuso  la  salida  inmediata de  una  ambulancia  con  dirección al Cruce del Gelsa  (Docker de Sanidad). 

Salió para  este  lugar  la ambulancia  núm.  10,  con  el  personal  que  a continuación  se  expresa:  Sargento: Jesús Pía. Cabo: Andrés Vila. Camilleros: José Pont, Mariano Ayora, Jaime Pomier; prestando los servicio que a  continuación se expresan: 
16 de julio: Evacuación del Hospital de sangre de Bujaraloz de 5 soldados; y 3 al Hospital de Valfarta. 17 de julio: Sin novedad.
18 de julio: Evacuación del Hospital a 1 herido. Ha salido la ambulancia para Molino de Pina para ir a recoger 2 heridos. Trasladado 6 heridos al hospital de Bujaraloz.
19 de julio: Traslado al Hospital de Bujaraloz a 2 soldados.
20 de julio: Traslado al Hospital de Bujaraloz a 2 soldados. 21 de julio: Traslado al Hospital de Bujaraloz a 5 soldados, la ambulancia ha ido al Hospital de Gelsa a buscar un soldado enfermo.
22 de julio: Traslado al Hospital de Bujaraloz a 3 soldados. Lo que me complace en comunicarlo a usted para los efectos consiguientes.

Valfarta, a 23 de julio de 1937. El Teniente Ayudante. — Alfonso Castells. Firmado.

* * *
El que suscribe don Alfonso Castells Valls, Teniente Ayudante, pongo en su conocimiento que por el requerimiento del Delegado de Guerra en Sanidad, se dispuso la salida inmediata de tres ambulancias con dirección a Monegrillo, para efectuar la evacuación de los heridos.  

Para dicho servicio salieron las ambulancias y personal que a continuación se citan:  

Ambulancia núm. 6: Chófer: Luis Miguel. Ayudante: Francisco Bonet. Camilleros: José de Dios, Antonio Gutiérrez.
Ambulancia núm. 45: Chófer: Antonio Medina. Ayudante: Antonio Coscolín. Camilleros: Pedro Antonio Díaz, Emilio Bosque.
Ambulancia núm. 14: Chófer: Alejandro Joly. Ayudante: Enrique Vives. Camillero: Ginés Serrano. Cabo: Urbano García. Motorista Cabo: José Cordellach.

Todo este personal estaba al mando del Teniente Gabriel Roberto Barrón.  

Servicios prestados:

16 de julio: Traslado de 5 heridos al hospital de sangre de Bujaraloz.
17 de julio: Fue trasladado al Hospital de Cruz Roja el camillero Alfonso Marín Batan.
18 de julio: Fueron evacuados 5 heridos al Hospital de Bujaraloz y 2 al Hospital de Peñalba.
19 de julio: En dicho día no se efectuó ningún servicio.
20 de julio: Traslado de 2 heridos al Hospital de Peñalba y 5 heridos al Hospital de Bujaraloz.
21 de julio: Traslado de 1 herido al Hospital de Valfarta y de 3 heridos al Hospital de Bujaraloz.
22 de julio: En dicho día fueron evacuados al Hospital de Bujaraloz 11 heridos. 23 de junio: Traslado de 5 heridos al Hospital de Bujaraloz.
24 de junio: Traslado de 11 enfermos al Hospital de Bujaraloz.  En dicho día por medio de un Oficio que nos remitió el Director del Hospital de Monegrillo fueron retiradas nuestras ambulancias. El documento del Director del Hospital dice así : “Habiendo recibido un oficio que dice: Por haber cesado las operaciones que dieron lugar a la instalación del equipo quirúrgico de Monegrillo, pueden ser retirados todos los efectivos que allí fueron trasladados, así como todo el personal Sanitario.   “Las ambulancias de la Cruz Hoja que estaban allí desplazadas pueden regresar a sus Bases”.  
El Director del Hospital de Monegrillo. Firmado: P. Arqué. Monegrillo, 25 de julio de 1937. Al Teniente que manda las ambulancias de la Cruz Roja en Monegrillo.
* * *
También fue entregado al teniente de Cruz Roja este comunicado, el cual escribo textualmente para su conocimiento.   Dice así: El que suscribe Pedro Arqué Cuxart, Director del Hospital de Evacuación de Monegrillo, se complace en hacer constar lo que a continuación se expresa:   Que lodo el personal de la Cruz Roja destacado por orden superior al Hospital de su dirección, para efectuar las evacuaciones que hubiere menester se ha portado en todo momento en forma excelente, cumpliendo en todo momento y a la hora más intempestiva los servicios que se les ha encomendado, llevados por el alto espíritu que, siempre ha guiado a todos aquellos que han pertenecido a la Institución que con tanto orgullo representan. Lo que hace constar para satisfacción de los interesados y puedan exhibir este documento a donde crean conveniente.

  Monegrillo, 25 de julio 1937. Firmado: P. Arqué.  

Lo que me complace poner en conocimiento de usted para los efectos consiguientes. Valfarta a 25 de julio de 1937.   El Teniente Ayudante. — Alfonso Castells. Firmado. Visto Bueno, Gebelli. Hay un sello que dice: CRUZ 110.1A ESPA-ÑOLA. Sector Bujaraloz. Barcelona. Hay otro sello que dice: EJERCITO DEL ESTE. Capitán Jefe Delegado. Frente Aragón. CRUZ ROJA ESPAÑOLA.
* * *
El que suscribe don Alfonso Castells Valls, Teniente Ayudante, pongo en su conocimiento los servicios que durante los días 23, 24 y 25, han prestado los Camilleros que fueron destacados al Cruce de Gelsa por indicación del Comisario de Guerra en Sanidad.  
Ambulancia núm. 10: Sargento: Jesús Pla. Cabo: Andrés Vila. Camilleros: José Pont, Mariano Ayora, Jaime Pomier.  
23 de julio: Evacuación de Pina de Ebro de un herido y trasladarlo a los Dockers.
24 de julio: Evacuación de tres soldados al Hospital de Bujaraloz; también fueron evacuados 2 al Hospital de Fraga.
25 de julio: Evacuación al Hospital de Bujaraloz de 3 heridos. Ha salido la ambulancia a Pina de Ebro para ir a buscar un herido. En dicho día por orden del Director del Hospital se retiró el retén regresando el personal y la ambulancia al Cuartel general. Lo que me place poner en conocimiento de usted para los efectos consiguientes.  

Valfarla a 26 de julio de 1937.  El Teniente Ayudante. — Alfonso Castells. Firmado. Visto bueno, Gebelli. Hay un sello que dice: EJERCITO DEL ESTE. Capitán Jefe Delegado. Frente Aragón. CRUZ ROJA ESPAÑOLA DE SASTAGO.   (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/8/37)  

De acuerdo con estos documentos, en la localidad de Monegrillo también se estableció un hospital de guerra. También se montó un taller de mantenimiento y reparación de ambulancias en Valfarta, tal y como aparece en Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona del 1 de abril de 1937 “Material obtenido gratuitamente por Secretaría del Comité Local de Barcelona, a distribuir por la Brigada.  Montaje de un taller completo, para la reparación de ambulancias, en el garaje instalado  en Valfarta (Bujaraloz)”. Hubo mucho material destinado a los hospitales y en los boletines se daba la información completamente detallada:

Material con destino al frente de Bujaraloz, sector Valfarta, obtenido por La secretaria del comité local de la Cruz Roja de Barcelona

Ambulancia “Studebat” B.  63.373,  equipada  con 4 camillas,  a  la  moderna,  conducida por  el chófer Isidro  Cartés. Ambulancia “Stewar”, capacidad 8 camillas, montada con toda la  técnica  moderna  conducida  por el  chófer Francisco Capdevila. 3  coches de turismo. Moto núm.1 “Norton”, conducida por Luis  Miguel. Moto  núm.  2. “F. M.”, conducida  por Manuel  Muñoz. Moto  núm. 3. “Beig-Anen”. Moto  núm.  4.  “B. S.  A.”. Para  sustituir  a las dos  anteriores  caso  de  avería.  15  camillas  de  campaña.  8 camillas  modelo Ambulancia. 6  cubiertas 160 x 40  para  Ambulancias.  6  estufas “Salamandras” para instalarlas en el  Hospital  de Valfarta. 1  fogón  “Coleman”  capacidad, 25 litros. 2 fogones “Coleman”, capacidad 5  litros. 6 faroles  de  campaña.  1 máquina  de  escribir portátil

Relación  del  material  de  la cruz  roja,  que  ha salido  con  destino al  frente   de  Bujaraloz  (Sector  Valfarta) 

Ambulancia “Ford” B. 45.368, equipada con 4 camillas y conducida por el chófer Jesús Rodriguez. Ambulancia “Opel”  B.  64.441, equipada  con 4 camillas y  conducida por el  chófer Vicente  Gadea. Ambulancia “Ford”  B.  61.312,  equipada  con 4 camillas y conducida por el  chófer Paulino  Catalá. 2 tiendas  de campaña de  6 m. de  circunferencia. 2 aparatos  de  rayos X portátiles. 3  máquinas de  cortar pelo. 

Una  mochila  alemana,  con  lo  necesario  para  las  curas  de  urgencia.  8  placas  Radio   X   30  X  40.  8  placas  Radio   X  24  X  30.  90   kilos  de  esmalte. 

Material y construcción de 100 camas hierro, a 150 pesetas una. 12 bisturíes. 12 pinzas disección. Para La Zaida y Valfarta (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/5/37)      

  

En febrero de 1937, el delegado de la Cruz Roja Internacional de Ginebra, Mr. Roland Martí visitó el frente de Aragón y el Hospital de Valfarta “ el cual está dotado de todo lo necesario, incluso aparatos de Rayos X. Refiriéndose a los servicios en todos los hospitales visitados, dijo que está satisfechísimo de su organización” La Vanguardia 18 febrero 1937.

En mayo de 1937 se presentó un informe al Comité Local de la Cruz Roja por parte de la comisión que formaron Estrany y Ráfales. En dicho informe se denuncia que el personal de la Cruz Roja en servicio al frente (División Durruti) no había cobrado los últimos meses, desde el 15 de marzo hasta el 20 de mayo. (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/6/37). No debió de ser fácil para la Cruz Roja mantener estos hospitales que necesitaban de bastantes recursos económicos, así se recoge en “Más allá: portavoz de la División “Francisco Ascaso” 22 de septiembre de 1937 Los gastos   ocasionados por los honorarios  del  personal movilizado  alimentación, material  sanitario y quirúrgico son elevadísimos, y la ayuda internacional nula, sólo haciendo un sin fin de sacrificios muy  a duras penas  la  institución  les puede  subvencionar”. Pues hacía poco que el hospital de Valfarta había dejado de ser subvencionado por la División, pasando a hacerse íntegramente la institución de la Cruz Roja.

En el Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona del 1 de marzo de 1938 aún aparece el envió al Hospital de Valfarta de 31 libros, posiblemente en esa política de crear bibliotecas en los hospitales.

La existencia del hospital, de heridos y muertos, obligó a realizar la fosa común de Valfarta, localizada en el interior del cementerio. De acuerdo con el Sistema de Información de Patrimonio Aragones (SIPCA) “En ella reposan los restos de un número indeterminado de soldados republicanos muertos en el hospital militar que se instaló en esta pequeña localidad durante los primeros tiempos de la guerra. Los restos permanecen aún en el escueto recinto del cementerio, aunque los informantes no recordaban su paradero exacto, ni mucho menos el número preciso de los que fueron enterrados allí “.

Al poco, las tropas nacionales del sector de los Monegros fueron avanzado en una profundidad de 32 kilómetros, apoderándose de los pueblos de Valfarta, Peñalba y Candasnos. “En este profundo avance la columna motorizada ha encontrado volados todos los puentes y alcantarillas y ha sido preciso hacer desviaciones en todos esos pasos” Nueva España 27 marzo 1938.

María del Carmen Royo Vicente


Mari 3

Por Aitana Millán Romanos. Tercero de la ESO B. IES Gaspar Lax.

María del Carmen Royo Vicente, nació el 26 de agosto de 1951, en la calle La Rosa de Sariñena. Sus padres se llamaban Santiago Royo Martínez y Teresa Vicente Julián, nacieron aquí, en Sariñena; su padre era agricultor y su madre trabajaba como ama de casa. Tuvieron tres hijos, el mayor de los tres Juan Antonio Royo Vicente que trabajó como fresador y tornero. La mediana de los tres Mari Carmen Royo Vicente que trabajó como sastre y cosiendo balones para una fábrica. Y por último la pequeña, Lola Royo Vicente, que trabajó como hostelera en su propio hotel de Francia. Los trabajos más típicos de los jóvenes de aquella época eran sastres, mecánicos, agricultores o ganaderos.

Su infancia fue muy feliz, ya que pasaba todo el día jugando con sus amigas en la calle, no como ahora, ya que todos los jóvenes pasan el día con los móviles y videojuegos y no pasan tiempo con sus familias y sus amigos. Los jóvenes de su edad solían jugar a marro, a las canicas, al aeroplano, a comba, a polis y cacos y a churro, media manga y manga entera. Ella y su hermana menor solían ayudar a su madre con los trabajos de casa, mientras que su hermano mayor ayudaba a su padre con los trabajos del campo. Durante toda su infancia sí que hubo agua y luz en las casas. En su casa tenían muchos animales como gallinas, patos, conejos, corderos o cerdos.

Su etapa estudiantil fue bastante larga, ya que fue a la escuela con las monjas desde que tenía catorce meses hasta que llegó a los dieciséis años. Ella ayudaba a las monjas con su labor de enseñar y cuando las monjas se tenían que ir a otra clase o a otra instalación del colegio, ella vigilaba que toda su clase se portase bien mientras ellas no estaban. La vida en el pueblo era mucho más tranquila que la de hoy en día. La juventud la pasó trabajando como sastre, pero sobretodo jugando y pasando tiempo con su familia y con sus amigos y amigas.

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Un tema interesante del que podemos hablar es de las fiestas de Sariñena en los años 60 y 70, según ella, las fiestas eran muy divertidas y tranquilas. Eran bastante parecidas a las fiestas de hoy en día. Había unas ferietas con bastantes atracciones, fuegos artificiales al finalizarlas, baile en el casino y una orquesta cada noche. A diferencia de las fiestas de estos años, en las fiestas de hace treinta y cuarenta años había vaquillas y los jóvenes se lo pasaban genial con ellas. Algunos de los muchos bailes que bailaban los jóvenes en su época eran el pasodoble, el vals, la rumba y el rock and roll.

Ahora vais a poder leer algunas de las anécdotas que le ocurrieron a Mari Carmen cuando era joven:

– Un día al salir de misa, se acercaron con su hermana y unas amigas a una acequia que pasaba por el pueblo. Su hermana se cayó a la acequia y se quedó atrapada debajo del puente. Cuando la consiguieron sacar entre todas las amigas, se fueron a su casa para que se cambiara el vestido y que no se enterara su madre, porque había
estrenado el vestido ese mismo día y estaba lleno de barro y mojado.

– Subieron un día a las fiestas de la estación y al bajar, como era de noche, al pasar por delante del cementerio echaron a correr porque tenían miedo.

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– Cuando abrieron las piscinas de Sariñena, por la noche saltaban la tapia para ir a bañarse, y un día al saltar la tapia para volver a casa se le cayó una sandalia y tuvo que ir hasta su casa con un pie descalzo y el otro con la sandalia. Se casó por la iglesia el veinte de mayo de 1978 con Antonio Romanos Pascual y se fueron de viaje de novios a Francia durante diez o doce días. Tuvieron dos hijos, el pequeño, Santiago Romanos Royo que trabaja como tractorista y la mayor, Desi Romanos Royo que trabaja como administrativa en una empresa. Ella solía vivir en la casa donde nació, en la calle la Rosa; esa casa tiene un baño, una cocina, un garaje, un patio de luces, cinco habitaciones, un comedor y un granero. A los 48 años se mudaron a la casa donde vive actualmente en la calle Rondalla Aires Monegrinos.

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Cuando era joven solía ir a ver el cine, al baile en el casino y a la discoteca con sus amigas. Las tradiciones que tenía era ir a misa los domingos y al salir de misa ir a dar un paseo con sus amigas por el pueblo. En su pueblo había un montón de edificios y tiendas: fuentes, dos farmacias, dos cines, una discoteca, un Frankfurt, bares y restaurantes, tiendas de alimentación, un estanco, una carnicería, tiendas de ropa, una tienda de telas, un hotel, taxis, trenes, autobuses, un molino y panaderías.

En esos años no había móviles, ni ordenadores, ni tablets… ‘’La vida de antes era mucho más tranquila y familiar que la de ahora’’ nos cuenta Mari Carmen. La gente de esa época era muy tozuda pero eran muy abiertos.

Ahora os voy a escribir algunos de los muchos refranes que nos ha contado Mari Carmen:

– En abril aguas mil
– De tal palo tal astilla
– No hay mal que por bien no venga
– El que debajo de hoja se posa dos veces se moja
– Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
– Marzo ventoso y abril lluvioso, hacen a mayo florido y hermoso

También podemos leer algunas palabras que decía ella cuando era joven:
– Pozal
– Kia
– Mozeta
– Aldaba
– Refajo
– Candil

Y algunos de los remedios que usaban.

– Guindas con anís para el dolor de tripa
– Cebolla asada para los granos
– Ventosas para los catarros

Su creencia es en Dios

Ahora os voy a nombrar algunos de los trabajos que existían en sus tiempos y ahora han desaparecido en Sariñena:

– Sastre
– Aguacil
– Sereno
– Acomodador de cine
– Campanero
– Repartidor de leche

Y por último algunas de las comidas que eran típicas en su época:

– Salmorrejo
– Rancho
– Farinetas
– Caldereta de ternasco
– Sopas de ajo
– Patatas con bacalao

Gracias Mari Carmen por todo lo interesante que nos has contado
Aitana Millán Romanos
Tercero de la ESO B

Cruz Ullod Borruel


Docente en el IES Gaspar Lax de Sariñena y gran comprometida con la cultura sariñenense, Cruz es todo un referente en el ambiente cultural de Sariñena, a través de grupos de lectura, presentaciones de libros y actividades varias. Además ha contribuido al estudio, memoria, difusión y reconocimiento de las victimas monegrinas del holocausto nazi.

Victoria.

Cruz Ullod y el grupo de lectura de Sariñena

Natural de Sariñena, Cruz fue una de las últimas en nacer en casa y por lo tanto en Sariñena. Fue gracias a Domingo Pardo “El Chespe”, practicante, comadrona y dentista. Su padre trabajó en las viguetas, en pretensados Alcanadre mientras que su madre trabajó en casa, además de dedicarse a cuidar críos. Son dos hermanas María Jesús y Cruz.

Fue a las escuelas viejas en la Ronda San Francisco, a parvulitos (párvulos) y luego a las escuelas nuevas, que comenzaron a funcionar entre 1969 y 1970. Con cariño, Cruz recuerda a las maestras Doña Rosalía, maestra de infantil, Doña Emilia y Tere Guillen “Doña Tere”. Emilia Aran “Doña Emilia” vivió en Sariñena muchos años con su marido Don Blas, también maestro. Vivieron en el bloque de la calle de las escuelas con la avenida Huesca y tenían una niña que cuidaba la madre de Cruz: “Doña Emilia tenía muy buen carácter, cumplía los años el mismo día, el 3 de mayo, y ese día invitaba a todos”.

Cruz consiguió una beca para la laboral de Zaragoza pero al final comenzaron a dar clases de bachiller en Sariñena. La quinta de Cruz fue la primera en cursar bachillerato en Sariñena, siendo al principio una extensión del Ramón y Cajal de Huesca: “El primer año sólo se dio primero de BUP, con dos clases, una para los de Sariñena y otra para los de los pueblos, pues acababan antes y a las cinco tenían que volver a sus pueblos con los autobuses de la escuela. Se iba de mañanas y tardes, hasta las seis”. Las clases se instalaron en el Edificio Sariñena, donde ahora está la óptica. Debajo estaba la discoteca “La dragón de oro” y algunas tardes escuchaban la música cuando los Boris, los propietarios de la discoteca, probaban el equipo y escuchaban nuevos discos.  Cada año fueron añadiendo un curso hasta llegar a COU, tuvieron que ampliar y fue entonces cuando también se acondicionó el edificio del Hospital, también conocido como el hospitalillo, en el barrio del Carmen: “Allí subieron los más pequeños, los de 1º y 2º de BUP”.

Desde los 14 años se dedicó a dar clases particulares en casa, Cruz montó una guardería en casa donde cuidaba y daba repaso a críos que iban de los 3 a los 9 años.  Con 16 años vivió la formación de la Agrupación de Peñas, fue una de las primeras socias “Tenía el carnet número ocho”.

Entre 1982 y 1987 Cruz estudió Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza. Luego trabajó unos años en Sariñena en la gestoría Geyca hasta que comenzó su carrera docente ejerciendo en Monzón, Graus, Priego (Cuenca), Pastrana (Guadalajara), un año en Sariñena, otra vez en Monzón, Grañen, cuatro años en Alcolea de Cinca y desde el 2006 en Sariñena.

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Cruz colocando placas en Mauthausen.

En el IES Montes Negros de Grañen coincidió, en el curso 2000-2001, con el investigador y profesor de historia Jesús Inglada. Aquel año hicieron un homenaje a los monegrinos muertos en Mauthausen: “Con los alumnos se buscó a familiares de los deportados, recopilando toda la información posible y realizando una semblanza de cada uno”. Luego se realizó una exposición y un homenaje en  mayo del 2001 en el que participó Mariano Constante, superviviente monegrino del campo de Mauthausen: “La familia de Mariano Constante era de Loarre, su padre fue maestro y ejerció en la escuela del barrio de la Estación de Sariñena. Luego fue destinado a Capdesaso, donde nació Mariano Constante”. Un año antes la jornada se dedicó a los maestros y maestras de la escuela rural, en la que también participó Mariano Constante.

Una vez en Sariñena, Cruz se hizo cargo del club de lectura de la asociación de mujeres “Durante años lo había llevado Emilia Loste”. Con el club hacen lecturas semanalmente en voz alta, comentan y debaten. Traen escritores y hacen excursiones, han estado en Ainielle y han visitado la exposición de Lita Cabellud en Zaragoza. Todo en coordinación con la biblioteca de Sariñena y la bibliotecaria Luisa. Además, Cruz creó el grupo de lectura de padres y madres del IES Gaspar Lax, se juntan una vez al mes o cada mes y medio y comentan el último libro que han leído.

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Placa de los monegrinos deportados en campos de exterminio nazis,

Cruz presentó varios años la propuesta para que alumnos del instituto de Sariñena viajasen al campo de concentración y exterminio nazi de Mauthasen. Al final fue aceptado en 2009 y Cruz fue con cinco alumnas, coincidiendo con los actos del 5 de mayo, fecha de la liberación del campo y los actos conmemorativos. Los alumnos del centro realizaron un trabajo de los que se seleccionaron los cinco mejores. El viaje fue subvencionado mitad por Amical de Mauthasen y la otra mitad por el programa del Gobierno de Aragón “Amarga Memoria”.  En el viaje estuvieron tres supervivientes del campo José Alcubierre, Esteban Pérez y Juan Camacho: “¡Qué no se olvide!, de ellos no salió ningún insulto ni odio, lo que querían es que no se olvidase y que la gente lo conozca”. Cruz hizo una placa con los nombres de todos los monegrinos y la dejó en el crematorio del campo junto a una foto de su tío. Además dejaron tierra de distintos pueblos de Los Monegros “La tierra la recogieron diferentes alumnos del instituto”.

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Cruz, las alumnas y José Alcubierre en Mauthausen. 

El viaje a Mauthausen fue “Muy emotivo”, señala una de aquellas alumnas, “Influyendo muchísimo tanto a nivel de enseñarnos cosas como a nivel emocional. Nos enseñó la importancia de la memoria histórica y de la lucha por la supervivencia en los campos”.

A partir del viaje se realizaron escritos, una exposición, una charla con Juan Manuel Calvo… El 14 de abril del 2010 se instaló un monumento en Sariñena en el parque “Territorio de paz” con la colocación de una placa de forja horadada con los nombres de los trece sariñenenses deportados a campos de exterminio nazi y una inscripción donde se puede leer: “En recuerdo y memoria de los deportados de Sariñena a los campos de concentración nazis, por vuestra lucha en defensa de la libertad y la democracia. Ayuntamiento de Sariñena. 14 de abril de 2010”.

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Juan Mariano Ballarín Clavería, Julio Casabona Gracia, Antonio Casabona Marías, Julio Cesáreo Casabona, Martín Epifanio Castán del Val, Francisco Castells Encontra, Antonio Coto Coto, José Coto Coto, Basilio Gil Sanz, Miguel Pardina Pueyo, Antonio Ponz, Manuel Royo Ballarín y Manuel Salinas Foncillas

El deportado monegrino Miguel Pardina Pueyo fue antepasado de Cruz, hermano de su abuela: “Mi abuela siempre decía que su hermano murió en un horno”.

Cruz ha escrito varios artículos: “Siempre me ha interesado mucho la literatura popular, los romances, la medicina popular…”. Ha sido concejal de cultura de Sariñena y recientemente fue responsable de una exposición sobre mujeres y la ciencia en el centro de salud de Sariñena. Sin duda, la cultura, la literatura y la memoria van de la mano de Cruz, una gran dinamizadora cultural de Sariñena.

La memoria de la sed


Hasta hace pocas décadas no había agua en las casas, el agua era un bien escaso y limitado que había que preservar con mucho trabajo y esfuerzo, desarrollando toda una cultural que constituye un extraordinario patrimonio material e inmaterial que preservar.

A pesar de la existencia de los cursos fluviales del río Alcanadre, Guatizalema y La Isuela, actualmente conocido como Flumen, el resto de Los Monegros ha dependido de la lluvia y su almacenamiento como forma de subsistencia. Las escasas precipitaciones, propias del clima continental semidesértico, a veces no han superado los 350 mm al año, además de las sequías extremas propias de zonas desérticas. La cultura del agua, en la semiárida comarca de Los Monegros, ha sido una constante de carencia y ausencia.

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La memoria de la sed, una memoria que no podemos olvidar.

“Solamente quien carga su propia agua sabe el valor de cada gota derramada”

Durante todo el año 1995 se recogieron 205 mm de precipitación en Pallaruelo de Monegros, un año excepcionalmente seco, aunque la media de Los Monegros siempre ha sido muy baja, entorno a los 400 mm anuales. Con precipitaciones tan irregulares e insuficientes las cosechas siempre han sido pobres. Pocos, muy pocos años han sido buenos en el secano monegrino. Se recuerdan años muy malos en que no se cogía nada, como los años 1949 y 1953 en los que se perdió toda la cosecha. Con años secos muchos perdían sus tierras, no podían pagar los préstamos y las tierras acababan en manos de las casas ricas. Para salir del paso, la gente migraba o trabajaba a jornal para las casas pudientes. Aun así, cuentan que en las balsas siempre había algo de agua, todo un uso eficiente, de gestión tradicional, para asegurar y preservar la valiosa agua caída del cielo.

Alcubierre Balsa del Medio

Alcubierre. Balsa del Medio. José Santaliestra Capdevila entre 1945-1950.

Las balsas se abastecían por escorrentía superficial, por agua de lluvia, recogiendo el agua que se escurría por los barrancos y que a través de los regueros “agüeros”, “agüeras” o “güeras” de captación se recogía y llevaba el agua a las balsas. Previamente se obligaba a pasar el agua por una “contrabalsa” o “rebalseta” y un escalón de decantación previo que evitaba una pronta colmatación por sedimentación de la balsa principal. No obstante, cada cierto tiempo las balsas debían de ser limpiadas, retirar los lodos, el tarquín acumulado en el fondo. Era un trabajo comunal con implicación de todos los vecinos del pueblo “A vecinal”. Se limpiaban cuando se secaban, antes que las lluvias que les volviesen a dar vida y principalmente en mengua.

“Es evidente que, en este medio semiárido, la gestión de los recursos hídricos es fundamental. Salvo la lejana agua permanente del Alcanadre, la mayor parte del territorio depende directa o indirectamente de las escasas e irregulares precipitaciones, a través de las limitadas escorrentías superficiales temporales, y de las aguas subterráneas.”

Aproximación a la gestión del agua en Castejón de Monegros (Huesca)

 José Antonio Cuchí, José Luis Villarroel y Carlos Garcés. Revista Lucas Mallada, nº 20.

Pozo Monegrillo

Pozo en Monegrillo

“La rebalseta correspondía al depósito donde se iban quedando las gravas y arenas que arrastraban las tormentas a las balsas y aljibes” apunta Constantino Escuer, autor de diversos artículos en la revista Montesnegros y gran conocedor de la historia de los sistemas de abastecimiento de agua de la localidad monegrina de Perdiguera y de Los Monegros. En su artículo “El aljibe viejo, que antes fue nuevo” (Revista Montesnegros), Constantino recoge la historia del aljibe perdiguerano, proyectado en 1927, cuando la vieja balsa de la villa presentaba graves problemas: “Tiene agua potable, pero situada aguas debajo de las eras y la carretera, recoge una cantidad grande de materia orgánica vegetal y animal, que produce la descomposición del agua en los meses de calor, por otra parte, en esta época, la balsa se seca muchos años y los vecinos de Perdiguera tienen que traerla desde Villamayor, después de beber un último líquido, tan perjudicial para la salud, que las estadísticas acusan un coeficiente enorme de mortalidad (Proyecto de una balsa para el abastecimiento de agua para la población de Perdiguera)”. Aquella obra, señala Constantino “Sería vital para el abastecimiento de agua para la población de Perdiguera hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX“.

Actualmente hay abundancia agua, es abrir el grifo y ver correr el agua limpia y clara, sin miedo a que se termine. Antes era algo inconcebible, igual que imaginar que los amplios y bastos secarrales, los rabiosos secanos, serían regables. Nuestro medio, en determinadas zonas, ha sufrido una gran transformación y aquella aridez monegrina, que ha configurado la vida durante años, ha quedado relegada en gran parte de Los Monegros.

Mujeres yendo a cargar agua, Farlete. Documental “Agua en Monegros” de rtve, 1959.

Las mujeres iban a las balsas cargando los cantaros sobre sus cabezas y entre los brazos, acudían también con pozales y carretillos, con toneles y cubas tiradas por mulas. También existía la figura del “aguador”, que repartía agua por las casas a razón de “Cubadas”. Recogían el agua cuando más helaba, en las menguas de enero y febrero y la almacenaban en aljibes, tinajas o tinas en las bodegas de las casas. Había hogares que no disponían de aljibes particulares. Antes, en invierno, helaba mucho más, en las balsas se generaba una capa de hielo de más de tres dedos de grosor y el hielo se guardaba en los neveros para conservarlo. Siempre se ha preferido la nieve, señala Constantino Escuer: “Solamente se utilizaba el hielo en caso de escasez de nevadas”.

“El agua se trasladaba a las casas, al principio con cántaros desde la balsa de La Villa, que era la que subministraba el agua a la población. Luego cuando se hicieron los dos aljibes, se llevaba con pequeños cubos que iban en carros y a quien no tenía medios, la llevaba, pagando una tasa, el aguador”.

Constantino Escuer

El agua era vital, necesaria. Había que preservarla lo mejor posible, limpia y fresca, cubierta pero que respirase, colándola antes de usar para beber o cocinar. Había que conservar el agua y mantenerla fresca, en botijos, jarricos o cantaricos. Los botijos se cerraban con un manojo de tomillo y así el agua respiraba y se conservaba mejor. Y qué decir del aseo, los pequeños en un barreño y los mayores con un pozalico en el corral. Para las fiestas, en la víspera, se lavaban en la balsa de los animales.

Balsa buena de Candasnos. Mujer con cántaro Fotografía F. Blasi y limpieza comunal de la balsa “La balsa buena de Candasnos”

“El agua de la Balsa Buena era extraída por las mujeres con cántaros y se guardaba fresca en las tinajas de las bodegas. Estaba prohibida la recogida de agua con cualquier medio o sistema que no fuera el cántaro, por medidas higiénicas, ya que los pozales o galletas eran también utilizados para otros fines; también por economizar  y evitar el abuso del consumo de agua, ya que costaba más llenar un cántaro,  obligando incluso  a formar filas para la extracción.”

El agua y las balsas. La Balsa Buena.

Los aljibes estaban en las casas, Alejandro Campoy, del Museo de Oficios Antiguos Monegros de Sena, explica sobre los aljibes: “Se bebía habitualmente y se limpiaban en la mengua de enero, se fregaba y se terminaba de vaciar con un plato de porcelana en un pequeño foso que tenía en la base, para después llenarlo de nuevo con alguna cubeta desde el exterior de la vivienda. Quizá es por este motivo que solían estar construidos en los patios, muy cerca de la calle. Recuerdo cuando los limpiábamos, también como era la técnica que utilizábamos los albañiles para rebozarlos con varias capas de mortero y malla para finalmente darles un yiscado  fino de llana y pintado de cemento puro”.

La Almolda balsa

La balsa para el abastecimiento de agua potable. Fotografía E. Hernández, abril 1920 (Fondo CCDOC). 

En algunos pueblos había pozos manantiales, de aguas subterráneas, y de ellos se extraía el agua fresca. También se usaban los pozos para conservar alimentos, se metían los alimentos en los pozales y se bajaban a los fondos del pozo. Cuando los pozos se llenaban de tierra, bajaban al pequeño de la casa para que limpiase el pozo. Por su poco tamaño y poco peso los bajaban en el pozal, con un candil para poder ver mientras poco a poco iban soltando cuerda mientras chirriaba la vieja y oxidada carrucha. Y qué decir de cuando se caía algún pozal al pozo, había que bajar a recuperarlo y de esas hay muchas historias del Tío Migueler de Alcubierre, que ágilmente bajaba para recuperarlos. Todo sin olvidar las viejas bombas manuales de extracción de agua en pozos y abrevaderos.

“En Alcubierre recuerdo ver gran cantidad de pozos, muchos se han tapado y otros siguen con agua, hay aguas subterráneas en la base de estratos de grava y sobre salagón. La presencia de paleocanales en sasos y vales, favorece la concentración de agua freática que se va aprovechando en las captaciones tradicionales de agua, en zonas semi áridas como Monegros. Como ejemplos tenemos la fuente del Milagro en La Cartuja de las Fuentes, La Fuente Madre de Castejón de Monegros, la de Alberuela de Tubo.”

Alberto Lasheras Taira

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Balsa en la salinas de Bujaraloz

La salinidad ha sido muy significativa en Alcubierre o Bujaraloz, allí los pozos eran salinos y aquellas aguas solamente se usaban para lavar o fregar, no resultaba apta para beber. El barranco salado por Lalueza o las saladas de Bujaraloz, la antigua laguna salada de Sariñena, tierras de sales y yesos. Suelos de sed, agrietados y desecados, esta tierra de Los Monegros ha sido dura, muy dura: “Polvo, viento y sol”. En Los Monegros decían que había más vino que agua ¡Hasta las adobas se hacían con vino!. En muchos pueblos no había ni huerta, el hambre también fue una constante, tierra dura, tierra oscura de Los Monegros (La memoria del hambre).

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Aquellos lavaderos públicos y sus construcciones, en las balsas, acequias y ríos, los abrevaderos para el ganado, las fuentes, la fuente madre de Castejón de Monegros, las acequias, azarbes y brazales, tajaderas y enfilas, el azud de Bastaras, la fuente del milagro de la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, el manantial camino San Caprasio, pozo Pablico… infraestructuras que dejan testimonios de una forma de vida ya muy pretérita.

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Pozo Pablico, Alcubierre.

Balsas, balsazas, balsetas, balsetes, aljibes, pozos, el pozer… salpicaban y salpican abandonados Los Monegros, muchos revestidos de piedra y con accesos que evitaban la entrada de animales. Con escaleras o zonas estrechas para el paso de personas o con rampas para el paso de animales. Ahora son oasis para la fauna silvestre, anfibios, invertebrados, peces, aves y mamíferos, ecosistemas dinámicos que a veces son verdaderas trampas que podríamos gestionar adecuadamente.

Topónimos de la zona meridional de Monegros (Castejón de Monegros, La Almolda, Peñalba y Valfarta) relacionados con el agua.

Los Alteros de la Balsa Matín (LA) Balsa Alta (LA) Balsa del Perdigón (Va), Balsa del Reguero (Va), Balsa Nueva (Pe), La Balsa Roya (Pe), La Balsaza (LA), Balsa del Escobizo (CM) Balsa de la Cerveriza (Pe) Balsa de Puyal de Lobos (Pe).

Arroyo de la Torre (CM), Arroyo de Pedregales (CM), Arroyo del Medio (CM), Arroyo Valdeva (Pe), Balaguero, (Pe), Balsa Alta (LA), Balsa Alta – Balsa Baja y la ‘güera (Va) (termino no registrado de forma escrita, pero de uso en la lengua hablada), Balsa Boboral (LA), Balsa Calzada (Pe), Balsa de la Cerveriza (Pe), Balsa de la Marga (Pe), Balsa de la Pedrera / Balsa la Pedrera (Va), Balsa de las Oliveras (Va), Balsa de Puyal de Lobos (Pe), Balsa de Sanchorroyo (LA), Balsa del Mas de Ros (Va), Balsa del Perdigón (Va), Balsa El Escobizo (LA), Balsa Fraguada (Pe), Balsa Güera (CM), Balsa la Pedrera (Va), Balsa Lorén (Pe), Balsa Martín (LA), Balsa Pallarés (LA), Balsa Pedrera (LA), Balseta Güera (Pe), Barranco de la Valcuerna (Pe) (y 128 Luenga & fablas, 17-18 (2013-2014) I.S.S.N.: 1137-8328 los restantes Barrancos), Barranco Val de Alcolea (LA), Charcos de Valpeseguera (Va), El Aljibe de Sta. Quiteria (LA), El Balsetón (Pe), El Charco del Reguero (LA), El Manantial (CM), El Reguero / Reguero / Regueros (LA), El río Alcanadre (CM), Embalse de Ballestero (CM), Embalse de Valcabrera (Pe), Fuente La Madre (CM), Guaral / El Guaral (CM), L’Azú (Pe), La Balsa Fraguada (Pe), La Balsaza (LA), La Balseta (LA), La Balseta Longa (LA), La Fuente de Val de Previllo (Pe), La Val (LA), La Val de Castejón (Pe) (y deriv.), Las Clamores (CM), Las Lagunas (Va), Los Galochos (CM), Los Pozos (LA), Los Pozos de Carpio (LA), El Manantial (CM), Plana el Pozo (Va), Pocer de Viturián (Pe), Pozo “La Val” (LA), Pozo de nieve, Nevero (LA), (Va), Pozo de Trallo (LA), Pozo de Valserenosa (Pe), Pozo del Catalán (Pe), Pozo del Hielo y Pozo de la Bomba (Va), Pozo el Hielo (LA), Pozo Ripa (Pe), Río

Balsa del Corral de Dueso (Va) Balsa Calzada (Pe) Balsa del Obispo (CM)

Balsa de la Pedrera / Balsa la Pedrera (Va), Balsa Pedrera (LA) (y todos los demás términos compuestos de Balsa: Embalse de Ballestero (CM), Embalse de Valcabrera (Pe), Balseta el Ordio (CM), Balsetón (Pe), La Balsaza (LA),

La balsaza, La Balseta, Los pozos  de La Almolda; El Balsetón, L´Azu,  La Fuente de Val de Previllo y el Pocer de Viturián de Peñalba y  El Manantial de Castejón de Monegros

Toponimia de la zona meridional de Monegros por Mª Angeles Lax Cacho

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Azud bastaras, Lanaja. SIPCA. Rivas, Félix A.

En Lanaja gracias al “Acueducto del caño” se abastecía de agua a la población, una construcción del siglo XVI de 400 metros de longitud y construida con sillares de arenisca y forma abovedada. El Acueducto del caño recogía el agua desde un manantial y a través de un conducto subterráneo llevaba el agua hasta una fuente en el centro del pueblo. También en Castejón de Monegros encontramos una conducción similar, el acueducto “La Madre”, que también desde un manantial lleva el agua hasta una fuente en la localidad, un acueducto subterráneo de unos 1200 metros de longitud.

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Aljibe en el monte de Jubierre, Castejón de Monegros.

En Farlete se encuentra el “Gallipuén”. Según el SIPCA (Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés) en Aragón se denomina “gallipuente” a una especie de puente sin barandas que se hace en las acequias para salvar hondonadas y comunicar de los campos. En este caso estamos ante una conducción que derivaba el agua del barranco de san Caprasio hacía la balsa Alta. Cada vez que llovía, un sistema de tajaderas regulaba la entrada del agua, salvando un barranco a través del “Gallipuén” que actuaba a modo de acueducto.

Gallipuén

Gallipuén de Farlete

Aquellas construcciones e infraestructuras fueron vitales para el asentamiento humano en Los Monegros, los balsones circulares con muros de piedras y acceso por escaleras que no permitía el paso de animales ni ganado, o los pozos ganaderos, también circulares, de uso exclusivo para los ganados. En La Almolda “El pozo de la Val”, de origen romano, abastecía a la localidad. La Balsa Calzada en Bujaraloz, el Pozo de Baño y la Balsa Vieja en Monegrillo, la Balsa Buena en Farlete, los pozos de Escuer y de las Planas en Leciñena, el lavadero de Robres, los aljibes del prado de Perdiguera, la Balsa de la Pez (llamada así por su fondo impermeabilizado) para su distribución con fines medicinales o el Pozo del desengaño “Construido por el propietario de la casa a pesar de que sus vecinos se lo desaconsejaban. Sin embargo encontró agua e hizo colocar una placa en la fachada de la casa que dice: POZO DEL DESNGAÑO/ AGUA PARA EL ABASTECIMIENTO / DE ESTA CASA Y DESENGAÑO DE / LOS INCRÉDULOS/ JOSÉ MUÑÓZ 15 ABRIL 1940”.En definitiva, Los Monegros presenta un extenso y rico patrimonio que preservar y conservar.

Desengaño Perdiguera

Inevitablemente, Los Monegros nunca dejan de escapar de esa imagen de lugar seco, vacío y de paso, es su esencia. Ya en tiempos inmemoriales, la antigua vía romana que unía Ilerda (Lérida) y Cesaraugusta (Zaragoza), el camino de los Fierros, ofrecía avituallamiento de agua en Candasnos, Peñalba y Bujaraloz. De aquellas balsas se abastecía de agua de balsa a los viajeros. Es el caso de la balsa buena de Candasnos, donde, en un reportaje del Heraldo de Aragón “Candasnos: una balsa real y un cine de fábula”, Gemma del Pueyo cuenta como la balsa buena para Candasnos “Es el símbolo del pueblo desde siempre. De origen romano, proveía de agua de boca a lugareños y visitantes”. Además, en el mismo reportaje, Gemma añade “En esta balsa siempre ha habido agua, incluso en los tiempos de las peores sequías. Era cosa sabida por los viajeros, y en una ocasión llegó una visita especial;Isabel II iba camino de Zaragoza, y paró en el pueblo para que los animales que utilizaba su comitiva bebieran agua. Le explicaron que el agua de consumo humano estaba en otro sitio y la trasladaron hasta la Balsa Buena en una silla con porteadores, además de invitarle acto seguido a reposar en una casa contigua”. 

Vía de Ilerda a Cesaraugusta

Salía de Ilerda por calle Mayor, ermita de Butsénit, Alcarrás y detrás de Aytona, Serós, llegaba Masalcoreig hacia Torrente por Torralba. Cruzaba el Cinca más abajo de Torrente y ascendía por la escarpada de este río por Valcarrera hacia el Camino del diablo hasta los Monegros. Paraba en Cardiel (campamento), Candasnos (de cándara, el puente), Peñalba, Bujaraloz, Celsa (Velilla de Ebro), a Cesaraugusta.

Diario del Altoaragón.

La disponibilidad era esencial para la subsistencia de las poblaciones, su salubridad era vital, pues las aguas no estaban exentas de transmitir enfermedades. A pesar de diferenciar balsas para consumo humano o animal, por el contacto, especialmente de los perros que bebían en balsas humanas. Aberto Lasheras cuenta que en Alcubierre se contaban varios casos.  Por el agua se transmitían los quistes hepáticos o hidatídicos, además de las distintas afecciones como diarreas o gastroenteritis causadas por la baja calidad del agua de balsa. Como explica la doctora sariñenense Carmen Nicas: “En general se podían transmitir todas las infecciones digestivas, parasitarias, malaria, poliomielitis, shigellosis…sobre todo en aguas estancadas, pero también corrientes”. Constantino Escuer recuerda como su madre fue operada en varias ocasiones de esos quistes que luego se pasaban a los pulmones. Además, Constantino apunta como en Perdiguera se dictaban, a través de bandos,  normas para vacunar a los perros contra la hidatidosis.

Bandos de Perdiguera,  cortesía de Contastino Escuer.

Las necesidades se hacían en pozos negros o pozos ciegos tal y como los denomina Constantino Escuer de Perdiguera “Los antiguos retretes antes de que hubiese agua corriente y vertidos. Se excavaba un pozo en el corral y luego se cubría. Sobre la excavación una caseta estrecha con puerta era el retrete. Dentro, un asiento de tablas con un agujero en medio, generalmente con tape de madera, servía para sentarse y hacer aguas mayores. En la pared del retrete, un gancho de alambre con recortes de periódico (hojas del Heraldo de Aragón) cortadas en cuatro era el papel higiénico que, a la vez que nos entretenía el rato leyendo, luego nos rascaba el culo inmisericordemente. Se acumulaban los excrementos hasta que se colmataba.”. Cuando llegó el agua corriente a las casas fue un gran cambio para las personas mayores, para ellos dejar correr un hilillo de agua era un derroche imperdonable. Constantino recuerda lo que hubo que insistir para que su padre tirase de la cadena cuando hacía aguas menores: “Pues lo consideraba un derroche de agua, solo digno de ser utilizado cuando se hacían aguas mayores”.

“Solamente hay que recordar que en pueblos como Leciñena, Perdiguera, Farlete y Monegrillo, no llegó el agua corriente hasta 1976, año en que también se hizo la red de vertidos, y se sustituyeron los antiguos retretes, pasando a ser unos modernos WC”. Constantino Escuer recuerda que el agua potable llegó del embalse de La Sotonera a través del canal de la Violada hasta la balsa de San Mateo que distribuye a Leciñena, Perdiguera, Farlete y Monegrillo.

Un año antes llenaban las piscinas en Perdiguera con agua dura de un pozo y el agua de boca provenía “Gracias a dos grandes aljibes que llenaban con el agua que recogía una zona de escorrentía de 18 Has. Cuando se secaban todas las balsas y aljibes el agua se traía con bidones y cubetas desde las acequias de Villamayor y Peñaflor”.

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Canal de Monegros.

El canal de Monegros permitió el desarrollo de nuevas poblaciones, el regadío llegó a parte de Los Monegros, los nuevos pueblos de colonización, las nivelaciones, los canales, canaletas y acequias de riego, el riego a manta, las concentraciones, la modernización… Aunque, al principio la visión de Costa de redistribuir las aguas se vio como una amenaza para los grandes terratenientes, dicen que muchos se opusieron a su llegada. Parte de la población vio en el canal una esperanza de futuro, allí estuvieron las mujeres canalistas de Lanaja cuando en 1915, marcharon caminando a Huesca reivindicando y reclamando que el canal llevase agua a sus campos de rabiosos secano: “pan y trabajo”. A pesar de ser expulsadas de Huesca por la fuerza y devueltas hasta Lanaja en dos autobuses, que fletó el propio Gobierno Civil, aquellas mujeres se convirtieron en todo un ejemplo de lucha y reivindicación por el futuro de su pueblo.

El agua ha sido tan importante que hasta el monasterio cartujo de Los Monegros está dedicado a Nuestra Señora de las Fuentes. La fuente del milagro, un manantial donde brota milagrosamente el agua, un agua con propiedades medicinales que incluso fue embotellada y dio origen a un intento fallido de balneario. Definitivamente, el agua en Los Monegros ha sido y es un milagro, el milagro de la vida.

Fuente cantaro

La fuente del Cántaro se encuentra en el kilómetro 69 en la A-230 entre Sariñena y Bujaraloz, a escasos tres kilómetros de la primera. Es una fuente moderna de 1968. Entonces se estaban construyendo los pueblos de colonización y el mismo Instituto de Colonización hizo brotar el agua en ese mismo lugar construyendo la fuente.

Fue un símbolo del progreso, de hacer brotar agua en un lugar tan seco. Se plantaron árboles, un pequeño oasis entre los secarrales. Sí, fue un símbolo del progreso, de la transformación, de la llegada del agua y del adiós a las balsas.

Postal de la jornada: Una fuente en los Monegros.

Como la varita mágica de Moisés haciendo manar el agua de una roca, el Instituto de Colonización ha hecho brotaría en una fuentecilla situada en el mismo corazón de los Monegros.

Es la “Fuente del Cántaro”, y se halla en la carretera de Bujaraloz a Sariñena. La ruta está perfectamente asfaltada y de la fuente brota un chorro espeso, increíble en esa comarca donde todavía persisten las balsas de recogida del agua de lluvia para consumo humano.

Hoy la fisonomía ha cambiado y en la inmensa mayoría de los pueblos monegrinos de nuestra provincia, se han hecho abastecimientos y saneamientos y en otros están en curso de ejecución… Las balsas, ahora casi resecas, son ya una estampa del pasado.

En esa fuentecilla, situada en medio de un secarral, se han plantado cuatro arbolitos y unos cuantos rosales, bien protegidos  por unas rejas a modo de tiestos… El mero hecho de esa fuente nos habla del cambio radical sufrido por nuestra provincia en el escaso margen de veinte años. Entonces el pretender instalarla hubiera sido quimérico…

Un oasis, junto a una calzada, antaño polvorienta e intransitable y hoy en perfectas condiciones y en medio de un paraje estremecedor por su falta de arbolado. Un símbolo, en suma, de la redención de los Monegros…

Nueva España – 06/05/1970

 

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La memoria de la sed es nuestra memoria, nuestra memoria colectiva que nos precede, la memoria que deberíamos tener siempre presente. El candasnino y teólogo José Bada ha tratado la memoria del agua en los Monegros en sendos trabajos “La Sed” y “Una cultura del agua en Los Monegros”. Su gran visión del pasado, de la necesidad y su ruta de la sed es digna de reconocimiento y de tener muy enciuenta: “Si hubiera que hacer un monumento a la sed propondría hacerlo en Los Monegros. Y si hubiera que darle forma, yo le daría la forma de un botijo”.

Abrir el grifo y ver salir agua fue impensable durante siglos y siglos, antes valoraban cada gota y ahora carecemos del significado de aquel valor, ahora es un privilegio que malgastamos. Es imposible evolucionar olvidando de dónde venimos, la memoria de la sed es la memoria de la superación, del esfuerzo, el trabajo y la solidaridad.

A su memoria y a todo el patrimonio olvidado.

Escrito en plena ola de calor a finales de junio del 2019 y finalizado tras el fatídico incendio de la sierra de Alcubierre entre los montes de Leciñena y Perdiguera, del 23 de julio del 2019. Gracias a Alberto Lasheras, Alejandro Campoy, Carmen Nicás y Constantino Escuer.

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La Colectividad de Sariñena


             Las colectividades, durante la Guerra Civil Española, surgieron en determinadas zonas republicanas en un contexto revolucionario, respondiendo a un sistema de organización de principios anarcosindicalistas. Así, las colectividades agrarias prosperaron por el bando republicano de Aragón, tratando de establecer un modelo de producción en manos del pueblo y revelándose como verdadera alternativa al capitalismo. Su contraposición y amenaza al poder oligarca, terrateniente y caciquil, ha contribuido a su olvido y falta de reconocimiento.

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En Los Monegros existieron numerosas colectividades agrarias con procesos muy diversos que significaron, en sí mismos, experiencias únicas, estableciendo un orden social igualitario de organización colectiva y autogestionada. Uno de los principales factores para la creación de las colectividades fue la fuerte implantación de la CNT en Los Monegros, según Julián Casanova (Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938), esta zona contrastaba con otras zonas de fuerte dominio socialista. En el partido judicial de Sariñena el número de afiliados a la CNT, en mayo de 1936, era de 235: en Sariñena 45, Grañen 20 y Lanaja 170. Aunque algunas colectividades fueron compartidas entre anarquistas y socialistas, las colectividades más cercanas al frente fueron conjuntas entre la CNT y la UGT, como las de Grañen, que contaba con un centro comarcal colectivo, y la de Bujaraloz. En Robres estuvo marcada por el Partido Comunista, en Huerto la colectividad fue libertaria y en Pallaruelo de Monegros y Lanaja fueron bastante prosperas. También hubo colectividad en Sena, donde existieron problemas que aparecieron reflejados en el informe de la Junta directiva del sindicato CNT local del 10 de septiembre 1937.  En Alcubierre crearon una colectividad agrícola “Desde allí transportaban agua en lomos de mulas a las trincheras de la sierra” (Eladio Romero García en Guerra Civil en Aragón. Editorial Pirineos 2002, Pág. 178)”. En Alcubierre se organizó una gran estructura sindical, cooperativa y de colectivización estrechamente vinculada con el frente: Alcubierre, última parada camino primera línea de fuego.

El corresponsal Carrasco de la Rubía, en su crónica del frente, describe el siguiente panorama, de Bujaraloz a Sariñena: “Hemos salido a las once para Sariñena. En todos los pueblos que hemos atravesado, la bandera roja y negra ondea sobre los Ayuntamientos, y especialmente en los pararrayos y veletas de las iglesias. Ha sido abolida la propiedad, y los campesinos recogen la cosecha, que este año es abundantísima, y van llenando los graneros de la colectividad” (LVG, 15 de agosto de 1936).

“En Grañen iniciamos la formación de la Colectividad Campesina, pero como nos correspondía como posición provisional, ya que se encontraba bajo la influencia del PSUC, no se ha dado la forma en todas sus bases que reclama la organización socialista”.

“En Robres se ha dado vida a la colectividad Agrícola, mediante asamblea, democráticamente, donde los campesinos han sabido plantear la iniciación de cómo se debían de encauzar y resolver sus problemas” 

“En Robres además de la Colectividad Agrícola se formó un Comité de Abastos, que comenzó a organizar la vida del pueblo resolviendo las necesidades que se suscitan en todo movimiento”.

Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial.

25-8-36 Formación de la colectividad, haciendo ingresar en ella, bajo pena de muerte a los mayores contribuyentes, apoderandose de sus cosechas, ganados de todas clases, de sus propiedades y quemando los títulos de propiedad.  

Pallaruelo de Monegros

Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.18

En julio de 1936 participó en la lucha callejera contra los fascistas y se apoderó momentáneamente de Alcubierre. Luego se enroló en la Columna Durruti y más tarde entró a formar parte de la colectividad de Sariñena”.

María Molina Lozano, poetisa y militante anarquista

(1914 Zaragoza- 2000 Toulouse) 

La colectividad Agropecuaria de Sariñena surgió con los primeros decretos tras la constitución del Comité Local de Sariñena. La Colectividad de Sariñena la presidió Rafael Anoro Baldovinos, perteneciente al sindicato UGT. Como secretarios ejercieron Santos Paraled Sarrate y Manuel Lacerda López (presidente PC) y como directivos de la colectividad Juan y José Abadías Árles (UGT), Inocencio Arnal Villas (UGT), Tomás Bornao Gistao (Formó parte del Consejo, directivo de la UGT y participó en la requisa de trigo), Vicente Lapiedra Vitales (CNT, viajó a Villanueva como dirigente de colectividad), Vicente Ballarín Clavería y José Izco Martinez.

También ejerció de directivo Valentín Tisné Medrano, vecino de Sariñena y afiliado a la UGT. En su expediente de responsabilidades ES/AHPHU – J/005621/002173, el comandante del puesto de Sariñena lo define como “Pertenece a la clase baja de la localidad. Poca cultura. Valor global de los bienes del encartado cinco mil ciento cuarenta pesetas. Tiene bajo su guardia esposa y tres hijos”. El expediente cuenta que “Al evacuar esta población, huyó hacía Cataluña y más tarde a Francia, con algunos centenares de ganado lanar, propiedad de ganaderos de esta localidad. Está huido y, según rumores, falleció en un accidente de camión”.

Manuel Novellon Barrao, 1º Si prestó servicios al comité revolucionario. 5º Manifiesta si la fábrica de harinas de D. Amado Pueyo fue incautada por el comité y si el procesado trabajo en ella como un obrero más.  6º Nombre de personas que conozcan la actuación del procesado en la Cartuja de las Fuentes cuando según se dice fue a detener el avance  nacional.

“Las colectividades conocieron durante los últimos meses de 1936 y el primer trimestre de 1937 el período de mayor auge: consiguieron dotarse de un instrumento de coordinación -la Federación Regional- (Julián Casanova Guerra y Revolución en Aragón 1936-1938)”. La constitución de la Federación comarcal de colectividades de la comarca se celebró el 21 de marzo de 1937 en Sariñena y el pleno de colectividades queda recogido por Pelai Pagès i Blanch en El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938. Aquel pleno acordó la creación de una comisión para organizar colectividades, comisión formada, entre otros nombres, por los sariñenenses Eusebio Pinós Ragalado y Fulgencio Esteban. Entre las personas incursas en la ley de responsabilidades políticas aparecen dos Fulgencio Esteban. El primer Fulgencio Esteban Gavín de la CNT fue guarda municipal; y el segundo Fulgencio Esteban Oliván “Fue secretario de la CNT 1º y 2º comité, que participó en detenciones, la destrucción de la iglesia y realizó viajes a pueblos vecinos”. Eusebio Pinós Ragalado, aunque nació en Cataluña, vino muy pronto a Sariñena con su familia. A los doce años ya se hizo anarcosindicalista de la CNT, organización de la que fue nombrado secretario “Pero la oposición paterna lo impidió”. Con la Guerra, Eusebio se integró en el Comité Revolucionario de Sariñena “Encargándose de los intercambios y del avituallamiento, del comedor colectivo y del grupo teatral”. En abril de 1937 marchó al frente de Levante hasta su exilio a Francia, donde fue internado en el campo de Argelès “Y luego trabajar en una Compañía de Trabajadores Extranjeros (CTE), realizando tareas a los altos hornos de Saboya y como leñador”. Sufrió la ocupación Nazi, fue obligado a trabajos forzados a Brest, junto a su hermano Gabriel, pero “pudo huir e integrarse en el grupo de Francotiradores Partisans (FTP) «La Vapeur» de la resistencia antinazi en Saboya , con su hermano Gabriel y su cuñado José Barrieras”. (Eusebio Pinós Regalado – del Comité Revolucionario de Sariñena).

Cuando el 21 de marzo de 1937 se celebró en Sariñena el Pleno de colectividades de la comarca aún no se había creado la Federación comarcal, y justamente el objetivo de este Pleno era crear dicha Federación. En dicha Asamblea estuvieron representadas las poblaciones de El Tormillo, Salillas, Castejón de Monegros, Lastanosa, Lalueza, Sena, Alcubierre, Capdesaso y Sariñena y cuando el representante de la Federación Regional de Colectividades, Estivill, tomó la palabra para destacar “la conveniencia de que todo el campesinado se aúna a la gran familia colectiva y a su vez en la comarca de Sariñena se cree la Federación Comarcal de Colectividades”, se inició un debate en el que no todos los delegados estuvieron de acuerdo. Es cierto que la mayoría se decantaron por la creación de la Comarcal, puesto que, como dijo el representante de Lastanosa, “así las colectividades de esta comarca tendrán una garantía de sus medios económicos y morales”, pero el delegado de Sena sorprendió a todos los asistentes cuando destacó que “ellos tuvieron una asamblea y acordaron que antes de colectivizarse era ganar la guerra y que por este motivo están sin entrar en la colectividad. Aparte de que existe una pequeña colectividad en la cual sólo la componen compañeros de la UGT”. La sorpresa, habida cuenta que el Pleno lo había convocado el Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena adscrito a la CNT, fue mayúscula. Y en las intervenciones posteriores todos destacaron la necesidad de ir hacia la Federación, pero, habida cuenta del retraso que existía en la comarca se decidió formar una comisión con el objetivo de que “se encargue de destacarse por los pueblos de la comarca y organice las colectividades así como oriente en este mismo sentido”. La comisión se formó con Eusebio Pinós y Fulgencio Esteban de Sariñena, José Lucas de Sesa y el “camarada Villellas” de la UGT de Capdesaso. Y la decisión final recabó en el hecho de que cuando la comisión hubiese terminado sus funciones “entonces se entrará de lleno en la estructuración de la Federación Comarcal de Colectividades” (1). Era claro que de lo que se trataba era de iniciar un proyecto inédito en la historia de Aragón y que planteaba muchas incógnitas para el futuro.

Los principios: La abolición de la “explotación del hombre por el hombre”.

“Reunidos una porción de vecinos de esta localidad, se acordó formar una Colectividad denominada campesina compuesta por afiliados a la F. de T. de la T. (U.G.T.) y al Sindicato Único (C.N.T.) cuyos fines son los siguientes: 1º. Mejorar moral y materialmente la vida de sus afiliados, no permitiendo bajo ningún concepto la explotación del hombre por el hombre” (2). Así empezaba de manera significativa el Acta de Constitución de la Colectividad campesina de Capdesaso, firmada el 30 de septiembre de 1937, una fecha muy tardía, aunque la colectividad se había iniciado mucho antes. De hecho, no es por casualidad que la mencionada Acta de constitución fijase como el primer fin que perseguía una declaración de principios y situase como primer objetivo la desaparición de la dependencia económica de unos hombres con relación a otros. En el campo, cabe recordarlo, la subordinación económica, basada siempre en la propiedad de la tierra, había sido históricamente muy dura. La existencia de jornaleros seguía siendo muy extendida en los años treinta, en un momento en que, además, la subsistencia del campesino siempre dependía de la voluntad del propietario. No es por casualidad, por tanto, que el principio mencionado apareciese muy pronto entre el campesinado aragonés. Disponemos de otro testimonio de la misma población de Capdesaso muy elocuente. En este caso se trata de una gestión que representantes de la población realizaron en noviembre de 1936 cerca del Comité Provincial Revolucionario de Barbastro. Se trataba en este caso del ganado y de quienes eran sus dueños. La resolución que redactó el Comité Provincial de Barbastro no podía ser más concluyente: “Haviendose (sic) presentado en este Comité Provincial una representación del Comité Local y otra de las organizaciones C.N.T. y U.G.T. de Capdesaso, para ponernos en antecedentes de la actuación de los que todavía son amos del ganado lanar y de los pastores. Determinamos lo que a continuación exponemos: 1º. Queda abolida la explotación del hombre por el hombre, por tanto los patronos del ganado no pueden tener criados, y ser por tanto los que lleven a pastar el ganado. 2º. Queda requisado todo el ganado lanar por el Comité Local de Capdesaso. 3º Sólo el Comité Local dispondrá del ganado ya que representa la voluntad del pueblo, poniéndolo a disposición de las necesidades de Guerra llevando siempre un escrupuloso control, dejando para su reproducción a las de cría. Sirvan estas líneas de satisfacción para los efectos correspondientes. Os saludo el Comité Provincial El Secretario Colectividades agrarias en Huesca.

1. Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena. CNT-AIT, en “Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales”, AHN, FC-Causa General, Caja 1414, Exp. 5.

2.  “Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales”, AHN, FC-Causa General, Caja 1414, Exp. 5.

El sueño igualitario de los campesinos de Huesca (1936-1938) Pelai Pagès i Blanch…

El 28 de agosto de 1936 se celebró en Binefar la Asamblea Provincial de Colectividades.  A ella acudieron como representantes de la colectividad de Sariñena Ángel Mombrida, de la CNT y Vicente Pueyo, por la U.G.T.  A la asamblea también asistió el sariñenense José Mavilla Villa (1900-¿1939?), un maestro y líder anarcosindicalista aragonés que llegó a ocupar el cargo de consejero de Agricultura del Consejo de Aragón. “Mavilla fue una de las voces libertarias que más precoz —y públicamente— expresaron el deseo de recuperar capacidad, iniciativa y personalidad política para Aragón. Él, que dijo expresamente de sí mismo y de los libertarios que eran hijos espirituales de Costa”.  José Mavilla estudió en la Escuela Normal de Maestros de Huesca, perteneciendo “Al círculo de jóvenes enseñantes formado en Huesca en torno a la figura de Ramón Acín durante los años de dictadura de Primo de Rivera”. Un compañero suyo fue Evaristo Viñuales Larroy, natural de Lagunarrota, maestro anarquista y fundador de la escuela de militantes libertarios de Aragon.

José Mavilla ocupó el cargo de consejero de Agricultura del Consejo de Aragón del 18 de octubre de 1936 hasta enero de 1937. Tras su relevo, por Adolfo Arnal, José participó muy activamente en la colectividad en el Somontano de Angües, colaboró con la prensa cenetista de Aragón y Barcelona “Cultura y Acción” y “Solidaridad Obrera” y fue elegido secretario de la Federación Regional de colectividades de Aragón. Con la disolución del Consejo de Aragón, las colectividades sufrieron un freno considerable y José, con el resto de dirigentes libertarios, fue retenido en la prisión de Barbastro. Fueron liberados antes de la llegada de las tropas nacionales en marzo de 1938. José pudo escapar junto a otros compañeros, pero al final no llegó a exiliarse, fue capturado y condenado a muerte.

“José Mavilla fue un activista colectivista convencido de la justicia y adecuación de las aspiraciones colectivas.”

José Mavilla Villa

Comunicado del radio Comunista de Huerto (Partido Comunista, U.G.T. Huerto, en el sello) al órgano regional del PCE (Huerto, 23 enero 1937); en AHN/SGC. Serie Madrid, carp.38 (leg692). En dicho comunicado se referían a su circular n. 5 (del 20 de enero de 1937) y contestaban a las preguntas sobre la Conferencia recientemente celebrada por aquel partido en Sariñena. “Consecuencias que hemos sacado de ella –comentaban los comunistas de aquella localidad-, observamos (sic) que se defendió demasiado a su favor respeto a la pequeña propiedad, sobre todo en aquellos pueblos donde ya se trabaja colectivamente, pues, habrá, algunos de los que no están plenamente convencidos, que al verse tan apoyados por nosotros mismos querrán separarse de nosotros y esto sería un entorpecimiento para la buena marcha que ya tenemos preparada para el año en curso, nosotros estamos de acuerdo con que se les respete esa propiedad, aquel que haya dado su palabra de ser colectivista por lo menos este año deberá de seguir hasta la recolección próxima, luego si quiere separarse se le devolverá todos los bienes que haya aportado a la misma y lo que le corresponda de la recolección hecha colectivamente. Esto, os lo comunicamos por los casos que dentro de nuestra colectividad se rumorean por parte de aquellos momentos que, a raíz del peligro se adhirieron a nosotros, pero estos elementos no están convencidos de lo que supone  el trabajo colectivo, ni tienen ideal alguno, a pesar de que fueron muy bien advertidos por nuestra parte antes de formar la colectividad.  

En febrero de 1937 se realizó el congreso regional que acordó la creación de Almacenes Comarcales para cada colectividad. En la comarca monegrina se acordó, en el Pleno Comarcal del 10 de abril, organizar el Almacén Comarcal, donde también se acordó el uso comarcal de maquinaria agrícola entre Colectividades. Entre Lalueza, Capdesaso, Alberuela, Fraella, Marcén y Grañen se acordó una distribución de tierras y pastos interlocal.

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Sellos colectividad Lastanosa. Archivo Pares.

El 10 de abril de 1937 se celebró en Sariñena la Asamblea y constitución del Sindicato Regional de Comunicaciones, con la participación de 30 delegados. “Sindicatos regionales de ramas de actividad, futuros embriones de la administración socializada o socialización, con la que se aspiraba a sustituir la economía capitalista (Trabajando para la eternidad, Alejandro R. Díez Torre. La Malatesta Editorial, 2009)”.

Párrafo dedicado a Sariñena por Franz Borkenau en El Reñidero Español (Relato de un testigo de los conflictos sociales y políticos de la guerra civil española. Barcelona, Ibérica de Ediciones, 1977, p. 81), resulta un excepcional testimonio sobre el funcionamiento de la Colectividad de Sariñena:  

“Pero me convencí con mis propios ojos de la realidad de la mejora. Por la mañana llamé a los dos primeros jóvenes anarquistas con quienes me tropecé en la calle y les pedí que me mostrasen las trilladoras. Me llevaron a un grupo de graneros situados en las afueras del pueblo. Frente a ellos se alzaban cuatro de las máquinas expropiadas, trillando cuatro enormes pacas de trigo. Había unos diez campesinos trabajando entre cada una de ellas. Por sus ropas podía verse que eran campesinos (no trabajadores agrícolas sin tierra); lo confirmé más tarde en el curso de la conversación; trillaban juntos el trigo de uno de ellos; al día siguiente, la máquina sería trasladada a otro granero, a trillar el trigo del siguiente miembro del grupo. El trabajo iba rápido, los rostros brillaban y por cuanto fui capaz de juzgar, el manejo de la maquinaria era competente. Estaba a mano un mecánico del pueblo, caso de necesitarse una reparación. Parecía evidente que no había existido ningún  tipo de obligación de entrar en ese arreglo al uso colectivo de las maquinarias; en otros graneros, la gente trabajaba con sus instrumentos antiguos y eran sinceros a admitir que no querían trabajara con las maquinarias; la mayoría de éstos pertenecían a la anterior generación. El Comité tenía la intención de utilizar las maquinarias para trillas la cosecha de las tierras expropiadas, tan pronto como las colectividades campesinas hubiesen terminado sus trillas y utilizar esta cosecha como reserva de trigo para la milicia; como almacén se utilizaría la iglesia”.

El esfuerzo del madrileño Enrique Martín Hernández es digno de reconocer, Enrique trató de proporcionar jabón, ante la falta de este producto higiénico, a las colectividades: “Fue en la colectividad de Sariñena donde pudo llevar a cabo esta idea pero tuvo que abandonar la actividad ante la llegada de Líster al mando de una unidad comunista contraria a las colectividades. Su huida de Sariñena acabó en Mayals (Lleida) donde ejerció como secretario de la colectividad local hasta finales de 1938, tras la batalla del Segre”. también no hay que olvidar al anarcosindicalista Enrique Martín Hernanz, natural de Madrid, que trabajó en la colectividad de Sariñena junto a José Magaña.

En Sariñena (3.600 habitantes) el mismo testigo se dio cuenta de que la iglesia había sido quemada, que había habido ejecuciones y quemas de la documentación notarial, pero que los anarquistas no habían requisado todas las propiedades, limitándose a expropiar cuatro heredades de gran extensión. Los campesinos utilizaban las máquinas agrícolas requisadas, puestas a disposición de todos: «Todo mostraba la ausencia de obligación en este acuerdo para el uso colectivo de las máquinas expropiadas».

Y, entre tanto: «Las relaciones entre el pueblo anarquista y la milicia del POUM estaban lejos de ser buenas. Pero a pesar de esto, con muchas menos muertes, el núcleo anarquista había logrado mejoras considerables para los campesinos y era además lo suficientemente inteligente como para no intentar forzar la colectivización a la parte renuente del pueblo, sino esperar a que el ejemplo de los otros surtiera su efecto».9 Es de notar que si Fraga no tenía delegación en el Congreso de Zaragoza, Sariñena tenía en representación a 45 afiliados. En Tardienta, centro de la columna del PSUC, el corresponsal de Pravda hizo mención de la formación de una colectividad anarquista. Tardienta tenía 135 afiliados de 1.900 vecinos en mayo de 1936, cuando tuvo lugar el Congreso de Zaragoza.

Autogestión y anarcosindicalismo en la España Revolucionaria. Frank Mintz.

Sobre la colectivización en Tardienta aparece el texto del periodista y político Alardo Prats y Beltrán (Culla, 1903-México D.F., 1984): Las llanuras de Tardienta y Almudévar, e incluso sus cumbres y laderas, se transforman gracias al espíritu de lucha y al instinto de supervivencia de los pequeños campesinos encuadrados en las colectividades: «Su esfuerzo, puesto al servicio de la libertad en los trágicos días del 36, preparó y sembró tierras donde jamás había sido lanzada la semilla, donde solo crecía la maleza, las matas de tomillo o de espliego y los cardos vilaneros. Ahora todo es mies. Y mies bien cuidada. Unas doradas y otras con el color auriverde de la entrada en sazón para la siega. Hasta encima de las pequeñas mesetas que de pronto se acusan en el horizonte, arrastres de remotos corrimientos geológicos desde el Pirineo hasta aquí, con sus conformaciones de médanos desérticos de caprichosas formas, se ha sembrado, si se encontró un palmo de tierra aprovechable». El texto lo recoge José Luis Calvo Carilla en Visiones literarias de Los Monegros (imágenes contemporáneas de un mito literario), un relato que continúa de la siguiente manera: “Centenares de segadoras modernísimas cierran los puntos de referencia del paisaje, del campo, en todas las direcciones de los puntos cardinales. Las trilladoras modernas, también cantan junto a las viejas eras inútiles la canción de sus motores a toda marcha. Unas máquinas segadoras van arrastradas por caballerías, otras por tractores poderosos, los mismos que mediante otros dispositivos con los garfios férreos de sus rejas remueven la entraña fecunda de la tierra, en sus más hondas y recónditas zonas de energía inexplorada. Ahí está, en tierras aragonesas, la nueva y modernísima geórgica de nuestros tiempos. En sus centenares de máquinas que zumban sobre los predios, sobre los rastrojos de los predios su cántico de victoria (Prats y Beltrán, 2006: 128-131).”

Las colectividades tuvieron poco recorrido, tiempos de guerra y los escasos años en los que se trataron de desarrollar acabaron con el sueño colectivo de autogestión. De acuerdo con Julián Casanova (Guerra y Revolución en Aragón 1936-1938): “Los acontecimientos políticos y militares rompieron el posible proceso de consolidación. El fracaso de los intentos por controlarlas desde el Gobierno, la pugna entre diferentes formas de concebir la política agraria y las repercusiones de los sucesos de mayo, motivaron que el gobierno Negrín, con el apoyo de los comunistas, pensara en utilizar la fuerza contra ellas. La oportunidad se presentó coincidiendo con el decreto de disolución del Consejo de Aragón en agosto de ese mismo año”.

En definitiva, poco se ha estudiado el proceso de colectivización en Los Monegros. El paso de los años ha borrado gran parte de los testimonios directos, pero a buen seguro que estas lineas contribuirían en su memoria, en un ejercicio de libertad, de aquel sueño colectivo, de igualdad y libertad. Gracias a Sergio SN por su ayuda en la realización de este articulo.

La memoria de ellas


La memoria de ellas responde a una síntesis de todo lo recogido con la serie biográfica de Rostros, una retrospectiva sobre la mujer monegrina. Una reflexión sobre el papel de la mujer rural en nuestro pasado más reciente, aportando una visión etnográfica y a la vez social. Ellas, un motor de cambio social que ha configurado nuestra realidad actual y que continúa luchando por una sociedad más justa e igualitaria.

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En el sistema patriarcal, la mujer ha estado predeterminada a ocupar un papel secundario, dirigido tanto por la educación tradicional en la escuela como por la religión, estableciendo un rol secundario de servidumbre bajo el control familiar y conyugal. Hasta hace unas pocas décadas las mujeres eran educadas para sus labores, para satisfacer a su esposo, hijos e hijas y sin reconocimiento social ni laboral, reproduciendo así las desigualdades estructurales entre hombres y mujeres. Todo sin derechos, que han tenido que ir conquistando: el derecho a voto, a disponer de sus propios bienes, a abrir una cuenta sin la autorización de su marido, a acceder al mercado laboral, a adquirir la patria potestad sobre sus hijos/as, al divorcio, al aborto…, con un horizonte de igualdad abierto pero aún por vencer: equiparación salarial, cuotas de poder y de dirección, eliminación de la explotación y la violencia….

En 1915, las mujeres de Lanaja marcharon caminando a Huesca reclamando pan y trabajo, reivindicando el futuro de su pueblo. A pesar de ser expulsadas de Huesca por la fuerza y devueltas hasta Lanaja en dos autobuses que fletó el propio Gobierno Civil, aquellas mujeres se convirtieron en todo un ejemplo de lucha.

La educación tradicional subordinaba a la mujer para ser una buena esposa, sin posibilidad ni expectativas de acceder a estudios superiores ni desarrollar una carrera profesional. Las labores de costura han ocupado gran parte de su “educación”: punto atrás, hilvanes, vainica, pespuntes, costuras, ojales, bordados, lagarteras, punto de cruz, festones, patrones de ropa… y tal como recuerda Manuel Antonio Corvinos, en Las Escuelas Nacionales de Sariñena en los años cincuenta, “Mientras cosían una compañera les leía pasajes de algún libro religioso”.

Clases separadas por sexo, una educación sesgada con un fin sexista de una sociedad patriarcal y machista. El franquismo ahondó en la sociedad Española un modelo de mujer dependiente del hombre, de aquel “macho ibérico”, retrocediendo los avances que había significado la segunda república Española, aboliendo el voto femenino, el divorcio, el aborto y volviendo a una educación separada por sexos. Una impronta aún presente en el subconsciente social español.

Así, desde muy jóvenes ellas comenzaban a realizar tareas familiares: cuidar a sus hermanos/as, ir a buscar agua y leñas, cocinar, limpiar, lavar, fregar, ayudar a cuidar a los mayores en casa… Ahora resulta inconcebible no tener agua corriente, ni luz eléctrica, ni calefacción, ni productos sin elaborar… recursos básicos donde la mujer resultó vital para la supervivencia familiar. El agua la iban a buscar a las balsas, a las fuentes, a los pozos o a los ríos; especialmente en Los Monegros a las balsas, pues el agua ha sido un elemento vital escaso. Con los cántaros sobre su cabeza, las mujeres dedicaban gran parte de su tiempo a acarrear agua a las casas y la almacenaban en tinajas que luego poco a poco se iba disponiendo en los hogares.

Igualmente sobre sus cabezas portaban los cestos de ropa que iban a lavar a los lavaderos o a los ríos, el esfuerzo de restregar, una tarea de horas interminables sufriendo los fríos invernales y los calores estivales. Horas restregando la ropa sobre la piedra de lavar, a veces de rodillas, igual que cuando fregaban el suelo. También lavaban profusamente la lana esquilada de las ovejas y la cardaban para luego hilarla y tejer jerséis, chaquetas, toquillas, calcetines… Y los colchones y almohadas de lana, que cada cierto tiempo había que varear para esponjar y limpiar la lana.

De jóvenes no podían salir solas, a los bailes debían ir acompañadas y siempre vigiladas, era el chico quien sacaba a la chica a bailar. Los casamientos tenían que contar con el consentimiento paterno, influyendo la condición social y económica, encorsetando también en muchos casos al hombre.

Ellas hacían su propio ajuar, bordaban cuidadosamente sábanas y manteles y además se confeccionaban sus trajes de novia, de color negro tradicional hasta que llegó el blanco. Cuando se casaban ellas se dedicaban a sus labores, a cuidar del marido, hijos/as y mayores de la casa. Un trabajo ni valorado ni reconocido.

Recoger leña, mantener el fuego, hacer la comida, atender las gallinas, los conejos y tocinos, matar pollos y gallinas, desplumarlos, la matacía, capolar, embutir, cuidar el huerto, hacer conservas, ordeñar las vacas y las cabras, limpiar la caza y guisarla, amasar el pan y llevarlo al horno, administrar la casa, recoger almendras, las olivas, los higos, secar, hacer mermeladas…

Dejar a fiar y a deber, el trueque entre productos, la economía familiar, enseñar a coser, hacer apaños, parches, remendar y arreglar descosidos; las cosas se reutilizaban, no había abundancia, sino escasez. Además las tareas eran más pacientes y más costosas, las lentejas se limpiaban desplazando de un montón a otro una a una, las borrajas y los cardos se limpiaban finamente, la cocción era más lenta… todo era más artesanal.

Ellas iban a la siega, a dar la gavilla y a atar las garbas, a la trilla… se cubrían los brazos para que el sol no les tomase pues era síntoma de baja condición social. Las más pobres iban a respigar los campos ya cosechados y en algunos lugares se iba a la remolacha, durante el invierno, pasando mucho frío. Ellas recogían el esparto y lo trabajaban hasta elaborar con sus duras manos la sogueta.

Había más solidaridad, se ayudaba en los partos, las comadronas, y existía la figura de ama de leche, mujeres que ayudaban a sacar adelante amamantando criaturas que sus madres no podían alimentar. El hambre fue una constante. Se casaban muy jóvenes y la mortalidad infantil fue muy grande.

Muchas iban a servir a casas por dormir y comer, sin sueldo. Muchas marchaban a las ciudades para tener condiciones más dignas, tener una pequeña remuneración; algunas sólo tenían unas horas libres los domingos por la tarde.

La decencia y la apariencia, bien tapadas y recatadas, el no significarse, el control social de la iglesia, la confesión y en misa, las mujeres a la derecha y los hombres a la izquierda. El duelo, guardar el luto al hombre imponiéndose el negro y la tristeza durante años; la alegría y el color respondían a una falta de respeto al difunto que la sociedad no toleraba. Se velaban los muertos en las casas y el luto se extendía a todas las mujeres de la casa. Incluso mujeres jóvenes encadenaban lutos de algún hermano y padre, perdiendo su juventud e incluso la edad para casarse. Ellas, que se quedaron viudas, con trabajos que no fueron reconocidos y se encontraron con miserables pensiones no contributivas.

Ellas tomaban la fresca por las noches de verano, se juntaban a la caída de la noche para hablar y contarse las cosas, en invierno se recogían al calor del hogar. Ellas han sido motor de la transmisión oral, del saber popular, de recetas, remedios tradicionales y medicinales, trucos, consejos, refranes, historias, leyendas, juegos… ¡Cuánta memoria se pierde con ellas!.

Sobrevivieron valientes, sin tiempo para la rendición. En Sariñena subían al barrio de la Estación y cogían carbón de los trenes para calentar sus hogares, arriesgándose a encontrar a la Guardia Civil que les requisaba el cargamento. También formaron parte del estraperlo que hubo entre poblaciones y en especial con la línea de ferrocarril, se vendía trigo a comerciantes que iban en los trenes, era una forma de sobrevivir.

El tiempo atrapa aquella memoria y el silencio se apodera de una memoria a veces tan amarga que resulta casi imposible pronunciar. Cómo recuperar la realidad de tantas mujeres que se vieron obligadas a conseguir avales para salvar a sus padres, maridos e hijos tras la guerra, al chantaje y abuso al que se vieron sometidas, para que no fuesen fusilados. Aquellas luchadoras que acudían al Auxilio Social con sus hijos/as hambrientos, señaladas,rapadas, castigadas, encarceladas y desterradas. Aquellas que se les presentaba en casa la guardia civil preguntando sobre sus maridos, hijos o padres para encontrarlos y fusilarlos. Aquellas despreciadas socialmente y aquellas obligadas a ser obedientes, aguantar y callar. Aquellas mujeres cumplieron un doble castigo: ser roja y mujer. Aquellas que primero fueron pecadoras, luego brujas, histéricas y locas.

Ellas, mujeres de nuestra memoria más reciente son nuestras raíces y su memoria debería no ser olvidada, pues su lucha es ejemplo para continuar construyendo una sociedad más justa, libre y plenamente igualitaria. Ellas no se merecen el olvido, ni la desmemoria porque ello significa renegar de nuestra esencia, de ellas, como de nuestra madre naturaleza.

A la memoria de ellas.

Concha Buisan Ballarín


A sus 98 años de edad, Concha goza de una gran salud y una excelente memoria. Ha sido una chica muy vital, divertida y alegre, le llamaban “El risorio” porque no paraba de reír, se reía mucho. Nació en Sariñena en 1920 y durante su vida trabajó en la sastrería que montaron junto a su marido. Su padre fue Melchor Buisan y su madre Concepción Ballarín, “mi madre era muy espabilada”, recuerda Concha.

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Vivían en la zona del castillo bajo. De pequeña en casa tenían ganado, ovejas que sacaban todos los días a apajentar, además tenían dos sasos que cultivaban, uno grande y uno pequeño que estaban bastante cerca entre ellos. Fueron cuatro hermanos, Melchor, Mariano, Josefa y Concha. Fue a la escuela con las monjas y además trabajaba en casa, hacía de todo: fregaba, guisaba, cuidaba de los animales del corral… “¡un sin parar!”. El agua la iba a buscar con botijos a la fuente de dos caños, “era un agua muy buena”, de la que también llevaba dos botijos al médico don Nicolás, “le gustaba mucho esa agua”. En verano iba a bañarse al río, iba mucha gente.

De muy joven conoció a Severo, su marido, una gran persona que ha querido toda su vida. Él era catorce años mayor que ella, pero en casa lo acogieron con mucho cariño, con quince años tuvo a su hija y más tarde llegó su segundo hijo.

Concha recuerda que durante la guerra había ametralladoras por los tejados y su madre hacía la comida a altos mandos de las tropas republicanas que se encontraban por Sariñena. Los domingos iban a comer a la caseta del campo, su madre ponía una gran sábana blanca a modo de mantel y comían todos. También se iban a refugiar a la caseta, se sentían más seguros.

Cuando la guerra tuvieron que escapar a Barcelona, se llevaron las cuatro vacas que tenían. Las tenían que ordeñar por el camino y tirar la leche, al final fueron perdiendo las vacas, se las fueron quitando. Llevaron enseres en un carro tirado por dos mulas, con gallinas y pollos, donde también pusieron un colchón para llevar a su hermano que estaba malo, lo habían operado recientemente. También llevaron otro colchón para protegerse por si aparecía la aviación y cubrirse con él. En el carro también llevaba Concha a su hija Paz y la hermana de Concha fue montada sobre una burra de ametralladora. A uno de sus hermanos le dispararon dándole un balazo en el gorro que llevaba, quitándole del balazo el botón rojo que llevaba en la gorra. Concha aún se acuerda de su paso por Sena durante su huida, la pequeña Paz bailó en una era donde se encontraban muchos milicianos. En una ocasión Concha se refugió en una cuneta, se metió por un aliviadero y luego le costó mucho salir una vez pasado el peligro.

Continuaron su viaje a Barcelona, donde tenían una prima que estaba sirviendo en una casa, aquella familia les acogió y convivieron con ellos aquellos angustiosos meses. Estuvieron muy bien, fueron muy bien recibidos y tratados, aunque el señor de la casa era muy serio. “Había unos aucos que al principio no nos dejaban casi ni pasar, luego ya no nos decían nada”. La dueña de la casa, ante los previsibles bombardeos, se refugió en un pueblo cercano donde pensaba que no iba a llegar la aviación, pero la aviación llegó y en uno de esos bombardeos encontró la muerte, a los ocho días. A la hija del señor le hicieron un traje, recuerda Concha con su memoria asombrosa. Al tiempo regresaron a Sariñena donde llegaron sin nada y nada se encontraron.

Como sastres comenzaron trabajando para Moren, pero pronto establecieron su propia sastrería en Sariñena: “La Sastrería de Severo”.  En la sastrería principalmente ella era pantalonera, hacía los pantalones, pero hacían de todo, chaquetas y trajes, hasta llegaron a tener a cuatro chicas trabajando. Les encargaban los trajes, les tomaban las medidas y los confeccionaban. A veces les traían la tela, pero lo normal es que ellos hiciesen todo, tenían dos máquinas de coser.

Con Concha hemos pasado un rato agradable y han quedado muchas cosas que contar. Goza de buena salud, memoria y esa personalidad alegre y divertida, así que gracias Concha por tus gratos recuerdos. Y un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de la entrevista, gracias!!.