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Concha Buisan Ballarín


A sus 98 años de edad, Concha goza de una gran salud y una excelente memoria. Ha sido una chica muy vital, divertida y alegre, le llamaban “El risorio” porque no paraba de reír, se reía mucho. Nació en Sariñena en 1920 y durante su vida trabajó en la sastrería que montaron junto a su marido. Su padre fue Melchor Buisan y su madre Concepción Ballarín, “mi madre era muy espabilada”, recuerda Concha.

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Vivían en la zona del castillo bajo. De pequeña en casa tenían ganado, ovejas que sacaban todos los días a apajentar, además tenían dos sasos que cultivaban, uno grande y uno pequeño que estaban bastante cerca entre ellos. Fueron cuatro hermanos, Melchor, Mariano, Josefa y Concha. Fue a la escuela con las monjas y además trabajaba en casa, hacía de todo: fregaba, guisaba, cuidaba de los animales del corral… “¡un sin parar!”. El agua la iba a buscar con botijos a la fuente de dos caños, “era un agua muy buena”, de la que también llevaba dos botijos al médico don Nicolás, “le gustaba mucho esa agua”. En verano iba a bañarse al río, iba mucha gente.

De muy joven conoció a Severo, su marido, una gran persona que ha querido toda su vida. Él era catorce años mayor que ella, pero en casa lo acogieron con mucho cariño, con quince años tuvo a su hija y más tarde llegó su segundo hijo.

Concha recuerda que durante la guerra había ametralladoras por los tejados y su madre hacía la comida a altos mandos de las tropas republicanas que se encontraban por Sariñena. Los domingos iban a comer a la caseta del campo, su madre ponía una gran sábana blanca a modo de mantel y comían todos. También se iban a refugiar a la caseta, se sentían más seguros.

Cuando la guerra tuvieron que escapar a Barcelona, se llevaron las cuatro vacas que tenían. Las tenían que ordeñar por el camino y tirar la leche, al final fueron perdiendo las vacas, se las fueron quitando. Llevaron enseres en un carro tirado por dos mulas, con gallinas y pollos, donde también pusieron un colchón para llevar a su hermano que estaba malo, lo habían operado recientemente. También llevaron otro colchón para protegerse por si aparecía la aviación y cubrirse con el. En el carro también llevaba Concha a su hija Paz y la hermana de Concha fue montada sobre una burra de ametralladora. A uno de sus hermanos le dispararon dándole un balazo en el gorro que llevaba, quitándole del balazo el botón rojo que llevaba en la gorra. Concha aún se acuerda de su paso por Sena durante su huida, la pequeña Paz bailó en una era donde se encontraban muchos milicianos. En una ocasión Concha se refugió en una cuneta, se metió por un aliviadero y luego le costó mucho salir una vez pasado el peligro.

Continuaron su viaje a Barcelona, donde tenían una prima que estaba sirviendo en una casa, aquella familia les acogió y convivieron con ellos aquellos angustiosos meses. Estuvieron muy bien, fueron muy bien recibidos y tratados, aunque el señor de la casa era muy serio. “Había unos aucos que al principio no nos dejaban casi ni pasar, luego ya no nos decían nada”. La dueña de la casa, ante los previsibles bombardeos, se refugió en un pueblo cercano donde pensaba que no iba a llegar la aviación, pero la aviación llegó y en uno de esos bombardeos encontró la muerte, a los ocho días. A la hija del señor le hicieron un traje, recuerda Concha con su memoria asombrosa. Al tiempo regresaron a Sariñena donde llegaron sin nada y nada se encontraron.

Como sastres comenzaron trabajando para Moren, pero pronto establecieron su propia sastrería en Sariñena: “La Sastrería de Severo”.  En la sastrería principalmente ella era pantalonera, hacía los pantalones, pero hacían de todo, chaquetas y trajes, hasta llegaron a tener a cuatro chicas trabajando. Les encargaban los trajes, les tomaban las medidas y los confeccionaban. A veces les traían la tela, pero lo normal es que ellos hiciesen todo, tenían dos máquinas de coser.

Con Concha hemos pasado un rato agradable y han quedado muchas cosas que contar. Goza de buena salud, memoria y esa personalidad alegre y divertida, así que gracias Concha por tus gratos recuerdos. Y un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de la entrevista, gracias!!.

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Cristina Lana Villacampa


Cristina Lana Villacampa nació en Triste, municipio perteneciente a Las Peñas de Riglos (Huesca), el 29 de octubre de 1908, a las cuatro y media, y falleció en Madrid el 11 de febrero de 1988. Fue maestra e innovadora pedagógica fundadora del colegio santa Cristina de Madrid. Su historia nos descubre un pasado intenso y una lucha por cumplir su vocación docente y pedagógica. 

Cristina Lana Villacampa

Cristina Lana en el centro junto a su hermana Irene a su derecha.

Su padre Gregorio Lana Capitán y su madre Úrsula Villacampa Puyol eran naturales de Sariñena. Nieta por línea paterna de …….. Lana y Martina Capitán y por línea materna de Manuel Villacampa y Antonia Puyol, fueron siete hermanos, entre ellos las hermanas Irene, Isabel y Cristina y los hermanos Rafael y Silverio. Aunque el matrimonio era de Sariñena, sus tres primeros hijos nacieron en Triste. Gregorio fue capataz, trabajó en la construcción del pantano de San Juan de la Peña, y tras su vida laboral recibió  la medalla por mérito al trabajo de Isabel II. Al acabar su trabajo, en el pantano de San Juan de la Peña, la familia Lana-Villacampa se instaló definitivamente en Sariñena. Así que Cristina era de casa Sabineta, casa ubicada en la calle Santamaría de Sariñena, lugar donde transcurrió su infancia y juventud.

Con quince años, Cristina ingresó en 1923 en la Escuela Normal de Maestras de Huesca, en su expediente  académico aparece tanto el examen de ingreso como las notas de los primeros cursos. Luego marchó a Zaragoza donde estudió magisterio, se especializó en pedagogía. Su padre Gregorio Lana había comprado un piso en Zaragoza para que sus hijas pudrieran ir a estudiar a la capital aragonesa. En 1930 Cristina estuvo designada como opositada en Lechago, con el número 147, (La Asociación, nº 886. Revista de Primera Enseñanza de Teruel) y entre 1934 a 1938 fue directora de las escuelas nacionales de Sariñena, antes y durante la guerra civil. Para Manuel Antonio Corvinos Portella, investigador de la historia local de Sariñena, Cristina fue una excelente pedagoga con ideas renovadoras y que bastantes sariñenenses aún la recordaran.

En mi clase estábamos 30 niñas, aprendíamos mucho porque nuestra profesora doña Cristina Lana Villacampa era muy buena maestra, (la mejor que he conocido). No nos meneábamos y tampoco se nos ocurría hablar, tenía mucha disciplina pero nos quería mucho. Por la mañana de 9 a 12:30 h. aprendíamos a leer, a escribir, verbos, matemáticas, geografía, etc., por la tarde de 3 a 5 h. a bordar, aprender corte para hacer camisones, pijamas, etc. El recreo lo hacíamos en la plaza de la Iglesia.

Dolores Romerales

Manuel Antonio Corvinos, Los Refugios de la guerra.

Cristina Lana Villacampa fue directora de la escuela graduada de Sariñena junto a Nicolás Baldús. De ellos encontramos referencias a su labor en el libro de Salvador Trallero: Sariñena y el Diario de Huesca, destacando la Visita Escolar a Huesca el 3 de mayo de 1935 y su respectiva crónica el  17 de mayo de 1934: Cristina Lana, directora de la Escuela graduada de Sariñena, habla del entusiasmo que siente por hablar en el acto de los niños y de la escuela. Hace un llamamiento a los padres y las madres. Dice que el trabajo de la Escuela única es hacer hombres cultos y ciudadanos del trabajo. Cada generación o época exige una educación; la de la actual es la Escuela única y laica. No enseña la escuela moderna religión, pero tiene cariño, libertad, orden y trabajo. Y en ellas se aprende a amar a los semejantes y a respetar a los extraños. No mira la condición o belleza de los individuos; para ella todos son iguales. La Escuela antigua se caracterizaba por la severidad, la rigidez y la imposición; la de ahora es toda dulzura, libertad y razonamiento. (Trallero, Salvador. Sariñena y el Diario de Huesca (Vol. II)).

Una jovencísima Cristina, muy comprometida socialmente, colaboró con el Hospital Militar de Sariñena, ayudando al doctor Isaac Nogueras Coronas. Especialmente significativa fue su defensa del doctor Nogueras, a quien reclamaba el comité local de Barbastro, “Más de una vez habían intentado capturarlo sin conseguirlo, gracias a la valiente y decidida oposición de la maestra y de otra gente de Sariñena” (Moises Broggí. Memóries d´un Cirurgiá). Así Cristina dedicó parte de su tiempo a ayudar en el Hospital de Sariñena, un gran corazón por los demás, arriesgando su vida por defender al doctor Nogueras en tiempos muy difíciles donde significarse tenía un alto precio.  Cristina debió de ser una persona decidida, valiente, avanzada a su tiempo, debió de ser un soplo de aire fresco en las escuelas y por ello ha sido recordada con enorme cariño en la población monegrina.

“Una de las personas que tenía más influencia en el Comité era la maestra, una chica joven, muy decidida, de ideas avanzadas de tipo colectivista, y que actuaba con entusiasmo y moderación.”

Moises Broggí

Cristina vivió una época intensa en una convulsa Sariñena. Tiempos de revoluciones pedagógicas, dirigiendo una escuela rural que llenó de luz y cariño y que aún recuerdan muchos de aquellos niños y niñas que vivieron aquellos tiempos. En su memoria continúa viva el cariño mutuo que profesaron y hoy en día aún la recuerdan con la impronta que nunca se olvida. Aquella agitada Sariñena de república y luego de guerra, para una jovencísima Cristina debió de ser muy intensa. A Cristina se le atribuye un novio aviador que al parecer la impresionaba sobrevolando el cielo sariñenense y que por ello fue apercibido, quien sabe, quizá fuese verdad. El cercano Aeródromo de “Alas Rojas” y la proximidad del frente hicieron de Sariñena un centro de guerra donde el trasiego de milicianos y soldados fue constante. Al final de la guerra y con la entrada del franquismo el destino le tenía preparada una mala jugada a Cristina, un acontecimiento que cambiaría su vida.

Cristina Lana

Cristina Lana a la derecha de la imagen con familiares.

Tras la guerra, Cristina fue acusada por el primer alcalde franquista de Sariñena. Fue acusada por la alcaldía de Sariñena por pertenecer al Frente Popular, “siendo propagandista de aquellos ideales”, aunque no se le conocía afiliación a partido político alguno. La información, que el alcalde manifestó, acusó que “presto servicios en el hospital rojo de esta villa, como directivo con gran entusiasmo”. Continúa añadiendo “tomó parte en actos públicos del frente popular en el teatro Romea de dicha localidad, enalteciendo los ideales marxistas”. Además arremetió contra su labor docente: “siendo de sumo agrado durante las horas de clase en la escuela obligar a las niñas de personas de orden a trabajos fuera del orden de la enseñanza, dirigiendo todos sus esfuerzos en la enseñanza laica por ser este el concepto religioso que le merece la encartada, creyendo pertenece a la masonería”. Por último se le atribuyó como cierto un supuesto “rumor”: “Durante el Glorioso Movimiento y a título de rumor intervino como dirigente en los saqueos de las casas del Sres. Torres y Castanera pudiéndose afirmar con certeza absoluta que tanto muebles como ropas que precisaron para el hospital de sangre rojo fueron sacados del establecimiento comercial de D. Joaquín Blasco Mirallas teniendo la certeza que todo ello era debido a sus indicaciones”.

“Ampliando informes olvidaba decir, que como la referida lana Villacampa negaba la existencia de Dios con las niñas, reproducía con frecuencia en la clase la frase siguientes: ¡niña!  Llama a Dios, ¿no ves como no contesta? ¡Ahora pide a un caramelo a Dios! ¿No ves como no te lo da? En cambio, pídemelo a mí, y verás cómo te lo doy, lo que demuestra claramente el sentir completamente antirreligioso y de pésimos antecedentes”.

Una joven Cristina se vio de repente acusada y ante un proceso judicial con pocas garantías. Considerada “completamente identificada con aquellas tendencias disolventes marxistas”, de conducta “mala” y perteneciente a “clase baja y muy culta”, la acusada se tuvo que enfrentar a un proceso que ponía en peligro su vida.

Pero los siguientes informes políticos sociales no corroboraron las anteriores acusaciones. Gabriel Portolés, como responsable de Falange en Sariñena, no le inculpó delitos, simplemente reconoció que fue “Algún tiempo administradora del Hospital Militar rojo, cargo que dejó voluntariamente al abrirse las escuelas para dedicarse a su profesión”.

El 4 de marzo de 1940 Cristina compareció ante un juez en Madrid, negando las acusaciones  y manifestando que ya había sido juzgada por los mismos delitos, el 25 de octubre de 1938 ante el auditor de guerra de la quinta región Militar, siendo absuelta “libremente con todos los pronunciamientos favorables”. Aún así, Cristina tuvo que continuar con el proceso y en un acto de apoyo popular, en unos tiempos de tanto miedo y represión, el resultado fue sorprendente.

A la entrada de las tropas sublevadas fue juzgada en Huesca y absuelta tras una brillante autodefensa”.

 Manuel Antonio Corvinos

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Cristina presentó en su defensa diversos documentos que respaldaron su inocencia, una declaración de familiares de niñas del colegio con catorce firmas, redacción de las niñas con veintinueve firmas, certificado del pueblo de Lechago expedido por la alcaldía, certificado de las catequistas de Sariñena de 1936 (Señoritas Aurora, María y Pilar Basols, María cruz Torres y Matilde Cascales, todas ellas destacados y valiosos elementos de Falange Femenina y profundamente católicas). Declaración de “No Propaganda” firmada por vecinos de la localidad, dos oficios “por mi apercibimiento a mi proceder” por la Comisión Escolar de Barbastro, declaración de D. Crescencio Lacruz y D. Martín Solano Buil, seis declaraciones de madres de niñas de derechas, comunicado del ayuntamiento de Sariñena de 8 de febrero de 1936, el trabajo escolar desde 1934 a 1938, fecha por fecha, sin interrupción y de una misma niña, declaración de D. Ignacio Gabasa, capitán de Regulares, excautivo y combatiente, y la declaración de las religiosas de las carmelitas de la localidad. (8 de marzo de 1941)

Además, Benjamín Portera aportó su testimonio en la defensa a Cristina, a la que definió como “modelo de laboriosidad”, que dio a sus dos hijas una “educación perfecta en todas las asignaturas” e impartiendo “las primeras nociones de catecismo y religión” que recibieron sus hijas: “Jamás tuve una queja por parte de mis hijas por malos tratos recibidos por su maestra a la que todas las discípulas habían de acompañar a su casa y la salida de clase, disputándose todas ellas la mayor proximidad a su maestra, como demostración de más gratitud  y cariño pudiendo afirmar esto el 99 por 100 de los vecinos de esta localidad.”  

Manuel Basols Salaver también declaró en el proceso, manifestando que fue concejal del ayuntamiento de Sariñena del 12 de octubre de 1935 a marzo de 1936 cuando entró el Frente Popular. Durante aquel tiempo tuvo relación con Cristina Lana que trabajó con “empeño” para que la cantina escolar funcionase correctamente, “El trato afable, maternal, que daba a los niños, no solo a los asistidos a las cantinas sí que también a todos en general”. En las diversas inspecciones observó: “el buen trato y cariño que tenía para los pequeños, a los que antes de sentarse en la mesa, les hacía ofrecer la comida y bendecía la mesa”. Además, durante esa época, Cristina trató de llevar a efecto un proyecto de implantación de un jardín infantil y consiguió realizar un Homenaje a la vejez, por lo que Manuel Basols la llegó a definir como “Una verdadera entusiasta de todo lo que fuese cobijar al desvalido y amor a la familia”.

Cristina Lana Villacampa fue familiar de Casimiro Lana Sarrate, un ingeniero químico industrial de gran prestigio, diputado a Cortes por Huesca y que consiguió llevar a Cataluña a Albert Einstein. Casimiro inauguró la cantina escolar de Sariñena el 14 de enero de 1933 y tal y como cita la noticia de entonces “Casimiro Lana Sarrate va siguiendo la táctica del León de Graus”, enarbolando la bandera con el lema “Escuela y Despensa” (Trallero, Salvador. Sariñena y el Diario de Huesca (Vol. II)). En esa línea se debió de mantener Cristina, comprometiéndose con la cantina escolar y satisfaciendo una necesidad muy básica en niños y niñas, de una Sariñena rural muy empobrecida y necesitada. El homenaje a la vejez se llevó a cabo el 30 de mayo de 1935: Tuvo lugar en el teatro Romea la celebración del simpático y humanitario acto de Homenaje a la Vejez, viéndose el teatro completamente lleno. La noticia, que aparece en el libro de Salvador Trallero Sariñena y el Diario de Huesca (Vol. II), matiza que “el acto, lleno de plausible caridad a la vejez desvalida, fue justamente celebrado y aplaudido. El fin de fiesta hecho por la compañía ecuestre Asensio en honor y festejo de los homenajeados, llenó con broche de oro el segundo aniversario de Homenaje a la vejez”.

Efectivamente, Cristina ya había sido juzgada el 25 de octubre de 1938 ante el auditor de guerra de la quinta región Militar, entonces no fueron considerados delito por estar bajo las órdenes del dominio rojo. Aún así, Cristina se enfrentó a un proceso largo, incomprensible, que el mismo expediente de 1940, en la declaración de Manuel Basols, nos da alguna clave de lo que verdaderamente debió de suceder: “No concibe el que suscribe como se ha podido mezclar a esta señorita en hechos que no tomó jamás parte, a no ser que sea debido a envidias y celos por ser la que más y mejor enseñaba a sus discípulos”.

Cristina fue más fuerte de quien quiso acabar con ella, tenía un gran corazón y a pesar de las acusaciones y del expediente de depuración, el cariño que había sembrado dio sus frutos y el pueblo la apoyó, lo que no deja de ser excepcional con el miedo que había en aquella época de postguerra. Como anteriormente se ha dicho, Cristina fue avanzada a su tiempo, de joven debió de revolucionar la escuela, debió de ser un aire fresco y la recuerdan con especial cariño. Pero ello le generó envidias y en la memoria colectiva cuentan que le raparon la cabeza y la pasearon en un tractor por la localidad. Cristina pasó siete meses en la prisión de Zuera, todo tras aquella fatídica denuncia. Tras aquel trágico episodio, Cristina Lana Villacampa emigró a Madrid.

En Madrid Cristina se alojó en casa de su hermana Isabel, que vivía con su marido. Allí adquirió un piso y comenzó a dar clases hasta que gestiono su propio colegio. Cristina ejerció de propietaria y directora del colegio “santa Cristina”, cercano al colegio de Nuestra Señora del Pilar, proporcionando una “Enseñanza de calidad y atención al alumno”. Al principio fue un colegio femenino para más tarde pasar a ser mixto. El colegio estuvo en la calle Castelló, esquina con don Ramón de la Cruz, y a los años se trasladó a la Avenida Comandante Franco nº 10, probablemente por falta de espacio, compró un edificio construido para ser colegio. El santa Cristina funcionó como colegio de educación infantil hasta que muchos de sus alumnos/as pasaban al colegio Nuestra Señora del Pilar.

“Era un centro distinto, la metodología de enseñanza no era al uso”, apunta Ricardo Paraled, sobrino de Cristina Lana, Cristina decía que había que explicar las cosas para que lo entendiese al que más le costaba, así lo entendía todo el mundo. Maribel Martínez Lana, hija de Isabel Lana Villacampa y sobrina de Cristina, se licenció en Filosofía y Ciencias de la Educación y ejerció de docente en el santa Cristina. Maribel recuerda que Cristina tuvo una gran vocación de enseñanza, pedagógica, innovadora, disciplinada y desde su despacho dirigía el centro, formaba equipos de maestros de primaria y de profesorado de bachillerato. Practicó una enseñanza seglar, además, su personalidad moderna y avanzada hizo introducir disciplinas de baile, teatro, gimnasia… pronto obligó que las chicas, en vez de llevar esas faldas cogidas, llevasen pantalón y camiseta para hacer gimnasia.

Cristina Lana Villacvampa, El arte de ser

Cristina Lana, El arte de ser. Por Apuleyo Soto.

Cristina fue innovadora en la pedagogía, “fue en demasía, para su tiempo, demasiado encorsetado en una enseñanza a la antigua usanza, con una filosofía basada en la libertad personal autónoma que Cristina dirigía, supervisaba y protegía. Cristina Lana Villacampa estaba en todo, desde los alumnos a los profes, a los responsables del comedor y a los/las responsables de la economía general, sus más íntimos/íntimas en la gobernación del colegio, con comedor incluido”, señala Apuleyo Soto, escritor y periodista que ejerció la docencia en el Santa Cristina. No impartía ninguna materia “pero todas por su superioridad fundamental” manifiesta Apuleyo Soto “Era muy mandona. Quería que se hiciera lo que ella mandaba, y no toleraba insolencias de ninguna clase. Todo se hacía como ella demandaba, y sin rechistar, aunque a veces rechistaran  profesores, profesoras, alumnos/alumnas o personal administrativo”.

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Cristina era dulce y fuerte a la vez, porque mandaba y sabía mandar como extraordinaria aragonesa que era de nacimiento, todo el mundo la respetaba, recuerda Apuleyo Soto: “A mí me montó un teatro de más de doscientas butacas en el subterráneo del Colegio, que le costó lo suyo, para que diera clases de expresión corporal a los alumnos/alumnas de primaria y secundaria, entre las que sobresalieron Ana Torrent la protagonista de Víctor Erice en El espíritu de la colmena, hoy todavía en boga cinematográfica, y Rosa María Bule, más tarde directora del Real Ballet de Bélgica  con su marido”.

Cristina lana

Cristina lana con Armstrong, Aldrin y Collins.

Cristina llegaba la primera al centro y cuando llegaban los alumnos los recibía a la entrada al igual que a la salida, se despedía de todos. Dirigía en centro con seriedad y disciplina, había dos grandes pastores alemanes que vigilaban el colegio cuando estaba cerrado y querían tanto a Cristina que la acompañaban por el colegio. Cristina vivió en el centro de Madrid y los veranos los iba a pasar a Valencia, a santa Pola, donde tenía un apartamento y otro por la  isla de Tabarca. Fue viajera y estuvo en Estados unidos con los tres astronautas de la misión Aplolo 11 que pisaron la Luna, Armstrong, Aldrin y Collins. También estuvo en Egipto.

 

Cristina se retiró aproximadamente en 1975 (teóricamente se debería haber retirado en 1973), cuando comenzó a crear la Granja escuela y el centro didáctico activo El Sotillo: “Diez hectáreas para el estudio de la naturaleza y el trabajo autosuficiente con huerta, viveros, cultivos, frutales, animales, zonas verdes y piscina”. Al poco tiempo el santa Cristina cerró sus puertas, diciendo adiós a un proyecto de vida con la impronta de una personalidad fuerte y con una extraordinaria vocación docente y pedagógica meritoria de reconocer y dignificar. En el lugar del santa Cristina, actualmente se encuentra la Facultad de Música y Artes Escénicas de la universidad Alfonso X El Sabio. Cristina murió a los 79 años de edad, en 1988, legando parte de sus bienes a las Hermanitas de la Caridad y a la Universidad Complutense de Madrid.

El colegio santa Cristina fue conocido como el “Santa” por sus alumnos/as y así continúa siendo recordado. El colegio se ha considerado como “Uno de los centros con más historia de Madrid y que por sus aulas han pasado políticos, artistas y empresarios, como Eduardo Serra Rexach, exministro de Defensa; Ramón Espinar, diputado actual de Unidos Podemos; el periodista Juan José Millás o el expresidente de la constructora FCC Baldomero Falcones”. Además, por el centro pasó el séptimo presidente de la democracia española, Pedro Sanchez estudió en el “santa” y en una de las anteriores fotos se le puede observar tocando la flauta durante una actuación en el santa Cristina (lainformación.com).

Cristina Lana Villacampa dedicó su vida a la docencia, luchando por conquistar sus sueños, su colegio y aquel jardín infantil que se materializó con la finca El Sotillo. Un colegio que formó durante cincuenta años alumnos y alumnas con la impronta de una maestra cuya vida es en sí misma toda una lección. Cristina fue un gran corazón en tiempos de guerra, pero su vocación docente fue más fuerte y superó todas las vicisitudes a la que se vio obligada a enfrentarse.

Muchas gracias Luisa Casañola Andrés a Ricardo, Eva y Fernando Paraled Santos, a Maribel Martínez Lana, a Mónica Enriquez Paraled y Apuleyo Soto Pajares. Gracias por ayudar, contar y participar en recuperar una extraordinaria figura que merece ser recodada, su memoria queda viva.

 

El Auxilio social y otros asuntos de aquella época


Manuel Antonio Corvinos Portella nos traslada a la época de postguerra, al auxilio social, las cartillas de racionamiento, el tabaco, el estraperlo, la tortilla de patatas sin huevo ni patatas y las Farinetas. Un viaje por nuestra historia  imprescindible.

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EL AUXILO SOCIAL

Esta organización de socorro humanitario fue creada en Valladolid en octubre de 1936, recién comenzada la Guerra Civil. La idea fue de Mercedes Sanz Bachiller viuda de Onésimo Redondo y parece ser que la adoptó después de viajar a la Alemania de Hitler donde funcionaba alguna institución de esas características. Los objetivos que se marcaron fueron alimentar a los habitantes de las zonas “liberadas”, convencer a la población de las bondades de la España que se avecinaba  y adoctrinarla en la filosofía Joseantoniana.

En todo momento el peso del trabajo diario fue llevado a cabo por mujeres, miles de mujeres anónimas que en su mayoría no pertenecían al régimen fascista de Franco.

 El primer nombre que recibió esta organización fue el de Auxilio de Invierno, pero en el año 1937 se cambia por el de Auxilio Social

Una de las primeras actuaciones que llevaba a cabo el incipiente gobierno de Franco al tomar las ciudades y pueblos era repartir comida entre la población. La encargada del reparto era una sección del Auxilio de Invierno que acompañaba al ejército. Posteriormente se abrían comedores para atender a los niños huérfanos o a los hijos de presos políticos.

En Sariñena, el comedor del Auxilio Social comenzó su andadura en 1940 y terminó en 1943. Estuvo ubicado en los bajos de la antigua Caja de Ahorros de Zaragoza Aragón y Rioja sita en la plaza de la Iglesia. Allí podían prestar el Servicio Social femenino obligatorio las mujeres solteras o viudas sin hijos de entre 17 y 35 años por un período de seis meses. Estaba dirigido por María Cruz Torres Ballarín, persona considerada como seria, estricta y extraordinaria mujer; como encargadas de la cocina estaban María Vicente y María Blanco y como colaboradoras sirviendo comida, muchas chicas del pueblo que se turnaban cada seis meses sin cobrar nada, aunque recibían a cambio un certificado que les podía servir para concursar u opositar a plazas de trabajo de entidades oficiales.        En el comedor se repartían comidas y cenas (estas durante poco tiempo, aunque luego las daban para llevar a casa) a cerca de 50 niños y niñas hasta los catorce años. Todos los comedores del Auxilio Social se financiaban con dinero de postulaciones públicas de cincuenta céntimos o de una peseta a las que nadie se podía negar; donativos llamados Ficha Azul que la población acomodada y organizaciones públicas debían pagar mensualmente; con las requisas de alimentos y con lo que se recaudaba de la instauración del día del plato único (aunque se cobraba el menú entero) en todos los restaurantes del país los días 1 y 15 de cada mes.

Los alimentos más habituales y que más recuerdan las personas con las que he hablado eran: lentejas, puré de habas, patatas con bacalao, cuatro sardinetas, pan de higos o mermelada. También comentan que antes de cada comida, era imprescindible rezar unas oraciones y al finalizarla cantar el Cara al Sol con el brazo extendido.

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La Guerra Civil quebró la estructura productiva y trastocó el sistema de reparto y comercialización, favoreciendo el nacimiento de la especulación y del mercado negro o estraperlo. Todo esto supuso un grave retroceso en el bienestar de la población que llevó a que, la escasez y la miseria se apoderaran de una gran mayoría de habitantes de este país. La mayor parte de la actividad agrícola, ganadera y pesquera quedó en manos de los franquistas que con más disciplina que los republicanos pusieron los medios necesarios para alimentar a la población. En España, durante la posguerra más de un millón de personas necesitaron del Auxilio Social para poder comer.

A partir de la entrada del ejército nacional en Sariñena,  en marzo de 1938, empezaron a llegar camiones desde Huesca cargados con comida. Este servicio lo realizaba la Comisaría General de Abastos que también se encargaba de marcar la cantidad y el precio de los alimentos que adjudicaba. Los productos los descargaban en un almacén de Juan Basols, y esta persona los repartía por las tiendas del pueblo.

LAS CARTILLAS DE RACIONAMIENTO

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El reparto de alimentos se hacía por medio de las cartillas de racionamiento con las cuales los sariñeneses podían  ir a las tiendas que tenían establecidas a comprar los artículos y a cortar el cupón  correspondiente. Había alimentos que se repartían semanalmente y otros quincenalmente. En cada cupón constaba el producto y la cantidad asignada que podían retirar. Cada persona tenía derecho a  un cuarto de litro de aceite, 100 gramos de azúcar moreno (que según dicen tenía movimiento propio), 30 gramos de café, 250 gramos de pan negro, 50 gramos de lentejas (con piedras y cucos), 75 gramos de bacalao, 75 gramos de tocino, 1 kilo de patatas, 200 gramos de jabón y si había niños recibían leche y harina. También se repartían esporádicamente algún otro artículo como tabaco, membrillo, carne, leche, boniatos o aquel chocolate terroso hecho de algarrobas. Las naranjas se obtenían a cambio de trapos o hierros con unos comerciantes que venían de Fraga.

Las cartillas eran de tres categorías según el estatus social de la  familia o la salud de las personas. En principio las cartillas fueron de ámbito familiar, a partir de 1943 se hicieron individuales y en 1952 se suprimieron.

EL TABACO

Fue un producto también sometido a racionamiento. El encargado de  recibir las remesas y de repartirlo entre los estanqueros de la localidad fue el farmacéutico D. Juan Escudero desde su farmacia de la calle del Mercado, botica que también hacía las veces de estanco abierto al público. Las otras expendedurías de tabaco de aquellos años eran la de José María Segura, sita en la plaza del Ayuntamiento (en los bajos de lo que hoy es casa de la familia Lacerda), y la de Pilar situada en la misma plaza. Los tipos de tabaco que se expendían eran Cuarterón para liar, los roqueños Ideales, el Caldo, el rubio Bisonte y el Mataquintos. Cuando apretaba la necesidad se podían fumar hojas secas de patatera, de higuera o de matapulgas liadas en papel de estraza y también estaban los puros de riera.

EL ESTRAPERLO

En 1924 Primo de Rivera decide prohibir el juego en España. Uno de los grandes casinos afectados fue el famoso Gran Kursaal de San Sebastián. Terminada la dictadura de Primo de Rivera, Alejandro Lerroux presidente de la Segunda República decide anular la prohibición del dictador y en el año 1935 se reabren varios casinos.

El nombre estraperlo proviene de los nombres Strasuss (Stra), Perlowitz (Per) y la esposa del primero Frieda Lowann  (Lo). Estos personajes fueron tres aventureros judeo-holandeses  que convencieron  al gobernador de Guipúzcoa, Aurelio Lerroux (hijo adoptivo del Presidente del Gobierno  Alejandro Lerroux) para poner una ruleta de la marca ESTRAPERLO en los casinos de Mallorca y San Sebastián. Las ruletas tenían una trampa eléctrica para detenerlas en el momento deseado, pero el engaño se descubrió y tuvo consecuencias políticas. La implicación del Presidente en el escándalo del estraperlo le costó el puesto a Alejandro Lerroux y también a otros políticos importantes de la época.

A partir de entonces se le dio el nombre de  estraperlo al contrabando de bienes de primera necesidad que se generalizó en la España de la posguerra. Algunas personas se arriesgaban y viajaban por los pueblos para comprar alimentos para luego revenderlos en las grandes ciudades, con los consiguientes beneficios. A Sariñena llegaban los estraperlistas desde Barcelona con maletas vacías que  llenaban de trigo o de otros productos para luego regresar a la Ciudad Condal. Unos centenares de metros antes de entrar en la estación barcelonesa, los contrabandistas arrojaban a las vías los paquetes con comida, donde eran recogidos por familiares; así evitaban las requisas, multas o incluso la cárcel por realizar un comercio ilegal de artículos intervenidos por el Estado. Dicen que muchos se hicieron ricos con este tipo de comercio.

En Capdesaso los trenes llegaban a parar en el paraje llamado de Santa Cruz para realizar operaciones de estraperlo. Allí los ganchines vendían sacos de trigo  a los maquinistas y estos los escondían debajo de las briquetas de carbón.  Para dejar espacio suficiente, los ferroviarios arrojaban el carbón sobrante junto a las vías, que inmediatamente era recogido por otros avispados personajes.

Cuentan de un tren que tiró tanto carbón que estuvo muy cerca de no llegar a Barcelona. Las leyendas populares dicen también que, en esos años, en Capdesaso y en La Estación corría el dinero como nunca lo había hecho antes.

LA TORTILLA  DE PATATA  SIN HUEVO NI PATATAS

Una receta imaginativa para paliar el hambre bien pudo ser la denomina “tortilla de ….” Para  ello  se pelaban varias  naranjas y se separaba el mesocarpio (lo blanco de la naranja) de la piel y se ponía a remojo. Después se mezclaba con 4 cucharadas de harina, 10 de agua, una de bicarbonato, un poco de pimienta molida, aceite sal y colorante para darle el tono. Por último se ponía en una sartén y se cocinaba.

LAS FARINETAS

Este plato de origen musulmán se hizo muy socorrido en Sariñena y otros lugares de Aragón en la posguerra. Consistía en calentar agua y echarle harina suficiente para que quedara una mezcla espesa, mientras tanto se freía en una sartén aceite con sebo de cordero y unos crostones de pan y sal. Por último se mezclaba todo muy bien y ya estaba listo para su consumo.

Quiero agradecer las informaciones aportadas por Severina Pena Mora, Eloísa y Mercedes Tella López y también a otras personas que han participado con sus recuerdos o con sus fotografías,

                                                                                         Manuel Antonio Corvinos Portella

 

Hospital de Sariñena, fallecidos de guerra


Sariñena fue un enclave estratégico del frente de Aragón, albergando el cuartel general del alto mando militar del XI Cuerpo Republicano, el aeródromo de Alas Rojas y el Hospital Militar. La presencia de altos mandos, destinados principalmente al campo de aviación de Sariñena Alas Rojas, como es el caso del Comandante Reyes, proporcionó orden y control en la zona, produciéndose pocos desmanes y asesinatos. No obstante, el Hospital de Militar de Sariñena acogió heridos y fallecidos, soldados y milicianos, tanto del frente de Alcubierre como del de Huesca.

En las actas de defunciones encontramos abundante información que desarrollamos y compartimos, esperando que sea de ayuda para muchos de sus familiares que puedan desconocer que les había deparado. Las diferentes letras-grafías han dificultado mucho su lectura, así que existen muchos errores por subsanar, por lo que manifiesto las oportunas disculpas.

En el hospital militar de Sariñena ingresaron soldados y milicianos por combates en el frente y por combates aéreos, fallecían por heridas de bala, principalmente del máuser, de metralla, de accidentes automovilísticos y en los últimos tiempos de la contienda por los bombardeos. Algunos ingresaban ya cadáveres y otros fallecían a los pocos días, aparecen anónimos y otros que se identifican por medio de postales y testimonios de otros milicianos.

Todas las actas vienen certificadas por los diferentes directores del Hospital Militar de Sariñena. Encontramos al médico Vidal Bruger/Porqued/Bosqued, M. Blay, Hermenegildo Claret, Pedro Cascales Ballarín, Juan Marcé, Antonio Porta, Antonio Carrera, Pelayo Vila y unos difícilmente legibles y mal transcritos: G. Sevelvo, Muvi Lameca e Yoace Bogueras. También encontramos la certificación por parte del médico del campo de aviación “Alas Rojas” de Sariñena el doctor  Manuel  Conde López.

De muchos de los soldados, milicianos y fallecidos se conoce su procedencia, así encontramos diversas localidades como: Almería, Baleares, Bellcaire (Gerona)  Calaceite, Calamocha (Teruel), Casas Benister  (Cuenca), Ejea de los Caballeros, Francia, Gijón, Lanaja, Leciñena, Pamplona, París, Peracals (Montcortes, Lérida), Portugal, Tarragona, Tornos (Teruel), Teruel. Además, en muchas actas figura la unidad a la que pertenecían: Ametralladoras de Manresa, Brigada mixta internacional nº 159, Brigadas Mixtas 119, 121, 122, 123, 124, 126, 131, 134, 137, 140 y 141, Columna del 19 de abril, Columna de los Agrupados, Columna de Barrio, Columna francisco Ascaso, Columna Valles y Rovira, de la 32 división, del Escuadrón de caballería de Barcelona, Guardias de asalto, Regimiento Gerona y Voluntarios de aviación. También aparecen dos fallecidos del ejército franquista: Fausto Comas, del Regimiento Gerona y Juan Eltoro Pueyo, del mismo regimiento, que había sido hecho preso.

Reseñable es acta de un fallecido perteneciente al Batallón Thälmann, un batallón integrado en las Brigadas Internacionales. Su nombre fue un homenaje al líder comunista alemán Ernst Thälmann (nacido en 16 de abril de 1886 y ejecutado el 18 de agosto de 1944). A lo largo de su existencia llegó a tener hasta 1.500 integrantes, principalmente alemanes y austriacos, así como de otros países de Centroeuropa y Escandinavia. (Wikipedia)

La actividad del aeródromo Alas Rojas también se ve reflejado en las actas de defunciones. En ellas parecen las actas del teniente de aviación Luis Aguilera, el Alferéz Faustino Ferret, el Sargento José Fernández González y el cabo de bombardero de aviación Emilio Navarro Colay, que fallecieron el día 19 de octubre de 1936 en combate aéreo “a consecuencia de heridas de armas de fuego”.

En el acta de Emilio Navarro encontramos una importantísima información, la descripción exacta y detallada de la posible fosa común: “Se consigna que se halla enterrado en una fosa a las distancias siguientes por norte a 7 metros del camino central del cementerio, por sur a 25,50 metros de los nichos, por este a 22 metros de los nichos, por oeste a 77 metros de la tapia del cementerio.”

Las actas van reflejando hechos y sucesos de la guerra en Sariñena, así los días 11 y 12 de diciembre  de 1937 se produjeron bombardeos sobre Sariñena, unos bombardeos por parte de la aviación fascista de los cuales resultaron fallecidos Ricardo Casas Blando, Miguel Cabristany Roca y Ramón Figueras Miguel. Otro bombardeo registrado fue el 10 de marzo de 1938, cuando resultó fallecido Ángel Ariste Justo.

Con la entrada de las tropas “nacionales” se produjeron las primeras víctimas registradas por el bando vencedor. El 18 de abril de 1938 el Equipo Quirúrgico Móvil del Capitán Vizcaíno inscribió el fallecimiento de un soldado perteneciente a la 1ª de Tetuán, otros soldados franquistas pertenecían a falange nº 49, al regimiento de Valladolid y a la 2ª Bandera del tercio de África. También aparece el doctor Luis Mella.

Así, esperamos que este trabajo de investigación contribuya al conocimiento y difusión de la memoria histórica en torno al Hospital Militar de Sariñena. En su memoria.

Relación de personas fallecidas durante la guerra

Un miliciano

Acta de defunción 8.148, 5 de septiembre de 1936

No se puede inscribir el nombre de un miliciano por no poder declarar el difunto por hallarse en estado comatoso, según hace ver en nombre de la certificación facultativa presentada por D. Vidal Bruged. Falleció en el Hospital de esta villa el 3 de septiembre de 1936.

José Segarra Cases

Acta de defunción 8.149, 2 de septiembre de 1936

_____ mono que le da esta _____ por llevar en el bolsillo _____ de la granota tres postales con la dirección siguiente José Segarra Cases, Batallón de montaña nº 6 1ª compañía Barbastro rematado con sello postal en el matasellos de Alcolea de Cinca y firmadas la una por Vicenta Cases y las dos siguientes por  Pilar Folaus. Entró cadáver en el hospital de esta villa el 31 de agosto de 1936. Presentaba una herida al parecer producida por bala del máuser región parental derecha. Sepultura en esta población. Inscripción médico Vidal Bruger/Porqued

Bernardino Bosque

Acta de defunción 8.150, 8 de septiembre de 1936

Llamado con estos nombres por haberlo reconocido Luis Porta vecino de esta localidad, barrio de la estación nº 18. El cadáver aparenta tener una edad de 21 años, de altura 1,60. Complexión no muy fuerte tenía una herida al parecer producida por bala del máuser en la región parental  derecha con salida por un borde de la nariz encefálica. Llegaron en la ambulancia ya cadáver el día 31 de agosto. Sepultura en el cementerio de esta villa. Inscripción médico Vidal Bruger/Porqued.

Enrique Duran

Acta de defunción 8.151, 9 de septiembre de 1936

Ingresó en este hospital el día dos de septiembre y falleció a los quince minutos. Fallecido en el Hospital de Sariñena el día dos de septiembre. Manifestación inscrita por el Director de este Hospital. Sepultura en el cementerio de esta población.

José Guember

Acta de defunción 8.152, 8 de septiembre de 1936

Natural de Pamplona. Ametralladora de Manresa, ingresó en este hospital de Sariñena el día 23 de agosto y falleció el 24 del mismo. Manifestación inscrita por el Director de este Hospital. Sepultura en el cementerio de esta población.

Eduardo Perello 

Acta de defunción 8.153, 8 de septiembre de 1936

Natural de Tarragona. Ingresó en este Hospital el día 23 de agosto del ______ y falleció el 24 del mismo agosto. Sepultura en el cementerio de esta población.

Bautista Suñen Gombao de Calaceite (Miliciano antifascista)

Acta de defunción 8.194, 10 de septiembre de 1936

Natural de Calaceite y de profesión miliciano antifascista ingresó en este Hospital el día 2 de septiembre fallecía el día tres del mismo mes. Manifestación inscrita por el Director de este Hospital.

Emilio Diestre Landro

Acta de defunción  8.190, 13 de septiembre de 1936

Perteneciente a la Columna de Barrio 1ª Centuria 1er Grupo.  Ha fallecido a causa de las heridas recibidas de metralla en abdomen, brazo y antebrazo izquierdo. Falleció en este Hospital el día 12 de septiembre Manifestación inscrita por el Director de este Hospital M. Blay. Sepultura en el cementerio de esta población.

Ricardo Chofren Rojo (Miliciano)

Acta de defunción 8.158, 13 de septiembre de 1936

Barcelona. Perteneciente Columna de los Agrupados 9º Grupo 1º. Muerto a consecuencia de heridas de ametralladores en la lucha antifascista de Tardienta. Falleció en este hospital el día 12 de septiembre de 1936. Manifestación inscrita por el Director de este Hospital M. Blay. Sepultura en el cementerio de esta población.

Antonio Comesa Oreta (Miliciano)

Acta de defunción 8.159,  13 de septiembre de 1936

De veintiún años de edad natural de Alumbres (Almeria). Muerto a consecuencia de herida de metrallas en las luchas antifascistas. Perteneció a la Columna del Barrio. Falleció en este Hospital el día 13 de septiembre. Manifestación inscrita por el Director de este Hospital Yoace Bogueras.

Andres Brunet

Acta de defunción 8.160, 14 de septiembre de 1936

Natural de Paris, oficial de artillería. Perteneciente a la sección de ametralladoras de la columna del 19 de abril. Ha fallecido a los veintidós horas del día 13 de septiembre de mil novecientos treinta y seis a consecuencia de las heridas de bala, que tenía en la región lumbar derecha.

 Luciano Lacorz Rodón

 Acta de defunción 8.162, 28 de septiembre de 1936

Natural de Rosal, hijo de Manuel y Bárbara. Muerto a consecuencia de lesión de médula cervical por herida de bala, sufrida luchando en el frente antifascista. Falleció en este Hospital el día 27 de septiembre. Certificación facultativa del médico director.

Eusebio Zoriel Jaime

Acta de defunción 8.163, 28 de septiembre de 1936

De 32 años de edad, fallecido en este Hospital el día 27 de 1936.

José Pérez Patoes

Acta de defunción 8.16?, 28 de septiembre de 1936

Sargento de aviación en destino en este aeródromo. Falleció en este aeródromo el día 24 de septiembre a causa de fractura de bóveda y base cráneo. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita por D. Manuel  Conde López, médico de aviación de Sariñena. 

Ángel Gómez  Laynatie

Acta de defunción 8.163,  13 de octubre de 1936

Perteneciente a la Columna de Francisco Ascaso 4ª centuria. Falleció en el Hospital el trece de octubre de 1936, a consecuencia “luchando contra el fascismo”. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita por el director de este Hospital M. Blay.

Antonio González Valdovinos

Acta de defunción 8.171, 17 de octubre de 1936

Natural de Sariñena. Hijo de Mariano González y Paciencia Valdovinos. Soltero de diecisiete años de edad. Falleció luchando contra el fascismo el ciudadano Antonio González Valdovinos, en este Hospital el 16 de octubre de 1936 a causa de “luchando contra el fascismo”. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita por el médico de este Hospital Vidal Bosqued.

Vicente Simarro Toledano

Acta de defunción 8.172, 17 de octubre de 1936

Miliciano voluntario de aviación. De diecisiete años de edad, Casas Benister  (Cuenca). Domiciliado en Barcelona C/ Blanco Garay 21 4º. Ocurrió el óbito a las 2.31 del día de (hoy) digo de ayer por haber sido arrollado por el O.R.G. en el km 92.545 (Contusión) y era miliciano voluntario de aviación. Contusión craneal, 16 de octubre de 1936. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita por el médico Pedro Cascales Ballarín.

Sebastian Forné

Acta de defunción 8.173, 17 de octubre de 1936

Miliciano perteneciente a la 5ª Columna del ¿Porins?. Por falta de documentación no se ha podido identificarle con más detalle. Falleció en este Hospital el 17 de octubre de 1936. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita por el médico Hermenegildo Claret.

Víctor “El Moro”

Acta de defunción 8.174, 18 de octubre de 1936

Perteneciente a la Columna Valles POUM. (Columna Valles y Rovira). Por falta de documentación no se ha podido identificar con más detalle. Falleció en este Hospital el 17 de octubre de 1936. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita por el médico Hermenegildo Claret.

Félix Pérez Álvarez

Acta de defunción 8.175, 20 de octubre de 1936

Natural de ¿Gijón?. Falleció en este Hospital el 20 de octubre de 1936 a consecuencia de “luchando contra el fascismo”. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita por M. Blay_____ de este Hospital.

Justo Latorre Rabanaque

Acta de defunción 8.176, 20 de octubre de 1936

Natural de Tornos (Teruel), hijo de Celestino que vive en Tornos. Falleció en este hospital el veinte de octubre de 1936. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita.

Faustino Ferret Aguilera

Acta de defunción 8.177, 22 de octubre de 1936

Alférez aviador. Natural de Barcelona, casado y  de profesión Alferez, fue trasladado a Barcelona para el enterramiento. Casado en primeras nupcias con Eulalia Pilar García, habiendo dejado tres hijos llamados Pilar, Wilfredo y Faustino. Falleció el 19 de octubre de 1936. A consecuencia de heridas de armas de fuego recibidas en combate aéreo. Manifestación inscrita por Manuel Conde Capitán, médico del campo de aviación.

Luis Aguilera Cullell

Acta de defunción 8.178, 22 de octubre de 1936

Teniente de aviación. Natural de Barcelona. Soltero, fue trasladado a Barcelona para su enterramiento. Falleció el día de hoy 19 de octubre de 1936 a consecuencia de heridas de arma de fuego recibidas en combate aéreo. Manifestación inscrita por Manuel Conde Capitán, médico del campo de aviación.

José Fernández González

Acta de defunción 8.179,  22 de octubre de 1936

Sargento de aviación, soltero, pertenecía a Getafe (Estaba en los ministerios) y fue trasladado a Barcelona para su enterramiento. Falleció el día de hoy 19 de octubre de 1936 a consecuencia de heridas de arma de fuego recibidas en combate aéreo. Manifestación inscrita por Manuel Conde Capitán, médico del campo de aviación.

Emilio Navarro Colay

Acta de defunción 8.180, 22 de octubre de 1936

Cabo bombardero de aviación, pertenecía a la escuadrilla de los ¿alcray? (Tiene a su hermano que se  llama Federico. Falleció el día de hoy 19 de octubre de 1936 a consecuencia de heridas de arma de fuego recibidas en combate aéreo. Manifestación inscrita por Manuel Conde Capitán, médico de este aeródromo de aviación. Se consigna que se halla enterrado en una fosa a las distancias siguientes por norte a 7 metros del camino central del cementerio, por sur a 25,50 metros de los nichos, por este a 22 metros de los nichos, por oeste a 77 metros de la tapia del cementerio.

Eugen Wayuer

Acta de defunción 8.181,  25 de octubre de 1936

Perteneciente a la columna Thaelmann Falleció en el lugar de la estación.  El 24 de octubre a consecuencia de “luchando contra el fascismo”. Manifestación inscrita presentada por el médico  M. Blay.

José Cardona

Acta de defunción 8.183, 26 de octubre de 1936

Guardia de Asalto. Fallecido en el lugar de tren ________ entrevías?. El 26 de octubre de 1936.  Manifestación inscrita por el médico de guardia ¿Findeu?

Santiago ¿Montiner?

Acta de defunción 8.184, 26 de octubre de 1936

Guardia de Asalto. Falleció en este Hospital el día 26 de octubre de 1936 a consecuencia “luchando contra el fascismo”. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita.

Alfonso Solanas Farlete

 Acta de defunción 8.185, 26 de octubre de 1936

De diecinueve años, natural de Leciñena, hijo de Fermín. Falleció en este Hospital el 26 de octubre de 1936 a consecuencia “luchando contra el fascismo”. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita por el _______ de guardia Hermenegildo Claret.

Joao Amputo das Heres 

Acta de defunción 8.186, 26 de octubre de 1936

Natural de Sao Martinho (Portugal). Nació el 30 de marzo de 1905. Falleció el 23 de octubre de 1936, a consecuencia de heridas por arma de fuego. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita presentada por Manuel Conde López, Capitán médico del campo de aviación.

Mateo Omare Ferrer

Acta de defunción 8.187, 29 de octubre de 1936

Natural de ¿Brunola? Baleares. Nacido el 28 de octubre de 1917 según certificación facultativa y falleció a consecuencia de heridas por arma de fuego.  Fallecido el 23 de octubre de 1936.  Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación inscrita por el médico de aviación D. Manuel Conde.

José Luis Marías de Lafuente

Acta de defunción 8.200, 19 de diciembre de 1936

Capitán del 2º batallón. Natural de Ejea de los Caballeros, de profesión Capitán y de estado soltero, de 36 años de edad perteneciente al 2º batallón. Falleció en Barbastro, el 17 de diciembre a consecuencia de heridas de arma de fuego recibidas. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación _____ por el teniente coronel y el jefe ¿m. formavile grible?

Bernardo Albelda Peris

Acta de defunción, 8.236 , 16 de abril de 1937

Perteneciente al regimiento Infantería nº2, batallón de ________ nº 3 ametralladoras y falleció a causa de las heridas. Fallecido en este Hospital el día 14 de abril, a consecuencia de las heridas recibidas. Manifestación inscrita por el director de este hospital M.Blay.

Fausto Comas

Acta de defunción 8.237, 16 de abril de 1937

Del ejército fascista. Falleció en este Hospital el día 13 de abril a las cuatro horas y pertenecía al regimiento Gerona del ejército faccioso. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay. 

Francisco Marey Astruch

 Acta de defunción 8.238, 17 de abril de 1937

Miliciano. Falleció en este Hospital el 18 de abril de 1937 a consecuencia de varias heridas de arma de fuego en región torácica. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay.

Emiliano Tomás Ramo

Acta de defunción 8.239, 17 de abril de 1937

De cuarenta y siete años, natural de Calamocha (Teruel). De profesión _________  Casado y deja tres hijos no habiendo otorgado_________.  Falleció en este Hospital el día 19 de abril de 1937 a consecuencia de fractura de ___ cráneo aplastamiento. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay.

Leandro Maicas Martín

Acta de defunción 8.240, 20 de abril de 1937

Natural de Calamocha (Teruel). De profesión sastre, casado habiendo dejado tres hijos y no habiendo hecho testamento según consta en este _____ facultativa manifestada por el director de este hospital M. Blay. Estaba casado con____________. Fallecido en este Hospital el día 19 de abril de 1937 a causa amputación traumática brazo y aplastamiento base cráneo. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación escrita presentada por el director de este Hospital M. Blay.

Miguela Lacruz Espada

Acta de defunción 8.241, 20 de abril de 1937

De estado soltera no habiendo hecho testamento. Falleció en este Hospital el diecinueve de abril de 1937. A consecuencia de fractura base cráneo _________ Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay.

Ángel Ayuda Blanco

Acta de defunción 8.242, 20 de abril de 1937 

Fallecía a consecuencia de varias heridas que recibió el mismo día en _________________. Fallecido en este Hospital el día 19 de abril a consecuencia aplastamiento base cráneo. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay.

Aurelio Auseron Escanero

Acta de defunción 8.243, 21 de abril de 1937

Soltero y falleció en este Hospital a consecuencia de ______________________________________  y extensas heridas en la cara. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay.

José Medina Pallarols

 Acta de defunción 8.257, 22 de junio de 1937

Soldado, de dieciocho años. Falleció en este Hospital el 18 de junio de 1937 a causa de una herida penetrante en el pie derecho. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay. 

Valero Arronia Rojo

Acta de defunción 8.257, 22 de junio de 1937

Soldado de dieciocho años. Falleció en este Hospital  el 21 de junio de 1937 a consecuencia de una herida de bala de región abdominal. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay.

 Ernesto  Porquet Peiro

Acta de defunción 8.261, 12 de julio de 1937

Fallecido en este Hospital el 9 de julio de 1937 a consecuencia de __- traumático y heridas en ambas _____. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital Juan Marcé.

Juan Vera López

Acta de defunción 8.263, 22 de julio de 1937

De diecinueve años. De la 124 brigada mixta ha fallecido en este Hospital,_______________ con diagnóstico de arma de fuego extensa en el mulo derecho. Fallecido en este Hospital el día 21 de julio a consecuencia gangrena gaseosa. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director Muvi Lameca.

Juan Planisi Mercadal

Acta de defunción 8.267, 3 de agosto de 1937

De veintitrés años, vecino de Barcelona. Casado domicilio calle Anselmo Clave nº 9 y pertenencias. Soldado del Escuadrón de caballería de Barcelona. Falleció en este Hospital de Sariñena el 2 de agosto de 1937 a consecuencia de choque traumático con estallido de bazo. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay Gimener.

Marino Font Coll

Acta de defunción 8.271, 26 de agosto de 1937

Natural de Bellcaire (provincia de Gerona) fallecido en este Hospital el día 25 de agosto a consecuencia fractura abierta tibia derecha. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación por el director de este Hospital Antonio Porta.

Juan Eltoro Pueyo 

Acta de defunción 8.272, 28 de agosto de 1937

Prisionero fascista de veinte años de edad perteneciente al Regimiento de Gerona nº 18 6º batallón ametralladores a consecuencia de fractura humero derecho bala abdomen. Fallecido en este Hospital el día 25 de agosto de 1937 a consecuencia fractura humero derecho. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay. 

Miguel Barba Fernandez

Acta de defunción 8.273, 28 de agosto de 1937

De veintidós años de edad perteneciente a la brigada mixta 123 4º Batallón 4ª compañía. Fallecido en este Hospital el día 26 de agosto de 1937 a consecuencia de herida de bala fosa ¿ilacea? Derecha. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay.

Antonio Ferqueda Benet 

Acta de defunción 8.274, 28 de agosto de 1937

De veintidós años de edad perteneciente a la brigada mixta 122 1e Batallón de ametralladoras. Fallecido en este Hospital el día 27 de agosto de 1937 a consecuencia herida metralla, región frontal con grandes destrozos. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay.

Juan Oller Carreras

Acta de defunción 8.275, 28 de agosto de 1937

Soldado perteneciente a la brigada mixta nº 122 a consecuencia de amputación muslo izquierdo gangrena gaseosa. Fallecido en este Hospital el día veintisiete de agosto de 1937 a consecuencia amputación muslo izquierdo. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital M. Blay.

Gabriel Aguilar

Acta de defunción 8.278,  5 de septiembre de 1937

Falleció en la carretera Venta Ballerías el día 3 de septiembre de 1937, a consecuencia de un vuelco de automóvil. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital Antonio Porta.

Francisco García Gonzalez

Acta de defunción 8.279, 5 de septiembre de 1937

De veintidós años, natural de Madrid. Estado soltero. Falleció en la carretera Venta Ballerías el día 3 de septiembre de 1937, a consecuencia de un vuelco de automóvil. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital Antonio Porta. 

Ismael Ridrer Conet

Acta de defunción 8.280, 5 de septiembre de 1937

De veintiséis años de Alcoy, soltero.  Falleció en la carretera Venta Ballerías el día 3 de septiembre de 1937, a consecuencia de un vuelco de automóvil. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director de este Hospital Antonio Porta.

Rafael Reyes de la Rosa

Acta de defunción 8.281, 8 de septiembre de 1937

Perteneciente a la brigada mixta internacional nº 159 2º Batallón. Fallecido en este Hospital militar el día 4 de septiembre de 1937 a consecuencia de herida de arma de fuego. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación escrita por el médico de este hospital Antonio Porta.

Siptime Jacques

Acta de defunción 8.282  8 de septiembre de 1937

De veintisiete años, teniente de las brigadas internacionales mixtas 110 1ª Brigada 4ª compañía. Fallecido en este Hospital militar el día 6 de septiembre de 1937 a consecuencia de herida de bala en el abdomen. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación escrita por el médico de este hospital Antonio Porta.

Juan Diez Avellanos

Acta de defunción 8.285, 13 de septiembre de 1937

Perteneciente a la brigada mixta 131 de intendencia ingresó muerto en este Hospital el día 10 del presente a consecuencia  de ________ traumático producido por accidente de automóvil. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación escrita por el médico de este hospital M. Blay. 

Jacinto Jaurey Berenguer

Acta de defunción 8.286,  14 de septiembre de 1937

De veintidós años, soldado de la 122 Brigada mixta 4º__ plana mayor, falleció a consecuencia de accidente de automóvil en la carretera de Sesa con gran choque traumático. Fallecido en este Hospital militar el día 14 de septiembre de 1937 a consecuencia de choque traumático. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación escrita por el director G. Sevelvo.

Joaquín Ferrer Vidal

Acta de defunción 8.28, 27 de septiembre de 1937

De la 32 división. Cuartel General, escolta. Fallecido en este hospital el 25 de septiembre de 1937 a consecuencia de traumatismo torácico. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación escrita por el médico de este hospital M. Blay.

Juan Heredia Ramón

Acta de defunción 8.289,  27 de ¿septiembre? de 1937

De la brigada mixta 119 E. motorizada. Falleció en este Hospital el 23 a consecuencia herida ____ muslo izquierdo. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital M. Blay.

 José Morera Muñoz

Acta de defunción 8.290, 4 de octubre de 1937

De la brigada mixta 112 batallón 3º ametralladores. Fallecido en este Hospital el día 1º de octubre de 1937. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital M. Blay.

Jesús Gutierrez  Gutierrez

Acta de defunción 8.293, 25 de octubre de 1937

De estado se ignora y pertenecía este soldado _____________________________. Fallecido en este Hospital el día 20 de octubre de 1937 a consecuencia se choque traumático con fractura base craneal. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital M. Blay.

Francisco Luis 

Acta de defunción 8.301, 8 de noviembre de 1937

Perteneciente a la 126 brigada mixta 2º batallón compañía 3ª sección procedente de Vicien.  Fallecido en este hospital el 5 de noviembre de 1937 a consecuencia de una herida bala en cara doble fractura. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital M. Blay. 

Antonio Segarra Amoros

Acta de defunción 8.318,  1 de diciembre de 1937

De la 126 brigada mixta 2º batallón 2ª compañía procedente de _____. Falleció en este hospital el 26 de noviembre a consecuencia de herida metralla_________ y cabeza. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital Antonio Porta.

Pedro Prat Ninato 

Acta de defunción 8.318, 1 de diciembre de 1937

De la 121 brigada mixta 4º batallón Compañía perteneciente de Alcubierre. Falleció en este hospital el 26 de noviembre a consecuencia de herida con arma de fuego región _______. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital Antonio Porta.

Enrique Vilada

Acta de defunción 8.323, 6 de diciembre de 1937

Perteneciente a la 134 Brigada mixta 546 Batallón 1ª Compañía procedente del Vedado de ____. Ingresó cadáver en este Hospital a consecuencia de amputación traumática pierna derecha.  Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el jefe ______ de servicios____.

Ricardo Casas Blando 

Acta de defunción 8.325, 13 de diciembre de 1937

De veintiséis años hijo de Antonio casas ferranet? Y Joaquina Bland____ Casado con Pilar Clemente Peralta y deja una niña de este matrimonio. Pertenecía ________ a la 140 Brigada mixta intendencia. Fallecido en este hospital el día 12 de diciembre  de 1937 a consecuencia de las heridas producidas por el bombardeo de aviación facciosa en esta localidad. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital Antonio Porta.

José Marcen Landier

Acta de defunción 8.329, 13 de diciembre de 1937

Soldado perteneciente a la 126 Brigada mixta 5 o 3 Batallón 4ª compañía. Fallecido en este hospital el día 7 de diciembre a consecuencia de herida de bala pierna izquierda. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital Antonio Porta.

Miguel Cabristany Roca

Acta de defunción 8.332, 19 de diciembre de 1937

El Sargento. Entró cadáver en dicho Hospital de Sariñena a consecuencia del bombardeo de la aviación facciosa. Fallecido el día 11 de diciembre del año actual a consecuencia del bombardeo aviación facciosa. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital Antonio Porta.

 Ramón Figueras Miguel

 Acta de defunción8.333, 17 de diciembre de 1937

Soldado. Entró en este Hospital de Sariñena ya cadáver a consecuencia bombardeo aviación fascista. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital Antonio Porta.

Juana Otín Alcubierre

Acta de defunción 8.339,  17 de diciembre de 1937

De treinta y seis años. Natural de Lanaja falleció a consecuencia de heridas metralla varias partes del cuerpo. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital Antonio Porta.

Ramón Bueno Font

Acta de defunción 8.359, 25 de enero de 1938

Soldado de la Brigada mixta 141 Batallón 161 2ª Compañía. Falleció en este Hospital el día 23 de enero a consecuencia de herida de fuego  perforación de estómago e intestino delgado y grueso. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el médico de este hospital Antonio Porta y el capitán médico Cento/anto/Antonio?? Carrera.

En virtud de auto recaído con esta fecha seguido en expediente  a instancia de Dª. Teresa Font, de conformidad a la R.O. 14 enero 1842 se rectifica la inscripción por error que se llamara el inscrito Ramón Bruna Font, soltero, labrador, hijo legítimo de Antonio Bueno y Teresa Font, natural y vecino de Peracals (Montcortes) Lérida, nacido el 22 de octubre de 1912 según acreditó. Sariñena 23 de febrero de 1944. El juez municipal.

Juan Cano Penen

Acta de defunción 8.370,  28 de febrero de 1938

Perteneciente soldado a la brigada mixta 137  Brigada 547 Compañía de ametralladoras. Falleció en este Hospital a consecuencia de _________ hombro izquierdo. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director Antonio Porta y Pelayo Vila.

Ángel Ariste Justo

Acta de defunción 8.373, 10 de marzo de 1938

Hijo de salvador y de Presentación, de Sariñena. Falleció en este hospital  a consecuencia de las heridas recibidas durante el bombardeo de aviación el día 10 de marzo. Sepultura en el cementerio de esta población. Manifestación hecha por el director Antonio Porta y Pelayo Vila.

Ramón Franco

Acta de defunción 8.374, 18 de abril de 1938

Soldado perteneciente a la 1ª de Tetuán.  Falleció en este Hospital Equipo Quirúrgico móvil, capitán Vizcaíno, el día 3 de abril a consecuencia de heridas en acción de guerra. Manifestación escrita del capitán jefe firma ilegible del equipo quirúrgico móvil. Mes abril II año triunfal 1938.

Miguel Codreiro

Acta de defunción 8.375, 18 de abril de 1938

Perteneciente a la 2ª Bandera de la 5ª Compañía. Falleció en este Hospital el día 3 de abril a consecuencia de heridas sufridas en acción de guerra.

Soldado falangista sin identificar de la falange nº 49

Acta de defunción 8.376, 18 de abril de 1938

Ingresó ya cadáver en este Hospital el soldado falangista sin identificar del equipo quirúrgico móvil, capitán Vizcaíno. Falleció el 3 de abril según resulta de certificación escrita por el capitán jefe.

 Francisco Bernal

Acta de defunción 8.377, 18 de abril de 1938

Soldado del regimiento de Valladolid nº 20 1er Batallón. Falleció el día de hora consecuencia de heridas recibidas en acción de guerra, falleció el día 3 de abril. Certificación escrita por el (médico) Capitán. Certificación escrita por el capitán del equipo quirúrgico móvil capitán Vizcaíno, firma ilegible.

Francisco Campos

Acta de defunción 8.378,  18 de abril de 1938

Alferez de la 2ª Bandera del tercio de África 5ª Compañía a consecuencia de heridas recibidas en acción de guerra. Falleció en este Hospital el día tres de abril a consecuencia de heridas en acción de guerra. Certificación escrita por el capitán del equipo quirúrgico móvil capitán Vizcaíno.

Miguel Martinez García

Acta de defunción 8.379, 18 de abril de 1938

Sargento de artillería ligera de Cataluña. Natural de Huerval. Falleció en este Hospital el 6 de abril, certificación escrita por el médico Luis Mella.

 

 

Santiago Vilella Barrachina


El recautillo es el remate de una tapia, principalmente del corral, -Me asomé por el recautillo-, así, Santiago ilustra uno de los aspectos más significativos de esta palabra que tanta significación ha dado a la historia de Lalueza. Santiago Vilella Barrachina es un luezano/lozano de pro, reciente autor del libro “En la vida de Juan Andrés Comenge” y de sus palabras vamos descubriendo a todo un apasionado de Lalueza, de su historia, costumbres, tradiciones y de sus personajes ilustres y singulares.

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Santiago Vilella Barrachina

Recautillo es el  nombre de la revista que se editó entre 1996 al 2004 “El Recautillo”, aglutinando a los municipios de Lalueza, Marcén y San Lorenzo del Flumen. Una revista que se editó bimestralmente y llegó a los cincuenta números. Durante más de cuarenta números, Santiago fue su director y uno de los muchos colaboradores que hicieron realidad aquella aventura cultural, una revista de historia, tradiciones y actualidad.

Santiago Vilella Barrachina es natural de Nonaspe, pero lleva ejerciendo de farmacéutico de Lalueza desde 1982, hace ya treinta y seis años. Además de director y colaborador de la revista “El Recautilló”, publicó en el 2017 un trabajo titulado “Plaza Mayor: memorias desde la Farmacia”. El libro fue enmarcado en la sexta Muestra de Artesanía y productos Alimentarios del 2017, dentro de las fiestas menores de la Malena de Lalueza. En este 2018 ha vuelto a sorprendernos con “En la vida de Juan Andrés Comenge”, un libro excelente cuya lectura nos traslada a la Lalueza del siglo XVII hasta principios del XIX.

Una lectura muy amena y didáctica, narrada en primera persona por Juan Andrés Comenge, una obra que nos adentra en la historia de una saga familiar, ilustre e influyente en aquella España, contextualizada desde su natal Lalueza hasta los aspectos más relevantes de la España de aquel periodo.

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La lectura se desarrolla recordando la figura de su padre Joseph Narciso Comenge, de su condición de benefactores de la Cartuja de las Fuentes, de aquellos primeros planes colonizadores de Los Monegros, de la capilla de san Pedro Arbués de Lalueza y de Fray Manuel Bayeu, de la guerra de independencia, las guerras carlistas y la vida cotidiana de Lalueza.  Un trabajo bien elaborado y documentado que aporta gran información sobre Lalueza y la misma comarca de los Monegros, una lectura recomendada.

Santiago ya va trabajando en su próxima entrega para el año que viene. Además, está en marcha el proyecto de revitalización del antiguo camino a la Cartuja de las Fuentes, con cerámicas que ilustrarán la cruceta de Lalueza, la influencia de los Comenge y el sillar antipedregadas. Así, que esperamos que Santiago continúe asomándose por encima del recautillo, para disfrutar de su apasionada mirada sobre nuestra historia.

 

Julián Royo Martínez


Julián atesora grandes recuerdos, remembranzas de un hombre de a pie, de los que dejan huella con su sencillez y humildad. Memoria que recorre la historia viva reciente de Sariñena, descubriendo su vida, su impronta en épocas difíciles que, con la perspectiva del tiempo, nos remonta al mismo valor de la vida.

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Julián Royo Martínez

Julián nació en Sariñena el 10 de septiembre de 1929, en la calle rincón de Goya, en una casa que también daba a la calle de Joaquín Costa. Primero fue a párvulos, con doña Victoria, a casa del cura, y para llegar a la escuela atravesaba la calle de los porches y el portillo. Luego ya fue a las antiguas escuelas, donde está el casino nuevo, aquellas escuelas se hicieron gracias a una mujer que cedió los terrenos, con la única condición que siempre fuesen usados para la escuela. Julián pronto tuvo que dejar la escuela para ir a ayudar a su padre. Su padre hacía cañizos, comenzaba al pasar la festividad de Todos los Santos y no paraba hasta junio. A los trece años, Julián salió de casa para ir a trabajar de pastor, a casa Cubera y luego a casa Torres.

De sus abuelos, uno fue esquilador de mulas y el otro alguacil en el ayuntamiento de Sariñena. Este último, a raíz unos percances con tropas carlistas en la localidad, fue mandado a Barcelona para llevar una carta a un importante general. Marchó con una vara de fresno, con su peculiar empuñadura, el estoque, y tardó ocho días en ir y ocho días en volver. Aquello le valió para que se le conociese como “El Catalán”: ¡ya ha venido Perico El Catalán!.

Julián vivió la guerra en Sariñena, tras la que tuvieron que escapar a Barcelona. Fue en marzo cuando cogieron el tren en la estación del Tormillo. Mientras esperaban el tren, su padre aún volvió a recoger un pernil que se habían dejado en Sariñena, volvió desolado, los bombardeos estaban dejando Sariñena destrozada, vio todo desecho. Al final salieron ante la impaciencia de todos, una mujer no paraba de decir “Mia si arranca este tren que los fascistas ya están por Grañen”.

Después de la guerra, su hermano Santiago fue hecho prisionero y encarcelado en Reus. Su madre Dolores tuvo que ir al ayuntamiento a pedir avales para su puesta en libertad pero el alcalde se negó, dijo que pondría que fue voluntario, lo que le condenaba. Al final, gracias a Mariano Torres, consiguieron el aval que salvó a Santiago. Al tiempo Santiago fue llamado a filas y más tarde trabajó para regiones devastadas, dos años de topógrafo. Para regiones devastadas, recuerda Julián, vinieron muchos gallegos que manejaban muy bien la piedra, luego trabajaron levantando los pueblos de colonización: La piedra la obtenían del monte de Castejón de Monegros. También hubo mucha gente trabajando en la construcción del canal, incluso trabajaron presos cuando realizaron el túnel, un año de trabajo les valía como dos años de cárcel.

Una vez, cuando Julián estaba de pastor para casa Cubera, le desaparecieron de la paridera blanca dos corderos. Ya le pareció extraño encontrarse tan temprano, de camino a la paridera, dos paisanos que también se sorprendieron al cruzarse con Julián. Volvían con un carro lleno de pajuzo al pronto de la mañana. Ya en la paridera, Julián comprobó que no habían abierto la puerta, pues tenía puesto un testigo para saber si alguien había entrado por la noche. Pero por el corral pegado al de la Cubera, vio unas pisadas que coincidían con el calzado de los dos vecinos de antes. Se aseguró comparando las pisadas de la paridera con las que habían dejado en el pajuzo. Tanta perspicacia no dejó indiferentes a sus compañeros de trabajo: ¿Cómo puede ser que un crío se haya podido dar cuenta?.

Aquella paridera blanca estaba camino de Castelflorite, por las Almunias altas. Una noche, cenando con Pedro el jinete y otro más, les aparecieron unos maquis. Estaban preparando un calderito de patatas con aceite y al final tuvieron que hacer dos calderitos, pues no había suficiente para todos. En un momento, Julián se fue a llenar un jarrito a la balsa, que estaba a unos 50 metros, como tardo un poco inquietó a los maquis “¡Oye!, este zagal tarda mucho en venir”, pues temían que pudiese avisar a la guardia civil. Los maquis llevaban un reloj de bolsillo y a las doce de la noche marcharon, no sin avisar que mejor no decir nada, que muchas veces la guardia civil acudía con quien denunciaba por delante y si había tiros siempre serían los primeros en recibir. Sacaron 10 pesetas para pagarles la cena, que no aceptaron, y marcharon. Al tiempo vieron pasar a muchos militares buscando maquis por la zona.

Julián tenía un perro en casa que quería muchísimo y que un día le desapareció. Lo buscó por todo el pueblo hasta que un vecino le aventuró que, a buen seguro, por la paridera lo encontraría. Y así fue, al poco se lo encontró por la paridera blanca, el perro había ido en su búsqueda para estar con él.

Para santa Cruz, cada 3 de mayo, los pastores cumplían y renovaban o cambiaban de casa. Julián marchó a casa Torres donde le fue mejor, guarda muy buenos recuerdos. Era una época muy mala y el pan estaba por las nubes: ¡A 15 céntimos el pan negro!. El sueldo de pastor era de 12 duros al mes,  pero en casa Torres le daban 50 Kg. de trigo al mes y otros tantos a su hermano Pedro, lo que estaba bastante bien. También fue tractorista para casa Torres, su hermano ganaba 125 pts. a la semana y el 118 pts. Un domingo le dejaron el tractor para labrar sus tierras pero apareció la guardia civil, venían de denunciar a Manuel Olivan y por lo mismo tuvieron que multar a Julián y a su hermano. Era domingo por la mañana, sobre las 10:30, pues el domingo era día de misa y no se podía trabajar. La multa fue de 50 duros que tuvo que pagar con papel del estanco.

Mucha gente iba a moler el trigo de estraperlo, por la noche, al molino donde ahora está la residencia o al molino de Amado Pueyo. Los domingos se compraba 10 kilos a 4 pesetas y se vendía a duro en la estación, muchos subían en bicicleta a la estación, pero si te pillaba la guardia civil te podías llevar buena paliza. También se iba a robar carbón a la estación y cuando limpiaban las maquinas siempre había 10 o 15 críos para recoger el carbón que tiraban. El aceite iba por las nubes, a 10 duros el litro, la postguerra fue muy dura. Julián recuerda cuando se lesionó de crio y, al ver que no sanaba, su madre  lo llevó al hospital militar de Sariñena que habían establecido durante la guerra. Allí le trataron y al final se recuperó de la lesión; Julián recuerda que Matavinos estaba de ayudante, de enfermero.

Julián recuerda aquella Sariñena de antes, había muchas caleras por Sariñena, las albacas eran de cuero o las más pobres de goma de neumáticos. Cuando la tierra se deshelaba se decía que quedaba toba. Hablamos sobre la cueva que hay carretera de Pallaruelo saliendo desde Sariñena, justo antes de la curva que baja a la fuente del cántaro. Al parecer era una caseta que hicieron los camineros, aquellos que se encargaban del mantenimiento de los caminos, antes de que se convirtiesen en carreteras asfaltadas: El caminero recorría su parte con un carretillo, una pala y una medialuna, rellenando los agujeros que se formaban. Cada uno se encargaba de su tramo, de Sariñena a Cachicorba, de Sariñena hasta la recta de los cipreses de Huesca… Los camineros tenían unas pequeñas casillas, unas pequeñas casetas donde se refugiaban y podían guardar la poca herramienta que utilizaban. En la casilla de los cipreses, camino a Huesca, se encontraba “El Chato” a quien le sucedió lo siguiente: Encontrándose de viaje por estas tierras la reina de España, de camino de Pallaruelo de Monegros a Huesca pasaron por la casilla del Chato, quien no dudó en pedirle una humilde gracia: “Que siempre pudiese estar en aquella casilla”.

Su extraordinaria memoria nos lleva a los tiempos de guerra, cuando venía la aviación del bando nacional y corría a esconderse a la huerta, allí se escondía en una zanja hasta que pasaba el peligro. A partir de las nueve y media de la noche, algunos días de verano, se escuchaba a lo lejos el ruido de un trimotor que se iba acercando al pueblo, era un ruido inconfundible, un continuo ram-ram… Entonces tocaba la sirena que habían instalado en la torre de la iglesia y la gente corría a refugiarse a los diferentes refugios que había en la población. Aquella sirena, después de la guerra, fue trasladada a la torre de las monjas y fue usada para avisar a los trabajadores que trabajaban en regiones devastadas, reconstruyendo la maltrecha villa de Sariñena. Julián recuerda como una vez una mujer le tapó la camisa blanca que llevaba para que no fuese visto por la aviación. Cuando venía el trimotor, en el campo de aviación siempre apagaban las luces pero en Albalatillo siempre quedaba alguna encendida y una vez una de las bombas cayó en una leñera de Albalatillo. En el aeródromo había Chatos (Rusos) y Moscas.

El famoso trimotor, que ya escuchaban cuando pasaba la sierra de Alcubierre, acabó derribado, convirtiéndose en uno de los primeros derribos nocturnos de la aviación. Al pasar San Juan lo ametrallaron y el trimotor tubo que soltar uno de los motores que se había incendiado. De los tres ocupantes uno murió, otro se rompió la pierna y el último huyó, escapó por detrás de Albalatillo, cruzó el río, era el mes de julio y un pastor lo encontró escondido tras la gavilla amontonada en un campo. Después estuvo en una masada por Moncalvo, donde le dieron de comer y luego prosiguió su periplo cruzando la sierra de Alcubierre, por la senda de los gitanos, llegando a Farlete sano y salvo.

Durante la guerra exploto el polvorín de Sariñena, que estaba en casa Tronchón, al lado de casa Regaño. Tenía bodega abajo con unas ventanetas que daban a la calle, había mucha dinamita y algunos maderos de la casa acabaron en el tejado de la iglesia, fue una explosión tremenda. Desapareció mucho de Sariñena, el antiguo ayuntamiento era precioso, con una gran escalera sólo más entrar que subía al piso de arriba, el ayuntamiento lo dominaba una campana. Un abuelo salió al huerto y le mató una bomba.

Después de la guerra jugaban a las guerras, a zaborrazo limpio. También jugaban por los refugios, por la cueva escavada por las canteretas de la actual calle San Jorge. Había muchos refugios, como el de casa Torres (En casa Torres estuvo el Estado mayor) o el que construyeron en el ayuntamiento, lo reforzaron bien con hormigón, además había un horno de pan. En la cantera del río Alcanadre trataron de hacer refugios y defensas del puente, pero al final no salieron como querían. Cuando llegaron los fascistas a Lanaja, de Sariñena partió gente para hacerles frente, salieron en un autobús, casi sin armas, y hubo quien que marchó con una horca de hierro. La cárcel de Sariñena estaba en la plaza de las monjas, también estaba la vieja ermita de Loreto. Por la zona de la plaza del general Alvarado cayó una bomba que reventó una tubería general que inundó todo. En Alcubierre fue fusilado el capitán Pancho Villa “He tenido un momento de cobardía pero la república triunfará”, lo fusilaron porque se había pegado un tiro en el pie para volver a casa, pero lo pillaron y lo fusilaron. Tras la guerra vino a Sariñena desterrado el profesor José Castanera: “Era una persona muy buena, daba clases por las tardes y por las noches”, al final lo admitieron y pudo dar clases como maestro. Su hermano Santiago estuvo preso en Francia y llegó a escaparse “¡Hasta en tres ocasiones!” del campo de concentración. Tenía que atravesar por un puente el río, pero para llegar al puente tenía que atravesar la calle principal del pueblo. Dos veces le pillaron los gendarmes, pero a la tercera fue la vencida.

Julián también trabajó llevando un camión para casa Torres y luego marchó a trabajar a  pretensados Mavisa, donde  hacían vigas, bovedillas… fue por 1974 y estuvo cerca de 15 años. Trabajaban de 8 a 9 personas. Luego Julián estuvo montando tubos para instalar los riegos, fue la época de la concentración parcelaria, la empresa se llamaba Riglos y estaba instalada en un almacén por la cabañera carretera a Casteflorite, por las Almunias.

Hubo una época que se juntaba con los amigos a hablar de política, sobre todo por las noches, a escondidas, realizaban tertulias y escuchaban radio pirenaica. Casi todos eran comunistas, aunque él siempre se ha declarado socialista, también acudían algunas personas de Monzón y mandaban dinero a Francia.

Si algo define a Julián son la gran cantidad de historias que nos podría contar. Aunque sin duda, Julián responde a un hombre que con trabajo y esfuerzo ha sacado a su familia adelante, una persona agradable y afable. Su historia es indisociable a la historia de Sariñena, retazos de nuestra memoria, que gracias a Julián descubrimos con enorme agradecimiento. Gracias Julián por todo lo aprendido y a Inma por abrirme las puertas a tanta sabiduría.

 

Jubierre


Jubierre aparece espectacular bajo las confluencias del Alcanadre y la Isuela (oficialmente Flumen), tras la depresión de Sariñena y a los pies de la intersección de las sierras de Alcubierre y Sijena. Un laberinto elegante y sinuoso, con escarpes y barrancos que juegan caprichosamente con un tiempo inexorable, pretérito y a la vez, aunque parezca imposible, en continua evolución.

 

Un lugar excepcional en plena depresión del Ebro y en el corazón de Los Monegros, ocupando una superficie aproximada de unas 3.199,92 hectáreas y que pertenece al término municipal de Castejón de Monegros, lindando con Albalatillo, Sariñena y Sena. Desde el 2015 se encuentra protegido como Área de Interés Geológico “Badlands de Jubierre” incluido en el Catálogo de Lugares de Interés Geológico de Aragón (Código LIG : ARA062).

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Jubierre es un amplio conjunto de depósitos y formas de modelado de origen fluvial y eólico, Jubierre es una unidad de relieve propia. Sedimentos del mioceno erosionados de forma diferencial, de calizas, areniscas, arcillas y margas con fuertes procesos geomorfológicos activos de erosión hídrica superficial, principalmente de lluvias torrenciales. Una amplia red de drenaje profundamente desarrollada en barrancos, cárcavas y regueros, tierra desierta con un suelo escasamente fértil y muchas veces desnudo, sin vegetación. Romerales, ontinares, espartales, tomillos, aliagas, coronillas de fraile, algún espino, alguna sabina albar y pinos rastreros de repoblación que difícilmente sobreviven en un paraje de inhóspita apariencia. El paisaje atrae con gran intensidad, fascina y muchos de sus espacios nos trasladan al viejo oeste cinematográfico. Jubierre va  desarrollando su potencial de entorno único y singular, una marca propia y reconocida que cada día es más visitada y disfrutada.

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El terreno aparece desquebrajado, su rota horizontalidad nos va descubriendo matices que nos envuelven en el mismo paisaje, sorprendiendo con sus imponentes tozales, formaciones eminentes dominadas por materiales resistentes (areniscas) sobre materiales débiles que crean formas imposibles que desafían la misma gravedad. Un sustrato de margas y arcillas versicolores que crean caprichosas morfologías con infinidad de detalles, con intensas oxidaciones rojizas (debido al hierro férrico) y reducciones grisáceas verdosas (épocas de inundación), con un amplio abanico de tonalidades: ocres, amarillos, marrones, pardos, blanquecinos… pinceladas de un entorno natural que es pura creación artística. Más al piedemonte de la sierra, las margas (el salagón) son culminadas por una mayor capa resistente de caliza lacustre.

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Ermita de San Miguel

Jubierre es un lugar con profundidad, con historia, lugar de remotos asentamientos, con yacimientos ibéricos que posiblemente sean de los más importantes de la provincia de Huesca. Además parece que existió el pequeño poblado de Jubierre, donde actualmente se encuentra la ermita de san Miguel, y también un viejo molino harinero, destruido hace algunos años, que fue comprado en el año 1419 por Castejón de Monegros.

En el territorio donde se encuentra la ermita de San Miguel, y a la izquierda  y junto al r. Alcanadre, hubo antiguamente un pueblo llamado hoy Jubierre y antes Chubierre, del cual se conservan algunos vestigios. Dicho pueblo (arruinado ya), con todas sus pertenencias de pastos, montes, sierra, dicha ermita de San Miguel y un molino harinero, destruido hace algunos años, fue comprado en el año 1419 ; y es ahora propiedad de Castejón de Monegros.

Madoz

Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 1845-1850

Jubierre es árido y seco, esquivado por el magnifico soto del Alcanadre que se desvía antes de llegar a Jubierre, antes de desembocar aguas abajo en el Cinca. De ahí el nombre del río Alcanadre, de la vieja lengua ibera que Bienvenido Mascaray nos describe como el río que se desvía próximo a acabar. Y a buen seguro que la misma lengua ibera de respuesta al origen del topónimo de Jubierre, que quizá lo describa como terreno “separado” o “partido”, debido a su segundo término berex.

 

Los tozales de Colasico, la Cobeta y los tozales de los Pedregales, el tozal Solitario, el mirador de Peñaltar… un paisaje espectacular, impresionante que a nadie deja indiferente. Suelos lunares, de fuertes contrastes, lugar de inspiración y de creación, un paraje lleno de vida y de magia, un tesoro natural, geológico y monumental imprescindible para descubrir.