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Ferias y mercados de Sariñena


La villa de Sariñena, a lo largo de su historia, ha sido población de ferias y mercados todos los sábados del año y del uno al quince de septiembre, ferias tan célebres como la de la Candelaria, la de Ramos y la de la Santa Cruz. Un Privilegio Real para celebrar ferias y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales otorgado por el rey Pedro IV en 1381.

Calle del Mercado, Sariñena. También conocida como calle de los Porches.

Unas ferias que nacen en plena expansión de ferias a lo largo y ancho de Aragón, concretamente en el siglo XIV, cuando son concedidas ferias a Tarazona, en 1301, en julio y septiembre; una segunda a Barbastro, en 1371, en el mes de agosto y las ferias de Sariñena. Pero que, a partir de estas fechas, apunta José Carmelo Martínez Pérez, y a lo largo del siglo XV apenas habría nuevas concesiones “Pues las necesidades económicas y comerciales del territorio quedaban cubiertas con las ya existentes, así como con los mercados tradicionales que venían funcionando desde los siglos anteriores” (Martínez Pérez, José Carmelo. Las ferias medievales y artesanas como atractivo turístico).

Una impronta que ha quedado completamente marcada en la esencia de Sariñena y en la misma denominación de una de sus principales y más céntricas calles, la calle del Mercado, donde se celebraba el histórico mercado de la villa. Igualmente podemos hablar de la calle del Mercadal, en el barrio alto, que en aragonés medieval se refiere a mercado, un término que proviene del latín medieval mercatale o mercatum, que significa lugar o plaza donde se celebra el mercado, reflejando su pasado ligado a las ferias y mercados. Calle especialmente próxima a la calle Villanueva, donde se celebraba la feria, hasta que, en 1740, parte de la feria, la parte no relacionada con caballerías y ganados, se redirigió a la calle del Mercado. Quedando en el entorno de la calle Villanueva, actualmente plaza, la feria ganadera y de caballerías, con una red de corrales de Palanca, muy característicos y propios de Sariñena.

Por lo tanto, las ferias contribuyeron al desarrollo de una Sariñena prospera, Sariñena Villa Plena, regada gracias al río Alcanadre y la Isuela y que, gracias a sus acequias de Valdera, el Molinar y la Acequieta, gozó de una gran huerta con una intensa actividad agrícola y ganadera que continúa hasta nuestros días dando continuidad en la realización de la actual feria agrícola y ganadera FEMOGA.

Privilegio de ferias y mercado

Es el rey Pedro IV quien, en 1381, otorga a Sariñena el Privilegio Real a tener ferias y mercado. Un hecho ampliamente recogido por distintos historiadores como son los casos de Arturo Morera o Ricardo del Arco, quienes recogen como: “Pedro IV de Aragón concedió a Sariñena la celebración de feria y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales” (ARCO, p. 452). Todo un Privilegio Real que, atendiendo a una copia reproducida en un documento de 1760, venía a decir: “Item idem Dominus Rex Petrus inclyte Recordationis ejus Regio privilegio dato in Civitate Cesarauguste die vigessima nona mensis Novembris anno a Nativitate Domini millesimo tricentesimo octuagesimo primo concessit eidem Ville de Sariñena ferias et mercatum cum plenissima francquitate lezdarum pedagiorum et aliorum jurium Regalium…». Un privilegio manuscrito en latín que se puede traducir en la siguiente forma: “Asimismo, el mismo señor Rey Pedro —de ilustre memoria—, mediante un privilegio real otorgado en la ciudad de Zaragoza el día veintinueve de noviembre del año del nacimiento del Señor de 1381, concedió a la misma villa de Sariñena una feria y un mercado, con plena exención de lezdas, peajes y otros derechos reales…” (Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005).

Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005.

No obstante, en los anales de Sariñena, en uno de sus libros, se apunta que el privilegio es concedido en 1372 , quedando de dicha forma narrado: “El Señor Rey D.n Pedro el quarto de Aragón en el año de mil trescientos setenta y dos y en consideración al valor, esfuerzo y fidelidad de sus Naturales, es constante que en todos tiempos se esmeraron los Señores Reyes en distinguirla con diferentes Fracias y Privilegios y mirándola como digna y estimable Alhaja de la Corona admitieron gustosamenmte los medios de reintegrarla a ella y para fomentar la publica utilidad y el mexor establecimiento de dicha Villa y Aldeas, se dignaron concederle y confirmarle el Privilegio de tener Feria y Mercado en ella todos los años, desde el primero hasta el quince de Septiembre y en el día Sabado de todas las Semanas teniendo bajo la Real Protección a todos los que fuesen para comprar y vender” .

En definitiva, la realización de ferias y mercados responde a todo un privilegio real que la Villa de Sariñena ostentó desde el siglo XIV, siendo las ferias de Sariñena ampliamente conocidas y todo un referente en el reino de Aragón y limítrofes e incluso, y especialmente, Francia.

Sariñena, villa de ferias y mercados

Profundizando en las ferias y mercados de Sariñena, retrocedemos hasta 1436, cuando las Cortes de Alcañiz da una sentencia por la que se establecen los distintos tipos impositivos para los animales y mercancías que se llevaban a las ferias y mercados de Sariñena. El referido apunte lo recoge el investigador sariñenense Arturo Morera Corull en su obra dedicada a la historia de Sariñena “Salvador Sarinianus”. Al parecer, la feria de Ramos, celebrada en Sariñena, de acuerdo con José Antonio Mateos Royo, debió ser importante en la fijación de los precios de las reses, ya que entre los siglos XVI y XVII “Seguía constituyendo la cita esencial para fijar acuerdos de compra y evaluar el precio de las reses” (Municipio y mercado en el Aragón moderno:  El abasto de carne en Zaragoza (Siglos XVI-XVIl). La administración, 1581-1650. José Antonio Mateos Royo.  Universidad de Zaragoza).

Una notoriedad que también fue adquiriendo con el comercio de caballerías, un comercio que fue cogiendo fuerza y que al parecer estuvo bastante relacionado con el país vecino de Francia. Una relación tan importante, de las ferias aragonesas con Francia, hasta el punto que durante las guerras hispano-francesas (1514-59) se facilitó el comercio y asistencia de mercaderes franceses “Se facilitó la asistencia de los mercaderes franceses a ferias celebradas en ciudades y villas del norte del reino como Huesca, Barbastro y Sariñena, actitud”. Una curiosa medida recogida por José Antonio Mateos Royo y que fue “favorecida” por la deposición de Hurtado de Mendoza como virrey en 1556 pues “Su emplazamiento a medio camino entre Zaragoza y Toulouse propiciaba las transacciones entre mercaderes franceses y aragoneses, así como la actividad de las compañías mercantiles mixtas orientadas a exportar la lana aragonesa a Francia o el pastel tolosano a Aragón” (Mateos Royo, José Antonio. Comercio, conflicto militar y violencia legal. La Diputación de Aragón ante las marcas del Béarn y las guerras hispano-francesas (1514-59)).

En definitiva, tal y como aclara José Antonio Mateos Royo “La Diputación no sólo buscaba así mantener la paz y el comercio en Aragón como bien común, sino preservar su principal fuente de ingresos: los aranceles cobrados en la frontera, arrendados a un particular durante un trienio. Si las marcas obstaculizaban el comercio con Francia, dicho arrendatario reclamaba a la Diputación una solución o indemnización por las pérdidas. Causaban especial daño si afectaban al tránsito de mercaderes franceses hacia las tres mayores ferias celebradas en el norte de Aragón citadas. La Diputación se quejó así al Justicia de Biescas en 1523 de que la menor asistencia de estos mercaderes a la feria de Sariñena generada por sus represalias había acarreado a dicho arrendatario unas pérdidas superiores a 200 ducados”.

Pronto vino un segundo problema añadido, siendo este el contrabando, cuestión que en 1565 llevó al gobernador general de Aragón, Juan de Gurrea, a controlar personalmente las ferias de Sariñena “Para evitar el continuo contrabando de caballos que se compraban allí para venderlos en Francia” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus). Concretamente fue la inquisición quien se encargó de controlar los pasos fronterizos, persiguiendo a los contrabandistas o los entonces llamados “Pasadores”. Esto llevó, de acuerdo con Pilar Sánchez, en su obra La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI, a que en 1574 se iniciase una importante ofensiva contra los pasadores: “El Consejo de La Suprema ordeno el reforzamiento de la vigilancia fronteriza con el nombramiento de comisarios en Benasque, Plan y Canfranc, puertos mas frecuentados, según los Inquisidores. Se investigó el lugar de Ariza, en la frontera con Castilla, una de las principales localidades en la ruta del tráfico de caballos” (La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)). Sucesos que también apunta Juan Carpio Elías “Por aquellos años hay períodos en los que se intensifica la preocupación y la persecución emprendida contra los contrabandistas. Uno de ellos se produce en los años de 1574-76” (Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan).

El caso de Ariza atañe a Sariñena y a otras ferias y manifiesta la actividad y proceder en cuestión: “Una vez en Ariza, los testigos señalaban que los caballos se vendían a extranjeros (franceses, Bearneses y gascones) que se acercaban hasta el lugar a comprarlos o, por el contrario, se llevaban a las principales ferias del Reino (Sarinena, Huesca, Barbastro y Daroca)”. Por ello, recoge Pilar Sánchez, para controlar las ferias y la compraventa de caballos, es enviado el secretario del tribunal, Miguel Mulsa a la feria de Sariñena “Este mismo año el Tribunal prestó Especial atención a los centros de intercambio. Ministros Inquisitoriales asistieron a las Ferias mas Importantes del Reino al objeto de publicar los edictos de fe y supervisar la compraventa de caballos. El secretario del tribunal, Miguel Mulsa, fue enviado a Sarinena y a la Feria de San Bartolomé de Barbastro”. Aunque finalmente el contrabando no era tanto como parecía y el miedo a la inquisición limitó completamente al desarrollo de la feria: “De Momento se sabía que en la feria de Sarinena nadie había intentado vender caballos a Bearneses, ni estos se habían acercado por allí. Los compradores habían sido naturales del Reino y algunos catalanes qué habían quedado obligados a enviar un certificado de los Inquisidores de Barcelona, conforme habían adquirido los caballos para su propio servicio” (La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)).

“Para destacar sus éxitos (el Tribunal de Zaragoza, da cuenta del resultado que tuvo el envío de un notario a la feria de Sariñena, donde solían acudir a comprar caballos gente de Francia, Gascuña y Bearne. En esta ocasión, ni vendedores, ni comparadores, ni terceros que facilitan el trato se atrevieron a entablar negocio. Solamente se vendieron caballos para los naturales del reino y algunos catalanes, incluso éstos, se comprometieron a enviar certificación de los inquisidores de Barcelona en el plazo de 3 meses. Este celo de la Inquisición en las ferias podía afectar al comercio en genera

La compra la realizaba el intermediario castellano, que iba pasando poco a poco los ejemplares directamente a casa de los implicados en Ariza o los dejaba a 10 o 12 leguas de la raya. Los animales descansan en las casas de los acusados de esta localidad, «los reparan y después los llevan a las ferias que se hazen en este reyno en Sariñena, Huesca Barbastro y Daroca», donde alcanzan precios de 200 y 300 escudos”.

Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan.

Pero el contrabando y la venta ilegal continúa desarrollándose a pesar de sus intentos de controlar este comercio ilegal. Línea que aborda Juan Elías Carpio en “Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI”: “El contrabando seguiría siendo una realidad durante las siguientes décadas y el Consejo de la Inquisición no dejaría de solicitar diligencias y medios para impedir el paso de caballos a Francia, Bearne y Gascuña”.

Ante su descontrol, en 1590, el Tribunal de la Inquisición de Zaragoza elabora un completo informe en el que estudia y plantea soluciones sobre la problemática. Entre aquellas medidas está la de “Enviar un secretario a las principales ferias, las de Daroca, Barbastro, Sariñena y Huesca para que lleve un control de todos los tratos sobre caballos”.

Algo antes, en 1579 se produce un proceso relacionado con la feria de Sariñena, el del honorable Tomás de Lamarca, guantero, vecino de la ciudad de Zaragoza, contra Juan de Pillarte, guantero, vecino de Zuera, por no haber cumplido cierto trato sobre la venta de 3200 pellejos concertadas en la feria de Sariñena (ES. 50297. AM – Caja/007307).

Poco a poco, la villa de Sariñena desde pronto se va convirtiendo en un referente por sus ferias, destacando su importancia y calidad. Por ello son numerosos los testimonios que a lo largo de los tiempos han ido destacando y reconociendo dicha cualidad de la villa. Así, es en 1585 cuando el cronista Enrique Cock, acompañando a Felipe II en su viaje a Zaragoza, Barcelona y Valencia destaca una Sariñena «Muy nombrada por las tres ferias que tiene en cada año» (Cock, año 1585, p. 1371).

Lo mismo le sucede al cartógrafo y geógrafo Juan Bautista Labaña a su paso por Sariñena en el año 1611: «Es villa principal del rey. … Cercada de muros altos, de tapia fuerte; por fuera de los cuales, tiene dos arrabales, a la entrada y salida. Está asentada en llano y a lo largo del río Alcanadre, a mano derecha, sobre el cual tiene un puente muy bueno y encima de él un azud muy bien hecho, para sacar una acequia con la que riegan una gran huerta; y en ella y en el término cogen mucho trigo, vino, aceite y azafrán; y tiene mucho ganado y tierra rica, así por la abundancia como por las tres ferias que se hacen en ella. Fuera de la villa hay un monasterio de frailes franciscanos, un hospital y escuela de Gramática» (Labaña, año 1611, p. 238).

Tampoco pasan desapercibidas para Vincenzio Blasco de Lanuza en sus “Historias ecclesiasticas, y seculares de Aragon en tiempos de Carlos V” en 1622: “Son las ferias desta villa celebres, y de muchas, y grandes mercadurías”.

Acercándonos a mediados del siglo XVIII, la celebración de la feria concentra en la misma calle caballería y ganado con “tratantes, compradores, vendedores de verduras, quincalleros, chatarreros, agricultores, vinateros, forasteros, niños, señoras, ganaderos…” Cuestión que lleva, en 1740, al alcalde de la villa de Sariñena José de Idiazábal de Estella, a dirigirse a la Real Audiencia para intentar organizar y estructurar mejor la populosa feria “Trapería, comestibles y quincalla se plantan a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los corrales de palanca para la venta de las caballerías, por ser preciso pasar por medio de dicha calle las que se venden y despachan, sin poderlo remediar sus compradores, y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y contratan derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados acuden”.

El hecho queda recogido en un documento de 1740, por el cual “El Ayuntamiento y síndico procurador de la villa de Sariñena solicitan facultad para obligar a los mercaderes y demás comerciantes que acuden a las ferias o mercados de dicha villa, a poner sus tiendas y géneros en los cubiertos de la plaza en lugar de hacerlo en la calle donde se hallan los Corrales de Palanca para la venta de caballerías por los peligros que en ésta se ocasionan” (ES/AHPZ – J/001298/0061). Un importante documento que nos descubre la feria del siglo XVIII que lleva a Armando Serrano Martínez a escribir su artículo “La Feria de Sariñena, 1740” publicado en el diario del Alto Aragón.

Armando Serrano Martínez describe una Sariñena de unos 675 habitantes durante aquel siglo, con una visión “Con mezcla de colores, gritos, mercaderías de todas clases, olores y sabores no dejaría indiferente a un espectador de nuestro tiempo”. Entre estas visiones, el documento recoge el testimonio que presenta el Concejo a la Real Audiencia de Aragón: “Con las dichas caballerías atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez y a su hija de Joseph Mora, vecinos de la misma villa a los que maltrataron de forma que esta la comulgaron de viatico…”.

Calle del Mercado o de los Porches, Sariñena.

La feria, que entonces se realizaba en la calle de Villanueba y que tanto problemas daba  “Causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes” se soluciona trasladando los puestos de mercadería en la calle céntrica de los porches, conocida actualmente como calle del Mercado, donde se venía celebraba el tradicional mercado: Dexando dichos mercaderes libre y expedita la referida calle para el transito de las cavallerias planten sus botigas y generos en los cubiertos de la plaza y mercado de dicha villa, donde con mayor comodidad y sosiego y sin desgracia alguna puedan despachar sus generos y mercaderías…”. Propuesta del Consejo que finalmente acabó aprobando la Real Audiencia de Aragón. El texto, en una transcripción aproximada, viene a ser la siguiente en sus partes más destacadas:

Francisco Garres, Escribano del Rey nuestro Señor por todas sus tierras, Reynos y Señoríos, domiciliado en la Villa de dha [dicha] [asiento…] doy fe y testimonio: que en los días, mes y año de la fecha de oy, ante el Señor Don Joseph Yrarazabal de Estella, Juez Español de dicha Villa y de su Jurisdicción, celebrando Corte, pareció personalmente Antonio Blanco de Rodellar, de dho  Prior de dicha Villa, y prevenido de dicho oficio, y como tal dijo: que en virtud del referido su empleo, y para ciertos fines y efectos que le combiene hacer constar por disposiciones de testigos que estaba pronto a presentar, que en los días en que se celebran las ferias o mercados en la presente Villa, con el motivo de plantarse los mercaderes de trapería, comestibles y quincalla a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los Corrales de palanca, para la venta de las caballerías por ser preciso pasar por medio de dicha Calle las que se venden y despachan, y sin poderlo remediar sus compradores y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y comercian, derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados concurren; y que todos los referidos irreparables perjuicios se pueden remediar con tal que dichos mercaderes dejen libre y expedita la referida calle para el trámite de las Caballerías, y planten sus botigas [tiendas] y géneros en los cubiertos de Plaza y Mercado de dicha Villa, donde con  mayor comodidad y sosiego pueden ser perjuicio alguno pueden despachar digno, y que fecha dicha justificación se le mandase le traigan presentemente para saber de ella donde le conviniese.

Visto por su Merced el dicho señor alcalde primero lo de parte de arriba lo que se ha visto y alegado por dicho síndico procurador, mandó se le notifique por el presente escribano a los.

Presentó por testigos a Diego Manobel, de edad que dijo ser de ochenta años; a Francisco Vicien, de sesenta y cinco años, y a Ignacio Perera, de sesenta y seis años, todos labradores y vecinos de dicha villa, a quienes dicho señor alcalde primero tomó y recibió de juramento. Y los unos y los otros lo hicieron por Dios nuestro Señor y a una señal de Cruz en la debida forma de derecho y bajo el ofrecimiento debido. Oraron de lo que supiesen y les fuese preguntado, y siéndolo sobre lo expuesto y alegado de parte de arriba por dicho Ramón Blanco de Rodellar, Síndico Prior, que por mi dicho señor les fue leído, de que doy fe, contestes, unánimes y conformes dijeron ser cierto y verdadero lo de parte de arriba alegado por dicho Síndico Procurador, y en tanto grado, que en los días de celebración de festejos de esta dicha villa, la calle llamada de Villanueva, donde se hallan los corrales de palanca para el despacho delas Caballerias, que a ellas concurre.

Se alla Intransitable y al passar por la Calle los Mercaderes sus generos para su venta, y que de ello resulta angostante mucho la referida calle y no poder passar las caballerias que de otras Palancas salen vendidas, se hace que sea atropellando a las personas que se allan tratando y contratando en las ferias, y causando diferentes daños a los muchachos y aun a los mismos mercaderes en sus tiendas como fue publico y notorio en esta Villa que en los años pasados con las dichas cavallerias atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez, y a una hija de Joseph Mora vecinos dela misma Villa a los que maltrataron de forma, que esta la comulgaron de viatico, y otros daños y digustos que al presente no se acuerdan los testigos de las personas que sucedieron, y que no obstante diferentes bandos politicos que anualmente se publican de orden del Ayuntamiento en sus ferias para el mejor govierno de ellas, y que todos los referidos daños y digustos de cierto se remediarian dejando la dha calle libre y expedita para el transito de otras caballerias, y plantando los otros Mercaderes sus tiendas y generos en los cubiertos de plaza y Mercado de dha Villa donde con mucha comodidad pueden despachar estos sin que se les siga perjuicio alguno.

En el documento se cita la particularidad sariñenense de las denominadas “Palancas”, en relación a establos de ganado que provienen de antiguos cercados, vallados con estacas. Una impronta muy enraizada en la localidad y muy vinculada a su pasado de ferias y mercados.

Sariñena, 1927. Zona del Mercadal, con corrales y palancas.

En el mismo siglo XVIII, en 1760 se produce de nuevo un episodio curioso, en esta ocasión no se cuestiona su emplazamiento si no las fechas de las ferias “En la villa de Sariñena de la jurisdicción espiritual de este obispado se celebran cada año dos ferias que son las mas concurridas de este Reyno, pues así desde Francia, como de otras Provincias de España es el concurso de los Feriantes muy numerosos; pero siendo en el tiempo destinado para la abertura de las Ferias la segunda Dominica de Cuaresma y el Domingo de Ramos”. Aspecto que queda recogido en la Orden del Consejo para que esta Audiencia informe sobre el contenido del memorial dado al excelentísimo gobernador del Consejo por el venerable obispo de Huesca sobre celebración de ferias en la villa de Sariñena. Un documento es producido por la Real Audiencia de Aragón (ES/AHPZ – J/000830/000005).

Las fechas de las ferias se ponen en entredicho “La una en la segunda Dominica de Quaresma y la otra el Domingo de Ramos”, pues no pueden ser idóneas para cumplir los fieles con sus obligaciones con la iglesia: “Expresa en el a que dias se podran transferir las ferias, en lugar de los expresados, que sean mas comodos para que los fieles cumplan con los preceptos de la Iglesia”

El informe solicita el titulo o privilegio para celebrar dichas ferias, transcribiendo una copia de los Privilegios de Sariñena de “Celebración de feria y mercado”.

A finales del siglo XVIII, el fraile cartujano Fray Manuel Bayeu, extraordinario pintor que pintó las bóvedas y muros de la Cartuja de Nuestra Señora de la Virgen de las Fuentes dejó constancia de las ferias de Sariñena en su correspondencia con su amigo el ilustre comerciante aragonés Martín Zapater. En sus misivas, Bayeu le lleva a invitar varias veces a la Cartuja de las Fuentes y a la feria de Sariñena, una correspondencia entre ambos que queda recogida por José Ignacio Calvo Ruata en su Tesis Doctoral “Vida y obra del pintor Fray Manuel Bayeu”.

Así, con fecha del 13 de marzo de 1775, fray Manuel Bayeu envía carta a Martín Zapater, dando cuentas del paso por la Cartuja de Tomás Pallás y Sarrate, amigo común de Zapater y de Goya. Pues al parecer, en febrero-marzo de 1775, Tomás Pallás y Sarrate pasa por la Cartuja de las Fuentes tras asistir a la feria en Sariñena “Ocasión que aprovechó para llevar a Fray Manuel Bayeu algunas obras de Goya”. En la misma misiva, Bayeu deja impresión sobre la feria de aquel año: “Esta feria de Sariñena dizen no a balido nada por no aber bajado más de una manada de mulas franzessas y ser pocos los conpradores” (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

Para fray Manuel Bayeu, la villa de Sariñena es la localidad de referencia, donde pasa algunas temporadas, siendo cofrade de la Cofradía de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, inscrito en la relación de “Hermanos eclesiásticos y religiosos de devoción de la Sangre de Nuestro señor Jesu-Christo” e incluso existiendo posibilidad que estuviese involucrado en el diseño de la iglesia parroquial de Sariñena y la capilla de la virgen de Loreto.

A Sariñena acude especialmente para la compra de carnes, concretamente ranas, topos y galápagos “Carnes permitidas en la rígida dieta cartujana” en especial cuando caían enfermos o en este determinado caso el de fiebres tercianas que afectó a Bayeu y al resto de la comunidad cartujana en el año de 1778: “Conque procuraré por Sariñena ranas y topos y algún galápago para restablezerme. Procure vuestra merced por la salud que, es amable, y guardarse aora de los resfriados que es el tienpo crítico” (Carta de Fray Manuel Bayeu a Zapater, 14 de noviembre de 1778).

En mayo de 1780, todo apunta a que Zapater interviene “A favor de las clases populares en un asunto de precios y abastos de carne en relación con Sariñena”. Por ello Bayeu alabó y agradeció su actitud, al igual que los demás conventuales: «Particularmente nuestro padre prior [Ventura Lázaro] que se ha alegrado mucho de lo de Sariñena». Por entonces Zapater prestó cierta ayuda a un tal mosén Agustín, conocido de Manuel Bayeu. En breve Zapater volvió a emprender un viaje para el que fray Manuel le deseó «Salud, comodidad y alegría» (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

“Del espediente de Sariñena quedo enterado. Pero si por punto general separan de propios la carne, quedamos lindamente. Porque lo que se pretiende es la unión a causa del alibio de los pobres o bezinos que no tienen otra utilidad que comer algo barata la carne, enmedio de sufrir tan gran carga de censsos. Yo, de cualquier modo, estaré agradezidissmo a vuestra merced porque sé que todo lo trabaja como cossa suya y mía.”

Bayeu a Zapater, carta del 6 de mayo de 1780.

En 1788 Fray Manuel Bayeu invita a Zapater a venir a cazar a la cartuja, con abundancia en perdices. Pero parece que no acepta, “Ni tampoco a la Cartuja”, se lamenta Bayeu, “Ni a la feria de Sariñena”: «vuestra merced no quiere benirlas a cazar, ni las liebres, que le buscaría buenos galgos para estas espesas. Ni quiere benir a ber esta Nuestra Señora, ni aún con título de ber la feria de Sariñena« (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

Ferias. El 16 del corriente se celebra en la Villa de Sariñena, en el Reyno de Aragón, muy concurrida de toda clase de ganados mayores, señaladamente de mular. El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.
AVISO. El Jueyes 3 de mayo próximo, hay feria en Sariñena. Diario de Zaragoza, 28 de abril de 1798.
El día 17 de este mes hay Feria en Sariñena. Diario de Zaragoza, 9 de febrero de 1798.

Diario Zaragoza 13 de marzo de 1799.

El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.

Alcanzando el siglo XIX, aparece un documento fechado en 1802 que dictamina que todo albéitar (veterinario) que acuda a la feria presente título o cartilla que le acredite como tal. El Real Acuerdo viene de la mano de Manuel Sola, procurador de la Real Audiencia del Reyno facultades otorgadas por Francisco Ventura, Cosme Playan, Benito Sennador, Antonio Vitales, Josef Romerales, Esteban Lac y Bernardo Claveria Alcalde, Regidores, Diputados y Síndico Procurador, respectivos componentes, el Ayuntamiento y Junta de Propios de la villa de Sariñena, celebrándolo y celebrándola en ella a veinte y nuebe de julio de mil setecientos noventa y ocho.

“Año de 1802 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena dice: Que con motivo de las ferias concedidas a esta billa, concurren a ellas un extraordinario número de caballerías de todos los reinos de España, concurriendo también de los de Francia, que por ello acuden muchos Albeitares de varios pueblos al reconocimiento de las caballerías en el acto de su venta y … Declara se siguen muchos perjuicios a los compradores y vendedores, pues cada uno declara dintistamente y nunca o muy pocas veces, se conservan las relaciones de uno con otro. Por ello…

El Alcalde de la villa de Sariñena providencie que los Maestros Alveytares que acudan a las ferias de dicha villa y quieran exercer su Arte, le presenten el Titulo o Cartilla de la ley y siendo suficientes les permita el exercicio de su Profesion.” (ES/AHPZ – J/001315/0015 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena, sobre que todos los maestros albeitares que quieran ejercer su oficio en las ferias de dicha villa, a las que concurre gran número de caballerías de todos los reinos de España, presenten su título o cartilla que les acredite como tales al Alcalde de la misma).

Diario de Zaragoza 17 febrero de 1815.

La primera feria de la villa de Sariñena, se celebrará en los tres días de Carnestolendas, en el año próximo y sucesivos, y la segunda como siempre en la semana de Pasión. Diario de Zaragoza, 11 de diciembre de 1817.

Con el paso de los años, las ferias continúan gozando de gran popularidad, viéndose igualmente reflejada en distintas obras, como es el caso del Diccionario Geográfico Estadístico de Sebastián de Miñano de 1827 en su entrada sobre Sariñena: “Tiene 3 ferias, en las que consiste el principal comercio en ganado mular, caballar, cabrío y lanar, como también de ropas y comestibles”.

En el paso de Urries hay una galera que saldrá el martes para la Feria de Sariñena, con asientos almohadillados; admite pasageros y arrobas. Diario de Zaragoza, 5 de abril de 1832.

Destacado también por José Torner en 1833 “Es celebre esta villa por las dos ferias que se tienen en ella a principios y fin de Cuaresma para la venta en particular de ganado mular, las cuales felizmente para la nación no son sombra de lo que fueron, porque como ya en el país se dedican a la cría de mulas, no es necesario introducir tantas del extranjero” (Torner, José (1833), Diccionario geográfico universal, t. 8, Barcelona, Imp. José Torner). Y en 1844 por Fermín Caballero y Morgáez “Pueblos y días en que hay ferias: Sariñena la primera y penúltima semana de cuaresma. Y entre los ganados que crían (en la provincia de Huesca) son estimadas sus mulas, que de provincias lejanas vienen a buscar en las ferias de Sariñena y Benabarre” (Manual geográfico-administrativo de la Monarquía española: obra útil para empleados, hombres de negocios, viajeros y curiosos, con 1750 artículos en orden alfabético [CU-1089] 1844. Caballero y Morgáez, Fermín).

ESTADO que demuestra las ferias que se celebran en España con espresion de los articulo» que son objeto de las compras, ventas y permutas y designación del día o días en que se verifican. Maderas, útiles para labranza, ganado de toda especie, cordellates, cáñamo, cereales, cueros al pelo y curtidos, alpargatas, sombreros, cera, quincalla y vatios objetos del país El Corresponsal (Madrid). 22 de septiembre de 1839.  

Relación ferias de la provincia de Huesca. El Corresponsal (Madrid), 22 de septiembre de 1839.

HUESCA 21 de marzo. Parece que con motivo de la escandalosa conducta, que han observado en la feria de Sariñena, ciertos individuos del Resguardo de H. P. y otros empleados en las aduanas de la frontera, el honradísimo comandante de carabineros de la provincia D. Antonio del Riego, ha dirigido una fuerte y enérgica comunicación al Sr. intendente de rentas, a fin de que la ponga en noticia del gobierno, donde después de hablar con la claridad y valentía propias de su carácter y de probar con hechos incontestables ciertos amaños, pide la suspensión de sus destinos para muchos de sus mencionados y mas principalmente para un capitán del instituto muy conocido en todo el alto Aragón por su vasta y sutil inteligencia en el manejo del ramo.— Lo cierto de ello es, que habiendo concurrido á la indicada feria sobre seis mil mulas de casta francesa, solo han adeudado en las aduanas, poco mas de trescientas. Parece imposible que haya ciertos hombres, que este y todos los gobiernos los sostengan en unos destinos donde se exige tanta delicadeza y moralidad, por mas que todos los días se eleven las quejas mas amargas contra ellos: y no dudamos, que á fuerza de dádivas y regalitos de amistad deberán, estar sostenidos por los altos funcionarios de 1ª corte.

Sentimos infinito manifestar al señor comandante Riego que no conseguirá nada por mas que se afane por corregir abusos; y sino que se atenga a las resoluciones tomadas por el Sr. Intendente a quien dirigió su justa reclamación.

Aun hay algo mas que denunciar al público: mientras se efectuaba la referida feria y se verificaba el relevo del batallón provincial de Guadalajara, á cuyo efecto hubieron de retirarse las partidas que recorrían las líneas de Jaca y Canfranc, se deslizaron por aquella vía, la friolera de ochenta cargas de contrabando que han llegado con toda felicidad a su destino, y estaban detenidas en Urdax hacia algún tiempo. Esto no obstante aquel gefe del Resguardo no tuvo noticia sin duda de lo que todos sabíamos, y echaba sus líneas por la parte opuesta. Si esto es gobierno, venga Dios y véalo.

Eco de Aragón 31 de marzo de 1842.

En 1845, Francisco de Paula Mellado en su “España geografica, historica, estadistica y pintoresca: descripcion de los pueblos mas notables del reino é islas adyacentes” hace mención a las ferias más reseñables de España, anotando entre ellas la de Sariñena: “FERIAS: Ademas de los mercados semanales que hay en muchos pueblos, donde con curren los comarcanos á vender y comprar los principales artículos de su consumo, se celebran ferias varias dias del año, en las cuales la concurrencia suele ser mayor y á los comestibles se añaden otras mercancías y señaladamente los ganados de labor y de cerda. El número de estas ferias anuales pasa de 600, pero la mayor parte ó son in significantes ó de poquísima importancia. Las mas concurridas y de nombradla por el valor de los cambios y ventas que en ellas se hacen son las de Andújar, Mairena y Écija, en Andalucía: las de San Marcos. Medellín y Trujillo, en Estremadura; la de Sariñena en Aragón; y las de Pamplona, León, Zamora Turégano, Tendilla, Torija, Ocaña, Albacete &c”.

Volviendo a los archivos, de 1846 se conserva una «Razón del valor que se ha de cobrar en la 1ª y 2ª feria de Sariñena de 1846», un documento producido por casa Agustina de Benasque (ES/FHB – PP/CASAAGUSTINA/D/0152). En dichos documentos se detalla personas y “Puevlo” y “Balor”, apareciendo, por ejemplo “Juaquín Ruiz” con su “Balor” correspondiente de “98”. Algunos “Pueblos” citados son Lalueza, Ontiñena, Pomar, Polineno, Ballovar, Belver, Guerríos o Alvalate.

El documento además aporta la “Razon de lo que se covra en la 1ª feria de Sariñena de 1846” se hace constar los siguientes asientos:

“He recibido de Domingo Royo y de mano de Jose Cregenzan la cantidad de 492 vells”.

“He recibido de Pio Billellas la cantidad de 6 Duros Plata”.

Le sigue la “Razón de los Bales que quedan en poder de Manuel Baldovinos para cobrar oy dia 6 de avril de 1846”. Y, al final del documento, aparece al margen la siguiente nota: “Llevo para Sariñena para la 2ª feria de 1846”.

La feria continuó con esplendor y fue tal la cantidad de género que se compraba y vendía que en el año 1848 el valor calculado de los objetos que se presentaron en sus operaciones de compraventa fue de cuatro millones de reales, cuando el presupuesto de su Ayuntamiento ascendió a 34.000.

El geógrafo Pascual Madoz en 1849 describe Sariñena destacando, como no, sus ferias: “Se celebran dos ferias anuales, una el 1º de carnaval y otra el Domingo de Ramos: se vende en ellas principalmente toda clase de caballerías mayores y menores…”. Por aquellos años, señala Arturo Morera “Las dos ferias de ganado de Sariñena eran las más importantes de la provincia de Huesca” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus).

Dia 17—Sariñena, provincia de Huesca. (Dura ocho dias). La Época, 12 febrero 1850.  

«Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva».

(El Español, Madrid, 30 de marzo de 1899.

En la revista mensual de agricultura 1850, se habla de “De las produciones e industrias agrícolas de la provincia de Zaragoza” haciendo mención a la mular y destacando la feria de Sariñena entre otras de la provincia de Huesca: “Mular. La mayor parte de las yeguas se echan al contrario, pero no son bastantes las mulas ó machos que nacen en la provincia para satisfacer las necesidades del consumo, y hay que abastecerse de ganado francés y de la provincia de Huesca en las ferias de Sariñena, Ayerbe, Barbastro y Huesca, donde traen bastantes lechales franceses de diez y ocho á treinta meses que se recrían en sotos ó en haciendas particulares”.

Feria. La de Sariñena (Huesca) ha estado concurrida de compradores y escasa de ganado. Los precios subidos.

 El Estado (Madrid. 1856), 7 de abril de 1857.

Robo en despoblado Escriben de. Huesca que el día 11 por la tarde fueron libados en las inmediaciones de Albero Alto el Sr. Ballabriga de Naval y tres ó cuatro franceses que venían en su compañía de la feria de Sariñena, por cinco o seis ladrones que contra la costumbre del país se les presentaron montados. Después de limpiarles á nuestros viajeros los bolsillos, los dejaron atados, habiéndose llevado también el mulo en que montaba el Sr. Ballabriga. Tanto por el Sr. Gobernador como por el Juzgado de primera instancia, se han dictado las mas activas y enérgicas disposiciones para descubrir á los autores de este robó y no será estraño que pronto podamos decir que cayeron en el garlito. El Saldubense, 16 de febrero de 1858.
No las gasto. Dicen de Sariñena que son ya muchas las manadas de mulas que van llegando á aquella villa con destino á la feria de Ramos. La animación promete ser grande y de seguro no fallarán compradores. El Saldubense, 23 de marzo de 1858. No Iré. Dicen de Sariñena con fecha o que ya principiaba á conocerse la feria que prometía ser concurrida, según las grandes manadas de mulas que iban llegando de excelente calidad. Añaden que el país está muy animado con la lisongera esperanza que promete la cosecha de este año y que esta sola circunstancia es bastante para que los vendedores no queden defraudados en sus esperanzas. El Saldubense, 9 de febrero de 1858. Necesito algunas.  Ayer debieron llegar á esta capital cien mulas compradas en la feria de Sariñena para el regimiento de artillería que guarnece este distrito, debiéndose a esta circunstancia el que la mencionada feria estuviese muy animada y aprecios altos el ganado. El Saldubense, 1 de abril de 1860.

El 1 de junio de 1863 se produce el pagaré de siete onzas de oro y catorce duros de plata que Joaquín Ribera, vecino de Bisaúrri, en nombre de Marín Ribas, de Mostachon (Francia), por sus gastos en la feria de Sariñena  “Vale que con el presente pagare, yo el abajo firmado Joaquín Ribera, propietario y vecino de Visaurri a la horden y boluntad de Martín Ribal de Mostachón, Francia, la cantidad de siete onzas de uno con catorce duros plata, probenientes de cuentas arregladas y de un macho que he comprado a mi satisfacción, y pagadora dicha cantidad para el regreso de la primera feria de Sariñena prosima benidera bajo la obligacion de todos mis vienes sin la menor reserba y al pago de todas costas y para que conste firmo el presente en este de Vidaller en presenciade los testigos Francisco Amos de las … y Hilario Vallarin Castanesa, Vilaller a 1 de junio de 1883.” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0082).

—El Ayuntamiento de Sariñena, de acuerdo con la superioridad, ha decidido establecer dos nuevas férias, una en mayo y en octubre la otra.

La Constitución (Madrid. 1871). 6 de mayo de 1871.

En la segunda mitad del siglo XIX, el bandolerismo en la comarca de Los Monegros alcanza una gran actividad, principalmente de la mano de Mariano Gavín Suñen, el bandido Cucaracha y su extensa banda. Las ferias de Sariñena no son ajenas al bandolerismo y así aparece recogida en los medios de la época: “En el propio colegio encontramos esta noticia: Por gestiones practicadas por algunas personas cerca del digno Gobernador militar de esta provincia, á petición de este, el Capitan general del distrito ha ordenado que treinta guardias civiles al mando de un capitán, se sitúen en la villa de Sariñena, desde cuyo punto podrán atender y perseguir al bandolerismo de aquella parle de la provincia. Oportuna es la medida y altamente tranquilizadora para los pueblos de la inmediata comarca, que ven continuamente amenazadas sus vidas y haciendas, por una cuadrilla de bandidos. También la próxima feria de Sarinena exigía esta medida para garantía de sus concurrentes” (El Diario de Zaragoza, 26 de marzo de 1873).

Sariñena 2 de Abril. Desanimada y poco concurrida en extremo ha estado la feria de ganado de esta localidad, tanto por parte de compradores como vendedores; debido esto, sin duda, a la triste perspectiva que para el año venidero presenta este país, en el cual puede darse por completamente perdida la cosecha de cereales. Contribuye también a dar poca animación a la feria su larga prolongación, pues sucede, como Y. bien comprende, que cuando unos llegan otros se han ido, y esto, que es un grande inconveniente para compradores y vendedores, la hace languidecer. Bueno sería que se señalaran días determinados, tanto para esta feria como para la anterior, y así sabría cada uno a qué atenerse. Los mulos de carga han sido abundantes, pues llegó una gran colección de los que prestaban sus servicios en las brigadas del Norte. Los gitanos, que por circunstancias especiales de localidad no concurrían desde hace dos años, han hecho en esta feria su presentación, amenizando las noches con sus acostumbrados bailes y celebradas fiestas.

Del cariz que presente la feria de quincalla, que principará a mediados de esta semana, dará a V. noticia su afectísimo amigo.

El Corresponsal. Diario de Huesca, 4 de abril de 1876.

Sariñena 11 de abril. Todo tiene fin en el mundo. Después de tres semanas de feria, en que el ir y venir, el bullicio, los contratos los trajes, nos tienen me dio mareados llega el domingo de Ramos y la gente de los pueblos circunvecinos afluye a esta villa, la invade y la llena por completo. Pero este año se diferencia de otros en que si ha habido mucha concurrencia ha escaseado el dinero, y el zapatero como el alpargatero, el cerrajero como el calderero, el «comerciante de telas como el de quincalla, todos se quejan de que la venta ha sido escasa y que la feria de Ramos muestra claramente el estado del país y la triste perspectiva qué presenta la cosecha de cereales, principal y casi única riqueza de esté contorno.

Esta feria, Sr. Director, que tan despacio viene, que tiene tan larga duración, se concluye en un momento. Nadie que de antemano lo ignore creerá a las dos de la tarde de este día que a las cuatro del mismo ha desaparecido todo de la plaza pública, quedando apenas señales de las numerosas mesas que por todos lados se presentan. La campana del templo, llama a los fieles al vía crucis que hoy se celebra con toda solemnidad, y esta es la señal de arrebato para levantar de la plaza los puestos de venta. Todo es confusión. Aquí recogen, allá empaquetan, acullá enfardan, y por todas partes el ruido, el martilleo, las voces, el movimiento hace cambiar en un instante el aspecto de la plaza y sus avenidas. A los vendedores sustituyen los cofrades de la Sangre de Cristo, a los mercaderes los devotos, al contrato la oración, al bullicio el recogimiento, a la especulación y cuidado de las cosas terrestres, la especulación y el cuidado del importantísimo negocio de la vida eterna. Así es la vida… Pero la hora de marchar el correo se acerca y la campana me llama a cumplir mis deberes de cristiano.—

El Corresponsal. Diario de Huesca 12 de abril de 1876.

Según nuestras noticias comienza a notarse alguna animación en la feria de Sariñena. Es de esperar que será más concurrida que la anterior, aunque nada favorece a los campos la actual temperatura, que muy justamente tiene alarmados a los afligidos labradores de aquella comarca. 

Diario de Huesca – 11 de marzo de 1877.

Sariñena 29 de marzo. En la feria que acaba de celebrarse en esta villa se ha hecho patente la gran miseria que aflige a este país. Los labradores del con torno que en la feria pasada no se proveyeron de animales de la labor, esperando que en esta segunda feria les sería más fácil adquirir los con la perspectiva de una abundante cosecha, han visto frustradas sus esperanzas. El mal temporal pasado, las escasísimas lluvias con que el cielo nos ha favorecido, la persistente sequía, a pesar de las gran des señales de lluvia que aparecen en la atmósfera, todo contribuye a hacer aumentar el temor de perder la cosecha de cereales, con cuya desgracia seria completa la ruina del país Esto ha sido causa de que la feria de caballerías haya aparecido floja y poco concurrida, y aún de que las pocas transacciones llevadas a cabo se hayan hecho por gen tes de otras comarcas. Dé la feria de quincalla, ferretería cristales, dulces, etc, he decir á V. que ha habido dueños de puestos cuya venta no ha sido suficiente para satisfacer el impuesto que se recauda en esta villa y los gastos de viaje y posada.—

Él Corresponsal. Diario de Huesca 31 de marzo de 1877

También la misma Corporación, ha informado que procede la aprobación de la tarifa de arbitrios sobre los puestos do feria en Sariñena, formada por el Ayuntamiento de dicha villa.

Diario de Huesca – 16 de septiembre de 1877.

Parece que la segunda feria que anualmente se celebra en la importante villa de Sariñena, si bien concurrida como lo son las de aquella localidad, no lo ha sido tanto como la primera que tuvo lugar en los días de Nuestra Señora de la Candelaria. Ni el ganado puesto á la venta ha sido con mucho en tan gran número como en aquella, ni las transacciones tan importantes, debido entre otras causas, á la falta de concurso de los que en el país llaman Maranchoneros, que por regla general son los que suelen influir en los precios del ganado, por la importancia de las compras que efectúan.

El faro católico aragonés, 17 de marzo de 1880.

La Alcaldía de Sariñena anuncia, por medio de carteles, las ferias que tendrán lugar en dicha villa los dias 2, 3, 4 y 5 de febrero próximo, y el viernes y sábado anteriores al domingo de Pasión, este y el lunes siguiente, avisando que, con el fin de no tolerar abusos, no se permitirá hacer transacciones, bajo la responsabilidad de los dueños de los locales y vendedores, si no es en los días señalados, á cuyo efecto tampoco se expedirán guías hasta el tiempo preciso indicado anteriormente.

El Movimiento (Huesca). 6 de enero de 1881.

La feria de Sariñena

Ha terminado la tan celebrada féria de la Candelaria que anualmente se celebra en la villa de Sariñena, sin que haya habido que lamentar ninguna desgracia personal; pues como nuestros lectores no ignoran, acostumbra á ser muy concurrida de gitanos.

A medida que van regresando los tratantes de la montaña y de las comarcas de Huesca y Jaca se van conociendo mucho mejor los resultados de la féria. Esta y la de San Andrés de Huesca son de los mercados más importantes de Aragon; en ganado mular; y casi podemos asegurar que en ninguna féria de Castilla y Andalucia se reune de vez tanto ganado de esta clase.

Como recordarán nuestros lectores el alcalde de Sariñena dispuso que la féria se llevase á cabo bajo las reglas y condiciones que fijó en un bando; medida es esta que aplaudimos por considerarla muy justa y equitativa, pues haciendo interminables las férias, se perjudican muchos intereses. En Francia, que son mucho mayores que en España, estos mercados, duran, á veces, muy pocas horas, y en muy corto espacio de tiempo tienen necesidad, compradores y vendedores, de terminar sus tratos, pues de lo contrario la autoridad municipal se encarga de poner el correspondiente correctivo, mandando retirar el ganado de la vía pública, ó del ferial.

Algunas veces hemos tenido ocasión de obserbar esto mismo en Pau; Olon y Tarbes.

Esta importantísima medida la veríamos con sumo gusto establecida para la próxima féria de San Andrés, pero no tenemos mucha confianza en que nuestra corporación municipal dedique parte de su actividad al estudio de tan interesante asunto; y por consiguiente preparémonos á ver otra vez la interminable féria, en las mismas condiciones.

Dicho lo que antecede, debemos de manifestar que el ganado quinceno y lechal ha sufrido una gran baja en los precios, y aun así no ha podido venderse todo, sino que han quedado bastantes cientos de mulas para la próxima féria llamada de Ramos, por celebrarse el domingo anterior á la semana santa.

Era de presumir que esta clase de ganado sufriera una baja notable en precios, pues si recordamos los fabulosos de la féria de San Andrés, no podremos menos de encontrar muy lógico lo sucedido. Dice el adagio que de caro en adelante, dejarlo. Esto es lo que han hecho los morellanos y ribereños del Ebro, que son los tratantes que acostumbran cargar en grandes manadas del ganado quinceno y lechal. Además; ha sido tan sumamente grande el exceso de este ganado que ha concurrido á Sariñena, que era materialmente imposible su despacho, como en la feria de San Andrés lo vendieron todo y á precios muy elevados, han supuesto que en Sariñena iba á suceder lo mismo, sin comprender que al labrador le cuesta mucho trabajo y grandes penalidades poder recoger una cantidad tan grande como la que se necesita para comprar hoy una mula.

El ganado trienteno, como siempre, ha tenido buen despacho, aun cuando nunca tanto como en Huesca ni á precios tan elevados.

El ganado de trabajo también ha sufrido mucha rebaja en los precios, y no ha sido muy buscado, por cuya circunstancia lo han retirado sus dueños hasta mejor ocasión.

De todo lo expuesto podemos deducir que la féria de Sariñena ha sido una dura lección para los tratantes en general, quiénes, en vista de lo sucedido, creemos que procurarán atemperar los precios del ganado á las necesidades de la clase agrícola, necesidades de suyo muy apremiantes en vista de que el fisco consume ya en contribuciones casi la mitad de la producción.

Terminamos este conato de revista diciendo que el vecindario de Sariñena ha procurado hacer de su parte todo cuanto era posible para que la féria tuviese toda la lucidez e importancia que de muy antiguo la han acreditado.

El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.

Celosos defensores de los intereses del Alto-Aragon, sin distinción de localidades, clases y personas, hemos de llamar la atención del Ayuntamiento de Sariñena para dirigirle una súplica cariñosa.

Muchos de los tratantes que, durante esta última féria, han estado en esa población nos han hecho presente la conveniencia de llamar la atención del citado Ayuntamiento, para hacerle ver la necesidad de que se atienda pronto á la recomposición del camino que pone en comunicación la estación del ferro-carril con dicha villa.

Al trasladar esta súplica á las columnas de nuestro periódico, lo hacemos guiados del mejor interés pues opinamos que las comunicaciones dicen mucho del adelanto de un pueblo, tanto en el órden moral como en el material; y creemos que la villa de Sariñena, dada la importancia que revisten sus férias debe de hacer algo por facilitar las comunicaciones, tanto, cuanto se lo permitan sus fuerzas.

Decimos todo esto porque durante la última féria ha estado casi intransitable dicho camino. Nosotros proponemos nada mas; y el Ayuntamiento, mejor conocedor de sus cosas, dispondrá á su antojo.

El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.

Y á propósito de férias. A juzgar por las manadas de mulas que estos dias pasan por esta capital con dirección a Sariñena, es de creer que la féria que en dicha villa vá á celebrarse, estará muy concurrida, y que los labradores se animarán á comprar, en vista del buen aspecto que presenta la próxima cosecha en toda la provincia

El Movimiento (Huesca), 22 de marzo de 1881.

La feria de Sariñena trascurre con muy poca animación, y débese principalmente á no hallarse bien determinados los días fijos en que la misma ha de celebrarse. Ei ayuntamiento da Sariñena, si quiere conservar la nombra día de dicha festividad mercantil como conviene al fomento y prosperidad de los intereses que representa, veráse obligado para lo sucesivo a adoptar una determinación concreta, no consintiendo las transacciones en la vía pública ni el establecimiento en ella de puestos de venta masque en los días que es time conveniente el prefijar y dando en tiempo oportuno gran publicidad a su acuerdo.

Diario de Huesca, 9 de marzo de 1883.

La feria de Sariñena ha estado bastante desanimada. Las transacciones en el mercado del ganado mular han sido escasas.

Diario de Huesca, 29 de marzo de 1884.

Ha terminado la feria de Sariñena, que ha estado animada, aunque se han hecho lentamente las operaciones de compra y venta sobre gana do de labor. El mular ha encontrado salida y a buenos precios; aunque se ha vendido por lo general para el país a plazos, pues las comarcas cultivadoras de cereales, aunque satisfechas con el buen aspecto que presentan los sembrados, carecen de numerario por no haber podido dar salida a las existencias de trigo de la anterior cosecha.

Diario de Huesca, 23 de marzo de 1885.

Volviendo a los diversos documentos, relacionados con las ferias de Sariñena, se encuentra un certificado del 13 de enero de 1891, por el cual el ganado que Antonio Mora y Guaus quiere llevar a la feria de Sariñena está registrado y al corriente del pago de impuestos, expedido por el alcalde de Benasque José María Albar: “Don José María Albar, Alcalde ejerciente de Benasque Certifico: Que Don Francisco Moras Río de esta vecindad, conduce a la feria de Sariñena con el objeto de ejecutar su venta, tras/trece cabezas de ganado mular, de dos a tres años de edad cada una y de diferentes pelos y alzadas, de la pertenencia de su padre y su vecino D. Francisco Mora Orlac, según manifestación del mismo, resultando del aprendiz al anillamiento aprobado para el corriente año económico que el referido ganado se halla amillarado en unión de otra riqueza a nombre del expresado dueño pagando en consecuencia la correspondiente cuota de contribución en este Distrito. Y para que conste, expido el presente en esta clase de papel y en calidad de reintegro por haberlo del timbrado correspondiente en la expendeduría de esta villa y lo firmo y sello en Benasque a trece de enero del mil ochocientos noventa y uno” (Documentos patrimoniales ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0068 – 1891)

Dice El Diario de Huesca: «Hace algunos días que vemos atravesar por las calles de esta ciudad paquetes de hermosas mulas trentenas, procedentes, en su gran mayoría, de la nación francesa, que son conducidas á la villa de Sariñena con objeto de exponerlas á la venta en la próxima renombrada feria de Ramos, que de tiempo inmemorial viene celebrándose en dicha población.» —Nos dicen de La Puebla de Alfindén que la festividad que en dicho pueblo se celebra todos los años el día 25 del actual, revestirá éste más solemnidad si cabe que en anteriores, pues la misá la cantarán en la ermita los Padres Paules de Alfranca y además habrá grandes bailes de tarde y noche á cargo de la celebrada banda de música de Villanueva de Gállego.

 La derecha, diario democrático, 24 marzo 1892.

Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva.

El Español (Madrid. 1898), 30 de marzo de 1899.

Igualmente aparecer un certificado del alcalde de Benasque de que las tres mulas que Francisco Mora Orlac baja a la feria de Sariñena están inscritas en el ayuntamiento, fechado el 22 de diciembre de 1903: “Ha comparecido en esta Alcaldia, Don Antonio Mora Río, vecino de esta villa manifestando que un representante de su padre Don Francisco Mora Orlac conducía a la feria de Sariñena tres mulas de trenta meses de edad y diferentes pelos y alzadas. Las referidas cabezas de ganado mular se hallan inscritas a nombre del expresado Don Francisco Mora Orlac al folio 52 del registro especial que lleva esta Alcaldía, en donde se anota la… que baja. Y para que conste a petición del interesado, expedimos la presente en Benasque a 22 de diciembre de 1903” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0120).

Entrando al siglo XX, A Rafael en su obra «Zootecnia general y especial», señala: “Los recriadores españoles suelen concurrir en gran número a las ferias de Huesca, Sariñena, Barbastro, Almudevar, Benasque, La Mancha, Torregrosa, Valencia, etc, etc.” (Zootecnia general y especial Berbiela, A. Rafael Zaragoza: [s.n.], 1907 (Imprenta y fotograbado de abadía y Capapé)).

Perdidas las ferias a principio del siglo XIX, es en 1987 cuando se funda en Sariñena la Feria Industrial, Agrícola y Ganadera de Los Monegros “FEMOGA”, feria que se ha ido consolidando a lo largo de los años como una de las principales ferias en su sector primario, agrícola y ganadero. Suele celebrarse el último fin de semana de septiembre contando con un amplio recinto ferial en las instalaciones de la antigua conservera de Sariñena.

Un legado de las históricas ferias de Sariñena y sus mercados, de su historia e idiosincrasia, que han ido configurando el carácter de una villa profunda en sus raíces, ferias y mercados.

Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera


Flor Nieto Extremera nace en la Puebla de Almoradiel, en la provincia de Toledo, en 1945. Su madre la trae prematuramente al mundo, mientras su padre sufre la cárcel, como muchos, al finalizar la guerra española de 1936-1939. A su salida de la cárcel, el mismo director de la prisión de Carabanchel le aconseja no regresar a su pueblo, del que queda desterrado. Por lo que acaba yendo a Valdemanco de la Sierra, comunidad de Madrid, junto a su familia, donde comienza a trabajar de mecánico y electricista. Un trabajo al que poco a poco va especializándose en motores de elevadores y montacargas, llevando su mantenimiento, lo que le lleva a trasladarse de nuevo para trabajar en las minas de Asturias; de la mano de Ingeniería y Construcciones Marcor S.A.

Carmelo Morón Buil.

Flor guarda muy buenos recuerdos de Asturias ya que la empresa les trataba bien -hacía frio y llovía y la empresa aseguraba la estufa todos los días en la escuela-.  Allí pasaron unos siete años hasta que, entre 1954-1955, la empresa los traslada a Castejón de Monegros, donde se inicia la construcción del túnel de la sierra de Alcubierre para el paso del canal de Monegros, un túnel que les cambia la vida.

Estamos hablando del denominado túnel de Alcubierre, también conocido como túnel de Castejón, una extraordinaria obra de ingeniería del canal de Monegros que permite salvar el accidente geográfico de la sierra de Alcubierre para dar servicio a la zona sur de la comarca. Una infraestructura que empleó a cerca de trescientas personas, muchas venidas de fuera, como fue el caso del padre de Flor, pero también de mucha gente de la zona.

La empresa encargada fue Marcor S.A., una empresa grande constituida en Madrid el 17 de enero de 1928, con el acrónimo de Ingeniería y Construcciones Marcor, S.A. y gestionada por el ingeniero de caminos Rafael Corbí Martínez. En el túnel de Alcubierre, su padre continúa encargado de los elevadores o montacargas que en el argot minero llamaban “Jaulas”, principalmente en el mantenimiento y reparación de los motores.

En el túnel también trabaja quien, con el tiempo, es su esposo, Carmelo Morón Buil, natural de Castejón de Monegros, donde nace en 1942. Su padre fue pastor, no tuvieron tierras por lo que Carmelo pronto tuvo que dejar la escuela y comenzar a trabajar. Así, con 14 años comienza a trabajar en el canal y concretamente en el túnel. Lo hace ingresando en el taller, había fragua, yunque… era más bien como una herrería y allí repasaban las barrenas, martillos y picos, las ponían como nuevas, las pasaban por la fragua y templaban, con gasoil y aceite, dejando bien los cortes. La barrena esta hueca por dentro y la metían en una máquina que la calentaba y le hacía un nudo.

El túnel de Alcubierre del canal de Monegros es construido perforado con técnicas de minería, llevado a cabo entre 1956 y 1960. Para su perforación mecánica se emplearon barrenas, un tipo de barrenas hexagonales, era todo salagón, y primero iban introduciendo una barrena de 1 metro y así iban introduciendo sucesivamente una de 2 m., 3 m., 4 m. hasta finalmente una de 5 m. para colocar definitivamente el explosivo. Introducían cartuchos de dinamita y una vez preparado realizaban la detonación y explosión. Para ello solían apartarse bastante, colocándose lejos de la carga para detonarla con seguridad. Luego procedían al desescombro, retirando todo el material y cargando a pala las vagonetas que evacuaban por medio de los pozos con sus respectivas jaulas.

También perforaban con martillos neumáticos. En superficie se instalaron unos grandes compresores, cada uno igual pesaba 20 toneladas que funcionaban a gasoil y alguno puede que eléctrico. Igualmente, Carmelo recuerda partes de los motores de los compresores que pesaban más de 500 kg. Así, por medio de unas mangueras se llevaba el aire comprimido de los compresores al interior del túnel excavado para mover los martillos neumáticos. Carmelo trabajó también de ayudante de tubero, instalando las mangueras para los martillos.

A su vez, dentro del túnel instalaron railes por los que circulaban las vagonetas, a veces empujadas por hombres y otras con mulas que llevaban hasta las bocas o pozos, en estos últimos donde estaban las jaulas. Por medio de los elevadores, las jaulas, subían las vagonetas llenas para extraer toda la piedra y tierra, la voladura. Una vez en superficie basculaban las vagonetas y las volvían a bajar por las jaulas, igual que en las minas.

Pozo del túnel de Alcubierre donde en su interior iban las «Jaulas».

Aquellos potentes motores de las jaulas iban a gasoil. En las jaulas ponían hasta 3 o 4 mulas -Una se mató al caer por el hueco de la jaula, también uno de los obreros, empujando una vagoneta, no se dio cuenta que estaba la jaula abajo y al volcar la vagoneta esta le arrastró tras ella-. Había un matrimonio encargado del cuidado de las mulas, el tío Juan y Puri, les daban pienso para comer. Flor recuerda cuando vivió en Asturias como a las mulas les daban algarrobas que ellas también comían, les gustaban -eran dulces-.

Había encargados y los ingenieros solían aparecer de vez en cuando dando vueltas y comprobando el avance de las obras. Se trabajaba en cuatro tramos, van narrando Carmelo y Flor. De la boca de Jubierre al pozo uno y del pozo uno a la boca de Jubierre iban picando para encontrarse en medio y así hacían en cada tramo. En total fueron tres pozos que dividían los cuatro tramos; empezando en cada pozo para converger en el centro del mismo. Conforme avanzaban en el túnel ponían luces, aunque se movían mucho con candiles de carburo, pues la luz fallaba mucho. Después se iba revistiendo de hormigón la bóveda, camiones cogían arena del río y la subían para el túnel, donde se amasaba para el encofrado de la bóveda del túnel. Encofraban rápido, ya que el salagón era muy débil, para así evitar derrumbamientos y desplomes.  

En uno de los tramos, en vez de pozo había una rampa de la que un cabestrante tiraba de las vagonetas para la extracción de tierra y piedra de la perforación -Una vez se rompió el cable y las vagonetas cayeron aplastando a un empleado-.

El taller era una caseta pequeña que habían construido, tenía fragua, yunque, tenían de todo. De encargado del taller estaba Julián el herrero, con quien Carmelo forjó gran amistad. También soldaban con autógena y algo con eléctrica, pero muy poco, por lo que Carmelo fue aprendiendo todo un oficio. Entre las distintas instalaciones existió un polvorín, muy cerca del pozo 2 y siempre custodiado, día y noche, por dos guardias.  

Se montaron barracones, hubo hasta unos 100 reclusos trabajando en el túnel para quienes construyeron unos barracones de madera, cerca del pozo 2. Dormían en los barracones y también tenían cocina y comedor. Además, tenían unos depósitos de agua que iban reponiendo con cubas, para beber y aseo y en invierno se tenían que duchar con agua fría. Hubo seguridad, unos guardias vigilaban la obra y los barracones, no obstante, aún hubo un par que escaparon. Dentro de lo que cabe tenían cierta libertad, incluso bajaban a Castejon de Monegros a comprar y a misa los domingos. Al que era malo no le dejaban ir a Castejón. Además, disponían de servicio médico.

Algunas mujeres se quedaban en las casetas que había cerca del túnel. La mayoría de los que vinieron como trabajadores eran asturianos, gallegos, de muchas partes de España. Muchos trabajadores y sus familias se alojaron en casas en Castejón de Monegros; este fue el caso de la familia de Flor. Incluso los hijos de las familias iban a la escuela de Castejón de Monegros. Carmelo aún recuerda la escuela de su niñez: -Había dos, una de párvulos que estaba en la plaza del ayuntamiento, con doña Carmen, y las escuelas de abajo, de niños y de niñas, separados, aunque se juntaban en el recreo-. Sin poderlo evitar, Carmelo, con cariño, se acuerda de doña pilar y don Mariano y de don Ángel.

La empresa les traía agua y eso que la fuente madre de Castejón de Monegros siempre ha dado agua en abundancia a la localidad, siempre ha habido buena huerta e incluso de La Almolda venían a buscar agua. Pero, cuando los americanos se pusieron a prospectar en busca de petróleo la zona, debieron de joder la beta y ya no ha vuelto a brotar agua igual en la fuente madre.

El resultado dio un túnel de una longitud total de 6.199,11 metros. 5.161,81 metros de longitud natural y 1.037,30 metros de falso túnel o túnel artificial. Una obra fundamental en el sistema de riegos del Alto Aragón dentro del canal de Monegros, que marca el fin del Tramo IV y el inicio del Tramo V del canal a la zona regable denominada Monegros II al sur de la sierra de Alcubierre. Una expansión declarada de interés nacional en 1985 y que abarca miles de hectáreas transformando en regadío poblaciones como Ballobar, Bujaraloz, Candasnos, Fraga, Peñalba o Valfarta.

Con la finalización del túnel, Flor se vio obligada a desplazarse a Sádaba, donde la empresa trasladó a la mayoría de trabajadores que participaron en la construcción del túnel de Alcubierre. Mientras, Carmelo estuvo un tiempo trabajando en Castejón de Monegros, en un taller metalúrgico, reparando aperos de labranza e incluso errando caballería… pero, sobre todo, Carmelo se fue profesionalizando en la soldadura.

Luego Carmelo marchó a Zaragoza, a talleres Cima, le hicieron una prueba por la mañana y por la tarde ya empezó a trabajar. Luego pasó a La Pesa, donde hacían depósitos de Repsol. También trabajó en hornos Farja, haciendo hornos de pan, especializándose en los frontales, que eran de acero. 

Aunque después de todo y gracias al túnel, Carmelo y Flor contrajeron matrimonio, viviendo en Zaragoza y sin perderse cada oportunidad de volver a Castejón de Monegros, fines de semana y festivos. Son felices entre los dos sitios, acompañados de su familia. Sin olvidar lo que significó la construcción del túnel que, gracias a sus testimonios, nos hemos acercado, a aquella época que tanta prosperidad y vida trajo a Castejón de Monegros -Entonces igual hubo cerca de 2000 habitantes en Castejón de Monegros, panaderías, bares, comercios… el pueblo rebosaba de vida.

Una gran obra de ingeniería cuya memoria perdida recordamos gracias a Carmelo y Flor, recordando una obra dura, muy dura, de mucho polvo y sudor por traer las aguas prometidas que nunca llegaron a regar las tierras de Castejón de Monegros pero sin ellos, sin su trabajo y esfuerzo, nunca hubiese sido posible.

Javier Giral Ezquerra


Tiempos de cantera y del canal de Monegros, del túnel de Alcubierre y de un Castejón de Monegros prospero en tiempos de trabajo, viendo como el canal que construían pasaba de largo. La piedra y su explotación, cantería, pero también perforación con técnicas y metodología similar al de la minería. Profundizamos en el túnel de Alcubierre pero también, gracias a Javier, en el Castejón de Monegros de la segunda mitad del siglo pasado.

Javier Giral Ezquerra nació en Castejón de Monegros el 2 de diciembre de 1934, de casa de los Quinquilaires, por parte de sus abuelos paternos, pues se dedicaban a la quincalla, comerciaban con ella e iban por los pueblos vendiendo y reparando objetos de metal, cacharros y utensilios de cocina, alajos y bisutería.

Tenían algo de tierra, muy poco y algún trozo que fueron comprando, aunque se repartió, como era costumbre y poco le llegó a Javier. Así que su padre fue agricultor de secano. En Castejón de Monegros era y es casi todo secano, algunas tierras salobres que solo ha salvado la tierra buena de Jubierre –Si llovía daba mucho, es muy buena tierra-. Para la siega se quedaban por las masadas y por medio de los rastrojos. Venían peones de fuera, manchegos y extremeños, hacían las orillas a hoz y luego se pasaba la atadora que cortaba y hacía fajetes. Luego estaba la gabilladora que cortaba la mies, la llevaba a una plataforma y la sacaba en gabilla. Las casas grandes tenían almendreras y olivares, pero no mucho, solo trozos pequeños, como las casas de Antillón y Romeral. 

No obstante, en Castejón de Monegros hubo algo de huerta -Solo de las casas ricas, de casa Antillón, Buil y Romairal- gracias a la fuente Madre de la que brotaba abundante agua, aunque también se perdía bastante. A la fuente Madre prácticamente se iba a buscar agua a diario ya que el agua era muy blanda y no se conservaba bien. En el Plano había otra fuente y dos balsas, debajo del Castillo, donde ahora están los depósitos, una balsa para beber y otra para los animales y en verano, para la siega, iban a recoger el agua con cubetas que iban montadas en carros -Cada cubeta llenaba unos 80 cantaros y se llevaba para la siega-.

Ha habido mucho ganado, unas 15.000 a 16.000 cabezas en la sociedad Monte Blanco. A azada cortaban romero para leñas que cargaban en carros y bajaban a vender a Sariñena y La Almolda. Hacían algo de pino, pero para casa, estaba muy controlado y no daban permisos. Hubo carboneras, pero no las llegó a ver -sí que hay un par de sitios donde las hacían-. Los pinos, cuentan, llegaban hasta el castillo -había lobos y aún hubo uno por Jubierre después de la guerra, el último que se conoce por Castejón de Monegros-. Muchos albalatilleros iban a Jubierre a hacer leña de pino y esparto.

Había familias que vivían de la miel, los arnales de Castejón de Monegros. Los arnales eran construcciones, recintos amurallados donde, en la pared protegida del cierzo, existían diferentes banqueras y gradas conformando diferentes compartimentos para alojar las colmenas. Entonces las colmenas eran vasos de caña rebozadas de güeñas de vaca, eran fuertes y dentro las abejas hacían los panales. Adosado había una pequeña caseta, formando un conjunto amurallado asemejándose a la construcción a una paridera. Los vasos los ponían en los arnales aunque a lo último ya ponían las colmenas de caja.

La familia de Javier vivía en la plaza de las escuelas y durante la guerra vio pasar milicianos, se alojaban en casa Antillón, cercana a la suya. Hacían rancho, hacían fuego y cocinaban en unos calderos grandes, judías con patatas, y les invitaban a comer. Hasta los 13 años fue a la escuela, cuando tuvo que coger las caballerías de casa para ir a labrar y a realizar todas las faenas que tocaban. Sobre 1948, su padre cayó malo, con fiebres de Malta, estando enfermo durante 2 años y pico hasta que tristemente falleció. En casa eran cuatro hermanos, tres chicas y él (Ester Giral Ezquerra). Ya desde pequeño había ido a segar mucho a Jubierre, a veces iban por Sariñena, por si bajaba mucha agua por el Alcanadre y no lo podían cruzar. Para subir el grano tardaban toda la noche y llegaban a Castejón de Monegros al amanecer.

Con las caballerías estaba siempre ocupado, todos los días tenían trabajos que hacer, labrar, sembrar, segar… A veces hasta buscaban algún obrero para que ayudase en casa y en la siega hasta la pequeña de la casa iba a ayudar, a atar gavilla. Segaban, lo acarreaban y dejaban la mies en la era, trillaban, aventaban la parva, separando el grano de la paja, si hacía aire, y guardaban el grano. En Castejón de Monegros se construían carros y galeras, que son los carros de cuatro ruedas. Los construían los Vivetes, de casa Vived, y también Francisco el Carretero y los Royos, que eran herreros y carreteros, quienes además solían herrar las caballerías.

En el monte de Castejón de Monegros había canteras de piedra para la construcción, canteras abiertas, como la de la Plana de Santana, que era piedra más fuerte, y la Plana de Varella, que era más floja pero que se trabajaba muy bien. Había varios albañiles, aunque muchos particulares iban a sacar piedra en el Monte Blanco, una sociedad de todos los vecinos. Cerca estaban los yesos de la Almolda: –Machacaban la piedra con la maceta, la metían en hornos y luego la llevaban con el carro al molino, que había uno en La Almolda-.

Hizo la mili y tras finalizarla, a los dos o tres días, enganchó a arrancar piedra en la cantera de la Rabosa donde estuvo dos años con barrón y pico, todo a mano, hacía una falquera y cortaban la piedra que luego empleaban para hacer carreteras por la zona. Dos años más estuvieron sacando piedra para la construcción del pueblo de San Lorenzo del Flumen, para la construcción de las casas. Iban una cuadrilla de 5 o 6, desde Castejón de Monegros en bicicleta. Antes de llegar a la Portellada a mano derecha, incluso llegaron a tirar de dinamita, sería sobre 1957 y 1959.

Entonces se estaba realizando el túnel del canal para su paso por la sierra de Alcubierre. Casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel. También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos -Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.

Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos.

Instalaron un polvorín, se empleaba mucha dinamita y la tenía custodiada la guardia civil. En la cantera donde trabajaba Javier también tenían un pequeño polvorín. Un amigo suyo estuvo de barrenero, barrenaba, metían la dinamita y realizaban explosiones, retiraban el material y continuaban con la misma operación.

Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500.

Luego, Javier estuvo dos años trabajando en el canal, por la zona entre Robres y Lanaja, encofrando y echando hormigón. En la zona de Robres saneaban el canal, había filtraciones, sumideros, y reemplazaban tramos. Trabajaban bien y el encargado les cogió confianza y los llevó a sanear zonas donde había manantiales para desviarlos y que no dañasen la obra. La comida se la llevaban de casa, en una cesta de mimbre y el agua en un buyol, como un botijo, pero más grande. También estuvo unos dos años más de vigilante de las obras del canal, entre 1992 y 1994, había mucha maquinaria y trabajaba por las noches por la parte de Valfarta y fines de semanas y domingos enteros.

Con el tiempo, Javier adquirió una furgoneta y se dedicó durante 20 años a vender por los pueblos fruta y verduras. Le dieron la invalidez por las obras, aunque cuando le operaron las rodillas se recuperó totalmente. Para vender obtuvo la patente de frutas y verduras, lo que le permitía ir vendiendo por toda España, aunque, con la furgoneta, Javier iba vendiendo por Monegrillo, Pallaruelo de Monegros y Castejón de Monegros. También vendía aceite, pues podía vender todo tipo de comestible. Tres veces por semana iba a Zaragoza, a las tres de la mañana a Merca Zaragoza, para adquirir producto, hizo buenas amistades y en el oficio trataba mucho con la gente y aquello le gustaba mucho -Era un trabajo tranquilo, pero sin parar-.

El primer vehículo que tuvo no tenía calefacción y pasó mucho frio yendo a zaragoza por la noche, en las frías noches. Iba por Monegrillo, peor carretera, pero nada de circulación, cuando hacía mucha niebla se orientaba por las ontinas y las matas de la orilla de la carretera, no había ni marcas ni señales. Aún recuerda Javier el coche de línea, de Castejón salía todos los días a Zaragoza, salía a las 6 de la mañana y volvía por la noche -La parada la tenía en la calle predicadores de Zaragoza, donde tenía garaje, y pasaba por Bujaraloz, Osera, Pina y Alfajarín-.

Se casó en Castejón y tuvieron una chica. Con el tiempo se jubiló y desde entonces se dedica a sus almendreras y oliveras que tiene cerca del taller de Pedro Vived. Le gustaba mucho ir a cazar la perdiz, codorniz, conejo, liebre… casi nada de jabalí, aunque cuando entró la mixomatosis peló el monte de conejos. Lamenta que Castejón de Monegros ha perdido mucho -Hay muchas casas cerradas, apenas se ve gente por las calles, solo los fines de semana cuando vuelven. Antes en cada casa había más de ocho personas, abuelos, padres e hijos. Había 3 o 4 tiendas y otros tantos bares, 2 o 3 panaderías, carnicerías ¡como había personal había de todo!. La vida era integra en el pueblo. Un par de tocinos se tenían en casa que mataban cada año, había un matachín. Los pastores sabían de todo y los corderos se mataban en casa-.

Memoria viva de Castejón de Monegros, tiempos de cantería, tiempos de prosperidad con el túnel de Alcubierre, de una tierra dura y seca que ansiaba el agua para solo verla pasar, como un sueño aun pendiente. Gracias a Javier por acercarnos a aquellos tiempos y a Pedro Vived por su amabilidad y acogernos para poder hacer la entrevista, gracias.

  • Bocoit: Cubas, toneles grandes.
  • Carretel: Tonel pequeño, 4l, que se llevaba en el carro, con sacos o espartos empapados en agua.
  • Buyol: se llevaba el agua o el vino, toneletes de 10 o 12 l. En el carro se llevaba en el cenacho, una caja hecha con correas de cuero y tela basta o piel de cabra.

Túnel de Alcubierre


El canal de Monegros responde a una extraordinaria obra de ingeniería constituyendo, en sí misma, una de las obras hidráulicas más importantes de la ingeniería civil española del siglo XX. Su complejidad llevó a grandes soluciones técnicas y arquitectónicas, presentando una serie de obras muy específicas a lo largo de su recorrido como fueron el acueducto de Tardienta, inaugurado en 1914 o el mismo abrazo de Tardienta, conectando el Canal de Monegros con el canal del Cinca, y el, aunque poco conocido, pero no menos importante, túnel de Alcubierre, o también conocido como túnel de Castejón.

Boca Sur o boca de salida del túnel de Alcubierre, canal de Monegros.

Adentrándonos en el túnel de Alcubierre, descubrimos una compleja obra de perforación que atraviesa parte de la sierra de Alcubierre para regar la zona sur de Los Monegros, la denominada zona Monegros II dentro del canal de Monegros.

Sin duda, el canal de Monegros logró transformar el paisaje y la economía de la zona de Los Monegros, formando parte de los planes de Riegos del Alto Aragón, de unas políticas hidráulicas que llevaron el agua al secano oscense, pero que, para muchos pueblos afectados por embalses, supuso perder, a la fuerza, sus pueblos y tierras.

Pero también significó empleo, un trabajo muy duro, obrero, que en el caso del túnel de Alcubierre fue más propio de la minería, tanto técnica como constructiva.

En su memoria, la de obreros, presos y fallecidos durante su construcción, recordamos el túnel de Alcubierre.

Plan de Riegos del Alto Aragón

A finales del siglo XIX, Joaquín Costa sueña con la regeneración y modernización, impulsando, entre otras iniciativas, los proyectos de los Riegos del Alto Aragón. Un sueño que comienza a materializarse en 1902 con el Plan General de Canales de Riego y Pantanos, conocido también como el Plan Gasset. Pretendiendo, con el canal de Monegros, llevar el agua a las llanuras de Almudevar y Tardienta y «más tarde a la región de los Monegros» (Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1.902, sustentada por el Ingeniero Cleto Miguel Mantecón. CHE).

La redacción del Proyecto de Riegos del Alto Aragón es encargada por parte de Francisco de Paula Romaña y Suari, Barón de Romañá, a los ingenieros Félix de los Ríos y José Nicolas Sabater quienes, junto a las ideas de Rafael Izquierdo, lo realizan quedando aprobado, técnica y económicamente, por RR. OO de 1º de marzo y 29 de septiembre de 1913. El 7 de enero de 1915, a impulso del entonces ministro de fomento Javier Ugarte, se promulga la ley de riegos del Alto Aragón, encargando al gobierno la ejecución de las obras mediante Decreto 12 de marzo de 1915 (Gaceta del 18 de marzo).

Por lo que, el 29 de marzo de 1915, dan inicio a las obras de construcción del Canal de Monegros, una extraordinaria obra de ingeniería que transforma sustancialmente la seca comarca aragonesa en fertiles tierras de regadio: «A la distancia de setenta y cinco metros de la carretera de Zaragoza a Francia, hacia el pantano de la Sotonera, en el término municipal de la Villa de Almudévar» (Acta de inauguración de las obras de Riegos del Alto Aragón).

“El sistema de Riegos del Alto Aragón está constituido por la puesta en regadío de las tres zonas fundamentales de una extensión de 50.000 hectáreas, 60.000 hectáreas y 40.000 hectáreas, cada una que son la del Canal del Cinca, Monegros alto (zona de Monegros por encima de la sierra de Alcubierre), Monegros bajo (zona de Monegros por debajo de Ja sierra de Alcubierre)”.

Nueva España, 1 de octubre de 1959.

Canal de Monegros

El canal de Monegros responde a una red hidráulica que recoge las aguas del río Gállego y del Cinca, encontrándose en el abrazo de Tardienta y discurriendo hacia la zona árida de Los Monegros. Una gran obra hidráulica que recorre 133 km alimentado por los ríos Gállego y Cinca. Aguas que son almacenadas por medio de embalses de cabecera/aportación: “Las aguas que se aprovechan del Gállego en Riegos del Alto Aragón (zona de Monegros Alto), se derivan del Gallego por la presa de Ardisa y por el llamado canal del Gállego de una capacidad de 90 metros cúbicos, se conducen al pantano de La Sotonera con capacidad de 189 Hm3 donde se rulan y distribuyen para utilizarlas en la zona antedicha” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).

El canal de Monegros parte del embalse de la Sotonera con un caudal inicial de 90 m3/s abarcando una superficie regable de unas 110.000 ha: “Del pantano de La Sotonera sale el canal de Monegros que riega la zona de Monegros Alto y atravesando la sierra de Alcubierre por un túnel de cinco kilómetros, regará la zona de Monegros Bajo” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).

De acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Ebro, el canal de Monegros se divide en dos grandes sectores Monegros I y Monegros II y subdivididos en seis subtramos, correspondientes a diferentes constructivas y operativas.

Monegros I (85 km): Va desde el Embalse de la Sotonera hasta el túnel de la Sierra de Alcubierre. Se divide en cuatro tramos principales:

  • Tramo I (subdividido en Ia y Ib): Discurre desde el embalse de la Sotonera, cruza el canal de Violada y llega hasta el conocido “Abrazo de Tardienta”, donde confluye con el canal del Cinca. En el abrazo nace el canal del Flumen y la acequia Q.

    Tramo I a Entre el Embalse de Sotonera y el Canal de Violada 90 m3/s.
    Tramo I b Entre el Canal de Violada y el Abrazo de Tardienta 90 m3/s.
  • Tramo II (subdividido en IIa y Iib): Continúa desde el abrazo de Tardienta (atravesando zonas como Tardienta y Robres).

    Tramo II a Entre el abrazo de Tardienta y el origen de la acequia Q 70 m3/s.
    Tramo II b Entre el origen de la acequia Q y el túnel de Robres 70 m3/s.
  • Tramo III Entre el Túnel de Robres y la trasversal de almenara de San Juan 60 m3/s.
  • Tramo IV: Entre transversal de almenara de San Juan y túnel de Alcubierre 53 m3/s.

    Monegros II (48 km): Abarca desde la boca sur del túnel de la Sierra de Alcubierre hacia el sur y el este. Se subdivide en dos tramos más:
  • Tramo V: Parte de la salida sur del túnel de Alcubierre hacia el Este, con una longitud de unos 20 km. De aquí surge la ramificación del canal de Sástago.
  • Tramo VI: El tramo final del sistema principal.

Una detallada descripción de la época la da Nueva España, 1 de octubre de 1959, especificando los tramos hasta entonces construidos, el túnel y sus distintas derivaciones:

Este canal se divide en cuatro tramos, antes del citado túnel.

El primer tramo, con longitud de 21 kilómetros y una capacidad máxima de 90 m3 s., salen en su margen derecha la acequia o canal de La Violada y otras de menor importancia y en la margen izquierda del canal del Flumen. Unos 100 metros antes de la toma del canal del Flumen se injerta en el canal de Monegros el canal del Cinca, que conducirá los caudales necesarios para el riego ele la zona de Monegros Bajo.

El tramo segundo del canal de Monegros comienza en el acueducto de Tardienla y tiene una longitud de 25 kilómetros con capacidad de 70 m.3 s. De este tramo por la derecha se deriva la acequia Q, en las proximidades de la ermita de Santa Quiteña y otras varias que regarán la zona propia del tramo segundo del canal de Monegros.

El tramo tercero, con una longitud total de 22,7 kilómetros y capacidad variable desde 65 m.3 s. a 53 m.3 s. se encuentra construido en un primer trozo de 4,5 kilómetros; un segundo trozo de 9 kilómetros, que sólo está hecha la excavación; un tercer trozo construido de 1,1 kilómetro y un cuarto trozo de 8 kilómetros sin construir. Del trozo primero se deriva el canal de Lanaja y Sariñena y acequia de Cantalobos.

El tramo cuarto, con una longitud de 16,1 kilómetros, se halla pendiente de ejecución y tendrá una capacidad de 63 m.3 s.

El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre, que actualmente está en construcción.

Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.

El túnel de Alcubierre

El túnel de Alcubierre marca el inicio de Monegros II, siendo final del tramo IV y el inicio del tramo V. Un túnel que permite al canal de Monegros atravesar la sierra de Alcubierre con una longitud inicial de 5.169 metros, que se comienza a construir en 1956 y entra en funcionamiento en 1960.

El Noticiero, 11 de febrero de 1956.

La perforación del túnel sale a subasta por un importe cercano a las 120.000.000 pesetas, dándose publicidad en el diario altoaragonés de Nueva España en su edición del 17 de marzo de 1956: “El túnel de Alcubierre, con el acueducto de Tardienta, son las obras cumbres del canal de Monegros, la base técnica del sistema, cuya finalidad es transportar el agua venciendo arduos obstáculos naturales a sus últimos objetivos la zona monegrina”.

Su adjudicación, de la contrata del túnel que atraviesa la sierra de Alcubierre, informa Nueva España el 14 de junio de 1956 y el 18 de julio de 1956 da cuenta del inicio de las obras: “Obras del Proyecto del túnel de Alcubierre (en el Canal de los Monegros), trozo 4º, el 21 de julio de 1956. El propósito es regar las 68.130 hectáreas situadas tras la sierra de Alcubierre además de la propia zona de 52.435 hectáreas”.

La empresa adjudicataria resulta ser Marcor S.A., con sede en Madrid, calle General Mola, 9. Una empresa constructora que formó parte en la ejecución de grandes obras públicas de infraestructura hidráulica y ferroviaria española. Su participación, en el canal de Monegros, se basó en la ejecución del túnel de Alcubierre definida como “Una de las obras de ingeniería más complejas integradas en el trazado de este canal”. La dirección técnica es por parte de Juan Martínez Navarro y Navarro, la dirección estatal por los ingenieros Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras públicas, Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Camilo Mazzuchelli Muñoz y Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes Ramón Escartín Bescós y Serafín González Tolón.

Las obras son iniciadas en agosto/septiembre de 1956 “Se trata de un túnel revestido de 4.956,40 metros, para un caudal de agua de 51 metros cúbicos. Su coste total está calculado en 88.484.000 pesetas, de las que se han invertido ya 34.629.103 pesetas, estando prevista su terminación para el 30 de julio de 1960” (Túnel de la sierra de Alcubierre. Situado en el tramo IV del canal de Monegros) Nueva España 13 de noviembre de 1959. Siendo su finalización prevista para 1960: “En cuanto al túnel de Alcubierre, su terminación está prevista para el año 1960 y su longitud es de unos cinco kilómetros” (Nueva España, 9 abril de 1959).

“El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre que actualmente está en construcción. Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.”

 Nueva España 2 de enero de 1959.

Para su construcción se aplican técnicas propias de minería, tanto en la perforación como en la extracción de los materiales por medio de vagonetas y pozos. Para ello se construyeron cuatro pozos de evacuación con montacargas para vagonetas y uno por medio de rampa, con un recorrido de hasta 60 metros de altura en alguno de aquellos pozos: “El túnel ha de tener 5 kilómetros y una luz de 5 por 7 metros” (El Noticiero, 27 de enero de 1957).

Construcción del túnel

El túnel es construido mediante perforación, barrenando y martillos neumáticos movidos por compresores, empleando explosivos y extrayendo continuamente el material resultante. Además de las bocas de entrada y salida, boca Norte y boca Sur, se construyen una serie de pozos con jaulas, elevadores, y una serie de railes para mover las vagonetas mediante caballería. Posteriormente se hormigona la bóveda, los muros laterales y la sección del canal. Todo un entramado constructivo complejo para cuya realización se excavan 245.000 metros cúbicos, empleándose 87.000 metros cúbicos de hormigón y 20.000 toneladas de cemento con un presupuesto de contrata de 114.743.128,60 pesetas (Nueva España – 15/05/1960).

Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera recuerdan perfectamente el trabajo de construcción del túnel. Para su perforación mecánica se emplearon barrenas, un tipo de barrenas hexagonales, era todo salagón, y primero iban introduciendo una barrena de 1 metro y así iban introduciendo sucesivamente una de 2 m., 3 m., 4 m. hasta finalmente una de 5 m. para colocar definitivamente el explosivo. Introducían cartuchos de dinamita y una vez preparado realizaban la detonación y explosión. Para ello solían apartarse bastante, colocándose lejos de la carga para detonarla con seguridad. Luego procedían al desescombro, retirando todo el material y cargando a pala las vagonetas que evacuaban por medio de los pozos con sus respectivas jaulas.

También perforaban con martillos neumáticos. En superficie se instalaron unos grandes compresores, cada uno igual pesaba 20 toneladas que funcionaban a gasoil y alguno puede que eléctrico. Por medio de unas mangueras llevaban el aire comprimido de los compresores al interior del túnel excavado para mover los martillos neumáticos. Carmelo trabajó también de ayudante de tubero, instalando las mangueras para los martillos.

A su vez, dentro del túnel instalaron railes por los que circulaban las vagonetas, a veces empujadas por hombres y otras con mulas que llevaban hasta las bocas o pozos, en estos últimos donde estaban las jaulas. Por medio de los elevadores, las jaulas, subían las vagonetas llenas para extraer toda la piedra y tierra, la voladura. Una vez en superficie basculaban las vagonetas y las volvían a bajar por las jaulas; al igual que en las minas.

El padre de Flor se dedicaba al mantenimiento y reparación de los montacargas, que en el argot minero llaman “Jaulas”, principalmente de los motores. Mientras Carmelo Morón Buil, que comenzó a trabajar en el túnel con 14 años, lo hace ingresando en el taller, que era más bien como una herrería, había fragua, yunque… y allí repasaban las barrenas, martillos y picos, las ponían como nuevas, las pasaban por la fragua y templaban, con gasoil y aceite, dejando bien los cortes.

Trazado del túnel de Alcubierre.

Para ello se empleó gran cantidad de trabajadores, hasta alcanzar un máximo de 300, algunos llegados de Asturias y otros presos, contando con un destacamento de 93 reclusos, además de contar con mano de obra de las poblaciones cercanas, como Castejón de Monegros, Valfarta, La Almolda y Bujaraloz. Javier Giral Ezquerra apunta que casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel: -También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos. Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.

Muchos son alojados en barracones en la misma zona del túnel, incluso masadas, parideras y casas del mismo Castejón de Monegros son utilizadas para albergar familias que acudieron para trabajar en el túnel. La familia de Flor Nieta Extremera fue una de aquellas familias que vinieron a trabajar al canal. La mayoría de los que vinieron como trabajadores eran asturianos, gallegos, de muchas partes de España. Aunque algunas mujeres se quedaban en las casetas que había cerca del túnel, muchos trabajadores y sus familias se alojaron en casas en Castejón de Monegros; este fue el caso de la familia de Flor.

Cándida Buil Farled, natural de Castejón de Monegros, recuerda como trabajó mucha gente que se quedaban a dormir por las masadas -Para hacer el túnel empleaban dinamita y un primo hermano de mi marido murió en una explosión-.También apunta lo mismo Javier Giral Ezquerra: «Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos».

A lo largo del recorrido se construyeron cuatro pozos. Jesús Ainoza Arled estuvo trabajando de boca a boca, de la boca de entrada a la boca de salida: «Desde cada punto se perforaba para encontrarse en el medio». Aquellos pozos eran los siguientes:

  • El pozo n.º 1 se encontraba en Jubierre, cerca de la boca de entrada del túnel. En sus inmediaciones se estableció la planta de hormigón para la construcción del túnel.

Planta de hormigón en el pozo n.º 1.

  • El pozo n.º 2 en la masada del General, allí estaban los barracones de los presos, pues en el túnel trabajaron presos. Los barracones los recuerda de tela y las mujeres de los presos se quedaban por las masadas, casetas, corrales y parideras, por la de Luquetas, la Carpeta, la Barrera, corral del Secretario y la masada del Tendero, donde vivía una familia. Al otro lado de los barracones, en una plana los presos hicieron un campo de fútbol y los de Castejón de Monegros iban a jugar al fútbol con los presos. También los presos bajaban a Castejón de Monegros, a comprar, a misa…
  • El pozo n.º 3 estaba en la zona conocida como «Lo Romeral».
  • El pozo n.º 4 se hallaba en lo de Gabín, era de galería, no era propiamente un pozo y se accedía por medio de una rampa. Una vez a una vagoneta se soltó y al bajar pilló a uno que lo mató.
  • La boca de salida queda entre el monte de Castejón y el de Sena.

Su proceso constructivo queda bastante aproximado gracias a la crónica realizada por El Noticiero, en su edición del 27 de enero de 1957:

Para realizarla se ha dispuesto la apertura, poco más o menos simultánea, de esta boca Norte y de la Sur (todavía no iniciada) y tres pozos, distantes sobre los 1.5000 metros, logrando así 8 tajos y dando lugar al mayor número de obreros y la posible celeridad a las obras. El número 1, primero visitado ha de tener 45 metros de profundidad, está ahora en los 19, su amplitud es de 5 por 6 metros y conforme se va profundizando, se reviste de una fuerte pared de ladrillo para evitar los desplomes. Ahora las tierras se extraen a torno, pero se van a colocar montacargas que suban y bajen las vagonetas ya cargadas. Para ello hace falta el tendido de línea eléctrica en 8 kilómetros, transformador y derivaciones que, como ven, llevamos adelantados, asentamiento de motores, mucho más potentes que los compresores, balsas que nos faciliten el agua para refrigeración, aparte de la indispensable para la obra.

Llegamos al pozo número 2; la excavadora terminó en una semana una gran balsa de 25 por 10 por 6 metros en espera de que las nubes la llenen del líquido elemento; está terminado el polvorín, según se requiere por las disposiciones vigentes, capaz para 5.000 kg. de dinamita (hoy se gasta una caja diaria). El pozo llega a la profundidad de 22 metros y ha de tener 55; en el momento de nuestra llegada van a prenderse fuego a los barrenos…

Llegamos al pozo número 3, apenas iniciado; este sólo ha de llegar a los 35 metros de profundidad.

Hay que añadir que los obreros son al presente alrededor de los 100 (no pueden ser más), que la empresa trajo de Oviedo, los restantes de la tierra; cuando las obras estén en pleno desarrollado, se doblarán y más y más.

Igualmente queda recogido en El Noticiero del 15 de mayo de 1960 con motivo de su inauguración:

Lo realizado

Además de la total perforación, cuyas obras comenzaron en septiembre de 1856, se ha terminado el revestimiento de la bóveda superior con un espesor de 60 centímetros de cemento, para evitar los derrumbamientos de la marga que compone la montaña.

Para la construcción se han realizado tres pozos verticales, de uno, 60 metros de profundidad, dotados de montacargas de gran potencia, y otras varias aberturas para respiración e introducción de tubos compresores. Los tres pozos principales, seguramente protegidos por unas casetas adicionales, quedaran abiertos para vigilancia y reparaciones necesarias, dotados con escaleras de emergencia.

Está acabada, pues, la parte más penosa ya que las primeras perforaciones fue necesario hacerlas, hombre a hombre, con pico, dinamita y pequeñas perforadoras.

En el momento actual caben en el túnel, espaciosísimo, grandes excavadoras que prestan servicio ininterrumpidamente durante el día y la noche

Esto permite una aceleración extraordinaria en las obras. Una aceleración todavía superior a la conseguida hasta el momento actual, ya de por si notable, pues toda esta obra se ha realizado, con sus muchas dificultades, en menos de cuatro años, contra todos los pronósticos y venciendo la dificultad de una inundación, en septiembre de 1659. que hizo suspender las obras durante seis meses en algunos lugares del túnel porque el barro los llenaba completamente y obligó a su limpieza y adecentamiento, y a la reparación de toda la maquinarla sepultada bajo el tarquín, que ha sido larga y costosa.

No sólo eso. Sino que la empresa Marcor, S. A., ha tenido que construir toda una red de caminos, barracones abundantes de servicios y montaje de maquinarla; compresores eléctricos, de gasoil, montacargas, raíles interiores y exteriores para vagonetas, locomotoras para las mismas y cien detalles más que escapan a la mirada del profano.

Las obras han sido llevadas, pues, con una rapidez espectacular. Nosotros, que descendimos por el pozo número 2, en la «jaula» (nombre profesional que se da a los montacargas de gran potencia), quedamos impresionados por la magnitud de los trabajos, la profundidad del túnel, la perfección de su realización, pues es imposible distinguir dónde acaba la perforación realizada por un pozo y dónde empieza la del siguiente en aquella subterránea y amplia línea recta que supone el acarreo de la tierra sobrante del túnel y el descenso del material necesario para el abovedamiento.

Se ha realizado la obra, repetimos, con una velocidad y una perfección admirables. Ni un error, ni un fallo en aquella galería, a sesenta metros de la superficie de la tierra, realizada sin otros puntos de referencia que unas plomadas que, con mucho cuidado, se lanzaban desde las bocas de los pozos principales y secundarios.

Para los profanos, pensando un poco, resulta milagroso el avance de esta técnica y la labor detallada y ajustada de los técnicos de Marcor, S.A.

Sólo falta para la terminación del túnel: la construcción de los soportes de la bóveda y la contrabóveda, que se colocará, tras la limpieza, rebaje, adecentado, nivelado y hormigonado (todo esto se realizará en. breve espacio de tiempo) de la galería ya construida y que se puede recorrer tranquilamente desde la boca de entrada hasta el último metro de la parte de túnel artificial.

Es una obligación subrayar especialmente el trabajo Intensísimo que se ha llevado con el máximo Impulso y extraordinaria capacidad, dirigido técnicamente por don Juan Martínez Navarro y Navarro, que durante estos casi cuatro años ha vivido pendiente de la organización, vigilancia  y realización de las obras, secundado por todos los técnicos de Marcor, S.A. y la dirección estatal que ha corrido a cargo de los ingenieros don Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras Públicas; don Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli Muñoz y don Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes don Ramón Escartín Bescós y don Serafín González Tolón.

También han puesto su máximo es fuerzo los trabajadores de la empresa, cuyo número en la actualidad excede de trescientos, más un destacamento de 93 reclusos que, en régimen de vigilancia, han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel.

El polvorín

En el pozo 2 se construyó un polvorín con la capacidad de guardar unos 5.ooo kilos de dinamita. El polvorín contó con vigilancia. Javier Giral Ezquerra recuerda que su custodia respondía a la Guardia Civil, igualmente lo recuerda Carmelo Morón Buil «Entre las distintas instalaciones existió un polvorín, muy cerca del pozo 2 y siempre custodiado, día y noche, por dos guardias».

La celebración del “Cale”

El túnel es inaugurado el 14 de mayo de 1960. Como obra propia de la minería, con la unión de las galerías y la finalización del túnel, se lleva a celebrar el «cale», que, en obras de ingeniería, especialmente de túneles, representa el instante exacto en el que las excavaciones iniciadas desde dos extremos diferentes (o desde pozos intermedios) finalmente se unen. Se realiza en el destacamento de reclusos, recordando especialmente a los cinco obreros que perdieron su vida durante la construcción del túnel. Una celebración, después de todo, con motivo de los actos de inauguración del túnel y publicado en El Noticiero del 15 de mayo de 1960: «A las diez y media de la mañana, en el destacamento de reclusos, en un altar de campaña construido bajo una cimbra de hormigón, reproducción exacta de las que componen el entramado del túnel, el párroco de Castejón de Monegros, don Antonio Broto, dijo una misa en sufragio de los cinco obreros muertos en accidente de trabajo durante la reconstrucción del túnel«.

El Noticiero, 15 de mayo de 1960.

Asistieron a esta misa las siguientes autoridades de Huesca: El gobernador civil, don José. Hiera Aísa; el gobernador militar, general don José Samaniego y Gómez de Bonilla; el presidente de la Diputación, don Enrique García Ruiz; el delegado provincial de Sindicatos, don Tomás Bonilla; el ingeniero Jefe de la Delegación de Industria, don Gonzalo Martínez Olí de Bretón; el Ingeniero Jefe de Obras Públicas, don Fernando Susín Hernández; don Ricardo Escribaño, ingeniero de Obras Públicas; el comisario Jefe de Policía, don Fernando Santiago Hodson; ayudante de la Delegación de Industria, don Alfredo Lacalle Pena. De Zaragoza asistieron; don Antonio de Diego, delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli. Jefe de sección del mismo Organismo; el inspector don Luis Sánchez de Ocaña; don Antonio Amat, ingeniero-consejero de Marcor, S. A.: don Juan Martínez Navarro, también consejero de la empresa; su hijo, don Juan Martínez-Navarro y Navarro, director de las obras del túnel; don Pablo Ugarte, ingeniero de la Confederación; don Mariano Alfonso, abogado de la Confederación; ayudantes de Obras Públicas de la Confederación, don Ramón Escartín y don Serafín González; el señor Castell, ayudante de Obras Públicas, por la contrata; don José Ángel Atienza, abogado de Marcor, S. A.; don Hermelando Corbí Abad, ingeniero de la misma empresa; don José Ricardo Abad Botella, Ingeniero agrónomo; empleados de Marcor, S. A., de Madrid, que está instalada en General Mola, 9, y de Zaragoza, que tiene su sede en General Mola, 60; empleados de la Confederación y amigos de la empresa constructora.

Seguidamente; todas estas personalidades, hicieron un recorrido por el túnel desde la boca de entrada hasta el desnivel del tramo segundo, para salir por el pozo principal número uno. Luego, se trasladaron al tramo del túnel artificial. Todos quedaron maravillados de la rapidez y perfección con que se ha hecho la obra tan gran…

Terminada la visita, se trasladaron al hotel de “El Ciervo”, donde fueron obsequiados por la empresa Marcor S.A. con una espléndida comida.

A los postres, el señor gobernador militar de Huesca pronunció unas palabras y realizó una colecta para las Hermanitas de los Pobres de aquella ciudad. Don Juan Martínez Navarro y Navarro, director de las obras, pronunció unas breves palabras, breves porque Marcor S.A. pone su máxima elocuencia en las obras y no en las palabras y todos acaban de ver las obras, para expresar el agradecimiento de la empresa a las autoridades y a todos los presentes que habían asistido como verdaderos amigos. Si .. servido -dijo- de estímulo y afín a la empresa, ha sido el poder reportar alguna utilidad a estas resecas tierras de Aragón y, en definitiva, de España. No esperamos otra cosa -continuó- que en día no lejano poder ver con legitimo orgullo cómo el agua atraviesa este túnel para llenar de fecundidad y riqueza esta zona de Monegros, cambiando así la fisonomía de una de las partes vitales de Aragón.

Fue largamente ovacionado, no sólo al final, sino también interrumpida varias veces por los aplausos a lo largo de su intervención.

Hoy, domingo, la empresa, para celebrar este final de perforación, obsequiará a todos sus trabajadores, con otra comida de hermandad en Castejón de Monegros.

Gran repercusión va a tener en la agricultura patria y en toda la comarca, eternamente sedienta, de Monegros la construcción del canal del mismo nombre y, como parte integrante e importante del mismo, la del túnel que atraviesa la Sierra de Alcubierre. Por esto, la empresa «Ingeniería y Construcciones Marcor, S.A.», se ha volcado en esta grandiosa obra, con ritmo acelerado y singular acierto, que cambiará la fisonomía

De una región tan Importante en la economía de Aragón, y por tanto, de la patria. – V. S. P.

  Ayer se celebró el «cale», es decir, la total perforación, del túnel que, atravesando la sierra de Alcubierre, permitirá la conducción de agua a la sedienta región de los Monegros del ranal del mismo nombre que se está construyendo, obra que ha llevado a cabo, con una celeridad y una eficacia insuperables, la empresa Ingeniería y Construcciones Marcor, S. A.  

El Noticiero, 15 de mayo de 1960.   

Características del túnel

Finalmente, el túnel es de forma ovoidal, con una altura del túnel de 6.50 metros y anchura máxima de 7.46 metros de diámetro, revestido de hormigón y capaz para un caudal circulante de 51 metros cúbicos por segundo, con un calado de tres metros.

Tiene una longitud total de 6.199,11 metros, oficialmente de 6.185m; 5.161,81 metros es la longitud del túnel natural y 1.037,30 metros la del túnel artificial que la empresa Marcor, S.A., tuvo que aumentar porque la salida, pensada en trinchera, se anegaba con las avalanchas de agua producidas por la lluvia. Terminado este tramo de túnel artificial se construyó una trinchera de salida de 196,85 metros.

El caudal que circula por el túnel es de cincuenta y un metros cúbicos, por segundo, con un calado, es decir una altura de agua, de tres metros. La excavación del túnel supuso 245.000 metros cúbicos y el hormigón invertido 87.000 metros cúbicos. Se emplearon 20.000 toneladas métricas de cemento y contó con un presupuesto que ascendió a 114.743.128,60 pesetas (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).

El destacamento penal de Castejón de Monegros

La construcción del túnel contó con un destacamento final de 93 reclusos comprendidos en el destacamento penal de Castejón de Monegros. El destacamento queda recogido en el «Inventario de destacamentos penales y actuaciones realizadas entre 1936 y 1962 en la provincia de Huesca» (Memorias anuales de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias), figurando el destacamento de Castejón de Monegros entre los años 1958 y 1962 y con el número variable de presos de 69 en 1960 a 72 en 1961; presos vinculados a los trabajos para Ingeniería y Construcciones Marcor S.A. en el túnel de Alcubierre.

Mismamente queda recogido por el Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés SIPCA, entre los diferentes destacamentos penales presentes en la provincia de Huesca: «Como fueron los destacamentos de Barasona, Bisaurri, Castejón de Monegros, Escalona, Fraga, Huesca, Lascuarre-Vilaller, Mediano, Novales y Sabiñánigo» en la provincia de Huesca».

De hecho, el Archivo Provincial de Huesca conservan expedientes de presos de los destacamentos penales de la provincia de Huesca, entre ellos los del destacamento penal de Castejón de Monegros, presos considerados como «Presos comunes».

  • Comunicaciones con el Destacamento Penal de Castejón de Monegros – 1959-1961. ES/AHPHU – P-000076/000001.
  • Relaciones nominales de reclusos destinados a destacamentos penales 1949-1963. ES/AHPHU – P-000087/000001.

El destacamento estuvo próximo al pozo n.º 2 donde se construyeron diferentes barracones, algunas fuentes citan de madera y otras de tela. Allí tuvieron guardias, al igual que a lo largo y ancho de la obra del túnel, además de dormitorios, cocinas, comedores y zonas de aseo. Estuvieron en régimen de vigilancia, redimiendo con su trabajo parte de su pena: «Han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel» (El Noticiero, 15 de mayo de 1960). No obstante, entre los testimonios orales se cuenta que uno de los presos llegó a fugarse del destacamento.

En la memoria colectiva encontramos el relato de Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera quienes relatan que hubo hasta unos 100 reclusos trabajando en el túnel para quienes construyeron unos barracones de madera, cerca del pozo 2: «Dormían en los barracones y también tenían cocina y comedor. Además, tenían unos depósitos de agua que iban reponiendo con cubas, para beber y aseo y en invierno se tenían que duchar con agua fría. Hubo seguridad, unos guardias vigilaban la obra y los barracones, no obstante, aún hubo un par que escaparon. Dentro de lo que cabe tenían cierta libertad, incluso bajaban a Castejon de Monegros a comprar y a misa los domingos. Al que era malo no le dejaban ir a Castejón. Además, disponían de servicio médico.»

Muchas empresas se beneficiaron del empleo de mano de obra de los denominados presos del franquismo. Se calcula que entre 700.000 y un millón de personas pasaron por la red de cárceles y campos de concentración del régimen, a los que a muchos se les impuso la obligatoriedad del trabajo para reducir condenas mediante el Patronato de Redención de Penas. La mayoría de ellos fueron presos políticos.

El canal continúa

Tras la construcción del túnel de Alcubierre, el 29 de diciembre de 1961 dieron comienzo las obras de los tramos de Monegros II. Aunque la infraestructura y sus canales de conexión quedaron paralizados durante largo tiempo.

Durante 1985 se aceleraron los trabajos en el Tramo IV del Canal de Monegros y en las embocaduras del propio túnel para permitir de forma efectiva el paso del agua hacia el sur. Las obras se incluyeron formalmente en los planes ministeriales de ampliación y acondicionamiento

La zona regable por el canal de Los Monegros se encuentra terminada en sus tres primeras fases, que corresponden a los tramos, 1.°, 2.° y 3.° de dicho canal. Las obras de construcción del 4.° tramo, que termina en el túnel de la sierra de Alcubierre, así como el acondicionamiento de dicho túnel, se hallan en estado muy avanzado y se prevé que en el año 1986 el agua llegará al otro lado de la sierra de Alcubierre.

Por todo ello, se considera que debían iniciarse las acciones propias encaminadas a la transformación en regadío de los terrenos dominados por dicho canal al sur de la mencionada sierra.

Por todo lo anterior, por Real Decreto 37/1985, de 9 de enero, publicado en el «Boletín Oficial del Estado» número 10, de 11 de enero,- se declaró de interés nacional la transformación en regadío
de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).

REAL DECRETO 1676/1986, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Plan general de transformación de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).

Efectivamente, durante mediados de la década de 1980 se realizan obras en el túnel, solucionando el mal estado del hormigonado. El 15 de mayo de 1985, el entonces presidente del gobierno de Aragón, Santiago Marraco Solana, visita de las obras del túnel Alcubierre.

ES/AACAA – 005493/0001.

Síntesis

Síntesis o a modo de conclusión, esta aproximación a la construcción del túnel de Monegros, dentro del canal de Monegros, expone la gran complejidad que supuso la obra y su importancia en el desarrollo de la comarca de Los Monegros: “Gran importancia tiene esta total perforación del túnel, no sólo como obra de ingeniería, sino como avance social, ya que esto túnel permitirá que el agua mitigue la sed de un territorio extensísimo, tradicionalmente condenado a desierto, importante en la agricultura y economía de Aragón” (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).

«Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500».

Javier Giral Ezquerra.

«Al final el agua llegó a Valfarta y se hicieron lotes de tierra, dando bastantes».

Cándida Buil Farled.

Concluyendo, la obra permitía regar sesenta y cinco mil ochocientas doce hectáreas de Monegros II, la superficie dominada a la salida del túnel, por el agua, pertenecientes a los términos municipales de Candasnos, Peñalba, Valfarta y Ontiñena, en la provincia de Huesca, y los de Gelsa, Velilla, Pina de Ebro, Caspe, Bujaraloz y Sástago, en la provincia de Zaragoza. Tierras que quedaban convertidas en regadío tras una obra de ingeniería construida con el esfuerzo de trabajadores y los cinco obreros que fallecieron en su construcción. Sin olvidar todo el sufrimiento causado a todos/as los/as afectados/as por obras hidráulicas.

Cándida Buil Farled


Cándida Buil Farled nace en Castejón de Monegros el 11 de marzo de 1937, en la calle de la iglesia número 21 aunque ha vivido gran parte de su vida en Valfarta. Sus memorias nos trasladan a las dos localidades monegrinas, a una vida pretérita que guarda grandes recuerdos, con mucha familiaridad, de una persona muy querida que nos abre las puertas de su casa y nos acoge con gran afecto.

Hija de Mariano Buil Palacio y María Farled, en casa fueron 5 hermanos, 4 chicas y un chico. Su padre era jornalero, muy trabajador, iba a todo lo que podía y hacia trabajos para casa el Cerrajero y en casa de su tío Farled -Lo que más hacía era ir a labrar con las mulas-.

Ella iba a ayudarle a segar, él iba con la dalla mientras ella ataba la garba y a veces, si podían, iban a respigar o a hacer esparto. También su padre Mariano trabajó en carreteras, con una maceta machacaba piedra, iban muchos, el tío Canarro y otros tantos. Tendrían unos 30 o 40 años cuando fueron a Sallent de Gallego y a Panticosa a hacer obras. Incluso estuvo en Valfarta poniendo pinos en el entorno de san Miguel.

Iban a hacer leña con una astraleta, coscojos y romeros que cargaban en una carretilla o con un burro la llevaban para casa. Aunque era muy duro, todo lo hacían con alegría. Almorzaban una tajada de pan con vino y azúcar y para comer muchas veces patatas con judías.

Su infancia transcurrió por las calles de Castejón de Monegros, jugando a los pitos, a los anuncios con las cajas de mistos, a la comba… Aunque en casa tampoco paraba, ayudaba a las faenas, a hacer las camas, limpiar y, entre muchas otras tareas, ir a buscar agua a la fuente del Plano con pozales y cantaros. La fuente del Plano era la fuente grande y tenía lavadero y luego estaba la fuente pequeña, que tenía dos lavaderos, uno para lavar y otro para aclarar. Gracias a la fuente había un poco de huerta en la que se ponía de todo, sí que casa Antillón hacía un huerto bastante grande. Asimismo, estaban las balsas, la Alta y la Baja, una muy buena para guisar y la otra para las caballerías y resto de animales.

Cándida fue a las escuelas que ya estaban en el Plano, entonces eran muchos, hasta comulgaron en su año unos 40 críos. Con 14 años fue a servir a diferentes casas Urcía/Mariscal y los Romairales/ Alcrudo, hacía las camas, fregaba, lavaba y amasaba el pan que cocían en el horno una vez a la semana con lo que tenían para toda la semana -Había dos hornos de pan, Castejón era muy grande, aunque ha ido a menos-.

Hacían la matazía matando un tozino al año con el que hacían longanizas, chorizos… y luego, si podían iban comprando. También tenían conejos, pero su madre decía -¡Rediós!, no voy a poner más conejos, que van a romper hasta el váter-. Había un molino harinero en calle la Luna y en casa Romeral tenía almendreras y olivos.

Recogían trapos que cambiaban por naranjas a uno de Fraga. En casa de la Camionetera vendía de todo, en la Chipranera daban comidas y había baile en casa la Ronquilla, un café muy fuerte. Las fiestas de Castejón de Monegros para Santiago y santa Ana y para el 17 de enero san Antón, que se hacían hogueras. Su padre fue danzante «Para Santiago y Santa Ana, pintan las uvas y para la Virgen de Agosto ya están maduras».

Sus hermanas marcharon a servir a Barcelona y allí se quedaron, su hermano se quedó en Castejón, fue pastor para otro. Se veían muy poco, una vez al año. Muchas chicas jóvenes marcharon a servir a las ciudades, especialmente a Barcelona.

Cándida conoció a su marido Ángel Suelves Barrieras, natural de Valfarta en unas fiestas en Castejón de Monegros. Se casaron el 20 de septiembre de 1958, cuando Cándida tenía 21 años, instalándose en Valfarta en la casa familiar casa Suelves. Su marido fue pastor de su propio ganado ovino, tenían un rebaño de unas 300 ovejas. Ángel marchaba con el ganado por la mañana y no volvía hasta la noche, con la comida en la alforja que Cándida le preparaba. Algunas veces iba a ayudar a su marido con las ovejas y tenían un pequeño camper donde sembraban cebada.

Igualmente iba a buscar el agua a la balsa, tanto a la balsa Alta, en tinajas para beber, como a la Baja, para otras cosas y los animales. En la balsa lavaban la ropa en la balsa y no es hasta 1982 cuando el agua llega a Valfarta.

Amasaba el pan, canasto y mandil, para que no se secase la masa. Había una tienda que había de todo a la que solía mandar algún crío -¡Anda a Margarita a que te de…!-. El ayuntamiento y las escuelas estaban en medio del pueblo, cerca de casa de Candida, donde los críos entraban antes de entrar en la escuela para calentarse en la estufa que tenían en casa. Iba a Bujaraloz para llamar por teléfono y para ver la televisión tenían que ir a otra casa, a ver el “un dos tres”, porque en casa no tenían televisor.

En 1965 se transforma todo con la llegada de la construcción del canal y del túnel, trabajó mucha gente, sobre todo haciendo el túnel -se quedaban a dormir por las masadas-. Para hacer el túnel empleaban dinamita y un primo hermano de su marido murió en una explosión. Había mucha maquinaría y tractores. Al final el agua llegó a Valfarta y se hicieron lotes de tierra, dando bastantes, hasta alguno de Castejón se quedó algún lote. Su cuñado prácticamente hacía de secretario de Valfarta, había uno, pero a él le tocaba hacer casi todo, firmar actas y documentos.

Ha habido mucha pobreza, mucha hambre –Había que vivirlo para saber lo que era-. En casa criaban tocinos, conejos, gallinas y pollos… pero Cándida siempre ha sido feliz con lo que ha tenido, por ello decían “La Cándida» con un duro es más feliz que otros teniendo 3000”.

Cándida y Ángel tuvieron 3 chicos y 2 chicas, ahora tiene nietos y biznietos, una gran familia que le llenan la casa fines de semana, festivos y como no, cada fiesta de Valfarta. Sus hijos han sido danzantes, tradición que se mantiene muy viva en el pueblo. Se han criado por las calles, todos los del pueblo, igual había una veintena de críos jugando por las calles que ahora están casi desiertas. Ahora hay que cerrar las puertas para que no entre nadie.

En Valfarta es conocida como la Cándida de Suelves aunque también había otra de Castejón que le decían la Castejonera. Entonces igual estaban unas trescientas personas viviendo y ahora en inviernos son muy pocos, salía a la calle y veía a gente, ahora no, y menos en invierno. En verano salía con una silla a tomar la fresca con las vecinas. Hecha en falta algo más de vida en el pueblo, un pueblo que le acogió y de la que se ha sentido como en su propia casa, haciendo su hogar y vida en un pueblo que siente propio y del que se siente muy orgullosa.

Gracias a Gemma Millanes.

Consuelo Labrador Rodés


Consuelo Labrador Rodés nace en Valfarta el 29 de abril de 1936, en la casa familiar en la calle Alta, hija de José Lasbrador Salavert y Carmen Rodés Escalona, siendo tres hermanos: Consuelo, Ana Marí y Alfonso. Su padre, José Labrador Salavert llevaba el “Coche correo” entre Valfarta y Sariñena y su madre, Carmen Rodés Escalona tuvo una carnicería en el mismo Valfarta. Consuelo es memoria viva de Valfarta, tal vez uno de los pueblos más desconocido de Los Monegros, un pueblo pequeño al que hay que ir de propio pero que no defrauda.

Consuelo con una de las tinajas donde guardaban el agua.

Valfarta aparece algo escondido en una gran llanura, en su tímida Val Harta o Farta, en plena aridez monegrina, con sus blanquecinas casas sobre piedras de base de yeso. Domina a un lado el cerro con su ermita de san Miguel y una vez en el pueblo la iglesia a Nuestra Señora de la Luz. Y entre sus calles, nos abre las puertas de su casa Consuelo, para contarnos las historias de antes y de siempre y contagiarnos su cariño por su pueblo.

José heredó el oficio de conductor del coche correo de su padre, con el coche que habían comprado a Basols, de Sariñena, gracias a que en casa tenían algo de tierras que se las llevaban. Realizaba la ruta Valfarta-Sariñena y podía llevar entre unos 15 o 20 pasajeros y que adelante tenía tres asientos. En los pueblos salía el cartero con las cartas y se las entregaba y/o recogía, se llevaba el correo, pero también encargos y pedidos, era un servicio muy importante para los pueblos que permitía la comunicación: –En Castejón de Monegros se llenaba, además de llevar el correo, paquetería, y mercancías varias-.

Conducción del correo

Por conducto de la Administración principal de Huesca, que ha informado favorablemente, el Alcalde de Valfarta elevó a ese Centro directivo instancia solicitando que la conducción del correo en automóvil contratada con D. Pedro Basols Calvo, en la cantidad de 6.887,25 pesetas anuales, entre Sariñena y Bujaraloz, prolongue su recorrido hasta Valfarta. A tales efectos y mediante el abono de la cantidad que a porrata le corresponde, ha dado su conformidad el actual contratista de la expresada conducción.

Entiende esa Dirección general que procede acceder a lo solicitado, por cuanto, sin excesivo gravamen para el Tesoro, resulta beneficiado el vecindario de Valfarta. Por la mayor rapidez en el transporte de su correspondencia. Procede, asimismo, modificar el servicio del Cartero de Valfarta, que en lo sucesivo tendrá como obligación la de recibir y despachar la conducción y las propias de la Cartería, señalándole cuatro horas de trabajo diarias para la fijación de su haber. A virtud de las precedentes consideraciones. En uso de las facultades.

El Diario de Huesca, 12 de septiembre de 1928.

A las seis de la mañana salía de Valfarta dirección Bujaraloz, pasando por La Almolda, Castejón de Monegros y Pallaruelo de Monegros hasta llegar a Sariñena -A tiempo para poder ir a almorzar con sus tías de casa Salavert-. Y a la una del mediodía salía de Sariñena y regresaba por el mismo recorrido a Valfarta, donde llegaban sobre las cuatro. El trayecto duraba unas tres horas, con las paradas y recogidas y dejadas de correos y paquetes.

Al retirarse, José vendió el coche a uno de Castejón de Monegros, pero ya fue decayendo mucho el servicio. Con el tiempo pierde la concesión del servicio del correo y poco a poco van bajando el número de viajeros hasta acabar desapareciendo el coche correo Valfarta – Sariñena.

Su madre Carmen tenía la carnicería de Valfarta, atendían sobre todo ternasco, corderos que compraban a casa Penén y que ellos mismos mataban. También vendía otras mercaderías que José traía de Sariñena con el coche correo, además de diferentes encargos que les hacían.

Valfarta ha sido tierra muy árida, constante más agudizada en el sur de Los Monegros. Las tierras de secano cuando llovía daban, pero cuando venía a malas no daban nada, hubo años muy malos y mucha gente se vio obligada a marchar del pueblo, no se podía vivir, sería a mediados del siglo pasado, sobre los años cincuenta, fueron siete años malísimos –Si no este pueblo sería el doble-, afirma Consuelo con cierta resignación.

El agua la cogían de la balsa Alta, que era la buena, para beber y cocinar. Con cubetas, cubas que llevaban en carros, de unos doscientos litros, llenaban las tinajas de casa para guardar el agua de consumo y que llenaban, si podían, cada 15 días. La balsa Baja era agua para los animales, el ganado, para lavar y fregar en casa y regar las plantas. Consuelo, de joven, hacía viajes y viajes sólo para regar sus plantas y aún recuerda cómo –Algunas mujeres llevaban los cantaros sobre las cabeza-. En Valfarta no había pozos como en Bujaraloz.

El cuartel de la Guardia Civil se encontraba en la calle Alta, aún era grande, vivían 4 o 5 familias de guardias civiles, tenían un pequeño apartamento, con cocina y comedor más un dormitorio y un váter en medio del corral. Después de la guerra hicieron las escuelas en el cuartel, había maestro y maestra y en total serían unos 40 a 50 niñas y niños. Pues el año que nació Consuelo fueron 7 los que nacieron en el pueblo. Con 14 años, Consuelo tuvo un flechazo con un maestro muy joven, tenía unos 21 años, estuvo un año y marchó a prestar el servicio militar.

Se bebía mucha leche de cabra, que tenían en cada casa, y también tomaban mucha leche condensada. En las casas tenían cerdos, gallinas, pollos, conejos… hacían la matacía, longanizas, bolas…  y conservaban mucho en adobo en tinajas. Los pollos los dejaban por las eras y se comían el grano que quedaba sin recoger. Había almendreras, oliveras y viña para el vino de casa de cada uno y un molino para moler grano para los animales

Se hacía mucho esparto, incluso venían de Bujaraloz y de La Almolda a arrancar esparto que lo venía a comprar Basols desde Sariñena. A su vez se hacía algo de sogueta para la siega y se usaba para fregar los platos, sartenes y cazuelas. Se iba mucho al Sisallar donde también se iba a buscar leñas, sobre todo pino y todo lo seco. Al mismo monte iban a coger piedra para hacer las casas y se solía utilizar piedra de yeso en el primer medio metro o metro de altura de los muros para la humedad y luego la piedra caliza. Al lado del cementerio había tres hornos de yeso y lo llevaban a Bujaraloz a moler. Por las noches se veía el humo salir de los hornos.

Estaba la tienda de Miguel Dueso, que vendía un poco de todo, era de ultramarinos, la carpintería de Calavera, que se fue a Peñalba, y el herrero Jaime. Estaba el horno, en cada casa amasaban el pan y lo iban a cocer al horno una vez por semana -estaba muy bueno, todo natural- recuerda Consuelo. Para el teléfono tenían que bajar a la centralita de Bujaraloz, luego, su hermana tuvo teléfono en el bar que regentaba junto a su marido Eloy Ros, conocido como bar Ros.

De Sena venían a vender hortaliza y verdura, también de Villanueva de Sigena. El aguacil con una trompeta iba avisando por las calles -¡Ha llegado un vendedor!- y este que se ponía en la plaza de la iglesia o por la calle de detrás, según soplase el aire.

Consuelo recuerda mucho ir a Peñalba, con su tío Manuel Labrador, hermano de su padre, a ver familia y a algún entierro, iban en una tartana tirada por una yegua que tenían.

El 8 de mayo celebran la aparición de san Miguel, antes las fiestas menores duraban tres días, subían a la ermita, andando en procesión y hacían misa. Luego, en los graneros de casa Penén se hacía baile, en los pisos de arriba. Lo habitual era hacer por la tarde, al atardecer, procesiones llevando san Miguel y la Virgen y después el baile -Venían músicos de fuera y todas las casas les daban comida y cama-.

Las fiestas grandes son para septiembre, celebrando san Miguel el grande e igualmente se sube a la ermita danzando. Coincide con la Migueleada, cuando los criados podían cambiar de casa para la que trabajaban. Había carreras de sacos yciclistas que cogían lazos… el baile era por la tarde y noche, los chicos iban a rondar por las casas y los acompañaba el gaitero. También bailaban en el bar, donde tenían una gramola. Los chicos avisaban casa por casa que había baile y todas iban a bailar.

Para san Antón hacían hogueras, sacaban de las casas todos los muebles rotos y viejos para quemar y por lo menos se hacían dos hogueras, la de la calle Alta y la de la calle Baja -Tiraban los tiestos, en algún patio para hacer la gracia y asustar a los de la casa. Entonces los patios eran de buro-.

Para santa Águeda iban a la iglesia a bandear las campanas, los chicos, que eran muy gamberros y les tiraban agua por las calles. Ellas no querían juntarse con ellos y ellos les hacían mil trastadas. -Y no había mucho más-, apunta Consuelo -Sólo, a veces, recaía algún que otro comediante por la plaza-.

Su padre tenía en casa una radio y los vecinos iban a hacer la velada a su casa, hasta las 10 o 12 de la noche, hablando y escuchando radio Andorra -Que dedicaba canciones- mientras una hilaba otra tejía calcetines, aprovechaban cada momento. También salían a tomar la fresca en verano, se juntaban en la calle cada dos o tres casas. Aún lo hacen en verano, se cuentan cosas -y alguna que otra mentira- y juegan a las cartas. Eran otros tiempos, antes no había dinero y había gente y ahora, que hay dineros, no hay gente. Hace 30 años o así que llegó el agua. Luz la ha visto toda la vida, aquellas bombillas que apenas iluminaban, su madre sí que contaba que se alumbraban con candiles.

Con los años, aquel maestro que tanto le había marcado, tras realizar el servicio militar, aprobó las oposiciones de magisterio y ejerció por varios destinos hasta que tras cinco años acabó regresando a Valfarta. En aquellos cinco años no se habían vuelto a ver. Se llamaba José María Giménez, natural de Barbastro, con quien Consuelo contrajo matrimonio. Han tenido dos chicos y una chica y han vivido toda la vida en Valfarta, lugar donde se encuentra enterrado y han sido muy felices.

Siempre le ha gustado pasear, subir al cerro de la ermita de san Miguel y contemplar su lugar, Valfarta. Así, para Consuelo, contemplar Valfarta desde el cerro de la ermita de San Miguel, es sosiego, respirar la verdadera esencia de su pueblo que sigue latiendo con fuerza a pesar de la despoblación y que aún guarda la familiaridad entre vecinos y vecinas, de aquel pasado, en el que todas las puertas de todas las casas estaban abiertas.

Gracias a Gemma Millanes.

José Ignacio Aguilar Samper


José Ignacio Aguilar Samper nace en Castillonroy el 31 de julio de 1959, aunque su vida se ha desarrollado completamente en Bujaraloz. Durante años, junto a su hermano Jesús, han regido “Tocinería Aguilar”, carnicería fundada por su padre en 1962. Apreciada por su calidad y cercanía Tocinería Aguilar ha dado servicio hasta su cierre en el 2024, desapareciendo uno más de nuestros comercios más emblemáticos y tradicionales de la zona.

Su abuelo tuvo seis hijos, abriéndose paso con el esfuerzo y trabajo. Hacía yeso para moler que luego vendía en Caspe o Peñalba, y robaba leña, principalmente cogía romeros y algo de pino si podía, que había principalmente en la Efesa, entre monte Fraga y Caspe, y en el monte de la Retuerta (Efesa: Dehesa, tierra acotada destinada al cultivo o a pastos “Esta primavera ha llovido mucho y está la efesa llena de yerba”. Barceló Caballud, Rafael. Vocabulario Caspolino). Hacían romeros para los hornos de yeso que vendían en Caspe y recogían esparto “Esparto, lagaña y moco”. Igualmente se dedicó a la extracción de sal en la Salineta, -Para comer amargaba algo la sal, pero si la recogían bien no pasaba nada y era buena-. También la sal la empleaban para curar los jamones. Fue el último en ver un lobo por el monte de Bujaraloz, afirma José Ignacio, estando de pastor vio al lobo, sería sobre 1908, -el último lobo que los mastines del ganado ahuyentaron-. El agua siempre tan escasa, a la de boca siempre la ponían con algo de vinagre para que refrescase mucho más. 

Tras duros años faltos en cosechas sus abuelos y padres dejan Bujaraloz y marchan a Castillonroy para trabajar para casa Borras. Allí llevan una finca como medieros, algo más de la mitad que sacan para la casa y la otra mitad para ellos. Así, que allí acaba naciendo José Ignacio donde escasamente vive seis meses, cuando sus padres deciden regresar a Bujaraloz.

Una vez en Bujaraloz tampoco lo tienen fácil y tienen que vivir de alquiler. Su padre va trabajando en todo lo que puede, tanto en casa Gros, en el campo como de peón de albañil. En casa Gros trabajaba de “agosterias”, uno de los muchos jornaleros que cogían para la cosecha, de julio hasta septiembre. Había viñas, olivos, en casa Gros daban permiso para coger a medias; José Ignacio quiere publicar un libro sobre el origen de casa Gros.

A la escuela fue a los 3 años, estaban 3 en un pupitre, a veces los llevaban más que nada para pasar el día, haciendo parvulitos, que antes no había, con doña Juanita. Antes de la guerra las escuelas estaban en la calle mayor, al lado la casa del practicante y el ayuntamiento, donde iba el veterinario. Luego la escuela estuvo al lado de la carretera, en frente del restaurante La Parrilla. Luego, José Ignacio estudió en los salesianos de Huesca.

Jugaban a “San Grampito Tole” y se escondían; a burro, media manga, manga entera; a los pitos y las capuchinas (las chapas de las bebidas). Iban a las balsas a coger ranas y se las comían asadas con cuatro hierbajos -Cuando echaron peces a las balsas desaparecieron las ranas-. Iban a quitar miel a las colmenas, con media herradura, se les escurría la miel, y destrozaban la colmena. Con tirachinas tiraban a joder las bombillas, los platos de cerámica estaban llenos de pedrada. En más de una ocasión les pilló el guardia, tío Capeche -Una vez nos hicieron juicio rápido y nos hicieron pagar 25 pesetas-. Su padre le castigó con un mes sin poder ir al cine Oasis y los amigos, para chincharles le decían -Hoy se han visto las tetas a la Sofía Loren-. Era mentira, lo decían porque estaban castigados y no podían ir a verla al cine.

Iban por los campos, aunque había muy poca huerta, y robaban alberges o manzanas, uno hacía guardia para que no les pillasen, hasta que un día el dueño se escondió en la caseta y les pilló. Les dio tiempo a escapar corriendo, pero el dueño les quitó las bicicletas y no se las devolvió hasta que dieron la cara. Hacían rastro, pero lo pagaban. Solo había un balón y el dueño siempre escogía los mejores para jugar en su equipo. Jugaban en la plaza.

Tristemente su padre cogió hepatitis y le recomendaron un clima más seco. Por ello la familia marcha a Barcelona donde un pariente cercano lo mete en el matadero de Barcelona. Allí aprende el oficio de Chacinero -Que aquí decimos de tocinero- y de “Cansaladeria”.

De vuelta a Bujaraloz emprendieron el negocio de tocinería en Bujaraloz, aunque no les quisieron firmar para empezar, con trabajo y esfuerzo fueron sacando adelante la que ha sido toda una insignia de Bujaraloz: “Tocinería Aguilar” fundada en 1962. En un cuaderno apuntó todas las recetas y cantidades exactas de cada embutido, de la longaniza, chorizo, butifarra, morcillas o bolas, que aquí, como en muchas partes de Los Monegros, son dulces –Con nueve panes hacían una cantidad exacta de bolas, tanto canela, tanto anís…-

José Ignacio ha sido granjero de cerdos, pero también de terneros y matachín. A su madre le gustaba mucho las cerdas y él lo ha heredado. A su padre no le gustaban las cerdas, era más tratante, negociaba lechones y los engordaba. De su padre, José Ignacio hereda el carácter negociante y con 14 años ya emprende comprando terneros a uno de Sariñena. Pues no han dejado de ser emprendedores y con su hermano montaron un secadero de jamones, aunque no funcionó.

Su padre también hizo de tocinero, llevaba un triciclo ROA, con carro donde subía 6 cerdos de Caspe, la gente trabajaba mucho con Caspe. Se bajaba el estiércol y el pajuzo y lo cambiaba por patatas y otras hortalizas. En Caspe había uno que tenía 5 machos e iba por las casas para cubrir las cerdas. Les informaba quién criaba bien los tocinos para poderlos comprar. Y en Peñalba estaba “Vicente el tocinero”: -Fue el último tratante, compraba lechones en Caspe y los vendía por estos pueblos-. 

Bujaraloz ha tenido gran tradición ganadera, había mucho ganado ovino, y en cada casa tenían tocinos, criaban y mataban en casas -Se hacía la matacía en cada casa-. La mayoría de tierras las poseían las casas más ricas de Bujaraloz, que eran casa Gros y casa Rozas, por ello la gente buscó en las granjas de cerdos una posibilidad de poder tener sus propias explotaciones. Por ello ha habido matadero en Bujaraloz, -No de kilómetro cero si no de metro cero- apunta José Ignacio – Es peor llevarlos lejos, la carne coge PSD o exudativa y aquí se mataba las tres especies: cerdo, cordero y ternera-. A Bujaraloz venían de 7 pueblos:  Candasnos, Caspe, Castejón de Monegros, Farlete, La Almolda, Monegrillo y Peñalba.

José Ignacio se ha casado y han tenido tres hijos que sorprendentemente los tres han elegido vivir en Bujaraloz. Amante de Bujaraloz, de su cultura, de tradiciones como el dance recuperado gracias a La tía Churrera que contó muchas cosas del dance. Ha jugado a futbol, llevaba el 14 en 1965 1970, jugaban en campo de tierra y los días de viento se levantaba mucho polvo. Ahora sigue con la misma afición a través de sus nietos. 

Con su hermano ha llevado la tocinería Aguilar, desde 1962 hasta que cerraron en el 2024. José Ignacio como ganadero y matachín y Jesús como carnicero. Herederos de una actividad, de tocineros, que fue básica en la supervivencia de nuestros pueblos.

Julia Rozas Ferrer


Natural de Bujaraloz, Julia es una apasionada de la pintura y de su pueblo, por ello no es de extrañar que se defina como “Pintora de su pueblo y para su pueblo”. Dominando diferentes técnicas, Julia se expresa en diversos estilos, poniendo el alma y pasión en cada cuadro, por cuyas pinceladas han llegado a escribir que sólo se puede describir con poesía, “haciendo comunión con el poema, para poder aspirar en su transparencia toda su magia contenida”.

Julia Rozas Ferrer nace en Bujaraloz el 15 de febrero de 1950, hija de Abundio Rozas Solanot y Ascensión Ferrer Genique. Viven en casa de sus abuelos paternos, Mariano Rozas Albacar y Julia Solanot Villagrasa, casa que tenían algo de tierras, especialmente por la Retuerta, eran las mejores tierras que tenían, aunque tenían en otros dos montes. Allí tenían un mas, una masada pequeña pero que daba para un hogar, guardar la paja y el ganado… Un lugar especial al que siempre quería ir, recuerda Julia con cierta añoranza, y al que vuelve con su pintura plasmando la Retuerta en sus cuadros como a su pueblo y tierra de Los Monegros.  

Su padre eran tres hermanos y dos hermanas, uno de ellos, Valentín, llegó a ser alcalde de Bujaraloz. Por parte materna, sus abuelos eran Cosme Ferrer Samper, que eran ocho hermanos, y su abuela Fabiana Genique Soto. Cosme trabajó en la Salineta en la obtención de sal, con el tío Piquete y el tío Umena. La sal la vendían, la refinaban y mandaban para su uso y consumo. También, durante un tiempo, su abuelo Cosme estuvo de viajante a Caspe, llevaba y traía mercancías – Una vez se llevó a mi madre y les pilló una nevada tan grande que los dejó atrapados y del frío que hacía casi se muere congelada-. Tras la sal, Cosme se puso a quemar hornos de yeso por la noche, acabando perdiendo la vista.

Mas familiar de la Retuerta.

Cuando nevaba, su abuelo Mariano le decía a Julia, que por entonces tenía cuatro años, y a su hermano Javi, de dos años menos, en plan jocoso -Venga, vamos a asar nieve– Y ellos, ilusos, salían a la calle a recoger nieve para asarla. Su madre, pendiente de ellos, decía -¡No le hagáis caso a ver si la vais a palmar!- y se partían de risa en casa. Lo que si hacían es coger algo de nieve limpia, la colocaban en una fuente con canela y azúcar y se la comían, era muy típico de Bujaraloz.

En casa, Julia han sido 5 hermanos. Al rededor del hogar, Julia guarda gran recuerdo a las tostadas de pan, ajo y aceite. En el corral tenían un pozo que, por medio de una bomba manual, bombeaban el agua salada del subsuelo de Bujaraloz. Aquella agua la empleaban para limpiar y refrescar la bebida.

En Bujaraloz el agua para consumo la iban a buscar a la balsa Buena, mientras que la balsa Predera era para los animales. Iban con una cuba tirada por mulas y cuando llenaban las cubas ponían un trapo blanco, a modo de colador, donde luego se veían algunos bichillos rojos (artemias) o cullarones que se quedaban en el trapo. A pozales de cinc llenaban después las tinajas de casa. Luego estaba el botijo, que era sagrado, tanto en verano, en lugar bien fresco, como en invierno. Al vino le echaban gaseosas de sobre Armisen y sabía a gloria. Todo era de cinc, pero también estaban los terrizos, para matacías, fregar o para lavarse, ponían agua y por medio de una cazueleta se iban echando el agua por el cuerpo.

Lo que si había era mucho vino que se guardaba en toneles en las bodegas -Cuando prensaban la uva su abuelo siempre nos daba a probar el primer mosto-.

A los 3 años ya fue a la escuela, por donde ahora está el ayuntamiento, con doña Teresa. Estaban de varias edades en la misma clase. En la escuela les daban leche en polvo, que ellos mismos preparaban, y queso. Cada día uno se encargaba de encender la estufa de piñuela –Una estufa de los huesos de las aceitunas molidas, era como un tubo grande, se llenaba y por medio de una puertezela se le echaba petróleo o algo parecido y con cerillas prendían fuego. ¡Era un peligro!-. La leche la preparaban en una olla grande, pero a Julia no le sentaba bien, no era la única y consiguió un papel médico para librarse de tomarla. Mientras, el queso estaba aceptable.

También les mandaron libros. Hacían dictados y cada falta de ortografía que cometían tenían que escribirla 20 veces. En mayo cogían flores y les hacían leer poesías delante de la iglesia. A Julia le gustaba dibujar y la maestra se daba cuenta que no calcaba, que lo hacía en otros tamaños y que se le daba bastante bien.

Cuando Julia pasó a primaria su madre le compró una enciclopedia, a su tía por 5 pesetas, y con ella Julia estudiaba. Luego estaba mosén José, quien daba la clase y por la tarde la señora Francisca, que les enseñaba a coser vainicas, festones, cruceta… un paño de costura que iban realizando diferentes técnicas. A julia no le gustaba mucho eso de coser. Con el mosén se escapaban de clase y se marchaban a Valfarta.

Entre las clases de chicas y chicos había un agujero y se hacían travesuras y en el patio había un árbol y una higuera del vecino que se metía en el patio y se dedicaban a coger los higos. Cada vez tenían que trepar más en la higuera, a medida que los iban cogiendo.

Julia Rozas Ferrer.

Con 10 años ya cuidaba de sus hermanos y a los doce años su madre la saca de la escuela para trabajar en casa, principalmente cuidando a sus hermanos. Aunque la maestra Maripaz intentó que se quedase en la escuela, que no podía salir para ir a ayudar a casa, Julia se vio obligada a dejar la escuela, la necesidad se impuso. Tampoco podía salir a jugar, en casa tenían mucho trabajo y Julia se tenía que quedar a cuidar a sus hermanos.

Con 15 años Julia iba con su padre en una motocicleta a recoger olivas, cogían un saco diario y para comer su padre hacía unas salchichas en las brasas, sacudía las brasas y le ponía las salchichas en el pan -Me sabían a gloria-. Con el tiempo vendieron el olivar, aunque para Julia siempre será una tierra muy querida.

Al campo iban con una galera, recuerda Julia, tirada por mulas. Años más tarde ya iban en el remolque tirado por un tractor Hanomag. Allí siempre les llamaba la atención su padre –No os rebulquéis por el trigo-. Siempre estaba mirando al cielo, para ver si venía la esperada lluvia y mientras le explicaba a Julia las diestras de la espiga -¡Si se tumba la espiga es buena señal-.

Su madre hacía farinetas en el corral, hacían fuego y ella las hacía en una sartén. Fregaban con esparto y arena, en Bujaraloz se hizo mucho esparto, algunos iban en bicicletas y ataban detrás los fajos de esparto, recuerda Antonio, marido de Julia y también natural de Bujaraloz.

Hacían la matacía en casa. Julia se acuerda cuando le mandaban a casa de tía Carmen a buscar el molde de las bolas, para hacer bolas dulces y hacían de todo, longaniza, chorizo, butifarra y, aunque se hacía poca, la longaniza de vinagre era muy buena. Estaban las carnicerías de Santiago Royo, que la llevaba su madre, la tía Luisa, la de Simón Royo y su mujer Pili y los Rigabery en la plaza. 

En reyes le empiezan a regalar pinturas de Alpino y lo que empieza como una distracción va evolucionando y acompañándole toda la vida. Tuvo como primer ejemplo a un tío suyo de Madrid, que también pintaba y que Julia trató de imitar, aunque a él no le hizo mucha gracia.

Ermita de san Antón, Bujaraloz. Julia Rozas Ferrer.

El telefonista de Bujaraloz también hacía de papelería, y Julia fue comprando pinturas, experimentando con acrílico o acuarelas. Le gustaba mucho la tinta. El mismo de la tienda le enmarcó un cuadro y se quedó sorprendido de su pintura. Al poco, con Merche, la de la boutique, que también pintaba hicieron una exposición en la plaza.

Julia se casa en Bujaraloz con Antonio Genique palacio, con quien tiene cuatro hijos. Viven en Bujaraloz, donde tiene una tienda de lanas, una mercería, pero al tiempo se mudan a Zaragoza, sería sobre 1999.

Julia Rozas Ferrer.

En la capital comienza a pintar acuarelas, oleo… pinta en tela y seda, pajaritos en cristal, ha sido muy autodidacta pero también por escuelas, talleres de maestros y master class, con pintores como Carmen Mansilla, Fermín García Sevilla, Miguel Rodríguez, acuarelas con María Jesús Benedicto, oleo con Begoña del Rincón y grabado a punta fría con Julio Cobo. También estuvo en la academia de Juan Badenes.

Dominando técnicas con suma delicadeza, como la acuarela, el óleo, la pintura en tela, seda o vidrio, el gravado o incluso la encáustica. Julia pertenece hace más de veinte años al Colectivo de Pintores de la Margen Izquierda “Colectivo APMI”, con quienes ha realizado numerosas exposiciones. El 1 de mayo del 2014 Ilustra la Portada de Artes y Letras de Heraldo de Aragón, número 466, aportando su director Antón Castro cierta reseña “Realiza un arte figurativo de colores suaves”.

En marzo del 2026 ha expuesto en la sala de Ámbito Cultural en Zaragoza «Los Monegros a pinceladas” reflejando su pasión por su tierra y su pueblo de Bujaraloz.

Julia sigue pintando, una obra ecléctica que seduce e invita a sumergirnos en su pintura, en su alma y expresión, inmortalizando en sus cuadros la tierra que ama: «Una pintora de su pueblo y para su pueblo».

La Inquisición pasó por Monegros                 


José Ignacio Nerín Solanes
Antonio Cavero Barreu

Publicado en El Tarirán, revista de la Asociación Cultural Senense,
número 102, verano 2022.

Buscando reseñas relativas a nuestra localidad de Sena, topamos con la tesis doctoral titulada “Cultura oral y transgresión en la España moderna”, defendida por Iván Jurado Revaliente en la Universidad Autónoma de Barcelona en el año 2020 (http://hdl.handle.net/10803/670585).

Esta tesis doctoral se plantea la investigación de la blasfemia y su represión y castigo por el tribunal de la Santa Inquisición o Santo Oficio en España durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

Para situar el tema, hay que decir que la justicia inquisitorial contemplaba distintas penas en función de la gravedad de la blasfemia:

Escudo de la Inquisición española. La espada combate a los herejes, y la rama de olivo alude a la reconciliación con los arrepentidos. La leyenda en latín significa: Álzate, oh Dios, a defender tu causa, salmo 73.

  • “Abjuración de levi”. En este caso el reo era condenado a abjurar, es decir a desdecirse en público y de forma solemne de sus creencias o afirmaciones, y a cumplir una pena leve, como una multa o la asistencia a alguna misa. 
  • “Abjuración de vehementi”. En caso de reiteración, contumacia, o indicios de herejía más grave, las penas podían ser mucho más elevadas, y la abjuración se denominaba “de vehementi”.

La tesis doctoral se ilustra con multitud de ejemplos de condenas, en particular las de varios vecinos de Monegros, y muy especialmente uno de Sena. Las referencias AHN que se citan en el texto se refieren al Archivo Histórico Nacional.

Como casos de “Abjuración de levi” en Monegros reproducimos aquí algunas páginas.

Página 210:

Los procesados por el Santo Oficio alegaron con bastante frecuencia sufrir un estado emocional de perturbación transitoria como elemento justificativo de sus blasfemias. El tejedor de Sariñena (Huesca), Jaime la Marca, argumentó en 1596 ante los inquisidores que era colérico y que algunas veces había dicho sin pensarlo: reniego de Dios.52

52 Fué condenado a salir en auto público de fe, a abjurar de levi y al destierro por el período de un año. AHN, Inquisición, libro 989, fol. 729v.

Página 362:

En el caso de Jaime Colau, vecino de Capdesaso (Huesca), para manifestar su negativa a pagar unas deudas que le exigían en el año 1612: “juro por la cabeza, por el cuerpo, por las plagas de Dios que no lo había de pagar”.54

54 AHN, Inquisición, libro 991, fol. 213r. (1612). Por las palabras que profirió fue condenado a que se le leyese su sentencia en la sala de la audiencia, abjurase de levi, pagase una multa de diez ducados y fuese desterrado de su pueblo durante un año.

Página 434:

El invidente Francisco Alfantega, natural del lugar de Castelflorite (Huesca), que se ganaba la vida recitando oraciones, fue condenado en 1637 por la Inquisición de Zaragoza por decir varias veces y en diferentes ocasiones los siguientes juramentos: “por vida de Cristo y de todos sus santos, voto a la nalga de Dios, a la porra y carajo de Cristo, por vida de treinta Cristos, voto a Cristo vivo y muerto tal como está por acá y por allá en el huerto y fuera del huerto”. Según testificó ante el tribunal aprendió estas expresiones injuriosas de otra persona. Recordemos que los invidentes se ganaban la vida en la Edad Moderna recitando los denominados romances de ciego por los pueblos de España, que solían ser coplas de carácter devoto basadas en las oraciones cristianas. Pero no siempre tuvieron un comportamiento decoroso y modificaron sus composiciones con expresiones de carácter obsceno, como la que acabamos de reproducir, para entretener al vulgo.54

54 AHN, Inquisición, libro 992, fol. 296r. (1637). La Inquisición de Zaragoza le impuso las siguientes condenas: salir al auto público de fe, abjurar de levi, recibir doscientos azotes y destierro perpetuo del distrito de la Inquisición.

Página 443:

Otros jugadores no se contentaban con dirigir sus quejas a Dios, y directamente reclamaban la intervención del diablo. El francés Francisco Pagés, residente en la villa de Sariñena (Huesca), cansado de perder varias manos a los naipes en el mes de agosto de 1612 “hizo una cruz en tierra y dijo juro a Dios que no tengo de hacer oración a Dios en toda mi vida, sino al diablo”.91

91 AHN, Inquisición, libro 991, fol. 233v. (1613-1614). Este reo salió al auto público de fe con insignias de blasfemo, abjuró de levi y fue desterrado de la villa de Sariñena y la ciudad de Zaragoza en un perímetro de cinco leguas.

Para la “Abjuración de vehementi” el ejemplo reproducido nos atañe más directamente, puesto que se trata del caso del bearnés vecino de Sena Juan de Albiñau, condenado en 1574.

Se cita en las páginas 200-201:

En los límites de la herejía.  La abjuración de vehementi

La mayoría de las blasfemias o palabras escandalosas se castigaron con una abjuración de levi. Pero si el tribunal interpretaba que los hechos habían surgido de un arrebato provocado por la pasión, el juego o cualquier otra causa, los reos eran obligados a abjurar de vehementi. A esto se acompañaban evidentemente los castigos más graves, generalmente el destierro o las galeras. Aunque era sumamente extraño que los inquisidores decidieran establecer esta condena, porque la mayoría de los acusados solían demostrar que sus palabras no constituían una verdadera herejía; y además, era usual que se demostrasen arrepentidos de sus actos. Las demostraciones de arrepentimiento eran claves para lograr una pena ligera.

El bearnés Juan de Albiñau, vecino del lugar de Sena (Huesca) fue penado en 1574 a abjurar de vehementi, a ser azotado públicamente por las calles de Zaragoza y a galeras por un periodo se cinco años por decir “que no hay purgatorio y que la misa era burla y ceremonia por rapar dineros y que el bautismo era bueno sino llevándolos al río y echarles un jarro de agua y que no se hade creer en los santos ni se les ha de poner luminaria ni dar limosnas a los pobres”. Además, decía en tono burlesco “que la hostia hacía crujir los huesos a Nuestro Señor” también afirmaba “que la confesión se había de hacer solo a Dios”. Estas palabras calificadas por parte del Santo Oficio de “blasfemas contra las imágenes de los santos y contra la hostia y palabras desacatadas” justificaron su grave condena, por los indicios que ofrecían acerca de la profesión de la fe luterana por parte del reo. Seguramente se libró de un castigo mucho más riguroso porque fue capaz de vencer el tormento.29

29 AHN, Inquisición, libro 988, fol. 205v

La pena de servir en galeras era en aquellos tiempos casi una condena a muerte. Hay que imaginar a los penados remando por el Mediterráneo en las naves españolas, en condiciones infrahumanas, y luchando contra los turcos o contra los piratas berberiscos. Nuestro convecino tuvo que pasarlo muy mal, pero según se cita “fue capaz de vencer el tormento”.

El palacio de la Aljafería de Zaragoza, sede del Tribunal de la Inquisición en Aragón desde 1482.

Almunia de Illa Regina


Lugar, despoblado o pardina, la Almunia de la Reina resulta recurrente en diversa documentación relativa a Sariñena. En este artículo se trata de realizar una aproximación, lo más certera posible, sobre la Almunia de la Reina, tratando de establecer una serie documental que, a través de su historia, permita dilucidar dos cuestiones principales, establecer su entidad y su localización.

Archivo Histórico Nacional, CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.663,N.2

La Almunia de la Reina, no es una de las once aldeas pertenecientes a Sariñena citadas en la carta real de Pedro III el Grande en 1284, en las que aparecen recogidas Valfarta, Castejón (de Monegros), Pallaruelo, Moncalvo, Lastanosa, La Celadilla, Miranda, Salavert, Sardera, Capdesaso y de Tubo (Alberuela de Tubo) (ACA, Cancillería, cartas_reales, Pedro_IV, caja_61, nº7364). Tampoco aparece el 25 de julio de 1329 en la carta de Alfonso IV a los jurados y prohombres de los lugares del Monasterio de Sijena en los que nombra Sena, Villanueva (de Sijena), Urgelleto, Cajal, Persiñena, Cachicorba, Lanaja, Alcalá (de Ebro / Pina?), Bujaraloz, Candasnos, Ontiñena, Paúl / Las Paúles y otros lugares para que pagaran su monedaje a Pedro Guillermo y Francisco de Rica (ACA, Cancillería, registros, nº 538, fol.56-57v). En la misma línea, tampoco es mencionada en las cortes de 1498, cuando tan sólo se habla de siete aldeas de Sariñena: Alberuela, Lalueza, Capdesaso, Lastanosa, Pallaruelo, Casejón de Monegros y Valfarta. Lo que hace suponer, para José Elbaile, que ya estaban despoblados los lugares de Jubierre, San Juan, Vallsanta, Moncalvo, La Sardera, Salaber, La Celadilla, Miranda, Montebh y los Castellones.

Aunque algo esquiva, sí que es recogida por Pedro Blecua y Paul en su Descripción topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido en el Reino de Aragón de 1792, citada en la relación de Pardinas y despoblados de Sariñena: “Moncalvo, Lasardera, Salabert, Miranda, Laceradilla, Ramio, La Almunia de la Regina, todos de dicho nombre”. Y de nuevo es obviada, esta vez por Pascual Madoz en su diccionario de 1845 – 1850. En su diccionario recoge las pardinas de Cachicorba y Presiñena, pero no cita nada de la Almunia de la Reina. Sobre Cachicorba la define como pardina de la prov. de Huesca, en el part. jud. de Sariñena: “Corresponde al monast. de comendadoras de Sigena, sit. en el térm. del l. de Sena. (V.)” y Presiñena “Pardina en la prov. de Huesca, part. jud. de Sariñena, jurisd. de Sena. Pobl: 2 vec., 12 almas. Contr.:  637 rs., 24 mrs. Es propiedad de D. Enrique de Osca”.

Retocediendo en el tiempo, es en 1096 cuando aparece citada por primera vez la Almunia de Illa Regina “Junto a Sariñena” que, con la torre que allí había y sus términos, fueron donados al monasterio de Montearagón (Fol. 39. Donación de la Almunia de la Reina, junto a Sariñena, por el rey don Pedro. Año 1096. Noticia del libro verde del archivo del monasterio de Montearagón). En cambio, Ubieto cita su donación en enero de 1100: «Pedro I dona a Montearagón la Almunia de la Reina situada junto a Sariñena y una torre». Situaciones que se explican con las continuas disputas que hubo hasta la ocupación definitiva en 1141 de Sariñena tras cinco ires y venires.

  • Aparición: [1103, 10]. [10] Antonio Ubieto Arteta, «Colección diplomática de Pedro I de Aragón y Navarra» (Zaragoza 1951). (1972). (Idea Aragón).
  • T. Aragonesa Medieval Ubicaci´0n: ALMUNIA DE ILLA REGINA. Almunia, cerca de Sariñena (desaparecido), p.j. Sariñena, HU (1103, 10), (Ubieto (1972): A. Ubieto Arteta, Toponimia Aragonesa Medieval). (Idea Aragón).

Lo que es bastante patente es su pertenencia al castillo de Montearagón. Este aspecto es especialmente recogido por Ricardo del Arco, afirmando la Almunia de la Reina como lugar de Montearagón en el siglo XII. Ricardo del Arco se hace eco de la relación de lugares, nombrados en el privilegio citado en su lugar por el rey Juan I, dado en Zaragoza a 18 de agosto de 1391 por el que el Monasterio de Monteraragón poseía bajo su jurisdicción «Ciento cuatro iglesias en otros tantos pueblos, proveyendo las rectorías, capellanías y beneficios en todas ellas«, entre aquellos cita como pertenencia del monasterio «La villa y castillo de Monteragón y los lugares de Quicena, Fornillos, Loporzano, Santa Eulalia, Castilsabás, Villanueva, Isarre, Antefruenzo, La ALmunia de Santa Eulalia, Sipán, Arbaniés, Castejón, Fanlo Avenilla, Ipiés, Barluenga, Chibluco, Sagarrillo, Samper, San Julián, Angües, Poleñino, Tierz, La Almunia de la Reina, cerca de Sariñena, Marcén, Biscarrues y Montmesa en los cuales ejercía el abad la jurisdicción civil v criminal y los visitaba como señor temporal de ellos» (Del Arco, Ricardo. El Monasterio de Montearagón).

Etimológicamente, “Almunia” es referida como huerto o granja y por extensión una finca campestre o casa de campo, cuya etimología en árabe significa granja, fundo, explotación agropecuaria. Mientras, su referencia de la Reina lleva a plantear una conexión histórica o geográfica con la realeza. Contextualizando, en aquellas primeras conquistas de Sariñena del rey Sancho Ramírez y su hijo Pedro I, en aquel año de 1096 ya ejercía de rey Pedro I. Pedro I, hijo de Sancho Ramírez e Isabel de Urgel, fue rey de Aragón y Pamplona entre 1094-1104, junto a la reina Inés de Aquitania con quien había contraído matrimonio en 1086. El rey Sancho Ramírez, que reinó Aragón entre 1076-1094 estuvo casado con Isabel de Urgel (1062-1063) y con Felicia de Roucy en 1071. Es difícil plantear una relación directa con el término de estudio de la Almunia de Illa Regina, pero su toma en consideración permite establecer al menos una correlacionada hipótesis.

Retomando el término propiamente dicho, todo apunta a corresponder a una simple y concreta explotación agrícola que no debió de tener mucho más recorrido. Pero consultando el “Processo licenciati Emanuelis Iayme presbyteri portionari, ecclesiae villae de Sariñena” en las disputas por la sustitución del prior en torno a 1653 el término de la “Almunia de la Regina” es citado dando a entender una continuidad en el tiempo, en el siglo XVII, y de una importancia como lugar: “Y que a mas de adquirir el nombre y titulo de Prior, tiene el dominio directo del termino de la Almunia de la Regina, donde exerce jurisdicción, assi el, como la Villa de Sariñena, que tiene el dominio útil de ella y nombra Oficiales y estos juran el poder de dicho Prior, como es costumbre en Aragón”.

Por lo tanto, su localización, en una primera aproximación nos lleva a la partida de monte de las Almunias, situada al este del término de Sariñena lindante con Castelflorite, que en la toponimia tradicional distingue de las Almunias Altas de las Bajas. Pero no deja de ser una relación que, aunque en un principio lógica, simplemente debe tomarse como una primera hipótesis. Al igual que entender la conquista de los territorios musulmanes dirección norte – sur, que la podría allegar a situar al norte de Sariñena que, a pesar de su visión simplista, simplemente se ha de valorar en su justa medida. No obstante, la partida denominada de Almunia Alta se extiende hacía Sena, casi lindando con Cachicorba y Presiñena

Realizando una búsqueda documental, se establece la siguiente relación cronológica de documentos, que van a ir dando algo de luz sobre los dos interrogantes planteados. Los documentos encontrados, responden a la documentación del Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena. El primero data de 1269 y refiere sobre la tributación de un campo situado en la Almunia de la Reina.

  • 1269-06-09 Tributación de un campo en Sariñena: El monasterio da a Domingo Denacastella y a su mujer Sancha un campo situado en la Almunia de Sariñena por el pago de un tributo anual de 5 sueldos jaqueses pagaderos al prior de Sariñena. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR, Car.648,N.5).

En un segundo documento se observa el sobrenombre de “Montearagón”, señalando su propiedad que recibe la Almunia de la Reina. Igualmente muestra la figura de “jurados” de la Almunia de la Reina donde entiendo le concede cierta entidad:

  • 1330-02-25 Venta de la Almunia de la Reina en Sariñena: El monasterio vende a Juan de Alcolea y a Andreu de Castro, jurados de la Almunia de la Reina de Montearagón, cerca de Sariñena, y a todo el concejo de ese lugar el heredamiento de la Val de Sena que había pertenecido a Beltrán de Ponz, cavero, y que había vendido María Beltrán como tutriz del testamento del anterior, al dicho monasterio por razón de 1.000 sueldos jaqueses. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.663,N.2).

Heredad situada en la Almunia de la Reina:

  • 1321-07-30 Sentencia sobre una almunia en Sariñena. Sentencia dada por Domingo de Tarba, juez de la curia del infante Alfonso, en el pleito entre Blasius de Mur, como procurador de Marta, mujer de Bertrán de Fóntibus, y Gonbaldo de Fóntibus, hijo de los últimos, contra el priorato de Sariñena sobre una heredad situada en la Almunia de la Reina, término de Sariñena. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.660,N.16).

Núcleo habitado, los vecinos de la Almunia de Montearagón:

  • 1328-12-23 Carta de voz de apellido por una degüella: Los vecinos de la Almunia de Montearagón hacen una carta de voz de apellido ante los notarios y el lugarteniente del sobrejuntero en las juntas de las villas de Sariñena y Ontiñena, a causa de una degüella hecha por Bartolomé del Fiero, Pedro Vinazer y Salvadoret de Gramenet. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.662,N.16).

Val de Sena, nombrada anteriormente, es situada en el término de la Almunia de la Reina, aportando indicio sobre su posible localización, aunque nada acotado:

  • 1329-01-01 Subrogación para la venta de un heredamiento en Sariñena: Salvador de Saurin, oficial de Sariñena, a petición de los espondalarios de Beltrán de Fonz para cumplir una de sus mandas, subroga por su espondalario García Pérez de Pomar a María Beltán para que pueda vender el heredamiento de Val de Sena, término de la Almunia de la Reina, en Sariñena. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.662,N.17).
  • 1330-01-02 Venta de un heredamiento en Sariñena por subrogación. María Beltrán, hija de Beltrán de Fonz, con carta de subrogación dada por el oficial de Sariñena Salvador Saurin (1329-01-01), vende al prior de Sariñena, Pedro Jiménez de Sarasa, el heredamineto situado en el Val de Sena, en el término de la Almunia de la Reina de Sariñena, por 1.000 sueldos jaqueses.Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.663,N.1).

Proceso de la Almunia de la Reina contra el concejo de Sariñena:

  • 1404-11-26 Nombramiento de procurador para un proceso: Constitución de Juan de la Raga, prior de Sariñena, como procurador del monasterio en el proceso abierto sobre la Almunia de la Reina contra el concejo de Sariñena. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.674,N.8).

Venta a Montearagón de La Almunia y Cachicorba

  • 1404-12-03 Petición de copia autentificada de ciertas escrituras: Juan de la Raga, prior de Sariñena, se presenta ante Martín de Basteras, lugarteniente del Justicia de Aragón, para que haga una copia autentificada para presentarla como prueba en un juicio de cierto documento de venta a este monasterio del lugar de Cachicorba y la almunia de Montearagón. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.674,N.9).

Proceso sobre el lugar de la Almunia de la Reina. Lugar en Aragón suele tener la consideración de población.

  • 1404-09-03 Petición de copia autentificada de un proceso. Juan de Raga, prior de Sariñena, se presenta ante Juan Jiménez de Cerdán, Justicia de Aragón, para pedir una copia autentificada de cierto proceso anterior sobre el lugar de la Almunia de la Reina, en Sariñena, para presentar en un juicio sin que se deteriore el original. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.674,N.6).

Los pastos y aguas de la Faja de Montearagón y de la Almunia de la Reina. Hay una zona comprendida entre Albalatillo y Sena, principalmente término de Castejón de Monegros, denominada de La Faja, apunte para su posible ubicación de la Faja de Montearagón. Cerca de Sena, al este de la carretera Sariñena-Sena se encuentra la Punta de la Faja.

  • 1404-10-22 Venta de los pastos de ciertos términos Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Martín de las Yeguas, notario, las hierbas, pastos y aguas del monte llamado la Faja de Montearagón y de los términos de la Almunia de la Reina, en Sariñena, en el periodo comprendido entre ese día y la festividad de la Santa Cruz de mayo siguiente por 400 sueldos jaqueses pagaderos en dos plazos. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.674,N.7).

En este documento se nombra la Huerta, puede corresponder a un término.

  • 1405-10-25 Venta del pasto de ciertos términos. Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Jaime Seranel durante el periodo comprendido entre la venta y la festividad de la Santa Cruz de mayo la hierba, pastos y agua de los término de la Almunia de la Reina y la Huerta y faja de Montearagón por 300 sueldos jaqueses pagaderos en dos plazos. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.674,N.17).

Venta de hierbas y pastos:

  • 1406-08-24 Venta de los pastos de ciertos lugares. Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Martín de las Yeguas durante el periodo comprendido entre la venta y la festividad de la Santa Cruz de mayo la hierba, pastos y agua de los término de la Almunia de la Reina y la Huerta y faja de Montearagón por 300 sueldos jaqueses pagaderos en dos plazos Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.675,N.5).
  • 1408-05-13 Venta de los pastos de ciertas heredades Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Juan Rey durante el periodo comprendido entre la venta y la festividad de la Santa Cruz de mayo la hierba, pastos y agua de los término de la Almunia de la Reina y la Huerta y faja de Montearagón por 400 sueldos jaqueses pagaderos en dos plazos. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.675,N.12).

Ocupación ilícita de tierras de la Almunia de la Reina propiedad del priorato de Sariñena:

  • 1409-07-01 Protesta por ocupación ilícita de tierras en Sariñena. Denuncia del prior de Sariñena por la ocupación ilícita de algunas tierras del término de la Almunia de la Reina, en Sariñena, propias de dicho priorato. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.675,N.18).

Conflicto con Sijena por las tierras de la Almunia de la Reina:

  • 1410-09-09 Trasunto autentificado de escrituras para juicio. Martín de Bastaras lugarteniente del Justicia de Montearagón, hace un trasunto autentificado de un documento presentado por Juan de Raga, prior de Sariñena, que contiene los contratos del monasterio y del priorato de Sariñena (1292-01-22), para que le sirva como instrumento original en el pleito entablado entre el monasterio y la priora de Sisena con relación a los términos de la Almunía de la reina, en Sariñena. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.676,N.1).
  • 1410-11-15 Trasunto autentificado de una escritura. El oficialato de la curia del monasterio hace un trasunto autentificado de un documento presentado por Juan de la Raga, que contiene el contrato hecho entre Raimundo, abad del monasterio, y unos arrendadores de la Almunia de la Reina, en el término de Sariñena, para que le sirva como instrumento público. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.676,N.2).

Venta de hierbas, pastos y agua:

  • 1413-05-13 Venta de los pastos de ciertos términos. Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Juan de Sallielas durante el periodo comprendido entre la venta y la festividad de la Santa Cruz de mayo la hierba, pastos y agua de los términos de la Almunia de la Reina, en Sariñena, y la Huerta y Faja de Montearagón por 400 sueldos jaqueses pagaderos en dos plazos. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.676,N.6).
  • 1415-05-13 Venta de los pastos de ciertos términos Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Nadal de Biecha durante el periodo comprendido entre la venta y la festividad de la Santa Cruz de mayo la hierba, pastos y agua de los término de la Almunia de la Reina, en Sariñena, y la Huerta y faja de Montearagón durante un periodo de 3 años por 400 sueldos jaqueses anuales. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.676,N.11).

En relación a esta documentación se plantea que su ubicación pudiese responder a la zona sur de Sariñena y norte, noroeste de Sena, en los llanos al pie de la sierra de Sigena. En la zona donde se encuentra Cachicorba, Las Fajas o Presiñena. Aunque hay una zona llamada Faja Real en la margen izquierda del Alcanadre, encima de la ermita de Santiago de Sariñena y lindando al este con las Almunias Altas.

Se cita Val de Sena, que queda recogido por Ice-Aragón que, de acuerdo con Jesús Cancer, en Sena es conocido como el barranco de La Valle “Imagino que será esa denominación de Val de Sena”. Dicho valle, apunta Cancer “Ahora está allanado y sembrado de maíz, pero hasta hace unos 30 años era un barranquizo que iba a morir en el río un poco más abajo. Algo más al norte está la llamada Val o Valle de Los Arnales, mencionada en el dance de Sena, como lugar testigo de una batalla con los sarracenos”.

Antonio Cavero Barreu apunta que el pasaje del dance sobre la Val de los Arnales, al que se refiere Jesús, es confuso. Pertenece al dance del Ángel Custodio, un poco más adelante que las referencias a Carlomagno y son estos cuatro versos, que recita el general turco:

«En la valle los Arnales

cuántos moros entrarían

para vencer a los cristianos

su bizarra cobardía».

Son confusos, comenta Antonio Cavero, aparte de la redacción, porque estos versos no figuran en la primera recogida de Mosén Rafael Gudel de 1934, publicada después por Ricardo del Arco en 1943, así que se añadieron posteriormente.

Detalle La Val de Sena. Archivo Histórico Nacional, CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.663,N.2.

Continuando las referencias a la Almunia de la Reina, la Faja de Montearagón, comenta Antonio Cavero, esta estaría situada en las planas que hay entre Sena y Sariñena, al oeste de la actual carretera: “Allí se encontraba primero Presiñena y después Cajicorva, con una pequeña cuña del término municipal de Castejón que cruza la carretera, coincidiendo con la pista de Jubierre. Parece que la Faja de Montearagón estaría por allí”.

Pero un documento relativo al monasterio de Sijena nos aporta nueva información, centrando su localización hacía Juvierre, rivera del Alcanadre donde hubo azud y acequia para el lugar de Sena. Transcripción realizada por Antonio Cavero Barrau.

“Donación que otorgó este Real Monasterio y el Señor de Juvierre, con licencia de la Muy Alta (?) y poderosa señora Infanta Doña Blanca, hija del Sr. (?) Rey Don Alonso de Aragón (¿¿??), freyra de dicho Real Monasterio en fabor de Domingo Terrena vecino de Sena, del Azud e Cequia llamada de la Rivera, que está situado (?) en el río de Alcanadre dentro el término de la Almunia de Montearagón la qual le donaron por todos los días de su vida, con varias condiciones que cita.

Este instrumento es muy importante y devía traducirse y copiar por constar, como de el consta, ser el citado Azud y Cequia de Sena, propio todo de este Real Monasterio y lo (arrendaron) cedieron y donaron con cargo de pagar en cada un año 350 S. Jaqueses: Hace muy al caso a la ¿? (ilegible)

Firmado (?) Domingo Beltran Notario en Sena en la era de 1355 que es año de 1317.”

Notas

  • Transcripción conservando la grafía.
  • Doña Blanca de Aragón y Anjou fue priora de Sijena desde 1321, pero a la firma de este documento (1317) era únicamente “freyra”, y la priora era Doña Teresa Jiménez de Urrea. Doña Blanca era hija del rey Jaime II y hermana de su sucesor en el trono, Alfonso IV. Asistió, ya como priora, a la coronación de su hermano en Zaragoza en 1328. No parece tener sentido la alusión a “Alonso de Aragón”.
  • La “S” del importe de 350 se refiere a “Sueldos Jaqueses”.

AHPHU_F_00008_0010

José Elbaile se decanta a que en este documento se refiere al termino de la Almunia de la Reina como partida de monte pues no suele aparecer en la relación de aldeas de Sariñena. No obstante, sí que pudiese contener una pardina o torre que le concediese cierta entidad. A su vez planteamos la posibilidad a que puedan responder a términos distintos los nombrados en el presente trabajo.  

En la misma línea, consultada, Carmen Carrera Costa, historiadora y escritora originaria de Sena, especializada en el Monasterio de Sijena, afirma que la Almunia de la Reina no pertenecía a Sijena y no la ha visto en los documentos “Éstos solamente hablan del castillo de Sariñena y sus términos, que tampoco los tengo muy localizados pues no se precisa la situación del mismo. La Val de Sena es lo único que me suena”.

Concluyendo, queda por estudiar y profundizar sobre la Almunia de Illa Regina. Esto solamente ha sido una aproximación a una aldea, pardina o simplemente partida o término, una propiedad importante que, aunque esquiva en su historia e incluso olvidada, seguro que en esta nueva aventura nos descubrirá su pasado.