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Jorge Español Fumanal


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Jorge Español con la cerámica del aniversario de “Os Monegros” 

            Con motivo de la conferencia “Arte y pleito del monasterio de Sijena” en el marco de la sariñenense Tertulia Cultural “Violinista José Porta”, el sábado 21 de enero del 2017, conocimos al abogado Jorge Español Fumanal. Una gran persona que en los últimos años ha sido una pieza fundamental en el litigio de los bienes aragoneses reclamados a Cataluña. De una forma altruista, Jorge ha trabajado duramente para que regresen los bienes a Aragón, una lucha que devolverá los bienes aragoneses a su lugar de origen: el lugar del que nunca deberían de haber salido.

            Jorge Español Fumanal, natural de Benabarre nació en 1961. Se licenció en Derecho, en Ciencias Políticas y Sociología en Madrid, donde actualmente reside y ejerce de abogado. Jorge se define como un enamorado de la cultura y el arte en general, en especial de la música y su gran afición por la guitarra. También es un amante de la vida de pueblo, de sus gentes y sus tradiciones. Pero ante todo, Jorge es un gran luchador que ha sabido defender lo justo: un pequeño David contra Goliat.

            Jorge cuenta que quedó muy marcado cuando de joven, con unos 11 o 12 años, visitó el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Allí descubrió una gran cantidad de arte aragonés que no entendía porque estaba en un museo catalán y no en su correspondiente lugar. Dese entonces, Jorge siempre fue consciente que tenía que hacer algo.

            Fue en 1995 cuando se dividió la diócesis en la de Barbastro y la de Lérida, quedándose bienes aragoneses en la diócesis de Lérida. Aquello dio comienzo a un litigio eclesiástico que al final resolvió el Vaticano con la sentencia de devolución de las 113 piezas aragonesas a la Diócesis de Barbastro. Pero las piezas no fueron devueltas. Luego llegó el asunto de las piezas del Monasterio de Sijena que el Obispo Ambrosio Echevarría descubrió que habían sido vendidas a la Generalitat en 1983 y 1992, comenzando un litigio ante el Tribunal Constitucional en 1998 entre el Gobierno de Aragón y la Generalitat por el derecho de retracto de estas ventas que terminó por Sentencia de dicho alto tribunal de fecha 18 de Enero de 2012 dando la razón a Cataluña, aunque no se pronunció sobre la legalidad de esas ventas. “Ha sido el proceso más largo del constitucional, nada menos que catorce años”, sentencia Jorge Español. Es entonces cuando Jorge decidió dar un paso adelante y luchar por el patrimonio aragonés.

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Jorge Español en la Tertulia Cultural “Violinista José Porta”

            “En Aragón somos gente honrada y honesta”, afirma Jorge Español. A pesar de ser un proceso largo y duro,  Jorge piensa llegar hasta el final: “es algo que si volviese atrás lo volvería a hacer”. Cuando en el 2012 el Tribunal Constitucional dio la razón a Cataluña, el Gobierno de Aragón dio por finiquitado el proceso dando por perdido tanto el asunto de las 113 piezas de Barbastro como el de las piezas vendidas de Sijena, y así los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón lo ratificaron en una reunión dando carpetazo al caso. Jorge cogió las riendas del proceso y abrió nuevas vías para la resolución del litigio, convenciendo al Gobierno de Aragón de que había que impugnar la legalidad de las ventas de las obras de Sijena ante los tribunales civiles en atención a la jurisprudencia que encontró y no perdiendo nunca de vista que era un monumento nacional que no se podía vaciar de su tesoro artístico ni menos dividirse. El monasterio de Santa María de Sijena es monumento nacional desde 1923 y como tal es indivisible y toda venta privada de cualquiera de sus bienes debe reputarse ilegal, la clave del proceso ha sido la indivisibilidad del conjunto. El proceso ha supuesto una proeza y para Jorge ha sido un esfuerzo titánico, renunciando a parte de su vida profesional y personal, incluso llegó a tener un accidente de coche cuando se desplazaba a Villanueva de Sijena. En su opinión, Cataluña nos ha engañado y ninguneado y, Aragón, ha mostrado un complejo de inferioridad del que ahora vamos desprendiéndonos.

            Jorge aportó argumentos para anular las ventas de 1983 y 1992 del tesoro artístico del Monasterio de Sijena y se consiguió una Sentencia favorable por parte del Juzgado nº 1 de Huesca, algo que Cataluña no habría imaginado ni en el peor de sus sueños; después de todo, un abogado aragonés se ha enfrentado contra una potente administración con sus recursos y servicios jurídicos propios. A Jorge ninguna institución le ha apoyado económicamente. El convencimiento de restituir la integridad del monasterio sijenese abrió un segundo litigio en el Juzgado nº 2 de Huesca sobre las pinturas murales de la sala capitular. Las pinturas murales fueron arrancadas en 1936 en plena guerra civil y depositadas en Cataluña. Tras años de litigio, el Juzgado nº 2 de Huesca dictó Sentencia favorable y en noviembre del 2016 ordenó al Museo Nacional de Arte de Cataluña devolver las pinturas murales al Real Monasterio de Santa María de Sijena, sentencia que aún no han cumplido.

            Durante la tertulia de Sariñena, Jorge contagió a los presentes su amor por el Real Monasterio de Santa María de Sijena. Nos descubrió su gran capacidad oratoria, explicando la fundación e historia del monasterio sijenense. Un monasterio con simbología relacionada con Jerusalén y que en su esencia fue fundado en 1188 para ser la nueva Jerusalén tras caer esta en manos del caudillo musulmán Saladino un año antes. El monasterio albergó dos hospitales, notaría (el padre de Miguel Servet fue el notario del Monasterio), albañiles, labradores, ebanistas, etc… era como una pequeña ciudad muy ligada a los pueblos de Villanueva de Sijena y de Sena. El Real Monasterio de Sijena fue el primer Archivo de la Corona de Aragón hasta que el Rey Jaime II lo trasladó a Barcelona donde actualmente está y, es además, Panteón Real donde está enterrado el Rey Pedro II de Aragón y su madre la Reina Doña Sancha de Castilla. Afortunadamente existe una gran documentación sobre el monasterio: pinturas y fotografías que nos reconstruyen el extraordinario monasterio que llegó a ser. Una historia impresionante completamente ligada a su fundadora del Monasterio de Sijena, la reina Doña Sancha de Castilla, una cultísima reina consorte castellana casada con el Rey Alfonso II de Aragón, cuya figura está llena de misterio tras la profanación de su cadáver tras el incendio del monasterio en 1936, pero que posiblemente se encuentre enterrada en un lugar desconocido del cementerio de la vecina localidad de Sena.

            Se va acercando el final del proceso y a Jorge le va quedando un profundo sentimiento de alegría y satisfacción: “Se ha creado un importante precedente sobre la indivisibilidad de los monumentos nacionales y su venta para su íntegra preservación”. Quedan por escribir los últimos capítulos de un largo litigio que ha enfrentado a territorios hermanos. Pero conscientes y convencidos, tal y como afirma Jorge Español Fumanal, que las pinturas de Sijena deben de estar en su lugar, en el Real Monasterio de Santa maría de Sijena.

                   Todo nuestro reconocimiento a Jorge Español Fumanal y nuestro agradecimiento  por su compromiso, lucha y defensa de nuestro patrimonio. ¡Gracias Jorge!

 

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ENTREVISTA A DOMINGO LANA NOVELLÓN


 Domingo es una enciclopedia viva y charlar con él es un placer. Las conversaciones que mantuvimos durante algunas tardes mientras nos tomábamos unos cortados en el Centro Social dieron los suficientes datos como para componer otra entrevista en el siguiente número de nuestra publicación. Mi interlocutor iba desgajando de su memoria retazos de su vida y de su pasión por el dance. Fueron unos momentos muy interesantes mientras, a nuestro alrededor, el resto de asiduos y asiduas se divertían con los juegos de mesa, veían la televisión o charlaban tranquilamente.

      En el exterior un grupo de jubilados jugaba a la petanca haciendo caso omiso a la ola de calor que esos días caía sobre Sariñena. En este número podremos enterarnos de cosas interesantes sobre el dance del que Domingo formó parte, de una u otra manera, desde los nueve años..

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Domingo situado a la izquierda de la foto.

Entrevista a Domingo Lana Novellón , por Manuel Antonio Corvinos Portella.

A propósito del Dance.


-Nada más sentarnos comienza una argumentación filosófico-social muy razonada sobre las bases que sustentan el origen y la vitalidad del dance…

-Las dos leyes más antiguas de la humanidad son las biológicas y las sociales.

El dance pertenece a esta última y es nacido de la propia naturaleza de las personas. Es una forma de expresión literaria oral y sin raíces escritas. Podría decirse que es un reflejo de la vitalidad social de la vida.

En todas las culturas se danza desde tiempo inmemorial. Todas las tribus y pueblos del mundo lo han hecho y lo siguen haciendo.

También puede decirse que es una forma natural antiquísima de expresión cultural y social del ser humano..

Por lo tanto el dance es un libro de Historia donde los porqués del tiempo han ido marcando los pasos de la vida.

-Después completa su alegato con un ejemplo.

-Recuerdo unos dichos de Antonio Susín que corroboran esta afirmación. Se trata de un romance que tiene una antigüedad de unos cincuenta años y nos habla de los cambios tecnológicos ocurridos en la sociedad de entonces y que ahora pudieran parecernos sencillos y entrañables, pero que bien pudieran ser extrapolados a nuestra sociedad actual. Están expresados con la mejor socarronería altoaragonesa:

Todo remata en el mundo

las radios tan alparceras

como el pan blanco que asoma

los morros por una cesta.

Sucumbieron con sus ondas

aquellas costumbres viejas

antes iba un pregonero

que al llegar a las esquinas

sacaba de la trompeta

la saliva mal gastada

y noche de garraspera

limpiándose las narices

con un pañuelo de celpa

Hombre seco el pregonero

en verano sin chaqueta

en invierno un tapabocas

y siempre por compañera

llevaba trotando calles

su descarada trompeta.

Al primer toque que daba

acudíamos los críos

vestidos con culereta

muchos chicos y algún grande

con la boca bien abierta

le podían dar posada

a un pan de La Masadera.

-¡Chicos, ¿qué pregonarán?¡

-¡Que hable el hombre por su cuenta¡

-En la calle Cantarranas

dicen que un yerno a su suegra

le ha roto las dos varillas

a golpes de horca pajera.

-En el barrio Mercadal

allá en la placeta Roda

se ha escapado una pollina

y lleva tres muertes hechas.

Y pa remate de cuentas

siempre la misma musica

pregonaba sardineta:

-Todo el que quiera comprar

sardineta fresca de casa

Jesús el Currutaco

la tienda frente al Romea

vale el kilo a tres perretas.


-Aunque no viene demasiado al caso le pregunto por los tipos de pregones que se hacían.

-Desde que yo recuerdo siempre ha habido tres tipos:

Si el pregonero tocaba la trompeta, el vecindario sabía que iba a pregonar asuntos del Ayuntamiento o de publicidad local.

Si tocaba el tambor iba a vocear sobre riegos.

Y si le daba a la campana iba a contar cosas relacionadas con las cofradías o asuntos de la iglesia.


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Domingo con su hijo Sergio.

-En esta primera entrega, Domingo quiso centrarse únicamente en el dance y para darle una cierta cronología, empezaré, como vulgarmente se dice, por el principio y para ello utilizaré unas palabras de nuestro protagonista en una entrevista que le hizo Joaquín Ruiz para su página Web “Os Monegros”… (ver entrevista aquí)

-Aquel año de 1923 tenía que debutar el gaitero Vicente Capitán porque tanto Sixto “El Rey” y Tomás “El Malo” ya estaban mayores para continuar de gaiteros. Vicente Capitán ofreció a Susín ser su sustituto como general cristiano durante las fiestas patronales. Al final, y para decepción de Susín, el papel fue para uno de los danzantes del grupo que, además, alojaba el cuarto del gasto (la Casa del Gasto) en casa de su madre Isabel “La Cota”. En esas fiestas de 1923 Susín ejerció de diablo, lo que le permitió “hacer todo tipo de diabluras”. Con dieciséis años pasó unas fiestas inolvidables: “persiguiendo a las chicas y levantándoles las faldillas con la forca que llevaba cargada de codetes”.

Al año siguiente ya hizo de general cristiano y Puértolas de general turco: “nos compenetrábamos muy bien durante el tiempo que lo hicimos juntos”. Después de Puértolas, Carpi hizo de general turco y Paraled de general cristiano.

Susín contaba la siguiente anécdota de Paraled: “se hizo con un faro de tractor para fabricarse un casco, porque antes aquellos no existían, no se llevaban cascos y… de un faro de tractor que tenía él lo desmontó y se lo puso de gorro”.

En el dance, Susín hizo de todo: de diablo, de general turco, de general cristiano, de rebadán y finalmente de mayoral.

El dance de Sariñena obtuvo en Zaragoza en el año 1966 el primer premio de dance regional, con motivo de las segundas jornadas de estudios folclóricos aragoneses promovidas por don Antonio Beltrán Martínez.

Cariñosamente, Antonio Susín, antiguo mayoral del dance de Sariñena, apodó a Domingo Lana Novellón como el “Rebadán del tremoncillo”. El mismo Susín lo cuenta en una entrevista que le hizo el conocido mago oscense Rafael Ayerbe Santolaria (Rayers Sam).


-A partir de ahora Domingo y yo retomamos de nuevo el relato. Me habla de Susín y de la relación entre ambos.

-En el año 1929 se llevó a cabo la Exposición Universal de Barcelona y Susín en ese momento decide cambiar de vida y acercarse al progreso que esa prometía. Marchó a la ciudad condal y encontró trabajo en un taller mecánico. Me contó que en sus ratos libres hacía algo de teatro.

Un día le explotó un compresor y le dejó una marca de por vida en la mano y otra en la cara, para recuperarse volvió a Sariñena y ya no regresó a Barcelona. En su pueblo retomó el oficio de blanqueador.

Durante la Guerra Civil y mientras duró la contienda se dejó de danzar. Se retomó en septiembre del año 39 con Martín “el Donato” de mayoral.

Los ensayos siempre comenzaban a mitad de agosto y se hacían en la era Bolera.

Hacia el año 1940 o 41 , Martín se puso enfermo y lo tuvieron que ingresar en Huesca. Fueron a verlo varios danzantes y no lo debieron ver muy bien puesto que al regresar a Sariñena hablaron con Antonio y le dijeron que se preparara porque iba a ser el nuevo mayoral como así sucedió. Entonces Tarramera pasó a desempeñar el papel de rebadán

Posiblemente fueron cuarenta y siete los años que Susín le dedicó al dance, siendo de todo menos volante ya que en aquellos tiempos no existían. Aunque esto que voy a decir es difícilmente calibrable, estoy seguro que gracias a su esfuerzo y dedicación el dance no desapareció y eso siempre lo debemos de tener en cuenta.

Mi buena relación con Antonio Susín venía porque nuestras dos familias tenían mucha amistad. Mi hermana Felisa Lana “Codaneta” era muy amiga de Isabeleta Susín y además ambas familias realizaban muchas actividades juntas como matacías, descapotar panizo, comidas de navidad, fiestas, etc.

Yo debía tener nueve años cuando conocí a Susín y ya me di cuenta de su personalidad y de su valía. A partir de ese momento empecé a ayudarle a corregir los dichos. Luego pasé a formar parte de nuestro dance en el papel de rebadán durante muchos años y también me dediqué a escribir los dichos y las motadas. Fueron años magníficos de dedicación al dance.

-Domingo, ¿has faltado alguna vez a la cita de San Antolín?

-Estuve relacionado con el dance toda mi vida. Entré en el grupo muy joven, tenía solamente nueve años y nunca falté a la cita, excepto un año en que mi padre me lo prohibió. Resulta que una tarde dejé la trilla a medias para ir a danzar ante unos alemanes que había traído don Antonio Beltrán. Recuerdo que dio una conferencia en el casino y después les hicimos una demostración.

Mi padre se enfadó y ese año me prohibió danzar.

-En todas sus palabras se nota la admiración que Domingo sentía por Antonio. También cuando me cuenta cierto plagio que realizó el más conocido escritor altoaragonés del siglo XX.

-Gracias a Manolo Berdún, gran lector, supimos que Ramón J. Sender había utilizado unos versos de Susín en su célebre novela “Crónica del Alba”.

Susín, en su debut como rebadán, le había dedicado los siguientes dichos al mayoral Martín “el Donato” y que luego fueron inmortalizados sin citar el origen por el escritor de Chalamera.

“Y ahora les contaré un caso

que vi en las Almunias Altas

iba a carriar con mi padre,

y oí un ruido que atronaba

que me creí de momento

sería alguna cabaña;

pero al llegar más adelante

ya vi de qué se trataba:

era Martín, el Donato,

con catorce o quince cabras,

que llevaban en el cuello

esquillas en abundancia.

Y yo le dije: “¡Martín!

llevas muy poco rebaño,

pero buena cencerrada”.

Lo peor es que no son d´él,

casi todas son ampradas;

que a Tomás, el Cartujano

y esto no crean que es farsa,

fue a decirle este verano

que l´en dejara unas cuantas.

Si quiere usted mis consejos,

pa que no se ria el Sarro,

disminuya las esquillas

y aumente más el rebaño.”

 De todos los miles de escritos de Susín puede que este sea el más celebrado y el que más se recuerda en Sariñena.

-Se detiene un momento y pasa a recordar a los viejos protagonistas del dance.

-Entre los antiguos danzantes puedo nombrarte los siguientes, si me dejo alguno que me perdonen los descendientes:

Miguel Puértolas que estaba casado con la “Casiana”, Manuel de “Fodas” casado con Concha (ambas mujeres no se perdían un ensayo), Justo Emilio Casabón, los “Cancanes” (padre e hijo), Antolín el “Paje”, los “Cesteros”, Lombarte, los “Pomares”, los “Canteros”, Manolo “Titana”, Berdú, los hermanos Callén, el “Chupón”, Paco y José de la “Cota”, Manolo el “Roso” al que le gustaba beber y del que guardo una anécdota muy graciosa que luego te contaré, Manuel Puyol , José Antonio Peña y Luis el “Carrizo” entre otros.

-Jennine Friburg en Sariñena era una persona muy valorada, ¿qué relación tuviste con ella?

-Jeannine vino a Aragón a estudiar la jota para hacer un trabajo para la universidad, pero por casualidad llegó a Sariñena y se quedó prendada del dance. Yo entonces trabajaba en Grañén y ella venía a dicho pueblo a comer conmigo para que le contase cosas del folclore sariñenese porque estaba haciendo una tesis doctoral.

-¿Cómo deben ser los danzantes?

-En principio, en siglos anteriores y hasta no hace muchos años, el dance se nutría solamente de agricultores y además entraban a formar parte de él casi casi por herencia..

Esto es muy normal porque estamos hablando de una zona eminentemente agrícola y la vida giraba en torno a la tierra. Los poetas que componían las motadas, los dichos y los romances también eran del pueblo. Sin embargo los gaiteros eran pastores, o sea, personas con tiempo suficiente durante el pastoreo para sacar melodías y ensayar.

 En estos momentos ese origen se ha trastocado un poco y entran a formar parte del dance todo tipo de jóvenes. En todo caso tienen que tener gran afición por la cultura popular, por nuestro folclore y por representar a la sociedad sariñenense.

El que pertenece o ha pertenecido al dance ya nunca lo olvida. Se entra a formar parte de un grupo social bien estructurado, con mucho carácter y muy cohesionado que te da una visión distinta del compañero que tienes a tu lado y de la camaradería. Además sientes que estás formando parte y manteniendo viva la historia de tu pueblo.

 En mi caso mi afición a escribir poesía y mi relación con Antonio me dieron la motivación necesaria para entrar en el dance y pertenecer a él durante muchísimos años..

-¿Cómo celebraban los danzantes el día 1 de septiembre?

-La víspera de la fiesta, antes de salir el Sol, empezábamos yendo todos a comer pan con higos al huerto de la “Pomara” camino de Las Torres. Luego íbamos a esperar la música allá al cuartel, volvíamos todos en cabalgata danzando por las calles del pueblo y acabábamos la mañana yendo a almorzar a la Casa del Gasto. Por la tarde íbamos a la iglesia, cuyo párroco era “mosen” Jorge Lecha Manaque, a bailar las Completas, dábamos una vuelta alrededor del interior de la iglesia danzando.

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En el palacio de la Alfajeria el año que fueron los mejores.

-El día 2 de septiembre es el día clave, la confirmación de que todos los ensayos hechos desde mitad de agosto salen bien.

-El día de San Antolín nos juntábamos antes de salir el sol en la Casa del Gasto (podría decirse que ese era nuestro cuartel general), en aquella época estaba en los bajos de casa Elías Capitán y anteriormente estuvo en la plaza Rebolería, en donde hoy está ubicada una peluquería. Elías era hermano de Vicente Capitán que era el pregonero y gaitero que tocaba en los dances de muchas localidades monegrinas e incluso en algún bario de Zaragoza.

A la hora convenida acudíamos a recoger a las autoridades al Ayuntamiento y danzando nos dirigíamos a la iglesia. Después de la misa estaba la procesión en la que danzábamos una mudanza especial durante el recorrido, recorrido que era el mismo que se hacía hasta hace bien poco pasando por la calle La Rosa.

Llegábamos a la plaza del Salvador y hacíamos los dichos y las mudanzas. Al finalizar cogíamos canastas, bandejas y las espadas y recorríamos el pueblo casa por casa. La gente nos echaba de todo. En las bandejas poníamos el dinero, en las espadas ensartábamos las tortas y en las canastas el resto de regalos como madalenas, tortetas de cucharada, longanizas, chorizos e incluso una vez nos dieron un cordero en una casa fuerte. De vez en cuando nos sacaban algún porrón o bota de vino y, como en esta tierra no se puede decir que no, acabábamos bien contentos. A todos estos alimentos les dábamos buena cuenta en la Casa del Gasto hasta que duraban.

Y ya no volvíamos a danzar hasta el día del Corpus.

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Domingo es el que lleva la espada ensartada con tortas.

-¿Qué estructura tiene la función del día 2 en la la plaza

Colocado todo el mundo en su sitio: Santo, autoridades y público en general se da comienzo al dance con un orden establecido que no se ha trastocado nunca:

-Se inicia con un tarirán que es una mudanza de entrada.

-En segundo lugar el mayoral hace la presentación.

-Luego se pasa a la pastorada que es un litigio entre el mayoral y el rebadán.

-Seguidamente se bailan unas mudanzas.

-Después vienen las motadas que son los diálogos entre el mayoral y el rebadán.

-Se baila otra mudanza.

-El mayoral pasa a decir los dichos.

-Una vez finalizados los dichos se baila otra mudanza.

-Luego se hace el volteo de los volantes.

-Posteriormente se recrean la lucha de moros y cristianos y del ángel contra el demonio.

-Como colofón de la representación se baila el degollau,

-Y por último se baila el tarirán final.

Tenemos conservadas veinticinco mudanzas y nueve pasacalles.

-A punto de acabar esta entrevista, le recuerdo lo prometido y sin dudar un momento me cuenta la famosa historia que habíamos dejado colgada.

-Y aquí viene la anécdota que antes te había nombrado…Estando a punto de comenzar las completas nos dimos cuenta de que faltaba un danzante en el grupo de Manolo el “Roso” para completar un cuadro. El mayoral decidió rápidamente que yo podría ser un buen sustituto del ausente. Yo entonces era muy joven y José Cabellud al ver la situación y mi candidez me gastó una broma de principiante:

-Ten cuidado con la espada de Manolo no te la vaya a clavar- me dijo.

Esas palabras me preocuparon y me pasé toda la vuelta a la iglesia con un ojo puesto en Manolo y el otro en hacerlo bien.

Al llegar a la Casa del Gasto le pregunté a Manolo con toda la inocencia de mis años:

-¿Por qué bebe tanto?-

Me tocó la mano y me dijo:

-Mira Codaneta “namás” moriría bien a gusto si fuera “augau” dentro de un tonel de vino.-

Y claro ante semejante contestación ya no seguí con el tema.

-Para terminar hay una famosa anécdota ocurrida en un viaje que los danzantes realizaron a Huesca y que salió a la luz en una entrevista que el famoso mago e ilusionista Rafael Ayerbe Santolaria, “Rayers Sam” le hizo a Antonio Susín.

-“Una vez vinimos a danzar aquí a Huesca y resulta que Domingo era el rebadán y como no era el tiempo, no era San Lorenzo precisamente, no llevaba ramo de albahaca y claro había que solucionar el problema. Entonces hizo parar el coche de línea en el que veníamos todos y bajó, cogió unos tremoncillos y una aliaga y se hizo un ramo.

Subió de nuevo al autobús y le dije”:

Tenemos un rebadán

que para mi es bastante pillo

y en Sariñena le llaman

el rebadán del tremoncillo

Aquí termina la primera parte de la entrevista que me concedió Domingo Lana Novellón este pasado verano en el Centro Social de Mayores. La siguiente versará sobre su vida y la podrán leer más adelante.

Por su amabilidad y paciencia y por compartir sus experiencias con todos nosotros le doy las mas expresivas gracias.

Manuel Antonio Corvinos Portella

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LA LARGA REIVINDICACIÓN DEL MONASTERIO DE LA CARTUJA DE LAS FUENTES


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El día 2 de Junio del 2015 se firmó la escritura de compraventa de La cartuja de Las Fuentes y con este acto la Diputación Provincial de Huesca ha adquirido oficialmente el monasterio a la familia Bastarás, propietaria del mismo desde el año 1896.

De esta forma el monumento ha pasado a titularidad pública, cumpliéndose un sueño largamente anhelado por parte de la población de la comarca y personas interesadas y vinculadas por el mundo del arte, la historia y las tradiciones culturales.

Vamos a tratar de resumir los diferentes hechos y pasos que se han dado a lo largo de los últimos años para alcanzar este resultado, en cuya tarea se han visto involucrados diferentes personas y colectivos.

Sin duda, su origen religioso, su esencia monacal, la centenaria tradición y culto a la Virgen de Las Fuentes, hizo que no se produjera una desconexión total entre el monasterio y la población del entorno. Tenemos noticias que en los años cincuenta del pasado siglo, gentes de Lalueza y Poleñino iban de romería a la cartuja.

EPSON scanner ImagePocos años antes de los ochenta, una iniciativa de varios párrocos de la comarca (Félix Rufas, Ernesto Villacampa, Carmelo y Antonio Puyol), decidió celebrar el “Día del Mundo Rural” dentro del recinto del monasterio. Podemos considerarlo como un”arranque reivindicativo” ya que uno de los objetivo buscados era darlo a conocer a las gentes de alrededor. Se celebraba una misa en la balsa que está a la izquierda del atrio de la iglesia, ya que no se permitía entrar en ella. Allí se hicieron los primeros manifiestos a través de la emisora y los altavoces de un automóvil, que se empleaban como megáfono. En este momento se limpió y acondicionó el espacio que rodeaba a la fuente.

En 1980, dos jóvenes estudiantes de Historia del Arte, entran el monasterio para estudiar su arquitectura y su pintura, con el objetivo de preparar sus tesis de licenciatura y posteriormente sus tesis doctorales. Se trata de José Ignacio Calvo Ruata con su trabajo “Vida y obra de Fray Manuel Bayeu”, y de Elena Barlés Báguena con sus trabajos “La Cartuja de Ntra. Sra. de Las Fuentes: estudio Histórico Artístico” y “Las cartujas construídas de Nueva Planta durante los siglos XVII y XVIII en la provincia Cartujana de Cataluña”, premio extraordinario de doctorado de la Universidad de Zaragoza (Diploma expedido en 1994). Estos trabajos junto a los de la Doctora en Historia del Arte, Belén Boloqui Larraya, especialista en la escultura del siglo XVIII (y buena conocedora de la obra del escultor Carlos Salas Vilaseca, documenta el retablo del altar mayor de la iglesia del monasterio entre 1769-1760), nos servirán de argumento y de soporte para defender la importancia de conservar todo el conjunto de Las Fuentes.

En Junio de 1985, el Departamento de Cultura y Educación de la Diputación General de Aragón, acordó incoar expediente para la declaración de La Cartuja de Las Fuentes como Bien de Interés  Cultural.

Desde la Mancomunidad se intentó negociar con las hermanas Bastaras, pero ellas se resistían. Dejaban entrar el día de San Isidro a celebrar la misa de la romería del santo labrador,  como referencia a la importancia de la agricultura en la comarca, pero nada más. Se contactó con un  sobrino ingeniero y se hizo cierta amistad, le plantearon lo que se había estudiado, para hacerles una propuesta y que sirviera de enlace con sus tías, pero estas le dijeron que “si no se olvidaba del asunto sería desheredado”. Una de las propuestas era  la creación de una escuela taller, que se había conseguido, con veintidós plazas y durante dos años para realizar trabajos de restauración (en ese tiempo se creó la Escuela Taller de Grañén), pero la propiedad se negó rotundamente.

Desde la Mancomunidad y el Centro de Desarrollo de Monegros se decidió cambiar de estrategia, y fue en octubre de 1998, aprovechando la entrada del ganado por la Portería del monasterio cuando Pablo Otín hizo unas fotografías que causaron un gran impacto en la sociedad monegrina y aragonesa en general, y entre los círculos políticos provinciales y regionales. Víctor Pardo Lancina era el responsable de prensa del Centro y le pidió a Otín que recogiese esa imagen. Pardo lo comentaba de esta manera:

“En este tiempo el Centro y la Mancomunidad, todavía no habían llegado las comarcas, trataban de proteger el patrimonio y buscar soluciones, en particular para la Cartuja. Iniciamos conversaciones con las propietarias para buscar algún acuerdo de cesión, alquiler u otra fórmula que viniera a preservar el conjunto, pero no hubo manera. Decidimos presionar de alguna forma a través de la opinión pública y las instituciones poniendo de relieve la situación de abandono y casi el desprecio por el inmueble, y la solución nos la facilitaron las ovejas. Con esta imagen se reveló la magnitud del problema y los políticos del Gobierno de Aragón se vieron en la necesidad de pronunciarse, lo que a la vista de los resultados no sirvió de mucho. La Cartuja, no obstante, y desde este momento, estuvo en el listado de exigencias relacionadas con la Historia y la riqueza turística de Los Monegros. Y ahí sigue…”

A partir de aquí, intervino la Diputación General de Aragón para que se abriese el monumento un día a la semana.

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En 1998, un artículo en la revista “Quio”, escrito por Salvador Ariste dice : “ la administración autonómica es incapaz de ejercer una política cultural coherente con las necesidades del territorio monegrino”. Escribe sobre el futuro de La Cartuja que debe de estar “al servicio de la comarca y de sus gentes”, también señala “la dificultad y dilatación del trámite de la declaración del monasterio como Bien de Interés Cultural”. Ariste insistió en “la necesidad de restaurar el monasterio como bastión cultural de Los Monegros” y hacer un llamamiento a la sensatez para evitar el deterioro y aprovechar su recuperación para el bien común y para poder disfrutar de nuestro patrimonio histórico-artístico. También en la revista “Quio” podemos encontrar interesantes artículos del sariñenense Arturo Morera alertando sobre su estado y divulgando sus valores.

En el año 2001 realiza visitas guiadas en el monasterio José María Paraled,  con un horario establecido para todos los domingos por la mañana. Apareció un artículo en Heraldo de Aragón de Miguel Ángel Acín que desconocía este hecho y que provocó cierta polémica porque en él se escribía de “un horario inexistente de visitas y una situación de olvido del monasterio cartujo”. Paraled replicó hablando de la existencia de un plan director “Cartuja 2007”, apoyado por DGA, DPH y Ayuntamiento de Sariñena, que creó esperanza e ilusión, pero no dio resultados.

En el año 2002 el Gobierno de Aragón le otorgó la distinción de Bien de Interés Cultural, (Decreto 60/2002 del 19 de febrero del Gobierno de Aragón, B.O.A., 6 marzo 2002) al Monasterio de La Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes, uno de los elementos arquitectónicos más importantes de la ilustración en el siglo XVIII en Aragón, tercer conjunto de pintura mural del mismo siglo tras El Pilar y Aula Dei, en el que intervinieron el mejor arquitecto, maestros de obras, escultor, dorador, y en el que un solo pintor llenó de color y realizó un ciclo narrativo e iconológico único: fray Manuel Bayeu. Pero, aun considerando todo esto, no dio ningún paso para su recuperación.

Se habló con Biel y  Marcelino Iglesias para ponerla en valor. Se propuso llevar la sede de La Comarca de Monegros a La Cartuja, recuperar y restaurar todo el patrimonio, crear escuelas taller y hacer una hospedería en el edificio de Obediencias. Se propuso contactar con una asociación de discípulos de San Bruno e impulsar varios proyectos para hacer de La Cartuja, según Manuel Conte : “ Una locomotora que moviese y tirase de Los Monegros”.

También se contempló la opción de acudir a la Ley de Patrimonio del Gobierno de Aragón que obliga a un propietario de un Bien de Interés Cultural a mantenerlo y conservarlo, si corre riesgo de deterioro. En caso de no hacerlo la administración puede hacer las obras necesarias, pasar la factura a la propiedad, y si ésta no la abona, proceder a su expropiación y pasar a titularidad pública. Hubo conversaciones en este sentido, pero se desecharon.

El día 5 de Julio de 2003, en la localidad de La Cartuja de Monegros, provincia de Huesca, se constituye una asociación no lucrativa denominada “Amigos de La Cartuja de Las Fuentes”, y se aprueban por unanimidad los estatutos por los que se va a regir la entidad, previa lectura de los mismos. Llegó a contar con 103 socios y se propuso los siguientes objetivos:

  1. La recuperación y rehabilitación del Monasterio de Nuestra Señora de Las Fuentes.
  2. La difusión y promoción de este monasterio, como gran riqueza patrimonial de Monegros.
  3. El estudio de todos los temas relacionados con el Monasterio de Nuestra Señora de Las Fuentes y de las pinturas de Fray Manuel Bayeu.
  4. La celebración del V centenario de la fundación de La Cartuja que será en el año 2007

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En este punto, conviene señalar la figura de D. Antonio Beltrán Martínez (Sariñena1916-Zaragoza 2006), que en algunos de sus escritos se ocupa de La Cartuja de Las Fuentes y dice: “ que aún permanece en pie, sin que haya de dolernos su desaparición”. Apuntó la idea de que una fundación se hiciese cargo de ella, insistiendo en que “debe haber una preocupación general, sin excusas, para que no haya que decir una misa de réquiem sobre las ruinas, con las que todos nos enterraremos allí con nuestra desidia”. Otras de sus frases al respecto, recogidas por Joaquín Ruiz en  “Os Monegros”, son las siguientes:

“El anhelo de buscar y encontrar solución a una anómala situación, resulta grotesca cuando reclamamos con justicia y tesón la devolución de bienes detentados injustamente fuera de nuestro territorio, mientras dejamos que se pierdan otros que deberíamos conservar”.

“La Cartuja de Las Fuentes camina velozmente  a su desaparición. Luego cuando no tenga remedio, lo lamentaremos, lloraremos y hasta trataremos de recuperarla”.

“Nadie intenta remediar la ruina y no tengo que pedir perdón por la insistencia”.

“Pues ahí está la Cartuja, esperando patronos, esfuerzos y no inútiles lágrimas póstumas”.

“En mayo de 2010 la Dirección General de Patrimonio Cultural resolvió una Orden de Ejecución a los propietarios, para que ejecutaran las obras correspondientes a la delimitación y señalización de la zona en riesgo del monasterio, que no tuvo efecto”. Así lo describe la Asociación Amigos de La Cartuja de Nuestra Sra. de Las Fuentes en la web de Hispania Nostra

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El enorme potencial como vehículo de difusión y de transmisión de información de internet y el desarrollo de las denominadas “redes sociales”, van a servir para conectar y compartir las inquietudes sobre la importancia del patrimonio en general, y en particular sobre la especial problemática de La Cartuja de Las Fuentes.

La entidad Hispania Nostra, el 2-11-2012, incluye a la Cartuja de las Fuentes en la “Lista Roja del Patrimonio”, dentro del patrimonio aragonés en peligro, ocupando nuestra Comunidad Autónoma el tercer puesto en esta lista. En ella se recogen aquellos elementos del Patrimonio Histórico español que se encuentran sometidos por el riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

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En Marzo del 2013, a través del blog “Os Monegros”, Joaquín Ruiz crea una iniciativa social para unir diferentes asociaciones y firmar un manifiesto conjunto que busca el consenso para  promover iniciativas y actividades reivindicativas sobre la Cartuja de las Fuentes. En pocos meses consigue la adhesión de más de veinte colectivos e instituciones destacadas de dentro y fuera de la comarca monegrina, como son: Artemonegros, Monegros Empresarial, Añoranza, Quio, La Capaceta de Sariñena, Hispania Nostra, Apudepa, Instituto de estudios Altoaragoneses, Asociación José Antonio Labordeta de Jorcas (Teruel), y a nivel particular el director de la Institución Fernando El Católico, Carlos Forcadell, Eugenio Monesma, el promotor del Instituto de Estudios Sijenenses, Sergio Baches, Antón Castro, Oscar Sipán… Este manifiesto es enviado a al Gobierno de Aragón. En concreto va dirigido además de a la presidenta del ejecutivo autonómico, Luisa Fernanda Rudi, a los departamentos a los que la familia propietaria ha realizado el ofrecimiento de su cesión, tanto a la consejera de Educación y Cultura, Dolores Serrat, como al consejero de Hacienda, José Luis Saz.

Después de la primera Romería Reivindicativa para pedir el paso a titularidad pública de La Cartuja de las Fuentes, el primer domingo de junio de 2013, el 17 de julio se presenta en rueda de prensa, en el salón de actos del Ayuntamiento de Sariñena la Plataforma “Salvemos La Cartuja” y  uno de sus promotores, Joaquín Ruiz,  señala que se pretende demostrar que una amplia representación de la ciudadanía  monegrina y del tejido cultural y social, apoyan la iniciativa. El mismo año en Femoga se contó con un stand temático sobre el monasterio, para seguir recabando firmas y se consiguieron unas mil doscientas.

En las Cortes de Aragón se habían ido registrando varias proposiciones y preguntas sobre La Cartuja, y también se llevan a cabo algunas iniciativas ante el Gobierno de Aragón cuyas referencias aparecen a continuación:

25-5-1998.Proposición no de Ley nº 74/98 sobre La cartuja de Las Fuentes para su tramitación ante la Comisión de Educación y Cultura.

29-11-2001. Proposición no de Ley nº 224/01, sobre la Cartuja de Las Fuentes, y el proyecto “Cartuja 2007”.

-11-3-2009. Proposición no de Ley nº183/08 sobre la Cartuja de Las Fuentes.

-30-11-2011. Pregunta nº 343/11-VIII, relativa al deterioro del Monasterio de La Cartuja de Las Fuentes, realizada por el diputado Luis Ángel Romero Rodriguez (G.P. I.U.). Responde Dolores Serrat Moré.

30-3-2012. Proposición no de ley nº 123/11-VIII. Sobre el monasterio de La Cartuja de Los Monegros.

8-6-2012.Prgunta nº 947/12, relativa a la Cartuja de Los Monegros en Sariñena. Formulada por la Sra. Canales Miralles (G.P. Socialista): ¿En qué situación se encuentra la negociación con la propiedad de la Cartuja de Los Monegros en Sariñena? Respuesta: “Lo estamos estudiando en la Dirección General de Tributos

6-5-2013Pregunta nº 830/13, relativa a un posible acuerdo sobre la titularidad de la Cartuja de las Fuentes, en la comarca de Los Monegros, con sus herederos. Por Nieves Ibeas (G.P. CHA): “¿Desde cuándo tiene tiene constancia la consejera de Educación Cultura y Deporte del ofrecimiento de los herederos de La Cartuja de Las Fuentes al Gobierno de Aragón de un acuerdo acerca de la titularidad de la misma?

7-2-2014. Pregunta nº 146/14 relativa al monasterio de la Cartuja de Las Fuentes, por el diputado Adolfo Barrena (G.P. I.U.)

-6-3-14. Envían al Gobierno de Aragón firmas en defensa de la cartuja. La asociación Añoranza remitió las firmas recogidas en la pasada edición de Femoga.

-8-3-2013.Los dueños ofrecen la Cartuja de Monegros a la DGA a cambio del impuesto de sucesión. En una carta a la Consejería de Hacienda, recuerdan los 15 años de negociaciones con distintos gobiernos.

-1-4-2013.Se reclama al Gobierno de Aragón que adquiera la propiedad de La Cartuja. Se ha creado una nueva iniciativa en las redes sociales, “Salvemos la Cartuja” como página de facebook. La iniciativa ha llegado de la mano de Joaquín Ruiz, responsable del blog “Os Monegros”.

-8-4-2013. El Justicia abre un nuevo expediente sobre la Cartuja de Las Fuentes, al no recibir respuesta a la petición que realizó en 2012, por parte del Departamento de Educación Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón.

3-5-2013.El Justicia de Aragón, Fernando García Vicente, pide al Gobierno de Aragón que se haga cargo de la Cartuja de Las Fuentes. Solicita que acepte su entrega por parte de los propietarios y proceda “a las mínimas obras para su conservación”.

-LA SOCIEDAD CIVIL, APUDEPA, GRUPOS DE EXPERTOS Y APOYOS A TITULO PERSONAL SE SUMAN A LA REIVINDICACIÓN: REFERENCIA A LOS ÚLTIMOS PASOS.

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27-6-2013.Presentación e Sariñena de la I Romería Ciudadana por La Cartuja. La asociación AÑORANZA pondrá tres carros a disposición de los participantes. Promueve Añoranza, Tertulia Cultural Violinista José Porta, la Trova Sariñenera y el colectivo Salvemos La cartuja.

1-7-2013.IRomería Reivindicativa. Casi 300 monegrinos reclaman que la cartuja de las Fuentes pase a manos de la DGA. Lee el manifiesto Sergio Baches, promotor general del Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet, con nueve puntos de carácter reivindicativo. En el último se dice: “Por todo lo anterior, manifestamos nuestro compromiso con la defensa de la Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes y reclamamos la necesidad de sustituir la dejadez por el interés; la improvisación por la disciplina y la apatía por la acción orientada a resultados concretos y progresivos. Y es así, quizás con pequeños pasos, pero firmes y continuados, como prograsa una sociedad que se quiere llamar moderna, y es así, también, como recuperaremos para las generaciones actuales y las generaciones futuras la Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes. Nada es imposible…”

21-8-2013Los Herederos de la Cartuja ofrecen una nueva cesión a la DGA.

2-12-2013. El Director General de Patrimonio Cultural, acompañado de dos técnicos de su departamento, ha recibido a los cinco técnicos que representaban a los 23 expertos que han elaborado el informe que fue presentado el día 5 de octubre en la Cartuja de Ntra. Sra. de Las Fuentes, y que lleva por título “Informe de expertos impulsado por Apudepa a fin de determinar el valor histórico artístico excepcional de esta cartuja situada en Los Monegros, la necesidad de que pase a titularidad pública y propuestas de viabilidad económica”.

La solicitud del encuentro para la entrega del citado documento iba dirigida a la Excma. Presidenta del Gobierno de Aragón, quien había delegado su representación en la Consejera de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. El presidente de Apudepa ha hecho saber la importancia de la presencia en la reunión de la citada Consejera, así como la contrariedad que suponía su ausencia, por cuanto el tema a tratar era un asunto que concierne al gobierno de la Diputación General de Aragón.

23-12-2013. La DGA rechaza la cesión de La Cartuja por su elevado coste.

26-I-2014. Guillermo Fatás, en un interesante artículo en “Heraldo de Aragón”, titulado “La Cartuja sin mapa”, pone de manifiesto que el Gobierno de Aragón debería realizar un esfuerzo ante su inquietante negligencia. Entre otras cosas también nos dice que Fray Manuel Bayeu es un personaje de novela que en cualquier otro lugar sería popular y celebrado.

15-Marzo-2014.Los herederos de la familia Bastaras y la diputada Lorena Canales convocan a partidos y asociaciones para explicar los pasos que ha dado dicha familia en el proceso de traspaso de titularidad de La Cartuja. La propiedad y el territorio piden la titularidad pública para la Cartuja. Unas cincuenta personas participan en una jornada reivindicativa. Alberto Borrás y José María Palá, mostraron lugares del monasterio inéditos a todos los asistentes. A través de un documento se pide al Gobierno de Aragón que lidere el traspaso de la propiedad. El texto fue firmado por todos los grupos políticos con representación en la Comarca y respaldado por diferentes colectivos. “En este momento histórico en el que estamos respecto al futuro de la cartuja, es fundamental que se preserve el patrimonio y sea motor de desarrollo de nuestra comarca, cuando la familia propietaria ha dado un paso al frente y abandera el movimiento en que es imprescindible que la cartuja pase a manos públicas. Por eso, es necesario conocer cuál ha sido el proceso por parte de la familia” (Lorena Canales, diputada del PSOE en Las Cortes de Aragón).

21-3-2014.Los cinco grupos políticos de las Cortes de Aragón han pedido al Ejecutivo autonómico que negocie la adquisición del Monasterio de La Cartuja de Las Fuentes. Esta petición se ha aprobado por unanimidad en la Comisión de Educación del Parlamento aragonés.

15-5-2014. Romería de San Isidro. Monegros pide obras urentes en la Cartuja de las Fuentes y su paso a manos públicas. Habitantes de Lanaja, Cantalobos, orillena, Pallaruelo, Cartuja, San Juan, y una carroza de Sariñena con el mensaje “¡Basta ya! Por el fin del secuestro de nuestro patrimonio”.

-17-Mayo-2014. Los propietarios de la cartuja, la familia Bastaras, completan el pago del impuesto de sucesiones de la herencia recibida. El Gobierno de Aragón lo ponía como condición previa a la cesión o a cualquier negociación.

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-27-Mayo-2014. APUDEPA defiende en Las Cortes de Aragón, ante la Comisión de Comparecencias y Peticiones Ciudadanas, la titularidad pública para La Cartuja: “En manos del GA está la posibilidad de salvarla o permitir su desaparición”. Intervienen Belén Boloqui (APUDEPA) y Joaquín Ruiz (Plataforma S.L.C). Lorena Canales (PSOE), Manuel Blasco (PAR), Gregorio Briz (CHA), Adolfo Barrena (IU). Responde el diputado  Eduardo Peris (PP) que nos dejó a todos atónitos, a varios miembros de La Plataforma y de APUDEPA que estuvimos presentes en la tribuna de invitados, por su desconocimiento de la situación, en ese momento, de todo lo concerniente a La Cartuja, al pago de los impuestos de sucesión… Belén Boloqui en su intervención, recalcó el despropósito de las cifras barajadas al antojo por los departamentos de la DGA, para que todo se volviera en contra y el monumento no pasase a manos públicas.

-27-Mayo-2014. Casamayor, Trallero y Moya, de la Plataforma salvemos La Cartuja piden la implicación institucional e ir todos a una para salvar la cartuja, en la presentación de la II Romería, a celebrar el domingo siguiente.

-1-Junio-2014, II Romería Reivindicativa. ARTEMONEGROS inaugura una exposición sobre la cartuja realizada por sus miembros, que seguirá con un recorrido por varias localidades de Monegros, visitará Zaragoza y Huesca. Se lee un manifiesto (en esta ocasión por el miembro de la Plataforma Salvemos la Cartuja que firma este artículo), en el que se dice “El monasterio está declarado B.I.C. y es Conjunto Histórico desde el año 2002. Evidentemente hay un problema político de fondo: los bienes culturales no se tratan como tales. Vemos una gran hipocresía en este sentido”. Más adelante añade:”Alegan que su conservación puede ser muy costosa, pero ¿han calculado ustedes es coste de su desaparición? Permítanme hacer un pequeño cálculo, a raíz de la última tasación que conozco de una obra de fray Manuel Bayeu. Se trata de una pintura al óleo de 1,70 X 1,27 metros. Se ha tasado en 4.900€, por lo que el metro cuadrado de pintura sale a 2.268€. Si multiplicamos esta cantidad por 2.500 metros cuadrados de pintura mural en el monasterio, nos da un resultado de 5.670.000€”. La Trova Sariñenera, el grupo Batukada de Lanaja y la Coral de Sariñena, dan un aire musical y festivo al acto. Se hace un reconocimiento a la familia Bastaras por haber mantenido en pie el edificio. Entre los asistentes han estado representantes políticos, miembros de Apudepa e historiadores y expertos en la Cartuja como José Ignacio Calvo Ruata y Elena Barlés.

-28-Junio-2014 Inspección técnica de un grupo de expertos promovido por APUDEPA, para completar un diagnóstico inicial que permitiera situar correctamente el estado del edificio. Participan 24 técnicos que contribuyen al estudio arquitectónico, pictórico y constructivo del monasterio, miembros de la familia propietaria y tres de la Plataforma Salvemos La Cartuja.

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-5-Octubre-2014. Presentación del Informe de Expertos, en la Cartuja de las Fuentes, por parte de APUDEPA con la colaboración de la Plataforma Salvemos la cartuja. Se da a conocer el documento con motivo de  las XIV Jornadas Europeas de Patrimonio. Se decide solicitar una reunión con la Presidenta del G.A., Luisa Fernanda Rudi, también con la Comisión de Cultura de las Cortes, con el fin de reencauzar el tema. Se rechazan los tres informes ejecutados desde la Dirección general de Patrimonio Cultural, con fechas de 20-12-2011, 25-3-2013 y junio de 2013 que contemplan presupuestos excesivos en cuanto al dinero a invertir propuesto para restaurar el monasterio, propuestas muy dispares con datos catastrales de partida errados.

9-11-2014. Chunta Aragonesista ha recordado que en marzo de 2014 las Cortes de Aragón acordaron por unanimidad instar al Gobierno autonómico a negociar con los propietarios de La Cartuja la adquisición del monasterio por la cantidad de 260.000€, y ha exigido en un acto reivindicativo que ha tenido lugar en el propio recinto, “una respuesta urgente ante el deterioro de La Cartuja”.

3-12-2014. Los propietarios de la Cartuja de Monegros y  Joaquín Ruiz, de la Plataforma Salvemos La Cartuja, han informado al presidente de la DPH que es necesaria una reparación urgente del edificio.

24-2-15.El presidente de la DPH, Antonio Cosculluela, ha pedido al Gobierno de Aragón que se sume a los trabajos de conservación de la Cartuja de Las Fuentes, en una reunión con representantes de la propiedad, del Ayuntamiento de Sariñena, la Comarca de Los Monegros, la Plataforma Salvemos La Cartuja y Apudepa.

29-3-2015.La decisión de la DPH de adquirir el monumento supone una gran satisfacción y una acción necesaria y de sentido común, ya que garantizará la conservación del inmueble y lo preservará para generaciones futuras.

11-5-2015.Las imágenes de un dron revelan nuevos datos sobre las pinturas de la bóveda.

2-6-2015. La DPH adquiere La Cartuja de Las Fuentes por 261.945,52€. Se ha firmado la escritura de compraventa que abre la puerta a una posterior rehabilitación del monumento. La firma de la compraventa se ha producido tras recibir sendas cartas de la DGA y del Ministerio de Cultura indicando que no ejercían su derecho de tanteo sobre este bien.

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7-6-2015. III Romería Reivindicativa; Los Monegros celebra la titularidad pública de la Cartuja. Se han incluido las actuaciones de los grupos  la Trova Sariñenera y Xixena con la comparsa de gigantes y cabezudos de Sena. Previamente ha habido u almuerzo popular y como acto central , la lectura del manifiesto por Julio Molina, presidente de Artemonegros, que ha considerado la compra “como el primer paso hacia la dignificación del monumento”. También ha criticado la postura mantenida durante el último mandato por el gobierno de Aragón y de cara al futuro, ha confiado en que sus nuevos dirigentes rectifiquen y sean capaces de unirse al proyecto de rehabilitación iniciado. Alabó la sensibilidad de la DPH de contar con la opinión de las gentes del territorio y en especial con los colectivos implicados en esta iniciativa.

5-9-2015La XI Concentración de motos antiguas visita la cartuja de Las Fuentes.

14-9-2015. Se inaugura en la sala Ambito Cultural del Corte Inglés de Zaragoza una exposición fotográfica del Colectivo Artymagen sobre La Cartuja de las Fuentes.

18-10-2015.La Cartuja se prepara para las obras de rehabilitación con los trabajos previos de limpieza y reparación.

19-11-2015. Se firma el acta de replanteo que precede al inicio de las obras. Responsables del Gobierno de Aragón y de la DPH  en el acto de la firma.

16-12-2015. Se inician los trabajos de montaje de andamios para acometer la reparación de las cubiertas.

19-1-2016. En marcha la primera fase de las obras de rehabilitación

12-3-2016. Aprobadas obras de emergencia en el chapitel de la torre de La Cartuja.

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COMENTARIO FINAL.

La Cartuja de Las Fuentes, es “La Bella Durmiente” del patrimonio aragonés que ahora comienza a despertar gracias a la Diputación Provincial de Huesca que en un gesto de responsabilidad y compromiso con el territorio, la ha salvado de la ruina y de la desaparición que acechaban sobre ella de un modo inminente.

En el manifiesto de la II Romería Reivindicativa decíamos: “El arte es cultura y nuestra sociedad sufre un eclipse del pensamiento y una desaparición de la cultura humanística que es la que nos abre el camino de la reflexión, el espíritu crítico y el debate, y nos muestra lo que somos como civilización. Existe una brecha social cada vez más grande, pero también una brecha humanística que hace que aumente el peligro de desaparición de gran parte de nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural”.

Este patrimonio cultural que recuerda nuestras raíces, nuestro pasado y la herencia que debemos mantener y transmitir, también se convierte en motor económico para generar puestos de trabajo y crear riqueza.

Para finalizar, quiero expresar el agradecimiento que sentimos hacia todas las personas (que nadie se sienta olvidado, pero nombrar a todos uno por uno resultaría muy extenso) que de una forma u otra se han preocupado y han aportado su ilusión, su esfuerzo, su trabajo, de una forma altruista, para que el “corazón” de la Cartuja vuelva a latir y podamos convertirla en motor y centro de una ruta de turismo cultural en Los Monegros.

 

Alberto Lasheras Taira

Plataforma Salvemos La Cartuja de Las Fuentes

Mercedes Pueyo Roy


        Para afrontar el dance aragonés es imprescindible abordar “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, un completo estudio científico fruto de una tesis doctoral de una pionera de la etnografía aragonesa: Mercedes Pueyo Roy.

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            Pero la figura de Mercedes Pueyo Roy, además de desconocida, ha estado envuelta en un halo misterioso. A raíz de mi interés por el antiguo mayoral de Pallaruelo de Monegros, el tío Juaner, su hija Leonor me habló de una tal Mercedes que hace años realizó un trabajo sobre su padre. Al parecer, Mercedes tenía relación con Pallaruelo de Monegros y había sido secretaria de Antonio Beltrán Martínez, aunque ahora nadie la recordaba en Pallaruelo. Tras peguntar a Miguel Beltrán Llopis, hijo de Antonio Beltrán Martínez y antiguo director del Museo de Historia de Zaragoza, parecía que a Mercedes Pueyo Roy se la había tragado la tierra. En esa línea también se manifestó el músico y experto musical Mario Gros Herrero: -Las referencias sobre Mercedes Pueyo eran a través de sus publicaciones: el libro sobre el dance y algunos artículos. Era como si, después, se la hubiera tragado la tierra. Además, su libro era prácticamente inencontrable, salvo en algunas bibliotecas-. Mario consiguió contactar con Mercedes en el 2014, descubriendo una gran mujer que, aunque muy desconocida y para nada reconocida, contribuyó enormemente en los inicios de la etnografía aragonesa, –Por diversas razones la figura de Pueyo me parecía fundamental-.

            Descendiente de Pallaruelo de Monegros, Mercedes Pueyo Roy estudió filosofía y letras en la Universidad de Zaragoza. Fue la primera mujer en doctorarse, el 21 de junio de 1961, día de San Luis. De la mano del profesor de arqueología y etnología e ilustre monegrino Antonio Beltrán Martinez estudió el dance aragonés, dando fruto a su tesis doctoral “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, publicada por Heraldo de Aragón en 1973. Gracias a los encuentros de Dance aragonés entrevistó a danzantes, mayorales y gaiteros; llevaba un magnetófono muy pesado de unos 15 kilos y tomó numerosas notas que llegaron a pesar cerca de 20 kilos. Todo su material lo ha donado al Instituto Aragonés de Antropología, haciendo gala de una gran generosidad y amor por su tierra. En 1962 marchó a Paris donde enseñó, durante un año, lengua y literatura española en el Institut Le Martin. Luego pasó a Suecia, becada por un instituto sueco, y ejerció 35 años en la Universidad de Lund, como profesora de lengua y literatura española e impartiendo conferencias en la universidad sobre cultura española. Ha estado 50 años fuera de España y actualmente reside en Puerto de la Cruz, Tenerife. Se casó en Suecia, de donde guarda muy buenos recuerdos, además trabajó mucho con la embajada Española en Estocolmo, disfrutando de una intensa actividad cultural. En suecia fue conocida como Mercedes Pueyo Carlén.

Mercedes Pueyo

            En su infancia, Mercedes acudía cada verano a Pallaruelo de Monegros por vacaciones, la conocían cariñosamente por “Merceditas”. Su padre Francisco Pueyo Samper nació en Pallaruelo de Monegros y pronto el cura vio en él grandes dotes e inteligencia para los estudios. Por aquel entonces, la abuela de Mercedes regentaba una pequeña tienda de ultramarinos local, la tienda de los Pueyo. Se había quedado viuda y decidió  vender todo para que su hijo Francisco, con tan sólo siete años de edad, pudiese marchar a estudiar a Zaragoza. Francisco trabajó en Zaragoza como maestro y años más tarde pasó a trabajar como inspector para la agencia general de seguros. Francisco tocaba el violín y era amigo de Capitán, además de un enamorado del dance, apunta Mario Gros (Vicente Capitán era un antiguo gaitero sariñenense). Mercedes recuerda ir a Pallaruelo y sorprenderse al ver los caballos pasar por la cocina para acceder al corral, allí aprendió a montar a caballo y vivía el día a día del pueblo monegrino, iba a ayudar con las labores agrícolas, todavía recuerda ir a trillar a la era.

            Del mayoral Juaner recuerda su simpatía y gracia, tenía  gran facilidad  para los pareados, hasta había compuesto la historia de España en pareados. Para Mercedes, -si Juaner hubiese nacido hoy en día, sería rapero-, pues contaba la realidad con magistrales pareados. Su padre Francisco Pueyo Samper recogió muchos dichos y versos de Juaner, mantenían una buena amistad, se conservan dos documentos que recogen los dichos de Pallaruelo de Monegros de 1940 y la Historia de España contada en versos. Todo lo recogido fue escrito, al menos en parte, por el tío Juaner, y se lo dio en mano a su padre Francisco Pueyo.

            Mercedes recogió música aragonesa, realizó grabaciones y transcribió muchas melodías. Mercedes estudió piano en el conservatorio de Zaragoza y tiene una gran voz que aún ejercita en un grupo coral. Cantó muchas músicas antiguas como albadas y canciones populares recogidas por todo Aragón. El material quedó recogido en el archivo de Antonio Beltrán. En el 2013, Mario Gros Herrero accedió a unas cintas del legado de Antonio Beltrán Martínez donde aparece  “Rondalla que interpreta jotas, jotas de ronda, bolero de Caspe y seguidillas de Leciñena. Donde se intercalan interpretaciones de gaita de Vicente Capitán de Sariñena, cantos de Mercedes Pueyo, cantos de María Martínez, cantos de Pío Beltrán y grabaciones de gaita hasta el final de la cara”.

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            Mercedes formó parte de la creación del Museo Etnológico de Aragón en 1955, que llevó a cabo Antonio Beltrán. La Diputación  Provincial de Zaragoza se hizo cargo de los gastos y se construyó la sede de la Casa Pirenaica- Parque Grande José Antonio Labordeta. Mercedes fue su secretaria, estuvo como becaria, catalogando y realizando estudios, cobrando unas escasas 500 pts al mes. Donó al museo el chaleco de seda de su abuelo Pascual Pueyo, ganadero y pastor, y materiales de casa de su padre. Estuvo hasta 1962 trabajando como becaria y publicando artículos para la Institución Fernando el Católico. Fabricaron un cuestionario etnográfico y lo mandaron a todos los pueblos que pudieron, normalmente a los principales personajes de cada pueblo, como al maestro o al cura. Mario Gros señala que Antonio Beltrán tuvo la idea de montar los Concursos de Dance en Zaragoza para poder estudiarlos sin necesidad de ir a las distintas localidades.

“El dance es una composición poética”, poesía lírica, diálogos. La sátira en la poesía, dichos y matracadas. De la música no se pueden precisar sus antecedentes.

Mercedes Pueyo Roy

            Su trabajo “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón” es una de las primeras obras sobre el Dance aragonés y constituye una valiosísima aportación que abarca diferentes ramas de las letras, tales como historia de la literatura, poesía lírica, dialectología e historia de la cultura. Para Mario Gros -Su libro sobre el dance se publicó en el 73 como “mérito” para su acceso a la Universidad. De ahí la rareza de la edición. Está impreso en la imprenta de Heraldo de Aragón, pero la edición es de la propia autora. El libro del 73 no corresponde con exactitud a la tesis: se han reordenado las materias, faltan los anexos y se ha dado más importancia a los asuntos poéticos-literarios-. Antonio Beltrán Martínez dirigió su tesis, apunta Mario Gross, y entre ellos eran frecuentes largas discusiones sobre el dance. Mercedes recuerda a Beltrán como “un gran recopilador, capaz de montar un libro en cinco minutos”.

            Para Mercedes el “dance” es una palabra propiamente aragonesa y corresponde a un conjunto escénico, una representación dramática donde intervienen diferentes bailes, la primera vez que aparece la palabra dance es en 1720, el dance corresponde al siglo XVII. Para elaborar su tesis, Mercedes estudió durante cinco años 74 representaciones distintas del dance aragonés: -El dance es una pequeña pieza de teatro popular y al mismo tiempo una revista oral que sólo se imprimió una vez y que se renueva, corrige y aumenta cada año. Así pues, como obra dramática hay que considerarlo-.

            Gracias al Instituto Aragonés de Antropología y a su presidente Vicente Miguel Chueca he podido acceder a parte del legado de Mercedes, gracias también a Mario Gros Herrero por sus apuntes y ayuda, a Miguel Beltrán Llopis y a Mª Ángeles Hernández Prieto por sus aclaraciones y a Mercedes Pueyo Roy, por su agradable y familiar trato, un placer conocer a tan excelente persona y todo mi reconocimiento por su trabajo, esfuerzo y dedicación por la cultura aragonesa.

 

Algunas publicaciones de Mercedes Pueyo Roy:

– “El dance en Aragón”, Zaragoza V, Publicación de la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza, 1957.

– “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, Caesaraugusta, 17-18. Institución “Fernando el Católico”, Zaragoza, 1961.

– “Kurs i spansk fonetik och spanskt uttal” (Curso de fonética española y pronunciaciones españolas) Pueyo-Carlén, Mercedes, 1934- (författare) Lund : Studentlitteratur, 1969 Svenska 151 s.

– Fiesta / Mercedes Pueyo-Carlén, 1934- (författare) Malmö : LiberLäromedel, 1973-

– “Nya spanska stilar” (Nuevos estilos del español) Pueyo-Carlén, Mercedes, 1934- (författare)Pärletun, Margareta, 1943- (författare) ISBN 91-44-08181-2 Lund : Studentlitt., 1972 Spanska 47 s.

 

Pili Monter y el quejido monegrino.


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            Los Monegros siempre aparecen como un vasto territorio de escasa biodiversidad, de secarrales, yermos y vacíos horizontes. Al igual sucede con su cultura, etnografía, tradiciones… y especialmente con su música; pero nada más lejos de la realidad, pues Los Monegros poseen una extraordinaria riqueza que continuamente hemos de ir redescubriendo.

            Para conocer su gran riqueza y biodiversidad, hacen falta personas excepcionales y una de ellas es la senense Pilar Monter, con quien nos adentramos en la música monegrina.

“Las tradiciones musicales de Los Monegros son muy, muy importantes para conocer la cultura del territorio. Y todavía es música muy desconocida, incluso dentro de nuestra propia comarca, falta mucho por hacer y por dar a conocer. Me di cuenta porque fui componente del grupo de música tradicional aragonés Chundarata” y dando conciertos por gran parte de Aragón, eché mucho de menos más música monegrina y lo mismo me comentaron algunos músicos, que valoran nuestra música como muy especial y de gran valor dentro de nuestras costumbres.”

Pilar Monter

Ganas de Vivir

            Pilar es una gran conocedora de la música de Los Monegros, una enamorada de sus melodías, que se sumerge en sus raíces y las renueva manteniendo su esencia y dotándolas de una nueva frescura que nos alegra el alma. Musicalmente es polifacética, toca el acordeón, laúd, guitarra, guitarrico, órgano y voz. Comenzó de pequeña de la mano del maestro José Guioni Levetti, quien acudía desde Sariñena para impartir clases de música en Sena. Pronto, su pasión por la música, motivó que ahondara en las raíces musicales de Los Monegros. Con los gaiteros senenses Eduardo y Carlos Plana, transcribieron músicas del dance de Sena, continuando el trabajó que inició mosén Rafael Gudel, cura de la localidad, que transcribió parte de la música del dance, publicada en la “Revista Aragón” en 1934. También el cura Miguel Hubed enseñó música y formó una rondalla de jotas en Sena.

Mosén Rafael Gudel el cura la Galinda (Dña. Marcelina), el “cureta” gracias a él: Allí se escucho la primera “radio de galena” , que se oía por medio de auriculares ,( como los mp3 de ahora… ) Allí se vio el primer cine, con una sábana blanca y todos sentados en las escaleras, dio clases de música para formar una orquesta. Allí, también, enseñó a tallar madera a jóvenes carpinteros. Por él, voces privilegiadas, que como siempre hay, había entonces en Sena, se hubieran educado para ser cantantes profesionales. Hizo gestiones para que el dance fuera a Londres, sacaba a cualquiera de un apuro arreglando una pendiente, un reloj o cualquier cosa. Desde allí proyectaba las expediciones a la masada Simoner a los graneros, a las valletas, etc, con hallazgos que tanto enriquecieron los museos de Zaragoza, Huesca y Lérida.

https://senaartistico.wordpress.com/la-abadia/

            En los últimos años cuando Pilar ha aprendido a tocar el acordeón y la podemos disfrutar junto al grupo de música tradicional de “Xixena”.  El grupo fue creado en el 2001 y va haciendo escuela en la localidad monegrina, enseñando a tocar la gaita de boto, dulzaina y percusión, -¡hay más de 5 jóvenes gaiteros en Sena!-. Mantienen una gran actividad cultural y musical, acompañan los gigantes y cabezudos de Sena y han recuperado la tradición medieval de homenajear, con “bailes y danzas”, a los Reyes de Aragón enterrados en el Panteón Real del Monasterio de Santa María de Sigena, para la Pascua de Navidad.

            Además, cuando Pilar trabajaba en Barcelona, formó parte del grupo de música tradicional aragonesa “Chundarata”, formado en la Casa de Aragón en Barcelona. Actualmente canta albadas y coplillas de Sena para las fiestas del 15 de agosto, las fiestas patronales y santa Quiteria. –Es el folclore más antiguo, los celtas e iberos despertaban con cánticos los días de fiesta.- Ha recogido músicas de Los Monegros y algunas las ha adaptado, es el caso de “Mambo Monegros”, -Es una forma de dar a conocer las músicas y letras de monegros-.

 -La música de Los Monegros parece igual que el paisaje, como bestia y a la vez dulce, fuerte y a la vez sensible, alegre y a la vez puede ser triste… según los expertos es una música que varía repentinamente de un tono mayor a uno menor, “El quejido monegrino”-. 

Pilar Monter 

            Para conservar la música son importantes las grabaciones, hay una gran riqueza: nanas, canciones de bodega, cantos de capilla, tonadas, letras pastoriles… -hay letras preciosas-. Aún queda mucho por descubrir, valorar y dar a conocer, comenta Pilar Monter.  Pasacalles, bailes de palos, de espadas, de espada y broquel, de cintas, de castañuelas, los ofertorios, las despertaderas, los romances o coplas, los cantos corales al son de la gaita, rogativas, gozos, salves, cantos de hoguera, canciones de cuna, infantiles… en definitiva, Los Monegros poseen una magnifica tradición musical que, en personas tan imprescindibles como Pili Monter, vuelve a expresarse  y a inundar los diversos lugares monegrinos con su quebrado quejido monegrino.

Antonio Susín Palacio, mayoral del dance de sariñena


Susín y Juan Mir

Antonio Susín y Juan Mir.

Antonio Susín Palacio, mayoral de sariñena

     Antonio Susín Palacio (Sariñena, 24 de septiembre de 1908 – 28 de febrero de 1987, fue pintor blanqueador y mayoral del dance de Sariñena.

   Antonio Susín fue una extraordinaria figura del dance aragonés, un creador que llegó a componer miles de versos en dichos y motadas, un magnífico tesoro de la literatura oral sariñenense. La etnolingüista francesa Jeanine Fribourg recogió cerca de seis mil versos que le contó y comentó Antonio Susín, versos que son la vida misma y parte de la historia de Sariñena. También existen grabaciones de Antonio Susín en el “Archivo de tradición oral de Rafael Ayerbe Santolaria”, publicadas en el SIPCA (Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés ). Una abundante documentación que aporta una importantísima información para reivindicar la figura del mayoral Antonio Susín Palacio. Gracias también a quienes vivieron y sintieron con Susín el dance, a Domingo Lana Novellón y a Martín Blecua Vitales, contamos con valiosísimos testimonios y recuerdos que nos descubren una gran persona y sobre todo un gran poeta.

    Para Jeanine Fribourg, Susín era: una figura muy grande, un mayoral de verdad, lo que se puede decir un mayoral”.

 

    Susín era un hombre muy bueno y con mucha personalidad. Era de esos personajes, que ya existen pocos, igual que el Juaner de Pallaruelo, que sabían contar las cosas con sensibilidad y al mismo tiempo con picardía. Si la primera vez que le conocí se quedó reservado ante las preguntas que yo le hacía, cambió del todo cuando se dio cuenta que me interesaban verdaderamente las fiestas de los pueblos de los Monegros, particularmente el dance de Sariñena. Hizo todo lo que pudo para informarme de lo que era el dance, lo conocía tan perfectamente… Había hecho en su vida todos los papeles y por eso podía transmitirlos y dirigir a los actores del dance.

Entrevista a Jeanine Fribourg.

Ayerbe Santolaria, Rafael. Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe.

    Para Martín Blecua, gaitero del dance de Sariñena, Susín “tenía una afición enorme para el dance” y gracias a él se ha conservado hasta nuestros días. Cuando era muy niño, Susín  iba a ver los ensayos, se aprendía las mudanzas y seguía el dance con gran pasión. Los ensayos del dance comenzaban el 16 de agosto y se realizaban en la era del mayoral Martín “El Donato”.

Primero empecé con […] el papel de diablo. Bueno, me ofrecieron la plaza de general cristiano, pero después, resulta que el mayoral que había entonces, me dijo que ya tenía otro. Que había que sustituir al señor Vicente. Y entonces me dejaron a mí la plaza de diablo. Con lo cual me revestí yo aquel año con la horca, el […] y salgo como un verdadero diablo, que lo era entonces [risas], y me divertí mucho levantándoles las faldas, con la forca aquella que llevaba, a las chicas y encorriéndolas.

Charla entre Antonio Susín y Jeanine Fribourg.

Susín le explica como empezó en el dance

 

     Susín se inició en el dance en el año de 1923, cuando aún se iba de romería desde Sariñena a la Cartuja de las Fuentes, donde el dance actuaba como desde hace años viene realizando en la ermita de Santiago. Aquel año tenía que debutar el gaitero Vicente Capitán, tanto Sixto “El Rey” y Tomas “El Malo” ya estaban mayores para continuar de gaiteros. Vicente Capitán ofreció a Susín ser su sustituto como general cristiano para las fiestas patronales. Al final, y para decepción de Susín, el papel fue para uno de los danzantes del grupo que, además, alojaba el cuarto del gasto (la casa del gasto) en casa de su madre Isabel “La Cota”.

 

           “La Casa del Gasto, que aunque llamada de esa forma genérica, el apelativo correspondía a una sola dependencia ubicada en alguna casa de algún danzante veterano. Allí se reunían el segundo día de la fiesta para dar buena cuenta de todas aquellas viandas que los danzantes habían recogido el día de San Antolín, igualmente se utilizaba para guardar cosas propias del dance.” 

La casa del gasto y otros asuntos del dance

Manuel Antonio Corvinos Portella

 

    Al final, aquellas fiestas de 1923 Susín ejerció de diablo, lo que le permitió “hacer todo tipo de diabluras”. Con dieciséis años pasó unas fiestas inolvidables: “persiguiendo a las chicas y levantándoles las faldillas con la forca que llevaba cargada de codetes”. Al año siguiente ya hizo de general cristiano con Puértolas de general turco: “nos compenetrábamos muy bien durante el tiempo que lo hicimos juntos”. Antes de Puértolas, de general turco estuvo Carpi y de general cristiano Paraled, Susín cuenta la siguiente anécdota: se compró un faro de… un tractor para ponerse un casco porque aquellos de antes no existían, no se llevaban cascos y… de un farol de tractor que tenía él pues lo arrancó y se puso el gorro”.

 

“De danzantes estaban entonces, el Can Can, padre e hijo, el señor Emilio Casabón, Antolín “El Paje”,  Fodas, El Chupón, El Roso, Lombarte, los Cesteros, etc., etc. Rabadán era Salvador “El Cantero”, actualmente en Francia. Otros danzantes que recuerdo eran los hermanos Callén, Paco y José, hijos de Isabel “La Cota”, este último tenía que hablar muy meloso y era monaguillo y le llamaban “Meaculos”, y a este le dieron el papel de General Cristiano. También mencionaremos a Elías Capitán por aquellos años. El señor Miguel Puértolas hacía de General Turco, que contrastando su recia voz con la melosa voz del otro general, daba la sensación que iba a perder la batalla antes de empezar.”

 

La página del viejo mayoral

Antonio Susín Palacio

 

     “El Fodas, uno que era el palillo de la gaita, que le decíamos nosotros. Que lo llevaban rodando cuando ibamos a ensayar. Que ensayabamos en una habitación muy grande y le cogían a Fogas y “ras” Lo tiraban p’allá y lo volvían p’atrás otra vez.”

Entrevista a Antonio Susín.

Ayerbe Santolaria, Rafael. Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe.

    La guerra civil supuso la interrupción del dance y, hasta su finalización  en 1939, no volvió a realizarse. Tras la guerra continuó de mayoral Martín “El Donato”, mientras que Susín asumió el papel de rebadán. Domingo Lana Novellon cuenta que fueron tiempos difíciles, había gente que consideraba hacer la risa el representar el dance. Manuel Antonio Corvinos Portella recoge, en “La casa del gasto y otros asuntos del dance”, la circunstancia de que, en tiempos de postguerra, el dance debía de pedir permiso a la guardia civil para usar las espadas y alfanjes. Por suerte la tradición continuó y se fueron recuperando antiguas partes y enriqueciendo el dance sariñenense.

      “El 39 ya volvimos otra vez a ensayar y a danzar. Se conservó y se rectificó y se hicieron muchas cosas que no se hacían entonces. Por ejemplo la danza del degollau que ahora se hace siempre y otras danzas parecidas, que entonces las habían dejao porque eran muy complicadas y los hombres aquellos eran ya mayores y no estaban para muchos trotes.”

Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe.

 Música tradicional.

     En su  debut como rebadán, Susín añadió un final al dialogo entre el mayoral y el rebadán, en la pastorada. El extracto aparece recogido en las Notas de folklore Altoaragonés de Ricardo del Arco y Garay, Madrid 1943. En el texto aparecen los pastores Tomás “el cartujano”, del monasterio de la cartuja de las Fuentes y “el Sarro”y va dirigida al mayoral Martín “el Donato”.

“Y ahora les contaré un caso

que vi en las Almunias Altas

iba a carriar con mi padre,

y oí un ruido que atronaba

que me creí de momento

sería alguna cabaña;

pero al llegar más adelante

ya vi de qué se trataba:

era Martín, el Donato,

con catorce o quince cabras,

que llevan en el cuello

esquillas en abundancia.

 

Y yo le dije “¡Martín!

llevas muy poco rebaño,

pero buena encerrada”.

lo peor es que no son de él,

casi todas son ampradas;

que a Tomás, el cartujano

y esto no crean que es farsa,

fue a decirle este verano

que l´en dejara unas cuantas.

 

Si quiere usted mis consejos,

pa que no se ria el Sarro,

disminuya las esquillas

y aumente más el rebaño.”

            Estos versos aparecen en la novela “La onza de ora” del escritor Ramón J. Sender. Versos que Susín reclama suyos “pues Martín El Donato, El Cartujano y Almunias Altas, no había ni hay, más que en Sariñena”. También Manuel Berdun reivindicó la autoría de Susín en un artículo a finales de los años setenta.

    En el dance, Susín hizo de todo: de diablo, de general turco, de general cristiano, de rebadán y finalmente de mayoral. “Ha hecho todos los papeles menos el de volante, porque como me lo dijo, entonces no había” (Jeanine Fribourg, 1981). Ejerció de mayoral desde 1940 hasta el año 1976, en 1977 ya no pudo asistir al dance estaba enfermo, giñándola en San Jorge y no pude ir”, relataba Antonio Susín entre risas, durante una entrevista realizada por Rafael Ayerbe Santolaria, recogida en el “Archivo de tradición oral”.

    En su primer año como mayoral habían quedado todos los danzantes “Mañana a tal hora, aquí todos. Si a la salida del sol falta alguno tiene que dar dos reales de multa”. Susín llegó tarde, lo hizo a propósito para sentar precedente.  “Eh, el mayoral que hace tarde!”,  respondiendo Susín  Coñe, ya lo sé. Toma, allí tenéis dos reales. Pero ahora el que venga tarde tendrá que pagar”.

Susín en la Alfajeria.

Domingo Lana, Manuel Vicente y Antonio Susín.

     Susín trabajó sobre los años veinte en casa del alcalde Manuel Torres Guillén. Después se empleó en el oficio de pintor blanqueador, trabajó a medias con su amigo Elías Capitán Inglán, “un amigo que tenía muchas picardías”. Un día de invierno a Elías le entró un reuma en un pie que no le dejaba andar, “Iba con una… una alpargata deshecha, sin poder andar nada. Y me lo encuentro por la calle y digo: “Oye, ¿qué te pasa? ¿Qué tienes en el pie ese?”, a lo que Elías respondió “No te lo puedes pensar”. Para las fiestas Susín le dedicó la siguiente motada:

También voy a decirle algo

este año a este compañero

de una enfermedad muy rara

que tuvo este mes de enero.

 

Un día me lo encontré

por el pueblo caminando

con una alpargata sin tela

y además iba cojeando.

 

Yo le pregunté

¿Elías qué tienes allí en el pie?

Y entonces me contestó:

No te lo puedes pensar

y para que estés enterao

ya te lo voy a contar.

 

Pues sabes que hace tres días

que me hace bastante mal

unos dolores tan grandes

que no los puedo aguantar

y cuando vino el médico

ya se me alivió un poqued

y le dije a don Nicolás:

 

Ya le va a decir lo que es.

Que comí anoche caracoles

y tengo un cólico en el pie.

Y don Nicolás le dijo:

 

Oiga, eso será una […]

ya hace años que soy médico

y tengo algo de experiencia

y en mi vida he pillao

una enfermedad como esta.

A Martín Blecua le enseñaba Susín a danzar con los mangos viejos de las brochas de pintar, eran vecinos y compartieron muchos momentos. Martín Blecua, junto a su hermano Luis, conocen bien el dance, lo llevan en la sangre “A los diez años empezó mi vinculación con el dance, primero fui volante, luego rebadán, a continuación danzante y definitivamente gaitero”, recuerda Martín echando la vista atrás. Martín recuerda a Susín con mucho cariño y respeto, mantuvieron una gran amistad, compartiendo su gran pasión por el dance.

            Susín marchó a trabajar a Barcelona sobre los años 60, dejando al dance huérfano. Lo tuvieron que ir a buscar a Barcelona para participar en el concurso de dance aragonés en 1966. El dance de Sariñena obtuvo el primer premio de dance regional, con motivo de las segundas jornadas de estudios folcloricos aragoneses, celebrado en Zaragoza y promovido por Antonio Beltrán Martínez.

Susín años 30

Antonio Susín, 1º por la derecha.

     A Susín le acompañaron los gaiteros Vicente Capitán hasta 1960, y Juan Mir hasta 1975. Susín aprendió a tocar el clarín, pero no la gaita. Aún así, Susín enseñó a Martín Blecua a tocar la gaita y las más de 40 mudanzas y  pasacalles del dance de Sariñena. El gaitero era un nexo en común entre muchos dances, Vicente Capitán acudía a tocar a Castejón de Monegros, Lanaja, Pallaruelo de Monegros y Sena. Al retirarse el gaitero Juan Mir Susín, en 1975, la gaita de boto dejó de sonar. El dance continúo gracias el empleo de gaitas gallegas, pero no era lo mismo, el sonido era diferente. Gracias al trabajo e investigaciones de los sariñenenses Martín Blecua Vitales y Pedro Mir Tierz pudieron recuperar la gaita de boto aragonesa, además ambos fueron autores del libro “La Gaita de Boto Aragonesa”. Recuperaron la gaita de Juan Mir, reproduciendo “La Famosa” gracias al pastor de Sangarrén Clemente Brun. La gaita de boto aragonesa volvió a sonar en Sariñena en 1980.

   Susín tenía una fuerte personalidad, muy abierta, era gracioso y algo chungón, sacaba punta a todo. Hacía motadas a todas horas, con cariño, pero con astucia y picardía, recuerda Martín Blecua. Las motadas buscan hacer reír, ser graciosas y avergonzar, en buena medida, a su destinatario.

 

     “Ser mayoral es recordar a todo el pueblo lo que ha pasado desde la fiesta anterior. Pero claro, al mismo tiempo dice las cosas que no han gustado. Como las cosas que han gustado también. Pero entonces, lo que no ha gustado es el momento de la [asentura] popular, de la crítica y entonces, como no se puede solo criticar decía cosas con mucha picardía, con mucho gracejo. Y entonces, gustaba, hacía reír, inventaba cosas. Él mismo decía que se basaba sobre una cosa real, sobre la realidad, y después iba exagerando y así hacía reír a la gente, porque reír es muy sano. Y esta risa es muy sana porque une a la gente, tiene una función integradora.

 

Entrevista a Jeanine Fribourg.

Ayerbe Santolaria, Rafael. Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe.

 

     Motada de Susín a Martín Blecua:

“Este cuando se levanta se mea por la ventana, por eso tiene su madre la calle siempre arrujada”.

Las Motadas, también conocidas como matrucadas, van dirigidas a cada danzante. Los dichos son más generales, a sucesos populares.

            Tenía una gran memoria, sabía muchos cuentos, estaba leído y se notaba en muchas de las expresiones que empleaba. Algunas eran expresiones teatrales como “hacer mutis por el forro”, que manifestaban un hombre cultivado y de mundo, se notaba su estancia en Barcelona. Llevaba todo en la cabeza, cantaba las mudanzas, las letras, las melodías… fue la memoria viva del dance, transmitiéndolo y enseñándolo a las nuevas generaciones de danzantes. Estaba atento a todo para aprovecharlo para el dance: “con un poco de salero contaba todo lo que ocurría en el pueblo, exagerando o quitando, se basa sobre la realidad”.

     Iba de bares en bares escuchando lo que se decía, hablando con unos y con otros. Y después lo sacaba en sus dichos. Sacando las críticas como las cosas que iban mal en su pueblo o en el país, mezcladas con cosas humorísticas como las chicas que fuman o las mujeres que hacen gimnasia en vez de quedarse en casa. Por eso, terminaba a menudo sus dichos con: 

“Se trata de una broma aunque sea pura verdad”

Jeanine Fribourg

            Una vez, Susín aprovechó que tenía en el grupo un danzante muy “pincho” para que le contestase a una motada lo siguiente:

“Tenemos un mayoral que es muy chulo y fuma en pipa,

Pero tiene una desgracia, que no lo quieren las chicas.”

 

            A lo que Susín respondió:

“Más te valdría callar, arroba y media de mocos

Y otras tantas de legañas que llevas allí en los ojos”.

 

            Susín era sarcástico, enseguida te decía una motada, pocas cosas se le escapaban:

“La antevispra de la fiesta

te mojaste sin llover

en la taberna de Ojito

entraste más de una vez

y ahora tienes un cuerpo

que no te puedes mover”.

 

(Taberna Ojitos, antigua taberna de Sariñena)

 

            También demostró grandes dotes de picardía:

“El agricultor moderno es la cosecha del haba,

que tapa muchos  aujeros y llega cuando no hay nada”.

 

            Como mayoral le sucedieron el año 1976 Tito Torres, Luis Blecua Vitales (1977-1981)  y Jaime Martín quién es el actual mayoral desde 1982. Susín mantuvo amistad con el mayoral de Pallaruelo de Monegros Juan Barrieras, el tío Juaner, compartían arte y creatividad, se contaban las motadas y dichos que magistralmente componían.

            Los dichos son complicados, son estructuras propias del romance, cuartetos, octosílabos y rima asonante. Los dichos y las motadas llevan en su esencia la cualidad de ser graciosas pero también de ser críticas y sarcásticas. Para Jeanine Fribourg los dichos son como el periódico local y se podría hacer toda la historia del pueblo con los dichos.

 

“Conocía muy bien todo lo que pasaba en su pueblo y lo contaba en sus dichos. De modo que los dichos de su pueblo es como el periódico local. Y se podría hacer toda la historia de su pueblo con los dichos. Dice que cuando carecía de noticias pues iba en los bares y escuchaba. Y cuando salía de allí ya tenía las cosas más claras y ya podía hacer los dichos.”

Entrevista a Jeanine Fribourg.

Ayerbe Santolaria, Rafael. Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe.

“Criticando como siempre

porque esta es mi obligación

de lo que he visto y oído

dentro de la población.”

 

Susín, 1972.

            No era bueno meterse con Susín, si la tomaba con alguien no paraba y así sucedió con Ismael (El Porra) que tenía el cine. Continuamente le soltaba una motada, cualquier día que se lo encontraban no perdía la ocasión. Tan divertida fue una motada, que Susín se revolcó por el suelo de la risa, al parecer, el Porra tenía un perro que decía ser muy obediente. Pero sucedió que paseando por el río y para demostrar el Porra lo dicho, tiró un palo al río ordenando al perro que fuese a buscarlo, pero el perro marchó en la otra dirección.

También la tomó con Escanero.

“Le dices a Escanero

que cuando haga los andamios

ponga bien los michinales

pues dice el juez de la Almolda

y el alcalde de Albero Alto

que albañil y comediante

no se pueden fiar tanto

que resulta peligroso

hacer el payaso en alto”.

            Susín fue soltero, lo que le marcó el carácter, frecuentaba la taberna de Ancho, era una persona muy abierta. Dio mucha riqueza al dance y lo más importante, que gracias a él se conservó el dance. Lo llevaba todo en la cabeza y lo transmitió para que hoy en día podamos continuar disfrutando y emocionando cada vez que el dance vuelve a actuar.

            Motadas de Antonio Susín:

“Este me dijo a mí un día

paece que estoy en desgracia

todas la chicas que demando

me van dando calabazas.

 

Ayer demandé a dos chicas

y las dos me contestaron

¡y no se portaron mal!

Pero ¿sabe que me dijeron?

Que me esperara cinco años”.

————————————————————-

“Este me dijo a  mí un día

que ha de ser guardia jurao

porque así tendrá todo el año

el jornal asegurao.

 

Yo te voy a aconsejar

que si has de cambiar de empleo

en vez de ponerte guardia

ponte contribucionero

que estarás más descansao

y verás más dineros.”

————————————————————-

“Este con un albañil

retejaba en un pajar

y desde el andamio abajo

se apostaron a brincar.

 

Si hubieran brincao p’arriba

sabrían quien brinca más

pero brincaron al suelo

y llegaron todos igual.”

————————————————————-

“Tiene este novia en Lalueza

pero deben marchar mal

se la buscó hace seis días

y ya no la ha visto más.

 

Pero ya le dijo entonces

si te vengo mucho a ver

puede que crean que somos

los amantes de Teruel.

 

Y si pues no sé si vas a verla

si se quisiera incomodar

dice: No me importará

si tengo otra en Berbegal.

————————————————————-

Tengo un problema en mi casa

 tengo un problema en mi casa

 suegra mujer y cuñada

y ellas comen lo que quieren

y aún me tratan a patadas

y aún me tratan a patadas

 tengo un problema en mi casa.

      Fragmento de la entrevista de Rafael Ayerbe a Antonio Susín, hablando sobre la anécdota del diablo que tabicó el portillo entre la iglesia y la casa del cura, hechos que también recogió Manuel Antonio Corvinos en “El portillo tabicado o la verdad la descubierto”.

[R.A.]: Y diablos famosos también ha habido en Sariñena.

[A.S.]: Diablos famosos y los sigue habiendo [Risas]

[Antonio Susín]: Uno el casero, que era albañil al mismo tiempo. Y cuando quintaron los quintos resulta que ese mismo diablo, que era diablo de los danzantes, hicieron un tabique con un portillo que había para que pasara el cura de la iglesia a su casa, un portillo así pequeño. Y llegan los quintos por la noche, tabican el portillo y fue a salir el cura y que no pudo salir.

[Rafael Ayerbe]: Le taparon la puerta [risas]

[A.S.]: Y ese era el casero.

[R.A.]: ¡Qué diablo, eh!

[A.S.]: Era el diablo.

            Gracias a Martín Blecua Vitales por descubrir el lado humano de Antonio Susín, un hombre extraordinario en la historia del dance aragonés. Jeanine Fribourg decía que Susín quería mucho a su pueblo “que era atento a todo lo que sucedía, atento a que se mantenga la tradición y gracias a eso mantenía la unidad del pueblo”. Gracias al ingente trabajo de Jeanine Fribourg y de Rafael Ayerbe Santolaria conservamos un legado de incalculable valor para la historia de Sariñena. Es de agradecer y de reconocer su interés y trabajo a quienes, como sariñenenses, siempre deberíamos estar en deuda. Jeanine desarrolló un gran trabajo recogiendo la vida festiva de Sariñena, un trabajo que no llegó a conocer Antonio Susín, lo que apenó a Jeanine, “con Susín ha desaparecido como un archivo del pueblo de Sariñena”. Como pueblo nos queda pendiente reconocer su singular figura, recordando que en el 2017 se cumplirán treinta años de su muerte. Y como no puede ser de otra manera, con estos versos finales nos despedimos, esperando que este artículo sirva de homenaje al gran mayoral Antonio Susín Palacio.

“Ya me retiro, señores,

Porque me canso de hablar,

Aprieta el codo, gaitero,

Y haremos el tarirán.” 

Susín, 1972

 

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Bibliografía:

  • AYERBE SANTOLARIA, Rafael. Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe. Música tradicional.
  • CANCER CAMPO, Jesús V.. El Dance en AragónSu estado actual a la entrada del siglo XXI. 1ª. Zaragoza: Jesús V. Cancer Campo, 2003.
  • FRIBOURG, Jeanine. Fiestas y literatura oral en Aragónel dance de Sariñena y sus relaciones con el de Sena, Lanaja y Leciñena. Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2000.

Zancarriana w

Mariano Gavín Suñen, El Cucaracha.


Célebremente conocido como “El Cucaracha”, Mariano Gavín Suñen fue el gran bandolero monegrino de la mitad del siglo XIX. Hijo de Manuel Nicolás Gavín Ariño e Ignacia Suñén Casamayor, nació en Alcubierre en 1838 y murió a manos de la guardia civil el 28 de febrero de 1875, en el poblado de Peñalbeta (Lanaja), a los 37 años de edad.

Bandido Cucaracha (1)

Mariano Gavín Suñen. Ilustración Cruz Salvador.

    Mariano Gavín Suñen fue jornalero, mozo de mulas y carbonero. De familia de artesanos caldederos, su padre Manuel Nicolás Gavín Ariño se casó en Alcubierre en 1832 con Ignacia Suñén Casamayor. Tras la muerte de Ignacia Suñén, Manuel Nicolás Gavín contrajo matrimonio con Joaquina Campo, con quien tuvo su segundo hijo, también llamado Mariano, Mariano Gavín Campo. El hermanastro del Cucaracha nació en 1864 y falleció en 1942 y trabajó en el antiguo oficio familiar de caldereros. Familia de orígenes humildes, estaba lejanamente emparentada con una familia adinerada de Alcubierre, circunstancia que proporcionó ingresos extras a Mariano Gavín Suñen mientras se encontraba sin trabajo. Para un jovencísimo Mariano Gavín Suñen, no era de agrado trabajar por los escasos jornales que por aquellos tiempos pagaban.

     El experto monegrino Alberto Lasheras Taira y estudioso del Cucaracha señala que los Gavín llegaron a Alcubierre por el siglo XVI. El sexto abuelo de Cucaracha, es decir el tatarabuelo de su tatarabuelo, se llamaba Pedro Gavín Tubo y nació en Alcubierre en 1618 y fue el abuelo de María Gavín Seral, nacida en Alcubierre en 1665. Otras citas de los gavines en Alcubierre se refieren a  Juan Gavín, abuelo de Pedro Gavín Tubo, quien contrajo matrimonio con Pascuala Ester en 1587, en Alcubierre. Una familia de orígenes montañeses que arraigó profundamente en el lugar monegrino de Alcubierrre.

El padre de Mariano, Manuel, era calderero. Probablemente lo fuera su padre ya que los trabajos “artesanos” era una actividad que pasaba de generación en generación. Así, Mariano Gavín Campo siguió con la tradición familiar y fue también calderero.

Alberto Lasheras

mariano-gavin-campo

Lapida de  Mariano Gavin Campo. Fotografía de Alberto Lasheras Taira.

      Al Cucaracha también se le atribuye la conducción de caudales a Huesca, por encargo de un conocido recaudador de contribuciones. Circunstancia que cobra sentido con la historia del recaudador de contribuciones que recoge el investigador alcoberreño Alberto Lasheras. Pues, por el monte de Robres, un recaudador sorprendió al Cucaracha y a dos miembros de su banda en plena siesta, los tuvo a tiro durante buen rato y cuando despertó la banda, este les puso en evidencia. Con aquella hazaña, el recaudador se ganó la protección y escolta de la banda del Cucaracha.

“De cazador a ladrón, no va más que un escalón”

Rafael Andolz

      Cucaracha no era una persona formada, afirma Alberto Lasheras, casi no estuvo en la escuela y apenas sabía escribir: Le costaba mucho escribir, por eso las cartas de secuestros y extorsiones no las debía de escribir él, debía ser alguien con un poco más de formación.  

     “Por Los Monegros siempre se han oído escuchar muchas historias sobre el bandido Cucaracha: a los abuelos, a los vecinos, a las personas mayores… Incluso, cuando de crío iba jugando por los alrededores del pueblo, por los campos, siempre salían las historietas del Cucaracha. El fenómeno del bandolerismo es muy antiguo, ya Felipe II creó una red de de penales y guardias contra el bandolerismo en el siglo XVI.” Para Alberto Lasheras, Mariano Gavín nació en una época muy complicada, casi al final de la primera guerra carlista (1833-1840) y viviendo las dos sucesivas guerras carlistas: “No hay una descripción clara, pero Mariano Gavín debió de ser una persona desconfiada, recelosa, (desconfiaba hasta de la comida que le daban) y violento (dar un trabucazo a una persona cerca, secuestrar, cortar la oreja a una persona.. son síntomas, indicios de crueldad muy importantes). En fin, es una personalidad desarraigada, temerosa de todo lo que pasaba alrededor, celoso (dicen que su mujer se entendía con un vecino que más tarde apareció muerto en condiciones violentas)… una persona muy complicada.”

     Muchas son las leyendas que cuentan del Cucaracha, algunas trágicas y otras de solidaridad con el pueblo. Algunas tratan como defendía a los jornaleros del patrón, exigiendo mejoras y amenazando con represalias si no cumplían sus reivindicaciones. Rafael Andolz cita al bandolero presentándose ante los jornaleros y que, tras escuchar sus reivindicaciones, no dudó en enviar notas a los amos exigiendo comida y vino abundante para sus criados. Visiones románticas que contrastan con una realidad violenta y cruel, en una época de hambre y miserias que obligaban a la picaresca y al crimen para poder sobrevivir. Después de todo, eran los ricos a quienes podía robar y a los pobres, por sus muchos favores de espionaje, abastecimiento y protección, a quienes podía dar. Así, el Cucaracha se ganó la complicidad del pueblo más humilde y forjó su gran leyenda de bandolero:  robaba  a los ricos y  a los pobres daba.

     “Unos lo ven por su lado romántico, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y otros lo ven como un asesino.” Aunque sin duda, para Alberto Lasheras, el bandolerismo obedece a un instinto de supervivencia en una época de pobreza, desigualdades e injusticias.

“Ni el bandolerismo es siempre un pobre que se rebela contra los ricos, ni es un hombre que tiene instintos insatisfechos de capitalista. El bandolero es algo más complejo”. 

Julio Caro Baroja (1914-1995)

      La trayectoria del bandido Cucaracha fue corta, explica Alberto Lasheras, fueron cinco años de 1870 a 1875, pero llena de intensidad y de acciones muy trágicas. Alberto no quiere desmitificar la figura del Cucaracha, pero no cabe duda que su carrera estuvo llena de asesinatos, extorsiones, secuestros, robos… y de toda clase de fechorías: Todos estos bandoleros del siglo XIX eran extremadamente violentos y sin embargo es curioso como la memoria popular lo recoge como auténticos héroes. Eso es una contradicción que vemos, no solamente con Cucaracha sino con otros bandoleros de esa época.”

    El apodo de “El Cucaracha” plantea diferentes hipótesis y actualmente resulta muy complicado concretar su origen. Tradicionalmente se ha asociado a la canción de “La Cucaracha”, popularizada con la revolución mexicana de 1910, muy posterior a la muerte de Mariano Gavín Suñen. No obstante, “La Cucaracha” responde a una versión de un viejo corrido español que en sus distintas versiones pudieron ser origen del apodo de “El Cucaracha”. En está dirección apuntan José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez, en su artículo “El Bandido Cucaracha y la Cucaracha“, donde plantean que su origen puede resultar en la vieja melodía popular de “La Cucaracha”. Pues quizá, un jovencísimo Mariano Gavín, bailase la canción de “La Cucaracha” en los descansos de las faenas del campo, animando a los jornaleros, y haciéndose para siempre popularmente conocido como  “El Cucaracha”.

   Alberto Lasheras plantea una segunda hipótesis: “De los muchos trabajos que realizó Mariano de joven, porque ya de crío con ocho o nueve años ya se iría a hacer de pastor, de rebadán o repatán, fue hacer carbón vegetal en la sierra de Alcubierre. Los que trabajaban de carboneros siempre iban tapados, tiznados, parecían cucarachas y de hecho los llamaban los Cucarachas. El era pequeño, muy moreno, vestía de negro, no sé si era la moda de la época, además tiznado, pues no había otra.”

     También Alberto Lasheras señala que el término “Cucaracha” en aquella época aparece recogido como un insulto, como un ladrón y asesino. Lo que nos puede dar la idea de responder, el apelativo de “El Cucarcha”, a la formación típica de motes aragoneses socarrones que resaltan o ponen en evidencia alguna cualidad o defecto de la persona.

Bandido Cucaracha (5)

El Cucaracha bailando. Ilustración Cruz Salvador.

¡Ay, que me pica!

¡Ay, que me araña!,

con sus patitas

la cucaracha.

El bandido “Cucaracha” y “La Cucaracha”

José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez.

       Un 26 de marzo de 1861, Mariano se casó con Jobita Amador (Algunas veces aparece como Julita en la tradición oral). El matrimonio no llegó a tener descendencia y tampoco dejaron testamento. Tras la muerte de Mariano Gavín, Jobita contrajo matrimonio con un hombre de Villamayor, quien al parecer le presuponía a Jobita una gran fortuna oculta. Pero en realidad, la pobre Jobita no tenía ni un real.

     Blanca Mené Ester recoge en su blog  “Costumbres  de Alcubierre” el testimonio de un descendiente del Cucaracha: Yo todavía llegue a conocer a una sobrina nieta suya: Damiana “la calderera”. Creo que tenía un “negocio” de destilación de orujo…será qué…el estar sólo un poco al margen de la Ley sea genético”Damiana fue hija de Mariano Gavín Campo, el hermanastro del Cucaracha.

      Jobita fue apresada un 30 de mayo de 1874 en Belver de Cinca, mientras que Mariano consiguió escapar continuando sus reputadas hazañas. Mariano, furioso por el encarcelamiento de su mujer, prometió recrudecer sus fechorías mientras no consiguiese la liberación de su mujer (Diario de Avisos de Zaragoza, 10 de febrero 1.875).

      Mariano Gavín se “echa p´al monte” en 1864, a los veinticuatro años de edad, junto a su amigo Juan Ardid Jordán, huyendo de la miseria y convirtiéndose en la figura más destacada del bandolerismo aragonés. Fue un hombre muy peculiar, de piel morena y estatura pequeña, pero con una fuerte presencia que imponía temor, siempre vestía de negro: “Cucaracha tiene unos cuarenta años, es delgado, de una estatura casi baja, y carece de toda instrucción hasta el punto de firmar con mucho trabajo”(Diario LA ÉPOCA 12 de febrero de 1875). El Cucaracha iba siempre bien armado: “Lleva ordinariamente dos trabucos, si bien alguna vez se le ve con una escopeta de dos cañones o una carabina Remington” (Diario LA ÉPOCA 12 de febrero de 1875). A su muerte, Mariano fue descrito como seco, delgado, con bigote recortado y mal vestido, al estilo del país (Eco de España, 12 de marzo de 1875).

     Mariano Gavín Suñen llevaba la vestimenta típica de la época: camisa blanca, pantalón negro, chaleco, zurrón, pañuelo para no ensuciar el cabello y una manta para poder echar un sueño en cualquier lugar.

 Por aquella época la gente seguía contando en reales, veinte reales equivalían a un duro.  Según Tuñón de Lara, un jornalero ganaría cuatro reales al día, es decir, una peseta.

 Alberto Lasheras 

     Mariano fue un hombre mujeriego. En su época de bandolero mantuvo una relación sentimental con Gregoria Cazcarro.  Fue su amante cuando ella tan sólo contaba con quince años, cuando Mariano rondaba los treinta y cinco. A la muerte del Cucaracha, Gregoria se hizo con 5000 pesetas, dinero que guardó para momentos difíciles. Lamentablemente, tal y como cuenta Rafael Andolz, aquel dinero quedó estropeado por la humedad del escondite. Gregoria lo pudo recuperar gracias a su amistad con la familia Bastarás. En la tradición oral también encontramos testimonios sobre botines perdidos por el monte, aldeas o parideras que, al parecer, más de uno encontró tras la muerte de Mariano Gavín. Rumores que hicieron sospechar de familias que, de forma inexplicable, aumentaron rápidamente su patrimonio.

Una pareja de novios de Robres recibieron del bandido Cucaracha dos monedas de oro, las fundieron y se hicieron dos anillos de boda. 

Alberto Lasheras

     El contexto histórico de aquella época era una España con un clima muy convulso e inestable, en la que se sucedían las insurrecciones liberales, republicanas y carlistas. La sociedad monegrina era rural, dedicada a las labores del campo, especialmente al cultivo del secano, y a la ganadería. La mayoría de las gentes trabajaban para los terratenientes, en un sistema caciquil que mantenían el poder y la poca riqueza en pocas manos. Una tierra muy seca y árida, de difícil progreso y desarrollo.

Por la sierra de Alcubierre

se pasea «Cucaracha»,

siendo un hombre tan pequeño

¡cuánto respeto que causa!

trabuco

  • “El Cucaracha”, el bandolero

     Como bandolero vivía al margen de la ley, dedicándose al asalto, al robo, la extorsión y el secuestro. Siempre escondiéndose y huyendo de la férrea persecución de la Guardia Civil, llegándose a acuñar la expresión “ser más vivo que Cucaracha”. Felipe Aláiz destaca su fama de generoso: “Daba trigo a los pobres y no acumulaba riqueza más que para apaciguar el hambre de los campesinos”. Contaba con un “extenso y bien pagado espionaje“, gastaba hasta 3.000 reales diarios en confidencias. De esta forma burlaba los intentos de captura y se enteraba de lo más relevante de los pueblos de la redolada “de ocho a diez leguas alrededor“, así como los detalles “más íntimos” de las casas más pudientes. “Su partida es numerosísima y rara vez se le ve acompañado de los mismos cofrades. Tiene mucha sagacidad, talento y habilidad rara para dar los golpes que el proyecta. Pero todo esto sería inútil sin su principal elemento, que es la innumerable corte de espías y asociados que tiene por toda su zona de operaciones. No se fía ni aun de los suyos, que nunca saben dónde duerme, y obliga a comer al primero que le lleva víveres” (Diario LA ÉPOCA 12 de febrero de 1875).

     Algunas casas ricas pagaban periódicas cantidades a la cuadrilla del Cucaracha, se aseguraban que no les robasen y estar protegidos en sus negocios. Casa Bastaras de Lanaja parece que era una de aquellas casas y durante la época del Cucaracha pudieron continuar comercializando con Zaragoza sin el temor a ser asaltados. Cuentan que Mariano Gavín mantuvo relación con una criada de casa Bastaras, por lo que el Cucaracha no andaría muy lejos.

«Cucaracha» es un buen hombre,

porque el trigo de los ricos

lo reparte entre los pobres.

     Permanentemente trataron de capturar al bandolero monegrino, demostrando el Cucaracha una gran astucia e inteligencia para zafarse de las continuas emboscadas, con un especial arte de la distracción. Así sucedió al verse sorprendido por la guardia civil mientras dormía plácidamente en una casa. Mariano arrojó por una ventana una manta que logró atraer la atención de las fuerzas del orden. Mientras, por otra ventana saltaba y huía en paños menores el audaz Cucaracha. En otra ocasión, cuando de nuevo fueron sorprendidos el Cucaracha y su cuadrilla durmiendo en un frondoso soto, dispusieron a dos hombres veloces a la distracción de la guardia civil. Rápidamente se lanzaron en la persecución de aquellos bandoleros, mientras el resto de la banda permanecía escondida en lo alto de los árboles. Una vez alejado el peligro, con bastante serenidad, descendieron y escaparon.

      Una noche, al presentarse la guardia civil en la casa del amo de Isidro Mairal, colaborador de la cuadrilla, este les escondió en el pajar, burlando una vez más su persecución. Fue en numerosas las ocasiones en que le ayudaron a escapar o esconderse en casas, corrales, parideras, aldeas y demás escondrijos.

     En casa Azara (Félix de Azara y José Nicolás de Azara), en Barbuñales, en el patio de entrada a la casa, había una diligencia que en una de las guanteras de una puerta guardaba  una nota escrita a lápiz en la que advertía que cambiasen de ruta porque el bandido Cucaracha está por la zona que deben pasar. La diligencia hacía una ruta hasta Roma.

 Alberto Lasheras

  • Los escondites del Cucaracha

     Los bandoleros se escondían por la sierra de Alcubierre, por las diferentes aldeas y parideras que salpicaban el monte y en las cuevas del alto de San Caprasio. Por el monte de Jubierre, por el camino del molino del paraje de “El Pedregal” (entre las escarpaduras del Paco de Rivadero y el tozal de Colasico), era donde tenían otro de sus  muchos escondites. Por Castelflorite se refugiaban en un saliente cerca del pueblo, que hace pocos años se derrumbó, en sus paredes aún se puede observar la coloración negra de las hogueras que allí encendían. Otros lugares fueron la cueva de los Porzanes por Sena y Castejón de Monegros (El bandido más famoso de Los Monegros), los escondrijos por el Sisallar de Villanueva de Sijena, la aldea de Cazcarro por la sierra de Alcubierre, la casa de Angela la Fornera (esposa del hermano Manuel Gavín) en Alcubierre,..

    Pero el escondite más importante fue una sabina negra que nadie conocía, salvo su encubridor Francisco Navarro, quien “Allí le llevaba cantidad de información y recogía el dinero que en ella escondía el bandolero“. Quizá, aún permanezca en una vieja sabina monegrina escondido parte del botín del bandido Cucaracha y su cuadrilla

http://www.aragonesasi.com/cucarachers/mapa.htm

  • El Cucaracha en la tradición oral

    Son muchas las historias que se han ido transmitiendo por los pueblos monegrinos, convirtiendo al bandido Cucaracha en un bandolero romántico, un héroe del pueblo, un bandido de leyenda.

La cuchara del Cucaracha

      La historia de la cuchara del cucaracha se la escuche a Manuel Benito Moliner, trato de reproducirla de la mejor forma que recuerdo: En una casa cualquiera de Los Monegros, el Cucaracha y algunos miembros de su cuadrilla se dispusieron alrededor de la mesa para comer. Los anfitriones sirvieron un plato de sopa a sus invitados, pero cometieron el error de no alcanzar las cucharas hasta el último comensal, Mariano Gavín Suñen. Este cogió el pan y cortandole el currusquer, se sirvió de él a modo de cuchara. Al finalizar la comida, el Cucaracha se dirigió al resto de los comensales: “ahora para el postre cada uno se comerá su cuchara, para que otra vez se procure de atender como es debido a todos los invitados”. Un lección que, a buen seguro, nunca olvidaron los presentes.

El ermitaño de San Miguel de Jubierre

      Miguel el ermitaño, conocido como el Santero, fue apresado por la guardia civil para ser interrogado por su complicidad con la banda del Cucaracha. Al enterarse el Cucaracha de su captura, acudió con otros bandoleros para tratar de liberarlo. Consiguieron darles alcance mientras lo conducían a Sariñena, produciéndose un tiroteo en el que resultó muerto el pobre del Santero. La historia también se cuenta con la variante del ermitaño de San Caprasio y en Alcubierre se mantiene la expresión “¡qué pague el santero!”, que tal y como explica Alberto Lasheras hace referencia al suceso y ante un hecho revuelto al final acaba pagando las consecuencias el pobre santero.  El suceso queda recogido en la siguiente copla popular:

 Cucaracha y los civiles
Tuvieron un tiroteo
Ellos bien se divirtieron
Pero lo pagó el Santero.

El leñador de Pallaruelo

     Cuentan, que durante un invierno, por los montes de Pallaruelo de Monegros, un andrajoso hombre recogía leñas para calentarse. Al encontrárselo el Cucaracha, este se quitó la ropa y se la dio al vecino de Pallaruelo. Aquel acto fue contado como ejemplo de la gran generosidad que el Cucaracha mantenía con los más débiles.

El barquero de Pina

      El barquero de Pina, recogido por Celedonio García, proviene de un texto de A. Riera publicado en 1903, con el título de “Cucaracha”, revista ilustrada “Pluma y lápiz”, Barcelona. La historia la cuenta un antiguo jefe republicano, un tal Fanjul:

Anduve yo mezclado en la sublevación de Despeñaperros en 1869. Fuimos vencidos. Pude escapar; antes de huir de España quise pasar por mi casa, por Aragón. Un día me avisó el secretario del pueblo que acudía la guardia civil, que me andaba buscando. Tres días después había elecciones en Zaragoza; decidí jugar el todo por el todo y presentarme diputado en vez de huir a Francia. Pero era preciso, ante todo, escapar de los que me perseguían.

Había dado la media noche cuando salí de mi pueblo a caballo para Pina. Había que pasar el río, pero había barca. Es de advertir que en mi comarca me conocen hasta los perros. Aguijé el caballo y al amanecer llegué junto a la barca. Poco antes de llegar a ella salió un hombre de un grupo de árboles. Iba embozado en una manta, cubierta la cabeza con un sombrero del que llevaba bajas las alas. Por debajo de la manta asomaba el cañón de un fusil cuya culata se marcaba junto al hombro.

Se adelantó a mi encuentro y me saludó.

-¿Va usted a pasar el río? -preguntó.

-Sí.

-Pues pasaré con usted.

-Bueno; voy a despertar al barquero.

Le llamó. Salió a los cinco minutos, malhumorado, mascullando maldiciones entre dientes, sin duda por haberle despertado tan temprano. Pero, era el mío, caso que no admitía dilación. De un momento a otro podían aparecer los civiles y yo estaba condenado a muerte.
-Ea, pásame pronto, -dije.

-Poco a poco, señor Fanjul, -replicó el pillastre con sonrisa de mal agüero, insolente y burlona a un tiempo. -¿Sabe usted cuánto vale hoy pasar el río?

-No sé.

-Le costará cien duros-. Comprendí la pillada. El maldito sabía que huía. Busqué un arma. No tenía ninguna. Era aquel bandido el más fuerte. Si se empeñaba en no pasarme estaba perdido. Capitulé.

-No tengo los cien duros. Te daré todo el dinero que tengo.

No llevaba más que veinte o treinta pesetas. Se las ofrecí.

-No le paso.

Le di el reloj, que era de plata, la capa.

-No le paso si no vienen cien duros. Vaya a buscarlos.
No le podía dar el caballo porque le necesitaba para huir más aprisa. Volver atrás era imposible. Me cegó la ira. Iba a saltar del caballo, cuando el hombre de la manta, que presenciara aquella escena sin decir una palabra, me detuvo con un ademán y avanzando hacia el barquero le preguntó.

-Y por pasarme a mí, ¿cuánto quieres?

-El precio ordinario.

-No te daré nada. Y pasarás al señor Banjul y me pasarás a mí y nos pasarás tirando de la soga con los dientes.

-¡Oh! ¡Oh! -hizo en tono de mofa el barquero.

Había amanecido. El que hablaba con tanta autoridad se desembozó con rápido ademán, de un revés de la mano levantó el ala del sombrero y empuñó la carabina.

-¿Me conoces? -dijo.

-¡Cucaracha! -exclamó el barquero con terror.

-En carne y huesos.

Temblando como un azogado entró el pasador en la barca. Subimos también nosotros. Iba a coger la soga con las manos el barquero.

-¡Con los dientes he dicho, canalla!

Relampaguearon los ojos del salteador. Obedeció el cobarde. Y con los dientes empezó a tirar de la soga. Era un espectáculo tan tremendo y repugnante a la vez, que no puedo recordarlo sin estremecerme. El miserable temblaba, tenía su cara una expresión como enloquecida; apretaba la cuerda con los dientes, como si mordiera a un enemigo haciendo presa y los ojos, horriblemente dilatados, miraban a Cucaracha. Éste, apoyado en su carabina, inmóvil como una estatua, sin que se estremeciera un solo músculo de su rostro bronceado, sin parpadear, con aquellos ojos que vieran tantas veces la muerte cara a cara, miraba al barquero.

Pasamos. Al saltar, Cucaracha hizo que el barquero me devolviese el dinero, reloj y capa. Di las gracias al salteador.

-Vaya usted tranquilo, -me dijo- ¡buena suerte!

Echo a andar mi caballo. Cucaracha dijo al barquero:

-Si vienen los civiles y nos delatas, te mato mañana.

Volví la cabeza. El bandolero se internaba con paso rápido por entre los árboles de la orilla.

En cuanto a mí, llegué a Zaragoza guiando un carro de trigo. Dos días después tenía el acta. ¿No os parece que la debía más que a los republicanos al pobre Cucaracha?

El zagal que iba a moler al molino

“El Cucaracha quita el dinero a los ricos y se lo da a los pobres”
Bandido Cucaracha (2)

Cucaracha asaltando a un zagal en su borrico Ilustración Cruz Salvador

     La historia más extendida en la tradición oral es el conocido encuentro del Cucaracha con un zagal que iba a moler al molino con su borrico, con una talega de trigo y dos pesetas en el bolsillo.  Para Alberto Lasheras es una historia muy popular  que se cuenta en muchas localidades monegrinas. Así lo relata Celedonio García en su artículo “Cucaracha, la vida sigue igual”:

¿Llevas dinero zagal?

– No, señor. Mi padre me ha dicho que no me lo daba porque somos pobres y me lo podía quitar “Cucaracha”.

A “Cucaracha” le hizo gracia la sinceridad del niño y le entregó una bolsa de monedas diciéndole:

– Toma esta bolsa de monedas y dile a tu padre que “Cucaracha” quita dinero a los ricos y se lo da a los pobres.

trabuco

  • Los relatos de Rafael Andolz

    Rafael Andolz relata extraordinariamente las venturas y desventuras del Cucaracha a través de los numerosos testimonios que recogió por Los Monegros. Valiosos testimonios que narran como asaltaban aldeas (nombre popular de las masadas en la sierra de Alcubierre). Este fue el caso de la aldea de “El Mirón”, de basilio Escanero, donde se encontraban cuatro pastores por la paridera, entre ellos el confidente Mariano Castillo. Los bandoleros permanecían apostados vigilantes por los tozales, al mando del Farineza, de Diego y Magencias, mientras Cucaracha, el Zerrudo, Villanueva, el Víbora, Juan Andres y Mayarito ejecutaban el asalto. Mataron tres ovejas y mandaron las pieles al amo para que el portador retornase con unos 70 duros del patrón. Lo mismo sucedió con el pastor Mariano Verdún Otal, que llevaba el ganado de Pedro Perique. Tiempo más tarde, Cucaracha cortó la oreja a a Mariano Verdún por “tramposo”, por ser un falso colaborador que llegó a costar, a la cuadrilla, la perdida de ocho de sus componentes.

    El Cucaracha contaba con grandes amistades que lo protegían, su relación con los Cazcarros y en especial con su hija Gregoria Cazcarro, joven amante de Mariano Gavín, le hacían pasar a menudo por su aldea. Una noche en la aldea de Cazacarro, el Cucaracha puso aprueba a un miembro de su cuadrilla. Al momento de irse a dormir, el Cucaracha dispuso un montón de paja dentro de su camisa y calzón, simulando su persona. Entretanto, se escondió detrás de un montón de paja. Al rato de la espera, sorprendió al falso compañero disparando la escopeta sobre el bulto, Mariano lo hizo arrodillar y lo mató ahí mismo.

      A quienes consideraba “falso amigo” lo rociaban de petroleo y le prendían fuego, así consumaron el asesinato al hijo de Lorenzo Otín, uno de los más de 25 confidentes que tenía el cucaracha en Alcubierre. A Lorenzo le convenció su esposa para que cesase de colaborar con los bandoleros, por lo que el Cucaracha, el Víbora y Mayarito, no dudaron de rociarle con una botella de petroleo y le prendieron fuego. A la mujer de Lorenzo la degollaron mientras suplicaba “¡clemencia al cielo, que para la tierra no hay remedio!”. El Víbora fue un personaje muy sanguinario, de una excesiva crueldad que aplicaba sin ningún atisbo piedad. Muy demostrado quedó en el lamentable hecho en el cual obligaron, en vano, a unos pobres ancianos a pedir dinero a un ricachon del pueblo. Al negarse, el Víbora  los roció con petroleo y les prendió fuego.

      Rafael Andolz no considera al Cucaracha como un ser maligno, consideraba que “robaba porque lo necesitaba para vivir” y son varias las narraciones que muestran un carácter que se estremecía ante la miseria y el sufrimiento ajeno, aflorando pinceladas del personaje romántico que tanto nos seduce y fascina. Y en parte fue así,  una época dura en la que luchó contra una sociedad profundamente dominada, todo un revolucionario

    Fue por el paraje de Valzapatas por donde Cucaracha halló al labrador Joaquín Ezquerra, a punto de escarmentar a su hijo por quedarse dormido mientras vigilaba, conmocionado el Cucaracha evitó el castigo. A Saturnino Alastrué, carbonero de Farlete, al volver del pueblo en busca de vino, se encontró en la hoguera a miembros de la banda del Cucaracha preparando la cena y, pese a sus temores iniciales, acabaron haciéndole invitado de honor: “no corras, si quieres judías para cenar no corras”. En otra ocasión, unos pastores habían matado una oveja para cenar, mientras no muy lejos de ahí se encontraba un labrador con su hijo quien, señalando la hoguera, comentó que quizá allí se encontraría el Cucaracha. Al día siguiente un pastor se acercó llevándoles unos trozos de carne de parte del Cucaracha. Algo parecido sucedió en la aldea de Marcellán, por Valdezaragoza. Estando Fernando pontaque y Blas Cazcarro apareció por la noche el Cucaracha, el Villanueva, el Cerrudo, Manuel Lax y Francisco Alós, el Cucaracha mandó a un zagal a lo alto de una cantera, de donde cogió un saco de carne con el que se dieron una abundante lifara.

     Una fría noche de invierno, ante la casa de Rafael de Alcubierre, relata Andolz el siguiente incidente: -Ábreme, Mariano-, -a tu no te abro-, -mira que hay aguanieve y estoy chelau-, porfiaron pero no le quiso abrir,- mira que me lo pagarás…-  Días después, Cucaracha lo encontró en el monte labrando en la partida de San Blas, en Aldeabero, donde le soltó los burros, le dio una paliza y le hizo pasar la noche al raso, como venganza y escarmiento.

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  • El primer crimen del Cucaracha

       Su historial delictivo comienza empujado por la necesidad, por el hambre, un robo de fatal desenlace. Al pronto de echarse al monte, Mariano Gavín y Juan Ardid robaron un cordero de la paridera de “Tío Caprasio”. Sorprendidos por el pastor, le dispararon alcanzándole en una pierna. La herida acabó días más tarde con la vida del pobre pastor. Así lo relata el investigador Alberto Lasheras, cuando Cucaracha contaba con 32 años:

“Caprasio Amador  era un pastor que tenía su corral con sus cabras y estaba harto de que le robaran los cabritillos y corderillos. Una noche su hijo, quién también se llamaba Caprasio,  se quedó en el corral vigilando. Cuando oyó ruidos, salió y vio que alguien se  llevaba un cabritillo, e iba a saltar la vaya. Este salió con su garrote, su cayado y le fue a dar golpes. Ocurrió que el Cucaracha estaba encima del muro, de la pared del corral, amartilló su trabuco y disparó para  dejar escapar al otro. Entonces, Caprasio sufrió una gran herida en la pierna, se montó en una burra que le llevó hasta su casa y allí murió de gangrena, sufriendo mucho. La herida de trabuco era muy mala. En la casa familiar de Caprasio Amador, hasta no hace mucho tiempo, había un clavo en un madero, en el que él tenía la cama debajo y, con una cuerda, se asía para darse la vuelta. Porque la medicina de entonces estaba muy atrasada y una gangrena se quitaba retirando con unas pinzas la carne podrida y limpiando con vinagre, con sal y se hacían unos emplastes con vino… algo que debería de ser extremadamente doloroso.”

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Mural del Cucaracha en Lanaja

   Tras lo sucedido, los malhechores decidieron pasar unos días por el monte, a nadie le iba a extrañar, pues era normal tras sus dilatadas correrías. A los pocos días, asaltaron a un zagal que iba a comprar sal con su borrico a Castejón de Monegros. Al reconocer al Cucaracha y a Juan Ardid se sintió intimidado y trató de huir. De una pedrada consiguieron tirarlo al suelo,  le robaron unas 80 pesetas y le emprendieron a garrotazos. El zagal llegó moribundo al pueblo de Alcubierre y éste, a diferencia del Tío Caprasio, logró identificar a Mariano y a Juan. La crueldad con la que perpetraron el asalto, causó terror en la población, provocando que la noticia se extendiese rápidamente por toda la comarca.

– ¿A dónde vas, muchacho?

-Pues voy ta Castejón, pa vender esta sal.

-¿Y qué dinero llevas?

-Pues ochenta pesetas.

Cucaracha amartilló la escopeta amenazadora.

-Tráelas si quieres seguir vivo.

El rapazuelo se las entregó a Juan Ardid;

-¿Nos conoces?

-Sí señor, son de Alcubierre. Mí madre es de allí y he estado bastantes veces. 

       Los dos bandoleros escaparon a Francia en busca de trabajo, corría el año 1864. Allí, Cucaracha trabajó por poco tiempo de obrero pero enseguida se cansó y pronto volvió para Alcubierre. Tal y como cuenta Rafael Andolz, a la semana, Mariano, cobró el jornal y le dijo a su amigo “Yo me vuelvo a la sierra de Alcubierre”, mientras que su amigo Juan Ardid, decidió permanecer en el país galo, haciéndose llamar Juan Labrador. Alberto Lasheras cuenta que Mariano Gavín Suñen mandó dinero a su mujer Jobita desde Francia, pero el encargado de entregar el dinero se lo quedó. A su regresó, Mariano no tardó en ajustar las debidas cuentas.

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  • La Banda del Cucaracha

       A su vuelta de Francia, a Mariano Gavín Suñen se le comienzan a sumar numerosos bandoleros, personas que escapan de una sociedad muy empobrecida y caciquil para darse al bandolerismo. Alberto Lasheras estima que llegó a haber cerca de cien personas en la banda: “Es curioso que, cuando ves la lista, había de todos los oficios, había herreros, molineros, sastres…”.

     El primero en unirse al Cucaracha fue Antonio Sampériz Peralta “El Cerrudo” de Lalueza. Rafael Andolz lo describe barbudo y peludo, con buenas greñas y cara de pocos amigos. En la revista “Quio de Sariñena y Los Monegros” aparece en el número 17 de agosto de 1991 un artículo sobre la tradición oral titulado “El Cerrudo de Lalueza” firmado por Santiago. Narran que estando preso el Cerrudo en el penal de Sariñena (Donde actualmente se encuentra la casa de la cultura), le hicieron llegar vino, “una cantidad considerable de los suaves, pero sabrosos y eficaces vinos de Lalueza”, con motivo de las fiestas patronales de su pueblo natal. Bebieron todos los reclusos, incluso el carcelero, “hasta llegar a las proximidades de la embriaguez”. Hasta que un prisionero le dijo al carcelero: “El Cerrudo, este está aquí presumiendo de haber matado a fulano, no comentaron el nombre, y éste es un cobarde, no tiene…. lo que hay que tener para eso, quien lo mató fui yo, que me sobra de todo para eso y mucho más”. Probada su inocencia, el carcelero lo comunicó a las autoridades que lo pusieron en libertad. Al parecer, El Cerrudo no quiso volver a Lalueza “por la injusticia que habían cometido contra él” por lo que decidió unirse al Cucaracha y su incipiente banda. Adell y García citan la fuga de El Cerrudo del penal de Cartagena en julio de 1873, aprovechando la insurrección separatista.

Estando Pascual Perez trabajando por la sierra, salió del corral su perra al encuentro de varios miembros de la cuadrilla del Cucaracha. Al sentirse molestos, el Cerrudo no tardó en disparar a la pobre perra y matarla de dos balazos.    

Alberto Lasheras

       El segundo en unirse a la banda fue “El Farineza”, Agustín Alamán Corvinos, quien llegó a ser segundo de la banda. Otro cabecilla de la banda fue el “Villanueva”, natural de Villanueva de Sijena, de casa Polanco, quien antes de incorporarse a la banda había estado de jornalero en casa Pascual Escanero de Lanaja. Andolz lo describe como hombre duro, de pocas palabras, -con su ribete de timidez y de típicas reacciones violentas del hombre tímido-. Cuando el Villanueva estaba trabajando en casa Escanero, al soltarle un par de coces una mula guita, este la ató y le dio una fuerte paliza. Enterado el amo, le dio el mismo su propia medicina. Esa misma noche, el Villanueva abandonó la casa y se marchó al monte para unirse a la banda del Cucaracha.

     Otros bandoleros fueron “El Víbora”, exguarnicionero de Alcolea, José Bernad Rivas “El Herrero de Osso”, Melchor Colomer y Ferrer “El Molinero de Belver”, José Solanilla y Lacambra “El Guarnicionero de Alcolea”, Mayorito, Manuel Lax, Francisco Alós, Marcelino Bérbeder (de oficio sastre), Majencias…

    Adell Castán, J. A. y García Rodríguez, C nombran al “Tuerto de Capdesaso”: “Quien se encargaba de escribir las notas exigiendo a los labradores dinero, bajo la amenaza de quemarles la mies”.

    La banda del Cucaracha fue muy numerosa y abarco un extenso territorio. Esconden grandes historias para profundizar e investigar. Una banda con una organización jerárquica encabezada por Mariano Gavín Suñen y que requería de grandes recursos para su supervivencia, a la vez que una serie de red refugios y escondites por los montes monegrinos.

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  • Los inicios de la banda del “Cucaracha”

    Pronto las fechorías del Cucaracha y su banda comienzan a perpetrarse por todo el territorio monegrino y en comarcas cercanas. Correrías que se ven reflejadas en los diarios de toda España, donde encontramos abundante documentación. Es el caso de la Correspondencia de España, Madrid 24 de agosto de 1870, donde se informa de la aparición de una partida armada de bandoleros que ha penetrado en la provincia de Zaragoza desde la sierra de Alcubierre. En el pueblo de Senes de Alcubierre habían cometido un robo de “bastante consideración” y la Guardia Civil había tenido que salir en su persecución. Se trata de casa de Pepe Chico de Senes de Alcubierre y robaron  de 3000 a 4000 duros de plata. Para Alberto Lasheras se desconoce si fue el Cucaracha y su banda, pero hay quien se lo atribuye.

“El eco de Aragón” del domingo dice lo siguiente: según cartas que tenemos a la vista, uno de los últimos días penetró una cuadrilla de unos veinte bandidos en el pueblo de Senés (Huesca) armados con trabucos, puñales y navajas a cosa de las cinco de la tarde, lo cual prueba que no tenían miedo. Inmediatamente atacaron la casa de un vecino de aquel pueblo penetrando en ella hasta diez hombres, ocho enmascarados y dos en traje de soldados. Ultrajaron a una joven después de haberle atado de pies y manos, y luego dirigiéndose a la señora de la casa, anciana según parece, la obligaron a franquear todos los armarios y cómodas, llevándose al marchar de tres a cuatro mil duros. Al penetrar en la casa robada, el que hacía de capitán de la cuadrilla pidió hasta nueve mil duros. Al penetrar en la casa robada, el que hacía de capitán de la cuadrilla pidió hasta nueve mil duros, lo que prueba que tenían pormenores y que iban a robar a “píe seguro”. A otro vecino que se escapó le dispararon un trabucazo, aunque afortunadamente no pudieron acertarle, dirigiéndose después de la hazaña hacia la sierra. En seguida se avisó a Huesca y se envió en su persecución una fuerza de 30 guardias civiles que hasta la fecha no se sabe haya podido dar con los bandidos. – Y más adelante añade: La noticia del robo del que más arriba damos cuenta, coincide con la instantánea aparición de una comparsa de hombres armados y uniformados que, según se nos ha dicho, han sido vistos en las sierras inmediatas y aún en los confines de la provincia de Zaragoza.

El Telégrafo de Barcelona del 30 de agosto de 1870.

     El 14 de septiembre, La Correspondencia de España” informa la presencia de la banda por las inmediaciones del pueblo de Huerto: “El alcalde de Sariñena participa que a tres horas de aquella villa, jurisdicción de Huerto, se ha presentado una partida de hombres armados. Ayer había cierta agitación en Huesca a consecuencia de los rumores  de aparición de una partida en el monte de Vallerías, jurisdicción de Huerto”. El 23 de octubre secuestran en Castejón de Monegros a un rico propietario, el alcalde envió a gente armada en su persecución y el gobernador mandó a la Guardia Civil (Correspondencia de España, 24 de octubre):

Anoche salieron dos compañías del batallón cazadores de tarifa con dirección a la provincia de Huesca y otras dos compañías han recibido la orden de estar dispuestas al primer aviso. La causa de este movimiento tan repentino, parece ser haber aparecido una banda de secuestradores considerable, que ya ha empezado a ejercer, siendo la primera víctima un rico propietario de Castejón de Monegros, del cual hasta ahora no se tienen noticias.  

Diario de Avisos, Zaragoza 25 de octubre.

    Ante la alarmante intranquilidad que comienza a causar la banda del Cucaracha, el 14 de diciembre, el gobernador de Huesca llama a “los mayores contribuyentes, personas de arraigo del país y alcaldes”. Se les convocó el 6 de enero a una reunión en la villa de Sariñena, con los jefes de la Guardia civil, de los puestos más inmediatos, para “organizar un servicio de persecución activa que haga desaparecer a los criminales”.

He aquí la situación de un pueblecito de la provincia de Zaragoza, La Almolda: -Por aquí no se puede vivir. Anteayer fue degollado el barbero en la puerta del alcalde. El día anterior estuvo a punto de suceder una catástrofe, pues estaban forzando y rompiendo las puertas de la iglesia, a la sazón que la boda de Salvador Peralta, viudo, subía a casarse, y se ahuyentaron los ladrones. Tres días antes estuvieron cinco ladrones escondidos en una casa, disfrazados con barbas, y habiéndoles visto encerrados algunos vecinos, dieron aviso, y a pesar de ser las once del día, no hizo gestión la autoridad y cuando quisieron se marcharon. 

La Convicción, Barcelona 7 de enero, año de 1871.

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Los robos y secuestros a ricos propietarios de la comarca se fueron sucediendo durante estos años. Algunas de sus víctimas fueron: Sebastián Peralta, de Monegrillo; Mariano Peralta, de La Almolda; Martín Panzano, de Tramaced; Eusebio Laga y Gregorio del Ruste, de Pina; Faustino Escuer, regidor de Perdiguera; Mariano Casamayor, de La Almolda; Lucas Abadía, de Nuez de Ebro; Salvador Mata, Mariano Azara y Mariano Doz, de Farlete; “Casa Bastarás”, de Lanaja; José Calvo y Juan Ruata, de Alcubierre, y Joaquín Angas, de Ontiñena, entre otros.

Conflictividad social y bandolerismo en el siglo XIX (Comarca de los Monegros y 2)
García y Adell

  • El crimen del sacerdote de Capdesaso

Bandido Cucaracha (3)

Cucaracha descansando bajo una sabina. Ilustración Cruz Salvador.

     El 2 de febrero sucedió el terrible crimen del sacerdote de Capdesaso y así lo contaba el diario Democracia de Zaragoza: “El honrado sacerdote del pueblo de Capdesaso, cerca de Sariñena, volvía de un pueblo inmediato a donde fue el día 26 de enero a celebrar un entierro, y se vio acometido por dos hombres que le dispararon un tiro causándole una grave herida en la frente. No contentos con esto, cogiéronle y teniéndole entre los dos le atravesaron el cuello con un cuchillo; y no satisfechos todavía sus feroces instintos, le llenaron el pecho de puñaladas, robándole 17 reales que llevaba. ¿Horroriza solamente el que pueda haber hombres, que más son fieras, que tengan valor para cometer asesinatos de este género!. No sabemos la causa que motivaría este homicidio, puesto que nos consta que el mencionado cura era apreciado de cuantos le conocían, y únicamente creemos se cometiera para robarle”.

* La Orquestina del Fabirol  “Corriu Cucaracha”.

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  • Asaltos, robos y secuestros

      Los asaltos, robos y secuestros se van sucediendo, siendo el pueblo de la Almolda quien más sufre las fechorías de la banda del Cucaracha. El 21 de julio en el “Diario de Zaragoza” se manifestaba la creciente preocupación. Unos días antes,  el seis de mayo encontramos la descripción del asalto realizado en la localidad de Tramaced: “El sábado último, a las cuatro de la tarde, entraron en el pueblo de Tramaced once hombres armados, quienes, después de mandar cerrar las puertas de las casas de todos los vecinos, se dirigieron a la de un propietario que el día anterior había vendido setecientas arrobas de lana, con objeto de robarle. No pudiendo conseguir penetrar en la casa, fueron a la de otro propietario, también acomodado, al que robaron una cantidad bastante respetable abandonando el pueblo luego realizado el objeto que a él las había conducido”. El 12 de julio se informa de un secuestro en el monte de Pina de Ebro, comunicándolo a la madre así como el reclamo del precio del rescate. Esta mujer pagó 4.000 reales por la liberación de su hijo. El 3 de septiembre se informó del asalto a dos carreteros entre Villanueva de Gallego y Zaragoza, los cinco asaltantes hicieron fuego matando a uno de un trabucazo y al otro lo hicieron huir. Entorno al 20 de noviembre fueron robadas un número considerable de alhajas de la iglesia de Ontiñena

      En 1872 la actividad malhechora de la banda del Cucaracha fue escasa en los medios de la época, solamente del 2 de agosto se recoge la siguiente información en el “Eco de la provincia” de Huesca: “Ha llegado a nuestra noticia que por parte de de Castejón de Monegros y Balfarta, se ha presentado una pequeña partida de malhechores, compuesta de 4, 5 o 7 hombres, se entretiene en tener en continua alarma a los pacíficos habitantes de aquellas comarcas, y en donde han cometido algunos asesinatos y robos, según nos han informado. Parece que hace unos días se reunieron los vecinos de Castejón, y asociados con otros de diferentes pueblos y unos cuantos guardias civiles, dispusieron dar una batida por los montes de los mismos, y aunque no pudieron apoderarse de los “cacos”, sin embargo, dícese que llegaron a avistarlos, y aún que se habían cruzado algunos tiros”.   

      A finales de 1872 se consumió uno de los robos al rico propietario Juan Ruata de Alcubierre,  recogido por Andolz es contado por Anastasio Abadia: “Están tirando al blanco toda la banda en la aldea de Joaquín Abad y van cazando los ricos de Alcubierre. Cucaracha los vio y ellos echaron a correr. Los persiguieron y cogieron a D. Juan Ruata, se lo llevaron a la aldea de Gazol de la sierra donde se encontraban Francisco Navarro y Teodoro Sánchez de rebadán, y lo ataron al ruejo y a continuación se lo llevaron al corral de Perico de Valonguera, encontrado allí a Mariano Soto y a Pedro Maza de rebadán, cuidando cabras. Le ordeñaron leche y lo tuvieron allí cuatro o cinco días. A los pocos días llegó un criado con una yegua de víveres; a continuación se bajaron a amo y criado a la cantera de Sisallar, término de Villanueva de Sigena, que allí tenían el cuartel general. Retuvieron allí a los presos hasta que le trajeron once mil duros”.

     El 21 de enero de 1873 se realizó un segundo robo a casa Ruata. Jorge Sánchez Ardid, sobrino nieto de Juan Ardid Sánchez, amigo del Cucaracha con quien huyó a Francia en 1864 lo cuenta así: “El de casa Ruata (el más rico de Alcubierre) iba a Lanaja el 21 de enero, que es la fiesta de Lanaja. Ruata bajaba con un caballo. Cucaracha lo cogió porque se atascó el caballo. Con cuatro abríos marcharon todos para la sierra, que había una aldea y paran ya que se hacía de noche. a un criado le dijeron que se fuera con las mulas. Los otros se quedaron con Ruat. Y criado de Ruata se quedó. Al criado que se fue con las mulas le dijo Cucaracha que ellos se iban a marchar a Lanaja y le explicó a qué parte del monte de Lanaja tenía que ir y que le sacaran treinta y cinco mil pesetas. Que las sacaran das del pueblo, pero que no se acercaran más que los que llevaban el dinero. Dos ricachones  que se trataban mucho con Ruata lograron reunir el dinero. Se lo mandaron a decir a Cucaracha con vecinos que le encubrían que le llevaban el dinero, que si le parecía bien que iban José Solanes y José Antonio Lasheras. El día dos de febrero fiesta de la Candelera, por la mañana le fueron a llevar el dinero y ellos soltaron a Ruata y a su jornalero para que se volvieran con los que habían llevado el dinero. Y aquí entraron, en Alcubierre, mistando misa mayor, que era el día de la Candelera y se hacían tres misas, Don Juan Ruata y el criado. Entraron a esa hora para que no los viesen, que estaba todo el mundo en misa”. Aunque para Rafael Andolz el testimonio de Jorge Sánchez no merece gran credibilidad, este relato coincide, en parte, con la descripción del robo a Juan Ruata en febrero de 1875, suceso que se recoge más adelante.

    En febrero de 1873 en el “Diario de Barcelona” se da cuenta de la intensa actividad bandolera, principalmente en los lugares de Alcubierre, Perdiguera, Leciñena, Farlete y Monegrillo: “se encuentran en una situación por demás deplorable”. Ya son casi tres años que los bandoleros recorren la comarca y la población sale temerosa de sus casas a realizar sus labores agrícolas, cerca de doscientas personas han sido victimas de sus atropellos. El día dos de febrero, dos vecinos de Alcubierre que se dirigían a las fiestas de Robres, fueron sorprendidos por la partida y llevados cautivos a sus guaridas. Mandaron un emisario a las familias de los secuestrados pidiendo por su rescate ocho mil duros, cuatro por cada uno; no se sabe la cantidad que las familias mandaron, que debió de ser suficiente para satisfacer los deseos de la banda, por cuanto los apresados regresaron a sus casas.

La cuadrilla tiene su guarida en la sierra de Alcubierre, y no hay edificios donde existen rebaños de ovejas o carneros donde no hayan sacado su contribución en cabezas de ganado.

     El tres de febrero robaron en casa de los Cajales de Alcubierre y unos meses más tarde en Tramaced, en casa Juanico y de salvador Azara de Farlete.

   La alarma social provocó que una columna de guardias civiles se desplazara a Sariñena para lograr capturar a la cuadrilla de ladrones y secuestradores. (Diario de Avisos de Zaragoza del 20 de marzo). Según cuenta el Diario de avisos de Zaragoza, del 8 de abril, se produjo la primera captura de un integrante de la banda, donde se da cuenta por primera vez de la “celebridad” que el bandido Cucaracha va adquiriendo. Así mismo, se informó del asesinato del vecino de Zuera Martín Rubira, el 31 de marzo de 1873. El 6 de abril, 8 jinetes del cuerpo de la guardia civil, capitaneados por Silvestre Loto, y más de 200 voluntarios (de Zuera, Perdiguera, San Mateo de Gállego, Leciñena, Farlete, Monegrillo, Alcubierre, Robres, Senés y Torralba) con 20 infantes realizaron una batida general para capturar la cuadrilla del Cucaracha. Adell Castán, J. A. y García Rodríguez, C citan una reunión de alcaldes en el santuario de la Virgen de Magallón, “que acordaron medidas para perseguir a los malhechores”. Para Alberto Lasheras fue un hecho que alarmó mucho a la sociedad y que influyó en el aumento de fuerzas en busca de los bandoleros, “se dice que apareció horriblemente asesinado en un barranco”.

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  • El suceso de la muerte del cabo Antonio Ferrer Pueyo

     Alberto Lasierra relata el trágico episodio de Antonio Ferrer Pueyo. Antonio era cabo 1º de la guardia civil destinado al puesto de Alcubierre. Era muy aficionado a la caza, tanto que no renunciaba a su afición a pesar de la amenaza del Cucaracha que campaba a sus anchas por los montes monegrinos. Un día, Antonio salió  de madrugada, a las cinco de la mañana, a cazar por los alrededores de Alcubierre. Cuando discurría por un barranco parece ser que le sorprendió el Cucaracha y lo mató. Su cuerpo sin vida apareció días más tarde cuando se lo encontró un pastor. Vio una bota salir de un montón de tierra y descubrió el cadáver, indicio que dio píe a la improbable suposición del atrapamiento por un deslizamiento de tierra. Personalmente creo que quizá la banda lo cubrió con tierra, pues era un crimen que irritaba muchísimo a las fuerzas del orden. Alberto Lasheras ha encontrado una placa en el cementerio de Alcubierre en recuerdo a Antonio Ferrer Pueyo, quien: “Murió en desgracia en 1873”.

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  • De cuando, disfrazados de Carlistas, asaltaron el pueblo de Farlete

    El más ingenioso y memorable asalto de la banda fue el allanamiento al pueblo de Farlete, uniformados de carlistas, con fehacientes trajes confeccionados por Marcelino Bérbeder, miembro de la banda y de anterior oficio sastre. Al mando de la flamante tropa carlista fue el bandolero Majencias, cuya crónica quedó recogida en los medios, contribuyendo a agrandar la leyenda del Cucaracha y su cuadrilla. Las principales casas en las que hurtaron fueron  las casas de Salvador Azara y de Mariano Anoro.

He leído en su apreciable periódico el relato de robos cometidos en Farlete por la cuadrilla de “Cucaracha”, y, por si quiere V. publicarlo, voy a darle algunos detalles más sobre el suceso. Los ladrones se presentaron cuando el pueblo entero estaba en la iglesia oyendo misa, y aprovechando tan buena ocasión, colocaron dos centinelas en la puerta del templo para impedir que salieran los vecinos. Mientras tanto “Cucaracha” y el resto de su gente se entregaban al robo y al saqueo de algunas casas del pueblo. Es de advertir que los bandidos se presentaron, como lo habían hecho antes en Villanueva de Sigena, simulando ser carlistas, con el distintivo de la boina y uniformados con trajes sobrepuestos a los de uso ordinario, y que en la fuga, al ser perseguidos por los vecinos, perdieron algunos. A pesar de que había llegado ya la noche, cuando salieron, la guardia civil y vecinos de Alcubierre a perseguir a los forajidos, no por eso ha dejado de dar resultado esta persecución, pues parece ser que ayer fue preso en Lanaja uno de los ladrones, herido, y por dar las noticias de éste se ha podido en la madrugada de hoy dar con otros cinco sospechosos en esta villa, que se encuentran a disposición de los tribunales.

Carta de Sariñena. “El Diario de Avisos” de Zaragoza, 17 junio 1873.

Relato de Manuel Queraltó “Quio, febrero de 1990”  sobre “El Tío Triburcio” bandolero de la cuadrilla del Cucaracha, natural de Sariñena. Tiburcio Romerales Maestro.

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Cabezudo del Cucaracha de Alcubierre

“…después de innumerables acciones en las cuales había demostrado su arrojo y poco miedo ante los peligros, “Triburcio” llegó a ser uno de los pocos en los cuales confiaba el Cucaracha confiaba, y se vio metido en el siguiente suceso: Acordaron ir a robar a la casa más rica de Farlete y, para poder entretener a todo el pueblo reunido, pensaron en llegar cuando estuvieran en misa primera, ya que era la costumbre los domingos que todos los trabajadores, salvo los enfermos, ir a misa a las seis de la mañana, pues la misa mayor sólo era para los amos y demás personas que no dependían de nadie. Llegados en la hora prefijada, parte de la cuadrilla interrumpió en la iglesia y no dejaron salir de ella a nadie, mientras el resto, en donde estaba “Triburcio”, asaltaba la casa en cuestión. Una vez dentro de la casa, y después de hacer prisionero al amo, les obligo a que les entregara todo el oro que tenía; como les pareció poca cantidad, pues ellos se imaginaban que disponía de mucho más capital, empezaron a recorrer la casa y encontraron en la habitación de matrimonio a la dueña en la cama por encontrarse con tercianas. “El Cerrudo”, que era de muy mala leche, quiso que la señora se levantara ya que se imaginaba que en el colchón era donde tenían el resto del oro escondido. “Triburcio” se opuso y al ponerse pesado “El Cerrudo” le dijo textualmente: -Si haces levantar a la señora te pego un tiro-, y le puso el retaco apoyado en el estómago, y ante la amenaza se tuvo que conformar con lo que les dio el amo, pues sabía  “El Cerrudo” que “Triburcio” no gastaba bromas y era hombre de palabra, además estaban bastante enemistados ya que eran de carácter muy diferente.

Después de consumar el atraco, escaparon a uña de caballo para dispersarse por la sierra, pero uno de los componentes de la banda, que se había vendido a las autoridades, dejó caer un papel en el cual daba los nombres de todos los integrantes de la cuadrilla.  

Las autoridades, después de recoger el papel, fueron arrestando uno a uno a todos los que en él estaban relacionados; cuando llego el turno a “Tribucio”, estaba dallando en una finca en la partida de La Laguna de Sariñena, al ver el despliegue de las fuerzas del orden público, cogió la dalla, la clavó en el suelo diciendo –“como donde me llevarán no te he de emplear, para qué te quiero”-, la rompió y se entregó sin oponer resistencia.

Celebraron el juicio y, a pesar de que aquel señor de Farlete testificó a favor de nuestro personaje, le tocó ir a presidio para toda la vida, y aquel señor de Farlete, mientras vivió, le envió dineros al presidio para que no se le hicieran tan cuesta arriba el verse privado de libertad.”

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  • Asesinato a Santiago Ardid

    El 15 de abril de 1873, apareció muerto Santiago Ardid. Su cuerpo apareció sin vida en una era cercana a su casa, donde había acudido para realizar sus necesidades. Resulta un crimen de muy dudosa autoría que ha dado píe a varias hipótesis que desgranamos a continuación. Existen noticias que sitúan en esa fecha a la banda del Cucaracha por Ontiñena, pero no aseguran la presencia del mismo Mariano Gavín Suñen. Por otro lado, cuentan que un cazarecompensas debió de confundir a Santiago Ardid con el Cucaracha. Pero el testimonio más posible lo recoge Alberto Lasheras.

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Cruz Santiago Ardid. Fotografía Alberto Lasheras Taira.

  Señalan posibles líos de faldas, pues ambos tenían carácter de mujeriegos. Alberto Lasheras lo cuenta de la siguiente manera: “Mariano Gavín y Santiago Ardid eran vecinos. Las puertas falsas de ambas casas estaban bastante próximas la una de la otra. Mariano era ocho años más joven que Santiago. Su ímpetu y su fama de mujeriego (se dice que tenía amantes en Leciñena, Villamayor, Lanaja, Alcubierre..), junto a los problemas de proximidad, hacían que ambos hablasen en sus círculos de las ganas que tenían de encontrarse cara a cara para resolver sus disputas.”

     Alberto Lasheras recuperó el testimonio de Vicente Pérez de casa Camilo. Vicente se encontró al Cucaracha por el paraje de Valmayor, cerca de San Caprasio, era la época de la siega y la sierra estaba abarrotada de personas en las faenas de la siega. La gente subía a pasar largas temporadas, subían tocinos, gallinas y vino. El hecho es que, Vicente Pérez, se encontró con Mariano Gavín y el Cerrudo, y tras saludarse Mariano comentó que bajaba a Alcubierre a matar a santiago Ardid: “que ya estaba harto de que presumiese de ir con su mujer”. Vicente bajó para avisar a Santiago Ardid, pero mientras estaba amarrando las mulas, Vicente escuchó los disparos de un crimen que no pudo evitar. Al parecer, Santiago Ardid era muy desconfiado, precavido y evitaba ir por los caminos principales para no encontrarse con Mariano Gavín.

      En la era anexa a la casa de Santiago Ardid hay una cruz con la siguiente leyenda: “Aquí murió Santiago Ardid el 15 de abril de 1873”.

En una ocasión, faltando poco para terminar la jornada, Gavín con algunos de sus hombres pasó frente al corral del Camilo. En ese momento a Pérez le vino a la cabeza que unos días antes, cuando pasó la cuadrilla a caballo junto a su corral, su perro salió ladrando, lo que molestó al “Zerrudo” que de un tiro lo mató. Cucaracha detuvo su caballo y sin desmontar dijo:

“¡Buenas Pascual!, ¿Ya plegas?”

-“¡Hola Mariano! Sí, voy pá casa. Y tú, ¿vas al pueblo?”

-“Sí, voy a matar a Santiago “Jordán” que ya me tiene harto”.

Tras despedirse, Vicente pensó: “Tengo que apresurarme y cuando llegue a Alcubierre, avisaré a Santiago de las intenciones de éste”.

Una muerte, un secuestro y una comida asociadas a Cucaracha.

* El Bandido Cucaracha – Los Titiriteros de Binéfar

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  • Las fechorías continúan

     El Cucaracha comienza a sentirse seguro escondiéndose por la sierra de Alcubierre, por Jubierre y por Castelflorite. Incluso tuvo del atrevimiento de dirigir una misiva  desafiante al Capitán General de la guardia civil, el 26 de junio de 1873. De la carta tan sólo nos ha trascendido el siguiente encabezamiento: “Servicio Montes, Siñor Capitan jeneral en Zaragoza”.

“El célebre bandido Cucaracha ha dirigido una carta al Capitán General de Aragón, haciendo alarde de burlar la persecución que se le hace”.

“El Imparcial” 8 de junio de 1873

    Pero la muerte acechaba al Cucaracha, su cabeza tenía precio y tras tantas tropelías, muchos eran sus enemigos. Una tarde, cerca de la aldea de Pascual Escanero,  por el paraje de cuarto nuevo del monte de Lanaja, la cuadrilla de bandoleros se detuvo para charlar y merendar con el guardia Lorenzo Vived. Tal y como cuenta Andolz, Pascual Escanero había prometido buena recompensa por la captura de los bandoleros. Cuando los bandoleros retomaron su camino, Lorenzo les disparó por la espalda alcanzando e hiriendo al Cucaracha y al Villanueva, “Cucaracha se revolvió malherido y le disparó un trabucazo matándole en el acto”. Malheridos se refugiaron en la cueva de los Porzanes y luego marcharon a la Malena de Timoteo Mairal, donde les acudía a sanar Atarés el practicante. Al recuperarse el Cucaracha, la banda marchó a la zona de Jubierre, donde la guardia civil cogió por sorpresa al Villanueva, quien muy mal herido y con fiebres, no tardo en caer muerto por arma de fuego: “El amanecer del día 19 hallaron al Villanueva (fuerzas de la guardia civil del puesto de Sariñena) oculto en unas peñas, y al intimarle a la rendición, trató de defenderse encarando su trabuco, ganándole la acción el cabo Buisán que le disparó con su fusil hiriéndole gravemente. Fue entregado en el Juzgado competente”.

      La otra vez que el Cucaracha resultó malherido fue durante el asalto a casa Coarasa Paño de Torralba de Aragón, una casa fortaleza que intentaron asaltar sin éxito hasta en tres ocasiones. Existía mucho miedo al Cucaracha y su banda y las casas ricas de monegros se protegía la entrada con un gran enrejado. En la primera acometida a casa Paño, un zagal que servía en la casa estaba compinchado, pero su nerviosismo delató los planes y la familia pudo organizar la defensa, consiguiendo que la banda desestimara en su empeño. En el segundo asalto se produjo un intenso tiroteo y, al agotar las postas, una gran piedra tirada desde el balcón impactó en la riñonera del Cucaracha, dejándolo malherido. En Torralba cuentan que un bandolero murió con el impacto de un saco lleno de arena tirado desde la casa. También que fueron a buscar al medico de Torralba, le cubrieron la cabeza y lo llevaron a la sierra para que curase a un bandolero herido, después lo devolvieron sano y a salvo a Torralba.

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  • La falsa muerte del Cucaracha

       El 30 de julio se da cuenta de la muerte del célebre “Cucaracha”, tal y como informaba el alcalde de Sariñena. Información que pronto es desmentida en los medios el 6 de agosto, pues fue confundido con el Villanueva, recientemente fallecido. Por un tiempo, los bandoleros a tenor del trágico trance de la caida del Villanueva, permanecieron más escondidos. Pero pronto vuelven a sus andanzas y sobre el 18 de noviembre inauguran la temporada invernal secuestrando, por unos cientos de duros, al hijo de un acomodado vecino de Villanueva de Sijena que se encontraba en el monte realizando labores de siembra. En aquellas fechas también se produce el incidente del Catalán, hombre de confianza del Cucaracha, que acudió herido al penal donde sufrió la amputación del brazo derecho. La nueva actividad bandolera parece ser que vino motivada por la fuga de dos prisioneros del penal, aprovechando la confusión reinante ante los acontecimientos del Sitio de Cartagena.

Si las autoridades, apartando un momento su atención de los asuntos políticos, no dedican alguna fuerza a la persecución de los ladrones, pronto se enseñorearán de toda la comarca como ya lo hicieron anteriormente con grave perjuicio de los labradores acomodados, que se verán obligados a abandonar la dirección personal de sus haciendas. 

Diario de Barcelona” del 21 de noviembre

      El 10 de mayo de 1874 la guardia civil capturó algunos miembros de la cuadrilla del Cucaracha, el destacamento del alférez D. Francisco Bergua detiene en Lanaja a Juan Andrés y nueve bandoleros más. Otros cinco miembros de la cuadrilla son detenidos el 22 de junio por el mismo oficial, en la localidad oscense de Alcolea de Cinca.

      En torno a la fecha del 12 de marzo de 1874, los bandoleros obtuvieron un botín de unos 400 duros en Bujaraloz, llevando tras sus pasos a la columna de la guardia civil del brigadirer Delatre. El 15 de de marzo, la cuadrilla incendió una “hermosa paridera y pajar” del rico propietario de Alcubierre José Calvo y Ayerbe: “por no haberle mandado una respetable suma que le pidió en carta remitida por uno de sus criados”. Al parecer, numerosos vecinos salieron a sofocar el incendio. Cuando unos veinte hombres armados regresaban al pueblo, salió al encuentro el Cucaracha con seis hombres suyos, alcanzando a los rezagados que iban tirando de un carro, les convidaron a hacer un alto y a tres que trataron de huir les hicieron fuego. Consiguieron dar en la manga de la chaqueta de uno de ellos, mientras los otros dos se tiraron al suelo. Les acabaron robando las armas y efectos, rematando el incidente entregándoles una carta, conminando al señor Calvo a satisfacer el pago exigido bajo la amenaza de matar toda la caballería y ganadería.

“… el domingo, Cucaracha y su cuadrilla incendiaron una paridera y un pajar del rico propietario de Alcubierre José Calvo Ayerbe, por no haberle enviado una respetable suma que le exigieron. Muchos vecinos salieron inútilmente a apagar el fuego, al regresar, los hombres armados en número de 30 salieron al encuentro de Cucaracha”.

El Imparcial.

      El 20 de abril, el guardia civil José Pastor, que formaba parte de la columna de Delatre, reunió a seis voluntarios y partió a las cercanías de Grañen para hacer frente a algunos individuos de la partida del Cucaracha. Tras una férrea lucha de cerca de un cuarto de hora, aprehendió a cinco bandoleros que enseguida encarceló en el presidio de Grañen.

Bandido Cucaracha (6)

Guardia Civil persiguiendo al Cucaracha. Ilustración Cruz salvador.

     Una correspondencia del 5 de mayo de Sariñena denunciaba las continuas fechorías que los infames bandoleros pertrechaban por el territorio, citando la reciente actividad de la banda en el despojo de dineros y ropajes al capataz de la vía férrea y un guardia vía en sus casillas del monte de Terreu: “trabuco en mano les sorprendieron en aquel desierto terreno y amenazándoles con quitarle la vida si para día fijo no llevaban a un punto determinado cierta suma”.

     En julio de 1873 encontraron estrangulada en su casa de castejón de Monegros a la viuda del “Villanueva”, segundo de la cuadrilla del Cucaracha.

       La inseguridad reinante impedía el control de los hacendados sobre sus campos, lo que aumentaba la presión sobre las autoridades, de esta manera era denunciada en el Diario de Barcelona del 14 de mayo: “El brigadier Sr. Delatre, haría un singularísimo servicio a los pueblos vecinos a la sierra, dando el golpe de gracia a la cuadrilla que en aquella se cobija y a todas sus extensas ramificaciones”.

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  • La presión aumenta sobre la banda del Cucarcha

    La presión comenzaba a dar sus frutos. El 14 de mayo se da fe de la captura de diez bandoleros por las fuerzas de guardia civil de la comandancia de Huesca. El 18 de mayo fueron capturados varios bandidos, encontrándose entre ellos Marcelino Berbeder, el sastre de la banda. Sobre el 25 de mayo, el alférez de la guardia civil de Huesca, Francisco Bergua y Castro, capturó siete individuos que fueron puestos a disposición del señor Capitán del distrito.

 Hemos visto conducir esta mañana, escoltados por la guardia civil, desde la Capital general a las cárceles nacionales, siete presos que, según las noticias que hemos podido adquirir, están acusados de ser cómplices o compañeros del bandido “Cucaracha”. Con estos siete son ya 28 los que se hallan presos por uno u otro de los motivos indicados.

Diario de Barcelona 27 de mayo.

Bandido Cucaracha (4)

El Cucaracha y su cuadrilla. Ilustración Cruz Salvador.

   El cerco contra Mariano Gavín comienza a ser asfixiante, el 30 de mayo, mientras la banda realizaba una reunión en el pueblo de Belver de Cinca, la fuerza de la guardia civil cayó de improvisto sobre la banda. El cucaracha volvió a mostrar sus dotes de gran astucia e inteligencia logrando zafarse de sus perseguidores, pero tuvo que lamentarse profundamente por la captura de Jobita, su mujer, junto a tres miembros de la cuadrilla. También fueron encarcelados, en la localidad de Monzón, el joven zagal que portaba el aviso del chivatazo y dos mujeres y un hombre que colaboraron en alertar al Cucaracha del dispositivo de captura iniciado por la guardia civil.

     Manuel Lax y Francisco Alós fueron detenidos el 26 de junio, junto a Camila Martínez, esposa de bandolero, confidente y falsificadora de moneda. Isidro Berber, Francisco Larroy Ferrer, y Joaquín Ollés Cuadrado caían detenidos la madrugada del 22 de junio. A los dos días fue atrapado en Ballobar Manuel Miró “el Cigarro”, confidente de la banda y terror de aquella población. El 27 de junio se escapaban tres bandoleros pero el 31 del mismo mes, la guardia civil se incautaba en Ontiñena de un fusil, cincuenta y cuatro cartuchos, un uniforme carlista con divisas de sargento primero y documentación detallada de una compañía.

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  • La llegada del teniente Vicente Lafuente Pueyo y la partida de domino

      La creciente presión deja a mínimos la banda del Cucaracha que cada día se siente más cercada y debilitada. La aparición del teniente Lafuente manifiesta el aumento de efectivos de la guardia civil en la comarca monegrina, especialmente en la comandancia de Sariñena. Para Mariano Gavín, la situación se tornaba desafiante. El enfrentamiento y duelo contra la guardia civil parecía inevitable.

       Su reto alcanza su máxima expresión en un acontecimiento que marcó profundamente la grandeza y leyenda, y a veces hasta de héroe popular, del célebre bandido Cucaracha. Fue para esta ocasión cuando el Cucaracha se arregló y vistió con gran elegancia y acudió al casino de Zaragoza. Pronto localizó al teniente Lafuente jugando al domino, con sus tres estrellas de ocho puntas que tanto lo delataban. Un irreconocible Cucaracha se sumó a la partida. No existían fotografías que lo identificasen, además se había arreglado para la ocasión y nadie podía esperar encontrarlo tan descaradamente en el casino de Zaragoza. Durante la partida, el teniente no paraba de alardear del cuerpo de la guardia civil y de su nueva encomienda, acabar con el temido delincuente que atemorizaba la comarca monegrina: “Me gustaría tropezarme un día con ese Cucaracha para ajustarle las cuentas…”, dijo de forma chulesca y bravucona. De regreso a su casa, el teniente Lafuente encontró en su bolsillo una nota que decía: “También yo tendría mucho gusto en tropezarme con usted sin testigos. Ya sabe dónde encontrarme. Le espero en la sierra de Alcubierre. Cucaracha”.

     La guardia civil iba pisando los talones del Cucaracha. Un día llegaron a la balsa de Ramón Alcubierre, donde se encontraba abrevando el ganado de Bonifacio Pérez y Mariano Verdún,  y preguntaron por los bandoleros. Les dijeron que estaban por los cubilares de Sanz, entre Alcubierre y Lanaja. Allí acudieron los civiles, el Cucaracha los vio llegar. Les gritó que subieran, que allí les esperaba, pero el cabo no subió, dejando una nota al Cucaracha que le decía que pronto tendría que cambiarse la camisa. La respuesta del Cucaracha no se hizo esperar, dejando el siguiente mensaje junto a un saco manchado de sangre “así sería la próxima camisa que llevase”. A los tres días, el Cucaracha mató de un trabucazo al cabo mientras practicaba la caza.

      A los pocos días, el hombre de confianza del Cucaracha, Francisco Navarro, murió a manos de la guardia civil. Francisco era su mano derecha, escondía y sabía donde se guardaban los botines. Tras su muerte, Manuel Lorda ocupó su lugar responsabilizándose de guardar las finanzas. Andolz relata el acontecimiento de cuando los ricos de Alcubierre trataron de secuestrar a su mujer, está logró escapar al barranco de Patricia, por la zona de balsas Medias, el relato es de Anastasio Abadía: “Fue a ver a Francisco Navarro y le dijo -¿has cenado?- y contesto él -No-. -Cena y vendrás conmigo, pero no te emborraches, que te pego un trabucazo-. Cogieron a la mujer con la hija en el burro y se fueron al corral de Las Negras de la Cartuja donde estaba Jacinto Navarro, y Francisco Navarro se volvió a su corral y le dio un duro para que se comprara cajillas. Así, con la ayuda de los burros se llevaron a punta sol a la mujer al cuartel general”.

     El Cucaracha presentía que eran sus últimos días, lo dio a entender encasa de Angela, la hornera de Alcubierre: “Mira Angela -le dijo con voz tranquila, ligeramente velada por la emoción-, tendrás que hacerme una bolsica para ponerme la estampa de la Virgen del carmen, porque me parece que voy a vivir muy poco, que los civiles nos persiguen mucho”.

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  • El último asalto a Ruata

     Antes del último asalto a Ruata, en el otoño de 1874, en palabras de Jorge Sánchez Ardid, Andolz recoge un episodio al que no le concede demasiada credibilidad, un suceso en un clima de desconfianzas, tropelías y venganzas. “Un compañero de Cucaracha, de Fraga, que había sido guarnicionero, en cierta ocasión le pegó una bofetada a Ruata, el ricachón de Alcubierre. algún tiempo después lo cogieron los civiles y querían llevarlo a Zaragoza, pero no tenían medio de locomoción. Entonces no había casi coches, únicamente si se mandaba algún propio. Ruata les dejó un caballo y quiso acompañarlos pues había reconocido al que le dio la bofetada. Cuando estuvieron por la sierra les dijo a los civiles que se lo dejaran a él. Se lo dejaron y él lo mató de un tiro”.

     Juan Ruata pertenecía a una casa rica de Alcubierre dedicada a la ganadería ovina. Comerciaban con la lana con la que obtenían grandes beneficios, hasta el punto que frecuentemente hacía uso de su expresión “Vale más la cama donde duermen mis gatos que la casa de fulano”. Lo secuestraron en enero y la familia siempre contó que lo habían tenido desnudo y atado a un pino, una cuerda al cuello hacia arriba y otra atada a los testículos hacía abajo.  Pero su criado Juan Olmos, quien hizo de mediador y le llevó ropa durante el secuestro, siempre manifestó que los bandoleros habían tratado bien a Juan Ruata, cuenta el investigador monegrino Alberto Lasheras.

     En febrero de 1875, mientras el rico hacendado de Alcubierre Juan Ruata se encontraba cazando, al separarse de sus cuatro compañeros y acercándose donde se hallaban dos se sus criados y pares de mulas, fue interceptado por la banda del Cucaracha. Al iniciar la fuga Juan Ruata, los bandoleros le dispararon cuatro o cinco tiros sin conseguir darle alcance, pero al adentrarse por un terreno algo pantanoso, Ruata cayó al suelo siendo atrapado por la banda. Para su rescate le pidieron a la familia siete mil duros de plata, al día siguiente le fueron entregado treinta mil reales y la respuesta del Cucaracha fue un recado de atención a la familia “dando seguridades de que lo encontrarían colgado de un pino si no completaban los siete mil duros, y fue forzosa su remisión”. Ruata, estuvo en su cautiverio acompañado de un criado, que nunca le abandonó “volvió el martes bastante delicado, si bien dice que no solo no le han maltratado, sino que hasta ha sido objeto de algunas atenciones”.

        Para Alberto Lasheras, la familia no pudo conseguir la cantidad de dinero inicial, así que realizó una primera paga de 30.000 reales. Pero Cucaracha dijo que: “o les mandaban el resto del dinero o lo iban a encontrar colgado de un pino”. Al final, con mayor o menor esfuerzo, la familia reunió y entregó el rescate. El Cucaracha lo soltó el día de la Candelera, el 2 de febrero, toda la gente estaba en misa y  aprovechó para ir a su casa y cambiarse sin que nadie lo viese. Juan Ruata como agradecimiento a Juan Olmos le prometió una gratificación en su testamento “Juan, para cuando yo muera te voy a dejar en mi testamento lo suficiente para una vida digna” Pero, a la hora de la verdad, Juan Olmos no recibió lo prometido.

           Alberto Lasheras recoge el testimonio de Isabel Ruata, descendiente de casa Ruata. Cuando los titiriteros de Binefar presentaron la obra del Cucaracha en Alcubierre, Isabel relató que era imposible que ese rescate, pagado a principios de febrero cuando él murió el 28 del mismo mes, se lo hubieran podido gastar. El dinero tenía que estar escondido por alguna parte, por eso se habla mucho de tesoros ocultos.

Cucaracha tenía una organización montada de tal calibre que tenía como una red de confidentes y espionajes que le costaba muchísimo dinero. Se dice que tres mil reales diarios tenía que pagar el Cucaracha en confidentes para tener una buena información. Por eso había mucho gasto pero también había mucho ingreso. Es posible que parte de algún botín alguien lo escondiera.

Alberto Lasheras

       Diario de Avisos de Zaragoza del 10 de febrero de 1875. ” Alcubierre, 7 de febrero de 1875. Querido amigo: aprovecho mi corta y casual estancia en este pueblo para darle unas cuantas noticias de Cucaracha, cuyas hazañas vuelven a repetirse, y del cual ha sido victima estos días el conocido y rico propietario D. Juan Ruata.

         Salió éste un día de la semana pasada a cazar en compañía de cuatro compañeros, y ocupados en esta distracción, recorrieron el monte, llegando cerca de un campo donde se hallaban sus criados y pares de mulas.  Desvióse Ruata de los cazadores para visitar su hacienda que a unos mil pasos estaba, y mientras daba instrucciones y hacía preguntas a su criado mayor, echáronsele encima Cucaracha y los suyos, mas no con tanta precipitación que él no pudiese irse.

          Disparáronle cuatro o cinco tiros sin tocarle, mas cayó al pasar por un terreno pantanoso y perdió la ventaja que a sus perseguidores llevaba, volvió sin desmayar a levantarse, poro con tanta desgracia, que pisándose el tapabocas dio en tierra y en manos de los bandidos. Sus compañeros, que todo esto presenciaban, temerosos o cobardes, huyeron sin acudir en su socorro y consintieron su prisión que les hubiera sido fácil evitar a tener todos la serenidad y sangre fría de Ruata y de otro compañero llamado el carretero. Internáronse en la sierra, pidiendo por su rescate siete mil duros, les llevaron al día siguiente treinta mil reales, y Cucaracha envió a la familia un recado de atención, dando seguridades de que lo encontrarían colgado de un pino si no completaban los siete mil duros, y fue forzosa su remisión. Acompañado de un criado, que nunca lo abandonó, volvió el martes bastante delicado, si bien dice que no solo no le han maltratado, sino que hasta ha sido objeto de algunas atenciones.

            Tal es el golpe que tiene asustados y puestos en guardia a los ricos propietarios de este país, a quienes profesa una particular predilección Cucaracha, de quien se dice que nunca ha salido a robar pequeñas cantidades a los viajeros.

               Tiene este hombre singular unos cuarenta años, es delgado, de una estatura casi baja y carece de toda instrucción, hasta el punto de firmar con mucho trabajo. Fue jornalero, mozo de mulas y carbonero en sus mocedades y su hombría de bien le granjeó  hasta la confianza de un recaudador de contribuciones o cosa así, que le encargaba la conducción de fondos a Huesca, si que en aquella época cometieran ningún desmán. Está más o menos remotamente emparentado con algunas familias ricas de Alcubierre, y esta circunstancia se señala como la causa de su actual existencia, porque cuando el trabajo no le pareció a él una ocupación decorosa, tuvo por conveniente vivir sin trabajar y le fueron dispensados y hasta ocultadas las malas artes de que se valió, y en esta senda fue progresando hasta hoy que puede competir con ventaja con los siete niños de Écija. 

            Lleva ordinariamente dos trabucos, si bien alguna vez se le ve con una escopeta de dos cañones o una carabina Remington. Su partida es numerosísima, y raro día se le ve acompañado de los mismos cofrades que el anterior; tiene mucha sagacidad, talento y habilidad rara para dar los golpes que el proyecta; pero todo esto sería inútil sin su principal elemento, que es la innumerable corte de espías y asociados que tiene en todo este país: Se aparece con frecuencia a los pastores, guardas, cazadores y demás gente que su oficio lleva al monte y a ellos pide con buenos o malos modales, según el humor que gasta, las baratijas que en el momento necesita y que éstos tienen buen cuidado en llevarle, porque de no hacerlo, pagarían con el individuo al día siguiente. No se fía ni de los suyos, que nunca saben donde duerme, y obliga a comer el primero  al que lleva víveres.   

              Dos o tres veces ha estado a punto de caer en manos de la fuerza armada. Una de ellas le cogieron durmiendo en una casa, rodeado por la guardia civil, arrojó la manta por una ventana, mientras que por otra saltaba y en paños menores huía. Otra se hallaba con los suyos en un soto: iban a ser copados y distribuyó su gente, colocando los dos que más corrían donde la guardia los viese, con orden de huir. Echaron éstos tras ellos, mientras Cucaracha se subió a un árbol, escurriéndose después con mucha serenidad. 

           Gasta unos 3000 reales diarios en confidencias que le proporcionan los amigos que tiene en todos los pueblos de ocho a diez leguas alrededor, y sabe hasta los detalles más íntimos de las familias y pueblos, llegando en ésto a lo increíble. Está furioso con la prisión de su mujer y ha prometido recrudecer sus fechorías, mientras no consiga su libertad.

           Aquí hago punto: pues no tengo tiempo ni aún para rectificar estas líneas, escritas a vuelta de pluma, sobre los apuntes de mi cartera, y que Dios sabe como habrán salido”.  

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  • De la muerte del Cucaracha y parte de su cuadrilla

Corriu de Cucaracha. Miscelánea Turolense.

     La cuadrilla del bandido Cucaracha amaneció el 28 de febrero en el corral de L´Anica, cerca del poblado de Peñalbeta. El zagal Manolico Maza Lacasa tenía que llevarles vino que, como en otras tantas ocasiones, había dispuesto el mediador Pedro Lobardo. Pero para esta vez, el teniente Vicente Lafuente, junto al alcalde y al boticario de Lanaja habían urdido un infalible y mortífero plan. Habían envenenado el vino para dormir la banda, con la dosis perfecta para que fuese efectivo y no fuese detectado al gusto. Además prepararon un contraveneno, pues el cauteloso Cucaracha siempre hacía probar todo antes de su consumo y así, no resultase maltrecho el joven Manolico. Cuando la banda comenzó a beber y comer, el veneno hizo surtir su efecto, situación que aprovechó la guardia civil para asaltar y dar muerte a los bandoleros. Esta es la versión más popular que ha llegado a nuestros días y aunque el relato de la guardia civil la hace más épica, la verdad es que conociendo el corral de L´Anica y que ningún guardia civil resultó herido, todo apunta que el veneno consiguió sedar a los bandoleros y una vez dormidos, la guardia civil los remató a quema ropa. Al mando de los guardias iba el capitán teniente Vicente Lafuente y Pueyo, le acompañaban el sargento segundo Carlos Rodríguez, cabo primero Francisco Salanova y los guardias José Pastor, Lorenzo Laclaustra y Fermín Catalán.

De mil trampas él s´escapa

nunca le pueden pillar

l´envenenaron el vino

para poderlo cazar.

Copla recopilada por:

Alberto Lasheras

corral de L´anica

Corral de l´anica. Bandido Cucaracha.

      Los bandoleros Antonio Sampériz Peralta “El Cerrudo”, de 38 años, de Lalueza y esposo de María Bayona; José Bernad Rivas “El Herrero de Osso”, de 38 años, natural de Osso y esposo de Tomasa Ferrer; Melchor Colomer y Ferrer “El Molinero de Belver”, de 32 años y natural de Belver; José Solanilla y Lacambra “El Guarnicionero de Alcolea”, de 35 años y natural de Palo; y Mariano Gavín Suñen, de 37 años, murieron aquel fatídico 28 de febrero de 1875 en el corral de L´anica, monte de Lanaja, donde la Guardia Civil los envenenó con vino y una vez sedados, los acribillaron a tiros. En un bolsillo de Mariano Gavín apareció una petición de indulto al rey Alfonso XII; “Las cartas del Cucaracha”, por Alberto Lasheras. Los cuerpos sin vida de los bandoleros fueron expuestos en la plaza mayor de Lanaja. Mosén Baltasar hizo sonar las campanas, mientras que por las calles la gente alborotada gritaba “¡Han matado a Cucaracha! ¡Han matado a Cucaracha! ¡Están todos en la plaza!. Sacaron a todos los zagales de la escuela para que vieran los cuerpos sin vida de los temidos bandoleros y les hicieron pasar por encima de los cadáveres. Era un acto de desagravio, cuenta el najino Marcario  Andreu Torralba, quien encontró la partida de defunción de Mariano Gavín en los archivos de Lanaja. Para Macario, quizá a los bandoleros los enterraron en el antiguo cementerio de Lanaja, ya desaparecido, pero también hay quienes cuentan que fueron descuartizados y clavados en estacas por el monte.

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Partida de defunción del Cucaracha. Imagen de Macario Andreu Torralba.

       Este es el testimonio de Anastasio Abardía, recogido por Rafale Andolz: “Día 28 de febrero de 1878 (equivoca el año). ¡Qué día tan señalado! En el corral de don antonio Martínez han matado a Cucaracha y a sus cuatro compañeros. Vino una sección de guardia civiles de la provincia de Zaragoza, bajaron por la senda del volador preguntando a un pastor por el corral de L´Anica y se lo dijo. El centinela se había dormido por haberles dado el vino envenenado. la guardia civil puso un tricornio encima de la tapia. Cucaracha al ver el tricornio lo hizo piazos disparando. A cucaracha lo mataron el primero por tener la escopeta descargada. El que arreglo el vino fue el boticario de Lanaja. El que llevó el vino, Manuel Maza Lacasa, le dio contraveneno para no morir él también en aquella noche, pues Cucaracha le haría beber antes a él. Todos los ricos de los pueblos más próximos vinieron a Lanaja a ver a Cucaracha y los suyos. a continuación los bajaron en el carro y los dejaron en la plaza de Lanaja enseñándoles a los chicos y chicas el maestro Liesa, la maestra Raimunda y el sacerdote Mosen Baltasar Marcellán, los cadáveres. el escolano que servía al sacerdote era Angel Cambra. (Un viejo de Lanaja se acuerda haber oído que los niños y niñas  de la escuela pasaron pisándolos por encima de los cadaveres)”.  El siguiente relato es de Jorge Sanchez Ardid que también es recogido por Andolz: “Un pastor de Lanaja, Pedro Lobardo, le llevaba vino de parte de Angela. El dio cuenta de que el vino era para ellos. El boticario lo malbezó con una medicina poco conocida que los adormía y el repatán que llevaba el vino le daron contraveneno, pues Cucaracha lo hacía probar siempre al que lo llevaba. Va el chico, lleva el vino, Cucaracha hace beber a los cuatro compañeros. bebe él y dijo -Ya nos han jibau!, este vino está compuesto!-. Pero ya había bebido. Se acercaron a la aldea más cercana. El se pone en un montón de fiemo que había allí al lau a arreglarse la tascadera de los calzones, que llevaba calzón corto. La estaba arreglando con un palico cuando vio venir a los civiles. Cucaracha les disparó, al oír el ruido salieron los otros que también dispararon. Era la aldea de la Nica, de Pedro del Torralbés”.

“En ocasión que el célebre bandido Cucaracha, temor de toda la comarca, se hallaba con cuatro más en un corral de ganado en la falda de la sierra, y sin duda alguna desprevenidos, cayó sobre ellos la fuerza de la Guardia Civil al mando del Teniente Lafuente, trabándose una lucha de la que resultaran muertos los cinco forajidos e ilesos los guardias civiles, debido esto a la buena dirección del Teniente, que rodeó el corral, con la punta de la bayoneta fueron haciendo visores  por todo él, librándose así de los disparos de los muchachos que hicieron fuego mientras tuvieron vida.

Cucaracha fue el primero que cayó, pues saliendo a la portera del corral se puso con dos armas de fuego y un morral de cartuchos y a lo que iba a disparar contra uno de los guardias que custodiaban la portera, otro guardia civil, que era un gran tirador, llamado Catalán, lo dejó tendido en el acto.

En seguida, los demás forajidos, ocuparon posiciones en el corral e hicieron fuego nutrido que, según relación que ha hecho el teniente, duró sobre media hora, enderezando siempre sus tiros a los agujeros que abría la guardia civil.

Muertos ya o tendidos los malhechores, penetró la guardia civil en el corral, en donde permaneció toda la noche del 28 de febrero, suponiendo así podrían llegar otros, pues así lo supuso el teniente en atención a que recogieron catorce armas de fuego, entre ellas fusiles BERDAN  y REMINGTON”.

La Correspondencia de la mañana, Diario y guía de Madrid 5 de mayo de 1875

       Eco de España de Madrid, reproducido en el Diario de Barcelona el 12 de marzo de 1875: “Alcubierre 3 de marzo. Los sucesos acaecidos el día 28 del pasado, con la captura del tristemente célebre Cucaracha, terror por espacio de 5 años de esta comarca, son de tal magnitud y han impresionado a todo este país, que me tomo la libertad de hacer una sucinta reseña de ellos, por si V. gusta que su acreditado diario sea tal vez el primero que lo publique. 

         Ya el día 28 de enero una triste noticia corrió veloz de vecino en vecino, llenándoles de pena y dolor; al salir acompañado de cuatro amigos el primer contribuyente de este pueblo D. Juan Ruata, se separó un poco de ellos para ir a dar órdenes a sus criados, y en aquel momento fue sorprendido por tres hombres que le dieron el alto, trabuco en manos; trató de librarse por medio de la fuga, mas con tal desgracia, que fue a dar a un lodazal de donde no podía salir, y allí le dieron alcance los criminales, y después de maniatado, le hicieron seguir. Cuatro días lo tuvieron en su poder, cuatro años para su familia y amigos, mas al fin, después de pedir por su rescate 14.000 duros, no hubo más remedio que entregar 7.000, que es lo que se conformaron, o peligraba la vida del secuestrado.

      ¡Quién había de suponer que al mes de este suceso Cucaracha y su cuadrilla habían de ser copados!.

         D. Vicente Lafuente Pueyo, teniente graduado del benemérito cuerpo de la Guardia Civil, ha sido el que ha dado el gran paso y el que desde aquel fausto día recibe mil parabienes, y es aclamado con frenesí por estos pueblos; hombre sereno y de valor, que no teme el peligro, solo hacia diez y siete días que se hallaba al frente de la fuerza destinada para la persecución de Cucaracha y su cuadrilla, y en tan pocos días, tal ha sido la fe con que ha trabajado, tal el espíritu de llevar la paz que tanto tiempo tenían perdida los contribuyentes, que han sido suficientes para dar con las madrigueras y concluir con el que era terror  de la sierra. 

      Nunca olvidarán estos habitantes lo mucho que le deben, y si premios tiene destinados el gobierno de S.M. para los que llenan sus deberes militares con tanto honor y valentía, seguramente que no olvidará el que se merece y a que se ha hecho acreedor don Vicente Lafuente, y del que también son dignos los individuos a su mando. 

       El 27 del pasado febrero salió la fuerza dividida en dos grupos en dirección a la sierra, y en la mañana del 28 se dirigieron hacia el punto llamado Peñalveta; serían las dos de la tarde cuando al llegar a la partida titulada Lanica, término municipal de Lanaja, la pareja que iba de avanzada, con gran cautela, y tal como el caso lo requería, miró por la pared del corral y distinguió a uno que estaba cosiendo y que a su lado había un arma; examinado un poco más, vieron diferentes armas en un rincón; esto fue bastante para creer que serían los bandidos (porque hay que tener en cuenta que a Cucaracha no le conocía ninguno de la fuerza, ni había fotografías de él ni señas particulares que pudieran ser bastantes para prenderles), agitó uno de los guardias el pañuelo, y los demás avanzaron rodeando el corral; practicaron tres o más arpilleras, y acercándose dos a la puerta dan la voz de alto a la Guardia Civil, rendíos y no se os tocará; veloz como el rayo coge Cucaracha su Berdan, arma la bayoneta y se lanza a la puerta; los otros compañeros cogen las armas y van a la pelea; viendo la fuerza que era imposible prenderlos sin haber lucha, se da la voz de “fuego” y es herido de muerte  el jefe de aquellos bandidos; ya no había más recurso que concluir con todos, y los guardias, defendiéndose con valor y procurando no sufrir baja alguna, se parapetan; mas los bandidos con sus descargas no daban tiempo a nada, y a los pocos minutos ya había tres de los criminales fuera de combate, concluyendo con todos pasada media hora de lucha, sin que la fuerza tuviese que lamentar no solamente la menor lesión, sino que ni aún simples magulladuras.

     Dado aviso al pueblo, corrió la noticia con velocidad, y al día siguiente los caminos que conducen a Lanaja se veían cubiertos de gente ávida de conocer al que por cinco años ha llenado de pavor a estos habitantes, y que tantas desgracias difíciles de reparar ha ocasionado.  

        El juzgado de Sariñena  se constituyó en el pueblo, y las campanas de Lanaja y Alcubierre anunciaban que el regocijo que los vecinos sentían era una verdadera fiesta popular. 

          Tendidos en medio de la plaza se hallaban por el orden siguiente: El Cerrudo, segundo jefe de la cuadrilla; Cucaracha, el herrero de Osso, el molinero de Belver y el guardicionero de Alcolea; éste tenía un buen aspecto, gran estatura, vestía hasta con elegancia, sumamente flaco y fino de cutis, cara hasta hermosa y cubierta toda de barba larga y negra, muy aseada y limpia.

          Cucaracha, seco, delgado, bigote recortado, y mal vestido al estilo del país; de los cinco era el de peor presencia y el más desaliñado de todos.  

         Practicada la autopsia por tres facultativos, se encontró en Cucaracha una sola herida, que, habiendo penetrado por la región supra clavicular, salió por el séptimo espacio intercostal de la región dorsal, cortando la arteria subclavia y produciendo una hemorragia, que debió dar lugar a la muerte poco menos que instantánea.  

        Fueron ocupados los efectos siguientes: tres pistolas, tres grandes cuchillos, dos puñales, cuatro fusiles, una escopeta de dos cañones Lafoncher, un Remington, cinco fusiles Berdan, todas estas armas con su correspondiente bayoneta, arroba y media de cartuchos Berdan y Remington, un kepis, una corneta, barbas postizas y una solicitud muy bien redactada y de muy buena letra, escrita en papel sellado, dirigida a S.M. al Rey don Alfonso XII, y en la cual pedía Cucaracha que le indultara de toda pena y le dejase ir libremente a su casa; además una carta sin concluir de escribirla, pues cuando uno de ellos lo verificaba fueron sorprendidos y muertos; dicha carta iba dirigida al ayuntamiento de este pueblo, pidiéndole sus firmas para el indulto.

       Estos son los hechos, y es tanto el júbilo de este pueblo, que en todos los semblantes se marca la alegría, celebrándose tan fausta noticia con bulla y algazara, reunidos en diferentes puntos.

       Se había llegado al extremo de no poder habitar estos pueblos; todo se encontraba abandonado, los labradores no podían ir a ver sus posesiones, y hora era de que se diera fin a tanto mal, ocasionado por una fiera humana.

     Cinco años de persecución continua y nunca podía darse con el criminal, hasta que la Providencia ha librado al país de grandes males de que se hallaba amenazado, y cuando los bandidos se preparaban para dar tal vez un golpe en Alcubierre que hubiera llenado de luto y de dolor a los corazones de sus habitantes, lo mismo que al país”.  

Mariano Gavín Suñen, Bandido Cucaracha.

Mariano Gavín Suñen, Bandido Cucaracha. Ilustración Cruz Salvador.

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Mariano Gavín, El Guerrillero que murió una vez.  Felipe Alaiz.

     Felipe Alaiz fue profesor de literatura, escritor y periodista anarquista. Nació en 1887 en Belver de Cinca y murió exiliado en Paris en 1959. Se caracterizó por su periodismo libre y crítico, cercano al pueblo llano y alejado de los círculos distinguidos, de la etiqueta y la pedantería de la intelectualidad española. Uno de sus artículos “Mariano Gavín, El guerrillero que murió muna vez” reconoce la figura de Mariano Gavín, dentro de la serie “Tipos Españoles” que la editorial “Umbral” recogió y publicó en 1962. Gracias a Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo de Pallaruelo de Monegros hemos podido conocer tal valioso documentoque a continuación transcribimos.

Mariano Gavín, El guerrillero que murió una vez

Hay héroes populares que lucharon denodadamente por la libertad, que se sublevaron, admirables insurrectos sociales contra la mansedumbre de sus semejantes, encarándose contra la autoridad y contra la capacidad de Camancho el Rico; que no trataron de ejercer dominio alguno. Dejaron ejemplo de dignidad y desinterés y murieron asesinados por las fuerzas malditas.

Generalmente las biografías prefieren personajes de relumbrón. Prescinden del héroe popular y por ello la vida de los héroes populares queda entre leyendas y mentiras. Conviene, pues, reivindicar la memoria de los héroes populares olvidados. Hacia el año 70 del siglo pasado, los Monegros eran las mismas tierras desoladas y esteparias de hoy. Extensión de términos comprendida entre el Ebro y el Cinca, la población vivía esperando siempre el agua del cielo. Sesenta o setenta mil campesinos se limitaban al cultivo de cereales y al pastoreo.

En medio de la miseria general he aquí que aparece por la sierra de Alcubierre, uno de los pueblos de los Monegros, el valiente guerrillero de manta y trabuco, Mariano Gavín.

Diez años seguidos anduvo rondando por la zona esteparia de Aragón que eran los Monegros. Hombre grato a la simpatía popular, figuró en relatos y romances como personificación del valor, la entereza y la picardía. Diez años anduvo por montañas y llanos, vegas y poblados a salto de mata.

Su historia no salió del archivo comarcal. Con “dijendas” y narraciones de viejos campesinos y valiéndose, además, de algún archivo, no muy asequible por cierto, pude reconstruir la vida de Mariano Gavín, a quien llamaban por apodo “Cucaracha”.

-¿Conoció a Gavín?

-Sí, en Albalate.

– ¿Qué hacía allí?

– Estaba herido. Por cierto, que el médico del pueblo, un tal Luis Valdaura, curaba a “Cucaracha” de “escondidas”. Tenía mucho temple Gavín, y era algo socarrón.

-“Cucaracha” era cazador. Tenía mujer guapa y fantasiosa. Ella se dejó querer por un propietario rico, lo supo el marido y mató al seductor.

-Esa no es verdadera, amigo. Gavín no mato al seductor porque no hubo seducción. Gavín  no mató a nadie antes de echarse al monte, ni después tampoco. Se apartó de la vida, conformado, porque tal fue su voluntad.

Contaría a la sazón unos 38 años. Era de poca estatura y de no mucho cuerpo. Los mozos cantaban en el coro de ronda, años después de la muerte de Gavín:

Por la sierra de Alcubierre

siendo un hombre tan pequeño

se pasea “Cucaracha”

cuanto respeto que causa.

Tenía merecida  fama de generoso.  Daba trigo a los pobres y no acumulaba riqueza más que para apaciguar el hambre de los campesinos.

Otra copla clásica en aquella parte de Aragón, dice así:

“Cucaracha” es un gran hombre,

aunque tenga mala fama

porque el trigo de los ricos

lo reparte entre los pobres.

He aquí el relato de un viejo, chaval en la época de Gavín.

En los Monegros, tierra de “Cucaracha”, hay muchos años de escasez absoluta y pocos de escasez relativa. Hubo muchos años malos seguidos y los labradores tenían que comprar el trigo a media talega. Encontró “Cucaracha” al mensajero:

– ¿Qué camino llevas, pequeño?

– Al molino voy.

–  ¿A comprar trigo?

–  Por “mandao” de mi padre.

– ¿Ya llevas los cuartos?

– Escondidos los llevo.

– ¿Por qué los escondes?

–  Podría salir “Cucaracha” de cualquier barranco y “sacámelos”.

– Tu padre te “malimpone”.

– ¡y pobres que somos!

– Pues dile a tu padre que “Cucaracha” no les hace nada a los que trabajan. ¿Cuánto trigo has de comprar?

– Media talega.

– Pues toma esas monedas y puedes comprar talega entera.

Rasgos de ese carácter eran frecuentes en la vida de Mariano Gavín. El viejo baturro hace una pausa corta. Pregunto:

– ¿Qué gente llevaba en la cuadrilla?

– Ferrochón el de Belver, el Zurdo de Lalueza, un tal Valentín, el Pergaroide de Albalate y Carlos el de Almudévar. A Carlos lo mataron por la espalda en el camino viejo de Zaragoza.

– ¿Y no recuerdas el caso del “desorejao”? Tengo oído que era un confidente.

– Ya lo creo que recuerdo aquel caso. Se presento a “Cucaracha” uno de esos sujetos echadizos que empleaban los enemigos del guerrillero contra este. Pero ¿sabes qué consiguió?

– Quedarse sin orejas.

– Justo.

– ¿Cómo fue?

– Estábamos en las trilleras. Era yo chulo (criado joven de labor, especie de aprendiz) de un propietario de cinco pares… Gavín y los que iban con él se acostaron al raso, a la luz de las estrellas. Cada cual se acostó donde quiso y como quiso. «Cucaracha» se hizo la cama junto a un montón de fajos de garba (mies segada), que en el país llaman «fajina». No se acostó. Algo turbio había visto en los ojos de un guerrillero. ¿Qué hizo? Pues se escondió detrás de la fajina, dejando la manta tendida sobre un hato de ropa, como si él estuviera debajo. Cuando calculó el hombre echadizo que dormían todos los guerrilleros se levantó con tiento, llegó hasta la cama de «Cucaracha» y disparó un trabucazo… Pero «el muerto» salió por detrás de la fajina. ¡Ya estaban frente a frente! En dos cuchilladas le cortó Gavín las dos orejas al echadizo, que escapó como lo que era.

-Como una liebre… ¿Sería un andarín «Cucaracha»?

-¿Que si andaba? Doblaba las horas tres veces. Cuando tenía que pasar el Cinca, siempre a deshora, mandaba llamar al barquero del marqués de Ayerbe.

– ¿Ayerbe?

-Sí… tenía el marqués una barca de sirga y aún cobraba derecho de pago como hace cuatro siglos los antepasados. El barquero era un tal Salas, y se levantaba a la hora que fuera sin pereza… Los pobres querían a «Cucaracha» como a un buen hermano.

-¿Y los cucaracheros?

-Eran los que sabían nadar y guardar la ropa sin exponer la piel, los que guardaban dobletas para emprender negocios cuando «Cucaracha» les daba alguna miseria a guardar…

No mató a nadie…

-¿Y cómo murió?

-De una vez.

-¿Cómo «de una vez»?

-Lo envenenaron. Ninguna tropa del Gobierno se atrevía con él, ningún civil se le acercaba, los chupatintas le temblaban. Si se quería ver correr a un escribano o a un alguacil sólo había que decir: «¡Que viene «Cucaracha»!» Tenía tan buena puntería, cazador de afición, que a cuarenta varas rompía un alambre de un balazo.

-¿Y dice que murió envenenado?

-Fue un mozo a buscar vino a Alcubierre. El vino era para «Cucaracha» y el mozo cometió la imprudencia de decirlo. Inmediatamente se prestó un boticario a «arreglar» el vino con narcótico en ausencia del mozo. Bebió «Cucaracha» y cayó dormido como un tronco, igual que la gente que iba con él en el corral de una «paridera» (majada). Llegaron los civiles al mando de un sargento que se llamaba Salanova, y dispararon contra los que dormían a una distancia de seis o siete metros. Los acribillaron a balazos…

El oír al viejo baturro evoca la muerte de Sacha Yegulev de Leónidas Andeief, el mismo salvaje encono, la misma cobardía.

El cadáver de Gavín con los de cuatro que le acompañaban fue expuesto en la plaza de Lanaja -dice el viejo-. Cuatro días estuvieron allí con las armas que llevaban: cinco trabucos, una tercerola, un sable, cinco puñales, un zurrón de pastor lleno de cartuchos y un saco de pólvora y municiones.

Y el viejo entorna los ojos como si quisiera atalayar el tiempo

En los Monegros, tierra frecuentada por «Cucaracha», hay grandes macizos montañosos que Gavín conocía a palmos, lo que le permitió burlar toda vigilancia en un período de diez años. Contaba, además, con la ayuda del estado llano: pastores, labradores, barqueros y cazadores. En la ribera del Cinca y en el monte, «Cucaracha» «mandaba a decir» lo que quería a sus perseguidores mediante carteles de desafío y fachenda. Fue un proscrito en todo. No acabó su vida en la cárcel como tantos guerrilleros convertidos la acaban cubiertos de papel sellado, indultos y hasta oraciones. No se hubiera dejado cazar vivo. Era áspero y socarrón cuando otros eran desleídos sentimentales. ¡Caso raro! En la vida de «Cucaracha» no hay lances amatorios ni novelería por entregas. Hubiera sido hoy un guerrillero admirable de la revolución social. Después de su vida entre riscos, rechazó toda invitación de indulto y murió de una vez”.

* De “Tipos Españoles”, segunda parte Felipe Alaiz. Umbral.

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De las memorias de Millán Astray.

    El Imparcial,  junio de 1918 el diario madrileño.“De las Memorias de Millán Astray”, Visión de sangre. José Millán Astray fue un abogado e intelectual padre del militar José Millán Astray, fundador de la Legión y de Radio Nacional de España.

“Los montes de Alcubierre, en las provincias e Huesca y Zaragoza, fueron muchos años la guarida de la cuadrilla de bandidos capitaneada por el célebre «Cucaracha».

Los habitantes de aquella región, en especial los de Sariñena, vivían en continua congoja; los pudientes pactaron con el malhechor el precio de su benevolencia y pagaban religiosamente una contribución como garantía para no ser molestados por los feroces secuaces del ladrón “montañés”.

Protegido por los poderosos, que le temían; tolerado por los más humildes, a quienes trataba con afecto; bien recibido por los venteros, a los que pagaba con esplendidez, imperaba tranquilamente en su feudo, y la Guardia civil no podía darle caza porque brotaban confidentes que comunicaban a «Cucaracha», con precisión, las maniobras de la benemérita.

Al fin fue sorprendido un día, cogido in fraganti, haciendo armas contra los guardias; sucumbió en la lucha, terminando el vergonzoso imperio de un bandido que llegó a adquirir triste celebridad en toda la tierra aragonesa.

Varios de sus compañeros fueron condenados a presidio, y uno de los principales, por bravo y astuto, ingresó en el de…

Cuando llevaba dos años de condena fui destinado a mandar aquel penal, y al punto me contaron la historia de Ramón, encargado de la enfermería y modelo de confinados.

Aprendió el antiguo bandolero a leer y escribir, solicitó una plaza de enfermero, dióse una buena maña para cuidar a los enfermos, a quienes trataba con dulzura y cariño, que al vacar la del jefe de la sala se le confirió tan apetecido cargo, y satisfechos estaban todos de la acertada elección.

 Jamás hacía alusión alguna a la pasada vida; casi todos los reclusos recuerdan los hechos, origen de sus condenas; unos, con cínica desenvoltura; otros, lamentando su desgracia; Ramón no hablaba nunca de sus pasado, y si algún atrevido osaba recordárselo, callaba, y ante un insistente preguntar, se retiraba con prudencia, pues no daba nunca motivo para la más ligera corrección.

A los pocos meses de desempeñar la dirección del presidio sentí una mañana molestia en la garganta; a la caída de la tarde me visitó el médico, diagnosticando mi enfermedad de angina catarral aguda.

Experimentaba una incomodidad enorme, que aumentaba por momentos, y el doctor consideró necesaria la aplicación inmediata de sanguijuelas, para rebajar la inflamación que me sofocaba, congestionándome.

No pudo acudir un practicante de la capital, y ordené subiese Ramón a desempeñas sus funciones; mi pabellón estaba dentro de rastrillos y no hacía falta alguna de utilizar sus servicios.

Penetró minutos después en mi alcoba emocionado, vacilante; traía en las manos una jofaina y un frasco con los repugnantes anélidos.

En tanto que preparaba todo lo necesario para practicar la operación, yo examinaba detenidamente a aquel hombre.

Era de pequeña estatura, moreno, enjuto, frente deprimida, pelo cortado con precisión reglamentaria; mandíbula inferior muy saliente, pabellones de las orejas muy caídos, manos largas y brazos muy desproporcionados. Era muy difícil apreciar el color de sus ojos, jamás miraba de frente, bajaba la vista ante la de los demás.

Se expresaba con dificultad, temeroso de pronunciar alguna palabra inconveniente; cuando se le daba alguna orden, no contestaba nunca, la cumplía en el acto, si era urgente, con la posible prontitud; si daba tiempo lo mandaba, pero siempre bien.

Al fin, Ramón terminó su faena preparatoria y quedó callado.

-¿Podemos empezar? -le pregunté.

-Cuando disponga -respondió; y comenzó la ingrata tarea.

Con más o menos rapidez todos los bichos hicieron presa, y en tanto se ponían repletos se me ocurrió preguntar a aquel hombre tan extraño algún detalle de su vida.

Causóle mala impresión mi requerimiento, y yo le dije que si le molestaba mi curiosidad, diese por no manifestado mi deseo.

Creyó, acaso, que yo podría incomodarme, y, después de después de pasar repetidas veces la mano por su frente, dijo así:

-No sé, señor, lo que usted quiere saber; pero lo presumo por lo que todos me preguntan. Las gentes cuentan una porción de cosas de mis antiguos compañeros, que casi todas son mentiras; demasiado sé que no hacíamos bien con apropiarnos de lo que no era nuestro, pero nunca sacrificamos a un pobre, nunca derramamos sangre…, sino en casos muy necesarios.

Casi salimos a la sierra por necesidad; unos, para evitar la miseria; otros, como yo, para huir de la justicia.

Tuve una cuestión en mi pueblo; un hombre me buscaba siempre riña, y sucedió lo que era inevitable, le maté; después… huí y más tarde me uní a la partida de «Cucaracha».

No había robado nunca, no tenía historia; un tabernero, que me prestaba asilo a veces, gran amigo de aquel, me aconsejó, como única salvación, me incorporase a la partida; convencido yo de la necesidad de hacerlo, una noche me presenté y desde entonces seguí su suerte.

Contaba «Cucaracha» con recursos; muchos propietarios le proporcionaban cantidades; pero no siempre se podían recoger porque la Guardia civil no nos dejaba vivir. Entonces era preciso… robar, nunca a los pobres, repito; si las personas eran juiciosas, no se las hacía nada; si se oponían, si querían pelear, no había más remedio que aceptar la lucha, y entonces…

Ramón calló; la conversación no le impedía atender su trabajo y con solícito cuidado limpiaba mi cuello, separando alguna de las sanguijuelas que, harta de sangre se había desprendido.

Su voz se había animado; su palabra era fácil; su cabeza estaba más erguida, y yo, al ver aquella transfiguración, excitado por insana curiosidad, le rogué que siguiese.

-Recuerdo -dijo- la primera vez que me vi precisado… a hacer daño. Sabíamos que un tratante e granos regresaba a su pueblo, procedente de Huesca, que debía haber cobrado unos 12.000 reales y los traía encima. Yo fui encargado con otro, un muchacho de veinte años, para esperarle.

Escondidos tras unas matas aguardamos unas dos horas; muy poca gente cruzó el camino; cuando ya estábamos desesperanzados, sentimos pisadas de una caballería y dobló un recodo el tratante, que montaba un buen caballo y traía colocada en la delantera de la montura una escopeta.

Estaría a cinco metros de nosotros, cuando di un salto y, colocándome en medio del camino, le encañoné con mi retaco.

Era muy bravo aquel hombre; paró en firme el caballo, echó mano al arma, y al oír mi voz que le dijo: «Ríndete o te mato», la amartillo…; pero yo no le dejé concluir la operación, disparé, «dio la vuelta del conejo» y cayó al suelo, despedido por el caballo, que al verse libre, emprendía veloz carrera.

Era preciso despachar; la noche se echaba encima, podía venir gente, los guardias acaso.

Lleguéme al que ya era cadáver, ¡bien muerto estaba!, le había metido una bala en el corazón; ¡de algo me había de valer haber sido cazador!

El chaval me auxilió; buscamos en el bolsillo del chaquetón: nada; pero entre la faja había un bolso verde lleno de monedas de cinco duros, que se veía relucir entre las mallas de seda.

Cogimos el cadáver, lo escondimos en el sitio que nos había servido para ocultarnos y allí lo encontró a los tres días un pastor.

Ramón, olvidado ya de sus cortedades, accionaba con vigor, acompañando su relato con movimientos que semejaba la acción de lo que refería; su voz era llena, sus ojos despedían rayos, las manos las tenía teñidas con mi sangre; se había transfigurado.

Yo estaba verdaderamente horrorizado; sus ojos me asustaban; no sé si en aquel momento me tomaba el antiguo bandido por el tratante de Huesca; pero sí sé que, al refrescar su memoria, se había olvidado del director de la prisión.

Fijóse de repente en mi cuello, vio que la última sanguijuela se había desprendido, dirigió sus manos cubiertas de sangre a mi garganta, y al ver la acción creí que me iba a estrangular; sugestionado, sin poder impedirlo, me incorporé de repente, dirigí la mano a la mesa de noche, en cuyo cajón tenía un revólver… En aquel instante presentóse el médico del penal en la puerta de la alcoba; el penado se cuadró ante su jefe inmediato; tembloroso, aturdido, terminó su faena.

Nunca pude saber la continuación de la historia; no quise preguntarle más; cuando me veía, clavaba los ojos en el suelo, ocultaba las manos tras la espalda; si en la enfermería se practicaba una operación en que rojo líquido corría, Ramón no asistía jamás; si en las riñas, tan frecuentes entonces en los presidios, resultaba algún herido o muerto. Huía; al ver sangre se sentía bandido y los esfuerzos supremos de su voluntad no podían dominar el fatal impulso de su ser”.

trabuco

El bandolerismo continua.

          Tras la caída de Mariano Gavín Suñen muchos bandoleros continuaron sus fechorías por la redolada monegrina. En los diarios de la época encontramos algunos testimonios de su actividad bandolera hasta cinco años después cuando en 1880 se pone fin al bandolerismo en la comarca de Los Monegros. Diario de Barcelona de 1 de abril de 1875: “Alcubierre 25 de marzo. En la tarde de ayer, entre una y dos, conducía desde Sariñena a Zaragoza una pequeña fuerza de la Guardia Civil el preso Manuel Isabal Comín, compañero de glorias y fatigas del difunto Cucaracha y uno de los presuntos autores del secuestro de D. Juan Ruata, cuando al llegar al punto denominado casa de Lasierra, lindante ya con el monte del cercano pueblo de Leciñena, salieron de improviso diez o doce hombres armados que empezaron a dar voces a la Guardia civil para que soltasen el preso, haciendo al propio tiempo varios disparos, a lo que contestó denonadamente la fuerza pública, dando por resultado la muerte de Isabal, ahuyentándose los otros sin que ninguno pudiera ser habido. El juzgado municipal, que se constituyó en el sitio de la ocurrencia, volvió después de algunas horas, conduciendo el cadáver en un carro”.  En el Diario de Barcelona del 18 de junio de 1875 se puede leer: “Se lee en el Diario de Avisos de Zaragoza, Sena 11 de junio. Vi hace algunos días en el periódico de su digna dirección una carta de Sariñena que relataba la entrada en este pueblo de una supuesta partida carlista, pero en realidad cuadrilla de ladrones.  Constaba ésta de once o doce hombres, y apenas llegaron cogieron al alcalde obligándole a que le acompañara en su visita a las casas de los señores Lacruz, teniente alcalde Castan, juez municipal, mosen Antonio Calvo y Blas Almerge. Reunidos estos por fuerza en casa del ayuntamiento, pidieron 14 trimestres de contribución, y de alla fueron a llamar a la casa de Fernando Galindo, que se negó a abrirles  y comenzó a tocar la campana del oratorio, esto púsoles bastante en cuidado, pero sin renunciar a su primitivo intento volvieron acompañados del dicho teniente alcalde y del alguacil, provistos de hachas, con las que dieron principio a su propósito de derribar la puerta; en este momento comienzan a oír varios tiros de revólver disparados al aire desde la misma casa, y aquí fue Troya. Aturdidos y azarosos los ladrones comenzaron a consultar entre sí, y éste fue el momento que aprovecharon aquellos dos funcionarios para escurrirse disimuladamente: entonces aumentaron las vacilaciones, y cogiendo 4.0000 rs. y pico que exigieron de castan y mosen Antonio sin detenerse a contarlos tomaron las de Villadiego a todo escape. Créese que algunos de los ladrones eran gitanos”. 

Los Carlistas liberan algunos bandoleros

     Parece que las tropas Carlistas merodeaban por la comarca y el 10 de julio de 1875 invadieron Sariñena por parte del ejercito carlista al mando del general Dorregaray. Diario de Barcelona del 13 de julio: “Huesca 10 de julio. En Sariñena los carlistas han cometido tropelías, y entre ellas la de más bulto, es el haber soltado los batallones valencianos a los presos de la cárcel, entre los que existían ocho  o diez cómplices del bandido Cucaracha que días antes habían intentado evadirse. Las facciones todas reunidas, con sus principales jefes Dorregaray, Gamundi, Boet, Adelantado, Alvarez, Cucala, cura de Flix, Muñoz, etc. se suman un conjunto de diez u once hombres”.

Bandoleros uniformados de Guardia Civiles

      Diario de Barcelona del 23 de julio de 1875: “En una correspondencia de Lérida de 22 de julio se lee -Anoche entraron en el pueblo de Belver de Cinca diez hombres disfrazados con el honroso uniforme de la Guardia Civil y pidiendo al alcalde alojamiento en las casas que se designaron. Conociendo sus intenciones malévolas, el alcalde llamó a varios vecinos y se trabó una lucha de funestas consecuencias, pues aun cuando los bandidos sufrieron  terrible escarmiento en la lucha, pereció el valeroso alcalde y salieron gravemente heridos el teniente y secretario del ayuntamiento”.

De la apresión del bandolero Miguel Senar Ríos, “De Diego.

      Del Diario de Barcelona del 19 de diciembre: “De Belver de Cinca le escriben con fecha 4 al Diario de Avisos de Zaragoza. En la tarde del 27 del mes próximo pasado, habiéndose tenido noticia de que en una de las casas de este pueblo se oculta el celebre bandido Miguel Senar Ríos “De Diego”, el señor alcalde Don Mariano Soldevilla Foj, asistido del teniente alcalde, el secretario y los guardias civiles del puesto Lorenzo Lacustra y Real, mientras los demás se situaban cerca  de las tapias del corral. Luego que penetró en el patio, se abrió una pequeña puerta, apareciendo, a la luz que proyectaba un candil, en primer término, el amo de la casa, y en el interior el terrible bandido, a quienes se le intimó varias veces la orden de rendirse; pero lejos de ello, con un movimiento rápido, el bandolero cogiendo su trabuco, lo disparó, hiriendo con sus proyectiles al guardia Lacaustra; pero éste, con un valor digno de recompensa, atravesó de un balazo el pecho del bandido. Mortal fue la herida; mas a pesar de ello, justificando el bandolero el terror de que era objeto en la comarca, se dirigió con ímpetu desesperado hacía el patio, con objeto de hostilizarles de nuevo; pero el guardia Real de un disparo le atravesó el cuello, quedando muerto en el acto y concluyendo así una vida de crímenes y asesinatos. El día 28 estuvo expuesto al público su cadáver hasta las diez de la mañana”. 

La sombra de Cucaracha

      Diario de Barcelona del 3 de enero de 1876. “De Belver de Cinca con fecha 28 de diciembre escriben al Diario de Huesca. Cuando en este país se gozaba de una tranquilidad inalterable, cuando los propietarios podían ir a ver sus posesiones más distantes, desde la muerte de Cucaracha y compañía y desde la desaparición posterior de otros de igual índole, ha venido a sorprendernos y a perturbar nuestra tranquilidad y reposo la aparición  del bandido Juan Blasco, de Osso, que con tres más a pocos días se fugó de las cárceles de Segorbe, al que ya se supone unido a la cuadrilla del Cerradilla en número de 14 o 16. Si bien es cierto que la Guardia Civil del puesto de Belver anda muy solícita en su busca, también lo es que el Blasco reune muy buenas condiciones para su oficio; pues además de la mucha protección que siempre ha encontrado en sus paisanos, es conocedor del terreno, valiente, osado y atrevido, y como no ignora el funesto fin de sus antiguos compañeros, ni al que a él se le espera, será todavía más perspicaz, por cuyas razones su captura es más difícil”.

      Diario Imparcial de Madrid, 6 de enero de 1876: “Ya está preso en la cárcel de Gurrea de Gállego el bandido Blásco, de Osso, “la Víbora”, cuya aparición había alarmado a los pueblos de la ribera del Conca”.

La captura de Mayarito

     Correspondencia de España, Madrid 9 de septiembre de 1876: “Ha sido muerto en Pina el ladrón Mayarito, de la cuadrilla de Cucaracha. Parece que hace pocos días acometió a un vecino de Gelsa en el camino de Almolda, exigiéndole 8.000 reales; y manifestando que no los tenía lo llevó a un cerro próximo donde le apuntó con su trabuco, pero no salió el tiro. Entonces se armó una lucha entre los dos, siendo despeñado por el cerro y muero Antonio Salvador Mayarito”.

El Farineza

      Agustín Alaman Corvinos, El Farineza, lugarteniente del Cucaracha continúa sus andanzas tras la muerte del Cucaracha. Parece ser que escapo a la matanza de febrero de 1875 en Lanaja. Fue capturado el 11 de octubre de 1879, uno de los últimos hombres de l a partida del Cucaracha. Dos años antes había actuado por Sariñena.

       Correspondencia de España, 27 de septiembre de 1877: “Parece que los tres o cuatro malhechores, entre los cuales figura un tal Alaman “Farineza”, procedentes de la partida carlista que mandó el célebre Cucaracha, han tratado de sorprender una casa de campo en el término de Sariñena”.

Secuestro a Mariano Marcellan

        Diario de Avisos de Zaragoza del 14 de julio de 1880. “A las siete de la noche fue secuestrado anteayer en la sierra de Lanaja, el vecino de esa villa D. Mariano Marcellan. El hecho tuvo lugar a la sazón en que se hallaba el propietario referido en uno de sus campos, acompañado de un solo dependiente. Los dos ladrones que le intimaron la rendición y que le dispararon un tiro, aunque por fortuna, sin herirle, se supone que son los que vagan hace un mes por la sierra de Alcubierre. Una vez apoderados los ladrones del señor, enviaron a un criado una carta, para que la familia de aquél entregase como precio de rescate seis mil duros. Según nuestras noticias, pudo al fin conseguirse la libertad a la mañana siguiente, mediante la entrega  de seis mil reales. Esta es ya la segunda vez que el propietario referido ha sido secuestrado en la mencionada propiedad, según carta que nos envía nuestro corresponsal en Lanaja”.

Manuel Maza Lacasa

        Manuel Maza Lacasa, quien de joven protagonizo el último capitulo del bandido Cucaracha, llevando el vino el día de la muerte de Mariano Gavín, acabó  como capitán de bandoleros.

El fin del bandolerismo en Los Monegros

         Cinco años después de la muerte de Mariano Gavín Suñen, el bandolerismo en la comarca de Los Monegros continúa siendo un grave problema de orden social. Así siguen apareciendo noticias en diferentes medios de la época. La Provincia de Huesca, 10 de agosto de 1880: “Escriben de Lalueza que a pesar de la activa y extrema vigilancia de la Guardia Civil, es lo cierto que en aquella comarca se ha instalado una banda de malhechores , que no parece fácil de ahuyentar y que es fuerza sin embargo que desaparezca. En dicho pueblo no se puede salir a las afueras sin riesgo, pues hay quien asegura que varios vecinos la han visto a un cuarto de hora de distancia por el día, y por la noche a algunos de sus individuos por las calles”. Correspondencia de España de Madrid, 12 de agosto de 1880: “Continúa la alarma en Alcubierre, Lanaja y Lalueza, a causa de vagar por aquella comarca algunos secuestradores. Se están haciendo batidas para capturar a los criminales”. 

         En 1880 se pone fin al bandolerismo en Los Monegros, dejando atrás episodios trágicos pero que con el paso del tiempo han dado lugar a una de las mayores leyendas del bandolerismo español: El Bandido Cucaracha. Es una historia llena de aventuras y anécdotas, de sorprendentes episodios llenos de inteligencia y astucia, de sucesos por descubrir. Mariano Gavín Suñen es una gran figura, un personaje para la historia.

       A la memoria de todas las victimas, muy especialmente a Mariano Gavín Suñen y a todas las personas que, nadando a contracorriente, con solamente intentarlo, han conquistado la libertad.

 Sierra alante Cucaracha

Sierra alante cucaracha

por olvidadas estepas

de sabinas solitarias

galopante bandolero

forajido monegrino.

Sierra alante Cucaracha

por vagos horizontes

y oscuros paramos,

negro bandolero

por los montes de monegros.

Sierra alante Cucaracha

forajido bandolero

por los rabiosos secanos

donde la libertad

guarda tu memoria.

Sierra alante Cucaracha

por la sierra de Alcubierre

Mariano Gavín Suñén

siempre “El Cucaracha”.

          “A los sesenta años de la muerte de Mariano Gavín Suñén, “El Cucaracha”, otro Gavín de Alcubierre muere abatido por los disparos de la policía en Zaragoza”. Alberto Lasheras recoge la historia de José Gavín Casáus “El Maño”: “El siglo XIX fue testigo de las acciones del bandido “Cucaracha” y en la primera mitad del XX, fue noticia uno de sus parientes, militante de la FAI y activista de la CNT”. Otro Gavín de Alcubierre. 

Bibliografía:

Zancarriana w