José Paraled Domingo


            José Paraled Domingo nació en Sariñena en 1844 y falleció el 29 de junio de 1899, a los 55 años de edad. Hijo de José Paraled Hurtado y Silveria Domingo Audijon, fue Comendador de Isabel la Católica, condecorado con la cruz del mérito militar, diputado provincial y alcalde de la Villa de Sariñena. José Paraled se casó con Juana Sarrate Budíos, que nació en 1842 y falleció el 5 de abril de 1896, a los 54 años de edad. El matrimonio tuvo cinco hijos, los dos primeros Silvestra y José murieron a muy corta edad y luego llegaron José, que falleció a los cinco años, Joaquín y Santos.

            En agosto de 1876 José Paraled  se presenta como candidato a sustituir al diputado provincial Joaquín Penen, tío de José Paraled. Y en 1879 José Paraled es nombrado Alcalde-presidente del Ayuntamiento de Sariñena: “El Sr. Paraled, rico propietario de aquella villa.” (Diario de Huesca del 5 de julio de 1879).  Además, José fue presidente del “Círculo de amigos de Sariñena”.

            En las elecciones del 14 de septiembre de 1884, José Paraled ocupó el tercer puesto como candidato a diputado provincial por el distrito de Fraga-Sariñena. Formó parte del grupo conservador liderado por Anselmo Sopeña y Manuel Andreu, aunque este ultimo al final no se presentó. En el escrutinio oficial del distrito de Fraga-Sariñena José Paraled arrojó 3588 votos, muy detrás de Manuel Camo (5428 votos), Anselmo Sopeña (4660 votos) y Pedro Barbér (4072 votos). De este modo, el 3 de noviembre de 1884 quedó constituida, a las doce del mediodía, la Diputación interina de la Diputación Provincial de Huesca: “Bajo la presidencia del Gobernador civil de la provincia. Han asistido los antiguos diputados señores Valles, Pedros, Lasierra, Aliod, Loscertales y Gasós y los electos Lalaguna, Ripa, Lacadena, Gastón, Barber, Camo, Paraled, Vilas, Sangenis y Abad.” (Diario de Huesca – 3/11/1884).

                  A partir de diferentes textos rescatamos hechos relevantes en la vida de José Paraled Domingo, de la llegada del teléfono a Sariñena a las reivindicaciones del puente sobre el Alcanadre, de carreteras y necesidades comarcales hasta su fallecimiento en 1899.

Sariñena apoya el Canfranc

            El 2 de agosto de 1880, la villa de Sariñena y los pueblos del partido judicial, presidida por su alcalde José Paraled, acuerda la adhesión a la Comisión gestora del ferro-carril internacional por Canfranc, recientemente constituida en Zaragoza. “El alcalde de la mencionada villa, señor Paraled, y los diputados provinciales señor Penen y Calvo, han formulado por su parte en esta oportunidad manifestaciones expresivas a favor del pensamiento que acarició la casi unanimidad de Aragón y en extremo simpáticas a la ciudad de Huesca, por cuyo bienestar material, y el de las importantes comarcas limítrofes, demuestran vivísimo interés y marcada simpatía, (Diario de Huesca – 1/9/1880).”

La llegada del teléfono

            Ayer noche tuve el grato placer de asistir a la prueba telefónica que se hizo entre las casas de los ricos propietarios de esta villa D. Joaquín Penen y D. José Paraled Establecida la comunicación entre ambas casas, y puesto un teléfono de la fábrica del Sr. Roselló de Barcelona a cada uno de los dos extremos de los hilos conductores, entablase una conversación que pudo sostenerse clara y distintamente con solo esforzar algo la voz de los comunicantes. Y los sonidos eran tan claros, a pesar de la regular distancia que hay entre una y otra casa y las mil vueltas y revueltas de los hilos conductores, que muchos de los asistentes oían las palabras con solo estar atentos y a poca distancia del que estaba en el aparato telefónico. Verdad es que la voz pierde bastante en intensidad, pero su metal y su timbre se conservan perfectamente; tanto, que nadie duda de la persona que habla si le es conocida su voz.

(Diario de Huesca del 17 de noviembre de 1878)

Fiesta en el molino

            El cuarto día de la fiesta celebrándola una porción de amigos en la casa que el señor Paraled tiene en su molino, fiesta que tuvo término con la marcha de los músicos que de esa capital vinieron a esta villa.

(Diario de Huesca – 10/09/1879).

La recogida de fondos para los damnificados por las inundaciones

            El 30 de octubre de 1879 se da cuenta de la iniciativa para recaudar fondos del “joven alcalde D. José Paraled” para ayudar a los afectados por inundaciones de Murcia, Alicante y Almería.”

            “En esta villa corresponde tan honrosa iniciativa a su joven alcalde, D. José Paraled. quien con un celo loable por más de un concepto, dirigió una sentida elocución a los socios del Círculo de Amigos, del que es digno presidente, para que se adhiriesen al pensamiento iniciado y contribuyesen a la suscripción abierta y encabezada por él; organizó con otros socios una estudiantina que ayer recorrió la población, recogiendo en poco rato una regular cantidad; y excitó, por medio de público bando, los sentimientos de compasión del vecindario, para que contribuya a la suscripción que ayer encabezó el ilustre Ayuntamiento y continúa ahora abierta en la secretaría municipal.”

(Diario de Huesca – 30/10/1879)

            José Paraled, como miembro y presidente del “Círculo de amigos de Sariñena” aportó 100 reales como suscripción para “el alivio de las desgracias ocasionadas por las inundaciones de Murcia.

El puente sobre el río Alcanadre

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            El 5 de noviembre de 1879 se produce un hito en la historia sariñenense, tras seis años de reivindicaciones, el ministro de fomento remite un telegrama a José Paraled, presidente del ayuntamiento de la villa de Sariñena. El puente  sobre el río Alcanadre, que había sido destruido por las aguas, iba a ser inmediatamente reconstruido por cuenta del gobierno: «Madrid 2 a las 2 y 51 minutos de la tarde. -Don José Paraled.- Ofrecido ministro Fomento reconstruir puente de esa villa seguidamente. Franco.)».

            Ver a un pueblo como el nuestro que hace seis años, seis años solo, señor director, se impuso tan enorme sacrificio por construir un puente, tan necesario al cultivo de la gran extensión de, tierras del otro lado de nuestra ribera y tan absolutamente preciso para la única comunicación con los pueblos del Tormillo, Lamasadera, Lastanosa, Castelflorite, Sena, Villanueva, Ontiñena, Ballobar y toda la ribera del Cinca; ver a un pueblo, digo, sin nuevos recursos, con tan imperiosísima necesidad y sin esperanzas de aliviarla, porque entre nosotros no había medios suficientes, aunque estábamos llenos de buenos deseos, para reconstruir nuestro destruido puente, era cosa digna de compadecerse y digna de tenerse en cuanta; y el Gobierno en su alta previsión vio todo esto, y acordó en su vista atender a nuestra muy perentoria necesidad.

            Y no solo nos hace favor a nosotros con dicha determinación, sino que lo hace y muy grande a todos los pueblos nombrados y comarca mencionada, porque sin el puente de esta villa se encontraban con el país de este lado del río completamente incomunicados. Por esto las noticias de los periódicos y el referido telegrama, no solo nos alegran y consuelan a nosotros sino que alegran y consuelan también y lo han de agradecer mucho los pueblos interesados. Porque debe V. saber, señor director, que estos pueblos no solo lamentaban sus propias desgracias, sino que lamentaban con nosotros la desaparición de nuestro puente.

(Diario de Huesca – 5/11/1879)

Carta de Sariñena                                                   

 11 de septiembre de 1885

            Llegó ayer a esta villa, como dije a V. en despacho telegráfico, el dignísimo individuo de la Comisión provincial, nuestro buen amigo particular, don Vicente Vilas, acompañado del simpático e inteligente médico de esa ciudad señor Martínez. Recibiéronle en la estación del ferrocarril una comisión del ayuntamiento que los acompañó a la Casa Consistorial, donde aguardaban a los expedicionarios el resto del ayuntamiento, junta de sanidad, comisiones de socorros y demás personas que tienen representación oficial en la villa.

            Después de un corto descanso, el señor Vilas, con su habitual elocuencia, expuso el objeto de su visita, que no era otro que el de cumplir, a nombra de la Exorna. Diputación provincial, cuya representación llevaba por encargo expreso da la Comisión, con los sagrados deberes y vivos deseo que aquella tiene de contribuir con todos los medios que a mano tiene al alivio de las necesidades de Sariñena, como ha contribuido y contribuirá con todas sus fuerzas al socorro de todos los pueblos que son sus representados y que por desgracia se hallen en análogas o parecidas circunstancias. Quedó complacido con las medidas adoptadas con la junta de sanidad, y más todavía con el espíritu levantado de unión y caridad que anima y da valor en las aflictivas circunstancias que atravesamos a los habitantes de esta villa. El inteligente alcalde señor Penen, con elocuentes y sentidas frases, suplicó al señor Vilas, representante de la Diputación, que fuera portador del agradecimiento que Sariñena siente y debe a la Excelentísima Corporación, por el interés particular que ha tenido en socorrer nuestras desgracias. Nuestro querido amigo, don José Paraled, diputado provincial, hizo presente, que obligado por las especiales circunstancias porque atraviesa la localidad, se había dirigido la noche anterior al M. I. Sr. Gobernador de la provincia, y verbalmente le había expuesto la necesidad de que atendiera con la urgencia que Je fuera posible y el caso requería, a remediar las grandes necesidades de este vecindario; y que el señor Gobernador sin pérdida de momento le había hecho entrega de 750 pesetas, que ponía a disposición de la junta de socorros de la villa. Diole las gracias el señor Penen, haciéndolas extensivas al señor Gobernador y a la Diputación provincial, y como el tiempo apremiaba, los expedicionarios, con las autoridades locales, comenzaron la visita de los enfermos. No fueron menos de cuarenta las que visitaron entre mañana y tarde a todos los cuales, el señor Vilas, que parece nacido para estas cosas, infundió ánimo y consuelo, socorriendo a la vez a la mayor parta con cuantiosas limosnas que enjugaron más de una lágrima y levantaron el abatido espíritu de más de un enfermo.

            Los señores Vilas y Martínez se han hospedado en casa de nuestro amigo don Antonio Castañera, siendo acompañados durante su estancia en esta villa por una comisión del ayuntamiento, junta de Sanidad y por todos los que en la localidad tienen alguna representación oficial. El recibimiento ha sido tan afectuoso como consienten las actuales circunstancias. Nuestros huéspedes fueron obsequiados por la noche con una serenata.

            No se olvidó nuestro amigo señor Vilas de visitar alas viudas de nuestros malogrados amigos don Froilan Noguero y don Margin Fortacin los cuales, como tengo a V. dicho, han dado su tributo a la muerte en estos últimos días.

            Ayer por la tarde tuvieron los médicos muchas llamadas, y según parece se han puesto graves algunos de los invadidos; hoy hay relativa calma y son pocas las invasiones hasta las cuatro de la tarde, hora en que cierro esta carta.

             Los fallecidos desde mi carta anterior son cinco adultos y cuatro párvulos.

            Su afectísimo amigo.

(Diario de Huesca – 12/9/1885)

 

La comisión sariñenense al diputado Alvarado.

Los comisionados de Sariñena.

            El diputado provincial Sr. Paraled, el abogado y propietario de Sariñena Sr. Castañera, y el propietario y secretario del ayuntamiento de Pallaruelo de Monegros, Sr. Jariod, marcharon anteayer a Madrid, a asociarse con el digno y celoso diputado Sr. Álvaradó a fin de exponer al gobierno la aflictiva situación de la comarca sariñenense y demandarle amparo para sus grandes necesidades. Los comisionados, con él diputado del distrito, gestionarán a fin de ver si puede colocarse en condiciones de inmediata ejecución el proyecto de trozo de carretera, ya aprobado en el año 1864, que dentro de la provincia corresponde a la sección de la de Bujaraloz a Sariñena, en la de Caspe a Selgua. También los representantes de la villa de Lanaja han expuesto, como otros numerosos pueblos de la parte baja de la provincia, lo triste y mísero de su situación económica y la perspectiva de un otoño y un invierno próximos, sombríos y aterradores por la pérdida completa de las cosechas de cereales y caldos, que constituyen la única riqueza del país, y porque la funesta sequía les ha arrebatado también todos los frutos de verano, que en algunos términos atenúan relativamente, aunque en escasa proporción, los perjuicios de la pérdida de los gérmenes de los principales elementos de cultivo.

            Solo abriendo obras públicas, pues el gobierno difícilmente puede subvenir con recursos directos de otra dase al alivio de los males de los pueblos, es como los de la parte baja de nuestra provincia hallarán medios de defenderse de las grandes y desastrosas inclemencias de los presentes tiempos

(Diario de Huesca – 7/6/1887)

            El Globo, con motivo de la llegada a Madrid de la comisión de Sariñena a que ayer nos referimos, ha, dedicado también a la miseria de nuestra provincia este suelto:

            «Ha llegado a Madrid una comisión compuesta de nuestro querido amigo y correligionario D. Antonio Castañera, jefe de nuestro partido en Sariñena, D. José Paraled, diputado provincial, y D. Antonio Jariod, rico propietario, con el encargo de obtener del gobierno algunos recursos que permitan sobrellevar la espantosa miseria que aflige a los pueblos de la parte baja de la provincia de Huesca, a consecuencia de la pérdida total de la cosecha en los últimos años.

            Las noticias que nosotros tenemos de los partidos de Sariñena, Fraga y Tamarite son por extremo aflictivas; tanto, que si el Gobierno no acude inmediatamente en auxilio de aquellos pueblos, quedarán totalmente desiertas comarcas que hasta hace poco eran de las más ricas de España.»

(Diario de Huesca – 8/6/1887)

            Por gestiones del celoso diputado a Cortes del distrito de Sariñena don Juan Álvarado, parece que el gobierno, entre otros de los acuerdos adoptados para subvenir a las apremiantes necesidades materiales de la parte baja de nuestra provincia, ha tomado el de subastar inmediatamente las obras de los dos trozos de carretera que dentro del límite de la provincia están por ejecutar, en la sección de la de Bujaraloz a Sariñena, de la de Caspe a Selgua, y que además de facilitar mucho la ocupación de numerosos braceros interesa muy directamente a Sariñena, Castejón y Pallaruelo de Monegros, y a todos los demás pueblos de aquella comarca, los que con la apertura dé este camino se comunicarán rápida y fácilmente con la vecina provincia.

            Los señores Castañera, Paraled y Jariod pueden estar satisfechos del resultado de su viaje á Madrid para pedir la subasta de la indicada obra pública y del éxito de las activas y eficacísimas gestiones, que, apoyando su iniciativa, ha hecho el diputado Sr Alvarado.          

 

(Diario de Huesca – 23/6/1887)

 Anuncio

Los dueños legítimos de un crédito hipotecario por la cantidad de ochenta mil pesetas, que devenga el interés de un cinco por ciento y se halla asegurado legalmente con primera hipoteca, sobre toda una manzana de casas sitas en la ciudad de Huesca, frente al Gobierno civil y Diputación provincial, desean enajenarlo por la suma de cincuenta mil pesetas, trasmitiendo al adquirente todos sus derechos. Informes, en Zaragoza, D. Joaquín Penen, Mártires, núrn. 1, 2.°, y en Sariñena D. José Paraled.

(Diario de Huesca – 24/3/1894)

El fallecimiento de Juana Sarrate Budíos

            El 5 de abril de 1896, a los 54 años de edad, falleció Juana Sarrate Budíos, esposa de José Paraled Domingo.

            Con pesar nos hemos enterado de la muerte de la señora doña Juana Sarrate Budíos, esposa de nuestro particular y considerado amigo don José Paraled, rico propietario, muy influyente en la populosa villa de Sariñena. Contaba la difunta tan solo cincuenta y cuatro años y era generalmente muy querida entre sus convecinos, por la bondad de su carácter.

            Al Sr Paraled y a su hijo D. Joaquín, así como al resto de tan dilatada y distinguida familia, les enviamos el testimonio de nuestro más sentido pésame.

 (Diario de Huesca – 9/4/1896)

 Aniversario en Sariñena

            Se celebró anteayer en la iglesia parroquial de Sariñena el primer aniversario en sufragio del alma de la Sra. Dª. Juana Sarrate Budíos, dignísima esposa que fue del conocido propietario de aquella villa nuestro particular y desde la infancia querido amigo, D. José Paraled.

            El Sr. Paraled, su apreciable hijo D. Joaquín y demás familia, han recibido con ocasión de aquel acto fúnebre, celebrado con toda solemnidad, nuevos testimonios de la consideración y aprecio de todas las ciases del vecindario sariñenense.

(Diario de Huesca – 7/4/1897)

El fallecimiento de José Paraled Domingo

 Diario de Huesca 1-7           A los tres años de la muerte de su esposa, José Paraled Domingo fallece a los 55 años de edad, el 29 de junio de 1899.

            Falleció ayer en su casa de la villa de Sariñena, el rico hacendado D. José Paraled Domingo, estimado y muy considerado amigo particular nuestro y hermano político de nuestros no menos queridos amigos D. Inocencio Lucea y D. Joaquín Penen. El Sr. Paraled era uno de los primeros contribuyentes de aquella importante villa y la bondad de su carácter y sus cualidades personales le tenían conquistada general estimación en aquella comarca, donde ha sido muy sentida su muerte.

            A su apenada familia y a. sus deudos todos enviamos la manifestación de nuestro sincero pésame.

(Diario de Huesca – 30/6/1899)

 

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Angelines Camón Barrieras


Una vida entre costuras que se desarrolla en un viaje que muestra una mujer avanzada a su tiempo. Una mujer de mundo, trabajadora y libre que ha forjado su vida a puntadas de aguja e hilo. Ejemplo de mujer cuyo trabajo costaba de valorar y, a pesar de ejercer de modista y de trabajar en grandes talleres de costura catalana, parte de su vida laboral no fue reconocida.

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            Angelines nació un 11 de enero de 1934 en Pallaruelo de Monegros, de familia de labradores, fue la menor de siete hermanos. Vivió la guerra muy de jovencita y con su abuela Teodora y su prima Leonor Barrieras se vieron obligadas a refugiarse en la masada del monte. Los mayores subían y bajaban al pueblo y continuaban con los trabajos del campo. Angelines era muy pequeña, pero con solo cuatro años, ya hacía medias y calcetines en la masada, con unas agujas que hacían con punchas de ginestras.

            Después de la guerra, Angelines siempre estaba por las calles y cariñosamente le decían que era una “chandra”. Aprender a coser, además de ser una necesidad, fue una obligación, Angelines fue poco a la escuela “no enseñaban nada, solo labores y coser; nada de cuentas ni lecciones”. Mientras, los chicos aprovechaban las clases gracias a un buen maestro. Años más tarde, llegó una profesora muy buena, pero Angelines ya había dejado la escuela.

            Para la mujer no había muchas salidas: dedicarse a las tareas de la casa, coser, ir a servir a otras casas (en alguna de las dos del pueblo), o emigrar a la ciudad. De sus hermanas, la mayor era la que más trabajaba en casa, iba a buscar agua a la balsa para beber, lavaba la ropa y luego la aclaraba en la balsa de “Concejo”. Pallaruelo de Monegros era todo de secano: “no había mata verde”. Había oliveras, almendreras y vid, se hacía vino y algo se vendía. Se llegó a recoger y hacer sogueta de esparto, algunas mujeres lo hacían y luego lo vendían a Lobateras, que acudía desde Sariñena a Pallaruelo para comprarlo. Se hacía conserva de la matacía y se subía a la siega, donde la mujer trabajaba dando la gavilla. Luego se extendía la parba por la era, se trillaba, se abentaba, cuando hacía aire, y al final se amontonaba en talegas. El grano se llevaba a moler a Sariñena, al molino de la estación.

            Angelines apedazaba/apiazaba la ropa, cosía los descosidos y rotos que la gente le llevaban a casa: “los pantalones de pana eran los más complicados de apedazar bien”. Pero en Pallaruelo tenía poco futuro, quedarse en casa, como muchas mujeres (algunas pocas servían en las casas de Ruata o Pelay), o marchar a servir a Barcelona, donde acababan juntándose entre ellas.

            Sus ganas de viajar pronto le llevaron a Barbastro, con trece años fue a una casa de unas tías donde hizo grandes amigas y aprendió a coser. Después fue a Zaragoza con otros tíos a cuidar de sus hijos, por la mañana limpiaba y por la tarde iba a coser a un taller de una modista: “me pagaban 24 pts a la semana”. Aquellos escasos ingresos le permitieron apuntarse a una academia donde aprendió el arte del corte.

            Por un tiempo volvió a Pallaruelo de Monegros y se instaló de modista. Con diecisiete años hacía la ropa de pueblo, de fiestas y comuniones. También trabajó en el campo, aunque en julio era cuando más trabajo tenía, ya que las fiestas de Pallaruelo son a principios de agosto. Pero una sobrina se puso muy mala en Barcelona y tuvieron que ir a verla. Angelines se quedó en Barcelona para ayudar en sus cuidados, por las mañanas iba al hospital y por las tardes iba con una tía, una gran modista que cosía y hacía muchos trajes para la burguesía catalana. Tenían sus propios diseños y trabajaban con unas telas carísimas. Pronto, Angelines dedicó su tiempo completo a coser en el taller y nada menos que estuvo trece años, sin asegurar y sin cotizar.

            Con cerca de cincuenta años se trasladó a Zaragoza, para trabajar en el taller y tienda de confección “Pelegrín y Tardío”, trabajó de modista y también como dependienta. Con contrato y con seguridad social, pudo cotizar 15 años y lograr jubilarse a los 65 años. Primero vivió en un piso de una prima, pero pronto adquirió su propio piso instalándose definitivamente en la capital aragonesa.

            Angelines ha sido muy viajera y a la vez siempre ha estado muy ligada a Pallaruelo de Monegros, siempre que puede se escapa a pasar unos días, a estar con la familia y los vecinos y vecinas. Me ha recibido junto a su hermano Mariano y su cuñada Manuela, a quienes agradezco su acogida y que me han transmitido valores que son dignos de reconocer.

                   Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias Angelines, Manuela y Mariano.

 

La fosa común del cementerio de Sariñena


En el cementerio de Sariñena se encuentra una tumba que alberga los restos de 13 hombres asesinados durante la guerra española, el 28 de julio de 1936. El paso del tiempo ha ido borrando los nombres que cada vez se van volviendo más ilegibles. Rescatamos parte de sus historias, episodios duros y trágicos.

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            Las victimas corresponden a Eduardo Colay Biarge, sacerdote coadjutor ejecutado a los 24 años de edad, el Teniente Coronel E.M. Bernardo Cardiello Torrente, a los 65 años de edad, los señores Mariano Caballero, José María Arrelda Oroz (comerciante), Jesús Oto Portoles, Mariano Rivera Riva, Eduardo Baile Herrerin (Industrial), Fulgencio Desentre García (Contable), Tomas Aguilar Refusta (Industrial), Felipe Cativiela Solan (Agricultor) y tres personas de identidad desconocida. La Causa General de Huesca, Pieza Principal, Rama Separada nº 131 Sariñena dicta que “Fueron fusilados por la canalla roja, la fecha indicada, en la carretera de Sariñena a la Estación del Ferrocarril, y después trasladados al Cementerio y quemados”.

            La fosa se encuentra inventariada  por el Ministerio de Justicia con el número de registro 1454/2009 HUES. Se encuentra en el pasillo central del cementerio, en el lado derecho, destacando una cruz de piedra y una gran losa, también en piedra con los nombres de las personas enterradas. Además, la lapida contiene la siguiente inscripción: “Aquí reposan las cenizas de trece caballeros Españoles que por dios y por la patria dieron su vida en esta villa. El 28 de julio de 1936”.

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          Al parecer a Eduado Colay Biarge, coadjutor de Sariñena y recién ordenado sacerdote, se le instó en repetidas ocasiones la prohibición de celebrar oficios religiosos. Aún así, celebró misa en una casa particular, por lo que fue detenido, encarcelado y ejecutado. Daniel Pinos, en su libro “Ni el árbol ni la piedra”, data su encarcelación el 21 de julio y su ejecución el 28 del mismo mes. Cuenta que Eduardo Colay y Bernardo Cardiello gritaron, antes de morir fusilados: “¡Viva Cristo Rey!”.

            Estuvieron a punto de ejecutar al párroco Pedro Segura Gavín, mosén Pedro se libró por la intervención del Molinero. Desafortunadamente, mosén Pedro, no aguantó aquellos años convulsos, cayó en coma y falleció el 6 de octubre. Luis Buil Espada, en su libro “Toda la vida en guerra de un pacifista”, describe la gran personalidad y querencia que tenía mosén Pedro “El cura, Don Pedro, se quedó y estuvo bien cuidado así como la casera que era hermana suya. Este cura se había comportado siempre muy bien. A pesar de su edad se quitó una vez los pantalones en la iglesia para dárselo a un necesitado. El también era pobre; después de mucho tiempo murió de enfermedad pero nunca le faltó nada.”

            El Teniente Coronel E.M. Bernardo Cardiello Torrente vivía retirado en Lastanosa, a donde se desplazaron para detenerlo cerca de veinte hombres en un camión. Lo trasladaron a la cárcel de Sariñena y fue fusilado al poco tiempo. Los cadáveres fueron quemados en el cementerio municipal y en los informes políticos sociales encontramos el siguiente testimonio: “En dicho recinto donde había restos humanos medio calcinados de varios cadáveres que días anteriores habían sido asesinados, a los que prendieron fuego de uno de los cuales se le quemaron únicamente las ropas haciendo mofa y burlas de dichos restos, tirandoles piedras al pene al que aparecía intacto, hasta que un convecino, testigo presencial, le recriminó tan inhumana acción.

           El caso de Tomás Aguilar Refusta lo rescata su nieto Manuel Maynar Aguilar, que ha raíz de la publicación de este artículo ha conocido donde se encuentra enterrado su abuelo: “Otra buena persona, cuyo único delito fue tener coche y llevar a unos amigos desde Zaragoza a Robres para recoger al cura del pueblo antes de que la zona cayese en poder de las fuerzas paramilitares que avanzaban desde Cataluña para combatir a los insurrectos en Aragón. Y no se llevó también por delante a mi tío Luis Maynar Ferrer porque una alta fiebre le impidió acampañarle siendo sustituido por otro de los allí enterrados”. 

            La fosa contiene otros tres restos, personas de las que desconocemos su identidad y que difícilmente podremos averiguar. Otros sucesos ocurrieron durante la guerra y estas no fueron las únicas ejecuciones durante la Sariñena republicana y como zona de guerra, con gran actividad por su cercanía al frente, por el aeródromo de “alas Rojas” y su comunicación ferroviaria con Barcelona. El administrador de la familia Bastaras, Arizaleta fue detenido en la Cartuja de las Fuentes y fusilado en Sariñena. En los informes políticos sociales encontramos el siguiente testimonio: “El informado salió con un grupo que salió de esta a Lanaja con el fin de sostener el avance nacional (en cuya ocasión cogieron a un falangista, asesinándole un Catalán que iba en el grupo, de cuyo sujeto nadie da datos. Manifestando, así mismo, que el informador acompañado de varios más fueron a buscar a la Cartuja con el propósito de detener al Sr. Administrador de Bastaras al que no encontraron siendo detenido posteriormente  por la escolta del comisario político del campo de aviación de esta villa y en octubre del 36 fue asesinado en el cementerio de esta villa por los mismos que lo detuvieron.”

            El 25 de marzo del 38 también fueron fusilados Teodoro Cabellud Blanco, de profesión caminero a los 54 años de edad, Pilar Conte Dueso, a los 20 años de edad, Antonio Loscertales Peralta, labrador de 60 años, Carmen Tierz Marias, dedicada a “sus labores” 58 años y el 26 de marzo del 38 fue fusilado José Almerge Montel, caminero de 60 años de edad. En el campo de aviación “Alas Rojas” aparecieron los cadáveres “incendiados” de los aviadores de derechas Abelardo Carazo y Muntaner. Las personas sospechosas fueron los responsables del campo de aviación, el comandante Reyes, el comisario político Franco y el Capitán Adonis Rodríguez.

            La memoria es una lección, un ejercicio vital que como sociedad hemos de saber asumir, respetar y aprender, para transmitir y nunca volver a repetir.

María Rebeca Tricas Puyalto


Mujer comprometida por su pueblo: activa, dinámica, concienciada y luchadora. Todo un ejemplo de mujer capaz de articular una intensa actividad asociativa, cultural, artística y conseguir revitalizar la vida de un pueblo que lucha contra la despoblación. Una mujer más de nuestros pueblos, una mujer más y a la vez única, imprescindible para sacar adelante iniciativas titánicas por el bien y el futuro de su pueblo.

Maria Tricas

Mari Tricas

            Mari nació un 15 de abril de 1950 en Huesca y aunque vivió en Peralta de Alcofea, su vida ha transcurrido ligada a San Lorenzo del Flumen. Antes, por un tiempo, vivió en Sodeto, donde contrajo matrimonio. Pero en Sodeto, el joven matrimonio no tuvo suerte, pues no les tocó ni casa ni lote y se vieron obligados a mudarse a San Lorenzo del Flumen. En 1970 consiguieron una casa y un lote en el nuevo pueblo de colonización monegrino. Lamentablemente, el lote era de renuncio y arrastraba una pilma, unas deudas de semillas a la que tuvieron que hacer frente.

            El pueblo de San Lorenzo del Flumen se fundó en 1963 y se construyó en dos fases: la primera fase en 1963 y la segunda en 1968. En la primera casa, los cinco primeros meses los pasaron sin luz, debido a que el transformador se quedó insuficiente para llevar la luz a todas las casas. El lote fue de unas 12 hectáreas y además se complementaba con un huerto y una vaca preñada de la que tenían que devolver una novilla preñada. Compraron una vaca que tuvieron que pagar en tres años y unos años más tarde, por 1971, a un tratante le compraron 2 vacas más.

            Las tierras las tuvieron por la partida de la Mallata, por las Ventas de Ballerías, una huerta vieja pero con una tierra buenísima. Su marido fue tractorista de colonización y siempre trabajó de tractorista y de albañil. Con el tiempo compraron 26 hectáreas que pusieron en regadío. Al principio se puso mucha remolacha, alfalfa, cebada y maíz, pero luego, en san Lorenzo del Flumen, se plantó mucho pimiento. Desde entonces, en San Lorenzo del Flumen se celebran unas jornadas culturales sobre el pimiento y el arroz, pues el cultivo del arroz fue la única solución para muchas tierras salitrosas.

            Mari siempre sintió un interés especial por un terreno singular, un campo con un bello y característico tozal monegrino, propiedad del marques de la Venta de Ballerías. Sin dudarlo trató de adquirirlo, a lo que le marques respondió “que si alguna vez lo vendía, Mari sería la primera”. Al final, el marques cumplió su promesa y el tozal pasó a manos de Mari, quien trabajó su tierra, bordeando el pequeño y gran tozal con numerosos frutales, de oliveras, almendreras y viña.

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Mari con el logo de Ganadería El Tozal.

            Mari pronto comenzó con las vacas, empezó con dos vacas y al año siguiente sumó otras dos más. Después continúo quedándose con las novillas que las vacas parían, mientras vendía los novillos. Al principio inseminaba las vacas en la parada, la casa donde tenían al macho semental, y después, Mari adquirió un buen novillo semental para su ganadería. Fue pionera con la genética, inseminado sus vacas y creando una ganadería selecta de gran valor. Criaba de la raza “frisona” y su ganadería no pudo llamarse de otra manera: “Ganadería el Tozal”. Llegó a contar hasta con 50 vacas, las soltaba por el corral y montó una de las primeras salas de ordeño por estas tierras. Tuvo las vacas prácticamente desde 1971 a 1998 y fue en 1975 cuando adquirió la sala de ordeño: “mucha gente la venía a ver ya que era la única por la zona”. Antes de la sala de ordeño simplemente tenía dos ordeñadoras sencillas de la época.  Cuando se quitó las vacas en 1998, por la vaca Marisa le daban un millón de pesetas, pero Mari prefirió vender todas las vacas juntas a un ganadero de Asturias, por 170.000 pesetas cada una. Mari siempre ha estado dada de alta, a la seguridad social, como agricultora y ganadera.

“Si quieres beber algo natural, bebe leche de la ganadería el Tozal”

            Mari fue a vender a muchos pueblos la leche, se compró un Mehari y con el iba a todas partes, hasta cargaba las pacas en el Mehari. Las pacas y el alfal de los campos era para mantener la vaquería. En el coche cargaba los cantaros y se desplazaba por los pueblos, en Huesca vendía hasta 300 litros de leche. En 1992 Mari vendía en Huesca la leche en una lechería que ella misma montó en la calle Ramón J. Sender. Para llevar la leche se vio obligada a instalar un tanque refrigerador en el Mehari, pero la tienda apenas duró seis meses. Principalmente, la leche se vendía a la RAM de Grañen, donde la vendían la mayoría de ganaderos y ganaderas de vacas de leche, y a la Letosa de Alcolea. En los últimos tiempos, la leche se tuvo que vender a la cooperativa Copla de Pedrola.

            Su vida social y comprometida con el pueblo resulta igualmente intensa. En octubre de 1984 fundaron la asociación de Amas de casa de San Lorenzo del Flumen, cuando desapareció la Sección Femenina. Fue la primera asociación de ese tipo en Los Monegros y la quinta en la provincia de Huesca. Mari ocupó la presidencia de la asociación los primeros años y retomó la presidencia en 1996, cuando comenzaron con el proyecto de levantar una ermita en la localidad. Para tal fin constituyeron la cofradía y con diferentes actividades y la ayuda de vecinos y vecinas lograron financiar y construir una esplendida ermita. Dedicada a Santa Agueda representando a las mujeres, a San Lorenzo en representación del pueblo y a San Isidro en honor al campo. La ermita fue inaugurada en 2005 y su interior alberga un magnifico retablo de cerámica que ellas mismas realizaron. Un trabajo artesanal que les apasionó y que no dudaron de continuar, creando la Asociación Cultural Flumen Monegros de Cerámica Artesana. La ermita la complementaron con la realización de un vía crucis de diferentes cerámicas.

Mari Tricas (6)

            Con la asociación cerámica han acudido a diferentes ferias y mercadillos medievales, llevando como bandera su lugar, San Lorenzo del Flumen. Para el cincuenta aniversario del pueblo elaboraron un impresionante mural cerámico compuesto por unas 220 baldosas.

            Las asociaciones han dinamizado la vida del pueblo, un motor social vital y muy activo que ha ido generando una amplia variedad de cursos, jornadas culturales, café tertulias, charlas, fiestas… Desde el 2011 la nueva Asociación de Vecinos  ha puesto en marcha la encomiable iniciativa de crear una residencia de mayores y un centro de día para el pueblo, una Casa-Hogar que con trabajo y tesón seguro que conseguirán.

            El empeño, el esfuerzo y el trabajo, son cualidades muy necesarias para ir sacando adelante nuestros pueblos y nuestras familias. El valor humano es fundamental y en Mari es desbordante, sorprendiendo con su pasión y su sentimiento, su forma de ver la vida que plasma en versos dando forma a su reciente poemario “Poemas de una Colona”. Su amor por esta tierra queda marcado a fuego en sus poemas, al aire, al cielo, a la niebla, al sol, a su gente… a los sentimientos de una colona, por ser colona pues “Colonos los llamaban/ pero nada les importaba:/ ya tenían bastante/ con salir adelante”.

Poemario Mari

            Y adelante ha salido su poemario, por una buena causa, para contribuir con la Casa Hogar. Un esfuerzo valiente, de una gran mujer que no deja de sorprendernos. Poemas escritos en 1987 que florecen en este 2017 como flores en primavera, aquellas flores: “como el amor/ te dan una alegre sensación,/ están hechas un primor/ que te llega al corazón”. Una mujer más, como todas, indispensable.

               Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas  gracias Mari por abrirme las puertas de tu casa, todo un placer.

Aurora Piqueras Cisuelo


 Una vida dedicada a los demás, a su casa y a su familia, una vida de trabajo y esfuerzo, de dedicación y lucha. Un rostro entrañable que Alberto Lasheras nos relata descubriendo la vida de Aurora Piqueras Cisuelo; transmitiendo el respeto y cariño que Aurora se ha labrado en los secos y áridos monegros, entre Alcubierre y San Juan del Flumen.

Aurora

Aurora Piqueras

      Nació el 2 de junio de 1924, en Alcubierre. Era la novena de diez hermanos: Emilia, Modesta, Juana, Félix, Eusebio, Pilar, Paco, María, Aurora y Luis. Iban creciendo en el pueblo, colaborando en las tareas que sus padres les encomendaban y ayudándose unos a otros.

      Sus padres, María y Félix, trabajaban sin descanso dedicados a la venta ambulante por los pueblos para poder vivir honradamente. Cuando su madre no le podía dar el pecho, lo recibía de Cándida Suñén, que había tenido una hija tan sólo un mes antes. María se ponía en las plazas, en su puesto de mercado, y gritaba con energía y mucha gracia: ¡Naranjas como bombas!” Luego cuando vendían su mercancía regresaban a su casa, con su carro tirado por alguna yegua que habían renovado en el mercado de ganado.

        En 1930 la sequía se acentúa y las ventas se redujeron; malos tiempos se avecinaban. María y Félix deciden irse a Barcelona, allí habría trabajo para los dos. Las tres hijas mayores ya habían emigrado antes y encontrado trabajo. La mayor, en casa de los dueños de una fábrica de harinas, la Harinera de La Asunción, donde empezó Félix a trabajar nada más llegar para sacar adelante a su familia. María vendía helados en la playa de San Adrián del Besós, barrio en el que se instalaron. Félix murió de repente al año de llegar a Barcelona, dejando viuda, nueve huérfanos y a María embarazada.

     Todos se trasladaron a una casita del barrio obrero de Las Corts. Los chicos, adolescentes, trabajaban en el carbón, en la harinera y de botones en un banco. Eran tiempos convulsos de fuertes luchas sindicales con una gran implantación de la CNT y del anarquismo en Barcelona. Aurora cuenta que su hermano Félix era amigo de José Gavín Casaus (Alcubierre 1914-zaragoza 1935 “Otro Gavin de Alcubierre”, Desdemonegros), que a veces le permitió pasar la noche y dormir en su casa de la Colonia Castell, en Las Corts, escondiéndose de la búsqueda de la policía, si bien siempre le decía que “marchase al amanecer, cuanto antes, para no comprometer a su familia”.

     Las chicas, unas se casaron y otras trabajaban. Los tres pequeños (una de ellos Aurora), por mediación de los dueños de la harinera, fueron acogidos en un colegio de protección de la infancia en Pueblo Nuevo, en la calle Batrás. Para ello, la hermana mayor medió para que el dueño de la casa en la que servía ayudase a que admitieran a sus hermanos pequeños en dicho colegio de huérfanos, ya que les habían notificado que no accederían por ser aragoneses. Este señor, se tomó interés y notificó al colegio que si no admitía a los tres hermanos, retiraría su aportación anual a dicha institución. Un coche grande y negro los recogió y Aurora recuerda cómo su madre lloraba porque su economía no le permitía criarlos. Las niñas con las monjas y el chico con los curas. Al hermano, con ocho años, no le gustaba que le obligasen a ir a misa ni que le hiciesen rezar, las veía por una valla del patio y las llamaba por su nombre: “ ¡Marieta, Auroreta,  si os pegan decídmelo a mí! “.  Aurora lo aprendió todo en catalán, y a los siete años la eligieron para leerle unos versos a Lluis Compayns, en una exposición en Barcelona.

    Fue una experiencia dura e inolvidable que les permitió recibir una educación, alimento y disciplina. Salieron con un oficio aprendido: María se hizo modista y Paco tornero mecánico, lo que le permitió más adelante montar un taller con su hermano Eusebio.

       Aurora contaba tan sólo nueve años, cuando su hermana mayor le pidió a su madre que la sacara del colegio, para ayudarle con dos niños pequeños que tenía. La madre accedió y Aurora cuidó de los pequeños, siendo uno de sus cometidos recorrer un kilómetro de ida y otro de vuelta, tres veces al día, con la niña en los brazos que era un bebé y el hermanito de la mano, para que la niña tomara el pecho, ya que la hermana de Aurora tenía  una tienda de comestibles, al frente de la cual trabajaba.

      Aurora vivía con su hermana y su cuñado cuando estalló la guerra en 1936. Conoció el horror, la tristeza, los muertos, las carreras a los refugios en los que se escondían, el silbido de las bombas y el impacto sobre los edificios. Una noche tembló su cama, se agrietó la pared de su habitación y mirando por la ventana vio una bomba clavada en el suelo que no explotó. Pasarían muchos años y ese silbido aterrador le venía a la mente cada vez que alguien cerca de ella comenzaba a silbar.Tres de sus hermanos varones fueron al frente, a la guerra, da igual el bando en el que lucharon, el que les llamó más desde sus ideales de juventud o decidieron las circunstancias. Cuenta Aurora que en la Batalla del Ebro, estaban sus hermanos en diferente bando y Paco le comentó años más tarde: “¡Cómo iba a disparar si mis hermanos estaban en frente y podía darles!”. Al acabar la guerra, sus hermanos vuelven a Barcelona con algunas heridas, procedentes de campos de concentración pero, al fin vivos.

    Contaba Aurora quince años cuando una hermana mayor, Emilia, que vivía en Alcubierre y había perdido una hija de meses, enfermó. Aurora fue a cuidar a su hermana y ayudarla a superar la muerte de su hija. Se lo pidieron y ella obedeció. Tomó el tren y acompañada de una vecina  regresó al pueblo en el que nació. Emilia pidió a su madre que le enviara a su hermano pequeño Luis, para llenar el vacío creado por la muerte de su hija. Así, Luis fue el consuelo de Emilia, al que crió como si fuese su propio hijo.

        En Alcubierre, ayudó mucho a su hermana y su cuñado en la tienda que regentaban. Trabajó con ellos en el campo, con los animales, con unas mulas que tirando de un carro los llevaban a Zaragoza cada semana a buscar género que luego vendían en el pueblo.

       Cumplió 26 años cuando un amigo de la familia le presentó a Pedro Lalana Royo. Con él se casó y recuerda que el coche que llevaba al novio a la boda, pinchó y ella le esperaba escuchando las campanas de la iglesia que ya daban el tercer toque cuando Pedro llegó. Tras un viaje de novios por Zaragoza y Barcelona, a los cinco días, regresó a Monegros a otra casa, a otro pueblo, con otra familia. En Sariñena, vivió unos años y allí nacieron sus cinco hijos; cuatro chicas y un chico. Pedro quería tener un niño para que le ayudara en el campo y continuara  las tareas. Cuando éste nació, le gastó una broma a su marido y puso al recién nacido desnudo en la cama, diciéndole que había sido otra niña. La sorpresa y alegría del padre fue mayúscula al ver que había llegado su deseado varón.

      La vida le deparaba un nuevo destino; habían solicitado en San juan del Flúmen, nuevo pueblo de colonización, una casa y un lote de veinte hectáreas de tierra, a pagar en veinte años y, se lo concedieron. Les llegó una carta comunicándoles que debían vivir allí. Aurora contaba cuarenta y tres años y con su esposo cargó el remolque con sus enseres, sus hijos, un tractor recién comprado, a plazos, y se lanzaron a una aventura, con ilusión hacia un nuevo e incierto futuro.

      Fueron años muy duros, sin muchos medios. Los hijos ayudaban en todo lo que podían. Nueva escuela, tienda, médico, cura y nuevos amigos. Los vecinos se ayudaban y colaboraban  en un proyecto increíble que transformó aquellas casas en acogedoras viviendas y los lotes en fértiles tierras, creando potentes vínculos de amistad entre los nuevos habitantes de San Juan.

      En junio de 1992, su marido sufrió un  fuerte derrame cerebral. Tras siete meses hospitalizado volvió a casa con hemiplejia en el lado izquierdo de su cuerpo. Toda la familia se volcó en atenderlo durante doce años, afrontando con fuerza y cariño la dura situación.

      Hoy vive tranquila, sufrió un ictus en el 2012 del que se recuperó de una forma asombrosa. Con 93 años cumplidos, disfruta de la compañía de sus hijos, nietos y biznietos a los que adora, y a los que sigue transmitiendo amor, valentía, optimismo e ilusión. Siempre ha sido una mujer positiva, alegre y conserva su sonrisa de siempre con la que nos recibe cada vez que la acompañamos.

Con todo afecto y cariño.

Alberto Lasheras Taira

 

      Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias Alberto Lasheras por un relato tan emotivo, escrito desde el corazón, con cariño y respeto.

 

La laguna de Sariñena


La laguna de Sariñena es un oasis en Los Monegros, un entorno natural que atrae a numerosas aves, un hábitat de gran biodiversidad y gran riqueza natural. Es una enseña de Sariñena que en el 2001 fue declarada Zona Especial de Protección para las Aves y que cuenta con un centro de interpretación de imprescindible y más que recomendable visita. La laguna de Sariñena es un espacio natural para disfrutar y aprender que no os podéis perder.   

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La laguna de Sariñena

            De origen endorreico, la laguna de Sariñena en sus orígenes respondía a una laguna lacustre salina del tipo de las saladas de Bujaraloz. Una cuenca abastecida del agua de lluvia en un clima árido de escasas precipitaciones y con alta evaporación en verano, lo que provocaba la acumulación de sales en el agua y en los terrenos contiguos. La laguna presentaba una vegetación esteparia, halófila y gipsófila que caracterizaba la flora del antiguo humedal. Entonces su tamaño era mucho más reducido, entorno a las cien hectáreas, e incluso el camino real a Zaragoza atravesaba por el centro de la actual laguna. En su cara sur se encontraba el muladar de Sariñena.

            La llegada del regadío en los setenta transformó sustancialmente la fisonomía e idiosincrasia de la primitiva laguna. La entrada de sobrantes de riegos elevó su nivel y la laguna perdió su carácter salino. Sus orillas se llenaron de vegetación, mayoritariamente de carrizo y aneas, y aunque quedaron algunas pequeñas playas, que aprovechaban aves limícolas, actualmente su totalidad se encuentra recubierta de vegetación. La laguna ocupa una superficie de 206 hectáreas y abarca un perímetro de 8 Km. Regulada por un canal de desagüe, su profundidad varía desde los 50 cm, en la zona sur, hasta los 2,35 m. en la zona norte. En su entorno aún podemos encontrar un paraje árido y seco, con vegetación del pasado estepario dominado por el albardín con zonas de aliaga y fenazo en transición al tomillar. En los reductos suelos salinos aparece la sosa, el salicor y las saudedas.  Y espectaculares son las numerosas tamariceras que salpican el entorno de la laguna. En aquellos paramos secos es donde podemos encontrar al aguilucho cenizo, al milano real, el gavilán, la águila calzada, el cernícalo, el halcón peregrino,..

Laguna sariñena

            Con la entrada de agua dulce llegaron los peces y las aves acuáticas, una abundante fauna ornítica y una gran presencia de aves migratorias que llevó, en 1995, a su declaración como Refugio de Fauna Silvestre y en el 2001 como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). La laguna se transformó en un hábitat idóneo para el descanso de las aves migratorias y a la vez para muchas aves sedentarias.

 

La Laguna de Sariñena constituye el lugar de destino para cerca de 12000 aves que invernan en ella. Cumple una función importante como zona de descanso y alimentación para más de 100000 aves que la incluyen en su ruta migratoria, cifra que se incrementa considerablemente en los años de sequía en los que mientras otras lagunas como Gallocanta pueden llegar a secarse la de Sariñena gracias al aporte de los sobrantes de los riegos mantiene un nivel constante. 

www.sarinena.es

            Las principales especies de aves que podemos encontrar son el aguilucho lagunero, el ánsar común, el ánade real, el avefría, la cerceta común, el cormorán, la garcilla bueyera, la gaviota reidora y el somormujo lavanco. Reseñable es la presencia del avetoro, especie catalogada en peligro de extinción, que en esta laguna encuentra su principal punto de nidificación en Aragón, concentrándose el 10 % de toda la población de la península ibérica.

             Las aves constituyen el grupo más representativo de la fauna de “La Laguna” y su entorno. Su función como área de invernada, de descanso o de anidación de diferentes especies junto con su carácter permanente confieren a la Laguna de Sariñena un papel destacado en el conjunto de los humedales españoles. En los últimos 15 años se han observado más de 200 especies de aves, muchas de las cuales han constituido citas nuevas para Aragón y están consideradas como raras en la península ibérica.

Entre otras podemos citar: somormujo lavanco, cormorán grande, avetoro, garcilla bueyera, garza real, garza imperial, garceta grande, tarro canelo, tarro blanco, espátula ánsar común, cerceta común, ánade real, ánade rabudo, pato cuchara, pato colorado, porrón común, aguilucho lagunero, águila pescadora, cigueñela, gaviota reidora…. 

www.sarinena.es

            Actualmente la laguna de Sariñena se enfrenta a una nueva adaptación por la actividad antrópica, fundamentalmente agrícola en esta zona. La modernización de regadíos a riego por aspersión no genera sobrantes que desemboquen en la laguna, por lo que las aguas no mantienen la renovación constante a la que estaba acostumbrada y nuevos procesos deparan al futuro de la laguna.

            Un lugar para disfrutar, para pasear en un ambiente natural privilegiado que ha de saber adaptarse y afrontar los retos futuros. Una conservación fruto de una lucha ecologista, concienciada por preservar los valores naturales contra quienes pretendían su desecación. Hoy en día es una seña de identidad indisociable a Sariñena, muestra de orgullo e identidad que atrae a numerosos visitantes y dinamiza el territorio. La laguna de Sariñena: todo un oasis en Los monegros.

 

 

Pilar Escanero Anoro


Los recuerdos de Pilar  nos trasladan a nuestro pasado más reciente, con una nostalgia a tiempos difíciles  que no dejan de perder una tierna añoranza a un pasado de penurias pero de fuertes valores humanos, de familiaridad, de amistad y de solidaridad.

 

Pilar Escanero Rostro

Pilar Escanero Anoro.

            Pilar nació en abril de 1925 en la población monegrina de Lanaja. De familia de albañiles, nunca les faltó trabajo en la construcción. De los seis hermanos, todos  pudieron ir a la escuela y forjarse una profesión.

            En Los Monegros el agua siempre ha sido un bien escaso y Pilar recuerda el trabajo que costaba ir a recoger el agua de las balsas para llenar los aljibes y tinajas de la casa. Recogían el agua en invierno, cuando llovía, el agua estaba más limpia y además no había bichos; pues a veces había cucos en el agua y tenían que colarla con un paño. Antes, cada gota tenía un gran esfuerzo detrás: “Hubo años malísimos, cuando las balsas se secaban y el agua la tenían que traer en tanquetas. Cuesta entender la escasez cuando ahora, con tan sólo abrir el grifo, podemos disponer de toda el agua que queremos”.

            En Lanaja cada casa contaba con su olivar y elaboraban su propio aceite, con el aceite usado hacían el jabón para lavar. El padre de Pilar tallaba piedras de arenisca para lavar la ropa. También, cada casa tenía un pequeño ganado de cabras y por las mañanas, al toque de la esquila, el cabrero las reunía y las llevaba a pastar: “era muy gracioso ver salir de cada casa las cabras”.

            Eran tiempos de escaseces que se solventaban con la solidaridad y el apoyo entre vecinos. El caso de la familia de Pilar es muy especial, prácticamente unieron su casa con la familia vecina formando una misma casa. La vecina se había quedado viuda y se ayudaban de una manera tan intensa que siempre estaban conviviendo entre las dos casas, hasta el punto que el padre de Pilar acabó abriendo un paso en la pared entre las dos casas. En general, en todos los pueblos los vecinos de la misma calle mantenían unos lazos fuertes que a veces superaban los familiares.

            Había una tienda “Casa Benito”, su madre iba con un gran capazo y compraba verduras, hortalizas, legumbres… Y con la llegada del buen tiempo, tenían la sana costumbre de juntarse todas las noches para tomar la fresca, un acto social muy en desuso con la llegada de la televisión. Antes de la guerra había mucho movimiento en Lanaja, venían muchos trabajadores del canal y se alojaban en las fondas. La sierra estaba llena de vida, con sus campos de secano y sus aldeas, donde el aprovechamiento de leñas fue muy importante para la localidad. Muchas familias trabajaron como jornaleros o sirviendo para casa Bastaras.

            Pilar fue a la escuela antes y después de la guerra del 36. Recuerda con gran cariño a sus maestras Angelita y Victorina. La antigua escuela estaba en los bajos del antiguo ayuntamiento y después de la guerra se construyeron las actuales escuelas; las construyó el padre de Pilar. Durante la guerra se paró la escuela por los continuos bombardeos, especialmente, Pilar recuerda unos tres o cuatro bombardeos muy fuertes en Lanaja: “A mucha gente no les dio tiempo a refugiarse”. Se refugiaban en las cuevas de debajo de la zona del castillo, bodegas que se usaban para el vino. También mucha gente se refugiaba en la sierra.

            Tras la guerra, Pilar aprendió con las monjas a coser, iban de quince a veinte mujeres. Les pagaban para que les enseñasen y las monjas ayudaban a muchas familias. El convento estaba al lado de la iglesia. Luego Pilar trabajó como costurera, como modista. Una hermana bordaba, otra cosía y otra fue peluquera, todas aprendieron un oficio y así se ganaron la vida. Muchas le pagaban con lo que podían, muchas familias pasaban hambre y tenían muy poco. Algunas le pagaban con un almud de trigo o con leña, otras ni siquiera podían pagarle. En la postguerra los mandamases de Lanaja les quitaron dos cerdos y varios pollos, su madre salió a pedirles que no les quitaran los tocinos, tenía seis hijos que alimentar. Con la llegada del canal, algunas mujeres iban a lavar allí, Pilar iba con dos pozales y la piedra de lavar. También se llevaban la comida, pues había buen trecho hasta el canal.

            Pilar participó con “Nuestra Casa”, una iniciativa que albergó el museo etnográfico de Lanaja, un bar social, el hogar del jubilado y donde se hacían multitud de actividades como el bingo. Son muchos los recuerdos, las vivencias acumuladas. Pilar goza de una excelentísima memoria que nos han trasladado a tiempos llenos de familiaridad y solidaridad, lazos que tejían la vida social de nuestros pueblos.

            Gracias Pilar por compartir parte de tus recuerdos.

   Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias a Pilar Esteban Escanero.