Tiempos de cantera y del canal de Monegros, del túnel de Alcubierre y de un Castejón de Monegros prospero en tiempos de trabajo, viendo como el canal que construían pasaba de largo. La piedra y su explotación, cantería, pero también perforación con técnicas y metodología similar al de la minería. Profundizamos en el túnel de Alcubierre pero también, gracias a Javier, en el Castejón de Monegros de la segunda mitad del siglo pasado.
Javier Giral Ezquerra nació en Castejón de Monegros el 2 de diciembre de 1934, de casa de los Quinquilaires, por parte de sus abuelos paternos, pues se dedicaban a la quincalla, comerciaban con ella e iban por los pueblos vendiendo y reparando objetos de metal, cacharros y utensilios de cocina, alajos y bisutería.
Tenían algo de tierra, muy poco y algún trozo que fueron comprando, aunque se repartió, como era costumbre y poco le llegó a Javier. Así que su padre fue agricultor de secano. En Castejón de Monegros era y es casi todo secano, algunas tierras salobres que solo ha salvado la tierra buena de Jubierre –Si llovía daba mucho, es muy buena tierra-. Para la siega se quedaban por las masadas y por medio de los rastrojos. Venían peones de fuera, manchegos y extremeños, hacían las orillas a hoz y luego se pasaba la atadora que cortaba y hacía fajetes. Luego estaba la gabilladora que cortaba la mies, la llevaba a una plataforma y la sacaba en gabilla. Las casas grandes tenían almendreras y olivares, pero no mucho, solo trozos pequeños, como las casas de Antillón y Romeral.
No obstante, en Castejón de Monegros hubo algo de huerta -Solo de las casas ricas, de casa Antillón, Buil y Romairal- gracias a la fuente Madre de la que brotaba abundante agua, aunque también se perdía bastante. A la fuente Madre prácticamente se iba a buscar agua a diario ya que el agua era muy blanda y no se conservaba bien. En el Plano había otra fuente y dos balsas, debajo del Castillo, donde ahora están los depósitos, una balsa para beber y otra para los animales y en verano, para la siega, iban a recoger el agua con cubetas que iban montadas en carros -Cada cubeta llenaba unos 80 cantaros y se llevaba para la siega-.
Ha habido mucho ganado, unas 15.000 a 16.000 cabezas en la sociedad Monte Blanco. A azada cortaban romero para leñas que cargaban en carros y bajaban a vender a Sariñena y La Almolda. Hacían algo de pino, pero para casa, estaba muy controlado y no daban permisos. Hubo carboneras, pero no las llegó a ver -sí que hay un par de sitios donde las hacían-. Los pinos, cuentan, llegaban hasta el castillo -había lobos y aún hubo uno por Jubierre después de la guerra, el último que se conoce por Castejón de Monegros-. Muchos albalatilleros iban a Jubierre a hacer leña de pino y esparto.
Había familias que vivían de la miel, los arnales de Castejón de Monegros. Los arnales eran construcciones, recintos amurallados donde, en la pared protegida del cierzo, existían diferentes banqueras y gradas conformando diferentes compartimentos para alojar las colmenas. Entonces las colmenas eran vasos de caña rebozadas de güeñas de vaca, eran fuertes y dentro las abejas hacían los panales. Adosado había una pequeña caseta, formando un conjunto amurallado asemejándose a la construcción a una paridera. Los vasos los ponían en los arnales aunque a lo último ya ponían las colmenas de caja.
La familia de Javier vivía en la plaza de las escuelas y durante la guerra vio pasar milicianos, se alojaban en casa Antillón, cercana a la suya. Hacían rancho, hacían fuego y cocinaban en unos calderos grandes, judías con patatas, y les invitaban a comer. Hasta los 13 años fue a la escuela, cuando tuvo que coger las caballerías de casa para ir a labrar y a realizar todas las faenas que tocaban. Sobre 1948, su padre cayó malo, con fiebres de Malta, estando enfermo durante 2 años y pico hasta que tristemente falleció. En casa eran cuatro hermanos, tres chicas y él (Ester Giral Ezquerra). Ya desde pequeño había ido a segar mucho a Jubierre, a veces iban por Sariñena, por si bajaba mucha agua por el Alcanadre y no lo podían cruzar. Para subir el grano tardaban toda la noche y llegaban a Castejón de Monegros al amanecer.
Con las caballerías estaba siempre ocupado, todos los días tenían trabajos que hacer, labrar, sembrar, segar… A veces hasta buscaban algún obrero para que ayudase en casa y en la siega hasta la pequeña de la casa iba a ayudar, a atar gavilla. Segaban, lo acarreaban y dejaban la mies en la era, trillaban, aventaban la parva, separando el grano de la paja, si hacía aire, y guardaban el grano. En Castejón de Monegros se construían carros y galeras, que son los carros de cuatro ruedas. Los construían los Vivetes, de casa Vived, y también Francisco el Carretero y los Royos, que eran herreros y carreteros, quienes además solían herrar las caballerías.
En el monte de Castejón de Monegros había canteras de piedra para la construcción, canteras abiertas, como la de la Plana de Santana, que era piedra más fuerte, y la Plana de Varella, que era más floja pero que se trabajaba muy bien. Había varios albañiles, aunque muchos particulares iban a sacar piedra en el Monte Blanco, una sociedad de todos los vecinos. Cerca estaban los yesos de la Almolda: –Machacaban la piedra con la maceta, la metían en hornos y luego la llevaban con el carro al molino, que había uno en La Almolda-.
Hizo la mili y tras finalizarla, a los dos o tres días, enganchó a arrancar piedra en la cantera de la Rabosa donde estuvo dos años con barrón y pico, todo a mano, hacía una falquera y cortaban la piedra que luego empleaban para hacer carreteras por la zona. Dos años más estuvieron sacando piedra para la construcción del pueblo de San Lorenzo del Flumen, para la construcción de las casas. Iban una cuadrilla de 5 o 6, desde Castejón de Monegros en bicicleta. Antes de llegar a la Portellada a mano derecha, incluso llegaron a tirar de dinamita, sería sobre 1957 y 1959.
Entonces se estaba realizando el túnel del canal para su paso por la sierra de Alcubierre. Casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel. También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos -Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.
Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos.
Instalaron un polvorín, se empleaba mucha dinamita y la tenía custodiada la guardia civil. En la cantera donde trabajaba Javier también tenían un pequeño polvorín. Un amigo suyo estuvo de barrenero, barrenaba, metían la dinamita y realizaban explosiones, retiraban el material y continuaban con la misma operación.
Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500.
Luego, Javier estuvo dos años trabajando en el canal, por la zona entre Robres y Lanaja, encofrando y echando hormigón. En la zona de Robres saneaban el canal, había filtraciones, sumideros, y reemplazaban tramos. Trabajaban bien y el encargado les cogió confianza y los llevó a sanear zonas donde había manantiales para desviarlos y que no dañasen la obra. La comida se la llevaban de casa, en una cesta de mimbre y el agua en un buyol, como un botijo, pero más grande. También estuvo unos dos años más de vigilante de las obras del canal, entre 1992 y 1994, había mucha maquinaria y trabajaba por las noches por la parte de Valfarta y fines de semanas y domingos enteros.
Con el tiempo, Javier adquirió una furgoneta y se dedicó durante 20 años a vender por los pueblos fruta y verduras. Le dieron la invalidez por las obras, aunque cuando le operaron las rodillas se recuperó totalmente. Para vender obtuvo la patente de frutas y verduras, lo que le permitía ir vendiendo por toda España, aunque, con la furgoneta, Javier iba vendiendo por Monegrillo, Pallaruelo de Monegros y Castejón de Monegros. También vendía aceite, pues podía vender todo tipo de comestible. Tres veces por semana iba a Zaragoza, a las tres de la mañana a Merca Zaragoza, para adquirir producto, hizo buenas amistades y en el oficio trataba mucho con la gente y aquello le gustaba mucho -Era un trabajo tranquilo, pero sin parar-.
El primer vehículo que tuvo no tenía calefacción y pasó mucho frio yendo a zaragoza por la noche, en las frías noches. Iba por Monegrillo, peor carretera, pero nada de circulación, cuando hacía mucha niebla se orientaba por las ontinas y las matas de la orilla de la carretera, no había ni marcas ni señales. Aún recuerda Javier el coche de línea, de Castejón salía todos los días a Zaragoza, salía a las 6 de la mañana y volvía por la noche -La parada la tenía en la calle predicadores de Zaragoza, donde tenía garaje, y pasaba por Bujaraloz, Osera, Pina y Alfajarín-.
Se casó en Castejón y tuvieron una chica. Con el tiempo se jubiló y desde entonces se dedica a sus almendreras y oliveras que tiene cerca del taller de Pedro Vived. Le gustaba mucho ir a cazar la perdiz, codorniz, conejo, liebre… casi nada de jabalí, aunque cuando entró la mixomatosis peló el monte de conejos. Lamenta que Castejón de Monegros ha perdido mucho -Hay muchas casas cerradas, apenas se ve gente por las calles, solo los fines de semana cuando vuelven. Antes en cada casa había más de ocho personas, abuelos, padres e hijos. Había 3 o 4 tiendas y otros tantos bares, 2 o 3 panaderías, carnicerías ¡como había personal había de todo!. La vida era integra en el pueblo. Un par de tocinos se tenían en casa que mataban cada año, había un matachín. Los pastores sabían de todo y los corderos se mataban en casa-.
Memoria viva de Castejón de Monegros, tiempos de cantería, tiempos de prosperidad con el túnel de Alcubierre, de una tierra dura y seca que ansiaba el agua para solo verla pasar, como un sueño aun pendiente. Gracias a Javier por acercarnos a aquellos tiempos y a Pedro Vived por su amabilidad y acogernos para poder hacer la entrevista, gracias.
Bocoit: Cubas, toneles grandes.
Carretel: Tonel pequeño, 4l, que se llevaba en el carro, con sacos o espartos empapados en agua.
Buyol: se llevaba el agua o el vino, toneletes de 10 o 12 l. En el carro se llevaba en el cenacho, una caja hecha con correas de cuero y tela basta o piel de cabra.
El canal de Monegros responde a una extraordinaria obra de ingeniería constituyendo, en sí misma, una de las obras hidráulicas más importantes de la ingeniería civil española del siglo XX. Su complejidad llevó a grandes soluciones técnicas y arquitectónicas, presentando una serie de obras muy específicas a lo largo de su recorrido como fueron el acueducto de Tardienta, inaugurado en 1914 o el mismo abrazo de Tardienta, conectando el Canal de Monegros con el canal del Cinca, y el, aunque poco conocido, pero no menos importante, túnel de Alcubierre.
Boca Sur o boca de salida del túnel de Alcubierre, canal de Monegros.
Adentrándonos en el túnel de Alcubierre, descubrimos una compleja obra de perforación que atraviesa parte de la sierra de Alcubierre para regar la zona sur de Los Monegros, la denominada zona Monegros II dentro del canal de Monegros.
Sin duda, el canal de Monegros logró transformar el paisaje y la economía de la zona de Los Monegros, formando parte de los planes de Riegos del Alto Aragón, de unas políticas hidráulicas que llevaron el agua al secano oscense, pero que, para muchos pueblos afectados por embalses, supuso perder, a la fuerza, sus pueblos y tierras.
Pero también significó empleo, un trabajo muy duro, obrero, que en el caso del túnel de Alcubierre fue más propio de la minería, tanto como en técnica como en metodología.
En su memoria, la de obreros, presos y fallecidos durante su construcción, recordamos el túnel de Alcubierre.
Plan de Riegos del Alto Aragón
A finales del siglo XIX, Joaquín Costa sueña con la regeneración y modernización, impulsando, entre otras iniciativas, los proyectos de los Riegos del Alto Aragón. Un sueño que comienza a materializarse en 1902 con el Plan General de Canales de Riego y Pantanos, conocido también como el Plan Gasset. Pretendiendo, con el canal de Monegros, llevar el agua a las llanuras de Almudevar y Tardienta y «más tarde a la región de los Monegros» (Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1.902, sustentada por el Ingeniero Cleto Miguel Mantecón. CHE).
La redacción del Proyecto de Riegos del Alto Aragón es encargada por parte de Francisco de Paula Romaña y Suari, Barón de Romañá, a los ingenieros Félix de los Ríos y José Nicolas Sabater quienes, junto a las ideas de Rafael Izquierdo, lo realizan quedando aprobado, técnica y económicamente, por RR. OO de 1º de marzo y 29 de septiembre de 1913. El 7 de enero de 1915, a impulso del entonces ministro de fomento Javier Ugarte, se promulga la ley de riegos del Alto Aragón, encargando al gobierno la ejecución de las obras mediante Decreto 12 de marzo de 1915 (Gaceta del 18 de marzo).
Por lo que, el 29 de marzo de 1915, dan inicio a las obras de construcción del Canal de Monegros, una extraordinaria obra de ingeniería que transforma sustancialmente la seca comarca aragonesa en fertiles tierras de regadio: «A la distancia de setenta y cinco metros de la carretera de Zaragoza a Francia, hacia el pantano de la Sotonera, en el término municipal de la Villa de Almudévar» (Acta de inauguración de las obras de Riegos del Alto Aragón).
“El sistema de Riegos del Alto Aragón está constituido por la puesta en regadío de las tres zonas fundamentales de una extensión de 50.000 hectáreas, 60.000 hectáreas y 40.000 hectáreas, cada una que son la del Canal del Cinca, Monegros alto (zona de Monegros por encima de la sierra de Alcubierre), Monegros bajo (zona de Monegros por debajo de Ja sierra de Alcubierre)”.
Nueva España, 1 de octubre de 1959.
Canal de Monegros
El canal de Monegros responde a una red hidráulica que recoge las aguas del río Gállego y del Cinca, encontrándose en el abrazo de Tardienta y discurriendo hacia la zona árida de Los Monegros. Una gran obra hidráulica que recorre 133 km alimentado por los ríos Gállego y Cinca. Aguas que son almacenadas por medio de embalses de cabecera/aportación: “Las aguas que se aprovechan del Gállego en Riegos del Alto Aragón (zona de Monegros Alto), se derivan del Gallego por la presa de Ardisa y por el llamado canal del Gállego de una capacidad de 90 metros cúbicos, se conducen al pantano de La Sotonera con capacidad de 189 Hm3 donde se rulan y distribuyen para utilizarlas en la zona antedicha” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).
El canal de Monegros parte del embalse de la Sotonera con un caudal inicial de 90 m3/s abarcando una superficie regable de unas 110.000 ha: “Del pantano de La Sotonera sale el canal de Monegros que riega la zona de Monegros Alto y atravesando la sierra de Alcubierre por un túnel de cinco kilómetros, regará la zona de Monegros Bajo” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).
De acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Ebro el canal de Monegros se divide en dos grandes sectores Monegros I y Monegros II y subdivididos en seis subtramos, correspondientes a diferentes constructivas y operativas.
Monegros I (85 km): Va desde el Embalse de la Sotonera hasta el túnel de la Sierra de Alcubierre. Se divide en cuatro tramos principales:
Tramo I (subdividido en Ia y Ib): Discurre desde el embalse de la Sotonera, cruza el canal de Violada y llega hasta el conocido “Abrazo de Tardienta”, donde confluye con el canal del Cinca. En el abrazo nace el canal del Flumen.
Tramo I a Entre el Embalse de Sotonera y el Canal de Violada 90 m3/s. Tramo I b Entre el Canal de Violada y el Abrazo de Tardienta 90 m3/s.
Tramo II (subdividido en IIa y Iib): Continúa desde el abrazo de Tardienta (atravesando zonas como Tardienta y Robres) hasta el origen de la acequia Q.
Tramo II a Entre el abrazo de Tardienta y el origen de la acequia Q 70 m3/s. Tramo II b Entre el origen de la acequia Q y el túnel de Robres 70 m3/s.
Tramo III Entre el Túnel de Robres y la trasversal de almenara de San Juan 60 m3/s.
Tramo IV: Entre transversal de almenara de San Juan y túnel de Alcubierre 53 m3/s.
Monegros II (48 km): Abarca desde la boca sur del túnel de la Sierra de Alcubierre hacia el sur y el este. Se subdivide en dos tramos más:
Tramo V: Parte de la salida sur del túnel de Alcubierre hacia el Este, con una longitud de unos 20 km, terminando en el embalse de Valdepatao. De aquí surgen ramificaciones como el canal de Sástago.
Tramo VI: El tramo final del sistema principal.
Una detallada descripción de la época la da Nueva España, 1 de octubre de 1959, detalla los tramos hasta entonces construidos, hasta el túnel y sus distintas derivaciones:
Este canal se divide en cuatro tramos, antes del citado túnel.
El primer tramo, con longitud de 21 kilómetros y una capacidad máxima de 90 m3 s., salen en su margen derecha la acequia o canal de La Violada y otras de menor importancia y en la margen izquierda del canal del Flumen. Unos 100 metros antes de la toma del canal del Flumen se injerta en el canal de Monegros el canal del Cinca, que conducirá los caudales necesarios para el riego ele la zona de Monegros Bajo.
El tramo segundo del canal de Monegros comienza en el acueducto de Tardienla y tiene una longitud de 25 kilómetros con capacidad de 70 m.3 s. De este tramo por la derecha se deriva la acequia Q, en las proximidades de la ermita de Santa Quiteña y otras varias que regarán la zona propia del tramo segundo del canal de Monegros.
El tramo tercero, con una longitud total de 22,7 kilómetros y capacidad variable desde 65 m.3 s. a 53 m.3 s. se encuentra construido en un primer trozo de 4,5 kilómetros; un segundo trozo de 9 kilómetros, que sólo está hecha la excavación;un tercer trozo construido de 1,1 kilómetro y un cuarto trozo de 8 kilómetros sin construir.Del trozo primero se deriva el canalde Lanaja y Sariñena y acequia de Cantalobos.
El tramo cuarto, con una longitud de 16,1 kilómetros, se halla pendiente de ejecución y tendrá una capacidad de 63 m.3 s.
El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre, que actualmente está en construcción.
Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.
El túnel de Alcubierre
El túnel de Alcubierre marca el inicio de Monegros II, siendo final del tramo IV y el inicio del tramo V. Un túnel que permite al canal de Monegros atravesar la sierra de Alcubierre con una longitud inicial de 5.169 metros, que se comienza a construir en 1956 y entra en funcionamiento en 1960.
El Noticiero, 11 de febrero de 1956.
La perforación del túnel sale a subasta por un importe cercano a las 120.000.000 pesetas, dándose publicidad en el diario altoaragonés de Nueva España en su edición de 17 de marzo de 1956: “El túnel de Alcubierre, con el acueducto de Tardienta, son las obras cumbres del canal de Monegros, la base técnica del sistema, cuya finalidad es transportar el agua venciendo arduos obstáculos naturales a sus últimos objetivos la zona monegrina”.
Su adjudicación, de la contrata del túnel que atraviesa la sierra de Alcubierre, informa Nueva España el 14 de junio de 1956 y el 18 de julio de 1956 da cuenta del inicio de las obras: “Obras del Proyecto del túnel de Alcubierre (en el Canal de los Monegros), trozo 4º, el 21 de julio de 1956. El propósito es regar las 68130 hectáreas situadas tras la sierra de Alcubierre además de la propia zona de 52435 hectáreas”.
La empresa adjudicataria resulta ser Marcor S.A., con sede en Madrid, calle General Mola, 9. Una empresa constructora que formó parte en la ejecución de grandes obras públicas de infraestructura hidráulica y ferroviaria española. Su participación en el canal de Monegros se basó en la ejecución del túnel de Alcubierre definida como “una de las obras de ingeniería más complejas integradas en el trazado de este canal”. La dirección técnica es por parte de Juan Martínez Navarro y Navarro, la dirección estatal por los ingenieros Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras públicas, Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Camilo Mazzuchelli Muñoz y Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes Ramón Escartín Bescós y Serafín González Tolón.
Las obras son iniciadas en agosto/septiembre de 1956 “Se trata de un túnel revestido de 4.956,40 metros, para un caudal de agua de 51 metros cúbicos. Su coste total está calculado en 88.484.000 pesetas, de las que se han invertido ya 34.629.103 pesetas, estando prevista su terminación para el 30 de julio de 1960” (Túnel de la sierra de Alcubierre. Situado en el tramo IV del canal de Monegros) Nueva España 13 de noviembre de 1959. Siendo su finalización prevista para 1960: “En cuanto al túnel de Alcubierre, su terminación está prevista para el año 1960 y su longitud es de unos cinco kilómetros” Nueva España, 9 abril de 1959.
“El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre que actualmente está en construcción. Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.”
Nueva España 2 de enero de 1959.
Para su construcción se aplican técnicas propias de minería, tanto en la perforación como en la extracción de los materiales por medio de vagonetas y pozos. Para ello se construyeron cuatro pozos de evacuación con montacargas para vagonetas y uno por medio de rampa, con un recorrido de hasta 60 metros de altura en alguno de aquellos pozos: “El túnel ha de tener 5 kilómetros y una luz de 5 por 7 metros” (El Noticiero, 27 de enero de 1957).
Construcción del túnel
El túnel es construido mediante perforación, barrenando y martillos neumáticos movidos por compresores, empleando explosivos y extrayendo continuamente el material resultante. Además de las bocas de entrada y salida, boca Norte y boca Sur, se construyen una serie de pozos con jaulas, elevadores, y una serie de railes para mover las vagonetas mediante caballería. Posteriormente se hormigona la bóveda, los muros laterales y la sección del canal. Todo un entramado constructivo complejo para cuya realización se excavan 245.000 metros cúbicos, empleándose 87.000 metros cúbicos de hormigón y 20.000 toneladas de cemento con un presupuesto de contrata de 114.743.128,60 pesetas (Nueva España – 15/05/1960).
Trazado del túnel de Alcubierre.
Para ello se empleó gran cantidad de trabajadores, hasta alcanzar un máximo de 300, algunos llegados de Asturias y otros presos, contando con un destacamento de 93 reclusos, además de contar con mano de obra de las poblaciones cercanas, como Castejón de Monegros, Valfarta, La Almolda y Bujaraloz. Javier Giral Ezquerra apunta que casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel: -También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos. Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.
Muchos son alojados en barracones en la misma zona del túnel, incluso masadas, parideras y casas del mismo Castejón de Monegros son utilizadas para albergar familias que acudieron para trabajar en el túnel. Cándida Buil Farled, natural de Castejón de Monegros, recuerda como trabajó mucha gente que se quedaban a dormir por las masadas -Para hacer el túnel empleaban dinamita y un primo hermano de mi marido murió en una explosión-.
También apunta lo mismo Javier Giral Ezquerra: «Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos».
Jesús Ainoza Arled estuvo trabajando de boca a boca, de la boca de entrada a la boca de salida. Entre medio los pozos y desde cada punto se perforaba para encontrarse en el medio. Los pozos eran los siguientes, relata Jesús:
El pozo n.º 1 se encontraba en Jubierre, cerca de la boca de entrada del túnel. En sus inmediaciones se estableció la planta de hormigón para la construcción del túnel.
Planta de hormigón en el pozo n.º 1.
El pozo n.º 2 en la masada del General, allí estaban los barracones de los presos, pues en el túnel trabajaron presos. Los barracones los recuerda de tela y las mujeres de los presos se quedaban por las masadas, casetas, corrales y parideras, por la de Luquetas, la Carpeta, la Barrera, corral del Secretario y la masada del Tendero, donde vivía una familia. Al otro lado de los barracones, en una plana los presos hicieron un campo de fútbol y los de Castejón de Monegros iban a jugar al fútbol con los presos. También los presos bajaban a Castejón de Monegros, a comprar, a misa…
El pozo n.º 3 estaba en la zona conocida como «Lo Romeral».
El pozo n.º 4 se hallaba en lo de Gabín, era de galería, no era propiamente un pozo y se accedía por medio de una rampa. Una vez a una vagoneta se soltó y al bajar pilló a uno que lo mató.
La boca de salida queda entre el monte de Castejón y el de Sena.
Su proceso constructivo queda bastante aproximado gracias a la crónica realizada por El Noticiero, en su edición del 27 de enero de 1957:
Para realizarla se ha dispuesto la apertura, poco más o menos simultánea, de esta boca Norte y de la Sur (todavía no iniciada) y tres pozos, distantes sobre los 1.5000 metros, logrando así 8 tajos y dando lugar al mayor número de obreros y la posible celeridad a las obras. El número 1, primero visitado ha de tener 45 metros de profundidad, está ahora en los 19, su amplitud es de 5 por 6 metros y conforme se va profundizando, se reviste de una fuerte pared de ladrillo para evitar los desplomes. Ahora las tierras se extraen a torno, pero se van a colocar montacargas que suban y bajen las vagonetas ya cargadas. Para ello hace falta el tendido de línea eléctrica en 8 kilómetros, transformador y derivaciones que, como ven, llevamos adelantados, asentamiento de motores, mucho más potentes que los compresores, balsas que nos faciliten el agua para refrigeración, aparte de la indispensable para la obra.
Llegamos al pozo número 2; la excavadora terminó en una semana una gran balsa de 25 por 10 por 6 metros en espera de que las nubes la llenen del líquido elemento; está terminado el polvorín, según se requiere por las disposiciones vigentes, capaz para 5.000 kg. de dinamita (hoy se gasta una caja diaria). El pozo llega a la profundidad de 22 metros y ha de tener 55; en el momento de nuestra llegada van a prenderse fuego a los barrenos…
Llegamos al pozo número 3, apenas iniciado; este sólo ha de llegar a los 35 metros de profundidad.
Hay que añadir que los obreros son al presente alrededor de los 100 (no pueden ser más), que la empresa trajo de Oviedo, los restantes de la tierra; cuando las obras estén en pleno desarrollado, se doblarán y más y más.
Igualmente queda recogido en El Noticiero del 15 de mayo de 1960 con motivo de su inauguración:
Lo realizado
Además de la total perforación, cuyas obras comenzaron en septiembre de 1856, se ha terminado el revestimiento de la bóveda superior con un espesor de 60 centímetros de cemento, para evitar los derrumbamientos de la marga que compone la montaña.
Para la construcción se han realizado tres pozos verticales, de uno, 60 metros de profundidad, dotados de montacargas de gran potencia, y otras varias aberturas para respiración e introducción de tubos compresores. Los tres pozos principales, seguramente protegidos por unas casetas adicionales, quedaran abiertos para vigilancia y reparaciones necesarias, dotados con escaleras de emergencia.
Está acabada, pues, la parte más penosa ya que las primeras perforaciones fue necesario hacerlas, hombre a hombre, con pico, dinamita y pequeñas perforadoras.
En el momento actual caben en el túnel, espaciosísimo, grandes excavadoras que prestan servicio ininterrumpidamente durante el día y la noche
Esto permite una aceleración extraordinaria en las obras. Una aceleración todavía superior a la conseguida hasta el momento actual, ya de por si notable, pues toda esta obra se ha realizado, con sus muchas dificultades, en menos de cuatro años, contra todos los pronósticos y venciendo la dificultad de una inundación, en septiembre de 1659. que hizo suspender las obras durante seis meses en algunos lugares del túnel porque el barro los llenaba completamente y obligó a su limpieza y adecentamiento, y a la reparación de toda la maquinarla sepultada bajo el tarquín, que ha sido larga y costosa.
No sólo eso. Sino que la empresa Marcor, S. A., ha tenido que construir toda una red de caminos, barracones abundantes de servicios y montaje de maquinarla; compresores eléctricos, de gasoil, montacargas, raíles interiores y exteriores para vagonetas, locomotoras para las mismas y cien detalles más que escapan a la mirada del profano.
Las obras han sido llevadas, pues, con una rapidez espectacular. Nosotros, que descendimos por el pozo número 2, en la «jaula» (nombre profesional que se da a los montacargas de gran potencia), quedamos impresionados por la magnitud de los trabajos, la profundidad del túnel, la perfección de su realización, pues es imposible distinguir dónde acaba la perforación realizada por un pozo y dónde empieza la del siguiente en aquella subterránea y amplia línea recta que supone el acarreo de la tierra sobrante del túnel y el descenso del material necesario para el abovedamiento.
Se ha realizado la obra, repetimos, con una velocidad y una perfección admirables. Ni un error, ni un fallo en aquella galería, a sesenta metros de la superficie de la tierra, realizada sin otros puntos de referencia que unas plomadas que, con mucho cuidado, se lanzaban desde las bocas de los pozos principales y secundarios.
Para los profanos, pensando un poco, resulta milagroso el avance de esta técnica y la labor detallada y ajustada de los técnicos de Marcor, S.A.
Sólo falta para la terminación del túnel: la construcción de los soportes de la bóveda y la contrabóveda, que se colocará, tras la limpieza, rebaje, adecentado, nivelado y hormigonado (todo esto se realizará en. breve espacio de tiempo) de la galería ya construida y que se puede recorrer tranquilamente desde la boca de entrada hasta el último metro de la parte de túnel artificial.
Es una obligación subrayar especialmente el trabajo Intensísimo que se ha llevado con el máximo Impulso y extraordinaria capacidad, dirigido técnicamente por don Juan Martínez Navarro y Navarro, que durante estos casi cuatro años ha vivido pendiente de la organización, vigilancia y realización de las obras, secundado por todos los técnicos de Marcor, S.A. y la dirección estatal que ha corrido a cargo de los ingenieros don Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras Públicas; don Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli Muñoz y don Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes don Ramón Escartín Bescós y don Serafín González Tolón.
También han puesto su máximo es fuerzo los trabajadores de la empresa, cuyo número en la actualidad excede de trescientos, más un destacamento de 93 reclusos que, en régimen de vigilancia, han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel.
El polvorín
En el pozo 2 se construyó un polvorín con la capacidad de guardar unos 5.ooo kilos de dinamita. El polvorín contó con vigilancia. Javier Giral Ezquerra recuerda que su custodia respondía ala Guardia Civil.
La celebración del “Cale”
El túnel es inaugurado el 14 de mayo de 1960. Como obra propia de la minería, con la unión de las galerías y la finalización del túnel, se lleva a celebrar el «cale», que, en obras de ingeniería, especialmente de túneles, representa el instante exacto en el que las excavaciones iniciadas desde dos extremos diferentes (o desde pozos intermedios) finalmente se unen. Se realiza en el destacamento de reclusos, recordando especialmente a los cinco obreros que perdieron su vida durante la construcción del túnel. Una celebración, después de todo, con motivo de los actos de inauguración del túnel y publicado en El Noticiero del 15 de mayo de 1960: «A las diez y media de la mañana, en el destacamento de reclusos, en un altar de campaña construido bajo una cimbra de hormigón, reproducción exacta de las que componen el entramado del túnel, el párroco de Castejón de Monegros, don Antonio Broto, dijo una misa en sufragio de los cinco obreros muertos en accidente de trabajo durante la reconstrucción del túnel«.
El Noticiero, 15 de mayo de 1960.
Asistieron a esta misa las siguientes autoridades de Huesca: El gobernador civil, don José. Hiera Aísa; el gobernador militar, general don José Samaniego y Gómez de Bonilla; el presidente de la Diputación, don Enrique García Ruiz; el delegado provincial de Sindicatos, don Tomás Bonilla; el ingeniero Jefe de la Delegación de Industria, don Gonzalo Martínez Olí de Bretón; el Ingeniero Jefe de Obras Públicas, don Fernando Susín Hernández; don Ricardo Escribaño, ingeniero de Obras Públicas; el comisario Jefe de Policía, don Fernando Santiago Hodson; ayudante de la Delegación de Industria, don Alfredo Lacalle Pena. De Zaragoza asistieron; don Antonio de Diego, delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli. Jefe de sección del mismo Organismo; el inspector don Luis Sánchez de Ocaña; don Antonio Amat, ingeniero-consejero de Marcor, S. A.: don Juan Martínez Navarro, también consejero de la empresa; su hijo, don Juan Martínez-Navarro y Navarro, director de las obras del túnel; don Pablo Ugarte, ingeniero de la Confederación; don Mariano Alfonso, abogado de la Confederación; ayudantes de Obras Públicas de la Confederación, don Ramón Escartín y don Serafín González; el señor Castell, ayudante de Obras Públicas, por la contrata; don José Ángel Atienza, abogado de Marcor, S. A.; don Hermelando Corbí Abad, ingeniero de la misma empresa; don José Ricardo Abad Botella, Ingeniero agrónomo; empleados de Marcor, S. A., de Madrid, que está instalada en General Mola, 9, y de Zaragoza, que tiene su sede en General Mola, 60; empleados de la Confederación y amigos de la empresa constructora.
Seguidamente; todas estas personalidades, hicieron un recorrido por el túnel desde la boca de entrada hasta el desnivel del tramo segundo, para salir por el pozo principal número uno. Luego, se trasladaron al tramo del túnel artificial. Todos quedaron maravillados de la rapidez y perfección con que se ha hecho la obra tan gran…
Terminada la visita, se trasladaron al hotel de “El Ciervo”, donde fueron obsequiados por la empresa Marcor S.A. con una espléndida comida.
A los postres, el señor gobernador militar de Huesca pronunció unas palabras y realizó una colecta para las Hermanitas de los Pobres de aquella ciudad. Don Juan Martínez Navarro y Navarro, director de las obras, pronunció unas breves palabras, breves porque Marcor S.A. pone su máxima elocuencia en las obras y no en las palabras y todos acaban de ver las obras, para expresar el agradecimiento de la empresa a las autoridades y a todos los presentes que habían asistido como verdaderos amigos. Si .. servido -dijo- de estímulo y afín a la empresa, ha sido el poder reportar alguna utilidad a estas resecas tierras de Aragón y, en definitiva, de España. No esperamos otra cosa -continuó- que en día no lejano poder ver con legitimo orgullo cómo el agua atraviesa este túnel para llenar de fecundidad y riqueza esta zona de Monegros, cambiando así la fisonomía de una de las partes vitales de Aragón.
Fue largamente ovacionado, no sólo al final, sino también interrumpida varias veces por los aplausos a lo largo de su intervención.
Hoy, domingo, la empresa, para celebrar este final de perforación, obsequiará a todos sus trabajadores, con otra comida de hermandad en Castejón de Monegros.
Gran repercusión va a tener en la agricultura patria y en toda la comarca, eternamente sedienta, de Monegros la construcción del canal del mismo nombre y, como parte integrante e importante del mismo, la del túnel que atraviesa la Sierra de Alcubierre. Por esto, la empresa «Ingeniería y Construcciones Marcor, S.A.», se ha volcado en esta grandiosa obra, con ritmo acelerado y singular acierto, que cambiará la fisonomía
De una región tan Importante en la economía de Aragón, y por tanto, de la patria. – V. S. P.
Ayer se celebró el «cale», es decir, la total perforación, del túnel que, atravesando la sierra de Alcubierre, permitirá la conducción de agua a la sedienta región de los Monegros del ranal del mismo nombre que se está construyendo, obra que ha llevado a cabo, con una celeridad y una eficacia insuperables, la empresa Ingeniería y Construcciones Marcor, S. A.
El Noticiero, 15 de mayo de 1960.
Características del túnel
Finalmente, el túnel es de forma ovoidal, con una altura del túnel de 6.50 metros y anchura máxima de 7.46 metros de diámetro, revestido de hormigón y capaz para un caudal circulante de 51 metros cúbicos por segundo, con un calado de tres metros.
Tiene una longitud total de 6.199,11 metros, oficialmente de 6.185m; 5.161,81 metros es la longitud del túnel natural y 1.037,30 metros la del túnel artificial que la empresa Marcor, S.A., tuvo que aumentar porque la salida, pensada en trinchera, se anegaba con las avalanchas de agua producidas por la lluvia. Terminado este tramo de túnel artificial se construyó una trinchera de salida de 196,85 metros.
El caudal que circula por el túnel es de cincuenta y un metros cúbicos, por segundo, con un calado, es decir una altura de agua, de tres metros. La excavación del túnel supuso 245.000 metros cúbicos y el hormigón invertido 87.000 metros cúbicos. Se emplearon 20.000 toneladas métricas de cemento y contó con un presupuesto que ascendió a 114.743.128,60 pesetas (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).
El destacamento penal de Castejón de Monegros
La construcción del túnel contó con un destacamento final de 93 reclusos comprendidos en el destacamento penal de Castejón de Monegros. El destacamento queda recogido en el «Inventario de destacamentos penales y actuaciones realizadas entre 1936 y 1962 en la provincia de Huesca» (Memorias anuales de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias), figurando el destacamento de Castejón de Monegros entre los años 1958 y 1962 y con el número variable de presos de 69 en 1960 a 72 en 1961; presos vinculados a los trabajos para Ingeniería y Construcciones Marcor S.A. en el túnel de Alcubierre.
Mismamente queda recogido por el Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés SIPCA, entre los diferentes destacamentos penales presentes en la provincia de Huesca: «Como fueron los destacamentos de Barasona, Bisaurri, Castejón de Monegros, Escalona, Fraga, Huesca, Lascuarre-Vilaller, Mediano, Novales y Sabiñánigo» en la provincia de Huesca».
De hecho, el Archivo Provincial de Huesca conservan expedientes de presos de los destacamentos penales de la provincia de Huesca, entre ellos los del destacamento penal de Castejón de Monegros, presos considerados como «Presos comunes».
Comunicaciones con el Destacamento Penal de Castejón de Monegros – 1959-1961. ES/AHPHU – P-000076/000001.
Relaciones nominales de reclusos destinados a destacamentos penales 1949-1963. ES/AHPHU – P-000087/000001.
El destacamento estuvo próximo al pozo n.º 2 donde se construyeron diferentes barracones, algunas fuentes citan de madera y otras de tela. Allí tuvieron guardias, al igual que a lo largo y ancho de la obra del túnel, además de dormitorios, cocinas, comedores y zonas de aseo. Estuvieron en régimen de vigilancia,redimiendo con su trabajo parte de su pena: «Han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel» (El Noticiero, 15 de mayo de 1960). No obstante, entre los testimonios orales se cuenta que uno de los presos llegó a fugarse del destacamento.
Muchas empresas se beneficiaron del empleo de mano de obra de los denominados presos del franquismo. Se calcula que entre 700.000 y un millón de personas pasaron por la red de cárceles y campos de concentración del régimen, a los que a muchos se les impuso la obligatoriedad del trabajo para reducir condenas mediante el Patronato de Redención de Penas. La mayoría de ellos fueron presos políticos.
El canal continúa
Tras la construcción del túnel de Alcubierre, el 29 de diciembre de 1961 dieron comienzo las obras de los tramos de Monegros II. Aunque la infraestructura y sus canales de conexión quedaron paralizados durante largo tiempo.
Durante 1985 se aceleraron los trabajos en el Tramo IV del Canal de Monegros y en las embocaduras del propio túnel para permitir de forma efectiva el paso del agua hacia el sur. Las obras se incluyeron formalmente en los planes ministeriales de ampliación y acondicionamiento
La zona regable por el canal de Los Monegros se encuentra terminada en sus tres primeras fases, que corresponden a los tramos, 1.°, 2.° y 3.° de dicho canal. Las obras de construcción del 4.° tramo, que termina en el túnel de la sierra de Alcubierre, así como el acondicionamiento de dicho túnel, se hallan en estado muy avanzado y se prevé que en el año 1986 el agua llegará al otro lado de la sierra de Alcubierre.
Por todo ello, se considera que debían iniciarse las acciones propias encaminadas a la transformación en regadío de los terrenos dominados por dicho canal al sur de la mencionada sierra.
Por todo lo anterior, por Real Decreto 37/1985, de 9 de enero, publicado en el «Boletín Oficial del Estado» número 10, de 11 de enero,- se declaró de interés nacional la transformación en regadío de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).
REAL DECRETO 1676/1986, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Plan general de transformación de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).
Efectivamente, durante mediados de la década de 1980 se realizan obras en el túnel, solucionando el mal estado del hormigonado. El 15 de mayo de 1985, el entonces presidente del gobierno de Aragón, Santiago Marraco Solana, visita de las obras del túnel Alcubierre.
ES/AACAA – 005493/0001.
Síntesis
Síntesis o a modo de conclusión, esta aproximación a la construcción del túnel de Monegros, dentro del canal de Monegros, expone la gran complejidad que supuso la obra y su importancia en el desarrollo de la comarca de Los Monegros: “Gran importancia tiene esta total perforación del túnel, no sólo como obra de ingeniería, sino como avance social, ya que esto túnel permitirá que el agua mitigue la sed de un territorio extensísimo, tradicionalmente condenado a desierto, importante en la agricultura y economía de Aragón” (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).
«Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500».
Javier Giral Ezquerra.
«Al final el agua llegó a Valfarta y se hicieron lotes de tierra, dando bastantes».
Cándida Buil Farled.
Concluyendo, la obra permitía regar sesenta y cinco mil ochocientas doce hectáreas de Monegros II, la superficie dominada a la salida del túnel, por el agua, pertenecientes a los términos municipales de Candasnos, Peñalba, Valfarta y Ontiñena, en la provincia de Huesca, y los de Gelsa, Velilla, Pina de Ebro, Caspe, Bujaraloz y Sástago, en la provincia de Zaragoza. Tierras que quedaban convertidas en regadío tras una obra de ingeniería construida con el esfuerzo de trabajadores y los cinco obreros que fallecieron en su construcción. Sin olvidar todo el sufrimiento causado a todos/as los/as afectados/as por obras hidráulicas.
Durante la guerra civil española, el líder revolucionario mexicano Pancho Villa da sobrenombre al líder del Comité de Grañén. Aunque no es el único, pues muchos son apodados como Pancho Villa o el Negus, en alusión a los lideres revolucionarios, siendo varios los que comparten aquellos alias, como el anarquista Rafael Martí, valenciano que actúa en el frente de Teruel, y que también resulta conocido como “Pancho Villa”.
Foto: Pancho Villa. Alec Wainman. 01-07-1937.
Concretamente, en Grañén llega la columna Carlos Marx, al mando de José Del Barrio, estableciendo su cuartel general en la localidad próxima de Tardienta. En sus Memorias políticas y militares, José Del Barrio relata su llegada a Grañén: «El pueblo no era en realidad de nadie. Ugetistas y cenetistas por un lado u fascistas por otro patrullaban por los alrededores del pueblo, sin que llegaran a dominarlo ni unos ni otros. Nuestra llegada resolvió la situación. Los fascistas huyeron». Barrio continúa sus memorias narrando como, una vez asegurada la posición de Grañén, «Empezó a reinar un anarcosindicalista que se hacía llamar Pancho Villa y que había constituido un comité que pretendía ejercer toda clase de poderes, el tren continuó hasta Tardienta» (Frente de Los Monegros).
Víctor Pardo Lancina recoge al Pancho Villa monegrino en “Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros” a través de la enfermera australiana Agnes Hodgson“Un campesino llegado de Lérida al que se dio el apodo de «Pancho Villa» y que fue responsable del comité de Grañén” (Agnes Hodgson. Diario de una enfermera australiana en la guerra civil española). En la misma línea lo cita el historiador Gonzalo Berguer “Allí se encontraba un comité anarcosindicalista a las órdenes de un personaje conocido como Pancho Villa” (Les Milícies Antifeixistes de Catalunya. Berguer, Gonzalo).
No obstante, Víctor Pardo apunta varias referencias al Pancho Villa “grañenense” como la escueta y a su vez contundente descripción de Philip Toynbee en su obra The distant drum. Reflections on the Spanish Civil War “Ferviente faísta que jamás se separaba de su larga pistola colgada al cinto”, así mismo la aportada por F. Xavier Bosch en Archie Cochrane:Back to the front: “Pancho Villa creó numerosos problemas de todo tipo, incluso tratando de controlar en su propio beneficio suministros y medicinas. En cierta ocasión, prendió fuego a la gasolina almacenada en el hospital para alimentar un motor, lo que le produjo accidentalmente graves quemaduras que requirieron hospitalización”.
Sobre su verdadera identidad, nos aproxima una pista que viene a partir de un informe presentado por la comisión de la Cruz Roja local de Barcelona, por parte de Estrany y Ràfales, el 21 de mayo de 1937, cuando viajan hasta Grañén para tratar la falta del pago de salarios al personal al servicio de la Cruz Roja, se cita a Pancho Villa como jefe del Sector y de nombre Damians: “Día 21 de mayo: Viaje a Grañén, con el objeto de hablar con el compañero Damians, Pancho Villa (Jefe de aquel sector). Tampoco lo encontramos”. Entendemos por lo tanto que Damians responde al misterioso miliciano apodado “Pancho Villa”, no habiendo establecido, hasta ahora, su verdadera y concreta identidad.
También, la enfermera Agnes Hodgson, en su diario recoge diferentes episodios que reproducimos a continuación:
2.2.37
Otro paseo, esta vez con John y Jerome, que hablan algo de inglés. Hemos visto unas perdices en pleno vuelo. John y Jerome están en Grañén con la misión de purificar agua para «Pancho Villa», porque éste no quiere malgastar gasolina mandando a buscar agua potable cada día a Almuniente. Pero ahora les niega a estos dos muchachos la gasolina que necesitan, de manera que no pueden purificar el agua local. Hay algo de disensión en cuanto a que este hospital siga adscrito al Batallón «Carlos Marx», es decir, al PSUC. Si nos quedamos aquí, o nos integramos en la CNT o estaremos a la greña con la FAI; si seguimos con el «Carlos Marx», tendremos que trasladarnos a otro pueblo, a un kilómetro y medio de Grañén.
16.7.37
El «Pancho Villa» de Tardienta está entre los heridos, y ésta es su quinta herida. Es un fanfarrón como la copa de un pino; dice que no ha habido muchas bajas y que ninguno de los dos bandos ha salido ganando.
La fotografía está acompañada por una nota mecanografiada en francés en la que se cita » En Barcelona, durante la Guerra Civil. N.P.M.: Un pintoresco jefe de milicia, apodado «Pancho Villa», regresa herido del frente. (Foto de nuestro enviado especial). HG/ET/ 86137 (Keystone)» 1937.
De acuerdo con el testimonio de Agnes, Víctor Pardo Lancina se refiere a él como el “Pancho Villa de Tardienta” quien, incluso en determinado momento “Fue en extremo beligerante con médicos y enfermeras que abominaban de su despótico carácter y su peligrosa arrogancia”. Aunque podamos decir que seguramente responde al mismo personaje, quizá puedan ser dos personas distintas.
Sumergiéndonos de nuevo, una interesante referencia y a su vez testimonio viene dada por Manuel Gutiérrez, un miliciano que combate en el Frente de Aragón, concretamente en la 24 Brigada mixta, Batallón 493, sección de Transmisiones. Manuel Gutiérrez recoge sus vivencias en un diario que comienza el 4 de abril de 1937, tras la perdida de otro anterior iniciado con su alistamiento en el cuartel de Sarriá.
Así, Manuel Gutiérrez, en su diario de un miliciano nos aporta detallada descripción de “Pancho Villa”, un ser que, en base al diario, Víctor Pardo Lancina reconoce como “Un tipo engreído y peligroso, proveniente del cuerpo de la Guardia de Asalto, y que como tal había intervenido en la represión de huelgas y movimientos obreros”.
“Mi división, Carlos Marx, en Robres tiene un polvorín lleno de armas y municiones modernas y en cambio nuestros fusiles parecen escobas y las municiones que vienen de Cataluña, y que son cápsulas recargadas, el 75% son malas. Cuando menciono al “Mando” me refiero al de la División Carlos Marx, que está lleno de fascistas emboscados. Un ejemplo de lo que digo es un individuo muy popular, que se hace llamar “Pancho Villa”, alto como un San Pau y con pose de perdonavidas, cara de fanfarrón y tipo de matón, que dicen que es muy valiente, que va de permiso a Barcelona cargado de galones y correas con municiones y fusil-ametrallador; era guardia de asalto y me cuenta el compañero Cabrera que en cierta ocasión, en la carretera de Tardienta a la ermita, estaba Pancho Villa hablando con dos chicos y otros guardias y decía a los primero ¿Recordáis aquel día que vino a vuestro pueblo una camioneta de guardias y apaleó a los trabajadores? Pues yo estaba entre ellos y recuerdo haberos apaleado a vosotros. – Y reía con cinismo mientras los dos chicos sonreían para disimular el odio que reflejaban sus ojos. Este desgraciado es el ayudante del comandante de nuestro Batallón. Poca confianza me inspiran estos autómatas al servicio del capitalismo, antes dedicados a perseguir al trabajador y que hoy luchan a nuestro lado porque no pueden luchar al servicio del fascismo, al cual servirían mejor y la mayoría son tan fascistas como los que tenemos delante de las trincheras.”
En la 4ª Compañía Pancho Villa se ha hecho popular. Al llegar se presentó a la Compañía y dijo: “Me han dicho que la 4ª Compañía es incontrolada. Pues bien; yo también lo soy” y arrancó el número del coche que tenía parado a su lado (…)
Manuel Gutiérrez nombra que nuestro Pancho Villa fue Guardia de Asalto, además expone que Pancho Villa es fusilado ante un pelotón de fusilamiento, condenado tras un desastre en Zuera:
Dicen que Pancho Villa fue fusilado. Se había llevado a cabo una operación brillante en Zuera y toda la artillería rebelde cayó en poder nuestro. Entonces venían fuerzas nuestras y él mandó abrir fuego; en total trescientas bajas y la operación perdida. Un hombre tan presumido nada bueno podía hacer (…)
Dicen que ya han fusilado a “Pancho Villa”. A los componentes del pelotón de fusilamiento se les crisparon los nervios al constatar la sangre fría del condenado. Dijo a los soldados: “Vais a matar a un hombre que no es fascista; durante muchos meses me he portado con dignidad revolucionaria pero la revolución necesita inmolar víctimas inocentes” y dirigiéndose al oficial que por ser amigo suyo estaba tembloroso. “Ten serenidad hombre que no es nada y no te descuides de escribir a mi esposa e hija comunicándoles mi suerte”. Después de examinar la fosa destinada a él y rehusar la gorra y el pañuelo el oficial mandó ¡fuego! Y en medio de la descarga se oyó un grito: “Viva la Revolución” y cayó Pancho Villa con el pecho y la cabeza agujereados por treinta balas. El oficial le clavó otra. Los que lo fusilaron se habían ofrecido voluntarios; todos pertenecían a su batallón y recordaban a los compañeros que habían caído por su culpa.
Trágico final para nuestro misterioso Pancho Villa que recoge Manuel Gutiérrez con gran detalle y del que también Víctor Pardo Lancina se refiere: “Fue fusilado tras el fallido asalto al Vedado de Zuera” (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros).
El diario de Manuel Gutiérrez es encontrado en el frente de Zuera, por un alférez provisional en septiembre de 1937, junto al cadáver de Manuel Gutiérrez. De acuerdo a estas circunstancias, posiblemente el fusilamiento de nuestro Pancho Villa pueda corresponder a fechas anteriores a la muerte de Manuel Gutiérrez, probablemente sobre julio agosto de 1937.
Kati Horna. Milicianos de la 28 División [Columna Ascaso] posando entre las fortificaciones en el Carrascal de Banastás. Aragón. 1937. Entre los milicianos se observa a Pancho Villa.
Miguel Vila, el Pancho Villa de la columna Macia-Companys
No obstante, repasando la hemeroteca de la época, aparece otro “Pancho Villa” en el frente de Los Monegros, Esta vez Miguel Vila, apodado Pancho Villa y alistado en la columna Macià-Companys. La columna Macià-Companys se situó entre Robres y Alcubierre con 300 efectivos, llegando a contar con 700. Estabaformada por voluntarios de ERC y en menor parte de Estat Catalá. La unidad acaba respondiendo a la División 30.ª, Brigadas Mixtas 131.ª y 132.ª, al mando de Jesús Pérez Salas.
Su historia aparece recogida en El Diluvio del 5 de noviembre de 1936:
Pancho Villa, miliciano
Allá, en el pueblo de la retaguardia, alguien le sacó el mote “Pancho Villa”. Su aspecto, tan en consonancia con el héroe mejicano, pudo ser la causa de ello. Per más pudo serlo, sus maneras, en todo momento por igual a las que se atribuyen a la figura rebelde del cabecilla. Sus pobladas barbas… Su rechoncho cuerpazo… Y su andar un tanto altanero…
Así, con todo su séquito de amigos, paseando por acá y por allá del simpático pueblo de la retaguardia, en espera del momento en que se le mandase a las líneas de fuego, el Pancho Villa de unos cuantos pasó a serlo para todos los milicianos. Un compañero suyo le dijo un día:
-Oye, Pancho Villa, Piensa en lo que eres ahora. Recuerda que en el momento que sea preciso has de hacer honor a tu nuevo nombre.
Y Miguel Vila, joven aun, que por arte de las mañas del pueblo en transformar cosas y hombres, prometió solemnemente que el Pancho Villa miliciano daría que hablar una vez estuviera en el frente.
¡Y lo cumplió!
En una sierra de nombradía, de estas que abundan en Aragón, los fascistas efectuaban un ataque desesperado, buscando abrir brecha en Ias filas del ejército del pueblo. Nuestros hombres resistían. Aguantaban el esfuerzo rabioso de la casta depravada. Pero se necesitaba algo más. Era preciso darles su merecido. Aprovechar su mismo ataque furioso para abrir la brecha que intentaban con nosotros.
Y se envió el refuerzo de milicianos que para ello se necesitaba, Unas centurias de la cuarta columna Maciá-Companys pasaron, de su punto donde tienen el cuartel general, a las avanzadillas. Entre estas centurias se hallaba Pancho Villa. Llegados entrada la noche, en un día del pasado mes de octubre, en Sariñena, durmieron en dicha ciudad, si dormir se le puede decir echarse sobre montones de paja maloliente en espera de las órdenes que no podían tardar. Que, efectivamente, no tardaron.
Temprano aun, dióse la orden de marcha, camino de las líneas de fuego, donde una lucha sin tregua venía efectuándose desde hacía dos días. Maltrechos por el viaje, con el sueño a cuestas aun, llegaron a lo alto de la sierra los bravos milicianos de la cuarta columna donde al cabo de breves momentos habían de poner a prueba su espíritu luchador. Una prueba dura, de proporciones gigantescas, casi se podría decir demoníaca…
Y es al cabo de unas pocas horas de la llegada, con el cansancio del ajetreo del camino y un corto espacio de tiempo de mal dormir sobre si, cuando Pancho Villa cumplía su promesa. De una manera gloriosa. De una manera sublime…
Solo… Casi solo, por lo que hace el caso. Miguel Vila, el Pancho Villa de la columna Macia-Companys, avanzaba por el terreno de lucha, imponente. Cual una figura legendaria bajada a estos mundos con un propósito prefijado. En una mano, el artefacto mortífero presto a lanzar. El fusil colgado al hombro. De la otra mano más bombas con que hacer retirarse al enemigo traidor y cobarde. Todo él, con su aspecto terrible, por lo claro de sus intenciones hostiles.
Así, pertrechado como el que más, avanzaba Pancho Villa, al igual que debió hacer su anterior en las tierras mejicanas. Ante él podían oponerse a su paso morisca como falangistas. Era igual. Unos y otros habían de sucumbir o dejarle vía libre. A su arrollador avance no podía oponerse nada.
¡Cómo no pudo oponerse ni un carro de asalto enemigo!
Que esta fue la epopeya del Pancho Villa miliciano. Que él, con su «séquito» unos pasos atrás, en su avance incontenible, llegóse a encontrar frente a un tanque. La suerte estaba echada. O el tanque vencía, aniquilando al soldado de la Libertad, o éste dejaba el camino expedito al tanque, ¡Y ni lo uno ni lo otro ocurrió!
Cuando nos lo cuentan lo hacen todos con un dejo de sorprendidos. Nadie pudo llegar a comprender cómo ocurrió ni cómo pudo ser que un hombre solo dispersara los ocupantes de un carro de asalto faccioso, se apoderara de él y, como postres, tomará, además, víveres y municiones junto al armatoste. Créese que unas bombas de mano hicieron explosión cerca del tanque con gran puntería… Y que después de ello, orgulloso de su hazaña, más satisfecho por los bienes que reportaba a los suyos la conquista, Pancho Villa vociferaba, junto con los suyos, que se le unieron rápidamente sobre «su cosa»…
Durante unos días fue el hecho saliente de las milicias que con más animación se comentaba. Y aún hoy día, en que el héroe del hecho reposa en una blanda cama de hospital, curando una herida que pudo ser grave y, por suerte, se quedo en que pudo serlo, todos se maravillan de lo que os relatan como un verdadero milagro. ¡Loor a los valientes de verdad! Alcañiz, noviembre.
Ya anteriormente se habían recogido sus audacias, en esta ocasión, en El Diluvio del 18 octubre de 1936 y en La Publicitat en su edición del 30 de agosto de 1936:
El Diluvio, 18 octubre de 1936.
EN EL SURESTE ARAGONES
La audacia y valor de nuestros milicianos (Por teléfono)
Alcañiz, 17, once noche.
En el día de hoy se ha desarrollado en el frente de Alcubierre una acción en la cual se ha demostrado el valor y la audacia de nuestros milicianos.
La tercera centuria de la columna Francesc Maciá ha logrado arrebatar al enemigo un carro de asalto y mucho material de guerra. Son dignos de mencionar los milicianos José Millás y Miguel Vila, antiguos combatientes de la gran guerra, y el sargento conocido por Pancho Villa.
Todos los milicianos de las columnas F. Maciá y Durruti-Villalba y los aguerridos guardias de asalto que luchan en el frente de Alcubierre están poseídos del mayor entusiasmo.
Debido a la valentía demostrada por la totalidad de nuestros combatientes está en poder nuestro la mayor parte… Alcubierre…
En el sector de Alcañiz continúa la gran movilidad de combatientes y todo hace creer que no tardarán en producirse acontecimientos de importancia. Velilla Brualla.
El Diluvio, 18 octubre de 1936.
En el frente de Aragón
La tarea del comité de Pina
Las fechorías De los “Boinas Rojas” (Del enviado especial Josep Diaz y Morales).
Barbastro. —Último en este sector ha habido relativa tranquilidad. El otro día, en ausencia de Durruti, voy a entrevistarme con la segunda cabeza de la columna. el camarada Carreño. Al poco rato este me presentó el sargento de artillería Manzana, que aquí todo el mundo conoce por el nombre de Pancho Villa. Toda le admiran por su valor personal y por la su preparación técnica.
La Publicitat, 30 de agosto de 1936.
Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona. 1 de julio de 1937.
Columna y Centuria Pancho Villa
Curiosamente, en Grañén se posiciona la centuria denominada Pancho Villa (Solidaridad Obrera 21 de enero de 1937) perteneciente a la División Ascaso. Igualmente aparece la Columna Pancho Villa, ubicada en La Zaida “Centuria que sale el 28 de julio hacía el frente de Aragón. Estaba formada por miembros de la CNT de la ciudad de Barcelona” (Berger Mulattieri, Gonzalo. Frente de Aragón (1936-1938) despliegue, evolución y trazabilidad de unidades militares, combatientes republicanos muertos y lugares de inhumación).
En definitiva, la presencia de Pancho Villa fue más allá de dar nombre a diferentes personajes, siendo, como hemos visto, referencia para toda una columna y una centuria.
El Negus
En Negus también es un alias que muchos milicianos tomaron como sobrenombre o mote, en referencia a Haile Selassie, el emperador de Etiopía que resistió la invasión de los fascistas italianos. Pero también respondía a un avión bombardero republicano que tenía un motor muy ruidoso «El Negus» y a una posición republicana en el sector de Alcubierre en plena sierra.
Como milicianos apodados Negus aparece Hilario Salanova Carreras, líder anarquista de la columna «Los Aguiluchos» y el miliciano Juan Fermín Fernández, del PSUC que estuvo en el frente de Aragón con la Columna Carlos Marx, incluso García Oliver habla del él en sus memorias llamándole el Negus. Juan llega a ser conocido como el «Negus de Tardienta» mientras que Hilario el «Negus del Norte» (Solidaridad Obrera, 21 de febrero de 1937).
El Negus de Tardienta, periódico «Juliol» del 27 de septiembre de 1936.
Sobre Juan Fernández trata “El Negus de Aragón”, publicado en la revista Estampa número 451, en septiembre del 36 sin olvidarse también de Hilario Salanova Carreras:
EL «NEGUS» DE TIERRAS DE ARAGON
Cuando salieron para la línea de fuego del frente aragonés, en ninguno de los dos se veía brillar el deseo vibrante de tocar a degüello. Y, sin embargo, a los pocos días de dar comienzo el avance hacia Zaragoza, sus hazañas ya se contaban en romance popular. Frente a cualquiera de los dos, los valientes milicianos se sentían atraídos, les seguían y se unían a sus grupos. Pronto bautizaron a uno de ellos:
—¡Pero si es el Negus!
¡El Negus!
Por las plazas de los pueblos por donde pasaba le acogía un clamoreo.
—¡Ya está ahí el Negus!
Los vecinos se asomaban a las puertas para contemplarlo. Se ofrecían para formar en su columna los mozos que habían dejado sus pomaradas, sus ganados y sus mujeres; los mozos que llegaban con paso tardo, sorprendidos de los pertrechos mortíferos, navegando de una acera a otra en las calles, estrechas para sus pies campesinos.
—Lo que es éste -decían— no debe espantarse de nada.
Todos querían seguir al Negus y ganar su amistad. Porque, además, ¡es tan leído!
El Negus contaba ya casi con una centuria de hombres seleccionados y decididos. Les largó un discurso, arengándoles con palabras y argumentos nuevos. Le oían sin pestañear, los ojos llenos de alegría, ligeramente abiertas las bocas, atentos todos los sentidos.
—¡Es un tiazo! —fue la exclamación general-.
Mandados por él machacaremos a los fascistas, ¡Nos haremos con ellos en seguida!
Equipados con lo imprescindible, arma al hombro, salieron calle arriba los milicianos del Negus, dando zancadas enormes. Los vecinos corrían a despedirlos, apretujándose para verlos pasar.
-U. H. P.! ¡U. H. P.! ¡Muera el fascismo! ¡Salud, rubia! ¡A Zaragoza!
Las jóvenes y las viejas les animaban:
—¡Buena suerte!
Esto ocurrió, primero en Lérida; después, en Caspe, y en Fraga, y en Barbastro.
La nombradía del Negus crecía y otro grupo de bravos muchachos quiso tener también un Negus. Pero las características de uno y otro se diferencian notablemente.
Debo hacer aquí un paréntesis para presentar a los dos.
El que tiene un parecido perfecto con el que fue rey Rey de reyes de Abisínia es un hombre pálido, de ojos serenos e imponentes barbas, negrísimas. Sus maneras son suaves, su voz fina y delicada y su sencillez admirable. Se llama Juan Fernández, maestro laico, con una escuela en la calle Barbará, de Barcelona, a la que acuden la mayoría de los chiquillos del barrio.
En las jornadas de octubre del año 1934, aunque anduvo pegando tiros con un fusil, no se reveló como ahora su energía y su coraje.
Se lanza al combate sin turbarse y sin frases inflamadas. Ordena de un modo manso, con la ternura de un padre. Pero las órdenes las da con tanta naturalidad como firmeza. En la guerra continúa siendo igual que en la escuela. Vigila la pitanza de su centuria, se preocupa por la ropa de sus soldados, cuida atentamente los asuntos que parecen más vulgares y cree en la importancia de las cosas menudas. De facciones duras, anguloso y alto, Hilario Salanova Carreras, el otro Negus, estuvo en la Legión Extranjera durante varios años. Conoce, pues, las tretas de la lucha de guerrillas, sin que el arrojo excluya la cautela, Manda asimismo una centuria, y sus proezas numerosas, consisten principalmente en apoderarse de las cabezas de ganado de los facciosos para abastecer con ellas a las tuerzas leales.
De vez en cuando se distingue con una acción estratégica. Hace unas semanas, por ejemplo, él y los suyos cortaron el canal que conduce las aguas a Huesca, mientras a doscientos kilómetros de distancia Juan Fernández copaba tres baterías de ametralladora.
Abierta la camisa, sobre el pecho velludo, cubriéndose con un sombrero de paja de amplias alas, Fernández estuvo el otro día unas horas en Barcelona, con objeto de saludar a los niños de su escuela, que le recibieron con caras embobadas ovacionándole después largamente.
—Cuéntenos, maestro, sus hazañas—le pidieron a coro los arrapiezos.
—No tengo hazañas que contar —repuso humildemente-. No he hecho nada que se destaque. Estoy cumpliendo un deber. Todos debemos cumplirlo. A vosotros os corresponde venir a clase diariamente, poniendo más interés que nunca en el estudio. Tenéis que obedecer sin vacilaciones al compañero que me substituye. Al terminar la guerra, si cumplís bien, podré describiros en el mapa las batallas y los pueblos reconquistados para la República. ¡Qué nadie falte a la escuela! Si alguno deja de cumplir su obligación tendrá que vérselas con los fascistas.
Yo no tuve más suerte que los alumnos.
-Mis milicianos valen mucho, mucho. Su bravura es extraordinaria- me dice.
– ¿Dónde tienes el cuartel general?
-Cerca de una de las columnas marxistas de la U.G.T. dirigida inteligentemente por Del Barrio y el periodista Ángel Estivill.
A Fernández le molesta que se hable de él. Sus acciones de Barbastro a Grañén, de Lanaja a Alcubierre las reputa lejanas y sin importancia.
—¿Cómo atacaste la estación de Almudévar, deteniendo el ejército que procedía de Zaragoza?
—No vale la pena. La victoria corresponde únicamente al Partido Socialista Unificado, en el que militamos.
El Negus entró con cinco milicianos en Almudévar. Se le venían encima los traidores. Se entabló un ataque terrible. Las ametralladoras y los cañones, ocultos no se sabía dónde, enviaban tal granizada de balas, que la muerte zumbaba en los oídos de aquella media docena de hombres, sofocados, inútiles en una lucha horrendamente desigual.
Fernández empezó disparando sus ametralladoras hacia un lado- y otro. Disparaba incluso al aire, arrojaba bombas de mano hacia todos los lados, rápidamente, con estrépito aparatoso. Y los facciosos, que atacaban Almudévar por su flanco derecho, huyeron desordenadamente, pensando sin duda que el Negus y sus cinco muchachos verdaderos demonios, eran un batallón compuesto de centenares de milicianos. Aquella noche, arriba, en la Sierra, se reunieron los compañeros de las Juventudes Socialistas, lo milicianos de la U.G.T y los campesinos de su centuria. Carecían de comida. No había cantidad suficiente. Juan Fernández, el Negus, que durante el día no había probado bocado, negose a comer.
-Todo para estos valientes. Y no hubo medio de hacerle tomar un poco de alimento.
Juan Puente. Fotos Gonsanh.
Personajes de guerra, controvertidos, pero que constituyen parte de nuestra historia, de la guerra civil española a los que nos aproximamos tratando de esclarecer incógnitas que aún quedan por resolver.
Publicado en El Tarirán, revista de la Asociación Cultural Senense, número 102, verano 2022.
Buscando reseñas relativas a nuestra localidad de Sena, topamos con la tesis doctoral titulada “Cultura oral y transgresión en la España moderna”, defendida por Iván Jurado Revaliente en la Universidad Autónoma de Barcelona en el año 2020 (http://hdl.handle.net/10803/670585).
Esta tesis doctoral se plantea la investigación de la blasfemia y su represión y castigo por el tribunal de la Santa Inquisición o Santo Oficio en España durante los siglos XVI, XVII y XVIII.
Para situar el tema, hay que decir que la justicia inquisitorial contemplaba distintas penas en función de la gravedad de la blasfemia:
Escudo de la Inquisición española. La espada combate a los herejes, y la rama de olivo alude a la reconciliación con los arrepentidos. La leyenda en latín significa: Álzate, oh Dios, a defender tu causa, salmo 73.
“Abjuración de levi”. En este caso el reo era condenado a abjurar, es decir a desdecirse en público y de forma solemne de sus creencias o afirmaciones, y a cumplir una pena leve, como una multa o la asistencia a alguna misa.
“Abjuración de vehementi”. En caso de reiteración, contumacia, o indicios de herejía más grave, las penas podían ser mucho más elevadas, y la abjuración se denominaba “de vehementi”.
La tesis doctoral se ilustra con multitud de ejemplos de condenas, en particular las de varios vecinos de Monegros, y muy especialmente uno de Sena. Las referencias AHN que se citan en el texto se refieren al Archivo Histórico Nacional.
Como casos de “Abjuración de levi” en Monegros reproducimos aquí algunas páginas.
Página 210:
Los procesados por el Santo Oficio alegaron con bastante frecuencia sufrir un estado emocional de perturbación transitoria como elemento justificativo de sus blasfemias. El tejedor de Sariñena (Huesca), Jaime la Marca, argumentó en 1596 ante los inquisidores que era colérico y que algunas veces había dicho sin pensarlo: reniego de Dios.52
52Fué condenado a salir en auto público de fe, a abjurar de levi y al destierro por el período de un año. AHN, Inquisición, libro 989, fol. 729v.
Página 362:
En el caso de Jaime Colau, vecino de Capdesaso (Huesca), para manifestar su negativa a pagar unas deudas que le exigían en el año 1612: “juro por la cabeza, por el cuerpo, por las plagas de Dios que no lo había de pagar”.54
54 AHN, Inquisición, libro 991, fol. 213r. (1612). Por las palabras que profirió fue condenado a que se le leyese su sentencia en la sala de la audiencia, abjurase de levi, pagase una multa de diez ducados y fuese desterrado de su pueblo durante un año.
Página 434:
El invidente Francisco Alfantega, natural del lugar de Castelflorite (Huesca), que se ganaba la vida recitando oraciones, fue condenado en 1637 por la Inquisición de Zaragoza por decir varias veces y en diferentes ocasiones los siguientes juramentos: “por vida de Cristo y de todos sus santos, voto a la nalga de Dios, a la porra y carajo de Cristo, por vida de treinta Cristos, voto a Cristo vivo y muerto tal como está por acá y por allá en el huerto y fuera del huerto”. Según testificó ante el tribunal aprendió estas expresiones injuriosas de otra persona. Recordemos que los invidentes se ganaban la vida en la Edad Moderna recitando los denominados romances de ciego por los pueblos de España, que solían ser coplas de carácter devoto basadas en las oraciones cristianas. Pero no siempre tuvieron un comportamiento decoroso y modificaron sus composiciones con expresiones de carácter obsceno, como la que acabamos de reproducir, para entretener al vulgo.54
54 AHN, Inquisición, libro 992, fol. 296r. (1637). La Inquisición de Zaragoza le impuso las siguientes condenas: salir al auto público de fe, abjurar de levi, recibir doscientos azotes y destierro perpetuo del distrito de la Inquisición.
Página 443:
Otros jugadores no se contentaban con dirigir sus quejas a Dios, y directamente reclamaban la intervención del diablo. El francés Francisco Pagés, residente en la villa de Sariñena (Huesca), cansado de perder varias manos a los naipes en el mes de agosto de 1612 “hizo una cruz en tierra y dijo juro a Dios que no tengo de hacer oración a Dios en toda mi vida, sino al diablo”.91
91 AHN, Inquisición, libro 991, fol. 233v. (1613-1614). Este reo salió al auto público de fe con insignias de blasfemo, abjuró de levi y fue desterrado de la villa de Sariñena y la ciudad de Zaragoza en un perímetro de cinco leguas.
Para la “Abjuración de vehementi” el ejemplo reproducido nos atañe más directamente, puesto que se trata del caso del bearnés vecino de Sena Juan de Albiñau, condenado en 1574.
Se cita en las páginas 200-201:
En los límites de la herejía. La abjuración de vehementi
La mayoría de las blasfemias o palabras escandalosas se castigaron con una abjuración de levi. Pero si el tribunal interpretaba que los hechos habían surgido de un arrebato provocado por la pasión, el juego o cualquier otra causa, los reos eran obligados a abjurar de vehementi. A esto se acompañaban evidentemente los castigos más graves, generalmente el destierro o las galeras. Aunque era sumamente extraño que los inquisidores decidieran establecer esta condena, porque la mayoría de los acusados solían demostrar que sus palabras no constituían una verdadera herejía; y además, era usual que se demostrasen arrepentidos de sus actos. Las demostraciones de arrepentimiento eran claves para lograr una pena ligera.
El bearnés Juan de Albiñau, vecino del lugar de Sena (Huesca) fue penado en 1574 a abjurar de vehementi, a ser azotado públicamente por las calles de Zaragoza y a galeras por un periodo se cinco años por decir “que no hay purgatorio y que la misa era burla y ceremonia por rapar dineros y que el bautismo era bueno sino llevándolos al río y echarles un jarro de agua y que no se hade creer en los santos ni se les ha de poner luminaria ni dar limosnas a los pobres”. Además, decía en tono burlesco “que la hostia hacía crujir los huesos a Nuestro Señor” también afirmaba “que la confesión se había de hacer solo a Dios”. Estas palabras calificadas por parte del Santo Oficio de “blasfemas contra las imágenes de los santos y contra la hostia y palabras desacatadas” justificaron su grave condena, por los indicios que ofrecían acerca de la profesión de la fe luterana por parte del reo. Seguramente se libró de un castigo mucho más riguroso porque fue capaz de vencer el tormento.29
29 AHN, Inquisición, libro 988, fol. 205v
La pena de servir en galeras era en aquellos tiempos casi una condena a muerte. Hay que imaginar a los penados remando por el Mediterráneo en las naves españolas, en condiciones infrahumanas, y luchando contra los turcos o contra los piratas berberiscos. Nuestro convecino tuvo que pasarlo muy mal, pero según se cita “fue capaz de vencer el tormento”.
El palacio de la Aljafería de Zaragoza, sede del Tribunal de la Inquisición en Aragón desde 1482.
En Bujaraloz, durante siglos se produjo la extracción de sal en algunas de sus lagunas salinas. Una extracción tradicional, cuyo patrimonio se desvanece en un paraje sorprendente, entre un paisaje lunar y ruinas de lo que un día fue un gran complejo industrial productor de sal. Sus orígenes apuntan a época romana e incluso anterior y que prácticamente se llegaron a realizar hasta mediados del siglo pasado. La sal, el oro blanco cuyas salinas de Bujaraloz y Sástago fueron importantes centros productores del reino de Aragón.
Salada de la Salineta bajo la luna, Bujaraloz.
Las saladas
Las Saladas de Sástago-Bujaraloz son un conjunto de lagunas endorreicas, temporales y salinas localizadas en la denominada plataforma Sástago-Bujaraloz en pleno valle del Ebro (Geología de Los Monegros). Un complejo lagunar salino que incluye unas 26 cubetas que ocupan una superficie de 8.144 hectáreas, considerado como el más extenso e importante de Europa, siendo único por sus particularidades en el contexto de Europa occidental.
Las saladas están incluidas en la lista de la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional, especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas (Convención de Ramsar), además de formar parte de la Red Natura 2000, tanto como LIC (Lugar de Importancia Comunitaria), código ES2430082 «Monegros»; como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), código ES0000181 «La Retuerta y Saladas de Sástago». Igualmente, a nivel aragonés se encuentra registrado en el Inventario de Humedales Singulares de Aragón. Un extraordinario lugar del gran entorno natural de Los Monegros.
En esos aljibes puede verse la artemisia parthenogenetica, un pequeño crustáceo de apenas un centímetro, habitante habitual de las salinas permanentes. Es una de las 1.200 especies que se calcula componen la biodiversidad de esta zona, especialmente invertebrados y también joyas vegetales.
La salinidad y la sal
La salinidad es la característica principal de las lagunas endorreicas de la citada plataforma Sástago-Bujaraloz. Unas sales que entran en las saladas y proceden básicamente de las aguas subterráneas y que suele variar entre 30.000 y más de 400.000 mg/l “dependiendo del régimen de entradas y salidas de cada momento”. Esta elevada salinidad ha permitido su explotación de sal hasta mediados del siglo pasado “donde se recogían dos cosechas al año” (Las saladas de Bujaraloz. Sástago. García vera, Miguel Ángel y Castañeda del Álamo, Carmen).
De acuerdo con las formas de extracción de sal estas respondían a manantiales y pozos, salinas marítimas, minas de sal, salinas de fuego, pluviales y lagunas saladas (Plata Montero, Alberto. El ciclo productivo de la sal y las salinas reales a mediados del siglo XIX).
En el caso que nos ocupa, las lagunas saladas de Bujaraloz- Sástago captan el agua de la lluvia reteniéndola durante cortos periodos de tiempo, especialmente hasta su desecación total en verano debido al extremo cálido verano de la zona. Tras su evaporación, en el fondo de las cubetas se depositan las sales, dejando las características costras salinas, que, realizadas en eras acondicionadas para ello, y que luego se recogía para su almacenamiento y comercialización.
De ellas, las conocidas como la salada del Rey o también llamada de La Playa, en término de Sástago y La Salineta en Bujaraloz fueron explotadas para la extracción de sal. No obstante, la salada del Rey, por su proximidad a Bujaraloz, históricamente y popularmente ha sido llamada salada de Bujaraloz, extremo que incluso recoge Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico de1845-1850, en su descripción del término de Sástago “Salina queproduce mucha sal, muy blanca y regular y de ella se surten los principales pueblos de Aragón”, pues el monte de Sástago era muy rico “gracias a los buenos pastos de cría y a la salina que en él se encuentra”.
Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
La sal y su extracción fue un elemento importante a lo largo de la historia, como dice Alfredo Auñón Pastor “Fue un codiciable producto con una notable repercusión, ya fuese como un elemento de dominio político, una moneda de cambio frente a conflictos entre los diferentes poderes establecidos o una fuente de enriquecimiento y prosperidad de algunos grupos sociales”. Así, la sal fue en un elemento indispensable para las sociedades históricas, apunta Alfredo Auñón Pastor “no siendo la aragonesa medieval una excepción” (Auñón Pastor, Alfredo. Hacia una cartografía de la sal en el Reino de Aragón durante la edad media ss. xi-xvi).
La sal de las saladas de Bujaraloz – Sástago era destinada para salazones debido a su sabor amargo que no la hacía óptima para el consumo humano, debido a la presencia de sales de magnesio. Para evitar su sabor amargo se solía mezclar con sal gema de explotaciones minerales, mezcla que se hacía en Bujaraloz con sal gema procedente de los yacimientos de Remolinos y el Castellar, tal y como Gerónimo Ximénez de Aragües, relata en 1630 al referirse sobre la sal de la salina de Bujaraloz: «En el monte de Bujaraloz ay una Salina de agua que es de poca consideración por no ser muy perfecta la sal que della se saca, y no tener términos, pues aún en el mismo lugar de Bujaraloz no se puede gastar della, y assí está concertado con los arrendadores de Remolinos y el Castellar» (Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2).
Camino de los Fierros, vía romana
La extracción de sal, en las saladas de Bujaraloz Sástago, ha sido considerada en origen de época romana, e incluso prerromana. Esta hipótesis es fácil de sustentar debido a que Bujaraloz históricamente ha ocupado una posición geográfica destacable en el camino de los Ferros, la calzada Ilerda-Caesaraugusta, importante vía romana de comunicación que ya se apoyó en una antigua vía ibera.
Hay quien apunta que en época romana se llevaba la sal a Sástago donde se embarcaba en barcos y a través del Ebro se conducía a Tarragona.
Lo cierto es que históricamente la explotación de sal se conoce desde épocas bien tempranas, conclusión contemplada en el estudio de Mangas y Hernando: “A nivel territorial, se conoce la explotación de yacimientos mineros de sal desde épocas muy tempranas, especialmente en el Sistema Ibérico, donde la preponderancia de la obtención de sal mediante evaporación fue muy común durante el I Milenio a.C. (Terán, 2016: 199-341), algo que no pasó inadvertido para las élites de época romana, quienes crearon diferentes localidades como capitales de cabecera, con el objetivo de obtener los recursos naturales disponibles y un control político de los diferentes territorios (Mangas y Hernando, 2011: 50-67)”. Por lo que es difícil conocer la época en que se comenzaron a explotar u obtener la sal en las salinas de Bujaraloz – Sástago.
Retrospectiva documental de las salinas de Bujaraloz – Sástago
Documentalmente, una de las primeras referencias sobre las salinas nos lleva al 13 de febrero de 1209, cuando el rey Pedro el Católico da el lugar de Bujaraloz a la Orden del Hospital de San Jorge de Alfama y entre sus terminaciones se citan las salinas de Sástago (Alvira, 2010, doc. 868, p. 942). Pues, como manifiesta Alfredo Auñón Pastor “durante el resto del siglo XII y las primeras décadas del siglo XIII, la monarquía otorgó la explotación de sal, la percepción de sus rentas y el uso de sus entornos de producción y almacenamiento a diferentes instituciones y personas como un bien más del que sacar un rédito anual, además de continuar con su política de donaciones, especialmente al clero”(Auñón Pastor, Alfredo. Hacia una cartografía de la sal en el Reino de Aragón durante la edad media ss. xi-xvi).
En 1218, Jaime I, a ruegos de Pedro del Bosch, toma bajo su especial protección a la villa de Bujaraloz y en septiembre de 1229 el prior de San Jorge de Alfama, acuciado por las deudas que había contraído su monasterio, vende el castillo y la villa de Bujaraloz al monasterio de Sigena por doscientos cincuenta maravedís alfonsíes (Mar, Carmen J. Bujaraloz. VIII Centenario de su fundación y época de su pertenencia a la Orden de San Jorge de Alfama). La venta genera un conflicto de los vecinos de Pina con el monasterio de Sigena y el febrero de 1231, para poner fin al contencioso, los vecinos de Pina entregan el término de Bujaraloz al monasterio, además de autorizarles a que todos los habitantes de Bujaraloz puedan obtener sal de “nuestras salinas en abundancia para el uso de sus hogares, siempre, pero no con el propósito de venderla o regalarla a otras personas en la tierra:quod omnes habitantes de Borialaroz de illas nostras salinas salem inde percipiant habundanter ad opus suarum domorum semprer sed non causa vendendi nec dandi aliis hominibus terre» (Ubieto, 1972, doc. 139, p. 206-207). Por aquellos años, los términos no están completamente definidos y las salinas debieron de pertenecer a Pina, de allí a que sean nombradas saladas de Sástago y Pina.
“Los vecinos de Pina, caballeros, infanzones, labradores y sarracenos llegan a una concordia con doña Sancha [Jiménez de Urrea], Priora de Sigena, por la que ceden a ésta y al convento de dicho nombre todo el término de Bujaraloz con la condición de que en él puedan apacentar sus ganados los de Bujaraloz y Pina y, si se hiciere vedado de leña, caza o hierbas para venderlos a extraños, perciban la mitad del producto los de Pina y la otra mitad el Monasterio. Con la misma condición ceden la Casa Blanca que poseen en el vedado de Pina. Finalmente conceden que todos los habitantes de Bujaraloz reciban la sal que necesiten para su consumo, no para venta, de las salinas de Pina”.
Documento ES/AHPHU – S/000006/000014.
En 1254, doña Urraca de Entenza, priora de Sigena, otorga la carta de población a Bujaraloz “Según la carta, estos territorios ya estaban poblados para esta fecha, y se regían por un derecho determinado; se les declara francos, libres e inmunes de ciertos impuestos”. Y el 5 de febrero de 1263, Jaime I autoriza al monasterio de Sigena para extraer cien cahíces de sal anualmente de las salinas de Bujaraloz y llevarlas libres y francas al monasterio, exentas del pago de peaje y lezda (ES/AHN – Órdenes militares/Car. 706/N.º 28).
Salicornia.Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
A los pocos años, las salinas de Sástago y Pina, son concedidas al conde de Sástago en 1265 por Jaime I rey de la Corona de Aragón, Jaime I (Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2). Aunque, en 1283 el privilegio General de Aragón establece que la sal se use y explote como antiguamente se hacía «Que todos los del regno de Aragón usen como solían de la sal de qual que más se querrán de los regnos e de toda la senynoría del senynor rey de Aragón de aquella que más se querrán; et quend vendan los qui salinas an assí como solían antigament; et aquellos qui per fuerez vendieron sus salinas e se tienen por agreviados que las cobren e que usen de aquellas como solían, ellos empero tornando el precio quend recebieron»(Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2).
“La salina deSástago y Pina es del Conde de Sástago, el qual tiene privilegio del Rey don Jayme el I, dado año 1265, para que todos los lugares desde Lérida hasta Pina puedan comer desta sal”
Ximénez de Aragües, Gerónimo. 1630. Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2.
No obstante, en 1276 se crea una delimitación para la distribución y venta de la sal “sobre compraventa y usos de la sal de Pina de Ebro”, siendo sus límites “las localidades de Montalbán, en el sur, Morella y Tortosa, en el este, Fuentes de Ebro, en el oeste, y con los valles de los ríos Cinca, Alcanadre e Isuela, en el norte” (Alfredo Auñón Pastor, Alfredo. Hacia una cartografía de la sal en el Reino de Aragón durante la edad media ss. xi-xvi. Archivo de la Corona de Aragón, Cancillería, registros, nº 38, f. 90v.).
El 4 de febrero de 1287, el rey de la Corona de Aragón manda a Juan Pedro Gallego a pagar 1.540 sueldos que adeudaban a Pedro Ahivar, de los cuales 1.000 sueldos se cargarían «super salinas de Burjalaros per mesnadiam sua:en las salinas de Burjalaroz por su mesnadia (Mesnada: Compañía, junta, congregación. Compañía de gente de armas que antiguamente servía bajo el mando del rey o de un ricohombre o caballero principal» (ACA, Cancillería, Registros, núm. 76, fol. 9).
Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
Curiosamente, a pesar que las salinas se administran en nombre del monasterio de Sigena, el 16 de noviembre de 1300 la priora del monasterio de Sigena se lamenta del cobro de las sales al rey Jaime II: “A todos los colectores de la sal que han sido nombrados en las Cortes aragonesas celebradas en la ciudad de Zaragoza. Por parte de la priora y convento de Sigena, lamentándose, nos fue comunicado que vosotros, contra los capítulos editados en las Cortes antedichas, obligasteis e hicisteis obligar a los hombres del mismo monasterio a comprar la sal de las salinas las cuales tenéis y administráis en nuestro nombre. En el caso de que quisiese comprar esta sal para su uso propio, les sea permitido hacerlo por el mismo precio que se vende a otros hombres del reino y con la condición de que no la venderán ni darán a otros” (Arcal Royo, José Manuel Colección documental de Bujaraloz 1291-1931. ACA, Cancillería, Registros, núm 325, 30 v-31 r.).
Alfredo Auñón Pastor (Hacia una cartografía de la sal en el Reino de Aragón durante la edad media ss. xi-xvi), apunta que, con la conquista completa del actual territorio aragonés, la corona introduce nuevas políticas que afianzan su control sobre el territorio y sus recursos hasta bien entrado el siglo XV “En esta etapa, se delimitaron las zonas de consumo obligatorio de sal, es decir, se crearon zonas en las que las distintas localidades estaban obligadas por voluntad real a comprar y consumir de una salina o salinas específicas” (Auñón Pastor, Alfredo. Hacia una cartografía de la sal en el Reino de Aragón durante la edad media ss. xi-xvi). Por ello «toda la sal está reducida a estancosy cada salinatenía su coto o distrito donde solo se podía consumir su sal. Estos estancos locales fueron los predecesores del posterior estanco general” (Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2).
Los estancos respondieron a una administración del estado de la sal ostentando el monopolio de la producción, distribución y venta, así como de la recaudación de impuestos. Los estancos se crean en 1564, cuando el 10 de agosto todas las salinas son incorporadas a la Corona de España de la mano de Felipe II.
Avanzando al siglo XVII, un documento del 17 de marzo de 1618, el 7º conde de Sástago, Martín de Alagón y Pimentel (*1600-+1639), dice que “era el señor de Pina y Sástago y de sus salinas, y que en Sástago se hacía mucha «Sal de Agua» en una fábrica llamada «Salinas de la Sal» o «Salinas de Pina y Sástago», cuya sal se hacía, vendía, daba y distribuía libre y francamente por todo un distrito que, de Oeste a Este, abarcaba de Zaragoza a Lérida y de Norte a Sur de Castejón de los Monegros a Alcorisa” (Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2).
En el año 1630 Gerónimo Ximénez de Aragües, a su paso por Bujaraloz, describe la salina y la calidad de su sal: «En el monte de Bujaraloz ay una Salina de agua que es de poca consideración por no ser muy perfecta la sal que della se saca, y no tener términos, pues aún en el mismo lugar de Bujaraloz no se puede gastar della, y assí está concertado con los arrendadores de Remolinos y el Castellar»(Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2).
El 20 de agosto de 1709 el rey Felipe V decreta incorporar a la corona y Patrimonio Real todas las salinas “He resuelto por ahora, que las salinas de Castellar i Remolinos que son de piedra i propias mías, las de Monte de Sástago, Naval, Peralta de la Sal, Arcos, Ojos Negros i la de Armillas, que son de agua, quedan abiertas i subsistentes, i que en ellas se continúa la fábrica de la sal para el abasto del Reino de Aragón” (Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2).
A finales de 1766 se crea la Compañía Suelta de Fusileros de Aragón, integrada por 100 hombres, cuya primera misión es la protección y vigilancia de las salinas de Sástago, Peralta y Naval (Armillas, 1988, p. 562) (Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2).
“La importancia estratégica y económica de esta producción motivó que, en 1776, se creara una fuerza militar dedicada a su protección: la Compañía Suelta de Fusileros de Aragón. Esta unidad fue propuesta por Gerónimo de Torres Monreal, acaudalado vecino de La Muela, al rey Carlos III con el objetivo de defender a la población frente a bandidos y asegurar enclaves vitales como las salinas. Tras su aprobación real en septiembre de 1766, una de sus primeras misiones fue custodiar permanentemente las instalaciones salineras de Bujaraloz. La compañía dispuso de dependencias en el mayor edificio del complejo y se mantuvo activa hasta 1844, cuando fue disuelta tras la creación de la Guardia Civil, que asumió sus funciones. Además de su labor de vigilancia, este cuerpo participó en la Guerra de la Independencia en 1808. No tenemos el dato de cuando se terminó la extracción de mineral de esta salina.”
Patrimonio industrial en peligro incluido en la lista roja de Hispania Nostra.
En 1777, Sástago producía 14.000 fanegas, el 12,4% de la producción total, que era de 113.000 fanegas (La producción es en fanegas castellanas). En Sástago, el coste de producción de cada fanega era de 1,07 reales y se vendía a 26 reales (Elormendi, 1777, fol. 4-5) (Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2).
Entre el 28 de noviembre y el 10 de diciembre de 1792, Carlos Beramendi pasó por Bujaraloz, viniendo de Zaragoza y camino de Barcelona. Sobre esta villa escribió: «A dos leguas al medio día de esta villa hay una salina en un monte que pertenece al Conde de Sástago, el que percibe anualmente por via de recompensa 6.000 rs. von. (Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2).
Asso en 1798 cita que las salinas producían unas 14.000 arrobas castellanas de sal al año, equivalentes aproximadamente a 160 toneladas.
También la recoge Pascual Madoz en 1845-1850 en su descripción de Bujaraloz, apuntando que la sal va a beneficio de la hacienda nacional y que la misma compensa a la villa de Bujaraloz con 200 libras jaquesas al año: “Muy próximo á la v. una gran playa llamada la Salineta, donde se depositan las aguas de lluvias, y á poco tiempo se convierten en sal; algunos años se extraen muchos centenares de fan. á beneficio de la hacienda nacional, quien paga al pueblo una pensión anual de 200 libras jaquesas en compensación”.
La publicación “Tecnológico nacional de agricultura, artes industriales, ciencias, comercio y literatura” del 19 de diciembre de 1834, n.º 32 publica una relación de las “Salinas que existen en España” de ellas en Aragón citan que “existen las de Remolinos de piedra, las de Peralta, Naval, Bujaraloz, Sástago, Castellar, Arcos, Vatablado y Arnillas, son 9”.
El Clamor público del 9 de junio de 1852recoje “Bujaraloz y otras salinas bastan para el consumo de Aragón”.
Tras poco más de 300 años de funcionamiento, la revolución de La Gloriosa en 1868 se termina el monopolio estatal de las salinas concluyendo con la abolición de los estancos en 1870. Aquel año de 1870, las salinas de Sástago vuelven, por poco tiempo, a manos de los condes de Sástago (Fàbrga Albert. Apuntes sobre la historia de la sal en España. Volumen 2).
Yegros en 1853, en el siglo XIX, bajo explotación estatal, apunta que su producción anual alcanzaba las 5.400 fanegas (unas 170 toneladas), “consolidando su relevancia económica y logística en la región”.
La producción de sal continúa hasta que a mediados del siglo XX la explotación de sal se abandona completamente.
Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
La extracción de sal
En las saladas de Bujaraloz – Sástago el método de extracción de la sal se realizaba por medio de la evaporación. Se aprovechaba el agua de la laguna, alimentada por lluvia, y se almacenaba en depósitos o aljibes para su posterior conducción a las eras y su desecación para la extracción de sal.
El proceso queda bastante descrito en el informe elaborado en 1853 por Ventura Valencia, Administrador de la salina del Rey, en virtud de la Circular de la Dirección General de Fábricas de efectos estancados de 7 de diciembre último. Memoria “De losterrenos, edificios, efectos y cuantos obgetos útiles e inútiles pertenecen a la Hacienda y ecsisten en el presente año que se manifiestan”, que describe el proceso e instalaciones de la explotación, compuestas: “De varios edificios que sirben de habitación a los empleados, almacenes, horno, cuerpo de guardia, cuadra de los conductores, pajar, casas de norias y plano dividido en cuadriculas o eras donde se fabrica la sal”.
Los depósitos, norias y canales
En la salina del Rey existían dos depósitos calentadores, a modo de aljibes, que almacenaban el agua para poder, en los meses más cálidos, poder proceder a la extracción de la sal. Depósitos completamente detallados en el informe de Ventura Valencia de 1853: “Los dos depósitos que ecsisten en esta fábrica titulados mayor y menor, el primero es de figura cuadrada en su centro y sus estremidades la cierran dos circulos, y contiene 82.350 pies cúbicos de agua. El menor es un galacho 160 de 386 pies de latitud, 4 de longitud y 6 de profundidad, en su centro tiene un circulo y sus estremidades se hallan cerradas por otros dos y contiene 15.920 pies cúbicos.”
De los depósitos calentadore, el agua era conducida por medio de unas norias y canales de madera a las eras: “En dichos dos depósitos o calentadores ecsisten para la estracción de las aguas dos norias de madera con cubos de la misma y la rueda del mayor consta de 24 pies de elebación, una contra rueda de 10 con su linterna que es la que da el impulso a la máquina; desde ella parte una canal de madera que conduce el agua a la fábrica de 611 pies largo y 1 palmo ancha; desde la entrada a la fábrica parte en tres ramales de canal igual a la anterior el agua a las heras de cristalización y contiene 1049 pies. En el depósito menor ecsiste otra noria como la anterior con una rueda de 22 pies de elebación, sus cubos, contra-rueda de 8 y su linterna. Desde ella parte otra canal de madera que se incorpora con las de la fábrica de 120 pies y de igual ancho que las anteriores; todas componen un total de 1708 pies.”
Depósitos calentadores. Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
Un complejo sistema que, para Ventura Valencia, requería “mejoras extraordinarias”: “Ofrecen mejoras estrahordinarias y son de necesidad, pues hallandose construidos con piedra caliza suelta, suceden filtraciones de consideración y quitan bastante caudal de agua, rebestidas sus paredes como en otras fábricas con cal y alguna otra mezcla, mantendrían el agua plubial que en ellos entra, única con que cuenta esta fábrica por no ecsistir manatial alguno; así es que en lo mejor de la elaboración se ve seca como ha sucedido en los 6 años que me encuentro al frente de ella, escepto el 47 que fueron las llubias de invierno y abundantes. No solo sería conveniente y utilisimo que se revistieran sus paredes, sino también su engrandecimiento, que su coste sería el de 9 reales por bara cúvica. Dichos dos depósitos son unos verdaderos calentadores alimentados por las aguas pluviales que caen en la playa que se halla contigua a los mismos y a la fábrica”.
Deposito o aljibe.Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
Las eras
Una vez en las eras, el agua se iba evaporando totalmente, a los doce o quince días, quedando en los fondos de las eras la sal. Aquellas eras respondían a espacios rectangulares de base de losa delimitadas por unos pequeños muretes de mampostería de unos cuarenta centímetros de altura. Eras que, de acuerdo con Carlos Beramendi, antes de 1792 se encontraban en plena laguna hasta que se construyeron ladera arriba junto al complejo de depósitos/pozos, norias y caños de madera con el fin de abaratar costes: “Conociendo que era costosa y prolija la recolección de la sal en la antigua fábrica de tierra destinada a este efecto en el centro de un llano, se ha construido otra más alta de ladrillo; de forma que sacada el agua salobre que producen dos poços por medio de dos norias y conducida por varios caños de madera fijos sobre pies derechos de lo mismo a unos quadrados de ladrillo, divididos con listones de madera en eras pequeñas, y dejándola reposar allí de doce a quince días, se convierte en sal muy buena y blanca”.
Eras para la extracción de la sal.Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
Así, en 1853 el complejo constaba con un número considerable de eras que Ventura Valencia describe: “Las 141 heras de que se compone la fábrica son de figura cuadrada y ocupan 104.684 pies superficiales que rebajados 20.084 que ocupan los andadores, andenes y saleros donde se deposita la sal para su depure queda reducido su plano a 84.600 pies ocupados por las 141 heras y cada una consta de 25 pies de longitud, 24 de latitud y 600 de superficie. Los materiales de que se compone los suelos y rebestimientos son de piedra de cal y yeso, lo peor que en mi concepto puede usarse en esta clase de obras, su pavimento arcilla y losa de cal muy imperfecta con una desnibelación horrorosa, pues hay heras que tienen 12 y 14 dedos por manera que al verificarse el cuage jamás lo es con igualdad, y efecto de la mala construcción y desnibelación de su pavimento por no tener ni siquiera una losa de cal trabajada, escupen las arcillas y hacen en su mayor parte la sal de un color moreno terroso” (Informe Ventura Valencia, 1853).
Con la acción del calor y el aire, la evaporización, en las eras se producía el cuaje de la sal: “Sino suceden filtraciones, el estado admosférico es caluroso y las aguas son de invierno se obtiene el primer cuage a los 20 o 25 días, el cual no escede de dos o tres plazas, y así subcesibamente ba biniendo la elaboración. Bien puede conseguirse el que sino todas las heras en su mayor parte cuage a la vez, pero a ello se oponen multitud de circunstancias que producirian perjuicios de consideración a la Hacienda. Presentado todo el cuage en la fábrica, son indispensables de 40 a 50 hombres por un solo día, y como se consiguen estos en el rigor del calor cuando tienen unas ocupaciones por ser la época con que más trabajo cuentan y en la que se le dan 10, 12 y aún más reales de jornal y su manutención, ¿ocupados por infinidad de dias? ¿Como repito bienen a un desierto que se encuentra del pueblo más prócsimo 2 leguas por un solo día, cuando solo para su llegada necesitan andar medio sin retribución? Esto es imposible de conseguir y no contandose como no se puede con dicho nº de hombres se perderian muchas sales, pues en el acto de ver la sal en estado de estracción hay que verificarlo porque de lo contrario al día siguiente es perdida y hay que hacer un doble gasto para su estracción, nueba barrida y riego como si se ejecutase nueba limpia y friega. Así es que desde que me encuentro al frente de esta fábrica, se han practicado estos trabajos (aunque a pesar mio) por los individuos del Resguardo ausiliados en ocasiones por jornaleros, y esta misma necesidad ha sido reconocida en tiempo de la empresa del arriendo de esta Renta por todos los Gefes y Administradores anteriores” (Informe Ventura Valencia, 1853).
Vista aérea de laSalada del Rey o de la Playa, Sástago.
Este proceso también es conocido como cristalización de la sal: “La cristalización de la sal se acelera con el viento N fuerte, pero si es escesibo y frio la pierde: es necesario que sea moderado para que produzca mayor cantidad y mejor grano: si sucede viento S la paraliza y queda a mitad de grano: el color de la sal en unas heras aparece bastante blanca, en otras moreno y otras más terroso: el color de las aguas al empezar a coagularse es diverso, en unas aparece un dorado fuerte, en otras más claro y en otras natural” (Informe Ventura Valencia, 1853).
Extracción, saleros y almacenamiento
Una vez evaporada el agua, la sal de las diferentes sacas se extraía de las eras para dejarlas orear, secar, un par de días en los saleros, zonas entre las eras destinadas para tal fin: “Para la estracción de la sal se ocupan 6 o más hombres como en la limpia y friega, y estos tienen de trabajo 1/4, 1/2 o 3/4 día según el nº de heras que hay que estraer y esto se practica por medio de barridas con escobas fuertes, se arrastra con los retabillos hasta un estremo de la hera, desde cuyo punto es conducida por dos hombres con un balluarte a los saleros que ecsisten al efecto, en los cuales permanece para su oreo uno o lo más dos días, según el tiempo lo permite” (Informe Ventura Valencia, 1853).
Allí, en los saleros, se producía el denominado “depure de la sal”, proceso que Ventura Valencia consideraba insuficiente, pues solía mantener cierta humedad: “Para el depure de las sales convendrían el que se constituyeran chozas o casillas por la poca capacidad que tienen los saleros en que se deposita y a la interperie, por lo que permanece muy poco tiempo y se conducen con mucha humedad: una, dos o tres cargas se depositan en el almacén para su depure y a los 8 dias se apartan de ella de 9 a 12 libras”.
Posteriormente se recogía y se llevaba a los almacenes en caballería mayor: “Los entroges en almacenes se efectúan en dos cajones conducidos por una caballeria mayor, y puesta en el almacén es apilada por el Resguardo sin retribución alguna. Dichos trabajos tienen principio en 1º de mayo y termina en fin de septiembre si ecsisten aguas abundantes y de buena calidad: el precio del jornal de hombres es el de 6, 7, 8, 9 y hasta 10 reales según la cosecha de cereales: el de caballerias es comunmente de 10 a 12 reales una, tanto en esta fábrica como en los pueblos limitrofes” (Informe Ventura Valencia, 1853).
Un proceso, el de almacenamiento, que también recoge Carlos Beramendi en 1792: “Se conduce a los graneros que están inmediatos, a cuyo lado se ha hecho una zona para habitación de los empleados y almacén, pues antes no vivían allí, y tenian que concurrir precisamente dos dias de data a la semana, de lo que se les seguía notable perjuicio y tampoco podían estar tan a la vista en todas las operaciones”.
Almacenes
Al norte del complejo se encuentra el almacén más antiguo, en una de las laderas que caen a la salada. Es una construcción comprendida entre mediados del siglo XVIII y mediados del XIX pero que ha tenido diferentes fases constructivas a lo largo de los años. De planta rectangular, consta de dos alturas diferenciadas, construido en sillares de arenisca en la planta baja y la superior en mampostería muy tosca, reforzadas por cadenas de ladrillo. A la superior se accede por medio de una rampa, por la que accedían para el almacenaje de la sal. SIPCA destaca del edificio, por su gran interés, los contrafuertes: “Que presentan los paramentos de sillar, hasta la altura en que termina el mismo. Son cuadrados y cuentan con un remate piramidal, recordando obras de ingeniería del siglo XVIII, como algunas construcciones vinculadas con el Canal Imperial”.
Antiguo almacén. Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
El edificio principal, muy posiblemente del siglo XIX, es una gran construcción de planta rectangular, de mampostería y esquinazos de ladrillo. De tres plantas, consta de tres cuerpos diferenciados e independientes. Los cuerpos laterales debieron servir de viviendas y el central, que contaba hasta con capilla de acuerdo con SIPCA “Esta tenía cabecera plana, cubierta por una cúpula sobre pechinas con uno de los laterales abierto en un gran rosetón; se prolongaba mediante una nave rectangular, que iba cubierta por una bóveda de cañón, sobre la cual se situaba un espacio de finalidad desconocida”. El resto de la sección central servía como almacén.
Edificio principal. Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
“Los almacenes ecsistentes en esta fábrica son dos, el primero ecsistente en el piso bajo de la casa principal y donde se entroja la sal es espacioso y se halla perfectamente conserbado, su cabida de 71.502 pies cúbicos con un piso y paredes perfectas. La cubicación de la sal podría hacerse en este almacén una sola vez su medición marcando las fanegas y a simple vista sin necesidad de practicar ninguna operación se sabria esactamente y en cualquier tiempo el nº de fanegas ecsistente: siempre que la sal se entrojase hecho el depure y no humeda como se hace en algunas ocasiones, bien por amenazar llubia o por no cojer en los saleros que ecsisten en la fábrica para dicho obgeto. En la casa donde habita el pesador y Resguardo tiene otro almacén donde se entrojaba la sal cuando no ecsistian el anterior, su cabida es de 5.580 pies cúbicos y está destinado para la colocación de los útiles y efectos de la fábrica.
Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
El nº de edificios que ecsisten pertenecientes a este establecimiento son 6. El principal donde ecsiste la casa del Administrador, Oficial Inspector y Capellán, almacén para entrojar las sales y la capilla donde se celebra misa, consta de 184 pies de longitud, 56 de latitud y 30 de elebación, ocupa un terreno de 10.304 pies superficiales. Se halla ocupado el centro del piso bajo por el almacén que tiene una cabida de 71.502 pies cúbicos, la capilla 18.768 con inclusión de la sacristia; a los dos estremos de la casa se hallan dos puertas que conducen a las habitaciones de los empleados que se citan anteriormente y en su piso bajo se hallan dos cuadras, bodegas y gallineros. Además, otro pìso bajo entresuelo donde ecsiste la oficina de la Administración, y los demás ocupados por ser los de los empleados. En el principal ecsisten tres cocinas y varias piezas destinadas para los mismos con una tribuna para hoir misa. Todas las habitaciones se comunican con las piezas situadas al N que no se usan, y es un paso destinado para la comunicación de los empleados. La casa se halla toda en muy buen estado. A las 50 baras de la misma y parte de lebante se halla otro edificio que contiene un cuerpo de guardia para el Resguardo, horno de cocer pan, pajar y cuadra para los conductores. Consta de 100 pies de longitud, 28 de latitud y 12 de elebación, ocupa un terreno de 2.800 pies. A distancia de 60 baras frente al mismo se halla una casa que anteriormente ha sido destinada para habitación del Administrador e Interbentor y hoy es ocupada por el Resguardo y pesador; en la misma ecsiste el almacén anteriormente dicho donde se colocan los útiles y efectos de la fábrica. Consta de 40 pies de longitud, 32 de latitud y 27 de elebación, ocupa un terreno de 1.208 pies superficiales. A 110 baras del edificio principal se halla la fábrica y en el estremo de ella a la parte de N se encuentra una caseta aspillonada con un piso alto y en él su cocina destinada para el Resguardo donde se coloca para defensa de la fábrica, ocupa un terreno de 196 pies y tiene 20 de elebación. Frente a la misma y a la parte de lebante se halla otro edificio donde ecsiste la noria menor, aspillerado, y en él se coloca en tiempo de la elaboración el Resguardo, quedando la fábrica cubierta perfectamente, pues desde la Torreta se cruzan los fuegos; ocupa un terreno de 1.254 pies. Desde esta noria a la mayor se halla un hilo de canal de 611 pies y donde ecsiste otra casa que la cubre y ocupa un terreno de 1190. Las norias casa-torreta de la fábrica y la cuadra para los conductores necesitan algunas reparaciones. Además de estos edificios eciste una casa en la salada de Camaron que se halla fuera de la vista de este establecimiento y otra en la de la villa de Bujaraloz donde se está concluyendo un almacén que más adelante se hará”.
Limpieza de los depósitos y las eras
Limpieza depósitos y las eras se hacía en marzo y abril, antes de iniciar la campaña de la sal, un proceso que describe al detalle Ventura Valencia:El método seguido para la limpia de los depósitos calentadores ha sido por medio de cubos de madera conducidos por hombres colocados a corta distancia unos de otros, y esto se ha efectuado cuando se han hallado totalmente secos con muy corta cantidad de agua. La limpia y friega de las heras de cristalización se efectua todos los años en los meses de marzo y abril según se presenta el tiempo y termina a los 10 o 12 días, cuya operación se practica dandolas primeramente, un riego para que hablande el tejo que contengan y el polbo introducido por el viento. Seguidamente se colocan 10 o 12 hombres en su mayor parte con escobas fuertes con su ramage voluminoso y se dan una, dos o más barridas hasta que se consideran perfectamente limpias, estrayendolas el agua mezclada con dicho tejo y polbo por un conducto que tienen cada dos heras y sale a los dos andadores donde se deposita para ser conducido con balluartre (Parihuela) ocupado cada uno por dos hombres fuera del radio de la fábrica; seguidamente se da un riego de medio palmo alto en cada hera y da principio la elaboración” (Informe Ventura Valencia, 1853).
Salicornia sp. Salada del Rey o de la Playa, Sástago.
Materiales, costes y robos
Ventura Valencia en su elaborado informe no olvida ningún detalle llegando incluso a recoger los aparatos o utensilios utilizados en la explotación de la sal: “Los aparatos de que se hace uso en esta fábrica para todos los trabajos que se practican en la elaboración, 1º escobas de ramage fuerte y altura de 5 palmos, su coste 24 mrs. 2º retabillos que es una pala de 9 palmos de largo y un recior de dos y medio dedos, redondo como un mango de pala, en uno de sus estremos se coloca una tabla labrada de 3 palmos con esquinas agudas para que agarre y arrastre la sal, su coste 6 reales, 3º palas de roble su coste 4 rs, 4º cajones en donde se conduce la sal de 3 pies de largo uno y dos pulgadas ancho y uno de alto, su coste 24 rs por compra, pues en subasta aún no se han adquirido, 5º balluartes 32 rs, 6º azadas 36 rs, 7º azadones 25 rs. La duración de los útiles que anteriormente se mencionan es la de un año, escepto los cajones, azadas, azadones y balluartes que duran 4. El coste de cada una de las norias por compra será el de 6.000 reales vellón. El gasto a que han ascendido en los últimos 6 años sus reparaciones es de 2.149 y el de los útiles y efectos de la fábrica o sean de conserbación y entretenimiento a 1.419 que unido forma un total de 3.568 reales.”
Gracias a Carlos Beramendi, 1792, podemos conocer el coste y beneficio de la producción de sal a finales del siglo XVIII: “Las de la fabricación de una fanega de sal, y su conducción del almacén no pasan de un real de vellón, y en esta nueva fábrica serán más varatas por sus bellas proporciones, redundando todo esto en mayor utilidad, aunque la que deja es bastante, pues se vende cada fanega a treinta reales vellón.Antes que el Sor. Felipe V incorporase esta renta a la corona, se vendía la fanega de sal a 3 rs. vn. bien que los comestibles eran más baratos, y no tenían contra sí los gastos de empleados, ni otras atenciones de la corona.»
El informe de Ventura Valenciahabla de los robos, del pillaje pero quizá también estuviese ya actuando aquel celebre bandolerismo que años más tardes se haría ampliamente celebre con su máximo exponente del bandido Cucaracha y su banda: “Los habitantes del pais son estremadamente propensos a la embriaguez y al robo de sales, pues siendo años de llubias se cria bastante sal en las saladas ecsistentes en este monte que se hallan fuera de la vista de este establecimiento y concurren armados al robo según se ha visto en los años anteriores, pues en el momento de aparecer sal en dichas saladas se presentan audaces con amenazas al Resguardo, y cubierta la luz, si este no accede, hacen su estracción a vivo fuego sin que dicho Resguardo pueda contenerlo por la multitud de hombres que a él se dirigen”.
“El jueves 20 del corriente pasaron 30 caballos de la facción que manda et rebelde Bosque, el rio Ebro por Chiprana, quedándose 300 hombres en dicho punto y Sástago. Llegaron aquellos á la salina de Bujaraloz, se llevaron cuentos rebaños de ganado encontraron en el monte de Sástago , y algunas carretadas de sal y los transeúntes que hallaron, y repasando tranquilamente el Ebro, se fueron á esconder el fruto de sus rapiñas sin obstáculo alguno.
Correo nacional (Madrid). 29 de septiembre de 1838.
Uno de los problemas quizá fue la situación de la salada, alejada de nucleos urbanos y el estado de los caminos, pues la Salada del Rey se encontraba a dos leguas de Bujaraloz “El estado de los caminos es deplorable por toda la circumferencia, y únicamente el de regular estado es la carretera de Barcelona a Zaragoza, que dista dos leguas. El río más importante y prócsimo es el Ebro que se encuentra a tres leguas y media; y siendo muy penosa la conducción de aguas por la mucha madre y cerros elebadisimos que tiene a sus inmediaciones” (Informe Ventura Valencia, 1853).
La Salineta
La Salineta fue la salina de Bujaraloz que fue explotada para la producción de sal. Se encuentra en sus inmediaciones, cerca del actual polígono, carretera Caspe.
Bujaraloz, apunta Alberto Plata Montero, a mediados del siglo XIX tenía una producción anual eras de 2.227 fanegas con un coste de producción de la fanega 153,6 maravedíes, estando bajo la supervisión del administrador de la salada del Rey: “Bajo la supervisión de su administrador también estaba la laguna o “Salineta” de Bujaraloz y una serie de espumeros localizados en los montes de Sástago que se encontraban bajo la vigilancia de los oficiales de resguardo para evitar su explotación” (Plata Montero, Alberto. El ciclo productivo de la sal y las salinas reales a mediados del siglo XIX).
La Salineta. Bujaraloz.
Ventura Valencia, en su informe de 1853, matiza que es laguna de manantial, particularidad que le hacía asegurar más el agua a la vez que por su producción se debía garantizar custodia de la misma: “En la de Bujaraloz es más cierta la producción por contener siempre agua que sin duda es manantial, sin que hasta la fehca se sepa el origen y únicamente sucede lo que en las anteriores; si tiene aguas abundantes el invierno aún cuando no en tanta cantidad se hace bastante sal y a ello deben contribuir llubias pequeñas en la estación del verano, sin que por esta causa se pueda asegurar la producción. En ella ecsiste todo el año fuerza del Resguardo para su custodia.”
Además, el informe nos indica que sobre aquellas fechas estaba en construcción el edificio almacén de sal de la Salineta: “En la salineta de Bujaraloz situada a legua y media de esta fábrica se está construyendo un almacén para entrojar las que la misma produzca, de 76 palmos de longitud, 52 de latitud y 22 de elebación, ocupa un terreno de 3.952. Su cabida, deducido el espesor de sus paredes, es de 62.832 palmos; en la misma ecsiste otra casa donde se coloca el Resguardo, de 16 pies de longitud, 15 de latitud y 11 de elebación; ocupa un terreno de 240 pies.”
La Salineta, Bujaraloz.
Ventura Valencia es exhaustivo en su informe, aportando detallada información, incluso de su distribución, principalmente al alfolí de Zaragoza, el almacén de sal, ubicado en el actual paseo de Echegaray y Caballero, levantado en 1760, proyecto de Francisco de Velasco y Julián de Yarza y derruido entre 1967 y 1972: “Los alfolíes y depósitos que se surten de sales lo son Zaragoza que dista 14 leguas, Fraga 11 y Caspe 6. El costo de conducción de cada fanega con arreglo a contrata es el de 6 rs 13 mrs con Zaragoza, 5 rs 50 centésimos Fraga y 2 rs 25 mrs Caspe, verificandose las mismas por cuenta de la Hacienda serian a Zaragoza 4 rs 17, Fraga 4 rs y Caspe 3. Los endimientos de sal de esta fábrica en los años en que ecsisten las llubias de invierno seran de 8 a 10.000 fanegas que podran espenderse en los alfolíes de Fraga, Caspe y Pina, que dista 6 leguas y el resto a Zaragoza. Informe: El orden establecido para el despacho de sal es la asistencia del Administrador, Oficial Inspector, Pesador, Cabo del Resguardo y los Dependientes que ecsisten, pues hallandose esta fábrica según se ha manifestado a dos leguas de Bujaraloz y 4 de Sástago, es la causa de que los individuos del Resguardo hagan el pique de sal y carguen los carros, percibiendo para este trabajo 6 y 8 rs. en proporción del nº de fanegas que cada uno lleba, mas si los conductores quieren cargarlas por si, ningún derecho les cargan. El carácter de los conductores es regular bajo todos conceptos.”
Alfolí de Zaragoza.
Una actividad y un patrimonio industrial que se desvanece. Escasamente queda en la memoria como es el caso de Antonio Luna Villagrasa. Antonio era curioso, iba a la Salineta, que era propia del ayuntamiento y veía el proceso de la obtención de la sal -Había familias que iban a sacarla y en invierno iban a venderla, por Sena, Villanueva o el Somontano. Incluso había uno que hacía soga y que también vendía en invierno a la vez que la sal-.
Así recuerda como en la Salineta había una casa y hangar o almacén donde almacenaban la sal: -cogían la sal con pozales y la subían arriba para almacenarla-.
Aunque es famosa la extracción en la salada de la Playa, en Sástago, la Salineta estaba muchísimo más cerca de Bujaraloz, añade Antonio: -Se formaban unas eras, donde el agua mermaba, la sacaban con pozales. Había mucho fango, barro o limo, los que recogían la sal iban descalzos. Tenían que rader la sal, porque se quedaba abajo la sal asolada, con ella hacían montones de hasta 2.000 kilos. Luego la vendían, canjeaban por otros artículos, por comida, trueque…-.
A la salada de Sástago iba gente de Bujaraloz a Trabajar, añade Antonio, serían unos 3 o 4 del pueblo -Los últimos arrendatarios eran de Barcelona “explotaban la sal”. Hicieron unos pozos para tener agua y unas eras de hormigón y un molino para moler la sal. Pues la sal salía granosa y se tenía que moler para que fuese fina. Se la llevaban en camiones. Lo malo de la sal que corroe todo y pronto todo se veía muy afectado, motores, camiones… y económicamente les acabó perjudicando mucho. La explotación de sal se dejó de hacer sobre 1980-.
Carlos Carrión, Carlos. Suplemento XL Semanal número 1749.
Carlos Urzainqui Biel escribió “Bajo un sol de castigo, el de la comarca de los Monegros, trabajaron aquí miles de salineros a lo largo de los siglos, hasta que la sal dejó de ser imprescindible para conservar los alimentos”(El Retabillo de Carlos Urzainqui Biel). Ciertas palabras que no podemos hacer más que suscribir, la memoria de las gentes que trabajaron extrayendo sal a lo largo de la historia de las salinas de Bujaraloz – Sástago. A su memoria y las ruinas que permanecen contando la historia de las salinas y el oro blanco de la sal en un entorno natural privilegiado y de alto valor ecológico por preservar y patrimonio que, quizá, soñar con no dejarlo perder.
Fotografía de Alfonso Ganga de Haro, Barcelona 1946.
Por Carmen Ganga Viñes.
Alfonso Ganga de Haro nació en Valencia capital el 23 de Enero de 1916, hijo de Joaquín Ganga Salt y Amparo de Haro Yuste, ambos de Valencia capital, él era el segundo hijo del segundo matrimonio de su madre. Desde los 2 años aproximadamente vino a vivir con su familia a Barcelona, pues las dos familias no estaban de acuerdo con ése matrimonio y prefirieron irse a Barcelona. A los pocos años, se le murió el padre y los dos hermanos y se quedó sólo con su madre, a la que adoraba.
Estuvo estudiando y tenía buenas notas, era inteligente y culto, les gustaba mucho leer, pero tuvo que trabajar de encuadernador entre otras cosas. El 19 de julio de 1936, cuando empezó el golpe de estado en Barcelona, vivía en els Porxos d’en Xifré (Plaça Palau), al inicio del barrio de la Barceloneta. En ésa zona hubo barricadas y bastante lucha ese día y, al ser un hombre muy justo y de grandes valores, pensó que debía ayudar, por lo que el 24 de julio de 1936 partiría hacia el Frente de Aragón con la Columna Durruti, en ése momento tenía 20 años.
En el Frente de Aragón estuvo, hasta que Durruti fue al Frente de Madrid y ya no volvió. Él admiraba profundamente a Durruti y se emocionaba cuando le nombraba. Fue un gran referente para él y para muchos, por lo que sé, que lo pasó muy mal en ese momento y creo que se quedaría luchando con la Columna, que después pasó a ser División Durruti, aunque también podría haber vuelto a Barcelona y regresar al Frente de Aragón por quinta.
Participó en la Ofensiva a Zaragoza (del 24 de Agosto al 6 de Septiembre de 1937) y es en esa batalla, a principios de Septiembre de 1937 cuando lo hirieron en el estómago, por explosión de una bomba aérea, presumiblemente de la Legión Cóndor, en Farlete (Zaragoza) y lo trasladaron, supongo, en el tren hospital, hasta el Hospital Militar de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y allí estuvo 3 meses en Cuidados Intensivos.
Posteriormente ,el Tribunal Médico Militar, lo dictaminó inútil para el Frente y lo destinaron al 9º Batallón de Retaguardia de Jaén capital, dónde lo operó por suerte un gran doctor, el Comandante Médico Dr. Carlos Carbonell Mora, en el Hospital Militar de San Juan de Dios. El 9º Batallón de Retaguardia estaba ubicado en el Seminario de Jaén y Alfonso permaneció allí hasta el final de la guerra, realizando trabajos de retaguardia del propio Batallón.
Al finalizar la guerra, los detuvieron a todos en el Seminario y a Alfonso lo llevaron al Campo de Concentración de Higuera de Calatrava (Jaén) dónde les hacían instalar, la alambrada del Campo que era en el mismo pueblo, donde lo pasaron muy mal y sin alimentos, teniendo que comerse hasta las raíces de las plantas para sobrevivir.
Después lo destinaron a Barcelona y de allí al Campo de Concentración y Clasificación de Reus, donde lo clasificaron, aunque ya lo habían hecho antes, en Higuera de Calatrava como «Desafecto».
De Reus lo trasladan a los Batallones de Trabajadores 12, 147 y 122 y a continuación en el Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores nº16 en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona) y en Pobla de Lillet (Barcelona). Del 16, le cambian al Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores nº15 y lo envían al Santuario de la Luz (Tarifa-Cádiz) y a Punta Paloma (Tarifa-Cádiz), donde tenían que realizar trabajos muy duros.
Lo licencian provisionalmente a mediados de 1943, pero hasta el año 1955 no le dan la licencia absoluta.
Cuando le conceden la licencia provisional, a mediados del 1943, vuelve a Barcelona a intentar rehacer su vida, con todo lo que ha sufrido y a principios de 1946 conoce a Rosa Viñes Sorlí, (nacida el 2-10-1920 en Cervera del Maestre (Castellón de la Plana) con la que se casó el 8 de diciembre de 1946 y formó una familia muy bonita con 4 hijas. Rosa fue un gran apoyo para él, al igual que Alfonso lo fue para Rosa. Toda la vida se amaron incondicionalmente. Él murió de cáncer de estómago el 24-07-1989, fue un golpe muy duro para todos, pues en 19 días se nos fue y Rosa vivió hasta casi 94 años, llevando consigo siempre su amor y su recuerdo en el corazón, al igual que toda la familia. Dejó un gran vacío, imposible de llenar.
Alfonso no podía ver ninguna injusticia y tenía un gran corazón y una empatía muy fuerte con todo el mundo, puro amor y altruismo.
Alfonso mi padre, quiso que en su entierro se pusiera encima de su ataúd la bandera anarquista y no quiso cura ni misa y por supuesto así fue, directo de casa al cementerio con la bandera roja y negra anarquista.
Nunca podremos agradecer lo suficiente, a todos, absolutamente a todos, los que dieron su juventud y su vida (ya se murieran o no, porqué al fin, dieron la vida igual) durante la guerra y postguerra.
En el año de 1492, Cristóbal Colón descubrió lo que entonces se llamó las Indias. A partir de entonces son muchos los españoles que fueron o intentaron ir: militares y funcionarios al servicio del Rey para controlar las nuevas tierras, religiosos con el fin de evangelizar o aventureros en busca del oro y riquezas de las que hablaban quienes volvían.
Pero el monopolio sobre el comercio con los nuevos territorios y las gentes que podían embarcarse eran potestad del Rey, que ejerció su control desde la casa de Contratación de Sevilla. Ciudad desde donde partían las galeras hacia América.
En un primer momento sólo los ciudadanos del Reino de Castilla podían trasladarse a las nuevas tierras descubiertas. Pero en las cortes celebradas en Monzón y Binefar el año de 1585, se establece que los aragoneses puedan pasar “a las indias y gocen de lo que los castellanos, ya que fueron descubiertas en tiempo del serenísimo Rey Don Fernando el Católico de gloriosa memoria y participaron gente de este reino”.
Aun así, eran pocos los que conseguían una autorización real para poder desplazarse y siempre era como criado o acompañante de alguien que iba como funcionario, militar o religioso.
En el Archivo general de Indias, se conservan los expedientes de los primeros monegrinos que marcharon a hacer las Américas:
Juan de Marroviza y Estrella, de 19 años nacido en Sariñena era hijo de Jaime de Marroviza y de Gerónima Estrella y nieto por línea paterna de Pedro Marroviza y de Martina Montesino. Todos de Sariñena.
El cuatro de diciembre de 1588, Jaime de Marroviza, presenta en la Diputación del Reino en Zaragoza para que se resuelva en el Consejo de Aragón, la petición de licencia al rey para que su hijo Juan de Marroviza y Estrella pueda viajar a las indias. A la provincia del Perú, donde trabajaba como funcionario Pedro Estrella, un primo hermano de su madre que acababa de llegar de esas tierras.
Para conseguirla debería demostrar mediante testigos que no es de los prohibidos a pasar a aquellas tierras por ser como es él y sus padres cristianos viejos, hidalgos, notarios y como descendientes de tales, limpios de toda raza, moros ni judíos, y sin faltas ni penitencias por parte del Santo Oficio de la Inquisición.
También que era mozo soltero, no casado ni sujeto a religión o matrimonio.
En la solicitud se debía hacer una pequeña descripción física para su control. Así dijo ser: de mediana estatura y moreno de rostro con un poco de barba negra y con una pequeña herida debajo del ojo derecho.
En mayo de 1591 Pedro estrella recibió en Madrid un nuevo nombramiento que le obligaba a volver a aquellas provincias. Entonces pidió que le dejasen llevar a su sobrino.
Al final Juan Marroviza consiguió la autorización Real y marcharía en 1592 en calidad de sobrino de Pedro Estrella.
No sabemos la vida que llevaron en Perú donde todavía existe el apellido Estrella.
Francisco Ignacio Aysa Gasion, que nació el 30 de Julio de 1669 en Sesa, de una familia infanzona de Marcén. Se embarcó a los catorce años para las Américas como criado de su tío fray Manuel Mimbela, que había sido nombrado obispo de Guadalajara y Oaxaca en Méjico. Embarco el 6 de agosto de 1712 en el galeón Santo Soto de Román. Entre los acompañantes de su tío también se encontraba su primo Pedro Mimbela de diecinueve años, nacido en Morillo de Gallego.
Francisco, como sobrino del obispo, supo aprovechar su estatus prominente dentro de la sociedad de Nueva España. Se avecindó en Guadalajara. Amasó una gran fortuna, compró una mina de plata en Bolaños y poseyó grandes extensiones de tierras de labranza y varias haciendas
Fue nombrado Marques del Castillo de Aysa el 18 de septiembre de 1727 y obtuvo el grado de coronel de la infantería española.
Desde 1734 a 1743, se convierte en gobernador de Nueva Galicia y presidente de la Real Audiencia. Durante su mandato se hicieron varias expediciones a California para establecer mayor control administrativo.
Fue un buen administrador desarrolló la economía de la zona e hizo mejoras sociales como la traída y distribución del agua en Guadalajara. Falleció el 8 de diciembre de 1778.
Antón Sanz Anoro que obtuvo el pase para embarcar en la casa de Contratación el 21 de marzo de 1623.
La solicitud la presenta en la Real Audiencia de Zaragoza, su padre, Antón Sanz, mayor de días, de la villa de Castejón de Monegros. Donde a pesar de ser Infanzón y familiar del Santo Oficio de la Inquisición tiene que demostrar su nobleza y limpieza de sangre.
Antón era hijo de Antón Sanz de Escarrillla en el valle de Tena y de María de Anoro de Castejón de Monegros donde vivían.
Su hermano Gerónimo Sanz Anoro estaba casado con Gracia Cascarosa, tenían un hijo, Jaime Sanz Cascarosa. Todos nacidos en Castejón de Monegros y los dos notarios.
Antón Sanz Anoro se acaba de quedar viudo hacía dos años. Había estado casado con Gracia Berdun de Castejón de Monegros. Tenía entonces 36 años.
Fue entonces cuando Andrés Sanz hermano de Antón padre, que vivía en las Indias con su familia lo reclamó para que se hiciera cargo de una hacienda. Andrés que se embarcó con veinte años, llevaba en Trujillo cuarenta desempeñando diferentes cargos de importancia al servicio del Rey.
Sin ninguna carga familiar y cumpliendo todos los requisitos, a Antón, se le permite viajar a la provincia de Venezuela el año 1623 con sus criados Francisco Rodríguez Almonte y Juan Muñoz. La autorización para embarcar es firmada en Madrid el 5 de diciembre de 1622. Y se justifica “Para la cobranza de una hacienda”.
En su descripción dice: que es de mediana estatura y disposición barbinegro que comienza a mezclar con alguna cana tiene más grueso el ojo derecho que el izquierdo con una curvación que le impide algo la vista en este ojo.
Elbaile Ollés, José. Publicado en la revista Tierra de Lalueza.
Jaime Manobel nació el mes de abril de 1555 en Sariñena, hijo del calcetero del pueblo Joan Manobel y María de Bolea.
Sus abuelos también eran de Sariñena, Bartolomé Manobel, era zapatero y el materno Bartolomé Bolea, labrador.
Jaime tuvo un solo hermano, Pedro, que continuó en el pueblo con el negocio familiar de calcetero. A él decidieron darle estudios, quizás por la influencia de su tío mosén Pedro Manobel, hermano de su padre, que era cura racionero de la villa de Sariñena.
AHN. Signatura: INQUISICIÓN,MPD.442.
Jaime comenzó sus estudios de gramática en Sariñena . A los diecisiete años, dejó la casa de su padre para ir a Huesca a continuar su aprendizaje. De allí pasó a Valencia donde a los dos años cayó enfermo y tuvo que volver a Sariñena. Terminó su instrucción en la Universidad Sertoriana de Huesca . Cursó estudios de Gramática, Lógica y Cánones.
A los veinticuatro años terminada su formación, su primer servicio fue en la ermita de Nuestra Señora de Cillas. Allí estuvo veintidós meses, cantó misa y fue ordenado por el obispo Pedro de Fraguo. Sirvió como cura en Monegrillo, Sariñena, Ballovar, el hospital de Huesca y Zaragoza. Siempre sustituyendo titulares o en puestos de escasa relevancia.
Estando en Zaragoza hospedado en el mesón Carbonel en las cuchillerías. Vino un fraile trinitario indio, Fray Benedicto, que hacia curaciones y predicciones con ayuda de un libro que siempre llevaba encima.
Jaime vio en el libro una oportunidad y una noche, estando el fraile en la cama, se lo quito de la cabecera. Se despidió del mesón y marchó a Madrid.
AHN.Inquisción,90,Exp6 Remedio para el dolor de cabeza.
Al libro le faltaban algunas hojas, además estaba escrito en latín y hebreo. Así que muchas cosas de las que ponía no lo entendía. Pero un día estando en el Prado de San Gerónimo cogiendo hierbas se encontró con un herbolario Saboyano con quien hizo amistad. Y que más tarde le ayudaría a interpretar el libro. También hizo amistad con un criado de barbero y con las enseñanzas de uno y otro completó su conocimiento del libro, incluso añadió algunas curaciones que anotó en el libro.
Se estableció en la calle Carretas y posteriormente en la calle de la Hoz. Y con ayuda del libro comenzó a ejercer su magia.
AHN.Inquisción,90,Exp6 Para alcanzar mujer y que se pierda por el hombre.
Sus habilidades no solamente las utilizaba para curar males y dolores como hinchazones de piernas, llagas, mal de hígado, impotencia … etc., sino que atendía a toda clase de necesidades: problemas de piojos, con el juego, mal de ojo, problemas de amores.. etc.
Jaime unía siempre a sus supuestas cualidades algún acto litúrgico de la iglesia católica como: utilizar agua bendita para espantar al demonio, asistir a un número determinado de misas portando cirios encendidos o algún elemento que él les daba, o hacerlo en un día señalado en el calendario católico. Eso, y su condición de sacerdote le hacía más creíble.
Su vida de clérigo curandero y adivino iba viento en popa. A principios de junio del año 1590, apareció por su casa Francisco Leal, le dijo que no podía tener acceso carnal con su mujer (impotencia) y si lo podría curar. Este le dijo que sí, pero que tendrían que esperar al día de San Juan.
El víspera de San Juan fueron a El Escorial con el fin de llevar a cavo la ceremonia. Necesitaban de agua bendita y una estola para la ceremonia. Francisco tenía unos conocidos y lo consiguió, pero llamo la atención y curiosidad sobre ellos.
Realizaron la ceremonia esa noche en un bosque cercano, pero al volver al Escorial fueron prendidos, se les tomó declaración y unos días más tarde, llevados a la cárcel de la inquisición de Toledo.
AHN.Inquisción,90,Exp6. Recorte de la orden de detención donde se le exigen 12 ducados para gastos de manutención y proceso. Si no los tuviese pide se vendan sus bienes.
El dos de agosto de 1590, declaro: » ….afirmándome en todas mis confesiones, que contienen todo el verbo de la verdad. Yo no he hecho ninguna invocación a los demonios ni las demás cosas supersticiosas contenidas en el libro. En lo que toca al hecho de traer conmigo un pergamino con ciertas palabras de un salmo lo hacía por cuanto jugase ganase, para este fin y no otro, y lo que hacía para curar los hígados lo hacía por caridad y por hacer una buena obra..»
Pero la posesión del libro y lo que había escrito hizo pensar a los inquisidores de que no decía la verdad » en conformidad dixeron son del voto y parecer que este reo sea puesto a tormento por tanto tiempo cuanto a nos bien visto fuera para que el diga la verdad.…. si en el dicho tormento muriese fuese lisiado o se siguire efusión de sangre o mutilación de miembro sea su culpa y cargo y no la nuestra por no haber querido decir la verdad..»
AHN. Signatura: INQUISICIÓN,MPD.442.
El diecinueve de noviembre, entró en la sala secreta de tormento
…..Fue amonestado dixele enteramente verdad de todo lo que no hubiese fecho o dicho o visto hacer a otras personas en ofensa de Dios nuestro señor y contra su santa fe católica.…
Jaime de rodillas y llorando insistía en su inocencia. «..la misericordia de Dios me falte si no digo la verdad, que en mi vida he hecho hechicería ni he invocado al demonio… en todo lo que he hecho nunca he tenido más ánimo ni creído cosa contra nuestra santa fe católica…»
Fue sometido a tortura en «el potro ««.. en penitencia de sus pecados y remisión de ellos sea. E con esto fue sentado en el banquillo para comenzar el tormento..»
Siete días después, siguiendo el protocolo de enjuiciamiento del Santo Oficio, le piden se ratifique en sus declaraciones. » Le fue leído lo que dijo en la cámara de tormento. Dijo que aquello es verdad, que no tiene más que decir..»
Muestra arrepentimiento por sus malas obras pero insiste que siempre dijo la verdad. Los inquisidores sólo encontraron ligeras sospechas de herejía.
El veinte de diciembre llegó la sentencia: «…Fallamos lo que de presente proceso resulta, contra el dicho mosén Jaime Manobel, clérigo vecino de Sariñena. Si el rigor del derecho debiéramos de seguir lo pudiéramos condenar en mayores y más grandes penas, pero queriendo moderarlas con equidad y misericordia por algunas causas que a ello nos mueven en pena y penitencia de lo por el dicho hecho y cometido mandamos que esta sentencia se lea en la sala de la audiencia del Santo Oficio y el condenado oiga la misa rezada que en ella se dijere en forma penitente y abjure de lev (errores heréticos), y sea prevenido y suspenso de las ordenes que tiene por dos años y por ello desterrado del distrito de esta inquisición, lo cual se haga y cumpla….»
AHN. Signatura: INQUISICIÓN,MPD.442.
Antes de sacarle de la audiencia el inquisidor le advierte » le mandaron so pena de excomunión mayor que será castigado con todo rigor no diga trate ni comunique algo de lo que ha visto o entendido en este Santo Oficio en su causa como en los demás presos». Prometiéndolo y haciendo cuentas con el proveedor del Santo Oficio de lo que ha gastado, salió de la audiencia.
Elbaile Ollés, José. Publicado en la revista Tierra de Lalueza.
Publicado en El Tarirán, Asociación Cultural Senense, n. 102, págs. 37-40, verano 2022.
El pueblo de Sena está dando el ejemplo con su prestación voluntaria, para todo lo referente a la extinción. Si los demás pueblos invadidos siguen el ejemplo, la victoria coronará sus esfuerzos. (Benito Cavero Fiestas, Diario de Huesca, 6 de mayo 1921)
En ocho días, en quince si se quiere, puede quedar removido todo el terreno en el que hay canuto y vencida la primera batalla, que es la más importante. ¡Adelante, pueblos invadidos! Que Sena -como dijo cierto senador baturro- “no recula”. (Antonio Montull Marcial, La Tierra, 5 septiembre 1922)
La lectura del título puede que deje desconcertado a algún lector que piense que las plagas de langosta son propias de otros parajes, o de tiempos remotos, o simplemente que no existen más que en los relatos bíblicos. Es cierto que la Biblia se refiere a la plaga de langosta como la octava de las que Yahvé envió para liberar al pueblo escogido del cautiverio de Egipto (Éxodo, 10, 1-20), o también que es una de las plagas que anuncia el libro del Apocalipsis para el fin de los tiempos (Apocalipsis, 9, 3-10). Pero no es menos cierto que las plagas de langosta existen en la realidad, y de hecho siguen produciéndose esporádicamente en amplias zonas del planeta. A gran escala, en 1988 hasta 20 estados africanos se vieron azotados por un enjambre de langostas migrantes; y, mucho más reciente, este reciente mes de junio de 2022 se ha producido una plaga de langosta en la comarca extremeña de La Serena, aunque de extensión limitada.
En la península Ibérica existen varias zonas de hábitat permanente de la llamada langosta mediterránea (Dociostaurus Maroccanus Thunberg), en focos de suelos pobres de erial y pastizal o zonas baldías, que suman en total más de un millón de hectáreas. Se trata de regiones donde se reproducen y desde donde, si se dan las condiciones adecuadas y no se ponen los medios para evitarlo, se puede originar la plaga. Una de esas zonas es Los Monegros, con más incidencia en la parte zaragozana. Hay otras zonas importantes, como la citada de La Serena, en la provincia de Badajoz, y el Valle de Alcudia, en la de Ciudad Real, entre otras. La zona de potencial invasión de la langosta se extiende por buena parte de la península. Está claro que los avances en los insecticidas y en las técnicas de prevención de plagas hacen que las consecuencias no sean tan dramáticas como lo eran hace 100 años.
El propósito de este artículo es describir la lucha que mantuvieron nuestros antepasados de Sena contra la última gran plaga de langosta en Monegros, entre 1920 y 1924. Pero antes de ello será preciso en la primera entrega conocer algunos detalles sobre la langosta, su ciclo de reproducción, su capacidad de hacerse gregaria y el potencial destructor que deriva de ello, y también revisar los medios con que se contaba hace cien años para la lucha contra esta plaga.
En la segunda entrega se describirá con detalle la lucha que el pueblo de Sena mantuvo contra la plaga.
1) La langosta y su potencial destructor
Si a la vista de la figura alguien cree estar viendo un saltamontes, no va mal encaminado. Saltamontes y langostas son muy similares; pertenecen a la misma familia de insectos ortópteros (Acrididae), y la diferencia más significativa entre ellos es la posibilidad de las langostas de presentar, si se dan las condiciones, un comportamiento gregario e invasivo.
El ciclo vital de la langosta comienza cuando al filo del principio del verano las hembras depositan sus huevos enterrados en el suelo, protegidos por una estructura rígida que se denomina canuto. Cada hembra pone más de cien huevos, repartidos en varios canutos que pasan unos 9 meses enterrados hasta que eclosionan al principio de la primavera siguiente. Tras la eclosión, el insecto pasa por cinco estados de desarrollo, separados por fenómenos de muda, desde el canuto con los huevos y la larva recién nacida, pasando por las larvas llamadas mosquitos y moscas, las ninfas o saltones, hasta llegar a los individuos adultos alados o en fase voladora. Hacia mediados del verano todos los individuos adultos han muerto.
Larvas y ninfas se alimentan de especies herbáceas espontáneas, principalmente gramíneas, abundantes en nuestros pastos. Las jóvenes son incapaces de volar hasta que se convierten en adultos. En estado solitario las langostas se alimentan del pasto en la finca donde viven o de los cultivos vecinos, sin que emigren ni constituyan un peligro masivo.
El problema de la langosta consiste en su capacidad para desarrollar un comportamiento gregario y multiplicarse en masa. Técnicamente esto se denomina paso de la fase solitaria a la fase gregaria. Normalmente el proceso va precedido por una reproducción masiva durante unos dos años, bajo la acción de factores ecológicos favorables como temperaturas primaverales altas y lluvias convenientes en intensidad y momento. Si luego se presenta una primavera cálida y seca y escasean los pastos, la escasez de alimento y la acumulación de individuos en espacio reducido desencadena unos cambios hormonales que alteran su aspecto externo y su comportamiento, convirtiéndolo en gregario. Los individuos salen en masa a la búsqueda de alimento, y se mueven en cordones o manchas, cuando son aún mosquitos, moscas o saltones, con gran número de individuos, que pueden alcanzar densidades de varios miles por metro cuadrado. Pero si llegan a la fase voladora son animales temibles, básicamente por la dificultad de evitar sus invasiones y por la facilidad con que se desplazan en enjambres que pueden llegar hasta a 100 km fuera de las áreas de desarrollo permanente.
Si se piensa que cada individuo adulto puede llegar a comer diariamente el equivalente a su peso, e incluso más, es fácil comprender los destrozos en las cosechas que tal voracidad puede causar al paso de cordones, o enjambres. Los efectos que producía la langosta en nuestros pueblos eran terroríficos, pues campos a punto de rendir una cosecha óptima podían convertirse en eriales en menos de 24 horas. Es fácil darse cuenta del efecto devastador sobre la economía de nuestros mayores, totalmente dependiente de las cosechas.
2) Los medios de lucha contra la plaga hace 100 años
A principios del siglo XX las competencias sobre agricultura en el estado las tenía la Dirección General de Agricultura, dependiente del Ministerio de Fomento. En el año 1900 se creó un Servicio Agronómico para la lucha contra la langosta, con una delegación o “Sección Agronómica” en cada provincia, al frente de la cual había un ingeniero jefe, cargo que en la provincia de Huesca ostentaba en 1920 el ingeniero agrónomo Pedro Navarro de Micheo, que tuvo una destacada actuación en la lucha contra la plaga que nos ocupa. Por otra parte, el carácter recurrente de las plagas del campo -de langosta y otras- había obligado a la promulgación de la Ley de Plagas del Campo de 1908, que, entre otras cosas, y a la vista de que la lucha contra las plagas podía resultar inútil si no se implicaban todos los propietarios de tierras, hacía obligatoria la colaboración de todos e imponía fuertes multas a quienes no seguían las normas dictadas por los técnicos del gobierno. También obligaba a la creación en cada pueblo de una Junta de Defensa contra Plagas, de la cual debían formar parte tres de entre los diez propietarios que pagaran más contribución agraria, más el médico y el maestro.
La lucha contra la plaga de langosta implicaba, como veremos a continuación, jornales de mano de obra y materiales. El costo de estas operaciones podía salir de las arcas municipales, de subvenciones del gobierno o de propietarios o particulares. También se movilizaba al ejército, en caso necesario.
Casi inexistentes aún los insecticidas químicos, el medio de lucha más efectivo era la denominada campaña de otoño-invierno, en la cual, previa acotación y amojonamiento de los terrenos infestados con canuto y comunicación a la Junta Provincial de Plagas, se planificaba y se procedía a su roturación, o a la llamada escarificación mediante arados más ligeros o rastrillos. De esta manera, habiendo quedado desprotegido el canuto, con los rigores del invierno los huevos no sobrevivían y el problema se resolvía. También se incentivaba la recogida de canuto, pagándose una cantidad variable por kilo recogido, que llegó a ser de tres pesetas.
Si la campaña de otoño no había dado los resultados deseados y los huevos hacían eclosión en grandes cantidades, había que pasar a la llamada campaña de primavera. En este caso era preciso actuar sobre un insecto ya con movilidad, en el estado de mosquito, mosca o saltón. Para ello se utilizaban los buitrones, que consistían en una especie de sábana grande, a veces con un agujero en el centro para adaptar una manga. Se acosaba a los insectos para hacerlos converger al buitrón, que luego se cerraba y las langostas iban a parar a una zanja para ser quemadas o simplemente enterradas. Naturalmente, para estas operaciones se precisaba gran cantidad de personas. También se utilizaban, con el mismo fin, las trochas de zinc, por cuya superficie lisa y sin asperezas el insecto era incapaz de trepar. Así, se conducía a los cordones de langosta para hacerlos caer en unos pozos para ser quemados. Para quemar las langostas se utilizaban las regaderas de gasolina y los lanzallamas.
Las fotografías de esta página proceden del documental de 1915 Plaga de langosta, de Antonio de Padua Tramullas Perales, cineasta barcelonés afincado en Zaragoza. La película, de 11 minutos y sin sonido, constituye la primera grabación cinematográfica de los Monegros. Su visualización resulta muy interesante porque se pasa revista a las técnicas de lucha contra la langosta que acabamos de describir (1).
Hoy en día, este tipo de actuaciones serían económicamente inviables, y la lucha contra la langosta se realiza por medio de insecticidas, con otros inconvenientes como la toxicidad para el ganado. Pero la lucha química mediante insecticidas es el único método capaz de frenar las plagas, sobre todo cuando ya se han formado los enjambres.
En la primera mitad del siglo XX padeció España varias plagas de langosta. Entre ellas, la más grave fue la que tuvo su punto álgido en 1922-1923, con 250.000 hectáreas infestadas de canuto, según la memoria que elaboró el Ministerio de Fomento (Memoria de la campaña contra la langosta en 1922-1923. Ministerio de Fomento. Imprenta Hispánica. Madrid, 1923) (1). Una de las comarcas más afectadas fue la de Los Monegros. La incidencia de esta plaga de langosta en Monegros ha sido analizada por Joaquín Ruiz Gaspar en la entrada “La plaga de langosta en los Monegros” de su blog Os Monegros. (2)
También la revista Montesnegros, editada por los ayuntamientos de la zona zaragozana de Monegros, publicó un artículo sobre la incidencia de la plaga en dichos municipios (“La plaga de langosta en nuestros municipios hacia 1920”. Vicente Gastón Lacort, Montesnegros, núm. 51, diciembre 2013, págs. 8-10).
Pero, como en ninguno de estos estudios se cita a Sena, vamos a realizar a continuación la reseña de lo que fue la plaga vista desde nuestro pueblo. La prensa de la época nos permite trazar un relato bastante completo de lo acontecido esos años. Contamos con la hemeroteca de los dos periódicos de Huesca: El Diario de Huesca y La Tierra, que incluyen los artículos de su corresponsal en Sena, Benito Cavero Fiestas, y del colaborador esporádico Antonio Montull Marcial, juez municipal.
1920
Según el informe del ingeniero Pedro Navarro en la ya citada memoria del ministerio de fomento de 1923, la plaga apareció en la provincia de Huesca en el verano de 1920, con los insectos en fase voladora, procedentes de los municipios zaragozanos de Farlete y Monegrillo, donde la langosta era endémica y donde, desde principios de siglo, se venían padeciendo conatos de plaga. Entrando por la sierra de Alcubierre, los insectos invadieron los términos de Lanaja, Castejón de Monegros y Valfarta, llegando por las riberas del Flumen y Alcanadre a Ontiñena, Ballobar, Villanueva de Sigena y Sena, y posteriormente hasta la zona del Cinca Medio y Bajo Cinca.
1921
A diferencia de la zona zaragozana de Monegros, donde ya estaban familiarizados con el peligro potencial que suponía la langosta, en la provincia de Huesca no se prestó la atención debida a la amenaza ni se vigilaron y acotaron escrupulosamente los terrenos con canuto, y el resultado fue que la campaña de invierno 1920-1921 no fue suficientemente eficaz, de forma que en la primavera de 1921 los huevos de langosta eclosionaron en masa en la mayoría de los pueblos afectados. La situación obligó a una intensa campaña de primavera. El gobernador civil, Fernando Muñoz Balsalobre, acompañado del ingeniero Pedro Navarro y otras autoridades y políticos, entre ellos el conocido diputado y exministro Juan Alvarado del Saz, giró una visita de inspección de dos días de duración a pueblos afectados, concretamente Santa Lecina, Alcolea, Villanueva de Sigena, Sena y Ontiñena. La visita a Sena tuvo lugar el viernes 22 de abril. Manuel Casanova Carrera, director de El Diario de Huesca e integrante de la comitiva, relata que las autoridades y la Junta de Plagas de Sena había salido fuera del pueblo a recibir la comitiva. Y sigue:
Constituyó esto una medida de gran oportunidad. Precisamente a pocos pasos de allí se encontraba una de las manchas más importantes. Y a contemplarla nos dirigimos, acompañados de la casi totalidad de los miembros que componen la Junta de plagas del campo, del médico don Baldomero Martínez, de don Manuel Nassarre, del alcalde don Alejandro Calvo, de los propietarios don Miguel Galindo, don Marcelino Pueyo, don Joaquín Miralvés, don Benito Cavero, nuestro corresponsal; del maestro don José Noguero, del mosén que nos promete unas fotografías…
…Sufrimos una dolorosa impresión. Aquí la langosta ha irrumpido ya en los sembrados, infestando los trigales, abortando gran parte de la cosecha. Y no obstante, el vecindario trabaja con ardor, porque sabe que si ahora no se acomete la obra con energía, en el año próximo la condena será absoluta, dada la aterradora proporción en que la langosta se reproduce…
…También aquí se sigue el procedimiento de los buitrones; se emplea el lanzallamas, se utilizan unos aparatos equivalentes, marca “Muratori”, a poca presión, y las regaderas.
Los principales términos invadidos se llaman “Cuarto Alto”, “Valletas”, “Presiñena” y “Omprío Bajo”, a los cuales van a trabajar diariamente unos cien hombres…
…Particularmente el Ayuntamiento y los vecinos han adquirido alguna cantidad de gasolina, que les permite ir manteniéndose en una prudente defensiva.
(Manuel Casanova Carrera, El Diario de Huesca, 29 abril 1921)
La visita concluyó, según relata el cronista, con un agasajo en casa del alcalde señor Calvo. Presumimos que el mosén que prometía fotografías no era otro que mosén Rafael Gudel, pero nunca hemos llegado a verlas.
Prosigue la campaña de primavera y entresacamos un párrafo de la nueva crónica del corresponsal desde Sena, en primera página:
Continúa con creciente entusiasmo entre los vecinos la campaña para la extinción de la langosta en este término municipal. Se han adquirido por cuenta del Ayuntamiento (aparte de los costeados por particulares) nuevos aparatos lanzallamas que están dando excelentes resultados. Con éstos y los buitrones ha sido reducida y casi extinguida completamente en varias de las zonas invadidas, y ahora se concentran las operaciones de extinción en el Monte Alto y Presiñena, donde todavía quedan grandes focos.
(Benito Cavero Fiestas, El Diario de Huesca, 6 de mayo 1921)
La campaña de primavera de 1921 en Sena culminó con la extinción total de la langosta en el término, aunque eso no fue suficiente, según se nos relata en una crónica del año siguiente:
En el pasado año este pueblo gastó en recogida de canuto y langosta en estado pequeño más de tres mil jornales y cinco mil pesetas en gasolina y aparatos lanzallamas. El esfuerzo se vio coronado por el mayor éxito, pues no quedó una langosta en todo el término, por haber sido exterminada toda antes de levantar el vuelo. A pesar de aquellos esfuerzos, de aquellos sacrificios, la invasión de la nacida en pueblos vecinos ha traído la ruina este año a los labradores de esta comarca.
(Benito Cavero Fiestas, La Tierra, 21 junio 1922)
En el resto de los pueblos afectados, la mayor parte de la cosecha de 1921 pudo salvarse porque se adelantó su recolección.
1922
1922 resulta ser otro año nefasto, con la plaga desatada en los Monegros oscenses. Se organiza por ello una nueva visita a los pueblos invadidos, que tiene lugar el sábado 27 de mayo con la asistencia del nuevo gobernador civil, Francisco Cabrera Pozuelo, acompañado del comisario regio de fomento, Jorge Cajal Lasala y de un séquito de más autoridades que el año anterior. La comitiva recala en Castejón de Monegros, Peñalba, Valfarta, Candasnos, Ontiñena y Sena. Se entiende que el paso por Sena sea rápido, por ser la última etapa de tan maratoniano viaje. La visita se despacha con un par de líneas en la edición del 30 de mayo de cada uno de los dos diarios oscenses.
Tres semanas después, nueva crónica desde Sena con párrafos apocalípticos:
Estamos a 18 de junio. La langosta que invadió este término por la parte de Valfarta en los últimos días de mayo ha ido avanzando en dirección a Sena (de Sur a Norte), destruyendo cuanto encontrara a su paso. Las cuatro quintas partes de los sembrados han sido pasto ya del voraz insecto y continúa avanzando y destruyendo. Hoy está ya a la vista de la huerta, a menos de seis kilómetros; si no cambia de rumbo, dentro de dos días habrá llegado a la vega y el desastre será completo.
(Benito Cavero Fiestas, La Tierra, 21 junio 1922)
Ante la gravedad de la situación, tiene lugar en la Diputación Provincial una Asamblea con representación de labradores de 62 pueblos afectados, en la que se acuerda enviar una comisión en solicitud de ayuda a Madrid.
También el Gobierno Civil publica una circular con el objeto de que las Juntas de todos los pueblos informen, durante los meses de junio y julio, del recuento de superficie infestada, para planificar adecuadamente la campaña de otoño-invierno. La Junta de Sena, de las más cumplidoras, lo hace antes incluso del comienzo del plazo fijado, el 26 de mayo. Del resto de los más de 30 pueblos infestados, varios han de pagar una multa de 500 pesetas por no cumplir, según informa la prensa (El Diario de Huesca, 4 agosto 1922).
Y la lucha sigue. Sena se prepara para la campaña de otoño:
Va acercándose la época adecuada para dar la primera batalla a la plaga de la langosta en su estado de canuto. El entusiasmo y la confianza en la victoria definitiva tienen animados a estos vecinos, que se crecen ante el trabajo que representa la campaña. Ya se han hecho tanteos y calculado los medios de que se dispone y los que se necesitan para la roturación y escarificación de los terrenos con canuto.
Hay en este pueblo cien yuntas de mulas y otras cien de burros disponibles; hay cuatrocientos trabajadores que para el caso presente, no esquivarán su esfuerzo; se ha calculado la retribución de cada yunta de mulas en diez pesetas y en seis pesetas las de caballerías menores. La de cada jornal en dos cincuenta.
Hay unas 230 hectáreas declaradas y amojonadas con canuto. Se calcula que para la roturación y escarificación, donde aquélla no pueda practicarse, hacen falta 600 yuntas y mil jornales; de aquéllas, 300 yuntas de caballerías mayores y 300 de menores que importan al precio antes mencionado unas 4800 pesetas y 2500 más los mil jornales de escarificar. Total 7300 pesetas o sea la mitad del cupo anual de contribución territorial…
(Antonio Montull Marcial, La Tierra, 5 septiembre 1922)
En octubre, el Gobierno Civil ordena fijar en todos los municipios un cartel en el que se insta a la población a abandonar sus labores y dedicar los días 16 y 17, que denomina “días de la langosta”, a los trabajos de lucha contra el insecto. El 26 de octubre, los dos diarios de Huesca informan del resultado de los trabajos de estos días. En Sena se informa de que se han utilizado 28 yuntas y se han escarificado 8 Ha, con el proyecto de continuar después de la siembra.
1923
En plena campaña de otoño-invierno, el ingeniero Pedro Navarro acude a Sena, por una vez sin acompañamiento de políticos, para una verdadera visita de inspección y trabajo. Durante la mañana del domingo 25 de febrero se entrevista con el presidente de la Junta de Plagas y el nuevo alcalde, José Calvo Calvo, en casa de este último. De la crónica del periodista que le acompañaba entresacamos:
El presidente de la Junta de Plagas, don Manuel Nassarre, nos manifestó que los trabajos se habían realizado sin entorpecimiento alguno y en medio del general entusiasmo del vecindario.
Se hizo la distribución de trabajo con arreglo a las órdenes recibidas del señor Navarro, órdenes que se han cumplido estrictamente, cooperando cada vecino con arreglo a su situación económica.
Comenzaron estos trabajos el día 20 de noviembre, sin contar los días llamados de la langosta, y han seguido sin interrupción hasta la fecha, en que quedan muy pocas hectáreas que roturar.
Como el monte de este pueblo es inmenso, los trabajos se hacían con alguna dificultad por la distancia existente entre el pueblo y algunos terrenos situados en los extremos del término municipal.
Se calculan en 45 las hectáreas que faltan por roturar, habiendo sido denunciada la existencia de canuto en más de 229.
Los terrenos roturables han sido casi todos labrados, faltando casi únicamente las laderas, que si no son susceptibles de roturación se hace precisa la escarificación por medio de azadas y picos.
En estos trabajos se han empleado unas mil yuntas, que aportaron los propietarios a prorrateo.
Todos los vecinos de Sena, repetimos, han puesto de su parte cuanto han podido. Todos merecen elogios, pero muy principalmente el alcalde don José Calvo, el presidente de la Junta de Plagas don Manuel Nassarre y el médico don Baldomero Martínez, presidente que ha sido durante mucho tiempo de la Junta y alma de este movimiento.
Salimos de Sena satisfechos por los trabajos realizados y la formal promesa de que pronto estaría terminada la campaña de invierno.
(José María Lacasa, La Tierra, 28 de febrero de 1923)
Hay que decir que en la crónica también se cita algún vecino renuente a cumplir con sus obligaciones, pero en este caso vamos a omitir los detalles personales.
En primavera de este año de 1923 la plaga está llegando a su punto culminante. En datos de la provincia de Zaragoza, presumiblemente similares a los de Huesca, había en las zonas infestadas un promedio de cien canutos por metro cuadrado, que podían dar lugar potencialmente a más de 20 millones de langostas por hectárea si no se actuaba con determinación (José Cruz Lapazarán: La plaga de la langosta en la región aragonesa, Zaragoza, Imprenta del Hospicio Provincial, 1925, págs. 14-15). En Huesca se roturaron más de 5600 Ha en 33 pueblos, pero hubo que hacerlo en malas condiciones a causa de los hielos persistentes. La eclosión de insectos en primavera era aún considerable.
Las visitas de los políticos culminan este año con la del director general de agricultura del ministerio de fomento, Isidoro Rodrigáñez Sánchez, acompañado del subdirector general, del nuevo gobernador civil Francisco Mansilla Mansilla (el tercero en tres años) y un séquito que asciende a más de 20 personas. Se incluye, además de la prensa, al conocido fotógrafo oscense Rodolfo Albasini. El programa comprende -en una sola jornada, el 15 de junio- visitas a Candasnos, Fraga, Ontiñena, Alcolea, Villanueva de Sigena, Sena, Sariñena y Pallaruelo de Monegros. Además, banquete con homenajes y discursos en el teatro Romea de Sariñena… y otro banquete al regreso a Huesca ofrecido por la junta de fomento en el Círculo Oscense. Se comprende que, como el año anterior, el tiempo que se dedica a Villanueva y Sena, justo antes del banquete, sea más que reducido, tanto como la fugaz referencia a Sena en el extenso artículo:
… En Sena le saludaron el alcalde don José Calvo, presidente de la Junta de Plagas don Manuel Nasarre, secretario don Benito Cavero, maestro don Antonio Castelar y propietario don Alejandro Calvo.
(José María Lacasa, La Tierra, 17 de junio 1923)
1924
Afortunadamente, los denodados esfuerzos de la campaña de primavera dan finalmente sus frutos. La única alusión a la plaga en 1924 es un breve sin firma en la portada de la edición del 20 de abril de La Tierra. El breve informa de que la superficie de canuto acotada y roturada en esta campaña ha pasado de las 5600 Ha del año anterior a menos de 900 Ha. En particular, en Sena solo son 4 Ha, y se informa que la intensidad de la puesta no llega al 20% de la del año anterior. La ausencia de más información sobre Sena en los medios oscenses en este año y los siguientes es, sin duda, la mejor de las noticias. Parece que la plaga ha sido, finalmente, controlada. Y por fortuna, en Sena no hemos vuelto a padecer más calamidades de este género.
Explicado ya el desenlace, cabe apostillar que, en algunas ocasiones, las crónicas de nuestros corresponsales eran algo más que informativas. Cabían también los lamentoslas críticas y hasta las arengas. La ocasión lo requería porque, al parecer, las publicitadas visitas de los políticos no iban acompañadas del apoyo efectivo suficiente. Veamos algunos ejemplos:
…. Hay que poner el hombro como vulgarmente se dice y hay que desprenderse de diez si es preciso, para coger ciento, que representa la cosecha en perspectiva. Nada de enconos personales ni rencillas sociales ante el interés común. Ante el peligro inmenso que tenemos enfrente, cualquier decaimiento, cualquier desmayo, cualquier inconveniente que se ponga de obra o de palabra, representan una traición a la obra común y generosa que se imponen los pueblos; ha de salvar sus intereses y los de la comarca, tan seriamente amenazados.
(Benito Cavero Fiestas, El Diario de Huesca, 6 de mayo 1921)
La magnitud de la invasión y la destrucción de la cosecha son causa justificada de que el ánimo decaiga y para levantarlo hace falta el esfuerzo común de los pueblos invadidos y de ese esfuerzo y comunidad, que nazca la exigencia radical, hasta conseguir el apoyo eficaz del Estado, de la provincia, del Consejo provincial, de quien sea, en fin, el que pueda y deba prestar ese apoyo.
Si esto no se logra, pero de una manera enérgica y decisiva, será caso de que reneguemos de ser españoles, pues el Gobierno, con lo que gasta en un solo día en empresas contraproducentes para el bien nacional, puede atender con sobra el remedio de este mal, que ha arruinado ya y acabará de arruinar a una comarca trabajadora y que merece respeto y consideración.
(Benito Cavero Fiestas, La Tierra, 21 junio 1922)
Aquí se sabe que nadie ha de excusarse de prestar su máximo concurso a la redentora obra de destrucción de la langosta; de los demás pueblos invadidos se tienen iguales impresiones. Se trata, pues, de quererlo hacer y creemos que nadie habrá tan egoísta, tan inhumano, tan criminal, que se niegue a prestar su cooperación monetaria o personal a una obra que es para todos y de vida o muerte.
(Antonio Montull Marcial, La Tierra, 5 septiembre 1922)
Este grupo de pueblos invadidos y abandonados a sus propios medios, no debe desanimar por el desamparo de que son objeto; deben reunirse y ejercitar una acción común, enérgica y radical en defensa propia, renegar si hace falta de la falsa tutela de sus mandatarios apáticos, pero pronto, antes de que el desarrollo de la plaga haga irremediable la catástrofe; hay que aprovechar el tiempo, no hagamos como aquel de Lumpiaque que amaneció templando la guitarra.
(Antonio Montull Marcial, La Tierra, 21 septiembre 1922)
El que suscribe, que ha visto en el pasado año los estragos causados por la plaga de la langosta; que ha visto a labradores modestos perder en absoluto sus cosechas de cereales, quedando en la indigencia; que sabe que una buena extensión del término está llena de canuto; ha sentido horror, verdadero horror, pensando que esa calamidad se pueda reproducir en el presente año. Por esta causa no he dejado desde un principio de aprovechar la ocasión de inculcar a todos la necesidad del máximo esfuerzo, para lograr vencer: en Asambleas locales, en reuniones privadas, donde quiera que he visto reunidas tres personas, allí he expuesto mi temor y mi deseo de que se trabaje por vencer la terrible plaga. Algunos tal vez califiquen de obsesión mi constancia, pero yo tengo la íntima satisfacción de obrar bien y nadie me probará que no es así.
(Antonio Montull Marcial, La Tierra, 20 diciembre 1922)
El tono de las crónicas de los corresponsales deja bien claro que la lucha contra esta calamidad puso a prueba, hace cien años, la capacidad de nuestros mayores de Sena para superar esta adversidad, que por fortuna nunca volvió a presentarse y que nos resulta tan lejana y singular, vista con los ojos de hoy.
Los Monegros, lugar de paso, a mitad camino entre Madrid y Barcelona. Paisaje árido, casi desértico del Aragón profundo, la nada… Pasa la nacional II, la AP2 y la línea ferroviaria del AVE, atravesando Los Monegros en un eje que se remonta a la antigüedad. Una vía de comunicación que ha convertido a Los Monegros en tierra de paso mirando a una tierra despoblada que ha suscitado una cierta seducción y misticismo en el subconsciente popular.
Aquella percepción de desierto viene ya de lejos tal como deja constancia, por los años 1465 a 1467, León de Rosmithal, relación de Shaschek, en su descripción del camino en su tramo de Zaragoza a Osera “Cerca del camino por donde íbamos crecen enebros dobles, vulgares y rojos, tienen el tronco tan grueso que apenas lo pueden abarcar dos hombres con los brazos extendidos, son tan altos como pinos y las ramas se extienden formando pira. Más allá va por unos desiertos que no crían más que romeros, salvia y ajenjo”. Como curiosidad, Alfonso Villuendas Diaz, en su obra Deforestación y repoblación en Aragón, destaca el matiz que no comprende en la distinción en tres especies de la sabina de Los Monegros.
Años más tarde, Enrique Cock en su viaje de Zaragoza a Fraga en 1585 describe su paso como “montes estériles y sin gente” resaltando la curiosidad del cultivo del azafrán: “A la mano izquierda del camino hay montes estériles sin gente, de manera que se hallen pocos pueblos en el camino, y los que hay sus vecinos se mantienen con ganados y azafrán que allí produce la tierra”.
En 1660, un autor anónimo relata su tránsito en la forma siguiente “Este país es todo desierto hasta Alcarraz”. Y en 1755, el padre Norberto Caíno, de Cataluña a Zaragoza, expone que encuentra el itinerario de Fraga a Candasnos como un terreno inculto. Incluso en Candasnos se llega a preguntar: “¿No os parecería por esta pintura que viajo por los desiertos de África?”.
Bujaraloz (Burjalajos), acuarela de Pier Maria Baldi, Biblioteca Laurenciana de Florencia, recogida en Sánchez Rivero A, Mariutti de Sánchez Rivero A. «Viaje de Cosme de Médicis por España y Portugal (1668-1669)», Madrid: Sucesores de Rivadeneyra; 1933. 11 – 10 – 1668 Vista general. Silueta de las iglesias de Santiago el Mayor y la Merced y del palacio de Torres Solano, construidos poco antes de la visita principesca.
El relato continúa a través de José Townsend en 1786, quien, al entrar en Aragón hacia Zaragoza, vía Lérida, ve una gran diferencia de terreno entre Cataluña y Aragón: Townsend observa como el terreno no es completamente árido, pero sin cultivo y abandonado “Durante varias millas no encuentra ni casa, ni árbol, ni hombre, ni animal”. Su viaje lo encontramos descrito gracias a Alfonso Villuendas Diaz “De Fraga a Candasnos hace el comentario de que estas montañas no producen más que plantas aromáticas. La califica de comarca árida, con arenas finas, muchas piedras calcáreas y algo de yeso. Candasnos a Zaragoza lo califica también de llano árido, de finos arenales durante el espacio de veinte millas, y puntualiza más: «sin ver casa, ni hombre, ni animal, ni pájaro, ni árbol, ni matorral». El mismo aspecto desolado le ofrece el paisaje desde Candasnos hasta Zaragoza, donde no ve más que roca desnuda y yesosa, hasta llegar a los regadíos de la huerta”.
En 1792, el barón de Bourgoing, describe el itinerario Zaragoza-Barcelona: «No hay nada tan desierto, tan repelente como una gran parte de la zona que se recorre desde Villa-franca hasta dos leguas más allá de la triste villa de Fraga».
Está claro que hay un denominador común en los diferentes relatos a través de los tiempos, la idea de territorio árido, casi desértico, de tierras baldías y estériles y de un absoluto desierto demográfico. Pero volviendo al camino, históricamente la vía siempre ha formado parte del corredor del valle del Ebro, en su unión de Zaragoza con Tarragona.
Conocido como el camino de los Fierros, este respondía a un antiguo camino romano que unía Iltirta (Lérida), capital de los dominios ilergetes con Celsa (Velilla de Ebro), y que correspondía a un ramal de la vía romana Augusta. Celsa es la primera fundación en el valle del Ebro de una colonia inmune de ciudadanos libres romanos, fundada con el nombre de Colonia Victrix Iulia Lepida en honor a Lépido. En el año 36 a. C. cae en desgracia, y la ciudad romana cambia su nombre por el de Colonia Iulia Victrix Celsa, latinizando el nombre de la probable antigua ciudad ibérica sobre la que se emplazó, Celse. La población es abandonada poco después del 70 d. C., probablemente debido al auge de Cesaraugusta.
Calzadas romanas en la península ibérica.
El camino de los Fierros para Antonio Beltrán Martínez repite una denominación que se halla en las canciones de gesta franceses con el nombre de «Chemin Ferré» y en Bretaña y el Pirineo como «Chemin de Aucfer» y «La Herrade» respectivamente. (Beltrán Martínez, Antonio. La red viaria en la Hispania Romana: Introducción. Vías Romanas, topografía y ocupación del suelo).
Pero su origen se remonta mucho más y según el análisis de M. A. Magallón Botaya (Vías Romanas, 1991) se desprende el hecho de que Roma construye, en esta zona del Valle Medio del Ebro, gran parte de sus calzadas sobre antiguas vías indígenas: “Los principales sistemas de comunicación están conectados con la fundación de las dos colonias que se establecieron en el Valle del Ebro: Celsa y Caesaraugusta. la construcción de caminos que debió producirse a comienzos del siglo II a. C; cuando todo el Valle se verá inmerso en las guerras celtibéricas, con el consiguiente movimiento de tropas que conocemos por las fuentes escritas, reduciéndose todos los estudios a la reconstrucción teórica de los itinerarios seguidos por los diferentes ejércitos”.
La calzada romana de época republicana Ilerda-Caesaraugusta, discurría por Soses y Alcarrás, para subdividir su recorrido en tramos que pasaban por la Llitera, Aitona, Serós, Massalcoreig, Torralba, hasta llegar a Cardell, Candasnos y Peñalba (Salleras Clarió, Joaquín en La Voz del Bajo Cinca. La vía romana a su paso por el Baix Cinca). Desde Peñalba continuaba hacia Bujaraloz, Hostal del Ciervo, ventas de Santa Lucía, Pina del Ebro, Fuentes del Ebro, Burgo de Ebro y Zaragoza.
Es curioso que Fraga no es relevante en su trazado hasta el medievo. Si que, en 1113, la vía sirve de vía al asedio de Fraga en 1134 por parte de las tropas aragonesas bajo el mando del rey Alfonso I “El Batallador”. Para Joaquín Salleras Clarió: “De todos modos, el desvío por Fraga, pasando por el Barranc de Castelló, es un desvío posterior, porque la vía principal cruzaba el río por Massalcoreig y por Torralba”.
«La adecuación de la red viaria romana a los caminos naturales y a las necesidades estratégicas se comprueba por su persistencia a lo largo de la Edad Media y en buena parte en tiempos posteriores, en España, hasta el siglo XVIII cuando la centralización y los planteamientos radiales desde Madrid llevaron a un plan nacional de distinta concepción.»
Beltrán Martínez, Antonio. La red viaria en la Hispania Romana: Introducción. Vías Romanas, topografía y ocupación del suelo.
Igualmente hay constancia de diverso patrimonio ligado a la vía carretera, como es el caso en Bujaraloz de la balsa de la Calzada, y el pozo del Pedregal y la Venta de la Perdiz donde se han encontrado fragmentos de Terra Sigillata. Algunas balsas documentadas que abastecían al camino eran la balsa de Boberal (Bujaraloz); y desde Velilla primero la balsa la Rostana, luego la balsa del Gango, el pozo del Pedregal, la balsa de Peñalba y la balsa de Candasnos (Beltrán, A.: «El tramo de la vía romana entre Ilerda y Celsa y otros datos para el conocimiento de Los Monegros». I Congreso Int. del Pirineo. Zaragoza, 1952, págs. 5-24. Pita Merce, R.: «La vía romana desde Lérida a Bujaraloz», Ilerda. 27-28, Lérida 1963-65, págs, 51-77).
En Bujaraloz hay restos en «Venta de la Perdiz» y «Pozo del Pedregal», y vestigios de una posible villa rústica en la partida de Las Vales, con cerámicas ibéricas pintadas, y romana campaniense y sigillata. Este yacimiento se asociaría también a la vía, cuyo nombre se conserva en la «Balsa Calzada».
Mapa del Instituto Geográfico y Catastral, 1953. Se aprecia parte del trazado del camino de los Fierros, la balsa de la Calzada y el pozo del Pedregal. Término municipal de Bujaraloz.
En Peñalba, Hübner documenta varios miliarios de los años 7-8 a.C., uno en la Venta de la Perdiz, y otro a un kilómetro de Candasnos. Un miliario o piedra miliar es una columna cilíndrica, oval o paralelepípeda que se colocaba en el borde de las calzadas romanas para señalar las distancias cada mil passus (pasos dobles romanos) es decir, cada milla romana, lo que equivale a una distancia de aproximadamente 1480 metros.
La importancia de las balsas y elementos auxiliares queda patente en Antonio Beltrán Martínez “la extraña sequedad de Los Monegros hace de capital importancia para el conocimiento de la política que presidía el trazado de las vías, la situación de balsas de agua potable y la utilización de pozos salobres, pero aprovechados por las bestias, como el del Pedregal, mostrando que las dificultades que podían plantear terrenos poco accesibles eran superadas con realizaciones que no han sido mejoradas hasta tiempos muy recientes” (A. Beltrán, «Notas sobre construcciones hidráulicas de Los Monegros», Congreso Nacional de Arqueología, Almería, Cartagena, 1959, p. 236 y «El tramo de la vía romana entre llerda y Celsa y otros datos para el conocimiento de los Monegros», I Congreso Internacional del Pirineo, Zaragoza, 1950, p. 5.).
También apuntar como tanto Bujaraloz como Peñalba se establecieron sendos hospitales, tal vez ligados a la existencia del camino: “Sobre los hospitales de la región, el ejemplo más antiguo es la fundación del hospital de Peñalba por parte de Alfonso II en 1170. Muy cerca de la localidad de Peñalba y por indicación del mismo monarca, parece ser que fue fundado el hospital de Bujaraloz” (Villagrasa Elías, Raúl. La red de hospitales en el Aragón medieval ss. XII – XV).
Pues durante la edad media continúo siendo una importante vía de comunicación entre Zaragoza y Barcelona, de acuerdo con María Teresa Iranzo Muñío, el camino tradicional entre Zaragoza y Barcelona, citando A. Magallón, ob. cit., pp. 227-245 y A. Gargallo y M. J. Sánchez, Cuenta de un viaje, cit., este «Se superponía a una calzada romana, la vía Augusta, y el itinerario medieval es, según se describe en un viaje de 1366, Alfajarín, Pina, Bujaraloz, Peñalba, Candasnos, Fraga y Mequinenza, donde se cruzaba el Segre» (Iranzo Muñío, María Teresa. Los sistemas de comunicación de Aragón en la edad media: una revisión).
Agustín Ubieto Arteta, en su obra Los caminos peregrinos de Aragón, lo cita como Camino de San Jaime y que a partir del siglo XVI es el más transitado de todos los aragoneses. El camino responde a la prolongación de Camino de Sant Jaume catalán: «Procedente nada menos que de Barcelona (foco de concentración de peregrinos), pasa por Lérida y entra en Aragón por Fraga hasta acabar en Zaragoza, desde donde los romeros tienen varias alternativas en función de su destino final. Su mayor activo y propaganda serán, sin duda, las facilidades físicas de tránsito aunque recorre parajes inhóspitos según cuentan algunos caminantes, pero no deja de mostrar varios signos propagandísticos: aparte de las 19 tumbas de santos concentradas en Zaragoza, vemos en él veneras, iglesias y ermitas de los santos de referencia, bastantes fiestas y calles dedicadas a éstos y templos cuya titular es la Virgen del Pilar lo que nos habla de su permanencia en el tiempo. Momento llegará en el que será el más transitado de todos los caminos romeros aragoneses«.
Ubieto Arteta, Agustín. Los caminos peregrinos de Aragón.
A pesar de haber sobrevivido el paso del tiempo, la vieja calzada romana conocida como el camino de los Fierros ha desaparecido con las relativas recientes roturaciones agrícolas. Un camino, del que Pascal Madoz decía ser tan sólido que se hacía impenetrable al arado: “Hacia la parte del S. se conserva una travesía de 5/4 de hora de la famosa vía Pompeya, construida por los romanos desde Tarragona á Lisboa, cuya dirección ha desaparecido en tantos puntos de la Península: es tanta la solidez de las varias argamasas con que está fundada, que la hacen impenetrable al arado, y por eso se le llama á aquel sitio el camino de los Fierros”. Madoz, en su descripción de Peñalba decía que los caminos eran de rueda y de herradura y conducían a los pueblos limítrofes (Madoz, Pascual. Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico de 1845-1850).
Efectivamente, tal y como apunta Antonio Beltrán Martínez, las labores de roturación y la paulatina ocupación de los caminos, aparte de la erosión producida por el paso del tiempo, han hecho desaparecer las trazas del camino, como en Bujaraloz, en el llamado «camino de los Fierros», contiguo a la balsa Calzada: “realmente de la Calzada romana y hoy totalmente labrada así como desaparecida totalmente junto a la mutación que hubo junto al pozo del Pedregal, sin duda usado para servicio de los viandantes como lo fueron las balsas dispuestas a una decena de kilómetros una de otra” (Beltrán Martínez, Antonio. La red viaria en la Hispania Romana: Introducción. Vías Romanas, topografía y ocupación del suelo).
También ha seguido los pasos de la calzada romana Isaac Moreno Gallo, la cual aún se puede intuir a través de imágenes aéreas a pesar de su roturación para transformación en tierras agrícolas. Además, apunta Isaac como la vía romana de Julia Lepida Celsa a Ilerda, ha sido conocida como camino del diablo en la cartografía antigua en la parte catalana de Cardiel a Soses “Camino carretero del diablo” y en Candasnos como “Camino Viejo de Tarragona a Zaragoza” (Moreno Gallo, Isaac. Carreteras romanas desde el aire 03. El camino del Diablo).
En estos llanos áridos casi desérticos, la vía romana casi resulta ya testimonial, mientras la vida pasa de largo por las nuevas vías, que ven un territorio vacío pero que sigue escondiendo una importante riqueza natural, paisajista y patrimonial. La historia de un camino que ya no es lugar de paso.
Enrique Cock en 1585 de Zaragoza a Fraga
“La tierra cuasi toda es sin fruto, si no es la que está cerca del Ebro, una legua de Ucera, donde hay algunas viñas y huertos. A la mano izquierda del camino hay montes estériles sin gente, de manera que se hallen pocos pueblos en el camino, y los que hay sus vecinos se mantienen con ganados y azafrán que allí produce la tierra.
Aguilar Venta de Santa Lucía: “Habiendo caminado tres leguas de Ucera, está una venta en el camino con una capilla que se dice Santa Lucía, allí quedó Su Majestad a comer y vio con el Duque y el Príncipe y sus hijas danzar los labradores. Para nosotros y otros criados del Rey había tanta falta de todas las cosas, que agua para beber no hallábamos por dinero que fuese buena. Los caballos comían la verdura del campo que ya comenzaba a crecer, y a nosotros convidaba el buen tiempo a tener paciencia. ¡Mirad, por amor de Dios qué cosa es caminar por desiertos! Acordéme lo que Justo Pascasio dice en su libro de los dados de España, el cual como en muchas partes no había hallado cosa para comer, ni pan ni vino, con todo esto dice que nunca halló lugarcillo ni venta por ruin que fuese en que no hallase naipes para jugar. Lo mismo me ha acontescido algunas veces yendo por España, y aca no faltaban tampoco quien engañase el tiempo con ellas.
Después de comer fuimos otras tres leguas adelante y venimos a boca de noche en Borgaroloos, villa donde todos estaban aposentados, y tampoco cuasi no hallábamos qué comer por la muchedumbre de gente que había accedido, por tantas acémilas y carros que habían venido, que todas las calles estaban atapadas que no se podía pasar. Al dormir tomamos la medida de un banco. Había algunas casares un tiro de piedra fuera de la villa, en las cuales los labradores recogen la paja; en estos quedaban nuestros caballos, para que no padesciesen debaxo el cielo.
Jueves a cuatro de abril muy de mañana, siendo el sol levantado dexamos a Su Majestad allí con su gente para entrar en Fraga, la cual villa está seis grandes leguas de Borgaraloos y muy mal camino para proveer en tiempo que no cayésemos en semejante falta de aposientos. Su majestad vino hoy en Candasnos, pueblezuelo, a posar en la mitad del camino lleno de mesones, para no hacer tan grande jornada. Una legua de Borgaraloos está Peña Alva, lugar en un valle, y a la mano izquierda del camino se vee Muella Villeta y no la pejor desta muy estéril tierra, que está de aquí una legua. Los vecinos destos pueblos cogen grande abundancia de azafrán cada año, de cuya ganancia se sustentan.
Dexado que habíamos Peña Alva venimos a Candasnos, adonde los aposientos todos fechos para Su Majestad, no querían estos ladrones de mesoneros a nadie vender vianda por su dinero, de manera que estando en pie habíamos de acabar la comida deste día. De allí acabando lo que nos restaba del camino, a puesta del sol abaxamos en una llanura dexando las sierras y su esterilidad.