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Aldea


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Aldea por Valdecarros, güega entre Lanaja y Castejón de Monegros. 

Ya hace tiempo que nadie vuelve y el aire corre por estas viejas cuatro paredes. Duramente resisten los vetustos muros de piedra que inevitablemente comienzan a desmoronarse. Es tiempo de ausencias y de olvidos, ya no se cuentan añejas historias al calor de la lumbre del pequeño hogar, de un pequeño espacio que familias compartieron generaciones tras generaciones. La soledad embriaga tiempos sin memoria, de saberes populares, del esfuerzo y trabajo en esta sierra monegrina, de leyendas de bandoleros y del gran Cucaracha. Ya no humea la chimenea, ni despide antes del amanecer, ni espera después del anochecer.

Días de otoño, de preparar las tierras y sembrar, dormir al calor de las mulas en la pequeña aldea que hace muchísimos años se levantó piedra a piedra. Una a una se fueron colocando las piedras que se arrancaron a la sierra, con las manos encallecidas y duras, con las manos de segar en verano bajo el implacable sol, donde sólo la vieja sabina, a su sombra, se hallaba resguardo. Las mismas manos que aserraban los pinos y bajaban de la sierra las leñas, que arrancaban los romeros para los hornos y el esparto para hacer sogueta, las manos que recogían las almendreras, olivares y viñas.

La sierra permanece salpicada de aldeas espaldadas por tiempos que ya no valoran su propia historia, la de su gente, la de sus abuelos y abuelas. La vegetación va apoderándose, los tejados hundidos y los muros a merced de la erosión del abandono. Con ellas desaparece parte de nosotros y nosotras, vidas que fueron e incluso nacieron en aquellas solitarias aldeas esparcidas sobre la sierra de Alcubierre.

El aire, el cierzo corre por las cuatro paredes, entra por las puertas que ya nada guardan y nada resguardan, mientras la enrona se va acumulando en su abandonado espacio. Ya no bajan los carros llenos a los pueblos, ni van sus gentes montados en ellos, ni bajan ni suben. Y el viejo poblado de Peñalbeta aparece distante, resignado a la desmemoria, igual que los caminos los reclama el monte, igual que muchos campos que ya no se cultivan.

Os Monegros (1)

Sabina por Valdecarros, güega entre Lanaja y Castejón de Monegros. 

Las balsas ya no recogen el agua como antes, ya no sacian la sed, aquella sed que ya no fatiga a los hombres y mujeres en estos malditos y rabiosos secanos. Los muros de piedra de los campos se derrumban llevándose tantos recuerdos, tanta sabiduría que tanto costó aprender. Ya no abundan los rebaños de cabras y ya casi no hay pastores, las parideras quedan vacías y el silencio se adueña de todo. La sierra permanece como ausente.

Sólo el aroma a ontina, romero y tomillo, a monte, perdura la esencia de tantas gentes. Los cielos claros y limpios, el aire puro y el olor a tierra, los campos de trigo y cebada. Quien levantó cada piedra sabe el valor de cada muro y de cada aldea que siempre buscó legar a los suyos. Ahora nosotros y nosotras somos sus herederos y el frío entra entre las cuatro paredes, el aire recorre paredes que ya no hablan, callan porque ya hace tiempo que hemos dejado de escuchar.

Ya hace mucho tiempo que nadie vuelve y ya hace mucho que nadie espera. Aunque a veces parezca que aún quiere esperar.

  • Nota: Aldea es la forma de denominar a las casetas de monte en la sierra de Alcubierrre.

José Luis Villanúa Serrate: Panadero.


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Por Mareme Badiane. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

José Luis nació en Castejón de Monegros un 13 de agosto de 1952. Dice que, si no le fallan las matemáticas, tiene 67 años. La familia de su padre eran montañeses, de Villanúa como su apellido, un pueblo cerca de Jaca, y la familia de su madre era toda de Castejón de Monegros.

José Luis es el segundo de 4 hermanos. Su padre se llamaba Virgilio, era albañil y picapedrero, trabajaba muy bien la piedra y en Castejón hay muchas cosas que hizo él, como la pared del frontón, el ojo de la Iglesia…  Cuando era albañil construyó en algunos pueblos de colonización muy cerca de aquí como San Lorenzo entre otros. Su madre se llamaba María y como todas las mujeres de su época se dedicaba a sus labores que se decía entonces. Es decir, cuidar de los hijos  y llevar la casa que ya era bastante con cuatro hijos y un marido que por su trabajo siempre estaba fuera de casa.

Tiene 3 hermanos, dos chicos y una chica. Su hermano mayor se llama Tomás, vive en Tenerife, ahora está jubilado pero trabajó en Correos. Formó una familia allí y a Castejón vienen de vacaciones de vez en cuando. Su otro hermano Pedro fue panadero con él, también está jubilado y estos últimos años ha sido chofer del camión de residuos de la Comarca de Monegros. Y por último, su hermana pequeña, Begoña, trabaja y vive en Zaragoza, es carnicera desde muy joven y sigue en el gremio.

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José Luis comenzó a trabajar con 12 años de panadero y no ha parado hasta su jubilación. Bueno, dice que se tomó 2 años de ”vacaciones” en Tenerife donde trabajó de barman en un Restaurante del Puerto de la Cruz. Se fue con su hermano pero él se tuvo que venir.

Ha sido un poco viajero pero siempre para trabajar. Con 14 años se fue a Villafranca de Ebro de panadero, con 18 a Tenerife, con 20 a Bujaraloz y con 23 a Peñalba de panadero también.  Con 24 años volvió a Castejón donde se casó con Nieves. Hasta hace 25 años que se vino a vivir y trabajar aquí a Sariñena.  Lugar donde vive con su mujer, hija, yerno y su mejor perla su nieto Pablo, que es el que más ganas de vivir le da.

 

Su infancia no fue la época más inolvidable para José Luis, ya que en aquellos tiempos no tenía grandezas como ahora pero con poco eran felices. Fue a la escuela hasta los 12 años y después a trabajar. Aunque recuerda jugar a los pitos o canicas, al bote, al pañuelo, saltar.  Le gustaba jugar a las tabas que era el hueso de la rodilla del cordero.  Recuerda ir buscar agua a la balsa y a la fuente ya que, cuando era pequeño, no había agua corriente en las casas.  Iba siempre cargado de pozales y cantaros. También recuerda que tenían algún animal para engordarlo y matar.

Dice que a la escuela fue poco pero lo pudo aprovechar bien. No destacaba mucho por los estudios pero ahora se da cuenta que le hubiera gustado estudiar. Pero no había posibles en su casa para eso. José Luis apunta que siempre les repite lo mismo a los alumnos de su hija: “Estudiad… que para burros ya estamos suficientes, luego te acordarás y te arrepentirás como me paso a mí”.

La juventud de José Luis la resume como trabajo, trabajo y trabajo. Tenía pocas horas para juergas. Siempre se acuerda que cuando todo el mundo estaba de fiesta él tenía que ir a trabajar,  ya que el trabajo de panadero siempre es de noche.  Alguna juerga ha tenido pero siempre a trabajar sin dormir.  El baile y la música es su gran pasión. En casa tiene una guitarra pero nunca ve el momento de ir a aprender a tocarla. Ahora dice que como habla Joaquín Sabina en una canción…”Ahora es demasiado tarde princesa”, le encanta Joaquín Sabina.

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Se casó con 25 años con Nieves Mayoral ella tenía 21 años. Se casaron en noviembre en Castejón de Monegros. Un domingo recuerda. Su viaje de novios fue 10 días a Tenerife. A los 9 meses de su boda nació su primer hijo, Daniel y 8 años después Blanca.

Se le cae la baba al hablar de sus hijos, José Luis me explica que ha tenido mucha suerte con sus dos hijos. Dice que son muy buenos, inteligentes y muy trabajadores. Su primer hijo se llama Daniel, tiene 41 años y actualmente tiene una autoescuela en Fraga con su mujer, Paola. Y Blanca, tiene 33 años, es autónoma y da clases particulares,  también trabaja de secretaria en la Asociación Monegros Empresarial.  Tiene un hijo de 2 años y medio que se llama Pablo con Dani, su “joven”.

Su vida adulta se vio truncada por una operación a los 50 años que le cambió la vida por completo. Un tumor cerebral hizo que tuviera que dejar de trabajar con 55 años. Así que su vida actual es ir al corral, trabajar un pequeño huerto que tiene y cuidar de su nieto.

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Refranes que siempre dice uno: “Si la envidia fuera música, no haría alta traer orquesta pa´las fiestas”. Y recuerda que un hombre de Castejón le decía que el mejor remedio para los dolores era el agua, ¡AGUANTARSE!.  Aunque el que más le llena de emoción es el que es referente a la patrona de su pueblo: “Santa Ana, buena muerte, poca cama”.

José Luis me habla de las creencias y tradiciones. Piensa que muchas están desapareciendo en todos los sitios pero que siempre hay personas que luchan por recuperarlas. Y recuerda a su padre con el dance de Castejón de Monegros.  Que luchó para que no desapareciera y fue reconocido por ello.

Mareme Badiane

Tercero de la ESO

 

 

Ester Giral Ezquerra


Ester Giral

Por Darío Pueyo Serrate. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

Ester Giral Ezquerra, nació el 16-5-1943, Castejón De Monegros (Huesca). Es hija  de Vicente y Florencia, agricultor y ama de casa, fue la menor de 4 herman@s, (han fallecido dos hermanas), el otro reside en la misma localidad.

Tuvo una infancia feliz, jugaban a la comba, a la zapatilla por detrás, al corro la patata…. Las canciones típicas de esa época eran: Conchita va en un coche caraba y la chata la mandanguera.

No trabajó fuera de casa pero ayudó mucho a sus padres en los trabajos agrícolas. Como iba al monte muchas noches dormía en masadas o casetas y tenía mucho miedo porque se pensaba que los árboles eran personas.

En las casas no había agua, la iban  a buscar a la fuente que había en el pueblo, usaban cántaros,  pozales y  botijos. Tampoco había luz y se iluminaban con candiles.

En la mayoría de las casas había animales domésticos En casa de mi abuela tenían un burro, cerdos, gallinas, conejos, pollos y patos.

Mi abuela finalizó sus estudios primarios en la escuela pública de Castejón de Monegros, en la que había dos clases una para chicos y otra para chicas. De mayor, cuidaba a los niños pequeños, hubiera sido una buena maestra.

De joven, aprendió a coser y bordar junto a otras chicas de la localidad, en casa de una señora particular que les enseñaba en su casa. Después ejerció de bordadora durante muchos años y era ella la que enseñaba a otras jóvenes que realizaban su propio ajuar.

Se casó con un joven del pueblo, mi abuelo Javier y se quedaron a vivir en la localidad de Castejón de Monegros. Fueron padres de tres hijos: Beatriz, mi madre, Yolanda, y Raúl. Tienen 6 nietos.

Durante su juventud se divertían los domingos en el baile de casa el Ronquillo, donde los chicos sacaban a bailar a las chicas y ellas les indicaban  el turno de la canción que les concedían.

En aquellos años pasaban muchos comediantes por los pueblos. En Castejón estuvo actuando junto a sus padres el famoso Andrés Pajares y Fernando Esteso. Eran los años 60 y residían en la localidad unos 1.300 habitantes. Ahora apenas residen 500 habitantes.

Mis abuelos se casaron en la iglesia de Castejón de Monegros y celebraron el banquete en el salón del baile. Fueron de viaje a Barcelona con los autobuses de Agreda y regresaron en una moto Ducati que se compró mi abuelo. Eligieron esa ciudad porque allí residían familiares de mi abuelo que les llevaron a visitar varios monumentos, teatros, parques…

Al regresar del viaje de novios se trasladaron a vivir a unas casas construidas a la entrada del pueblo donde todavía residen.

Mi abuela trabajó como bordadora y fue ama de casa. Mi abuelo fue conductor y trabajó en la construcción. Actualmente están jubilados.

Les gustaba pasar los domingos haciendo excursiones familiares al campo: a un monte, cerca de Monegrillo “el monte Pina o Miramón”, y al río Alcanadre, en el monte de Jubierre.

Como tradiciones celebraban las fiestas patronales: San Sebastián, San Miguel, San Isidro y Santa Ana, en cuya procesión mi abuelo ejerció el personaje de diablo, durante 27 años y yo participé junto a él con 5 años en el papel de ángel, realizando la lucha del bien y el mal. Me hizo mucha ilusión.

Mi abuela ha aprendido mucho de la sabiduría popular. Sabe muchos refranes: “No por mucho madrugar amanece más temprano”, o relacionadas con sus patrones “Santa Ana, buena muerte y poca cama”, “San Sebastián bendito, cortinas verdes, por debajo la cama corren las liebres”.

En el pueblo se conservan muchas tradiciones populares en las que mi familia ha participado, como para las fiestas de San Sebastián subimos al castillo a coger naranjas que reparten los mayordomos. También se disfrazan cabras en el baile para un concurso. En Semana Santa también hay muchos actos religiosos: el día de viernes santo se realiza un descendimiento de un Cristo articulado desde hace muchos años que vienen a verlo desde otros pueblos y atrae a muchos visitantes. Para la aparición de San Miguel, el 8 de mayo se va en romería desde el pueblo a la ermita de Jubierre, mi abuela bajaba con sus padres con el carro y las mulas, después por la noche se paraba en las canteras y hacían hogueras.

Para Santa Ana, el 26 de julio, se va en procesión a la ermita junto a mairalesas y grupo de dance.

El pueblo de mi abuela tiene mucho patrimonio cultural: Castillo, Iglesia con pórtico, varias Ermitas, Fuente Madre, donde mana agua de forma continuada. También se mantienen muchas tradiciones.

Darío Pueyo Serrate

Tercero de la ESO A

Antonio Castejón Nogueras


Natural de Castejón de Monegros, Antonio nació en 1932. Su padre se dedicaba a las labores del campo, tenía sus propias tierras y además llevaba tierras de casas ricas de Castejón de Monegros. Se sembraba trigo y cebada: “venían años muy malos y no se cogía nada”. En casa fueron tres hermanos, él y dos hermanas.

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Antonio fue a la escuela hasta los trece años donde aprendió a leer, escribir y las cuatro reglas (sumar, restar, multiplicar y dividir). El agua la cogían en la fuente del pueblo, en los balsones del monte, fraguaus con piedra, y allí se sacaba el agua cuando llovía. En Castejón de Monegros no había huerta, sólo las casas ricas regaban con agua de las fuentes, había algunas viñas e higueras, poca cosa. En las casas se criaba algún cordero, se tenían dos o tres ovejas y un pastor se encargaba de agrupar unas 200 ovejas de las distintas casas que luego apacentaba por el monte: “Por las tardes, a la vuelta, ellas solas volvían a cada casa”. En cada casa tenían 3 o 4 cabras para leche “Al ganado se les hacía ramas de sabina para que se alimentaran”.

“En Castejón de Monegros había dos o tres fuentes grandes y las casas ricas tenían algo de huerta”

En verano todos iban a la siega “Si había algo de cosecha”. Muy malo año fue 1949 “Aquel año sin sacar las gavilladoras de casa, no se cogió nada y en 1953 también se perdió toda la cosecha”. Con 14 años, Antonio ya labraba con los machos. Ha estado de pastor por las partidas de Castejón de Monegros, llevando ganado para una gran ganadería de Huesca: “Si te cogían se trabajaba para las casas ricas, sino a marchar, mucha gente marchó a trabajar al canal en Mequinenza”. También recogían esparto para venderlo a un comerciante.

Se recogía mucha leña de romero y se bajaba a vender a Sariñena, salían a las tres de mañana para llegar pronto a las seis de la madrugada, recorrían los 24 kilómetros con un carro tirado por mulas. La leña la cogían en el monte de Castejón de Monegros, se pasaban dos días haciendo leña, lo dejaban cortado en la era del Plano, donde tenían un corral. Lo vendían a tanto el fajo, por las calles y plazas. Con 17 años Antonio ya bajaba sólo a Sariñena a vender leña “Entonces, en Sariñena había unos cinco hornos de pan”. Bajaban unos tres o cuatro carros cada día para vender los fajos de romero aunque también iban a otros pueblos ”Hasta Quinto de Ebro o La Zaida”.  Se hacía leña de pino, pero sólo para casa “De estraperlo se iba a hacer pinos en la sierra de Jubierre. También hacían lotes de pinos, pero muy pocos”. Su padre no podía trabajar, le dio un parálisis que le invalidó,  así que Antonio tuvo que trabajar desde muy pequeño.

Con 14 años, en 1946, Antonio marchaba a La Almolda a trabajar ocho horas por 16 o 17 pesetas. Iba andando para trabajar en la construcción, a pico y pala, de la carretera, luego fueron a hacer la de Bujaraloz a Osera: “De Castejón de Monegros a La Almolda hay 8 kilómetros y tardábamos dos horas.  Los de La Almolda vendían yesos.”

En 1953 fue a Bisaurri, cerca de Castejón de Sos. De Castejón de Monegros fueron veintiuna personas: “Para hacer un desmonte, a pico y pala, para una carretera”. Estuvo más de un mes gracias al contratista de Cantalobos Antonio Chesa Valdellón.

Antonio se casó en 1960. En Castejón había buenas fiestas, eran muy buenas, venían músicos todos los días, normalmente duraba tres días: “Se gastaban pocas perras, no había dineros. Iban orquestas buenas y se hacía el dance, todo a lo pobre”.

A los 38 años se dedicó a arrancar piedra para la construcción de los pueblos de colonización, muchas noches se quedaba a dormir en Lanaja: “En las cerros aparecen las cejas y allí está la piedra, piedra de cal, se hacía con todo: con pico y pala, con barrena…”. En La cartuja de Monegros apañaban la piedra y la abastecían a los albañiles. También trabajó en la construcción del túnel del canal de Monegros en la sierra “Se hicieron anillos de hormigón y se forraba con cemento”. “Lo Gavín”, le decían al terreno, “Se ganaba poco y se trabajaba mucho”.

También se ha dedicado a la venta de verdura y fruta con una camioneta: “Primero con una Ebro y luego una Nissan”. Iba a Mercazaragoza a las dos de la mañana, muchas veces con su hijo y luego la vendían por los pueblos: “Lanaja, Candasnos, Peñalba… Hasta Lamasadera”. Alguna vez hasta atascó por alguna cuneta. “Luego han venido años mejores aunque siempre todo costó mucho”.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

La Colectividad de Sariñena


             Las colectividades, durante la Guerra Civil Española, surgieron en determinadas zonas republicanas en un contexto revolucionario, respondiendo a un sistema de organización de principios anarcosindicalistas. Así, las colectividades agrarias prosperaron por el bando republicano de Aragón, tratando de establecer un modelo de producción en manos del pueblo y revelándose como verdadera alternativa al capitalismo. Su contraposición y amenaza al poder oligarca, terrateniente y caciquil, ha contribuido a su olvido y falta de reconocimiento.

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En Los Monegros existieron numerosas colectividades agrarias con procesos muy diversos que significaron, en sí mismos, experiencias únicas, estableciendo un orden social igualitario de organización colectiva y autogestionada. Uno de los principales factores para la creación de las colectividades fue la fuerte implantación de la CNT en Los Monegros, según Julián Casanova (Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938), esta zona contrastaba con otras zonas de fuerte dominio socialista. En el partido judicial de Sariñena el número de afiliados a la CNT, en mayo de 1936, era de 235: en Sariñena 45, Grañen 20 y Lanaja 170. Aunque algunas colectividades fueron compartidas entre anarquistas y socialistas, las colectividades más cercanas al frente fueron conjuntas entre la CNT y la UGT, como las de Grañen, que contaba con un centro comarcal colectivo, y la de Bujaraloz. En Robres estuvo marcada por el Partido Comunista, en Huerto la colectividad fue libertaria y en Pallaruelo de Monegros y Lanaja fueron bastante prosperas. También hubo colectividad en Sena, donde existieron problemas que aparecieron reflejados en el informe de la Junta directiva del sindicato CNT local del 10 de septiembre 1937.  En Alcubierre crearon una colectividad agrícola “Desde allí transportaban agua en lomos de mulas a las trincheras de la sierra” (Eladio Romero García en Guerra Civil en Aragón. Editorial Pirineos 2002, Pág. 178)”. En Alcubierre se organizó una gran estructura sindical, cooperativa y de colectivización estrechamente vinculada con el frente: Alcubierre, última parada camino primera línea de fuego.

“En Grañen iniciamos la formación de la Colectividad Campesina, pero como nos correspondía como posición provisional, ya que se encontraba bajo la influencia del PSUC, no se ha dado la forma en todas sus bases que reclama la organización socialista”.

“En Robres se ha dado vida a la colectividad Agrícola, mediante asamblea, democráticamente, donde los campesinos han sabido plantear la iniciación de cómo se debían de encauzar y resolver sus problemas” 

“En Robres además de la Colectividad Agrícola se formó un Comité de Abastos, que comenzó a organizar la vida del pueblo resolviendo las necesidades que se suscitan en todo movimiento”.

Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial.

25-8-36 Formación de la colectividad, haciendo ingresar en ella, bajo pena de muerte a los mayores contribuyentes, apoderandose de sus cosechas, ganados de todas clases, de sus propiedades y quemando los títulos de propiedad.  

Pallaruelo de Monegros

Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.18

En julio de 1936 participó en la lucha callejera contra los fascistas y se apoderó momentáneamente de Alcubierre. Luego se enroló en la Columna Durruti y más tarde entró a formar parte de la colectividad de Sariñena”.

María Molina Lozano, poetisa y militante anarquista

(1914 Zaragoza- 2000 Toulouse) 

La colectividad Agropecuaria de Sariñena surgió con los primeros decretos tras la constitución del Comité Local de Sariñena. La Colectividad de Sariñena la presidió Rafael Anoro Baldovinos, perteneciente al sindicato UGT. Como secretarios ejercieron Santos Paraled Sarrate y Manuel Lacerda López (presidente PC) y como directivos de la colectividad Juan y José Abadías Árles (UGT), Inocencio Arnal Villas (UGT), Tomás Bornao Gistao (Formó parte del Consejo, directivo de la UGT y participó en la requisa de trigo), Vicente Lapiedra Vitales (CNT, viajó a Villanueva como dirigente de colectividad), Vicente Ballarín Clavería y José Izco Martinez.

También ejerció de directivo Valentín Tisné Medrano, vecino de Sariñena y afiliado a la UGT. En su expediente de responsabilidades ES/AHPHU – J/005621/002173, el comandante del puesto de Sariñena lo define como “Pertenece a la clase baja de la localidad. Poca cultura. Valor global de los bienes del encartado cinco mil ciento cuarenta pesetas. Tiene bajo su guardia esposa y tres hijos”. El expediente cuenta que “Al evacuar esta población, huyó hacía Cataluña y más tarde a Francia, con algunos centenares de ganado lanar, propiedad de ganaderos de esta localidad. Está huido y, según rumores, falleció en un accidente de camión”.

Manuel Novellon Barrao, 1º Si prestó servicios al comité revolucionario. 5º Manifiesta si la fábrica de harinas de D. Amado Pueyo fue incautada por el comité y si el procesado trabajo en ella como un obrero más.  6º Nombre de personas que conozcan la actuación del procesado en la Cartuja de las Fuentes cuando según se dice fue a detener el avance  nacional.

“Las colectividades conocieron durante los últimos meses de 1936 y el primer trimestre de 1937 el período de mayor auge: consiguieron dotarse de un instrumento de coordinación -la Federación Regional- (Julián Casanova Guerra y Revolución en Aragón 1936-1938)”. La constitución de la Federación comarcal de colectividades de la comarca se celebró el 21 de marzo de 1937 en Sariñena y el pleno de colectividades queda recogido por Pelai Pagès i Blanch en El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938. Aquel pleno acordó la creación de una comisión para organizar colectividades, comisión formada, entre otros nombres, por los sariñenenses Eusebio Pinós Ragalado y Fulgencio Esteban. Entre las personas incursas en la ley de responsabilidades políticas aparecen dos Fulgencio Esteban. El primer Fulgencio Esteban Gavín de la CNT fue guarda municipal; y el segundo Fulgencio Esteban Oliván “Fue secretario de la CNT 1º y 2º comité, que participó en detenciones, la destrucción de la iglesia y realizó viajes a pueblos vecinos”. Eusebio Pinós Ragalado, aunque nació en Cataluña, vino muy pronto a Sariñena con su familia. A los doce años ya se hizo anarcosindicalista de la CNT, organización de la que fue nombrado secretario “Pero la oposición paterna lo impidió”. Con la Guerra, Eusebio se integró en el Comité Revolucionario de Sariñena “Encargándose de los intercambios y del avituallamiento, del comedor colectivo y del grupo teatral”. En abril de 1937 marchó al frente de Levante hasta su exilio a Francia, donde fue internado en el campo de Argelès “Y luego trabajar en una Compañía de Trabajadores Extranjeros (CTE), realizando tareas a los altos hornos de Saboya y como leñador”. Sufrió la ocupación Nazi, fue obligado a trabajos forzados a Brest, junto a su hermano Gabriel, pero “pudo huir e integrarse en el grupo de Francotiradores Partisans (FTP) «La Vapeur» de la resistencia antinazi en Saboya , con su hermano Gabriel y su cuñado José Barrieras”. (Eusebio Pinós Regalado – del Comité Revolucionario de Sariñena).

Cuando el 21 de marzo de 1937 se celebró en Sariñena el Pleno de colectividades de la comarca aún no se había creado la Federación comarcal, y justamente el objetivo de este Pleno era crear dicha Federación. En dicha Asamblea estuvieron representadas las poblaciones de El Tormillo, Salillas, Castejón de Monegros, Lastanosa, Lalueza, Sena, Alcubierre, Capdesaso y Sariñena y cuando el representante de la Federación Regional de Colectividades, Estivill, tomó la palabra para destacar “la conveniencia de que todo el campesinado se aúna a la gran familia colectiva y a su vez en la comarca de Sariñena se cree la Federación Comarcal de Colectividades”, se inició un debate en el que no todos los delegados estuvieron de acuerdo. Es cierto que la mayoría se decantaron por la creación de la Comarcal, puesto que, como dijo el representante de Lastanosa, “así las colectividades de esta comarca tendrán una garantía de sus medios económicos y morales”, pero el delegado de Sena sorprendió a todos los asistentes cuando destacó que “ellos tuvieron una asamblea y acordaron que antes de colectivizarse era ganar la guerra y que por este motivo están sin entrar en la colectividad. Aparte de que existe una pequeña colectividad en la cual sólo la componen compañeros de la UGT”. La sorpresa, habida cuenta que el Pleno lo había convocado el Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena adscrito a la CNT, fue mayúscula. Y en las intervenciones posteriores todos destacaron la necesidad de ir hacia la Federación, pero, habida cuenta del retraso que existía en la comarca se decidió formar una comisión con el objetivo de que “se encargue de destacarse por los pueblos de la comarca y organice las colectividades así como oriente en este mismo sentido”. La comisión se formó con Eusebio Pinós y Fulgencio Esteban de Sariñena, José Lucas de Sesa y el “camarada Villellas” de la UGT de Capdesaso. Y la decisión final recabó en el hecho de que cuando la comisión hubiese terminado sus funciones “entonces se entrará de lleno en la estructuración de la Federación Comarcal de Colectividades” (1). Era claro que de lo que se trataba era de iniciar un proyecto inédito en la historia de Aragón y que planteaba muchas incógnitas para el futuro.

Los principios: La abolición de la “explotación del hombre por el hombre”.

“Reunidos una porción de vecinos de esta localidad, se acordó formar una Colectividad denominada campesina compuesta por afiliados a la F. de T. de la T. (U.G.T.) y al Sindicato Único (C.N.T.) cuyos fines son los siguientes: 1º. Mejorar moral y materialmente la vida de sus afiliados, no permitiendo bajo ningún concepto la explotación del hombre por el hombre” (2). Así empezaba de manera significativa el Acta de Constitución de la Colectividad campesina de Capdesaso, firmada el 30 de septiembre de 1937, una fecha muy tardía, aunque la colectividad se había iniciado mucho antes. De hecho, no es por casualidad que la mencionada Acta de constitución fijase como el primer fin que perseguía una declaración de principios y situase como primer objetivo la desaparición de la dependencia económica de unos hombres con relación a otros. En el campo, cabe recordarlo, la subordinación económica, basada siempre en la propiedad de la tierra, había sido históricamente muy dura. La existencia de jornaleros seguía siendo muy extendida en los años treinta, en un momento en que, además, la subsistencia del campesino siempre dependía de la voluntad del propietario. No es por casualidad, por tanto, que el principio mencionado apareciese muy pronto entre el campesinado aragonés. Disponemos de otro testimonio de la misma población de Capdesaso muy elocuente. En este caso se trata de una gestión que representantes de la población realizaron en noviembre de 1936 cerca del Comité Provincial Revolucionario de Barbastro. Se trataba en este caso del ganado y de quienes eran sus dueños. La resolución que redactó el Comité Provincial de Barbastro no podía ser más concluyente: “Haviendose (sic) presentado en este Comité Provincial una representación del Comité Local y otra de las organizaciones C.N.T. y U.G.T. de Capdesaso, para ponernos en antecedentes de la actuación de los que todavía son amos del ganado lanar y de los pastores. Determinamos lo que a continuación exponemos: 1º. Queda abolida la explotación del hombre por el hombre, por tanto los patronos del ganado no pueden tener criados, y ser por tanto los que lleven a pastar el ganado. 2º. Queda requisado todo el ganado lanar por el Comité Local de Capdesaso. 3º Sólo el Comité Local dispondrá del ganado ya que representa la voluntad del pueblo, poniéndolo a disposición de las necesidades de Guerra llevando siempre un escrupuloso control, dejando para su reproducción a las de cría. Sirvan estas líneas de satisfacción para los efectos correspondientes. Os saludo el Comité Provincial El Secretario Colectividades agrarias en Huesca.

1. Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena. CNT-AIT, en “Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales”, AHN, FC-Causa General, Caja 1414, Exp. 5.

2.  “Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales”, AHN, FC-Causa General, Caja 1414, Exp. 5.

El sueño igualitario de los campesinos de Huesca (1936-1938) Pelai Pagès i Blanch…

El 28 de agosto de 1936 se celebró en Binefar la Asamblea Provincial de Colectividades.  A ella acudieron como representantes de la colectividad de Sariñena Ángel Mombrida, de la CNT y Vicente Pueyo, por la U.G.T.  A la asamblea también asistió el sariñenense José Mavilla Villa (1900-¿1939?), un maestro y líder anarcosindicalista aragonés que llegó a ocupar el cargo de consejero de Agricultura del Consejo de Aragón. “Mavilla fue una de las voces libertarias que más precoz —y públicamente— expresaron el deseo de recuperar capacidad, iniciativa y personalidad política para Aragón. Él, que dijo expresamente de sí mismo y de los libertarios que eran hijos espirituales de Costa”.  José Mavilla estudió en la Escuela Normal de Maestros de Huesca, perteneciendo “Al círculo de jóvenes enseñantes formado en Huesca en torno a la figura de Ramón Acín durante los años de dictadura de Primo de Rivera”. Un compañero suyo fue Evaristo Viñuales Larroy, natural de Lagunarrota, maestro anarquista y fundador de la escuela de militantes libertarios de Aragon.

José Mavilla ocupó el cargo de consejero de Agricultura del Consejo de Aragón del 18 de octubre de 1936 hasta enero de 1937. Tras su relevo, por Adolfo Arnal, José participó muy activamente en la colectividad en el Somontano de Angües, colaboró con la prensa cenetista de Aragón y Barcelona “Cultura y Acción” y “Solidaridad Obrera” y fue elegido secretario de la Federación Regional de colectividades de Aragón. Con la disolución del Consejo de Aragón, las colectividades sufrieron un freno considerable y José, con el resto de dirigentes libertarios, fue retenido en la prisión de Barbastro. Fueron liberados antes de la llegada de las tropas nacionales en marzo de 1938. José pudo escapar junto a otros compañeros, pero al final no llegó a exiliarse, fue capturado y condenado a muerte.

 

“José Mavilla fue un activista colectivista convencido de la justicia y adecuación de las aspiraciones colectivas.”

José Mavilla Villa

Comunicado del radio Comunista de Huerto (Partido Comunista, U.G.T. Huerto, en el sello) al órgano regional del PCE (Huerto, 23 enero 1937); en AHN/SGC. Serie Madrid, carp.38 (leg692). En dicho comunicado se referían a su circular n. 5 (del 20 de enero de 1937) y contestaban a las preguntas sobre la Conferencia recientemente celebrada por aquel partido en Sariñena. “Consecuencias que hemos sacado de ella –comentaban los comunistas de aquella localidad-, observamos (sic) que se defendió demasiado a su favor respeto a la pequeña propiedad, sobre todo en aquellos pueblos donde ya se trabaja colectivamente, pues, habrá, algunos de los que no están plenamente convencidos, que al verse tan apoyados por nosotros mismos querrán separarse de nosotros y esto sería un entorpecimiento para la buena marcha que ya tenemos preparada para el año en curso, nosotros estamos de acuerdo con que se les respete esa propiedad, aquel que haya dado su palabra de ser colectivista por lo menos este año deberá de seguir hasta la recolección próxima, luego si quiere separarse se le devolverá todos los bienes que haya aportado a la misma y lo que le corresponda de la recolección hecha colectivamente. Esto, os lo comunicamos por los casos que dentro de nuestra colectividad se rumorean por parte de aquellos momentos que, a raíz del peligro se adhirieron a nosotros, pero estos elementos no están convencidos de lo que supone  el trabajo colectivo, ni tienen ideal alguno, a pesar de que fueron muy bien advertidos por nuestra parte antes de formar la colectividad.  

En febrero de 1937 se realizó el congreso regional que acordó la creación de Almacenes Comarcales para cada colectividad. En la comarca monegrina se acordó, en el Pleno Comarcal del 10 de abril, organizar el Almacén Comarcal, donde también se acordó el uso comarcal de maquinaria agrícola entre Colectividades. Entre Lalueza, Capdesaso, Alberuela, Fraella, Marcén y Grañen se acordó una distribución de tierras y pastos interlocal.

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Sellos colectividad Lastanosa. Archivo Pares.

El 10 de abril de 1937 se celebró en Sariñena la Asamblea y constitución del Sindicato Regional de Comunicaciones, con la participación de 30 delegados. “Sindicatos regionales de ramas de actividad, futuros embriones de la administración socializada o socialización, con la que se aspiraba a sustituir la economía capitalista (Trabajando para la eternidad, Alejandro R. Díez Torre. La Malatesta Editorial, 2009)”.

Párrafo dedicado a Sariñena por Franz Borkenau en El Reñidero Español (Relato de un testigo de los conflictos sociales y políticos de la guerra civil española. Barcelona, Ibérica de Ediciones, 1977, p. 81), resulta un excepcional testimonio sobre el funcionamiento de la Colectividad de Sariñena:  

“Pero me convencí con mis propios ojos de la realidad de la mejora. Por la mañana llamé a los dos primeros jóvenes anarquistas con quienes me tropecé en la calle y les pedí que me mostrasen las trilladoras. Me llevaron a un grupo de graneros situados en las afueras del pueblo. Frente a ellos se alzaban cuatro de las máquinas expropiadas, trillando cuatro enormes pacas de trigo. Había unos diez campesinos trabajando entre cada una de ellas. Por sus ropas podía verse que eran campesinos (no trabajadores agrícolas sin tierra); lo confirmé más tarde en el curso de la conversación; trillaban juntos el trigo de uno de ellos; al día siguiente, la máquina sería trasladada a otro granero, a trillar el trigo del siguiente miembro del grupo. El trabajo iba rápido, los rostros brillaban y por cuanto fui capaz de juzgar, el manejo de la maquinaria era competente. Estaba a mano un mecánico del pueblo, caso de necesitarse una reparación. Parecía evidente que no había existido ningún  tipo de obligación de entrar en ese arreglo al uso colectivo de las maquinarias; en otros graneros, la gente trabajaba con sus instrumentos antiguos y eran sinceros a admitir que no querían trabajara con las maquinarias; la mayoría de éstos pertenecían a la anterior generación. El Comité tenía la intención de utilizar las maquinarias para trillas la cosecha de las tierras expropiadas, tan pronto como las colectividades campesinas hubiesen terminado sus trillas y utilizar esta cosecha como reserva de trigo para la milicia; como almacén se utilizaría la iglesia”.

El esfuerzo del madrileño Enrique Martín Hernández es digno de reconocer, Enrique trató de proporcionar jabón, ante la falta de este producto higiénico, a las colectividades: “Fue en la colectividad de Sariñena donde pudo llevar a cabo esta idea pero tuvo que abandonar la actividad ante la llegada de Líster al mando de una unidad comunista contraria a las colectividades. Su huida de Sariñena acabó en Mayals (Lleida) donde ejerció como secretario de la colectividad local hasta finales de 1938, tras la batalla del Segre”. también no hay que olvidar al anarcosindicalista Enrique Martín Hernanz, natural de Madrid, que trabajó en la colectividad de Sariñena junto a José Magaña.

En Sariñena (3.600 habitantes) el mismo testigo se dio cuenta de que la iglesia había sido quemada, que había habido ejecuciones y quemas de la documentación notarial, pero que los anarquistas no habían requisado todas las propiedades, limitándose a expropiar cuatro heredades de gran extensión. Los campesinos utilizaban las máquinas agrícolas requisadas, puestas a disposición de todos: «Todo mostraba la ausencia de obligación en este acuerdo para el uso colectivo de las máquinas expropiadas».

Y, entre tanto: «Las relaciones entre el pueblo anarquista y la milicia del POUM estaban lejos de ser buenas. Pero a pesar de esto, con muchas menos muertes, el núcleo anarquista había logrado mejoras considerables para los campesinos y era además lo suficientemente inteligente como para no intentar forzar la colectivización a la parte renuente del pueblo, sino esperar a que el ejemplo de los otros surtiera su efecto».9 Es de notar que si Fraga no tenía delegación en el Congreso de Zaragoza, Sariñena tenía en representación a 45 afiliados. En Tardienta, centro de la columna del PSUC, el corresponsal de Pravda hizo mención de la formación de una colectividad anarquista. Tardienta tenía 135 afiliados de 1.900 vecinos en mayo de 1936, cuando tuvo lugar el Congreso de Zaragoza.

Autogestión y anarcosindicalismo en la España Revolucionaria. Frank Mintz.

 

Sobre la colectivización en Tardienta aparece el texto del periodista y político Alardo Prats y Beltrán (Culla, 1903-México D.F., 1984): Las llanuras de Tardienta y Almudévar, e incluso sus cumbres y laderas, se transforman gracias al espíritu de lucha y al instinto de supervivencia de los pequeños campesinos encuadrados en las colectividades: «Su esfuerzo, puesto al servicio de la libertad en los trágicos días del 36, preparó y sembró tierras donde jamás había sido lanzada la semilla, donde solo crecía la maleza, las matas de tomillo o de espliego y los cardos vilaneros. Ahora todo es mies. Y mies bien cuidada. Unas doradas y otras con el color auriverde de la entrada en sazón para la siega. Hasta encima de las pequeñas mesetas que de pronto se acusan en el horizonte, arrastres de remotos corrimientos geológicos desde el Pirineo hasta aquí, con sus conformaciones de médanos desérticos de caprichosas formas, se ha sembrado, si se encontró un palmo de tierra aprovechable». El texto lo recoge José Luis Calvo Carilla en Visiones literarias de Los Monegros (imágenes contemporáneas de un mito literario), un relato que continúa de la siguiente manera: “Centenares de segadoras modernísimas cierran los puntos de referencia del paisaje, del campo, en todas las direcciones de los puntos cardinales. Las trilladoras modernas, también cantan junto a las viejas eras inútiles la canción de sus motores a toda marcha. Unas máquinas segadoras van arrastradas por caballerías, otras por tractores poderosos, los mismos que mediante otros dispositivos con los garfios férreos de sus rejas remueven la entraña fecunda de la tierra, en sus más hondas y recónditas zonas de energía inexplorada. Ahí está, en tierras aragonesas, la nueva y modernísima geórgica de nuestros tiempos. En sus centenares de máquinas que zumban sobre los predios, sobre los rastrojos de los predios su cántico de victoria (Prats y Beltrán, 2006: 128-131).”

Las colectividades tuvieron poco recorrido, tiempos de guerra y los escasos años en los que se trataron de desarrollar acabaron con el sueño colectivo de autogestión. De acuerdo con Julián Casanova (Guerra y Revolución en Aragón 1936-1938): “Los acontecimientos políticos y militares rompieron el posible proceso de consolidación. El fracaso de los intentos por controlarlas desde el Gobierno, la pugna entre diferentes formas de concebir la política agraria y las repercusiones de los sucesos de mayo, motivaron que el gobierno Negrín, con el apoyo de los comunistas, pensara en utilizar la fuerza contra ellas. La oportunidad se presentó coincidiendo con el decreto de disolución del Consejo de Aragón en agosto de ese mismo año”.

En definitiva, poco se ha estudiado el proceso de colectivización en Los Monegros. El paso de los años ha borrado gran parte de los testimonios directos, pero a buen seguro que estas lineas contribuirían en su memoria, en un ejercicio de libertad, de aquel sueño colectivo, de igualdad y libertad. Gracias a Sergio SN por su ayuda en la realización de este articulo.

 

Pueblo: Castejón de Monegros


Castejón de Monegros es un hermoso pueblo de Los Monegros. Aparece entre los secanos a los pies de la sierra de Alcubierre, resaltando su característico castillo cisterciense del siglo XIII. Por sus calles se encuentra una gran riqueza arquitectónica y Castejón de Monegros bien podría ser el “Albarracín” de Los Monegros. Pero la despoblación y el abandono impiden su conservación, produciéndose la desaparición de su rico patrimonio. Castejón de Monegros cuenta con 531 habitantes, soportando un fuerte descenso desde su máximo de 1.530 habitantes en 1960. Actualmente presenta una densidad de 3,19 hab./km², con un índice de viabilidad demográfica de menos dos, Castejón de Monegros ha perdido en los  últimos sesenta años el 65,36% de su población.

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Castejón de Monegros. Fotografía Adolfo García Serrate.

A través de jóvenes de la localidad conocemos su visión e inquietudes sobre la vida rural. Una perspectiva joven para reflexionar sobre el presente y futuro de nuestras localidades, una serie de entrevistas enmarcadas en la serie “Pueblo” de la iniciativa cultural “Os Monegros”. Gracias al IES Sabina Albar de Bujaraloz y muy especialmente a Chusé Rozas Auría por ayudar a hacer posible este proyecto.

Natalia Luzán Asín

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  • IES Sabina Albar de Bujaraloz.
  • Curso: 4º de la E.S.O.
  • Localidad: Castejón de Monegros.
  • Libro: Desconocidos.
  • Música: Michael Jackson.
  • Película: Titanic.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: Real Zaragoza.
  • Aficiones: Salir con los amigos.

A Natalia le gusta mucho más el pueblo que la ciudad “Es mucho más tranquilo, la ciudad es más estresante y en el pueblo hay mucha más libertad”. Sí, a Natalia le gustaría quedarse a vivir en Castejón de Monegros y, aunque aún no tiene decidido que estudiar, lo más probable es que acabe marchando a Zaragoza a continuar los estudios.

Le gusta mucho andar por el campo, ir a pasear con su perro, ir por la fuente madre… “Lo malo de un pueblo es que no hay muchas actividades, hay tardes que no sabes ni lo que hacer”. A menudo va a Zaragoza, es socia del Real Zaragoza y también muchas veces va de compras.

Lo más representativo de Castejón de Monegros es santa Ana, el Castillo y la fiesta de verano para santa Ana. Además, Natalia es danzante “El dance representa mucho al pueblo y es muy antiguo”. También a Natalia le gusta mucho la fiesta de nochevieja “Es más familiar, para la gente del pueblo”.

Le gustaría que hubiese un campo de fútbol en Castejón de Monegros, el actual es de tierra, “Pero bueno, tampoco hay gente en el pueblo”. A Natalia le gustaría jugar en un equipo de futbol femenino.

Se siente monegrina “Los Monegros es un desierto” y es una enamorada de Jubierre donde van de romería para san Miguel.

La vida, respecto a sus abuelos, la ve muy diferente:“La forma de trabajo y cuanto trabajaban no hay comparación con ahora, antes se quedaban a dormir en el monte, eso ¡si lo tuviera que hacer ahora!”.

“Hace falta trabajo, sino mal”. La gente se va a la ciudad y a Natalia no le gusta que cada vez haya menos gente “Una pena”.

 

Fotografías: Adolfo García Serrate.

Mario Nicolas Rosas

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  • IES Sabina Albar de Bujaraloz.
  • Curso: 2º de la E.S.O.
  • Localidad: Castejón de Monegros.
  • Libro: El relato de carlota.
  • Música: Reguetón.
  • Película: Campeones.
  • Deporte: Futbol.
  • Equipo: Real Madrid.
  • Aficiones: La caza.

Mario es un enamorado de la vida de pueblo y ¡cómo no!: de su pueblo: Castejón de Monegros. El pueblo es tranquilidad frente a la ciudad “¡Qué resulta muy agobiante!”. Lo bueno del pueblo son las piscinas, el monte, las casas… “además en el pueblo casi todos nos conocemos”. Mario sólo pone una pega a los pueblos, no le gusta que la gente de afuera se meta en los asuntos de los demás.

Mario quiere estudiar un grado de agricultura en Caspe y forjar su vida ligada a la agricultura, trabajar las tierras junto a su padre, en Castejón de Monegros. Para Mario lo más singular de Castejón de Monegros es el Castillo, santa Ana, la tradicional romería a Jubierre para san Miguel y las fiestas de santa Ana: “Se va a la ermita con los tractores, con el dance y el diablo”. A Mario le gustaría que en el pueblo hubiese un pabellón de deportes y alguna tienda más.

Se siente monegrino, le gusta “El paisaje y como somos los monegrinos: de cabeza dura, tozudos pero buena gente”.

Antes se vivía mucho peor, para fregar tenían que ir al pantano de las tejerías a buscar agua “Todo el día trabajando, el trabajo era más duro, cuando cosechaban iban a hoz”.  Sobre la despoblación, Mario lo tiene también bien claro: “Hace falta más trabajo, más tierras de regadío… casi toda la gente se va porque no tiene trabajo”.

Continuará…

El dance de Castejón de Monegros


El dance de Castejón de Monegros corresponde a uno de los típicos dances monegrinos, un dance completo de pastoradas, duelo de ángel y diablo, dichos y mudanzas al son de la gaita de boto aragonesa. Como muchos dances se interrumpió durante la guerra y aunque fue reanudado débilmente tras la contienda, poco a poco se fue perdiendo hasta que en la década de 1970 se recuperó definitivamente, aunque de forma parcial. Gracias a la incorporación de la mujer, hoy en día goza de gran vitalidad y futuro.

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El dance de Castejón de Monegros  se representa para la festividad mayor de Santa Ana el 26 de julio y la menor de San Sebastián el 20 de enero. Un dance con una gran historia recogida por Simeón Serrate Valdovinos en la revista “Pliegos” de la Asociación de Gaiteros de Aragón “Historia del antiguo dance de Castejón de Monegros”.

Tras su interrupción, durante la guerra, el dance se reanudó en 1940 con los pasacalles hasta su desaparición a mediados de la década de 1960. Recuperado a principios de la década de 1970, actualmente, se representa mediante el dance de palos interpretado en procesión y mudanzas y la representación del duelo del ángel y el diablo.

Históricamente, en Castejón de Monegros se ha venerado a la Virgen de la Lumbre, siendo su santa patrona “Nuestra señora de la Lumbre”, hasta que una plaga de langostas causó el cambio a Santa Ana, tal y como lo recogió Lucia Pérez:

En el caso de Castejón es curioso observar que, según las informaciones de los ancianos, la Virgen de la Candelaria era la antigua patrona del lugar y que en enero, para el d í a de San Sebastián, tenían lugar las fiestas de invierno. El patronazgo de Santa Ana se debe a que «antiguamente en esta tierra había muchas plagas de langosta y otras que dejaban sin cosecha el campo». Esto naturalmente ocurría cuando las espigas ya estaban granadas y una de esas plagas «se paró y desapareció justo el día de la Santa», así que «en agradecimiento se la nombró patrona». 

Lucia Pérez

El dance de Castejón de Monegros “Abuelos del mejor nieto”. Andalán nº432-433

Es en la década de 1970 cuando un grupo de jóvenes castejoneros comenzó a retomar y revitalizar el dance de Castejón de Monegros. Gracias principalmente al tío Virgilio, Ángel Tabueña, Fructuoso Sampietro y al tío Simeón “Cachencho” la nueva generación comenzó a recuperar el dance. Aunque la falta de relevo generacional de hombres propició la entrada de mujeres para poder mantener la tradición. Así, con cierta naturalidad, las chicas comenzaron a entrar en el dance de Castejón de Monegros: “No hubo grandes problemas y a partir de entonces siempre tuvieron las puertas abiertas” explica Ana Puey.

Acabadas las fiestas en el año 65 dejamos de danzar durante siete años. El dance estuvo dormido hasta que una señora lo despertó en 1973.Siendo Florentino Badimón mayordomo mayor de Santa Ana, su esposa Rafaela Badimón de Badimón, tuvo la obsesión y empeño de que volviera el dance y volvió. 

Simeón Serrate Valdovinos

Historia del antiguo dance de Castejón de Monegros. Pliegos.

Maricarmen Lavilla Calvete fue una de aquellas mujeres pioneras que entraron en el grupo de dance. Maricarmen fue reina de fiestas en 1973 y al año siguiente estaba de reina saliente “los hombres danzaban con pantalón, camisa y banda”; Maricarmen danzó por primera vez en 1975 con ropa de calle. El primer año que debieron de danzar las mujeres debió de ser en 1974, así lo fecha Simeón Serrate. Faltaba gente para danzar y, aunque no les gustaba que danzasen mujeres, fueron aceptadas para que no se perdiese. Eso sí, no faltó quien decía “No tenéis fuerza para danzar” o “El dance es cosa de hombres”.

“Los hombres fueron dejando poco a poco el dance hasta que al final sólo quedaron mujeres”.

“Aquellos años los maestros discrepaban sobre cómo se debía ejecutar el dance y cada uno lo recordaba a su manera, tanto el tío Simeón como el tío Virgilio tenía su propia forma de ver el dance”. Fructuoso Sampietro había sido danzante y se entregó mucho en su recuperación, “Fructuoso Sampietro era el más mayor y el que más se acordaba de las mudanzas, era muy enérgico y danzó con nosotras”, recuerda Maricarmen con gran cariño. Ángel Tabueña provenía de Pallaruelo de Monegros y había sido antes danzante de su Pallaruelo natal. “En la recuperación del dance en los años 70 fue crucial el empeño de Florencio y Rafaela Badimon. Compraron los trajes, gaitas y regalaron una moneda de oro a cada uno de los danzantes. Rafaela fue de casa en casa convenciendo a los antiguos danzantes y animando a los jóvenes para que se incorporarán” recuerda Carmina Vidaller Salillas.

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Para aprender formaron cuadros de chicas con chicos, dos a dos. Se tuvieron que recuperar las viejas mudanzas, “cada fiesta tiene sus propias mudanzas”. “Nos lo pasábamos muy bien en los ensayos, con el gaitero los ensayos los hacíamos del 15 al 23 de julio, venía todos los días desde La Almolda”. Cuando ensayaban sin gaitero se tatareaban las melodías mientras danzaban.

Ana Puey ha danzado durante 15 años, comenzó en 1978 y ahora son sus hijas quienes han tomado su relevo. A principios de la década de 1980 los hombres dejaron de danzar, aproximadamente entre 1980 o 1982. A partir de entonces, los cuadros del dance de Castejón de Monegros están conformados totalmente por mujeres.

Al tío Virgilio lo querían mucho, era una persona muy buena y cariñosa, recuerda Ana Puey, tenía mucha consideración cuando enseñaba. Primero fue mayoral el tío Virgilio llevando el típico palo de pastor y luego, cuando se fue haciendo mayor, tomó relevo el tío Simeón. El palo tenía el característico gancho de pastor e iba adornado con cintas de colores.

Mayorales que he conocido en el dance: Primero Telesforo Segura, su apodo el Pelaire; segundo Mariano Serrate, apodado Marta; tercero Luis Buil, de apodo Padura; cuarto Hilario Segura, hijo del primero, de apodo el Trenero; quinto Enrique Martín, el Valenciano; sexto Virgilio Villanúa, este último sin apodo. En la actualidad es un servidor Simeón Serrate, de apodo Cachencho.  

Simeón Serrate Valdovinos

Historia del antiguo dance de Castejón de Monegros. Pliegos.

Al principio danzaban en el salón viejo del ayuntamiento y quien no estaba a las diez no entraba, la puerta se cerraba y para Santa Ana no danzaba. Luego danzaban enfrente de la balsa, al lado del monte blanco. “El suelo del ayuntamiento temblaba cada vez que bailaban” recuerdan Maricarmen y María Jesús. Incluso se ensayó en casa del tío Virgilio, en el pasillo de su casa, explica Martín Blecua Vitales: “Fue cuando se reanudó tras la guerra”.

El antiguo gaitero de Castejón de Monegros fue el tío Senen, que murió en 1954. El tío Senen debió de acompañar al dance de Castejón de Monegros hasta sus últimos años hasta que quizá fue sustituido por Vicente Capitán de Sariñena hasta su desaparición en la década de 1960. Vicente Capitán debió de tocar también antes del tío Senen, también debieron de pasar los gaiteros sariñenenses el Malo y el Rey. La gaita de tío Senen se conserva en una casa de Castejón de Monegros. Tomas Serrate, padre de Simeón Serrate fue gaitero, al igual que su padre (Historia del antiguo dance de Castejón de Monegros. Simeón Serrate Valdovinos. Pliegos). Simeón Serrate cita a Blas Villanua, aunque lo conoció ya muy mayor y nunca lo escuchó tocar.

Con la recuperación del dance, el gaitero oficial de Castejón de Monegros fue Mariano Labat de La Almolda, con una gaita gallega.

En 1983, el joven gaitero sariñenense Martín Blecua Vitales, junto a Pedro Mir, se acercaron a Castejón de Monegros para ver el dance. Al finalizar, mientras tomaban un trago en el bar “Metropol”, con Simeón Serrate y Mariano Labat, el tío Virgilio se acercó para conocer a los nuevos gaiteros. Martín, que llevaba una gaita de boto aragonesa en el coche, la sacó y tocó, el tío Virgilio emocionado dijo “Esto sí, esto sí, creía que no volvería a escucharla nunca”. Aquel año Martín había comenzado como gaitero en el dance de Valfarta.

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Al año siguiente murió la madre de Mariano Labat: ”No tocó en La Almolda así que tampoco le pareció bien tocar en Castejón de Monegros”. Las danzantes María Jesús, Pili y Tere bajaron a Sariñena para proponerle al gaitero de Sariñena Martín Blecua Vitales que tocase en el dance de Castejón de Monegros, Martín aceptó sin dudar. Fue en 1984 cuando Martín se incorporó al dance de Castejón de Monegros con la recuperada gaita de boto aragonesa, del que ha sido pilar fundamental, con aquel sonido autentico que los viejos danzantes reconocían con gran emoción. De la mano de Virgilio, Martín recuperó la esencia del sonido de gaita del dance de Castejón de Monegros, lo abrió a una nueva etapa forjando fuertes lazos con el grupo de dance de Castejón de Monegros: “Martín llegó en un Seat 127 junto a Virgilio”, recuerda Ana. Al año siguiente Mariano Labat ya no quiso tocar y desde entonces Martín les ha acompañado incondicionalmente: “Martín es muy querido en Castejón de Monegros, ¡Es nuestro gaitero!”. María Jesús Roca Balien comenzó a danzar en 1977 y al final acabó casándose con el gaitero, así, como bien es sabido, “la mujer del gaitero es mujer de fortuna”.

“El dance al principio no se abría hasta que llegó Martín y entonces se abrieron los cuadros al bailar”

Virgilio se acordaba del paloteado y a Martín le iba cantando las melodías, Martín las fue sacando, eran parecidas a las de Sariñena y Virgilio exclamaba “¡Pues te las sabes todas!”. Las diferencias son algunas notas, matiza Martín Blecua, algunas son más cortas pero en el fondo no hay muchas diferencias. Cuando abrieron los cuadros hablaron con el tío Magarro, que conservaba gran memoria.

Un año, en la presentación de las fiestas de Castejón de Monegros tocó el gaitero  Mario Gross Herrero, pues aquel año Martín no pudo estar para la presentación. Y en una salida a Zaragoza tocó Miguel Ángel Fraile, seria en torno a la década de 1990. Son las únicas veces que Martín no ha tocado con el dance de Castejón de Monegros desde que comenzó. Actualmente, tanto como Martín Blecua y Leandro Cucalón son os gaiteros del dance de Castejón de Monegros.

La vestimenta tradicional era la típica de fiesta, un pantalón negro, camisa blanca con cuello de tirilla, fajín blanco y alpargatas. “El traje se recuperó inspirado en el de Huesca, pero en pobre, la banda sin bordar y las zapatillas sin florituras”, explica Ana Puey. Simeón Serrate cita que los trajes fueron realizados en 1954. Aquellos trajes quedaron guardados en unas arcas en una casa de Castejón de Monegros y cuando quisieron volverlos a utilizar, en la década de 1970, los encontraron en mal estado y no los pudieron usar. Con la recuperación del dance un modista hizo trajes nuevos, igual que los inspirados en los danzantes de Huesca.

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Mariano Labat y Simeón Serrate.

Son cinco cuadros, uno central de volantes y cuatro exteriores. Cada cuadro luce un color característico en las bandas y el fajín, dependiendo al cuadro al que pertenecen van de color verde, rojo, azul, amarillo y lila. El cuadro de color lila corresponde a los volantes, de las que se inician al dance. Los otros cuadros son los adultos, los cuadros que se abren danzando al exterior. El traje se complementa con una mantilla de fiesta y un pañuelo alrededor del cuello. “El pañuelo los hombres lo llevaban en la cabeza a modo de cachirulo y las mujeres lo comenzaron a llevar a modo de segadoras, atado en la cabeza, ahora se lleva colgado al cuello”, comentan Maricarmen y María Jesús. “Antes llevaban alpargatas miñoneras ahora son zapatillas blancas de esparto  con las cintas del mismo color que las cintas y el fajín” comenta Ana puey.

Cuando empezaban en el dance las empleaban para llevar las flores, los palos y el banderín y, aunque iban a los ensayos y se sabían las mudanzas, si no había sitio en los cuadros, iban acompañando. El grupo tiene su propio estandarte “Agrupación de danzantes Santa Ana Castejón de Monegros”, realizado aproximadamente en 1978-1979.

Los dances de Castejón de Monegros

 La villa de Castejón de Monegros pertenece también al partido judicial de Sariñena. Los dances son dos. En el primero interviene el general cristiano con sus diez danzantes, y el turco o moro, con otros diez. La contienda entre los dos bandos acaba con  el vencimiento de los moros, al tiempo que el ángel aparece y convierte a los infieles. Salen después el pastor y dos repatanes, con lo que termina la introducción. Siguen largos “dichos” o elogios a la patrona Santa Ana, a cargo de los generales y los danzantes, donde el autor hace alarde de cultura hagiográfica. El dance segundo es más interesante e ingenioso. El demonio trata de engañar a los dos generales, persuadiéndoles, con sofismas y falaces, pero agudos argumentos, a que suspendan el festejo. Ya decididos, el ángel deshace la artimaña y confunde a Lucifer. Con esto acaba la introducción y siguen los “dichos” por los danzantes. Estos dichos se escribieron o enmendaron en el año 1878. El dance termina con una regocijante intervención de los dos repatanes.

Hay interpolados latines. La versificación es desigual. La copia que he utilizado, sin duda no es fiel, como hecha por el mainate o director del dance, que siempre es un sujeto rústico.

 

     Ricardo del Arco y Garay Notas de folklore altoaragonés (Madrid, 1943)”

La hagiografía es la historia de las vidas de los santos.

Para San Sebastián se va en procesión y se sube al castillo en pasacalles. Para Santa Ana se va en procesión danzando hasta la ermita de Santa Ana, llevando a hombros la santa y representando el duelo del ángel y el diablo a su vuelta en su particular lucha del bien contra el mal.

María Jesús recuerda que su abuela le contaba que “Antes se danzaba todos los días de la fiesta”. Se danzaba ya en la víspera de la fiesta “La víspera de Santiago, al atardecer, el mayoral del dance con el gaitero salían a dar una vuelta por el pueblo para anunciar la fiesta”, narra Simeón Serrate. Ya en el día de Santiago se subía danzando hasta la ermita de Santa Ana y se celebraban las “Completas”.

La noche del 25 al 26 se iba de ronda por las calles rondando a las mozas, a las solteras, y se cantaban romances: “Marichuana”, “Las trece pilares”… Se iba a “Recoger” y en un palo se iban colocando las tortas que estaban huecas en el centro.

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Para Santa Ana se subía en procesión a la ermita con las cinco banderas, tal y como recoge Simeón Serrate: “Con la de San Miguel, San Sebastián, Virgen del Rosario, Santa Ana y la de Nuestra Señora”. Llegando a la ermita se realizaba El Redolín, se formaban dos filas de danzantes y de nuevo en pasacalles, danzando, se llegaba a la ermita. En la ermita se ejecutaba El Tarirán, luego el gaitero interpretaba el Ofertorio y se regresaba de nuevo al pueblo. Durante la vuelta aparecía el diablo y el ángel, batiéndose en duelo hasta que el ángel derrotaba al diablo en la plaza.

La representación de moros y cristianos se hacía en la plaza el día de Santa Ana, los textos los recogió Ricardo del Arco y Garay en “Notas de folklore altoaragonés (Madrid, 1943)”; también se decían los dichos y motadas. Una de las particularidades del dance de Castejón de Monegros era la presencia de dos repatanes, que al igual que la figura del mayoral actualmente no se representan.

Los danzantes recitaban un largo «dicho» en que contaban la vida y milagros de la santa patrona y, al finalizar el número 20 de los danzantes, el gaitero hacía sonar su gaita bailando las mudanzas de rigor los danzantes con palos y espadas.

Lucia Pérez

El dance de Castejón de Monegros “Abuelos del mejor nieto”. Andalán nº432-433.

En la plaza se realizaba el Degollau, como en Sariñena, pero se hacía con varas en vez de espadas. El Degollau lo recordaba el tío Magarro, “un día en el campo de futbol nos lo explicó, en un encuentro de la Sociedad de Montes Blancos”, recuerda Mari Carmen.  No hay cuadro de volantes, así que durante el degollado no se sube arriba en forma de torre y lo que hacían era cruzar por encima de las varas, las cruzaban corriendo. Después, los mayordomos de la fiesta obsequiaban con un refrigerio.

Por la tarde se hacía el rosario y luego, como no había otra cosa, se volvían a hacer rondas por el pueblo. “Hasta entre fuego y fuego artificial se danzaba” recuerda María Jesús.

El tercer día, narra Simeón Serrate en La historia del dance de Castejón de Monegros,  se hacía la mudanza del Tormo: “Una vez terminada la ceremonia, los danzantes ensayaban una mudanza que se llamaba la mudanza del Torno y se interpretaba con unas varas. Cada danzante llevaba una vara cogida por las puntas, formaban un circulo y la gaita entonaba una danza”.

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Hace años de diablo hacía el tío Rubio el aventurado, Andres Mazuque. Durante los últimos años ha sido Javier Serrate Pueyo “Con una chispa y gracia intensa que hacía la delicia de mayores y el temor de zagales y zagalas”. “En Castejón de Monegros siempre ha sido difícil encontrar un chico o chica de menos de diez años para hacer de ángel, todos le tienen mucho miedo al diablo”. Ahora continúa su hijo Raul Serrate Giral que lleva cinco años desde que se retiró su padre en el ejercicio del mal hasta que, como siempre, acaba siendo derrotado por el ángel.  De ángel normalmente es un niño o niña de no mucho más de ocho años: “le tiene que ir bien el traje y que no tenga miedo al diablo”.

Tanto el traje de ángel como el diablo corresponden a aquellos trajes confeccionados después de la guerra. El traje del diablo es completamente negro con unas líneas amarillas onduladas adornando el traje: “La horca también está pintada de negro con una línea en amarillo”.

El diablo sale para Santa Ana “los críos lloran con sólo verlo”. Sale después de la misa, a la vuelta, por el barranco del Pelaire sale el diablo donde se enfrentan los danzantes. Luego, por el llano se baten en duelo el diablo con el ángel y un tercer enfrentamiento en la puerta de la iglesia, donde el ángel acaba matando al diablo. La espada del ángel es característica: “No es recta sino sinuosa”.

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En aquellos primeros años, de 1970 a 1980, fueron todos los años a danzar a Huesca a la plaza de toros. Han estado en muchos sitios, antes se pagaban los trajes y gastos con diferentes actuaciones. Han ido a Francia, Graus, Boltaña, Robres, La Almolda… En 1988 participaron en la inauguración de la plaza Mayoral Antonio Susín Palacio de Sariñena, el 27 de agosto de 1988 y la Calle del Dance “Se danzó y cantó el romance de Marichuana y Las trece advocaciones”. En aquel homenaje también participaron los dances de Sariñena, Sena, La Almolda y Monegrillo; además tocó Juan Mir la gaita y contaron con la honorable presencia de Marcell, lutier francés constructor de las tres primeras copias de la gaita de boto aragonesa. En el 2016 fueron a danzar a Huesca, en el 2018 participaron en el homenaje al gaitero Martín Blecua y hace poco en Zaragoza para las fiestas del Pilar en la feria de artesanía. A la ofrenda del Pilar de Zaragoza acuden algunas vestidas de danzantes, a modo particular. Una vez incluso fueron a danzar a Sabiñanigo, pues las fiestas coinciden con la de Castejón de Monegros. Así que fueron pronto por la mañana el día 25 de Santiago y volvieron para danzar al día siguiente “El autobús nos dejó en el baile y cuando bajaron las gente les aplaudió”. El baile no lo perdonaron, las fiestas del pueblo son las fiestas, aunque había que tener todo preparado para el día siguiente para el día 26 santa Ana “El traje tenía que estar impoluto”. Les pagaron 100.000 pesetas.

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El tío Simeón fue abanderado del dance de Castejón de Monegros. El antropólogo Julio Alvar grabó en 1982 al tío Simeón cantando los romances de Castejón de Monegros con Mariano Labat a la gaita. Carmina Vidaller Salillas cuenta además que Julio filmó el dance y la procesión de Santa Ana. “El texto del romance de Marichuana fue contraportada del programa de la Semana de Aragon en París organizada por la Casa de España de esa ciudad en 1983. Todo el trabajo de campo que Julio hizo en Castejon en el 81,82 y 83 se depositó en el Instituto Aragonés de Antropología”, explica Carmina Vidaller Salillas. Las grabaciones de Julio Alvar pueden consultarse en la fonoteca de la Fundación Joaquín Díaz.

Además, en 1988 Mario Gros y Luis Bajén recogieron y difundieron la gran tradición musical de Los monegros, del dance y cantos romances. De sus trabajos aparecieron “Monegros” (Música tradicional de Aragón SAGA, 1990), una extraordinaria recopilación del folklore monegrino, “La gaita en los Monegros” (Aragón LCD Prames) y “Romances de ronda” una recopilación de romances cantados por Simeón Serrate.

A la gente joven le encanta el dance, por ahora sólo se animan las chicas pero los chicos tienen completamente abiertas las puertas. Ahora hay dos cuadros de chicas ensayando, “Lo malo que muchas están fuera estudiando o trabajando y no pueden ensayar”.

Gracias a Ana Puey Campos, Maricarmen Lavilla Calvete, María Jesús Roca Balien, Carmina Vidaller Salillas, Martín Blecua Vitales y Mario Gros Herrero por sus explicaciones y fotografías en esta aproximación al dance de Castejón de Monegros. ¡Qué continúe! ¡Viva el dance de Castejón de Monegros! y ¡Viva los dances de Los Monegros!.