José María Cadenas Cancer


José María Cancer nació en Lanaja en 1944. Su vida ha transcurrido trabajando en obra civil, en el manejo de maquinaria pesada muy vinculada a las grandes infraestructuras hidráulicas en el Alto Aragón, trabajos que también desarrolló en otras partes de España y en otro tipo de obras. Especialmente trabajó en la ejecución de túneles, que en la práctica respondía a un trabajo completamente minero, contribuyendo en construir una infraestructura hidráulica de gran envergadura que ha permitido el desarrollo de Los Monegros y hemos heredado gracias al trabajo y esfuerzo que él y otros realizaron.

Trabajar en el canal a José María le viene de familia, ya su padre fue obrero dinamitero en el Canal de Monegros, tanto en el túnel de Robres como en el túnel de Mascarata en Lanaja, a la altura del polideportivo, perforados antes de que se interrumpiesen las obras del canal con el estallido de la guerra en 1936. Pues la guerra detuvo unas obras que avanzaban rápidamente y que trajeron trabajo y prosperidad a una comarca, de Los Monegros, muy deprimida a principios del siglo XX.

Aquellas obras habían ido adelantadas, dando prioridad a las partes de mayor dificultad técnica como fueron los túneles, pero también los acueductos, de hecho, el acueducto de las Arcadas (Puyamicos) quedó casi completamente terminado a falta del tablero sobre el que se encajaría el cuerpo del canal. Incluso se comenzó a excavar la trinchera por la zona del almendrero de Escanero. La trinchera respondía, en obra e ingeniería, en el desmonte o corte profundo hecho en el terreno con taludes a ambos lados para construir vías de comunicación, como carreteras o líneas de tren y en este caso el canal.

Acueducto de las Arcadas a medio construir, sobre 1960. Macario Andreu Torralba, fotos antiguas de Lanaja y sus gentes.

De críos, José María y sus amigos iban a jugar al túnel de Mascarata y al acueducto de las Arcadas, rompiéndose más de un pantalón con los hierros que sobresalían del encofrado. El agua solamente llegó hasta poco más abajo del túnel de Robres, desde donde salía la acequia de la Parrala, una acequia que se realizó a pico y pala para llevar el agua a Lanaja. Así que, cuando no había agua en las balsas, iban a la acequia a coger agua para las casas de Lanaja. De la acequia de la Parrala salió después un ramal denominado M-37 que continúo hasta Lalueza. La Parrala quedó en desuso, pero aún se empleó un tramo a contrapendiente hasta “El Partidor”.

En 1956 las obras del canal son retomadas y su padre Guillermo Cadenas volvió a trabajar en el canal. Entre otros trabajos había estado como jornalero para casa Bastaras, pero su experiencia como dinamitero lo hicieron valer para su recontratación en las obras. De lo contento que se puso cuando cobró la primera semana, pidió permiso para salir antes del trabajo y poder llevar el salario a casa antes de que cerrasen las tiendas y poder comprar.

Para la perforación, cuenta José María, se abría una pequeña galería, llamado avance, a veces de hasta 10 metros, según el material a retirar se empleaba pequeñas cargas de dinamita o mediante martillos neumáticos movidos a través de grandes compresores que alimentaban por energía eléctrica desde el transformador construido para este fin. Una vez realizado el avance se procedía a colocar las cargas de dinamita y detonarlas. La detonación hacía caer sobre la galería la voladura que se procedía a retirar por medio de maquinaria, tarea que denominaban “sacar la pega” o “sacar la voladura”. Con palas la cargaban a mini-dumpers el material que extraían de los túneles. En 1963 se comienza a perforar el último túnel del tramo III, antes del acueducto de las Arcadas o de Puyamicos. Lo construye OSEPSA, Obras y Servicios Públicos, S.A. Para el encofrado trajeron un hormigón de Alemania, era un hormigón rápido y que al día siguiente se podía desencofrar y así se adelantaban las obras.

Mientras, José María trabajó para la construcción de pueblos de colonización, para Juan Fernández, hacía escaleras y baldosas, sobre todo mosaico en un taller en Lanaja, con dos prensas, hasta 1964, la empresa marchó a Barcelona y José María no quiso dejar Lanaja, y volvió a trabajar en el canal con OSEPSA. Se había sacado el carnet de conducir y en el canal comenzó a llevar un mini-dumper y allí también aprendió a llevar la pequeña cargadora que empleaban en el túnel. Con el mini-dumper tuvo un accidente, echando marcha atrás, el embrague falló y quedo atrapado contra la pared del túnel, perdió el sentido y quedo muy dolorido, pero no le realizaron nada más que una exploración médica en la que el facultativo dijo: -chaval si no has echao el bocadillo ya no lo echaras… -podría haber sido mortal-.

Es llamado a realizar el servicio militar, lo destinan a Pontoneros lo que le permite especializarse en la conducción y manejo de maquinaria pesada, aprendiendo a llevar todo tipo de maquinaria, bulldozers, Retroexcavadoras, cargadoras, grúas, se apunta a todo y hace muchos cursos en el destacamento de escuela práctica en el soto de la Almozara.

En uno de los permisos volvió al canal, entre el túnel de Mascarata y el siguiente túnel antes del acueducto de las Arcadas, por Puyamicos. Estuvo un mes y con lo que ganó se sacó el carnet de 1ª para llevar camiones. Estuvo de peón de los albañiles, tanto hormigonando como haciendo las juntas. Entre paño y paño de hormigón terminado ponían brea para sellar, eran las juntas de dilatación que impermeabilizaban con brea y que protegían con losas de hormigón, como ladrillos, que iban cubriendo la junta para la cual, cada paño, presentaba su ranura para su encaje. 

Después del servicio militar, José María enganchó con Eugenio Tortajada Martínez, empresario de maquinaria pesada y obra civil vinculado a Sariñena. Con Tortajada trabajó en la acequia de Pertusa, allí coincidió con Liborio Maestro Camón. Se acuerda perfectamente, empezó a trabajar allí el 22 de febrero de 1972, a los mandos de una Caterpillar cargadora, rebajando un cerro que quitaron completamente, el trabajo era ir hacer el embaste, ir allanando la base, para luego nivelar y perfilar o abrir la caja del canal o la acequia dependiendo de la sección de la misma, ya sea trapezoidal o rectangular y en sus dimensiones determinadas que van variando a lo largo del recorrido. Aunque no estuvo mucho, el trabajo allí iba bastante torcido, se habían complicados varios tramos.

Se fue a la renovación de la vía ferroviaria entre la línea de Lérida a Zaragoza, que además se estaba electrificando, sería por los años 1973 a 1974. Su trabajo fue el transporte de obreros, llevaba a una cuadrilla de Lanaja todos los días en un Land Rover. Luego se fue con Isidro Huerva y Sebastián Buisac, habían constituido su propia empresa “Los Cuñados” y con ellos José María trabajo haciendo obra civil y excavando cimentaciones para casas y granjas con una retroexcavadora mixta que compraron.

En 1979 comenzó con Auxini S.A. donde estuvo 17 años y 3 años más cuando fue adquirida por ACS, de Florentino Pérez. Para Auxini S.A. era del INI (Instituto Nacional de industria). Trabaja en la construcción del Canal del Cinca, lleva todo de maquinaría, tanto camiones como dumpers-extraviales de gran tonelaje Estuvo en el tercer tramo del canal del Cinca, a la altura de Tardienta cerca de la unión del Canal del Cinca que se une al canal de Monegros en el conocido Abrazo de Tardienta, inaugurado el 12 de julio de 1982. De allí pasó al túnel n.º 19 del canal del Cinca, una obra bastante larga, entre unos 6 a 7 kilómetros de longitud, entre Sesa y Tramaced. Era muy largo y muy complicado, salió una falla además y en la obra del túnel manaba mucha agua que complicó todo el trabajo, todo era barro.

En el túnel le pilló el 23 F, el golpe de estado de 1981. Estaba de turno de tarde, había unos respiraderos, perforados desde la superficie al interior del túnel, por ellos bajaban la manguera de la cisterna de combustible, para repostar las máquinas, alguno tenía hasta 96 metros de profundidad, eran tubos metálicos donde un maquinista unía con un alambre la antena de su radio para escucharla. Así se enteraron que había un lio monumental en Madrid, que habían asaltado el congreso. Aquellos respiraderos luego sirvieron para echar el hormigón y hormigonar la bóveda del túnel, los hastiales (laterales) y el arco.

El túnel se abrió de boca a boca empleando maquinaria. Se empezó con un topo, herramienta neumática de perforación que iba abriendo paso para que luego entrase la maquinaria. Luego, a través de una cinta se transportaba el material sobrante hasta el exterior, hasta una tolva que iba cargando los camiones. Cuando hacían los cambios de turno, avisaban por teléfono al operario de la cinta, que estaba en el exterior, le pedían 15 segundos y se montaban en la cinta que los transportaba al exterior. Una vez fuera tenía que detenerse antes de que se empezase a elevar hacía la tolva para bajarse, ya que la cinta iba bastante rápida realmente era una temeridad.

A medida que iban perforando, en el techo iban colocando unos anillos metálicos, solamente en el techo que los anclaban al techo. Tenían un límite, al ir avanzando no podían poner un determinado número de anillos sin hacer los hastiales, una vez habían avanzado tanto solo colocando anillos que un ingeniero les dijo: – estáis locos, se podía derrumbar el túnel por el peso.

En ese periodo también se construyó por AUXINI el Embalse de Valdabra(1982), en el canal del Cinca, y el Embalse del Torrollón (1982), en el Canal del Flumén en los que José María participo en los trabajos de preparación del terreno.

Seguido, José María estuvo 3 años trabajando en la carretera del puerto de Monrepos, entre 1983 y 1984, y en la carretera de Cervera a Guissona, aunque de vez en cuando lo bajaban al tramo IV del canal de Monegros a hacer de embaste. Para rebajar las zonas iban con las máquinas labrando, clavando profundamente las púas de su Komatsu, podían con todo, para luego las maquinas pudiesen retirar todo el material, dejando la base para hacer el canal.

En 1993 estuvo trabajando, durante un año, en el metro de Madrid, en el tramo 9, desde príncipe Pio a Moncloa, entrando desde Princesa. Metido en el túnel trabajando con una OK-RH6 a la que se le quito la cabina para que entrase dentro del túnel, También estuvo en la autopista de Madrid a Valencia, en el tramo de Tarancón a Honrubia, y en la sierra de Madrid abriendo una carretera o realizando, a petición expresa de un ingeniero, con el que anteriormente había trabajado José María, la excavación de la cimentación para una gran chimenea para una planta de bio-gas, posteriormente estuvo en Solsona construían una carretera pero de allí se le llevaron la máquina, había ocurrido el desastre de Aznalcóllar con la rotura de la presa de la balsa de decantación de la mina de Los Frailes y requirieron de toda la maquinaria posible para contener el derrame.

Con la absorción de Auxini S.A. por parte de ACS, José María terminó en el parque de Valdemoro, con la maquinaría vieja. Allí estaba a disposición y le podían mandar a cualquier obra en cualquier parte de España -coge el coche y vete a La Coruña-. Si no había faena allí estaban, haciendo algo de mantenimiento, tomando el sol hasta que vio una oportunidad de marchar y en 1998 abandonó la empresa.

Con la indemnización que le dieron, José María, con 54 años, se compró una mixta y se puso de autónomo. Realizó gran cantidad de trabajos, en las modernizaciones de regadíos y concentraciones parcelarias o excavar las cimentaciones, como fue el caso de la urbanización Antonio Beltrán de Sariñena. En invierno trabajó de nuevo en el canal, con Riegos del Alto Aragón, realizando conservación, reparaciones o limpieza, quitaban juntas viejas y las reponían, la brea se estropeaba con el tiempo, cambiaban paños deteriorados, soleras… estuvo cinco inviernos hasta que se jubiló.

La red de canales y acequias supuso una gran obra de ingeniería, que fue evolucionando a lo largo de su construcción, a través de diferentes técnicas constructivas y el desarrollo tecnológico y el empleo de mejor y mayor maquinaria. Obras, especialmente la del canal de Monegros reivindicada y necesitada, por las mujeres canalistas de Lanaja y la amplia población de Los Monegros.

El canal de Monegros
Ni lo hacen ni lo harán
Porque los ricos no quieren
Que los pobres coman pan.

Todos en Lanaja
Quieren el canal
Menos Antonio Tesudo
Y Marcellán.

Un canal que se empezó a pico y pala, apisonando manualmente el embalse de la Sotonera, de comenzar a utilizar maquinaria pesada a vapor a la más avanzada maquinaria que se emplea actualmente. En 1956 las excavaciones aún se ataluzaban a mano, picando, no había mucha maquinaria, recuerda José María. En los años 90, trabajando en el V Tramo del canal de Monegros, donde también estuvo José María, se mecanizaron completamente, hasta llevar un cazo de 4,40, para hacer los taludes, casi la máquina no podía con el cazo tan grande -ha habido una gran innovación-. Las primeras máquinas eran sin cabina, y el primer aire acondicionado, recuerda, se lo pusieron al revés y en vez de enfriar aportaba calor. Hasta 1992 no tuvo un aire acondicionado en condiciones en una máquina.

Sin olvidar las diferentes plantas de hormigón que se instalaron, Auxini S.A. instaló una en la Cartuja de Monegros, antes del acueducto lanzado de La Cartuja, otra en la boca norte del túnel de Alcubierre, en Villanueva de Sigena y otra en Peñalba para el tramo V de Monegros II donde se hizo el acueducto de Valcabrera.

El canal es reflejo de nuestra historia, de antes de la guerra a después, del empleo de mano de obra a pico a pala a los mayores avances en técnicas constructivas y maquinaria. Es reflejo de los tiempos, un sistema el de Riegos del Alto Aragón que aún no ha terminado de construirse y actualmente se está modernizado por riego aspersión y goteo, y que continúa extendiéndose. Su yerno Pedro Luis Armañac Nasarre, técnico de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) es consciente del legado que dejaron. A Pedro Luis Armañac, la historia del canal también le viene de familia, su abuelo materno ya estuvo trabajando en la construcción de La Sotonera, el abuelo paterno fue uno de los primeros regantes del sistema en Almudevar, y él lleva 40 años trabajando en los RAA, siempre ha admirado la obra y el sistema que conoce a la perfección.

Su familia, trasladada a la Cartuja de Monegros, regentó el bar del pueblo, aunque no iba muy bien y su padre tenía que ir a trabajar a parte. Con la construcción del canal el pueblo se vio lleno de vida, fue como una explosión, un salto brutal y el bar comenzó a funcionar, trabajaban muchísimo. También pasó lo mismo en Lanaja y otros pueblos, con la llegada de Auxini en 1982 para construir el IV tramo del Canal de Monegros. los salarios y oferta de trabajo en la zona aumentaron de forma brutal, se pasó de ganar de unas 30.000 pesetas al mes trabajando en el campo a las 150.000 pesetas en las obras del canal siendo una época prospera.

No obstante, es un sistema complejo, a veces bastante desconocido para lo importante que resulta. José María y Pedro hablan del canal de Monegros y sus distintos tramos, tramos que suelen coincidir con los puntos Kilométricos donde se encuentras las compuertas trasversales, y que se tardó décadas en construir, estas compuertas transversales son fundamentales para la explotación del canal con ellas se regulan los caudales circulantes y permiten el control de los niveles en el canal e incluso cortar el caudal, ya sea por obras, mantenimiento o ante cualquier eventualidad. Ambos señalan los diferentes tramos del Canal de Monegros:

Tramo I Canal de Monegros 1915-1920:

Del Embalse de la Sotonera hasta las compuertas transversales del Acueducto de Tardienta. Aquí recibe en 1982 el Canal de Monegros las aguas del Cinca en el citado Abrazo de Tardienta. En este tramo salen las Acequias de La Violada, Acequia de la Q y El Canal del Flumen.

Tramo II Canal de Monegros 1929-1933:

Del final tramo I hasta la boca sur del túnel de Robres, donde se encuentran dos compuertas transversales.

Incluye el Acueducto de Tardienta, obra de gran dificultad técnica para la época que enlaza los tramos I y II del Canal de Monegros (1933-1940).

Tramo III Canal de Monegros 1935- 1979:

En 1935 las obras estaban en marcha como ha mencionado José María, pero fueron interrumpidas por la guerra, su desarrollo continuó durante varias décadas En 1984 seguía siendo el último tramo construido del Canal de Monegros.

Del final del tramo II hasta 100m aguas arriba del inicio del Acueducto de La Cartuja, a lado de la Cartuja de las Fuentes, donde existen dos compuertas transversales.

Tramo IV del Canal de Monegros, túnel de Alcubierre 1956-1960:

Desde el final del tramo III hasta la boca Sur del túnel de Alcubierre.

La construcción del Acueducto de La Cartuja en este tramo para salvar el barranco de Las Negras se hizo con un método pionero para la época denominado “lanzado”.

El túnel de Alcubierre, entre 1985-1987, se debe reparar con inyecciones y se vuelve prácticamente a hormigonar todas las soleras al quedar muy deteriorado desde su construcción en los años 50. Siendo el coste económico superior a realizar un túnel nuevo.

Tramo  V del Canal de Monegros. (1990-1998)

El tramo V lo comieza Auxini y lo termina OCS porque como a mencionado José María en 1997 acabó adquiriendo AUXINI, luego será ACS, grupo de Florentino Pérez.

Del final IV tramo del Canal de Monegros, hasta el Embalse de Valpatao, del final de este tramo sale La Acequia de Ontiñena.

Tramo I y II Canal de Sástago (1990-2001)

Al salir de la boca sur del túnel de Alcubierre en la llamada bifurcación donde se ubican las compuertas transversales sale hacia Bujaraloz el Tramo I y II del Canal de Sástago.

El Canal del Cinca:

La construcción de los tramos I, II y III del Canal del Cinca se desarrolló fundamentalmente entre los años sesenta y comienzos de los ochenta, encontrándose el tramo I ya en obras en 1961 y estando completada la continuidad del canal hasta Tardienta en 1982, año en que se produjo el Abrazo de Tardienta.

De este Canal salen las siguientes obras más importantes:

Acequia izq. Del Vero
Acequia de Selgua.
Canal de Terreu
Acequia de Pertusa
A-19
A-20

Resaltar que tal y como iban avanzando las obras del canal se desarrollaban los planes coordinados de los sectores de riego que consistían en hacer acequias, desagües y caminos para poner en regadío miles de hectáreas.

José María recuerda a muchos de sus compañeros, a Antonio López, que trabajaba de plantero en la planta de hormigón, hacía el hormigón y le llenaba el dumper, Juan Camas (Juanito), Machín y Viñas, que paleaban el hormigón para el encofrado –a paladas p´arriba-. Una vida dedicada laboralmente al Canal de Monegros y Canal del Cinca, un legado de obras e infraestructuras hidráulicas que hoy en día permite regar y vivir en nuestros pueblos. Un legado que ha permitido que también parte de su familia se dedique profesionalmente a la gestión y conservación de dichas infraestructuras, su hija Victoria trabaja actualmente en el Embalse del Torrollón y su hijo José María en el Embalse de Barasona, su yermo Pedro Luis en la zona regable del canal del Cinca y Embalse de Las Fitas o Antonio Lana su otro yerno que comenzó en Sacyr en la planta que hubo cerca del cementerio de Sariñena cuando hacían canaletas para los nuevos regadíos, y que desde entonces se dedica a la conservación de obras hidráulicas. Todos trabajan para lo que ellos crearon ayer y nos beneficiamos hoy, y como dice Pedro –queremos dejar mejor para mañana-.

Gracias a José María y a Pedro, por contar la verdadera historia del canal, la del trabajo y esfuerzo de quienes lo construyeron.

Jesús Ainoza Farled


Jesús trabajó en el túnel de Alcubierre. A través de sus recuerdos nos adentramos en la construcción de una obra de gran envergadura e importancia para Los Monegros. Retrocediendo a tiempos pasados de Castejón de Monegros, de sus canteras y la obtención de piedra, de un pasado que sigue vivo en la memoria de Jesús y de su pueblo Castejón de Monegros.

Jesús Ainoza Farled nace en Castejón de Monegros en 1937. En casa apenas tenían tierras, así, que nada más terminar la escuela, a los 14 años, va a trabajar con su padre de pastor. Llevaban un ganado lanar de una casa del pueblo, entonces había muchos rebaños y solían pastar por todo el monte de Castejón de Monegros. También por la sierra e incluso, a veces, se llegaban a meter por la sierra de Lanaja. Aquella forma de vida obligaba a obtener todo lo que podían del monte, leñas, piedras para la construcción, caza… Cazaban todo lo que veían, perdices, codornices, conejos… actividad que compartía muy a menudo con su buen amigo Javier Giral Ezquerra.

A los 17 años fue a casa de Alcudro (Romairal) y luego a casa Mariscal y de panadero a casa la Ramira. Le tocó hacer de todo en las casas hasta que marchó a trabajar al canal de Monegros. Al canal fuer con Javier Giral y ambos fueron a la zona de Lanaja, a reemplazar secciones del canal que no estaban en condiciones. Barrenaban con un puntero y un mallo el encofrado, colocaban los cartuchos, el detonador, la mecha y la prendían, le daban fuego a la mecha. Reventaban todo y luego tenían que retirar a pala toda la enrona que salía. Luego hormigonaban la sección. Así estuvieron varios meses, solos los dos realizando aquella faena.

Por la zona de Lanaja, Jesús también estuvo en el túnel de Lanaja y en el acueducto. Un túnel más pequeño que el de Castejón, que es como se conoce en Castejón de Monegros al denominado túnel de Alcubierre del canal de Monegros.

El túnel de Lanaja se hizo con dinamita y cargando todo a pala en camiones. En los mismos camiones traían el hormigón para ir echándolo a pala para el encofrado, hacían los ataches o muros laterales, el anillo o bóveda superior y la solera y sección del canal. Allí trabajó con Antonio Machín y con Jorge, que no recuerda su apellido, ambos de Sariñena. De Castejón iba mucha gente, los traían y llevaban en camiones, eran todos trabajadores de la zona, excepto los encargados.

Para el acueducto había encofradores y se montaron grandes andamios, el encofrado fue por medio de tablones y tablas y luego rellenaban con hormigón que elevaban por medio de cintas eléctricas y alimentaban por medio de generadores,

El proceso del túnel de Lanaja se repitió en el túnel de Alcubierre, o como ha dicho antes, el túnel de Castejón. Pero el túnel de Castejón fue una obra de mucha mayor envergadura.   

Jesús estuvo trabajando de boca a boca, de la boca de entrada a la boca de salida. Luego se fueron desarrollando los tramos respecto a los pozos:

El pozo n.º 1 se encontraba en Jubierre, cerca de la boca de la entrada norte del túnel.

El pozo n.º 2 en la masada del General, allí estaban los barracones de los presos, pues en el túnel trabajaron presos, apunta Jesús. Los barracones los recuerda de tela y las mujeres de los presos se quedaban por las masadas, casetas, corrales y parideras, por la de Luquetas, la Carpeta, la Barrera, corral del Secretario y la masada del Tendero, donde vivía una familia. Al otro lado de los barracones, en una plana los presos hicieron un campo de fútbol y los de Castejón de Monegros iban allí a jugar al futbol con los presos. También los presos bajaban a Castejón de Monegros, a comprar, a misa…

En el pozo n. 2 estaba el polvorín.

El pozo n.º 3 estaba en la zona conocida como lo Romeral.

El pozo n.º 4 se hallaba en lo de Gabín, era de galería y se accedía por medio de una rampa -Una vez a una vagoneta se soltó y al bajar pilló a uno matándolo-.

La boca de salida, boca sur, queda entre el monte de Castejón y el de Sena

Se trabajaba a turnos de 8 horas, de día y de noche, unos dinamitaban, otros sacaban tierra, otros encofraban y otros echaban hormigón. Normalmente los que barrenaban hacían su trabajo y se marchaban. La tierra y piedra, resultantes de las voladuras, la cargaban a pala a las vagonetas y si había piedras muy grandes la partían con el mallo. Unas mulas tiraban de las vagonetas hasta las jaulas que subían las vagonetas a la superficie, como en la minería. Las jaulas, los elevadores, iban con luz y los compresores con luz y a gasoil. Había luz, pero muchas veces iban con un candil de carburo.

Cargaban tierra y echaban hormigón, todo a pala. La grava la bajaban a buscar al río Alcanadre con camiones, subían la cuesta de la cantera de Jubierre que tuvieron que hacer un ensanche para que se cruzasen los camiones y un guardia que organizase el transito de los camiones.

La comida se la llevaban ellos, igual que los presos, a quien se la debían de dar en los barracones. Iban en camiones, como ganado, no paraban los camiones de traer y llevar gente.  

Tras el canal y el túnel, Jesús marchó a trabajar a casa Buil, como tractorista, donde le tocó hacer de todo. También trabajó en los azarbes de Peñalba, echando tela, piedras y hormigón. Las piedras las bajaban de Castejón de Monegros, en camiones, con Pomar de Peñalba. Las arrancaban con palas retroexcavadoras de las canteras del corral del Piojo o de la Plana de Santa Ana. Del corral de las Viñas sacaron mucha piedra para los pueblos de colonización, para la Cartuja de Monegros, San Juan del Flumen…

En tiempos hubo burreros, que se encargaban de llevar piedra para las carreteras, la cargaban en las canteras y la llevaban para las carreteras y caminos. Allí obreros con macetas la machacaban. Las canteras eran del ayuntamiento y de Sariñena venía López a comprar Castejón y compraba piedra.

Se ha hecho mucha leña de romero, en el monte blanco, en la plana de santa Ana o en la plana Chacos. También de pino seco para las estufas. Se ha hecho algo de yeso pero muy poco, fue mucho más en La Almolda. Las balsas y balsones se escombraban, ahora ya no hay agua, no se escombran, retirar el buro, que se hacía a vecinal, a cada casa le correspondía una parte según lo que tenían. La fuente Madre aportaba abundante agua y gracias a ella había algunos huertos importantes donde las mujeres iban a comprar hortalizas y verduras, como eran los huertos de Antillón, Romeral o Buil.

Viñas, almendreras y oliveras, había muchos campos que ahora ya casi ni quedan, ahora se trabaja menos. Estaba la tienda de Santiago el Menco que vendía hasta un clavo o todo lo que le pedías lo conseguía y te lo traía, de una sábana a una rueda. Castejón de Monegros ha sido un pueblo grande -Ha habido de 6 a 7 bares, gasolinera, de todo, no había coches y se hacía todo en el pueblo-.

Han sido tiempos muy duros, de mucho trabajo y esfuerzo, de tirar de pala continuamente, largas jornadas, los camiones no paraban llevando trabajadores de aquí para allá, el pueblo era un bullicio constante, rebosaba vida. Tiempos que quedan atrás y dejan huella y que recordamos gracias a Jesús, reconociendo el trabajo y esfuerzo cuyo legado nunca debemos dejar de olvidar.

 

Ferias y mercados de Sariñena


La villa de Sariñena, a lo largo de su historia, ha sido población de ferias y mercados todos los sábados del año y del uno al quince de septiembre, ferias tan célebres como la de la Candelaria, la de Ramos y la de la Santa Cruz. Un Privilegio Real para celebrar ferias y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales otorgado por el rey Pedro IV en 1381.

Calle del Mercado, Sariñena. También conocida como calle de los Porches.

Unas ferias que nacen en plena expansión de ferias a lo largo y ancho de Aragón, concretamente en el siglo XIV, cuando son concedidas ferias a Tarazona, en 1301, en julio y septiembre; una segunda a Barbastro, en 1371, en el mes de agosto y las ferias de Sariñena. Pero que, a partir de estas fechas, apunta José Carmelo Martínez Pérez, y a lo largo del siglo XV apenas habría nuevas concesiones “Pues las necesidades económicas y comerciales del territorio quedaban cubiertas con las ya existentes, así como con los mercados tradicionales que venían funcionando desde los siglos anteriores” (Martínez Pérez, José Carmelo. Las ferias medievales y artesanas como atractivo turístico).

Una impronta que ha quedado completamente marcada en la esencia de Sariñena y en la misma denominación de una de sus principales y más céntricas calles, la calle del Mercado, donde se celebraba el histórico mercado de la villa. Igualmente podemos hablar de la calle del Mercadal, en el barrio alto, que en aragonés medieval se refiere a mercado, un término que proviene del latín medieval mercatale o mercatum, que significa lugar o plaza donde se celebra el mercado, reflejando su pasado ligado a las ferias y mercados. Calle especialmente próxima a la calle Villanueva, donde se celebraba la feria, hasta que, en 1740, parte de la feria, la parte no relacionada con caballerías y ganados, se redirigió a la calle del Mercado. Quedando en el entorno de la calle Villanueva, actualmente plaza, la feria ganadera y de caballerías, con una red de corrales de Palanca, muy característicos y propios de Sariñena.

Por lo tanto, las ferias contribuyeron al desarrollo de una Sariñena prospera, Sariñena Villa Plena, regada gracias al río Alcanadre y la Isuela y que, gracias a sus acequias de Valdera, el Molinar y la Acequieta, gozó de una gran huerta con una intensa actividad agrícola y ganadera que continúa hasta nuestros días dando continuidad en la realización de la actual feria agrícola y ganadera FEMOGA.

Privilegio de ferias y mercado

Es el rey Pedro IV quien, en 1381, otorga a Sariñena el Privilegio Real a tener ferias y mercado. Un hecho ampliamente recogido por distintos historiadores como son los casos de Arturo Morera o Ricardo del Arco, quienes recogen como: “Pedro IV de Aragón concedió a Sariñena la celebración de feria y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales” (ARCO, p. 452). Todo un Privilegio Real que, atendiendo a una copia reproducida en un documento de 1760, venía a decir: “Item idem Dominus Rex Petrus inclyte Recordationis ejus Regio privilegio dato in Civitate Cesarauguste die vigessima nona mensis Novembris anno a Nativitate Domini millesimo tricentesimo octuagesimo primo concessit eidem Ville de Sariñena ferias et mercatum cum plenissima francquitate lezdarum pedagiorum et aliorum jurium Regalium…». Un privilegio manuscrito en latín que se puede traducir en la siguiente forma: “Asimismo, el mismo señor Rey Pedro —de ilustre memoria—, mediante un privilegio real otorgado en la ciudad de Zaragoza el día veintinueve de noviembre del año del nacimiento del Señor de 1381, concedió a la misma villa de Sariñena una feria y un mercado, con plena exención de lezdas, peajes y otros derechos reales…” (Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005).

Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005.

No obstante, en los anales de Sariñena, en uno de sus libros, se apunta que el privilegio es concedido en 1372 , quedando de dicha forma narrado: “El Señor Rey D.n Pedro el quarto de Aragón en el año de mil trescientos setenta y dos y en consideración al valor, esfuerzo y fidelidad de sus Naturales, es constante que en todos tiempos se esmeraron los Señores Reyes en distinguirla con diferentes Fracias y Privilegios y mirándola como digna y estimable Alhaja de la Corona admitieron gustosamenmte los medios de reintegrarla a ella y para fomentar la publica utilidad y el mexor establecimiento de dicha Villa y Aldeas, se dignaron concederle y confirmarle el Privilegio de tener Feria y Mercado en ella todos los años, desde el primero hasta el quince de Septiembre y en el día Sabado de todas las Semanas teniendo bajo la Real Protección a todos los que fuesen para comprar y vender” .

En definitiva, la realización de ferias y mercados responde a todo un privilegio real que la Villa de Sariñena ostentó desde el siglo XIV, siendo las ferias de Sariñena ampliamente conocidas y todo un referente en el reino de Aragón y limítrofes e incluso, y especialmente, Francia.

Sariñena, villa de ferias y mercados

Profundizando en las ferias y mercados de Sariñena, retrocedemos hasta 1436, cuando las Cortes de Alcañiz da una sentencia por la que se establecen los distintos tipos impositivos para los animales y mercancías que se llevaban a las ferias y mercados de Sariñena. El referido apunte lo recoge el investigador sariñenense Arturo Morera Corull en su obra dedicada a la historia de Sariñena “Salvador Sarinianus”. Al parecer, la feria de Ramos, celebrada en Sariñena, de acuerdo con José Antonio Mateos Royo, debió ser importante en la fijación de los precios de las reses, ya que entre los siglos XVI y XVII “Seguía constituyendo la cita esencial para fijar acuerdos de compra y evaluar el precio de las reses” (Municipio y mercado en el Aragón moderno:  El abasto de carne en Zaragoza (Siglos XVI-XVIl). La administración, 1581-1650. José Antonio Mateos Royo.  Universidad de Zaragoza).

Una notoriedad que también fue adquiriendo con el comercio de caballerías, un comercio que fue cogiendo fuerza y que al parecer estuvo bastante relacionado con el país vecino de Francia. Una relación tan importante, de las ferias aragonesas con Francia, hasta el punto que durante las guerras hispano-francesas (1514-59) se facilitó el comercio y asistencia de mercaderes franceses “Se facilitó la asistencia de los mercaderes franceses a ferias celebradas en ciudades y villas del norte del reino como Huesca, Barbastro y Sariñena, actitud”. Una curiosa medida recogida por José Antonio Mateos Royo y que fue “favorecida” por la deposición de Hurtado de Mendoza como virrey en 1556 pues “Su emplazamiento a medio camino entre Zaragoza y Toulouse propiciaba las transacciones entre mercaderes franceses y aragoneses, así como la actividad de las compañías mercantiles mixtas orientadas a exportar la lana aragonesa a Francia o el pastel tolosano a Aragón” (Mateos Royo, José Antonio. Comercio, conflicto militar y violencia legal. La Diputación de Aragón ante las marcas del Béarn y las guerras hispano-francesas (1514-59)).

En definitiva, tal y como aclara José Antonio Mateos Royo “La Diputación no sólo buscaba así mantener la paz y el comercio en Aragón como bien común, sino preservar su principal fuente de ingresos: los aranceles cobrados en la frontera, arrendados a un particular durante un trienio. Si las marcas obstaculizaban el comercio con Francia, dicho arrendatario reclamaba a la Diputación una solución o indemnización por las pérdidas. Causaban especial daño si afectaban al tránsito de mercaderes franceses hacia las tres mayores ferias celebradas en el norte de Aragón citadas. La Diputación se quejó así al Justicia de Biescas en 1523 de que la menor asistencia de estos mercaderes a la feria de Sariñena generada por sus represalias había acarreado a dicho arrendatario unas pérdidas superiores a 200 ducados”.

Pronto vino un segundo problema añadido, siendo este el contrabando, cuestión que en 1565 llevó al gobernador general de Aragón, Juan de Gurrea, a controlar personalmente las ferias de Sariñena “Para evitar el continuo contrabando de caballos que se compraban allí para venderlos en Francia” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus). Concretamente fue la inquisición quien se encargó de controlar los pasos fronterizos, persiguiendo a los contrabandistas o los entonces llamados “Pasadores”. Esto llevó, de acuerdo con Pilar Sánchez, en su obra La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI, a que en 1574 se iniciase una importante ofensiva contra los pasadores: “El Consejo de La Suprema ordeno el reforzamiento de la vigilancia fronteriza con el nombramiento de comisarios en Benasque, Plan y Canfranc, puertos mas frecuentados, según los Inquisidores. Se investigó el lugar de Ariza, en la frontera con Castilla, una de las principales localidades en la ruta del tráfico de caballos” (La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)). Sucesos que también apunta Juan Carpio Elías “Por aquellos años hay períodos en los que se intensifica la preocupación y la persecución emprendida contra los contrabandistas. Uno de ellos se produce en los años de 1574-76” (Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan).

El caso de Ariza atañe a Sariñena y a otras ferias y manifiesta la actividad y proceder en cuestión: “Una vez en Ariza, los testigos señalaban que los caballos se vendían a extranjeros (franceses, Bearneses y gascones) que se acercaban hasta el lugar a comprarlos o, por el contrario, se llevaban a las principales ferias del Reino (Sarinena, Huesca, Barbastro y Daroca)”. Por ello, recoge Pilar Sánchez, para controlar las ferias y la compraventa de caballos, es enviado el secretario del tribunal, Miguel Mulsa a la feria de Sariñena “Este mismo año el Tribunal prestó Especial atención a los centros de intercambio. Ministros Inquisitoriales asistieron a las Ferias mas Importantes del Reino al objeto de publicar los edictos de fe y supervisar la compraventa de caballos. El secretario del tribunal, Miguel Mulsa, fue enviado a Sarinena y a la Feria de San Bartolomé de Barbastro”. Aunque finalmente el contrabando no era tanto como parecía y el miedo a la inquisición limitó completamente al desarrollo de la feria: “De Momento se sabía que en la feria de Sarinena nadie había intentado vender caballos a Bearneses, ni estos se habían acercado por allí. Los compradores habían sido naturales del Reino y algunos catalanes qué habían quedado obligados a enviar un certificado de los Inquisidores de Barcelona, conforme habían adquirido los caballos para su propio servicio” (La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)).

“Para destacar sus éxitos (el Tribunal de Zaragoza, da cuenta del resultado que tuvo el envío de un notario a la feria de Sariñena, donde solían acudir a comprar caballos gente de Francia, Gascuña y Bearne. En esta ocasión, ni vendedores, ni comparadores, ni terceros que facilitan el trato se atrevieron a entablar negocio. Solamente se vendieron caballos para los naturales del reino y algunos catalanes, incluso éstos, se comprometieron a enviar certificación de los inquisidores de Barcelona en el plazo de 3 meses. Este celo de la Inquisición en las ferias podía afectar al comercio en genera

La compra la realizaba el intermediario castellano, que iba pasando poco a poco los ejemplares directamente a casa de los implicados en Ariza o los dejaba a 10 o 12 leguas de la raya. Los animales descansan en las casas de los acusados de esta localidad, «los reparan y después los llevan a las ferias que se hazen en este reyno en Sariñena, Huesca Barbastro y Daroca», donde alcanzan precios de 200 y 300 escudos”.

Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan.

Pero el contrabando y la venta ilegal continúa desarrollándose a pesar de sus intentos de controlar este comercio ilegal. Línea que aborda Juan Elías Carpio en “Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI”: “El contrabando seguiría siendo una realidad durante las siguientes décadas y el Consejo de la Inquisición no dejaría de solicitar diligencias y medios para impedir el paso de caballos a Francia, Bearne y Gascuña”.

Ante su descontrol, en 1590, el Tribunal de la Inquisición de Zaragoza elabora un completo informe en el que estudia y plantea soluciones sobre la problemática. Entre aquellas medidas está la de “Enviar un secretario a las principales ferias, las de Daroca, Barbastro, Sariñena y Huesca para que lleve un control de todos los tratos sobre caballos”.

Algo antes, en 1579 se produce un proceso relacionado con la feria de Sariñena, el del honorable Tomás de Lamarca, guantero, vecino de la ciudad de Zaragoza, contra Juan de Pillarte, guantero, vecino de Zuera, por no haber cumplido cierto trato sobre la venta de 3200 pellejos concertadas en la feria de Sariñena (ES. 50297. AM – Caja/007307).

Poco a poco, la villa de Sariñena desde pronto se va convirtiendo en un referente por sus ferias, destacando su importancia y calidad. Por ello son numerosos los testimonios que a lo largo de los tiempos han ido destacando y reconociendo dicha cualidad de la villa. Así, es en 1585 cuando el cronista Enrique Cock, acompañando a Felipe II en su viaje a Zaragoza, Barcelona y Valencia destaca una Sariñena «Muy nombrada por las tres ferias que tiene en cada año» (Cock, año 1585, p. 1371).

Lo mismo le sucede al cartógrafo y geógrafo Juan Bautista Labaña a su paso por Sariñena en el año 1611: «Es villa principal del rey. … Cercada de muros altos, de tapia fuerte; por fuera de los cuales, tiene dos arrabales, a la entrada y salida. Está asentada en llano y a lo largo del río Alcanadre, a mano derecha, sobre el cual tiene un puente muy bueno y encima de él un azud muy bien hecho, para sacar una acequia con la que riegan una gran huerta; y en ella y en el término cogen mucho trigo, vino, aceite y azafrán; y tiene mucho ganado y tierra rica, así por la abundancia como por las tres ferias que se hacen en ella. Fuera de la villa hay un monasterio de frailes franciscanos, un hospital y escuela de Gramática» (Labaña, año 1611, p. 238).

Tampoco pasan desapercibidas para Vincenzio Blasco de Lanuza en sus “Historias ecclesiasticas, y seculares de Aragon en tiempos de Carlos V” en 1622: “Son las ferias desta villa celebres, y de muchas, y grandes mercadurías”.

Acercándonos a mediados del siglo XVIII, la celebración de la feria concentra en la misma calle caballería y ganado con “tratantes, compradores, vendedores de verduras, quincalleros, chatarreros, agricultores, vinateros, forasteros, niños, señoras, ganaderos…” Cuestión que lleva, en 1740, al alcalde de la villa de Sariñena José de Idiazábal de Estella, a dirigirse a la Real Audiencia para intentar organizar y estructurar mejor la populosa feria “Trapería, comestibles y quincalla se plantan a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los corrales de palanca para la venta de las caballerías, por ser preciso pasar por medio de dicha calle las que se venden y despachan, sin poderlo remediar sus compradores, y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y contratan derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados acuden”.

El hecho queda recogido en un documento de 1740, por el cual “El Ayuntamiento y síndico procurador de la villa de Sariñena solicitan facultad para obligar a los mercaderes y demás comerciantes que acuden a las ferias o mercados de dicha villa, a poner sus tiendas y géneros en los cubiertos de la plaza en lugar de hacerlo en la calle donde se hallan los Corrales de Palanca para la venta de caballerías por los peligros que en ésta se ocasionan” (ES/AHPZ – J/001298/0061). Un importante documento que nos descubre la feria del siglo XVIII que lleva a Armando Serrano Martínez a escribir su artículo “La Feria de Sariñena, 1740” publicado en el diario del Alto Aragón.

Armando Serrano Martínez describe una Sariñena de unos 675 habitantes durante aquel siglo, con una visión “Con mezcla de colores, gritos, mercaderías de todas clases, olores y sabores no dejaría indiferente a un espectador de nuestro tiempo”. Entre estas visiones, el documento recoge el testimonio que presenta el Concejo a la Real Audiencia de Aragón: “Con las dichas caballerías atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez y a su hija de Joseph Mora, vecinos de la misma villa a los que maltrataron de forma que esta la comulgaron de viatico…”.

Calle del Mercado o de los Porches, Sariñena.

La feria, que entonces se realizaba en la calle de Villanueba y que tanto problemas daba  “Causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes” se soluciona trasladando los puestos de mercadería en la calle céntrica de los porches, conocida actualmente como calle del Mercado, donde se venía celebraba el tradicional mercado: Dexando dichos mercaderes libre y expedita la referida calle para el transito de las cavallerias planten sus botigas y generos en los cubiertos de la plaza y mercado de dicha villa, donde con mayor comodidad y sosiego y sin desgracia alguna puedan despachar sus generos y mercaderías…”. Propuesta del Consejo que finalmente acabó aprobando la Real Audiencia de Aragón. El texto, en una transcripción aproximada, viene a ser la siguiente en sus partes más destacadas:

Francisco Garres, Escribano del Rey nuestro Señor por todas sus tierras, Reynos y Señoríos, domiciliado en la Villa de dha [dicha] [asiento…] doy fe y testimonio: que en los días, mes y año de la fecha de oy, ante el Señor Don Joseph Yrarazabal de Estella, Juez Español de dicha Villa y de su Jurisdicción, celebrando Corte, pareció personalmente Antonio Blanco de Rodellar, de dho  Prior de dicha Villa, y prevenido de dicho oficio, y como tal dijo: que en virtud del referido su empleo, y para ciertos fines y efectos que le combiene hacer constar por disposiciones de testigos que estaba pronto a presentar, que en los días en que se celebran las ferias o mercados en la presente Villa, con el motivo de plantarse los mercaderes de trapería, comestibles y quincalla a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los Corrales de palanca, para la venta de las caballerías por ser preciso pasar por medio de dicha Calle las que se venden y despachan, y sin poderlo remediar sus compradores y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y comercian, derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados concurren; y que todos los referidos irreparables perjuicios se pueden remediar con tal que dichos mercaderes dejen libre y expedita la referida calle para el trámite de las Caballerías, y planten sus botigas [tiendas] y géneros en los cubiertos de Plaza y Mercado de dicha Villa, donde con  mayor comodidad y sosiego pueden ser perjuicio alguno pueden despachar digno, y que fecha dicha justificación se le mandase le traigan presentemente para saber de ella donde le conviniese.

Visto por su Merced el dicho señor alcalde primero lo de parte de arriba lo que se ha visto y alegado por dicho síndico procurador, mandó se le notifique por el presente escribano a los.

Presentó por testigos a Diego Manobel, de edad que dijo ser de ochenta años; a Francisco Vicien, de sesenta y cinco años, y a Ignacio Perera, de sesenta y seis años, todos labradores y vecinos de dicha villa, a quienes dicho señor alcalde primero tomó y recibió de juramento. Y los unos y los otros lo hicieron por Dios nuestro Señor y a una señal de Cruz en la debida forma de derecho y bajo el ofrecimiento debido. Oraron de lo que supiesen y les fuese preguntado, y siéndolo sobre lo expuesto y alegado de parte de arriba por dicho Ramón Blanco de Rodellar, Síndico Prior, que por mi dicho señor les fue leído, de que doy fe, contestes, unánimes y conformes dijeron ser cierto y verdadero lo de parte de arriba alegado por dicho Síndico Procurador, y en tanto grado, que en los días de celebración de festejos de esta dicha villa, la calle llamada de Villanueva, donde se hallan los corrales de palanca para el despacho delas Caballerias, que a ellas concurre.

Se alla Intransitable y al passar por la Calle los Mercaderes sus generos para su venta, y que de ello resulta angostante mucho la referida calle y no poder passar las caballerias que de otras Palancas salen vendidas, se hace que sea atropellando a las personas que se allan tratando y contratando en las ferias, y causando diferentes daños a los muchachos y aun a los mismos mercaderes en sus tiendas como fue publico y notorio en esta Villa que en los años pasados con las dichas cavallerias atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez, y a una hija de Joseph Mora vecinos dela misma Villa a los que maltrataron de forma, que esta la comulgaron de viatico, y otros daños y digustos que al presente no se acuerdan los testigos de las personas que sucedieron, y que no obstante diferentes bandos politicos que anualmente se publican de orden del Ayuntamiento en sus ferias para el mejor govierno de ellas, y que todos los referidos daños y digustos de cierto se remediarian dejando la dha calle libre y expedita para el transito de otras caballerias, y plantando los otros Mercaderes sus tiendas y generos en los cubiertos de plaza y Mercado de dha Villa donde con mucha comodidad pueden despachar estos sin que se les siga perjuicio alguno.

En el documento se cita la particularidad sariñenense de las denominadas “Palancas”, en relación a establos de ganado que provienen de antiguos cercados, vallados con estacas. Una impronta muy enraizada en la localidad y muy vinculada a su pasado de ferias y mercados.

Sariñena, 1927. Zona del Mercadal, con corrales y palancas.

En el mismo siglo XVIII, en 1760 se produce de nuevo un episodio curioso, en esta ocasión no se cuestiona su emplazamiento si no las fechas de las ferias “En la villa de Sariñena de la jurisdicción espiritual de este obispado se celebran cada año dos ferias que son las mas concurridas de este Reyno, pues así desde Francia, como de otras Provincias de España es el concurso de los Feriantes muy numerosos; pero siendo en el tiempo destinado para la abertura de las Ferias la segunda Dominica de Cuaresma y el Domingo de Ramos”. Aspecto que queda recogido en la Orden del Consejo para que esta Audiencia informe sobre el contenido del memorial dado al excelentísimo gobernador del Consejo por el venerable obispo de Huesca sobre celebración de ferias en la villa de Sariñena. Un documento es producido por la Real Audiencia de Aragón (ES/AHPZ – J/000830/000005).

Las fechas de las ferias se ponen en entredicho “La una en la segunda Dominica de Quaresma y la otra el Domingo de Ramos”, pues no pueden ser idóneas para cumplir los fieles con sus obligaciones con la iglesia: “Expresa en el a que dias se podran transferir las ferias, en lugar de los expresados, que sean mas comodos para que los fieles cumplan con los preceptos de la Iglesia”

El informe solicita el titulo o privilegio para celebrar dichas ferias, transcribiendo una copia de los Privilegios de Sariñena de “Celebración de feria y mercado”.

A finales del siglo XVIII, el fraile cartujano Fray Manuel Bayeu, extraordinario pintor que pintó las bóvedas y muros de la Cartuja de Nuestra Señora de la Virgen de las Fuentes dejó constancia de las ferias de Sariñena en su correspondencia con su amigo el ilustre comerciante aragonés Martín Zapater. En sus misivas, Bayeu le lleva a invitar varias veces a la Cartuja de las Fuentes y a la feria de Sariñena, una correspondencia entre ambos que queda recogida por José Ignacio Calvo Ruata en su Tesis Doctoral “Vida y obra del pintor Fray Manuel Bayeu”.

Así, con fecha del 13 de marzo de 1775, fray Manuel Bayeu envía carta a Martín Zapater, dando cuentas del paso por la Cartuja de Tomás Pallás y Sarrate, amigo común de Zapater y de Goya. Pues al parecer, en febrero-marzo de 1775, Tomás Pallás y Sarrate pasa por la Cartuja de las Fuentes tras asistir a la feria en Sariñena “Ocasión que aprovechó para llevar a Fray Manuel Bayeu algunas obras de Goya”. En la misma misiva, Bayeu deja impresión sobre la feria de aquel año: “Esta feria de Sariñena dizen no a balido nada por no aber bajado más de una manada de mulas franzessas y ser pocos los conpradores” (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

Para fray Manuel Bayeu, la villa de Sariñena es la localidad de referencia, donde pasa algunas temporadas, siendo cofrade de la Cofradía de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, inscrito en la relación de “Hermanos eclesiásticos y religiosos de devoción de la Sangre de Nuestro señor Jesu-Christo” e incluso existiendo posibilidad que estuviese involucrado en el diseño de la iglesia parroquial de Sariñena y la capilla de la virgen de Loreto.

A Sariñena acude especialmente para la compra de carnes, concretamente ranas, topos y galápagos “Carnes permitidas en la rígida dieta cartujana” en especial cuando caían enfermos o en este determinado caso el de fiebres tercianas que afectó a Bayeu y al resto de la comunidad cartujana en el año de 1778: “Conque procuraré por Sariñena ranas y topos y algún galápago para restablezerme. Procure vuestra merced por la salud que, es amable, y guardarse aora de los resfriados que es el tienpo crítico” (Carta de Fray Manuel Bayeu a Zapater, 14 de noviembre de 1778).

En mayo de 1780, todo apunta a que Zapater interviene “A favor de las clases populares en un asunto de precios y abastos de carne en relación con Sariñena”. Por ello Bayeu alabó y agradeció su actitud, al igual que los demás conventuales: «Particularmente nuestro padre prior [Ventura Lázaro] que se ha alegrado mucho de lo de Sariñena». Por entonces Zapater prestó cierta ayuda a un tal mosén Agustín, conocido de Manuel Bayeu. En breve Zapater volvió a emprender un viaje para el que fray Manuel le deseó «Salud, comodidad y alegría» (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

“Del espediente de Sariñena quedo enterado. Pero si por punto general separan de propios la carne, quedamos lindamente. Porque lo que se pretiende es la unión a causa del alibio de los pobres o bezinos que no tienen otra utilidad que comer algo barata la carne, enmedio de sufrir tan gran carga de censsos. Yo, de cualquier modo, estaré agradezidissmo a vuestra merced porque sé que todo lo trabaja como cossa suya y mía.”

Bayeu a Zapater, carta del 6 de mayo de 1780.

En 1788 Fray Manuel Bayeu invita a Zapater a venir a cazar a la cartuja, con abundancia en perdices. Pero parece que no acepta, “Ni tampoco a la Cartuja”, se lamenta Bayeu, “Ni a la feria de Sariñena”: «vuestra merced no quiere benirlas a cazar, ni las liebres, que le buscaría buenos galgos para estas espesas. Ni quiere benir a ber esta Nuestra Señora, ni aún con título de ber la feria de Sariñena« (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

Ferias. El 16 del corriente se celebra en la Villa de Sariñena, en el Reyno de Aragón, muy concurrida de toda clase de ganados mayores, señaladamente de mular. El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.
AVISO. El Jueyes 3 de mayo próximo, hay feria en Sariñena. Diario de Zaragoza, 28 de abril de 1798.
El día 17 de este mes hay Feria en Sariñena. Diario de Zaragoza, 9 de febrero de 1798.

Diario Zaragoza 13 de marzo de 1799.

El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.

Alcanzando el siglo XIX, aparece un documento fechado en 1802 que dictamina que todo albéitar (veterinario) que acuda a la feria presente título o cartilla que le acredite como tal. El Real Acuerdo viene de la mano de Manuel Sola, procurador de la Real Audiencia del Reyno facultades otorgadas por Francisco Ventura, Cosme Playan, Benito Sennador, Antonio Vitales, Josef Romerales, Esteban Lac y Bernardo Claveria Alcalde, Regidores, Diputados y Síndico Procurador, respectivos componentes, el Ayuntamiento y Junta de Propios de la villa de Sariñena, celebrándolo y celebrándola en ella a veinte y nuebe de julio de mil setecientos noventa y ocho.

“Año de 1802 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena dice: Que con motivo de las ferias concedidas a esta billa, concurren a ellas un extraordinario número de caballerías de todos los reinos de España, concurriendo también de los de Francia, que por ello acuden muchos Albeitares de varios pueblos al reconocimiento de las caballerías en el acto de su venta y … Declara se siguen muchos perjuicios a los compradores y vendedores, pues cada uno declara dintistamente y nunca o muy pocas veces, se conservan las relaciones de uno con otro. Por ello…

El Alcalde de la villa de Sariñena providencie que los Maestros Alveytares que acudan a las ferias de dicha villa y quieran exercer su Arte, le presenten el Titulo o Cartilla de la ley y siendo suficientes les permita el exercicio de su Profesion.” (ES/AHPZ – J/001315/0015 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena, sobre que todos los maestros albeitares que quieran ejercer su oficio en las ferias de dicha villa, a las que concurre gran número de caballerías de todos los reinos de España, presenten su título o cartilla que les acredite como tales al Alcalde de la misma).

Diario de Zaragoza 17 febrero de 1815.

La primera feria de la villa de Sariñena, se celebrará en los tres días de Carnestolendas, en el año próximo y sucesivos, y la segunda como siempre en la semana de Pasión. Diario de Zaragoza, 11 de diciembre de 1817.

Con el paso de los años, las ferias continúan gozando de gran popularidad, viéndose igualmente reflejada en distintas obras, como es el caso del Diccionario Geográfico Estadístico de Sebastián de Miñano de 1827 en su entrada sobre Sariñena: “Tiene 3 ferias, en las que consiste el principal comercio en ganado mular, caballar, cabrío y lanar, como también de ropas y comestibles”.

En el paso de Urries hay una galera que saldrá el martes para la Feria de Sariñena, con asientos almohadillados; admite pasageros y arrobas. Diario de Zaragoza, 5 de abril de 1832.

Destacado también por José Torner en 1833 “Es celebre esta villa por las dos ferias que se tienen en ella a principios y fin de Cuaresma para la venta en particular de ganado mular, las cuales felizmente para la nación no son sombra de lo que fueron, porque como ya en el país se dedican a la cría de mulas, no es necesario introducir tantas del extranjero” (Torner, José (1833), Diccionario geográfico universal, t. 8, Barcelona, Imp. José Torner). Y en 1844 por Fermín Caballero y Morgáez “Pueblos y días en que hay ferias: Sariñena la primera y penúltima semana de cuaresma. Y entre los ganados que crían (en la provincia de Huesca) son estimadas sus mulas, que de provincias lejanas vienen a buscar en las ferias de Sariñena y Benabarre” (Manual geográfico-administrativo de la Monarquía española: obra útil para empleados, hombres de negocios, viajeros y curiosos, con 1750 artículos en orden alfabético [CU-1089] 1844. Caballero y Morgáez, Fermín).

ESTADO que demuestra las ferias que se celebran en España con espresion de los articulo» que son objeto de las compras, ventas y permutas y designación del día o días en que se verifican. Maderas, útiles para labranza, ganado de toda especie, cordellates, cáñamo, cereales, cueros al pelo y curtidos, alpargatas, sombreros, cera, quincalla y vatios objetos del país El Corresponsal (Madrid). 22 de septiembre de 1839.  

Relación ferias de la provincia de Huesca. El Corresponsal (Madrid), 22 de septiembre de 1839.

HUESCA 21 de marzo. Parece que con motivo de la escandalosa conducta, que han observado en la feria de Sariñena, ciertos individuos del Resguardo de H. P. y otros empleados en las aduanas de la frontera, el honradísimo comandante de carabineros de la provincia D. Antonio del Riego, ha dirigido una fuerte y enérgica comunicación al Sr. intendente de rentas, a fin de que la ponga en noticia del gobierno, donde después de hablar con la claridad y valentía propias de su carácter y de probar con hechos incontestables ciertos amaños, pide la suspensión de sus destinos para muchos de sus mencionados y mas principalmente para un capitán del instituto muy conocido en todo el alto Aragón por su vasta y sutil inteligencia en el manejo del ramo.— Lo cierto de ello es, que habiendo concurrido á la indicada feria sobre seis mil mulas de casta francesa, solo han adeudado en las aduanas, poco mas de trescientas. Parece imposible que haya ciertos hombres, que este y todos los gobiernos los sostengan en unos destinos donde se exige tanta delicadeza y moralidad, por mas que todos los días se eleven las quejas mas amargas contra ellos: y no dudamos, que á fuerza de dádivas y regalitos de amistad deberán, estar sostenidos por los altos funcionarios de 1ª corte.

Sentimos infinito manifestar al señor comandante Riego que no conseguirá nada por mas que se afane por corregir abusos; y sino que se atenga a las resoluciones tomadas por el Sr. Intendente a quien dirigió su justa reclamación.

Aun hay algo mas que denunciar al público: mientras se efectuaba la referida feria y se verificaba el relevo del batallón provincial de Guadalajara, á cuyo efecto hubieron de retirarse las partidas que recorrían las líneas de Jaca y Canfranc, se deslizaron por aquella vía, la friolera de ochenta cargas de contrabando que han llegado con toda felicidad a su destino, y estaban detenidas en Urdax hacia algún tiempo. Esto no obstante aquel gefe del Resguardo no tuvo noticia sin duda de lo que todos sabíamos, y echaba sus líneas por la parte opuesta. Si esto es gobierno, venga Dios y véalo.

Eco de Aragón 31 de marzo de 1842.

En 1845, Francisco de Paula Mellado en su “España geografica, historica, estadistica y pintoresca: descripcion de los pueblos mas notables del reino é islas adyacentes” hace mención a las ferias más reseñables de España, anotando entre ellas la de Sariñena: “FERIAS: Ademas de los mercados semanales que hay en muchos pueblos, donde con curren los comarcanos á vender y comprar los principales artículos de su consumo, se celebran ferias varias dias del año, en las cuales la concurrencia suele ser mayor y á los comestibles se añaden otras mercancías y señaladamente los ganados de labor y de cerda. El número de estas ferias anuales pasa de 600, pero la mayor parte ó son in significantes ó de poquísima importancia. Las mas concurridas y de nombradla por el valor de los cambios y ventas que en ellas se hacen son las de Andújar, Mairena y Écija, en Andalucía: las de San Marcos. Medellín y Trujillo, en Estremadura; la de Sariñena en Aragón; y las de Pamplona, León, Zamora Turégano, Tendilla, Torija, Ocaña, Albacete &c”.

Volviendo a los archivos, de 1846 se conserva una «Razón del valor que se ha de cobrar en la 1ª y 2ª feria de Sariñena de 1846», un documento producido por casa Agustina de Benasque (ES/FHB – PP/CASAAGUSTINA/D/0152). En dichos documentos se detalla personas y “Puevlo” y “Balor”, apareciendo, por ejemplo “Juaquín Ruiz” con su “Balor” correspondiente de “98”. Algunos “Pueblos” citados son Lalueza, Ontiñena, Pomar, Polineno, Ballovar, Belver, Guerríos o Alvalate.

El documento además aporta la “Razon de lo que se covra en la 1ª feria de Sariñena de 1846” se hace constar los siguientes asientos:

“He recibido de Domingo Royo y de mano de Jose Cregenzan la cantidad de 492 vells”.

“He recibido de Pio Billellas la cantidad de 6 Duros Plata”.

Le sigue la “Razón de los Bales que quedan en poder de Manuel Baldovinos para cobrar oy dia 6 de avril de 1846”. Y, al final del documento, aparece al margen la siguiente nota: “Llevo para Sariñena para la 2ª feria de 1846”.

La feria continuó con esplendor y fue tal la cantidad de género que se compraba y vendía que en el año 1848 el valor calculado de los objetos que se presentaron en sus operaciones de compraventa fue de cuatro millones de reales, cuando el presupuesto de su Ayuntamiento ascendió a 34.000.

El geógrafo Pascual Madoz en 1849 describe Sariñena destacando, como no, sus ferias: “Se celebran dos ferias anuales, una el 1º de carnaval y otra el Domingo de Ramos: se vende en ellas principalmente toda clase de caballerías mayores y menores…”. Por aquellos años, señala Arturo Morera “Las dos ferias de ganado de Sariñena eran las más importantes de la provincia de Huesca” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus).

Dia 17—Sariñena, provincia de Huesca. (Dura ocho dias). La Época, 12 febrero 1850.  

«Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva».

(El Español, Madrid, 30 de marzo de 1899.

En la revista mensual de agricultura 1850, se habla de “De las produciones e industrias agrícolas de la provincia de Zaragoza” haciendo mención a la mular y destacando la feria de Sariñena entre otras de la provincia de Huesca: “Mular. La mayor parte de las yeguas se echan al contrario, pero no son bastantes las mulas ó machos que nacen en la provincia para satisfacer las necesidades del consumo, y hay que abastecerse de ganado francés y de la provincia de Huesca en las ferias de Sariñena, Ayerbe, Barbastro y Huesca, donde traen bastantes lechales franceses de diez y ocho á treinta meses que se recrían en sotos ó en haciendas particulares”.

Feria. La de Sariñena (Huesca) ha estado concurrida de compradores y escasa de ganado. Los precios subidos.

 El Estado (Madrid. 1856), 7 de abril de 1857.

Robo en despoblado Escriben de. Huesca que el día 11 por la tarde fueron libados en las inmediaciones de Albero Alto el Sr. Ballabriga de Naval y tres ó cuatro franceses que venían en su compañía de la feria de Sariñena, por cinco o seis ladrones que contra la costumbre del país se les presentaron montados. Después de limpiarles á nuestros viajeros los bolsillos, los dejaron atados, habiéndose llevado también el mulo en que montaba el Sr. Ballabriga. Tanto por el Sr. Gobernador como por el Juzgado de primera instancia, se han dictado las mas activas y enérgicas disposiciones para descubrir á los autores de este robó y no será estraño que pronto podamos decir que cayeron en el garlito. El Saldubense, 16 de febrero de 1858.
No las gasto. Dicen de Sariñena que son ya muchas las manadas de mulas que van llegando á aquella villa con destino á la feria de Ramos. La animación promete ser grande y de seguro no fallarán compradores. El Saldubense, 23 de marzo de 1858. No Iré. Dicen de Sariñena con fecha o que ya principiaba á conocerse la feria que prometía ser concurrida, según las grandes manadas de mulas que iban llegando de excelente calidad. Añaden que el país está muy animado con la lisongera esperanza que promete la cosecha de este año y que esta sola circunstancia es bastante para que los vendedores no queden defraudados en sus esperanzas. El Saldubense, 9 de febrero de 1858. Necesito algunas.  Ayer debieron llegar á esta capital cien mulas compradas en la feria de Sariñena para el regimiento de artillería que guarnece este distrito, debiéndose a esta circunstancia el que la mencionada feria estuviese muy animada y aprecios altos el ganado. El Saldubense, 1 de abril de 1860.

El 1 de junio de 1863 se produce el pagaré de siete onzas de oro y catorce duros de plata que Joaquín Ribera, vecino de Bisaúrri, en nombre de Marín Ribas, de Mostachon (Francia), por sus gastos en la feria de Sariñena  “Vale que con el presente pagare, yo el abajo firmado Joaquín Ribera, propietario y vecino de Visaurri a la horden y boluntad de Martín Ribal de Mostachón, Francia, la cantidad de siete onzas de uno con catorce duros plata, probenientes de cuentas arregladas y de un macho que he comprado a mi satisfacción, y pagadora dicha cantidad para el regreso de la primera feria de Sariñena prosima benidera bajo la obligacion de todos mis vienes sin la menor reserba y al pago de todas costas y para que conste firmo el presente en este de Vidaller en presenciade los testigos Francisco Amos de las … y Hilario Vallarin Castanesa, Vilaller a 1 de junio de 1883.” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0082).

—El Ayuntamiento de Sariñena, de acuerdo con la superioridad, ha decidido establecer dos nuevas férias, una en mayo y en octubre la otra.

La Constitución (Madrid. 1871). 6 de mayo de 1871.

En la segunda mitad del siglo XIX, el bandolerismo en la comarca de Los Monegros alcanza una gran actividad, principalmente de la mano de Mariano Gavín Suñen, el bandido Cucaracha y su extensa banda. Las ferias de Sariñena no son ajenas al bandolerismo y así aparece recogida en los medios de la época: “En el propio colegio encontramos esta noticia: Por gestiones practicadas por algunas personas cerca del digno Gobernador militar de esta provincia, á petición de este, el Capitan general del distrito ha ordenado que treinta guardias civiles al mando de un capitán, se sitúen en la villa de Sariñena, desde cuyo punto podrán atender y perseguir al bandolerismo de aquella parle de la provincia. Oportuna es la medida y altamente tranquilizadora para los pueblos de la inmediata comarca, que ven continuamente amenazadas sus vidas y haciendas, por una cuadrilla de bandidos. También la próxima feria de Sarinena exigía esta medida para garantía de sus concurrentes” (El Diario de Zaragoza, 26 de marzo de 1873).

Sariñena 2 de Abril. Desanimada y poco concurrida en extremo ha estado la feria de ganado de esta localidad, tanto por parte de compradores como vendedores; debido esto, sin duda, a la triste perspectiva que para el año venidero presenta este país, en el cual puede darse por completamente perdida la cosecha de cereales. Contribuye también a dar poca animación a la feria su larga prolongación, pues sucede, como Y. bien comprende, que cuando unos llegan otros se han ido, y esto, que es un grande inconveniente para compradores y vendedores, la hace languidecer. Bueno sería que se señalaran días determinados, tanto para esta feria como para la anterior, y así sabría cada uno a qué atenerse. Los mulos de carga han sido abundantes, pues llegó una gran colección de los que prestaban sus servicios en las brigadas del Norte. Los gitanos, que por circunstancias especiales de localidad no concurrían desde hace dos años, han hecho en esta feria su presentación, amenizando las noches con sus acostumbrados bailes y celebradas fiestas.

Del cariz que presente la feria de quincalla, que principará a mediados de esta semana, dará a V. noticia su afectísimo amigo.

El Corresponsal. Diario de Huesca, 4 de abril de 1876.

Sariñena 11 de abril. Todo tiene fin en el mundo. Después de tres semanas de feria, en que el ir y venir, el bullicio, los contratos los trajes, nos tienen me dio mareados llega el domingo de Ramos y la gente de los pueblos circunvecinos afluye a esta villa, la invade y la llena por completo. Pero este año se diferencia de otros en que si ha habido mucha concurrencia ha escaseado el dinero, y el zapatero como el alpargatero, el cerrajero como el calderero, el «comerciante de telas como el de quincalla, todos se quejan de que la venta ha sido escasa y que la feria de Ramos muestra claramente el estado del país y la triste perspectiva qué presenta la cosecha de cereales, principal y casi única riqueza de esté contorno.

Esta feria, Sr. Director, que tan despacio viene, que tiene tan larga duración, se concluye en un momento. Nadie que de antemano lo ignore creerá a las dos de la tarde de este día que a las cuatro del mismo ha desaparecido todo de la plaza pública, quedando apenas señales de las numerosas mesas que por todos lados se presentan. La campana del templo, llama a los fieles al vía crucis que hoy se celebra con toda solemnidad, y esta es la señal de arrebato para levantar de la plaza los puestos de venta. Todo es confusión. Aquí recogen, allá empaquetan, acullá enfardan, y por todas partes el ruido, el martilleo, las voces, el movimiento hace cambiar en un instante el aspecto de la plaza y sus avenidas. A los vendedores sustituyen los cofrades de la Sangre de Cristo, a los mercaderes los devotos, al contrato la oración, al bullicio el recogimiento, a la especulación y cuidado de las cosas terrestres, la especulación y el cuidado del importantísimo negocio de la vida eterna. Así es la vida… Pero la hora de marchar el correo se acerca y la campana me llama a cumplir mis deberes de cristiano.—

El Corresponsal. Diario de Huesca 12 de abril de 1876.

Según nuestras noticias comienza a notarse alguna animación en la feria de Sariñena. Es de esperar que será más concurrida que la anterior, aunque nada favorece a los campos la actual temperatura, que muy justamente tiene alarmados a los afligidos labradores de aquella comarca. 

Diario de Huesca – 11 de marzo de 1877.

Sariñena 29 de marzo. En la feria que acaba de celebrarse en esta villa se ha hecho patente la gran miseria que aflige a este país. Los labradores del con torno que en la feria pasada no se proveyeron de animales de la labor, esperando que en esta segunda feria les sería más fácil adquirir los con la perspectiva de una abundante cosecha, han visto frustradas sus esperanzas. El mal temporal pasado, las escasísimas lluvias con que el cielo nos ha favorecido, la persistente sequía, a pesar de las gran des señales de lluvia que aparecen en la atmósfera, todo contribuye a hacer aumentar el temor de perder la cosecha de cereales, con cuya desgracia seria completa la ruina del país Esto ha sido causa de que la feria de caballerías haya aparecido floja y poco concurrida, y aún de que las pocas transacciones llevadas a cabo se hayan hecho por gen tes de otras comarcas. Dé la feria de quincalla, ferretería cristales, dulces, etc, he decir á V. que ha habido dueños de puestos cuya venta no ha sido suficiente para satisfacer el impuesto que se recauda en esta villa y los gastos de viaje y posada.—

Él Corresponsal. Diario de Huesca 31 de marzo de 1877

También la misma Corporación, ha informado que procede la aprobación de la tarifa de arbitrios sobre los puestos do feria en Sariñena, formada por el Ayuntamiento de dicha villa.

Diario de Huesca – 16 de septiembre de 1877.

Parece que la segunda feria que anualmente se celebra en la importante villa de Sariñena, si bien concurrida como lo son las de aquella localidad, no lo ha sido tanto como la primera que tuvo lugar en los días de Nuestra Señora de la Candelaria. Ni el ganado puesto á la venta ha sido con mucho en tan gran número como en aquella, ni las transacciones tan importantes, debido entre otras causas, á la falta de concurso de los que en el país llaman Maranchoneros, que por regla general son los que suelen influir en los precios del ganado, por la importancia de las compras que efectúan.

El faro católico aragonés, 17 de marzo de 1880.

La Alcaldía de Sariñena anuncia, por medio de carteles, las ferias que tendrán lugar en dicha villa los dias 2, 3, 4 y 5 de febrero próximo, y el viernes y sábado anteriores al domingo de Pasión, este y el lunes siguiente, avisando que, con el fin de no tolerar abusos, no se permitirá hacer transacciones, bajo la responsabilidad de los dueños de los locales y vendedores, si no es en los días señalados, á cuyo efecto tampoco se expedirán guías hasta el tiempo preciso indicado anteriormente.

El Movimiento (Huesca). 6 de enero de 1881.

La feria de Sariñena

Ha terminado la tan celebrada féria de la Candelaria que anualmente se celebra en la villa de Sariñena, sin que haya habido que lamentar ninguna desgracia personal; pues como nuestros lectores no ignoran, acostumbra á ser muy concurrida de gitanos.

A medida que van regresando los tratantes de la montaña y de las comarcas de Huesca y Jaca se van conociendo mucho mejor los resultados de la féria. Esta y la de San Andrés de Huesca son de los mercados más importantes de Aragon; en ganado mular; y casi podemos asegurar que en ninguna féria de Castilla y Andalucia se reune de vez tanto ganado de esta clase.

Como recordarán nuestros lectores el alcalde de Sariñena dispuso que la féria se llevase á cabo bajo las reglas y condiciones que fijó en un bando; medida es esta que aplaudimos por considerarla muy justa y equitativa, pues haciendo interminables las férias, se perjudican muchos intereses. En Francia, que son mucho mayores que en España, estos mercados, duran, á veces, muy pocas horas, y en muy corto espacio de tiempo tienen necesidad, compradores y vendedores, de terminar sus tratos, pues de lo contrario la autoridad municipal se encarga de poner el correspondiente correctivo, mandando retirar el ganado de la vía pública, ó del ferial.

Algunas veces hemos tenido ocasión de obserbar esto mismo en Pau; Olon y Tarbes.

Esta importantísima medida la veríamos con sumo gusto establecida para la próxima féria de San Andrés, pero no tenemos mucha confianza en que nuestra corporación municipal dedique parte de su actividad al estudio de tan interesante asunto; y por consiguiente preparémonos á ver otra vez la interminable féria, en las mismas condiciones.

Dicho lo que antecede, debemos de manifestar que el ganado quinceno y lechal ha sufrido una gran baja en los precios, y aun así no ha podido venderse todo, sino que han quedado bastantes cientos de mulas para la próxima féria llamada de Ramos, por celebrarse el domingo anterior á la semana santa.

Era de presumir que esta clase de ganado sufriera una baja notable en precios, pues si recordamos los fabulosos de la féria de San Andrés, no podremos menos de encontrar muy lógico lo sucedido. Dice el adagio que de caro en adelante, dejarlo. Esto es lo que han hecho los morellanos y ribereños del Ebro, que son los tratantes que acostumbran cargar en grandes manadas del ganado quinceno y lechal. Además; ha sido tan sumamente grande el exceso de este ganado que ha concurrido á Sariñena, que era materialmente imposible su despacho, como en la feria de San Andrés lo vendieron todo y á precios muy elevados, han supuesto que en Sariñena iba á suceder lo mismo, sin comprender que al labrador le cuesta mucho trabajo y grandes penalidades poder recoger una cantidad tan grande como la que se necesita para comprar hoy una mula.

El ganado trienteno, como siempre, ha tenido buen despacho, aun cuando nunca tanto como en Huesca ni á precios tan elevados.

El ganado de trabajo también ha sufrido mucha rebaja en los precios, y no ha sido muy buscado, por cuya circunstancia lo han retirado sus dueños hasta mejor ocasión.

De todo lo expuesto podemos deducir que la féria de Sariñena ha sido una dura lección para los tratantes en general, quiénes, en vista de lo sucedido, creemos que procurarán atemperar los precios del ganado á las necesidades de la clase agrícola, necesidades de suyo muy apremiantes en vista de que el fisco consume ya en contribuciones casi la mitad de la producción.

Terminamos este conato de revista diciendo que el vecindario de Sariñena ha procurado hacer de su parte todo cuanto era posible para que la féria tuviese toda la lucidez e importancia que de muy antiguo la han acreditado.

El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.

Celosos defensores de los intereses del Alto-Aragon, sin distinción de localidades, clases y personas, hemos de llamar la atención del Ayuntamiento de Sariñena para dirigirle una súplica cariñosa.

Muchos de los tratantes que, durante esta última féria, han estado en esa población nos han hecho presente la conveniencia de llamar la atención del citado Ayuntamiento, para hacerle ver la necesidad de que se atienda pronto á la recomposición del camino que pone en comunicación la estación del ferro-carril con dicha villa.

Al trasladar esta súplica á las columnas de nuestro periódico, lo hacemos guiados del mejor interés pues opinamos que las comunicaciones dicen mucho del adelanto de un pueblo, tanto en el órden moral como en el material; y creemos que la villa de Sariñena, dada la importancia que revisten sus férias debe de hacer algo por facilitar las comunicaciones, tanto, cuanto se lo permitan sus fuerzas.

Decimos todo esto porque durante la última féria ha estado casi intransitable dicho camino. Nosotros proponemos nada mas; y el Ayuntamiento, mejor conocedor de sus cosas, dispondrá á su antojo.

El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.

Y á propósito de férias. A juzgar por las manadas de mulas que estos dias pasan por esta capital con dirección a Sariñena, es de creer que la féria que en dicha villa vá á celebrarse, estará muy concurrida, y que los labradores se animarán á comprar, en vista del buen aspecto que presenta la próxima cosecha en toda la provincia

El Movimiento (Huesca), 22 de marzo de 1881.

La feria de Sariñena trascurre con muy poca animación, y débese principalmente á no hallarse bien determinados los días fijos en que la misma ha de celebrarse. Ei ayuntamiento da Sariñena, si quiere conservar la nombra día de dicha festividad mercantil como conviene al fomento y prosperidad de los intereses que representa, veráse obligado para lo sucesivo a adoptar una determinación concreta, no consintiendo las transacciones en la vía pública ni el establecimiento en ella de puestos de venta masque en los días que es time conveniente el prefijar y dando en tiempo oportuno gran publicidad a su acuerdo.

Diario de Huesca, 9 de marzo de 1883.

La feria de Sariñena ha estado bastante desanimada. Las transacciones en el mercado del ganado mular han sido escasas.

Diario de Huesca, 29 de marzo de 1884.

Ha terminado la feria de Sariñena, que ha estado animada, aunque se han hecho lentamente las operaciones de compra y venta sobre gana do de labor. El mular ha encontrado salida y a buenos precios; aunque se ha vendido por lo general para el país a plazos, pues las comarcas cultivadoras de cereales, aunque satisfechas con el buen aspecto que presentan los sembrados, carecen de numerario por no haber podido dar salida a las existencias de trigo de la anterior cosecha.

Diario de Huesca, 23 de marzo de 1885.

La feria de Sariñena promete este año estar muy concurrida, pues han llegado ya á dicha villa muchos paquetes de mulas y compradores de Castilla, dispuestos á realizar grandes compras sino se fijan en el mercado exagerados precios.

Dentro de un par de días la feria de dicha villa estará en toda su pujanza.

Diario de Huesca, 25 de enero de 1886.

Volviendo a los diversos documentos, relacionados con las ferias de Sariñena, se encuentra un certificado del 13 de enero de 1891, por el cual el ganado que Antonio Mora y Guaus quiere llevar a la feria de Sariñena está registrado y al corriente del pago de impuestos, expedido por el alcalde de Benasque José María Albar: “Don José María Albar, Alcalde ejerciente de Benasque Certifico: Que Don Francisco Moras Río de esta vecindad, conduce a la feria de Sariñena con el objeto de ejecutar su venta, tras/trece cabezas de ganado mular, de dos a tres años de edad cada una y de diferentes pelos y alzadas, de la pertenencia de su padre y su vecino D. Francisco Mora Orlac, según manifestación del mismo, resultando del aprendiz al anillamiento aprobado para el corriente año económico que el referido ganado se halla amillarado en unión de otra riqueza a nombre del expresado dueño pagando en consecuencia la correspondiente cuota de contribución en este Distrito. Y para que conste, expido el presente en esta clase de papel y en calidad de reintegro por haberlo del timbrado correspondiente en la expendeduría de esta villa y lo firmo y sello en Benasque a trece de enero del mil ochocientos noventa y uno” (Documentos patrimoniales ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0068 – 1891)

Dice El Diario de Huesca: «Hace algunos días que vemos atravesar por las calles de esta ciudad paquetes de hermosas mulas trentenas, procedentes, en su gran mayoría, de la nación francesa, que son conducidas á la villa de Sariñena con objeto de exponerlas á la venta en la próxima renombrada feria de Ramos, que de tiempo inmemorial viene celebrándose en dicha población.» —Nos dicen de La Puebla de Alfindén que la festividad que en dicho pueblo se celebra todos los años el día 25 del actual, revestirá éste más solemnidad si cabe que en anteriores, pues la misá la cantarán en la ermita los Padres Paules de Alfranca y además habrá grandes bailes de tarde y noche á cargo de la celebrada banda de música de Villanueva de Gállego.

 La derecha, diario democrático, 24 marzo 1892.

Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva.

El Español (Madrid. 1898), 30 de marzo de 1899.

Igualmente aparecer un certificado del alcalde de Benasque de que las tres mulas que Francisco Mora Orlac baja a la feria de Sariñena están inscritas en el ayuntamiento, fechado el 22 de diciembre de 1903: “Ha comparecido en esta Alcaldia, Don Antonio Mora Río, vecino de esta villa manifestando que un representante de su padre Don Francisco Mora Orlac conducía a la feria de Sariñena tres mulas de trenta meses de edad y diferentes pelos y alzadas. Las referidas cabezas de ganado mular se hallan inscritas a nombre del expresado Don Francisco Mora Orlac al folio 52 del registro especial que lleva esta Alcaldía, en donde se anota la… que baja. Y para que conste a petición del interesado, expedimos la presente en Benasque a 22 de diciembre de 1903” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0120).

Entrando al siglo XX, A Rafael en su obra «Zootecnia general y especial», señala: “Los recriadores españoles suelen concurrir en gran número a las ferias de Huesca, Sariñena, Barbastro, Almudevar, Benasque, La Mancha, Torregrosa, Valencia, etc, etc.” (Zootecnia general y especial Berbiela, A. Rafael Zaragoza: [s.n.], 1907 (Imprenta y fotograbado de abadía y Capapé)).

Perdidas las ferias a principio del siglo XIX, es en 1987 cuando se funda en Sariñena la Feria Industrial, Agrícola y Ganadera de Los Monegros “FEMOGA”, feria que se ha ido consolidando a lo largo de los años como una de las principales ferias en su sector primario, agrícola y ganadero. Suele celebrarse el último fin de semana de septiembre contando con un amplio recinto ferial en las instalaciones de la antigua conservera de Sariñena.

Un legado de las históricas ferias de Sariñena y sus mercados, de su historia e idiosincrasia, que han ido configurando el carácter de una villa profunda en sus raíces, ferias y mercados.

Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera


Flor Nieto Extremera nace en la Puebla de Almoradiel, en la provincia de Toledo, en 1945. Su madre la trae prematuramente al mundo, mientras su padre sufre la cárcel, como muchos, al finalizar la guerra española de 1936-1939. A su salida de la cárcel, el mismo director de la prisión de Carabanchel le aconseja no regresar a su pueblo, del que queda desterrado. Por lo que acaba yendo a Valdemanco de la Sierra, comunidad de Madrid, junto a su familia, donde comienza a trabajar de mecánico y electricista. Un trabajo al que poco a poco va especializándose en motores de elevadores y montacargas, llevando su mantenimiento, lo que le lleva a trasladarse de nuevo para trabajar en las minas de Asturias; de la mano de Ingeniería y Construcciones Marcor S.A.

Carmelo Morón Buil.

Flor guarda muy buenos recuerdos de Asturias ya que la empresa les trataba bien -hacía frio y llovía y la empresa aseguraba la estufa todos los días en la escuela-.  Allí pasaron unos siete años hasta que, entre 1954-1955, la empresa los traslada a Castejón de Monegros, donde se inicia la construcción del túnel de la sierra de Alcubierre para el paso del canal de Monegros, un túnel que les cambia la vida.

Estamos hablando del denominado túnel de Alcubierre, también conocido como túnel de Castejón, una extraordinaria obra de ingeniería del canal de Monegros que permite salvar el accidente geográfico de la sierra de Alcubierre para dar servicio a la zona sur de la comarca. Una infraestructura que empleó a cerca de trescientas personas, muchas venidas de fuera, como fue el caso del padre de Flor, pero también de mucha gente de la zona.

La empresa encargada fue Marcor S.A., una empresa grande constituida en Madrid el 17 de enero de 1928, con el acrónimo de Ingeniería y Construcciones Marcor, S.A. y gestionada por el ingeniero de caminos Rafael Corbí Martínez. En el túnel de Alcubierre, su padre continúa encargado de los elevadores o montacargas que en el argot minero llamaban “Jaulas”, principalmente en el mantenimiento y reparación de los motores.

En el túnel también trabaja quien, con el tiempo, es su esposo, Carmelo Morón Buil, natural de Castejón de Monegros, donde nace en 1942. Su padre fue pastor, no tuvieron tierras por lo que Carmelo pronto tuvo que dejar la escuela y comenzar a trabajar. Así, con 14 años comienza a trabajar en el canal y concretamente en el túnel. Lo hace ingresando en el taller, había fragua, yunque… era más bien como una herrería y allí repasaban las barrenas, martillos y picos, las ponían como nuevas, las pasaban por la fragua y templaban, con gasoil y aceite, dejando bien los cortes. La barrena esta hueca por dentro y la metían en una máquina que la calentaba y le hacía un nudo.

El túnel de Alcubierre del canal de Monegros es construido perforado con técnicas de minería, llevado a cabo entre 1956 y 1960. Para su perforación mecánica se emplearon barrenas, un tipo de barrenas hexagonales, era todo salagón, y primero iban introduciendo una barrena de 1 metro y así iban introduciendo sucesivamente una de 2 m., 3 m., 4 m. hasta finalmente una de 5 m. para colocar definitivamente el explosivo. Introducían cartuchos de dinamita y una vez preparado realizaban la detonación y explosión. Para ello solían apartarse bastante, colocándose lejos de la carga para detonarla con seguridad. Luego procedían al desescombro, retirando todo el material y cargando a pala las vagonetas que evacuaban por medio de los pozos con sus respectivas jaulas.

También perforaban con martillos neumáticos. En superficie se instalaron unos grandes compresores, cada uno igual pesaba 20 toneladas que funcionaban a gasoil y alguno puede que eléctrico. Igualmente, Carmelo recuerda partes de los motores de los compresores que pesaban más de 500 kg. Así, por medio de unas mangueras se llevaba el aire comprimido de los compresores al interior del túnel excavado para mover los martillos neumáticos. Carmelo trabajó también de ayudante de tubero, instalando las mangueras para los martillos.

A su vez, dentro del túnel instalaron railes por los que circulaban las vagonetas, a veces empujadas por hombres y otras con mulas que llevaban hasta las bocas o pozos, en estos últimos donde estaban las jaulas. Por medio de los elevadores, las jaulas, subían las vagonetas llenas para extraer toda la piedra y tierra, la voladura. Una vez en superficie basculaban las vagonetas y las volvían a bajar por las jaulas, igual que en las minas.

Pozo del túnel de Alcubierre donde en su interior iban las «Jaulas».

Aquellos potentes motores de las jaulas iban a gasoil. En las jaulas ponían hasta 3 o 4 mulas -Una se mató al caer por el hueco de la jaula, también uno de los obreros, empujando una vagoneta, no se dio cuenta que estaba la jaula abajo y al volcar la vagoneta esta le arrastró tras ella-. Había un matrimonio encargado del cuidado de las mulas, el tío Juan y Puri, les daban pienso para comer. Flor recuerda cuando vivió en Asturias como a las mulas les daban algarrobas que ellas también comían, les gustaban -eran dulces-.

Había encargados y los ingenieros solían aparecer de vez en cuando dando vueltas y comprobando el avance de las obras. Se trabajaba en cuatro tramos, van narrando Carmelo y Flor. De la boca de Jubierre al pozo uno y del pozo uno a la boca de Jubierre iban picando para encontrarse en medio y así hacían en cada tramo. En total fueron tres pozos que dividían los cuatro tramos; empezando en cada pozo para converger en el centro del mismo. Conforme avanzaban en el túnel ponían luces, aunque se movían mucho con candiles de carburo, pues la luz fallaba mucho. Después se iba revistiendo de hormigón la bóveda, camiones cogían arena del río y la subían para el túnel, donde se amasaba para el encofrado de la bóveda del túnel. Encofraban rápido, ya que el salagón era muy débil, para así evitar derrumbamientos y desplomes.  

En uno de los tramos, en vez de pozo había una rampa de la que un cabestrante tiraba de las vagonetas para la extracción de tierra y piedra de la perforación -Una vez se rompió el cable y las vagonetas cayeron aplastando a un empleado-.

El taller era una caseta pequeña que habían construido, tenía fragua, yunque, tenían de todo. De encargado del taller estaba Julián el herrero, con quien Carmelo forjó gran amistad. También soldaban con autógena y algo con eléctrica, pero muy poco, por lo que Carmelo fue aprendiendo todo un oficio. Entre las distintas instalaciones existió un polvorín, muy cerca del pozo 2 y siempre custodiado, día y noche, por dos guardias.  

Se montaron barracones, hubo hasta unos 100 reclusos trabajando en el túnel para quienes construyeron unos barracones de madera, cerca del pozo 2. Dormían en los barracones y también tenían cocina y comedor. Además, tenían unos depósitos de agua que iban reponiendo con cubas, para beber y aseo y en invierno se tenían que duchar con agua fría. Hubo seguridad, unos guardias vigilaban la obra y los barracones, no obstante, aún hubo un par que escaparon. Dentro de lo que cabe tenían cierta libertad, incluso bajaban a Castejon de Monegros a comprar y a misa los domingos. Al que era malo no le dejaban ir a Castejón. Además, disponían de servicio médico.

Algunas mujeres se quedaban en las casetas que había cerca del túnel. La mayoría de los que vinieron como trabajadores eran asturianos, gallegos, de muchas partes de España. Muchos trabajadores y sus familias se alojaron en casas en Castejón de Monegros; este fue el caso de la familia de Flor. Incluso los hijos de las familias iban a la escuela de Castejón de Monegros. Carmelo aún recuerda la escuela de su niñez: -Había dos, una de párvulos que estaba en la plaza del ayuntamiento, con doña Carmen, y las escuelas de abajo, de niños y de niñas, separados, aunque se juntaban en el recreo-. Sin poderlo evitar, Carmelo, con cariño, se acuerda de doña pilar y don Mariano y de don Ángel.

La empresa les traía agua y eso que la fuente madre de Castejón de Monegros siempre ha dado agua en abundancia a la localidad, siempre ha habido buena huerta e incluso de La Almolda venían a buscar agua. Pero, cuando los americanos se pusieron a prospectar en busca de petróleo la zona, debieron de joder la beta y ya no ha vuelto a brotar agua igual en la fuente madre.

El resultado dio un túnel de una longitud total de 6.199,11 metros. 5.161,81 metros de longitud natural y 1.037,30 metros de falso túnel o túnel artificial. Una obra fundamental en el sistema de riegos del Alto Aragón dentro del canal de Monegros, que marca el fin del Tramo IV y el inicio del Tramo V del canal a la zona regable denominada Monegros II al sur de la sierra de Alcubierre. Una expansión declarada de interés nacional en 1985 y que abarca miles de hectáreas transformando en regadío poblaciones como Ballobar, Bujaraloz, Candasnos, Fraga, Peñalba o Valfarta.

Con la finalización del túnel, Flor se vio obligada a desplazarse a Sádaba, donde la empresa trasladó a la mayoría de trabajadores que participaron en la construcción del túnel de Alcubierre. Mientras, Carmelo estuvo un tiempo trabajando en Castejón de Monegros, en un taller metalúrgico, reparando aperos de labranza e incluso errando caballería… pero, sobre todo, Carmelo se fue profesionalizando en la soldadura.

Luego Carmelo marchó a Zaragoza, a talleres Cima, le hicieron una prueba por la mañana y por la tarde ya empezó a trabajar. Luego pasó a La Pesa, donde hacían depósitos de Repsol. También trabajó en hornos Farja, haciendo hornos de pan, especializándose en los frontales, que eran de acero. 

Aunque después de todo y gracias al túnel, Carmelo y Flor contrajeron matrimonio, viviendo en Zaragoza y sin perderse cada oportunidad de volver a Castejón de Monegros, fines de semana y festivos. Son felices entre los dos sitios, acompañados de su familia. Sin olvidar lo que significó la construcción del túnel que, gracias a sus testimonios, nos hemos acercado, a aquella época que tanta prosperidad y vida trajo a Castejón de Monegros -Entonces igual hubo cerca de 2000 habitantes en Castejón de Monegros, panaderías, bares, comercios… el pueblo rebosaba de vida.

Una gran obra de ingeniería cuya memoria perdida recordamos gracias a Carmelo y Flor, recordando una obra dura, muy dura, de mucho polvo y sudor por traer las aguas prometidas que nunca llegaron a regar las tierras de Castejón de Monegros pero sin ellos, sin su trabajo y esfuerzo, nunca hubiese sido posible.

Javier Giral Ezquerra


Tiempos de cantera y del canal de Monegros, del túnel de Alcubierre y de un Castejón de Monegros prospero en tiempos de trabajo, viendo como el canal que construían pasaba de largo. La piedra y su explotación, cantería, pero también perforación con técnicas y metodología similar al de la minería. Profundizamos en el túnel de Alcubierre pero también, gracias a Javier, en el Castejón de Monegros de la segunda mitad del siglo pasado.

Javier Giral Ezquerra nació en Castejón de Monegros el 2 de diciembre de 1934, de casa de los Quinquilaires, por parte de sus abuelos paternos, pues se dedicaban a la quincalla, comerciaban con ella e iban por los pueblos vendiendo y reparando objetos de metal, cacharros y utensilios de cocina, alajos y bisutería.

Tenían algo de tierra, muy poco y algún trozo que fueron comprando, aunque se repartió, como era costumbre y poco le llegó a Javier. Así que su padre fue agricultor de secano. En Castejón de Monegros era y es casi todo secano, algunas tierras salobres que solo ha salvado la tierra buena de Jubierre –Si llovía daba mucho, es muy buena tierra-. Para la siega se quedaban por las masadas y por medio de los rastrojos. Venían peones de fuera, manchegos y extremeños, hacían las orillas a hoz y luego se pasaba la atadora que cortaba y hacía fajetes. Luego estaba la gabilladora que cortaba la mies, la llevaba a una plataforma y la sacaba en gabilla. Las casas grandes tenían almendreras y olivares, pero no mucho, solo trozos pequeños, como las casas de Antillón y Romeral. 

No obstante, en Castejón de Monegros hubo algo de huerta -Solo de las casas ricas, de casa Antillón, Buil y Romairal- gracias a la fuente Madre de la que brotaba abundante agua, aunque también se perdía bastante. A la fuente Madre prácticamente se iba a buscar agua a diario ya que el agua era muy blanda y no se conservaba bien. En el Plano había otra fuente y dos balsas, debajo del Castillo, donde ahora están los depósitos, una balsa para beber y otra para los animales y en verano, para la siega, iban a recoger el agua con cubetas que iban montadas en carros -Cada cubeta llenaba unos 80 cantaros y se llevaba para la siega-.

Ha habido mucho ganado, unas 15.000 a 16.000 cabezas en la sociedad Monte Blanco. A azada cortaban romero para leñas que cargaban en carros y bajaban a vender a Sariñena y La Almolda. Hacían algo de pino, pero para casa, estaba muy controlado y no daban permisos. Hubo carboneras, pero no las llegó a ver -sí que hay un par de sitios donde las hacían-. Los pinos, cuentan, llegaban hasta el castillo -había lobos y aún hubo uno por Jubierre después de la guerra, el último que se conoce por Castejón de Monegros-. Muchos albalatilleros iban a Jubierre a hacer leña de pino y esparto.

Había familias que vivían de la miel, los arnales de Castejón de Monegros. Los arnales eran construcciones, recintos amurallados donde, en la pared protegida del cierzo, existían diferentes banqueras y gradas conformando diferentes compartimentos para alojar las colmenas. Entonces las colmenas eran vasos de caña rebozadas de güeñas de vaca, eran fuertes y dentro las abejas hacían los panales. Adosado había una pequeña caseta, formando un conjunto amurallado asemejándose a la construcción a una paridera. Los vasos los ponían en los arnales aunque a lo último ya ponían las colmenas de caja.

La familia de Javier vivía en la plaza de las escuelas y durante la guerra vio pasar milicianos, se alojaban en casa Antillón, cercana a la suya. Hacían rancho, hacían fuego y cocinaban en unos calderos grandes, judías con patatas, y les invitaban a comer. Hasta los 13 años fue a la escuela, cuando tuvo que coger las caballerías de casa para ir a labrar y a realizar todas las faenas que tocaban. Sobre 1948, su padre cayó malo, con fiebres de Malta, estando enfermo durante 2 años y pico hasta que tristemente falleció. En casa eran cuatro hermanos, tres chicas y él (Ester Giral Ezquerra). Ya desde pequeño había ido a segar mucho a Jubierre, a veces iban por Sariñena, por si bajaba mucha agua por el Alcanadre y no lo podían cruzar. Para subir el grano tardaban toda la noche y llegaban a Castejón de Monegros al amanecer.

Con las caballerías estaba siempre ocupado, todos los días tenían trabajos que hacer, labrar, sembrar, segar… A veces hasta buscaban algún obrero para que ayudase en casa y en la siega hasta la pequeña de la casa iba a ayudar, a atar gavilla. Segaban, lo acarreaban y dejaban la mies en la era, trillaban, aventaban la parva, separando el grano de la paja, si hacía aire, y guardaban el grano. En Castejón de Monegros se construían carros y galeras, que son los carros de cuatro ruedas. Los construían los Vivetes, de casa Vived, y también Francisco el Carretero y los Royos, que eran herreros y carreteros, quienes además solían herrar las caballerías.

En el monte de Castejón de Monegros había canteras de piedra para la construcción, canteras abiertas, como la de la Plana de Santana, que era piedra más fuerte, y la Plana de Varella, que era más floja pero que se trabajaba muy bien. Había varios albañiles, aunque muchos particulares iban a sacar piedra en el Monte Blanco, una sociedad de todos los vecinos. Cerca estaban los yesos de la Almolda: –Machacaban la piedra con la maceta, la metían en hornos y luego la llevaban con el carro al molino, que había uno en La Almolda-.

Hizo la mili y tras finalizarla, a los dos o tres días, enganchó a arrancar piedra en la cantera de la Rabosa donde estuvo dos años con barrón y pico, todo a mano, hacía una falquera y cortaban la piedra que luego empleaban para hacer carreteras por la zona. Dos años más estuvieron sacando piedra para la construcción del pueblo de San Lorenzo del Flumen, para la construcción de las casas. Iban una cuadrilla de 5 o 6, desde Castejón de Monegros en bicicleta. Antes de llegar a la Portellada a mano derecha, incluso llegaron a tirar de dinamita, sería sobre 1957 y 1959.

Entonces se estaba realizando el túnel del canal para su paso por la sierra de Alcubierre. Casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel. También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos -Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.

Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos.

Instalaron un polvorín, se empleaba mucha dinamita y la tenía custodiada la guardia civil. En la cantera donde trabajaba Javier también tenían un pequeño polvorín. Un amigo suyo estuvo de barrenero, barrenaba, metían la dinamita y realizaban explosiones, retiraban el material y continuaban con la misma operación.

Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500.

Luego, Javier estuvo dos años trabajando en el canal, por la zona entre Robres y Lanaja, encofrando y echando hormigón. En la zona de Robres saneaban el canal, había filtraciones, sumideros, y reemplazaban tramos. Trabajaban bien y el encargado les cogió confianza y los llevó a sanear zonas donde había manantiales para desviarlos y que no dañasen la obra. La comida se la llevaban de casa, en una cesta de mimbre y el agua en un buyol, como un botijo, pero más grande. También estuvo unos dos años más de vigilante de las obras del canal, entre 1992 y 1994, había mucha maquinaria y trabajaba por las noches por la parte de Valfarta y fines de semanas y domingos enteros.

Con el tiempo, Javier adquirió una furgoneta y se dedicó durante 20 años a vender por los pueblos fruta y verduras. Le dieron la invalidez por las obras, aunque cuando le operaron las rodillas se recuperó totalmente. Para vender obtuvo la patente de frutas y verduras, lo que le permitía ir vendiendo por toda España, aunque, con la furgoneta, Javier iba vendiendo por Monegrillo, Pallaruelo de Monegros y Castejón de Monegros. También vendía aceite, pues podía vender todo tipo de comestible. Tres veces por semana iba a Zaragoza, a las tres de la mañana a Merca Zaragoza, para adquirir producto, hizo buenas amistades y en el oficio trataba mucho con la gente y aquello le gustaba mucho -Era un trabajo tranquilo, pero sin parar-.

El primer vehículo que tuvo no tenía calefacción y pasó mucho frio yendo a zaragoza por la noche, en las frías noches. Iba por Monegrillo, peor carretera, pero nada de circulación, cuando hacía mucha niebla se orientaba por las ontinas y las matas de la orilla de la carretera, no había ni marcas ni señales. Aún recuerda Javier el coche de línea, de Castejón salía todos los días a Zaragoza, salía a las 6 de la mañana y volvía por la noche -La parada la tenía en la calle predicadores de Zaragoza, donde tenía garaje, y pasaba por Bujaraloz, Osera, Pina y Alfajarín-.

Se casó en Castejón y tuvieron una chica. Con el tiempo se jubiló y desde entonces se dedica a sus almendreras y oliveras que tiene cerca del taller de Pedro Vived. Le gustaba mucho ir a cazar la perdiz, codorniz, conejo, liebre… casi nada de jabalí, aunque cuando entró la mixomatosis peló el monte de conejos. Lamenta que Castejón de Monegros ha perdido mucho -Hay muchas casas cerradas, apenas se ve gente por las calles, solo los fines de semana cuando vuelven. Antes en cada casa había más de ocho personas, abuelos, padres e hijos. Había 3 o 4 tiendas y otros tantos bares, 2 o 3 panaderías, carnicerías ¡como había personal había de todo!. La vida era integra en el pueblo. Un par de tocinos se tenían en casa que mataban cada año, había un matachín. Los pastores sabían de todo y los corderos se mataban en casa-.

Memoria viva de Castejón de Monegros, tiempos de cantería, tiempos de prosperidad con el túnel de Alcubierre, de una tierra dura y seca que ansiaba el agua para solo verla pasar, como un sueño aun pendiente. Gracias a Javier por acercarnos a aquellos tiempos y a Pedro Vived por su amabilidad y acogernos para poder hacer la entrevista, gracias.

  • Bocoit: Cubas, toneles grandes.
  • Carretel: Tonel pequeño, 4l, que se llevaba en el carro, con sacos o espartos empapados en agua.
  • Buyol: se llevaba el agua o el vino, toneletes de 10 o 12 l. En el carro se llevaba en el cenacho, una caja hecha con correas de cuero y tela basta o piel de cabra.

Túnel de Alcubierre


El canal de Monegros responde a una extraordinaria obra de ingeniería constituyendo, en sí misma, una de las obras hidráulicas más importantes de la ingeniería civil española del siglo XX. Su complejidad llevó a grandes soluciones técnicas y arquitectónicas, presentando una serie de obras muy específicas a lo largo de su recorrido como fueron el acueducto de Tardienta, inaugurado en 1914 o el mismo abrazo de Tardienta, conectando el Canal de Monegros con el canal del Cinca, y el, aunque poco conocido, pero no menos importante, túnel de Alcubierre, o también conocido como túnel de Castejón.

Boca Sur o boca de salida del túnel de Alcubierre, canal de Monegros.

Adentrándonos en el túnel de Alcubierre, descubrimos una compleja obra de perforación que atraviesa parte de la sierra de Alcubierre para regar la zona sur de Los Monegros, la denominada zona Monegros II dentro del canal de Monegros.

Sin duda, el canal de Monegros logró transformar el paisaje y la economía de la zona de Los Monegros, formando parte de los planes de Riegos del Alto Aragón, de unas políticas hidráulicas que llevaron el agua al secano oscense, pero que, para muchos pueblos afectados por embalses, supuso perder, a la fuerza, sus pueblos y tierras.

Pero también significó empleo, un trabajo muy duro, obrero, que en el caso del túnel de Alcubierre fue más propio de la minería, tanto técnica como constructiva.

En su memoria, la de obreros, presos y fallecidos durante su construcción, recordamos el túnel de Alcubierre.

Plan de Riegos del Alto Aragón

A finales del siglo XIX, Joaquín Costa sueña con la regeneración y modernización, impulsando, entre otras iniciativas, los proyectos de los Riegos del Alto Aragón. Un sueño que comienza a materializarse en 1902 con el Plan General de Canales de Riego y Pantanos, conocido también como el Plan Gasset. Pretendiendo, con el canal de Monegros, llevar el agua a las llanuras de Almudevar y Tardienta y «más tarde a la región de los Monegros» (Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1.902, sustentada por el Ingeniero Cleto Miguel Mantecón. CHE).

La redacción del Proyecto de Riegos del Alto Aragón es encargada por parte de Francisco de Paula Romaña y Suari, Barón de Romañá, a los ingenieros Félix de los Ríos y José Nicolas Sabater quienes, junto a las ideas de Rafael Izquierdo, lo realizan quedando aprobado, técnica y económicamente, por RR. OO de 1º de marzo y 29 de septiembre de 1913. El 7 de enero de 1915, a impulso del entonces ministro de fomento Javier Ugarte, se promulga la ley de riegos del Alto Aragón, encargando al gobierno la ejecución de las obras mediante Decreto 12 de marzo de 1915 (Gaceta del 18 de marzo).

Por lo que, el 29 de marzo de 1915, dan inicio a las obras de construcción del Canal de Monegros, una extraordinaria obra de ingeniería que transforma sustancialmente la seca comarca aragonesa en fertiles tierras de regadio: «A la distancia de setenta y cinco metros de la carretera de Zaragoza a Francia, hacia el pantano de la Sotonera, en el término municipal de la Villa de Almudévar» (Acta de inauguración de las obras de Riegos del Alto Aragón).

“El sistema de Riegos del Alto Aragón está constituido por la puesta en regadío de las tres zonas fundamentales de una extensión de 50.000 hectáreas, 60.000 hectáreas y 40.000 hectáreas, cada una que son la del Canal del Cinca, Monegros alto (zona de Monegros por encima de la sierra de Alcubierre), Monegros bajo (zona de Monegros por debajo de Ja sierra de Alcubierre)”.

Nueva España, 1 de octubre de 1959.

Canal de Monegros

El canal de Monegros responde a una red hidráulica que recoge las aguas del río Gállego y del Cinca, encontrándose en el abrazo de Tardienta y discurriendo hacia la zona árida de Los Monegros. Una gran obra hidráulica que recorre 133 km alimentado por los ríos Gállego y Cinca. Aguas que son almacenadas por medio de embalses de cabecera/aportación: “Las aguas que se aprovechan del Gállego en Riegos del Alto Aragón (zona de Monegros Alto), se derivan del Gallego por la presa de Ardisa y por el llamado canal del Gállego de una capacidad de 90 metros cúbicos, se conducen al pantano de La Sotonera con capacidad de 189 Hm3 donde se rulan y distribuyen para utilizarlas en la zona antedicha” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).

El canal de Monegros parte del embalse de la Sotonera con un caudal inicial de 90 m3/s abarcando una superficie regable de unas 110.000 ha: “Del pantano de La Sotonera sale el canal de Monegros que riega la zona de Monegros Alto y atravesando la sierra de Alcubierre por un túnel de cinco kilómetros, regará la zona de Monegros Bajo” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).

De acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Ebro, el canal de Monegros se divide en dos grandes sectores Monegros I y Monegros II y subdivididos en seis subtramos, correspondientes a diferentes constructivas y operativas.

Monegros I (85 km): Va desde el Embalse de la Sotonera hasta el túnel de la Sierra de Alcubierre. Se divide en cuatro tramos principales:

  • Tramo I (subdividido en Ia y Ib): Discurre desde el embalse de la Sotonera, cruza el canal de Violada y llega hasta el conocido “Abrazo de Tardienta”, donde confluye con el canal del Cinca. En el abrazo nace el canal del Flumen y la acequia Q.

    Tramo I a Entre el Embalse de Sotonera y el Canal de Violada 90 m3/s.
    Tramo I b Entre el Canal de Violada y el Abrazo de Tardienta 90 m3/s.
  • Tramo II (subdividido en IIa y Iib): Continúa desde el abrazo de Tardienta (atravesando zonas como Tardienta y Robres).

    Tramo II a Entre el abrazo de Tardienta y el origen de la acequia Q 70 m3/s.
    Tramo II b Entre el origen de la acequia Q y el túnel de Robres 70 m3/s.
  • Tramo III Entre el Túnel de Robres y la trasversal de almenara de San Juan 60 m3/s.
  • Tramo IV: Entre transversal de almenara de San Juan y túnel de Alcubierre 53 m3/s.

    Monegros II (48 km): Abarca desde la boca sur del túnel de la Sierra de Alcubierre hacia el sur y el este. Se subdivide en dos tramos más:
  • Tramo V: Parte de la salida sur del túnel de Alcubierre hacia el Este, con una longitud de unos 20 km. De aquí surge la ramificación del canal de Sástago.
  • Tramo VI: El tramo final del sistema principal.

Una detallada descripción de la época la da Nueva España, 1 de octubre de 1959, especificando los tramos hasta entonces construidos, el túnel y sus distintas derivaciones:

Este canal se divide en cuatro tramos, antes del citado túnel.

El primer tramo, con longitud de 21 kilómetros y una capacidad máxima de 90 m3 s., salen en su margen derecha la acequia o canal de La Violada y otras de menor importancia y en la margen izquierda del canal del Flumen. Unos 100 metros antes de la toma del canal del Flumen se injerta en el canal de Monegros el canal del Cinca, que conducirá los caudales necesarios para el riego ele la zona de Monegros Bajo.

El tramo segundo del canal de Monegros comienza en el acueducto de Tardienla y tiene una longitud de 25 kilómetros con capacidad de 70 m.3 s. De este tramo por la derecha se deriva la acequia Q, en las proximidades de la ermita de Santa Quiteña y otras varias que regarán la zona propia del tramo segundo del canal de Monegros.

El tramo tercero, con una longitud total de 22,7 kilómetros y capacidad variable desde 65 m.3 s. a 53 m.3 s. se encuentra construido en un primer trozo de 4,5 kilómetros; un segundo trozo de 9 kilómetros, que sólo está hecha la excavación; un tercer trozo construido de 1,1 kilómetro y un cuarto trozo de 8 kilómetros sin construir. Del trozo primero se deriva el canal de Lanaja y Sariñena y acequia de Cantalobos.

El tramo cuarto, con una longitud de 16,1 kilómetros, se halla pendiente de ejecución y tendrá una capacidad de 63 m.3 s.

El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre, que actualmente está en construcción.

Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.

El túnel de Alcubierre

El túnel de Alcubierre marca el inicio de Monegros II, siendo final del tramo IV y el inicio del tramo V. Un túnel que permite al canal de Monegros atravesar la sierra de Alcubierre con una longitud inicial de 5.169 metros, que se comienza a construir en 1956 y entra en funcionamiento en 1960.

El Noticiero, 11 de febrero de 1956.

La perforación del túnel sale a subasta por un importe cercano a las 120.000.000 pesetas, dándose publicidad en el diario altoaragonés de Nueva España en su edición del 17 de marzo de 1956: “El túnel de Alcubierre, con el acueducto de Tardienta, son las obras cumbres del canal de Monegros, la base técnica del sistema, cuya finalidad es transportar el agua venciendo arduos obstáculos naturales a sus últimos objetivos la zona monegrina”.

Su adjudicación, de la contrata del túnel que atraviesa la sierra de Alcubierre, informa Nueva España el 14 de junio de 1956 y el 18 de julio de 1956 da cuenta del inicio de las obras: “Obras del Proyecto del túnel de Alcubierre (en el Canal de los Monegros), trozo 4º, el 21 de julio de 1956. El propósito es regar las 68.130 hectáreas situadas tras la sierra de Alcubierre además de la propia zona de 52.435 hectáreas”.

La empresa adjudicataria resulta ser Marcor S.A., con sede en Madrid, calle General Mola, 9. Una empresa constructora que formó parte en la ejecución de grandes obras públicas de infraestructura hidráulica y ferroviaria española. Su participación, en el canal de Monegros, se basó en la ejecución del túnel de Alcubierre definida como “Una de las obras de ingeniería más complejas integradas en el trazado de este canal”. La dirección técnica es por parte de Juan Martínez Navarro y Navarro, la dirección estatal por los ingenieros Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras públicas, Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Camilo Mazzuchelli Muñoz y Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes Ramón Escartín Bescós y Serafín González Tolón.

Las obras son iniciadas en agosto/septiembre de 1956 “Se trata de un túnel revestido de 4.956,40 metros, para un caudal de agua de 51 metros cúbicos. Su coste total está calculado en 88.484.000 pesetas, de las que se han invertido ya 34.629.103 pesetas, estando prevista su terminación para el 30 de julio de 1960” (Túnel de la sierra de Alcubierre. Situado en el tramo IV del canal de Monegros) Nueva España 13 de noviembre de 1959. Siendo su finalización prevista para 1960: “En cuanto al túnel de Alcubierre, su terminación está prevista para el año 1960 y su longitud es de unos cinco kilómetros” (Nueva España, 9 abril de 1959).

“El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre que actualmente está en construcción. Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.”

 Nueva España 2 de enero de 1959.

Para su construcción se aplican técnicas propias de minería, tanto en la perforación como en la extracción de los materiales por medio de vagonetas y pozos. Para ello se construyeron cuatro pozos de evacuación con montacargas para vagonetas y uno por medio de rampa, con un recorrido de hasta 60 metros de altura en alguno de aquellos pozos: “El túnel ha de tener 5 kilómetros y una luz de 5 por 7 metros” (El Noticiero, 27 de enero de 1957).

Construcción del túnel

El túnel es construido mediante perforación, barrenando y martillos neumáticos movidos por compresores, empleando explosivos y extrayendo continuamente el material resultante. Además de las bocas de entrada y salida, boca Norte y boca Sur, se construyen una serie de pozos con jaulas, elevadores, y una serie de railes para mover las vagonetas mediante caballería. Posteriormente se hormigona la bóveda, los muros laterales y la sección del canal. Todo un entramado constructivo complejo para cuya realización se excavan 245.000 metros cúbicos, empleándose 87.000 metros cúbicos de hormigón y 20.000 toneladas de cemento con un presupuesto de contrata de 114.743.128,60 pesetas (Nueva España – 15/05/1960).

Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera recuerdan perfectamente el trabajo de construcción del túnel. Para su perforación mecánica se emplearon barrenas, un tipo de barrenas hexagonales, era todo salagón, y primero iban introduciendo una barrena de 1 metro y así iban introduciendo sucesivamente una de 2 m., 3 m., 4 m. hasta finalmente una de 5 m. para colocar definitivamente el explosivo. Introducían cartuchos de dinamita y una vez preparado realizaban la detonación y explosión. Para ello solían apartarse bastante, colocándose lejos de la carga para detonarla con seguridad. Luego procedían al desescombro, retirando todo el material y cargando a pala las vagonetas que evacuaban por medio de los pozos con sus respectivas jaulas.

También perforaban con martillos neumáticos. En superficie se instalaron unos grandes compresores, cada uno igual pesaba 20 toneladas que funcionaban a gasoil y alguno puede que eléctrico. Por medio de unas mangueras llevaban el aire comprimido de los compresores al interior del túnel excavado para mover los martillos neumáticos. Carmelo trabajó también de ayudante de tubero, instalando las mangueras para los martillos.

A su vez, dentro del túnel instalaron railes por los que circulaban las vagonetas, a veces empujadas por hombres y otras con mulas que llevaban hasta las bocas o pozos, en estos últimos donde estaban las jaulas. Por medio de los elevadores, las jaulas, subían las vagonetas llenas para extraer toda la piedra y tierra, la voladura. Una vez en superficie basculaban las vagonetas y las volvían a bajar por las jaulas; al igual que en las minas.

El padre de Flor se dedicaba al mantenimiento y reparación de los montacargas, que en el argot minero llaman “Jaulas”, principalmente de los motores. Mientras Carmelo Morón Buil, que comenzó a trabajar en el túnel con 14 años, lo hace ingresando en el taller, que era más bien como una herrería, había fragua, yunque… y allí repasaban las barrenas, martillos y picos, las ponían como nuevas, las pasaban por la fragua y templaban, con gasoil y aceite, dejando bien los cortes.

Trazado del túnel de Alcubierre.

Para ello se empleó gran cantidad de trabajadores, hasta alcanzar un máximo de 300, algunos llegados de Asturias y otros presos, contando con un destacamento de 93 reclusos, además de contar con mano de obra de las poblaciones cercanas, como Castejón de Monegros, Valfarta, La Almolda y Bujaraloz. Javier Giral Ezquerra apunta que casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel: -También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos. Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.

Muchos son alojados en barracones en la misma zona del túnel, incluso masadas, parideras y casas del mismo Castejón de Monegros son utilizadas para albergar familias que acudieron para trabajar en el túnel. La familia de Flor Nieta Extremera fue una de aquellas familias que vinieron a trabajar al canal. La mayoría de los que vinieron como trabajadores eran asturianos, gallegos, de muchas partes de España. Aunque algunas mujeres se quedaban en las casetas que había cerca del túnel, muchos trabajadores y sus familias se alojaron en casas en Castejón de Monegros; este fue el caso de la familia de Flor.

Cándida Buil Farled, natural de Castejón de Monegros, recuerda como trabajó mucha gente que se quedaban a dormir por las masadas -Para hacer el túnel empleaban dinamita y un primo hermano de mi marido murió en una explosión-.También apunta lo mismo Javier Giral Ezquerra: «Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos».

A lo largo del recorrido se construyeron cuatro pozos. Jesús Ainoza Arled estuvo trabajando de boca a boca, de la boca de entrada a la boca de salida: «Desde cada punto se perforaba para encontrarse en el medio». Aquellos pozos eran los siguientes:

  • El pozo n.º 1 se encontraba en Jubierre, cerca de la boca de entrada del túnel. En sus inmediaciones se estableció la planta de hormigón para la construcción del túnel.

Planta de hormigón en el pozo n.º 1.

  • El pozo n.º 2 en la masada del General, allí estaban los barracones de los presos, pues en el túnel trabajaron presos. Los barracones los recuerda de tela y las mujeres de los presos se quedaban por las masadas, casetas, corrales y parideras, por la de Luquetas, la Carpeta, la Barrera, corral del Secretario y la masada del Tendero, donde vivía una familia. Al otro lado de los barracones, en una plana los presos hicieron un campo de fútbol y los de Castejón de Monegros iban a jugar al fútbol con los presos. También los presos bajaban a Castejón de Monegros, a comprar, a misa…

Pozo n.º 2 y balsas de refrigeración de los motores.

  • El pozo n.º 3 estaba en la zona conocida como «Lo Romeral».
  • El pozo n.º 4 se hallaba en lo de Gabín, era de galería, no era propiamente un pozo y se accedía por medio de una rampa. Una vez a una vagoneta se soltó y al bajar pilló a uno que lo mató.
  • La boca de salida queda entre el monte de Castejón y el de Sena.

Su proceso constructivo queda bastante aproximado gracias a la crónica realizada por El Noticiero, en su edición del 27 de enero de 1957:

Para realizarla se ha dispuesto la apertura, poco más o menos simultánea, de esta boca Norte y de la Sur (todavía no iniciada) y tres pozos, distantes sobre los 1.5000 metros, logrando así 8 tajos y dando lugar al mayor número de obreros y la posible celeridad a las obras. El número 1, primero visitado ha de tener 45 metros de profundidad, está ahora en los 19, su amplitud es de 5 por 6 metros y conforme se va profundizando, se reviste de una fuerte pared de ladrillo para evitar los desplomes. Ahora las tierras se extraen a torno, pero se van a colocar montacargas que suban y bajen las vagonetas ya cargadas. Para ello hace falta el tendido de línea eléctrica en 8 kilómetros, transformador y derivaciones que, como ven, llevamos adelantados, asentamiento de motores, mucho más potentes que los compresores, balsas que nos faciliten el agua para refrigeración, aparte de la indispensable para la obra.

Llegamos al pozo número 2; la excavadora terminó en una semana una gran balsa de 25 por 10 por 6 metros en espera de que las nubes la llenen del líquido elemento; está terminado el polvorín, según se requiere por las disposiciones vigentes, capaz para 5.000 kg. de dinamita (hoy se gasta una caja diaria). El pozo llega a la profundidad de 22 metros y ha de tener 55; en el momento de nuestra llegada van a prenderse fuego a los barrenos…

Llegamos al pozo número 3, apenas iniciado; este sólo ha de llegar a los 35 metros de profundidad.

Hay que añadir que los obreros son al presente alrededor de los 100 (no pueden ser más), que la empresa trajo de Oviedo, los restantes de la tierra; cuando las obras estén en pleno desarrollado, se doblarán y más y más.

Igualmente queda recogido en El Noticiero del 15 de mayo de 1960 con motivo de su inauguración:

Lo realizado

Además de la total perforación, cuyas obras comenzaron en septiembre de 1956, se ha terminado el revestimiento de la bóveda superior con un espesor de 60 centímetros de cemento, para evitar los derrumbamientos de la marga que compone la montaña.

Para la construcción se han realizado tres pozos verticales, de uno, 60 metros de profundidad, dotados de montacargas de gran potencia, y otras varias aberturas para respiración e introducción de tubos compresores. Los tres pozos principales, seguramente protegidos por unas casetas adicionales, quedaran abiertos para vigilancia y reparaciones necesarias, dotados con escaleras de emergencia.

Está acabada, pues, la parte más penosa ya que las primeras perforaciones fue necesario hacerlas, hombre a hombre, con pico, dinamita y pequeñas perforadoras.

En el momento actual caben en el túnel, espaciosísimo, grandes excavadoras que prestan servicio ininterrumpidamente durante el día y la noche

Esto permite una aceleración extraordinaria en las obras. Una aceleración todavía superior a la conseguida hasta el momento actual, ya de por si notable, pues toda esta obra se ha realizado, con sus muchas dificultades, en menos de cuatro años, contra todos los pronósticos y venciendo la dificultad de una inundación, en septiembre de 1659. que hizo suspender las obras durante seis meses en algunos lugares del túnel porque el barro los llenaba completamente y obligó a su limpieza y adecentamiento, y a la reparación de toda la maquinarla sepultada bajo el tarquín, que ha sido larga y costosa.

No sólo eso. Sino que la empresa Marcor, S. A., ha tenido que construir toda una red de caminos, barracones abundantes de servicios y montaje de maquinarla; compresores eléctricos, de gasoil, montacargas, raíles interiores y exteriores para vagonetas, locomotoras para las mismas y cien detalles más que escapan a la mirada del profano.

Las obras han sido llevadas, pues, con una rapidez espectacular. Nosotros, que descendimos por el pozo número 2, en la «jaula» (nombre profesional que se da a los montacargas de gran potencia), quedamos impresionados por la magnitud de los trabajos, la profundidad del túnel, la perfección de su realización, pues es imposible distinguir dónde acaba la perforación realizada por un pozo y dónde empieza la del siguiente en aquella subterránea y amplia línea recta que supone el acarreo de la tierra sobrante del túnel y el descenso del material necesario para el abovedamiento.

Se ha realizado la obra, repetimos, con una velocidad y una perfección admirables. Ni un error, ni un fallo en aquella galería, a sesenta metros de la superficie de la tierra, realizada sin otros puntos de referencia que unas plomadas que, con mucho cuidado, se lanzaban desde las bocas de los pozos principales y secundarios.

Para los profanos, pensando un poco, resulta milagroso el avance de esta técnica y la labor detallada y ajustada de los técnicos de Marcor, S.A.

Sólo falta para la terminación del túnel: la construcción de los soportes de la bóveda y la contrabóveda, que se colocará, tras la limpieza, rebaje, adecentado, nivelado y hormigonado (todo esto se realizará en. breve espacio de tiempo) de la galería ya construida y que se puede recorrer tranquilamente desde la boca de entrada hasta el último metro de la parte de túnel artificial.

Es una obligación subrayar especialmente el trabajo Intensísimo que se ha llevado con el máximo Impulso y extraordinaria capacidad, dirigido técnicamente por don Juan Martínez Navarro y Navarro, que durante estos casi cuatro años ha vivido pendiente de la organización, vigilancia  y realización de las obras, secundado por todos los técnicos de Marcor, S.A. y la dirección estatal que ha corrido a cargo de los ingenieros don Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras Públicas; don Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli Muñoz y don Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes don Ramón Escartín Bescós y don Serafín González Tolón.

También han puesto su máximo es fuerzo los trabajadores de la empresa, cuyo número en la actualidad excede de trescientos, más un destacamento de 93 reclusos que, en régimen de vigilancia, han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel.

El polvorín

En el pozo 2 se construyó un polvorín con la capacidad de guardar unos 5.ooo kilos de dinamita. El polvorín contó con vigilancia. Javier Giral Ezquerra recuerda que su custodia respondía a la Guardia Civil, igualmente lo recuerda Carmelo Morón Buil «Entre las distintas instalaciones existió un polvorín, muy cerca del pozo 2 y siempre custodiado, día y noche, por dos guardias».

La celebración del “Cale”

El túnel es inaugurado el 14 de mayo de 1960. Como obra propia de la minería, con la unión de las galerías y la finalización del túnel, se lleva a celebrar el «cale», que, en obras de ingeniería, especialmente de túneles, representa el instante exacto en el que las excavaciones iniciadas desde dos extremos diferentes (o desde pozos intermedios) finalmente se unen. Se realiza en el destacamento de reclusos, recordando especialmente a los cinco obreros que perdieron su vida durante la construcción del túnel. Una celebración, después de todo, con motivo de los actos de inauguración del túnel y publicado en El Noticiero del 15 de mayo de 1960: «A las diez y media de la mañana, en el destacamento de reclusos, en un altar de campaña construido bajo una cimbra de hormigón, reproducción exacta de las que componen el entramado del túnel, el párroco de Castejón de Monegros, don Antonio Broto, dijo una misa en sufragio de los cinco obreros muertos en accidente de trabajo durante la reconstrucción del túnel«.

El Noticiero, 15 de mayo de 1960.

Asistieron a esta misa las siguientes autoridades de Huesca: El gobernador civil, don José. Hiera Aísa; el gobernador militar, general don José Samaniego y Gómez de Bonilla; el presidente de la Diputación, don Enrique García Ruiz; el delegado provincial de Sindicatos, don Tomás Bonilla; el ingeniero Jefe de la Delegación de Industria, don Gonzalo Martínez Olí de Bretón; el Ingeniero Jefe de Obras Públicas, don Fernando Susín Hernández; don Ricardo Escribaño, ingeniero de Obras Públicas; el comisario Jefe de Policía, don Fernando Santiago Hodson; ayudante de la Delegación de Industria, don Alfredo Lacalle Pena. De Zaragoza asistieron; don Antonio de Diego, delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli. Jefe de sección del mismo Organismo; el inspector don Luis Sánchez de Ocaña; don Antonio Amat, ingeniero-consejero de Marcor, S. A.: don Juan Martínez Navarro, también consejero de la empresa; su hijo, don Juan Martínez-Navarro y Navarro, director de las obras del túnel; don Pablo Ugarte, ingeniero de la Confederación; don Mariano Alfonso, abogado de la Confederación; ayudantes de Obras Públicas de la Confederación, don Ramón Escartín y don Serafín González; el señor Castell, ayudante de Obras Públicas, por la contrata; don José Ángel Atienza, abogado de Marcor, S. A.; don Hermelando Corbí Abad, ingeniero de la misma empresa; don José Ricardo Abad Botella, Ingeniero agrónomo; empleados de Marcor, S. A., de Madrid, que está instalada en General Mola, 9, y de Zaragoza, que tiene su sede en General Mola, 60; empleados de la Confederación y amigos de la empresa constructora.

Seguidamente; todas estas personalidades, hicieron un recorrido por el túnel desde la boca de entrada hasta el desnivel del tramo segundo, para salir por el pozo principal número uno. Luego, se trasladaron al tramo del túnel artificial. Todos quedaron maravillados de la rapidez y perfección con que se ha hecho la obra tan gran…

Terminada la visita, se trasladaron al hotel de “El Ciervo”, donde fueron obsequiados por la empresa Marcor S.A. con una espléndida comida.

A los postres, el señor gobernador militar de Huesca pronunció unas palabras y realizó una colecta para las Hermanitas de los Pobres de aquella ciudad. Don Juan Martínez Navarro y Navarro, director de las obras, pronunció unas breves palabras, breves porque Marcor S.A. pone su máxima elocuencia en las obras y no en las palabras y todos acaban de ver las obras, para expresar el agradecimiento de la empresa a las autoridades y a todos los presentes que habían asistido como verdaderos amigos. Si .. servido -dijo- de estímulo y afín a la empresa, ha sido el poder reportar alguna utilidad a estas resecas tierras de Aragón y, en definitiva, de España. No esperamos otra cosa -continuó- que en día no lejano poder ver con legitimo orgullo cómo el agua atraviesa este túnel para llenar de fecundidad y riqueza esta zona de Monegros, cambiando así la fisonomía de una de las partes vitales de Aragón.

Fue largamente ovacionado, no sólo al final, sino también interrumpida varias veces por los aplausos a lo largo de su intervención.

Hoy, domingo, la empresa, para celebrar este final de perforación, obsequiará a todos sus trabajadores, con otra comida de hermandad en Castejón de Monegros.

Gran repercusión va a tener en la agricultura patria y en toda la comarca, eternamente sedienta, de Monegros la construcción del canal del mismo nombre y, como parte integrante e importante del mismo, la del túnel que atraviesa la Sierra de Alcubierre. Por esto, la empresa «Ingeniería y Construcciones Marcor, S.A.», se ha volcado en esta grandiosa obra, con ritmo acelerado y singular acierto, que cambiará la fisonomía

De una región tan Importante en la economía de Aragón, y por tanto, de la patria. – V. S. P.

  Ayer se celebró el «cale», es decir, la total perforación, del túnel que, atravesando la sierra de Alcubierre, permitirá la conducción de agua a la sedienta región de los Monegros del ranal del mismo nombre que se está construyendo, obra que ha llevado a cabo, con una celeridad y una eficacia insuperables, la empresa Ingeniería y Construcciones Marcor, S. A.  

El Noticiero, 15 de mayo de 1960.   

Características del túnel

Finalmente, el túnel es de forma ovoidal, con una altura del túnel de 6.50 metros y anchura máxima de 7.46 metros de diámetro, revestido de hormigón y capaz para un caudal circulante de 51 metros cúbicos por segundo, con un calado de tres metros.

Tiene una longitud total de 6.199,11 metros, oficialmente de 6.185m; 5.161,81 metros es la longitud del túnel natural y 1.037,30 metros la del túnel artificial que la empresa Marcor, S.A., tuvo que aumentar porque la salida, pensada en trinchera, se anegaba con las avalanchas de agua producidas por la lluvia. Terminado este tramo de túnel artificial se construyó una trinchera de salida de 196,85 metros.

El caudal que circula por el túnel es de cincuenta y un metros cúbicos, por segundo, con un calado, es decir una altura de agua, de tres metros. La excavación del túnel supuso 245.000 metros cúbicos y el hormigón invertido 87.000 metros cúbicos. Se emplearon 20.000 toneladas métricas de cemento y contó con un presupuesto que ascendió a 114.743.128,60 pesetas (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).

El destacamento penal de Castejón de Monegros

La construcción del túnel contó con un destacamento final de 93 reclusos comprendidos en el destacamento penal de Castejón de Monegros. El destacamento queda recogido en el «Inventario de destacamentos penales y actuaciones realizadas entre 1936 y 1962 en la provincia de Huesca» (Memorias anuales de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias), figurando el destacamento de Castejón de Monegros entre los años 1958 y 1962 y con el número variable de presos de 69 en 1960 a 72 en 1961; presos vinculados a los trabajos para Ingeniería y Construcciones Marcor S.A. en el túnel de Alcubierre.

Mismamente queda recogido por el Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés SIPCA, entre los diferentes destacamentos penales presentes en la provincia de Huesca: «Como fueron los destacamentos de Barasona, Bisaurri, Castejón de Monegros, Escalona, Fraga, Huesca, Lascuarre-Vilaller, Mediano, Novales y Sabiñánigo» en la provincia de Huesca».

De hecho, el Archivo Provincial de Huesca conservan expedientes de presos de los destacamentos penales de la provincia de Huesca, entre ellos los del destacamento penal de Castejón de Monegros, presos considerados como «Presos comunes».

  • Comunicaciones con el Destacamento Penal de Castejón de Monegros – 1959-1961. ES/AHPHU – P-000076/000001.
  • Relaciones nominales de reclusos destinados a destacamentos penales 1949-1963. ES/AHPHU – P-000087/000001.

El destacamento estuvo próximo al pozo n.º 2 donde se construyeron diferentes barracones, algunas fuentes citan de madera y otras de tela. Allí tuvieron guardias, al igual que a lo largo y ancho de la obra del túnel, además de dormitorios, cocinas, comedores y zonas de aseo. Estuvieron en régimen de vigilancia, redimiendo con su trabajo parte de su pena: «Han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel» (El Noticiero, 15 de mayo de 1960). No obstante, entre los testimonios orales se cuenta que uno de los presos llegó a fugarse del destacamento.

En la memoria colectiva encontramos el relato de Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera quienes relatan que hubo hasta unos 100 reclusos trabajando en el túnel para quienes construyeron unos barracones de madera, cerca del pozo 2: «Dormían en los barracones y también tenían cocina y comedor. Además, tenían unos depósitos de agua que iban reponiendo con cubas, para beber y aseo y en invierno se tenían que duchar con agua fría. Hubo seguridad, unos guardias vigilaban la obra y los barracones, no obstante, aún hubo un par que escaparon. Dentro de lo que cabe tenían cierta libertad, incluso bajaban a Castejon de Monegros a comprar y a misa los domingos. Al que era malo no le dejaban ir a Castejón. Además, disponían de servicio médico.»

Muchas empresas se beneficiaron del empleo de mano de obra de los denominados presos del franquismo. Se calcula que entre 700.000 y un millón de personas pasaron por la red de cárceles y campos de concentración del régimen, a los que a muchos se les impuso la obligatoriedad del trabajo para reducir condenas mediante el Patronato de Redención de Penas. La mayoría de ellos fueron presos políticos.

El canal continúa

Tras la construcción del túnel de Alcubierre, el 29 de diciembre de 1961 dieron comienzo las obras de los tramos de Monegros II. Aunque la infraestructura y sus canales de conexión quedaron paralizados durante largo tiempo.

Durante 1985 se aceleraron los trabajos en el Tramo IV del Canal de Monegros y en las embocaduras del propio túnel para permitir de forma efectiva el paso del agua hacia el sur. Las obras se incluyeron formalmente en los planes ministeriales de ampliación y acondicionamiento

La zona regable por el canal de Los Monegros se encuentra terminada en sus tres primeras fases, que corresponden a los tramos, 1.°, 2.° y 3.° de dicho canal. Las obras de construcción del 4.° tramo, que termina en el túnel de la sierra de Alcubierre, así como el acondicionamiento de dicho túnel, se hallan en estado muy avanzado y se prevé que en el año 1986 el agua llegará al otro lado de la sierra de Alcubierre.

Por todo ello, se considera que debían iniciarse las acciones propias encaminadas a la transformación en regadío de los terrenos dominados por dicho canal al sur de la mencionada sierra.

Por todo lo anterior, por Real Decreto 37/1985, de 9 de enero, publicado en el «Boletín Oficial del Estado» número 10, de 11 de enero,- se declaró de interés nacional la transformación en regadío
de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).

REAL DECRETO 1676/1986, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Plan general de transformación de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).

Efectivamente, durante mediados de la década de 1980 se realizan obras en el túnel, solucionando el mal estado del hormigonado. El 15 de mayo de 1985, el entonces presidente del gobierno de Aragón, Santiago Marraco Solana, visita de las obras del túnel Alcubierre.

ES/AACAA – 005493/0001.

Síntesis

Síntesis o a modo de conclusión, esta aproximación a la construcción del túnel de Monegros, dentro del canal de Monegros, expone la gran complejidad que supuso la obra y su importancia en el desarrollo de la comarca de Los Monegros: “Gran importancia tiene esta total perforación del túnel, no sólo como obra de ingeniería, sino como avance social, ya que esto túnel permitirá que el agua mitigue la sed de un territorio extensísimo, tradicionalmente condenado a desierto, importante en la agricultura y economía de Aragón” (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).

«Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500».

Javier Giral Ezquerra.

«Al final el agua llegó a Valfarta y se hicieron lotes de tierra, dando bastantes».

Cándida Buil Farled.

Concluyendo, la obra permitía regar sesenta y cinco mil ochocientas doce hectáreas de Monegros II, la superficie dominada a la salida del túnel, por el agua, pertenecientes a los términos municipales de Candasnos, Peñalba, Valfarta y Ontiñena, en la provincia de Huesca, y los de Gelsa, Velilla, Pina de Ebro, Caspe, Bujaraloz y Sástago, en la provincia de Zaragoza. Tierras que quedaban convertidas en regadío tras una obra de ingeniería construida con el esfuerzo de trabajadores y los cinco obreros que fallecieron en su construcción. Sin olvidar todo el sufrimiento causado a todos/as los/as afectados/as por obras hidráulicas.

María Villacampa Buisán


Capdesaso ha visto pasar los años a través de los ojos de María, una mujer que nació, creció y formó su hogar en este mismo rincón de Los Monegros. María, conocida como Marieta, refleja toda una generación de mujeres rurales que han tejido la historia invisible de los pueblos, con esfuerzo y arraigo, pero también con humildad y dignidad.

María Villacampa Buisán nació en Capdesaso el 29 de mayo de 1931. Su madre, María Buisán era de Peralta de Alcofea, estaba viuda con un hijo, Placido, cuando se casó con su padre Mariano Villacampa, que también se había quedado viudo y con dos hijos Monserrat y Antonier. Fruto de aquel nuevo matrimonio nace María e Inocencio.

Mariano, su padre, era de Capdesaso, de casa Roque, debido al nombre de su abuelo. Casa humilde que tenía algo de tierras, no muchas, en la huerta vieja que tanto dio a Capdesaso –gracias a la huerta y a los corrales se sobrevivió bien, pues como bien dice el refrán: “El primer plato en la huerta y el segundo en el corral”-. Tiempos duros, recuerda María, pero que con el trabajo nunca faltó de comer – en invierno se hacía un gran caldero de col y se cenaba col todas las noches-.

El trabajo era duro y constante, María no olvida a su padre Mariano salir pronto y regresar tarde. A pesar de todo, cada noche, a modo de oración, cuando llegaba y les pillaba en la cama, nunca se olvidó de recitarles entrañables y cariñosos versos:

“Gracias a dios que he llegado
Pensé que no llegaría
A darle las buenas noches
A Montserrat y Marieta”.

La guerra a Marieta le pilló muy de pequeña, escuchaban que se acercaba la aviación y corrían rápidamente a esconderse a las cuevas bajo la era de Constantino, que eran bodegas antiguas donde guardaban el vino -una más grande y otra pequeña-. La familia de Marieta cogió miedo, debido al peligro que sentían, y decidieron huir con los carros y las mulas, dejando la casa y marchando a zona más segura.

Su hermano Inocencio, que era muy pequeño se quedaba dormido en el carro y cuando pasaba la aviación su madre decía – ¡Ay ese hijo! ¡Ay ese hijo! –, por el miedo que tenía a que le sucediese algo, por no despertarlo mientras ellos se resguardaban del paso de los aviones bajo el carro.

Llegaron a Binéfar donde encontraron una casa abandonada en la que se alojaron hasta que vieron seguro regresar. A su vuelta a Capdesaso la casa había sido ocupada, faltaban pertenencias y el pequeño ganado que tenían no estaba. Se lo habían llevado a un corral y no les dejaron ni ordeñarlo para tener un poco de leche. Algunos vecinos del pueblo les iban a cantar por considerarlos rojos, fueron años muy difíciles.

A la escuela fue poco. Tuvieron que sacar pronto a Marieta, incluso la maestra fue a hablar con su madre para que no la sacaran, pero Marieta tenía que ayudar en casa, trabajar con las tareas propias de la casa y criar animales en el corral, sin dejar de ir a ayudar a su padre en el campo: a segar, a dar gabilla, a trillar… con la gabilladora y atar la gabilla en fajetes.

No paraban de trabajar, en invierno, como muchas mujeres, iba a recoger remolacha, para una casa grande del pueblo. La arrancaban, limpiaban y amontonaban, luego la recogían y la llevaban a la estación y de allí a Monzón a la azucarera. También iban a recoger almendras y olivas con los mandiles, y respigaban todo lo que podían. Los higos los ponían a secar en cañizos, pasados por harina, y los consumían a lo largo de todo el invierno. 

Arrancaban esparto, lo mallaban con un mallo grande para que estuviese suave y hacían sogueta, fencejos. La hacían en el Soltador, en la plaza de la Iglesia. Se llama el Soltador ya que era el lugar donde reunían las mulas y otras caballerías para que un pastor común las llevase a apacentar por algún campo, la dula o bizera. También lo hacían con las ovejas y cabras, en casa tenían unas 8 o 10 ovejas y un par de cabras que ordeñaban todos los días para tener leche fresca. Las llevaban a un corral y allí se juntaban de unas cuantas casas y un pastor común se encargaba de ellas. Después, ellas mismas sabían volver solas a casa. Sin duda, apunta María, la leche de cabra fue esencial en esta zona, aunque no fue la única -Un familiar de Peralta de Alcofea se puso malo y le recomendaron leche de burra-. Se ve que tenía muy buenas propiedades.

Hambre no han pasado. Antes de ir al monte a trabajar se almorzaba judías blancas. Cuando paría alguna cerda, María salía al corral por la noche para que la cerda no chafara los lechones. En casa tenían unas ocho cerdas para criar lechones que vendían al tocinero de Alberuela, de Alberuela de Tubo.

Criaban 2 o 3 tozinos cada año con los que hacían conserva para todo el invierno y corderos que mataban especialmente para las fiestas. Para la matacía del cerdo se juntaban 3 casas, con cinco hijos cada una, mataban el tocino y al mondongo, después las mujeres preparaban un chocolate cocido. Hacían longanizas, chorizos, tortetas, que son las típicas bolas dulces de sangre. Las tortetas se regalaban calientes a los vecinos, recién sacadas, y a la familia se le regalaba el presente, que era darles un trozo de lomo.

María muy de joven comenzó a trabajar sirviendo en casa de Antonio Monaj, el panadero, donde hacía de todo: cuidar los críos, limpiar, fregar, ir a lavar a la balsa… Cogía el agua con unos pozales y en las pilas se afanaba a estregar y aclarar la ropa. En casa Monaj poco a poco fue trabajando en el horno de pan, también haciendo de todo -Antes se amasaba en casa y se iba a cocer el pan al horno de Montori-.

Luego marchó a trabajar a la fábrica de gaseosas Porta en el barrio de la Estación de Sariñena, a “escoscar almendras”, les pagaban según el montón de cascos. A la Estación de Sariñena igual bajaban a trabajar unas cinco mujeres andando -con un frio tremendo-, algunas a limpiar botellas.

En Capdesaso se hacía cine y teatro, venían con un remolque que ponían en la plaza y con el cura don Benito hacían teatro. Don Benito se quedaba alojado en casa de María, donde estuvo hospedado durante muchos años. Era de Castejón de Monegros y al final era como de la familia, apunta María. Sobre todo, en fiestas, venían de invitados los curas de la redolada y comían en casa de María. La abuela les guisaba conejo “¡Qué bueno que está señora María!”, decían los curas.

Los domingos iban al baile a casa Marina. En la calle baja estaba el otro bar, el de José Paul. Para santa Agueda iban a voltear las campanas, iban a esperar a los músicos e iban al baile. En las fiestas a los músicos de las orquestas se les alojaba por las casas y se les daba de comer. Antes de las fiestas, recuerda María, venían los blanqueadores, los Pierretes de Sariñena, que blanqueaban casas para las fiestas, se quedaban alojados en casa de María y a cambio cada año les pintaban un par de habitaciones. También se quedó el encargado de la construcción del pueblo de colonización de San Lorenzo del Flumen, el señor García y el señor Roca, ferroviario de Lérida, a quien le hacían mucho café de puchero.

Para san Marcos, el 25 de abril se iba a la ermita a invitar a la virgen, a santa Elena a la fiesta. Y el 3 de mayo celebraban santa Elena, iban andando a la ermita y realizaban varias estaciones. Un día al año iban a cantar a las cruces, María se acuerda del campanillero y de Joaquín de Paul cuando iban a cantar a las crucetas, esto fue antes de la guerra.

María se casó con Elías Paul, empezaron muy jóvenes a festejar y en la mili le escribía cartas, era de mejor casa. Elías ha sido agricultor, de esta tierra dura pero que salvó la huerta. Juntos han formado una gran familia y María nos acoge con cariño, recordando todas estas historias de su querido Capdesaso. Siempre ha sido una casa abierta que acogía y acoge a todo el pueblo.

“Capdesaso está en un saso
Y Sariñena en un rincón
No te quejes vida mía
Que te doy mi corazón”.

Gracias a Sara y Carlos.

Capilla de Loreto de Sariñena


Son muchas las crónicas que nos acercan al pasado de la Villa de Sariñena, importante población en el reino de Aragón. Este es el caso de Bernardo Espinalt y García Buenos que nos lleva a descubrir la Sariñena de finales del siglo XVIII, destacada por sus “Buenos muros con sus torres y un castillo algo arruinado con tres puertas y, en cada una, su fuente”. En su Atlante español, obra realizada entre 1778 y 1795, igualmente destaca sus dos conventos sariñenenses, el de carmelitas calzadas y el de franciscanos presentes en la localidad, en este último donde se había traído una réplica de la Virgen de Loreto, entregada a los franciscanos (Espinalt y García, Bernardo. Descripción general Geográfica, Cronológica, é Histórica de España, por Reynos, y Provincias).

Capilla de Loreto y convento san Francisco, Sariñena.

La capilla de Loreto probablemente responda a la herencia más significativa que ha dejado el convento de san Francisco de Sariñena. Una devoción cuya historia resulta todo un viaje a los entresijos del pasado sariñenense, un apasionado capitulo en el que sumergirnos.

El convento franciscano de Sariñena

El convento franciscano de Sariñena recupera su historia gracias a Manuel Antonio Corvinos Portella, plasmándose en su artículo “Avatares del convento franciscano de Sariñena”. Así, gracias al trabajo de Manuel Antonio Corvinos, podemos decir que el convento remonta su fundación a 1280 aunque, como refiere el autor, la referencia documental más antigua, en el Archivo Histórico Nacional, responde al 8 de abril de 1.258 “Una bula de Alejandro IV dirigida a los generales provinciales y hermanos de la Orden de los Franciscanos Menores, entre ellos los de Sariñena, concede a dicha orden diversos privilegios”. Un convento, apunta Manuel Antonio Corvinos, que contaba con una comunidad inicial de veinte frailes menores y presentaba capilla cuyas medidas iban de los 6 metros de largo a los 4 metros de ancho: “Era de techo abovedado y de escasa iluminación”. Además, en el atrio exterior, patio abierto situado a la entrada de algunas iglesias, había, a ambos lados, unas sillerías laterales.

Su ubicación es fuera de la Villa y de su recinto amurallado, a escasos metros camino de Huesca, quedando recogido, este aspecto, por Labaña en 1611 “Fuera de la villa hay un monasterio de frailes franciscanos, un hospital y escuela de Gramática” (Labaña, año 1611, p. 238). No obstante, se ha llegado a considerar la actual iglesia de Sariñena erigida sobre la antigua iglesia del convento franciscano. Lo cierto que el actual templo está construido sobre la antigua iglesia de Sariñena (La iglesia de San Salvador de Sariñena). Dicha cuestión es abordada por Jesús Conte Oliveros en “La histórica villa de Sariñena y la Cartuja de las Fuentes. Su historia”: «La antigua colegiata del Salvador fue destruida y en su solar, o al menos en gran parte de él, se edificó el actual edificio parroquial, que fue bendecido el 25 de diciembre de 1846. Es bastante espacioso y de planta cuadrangular. Su construcción es, relativamente moderna y está edificado sobre el anterior solar de la Colegiata del Salvador, sin ser -como suele afirmarse repetidamente- el sucesor de la antigua iglesia del convento de San Francisco».

El convento de san Francisco de la Villa de Sariñena debió ser notable, quedando recogido en diferentes obras, como en el caso de la obra del historiador y religioso Alberto Roque Faci “Aragon Reyno de Christo y Dote de Maria SS. fundado sobre la columna inmóvil de nuestra señora en su Ciudad de Zaragoza, Volumen 1” en su apartado dedicado a “N.ª S.ª De Loreto en el convento de S. Francisco de la Villa de Sariñena”, editado en 1750, donde lo introduce con una muy breve referencia a la historia de Sariñena:  “La antigua Villa de Sariñena fue libertada de la tyrania Mahometana por N. Rey D. Alfonso I de Aragón: poblaronla gente Noble, cuya demostración han sido los Sugetos infignes en letras, y armas, que han ilustrado a esta su patria, de quienes hace memoria La Nuza (Historia Ecles. De Aragón t.1. l. g.c.6.) para que se conserve en ella su antiguo esplendor. Mayor es el que la dio el Cielo en su Convento de S. Francisco, en quien floreció siempre la virtud: refierese entre otros de esta Casa el V. Fr. Miguel Moron, cuya humildad profundissima y ardentissima caridad le dieron el renombre de Siervo del Señor y de Santo. Es antiguo este convento y lo poseen los Padres Observantes de S. Francisco desde el año de 1567 como escribe el mismo La Nuza (La Nuza ibid.. t.2. lib. I.c. 5.). Haze memoria de esta S. Imagen en su Coronica M.S. de su provincia de Aragón el R.P. Fr. Joseph Antonio Hebrera 3. Pa en la fundación de este convento.”

En relación a esta información, el mismo Roque Faci hace mención del paso, en 1567, del convento a los franciscanos observantes, al abandonarlo los conventuales, reformados de la misma Orden. Pues, en ese año, el rey de España Felipe II suprimió la orden de los franciscanos conventuales, que fueron expulsados de España. Además, Roque Faci cita a Fr. Miguel Moron y la imagen de Nuestra Señora de Loreto.

Efectivamente, en las inmediaciones del convento de san Francisco de la Villa de Sariñena existió la ermita de Nuestra Señora de Loreto, a la que Jesús Conte Oliveros denomina “Iglesuela de Nuestra Señora de Loreto”, enclavada en el interior de San Francisco. Una devoción que, según Manuel Antonio Corvinos, no estuvo establecida en Sariñena hasta que fue instaurada el año 1550 con la llegada de la imagen traída desde Roma por el franciscano sariñenense fray Domingo del Pico, previo regalo del papa Julio III “Tenía fama de milagrosa y en las paredes de su capilla había colgados numerosos exvotos que daban prueba de sus milagros”.

De fray Domingo del Pico Francisco decir que fue doctor en teología, vicario y comisario general de los hermanos conventuales, citado como confesor de Carlos V, cargo que rechazó por su avanzada edad. Vincenzio Blasco de Lanuza lo define “Claustral, de los mas celebres Predicadores de España, y que predico muchas Quaresmas en el Hospital de nuestra Señora de Gracia desta Ciudad, que es excellencia concedida a pocos ingenios. Compuso el libro que llamó Trilogio, y muchos otros de sermones. Eligiole el Emperador por su Predicador para llevarle a Flandes: pero estava ya muy viejo, y pidio licencia para quedarse” (Historias ecclesiasticas, y seculares de Aragon. Vincenzio Blasco de Lanuza y en tiempos de Carlos V). Con la expulsión de los conventuales, fray Domingo del Pico ingresó en los Observantes. Murió en 1570.

La Virgen de Nuestra señora de Loreto

Retrotrayéndonos al origen de Loreto, etimológicamente viene del latín lauretum, que responde al «lugar poblado de laureles», origen ligado a la ciudad italiana de Loreto. En su contexto religioso viene de la leyenda del traslado milagroso por los ángeles de la Santa Casa de Nazaret —el hogar donde nació la Virgen María, recibió la Anunciación y vivió con Jesús y San José— desde Tierra Santa hasta Italia en el siglo XIII. Siendo su festividad cada 10 de diciembre.

La devoción por la virgen de Loreto en Sariñena, adentrándonos en los orígenes de su devoción, Manuel Antonio Corvinos detalla diversos aspectos históricos como cuando el día 27 de julio de 1.549, el cardenal Juan María del Monte (futuro papa Julio III) junto con otros cardenales “Conceden, a petición de Domingo del Pico, cien días de perdón a todos los fieles penitentes que visiten la capilla de Santa María de Loreto en determinadas festividades y contribuyan a la reparación de la fábrica (edificio) y al aprovisionamiento de ésta”. O cuando en 1.550, dedican oficialmente la iglesia a la Virgen de Loreto e instalan en su interior la pequeña virgen donada por Domingo del Pico. Por lo tanto, es en 1550 cuando Sariñena comienza a venerar a la Virgen de Loreto.

La llegada de la imagen de Loreto a Sariñena

La llegada de la imagen de Loreto a Sariñena queda ampliamente recogida gracias a Roque Faci, en su anteriormente mencionada obra “Aragon Reyno de Christo y Dote de Maria SS. fundado sobre la columna inmóvil de nuestra señora en su Ciudad de Zaragoza, Volumen 1”. Una imagen que P.M. Pico trajo de Roma donada por el pontífice, quien por aquellos años respondía a Julio III (7 de febrero r 1550 al 29 de marzo de 1955) sucediendo a Paulo III (13 de octubre de 1534 al 10 de noviembre de 1549). El texto ya nos advierte que la imagen no está en el mismo convento si no en una “Hermita” dentro del distrito de la misma casa fundación de P.M. Pico:

“En dicho convento quedó después de la Reforma el M.R.P.M. Pico recibió de mano de el Ponfice una devotísima Imagen de N. S.a de Loreto y queriendo enriquecer con tan soberano Retrato a su Patria Sariñena, a su Convento, dexó aquí la S. Imagen en el año de 1550. No esta la S. Imagen en la Iglesia principal del Convento, sino en una Hermita muy capaz dentro del distrito de la misma Casa. Es fundación de el mismo P.M. Pico. Es singular la devoción, que la tiene la Villa de Sariñena y tanta que no se tiene por Christiano allí (como suele dezir el fervor devoto) el que no la visita con mucha frecuencia. Son muchos los milagros que ha obrado, como lo publican las muchas presentallas, que se ven pendientes en su Capilla.”

El tratamiento a Pico, en un primer momento aparece tras las abreviaturas P.M., en el presenta análisis aportamos la posibilidad a que se refiera a Pater Magister, Padre Maestro. En cambio, el tratamiento M.R.P.M. solamente nos aproxima a la posibilidad de estar relacionado con Reverendo Padre Maestro.

La imagen era de madera de pino y, de acuerdo con Manuel Antonio Corvinos: “Posiblemente estuviera pintada de color dorado o decorada con pan de oro; en cualquiera de ambos casos pudo confundir a los feligreses del siglo XVI creyendo que era de ese metal. Su medida era de un palmo de alto (unos 21 cm) y la tenían expuesta dentro de una urna de cristal”. Descripción que viene siguiendo el texto de Roque Faci, quien además afirma como, en tiempos de sequía, la imagen es llevada a la iglesia de Sariñena:

“Es la S. Imagen de Pino y tiene en alto un palmo y esta colocada dentro de un Christal, con mucha decencia. En necesidades de agua se lleva la S. Imagen baxo su Palio, a la Iglesia de la Villa, y allí día y noche asisten a su culto y veneración dos Racioneros, dos Religiosos de S. Francisco y dos del gobierno de la Villa, para que su alabanza sea perennes quantas vezes ha sido venerada en estas ocasiones, han recibido los devotos el beneficio que pedían.”

Imagen actual de Nuestra Señora de Loreto. Fotografía Nieves Ropero.

Cofradía de Nuestra Señora de Loreto

Roque Faci, en su concreción, señala la existencia de una cofradía dedicada a la avocación de nuestra señora de Loreto “Ay aquí fundada Cofradia baxo la Invocación de N. S.a de Loreto y celebran su festividad con mucha devoción en la Dominica Infra Octava de la Natividad de N. Sa. Ay concedidas a esta Hermita singulares indulgencias y Privilegios; Sus Bullas se conservan en el Archivo de la Provincia. De ellas consta ser Altar Privilegiado de confesión de Gregorio XIII en 18 de septiembre de 1584 para que nueve Sacerdotes de aquel Convento en todos los días del año (y no otros) logren tan singular Indulgencia”.

De la cofradía de Nuestra Señora de Loreto se conservan las actas entre 1818 – 1842, en cuyo texto se consigna que existía con anterioridad, desde antiguo, pero que se había perdido el Libro de Estatutos a causa de la invasión francesa. La cofradía instituida en el Convento de San Francisco de Sariñena, el libro contiene Estatutos y Ordinaciones “Fundada en su capilla contigua a la Iglesia del Convento de Nuestro Señor San Francisco, de tiempo inmemorial, y aora con el motivo de haberse extraviado el libro que seguía a causa de la entrada de las tropas francesas suplican el Prior y Hermanos de la misma a … se digne poner su autoridad, a mayor honra y gloria de la misma Nuestro Señor” (Cofradías de Sariñena).

La cofradía se componía de cuarenta y un hermanos y doce de devoción, quien se ordenase en la cofradía debía de ser admitido “Siendo honesta, de buena forma y costumbres”. Se favorecía la entrada a los hijos de hermanos, debiendo pagar cinco sueldos y una vela.

Cien días de indulgencia y la Cofradía de Minerva

Continuando el relato de Roque Faci y siguiendo el trabajo desarrollado por Manuel Antonio Corvinos, en el siglo XVI, el papa Paulo III “concedió 100 días de indulgencia a todos aquellos que habiéndose confesado visitasen la ermita de la Virgen de Loreto los días de los Santos Inocentes (28 de diciembre), San Antón (17 de enero) y San Blas (3 de febrero)”. En el relato de Falci no falta la mención de la fundación en la misma “Hermita” de la Cofradía de Minerva:

“Paulo III concedió cien días de Indulgencia a todos los que confessados y comulgados visitasen esta Hermita, que puso reservado al SS. Sacramento en ella y fundó en la misma la Cofradía de Minerva todos los Domingos terceros del mes, con mucha Solemnidad. En esta Santa Capilla canta el Convento todos los dabados del año la Salve con la Antifona Tota pulcha en gloria de la Purisima Concepción.”

Por último, Roque Faci hace mención de la orden franciscana seráfica. Hay que aclarar que el término «Seraphica» (o Seráfica) se refiere comúnmente a la religión Seráfica Orden Franciscana, por los serafines) y se encuentra principalmente en el título de obras históricas y religiosas antiguas, como la «Chronica seraphica«, escrita por el fraile Damián Cornejo en el siglo XVII, que narra la vida de San Francisco y sus discípulos, siendo un término que evoca lo angelical y lo franciscano.

“Era debido tan Soberano Retrato a la Religión de S. Francisco, porque como dice Padilla en su Historia Lauretana (Apud Arman. Seraphic. Regeft. 324. Colum. 597) Quien mas ha dilatado, y estendido la noticia de aquel Divino Santuario y del nombre de N. Sa. de Loreto son los Frayles de la Santissima Orden de el Seraphico P. S. Francisco, la cual siempre se ha mostrado muy devota de la Gloriosa Virgen María y de su Limpia Concepción (Mysterio muy propio de aquella Casa; pues Nuestra Señora fue concebida y engendrada en ella hasta las Indias Occidentales y allí refiere varios Conventos baxo esta Invocación y el Armamento citado añade otros; pero ni unos ni otros Autores podrán referir las muchas y Milagrosas Imágenes que Religión tan Seraphica venera baxo esta Invocación, porque son muchas.” 

imagen de la capilla de loreto, década de 1950.

Conventuales y Observantes

Tal y como hemos apuntado anteriormente, en 1957 el Convento de san Francisco de Sariñena es abandonado por los franciscanos conventuales para parar en mano de los franciscanos observantes: “En 1567 pasó a los franciscanos observantes, al abandonarlo los conventuales, reformados de la misma Orden en esa fecha” (Conte Oliveros, J. La histórica villa de Sariñena y la Cartuja de las Fuentes. Su historia).

Estos hechos responden a dos ramas históricas surgidas de una gran división en la Orden Franciscana durante los siglos XIV y XV. Los conventuales aceptaban vivir en grandes conventos con propiedad en común y estudios, mientras que los observantes exigían una pobreza radical y estricta a los ideales primitivos de San Francisco. El Papa León X los separó oficialmente en 1517 hasta que, en el año 1567, el rey Felipe II, con el apoyo papal, ordena la extinción y el cierre de sus conventos en la península ibérica para unificarlos con los observantes o pasarlos al clero secular.

Altar privilegiado

Sobre 1580, Jesús Conte Oliveros recoge como Gregorio XIII hace a su altar privilegiado donde anteriormente se había fundado el de Minerva. Hecho que también aporta Manuel Antonio Corvinos, citando la fecha del día 13 de septiembre de 1.584, cuando “Gregorio XIII concede un privilegio por el que las misas de difuntos que se realicen en la capilla de Santa María de Loreto sean oficiadas por nueve de los quince hermanos que tiene el convento”.

Hechos que van complementando un relato en torno a Nuestra Señora de Loreto cuya, avocación ha ocupado un lugar muy especial en Sariñena.

La capilla de Loreto

Denominada “Hermita”, Capilla e incluso “Igluesela” de Nuestra Señora de Loreto (Conte Oliveros, J. La histórica villa de Sariñena y la Cartuja de las Fuentes. Su historia), esta estaba enclavada, adosada, al convento de san Francisco de Sariñena, perteneciendo al mismo cenobio.

Lo que sí que queda claro, de acuerdo con Javier Martínez Molina, historiador del arte, investigador y profesor de Historia del arte en la Universidad de Zaragoza, que responde a una capilla. Una capilla adosada a un convento de construcción muy convencional con apariencia de edad moderna, aunque puede ser enmascarado, de época anterior.

Hoguera, hecha por las fuerzas republicanas, con la quema de documentos de la notaría relativos a las propiedades rurales y asuntos financieros, para eliminar el viejo orden económico. «Ante el edificio del juzgado y registro civil. Incendiadas las causas y demás documentos y requisitos» (Anotación en la parte de atrás de la fotografía) Sariñena, Frente de Aragón. Arxiu Nacional de Catalunya. Fondo Martí Bas i Blasi Referencia: ANC1-109-N-161.

En relación a las fotografías de la antigua capilla, esta aparenta ser deudora de la arquitectura de la cartuja de las Fuentes, arquitectura barroco clasicista, que deriva de su arquitectura vinculada a los arquitectos que trabajan allí, como Julián Yarza Ceballos, Agustín Sanz y la propia iglesia parroquial “Es una capilla pequeña, claramente adosada al propio edificio conventual, conectada con un gran arco para servir de capilla o iglesia del convento, siendo un espacio cuadrado claramente articulado interiormente con pilastras. A su vez, por encima, consta de un gran entablamiento perimetral que sirve para desplegar y ordenar el espacio visualmente y con cuatro pechinas en los ángulos que permiten voltear una cúpula hemisférica o peraltada probablemente con un tambor interior bastante escueto y que exteriormente queda trasdosada con un tambor octogonal que oculta el casquete de la cúpula. Es decir, la parte hemisférica queda oculta, que era algo muy habitual en las cupulas aragonesas  del último tercio del siglo XVIII. Con un modelo de cúpula que ya se utilizaba en el barroco castizo, pero que sobre todo se vinculó mucho en el barroco clasicista, esas cupulas de tambores de exterior octogonales que usaba mucho Agustín Sanz, Yarza, etc… y que se difundieron mucho por todo Aragón. Tienen probablemente una raíz italiana, pero sobre todo se difunden en ese barroco tardío. Probablemente, la capilla, y sin saber nada de ella, es del último tercio del XVIII, de las últimas décadas. Deudora tanto de la cartuja e incluso del proyecto de la iglesia parroquial, estaría en esa línea de Agustín Sanz y de los Yarza o incluso puede que sea un proyecto del propio fray Manuel Bayeu que también ejercía de arquitecto como hemos podido demostrar en la catedral de Jaca en la capilla de los Comenges y, además, tampoco pueda descartarse que fuera una colaboración del propio Fray Manuel.”

Concretando, Javier Martínez, a simple vista, considera la desaparecida capilla de «Planta cuadrada, articulada con pilastras con un entablamiento general interior con cuatro pechinas en los ángulos que permiten voltear la cúpula y probablemente tenga, aunque no se ve en las fotos, un pequeño ensanche o saliente para albergar el altar mayor para distribuirlo en el eje axial. Una capilla muy escueta que sigue ese lenguaje barroco clasicista en transición al neoclasicismo vinculado a la cartuja y a la propia parroquial».

Finalmente, apunta Javier Martínez “La capilla se iluminaba mediante dos grandes vanos semicirculares de influencia termal en los laterales, que es un sistema muy vinculado a Agustín Sanz y a la cartuja de las Fuentes, a ese último tercio del siglo XVIII. Esto nos puede acercar a la cronología, además de la propia austeridad del edificio y la solución del tambor octagonal de la cúpula. La iluminación se complementa con cuatro óculos en los extremos de los ejes del templo, en la cúpula, interiormente en el casquete, y que exteriormente abren al tambor envolvente octogonal, es decir tendríamos los dos vanos semicirculares, por debajo del entablamiento, en las dos paredes laterales y cuatro óculos circulares en lo que sería la cúpula interiormente en el casquete y exteriormente en el tambor.”     

Una aproximación a la capilla y al edificio conventual que, como se ha apuntado anteriormente, de construcción muy convencional con apariencia de edad moderna que puede ser enmascarado de época anterior. Su devenir pasa por las medidas desamortizadoras en 1835, cuando el edificio es dedicado a juzgado, oficinas y vivienda de un funcionario, “Excepto la iglesuela de Loreto -en la planta baja, que fue convertida en cárcel” (Conte Oliveros, J. La histórica villa de Sariñena y la Cartuja de las Fuentes. Su historia).

Efectivamente, en 1835 es convertida en cárcel, restableciéndose posteriormente su culto, siendo la prisión trasladada a otra dependencia. En el catastro de 1859 aparece con la entrada número 15.- Un oratorio dedicado a N.ª S.ª de Loreto en la plaza de S.n Francisco.

La capilla de Loreto sobrevive a la guerra civil, periodo en el cual es destinada como garaje del Consejo Municipal «Local de Loreto. -Haciéndose las reparaciones que sean precisas-” (Actas Consejo Municipal) quedando su interior desvalijado y destrozado. Incluso, una vez pasada la guerra, es utilizada como almacén de material por regiones devastadas durante la reconstrucción de Sariñena, tal y como señala Faustino Blanco Gari “En la desaparecida capilla guardaban carretillos, regletes, tableros, andamios» quien además recuerda  “En su cúpula había pintado un sol enorme”. El convento es derribado en 1940. Durante años, el convento ha dado nombre a la plaza san Francisco, posteriormente llamada de Alvarado, del Generalísimo o, actualmente, de la Constitución.

La capilla es derribada en 1958. Tanto la capilla como la misma edificación conventual, no respondían a las construcciones fundacionales de la comunidad religiosa, ya que, como hemos visto, responden a varios siglos después. Con seguridad, existieron anteriores construcciones, tanto del convento como de la capilla. Actualmente, en su lugar se levanta una nueva capilla con una esbelta torre en lo que respondió a las monjas Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, inaugurando su nuevo edificio en 1960. La esvelta torre con su característico reloj durante años albergó la sirena que durante la guerra avisaba de los ataques de aviación para marcar la una del mediodía. Ahora, además de la capilla, el edificio de las hermanas de San Vicente de Paul se encuentra destinado a biblioteca y salas de actividades en el denominado Edificio Cultural Antonio Beltrán Martínez.

La desaparecida capilla de Loreto nos descubre parte de la intensa historia sariñenense ligada a la religiosidad, al igual que descubrimos la historia de la reliquia de san Antolín y Sariñena. El presente artículo, además de profundizar en el origen de la devoción a la virgen de Loreto, ha indagado en su antigua capilla en el contexto del antiguo convento franciscano. Sorprendentemente, nos ha llevado a establecer una posible cronología de la anterior capilla, gracias Javier Martínez Molina, que nos han retraído al último tercio del XVIII estableciendo una hipotética relación con la cartuja de las Fuentes y Fray Manuel Bayeu, a quien también le establecimos una posible implicación con la iglesia de Sariñena. Curiosamente, tal y como señala José Ignacio Calvo Ruata, sobre 1789, el año en que se redacta un nuevo proyecto desechado de iglesia parroquial de Sariñena, el pintor y moje cartujo Fray Manuel Bayeu pasa unos días en Sariñena: «La estancia de fray Manuel Bayeu en Sariñena durante «24 días» a la que se refiere en una carta del 18 de agosto de 1789 podría deberse a alguna actividad profesional. Curiosamente los primeros planos de la nueva iglesia parroquial que se pensaba levantar en dicha localidad fueron hechos en ese mismo año 1789 por el arquitecto Manuel Inchauste. El proyecto quedó, no obstante, desestimado por la Academia de San Fernando, encargándose otro plan a Agustín Sanz» (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral). Así, también podemos suponer la mano de Bayeu detrás de la capilla y quizá, de sus pinturas. Pero esto tan solo son conjeturas.

Gracias a Javier Martínez Molina por sus apreciaciones sobre la antigua capilla de Loreto.

Carmen Gros Gros


Carmen atesora el saber popular y la memoria de Peñalba, de su forma de vida tradicional y cultural, de un pueblo del árido territorio monegrino por el que discurre el barranco de la Valcuerna y la nacional II. Un pueblo con vida, vital y acogedor, del que hace gala Carmen, hablando con pasión y cariño que transmite como peñalbina y contagia, consciente que Peñalba es mucho más que un lugar y un pueblo, que es su historia y su gente.

Carmen Gros Gros, natural de Peñalba, nace un 14 de noviembre de 1936, exactamente en la calle Escuer n.º 15. Viene de familia de agricultores, su padre se dedicaba a las labores agrícolas mientras su madre trabajaba en las faenas de casa –En casa era mucho el trabajo que hacer: atender la casa, ir a buscar agua, leñas, dar de comer a los animales…-. Una forma de vida en un enclave rural de secano, donde el agua de boca, para cocinar, aseo, fregar o para los animales se iba a buscar a la balsa. Carmen iba a buscar el agua con las cantaras sobre la cabeza, como todas las mujeres, especialmente con su abuela al Balsetón, donde está el parque, ella con la cantareta pequeña y su abuela con la cantara grande para llenar la tinaja para las gallinas y el tocino. Cerca del Balsetón estaba casa de su abuela -Con corral grande-.

Para casa recogían el agua los domingos, con la cubeta, un carro con una cuba, un tonel grande de madera, mientras –en las casas grandes las criadas iban con el burro, al que le ponían los argados, pues los argados tienen dos huecos a cada lado donde metían las cuatro cantaras-. Además, estaba la balsa Fraguada para el agua de boca y la balsa del Lugar para animales y agua para llevar. Las dos balsas estaban donde ahora están las piscinas. La balsa del Lugar, apunta Carmen, llevaba ese nombre porque Peñalba siempre ha sido lugar hasta que fue villa. También estaba la balseta Huguera, en un hondo donde ahora se encuentran los depósitos. Esta balseta se utilizaba para ir a buscar agua a los animales con la cubeta, solo cuando no había agua en las otras balsetas. Sin olvidar balsa Loren y balsa de los Perros, camino la Valcuerna, donde aún están los restos del horno tejar, pues hubo tejeros en Peñalba que hacían tejas. Sin olvidar los diferentes balsetes que hay por el monte.

En Peñalba no había ni pozos ni manantial, sí que cerca de Valfarta había uno, mientras, por el barranco de la Valcuerna bajaba agua de tanto en tanto, eso sí, cuando bajaba casi no podían ni cruzarlo para ir a la escuela por el paso que tenían y tenían que dar la vuelta por el puente de la carretera. De la Valcuerna no se cogía agua y solían encontrar alguna culebra, tortuga o fardacho. Al otro lado del pueblo, pasada la Valcuerna era casi todo eras, allí iban a llevar las comidas cuando era la época de la trilla, las cuatro comidas: almuerzo, comida, merienda y cena. Y no por ello, Carmen dejaba de ayudar en las tareas de la siega y trilla -Íbamos a segar, dallaban y con una sábana hacíamos un montón y se recogía al carro-. Luego, tras la hoz y la dalla, llegaron las primeras máquinas de segar “La mallorquina”: –Una máquina que lo dejaba suelto igual que la hoz-.

Peñalba, plano 1900-1930.

En todas las casas del pueblo había ganado, ovejas y cabras, –Por lo menos una cabra en cada casa para leche fresca-. La gente que tenía unas pocas ovejas y cabras las ponían en común, se juntaban unas cinco casas y un pastor las llevaba en rebaño en común, como la dula o bizera.

Cada uno mataba en casa los cerdos, hacían la matacía. Conejos, gallinas, pollos… no faltaban en cada corral. Había tocineros que subían a la montaña a comprar lechones que vendían en el pueblo, en enero se mataba y en febrero se compraba para criar el tozino o los tozinos del año. No obstante, llegaron a haber hasta tres carnicerías en Peñalba que vendían principalmente cordero.

Había almendreras y oliveras en las casas más grandes y viñas en todas las casas para el vino del año. Para hacer el vino había 3 o 4 pisaderas, en corrales, donde iban las diferentes casas. También había quien tenía colmenas y quien recogía esparto en el monte –Algunas mujeres lo peinaban en la era Quibus, al lado de las escuelas y luego lo venían a buscar para llevarlo a las fábricas-. Sin olvidar que había soguero que hacía sogas, Gregorio, a quien le decían el tío Soguero. 

Carmen recuerda cuando era joven que no había mucha circulación en la nacional 2, no se notaba tanto como se llegó a notar en los últimos años antes de la liberalización de la autopista -Pasaban carros y algún coche-. En la plaza estaba la posada de Braulio y luego la posada de Benjamín, en lo que luego fue Las Mañas. Pasaba el coche correo, que iba de Zaragoza a Lérida y paraba en casa de Cándido Pomar. Se solía ir a Fraga a comprar y a veces a Lérida especialmente al médico. Si no se cabía en el coche iban hasta en el techo, eran otros tiempos. La variante la hicieron en 1964 y la liberación de la AP2 en el 2021.

El horno de pan estuvo en el Callizo, amasaban en casa y lo cocían en el horno una vez por semana y para toda la semana -y en invierno para una quincena, ya que no se secaba tanto-. Luego estuvieron los hornos de pan -El de José y Benita y el de Julián Royo-. El ultimo horno fue el de Modesto Pomar. Por otro lado, estaban las tiendas de Mariano Ysanta y Pascual Palay (Sarro), ambas vendían de todo, pero la de Pascual además telas, alpargatas, azúcar o chocolate. De carpinteros estaban Benito Gros y Víctor Calavera y su hermano Jesús Calavera que era herrero, ambos hacían carros y erraban mulas. También estuvo la fábrica de vidrio, de la que Carmen ha llegado a ver vasos de vidrio que se hacían en ella –pesaban mucho-.

En septiembre venían de Sena y Ontiñena con carros a vender sacos de patatas. También venían de Caspe a vender e igualmente bajaban mucho a comprar a Caspe, bajaban con el carro y las mulas, tardaban 8 horas en ir y otras tantas en volver. Aprovechaban para comprar y visitar amigos.

Para navidad, en casa hacían el tronco de nadal “Caga turrón de mazapán”, le daban con la tenaza y salía alguna que otra barreta de turrón o una naranja. El turrón lo hacían en Peñalba en casa de Mariano Ysanta, que era pastelero y que también elaboraba dulces, tartas de novios, las arras, las arras eran treinta duros, pero se llevaba la tarta, iban delante de los novios, una tarta pequeña para el cura y una grande para después del banquete.

De tiempos de su abuela, Carmen ha escuchado como subían algunos a casarse a la ermita de santa Quiteria y hacían el baile afuera, un pasodoble, un vals o una jota. Esto resulta parecido a lo recogido por Félix Rivas en “Religiosidad popular en la comarca de Los Monegros”, cuando al finalizar la ceremonia de la boda, los novios subían a la ermita para pisar una cruz de ladrillos situada en el centro del suelo del edificio. Pero esto, Carmen, no lo ha vivido.

Para las fiestas de mayo y octubre, el baile se hacía debajo de la Costera y luego en la Cantonada, donde ponían un entoldado de balcón a balcón, venían orquestas muy buenas que se subían a un entablado que hacía de escenario. En las fiestas de octubre, frente al ayuntamiento, ponían tres maderos y hacían fuegos artificiales. Ya lejano queda el dance de Peñalba, del que Carmen ha oído hablar, pero solo que en casa de su abuelo estaban los palos del desaparecido dance. Antes de la guerra, recuerda Carmen, se iba a bailar a la Sociedad, un bar que llevaba Gregorio Suelves – Antes de la Cantonada, el baile estaba en la Sociedad, donde los maestros, que estaba un edificio para todo el pueblo con un salón grande donde se hacía el baile -. Después se iban a refrescar a casa de la Mallena. Luego, años más tarde, vino el baile en la pista de Lax. 

Se hacían hogueras para san Antón, san Blas, san Fabián y san Sebastián. Para san Antón se hacían hogueras por el pueblo y durante el día no se salía al campo a trabajar -En Peñalba había muchas mulas-. Igualmente se hacían hogueras para las vísperas de san Valero y santa Apolonia.

Mientras hacían hogueras, por las noches, los quintos salían de ronda por el pueblo, con dos botas, una de vino y otra de agua haciendo trastadas -Tío Fulano ¡bebe!- y al beber Tío Fulano de la bota se remojaba de agua diciendo -¡Granujas, más que granujas!-. En relación a esta “tradición” le cito a Carmen una anécdota que recoge Félix Rivas en “Religiosidad popular en la comarca de Los Monegros”, en la línea de su recuerdo sobre la gracia de las botas de vino: “La ermita de Santa Quiteria en Peñalba contaba además con unos objetos particulares. Se trataba de tres botijos para beber, los cuales contaban con la peculiaridad de que cada uno de ellos tenía siete chorros diferentes de los que unos estaban abiertos mientras otros no permitían la salida del agua. Estos botijos los utilizaban quienes querían ponerse a prueba para ver si acertaban a beber sin llegar a mojarse.” Los quintos hacían baile cuando quintaban, en casa de tía Mallena, que era bar, en verdad se llamaba Pascuala.

Para Domingo de Ramos llevaban una rama de Boj, que cogían por la Valcuerna, ahora es de olivo. Y para Pascua hacían la tradicional Rosqueta con huevo en medio, que hacían y comían en casa. Para la Virgen del Rosario se hacía procesión por todo el pueblo, sacaban a san Francisco y la Virgen del Rosario con los dos estandartes e iban cantando canciones de misa. La romería de san Isidro empezó sobre 1973-74 ya que antes solo celebraban fiesta la calle Mayor Alta

Antes, en todas las fiestas se cantaban coplillas, en las vísperas de la fiesta de mayo, la de san Isidro, María Auxiliadora, la Virgen del Carmen, san Lorenzo y san Roque. Para la verbena de san Juan y san Pedro, 29 de junio, iban por las calles con las tapas soperas, con las tapaderas de hierro dando vueltas y chocándolas para hacer ruido, lo que llamaban salir a tocar las coberteras.

Así, para san Pedro: cantaban: “La mañana de san Juan y también de san Pedro venimos a saludar las mocetas de este pueblo. San pedro como era calvo le picaba los mosquitos y san Juan le decía ponte un gorro periquito”. Se cuenta que, tanto para san Pedro como para Santiago, mientras entonaban las cancioncillas, llevaban un farol hecho con un periódico, una caña y una vela: «san Chaume la regalicia, san Chaume la regaló, a los hombres escobazos, y a las chicas un bombón«. Y san Juan “san Juan y la Madalena fueron a coger melones y en medio del melonar se dejaron los mejores”.

Y si hay algo especial para Carmen en Peñalba es el canto del Reloj, un canto que va describiendo hora a hora la pasión de Jesús y que cantan las mujeres tras los pasos de la Dolorosa en la procesión de Semana Santa: «En la Pasión de Jesús/un reloj de gracia y vida/reloj y despertador/que a gemir y orar convida; Oye pues, oye sus horas/y en todas agradecido/que os daré, mi buen Jesús/por haberme redimido». Cuentan que un párroco de la localidad lo escribió en torno a 1900.

De niñas jugaban a al corro chirimbolo, a la soga, al «encorrer» y al “Un, dos, tres… sin mover los pies” … A la escuela entraban a los 6 años y salían a los 14, pero a los 10 años la tuvo que dejar para ir a ayudar a casa. Aun se acuerda de Julia Pellicer Escartín, su maestra, que era de Huesca. En clase iban todas juntas, de todas las edades en la misma clase. Las escuelas siguen siendo las mismas.

En casa eran tres hermanos y ella era la mayor, por lo que Carmen tuvo que ir a trabajar a casa de su abuela que necesitaba ayuda y allí estuvo hasta el día que se casó. Muchas marcharon a Cataluña a trabajar y muchas se quedaron, las que marcharon, principalmente, fueron a servir a Lérida.

Carmen se casó con Manolo Pomar, agricultor de Peñalba, tenía algo de tierras y con el tiempo hicieron con Carmen una granja de pollos que llevaban entre los dos, de 1977 a 1990, cuando la cerraron. A Carmen le tocaba hacer de todo, cargar y descargar pollos, todo manual, los piensos y el agua, abrir las ventanas o cerrar según el aire…  Han tenido tres chicas y un chico y Carmen se ha dedicado principalmente a trabajar en casa.

Si tiene que elegir algo del pueblo lo tiene claro, a Carmen le gusta todo de su pueblo de Peñalba. Le gusta salir a pasear todas las mañanas e ir a hacer la compra todos los días a las nueve de la mañana a la tienda de Elena. Va a la escuela de adultos, a informática, se apunta a todo, está con gente, va a misa y a toda actividad o fiesta que hay en su querida Peñalba. Lugar y villa que Carmen lleva en su corazón.

Muchas gracias a sus hijas Inés y Joaquina.