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Alcubierre, última parada camino primera línea de fuego


Alcubierre, a los pies de la sierra de Alcubierre, fue un lugar estratégico en la contienda de la Guerra Española de 1936 a 1939. La sierra de Alcubierre formó parte del frente de Aragón, respondiendo al sector de la sierra de Alcubierre, una extensa línea defensiva a lo largo de las crestas del relieve monegrino. El puerto de la sierra de Alcubierre, como importante vía de comunicación, fue crucial para hacer frente y frenar el avance nacional apostado en la parte zaragozana. Gracias a la colaboración de Antonio Escartín Barrios y Alberto Lasheras Taira y de la distinta documentación y bibliografía consultada reconstruimos parte de lo que significó la contienda en el pueblo y sierra de Alcubierre.

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Alcubierre. Fotografía Alberto Lasheras.

Introducción

El presente trabajo nació con la pretensión de recoger retazos de la historia reciente de la localidad de Alcubierre relacionados con la guerra civil. Pero su estrecha vinculación con el frente, del sector que llevaba su nombre, hace su historia indisociable. Así, se ha ido desarrollando un relato de lo acontecido durante aquellos años convulsos y de guerra con diferentes episodios sucedidos tanto en el pueblo como en su entorno.

Además de testimonios transmitidos en la localidad, se ha consultado diferente bibliografía, hemerotecas de diarios, páginas web y documentos de los archivos provinciales de Huesca y Zaragoza. Gracias a Antonio Escartín Barrios y Alberto Lasheras Taira se ha contado con el valor humano de la memoria colectiva de Alcubierre, asimismo de sus diversos conocimientos e investigaciones.

Os Monegros, Febrero del 2019.

Alcubierre

Celebre por la famosa batalla ganada al general Paris el año 1813, Alcubierre es un lindo pueblecito al pie de la Sierra de su nombre de 1.600 habitantes que pertenece al partido Judicial de Sariñena, produciendo muy buenos cereales y buenos vinos.

El Ayuntamiento actual está compuesto todo de hombres conscientes de su deber y verdaderos repúblicos que todas sus obras solo las inspiran en el deseo de dotar a este bello pueblo de cuanto la higienización moderna exige, sin olvidar todo aquello que tenga relación la cultura, por estar convencidos que así únicamente es como se hacen grandes y respetables los pueblos.

En la dura labor de administrar y administrar bien merece que hagamos constar los nombres de Don Antonio Bendún  y Don Remigio Orduna dos verdaderos enamorados del terruño, que sólo por la tranquilidad y por el engrandecimiento de Alcubierre trabajan.

Ediciones regionales, 1932.

Alcubierre responde a un pequeño pueblo del medio rural aragonés, en la árida comarca de Los Monegros. Situado al suroeste de la provincia de Huesca hace muga con la provincia de Zaragoza, donde la predominante sierra de Alcubierre constituye una barrera natural entre las dos provincias. Acubierre se sitúa a los pies de la sierra, ante planicies cerealistas de secano, donde la agricultura de secano y ganadería lanar constituían las principales formas de vida. Igualmente, la sierra siempre formó parte de aquella vida del pueblo, proporcionando múltiples recursos y aprovechamientos.

En los años treinta del siglo pasado, Alcubierre contaba con cerca de los 1.250 habitantes, un pueblo subdesarrollado sin agua corriente, electricidad y calles de tierra. El escritor británico George Orwell, en su archiconocida novela Homenaje a Cataluña, queda “Impresionado por la miseria peculiar de las aldeas aragonesas”. Orwell define los pueblos aragoneses como “Una masa de casuchas de barro y piedra apiñadas alrededor de la iglesia. Ni siquiera en primavera se ven flores. Las casas no tienen jardines, sólo cuentan con patios donde flacas aves de corral resbalan sobre lechos de estiércol y barro”.  Como en la mayoría de los pueblos monegrinos, en Alcubierre tenían que coger el agua de balsas y pozos, una tierra árida, seca, de escasas lluvias y a la vez de duros inviernos. El Aragón rural de pobreza, subdesarrollado, con terratenientes y de pasado de bandolerismo, como el célebre bandido Cucaracha.

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Cuando en julio de 1936 se produjo el alzamiento militar, el pueblo de Alcubierre estaba ya inmerso en época de siega del cereal, con numerosos jornaleros venidos de fuera para realizar duras jornadas de siega. Además, en la comarca se estaba construyendo el canal de Monegros, un canal para regar las tierras de Los Monegros iniciado en 1915, encontrándose numerosos obreros trabajando en su construcción.

Con la sublevación militar, la localidad monegrina de Alcubierre quedó en zona leal a la república, como la mayor parte de Los Monegros, y la tensa calma, hasta la configuración del frente, no estuvo exenta de pequeños enfrentamientos.

Al comienzo del conflicto bélico, las incursiones de distintas fuerzas sublevadas se sucedieron por la zona hasta que comenzaron a llegar las milicias catalanas y definir la línea del frente de la sierra de Alcubierre. Muchos obreros se acopiaron de armas y así lo ratifica Alberto Lasheras a través de una nota obtenida en un texto dirigido al Ilmo. Sr. Fiscal de la Causa General de Huesca, marcado como folio 18: Ramón Barrague Carrasque, vigilante del canal de Monegros, vecino de Alcubierre, afiliado a la U.G.T., pasando más tarde a la C.N.T. Al estallar el Movimiento Nacional, la noche del 18 de Julio de 1936 repartió armas a los obreros para hacer frente a las Fuerzas Nacionales. Estuvo encargado de la Junta de Abastos y ordenaba a los obreros recoger el trigo de las casas particulares. Considerado elemento peligroso”.

Primeros enfrentamientos

Se conocen informes de cómo actúan las fuerzas fascistas, más bien partidas, en el frente aragonés. Cerca de Alcubierre es donde con más refinada crueldad han procedido los rebeldes, y en las proximidades del poblado observase la desolación que dejan tras de sí los facciosos. Refieren los vecinos de Alcubierre que, al apoderarse del pueblo los fascistas, amarraron por los codos a trece jóvenes, los rociaron con bencina y después les prendieron fuego. La causa del monstruoso tormento fue la sospecha que dichos jóvenes pudieran estar en relación con la columna Medrano. Estos actos de crueldad los llevan a efecto individuos titulados “Legionarios de la muerte”, uniformados con camisa negra, en la que se ve como distintivo del grupo una calavera entre huesos.

ABC 11 de agosto de 1936.

Significantes fueron los sucesos narrados en “Las batallas de Lanaja”, de Roberto Mateo Caballero (Edición a cargo del proyecto “Amarga memoria” del Gobierno de Aragón y del Consejo Comarcal de Los Monegros. Zaragoza, 2008). Incursiones de grupos rebeldes a la república y falangistas que comenzaron a llegar a Lanaja pasando por Alcubierre. Así, el 20 de julio fueron rechazados de Lanaja unos 30 a 40 falangistas y el día 24 un nuevo ataque, de la 12ª Bandera de Falange, también fue rechazado. Fallecieron dos milicianos y tres falangistas “Cuyos cuerpos fueron incinerados en el pajar del Carlista, situado en el Saso, muy cerca del pueblo”, también fueron fusilados dos falangistas en la plaza (SIPCA).

Aquel 20 de julio, Roberto Mateo narra como un grupo de Lanaja salió para Alcubierre con armamento, incautado a la Guardia Civil, para desarmar y someter al cuerpo de la Guardia Civil de Alcubierre “Que se hallaba acuartelada y sin animo de rendirse”. Al parecer, el grupo se enteró que por la carretera de Leciñena se aproximaba un camión con “Entre 30 Y 40 falangistas o quizás miembros de otras organizaciones derechistas como las JAP o Acción Ciudadana procedentes de Zaragoza”. Roberto cuenta como en la última curva antes de llegar a Alcubierre se apostaron para sorprender a los falangistas: “Nada  más llegar al punto donde estaban apostados los cenetistas fueron recibidos con una cerrada descarga de disparos que los cogió totalmente desprevenidos y sin posibilidad efectiva de poder repeler la agresión. La derrota aún pudo haber resultado más trágica para estos de no ser por el conductor del vehículo quien, en un alarde de pericia echó marcha atrás de forma apresurada hasta que quedó algo alejado de los disparos y pudo volverse finalmente  hacia la capital llevando 3  heridos y un muerto llamado Julio Sánchez Blázquez de 22 años de edad”.

El 21 de julio volvieron a Alcubierre “Varios miembros del sindicato najino, acompañados por sindicalistas de otros municipios de la comarca monegrina, en especial de Sariñena, además de algunos forasteros de los muchos que se había, quedado en la zona y que estaban trabajando  en la construcción del canal, no serían más  de 20 o 30″. Roberto Mateo relata como se adelantaron algunos najinos y se vieron sorprendidos por nuevas tropas falangistas que se habían parapetado en la localidad, algunos quedaron atrapados y combatiendo en un pajar falleció José Pontaque Lorda, de casa Peralta; “Puede ser, no obstante, que hubiera al menos otro muerto y varios detenidos”. Uno de los detenidos  “Lo ataron en la parte delantera de un vehículo y lo llevaron por la carretera hasta el alto del saso, en donde fue soltado para que bajara andando hasta Lanaja para comunicar al comité la demanda de que liberasen a los Marcellan”. (Roberto Mateo. Las Batallas de Lanaja).

El 25 de julio Lanaja sufrió un ataque muy notable, a pesar de ser defendida por cerca de 400 hombres. La falta de armamento de los defensores de Lanaja les obligó a retroceder hacía Sariñena o la sierra, hasta que la proximidad de la llegada de las milicias catalanas hizo huir a las tropas falangistas. Al parecer murieron dos falangistas y un soldado por la parte rebelde y un vecino de Lanaja, dos milicianos desconocidos y una decena de milicianos republicanos que tuvieron la desgracia de caer prisioneros de los rebeldes que serían ejecutados más tarde en la plaza del vecino pueblo de Alcubierre (SIPCA).

En el cementerio de Alcubierre se encuentra la fosa común de aquellos once milicianos fusilados, aunque el lugar no aparece identificado. De acuerdo al Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés (SIPCA), los milicianos fueron “masacrados desde un camión enfrente mismo de la fachada del ayuntamiento”. Entre los milicianos aparecen Félix Ferrer Ferrer de Almudevar, Ismael Alastruey Penella de Lanaja o Juan José Aniés Naya de Zuera, “Mientras que otros, en opinión de un vecino de Alcubierre, podrían ser segadores valencianos que se habían trasladado hasta Alcubierre para alquilar sus servicios en la recogida de la cosecha de trigo, como solía ser habitual en la época”.

Una visita al frente aragonés

Al siguiente día continuamos avanzando y nos internamos en la parte de Alcubierre, donde pudimos observar los estragos del paso de los fascistas, refiriéndosenos el caso de trece jóvenes de la población que fueron amarrados por los codos, se les roció con bencina y se les quemó vivos, poniéndose junto a sus restos carbonizados unos carteles en los que se leía «Viva España», «Viva el fascio».

En La Naja tuvimos que enterarnos de otros casos verdaderamente espeluznantes, violaciones, asesinatos; dos jóvenes que a presencia de su madre se les saltaron los ojos con agujas de hacer calceta tan sólo por la sospecha de que estuvieran en relación con la columna de Medrano.

La Vanguardia. 9 de agosto de 1936.

El sariñenense Luis Buil fue uno de los voluntarios que, en autobuses, partieron hacía Alcubierre para frenar al enemigo: A la altura de Lanaja nos escoltó un tal Breguer de guerra francés que venía de Barcelona y que pertenecía a la aviación que estaba con nosotros. Solamente podía tirar bombas con la mano pero daba moral. Ocupamos Alcubierre donde los falangistas habían fusilado a unos once obreros del canal en construcción. Lo hicieron en la fachada del ayuntamiento. De los fusilados encontramos en la carretera  a uno herido pero vivo. Ese se salvó.  (Toda la vida en guerra de un pacifista. Luis Buil Espada, Solsona, 1991).

El vacío que reinó en los primeros días, tras el estallido de la guerra, dio píe a múltiples fechorías, desmanes y asesinatos por toda España. Algunas de esas incursiones buscaron evacuar a personas de derechas o relacionadas con la iglesia para llevarlas a zonas nacionales, aunque en Lanaja y Alcubierre solamente dejaron muerte.

Desde Monzón la Columna de Rovira, tras asesinar a varios supuestos derechistas, partió a Sariñena donde tuvieron la primera baja, de allí salieron hacia Zaragoza pero se enteraron de que la “Carlos Marx” del PSUC estaba copada por Tardienta y marcharon a ayudarles. En Lanaja y Alcubierre encontraron obreros fusilados aún calientes.

 

Manuel Benito Moliner “Orwell en el Alto Aragón”.

Llegada de las milicias

El pueblo de Alcubierre sirvió de retaguardia donde llegaron las milicias como última parada camino a primera línea de fuego. La madrugada del 26 de julio llegó a Lanaja una avanzadilla de las milicias catalanas, pero su llegada a Alcubierre tardo unos días. A finales de julio de 1936 las milicias del POUM, Columna Lenin, comenzaron a ocupar posiciones en la sierra de Alcubierre, el 29 de julio de 1936 la aviación republicana bombardeó posiciones nacionales en la sierra y ante la huida de los nacionales, dirección Zaragoza, las milicias catalanas ocuparon Lanaja (ABC 30 julio 1936).

Las milicias republicanas, del Partido Obrero de Unificación Marxista, llegaron a Alcubierre desde Robres, según el relato de Manuel Grossi (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial). Grossi, al mando de la columna del POUM, junto a Jordi Arquer, llegó a Alcubierre desde Sariñena tras pasar por Grañen y Robres. En sus cartas cuenta que parte de la columna salió de Robres el 3 de agosto de 1936 hacía Alcubierre. El recorrido lo realizaron con cierta dificultad ante la posibilidad de toparse con falangistas: “Parapetados por los surcos de las eras”. “Según informes que habíamos recibido de los campesinos les habían hecho mucho mal, además de haber asesinado a un gran número de obreros, vecinos de aquellos pueblos entre los que se contaban algunas mujeres. Organizada una operación de limpieza, y no sin dificultad, se ha podido poner  fin a las impertinencias de una quincena de elementos falangistas, que han sido juzgados por el mismo tribunal del pueblo. A dos se les condenó a muerte y al resto se les ha llevado prisioneros a Lérida” (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial).

La columna llegó a Alcubierre entrando sin encontrar “Una visible resistencia”, pues los elementos sublevados se habían retirado hacía Leciñena. “Antes de haber abandonado el pueblo fusilaron a los campesinos y esposas de éstos que habían votado por el Frente Popular”. La columna en la calle principal colocó una pancarta de lado a lado con sus siglas “POUM”.

Parte de las fuerzas del POUM, que se habían quedado en Sariñena, fueron acoplándose a las de Alcubierre antes de continuar el 5 de agosto su avance hacía Leciñena. Otra parte marchó hacía el frente de Huesca. Además, el 25 de julio de 1936 partió de Barcelona una nueva columna de 1.500 hombres organizada por el P.S.U.C., al mando del dirigente José del Barrio, que incluía la Centuria alemana Thälman, la primera unidad extranjera que intervino en España, “Se dirigió a Sariñena y a la sierra de Alubierre y quedó incorporada a la de Durruti” (Manuel Gutiérrez. Diario de un miliciano). La columna luego fue conocida como la columna Carlos Marx. Con ellos combatió Domingo Brosed, natural de Robres “En primera línea con el PSUC desde el comienzo de la insurrección” (Manuel Benito. Orwell en tierras de Aragón). “Cuando la columna iniciaba el despliegue por los alrededores se encontraron una camioneta con falangistas que venía desde Zaragoza, entre los que iba el jefe fascista de Robres, de casa Anzano, los desarmaron y los fusilaron a la salida del pueblo, en la carretera de Lanaja”, cuenta Manuel Benito en Orwell en las tierras de Aragón.

 “La columna del POUM llegó a finales de julio de 1936, los fascistas acababan de fusilar a 11 personas en las tapias del ayuntamiento, cuentan que otra consiguió escapar herida. Cuando la Columna iniciaba el despliegue por los alrededores se encontraron que venía desde Zaragoza una camioneta con falangistas, entre los que iba el jefe de Robres, de casa Anzano, los desarmaron y los fusilaron a la salida del pueblo, en la carretera de Lanaja”.

  Manuel Benito Moliner, Orwell en el Alto Aragón.

En Alcubierre se comenzaron a alojar los milicianos que iban llegando, muchos se distribuían por las diferentes casas de la localidad y trabajaban en diferentes tareas y trabajos colectivos. “El pueblo se había preparado para ser un cuartel de aprovisionamiento de las fuerzas que luchaban en los altos que rodeaban el pueblo” señala Manuel Benito Moliner en Orwell en el Alto Aragón. “El constante ir y venir de las tropas había reducido la aldea a un estado de mugre indescriptible”, Orwell dibuja un ambiente sucio e insalubre debido a la cantidad de excrementos: “No había ni un solo centímetro cuadrado donde se pudiera pisar sin fijarse dónde se ponía le pie. Hacía ya mucho que la iglesia se utilizaba como letrina, y lo mismo ocurría con los campos en medio kilómetro a la redonda”.

ARAGÓN – Victoria de las fuerzas leales en Tardienta

Esta mañana a primera hora nos liemos trasladado de Caspe a Sariñena para recorrer las
lineas de fuego establecidas en Alcubierre y Tardienta. Operan en este írente Milicias del
partido socialista unificado del P. O. U. M. y del partido comunista. Al pasar por Alcubierre, camino de Tardienta, saludamos de nuevo al comandante Piquer.

En este último pueblo están Estivill, Trueba y Del Barrio, que llevan el mando de las fuerzas destacadas en esa posición. Los milicianos que luchan aquí, como los de Bujaraloz, Sástago y Siétamo, están poseídos de un entusiasmo extraordinario, que advierte en ellos la enorme impaciencia de avanzar hasta Zaragoza y el ferviente deseo de aniquilar a los fascistas que sojuzgan la capital aragonesa.

La vanguardia 6 de agosto de 1936.

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La organización debió de ser difícil y probablemente la pequeña localidad se vio superada ante la llegada de milicias. Desde Alcubierre se abastecía al frente y con mulas se subía agua, provisiones y víveres, incluso recuerdan que las mulas iban solas ya que se sabían el camino. Orwell lo recoge en Homenaje a Cataluña: “El agua que bebíamos, al igual que los alimentos, se traían en mulas desde Alcubierre, y la porción diaria para un hombre no llegaba a un litro. Era un líquido repugnante, apenas más trasparente que la leche”. Eric Arthur Blair (1903-1950), conocido como George Orwell llegó a Alcubierre un día de niebla, al anochecer y montado en un camión: “En los últimos días del frío mes de diciembre de 1936, encontrando un pueblo embarrado donde pasó la noche en una cuadra”. Orwell es alojado en una cuadra donde duerme sobre las granzas que quedaron de la trilla: “Por la mañana descubrí que el lugar estaba lleno de migas de pan, trozos de periódicos, huesos, ratas muertas y latas vacías” (Orwell, Homenaje a Cataluña).

“La vida fue apacible desde en un principio y la población mantuvo estrecha colaboración con las tropas locales al Gobierno. Los chavales de 16 a 18 años se encargaban de subir los víveres y el agua –de balsa- en carros y en cubas, hasta las posiciones del Puerto.”

Manuel Benito Moliner, Orwell en el Alto Aragón.

Aunque para Orwell no todo fue malo “La comida era bastante satisfactoria y abundaba el vino”. Además les distribuían cada día un paquete diario de tabaco, fósforos y “Tres pulgadas” de velas.

Cuando Orwell estuvo en la posición de Moneteoscuro, narra como por las noches podían ver las luces de los camiones de abastecimiento que subían desde Alcubierre. Allí coincidió con tres milicianas que fueron relegadas como cocineras. Se trataba de Dolores Estrada Torres (Albelda 1 de marzo de 1923), Pilar Estrada Torres (Albelda) y María Sales Teixido. Las hermanas Dolores y María, aunque nacieron en Albelda, procedían de Alfarras. Orwell las define “Como no precisamente hermosas”, pero que consideraron necesario “Aislarlas de los hombres  de otras compañías”. Aquellas tres milicianas pertenecían a las Juventudes Comunistas Ibéricas, las juventudes del POUM. Igual que Pedro Arnó, a quien vieron morir con tan sólo 19 años, fue herido por un cañonazo y bajado a curar a Alcubierre, le cortaron las dos piernas falleciendo al final por las graves heridas. Las milicianas acabaron exiliadas, dos a Francia y una a México. Las fotografías siguientes son facilitadas gracias a la cortesía de Antonio Escartín, en una de las imágenes, las milicianas aparecen  señalando la mancha de sangre de Arnó que quedó en las piedras.

Manuel Benito describe su paso de Orwell por tierras de Aragón, un excelente trabajo lleno de hechos, datos y anécdotas. Entre aquellas historias, resulta curiosa la de un camión blindado con colchones que subía el desayuno al frente y que fue abatido por tropas moras. El camión era conducido por uno de los muchos apodados como “Pancho Villa”, quien resultó muerto en el ataque. “Las tropas rebeldes se hicieron con dos ametralladoras y catorce cajas de cartuchos Máuser” (Manuel Benito Moliner, Orwell en tierras de Aragón).

“En Alcubierre fue fusilado el capitán Pancho Villa “He tenido un momento de cobardía pero la república triunfará”, lo fusilaron porque se había pegado un tiro en el pie para volver a casa, pero lo pillaron y lo fusilaron”.

Testimonio de Julián Royo Martínez.

En definitiva, Alcubierre, como otras localidades del frente, se vio sorprendida por una actividad frenética. Fue necesario organizar y abastecer el frente, además de acoger el ir y venir de milicianos, atender heridos y sufrir los duros golpes de la guerra. La estación de ferrocarril de Grañen posiblemente debió de ser la estación de referencia del sector de Alcubierre, tanto de llegada, marcha y evacuación de milicianos como el transporte de mercancías y armamento.

El avance hacía Zaragoza

Manuel Benito Moliner narra aquellas primeras maniobras militares en el frente de la sierra de Alcubierre en “La caída de Leciñena”, donde relata como el POUM rebasó la sierra de Alcubierre y descendió hasta Leciñena para ocupar la población. Tras no encontrar apenas resistencia, en pleno agosto se lanzaron hacía Perdiguera donde se vieron completamente superados: Los fascistas se reforzaron y a las ametralladoras que escupían balas sin cesar desde el campanario se les unieron algunos cañones”. La milicia del POUM se vio obligada a retroceder: “Auxiliados desde Zaragoza los rebeldes, la Columna se retiró hacia Leciñena. Sedientos, sin apenas munición, dejando los muertos en el campo y los heridos llevados por sus compañeros, ni una triste camilla tenían. Muchos milicianos que acababan de dejar Sitges, Igualada, Sabadell, Balaguer, Bellvís…, caen exhaustos en cuanto se sienten seguros”.

“El POUM quedó aislado, la línea natural de defensa es la Sierra de Alcubierre. Forman una bolsa con un punto vital en el Puerto, allí, en La Casilla de Camineros, dejan una sección, unos 12 hombres todos de Sitges que controlan el paso de vehículos”. Se formó lo que Manuel Benito denomina La bolsa de Leciñena: “No es posible avanzar ni retroceder, la bolsa de Leciñena, es dejada a su suerte. Arquer, Piquer, Grossi y Rovira se van a organizar el Cerco de Huesca. Quedan tres centurias con Josep Vallès, Ochoa de Barcelona y Narcís Fita, éste al mando de los inquietos muchachos de Bellvís”. En el puerto de Alcubierre “dos posiciones a cada lado de la carretera vigilaban cualquier ataque frontal”.

“El 10 de octubre a las ocho de una noche oscura y lluviosa, dos tabores de la mehala de Tetuán con una sección de zapadores y un guía nativo, parten de Perdiguera. Recorren Asteruelas, la Balsa Ontina, El Irazo, Monte Pucero y llegan a las siete de la mañana al Puerto de Alcubierre. Un miliciano que hace guardia a la puerta de La Casilla, es abatido de un tiro, los moros matan al resto bajo las mantas sin tiempo a coger los fusiles.

Un camión blindado defectuosamente por unos pasteleros catalanes, subía el desayuno al Puerto conducido por Pancho Villa -apodo muy común en esas fechas. Los moros lo matan y se hacen con las dos ametralladoras y las catorce cajas de cartuchos máuser que lleva el vehículo. Los zapadores construyen defensas y cortan la carretera por algunos puntos.

Mientras, al amanecer del 11, el batallón de infantería del Regimiento de Carros nº 2 que viene desde Zuera se lanza por el poniente, al sur una combinación de fuerzas militares y milicianas  -falangistas y requetés- al mando de Urrutia, comienzan a envolver Leciñena bajo la lluvia.

Unos 4.000 rebeldes participan en la operación frente a poco más de 300 milicianos que resistirán durante todo el día. Un tercio murió allí, el resto consiguió abrir una brecha y alcanzar con algunos civiles el pueblo de Robres, donde fueron abucheados.”

Manuel Benito Moliner “Orwell en el Alto Aragón”.

Las tropas sublevadas del teniente coronel Gustavo Urrutia salieron de Zaragoza el 4 de octubre de 1936 hacia la sierra de Alcubierre, atacando primero distintas posiciones en Osera y Villafranca de Ebro, siendo rechazados en Farlete y continuando su avance hasta la toma de Leciñena (1936 La Serena en Los Monegros) . El 12 de octubre, las tropas nacionales tomaron definitivamente Leciñena, estabilizando el frente y ocupando posiciones estratégicas en el puerto de Alcubierre, a la izquierda y derecha de la carretera.

“La columna al mando del teniente coronel de Estado Mayor Darío Gazapo ocupó Leciñena y tomaron posiciones estratégicas en la sierra de Alcubierre”.

Diario de Huesca, 17 de octubre de 1936.

Recomendable la lectura de las experiencias de Manuel Grossi recogidas en “Cartas de Grossi. Sariñena Editorial”, donde Grossi recoge, entre muchas otras vivencias, la toma de Leciñena, episodios del frente en Leciñena y el ataque a Perdiguera.

Comienzan los combates en la sierra de Alcubierre.

En octubre del 36, las fuerzas del POUM ocupaban una amplia zona de la sierra a las que se fueron uniendo unidades de Guardias de Asalto y miembros de la Columna Macià Companys. Estableciéndose milicias de la CNT al sur, en Farlete y Monegrillo (4 y 15 centurias) y la División Carlos Marx en el sector de Robres, con posiciones míticas como “La imposible” (Bautizada por la Columna Durruti), “La Pasionaria” y “El Negus” (Estas últimas, junto a Puig Mazorra, fueron las zonas donde se fortificó la Columna Carlos Marx). Las diferentes tropas se enmarcaban en el XI Cuerpo del Ejército Popular de la República. En algunas señas aparece como responsable el Comandante Villalba, quién al parecer tuvo discrepancias con Durruti por la forma de llevar la lucha en el Frente de Aragón, “En algunos documentos de este periodo aparece como jefe del Frente de Aragón, pero este cargo ni le fue otorgado oficialmente ni llegó a desempeñarlo, ya que toda su labor se centró en torno a Huesca”. (Wikipedia)

“No comparecieron en solitario las centurias anarquistas en el frente aragonés, también las milicias del POUM, la división Macià-Companys, unidades de Carabineros y Guardia Nacional Republicana o militantes socialistas y comunistas del PSUC englobados en la columna “Carlos Marx”, plantaron cara a los sublevados en todo el territorio.”

Territorio de las memorias, CazarabetVíctor Pardo Lancina.

Un conjunto de trincheras, parapetos, posiciones de tiro, casamatas, polvorines y abrigos para mandos y tropas se fueron abriendo en las diferentes posiciones. “Se pueden observar los diferentes tipos de trincheras en función de lo que buscaban”, señala Antonio Escartín, los republicanos eran más lineales y con muchas cuevas, mientras los nacionales, a partir de una loma circular, eran más sinuosos. En las trincheras nacionales cada loma tenía una cueva, un polvorín y una habitación con techo para el mando: “además contaban con puestos de tirador y puntos estratégicos”. Orwell describe un panorama desolador, de basuras, latas y desechos orgánicos. El relato de Orwell en las trincheras de Alcubierre es clarificador para comprender  como vivieron los milicianos en esta parte del frente aragonés.

En el frente nacional se encontraba la 5ª división del Ejercito del Norte, legionarios, falangistas de la Segunda bandera Móvil de Aragón, el Regimiento de Carros Ligeros de Combate nº2 y soldados regulares.

 Las principales actuaciones de los militares sublevados tuvieron lugar en el entorno de la Sierra de Alcubierre y fueron protagonizadas por el comandante Nicolás de Arce Alonso, jefe del Regimiento de Carros número 2; la Bandera Móvil de Falange, mandada por Manuel Lostaló Vidal; el teniente coronel Gustavo Urrutia; y el coronel Antonio Civera, al mando de una circunscripción que tenía su cabecera en Zaragoza y comprendía los sectores de la Sierra de Alcubierre, Leciñena, Perdiguera, Villamayor y Alfajarín hasta el Ebro.

La Guerra Civil en Los Monegros.

En el bando nacional luchó el escritor gallego y premio Nobel de literatura Camilo José Cela, que “Resultó herido de gravedad en la sierra de Alcubierre”. Sucedió sobre el mes de octubre de 1937, dejando constancia en su obra “Mazurca para dos muertos” (La guerra riojana del soldado Camilo José de Cela, Marcelino Izquierdo).

«Sentí un golpe seco en la nuca y me quedé sin conocimiento, la metralla de una granada de piña se me clavó en el pecho… después me fui despertando… me dio un vómito de sangre, eché sangre por la boca, no mucha…»

Mazurca para dos muertos’ Camilo José de Cela

 Una columna facciosa, compuesta de dos regimientos de infantería, dos baterías de artillería, una sección de morteros y 500 hombres de caballería han atacado nuestra línea de Alcubierre. La rápida y enérgica de las fuerzas leales hizo retroceder al enemigo, abandonando más de cien muertos y gran cantidad de armamento. En nuestro poder han quedado además 75 prisioneros.  

ABC 10 de octubre 1936, Edición Madrid.

 

 Una columna facciosa, compuesta de dos regimientos de infantería, dos baterías del 7`5, ametralladoras, morteros, 200 caballos y 200 falangistas atacaron nuestras líneas por la sierra de Alcubierre, entre Farlete y Perdiguera. Nuestras fuerzas, que conocían la envergadura de esta operación, se colocaron estratégicamente, dejando al descubierto las líneas avanzadas. Cuando el enemigo se acercó, se abrió nutrido fuego seguido de un avance que no pudieron resistir los facciosos, que emprendieron rápida huida, abandonando importante armamento, municiones y unos 100 muertos. Además les hicimos 120 prisioneros.

En el sector Sur, entre Alcubierre y Leciñena, se acusa una incursión del enemigo, que ha sido localizada y contenida. El enviado de Febus de Huesca se había preparado ayer domingo un plan de rectificación del frente para lograr la comunicación rápida entre diversas posiciones del Sur y del Este. Los objetivos fueron conseguidos totalmente después de breve lucha. Los facciosos, al darse cuenta de la importancia estratégica de la rectificación, trataron de neutralizarla, intentando de recuperar las posiciones perdidas.

Una incursión facciosa intentada entre Alcubierre y Leciñena ha sido rápidamente cortada, con las consiguientes pérdidas para el enemigo. 

ABC 13 de octubre 1936, Edición Madrid.

La toma de San Simón

La toma de la posición de San Simón fue condicional para el desarrollo de la guerra en el frente de Alcubierre, señala Antonio Escartín. Sobre los días 11-12 de octubre de 1936, las tropas nacionales tomaron la posición de San Simón, una cresta sobresaliente y estratégica que junto a otras posiciones, al otro lado de la carretera, frenaron cualquier posibilidad de avance de las tropas republicanas.

Mientras, las milicias republicanas se afianzaron en las posiciones de monte Irazo, la actualmente conocida como Loma Orwell y Pucero. La toma de San Simón siempre fue un objetivo para las milicias republicanas y así, a los pocos días, el 26 de octubre de 1936 “Salen de Alcubierre tropas para ocupar Puig Ladrón, junto a la columna del sector centro de Bujaraloz. En la sierra de Alcubierre solo quedan por ocupar dos cimas” ABC 27 octubre 1936.

Las columnas de Robres y Alcubierre han atacado en la sierra la posición de Puigladrón, que hemos cercado, haciendo abandonar posiciones estratégicas a los facciosos, que han sufrido numerosas bajas.

23 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid.

En la sierra de Alcubierre nuestras fuerzas, una vez cercado Puig Ladrón, han proseguido el avance hacia el otro lado de la sierra, dominando posiciones del valle que circunda la carretera que va a Leciñena.  

24 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid.

Frente de Aragón. Las milicias han rechazado un ataque al sur de Alcubierre, en el sector de Barbastro, ocupando en el contraataque, protegidas por la aviación y la artillería, seis lomas que constituyen magnificas posiciones ofensivas para acciones futuras y ocasionando al enemigo más de cien bajas.

 ABC 16 octubre 1936, Edición Madrid.

En Alcubierre, las fuerzas leales han consolidado las posiciones tomadas al enemigo, que, batido por el fuego de nuestra Artillería, huyó en desorden. En este sector ha sido tomada una posición en extremo estratégica, se trata de Punta de los Ladrones, que domina todos los lugares de concentración del enemigo, siendo acogida la ocupación con gran entusiasmo por las tropas. El ímpetu de las tropas fue magnifico, a pesar del ataque de cinco aviones facciosos, que huyeron hacía Perdiguera. La colaboración de los aviones leales contribuyó al éxito de la operación. Febus. 

ABC 17 de octubre 1936, Edición Madrid.

 El 9 de abril de 1937, milicianos de la columna Maciá-Companys atacaron la posición de las tres Huegas, San Simón, cogiendo de improviso y produciendo numerosas víctimas en las tropas nacionales, entre ellas el teniente de la posición Eugenio Hernández Santamaría. Pronto, las unidades de la Segunda Bandera Móvil de Falange y el Tercio de Sanjurgo recuperaron la posición. En conmemoración de estos hechos, el franquismo erigió un monolito en su memoria en la loma de San Simón.

Los combates se van sucediendo en el frente

A través de la prensa se extrae abundante información sobre el desarrollo del frente, entendiendo que los medios de comunicación, a la vez que actuaban como medios de información, también fueron instrumentos de propaganda. Así, se recogen noticias aparecidas en el diario ABC, tanto en la edición en el bando republicano (Edición Madrid) como en el nacional (Edición Sevilla). También del Diario de Huesca y Nueva España.

En la hemeroteca se van sucediendo diversas informaciones sobre los violentos ataques y los periodos de calma, ataques y tomas de posiciones, captura de prisioneros, victimas, incautaciones de armamiento y munición, patrullas de reconocimiento, personas que se pasan de bando, evadidos, nieve en el frente, paralización de las actividades, organización, fortificación, resistencia y rotura de frente. Abundante información sobre tiroteos, fusilería, ametralladoras, granadas, artillería, cañoneo, morteros, bombardeos, fuego antiaéreo, aviación…

“En cierto día memorable, quince desertores llegaron de una sola tanda. Un individuo, montado en un caballo blanco, los conducía triunfalmente a través de la aldea (Alcubierre). Me las ingenié para sacar una fotografía que resultó bastante borrosa y que más tarde me robaron”.

George Orwell. Homenaje a Cataluña.

Un relato interesante y revelador, que habría que destacar, es el papel jugado por la agencia de noticias Febus. La agencia Febus fue una agencia de noticias española fundada por Nicolás María de Urgoiti en 1924 para abastecer de noticias a sus periódicos El Sol y La Voz. Durante la guerra mantuvo corresponsables de guerra en la zona republicana siendo uno de sus corresponsales Fernández Aldana, presente en el sector de Alcubierre, informando muchas veces desde Sariñena.

Un avión derribado por ametralladora antiaérea. En un parapeto enemigo se encuentra un fusil alemán. El avión faccioso derribado el sábado en la sierra de Alcubierre, lo fue por disparo de ametralladora antiaérea, hecho por el miliciano de Villanueva y Geltrú Ramón Codina.

3 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid.

En el sector de Alcubierre, un grupo de facciosos descargaba cajas de municiones en una casita que intentaban convertir en polvorín; pero al advertirlo nuestras fuerzas, merced a una maniobra envolvente, fueron cogidos los facciosos entre dos fuegos, y tuvieron que huir, quedando la casita en poder de nuestras fuerzas, las que rápidamente han fortificado aquel lugar. Febus.

ABC 23 de octubre 1936, Edición Madrid.

Otro fusilado redivivo. En el hospital general ingresó Joaquín Casanovas, de veinte años, para ser sometido a una operación quirúrgica. El 25 de julio intervino en unos combates desarrollados en el sector de Alcubierre. Juntamente con otros once compañeros cayó en poder de los facciosos, los que resolvieron fusilarlos. Se llevó a cabo la ejecución; pero Joaquín sólo resultó herido. Aguantando el dolor que le producían las heridas, se hizo el muerto, y una vez que marcharon los facciosos huyó campo traviesa, logrando llegar a las filas republicanas, donde se le practicó una cura de urgencia. Desde aquella fecha ha permanecido en un hospital del frente y ahora será operado. Joaquín Casanovas está muy animado y dice que tan pronto como se restablezca volverá al frente. Febus.

ABC 25 de octubre 1936, Edición Madrid.

Al final del presente trabajo se adjunta la relación de noticias que, de forma cronológica, relata diferentes hechos y sucesos relacionados con el frente de Alcubierre. Las noticias constituyen un relato que aporta valiosa información histórica para contribuir en su estudio y difusión.

ALGUNOS CASOS DE HUMANIDAD EN PERIODO DE GUERRA

Ana Cisuelo Pau vio en una femera a un hombre herido y semidesnudo escondido entre el estiércol. Le ayudó en lo que pudo, dándole cobijo, material para curarse, ropa y algo de comer. Tan pronto pudo, este hombre marchó para no comprometerles. Al cabo de un tiempo, Ana fue a parar a la cárcel de Torrero, en Zaragoza y cuando iba a ser fusilada, el oficial que mandaba el pelotón la reconoció y la hizo salir salvándole la vida. Se trataba de la persona a la que ayudó cuando la encontró entre el fiemo y que no iba vestido porque se había desprendido de su uniforme para no ser identificado.

También está el caso de Modesto, un niño de Gurrea de Gállego que estuvo durante una parte de la guerra en casa Taira, creándose una relación de afecto y familiaridad que ha perdurado en la siguiente generación.

Miguel Puivecino Cano, conocido como “Migueler”, fue detenido en la puerta falsa de su casa el día 15-3-37. En la “Causa General de Huesca, Pieza principal, Rama Separada nº 314, Alcubierre, Partido Judicial de Sariñena”, aparece lo siguiente: ”Que hallándose saliendo a la puerta de su casa, se presentaron un tal Alcubierre de Tardienta, quien actuaba de jefe con cuatro o cinco milicianos más. Llevándolo a casa de Don Alfredo Cajal donde estuvo dos días, llevándolo después a Almuniente donde estuvo detenido ocho días hasta que le llamó el juez a declarar y después lo pusieron en libertad”Según testimonio de sus  familiares, Migueler se saltaba el toque de queda y se asomaba o salía a la puerta falsa de su casa. Ésto hizo que le acusaran de espionaje y lo llevaran detenido. Cuando la familia lo fue a visitar a Tardienta, Migueler les entregó el reloj y alguna pertenencia creyendo que lo iban a fusilar. Al visitarlo, se encontraron con un oficial al que una familiar conocía, al cual le había facilitado el acceso a la escuela de la que era maestra, para dar un mitin. Este encuentro dejó huella en el militar y al reconocerla, viendo la situación de Puivecino, dada su influencia testificó e intercedió a su favor y fue liberado, librándose de ser fusilado. (Las dichas y venturas del tío Migueler, osmonegros).

Alberto Lasheras Taira.

Diario de un miliciano

Un testimonio interesante es el del miliciano Manuel Gutiérrez, que escribió en un diario sus vivencias durante sus últimos meses de vida en el frente de Huesca, incluyendo pasajes en la sierra de Alcubierre. Diario de un miliciano fue encontrado en septiembre de 1937 en el frente de Zuera junto al cadáver de Manuel Gutiérrez. El diario aparece publicado por Aula Militar “Bermúdez de castro”

10 de abril de 1937

En la posición que habíamos ocupado últimamente cerca de la del Negus, en la sierra de Alcubierre, los fascistas estaban completamente rodeados y antes de ayer se pasaron dos del campo fascista y sirvieron de guías para tomarles la principal colina por sorpresa.   

11 de abril de 1937

Hoy me han dicho que la posición que en la sierra de Alcubierre tomamos a los fascistas es aún nuestra y por suerte antes de ayer no la ocuparon a pesar de que contraatacaron.

12 de abril de 1937

La colina que hay delante de la posición que ocupábamos en la sierra de Alcubierre es nuestra y continuamente nuestras fuerzas atacan para tomar las otras colinas.

Esta noche se ha luchado fuerte en la sierra de Alcubierre.

15 de Julio de 1937

Estoy otra vez en la Sierra de Alcubierre; mejor dicho todo el batallón. A media noche nos hemos equipado, y sentados delante de la harinera esperábamos la llegada de los camiones que tenían que transportarnos no sabíamos dónde. Cuando llegaron no había bastantes camiones para todos y por tanto yo me he quedado para el segundo viaje. Nada; más de dos horas de impaciencia, cantos y risas y a las ocho salíamos de Tardienta en dirección a Torralba donde hemos parado una hora. De Torralba a Senés; de Senés a Robres y de Robres a … la Sierra.

Por más que recuerdo el tiempo pasado en esta Sierra solo veo el hambre que pasé. Tal como llego y ya tengo hambre; es natural que empiece a sentir hambre no habiendo almorzado y sin ver preparativos para comer a pesar que ya son casi las once.

Al poco rato se ha presentado la aviación facciosa. La esperábamos pues de las posiciones enemigas se distinguía la hilera de camiones con la polvareda que levantaban. Eran dos cazas y se han hartado de ametrallar inútilmente, pues la sierra es muy abrupta y estábamos bien escondidos.

Dicen que esta noche atacaremos.

Efectivamente: poco después de comer nos equipamos, dejando todo lo que nos molestaba y emprendemos la marcha todo el Batallón. Nos hemos hartado de caminar bajo la virulencia de aquel potente sol que en aquellos momentos habríamos declarado faccioso.

Caminamos más de un par de horas subiendo y bajando montañas (más subiendo que bajando) y a las cuatro de la tarde llegamos a la cima de “la colina del Negus” pasando por la paridera de “Mando”, completamente sudados; y la faena fue para buscar chabolas y reposar.

Hacía justo media hora que habíamos llegado cuando nuestra artillería abrió el fuego. Había de todo: morteros y artillería de diferentes calibres. Estuvo tres horas tirando sobre los parapetos rebeldes. Los de transmisiones estábamos reposando en unas chabolas y primero un disparo, después otro, se inició fuego de fusilería. Esperando órdenes y oyendo el tiroteo nos dormimos.

Nos despertamos de madrugada y por más que buscamos a las Compañías no las encontramos. Sólo quedó la Compañía de Especialistas. Esta noche fue una de las que noté en mi cuerpo la presencia de piojos.

16 de abril de 1937

Sin almorzar emprendimos el camino hacia Robres donde había ido el Batallón a las cinco de la mañana y después de atacar, pues se habían atacado las posiciones fascistas.

Cuando ya llegábamos a Robres hemos notado la presencia de la aviación rebelde que venía en dirección a nosotros. Nos hemos dispersado por los lados de la carretera y a pesar de que estábamos poco escondidos no nos ha visto.

En el pueblo he encontrado a los compañeros: el “Penques” “La Tella” y Rius y “Cameta”. Todos estaban bien pero me he enterado de las bajas que hemos tenido.

El Negus

El Negus, además de ser una posición republicana en el sector de Alcubierre, fue el sobrenombre que se dio a varios milicianos y a un avión oscuro republicano que bombardeaba líneas nacionales. Carlos Urzainqui Biel lo recoge en el blog Noticias de Villanueva de Gallego en su artículo ¡Que viene el Negus!, una expresión que ponía en alerta a las gentes de “Villanueva y por extensión en todo el bajo Gallégo” para correr a refugiarse no más sentir el “Ensordecedor ruido de sus motores”. Un bombardero que según Carlos Urzainqui quizá respondía a un Fokker 7, un Dragón Rapide o simplemente a cualquier aparato que destacara en oscuro sobre el cielo. “Retomando el ABC, éste periódico cita el 18 de octubre del mismo año a las llamadas escuadrillas de las Alas Rojas «en armoniosa formación que preside un avión negro, el famoso “Negus del Aire”» que marchan hacia la sierra de Alcubierre «para arrojar sobre los enemigos toneladas de pólvora». 

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El Negus sobre Perdiguera.

Carlos Urzainqui Biel indaga sobre la identidad del mítico miliciano apodado El Negus, un mito que según Carlos fue creado para infundir miedo al avance fascista: “El Negus es uno de los nombres por los que fue conocido Haile Selassie, el último emperador de Etiopía o Abisinia. Cuando su reino fue invadido por tropas italianas hacia 1935 este descendiente de Salomón y la reina de Saba comenzó a ser conocido por todo el mundo, sobre todo tras su intervención en la Sociedad de Naciones pidiendo ayuda. La crisis de Etiopía coincidió en el tiempo con nuestra Guerra Civil. En paralelo el sobrenombre de su rey “Negus” comenzó a ser temido entre el bando nacional” (Carlos Urzainqui Biel, ¡Que viene El Negus!).

Alcubierre, organización del frente

Ayuntamiento Republicano de Alcubierre

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Con la irrupción militar contra el gobierno republicano, el Ayuntamiento Republicano de Alcubierre, cuyo último alcalde republicano fue Ignacio Mené Irigoyen (El Diario de Huesca 13 de marzo de 1936), dio paso a los distintos comités que se constituyeron a lo largo de la guerra. En diferentes vales emitidos aparece el sello del Ayuntamiento Republicano de Alcubierre, un sello con una impresión débil donde se aprecia una corona mural con cuatro torres almenadas sobre un cuerpo interior aparentemente dividido en cuatro cuarteles y rodeado por ramas de olivo o laurel.

“El POUM, por cada pueblo que iban tomando sus unidades y una vez hecho los preparativos de seguridad, guardias, etc., se accedía a la rápida organización de la vida económica del pueblo, bajo nombramiento de un Comité” (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial). Grossi cuenta como, tras la ocupación de Alcubierre, se convocó a la población para la constitución del Comité y comenzar a atender las necesidades de la población, dirigiendo la Colectividad Agrícola. “También, en Alcubierre, se ha establecido el sistema de los vales, que corría a cargo del Comité de campesinos, instalado éste en los locales del Ayuntamiento”. En el Archivo Provincial de Zaragoza aparecen varios de aquellos vales con el sello del Ayuntamiento Republicano de Alcubierre y firmados por El Comité, los vales son por diferentes cantidades de carne.

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Al menos hubo tres comités a lo largo de la guerra, señala Antonio Escartín. En el Archivo Provincial de Zaragoza se encuentra abundante documentación de vales, facturas, recibos, partes etc., que dejan constancia de los diferentes comités, consejos y organismos políticos sindicales que describen el importante centro de distribución que fue Alcubierre en su propio sector de guerra. En los documentos aparecen diferentes comités, planteando la hipótesis que quizá las distintas denominaciones correspondan a las mismas organizaciones. Así, encontramos el Comité Local de Alcubierre (Primeros del 37), Comité Popular (primeros del 37), Consejo municipal de Alcubierre (principios 37), Consejo local de defensa de Alcubierre (principios del 37), Consejo Municipal de Alcubierre (A partir de agosto del 37) y el Comité Antifascista de Alcubierre.

Comité Local de Alcubierre

Como hemos manifestado antes, los comités se crean con la llegada de las milicias del POUM, considerando que las denominaciones de los distintos comités puedan corresponder a la misma organización. Entre los numerosos documentos aparecen notas de abono de Consejo Regional de Defensa de Aragón y de la Generalitat de Catalunya, abonos por productos necesarios para el frente que van desde productos básicos de alimentación a productos de limpieza, tabaco o boinas entre muchos otros.

  • Nota de abono. Consejo Regional de Defensa de Aragón. Economía y abastos. 2 sacos de azúcar, 6 cajas lejía, 2 sacos sal gorda, 60 chocolate, 500 paquetes tabaco, 1250 paquetes tabaco y 2 envases tabaco. Géneros servidos por n/ almacenes. Caspe, 16 de enero de 1937.
  • Se ha entregado al Comité Local de Alcubierre 3 cascos de sardinas saladas, un fardo de bacalao de 50 kilos, una caja de leche, esto todo a liquidar a los compañeros de dicho comité, para que conste firman al pie de la presente.

Lérida, 16 de febrero de 1937.

Generalitat de Catalunya

Consell Provincial de Proveiments. Comissió Cerealista Lleida

Compañeros del comité de Alcubierre! Salut.

  • Los compañeros del transporte de la C.N.T. os entregarán para efectuar el intercambio con los seis mil kilos de trigo, del género de que son portadores.
  • Las boinas y demás géneros pedidos que faltan ahora a la mayor brevedad posible os lo enviaremos. Vuestros y de la causa antifascista. El consejero.

Comité Popular

Aparece el Comité Popular en diversas facturas entre las que destacamos facturas como las de pastas alimenticias o sacos de harina.

  • Facturas Pastas alimenticias Emilio Llobet Jové. Lérida, 13 de marzo de 1937. 100 pastas sopa y 2 sacos envases.
  • Factura a Comité Popular de Alcubierre. Guix y Cia, Lérida 14 de agosto de 1936. 10 sacos de harina 4ª a 20 pesetas saco.

Comité de Alcubierre

También aparece la denominación del comité como Comité de Alcubierre. En la siguiente factura se refiere a la vital harina.

  • Factura al Comité de Alcubierre. Guix y Cia, Lérida 2 de septiembre de 1936. 10 sacos de harina 4ª a 20 pesetas saco y 10 sacos de cabezuela a 8 pesetas saco.

Comité Antifascista de Alcubierre

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La información firmada por el Comité Antifascista de Alcubierre es diversa, de los vales por carne a los partes de trabajo. Jornales a obreros que realizaban trabajos, pagos a camaradas que realizaban viajes y por simiente.

  • Vale por 1/2 Kg de carne de oveja. Alcubierre 10 de octubre de 1936. El comité.
  • Parte del 8 de octubre de 1936 de jornales de obreros. Encargado Joaquín Rodilla.
  • Trabajo en casa de Alfredo Cajal. Pago doscientas cuarenta y cuatro pesetas. 5 jornales de siega a 11 horas 55, 17 jornales de siega a 17 horas 289, Total 344. A la de Alfredo 50 en la de Cajal 294. José Lasheras de Robres. Alcubierre 2 de diciembre de 1936.
  • Treinta y tres pesetas por 60 kg de trigo por simiente que le corresponde. José barrios. Alcubierre, 29 de noviembre de 1937.
  • Compañero Remigio: le liquidaras a Basiliano a razón de 34 jornales a 6 ptas a favor de él, que son los jornales que tiene el obrero Manuel Pérez que lo mandemos nosotros a trabajar para él. Alcubierre a 9 de enero de 1937.
  • Liquidación presentada por Francisco Casterad del viaje a Sariñena el 15 de enero de 1938. Concepto en efectivo de caja, gasto comida y gastos bebidas.

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Alcubierre 26 de septiembre de 1936

A Tarragona Industrial S.A.

Salud: En nuestro poder la suya del 23 corriente siendo conforme la entrega de 9.000 pesetas, hecha a nuestro camarada Sebastián Ariño y que abonamos en su cuenta.

Adjuntamos dos talones ferrocarril correspondientes a los últimos vagones de trigo que les teníamos vendido por mediación de Francisco Marimon de Reus y  cuyo importe de 9859,85 pesetas, les cargaremos en cuenta, rogándoles si les es posible liquide a nuestro camarada Ariño el saldo que resta a nuestro favor.

Saludale                       

 El Comité

Consejo local de defensa de Alcubierre

Consejo defensaEl Consejo local de defensa de Alcubierre aparece en diversa documentación relacionada con el funcionamiento de la localidad. Así aparecen diferentes vales como “200 g de carne. Alcubierre, 7 de junio de 1937”“150 g de carne. Alcubierre 20 de junio de 1937”. Notas de abono del Consejo Regional de Defensa de Aragón,  Economía y abastos como “15 sacos de trigo de 70 Kg 1.050 Kg. Caspe, 27 de enero de 1937”“11 sacos de trigo conteniendo 770 Kg, descargados en nuestra fabrica  nº 1. Caspe, 24 de enero de 1937”. También aparecen facturas curiosas como Papelería y librería Francisco Casas: “3 kg de cuartillas, 75 cuadernillos de papel barba diferentes Rayados, 25 cuadernillos de papel barba Vilaseca, 5 lapiceros Paber, 3 portaplumas, 2 gomas 2 usos, 1 tintero y 2 plazas Baquelite, 1 tampón, 1 fechador, 1 sello consejo y 1 cinta de máquina. 18 de junio de 1937”.

El abastecimiento a las tropas operantes en el frente es un aspecto vital para para entender el importante papel que la localidad jugo en la guerra, así aparecen diferentes recibos de provisiones y avituallamiento para el frente.

  • He recibido del consejo local la cantidad de ciento treinta y cinco pesetas importe de tres cientos kilos de cebada vendida a las fuerzas que operan en este sector. Alcubierre a 8 de junio de 1937.
  • He recibido del consejo local la cantidad de ciento treinta y cinco pesetas importe de tres cientos kilos de cebada vendida a las fuerzas que operan en este sector. Alcubierre a 8 de junio de 1937.
  • He recibido del consejo local la cantidad de trescientas setenta y ocho pesetas importe de 840 kilos de cebada vendida a las fuerzas que operan en este sector. Alcubierre a 8 de junio de 1937.
  • He recibido del consejo local de defensa la cantidad de quinientas pesetas importe de diez cabezas de ganado vendidas a las fuerzas que operan en este sector. Alcubierre a 8 de junio de 1937.
  • He recibido del consejo local la cantidad de quinientas pesetas importe de diez cabezas de ganado vendidas a las fuerzas que operan en este sector. Alcubierre a 9 de junio de 1937.
  • Transacciones Municipales 73, Recibido de la colectividad la cantidad de trescientas y cinco pesetas por los derechos devengados en el arbitrio de sesenta y un cerdos. Alcubierra, 12 de junio de 1937.

Compañero Manuel. Le darás a ser posible cuatro sabanas al chico pues son para una de Leciñena que está enferma.

El Consejo.

Consejo Municipal de Alcubierre

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Con la creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón, presidido por Joaquín Ascaso, entre el 6 de octubre de 1936 y el 11 de agosto de 1937, los Comités Revolucionarios pasan a constituirse como Consejos Municipales. Así se creó el Consejo Municipal de Alcubierre, del que existen diferentes documentos entre ellos varios vales de carne de cordero. Pero lo más significativo es una especie de cartilla de racionamiento: Cartilla Nº 76 familia (firma) sello Consejo Municipal de Alcubierre. 3er Turno (anotación a lápiz) A cargo del consejo de diariamente su ración a Felipe Suñen. Alcubierre a 21 de agosto de 1937. Un documento excepcional, que gracias a las anotaciones diarias nos permite hacernos una idea de la distribución de alimentos entre la población local.

  • Día 1-9-37: 100 gr de cordero a 0´55.
  • Día 2 -9-37: 100 gr de cordero.
  • Día 3-9-37: 100 gr cordero. Aceite 1´75, patatas 0´75, arroz 0´50, judías 0´80, azúcar 0´70, leche 2´75, pan 0´70 = 7´95.
  • Día 4 -9-37: 200 gr de cordero 1´10.
  • Día 27-9-37: 200 gr de oveja 1´00.
  • Día 28-9-37: Pastas 0´30, alcachofas 2´70, judías 0´45, garbanzos 0´70 y pan 0´70 = 4,85.
  • Día 29-9-37: 200 gr oveja 1´00.
  • Día 30-9-37: 200 gr de cordero a 1´10.
  • Día 1-10-37: ¼ aceites 0´55, garbanzos 0´70, azúcar 0´65, leche 1´80 = 3´70 pan 0´70 = 4´4.

Otro documento interesante es un salvoconducto (Hoja de ruta) al camión marca Ford matricula L32 P. de 25 H.P. con el chofer Teodoro Casterad que se dirige a Sariñena a buscar harina para esta localidad valedero para el regreso. Alcubierre a 28 de Noviembre de 1937. El salvoconducto, un documento que permite la libertad de movimiento, consta con los sellos del Consejo Municipal de Alcubierre y de la 122 Brigada Mixta, Batallón Infantería 483.

  • Vale por un paquete de clavos de peso de cinco quilos. El Consejo Municipal. Alcubierre, 19 de agosto de 1937.

Consejo Municipal.jpgLa maquinaria del frente necesitaba de numerosos suministros, uno de los principales era el combustible. En el Archivo Provincial de Zaragoza aparecen recibos con pedidos de gasolina a nombre del Consejo municipal de Alcubierre. Además, entre los documentos se encuentra una nota que manifiesta la falta de crédito del Consejo municipal y que es sufragado por su presidente.

  • Como presidente del consejo municipal y por no haber fondos en el mismo debido a las actuales circunstancias acredito que la colectividad de esta localidad, viene pagándome durante nueve meses los jornales, que son desde el 1º de marzo de 1937 hasta el 31 de diciembre del mismo año, cobrando 6´50 por cada jornal y para que coste espedo en Alcubierre a 16 de febrero de 1938. Francisco Malo.
  • Pedido C.A.M.P.S.A. agencia de Barbastro. Consejo local de Alcubierre. Gasolina auto, 1.000 l. 12 de febrero de 1937.
  • Pedido C.A.M.P.S.A. agencia de Barbastro. Consejo local de Alcubierre. Gasolina auto, 1.300 l. 3 de abril de 1937.
  • Pedido C.A.M.P.S.A. agencia de Barbastro. Consejo municipal de Alcubierre. Gasolina auto, 1.000 l. 20 de abril de 1937.

Consejo de abastos de Alcubierre

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Los comités de abastos nacieron ante la necesidad de organizar la vida del pueblo, en palabras de Grossi “resolviendo las necesidades que se suscitan en todo movimiento”. En la documentación consultada en el Archivo Provincial de Zaragoza ha sido mínima, tanto su posible destrucción como el amplio complejo entramado organizativo de Alcubierre pueden explicar su pérdida o falta de documentos.

Existen resguardos de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte, de transporte por vía ferrocarril desde Barcelona a la estación ferroviaria de Grañen. Como consignatario aparece la Cooperativa local. Abril de 1937.

Colectividad Libre de Alcubierre y Cooperativa Obrera de Alcubierre

Además se crearon la Colectividad Libre de Alcubierre y la Cooperativa Obrera de Alcubierre, que entre muchas funciones, emitieron billetes de 1 pesetas, 50 y 25 céntimos.  (Relación de billetes y vales emitidos en el Aragón Republicano 1936-1938).

Colectividad Libre de Alcubierre

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La Colectividad Libre de Alcubierre fue conjunta de los sindicatos Confederación Nacional del Trabajo “CNT” y Unión general de Trabajadores “UGT”. Fue una de las 275 colectividades que participó en el primer Congreso Extraordinario de Colectividades de Aragón, celebrado en Caspe los días 14 y 15 de febrero de 1937, donde la colectividad contó con 3 delegados (Pelai Pagès. El sueño igualitario entre los campesinos de Huesca 1936-1938). Entre los muchos documentos consultados aparecen hojas de partes de trabajos donde hacían constar el número del obrero, las horas trabajadas, el jornal (pesetas y céntimos), el trabajo efectuado y observaciones. Trabajos colectivos que se renumeraban y que redundaban en la colectividad. Excepcional es la aparición del Acta de la Asamblea de la Federación comarcal de colectividades agrícolas de Grañen celebrada en Grañén el día 7 de marzo de 1937.

  • Parte del 19 de julio “Trilla sacos …… 70”: nº 0 Silverio Español, nº 01 Nicolás Lacambra, nº 10 José Buisac y nº 9 Enfermo.

Otro documento da idea de la organización de la colectividad mediante asambleas, juntas y comisiones:

  • He recibido de la colectividad la cantidad de mil pesetas por acuerdos tomados en asamblea en julio, y cuyos acuerdos han de detallarse en junta administrativa y comisión fiscalizadora. Recibí Pilar Foncillas. Alcubierre, 14  noviembre 1937.

También aparecen notas de abono a la colectividad desde el Consejo Regional de Defensa de Aragón, Economía y abastos. Como el pedido de 6 cajas tomate en latas de 1 Kg, 2 sacos cebollas. Géneros servidos por n/ almacenes. Caspe, 15 de marzo de 1937. También factura de la Generalitat Catalunya, Comissaria de Lleida, Comisió Cerealista. Algunos ejemplos son:

  • 200 kg Patatas de comer. Lleida 14 de abril de 1937.
  • 100 kg Patatas de comer, 200 Kg arroz, 50 Kg café, 50 kg havallu, 12 sacos sal y 240 kg de azúcar. Lleida 24 de abril de 1937.
  • 50 kilos bacalao, 200 kg arroz, 100 kg Judías, 10 sacos de sal, 2 cascos sardinas (2752 unidades), 1 casco sardinas (727 unidades) y 50 Kg de garbanzos. Lleida 26 de mayo de 1937.

Otros tipos de facturas dan cuenta del diverso material que se requería, tanto de ferretería, de material agrícola, mecánico… como abasto de vino, intercambio de trigo, comercio con otras colectividades como la de Graus, la solicitud de crédito al Banco de Aragón o la factura de luz del Control Obrero de la Ex-Electra de Tardienta (Agua, Gas y Electricidad. CNT-AIT Tardienta, 31 de marzo de 1937). En la dirección de la factura ubica a la colectividad de Alcubierre en la plaza de la República de Alcubierre. La relación e intercambio con otras colectividades se manifiesta con varios recibos, especialmente con la de Graus, pero también con la de Tardienta o Sariñena.

  • Abono a la colectividad de Alcubierre la cantidad de 25.000 pesetas, recibo del banco de Aragón. 29 de enero de 1937.
  • Recibo de la colectividad libre de Alcubierre al Regimiento de Infantería de Cataluña nº 1. Comisario político. He recibido de la colectividad una cofra, una barriquer, un sillón y dos sogas y 100 sacos. Alcubierre 3 de febrero de 1937.
  • Hemos recibido de la colectividad de Alcubierre 6.000 Kg de trigo para intercambio más 86 envases que serán devueltos a la colectividad. Alcubierre, 2 de marzo de 1937.
  • Recibo: He recibido de la colectividad 80 sacos de 70Kg. El oficial de compras Francisco Alvira. Alcubierre, 13 de marzo de 1938.
  • Factura: Ferretería- Batería de cocina. E. Aguadé Granell. 1 berbiquí chichan, 1 llana, 1 maza, 5 barras 6-8-9-11-12, 3 barras 14-16-18, 1 ¿? Y 1 alicate.  Reus, 3 de abril de 1937.
  • Factura: Estatuto del vino y el alcohol. 4 bocoyes vino tinto 2335 litros, a 16 grados. Reus, 9 de abril de 1937.
  • Factura: Casa Pifarré. 200 varillas segadora, 75 arcas arpilleras, 172 kg. remaches aligazón, grampillones… Lérida 27 de abril de 1937.
  • Factura: Blas Vallverdú, Concesionario de la General Motors Peninsular S.A. 1 de aceite. Anotación: Sindicato CNT. Lérida, 22 de junio de 1937.
  • Liquidación presentada por Luis Nogues del viaje a Graus correspondiente al día 1 de agosto de 1937. Concepto en efectivo de caja, por 40 litros gasolina para el camión abastos más gastos de viaje.
  • Factura: Colectividad de Graus 12 cerdos 999 kg 29 de abril de 193?
  • Recibo de la Colectividad Agropecuaria de Sariñena a la Colectividad de Alcubierre. Se detallan los pies de olivas molidas en el molino de Sariñena, descontando 11 arrobas que se cobran de la mitad de lo molido. Por pago de la molienda de 62 pies a razón de 10 pts cada pie asciende a un total de 620 pts que se paga en aceite y en dinero.

Remigio Ord.. Pérez secretario accidental del consejo municipal de este pueblo

Certifico: Que según declaración presentada por la colectividad libre de este pueblo tiene en marcha en la actualidad los siguientes tractores: uno marca “Munktells” número 4542 de 22 H.P. de aceite pesad, consume siete litros horas. Otro “Internacional” número 98286 de 10/20 H.P. de gasolina consume seis litros hora. Tres “Fordson” números 704996, 613359 y 670836 de 20 H.P. consumo seis litros hora y todos trabajan nueve horas diarias.  

Y para que conste extiendo el presente certificado en asamblea a seis de octubre de mil novecientos treinta y siete.

Consejo Municipal de Alcubierre.

El presidente Francisco Malo.

 Sindicato de trabajadores de Alcubierre CNT-AIT

El sindicato CNT en Alcubierre contaba en 1936 con 42 campesinos afiliados (Juan Pablo calero. Vísperas a la revolución. El congreso de la CNT 1936).

  • Vale por 1 Kg de carne. Alcubierre 28 de septiembre de 1936. El comité.
  • Vale por 200 gr de carne Alcubierre 3 de septiembre de 1936. El comité.
  • Vale por 400 gr de carne Alcubierre 23 de septiembre de 1936. El comité.

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 FEDERACIÓN COMARCAL DE COLECTIVIDADES AGRÍCOLAS DE GRAÑÉN

Acta de la Asamblea celebrada en Grañén el día 7 de marzo de 1937, para tratar de la re-organización de la Comarcal:

Da comienzo la sesión a las tres de la tarde, leyéndose las credenciales por la comisión revisora. Asisten a la Asamblea dieciséis delegaciones, que son: Grañén, Lalueza, Poleñino, Alcubierre, Barbués, Cuarte, Senés, Callen, Lanaja, Albero Bajo, Tabernas, Capdesaso, Vicién, Fraella y Piracés.

      Varios pueblos de los que tienen que formar parte de la Comarcal y no asistieron, manifiestan por carta que no han podido delegar por las dificultades propias del momento.

      Pasándose al segundo punto del orden del día, se procede al nombramiento de la mesa de discusión, recayendo los cargos de: Presidente, delegado de la Federación de Colectividades; Secretario de actas, PIRACES; Secretario de palabras, POLENINO.

      Acto seguido, la mesa en función, pone a discusión de la Asamblea el tercer punto, que dice: INFORME DE LA COMARCAL.

     Informa el compañero de la delegación de GRAÑEN, siendo aprobada la información.

     Se pasa al cuarto punto, que dice: ¿DEBE CONSTITUIRSE LA COMARCAL DE COLEC-TIVIDADES Y DONDE DEBE RESIDIR?

      Las delegaciones se manifiestan en sentido mayoritario por Grañén, y minoritario por Poleñino. Al entablarse un ligero debate sobre si debía estar en Sariñena, la delegación de LANAJA expone las dificultades de ello, manifestando la gran cantidad de pueblos que asumiría, y se manifiesta en el sentido de que sean dos las comarcales: la de Sariñena y la de Grañén. Lo cual queda aprobado por todas las delegaciones.

     Quinto punto, que dice: SI SE PROCEDE AL NOMBRAMIENTO DE LOS COMPAÑEROS DE LA COMARCAL.

      Después de manifestar las delegaciones que sí, la mesa pregunta de cuántos miembros se ha de componer. Se acuerda que sean cinco. Los cargos recaen sobre: Hilarlo Villacampa, de PIRACES, Mariano San Agustín, de GRANEN; Francisco Zamora, de POLEÑINO; Pascual Mercadé, de AL-BERO ALTO; Emilio Pascual, de Lalueza, acordándose también que se relacione para asuntos de organización el compañero Torralba, de SANGARREN.

      Sexto punto del orden del día: ASUNTOS GENERALES.

      La delegación de GRAÑEN, exponiendo las dificultades que encontrarán los compañeros que representan a la Comarcal, dice: que el mismo Consejo Local de donde residan puede proporcionárselo, previo intercambio. Se refiere a aquello que no pudieran encontrar en los almacenes comarcales.

     Se manifiesta también que los gastos y organización del transporte sea estudiado con detenimiento y de acuerdo con las colectividades.

     De las dos manifestaciones se toma en consideración la primera, acordándose para la segunda que lo estudien los que forman la Federación Comarcal e informen.

    Pide la palabra LALUEZA para exponer que los componentes de esta Comarcal se desplacen a Sariñena, para efectuar, previa propaganda, la constitución de la respectiva Comarcal.          

    Queda aprobada la proposición de esta delegación.

     GRANEN pide la palabra y expone que debe mandarse una protesta a los departamentos de Economía y Abastos del Consejo de Defensa de Aragón, haciendo alusión también a Orden Público, por la indebida forma de actuación para la economía regional.

     Se adhieren varias delegaciones y se toma en consideración.

     Pregunta el presidente de Mesa si hay algunas manifestaciones más que exponer, y no habiendo ninguna, después de una peroración en la que expone la ardua labor que debe realizar la Comarcal, levanta la sesión a las seis de la tarde.

Cooperativa Obrera de Alcubierre

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La Cooperativa Obrera de Alcubierre respondió a la tradición organizativa de trabajadores, de intercambio, adquisición y distribución. Durante la guerra estuvieron en convivencia con las colectividades, propulsadas por los sindicatos CNT y UGT. La cooperativa mantuvo relación con el Consejo Regional de Defensa de Aragón, el Consell General de Proveíments de la Generalitat de Cataluña, el Comité Comarcal de Abastos de Barbastro y la Colectividad de Graus, entre otras organizaciones. Debajo de la cooperativa hubo una sedería.

  • Recibo: Sobrante del día 6 para el 7, 5 cordero, 16 cordero, 17 oveja, 1, 6 cordero, hígado 1.300 gr y 700 gr y 1,4 espalda de cordero. 7 septiembre de 1937.
  • Anotaciones sobre cuartales de olivas, de gallinas y pollos y gr. de oveja (10 de septiembre de 1937).

* Cuartal: Medida de capacidad para áridos, cuarta parte de la fanega de Aragón, que equivale a cinco litros y seis decilitros.

  • Factura de material a la fábrica de Alpargatas, Ramón Soler Curriu. 1 de abril de 1937.
  • Factura de 100 kg de café extra 28´75 = 875

“Manuel Ardid Fuentes como miembro de los comités formados en esta época, así como de la Cooperativa que en esta villa funcionó. A la liberación de esta localidad marchó a Cataluña y desde allí a Francia.”

 (Alcubierre 12 de marzo de 1957. El Comandante Jefe del Puesto. Firma ilegible).

Alberto Lasheras Taira.

 Cooperativa Antifascista de Alcubierre

  • Vale por 1 kg carne para P. Casterat para viaje de molino Sariñena. Alcubierre, 7 de enero de 1938.
  • Vale por 1´500 cordero para viaje camión Sariñena para olivas. Alcubierre, 21 de enero de 1938.

Otra documentación

Documentos curiosos que han aparecido:

  • 7ª Brigada Mixta Compañía de Deposito Calle Montesa número 23 Madrid. Ver por aquí y que allí protestábamos pues hay que salir de casa para saber bien las cosas
  • Factura de 4 docenas de cepillos de un comercio de Lérida, 31 de marzo de 1937.
  • Pedido de 3 docenas de boinas Bilbaina 11 ½ pulgadas azul. Jorba hermanos de Tarrasa para Alcubierre.

Alcubierre, pueblo del frente

En la localidad monegrina se instaló el Hospital de sangre y cuartel en casa Ruata, fue sede de la columna Carlos Marx y cárcel; aunque otros sitios también fueron habilitados como cárceles, señala Alberto Lasheras. La sede de mando del POUM se instaló en casa Cajal (Casa Biescas); la intendencia en casa Ferrando; la cooperativa en casa Calvo “Donde se racionaba el vino y la comida”; la cocina en casa Gabarre y la lavandería “Centro de acondicionamiento y remiendo de las ropas de los milicianos” en casa de Antonio Ramón (antigua casa Bazán). En la lavandería “Las mozas del pueblo despiojaban, lavaban y remendaban la ropa de los milicianos”, Manuel Benito Moliner, Orwell en el Alto Aragón. La cocina instalada en casa Gabarre respondió a una cocina colectivizada para todos los milicianos y milicianas repartidos por las casas de Alcubierre, la comida se iba repartiendo por aquellas casas. Todas las tierras, utensilios y medios pasaron a la colectivización y fue normal ir de vecinal, principalmente subir a cavar trinchera. Las herramientas las ponía el pueblo.

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Ayuntamiento de Alcubierre. Fotografía: Alberto Lasheras.

Para Alberto Lasheras resulta curioso que casa Ramón, que tuvo una misión concreta durante la colectivización como lavandería y taller de reparación de ropas y uniformes de las tropas, tuviese rótulos de legumbres en habitaciones de la planta principal: “La casa era muy grande y posiblemente más adelante se reutilizó para guardar y repartir desde allí este tipo de alimentos. Recuerdo ver escrito en las paredes: garbanzos, lentejas, judías…, con una pintura rojiza del tono del óxido de hierro”.

Por necesidad de guerra y vista la extensión del terreno que teníamos que cubrir las unidades del POUM, se organizó un Hospital Central en Alcubierre, a cuyo frente, y nombrado por mí mismo, se destinó a un elemento rumano que él mismo quiso decirse el Dr. Mina.

Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial.

Manuel Grossi negó la condición del doctor Mina que ejerció en el Hospital de sangre de Alcubierre. Grossi lo consideró un impostor que no sabía nada de medicina ni cirugía: “Se había creído dueño y señor de aquel hospital”. Grossi narra las carnicerías del supuesto Dr. Mina, hasta que médicos de Gerona solicitaron el traslado a Alcubierre, haciéndose cargo del mismo y provocando la marcha de Mina.

El retablo de la iglesia fue quemado durante la guerra por milicias republicanas, una obra del siglo XVIII, ejecutada en madera de pino y recreado exactamente gracias a una fotografía que se conservó del antiguo retablo. Para Alberto Lasheras las fotografías antiguas que se tienen no muestran la totalidad del retablo y para su recreación se hizo un estudio de los retablos de esta época y un trabajo comparativo. Además, Alberto Lasheras señala que el incendio del retablo mayor, de los retablos menores, de los bancos y de telas y maderas, provocó la caída del techo, de las bóvedas de crucería,  y la humareda provocada se veía desde todo el pueblo. Un proyecto de 1942 reparó esos daños, siendo el albañil encargado de las obras Leoncio Bielsa Lasheras.

También las casa ricas fueron saqueadas. Alberto Lastheras explica que en casa de Ruata, el día 26 de julio de 1936, destrozaron la capilla que hay a la izquierda de la entrada principal, en el patio. Agustín Ruata en el expediente de la Causa de Huesca, pone que “Se destrozó un oratorio gótico con un retablo que presidía su capilla cuyo valor no se atreve a tasar, junto al resto de imágenes de carácter religioso que había, y todo el mobiliario de la casa que quedó completamente desmantelada”. Años más tarde, en 1952 su esposa Ascensión Rufas promovió y costeó la construcción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús, cuya imagen tiene una connotación de carácter expiatorio.

En el altillo del Ayuntamiento, uno de los puntos más altos del casco urbano, había un puesto de “Alerta la aviación que pasa”. Hay un grafiti que pone:

Primitivo Novales día 19-12-38

Guardia de Aviación. De Zaragoza puesto de Alcubierre Prov. Hu.

Debajo de éste hay otro con distinta letra y de mayor tamaño: “Alerta La Aviación que pasa”.

Hay una zona con bastantes grafitis en los que dejaron sus nombres, algunas fechas y dibujos. Hay varios aviones, un tren, caras y algún animal, también algún uniformado. Algunos de estos dibujos tienen cierta calidad y estilo.

Alberto Lasheras Taira.

Por el monte de Alcubierre muchas casetas cercanas al frente fueron usadas como polvorines y para guardar materiales y provisiones. Sobre todo guardaban bombas de mano. En la paridera de Cirilo, por la balsa Pina y cerca de la paridera de los catalanes, había un grafiti de lápiz de un miliciano de Guíxols, en noviembre de 1937, tuvo que pasar la noche y pertenecía a motorizada de Durruti. También por la balsa de la Ontina había un puesto avanzado republicano, quizá de brigada y curiosamente de cemento. El puesto consistía en un banco circular de cemento excavado en la tierra, con la fecha de “junio 1937” con una mesa circular en el centro; mesa que lamentablemente fue sustraída ilegalmente.

Por la paridera de Ruata había una alambrada que cruzaba toda la filada, por Val de Lumbierre, y al lado se instaló un hospital de campaña: “Tuvo que ser un hospital de sangre, para cuidados inmediatos” apuntan Escartín y Lasheras. En el diario de La Vanguardia, del domingo 31 de octubre de 1937, se hace eco de tiroteos por la “Paridera Hospital”. La noticia aparece recogida desde Sariñena, donde se ubicaban e informaban distintos corresponsales. La noticia hace referencia a los combates “en la montaña” lo que nos puede llevar a situarnos en la sierra de Alcubierre, recogiendo además el testimonio de la existencia de la “Paridera Hospital”. 

En Sariñena, se han registrado duelos de artillería

Duelos de artillería en la montaña. Nuestras baterías han disparado sobre unos movimientos de tropas que pasaban por Paridera Hospital y han conseguido disolverlas.

Los cañones facciosos han dirigido su actividad contra las posiciones leales de la Loma de Enmedio, sin que se registrara ninguna baja ni desperfecto.

Por el llano de la ribera del Ebro el terreno sigue inundado, lo que imposibilita toda clase de obras.

A pesar de los continuos enfrentamientos, el frente fue estable y con largos periodos de tregua. Orewell la llegó a llamar “la guerra en punto muerto”.

Entre Alcubierre y Robres se instaló en un tollo sobresaliente una batería del 10 y medio para la defensa republicana.  Orwell narra que toda la artillería asignada al sector, Orwell estuvo en el frente de Alcubierre durante los meses de enero y febrero de 1937, “consistía en cuatro morteros de trinchera con quince cargas cada uno”. Armamento muy valioso que según Orwell, lo guardaban en el mismo Alcubierre.

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En el cementerio de Alcubierre existe una segunda fosa común que recoge los restos de varios milicianos que en el verano de 1937 fallecieron en combates en el frente: “Aquí reposan Melchor Celiméndiz López y sus camaradas caídos el 24 de junio de 1937” (SIPCA).

RECITAL DE ARIAS DE OPERA EN LA PLAZA DE ALCUBIERRE.

En 1937 se produjo un hecho sorprendente: unas trescientas personas asistieron en la plaza, frente al ayuntamiento a un recital a cargo de un tenor acompañado al piano por un músico. El público rodeó al cantante con un silencio extraño y rompió al final con una ovación clamorosa. No conocemos la identidad del pianista.

Sobre la identidad del tenor, en un principio creíamos que fue Pedro Terol (Orihuela 1909-Madrid 2003). Hay coincidencias en cuanto a la edad y el repertorio, pero su biografía no lo acerca hasta este territorio.

Bonifacio Fernández Aldana, escritor, periodista y corresponsal de guerra en Aragón, escribió sobre personajes y episodios de la contienda en Alcubierre, Lanaja, Siétamo… En una de sus crónicas “Opera en un pueblo aragonés”, describe el hecho de un miliciano que baja de la sierra a Alcubierre, interpretó unas arias y entre ellas cantó con “depurado gusto” el “Adiós a la vida” de la opera Tosca, de Puccini,  con el mismo entusiasmo que si lo hiciese en la Scala de Milán o en la Ópera de París”.  Continúa diciendo “Es un famoso artista que hoy se siente satisfecho de ser un simple soldado. La obra de Puccini oída en este pueblecito aragonés, tiene otra emoción que en los teatros de damas enjoyadas”.

Fernández Aldana no da el nombre de ese cantante, pero podría tratarse de Carlos Lizondo  (Segorbe 1913-Zaragoza 1940), el tenor de quien habla Ramón Rufat en su libro “En las prisiones de España”, (Editorial Cajica, Puebla. Méjico, 1966), un duro relato autobiográfico sobre los veinte años que pasó en las cárceles franquistas, de 1938 a 1958. Al salir de la cárcel marchó exiliado a París.

Ramón Rufat Llop (Maella 1916 – Vilanova i la Geltrú 1993), fue un destacado miembro de los servicios secretos de la República (SIEP). Condenado a muerte, pasó veinte años preso, se   exilió y se dedicó a escribir, regresando a España en 1976. Coincidió con Carlos Lizondo en la cárcel de Torrero, en Zaragoza donde estuvo preso desde noviembre de 1939 a mayo de 1942. En este periodo se fusilaron en Torrero 878 presos republicanos.

En una de esas sacas, la del 5 de agosto de 1940, fue fusilado Carlos Lizondo. Ramón Rufat ya no estaba en Torrero, pero siguiendo el relato del capellán Jesús Llera, nos escribe en su libro: “Entre las víctimas inocentes de este día había un hombre Carlos Lizondo, que ha quedado como legendario en aquella etapa de represión. Tenía 27 años, era tenor profesional y antes de la guerra había cantado “La Dolorosa” en el teatro Argensola, con una compañía valenciana, pues era nacido en Segorbe.

En la prisión formaba parte del orfeón, y condenado a muerte y todo, cantaba de solista. Era el orfeón la única expresión artística y cultural de las prisiones en estos años, y estaba permitido y hasta mimado por el régimen por el hecho de actuar durante las misas obligatorias de los domingos y días festivos (…).

Al comenzar la misa, pidió permiso para cantar y dedicó, al único compañero que se había confesado, la plegaria de Álvarez: “A vos señora, la Santa Virgen…” Los otros doce de la saca, miraban al “penitente” con desprecio. Lizondo le obsequió con una canción.

Arrancaron los camiones con víctimas y piquetes, y la voz de Lizondo se hizo oír dominante y sublime en la carretera hasta el cementerio. Eran las cinco de la mañana con un alba risueña y llena de esplendor. A petición de los acompañantes iba cantando “La Dolorosa”. Las ventanas de la prisión se llenaron de sonoridad y nuestros cuerpos se pusieron en carne de gallina. Lizondo cantaba como nunca lo había hecho y se despedía de la vida dejando la vida en su voz. Aquellas frases “La silueta del madero…”, “el hijo agonizante…”, cobraban en el ambiente un valor extraño de realidad y de tragedia. El “Camina, camina llorosa…” lo cantaba él mientras el camión doblaba la esquina de las tapias del cementerio.

Delante del piquete pidió que le dejaran cantar el “Adios a la vida”. Adelantó el pecho, inspiró fuerte mirando al cielo que se despedía de las estrellas al paso del alba y cantó…Ni en sueños lo habría hecho mejor. Lo vivía todo, hasta el lamento trágico del final cuando reconoce que no había amado “mai tanto la vita”. El piquete debió de quedar estupefacto y amilanado, porque dijo luego que iba a cantar “Morucha divina” en recuerdo de su mujer, y que dispararan mientras tanto, y se lo concedieron.

Disparó el piquete y la voz quedó eclipsada  por la descarga. Estaba en el momento de “Decirte te quiero”. En el “Decirte” se cortó. Pero al  instante, como tras la pausa de una semifusa, resonó en el aire, potente, triunfal: “¡Te quiero!”…Lizondo había quedado en pie y seguía cantando. Un guardia del piquete, frente a él, se había desmayado. Una nueva descarga rápida lo tumbó al suelo, donde balbuceaba entre la sangre y el barro, queriendo y sin poder: “ di…vi…na…cla…vel…”

Y el tiro de gracia lo dejó con esta flor en los labios”.

“Aún queda un testigo de aquel tremendo fusilamiento. Tiene cien años. Y suscribe este relato punto por punto.” José Luis Melero en “Los libros de la Guerra”.

Alberto Lasheras Taira.

Disolución de las milicias del POUM

Las milicias comienzan a tener serias diferencias con el gobierno republicano con la entrada en vigor del decreto de militarización de las milicias el 20 de octubre de 1936. Agustín Guillamón en su trabajo “Documentación histórica del trosquismo español, 1936-1948” relata el conflicto de la columna internacional BL (Bolchevique Leninista), que tras cinco semanas en el frente de Aragón disfrutó de ochos días de permiso en Barcelona. A su vuelta al frente de Huesca, fueron desviados a la sierra de Alcubierre tras la caída de Leciñena, donde el decreto les llevó a pedir explicaciones al “Comité militar de Alcubierre”, al final la columna rehusó tomar posiciones y solicitó su relevo.

En febrero de 1937, las milicias del POUM fueron disueltas, mucho antes de  la disolución del Consejo de Aragón, el 18 de agosto de 1937. Las milicias del POUM pasaron a convertirse en la 29 división republicana en abril de 1937, aunque fue disuelta y nuevamente fundada a comienzos de 1938. La zona es ocupada por la columna Carlos Marx, la 27, con Cuartel General en Tardienta. La columna Carlos Marx, inicialmente columna Trueba-Del Barrio, salió de Barcelona el 25 de julio hacia el frente de Aragón, estableciéndose principalmente en el sector de Huesca.

En la documentación del archivo Provincial de Zaragoza aparece un vale de provisiones para la División Carlos Marx: Regimiento de infantería de Cataluña nº 1. Vale por: 32 litros de vino, 2 kg de carne, 35 sacos, 500 kg de cebada, 8 litros de lejía, 20 kg de cal, 1 saco de serrín, 8 escobas, 20 botellas de lejía, 8 sacos vacíos, 50 kg de cebada, 50 kg de cebada y 2 sacos de cebada. Alcubierre del 10 al 24 de febrero de 1937. El comisario de guerra Miguel Alcubierre, Regimiento Infantería de Cataluña nº 1, Comisario político. Otro documento relacionado con la columna es una factura de los litros de leche “Que he entregado al Regimiento de Infantería nº1 de la división Carlos Marx. Número de litros doscientos ochenta y dos, valor de dichos litros ciento cuarenta y una pesetas. El interesado Antonio Gavín. El comisario de guerra Miguel Alcubierre, Regimiento Infantería de Cataluña nº 1, Comisario político. Alcubierre, 13 de marzo de 1937”.

 El comisario de guerra Miguel Alcubierre (Tardienta, 1905-México, 1972). Alcubierre, aragonesista de fructífera trayectoria emigrado a Barcelona, pertenecía en el momento de la sublevación a UGT, tras haber abandonado su militancia ácrata dos años antes coincidiendo con la expulsión del mismo sindicato de su amigo y correligionario José del Barrio. Del Barrio, secretario general ugetista en 1936 y jefe de la columna de voluntarios a la que dio nombre, determinó la ubicación de su cuartel en Tardienta a instancias de Miguel, de acuerdo con el relato de Antonio Peiró en “Miguel Alcubierre. Testimonio de la emigración y el exilio”.

Hasta el nombramiento de Alcubierre como director general de Servicios Públicos de la Generalitat de Barcelona y después director general del Transporte, intervino en distintos episodios bélicos desarrollados en los Monegros, alternando la actividad militar con la impartición de conferencias y las tareas ideológicas inherentes a su comisariado. El penoso exilio –sus padres fueron integrados en el convoy de los 927- le llevó junto a su mujer y sus cinco hijos por Santo Domingo y México, donde murió alejado de la política, aunque sin abandonar su carné de UGT.

 

Territorio de las memorias. Cazabaret.

Víctor Pardo Lancina.

La disolución de la milicia del POUM quedó reflejada en la obra de Orwell “Homenaje a Cataluña”, adquiriendo transcendencia con su representación cinematográfica en “Tierra y Libertad” del cineasta británico Ken Loach.

 “División Carlos Marx: En Alcubierre, anoche, a las veintitrés horas, atacó el enemigo nuestras posiciones de este sector, siendo rechazado valientemente por nuestras fuerzas”. 

1 de marzo 1937, ABC Edición Madrid.

Sector Norte. El enemigo hizo fuego de ametralladora contra nuestras avanzadillas de la sierra de Alcubierre. Las nuestras contestaron adecuadamente. En el resto de los frentes, sin novedad. Febus

23 de febrero 1937, ABC Edición Madrid.

Fallecimiento de un aviador catalán

Después de larga agonía ha fallecido el aviador y redactor  de “La Publicitat” Mariano Follé. Hace tres meses, cuando con otros tres compañeros iba en un avión de bombardeo por el frente de Aragón, cerca de Alcubierre, el aparato fue abatido por uno faccioso. Los compañeros murieron y Follé resultó gravemente herido. Cuando parecía que su cura era segura por su juventud, ha sobrevenido la muerte, ocurrida pocos días después del entierro de su padre político el director de  “La Publicitat” Carlos Capdevila. Febus.

23 de febrero 1937, ABC Edición Madrid.

Bombardeos sobre Alcubierre

El enemigo ha presionado con alguna intensidad sobre el sector de Alcubierre. Durante dos horas bombardeó esta localidad utilizando piezas del diez y quince y medio. No ha habido ni un solo herido en las filas republicanas. Febus.

19 de junio 1937, ABC Edición Madrid.

Hubo dos bombardeos especialmente duros en Alcubierre, un primero fue para San Juan, del 23 al 24 de junio de 1937, en el que fallecieron unos 14 milicianos que estaban haciendo formación en la plaza del ayuntamiento. Para Manuel Benito “Los milicianos estaban haciendo la instrucción en la plaza y murieron entre 25 y 30. A un hombre le cayó la casa encima resultando indemne. Muchos marcharon a vivir al monte en busca de mayor seguridad”. De casa Calvo salió despedida una pila de lavar del pozo, narran Escartín y Lasheras. El segundo bombardeo fue el 10 de diciembre de 1937. “Hace unos años una excavadora, abriendo una zanja, descubrió una bomba de aviación alemana, de doble espoleta eléctrica” recuerda Antonio Escartín. En la edición de Madrid del ABC del 12 de diciembre 1937 aparece la siguiente reseña: “Esta mañana han volado sobre el frente doce aviones facciosos, que han arrojado varias bombas sobre Alcubierre y Lanaja. Después tomaron rumbo a Lérida, pero no llegaron a entrar en esta ciudad”.

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Imagen del bombardeo de Alcubierre, 24 de junio de 1937.

El testimonio de Avelí Artís Gener, conocido como Tisner, resulta sumamente interesante. Avelí fue un periodista, escritor, caricaturista, escenógrafo,… catalán que luchó en el frente de Aragón y que recogió, en su obra “556 Brigada Mixta”, el bombardeo sobre Alcubierre:

“Recuerdo un día de San Juan. Estábamos en el ayuntamiento de Alcubierre, en una reunión del partido. Vilanova presidía y nos había puesto al corriente de las últimas consignas. Como nuestro partido era infalible, le escuchábamos en silencio.

Nos interrumpió el sonido de la agrietada campana de la iglesia. Sus toques eran persistentes e interminables, de rebato, indicaban alarma. El ronquido de motores de aviación apagó el sonido de la campana, y los silbidos y las explosiones de las bombas parecían simultáneos. Unos se tumbaron en el suelo de la casa con una ramilla entre los dientes. Alguien, en algún momento, había explicado la utilidad de aquella ramilla, pero por entonces, para nosotros, era más bien una práctica supersticiosa, ignorantes de que, si te quedabas enterrado bajo los escombros, tenías más posibilidades de sobrevivir si algo te mantenía la boca entreabierta. Otros nos apretamos contra los muros, a pie firme. Las formidables explosiones nos ensordecían. Y, de súbito, una más fuerte y la casa se llenó de humo y polvo y de la fuerte pestilencia a trilita quemada. Fue como si, de pronto, alguna poderosa fuerza nos hubiese aplastado contra las paredes. Quedamos con el pecho oprimido y durante unos minutos estuvimos sin ver nada, con una presión en los oídos que parecía que tuviésemos la cabeza puesta dentro de una prensa de copiar cartas. Después, al desvanecerse la humareda, comenzamos a comprender lo que había pasado. Los cascotes nos tenían atrapados hasta las rodillas, y una viga nos apretaba contra lo que quedaba de pared. ¿Dónde estaban los demás? Entre ladrillos, tejas y maderos sobresalían brazos y piernas. Nos desembarazamos como pudimos y comenzamos a remover los despojos. ¡Qué espectáculo! Nos llenaba de escalofríos.

No sé cuántas horas empleamos en desenterrar muertos y heridos. A los heridos se los llevaban en camiones, que corrían como posesos. De Bori recogimos un trozo de la piel del cráneo pegada a la pared. Lo separamos con una horquilla y lo identificamos porque Bori era el único pelirrojo que había entre nosotros. Llenamos toda una paridera con las camillas de los muertos y después acudimos a las otras casas derrumbadas. ¡Pobre Alcubierre, aquel día de san Juan! Una de las bombas cayó en la balsa del pueblo y encontramos ranas adheridas a la pared del campanario. Era imposible saber el número de casas que se habían hundido.

El resto del día lo pasamos como atolondrado; vagábamos por las calles como fantasmas de nosotros mismos. No sé cómo explicar nuestro estado de ánimo después del bombardeo. Ni ahora mismo encuentro fuerzas para definirlo. Recuerdo la angustia, un permanente estado de entumecimiento de piernas, una especie de alegría indefinible por habernos salvado del desastre, pero también una especie de sentimiento de  culpa y un vago deseo de haber estado entre las víctimas. Nos dolíamos de los muertos, pero al mismo tiempo hubiéramos querido yacer con ellos en la paridera. Muntaner, Cendrá, Solá y yo les fuimos a ver al anochecer.

No porque nos agradase la sangre, sino porque les queríamos decir adiós. Y los cuatro permanecimos un rato larguísimo en silencio, enmudecidos por el llanto.

No dormimos en toda la noche. Al día siguiente, ya habían cavado una interminable zanja en el cementerio, parecida a una trinchera. El cielo gris hacía juego con la ceremonia y con el estado de ánimo. El crepúsculo vio cómo colocábamos a nuestros compañeros en la zanja, encajados en hilera unos a otros, con las piernas abiertas para ganar espacio. Genachte, el comisario belga del regimiento, echó las primeras paletadas de tierra.”

Según algunos testimonios que hemos recogido, trasladaron los cadáveres al cementerio en una especie de carretones, escena que fue contemplada por unos, entonces chiquillos, que acompañaron el cortejo hasta la entrada del cementerio y se pudieron fijar en el estado en el que quedaron aquellos cuerpos. Esta fosa permaneció durante muchos años sin que dispusiera de una clara identificación. Más tarde, con la llegada de la democracia se colocó una pequeña placa de mármol blanco sobre la tierra, en la que puede leerse: “Aquí reposan Melchor Celeméndiz López y sus camaradas, muertos el 24 de Junio de 1937.”

Avelí Artís Gener. 556 Brigada Mixta, Editorial AVANCE.

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Refugio de Alcubierre.

Los refugios de Alcubierre fueron principalmente los refugios antiaéreos debajo de la virgen del Remedio, explican Escartín y Lasheras. Los refugios fueron construidos por el comité y no estaban comunicados entre sí. Dos entradas juntas y otra al otro lado, cada entrada se dividía en dos partes, una bifurcación que en palabras de Alberto Lasheras “Lo más cerca posible de la entrada se hacía una bifurcación para atenuar la fuerza de la onda expansiva en las dos galerías”. Los refugios estaban cerca de la iglesia, por la berbecana, el muro que rodea a la iglesia y que sujeta y da consistencia al terreno, por donde cuentan que vieron a Durruti haciendo fotografías Durruti haciendo fotografías. También estaban Las Bodeguetas, refugios cerca del cementerio, algo lejos, corrían y casi no les daba tiempo a llegar. Por último estaban las cuevas de san Antonio, Alberto Lasheras cuenta que “Era otro refugio que está a la entrada del Rincón de San Antonio, una calle en forma de L con una única entrada, que da a la berbecana, frente a la entrada de la iglesia. Actualmente está tapado”. Cuando se acercaba la aviación tocaba la campana Eugenio el de Torralbeta, se tocaba a Rebato. Los aviones, provenientes de Zaragoza, pasaron primero para bombardear a la vuelta y así escapar más rápido. Manuel Benito también recogió los refugios de Alcubierre: “Los paisanos se escondieron en el refugio que había bajo la ermita del Remedio, construido por el Comité, un intricado pasadizo con tres bocas de entrada, que quedó clausurado hace unos años bajo el cemento. Hubo otros más pequeños en las eras y en otras calles como el que estaba frente a la de san Antonio”.

LAS CUEVAS EXCAVADAS COMO REFUGIOS ANTIAÉREOS.

Se encuentran en varios puntos, principalmente bajo la ermita de la Virgen del Remedio. De las tres entradas que había, solamente una permanece abierta, con acceso protegido por una puerta a modo de reja. Dos que había hacia la derecha actualmente están tapadas. De críos, los domingos entrábamos con velas por el interior, jugando a exploradores. Prácticamente a la entrada de la cueva hay una bifurcación con dos túneles, cuyo objeto es disminuir la intensidad de la onda expansiva reduciéndola a la mitad en cada uno de ellos, para que tuviese menor efecto en los que ocupaban el refugio en el momento del bombardeo.

Otra de esas entradas estaba frente al Rincón de San Antonio, una calle cerrada en forma de L, que sale frente a la berbecana de la iglesia.

Parece que hubo un intento de comunicar uno de los refugios bajo la ermita con otro que se empezó a abrir en la Calle Palacio, no se concluyó y posteriormente se utilizó como carbonera para la fragua del taller de Lorenzo Lasheras y para guardar las virutas de la parte de taller que era carpintería. Cuando no había neveras allí se guardaba la fruta junto a otros alimentos perecederos y el mejor botijo de agua fresca del pueblo, según comentaban quienes acudían al taller.

También en alguna era cercana al pueblo había pequeñas cuevas o cuevetas (como la era de Teodoro) que podían utilizarse como refugio. Otro ejemplo podría ser la zona de Las Bodeguetas, que tiene pequeñas cuevas, con una somera construcción delante y que también se utilizaron ocasionalmente como viviendas.

Fue precisamente en este lugar donde el 25-3-38, en el momento de la retirada de los milicianos, fueron detenidos Ramiro Lacoma Peña y Mariano Suñen Gavin, llevados al matadero municipal junto a Manuel Bailo Giménez donde fueron brutalmente asesinados (folios 12, 13 y 14 de Declaración del Testigo de la Causa General 314).

Alberto Lasheras Taira

 

Una larga caravana formaba el convoy que nos conducía hacia el frente de batalla. Artillería, cocinas de campaña, carros ligeros de combate, en fin todo lo que necesita una verdadera brigada motorizada, llevábamos nosotros la intendencia en cada sitio marcado por el mando que nos aprovisionaba de víveres en conserva, puesto que era materialmente imposible hacerlo en caliente. Con 6 horas de retraso sobre el horario marcado llegamos a Alcubierre, población cerca de la línea de fuego, y lugar de concentración de todas las fuerzas del Ejército del Este XI Cuerpo del Ejército.

Hacia el frente de Huesca 25-27 septiembre de 1937.

Francesc Roca Matamoros.

LOS CORRALES Y CASETAS DEL MONTE, UN LUGAR PARA ALEJARSE DE LOS BOMBARDEOS.

Muchos son los corrales y casetas que hay alrededor de Alcubierre y que fueron ocupados por sus familias propietarias además de ser acogidos en ellos vecinos y parientes, que compartieron espacio, alimentos y penurias. Los amplios corrales o parideras de los grandes propietarios, también fueron ocupados por los habitantes del pueblo: los de Valmayor, El Abejar, Las Fierlas, El Pilón,  los de Puliceto y Fernander en el Puyalón, el de Lasheras en el Saso Cavero…

Allí llevaron en carros a niños, ancianos, sus enseres, colchones, camas, animales buscando seguridad al a alejarse del casco urbano. No obstante los miembros de los diferentes comités sabían dónde se encontraba cada uno de los vecinos de la localidad, por si era requerida su presencia por algún motivo. Tenemos algún ejemplo de estos casos: a Julián Lasheras Alvira y a su hermano Pascual, el día 24-6-37 fueron a buscarlos y detenerlos un oficial y dos milicianos al corral de Puliceto en la partida del Puyalón. Los llevaron a casa de Ruata donde tenía el cuartel la Brigada Carlos Marx, permaneciendo allí detenidos tres días y cuatro horas. Julián y Pascual escucharon a sus captores decir: “Si piden agua les dais abadejo y si piden pan, un tiro”.

En la retirada de los milicianos, ante el avance de las fuerzas franquistas, los corrales seguían habitados por buena parte de la población de Alcubierre. En el corral de Octavio Lasheras, en el Saso Cavero, había mucha gente; sobre todo críos y mayores. Cuando se retiraban los republicanos hacia Cataluña, se presentaron unos hombres y dijeron que “saliesen todos porque le iban a pegar fuego al corral”. El tio Abizanda (José Abizanda) salió levantando los brazos y les dijo “que por favor no se les ocurriera hacerlo porque allí sólo había viejos y críos”. El veterinario D. Pascual, mayor, salió con los brazos en alto y pidió que no les mataran. Otras personas que habitaban ese corral se habían ido a esconder a la sierra y a los barrancos cercanos.

Entre los milicianos había uno de Lanaja y al final no incendiaron el corral.

 

Alberto Lasheras Taira.

La rotura del frente

La sierra de Alcubierre es rebasada en marzo de 1938, con la ruptura del frente de Aragón en su avance hacía Cataluña y Levante. “El 8 de marzo de 1938, el general Yagüe puso en marcha la ofensiva definitiva en el frente de Aragón. Las tropas republicanas iniciaron al tiempo el repliegue en dirección a Cataluña. A finales de este mes prácticamente todo el territorio aragonés estará en manos del ejército sublevado”. La Guerra civil en Los Monegros. Alcubierre fue tomado por los nacionales a las 13:30 horas y a las 16:00 horas estaban entrando en Lanaja, señala Escartín. Fue la división 53/55, “No atacaron directamente el frente, la rotura fue por el llano a través de Farlete y Tardienta, envolviendo las posiciones de Alcubierre”. Los milicianos en retirada mataron cuatro personas.

El cuerpo marroquí del experto y valeroso general Yagüe progresó hacia Bujaraloz, cortando la carretera general llamada de Francia, y este movimiento supone otra amenaza para el envolvimiento por el sur de la tan mentada sierra de Alcubierre, con lo que la maniobra de gran estilo quedaría completa.

25 de marzo 1938, ABC Edición Sevilla.

Se conjuga el batallar de las columnas Sur de Huesca, centro y Norte del Ebro sobre la sierra de Alcubierre, que pronto quedará totalmente pisada –dominada está ya- por las tropas del Norte, bajo el mando del ilustre general Dávila, ejecutante de la asombrosa maniobra de la que se deduce el rescate del reino aragonés, con el desplazamiento del frente de combate a tierras catalanolevantinas, donde sí se alienta la resistencia desesperada de los pobres milicianos rojos es porque allí no se sintieron aún los espantos de la guerra.

26 de marzo 1938, ABC Editorial Sevilla.

Interesante es el relato que aparece en las memorias escritas por el Comisario de Guerra de Compañía Francesc Roca Matamoros durante su exilio en Méjico:

Serían las 3 de la madrugada, del día 23 de marzo, cuando todavía no habíamos descansado de la fatigada jornada del día anterior, y la orden de evacuar las nuevas posiciones se nos había dado, pues el enemigo en su avance se nos había colocado a nuestra retaguardia una vez más, y teníamos que evitar el peligro de caer en sus manos, pues nada menos que toda una brigada está cercada. Emprendimos la marcha y gracias a que el comandante Ugena, de la 137a brigada, que conocía bien el terreno que pisábamos, no fuimos prisioneros pues llegó un momento en que nuestra columna llegó a pasar como a 1 km. de distancia del enemigo. Después de andar hasta las 11 de la mañana llegamos a Robres, pueblo situado al sur de Torralba de Aragón y cuando pasamos por él, ya el enemigo con sus fuerzas motorizadas había tomado Torralba. Allí nos organizamos y seguimos la marcha hasta Alcubierre, pueblo donde se encontraba nuestra brigada. Estuvimos andando todo el día y a las 4 de la tarde llegábamos a las proximidades de este pueblo.

Una vez acantonados, no propusimos descansar, pero la aviación enemiga no nos dejaba un momento de reposo, continuamente nueve aviones de caza, estaba ametrallando las unidades de combate republicanas que iban a la desbandada pues las líneas habían sido cortadas por todos los lados. A las 6 de la tarde entramos en el pueblo, allí tomamos contacto con nuestra brigada y grande fue la alegría del jefe y comisario de la misma cuando nos vio, porque creían que habíamos sido hechos prisioneros. Nos incorporamos a nuestra unidad, y a las 8 de la noche el enemigo atacó la vía férrea, que estaba en nuestro poder. Le interesaba en gran manera porque de esta forma dejaba cortadas las comunicaciones para ayudar a nuestros compañeros que se encontraban al norte de la población. Su ataque resulto inútil, fue rechazado con pérdidas de vidas por dos veces y a las once recibíamos la orden de evacuar aquellas posiciones que tanto habíamos defendido porque el enemigo del flanco derecho se había infiltrado con peligro de cercar nuestra brigada. La orden fue dada de repliegue hasta Sariñena.

Robres de Aragón y Alcubierre 23 de marzo de 1938

Francesc Roca Matamoros.

Notas de guerra. Un voluntario cubano, herido ocho veces, ha destruido quince tanques. Un periódico publica una interviú con Juan Campos, ciudadano cubano, que ha participado en nuestra lucha desde su iniciación, y ha resultado herido ocho veces. Campos fue sargento en el Tercio Extranjero, y en talavera se pasó a nuestras filas, juntamente con otros compañeros. Eran portadores de un mortero, una caja de bombas de mano, 14 fusiles y una pistola. Dice que entre la paz que le puede blindar el regresar a su país y la guerra española, ha preferido seguir luchando en España, porque entiende que así es como trabaja por la paz.

Formó parte de la expedición que marchó a Mallorca, y fue herido en el asalto a Puerto cristo. Después fue herido en Talavera y Brunete. Más tarde, luchando en el Puente de los Franceses, en Montearagón, en Alcubierre y, finalmente, en la ermita de santa Quiteria. Por sus heroicos comportamientos alcanzó en el Ejercito Popular el grado de teniente. Es un destacado antitanquista, y en su hoja de servicios figura ya la destrucción de 15 tanques enemigos. Febus.

11 de junio 1938, ABC Edición Madrid.

El frente caído

Una vez llegadas las fuerzas franquistas a Alcubierre, hubo detenciones, interrogatorios y palizas dirigidas a personas con pasado republicano, explica Alberto Lasheras “Uno de los lugares en los que se llevaban a cabo estas acciones, era el piso más alto del Ayuntamiento, una especie de granero o buhardilla”. Según Lasheras “Nos puede dar una idea de la dureza de estas sesiones, el hecho de que uno de los detenidos (Novales de apellido), en un descuido de quienes le custodiaban se arrojó al exterior, al vacío, desde una ventana circular a modo de óculo que podemos ver en lo más alto de la fachada del citado edificio, falleciendo ante el impacto con el suelo. Si algún amigo o familiar con influencia, informaba o testificaba a tu favor, el trato era menos duro y se podían evitar algunos golpes o el corte del pelo al cero a algunas mujeres, evitando el escarnio público. Vecinos de Alcubierre estuvieron condenados a trabajos forzados en las obras del Valle de Los Caídos, como Manuel Suñén Casamayor. Una forma de explotación laboral de los detenidos que se convirtieron en esclavos del régimen por  el Patronato para la Redención de Penas por el trabajo. Una vez liberados de la pena, todavía en 1958 eran acompañados por una pareja de la Guardia Civil a misa primera, los domingos.”

Por la sierra de Alcubierre, tras la contienda, subían brigadas de 30 a 40 personas para recoger todo lo aprovechable, sobretodo chatarra, metralla, hierros para reutilizar… También hubo gente que tuvo que subir a recoger los cadáveres y no faltó quien se llevó los dientes de oro de los muertos. También la sierra sirvió de refugio de paso de maquis.

Aun así han ido quedando restos, tanto en las trincheras como por sus inmediaciones y se ha encontrado multitud de material bélico: cartuchos, balas, granadas, trozos de morteros, latas… Por los años sesenta había centenares de granadas de la FAI que vendían bien caras a coleccionistas. También restos de embutido catalán, señala Antonio Escartín: “Embutido de Castellfollit de la Rocca, se sabe por las etiquetas de plomo que llevaba el embutido y que aparecen por la sierra”.

En el museo de Robres, Centro de Interpretación de la Guerra Civil en Aragón, se puede contemplar diversos objetos de la contienda, así como documentación, fotografías, prensa de la época… y exposiciones itinerantes. También se han recuperado y acondicionado zonas de trincheras, como “La ruta Orwell”, “La ruta de las tres Huegas” y “El bunker de Lanaja”.

La recuperación de las trincheras ha convertido la zona en un interés turístico y recibe numerosas visitas, un monumento a la memoria. La ruta Orwell ha recuperado y recreado parte de las trincheras y nos traslada a aquel escenario de batallas y guerra. Una parte de nuestra historia reciente, donde la mayor lección es aprender que las guerras nunca deben de suceder.

Rugen los cañones

Y empieza el combate

Y el soldado pone

Su gran corazón

Lucha con fiereza

Con su sangre joven

Y con sus ideas

De liberación.

Pero la metralla

No respeta nada

Y los hombres caen

En fila sin fin.

Y por todas partes

Se oyen los heridos

Gritan con angustia

Y suplican así

Camillero, llévame despacio

Que me haces sufrir

Camillero tengo una herida

No quiero morir.

Canción recogida a Teresa, 16 de abril del 2012. “Se cantaba en la escuela, quizá después del paso de los nacionales”, Antonio Escartín

A la memoria y recuerdo de todas las víctimas.

Relación de noticias en el frente de Alcubierre

ABC

30 julio 1936, ABC Edición Madrid.El 29 de julio de 1936 la aviación republicana bombardeo posiciones nacionales en la sierra de Alcubierre. Ante la huida de los nacionales dirección  Zaragoza, las milicias catalanas ocuparon Lanaja, procediendo a dominar la sierra de Alcubierre.

11 de agosto de 1936, ABC Edición Madrid. Se conocen informes de cómo actúan las fuerzas fascistas, más bien partidas, en el frente aragonés. Cerca de Alcubierre es donde con más refinada crueldad han procedido los rebeldes, y en las proximidades del poblado observase la desolación que dejan tras de sí los facciosos. Refieren los vecinos de Alcubierre que, al apoderarse del pueblo los fascistas, amarraron por los codos a trece jóvenes, los rociaron con bencina y después les prendieron fuego. La causa del monstruoso tormento fue la sospecha que dichos jóvenes pudieran estar en relación con la columna Medrano. Estos actos de crueldad los llevan a efecto individuos titulados “Legionarios de la muerte”, uniformados con camisa negra, en la que se ve como distintivo del grupo una calavera entre huesos.

10 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Una columna facciosa, compuesta de dos regimientos de infantería, dos baterías de artillería, una sección de morteros y 500 hombres de caballería han atacado nuestra línea de Alcubierre. La rápida y enérgica de las fuerzas leales hizo retroceder al enemigo, abandonando más de cien muertos y gran cantidad de armamento. En nuestro poder han quedado además 75 prisioneros.

Una columna facciosa, compuesta de dos regimientos de infantería, dos baterías del 7`5, ametralladoras, morteros, 200 caballos y 200 falangistas atacaron nuestras líneas por la sierra de Alcubierre, entre Farlete y Perdiguera. Nuestras fuerzas, que conocían la envergadura de esta operación, se colocaron estratégicamente, dejando al descubierto las líneas avanzadas. Cuando el enemigo se acercó, se abrió nutrido fuego seguido de un avance que no pudieron resistir los facciosos, que emprendieron rápida huida, abandonando importante armamento, municiones y unos 100 muertos. Además les hicimos 120 prisioneros.

13 de octubre 1936,ABC Edición Madrid. En el sector Sur, entre Alcubierre y Leciñena, se acusa una incursión del enemigo, que ha sido localizada y contenida. El enviado de Febus de Huesca se había preparado ayer domingo un plan de rectificación del frente para lograr la comunicación rápida entre diversas posiciones del Sur y del Este. Los objetivos fueron conseguidos totalmente después de breve lucha. Los facciosos, al darse cuenta de la importancia estratégica de la rectificación, trataron de neutralizarla, intentando de recuperar las posiciones perdidas.

Una incursión facciosa intentada entre Alcubierre y Leciñena ha sido rápidamente cortada, con las consiguientes pérdidas para el enemigo.

14 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Un violento ataque rechazado con grandes pérdidas para el enemigo. En la sierra de Alcubierre, un contingente rebelde, protegido por la artillería y morteros, inició un violento ataque. La lucha, después de un paréntesis de calma, se desarrolló con extraordinaria dureza. En este nuevo encuentro, que corresponde a la serie de descalabros sufridos por el enemigo, se intentó como otras veces el empeño inútil de abrirse paso.

El 15 de octubre de 1936 aparecen por la sierra de Alcubierre varios contingentes de moros. Un fugitivo del bando nacional les cuenta que hay muchos legionarios y que estos se han negado a combatir contra el que fue su jefe en África, el coronel Villalba, leal a la república y que mandó a las tropas republicanas del Alto Aragón. Muchos legionarios fueron encarcelados y algunos fusilados.

16 octubre 1936, ABC Edición Madrid. Frente de Aragón. Las milicias han rechazado un ataque al sur de Alcubierre, en el sector de Barbastro, ocupando en el contraataque, protegidas por la aviación y la artillería, seis lomas que constituyen magnificas posiciones ofensivas para acciones futuras y ocasionando al enemigo más de cien bajas.

17 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En Alcubierre, las fuerzas leales han consolidado las posiciones tomadas al enemigo, que, batido por el fuego de nuestra Artillería, huyó en desorden. En este sector ha sido tomada una posición en extremo estratégica, se trata de Punta de los Ladrones, que domina todos los lugares de concentración del enemigo, siendo acogida la ocupación con gran entusiasmo por las tropas. El ímpetu de las tropas fue magnifico, a pesar del ataque de cinco aviones facciosos, que huyeron hacía Perdiguera. La colaboración de los aviones leales contribuyó al éxito de la operación. Febus.

18 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. La situación de los rebeldes es tan apurada en la sierra de Alcubierre que desde Zaragoza han tenido que enviarles importantes refuerzos.

20 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En la sierra de Alcubierre nuestras tropas avanzan y ocupan nuevas posiciones. Frente de Aragón: La aviación republicana bombardea las posiciones enemigas de la sierra de Alcubierre, y la infantería avanza por el flanco derecho de esta zona, ocupando nuevas posiciones; la resistencia es cada vez más débil.

22 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En la sierra de Alcubierre casi no hay enemigo, y es que la columna volante que salió de Zaragoza para atacar nuestras líneas topó con la resistencia enérgica de nuestras milicias.

23 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En el sector de Alcubierre, un grupo de facciosos descargaba cajas de municiones en una casita que intentaban convertir en polvorín; pero al advertirlo nuestras fuerzas, merced a una maniobra envolvente, fueron cogidos los facciosos entre dos fuegos, y tuvieron que huir, quedando la casita en poder de nuestras fuerzas, las que rápidamente han fortificado aquel lugar. Febus.

25 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Otro fusilado redivivo. En el hospital general ingresó Joaquín Casanovas, de veinte años, para ser sometido a una operación quirúrgica. El 25 de julio intervino en unos combates desarrollados en el sector de Alcubierre. Juntamente con otros once compañeros cayó en poder de los facciosos, los que resolvieron fusilarlos. Se llevó a cabo la ejecución; pero Joaquín sólo resultó herido. Aguantando el dolor que le producían las heridas, se hizo el muerto, y una vez que marcharon los facciosos huyó campo traviesa, logrando llegar a las filas republicanas, donde se le practicó una cura de urgencia. Desde aquella fecha ha permanecido en un hospital del frente y ahora será operado. Joaquín Casanovas está muy animado y dice que tan pronto como se restablezca volverá al frente. Febus.

25 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Extracto del artículo “El hambre y terror se adueñan de la población civil de Huesca”, conferencia telefónica de nuestro corresponsal en el frente de Aragón Fernández Aldana. Por la documentación encontrada a los moros caídos, se ha demostrado que la leva la ha hecho Franco recientemente, pues la mayoría figuran alistados en los meses de agosto y septiembre. Estos moros, que tan caro han pagado el deseo del mando faccioso de avanzar por Tardienta, iban armados con fusiles de fabricación alemana, construidos en el año 1926. Duro ha pagado su intento de avance en Tardienta la columna móvil que el estado mayor de Zaragoza está lanzando a romper inútilmente el cerco a la sierra de Alcubierre, pues nuestros milicianos, soldados y guardias de Asalto han detenido en su avance a dicha columna, a pesar de los cinco mil hombres que la componen y los modernos medios de guerra de que disponen. Fracasado lo de Tardienta, han intentado movilizar a través de la sierra por otros sectores; pero han sufrido un contraataque, que ha sido victorioso para nuestras milicias.

Esta tarde misma, nuestras centurias de Alcubierre, en una importante operación, han tomado al enemigo Puig Ladrón y otras posiciones que aseguran y dominan las operaciones de nuestra línea de Tardienta con Alcubierre.

27 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. En los Frentes de Aragón: Ante un ataque de nuestras fuerzas, huye el enemigo dejando abandonados muertos y armas. Sector Norte. El enemigo se encuentra en situación difícil delante de Alcubierre. Además, han sufrido el bombardeo de nuestra aviación. Febus.

Todas las crestas de la sierra de Alcubierre están ya en nuestro poder, ocupando las fuerzas leales posiciones preponderantes y obligando al enemigo a situarse en la parte baja.

18 octubre 1936, ABC. El 26 de octubre de 1936 salen de Alcubierre tropas para ocupar Puig Ladrón, junto a la columna del sector centro de Bujaraloz. En la sierra de Alcubierre solo quedan por ocupar dos cimas ABC 27 octubre 1936.

27 octubre 1936, ABC. Ocupación del puerto de Alcubierre. Captura de treinta y seis prisioneros del Tercio. Frente de Aragón: Las operaciones realizadas ayer sobre las posiciones rebeldes de Puig Ladrón dieron por resultado la captura de 36 prisioneros del Tercio y numerosas armas. En la madrugada de hoy, las tropas de la República han ocupado totalmente el puerto de Alcubierre.

28 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Derrotados los facciosos en Alcubierre en un combate que se prolongó cuatro días sufriendo perdidas de consideración en hombres y material: vencidos en Tardienta, donde quedó aniquilada la columna salida de Zaragoza.

29 de octubre 1936, ABC Edición Sevilla. Ejercito del norte. 5ª División. En nuestras posiciones de Alcubierre hubo cierta presión por parte del enemigo, siendo rechazado.

30 de octubre 1936, ABC Edición Madrid. Es rechazado un violento ataque en la carreta de Alcubierre. El enemigo, apoyado por su artillería y aviación, ha realizado un violento ataque a nuestras posiciones del norte de la carretera de Alcubierre, siendo rechazado con muchas bajas.

Barcelona, 29, 12 noche, el comunicado del coronel Sandino dice: “Siguen ocupándose posiciones favorables en la zona de Alcubierre. El enemigo, ante el movimiento de nuestras fuerzas, ha intentado oponerse, siendo rechazado valientemente, con abundantes bajas.

Edición Madrid. Tiroteo en Alcubierre. Frente de Aragón: Intenso tiroteo en la sierra de Alcubierre, sin que se hayan modificado las líneas de contacto con el enemigo.

Un espía descubierto. Obedeciendo órdenes del coronel Villalba, la policía ha detenido a un individuo que figuraba en las milicias y que últimamente estaba destinado en Alcubierre, de donde desapareció. Ha ingresado rigurosamente incomunicado en los calabozos de la comisaría general de Orden Público. Febus.

1 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Continúa la ocupación de la sierra de Alcubierre. Frente de Aragón: por la sierra de Alcubierre continúan nuestras tropas ocupando las diversas lomas, desde donde nuestra artillería castiga duramente a las tropas facciosas.

3 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Un avión derribado por ametralladora antiaérea. En un parapeto enemigo se encuentra un fusil alemán. El avión faccioso derribado el sábado en la sierra de Alcubierre, lo fue por disparo de ametralladora antiaérea, hecho por el miliciano de Villanueva y Geltrú Ramón Codina.

7 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Nuestra artillería de Alcubierre batió eficazmente las posiciones enemigas situadas en ese sector.

11 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Ligeros tiroteos en los frentes de Huesca, sierra de Alcubierre y Robres.

13 noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Después de un fuerte combate, nuestras fuerzas ocuparon nuevas posiciones en la sierra de Alcubierre y ocasionaron al enemigo numerosas bajas.

13 noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Conquista de nuevas posiciones en la sierra de Alcubierre. Barcelona 12, 3 tarde. El comunicado facilitado esta madrugada en el cuartel general del Sector Norte de Aragón dice: Después de un fuerte combate, nuestras fuerzas ocuparon nuevas posiciones en la sierra de Alcubierre y ocasionaron al enemigo numerosas bajas. Febus.

14 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Comunicado del Cuartel del Norte: Nuestra artillería ha bombardeado las posiciones enemigas en el sector de Robres, destruyendo un parapeto y una trinchera donde se encontraban fuerzas facciosas. Desde primera hora de la mañana, las fuerzas enemigas han iniciado un ataque, protegidos por la aviación y la artillería, sobre nuestras posiciones de la sierra de Alcubierre, maniobrando las nuestras con la cooperación de los carros brindados y batiendo a la columna facciosa, que ha huido desordenadamente dejando en el campo treinta cadáveres y gran número de fusiles y munición. Febus.

17 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Sector de Bujaraloz. Se han presentado en la zona de Alcubierre tres legionarios de la legión Sanjurjo, con su armamento completo. Han facilitado informaciones militares de gran interés. Febus.

18 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Dos soldados Navarros se pasan a nuestras filas. El enviado de Febus en el frente de Aragón en el sector de Alcubierre comunica que se han pasado a nuestras filas dos soldados navarros, que han referido hechos repulsivos que comenten los facciosos a su paso por los pueblos. Cuando los jefes de las fuerzas facciosas observan que sus soldados manifiestan deseos de pasarse a nuestras posiciones los alejan del frente para impedir efectúen sus propósitos. Febus.

22 de noviembre 1936, ABC Edición Sevilla. En Aragón atacaron Almudévar y Alcubierre, habiendo sido rechazados violentamente, a pesar de que también llevaban carros de asalto y se han recogido en el campo 150 muertos enemigos.

23 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Las columnas de Robres y Alcubierre han atacado en la sierra la posición de Puigladrón, que hemos cercado, haciendo abandonar posiciones estratégicas a los facciosos, que han sufrido numerosas bajas.

24 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. En la sierra de Alcubierre nuestras fuerzas, una vez cercado Puig Ladrón, han proseguido el avance hacia el otro lado de la sierra, dominando posiciones del valle que circunda la carretera que va a Leciñena.

28 de noviembre 1936, ABC Edición Madrid. Sigue el avance en el sector de Alcubierre. Barcelona 27, 7 tarde. El enviado de Febus en el frente de Aragón dice que continúa el avance de las fuerzas republicanas en el sector de Alcubierre.

29 de noviembre 1936, ABC Edición Sevilla. Ejercito del norte. 5ª división. En nuestras posiciones de Alcubierre hubo cierta presión por parte del enemigo, siendo rechazado.

2 de enero 1937, ABC Edición Madrid. Se han sostenido acciones locales en Igries, Tierz, Robres y Alcubierre, castigando con fuego de artillería y ametralladora las posiciones de los facciosos y contrabatiendo a su artillería en los escasos intentos realizados de cañonear nuestras posiciones.

22 de enero 1937, ABC Edición Madrid. En tierras de Alcubierre se han pasado a nuestras filas tres soldados.

23 de enero 1937, ABC Edición Madrid. Tiroteos en Alcubierre.

2 de febrero 1937, ABC Edición Madrid. Sector Norte. Tiroteo de monte Irazo, con bajas vistas. En Alcubierre se presentó un cabo con armamento y dos soldados con él. En Robres, en la tarde de ayer, hubo cañoneo enemigo sobre nuestras líneas, disparándose además seis granadas de mortero, sin consecuencias. De han pasado a nuestras filas un soldado y once legionarios, alguno de estos con armamento.

5 de febrero 1937, ABC Edición Madrid. Circunscripción Norte: en el sector Alcubierre, ligero tiroteo en Monte Iranzo. Se han pasado a nuestras filas cinco legionarios, un soldado y un sargento de Infantería.

10 de febrero 1937, ABC Edición Madrid. Una patrulla de reconocimiento se ha internado en el campo rebelde de la sierra de Alcubierre y ha capturado un coche con dos caballerías. En el resto del frente sin novedad. Febus.

23 de febrero 1937, ABC Edición Madrid. Sector Norte. El enemigo hizo fuego de ametralladora contra nuestras avanzadillas de la sierra de Alcubierre. Las nuestras contestaron adecuadamente. En el resto de los frentes, sin novedad. Febus

Fallecimiento de un aviador catalán. Después de larga agonía ha fallecido el aviador y redactor  de “La Publicitat” Mariano Follé. Hace tres meses, cuando con otros tres compañeros iba en un avión de bombardeo por el frente de Aragón, cerca de Alcubierre, el aparato fue abatido por uno faccioso. Los compañeros murieron y Follé resultó gravemente herido. Cuando parecía que su cura era segura por su juventud, ha sobrevenido la muerte, ocurrida pocos días después del entierro de su padre político el director de  “La Publicitat” Carlos Capdevila. Febus.

24 de febrero 1937, ABC Edición Sevilla. Ejercito del Norte, 5ª división. Un pequeño golpe de mano en la sierra de Alcubiere permitió a los nuestros apoderarse de varios fusiles y cajas de municiones.

1 de marzo 1937, ABC Edición Madrid. División Carlos Marx: En Alcubierre, anoche, a las veintitrés horas, atacó el enemigo nuestras posiciones de este sector, siendo rechazado valientemente por nuestras fuerzas.

5 de marzo 1937, ABC Edición Madrid. El enemigo cañoneó con bastante intensidad las posiciones de Alcubierre, siendo contestado enérgicamente por nuestra parte.

23 de marzo 1937, ABC Edición Madrid. La nieve y la lluvia entorpecen las operaciones. Dicen de Caspe que la lluvia ha paralizado las operaciones. Nieva en la sierra de Alcubierre y al norte de la provincia de Teruel.

26 de marzo 1937, ABC Edición Madrid. Comunicado del consejero de Defensa. Esta mañana, una patrulla de reconocimiento, en servicio de descubierta en la sierra de Alcubierre, ha sorprendido a otra patrulla enemiga, a la que ha puesto en fuga, causándola bajas vistas.

3 de abril 1937, ABC Edición Madrid. En Alcubierre, una patrulla leal ha sorprendido una brigada enemiga, atacándola, cuando trataba de fortificarse en las proximidades de la ermita de santa Cruz, haciéndola huir, dejando dos muertos.

11 de abril 1937, ABC Edición Madrid. Nuestras fuerzas atacan en Puigladrón, causando numerosos muertos al enemigo.  En el sector de Alcubierre, nuestras fuerzas han atacado en las cercanías de Puigladrón, demostrando la alta moral del ejército del pueblo. El enemigo ha tenido numerosos muertos y en nuestras filas dejaron unos cuarenta.  Entre ellos había varios oficiales. Se ha capturado abundante material de guerra, entre el que figuran dos ametralladoras.

11 de abril 1937, ABC Edición Madrid. Una expedición de prisioneros procedentes de Alcubierre. Sariñena 10, 8 noche. A las cinco y media de la tarde ha llegado a esta localidad una expedición de prisioneros hechos en los recientes combates librados en la sierra de Alcubierre. Al salir del camión en que han sido traídos, el público que los presenciaba, y que era muy numeroso, prorrumpió en entusiastas vivas a la República. Febus.

11 de abril 1937, ABC Edición Sevilla. 5ª división. En el sector de Alcubierre se han cogido al enemigo 25 muertos, 40 fusiles y una ametralladora.

14 de abril 1937, ABC Edición Madrid. El enemigo se bate en retirada en la sierra de Alcubierre. En la sierra de Alcubierre se bate ya a estas horas en retirada. Una compañía de fuerzas rebeldes que todavía se encontraba en las inmediaciones de la ermita de Santa Quiteria ha sido totalmente dispersada ante el brioso empuje de las tropas republicanas. Con esta operación queda dominada por completo la carretera que parte de Almudévar y va a Zaragoza y la de Almudévar a Huesca. Los facciosos que defienden esta última ciudad  se encuentran desde este momento en una situación bastante apurada.

15 de abril 1937, ABC Edición Madrid. El enemigo ha contraatacado durante todo el día de hoy las posiciones que las tropas leales han arrebatado en Alcubierre y Huesca.

18 de abril 1937, ABC Edición Madrid. Fuego de fusilería y ametralladora en los subsectores de Alcubierre, Robres y Tardienta.

24 de abril 1937, ABC Edición Madrid. En los frentes de Huesca, Tardienta y Alcubierre hubo intensos tiroteos de fusil y ametralladora entre las avanzadillas y duelos de artillería, sin consecuencias por nuestra parte.

4 de junio 1937, ABC Edición Sevilla. Ejercito del norte. Frente de Aragón. Pequeño ataque a una de nuestras posiciones del sector Alcubierre, rechazado con bastantes bajas para el enemigo.

19 de junio 1937, ABC Edición Madrid. El enemigo ha presionado con alguna intensidad sobre el sector de Alcubierre. Durante dos horas bombardeó esta localidad utilizando piezas del diez y quince y medio. No ha habido ni un solo herido en las filas republicanas. Febus.

19 de junio 1937, ABC Edición Sevilla. En la sierra de Alcubierre hubo cañoneo, contestado energéticamente por nuestra parte sobre los pueblos de Alcubierre y Robres. El servicio de emboscada hizo huir a una partida de marxistas en ese sector, que dejó abandonadas algunas armas.

21 de junio 1937, ABC. Edición Sevilla. En los frentes aragoneses el día transcurrió sin novedad, salvo algún fuego de mortero en la sierra de Alcubierre.

29 de junio 1937, ABC Edición Sevilla. En los frentes aragoneses el día transcurrió sin novedad, salvo algún fuego de mortero en la sierra de Alcubierre y la cotidiana presentación de evadidos en nuestras filas.

4 de julio 1937, ABC Edición Sevilla. En Alcubierre se pasó un miliciano.

27 de julio 1937, ABC Edición Madrid. El enemigo cañoneó nuestras posiciones de Colado de Maestro, en la sierra de Alcubierre.

12 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. Actuación artillera en Alcubierre y monte Oscebo. Sariñena, 11, 4 tarde. En todo el sector de la sierra de Alcubierre hubo intenso cañoneo. En algunos puntos, donde se observaron movimientos de tropas, las baterías republicanas impidieron con sus disparos las maniobras que los rebeldes pretendían realizar. También trabajaron nuestras ametralladoras y fusiles. A última hora renació la calma. Por nuestra parte, no hubo bajas.

13 de agosto 1937, ABC  Edición Madrid. Muestra artillería y la rebelde. Sariñena 12, 4 tarde. A lo largo de todo el frente se ha registrado un intenso cañoneo, particularmente por la parte de la sierra de Alcubierre, y de una manera especial frente a la ermita de Magallón. Perseguían los rebeldes conocer el emplazamiento de una batería nuestra que, magníficamente situada, parece molestarles extraordinariamente. Desde luego, sus propósitos no fueron conseguidos, y la acción artillera resultó en este sentido ineficaz., por cuanto ninguna de las granadas fascistas dio en el objetivo perseguido por el enemigo. Voló también la aviación enemiga, sin duda pretendiendo localizar los citados emplazamientos, mas tampoco pudo sacar provecho alguno.

Por nuestra parte, en cambio, logramos destruir una fortificación enemiga situada en la vertiente opuesta de Perdiguera, acallando el fuego que desde este lado se nos hacía

19 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. La actividad en los frentes de Huesca. Se registró cañoneo en la sierra de Alcubierre.

19 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. También por esta demarcación nos son favorables las operaciones por los sectores del sur de Huesca por las montañas que encierran Alcubierre y Monte Oscuro, donde hay duelos de cañón y ametralladora. El enemigo ha bombardeado Purvurel, balsa Salada y Artigas, sin ocasionar daño alguno en nuestras filas. Febus.

20 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. Las luchas en el campo faccioso cada vez son más encarnizadas. Todo el interés se concentra en los sucesos que se están desarrollando en Zaragoza y que revisten una importancia extraordinaria. Sin embargo no cesan los tiroteos en los sectores de la sierra donde los facciosos tratan de interceptar todos nuestros movimientos. Nuestras patrullas coincidieron con los facciosos en la sierra de Alcubierre. Los leales se distribuyeron convenientemente y cuando el enemigo estaba cerca rompieron el fuego. Los facciosos huyeron en todas las direcciones y no fueron pocos los que cayeron para no levantarse más.

21 de agosto 1937, ABC Edición Sevilla. Ejercito del centro, frente de Aragón. El enemigo intentó atacar anoche y hoy nuestras posiciones de Monte Calvario y sierra de Alcubierre, siendo rechazado.

24 de agosto 1937, ABC Edición Madrid. Tiroteos poco intensos en la sierra de Alcubierre.

25 de agosto 1937, ABC Editorial Sevilla. Hoy ha sido un día de gran actividad en los írentes de Aragón. El enemigo, para contrarrestar los brillantes éxitos del Ejercito Nacional en el Norte, desencadenó una ofensiva general en todo el frente de Aragón, adquiriendo su mayor violencia en la sierra de Alcubierre y principalmente en las zonas de Perdiguera, Quinto y Zuera.

26 de agosto 1937, ABC Editorial Sevilla. Nuestra aviación, al terminar el día, había derribado otros siete aparatos más enemigos en distintos sectores de la sierra de Alcubierre. La aviación marxista, que había concentrado el grueso de sus unidades en este frente para apoyar la ofensiva roja de Aragón, en vista del enorme descalabro, se retiró. Los aparatos derribados son un Praga, seis ratas y ocho Martín Bomberg.

14 de septiembre 1937, ABC Edición Madrid. En la sierra de Alcubierre nuestra artillería acalló a la enemiga, que fue localizada.

25 de septiembre 1937, ABC Edición Madrid. Sariñena 24, 10 noche. En los sectores de la sierra de Alcubierre, tiroteo de fusil y ametralladora, sin que en momento alguno llegara a revestir gran importancia.

10 de octubre 1937, ABC Edición Madrid. Nuestras tropas hostilizaron los grupos que se dedicaban a trabajos de fortificación frente la línea de Alcubierre.

Fuego de fusil y ametralladora posición de Alcubierre.

17 de octubre 1937, ABC Edición Madrid. Tranquilidad en los sectores cercanos a Huesca, en la sierra de Alcubierre y en la parte norte de la provincia de Teruel.

2 de noviembre 1937, ABC Edición Madrid. Por la sierra de Alcubierre, tiroteos de trincheras. Febus.

18 de noviembre 1937, ABC Edición Madrid. Duelos de artillería al norte de la sierra de Alcubierre sin que se registraran bajas por nuestra parte ni desperfectos en las obras de defensa. La aviación facciosa ha volado sobre nuestras posiciones de la Portillada pero ha tenido que huir ante el fuego de los antiaéreos.

21 de noviembre 1937, ABC Edición Madrid. Tiroteo y fuego de mortero en el Alto Aragón y en las posiciones del Collado del Maestro y norte de Alcubierre.

4 de diciembre 1937, ABC Edición Madrid. Por la sierra de Alcubierre, durante la noche pasada, hubo tiroteos de posición, sin consecuencias para el Ejército Popular.

12 de diciembre 1937, ABC Edición Madrid. Esta mañana han volado sobre el frente doce aviones facciosos, que han arrojado varias bombas sobre Alcubierre y Lanaja. Después tomaron rumbo a Lérida, pero no llegaron a entrar en esta ciudad. Febus.

19 de diciembre 1937, ABC Edición Madrid. La nieve paraliza las operaciones en el Alto Aragón. Según las noticias del Ejército del Este, nieva intensamente por las sierra de Alcubierre. Esto paraliza toda clase de operaciones, pues resulta muy difícil de transitar por los caminos y carreteras. La moral de los soldados republicanos no decrece por este contratiempo, y despreciando los rigores de la temperatura mantienen estrecha vigilancia en los lugares donde es posible un ataque rebelde. Febus.

11 de enero 1938, ABC Edición Madrid. Calma absoluta en la sierra de Alcubierre y monte Oscuro.

25 de marzo 1938, ABC Edición Sevilla. El cuerpo marroquí del experto y valeroso general Yagüe progresó hacia Bujaraloz, cortando la carretera general llamada de Francia, y este movimiento supone otra amenaza para el envolvimiento por el sur de la tan mentada sierra de Alcubierre, con lo que la maniobra de gran estilo quedaría completa.

26 de marzo 1938, ABC Editorial Sevilla. Se conjuga el batallar de las columnas Sur de Huesca, centro y Norte del Ebro sobre la sierra de Alcubierre, que pronto quedará totalmente pisada –dominada está ya- por las tropas del Norte, bajo el mando del ilustre general Dávila, ejecutante de la asombrosa maniobra de la que se deduce el rescate del reino aragonés, con el desplazamiento del frente de combate a tierras catalanolevantinas, donde si se alienta la resistencia desesperada de los pobres milicianos rojos es porque allí no se sintieron aún los espantos de la guerra.

29 de abril 1938, ABC Edición Sevilla. El pueblo de Leciñena, que ha sido frente durante toda la guerra, por estar al píe de la sierra de Alcubierre, ha organizado una peregrinación al Pilar. Han hecho una jornada de 30 kilómetros a pie,

11 de junio 1938, ABC Edición Madrid. Notas de guerra. Un voluntario cubano, herido ocho veces, ha destruido quince tanques. Un periódico publica una interviú con Juan Campos, ciudadano cubano, que ha participado en nuestra lucha desde su iniciación, y ha resultado herido ocho veces. Campos fue sargento en el Tercio Extranjero, y en talavera se pasó a nuestras filas, juntamente con otros compañeros. Eran portadores de un mortero, una caja de bombas de mano, 14 fusiles y una pistola. Dice que entre la paz que le puede blindar el regresar a su país y la guerra española, ha preferido seguir luchando en España, porque entiende que así es como trabaja por la paz.

Formó parte de la expedición que marchó a Mallorca, y fue herido en el asalto a Puerto cristo. Después fue herido en Talavera y Brunete. Más tarde, luchando en el Puente de los Franceses, en Montearagón, en Alcubierre y, finalmente, en la ermita de santa Quiteria. Por sus heroicos comportamientos alcanzó en el Ejercito Popular el grado de teniente. Es un destacado antitanquista, y en su hoja de servicios figura ya la destrucción de 15 tanques enemigos. Febus.

Diario de Huesca

17 de octubre de 1936, Diario de Huesca. Operaciones en Aragón: Las columnas que operan en la sierra de Alcubierre, tuvieron un encuentro con el enemigo en las proximidades del pueblo de Perdiguera. Los marxistas fueron brillantemente batidos y huyeron hacia Farlete. Se cogieron por nuestras fuerzas más de 60 muertos marxistas y gran cantidad de víveres y municiones. La mayoría de los muertos eran extranjeros, de nacionalidad francesa y rusa y también algunas mujeres

Victoria importante de las tropas de Aragón

Una columna, al mando del teniente coronel Gazapo, ha infligido una derrota al enemigo

En la División fue facilitado ayer el comunicado siguiente: «Después de la ocupación de Leciñena y Collado de Alcubierre por nuestras columnas, el enemigo, dándose cuenta de las excelentes posiciones que ha perdido y la importancia de nuestro avance, ha acumulado gran cantidad de elementos en el frente de Leciñena y Perdiguera para tratar de compensar el descalabro sufrido con la ocupación de puntos que permitieran envolver nuestras posiciones avanzadas. Sus intentos no han tenido éxito, sino que por el contrario, su derrota ha tenido una verdadera continuación en el día de hoy. Nuestras tropas, con un excelente espíritu y llenas del mayor entusiasmo, han partido de Perdiguera, formando una columna al mando del teniente coronel de Estado Mayor don Darío Gazapo, rechazando al enemigo en una profundidad de cinco kilómetros. Este, que al principio oponía una tenaz resistencia, ha acabado por huir hacia Farlete. En esta acción se han hecho al enemigo 89 muertos, entre los que se cuentan cinco mujeres rusas, polacas y una francesa. Se le han recogido más de 50 fusiles y cinco ametralladoras, abundantes municiones, víveres y documentación. Nuestra artillería ha logrado además abatir un avión enemigo de bombardeo que ha caído en las líneas enemigas y ha sido probablemente tocado otro por el fuego de la misma batería. Por otra parte, otras fuerzas que han partido de Perdiguera hacia el Collado de Alcubierre, han encontrado sobre el campo ciento diez cadáveres, han cogido prisionero un oficial francés y han fusilado a un oficial español que estaba al lado de los rojos.

20 de octubre de 1936, Diario de Huesca. Detalle de las operaciones en la sierra de Alcubierre Zaragoza. Tras la ocupación de Leciñena y el descalabro sufrido por los rojos al intentar aproximarse a Perdiguera, nuestras fuerzas continuaron el avance y ocuparon el collado de Alentisque. Esta posición tiene gran valor estratégico. Los rojos se hallaban perfectamente atrincherados, y en esta situación ventajosa intentaron resistir el ataque de nuestros soldados. La operación fue planeada admirablemente y alcanzó un resultado plenamente satisfactorio. Ante el arrollador avance de las fuerzas del Ejército, las hordas catalanes emprendieron la huida.

25 de noviembre de 1936, Diario de Huesca. En el sector de Leciñena Alcubierre vienen desarrollándose desde la ocupación del mismo numerosos hechos de armas que han culminado en la acción del día 21 del actual en que la segunda bandera de África y en especial su jefe el capitán de Infantería habilitado para el empleo de comandante, don Enrique García Ruiz Soldado y las Falanges del comandante Lostaló, dieron una prueba más de su sangre fría y serenidad, dejando acercar a sus líneas al enemigo, logrando con ello causarle numerosísimas bajas y poniéndolo en franca huida.

Felicito a todas las fuerzas de ese sector, que tantas pruebas de abnegación y valor ante fuerzas muy superiores en número vienen dando y a su jefe teniente coronel de Caballería don Gustavo Urrutia, que con su elevado espíritu militar y acierto en el mando ha sabido elevar de tal modo el espíritu combativo de las fuerzas a sus órdenes, por lo que cito su actuación como muy distinguida; haciendo también extensiva esta distinción al capitán de E. M. don Mariano Bernardos y al capitán de Infantería, alumno de la Escuela Superior de Guerra, en prácticas de E. M. don Pedro Latorre, los cuales no solamente destacan de manera notoria en su difícil función, sino que en todo momento, rebasando sus obligaciones, no rehúsan los mayores peligros para los que siempre son voluntarios.

28 de noviembre de 1936, Diario de Huesca. Quinta División. En los frentes de Alcubierre y de Almudévar ligero tiroteo.

19 de mayo de 1937. Nueva España. EJERCITO DEL NORTE. Frente de Aragón: Cañoneo en os sectores de Huesca y Alcubierre.

4 de junio de 1937. Nueva España. EJERCITO DEL NORTE. Frente de Aragón: Pequeños ataques a una de nuestras posiciones del sector de Alcubierre, rechazados con bastantes bajas para el enemigo.

17 de julio de 1937. Nueva España.

También atacó con 10 tanques; rusos nuestras posiciones del Sur de Alcubierre. Se le rechazó valientemente dejando 53 muertos en las alambradas y un centenar en los barrancos próximos

21 de agosto de 1937. Nueva España. Frente de Aragón. El enemigo intentó atacar anoche y hoy nuestras posiciones de Monte Calvario y Sierra de Alcubierre, siendo rechazado.

25 de marzo de 1938. Nueva España.En la estribación Norte de la Sierra de Alcubierre se ha operado hoy en un gran fondo y en un gran frente. Ya ayer recibió el enemigo un golpe terrible al verse privado de la línea ferroviaria de Lérida por donde le llegaban al frente de Huesca los recursos de Barcelona y Lérida que en traban al frente rojo por el empalme de Tardienta. Todo el Cuerpo de Ejército de Aragón, mandado por el general Moscardó, cuyos laureles heroicos se remozaron ayer en su pecho, sigue la progresión iniciada con la toma de Tardienta.

Se ha operado en la vertiente Norte de la Sierra de Alcubierre, derrotándose al enemigo y persiguiéndole hasta donde se quiso. La resistencia que intentaron oponer los rojos, fue aniquilada por el heroico empuje del Cuerpo de Ejército de Aragón.

Después de una metódica y eficaz preparación artillera, pulverizadas las defensas enemigas, los soldados aragoneses, veteranos ya en la lid con los rojos, se lanzaron al asalto de los puntos de resistencia que conducían a las alturas de la sierra de Alcubierre.

Los soldados del Cuerpo de Ejército de Aragón, con facilidad, tal como si se hallaran en unas maniobras ocuparon Vicién, Barbués, Sangarrén y Torres de Barbués e infinidad de caseríos y pequeños lugares de la sierra. No hay que decir que hemos hecho centenares de prisioneros. Es lo de todos los días. Los rojos diríase que prefieren la prisión a la huida. Es más halagüeño el porvenir que les aguarda en campos de concentración, donde se trabaja en condiciones humanas, se come bien y descansa, que a esclavitud en el orden social y la muerte sin honor en el campo de batalla, que es lo que les espera antes y después en la zona roja.

Ha quedado rescatada y limpia de enemigos la sierra de Alcubierre, otro pedazo de Aragón que arrancamos al enemigo; otro gran trozo de la Patria que se rescata. Vuelven a la paz y al trabajo once pueblos de la serranía de Huesca.

Y como siempre ocurre, una gran inquietud, una incógnita para el enemigo: ¿Hacía dónde van los fascistas? Y la trágica certeza de que de nada les serviría adivinar la dirección de cualquiera de nuestros avances porque toda resistencia es inútil. Va derrumbándose el frente cada día. Y si nada pueden hacer en el orden militar, ¿por qué prolongar la guerra?

Resuenan ya los estampidos de nuestros cañones en la tierra del buen sentido. No es tiempo de inútiles bizarrías, ni las bizarrías van con el modo de ser de los marxistas. No esperen reacciones del ánimo caído. Por el empuje insostenible de nuestras armas se derrumba el frente. Ya solo es tiempo de usar en la entrega, salvando la vida y preparándose para una larga penitencia, a fin de merecer algún día la gracia de los que han forjado una nueva hazaña, salvado cada día por el fuego de los combates de la Patria. Justo Sevillano.

26 de marzo de 1938. Nueva España. Hoy ha sido la toma de Alcubierre con toda la parte de Sierra que va desde Alcubierre hasta la ermita de Santa Quireria y en Alcubierre se ha estado luchando desde que empezó la guerra y se han escrito en ella páginas gloriosísimas del heroísmo, la abnegación y resistencia de los soldados aragoneses. El triunfo de hoy al dejar liberados estos pueblos y estas sierras fue de los más significativos y producirá seguramente enorme júbilo en Aragón y más especialmente en Zaragoza. Zaragoza que ya queda absolutamente tranquila y con el enemigo a muchas docenas de kilómetros alejados del Pilar. El Tebib Arrumi.

27 de marzo de 1938. Nueva España. Las fuerzas de Moscardó rebasaron Alcubierre y tomaron Usón, Lalueza, Lanaja y Monegrillo.

Se ha rebasado Alcubierre por el Sur en tres kilómetros. Estas fuerzas han cogido gran cantidad de prisioneros, cuatro carros blindados, un tractor, varios coches ligeros, una ambulancia y bastante armamento de varias clases.

 

 

 

Sariñena, la retirada.


En marzo de 1938 comienza la retirada de las tropas republicanas, destruyendo en su huida los puentes sobre el río Alcanadre y el barranco de Malfaras.  El 25 de marzo, la legión Alemana Condor bombardea Sariñena y el 30 la aviación italiana el Barrio de la Estación. Sariñena fue duramente golpeada, según José María Maldonado “Sariñena era un lugar citado que había que machacar”. Así, su destrucción llegó a más del 65% de la población, lo que le valió, en el franquismo, su declaración como “localidad adoptada por el caudillo”, debiéndose hacer cargo de su reconstrucción “Regiones devastadas”.  

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Foto aérea del bombardeo del Barrio de la Estación de Sariñena

Arturo Morera data el bombardeo de Sariñena el 26 de marzo: “El escuadrón Junkers 52 actuó bajo las órdenes de Joaquín González Gallarza”, matizando que la ocupación de Sariñena llegó por las tropas del cuerpo del ejército del general Moscardó, del ejército de Franco, después del feroz bombardeo: “El 27 de marzo una división de marroquíes dirigidas por el general Moscardo ocuparon Sariñena”. Daniel Grustán Ballarín, en “Guerra, exilio y represión”, recuerda ver como 28 aviones Junkers sobrevolaban Sariñena, dando la vuelta a la altura del barranco Malfaras y colocándose en fila india bombardearon intensamente Sariñena.

Definitivamente, el 25 de marzo de 1938 “cuatro escuadrillas de tres aviones Heinkel-111” de la Legión Cóndor bombardearon de forma “inmisericorde la villa”, tal y como recogen diferentes autores como Salvador Trallero, José María Maldonado y Jesús Inglada. La población prevenida se había refugiado en las masadas y casetas de los montes cercanos, evitando lo que podría haber sido una gran tragedia. Mientras las tropas republicanas marchaban en retirada, en la confusión, resultaron asesinados Antonio Loscertales, el Zumarro, su mujer Carmen Tierz Marías, Teodoro Cabellud Blanco (caminero) y Pilar Conte Dueso, que fueron fusilados en la cocina de su casa el día anterior a la liberación de Sariñena “Suponiéndose que fue por delatarlos alguien de que estaban celebrando la entrada de los nacionales en esta villa”.

Del bombardeo de la Estación de Sariñena, de la fotografía que acompaña el artículo, hay citas que fechan aquel bombardeo el 19 de Noviembre de 1937: “Un despiadado bombardeo aéreo perpetrado por la Regia Aeronautica Italiana a las ordenes directas del dictador Benito Mussolini, como prueban los documentos encontrados en el país transalpino de donde proviene, también, la foto tomada desde uno de los Savoia Marchetti que intervinieron y que Antoni Nebot gentilmente nos proporciona” (Foro trenes).

De aquellos tiempos también contamos con las memorias del sindicalista cenetista José Peirats “De mi paso por la vida. Editorial Flor del Viento”, con su testimonio de su retirada del frente de Aragón. José Peirats ya había pasado otras veces por Sariñena, una vez por la inauguración del campo de aviación, inaugurado por el Coronel Felipe Díaz Sandino. También estuvo en sus visitas al frente de Huesca por medio de “Acracia” con Manuel Magro (Acracia era la revista de la C.N.T. de Lérida editada durante los últimos años de la Guerra Civil. José Perirats y Manuel Magro fueron durante un tiempo directores de la revista, además Magro fue alcalde de Lérida durante la contienda bélica). Así, José Peirats recordaba el aeródromo: “Era de tierra y por todo ornamento de un palo colgaba la manga de una camisa que señalaba la dirección del viento. ¡Qué diferencia desde entonces!”. Al divisar Sariñena, aún humeante de los bombardeos, Peirots relata una imagen macabra: “Centenares de soldados estaban echados por el suelo, medio muertos por la fatiga. Debían ser los de Huesca. El espectáculo era horripilante, digno de una escena dantesca”. Peirots se reencontró con algunos camaradas y fue testigo del consejo de guerra contra Sostre. El jefe máximo Bellmonte “impasible como siempre”, nombró como jefe de batallón a Rubi y asesinaron a Sostre. Se encontraban de retirada, en huida hacía Lérida: “Sonó la alarma de aviación, mucha gente se fue a refugiar debajo del puente, pero no hubo bombardeo, se trataba de aviones de reconocimiento”.

Ante el “Hotel Anoro”, sirviendo de dosel unos rótulos inconmensurables de gritos “antifascistas” se encuentra el cadáver de un miliciano. Quedó rezagado en la huida de sus compañeros. Cuando habían llegado las fuerzas nacionales a la plaza, este miliciano quiso defenderse usando granadas de mano. Un certero disparo de pistola le desplomó y quedó con los brazos extendidos y los ojos abiertos.”

Arturo Morera

Para muchos la retirada y para otros la reconstrucción. Una Sariñena destruida, muy arrasada mostraba sus calles llenas de escombros, impracticables, y casas derruidas e inhabitables. Los vecinos y el Batallón 408 de Orden Público fueron los encargados de realizar las labores de desescombro y limpieza.

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Portada del ABC del 22 de mayo de 1938

La retirada también fue dura, fatigosa y trágica. En su retirada, el Comisario de Guerra de Compañía Francesc Roca Matamoros, en sus Memorias de su exilio, narra su paso por Sariñena: “Llegamos a Sariñena y virtualmente estábamos todos desfallecidos, eran tres días de andar, combatir y no dormir, nuestros cuerpos parecían autómatas pues nos movíamos por intuición. La comida no la habíamos probado desde que empezó el ataque y nuestra intendencia funcionaba mal completamente. Un tren militar nos esperaba en Sariñena donde se había dado la orden que la 32 división, fuera a instalarse en unas posiciones que había a 13 Km. A la retaguardia de Sariñena”. La posición que tomaron fue El Tormillo, donde prepararon un contrataque. A pesar de dinamitar el puente del tren del ferrocarril sobre el río Alcanadre, las tropas nacionales avanzaron hacia sus posiciones donde trataron de contratacarles con el factor sorpresa. “Empezamos el ataque y sin artillería, sin tanques y sin ametralladoras, el desastre fue grande, pues de 500 soldados, llegamos a nuestras líneas como 300, quedó en poder del enemigo y nuestras filas completamente desorganizadas” (Memòries escrites pel Comisari de Guerra de Companyia Francesc Roca Matamoros durant el seu exili cap a Mèxic – D’Ulldecona a Morelia).

Fue una retirada sin orden, a la desesperada, hacia nuestra vecina Cataluña. Indudablemente Cataluña acogió a numerosos aragoneses que buscaban su huida hacía Francia, por la Vall de Aran o por la costa. Una de las poblaciones que sirvió de refugio y acogida fue La Garriga, en la provincia de Barcelona y allí encontramos un documento interesante y sorprendente. Una relación de refugiados, sin especificar la fecha, que muestra en un momento dado el registro de 56 sariñenenses refugiados en dicha localidad. Además, entre los numerosos aragoneses, los 95 de Vicien, los 35 de Barbastro…, aparecen los 12 monegrinos de Barbués, los 6 de Torralba de Aragón y los 5 de Sangarren.

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Arxiu Municipal de la Garriga (AMLG). Fons Ajuntament de la Garriga.

La Garriga tenía poco más de 3.000 habitantes antes de iniciarse la Guerra Civil española, y pasó a tener cerca de 10.000 poco antes de su finalización, acogiendo personas que huían de las zonas del Estado español en la medida  que eran ocupadas por las tropas franquistas y gentes que escapaban de los continuados bombardeos que sufría la ciudad de Barcelona.

Un número muy importante de estos refugiados eran niños, procedentes en su mayoría del País Vasco, de Madrid y de Castilla, a los que se procuraba fueran debidamente escolarizados, bien alimentados y que disfrutaran de sesiones de ocio propias de su edad, conscientes de que habían sido apartados, para su mejor seguridad, de sus entornos familiares, de que habían sufrido las consecuencias de los bombardeos y que habían llegado a la Garriga en unas condiciones de transporte muy penosas.

Joan Vendrell i Campmany

http://vencamp.blogspot.com/

Gracias a Enric Costa Argemí, del Àrea de Patrimoni del Ajuntament de la Garriga, por su ayuda en la consulta y acceso al documento.

Tras la retirada, para los que no se habían exiliado, familias enteras, comenzó la represión franquista. La depuración de personas llevó a unos 140 sariñenenses y sariñenesas a la prisión provincial de Huesca. Se iniciaron 86 expedientes por parte del Tribunal de Responsabilidades Políticas de Aragón, afectando a otros tantos vecinos presos, huidos o muertos y a sus familias, con castigos como fuertes multas, incautación de bienes, inhabilitaciones, cárcel y destierro. Así como dos sentencias a pena de muerte dictadas por sendos consejos de guerra sobre los vecinos acusados del delito de “adhesión a la rebelión“; el molinero de 42 años José Carreras Gavín fusilado en Huesca el 14-8-1940 y el camarero de 36 años Francisco Basols Buil, fusilado en Barbastro el 21-7-1942. (Miguel Pardina Pueyo: de Pallaruelo de Monegros a Mauthausen- O Crabero).

IMPRESIONES DE GUERRA

Sariñena ofrece a la vista toda la gama de hechos vandálicos que puede dictar conciencia perturbada y una cabeza en derrota

— Una visita a lo que fue base aérea — Pilarín Basols mantuvo con gran fortaleza su fe cristiana a pesar de la horda. – La población civil, que había huido, regresa. — Desde los primeros momentos funciona el “Auxilio Social”

Tenía el cronista a Sariñena ante la vista. El mando retrasaba su ocupación. Estos jefes espléndidos que llenos de victoria son padres de cada soldado, cuidaban con calor las unidades. Al fin se realizó la entrada. En el más profundo silencio de la horda que huía dejando tras sí una estela de barbarie. Voladura de edificios, incendios, el saqueo más vergonzoso. Toda la gama de hechos vandálicos que puede dictar una conciencia perturbada y una cabeza en derrota, la población civil había desaparecido  completamente. La huida por los montes obligada por la tiranía roja que obligó a no pocos a seguir la aventura del descalabro…, la población desapareció. De algunos edificios asciende el humo y presentes derrumbamientos se observan. La horda, después de desvalijar y destrozaron con estudio la población que tiranizaron, prendió fuego a no pocas viviendas que nuestros soldados van apagando para recuperar lo posible.

Una estela de barbarie

Todos los puentes sobre el río Alcanadre, aparecen volados. Han saltado altos. Aquel magnífico de la vía férrea a Barcelona. De líneas elegantes, de tres tramos, que salva aquella imponente, hondonada por donde se estira el río ha saltado volado por tres puntos.

La Iglesia Parroquial, con aquella fachada catedralicia, esta raspada de todo  tributo y mínimo simbolismo de lugar sagrado. A lo largo de aquellas paredes, ¡Sosales los gritos de una propaganda ..a, pornográfica y revolucionaria, en los carteles multicolores.

La Iglesia fue destinada a taller de reparación de automóviles. En su puerta principal hay un letrero colosal con la inscripción: U.H.P. Hay restos de vehículos, grasas, herramientas Sobre la fachada un gran parapeto de sacos terreros donde se escondían armas antiaéreas.

El edificio del Casino de Sariñena se baila en su interior totalmente transformado. Un gran letrero reza: “Casa del pueblo” “Central de Sindicatos” Sin embargo, en estos momentos, aparecen sus salas destinadas a grados escolares. Hay un gran desbarajuste.

En la plaza de la Iglesia, frente a ella, lo que fue una gran manzana de viviendas es hoy una gran calva. Sucedió que hace unos meses un depósito de trilita, con una cantidad de tres mil kilos, hizo explosión, levantando toda la edificación.

Hemos visitado los locales que ocupaba el Banco de Aragón. Allí está el rastro de la horda. La caja fuerte pudo ser violentada. Allí están las señales de ello.

Sin duda la horda no tuvo tiempo suficiente. Toda la documentación se halla por los suelos y el moblaje aparece destruido.

Obra de perversión

Sariñena, como centro radial de una extensa zona, fue centro de lo que ellos llamaran cultura, pero que es la más desdichada perversión de la inteligencia y del corazón.

Aparte de la estación difusora denominada «Alas rojas» que tiene un edificio construido en la llanura que une la estación del ferrocarril con la villa, por cuya difusora se vertieron tantas patrañas y sandeces, Sariñena contaba con una instalación lujosa de centros culturales (¡!).

Cada grupito tiene su hoja de publicación, su biblioteca y centro cultural Comenzando por el más cándido republicanismo hasta el rabioso concepto libertario.

En la calle de «Dato», encontramos centenares de hojas que declaran las excelencias de aquel papel «Adelante». ¡El radical- socialismo redivivo! Los señores Lana, Estéban y Brunet, elogian el republicanismo con ribete socialista.

En el «Hotel Anoro» tienen su sede las juventudes libertarias: telas rojas con rótulos inmensos, banderas, folletos del peor gusto, colores y colores, Prensa que atosiga, carteles que marean. En la plaza «Enado» tienen la se de las Juventudes Unificadas. Tenían, vamos. Allí está Falange Española Tradicionalista y de las J. O. N. S.

En este piso espléndido estaba el socialismo instalado. Sería el académico por la elegancia de de la instalación y el perfil de la Enciclopedia Espasa que sostiene un magnífico «bureau».

En una planta baja del mercado vimos la biblioteca más indecente que se pudo coleccionar. ¿Cultura?

¡Perversión! Combinada con aquel cine grosero que ha sido servido a la procacidad de milicianos y milicianas.

Con estos antecedentes no hay nunca victoria sino derrota; no hay ejército fuerte sino horda bestial.

Campo de aviación

Llevados por la popularidad que la la base aérea de Sariñena logró en nuestra provincia, nos dirigimos a aquello que es el cementerio de una base aérea. Nuestras escuadrillas nacionales han pulverizado en excursiones sucesivas este campo que fue destinado a ser una de las primeras bases de Aragón. Sus edificios quedaron aniquilados y la superficie de él convertida en un sistema de fosos que nuestra metralla sucesivamente fue abriendo.

Fue abandonado ante la predilección que nuestras armas aéreas sentía por la base y pericia de nuestros aviadores que machacaron todos los proyectos rojos. En una ocasión los cazas rusos se negaron a elevarse ante la presencia de la aviación nacional. Mientras los jefes anduvieron a tiros, nuestros aparatos destrozaron una regular cantidad de aviones rojos y nuestros cazas ponían fin a las discusiones entre los aviadores en rebelión.

Una mujer fuerte

Pilarín Basols, oficial de la Hacienda de Huésca. Conocida en esta ciudad. La señorita Basols, de la Juventud Católica de Huesca, ha sido la mujer que ha sostenido el rosario y devocionario en sus manos frente y a pesar de la horda

Nunca lo ocultó. En los sucesivos registros se lo arrebataron. Ella siempre tuvo sus libros de rezo y mantuvo altivamente su bandera católica ante los «aguiluchos de la F. A.I. y ante los «Incontrolados» que no es poco.

Hoy la hemos encontrado, aquí esperando a España. Al saludarla la dijimos: ¡Arriba España! Pilarín. Ella nos contesta con sencillez: ¡Arriba España y la paz de Cristo en el reino de Cristo!.

Esta tesis católica ha sostenido como una mujer fuerte esta señorita ante la horda. Sus primeras preguntas fueron: Cómo van nuestras Juventudes Católicas de España y Huesca.

La población civil regresa

Desde las primeras horas del domingo tornan estas gentes a sus viviendas. Vienen con huellas del terror que han padecido Este puede apreciarse en un detalle. Al contemplar la población castigada no lamentan el castigo, sino bendicen la hora en que fue cortado aquel régimen que dicho sea de paso fue ejercido por los peores.

No fue excesivo el derramamiento de sangre, sin embargo el régimen de opresión y tiranía que han padecido, supera al asesinato.

Algunos asesinatos, continuados vejámenes, persecuciones sin cuento por el motivo más fútil, forman el calvario.

Presencia de España

Ya está aquí la Falange con la exaltación de la Patria, en sus carteles simbólicos y el pan de «Auxilio Social». Al atardecer ya habían regresado una buena parte de los vecinos. Ellos recibieron el pan blanco de la España de Franco y cantidad de víveres para tres comidas.

Luego volverán a comer estas gentes en la mano de la Falange. Hoy, lunes, ya funciona el comedor de «Auxilio Social» que está, lo veo, instalando la incipiente Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista.

El jabón de «Auxilio Social» alegra a estas mujeres sencillas que tienen hambre de limpieza. No había jabón; y alguien dio, en una ocasión una gallina por un trozo, de él.

Un cadáver, rojo

Ante el «Hotel Anoro», sirviendo de dosel unos rótulos inconmensurables de gritos «antifascistas» se encuentra el cadáver de un miliciano. Quedó rezagado en la huida de sus compañeros.

Cuando habían llegado las fuerzas nacionales a la plaza, este miliciano quiso defenderse usando granadas de mano. Un certero tiro de pistola le desplomó y quedó con los brazos extendidos y los ojos abiertos.

Nosotros le contemplábamos y trajimos a la consideración un simbolismo. Aquel corpachón tendido junto al desfile interminable de banderas, cantos y generales, era todo ese tinglado bélico y revolucionario que está derrotado y tendido por la superficie de Cataluña, sobre la cual va a pasar inmediatamente el triunfo de la guerra como una realidad y la victoria de la paz como una promesa de futura grandeza.

 Flecha.

 

“Serían las doce de la noche cuando llegamos a Zaragoza, habíamos salido a las 11 de la mañana de Guadalajara, pasamos un rato y seguimos dirección a Lérida; amaneció cuando ya habíamos rebasado Tadienta, que nos evocaba muchos recuerdos cuando al principio de la guerra los milicianos de las columnas libertarias estaban por allí, ahora se veía muy destrozada. Luego seguimos por Sariñena que salvo algunos olivos viñas y almendros daba la impresión el terreno de la provincia de Huesca en donde nos habíamos adentrado de ser bastante mísero, ayudando a que esta impresión fuera mas viva el que la presencia de grandes extensiones no existía, seguramente por la falta de brazos y animales de labor; no en balde casi toda la contienda fue frente de guerra.”

16 de abril de 1939, viaje de Guadalajara a Cervera (Lérida). Memorias de la guerra civil Española, desde mitad de febrero de 1938 hasta el día en que me hicieron prisionero de guerra el 2 de abril del mismo año. Josep Caballé Teixidó.

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Julián Royo Martínez


Julián atesora grandes recuerdos, remembranzas de un hombre de a pie, de los que dejan huella con su sencillez y humildad. Memoria que recorre la historia viva reciente de Sariñena, descubriendo su vida, su impronta en épocas difíciles que, con la perspectiva del tiempo, nos remonta al mismo valor de la vida.

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Julián Royo Martínez

Julián nació en Sariñena el 10 de septiembre de 1929, en la calle rincón de Goya, en una casa que también daba a la calle de Joaquín Costa. Primero fue a párvulos, con doña Victoria, a casa del cura, y para llegar a la escuela atravesaba la calle de los porches y el portillo. Luego ya fue a las antiguas escuelas, donde está el casino nuevo, aquellas escuelas se hicieron gracias a una mujer que cedió los terrenos, con la única condición que siempre fuesen usados para la escuela. Julián pronto tuvo que dejar la escuela para ir a ayudar a su padre. Su padre hacía cañizos, comenzaba al pasar la festividad de Todos los Santos y no paraba hasta junio. A los trece años, Julián salió de casa para ir a trabajar de pastor, a casa Cubera y luego a casa Torres.

De sus abuelos, uno fue esquilador de mulas y el otro alguacil en el ayuntamiento de Sariñena. Este último, a raíz unos percances con tropas carlistas en la localidad, fue mandado a Barcelona para llevar una carta a un importante general. Marchó con una vara de fresno, con su peculiar empuñadura, el estoque, y tardó ocho días en ir y ocho días en volver. Aquello le valió para que se le conociese como “El Catalán”: ¡ya ha venido Perico El Catalán!.

Julián vivió la guerra en Sariñena, tras la que tuvieron que escapar a Barcelona. Fue en marzo cuando cogieron el tren en la estación del Tormillo. Mientras esperaban el tren, su padre aún volvió a recoger un pernil que se habían dejado en Sariñena, volvió desolado, los bombardeos estaban dejando Sariñena destrozada, vio todo desecho. Al final salieron ante la impaciencia de todos, una mujer no paraba de decir “Mia si arranca este tren que los fascistas ya están por Grañen”.

Después de la guerra, su hermano Santiago fue hecho prisionero y encarcelado en Reus. Su madre Dolores tuvo que ir al ayuntamiento a pedir avales para su puesta en libertad pero el alcalde se negó, dijo que pondría que fue voluntario, lo que le condenaba. Al final, gracias a Mariano Torres, consiguieron el aval que salvó a Santiago. Al tiempo Santiago fue llamado a filas y más tarde trabajó para regiones devastadas, dos años de topógrafo. Para regiones devastadas, recuerda Julián, vinieron muchos gallegos que manejaban muy bien la piedra, luego trabajaron levantando los pueblos de colonización: La piedra la obtenían del monte de Castejón de Monegros. También hubo mucha gente trabajando en la construcción del canal, incluso trabajaron presos cuando realizaron el túnel, un año de trabajo les valía como dos años de cárcel.

Una vez, cuando Julián estaba de pastor para casa Cubera, le desaparecieron de la paridera blanca dos corderos. Ya le pareció extraño encontrarse tan temprano, de camino a la paridera, dos paisanos que también se sorprendieron al cruzarse con Julián. Volvían con un carro lleno de pajuzo al pronto de la mañana. Ya en la paridera, Julián comprobó que no habían abierto la puerta, pues tenía puesto un testigo para saber si alguien había entrado por la noche. Pero por el corral pegado al de la Cubera, vio unas pisadas que coincidían con el calzado de los dos vecinos de antes. Se aseguró comparando las pisadas de la paridera con las que habían dejado en el pajuzo. Tanta perspicacia no dejó indiferentes a sus compañeros de trabajo: ¿Cómo puede ser que un crío se haya podido dar cuenta?.

Aquella paridera blanca estaba camino de Castelflorite, por las Almunias altas. Una noche, cenando con Pedro el jinete y otro más, les aparecieron unos maquis. Estaban preparando un calderito de patatas con aceite y al final tuvieron que hacer dos calderitos, pues no había suficiente para todos. En un momento, Julián se fue a llenar un jarrito a la balsa, que estaba a unos 50 metros, como tardó un poco, inquietó a los maquis “¡Oye!, este zagal tarda mucho en venir”, pues temían que pudiese avisar a la guardia civil. Los maquis llevaban un reloj de bolsillo y a las doce de la noche marcharon, no sin avisar que mejor no decir nada, que muchas veces la guardia civil acudía con quien denunciaba por delante y si había tiros siempre serían los primeros en recibir. Sacaron 10 pesetas para pagarles la cena, que no aceptaron, y marcharon. Al tiempo vieron pasar a muchos militares buscando maquis por la zona.

Julián tenía un perro en casa que quería muchísimo y que un día le desapareció. Lo buscó por todo el pueblo hasta que un vecino le aventuró que, a buen seguro, por la paridera lo encontraría. Y así fue, al poco se lo encontró por la paridera blanca, el perro había ido en su búsqueda para estar con él.

Para santa Cruz, cada 3 de mayo, los pastores cumplían y renovaban o cambiaban de casa. Julián marchó a casa Torres donde le fue mejor, guarda muy buenos recuerdos. Era una época muy mala y el pan estaba por las nubes: ¡A 15 céntimos el pan negro!. El sueldo de pastor era de 12 duros al mes,  pero en casa Torres le daban 50 Kg. de trigo al mes y otros tantos a su hermano Pedro, lo que estaba bastante bien. También fue tractorista para casa Torres, su hermano ganaba 125 pts. a la semana y el 118 pts. Un domingo le dejaron el tractor para labrar sus tierras pero apareció la guardia civil, venían de denunciar a Manuel Olivan y por lo mismo tuvieron que multar a Julián y a su hermano. Era domingo por la mañana, sobre las 10:30, pues el domingo era día de misa y no se podía trabajar. La multa fue de 50 duros que tuvo que pagar con papel del estanco.

Mucha gente iba a moler el trigo de estraperlo, por la noche, al molino donde ahora está la residencia o al molino de Amado Pueyo. Los domingos se compraba 10 kilos a 4 pesetas y se vendía a duro en la estación, muchos subían en bicicleta a la estación, pero si te pillaba la guardia civil te podías llevar buena paliza. También se iba a robar carbón a la estación y cuando limpiaban las maquinas siempre había 10 o 15 críos para recoger el carbón que tiraban. El aceite iba por las nubes, a 10 duros el litro, la postguerra fue muy dura. Julián recuerda cuando se lesionó de crio y, al ver que no sanaba, su madre  lo llevó al hospital militar de Sariñena que habían establecido durante la guerra. Allí le trataron y al final se recuperó de la lesión; Julián recuerda que Matavinos estaba de ayudante, de enfermero.

Julián recuerda aquella Sariñena de antes, había muchas caleras por Sariñena, las albacas eran de cuero o las más pobres de goma de neumáticos. Cuando la tierra se deshelaba se decía que quedaba toba. Hablamos sobre la cueva que hay carretera de Pallaruelo saliendo desde Sariñena, justo antes de la curva que baja a la fuente del cántaro. Al parecer era una caseta que hicieron los camineros, aquellos que se encargaban del mantenimiento de los caminos, antes de que se convirtiesen en carreteras asfaltadas: El caminero recorría su parte con un carretillo, una pala y una medialuna, rellenando los agujeros que se formaban. Cada uno se encargaba de su tramo, de Sariñena a Cachicorba, de Sariñena hasta la recta de los cipreses de Huesca… Los camineros tenían unas pequeñas casillas, unas pequeñas casetas donde se refugiaban y podían guardar la poca herramienta que utilizaban. En la casilla de los cipreses, camino a Huesca, se encontraba “El Chato” a quien le sucedió lo siguiente: Encontrándose de viaje por estas tierras la reina de España, de camino de Pallaruelo de Monegros a Huesca pasaron por la casilla del Chato, quien no dudó en pedirle una humilde gracia: “Que siempre pudiese estar en aquella casilla”.

Su extraordinaria memoria nos lleva a los tiempos de guerra, cuando venía la aviación del bando nacional y corría a esconderse a la huerta, allí se escondía en una zanja hasta que pasaba el peligro. A partir de las nueve y media de la noche, algunos días de verano, se escuchaba a lo lejos el ruido de un trimotor que se iba acercando al pueblo, era un ruido inconfundible, un continuo ram-ram… Entonces tocaba la sirena que habían instalado en la torre de la iglesia y la gente corría a refugiarse a los diferentes refugios que había en la población. Aquella sirena, después de la guerra, fue trasladada a la torre de las monjas y fue usada para avisar a los trabajadores que trabajaban en regiones devastadas, reconstruyendo la maltrecha villa de Sariñena. Julián recuerda como una vez una mujer le tapó la camisa blanca que llevaba para que no fuese visto por la aviación. Cuando venía el trimotor, en el campo de aviación siempre apagaban las luces pero en Albalatillo siempre quedaba alguna encendida y una vez una de las bombas cayó en una leñera de Albalatillo. En el aeródromo había Chatos (Rusos) y Moscas.

El famoso trimotor, que ya escuchaban cuando pasaba la sierra de Alcubierre, acabó derribado, convirtiéndose en uno de los primeros derribos nocturnos de la aviación. Al pasar San Juan lo ametrallaron y el trimotor tubo que soltar uno de los motores que se había incendiado. De los tres ocupantes uno murió, otro se rompió la pierna y el último huyó, escapó por detrás de Albalatillo, cruzó el río, era el mes de julio y un pastor lo encontró escondido tras la gavilla amontonada en un campo. Después estuvo en una masada por Moncalvo, donde le dieron de comer y luego prosiguió su periplo cruzando la sierra de Alcubierre, por la senda de los gitanos, llegando a Farlete sano y salvo.

Durante la guerra exploto el polvorín de Sariñena, que estaba en casa Tronchón, al lado de casa Regaño. Tenía bodega abajo con unas ventanetas que daban a la calle, había mucha dinamita y algunos maderos de la casa acabaron en el tejado de la iglesia, fue una explosión tremenda. Desapareció mucho de Sariñena, el antiguo ayuntamiento era precioso, con una gran escalera sólo más entrar que subía al piso de arriba, el ayuntamiento lo dominaba una campana. Un abuelo salió al huerto y le mató una bomba.

Después de la guerra jugaban a las guerras, a zaborrazo limpio. También jugaban por los refugios, por la cueva escavada por las canteretas de la actual calle San Jorge. Había muchos refugios, como el de casa Torres (En casa Torres estuvo el Estado mayor) o el que construyeron en el ayuntamiento, lo reforzaron bien con hormigón, además había un horno de pan. En la cantera del río Alcanadre trataron de hacer refugios y defensas del puente, pero al final no salieron como querían. Cuando llegaron los fascistas a Lanaja, de Sariñena partió gente para hacerles frente, salieron en un autobús, casi sin armas, y hubo quien que marchó con una horca de hierro. La cárcel de Sariñena estaba en la plaza de las monjas, también estaba la vieja ermita de Loreto. Por la zona de la plaza del general Alvarado cayó una bomba que reventó una tubería general que inundó todo. En Alcubierre fue fusilado el capitán Pancho Villa “He tenido un momento de cobardía pero la república triunfará”, lo fusilaron porque se había pegado un tiro en el pie para volver a casa, pero lo pillaron y lo fusilaron. Tras la guerra vino a Sariñena desterrado el profesor José Castanera: “Era una persona muy buena, daba clases por las tardes y por las noches”, al final lo admitieron y pudo dar clases como maestro. Su hermano Santiago estuvo preso en Francia y llegó a escaparse “¡Hasta en tres ocasiones!” del campo de concentración. Tenía que atravesar por un puente el río, pero para llegar al puente tenía que atravesar la calle principal del pueblo. Dos veces le pillaron los gendarmes, pero a la tercera fue la vencida.

Julián también trabajó llevando un camión para casa Torres y luego marchó a trabajar a  pretensados Mavisa, donde  hacían vigas, bovedillas… fue por 1974 y estuvo cerca de 15 años. Trabajaban de 8 a 9 personas. Luego Julián estuvo montando tubos para instalar los riegos, fue la época de la concentración parcelaria, la empresa se llamaba Riglos y estaba instalada en un almacén por la cabañera carretera a Casteflorite, por las Almunias.

Hubo una época que se juntaba con los amigos a hablar de política, sobre todo por las noches, a escondidas, realizaban tertulias y escuchaban radio pirenaica. Casi todos eran comunistas, aunque él siempre se ha declarado socialista, también acudían algunas personas de Monzón y mandaban dinero a Francia.

Si algo define a Julián son la gran cantidad de historias que nos podría contar. Aunque sin duda, Julián responde a un hombre que con trabajo y esfuerzo ha sacado a su familia adelante, una persona agradable y afable. Su historia es indisociable a la historia de Sariñena, retazos de nuestra memoria, que gracias a Julián descubrimos con enorme agradecimiento. Gracias Julián por todo lo aprendido y a Inma por abrirme las puertas a tanta sabiduría.

 

Los refugios de la guerra y otros recuerdos


     Una tarde de un día cualquiera del mes de julio me acerqué a casa de DRG. Hacía tiempo que teníamos pensado hablar y aquel era un buen momento. Tiene muy buena memoria y es de fácil diálogo, por lo tanto la entrevista fue amable y entretenida, aunque iba un poco a su aire.

      La llamaré DRG ya que no desea protagonismo y me ha advertido que en ningún momento escriba su nombre y así lo he respetado.

 

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Entrada tapada al refugio del Romea 

Por Manuel Antonio Corvinos Portella

En principio me gustaría saber cuántos refugios antiaéreos había en Sariñena:

Teníamos uno en la era Bolera, otro en las bodegas de Torres,  un tercero en la bodega del Romea (en éste si hubiera caído alguna bomba hubieran muerto todos porque el edificio se habría hundido), otro en la calle del Mercado, más concretamente debajo de la tienda de Ramón el Cabalero (recuerdo a Ramón sentado a la puerta de la tienda y poniendo en marcha un gramófono con una gran bocina, como esas que tenían un perro escuchando y allí que nos íbamos los críos y crías a escuchar música, más tarde a esa casa la llamaron “Casa el Comercio” y la regentó un guardia civil que se casó con Manoleta la de Casas), había otro refugio en el salón de Arcos del Casino, otro en la torre de la Iglesia  (en éste los que llegaban los últimos empujaban a los demás hacia arriba hasta que cabían todos), otro en las escaleretas del Castillo (en casa Mora) y por último en el huerto de Nogués  hicieron una zanja y allí íbamos todos los que vivíamos en esa zona del Muro cuando no había niebla o humedad.

¿Cómo se repartían por los refugios?

Cada barrio tenía previsto de antemano el suyo. Cuando oíamos la sirena dejábamos la llave en la gatera y corríamos con toda el alma hacia el refugio.

¿Cuántas personas se solían juntar?

Eso no lo sé porque en esos momentos lo único que pensabas era en que acabara pronto todo; pero se llenaban porque eran sitios pequeños y todo el pueblo se refugiaba en alguno.

¿Imagino que lo pasarían bastante mal?

Allí estábamos  esperando en la semioscuridad,  iluminados por la escasa  luz que entraba por alguna ventana. Sólo el refugio de Torres tenía luz eléctrica. Oíamos las ametralladoras y pasábamos mucho miedo,  siempre se oían lloros, no hablaba casi nadie…

Los más atrevidos salían hasta la puerta del refugio para ver como iba la cosa y nos daban ánimos.

¿Cuántas horas permanecían en los refugios?

Generalmente estábamos alrededor de una hora. Cuando sonaba la sirena tres veces era la señal de que ya se habían marchado los aviones.

¿A qué hora solían  bombardear?

Recuerdo que allá por el mes de septiembre un avión vino a bombardear varias noches seguidas a la misma hora. A la cuarta noche un aviador del campo de aviación de Albalatillo al que llamaban el ruso (debía ser por su nacionalidad) lo esperó y lo ametralló. Cuando tocó la sirena tres veces salimos de los refugios y Jesús el de Josito y Manolo Millera nos informaron de lo que pensaban que había ocurrido. Luego cogieron las bicicletas y marcharon a Albalatillo a enterarse de lo que había pasado. En el bombardero derribado viajaban cuatro militares de los que murieron tres, el otro pudo escapar. Uno de los muertos era hijo de los dueños del Monasterio de Piedra. A éste, sus padres, le pusieron una lápida en la Sierra de Alcubierre

¿Algún recuerdo más?

Sí, tengo muchos, el 21 de enero cayó una bomba en Casa Barrieras, en lo que antes llamábamos la placeta de la Iglesia (hoy Fray Zacarías Martínez) y “escachó” media casa (ésta fue la primera casa que derrumbaron las bombas en Sariñena). Una mañana de febrero cayó una bomba enfrente de la fuente que hay en la avenida de Goya (la que restauraron hace poco) y los que estaban en el refugio de Torres lo pasaron muy mal, pensaron que iban a quedar sepultados, incluso llegaron a  percibir el olor a la pólvora. Ese mismo día cayó otra bomba en el corral de Ariste y mató a un crío de 7 u 8 años.

¿Cómo eran las defensas antiaéreas?

En la placeta de la Iglesia, al lado del hotel Ispa, había un edificio que pertenecía al Ayuntamiento que se utilizaba como parvulario y cuya maestra era doña Baltasara. En la parte de arriba vivían los soldados de las ametralladoras antiaéreas. Había dos, una en la torre de la Iglesia y otra en la zona de la Jinjolera (cerca de la actual cooperativa).

Recuerdo que en esa casa municipal se guardaba un carro para transportar fallecidos, pero nunca se usó porque todo el mundo prefería llevar las cajas de sus difuntos al hombro hasta el cementerio.

¿Cómo sabían los bombarderos donde soltar las bombas?

Por aquel entonces se dijo que un matrimonio con una niña que vivían en casa de Ballarín en la calle del Sol (hoy Ugarte) pasaba los planos con los lugares donde tenían que bombardear. Al acabar la guerra el posible espía y su familia desaparecieron.

¿Vivió usted la explosión del polvorín?

    Ya lo creo y además bien cerca. El 19 de abril a las nueve menos cuarto los críos y crías de cuarto grado estábamos esperando entrar en la escuela que había en el Casino (los maestros y maestras eran doña Cristina Lana, don Pío Toda y don Nicolás, el primer, segundo y tercer grado estaban en las escuelas viejas) cuando vimos salir del polvorín un humo muy negro y enseguida vimos a varios soldados a medio vestir que huían de la casa chillando. Gritaban que se marchase todo el mundo a sus casas. Casi inmediatamente oímos un gran ruido ensordecedor.

En el edificio también estaba instalada una caja de ahorros cuyo director era un señor apellidado Maicas. Lo vimos salir al balcón  y cómo la explosión lo lanzaba contra las rejas de la iglesia. En el suceso también murieron su esposa, treinta o cuarenta soldados y un niño de 12 años. A varios de los que jugábamos en  la plaza nos hirieron y nos llevaron al hospital que estaba en casa Paraled (hoy casa Abadías-Ullod).

El polvorín estaba en casa Tronchón que quedó totalmente destruida, también se derrumbaron casa Blasco, casa la Nena, casa Candela y casa la Rosa.

Como ese día hacía mucho cierzo recuerdo que el humo y el polvo desaparecieron de la plaza muy deprisa y entonces pudimos ver cómo los escombros la llenaban casi toda.

Cambiemos un poco de tema. ¿Qué recuerdos tiene de la escuela?

En mi clase estábamos 30 niñas, aprendíamos mucho porque nuestra profesora doña Cristina Lana Villacampa era muy buena maestra, (la mejor que he conocido). No nos meneábamos y tampoco se nos ocurría hablar, tenía mucha disciplina pero nos quería mucho.

Por la mañana de 9 a 12:30 h. aprendíamos a leer, a escribir, verbos, matemáticas, geografía, etc., por la tarde de 3 a 5 h. a bordar, aprender corte para hacer camisones, pijamas, etc. El recreo lo hacíamos en la plaza de la Iglesia.

¿Cómo era un domingo de antes de la guerra de un chico o chica de 11 o 12 años?

Íbamos a misa de once con mosen  Pedro y luego jugábamos por las plazas a encorrer, a la comba y los chicos a marro bandera, a la una andaba la mula y a otras cosas. También nos íbamos hasta el río a pasear o por los porches y nos sentábamos en el patio del casino a ver a los que bajaban del baile. Esas eran nuestras diversiones

Por la tarde teníamos catequesis con Maruja Basols Salaver y con María Cruz…

-Imagino que recibirían algo de paga.

-Bueno…, unas veces me daban cinco céntimos y otras diez (de los de antes), a los demás por el estilo. Con ese dinero algunos iban a casa la Marta a comprarse dos naranjas un poco tacadas que eran más baratas y otros a casa Blasito a comprar chupones o adoquines. Yo no me compraba nada porque estaba ahorrando para comprarme una cordera de las que vendían a 15 pesetas en la plaza Villanueva. Pero vino la guerra y no lo pude hacer, tuve que dar el dinero para comer en casa.

Desde aquí doy las gracias a D.R.G. por la amabilidad mostrada y por compartir esos penosos recuerdos que marcaron la vida de varias generaciones.

 

Las masadas durante la guerra civil


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Aquellas personas que se quedaban en la retaguardia debían lidiar con incontables problemas e incertidumbres: el miedo, las represalias, la escasez de alimentos, el racionamiento, los movimientos de tropas, los bombardeos, etc. Para evitar estos últimos las familias buscaban refugio donde podían o creían oportuno. Unos lo hacían en los siete u ocho refugios antiaéreos habilitados para tal fin en nuestra localidad y otros decidían pasar temporadas en las  masadas de los montes.

En el caso que nos ocupa, tres familias lo hicieron en una edificación que estaba situada en el término denominado la Sardera. Se llevaron comida para pasar varios días en ella: judías secas, gallinas, conejos, pan, tocino, vino, aceite y poco más. Y allí se instalaron.

Los días eran generalmente aburridos debido a la falta de actividad, pero siempre estaban atentos a lo que pudiera venir, mientras las noches eran potencialmente peligrosas. Para evitar en lo posible los riesgos que pudieran provenir de la oscuridad, al anochecer cogían lo más indispensable y se trasladaban a dormir a una cueva bastante profunda denominada el “Sagrau”  ubicada en el monte de Lastanosa.  Todos los días a la caída del sol tomaban el camino que les llevaba hasta el río Alcanadre y allí en sus orillas los hombres cogían a los abuelos y abuelas “ancolicas” y lo vadeaban, realizada esta operación se dirigían a dicha gruta. A la mañana siguiente regresaban a la masada para pasar el día en ella y cuidar de los animales y de la comida almacenada.

Me contaba Jesús Foj que en aquella masada de la Sardera permanecían cortas temporadas. “Cuando el bombardeo de Sariñena estuvimos en ella casi quince días. Estábamos tres familias, la de mi tío Lombarte, la de Enrique el Molinero y la de Manuel Foj Morén. Muy cerca teníamos la masada de la Diega y en ella estaba refugiada la familia de Florencio. Unas veces venían a vernos y otras veces íbamos nosotros, cambiábamos  impresiones y jugábamos a las cartas”.

“Un día aparecieron por la masada dos moros que llevaban un macho, posiblemente eran desertores del ejército de Franco. Como tenían mucha hambre les ofrecimos de almorzar dos huevos fritos, pero como no se fiaban de aquella comida mi padre tuvo que probarla primero, igual creían que los íbamos a envenenar. Luego, a través de mi padre que sabía algo de árabe por haber hecho la mili en Tetuán supimos que querían que los guiara alguien a alguna estación de ferrocarril cercana porque tenían intención de llegar a Barcelona.  A pesar de que nos ofrecieron el macho ni Lombarte, ni Enrique ni mi padre quisieron  arriesgarse y ninguno quiso acompañar a aquellos personajes.

Entonces, mi padre optó por darles las indicaciones suficientes para que pudieran llegar a la estación de El Tormillo que no caía muy lejos y se marcharon. Cuando lo hicieron nos quedamos tranquilos porque no las teníamos todas con nosotros ya que las historias que se contaban sobre ellos eran muy fuertes.

Otro día, extrañamente, llegó un coche oficial con un general en su interior, bajó el  chófer y preguntó por la familia Foj. Al reconocer al conductor salió inmediatamente mi tía Soledad que se había escondido por precaución y resultó ser su novio con el que después de la guerra se casó y vivieron en Barcelona toda su vida. El chico aquel se llamaba Ángel”.

Estas pequeñas historias me las contó Jesús Foj un día cualquiera del pasado verano 2017 y aunque era muy joven cuando las vivió nunca las ha olvidado.

   Gracias Jesús.

A. Corvinos Portella

 

La Guerra Civil en Sariñena


Con el levantamiento militar, el 18 de julio de 1936, se crea de urgencia, esa misma noche, el Comité Local de Sariñena. Más de 300 sariñenenses, entre afiliados a partidos y sindicatos, salen a la calle a defender la república, instando a la Guardia Civil a que se una al pueblo. El Capitán de la Guardia Civil, del puesto de Sariñena, respondió negativamente, erigiéndose como única autoridad. Durante los primeros días convivieron en una tensa calma.

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Los primeros días

Es el veinte de agosto de 1936 cuando el capitán de la guardia civil abandona Sariñena y sale hacia Monzón con parte de su destacamento. Aquella circunstancia fue aprovechada por los republicanos sariñenenses para tomar definitivamente las calles, desarmando las fuerzas restantes de la Guardia Civil que pasaron a formar parte de la Guardia Nacional Republicana. Ese fue el caso de Julián Cambero Hernández, Guardia Civil que se puso al servicio del comité, además de ser acusado de rebelar el secreto de un telegrama que daba ordenes al Capitán del puesto de Sariñena. En las solicitudes de Informes Políticos-Sociales encontramos notas de testimonios que narran como ocurrió el desarme y así lo declaró Antonio Olivan Mir vecino de esta villa:  El desarme de la fuerza se hizo en tres puntos diferentes, o sea a dos parejas las desarmaron en la calle y al resto en la casa cuartel, siendo este último punto donde vio que Ignacio Biosca Salfe iba armado con un fusil tomando parte en dicho desarme, por ser el diciente vecino de dicho edificio y desde una ventana de su casa vio lo sucedido, manifestando también que no hubo ninguna victima y que ocurrió el 19 o 20 de julio del 36. Luis Buil apunta que el pueblo cortó las carreteras con árboles y mantuvieron guardia en las entradas del pueblo. Fermín Orquín Bardají, de UGT, se cree que cortó la comunicación telefónica con Huesca el día del desarme de la Guardia Civil para evitar que pudieran pedir auxilio. En los documentos sobre responsabilidades políticas se cita a Francisco Cabellud Mazuque como “Llevó el revolver del Capitán de la Guardia Civil”.

El convento de Sariñena de las Hermanas Carmelitas quiso ser asaltado, pero al parecer se evitó gracias a la actuación de varios vecinos y las religiosas fueron respetadas. Así aparece en el expediente de responsabilidades políticas de Manuel Lacruz Espada (AHPHU_J_005622_002180).

Un frente sin definir

Pronto llegaron noticias del futuro frente de Aragón: Unos falangistas de Zaragoza habían entrado en Alcubierre. Luis Buil fue uno de los voluntarios sariñenenses que, en autobuses, partieron hacía Alcubierre para frenar al enemigo: A la altura de Lanaja nos escoltó un tal Breguer de guerra francés que venía de Barcelona y que pertenecía a la aviación que estaba con nosotros. Solamente podía tirar bombas con la mano pero daba moral. Ocupamos Alcubierre donde los falangistas habían fusilado a unos once obreros del canal en construcción. Lo hicieron en la fachada del ayuntamiento. De los fusilados encontramos en la carretera a uno herido pero vivo. Ese se salvó. En palabras de Luis: Algunos volvieron al pueblo y otros, armados, continuaron hacía Tardienta y Almudevar, donde se produjeron algunos combates y se logró estabilizar el frente. Estos sucesos se enmarcan dentro de “Las Batallas de Lanaja” que recoge Roberto Mateo Caballero en su publicación “Las Batallas de Lanaja”. También para más información: Alcubierre, última parada camino primera línea de fuego.

Demetrio Bodero, Antes del M.G.N. prestaba sus servicios como guardia civil en el puesto de esta villa, sin afiliación política, siendo su ideología derechista. Al iniciarse el… fue desarmado al igual que las demás fuerzas del puesto por las hordas marxistas, el informado se refugió en el campo de aviación rojo establecido en este término municipal donde presto el servicio de su clase hasta los últimos días de marzo de 1938, que fue liberado por las tropas nacionales y, incoado expediente de depuración, fue resuelto favorable y licenciado del sustituto por haber cumplido la edad reglamentaria. No intervino en hechos delictivos y se le considera adicto a la nueva España

Notas en las solicitudes de Informes Políticos–Sociales.

En Marcha hacía Huesca. Crónica de nuestro colaborador Marcial Fernandez.

Van quedando atrás Fraga, Candasnos, Velilla de Zinca, Ballobar. Al fin Sariñena. Nos detenemos un momento a desayunar. En el frontal de una casa de labor, con traza de venta castellana, un rótulo pomposo: Hotel del Cisne. Entramos. Una mujer, que trae a nosotros evocaciones de Gabriel y Galán, nos sirve solícita.

Cuando inquirimos el importe de lo que hemos consumido, en el rostro agraciado y cetrino una sonrisa ancha:
—No es nada. Ustedes servirán de otro modo a la República, yo la sirvo así.

De nada vale nuestra insistencia: tenemos que marcharnos sin pagar.

A partir de Sariñena vamos encontrando por todas partes gentes dedicadas a las faenas de la recolección. Las gavillas que amarillean sobre los rastrojos nos recuerdan la consigna difundida profusamente por toda la tierra catalana: «La collita es la reraguarda deis que lluiten.» Los campesinos de Aragón la cumplen exactamente.

La vanguardia 29 de septiembre de 1936.

Llegan las milicias

El 25 de julio de 1936 llegó a Sariñena la columna miliciana del P.S.U.C. del Barrio-Trueba, 3000 milicianos y tres baterías de artillería a mando de su jefe Manuel Trueba Mirones; luego conocida como la Columna de Carlos Marx. “Una nueva columna de 1.500 hombres organizada por el P.S.U.C., al mando del dirigente José del Barrio, que incluía a la Centuria alemana Thälman, la primera unidad extranjera que intervino en España, se dirigió a Sariñena y a la Sierra de Alcubierre y quedó incorporada a la de Durruti” (Diario de un miliciano).

La columna del POUM, con 2.800 milicianos, llegó a Sariñena el 30 de julio comandada por Manuel Grossi y Jordi Arquer (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial). En sus cartas, el líder revolucionario Manuel Grossi relata que llegaron al atardecer, el mismo día que Durruti había pronunciado por la mañana “desde el balcón de una casa de Sariñena” un “inflamable discurso contra el POUM”. Grossi a su llegada también pronunció un discurso “desde una de las dependencias del Ayuntamiento, enalteciendo la verdad del ser del POUM”.

Sello consejo Sariñena

Ante la llegada de milicias al frente de Aragón “El Comité de Milicias, y más tarde la misma Generalitat catalana, buscó un mando único con sede en Sariñena para coordinar los esfuerzos” (Eladi Romero García, Cazarabet). Sariñena albergó el Cuartel General del alto mando del XI cuerpo republicano en casa Torres, el Hospital Militar y la biblioteca en casa Paraled, la Farmacia militar internacional en la calle Enado, un comedor popular, el aeródromo de Alas Rojas y un Deposito de Armas y Municiones y un Hospital de Evacuación en el barrio de la Estación de ferrocarril. También existió un taller de reparaciones de automóviles que situaron en el interior de la iglesia. En las solicitudes de Informes Políticos–Sociales encontramos a Eusebio Villa Clavería, de profesión engrasador, en la sección Automovilismo inspección y recuperación.

El pueblecito nos acoge y nos envuelve en la oscuridad de sus calles. Este pueblecito de calles polvorientas, estrechas, de casas pardas y antiguas, es un hervidero de milicianos que van y vienen al frente de combate. Nubes de polvo levantan los camiones que conducen víveres al frente y otros que transportan soldados de la libertad.     

A las seis de la mañana la claridad de los gallos mañaneros me ponen en acción y mi primera visita es al hospital de sangre en el que se encuentran diez heridos; y al ver hasta sesenta camas vacías, me hace presumir, como compruebo más tarde, que las bajas en nuestro frente de Huesca son pocas, para la importancia que tiene los distintos frentes que sitian en rodeo a dicha ciudad y los combates estratégicos que a diario suceden. 

Frente de Huesca, Los aguiluchos de la F.A.I., impacientes por entrar en Huesca.

Por Hermes., Sariñena, 7 de septiembre de 1936. 

Solidaridad Obrera, nº 1376

Atravesamos pueblos pegados a la tierra como un camaleón a su rama. Patrullas de campesinos circulan por las carreteras. La mayoría sólo llevan como armamento, escopetas de caza; algunos tienen pistolas que deben ser de la guerra carlistas. Llegamos así a Sariñena, pequeña ciudad perdida en medio de una llanura desecada. Allá se encuentra el abastecimiento de las columnas que operan entre Zaragoza y Huesca. A un lado, el campo de aviación de las milicias catalanas. Por la tarde la ciudad está en calma, casi desierta, bajo su cielo de fuego. Desde allá, otrocoche lleva el correo y a nosotros hacía el frente.

Agosto de 1936

La vida y la muerte en Aragón. José Gabriel.

El Perro Malo y Salvador Trallero editor.

El flujo de milicias en Sariñena debió de ser considerable, provocando algunos problemas de abastecimiento que se manifestaron en la asambleas Popular celebrada en Binefar el 28 de agosto de 1936. La delegación de Sariñena planteó el problema que la gasolina estaba generando en la localidad: Toda vez que por ser Sariñena centro de aprovisionamiento y lugar de paso para muchas de las columnas del frente, ha de abastecer una infinidad de vehículos de gasolina, que después nadie satisface su importe. A pesar de tener que exigir los oportunos avales por el sello del jefe de columna o de milicias antifascistas, son una multitud los casos  una multitud los casos de ambulancias que transportan heridos, de servicios de urgencia, llevar partes, etc. y sería una felonía negarles la gasolina. Fue un problema ya que la Generalitat de Cataluña solamente abonaba la gasolina avalada así que debieron de adoptar más control en su distribución (Orientación Social. Órgano del frente aragonés, nº 41. ).

 Pascual Mas Borros Fue agente de investigación de la Generalidad de Cataluña y prestó servicio a una delegación que se estableció en Sariñena.  

Solicitudes de Informes Políticos–Sociales.

Para articular mejor el frente, hemos celebrado una reunión en Sariñena todos los mandos
y jefes de columna que actúan en los sectores Norte y Centro. Se ha formado, como consecuencia, un Comité del frente, integrado por Durruti, Arquer y Del Barrio por parte de las columnas de milicianos; Reyes, por la aviación; Medrano, por la artillería, y Villalba, como jefe militar del sector Norte. No ha podido asistir a esta reunión Ortiz, del sector sur. con el cual procurará ponerse de acuerdo.

La vanguardia 28 de agosto de 1936

Las bibliotecas

Existió un reparto de libros al frente y a los hospitales, estableciendo dos bibliotecas, una en el Hospital Militar de Sariñena y otra, al parecer, en la calle Goya número 72. En La Vanguardia de 19 de agosto de 1936 aparece el  reparto de libros a través de la Oficina de reparto mensual de libros. Por encargo del Comité Central de Milicias, Servicios Sanitarios, regentado por Javier Escoda, se efectuaron las siguientes remesas: “Hospital General de Cataluña, 130 obras; Hospital de Sangre de Tardienta, 20; ídem ídem de Bujaraloz, 20; ídem ídem de Sástago, 20; ídem ídem de Sariñena, 20; Clínica La Alianza, 120; Clínica de Barbastro, 15; Hospital Clínico, 118; Clínica Psiquiátrica, 30. Total, 493. Se espera recibir nuevas donaciones de libros destinados a los citados hospitales de sangre y casas de convalecencia”.

Libros para el frente y los Hospitales: La Agrupació d’Escriptors Catalaus, U. G., continúa activando la recogida y remesa de libros para el frente, hospitales de sangre y centros antifascistas, con la colaboración del Comité Sanitario, que tiene a su cuidado hace llegar los paquetes a su destino. Últimamente han sido repartidos los volúmenes siguientes: 1.200 libros a los hospitales de sangre de Angués, Siétamo, Puebla de Híjar, Bujalaroz y avanzadas del frente. 100 al hospital de sangre de Sariñena. La Vanguardia, 22 de octubre de 1936

Para dar servicio de biblioteca y favorecer la lectura y la cultura en el frente se creó el Servicio de Bibliotecas del Frente, creado el 17 de febrero de 1937. El servicio nació para la creación de “Bibliotecas en primera línea, en la retaguardia y en los hospitales de sangre así como en los hospitales de convalecencia y en los establecimientos de reposo” (EN CATALUÑA: Las bibliotecas como instrumento de libertad ).

“El Servicio de Bibliotecas del Frente quiso acercarse a los escenarios directosde la lucha y para ello se crean dos subcentrales en zonas del frente aragonés: en Sariñena y en Alcañiz, desde donde se llegará a los destacamentos de primera línea y a los hospitales de campaña, a los que se mandarán lotes de libros.” 

“En la Subcentral de Sariñena la persona responsable del servicio fue la bibliotecaria Mª Felipa Español, que empezó a trabajar allí el mes de abril de 1937, Además de actuar como central, organizó una pequeña biblioteca de atención directa a los soldados, al estilo de las bibliotecas populares. Esta subcentral en 9 meses sirvió 12.488 volúmenes y prestó 24 muebles biblioteca. Mª Felipa Español llevó a cabo una labor entusiasta e intensísima, multiplicando su actividad, para acercar los libros a los soldados que luchaban y a los heridos. Prueba del reconocimiento a su labor es que llegaron a nombrarla teniente!.”

Mª Felipa Español llegó desde Valls, al parecer se presentó voluntaria para ejercer de bibliotecaria en el frente, al igual que Rosa Granés, que se ocupó de la subcentral de Alcañiz. María Felipa la describen “morena, fuerte, segura de si misma, que tenía un espíritu muy guerrero. La nombraron teniente del ejército por su labor en primera línea del frente” (Maria Teresa Boada i Maria Cugueró «Érem tan, tan innocents…» Entrevista realitzada per Núria VENTURA i Jesús GASCÓN).

“María Felipa debía ser mayor; recuerdo que, incluso físicamente, era una chica alta, fuerte, cuadrada y con el pelo negro y los ojos negros, con un poco de bigote. Estudió Derecho y dejó definitivamente el ámbito de las bibliotecas. Lo que me extraña es que no le pasara nada, porque había sido teniente de el ejército y todo. Ejerció de abogada y trabajaba para mejorar la situación de la mujer. Murió mientras hacíamos el libro; de hecho, le habíamos pedido de hacerlo juntas, pero nos dijo que no, que de momento no, que ella también pensaba hacer algo. Murió poco después, pero”.

Maria Teresa Boada i Maria Cugueró «Érem tan, tan innocents…»

Entrevista realitzada per Núria VENTURA i Jesús GASCÓN)

Con la caída del frente de Aragón, los bombardeos y la retirada, la subcentral de Sariñena cesó su actividad en marzo de 1938.

Reparto de juguetes

Organizado por “La Dona a la retaguardia” ha tenido lugar en Sariñena y Albalatillo, pueblos fronterizos con la línea de fuego del frente aragonés, la fiesta del reparto de juguetes a los niños de aquellas poblaciones. 

La Oficina de Censura y Propaganda del Cuartel General quiso contribuir al lucimiento de la fiesta infantil organizando el reparto de los juguetes, a la vez que haciendo ejecutar un selecto programa de música, a cargo de la benemérita Banda del campo de Aviación Alas Rojas.  dirigida por el maestro Francisco Llop y cedida por el teniente coronel Alfonso de los Reyes.  

La Plaza Roja, de Sariñena, ofrecía un bello aspecto. niños y niñas de todas las edades daban la nota de alegría a estos pueblos de Aragón.

Terminado el concierto empezó el reparto recibiendo los juguetes, en primer lugar, los huérfanos de la guerra. después los hijos de los refugiados, y, por último, sin distinción recibieron el ansiado juguete el resto de niños de Sariñena.

La fiesta se celebró en la Casa de la Villa de Sariñena y en la escuela de Albalatillo, por una comisión de compañeras de las juventudes Socialistas y Juventudes Libertarias. 

Día Gráfico 1937

Los comités locales

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En las Solicitudes de Informes Políticos–Sociales de Sariñena aparece abundante información y testimonios sobre diversos sucesos que se desarrollaron durante la guerra civil en la capital monegrina. La formación del Comité Local de Sariñena, según el testimonio de Fulgencio Esteban Olivas, el comité fue integrado por José Paraled y José Bruned, entre otros miembros que ignoraba: No ocurrió nada anormal durante la actuación de este comité a excepción de la profanación de la iglesia. Rumoreándose que las imágenes habían sido quemadas en la plaza, ignorando que hicieron de los objetos de valor y en cuyo hecho intervinieron individuos desconocidos. Días más tarde se constituyó un nuevo Comité Local con José Paraled, José Bruned, Manuel Blames, Dionisio Buil y Francisco Lana. Luis Buil Espada atribuye a la constitución del comité a socialistas, comunistas, Izquierda Republicana, Unión Republicana (de derechas) y anarquistas. José Paraled, desde 1935, perteneció a Izquierda Republicana y ocupó el cargo de alcalde hasta que fue destituido cuando los sindicatos C.N.T. y U.G.T. tomaron el ayuntamiento de Sariñena, formando el Comité Revolucionario de Sariñena. En la constitución del Comité Revolucionario de Sariñena el sindicato C.N.T. fue la fuerza mayoritaria. Para Daniel Pinos esto explica que Se decretase, desde un principio, las colectivizaciones de las tierras, la abolición de arriendos y la expropiación de grandes fincas y maquinaria agrícola. Eusebio Pinos formó parte del comité, quien según las palabras de su hijo Daniel Pinos fue delegado de abastos. También se puso en marcha una pequeña colectividad. Las fuerzas del P.O.U.M. fueron responsables del saqueo de las tres iglesias de Sariñena y se realizaron algunas detenciones, pero a los pocos días fueron puestos en libertad. José Paraled fue detenido el 23 de octubre por unos milicianos y puesto en libertad a las pocas horas. Marchó a Barcelona, donde se alojó en el Hotel San Agustín, en julio de 1938 fue llamada su quinta y destinado a servicios auxiliares en la parte de Valencia, donde acabó siendo hecho prisionero.

La declaración de José Zamorano Cabellud “El Vicien”, en los informes políticos sociales de Sariñena, cita como integrantes del comité a Tomás Inco (F) (Ferroviario de Sariñena fallecido en el momento del la declaración en 1943), Antonio Mir “El Tuerto”, Francisco Masueras Claveria, Andres Minguillón (F), José “El Huesetes”, Antonio Casabona Marias y Dionisio Buil Mesple. José Zamorano Cabellud se enroló voluntariamente en la veintiséis división mandada por Durruti.

Se decía que el Capitán General Romerales era de Sariñena. “Paco, un conocido amigo mío, que era manco y trabajaba en el ayuntamiento, enviaba una pequeña cantidad, de su magro sueldo a la esposa del General a Madrid, pues ella no tenía pensión de viudedad (pasados muchos años se la concedieron) y él me decía que era la mujer de su tío, hijo del pueblo”.

Luis Buil Espada.

Toda la vida en guerra de un pacifista.

Abusos y tropelías

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Las milicias del P.O.U.M. sacaron de las tres iglesias sariñenenses las imágenes y ornamentos a la calle y en carros las llevaron a la orilla del río Alcanadre, donde les prendieron fuego. También así lo atestigua Daniel Pinos, relatando las vivencias de su padre Eusebio Pinos. Se incautaron los comercios del pueblo y detuvieron por unos días a Manuel Basols Salaber (posterior alcalde durante el franquismo), Ignacio Ballarín Segura, Benjamin Portera, Bernardo Guillen, Miguel Anoro Casañola y Victoriano Buisan, entre otras personas. Fueron puestos en libertad el 26 de agosto de 1936. Diversos testimonios enmarcan aquellas detenciones con un fin protector ante elementos descontrolados de milicias que hacían peligrar la vida de personas de derechas. Luis Buil vio como las monjas carmelitas acudieron, vestidas de paisano, llorando al ayuntamiento: Desde la puerta escuché como los miembros del comité las tranquilizaban y les decían que las que quisieran quedarse allí no tenían nada que temer y que si querían irse a su casa les escoltarían. Para Luis el comité se portó bien y mantuvo el orden. En otra ocasión, los miembros incontrolados de las milicias catalanas intentaron fusilar a unos detenidos que había en la cárcel, lo que el comité logró evitar, poniendo guardia alrededor de la misma con fusiles Mauser. Después, muchos presos fueron liberados. Daniel Pinós relata la quema del archivo en la plaza mayor: Atizada por los miembros de la Federación Ibérica de las Juventudes Libertarias y ante la alegría de muchos sariñenenses.

“Las llamas se alzan más allá del techo de la iglesia y los jóvenes anarquistas continúan trayendo más y más materias de casa del notario, echándolo a las llamas con gesto triunfal. Gran número de personas mira silenciosamente al fuego. No era, de ninguna manera, una destrucción como otra cualquiera de algunos documentos indeseables, sino un acto que revestía para sus participantes profunda significación, como símbolo de la liquidación del viejo orden económico” 

Borkenau, El reñidero español, pp 81-82.

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Ante los diversos abusos y tropelías, el Comité Revolucionario de Sariñena se vio obligado a trasladar el problema al Cuartel General de Columna Durruti en Bujaraloz. Al día siguiente se personó en Sariñena Buenaventura Durruti, estableciendo de nuevo el orden y aprovechando la ocasión para celebrar un histórico discurso llamando a la movilización y a la disciplina en todos los frentes.

La orden de Durruti a Mosén Jesús, que éste cumplió disciplinadamente, fue la de recorrer todas las centurias, recoger a las mujeres “sin dejar una siquiera”, trasladarlas a Sariñena y enviarlas en tren a Barcelona. Esa escena la recreó Vicente Aranda en su película “Libertarias”, en la que un Miguel Bosé algo blandito y redicho interpreta el papel de Jesús Arnal.

Juan García Oliver

PARA LOS LLAMADOS A FILAS:

Por acuerdo del Comité de Guerra del frente de Aragón, y siempre de acuerdo con el Comité Superior de Milicias Antifascistas de Barcelona se pone en conocimiento de todos los reclutas de los reemplazos llamados por decretos del Gobierno, que no puede tolerarse de ninguna de las maneras que con el pretexto de la desmilitarización y constitución de las milicias antifascistas existan ciudadanos que se queden en sus casas mientras los amantes de la libertad luchan en la calle. Por lo tanto, este Comité, de acuerdo siempre con el Comité Superior y Central de Milicias Antifascistas de Barcelona, ordena a todos los incluidos en los decretos mencionados de incorporación a filas que se presenten con toda urgencia en sus respectivos cuarteles o en alguna milicia controlada por los partidos u organizaciones obreras, dando éstas cuenta a los cuarteles donde debieran haberse presentado los milicianos en ellas existentes, para el debido control y para que jamás pueda ningún camarada perteneciente a estos reemplazos quedarse en casa mientras los demás luchan en bien de sus intereses.

Sariñena, 26 de agosto de 1936.

Por el Comité de Guerra: Buenaventura Durruti, CNT; Antonio Ortiz, CNT; Cristóbal Aldabaldetrecu, CNT; José del Barrio, UGT; Jorge Arquer, POUM; Franco Quinza, Aviación; Coronel Villalba, Comandante Reyes, Aviación, Capitán Medrano; Capitán Menéndez; Teniente Coronel Joaquín Blanco.

EL FRENTE, núm. 3 Boletín de guerra de la columna durrutiPina de Ebro, 27 de agosto de 1936

Noticias desde el frente

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Desde Sariñena, la agencia de noticias Febus enviaba al periódico ABC partes de guerra. También se cuenta con escritos en Solidaridad Obrera de su paso por Sariñena de su corresponsal Hermes. El 30 de septiembre de 1936, Hermes escribe sobre la llegada a Sariñena de una brigada de policía para investigar unos supuestos espías, quienes al parecer fusilaron en el campo de aviación. Hermes conoció al Teniente Reyes: “El jefe de este campo, es el Teniente Reyes; camarada de todos y gran experto en su oficio. Sus órdenes, dejan de serlo, por el acento que pone al darlas. La sencillez raya la modestia y todo lo ve, de todo se preocupa y hasta no escatima la vida cuando de jugársela se trata. Ahí está una hazaña que no es conocida. El día 5, remontó el vuelo en un avión de caza y -¿Cuáles eran sus propósitos? Lo cierto fue, que, sólo voló sobre Zaragoza y volvió sin darle poca importancia al gesto. ¿Qué paso en el campo de Zaragoza, donde tienen nueve aviones Italianos tipo Caprioni? ¿Seguramente, quedaron sus pilotos (dicen que Alemanes), atónitos del gesto de audacia?”. Hermes continua “es el guardia de ese campo y jefe de las milicias, un muchacho menudo, de nervios de acero y que ha dado pruebas de arrojo sin igual. Dicen que el movimiento le sorprendió como agente de seguros y ahora su porte guerrero y sus hazañas lo han convertido en el Alférez Franco. ¿Lastima que lleve el apellido de un traidor! Yo que él, me haría nombrar por el apellido materno pues resulta incongruente de que dos nombres, uno traidor a su pueblo y otro defensor del mismo, se nombren con las mismas letras”.

 Gabino Lavilla Arcal, Participo en la detección de personas “de orden”. Intervino en la destrucción  de las iglesias de Albalatillo y Castejón de Monegros, en la quema del archivo del ayuntamiento y juzgado de Albalatillo.  Prisión provisional de Las Capuchinas de Barbastro.

Solicitudes de Informes Políticos–Sociales.

 

Convocó, un sábado a las nueve de la mañana, un Consejo de Guerra en Sariñena, en el puesto del comandante Reyes, en Sariñena. Debían de asistir el Coronel Villalba, el Comandante Reyes, Durruti, Ortiz, uno de los jefes de la columna “Rojinegra”, otro de los jefes de la columna del PSUC y uno de la columna del POUM. Viajó de noche aguantando una lluvia torrencial y gracias a la pericia de “gasolina” llegó al puesto de mando de la aviación en Sariñena. Penetró en la casita que servía de comandancia, donde le recibió la esposa del Comandante Reyes y por una hermana de ella. Llegados los convocados se celebro el Consejo de Guerra para designar el jefe de Operaciones del Frente de Aragón, quien al final fue José Villalba.

Juan García Oliver

El Eco de los pasos.

Consejo Municipal y el Frente Popular Antifascista

Con la creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón, presidido por Joaquín Ascaso, entre el 6 de octubre de 1936 y el 11 de agosto de 1937, los Comités Revolucionarios pasan a constituirse como Consejos Municipales. La creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón tuvo sus inicios en Bujaraloz  a partir de un plenario sindical  de la C.N.T. en septiembre de 1936.

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Tras la disolución del Consejo Regional de Defensa de Aragón, entre los días 14 y 16 de octubre de 1937 se crea el Frente Popular Antifascista de Sariñena. Por aquellos tiempos Sariñena alojaba el cuartel general del ejército republicano del Este. De acuerdo con el artículo de Arturo Morera: Un documento del archivo de Salamanca.

Convocados por el Delegado Gubernativo se reúnen el día 14 de octubre del corriente año y hora de las 10 de la noche, en la Delegación de esta localidad, dos representantes de cada una de las organizaciones y partidos políticos de Sariñena, con el objetivo de constituir en la misma el Frente Popular Antifascista.

Concurren, por la Confederación Nacional del Trabajo, Manuel Santolaria y José Ros. Por la Unión General de Trabajadores, Antonio Lacuna y Mariano Morén. Por Unión Republicana, Mariano Grustán y Pedro Tires. Por Izquierda Republicana, Manuel Tena (hace constar este representante que el otro compañero designado por su agrupación, que es José Morera no concurre por estar de viaje). Por el Partido Socialista, Severo Arroyos y Pedro Sanz. Por el Partido Comunista, Pedro Cáscales y Eloy Casabón. Por las Juventudes Libertarias, Gregorio Lozano y José Malo. Por las Juventudes Socialistas Unificadas Daniel Grustán.  

Preside la reunión el Delegado Gubernativo que declara abierta la sesión y expone el motivo de la reunión, que no es otro que el de constituir en Sariñena el Frente Popular Antifascista. Todos reunidos se manifiestan de conformidad con lo expresado por la Presidencia por ser necesario para ganar la guerra y consolidar la revolución. La Presidencia pasa a leer el compromiso que han firmado en Caspe por todas las organizaciones que ha llevado como consecuencia a la formación del Frente Popular en Aragón. Una vez leído es aprobado por todas las representaciones de esta localidad, haciéndose distintas las aclaraciones que son contestadas por la Presidencia y por algunos de los representantes.

En consecuencia se acuerda quede constituido en esta localidad el Comité de Frente Popular Antifascista, haciendo suyo el mismo articulado que se firmó en Caspe el 23 de septiembre para el mismo fin. Se pasó a discutir el número de representantes que formarán parte de dicho Comité, y tras amplias deliberaciones en que intervinieron todas las delegaciones se acuerda por unanimidad sea uno por cada partido y organización en calidad de efectivo y otro en calidad de suplente designado también por las distintas organizaciones para suplir al efectivo en ausencias y enfermedades, consiguiéndose de esta forma que nunca quede ningún partido ni organización sin representar en ninguna reunión. De acuerdo todos, queda en proseguir esta reunión el sábado próximo día 16 en que traerán el nombramiento efectivo.

El sábado y hora acordada vuelven a reunirse las mismas delegaciones que el día 14.

Preside el Presidente del Consejo Municipal que expone el motivo de la reunión. Pregunta el nombre del representante efectivo que mandan los distintos partidos y organizaciones para la constitución definitiva del Comité del Frente Popular Antifascista.

Por el Partido Socialista, Severo Arroyo. Por el Partido Comunista, Pedro Cáscales. Por Unión Republicana, Mariano Grustán. Por la Confederación Nacional del Trabajo Vicente Lapiedra. Por la Unión General de Trabajadores, Antonio Lacuna. Por Izquierda Republicana José Morera. Por las Juventudes Libertarias, Gregorio Lozano. Por las Juventudes Socialistas Unificadas José Romerales.

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Estudis sobre conflictos socials. Las Brigadas Internacionales: Nuevas perspectivas en la historia de la Guerra Civil y del exilio. Josep Sánchez Cervelló y Sebastián Agudo.

En Sariñena estuvo destacada la 4ª compañía del 26 batallón de portificaciones al mando del capitán Juan Planae y los sargentos Juan Torrene y Salvador Fernandez. Soldados Salvador Dalmen Serna y Vicente Marcos Amarde. Algunos sariñenenses marcharon al cercano frente de Alcubierre a luchar y allí encontraron la muerte, entre otros Salvador y Mariano Grustán Tella, Manuel Villa y Antonio Ancho.

“El cura, don Pedro, se quedó y estuvo bien cuidado así como la casera que era hermana suya. Este cura se había comportado siempre muy bien. A pesar de su edad se quitó una vez los pantalones en la iglesia para dárselo a un necesitado. El también era pobre; después de mucho tiempo murió de enfermedad pero nunca le faltó nada.”

Luis Buil Espada

Fusilados

El 21 de julio de 1936 fueron asesinados el sacerdote Eduardo Colay Biarge, a los 24 años de edad, el Teniente Coronel E.M. Bernardo Cariello Torrente, a los 65 años de edad, los señores Mariano Caballero, Arbeloa (comerciante), Oto, Rivera, Baile (Industrial), Desentre (Contable), Aguilar (Industrial), Cativiela (Agricultor) y tres personas de identidad desconocida. La Causa General de Huesca, Pieza Principal, Rama Separada nº 131 Sariñena dicta que Fueron fusilados por la canalla roja, la fecha indicada, en la carretera de Sariñena a la Estación del Ferrocarril, y después trasladados al Cementerio y quemados.

A Eduado Colay Biarge, en verdad coadjutor de Sariñena, recién ordenado sacerdote, se le instó en repetidas ocasiones la prohibición de celebrar oficios eclesiásticos. Aún así, celebro misa en una casa particular, por lo que fue detenido, encarcelado y ejecutado. Daniel Pinos data su encarcelación el 21 de julio y su ejecución el 28 del mismo mes. Al parecer, Eduardo Colay y Bernardo Cariello gritaron, antes de morir fusilados: ¡Viva Cristo Rey! (La fosa común del cementerio de Sariñena.)  Estuvieron a punto de ejecutar al párroco Pedro Segura Gavín, mosén Pedro se libró por la intervención del Molinero, aunque desafortunadamente, mosén Pedro no aguantó aquellos años convulsos, cayó en coma y falleció el 6 de octubre. El administrador de la familia Bastaras, Arizaleta fue fusilado en la Cartuja de las Fuentes.

El 25 de marzo del 38 también fueron fusilados Teodoro Cabellud Blanco, de profesión caminero a los 54 años de edad, Pilar Conte Dueso, a los 20 años de edad, Antonio Loscertales Peralta, labrador de 60 años, Carmen Tierz Marias, sus labores 58 años y el 26 de marzo del 38 fue fusilado José Almerge Montel, caminero de 60 años de edad.

En el campo de aviación “Alas Rojas” aparecieron los cadáveres “incendiados” de los aviadores de derechas Abelardo Carazo y Muntaner. Las personas sospechosas fueron los responsables del campo de aviación, el comandante Reyes, el comisario político Franco y el Capitán Adonis Rodríguez.

CNT Sariñena.jpgPasquín del Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena. Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales FC-CAUSA_GENERAL,1414,Exp.6. PARES.

Fueron atormentados y torturados la mayoría de personas de orden, religiosas y cuyos ideales eran derechistas, además de saqueados y desvalijados sus edificios y propiedades, cosechas, negocios y existencias. Así mismo fueron destrozadas las dos iglesias de la localidad y capillas de los particulares, destrozados sus altares y robados cuantos objetos y alhajas existían, así como profanado los lugares sagrados. 

Causa General Sariñena   

La guerra se va sucediendo

El 19 de abril de 1937 estalló el polvorín de la calle de los porches, la calle del “Mercau”. La terrible explosión causó lesiones a una niña de trece años de edad, Ascensión Vicente quien, años más tarde, se convirtió en la esposa del gran historiador sariñenense Arturo Morera. Otras citas importantes, aportadas por Arturo Morera, ocurridas en 1937 son la visita al campo de aviación del presidente de la Generalitat de Cataluña, Luis Companys, quien pasó revista  a las fuerzas militares republicanas estacionadas en la villa y la visita a Sariñena e interés, por la marcha de la guerra en la zona, del afamado escritor soviético Ilya Ehrenburg.

Sariñena gozó de cierta tranquilidad al estar alejado del frente, aunque el flujo y la actividad debió de ser incesante. Hasta marzo de 1938, cuando comienza la retirada y los duros bombardeos: Sariñena, la retirada.

Diario de un miliciano

El miliciano Manuel Gutiérrez escribió en un diario sus vivencias durante sus últimos meses de vida en el frente de Huesca. Diario de un miliciano fue encontrado en septiembre de 1937 en el frente de Zuera junto al cadáver de Manuel Gutiérrez. El diario aparece publicado por Aula Militar “Bermúdez de castro”

El 3 de agosto de 1937, Manuel partió del frente desde Senés de Alcubierre narrando en su travesía su paso por Sariñena: “Por fin llegan camiones y de la mejor manera posible nos instalamos. A las siete emprendemos la marcha y al poco rato ya estábamos llenos de polvo. El camión en el que yo viajaba fue el primero en salir pero como iba excesivamente cargado pronto le han pasado los demás delante. Pasamos por Robres, Alcubierre, Lanaja y por el lado de La Cartuja; más pueblos pasamos hasta llegar a Sariñena donde descansamos. Allí se observaba un ambiente diferente de los pueblos cercanos a la línea de fuego. Había mucha gente mucha juventud que reía y hacia el efecto de que no se acordaba de la guerra”.

 

Estas son parte de las muchas historias de una de las páginas más tristes de nuestra historia. Un ejercicio de memoria y de historia para aprender y saber que continúa en “Sariñena, la retirada”.

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Hilario Murillo Castelreanas, alcalde de Perdiguera por Izquierda Republicana.


“El recuerdo más nítido que guardo es el de la mañana en que mi familia se vio obligada a huir de Perdiguera, cuando varias personas, sobre todo mujeres, lanzándonos piedras al carro en el que montábamos mi padre Hilario, mi madre Carmen, mi hermano Carlos, más pequeño que yo, y mi hermano Benedicto , todavía lactante, que meses más tarde fallecería, nos gritaban : ¡ Rojos fuera de aquí! justo cuando pasábamos por la balsa Las Fuengas.”

Así comienza Jesús Murillo, el hijo mayor de Hilario y que entonces tenía 5 años, el relato de como tuvieron que salir de Perdiguera al poco de comenzar la guerra civil.

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Hilario Murillo Castelreanas

De como salvó la vida Hilario Murillo Castelreanas, alcalde de Perdiguera por Izquierda Republicana.

Por Constantino Escuer Murillo

      ¿Qué delito había cometido Hilario para tener que huir con su familia y las cuatro pertenencias que le cabían en el carro, dejando atrás casa, campos, trabajo, madre y amigos? El delito de ser el presidente en Perdiguera del partido Izquierda Republicana, el delito de ser elegido alcalde tras las elecciones que el Frente Popular ganó en febrero del 1936 y el delito de ser una persona comprometida y luchadora que buscaba el bien común y la justicia social.

      Continúa el relato su hijo Jesús: “Las prisas y la edad de mi abuela Estefanía (62 años), madre de Hilario, propiciaron que ella se quedara en Perdiguera. Por otro lado nada hacía temer por la buena mujer, devota cristiana que acudía a misa todos los domingos y festivos y que además ayudaba a limpiar la Iglesia y aquellas tareas que precisara la parroquia.

      Sin embargo, al llegar la guardia civil junto con, presumiblemente, otros colaboradores – cuyos miembros se comenta acostumbraban estar borrachos- fue conducida acompañada de otros vecinos a las afueras del pueblo y fusilada. Todos ellos fueron enterrados en una fosa común detrás de la casilla de los peones camineros.(Años más tarde, ya acabada la guerra, se exhumaron los cadáveres y fueron inhumados bajo una lápida común a la entrada del cementerio de Perdiguera, donde en la actualidad descansan).

      Ese mismo día llegamos a Peñaflor, donde fuimos acogidos por unos amigos de mi padre, la familia Pola, que vivía junto a la ordana (una acequia). No recuerdo cuanto tiempo estuvimos aquí y desconozco porqué Hilario no prosiguió la fuga, el caso es que un día se presentó un coche con dos personas que se llevaron a mi padre a Zaragoza. Recuerdo haber oído en alguna ocasión contar a Hilario que uno de los que le conducían propuso al compañero :”por qué no le pegamos dos tiros y lo tiramos a la cuneta”. Afortunadamente, prevaleció el criterio del otro y llegó a la cárcel de Torrero en Zaragoza. Mi madre y nosotros seguidamente marchamos también a la ciudad donde nos dio techo una tía de mi madre en el Coso nº 119.

       La providencia sonríe a Hilario cuando al pasar en el vehículo que lo conducía a la cárcel por la calle Don Jaime es visto, desde el mirador de su vivienda, por Amalia Castelreanas -su tía, por parte de madre- y su marido. El hijo de ambos, Santiago Cuenca, es informado de que su primo Hilario se encontraba en prisión y hace valer su influencia y relaciones con el poder gobernante en Madrid, intercediendo por Hilario.

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Acta constitución ayuntamiento Perdiguera.

       Aunque su primo le salva la vida, también el azar colabora con él, ya que durante más o menos el año que está encarcelado en Torrero, se dieron ocasiones en que pudo haber acabado siendo ejecutado. Recuerdo contar en alguna ocasión a mi padre que en la cárcel había madrugadas que acudían los soldados a las celdas con una lista de presos a los que se había decidido dar la libertad. Posteriormente, se enteraron que estas personas habían sido fusiladas. De tal modo que las veces siguientes no había ningún encarcelado que saliera cuando era nombrado. Tal circunstancia no disminuyó el número de fusilados puesto que los elegidos, mientras dormían, dependían de que los soldados les dieran una patada y los levantaran para luego llevarlos “de paseo” hasta las tapias del cementerio.

      El recuerdo más vivo que tengo de la estancia de mi padre en Torrero es el de un día que lo fuimos a visitar con mi tío Valero -hermano de mi madre- que volvía de permiso del frente (fue reclutado en Perdiguera por el ejército nacional). Aunque gracias a mi tío se nos dispensa un trato amable, al marcharnos, Hilario se asoma a una ventana para despedirnos con un pañuelo. Inmediatamente los soldados que se encuentran de vigilancia disparan una ráfaga de disparos hacia la ventana donde se encontraba mi padre. No olvidaré las semanas de angustia e incertidumbre que pasó mi madre hasta que llegó una carta de Hilario.

      Felizmente, es puesto en libertad –creo que después de un año, más o menos- y nos trasladamos a vivir a la calle San Miguel. En un principio mi padre comienza a trabajar con la familia Cuenca. Luego lo hace con “Los Mesaches”, que se encargaban de realizar el transporte con mulas y carros procedente de la estación del Norte. Finalmente, con Celedonio como socio, abren una carbonería en la calle de La Cadena.

     Una vez finalizada la guerra vuelve a Perdiguera ya que se le devuelven las tierras que le fueron confiscadas. No ocurre lo mismo con las caballerías. Al enterarse que una gran mesa que tenía en el corral de gran valor es utilizada en las escuelas la reclama. Dicha mesa le fue devuelta tras ser arrojada desde una ventana de un piso alto de la escuela.”

     En un última reflexión, Jesús dice que su padre Hilario hasta el momento de su muerte siempre defendió sus ideales y que estuvo en frente, dentro de lo que se podía, del dictador y sospecha que si no hablaba de los hechos que acontecieron aquellos años fue por el miedo que tenía a que su familia pudiera ser perjudicada, dada la dura experiencia que le tocó vivir.

     Acompaño este relato con una foto de Hilario, el acta de posesión de su cargo como alcalde y la de su destitución cuatro días después del golpe militar que dio comienzo a la guerra civil, comunicada por el sargento del puesto de Leciñena “por orden superior”

      PD: Agradezco a Carlos Murillo, hijo de Jesús y nieto de Hilario, que me hiciese llegar hace ya algunos años este texto que transcribió del relato que le hizo su padre.

Zancarriana w