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Horizonte


Horizonte. Amplio y profundo, montes distantes y oscuros, montes negros de mis amores. Sierra, que aguardas inquebrantable la vida entre eriales y campos de cebada y trigo. Sierra oscura y bella, hermosa entre tus vales y vertientes, entre tus cumbres y cimas, por tus paramos sedientos de estoicas sabinas que enraízan profundas en la tierra.

¡Ay!, montes de mis amores, con sus aromas y fragancias, donde doy mis pasos, embriagado de tus horizontes, con los Pirineos al norte y Los Monegros a los pies. Tierra agrietada, resuena la gaita y se danza la vida, se canta, con voz brava, a la tierra la jota del alma y se recitan versos que forman parte de la misma tierra, querido Labordeta.

Tierra hermosa, de cárcavas y barrancos, de torrollones y parajes espectaculares, singulares y únicos. Quiero perderme y no encontrarme, entre tus balsas y balsetes, en tu memoria de gentes forjadas ante un sol implacable, ante una tierra dura y salvaje, de sequias y polvo, de esfuerzo y luchas, de sueños y victorias.

Paisaje. Quien ama Los Monegros no sueña con molinos, sueña con una tierra orgullosa con sus grandes riquezas y virtudes, con su ecosistema y biodiversidad, con sus horizontes y paisajes.

Pueblos y gentes, queridos Los Monegros, en el corazón labrado, labrado a golpe de azada y arados, de sueños y esperanzas.

Quien ama Los Monegros no sueña con molinos, ni tampoco soñaba con casinos. Quien ama Los Monegros ama la tierra, paso a paso y palmo a palmo, con cada paisaje y con cada horizonte, ese que hay que mirar erguido, con la cabeza bien alta, con la sabiduría y el corazón vivo.

Respirar, respirar Los Monegros, sus cielos rabiantes al atardecer y al amanecer, cuando volveremos a soñarte tierra, tierra de Los Monegros.  

Dedicado a Rosma, con todo mi corazón.

Beatriz Serrate, bibliotecaria de Castejón de Monegros


Beatriz Serrate Giral nació en Huesca un 29 de junio de 1967 aunque se puede decir que natural de Castejón de Monegros, su pueblo. Una imprescindible que ejerce de bibliotecaria en su pueblo, amando a su biblioteca y a su gente.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse.

Tuve una infancia feliz. Me gustaba ir a la escuela junto a mis vecinos. Recuerdo que nos avisábamos de unos a otros y subíamos juntos al colegio, con unas carteras de cuero que nos hizo de forma artesanal un guarnicionero de Castejón de Monegros.

En el patio del colegio jugábamos a la comba, la goma, balón prisionero y a las canicas. También nos gustaba coleccionar cromos de series infantiles televisivas: La Abeja Maya, Heidi.

Con 12 años cursamos la segunda etapa de EGB en el CRA de Peñalba, junto a alumnos de las localidades de Valfarta y Peñalba. Fue una experiencia muy enriquecedora y creamos unos lazos de amistad que se siguen manteniendo actualmente.  Fue la época de mi despertar cultural, colaborando en el periódico escolar, formando grupo de teatro y en el año 1980 una profesora me animó a participar en los I Juegos Florales de Poesía resultando ganadora del premio de La Rosa. Desde entonces me gusta mucho la poesía.

La vida en el pueblo era y es tranquila. La mujer desde siempre ha ocupado un papel muy importante en el medio rural, ejerciendo principalmente de cuidadora de sus hijos y de sus padres; y apoyando en las tareas agrarias y ganaderas.

En los años 70 hubo mucha emigración a ciudades como Zaragoza y Barcelona. Son los que ahora regresan a pasar sus últimos años de jubilación en el lugar que les vio nacer y mucho de ellos nuevos lectores de nuestra biblioteca.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural?

Tras finalizar mis estudios universitarios de Trabajo Social en la Universidad Laboral de Zaragoza, en la que fui colaboradora de forma voluntaria de la Biblioteca de este centro; regresé a mi pueblo en el año 1988 y posteriormente fui la responsable de la biblioteca Pública de Castejón de Monegros.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

La Biblioteca es el principal centro de referencia cultural de nuestros pueblos. Es el lugar en el que los niños leen sus primeros cuentos, donde muchos adolescentes se han iniciado en el uso de las tecnologías, ya que allí se encuentra el telecentro rural de DPH; y el sitio en el que los lectores disfrutan de las últimas novedades literarias.

¿Qué es un libro?

Un libro nos permite soñar con los ojos abiertos y viajar a través de nuestra imaginación; nos abre puertas a otros mundos.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción

Me gusta mucho la poesía, cualquier poema de Antonio Machado y un poema que me encanta es uno de Mario Benedetti “Te quiero”, principalmente esta estrofa que dice:

Te quiero en mi paraíso
Es decir que en mi país
La gente viva feliz
Aunque no tenga permiso.

Una palabra bonita: empatía.

Una gran frase: “Toda Biblioteca es un viaje; todo libro es un pasaporte sin caducidad”, Irene Vallejo (El Infinito en un junco).

Una película: Memorias de Africa, Sydney Pollack.

Una canción: Y nos dieron las diez, de Joaquín Sabina, el mejor poeta de nuestro siglo.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Es un lugar de encuentro con nuestros lectores, una fuente de sabiduría y un servicio que se debe mantener en nuestros pueblos, a pesar de la despoblación.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Es La tierra en la que nací, donde vivo y en la que quiero morir: “es esa tierra hermosa, dura y salvaje, donde he formado un hogar y disfruto mucho de sus paisajes, de sus espectaculares amaneceres y atardeceres”

Una esperanza, ilusión o deseo.

Esperanza de un mundo mejor, que podamos vivir en armonía y en paz.

Emilia Castillo, bibliotecaria de La Almolda


María Emilia Castillo Olivan nació en 1970 en Zaragoza pero es natural de La Almolda, donde está a cargo de la biblioteca desde el año de su inauguración en 1994. Una imprescindible en la serie de entrevistas a las bibliotecarias de Los Monegros.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Recuerdo ir al colegio con los niños vecinos, recuerdo a mi amiga Lourdes, que pasaba por mi casa y marchábamos juntas. Los paseos en bicicleta, jugar a la goma, al tejo, al churro va, la fresca del verano jugando a polis y a cacos  por todo el pueblo. Y las fiestas que se hacían en cada calle, “ir a las corridas” de la Calle de San Juan, San Antonio, San Roque, o la calle Mayor. Y sobre todo muchos niños.

La libertad que teníamos a todas horas, no había tanto peligro como existe en la actualidad. Las puertas de los vecinos abiertas por si queríamos pasar. Los abuelos sentados en corros tomando el sol en el invierno y la fresca en verano. Las abuelas mayores haciendo ganchillo o encaje en los patios frescos, ahora todo eso no existe y cada vez hay menos gente en el mundo rural.

Recuerdo que las mujeres antes se dedicaban a las tareas del hogar, la crianza de los niños y el cuidado de las personas mayores que tenían a su cargo. En la actualidad, la mujer rural, además de salir a trabajar, se involucra en los actos culturales de la población y es la primera en participar en actividades vecinales.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

La biblioteca de mi pueblo se abrió en 1994, entonces el ayuntamiento convocó una plaza y entré a trabajar en ella.

Para mí, ser bibliotecaria significa felicidad, orgullo y pasión por los libros. Me encanta verlos, ir a comprarlos, seleccionarlos pensando en cada uno de los lectores. La cercanía con cada socio, el trato individualizado diferencia una biblioteca rural de una urbana.

La biblioteca es un punto de referencia cultural muy importarte en una localidad pequeña. Sirve de encuentro para jóvenes y mayores, lugar donde aprender, jugar, intercambiar opiniones y experiencias. En general, de convivencia entre todos los usuarios.

¿Qué es un libro?

Un libro nos da alas, estimula nuestra imaginación y nos permite vivir otras vidas, soñar con lugares que no conocemos, sentir con intensidad emociones, incluso relajarse y dejar atrás el estrés.

Cuando leemos no solo podemos sentirnos identificados con los diferentes personajes de los libros, sino que podremos saber cómo son lugares que no conocemos, costumbres que nunca hemos visto y esto nos permitirá tener una mayor sensibilidad hacia nuestro entorno y hacia las personas que nos rodean.

 Para mí un libro es arte, todo un gran placer, nada caro y de fácil acceso.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción

Mi género preferido es sin duda alguna la novela. Así bien, no podría elegir un solo libro imprescindible, en mi mente rondan muchos que serían de lectura obligatoria en la vida de un ser humano. “Libertad”, es la palabra que escojo, porque es un derecho que todas las personas deben tener para aprender a actuar de manera responsable en la sociedad.                                                                            

Durante un tiempo tuve un mural colgado en la biblioteca con la siguiente frase: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. Es de Miguel de Cervantes.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

La biblioteca es un servicio imprescindible en nuestros pueblos, ya que impulsa el conocimiento entre los que la visitan. Como ya se ha ido comentando durante la entrevista, es un lugar de encuentro, en el que cambiar opiniones y pensamientos. A través de nuestras actividades, siempre novedosas y actualizadas a los tiempos, queremos que niños y mayores vean la importancia de la lectura. Aunque nos encontramos en una zona pequeña, y en tendencia a la despoblación, se quiere que los niños tengan las mismas posibilidades en cuanto a lectura se refiere, que otro de sus iguales que viven en grandes ciudades con mucha más oferta.

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Monegros es mi tierra, son los paisajes áridos y singulares, pero con una belleza particular. Al oír Monegros pienso en su gente, siempre mirando el cielo en busca de unas pocas gotas de lluvia que permitan sacar una cosecha en el mes de junio.

Una esperanza, ilusión o deseo.

La esperanza para un pueblo como La Almolda se llama agua, nuevos regadíos que permitan asentar población y garanticen un medio de subsistencia a las generaciones futuras.           

      

                                                           

María Jesús, bibliotecaria de Monegrillo


Abril, mes del libro, de la escritura, la literatura y la creatividad. Las bibliotecas se llenan de actividades, esos templos culturales, aún mas en nuestro medio rural, rebosan de actividades en torno a los libros y sus autores/as. María Jesús Solanas Morales, natural de Monegrillo, lleva cerca de 30 años al frente de la biblioteca de Monegrillo «Ángel Jaría». Con ella, comenzamos una serie de entrevistas a las verdaderas almas de las bibliotecas, a sus imprescindibles bibliotecarias.

Recuerdos de la niñez, escuela, juegos, tradiciones, la vida en el pueblo, marchar y quedarse, lo que ha cambiado, la vida de antes, trabajos, el papel de la mujer…

Mis recuerdos son muy bonitos, En Monegrillo había 3 escuelas, una de niñas, otra de niños y de párvulos, en total unos 120 niños, los juegos eran siempre en la calle, casi sin horarios, ¡eran tiempos felices!.

En Monegrillo se sigue viviendo muy bien, pero estamos quedando muy pocos, los jóvenes se nos van, pero vuelven los fines de semana y el pueblo se viste de fiesta con tantos niños. En fin, aquí estamos y aquí nos vamos a quedar.

La mujer ocupa y siempre ha ocupado un lugar importantísimo en los pueblos.

¿Bibliotecaria? ¿Cómo has llegado a ser bibliotecaria rural? ¿Qué significa ser bibliotecaria en un pueblo? Dificultades, alegrías…

¿Bibliotecaria? ¡Para mí es la profesión más bonita que existe!, voy camino a los 30 años de profesión y nunca me canso de estar en ella, que mejor sitio que mi pueblo para ejercer lo que más me gusta. Como en todos sitios hemos tenido nuestras dificultades y por supuesto alegrías.

¿Bibliotecaria rural, mucho más?

La biblioteca en un pueblo puede convertirse en el principal foco de cultura, además de centro social donde se puede uno encontrar con personas para hablar, comentar un libro, los niños pueden jugar, leer cuentos, vamos que sirve un poco para todo y para todo bueno.

¿Qué es un libro?

¿Has oído el refrán, sabes más que un libro abierto? pues así es! un libro es la manera de conocer la historia, una manera de viajar, una manera de evadirse, de reír, de llorar, emociones a montón, un libro es una unión entre personas que se juntan para comentarlo, en fin, que quieres que te diga, lee mucho y me darás la razón.

Un género literario, un libro imprescindible, escritor/a, una poesía, una palabra bonita, una gran frase, una película y una canción.

Si te contesto a eso te doy mi particular opinión, pero cada uno tiene su libro preferido, su canción preferida, somos distintos y cada uno tiene sus gustos, pero te voy a decir uno de mis libros preferidos es “El cura de Almuniaced” de José Ramon Arana, escritor con raíces de Monegrillo y mi canción “abarcas vacías” de Joan Manuel Serrat.

Una reflexión sobre el papel de las bibliotecas en nuestros pueblos y, sobre todo, frente a la despoblación.

Hace casi 30 años empezó su andada la biblioteca de Monegrillo con muchísima ilusión. Una biblioteca, lo he dicho a lo largo de la entrevista, es de las cosas mas importantes que puede tener un pueblo, personalmente estoy muy orgullosa de la biblioteca de Monegrillo, muy orgullosa de la gente de este pueblo que la ha valorado y la ha aprovechado al máximo y con una ilusión que no decrece. Tenemos un club de lectura con mas de 20 personas, un taller de escritura con 12 personas, cada vez que se hace algo todo el mundo colabora, es como para estar orgullosa y más….

¿Qué sientes al oír Los Monegros?

Monegros es mi tierra, la comarca que nací y en la que vivo, es una comarca un poco extensa, pero es mi comarca y todo lo mío lo defiendo y lo aprecio.

Una esperanza, una ilusión o un deseo.

Esperanza, que frene un poco la despoblación, e ilusión que las bibliotecas se mantengan en los pueblos y sean el nexo de unión de sus gentes, aunque estemos pocos.

Os Monegros, 15 años


15 años recorriendo Los Monegros, sus gentes, pueblos y paisajes, recogiendo parte de su extensa cultura, tradiciones y memoria. Siguiendo tantos pasos, de gente fuerte y humilde, aprendiendo de sus duras manos y arrugas de sabiduría, sintiendo todo lo que heredaron de sus antepasados, sus experiencias y conocimientos de toda una forma de entender, comprender y sentir la vida.

15 años tratando de sembrar en los surcos abiertos de una tierra cuarteada, dura y seca, en la inmensa aridez con los brazos abiertos, aguardando la lluvia que tanto se hace rogar. Viendo los campos cambiantes en sus continuos ciclos, como viendo las vidas pasar y descubrir sus huellas en cada montón de piedras amontonadas a los lados de los campos, en las espaldadas masadas o en las abandonadas balsas.

Son años de luces y sombras, de boiras y cierzeras, de días soleados y noches estrelladas. Son muchas las caídas y tropiezos, de perderse en caminos, en cruces y desvíos, hasta descubrir una imponente sabina que te hace levantar la vista y saber que el camino recorrido ha valido la pena.

De sentir sus raíces, su palpitar que te permite soñar y volar, surcar paramos únicos y singulares.

Os Monegros es un proyecto personal, independiente, sin ningún tipo de ayuda y que comparte libremente artículos, investigaciones, entrevistas y escritos varios. Acumulando y atesorando un amplio archivo en una plataforma digital que llega a todas partes del mundo. Un lugar de encuentro, donde opinar y criticar, de utilizar, apoyar u obviar, un lugar de paso donde siempre estás invitado a quedarte y regresar.

15 años donde compartir, donde contarnos nuestras historias y recuerdos, como sentados en la vieja cadiera al calor del hogar o reunidos a la fresca en una noche de verano.

Años de ilusiones y frustraciones, de un camino donde uno no sabe a dónde va. Donde encontrarse con la gente da sentido a todo, pues la vida es un camino y lo importante es el recorrido.  

Alegría y sufrimiento, sequias y cosechas perdidas, sed y hambre, guerras, malditas guerras y tantas ausencias. Tanto pasado que ahora lloran los pueblos viéndote marchar, las casas vacías, calles desiertas y escuelas cerradas, sin las risas por las plazas ni en los pequeños parques ni en las viejas eras.

15 años de la salamanquesa de Los Monegros, paciente, tranquila, de estudiados pasos, serena y astuta, contemplando el devenir de nuestros pueblos y hogares, testigo de este mundo rural tan poco valorado y tan amenazado.

-¡Ay!, mis queridos y amados Monegros-, pues como decía José Antonio Labordeta -Que de los pobres nunca hay un amigo, hay un amigo siempre de los más ricos y a esos les llevan agua y cordericos- Y van pasando los años entre proyectos de centrales o basureros nucleares, de delirantes proyectos de mega casinos o de llenar todo de molinos eólicos. Parece que seguimos sin querer esta tierra, sin aupar definitivamente esta tierra. Continuaremos a pesar de vuestra inquina a un bello territorio de áridas estepas y saladas lagunas, de espacios abiertos y curiosas formaciones geológicas, de torrollones y barrancos que asemejan desiertos, sierras donde perderse y preciosos sabinares. Patrimonio y tradiciones, una cultura ligada a la sed que ha marcado el carácter de la gente. -¡Pues aún no han vencido!- y seguiremos resistiendo con rasmia y sin reblar haciendo ciertas tus grandes palabras, gran poeta, -De esta tierra hermosa dura y salvaje haremos un hogar y un paisaje-.

Gracias a todas las personas que hacéis posible Os Monegros. Gracias, muchísimas gracias.

2006-2021, 31 de marzo, decimoquinto aniversario de Os Monegros.  Aridez.

Joaquín Ruiz Gaspar

Responsable de Os Monegros.  

Sabina


Sus flotantes cabellos llegan hasta el suelo

Y su eterna mirada surca el inmenso cielo

La sempiterna sabina siente el vértigo del llano

Mecida en los brazos del cierzo

Susurra la historia de sus gentes

Y en lo profundo, de este mar sin agua,

Subyace la vida que parecía imposible

Y en su rigor, en su estrépito silencio,

El vacío es el horizonte basto

Que el tiempo detiene para siempre.

Os Monegros, octubre del 2021.

El crimen de Farlete


A los pies de la sierra de Alcubierre, en su desnudez salpicada por solemnes sabinas, aparece el santuario de la Virgen de la Sabina de Farlete. Un espléndido templo barroco del siglo XVII, erigido sobre una antigua ermita, justamente en el mismo lugar donde la virgen se le apareció a un pastor erguida sobre una sabina. Su construcción, principalmente en ladrillo, presenta una majestuosa simetría “Muy escenográfica en su volumetría” (SIPCA). Asimismo, el santuario cuenta con una de las cofradías más antiguas fundadas en Aragón, en 1444.

El templo, además de ser saqueado, sufrió algunos desperfectos durante la guerra civil, daños que fueron subsanados con su rehabilitación en los años 2010 y 2011. Pero este no fue el único acontecimiento que afectó al templo: un robo a principios del siglo pasado “El crimen de Farlete”.

Alberto Serrano Dorader, en su artículo, del que también tomo robado el título, (El crimen de Farlete. Aragón de Leyenda, Heraldo de Aragón, 5 de julio del 2015) da cuenta de Salvador, un pobre y desconocido anticuario y librero que se hacía pasar por Borbón y que murió en el Madrid de 1935. Serrano cita como el mismo Pio Baroja se interesó por su vida, de aquel hombre desgraciado que, entre sus muchos devenires, había cumplido condena en el penal de Burgos «… don Salvador, en connivencia con un anticuario, se presentó con dos hombres, de noche, en la ermita de Farlete, un pueblo de la provincia de Zaragoza. Hay, efectivamente, a poca distancia de la aldea, una ermita, dedicada a Nuestra Señora de Farlete o de la Sabina. Don Salvador y sus acompañantes querían sustraer unos cuadros de mérito que allí había. Salió la mujer del ermitaño al encuentro de los asaltantes, y uno de ellos le dio un golpe con un bastón en la cabeza y la dejó muerta. Éste fue, según algunos, el motivo de su prisión».

Así, el robo aparece exactamente publicado el 26 de junio de 1912 en el Heraldo de Aragón, cuando, según palabras de Serrano, “Nuestro periódico transcribía el ‘lacónico’ telegrama en el que la Guardia Civil comunicaba la tragedia al Gobernador de Zaragoza: «Noche última robada ermita Sabina y asesinada ermitaña»”. Además, Serrano lanza la pregunta “¿Será verdad que uno de los malandrines fue quien tiempo después se quiso hacer pasar por Borbón?”.

“El Crimen de Farlete” también aparece en la edición del ABC del 28 de junio de 1912 «Se reciben detalles del robo y asesinato cometido en la ermita de Farlete. Se supone que fue un hombre solo el que cometió los hechos criminales. La ermitaña, Andrea Justa Balsa, fue asesinada y luego se llevó el criminal una corona de la Virgen, una cadena de plata y dos lienzos de poco valor».

El robo acabó con la vida de la pobre ermitaña Andrea Justa Balsa, quien al parecer había advertido hace días de serías sospechas. Cuatro días antes de su asesinato, Andrea manifestó a la Guardia Civil «Que se le había presentado un joven mostrando deseos de cumplir una promesa hecha en Melilla a la Virgen de la Sabina, por haber salido ileso de la campaña». Asimismo, el joven entregó a Andrea unos pendientes, «Con el encargo de venderlos y destinar el importe a comprar cera para la iluminación de la ermita. Añadió que si cuando él volviese no había podido vender los pendientes, los recogería, entregándola cinco duros para que les diese la mencionada aplicación».

Andrea murió de dos balazos, hallando con ella una carta que atribuyeron al autor del crimen. En el sobre aparecían las siguientes palabras “Soy de Bujaraloz”, lo que les llevó a intuir que era una maniobra de distracción para evitar ser perseguido en su verdadera huida. La carta presentaba indicios de corresponder a persona nada vulgar, según su lectura. El medio que aporta esta información cita a la ermitaña como Andresa Insa Balsa.

Serrano añade como “poco después del robo y del crimen de Farlete, el redactor de sucesos de Heraldo de Aragón se preguntaba”: «¿Quién había de suponer que a una ermita humilde, enclavada en un rincón de la tierra de difícil acceso, habría de llegar la insaciable sed de tesoros artísticos que se apodera cada vez con mayor frenesí de los grandes centros de cultura? ». Serrano finaliza su artículo con la pretensión de seguir investigando el “tan apasionante asunto”, desconociendo cuál fue el resultado.

Quedan incógnitas, pero sobre todo los cuadros o lienzos sustraídos del santuario. Quizá pinturas de alto valor, como las bellísimas pinturas murales del camarín de la Virgen, relacionadas con la escuela de Bayeu. Pinturas que se han barajeado la hipótesis de responder al pintor cartujo Fray Manuel Bayeu, por cercanía, cuestión que el experto José Ignacio Calvo Ruata niega. No obstante, el valor patrimonial, cultural, histórico y sentimental resulta incalculable.

Y ¿Quién sabe?, tal vez en un futuro puedan volver los lienzos robados y saber la verdad de un crimen aún por resolver.   

Aridez


2006-2021, 31 de marzo, decimoquinto aniversario de Os Monegros.  Aridez.

Sequedad, cierzo y cielo desnudo
igual la tierra, soledad y en ti, raíces.
Savia, sabina y matices
sol, entorno a ti, mundo
solo y vida, árido como la tierra
duro como el suelo
baldío y erosionado
balsas, fueron espejismos
y fugaces sueños
que, en inabarcables noches, surcaron perderse
hasta un nuevo amanecer,
Árida tierra de Los Monegros.

Embriagada aridez
seca, basta, tosca
abrasiva, áspera…
castigada tierra al sol
y a tu ausencia, lluvia.
Ruda y a la vez agrietada
desquebrajada y polvo
agostada y sedienta
vasta tierra
yermos y eriales
resecos barrancos,
Árida tierra de Los Monegros.

Romeros y tremoncillos
agua, reverberación
ocres y yesos,
pura salinidad
y de nuevo tu ausencia
páramos sedientos
de cómplices  silencios
atardeceres de fuego
contrastes como la vida que escondes,
una vez fuiste mar,
Árida tierra de Los Monegros.

Barbechos y caminos desiertos
extenuados al sol
caminos de paso
vacíos sin destierro.
Aridez que se emborracha de la sed
y nada sacia,
penas que no se pueden ahogar
y de nuevo caminos
donde no encontrarse
y vagar, tan solo de paso
divagar y cavilar
haciendo un paisaje
imposible dejar atrás.

Quemada tierra
despellejada al esparto.
Protege la sabina
donde el horizonte parece no detenerse
y dispersarse
tierra oscura, negros montes
de interminables estrellas
de anhelos infinitos.
Aridez, endiablada embriaguez.  

Montes oscuros, sierra quebrada
desplomada en acantilados
caída a un mar desierto
a un mar árido de cebada y trigo
que se bate en oleaje
mecido al cierzo
alimentando esperanzas
de esta tierra sedienta
Árida tierra de Los Monegros.

Amarillean los campos
segados con sudor
la paja al vuelo
y el grano al granero
quedando rastrojos
festejados al pasto
donde resuenan las esquilas
y las voces quedan calladas

Parajes que aparecen extraños
casas de tierra, adobe y piedra
cañizos y casetas espaldadas
abandonadas balsas, enronadas,
tierra cuarteada, sedienta
agua casual, esquiva y efímera.
Abruma, la boira entre tus vales
entre tus solemnes
e imperturbables sabinas;
sobrecoge entre tus pies de montes.

Desmemoria, olvido, desarraigo
aroma a ontina
y a la tierra herida
como la piel
y las arrugas de las manos,
labradas.
La voz abandonada
y la mirada perdida
cantaros en añicos
y trillos perdidos
el tacto entre el vacío y la nada
de lo desaparecido
sin sentir el recuerdo callado
extrañada y caprichosa aridez,
fragancias, ¡Presencia!
Árida tierra de Los Monegros.

Tan cerca de tocar la Luna
que, sin darnos cuenta, la estábamos pisando.

Sin darnos cuenta
siempre fuimos un hogar y un paisaje.

Sí, sin darnos cuenta
Árida tierra de Los Monegros.

Venas secas, vacías
y raíces entre piedras
sueños vagando como el polvo
y el tiempo aguardando
sin saber qué está esperando
sin rumbo varado
sin saber si ser naufrago
o levar anclas, izar velas
y navegarte, tierra.

Surcan capitanas como veleros,
la estepa pausada
coqueta con sus arcillas
con sus margas y calizas
jugando en cárcavas y barrancos
anhelando el agua que trae vida.

Así, sin darnos cuenta
Tierra árida de Los Monegros.

Tierra
ningún lugar y todos los lugares del mundo
tan solo polvo y tierra
tan solo nosotros
por un momento
y ningún lugar y a la vez todos,
Árida tierra de Los Monegros.

Esteban Panzano Llamas


Alcalde, político liberal y canalista, personalidad destacable junto a Juan Alvarado, Pedro Basols o Joaquín Paraled en pro del proyecto de Grandes Riegos del Altoaragón. Además, su vida es un relato de parte de la historia de Sariñena, de su antiguo ayuntamiento, las calles José Fatás o Gasset. Una figura olvidada que rescatamos y reconstruimos a través de distintas informaciones de hemeroteca, archivos y bibliografía.

Esteban Panzano Llamas nació en Sariñena en 1873 y falleció en Barcelona el 1 de diciembre de 1944. Hijo de Esteban Panzano y Emilia Llamas Domenech, su madre Emilia Llamas murió a temprana edad, cuando Esteban contaba con apenas doce años, el 16 de septiembre de 1885: Nuestro querido amigo y correligionario de Sariñena el industrial don Esteban Panzano, cuyas simpatías están tan arraigadas en aquella villa, sufrió ayer la inmensa desgracia de perder a su cariñosa y buena esposa víctima en pocas horas de la epidemia reinante. Tenga la seguridad el señor Panzano de que tomamos parte muy principal y directa en su dolor” (Diario de Huesca del 18 de septiembre de 1885). En 1885 la epidemia del cólera causó unas 120.000 víctimas en España.   

Esteban, de familia pudiente, fue propietario, comerciante, político liberal, alcalde de Sariñena y diputado provincial y en 1923 gobernador civil de Orense. Hombre dedicado a los negocios, comerciante y propietario “En 1903 hay constancia suya como propietario de una tejería y en 1943 vendía una finca en Sariñena”. (El fin de la Restauración en Huesca: elecciones y políticos José María Sirón Bolea).

“Está próxima a terminarse la fábrica de alcohol que por cuenta da nuestro buen amigo D. Esteban Panzano Llanas de Sariñena se construye en esta villa” (Diario de Huesca – 02 de marzo de 1900).

En algunas referencias aparece su segundo apellido con la letra “n” en vez de la “m” y además es muy frecuente que solamente aparezca nombrado con el primer apellido, pudiéndonos llevar confusión con su padre. Así, que durante las primeras citas, no podemos atribuir cada referencia a uno de los dos.

Esteban Panzano de Pablo

Se cita que la familia descendía de la localidad de Huerto, pero estaba bien arraigada en Sariñena. Como se ha comentado anteriormente, contrajo matrimonio con Emilia Llamas Domenech que falleció el 16 de septiembre de 1885. Fruto de aquel matrimonio nacieron Esteban, Dolores y Pilar.

Un año después, falleció la joven Pilar Panzano Llamas “A las primeras horas de la mañana de ayer falleció en esta, capital la niña Pilar Panzano y Llamas, encantadora hija de nuestro amigo y correligionario de Sariñena don. Esteban. Por la tarde tuvo lugar el acompañamiento del cadáver hasta la plaza de Zaragoza, demostrando así los numerosos amigos y conocidos del señor Panzano, el sentimiento por pérdida tan temprana como dolorosa (Diario de Huesca del 30 de junio de 1886).

Juan Llamas y Barcia, padre de Emilia Llamas Domenech, también fue un rico y comerciante de Sariñena, así encontramos la siguiente referencia tras su fallecimiento en 1895: “Falleció ayer en Sariñena el inteligente y rico comerciante de aquella villa, D. Juan Llamas y Barcia, padre de nuestros amigos D. Fermín, D. Francisco y D. Juan, y suegro del que lo es muy querido y considerado D. Esteban Panzano. El señor Llamas, después de una vida activa y laboriosa, se había conquistado posición desahogada y la consideración y estima del vecindario sariñenense. Descanse en paz nuestro amigo, y tenga la seguridad su estimable familia de que la Redacción toda de este DIARIO toma parte muy directa en su natural y acerbo duelo”. (Diario de Huesca 18 de mayo de 1895).

Esteban Panzano de Pablo debió de casarse por segunda vez. Aparece reflejado al conocerse la noticia del fallecimiento de Silvestre Fortón Rivares, quien al parecer ejerció varias veces “con justificado acierto” de alcalde y juez municipal (Diario de Huesca del 28 de febrero de 1900). Silvestre murió  el  23 de febrero de 1900 a los 83 años de edad. En su esquela aparecen sus afligidas hijas Victoria y Sor Engracia, religiosa profesa en Santa Rosa e hijo político don Esteban Ponzano de Pablo, (Diario de Huesca – 1/03/1900). Victoria Fortón Ballarín falleció el 7 de julio de 1927 en Sariñena (Diario de Huesca – 08/07/1927), viuda de Esteban Panzano de Pablo. En la noticia se refiere a sus hijos Antonio y Victoria Panzano, hijos políticos don Esteban y doña Dolores Panzano y prima doña Andresa Ballarín. Esteban Ponzano de Pablo murió a los 65 años de edad, así que debió de nacer en 1862. Victoria debió de ser la segunda esposa de Esteban Panzano de Pablo “Pertenecía la finada a muy antigua y prestigiosa familia de la tierra baja, heredera de la casa de Fortón, de Huerto, casa de abolengo por su apellido y por su posición”.

La referencia a los hijos políticos “don Esteban y doña Dolores Panzano” pueden atribuirse a los hijos de Esteban Panzano de Pablo con su primera mujer con Emilia Llamas Domenech y con el segundo matrimonio, con Victoria Fortón Ballarín, tuvieron dos hijos, Antonio y Victoria.

Dolores Panzano Llamas acabó casándose con Anselmo Bercero Abadías, natural de Almudevar. La boda tuvo lugar en la iglesia parroquial de Sariñena el 23 de julio de 1902. Como madrina asistieron Victoria Fortén de Panzano y entre las invitadas las “señoritas” Julia Castañera, Matilde Abril, Ascensión Marías, Quiteria Sarrate y Paquita García y señoras Vicenta Llamas de Áltemir, Asunción Raso de Llamas, Josefa Alverola de Balaix, Irene Guiral de Montull y Adela Sarraté de Paraléd.

Esteban Panzano de Pablo debió de tener, al menos, una hermana. En 1887 falleció Dolores Panzano “Con profundo pesar damos cuenta de la de la señora doña Dolores Panzano de Pueyo, esposa del ilustrado farmacéutico y conocido propietario e industrial D. Pablo Pueyo, y hermana de nuestro distinguido correligionario y amigo de Sariñena D. Esteban Panzano. La cruel enfermedad que minaba su existencia hace ya algún tiempo, tuvo en la tarde de ayer el fatal desenlace, previsto por la ciencia.

La finada era una señora virtuosísima y digna de los respetos que merecía a cuantos la trataban. Su viudo el Sr. Pueyo, su hermano político el Sr. Panzano y las apreciables familias de ambos, pueden tener la seguridad de nuestra sincera participación en su profunda pena” (Diario de Huesca del 26 de marzo de 1887).

Son varias las referencias de Esteban Panzano, a través de la información del Diario de Huesca, como comerciante:

Perdigacho. Se vende uno de recomendabilísimas condiciones para la caza, joven, que se dejará a prueba para los términos de Sariñena. Su precio 80 pesetas. Don Esteban Panzano, de la mencionada villa, dará razón.  (Diario de Huesca del 9 de enero de 1883).

“Con motivo de Ia quinta hemos tenido el gusto de estrechar la mano de nuestros muy queridos amigos y correligionarios, don Joaquín Salazar, joven e ilustrado abogado de Villanueva de Sigena; don Magin Fortacin, don Esteban Panzano y don Antonio Ulled, dignos individuos del municipio de Sariñena. También, de paso para Madrid, hemos saludado, con la complacencia de siempre, a nuestro distinguido compañero don Manuel Saez, abogado y notario de Grañen”. (Diario de Huesca del 14 de febrero de 1883).

Por el gobierno civil se encarga a los alcaldes, guardia civil, y demás autoridades de la provincia procedan a indagar el punto donde se halla una yegua extraviada de la propiedad de don Esteban Panzano, de Sariñena (Diario de Huesca del 8 de enero de 1887).

Pero también le podemos atribuir la de político, pues nuestro protagonista en 1887 escasamente contaría con 14 años. Así parece ser en la noticia donde se solicitan diversas inclusiones en el censo electoral “Demanda de don Esteban Panzano solicitando las siguientes inclusiones en el censo electoral para diputados a Cortes en el distrito de Sariñena (Diario de Huesca del 10 de noviembre de 1887). En la noticia ampliada se cita a Esteban Panzano de Pablo, vecino de Sariñena, en la demanda ante el Juez de Sariñena, solicitando se incluya en las listas electorales de diputados a Cortes, de aquel distrito, a determinados individuos. Diario de Huesca del 15 de noviembre de 1887.

En otras citas no es posible distinguir a cuál de los dos se refiere la noticia, al padre o al joven Esteban Panzano llamas, quien pronto debió de coger las riendas familiares, tanto en su dimensión comercial como política: 

Comité democrático gubernamental constituido en Sariñena con fecha 27 de Marzo de 1881. Presidente: Don José Altemir, comerciante. Vicepresidentes: Don Antonio Castañera, Abogado y propietario. Don Juan Llanas, comerciante. Vocales: Don Esteban Panzano, comerciante. Don Pablo Lacuna, propietario. Don Antonio Abril, profesor de Veterinaria y propietario. Don Gabriel Cazan, propietario. Don Teodoro Mirallas, propietario. Don Mariano Cazan, propietario. Don Blas Sarrate, comerciante. Secretario: Don José Martínez, Procurador y propietario.

Diario de Huesca – 5 de abril de 1881.

El 31 de enero de 1896, “los jóvenes don Teodoro Miralles, don Esteban Panzano, don Mariano Bastaras, don Pedro Berdún, don Teodoro Casamayor, y don Inocencio Lucea, en representación de los vecinos de Sariñena, Lanaja y Alcubierre, conferenciaron con el ingeniero de Obras Públicas señor Canals e ingeniero señor Sorribas para interesarles el pronto estudio de la carretera de Alcubierre a Sariñena”.

Aparece en una noticia el 27 de  marzo de 1899 del diario de Huesca en la que acudió, junto a otros propietarios de Los Monegros, a una reunión celebrada en Selgua para solicitar de los Poderes públicos la reposición del arancel para los trigos que se importen “No determinando Gobierno medidas necesarias para evitar depreciación trigos, esta región puede considerarse perdida”. Y, en aquel mismo año, Diario de Huesca del  26 de abril de 1889, asistió al segundo día de fiesta de Huerto: El día 23, segundo de la fiesta, hallábanse entre nosotros nuestros amigos de Sariñena los Sres. Castañera (D. Antonio y D. Joaquin,) D. Esteban Panzano, don Joaquín Martel, D. Ecequiel Porta y D. Casimiro Lana, y varios otros amigos de poblaciones inmediatas”.

Fabricantes alcohol vínico. Se han reunido en esta capital los fabricantes y manipuladores de alcohol de vino y de residuos de la uva para tratar de constituir un Sindicato que defienda los intereses colectivos del gremio. Entre los miembros de la junta de defensa del gremio se encontraba Esteban Panzano Llanas como vicepresidente. Diario de Huesca – 11 de septiembre de 1899.

Fiestas de Sesa: En casa del reputado médico de esta localidad D. Mariano Lasala, donde se hospeda, fue saludado el distinguido huésped por el Ayuntamiento y amigos de esta villa, por D. Esteban Panzano de Huerto, por D. Fernando Altemir, D, Casimiro Lana y otros amigos caracterizados de Sariñena. Diario de Huesca – 2 de octubre de 1899.

Matrimonio

Esteban Panzano Llamas primeramente se casó con María Calvo Torrente que falleció en Sariñena a los 28 de edad el 13 de septiembre de 1900. La finada, María Calvo, hija de la distinguida familia de este apellido de Alberuela de Tubo, hermana del abogado don Emilio Calvo, caracterizado amigo nuestro, era ejemplar en virtudes y por su bondadosa amabilidad ganaba la simpatía de cuantos la conocían y trataban”(Diario de Huesca – 14 de septiembre de 1900).

Después contrajo matrimonio con Victorina Almudévar Calvo, el 30 de enero de 1904, en la iglesia parroquial de santa Engracia de Zaragoza. Contaron como padrinos con Teresa Bescós de Lapetra, afín próxima de la novia, y de D. Esteban Panzano, padre del novio, rico propietario de Huerto. Autorizó el acto en funciones de Juez municipal por delegación, Gaspar Mairal, y lo suscribieron como testigos Juan Alvarado, Diputado a Cortes por el distrito de Sariñena, Sixto Lagaña, José Calvo y Rafael Acebillo. Tras la ceremonia se desplazaron en carruajes a la basílica del Pilar y luego al banquete en el restaurante de la Paz (Diario de Huesca – 1 de febrero 1904).

El 6 de julio de 1913 falleció su mujer Victorina Almudévar de Panzano. El matrimonio dejó, al menos tres hijas “Hoy salen para Sariñena nuestro querido amigo don Esteban Panzano y sus monísimas hijas Victorina, Emilia y Carmencita. Ecos de Sociedad (Diario de Huesca – 14 de junio de 1918). También debió de tener un varón: “Con objeto de pasar las Pascuas de Navidad, llegaron de Madrid la bella señorita Victorina Panzano en compañía de su hermano el joven abogado don Esteban Panzano” Ecos de Sociedad (Diario de Huesca – 26 de diciembre de 1928).

Emilia murió joven, a los veintiún años de edad, en Huesca, en mayo de 1930, antes siquiera de casarse con su prometido Adolfo Aquilué, “compañero de prensa” cita el Diario de Huesca del 10 de mayo de 1930. Emilia debió de trabajar como telefonista pues asistieron Sus compañeras de Teléfonos de Huesca, de las telefonistas de Zaragoza, de cuya central, con el jefe, vino una representación, y de sus amigas”. En el Diario de Huesca del 9 de mayo de 1930, en el apartado “Los que Mueren” se realiza una reseña sobre la triste noticia y de su apenada familia, padre Esteban Panzano, hermanos Esteban, Victoriana, Carmen y Pilar, abuela y demás familia.  Hay constancia de María Panzano Almudevar, en la relación de cursillistas para realizar la segunda prueba de los actuales cursillos de 1933 (Diario de Huesca del 12 de octubre de 1933).

Vida política

Esteban Panzano Llamas fue nombrado Alcalde de Sariñena por la Real Orden del 27 de diciembre de 1901 y el 29 de diciembre de 1903.  Una carta en el Diario de Huesca, del 2 de septiembre de 1903, elogia el programa de fiestas elaborado por la comisión que presidía como alcalde: “Brillante programa de festejos que habéis dispuesto para las fiestas do Sariñena. Gigantes y cabezudos, músicas, bailes, rondallas, fuegos artificiales, corridas, limosnas, solemnes funciones religiosas, con sermón de un Padre jesuita eminente; un verdadero derroche de gusto y de dinero”.

La primera en los días 3, 4, 5 y 6 de Enero y la segunda domingo, lunes y martes de Pasión, o sea ocho días antes del domingo de Ramos.

Grandes Ferias en Sariñena

Habiendo adquirido Esteban Panzano Llamas la antigua casa de Orús (en el centro del ferial), con las cuadras adosadas a la misma, capaces para 200 caballerías, y con agua para abrevador dentro de la palanca, y habiendo hecho en ella mejoras de importancia, la pone a disposición de recriadores y tratantes. Para pedidos de cuadras dirigirse a D. Antonio Lalaguna, en Biescas; D. Enrique Gístau, en Boltaña; D. Gabriel Morón, notario, en Benasque; JD. José Aragüé, almacén de ultramarinos, en Zaragoza, y al propietario, en Sariñena.

Diario de Huesca del 22 de diciembre de 1910.

Calle a José Fatas Bailo

En mayo de 1912 decide honrar al que fue uno de sus mentores en la escuela José Fatas Bailo, proponiendo que la calle del medio pasase a llevar su nombre, calle donde vivió el maestro.  Así fue y la propuesta fue aprobada por unanimidad, “Puede, pues, sentirse orgullosa esta villa, que sabe pagar como se mereció aquel apóstol del Magisterio, que nació para enseñar y lo consiguió, dejando perenne una estela luminosa en el corazón de sus hijos y en la mente de los que tuvieron la suerte de ser sus discípulos” (Diario de Huesca – 23 de mayo de 1912).

Su hijo Luis Fatas, en el Diario de Huesca del 26 de mayo de 1912, escribió la siguiente carta de agradecimiento:

«Señor don Esteban Panzano.—Muy querido amigo: Ayer recibí la estimada carta en que me comunicas el acuerdo tomado por ese Ayuntamiento de tu digna presidencia de dar el nombre de mi difunto padre a la calle en que tantos años vivió.

Grandísimo ha sido el pesar que nos ha originado la pérdida de aquél; al sentimiento que ordinariamente ocasionan desgracias de esta índole, se une el especial que produce la consideración de los grandes méritos del finado, cuya ejemplar vida, así en lo

privado como en lo público, fue espejo de ciudadanos honrados, humildes y laboriosos.

Mas esa pena que comúnmente no se mitiga con nada, halla también, en este caso especial, el alivio que le proporcionan determinaciones como la que acabáis de tomar, y a mostrarnos permanentemente lo que puede lograr la bondad por humilde que se manifieste cuando se desarrolle entre corazones generosos y nobles, como los vuestros, cuyos frutos son actos ostensibles de su gratitud.

Haz el favor de significar el profundo agradecimiento de toda esta familia a tus compañeros de Concejo, por el acuerdo tomado.

También espero de tu bondad que me digas con la antelación posible, qué día pensáis colocar las placas en la calle.

Saluda con el mayor afecto a tu familia y amigos, y como siempre es tuyo

que le abraza.»

Luis Fatás.—Madrid 23 de Mayo de 1912.

El acto fue llevado a cabo el 2 de septiembre, el día del patrón de Sariñena San Antolín. Se descubrió la placa con su nombre y asistieron “Los hijos de éste, el diputado a Cortes por Boltaña, don Luis, y el profesor de primera enseñanza don Guillermo” (Diario de Huesca – 28/08/1912).

Aquel merecido homenaje tuvo eco en Carlos Velilla, natural de Calatayud que ejerció como maestro de primera enseñanza en Sariñena y que además también fue maestro de Esteban Panzano. En una carta dirigida al Diario de Huesca del 31 de mayo de 1912 alaba la decisión adoptada por, en palabras de Carlos Velilla “Perpetuar la memoria del gran maestro, del inteligente y laborioso funcionario de la administración de primera enseñanza, cuya oficina a su cargo se citaba como modelo de actividad entre los de su clase en España (sin que con esto queramos mortificar a nadie); del varón, insigne, del amante padre de familia cuyo gran cariño, traspasando los umbrales del hogar, se extendía hacia todo el Magisterio primario, a quien consideraba como de su propia familia…: del que en vida se llamó don José Fatas y Bailo”.

Hemos saludado con gran satisfacción a nuestros excelentes amigos de Sariñena don Joaquín Paraled, don Esteban Panzano y don Fernando Marquina.

Ecos de sociedad. Diario de Huesca – 29/09/1914

Diputado Provincial

Hemos saludado con afectuosidad a los excelentes amigos don Esteban Panzano, don Joaquín Paraled, don Pedro Basols, don Rafael Chicoy y don Fernando Marquina.

Ecos de sociedad. Diario de Huesca – 06/07/1912

Esteban Panzano junto a Joaquín Paraled Serrate (1877-1836) y Pedro Basols fueron “Los hombres fuertes que aseguraron Sariñena, y en parte su distrito, a los liberales durante todo el periodo” (El fin de la Restauración en Huesca: elecciones y políticos José María Sirón Bolea)

Ha sido proclamado diputado provincial por el artículo 29 en la elección parcial Fraga-Sariñena don Esteban Panzano de esta última localidad. La Vanguardia 4 de octubre de 1915.  

Esteban fue responsable de la obra restauración del antiguo ayuntamiento, en 1914, posteriormente destruido durante la guerra. A la vez, trató de desecar la laguna de Sariñena, que por aquel entonces causaba numerosos problemas a la villa. Consiguió la traída de aguas potables con depósito “La traída de aguas potables con depósitos y la instalación de teléfonos ya conseguida y que se prometen establecer muy pronto”. Esta información viene dada a raíz de la conferencia que el ingeniero de la Granja Agrícola de Binéfar, el señor Navarro, dio en Sariñena sobre la Remolacha. La noticia aparecida en el Diario de Huesca del 28 de febrero de 1916, además de ensalzar “La magnífica huerta regada como todos los lectores saben (y si no lo saben deben saberlo) con aguas del río Alcanadre, en el cual hay dos hermosas presas construidas por la compañía del ferrocarril del Norte y que costaron la friolera de cien mil pesetas”, destaca la buena comida en la fonda de Rafael Ispa “En Sariñena se come opíparamente”. El artículo aparece firmado por “Un sariñenense más”.

En 1913 manda un telegrama al conde Romanones: «Sariñena 16 Marzo.—Excelentísimo señor presidente del Consejo de ministros.—Nada más noble y justo que poner en vigor preceptos legales encaminados a respetar creencias religiosas ciudadanas. Felicito a V. E. disposición sobre enseñanza Doctrina, y para V. E. y Gobierno será aplauso sincero España liberal.—El alcalde, Esteban Panzano.»

La actividad a favor del proyecto de Riegos del Altoaragón fue una constante, donde la actividad de Juan Alvarado fue importantísima. También la de los muchos ayuntamientos de Los Monegros que reivindicaron la obra para apagar la sed, miserias y hambrunas que asolaban esta árida comarca. El de Diario de Huesca del 9 de noviembre de 1913 recoge una carta que, como alcalde de Sariñena, Esteban Panzano remitió al “Excelentísimo señor Rafael Gasset” reconociéndole su labor y reconocimiento nombrando una calle del municipio en su honor. Su reproducción resulta inevitable, igual que otras que responden a retazos de nuestra historia como pueblo, de su lucha y nivel intelectual en sus reivindicaciones pos dar un futuro a esta tierra:

Muy respetable señor y amigo: Cuando todas las cuestiones de un país y entre ellas la importantísima de la Agricultura, quedan desatendidas a pesar de justas y constantes quejas; cuando a la razón, al derecho y a la justicia se sobrepone la infamia, sin que los hombres de buena voluntad y pensamiento honrado sepan ligarse entre sí, para que apoyados en una razón contribuyan al término de los males que nos afligen, es muy consolador y permite abrigar alguna esperanza ver alzarse algún español que como V. E. se preocupa del bien de su patria, y que comprende que su misión como gobernante, como político, como español y como ministro de la Corona, tiene más objeto que servir a este o a otro partido para el medro personal de los individuos que lo forman.

Este vecindario, esta villa de Sariñena, el Ayuntamiento que es su genuina representación, y al que me honro presidir, ha sabido desde el comienzo en que se puso a discusión el proyecto de los Grandes Riegos tratar esta cuestión con excelente sentido práctico siendo el primero en protestar de campañas insidiosas, como en aplaudir otras meritorias, y que no regateando tiempo y dinero para llegar al logro de las aspiraciones del país, no podía en modo alguno dejar de dar una prueba, aunque insignificante hacia V. E, por la forma en que se ha colocado el broche de oro al indicado proyecto de redención y acordó en  sesión celebrada el día 5 del actual y dar el nombre de la calle de Gasset (don Rafael) a una de las más importantes de esta villa, como prueba de gratitud que esta Corporación municipal ofrece a uno de los más ilustres españoles, y con ella su afectísimo seguro servidor q. b. s. m.

 Esteban Panzano Llamas.7-11-1913

A finales de aquel año de 1913, el 19 de diciembre, se celebró un importante acto con motivo de la visita a la villa de Máximo Escuer, barón de Romañá (Presidente del sindicato) y Félix de los Ríos (Ingeniero). Disfrutaron de un gran banquete en la fonda Ispa e intervinieron a favor del proyecto de Grandes Riegos, obra muy reivindicada en estas tierras. Hacen hincapié a los presentes en la importancia de suscribir correctamente las hectáreas para regar  “Para que así una Comisión del Sindicato pueda ir a Madrid”. También hizo uso de la palabra el ilustrado abogado sariñenense Muro Sevilla, ensalzando a Romañá, a de los Ríos y a Escuer. También ensalza al diputado a Cortes Juan Alvarado y al canalismo afirmando “De manera rotunda y categórica, que el canalismo, en gracia de su interés por la obra de los Grandes Riegos, se ha desbordado, saliéndose de su natural y justo límite”. Continuó el banquete con el discurso del barón de Romañá y la presentación de dos comisiones al señor Romana y acompañantes, una de Albalatillo y otra del Centro obrero de Sariñena.

En 1914 una terrible sequía asoló el territorio, situación que sirvió para continuar reivindicando el proyecto de Riegos del Altoaragón. De esta manera, el alcalde de Sariñena y vocal de la Junta del Sindicato de Riegos vuelve a mostrar la necesidad de “tan magna obra” y animando a llevar a cabo con «entusiasmo” la inscripción de las tierras—trámite exigido para la subvención-.Esteban dirigió a los poderes públicos los siguientes telegramas (Diario de Huesca del 2 de abril de 1914):

«Ayuntamiento a ministro Fomento, Madrid.—Encarecemos á V. E. conceda todo interés proyecto Riegos Alto Aragón que libre a esta comarca miseria se avecina, suplicando sea reproducido proyecto señor Gasset.—Esteban Panzano Llamas.»

«Presidente Consejo ministros, Madrid.— Rogamos V. E. conceda importancia e interés á proyecto Grandes Riegos Alto Aragón salvación esta comarca, reproduciendo proyecto señor Gasset.—Esteban Panzano Llamas.».

En 1914 propicia la reunión de alcaldes y representantes de Pomar, Estiche y Santalecina, para tratar un camino vecinal que debía de cruzar la cuenca del Cinca al Alcanadre, pasando por este pueblo, poniendo así más fácil comunicación la fértil ribera del caudaloso río con la capital del partido (Diario de Huesca del 7 de abril de 1914).

En abril de 1914, la situación del campo se vuelve extremadamente dolorosa. Los textos recogidos en el Diario de Huesca del 15 de abril de 1914 son estremecedores, la desolación de los campos anunciaba tragedia en el secano monegrino:

Ya no puede mirarse la situación de esta comarca, más que desde un punto de vista muy negro; ya no son aprensiones exageradas cuanto se diga y reflexione sobre el porvenir que espera a este rincón de España que ni el consuelo le queda de hacer uso de la esperanza, a la cual Dios, por una delicadeza exquisita, por un supremo refinamiento de bondad, hizo virtud. Doloroso es contemplar en medio de las líneas hieráticas del monte, los campos que sembrados fueron tan pródigamente algún día, azotados hoy por los pasados hielos, por los vientos de la tormentosa primavera actual y por la pertinaz sequía que ha hecho perderse en ellos completamente la cosecha del año de gracia de 1914. En todas partes se escucha ya está exclamación que pone escalofríos en la médula: ¡no se cogerá ni un grano!; y el presentimiento de la ruina y la miseria de esta zona de Aragón, existe y se manifiesta con la emigración, única forma que por cuestión de esto mago tienen de sublevarse estos sufridos habitantes. Esta villa, que de cerca toca tan fatales consecuencias, no podía estar indiferente sin buscar algún remedio a tanto mal y que por lo pronto más aplicación tuviera. : Con una actividad digna de elogio y siempre puesta al servicio de su país, nuestro querido amigo don Esteban Pantano, remite la siguiente correspondencia a los Poderes públicos y a la Prensa española, esa Prensa noble y benévola que acogió siempre los ecos de la opinión y en todo momento puso sus columnas a disposición de todos en bien de la Patria. Dice así: «Presidente Consejo ministros, Madrid.—Esta comarca que confió una vez más a la tierra en buenas condiciones siembra frutos, perdidos ya falta lluvia, va despoblándose en busca pedazo de pan emigración. Malestar general lo mismo de esta villa como país, me obliga dar cuenta vuecencia en súplica urgente remedio que evite terrible miseria a la vista, dando principio obras proyecto Riegos Alto Aragón.

Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Ministro Fomento, Madrid.—Perdida por completo cosecha por falta lluvia, esta comarca ante temor perecer de hambre, queda despoblada por alarmante emigración, malestar general país, me obliga dirigirme vuecencia en súplica urgente remedio a miseria próxima, dando comienzo obras públicas, especialmente proyecto Riegos Alto Aragón.

Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director Heraldo, Madrid.—Los horrores que la sequía ha producido en este país, no tienen descripción. Labradores jugaron última carta sembrando abundantemente seducidos por el excelente tiempo. Hoy lloran porvenir definitivamente perdido y emigran de estos pueblos en grandes masas. Con dolor veo próxima explosión de la miseria. Si fraternidad española existe, jamás se encontrará mejor ocasión para demostrarse. Recurro a usted porque ese periódico refleja latidos país y se puso laudable servicio de otras más pequeñas amarguras, esperando sé interese fomento obras públicas en estas comarcas.

 Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director La Mañana, Madrid.—Imposible describir situación crítica, esta comarca halagada un día por inmejorable siembra, y perdida hoy por completo toda esperanza de salvación causa pertinaz sequía. Es alarmante emigración general que se inicia si remedio urgente a miseria gen-eral, no viene con obras públicas. Ese importante diario que siempre acogió benévolo ecos opinión, lo hará una vez más y nunca con mayor motivo que hoy en favor de este desgraciado país.

Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director ABC, Madrid.—Seguro que ese periódico acoge ecos opinión con sentimiento participo a usted precaria situación esta comarca que desaparece por horror á miseria próxima causa pérdida total cosechas falta lluvia, en alarmante emigración, si urgente remedio tanto mal no viene con fomento obras públicas.

Sariñena 15 Abril 1914.— El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director Correspondencia de España, Madrid.—Conocedor sentimientos altruistas de esa importante publicación me veo en la necesidad de participar a usted con verdadero dolor, el estado triste de esta comarca que sembró bien y el tiempo inclemente le niega hoy salvación esperada en cosechas pérdidas por completo. Si la fraternidad española a la que este país acude hoy lleno de fe se olvida interesando urgente remedio con obras públicas, trozo de Aragón des desaparece ante el horror de la miseria que se avecina.

Sariñena 15 Abril 1914. -El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director Liberal, Madrid.—Recurro a usted en súplica acoja eco triste de este país que desaparece causa pérdida total frutos que confió a la tierra en inmejorables condiciones y pertinaz sequía le niega cruel asomando estos horizontes fantasma del hambre si urgente remedio con principio obras públicas no viene en favor esta infeliz comarca que nunca puso obstáculos a su Patria y en grande emigración tiene que abandonarla.

Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director La Época, Madrid.- -Ruego a usted acoja en ese importante periódico ecos lastimeros de este país que viendo perdidas las cosechas por falta lluvia a tiempo pide remedio urgente Poderes públicos y pronto tendrá si este no viene, que desaparecer por completo en alarmante emigración total.

Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Agresión en Huesca

En diciembre de 1914, Esteban sufrió una agresión en la ciudad de Huesca por parte de Juan Escanero Lapiedra. Esteban Panzano se dirigía a la estación de tren de Huesca, desde la fonda de Chaure, cuando Juan Escanero le atizó con un palo en la cabeza haciéndole caer al suelo perdiendo el sentido. Tras la agresión, Escanero huyó rápidamente. Esteban regresó a Sariñena donde el médico le realizó el correspondiente reconocimiento “Apreciándole una contusión, con escoriación de la piel, en el codo derecho, otra contusión en la rodilla del mismo lado y una contusión en la parte posterior de la cabeza y en su lado izquierdo”. En la información detallada en el Diario de Huesca del 28 de diciembre de 1914 se especifica: “Se dice que el autor de esta épica hazaña había llegado a Huesca, acompañado de dos sujetos más, en el tren mercancías de las cinco de la mañana, llevando a efecto el hecho relatado, para vengarse de una denuncia que como autoridad, había cursado contra él el señor Panzano”.

La pestilente ciénaga que existe en algunos seres ha salpicado hoy en esa ciudad el rostro honrado y digno de nuestro querido amigo don Esteban Panzano Llamas, alcalde de Sariñena. Cobardemente, traidor-amenté, villanamente un miserable, un tal Juan Escanero Lapiedra, vecino de esta, ha atentado de obra con la más ruin de las armas, produciéndole unas lesiones y huyendo después de cometida la hazaña, a nuestro querido amigo, en el momento que esté se dirigía por el paseo de la Estación de esa ciudad a tomar el tren que lo había de conducir a Sariñena una vez cumplida en Huesca sus perentorias obligaciones en bien del país.

Pronto llegaron la condena y el apoyo a Panzano, la protesta de la manera más eficazen nombre de la Sociedad titulada Montes Comunes de esta villa y como presidente de la misma, Andrés Buisán. (Sariñena, 28 Diciembre 1914). El presidente de la Sociedad Moncalvos Altos, o del Casino Principal de Sariñena “protesta del cobarde atentado de que ha sido víctima en la mañana de ayer en el paseo de la Estación de esa ciudad el digno alcalde de Sariñena don Esteban Panzano Llamas. Sariñena, 28 Diciembre 1914.—El presidente, Joaquín Paraled.—El secretario, Timoteo Ulled.

Entre las muchas personalidades que mostraron su apoyo público estaban Joaquín Paraled, Juan Basols, Timoteo Ulled, S. Santafé, José María Anoro, Julián Abadía, Mariano Torres Ballarín, Amado Cuello, Angel Pardo, Rufino Callén, Miguel Martínez, Francisco Puig, Manuel Tena, Elias Pej Lorda, F. Minquella, Manuel Campo, Florentín Callén, M. Torres Lacuna, Manuel Bailarín Suils, Joaquín Pueyo, Domingo Villacampa, Pedro Villacampa, Victorián Buisán, Bernardo Vicente, Francisco Mirallas Rigal, Ramón Lacruz, Pedro Basols Calvo, José María Martínez, Rafael Ispa, J. Marquina, Francisco Mirallas Rodellar, Manuel Ferraz, Andrés Buisán, Prudencio Sarrate, Blas Aragüés, Sebastián Bernat… (Diario de Huesca – 28 de diciembre de 1914).

Junta de los Comunes

Ha quedado constituida, en la forma que a continuación expresamos, la Junta de Administración de los montes Comunes de Sariñena:

Don Andrés Buisán, presidente; don José Martínez, vice; don Manuel Carpí, depositario; don Francisco Miralles Rodellar, secretario.

Vocales: Don Pedro Lacuna, don Ángel Bailarín, don Mariano Lacuna, don Enrique Rodes, don Marcelino Gallego, don Esteban Panzano, don Prudencio Sarrate, don Benito Santolaria, don Manuel Losmozos, don Mariano Martínez, don Pedro Basols, don Manuel Gilaverte, don Pedro M. Lac Lana, don Manuel Blanco, don Juan Escanero, don Fermín Llamas, don Vicente Nogués, don José Callen.

Diario de Huesca – 23 de diciembre de 1914.

Esteban perteneció al Sindicato agrícola de Riegos del Altoaragón, miembro de la junta Directiva al mando del presidente Máximo Escuer y los vocales Mariano Naval, Mariano Borderías, Plana, Victorían Coarasa y el mismo Panzano. Renovó  de su cargo del sindicato de riegos, por renovación de junta, en mayo de 1915, información publicada a través del Diario de Huesca del 3 de mayo de 1915: En uno de los salones de la Diputación provincial se celebró ayer la sesión del Sindicato de Riegos del Alto Aragón, con objeto de dar cumplimiento a uno de los artículos de su reglamento, cesando en sus cargos el señor conde de Ballovar, don Enrique González Gros, don Esteban Panzano y don Francisco Laguna. El señor Laguna fue reelegido, por llevar solamente seis meses perteneciendo al Sindicato. Para las tres vacantes restantes fueron designados don José Estrada, de Ontiñena; don Joaquín Paraled, de Sariñena, y don Agustín Gros, de Pina. Presidió la sesión don Máximo E.scuer.”

Fue Presidente del Casino Principal de Sariñena, en la junta constituida en 1916 y estuvo acompañado por Florentín Callén como vicepresidente, Ramón Lacruz como tesorero, Julián Minguella como contador y Fernando Marquina como secretario (Diario de Huesca – 16 de enero de 1916).

Como diputado provincial se opuso contra la retirada de aranceles, en el puerto franco de Barcelona, a productos como los trigos, harinas y vinos Pues esto perjudicaría mucho los intereses de los agricultores de Aragón, y especialmente a los de esta provincia, por encontrarnos en el caso de que terminada la guerra, el trigo ruso, como no pagará aranceles; podrá competir con el nuestro, de tal suerte en que no lo podremos cultivar, y, por lo tanto la ruina será inevitable en este país” (Diario de Huesca – 26 de febrero de 1916).

El 7 de septiembre de 1916 asistió, junto a otros alcaldes de Aragón, a la inauguración del nuevo edificio del centro Aragonés en Barcelona. La Vanguardia del 8 de septiembre de 1916.

Hemos tenido la satisfacción de saludar a nuestro muy querido amigo don Esteban Panzano, digno diputado provincial, que ha venido a ésta en compañía de su simpático hijo Esteban. Diario de Huesca – 30/09/1916.

El 21 de octubre de 1916 se da cuenta de la visita de Rafael y José Ulled, hijos de Sariñena y concejal y diputado provincial, respectivamente, en Barcelona “Nuestro querido amigo el diputado provincial don Esteban Panzano sentó anoche a su mesa a los caracterizados viajeros, asistiendo también por invitación particular del dueño de la casa y bondadoso Esteban, los señores Basols (don Pedro y don Juan), Castañera, Aviles, García Bueno, Ulled (don Timoteo), Callón, Ispa, Marquina y Altemir. La cena fue servida con esmerado gusto por la fonda de don Rafael Ispa, y durante el banquete reinó entre los comensales la más franca alegría, propiade gente joven y de chispeante ingenio”.

Regresa hoy a su casa de Sariñena nuestro caracterizado amigo y digno diputado provincial don Esteban Panzano.

Ecos de Sociedad. Diario de Huesca – 15/02/1917.

Se encuentra entre nosotros nuestro querido amigo don Esteban Panzano, con objeto de presidir las subastas de víveres para los establecimientos benéficos.

Diario de Huesca – 21/02/1917.

Ovejas. Se venden cincuenta superiores, jóvenes y a punto de parir. En Sariñena. Esteban Panzano.

Diario de Huesca – 08/12/1918.

El 14 de octubre de 1917, en el Diario de Huesca se da cuenta de la celebración del día del Pilar en Sariñena con la colocación de dos banderas en la casa consistorial y en el cuartel de la Guardia Civil. La noticia refleja la composición municipal de aquellos años y a distintas personalidades:

A las diez de la mañana fueron reuniéndose en el Ayuntamiento las autoridades de esta población, tan dignamente representadas por el pundonoroso capitán de la tercera compañía de la Comandancia de Huesca, don Francisco García Bueno; el joven e ilustrado juez de primera instancia del partido, don Mariano Aviles; digno alcalde ejerciente, don Victorián Buisán; la Corporación municipal, compuesta de los señores Pardo, Torres Lacuna, Villacampa, Martínez Anoro, Lana, Corvinos y Basols; jefe de Correos, señor Sarrate; oficiales de Secretaría, señores Villacampa y Mirallas; juez municipal y secretario, respectivamente, señores Loríente y Mirallas; diputado provincial, señor Panzano y distinguido público, cuya comitiva, seguida de los niños de las escuelas a cargo del profesor señor Borobio, se trasladó al sitio que ocupa el edificio-cuartel, y a una señal del jefe confundidos con el himno a la bandera cantado por los niños, fue izada ésta con majestuosa solemnidad quedando allí orgullosa y ondeando en aquellas alturas, y cuyos pliegues parecen mostrarnos sobre campo rojo y gualdo la imagen de la Virgen del Pilar, Patrona del benemérito Instituto de España y de Aragón entero.

Con igual solemnidad fue colocada la bandera en el edificio de la Casa Consistorial y a presencia también de numeroso público, que oyó con religioso silencio las infantiles voces vaciando al aire el patriótico himno.

La Corporación municipal obsequió con dulces a los pequeños y con pastas y vinos a los concurrentes, dándose por terminado el acto con magistral discurso dicho por el bizarro capitán señor García Bueno, el cual principia dando las gracias, emocionado del acto que acaba de celebrarse, y que cumplido este deber penetra en el sentir de cuantos pertenecen a la tercera compañía, y de él se hace intérprete fiel para señalar gratitud inmensa al dignísimo Ayuntamiento que en día tan señalado como en el de la Patrona del Cuerpo, ha donado a éste una bandera, enseña de la Patria y baluarte donde se cobijan los más veteranos defensores de la misma.

Para las cuatro vacantes del distrito de Fraga-Sariñena fueron proclamados candidatos los señores don Gaspar Mairal, don José María Orteu, don Esteban Panzano, don José María Alvarez y don Vicente Carderera. Enhorabuena cordialísima a los nuevos diputados. Diario de Huesca del 5 de marzo de 1917. En aquellas elecciones se impusieron los liberales en la provincia de Huesca, a la cabeza de Gaspar Mairal, con José María Orteu, imponiéndose al conservador Vicente Cardedera (Diario de Huesca – 16 de marzo de 1917).

Gozó gran amistad con Gaspar Mairal, siendo invitado más de una vez a la celebración de banquetes íntimos en casa de Mairal, junto a otras personalidades liberales de la provincia de Huesca como Antonio Aura Boronat, Máximo Escuer o Domingo del Cacho (Ecos de Sociedad. Diario de Huesca – 01 de marzo de 1918)

El 4 de septiembre de 1918 llegó a Sariñena una delegación del Centro Aragonés de Barcelona. Recibidos en la estación, una vez en el pueblo salió a su paso una banda militar y numerosos vecinos. Les saludo el diputado Juan Alvarado y el diputado provincial Esteban Panzano, e intervino el sariñenense Mariano Martínez Paños, abogado e ilustrado oficial del Gobierno de Barcelona. Por la tarde disfrutaron de las típicas carreras de pollos y demás festejos, también fueron obsequiados por la junta del Casino Principal y conocieron la vega Sariñenense. Por la noche realizaron la celebración de un banquete en el Casino, con la intervención de los señores Sayos y Solans, señalando lo siguiente: “Con emoción he leído un rotulo Calle José Fatás, pueblo que sabe honrar la memoria de su maestro es un pueblo que se honra a sí mismo y del que hay derecho a esperar mucho” (Diario de Huesca – 5 de septiembre de 1918)

Esteban Panzano fue vicepresidente de la Diputación Provincial de Huesca, constituida el 2 de agosto de 1919, en la cual, Manuel Batalla Bescós fue nombrado presidente y Gaspar Mairal y Mairal vicepresidente de la comisión provincial.

Fue un intelectual, articulista tal y como refiere el Diario de Huesca del 3 de agosto de 1919: “Sin blasonar de agrarismo, pero siguiendo la tradición de nuestro partido, que a tales asuntos ha dedicado siempre preferente atención, don Esteban Panzano, diputado provincial por Sariñena, consecuente liberal y muy querido amigo nuestro, sigue en Heraldo de Madrid escribiendo atinadísimos artículos en favor de la agricultura y ganadería. El hábito no hace al monje, como el nombre no hace a la cosa; lo que importa son los hechos, que prueba el interés de nuestros amigos por labradores y ganaderos”.

Se ha constituido la Diputación en la siguiente forma: presidente, don Manuel Batalla: vicepresidente, don Esteban Panzano: vicepresidente de la Comisión provincial (reelegido), don Juan Lacasa (La Vanguardia del 3 de agosto de 1921).

En 1928 aparece como personalidad durante unas conferencias agrícolas que se celebraron en Sariñena. Después de la festividad religiosa, con asistencia del obispo Fray Mateo Colom en el teatro Romea, que aparece totalmente ocupado de público, ocupa la mesa presidencial el digno alcalde de Sariñena don Francisco Castanera, acompañado del registrador de la Propiedad don Manuel Batalla, del cura párroco don Pedro Segura, juez de instrucción, espitan de la Guardia Civil y de las personas que llegaron de Huesca para asistir a estas conferencias (Diario de Huesca – 05de diciembre de 1928).

Formó parte de los liberales de la provincia de Huesca junto a Ricardo Lapetra, Rafael Cudós, Antonio Gálligo, Pedro Basols alcalde de Sariñena y el exdiputado Joaquín Paraled (Diario de Huesca – 11/06/1922). Pedro Basols ejerció de concejal y Fernando Marquina como secretario (Diario de Huesca – 1 de marzo de 1912).

Siempre preocupado por el campo monegrino, por su sed y la temible plaga de langostas, visitando tierras de cultivo y conociendo su problemática y miedo y temor a que volviese a reaparecer. Así aparece en el Diario de Huesca del 15 de abril de 1922,  con el presidente de la diputación provincial Manuel Batalla junto a Gaspar Mairal “La visita ha tenido por objeto el recabar de tan digna autoridad promesa de apoyo de la Corporación que preside por si la propagación de la plaga hiciera necesario el auxilio a los pueblos perjudicados, y en tal sentido, los visitantes han salido excelentemente impresionados de la favorable acogida que les ha dispensado el señor Batalla, que conceptúa en su verdadera esencia el alcance que para nuestro país agrícola supone la extinción o aminoración posible de los perjuicios que a todos puede causarnos la invasión de la langosta”.

En mayo de 1922, se le rindió un homenaje en Lanaja dando el nombre de Esteban Panzano a una calle principal de Lanaja «Tengo el honor de poner en conocimiento de usted que por acuerdo unánime de la mayoría de la Corporación de mi presidencia, en sesión celebrada en el día de ayer, se acordó poner a la calle Alta de esta localidad el nombre de don Esteban Panzano en prueba del entusiasmo reinante por sus activísimas y acertadas gestiones como diputado provincial, encaminadas a introducir importantísimas mejoras en el distrito que tan dignamente ostenta su representación». Firma esta comunicación el alcalde don Alejandro Abadías. Diario de Huesca del 31 de mayo de 1922.

Gobernador Civil de la provincia de Orense

Ocupó el cargo de Gobernador Civil en la provincia gallega de Orense, desde finales de 1922 hasta septiembre de 1923. En La Región del 26 de diciembre de 1922, el corresponsal de aquel diario lo presentaban de la siguiente manera: «No encuentro palabras para hacer un comentario. Caballerosidad, rectitud, charla amena y agradable, perfecto conocimiento de los problemas que a Orense afectan y con soluciones concretas; nuestro gobernador, más que una esperanza, es una realidad; y de su paso por el Gobierno civil quedarán —no hay duda—satisfactorias huellas. Este modesto cronista se congratula de que Orense tenga la autoridad que merece y aprovecha la ocasión para ofrecerse a ella incondicionalmente.»

Pero parece ser que por su gestión se vio envuelto en varias demandas por prevaricación. (El fin de la Restauración en Huesca: elecciones y políticos José María Sirón Bolea).

En la Gaceta de Madrid núm. 262, del 19 de septiembre de 1923, aparece el anuncio  del Presidente del Directorio Militar, Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, del cese de diferentes cargos de Gobernadores Civiles en distintas provincias, entre ellos el Gobernador Civil de la provincia de Ourense Esteban Panzano Llamas.

“El domingo, en el tren correo salió para Huesca, acompañado de su hijo, el gobernador civil que fue de esta provincia don Esteban Panzano” (El diario de Orense, conservador). Esteban fue gobernador hasta el 15 de  septiembre, según da cuenta el Diario de Huesca  del 5 de octubre de 1923.

Nueva Auxiliar de Hacienda: En las oposiciones que se celebran en Madrid para auxiliares de Hacienda, ha obtenido plaza con brillante puntuación, la distinguida y bella señorita de Sariñena Victorina Panzano  Almudévar, hija de nuestro queridísimo amigo el exgobernador civil don Esteban Panzano Llamas. Reciban tara inteligente señorita y familia nuestra más cumplida felicitación. Diario de Huesca 16 de julio de 1925.

“Ayer, festividad de San Esteban, celebraron sus días los señores don Esteban Panzano Llamas y su hijo don Esteban Panzano Almudévar. Reciban nuestra cordial felicitación. Ecos de Sociedad”. Diario de Huesca 4 de agosto de 1935.

“Regresaron de San Sebastián don Esteban Panzano Llamas y sus bellísimas hijas Victorina y Carmen” Ecos de Sociedad. Diario de Huesca 14 de septiembre de 1935.

Comerciante

Esteban Panzano fue todo un comerciante, en el Diario de Huesca del 3 de julio de 1936 aparece el anuncio del concesionario de lubricantes “Espall” E. Panzano Llamas, en Plaza de la República, junto al Circulo Oscense, Huesca.

En SARIÑENA (Huesca) vendo finca 5.720 metros cuadrados, regadío, árboles, frutales, cereales y hortalizas con casa y cuadra nuevas, para ocho caballerías 30.000 ptas. Informes: Esteban Panzano. Huesca (La Vanguardia 28 de agosto de 1943).

Esteban Panzano Llamas falleció en Barcelona, el 1 de diciembre de 1944, donde debió de residir sus últimos años de vida. Fue un alcalde muy activo en una época muy relevante. En su recuerdo, memoria y obra.

Cocina de paisaje, Los Monegros


Cocina de paisajes, un capricho

Los fogones preparados, cazuelas, ollas, sartenes y demás utensilios listos para la encomienda de cocinar paisajes. Listos para preparar entrantes, primeros, segundos y deliciosos postres que seguro nos deleitarán con sensaciones infinitas. ¡Ea!, bienvenidos placeres de los olimpos a los áridos y secos terrenales de Los Monegros.

El gorro de cocina y el delantal, a conjunto de la vanguardia ¡cuqui!. Numerosas estrellas, de grandes maestros y maestras, lucirán para la culinaria ocasión. Sus mejores galas para elegantes comensales dignos de la mejor cocina gourmet. Y la elegancia es una bonita y preciosa sonrisa.

El tiempo siempre juega a nuestro favor, a la cocción paciente, como la de antaño, aquella cocina de siempre que nos forjó. Una emulsión de sabores nos embriagará sutilmente el paladar. A su punto, cocina experimental pero con productos propios de la tierra. El olor a fragancias del monte, al hogar que nos abre el sentido del gusto para deleitarnos con placeres únicos e irrepetibles. ¡Para chuparse los dedos!.  

¡Oído chef!- La idea comienza a emulsionar, configurando paisajes. ¡Preparad las mesas!, brillantemente ornadas para la ocasión, atenderá el excelente metre de Los Monegros, con su eficiente equipo de camareros y camareras, que ofrecerán un servicio impecable propio de las más altas esferas siderales. Sin olvidar del gran sumiller, su excelente maridaje con vinos, de exquisitos caldos duros y salvajes, toda una delicatesen.

La velada, de la que esperamos sea inigualable, será amenizada por la calmada y sosegada tranquilidad del desierto, del silencio solamente susurrado por el viento, de un tibio cierzo  que velará el deleitoso menú, rico y apetitoso que podréis disfrutar en la tremenda propuesta gastronómica de cocinar paisajes.

A degustar, ¡Bon appétit!.

¡Cool & fashion, Os Monegros Club!

Salmueras de Bujaraloz

Delicias de Bujaraloz en salmuera. Sazonar abundantemente, corrigiendo continuamente de sal, procurando siempre mantener un nivel de agua casi ausente. Si es necesario añadir alguna pizca más de sal, hasta dejar todo completamente salado, completamente cubierto, como queriendo ser mar sin agua, un pequeño mar en pura estepa de cereales, rastrojeras y eriales.

Dejarlo puro. Blanquecino, como la nieve, como una superficie lunar y un horizonte donde perderse, donde ver espejismos, pura reverberación. Imaginar la mar en puro desierto, donde la sugestión nos descubre un único y singular paisaje y a la vez nos conduce a todos los lugares.

Como lugar de paso, donde parece que nada pasa y todo se sucede, a su propio ritmo. Así, sin más, donde parece que no hay nada resulte una explosión de sabores diversos y a la vez el universo entero. Sorprendiendo por su variedad y diversidad, su eclosión como metáfora de lo subjetivo que conlleva la percepción del paisaje.

Los sabores salitrosos de la tierra conjugan con la magia de la luz, aquella que impregna los aromas del plato y va más allá de su propia concepción. Puro arte, como es la cocina en su mayor exponente, para el guste y el disfrute: una salada de Bujaraloz.

Y así, vuelta y vuelta. Una pizca de pimienta entre las grietas abiertas de la tierra, resquebrajando la tierra blanquecina de sales y yesos, cocinando un paisaje de amplio horizonte e infinitas estrellas.

Sencillamente, llevar, dejarse llevar… 

Salteado Sierra Alcubierre

Combinar todos los ingredientes, saltear y condimentar con alegría, animarse con una jota, con una copla de viejos leñadores que bajaban cantando de la sierra. Incorporar especias, condimentar al gusto. Saltear, continuar salteando la preparación, silbando como los pajarillos en primavera. Vuelta y vuelta, paseando por sus vales y barrancos, ascendiendo a sus cumbres, de Monteoscuro y San Caprasio. Contemplar el amplio horizonte, al norte los pirineos y la sierra de Guara, al oeste el Moncayo y el Ebro seseante, la serranía turolense al sur y al este tierra plana: Esta sierra es el corazón de Aragón.

Emplatar en un fondo terroso, colocando pinos, sabinas, carrascas, quejigos…  y  guarnicionar con coscoja, con abundante coscoja. Dar un toque aserrado, con forma de sierra, destacando su color más oscuro sobre el fondo abierto y claro. Salpicar con gotas de balsa, balsetas y balsetes, espolvorear briznas solares que doren sus maravillosos enclaves.

Directo al paladar el mestizaje vegetal que cubre la sierra de Alcubierre. Guarnecer con plantas, herbáceas, matorrales, arbustos y árboles. Macerar la capa vegetal, añadir ontinas, romeros y tremoncillos. Comer como forajidos, escondidos en cuevas o bajo sabinas, esquivando el sol o resguardándose del cierzo que siempre quiere surcar este agreste paisaje con fuerza. Ser bandoleros, con pan de hogaza y vino recio, beber en bota o porrón, ser salvajes, en páramos difíciles de engañar, ser dueños de la libertad.  

Montes oscuros, montes negros, se pega en los labios, sentencia la crítica literaria. Dejarse llevar, como rapaz esteparia que surca la tierra plana bajo los montes oscuros que dieron nombre a esta tierra. Ya bajan los leñadores, ya bajan de la sierra de Alcubierre.

Montaditos de Juvierre

A cocina lenta, con detenimiento y paciencia, Juvierre se va cociendo en el sosiego del tiempo, aquel que va erosionando el paisaje y venciendo la tierra desnuda. Así es la tierra, desprendida de sus ropajes mostrando su piel herida, arrugada al tiempo que tanto nos arrastra, tratando de vencer las ausencias que tanto nos silencian.

Todo hervido a su debido punto, con la paciencia de antes, alimentando el fuego que va cociendo todo a su tiempo. La piel se arruga y a la vez, jugoso el paisaje, se vuelve intensamente apetecible al paladar. Pero el tiempo ha sido clave, su cocción lenta da un sabor único y especial. La leña es de romero, la que por estas tierras abunda y que se recogía a fajos para ir vendiéndola por los pueblos. El romero da sabor y, cuando parece que el fuego lo ha forjado todo, ha sido el agua quién ha dado forma a este agreste paisaje. Y parece tan ausente que siempre la extrañamos.  

El plato nos muestra la tierra agrietada, desecada, deshidratada, como jasca, entre sus sabores y aromas de siempre, de los platos inolvidables de la abuela. Sí, nos resultan inolvidables como eternos en nuestra memoria, aquella que se desgrana a cada gusto y que parece querer desaparecer.  

Jalean mientras gorgotea la ebullición del guiso, paciente buscando esa exquisitez al paladar. Y al final el plato sorprende, rompe al tragar y enseña que en lo inabarcable del paisaje hay delicias, sabores que ni siquiera habías sido capaz de imaginar. Quizá, el próximo bocado, sea tan sugestivo, como casi siempre, ojalá.   

¡Buen provecho! El sumiller vuelve a ofrecer su carta de vinos, nos aconseja uno especial, la luna está lucida, bueno…  saca su sacacorchos y destapa una nueva botella, su color y dulzor, el aroma y su sabor, equilibrado, bien combinado y perfecto para acompañar el plato que viene. Nos sirve la copa, la movemos, suavemente, la olemos y nos la llevamos a los labios, bebemos y se relame los labios y sonríe con complicidad, los pies juguetean bajo la mesa, escondidos tras el mantel. La noche parece detenerse, solo los dos, todo promete. Todo se ilumina, suenan las guitarras, el laúd y la bandurrias, arranca con su viva voz  “En tu mirada hay un paisaje infinito/ Un infinito paisaje hay en tu mirada/ El amor está en tu iris/ En tu iris está el amor/ Para perderse en el paisaje/ Y encontrarse en el infinito”.

Migas de Los Monegros

Suelo de corteza de pan agrietado, miga desecha al paso del subsolador, el chiser y rollado para dejar completamente suelto y esponjoso. Añadir agua hasta conseguir buen tempero y esperar a que poco a poco se vaya dorando.

Sembrar al gusto y bañar de un fino hilo del Alcanadre, la Isuela y el Guatizalema, con su toque del barranco de la Valcuerna. Rociar con agua de canal, ligar la salsa y reducirla lentamente. 

La materia prima, un producto de primerísima calidad: campos de cereales, cebada y trigo.  Acarrearla y desmenuzarla tanto que parezca polvo, trillarla y aventarla al cierzo para que quiera ser cielo y luego posarse en el suelo. Amasar y hornear, desmigar y cocinar, con enjundia. Revolver y revolver sin parar, dar con la jada para evitar que se formen grumos.  Que no se amallanque. 

Servir en porciones barrocas cartujas de Nuestra Señora de las Fuente, del santuario de Nuestra Señora de Magallón y de la Virgen de la Sabina o románicas raciones de Santa María de Sigena. Comer a rancho, cucharada y paso atrás, en la rabiosa estepa donde apacentaban tantos rebaños, por los baldíos rastrojos, endiablados secanos, secos hasta en sus entrañas. Ruge la gaita monegrina, ¡brindemos por esta tierra!.

Y volver a sembrar, a tener esperanza, a soñar y volver a dejarse llevar.

Delicias  la Portellada

Las profundas raíces es la base del plato mientras se va ascendiendo para ir abriéndose al horizonte. Allí se descubre la verdadera naturaleza del plato, mientras los Pirineos nos contemplan y el llano parece reposar. Preparar suavemente, con precisión. Seguir la técnica al detalle, sin dejarse ningún paso. Cada paso es importante, como las huellas que dejaron; que nos legaron.

Toda una delicatesen para los amantes del buen comer. Con el mejor producto: sabinas seleccionadas durante años para configurar un plato perfectamente estructurado, salpicando el paisaje. Su elaboración resulta complicada pero el resultado es excepcional, una eclosión de sabores completamente aderezados y conjugados. Decorar con acierto y precisión, con esos detalles tan característicos e inigualables.

Viajar a través de los horizontes para ser de nuevo paisaje, por los sedimentos de hojaldre y tierra, de campos que juegan en su propio laberinto. Una amalgama de contrastes, con su textura suelta, de margas, arcillas y yesos. Nos hundimos en el paisaje y lo redescubrimos, nos sumergimos en su regazo, de esta tierra de la que hacemos hogar.

Todo acompañado de sorbete de borrajas y cardo macerado a tempura, ligera y crujiente, a su punto de cierzo. Para beber, agua de balsa, envejecida en aljibes y tinajas.

Y reposar para acabar dejándose llevar, llevar, llevar…

Caldereta  de Cajal

Altozanos, inmensos sasos de las Fitas y Cajal que imponentes destacan sobre el llano. La masa madre caprichosamente moldeada, con los arcos de San Pedro de Cajal sobre la gran plataforma que la corona. Es una cocina de paisaje, de fusión, para acabar fundiéndose en los hundidos barrancos y cárcavas que el agua ha ido esculpiendo hacia el llano.

Una sartén honda y al fuego, sabroso aceite y poco a poco vamos añadiendo los ingredientes. Vuelta y vuelta y rehogar hasta que se vaya dorando, pochando. Aromatizar con romero y tremoncillo y añadir caldo que remoje los escondrijos que se desprenden del saso de Cajal.  

Un escarpado relieve para ir haciendo a su punto, al dente los sasos de Cajal, soleados y brillantes, con esas luces caprichosas que juegan en los amaneceres y atardeceres. Con esos tonos rojizos, intensos crepúsculos monegrinos arrebatadoramente bonitos, de las últimas luces jugando entre las finas y sueltas nubes. Luego llega la imponente noche, para perderse en su cielo estrellado, sabiendo que un nuevo día llegará, “Cardelina chuflas al alba porque dende l´ocaso soniabas con l´amaneixer”.

Las capas puestas y superpuestas mientras se dejan hundir en depresiones profundas que dejan marca. Concentrando los ingredientes para resultar un paisaje rabioso, de yermos desquebrajados y caprichosos parajes. Dejar al dente, como los sasos de Castelflorite y Santa Cruz. 

Aromatizar y contemplar. Sí, poeta, viejo amigo de esta tierrahermosa dura y salvaje haremos un hogar y un paisaje”, querido José Antonio  Labordeta.

Dulzuras de la Gabarda (postre)

Amasar la masa y moldearla, tornear figuras que se levanten del suelo, imponentes, como resistiendo al tiempo, atestiguando su paso. La textura perfecta, con sus matices abruptos, arriscados y escarpados, con sus viejos olivos entre esas rocas de arena que parecen poseer vida. Aventurarse entre sus rincones, volar por sus parajes y rematar con una cobertura caramelizada. Culminar el plato con un duro caramelo sobre el caprichoso moldeado turricular cayendo hacia las delicadas capas de hojaldre, tierras de arenisca y arcillas.

Hornear los torrellones de caramelo, retirar y dejar reposar, que se enfríen a temperatura ambiente. Endulzar con mermelada de gabardera, innovar con su sabor de escaramujo o tapaculos, que se escurra por sus cárcavas y barrancos, que fluya con pasión para una gala inolvidable.

Decorar con los cremosos Pirineos al fondo, siempre distantes pero a la vez tan presentes en el horizonte, envueltos en dulces nubes batidas y esponjosas espumas de nieve. Servir ligeramente fresco, acompañando con cava o champan, o algún vino dulce, suave, perfecto para tan grata ocasión. Dejarse llevar con cada cucharada a la luz de la luna. Dejarse llevar por la pasión.  

Café, copa y un sugerente infinito. La eternidad. Licor de finas hilas de esparto, aquel que arrugó las manos como los surcos del paisaje y nos cuentan que hicimos, de esta tierra, de Los Monegros, un hogar y un paisaje.