Ferias y mercados de Sariñena


La villa de Sariñena, a lo largo de su historia, ha sido población de ferias y mercados todos los sábados del año y del uno al quince de septiembre, ferias tan célebres como la de la Candelaria, la de Ramos y la de la Santa Cruz. Un Privilegio Real para celebrar ferias y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales otorgado por el rey Pedro IV en 1381.

Calle del Mercado, Sariñena. También conocida como calle de los Porches.

Unas ferias que nacen en plena expansión de ferias a lo largo y ancho de Aragón, concretamente en el siglo XIV, cuando son concedidas ferias a Tarazona, en 1301, en julio y septiembre; una segunda a Barbastro, en 1371, en el mes de agosto y las ferias de Sariñena. Pero que, a partir de estas fechas, apunta José Carmelo Martínez Pérez, y a lo largo del siglo XV apenas habría nuevas concesiones “Pues las necesidades económicas y comerciales del territorio quedaban cubiertas con las ya existentes, así como con los mercados tradicionales que venían funcionando desde los siglos anteriores” (Martínez Pérez, José Carmelo. Las ferias medievales y artesanas como atractivo turístico).

Una impronta que ha quedado completamente marcada en la esencia de Sariñena y en la misma denominación de una de sus principales y más céntricas calles, la calle del Mercado, donde se celebraba el histórico mercado de la villa. Igualmente podemos hablar de la calle del Mercadal, en el barrio alto, que en aragonés medieval se refiere a mercado, un término que proviene del latín medieval mercatale o mercatum, que significa lugar o plaza donde se celebra el mercado, reflejando su pasado ligado a las ferias y mercados. Calle especialmente próxima a la calle Villanueva, donde se celebraba la feria, hasta que, en 1740, parte de la feria, la parte no relacionada con caballerías y ganados, se redirigió a la calle del Mercado. Quedando en el entorno de la calle Villanueva, actualmente plaza, la feria ganadera y de caballerías, con una red de corrales de Palanca, muy característicos y propios de Sariñena.

Por lo tanto, las ferias contribuyeron al desarrollo de una Sariñena prospera, Sariñena Villa Plena, regada gracias al río Alcanadre y la Isuela y que, gracias a sus acequias de Valdera, el Molinar y la Acequieta, gozó de una gran huerta con una intensa actividad agrícola y ganadera que continúa hasta nuestros días dando continuidad en la realización de la actual feria agrícola y ganadera FEMOGA.

Privilegio de ferias y mercado

Es el rey Pedro IV quien, en 1381, otorga a Sariñena el Privilegio Real a tener ferias y mercado. Un hecho ampliamente recogido por distintos historiadores como son los casos de Arturo Morera o Ricardo del Arco, quienes recogen como: “Pedro IV de Aragón concedió a Sariñena la celebración de feria y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales” (ARCO, p. 452). Todo un Privilegio Real que, atendiendo a una copia reproducida en un documento de 1760, venía a decir: “Item idem Dominus Rex Petrus inclyte Recordationis ejus Regio privilegio dato in Civitate Cesarauguste die vigessima nona mensis Novembris anno a Nativitate Domini millesimo tricentesimo octuagesimo primo concessit eidem Ville de Sariñena ferias et mercatum cum plenissima francquitate lezdarum pedagiorum et aliorum jurium Regalium…». Un privilegio manuscrito en latín que se puede traducir en la siguiente forma: “Asimismo, el mismo señor Rey Pedro —de ilustre memoria—, mediante un privilegio real otorgado en la ciudad de Zaragoza el día veintinueve de noviembre del año del nacimiento del Señor de 1381, concedió a la misma villa de Sariñena una feria y un mercado, con plena exención de lezdas, peajes y otros derechos reales…” (Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005).

Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005.

No obstante, en los anales de Sariñena, en uno de sus libros, se apunta que el privilegio es concedido en 1372 , quedando de dicha forma narrado: “El Señor Rey D.n Pedro el quarto de Aragón en el año de mil trescientos setenta y dos y en consideración al valor, esfuerzo y fidelidad de sus Naturales, es constante que en todos tiempos se esmeraron los Señores Reyes en distinguirla con diferentes Fracias y Privilegios y mirándola como digna y estimable Alhaja de la Corona admitieron gustosamenmte los medios de reintegrarla a ella y para fomentar la publica utilidad y el mexor establecimiento de dicha Villa y Aldeas, se dignaron concederle y confirmarle el Privilegio de tener Feria y Mercado en ella todos los años, desde el primero hasta el quince de Septiembre y en el día Sabado de todas las Semanas teniendo bajo la Real Protección a todos los que fuesen para comprar y vender” .

En definitiva, la realización de ferias y mercados responde a todo un privilegio real que la Villa de Sariñena ostentó desde el siglo XIV, siendo las ferias de Sariñena ampliamente conocidas y todo un referente en el reino de Aragón y limítrofes e incluso, y especialmente, Francia.

Sariñena, villa de ferias y mercados

Profundizando en las ferias y mercados de Sariñena, retrocedemos hasta 1436, cuando las Cortes de Alcañiz da una sentencia por la que se establecen los distintos tipos impositivos para los animales y mercancías que se llevaban a las ferias y mercados de Sariñena. El referido apunte lo recoge el investigador sariñenense Arturo Morera Corull en su obra dedicada a la historia de Sariñena “Salvador Sarinianus”. Al parecer, la feria de Ramos, celebrada en Sariñena, de acuerdo con José Antonio Mateos Royo, debió ser importante en la fijación de los precios de las reses, ya que entre los siglos XVI y XVII “Seguía constituyendo la cita esencial para fijar acuerdos de compra y evaluar el precio de las reses” (Municipio y mercado en el Aragón moderno:  El abasto de carne en Zaragoza (Siglos XVI-XVIl). La administración, 1581-1650. José Antonio Mateos Royo.  Universidad de Zaragoza).

Una notoriedad que también fue adquiriendo con el comercio de caballerías, un comercio que fue cogiendo fuerza y que al parecer estuvo bastante relacionado con el país vecino de Francia. Una relación tan importante, de las ferias aragonesas con Francia, hasta el punto que durante las guerras hispano-francesas (1514-59) se facilitó el comercio y asistencia de mercaderes franceses “Se facilitó la asistencia de los mercaderes franceses a ferias celebradas en ciudades y villas del norte del reino como Huesca, Barbastro y Sariñena, actitud”. Una curiosa medida recogida por José Antonio Mateos Royo y que fue “favorecida” por la deposición de Hurtado de Mendoza como virrey en 1556 pues “Su emplazamiento a medio camino entre Zaragoza y Toulouse propiciaba las transacciones entre mercaderes franceses y aragoneses, así como la actividad de las compañías mercantiles mixtas orientadas a exportar la lana aragonesa a Francia o el pastel tolosano a Aragón” (Mateos Royo, José Antonio. Comercio, conflicto militar y violencia legal. La Diputación de Aragón ante las marcas del Béarn y las guerras hispano-francesas (1514-59)).

En definitiva, tal y como aclara José Antonio Mateos Royo “La Diputación no sólo buscaba así mantener la paz y el comercio en Aragón como bien común, sino preservar su principal fuente de ingresos: los aranceles cobrados en la frontera, arrendados a un particular durante un trienio. Si las marcas obstaculizaban el comercio con Francia, dicho arrendatario reclamaba a la Diputación una solución o indemnización por las pérdidas. Causaban especial daño si afectaban al tránsito de mercaderes franceses hacia las tres mayores ferias celebradas en el norte de Aragón citadas. La Diputación se quejó así al Justicia de Biescas en 1523 de que la menor asistencia de estos mercaderes a la feria de Sariñena generada por sus represalias había acarreado a dicho arrendatario unas pérdidas superiores a 200 ducados”.

Pronto vino un segundo problema añadido, siendo este el contrabando, cuestión que en 1565 llevó al gobernador general de Aragón, Juan de Gurrea, a controlar personalmente las ferias de Sariñena “Para evitar el continuo contrabando de caballos que se compraban allí para venderlos en Francia” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus). Concretamente fue la inquisición quien se encargó de controlar los pasos fronterizos, persiguiendo a los contrabandistas o los entonces llamados “Pasadores”. Esto llevó, de acuerdo con Pilar Sánchez, en su obra La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI, a que en 1574 se iniciase una importante ofensiva contra los pasadores: “El Consejo de La Suprema ordeno el reforzamiento de la vigilancia fronteriza con el nombramiento de comisarios en Benasque, Plan y Canfranc, puertos mas frecuentados, según los Inquisidores. Se investigó el lugar de Ariza, en la frontera con Castilla, una de las principales localidades en la ruta del tráfico de caballos” (La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)). Sucesos que también apunta Juan Carpio Elías “Por aquellos años hay períodos en los que se intensifica la preocupación y la persecución emprendida contra los contrabandistas. Uno de ellos se produce en los años de 1574-76” (Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan).

El caso de Ariza atañe a Sariñena y a otras ferias y manifiesta la actividad y proceder en cuestión: “Una vez en Ariza, los testigos señalaban que los caballos se vendían a extranjeros (franceses, Bearneses y gascones) que se acercaban hasta el lugar a comprarlos o, por el contrario, se llevaban a las principales ferias del Reino (Sarinena, Huesca, Barbastro y Daroca)”. Por ello, recoge Pilar Sánchez, para controlar las ferias y la compraventa de caballos, es enviado el secretario del tribunal, Miguel Mulsa a la feria de Sariñena “Este mismo año el Tribunal prestó Especial atención a los centros de intercambio. Ministros Inquisitoriales asistieron a las Ferias mas Importantes del Reino al objeto de publicar los edictos de fe y supervisar la compraventa de caballos. El secretario del tribunal, Miguel Mulsa, fue enviado a Sarinena y a la Feria de San Bartolomé de Barbastro”. Aunque finalmente el contrabando no era tanto como parecía y el miedo a la inquisición limitó completamente al desarrollo de la feria: “De Momento se sabía que en la feria de Sarinena nadie había intentado vender caballos a Bearneses, ni estos se habían acercado por allí. Los compradores habían sido naturales del Reino y algunos catalanes qué habían quedado obligados a enviar un certificado de los Inquisidores de Barcelona, conforme habían adquirido los caballos para su propio servicio” (La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)).

“Para destacar sus éxitos (el Tribunal de Zaragoza, da cuenta del resultado que tuvo el envío de un notario a la feria de Sariñena, donde solían acudir a comprar caballos gente de Francia, Gascuña y Bearne. En esta ocasión, ni vendedores, ni comparadores, ni terceros que facilitan el trato se atrevieron a entablar negocio. Solamente se vendieron caballos para los naturales del reino y algunos catalanes, incluso éstos, se comprometieron a enviar certificación de los inquisidores de Barcelona en el plazo de 3 meses. Este celo de la Inquisición en las ferias podía afectar al comercio en genera

La compra la realizaba el intermediario castellano, que iba pasando poco a poco los ejemplares directamente a casa de los implicados en Ariza o los dejaba a 10 o 12 leguas de la raya. Los animales descansan en las casas de los acusados de esta localidad, «los reparan y después los llevan a las ferias que se hazen en este reyno en Sariñena, Huesca Barbastro y Daroca», donde alcanzan precios de 200 y 300 escudos”.

Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan.

Pero el contrabando y la venta ilegal continúa desarrollándose a pesar de sus intentos de controlar este comercio ilegal. Línea que aborda Juan Elías Carpio en “Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI”: “El contrabando seguiría siendo una realidad durante las siguientes décadas y el Consejo de la Inquisición no dejaría de solicitar diligencias y medios para impedir el paso de caballos a Francia, Bearne y Gascuña”.

Ante su descontrol, en 1590, el Tribunal de la Inquisición de Zaragoza elabora un completo informe en el que estudia y plantea soluciones sobre la problemática. Entre aquellas medidas está la de “Enviar un secretario a las principales ferias, las de Daroca, Barbastro, Sariñena y Huesca para que lleve un control de todos los tratos sobre caballos”.

Algo antes, en 1579 se produce un proceso relacionado con la feria de Sariñena, el del honorable Tomás de Lamarca, guantero, vecino de la ciudad de Zaragoza, contra Juan de Pillarte, guantero, vecino de Zuera, por no haber cumplido cierto trato sobre la venta de 3200 pellejos concertadas en la feria de Sariñena (ES. 50297. AM – Caja/007307).

Poco a poco, la villa de Sariñena desde pronto se va convirtiendo en un referente por sus ferias, destacando su importancia y calidad. Por ello son numerosos los testimonios que a lo largo de los tiempos han ido destacando y reconociendo dicha cualidad de la villa. Así, es en 1585 cuando el cronista Enrique Cock, acompañando a Felipe II en su viaje a Zaragoza, Barcelona y Valencia destaca una Sariñena «Muy nombrada por las tres ferias que tiene en cada año» (Cock, año 1585, p. 1371).

Lo mismo le sucede al cartógrafo y geógrafo Juan Bautista Labaña a su paso por Sariñena en el año 1611: «Es villa principal del rey. … Cercada de muros altos, de tapia fuerte; por fuera de los cuales, tiene dos arrabales, a la entrada y salida. Está asentada en llano y a lo largo del río Alcanadre, a mano derecha, sobre el cual tiene un puente muy bueno y encima de él un azud muy bien hecho, para sacar una acequia con la que riegan una gran huerta; y en ella y en el término cogen mucho trigo, vino, aceite y azafrán; y tiene mucho ganado y tierra rica, así por la abundancia como por las tres ferias que se hacen en ella. Fuera de la villa hay un monasterio de frailes franciscanos, un hospital y escuela de Gramática» (Labaña, año 1611, p. 238).

Tampoco pasan desapercibidas para Vincenzio Blasco de Lanuza en sus “Historias ecclesiasticas, y seculares de Aragon en tiempos de Carlos V” en 1622: “Son las ferias desta villa celebres, y de muchas, y grandes mercadurías”.

Acercándonos a mediados del siglo XVIII, la celebración de la feria concentra en la misma calle caballería y ganado con “tratantes, compradores, vendedores de verduras, quincalleros, chatarreros, agricultores, vinateros, forasteros, niños, señoras, ganaderos…” Cuestión que lleva, en 1740, al alcalde de la villa de Sariñena José de Idiazábal de Estella, a dirigirse a la Real Audiencia para intentar organizar y estructurar mejor la populosa feria “Trapería, comestibles y quincalla se plantan a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los corrales de palanca para la venta de las caballerías, por ser preciso pasar por medio de dicha calle las que se venden y despachan, sin poderlo remediar sus compradores, y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y contratan derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados acuden”.

El hecho queda recogido en un documento de 1740, por el cual “El Ayuntamiento y síndico procurador de la villa de Sariñena solicitan facultad para obligar a los mercaderes y demás comerciantes que acuden a las ferias o mercados de dicha villa, a poner sus tiendas y géneros en los cubiertos de la plaza en lugar de hacerlo en la calle donde se hallan los Corrales de Palanca para la venta de caballerías por los peligros que en ésta se ocasionan” (ES/AHPZ – J/001298/0061). Un importante documento que nos descubre la feria del siglo XVIII que lleva a Armando Serrano Martínez a escribir su artículo “La Feria de Sariñena, 1740” publicado en el diario del Alto Aragón.

Armando Serrano Martínez describe una Sariñena de unos 675 habitantes durante aquel siglo, con una visión “Con mezcla de colores, gritos, mercaderías de todas clases, olores y sabores no dejaría indiferente a un espectador de nuestro tiempo”. Entre estas visiones, el documento recoge el testimonio que presenta el Concejo a la Real Audiencia de Aragón: “Con las dichas caballerías atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez y a su hija de Joseph Mora, vecinos de la misma villa a los que maltrataron de forma que esta la comulgaron de viatico…”.

Calle del Mercado o de los Porches, Sariñena.

La feria, que entonces se realizaba en la calle de Villanueba y que tanto problemas daba  “Causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes” se soluciona trasladando los puestos de mercadería en la calle céntrica de los porches, conocida actualmente como calle del Mercado, donde se venía celebraba el tradicional mercado: Dexando dichos mercaderes libre y expedita la referida calle para el transito de las cavallerias planten sus botigas y generos en los cubiertos de la plaza y mercado de dicha villa, donde con mayor comodidad y sosiego y sin desgracia alguna puedan despachar sus generos y mercaderías…”. Propuesta del Consejo que finalmente acabó aprobando la Real Audiencia de Aragón. El texto, en una transcripción aproximada, viene a ser la siguiente en sus partes más destacadas:

Francisco Garres, Escribano del Rey nuestro Señor por todas sus tierras, Reynos y Señoríos, domiciliado en la Villa de dha [dicha] [asiento…] doy fe y testimonio: que en los días, mes y año de la fecha de oy, ante el Señor Don Joseph Yrarazabal de Estella, Juez Español de dicha Villa y de su Jurisdicción, celebrando Corte, pareció personalmente Antonio Blanco de Rodellar, de dho  Prior de dicha Villa, y prevenido de dicho oficio, y como tal dijo: que en virtud del referido su empleo, y para ciertos fines y efectos que le combiene hacer constar por disposiciones de testigos que estaba pronto a presentar, que en los días en que se celebran las ferias o mercados en la presente Villa, con el motivo de plantarse los mercaderes de trapería, comestibles y quincalla a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los Corrales de palanca, para la venta de las caballerías por ser preciso pasar por medio de dicha Calle las que se venden y despachan, y sin poderlo remediar sus compradores y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y comercian, derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados concurren; y que todos los referidos irreparables perjuicios se pueden remediar con tal que dichos mercaderes dejen libre y expedita la referida calle para el trámite de las Caballerías, y planten sus botigas [tiendas] y géneros en los cubiertos de Plaza y Mercado de dicha Villa, donde con  mayor comodidad y sosiego pueden ser perjuicio alguno pueden despachar digno, y que fecha dicha justificación se le mandase le traigan presentemente para saber de ella donde le conviniese.

Visto por su Merced el dicho señor alcalde primero lo de parte de arriba lo que se ha visto y alegado por dicho síndico procurador, mandó se le notifique por el presente escribano a los.

Presentó por testigos a Diego Manobel, de edad que dijo ser de ochenta años; a Francisco Vicien, de sesenta y cinco años, y a Ignacio Perera, de sesenta y seis años, todos labradores y vecinos de dicha villa, a quienes dicho señor alcalde primero tomó y recibió de juramento. Y los unos y los otros lo hicieron por Dios nuestro Señor y a una señal de Cruz en la debida forma de derecho y bajo el ofrecimiento debido. Oraron de lo que supiesen y les fuese preguntado, y siéndolo sobre lo expuesto y alegado de parte de arriba por dicho Ramón Blanco de Rodellar, Síndico Prior, que por mi dicho señor les fue leído, de que doy fe, contestes, unánimes y conformes dijeron ser cierto y verdadero lo de parte de arriba alegado por dicho Síndico Procurador, y en tanto grado, que en los días de celebración de festejos de esta dicha villa, la calle llamada de Villanueva, donde se hallan los corrales de palanca para el despacho delas Caballerias, que a ellas concurre.

Se alla Intransitable y al passar por la Calle los Mercaderes sus generos para su venta, y que de ello resulta angostante mucho la referida calle y no poder passar las caballerias que de otras Palancas salen vendidas, se hace que sea atropellando a las personas que se allan tratando y contratando en las ferias, y causando diferentes daños a los muchachos y aun a los mismos mercaderes en sus tiendas como fue publico y notorio en esta Villa que en los años pasados con las dichas cavallerias atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez, y a una hija de Joseph Mora vecinos dela misma Villa a los que maltrataron de forma, que esta la comulgaron de viatico, y otros daños y digustos que al presente no se acuerdan los testigos de las personas que sucedieron, y que no obstante diferentes bandos politicos que anualmente se publican de orden del Ayuntamiento en sus ferias para el mejor govierno de ellas, y que todos los referidos daños y digustos de cierto se remediarian dejando la dha calle libre y expedita para el transito de otras caballerias, y plantando los otros Mercaderes sus tiendas y generos en los cubiertos de plaza y Mercado de dha Villa donde con mucha comodidad pueden despachar estos sin que se les siga perjuicio alguno.

En el documento se cita la particularidad sariñenense de las denominadas “Palancas”, en relación a establos de ganado que provienen de antiguos cercados, vallados con estacas. Una impronta muy enraizada en la localidad y muy vinculada a su pasado de ferias y mercados.

Sariñena, 1927. Zona del Mercadal, con corrales y palancas.

En el mismo siglo XVIII, en 1760 se produce de nuevo un episodio curioso, en esta ocasión no se cuestiona su emplazamiento si no las fechas de las ferias “En la villa de Sariñena de la jurisdicción espiritual de este obispado se celebran cada año dos ferias que son las mas concurridas de este Reyno, pues así desde Francia, como de otras Provincias de España es el concurso de los Feriantes muy numerosos; pero siendo en el tiempo destinado para la abertura de las Ferias la segunda Dominica de Cuaresma y el Domingo de Ramos”. Aspecto que queda recogido en la Orden del Consejo para que esta Audiencia informe sobre el contenido del memorial dado al excelentísimo gobernador del Consejo por el venerable obispo de Huesca sobre celebración de ferias en la villa de Sariñena. Un documento es producido por la Real Audiencia de Aragón (ES/AHPZ – J/000830/000005).

Las fechas de las ferias se ponen en entredicho “La una en la segunda Dominica de Quaresma y la otra el Domingo de Ramos”, pues no pueden ser idóneas para cumplir los fieles con sus obligaciones con la iglesia: “Expresa en el a que dias se podran transferir las ferias, en lugar de los expresados, que sean mas comodos para que los fieles cumplan con los preceptos de la Iglesia”

El informe solicita el titulo o privilegio para celebrar dichas ferias, transcribiendo una copia de los Privilegios de Sariñena de “Celebración de feria y mercado”.

A finales del siglo XVIII, el fraile cartujano Fray Manuel Bayeu, extraordinario pintor que pintó las bóvedas y muros de la Cartuja de Nuestra Señora de la Virgen de las Fuentes dejó constancia de las ferias de Sariñena en su correspondencia con su amigo el ilustre comerciante aragonés Martín Zapater. En sus misivas, Bayeu le lleva a invitar varias veces a la Cartuja de las Fuentes y a la feria de Sariñena, una correspondencia entre ambos que queda recogida por José Ignacio Calvo Ruata en su Tesis Doctoral “Vida y obra del pintor Fray Manuel Bayeu”.

Así, con fecha del 13 de marzo de 1775, fray Manuel Bayeu envía carta a Martín Zapater, dando cuentas del paso por la Cartuja de Tomás Pallás y Sarrate, amigo común de Zapater y de Goya. Pues al parecer, en febrero-marzo de 1775, Tomás Pallás y Sarrate pasa por la Cartuja de las Fuentes tras asistir a la feria en Sariñena “Ocasión que aprovechó para llevar a Fray Manuel Bayeu algunas obras de Goya”. En la misma misiva, Bayeu deja impresión sobre la feria de aquel año: “Esta feria de Sariñena dizen no a balido nada por no aber bajado más de una manada de mulas franzessas y ser pocos los conpradores” (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

Para fray Manuel Bayeu, la villa de Sariñena es la localidad de referencia, donde pasa algunas temporadas, siendo cofrade de la Cofradía de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, inscrito en la relación de “Hermanos eclesiásticos y religiosos de devoción de la Sangre de Nuestro señor Jesu-Christo” e incluso existiendo posibilidad que estuviese involucrado en el diseño de la iglesia parroquial de Sariñena y la capilla de la virgen de Loreto.

A Sariñena acude especialmente para la compra de carnes, concretamente ranas, topos y galápagos “Carnes permitidas en la rígida dieta cartujana” en especial cuando caían enfermos o en este determinado caso el de fiebres tercianas que afectó a Bayeu y al resto de la comunidad cartujana en el año de 1778: “Conque procuraré por Sariñena ranas y topos y algún galápago para restablezerme. Procure vuestra merced por la salud que, es amable, y guardarse aora de los resfriados que es el tienpo crítico” (Carta de Fray Manuel Bayeu a Zapater, 14 de noviembre de 1778).

En mayo de 1780, todo apunta a que Zapater interviene “A favor de las clases populares en un asunto de precios y abastos de carne en relación con Sariñena”. Por ello Bayeu alabó y agradeció su actitud, al igual que los demás conventuales: «Particularmente nuestro padre prior [Ventura Lázaro] que se ha alegrado mucho de lo de Sariñena». Por entonces Zapater prestó cierta ayuda a un tal mosén Agustín, conocido de Manuel Bayeu. En breve Zapater volvió a emprender un viaje para el que fray Manuel le deseó «Salud, comodidad y alegría» (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

“Del espediente de Sariñena quedo enterado. Pero si por punto general separan de propios la carne, quedamos lindamente. Porque lo que se pretiende es la unión a causa del alibio de los pobres o bezinos que no tienen otra utilidad que comer algo barata la carne, enmedio de sufrir tan gran carga de censsos. Yo, de cualquier modo, estaré agradezidissmo a vuestra merced porque sé que todo lo trabaja como cossa suya y mía.”

Bayeu a Zapater, carta del 6 de mayo de 1780.

En 1788 Fray Manuel Bayeu invita a Zapater a venir a cazar a la cartuja, con abundancia en perdices. Pero parece que no acepta, “Ni tampoco a la Cartuja”, se lamenta Bayeu, “Ni a la feria de Sariñena”: «vuestra merced no quiere benirlas a cazar, ni las liebres, que le buscaría buenos galgos para estas espesas. Ni quiere benir a ber esta Nuestra Señora, ni aún con título de ber la feria de Sariñena« (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

Ferias. El 16 del corriente se celebra en la Villa de Sariñena, en el Reyno de Aragón, muy concurrida de toda clase de ganados mayores, señaladamente de mular. El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.
AVISO. El Jueyes 3 de mayo próximo, hay feria en Sariñena. Diario de Zaragoza, 28 de abril de 1798.
El día 17 de este mes hay Feria en Sariñena. Diario de Zaragoza, 9 de febrero de 1798.

Diario Zaragoza 13 de marzo de 1799.

El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.

Alcanzando el siglo XIX, aparece un documento fechado en 1802 que dictamina que todo albéitar (veterinario) que acuda a la feria presente título o cartilla que le acredite como tal. El Real Acuerdo viene de la mano de Manuel Sola, procurador de la Real Audiencia del Reyno facultades otorgadas por Francisco Ventura, Cosme Playan, Benito Sennador, Antonio Vitales, Josef Romerales, Esteban Lac y Bernardo Claveria Alcalde, Regidores, Diputados y Síndico Procurador, respectivos componentes, el Ayuntamiento y Junta de Propios de la villa de Sariñena, celebrándolo y celebrándola en ella a veinte y nuebe de julio de mil setecientos noventa y ocho.

“Año de 1802 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena dice: Que con motivo de las ferias concedidas a esta billa, concurren a ellas un extraordinario número de caballerías de todos los reinos de España, concurriendo también de los de Francia, que por ello acuden muchos Albeitares de varios pueblos al reconocimiento de las caballerías en el acto de su venta y … Declara se siguen muchos perjuicios a los compradores y vendedores, pues cada uno declara dintistamente y nunca o muy pocas veces, se conservan las relaciones de uno con otro. Por ello…

El Alcalde de la villa de Sariñena providencie que los Maestros Alveytares que acudan a las ferias de dicha villa y quieran exercer su Arte, le presenten el Titulo o Cartilla de la ley y siendo suficientes les permita el exercicio de su Profesion.” (ES/AHPZ – J/001315/0015 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena, sobre que todos los maestros albeitares que quieran ejercer su oficio en las ferias de dicha villa, a las que concurre gran número de caballerías de todos los reinos de España, presenten su título o cartilla que les acredite como tales al Alcalde de la misma).

Diario de Zaragoza 17 febrero de 1815.

La primera feria de la villa de Sariñena, se celebrará en los tres días de Carnestolendas, en el año próximo y sucesivos, y la segunda como siempre en la semana de Pasión. Diario de Zaragoza, 11 de diciembre de 1817.

Con el paso de los años, las ferias continúan gozando de gran popularidad, viéndose igualmente reflejada en distintas obras, como es el caso del Diccionario Geográfico Estadístico de Sebastián de Miñano de 1827 en su entrada sobre Sariñena: “Tiene 3 ferias, en las que consiste el principal comercio en ganado mular, caballar, cabrío y lanar, como también de ropas y comestibles”.

En el paso de Urries hay una galera que saldrá el martes para la Feria de Sariñena, con asientos almohadillados; admite pasageros y arrobas. Diario de Zaragoza, 5 de abril de 1832.

Destacado también por José Torner en 1833 “Es celebre esta villa por las dos ferias que se tienen en ella a principios y fin de Cuaresma para la venta en particular de ganado mular, las cuales felizmente para la nación no son sombra de lo que fueron, porque como ya en el país se dedican a la cría de mulas, no es necesario introducir tantas del extranjero” (Torner, José (1833), Diccionario geográfico universal, t. 8, Barcelona, Imp. José Torner). Y en 1844 por Fermín Caballero y Morgáez “Pueblos y días en que hay ferias: Sariñena la primera y penúltima semana de cuaresma. Y entre los ganados que crían (en la provincia de Huesca) son estimadas sus mulas, que de provincias lejanas vienen a buscar en las ferias de Sariñena y Benabarre” (Manual geográfico-administrativo de la Monarquía española: obra útil para empleados, hombres de negocios, viajeros y curiosos, con 1750 artículos en orden alfabético [CU-1089] 1844. Caballero y Morgáez, Fermín).

ESTADO que demuestra las ferias que se celebran en España con espresion de los articulo» que son objeto de las compras, ventas y permutas y designación del día o días en que se verifican. Maderas, útiles para labranza, ganado de toda especie, cordellates, cáñamo, cereales, cueros al pelo y curtidos, alpargatas, sombreros, cera, quincalla y vatios objetos del país El Corresponsal (Madrid). 22 de septiembre de 1839.  

Relación ferias de la provincia de Huesca. El Corresponsal (Madrid), 22 de septiembre de 1839.

HUESCA 21 de marzo. Parece que con motivo de la escandalosa conducta, que han observado en la feria de Sariñena, ciertos individuos del Resguardo de H. P. y otros empleados en las aduanas de la frontera, el honradísimo comandante de carabineros de la provincia D. Antonio del Riego, ha dirigido una fuerte y enérgica comunicación al Sr. intendente de rentas, a fin de que la ponga en noticia del gobierno, donde después de hablar con la claridad y valentía propias de su carácter y de probar con hechos incontestables ciertos amaños, pide la suspensión de sus destinos para muchos de sus mencionados y mas principalmente para un capitán del instituto muy conocido en todo el alto Aragón por su vasta y sutil inteligencia en el manejo del ramo.— Lo cierto de ello es, que habiendo concurrido á la indicada feria sobre seis mil mulas de casta francesa, solo han adeudado en las aduanas, poco mas de trescientas. Parece imposible que haya ciertos hombres, que este y todos los gobiernos los sostengan en unos destinos donde se exige tanta delicadeza y moralidad, por mas que todos los días se eleven las quejas mas amargas contra ellos: y no dudamos, que á fuerza de dádivas y regalitos de amistad deberán, estar sostenidos por los altos funcionarios de 1ª corte.

Sentimos infinito manifestar al señor comandante Riego que no conseguirá nada por mas que se afane por corregir abusos; y sino que se atenga a las resoluciones tomadas por el Sr. Intendente a quien dirigió su justa reclamación.

Aun hay algo mas que denunciar al público: mientras se efectuaba la referida feria y se verificaba el relevo del batallón provincial de Guadalajara, á cuyo efecto hubieron de retirarse las partidas que recorrían las líneas de Jaca y Canfranc, se deslizaron por aquella vía, la friolera de ochenta cargas de contrabando que han llegado con toda felicidad a su destino, y estaban detenidas en Urdax hacia algún tiempo. Esto no obstante aquel gefe del Resguardo no tuvo noticia sin duda de lo que todos sabíamos, y echaba sus líneas por la parte opuesta. Si esto es gobierno, venga Dios y véalo.

Eco de Aragón 31 de marzo de 1842.

En 1845, Francisco de Paula Mellado en su “España geografica, historica, estadistica y pintoresca: descripcion de los pueblos mas notables del reino é islas adyacentes” hace mención a las ferias más reseñables de España, anotando entre ellas la de Sariñena: “FERIAS: Ademas de los mercados semanales que hay en muchos pueblos, donde con curren los comarcanos á vender y comprar los principales artículos de su consumo, se celebran ferias varias dias del año, en las cuales la concurrencia suele ser mayor y á los comestibles se añaden otras mercancías y señaladamente los ganados de labor y de cerda. El número de estas ferias anuales pasa de 600, pero la mayor parte ó son in significantes ó de poquísima importancia. Las mas concurridas y de nombradla por el valor de los cambios y ventas que en ellas se hacen son las de Andújar, Mairena y Écija, en Andalucía: las de San Marcos. Medellín y Trujillo, en Estremadura; la de Sariñena en Aragón; y las de Pamplona, León, Zamora Turégano, Tendilla, Torija, Ocaña, Albacete &c”.

Volviendo a los archivos, de 1846 se conserva una «Razón del valor que se ha de cobrar en la 1ª y 2ª feria de Sariñena de 1846», un documento producido por casa Agustina de Benasque (ES/FHB – PP/CASAAGUSTINA/D/0152). En dichos documentos se detalla personas y “Puevlo” y “Balor”, apareciendo, por ejemplo “Juaquín Ruiz” con su “Balor” correspondiente de “98”. Algunos “Pueblos” citados son Lalueza, Ontiñena, Pomar, Polineno, Ballovar, Belver, Guerríos o Alvalate.

El documento además aporta la “Razon de lo que se covra en la 1ª feria de Sariñena de 1846” se hace constar los siguientes asientos:

“He recibido de Domingo Royo y de mano de Jose Cregenzan la cantidad de 492 vells”.

“He recibido de Pio Billellas la cantidad de 6 Duros Plata”.

Le sigue la “Razón de los Bales que quedan en poder de Manuel Baldovinos para cobrar oy dia 6 de avril de 1846”. Y, al final del documento, aparece al margen la siguiente nota: “Llevo para Sariñena para la 2ª feria de 1846”.

La feria continuó con esplendor y fue tal la cantidad de género que se compraba y vendía que en el año 1848 el valor calculado de los objetos que se presentaron en sus operaciones de compraventa fue de cuatro millones de reales, cuando el presupuesto de su Ayuntamiento ascendió a 34.000.

El geógrafo Pascual Madoz en 1849 describe Sariñena destacando, como no, sus ferias: “Se celebran dos ferias anuales, una el 1º de carnaval y otra el Domingo de Ramos: se vende en ellas principalmente toda clase de caballerías mayores y menores…”. Por aquellos años, señala Arturo Morera “Las dos ferias de ganado de Sariñena eran las más importantes de la provincia de Huesca” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus).

Dia 17—Sariñena, provincia de Huesca. (Dura ocho dias). La Época, 12 febrero 1850.  

«Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva».

(El Español, Madrid, 30 de marzo de 1899.

En la revista mensual de agricultura 1850, se habla de “De las produciones e industrias agrícolas de la provincia de Zaragoza” haciendo mención a la mular y destacando la feria de Sariñena entre otras de la provincia de Huesca: “Mular. La mayor parte de las yeguas se echan al contrario, pero no son bastantes las mulas ó machos que nacen en la provincia para satisfacer las necesidades del consumo, y hay que abastecerse de ganado francés y de la provincia de Huesca en las ferias de Sariñena, Ayerbe, Barbastro y Huesca, donde traen bastantes lechales franceses de diez y ocho á treinta meses que se recrían en sotos ó en haciendas particulares”.

Feria. La de Sariñena (Huesca) ha estado concurrida de compradores y escasa de ganado. Los precios subidos.

 El Estado (Madrid. 1856), 7 de abril de 1857.

Robo en despoblado Escriben de. Huesca que el día 11 por la tarde fueron libados en las inmediaciones de Albero Alto el Sr. Ballabriga de Naval y tres ó cuatro franceses que venían en su compañía de la feria de Sariñena, por cinco o seis ladrones que contra la costumbre del país se les presentaron montados. Después de limpiarles á nuestros viajeros los bolsillos, los dejaron atados, habiéndose llevado también el mulo en que montaba el Sr. Ballabriga. Tanto por el Sr. Gobernador como por el Juzgado de primera instancia, se han dictado las mas activas y enérgicas disposiciones para descubrir á los autores de este robó y no será estraño que pronto podamos decir que cayeron en el garlito. El Saldubense, 16 de febrero de 1858.
No las gasto. Dicen de Sariñena que son ya muchas las manadas de mulas que van llegando á aquella villa con destino á la feria de Ramos. La animación promete ser grande y de seguro no fallarán compradores. El Saldubense, 23 de marzo de 1858. No Iré. Dicen de Sariñena con fecha o que ya principiaba á conocerse la feria que prometía ser concurrida, según las grandes manadas de mulas que iban llegando de excelente calidad. Añaden que el país está muy animado con la lisongera esperanza que promete la cosecha de este año y que esta sola circunstancia es bastante para que los vendedores no queden defraudados en sus esperanzas. El Saldubense, 9 de febrero de 1858. Necesito algunas.  Ayer debieron llegar á esta capital cien mulas compradas en la feria de Sariñena para el regimiento de artillería que guarnece este distrito, debiéndose a esta circunstancia el que la mencionada feria estuviese muy animada y aprecios altos el ganado. El Saldubense, 1 de abril de 1860.

El 1 de junio de 1863 se produce el pagaré de siete onzas de oro y catorce duros de plata que Joaquín Ribera, vecino de Bisaúrri, en nombre de Marín Ribas, de Mostachon (Francia), por sus gastos en la feria de Sariñena  “Vale que con el presente pagare, yo el abajo firmado Joaquín Ribera, propietario y vecino de Visaurri a la horden y boluntad de Martín Ribal de Mostachón, Francia, la cantidad de siete onzas de uno con catorce duros plata, probenientes de cuentas arregladas y de un macho que he comprado a mi satisfacción, y pagadora dicha cantidad para el regreso de la primera feria de Sariñena prosima benidera bajo la obligacion de todos mis vienes sin la menor reserba y al pago de todas costas y para que conste firmo el presente en este de Vidaller en presenciade los testigos Francisco Amos de las … y Hilario Vallarin Castanesa, Vilaller a 1 de junio de 1883.” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0082).

—El Ayuntamiento de Sariñena, de acuerdo con la superioridad, ha decidido establecer dos nuevas férias, una en mayo y en octubre la otra.

La Constitución (Madrid. 1871). 6 de mayo de 1871.

En la segunda mitad del siglo XIX, el bandolerismo en la comarca de Los Monegros alcanza una gran actividad, principalmente de la mano de Mariano Gavín Suñen, el bandido Cucaracha y su extensa banda. Las ferias de Sariñena no son ajenas al bandolerismo y así aparece recogida en los medios de la época: “En el propio colegio encontramos esta noticia: Por gestiones practicadas por algunas personas cerca del digno Gobernador militar de esta provincia, á petición de este, el Capitan general del distrito ha ordenado que treinta guardias civiles al mando de un capitán, se sitúen en la villa de Sariñena, desde cuyo punto podrán atender y perseguir al bandolerismo de aquella parle de la provincia. Oportuna es la medida y altamente tranquilizadora para los pueblos de la inmediata comarca, que ven continuamente amenazadas sus vidas y haciendas, por una cuadrilla de bandidos. También la próxima feria de Sarinena exigía esta medida para garantía de sus concurrentes” (El Diario de Zaragoza, 26 de marzo de 1873).

Sariñena 2 de Abril. Desanimada y poco concurrida en extremo ha estado la feria de ganado de esta localidad, tanto por parte de compradores como vendedores; debido esto, sin duda, a la triste perspectiva que para el año venidero presenta este país, en el cual puede darse por completamente perdida la cosecha de cereales. Contribuye también a dar poca animación a la feria su larga prolongación, pues sucede, como Y. bien comprende, que cuando unos llegan otros se han ido, y esto, que es un grande inconveniente para compradores y vendedores, la hace languidecer. Bueno sería que se señalaran días determinados, tanto para esta feria como para la anterior, y así sabría cada uno a qué atenerse. Los mulos de carga han sido abundantes, pues llegó una gran colección de los que prestaban sus servicios en las brigadas del Norte. Los gitanos, que por circunstancias especiales de localidad no concurrían desde hace dos años, han hecho en esta feria su presentación, amenizando las noches con sus acostumbrados bailes y celebradas fiestas.

Del cariz que presente la feria de quincalla, que principará a mediados de esta semana, dará a V. noticia su afectísimo amigo.

El Corresponsal. Diario de Huesca, 4 de abril de 1876.

Sariñena 11 de abril. Todo tiene fin en el mundo. Después de tres semanas de feria, en que el ir y venir, el bullicio, los contratos los trajes, nos tienen me dio mareados llega el domingo de Ramos y la gente de los pueblos circunvecinos afluye a esta villa, la invade y la llena por completo. Pero este año se diferencia de otros en que si ha habido mucha concurrencia ha escaseado el dinero, y el zapatero como el alpargatero, el cerrajero como el calderero, el «comerciante de telas como el de quincalla, todos se quejan de que la venta ha sido escasa y que la feria de Ramos muestra claramente el estado del país y la triste perspectiva qué presenta la cosecha de cereales, principal y casi única riqueza de esté contorno.

Esta feria, Sr. Director, que tan despacio viene, que tiene tan larga duración, se concluye en un momento. Nadie que de antemano lo ignore creerá a las dos de la tarde de este día que a las cuatro del mismo ha desaparecido todo de la plaza pública, quedando apenas señales de las numerosas mesas que por todos lados se presentan. La campana del templo, llama a los fieles al vía crucis que hoy se celebra con toda solemnidad, y esta es la señal de arrebato para levantar de la plaza los puestos de venta. Todo es confusión. Aquí recogen, allá empaquetan, acullá enfardan, y por todas partes el ruido, el martilleo, las voces, el movimiento hace cambiar en un instante el aspecto de la plaza y sus avenidas. A los vendedores sustituyen los cofrades de la Sangre de Cristo, a los mercaderes los devotos, al contrato la oración, al bullicio el recogimiento, a la especulación y cuidado de las cosas terrestres, la especulación y el cuidado del importantísimo negocio de la vida eterna. Así es la vida… Pero la hora de marchar el correo se acerca y la campana me llama a cumplir mis deberes de cristiano.—

El Corresponsal. Diario de Huesca 12 de abril de 1876.

Según nuestras noticias comienza a notarse alguna animación en la feria de Sariñena. Es de esperar que será más concurrida que la anterior, aunque nada favorece a los campos la actual temperatura, que muy justamente tiene alarmados a los afligidos labradores de aquella comarca. 

Diario de Huesca – 11 de marzo de 1877.

Sariñena 29 de marzo. En la feria que acaba de celebrarse en esta villa se ha hecho patente la gran miseria que aflige a este país. Los labradores del con torno que en la feria pasada no se proveyeron de animales de la labor, esperando que en esta segunda feria les sería más fácil adquirir los con la perspectiva de una abundante cosecha, han visto frustradas sus esperanzas. El mal temporal pasado, las escasísimas lluvias con que el cielo nos ha favorecido, la persistente sequía, a pesar de las gran des señales de lluvia que aparecen en la atmósfera, todo contribuye a hacer aumentar el temor de perder la cosecha de cereales, con cuya desgracia seria completa la ruina del país Esto ha sido causa de que la feria de caballerías haya aparecido floja y poco concurrida, y aún de que las pocas transacciones llevadas a cabo se hayan hecho por gen tes de otras comarcas. Dé la feria de quincalla, ferretería cristales, dulces, etc, he decir á V. que ha habido dueños de puestos cuya venta no ha sido suficiente para satisfacer el impuesto que se recauda en esta villa y los gastos de viaje y posada.—

Él Corresponsal. Diario de Huesca 31 de marzo de 1877

También la misma Corporación, ha informado que procede la aprobación de la tarifa de arbitrios sobre los puestos do feria en Sariñena, formada por el Ayuntamiento de dicha villa.

Diario de Huesca – 16 de septiembre de 1877.

Parece que la segunda feria que anualmente se celebra en la importante villa de Sariñena, si bien concurrida como lo son las de aquella localidad, no lo ha sido tanto como la primera que tuvo lugar en los días de Nuestra Señora de la Candelaria. Ni el ganado puesto á la venta ha sido con mucho en tan gran número como en aquella, ni las transacciones tan importantes, debido entre otras causas, á la falta de concurso de los que en el país llaman Maranchoneros, que por regla general son los que suelen influir en los precios del ganado, por la importancia de las compras que efectúan.

El faro católico aragonés, 17 de marzo de 1880.

La Alcaldía de Sariñena anuncia, por medio de carteles, las ferias que tendrán lugar en dicha villa los dias 2, 3, 4 y 5 de febrero próximo, y el viernes y sábado anteriores al domingo de Pasión, este y el lunes siguiente, avisando que, con el fin de no tolerar abusos, no se permitirá hacer transacciones, bajo la responsabilidad de los dueños de los locales y vendedores, si no es en los días señalados, á cuyo efecto tampoco se expedirán guías hasta el tiempo preciso indicado anteriormente.

El Movimiento (Huesca). 6 de enero de 1881.

La feria de Sariñena

Ha terminado la tan celebrada féria de la Candelaria que anualmente se celebra en la villa de Sariñena, sin que haya habido que lamentar ninguna desgracia personal; pues como nuestros lectores no ignoran, acostumbra á ser muy concurrida de gitanos.

A medida que van regresando los tratantes de la montaña y de las comarcas de Huesca y Jaca se van conociendo mucho mejor los resultados de la féria. Esta y la de San Andrés de Huesca son de los mercados más importantes de Aragon; en ganado mular; y casi podemos asegurar que en ninguna féria de Castilla y Andalucia se reune de vez tanto ganado de esta clase.

Como recordarán nuestros lectores el alcalde de Sariñena dispuso que la féria se llevase á cabo bajo las reglas y condiciones que fijó en un bando; medida es esta que aplaudimos por considerarla muy justa y equitativa, pues haciendo interminables las férias, se perjudican muchos intereses. En Francia, que son mucho mayores que en España, estos mercados, duran, á veces, muy pocas horas, y en muy corto espacio de tiempo tienen necesidad, compradores y vendedores, de terminar sus tratos, pues de lo contrario la autoridad municipal se encarga de poner el correspondiente correctivo, mandando retirar el ganado de la vía pública, ó del ferial.

Algunas veces hemos tenido ocasión de obserbar esto mismo en Pau; Olon y Tarbes.

Esta importantísima medida la veríamos con sumo gusto establecida para la próxima féria de San Andrés, pero no tenemos mucha confianza en que nuestra corporación municipal dedique parte de su actividad al estudio de tan interesante asunto; y por consiguiente preparémonos á ver otra vez la interminable féria, en las mismas condiciones.

Dicho lo que antecede, debemos de manifestar que el ganado quinceno y lechal ha sufrido una gran baja en los precios, y aun así no ha podido venderse todo, sino que han quedado bastantes cientos de mulas para la próxima féria llamada de Ramos, por celebrarse el domingo anterior á la semana santa.

Era de presumir que esta clase de ganado sufriera una baja notable en precios, pues si recordamos los fabulosos de la féria de San Andrés, no podremos menos de encontrar muy lógico lo sucedido. Dice el adagio que de caro en adelante, dejarlo. Esto es lo que han hecho los morellanos y ribereños del Ebro, que son los tratantes que acostumbran cargar en grandes manadas del ganado quinceno y lechal. Además; ha sido tan sumamente grande el exceso de este ganado que ha concurrido á Sariñena, que era materialmente imposible su despacho, como en la feria de San Andrés lo vendieron todo y á precios muy elevados, han supuesto que en Sariñena iba á suceder lo mismo, sin comprender que al labrador le cuesta mucho trabajo y grandes penalidades poder recoger una cantidad tan grande como la que se necesita para comprar hoy una mula.

El ganado trienteno, como siempre, ha tenido buen despacho, aun cuando nunca tanto como en Huesca ni á precios tan elevados.

El ganado de trabajo también ha sufrido mucha rebaja en los precios, y no ha sido muy buscado, por cuya circunstancia lo han retirado sus dueños hasta mejor ocasión.

De todo lo expuesto podemos deducir que la féria de Sariñena ha sido una dura lección para los tratantes en general, quiénes, en vista de lo sucedido, creemos que procurarán atemperar los precios del ganado á las necesidades de la clase agrícola, necesidades de suyo muy apremiantes en vista de que el fisco consume ya en contribuciones casi la mitad de la producción.

Terminamos este conato de revista diciendo que el vecindario de Sariñena ha procurado hacer de su parte todo cuanto era posible para que la féria tuviese toda la lucidez e importancia que de muy antiguo la han acreditado.

El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.

Celosos defensores de los intereses del Alto-Aragon, sin distinción de localidades, clases y personas, hemos de llamar la atención del Ayuntamiento de Sariñena para dirigirle una súplica cariñosa.

Muchos de los tratantes que, durante esta última féria, han estado en esa población nos han hecho presente la conveniencia de llamar la atención del citado Ayuntamiento, para hacerle ver la necesidad de que se atienda pronto á la recomposición del camino que pone en comunicación la estación del ferro-carril con dicha villa.

Al trasladar esta súplica á las columnas de nuestro periódico, lo hacemos guiados del mejor interés pues opinamos que las comunicaciones dicen mucho del adelanto de un pueblo, tanto en el órden moral como en el material; y creemos que la villa de Sariñena, dada la importancia que revisten sus férias debe de hacer algo por facilitar las comunicaciones, tanto, cuanto se lo permitan sus fuerzas.

Decimos todo esto porque durante la última féria ha estado casi intransitable dicho camino. Nosotros proponemos nada mas; y el Ayuntamiento, mejor conocedor de sus cosas, dispondrá á su antojo.

El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.

Y á propósito de férias. A juzgar por las manadas de mulas que estos dias pasan por esta capital con dirección a Sariñena, es de creer que la féria que en dicha villa vá á celebrarse, estará muy concurrida, y que los labradores se animarán á comprar, en vista del buen aspecto que presenta la próxima cosecha en toda la provincia

El Movimiento (Huesca), 22 de marzo de 1881.

La feria de Sariñena trascurre con muy poca animación, y débese principalmente á no hallarse bien determinados los días fijos en que la misma ha de celebrarse. Ei ayuntamiento da Sariñena, si quiere conservar la nombra día de dicha festividad mercantil como conviene al fomento y prosperidad de los intereses que representa, veráse obligado para lo sucesivo a adoptar una determinación concreta, no consintiendo las transacciones en la vía pública ni el establecimiento en ella de puestos de venta masque en los días que es time conveniente el prefijar y dando en tiempo oportuno gran publicidad a su acuerdo.

Diario de Huesca, 9 de marzo de 1883.

La feria de Sariñena ha estado bastante desanimada. Las transacciones en el mercado del ganado mular han sido escasas.

Diario de Huesca, 29 de marzo de 1884.

Ha terminado la feria de Sariñena, que ha estado animada, aunque se han hecho lentamente las operaciones de compra y venta sobre gana do de labor. El mular ha encontrado salida y a buenos precios; aunque se ha vendido por lo general para el país a plazos, pues las comarcas cultivadoras de cereales, aunque satisfechas con el buen aspecto que presentan los sembrados, carecen de numerario por no haber podido dar salida a las existencias de trigo de la anterior cosecha.

Diario de Huesca, 23 de marzo de 1885.

Volviendo a los diversos documentos, relacionados con las ferias de Sariñena, se encuentra un certificado del 13 de enero de 1891, por el cual el ganado que Antonio Mora y Guaus quiere llevar a la feria de Sariñena está registrado y al corriente del pago de impuestos, expedido por el alcalde de Benasque José María Albar: “Don José María Albar, Alcalde ejerciente de Benasque Certifico: Que Don Francisco Moras Río de esta vecindad, conduce a la feria de Sariñena con el objeto de ejecutar su venta, tras/trece cabezas de ganado mular, de dos a tres años de edad cada una y de diferentes pelos y alzadas, de la pertenencia de su padre y su vecino D. Francisco Mora Orlac, según manifestación del mismo, resultando del aprendiz al anillamiento aprobado para el corriente año económico que el referido ganado se halla amillarado en unión de otra riqueza a nombre del expresado dueño pagando en consecuencia la correspondiente cuota de contribución en este Distrito. Y para que conste, expido el presente en esta clase de papel y en calidad de reintegro por haberlo del timbrado correspondiente en la expendeduría de esta villa y lo firmo y sello en Benasque a trece de enero del mil ochocientos noventa y uno” (Documentos patrimoniales ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0068 – 1891)

Dice El Diario de Huesca: «Hace algunos días que vemos atravesar por las calles de esta ciudad paquetes de hermosas mulas trentenas, procedentes, en su gran mayoría, de la nación francesa, que son conducidas á la villa de Sariñena con objeto de exponerlas á la venta en la próxima renombrada feria de Ramos, que de tiempo inmemorial viene celebrándose en dicha población.» —Nos dicen de La Puebla de Alfindén que la festividad que en dicho pueblo se celebra todos los años el día 25 del actual, revestirá éste más solemnidad si cabe que en anteriores, pues la misá la cantarán en la ermita los Padres Paules de Alfranca y además habrá grandes bailes de tarde y noche á cargo de la celebrada banda de música de Villanueva de Gállego.

 La derecha, diario democrático, 24 marzo 1892.

Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva.

El Español (Madrid. 1898), 30 de marzo de 1899.

Igualmente aparecer un certificado del alcalde de Benasque de que las tres mulas que Francisco Mora Orlac baja a la feria de Sariñena están inscritas en el ayuntamiento, fechado el 22 de diciembre de 1903: “Ha comparecido en esta Alcaldia, Don Antonio Mora Río, vecino de esta villa manifestando que un representante de su padre Don Francisco Mora Orlac conducía a la feria de Sariñena tres mulas de trenta meses de edad y diferentes pelos y alzadas. Las referidas cabezas de ganado mular se hallan inscritas a nombre del expresado Don Francisco Mora Orlac al folio 52 del registro especial que lleva esta Alcaldía, en donde se anota la… que baja. Y para que conste a petición del interesado, expedimos la presente en Benasque a 22 de diciembre de 1903” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0120).

Entrando al siglo XX, A Rafael en su obra «Zootecnia general y especial», señala: “Los recriadores españoles suelen concurrir en gran número a las ferias de Huesca, Sariñena, Barbastro, Almudevar, Benasque, La Mancha, Torregrosa, Valencia, etc, etc.” (Zootecnia general y especial Berbiela, A. Rafael Zaragoza: [s.n.], 1907 (Imprenta y fotograbado de abadía y Capapé)).

Perdidas las ferias a principio del siglo XIX, es en 1987 cuando se funda en Sariñena la Feria Industrial, Agrícola y Ganadera de Los Monegros “FEMOGA”, feria que se ha ido consolidando a lo largo de los años como una de las principales ferias en su sector primario, agrícola y ganadero. Suele celebrarse el último fin de semana de septiembre contando con un amplio recinto ferial en las instalaciones de la antigua conservera de Sariñena.

Un legado de las históricas ferias de Sariñena y sus mercados, de su historia e idiosincrasia, que han ido configurando el carácter de una villa profunda en sus raíces, ferias y mercados.

Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera


Flor Nieto Extremera nace en la Puebla de Almoradiel, en la provincia de Toledo, en 1945. Su madre la trae prematuramente al mundo, mientras su padre sufre la cárcel, como muchos, al finalizar la guerra española de 1936-1939. A su salida de la cárcel, el mismo director de la prisión de Carabanchel le aconseja no regresar a su pueblo, del que queda desterrado. Por lo que acaba yendo a Valdemanco de la Sierra, comunidad de Madrid, junto a su familia, donde comienza a trabajar de mecánico y electricista. Un trabajo al que poco a poco va especializándose en motores de elevadores y montacargas, llevando su mantenimiento, lo que le lleva a trasladarse de nuevo para trabajar en las minas de Asturias; de la mano de Ingeniería y Construcciones Marcor S.A.

Carmelo Morón Buil.

Flor guarda muy buenos recuerdos de Asturias ya que la empresa les trataba bien -hacía frio y llovía y la empresa aseguraba la estufa todos los días en la escuela-.  Allí pasaron unos siete años hasta que, entre 1954-1955, la empresa los traslada a Castejón de Monegros, donde se inicia la construcción del túnel de la sierra de Alcubierre para el paso del canal de Monegros, un túnel que les cambia la vida.

Estamos hablando del denominado túnel de Alcubierre, también conocido como túnel de Castejón, una extraordinaria obra de ingeniería del canal de Monegros que permite salvar el accidente geográfico de la sierra de Alcubierre para dar servicio a la zona sur de la comarca. Una infraestructura que empleó a cerca de trescientas personas, muchas venidas de fuera, como fue el caso del padre de Flor, pero también de mucha gente de la zona.

La empresa encargada fue Marcor S.A., una empresa grande constituida en Madrid el 17 de enero de 1928, con el acrónimo de Ingeniería y Construcciones Marcor, S.A. y gestionada por el ingeniero de caminos Rafael Corbí Martínez. En el túnel de Alcubierre, su padre continúa encargado de los elevadores o montacargas que en el argot minero llamaban “Jaulas”, principalmente en el mantenimiento y reparación de los motores.

En el túnel también trabaja quien, con el tiempo, es su esposo, Carmelo Morón Buil, natural de Castejón de Monegros, donde nace en 1942. Su padre fue pastor, no tuvieron tierras por lo que Carmelo pronto tuvo que dejar la escuela y comenzar a trabajar. Así, con 14 años comienza a trabajar en el canal y concretamente en el túnel. Lo hace ingresando en el taller, había fragua, yunque… era más bien como una herrería y allí repasaban las barrenas, martillos y picos, las ponían como nuevas, las pasaban por la fragua y templaban, con gasoil y aceite, dejando bien los cortes. La barrena esta hueca por dentro y la metían en una máquina que la calentaba y le hacía un nudo.

El túnel de Alcubierre del canal de Monegros es construido perforado con técnicas de minería, llevado a cabo entre 1956 y 1960. Para su perforación mecánica se emplearon barrenas, un tipo de barrenas hexagonales, era todo salagón, y primero iban introduciendo una barrena de 1 metro y así iban introduciendo sucesivamente una de 2 m., 3 m., 4 m. hasta finalmente una de 5 m. para colocar definitivamente el explosivo. Introducían cartuchos de dinamita y una vez preparado realizaban la detonación y explosión. Para ello solían apartarse bastante, colocándose lejos de la carga para detonarla con seguridad. Luego procedían al desescombro, retirando todo el material y cargando a pala las vagonetas que evacuaban por medio de los pozos con sus respectivas jaulas.

También perforaban con martillos neumáticos. En superficie se instalaron unos grandes compresores, cada uno igual pesaba 20 toneladas que funcionaban a gasoil y alguno puede que eléctrico. Igualmente, Carmelo recuerda partes de los motores de los compresores que pesaban más de 500 kg. Así, por medio de unas mangueras se llevaba el aire comprimido de los compresores al interior del túnel excavado para mover los martillos neumáticos. Carmelo trabajó también de ayudante de tubero, instalando las mangueras para los martillos.

A su vez, dentro del túnel instalaron railes por los que circulaban las vagonetas, a veces empujadas por hombres y otras con mulas que llevaban hasta las bocas o pozos, en estos últimos donde estaban las jaulas. Por medio de los elevadores, las jaulas, subían las vagonetas llenas para extraer toda la piedra y tierra, la voladura. Una vez en superficie basculaban las vagonetas y las volvían a bajar por las jaulas, igual que en las minas.

Pozo del túnel de Alcubierre donde en su interior iban las «Jaulas».

Aquellos potentes motores de las jaulas iban a gasoil. En las jaulas ponían hasta 3 o 4 mulas -Una se mató al caer por el hueco de la jaula, también uno de los obreros, empujando una vagoneta, no se dio cuenta que estaba la jaula abajo y al volcar la vagoneta esta le arrastró tras ella-. Había un matrimonio encargado del cuidado de las mulas, el tío Juan y Puri, les daban pienso para comer. Flor recuerda cuando vivió en Asturias como a las mulas les daban algarrobas que ellas también comían, les gustaban -eran dulces-.

Había encargados y los ingenieros solían aparecer de vez en cuando dando vueltas y comprobando el avance de las obras. Se trabajaba en cuatro tramos, van narrando Carmelo y Flor. De la boca de Jubierre al pozo uno y del pozo uno a la boca de Jubierre iban picando para encontrarse en medio y así hacían en cada tramo. En total fueron tres pozos que dividían los cuatro tramos; empezando en cada pozo para converger en el centro del mismo. Conforme avanzaban en el túnel ponían luces, aunque se movían mucho con candiles de carburo, pues la luz fallaba mucho. Después se iba revistiendo de hormigón la bóveda, camiones cogían arena del río y la subían para el túnel, donde se amasaba para el encofrado de la bóveda del túnel. Encofraban rápido, ya que el salagón era muy débil, para así evitar derrumbamientos y desplomes.  

En uno de los tramos, en vez de pozo había una rampa de la que un cabestrante tiraba de las vagonetas para la extracción de tierra y piedra de la perforación -Una vez se rompió el cable y las vagonetas cayeron aplastando a un empleado-.

El taller era una caseta pequeña que habían construido, tenía fragua, yunque, tenían de todo. De encargado del taller estaba Julián el herrero, con quien Carmelo forjó gran amistad. También soldaban con autógena y algo con eléctrica, pero muy poco, por lo que Carmelo fue aprendiendo todo un oficio. Entre las distintas instalaciones existió un polvorín, muy cerca del pozo 2 y siempre custodiado, día y noche, por dos guardias.  

Se montaron barracones, hubo hasta unos 100 reclusos trabajando en el túnel para quienes construyeron unos barracones de madera, cerca del pozo 2. Dormían en los barracones y también tenían cocina y comedor. Además, tenían unos depósitos de agua que iban reponiendo con cubas, para beber y aseo y en invierno se tenían que duchar con agua fría. Hubo seguridad, unos guardias vigilaban la obra y los barracones, no obstante, aún hubo un par que escaparon. Dentro de lo que cabe tenían cierta libertad, incluso bajaban a Castejon de Monegros a comprar y a misa los domingos. Al que era malo no le dejaban ir a Castejón. Además, disponían de servicio médico.

Algunas mujeres se quedaban en las casetas que había cerca del túnel. La mayoría de los que vinieron como trabajadores eran asturianos, gallegos, de muchas partes de España. Muchos trabajadores y sus familias se alojaron en casas en Castejón de Monegros; este fue el caso de la familia de Flor. Incluso los hijos de las familias iban a la escuela de Castejón de Monegros. Carmelo aún recuerda la escuela de su niñez: -Había dos, una de párvulos que estaba en la plaza del ayuntamiento, con doña Carmen, y las escuelas de abajo, de niños y de niñas, separados, aunque se juntaban en el recreo-. Sin poderlo evitar, Carmelo, con cariño, se acuerda de doña pilar y don Mariano y de don Ángel.

La empresa les traía agua y eso que la fuente madre de Castejón de Monegros siempre ha dado agua en abundancia a la localidad, siempre ha habido buena huerta e incluso de La Almolda venían a buscar agua. Pero, cuando los americanos se pusieron a prospectar en busca de petróleo la zona, debieron de joder la beta y ya no ha vuelto a brotar agua igual en la fuente madre.

El resultado dio un túnel de una longitud total de 6.199,11 metros. 5.161,81 metros de longitud natural y 1.037,30 metros de falso túnel o túnel artificial. Una obra fundamental en el sistema de riegos del Alto Aragón dentro del canal de Monegros, que marca el fin del Tramo IV y el inicio del Tramo V del canal a la zona regable denominada Monegros II al sur de la sierra de Alcubierre. Una expansión declarada de interés nacional en 1985 y que abarca miles de hectáreas transformando en regadío poblaciones como Ballobar, Bujaraloz, Candasnos, Fraga, Peñalba o Valfarta.

Con la finalización del túnel, Flor se vio obligada a desplazarse a Sádaba, donde la empresa trasladó a la mayoría de trabajadores que participaron en la construcción del túnel de Alcubierre. Mientras, Carmelo estuvo un tiempo trabajando en Castejón de Monegros, en un taller metalúrgico, reparando aperos de labranza e incluso errando caballería… pero, sobre todo, Carmelo se fue profesionalizando en la soldadura.

Luego Carmelo marchó a Zaragoza, a talleres Cima, le hicieron una prueba por la mañana y por la tarde ya empezó a trabajar. Luego pasó a La Pesa, donde hacían depósitos de Repsol. También trabajó en hornos Farja, haciendo hornos de pan, especializándose en los frontales, que eran de acero. 

Aunque después de todo y gracias al túnel, Carmelo y Flor contrajeron matrimonio, viviendo en Zaragoza y sin perderse cada oportunidad de volver a Castejón de Monegros, fines de semana y festivos. Son felices entre los dos sitios, acompañados de su familia. Sin olvidar lo que significó la construcción del túnel que, gracias a sus testimonios, nos hemos acercado, a aquella época que tanta prosperidad y vida trajo a Castejón de Monegros -Entonces igual hubo cerca de 2000 habitantes en Castejón de Monegros, panaderías, bares, comercios… el pueblo rebosaba de vida.

Una gran obra de ingeniería cuya memoria perdida recordamos gracias a Carmelo y Flor, recordando una obra dura, muy dura, de mucho polvo y sudor por traer las aguas prometidas que nunca llegaron a regar las tierras de Castejón de Monegros pero sin ellos, sin su trabajo y esfuerzo, nunca hubiese sido posible.

Javier Giral Ezquerra


Tiempos de cantera y del canal de Monegros, del túnel de Alcubierre y de un Castejón de Monegros prospero en tiempos de trabajo, viendo como el canal que construían pasaba de largo. La piedra y su explotación, cantería, pero también perforación con técnicas y metodología similar al de la minería. Profundizamos en el túnel de Alcubierre pero también, gracias a Javier, en el Castejón de Monegros de la segunda mitad del siglo pasado.

Javier Giral Ezquerra nació en Castejón de Monegros el 2 de diciembre de 1934, de casa de los Quinquilaires, por parte de sus abuelos paternos, pues se dedicaban a la quincalla, comerciaban con ella e iban por los pueblos vendiendo y reparando objetos de metal, cacharros y utensilios de cocina, alajos y bisutería.

Tenían algo de tierra, muy poco y algún trozo que fueron comprando, aunque se repartió, como era costumbre y poco le llegó a Javier. Así que su padre fue agricultor de secano. En Castejón de Monegros era y es casi todo secano, algunas tierras salobres que solo ha salvado la tierra buena de Jubierre –Si llovía daba mucho, es muy buena tierra-. Para la siega se quedaban por las masadas y por medio de los rastrojos. Venían peones de fuera, manchegos y extremeños, hacían las orillas a hoz y luego se pasaba la atadora que cortaba y hacía fajetes. Luego estaba la gabilladora que cortaba la mies, la llevaba a una plataforma y la sacaba en gabilla. Las casas grandes tenían almendreras y olivares, pero no mucho, solo trozos pequeños, como las casas de Antillón y Romeral. 

No obstante, en Castejón de Monegros hubo algo de huerta -Solo de las casas ricas, de casa Antillón, Buil y Romairal- gracias a la fuente Madre de la que brotaba abundante agua, aunque también se perdía bastante. A la fuente Madre prácticamente se iba a buscar agua a diario ya que el agua era muy blanda y no se conservaba bien. En el Plano había otra fuente y dos balsas, debajo del Castillo, donde ahora están los depósitos, una balsa para beber y otra para los animales y en verano, para la siega, iban a recoger el agua con cubetas que iban montadas en carros -Cada cubeta llenaba unos 80 cantaros y se llevaba para la siega-.

Ha habido mucho ganado, unas 15.000 a 16.000 cabezas en la sociedad Monte Blanco. A azada cortaban romero para leñas que cargaban en carros y bajaban a vender a Sariñena y La Almolda. Hacían algo de pino, pero para casa, estaba muy controlado y no daban permisos. Hubo carboneras, pero no las llegó a ver -sí que hay un par de sitios donde las hacían-. Los pinos, cuentan, llegaban hasta el castillo -había lobos y aún hubo uno por Jubierre después de la guerra, el último que se conoce por Castejón de Monegros-. Muchos albalatilleros iban a Jubierre a hacer leña de pino y esparto.

Había familias que vivían de la miel, los arnales de Castejón de Monegros. Los arnales eran construcciones, recintos amurallados donde, en la pared protegida del cierzo, existían diferentes banqueras y gradas conformando diferentes compartimentos para alojar las colmenas. Entonces las colmenas eran vasos de caña rebozadas de güeñas de vaca, eran fuertes y dentro las abejas hacían los panales. Adosado había una pequeña caseta, formando un conjunto amurallado asemejándose a la construcción a una paridera. Los vasos los ponían en los arnales aunque a lo último ya ponían las colmenas de caja.

La familia de Javier vivía en la plaza de las escuelas y durante la guerra vio pasar milicianos, se alojaban en casa Antillón, cercana a la suya. Hacían rancho, hacían fuego y cocinaban en unos calderos grandes, judías con patatas, y les invitaban a comer. Hasta los 13 años fue a la escuela, cuando tuvo que coger las caballerías de casa para ir a labrar y a realizar todas las faenas que tocaban. Sobre 1948, su padre cayó malo, con fiebres de Malta, estando enfermo durante 2 años y pico hasta que tristemente falleció. En casa eran cuatro hermanos, tres chicas y él (Ester Giral Ezquerra). Ya desde pequeño había ido a segar mucho a Jubierre, a veces iban por Sariñena, por si bajaba mucha agua por el Alcanadre y no lo podían cruzar. Para subir el grano tardaban toda la noche y llegaban a Castejón de Monegros al amanecer.

Con las caballerías estaba siempre ocupado, todos los días tenían trabajos que hacer, labrar, sembrar, segar… A veces hasta buscaban algún obrero para que ayudase en casa y en la siega hasta la pequeña de la casa iba a ayudar, a atar gavilla. Segaban, lo acarreaban y dejaban la mies en la era, trillaban, aventaban la parva, separando el grano de la paja, si hacía aire, y guardaban el grano. En Castejón de Monegros se construían carros y galeras, que son los carros de cuatro ruedas. Los construían los Vivetes, de casa Vived, y también Francisco el Carretero y los Royos, que eran herreros y carreteros, quienes además solían herrar las caballerías.

En el monte de Castejón de Monegros había canteras de piedra para la construcción, canteras abiertas, como la de la Plana de Santana, que era piedra más fuerte, y la Plana de Varella, que era más floja pero que se trabajaba muy bien. Había varios albañiles, aunque muchos particulares iban a sacar piedra en el Monte Blanco, una sociedad de todos los vecinos. Cerca estaban los yesos de la Almolda: –Machacaban la piedra con la maceta, la metían en hornos y luego la llevaban con el carro al molino, que había uno en La Almolda-.

Hizo la mili y tras finalizarla, a los dos o tres días, enganchó a arrancar piedra en la cantera de la Rabosa donde estuvo dos años con barrón y pico, todo a mano, hacía una falquera y cortaban la piedra que luego empleaban para hacer carreteras por la zona. Dos años más estuvieron sacando piedra para la construcción del pueblo de San Lorenzo del Flumen, para la construcción de las casas. Iban una cuadrilla de 5 o 6, desde Castejón de Monegros en bicicleta. Antes de llegar a la Portellada a mano derecha, incluso llegaron a tirar de dinamita, sería sobre 1957 y 1959.

Entonces se estaba realizando el túnel del canal para su paso por la sierra de Alcubierre. Casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel. También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos -Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.

Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos.

Instalaron un polvorín, se empleaba mucha dinamita y la tenía custodiada la guardia civil. En la cantera donde trabajaba Javier también tenían un pequeño polvorín. Un amigo suyo estuvo de barrenero, barrenaba, metían la dinamita y realizaban explosiones, retiraban el material y continuaban con la misma operación.

Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500.

Luego, Javier estuvo dos años trabajando en el canal, por la zona entre Robres y Lanaja, encofrando y echando hormigón. En la zona de Robres saneaban el canal, había filtraciones, sumideros, y reemplazaban tramos. Trabajaban bien y el encargado les cogió confianza y los llevó a sanear zonas donde había manantiales para desviarlos y que no dañasen la obra. La comida se la llevaban de casa, en una cesta de mimbre y el agua en un buyol, como un botijo, pero más grande. También estuvo unos dos años más de vigilante de las obras del canal, entre 1992 y 1994, había mucha maquinaria y trabajaba por las noches por la parte de Valfarta y fines de semanas y domingos enteros.

Con el tiempo, Javier adquirió una furgoneta y se dedicó durante 20 años a vender por los pueblos fruta y verduras. Le dieron la invalidez por las obras, aunque cuando le operaron las rodillas se recuperó totalmente. Para vender obtuvo la patente de frutas y verduras, lo que le permitía ir vendiendo por toda España, aunque, con la furgoneta, Javier iba vendiendo por Monegrillo, Pallaruelo de Monegros y Castejón de Monegros. También vendía aceite, pues podía vender todo tipo de comestible. Tres veces por semana iba a Zaragoza, a las tres de la mañana a Merca Zaragoza, para adquirir producto, hizo buenas amistades y en el oficio trataba mucho con la gente y aquello le gustaba mucho -Era un trabajo tranquilo, pero sin parar-.

El primer vehículo que tuvo no tenía calefacción y pasó mucho frio yendo a zaragoza por la noche, en las frías noches. Iba por Monegrillo, peor carretera, pero nada de circulación, cuando hacía mucha niebla se orientaba por las ontinas y las matas de la orilla de la carretera, no había ni marcas ni señales. Aún recuerda Javier el coche de línea, de Castejón salía todos los días a Zaragoza, salía a las 6 de la mañana y volvía por la noche -La parada la tenía en la calle predicadores de Zaragoza, donde tenía garaje, y pasaba por Bujaraloz, Osera, Pina y Alfajarín-.

Se casó en Castejón y tuvieron una chica. Con el tiempo se jubiló y desde entonces se dedica a sus almendreras y oliveras que tiene cerca del taller de Pedro Vived. Le gustaba mucho ir a cazar la perdiz, codorniz, conejo, liebre… casi nada de jabalí, aunque cuando entró la mixomatosis peló el monte de conejos. Lamenta que Castejón de Monegros ha perdido mucho -Hay muchas casas cerradas, apenas se ve gente por las calles, solo los fines de semana cuando vuelven. Antes en cada casa había más de ocho personas, abuelos, padres e hijos. Había 3 o 4 tiendas y otros tantos bares, 2 o 3 panaderías, carnicerías ¡como había personal había de todo!. La vida era integra en el pueblo. Un par de tocinos se tenían en casa que mataban cada año, había un matachín. Los pastores sabían de todo y los corderos se mataban en casa-.

Memoria viva de Castejón de Monegros, tiempos de cantería, tiempos de prosperidad con el túnel de Alcubierre, de una tierra dura y seca que ansiaba el agua para solo verla pasar, como un sueño aun pendiente. Gracias a Javier por acercarnos a aquellos tiempos y a Pedro Vived por su amabilidad y acogernos para poder hacer la entrevista, gracias.

  • Bocoit: Cubas, toneles grandes.
  • Carretel: Tonel pequeño, 4l, que se llevaba en el carro, con sacos o espartos empapados en agua.
  • Buyol: se llevaba el agua o el vino, toneletes de 10 o 12 l. En el carro se llevaba en el cenacho, una caja hecha con correas de cuero y tela basta o piel de cabra.

Túnel de Alcubierre


El canal de Monegros responde a una extraordinaria obra de ingeniería constituyendo, en sí misma, una de las obras hidráulicas más importantes de la ingeniería civil española del siglo XX. Su complejidad llevó a grandes soluciones técnicas y arquitectónicas, presentando una serie de obras muy específicas a lo largo de su recorrido como fueron el acueducto de Tardienta, inaugurado en 1914 o el mismo abrazo de Tardienta, conectando el Canal de Monegros con el canal del Cinca, y el, aunque poco conocido, pero no menos importante, túnel de Alcubierre, o también conocido como túnel de Castejón.

Boca Sur o boca de salida del túnel de Alcubierre, canal de Monegros.

Adentrándonos en el túnel de Alcubierre, descubrimos una compleja obra de perforación que atraviesa parte de la sierra de Alcubierre para regar la zona sur de Los Monegros, la denominada zona Monegros II dentro del canal de Monegros.

Sin duda, el canal de Monegros logró transformar el paisaje y la economía de la zona de Los Monegros, formando parte de los planes de Riegos del Alto Aragón, de unas políticas hidráulicas que llevaron el agua al secano oscense, pero que, para muchos pueblos afectados por embalses, supuso perder, a la fuerza, sus pueblos y tierras.

Pero también significó empleo, un trabajo muy duro, obrero, que en el caso del túnel de Alcubierre fue más propio de la minería, tanto técnica como constructiva.

En su memoria, la de obreros, presos y fallecidos durante su construcción, recordamos el túnel de Alcubierre.

Plan de Riegos del Alto Aragón

A finales del siglo XIX, Joaquín Costa sueña con la regeneración y modernización, impulsando, entre otras iniciativas, los proyectos de los Riegos del Alto Aragón. Un sueño que comienza a materializarse en 1902 con el Plan General de Canales de Riego y Pantanos, conocido también como el Plan Gasset. Pretendiendo, con el canal de Monegros, llevar el agua a las llanuras de Almudevar y Tardienta y «más tarde a la región de los Monegros» (Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1.902, sustentada por el Ingeniero Cleto Miguel Mantecón. CHE).

La redacción del Proyecto de Riegos del Alto Aragón es encargada por parte de Francisco de Paula Romaña y Suari, Barón de Romañá, a los ingenieros Félix de los Ríos y José Nicolas Sabater quienes, junto a las ideas de Rafael Izquierdo, lo realizan quedando aprobado, técnica y económicamente, por RR. OO de 1º de marzo y 29 de septiembre de 1913. El 7 de enero de 1915, a impulso del entonces ministro de fomento Javier Ugarte, se promulga la ley de riegos del Alto Aragón, encargando al gobierno la ejecución de las obras mediante Decreto 12 de marzo de 1915 (Gaceta del 18 de marzo).

Por lo que, el 29 de marzo de 1915, dan inicio a las obras de construcción del Canal de Monegros, una extraordinaria obra de ingeniería que transforma sustancialmente la seca comarca aragonesa en fertiles tierras de regadio: «A la distancia de setenta y cinco metros de la carretera de Zaragoza a Francia, hacia el pantano de la Sotonera, en el término municipal de la Villa de Almudévar» (Acta de inauguración de las obras de Riegos del Alto Aragón).

“El sistema de Riegos del Alto Aragón está constituido por la puesta en regadío de las tres zonas fundamentales de una extensión de 50.000 hectáreas, 60.000 hectáreas y 40.000 hectáreas, cada una que son la del Canal del Cinca, Monegros alto (zona de Monegros por encima de la sierra de Alcubierre), Monegros bajo (zona de Monegros por debajo de Ja sierra de Alcubierre)”.

Nueva España, 1 de octubre de 1959.

Canal de Monegros

El canal de Monegros responde a una red hidráulica que recoge las aguas del río Gállego y del Cinca, encontrándose en el abrazo de Tardienta y discurriendo hacia la zona árida de Los Monegros. Una gran obra hidráulica que recorre 133 km alimentado por los ríos Gállego y Cinca. Aguas que son almacenadas por medio de embalses de cabecera/aportación: “Las aguas que se aprovechan del Gállego en Riegos del Alto Aragón (zona de Monegros Alto), se derivan del Gallego por la presa de Ardisa y por el llamado canal del Gállego de una capacidad de 90 metros cúbicos, se conducen al pantano de La Sotonera con capacidad de 189 Hm3 donde se rulan y distribuyen para utilizarlas en la zona antedicha” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).

El canal de Monegros parte del embalse de la Sotonera con un caudal inicial de 90 m3/s abarcando una superficie regable de unas 110.000 ha: “Del pantano de La Sotonera sale el canal de Monegros que riega la zona de Monegros Alto y atravesando la sierra de Alcubierre por un túnel de cinco kilómetros, regará la zona de Monegros Bajo” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).

De acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Ebro, el canal de Monegros se divide en dos grandes sectores Monegros I y Monegros II y subdivididos en seis subtramos, correspondientes a diferentes constructivas y operativas.

Monegros I (85 km): Va desde el Embalse de la Sotonera hasta el túnel de la Sierra de Alcubierre. Se divide en cuatro tramos principales:

  • Tramo I (subdividido en Ia y Ib): Discurre desde el embalse de la Sotonera, cruza el canal de Violada y llega hasta el conocido “Abrazo de Tardienta”, donde confluye con el canal del Cinca. En el abrazo nace el canal del Flumen.

    Tramo I a Entre el Embalse de Sotonera y el Canal de Violada 90 m3/s.
    Tramo I b Entre el Canal de Violada y el Abrazo de Tardienta 90 m3/s.
  • Tramo II (subdividido en IIa y Iib): Continúa desde el abrazo de Tardienta (atravesando zonas como Tardienta y Robres) hasta el origen de la acequia Q.

    Tramo II a Entre el abrazo de Tardienta y el origen de la acequia Q 70 m3/s.
    Tramo II b Entre el origen de la acequia Q y el túnel de Robres 70 m3/s.
  • Tramo III Entre el Túnel de Robres y la trasversal de almenara de San Juan 60 m3/s.
  • Tramo IV: Entre transversal de almenara de San Juan y túnel de Alcubierre 53 m3/s.

    Monegros II (48 km): Abarca desde la boca sur del túnel de la Sierra de Alcubierre hacia el sur y el este. Se subdivide en dos tramos más:
  • Tramo V: Parte de la salida sur del túnel de Alcubierre hacia el Este, con una longitud de unos 20 km, terminando en el embalse de Valdepatao. De aquí surgen ramificaciones como el canal de Sástago.
  • Tramo VI: El tramo final del sistema principal.

Una detallada descripción de la época la da Nueva España, 1 de octubre de 1959, especificando los tramos hasta entonces construidos, el túnel y sus distintas derivaciones:

Este canal se divide en cuatro tramos, antes del citado túnel.

El primer tramo, con longitud de 21 kilómetros y una capacidad máxima de 90 m3 s., salen en su margen derecha la acequia o canal de La Violada y otras de menor importancia y en la margen izquierda del canal del Flumen. Unos 100 metros antes de la toma del canal del Flumen se injerta en el canal de Monegros el canal del Cinca, que conducirá los caudales necesarios para el riego ele la zona de Monegros Bajo.

El tramo segundo del canal de Monegros comienza en el acueducto de Tardienla y tiene una longitud de 25 kilómetros con capacidad de 70 m.3 s. De este tramo por la derecha se deriva la acequia Q, en las proximidades de la ermita de Santa Quiteña y otras varias que regarán la zona propia del tramo segundo del canal de Monegros.

El tramo tercero, con una longitud total de 22,7 kilómetros y capacidad variable desde 65 m.3 s. a 53 m.3 s. se encuentra construido en un primer trozo de 4,5 kilómetros; un segundo trozo de 9 kilómetros, que sólo está hecha la excavación; un tercer trozo construido de 1,1 kilómetro y un cuarto trozo de 8 kilómetros sin construir. Del trozo primero se deriva el canal de Lanaja y Sariñena y acequia de Cantalobos.

El tramo cuarto, con una longitud de 16,1 kilómetros, se halla pendiente de ejecución y tendrá una capacidad de 63 m.3 s.

El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre, que actualmente está en construcción.

Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.

El túnel de Alcubierre

El túnel de Alcubierre marca el inicio de Monegros II, siendo final del tramo IV y el inicio del tramo V. Un túnel que permite al canal de Monegros atravesar la sierra de Alcubierre con una longitud inicial de 5.169 metros, que se comienza a construir en 1956 y entra en funcionamiento en 1960.

El Noticiero, 11 de febrero de 1956.

La perforación del túnel sale a subasta por un importe cercano a las 120.000.000 pesetas, dándose publicidad en el diario altoaragonés de Nueva España en su edición del 17 de marzo de 1956: “El túnel de Alcubierre, con el acueducto de Tardienta, son las obras cumbres del canal de Monegros, la base técnica del sistema, cuya finalidad es transportar el agua venciendo arduos obstáculos naturales a sus últimos objetivos la zona monegrina”.

Su adjudicación, de la contrata del túnel que atraviesa la sierra de Alcubierre, informa Nueva España el 14 de junio de 1956 y el 18 de julio de 1956 da cuenta del inicio de las obras: “Obras del Proyecto del túnel de Alcubierre (en el Canal de los Monegros), trozo 4º, el 21 de julio de 1956. El propósito es regar las 68.130 hectáreas situadas tras la sierra de Alcubierre además de la propia zona de 52.435 hectáreas”.

La empresa adjudicataria resulta ser Marcor S.A., con sede en Madrid, calle General Mola, 9. Una empresa constructora que formó parte en la ejecución de grandes obras públicas de infraestructura hidráulica y ferroviaria española. Su participación, en el canal de Monegros, se basó en la ejecución del túnel de Alcubierre definida como “Una de las obras de ingeniería más complejas integradas en el trazado de este canal”. La dirección técnica es por parte de Juan Martínez Navarro y Navarro, la dirección estatal por los ingenieros Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras públicas, Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Camilo Mazzuchelli Muñoz y Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes Ramón Escartín Bescós y Serafín González Tolón.

Las obras son iniciadas en agosto/septiembre de 1956 “Se trata de un túnel revestido de 4.956,40 metros, para un caudal de agua de 51 metros cúbicos. Su coste total está calculado en 88.484.000 pesetas, de las que se han invertido ya 34.629.103 pesetas, estando prevista su terminación para el 30 de julio de 1960” (Túnel de la sierra de Alcubierre. Situado en el tramo IV del canal de Monegros) Nueva España 13 de noviembre de 1959. Siendo su finalización prevista para 1960: “En cuanto al túnel de Alcubierre, su terminación está prevista para el año 1960 y su longitud es de unos cinco kilómetros” (Nueva España, 9 abril de 1959).

“El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre que actualmente está en construcción. Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.”

 Nueva España 2 de enero de 1959.

Para su construcción se aplican técnicas propias de minería, tanto en la perforación como en la extracción de los materiales por medio de vagonetas y pozos. Para ello se construyeron cuatro pozos de evacuación con montacargas para vagonetas y uno por medio de rampa, con un recorrido de hasta 60 metros de altura en alguno de aquellos pozos: “El túnel ha de tener 5 kilómetros y una luz de 5 por 7 metros” (El Noticiero, 27 de enero de 1957).

Construcción del túnel

El túnel es construido mediante perforación, barrenando y martillos neumáticos movidos por compresores, empleando explosivos y extrayendo continuamente el material resultante. Además de las bocas de entrada y salida, boca Norte y boca Sur, se construyen una serie de pozos con jaulas, elevadores, y una serie de railes para mover las vagonetas mediante caballería. Posteriormente se hormigona la bóveda, los muros laterales y la sección del canal. Todo un entramado constructivo complejo para cuya realización se excavan 245.000 metros cúbicos, empleándose 87.000 metros cúbicos de hormigón y 20.000 toneladas de cemento con un presupuesto de contrata de 114.743.128,60 pesetas (Nueva España – 15/05/1960).

Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera recuerdan perfectamente el trabajo de construcción del túnel. Para su perforación mecánica se emplearon barrenas, un tipo de barrenas hexagonales, era todo salagón, y primero iban introduciendo una barrena de 1 metro y así iban introduciendo sucesivamente una de 2 m., 3 m., 4 m. hasta finalmente una de 5 m. para colocar definitivamente el explosivo. Introducían cartuchos de dinamita y una vez preparado realizaban la detonación y explosión. Para ello solían apartarse bastante, colocándose lejos de la carga para detonarla con seguridad. Luego procedían al desescombro, retirando todo el material y cargando a pala las vagonetas que evacuaban por medio de los pozos con sus respectivas jaulas.

También perforaban con martillos neumáticos. En superficie se instalaron unos grandes compresores, cada uno igual pesaba 20 toneladas que funcionaban a gasoil y alguno puede que eléctrico. Por medio de unas mangueras llevaban el aire comprimido de los compresores al interior del túnel excavado para mover los martillos neumáticos. Carmelo trabajó también de ayudante de tubero, instalando las mangueras para los martillos.

A su vez, dentro del túnel instalaron railes por los que circulaban las vagonetas, a veces empujadas por hombres y otras con mulas que llevaban hasta las bocas o pozos, en estos últimos donde estaban las jaulas. Por medio de los elevadores, las jaulas, subían las vagonetas llenas para extraer toda la piedra y tierra, la voladura. Una vez en superficie basculaban las vagonetas y las volvían a bajar por las jaulas; al igual que en las minas.

El padre de Flor se dedicaba al mantenimiento y reparación de los montacargas, que en el argot minero llaman “Jaulas”, principalmente de los motores. Mientras Carmelo Morón Buil, que comenzó a trabajar en el túnel con 14 años, lo hace ingresando en el taller, que era más bien como una herrería, había fragua, yunque… y allí repasaban las barrenas, martillos y picos, las ponían como nuevas, las pasaban por la fragua y templaban, con gasoil y aceite, dejando bien los cortes.

Trazado del túnel de Alcubierre.

Para ello se empleó gran cantidad de trabajadores, hasta alcanzar un máximo de 300, algunos llegados de Asturias y otros presos, contando con un destacamento de 93 reclusos, además de contar con mano de obra de las poblaciones cercanas, como Castejón de Monegros, Valfarta, La Almolda y Bujaraloz. Javier Giral Ezquerra apunta que casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel: -También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos. Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.

Muchos son alojados en barracones en la misma zona del túnel, incluso masadas, parideras y casas del mismo Castejón de Monegros son utilizadas para albergar familias que acudieron para trabajar en el túnel. La familia de Flor Nieta Extremera fue una de aquellas familias que vinieron a trabajar al canal. La mayoría de los que vinieron como trabajadores eran asturianos, gallegos, de muchas partes de España. Aunque algunas mujeres se quedaban en las casetas que había cerca del túnel, muchos trabajadores y sus familias se alojaron en casas en Castejón de Monegros; este fue el caso de la familia de Flor.

Cándida Buil Farled, natural de Castejón de Monegros, recuerda como trabajó mucha gente que se quedaban a dormir por las masadas -Para hacer el túnel empleaban dinamita y un primo hermano de mi marido murió en una explosión-.También apunta lo mismo Javier Giral Ezquerra: «Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos».

A lo largo del recorrido se construyeron cuatro pozos. Jesús Ainoza Arled estuvo trabajando de boca a boca, de la boca de entrada a la boca de salida: «Desde cada punto se perforaba para encontrarse en el medio». Aquellos pozos eran los siguientes:

  • El pozo n.º 1 se encontraba en Jubierre, cerca de la boca de entrada del túnel. En sus inmediaciones se estableció la planta de hormigón para la construcción del túnel.

Planta de hormigón en el pozo n.º 1.

  • El pozo n.º 2 en la masada del General, allí estaban los barracones de los presos, pues en el túnel trabajaron presos. Los barracones los recuerda de tela y las mujeres de los presos se quedaban por las masadas, casetas, corrales y parideras, por la de Luquetas, la Carpeta, la Barrera, corral del Secretario y la masada del Tendero, donde vivía una familia. Al otro lado de los barracones, en una plana los presos hicieron un campo de fútbol y los de Castejón de Monegros iban a jugar al fútbol con los presos. También los presos bajaban a Castejón de Monegros, a comprar, a misa…
  • El pozo n.º 3 estaba en la zona conocida como «Lo Romeral».
  • El pozo n.º 4 se hallaba en lo de Gabín, era de galería, no era propiamente un pozo y se accedía por medio de una rampa. Una vez a una vagoneta se soltó y al bajar pilló a uno que lo mató.
  • La boca de salida queda entre el monte de Castejón y el de Sena.

Su proceso constructivo queda bastante aproximado gracias a la crónica realizada por El Noticiero, en su edición del 27 de enero de 1957:

Para realizarla se ha dispuesto la apertura, poco más o menos simultánea, de esta boca Norte y de la Sur (todavía no iniciada) y tres pozos, distantes sobre los 1.5000 metros, logrando así 8 tajos y dando lugar al mayor número de obreros y la posible celeridad a las obras. El número 1, primero visitado ha de tener 45 metros de profundidad, está ahora en los 19, su amplitud es de 5 por 6 metros y conforme se va profundizando, se reviste de una fuerte pared de ladrillo para evitar los desplomes. Ahora las tierras se extraen a torno, pero se van a colocar montacargas que suban y bajen las vagonetas ya cargadas. Para ello hace falta el tendido de línea eléctrica en 8 kilómetros, transformador y derivaciones que, como ven, llevamos adelantados, asentamiento de motores, mucho más potentes que los compresores, balsas que nos faciliten el agua para refrigeración, aparte de la indispensable para la obra.

Llegamos al pozo número 2; la excavadora terminó en una semana una gran balsa de 25 por 10 por 6 metros en espera de que las nubes la llenen del líquido elemento; está terminado el polvorín, según se requiere por las disposiciones vigentes, capaz para 5.000 kg. de dinamita (hoy se gasta una caja diaria). El pozo llega a la profundidad de 22 metros y ha de tener 55; en el momento de nuestra llegada van a prenderse fuego a los barrenos…

Llegamos al pozo número 3, apenas iniciado; este sólo ha de llegar a los 35 metros de profundidad.

Hay que añadir que los obreros son al presente alrededor de los 100 (no pueden ser más), que la empresa trajo de Oviedo, los restantes de la tierra; cuando las obras estén en pleno desarrollado, se doblarán y más y más.

Igualmente queda recogido en El Noticiero del 15 de mayo de 1960 con motivo de su inauguración:

Lo realizado

Además de la total perforación, cuyas obras comenzaron en septiembre de 1856, se ha terminado el revestimiento de la bóveda superior con un espesor de 60 centímetros de cemento, para evitar los derrumbamientos de la marga que compone la montaña.

Para la construcción se han realizado tres pozos verticales, de uno, 60 metros de profundidad, dotados de montacargas de gran potencia, y otras varias aberturas para respiración e introducción de tubos compresores. Los tres pozos principales, seguramente protegidos por unas casetas adicionales, quedaran abiertos para vigilancia y reparaciones necesarias, dotados con escaleras de emergencia.

Está acabada, pues, la parte más penosa ya que las primeras perforaciones fue necesario hacerlas, hombre a hombre, con pico, dinamita y pequeñas perforadoras.

En el momento actual caben en el túnel, espaciosísimo, grandes excavadoras que prestan servicio ininterrumpidamente durante el día y la noche

Esto permite una aceleración extraordinaria en las obras. Una aceleración todavía superior a la conseguida hasta el momento actual, ya de por si notable, pues toda esta obra se ha realizado, con sus muchas dificultades, en menos de cuatro años, contra todos los pronósticos y venciendo la dificultad de una inundación, en septiembre de 1659. que hizo suspender las obras durante seis meses en algunos lugares del túnel porque el barro los llenaba completamente y obligó a su limpieza y adecentamiento, y a la reparación de toda la maquinarla sepultada bajo el tarquín, que ha sido larga y costosa.

No sólo eso. Sino que la empresa Marcor, S. A., ha tenido que construir toda una red de caminos, barracones abundantes de servicios y montaje de maquinarla; compresores eléctricos, de gasoil, montacargas, raíles interiores y exteriores para vagonetas, locomotoras para las mismas y cien detalles más que escapan a la mirada del profano.

Las obras han sido llevadas, pues, con una rapidez espectacular. Nosotros, que descendimos por el pozo número 2, en la «jaula» (nombre profesional que se da a los montacargas de gran potencia), quedamos impresionados por la magnitud de los trabajos, la profundidad del túnel, la perfección de su realización, pues es imposible distinguir dónde acaba la perforación realizada por un pozo y dónde empieza la del siguiente en aquella subterránea y amplia línea recta que supone el acarreo de la tierra sobrante del túnel y el descenso del material necesario para el abovedamiento.

Se ha realizado la obra, repetimos, con una velocidad y una perfección admirables. Ni un error, ni un fallo en aquella galería, a sesenta metros de la superficie de la tierra, realizada sin otros puntos de referencia que unas plomadas que, con mucho cuidado, se lanzaban desde las bocas de los pozos principales y secundarios.

Para los profanos, pensando un poco, resulta milagroso el avance de esta técnica y la labor detallada y ajustada de los técnicos de Marcor, S.A.

Sólo falta para la terminación del túnel: la construcción de los soportes de la bóveda y la contrabóveda, que se colocará, tras la limpieza, rebaje, adecentado, nivelado y hormigonado (todo esto se realizará en. breve espacio de tiempo) de la galería ya construida y que se puede recorrer tranquilamente desde la boca de entrada hasta el último metro de la parte de túnel artificial.

Es una obligación subrayar especialmente el trabajo Intensísimo que se ha llevado con el máximo Impulso y extraordinaria capacidad, dirigido técnicamente por don Juan Martínez Navarro y Navarro, que durante estos casi cuatro años ha vivido pendiente de la organización, vigilancia  y realización de las obras, secundado por todos los técnicos de Marcor, S.A. y la dirección estatal que ha corrido a cargo de los ingenieros don Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras Públicas; don Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli Muñoz y don Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes don Ramón Escartín Bescós y don Serafín González Tolón.

También han puesto su máximo es fuerzo los trabajadores de la empresa, cuyo número en la actualidad excede de trescientos, más un destacamento de 93 reclusos que, en régimen de vigilancia, han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel.

El polvorín

En el pozo 2 se construyó un polvorín con la capacidad de guardar unos 5.ooo kilos de dinamita. El polvorín contó con vigilancia. Javier Giral Ezquerra recuerda que su custodia respondía ala Guardia Civil.

La celebración del “Cale”

El túnel es inaugurado el 14 de mayo de 1960. Como obra propia de la minería, con la unión de las galerías y la finalización del túnel, se lleva a celebrar el «cale», que, en obras de ingeniería, especialmente de túneles, representa el instante exacto en el que las excavaciones iniciadas desde dos extremos diferentes (o desde pozos intermedios) finalmente se unen. Se realiza en el destacamento de reclusos, recordando especialmente a los cinco obreros que perdieron su vida durante la construcción del túnel. Una celebración, después de todo, con motivo de los actos de inauguración del túnel y publicado en El Noticiero del 15 de mayo de 1960: «A las diez y media de la mañana, en el destacamento de reclusos, en un altar de campaña construido bajo una cimbra de hormigón, reproducción exacta de las que componen el entramado del túnel, el párroco de Castejón de Monegros, don Antonio Broto, dijo una misa en sufragio de los cinco obreros muertos en accidente de trabajo durante la reconstrucción del túnel«.

El Noticiero, 15 de mayo de 1960.

Asistieron a esta misa las siguientes autoridades de Huesca: El gobernador civil, don José. Hiera Aísa; el gobernador militar, general don José Samaniego y Gómez de Bonilla; el presidente de la Diputación, don Enrique García Ruiz; el delegado provincial de Sindicatos, don Tomás Bonilla; el ingeniero Jefe de la Delegación de Industria, don Gonzalo Martínez Olí de Bretón; el Ingeniero Jefe de Obras Públicas, don Fernando Susín Hernández; don Ricardo Escribaño, ingeniero de Obras Públicas; el comisario Jefe de Policía, don Fernando Santiago Hodson; ayudante de la Delegación de Industria, don Alfredo Lacalle Pena. De Zaragoza asistieron; don Antonio de Diego, delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli. Jefe de sección del mismo Organismo; el inspector don Luis Sánchez de Ocaña; don Antonio Amat, ingeniero-consejero de Marcor, S. A.: don Juan Martínez Navarro, también consejero de la empresa; su hijo, don Juan Martínez-Navarro y Navarro, director de las obras del túnel; don Pablo Ugarte, ingeniero de la Confederación; don Mariano Alfonso, abogado de la Confederación; ayudantes de Obras Públicas de la Confederación, don Ramón Escartín y don Serafín González; el señor Castell, ayudante de Obras Públicas, por la contrata; don José Ángel Atienza, abogado de Marcor, S. A.; don Hermelando Corbí Abad, ingeniero de la misma empresa; don José Ricardo Abad Botella, Ingeniero agrónomo; empleados de Marcor, S. A., de Madrid, que está instalada en General Mola, 9, y de Zaragoza, que tiene su sede en General Mola, 60; empleados de la Confederación y amigos de la empresa constructora.

Seguidamente; todas estas personalidades, hicieron un recorrido por el túnel desde la boca de entrada hasta el desnivel del tramo segundo, para salir por el pozo principal número uno. Luego, se trasladaron al tramo del túnel artificial. Todos quedaron maravillados de la rapidez y perfección con que se ha hecho la obra tan gran…

Terminada la visita, se trasladaron al hotel de “El Ciervo”, donde fueron obsequiados por la empresa Marcor S.A. con una espléndida comida.

A los postres, el señor gobernador militar de Huesca pronunció unas palabras y realizó una colecta para las Hermanitas de los Pobres de aquella ciudad. Don Juan Martínez Navarro y Navarro, director de las obras, pronunció unas breves palabras, breves porque Marcor S.A. pone su máxima elocuencia en las obras y no en las palabras y todos acaban de ver las obras, para expresar el agradecimiento de la empresa a las autoridades y a todos los presentes que habían asistido como verdaderos amigos. Si .. servido -dijo- de estímulo y afín a la empresa, ha sido el poder reportar alguna utilidad a estas resecas tierras de Aragón y, en definitiva, de España. No esperamos otra cosa -continuó- que en día no lejano poder ver con legitimo orgullo cómo el agua atraviesa este túnel para llenar de fecundidad y riqueza esta zona de Monegros, cambiando así la fisonomía de una de las partes vitales de Aragón.

Fue largamente ovacionado, no sólo al final, sino también interrumpida varias veces por los aplausos a lo largo de su intervención.

Hoy, domingo, la empresa, para celebrar este final de perforación, obsequiará a todos sus trabajadores, con otra comida de hermandad en Castejón de Monegros.

Gran repercusión va a tener en la agricultura patria y en toda la comarca, eternamente sedienta, de Monegros la construcción del canal del mismo nombre y, como parte integrante e importante del mismo, la del túnel que atraviesa la Sierra de Alcubierre. Por esto, la empresa «Ingeniería y Construcciones Marcor, S.A.», se ha volcado en esta grandiosa obra, con ritmo acelerado y singular acierto, que cambiará la fisonomía

De una región tan Importante en la economía de Aragón, y por tanto, de la patria. – V. S. P.

  Ayer se celebró el «cale», es decir, la total perforación, del túnel que, atravesando la sierra de Alcubierre, permitirá la conducción de agua a la sedienta región de los Monegros del ranal del mismo nombre que se está construyendo, obra que ha llevado a cabo, con una celeridad y una eficacia insuperables, la empresa Ingeniería y Construcciones Marcor, S. A.  

El Noticiero, 15 de mayo de 1960.   

Características del túnel

Finalmente, el túnel es de forma ovoidal, con una altura del túnel de 6.50 metros y anchura máxima de 7.46 metros de diámetro, revestido de hormigón y capaz para un caudal circulante de 51 metros cúbicos por segundo, con un calado de tres metros.

Tiene una longitud total de 6.199,11 metros, oficialmente de 6.185m; 5.161,81 metros es la longitud del túnel natural y 1.037,30 metros la del túnel artificial que la empresa Marcor, S.A., tuvo que aumentar porque la salida, pensada en trinchera, se anegaba con las avalanchas de agua producidas por la lluvia. Terminado este tramo de túnel artificial se construyó una trinchera de salida de 196,85 metros.

El caudal que circula por el túnel es de cincuenta y un metros cúbicos, por segundo, con un calado, es decir una altura de agua, de tres metros. La excavación del túnel supuso 245.000 metros cúbicos y el hormigón invertido 87.000 metros cúbicos. Se emplearon 20.000 toneladas métricas de cemento y contó con un presupuesto que ascendió a 114.743.128,60 pesetas (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).

El destacamento penal de Castejón de Monegros

La construcción del túnel contó con un destacamento final de 93 reclusos comprendidos en el destacamento penal de Castejón de Monegros. El destacamento queda recogido en el «Inventario de destacamentos penales y actuaciones realizadas entre 1936 y 1962 en la provincia de Huesca» (Memorias anuales de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias), figurando el destacamento de Castejón de Monegros entre los años 1958 y 1962 y con el número variable de presos de 69 en 1960 a 72 en 1961; presos vinculados a los trabajos para Ingeniería y Construcciones Marcor S.A. en el túnel de Alcubierre.

Mismamente queda recogido por el Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés SIPCA, entre los diferentes destacamentos penales presentes en la provincia de Huesca: «Como fueron los destacamentos de Barasona, Bisaurri, Castejón de Monegros, Escalona, Fraga, Huesca, Lascuarre-Vilaller, Mediano, Novales y Sabiñánigo» en la provincia de Huesca».

De hecho, el Archivo Provincial de Huesca conservan expedientes de presos de los destacamentos penales de la provincia de Huesca, entre ellos los del destacamento penal de Castejón de Monegros, presos considerados como «Presos comunes».

  • Comunicaciones con el Destacamento Penal de Castejón de Monegros – 1959-1961. ES/AHPHU – P-000076/000001.
  • Relaciones nominales de reclusos destinados a destacamentos penales 1949-1963. ES/AHPHU – P-000087/000001.

El destacamento estuvo próximo al pozo n.º 2 donde se construyeron diferentes barracones, algunas fuentes citan de madera y otras de tela. Allí tuvieron guardias, al igual que a lo largo y ancho de la obra del túnel, además de dormitorios, cocinas, comedores y zonas de aseo. Estuvieron en régimen de vigilancia, redimiendo con su trabajo parte de su pena: «Han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel» (El Noticiero, 15 de mayo de 1960). No obstante, entre los testimonios orales se cuenta que uno de los presos llegó a fugarse del destacamento.

En la memoria colectiva encontramos el relato de Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera quienes relatan que hubo hasta unos 100 reclusos trabajando en el túnel para quienes construyeron unos barracones de madera, cerca del pozo 2: «Dormían en los barracones y también tenían cocina y comedor. Además, tenían unos depósitos de agua que iban reponiendo con cubas, para beber y aseo y en invierno se tenían que duchar con agua fría. Hubo seguridad, unos guardias vigilaban la obra y los barracones, no obstante, aún hubo un par que escaparon. Dentro de lo que cabe tenían cierta libertad, incluso bajaban a Castejon de Monegros a comprar y a misa los domingos. Al que era malo no le dejaban ir a Castejón. Además, disponían de servicio médico.»

Muchas empresas se beneficiaron del empleo de mano de obra de los denominados presos del franquismo. Se calcula que entre 700.000 y un millón de personas pasaron por la red de cárceles y campos de concentración del régimen, a los que a muchos se les impuso la obligatoriedad del trabajo para reducir condenas mediante el Patronato de Redención de Penas. La mayoría de ellos fueron presos políticos.

El canal continúa

Tras la construcción del túnel de Alcubierre, el 29 de diciembre de 1961 dieron comienzo las obras de los tramos de Monegros II. Aunque la infraestructura y sus canales de conexión quedaron paralizados durante largo tiempo.

Durante 1985 se aceleraron los trabajos en el Tramo IV del Canal de Monegros y en las embocaduras del propio túnel para permitir de forma efectiva el paso del agua hacia el sur. Las obras se incluyeron formalmente en los planes ministeriales de ampliación y acondicionamiento

La zona regable por el canal de Los Monegros se encuentra terminada en sus tres primeras fases, que corresponden a los tramos, 1.°, 2.° y 3.° de dicho canal. Las obras de construcción del 4.° tramo, que termina en el túnel de la sierra de Alcubierre, así como el acondicionamiento de dicho túnel, se hallan en estado muy avanzado y se prevé que en el año 1986 el agua llegará al otro lado de la sierra de Alcubierre.

Por todo ello, se considera que debían iniciarse las acciones propias encaminadas a la transformación en regadío de los terrenos dominados por dicho canal al sur de la mencionada sierra.

Por todo lo anterior, por Real Decreto 37/1985, de 9 de enero, publicado en el «Boletín Oficial del Estado» número 10, de 11 de enero,- se declaró de interés nacional la transformación en regadío
de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).

REAL DECRETO 1676/1986, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Plan general de transformación de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).

Efectivamente, durante mediados de la década de 1980 se realizan obras en el túnel, solucionando el mal estado del hormigonado. El 15 de mayo de 1985, el entonces presidente del gobierno de Aragón, Santiago Marraco Solana, visita de las obras del túnel Alcubierre.

ES/AACAA – 005493/0001.

Síntesis

Síntesis o a modo de conclusión, esta aproximación a la construcción del túnel de Monegros, dentro del canal de Monegros, expone la gran complejidad que supuso la obra y su importancia en el desarrollo de la comarca de Los Monegros: “Gran importancia tiene esta total perforación del túnel, no sólo como obra de ingeniería, sino como avance social, ya que esto túnel permitirá que el agua mitigue la sed de un territorio extensísimo, tradicionalmente condenado a desierto, importante en la agricultura y economía de Aragón” (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).

«Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500».

Javier Giral Ezquerra.

«Al final el agua llegó a Valfarta y se hicieron lotes de tierra, dando bastantes».

Cándida Buil Farled.

Concluyendo, la obra permitía regar sesenta y cinco mil ochocientas doce hectáreas de Monegros II, la superficie dominada a la salida del túnel, por el agua, pertenecientes a los términos municipales de Candasnos, Peñalba, Valfarta y Ontiñena, en la provincia de Huesca, y los de Gelsa, Velilla, Pina de Ebro, Caspe, Bujaraloz y Sástago, en la provincia de Zaragoza. Tierras que quedaban convertidas en regadío tras una obra de ingeniería construida con el esfuerzo de trabajadores y los cinco obreros que fallecieron en su construcción. Sin olvidar todo el sufrimiento causado a todos/as los/as afectados/as por obras hidráulicas.

María Villacampa Buisán


Capdesaso ha visto pasar los años a través de los ojos de María, una mujer que nació, creció y formó su hogar en este mismo rincón de Los Monegros. María, conocida como Marieta, refleja toda una generación de mujeres rurales que han tejido la historia invisible de los pueblos, con esfuerzo y arraigo, pero también con humildad y dignidad.

María Villacampa Buisán nació en Capdesaso el 29 de mayo de 1931. Su madre, María Buisán era de Peralta de Alcofea, estaba viuda con un hijo, Placido, cuando se casó con su padre Mariano Villacampa, que también se había quedado viudo y con dos hijos Monserrat y Antonier. Fruto de aquel nuevo matrimonio nace María e Inocencio.

Mariano, su padre, era de Capdesaso, de casa Roque, debido al nombre de su abuelo. Casa humilde que tenía algo de tierras, no muchas, en la huerta vieja que tanto dio a Capdesaso –gracias a la huerta y a los corrales se sobrevivió bien, pues como bien dice el refrán: “El primer plato en la huerta y el segundo en el corral”-. Tiempos duros, recuerda María, pero que con el trabajo nunca faltó de comer – en invierno se hacía un gran caldero de col y se cenaba col todas las noches-.

El trabajo era duro y constante, María no olvida a su padre Mariano salir pronto y regresar tarde. A pesar de todo, cada noche, a modo de oración, cuando llegaba y les pillaba en la cama, nunca se olvidó de recitarles entrañables y cariñosos versos:

“Gracias a dios que he llegado
Pensé que no llegaría
A darle las buenas noches
A Montserrat y Marieta”.

La guerra a Marieta le pilló muy de pequeña, escuchaban que se acercaba la aviación y corrían rápidamente a esconderse a las cuevas bajo la era de Constantino, que eran bodegas antiguas donde guardaban el vino -una más grande y otra pequeña-. La familia de Marieta cogió miedo, debido al peligro que sentían, y decidieron huir con los carros y las mulas, dejando la casa y marchando a zona más segura.

Su hermano Inocencio, que era muy pequeño se quedaba dormido en el carro y cuando pasaba la aviación su madre decía – ¡Ay ese hijo! ¡Ay ese hijo! –, por el miedo que tenía a que le sucediese algo, por no despertarlo mientras ellos se resguardaban del paso de los aviones bajo el carro.

Llegaron a Binéfar donde encontraron una casa abandonada en la que se alojaron hasta que vieron seguro regresar. A su vuelta a Capdesaso la casa había sido ocupada, faltaban pertenencias y el pequeño ganado que tenían no estaba. Se lo habían llevado a un corral y no les dejaron ni ordeñarlo para tener un poco de leche. Algunos vecinos del pueblo les iban a cantar por considerarlos rojos, fueron años muy difíciles.

A la escuela fue poco. Tuvieron que sacar pronto a Marieta, incluso la maestra fue a hablar con su madre para que no la sacaran, pero Marieta tenía que ayudar en casa, trabajar con las tareas propias de la casa y criar animales en el corral, sin dejar de ir a ayudar a su padre en el campo: a segar, a dar gabilla, a trillar… con la gabilladora y atar la gabilla en fajetes.

No paraban de trabajar, en invierno, como muchas mujeres, iba a recoger remolacha, para una casa grande del pueblo. La arrancaban, limpiaban y amontonaban, luego la recogían y la llevaban a la estación y de allí a Monzón a la azucarera. También iban a recoger almendras y olivas con los mandiles, y respigaban todo lo que podían. Los higos los ponían a secar en cañizos, pasados por harina, y los consumían a lo largo de todo el invierno. 

Arrancaban esparto, lo mallaban con un mallo grande para que estuviese suave y hacían sogueta, fencejos. La hacían en el Soltador, en la plaza de la Iglesia. Se llama el Soltador ya que era el lugar donde reunían las mulas y otras caballerías para que un pastor común las llevase a apacentar por algún campo, la dula o bizera. También lo hacían con las ovejas y cabras, en casa tenían unas 8 o 10 ovejas y un par de cabras que ordeñaban todos los días para tener leche fresca. Las llevaban a un corral y allí se juntaban de unas cuantas casas y un pastor común se encargaba de ellas. Después, ellas mismas sabían volver solas a casa. Sin duda, apunta María, la leche de cabra fue esencial en esta zona, aunque no fue la única -Un familiar de Peralta de Alcofea se puso malo y le recomendaron leche de burra-. Se ve que tenía muy buenas propiedades.

Hambre no han pasado. Antes de ir al monte a trabajar se almorzaba judías blancas. Cuando paría alguna cerda, María salía al corral por la noche para que la cerda no chafara los lechones. En casa tenían unas ocho cerdas para criar lechones que vendían al tocinero de Alberuela, de Alberuela de Tubo.

Criaban 2 o 3 tozinos cada año con los que hacían conserva para todo el invierno y corderos que mataban especialmente para las fiestas. Para la matacía del cerdo se juntaban 3 casas, con cinco hijos cada una, mataban el tocino y al mondongo, después las mujeres preparaban un chocolate cocido. Hacían longanizas, chorizos, tortetas, que son las típicas bolas dulces de sangre. Las tortetas se regalaban calientes a los vecinos, recién sacadas, y a la familia se le regalaba el presente, que era darles un trozo de lomo.

María muy de joven comenzó a trabajar sirviendo en casa de Antonio Monaj, el panadero, donde hacía de todo: cuidar los críos, limpiar, fregar, ir a lavar a la balsa… Cogía el agua con unos pozales y en las pilas se afanaba a estregar y aclarar la ropa. En casa Monaj poco a poco fue trabajando en el horno de pan, también haciendo de todo -Antes se amasaba en casa y se iba a cocer el pan al horno de Montori-.

Luego marchó a trabajar a la fábrica de gaseosas Porta en el barrio de la Estación de Sariñena, a “escoscar almendras”, les pagaban según el montón de cascos. A la Estación de Sariñena igual bajaban a trabajar unas cinco mujeres andando -con un frio tremendo-, algunas a limpiar botellas.

En Capdesaso se hacía cine y teatro, venían con un remolque que ponían en la plaza y con el cura don Benito hacían teatro. Don Benito se quedaba alojado en casa de María, donde estuvo hospedado durante muchos años. Era de Castejón de Monegros y al final era como de la familia, apunta María. Sobre todo, en fiestas, venían de invitados los curas de la redolada y comían en casa de María. La abuela les guisaba conejo “¡Qué bueno que está señora María!”, decían los curas.

Los domingos iban al baile a casa Marina. En la calle baja estaba el otro bar, el de José Paul. Para santa Agueda iban a voltear las campanas, iban a esperar a los músicos e iban al baile. En las fiestas a los músicos de las orquestas se les alojaba por las casas y se les daba de comer. Antes de las fiestas, recuerda María, venían los blanqueadores, los Pierretes de Sariñena, que blanqueaban casas para las fiestas, se quedaban alojados en casa de María y a cambio cada año les pintaban un par de habitaciones. También se quedó el encargado de la construcción del pueblo de colonización de San Lorenzo del Flumen, el señor García y el señor Roca, ferroviario de Lérida, a quien le hacían mucho café de puchero.

Para san Marcos, el 25 de abril se iba a la ermita a invitar a la virgen, a santa Elena a la fiesta. Y el 3 de mayo celebraban santa Elena, iban andando a la ermita y realizaban varias estaciones. Un día al año iban a cantar a las cruces, María se acuerda del campanillero y de Joaquín de Paul cuando iban a cantar a las crucetas, esto fue antes de la guerra.

María se casó con Elías Paul, empezaron muy jóvenes a festejar y en la mili le escribía cartas, era de mejor casa. Elías ha sido agricultor, de esta tierra dura pero que salvó la huerta. Juntos han formado una gran familia y María nos acoge con cariño, recordando todas estas historias de su querido Capdesaso. Siempre ha sido una casa abierta que acogía y acoge a todo el pueblo.

“Capdesaso está en un saso
Y Sariñena en un rincón
No te quejes vida mía
Que te doy mi corazón”.

Gracias a Sara y Carlos.

Capilla de Loreto de Sariñena


Son muchas las crónicas que nos acercan al pasado de la Villa de Sariñena, importante población en el reino de Aragón. Este es el caso de Bernardo Espinalt y García Buenos que nos lleva a descubrir la Sariñena de finales del siglo XVIII, destacada por sus “Buenos muros con sus torres y un castillo algo arruinado con tres puertas y, en cada una, su fuente”. En su Atlante español, obra realizada entre 1778 y 1795, igualmente destaca sus dos conventos sariñenenses, el de carmelitas calzadas y el de franciscanos presentes en la localidad, en este último donde se había traído una réplica de la Virgen de Loreto, entregada a los franciscanos (Espinalt y García, Bernardo. Descripción general Geográfica, Cronológica, é Histórica de España, por Reynos, y Provincias).

Capilla de Loreto y convento san Francisco, Sariñena.

La capilla de Loreto probablemente responda a la herencia más significativa que ha dejado el convento de san Francisco de Sariñena. Una devoción cuya historia resulta todo un viaje a los entresijos del pasado sariñenense, un apasionado capitulo en el que sumergirnos.

El convento franciscano de Sariñena

El convento franciscano de Sariñena recupera su historia gracias a Manuel Antonio Corvinos Portella, plasmándose en su artículo “Avatares del convento franciscano de Sariñena”. Así, gracias al trabajo de Manuel Antonio Corvinos, podemos decir que el convento remonta su fundación a 1280 aunque, como refiere el autor, la referencia documental más antigua, en el Archivo Histórico Nacional, responde al 8 de abril de 1.258 “Una bula de Alejandro IV dirigida a los generales provinciales y hermanos de la Orden de los Franciscanos Menores, entre ellos los de Sariñena, concede a dicha orden diversos privilegios”. Un convento, apunta Manuel Antonio Corvinos, que contaba con una comunidad inicial de veinte frailes menores y presentaba capilla cuyas medidas iban de los 6 metros de largo a los 4 metros de ancho: “Era de techo abovedado y de escasa iluminación”. Además, en el atrio exterior, patio abierto situado a la entrada de algunas iglesias, había, a ambos lados, unas sillerías laterales.

Su ubicación es fuera de la Villa y de su recinto amurallado, a escasos metros camino de Huesca, quedando recogido, este aspecto, por Labaña en 1611 “Fuera de la villa hay un monasterio de frailes franciscanos, un hospital y escuela de Gramática” (Labaña, año 1611, p. 238). No obstante, se ha llegado a considerar la actual iglesia de Sariñena erigida sobre la antigua iglesia del convento franciscano. Lo cierto que el actual templo está construido sobre la antigua iglesia de Sariñena (La iglesia de San Salvador de Sariñena). Dicha cuestión es abordada por Jesús Conte Oliveros en “La histórica villa de Sariñena y la Cartuja de las Fuentes. Su historia”: «La antigua colegiata del Salvador fue destruida y en su solar, o al menos en gran parte de él, se edificó el actual edificio parroquial, que fue bendecido el 25 de diciembre de 1846. Es bastante espacioso y de planta cuadrangular. Su construcción es, relativamente moderna y está edificado sobre el anterior solar de la Colegiata del Salvador, sin ser -como suele afirmarse repetidamente- el sucesor de la antigua iglesia del convento de San Francisco».

El convento de san Francisco de la Villa de Sariñena debió ser notable, quedando recogido en diferentes obras, como en el caso de la obra del historiador y religioso Alberto Roque Faci “Aragon Reyno de Christo y Dote de Maria SS. fundado sobre la columna inmóvil de nuestra señora en su Ciudad de Zaragoza, Volumen 1” en su apartado dedicado a “N.ª S.ª De Loreto en el convento de S. Francisco de la Villa de Sariñena”, editado en 1750, donde lo introduce con una muy breve referencia a la historia de Sariñena:  “La antigua Villa de Sariñena fue libertada de la tyrania Mahometana por N. Rey D. Alfonso I de Aragón: poblaronla gente Noble, cuya demostración han sido los Sugetos infignes en letras, y armas, que han ilustrado a esta su patria, de quienes hace memoria La Nuza (Historia Ecles. De Aragón t.1. l. g.c.6.) para que se conserve en ella su antiguo esplendor. Mayor es el que la dio el Cielo en su Convento de S. Francisco, en quien floreció siempre la virtud: refierese entre otros de esta Casa el V. Fr. Miguel Moron, cuya humildad profundissima y ardentissima caridad le dieron el renombre de Siervo del Señor y de Santo. Es antiguo este convento y lo poseen los Padres Observantes de S. Francisco desde el año de 1567 como escribe el mismo La Nuza (La Nuza ibid.. t.2. lib. I.c. 5.). Haze memoria de esta S. Imagen en su Coronica M.S. de su provincia de Aragón el R.P. Fr. Joseph Antonio Hebrera 3. Pa en la fundación de este convento.”

En relación a esta información, el mismo Roque Faci hace mención del paso, en 1567, del convento a los franciscanos observantes, al abandonarlo los conventuales, reformados de la misma Orden. Pues, en ese año, el rey de España Felipe II suprimió la orden de los franciscanos conventuales, que fueron expulsados de España. Además, Roque Faci cita a Fr. Miguel Moron y la imagen de Nuestra Señora de Loreto.

Efectivamente, en las inmediaciones del convento de san Francisco de la Villa de Sariñena existió la ermita de Nuestra Señora de Loreto, a la que Jesús Conte Oliveros denomina “Iglesuela de Nuestra Señora de Loreto”, enclavada en el interior de San Francisco. Una devoción que, según Manuel Antonio Corvinos, no estuvo establecida en Sariñena hasta que fue instaurada el año 1550 con la llegada de la imagen traída desde Roma por el franciscano sariñenense fray Domingo del Pico, previo regalo del papa Julio III “Tenía fama de milagrosa y en las paredes de su capilla había colgados numerosos exvotos que daban prueba de sus milagros”.

De fray Domingo del Pico Francisco decir que fue doctor en teología, vicario y comisario general de los hermanos conventuales, citado como confesor de Carlos V, cargo que rechazó por su avanzada edad. Vincenzio Blasco de Lanuza lo define “Claustral, de los mas celebres Predicadores de España, y que predico muchas Quaresmas en el Hospital de nuestra Señora de Gracia desta Ciudad, que es excellencia concedida a pocos ingenios. Compuso el libro que llamó Trilogio, y muchos otros de sermones. Eligiole el Emperador por su Predicador para llevarle a Flandes: pero estava ya muy viejo, y pidio licencia para quedarse” (Historias ecclesiasticas, y seculares de Aragon. Vincenzio Blasco de Lanuza y en tiempos de Carlos V). Con la expulsión de los conventuales, fray Domingo del Pico ingresó en los Observantes. Murió en 1570.

La Virgen de Nuestra señora de Loreto

Retrotrayéndonos al origen de Loreto, etimológicamente viene del latín lauretum, que responde al «lugar poblado de laureles», origen ligado a la ciudad italiana de Loreto. En su contexto religioso viene de la leyenda del traslado milagroso por los ángeles de la Santa Casa de Nazaret —el hogar donde nació la Virgen María, recibió la Anunciación y vivió con Jesús y San José— desde Tierra Santa hasta Italia en el siglo XIII. Siendo su festividad cada 10 de diciembre.

La devoción por la virgen de Loreto en Sariñena, adentrándonos en los orígenes de su devoción, Manuel Antonio Corvinos detalla diversos aspectos históricos como cuando el día 27 de julio de 1.549, el cardenal Juan María del Monte (futuro papa Julio III) junto con otros cardenales “Conceden, a petición de Domingo del Pico, cien días de perdón a todos los fieles penitentes que visiten la capilla de Santa María de Loreto en determinadas festividades y contribuyan a la reparación de la fábrica (edificio) y al aprovisionamiento de ésta”. O cuando en 1.550, dedican oficialmente la iglesia a la Virgen de Loreto e instalan en su interior la pequeña virgen donada por Domingo del Pico. Por lo tanto, es en 1550 cuando Sariñena comienza a venerar a la Virgen de Loreto.

La llegada de la imagen de Loreto a Sariñena

La llegada de la imagen de Loreto a Sariñena queda ampliamente recogida gracias a Roque Faci, en su anteriormente mencionada obra “Aragon Reyno de Christo y Dote de Maria SS. fundado sobre la columna inmóvil de nuestra señora en su Ciudad de Zaragoza, Volumen 1”. Una imagen que P.M. Pico trajo de Roma donada por el pontífice, quien por aquellos años respondía a Julio III (7 de febrero r 1550 al 29 de marzo de 1955) sucediendo a Paulo III (13 de octubre de 1534 al 10 de noviembre de 1549). El texto ya nos advierte que la imagen no está en el mismo convento si no en una “Hermita” dentro del distrito de la misma casa fundación de P.M. Pico:

“En dicho convento quedó después de la Reforma el M.R.P.M. Pico recibió de mano de el Ponfice una devotísima Imagen de N. S.a de Loreto y queriendo enriquecer con tan soberano Retrato a su Patria Sariñena, a su Convento, dexó aquí la S. Imagen en el año de 1550. No esta la S. Imagen en la Iglesia principal del Convento, sino en una Hermita muy capaz dentro del distrito de la misma Casa. Es fundación de el mismo P.M. Pico. Es singular la devoción, que la tiene la Villa de Sariñena y tanta que no se tiene por Christiano allí (como suele dezir el fervor devoto) el que no la visita con mucha frecuencia. Son muchos los milagros que ha obrado, como lo publican las muchas presentallas, que se ven pendientes en su Capilla.”

El tratamiento a Pico, en un primer momento aparece tras las abreviaturas P.M., en el presenta análisis aportamos la posibilidad a que se refiera a Pater Magister, Padre Maestro. En cambio, el tratamiento M.R.P.M. solamente nos aproxima a la posibilidad de estar relacionado con Reverendo Padre Maestro.

La imagen era de madera de pino y, de acuerdo con Manuel Antonio Corvinos: “Posiblemente estuviera pintada de color dorado o decorada con pan de oro; en cualquiera de ambos casos pudo confundir a los feligreses del siglo XVI creyendo que era de ese metal. Su medida era de un palmo de alto (unos 21 cm) y la tenían expuesta dentro de una urna de cristal”. Descripción que viene siguiendo el texto de Roque Faci, quien además afirma como, en tiempos de sequía, la imagen es llevada a la iglesia de Sariñena:

“Es la S. Imagen de Pino y tiene en alto un palmo y esta colocada dentro de un Christal, con mucha decencia. En necesidades de agua se lleva la S. Imagen baxo su Palio, a la Iglesia de la Villa, y allí día y noche asisten a su culto y veneración dos Racioneros, dos Religiosos de S. Francisco y dos del gobierno de la Villa, para que su alabanza sea perennes quantas vezes ha sido venerada en estas ocasiones, han recibido los devotos el beneficio que pedían.”

Imagen actual de Nuestra Señora de Loreto. Fotografía Nieves Ropero.

Cofradía de Nuestra Señora de Loreto

Roque Faci, en su concreción, señala la existencia de una cofradía dedicada a la avocación de nuestra señora de Loreto “Ay aquí fundada Cofradia baxo la Invocación de N. S.a de Loreto y celebran su festividad con mucha devoción en la Dominica Infra Octava de la Natividad de N. Sa. Ay concedidas a esta Hermita singulares indulgencias y Privilegios; Sus Bullas se conservan en el Archivo de la Provincia. De ellas consta ser Altar Privilegiado de confesión de Gregorio XIII en 18 de septiembre de 1584 para que nueve Sacerdotes de aquel Convento en todos los días del año (y no otros) logren tan singular Indulgencia”.

De la cofradía de Nuestra Señora de Loreto se conservan las actas entre 1818 – 1842, en cuyo texto se consigna que existía con anterioridad, desde antiguo, pero que se había perdido el Libro de Estatutos a causa de la invasión francesa. La cofradía instituida en el Convento de San Francisco de Sariñena, el libro contiene Estatutos y Ordinaciones “Fundada en su capilla contigua a la Iglesia del Convento de Nuestro Señor San Francisco, de tiempo inmemorial, y aora con el motivo de haberse extraviado el libro que seguía a causa de la entrada de las tropas francesas suplican el Prior y Hermanos de la misma a … se digne poner su autoridad, a mayor honra y gloria de la misma Nuestro Señor” (Cofradías de Sariñena).

La cofradía se componía de cuarenta y un hermanos y doce de devoción, quien se ordenase en la cofradía debía de ser admitido “Siendo honesta, de buena forma y costumbres”. Se favorecía la entrada a los hijos de hermanos, debiendo pagar cinco sueldos y una vela.

Cien días de indulgencia y la Cofradía de Minerva

Continuando el relato de Roque Faci y siguiendo el trabajo desarrollado por Manuel Antonio Corvinos, en el siglo XVI, el papa Paulo III “concedió 100 días de indulgencia a todos aquellos que habiéndose confesado visitasen la ermita de la Virgen de Loreto los días de los Santos Inocentes (28 de diciembre), San Antón (17 de enero) y San Blas (3 de febrero)”. En el relato de Falci no falta la mención de la fundación en la misma “Hermita” de la Cofradía de Minerva:

“Paulo III concedió cien días de Indulgencia a todos los que confessados y comulgados visitasen esta Hermita, que puso reservado al SS. Sacramento en ella y fundó en la misma la Cofradía de Minerva todos los Domingos terceros del mes, con mucha Solemnidad. En esta Santa Capilla canta el Convento todos los dabados del año la Salve con la Antifona Tota pulcha en gloria de la Purisima Concepción.”

Por último, Roque Faci hace mención de la orden franciscana seráfica. Hay que aclarar que el término «Seraphica» (o Seráfica) se refiere comúnmente a la religión Seráfica Orden Franciscana, por los serafines) y se encuentra principalmente en el título de obras históricas y religiosas antiguas, como la «Chronica seraphica«, escrita por el fraile Damián Cornejo en el siglo XVII, que narra la vida de San Francisco y sus discípulos, siendo un término que evoca lo angelical y lo franciscano.

“Era debido tan Soberano Retrato a la Religión de S. Francisco, porque como dice Padilla en su Historia Lauretana (Apud Arman. Seraphic. Regeft. 324. Colum. 597) Quien mas ha dilatado, y estendido la noticia de aquel Divino Santuario y del nombre de N. Sa. de Loreto son los Frayles de la Santissima Orden de el Seraphico P. S. Francisco, la cual siempre se ha mostrado muy devota de la Gloriosa Virgen María y de su Limpia Concepción (Mysterio muy propio de aquella Casa; pues Nuestra Señora fue concebida y engendrada en ella hasta las Indias Occidentales y allí refiere varios Conventos baxo esta Invocación y el Armamento citado añade otros; pero ni unos ni otros Autores podrán referir las muchas y Milagrosas Imágenes que Religión tan Seraphica venera baxo esta Invocación, porque son muchas.” 

imagen de la capilla de loreto, década de 1950.

Conventuales y Observantes

Tal y como hemos apuntado anteriormente, en 1957 el Convento de san Francisco de Sariñena es abandonado por los franciscanos conventuales para parar en mano de los franciscanos observantes: “En 1567 pasó a los franciscanos observantes, al abandonarlo los conventuales, reformados de la misma Orden en esa fecha” (Conte Oliveros, J. La histórica villa de Sariñena y la Cartuja de las Fuentes. Su historia).

Estos hechos responden a dos ramas históricas surgidas de una gran división en la Orden Franciscana durante los siglos XIV y XV. Los conventuales aceptaban vivir en grandes conventos con propiedad en común y estudios, mientras que los observantes exigían una pobreza radical y estricta a los ideales primitivos de San Francisco. El Papa León X los separó oficialmente en 1517 hasta que, en el año 1567, el rey Felipe II, con el apoyo papal, ordena la extinción y el cierre de sus conventos en la península ibérica para unificarlos con los observantes o pasarlos al clero secular.

Altar privilegiado

Sobre 1580, Jesús Conte Oliveros recoge como Gregorio XIII hace a su altar privilegiado donde anteriormente se había fundado el de Minerva. Hecho que también aporta Manuel Antonio Corvinos, citando la fecha del día 13 de septiembre de 1.584, cuando “Gregorio XIII concede un privilegio por el que las misas de difuntos que se realicen en la capilla de Santa María de Loreto sean oficiadas por nueve de los quince hermanos que tiene el convento”.

Hechos que van complementando un relato en torno a Nuestra Señora de Loreto cuya, avocación ha ocupado un lugar muy especial en Sariñena.

La capilla de Loreto

Denominada “Hermita”, Capilla e incluso “Igluesela” de Nuestra Señora de Loreto (Conte Oliveros, J. La histórica villa de Sariñena y la Cartuja de las Fuentes. Su historia), esta estaba enclavada, adosada, al convento de san Francisco de Sariñena, perteneciendo al mismo cenobio.

Lo que sí que queda claro, de acuerdo con Javier Martínez Molina, historiador del arte, investigador y profesor de Historia del arte en la Universidad de Zaragoza, que responde a una capilla. Una capilla adosada a un convento de construcción muy convencional con apariencia de edad moderna, aunque puede ser enmascarado, de época anterior.

Hoguera, hecha por las fuerzas republicanas, con la quema de documentos de la notaría relativos a las propiedades rurales y asuntos financieros, para eliminar el viejo orden económico. «Ante el edificio del juzgado y registro civil. Incendiadas las causas y demás documentos y requisitos» (Anotación en la parte de atrás de la fotografía) Sariñena, Frente de Aragón. Arxiu Nacional de Catalunya. Fondo Martí Bas i Blasi Referencia: ANC1-109-N-161.

En relación a las fotografías de la antigua capilla, esta aparenta ser deudora de la arquitectura de la cartuja de las Fuentes, arquitectura barroco clasicista, que deriva de su arquitectura vinculada a los arquitectos que trabajan allí, como Julián Yarza Ceballos, Agustín Sanz y la propia iglesia parroquial “Es una capilla pequeña, claramente adosada al propio edificio conventual, conectada con un gran arco para servir de capilla o iglesia del convento, siendo un espacio cuadrado claramente articulado interiormente con pilastras. A su vez, por encima, consta de un gran entablamiento perimetral que sirve para desplegar y ordenar el espacio visualmente y con cuatro pechinas en los ángulos que permiten voltear una cúpula hemisférica o peraltada probablemente con un tambor interior bastante escueto y que exteriormente queda trasdosada con un tambor octogonal que oculta el casquete de la cúpula. Es decir, la parte hemisférica queda oculta, que era algo muy habitual en las cupulas aragonesas  del último tercio del siglo XVIII. Con un modelo de cúpula que ya se utilizaba en el barroco castizo, pero que sobre todo se vinculó mucho en el barroco clasicista, esas cupulas de tambores de exterior octogonales que usaba mucho Agustín Sanz, Yarza, etc… y que se difundieron mucho por todo Aragón. Tienen probablemente una raíz italiana, pero sobre todo se difunden en ese barroco tardío. Probablemente, la capilla, y sin saber nada de ella, es del último tercio del XVIII, de las últimas décadas. Deudora tanto de la cartuja e incluso del proyecto de la iglesia parroquial, estaría en esa línea de Agustín Sanz y de los Yarza o incluso puede que sea un proyecto del propio fray Manuel Bayeu que también ejercía de arquitecto como hemos podido demostrar en la catedral de Jaca en la capilla de los Comenges y, además, tampoco pueda descartarse que fuera una colaboración del propio Fray Manuel.”

Concretando, Javier Martínez, a simple vista, considera la desaparecida capilla de «Planta cuadrada, articulada con pilastras con un entablamiento general interior con cuatro pechinas en los ángulos que permiten voltear la cúpula y probablemente tenga, aunque no se ve en las fotos, un pequeño ensanche o saliente para albergar el altar mayor para distribuirlo en el eje axial. Una capilla muy escueta que sigue ese lenguaje barroco clasicista en transición al neoclasicismo vinculado a la cartuja y a la propia parroquial».

Finalmente, apunta Javier Martínez “La capilla se iluminaba mediante dos grandes vanos semicirculares de influencia termal en los laterales, que es un sistema muy vinculado a Agustín Sanz y a la cartuja de las Fuentes, a ese último tercio del siglo XVIII. Esto nos puede acercar a la cronología, además de la propia austeridad del edificio y la solución del tambor octagonal de la cúpula. La iluminación se complementa con cuatro óculos en los extremos de los ejes del templo, en la cúpula, interiormente en el casquete, y que exteriormente abren al tambor envolvente octogonal, es decir tendríamos los dos vanos semicirculares, por debajo del entablamiento, en las dos paredes laterales y cuatro óculos circulares en lo que sería la cúpula interiormente en el casquete y exteriormente en el tambor.”     

Una aproximación a la capilla y al edificio conventual que, como se ha apuntado anteriormente, de construcción muy convencional con apariencia de edad moderna que puede ser enmascarado de época anterior. Su devenir pasa por las medidas desamortizadoras en 1835, cuando el edificio es dedicado a juzgado, oficinas y vivienda de un funcionario, “Excepto la iglesuela de Loreto -en la planta baja, que fue convertida en cárcel” (Conte Oliveros, J. La histórica villa de Sariñena y la Cartuja de las Fuentes. Su historia).

Efectivamente, en 1835 es convertida en cárcel, restableciéndose posteriormente su culto, siendo la prisión trasladada a otra dependencia. En el catastro de 1859 aparece con la entrada número 15.- Un oratorio dedicado a N.ª S.ª de Loreto en la plaza de S.n Francisco.

La capilla de Loreto sobrevive a la guerra civil, periodo en el cual es destinada como garaje del Consejo Municipal «Local de Loreto. -Haciéndose las reparaciones que sean precisas-” (Actas Consejo Municipal) quedando su interior desvalijado y destrozado. Incluso, una vez pasada la guerra, es utilizada como almacén de material por regiones devastadas durante la reconstrucción de Sariñena, tal y como señala Faustino Blanco Gari “En la desaparecida capilla guardaban carretillos, regletes, tableros, andamios» quien además recuerda  “En su cúpula había pintado un sol enorme”. El convento es derribado en 1940. Durante años, el convento ha dado nombre a la plaza san Francisco, posteriormente llamada de Alvarado, del Generalísimo o, actualmente, de la Constitución.

La capilla es derribada en 1958.Tanto la capilla como el mismo edificación conventual, no respondían a las construcciones fundacionales de la comunidad religiosa, ya que, como hemos visto, responden a varios siglos después. Con seguridad, existieron anteriores construcciones, tanto del convento como de la capilla. Actualmente, en su lugar se levanta una nueva capilla con una esbelta torre en lo que respondió a las monjas Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, inaugurando su nuevo edificio en 1960. La esvelta torre con su característico reloj durante años albergó la sirena que durante la guerra avisaba de los ataques de aviación para marcar la una del mediodía. Ahora, además de la capilla, el edificio de las hermanas de San Vicente de Paul se encuentra destinado a biblioteca y salas de actividades en el denominado Edificio Cultural Antonio Beltrán Martínez.

La desaparecida capilla de Loreto nos descubre parte de la intensa historia sariñenense ligada a la religiosidad, al igual que descubrimos la historia de la reliquia de san Antolín y Sariñena. El presente artículo, además de profundizar en el origen de la devoción a la virgen de Loreto, ha indagado en su antigua capilla en el contexto del antiguo convento franciscano. Sorprendentemente, nos ha llevado a establecer una posible cronología de la anterior capilla, gracias Javier Martínez Molina, que nos han retraído al último tercio del XVIII estableciendo una hipotética relación con la cartuja de las Fuentes y Fray Manuel Bayeu, a quien también le establecimos una posible implicación con la iglesia de Sariñena. Curiosamente, tal y como señala José Ignacio Calvo Ruata, sobre 1789, el año en que se redacta un nuevo proyecto desechado de iglesia parroquial de Sariñena, el pintor y moje cartujo Fray Manuel Bayeu pasa unos días en Sariñena: «La estancia de fray Manuel Bayeu en Sariñena durante «24 días» a la que se refiere en una carta del 18 de agosto de 1789 podría deberse a alguna actividad profesional. Curiosamente los primeros planos de la nueva iglesia parroquial que se pensaba levantar en dicha localidad fueron hechos en ese mismo año 1789 por el arquitecto Manuel Inchauste. El proyecto quedó, no obstante, desestimado por la Academia de San Fernando, encargándose otro plan a Agustín Sanz» (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral). Así, también podemos suponer la mano de Bayeu detrás de la capilla y quizá, de sus pinturas. Pero esto tan solo son conjeturas.

Gracias a Javier Martínez Molina por sus apreciaciones sobre la antigua capilla de Loreto.

Carmen Gros Gros


Carmen atesora el saber popular y la memoria de Peñalba, de su forma de vida tradicional y cultural, de un pueblo del árido territorio monegrino por el que discurre el barranco de la Valcuerna y la nacional II. Un pueblo con vida, vital y acogedor, del que hace gala Carmen, hablando con pasión y cariño que transmite como peñalbina y contagia, consciente que Peñalba es mucho más que un lugar y un pueblo, que es su historia y su gente.

Carmen Gros Gros, natural de Peñalba, nace un 14 de noviembre de 1936, exactamente en la calle Escuer n.º 15. Viene de familia de agricultores, su padre se dedicaba a las labores agrícolas mientras su madre trabajaba en las faenas de casa –En casa era mucho el trabajo que hacer: atender la casa, ir a buscar agua, leñas, dar de comer a los animales…-. Una forma de vida en un enclave rural de secano, donde el agua de boca, para cocinar, aseo, fregar o para los animales se iba a buscar a la balsa. Carmen iba a buscar el agua con las cantaras sobre la cabeza, como todas las mujeres, especialmente con su abuela al Balsetón, donde está el parque, ella con la cantareta pequeña y su abuela con la cantara grande para llenar la tinaja para las gallinas y el tocino. Cerca del Balsetón estaba casa de su abuela -Con corral grande-.

Para casa recogían el agua los domingos, con la cubeta, un carro con una cuba, un tonel grande de madera, mientras –en las casas grandes las criadas iban con el burro, al que le ponían los argados, pues los argados tienen dos huecos a cada lado donde metían las cuatro cantaras-. Además, estaba la balsa Fraguada para el agua de boca y la balsa del Lugar para animales y agua para llevar. Las dos balsas estaban donde ahora están las piscinas. La balsa del Lugar, apunta Carmen, llevaba ese nombre porque Peñalba siempre ha sido lugar hasta que fue villa. También estaba la balseta Huguera, en un hondo donde ahora se encuentran los depósitos. Esta balseta se utilizaba para ir a buscar agua a los animales con la cubeta, solo cuando no había agua en las otras balsetas. Sin olvidar balsa Loren y balsa de los Perros, camino la Valcuerna, donde aún están los restos del horno tejar, pues hubo tejeros en Peñalba que hacían tejas. Sin olvidar los diferentes balsetes que hay por el monte.

En Peñalba no había ni pozos ni manantial, sí que cerca de Valfarta había uno, mientras, por el barranco de la Valcuerna bajaba agua de tanto en tanto, eso sí, cuando bajaba casi no podían ni cruzarlo para ir a la escuela por el paso que tenían y tenían que dar la vuelta por el puente de la carretera. De la Valcuerna no se cogía agua y solían encontrar alguna culebra, tortuga o fardacho. Al otro lado del pueblo, pasada la Valcuerna era casi todo eras, allí iban a llevar las comidas cuando era la época de la trilla, las cuatro comidas: almuerzo, comida, merienda y cena. Y no por ello, Carmen dejaba de ayudar en las tareas de la siega y trilla -Íbamos a segar, dallaban y con una sábana hacíamos un montón y se recogía al carro-. Luego, tras la hoz y la dalla, llegaron las primeras máquinas de segar “La mallorquina”: –Una máquina que lo dejaba suelto igual que la hoz-.

Peñalba, plano 1900-1930.

En todas las casas del pueblo había ganado, ovejas y cabras, –Por lo menos una cabra en cada casa para leche fresca-. La gente que tenía unas pocas ovejas y cabras las ponían en común, se juntaban unas cinco casas y un pastor las llevaba en rebaño en común, como la dula o bizera.

Cada uno mataba en casa los cerdos, hacían la matacía. Conejos, gallinas, pollos… no faltaban en cada corral. Había tocineros que subían a la montaña a comprar lechones que vendían en el pueblo, en enero se mataba y en febrero se compraba para criar el tozino o los tozinos del año. No obstante, llegaron a haber hasta tres carnicerías en Peñalba que vendían principalmente cordero.

Había almendreras y oliveras en las casas más grandes y viñas en todas las casas para el vino del año. Para hacer el vino había 3 o 4 pisaderas, en corrales, donde iban las diferentes casas. También había quien tenía colmenas y quien recogía esparto en el monte –Algunas mujeres lo peinaban en la era Quibus, al lado de las escuelas y luego lo venían a buscar para llevarlo a las fábricas-. Sin olvidar que había soguero que hacía sogas, Gregorio, a quien le decían el tío Soguero. 

Carmen recuerda cuando era joven que no había mucha circulación en la nacional 2, no se notaba tanto como se llegó a notar en los últimos años antes de la liberalización de la autopista -Pasaban carros y algún coche-. En la plaza estaba la posada de Braulio y luego la posada de Benjamín, en lo que luego fue Las Mañas. Pasaba el coche correo, que iba de Zaragoza a Lérida y paraba en casa de Cándido Pomar. Se solía ir a Fraga a comprar y a veces a Lérida especialmente al médico. Si no se cabía en el coche iban hasta en el techo, eran otros tiempos. La variante la hicieron en 1964 y la liberación de la AP2 en el 2021.

El horno de pan estuvo en el Callizo, amasaban en casa y lo cocían en el horno una vez por semana y para toda la semana -y en invierno para una quincena, ya que no se secaba tanto-. Luego estuvieron los hornos de pan -El de José y Benita y el de Julián Royo-. El ultimo horno fue el de Modesto Pomar. Por otro lado, estaban las tiendas de Mariano Ysanta y Pascual Palay (Sarro), ambas vendían de todo, pero la de Pascual además telas, alpargatas, azúcar o chocolate. De carpinteros estaban Benito Gros y Víctor Calavera y su hermano Jesús Calavera que era herrero, ambos hacían carros y erraban mulas. También estuvo la fábrica de vidrio, de la que Carmen ha llegado a ver vasos de vidrio que se hacían en ella –pesaban mucho-.

En septiembre venían de Sena y Ontiñena con carros a vender sacos de patatas. También venían de Caspe a vender e igualmente bajaban mucho a comprar a Caspe, bajaban con el carro y las mulas, tardaban 8 horas en ir y otras tantas en volver. Aprovechaban para comprar y visitar amigos.

Para navidad, en casa hacían el tronco de nadal “Caga turrón de mazapán”, le daban con la tenaza y salía alguna que otra barreta de turrón o una naranja. El turrón lo hacían en Peñalba en casa de Mariano Ysanta, que era pastelero y que también elaboraba dulces, tartas de novios, las arras, las arras eran treinta duros, pero se llevaba la tarta, iban delante de los novios, una tarta pequeña para el cura y una grande para después del banquete.

De tiempos de su abuela, Carmen ha escuchado como subían algunos a casarse a la ermita de santa Quiteria y hacían el baile afuera, un pasodoble, un vals o una jota. Esto resulta parecido a lo recogido por Félix Rivas en “Religiosidad popular en la comarca de Los Monegros”, cuando al finalizar la ceremonia de la boda, los novios subían a la ermita para pisar una cruz de ladrillos situada en el centro del suelo del edificio. Pero esto, Carmen, no lo ha vivido.

Para las fiestas de mayo y octubre, el baile se hacía debajo de la Costera y luego en la Cantonada, donde ponían un entoldado de balcón a balcón, venían orquestas muy buenas que se subían a un entablado que hacía de escenario. En las fiestas de octubre, frente al ayuntamiento, ponían tres maderos y hacían fuegos artificiales. Ya lejano queda el dance de Peñalba, del que Carmen ha oído hablar, pero solo que en casa de su abuelo estaban los palos del desaparecido dance. Antes de la guerra, recuerda Carmen, se iba a bailar a la Sociedad, un bar que llevaba Gregorio Suelves – Antes de la Cantonada, el baile estaba en la Sociedad, donde los maestros, que estaba un edificio para todo el pueblo con un salón grande donde se hacía el baile -. Después se iban a refrescar a casa de la Mallena. Luego, años más tarde, vino el baile en la pista de Lax. 

Se hacían hogueras para san Antón, san Blas, san Fabián y san Sebastián. Para san Antón se hacían hogueras por el pueblo y durante el día no se salía al campo a trabajar -En Peñalba había muchas mulas-. Igualmente se hacían hogueras para las vísperas de san Valero y santa Apolonia.

Mientras hacían hogueras, por las noches, los quintos salían de ronda por el pueblo, con dos botas, una de vino y otra de agua haciendo trastadas -Tío Fulano ¡bebe!- y al beber Tío Fulano de la bota se remojaba de agua diciendo -¡Granujas, más que granujas!-. En relación a esta “tradición” le cito a Carmen una anécdota que recoge Félix Rivas en “Religiosidad popular en la comarca de Los Monegros”, en la línea de su recuerdo sobre la gracia de las botas de vino: “La ermita de Santa Quiteria en Peñalba contaba además con unos objetos particulares. Se trataba de tres botijos para beber, los cuales contaban con la peculiaridad de que cada uno de ellos tenía siete chorros diferentes de los que unos estaban abiertos mientras otros no permitían la salida del agua. Estos botijos los utilizaban quienes querían ponerse a prueba para ver si acertaban a beber sin llegar a mojarse.” Los quintos hacían baile cuando quintaban, en casa de tía Mallena, que era bar, en verdad se llamaba Pascuala.

Para Domingo de Ramos llevaban una rama de Boj, que cogían por la Valcuerna, ahora es de olivo. Y para Pascua hacían la tradicional Rosqueta con huevo en medio, que hacían y comían en casa. Para la Virgen del Rosario se hacía procesión por todo el pueblo, sacaban a san Francisco y la Virgen del Rosario con los dos estandartes e iban cantando canciones de misa. La romería de san Isidro empezó sobre 1973-74 ya que antes solo celebraban fiesta la calle Mayor Alta

Antes, en todas las fiestas se cantaban coplillas, en las vísperas de la fiesta de mayo, la de san Isidro, María Auxiliadora, la Virgen del Carmen, san Lorenzo y san Roque. Para la verbena de san Juan y san Pedro, 29 de junio, iban por las calles con las tapas soperas, con las tapaderas de hierro dando vueltas y chocándolas para hacer ruido, lo que llamaban salir a tocar las coberteras.

Así, para san Pedro: cantaban: “La mañana de san Juan y también de san Pedro venimos a saludar las mocetas de este pueblo. San pedro como era calvo le picaba los mosquitos y san Juan le decía ponte un gorro periquito”. Se cuenta que, tanto para san Pedro como para Santiago, mientras entonaban las cancioncillas, llevaban un farol hecho con un periódico, una caña y una vela: «san Chaume la regalicia, san Chaume la regaló, a los hombres escobazos, y a las chicas un bombón«. Y san Juan “san Juan y la Madalena fueron a coger melones y en medio del melonar se dejaron los mejores”.

Y si hay algo especial para Carmen en Peñalba es el canto del Reloj, un canto que va describiendo hora a hora la pasión de Jesús y que cantan las mujeres tras los pasos de la Dolorosa en la procesión de Semana Santa: «En la Pasión de Jesús/un reloj de gracia y vida/reloj y despertador/que a gemir y orar convida; Oye pues, oye sus horas/y en todas agradecido/que os daré, mi buen Jesús/por haberme redimido». Cuentan que un párroco de la localidad lo escribió en torno a 1900.

De niñas jugaban a al corro chirimbolo, a la soga, al «encorrer» y al “Un, dos, tres… sin mover los pies” … A la escuela entraban a los 6 años y salían a los 14, pero a los 10 años la tuvo que dejar para ir a ayudar a casa. Aun se acuerda de Julia Pellicer Escartín, su maestra, que era de Huesca. En clase iban todas juntas, de todas las edades en la misma clase. Las escuelas siguen siendo las mismas.

En casa eran tres hermanos y ella era la mayor, por lo que Carmen tuvo que ir a trabajar a casa de su abuela que necesitaba ayuda y allí estuvo hasta el día que se casó. Muchas marcharon a Cataluña a trabajar y muchas se quedaron, las que marcharon, principalmente, fueron a servir a Lérida.

Carmen se casó con Manolo Pomar, agricultor de Peñalba, tenía algo de tierras y con el tiempo hicieron con Carmen una granja de pollos que llevaban entre los dos, de 1977 a 1990, cuando la cerraron. A Carmen le tocaba hacer de todo, cargar y descargar pollos, todo manual, los piensos y el agua, abrir las ventanas o cerrar según el aire…  Han tenido tres chicas y un chico y Carmen se ha dedicado principalmente a trabajar en casa.

Si tiene que elegir algo del pueblo lo tiene claro, a Carmen le gusta todo de su pueblo de Peñalba. Le gusta salir a pasear todas las mañanas e ir a hacer la compra todos los días a las nueve de la mañana a la tienda de Elena. Va a la escuela de adultos, a informática, se apunta a todo, está con gente, va a misa y a toda actividad o fiesta que hay en su querida Peñalba. Lugar y villa que Carmen lleva en su corazón.

Muchas gracias a sus hijas Inés y Joaquina.

90 aniversario de la llegada de la Columna Durruti a Bujaraloz (1936-2026)


Jornadas conmemorativas del 90 aniversario de la llegada de la Columna Durruti a Bujaraloz, como centro neurálgico del frente de Aragón, tanto en el marco de la revolución social, como político y militar y germen del Consejo Regional de Defensa de Aragón (CRDA). Diferentes actos, presentaciones de libros, charlas, exposiciones, proyecciones… que ahondan en la memoria histórica de Bujaraloz, de Los Monegros, y en el movimiento libertario durante la guerra que significó la llegada de la columna anarquista a tierras aragonesas. Más información en Durruti en Bujaraloz.

Crónica de unas jornadas para la historia.

Miércoles, 22 de Julio

Presentación de las Jornadas. A las 19:00 horas se han dado inicio a las jornadas procediendo a la presentación de las mismas por parte de los colectivos organizadores. La presentación se ha llevado a cabo en el salón de actos del ayuntamiento de Bujaraloz, contando con la asistencia de cerca de 80 personas.

En primer lugar, ha intervenido Chusé Rozas, concejal de cultura del ayuntamiento de Bujaraloz, dando la bienvenida a todos/as los/as asistentes, poniendo en valor las jornadas y a los distintos grupos organizadores. Chusé ha hecho especialmente hincapié en el calor, en el mismo calor sofocante imperante de este mes de julio que hace 90 años hizo cuando Bujaraloz recibió a la columna Durruti: -Tiempos de sequias, de malas cosechas y un pueblo precario-. Solo se quedaron las mujeres, para tirar adelante el pueblo, ha subrayado Chusé, recordando a todas aquellas mujeres que cuidaron de sus casas, de todos los que vinieron y hasta de sí mismas.

A continuación, Rafael Toba ha dado la palabra a Sylvia Grossi, quien ha leído el manifiesto dando inicio a las jornadas históricas del «90 aniversario de la llegada de la Columna Durruti a Bujaraloz»:

Salud, mujeres y hombres, compañeros y amigos todos.

Nos encontramos hoy aquí, en esta plaza emblemática, con el fin de conmemorar unos hechos históricos sin precedentes. Hemos venido de todas partes en representación de quienes llegaron hace 90 años en columnas con un objetivo único y transparente ¡La Revolución Social!

Hoy como entonces queremos transmitir la esencia de la utopía, de la Idea, lo que no es otra cosa que el afán de cimentar los pilares de una sociedad nueva cuyas prioridades residan en asentar el bienestar de la humanidad entera; el respeto a la vida, a la naturaleza, a la libertad individual y, en suma, conseguir la igualdad social.

En primer lugar, venimos para agradecer a como a otras localidades de Bujaraloz, así como la Comarca de Los Monegros y alrededores, la generosidad con la que vuestros predecesores acogieron a la Columna Durruti. De la misma manera, agradecemos de corazón a todas las personas que hoy habitan aquí, ya que al igual que nosotros, vosotras, vosotros sois el nexo con ese pasado reciente marcado por la belleza y, también, por la tragedia inherente al indeseable conflicto bélico abierto por aquellos que, mediante el autoritarismo, en el más amplio y cruel sentido del término, querían inmovilizar al pueblo en la desigualdad, en la miseria tanto material como inmaterial que ello conlleva.

A diferencia de 1936, hoy venimos con ánimo festivo y divulgativo y, más especialmente, con ganas de saber cómo sois en el presente los que habitáis esta fracción histórica de Los Monegros y, por ende, aprender de la sabiduría propia de la tierra. Por eso, los anarquistas de Iberia, y los de otros lugares del mundo, consideramos fundamental rendíos homenaje hijas e hijos de Bujaraloz, en igual medida que a las Columnas que hace 90 años hicieron junto a vuestros antecesores más de lo humanamente concebible para cambiar el mundo desde este gran pequeño pueblo, proyectando una imagen internacional, conmovedora y positiva de la revolución española. La Revolución Social que se ha querido borrar de los libros oficiales de Historia, cuando es, a todas luces, uno de los capítulos más relevantes de la historia occidental del siglo XX.

En estos cuatro días de julio llevaremos a cabo todo tipo de actos culturales para divulgar la importancia de Bujaraloz, ya que queremos que sea conmemorado y recordado con la grandeza humana que le corresponde: la de ser un lugar de memoria inmanente para la historia universal.

Estamos en la convicción inquebrantable que, con vuestra labor y, también, la más humilde nuestra, las generaciones venideras tendrán a bien considerarlo así, dado que las fechas, si son integras, no se despiden, sino se abrazan.

¡Bujaraloz, donde la Utopía se convirtió en realidad gracias a las Columnas Confederales que trajeron un mundo nuevo en sus corazones!. ¡Ese mundo transformador que acogisteis mayoritariamente con los brazos abiertos para hacerlo propio! ¡Viva el Consejo de Aragón! ¡Viva la anarquía! ¡Viva el compañero Agustín! ¡Viva Bujaraloz!

Sylvia Grossi y Rafael Toba.

Seguidamente, a las 20:00 horas se ha procedido a la Inauguración de la Exposición de las jornadas en la Casa Torres Solanot. Una exposición llevada a cabo por los colectivos «Historia viva Madrid Sur« y «Los rebeldes de Alcorisa«. Una muestra expositiva de objetos de trincheras, carteles, documentos, fotos, mapas, periódicos e incluso trajes. Un trabajo expositivo que busca dar a conocer la historia a través de la exposición complementando la divulgación que ofrecen las distintas publicaciones o rutas de la memoria. Una forma de reivindicar y dar a conocer el movimiento anarquista y su papel en la lucha, en la revolución social y en la guerra de España de 1936 donde hubo una gran participación internacional: -Una responsabilidad con todas aquellas personas, una deuda histórica-. El colectivo «Historia viva Madrid Sur» mantiene su voluntad de mostrar la exposición y participar en eventos y luchas sociales, preservando el legado que ellos mismos conservan con un fuerte compromiso social.

Finalmente, se ha realizado la Proyección del documental «Juan Mariné, entre luz y sombra» en el Salón de actos del Ayuntamiento, a las 21:00 horas. Documental sobre el director de fotografía y restaurador cinematográfico Juan Mariné, quien, con tan solo 15 años, rodó el entierro de Durruti. Superviviente del campo de concentración de Argelès-sur-Mer y a un pelotón de fusilamiento en la zona republicana, Juan Mariné se dedicó toda su vida al cine con cerca de 150 producciones. Tras la proyección, se ha mantenido un fluido dialogo con el director del documental Rafel Toba y la compañera de Juan, Concha Figueras. Ambos han contado diferentes anécdotas de Juan, un avanzado y pionero cinematográfico, con un alto valor artístico del que destacan, especialmente, su fotografía. Con su visión filmográfica, para Juan lo imposible no existía, innovó y se especializó, junto a su compañera Concha, en la restauración de películas -El cine le dio felicidad y él tenía que devolver al cine todo lo que le había dado-.

Rafel Toba y Concha Figueras dialogan con el público tras visualizar «Juan Mariné, entre luz y sombra».


Jueves, 23 de Julio

La mañana del jueves se ha iniciado a las 10:00 horas con la apertura de la Feria del libro anarquista en la Calle Santa Ana, teniendo gran acogida entre el publico asistente a las jornadas y que por la tarde se ha trasladado al salón del ayuntamiento, donde se han llevado a termino las distintas ponencias y la proyección.

Mientras, ya encarando la mañana, a las 11:15, antiguos alumnos de IES Sabina Albar de Bujaraloz han realizado la Presentación de la ruta de memoria de Bujaraloz con códigos QR, acompañados de una recreación histórica con uniformes y vestimenta de época en los diversos espacios. Los alumnos han realizado la ruta por Bujaraloz explicando los lugares emblemáticos de la guerra, con salida desde el Ayuntamiento y recorriendo donde se ubicó el desaparecido cuartel de la guardia civil, con explicaciones de hechos significativos que ocurrieron en la localidad. Continuando por la misma calle, cerca se ha visitado casa Gros, utilizada como hospital de enfermos y siguiendo un poco más lejos, cerca de la ermita de las Nieves, alcanzando el lugar donde se encontraba el hospital de sangre. Entre hechos y anécdotas se ha llegado hasta la plaza Mayor donde la columna instaló el cuartel general, primero en casa Rigabert y luego en casa Rozas. También en la misma plaza se encontraba telégrafos y el servidor de combustible, han explicado los alumnos, que han destacado la creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón, una forma pionera y única de gobierno libertario y anarquista. Igualmente han apuntado la constitución de las colectividades y el almacén de la colectividad de Bujaraloz donde los críos y crías iban a buscar juguetes, así como la relación entre vecinos y la columna: «Los soldados ayudaban a los vecinos en la cosecha y luego Bujaraloz enviaba trigo al frente de Madrid. Además, Durruti pidió máquinas para modernizar el campo bujalarocino». A su vez, los alumnos han recordado la fundición de las campanas para armamento, desmontadas por el herrero del pueblo, o la procesión, de mal gusto para los vecinos y vecinas, que algunos milicianos realizaron llevando vestimentas parroquiales. Toda una lección de historia tras un gran trabajo de investigación de los hechos históricos que significaron el paso de la columna Durruti por Bujaraloz, resaltando al final -Que ninguna muerte es justificable-.

Imágenes de la ruta de memoria de Bujaraloz.

Para recorrer los escenarios de guerra de Bujaraloz podéis acceder al mapa interactivo «Bujaraloz, espacio de memoria»,

A las 12:30 horas se ha realizado la presentación del libro «Little Durruti» en Casa Torres Solanot. Un cuento ilustrado, escrito, editado y dibujado por Suchi, nacido con el objetivo solidario de recaudar fondos para salvar la librería independiente Delirio. Un libro que cuenta la historia de un niño travieso que descubre el poder de las ideas ocultas en los libros y que, a través de su rebeldía y curiosidad, aprende sobre el apoyo mutuo y la importancia de defender las librerías. Para el autor, esta ha sido la primera y única presentación del libro, ya que tuvo muchas dificultades para que finalmente viese la luz, aunque finalmente sentencia «No nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un libro nuevo en nuestros corazones».

Presentación de «Little Durruti» en Bujaraloz.

Tras la parada obligatoria para comida y descanso, la tarde ha arrancado con la ponencia sobre Ada Grossi y los jóvenes libertarios por Sylvia Grossi. La historia familiar de sus abuelos Cesare Grossi (abogado penalista e intelectual) y María Olandese (cantante lírica), cuya familia, compuesta por el matrimonio y tres hijos Ada, Aurelio y Renato, se refugió en 1926 en Argentina de la dictadura de Benito Mussolini. Con el inicio de la guerra española, la familia, de ideales libertarios, se traslada a Barcelona, ingresando Cesare en Radio «Libertà» y su hija Ada de locutora, ambos bajo seudónimo. Con los hechos de mayo de 1937 la radio es asaltada y cerrada. Luego, tras la derrota republicana, los hombres (padre e hijos) fueron internados en Italia mientras que Ada y su madre fueron recluidas en campos franceses. Allí, Ada hace de interprete del médico español Enrique Guzmán, con quien acaba contrayendo matrimonio. Mientras su familia fue trasladada a Italia a campos de internamiento sufriendo una gran represión. Toda una historia narrada con fuerza por Sylvia Grossi, hija de Ada y Enrique, reivindicando el compromiso y lucha familiar que costó la vida a su familia.

El testigo de Sylvia Grossi lo ha cogido Dolors Martín, realizando la segunda ponencia de la tarde: «Mujeres Libres». La investigadora, especializada en el anarcofeminismo, el librepensamiento y la cultura libertaria durante el siglo XIX y XX, ha impartido una ponencia sobre la organización revolucionaria y autónoma anarquista «Mujeres Libres», organización fundada en 1936 por Mercedes Comaposada, Lucía Sánchez Saornil y Amparo Poch. Una lucha, de las mujeres, que lleva en la calle desde siempre, ya que siempre han sido ellas quienes han convertido una protesta en revolución. Pues a lo largo de la historia ellas han salido cuando ha hecho falta a las calles, como en aquellas huelgas por la subsistencia de la crisis de 1918, cuando se encarecen los alquileres, el carbón o el pan. Una lucha silenciada, invisibilizada e incluso ocultada, un movimiento pacifista contra las guerras colonialistas o por sus derechos, el control de su propio cuerpo con la reproducción y con ellas mismas, autoorganizándose, formándose y difundiendo a través de «Mujeres Libres», revista de la organización anarcofeminista, una revista hecha por mujeres para mujeres.

Sylvia Grossi en Bujaraloz.

Finalmente, Dolors Marín hace un recuerdo a las muchas mujeres que vinieron al frente, muchas más de las que se suponen, principalmente en las columnas anarquistas y del POUM. Este es el caso de algunas como Libertad Ródenas Domínguez, que vino a Bujaraloz con la columna Durruti o la periodista Ana María Martínez Sagi. Muchas milicianas que comenzaron a ser retiradas tras la disolución del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña y finalmente con la militarización, cuando también a las internacionales de la columna Durruti se les obligó a pasar a formar parte de las Brigadas Internacionales.

Amalia García y Conrado Santamaría han ofrecido un recital poético bajo el título «Expropiar las palabras». Entre las 20:30 y 21:30 hemos podido disfrutar de su poesía contundente, comprometida, reivindicando la fuerza liberadora de las palabras frente a su utilización de resignificar e imponer. Poesía para reflexionar que golpea a la dura realidad, a las luchas sociales y a la defensa de la tierra, toda una batalla en la barricada del lenguaje, siendo la poesía una resistencia y una lucha.

Amalia García y Conrado Santamaría.

La jornada del jueves ha puesto su cierre con la proyección, a las 21:30 horas, del documental «Los aguiluchos de la FAI» (1ª parte) abarrotando el público el salón de actos del ayuntamiento y reconociendo diferentes escenarios de Bujaraloz.


Viernes, 24 de Julio

El calor intenso sigue acompañando las jornadas que, lejos de perder fuerza, ha ido aumentando la participación en cada uno de sus actos. La feria del libro anarquista ha continuado animada en la calle, siendo trasladada por la tarde al salón del ayuntamiento de Bujaraloz.  

Así, la mañana ha sido para los más pequeños gracias al colectivo «Lobishome» y la representación infantil de títeres de su obra «Cristobita y el novio de la muerte» que ha dado comienzo a las 10:30 – 11:45 h: con la asistencia de gran publico infantil pero también adulto. El colectivo «Lobishome» responde a una «escisión» de la compañía «Títeres desde abajo». La compañía ha representado «Cristobita», un personaje tradicional popular que se alista en la legión, una obra antimilitarista desde el lenguaje popular y tradicional de títeres de cachiporra. Una obra divertida y fresca que aporta el colectivo que al igual que su colectivo matriz «Títeres desde abajo» lleva años acercando su arte a espacios políticos dándole un significado popular, comunitario, donde su trasfondo libertario está presente en su obra.

«Cristobita y el novio de la muerte»

Dolors Marín ha vuelto a tomar la palabra para presentar, esta vez, su gran trabajo y libro «Dones del foc», a las 12.00 horas en la Casa Torres Solanot. Dolors ha comenzado recordando a Carl Einstein, critico de arte alemán que estuvo en el Grupo Internacional de la columna Durruti y que en plena retransmisión del entierro de Durruti, en la radio, llora su muerte. Perseguido, Carl Einstein muere suicidado años más tarde en 1940. A la guerra de España viene junto a su mujer y Carl realiza unos escritos muy bonitos sobre su paso por la columna, señalando que por donde pasaba la columna se producía la revolución. Una revolución que, en un principio, fue necesaria para la republica, apunta Dolors, para que el empuje obrero colectivizase la producción para reconvertirla en industria de guerra y la colectivización de tierras para recoger la cosecha en Aragón, el esfuerzo de la mano obrera que la republica y la Generalitat necesitó hasta que ya no le fue necesario, materializándose en los hechos de mayo, cuando el anarquismo es combatido a fuego. Pero se demostró que la revolución social era posible y que la mujer fue el gran motor de la producción en retaguardia y en las colectivizaciones.

Dolors Marín «Dones del foc».

Emma Goldman fue una de las muchas mujeres que vinieron al calor de la revolución, para participar de ella. Al igual que Mary Lou que recogió sus vivencias en su Cuaderno Rojo de la guerra de España. Mary estuvo en Barcelona y realizó discursos surrealistas en la radio junto a su marido Juan Breá. Es una de las primeas extranjeras en llegar a Barcelona y sorprenderse del ambiente libertario de Barcelona, una sociedad ilusionante que invitaba a la esperanza. También recuerda a Mika Feldman, judía, dentista, que se implica con la revolución, alistándose con las fuerzas del POUM, donde resulta herido su compañero Hipólito y ella, por delegación de sus compañeros, asume la capitanía del grupo.

Algunas llegaron gracias a las olimpiadas antifascistas, como la nadadora Clara Thalmann, acudiendo al frente, tanto anarquistas como trotskistas admitieron entre sus filas a mujeres. Sus vidas cambiaron al vivir la revolución social que vivió España en las zonas libertarias.

Dolors Marín «Dones del foc».

Sin olvidar a Simone Weil, declarada anarquista, que a pesar de tener un rango social se involucra en la guerra y en la revolución social, que ya había hecho hace años trabajando en las fábricas parisinas.

Para Dolors, la revolución fue un cambio, una posibilidad de cambio, de paradigma para las mujeres. Pero no dejaron de ser también un peligro para diferentes sectores, como Emma Goldman y su defensa radical de la mujer, liberadora, feminista. En definitiva, Dolors rescata a trece mujeres que tuvieron un gran papel, pues las mujeres y su historia ha desaparecido de la narración histórica, historia que Dolors trata de recuperar y plasma en «Dones del foc».

A las 18:00 horas se han reanudado las jornadas en su sesión de tarde con «La colectividad de Blesa» por Francisco Javier Lozano Allueva y Pedro L. Arqued Sanz. Los autores han expuesto el proceso de investigación, por medio de testimonios orales, bibliografías, hemerotecas o documentación, destacando la aparición de diferentes actas de la colectividad en el archivo municipal y actas del comité anarquista de la población Con todo ello han ido configurando su trabajo de la colectivización de Blesa y en el contexto del Aragón libertario junto a las poblaciones vecinas de Muniesa, Huesa del Común, Moyuela, Moneva, Monforte de Moyuela o Montalbán.

Julián Vadillo ha cogido el testigo desarrollando la ponencia «El Consejo de Aragón» repasando los diferentes aspectos desde sus inicios, desarrollo y final. Un a experiencia que aún debe ser aborda en profundidad. Una forma de gobierno que concretamente nace en Bujaraloz el 6 de octubre de 1936 gracias al impulso de la CNT. Un autogobierno libertario y revolucionario que tuvo su sede en Fraga y Caspe, hasta su disolución impuesta el 11 de agosto de 1937 y ejecutada por la 11ª División del Ejército republicano al mando del comandante Enrique Líster.

Las colectividades han vuelto a estar presentes, esta vez gracias a Germán Ferrer Marzola con su ponencia «Colectividades libertarias en Aragón 1936 – 1938», desde un punto de vista didáctico, Germán ha ido desgranando que fueron las colectividades y en que contexto y forma se fueron desarrollando, la motivación y el contexto, os mecanismos que las hicieron posibles hasta que, tras la disolución del Consejo Regional de Defensa de Aragón, la represión del gobierno republicana acabó con las colectividades. Germán Ferrer Marzola ha estudiado principalmente las colectividades del bajo cinca, una zona muy ideologizada y combativa, donde, por ejemplo, en 1870 en Belver de Cinca ya les llega «La federación», periódico que edita en Barcelona la Asociación Internacional de Trabajadores.

La última ponencia de la tarde versa sobre el libertario Manuel Espallargas a cargo de Víctor Asensio y David Alloza. Manuel Espallargas fue un militante libertario, cenetista y militar anarquista español nacido en Alcorisa (Teruel). Durante la guerra, su mujer y su padre son fusilados y tras la derrota republicana en 1939, Manuel es arrestado y enviado a un campo de prisioneros en Alicante. Aprovechando el caos de las tropas franquistas, organiza un plan de fuga exitoso y cruza la frontera hacia Francia, donde sufre el internamiento en campos de refugiados franceses. Allí se alista en la Legión Extranjera Francesa y en la primavera de 1940 es enviado a Noruega integrado en la 13.ª Media Brigada de la Legión Extranjera, donde actúa, principalmente, como guía. El capitán francés Pierre O. Lapie alabó públicamente el desempeño de Espallargas y los anarquistas españoles, describiendo que «saltaban de un lado para otro como tigres y nunca parecían estar agotados» al moverse por las sierras noruegas. Narvik significó la primera gran derrota terrestre del ejército de Hitler. Posteriormente, ostentó el rango de sargento en unidades aliadas de vanguardia. Estuvo integrado en secciones secretas y de comandos tácticos (como la SCONCE 4) relacionadas con el entramado operativo que rodeó a unidades míticas de la Francia Libre como «La Nueve».

Por la noche, en la plaza Mayor de Bujaraloz actuación musical con una actuación de Rap con El Cos y Moita Makinaria y canciones populares con Gato Azul, Clara Costa y Marmo.


Sábado, 25 de Julio

La ultima mañana de las jornadas ha amanecido con la presencia de la feria del libro anarquista por la céntrica calle bujalarozina de santa Ana. Pronto se ha ido concentrándose la gente para no perderse el acto, quizá más importante de las jornadas, de la Colocación de placa a Durruti y actuación del Coro Libertario de Torrero en la Plaza Mayor. El mismo coro ha dado la bienvenida a los asistentes, comenzando a las 10:30 horas, interpretando canciones como la internacional, ¡Ay, Carmela!, por allí viene Durruti, de Chicho Sánchez Ferlosio, o a las Barricadas entre otras entremezcladas con textos de Durruti.

Actuación del Coro Libertario de Torrero

Seguidamente, desde las asociaciones y colectivos organizadoras de las jornadas del «90 aniversario de la llegada de la Columna Durruti a Bujaraloz» han trasladado al pueblo de Bujaraloz una replica de la placa que se colocó el 4 de marzo de 1937 en recuerdo de Durruti en la fachada de lo que fue el Cuartel General de la Columna Durruti en la localidad. No sin antes, Sylvia Grossi ha procedido a leer un pequeño comunicado de las organizaciones responsables de las jornadas:

«Los colectivos organizadores de estas jornadas hemos decidio:

Hacer entrega solemne de una placa, que reemplazaría a la arrancada en 1938 por las tropas fascistas, a una persona de Bujaraloz para que la custodie hasta que un día el pueblo de Bujaraloz decida dónde colocarla.

Consideramos que los colectivos organizadores no somos quiénes para imponer nuestros deseos.

Con todo nuestro agradecimiento, abrazamos al noble pueblo de Bujaraloz.

¡Viva la anarquía!
¡Viva Durruti!
¡Viva el compañero Agustín!
¡Viva el pueblo de Bujaraloz!
«

«Recuerdo de Bujaraloz al Valiente Buenaventura Durruti. En esta casa instaló su cuartel general el día 26 de junio de 1936 y desde este lugar inició su gloriosa campaña de reconquista para el pueblo de las tierras aragonesas que cayeron en poder del fascismo”.

A las 11:30 horas, Roberto Martínez ha presentado su libro «Rumbo a Zaragoza» un libro sobre la revolución. Un relato que comienza en plena 2ª República, en las promesas que se quedan en nada y en los conflictos que se van generando, entre la republica y el movimiento libertario, llegando a producirse varios intentos de insurrección. Especialmente significativa la revolución minera de Asturias en 1934 con la entrada de la CEDA.

Durante aquel periodo se crean los Comités de Defensa, apunta Roberto Martínez, que son importantes con el estallido de la guerra española. Tras el fallido golpe de estado y la sublevación militar, el pueblo se organiza en comités y toma el poder, se hacen con las armas, organizan patrullas y forman las milicias, habiendo principalmente dos sectores, los afines al gobierno republicano y los libertarios. Mientras el movimiento libertario, a través de la CNT, tiene su propio dilema, hacer la revolución o la lucha. Finalmente se decide posponer la revolución y priorizarla lucha y la unidad antifascista, con la creación del Comité de milicias Antifascista de Cataluña, poniendo rumbo a Zaragoza. La columna Durruti parte por la zona de Bujaraloz y la de Ortiz algo más al sur, por el otro lado del Ebro.

Pronto se estabiliza el frente, el avance se estanca, hay un boicot por parte del gobierno republicano a las milicias de Aragón, hacen falta armas y munición y el movimiento libertario se va quedando cada vez más acorralado. No es por falta de dinero, pues en Madrid se hallaban grandes reservas de oro que España se hizo, principalmente, gracias a su imparcialidad en la primera guerra mundial y que finalmente acabó en la URSS y Francia.

En mayo de 1937 la Generalitat trata de tomar telefónica, colectivizada por la CNT, lo que causa enfrentamientos armados conocidos como los «Sucesos de mayo de 1937». El gobierno de la republica y el Gobierno de la Generalitat tratan de hacerse con el poder que aun queda en manos de los anarquistas, junto a la militarización de las milicias. Aunque en Aragón se había tomado la iniciativa y se había creado su propio autogobierno libertario por medio del «Comité Regional de Defensa de Aragón». Pero pronto es disuelto y el estado republicano impone y recupera su poder.

Son muchos los milicianos que acaban desertando por no aceptar la militarización, aunque el golpe definitivo al movimiento libertario llega con la ofensiva a Zaragoza y la batalla de Belchite, desgastando completamente el movimiento libertario derrotando completamente la revolución social. Por ello, vuelve a resaltar Roberto Martínez, «Rumbo a Zaragoza» es completamente un libro sobre la revolución.

1.- Control de la retaguardia.
2.- Militarización.
3.- Liquidación del Comité Regional de Defensa de Aragón.
4.- Ofensiva a Zaragoza – Batalla de Belchite.
5.- La Revolución es derrotada.

Seguidamente, Agustín Guillamón ha hecho lo propio con su libro «8 días de Julio» .Agustín nos ha retraído a la creación de los Comités de Defensar anarquistas y que su organización y formación fue determinante para hacerse con el poder tras el fallido golpe de estado y la sublevación militar de julio de 1936. Unos comités que en Zaragoza no se habían desarrollado lo suficiente, a pesar de ser la segunda ciudad española con mayor implantación anarquista. Los Comité de Defensa en Barcelona se había constituido como un verdadero ejército del pueblo, del proletariado, entrenado en tácticas de guerra urbana «En 32 horas las fuerzas del ejército fueron derrotadas por los comités de defensa de la CNT».

Agustín Guillamón en Bujaraloz.

Aquellos primeros días, a partir del 19 de julio en la calle estaba la lucha, las colectivizaciones, la creación de almacenes de abastos y las milicias, la revolución. Un poder, el poder del pueblo y de los sindicatos que no se vio reconocido en la organización política, incluso con la creación del Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, señala Agustín Guillamón.

Aquellos primeros días no dejaron de estar ausentes de un cierto caos y desorden y el peligro de una retaguardia desestabilizada. Nunca se llevó una revolución completa, no se derrotó al estado, el movimiento libertario no supo hacerse con el poder que había ganado en la calle y, en un paso adelante, Agustín Guillamón critica aquel anarquismo de estado.

Días decisivos que marcaron el desarrollo de una contienda donde la revolución y el movimiento libertario se debatió entre sus aspiraciones y la lucha.

Encarando la recta final, la tarde se inicia a las 18:00 horas con la presentación del libro «La quinta de los Piales». Una obra de Roberto Alquezar y David Alloza. que recopila recopila testimonios directos de jóvenes del municipio de Alcorisa que fueron movilizados para combatir en la Guerra Civil Española

Seguido, Agustín Guillamón ha procedido ha realizar la ponencia sobre la «Revolución en Cataluña» por Agustín Guillamón en el Ayuntamiento, muy en línea con sus trabajos de investigación realizados por historiador del movimiento obrero revolucionario y de la Guerra y revolución españolas del año 1936 y muy en relación con su presentación anterior de con su libro «8 días de Julio».

Terminada la tarde se ha procedido al cierre del espacio expositivo y la feria del libro, concentrando las últimas actividades en la plaza mayor de Bujaraloz. En la plaza se ha podido disfrutar de la obra «La bruja y don Cristóbal», títeres para adultos de la compañía «Títeres desde abajo». Una obra que trata «sobre la libertad, la rebelión y la crítica al poder a través de personajes tradicionales inspirados en el guiñol y el polichinela».

«La bruja y don Cristóbal», Títeres desde abajo. Bujaraloz.

La cena popular, un arroz vegano, dio sabor a la despedida musical de las jornadas que vino de la mano, en un primer lugar por los gallegos «Marmo Trazos y por último la formación aragonesa «Crebazando Muros», música folk, combativa, reivindicando la jota del pueblo, para dar cierre a unas jornadas inolvidables.

Crebazando Muros en la plaza Mayor de Bujaraloz

Gracias a todos y todas y especialmente al pueblo de Bujaraloz.

DURRUTI

Te clamón Buenaventura,

barrunte d’a tuya vida futura,

que estió plena d’aventuras.

Presona e Anarquista eixemplar,

perén entadebant sin reblar.

A tuya fegura digna d’un altar.

Cuentra ras inchusticias socials,

e tamién as inchusticias laborals.

Totas creyatas a l’emparo

d’o puerco poder d’o capital.

Con Os Solidarios alcordez

que as cosas heban de cambear.

Asinas que toz chuntos,

tos metez toz a luitar.

Per o mundo estiés dando eixemplo,

pleno de valors e de convencimiento,

Perén mantenendo viva ra flama;

drento de una sociedat empobrita,

que yera plena de pena e de miseria;

portiando-le lumbre e asperanza.

O tuyo nuevo mundo ansiato,

dende o tuyo corazón deseyato.

Arribó una guerra fratricida,

empentata per o poder faixista,

que tot un país aturó,

as ilusions se crebón,

a medrana s’extendió,

pero a tu ixo no te desalentó.

T’as Atarazanas os valients marchón,

con a victoria as armas se prenión.

Dende o lugar de Barcelona,

a tuya columna salió.

Os milicianos arribón,

t’o lugar de Bujaraloz.

con a ilusión de un nuevo mundo,

que portiaban n’os suyos corazons.

L’obchectivo yera liberar Zaragoza,

que per desgracia no se cumplió.

Te trucón pa una nueva misión,

e la siguiés con a tuya determinación.

Sin pensar-lo e sin saber-lo,

o tuyo destín s’escribió.

Escuros e foscos feitos,

arredol d’a tuya muerte estión.

E n’o lugar de Madrit,

a tuya flama s’amortó.

Luenga vida ta Durruti,

encara bi ha ilusión,

O tuyo eixemplo sigue,

tamién a luita sigue;

perdura dando fura lumbre,

t’os nuestros corazons.

#Ixeya38

Chorche d´a Estepa

(25/7/26) Bujaraloz

Pancho Villa y el Negus


Durante la guerra civil española, el líder revolucionario mexicano Pancho Villa da sobrenombre al líder del Comité de Grañén. Aunque no es el único, pues muchos son apodados como Pancho Villa o el Negus, en alusión a los lideres revolucionarios, siendo varios los que comparten aquellos alias, como el anarquista Rafael Martí, valenciano que actúa en el frente de Teruel, y que también resulta conocido como “Pancho Villa”.

Foto: Pancho Villa. Alec Wainman. 01-07-1937.

Concretamente, en Grañén llega la columna Carlos Marx, al mando de José Del Barrio, estableciendo su cuartel general en la localidad próxima de Tardienta. En sus Memorias políticas y militares, José Del Barrio relata su llegada a Grañén: «El pueblo no era en realidad de nadie. Ugetistas y cenetistas por un lado u fascistas por otro patrullaban por los alrededores del pueblo, sin que llegaran a dominarlo ni unos ni otros. Nuestra llegada resolvió la situación. Los fascistas huyeron». Barrio continúa sus memorias narrando como, una vez asegurada la posición de Grañén, «Empezó a reinar un anarcosindicalista que se hacía llamar Pancho Villa y que había constituido un comité que pretendía ejercer toda clase de poderes, el tren continuó hasta Tardienta» (Frente de Los Monegros).

Víctor Pardo Lancina recoge al Pancho Villa monegrino en “Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros” a través de la enfermera australiana Agnes Hodgson “Un campesino llegado de Lérida al que se dio el apodo de «Pancho Villa» y que fue responsable del comité de Grañén” (Agnes Hodgson. Diario de una enfermera australiana en la guerra civil española). En la misma línea lo cita el historiador Gonzalo Berguer “Allí se encontraba un comité anarcosindicalista a las órdenes de un personaje conocido como Pancho Villa” (Les Milícies Antifeixistes de Catalunya. Berguer, Gonzalo).

No obstante, Víctor Pardo apunta varias referencias al Pancho Villa “grañenense” como la escueta y a su vez contundente descripción de Philip Toynbee en su obra The distant drum. Reflections on the Spanish Civil War “Ferviente faísta que jamás se separaba de su larga pistola colgada al cinto”, así mismo la aportada por F. Xavier Bosch en Archie Cochrane:Back to the front: “Pancho Villa creó numerosos problemas de todo tipo, incluso tratando de controlar en su propio beneficio suministros y medicinas. En cierta ocasión, prendió fuego a la gasolina almacenada en el hospital para alimentar un motor, lo que le produjo accidentalmente graves quemaduras que requirieron hospitalización”.

Sobre su verdadera identidad, nos aproxima una pista que viene a partir de un informe presentado por la comisión de la Cruz Roja local de Barcelona, por parte de Estrany y Ràfales, el 21 de mayo de 1937, cuando viajan hasta Grañén para tratar la falta del pago de salarios al personal al servicio de la Cruz Roja, se cita a Pancho Villa como jefe del Sector y de nombre Damians: “Día 21 de mayo: Viaje a Grañén, con el objeto de hablar con el compañero Damians, Pancho Villa (Jefe de aquel sector). Tampoco lo encontramos”. Entendemos por lo tanto que Damians responde al misterioso miliciano apodado “Pancho Villa”, no habiendo establecido, hasta ahora, su verdadera y concreta identidad.

También, la enfermera Agnes Hodgson, en su diario recoge diferentes episodios que reproducimos a continuación:

2.2.37

Otro paseo, esta vez con John y Jerome, que hablan algo de inglés. Hemos visto unas perdices en pleno vuelo. John y Jerome están en Grañén con la misión de purificar agua para «Pancho Villa», porque éste no quiere malgastar gasolina mandando a buscar agua potable cada día a Almuniente. Pero ahora les niega a estos dos muchachos la gasolina que necesitan, de manera que no pueden purificar el agua local. Hay algo de disensión en cuanto a que este hospital siga adscrito al Batallón «Carlos Marx», es decir, al PSUC. Si nos quedamos aquí, o nos integramos en la CNT o estaremos a la greña con la FAI; si seguimos con el «Carlos Marx», tendremos que trasladarnos a otro pueblo, a un kilómetro y medio de Grañén.

16.7.37

El «Pancho Villa» de Tardienta está entre los heridos, y ésta es su quinta herida. Es un fanfarrón como la copa de un pino; dice que no ha habido muchas bajas y que ninguno de los dos bandos ha salido ganando.

La fotografía está acompañada por una nota mecanografiada en francés en la que se cita » En Barcelona, durante la Guerra Civil. N.P.M.: Un pintoresco jefe de milicia, apodado «Pancho Villa», regresa herido del frente. (Foto de nuestro enviado especial). HG/ET/ 86137 (Keystone)» 1937.

De acuerdo con el testimonio de Agnes, Víctor Pardo Lancina se refiere a él como el “Pancho Villa de Tardienta” quien, incluso en determinado momento “Fue en extremo beligerante con médicos y enfermeras que abominaban de su despótico carácter y su peligrosa arrogancia”. Aunque podamos decir que seguramente responde al mismo personaje, quizá puedan ser dos personas distintas.

Sumergiéndonos de nuevo, una interesante referencia y a su vez testimonio viene dada por Manuel Gutiérrez, un miliciano que combate en el Frente de Aragón, concretamente en la 24 Brigada mixta, Batallón 493, sección de Transmisiones. Manuel Gutiérrez recoge sus vivencias en un diario que comienza el 4 de abril de 1937, tras la perdida de otro anterior iniciado con su alistamiento en el cuartel de Sarriá.

Así, Manuel Gutiérrez, en su diario de un miliciano nos aporta detallada descripción de “Pancho Villa”, un ser que, en base al diario, Víctor Pardo Lancina reconoce como “Un tipo engreído y peligroso, proveniente del cuerpo de la Guardia de Asalto, y que como tal había intervenido en la represión de huelgas y movimientos obreros”.

“Mi división, Carlos Marx, en Robres tiene un polvorín lleno de armas y municiones modernas y en cambio nuestros fusiles parecen escobas y las municiones que vienen de Cataluña, y que son cápsulas recargadas, el 75% son malas. Cuando menciono al “Mando” me refiero al de la División Carlos Marx, que está lleno de fascistas emboscados. Un ejemplo de lo que digo es un individuo muy popular, que se hace llamar “Pancho Villa”, alto como un San Pau y con pose de perdonavidas, cara de fanfarrón y tipo de matón, que dicen que es muy valiente, que va de permiso a Barcelona cargado de galones y correas con municiones y fusil-ametrallador; era guardia de asalto y me cuenta el compañero Cabrera que en cierta ocasión, en la carretera de Tardienta a la ermita, estaba Pancho Villa hablando con dos chicos y otros guardias y decía a los primero ¿Recordáis aquel día que vino a vuestro pueblo una camioneta de guardias y apaleó a los trabajadores? Pues yo estaba entre ellos y recuerdo haberos apaleado a vosotros. – Y reía con cinismo mientras los dos chicos sonreían para disimular el odio que reflejaban sus ojos. Este desgraciado es el ayudante del comandante de nuestro Batallón. Poca confianza me inspiran estos autómatas al servicio del capitalismo, antes dedicados a perseguir al trabajador y que hoy luchan a nuestro lado porque no pueden luchar al servicio del fascismo, al cual servirían mejor y la mayoría son tan fascistas como los que tenemos delante de las trincheras.” 

En la 4ª Compañía Pancho Villa se ha hecho popular. Al llegar se presentó a la Compañía y dijo: “Me han dicho que la 4ª Compañía es incontrolada. Pues bien; yo también lo soy” y arrancó el número del coche que tenía parado a su lado (…)

Manuel Gutiérrez nombra que nuestro Pancho Villa fue Guardia de Asalto, además expone que Pancho Villa es fusilado ante un pelotón de fusilamiento, condenado tras un desastre en Zuera:

Dicen que Pancho Villa fue fusilado. Se había llevado a cabo una operación brillante en Zuera y toda la artillería rebelde cayó en poder nuestro. Entonces venían fuerzas nuestras y él mandó abrir fuego; en total trescientas bajas y la operación perdida. Un hombre tan presumido nada bueno podía hacer (…)

Dicen que ya han fusilado a “Pancho Villa”. A los componentes del pelotón de fusilamiento se les crisparon los nervios al constatar la sangre fría del condenado. Dijo a los soldados: “Vais a matar a un hombre que no es fascista; durante muchos meses me he portado con dignidad revolucionaria pero la revolución necesita inmolar víctimas inocentes” y dirigiéndose al oficial que por ser amigo suyo estaba tembloroso. “Ten serenidad hombre que no es nada y no te descuides de escribir a mi esposa e hija comunicándoles mi suerte”. Después de examinar la fosa destinada a él y rehusar la gorra y el pañuelo el oficial mandó ¡fuego! Y en medio de la descarga se oyó un grito: “Viva la Revolución” y cayó Pancho Villa con el pecho y la cabeza agujereados por treinta balas. El oficial le clavó otra. Los que lo fusilaron se habían ofrecido voluntarios; todos pertenecían a su batallón y recordaban a los compañeros que habían caído por su culpa.

Trágico final para nuestro misterioso Pancho Villa que recoge Manuel Gutiérrez con gran detalle y del que también Víctor Pardo Lancina se refiere: “Fue fusilado tras el fallido asalto al Vedado de Zuera” (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros).

El diario de Manuel Gutiérrez es encontrado en el frente de Zuera, por un alférez provisional en septiembre de 1937, junto al cadáver de Manuel Gutiérrez. De acuerdo a estas circunstancias, posiblemente el fusilamiento de nuestro Pancho Villa pueda corresponder a fechas anteriores a la muerte de Manuel Gutiérrez, probablemente sobre julio agosto de 1937.  

Kati Horna. Milicianos de la 28 División [Columna Ascaso] posando entre las fortificaciones en el Carrascal de Banastás. Aragón. 1937. Entre los milicianos se observa a Pancho Villa.

Miguel Vila, el Pancho Villa de la columna Macia-Companys

No obstante, repasando la hemeroteca de la época, aparece otro “Pancho Villa” en el frente de Los Monegros, Esta vez Miguel Vila, apodado Pancho Villa y alistado en la columna Macià-Companys. La columna Macià-Companys se situó entre Robres y Alcubierre con 300 efectivos, llegando a contar con 700. Estaba formada por voluntarios de ERC y en menor parte de Estat Catalá. La unidad acaba respondiendo a la División 30.ª, Brigadas Mixtas 131.ª y 132.ª, al mando de Jesús Pérez Salas.

Su historia aparece recogida en El Diluvio del 5 de noviembre de 1936:

Pancho Villa, miliciano

Allá, en el pueblo de la retaguardia, alguien le sacó el mote “Pancho Villa”. Su aspecto, tan en consonancia con el héroe mejicano, pudo ser la causa de ello. Per más pudo serlo, sus maneras, en todo momento por igual a las que se atribuyen a la figura rebelde del cabecilla. Sus pobladas barbas… Su rechoncho cuerpazo… Y su andar un tanto altanero…

Así, con todo su séquito de amigos, paseando por acá y por allá del simpático pueblo de la retaguardia, en espera del momento en que se le mandase a las líneas de fuego, el Pancho Villa de unos cuantos pasó a serlo para todos los milicianos. Un compañero suyo le dijo un día:

-Oye, Pancho Villa, Piensa en lo que eres ahora. Recuerda que en el momento que sea preciso has de hacer honor a tu nuevo nombre.

Y Miguel Vila, joven aun, que por arte de las mañas del pueblo en transformar cosas y hombres, prometió solemnemente que el Pancho Villa miliciano daría que hablar una vez estuviera en el frente.

¡Y lo cumplió!

En una sierra de nombradía, de estas que abundan en Aragón, los fascistas efectuaban un ataque desesperado, buscando abrir brecha en Ias filas del ejército del pueblo. Nuestros hombres resistían. Aguantaban el esfuerzo rabioso de la casta depravada. Pero se necesitaba algo más. Era preciso darles su merecido. Aprovechar su mismo ataque furioso para abrir la brecha que intentaban con nosotros.

Y se envió el refuerzo de milicianos que para ello se necesitaba, Unas centurias de la cuarta columna Maciá-Companys pasaron, de su punto donde tienen el cuartel general, a las avanzadillas. Entre estas centurias se hallaba Pancho Villa. Llegados entrada la noche, en un día del pasado mes de octubre, en Sariñena, durmieron en dicha ciudad, si dormir se le puede decir echarse sobre montones de paja maloliente en espera de las órdenes que no podían tardar. Que, efectivamente, no tardaron.

Temprano aun, dióse la orden de marcha, camino de las líneas de fuego, donde una lucha sin tregua venía efectuándose desde hacía dos días. Maltrechos por el viaje, con el sueño a cuestas aun, llegaron a lo alto de la sierra los bravos milicianos de la cuarta columna donde al cabo de breves momentos habían de poner a prueba su espíritu luchador. Una prueba dura, de proporciones gigantescas, casi se podría decir demoníaca…

Y es al cabo de unas pocas horas de la llegada, con el cansancio del ajetreo del camino y un corto espacio de tiempo de mal dormir sobre si, cuando Pancho Villa cumplía su promesa. De una manera gloriosa. De una manera sublime…

Solo… Casi solo, por lo que hace el caso. Miguel Vila, el Pancho Villa de la columna Macia-Companys, avanzaba por el terreno de lucha, imponente. Cual una figura legendaria bajada a estos mundos con un propósito prefijado. En una mano, el artefacto mortífero presto a lanzar. El fusil colgado al hombro. De la otra mano más bombas con que hacer retirarse al enemigo traidor y cobarde. Todo él, con su aspecto terrible, por lo claro de sus intenciones hostiles.

Así, pertrechado como el que más, avanzaba Pancho Villa, al igual que debió hacer su anterior en las tierras mejicanas. Ante él podían oponerse a su paso morisca como falangistas. Era igual. Unos y otros habían de sucumbir o dejarle vía libre. A su arrollador avance no podía oponerse nada.

¡Cómo no pudo oponerse ni un carro de asalto enemigo!

Que esta fue la epopeya del Pancho Villa miliciano. Que él, con su «séquito» unos pasos atrás, en su avance incontenible, llegóse a encontrar frente a un tanque. La suerte estaba echada. O el tanque vencía, aniquilando al soldado de la Libertad, o éste dejaba el camino expedito al tanque, ¡Y ni lo uno ni lo otro ocurrió!

Cuando nos lo cuentan lo hacen todos con un dejo de sorprendidos. Nadie pudo llegar a comprender cómo ocurrió ni cómo pudo ser que un hombre solo dispersara los ocupantes de un carro de asalto faccioso, se apoderara de él y, como postres, tomará, además, víveres y municiones junto al armatoste. Créese que unas bombas de mano hicieron explosión cerca del tanque con gran puntería… Y que después de ello, orgulloso de su hazaña, más satisfecho por los bienes que reportaba a los suyos la conquista, Pancho Villa vociferaba, junto con los suyos, que se le unieron rápidamente sobre «su cosa»…

Durante unos días fue el hecho saliente de las milicias que con más animación se comentaba. Y aún hoy día, en que el héroe del hecho reposa en una blanda cama de hospital, curando una herida que pudo ser grave y, por suerte, se quedo en que pudo serlo, todos se maravillan de lo que os relatan como un verdadero milagro. ¡Loor a los valientes de verdad! Alcañiz, noviembre.

Ya anteriormente se habían recogido sus audacias, en esta ocasión, en El Diluvio del 18 octubre de 1936 y en La Publicitat en su edición del 30 de agosto de 1936:

El Diluvio, 18 octubre de 1936.

EN EL SURESTE ARAGONES

La audacia y valor de nuestros milicianos (Por teléfono)

Alcañiz, 17, once noche.

En el día de hoy se ha desarrollado en el frente de Alcubierre una acción en la cual se ha demostrado el valor y la audacia de nuestros milicianos.

La tercera centuria de la columna Francesc Maciá ha logrado arrebatar al enemigo un carro de asalto y mucho material de guerra. Son dignos de mencionar los milicianos José Millás y Miguel Vila, antiguos combatientes de la gran guerra, y el sargento conocido por Pancho Villa.

Todos los milicianos de las columnas F. Maciá y Durruti-Villalba y los aguerridos guardias de asalto que luchan en el frente de Alcubierre están poseídos del mayor entusiasmo.

Debido a la valentía demostrada por la totalidad de nuestros combatientes está en poder nuestro la mayor parte… Alcubierre…

 En el sector de Alcañiz continúa la gran movilidad de combatientes y todo hace creer que no tardarán en producirse acontecimientos de importancia. Velilla Brualla.

El Diluvio, 18 octubre de 1936.

En el frente de Aragón

La tarea del comité de Pina

Las fechorías De los “Boinas Rojas” (Del enviado especial Josep Diaz y Morales).

Barbastro. —Último en este sector ha habido relativa tranquilidad. El otro día, en ausencia de Durruti, voy a entrevistarme con la segunda cabeza de la columna. el camarada Carreño. Al poco rato este me presentó el sargento de artillería Manzana, que aquí todo el mundo conoce por el nombre de Pancho Villa. Toda le admiran por su valor personal y por la su preparación técnica.

La Publicitat, 30 de agosto de 1936.

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona. 1 de julio de 1937.

Columna y Centuria Pancho Villa

Curiosamente, en Grañén se posiciona la centuria denominada Pancho Villa (Solidaridad Obrera 21 de enero de 1937) perteneciente a la División Ascaso. Igualmente aparece la Columna Pancho Villa, ubicada en La Zaida “Centuria que sale el 28 de julio hacía el frente de Aragón. Estaba formada por miembros de la CNT de la ciudad de Barcelona” (Berger Mulattieri, Gonzalo. Frente de Aragón (1936-1938) despliegue, evolución y trazabilidad de unidades militares, combatientes republicanos muertos y lugares de inhumación).

En definitiva, la presencia de Pancho Villa fue más allá de dar nombre a diferentes personajes, siendo, como hemos visto, referencia para toda una columna y una centuria.

El Negus

En Negus también es un alias que muchos milicianos tomaron como sobrenombre o mote, en referencia a Haile Selassie, el emperador de Etiopía que resistió la invasión de los fascistas italianos. Pero también respondía a un avión bombardero republicano que tenía un motor muy ruidoso «El Negus» y a una posición republicana en el sector de Alcubierre en plena sierra.

Como milicianos apodados Negus aparece Hilario Salanova Carreras, líder anarquista de la columna «Los Aguiluchos» y el miliciano Juan Fermín Fernández, del PSUC que estuvo en el frente de Aragón con la Columna Carlos Marx, incluso García Oliver habla del él en sus memorias llamándole el Negus. Juan llega a ser conocido como el «Negus de Tardienta» mientras que Hilario el «Negus del Norte» (Solidaridad Obrera, 21 de febrero de 1937).

El Negus de Tardienta, periódico «Juliol» del 27 de septiembre de 1936.

Sobre Juan Fernández trata “El Negus de Aragón”, publicado en la revista Estampa número 451, en septiembre del 36 sin olvidarse también de Hilario Salanova Carreras:

EL «NEGUS» DE TIERRAS DE ARAGON

Cuando salieron para la línea de fuego del frente aragonés, en ninguno de los dos se veía brillar el deseo vibrante de tocar a degüello. Y, sin embargo, a los pocos días de dar comienzo el avance hacia Zaragoza, sus hazañas ya se contaban en romance popular. Frente a cualquiera de los dos, los valientes milicianos se sentían atraídos, les seguían y se unían a sus grupos. Pronto bautizaron a uno de ellos:

—¡Pero si es el Negus!

¡El Negus!

Por las plazas de los pueblos por donde pasaba le acogía un clamoreo.

—¡Ya está ahí el Negus!

Los vecinos se asomaban a las puertas para contemplarlo. Se ofrecían para formar en su columna los mozos que habían dejado sus pomaradas, sus ganados y sus mujeres; los mozos que llegaban con paso tardo, sorprendidos de los pertrechos mortíferos, navegando de una acera a otra en las calles, estrechas para sus pies campesinos.

—Lo que es éste -decían— no debe espantarse de nada.

Todos querían seguir al Negus y ganar su amistad. Porque, además, ¡es tan leído!

El Negus contaba ya casi con una centuria de hombres seleccionados y decididos. Les largó un discurso, arengándoles con palabras y argumentos nuevos. Le oían sin pestañear, los ojos llenos de alegría, ligeramente abiertas las bocas, atentos todos los sentidos.

—¡Es un tiazo! —fue la exclamación general-.

Mandados por él machacaremos a los fascistas, ¡Nos haremos con ellos en seguida!

Equipados con lo imprescindible, arma al hombro, salieron calle arriba los milicianos del Negus, dando zancadas enormes. Los vecinos corrían a despedirlos, apretujándose para verlos pasar.

-U. H. P.! ¡U. H. P.! ¡Muera el fascismo! ¡Salud, rubia! ¡A Zaragoza!

Las jóvenes y las viejas les animaban:

—¡Buena suerte!

Esto ocurrió, primero en Lérida; después, en Caspe, y en Fraga, y en Barbastro.

La nombradía del Negus crecía y otro grupo de bravos muchachos quiso tener también un Negus. Pero las características de uno y otro se diferencian notablemente.

Debo hacer aquí un paréntesis para presentar a los dos.

El que tiene un parecido perfecto con el que fue rey Rey de reyes de Abisínia es un hombre pálido, de ojos serenos e imponentes barbas, negrísimas. Sus maneras son suaves, su voz fina y delicada y su sencillez admirable. Se llama Juan Fernández, maestro laico, con una escuela en la calle Barbará, de Barcelona, a la que acuden la mayoría de los chiquillos del barrio.

En las jornadas de octubre del año 1934, aunque anduvo pegando tiros con un fusil, no se reveló como ahora su energía y su coraje.

Se lanza al combate sin turbarse y sin frases inflamadas. Ordena de un modo manso, con la ternura de un padre. Pero las órdenes las da con tanta naturalidad como firmeza. En la guerra continúa siendo igual que en la escuela. Vigila la pitanza de su centuria, se preocupa por la ropa de sus soldados, cuida atentamente los asuntos que parecen más vulgares y cree en la importancia de las cosas menudas. De facciones duras, anguloso y alto, Hilario Salanova Carreras, el otro Negus, estuvo en la Legión Extranjera durante varios años. Conoce, pues, las tretas de la lucha de guerrillas, sin que el arrojo excluya la cautela, Manda asimismo una centuria, y sus proezas numerosas, consisten principalmente en apoderarse de las cabezas de ganado de los facciosos para abastecer con ellas a las tuerzas leales.

De vez en cuando se distingue con una acción estratégica. Hace unas semanas, por ejemplo, él y los suyos cortaron el canal que conduce las aguas a Huesca, mientras a doscientos kilómetros de distancia Juan Fernández copaba tres baterías de ametralladora.

Abierta la camisa, sobre el pecho velludo, cubriéndose con un sombrero de paja de amplias alas, Fernández estuvo el otro día unas horas en Barcelona, con objeto de saludar a los niños de su escuela, que le recibieron con caras embobadas ovacionándole después largamente.

—Cuéntenos, maestro, sus hazañas—le pidieron a coro los arrapiezos.

—No tengo hazañas que contar —repuso humildemente-. No he hecho nada que se destaque. Estoy cumpliendo un deber. Todos debemos cumplirlo. A vosotros os corresponde venir a clase diariamente, poniendo más interés que nunca en el estudio. Tenéis que obedecer sin vacilaciones al compañero que me substituye. Al terminar la guerra, si cumplís bien, podré describiros en el mapa las batallas y los pueblos reconquistados para la República. ¡Qué nadie falte a la escuela! Si alguno deja de cumplir su obligación tendrá que vérselas con los fascistas.

Yo no tuve más suerte que los alumnos.

-Mis milicianos valen mucho, mucho. Su bravura es extraordinaria- me dice.

– ¿Dónde tienes el cuartel general?

-Cerca de una de las columnas marxistas de la U.G.T. dirigida inteligentemente por Del Barrio y el periodista Ángel Estivill.

A Fernández le molesta que se hable de él. Sus acciones de Barbastro a Grañén, de Lanaja a Alcubierre las reputa lejanas y sin importancia.

—¿Cómo atacaste la estación de Almudévar, deteniendo el ejército que procedía de Zaragoza?

—No vale la pena. La victoria corresponde únicamente al Partido Socialista Unificado, en el que militamos.

El Negus entró con cinco milicianos en Almudévar. Se le venían encima los traidores. Se entabló un ataque terrible. Las ametralladoras y los cañones, ocultos no se sabía dónde, enviaban tal granizada de balas, que la muerte zumbaba en los oídos de aquella media docena de hombres, sofocados, inútiles en una lucha horrendamente desigual.

Fernández empezó disparando sus ametralladoras hacia un lado- y otro. Disparaba incluso al aire, arrojaba bombas de mano hacia todos los lados, rápidamente, con estrépito aparatoso. Y los facciosos, que atacaban Almudévar por su flanco derecho, huyeron desordenadamente, pensando sin duda que el Negus y sus cinco muchachos verdaderos demonios, eran un batallón compuesto de centenares de milicianos. Aquella noche, arriba, en la Sierra, se reunieron los compañeros de las Juventudes Socialistas, lo milicianos de la U.G.T y los campesinos de su centuria. Carecían de comida. No había cantidad suficiente. Juan Fernández, el Negus, que durante el día no había probado bocado, negose a comer.

-Todo para estos valientes. Y no hubo medio de hacerle tomar un poco de alimento.

Juan Puente.
Fotos Gonsanh.

Personajes de guerra, controvertidos, pero que constituyen parte de nuestra historia, de la guerra civil española a los que nos aproximamos tratando de esclarecer incógnitas que aún quedan por resolver.