José Ignacio Aguilar Samper nace en Castillonroy el 31 de julio de 1959, aunque su vida se ha desarrollado completamente en Bujaraloz. Durante años, junto a su hermano Jesús, han regido “Tocinería Aguilar”, carnicería fundada por su padre en 1962. Apreciada por su calidad y cercanía Tocinería Aguilar ha dado servicio hasta su cierre en el 2024, desapareciendo uno más de nuestros comercios más emblemáticos y tradicionales de la zona.
Su abuelo tuvo seis hijos, abriéndose paso con el esfuerzo y trabajo. Hacía yeso para moler que luego vendía en Caspe o Peñalba, y robaba leña, principalmente cogía romeros y algo de pino si podía, que había principalmente en la Efesa, entre monte Fraga y Caspe, y en el monte de la Retuerta (Efesa: Dehesa, tierra acotada destinada al cultivo o a pastos “Esta primavera ha llovido mucho y está la efesa llena de yerba”. Barceló Caballud, Rafael. Vocabulario Caspolino). Hacían romeros para los hornos de yeso que vendían en Caspe y recogían esparto “Esparto, lagaña y moco”. Igualmente se dedicó a la extracción de sal en la Salineta, -Para comer amargaba algo la sal, pero si la recogían bien no pasaba nada y era buena-. También la sal la empleaban para curar los jamones. Fue el último en ver un lobo por el monte de Bujaraloz, afirma José Ignacio, estando de pastor vio al lobo, sería sobre 1908, -el último lobo que los mastines del ganado ahuyentaron-. El agua siempre tan escasa, a la de boca siempre la ponían con algo de vinagre para que refrescase mucho más.
Tras duros años faltos en cosechas sus abuelos y padres dejan Bujaraloz y marchan a Castillonroy para trabajar para casa Borras. Allí llevan una finca como medieros, algo más de la mitad que sacan para la casa y la otra mitad para ellos. Así, que allí acaba naciendo José Ignacio donde escasamente vive seis meses, cuando sus padres deciden regresar a Bujaraloz.
Una vez en Bujaraloz tampoco lo tienen fácil y tienen que vivir de alquiler. Su padre va trabajando en todo lo que puede, tanto en casa Gros, en el campo como de peón de albañil. En casa Gros trabajaba de “agosterias”, uno de los muchos jornaleros que cogían para la cosecha, de julio hasta septiembre. Había viñas, olivos, en casa Gros daban permiso para coger a medias; José Ignacio quiere publicar un libro sobre el origen de casa Gros.
A la escuela fue a los 3 años, estaban 3 en un pupitre, a veces los llevaban más que nada para pasar el día, haciendo parvulitos, que antes no había, con doña Juanita. Antes de la guerra las escuelas estaban en la calle mayor, al lado la casa del practicante y el ayuntamiento, donde iba el veterinario. Luego la escuela estuvo al lado de la carretera, en frente del restaurante La Parrilla. Luego, José Ignacio estudió en los salesianos de Huesca.
Jugaban a “San Grampito Tole” y se escondían; a burro, media manga, manga entera; a los pitos y las capuchinas (las chapas de las bebidas). Iban a las balsas a coger ranas y se las comían asadas con cuatro hierbajos -Cuando echaron peces a las balsas desaparecieron las ranas-. Iban a quitar miel a las colmenas, con media herradura, se les escurría la miel, y destrozaban la colmena. Con tirachinas tiraban a joder las bombillas, los platos de cerámica estaban llenos de pedrada. En más de una ocasión les pilló el guardia, tío Capeche -Una vez nos hicieron juicio rápido y nos hicieron pagar 25 pesetas-. Su padre le castigó con un mes sin poder ir al cine Oasis y los amigos, para chincharles le decían -Hoy se han visto las tetas a la Sofía Loren-. Era mentira, lo decían porque estaban castigados y no podían ir a verla al cine.
Iban por los campos, aunque había muy poca huerta, y robaban alberges o manzanas, uno hacía guardia para que no les pillasen, hasta que un día el dueño se escondió en la caseta y les pilló. Les dio tiempo a escapar corriendo, pero el dueño les quitó las bicicletas y no se las devolvió hasta que dieron la cara. Hacían rastro, pero lo pagaban. Solo había un balón y el dueño siempre escogía los mejores para jugar en su equipo. Jugaban en la plaza.
Tristemente su padre cogió hepatitis y le recomendaron un clima más seco. Por ello la familia marcha a Barcelona donde un pariente cercano lo mete en el matadero de Barcelona. Allí aprende el oficio de Chacinero -Que aquí decimos de tocinero- y de “Cansaladeria”.
De vuelta a Bujaraloz emprendieron el negocio de tocinería en Bujaraloz, aunque no les quisieron firmar para empezar, con trabajo y esfuerzo fueron sacando adelante la que ha sido toda una insignia de Bujaraloz: “Tocinería Aguilar” fundada en 1962. En un cuaderno apuntó todas las recetas y cantidades exactas de cada embutido, de la longaniza, chorizo, butifarra, morcillas o bolas, que aquí, como en muchas partes de Los Monegros, son dulces –Con nueve panes hacían una cantidad exacta de bolas, tanto canela, tanto anís…-
José Ignacio ha sido granjero de cerdos, pero también de terneros y matachín. A su madre le gustaba mucho las cerdas y él lo ha heredado. A su padre no le gustaban las cerdas, era más tratante, negociaba lechones y los engordaba. De su padre, José Ignacio hereda el carácter negociante y con 14 años ya emprende comprando terneros a uno de Sariñena. Pues no han dejado de ser emprendedores y con su hermano montaron un secadero de jamones, aunque no funcionó.
Su padre también hizo de tocinero, llevaba un triciclo ROA, con carro donde subía 6 cerdos de Caspe, la gente trabajaba mucho con Caspe. Se bajaba el estiércol y el pajuzo y lo cambiaba por patatas y otras hortalizas. En Caspe había uno que tenía 5 machos e iba por las casas para cubrir las cerdas. Les informaba quién criaba bien los tocinos para poderlos comprar. Y en Peñalba estaba “Vicente el tocinero”: -Fue el último tratante, compraba lechones en Caspe y los vendía por estos pueblos-.
Bujaraloz ha tenido gran tradición ganadera, había mucho ganado ovino, y en cada casa tenían tocinos, criaban y mataban en casas -Se hacía la matacía en cada casa-. La mayoría de tierras las poseían las casas más ricas de Bujaraloz, que eran casa Gros y casa Rozas, por ello la gente buscó en las granjas de cerdos una posibilidad de poder tener sus propias explotaciones. Por ello ha habido matadero en Bujaraloz, -No de kilómetro cero si no de metro cero- apunta José Ignacio – Es peor llevarlos lejos, la carne coge PSD o exudativa y aquí se mataba las tres especies: cerdo, cordero y ternera-. A Bujaraloz venían de 7 pueblos: Candasnos, Caspe, Castejón de Monegros, Farlete, La Almolda, Monegrillo y Peñalba.
José Ignacio se ha casado y han tenido tres hijos que sorprendentemente los tres han elegido vivir en Bujaraloz. Amante de Bujaraloz, de su cultura, de tradiciones como el dance recuperado gracias a La tía Churrera que contó muchas cosas del dance. Ha jugado a futbol, llevaba el 14 en 1965 1970, jugaban en campo de tierra y los días de viento se levantaba mucho polvo. Ahora sigue con la misma afición a través de sus nietos.
Con su hermano ha llevado la tocinería Aguilar, desde 1962 hasta que cerraron en el 2024. José Ignacio como ganadero y matachín y Jesús como carnicero. Herederos de una actividad, de tocineros, que fue básica en la supervivencia de nuestros pueblos.
Natural de Bujaraloz, Julia es una apasionada de la pintura y de su pueblo, por ello no es de extrañar que se defina como “Pintora de su pueblo y para su pueblo”. Dominando diferentes técnicas, Julia se expresa en diversos estilos, poniendo el alma y pasión en cada cuadro, por cuyas pinceladas han llegado a escribir que sólo se puede describir con poesía, “haciendo comunión con el poema, para poder aspirar en su transparencia toda su magia contenida”.
Julia Rozas Ferrer nace en Bujaraloz el 15 de febrero de 1950, hija de Abundio Rozas Solanot y Ascensión Ferrer Genique. Viven en casa de sus abuelos paternos, Mariano Rozas Albacar y Julia Solanot Villagrasa, casa que tenían algo de tierras, especialmente por la Retuerta, eran las mejores tierras que tenían, aunque tenían en otros dos montes. Allí tenían un mas, una masada pequeña pero que daba para un hogar, guardar la paja y el ganado… Un lugar especial al que siempre quería ir, recuerda Julia con cierta añoranza, y al que vuelve con su pintura plasmando la Retuerta en sus cuadros como a su pueblo y tierra de Los Monegros.
Su padre eran tres hermanos y dos hermanas, uno de ellos, Valentín, llegó a ser alcalde de Bujaraloz. Por parte materna, sus abuelos eran Cosme Ferrer Samper, que eran ocho hermanos, y su abuela Fabiana Genique Soto. Cosme trabajó en la Salineta en la obtención de sal, con el tío Piquete y el tío Umena. La sal la vendían, la refinaban y mandaban para su uso y consumo. También, durante un tiempo, su abuelo Cosme estuvo de viajante a Caspe, llevaba y traía mercancías – Una vez se llevó a mi madre y les pilló una nevada tan grande que los dejó atrapados y del frío que hacía casi se muere congelada-. Tras la sal, Cosme se puso a quemar hornos de yeso por la noche, acabando perdiendo la vista.
Mas familiar de la Retuerta.
Cuando nevaba, su abuelo Mariano le decía a Julia, que por entonces tenía cuatro años, y a su hermano Javi, de dos años menos, en plan jocoso -Venga, vamos a asar nieve– Y ellos, ilusos, salían a la calle a recoger nieve para asarla. Su madre, pendiente de ellos, decía -¡No le hagáis caso a ver si la vais a palmar!- y se partían de risa en casa. Lo que si hacían es coger algo de nieve limpia, la colocaban en una fuente con canela y azúcar y se la comían, era muy típico de Bujaraloz.
En casa, Julia han sido 5 hermanos. Al rededor del hogar, Julia guarda gran recuerdo a las tostadas de pan, ajo y aceite. En el corral tenían un pozo que, por medio de una bomba manual, bombeaban el agua salada del subsuelo de Bujaraloz. Aquella agua la empleaban para limpiar y refrescar la bebida.
En Bujaraloz el agua para consumo la iban a buscar a la balsa Buena, mientras que la balsa Predera era para los animales. Iban con una cuba tirada por mulas y cuando llenaban las cubas ponían un trapo blanco, a modo de colador, donde luego se veían algunos bichillos rojos (artemias) o cullarones que se quedaban en el trapo. A pozales de cinc llenaban después las tinajas de casa. Luego estaba el botijo, que era sagrado, tanto en verano, en lugar bien fresco, como en invierno. Al vino le echaban gaseosas de sobre Armisen y sabía a gloria. Todo era de cinc, pero también estaban los terrizos, para matacías, fregar o para lavarse, ponían agua y por medio de una cazueleta se iban echando el agua por el cuerpo.
Lo que si había era mucho vino que se guardaba en toneles en las bodegas -Cuando prensaban la uva su abuelo siempre nos daba a probar el primer mosto-.
A los 3 años ya fue a la escuela, por donde ahora está el ayuntamiento, con doña Teresa. Estaban de varias edades en la misma clase. En la escuela les daban leche en polvo, que ellos mismos preparaban, y queso. Cada día uno se encargaba de encender la estufa de piñuela –Una estufa de los huesos de las aceitunas molidas, era como un tubo grande, se llenaba y por medio de una puertezela se le echaba petróleo o algo parecido y con cerillas prendían fuego. ¡Era un peligro!-. La leche la preparaban en una olla grande, pero a Julia no le sentaba bien, no era la única y consiguió un papel médico para librarse de tomarla. Mientras, el queso estaba aceptable.
También les mandaron libros. Hacían dictados y cada falta de ortografía que cometían tenían que escribirla 20 veces. En mayo cogían flores y les hacían leer poesías delante de la iglesia. A Julia le gustaba dibujar y la maestra se daba cuenta que no calcaba, que lo hacía en otros tamaños y que se le daba bastante bien.
Cuando Julia pasó a primaria su madre le compró una enciclopedia, a su tía por 5 pesetas, y con ella Julia estudiaba. Luego estaba mosén José, quien daba la clase y por la tarde la señora Francisca, que les enseñaba a coser vainicas, festones, cruceta… un paño de costura que iban realizando diferentes técnicas. A julia no le gustaba mucho eso de coser. Con el mosén se escapaban de clase y se marchaban a Valfarta.
Entre las clases de chicas y chicos había un agujero y se hacían travesuras y en el patio había un árbol y una higuera del vecino que se metía en el patio y se dedicaban a coger los higos. Cada vez tenían que trepar más en la higuera, a medida que los iban cogiendo.
Julia Rozas Ferrer.
Con 10 años ya cuidaba de sus hermanos y a los doce años su madre la saca de la escuela para trabajar en casa, principalmente cuidando a sus hermanos. Aunque la maestra Maripaz intentó que se quedase en la escuela, que no podía salir para ir a ayudar a casa, Julia se vio obligada a dejar la escuela, la necesidad se impuso. Tampoco podía salir a jugar, en casa tenían mucho trabajo y Julia se tenía que quedar a cuidar a sus hermanos.
Con 15 años Julia iba con su padre en una motocicleta a recoger olivas, cogían un saco diario y para comer su padre hacía unas salchichas en las brasas, sacudía las brasas y le ponía las salchichas en el pan -Me sabían a gloria-. Con el tiempo vendieron el olivar, aunque para Julia siempre será una tierra muy querida.
Al campo iban con una galera, recuerda Julia, tirada por mulas. Años más tarde ya iban en el remolque tirado por un tractor Hanomag. Allí siempre les llamaba la atención su padre –No os rebulquéis por el trigo-. Siempre estaba mirando al cielo, para ver si venía la esperada lluvia y mientras le explicaba a Julia las diestras de la espiga -¡Si se tumba la espiga es buena señal-.
Su madre hacía farinetas en el corral, hacían fuego y ella las hacía en una sartén. Fregaban con esparto y arena, en Bujaraloz se hizo mucho esparto, algunos iban en bicicletas y ataban detrás los fajos de esparto, recuerda Antonio, marido de Julia y también natural de Bujaraloz.
Hacían la matacía en casa. Julia se acuerda cuando le mandaban a casa de tía Carmen a buscar el molde de las bolas, para hacer bolas dulces y hacían de todo, longaniza, chorizo, butifarra y, aunque se hacía poca, la longaniza de vinagre era muy buena. Estaban las carnicerías de Santiago Royo, que la llevaba su madre, la tía Luisa, la de Simón Royo y su mujer Pili y los Rigabery en la plaza.
En reyes le empiezan a regalar pinturas de Alpino y lo que empieza como una distracción va evolucionando y acompañándole toda la vida. Tuvo como primer ejemplo a un tío suyo de Madrid, que también pintaba y que Julia trató de imitar, aunque a él no le hizo mucha gracia.
Ermita de san Antón, Bujaraloz. Julia Rozas Ferrer.
El telefonista de Bujaraloz también hacía de papelería, y Julia fue comprando pinturas, experimentando con acrílico o acuarelas. Le gustaba mucho la tinta. El mismo de la tienda le enmarcó un cuadro y se quedó sorprendido de su pintura. Al poco, con Merche, la de la boutique, que también pintaba hicieron una exposición en la plaza.
Julia se casa en Bujaraloz con Antonio Genique palacio, con quien tiene cuatro hijos. Viven en Bujaraloz, donde tiene una tienda de lanas, una mercería, pero al tiempo se mudan a Zaragoza, sería sobre 1999.
Julia Rozas Ferrer.
En la capital comienza a pintar acuarelas, oleo… pinta en tela y seda, pajaritos en cristal, ha sido muy autodidacta pero también por escuelas, talleres de maestros y master class, con pintores como Carmen Mansilla, Fermín García Sevilla, Miguel Rodríguez, acuarelas con María Jesús Benedicto, oleo con Begoña del Rincón y grabado a punta fría con Julio Cobo. También estuvo en la academia de Juan Badenes.
Dominando técnicas con suma delicadeza, como la acuarela, el óleo, la pintura en tela, seda o vidrio, el gravado o incluso la encáustica. Julia pertenece hace más de veinte años al Colectivo de Pintores de la Margen Izquierda “Colectivo APMI”, con quienes ha realizado numerosas exposiciones. El 1 de mayo del 2014 Ilustra la Portada de Artes y Letras de Heraldo de Aragón, número 466, aportando su director Antón Castro cierta reseña “Realiza un arte figurativo de colores suaves”.
En marzo del 2026 ha expuesto en la sala de Ámbito Cultural en Zaragoza «Los Monegros a pinceladas” reflejando su pasión por su tierra y su pueblo de Bujaraloz.
Julia sigue pintando, una obra ecléctica que seduce e invita a sumergirnos en su pintura, en su alma y expresión, inmortalizando en sus cuadros la tierra que ama: «Una pintora de su pueblo y para su pueblo».
El catastro de 1859, sucesor del Catastro de Sariñena de 1830, lamentablemente solo nos llega el tomo II. Así, el libro aparece en cubierta de piel y letras doradas en el lomo con filigrana en oro. Consta de 400 páginas, tres de fondo al principio, una con el título impreso y una de fondo al final. El grueso responde a las diferentes entradas catastrales, páginas numeradas de la 284 a la 639. Cada entrada recoge el nombre de los contribuyentes y el objeto de imposiciones detallando en número de fincas, su producto total evaluado, bajas por gastos naturales y el producto liquido imponible.
Catastro de Sariñena de 1859.
Al igual que el Catastro de 1830 se recogen tanto edificaciones urbanas como tierras, siendo variados los elementos patrimoniales registrados que van de campos, casas, cerrados, corrales, corrales de ganado, cuadras, eras, huertos, masadas, pajares, palancas a torres.
La cantidad de datos curiosos es abundante, ahondando en los antiguos nombres de las calles de Sariñena, registros de micro toponimia local y determinados negocios; es de lamentar no poder contar con el Tomo I.
Algunas posesiones figuran como propiedades propias, como “Masada y corral en el Saso las Ratas de posesión propia” mientras que otros bienes aparecen como de propiedad compartida como el “Horno de pan en la plaza de la cárcel” mitad de Mariano Blanco y otra de Mariano Lapiedra Farlete. Así mismo el caso de “La mitad de un bago calle … de Extramuros” (Asiento página 597) donde bago significa predio, solar, campo, o “La mitad de una casa calle del Enado”.
El registro de las casas lleva aparejado la calle y vecindad “Casa calle del Sol con Francisco Mirallas y Victorian Novellón” o “Casa calle de las casetas de Roque con Zacarías Olivan y Domingo Rodrigo”. Las casas muchas veces no van solas y van asociadas a cuadras como “Casa con cuadras en el castillo” de Manuel Novellón.
También aparecen registradas las bodegas “Una bodega calle del Horno de arriba”, “Una bodega en el Castillo” o “Una bodega en el Muro de Villanueva”.
Un aspecto interesante es la referencia a la Fuentes de Fraga “Un huerto en la Fuente de Fraga” (561) cuyo “Cultivo y cabida son: Hortales: 3 alm. 1ª” y la referencia, en otro asiento, “Calle del Enado apunta con carnicería” (Manuel Lacuna y Murillo).
Algunos Negocios que aparecen son, por ejemplo, hornos y posadas: Un horno de pan en el Muro, Casa calle de Medio (Pascual Mirallas) con horno de Mariano Lapiedra, Horno de pan en la plaza de la cárcel mitad de Mariano Blanco y otra de Mariano Lapiedra Farlete, el horno de Antonio Rodellar “La mitad de un horno en la calle del Horno de arriba” y las casa posada calle del Salvador Nicolas calvo y la «Casa posada plaza San Francisco».
Típicas también en Sariñena las Torres, casas de campo, normalmente en las periferias de las poblaciones que debieron tener una fuerte presencia, hasta el hecho de contar con el “Camino de las Torres”. Igualmente aparecen los Cerrados, como bien indica, fincas cerradas con algún tipo de muro o valla con vivienda y dependencias agrícolas y ganaderas “Casa Torre en el cerrado camino del Vado”, “Casa Torre en el cerrado camino de Huesca, Miguel Marías” y “Casa Torre en el cerrado del Molino”. Entre las Torres destaca la entrada de la Torre de La Granja que perteneció al monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes “Una Torre con sus dependencias como casa de labor y ganadería sita en la Granja. Un pozo de poner y conservar hielo en la misma finca. Benito Vicen. Asiento 583”.
Las distintas construcciones rurales que aparecen corresponden a casetón, corrales, cuadras, granero, masadas, pajeras, palancas, pardinas y eras:
Corral de ganado, corral en Puyarroyos. Corral de ganado en Puyarroyos. Corral con cobertizo y granero. Cuadra pequeña calle de Herrerías (Marcos Allue). Cuadra en el Mercadal. Cuadra en el Carmen. Masada en la Alera, masada en Puyarroyos. Pajares de 1.ª, 2.ª, 3.ª y 4.ª “Pajar y era de 3.ª en los Sasos”. Pajar y era de 4.ª sin riego. Pajar y era de 3ª en Corruncueis.
Igualmente aparece la particularidad sariñenense de Palancas, establos de ganado que provienen de antiguos cercados, vallados con estacas “Mariano Farlete: Urbana Una bodega con cubo y dos cuadras. Palanca y cuadras. Una casa torre en el cerrado camino del Vado”.
En la diversidad de denominaciones también aparece la referencia a Pardina que en Aragón se refiere tanto a una explotación agropecuaria histórica con tierras y caserío, como a un lugar físico que conserva ese nombre. Aquí, en concreto en Sariñena se refiere a la partida y finca del Ramio: “Una pardina llamada Ramio (Secano)”.
Los campos sariñenenses responden principalmente a vides y olivos “un campo con vides y olivos”, y a cereales en secano. Aunque también aparecen tierras de regadío, recogiendo en cada entrada el objeto del bien de imposición, si es de riego de la Acequieta, del Molino o Valdera y si es de secano, tierras de canon o fincas urbanas. Los huertos en ocasiones son nombrados como “Hortal” y tanto en campos, tierras o huertos la cabida queda recogida en fanegas.
«Producto de yerbas: Por un quinquenio se calcula que produce.»
Al igual que con las edificaciones, en los campos y huertos se señalan los lindes, normalmente los dueños de los campos lindantes y en su caso caminos, acequias o brazales.
Campo con moreras en Cequinaltas (Marcelino Berbedes). Un campo de cepas en las Barceladas Un campo en la Sardera…
Aparece la partida de la “Huerteta” como “Un campo con vides en la Huerteta” y «Tierras de canon» que entendemos responden a tierras rústicas (o urbanas) que se arriendan, donde el «Canon» es el pago que el agricultor (arrendatario) hace al propietario (arrendador) por el uso de esas tierras para su explotación. Igualmente, una “valle” y “facera” llamada del corral (Mariano Altarraz) donde facera se refiere principalmente a un término tradicional aragonés para las tierras comunales (prados o estivas) en los límites entre términos municipales, sujetas a derechos de uso compartido por vecinos de ambos lados, y que generaron litigios históricos (derecho de alera o solera). También se citan comunes, como el curioso caso “Infanzonía y comunes” en el registro de Manuel López y tierras de Realengo, dicho de terrenos pertenecientes al estado: “otro en saso verde con realengo” (Campo de secano de Mariano Anoro Dueso).
La partida de Moncalvo aparece en los asientos de Mariano Mirallas Farlete quien poseía varias tierras de secano en Moncalvo aportando curiosos topónimos como: Campo Moncalvo Valle Vallarín, campo Moncalvo llamado de valle Honda, campo Moncalvo de la Valle Alta, campo en Moncalvo llamado Valle de la Ermita y campo de Moncalvo llamado de Manantial.
Igualmente sorprende el término Dehesas, que aparece varias veces:
Una dehesa llamada la Granja lindante con río Isuela (Riego Valdera. Benito Vicen. 538). Una dehesa de pastos llamada la Sardera. Una dehesa llamada cuarto de San Juan: Su producto es yerbas, deducidos los gastos, se gradúa en: Tiene en cultivo cereales 16 fanegas.
Entre las diversas entradas cabe destacar la existencia de colmenares, palomares, criadero de árboles y una tejería en el camino de Santiago:
Un colmenar de 1ª en las Almunias (Ramón Carpi). Un colmenar en la Sardera (611). Un palomar en la plaza Villanueva (Pablo Marías). Un criadero de árboles en referencia al asiento “Un pajar de 1.ª junto al criadero de árboles”. Tejeria en el camino de Santiago (Tomas Vitales).
Común de Vecinos
Hay una entrada que recoge los elementos patrimoniales del Común de Vecinos de Sariñena, destacando varias cosas. La primera entrada responde a montes comunales pero la siguiente es una relación detallada de posesiones de Sariñena, destacando algunas como el cobertizo de la Iglesieta, las casas consistoriales y la cárcel, el cementerio de S. Francisco, el molino harinero de la huerta de Suso, otro molino aceitero, la Cabla, el Macelo, las tres fuentes de Sariñena y el oratorio de Loreto.
Propiedad Rural
1.- Varios trozos de terreno inculto diseminados en diferentes fundos del monte, rodeados todos ellos de propiedades particulares y destituidos de vegetación por cuyo motivo pueden considerarse como tierra inútil para pasto y leñas. No se les conoce renta alguna y son del aprovechamiento inmediato de los vecinos en la parte de utilidades que de ellos pueden sacarse por cuyo motivo no se les señala ningún líquido.
Urbana
1.- La iglesia parroquial bajo la advocación del Salvador sita en la plaza del mismo nombre, lindante con dicha plaza, con plaza de la Iglesieta y casas de varios vecinos.
2.- Un cobertizo llamado de la Iglesieta lindante con plaza del mismo nombre corral de la escuela de niñas y casa de Antonio Guerrero.
3.- Un convento de monjas carmelitas sito al mediodía de la población bajo la advocación de N.ª S.ª del Carmen.
4.- Un vago o solar donde estuvo el convento de S. Francisco, sito en la plaza del mismo nombre lindante con el cementerio.
5.- Una hermita dedicada al Apóstol Santiago sito en la margen izquierda del río Alcanadre junto al camino de Barbastro.
6.- Una ermita en Moncalvo llamada la Virgen Nueba.
7.- El cementerio lindante con el solar de S. Francisco y huerto de D. Tomas Casayus.
8.- Un trozo de terreno que sirvió de cementerio, lindante por N. O. y … con tierras de D. Mariano Torres y por … con camino de Huesca.
9.- Una casa. Abadia en la plaza del Salvador lindante con granero de D. Gerónimo Marías y casa de los herederos de José Mazuque.
10.- Las casas consistoriales y cárceles públicas sitas en la plaza de la Constitución.
11.- Un molino harinero con dos movielas movidas por el agua de la acequia llamada mayor o molinar el término llamado Huerta de suso.
Nota: El Molino Harinero de Movielas es un antiguo molino hidráulico, compuesto por muelas, tolva… y funcionamiento tradicional a base de agua. Su funcionamiento se basa en el agua que, al caer con fuerza desde un cubo, hace girar una rueda (rodezno) que mueve una piedra giratoria (volandera) para moler el cereal, liberando harina y salvado.
12.- Un molino aceitero con tres vigas en buen uso movido por el agua de la acequia Mayor sito junto al camino del Vado y lindante con tierras de D. José Paraled huerto de Nicolas Labad y dicho camino.
13.- Un edificio llamado la Cabla destinado a carnicería sito en la esquina que forman las calles del Enado y de la Herrería.
14.- Otro destinado a Macelo sito en la calle del Muro.
Nota: Macelo: 1. m. p. us. matadero (‖ sitio donde se mata y desuella el ganado).
15.- Tres fuentes públicas llamadas de Fraga, de Villanueva y de S.n Francisco sitas junto a las calles de estos mismos nombres.
16.- Un oratorio dedicado a N.ª S.ª de Loreto en la plaza de S.n Francisco.
Cabida total 40 fans. Olivar 31 fans. “ de 3.ª Cereales 9 fans. Un cercado con vides y olivos al N. del Monasterio. Cabida total 101 fans. Viña 21 f. “ de 3,ª. Olivar 15 f. “ de 3.ª. Cereales 6,8 f. ¿Blaurones? “ 200.
Un campo con olivos al Sud oeste del Monasterio
Cabida total 120 fans. Olivar 20 fans. “ de 3.ª. Cereales 1000 f.
Por un quinquenio se calcula que el producto de yerbas asciende de casi dos gastos, a…
Asientos del catastro de Sariñena de 1859.
Callejero de la Villa de Sariñena en el catastro de 1859
Relación de nombres de calles, plazas y caminos de Sariñena, entre paréntesis algunos de los moradores que en dichas calles vivían aquel año de 1859.
Calle baja del Castillo. Calle Castillo. Calle de Cantarranas (Marcelino Palacio Clavería). Calle de Extramuros. Calle de Fraga. Calle de Herrerías (Manuel Ballarín Serrador). Calle de la Rosa (Miguel Ferrer). Calle de la Torre (Mariano Sampietro Vitales). Calle de las casetas de Roque (Valero Vicente). Calle de Meca (Nicolas Labad). Calle de Medio (Mariano Abadías). Calle de San Francisco (Manuel Loberas, Manuel Masueras). Calle de las casetas de Roque (Mariano Buil). Calle de los Ángeles. Calle de los Arcos. Calle del Arco. Calle del Arco de Villanueva (Mariano Torres). Calle del Dellan (o plaza) (Sebastián Luesma 469). Calle del Enado. Calle del Horno de arriba. Calle del Mercado. Calle del Norte (Manuel Queral, Miguel Pelay y Bornau) Calle del Reguero (Miguel Ferrer). Calle del Rincón (Manuel Barrieras) Calle del Saco. Calle del Salvador. Calle del Sol (Mariano Buil). Calle El Muro. Calle El Muro de Cantarranas (Mariano Mora Mirallas). Calle Santa María (Pedro Farlete). Camino de Barbastro. Camino Cabañera. Camino del Carmen. Camino de Huesca. Camino Lalueza. Camino del Molino. Camino del Molino Nuevo (Acequia Molinar) (Mariano Bornao). Camino del Vado. Camino Zaragoza. Plaza de San Francisco (Manuel Lacoma). Plaza de la Cárcel (Manuel Palacio). Plaza de la Constitución. Plaza de la Iglesieta. Plaza del Salvador. Plaza Villanueva.
Términos y partidas de la villa de Sariñena en relación al catastro de 1859
Molino
Acequia Molinar. Bancales. Camino del Vado. Campo de los Frailes (Mariano Torres). Cequinaltas. Cequinbajas. Cercado del Molino. Chamarcales. Congostsos/Congustos. Estañuelos. Hortillas (Mariano Lapiedra Buil). La Canal. Los Planos. Saso. Sotos de los Congostos. Sotos de Valdera. Soto del Azud. Sotos del Puente del río. Suso.
Valdera
Alfalces. Barceladas. Corcullos. Corruncueis. Espartales. Estopiñan. La Horteta. La Laguna. Sasos Canillos. Val Marinera (Manuel Palacio). Valderas.
Acequieta
Esquiñones. Los Cajeros.
Secanos
Alera. Baidas de la Laguna (Manuel Vitales). Barranco de Malfaras. Caídas del Isuela. Camino Huerto. Campo del Manantial (Moncalvo). Canteras de Miranda. Faja Real. Insolas. Miranda. Moncalvo. Moscallón. Pajares del Saso Verde. Puyarroyos (Manuel Vidal). Reguero de Bañuto. Reguero de Cuarto/Canuto. Sardera. Sasos Albalatillo. Saso alto de las Fitas. Saso bajo de las Fitas. Saso de Santiago. Saso del camino Alcolea. Saso las Fitas. Saso las Ratas. Tozal de la Campana (Pablo Rodríguez). Valle Alta (Moncalvo). Valle Honda (Moncalvo). Valle de la Ermita (Moncalvo). Valle de Vallarín (Moncalvo).
Concluyendo, el tomo II del catastro de 1859 viene a complementar algunos aspectos de la historia de Sariñena, un descubrimiento muy importante que nos traslada a nuestro pasado relativamente reciente. De esta manera, el presente trabajo ha intentado realizar una profundización en la estructura catastral de Sariñena de mediados del siglo XIX, posesiones, nombre de calles, caminos y plazas, muchas curiosidades y un nomenclátor, toponimia y micro toponimia histórica que en su descripción nos redescubre Sariñena complementándose con el trabajo sobre el Catastro de Sariñena de 1830. Sin duda, un gran tesoro de Sariñena.
Conocido como Titana, Manuel Nogues Tomás es un sariñenense que viene al mundo el 12 de abril de 1935, en plena plaza de la iglesia, pegado a la casa Hotel del Comercio de Rafael Ispa con el pequeño paso del “Portillo” y la panadería Virgili. Está la casa tan próxima a la iglesia que en tiempos debió de ser cementerio, pues en unas obras aparecieron huesos, apunta Manuel. Luego, tras la guerra, Regiones Devastadas, -cuando hizo pueblo nuevo-, contempló tirar parte de la casa para abrir la plaza con la calle de la abadía a través del Portillo, pero por suerte no llegó a realizarse.
Manuel Nogues Tomás.
Su madre era de Villanueva de Sijena y al casarse vino a vivir a Sariñena. Quizá, por ello la masada que tienen en Moncalver es conocida como la masada del raboso, en alusión al apodo de los de Villanueva de Sijena -Alberto Ballarín escribió algo sobre la masada-, pero no recuerda donde lo leyó. Lo cierto es que la familia de Manuel se ha dedicado a la agricultura teniendo tierras en las Almunias y Moncalvo: -Los de Moncalvo eran rebeldes- señala Manuel, -Había un pueblo del que aún queda la torre, pues hubo un ataque contra ellos, los mataron y luego clavaron en pugones, como los que ponían en las fajas de las mies-. Su abuelo fue tratante de mulas y el de Villanueva de Sijena era de vacas -Las iba a buscar a la montaña-.
En su juventud la plaza rebosaba vida. Había numerosos comercios, como la casa del dinero, comercio que vendía telas, al lado de Virgili, casa Blasco de tejidos o la tienda de Benito que vendía tebeos. También la citada panadería de Virgili, que vino después de la guerra -El horno del abuelo de Rosita estuvo primero en la plaza Villanueva-. También se acuerda mucho de casa Rompechinas, de la calle Mercado, con la farmacia de Don Juan, la alpargatería de Cancaguis (Mendiburo), casa Procopio que vendía telas de confección y que luego tuvieron un estanco, las carnicerías de Segarra, la confitería de Blasito, casa Roser y la carpintería de Victoriano, o el banco Aragón. En medio de la plaza había una fuente de granito y para las fiestas, en lo que es casa Flora, se ponía un entoldado para el baile: -Venía una orquesta americana preciosa-.
Vista de la plaza de la iglesia, con el Hotel del Comercio, casa Titana, el Callizo de la plaza y el Bazar de Ángel Benito «Angelito».
A la escuela dice que fue de “escapadizo”, estaba en el Muro, con su gran patio separado para chicas y chicos y la puerta falsa que daba a los Esquiñones. Aún se acuerda de algunos de los maestros y maestras, como Doña Presen y Doña María, Don Prudencio, Don Valentín y Don José Castanera. Algunos se pusieron por libre a enseñar, en casa Paraled, encima de donde actualmente se encuentra la tienda de Guissona -Iban unos 30 críos y pagaban 30 pesetas grandes al mes-. Solía ser por la noche a las seis o siete, normalmente una hora y hacían dictado, tablas de multiplicar… -Don José estuvo dando clases también en casa Sabineta-.
Manuel recuerda el lavadero que hicieron en las monjas nuevas, las mujeres iban a lavar y los críos a jugar.
En casa tenían vacas para leche y las sacaba a apacentar, siendo uno de los muchos güayateros que hubo en la villa -Pues igual había unas 30 o 40 personas que iban a apacentar vacas-. Las solían llevar por la laguna donde se solían comer las junqueras, que eran tierras comunes. Las vacas las guardaba cerca del Muro con la calle del Castillo Bajo y solían ir solas al abrevadero del Muro que había cerca de las escuelas. Una vaca les parió un novillo con tres ojos y todo el pueblo se acercó a verlo, fue todo un espectáculo. Había familias que tenían 8 hijos y solo tenían una vaca -Ponían una cazuela al fuego con la leche y cuando hervía echaban tajadas de pan y azúcar negra de la remolacha-. Lo preparaban para desayunar y muchas veces, del hambre que se pasaba, servía para todo el día -Ha habido mucha pobreza-.
Igualmente existía la dula, por la cual se juntaban un rebaño de ovejas en que cada casa aportaba las tres o cuatro que tenían. Había un dulero para vacas y mulas, las recogía por donde Arasa tiene el taller, los pastaba por la Laguna y, al caer la tarde, cada uno iba a buscar sus animales al lugar de reunión, aunque ellos mismos sabían volver por si solos. En Sariñena hubo pocas cabras, matiza Manuel.
Iba a recoger remolacha al campo, a veces bajaban de la estación y a algunas mujeres les bajaba en el carro saquetes de carbón que recogían de la vía del tren -Les daban 3 o 4 pesetas por el saquete y con ello, aquellas mujeres, compraban pan-. Muchas de aquellas mujeres vivían en la calle la Meca. -A una cría le pilló el tren, se agachó a coger una briqueta y justo el tren se puso en marcha, tenía 13 años-. Algunas iban descalzas, recuerda Manuel, pues fueron tiempos muy duros y se pasó mucha hambre (Las carboneras de Sariñena).
Además, en casa tuvieron un pequeño rebaño lanar de unas 100 cabezas que apacentaban por el monte. Cuando salía el sol, Manuel daba de comer a las mulas y hacía algunos fajos de esparto, con ello se ganaba algo para los domingos. Los sábados cargaba el carro con fiemo y bajaba a Sariñena, abonaba y regaba la huerta y el domingo a bailar. Todos los domingos no faltaba en el Casino, del que aún es socio -Había orquestas muy buenas y la propia, la orquesta Cobalto-. El esparto lo llevaban a Vitoria, al País Vasco, en camiones, Basols tenía hasta 4 camiones y también recogía Del Río. -Todo el pueblo iba a hacer esparto-, muchas veces, cuando se estaba realizando alguna actividad en el monte, se aprovechaba para recoger algo de esparto o cazar.
Se cazaba liebres y por la laguna patos, por las noches iban y en el tarquín los cogían. Se mataban tocinos de 10 o 12 arrobas, dos tocinos al año. Vino y aceite como el agua -Granero lleno para las mulas, familia contenta-. En casas particulares había prensas de aceite, y en algunas dejaban prensar. La comida se racionaba muchísimo, había gente que iba mal vestida -Fueron años muy duros-.
Como pastor, apajentando el ganado, Manuel estuvo unos 5 años. Se llevaba el morral con piazos de pan y pizcas de magras, iba a dar vuelta al ganado, sobre todo para que no entrase en los sembrados. A veces le quitaban la fiambrera algunos niños que pasaban hambre ya que sus padres habían marchado a Francia. Aquella faena la complementaba con la agricultura. Al principio su padre se llevaba un hombre para labrar y la trilla y con el tiempo, a medida que fue creciendo, fue él. Manuel iba a labrar, se quedaba tres meses en el monte, en la masada, y labraba con mulas. No se regaba y no se cogía nada en el secano. Sariñena, sin la llegada del regadío, estaría ya cerrada. Se sembraba lino, algodón.
Salían al “Ojitos”, con 17 o 18 pesetas huevos fritos, un piazo chorizo y vino. Allí jugaban al arrastrao. Casa “Ojitos” estaba en la casa de Aurelio, pero también estaban casa Pedro o casa Ancho. A veces iba a casa Ancho a tomarse algo y allí se enteraba como iba el pueblo. Hizo la mili en Huesca y se salvó porque su padre tenía más de 60 años, lo había dejado solo con un par de machos. Se casó con María Jesús Mairal y han tenido dos hijos, Chus y José Manuel.
Manuel ha sido danzante durante 32 años. Comenzó a danzar a los 7 años, cuando estaba Vicente Capitán, que iba a La Almolda, y luego con Juan Susín, su hermano Pedro Susín fue general. Como mayoral estuvo con Antonio Susín. Ensayaban en la calle del Dance, justo arriba de la plaza de la Iglesia, antes de la guerra había un callizo que unía la calle con la plaza. Había muy buenos danzantes, los Carrizos, Espuña…
Dance de Sariñena. Fotografía de Manuel Nogues Tomás.
-Casi se pierde el dance y gracias a José María Paraled, que se hizo presidente, a Isidro Claveria, Juan Manuel Olivan, Antonio Olivan, Manolo Puyol y muchos más hicieron que no se perdiera-. Luego llegaron los famosos concursos de dances de Zaragoza. Manuel estuvo en ellos, los organizaba Antonio Beltrán -En una edición ganamos el primer premio y para celebrarlo fuimos a comer al Casino de Huesca-.
Manuel vive con fuerza Sariñena, aún vibra con el dance del que tan orgulloso se siente. También de nuestro equipo de fútbol y ha seguido siempre al CD Sariñena y la gran rivalidad que ha habido con otros equipos. Ha sido muy activo y en casa no ha parado mucho y esa vitalidad la sigue trasmitiendo, como buen sariñenense, viviendo su día a día, en ese lugar tan privilegiado que es la plaza de la iglesia donde reside el alma de Sariñena.
Del profundo secano aragonés, de ese corazón de Los Monegros llamado Bujaraloz, es Antonio Luna Villagrasa. En plena Nacional II, a su paso por Bujaraloz, Antonio ha llevado su propio surtidor de combustible, el agrupamiento de Campsa frente al Hotel Monegros. También se dedicó al mundo del taxi, un negoció que emprendió y le dio muy buenos resultados.
Antonio Luna Villagrasa nació en Bujaraloz el 8 de abril de 1935. Su padre había emigrado a Francia y junto a su hermano se criaron gracias a sus abuelos. No se juntaron con su padre hasta que Antonio tuvo 25 años, cundo pudieron ir a Francia y conocerse.
Con su hermano jugaron a fútbol con el Bujaraloz “Fútbol Club Bujaraloz”, solamente partidos amistosos, no había liga -Cosíamos el balón para poder jugar, el campo era de tierra e íbamos en alpargatas, era muy salitroso y cuando se levantaba viento no había quien pudiese estar allí–. Recuerda ir a jugar por donde el pozo de hielo, aunque eran donde tiraban los animales muertos y basuras. También estaban los restos del molino, que aún están, lo quisieron restaurar, se intentó algo, pero al final no salió adelante -En Malanquilla hay un molino idéntico y lo han restaurado-.
Fue muy poco a clase, solamente hasta los 12 años. En casa no tenían recursos y en lo poco que pudo se puso a trabajar. Eran otros tiempos, entonces se iba a buscar agua a las balsas con cubas tiradas por mulas y se guardaba en las casas en tinajas: -Con 5 pesetas te traían a casa una cuba de unos 800-1000 litros con la que se llenaban unas 5 o 6 tinajas-. Como filtro usaban un morral de tela, pues había cullorones y otros bichos: -El agua a veces la teníamos que ir a coger a balsas lejanas y en temporadas de sequía se secaban-.
La leña era otro problema, no había en el monte. Los montes eran principalmente de las casas Gros y Rozas, tenían guardas así que tenían que ir a otros montes donde sobre todo cogían romeros. Lo que sí que había era caza, incluso había 4 o 5 personas que vivían de la caza que luego vendían. También, recuerda Antonio, con un carro venía un hombre, con una tartana, a vender tozinos. Era Ezquerra de Peñalba, venía con unos 20 lechones y los vendía casa por casa para cría.
En Bujaraloz había tierra y mucho ganado, sobre todo ovino. Estaba la dula, que recogía cabras y ovejas, unas pocas de cada casa y las soltaba en conjunto todos los días un pastor común. Antonio fue trabajando algo en la agricultura y trabajó algún tiempo para casa Gros. Solo había cereal, en Bujaraloz no había huerta. De Caspe solían venir a vender carros con fruta y verdura. El canal y la llegada del agua a Bujaraloz ha sido muy revindicado, la gente mayor ha luchado mucho, saliendo muchas veces con la pancarta.
Además, en Bujaraloz, como en muchas localidades de Los Monegros, se arrancaba esparto, que compraba Carreras y llevaban a las papeleras. Algunos lo vendían tan solo recogido y otros lo trabajaban algo, lo limpiaban, peinaban, aporreaban y empacaban. Arrendaban los montes e iban a arrancar, el más importante fue el monte de Sastago. Había quien hacía soga de pita, cuerda que llevaban los camiones.
Sin embargo, una faena muy particular, fue la extracción de sal. Fue famosa la extracción en la salada de la Playa, en Sastago, pero también se extraía en la Salineta, una salina cerca de Bujaraloz que era propia del ayuntamiento. Antonio era muy curioso, iba a la Salineta y veía como era el proceso de extracción de sal. Al evaporar el agua, en verano, quedaba la sal que una vez seca recogían -Había familias que iban a sacarla y en invierno iban a venderla, por Sena, Villanueva o el Somontano. Incluso había uno que hacía soga y que también vendía en invierno a la vez que la sal. En la Salineta había una casa, hangar o almacén, donde almacenaban la sal, la cogían con pozales y la subían arriba para almacenarla-.
Había mucho fango, barro o limo, los que recogían la sal iban descalzos. Tenían que rader la sal, porque se quedaba abajo la sal asolada, con ella hacían montones de hasta 2.000 kilos. A la salada de Sastago iba gente de Bujaraloz a trabajar, serían unos 3 o 4 del pueblo, pues estaba más cerca de Bujaraloz y la vinculación siempre fue mayor. Los últimos arrendatarios, de la salada de Sastago, eran de Barcelona. Hicieron unos pozos para tener agua y unas eras de hormigón y un molino para moler la sal. Pues la sal salía granosa y se tenía que moler para que fuese fina. Se la llevaban en camiones. Pero lo malo de la sal es que todo corroe y pronto todo se veía muy afectado: motores, camiones… y económicamente les acabó perjudicando mucho. Así, la explotación de sal se dejó de hacer sobre 1980.
Antonio estuvo en la construcción, en Bielsa construyendo un muro, en un salto en Sastago, y un túnel en el Ebro. A pesar de trabajar, cuando pudo no dejo de ir a clase de adultos, a Fuenclara en Zaragoza, concretamente cuando estuvo trabajando en un almacén de la base aérea de Zaragoza. Tras estar en la base, marchó a realizar el servicio militar a África, a Melilla. Por suerte fue recomendado y estuvo bien hasta que, a los cuatro meses, surgieron las escaramuzas de África Occidental. Fue destinado a Villa Cisneros, donde permaneció hasta finalizar la mili.
A su regreso, Antonio comenzó a trabajar en el surtidor de Campsa que le habían concedido. Entonces, las concesiones solían ir destinadas preferentemente a excombatientes o mutilados de guerra y por su paso por África y haber estado en zona de operaciones, Antonio era considerado excombatiente accediendo a la concesión. El surtidor no lo podía llevar uno solo y pronto se le unió su hermano.
Igualmente consiguieron una licencia de taxi con la que comenzaron a realizar gran cantidad de servicios, a Lérida y Zaragoza… a mucha gente que iba a médicos. Pero especialmente comenzaron a trabajar mucho cuando comenzaron las asistencias en viajes. Tenían el mejor coche y hacían una media de más de 8.000 kilómetros al mes, llegaron incluso a ir a Lisboa o Luxemburgo -fue un muy buen negocio-. Con la llegada de la autopista aún mejoró el taxi, incrementando los servicios que hacían, pues en Bujaraloz había muchos talleres entre Zaragoza y Lérida que dieron mucho trabajo.
Cuando desapareció el monopolio de los surtidores se dio de baja y cerró, fue entonces cuando comenzaron a aparecer un montón de gasolineras en las carreteras y áreas de servicios que decayeron con la liberación de la autopista AP2.
Se casó con María Dolores Ezquerra, una chica de Valfarta, con la que han tenido tres hijos.
Antonio ha sido muy aficionado a la apicultura. Su suegro era apicultor y le iba a ayudar y le fue gustando. Cuando abría las colmenas le gustaba ver el movimiento. Le ha sido como distracción y así tenía miel para casa, unos 100 kilos de miel al año principalmente de romero.
Además, ha sido presidente de la 3ª edad para que se mantuviese abierto. Había unos 120 socios y estuvo hasta la pandemia. Sin duda, Antonio es una gran persona que ama su pueblo, Bujaraloz, del que se siente orgulloso y del que espera un gran futuro.
El pastoreo, la figura del pastor y la tradicional ganadería extensiva ovina y caprina fue muy importante en Los Monegros. Tierra de pastos, agostos en verano, que convivía con las tierras altas por medio de la trashumancia, siendo, además, un intercambio cultural y social muy importante.
En todos los pueblos de Los Monegros había grandes rebaños de ovejas y cabras. Estaban los rebaños particulares, principalmente el de las casas pudientes, que tenían considerables rebaños que llevaban pastores que trabajaban para la misma casa. Había quien tenía su propio rebaño, pequeños pastores, pero también existía la Dula o Adula, una forma comunitaria y tradicional de gestionar, en conjunto, los pocos animales que las casas más humildes tenían y que, por medio de un pastor conducían colectivamente a apacentar al monte.
En el “Bocabulario Monegrino” encontramos definida la palabra Dula como todos los animales del pueblo. Esta definición se queda muy corta a pesar que encontramos la definición de Dulero, relativa al pastor que cuida la Dula. En relación con la Dula/Adula sí que aparece Bizera con el consiguiente significado “Adula, es decir, el ganado de cabras del pueblo. Por extensión cualquier otro ganado del que cada casa tiene unas pocas cabezas y en algún momento eran llevados juntos a pastar, por ejemplo, las mulas”. Finalmente, probablemente la definición más exacta sea la aportada por José Ignacio López Susín: “La piara de ganado mayor a que cada uno envía sus bestias para que pazcan y se guarda concejilmente por cuenta de todos los que en ella tienen alguna cabeza” (López Susín, José Ignacio, Léxico del derecho aragonés, cit. voz “dula”).
Estamos ante una antigua actividad que aparece a lo largo y ancho de Los Monegros, incluso documentalmente en los pliegos de 1525 sobre la adjudicación de la guarda de la adula de Sariñena o como en un contrato de 1594, de arrendamiento de pastos en Robres, habla de “las adulas del lugar” (Documentos sobre ganadería altoaragonesa y pirenaica (siglos XV y XVI) / Manuel Gómez Valenzuela). Por ello no es extraño encontrar “La Dula” o “Dula” como topónimo, en este caso en La Almolda, recogido por M.ª Ángeles Lax cacho quien le otorga, como topónimo, origen árabe (Lax Cacho, M.ª. Ángeles. Toponimia de la zona meridional de Monegros).
De la misma manera aparece el término de Plegadero, el cual, volviendo a recurrir al “Bocabulario Monegrino” respondía a la parte del pueblo donde se juntaba la bizera. En esta misma línea, en Leciñena aparece la Plaza del Plegadero, lugar recuperado y que cuenta con un panel explicativo que muestra como el Plegadero fue un lugar asociado a la economía tradicional, donde se juntaban las pocas cabras que tenían en cada casa, formando un gran rebaño o bizera que un pastor o bizalero sacaba todos los días a pastar y que luego las traía de regreso a la plaza del Plegadero. Algunas volvían solas a sus respectivas casas.
Plaza del Plegadero, Leciñena.
Así, el pastoreo y la cultura pastoril nos descubre una actividad, vital, que además de proporcionar productos como la carne, leche y lana, gestionaba el medio natural, el paisaje y que además servía como vía social, cultural, de tradiciones e incluso de lenguaje.
Entre muchas de sus grandes riquezas encontramos un abundante léxico pastoril, vocabulario que cuenta con parte de “Bocabulario Monegrino” y “El léxico pastoril en Aragón” de M.ª Pilar Garcés.
Balsa: Hondonada del terreno que se llena de agua, natural o artificialmente.
Bizera: Adula, es decir, el ganado de cabras del pueblo. Por extensión cualquier otro ganado del que cada casa tiene unas pocas cabezas y en algún momento eran llevados juntos a pastar, por ejemplo, las mulas (Bocabulario Monegrino).
Bizalero: Pastor de la bizera.
Boalar: Dehesa o terreno comunal reservado para el pastoreo del ganado ovino. Porción de terreno comunal o en rastrojera donde pacen libremente o por turnos los ganados de los vecinos de un pueblo.
Borrego: Cría de cordero de uno a dos años.
Boyatero/ Guayatero: Pastor o cuidador de bueyes. Pastor de bueyes, recogido en Sena.
Cabaña: Conjunto de cabezas de ganado.
Cabañera: Cañada, vía pecuaria.
Cabrería/ Rabaño de cabras: Rebaño de cabras.
Cabrero: Pastor de cabras.
Carnero: Macho de la oveja.
Choto: Macho de la cabra.
Churra o ganado churro: Se refiere principalmente a la raza ovina Churra, una oveja rústica autóctona de España, valorada por su aptitud triple para la producción de leche, carne y lana.
Cordero: Cría de oveja de menos de un año.
Dula todos los animales domésticos del pueblo.
Dulero: Pastor que cuida la dula.
Esquila/ Esquilla/ Truco: Cencerro pequeño en forma de campana.
Estacazo/ Garrotazo: Golpe dado con el palo.
Estiva: Pasto de verano.
Femera: Estercolero, lugar donde se amontona el fiemo o estiércol.
Gancho: Va en un extremo del palo o vara del pastor para coger la oveja por el garrón.
Güei: Buey.
Hatajo: Rebaño pequeño.
Herbajantes: Derecho que cobraban los pueblos por el pasto de los ganados forasteros y por el arrendamiento de los pastos de su jurisdicción.
Mayoral/ Mairal: Pastor principal.
Morral/ Zurrón: Alforjas, Bolsa grande de pellejo, que regularmente usan los pastores para guardar y llevar su comida u otras cosas
Palo de pastor/tocho: Garrote, palo o vara del pastor. En el Dance de Sariñena aparece la forma tocho¡Que cabra tan laminera!/ En el cerrau de Lerín/ Me radió las cereceras/ Por más que le tire o tocho/ No dejo de hacer su idea (Dance Sariñena).
Paridera:Construcción destinada a la guarda del ganado lanar y caprino.
Pastor: Persona que guarda, guía y apacienta el ganado, especialmente el de ovejas.
Pastoril: Propio o característico de los pastores.
Portazgo: Antiguo impuesto por pasar por un camino o lugar determinado.
Rabadán/ rebadán/ repatán/ rapetán: Zagal, aprendiz de pastor.
Rastrojo: Campo de cultivo cosechado.
Rabaño: Rebaño de ovejas.
“El léxico pastoril en Aragón”, M.ª Pilar Garcés.
Casa de Ganaderos de Zaragoza
Importante fue la casa de Ganaderos de Zaragoza. Fundada en 1218 por el rey Jaime I de Aragón como Casa de Ganaderos o Cofradía de San Simón y San Judas, es una institución de origen medieval establecida para defender los privilegios concedidos por los reyes a los propietarios de ganado del reino, reuniendo también, corporativamente, a mayorales y pastores.
La Casa de Ganaderos de Zaragoza gozó de gran poder, jurisdicción civil y criminal propia y el privilegio de pastar por todo el Reino a excepción de la Retuerta de Pina y Sigena, hecho recordado en 1300 en la “Confirmación que hizo Jaime II de los privilegios concedidos a Zaragoza, por sus antecesores, de pastar los ganados por todo el Reino, excepto en la Retuerta de Pina y Sigena. Trasunto realizado, en la Corte del Justicia de Aragón, Martín Bautista de Lanuza”(Valencia, 1300/11/06. ES/FCG – Caja 251_Ligamen 138_11).
No obstante, su extenso poder no estuvo exento de conflictos y pleitos. Este fue el caso contra la Villa de Sariñena y sus aldeas durante los siglos XVII y XVIII por sus Privilegios Reales, otorgados por Alfonso II en 1170 y que suponían el derecho a no pagar impuestos salvo «las decimas y primicias a la iglesia». Conflicto que pudo estar detrás de la Leyenda de Moncalvo.
El archivo de la Casa de Ganaderos de Zaragoza guarda amplia documentación de su historia y litigios. Algunos de estos documentos aparecen recogidos por Ángel Canellas en su trabajo “El Archivo de la Casa de Ganaderos de Zaragoza”.
Uno de sus principales libros es el «Cartulario mayor», libro manuscrito que recopila documentos, títulos de propiedad, privilegios y escrituras de una institución. En el Cartulario Mayor, por ejemplo, se encuentra la concordia entre los ganaderos y Zuera, Leciñena y San Mateo del 29 de noviembre de 1472 (f. 167-163).
Siguiendo sumergiéndonos en el archivo, aparecen diversa documentación sobre montes, contiendo diversos documentos relacionados con Perdiguera y Monte Oscuro, en litigios sobre mojonaciones, derechos de pastos, apeos, multas por pastar en determinadas partidas:
Mojonaciones practicadas en Monte Oscuro y sentencia dictada en el año 1603 referente a dicho monte (1573 y 1595).
Real Provisión en la que se declara que los ganaderos de Zaragoza para poder pastar sus ganados en Monte Oscuro cumplen con presentar tan sólo la cartilla de asociados de la Casa de Ganaderos (12 agosto 1830).
Expediente sobre el apeo de Monte Oscuro con varios dictámenes emitidos por el doctor don Manuel Villaba (1853).
Expediente instruido en virtud de recursos de doña Melchora Mayoral y don Cayetano Alcrudo, individuos de la Casa de Ganaderos, contra providencias dictadas por el Alcalde de Perdiguera por las que les impuso multas por pastar los rebaños de los mismos en la partida de las «Planas» de Monte Oscuro (16 mayo 1885).
Antecedentes relativos a interdicto de retener promovido por el Ayun tamiento de Perdiguera contra don Agustín Gosés y Casellas por haber utilizado los rebaños de éste los pastos de las partidas de «Cabezones», «Agua Salada» y «Barranco Salado» de Monte Oscuro (9 diciembre 1886) 48.
Igualmente, en montes de distintos términos, entre ellos de Perdiguera:
Despacho del Juez de 1.ª instancia de esta ciudad en el proceso de Firma instado por el Ayuntamiento de Zaragoza sobre la posesión de las dehesas Boalar bajo o Barranco Salado, Los Petrosos, Campillo, Dehesa de Ganaderos y Almazarro, en la que confirmaron los Ayuntamientos de La Muela, Perdiguera, Peñaflor, Villamayor y la Casa de Ganaderos (8 noviembre 1836).
Despacho del Juez de 1.a instancia de Zaragoza para que los Alcaldes de Villamayor y Perdiguera no impidan la entrada a los gana dos de los inviduos de la Casa de Ganaderos en los montes comunes, mientras no se decida el pleito pendiente con dichos pueblos (16 noviembre 1836) .
Despacho del Juez de 1.ª instancia de Zaragoza dando traslado a la Casa de Ganaderos del pedimento presentado por los Ayuntamientos de Villamayor, Peñaflor y Perdiguera para que no se les obligue a manifestar a aquélla sus ganados (26 mayo 1837).
Expediente relativo a transacción del pleito de la Casa de Ganaderos contra los Ayuntamientos de Villamayor, Villanueva, Perdiguera y Peñafiar (1846) 53. Dictámenes de los doctores don Manuel Villaba y don Joaquín Broto sobre el derecho que tiene la Casa de Ganaderos para pasturar los ganados de sus individuos en los viñedos de Épila, Peñaflor, Monte Oscuro y demás montes comunes de Zaragoza (1848).
Borradores procedentes del pleito entablado por la Casa de Ganaderos contra los Ayuntamientos de Villamayor, Perdiguera, Peñaflor, Villanueva y La Muela sobre el uso de pastos en los Boalares. (No consta la fecha).
Oficio del Alcalde a la Casa de Ganaderos manifestando haber impuesto el de Perdiguera una multa a don Gregorio Mayoral, individuo de la Asociación por haber entrado su ganado en el monte Realengo (22 agosto 1877).
Otros documentos tratan sobre pastos, localizándose en Leciñena, Perdiguera y Sariñena:
Leciñena
Testimonio de un juicio instado por la Casa de Ganaderos a nombre de Félix Arruga, de Leciñena, por suponer el Alcalde de dicho pueblo que había pasado con una burra por un camino vicioso, comprendido dentro de los términos de dicho lugar (24 febrero 1837).
Un oficio del Alcalde de Leciñena en el que previene a la Casa de Ganaderos no entren los ganados de los asociados en aquel término, sin su permiso (16 marzo 1840).
Perdiguera
Exhorto del Jugado de 1.ª instancia de esta ciudad al Ayuntamiento de Perdiguera referente a acotamiento de una porción de monte común (9 marzo 1837).
Memorial de Martín Arruego, de Perdiguera, para que no se impida entrar su ganado en dos viñas que posee en la partida de la Sardilla (14 diciembre 1846).
Sariñena
Diligencias y actos hechos a instancia de la Casa de Ganaderos sobre mojonaciones en los montes de Sariñena (1727) 211. 38
Copia de concesión hecha a la villa de Sariñena de dos dehesas (5 marzo 1739).
Real Provisión expedida a petición del Ayuntamiento de Sariñena para que los ganados de Zaragoza y Perdiguera no entren a pastar en sus montes y términos (30 agosto 1746).
Real Provisión a instancia del Ayuntamiento de Sariñena para que el Real Acuerdo de Aragón informe al Supremo Consejo de Castilla acerca del derecho que tiene la Casa de Ganaderos a pastar sus rebaños en los términos y montes de dicha villa (11 mayo 1775).
Real Provisión expedida a instancia del Ayuntamiento de Sariñena para que la Casa de Ganaderos presente los Privilegios de pastura en los términos de dicha villa (5 mayo 1777).
Noticias y antecedentes que fueron enviados al Agente de Madrid para la defensa en el expediente seguido ante el Real Consejo de Castilla a instancia de Sariñena contra la Casa de Ganaderos (12 julio 1777).
Escritos del pleito seguido por la Casa de Ganaderos contra la villa de Sariñena. (No consta la fecha).
Memorial ajustado del pleito a instancia del Ayuntamiento de Sariñena coadyuvado por los señores Fiscales del Real Consejo contra la Casa de Ganaderos sobre pastos en los términos de dicha villa. (No consta la fecha).
No faltan los litigios, algunos contra las localidades de Farlete y Perdiguera:
Varios borradores de la Junta de Oficiales de la Casa de Ganaderos en la manutención de Villamayor, Perdiguera y Peñaflor por haber sacado dichos pueblos de sus términos los ganados de los asociados (1822).
Id. referentes a cuestiones entabladas por la Casa de Ganaderos contra el Ayuntamiento de Farlete sobre apenamientos (1826).
Copia del apuntamiento del pleito contra el Ayuntamiento de Perdiguera sobre reintegro a la Casa de Ganaderos en la posesión en que había estado de introducir sus ganados en la dehesa de la Sardilla (1856).
Algunos son curiosos, como un problema sobre la balsa de Valcarbonera, en Perdiguera, o por el paso cabañal por Sariñena y otras localidades:
Expediente formado ante el señor Gobernador de la provincia en virtud de exposición del Ayuntamiento de Zaragoza en solicitud de que se declare entre otras cosas, que el Alcalde de Perdiguera se ha extralimitado en sus facultades al no permitir la limpia de la balsa de Valcarbonera por la Casa de Ganaderos (1884).
Firma para que puedan pasar las cabañas por los términos de Jaca, Daroca, Sariñena, Canfranc y otros, obtenida por la Casa de Ganaderos (29 noviembre 1603).
La trashumancia
La trashumancia ha sido y es una forma de pastoreo que, de acuerdo con la estación, busca diferentes zonas para su aprovechamiento. Más concretamente, se define como el desplazamiento estacional de ganado entre diferentes pastos, generalmente de zonas bajas en invierno a zonas altas en verano, siguiendo rutas migratorias establecidas.
Una práctica ancestral, una forma de intercambio a través de unas vías, llamadas pecuarias conocidas principalmente como de cabañeras (cañadas) y sus vías secundarias: cordeles, veredas o coladas. Rutas tradicionales de tradición cultural que han tenido gran importancia histórica, social, económica y medioambiental. Por ello la Trashumancia es Patrimonio Cultural Inmaterial de la humanidad.
Red de vías pecuarias.
Solían bajar de las zonas pirenaicas en invierno a aprovechar los pastos de tierra plana. Eran los pastos de invierno de los que hay constancia de tenesinos, del valle de Tena, que bajaban a Ballerías o Robres. Estos herbajantes arrendaban los pastos o estibas. Por el contrario, en verano eran los ganados de abajo que subían a los ricos pastos pirenaicos, como era el caso de los de Monegrillo al valle de Tena y los de Farletillo (Farlete) a Sallent:
1442, 13 de junio. Sallent. Miguel Sánchez de Mercader. Ff. 12 v. – 13 AHP. “La junta de quiñón de Sallent y Lanuza arrienda el puerto de Culibilla al ganadero de Monegrillo Ramón de Cascarosa por cinco estivadas y precio anual de 650 sueldos.
1470, agosto, 6. Sallent Antón de Blasco, f. 17. ACL El concejo del quiñón de Sallent y Lanuza arrienda el puerto de Culibilla a Sancho de Alfranca ganadero de Farletillo, por precio de 940 sueldos anuales y tiempo de diez años.
Entre aquellos documentos (Documentos sobre ganadería altoaragonesa y pirenaica (siglos XV y XVI) / Manuel Gómez Valenzuela), figura uno por el cual los sallentinos pedían a uno de Monegrillo 650 sueldos más diez sueldos de estrenas (regalo).
1451, noviembre, 14. Huesca. Martín Pérez de Escuer, f. 38 v. ACL. Ocho tensinos venden 3.000 lanas al mercader tarraconense Pedro Masip, a un sueldo menos de como irá en Monegrillo. La lana se pesará en roba con el peso del mercader ante dos árbitros.
Vicente Villellas, guarda de Sariñena, salía a esperar a los pastores para acompañarlos mientras pasaban por el término de Sariñena. Hasta hace poco, José Feixa llevaba su rebaño, unas 1800 ovejas, desde San Lorenzo del Flumen a la parte sur del Aneto, en la sierra de Sis, cerca de Castanesa. Lo hacía en unas siete jornadas en las que andaban de unos 25 a 30 kilómetros diarios. Allí pernocta en un refugio. José Juan Naya de Lamasadera las sube a Formigal y su testimonio recogió Manuel Antonio Corvinos. Antonio Casajús baja a tierra plana desde Val de Hecho con sus 1200 Ansotanas. Baja en otoño, a pesar del mal estado de las cabañeras, unas 1200 ovejas Cabañera, veredas, ramales. Sin duda, una actividad tradicional que no debería de desaparecer.
Como curiosidad del intercambio cultural entre la montaña y el llano es el Romance de Marichuana que se mantiene vivo en Castejón de Monegros.
Patrimonio
En un territorio tan árido, el agua fue esencial, vital, ligada a una gestión, ya no solo para el consumo humano, sino para su uso ganadero. Los Monegros guarda aún aquel patrimonio que posibilitó la vida, una extensa red de balsas distribuidas en los en torno a los municipios y por sus montes, a la vez que balsetas, balsetes, aljibes o abrevaderos que recogían y almacenaban el agua de lluvia para su consumo durante largas y duras épocas estivales y de sequias.
Balsa de la Escalera. Monte de Lanaja.
Así mismo es cuantioso el patrimonio ligado al pastoreo, a la vida pastoril, diferentes abrigos que contienen antiguas inscripciones de pastores o las propias parideras, casetas, masadas o aldeas por la Sierra de Alcubierre y el resto de montes monegrinos.
Igualmente, esa red de vías pecuarias, de pasos y servidumbres. Vías, como se ha apuntado anteriormente, clasificadas en cabañeras, cordeles, veredas o coladas.
Casetas que desaparecen al igual que las vías, un patrimonio material pero también inmaterial, de una forma de vida, la de pastor completamente vinculada con la naturaleza. Cazar y poner lazos, comer a caldereta, reposar en ribazos, marguines, buscar el abrigo o la sombra bajo una sabina, sufrir el cierzo, la boira, la lluvia y tormentas, los perros, chuflar, esos chuflidos que en sí mismos son todo un lenguaje, contar las cabezas, los cencerros, esquillas/esquilas o trucos, el esquile y la curación del ganado, atender los partos y una vez paridas, el papeleo y la gestión de las pequeñas explotaciones ganaderas.
Pastores como Félix Tabueña Tabueña de Pallaruelo de Monegros formaban parte de esa estirpe de hombres que se dedicaron al pastoreo, como forma de vida, muy ligada al monte y a la naturaleza, a la paciencia y a la sabiduría. Casos como el tío Juaner, también de Pallaruelo, que además de pastor ejerció de Mayoral del dance de Pallaruelo, con gran ingenio y oralidad, recitando versos, dichos y motadas. Pues la mayor expresión artística de Los Monegros encuentra en el mundo pastoril una de sus mayores representaciones, con las figuras del Mayora, a veces llamado Mairal, y su aprendiz el Rebadan o Rapatán con quien realiza las pastoradas, diálogos
Julián Royo Martínez Pastor comenzó muy joven, en pastos del monte de Sariñena donde se quedaba varios días durmiendo solo en una masada. Para santa Cruz, cada 3 de mayo, los pastores cumplían y renovaban o cambiaban de casa.
Gonzalo Casamayor Suñén a los 12años ya iba por la sierra de Alcubierre con cabras, iba por un cerro y las cabras por otro y se veían: -Ahora hay tantos pinos que resulta imposible-. El llevaba “un ciento de cabras” y en Alcubierre igual había entre 10.000 a 12.000 ovejas y cabras. Las cabras han sido muy importantes, por la leche, en cada casa tenían un, dos o tres cabras por lo menos, entre todas hacían un ciento que llevaban con la bizera. Con las cabras ganaba unas 2.500 pesetas al mes, iba desde el pueblo a la sierra y cuando parían se quedaba en el monte: -Una mujer soltera tenía una cabra muy buena que parió tres cabritos, sería por 1964. Le llevé los tres cabritos y se puso tan contenta que me dio dos cincuenta de pesetas, que casi era el sueldo de un día-. Con 15 años estuvo de pastor de cabras y hacía la bizera de las ovejas y las cabras, juntando unos pocos animales de muchas casas. En algunas casetas se marcaba con carbón o con la navaja –Fulano de tal, bizero de pelo-; de pelo son consideradas las cabras mientras las ovejas de lana. Con las ovejas ganaba 2.800 pesetas. Las ovejas de la bizera tenían un polígono, desde el pueblo hasta el Pantanico”.
Marcos Rodés Pueyo, pastor de Sariñena, recuerda como llevaban las ovejas a la dula cada mañana, las juntaban en un corral y un pastor común las llevaba, se hacía cargo del ganado compuesto por ovejas de casas pequeñas. De alguna manera, aclara Marcos, la dula era un pastor particular que pagaban entre todos y que juntaban por la zona del Mercadal, que antes eran corrales.
En Huerto, José Banzo Alvira comenzócon apenas 30 cabezas y alguna cabra en “dula” compartida, hasta consolidar un rebaño propio, aunque no se considera pastor en sentido estricto, aunque las ovejas han formado parte de su vida desde siempre (José Banzo Alvira de Huerto, entrevista en el Diario del Altoaragón por Marga Bretos).
Francisco Elcacho, pastor de Villanueva de Sigena, fue entrevistado por Ignacio Almudévar Zamora, de quien dice que su ganado fue casi siempre de raza monegrina, una variedad de la raza rasa aragonesa, que carece de lana en el vientre y son recias y grandes de cuerpo
La familia Bolea Brosed de Robres lleva un rebaño cercano al millar de ovejas de raza rasa aragonesa “Las razas autóctonas son las que mejor se aclimatan aquí la rasa aragonesa es la que ha estado toda la vida, es la raza monegrina”, (Entrevista en el Diario del Altoaragón por Marga Bretos) Pues Robres, municipio situado en la ladera de la Sierra de Alcubierre, ha visto reducir su censo ganadero en las últimas décadas: de 16.000 ovejas a unas 6.000.
La reducción de cabezas de ganado ha sido una generalización en Los Monegros, especialmente en las últimas décadas. Sobre finales del siglo XVIII, Blecua y Paul, en su Descripción topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido de 1792, aporta las siguientes cifras:
Albalatillo: Los pastos de sus montes son muy cortos, apenas para 700 cabezas ganado lanar forastero en el invierno, que criarán 400 corderos con algo de vacuno y mular de sus vecinos para sus labores.
Alberuela de Tubo: Los pastos de sus montes inclusos los realengos de la villa y aldeas, son muy dilatados, pero en el pueblo sólo mantienen 1000 cabezas ganado lanar, que criarán al año 600 corderos. Los Proprios se reducen a yerbas.
Ballerías: Los pastos son abundantes, como para 3000 cabezas ganado lanar, que criarán 1500 corderos.
Capdesaso: Los pastos son abundantes y se arriendan casi todos a los forasteros, por tener poco ganado los vecinos, el que será de 600 a 700 cabezas lanar, que crían 400 corderos.
Cartuja Fuentes: Son dueños del monte llamado la Plana, que compraron a esta villa, en el que se mantienen 4000 ovejas, 3000 carneros y buena porción de ganado mular, proprio del monasterio, con su buena granja junto al río Flumen, porción considerable de regadío, plantío de viñas y un molino harinero.
Huerto: Los pastos son medianamente abundantes, como para 2000 cabezas de ganado lanar, que criarán mil corderos.
Sariñena: Los pastos de sus montes y realengos son muy abundantes, y aunque los naturales tienen pocos ganados, se mantienen más de 40000 cabezas de los forasteros, siendo muy de admirar el poco aprovechamiento que ellos hacen de este ramo tan útil.
Tubo y Sodeto: Ambos del duque de Villahermosa, el que arrienda los pastos a su arbitrio, y mantienen en el invierno 4000 cabezas ganado lanar forastero, que le produce 1000 libras jaquesas, poco más o menos.
A mediados del siglo XIX, es Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico Estadístico de 1845-1850, quien nos aporta diferente información, entre ella la del Partido judicial de Sariñena, donde se cría mucho ganado lanar, algún cabrío y vacuno.
Albalatillo: Cría ganado lanar y cabrío.
Alcubierre: Cría ganado lanar.
Bujaraloz: Cría ganado churro.
Castejón de Monegros: Cría de ganado lanar y cabrío.
Castelflorite: Ganado lanar.
Farlete: Mantiene bastante ganado lanar blanco de la mejor clase.
Huerto: Cría de ganado lanar.
Lalueza: Cría ganado lanar y vacuno.
Lanaja: Cría de ganado lanar en número de 6,000 cab., y algo de cabrío.
Leciñena mantiene ganado lanar y cabrío.
Marcén: Cría ganado lanar.
Monegrillo: Cría de ganado lanar.
Perdiguera: Mantiene ganado lanar.
Peñalba: Cría ganado lanar y cabrío.
Poleñino: Cría ganado lanar, mular y vacuno.
Robres: Cría ganado lanar.
Sangarrén: Cría ganado mular, vacuno, lanar y yeguar.
Sariñena: Habrá 2,500 cabezas de ganado lanar de cría y alguno de vacuno.
Sena: cría ganado lanar.
Senes de Alcubierre: Cría ganado lanar.
Tardienta: Cría mucho ganado lanar.
Torralba de Aragón: Cría ganado lanar y cabrío.
Usón: Cría ganado lanar y cabrío.
Valfarta: Cría ganado lanar, cabrío.
Villanueva Sijena: Cría ganado lanar y cabrío.
Un inventario del 2019, en Los Monegros había unas 138.315 cabezas de ganado ovino y 2.707 de Caprino (Atlas de Aragón. Icea Aragón).
La dula/adula o Bizera
La Dula/Adula o Bizera, como se ha comentado anteriormente, respondía a una practica comunitaria de gestión del poco ganado que las casas humildes disponían. Estamos hablando de unas pocas ovejas y cabras que en cada casa había pero que de forma individual resultaba imposible de manejar y la única solución era su puesta en común con el resto de las casas. Una forma de cooperación entre vecinos, que, en según que casos, podía agrupar otros animales, como animales de tiro y carga.
Se juntaban en el Plegadero y de allí un pastor las conducía a pastar a lugares reservados para ello, montes comunales, boalares o vedados. En palabras de Manuel Gómez Valenzuela (Documentos sobre ganadería altoaragonesa y pirenaica siglos XV y XVI), “Esta institución prestaba un buen servicio a los vecinos al agrupar a ganados de los que éstos poseían solo dos o tres cabezas; bueyes, cerdos, vacas, etc. y confiarlas a un pastor o dulero que realizaba el trabajo que hubiera costado mucho esfuerzo y tiempo a los propietarios”.
Manuel Gómez Valenzuela ha recogido abundante información sobre las Dulas/Adulas, entre ellas un documento (doc. 152) sobre la contratación de dos guardianes para la adula de Sariñena, en la cual se reflejan las obligaciones de estos guardas: “Eran remunerados por los vecinos del lugar, cada uno de los cuales les pagaba cuatro cuartales de trigo al año por par de bestias. Debían tratar bien a los animales: solo podían usar zurriago o pértiga, no porras ni estacas. Si el dulero perdía una bestia o se moría por su culpa estaba obligado a indemnizar al dueño. Para evitar esto, el concejo inventariaba el número de animales que se le con- fiaban, que se contaban al salir y volver. Y debían llevarlos a los montes vedados de la villa, es decir, a los reservados para estos ganados”.
Colección documental 152. 1525, enero, 29. Sariñena Martín Falcón, ff. 4 v. – 5 r y 8 r. AHPH ´
Adjudicación de la guarda de la adula de Sariñena según el pliego de condiciones que se detalla (Al margen: Arrendacion de la adula).
Eadem die Domingo Millera coredor hizo relacion con los capitoles infrascriptos haber rendado la adula de la villa a Bernat Fenollar y Johan Senes vecinos de Sarinyena como a mas conoxentes los quales aceptaron la dicha guarda con los dichos capitoles y condiciones y los señores jurados Martin de Morcat, Salbador Valles y Betholomeu de la Cueba jurados prometieron fazerles buena etc. y ellos dieron por fiancas a Pedro d’Ezquerra, Pascual de Alcanadre y Ramon de Barecha, habitantes de Sarinyena las quales tales fiancas se constituyeron etc. todos obligaron etc. renunciaron etc. diusmetieronse etc. assi los señores jurados como los aduleros y fiancas etc. sicut decet in similibus.
Testes Johan de Ayusso et Anthon Bonet bezinos de Sarinyena. Con los capitoles y condiciones infrascriptas los senyores jurados de la villa de Sarinyena dan a guardar la adula de la dicha villa por tiempo de hun anyo que comentara a correr a quatro del mes de febrero primero venient del anyo presente de mil quinientos veynte y cinco, fenecera a quatro del mes de febrero del anyo de mil quinientos veynte y seys.
Et primo es condicion que todos los vezinos y habitadores de la dicha villa que echaran sus bestias a la dula hayan de hayan de pagar al adulero quatro quartales de trigo por par de bestias y el trigo tachado a XXVI sueldos por cafiz y este a discrecion de cada huno de pagar trigo o dinero el dicho precio pagadero por todo el mes de agosto.
Item es condicion que el que tomare a guardar la dicha adula haya de llevar piertiga en la mano o curriago y no porriello ni palo grande.
Item es condicion que el que guardare la dicha adula si per-dera alguna bestia o se morira por culpa suya haya de pagar aquella a su amo.
Item es condicion que el dicho adulero sea tubido y obligado haber a sacar en qualesquiere tiempos de plubias, niebes, vientos y otros qualesquiere siempre que por los jurados y procuradores de condiciones o persona nombrada por ellos sera requerido haberlas de lebar y esto a ora de prima como es costumbrado.
Item es condicion que las bestias que se fallaran al tiempo de la arrendacion presente que yran a la dula inbentariadas y verifficadas por los jurados y procuradores sean tubidos y obligados de pagar la primera tanda aunque las vendan o muden los duenyos de quien seran.
Item es condicion que los dichos aduleros o adulero sean tubidos o obligados de haber de lebar la adula a los montes vedados de la villa mudandola de huno en hotro por dias o semanas segun que por los señores jurados y procurador o persona nombrada por ellos les sera dicho y si no lo hara haya de pena por cada vegada dos sueldos el uno para el acusador, el otro para todas condiciones.
Item es condicion que la presente rendacion se haga con todas las condiciones que antigament se han acostumbrado fazer y arrendar.
Item es condicion que todos los que ternan bestias assi de labor como cerreras sean tubidos y obligados de contribuyr en las pagas al dicho adulero excepto bestia colluda o de fillo.
Item que si altercacion alguna habra entre los vezinos y habitadores de la villa y el adulero que sian conocedores los jurados de la villa.
Item por quanto en las ferias algunos vezinos y habitadores de la villa van a guardar en los terminos de la villa algunas bestias de algunos foranos y se hacen pagar por tanto que los tales encorran en pena de V sueldos para el comun de la villa y lo que recibiran para el adulero.
Un documento de Robres de 1494 regula la coexistencia de las dulas “con los cultivos en torno de la ciudad o con los ganados arrendados por el concejo del lugar”. En este, apunta Manuel Gómez Valenzuela, “Se permite el paso libre, pero se limita el número de animales cuyos dueños gozan de este derecho y se reitera la prohibición de que ganados forasteros pasten en los términos reservados a las dulas locales, como también sucede en Sariñena, en el documento antes resumido, para evitar que los particulares se beneficien ilegalmente de estos aprovechamientos concejiles, al cederlos a extranjeros. En el caso de Robres se trata de regular la coexistencia entre la dula y el ganado menor del herbajante. Las adulas del lugar, con un sistema similar al jaqués, solo pueden entrar en los pastos en días de fiesta alternos, no pueden acercarse a los acampaderos del arrendador. Una curiosa norma es que las adulas solo podían pastar libremente de sol puesto a sol salido, es decir, durante la noche.”
Colección documental 198. 1594, mayo, 1. Robres, Antón Gascón, ff. 65 r. — 72 v. AHPH
El concejo de Robres arrienda los pastos del lugar a Pedro Navarro de Panticosa por tres años y ocho mil sueldos anuales de precio según lo contenido en el pliego de condiciones que se transcribe. (Protocolo de convocatoria y reunión del concejo de Robres en la plaza del lugar, lista de asistentes). Con titol y por tenor de la pre-sente carta publica de arrendacion arrendamos a vos Pedro Nabarro vezino del lugar de Panticosa de la valle de Tena que presente y acceptante soys para vos y los vuestros y a quien vos querreys, ordenareys y mandareys a saber es las yerbas, pastos y aguas en la abaxo inserta capitulacion contenidas y esto a tiempo y por tiempo de tres años continuos los quales comenzaran a correr el dia y fiesta de Santa Cruz de Mayo del año presente de mil quinientos noventa y quatro y fenezeran el dia y fiesta de Santa Cruz de Mayo del año primero veniente de mil quinientos noventa y ocho (sic) por precio es a saber de ocho mil sueldos dineros jaqueses en cada un año pagaderos en las tandas y de la forma y manera en la abaxo inserta capitulacion de la presente capitulacion y arrendacion especificadas y declaradas, la qual dicha y presente arrendacion en nombre y voz del dicho concejo y universidad y singulares vezinos y habitadores del dicho lugar de Robres que de presente somos y por tiempo seran os hazemos con la capitulacion infrascripta y siguiente:
Con la presente capitulacion los jurados del lugar de Robres arriendan en los terminos del lugar de Robres como dice del camino de Almuniente hacia baxo y camino de Lanaja hacia baxo que es hacia los terminos de Granyen en la qual yerba y termino no se comprende en vedado que dicen del carnicero ni el bedado de las Biñas que se llama los Yermos.
El primo es condicion que el que arrendare no pueda en ningun tiempo con su ganado subir a pacer del camino que los carros ban a Caragoca vulgarmente dicho el camino de Puey de Bas.
Ittem es condicion que la yerba que los jurados arriendan se haya de vedar en cada un año durante el tiempo de dicha arrendacion a saber es la partida llamada Collarada el primero dia de agosto y la partida llamada la Sardera para el deceno de agosto y quienquiere que passado dicho tiempo con sus ganados pascera dicha yerba tenga de pena una deguella de dia y dos de noche.
Ittem es condicion que ningun vezino ni habitador del lugar de Robres durante el tiempo de la arrendacion en la yerba que con la presente se arrienda no pueda romper tierra ni labrar ras-trollos ni hacer cullares hasta que sea pasado todo el mes de janero en cada un año y el que el contrario hiciere tenga de pena por cada un campo que labrare sesenta sueldos dineros jaqueses para el arrendador y que no sea obligado dicho arrendador a guardar los cullares que en dichas yerbas hicieren.
Ittem es condicion que passado todo el mes de marco en cada un año durante el tiempo de dicha arrendacion puedan assi el arrendador como los vecinos del lugar de Robres trabesar con sus ganados la yerba del arrendador y el arrendador la de los vecinos de Robres sino en caso que en los ganados hubiere dolencia que en tal casso cada uno se haya de estar en su yerba.
Ittem es condicion que si el que arrendare no tubiere agua en la yerba que arrienda para sus ganados que los jurados de Robres sean obligados a dar passo a los ganados del arrendador para las balsas del lugar por donde se ha acostumbrado dar otras veces y de la misma manera si en la yerba de los del lugar no hubiere agua y la hubiere en la yerba del arrendador se les haya de dar paso para sus ganados por donde se ha acostumbrado dar otras veces.
Ittem es condicion que los dias de fiesta las adulas del lugar puedan yr un dia enta la yerba del arrendador otro enta la yerba del lugar y si casso fuere que el adulero no llebara las adulas de la manera arriba dicha tenga de pena por cada vez que lo contrario hiciere veynte sueldos la qual pena sea para el arrendador.
Ittem es condicion que sueltos los pariconales puedan yr las adulas del lugar todos dias por los comunes un dia enta abaxo y otro enta arriba.
Ittem es condicion que los vecinos del lugar de Robres puedan llebar sus animales gruessos adonde les paresciere a paxto desde sol puesto hasta sol salido y si salido el sol o antes de ponerse el arrendador o su guarda hallare ningun animal en su yerba tenga de pena seis dineros para el arrendador.
Ittem es condicion que ningun vezino ni habitador del lugar de Robres de vispra de Pasqua de Navidad adelante no pueda llebar a paxto sus animales a los campaderos del arrendador y el que lo hiciere tenga de pena por cada un animal seis dineros de pena para el arrendador.
Ittem es condicion que el arrendador haya de estar al usso y costumbre del lugar de Robres en penas y precios.
Ittem es condicion que el que arrendare haya de dar fiancas a contentamiento de justicia y jurados las quales fiancas junta- mente con el arrendador se hayan de obligar en carta de encomienda en toda la cantidad que montare el precio de los años del dicho arrendamiento y se les ottorgara contracarta de que no se valdran de la comanda sino en casso que no pagasse el arrendador en cada un año el precio del arrendamiento ni en mas cantidad de aquella que habra dexado de pagar.
Ittem es condicion que el que arrendare dicha yerba sea tenido y obligado a pagar el precio de dicho arrendamiento en cada un año en el lugar de Robres a saber mil y doscientos sueldos jaqueses por dia y fiesta de sant Miguel de setiembre y lo que restare en dos tandas, la primera el dia y fiesta de sant Martin quatro mil sueldos y la otra el dia y fiesta de Santa Cruz de mayo lo que restare de dicho año.
Ittem es condicion que los vezinos de Robres con sus ganados passado el mes de marco como dicho es puedan pazer en cada un año en la yerba del arrendador asta el dia que se vieda como dicho es sin pena alguna.
[Párrafo barreado: Ittem es condicion que el que arrendare sea obligado a pagar en cada un año durante el tiempo de la arrendacion por dia de sant Martin dos perniles de tocino de peso cada uno dellos de siete libras y dos quesos de peso de cada seys libras cada uno dellos ]
Ittem es condicion que el que arrendare sea obligado a pagar al notario por testifficar la presente capitulacion y actos a ella tocantes cient sueldos jaqueses y al corredor que pregonara al tiempo de tranzar veynte sueldos.
Ittem es condicion que el que arrendare pueda poner a su voluntad montero el qual sea obligado a jurar en poder del justicia.
Ittem es condicion que el que arrendare con su ganado no pueda entrar en dicha yerba asta dia de santa Lucia tres dias antes y en cada un año salir de dicha yerba a ocho de mayo durante todo el tiempo del dicho arrendamiento.
Ittem es condicion que el que arrenda re dicha yerba no se le dara lugar de diesmar asta que hubiere pagado todo el precio de dicho arrendamiento a los dichos jurados de Robres como dicho es.
Ittem que el que arrendare dicha yerba no pueda dar las las fiancas que sean vezinos de Robres porque no se le admitiran. Ittem es condicion que el que arrendare dicha yerba pueda tener entrada con su ganado para abrebar en la balsa nueba.
Ittem es condicion que si hizieren danyo los arrendadores con sus ganados en panes los hayan de pagar dia de Santa Cruz en cada un año.
Ittem es condicion que los jurados ni concejo de Robres no puedan acoger en las aleras a ningun ganado mas de los de Martin Montanyes de Senes.
Ittem que el arrendador y sus fianzas puedan prendar en la yerba que arriendan sin tomar juramento.
(Acta de adjudicación de los pastos con las condiciones sobredichas a Pedro Navarro, vecino de Panticosa, clausulas de ratificación, nombramiento de fiadores a los tensinos Miguel Guillén y Jaime Navarro de Panticosa y a Jaime del Río vecino del Pueyo, clausulas de garantía)
Testes: Joan de Bolea y loan de Merced habitantes en Senes y aliados en Robres.
(A continuación los fiadores reconocen tener en comanda de los jurados de Robres 24.000 sueldos jaqueses. Y los jurados de Robres otorgan contracarta prometiendo no valerse de esta comanda salvo en caso de impago del precio de la arrendación).
Por último, recogemos un documento de Almudévar de la venta de un vecino de Alcubierre a otro de Grañén de un rebaño de doscientas cabezas de caprino:
Colección documental 146. 1519, noviembre, 11. Almudévar. Martín Alayeto, cédula de 2 ff entre ff. 42 y 43. AHPH
Antón de Oto vende doscientas cabras a Juan de Tierz por precio de dos mil sueldos. Durante los primeros cinco años se constituye un censal por el que Juan de Tierz le pagará cien sueldos anuales, tras este plazo deberá pagarle los dos mil sueldos. Garantiza este pago con todos sus bienes y las doscientas cabras.
Con los capitoles, pactos y condiciones infrascriptos y siguientes vende Anthon d’Oto mayor de dias vezino del lugar de Alcubierre a Johan de Tierz vezino del lugar de Granyen doszientas cabecas de crabio de diverssos pelos y tienpos siquiere dientes por precio de dos mil sueldos dineros jaqueses a razon de diez sueldos por cabeca las quales condiciones son segun se sigue:
Et primo es condicion que por quanto el dicho Johan de Tierz no paga luego de present los dichos dos mil sueldos promete y se obliga pagar al dicho Anthon d’Oto en cada hun anyo cient sueldos dineros jaqueses de censsal durant tienpo de cinquo anyos contaderos del primero dia del mes de dezienbre del anyo present de mil quinientos y dizenuebe cinquo anyos continuos et enpecara la primera paga el primero dia del mes de dezienbre del anyo de mil quinientos y veinte.
Item es condicion que durant el dicho tiempo de los dichos cinquo anyos el dicho Anthon d’Oto no pueda conpellir al dicho Johan de Tierz a pagar los dichos dos mil sueldos pagando el dicho Johan de Tierz los susodichos cient sueldos de censsal en la forma susodicha durant el dicho tiempo de cinquo anyos.
Item es condicion entre las dichas partes que si por ventura el dicho Johan de Tierz ante de ser conplidos los dichos cinquo anyos querra pagar los dichos dos mil sueldos o parte alguna de aquellos que en el dicho caso el dicho Anthon d’Oto sea obligado a recebir aquellos y si no dara todos los dichos dos mil sueldos que de aquello que recibira se aya de baxar el censsal al dicho Johan de Tierz de aquella quantidat que le dara a razon de veinte mil por mil.
Item es condicion entre las dichas partes que conplidos los susodichos cinquo anyos el dicho Johan de Tierz promete y se obliga dar y pagar al dicho Anthon d’Oto los susodichos dos mil sueldos dineros jaqueses y esto dius obligacion de todos sus bienes mobles y sedientes havidos y por haber en general et en special pone las ditas dozientas cabecas de cabrio.
Item es condicion entre las dichas partes que el dicho Johan de Tierz durant el susodicho tiempo de los dichos cinquo anyos no pueda vender ni alienar de las susodichas cabras et si caso sera que algunas sacara por viejas que en el dicho caso aya de tornar otras tantas y esto fasta que los susodichos dos mil sueldos aya pagado al dicho Anthon d’Oto.
Al pastor
El oficio de pastor, un trabajo muy vocacional, duro, de mucho esfuerzo, dedicación, paciencia y gran sabiduría. Una actividad adaptada al medio rural y a la naturaleza que continúa afrontando grandes retos para su subsistencia, resistiendo como siempre lo ha hecho, especialmente en Los Monegros, en tierra árida, de escasas precipitaciones y largas sequias, de pastos que se agostan en verano. También el rigor del frío en invierno, de las heladas y las boiras.
A todos los pastores que con su gran semblanza han conducido con serenidad y quietud sus rebaños por nuestros montes, sapiencia y bonhomía.
Dedicado a la agricultura, José ha desarrollado gran parte de su vida ligada al Sindicato de Riegos de Sariñena. Aprendió de la mano del antiguo guardia Manolo Foj, del que empezó siendo su ayudante y con quien compartió años y amistad. José llegó a ejercer el cargo de Juez Presidente del Sindicato de Riegos de Sariñena, sindicato que probablemente sea uno de los más antiguos de España. Además, José es un gran sariñenense, fue jugador del Sariñena y danzante, por estas y otras muchas cosas más, a Sariñena la lleva en el corazón.
Natural de Sariñena, José Anoro Marías “El Moreno” nació el 23 de mayo de 1944 en casa de sus padres, en la placeta de Roda, casa El Moreno – Calsona. Aunque a los dos años cambiaron de casa -a la de al lado-. Creció en el barrio Alto de Sariñena que, como cuenta nuestra querida Simoné Andreu Serrador, mantenían un infantil enfrentamiento con los del barrio Bajo: “A los del barrio Alto les defendía Joselín “El Moreno” -Joselín, que nos han dicho piojosos y que llevamos caparras- a lo que Joselín respondía -Esta noche a atacar-“.
Fue a las escuelas nacionales, donde actualmente está el Casino nuevo, hasta los 11 años, cuando fue a labrar y a hacer todas las demás faenas agrícolas de casa con su padre, pues tenían tierras y se dedicaban a la agricultura. Hacían mucha hierba para las vacas que tenían en casa, su padre dallaba y él iba con el saco recogiendo la hierba. En casa tenían vacas de leche que vendían en la misma casa, también la llevaban a la tienda de casa Blecua y al final a la Rania, cuando se instaló -Hasta los 45 años tuvimos las vacas-.
José recuerda ver a las Pepetas bajar de recoger carbón del puente del Ramio y desde el cruce de caminos, con su padre, ayudarles a bajar el carbón al pueblo (Las Carboneras de Sariñena).
A los 13 años fue a trabajar con colonización, donde estuvo dos años. Trabajó con la mira, para ser topógrafo, con Antonio Royo, Paco Nogues y un hermano de Félix Marías. A los 15 años volvió a trabajar con su padre y a los 16 años se sacó el carnet de conducción de tractores, compraron un tractor pequeño y fue haciendo faenas. El carnet de conducir el coche lo obtuvo a los 18 años.
Con el tractor comenzó con las acequias, a hacer faenas y a llevar a gente. José comenzó con la limpieza de la acequia, cada uno, en relación con la tierra que tenía, limpiaba un tramo. Iba con el guardia Manolo Foj, marcando con una caña el principio y al final de cada tramo, colocando un papel, la boleta, que decía a quien correspondía. Además de la limpieza de las acequias cuando se cortaba el riego, también José iba cuando había algún desprendimiento. Manolo Foj lo llevaba en moto hasta que este se compró una furgoneta. Casi al mismo tiempo se la compró José, que iba más tranquilo solo.
José ha sido Juez Presidente del Sindicato de Riegos de Sariñena, institución de la que habla con orgullo -El Sindicato de Riegos de Sariñena es el segundo más antiguo de España, después de uno de Valencia-.
Desde los 16 a los 32 años José jugó a futbol con el Sariñena (C.D. Sariñena), más o menos unos 15 años. Jugó de defensa central pero muchas veces lo ponían de delantero, cuando no marcaba el delantero titular. Tenía tanta afición que, aunque estuviese trillando en la era, paraba, cogía las botas e iba al campo a jugar. Cuando hizo la mili entrenó con el Huesca y bajaba a jugar con el Sariñena. Hizo la mili en Huesca y los sábados también bajaba a casa para arreglar las cuadras de las vacas.
A los 18 danzó con el dance de Sariñena, le gustaba mucho y entró en el dance, cuando Antonio Susín estaba de mayoral y Vicente Capitán de gaitero. Así, de danzante ha estado unos 10 años. Pues a José le ha gustado participar con el pueblo y durante 4 años llevó la carroza de mairalesas.
Se casó a los 26 años con Pilar Clavería Luesma y fueron a vivir a calle Lalueza.
Ha trabajado en el mantenimiento para el Sindicato por lo menos unos 25 años, recorriendo palmo a palmo cada acequia de las que forman parte el sistema de riego de la huerta vieja de Sariñena, las acequias de Valdera, el Molino y la Acequieta.
Con José repasamos la acequia Valdera, de sus inicios aguas arriba del río Alcanadre, donde confluye con el Guatizalema y se encuentran los puentes de Rey, término de Peralta de Alcofea. Allí había un azud, donde está el puente actual, la entrada a la acequia estaba abovedada, con sillares de arenisca que fueron usados para adornar el cruce de la Venta de Ballerías con la carretera de Sariñena a Huesca. Del azud salían dos acequias, una a Sariñena y otra para Peralta de Alcofea. La acequia de Sariñena tenía una mina de unos 500 metros de larga y la de Peralta de Alcofea unos 150 metros que cruzaba la carretera. Había dos guardias, uno por cada acequia, para asegurarse que se echaba la mitad de agua para cada acequia.
Luego hubo un segundo azud aguas arriba de la que partía la acequia a Sariñena, esta atravesaba una mina bastante larga. Finalmente, unos 2 kilómetros más arriba, se construyó el actual azud, la acequia atraviesa una mina pequeña, de unos 500 metros que lleva las aguas hasta el Guatizalema donde un azud conduce el agua a través del Guatizalema, a modo de canal, hasta de nuevo continuar la acequia, a partir de allí se llama acequia Valdera -Hace 30 años se entubo esa parte para no mezclar las aguas, pues el agua del Guatizalema es de peor calidad-. Luego, la acequia continúa por los llamados Sombríos y la mina del Sombrío, unos 200 metros de mina de cemento que recientemente sufrió el derrumbe arrastrando, en marzo del 2023, parte de la mina.
A unos 500 metros más arriba del azud actual está el azud de la central de Huerto y una mina de 500 metros que llevaba el agua a la central de Huerto que ya no está en uso y va a parar donde el azud de Sariñena. Por Puigmelero hay otra mina, de los Cajicos, de 300 metros de obra. Así, la acequia Valdera discurre unos 25 kilómetros, regando la huerta vieja para morir pasado Sariñena en la Isuela, en un desagüe en la cantera del Puyalón.
Sobre la acequia del Molino, esta tenía un azud que se rompió hace unos 62 años, José era un crio, y este estaba 50 metros más abajo que el azud actual. Construyeron el actual de hormigón, un azud muy largo, donde José aún trabajó en su construcción y con su tractor Land y el remolque llevaba materiales.
Tras derivar el agua a la acequia del Molino, tras unos 500 metros de recorrido está presenta una mina con una longitud aproximada de 200 metros, mina con tres huecos y tramos abiertos. Había tramos que con Manolo Foj los apuntalaban con fustes de sabina que colocaban a modo de puntales, pusieron unas 5 y después de tantos años aún quedan 2. En la mina grande hay un aguatillo con las guías de sabina, estas no se rompen ni pudres.
De la acequia el molino nace la Acequieta, donde estaba la harinera y había un embalse. Allí hicieron un paradile para derivar el agua a la Acequieta.
Como curiosidad se acuerda de la mina de la Laguna, está se enronó sola, por desuso. José se acuerda como en 1955 cruzó la laguna entera, hubo una gran helada, era febrero. Con Teodoro, hermano de Simoné hicieron incluso fuego, quemaron un montón de paja y ni se derritió. Igualmente, José recuerda como en Sariñena había cuatro pozos, el de la calle Alfonso I, el de casa Javi Marías, el de Castanera y el de Gaset.
José, gran apasionado de su trabajo, al que ha dedicado con esfuerzo y pasión gran parte de su vida. Amante de la vida rural, de sus campos, huertas, acequias y sindicato de riegos. Es todo un libro abierto de los entresijos de un sistema hidráulico de gran antigüedad que nos ha permitido desarrollarnos durante siglos.
Pilar es memoria viva de Albalatillo, localidad que quiere con todo su corazón. Se siente orgullosa de su pueblo, del que es gran embajadora y nos abre las puertas de su casa para retraernos a mediados del siglo pasado y a la vida rural de Albalatillo; localidad muy ligada a la agricultura y ganadería. Su entrañable relato es solo parte de las muchas historias y vivencias que Pilar nos podría contar, con su sabiduría y memoria excepcional.
Pilar Asín Asín nació el 18 de abril de 1937 en Albalatillo, hija de Mariano y Ángeles, familia de labradores. En casa tenían algunas mulas y con el aladro araban la tierra de casa – hasta mi madre iba a labrar-. Su padre, Mariano, de quien Pilar recuerda con mucho cariño ser muy “amadrugador”, trabajaba con su hermano -Iban a labrar, pero también a cosechar, a segar, primero con hoces y luego con los dallones. Más tarde aparecieron las maquinas, las primeras llevaban una especie de sierra, como un tronzador de dientes largos, hasta que finalmente llegaron las cosechadoras modernas-. Con las cosechadoras todo fue más fácil, recuerda Pilar, que fueron evolucionando de las cosechadoras de sacos a las de tolva; -entonces ya teníamos tractor con remolque-.
También se acuerda de los trillos, de los cuales había dos tipos, el de piedras, trillo de arrastre y luego sacaron el trillo de rodillos, eran más altos y se ponían arriba. Eran otros tiempos, vida dura y mucho trabajo y esfuerzo, hubo años muy malos: -Un año fue tan malo que todo lo que segaron lo trajeron con el carro-.
Fue a la escuela hasta los 14 años, iban en clases separadas, chicas y chicos, incluso en el patio del recreo estaban separados y no les dejaban estar juntos. Jugaban en la plaza y para las fiestas a bailar -¡entonces se bailaba!-. La plaza la adornaban con ramas de chopos, colocaban estacas, la plaza era de tierra, formando un círculo grande a modo de pista, y entrelazaban ramas con hojas de chopo para adornarla, la enramaban. De escenario colocaban unos carros a modo de entablado donde se subían los músicos, venían las orquestas de Ríos o de Ballarín entre otras. Iban a comer por las casas que incluso se disputaban entre ellas para ver quien invitaba a los músicos a comer y cenar: -reñían a ver quién se podía llevar a los músicos-.
En la plaza de Albalatillo había una fuente y al lado un abrevadero, apunta Pilar muy orgullosa de su pueblo, del que no deja de hacer gala: -siempre ha estado muy unido-. También, en la plaza estaba el castillo, aunque ella no lo llegó a ver. El castillo desapareció en la guerra y en su lugar hicieron un frontón. Más abajo camino del río, existió un lavadero, lavaban derechas, de pie y había unas buenas losas. Igualmente había un lavadero en la acequia y, aunque allí tenían que arrodillarse, el agua corría y era mejor para lavar. Camino Sariñena aún está la fuente del Saso que construyeron para la guerra en el aeródromo republicano. Iban a bañarse al río, con el viso, tenían su sitio mientras los chicos otro; aunque ellos se escondían para verlas.
Había médico, que venía de Sariñena, y practicante que vivía en Albalatillo. -Albalatillo tenía de todo, herrero, dos tiendas, carnicería, dos cafés, carpintería, herrero, modista… El café de casa Paco también tenía tienda-, apunta Pilar. Luego estaba el café bar El Palillos, que era café y baile -allí es donde las mujeres comenzaron a jugar a las cartas-. Además, iban el domingo a bailar, que solo les dejaban si antes iban a rezar el rosario el domingo por la tarde. Ellas se sentaban y esperaban a que un chico las sacara a bailar, no podían bailar chica con chica. Aunque el baile primero fue en casa el pianista, donde los chicos pagaban por entrar, y luego en el Palillos. Isidoro Marcial tocaba el piano, era ciego.
-A Albalatillo venían los títeres, venían con monos-, iban con sillas a la plaza y veían la actuación. Se hacía procesión para Santa Margarita y fiesta para san Roque, también lo sacaban en procesión y dos casas daban torta bendita, Josefina y Marcial. Los chicos corrían para llevar los santos. Unas navidades con mulas, yeguas o caballos llevaron a los reyes y pajes, apagaron las luces del pueblo y con las antorchas encendidas bajaron al pueblo.
Pilar se casó con Agustín Alfredo Laguna Valentín, siempre le han llamado Alfredo, aunque era de casa Floro. Se casaron en Huesca, en la iglesia de San Lorenzo, y la primera noche la pasaron en Tardienta, tenían parientes allí y como eran fiestas fueron a pasar la noche. Han tenido dos hijos, Alfredo y Pili.
Alfredo era de casa de labradores, tenían cuadras y huerto. Casi todas las casas tenían huertos, en casa empotaban en botellas de cristal, con un embasador y un palo introducían el tomate para conserva. En cada casa se mataba un par de tocinos, hacían bolas, morcilla… de todo -El día de la matacía nos juntábamos toda la familia, íbamos de una casa a otra ayudándonos con la matacía-. Aún guarda Pilar la máquina de las morcillas. También traían pollos de Huesca, de Porta, los iban vendiendo por las casas o lo que les pedían o encargaban.
Alfredo también fue cañicero, hacia cañizos, conjunto de cañas entrelazadas que formaban una estructura compacta, plana, generalmente de unos 2,5 metros de largo por 90 centímetros de ancho. Tenía unos moldes y con el “defendedor” cortaba las cañas en tiras. Luego, iba armando la estructura y formando los cañizos -Cada uno tenía su manera pues eran muchos en Albalatillo que hacían cañizos-.
Alfredo cortaba las cañas en la mengua de enero y en fajos los iba trayendo a Albalatillo. Los hacía tras la siembra -disfrutaba mucho haciendo los cañizos-. Se empleaban para la construcción, para los tejados. También se empleaban planos, en las falsas de las casas, colocados a una altura de medio metro del suelo y sobre ellos se secaban tomates u otras hortalizas o frutas para su conserva.
Con su marido iba a hacer leña, iban con un tronzador, uno en cada punta, iban cerca del río Isuela (Flumen), que había chopos y a trozos lo iban trayendo a casa, los troncos para el fuego y la ramilla para encender. También le acompañó más de una vez a cazar. Alfredo iba a cazar conejos por Jubierre y en el monte de casa con hurón, los domingos. Pilar tuvo un hermano, Mariano, era fraile y murió en un accidente durante una jornada de caza.
En casa tuvieron vacas, ordeñaban a mano, Pilar junto a su suegro -De todo hemos hecho, todo menos carrera-. La leche la vendían a la RAN de Grañén, venían con cisternas a recogerla, llenaban los cantaros y en verano los ponía en el lavadero para que se mantuviesen frescos. Empezaron con 2 vacas, solo para casa, y fueron ampliando hasta tener al final unas 7 vacas. Querían sacar el fiemo por atrás de la casa, a la demba, pero las Bastaresas no quisieron que se hiciese calle.
Alfredo jugaba mucho al frontón, pues en Albalatillo y otros pueblos se jugaba mucho a la pelota a mano, incluso en Albalatillo y otros pueblos se celebraban torneos. Jugaban en parejas y Alfredo siempre jugaba con Carmelo, competía mucho con Nicasio. También participaba en carreras pedestres, algunas en eras, al redol, y aun ganó alguna de ellas.
En Albalatillo, Pilar ha sido y es muy feliz, se siente muy orgullosa de su pueblo, albalatillera de corazón. Muchas cosas han quedado por contar, del desaparecido dance de Albalatillo, de cuando iban a recoger esparto o cuando muchos marcharon a nivelar a Nivelcampo y llegó a Albalatillo el riego. Porque Pilar es pura historia reciente de Albalatillo y ha sido un placer escucharle hablar con tanto cariño de su pueblo que tanto quiere.
Pilar Royo López, natural de Sariñena, es mujer vital y de buena memoria, ha trabajado prácticamente desde su infancia, especialmente para casa Torres, haciendo, como dice: –de todo-. Su marido, Vicente Villellas Betes, fue guarda de campo, un oficio tradicional, ya desaparecido en Sariñena, y que a través de la misma Pilar y su hijo Vicente nos adentramos.
Pilar Royo López.
Pilar Royo López nació el 5 de junio de 1932. De casa de los Custodios, Pilar vivió su infancia en la calle Castillo Alto, una casa justo antes de las escaleretas, cerca de donde vivía Paco Cascabillo. Aunque tenían un poco de tierras, su padre trabajaba para casa Torres, en la tierra, y se encargaba de la brigada que trabajaba para la casa -estaba al tanto de los trabajos-.
Pilar no fue muy estudiosa, fue a las escuelas nacionales y aún recuerda a don Pio, doña Victoria o doña María. Les hacían hacer en el patio actividades, algunas como representaciones y a veces acudía el alcalde y concejales –una vez me hicieron recitar unos versos y gané un bolso para ir a la escuela-. En las nacionales había un gran patio, grande, recuerda Pilar, donde jugaban: -el patio daba a los Esquiñones, por la parte de atrás, donde había una puerta falsa-.
Pilar era la segunda de cuatro hermanas y pronto comenzó trabajar en casa, empezando a hacer encargos y al final no paró de hacer trabajos hasta que fue dejando la escuela. Pronto fue a trabajar a casa Torres, a casa de Mariano. Entonces, casa Torres se encontraba encima del Enado, en la plaza Villanueva, donde estaba la casa nueva y al otro lado la casa vieja, al lado de casa Bolero, donde vivían los de las Tiletas. Allí hacía de todo -todo lo que me mandaban- de ir a comprar a realizar todas las faenas y labores de una casa, de limpieza, cocina o cuidado de los críos. Pilar no paraba nunca, además Fermina, la ama de llaves, era muy exigente -lo primero que me hacía hacer era peinarla-. Pilar se acuerda de ver a los jornaleros comer en el patio.
Su marido Vicente Villellas Betes nació en Lalueza en 1928 y vino a Sariñena con su familia. Su padre entró de Guardia de Campo, oficio que continuó Vicente.
Vicente trabajó en distintas faenas, como labrador, segador, haciendo esparto o como pastor; en casa aún recuerdan cuando llevaba las vacas por la laguna. Iban a segar al monte y se quedaban por alguna masada, cazaban alguna liebre y gracias a ella hacían un rancho para todos En casa tenían animales, cerdos, gallinas y algo de huerta, un pequeño olivar. Pero pronto se convirtió en guarda de campo. Su padre falleció joven y Vicente con 23 años ocupó su cargo, -cogió la correa-.
Familia Villellas Betes.
El cargo de “Guardia Rural” dependía de la “Cámara Agraria local de Sariñena” que tuvo su sede en casa Paraled, en la plaza de la iglesia de San Salvador y luego en un local del Ayuntamiento de Sariñena. Las Cámaras Agrarias en Aragón, fueron creadas durante el régimen franquista, siendo unas instituciones destinadas a ser órganos de consulta y colaboración con la administración agraria, y estaban controladas por el Ministerio de Agricultura. Estas cámaras tenían una estructura organizativa que incluía asambleas con representación de los sindicatos agrarios. En Aragón, las Cámaras Agrarias de Zaragoza, Huesca y Teruel se constituyeron en 1948 y 1950, pero fueron finalmente extinguidas en 2014, pasando sus funciones a los sindicatos agrarios y otras entidades. Uno de los presidentes fue Procopio, que tenía un estanco en la calle del Mercado, en los porches, y de administrativa Alicia Villacampa.
Vicente ostentaba autoridad como Guardia Rural, también conocido como Guardia de Campo. Portaba una chapa oficial que lo identificaba como guarda jurado de Sariñena, siempre brillante, sobre la correa del morral. Tenía prismáticos y un rifle -llevaba balas de las buenas, del 9- que lo solía usar para cazar algún conejo y que nunca faltaron en casa -mataba conejos corriendo-.
Aunque algunos años estuvieron dos guardias, con Manoler Millera, y cada uno llevaba su partida, Vicente abarcaba todo el término municipal de Sariñena, tanto huertas como campos y monte. A principio iba andando y en bicicleta hasta que se compró por su cuenta una moto. El carnet de coche nunca se lo quiso sacar, pues pensaba que nunca se iba a poder comprar un coche.
Vigilaba la huerta, que entonces era muy importante, que no entrase ningún ganado, que no hubiese robos, que nadie se comiese más de la cuenta labrando, cabañeras, caminos, sendas, marguines u otros campos o huertas -siempre había alguno que cogía más de la cuenta-.
Si había robos los investigaba –mia que me han robado un camallón de patatas-, –mia que se me llevan los tomates-, muchos hasta iban a casa suya para contarles que le habían robado u otros problemas. Lo normal era que cogiera a los culpables y lo solucionaran apañándose con los dueños del campo. Algunas veces se pegaba hasta 3 noches escondido para sorprender algún ladroncillo. También había casos en que no le quedaba más remedio que denunciar y llevar al juzgado, iba al juzgado de Huesca y tenía que testificar. Hacía de guardia, pero también a veces hacía de juez, tratando que se arreglasen entre ellos, pues lo solían respetar mucho, solían decir -Lo que diga Vicente, que tiene razón-.
Se sabía todos los campos y a quienes pertenecían, todo lo llevaba en la cabeza, incluso lo llamaban del ayuntamiento si tenían alguna duda con alguna tierra, campo o huerta y para participar en las concentraciones parcelarias.
Otras veces tenía que acompañar a los pastores trashumantes cuando cruzaban el término de Sariñena, le avisaban desde la oficina y, pronto por la mañana, salía a esperarlos. Luego los acompañaba en su tránsito para ayudarles pasar de linde a linde. Muchas veces era el mismo presidente de la cámara quien le llamaba para decirle lo que tenía que hacer.
Madrugaba mucho, era un trabajo de mucha dedicación, que exigía implicación, estar disponible a cualquier hora del día y que incluso muchos iban a su casa para requerirle algo, alguna duda, ayuda o denunciar a alguno.
Con Manolo Foj, Guardia de Riego, eran muy amigo, casi como hermanos, entre ellos se apoyaban y ayudaban muchísimo. Juntos era un placer escucharlos, recuerda su hijo Vicente, -contaban un montón de historias y anécdotas-. En una edición de Femoga los pusieron a los dos de vigilantes de noche, a uno que vio le echó las luces de un tractor y resultó que era un guardia civil.
Entonces la huerta se cultivaba entera, la gente dependía de ella, como sustento de muchas familias y eso llevaba a que había muchos problemas. Fueron también tiempos de necesidades y algaradas. A veces pillaba a los críos robando, subidos a los árboles cogiendo fruta y los encorría. En una ocasión, en venganza, le robaron la moto y se la rompieron, dejándola tirada por un brazal. Los acabó pillando, pero fue lo ingrato del trabajo, el tratar con gente mala.
Cuando extinguieron las cámaras agrarias, Vicente pasó a formar parte de la DGA, como personal laboral y fue destinados a la Oficina Comarcal Agraria de Sariñena.
Pilar y Vicente en la plaza de la iglesia de Sariñena.
A Vicente le ha gustado mucho la huerta y su propio huerto camino los Esquiñones, donde se pasaba buenos ratos. Vicente el guardia, persona cercana, de un oficio dedicado a la huerta vieja de Sariñena que tanta prosperidad nos ha dado.
A su jubilación. la extinta Cámara Agraria Local de Sariñena le honró con una placa como “Guardia Rural” de la misma por 41 años de servicio prestado “Con dignidad y entrega” hasta su jubilación el 3 de noviembre de 1993.
Pilar y Vicente han vivido en un piso en la plaza de la iglesia, en casa Torres, en el mismo edificio donde estuvo el estanco de Asunción Blasco. Han sido felices, formando una gran familia. Vicente falleció a los 90 años de edad, el 27 de diciembre del 2018.
Jaime Manobel nació el mes de abril de 1555 en Sariñena, hijo del calcetero del pueblo Joan Manobel y María de Bolea.
Sus abuelos también eran de Sariñena, Bartolomé Manobel, era zapatero y el materno Bartolomé Bolea, labrador.
Jaime tuvo un solo hermano, Pedro, que continuó en el pueblo con el negocio familiar de calcetero. A él decidieron darle estudios, quizás por la influencia de su tío mosén Pedro Manobel, hermano de su padre, que era cura racionero de la villa de Sariñena.
AHN. Signatura: INQUISICIÓN,MPD.442.
Jaime comenzó sus estudios de gramática en Sariñena . A los diecisiete años, dejó la casa de su padre para ir a Huesca a continuar su aprendizaje. De allí pasó a Valencia donde a los dos años cayó enfermo y tuvo que volver a Sariñena. Terminó su instrucción en la Universidad Sertoriana de Huesca . Cursó estudios de Gramática, Lógica y Cánones.
A los veinticuatro años terminada su formación, su primer servicio fue en la ermita de Nuestra Señora de Cillas. Allí estuvo veintidós meses, cantó misa y fue ordenado por el obispo Pedro de Fraguo. Sirvió como cura en Monegrillo, Sariñena, Ballovar, el hospital de Huesca y Zaragoza. Siempre sustituyendo titulares o en puestos de escasa relevancia.
Estando en Zaragoza hospedado en el mesón Carbonel en las cuchillerías. Vino un fraile trinitario indio, Fray Benedicto, que hacia curaciones y predicciones con ayuda de un libro que siempre llevaba encima.
Jaime vio en el libro una oportunidad y una noche, estando el fraile en la cama, se lo quito de la cabecera. Se despidió del mesón y marchó a Madrid.
AHN.Inquisción,90,Exp6 Remedio para el dolor de cabeza.
Al libro le faltaban algunas hojas, además estaba escrito en latín y hebreo. Así que muchas cosas de las que ponía no lo entendía. Pero un día estando en el Prado de San Gerónimo cogiendo hierbas se encontró con un herbolario Saboyano con quien hizo amistad. Y que más tarde le ayudaría a interpretar el libro. También hizo amistad con un criado de barbero y con las enseñanzas de uno y otro completó su conocimiento del libro, incluso añadió algunas curaciones que anotó en el libro.
Se estableció en la calle Carretas y posteriormente en la calle de la Hoz. Y con ayuda del libro comenzó a ejercer su magia.
AHN.Inquisción,90,Exp6 Para alcanzar mujer y que se pierda por el hombre.
Sus habilidades no solamente las utilizaba para curar males y dolores como hinchazones de piernas, llagas, mal de hígado, impotencia … etc., sino que atendía a toda clase de necesidades: problemas de piojos, con el juego, mal de ojo, problemas de amores.. etc.
Jaime unía siempre a sus supuestas cualidades algún acto litúrgico de la iglesia católica como: utilizar agua bendita para espantar al demonio, asistir a un número determinado de misas portando cirios encendidos o algún elemento que él les daba, o hacerlo en un día señalado en el calendario católico. Eso, y su condición de sacerdote le hacía más creíble.
Su vida de clérigo curandero y adivino iba viento en popa. A principios de junio del año 1590, apareció por su casa Francisco Leal, le dijo que no podía tener acceso carnal con su mujer (impotencia) y si lo podría curar. Este le dijo que sí, pero que tendrían que esperar al día de San Juan.
El víspera de San Juan fueron a El Escorial con el fin de llevar a cavo la ceremonia. Necesitaban de agua bendita y una estola para la ceremonia. Francisco tenía unos conocidos y lo consiguió, pero llamo la atención y curiosidad sobre ellos.
Realizaron la ceremonia esa noche en un bosque cercano, pero al volver al Escorial fueron prendidos, se les tomó declaración y unos días más tarde, llevados a la cárcel de la inquisición de Toledo.
AHN.Inquisción,90,Exp6. Recorte de la orden de detención donde se le exigen 12 ducados para gastos de manutención y proceso. Si no los tuviese pide se vendan sus bienes.
El dos de agosto de 1590, declaro: » ….afirmándome en todas mis confesiones, que contienen todo el verbo de la verdad. Yo no he hecho ninguna invocación a los demonios ni las demás cosas supersticiosas contenidas en el libro. En lo que toca al hecho de traer conmigo un pergamino con ciertas palabras de un salmo lo hacía por cuanto jugase ganase, para este fin y no otro, y lo que hacía para curar los hígados lo hacía por caridad y por hacer una buena obra..»
Pero la posesión del libro y lo que había escrito hizo pensar a los inquisidores de que no decía la verdad » en conformidad dixeron son del voto y parecer que este reo sea puesto a tormento por tanto tiempo cuanto a nos bien visto fuera para que el diga la verdad.…. si en el dicho tormento muriese fuese lisiado o se siguire efusión de sangre o mutilación de miembro sea su culpa y cargo y no la nuestra por no haber querido decir la verdad..»
AHN. Signatura: INQUISICIÓN,MPD.442.
El diecinueve de noviembre, entró en la sala secreta de tormento
…..Fue amonestado dixele enteramente verdad de todo lo que no hubiese fecho o dicho o visto hacer a otras personas en ofensa de Dios nuestro señor y contra su santa fe católica.…
Jaime de rodillas y llorando insistía en su inocencia. «..la misericordia de Dios me falte si no digo la verdad, que en mi vida he hecho hechicería ni he invocado al demonio… en todo lo que he hecho nunca he tenido más ánimo ni creído cosa contra nuestra santa fe católica…»
Fue sometido a tortura en «el potro ««.. en penitencia de sus pecados y remisión de ellos sea. E con esto fue sentado en el banquillo para comenzar el tormento..»
Siete días después, siguiendo el protocolo de enjuiciamiento del Santo Oficio, le piden se ratifique en sus declaraciones. » Le fue leído lo que dijo en la cámara de tormento. Dijo que aquello es verdad, que no tiene más que decir..»
Muestra arrepentimiento por sus malas obras pero insiste que siempre dijo la verdad. Los inquisidores sólo encontraron ligeras sospechas de herejía.
El veinte de diciembre llegó la sentencia: «…Fallamos lo que de presente proceso resulta, contra el dicho mosén Jaime Manobel, clérigo vecino de Sariñena. Si el rigor del derecho debiéramos de seguir lo pudiéramos condenar en mayores y más grandes penas, pero queriendo moderarlas con equidad y misericordia por algunas causas que a ello nos mueven en pena y penitencia de lo por el dicho hecho y cometido mandamos que esta sentencia se lea en la sala de la audiencia del Santo Oficio y el condenado oiga la misa rezada que en ella se dijere en forma penitente y abjure de lev (errores heréticos), y sea prevenido y suspenso de las ordenes que tiene por dos años y por ello desterrado del distrito de esta inquisición, lo cual se haga y cumpla….»
AHN. Signatura: INQUISICIÓN,MPD.442.
Antes de sacarle de la audiencia el inquisidor le advierte » le mandaron so pena de excomunión mayor que será castigado con todo rigor no diga trate ni comunique algo de lo que ha visto o entendido en este Santo Oficio en su causa como en los demás presos». Prometiéndolo y haciendo cuentas con el proveedor del Santo Oficio de lo que ha gastado, salió de la audiencia.
Elbaile Ollés, José. Publicado en la revista Tierra de Lalueza.