Archivo de la etiqueta: Losmonegros

Aridez


2006-2021, 31 de marzo, decimoquinto aniversario de Os Monegros.  Aridez.

Sequedad, cierzo y cielo desnudo
igual la tierra, soledad y en ti, raíces.
Savia, sabina y matices
sol, entorno a ti, mundo
solo y vida, árido como la tierra
duro como el suelo
baldío y erosionado
balsas, fueron espejismos
y fugaces sueños
que, en inabarcables noches, surcaron perderse
hasta un nuevo amanecer,
Árida tierra de Los Monegros.

Embriagada aridez
seca, basta, tosca
abrasiva, áspera…
castigada tierra al sol
y a tu ausencia, lluvia.
Ruda y a la vez agrietada
desquebrajada y polvo
agostada y sedienta
vasta tierra
yermos y eriales
resecos barrancos,
Árida tierra de Los Monegros.

Romeros y tremoncillos
agua, reverberación
ocres y yesos,
pura salinidad
y de nuevo tu ausencia
páramos sedientos
de cómplices  silencios
atardeceres de fuego
contrastes como la vida que escondes,
una vez fuiste mar,
Árida tierra de Los Monegros.

Barbechos y caminos desiertos
extenuados al sol
caminos de paso
vacíos sin destierro.
Aridez que se emborracha de la sed
y nada sacia,
penas que no se pueden ahogar
y de nuevo caminos
donde no encontrarse
y vagar, tan solo de paso
divagar y cavilar
haciendo un paisaje
imposible dejar atrás.

Quemada tierra
despellejada al esparto.
Protege la sabina
donde el horizonte parece no detenerse
y dispersarse
tierra oscura, negros montes
de interminables estrellas
de anhelos infinitos.
Aridez, endiablada embriaguez.  

Montes oscuros, sierra quebrada
desplomada en acantilados
caída a un mar desierto
a un mar árido de cebada y trigo
que se bate en oleaje
mecido al cierzo
alimentando esperanzas
de esta tierra sedienta
Árida tierra de Los Monegros.

Amarillean los campos
segados con sudor
la paja al vuelo
y el grano al granero
quedando rastrojos
festejados al pasto
donde resuenan las esquilas
y las voces quedan calladas

Parajes que aparecen extraños
casas de tierra, adobe y piedra
cañizos y casetas espaldadas
abandonadas balsas, enronadas,
tierra cuarteada, sedienta
agua casual, esquiva y efímera.
Abruma, la boira entre tus vales
entre tus solemnes
e imperturbables sabinas;
sobrecoge entre tus pies de montes.

Desmemoria, olvido, desarraigo
aroma a ontina
y a la tierra herida
como la piel
y las arrugas de las manos,
labradas.
La voz abandonada
y la mirada perdida
cantaros en añicos
y trillos perdidos
el tacto entre el vacío y la nada
de lo desaparecido
sin sentir el recuerdo callado
extrañada y caprichosa aridez,
fragancias, ¡Presencia!
Árida tierra de Los Monegros.

Tan cerca de tocar la Luna
que, sin darnos cuenta, la estábamos pisando.

Sin darnos cuenta
siempre fuimos un hogar y un paisaje.

Sí, sin darnos cuenta
Árida tierra de Los Monegros.

Venas secas, vacías
y raíces entre piedras
sueños vagando como el polvo
y el tiempo aguardando
sin saber qué está esperando
sin rumbo varado
sin saber si ser naufrago
o levar anclas, izar velas
y navegarte, tierra.

Surcan capitanas como veleros,
la estepa pausada
coqueta con sus arcillas
con sus margas y calizas
jugando en cárcavas y barrancos
anhelando el agua que trae vida.

Así, sin darnos cuenta
Tierra árida de Los Monegros.

Tierra
ningún lugar y todos los lugares del mundo
tan solo polvo y tierra
tan solo nosotros
por un momento
y ningún lugar y a la vez todos,
Árida tierra de Los Monegros.

Sierra de Alcubierre, consideraciones


En plena depresión del valle del Ebro, la sierra de Alcubierre resulta un accidente geográfico sobresaliente que alberga, en unas condiciones extremadamente difíciles, un gran ecosistema que le hace excepcional y de gran valor medioambiental. La sierra destaca en un contexto bioclimático mediterráneo, fitoclima genuinamente mediterráneo y clima mediterráneo árido y subárido, con escasas precipitaciones, con el azote del cierzo y sin ningún curso fluvial permanente en sus dominios.    

Una sierra cuya conservación merece una reflexión y quizá la adopción de una mayor figura de protección por sus valores medioambientales, ecológicos, geológicos, paisajísticos y culturales así como por su fragilidad y necesidad de preservación.

San Caprasio, fotografía aérea, 2013. Autor: Os Monegros.

El enclave de la sierra de Alcubierre responde a una unidad geomorfológica propia, con formación principalmente boscosa, en pleno sector central del valle del Ebro, en la comarca aragonesa de Los Monegros. Se desarrolla longitudinalmente a lo largo de 40 Km, con una clara dirección noroeste-sureste, desde los llanos de la Violada (Tardienta) hasta el término de La Almolda y su altitud varía desde los 400 m hasta sus máximas cotas de San Caprasio (834 m) y monte Oscuro (820 m) ocupando una superficie aproximada de unos 400 Km² (40.000 ha). 

El medio natural está declarado como zona ZEPA (ES0000295) “Sierra de Alcubierre” y LIC (ES2410076) “Sierra de Alcubierre y Sigena” de la Red Natura 2000, “Destaca por su calidad e importancia, por ser un espacio de gran interés y extensión, una zona de especial relevancia por su estratégica situación en el valle del Ebro y por presentar importantes masas boscosas abiertas de Pinus halepensis con sabinar y formaciones de matorral esclerófilo mediterráneo”.

Por su flora, fauna, geología y paisaje, la sierra reúne características suficientes para  establecer una mayor figura de protección dentro de las distintas categorías de Espacios Naturales Protegidos de Aragón (Decreto Legislativo 1/2015). En este sentido, el marco jurídico de planificación de un Plan de Ordenación de Los Recursos Naturales (PORN), Ley 6/1998, de Espacios Naturales Protegidos de Aragón (Texto refundido de la Ley de Espacios Protegidos Decreto Legislativo 1/2015) aparece como el instrumento perfecto para “señalar los regímenes de protección que procedan y aplicar alguna de las figuras de protección establecidas en la Ley de Espacios Naturales Protegidos”. Entendiendo la elaboración del PORN Monegros norte complementario al PORN de Monegros sur para definir y señalar el estado de conservación de los recursos y ecosistemas del ámbito territorial de Los Monegros y, de acuerdo con sus objetivos, señalar los regímenes de protección que procedan y aplicar alguna de las figuras de protección establecidas en la Ley de Espacios Naturales Protegidos.

En este sentido, destacan estudios como Interés florístico y geobotánico de la sierra de Alcubierre (Julia Molero, Llorenç Sáez y Luis Villar. Barcelona, 1998) que inciden en “La necesidad de regular un marco adecuado de protección para algunos lugares de la sierra, especialmente para los bosques residuales de la cara norte, dada su originalidad florística y paisajísticas”

En conjunto, las especies de flora vascular en Los Monegros se estiman en más
de un millar, estando la mitad de ellas presentes en la Sierra de Alcubierre, y al menos 25 de ellas son endémicas del Ebro medio.

Propuesta de declaración de una red de Espacios Naturales Protegidos en Los Monegros. Víctor Herrero Silvestre.

Sin duda, la sierra representa un elemento natural de especial interés ecológico, presentando diferentes hábitats y biodiversidad (Directiva Hábitats 92/43 CEE) que van de formaciones boscosas de pinar mediterráneo mesogeano de Pinus halepensis, sabinares endémicos de Juniperus sp., zonas con presencia Quercus ilex y Quercus faginea, a vegetación gipsícola ibérica (Gypsophiletalia), zonas subestépicas de gramíneas y anuales del Thero-Brachypodietea y matorrales halonitrófilos (Pegano-Salsoletea).  

Numerosas especies de aves habitan la sierra y sus piedemontes y tierras de secano cerealista. Es significativa la presencia rapaces rupícolas como alimoche, incluida como “vulnerable” en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón, aguililla calzada, culebrera europea y águila real, además de ser ámbito del Plan de recuperación del águila-azor perdicera. Además cuenta con presencia de especies esteparias, en sus zonas llanas, como ganga ortega, catalogada como “vulnerable”, la avutarda “en peligro de extinción, el sisón “Vulnerable” o como área de cría del cernícalo primilla. También muy reseñable es la presencia de anfibios, entomofauna y la aparición de mamíferos como el corzo, citas de cabra montés y la controvertida presencia del lobo.

Una sierra de erosión diferencial con una profunda red de barrancos bajo un techo de materiales carbonatados, caliza, resistentes frente a taludes deleznables de arcillas, margas y yesos. Una masa de fuerte carácter protector frente a la erosión en una de las zonas de mayor aridez de la depresión del valle del Ebro. Un conjunto de plataformas tabulares, una unidad orográfica de singular interés, con un alto valor paisajístico que destaca en un entorno  agrícola de secano, un paisaje que probablemente, por su naturaleza forestal, dio nombre a Los Monegros por ser montes frondosos y oscuros, valores propios para proteger, planificar y gestionar con vistas a conservar y mejorar su calidad de acuerdo con el convenio Europeo de Paisaje del 2000 de Florencia. Además de su patrimonio material de casetas, conocidas como aldeas, muros de piedra seca, balsas, balsetas y balsetes, ligados a una cultura, especialmente la del aprovechamiento del agua, en un ambiente de escasas precipitaciones. Así, se localizan pequeñas balsas dispersas que aportan puntos de agua favorables para la fauna, importante para aves, anfibios o reptiles.

Víctor Herrero Silvestre (Propuesta de declaración de una red de Espacios Naturales Protegidos en Los Monegros) sostiene que “En razón de su singularidad y representatividad, se hace necesaria la declaración de un Parque Natural de las sierras de Alcubierre y Sigena, que podría abarcar las áreas de las figuras de la Red Natura 2000, lo que implicaría una extensión de en torno a 42.000 hectáreas.”

En Los Monegros la protección del medio ambiente siempre ha estado vista como amenaza al desarrollo. Aunque, sin duda, su protección, valoración y conservación son una oportunidad en el desarrollo sostenible, en la reorientación de políticas activas que apuesten por el medioambiente y el medio rural y que frenen la despoblación, entendiendo los recursos naturales como una oportunidad de futuro. Pues, su fragilidad actual y falta de protección la expone mucho a diferentes actividades que se van desarrollando sin ordenación ni control. Además, su desconocimiento y falta reconocimiento no ha logrado evitar amenazas a su integridad, como pone de manifiesto el Gran  Incendio Forestal de julio de 2019 provocado por un vehículo motorizado tipo buggy.

En definitiva, la sierra de Alcubierre reúne un amplio número de características valedoras de una mayor protección en un entorno único y singular, Los Monegros, que por sus condiciones científicas y técnicas hace tiempo que debería haber sido declarado Parque Nacional.

Consideraciones sobre la sierra de Alcubierre (Los Monegros).

Cosetas de Sena


En el municipio monegrino de Sena, en el marco del Museo de Oficios Antiguos de Monegros, un grupo de mujeres conversó y dialogó sobre las cosetas de antes, los recuerdos y vivencias que narran una forma de vida que queda en el pasado. Así, recogemos los testimonios de Pilar Royo Naya, nacida en Huesca en 1943, aunque ha vivido toda su vida en Sena; Paz Ferrer Uriol, nacida en Sena en 1943; Josefina Almerge Opi, nacida en Sena en 1953; Rocío Sanz Redrado, natural de Boquiñeni donde nació en 1970, desde 1990 vive en Sena; Nieves Hernández Laborda, natural de San Juan, desde 1990 vive en Sena y Pili Monter Ardanui, nacida en Sena en 1942.

Cuando Josefina llegó al mundo, en su Sena natal, “El médico estaba borracho”, pues era el médico de la localidad quien se encargaba de los partos. En Sena, durante muchos años, estuvo el doctor Ignacio. También las familiares y vecinas ayudaban en los partos, sobre todo preparando agua caliente. “Si bajaba puntiagudo es que iba a ser chico”, pues antes se prefería que fuese chico “Que hacía la casa grande”. Aunque tristemente había mucha mortalidad, enfermedades como el sarampión provocaban muertes prematuras, la vida era más frágil. Cuando alguien moría a corta edad las campanas tocaban las a mortijuelo.

A los recién nacidos se les bautizaba pronto, a los ocho días y durante el bautizo se tiraban peladillas. A las chicas se les hacía  pronto los agujeros en las orejas, a los pocos meses, con una aguja “y antes de los pendientes se ponía un hilo”. Se les daba galletas con leche, especialmente cuando no había mucha leche. Pronto se llevaban a las monjas, iban desde lo dos a los seis años y de los seis hasta los catorce años se iba a la escuela pública. Las clases eran separadas por sexos y también el patio de recreo. Las monjas hacían teatro, hasta los seis años lo hacían juntos y después separaban a chicos de chicas. En la escuela se aprendía geografía, matemáticas, ortografía, se hacían dictados y enseñaban religión. Por las tardes aprendían a coser, bordar, ganchillo, realizaban paños de costura, punto alado y escapulario. Las monjas cobraban por enseñar a coser. Paz fue a coser a casa del sastre. En la escuela daban leche en polvo y queso en lata (1956-1960). Las mujeres no salían a estudiar fuera, “al seminario de Huesca solo iban hombres”. 

También en la iglesia había separación por sexos “Los hombres a la izquierda y las mujeres a la derecha”. La ropa debía de ser muy correcta y había que ir con velo, chaqueta o manguitos cubriendo los brazos, falda larga y con medias. Por Sena, los curas de la diócesis de Lérida eran mucho más severos que los de Huesca. Todos los domingos tenían catequesis. Cuando se hacía cine, en la plaza, las películas se clasificaban por colores: “El blanco para todos los públicos, el azul a partir de los 12 años, el rosa desde los 21 años y el grama era peligrosa para todos”. 

En el río se bañaban con un viso, estaba muy mirado con quien iban las chicas. Al baile no les dejaban entrar hasta que no eran mozas, hasta los 14 años, normalmente iban en cuadrilla. Antes les tenía que llevar un chico, el novio o algún chico que les fuese a buscar. Incluso en la escuela castigaban a quienes habían ido al baile, doña Asunción les daba con una regleta.

A la plaza acudían de vez en cuando los Ongaros (Húngaros), “¡Qué han venido los Ongaros!” y los zagales y zagalas corrían a la plaza para ver el espectáculo donde hacían bailar a un pobre onso (oso).  

Se casaban pronto, a partir de los 24 años y como ajuar normalmente mantelería o sabanas. Después de la boda muchas marchaban pronto de viaje de novios, a las tres de la madrugada para ir a coger el tren al Tormillo o el coche a Barbastro o Lérida. Paz recuerda que cogió el tren en el Tormillo a Barcelona, llevaron dos pollos en segunda clase, como pago para alojarse en casa de unos familiares.

Se hacían la propia lana y tejían jerseys, toquetas y calcetines, se hilaba la lana y escorpinaba (desanchar la lana). Con cantaros, sobre la cabeza, iban a buscar agua a la acequia y la llevaban a las casas. No había agua corriente, ni mucho menos baños, así que las necesidades se hacían en el corral. El aseo personal se realizaba con palanganas “Poquer a poquer se iba dando uno agua por las partes del cuerpo”. La ropa se lavaba en la acequia y para blanquearla se calentaba agua con ceniza y se colaba, luego, aquella agua, se empleaba para lavar la ropa blanca. Para fregar el suelo de rodillas se utilizaba una almadeta para proteger las rodillas.

En Sena había buena huerta. Se hacía matacías, se hacían farinetas y se comían los lechacines. Para elaborar las farinetas primero se cernía el panizo. Pan con manteca y azúcar o pan con vino y azúcar, era la típica merienda, sobre todo después del recreo. Lo normal era tener en casa manteca de bochiga (vejiga de cerdo),  la bochiga se llenaba de manteca para almacenarla colgada en la cocina. Había estraperlo con la estación de ferrocarril del Tormillo, a donde se iba a vender trigo, cebada y harina. Además se hacía esparto y algo de sogueta, principalmente para su uso local. Hacer sogueta era cosa de hombres. La calderada, a base de patata, remolacha y todo lo que sobraba, se daba a los tocinos. 

Cuando celebraban los quintos había una semana de bailes, se ponían unas botas y pedían por el pueblo huevos con los que hacían farinosos o panetes de pan. Las puertas de las casas se ataban con fencejos para no dejar salir, era una trastada.

Para santa Agueda las mujeres sacaban a bailar a los chicos, ellas elegían. Se tocaba las campanas, se merendaba y en la plaza se hacía una rueda y se cantaba.

Algunas noches se espanotaba, de las panotas del panizo se separaba la cascarota para hacer colchones, también las cascarotas se daban como forraje a las vacas. A las fincas de Presiñena iban las chicas a plantar espárragos que acababan en la conservera de Sariñena.

Se amasaba en casa y se llevaba a cocer al horno. A servir marcharon muchas mujeres, sobre todo a Barcelona y también a Francia. En los cañizos secaban melocotones (orejones) e higos “¡Ay! que habrá tronada, a entrar los cañizos al cubierto”. Embotellaban tomates, para conserva y lo hacían en botellas porque no había botes. Comían cantillos de pan, que tostaban y daban con ajo y luego escaldaban con agua hirviendo. Muy parecido a las conocidas sopas de ajo.

El luto era muy riguroso, a Paz le duró siete años, no le dejaban ni comprar una aradio (radio). Las mujeres mayores llevaban el luto para siempre “Señal de luto-medio luto”.

La entrevista se realizó en Sena el 26 de abril del 2018. Gracias al Museo de Oficios de Monegros por abrirnos sus puertas a su maravillosa ventana al pasado, atesorando objetos que enseñan una forma de vida que hemos ido dejando atrás. Y gracias a Pilar, Paz, Josefina, Rocío, Nieves y Pili.

Esteban Panzano Llamas


Alcalde, político liberal y canalista, personalidad destacable junto a Juan Alvarado, Pedro Basols o Joaquín Paraled en pro del proyecto de Grandes Riegos del Altoaragón. Además, su vida es un relato de parte de la historia de Sariñena, de su antiguo ayuntamiento, las calles José Fatás o Gasset. Una figura olvidada que rescatamos y reconstruimos a través de distintas informaciones de hemeroteca, archivos y bibliografía.

Esteban Panzano Llamas nació en Sariñena en 1873 y falleció en Barcelona el 1 de diciembre de 1944. Hijo de Esteban Panzano y Emilia Llamas Domenech, su madre Emilia Llamas murió a temprana edad, cuando Esteban contaba con apenas doce años, el 16 de septiembre de 1885: Nuestro querido amigo y correligionario de Sariñena el industrial don Esteban Panzano, cuyas simpatías están tan arraigadas en aquella villa, sufrió ayer la inmensa desgracia de perder a su cariñosa y buena esposa víctima en pocas horas de la epidemia reinante. Tenga la seguridad el señor Panzano de que tomamos parte muy principal y directa en su dolor” (Diario de Huesca del 18 de septiembre de 1885). En 1885 la epidemia del cólera causó unas 120.000 víctimas en España.   

Esteban, de familia pudiente, fue propietario, comerciante, político liberal, alcalde de Sariñena y diputado provincial y en 1923 gobernador civil de Orense. Hombre dedicado a los negocios, comerciante y propietario “En 1903 hay constancia suya como propietario de una tejería y en 1943 vendía una finca en Sariñena”. (El fin de la Restauración en Huesca: elecciones y políticos José María Sirón Bolea).

“Está próxima a terminarse la fábrica de alcohol que por cuenta da nuestro buen amigo D. Esteban Panzano Llanas de Sariñena se construye en esta villa” (Diario de Huesca – 02 de marzo de 1900).

En algunas referencias aparece su segundo apellido con la letra “n” en vez de la “m” y además es muy frecuente que solamente aparezca nombrado con el primer apellido, pudiéndonos llevar confusión con su padre. Así, que durante las primeras citas, no podemos atribuir cada referencia a uno de los dos.

Esteban Panzano de Pablo

Se cita que la familia descendía de la localidad de Huerto, pero estaba bien arraigada en Sariñena. Como se ha comentado anteriormente, contrajo matrimonio con Emilia Llamas Domenech que falleció el 16 de septiembre de 1885. Fruto de aquel matrimonio nacieron Esteban, Dolores y Pilar.

Un año después, falleció la joven Pilar Panzano Llamas “A las primeras horas de la mañana de ayer falleció en esta, capital la niña Pilar Panzano y Llamas, encantadora hija de nuestro amigo y correligionario de Sariñena don. Esteban. Por la tarde tuvo lugar el acompañamiento del cadáver hasta la plaza de Zaragoza, demostrando así los numerosos amigos y conocidos del señor Panzano, el sentimiento por pérdida tan temprana como dolorosa (Diario de Huesca del 30 de junio de 1886).

Juan Llamas y Barcia, padre de Emilia Llamas Domenech, también fue un rico y comerciante de Sariñena, así encontramos la siguiente referencia tras su fallecimiento en 1895: “Falleció ayer en Sariñena el inteligente y rico comerciante de aquella villa, D. Juan Llamas y Barcia, padre de nuestros amigos D. Fermín, D. Francisco y D. Juan, y suegro del que lo es muy querido y considerado D. Esteban Panzano. El señor Llamas, después de una vida activa y laboriosa, se había conquistado posición desahogada y la consideración y estima del vecindario sariñenense. Descanse en paz nuestro amigo, y tenga la seguridad su estimable familia de que la Redacción toda de este DIARIO toma parte muy directa en su natural y acerbo duelo”. (Diario de Huesca 18 de mayo de 1895).

Esteban Panzano de Pablo debió de casarse por segunda vez. Aparece reflejado al conocerse la noticia del fallecimiento de Silvestre Fortón Rivares, quien al parecer ejerció varias veces “con justificado acierto” de alcalde y juez municipal (Diario de Huesca del 28 de febrero de 1900). Silvestre murió  el  23 de febrero de 1900 a los 83 años de edad. En su esquela aparecen sus afligidas hijas Victoria y Sor Engracia, religiosa profesa en Santa Rosa e hijo político don Esteban Ponzano de Pablo, (Diario de Huesca – 1/03/1900). Victoria Fortón Ballarín falleció el 7 de julio de 1927 en Sariñena (Diario de Huesca – 08/07/1927), viuda de Esteban Panzano de Pablo. En la noticia se refiere a sus hijos Antonio y Victoria Panzano, hijos políticos don Esteban y doña Dolores Panzano y prima doña Andresa Ballarín. Esteban Ponzano de Pablo murió a los 65 años de edad, así que debió de nacer en 1862. Victoria debió de ser la segunda esposa de Esteban Panzano de Pablo “Pertenecía la finada a muy antigua y prestigiosa familia de la tierra baja, heredera de la casa de Fortón, de Huerto, casa de abolengo por su apellido y por su posición”.

La referencia a los hijos políticos “don Esteban y doña Dolores Panzano” pueden atribuirse a los hijos de Esteban Panzano de Pablo con su primera mujer con Emilia Llamas Domenech y con el segundo matrimonio, con Victoria Fortón Ballarín, tuvieron dos hijos, Antonio y Victoria.

Dolores Panzano Llamas acabó casándose con Anselmo Bercero Abadías, natural de Almudevar. La boda tuvo lugar en la iglesia parroquial de Sariñena el 23 de julio de 1902. Como madrina asistieron Victoria Fortén de Panzano y entre las invitadas las “señoritas” Julia Castañera, Matilde Abril, Ascensión Marías, Quiteria Sarrate y Paquita García y señoras Vicenta Llamas de Áltemir, Asunción Raso de Llamas, Josefa Alverola de Balaix, Irene Guiral de Montull y Adela Sarraté de Paraléd.

Esteban Panzano de Pablo debió de tener, al menos, una hermana. En 1887 falleció Dolores Panzano “Con profundo pesar damos cuenta de la de la señora doña Dolores Panzano de Pueyo, esposa del ilustrado farmacéutico y conocido propietario e industrial D. Pablo Pueyo, y hermana de nuestro distinguido correligionario y amigo de Sariñena D. Esteban Panzano. La cruel enfermedad que minaba su existencia hace ya algún tiempo, tuvo en la tarde de ayer el fatal desenlace, previsto por la ciencia.

La finada era una señora virtuosísima y digna de los respetos que merecía a cuantos la trataban. Su viudo el Sr. Pueyo, su hermano político el Sr. Panzano y las apreciables familias de ambos, pueden tener la seguridad de nuestra sincera participación en su profunda pena” (Diario de Huesca del 26 de marzo de 1887).

Son varias las referencias de Esteban Panzano, a través de la información del Diario de Huesca, como comerciante:

Perdigacho. Se vende uno de recomendabilísimas condiciones para la caza, joven, que se dejará a prueba para los términos de Sariñena. Su precio 80 pesetas. Don Esteban Panzano, de la mencionada villa, dará razón.  (Diario de Huesca del 9 de enero de 1883).

“Con motivo de Ia quinta hemos tenido el gusto de estrechar la mano de nuestros muy queridos amigos y correligionarios, don Joaquín Salazar, joven e ilustrado abogado de Villanueva de Sigena; don Magin Fortacin, don Esteban Panzano y don Antonio Ulled, dignos individuos del municipio de Sariñena. También, de paso para Madrid, hemos saludado, con la complacencia de siempre, a nuestro distinguido compañero don Manuel Saez, abogado y notario de Grañen”. (Diario de Huesca del 14 de febrero de 1883).

Por el gobierno civil se encarga a los alcaldes, guardia civil, y demás autoridades de la provincia procedan a indagar el punto donde se halla una yegua extraviada de la propiedad de don Esteban Panzano, de Sariñena (Diario de Huesca del 8 de enero de 1887).

Pero también le podemos atribuir la de político, pues nuestro protagonista en 1887 escasamente contaría con 14 años. Así parece ser en la noticia donde se solicitan diversas inclusiones en el censo electoral “Demanda de don Esteban Panzano solicitando las siguientes inclusiones en el censo electoral para diputados a Cortes en el distrito de Sariñena (Diario de Huesca del 10 de noviembre de 1887). En la noticia ampliada se cita a Esteban Panzano de Pablo, vecino de Sariñena, en la demanda ante el Juez de Sariñena, solicitando se incluya en las listas electorales de diputados a Cortes, de aquel distrito, a determinados individuos. Diario de Huesca del 15 de noviembre de 1887.

En otras citas no es posible distinguir a cuál de los dos se refiere la noticia, al padre o al joven Esteban Panzano llamas, quien pronto debió de coger las riendas familiares, tanto en su dimensión comercial como política: 

Comité democrático gubernamental constituido en Sariñena con fecha 27 de Marzo de 1881. Presidente: Don José Altemir, comerciante. Vicepresidentes: Don Antonio Castañera, Abogado y propietario. Don Juan Llanas, comerciante. Vocales: Don Esteban Panzano, comerciante. Don Pablo Lacuna, propietario. Don Antonio Abril, profesor de Veterinaria y propietario. Don Gabriel Cazan, propietario. Don Teodoro Mirallas, propietario. Don Mariano Cazan, propietario. Don Blas Sarrate, comerciante. Secretario: Don José Martínez, Procurador y propietario.

Diario de Huesca – 5 de abril de 1881.

El 31 de enero de 1896, “los jóvenes don Teodoro Miralles, don Esteban Panzano, don Mariano Bastaras, don Pedro Berdún, don Teodoro Casamayor, y don Inocencio Lucea, en representación de los vecinos de Sariñena, Lanaja y Alcubierre, conferenciaron con el ingeniero de Obras Públicas señor Canals e ingeniero señor Sorribas para interesarles el pronto estudio de la carretera de Alcubierre a Sariñena”.

Aparece en una noticia el 27 de  marzo de 1899 del diario de Huesca en la que acudió, junto a otros propietarios de Los Monegros, a una reunión celebrada en Selgua para solicitar de los Poderes públicos la reposición del arancel para los trigos que se importen “No determinando Gobierno medidas necesarias para evitar depreciación trigos, esta región puede considerarse perdida”. Y, en aquel mismo año, Diario de Huesca del  26 de abril de 1889, asistió al segundo día de fiesta de Huerto: El día 23, segundo de la fiesta, hallábanse entre nosotros nuestros amigos de Sariñena los Sres. Castañera (D. Antonio y D. Joaquin,) D. Esteban Panzano, don Joaquín Martel, D. Ecequiel Porta y D. Casimiro Lana, y varios otros amigos de poblaciones inmediatas”.

Fabricantes alcohol vínico. Se han reunido en esta capital los fabricantes y manipuladores de alcohol de vino y de residuos de la uva para tratar de constituir un Sindicato que defienda los intereses colectivos del gremio. Entre los miembros de la junta de defensa del gremio se encontraba Esteban Panzano Llanas como vicepresidente. Diario de Huesca – 11 de septiembre de 1899.

Fiestas de Sesa: En casa del reputado médico de esta localidad D. Mariano Lasala, donde se hospeda, fue saludado el distinguido huésped por el Ayuntamiento y amigos de esta villa, por D. Esteban Panzano de Huerto, por D. Fernando Altemir, D, Casimiro Lana y otros amigos caracterizados de Sariñena. Diario de Huesca – 2 de octubre de 1899.

Matrimonio

Esteban Panzano Llamas primeramente se casó con María Calvo Torrente que falleció en Sariñena a los 28 de edad el 13 de septiembre de 1900. La finada, María Calvo, hija de la distinguida familia de este apellido de Alberuela de Tubo, hermana del abogado don Emilio Calvo, caracterizado amigo nuestro, era ejemplar en virtudes y por su bondadosa amabilidad ganaba la simpatía de cuantos la conocían y trataban”(Diario de Huesca – 14 de septiembre de 1900).

Después contrajo matrimonio con Victorina Almudévar Calvo, el 30 de enero de 1904, en la iglesia parroquial de santa Engracia de Zaragoza. Contaron como padrinos con Teresa Bescós de Lapetra, afín próxima de la novia, y de D. Esteban Panzano, padre del novio, rico propietario de Huerto. Autorizó el acto en funciones de Juez municipal por delegación, Gaspar Mairal, y lo suscribieron como testigos Juan Alvarado, Diputado a Cortes por el distrito de Sariñena, Sixto Lagaña, José Calvo y Rafael Acebillo. Tras la ceremonia se desplazaron en carruajes a la basílica del Pilar y luego al banquete en el restaurante de la Paz (Diario de Huesca – 1 de febrero 1904).

El 6 de julio de 1913 falleció su mujer Victorina Almudévar de Panzano. El matrimonio dejó, al menos tres hijas “Hoy salen para Sariñena nuestro querido amigo don Esteban Panzano y sus monísimas hijas Victorina, Emilia y Carmencita. Ecos de Sociedad (Diario de Huesca – 14 de junio de 1918). También debió de tener un varón: “Con objeto de pasar las Pascuas de Navidad, llegaron de Madrid la bella señorita Victorina Panzano en compañía de su hermano el joven abogado don Esteban Panzano” Ecos de Sociedad (Diario de Huesca – 26 de diciembre de 1928).

Emilia murió joven, a los veintiún años de edad, en Huesca, en mayo de 1930, antes siquiera de casarse con su prometido Adolfo Aquilué, “compañero de prensa” cita el Diario de Huesca del 10 de mayo de 1930. Emilia debió de trabajar como telefonista pues asistieron Sus compañeras de Teléfonos de Huesca, de las telefonistas de Zaragoza, de cuya central, con el jefe, vino una representación, y de sus amigas”. En el Diario de Huesca del 9 de mayo de 1930, en el apartado “Los que Mueren” se realiza una reseña sobre la triste noticia y de su apenada familia, padre Esteban Panzano, hermanos Esteban, Victoriana, Carmen y Pilar, abuela y demás familia.  Hay constancia de María Panzano Almudevar, en la relación de cursillistas para realizar la segunda prueba de los actuales cursillos de 1933 (Diario de Huesca del 12 de octubre de 1933).

Vida política

Esteban Panzano Llamas fue nombrado Alcalde de Sariñena por la Real Orden del 27 de diciembre de 1901 y el 29 de diciembre de 1903.  Una carta en el Diario de Huesca, del 2 de septiembre de 1903, elogia el programa de fiestas elaborado por la comisión que presidía como alcalde: “Brillante programa de festejos que habéis dispuesto para las fiestas do Sariñena. Gigantes y cabezudos, músicas, bailes, rondallas, fuegos artificiales, corridas, limosnas, solemnes funciones religiosas, con sermón de un Padre jesuita eminente; un verdadero derroche de gusto y de dinero”.

La primera en los días 3, 4, 5 y 6 de Enero y la segunda domingo, lunes y martes de Pasión, o sea ocho días antes del domingo de Ramos.

Grandes Ferias en Sariñena

Habiendo adquirido Esteban Panzano Llamas la antigua casa de Orús (en el centro del ferial), con las cuadras adosadas a la misma, capaces para 200 caballerías, y con agua para abrevador dentro de la palanca, y habiendo hecho en ella mejoras de importancia, la pone a disposición de recriadores y tratantes. Para pedidos de cuadras dirigirse a D. Antonio Lalaguna, en Biescas; D. Enrique Gístau, en Boltaña; D. Gabriel Morón, notario, en Benasque; JD. José Aragüé, almacén de ultramarinos, en Zaragoza, y al propietario, en Sariñena.

Diario de Huesca del 22 de diciembre de 1910.

Calle a José Fatas Bailo

En mayo de 1912 decide honrar al que fue uno de sus mentores en la escuela José Fatas Bailo, proponiendo que la calle del medio pasase a llevar su nombre, calle donde vivió el maestro.  Así fue y la propuesta fue aprobada por unanimidad, “Puede, pues, sentirse orgullosa esta villa, que sabe pagar como se mereció aquel apóstol del Magisterio, que nació para enseñar y lo consiguió, dejando perenne una estela luminosa en el corazón de sus hijos y en la mente de los que tuvieron la suerte de ser sus discípulos” (Diario de Huesca – 23 de mayo de 1912).

Su hijo Luis Fatas, en el Diario de Huesca del 26 de mayo de 1912, escribió la siguiente carta de agradecimiento:

«Señor don Esteban Panzano.—Muy querido amigo: Ayer recibí la estimada carta en que me comunicas el acuerdo tomado por ese Ayuntamiento de tu digna presidencia de dar el nombre de mi difunto padre a la calle en que tantos años vivió.

Grandísimo ha sido el pesar que nos ha originado la pérdida de aquél; al sentimiento que ordinariamente ocasionan desgracias de esta índole, se une el especial que produce la consideración de los grandes méritos del finado, cuya ejemplar vida, así en lo

privado como en lo público, fue espejo de ciudadanos honrados, humildes y laboriosos.

Mas esa pena que comúnmente no se mitiga con nada, halla también, en este caso especial, el alivio que le proporcionan determinaciones como la que acabáis de tomar, y a mostrarnos permanentemente lo que puede lograr la bondad por humilde que se manifieste cuando se desarrolle entre corazones generosos y nobles, como los vuestros, cuyos frutos son actos ostensibles de su gratitud.

Haz el favor de significar el profundo agradecimiento de toda esta familia a tus compañeros de Concejo, por el acuerdo tomado.

También espero de tu bondad que me digas con la antelación posible, qué día pensáis colocar las placas en la calle.

Saluda con el mayor afecto a tu familia y amigos, y como siempre es tuyo

que le abraza.»

Luis Fatás.—Madrid 23 de Mayo de 1912.

El acto fue llevado a cabo el 2 de septiembre, el día del patrón de Sariñena San Antolín. Se descubrió la placa con su nombre y asistieron “Los hijos de éste, el diputado a Cortes por Boltaña, don Luis, y el profesor de primera enseñanza don Guillermo” (Diario de Huesca – 28/08/1912).

Aquel merecido homenaje tuvo eco en Carlos Velilla, natural de Calatayud que ejerció como maestro de primera enseñanza en Sariñena y que además también fue maestro de Esteban Panzano. En una carta dirigida al Diario de Huesca del 31 de mayo de 1912 alaba la decisión adoptada por, en palabras de Carlos Velilla “Perpetuar la memoria del gran maestro, del inteligente y laborioso funcionario de la administración de primera enseñanza, cuya oficina a su cargo se citaba como modelo de actividad entre los de su clase en España (sin que con esto queramos mortificar a nadie); del varón, insigne, del amante padre de familia cuyo gran cariño, traspasando los umbrales del hogar, se extendía hacia todo el Magisterio primario, a quien consideraba como de su propia familia…: del que en vida se llamó don José Fatas y Bailo”.

Hemos saludado con gran satisfacción a nuestros excelentes amigos de Sariñena don Joaquín Paraled, don Esteban Panzano y don Fernando Marquina.

Ecos de sociedad. Diario de Huesca – 29/09/1914

Diputado Provincial

Hemos saludado con afectuosidad a los excelentes amigos don Esteban Panzano, don Joaquín Paraled, don Pedro Basols, don Rafael Chicoy y don Fernando Marquina.

Ecos de sociedad. Diario de Huesca – 06/07/1912

Esteban Panzano junto a Joaquín Paraled Serrate (1877-1836) y Pedro Basols fueron “Los hombres fuertes que aseguraron Sariñena, y en parte su distrito, a los liberales durante todo el periodo” (El fin de la Restauración en Huesca: elecciones y políticos José María Sirón Bolea)

Ha sido proclamado diputado provincial por el artículo 29 en la elección parcial Fraga-Sariñena don Esteban Panzano de esta última localidad. La Vanguardia 4 de octubre de 1915.  

Esteban fue responsable de la obra restauración del antiguo ayuntamiento, en 1914, posteriormente destruido durante la guerra. A la vez, trató de desecar la laguna de Sariñena, que por aquel entonces causaba numerosos problemas a la villa. Consiguió la traída de aguas potables con depósito “La traída de aguas potables con depósitos y la instalación de teléfonos ya conseguida y que se prometen establecer muy pronto”. Esta información viene dada a raíz de la conferencia que el ingeniero de la Granja Agrícola de Binéfar, el señor Navarro, dio en Sariñena sobre la Remolacha. La noticia aparecida en el Diario de Huesca del 28 de febrero de 1916, además de ensalzar “La magnífica huerta regada como todos los lectores saben (y si no lo saben deben saberlo) con aguas del río Alcanadre, en el cual hay dos hermosas presas construidas por la compañía del ferrocarril del Norte y que costaron la friolera de cien mil pesetas”, destaca la buena comida en la fonda de Rafael Ispa “En Sariñena se come opíparamente”. El artículo aparece firmado por “Un sariñenense más”.

En 1913 manda un telegrama al conde Romanones: «Sariñena 16 Marzo.—Excelentísimo señor presidente del Consejo de ministros.—Nada más noble y justo que poner en vigor preceptos legales encaminados a respetar creencias religiosas ciudadanas. Felicito a V. E. disposición sobre enseñanza Doctrina, y para V. E. y Gobierno será aplauso sincero España liberal.—El alcalde, Esteban Panzano.»

La actividad a favor del proyecto de Riegos del Altoaragón fue una constante, donde la actividad de Juan Alvarado fue importantísima. También la de los muchos ayuntamientos de Los Monegros que reivindicaron la obra para apagar la sed, miserias y hambrunas que asolaban esta árida comarca. El de Diario de Huesca del 9 de noviembre de 1913 recoge una carta que, como alcalde de Sariñena, Esteban Panzano remitió al “Excelentísimo señor Rafael Gasset” reconociéndole su labor y reconocimiento nombrando una calle del municipio en su honor. Su reproducción resulta inevitable, igual que otras que responden a retazos de nuestra historia como pueblo, de su lucha y nivel intelectual en sus reivindicaciones pos dar un futuro a esta tierra:

Muy respetable señor y amigo: Cuando todas las cuestiones de un país y entre ellas la importantísima de la Agricultura, quedan desatendidas a pesar de justas y constantes quejas; cuando a la razón, al derecho y a la justicia se sobrepone la infamia, sin que los hombres de buena voluntad y pensamiento honrado sepan ligarse entre sí, para que apoyados en una razón contribuyan al término de los males que nos afligen, es muy consolador y permite abrigar alguna esperanza ver alzarse algún español que como V. E. se preocupa del bien de su patria, y que comprende que su misión como gobernante, como político, como español y como ministro de la Corona, tiene más objeto que servir a este o a otro partido para el medro personal de los individuos que lo forman.

Este vecindario, esta villa de Sariñena, el Ayuntamiento que es su genuina representación, y al que me honro presidir, ha sabido desde el comienzo en que se puso a discusión el proyecto de los Grandes Riegos tratar esta cuestión con excelente sentido práctico siendo el primero en protestar de campañas insidiosas, como en aplaudir otras meritorias, y que no regateando tiempo y dinero para llegar al logro de las aspiraciones del país, no podía en modo alguno dejar de dar una prueba, aunque insignificante hacia V. E, por la forma en que se ha colocado el broche de oro al indicado proyecto de redención y acordó en  sesión celebrada el día 5 del actual y dar el nombre de la calle de Gasset (don Rafael) a una de las más importantes de esta villa, como prueba de gratitud que esta Corporación municipal ofrece a uno de los más ilustres españoles, y con ella su afectísimo seguro servidor q. b. s. m.

 Esteban Panzano Llamas.7-11-1913

A finales de aquel año de 1913, el 19 de diciembre, se celebró un importante acto con motivo de la visita a la villa de Máximo Escuer, barón de Romañá (Presidente del sindicato) y Félix de los Ríos (Ingeniero). Disfrutaron de un gran banquete en la fonda Ispa e intervinieron a favor del proyecto de Grandes Riegos, obra muy reivindicada en estas tierras. Hacen hincapié a los presentes en la importancia de suscribir correctamente las hectáreas para regar  “Para que así una Comisión del Sindicato pueda ir a Madrid”. También hizo uso de la palabra el ilustrado abogado sariñenense Muro Sevilla, ensalzando a Romañá, a de los Ríos y a Escuer. También ensalza al diputado a Cortes Juan Alvarado y al canalismo afirmando “De manera rotunda y categórica, que el canalismo, en gracia de su interés por la obra de los Grandes Riegos, se ha desbordado, saliéndose de su natural y justo límite”. Continuó el banquete con el discurso del barón de Romañá y la presentación de dos comisiones al señor Romana y acompañantes, una de Albalatillo y otra del Centro obrero de Sariñena.

En 1914 una terrible sequía asoló el territorio, situación que sirvió para continuar reivindicando el proyecto de Riegos del Altoaragón. De esta manera, el alcalde de Sariñena y vocal de la Junta del Sindicato de Riegos vuelve a mostrar la necesidad de “tan magna obra” y animando a llevar a cabo con “entusiasmo” la inscripción de las tierras—trámite exigido para la subvención-.Esteban dirigió a los poderes públicos los siguientes telegramas (Diario de Huesca del 2 de abril de 1914):

«Ayuntamiento a ministro Fomento, Madrid.—Encarecemos á V. E. conceda todo interés proyecto Riegos Alto Aragón que libre a esta comarca miseria se avecina, suplicando sea reproducido proyecto señor Gasset.—Esteban Panzano Llamas.»

«Presidente Consejo ministros, Madrid.— Rogamos V. E. conceda importancia e interés á proyecto Grandes Riegos Alto Aragón salvación esta comarca, reproduciendo proyecto señor Gasset.—Esteban Panzano Llamas.».

En 1914 propicia la reunión de alcaldes y representantes de Pomar, Estiche y Santalecina, para tratar un camino vecinal que debía de cruzar la cuenca del Cinca al Alcanadre, pasando por este pueblo, poniendo así más fácil comunicación la fértil ribera del caudaloso río con la capital del partido (Diario de Huesca del 7 de abril de 1914).

En abril de 1914, la situación del campo se vuelve extremadamente dolorosa. Los textos recogidos en el Diario de Huesca del 15 de abril de 1914 son estremecedores, la desolación de los campos anunciaba tragedia en el secano monegrino:

Ya no puede mirarse la situación de esta comarca, más que desde un punto de vista muy negro; ya no son aprensiones exageradas cuanto se diga y reflexione sobre el porvenir que espera a este rincón de España que ni el consuelo le queda de hacer uso de la esperanza, a la cual Dios, por una delicadeza exquisita, por un supremo refinamiento de bondad, hizo virtud. Doloroso es contemplar en medio de las líneas hieráticas del monte, los campos que sembrados fueron tan pródigamente algún día, azotados hoy por los pasados hielos, por los vientos de la tormentosa primavera actual y por la pertinaz sequía que ha hecho perderse en ellos completamente la cosecha del año de gracia de 1914. En todas partes se escucha ya está exclamación que pone escalofríos en la médula: ¡no se cogerá ni un grano!; y el presentimiento de la ruina y la miseria de esta zona de Aragón, existe y se manifiesta con la emigración, única forma que por cuestión de esto mago tienen de sublevarse estos sufridos habitantes. Esta villa, que de cerca toca tan fatales consecuencias, no podía estar indiferente sin buscar algún remedio a tanto mal y que por lo pronto más aplicación tuviera. : Con una actividad digna de elogio y siempre puesta al servicio de su país, nuestro querido amigo don Esteban Pantano, remite la siguiente correspondencia a los Poderes públicos y a la Prensa española, esa Prensa noble y benévola que acogió siempre los ecos de la opinión y en todo momento puso sus columnas a disposición de todos en bien de la Patria. Dice así: «Presidente Consejo ministros, Madrid.—Esta comarca que confió una vez más a la tierra en buenas condiciones siembra frutos, perdidos ya falta lluvia, va despoblándose en busca pedazo de pan emigración. Malestar general lo mismo de esta villa como país, me obliga dar cuenta vuecencia en súplica urgente remedio que evite terrible miseria a la vista, dando principio obras proyecto Riegos Alto Aragón.

Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Ministro Fomento, Madrid.—Perdida por completo cosecha por falta lluvia, esta comarca ante temor perecer de hambre, queda despoblada por alarmante emigración, malestar general país, me obliga dirigirme vuecencia en súplica urgente remedio a miseria próxima, dando comienzo obras públicas, especialmente proyecto Riegos Alto Aragón.

Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director Heraldo, Madrid.—Los horrores que la sequía ha producido en este país, no tienen descripción. Labradores jugaron última carta sembrando abundantemente seducidos por el excelente tiempo. Hoy lloran porvenir definitivamente perdido y emigran de estos pueblos en grandes masas. Con dolor veo próxima explosión de la miseria. Si fraternidad española existe, jamás se encontrará mejor ocasión para demostrarse. Recurro a usted porque ese periódico refleja latidos país y se puso laudable servicio de otras más pequeñas amarguras, esperando sé interese fomento obras públicas en estas comarcas.

 Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director La Mañana, Madrid.—Imposible describir situación crítica, esta comarca halagada un día por inmejorable siembra, y perdida hoy por completo toda esperanza de salvación causa pertinaz sequía. Es alarmante emigración general que se inicia si remedio urgente a miseria gen-eral, no viene con obras públicas. Ese importante diario que siempre acogió benévolo ecos opinión, lo hará una vez más y nunca con mayor motivo que hoy en favor de este desgraciado país.

Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director ABC, Madrid.—Seguro que ese periódico acoge ecos opinión con sentimiento participo a usted precaria situación esta comarca que desaparece por horror á miseria próxima causa pérdida total cosechas falta lluvia, en alarmante emigración, si urgente remedio tanto mal no viene con fomento obras públicas.

Sariñena 15 Abril 1914.— El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director Correspondencia de España, Madrid.—Conocedor sentimientos altruistas de esa importante publicación me veo en la necesidad de participar a usted con verdadero dolor, el estado triste de esta comarca que sembró bien y el tiempo inclemente le niega hoy salvación esperada en cosechas pérdidas por completo. Si la fraternidad española a la que este país acude hoy lleno de fe se olvida interesando urgente remedio con obras públicas, trozo de Aragón des desaparece ante el horror de la miseria que se avecina.

Sariñena 15 Abril 1914. -El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director Liberal, Madrid.—Recurro a usted en súplica acoja eco triste de este país que desaparece causa pérdida total frutos que confió a la tierra en inmejorables condiciones y pertinaz sequía le niega cruel asomando estos horizontes fantasma del hambre si urgente remedio con principio obras públicas no viene en favor esta infeliz comarca que nunca puso obstáculos a su Patria y en grande emigración tiene que abandonarla.

Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Director La Época, Madrid.- -Ruego a usted acoja en ese importante periódico ecos lastimeros de este país que viendo perdidas las cosechas por falta lluvia a tiempo pide remedio urgente Poderes públicos y pronto tendrá si este no viene, que desaparecer por completo en alarmante emigración total.

Sariñena 15 Abril 1914.—El alcalde, Esteban Panzano Llamas.

Agresión en Huesca

En diciembre de 1914, Esteban sufrió una agresión en la ciudad de Huesca por parte de Juan Escanero Lapiedra. Esteban Panzano se dirigía a la estación de tren de Huesca, desde la fonda de Chaure, cuando Juan Escanero le atizó con un palo en la cabeza haciéndole caer al suelo perdiendo el sentido. Tras la agresión, Escanero huyó rápidamente. Esteban regresó a Sariñena donde el médico le realizó el correspondiente reconocimiento “Apreciándole una contusión, con escoriación de la piel, en el codo derecho, otra contusión en la rodilla del mismo lado y una contusión en la parte posterior de la cabeza y en su lado izquierdo”. En la información detallada en el Diario de Huesca del 28 de diciembre de 1914 se especifica: “Se dice que el autor de esta épica hazaña había llegado a Huesca, acompañado de dos sujetos más, en el tren mercancías de las cinco de la mañana, llevando a efecto el hecho relatado, para vengarse de una denuncia que como autoridad, había cursado contra él el señor Panzano”.

La pestilente ciénaga que existe en algunos seres ha salpicado hoy en esa ciudad el rostro honrado y digno de nuestro querido amigo don Esteban Panzano Llamas, alcalde de Sariñena. Cobardemente, traidor-amenté, villanamente un miserable, un tal Juan Escanero Lapiedra, vecino de esta, ha atentado de obra con la más ruin de las armas, produciéndole unas lesiones y huyendo después de cometida la hazaña, a nuestro querido amigo, en el momento que esté se dirigía por el paseo de la Estación de esa ciudad a tomar el tren que lo había de conducir a Sariñena una vez cumplida en Huesca sus perentorias obligaciones en bien del país.

Pronto llegaron la condena y el apoyo a Panzano, la protesta de la manera más eficazen nombre de la Sociedad titulada Montes Comunes de esta villa y como presidente de la misma, Andrés Buisán. (Sariñena, 28 Diciembre 1914). El presidente de la Sociedad Moncalvos Altos, o del Casino Principal de Sariñena “protesta del cobarde atentado de que ha sido víctima en la mañana de ayer en el paseo de la Estación de esa ciudad el digno alcalde de Sariñena don Esteban Panzano Llamas. Sariñena, 28 Diciembre 1914.—El presidente, Joaquín Paraled.—El secretario, Timoteo Ulled.

Entre las muchas personalidades que mostraron su apoyo público estaban Joaquín Paraled, Juan Basols, Timoteo Ulled, S. Santafé, José María Anoro, Julián Abadía, Mariano Torres Ballarín, Amado Cuello, Angel Pardo, Rufino Callén, Miguel Martínez, Francisco Puig, Manuel Tena, Elias Pej Lorda, F. Minquella, Manuel Campo, Florentín Callén, M. Torres Lacuna, Manuel Bailarín Suils, Joaquín Pueyo, Domingo Villacampa, Pedro Villacampa, Victorián Buisán, Bernardo Vicente, Francisco Mirallas Rigal, Ramón Lacruz, Pedro Basols Calvo, José María Martínez, Rafael Ispa, J. Marquina, Francisco Mirallas Rodellar, Manuel Ferraz, Andrés Buisán, Prudencio Sarrate, Blas Aragüés, Sebastián Bernat… (Diario de Huesca – 28 de diciembre de 1914).

Junta de los Comunes

Ha quedado constituida, en la forma que a continuación expresamos, la Junta de Administración de los montes Comunes de Sariñena:

Don Andrés Buisán, presidente; don José Martínez, vice; don Manuel Carpí, depositario; don Francisco Miralles Rodellar, secretario.

Vocales: Don Pedro Lacuna, don Ángel Bailarín, don Mariano Lacuna, don Enrique Rodes, don Marcelino Gallego, don Esteban Panzano, don Prudencio Sarrate, don Benito Santolaria, don Manuel Losmozos, don Mariano Martínez, don Pedro Basols, don Manuel Gilaverte, don Pedro M. Lac Lana, don Manuel Blanco, don Juan Escanero, don Fermín Llamas, don Vicente Nogués, don José Callen.

Diario de Huesca – 23 de diciembre de 1914.

Esteban perteneció al Sindicato agrícola de Riegos del Altoaragón, miembro de la junta Directiva al mando del presidente Máximo Escuer y los vocales Mariano Naval, Mariano Borderías, Plana, Victorían Coarasa y el mismo Panzano. Renovó  de su cargo del sindicato de riegos, por renovación de junta, en mayo de 1915, información publicada a través del Diario de Huesca del 3 de mayo de 1915: En uno de los salones de la Diputación provincial se celebró ayer la sesión del Sindicato de Riegos del Alto Aragón, con objeto de dar cumplimiento a uno de los artículos de su reglamento, cesando en sus cargos el señor conde de Ballovar, don Enrique González Gros, don Esteban Panzano y don Francisco Laguna. El señor Laguna fue reelegido, por llevar solamente seis meses perteneciendo al Sindicato. Para las tres vacantes restantes fueron designados don José Estrada, de Ontiñena; don Joaquín Paraled, de Sariñena, y don Agustín Gros, de Pina. Presidió la sesión don Máximo E.scuer.”

Fue Presidente del Casino Principal de Sariñena, en la junta constituida en 1916 y estuvo acompañado por Florentín Callén como vicepresidente, Ramón Lacruz como tesorero, Julián Minguella como contador y Fernando Marquina como secretario (Diario de Huesca – 16 de enero de 1916).

Como diputado provincial se opuso contra la retirada de aranceles, en el puerto franco de Barcelona, a productos como los trigos, harinas y vinos Pues esto perjudicaría mucho los intereses de los agricultores de Aragón, y especialmente a los de esta provincia, por encontrarnos en el caso de que terminada la guerra, el trigo ruso, como no pagará aranceles; podrá competir con el nuestro, de tal suerte en que no lo podremos cultivar, y, por lo tanto la ruina será inevitable en este país” (Diario de Huesca – 26 de febrero de 1916).

El 7 de septiembre de 1916 asistió, junto a otros alcaldes de Aragón, a la inauguración del nuevo edificio del centro Aragonés en Barcelona. La Vanguardia del 8 de septiembre de 1916.

Hemos tenido la satisfacción de saludar a nuestro muy querido amigo don Esteban Panzano, digno diputado provincial, que ha venido a ésta en compañía de su simpático hijo Esteban. Diario de Huesca – 30/09/1916.

El 21 de octubre de 1916 se da cuenta de la visita de Rafael y José Ulled, hijos de Sariñena y concejal y diputado provincial, respectivamente, en Barcelona “Nuestro querido amigo el diputado provincial don Esteban Panzano sentó anoche a su mesa a los caracterizados viajeros, asistiendo también por invitación particular del dueño de la casa y bondadoso Esteban, los señores Basols (don Pedro y don Juan), Castañera, Aviles, García Bueno, Ulled (don Timoteo), Callón, Ispa, Marquina y Altemir. La cena fue servida con esmerado gusto por la fonda de don Rafael Ispa, y durante el banquete reinó entre los comensales la más franca alegría, propiade gente joven y de chispeante ingenio”.

Regresa hoy a su casa de Sariñena nuestro caracterizado amigo y digno diputado provincial don Esteban Panzano.

Ecos de Sociedad. Diario de Huesca – 15/02/1917.

Se encuentra entre nosotros nuestro querido amigo don Esteban Panzano, con objeto de presidir las subastas de víveres para los establecimientos benéficos.

Diario de Huesca – 21/02/1917.

Ovejas. Se venden cincuenta superiores, jóvenes y a punto de parir. En Sariñena. Esteban Panzano.

Diario de Huesca – 08/12/1918.

El 14 de octubre de 1917, en el Diario de Huesca se da cuenta de la celebración del día del Pilar en Sariñena con la colocación de dos banderas en la casa consistorial y en el cuartel de la Guardia Civil. La noticia refleja la composición municipal de aquellos años y a distintas personalidades:

A las diez de la mañana fueron reuniéndose en el Ayuntamiento las autoridades de esta población, tan dignamente representadas por el pundonoroso capitán de la tercera compañía de la Comandancia de Huesca, don Francisco García Bueno; el joven e ilustrado juez de primera instancia del partido, don Mariano Aviles; digno alcalde ejerciente, don Victorián Buisán; la Corporación municipal, compuesta de los señores Pardo, Torres Lacuna, Villacampa, Martínez Anoro, Lana, Corvinos y Basols; jefe de Correos, señor Sarrate; oficiales de Secretaría, señores Villacampa y Mirallas; juez municipal y secretario, respectivamente, señores Loríente y Mirallas; diputado provincial, señor Panzano y distinguido público, cuya comitiva, seguida de los niños de las escuelas a cargo del profesor señor Borobio, se trasladó al sitio que ocupa el edificio-cuartel, y a una señal del jefe confundidos con el himno a la bandera cantado por los niños, fue izada ésta con majestuosa solemnidad quedando allí orgullosa y ondeando en aquellas alturas, y cuyos pliegues parecen mostrarnos sobre campo rojo y gualdo la imagen de la Virgen del Pilar, Patrona del benemérito Instituto de España y de Aragón entero.

Con igual solemnidad fue colocada la bandera en el edificio de la Casa Consistorial y a presencia también de numeroso público, que oyó con religioso silencio las infantiles voces vaciando al aire el patriótico himno.

La Corporación municipal obsequió con dulces a los pequeños y con pastas y vinos a los concurrentes, dándose por terminado el acto con magistral discurso dicho por el bizarro capitán señor García Bueno, el cual principia dando las gracias, emocionado del acto que acaba de celebrarse, y que cumplido este deber penetra en el sentir de cuantos pertenecen a la tercera compañía, y de él se hace intérprete fiel para señalar gratitud inmensa al dignísimo Ayuntamiento que en día tan señalado como en el de la Patrona del Cuerpo, ha donado a éste una bandera, enseña de la Patria y baluarte donde se cobijan los más veteranos defensores de la misma.

Para las cuatro vacantes del distrito de Fraga-Sariñena fueron proclamados candidatos los señores don Gaspar Mairal, don José María Orteu, don Esteban Panzano, don José María Alvarez y don Vicente Carderera. Enhorabuena cordialísima a los nuevos diputados. Diario de Huesca del 5 de marzo de 1917. En aquellas elecciones se impusieron los liberales en la provincia de Huesca, a la cabeza de Gaspar Mairal, con José María Orteu, imponiéndose al conservador Vicente Cardedera (Diario de Huesca – 16 de marzo de 1917).

Gozó gran amistad con Gaspar Mairal, siendo invitado más de una vez a la celebración de banquetes íntimos en casa de Mairal, junto a otras personalidades liberales de la provincia de Huesca como Antonio Aura Boronat, Máximo Escuer o Domingo del Cacho (Ecos de Sociedad. Diario de Huesca – 01 de marzo de 1918)

El 4 de septiembre de 1918 llegó a Sariñena una delegación del Centro Aragonés de Barcelona. Recibidos en la estación, una vez en el pueblo salió a su paso una banda militar y numerosos vecinos. Les saludo el diputado Juan Alvarado y el diputado provincial Esteban Panzano, e intervino el sariñenense Mariano Martínez Paños, abogado e ilustrado oficial del Gobierno de Barcelona. Por la tarde disfrutaron de las típicas carreras de pollos y demás festejos, también fueron obsequiados por la junta del Casino Principal y conocieron la vega Sariñenense. Por la noche realizaron la celebración de un banquete en el Casino, con la intervención de los señores Sayos y Solans, señalando lo siguiente: “Con emoción he leído un rotulo Calle José Fatás, pueblo que sabe honrar la memoria de su maestro es un pueblo que se honra a sí mismo y del que hay derecho a esperar mucho” (Diario de Huesca – 5 de septiembre de 1918)

Esteban Panzano fue vicepresidente de la Diputación Provincial de Huesca, constituida el 2 de agosto de 1919, en la cual, Manuel Batalla Bescós fue nombrado presidente y Gaspar Mairal y Mairal vicepresidente de la comisión provincial.

Fue un intelectual, articulista tal y como refiere el Diario de Huesca del 3 de agosto de 1919: “Sin blasonar de agrarismo, pero siguiendo la tradición de nuestro partido, que a tales asuntos ha dedicado siempre preferente atención, don Esteban Panzano, diputado provincial por Sariñena, consecuente liberal y muy querido amigo nuestro, sigue en Heraldo de Madrid escribiendo atinadísimos artículos en favor de la agricultura y ganadería. El hábito no hace al monje, como el nombre no hace a la cosa; lo que importa son los hechos, que prueba el interés de nuestros amigos por labradores y ganaderos”.

Se ha constituido la Diputación en la siguiente forma: presidente, don Manuel Batalla: vicepresidente, don Esteban Panzano: vicepresidente de la Comisión provincial (reelegido), don Juan Lacasa (La Vanguardia del 3 de agosto de 1921).

En 1928 aparece como personalidad durante unas conferencias agrícolas que se celebraron en Sariñena. Después de la festividad religiosa, con asistencia del obispo Fray Mateo Colom en el teatro Romea, que aparece totalmente ocupado de público, ocupa la mesa presidencial el digno alcalde de Sariñena don Francisco Castanera, acompañado del registrador de la Propiedad don Manuel Batalla, del cura párroco don Pedro Segura, juez de instrucción, espitan de la Guardia Civil y de las personas que llegaron de Huesca para asistir a estas conferencias (Diario de Huesca – 05de diciembre de 1928).

Formó parte de los liberales de la provincia de Huesca junto a Ricardo Lapetra, Rafael Cudós, Antonio Gálligo, Pedro Basols alcalde de Sariñena y el exdiputado Joaquín Paraled (Diario de Huesca – 11/06/1922). Pedro Basols ejerció de concejal y Fernando Marquina como secretario (Diario de Huesca – 1 de marzo de 1912).

Siempre preocupado por el campo monegrino, por su sed y la temible plaga de langostas, visitando tierras de cultivo y conociendo su problemática y miedo y temor a que volviese a reaparecer. Así aparece en el Diario de Huesca del 15 de abril de 1922,  con el presidente de la diputación provincial Manuel Batalla junto a Gaspar Mairal “La visita ha tenido por objeto el recabar de tan digna autoridad promesa de apoyo de la Corporación que preside por si la propagación de la plaga hiciera necesario el auxilio a los pueblos perjudicados, y en tal sentido, los visitantes han salido excelentemente impresionados de la favorable acogida que les ha dispensado el señor Batalla, que conceptúa en su verdadera esencia el alcance que para nuestro país agrícola supone la extinción o aminoración posible de los perjuicios que a todos puede causarnos la invasión de la langosta”.

En mayo de 1922, se le rindió un homenaje en Lanaja dando el nombre de Esteban Panzano a una calle principal de Lanaja «Tengo el honor de poner en conocimiento de usted que por acuerdo unánime de la mayoría de la Corporación de mi presidencia, en sesión celebrada en el día de ayer, se acordó poner a la calle Alta de esta localidad el nombre de don Esteban Panzano en prueba del entusiasmo reinante por sus activísimas y acertadas gestiones como diputado provincial, encaminadas a introducir importantísimas mejoras en el distrito que tan dignamente ostenta su representación». Firma esta comunicación el alcalde don Alejandro Abadías. Diario de Huesca del 31 de mayo de 1922.

Gobernador Civil de la provincia de Orense

Ocupó el cargo de Gobernador Civil en la provincia gallega de Orense, desde finales de 1922 hasta septiembre de 1923. En La Región del 26 de diciembre de 1922, el corresponsal de aquel diario lo presentaban de la siguiente manera: «No encuentro palabras para hacer un comentario. Caballerosidad, rectitud, charla amena y agradable, perfecto conocimiento de los problemas que a Orense afectan y con soluciones concretas; nuestro gobernador, más que una esperanza, es una realidad; y de su paso por el Gobierno civil quedarán —no hay duda—satisfactorias huellas. Este modesto cronista se congratula de que Orense tenga la autoridad que merece y aprovecha la ocasión para ofrecerse a ella incondicionalmente.»

Pero parece ser que por su gestión se vio envuelto en varias demandas por prevaricación. (El fin de la Restauración en Huesca: elecciones y políticos José María Sirón Bolea).

En la Gaceta de Madrid núm. 262, del 19 de septiembre de 1923, aparece el anuncio  del Presidente del Directorio Militar, Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, del cese de diferentes cargos de Gobernadores Civiles en distintas provincias, entre ellos el Gobernador Civil de la provincia de Ourense Esteban Panzano Llamas.

“El domingo, en el tren correo salió para Huesca, acompañado de su hijo, el gobernador civil que fue de esta provincia don Esteban Panzano” (El diario de Orense, conservador). Esteban fue gobernador hasta el 15 de  septiembre, según da cuenta el Diario de Huesca  del 5 de octubre de 1923.

Nueva Auxiliar de Hacienda: En las oposiciones que se celebran en Madrid para auxiliares de Hacienda, ha obtenido plaza con brillante puntuación, la distinguida y bella señorita de Sariñena Victorina Panzano  Almudévar, hija de nuestro queridísimo amigo el exgobernador civil don Esteban Panzano Llamas. Reciban tara inteligente señorita y familia nuestra más cumplida felicitación. Diario de Huesca 16 de julio de 1925.

“Ayer, festividad de San Esteban, celebraron sus días los señores don Esteban Panzano Llamas y su hijo don Esteban Panzano Almudévar. Reciban nuestra cordial felicitación. Ecos de Sociedad”. Diario de Huesca 4 de agosto de 1935.

“Regresaron de San Sebastián don Esteban Panzano Llamas y sus bellísimas hijas Victorina y Carmen” Ecos de Sociedad. Diario de Huesca 14 de septiembre de 1935.

Comerciante

Esteban Panzano fue todo un comerciante, en el Diario de Huesca del 3 de julio de 1936 aparece el anuncio del concesionario de lubricantes “Espall” E. Panzano Llamas, en Plaza de la República, junto al Circulo Oscense, Huesca.

En SARIÑENA (Huesca) vendo finca 5.720 metros cuadrados, regadío, árboles, frutales, cereales y hortalizas con casa y cuadra nuevas, para ocho caballerías 30.000 ptas. Informes: Esteban Panzano. Huesca (La Vanguardia 28 de agosto de 1943).

Esteban Panzano Llamas falleció en Barcelona, el 1 de diciembre de 1944, donde debió de residir sus últimos años de vida. Fue un alcalde muy activo en una época muy relevante. En su recuerdo, memoria y obra.

Jotas y coplas de Los Monegros


Joteros de antes, de viva voz que en cada ocasión que podían alegraban cada momento. Aquellos joteros de principios del siglo pasado y de mucho antes ¿Qué coplas cantarían?. Cantadores de taberna y ronda, de Jorge Laín “el Popilo”, Comte o el gran tenor sariñenense José María Cabellud y otros tantos que les precedieron, a lo largo y ancho de Aragón y, en nuestro caso, en la comarca de Los Monegros, donde la jotica antigua se cantaba como siempre:

Esta es la jotica antigua
esta es la jota de Robres
que al compás de las tijeras
cantan los esquiladores.

El día que tallaban los quintos, estos iban por las calles a rondar a las mozas a sus casas y la víspera de la fiesta rondaban a las autoridades y al pueblo en general. “Les daban tortas, les abrían sus puertas para tomar vino, desde medianoche hasta que amanecía” (Marisa Sanz, La Jota a través de los años en Sariñena. Revista Monegros nº 19, 1980).

“Los mozos comenzaban sus escotes para contratar las músicas, que se componían de guitarras, violines, bandurrias y guitarros y el imprescindible cantador de jota; dando a cada tañedor diez reales diarios y mantenido… ¡igual que hoy!.

Aunque en el pueblo era costumbre de que hubiese tres bailes o cuatro, el Alcalde, no autorizaba más que una ronda, respondiendo los encargados de que se guardara el debido respeto y orden.

La víspera de la fiesta, a las 10 de la noche, salía la banda autorizada para cantar tres jotas a cada una de las mozas del pueblo y forasteras. En estas jotas se descubrían amores, quereres y rencores, y si había vino de por medio llegaban las disputas, que el encargado, cortaba rápidamente con la autoridad de un dictador.

El segundo día de las fiestas, se engalanaba uno de los mejores carros del pueblo, con follaje, colchas de seda, y mantones de manila en el que eran enganchadas las cuatro mejores mulas de la villa, bien esquiladas y enjaezadas con rótulos en las ancas y con mozo mayor de alguna casa pudiente al frente de este carro, cargado de mozos, lucía la vara y sus dotes de buen carramatero, recorriendo todas las calles del pueblo y en busca de tortas que voluntariamente les ofrecían sus novias, amigas o hermanas en compensación a las coplas que la noche anterior les habían dedicado ”.

Fiestas en 1890, Juanito. Programas de fiestas de 1991.

Jeanine Fribourg, Fiestas y literatura oral en Aragón, encuadra la ronda como una tradición perdida, como la de engalanar los balcones. Además, desconocía, en el momento de hacer su trabajo, entre 1975 y 1985, si se hacía en otros pueblos. La etnolinguista francesa describe las “rondallas” como grupos de tres o cuatro jóvenes que iban a cantar jotas a las chicas que les gustaban. Como ejemplo recoge la siguiente copla:

Venimos a saludarte
con bandurrias y guitarras
ya puedes estar contenta
que somos diez a rondarte.

Compositores, verdaderos creadores y poetas. Algunos iban por los pueblos cantando, alegrando fiestas, ceremonias y eventos. A Sariñena venía el cantador de Santalecina, estuvo en la inauguración de la iglesia del barrio de la Estación de Sariñena, inauguración que se llevó a cabo en abril de 1929. El cantador de Santalecina interpretó diferentes jotas con la música de la orquesta dirigida por el gran maestro Guioni. (Una fiesta en Sariñena. Berdun Torres, Manuel. Programa de fiestas de Sariñena de 1973).

Es la villa de Sariñena
con su barrio la Estación
unidos en un fuerte lazo
honra y gloria de Aragón.

De público tan selecto
nos vamos a despedir
muchos años esta fiesta
la volváis a repetir.

En Perdiguera también ha existido una gran tradición jotera, siempre ha habido personas que sabían tocar cantar y bailar y se juntaban para rondar y alegrar las calles del pueblo. También para bailar una jota muy querida, la jota de la Regolvedera el día de la patrona Santa Beatriz, el 29 de julio. (Asociación Folclórico Musical de Perdiguera).

Juanito, Juan Sanz Benito fue un precursor de la rondalla en Sariñena, todo un enamorado de la música; estudió la carrera de violín en el conservatorio de Barcelona. En Sariñena fue muy buen amigo del gran jotero Fidel Seral de Tardienta y de su hijo Mariano o Mario, como se le conoció siempre, quien también poseía una gran voz, lo que influyó en su pasión por la jota y en el empuje para formar una rondalla en Sariñena en 1949.

Para la presentación de aquella primera rondalla sariñenense, Marisa Sanz cantó los versos que su padre Juanito escribió:

Queridos Sariñenenses/ todos llenos de entusiasmo/ juventud y dinamismo/ sintiéndonos aragoneses/ y por ello bien nacidos/ han formado la rondalla/ para cantar de camino/ que Sariñena no muere/ que continúa en su sitio/ tan valientes como siempre/ dando a la patria sus hijos/ que igual se canta la jota/ que se matan a cuchillo./ Y ahí los tienes, Sariñena/ con los semblantes altivos/ para ellos pido un aplauso/ que tienen bien merecido.

También Marisa cantó la jota compuesta por Juanito para el párroco del barrio de la estación, Pedro Luis de Bengoechea. Fue con motivo de las fiestas del barrio sariñenense, “se subía a rondar al jefe de la estación, a las mozas del barrio e incluso al cura. Entonces llevaba Capdesaso, Lastanosa y la Estación, y cuando bajaba del tren cogía su bicicleta y mi padre le compuso esta copla”:

D. Pedro va en bicicleta
y eso me da mal humor
ala, a ver si le compramos
pa ir a misa un trimotor.
Marisa Sanz, La Jota a través de los años en Sariñena (Revista Monegros nº 19, 1980).

La rondalla tuvo sus vaivenes, formándose de nuevo en dos ocasiones, la primera de la mano de José María Arregui y una segunda gracias a Pepe Alustiza hasta que en 1979 se formó “Aires Monegrinos. “Una noche, todos los aires soñaron con una tierra, un lugar donde plantar sus vuelos, sus músicas y voces; un lugar lejos de verdes montes y profundos mares. Allá dónde en lo yermo poder soñar y volar… y allí fueron con sus cantos, música y bailes. Sembraron la Jota, plantaron ilusiones y cosecharon sueños y realidades: Aires Monegrinos”. Alicia Bergua en los 25 años de la agrupación.

Que puede morir la jota
nadie se atreva a decir
pues estamos los de Sariñena
para hacerla resurgir.
Agrupación folclórica municipal Aires Monegrinos, Programa de fiestas de Sariñena de 1980.

En Leciñena se bailan las seguidillas en honor de la Virgen de Magallón, varias parejas bailan acompañadas por la rondalla. Los quintos y quintas de La Almolda recorren y rondan las calles entonando jotas al compás de panderas esmeradamente decoradas con cintas “Antiguamente sólo los quintos, con guitarras, bandurrias, panderas, almirez, ganchos (triángulo) y botella de anís se encargaban de las rondas nocturnas durante todo el año, hasta la entrada de la siguiente quinta”. (Comarca de Los Monegros. La tradición musical en Los Monegros. Bajén García, Luis Miguel y Gros Herrero, Mario).

Gros y Bajén también recogen las rondas de Castejón de Monegros “donde a la tradicional pandera con parche de piel de perro se unían la mandurria y la guitarra, los quintos salían a recorrer calles y plazas. En las rondas de mozos se amplían los instrumentos a los disponibles: guitarra, mandurria, laúd, guitarro, violín, hierros (triángulo) y pandera”.

“Todavía queda recuerdo en Villanueva de las rondas con gaita, aunque eran los viejos (casados) quienes rondaban con el gaitero de La Almolda improvisando coplas. Los jóvenes preferían los instrumentos de cuerda para rondar a las mozas. Tampoco faltaban las rondas en uno de los momentos mágicos del año, la noche de San Juan. Después de lavarse la cara en el río, fuente o balsa antes de salir el sol, salían las mozas con coberteras entonando las clásicas Sanjuanadas, con coplas como ésta:

San Juan y la Madalena
fueron a coger melones
y en medio del melonar
San Juan perdió los calzones.
(Comarca de Los Monegros. La tradición musical en Los Monegros. Bajén García, Luis Miguel y Gros Herrero, Mario).

Las coplas, en palabras de Javier Badules, deben tener cuatro versos octosílabos o heptasílabos, dependiendo de la rima de la última palabra y la rima se ha de cumplir entre el segundo y cuarto verso siempre. Si no se cumplen estas condiciones la copla no puede ser cantada, por lo tanto está mal construida o transcrita.

Muchas agrupaciones folclóricas, ligadas a la jota, forman parte de la esencia de Los Monegros: Rondalla de Sena, Grupo Castillo de Montoro en Lanaja, Grupo folclórico Virgen de la Sabina de Farlete, Grupo de jota y rondalla de Bujaraloz “Aire de Monegros”, Rondalla Esencia de Villanueva, Rondalla de Castejón de Monegros, Asociación Folclórico Musical de Perdiguera…

Queda esta publicación abierta para la continua incorporación de coplas, rondallas, grupos, joteros/as… esperando que cada ausencia, falta o error sea subsanado gracias a vuestra participación y colaboración. ¡Gracias!

Los Monegros

Bujaraloz en un llano
La Almolda está en un altero
Valfarta está en una valle
y Peñalba en un aujero.

Castejón en un barranco
Valfarta en una Varella
Bujaraloz en un llano
y La Almolda pie la cuesta.

Comarca de Los Monegros
con parajes sin igual
donde brilla Sariñena
como su gran capital.
Autor: Paco Lasierra Barrieras.

Comprar buen vino en Lalueza
es cierta y segura cosa
pero comprar buen aceite
cuando se acabe la trilla.
Jotas y Coplas de Monegros, Juan el Recogedor. Revista Monegros.

Con el frío, cierzo y niebla;
con el calor, polvo y sol;
son contrastes que a Monegros
le hacen duro el corazón.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Con melocotón de Fraga
vino viejo de Lalueza
ternasco de Sariñena
no me duele la cabeza.
Informante: Villellas, José Antonio.

Cuando veo Los Monegros
se me encoge el corazón
son como un hierro rusiente
en el vientre de Aragón.
Autor: Escudero, Luis.

De Tardienta salió el hambre
y por Torralba pasó,
en Senés entró en misa
y en Almuniente paró;
en Torres hizo escritura
y en Barbués la hipotecó.

Donde nacen los Monegros
hay una ermita de piedra,
en la ermita hay una imagen
llamada Santa Quireria.
Cancionero popular de la Provincia de Huesca. Juan José de Mur Bernad.

El duro sol de Monegros
me l´a quemao las mejillas
las suavizaré con besos
cuando se acabe la trilla.
Jotas y Coplas de Monegros, Juan el Recogedor. Revista Monegros, 1980.

El cierzo y el sol te curten,
sabina de los Monegros,
y tu corteza es testigo
de siglos de desconsuelos.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

El segador de Monegros
sabe lo que es cosechar
cada grano mil sudores
que soporta sin reblar.
Autor: Gracia Vicién, Luis.

En Lanaja comen paja
en Pallaruelo salvau
y en la villa Sariñena
nos hartamos de pescau.

En un pueblo de Monegros
un abuelico soñaba
que regresaban los hijos
y las tierras se regaban.
SIPCA.

En una noche de ronda,
brillan hermosos luceros,
que sólo se pueden ver,
en el cielo de Monegros.
Autor: José Luis Urben.
Informante: Lourdes Urben Gracia.

Jota y coplas de Monegros
que aún hay voz en mi garganta
y mucha fuerza en el pecho
pa recogeros a casa.
Jotas y Coplas de Monegros, Juan el Recogedor. Revista Monegros, 1980.

La paciencia de Aragón
también se puede acabar
si las aguas no nos llegan
Los Monegros a regar.
Jota cantada en Bujaraloz el Día de la Provincia (1974).

Los hombres de Los Monegros
tienen noble su carácter,
es tan limpio como el cierzo,
sobrio como su paisaje.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Mia s`hi recorrido mundo
que hi estau en Tramaced,
en Huerto, Usón y La Venta,
en Alberuela y Marcén.
Informante: Gracia Castel, Pablo.

Pirineo de aguas claras
refresca bien Los Monegros
que el sol quema los trigales
y están llorando los pueblos.
Informante: Villellas, José Antonio.

Por el cielo de Monegros
el cierzo vuela dolido
porque los rayos del sol
van dibujando suspiros.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Por mi pueblo va el canal
que ha de regar los Monegros
y el Alto Aragón será
más que la ribera el Ebro.
Informante: Villellas, José Antonio.

Que ha de regar los Monegros
por mi pueblo va el canal
que ha de regar los Monegros
y el Altoaragón [le da] más que la ribera el Ebro
más que la ribera el Ebro
por mi pueblo va el canal.
Lasierra Barrieras, Francisco “El Chato” y Villellas, José Antonio (16/05/1991). Romería a la ermita de Santiago en Sariñena. SIPCA.

Sale el sol por los Monegros
baña en el Ebro sus ratos
da la vuelta en el Pilar
y se va por el Moncayo.
Popular. Informante: Casaña Bernad, Elena.

Siempre incierto el caminar,
siempre mirando hacia el cielo,
siempre esperando el milagro,
en las tierras de Monegros.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Sin glarimas s´han quedau,
no ploran ya los Monegros,
tienen resecos los güellos
de tanto mirar ta´l cielo.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Sin ver cumplido un deseo
no me quisiera morir
sin ver cumplido un deseo
poder cortar una rosa
del vergel de Los Monegros
del vergel Los Monegros
no me quisiera morir.
Autor: Lasierra Barrieras, Francisco.

Un mantón ceniza y ocre
La tierra de los Monegros
Adornada con aliagas
Con Sabinas y romero.
Autor: Gracia Castel, Pablo. Esta fue una de las coplas con la que la jotera monegrina Elena Casaña Bernad ganó el Campeonato de Aragón.

Ya me han dicho que te vas
a vivir a Los Monegros
a beber agua de balsa
toda llena de gusanos.
SIPCA.

Ya me han dicho que te vas
a vivir a Los Monegros
a beber agua de balsa
y a comer pan de centeno.
SIPCA.

Ya me vuelvo a Los Monegros
y me despido de ustedes
me voy a un bello desierto
donde el Romero florece.
Autora: Elena Casaña Bernad.

Ya vienen los segadores
de segar de los Monegros
sólo por venirte a ver
niña de los ojos negros.
Informante: Alfredo Aranda.

Albalatillo

Albalatillo es mi pueblo
San Andrés es mi patrón
Margarita es la patrona
de nuestra fiesta mayor.
Popular. Informante: Casaña Bernad, Elena.

En medio de los Monegros
donde se juntan dos ríos
alguien descubrió un oasis
y lo llamó Albalatillo.
Autor: Atares, José Antonio. Informante: Casaña Bernad, Elena.

Por los tres yo moriría
por tres amores suspiro
por mi madre, por la jota
por mi pueblo Albalatillo.
Autor: Gracia Castel, Pablo. Informante: Casaña Bernad, Elena.

Albero

Coplas recogidas por Carolina Ibor Monesma

José María Sanagustín recordaba estas que cantaba su padre, Siño José, en el trillo:

Cuando yo te festejaba
te painabas a menudo
y ahora que no te festejo
paices un perro lanudo.

María la colorada
se ha comprado un meriñaque,
le ha costau cuatro pesetas
y una magra con tomate.

Madre, me quiero casar
porque ya conozco el Carro,
la luna y las estrellas
y la Carretera de Santiago[1].

[1] Evidentemente se trata de las denominaciones populares de la Osa Mayor y la Vía Láctea.

Algunas más, que formaban parte del repertorio de los mozos, quienes solían rondar a las mozas muchos sábados y vísperas de fiesta. Cantaban tres jotas frente a la casa de cada una, aunque estuviese ausente. En los últimos años en que se hicieron rondas, las interpretaban a capela, pues por entonces no contaban con tañedores. Detrás de cada cuarteta, incluyo el nombre de la persona que la recitó, si bien algunas estrofas eran generalmente conocidas por casi todos.

Aunque vives en rincón
no vives arrinconada,
que en los rincones se crían
las rosas más encarnadas.
Recitante: Ibor, José María.

Aunque vives en rincón
no vives arrinconada,
que en los rincones se crían
las mejores ensaladas.
Recitante: Monclús, Rafael.

Gracias a Dios que he llegado
y no pensaba llegar
a darte las buenas tardes,
ojitos de mi mirar. 
Recitante: Ciprés, Julia.

Las dos hermanicas duermen
en una cama de flores
y en la cabecera tienen
la Virgen de los Dolores.
Recitante: Giménez, Nati. Se la cantaban los mozos a sus hermanas Carolina e Ignacia.

Yo me enamoré de noche
y la luna me engañó,
otra vez que me enamore
será de día y con sol.
Recitante: Ibor, Hilario.

En tu puerta planté un pino
y en tu ventana una higuera
pa que te comas los higos,
morricos de laminera.
Recitante: Ibor, José María.

En esta calle que entramos
echan agua y salen rosas
y por eso le decimos
la calle de las hermosas.
Recitante: Ibor, José María.

De tu ventana a la mía
me tirastes un limón,
el limón me dio en la cara
y el agrio en el corazón.
Recitante: Ibor, Hilario.

Yo venía de regar
y estabas en la ventana
y me hicistes una seña
que estabas sola y que entrara.
Recitante: Ibor, Hilario.

A finales de los años ochenta “recuperamos” la ronda para la fiesta, que va acompañada de la recogida de tortas para una chocolatada. A mediados de siglo XX esa ronda corría a cargo de la orquesta, en uno de los pasacalles previos al baile. Tras la recuperación de los años ochenta la hemos acompañado con guitarra, con clarinete y guitarra, con guitarra y bandurria… En fin, lo que teníamos a mano y con letras que aludían a los vecinos de cada casa. Ahora sigue haciéndose así, con guitarra y bandurria contratadas a tal efecto.

Carolina Ibor Monesma

Alcubierre

Cuando voy a San Caprasio
y paso por Valmayor
me acuerdo de aquella amiga
que vive en Villamayor.
Jota de ronda. SIPCA.

Dos vivas manda Alcubierre
desde la tierra al espacio
pa su patrona Santana
y a su patrón San Caprasio.
Informante: Alberto Lasheras. Autor: Luis Bielsa.

En la sierra de Alcubierre
partida La Taralluela
me enseñó a cantar mi padre
las joticas de mi tierra.
Jota de ronda. SIPCA.

San Caprasio ya no estás
tan sólo como otras veces
que ha puesto Dios a tu lado
los frailes que te mereces.
Informante: Alberto Lasheras. Autor: Luis Bielsa. De cuando llegaron los ” Hermanitos de Jesús” a Farlete y a San Caprasio.

Si es de la provincia de Huesca
del partido de Sariñena
es soltera y de Alcubierre
no verás cosa más buena.
Informante: Alberto Lasheras. Autor: Luis Bielsa.

Farlete

Grupo folclórico Virgen de la Sabina

El grupo folclórico Virgen de la Sabina se fundó en 1981, un grupo de jóvenes amantes de la música formado por Jesús Lasheras, Antonio Fustero, Angel Yago, Enrique Llados y Tomás Fustero fueron con sus ensayos la semilla de este grupo. Un poco más tarde fueron tomando cuerpo el grupo de canto y de baile. Profesores de música con Pedro Arto y en la actualidad Javier Martín, de baile con Ana Bueno y Miguel Angel Berna, y en canto Elvira Mayoral, José Luis Urben y actualmente José Luis Gimeno han pasado por el grupo. En los buenos tiempos el grupo llegó a tener 83 miembros y a participar en eventos y concursos, llegando a quedar segundos en un certamen celebrado en Báguena. La despoblación hizo mella en el grupo, y en la actualidad apenas unas 15 personas formamos parte de la rondalla y del grupo de canto de la asociación, y participamos en misas y eventos festivos de la localidad y de la comarca. La rondalla en la actualidad tiene un repertorio muy amplio que va del folclore a la música Pop, incluyendo temas propios en su repertorio

Se ha convertido en una tradición la ronda jotera que se celebra en Septiembre, durante la celebración de la Novena a la Virgen de la Sabina, donde acuden numerosos músicos y cantantes de Aragón.

Adiós Virgen de la Sabina
adiós que me voy marchando
nunca he estado tan a gusto
como para tí cantando.
Grupo folclórico Virgen de la Sabina. Autor: Tomás Fustero.

Al sur de Sierra Acubierre
debajo de una colina
tiene su santuario
la Virgen de la Sabina.
Grupo folclórico Virgen de la Sabina. Autor: Tomás Fustero.

En Farlete yo he nacido
tengo sangre monegrina
y la patrona que tengo
es la Virgen de la Sabina.
Grupo folclórico Virgen de la Sabina. Autor: Tomás Fustero.

Encima de una Sabina
a un pastor te apareciste
encima de una Sabina
y en el pueblo de Farlete
eres su virgen querida
eres su virgen querida
a un pastor te apareciste.
Grupo folclórico Virgen de la Sabina. Autor: Aurora Fustero.

Farlete tierra secana
tiene un rosal entre espigas
Farlete tierra secana
con la rosa que se llama
la virgen de la sabina
la virgen de la sabina
Farlete tierra secana.
Grupo folclórico Virgen de la Sabina. Autor: Juan Gómez.

Tres cosas tienes que ver
cuando vengas a Farlete
tres cosas tienes que ver
la virgen de la Sabina
la Torraza el Gallipuen
la Torraza el Gallipuen
cuando vengas a Farlete.
Grupo folclórico Virgen de la Sabina. Autor: Severina Alierta.

La Almolda

La Almolda tiene dos sueños
y alienta dos esperanzas
que sus tierras se concentren
y que se expansione el agua.
“CRÓNICA JOTERA” Miguel María Astrain “CANTAS Y CANTICAS” José María Ferrer:
Informante: Sonia Valero.

Si ese sol que nos alumbra
se volviera jornalero,
no saldría tan temprano
y andaría más ligero.
Informante: María Pilar Beltrán Taules.


Lalueza

El labrador en el campo
cante bien o cante mal
pero en el pueblo de Lalueza
cantar bien o no cantar.

Si te casas en Lalueza
cómprate burra y ramal
si te casas en sábado
el lunes al espartal.

Leciñena

Las Seguidillas de Leciñena. Letra escrita en 1912 por Calisto Tolosana Marcén.


Hoy es día de todos
los hijos de Eva
y en especial los hijos
de Leciñena,
pues es muy justo
que el día se celebre
con mucho gusto.

En el monte precioso
tan escogido
tenemos a la Madre
del Rey Divino.
Es importante
alabar a María
madre constante.

La causa de alegrarnos
en este día
fue la imagen del cielo
con su venida.
y desde entonces
tenemos protectora
en estos montes.

Tenemos en el monte
de Leciñena
una imagen que brilla
toda la Tierra.
no hay que dudarlo,
mirad como relumbra
su Santuario.

Hijos de Leciñena
que en vos confían,
dales gloria en el Cielo,
virgen María.
y a si diremos
que logramos más dicha
que merecemos

Si alcanzamos el Cielo
que deseamos
será nuestra alegría
con entusiasmo.
y sin dudarlo,
diremos que la Virgen
es nuestro amparo.

Este pueblo dichoso
gloria consigue
venerando a María
con celo firme.
Dichoso pueblo
porque vino María
para consuelo.

De Magallón viniste
por tu destino
A parar a las ramas
de un bello pino.
¡Oh claro Cielo!
¡Cuánta fue la alegría
en este pueblo!

La causa de venirse
desde esa villa
fueron Martin y Antón
por homicidas.
Que sin cuidado
dentro del templo se meten
a profanarlo.
10ª
Hacia el altar se llegan
donde allí estaba
Juan de Albir abrazado
a la Virgen Santa.
Y con qué rabia
le traspasan el cuerpo
también el alma.
11ª
Al ver el sacrilegio
de los dos fragos
María se nos viene
como un encanto
oh día hermoso
porque vino María
para nosotros.
12ª
En el quince de Marzo
fue aparecida
al pastor inocente.
dichoso día
nadie lo ignora
de que fue aparecida
divina Aurora.
13ª
El pasto inocente
nos dio el aviso
que Dios había obrado
dichoso prodigio.
Norte precioso
de prodigio tan grande
somos dichosos.
14ª
Creídos del aviso
los de este pueblo
en procesión se forman
con grande anhelo.
Suben al pino
a donde está la Madre
ael Rey divino.
15ª
Los hijos de este pueblo
llenos de gozo
reciben a la Madre
de Cristo esposo.
Luego con ansia
en un templo precioso
fue colocada.
16ª
Colocada que estuvo
en su capilla
todos los comarcanos
tienen noticia.
¡Y con que celo
vienen a visitarla
por su consuelo!.
17ª
De toda la comarca
vienen devotos
a adorar la reliquia
del niño hermoso.
Vienen con celo
a adorar a este niño
rey de los Cielos.
18ª
Todos que santifican
tu santo nombre
se vuelven socorridos
de tus favores,
porque siguen
de tu gracia infinita
todo que piden.
19ª
Adornada de luces
está en el templo
y le alumbran devotos
de buen afecto.
Cierto y seguro
que la Virgen les paga
ciento por uno.
20ª
Bien podemos los hijos
de Leciñena
venerar a María
de gracia llena,
Porque en María
tenemos el consuelo
los de esta villa.
21ª
Hacia el sol del Oriente
nació una estrella
que nos da luz y guía
las buenas sendas.
Y está en María
que nos abre el camino
todos los días.
22ª
Gustosos la seguimos
por el camino
porque de lo contrario
somos perdidos.
Y ésta es la fe
que María merece
por su querer.
23ª
Es María la fuente
que nos da el agua
y nos riega los campos
con abundancia.
Porque las nubes
vienen a descargarse
sobre estas cumbres.
24ª
Es manantial María
inagotable
que todo que pedimos
nos satisface,
y a eso debemos
tributarle las gracias
por los remedios.
25ª
Es María el socorro
de los mortales
socorre gravísimas
necesidades.
Norte divino
cuántos son los favores
que recibimos.
26ª
Es María consuelo
de Leciñena,
protectora de mares
y en todas tierras
y es cosa clara
que el que pide a María
nunca naufraga.
27ª
Es María consuelo
de todas penas
pues corre presurosa
a deshacerlas.
Y con que celo
viene tan satisfecha
con el remedio.
28ª
En Orán se encontraba
un hijo del pueblo
rodeado de moros
quieren vencerlo.
Y este no quiere
y a María le pide
que le remedie.
29ª
Muchas balas le tiran
pero el sin miedo
contra ocho pelea
con mucho riesgo.
Pide a María
que salga con victoria
de morería.
30ª
María que esto oye
de este devoto
vuelve pronto en auxilio
con mucho gozo.
Y de repente
lo saca del peligro
de los herejes.
31ª
Es María una imagen
qué con su gloria
recuerda en el mundo
grande memoria.
Cierto y seguro
que reina en alabanza
por todo el mundo.
32ª
Esta hermosa paloma
vino volando
a consolar los tristes
desconsolados.
Cuántos rendidos
llegan a sus plantas
son socorridos.
33ª
Hermosa tortolilla
de dónde viniste
a llenar de alegría
las almas tristes
todos ahora
llenos de regocijo
cantan victoria.
34ª
A María cantamos
las seguidillas
y las gracias le damos
por su venida.
Viva María
la que en gracia del cielo
fue concebida.
35ª
Con estas seguidillas
ya me despido
¡Viva¡ ¡Viva la Madre
del Rey divino
del Rey divino
la que fue aparecida
al pastorcillo.

Aportación de: Javier Bagües, componente de la Asociación Folclórico Musical de Perdiguera.


Pallaruelo de Monegros

De Pallaruelo vecino
que grande me siento al ser
de Pallaruelo vecino/ y orgullo de ser jotero
del Grupo Aires Monegrinos
del Grupo Aires Monegrinos
que grande me siento al ser.
Autor: Lasierra Barrieras, Francisco.

Perdiguera

Fue en el año 2015 cuando, después de varios años de esfuerzo, rondalla, canto y baile se formó la Asociación Folclórico Musical de Perdiguera; con el principal objetivo de promover, difundir y mantener vivo el folclore del pueblo.

En la actualidad la Asociación cuenta con cerca de 35 alumnos de todas las edades. Lleva a cabo la formación de los alumnos, contando con profesores altamente cualificados con años de experiencia, cuya misión no es sólo formar técnicamente a los componentes de la escuela sino inculcar a los alumnos la esencia de nuestra Jota.

Para poder mantener vivo el espíritu de nuestra querida Jota y mantener vivas las tradiciones, que tienen relación con el folclore, realizamos festivales, encuentros de escuelas de Jota, pases, rondas y misas baturras, estas junto con el coro parroquial de nuestro pueblo.

Como la fiera de Fuentes
es la jota en Perdiguera
recia, fuerte, pura y grande
como la Regolvedera.

En Zaragoza está el Cristo
y la virgen del Pilar
por patrona en Perdiguera
Santa Beatriz está.

En el monte de Asteruelas
Santa Cruz y Santa Engracia
con la ermita San José
y la iglesia nuestra casa.

Cuando salgo de paseo
hasta el pocico del hielo
oigo sonar las campanas
de la iglesia de mi pueblo
estoy soñando señores
¿Sera Perdiguera un sueño?.

Cuando subo a Monte Oscuro
en las curvas de la Sierra
veo un Jardín en Monegros
un vergel que es Perdiguera.

Aportación de: José Sacacia, componente de la Asociación Folclórico Musical de Perdiguera.

Robres

El fandanguillo de Robres
cualquiera mujer lo baila
a la una y a las dos,
y a las tres de la mañana.
El fandanguillo de Robres.
Cancionero popular de la Provincia de Huesca. Juan José de Mur Bernad.

Sariñena

A la Virgen de las Fuentes
gozos canta Sariñena,
siempre proteja a este pueblo
que con devoción le reza.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

A orillas de la laguna
a mi morena juré:
tan claras como sus aguas
nuestro cariño ha de ser.
Autor: Pablo Gracia Castel, Pablo.

Camino del Alcanadre
me cogiste de la mano,
y una promesa de amor
me regalaste en Santiago.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Cuando se muera este maño
le pondrán este rotulo
aquí yace medio hombre
aquí yace medio baturro.
Jota de picadillo. Autora: Villacampa Escanero, María Pilar.

Cuando vuelvas de la siega
asómate a la ventana
que a un segador no le importa
que le de el sol cara a cara.
Jotas y Coplas de Monegros, Juan el Recogedor. Revista Monegros, 1980.

De la plaza Villanueva
sale de noche la ronda,
y a cantarle a mi morena
se para en la calle Goya.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

De los dances Monegrinos
es la cuna, Sariñena,
y su nombre con la jota
por todo el mundo resuena.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Desde el puente de Alcanadre
una imagen que no olvido:
cuando bajan las carrozas
el día de San Isidro.
Autor: Pablo Gracia Castel, Pablo.

El día San Antolín
quiero ser palo y espada,
para ir en procesión
más cerca de tu peana.
Autor: Pablo Gracia Castel, Pablo.

En la ermita de Santiago
Sariñena da la nota,
el día de San Isidro
con carrozas, dance y jotas.
Lasierra Barrieras, Francisco.

En Loreto rezo a la Virgen Milagrosa,
en la ermita de Santiago a San Isidro,
en La Cartuja a la Virgen de las Fuentes
y en la Iglesia El Salvador a San Antolíno.
Villellas, José Antonio (En este pueblo, cómo hacemos bailar a los santos. Esta se canta igual que los labradores”).

Hay gentes en Sariñena
con una liturgia extraña
pues cualquier día del año
es domingo de “Pifania”.
Jotas y Coplas de Monegros, Juan el Recogedor. Revista Monegros, 1980.

La habitan miles de aves
bonita como ninguna,
orgullo de Sariñena
siempre ha sido su laguna.
Autor: Lasierra Barrieras, Francisco.

La piel de mi morenica
brilla como el azabache
y es que se lava la cara
con agua del Alcanadre.
Canción de Ronda de Sariñena. Jotas y Coplas de Monegros, Juan el Recogedor. Revista
Monegros, 1980.

Los mozos de Sariñena
cuando se van a cazar
el tozal de mataliebres
no lo pueden olvidar.
Informante: Hernández Casabón, Daniel.

Mes de mayo, mes florido
a San Isidro nos traes,
Sariñena lo festeja
con carrozas y con dances.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Noble acequia de Valdera
que riegas la huerta vieja,
eres aliento de vida,
de la historia, compañera.
Autor Gracia Castel, Pablo.

Para un buen sariñenense,
la mañana más feliz:
ver bailar a los danzantes
el día San Antolín.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

San Antolino bendito de Sariñena patrón
abogau de los melones
el que no tenga navaja
que los rompa a tozolones.
Informante: Rodes Orquin, Cristina.

San Antolino bendito de Sariñena patrón
guarda nos las calabazas y también algún melón
y el que no tenga cuchillo
que lo parta a tozolón.
Informante: Hernández Casabón, Daniel.

San Isidro en Sariñena
se festeja con carrozas,
y en la ermita de Santiago
en su honor suena la jota.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Sariñena es mi pueblo,
San Antolín mi Patrón,
el Alcanadre y Monegros,
son lo mejor de Aragón.
Jotas y Coplas de Monegros, Juan el Recogedor. Revista Monegros, 1980.

Sariñena, Sariñena
capital de Los Monegros
tus mujeres son hermosas
tus segadores morenos.
Informante: Hernández Casabón, Daniel.

Sariñena, Sariñena
tenemos muchos melones
el que no tenga navaja
que los parta a tozolones.
Informante: Buil Navarro, María.

Sariñena villa hermosa,
¡De lo mejor de Aragón!
su patrón San Antolín,
que la da la bendición.
Autor: Lasierra Barrieras, Francisco.

Suena una jota en Santiago
el día de San Isidro,
las aguas del Alcanadre,
alegres marcan el ritmo.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Tengo un problema en mi casa:
suegra, mujer y cuñada,
ellas comen lo que quieren
y aún me tratan a patadas.
Cancionero popular de la Provincia de Huesca. Juan José de Mur Bernad.

Tres cosas de Sariñena
ya conoce el mundo entero,
su buen equipo de fútbol,
sus danzantes y joteros.
Autor: Lasierra Barrieras, Francisco.

Un mozo de Sariñena
el corazón me ha robado,
en una puesta de sol
en la ermita de Santiago.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

Danza de Sariñena

El día de San Antolín
es la fiesta mayor
de esta bella ciudad;
las campanas sonarán
llamando tin, tin, tin,
diciendo tam, tam, tam.

Sariñena, Sariñena,
capital de Los Monegros
tus mujeres son hermosas,
tus segadores, morenos.

En la ermita de Santiago
San Isidro tiene altar;
y su santo los romeros
allí van a celebrar.

Los mozos de Sariñena
cuando se van a cazar,
el tozal de Mataliebres
no lo pueden olvidar.

Es la virgen de las Fuentes
una virgen singular
para rogarle la lluvia
que los campos regará.

Al venir de Zaragoza
veo la laguna llena;
si sus aguas son saladas
más salada s mi morena.

Sariñena es para mí
tan buena como una madre;
y en su honor canto la jota
a orillas del Alcanadre.

La Danza de Sariñena, música del maestro Manuel Villanueva y letra Domingo Lana, interpretado por primera vez en las fiestas patronales de Sariñena. Programa de fiestas de 1976.

Sena

Cuatro cosas tiene Sena
que no hay en el mundo entero:
las coplillas, los danzantes,
los pintores y joteros.
Informante: Monter Pilar.

Hay una acequia con agua
a la entrada de mi pueblo
un danzante con calzones,
y un volante con enaguas.
Informante: Monter, Pilar.

La ronda tira p´arriba
desde casa la tobeta
calles baja  y la mayor
hasta pasar la placeta.
Informante: Monter, Pilar. (Coplas antiguas cantadas por Sena).

Mentras tengas quien te fie
cuerpo no lo pases mal
en no pagando a ninguno
todos quedarán igual.
Informante: Monter, Pilar. (Coplas antiguas cantadas por Sena).

Ribera del Alcanadre
voy a subirte a cantar
desde el tozal de la mora
y todos me sentirán.
Informante: Monter, Pilar. (Coplas antiguas cantadas por Sena).

Santa Quiteria bendita
tú que estás en ese monte
dale buen trigo a mi padre
para que me de buen dote.
Informante: Monter, Pilar. (Coplas antiguas cantadas por Sena).

Sigena y presiñena
el Alcanadre y san Pedro
están rodeando a Sena
el pueblo que yo más quiero.
Informante: Monter, Pilar.

Te daré la despadida
con un fascal de fendejos
en el barranco la Valle
se crían güenos conejos.
Informante: Monter, Pilar. (Coplas antiguas cantadas por Sena).

Tres cosas Sena se anota
que no están en cualquier parte:
su antiguo dance, la jota
y los amigos del arte.
Sena, un pueblo con vibraciones culturales. Revista Monegros nº16, 1980.

Sijena

Canté una jota en Santiago
y el Alcanadre la lleva,
es un grito de justicia
que ha de llegar a Sijena.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

El silencio de Sijena
tiene una historia guardada,
vida de gloria y grandeza
está en sus piedras grabada.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

En el claustro resuenan viejas oraciones,
el cantar de una reina-abadesa.
Sólo el tiempo es testigo de un pasado noble
esplendor y poder de Sijena.
Autor: Gracia Castel, Pablo.

La que echa el Altoaragón
echaré la despedida
la que echa el Altoaragón
cojo la bota y la alforja
y les dejo el corazón
y les dejo el corazón
echaré la despedida.


Autor: Lasierra Barrieras, Francisco.

Cocina de paisaje, Los Monegros


Cocina de paisajes, un capricho

Los fogones preparados, cazuelas, ollas, sartenes y demás utensilios listos para la encomienda de cocinar paisajes. Listos para preparar entrantes, primeros, segundos y deliciosos postres que seguro nos deleitarán con sensaciones infinitas. ¡Ea!, bienvenidos placeres de los olimpos a los áridos y secos terrenales de Los Monegros.

El gorro de cocina y el delantal, a conjunto de la vanguardia ¡cuqui!. Numerosas estrellas, de grandes maestros y maestras, lucirán para la culinaria ocasión. Sus mejores galas para elegantes comensales dignos de la mejor cocina gourmet. Y la elegancia es una bonita y preciosa sonrisa.

El tiempo siempre juega a nuestro favor, a la cocción paciente, como la de antaño, aquella cocina de siempre que nos forjó. Una emulsión de sabores nos embriagará sutilmente el paladar. A su punto, cocina experimental pero con productos propios de la tierra. El olor a fragancias del monte, al hogar que nos abre el sentido del gusto para deleitarnos con placeres únicos e irrepetibles. ¡Para chuparse los dedos!.  

¡Oído chef!- La idea comienza a emulsionar, configurando paisajes. ¡Preparad las mesas!, brillantemente ornadas para la ocasión, atenderá el excelente metre de Los Monegros, con su eficiente equipo de camareros y camareras, que ofrecerán un servicio impecable propio de las más altas esferas siderales. Sin olvidar del gran sumiller, su excelente maridaje con vinos, de exquisitos caldos duros y salvajes, toda una delicatesen.

La velada, de la que esperamos sea inigualable, será amenizada por la calmada y sosegada tranquilidad del desierto, del silencio solamente susurrado por el viento, de un tibio cierzo  que velará el deleitoso menú, rico y apetitoso que podréis disfrutar en la tremenda propuesta gastronómica de cocinar paisajes.

A degustar, ¡Bon appétit!.

¡Cool & fashion, Os Monegros Club!

Salmueras de Bujaraloz

Delicias de Bujaraloz en salmuera. Sazonar abundantemente, corrigiendo continuamente de sal, procurando siempre mantener un nivel de agua casi ausente. Si es necesario añadir alguna pizca más de sal, hasta dejar todo completamente salado, completamente cubierto, como queriendo ser mar sin agua, un pequeño mar en pura estepa de cereales, rastrojeras y eriales.

Dejarlo puro. Blanquecino, como la nieve, como una superficie lunar y un horizonte donde perderse, donde ver espejismos, pura reverberación. Imaginar la mar en puro desierto, donde la sugestión nos descubre un único y singular paisaje y a la vez nos conduce a todos los lugares.

Como lugar de paso, donde parece que nada pasa y todo se sucede, a su propio ritmo. Así, sin más, donde parece que no hay nada resulte una explosión de sabores diversos y a la vez el universo entero. Sorprendiendo por su variedad y diversidad, su eclosión como metáfora de lo subjetivo que conlleva la percepción del paisaje.

Los sabores salitrosos de la tierra conjugan con la magia de la luz, aquella que impregna los aromas del plato y va más allá de su propia concepción. Puro arte, como es la cocina en su mayor exponente, para el guste y el disfrute: una salada de Bujaraloz.

Y así, vuelta y vuelta. Una pizca de pimienta entre las grietas abiertas de la tierra, resquebrajando la tierra blanquecina de sales y yesos, cocinando un paisaje de amplio horizonte e infinitas estrellas.

Sencillamente, llevar, dejarse llevar… 

Salteado Sierra Alcubierre

Combinar todos los ingredientes, saltear y condimentar con alegría, animarse con una jota, con una copla de viejos leñadores que bajaban cantando de la sierra. Incorporar especias, condimentar al gusto. Saltear, continuar salteando la preparación, silbando como los pajarillos en primavera. Vuelta y vuelta, paseando por sus vales y barrancos, ascendiendo a sus cumbres, de Monteoscuro y San Caprasio. Contemplar el amplio horizonte, al norte los pirineos y la sierra de Guara, al oeste el Moncayo y el Ebro seseante, la serranía turolense al sur y al este tierra plana: Esta sierra es el corazón de Aragón.

Emplatar en un fondo terroso, colocando pinos, sabinas, carrascas, quejigos…  y  guarnicionar con coscoja, con abundante coscoja. Dar un toque aserrado, con forma de sierra, destacando su color más oscuro sobre el fondo abierto y claro. Salpicar con gotas de balsa, balsetas y balsetes, espolvorear briznas solares que doren sus maravillosos enclaves.

Directo al paladar el mestizaje vegetal que cubre la sierra de Alcubierre. Guarnecer con plantas, herbáceas, matorrales, arbustos y árboles. Macerar la capa vegetal, añadir ontinas, romeros y tremoncillos. Comer como forajidos, escondidos en cuevas o bajo sabinas, esquivando el sol o resguardándose del cierzo que siempre quiere surcar este agreste paisaje con fuerza. Ser bandoleros, con pan de hogaza y vino recio, beber en bota o porrón, ser salvajes, en páramos difíciles de engañar, ser dueños de la libertad.  

Montes oscuros, montes negros, se pega en los labios, sentencia la crítica literaria. Dejarse llevar, como rapaz esteparia que surca la tierra plana bajo los montes oscuros que dieron nombre a esta tierra. Ya bajan los leñadores, ya bajan de la sierra de Alcubierre.

Montaditos de Juvierre

A cocina lenta, con detenimiento y paciencia, Juvierre se va cociendo en el sosiego del tiempo, aquel que va erosionando el paisaje y venciendo la tierra desnuda. Así es la tierra, desprendida de sus ropajes mostrando su piel herida, arrugada al tiempo que tanto nos arrastra, tratando de vencer las ausencias que tanto nos silencian.

Todo hervido a su debido punto, con la paciencia de antes, alimentando el fuego que va cociendo todo a su tiempo. La piel se arruga y a la vez, jugoso el paisaje, se vuelve intensamente apetecible al paladar. Pero el tiempo ha sido clave, su cocción lenta da un sabor único y especial. La leña es de romero, la que por estas tierras abunda y que se recogía a fajos para ir vendiéndola por los pueblos. El romero da sabor y, cuando parece que el fuego lo ha forjado todo, ha sido el agua quién ha dado forma a este agreste paisaje. Y parece tan ausente que siempre la extrañamos.  

El plato nos muestra la tierra agrietada, desecada, deshidratada, como jasca, entre sus sabores y aromas de siempre, de los platos inolvidables de la abuela. Sí, nos resultan inolvidables como eternos en nuestra memoria, aquella que se desgrana a cada gusto y que parece querer desaparecer.  

Jalean mientras gorgotea la ebullición del guiso, paciente buscando esa exquisitez al paladar. Y al final el plato sorprende, rompe al tragar y enseña que en lo inabarcable del paisaje hay delicias, sabores que ni siquiera habías sido capaz de imaginar. Quizá, el próximo bocado, sea tan sugestivo, como casi siempre, ojalá.   

¡Buen provecho! El sumiller vuelve a ofrecer su carta de vinos, nos aconseja uno especial, la luna está lucida, bueno…  saca su sacacorchos y destapa una nueva botella, su color y dulzor, el aroma y su sabor, equilibrado, bien combinado y perfecto para acompañar el plato que viene. Nos sirve la copa, la movemos, suavemente, la olemos y nos la llevamos a los labios, bebemos y se relame los labios y sonríe con complicidad, los pies juguetean bajo la mesa, escondidos tras el mantel. La noche parece detenerse, solo los dos, todo promete. Todo se ilumina, suenan las guitarras, el laúd y la bandurrias, arranca con su viva voz  “En tu mirada hay un paisaje infinito/ Un infinito paisaje hay en tu mirada/ El amor está en tu iris/ En tu iris está el amor/ Para perderse en el paisaje/ Y encontrarse en el infinito”.

Migas de Los Monegros

Suelo de corteza de pan agrietado, miga desecha al paso del subsolador, el chiser y rollado para dejar completamente suelto y esponjoso. Añadir agua hasta conseguir buen tempero y esperar a que poco a poco se vaya dorando.

Sembrar al gusto y bañar de un fino hilo del Alcanadre, la Isuela y el Guatizalema, con su toque del barranco de la Valcuerna. Rociar con agua de canal, ligar la salsa y reducirla lentamente. 

La materia prima, un producto de primerísima calidad: campos de cereales, cebada y trigo.  Acarrearla y desmenuzarla tanto que parezca polvo, trillarla y aventarla al cierzo para que quiera ser cielo y luego posarse en el suelo. Amasar y hornear, desmigar y cocinar, con enjundia. Revolver y revolver sin parar, dar con la jada para evitar que se formen grumos.  Que no se amallanque. 

Servir en porciones barrocas cartujas de Nuestra Señora de las Fuente, del santuario de Nuestra Señora de Magallón y de la Virgen de la Sabina o románicas raciones de Santa María de Sigena. Comer a rancho, cucharada y paso atrás, en la rabiosa estepa donde apacentaban tantos rebaños, por los baldíos rastrojos, endiablados secanos, secos hasta en sus entrañas. Ruge la gaita monegrina, ¡brindemos por esta tierra!.

Y volver a sembrar, a tener esperanza, a soñar y volver a dejarse llevar.

Delicias  la Portellada

Las profundas raíces es la base del plato mientras se va ascendiendo para ir abriéndose al horizonte. Allí se descubre la verdadera naturaleza del plato, mientras los Pirineos nos contemplan y el llano parece reposar. Preparar suavemente, con precisión. Seguir la técnica al detalle, sin dejarse ningún paso. Cada paso es importante, como las huellas que dejaron; que nos legaron.

Toda una delicatesen para los amantes del buen comer. Con el mejor producto: sabinas seleccionadas durante años para configurar un plato perfectamente estructurado, salpicando el paisaje. Su elaboración resulta complicada pero el resultado es excepcional, una eclosión de sabores completamente aderezados y conjugados. Decorar con acierto y precisión, con esos detalles tan característicos e inigualables.

Viajar a través de los horizontes para ser de nuevo paisaje, por los sedimentos de hojaldre y tierra, de campos que juegan en su propio laberinto. Una amalgama de contrastes, con su textura suelta, de margas, arcillas y yesos. Nos hundimos en el paisaje y lo redescubrimos, nos sumergimos en su regazo, de esta tierra de la que hacemos hogar.

Todo acompañado de sorbete de borrajas y cardo macerado a tempura, ligera y crujiente, a su punto de cierzo. Para beber, agua de balsa, envejecida en aljibes y tinajas.

Y reposar para acabar dejándose llevar, llevar, llevar…

Caldereta  de Cajal

Altozanos, inmensos sasos de las Fitas y Cajal que imponentes destacan sobre el llano. La masa madre caprichosamente moldeada, con los arcos de San Pedro de Cajal sobre la gran plataforma que la corona. Es una cocina de paisaje, de fusión, para acabar fundiéndose en los hundidos barrancos y cárcavas que el agua ha ido esculpiendo hacia el llano.

Una sartén honda y al fuego, sabroso aceite y poco a poco vamos añadiendo los ingredientes. Vuelta y vuelta y rehogar hasta que se vaya dorando, pochando. Aromatizar con romero y tremoncillo y añadir caldo que remoje los escondrijos que se desprenden del saso de Cajal.  

Un escarpado relieve para ir haciendo a su punto, al dente los sasos de Cajal, soleados y brillantes, con esas luces caprichosas que juegan en los amaneceres y atardeceres. Con esos tonos rojizos, intensos crepúsculos monegrinos arrebatadoramente bonitos, de las últimas luces jugando entre las finas y sueltas nubes. Luego llega la imponente noche, para perderse en su cielo estrellado, sabiendo que un nuevo día llegará, “Cardelina chuflas al alba porque dende l´ocaso soniabas con l´amaneixer”.

Las capas puestas y superpuestas mientras se dejan hundir en depresiones profundas que dejan marca. Concentrando los ingredientes para resultar un paisaje rabioso, de yermos desquebrajados y caprichosos parajes. Dejar al dente, como los sasos de Castelflorite y Santa Cruz. 

Aromatizar y contemplar. Sí, poeta, viejo amigo de esta tierrahermosa dura y salvaje haremos un hogar y un paisaje”, querido José Antonio  Labordeta.

Dulzuras de la Gabarda (postre)

Amasar la masa y moldearla, tornear figuras que se levanten del suelo, imponentes, como resistiendo al tiempo, atestiguando su paso. La textura perfecta, con sus matices abruptos, arriscados y escarpados, con sus viejos olivos entre esas rocas de arena que parecen poseer vida. Aventurarse entre sus rincones, volar por sus parajes y rematar con una cobertura caramelizada. Culminar el plato con un duro caramelo sobre el caprichoso moldeado turricular cayendo hacia las delicadas capas de hojaldre, tierras de arenisca y arcillas.

Hornear los torrellones de caramelo, retirar y dejar reposar, que se enfríen a temperatura ambiente. Endulzar con mermelada de gabardera, innovar con su sabor de escaramujo o tapaculos, que se escurra por sus cárcavas y barrancos, que fluya con pasión para una gala inolvidable.

Decorar con los cremosos Pirineos al fondo, siempre distantes pero a la vez tan presentes en el horizonte, envueltos en dulces nubes batidas y esponjosas espumas de nieve. Servir ligeramente fresco, acompañando con cava o champan, o algún vino dulce, suave, perfecto para tan grata ocasión. Dejarse llevar con cada cucharada a la luz de la luna. Dejarse llevar por la pasión.  

Café, copa y un sugerente infinito. La eternidad. Licor de finas hilas de esparto, aquel que arrugó las manos como los surcos del paisaje y nos cuentan que hicimos, de esta tierra, de Los Monegros, un hogar y un paisaje.

Marino Gracia Villuendas


El 10 de diciembre de 1937, la aviación aérea del bando “nacional” bombardeó la localidad monegrina de Robres. Aquel bombardeo dejó muertes, heridos y ruinas, llevándose, entre otras, la vida de Marino Gracia Villuendas.  Gracias a los recuerdos familiares de su hija  Mª Rosa Gracia Cano y a través de su nieta Lourdes Casamayor Gracia, recuperamos su recuerdo, su memoria, porque, a pesar de lo trágico que fue todo, sigue formando parte de nosotras, permaneciendo en lo más profundo de nuestros corazones.

Marino Gracia Villuendas.

Marino Gracia Villuendas, natural de Robres, fue el mayor de seis hermanos, de la antigua “Casa del Tejero”. Tres hombres, Marino, Pascual y Julián, y tres mujeres, Isidora, Sofía y Benedicta.

Marino trabajó en la construcción del canal de Monegros y tuvo potestad para contratar gente para trabajar en esa gran obra. Ayudó a todo el que podía. Él y sus hermanos eran decididamente “rojos”.

En plena guerra, en abril de 1937, se casó con mi madre, Asunción Cano Calvo, de Alcubierre, y vivieron en la casa familiar del Tejero, que estaba en la parte alta del barrio conocido como “el Serrallo”.

Quienes vivieron el bombardeo de Robres, del 10 de diciembre de 1937, decían que iban a destrozar Robres. Eran aviones de tropas aliadas con el ejército franquista, italianas o alemanas. Yo no sé si sabían que mi padre estaba en el pueblo, ya que había estado un tiempo en el hospital de San Pablo, en Barcelona, herido de guerra.

Mi madre nos explicaba que el bombardeo fue por la mañana, cerca del mediodía, y que mi padre dijo de llevar comida a unos milicianos que estaban por el Serrallo al sol, con hambre y mucho frío: “¿Qué tenemos para darles de comer a estos jóvenes?-sólo tenemos patatas. -Pues hazles una sartenada de patatas.”

Fueron con mi madre a la bodega a por vino y al volver ya estaba la aviación sobre Robres. Mi padre dijo “¡Estos vienen dando, todos al refugio¡”. Hizo entrar en un refugio que había en el Serrallo a las personas de su familia y vecinos que por allí se encontraban. Él se quedó el último y no llegó a entrar; en la puerta del refugio le alcanzó una bomba.

Mi abuela María nos explicaba que mi padre todavía vivió unos minutos y fue consciente de que había sido herido de muerte: “Madre, me han muerto”.

Marino Gracia Villuendas.

Los otros fallecidos de ese día fueron una chica y un chico de 17 y 18 años.

La chica era de “casa Pesquito”, casa actualmente desaparecida, próxima a la farmacia actual. El chico era hijo de Don Gregorio, el practicante, originario de Almudévar. Se decía que el chico quiso esconderse en el campanario de la iglesia pensando que sería un sitio seguro, y que rodó por las escaleras de la torre.

Sabemos que mi padre fue enterrado fuera del cementerio de Robres, al otro lado del muro. Desconocemos si el motivo de tal acto fue por las circunstancias del bombardeo en sí, en plena contienda, o bien por su reconocida condición antifascista.

Años después se agrandó el cementerio y los restos de Marino quedaron dentro; en un lugar indeterminado. Decían mis tías que estarían por debajo de donde se construyó una pequeña capilla. De los otros fallecidos no sabemos nada.

Hubo otros bombardeos en Robres y muchas casas quedaron deshechas.

Todos los años hemos visitado el cementerio de Robres en memoria de mi padre. Recientemente, gracias al monumento que se erigió en recuerdo de todas las víctimas, podemos depositar un ramo de romero y espliego en memoria de todas las víctimas de la guerra y la postguerra en Robres.

Monumento a todas las victimas. Robres.

Mª Rosa Gracia Cano:

Mi nombre es Mª Rosa Gracia Cano y nací el 3 de septiembre de 1938. Soy de Robres aunque fui a nacer en Alcubierre porque mi madre era de allí. Trabajé desde pequeña sirviendo en casas acomodadas de Robres y ya de jovencita trabajé en Gerona y Zaragoza. En 1963 me casé con Antonio Casamayor, de Alcubierre, y ese mismo año emigramos a Barcelona donde sigo viviendo. Soy viuda desde hace 3 años y tengo dos hijos y tres nietos. Estoy contenta y agradecida de que alguien se interese por la situación que vivimos en mi familia, y por la pérdida de mi padre, Marino Gracia Villuendas, durante la guerra civil en Robres.

Mis padres se casaron en abril de 1937 y mi madre, Asunción Cano Calvo, originaria de Alcubierre, me recordaba  que fue un matrimonio que sólo duró 8 meses pero que fueron muy felices.

El día 10 de diciembre de 1937 hubo un bombardeo sobre Robres y murieron tres personas; una niña de 17 años, un joven de 18 años, y mi padre, Marino Gracia Villuendas, de 31 años.

Mi madre quedó inconsciente y desnuda debido a la fuerza de la onda expansiva de una bomba. Cuando recobró la consciencia su esposo ya había fallecido. Dudo que en aquel momento supiese que  estaba embarazada, pero a los 9 meses justos nací yo.

Mª Rosa Gracia Cano.

Como mi madre era de Alcubierre decidió dar a luz en casa de su hermana. Ya era viuda y en Robres no tenía familia directa. Cuando nací me llevaron de nuevo a Robres, a la casa de mi padre (la antigua “Casa del Tejero”) y mi abuela paterna y mis tías me cuidaron con mil y una dificultades. Mi madre volvió a trabajar de sirvienta en una casa acomodada de Alcubierre, donde ya había trabajado de soltera, y su jornal le venía justo para pagar algo de leche condensada que, con apuros alguien podía traer a Robres de estraperlo para alimentarme. Mi madre me visitaba una tarde cada 15 días, cuándo la dejaban salir un rato de su trabajo.

Cuando yo tenía poco más de un año las circunstancias y el hambre acordaron que mi madre se casase de nuevo, con un señor de Pertusa que vivía y trabajaba en Robres; y mi madre volvió a vivir de forma permanente en el pueblo. Este hombre, Lucas Mavilla, falleció hacia 1948 de muerte natural pero mi madre ya no se marchó de Robres. Siguió trabajando de sirvienta en algunas casas de Robres, vendimiando uva, lavando ropas, etc… y en 1951 se casó con Antonio Tolosana, de “Casa Remundo”, un buen hombre, un superviviente, mutilado de guerra pero sin apenas ideas políticas.


Como era típico en el lugar para las segundas nupcias, en este caso terceras nupcias, los jóvenes les hicieron la correspondiente “cencerrada”: presentarse a cualquier hora del día o la noche en casa de los desposados dale que dale al cencerro. Parece ser que en aquel caso el cura en su homilía del domingo reprendió tal actuación por considerarla burlesca e inapropiada.

A Antonio todos lo recordamos con mucho cariño ya que siempre ejerció de abuelo de todos los nietos de mi madre. Siempre fue “el abuelo Antonio”.

Las cosas para los “perdedores” en el pueblo eran muy difíciles y había mucha pobreza, así que mi madre y Antonio decidieron emigrar a Barcelona en 1962. Trabajaron de porteros en una finca regia del “eixample” barcelonés  hasta su jubilación, y pudieron tener unos años de paz y  tranquilidad rodeados de su familia. Murieron en 1998 y 1999 y están enterrados juntos, en Barcelona.

Mi madre tuvo tres hijos, cinco nietos y cinco bisnietos. Todos nos sentimos orgullosos de ser o descender de Robres.

Mª Rosa Gracia Cano

Barcelona, 23 de noviembre del 2020.

Hospital de la cruz Roja de Valfarta


En la localidad monegrina de Valfarta se instaló un hospital durante la guerra civil de España. El Hospital de Valfarta fue uno de los muchos que se establecieron en el frente aragonés, dependiendo del de Bujaraloz, una de las cabezas del sector sur, sede sanitaria compartida con Caspe. La historia del hospital de Valfarta quizá sea la más olvidada del resto de hospitales que se instalaron en Los Monegros, tales como el de Grañen, Sariñena y Bujaraloz. Aunque una de sus particularidades fue en ser uno de los tres hospitales de la Cruz Roja en el frente de Aragón, junto a los de Sástago y La Zaida.

  La Cruz Roja de Valfarta, distante de Bujalaroz siete quilómetros, ha instalado un magnífico hospital, que bajo la dirección del prestigioso doctor Ríus, y secundado por cinco médicos, cuatro practicantes y cincuenta camilleros, atienden a los allí hospitalizados. El citado hospital cuenta con un completo laboratorio, gabinete de Rayos X, dos aparatos portátiles de la misma aplicación y tres auto-ambulancias de los últimos modelos extranjeros   La Vanguardia 24 noviembre 1936  

Para ello se habilitó una antigua casa señorial que contaba de “espaciosas y ventiladas salas capaces para 150 camas”, además de otras dependencias en las que se instalaron dos quirófanos que permitían operar dos heridos simultáneamente; además de contar con gabinete de  rayos X,  farmacia, etc… El hospital estuvo dirigido por el doctor Luis Ríus Badía, cirujano del Hospital Clínico y de la Cruz Roja en  Barcelona. Rius Badia estuvo acompañado por los  doctores Martínez Torres, Pérez  Malla, Navarro, Sellarés “todos ellos de la  Cruz Roja y  de  reconocida solvencia como cirujanos”. También los practicantes Fernández Saavedra y Bertrán, el  personal de la Brigada de camilleros al mando del  oficial 2° Pedro Gebelli (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/12/36). Luego, la dirección recayó sobre el doctor Jorge Martínez Torres, ascendido a la categoría de Capitán en julio de 1937(Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/7/37).

Posee  uno  de  los   mejores   hospitales   de  sangre  de  todo  el frente  Aragonés,  dotado  de todos los adelantos  modernos  que  en  nada   tiene que   envidiar   a  los mejores hospitales de Barcelona.

Su capacidad actual es de 150 camas, pudiéndose ampliar el número de  ésta hasta  250. Posee seis magníficas salas, tres en el primer piso y  otras tres en el segundo  espléndidamente ventiladas alegres en su interior, luminosas limpias. Las camas esmaltadas,  blancas como la nieve,  impolutas.

El régimen y  la disciplina interior, son  dulces,  llevaderos,  procurándose por todos los  medios  que  al  herido  le resulte  la estancia agradable.  Las  comidas que a  los  heridos  se  les  sirven son  sanas y  nutritivas y  el agua  que   beben es filtrado cuidadosamente con  el   fin  de  evitar complicaciones  gástricas.

Cuenta así mismo  el hospital con un magnífico gabinete  de rayos  X;  otro de terapéutica-física; aparato de radio-Scopia portátil; laboratorio, amplia y bien dotada sala de   operaciones,  sala  de  curas  y  enyesados.

Al  frente de dicho hospital está el conocido y prestigios Dr. Martínez Torres, cirujano eminente  bien  conocido  en  los medios científicos.

Es  el  prototipo del  médico  que vive y para su profesión y para los enfermos. Practica de tal forma su apostolado, que  sus intereses sé ven lesionados por  la obsesión de darlo todo para los enfermos.

Muchas son las pruebas de su altruismo y desinterés lleno de humanidad y, cariño hacia  los heridos y  enfermos.

Este hombre que es célebre; que es el alma de este hospital, se vería imposibilitado de  plasma  su  obra tan humanitario, como admirable, sin la ayuda  eficaz  de  elementos   auxiliares.

Estos  elementos tan valiosos son los médicos doctores. Salieras, cirujano y  ayudante del Director, Al-varez y Cardona, secundados por la labor meritoria de tres expertos   practicantes,   y  seis competentes  enfermeras.

Más allá : portavoz de la División “Francisco Ascaso” 22 de septiembre de 1937

La importancia de los hospitales del frente fue reflejada por los diferentes medios de la época. En diciembre de 1936, Roda (Delegado de sanidad y Cruz Roja en el frente de Bujaraloz), Pedro Estrany (Delegado Presidente) y Arturo Grau Mediano (Primer jefe de la Brigada) visitaron el Hospital de Valfarta, las Ventas y el sector donde actuaba la brigada “Juan Simón”. Fueron recibidos por todo el personal, según narra la crónica de aquella visita (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/1/37), además pudieron asistir a una intervención quirúrgica practicada por el doctor Luis Ríus Badía “Consiste en la amputación del dedo medio de la mano izquierda de un miliciano”.

En el antiguo cuartel de la Guardia Civil se instaló la sede de la Brigada de camilleros de la Cruz Roja. Durante la visita de Roda, Estrany y Grau, les recibió Gebelli y el brigada Trepat. Además de hacer guardias en los hospitales, también existió un campamento de tiendas de campaña en el cruce de la carretera Zaragoza, Gelsa y Monegrillo. La comitiva visitó aquel campamento “Las Tiendas”, donde prestaba servicio el practicante Martínez, el sargento Andrés Aybar y varios camilleros “En ellas se efectúan en tiempo normal unas treinta curas diarias procedentes del Cuartel General”.

La mala calidad del agua fue un gravísimo problema en el sector sur, especialmente en Bujaraloz, cuyas aguas fueron declaradas infectadas, es de suponer que lo mismo sucedería en Valfarta. Por lo que se estableció un sistema de aguas limpias y depuradas a través de camiones cisterna o cubas. En Bujaraloz se utilizó el antiguo hospital habilitándolo como Hospital de Sangre para los heridos en el frente, además en casa de Gross se instaló el hospital de enfermos y el “hospital de venéreas” (las enfermedades de transmisión sexual fueron un verdadero problema entre los milicianos). El hospital de venéreas en Bujaraloz era una casa grande, con patio descubierto y corredor alrededor, acabada la guerra, la casa pasó a ser usada como escuela.

Visitaron   también   un   lugar   llamado   “Las   Ventas”,  en  donde  presta  un  excelente   servicio   una  brigada  llamada de  “Juan   Simón”,  por   ser   la   que  efectúa  los  enterramientos,  ésta  está  compuesta  por  el  cabo  Ribera  y  cuatro   camilleros.

(Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/1/37)

Debieron tener gran actividad y así queda reflejado en el parte publicado por el Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/2/37, donde aparece la actividad en el frente de Bujaraloz. En el destacamento de personal, de esta brigada al mando del oficial primero Pedro Gebelli, que actúa en dicho frente desde el día 24 del mes de julio del pasado año “Han prestado durante el pasado mes los siguientes servicios: En el lugar denominado “Las Tiendas”, situado en el cruce de la carretera de Zaragoza con la de Jelsa y Monegrillo,113 servicios. Servicios con ambulancias desde Valfarta a  Bujaraloz, en total 55  servicios. Servicios de motos, 27. En el hospital de Cruz Roja instalado en Valfarta, se han verificado un total de intervenciones quirúrgicas de 54 durante el pasado mes, por el personal facultativo de esta brigada, adscrito a dicho hospital”.

Incluso existen estadística de los enfermos  asistidos  en  el  Hospital de Valfarta desde el 15 de Enero al 15 de Febrero de 1937, con un total de 142:

Medicina

Aparato respiratorio, 12. Aparato circulatorio, 1. Aparato digestivo, 10. Infecciones   generales, 7. Raquitismo, 1.

Cirugía

Hernias, 3. Apendicitis, 3. Hidrocele, 1. Quisto  abdominal, 2. Hemorroides, 1. Fisura  ano,1. Fimosis, 3. Neuritis, 1. Abscesos, 3. Quemaduras, 1. Heridas  contusas, 3. Cuerpos extraños, 3. Heridas  por arma  de  fuego sin lesión ósea, 1. Heridas por arma  blanca,  1. Osteítis, 3.

Traumatología

Derrames sinoviales, 1. Esguinces ligamentos, 11.Luxaciones, 5. Contusiones, 3.   Artritis traumáticas, 8. Fracturas costillas, 2. Fracturas cerradas extremidad sup.,10. Fracturas abiertas extremidad sup., 3. Fractura extremidad  inferior,  4.  Espina  calcáneo,  2.  Enfermedad  de  Koening,   1.  Enfermedad   de  Pertlies,  2.

Especialidades

Otorrinolaringología,  15.  Dermatología,  3.  Venereología,  8. 

 (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/1/37)

Día 11.Salió la ambulancia G. E. 4172 m. Cherolet en comisión de servicio a Valfarta con el  siguiente personal: Eliseo Basols Cabo, Ángel Casas Ribas, conductor, Ezequiel  Blesa García, camillero. Servicios prestados por la Ambulancia de la Cruz Roja de Gerona durante el mes  de junio de 1937.

 (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/7/37)

El que  suscribe   don Alfonso  Castells  Valls,   Teniente   Ayudante, pongo   en   su  conocimiento   que  por  indicación  del  Comisario  de Guerra   en   Sanidad   se  dispuso  la  salida  inmediata de  una  ambulancia  con  dirección al Cruce del Gelsa  (Docker de Sanidad). 

Salió para  este  lugar  la ambulancia  núm.  10,  con  el  personal  que  a continuación  se  expresa:  Sargento: Jesús Pía. Cabo: Andrés Vila. Camilleros: José Pont, Mariano Ayora, Jaime Pomier; prestando los servicio que a  continuación se expresan: 
16 de julio: Evacuación del Hospital de sangre de Bujaraloz de 5 soldados; y 3 al Hospital de Valfarta. 17 de julio: Sin novedad.
18 de julio: Evacuación del Hospital a 1 herido. Ha salido la ambulancia para Molino de Pina para ir a recoger 2 heridos. Trasladado 6 heridos al hospital de Bujaraloz.
19 de julio: Traslado al Hospital de Bujaraloz a 2 soldados.
20 de julio: Traslado al Hospital de Bujaraloz a 2 soldados. 21 de julio: Traslado al Hospital de Bujaraloz a 5 soldados, la ambulancia ha ido al Hospital de Gelsa a buscar un soldado enfermo.
22 de julio: Traslado al Hospital de Bujaraloz a 3 soldados. Lo que me complace en comunicarlo a usted para los efectos consiguientes.

Valfarta, a 23 de julio de 1937. El Teniente Ayudante. — Alfonso Castells. Firmado.

* * *
El que suscribe don Alfonso Castells Valls, Teniente Ayudante, pongo en su conocimiento que por el requerimiento del Delegado de Guerra en Sanidad, se dispuso la salida inmediata de tres ambulancias con dirección a Monegrillo, para efectuar la evacuación de los heridos.  

Para dicho servicio salieron las ambulancias y personal que a continuación se citan:  

Ambulancia núm. 6: Chófer: Luis Miguel. Ayudante: Francisco Bonet. Camilleros: José de Dios, Antonio Gutiérrez.
Ambulancia núm. 45: Chófer: Antonio Medina. Ayudante: Antonio Coscolín. Camilleros: Pedro Antonio Díaz, Emilio Bosque.
Ambulancia núm. 14: Chófer: Alejandro Joly. Ayudante: Enrique Vives. Camillero: Ginés Serrano. Cabo: Urbano García. Motorista Cabo: José Cordellach.

Todo este personal estaba al mando del Teniente Gabriel Roberto Barrón.  

Servicios prestados:

16 de julio: Traslado de 5 heridos al hospital de sangre de Bujaraloz.
17 de julio: Fue trasladado al Hospital de Cruz Roja el camillero Alfonso Marín Batan.
18 de julio: Fueron evacuados 5 heridos al Hospital de Bujaraloz y 2 al Hospital de Peñalba.
19 de julio: En dicho día no se efectuó ningún servicio.
20 de julio: Traslado de 2 heridos al Hospital de Peñalba y 5 heridos al Hospital de Bujaraloz.
21 de julio: Traslado de 1 herido al Hospital de Valfarta y de 3 heridos al Hospital de Bujaraloz.
22 de julio: En dicho día fueron evacuados al Hospital de Bujaraloz 11 heridos. 23 de junio: Traslado de 5 heridos al Hospital de Bujaraloz.
24 de junio: Traslado de 11 enfermos al Hospital de Bujaraloz.  En dicho día por medio de un Oficio que nos remitió el Director del Hospital de Monegrillo fueron retiradas nuestras ambulancias. El documento del Director del Hospital dice así : “Habiendo recibido un oficio que dice: Por haber cesado las operaciones que dieron lugar a la instalación del equipo quirúrgico de Monegrillo, pueden ser retirados todos los efectivos que allí fueron trasladados, así como todo el personal Sanitario.   “Las ambulancias de la Cruz Hoja que estaban allí desplazadas pueden regresar a sus Bases”.  
El Director del Hospital de Monegrillo. Firmado: P. Arqué. Monegrillo, 25 de julio de 1937. Al Teniente que manda las ambulancias de la Cruz Roja en Monegrillo.
* * *
También fue entregado al teniente de Cruz Roja este comunicado, el cual escribo textualmente para su conocimiento.   Dice así: El que suscribe Pedro Arqué Cuxart, Director del Hospital de Evacuación de Monegrillo, se complace en hacer constar lo que a continuación se expresa:   Que lodo el personal de la Cruz Roja destacado por orden superior al Hospital de su dirección, para efectuar las evacuaciones que hubiere menester se ha portado en todo momento en forma excelente, cumpliendo en todo momento y a la hora más intempestiva los servicios que se les ha encomendado, llevados por el alto espíritu que, siempre ha guiado a todos aquellos que han pertenecido a la Institución que con tanto orgullo representan. Lo que hace constar para satisfacción de los interesados y puedan exhibir este documento a donde crean conveniente.

  Monegrillo, 25 de julio 1937. Firmado: P. Arqué.  

Lo que me complace poner en conocimiento de usted para los efectos consiguientes. Valfarta a 25 de julio de 1937.   El Teniente Ayudante. — Alfonso Castells. Firmado. Visto Bueno, Gebelli. Hay un sello que dice: CRUZ 110.1A ESPA-ÑOLA. Sector Bujaraloz. Barcelona. Hay otro sello que dice: EJERCITO DEL ESTE. Capitán Jefe Delegado. Frente Aragón. CRUZ ROJA ESPAÑOLA.
* * *
El que suscribe don Alfonso Castells Valls, Teniente Ayudante, pongo en su conocimiento los servicios que durante los días 23, 24 y 25, han prestado los Camilleros que fueron destacados al Cruce de Gelsa por indicación del Comisario de Guerra en Sanidad.  
Ambulancia núm. 10: Sargento: Jesús Pla. Cabo: Andrés Vila. Camilleros: José Pont, Mariano Ayora, Jaime Pomier.  
23 de julio: Evacuación de Pina de Ebro de un herido y trasladarlo a los Dockers.
24 de julio: Evacuación de tres soldados al Hospital de Bujaraloz; también fueron evacuados 2 al Hospital de Fraga.
25 de julio: Evacuación al Hospital de Bujaraloz de 3 heridos. Ha salido la ambulancia a Pina de Ebro para ir a buscar un herido. En dicho día por orden del Director del Hospital se retiró el retén regresando el personal y la ambulancia al Cuartel general. Lo que me place poner en conocimiento de usted para los efectos consiguientes.  

Valfarla a 26 de julio de 1937.  El Teniente Ayudante. — Alfonso Castells. Firmado. Visto bueno, Gebelli. Hay un sello que dice: EJERCITO DEL ESTE. Capitán Jefe Delegado. Frente Aragón. CRUZ ROJA ESPAÑOLA DE SASTAGO.   (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/8/37)  

De acuerdo con estos documentos, en la localidad de Monegrillo también se estableció un hospital de guerra. También se montó un taller de mantenimiento y reparación de ambulancias en Valfarta, tal y como aparece en Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona del 1 de abril de 1937 “Material obtenido gratuitamente por Secretaría del Comité Local de Barcelona, a distribuir por la Brigada.  Montaje de un taller completo, para la reparación de ambulancias, en el garaje instalado  en Valfarta (Bujaraloz)”. Hubo mucho material destinado a los hospitales y en los boletines se daba la información completamente detallada:

Material con destino al frente de Bujaraloz, sector Valfarta, obtenido por La secretaria del comité local de la Cruz Roja de Barcelona

Ambulancia “Studebat” B.  63.373,  equipada  con 4 camillas,  a  la  moderna,  conducida por  el chófer Isidro  Cartés. Ambulancia “Stewar”, capacidad 8 camillas, montada con toda la  técnica  moderna  conducida  por el  chófer Francisco Capdevila. 3  coches de turismo. Moto núm.1 “Norton”, conducida por Luis  Miguel. Moto  núm.  2. “F. M.”, conducida  por Manuel  Muñoz. Moto  núm. 3. “Beig-Anen”. Moto  núm.  4.  “B. S.  A.”. Para  sustituir  a las dos  anteriores  caso  de  avería.  15  camillas  de  campaña.  8 camillas  modelo Ambulancia. 6  cubiertas 160 x 40  para  Ambulancias.  6  estufas “Salamandras” para instalarlas en el  Hospital  de Valfarta. 1  fogón  “Coleman”  capacidad, 25 litros. 2 fogones “Coleman”, capacidad 5  litros. 6 faroles  de  campaña.  1 máquina  de  escribir portátil

Relación  del  material  de  la cruz  roja,  que  ha salido  con  destino al  frente   de  Bujaraloz  (Sector  Valfarta) 

Ambulancia “Ford” B. 45.368, equipada con 4 camillas y conducida por el chófer Jesús Rodriguez. Ambulancia “Opel”  B.  64.441, equipada  con 4 camillas y  conducida por el  chófer Vicente  Gadea. Ambulancia “Ford”  B.  61.312,  equipada  con 4 camillas y conducida por el  chófer Paulino  Catalá. 2 tiendas  de campaña de  6 m. de  circunferencia. 2 aparatos  de  rayos X portátiles. 3  máquinas de  cortar pelo. 

Una  mochila  alemana,  con  lo  necesario  para  las  curas  de  urgencia.  8  placas  Radio   X   30  X  40.  8  placas  Radio   X  24  X  30.  90   kilos  de  esmalte. 

Material y construcción de 100 camas hierro, a 150 pesetas una. 12 bisturíes. 12 pinzas disección. Para La Zaida y Valfarta (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/5/37)      

  

En febrero de 1937, el delegado de la Cruz Roja Internacional de Ginebra, Mr. Roland Martí visitó el frente de Aragón y el Hospital de Valfarta “ el cual está dotado de todo lo necesario, incluso aparatos de Rayos X. Refiriéndose a los servicios en todos los hospitales visitados, dijo que está satisfechísimo de su organización” La Vanguardia 18 febrero 1937.

En mayo de 1937 se presentó un informe al Comité Local de la Cruz Roja por parte de la comisión que formaron Estrany y Ráfales. En dicho informe se denuncia que el personal de la Cruz Roja en servicio al frente (División Durruti) no había cobrado los últimos meses, desde el 15 de marzo hasta el 20 de mayo. (Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 1/6/37). No debió de ser fácil para la Cruz Roja mantener estos hospitales que necesitaban de bastantes recursos económicos, así se recoge en “Más allá: portavoz de la División “Francisco Ascaso” 22 de septiembre de 1937 Los gastos   ocasionados por los honorarios  del  personal movilizado  alimentación, material  sanitario y quirúrgico son elevadísimos, y la ayuda internacional nula, sólo haciendo un sin fin de sacrificios muy  a duras penas  la  institución  les puede  subvencionar”. Pues hacía poco que el hospital de Valfarta había dejado de ser subvencionado por la División, pasando a hacerse íntegramente la institución de la Cruz Roja.

En el Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona del 1 de marzo de 1938 aún aparece el envió al Hospital de Valfarta de 31 libros, posiblemente en esa política de crear bibliotecas en los hospitales.

La existencia del hospital, de heridos y muertos, obligó a realizar la fosa común de Valfarta, localizada en el interior del cementerio. De acuerdo con el Sistema de Información de Patrimonio Aragones (SIPCA) “En ella reposan los restos de un número indeterminado de soldados republicanos muertos en el hospital militar que se instaló en esta pequeña localidad durante los primeros tiempos de la guerra. Los restos permanecen aún en el escueto recinto del cementerio, aunque los informantes no recordaban su paradero exacto, ni mucho menos el número preciso de los que fueron enterrados allí “.

Al poco, las tropas nacionales del sector de los Monegros fueron avanzado en una profundidad de 32 kilómetros, apoderándose de los pueblos de Valfarta, Peñalba y Candasnos. “En este profundo avance la columna motorizada ha encontrado volados todos los puentes y alcantarillas y ha sido preciso hacer desviaciones en todos esos pasos” Nueva España 27 marzo 1938.

La trashumancia en Los Monegros


 Entrevista a Pedro Jesús, José Juan y a Pablo, por Manuel Antonio Corvinos Portella.

Como pastores dirigiendo sus rebaños a la tierra prometida, ilusionados y felices por iniciar la aventura,  morenos bajo mil soles pasaron el 10 de junio camino del  Pirineo por las viejas cabañeras que rodean  Sariñena. Detrás de ellos, iban orgullosos un grupo de unos veinte chotos armados con sus correspondientes “esquillas”  y detrás el rebaño formado por  1600 ovejas.

Un coche de apoyo, vecinas tratando de que sus macetas permanecieran intactas, curiosos, amigos, familiares y la guardia civil observaban el peculiar espectáculo  aquella mañana de domingo.

Los perros, nerviosos e inteligentes, iban y venían esperando un gesto de sus amos para ir a meter en vereda a las ovejas más atrevidas.                                           

-¿Quiénes estáis metidos en este “embrollo”?

   Pedro Jesús Bernad de Castelflorite, José Juan Naya de Lamasadera y Pablo Broto de Sariñena- me contesta Pedro J.

 -No parece que hayáis madrugado, ¿de dónde habéis salido?

   No hemos madrugado mucho, pero es que ayer sábado juntamos  todas las ovejas en el campo de tiro de Sariñena y desde allí hemos iniciado el viaje sobre las 8 de la mañana.

-¿Hacia dónde os dirigís?

   Hacia el Pirineo, más concretamente a la estación de esquí de Formigal

-Imagino que va a ser una caminata muy fatigosa, ¿cuántos kilómetros vais a hacer?

   Alrededor de 200 kilómetros.

-…Y diarios, ¿cuántos van a ser?

    Sobre unos  25 kilómetros cada día,

-Un viaje que puede hacerse en poco menos de tres horas a vosotros se os va a hacer muy largo, ¿no?

   No creas, se hace largo, pero muy entretenido. Estaremos nueve días caminando.

-¿Podéis decirme que etapas tenéis programadas?

   La primera  Castelflorite-Sariñena-Huerto, allí parada a dormir; la segunda nos iremos hasta Fañanás; la tercera hasta Monflorite; durante la cuarta pasaremos por la avenida de los Danzantes y el puente del Isuela de Huesca y terminaremos en Igriés; en la quinta jornada subiremos el Monrepós por la carretera vieja y dormiremos arriba, veremos si las ovejas quieren atravesar el túnel de la Manzanera, lo digo por la falta de iluminación de dicho túnel, si no cogeremos un camino alternativo; la siguiente nos llevará hasta el hostal de Ipiés .En Sabiñanigo nos esperarán los pastores de Oros Alto, Sabiñánigo y Sorripas con 4.000 ovejas, las juntaremos todas y todos juntos subiremos hasta Formigal. Esta parte del camino no la conocemos como pastores y serán ellos los que nos guíen. Este tramo final lo hacemos por la carretera de Francia, con las dificultades que eso conlleva, la Guardia Civil de Tráfico irá abriendo y cerrando la marcha del rebaño.

-¿Qué preferís, carreteras o cabañeras?

   Siempre cabañeras es más sencillo y natural, lo que pasa que, a veces, ambas se confunden y no tenemos más remedio que ir por asfalto. Como el Monrepós está en obras también nos veremos obligados a bajar algunos tramos por la carretera lo que nos  genera mucha tensión a los pastores.

-¿Cuántos perros os ayudan?

   Hasta Sabiñánigo nos acompañan los cuatro míos, después se añadirán los de los otros rebaños.

 -Imagino que necesitáis apoyo logístico, ¿con qué ayuda contáis?

   Llevamos un todo terreno con sacos de dormir y alguna cosa más. La comida la solemos comprar en los restaurantes de los pueblos por los que pasamos.

-¿Y dormir?

   Al raso con sacos de dormir y si llueve dentro del coche.

-¿Qué hacéis con las ovejas por la noche?

   Las rodeamos con un pastor eléctrico y no se menean.  

 -Pienso que no suele haber demasiadas amenazas externas, ¿qué contingencias podéis sufrir?

   De fuera del grupo ninguna y en cuanto a las ovejas, muy pocas. Como es la primera vez que suben caminando puede ser que se asusten, que no quieran seguir, algún posible accidente, los rayos de las tormentas o que llueva mucho y no aguanten la humedad. Siempre bajamos con algunas menos.

-El año pasado las subisteis en camiones, ¿por qué éste cambio?

   Nos hacía mucha ilusión llevar a cabo esta  aventura, queríamos saber lo que es la trashumancia, además el año pasado los camiones nos costaron 4500 euros.

-Tengo entendido que no lleváis ningún mardano ¿por qué?

   Los mardanos se quedan porque no queremos que cubran a las ovejas.

-¿Quién de vosotros se va a quedar todo el verano con las ovejas en el puerto?

   Yo (dice Pedro Jesús Bernad) mientras sonríe ilusionado. El Ayuntamiento de Sallent nos arrienda el puerto y en el precio va incluida  una caseta de unos cuarenta metros cuadrados con calefacción, cocina, baño, antena de televisión y otras comodidades.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

-¿Qué hacéis cuando se ponen enfermas?

    No acostumbran a ponerse enfermas, si acaso lloviera mucho pueden padecer  la enfermedad denominada  “pezuñas blandas” y en ese caso hay que tratarlas. Todos los domingos del verano suben los dueños de las ovejas a ver cómo va todo, si hay problemas las pasamos por una manga y las curamos.

-Como lleváis varios rebaños  me pregunto, ¿cómo las separáis?

   Las hacemos pasar a todas por una manga y una por una las vamos separando, piensa que cada una lleva la marca de su dueño. Es un poco lento y pesado, pero no existe otro sistema.

-¿Qué es una manga?

   Es una especie de corredor metálico por el que van pasando las ovejas en fila de a una.. Lo mismo sirve para contarlas que para curarlas.

-Imagino que tendréis seguro.

  Ya lo creo, tenemos uno que nos cubre hasta 300.000 euros.

-¿Cuándo las bajáis?

  A primeros de octubre en camiones porque muchas están preñadas y no es conveniente cansarlas tanto.

   Pues nada, muchas gracias a los tres y que todo os vaya bien.

                                                       ———–

LYMPUS DIGITAL CAMERA

  Cuando salga esta entrevista nuestros aguerridos pastores estarán contando los días que faltan para bajar a Monegros. 

    Según me contó Agustín Allué de El Tormillo el grupo atravesó el túnel de la Manzanera sin problemas de ninguna clase si exceptuamos que pastores y ovejas  entraron de color blanco y salieron teñidos de negro por culpa de los simulacros que realizan las fuerzas de seguridad, bomberos y protección civil. En el último  de ellos quemaron varios automóviles en el interior del túnel.

   Y como noticia del corazón podemos decir que subiendo al Pirineo encontraron el amor de su vida dos de nuestros pastores, Pedro Jesús y José Juan bajaron con novia.

Esta práctica ganadera ancestral (en España lleva más de 6000 años) produce todo tipo de beneficios sociales y económicos: favorece la explotación de los recursos existentes, mejora la biodiversidad, limpia el monte, mejora la calidad de la carne y de la lana, fertiliza del suelo, mantiene abiertas las vías pecuarias…

En estos momentos en España hay unas 300.000 ovejas trashumantes frente a los cinco millones que había en la Edad Media. Su declive comenzó con la proliferación de las fibras artificiales.

                                                          

Relatos de raíz


www.osmonegros.com! (1)

Relatos de raíz, de ficción y con personajes históricos, famosos e inventados.

Relatos de contrastes, alegres y vivos que ensalzan a Los Monegros y a sus gentes frente a relatos de sucesos oscuros y sobre la cruel realidad del mundo rural de principios del siglo pasado y la guerra española.

Asimismo se intercalan relatos que hablan sobre la realidad social de la mujer, aquella realidad silenciada, tratando representar diferentes realidades sociales a través de diferentes mujeres en clara referencia a la obra de Ramón J. Sénder usando su titulo en femenino: El lugar de una mujer.

Una amalgama de relatos diversos entremezclados, de contrastes como la misma tierra de Los Monegros.

-1-

Miguel chapoteaba y mojaba a Pedro y Juan, sus hermanos pequeños. Escapaban y al pronto regresaban a que Miguel les volviese a remojar. Saltaban entre las piedras y se dejaban llevar por la tímida corriente. Gritaban y reían, luchaban como grandes guerreros y se abrazaban como grandes hermanos.

La chiquillería alegraba la rivera del Alcanadre, donde muchas familias se reunían para sobrellevar el asfixiante verano. El sol era rabiosamente abrasador, los campos segados parecían abandonados y los rebaños evitaban las horas más intensas; hasta las sombras ardían. La luz cegaba, con tanta intensidad como revivía el recuerdo de madre Catalina vigilando desde la orilla, con su cabello bajo su pañuelo azul turquesa, como el radiante cielo donde ahora se perdía su mirada.

La plaza estaba a abarrotar, la gente se agolpaba y gritaba al impío y hereje con la mirada perdida. Las campanas recordaban aquellas del viejo monasterio de santa María de Sigena, donde padre Antón ejercía de notario y entre cuyas piedras tanto jugó con sus hermanos.

El sediento Alcanadre discurría mientras un olor a humo comenzaba a adueñarse de todo y cegaba el cielo azul turquesa. Pronto comenzó a sentir el calor que quemaba como nunca antes había sentido, como asfixiaba y ahogaba hasta que la circulación menor dejó de fluir. Miguel volvió a chapotear en el Alcanadre con sus hermanos aquel 27 de octubre de 1553 en Ginebra mientras Catalina lloraba a orillas del río Alcanadre.

Para Marian Hillar, Servet fue el punto de inflexión en la ideología y mentalidad dominantes desde el siglo IV d. C.. Aún más, Hillar sostiene que históricamente hablando, con la muerte de Servet, la libertad de conciencia acabó convirtiéndose en un derecho civil en la sociedad moderna.

-2-

Su barquito, de tabla de madera, navegaba a lo ancho y largo de la balsa de la árida estepa aragonesa de Los Monegros. El pequeño capitán maniobraba su navío y desarrollaba las mayores técnicas y artes de navegación. Soportaban tremendas épocas de calma mar hasta tempestades procelosas que dejaban a la deriva la débil tabla de madera con velas de papel. El agua era salada, como el mar. Y el cierzo era el aire que arreciaba las velas en ventura de alcanzar buen puerto.

Martín se dejaba llevar por infinitas aventuras allende los mares, orientándose en el cielo estrellado de su Bujaraloz natal, guiándose por las incontables estrellas, recorriendo de proa a popa la cubierta, corrigiendo el rumbo, longitud y latitud, señalando el norte con la brújula, manejando el nocturlabio o la carta esférica y surcando océanos en los grandes navíos del imperio.

Soltó amarras, levó anclas, izó velas y partió el joven Martín al reino de los mares desde la árida tierra monegrina. Advirtió de la diferencia entre el polo magnético y el terrestre y la desviación que había que tener en cuenta en la navegación para no errar en el destino, para mantener el rumbo reorientando adecuadamente la rosa náutica.

Fue un maestro de la navegación y, mientras contemplaba el mar, cerraba los ojos e imaginaba que al abrirlos la mar tan sólo sería un espejismo donde Bujaraloz aparecía al fondo, como aquellos días de su niñez en que era capitán de su barquito de tabla de madera y velas de papel.

Martín Cortés de Albacar (Bujaraloz, 1510- Cádiz, 1582) está considerado como uno de los científicos más importantes del Renacimiento español en uno de los campos más importantes de su siglo: “el arte de navegar”, debido a la necesidad de conocer los secretos de la navegación de altura, necesaria para impulsar los descubrimientos de la época.

Desde la agrietada y seca tierra soñó con navegar, soñó con el mar.

-3-

Mientras desenmarañaba el áureo cabello de Luna, con su cepillo de suaves púas, Penélope recordaba aquel paisaje desértico cuya noche estrellada se le hizo tan inmensa. Un escalofrió le sobrecogió de improvisto y recorrió todo su cuerpo, electrizando el vértigo que da asomarse al pasado.

En esa tierra desconocida, Penélope contemplaba infinitas estrellas inalcanzables, alargaba su mano tratando de alcanzarlas tal y como decía el director “En estas tierras, desde Monegrillo, he tocado la luna”. Ella alargaba su mano para tocar la clara luna, estiraba todo lo que podía su brazo para alcanzar sus sueños, ser dueña de su propia odisea en el firmamento de infinitas estrellas.

Como una perla flotaba la luna en el cielo mientras la noche se cernía y ella se fundía en el cielo solitario de las tierras de Los Monegros. Una durísima jornada de rodaje esperaba, la responsabilidad de hacerlo bien, los nervios y los sueños se enmarañaban en el estómago, como el cabello de Luna que había que desenredar.

Alcanzó las estrellas y los sueños. En esas tierras, desde Monegrillo, Penélope alargó tanto su mano que solamente ella sabe si de verdad tocó la luna.

La producción cinematográfica Jamón, jamón tuvo un notable éxito internacional, catapultó a la fama al director Bigas Luna y a dos de los actores españoles más populares en todo el mundo, Penélope Cruz y Javier Bardem. Fue rodada en Los Monegros en 1992.

-4-

Tanto por lo universal, como por nominalismo, existía una cierta controversia o disentimiento, también incluso aceptación o una ligera o profusa matización que abría nuevos escenarios dialecticos. Quizá, la palabra del maestro, curtido en la misma Sorbona, era indiscutible, pero en verdad todo debía de ser susceptible a ser cuestionado. La discusión era, en sí misma, la principal razón filosófica de su encuentro.

La discusión iba alcanzando gran intensidad entre los asistentes a la mesa, un fluido duelo dialectico confrontaba las ideas, las enfrentaba y batía en un combate sin igual, o tal vez particular. Todo concepto o teoría se exponía ordenadamente, modulando el tono y haciendo hincapié en los detalles más notables que al final se rebatían y refutaban con el peligroso arte de la palabra.

La victoria de la razón y la lógica, con su tono sereno y reflexivo se instruían, enriqueciéndose con el uso de la palabra, la moderación y el saber escuchar. Sabían guardar los tiempos y mantener los silencios. Sabían escuchar.

Intercambiaban argumentos, ideas y razonamientos y, de aquel enmarañamiento dialectico, surgían respuestas y conclusiones. Se cultivaban en el arte de la dialéctica y aprendían conversando, abriendo la mente y reconociendo la virtud de reconocer que aprendemos, que somos sabios con nuestra humildad de la lógica y la razón.

Gaspar Lax nació en Sariñena en 1487. Estudió en la Sorbona de Paris donde ejerció de maestro, fue un filósofo y matemático considerado el príncipe de la lógica, aquel que su discípulo Juan vives calificó como de ingenio sumamente agudo y de tenaz memoria

-5-

La primavera se revelaba como un milagro en la tierra árida y seca que tanto se agrieta por la escasez de lluvias. Manuel caminaba, realizaba uno de esos esporádicos paseos que podían realizar cada cierto tiempo, aunque él, en la orden, gozaba de cierta libertad por la delicadeza de su trabajo y obra. Daba sus pasos contemplando el paisaje, con la sierra al fondo y las florecillas en los marguines del camino y los campos. Los colores, los intensos y brillantes colores que pincelaban cada palmo de tierra alegraban el alma, una composición inigualable que regalaba la naturaleza.

Era un momento vital, de abandonar el retiro y coger perspectiva con los amplios horizontes. También de distraerse, aunque en verdad nunca lo conseguía. Siempre estaba con sus ideas para continuar pintando las paredes, bóvedas y cúpulas. Reflexionaba sobre realizar una inscripción en lo más alto de la cúpula principal, como un secreto difícil de descubrir. Cavilaba lo tanto que le agradaría que Francisco de Goya aceptase su invitación y viniese a contemplar su obra. Sus pinceles y murales se habían vuelto su vida.

El monasterio iba quedando alejado, nada aconsejaba ir mucho más allá, nunca se sabe y hay muchas historias de bandoleros que advertían prudencia. Se acercó a la fuente, un oasis que emanaba vida. Meditó sobre los colores y su paleta de pinturas, recordando las florecillas del campo y las flores de su jardín. Su brillo, pensaba Manuel, su brillo.

Pronto regresó en calma a la paz y al inviolable silencio que aguardaban los muros del monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes. Volvió a su retiro, su pequeño paseo había sido su vuelta al mundo mientras el monasterio continuaba inamovible e inmutable. Manuel entró en el cenobio contemplando y redescubriendo sus composiciones pictóricas, sorprendiéndose como si fuese la primera vez.

Fray Manuel Bayeu concibió un vasto programa iconográfico para la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes. Entre 1770 y 1780 plasmó su obra en más 250 composiciones de pintura al fresco, siendo un conjunto artístico extraordinario de absoluta belleza.

-6-

El lugar de una mujer

Caminaba como siempre, por las calles de toda la vida, sin esquivar las tantas miradas hirientes que le acechaban, sin inmutarse de los cuchicheos que despertaba a su paso o las nunca tan infantiles burlas que siempre le decían. Caminaba junto a sus inseparables perros, sus incondicionales, a quienes también convirtieron en objeto de mofas e incluso hasta de algún intento de agresión. Era lo fácil, atacar a lo débil, a lo indefenso, siempre lo más fácil.

Fueron muchos años en el pueblo que la vio nacer, donde sus sueños e ilusiones fueron disipándose en una oscura niebla que la fue aislando completamente. Casi sin poderlo entender comenzaron a no aceptarla, casi nadie la saludaba, ni preguntaba qué tal y si estás bien, un pequeño gesto de cariño, una sonrisa, una complicidad… casi nadie se paraba para hablar con ella. Incluso le apartaban la mirada o trataban de no cruzarse con ella.

La gente la evitaba, murmuraban, chismorreaba a su paso, -¡allí va!, -¡mírala!. Poco podía hacer ella, estigmatizada, una mujer mayor y soltera que se había convertido en objeto del cachondeo y pitorreo de la chiquillada del pueblo.

Le había quedado una mísera pensión y casi no podía vivir, merodeaba los contenedores y sus ropas se volvían andrajosas con el tiempo. Fumaba como queriéndose ocultar en esa niebla que tanto la aislaba. Solamente en su casa, anclada en el tiempo, se refugiaba con sus perros, gatos y plantas.

Caminaba como siempre, acostumbrada al desprecio y a la miseria que le habían condenado. Pero siempre fue fuerte y dura, siempre caminó erguida a pesar de la curva de la edad y el peso de la vida, siempre hubo gente buena, siempre hubo quién se preocupó, siempre hubo un mundo por el que continuar caminando.

Ella tenía muchos nombres, la de muchas mujeres vulnerables que sufrieron marginación y el desprecio de la sociedad. Ella tenía sus motes, su nombre daba igual, ya no era ella. Igual que borraron su nombre tras la guerra y obligaron a sus padres a ponerle otro nombre. Se llamaba Libertad.

-7-

La edad, forjada en tantas batallas, hace ya tiempo que reclamaba su cuerpo. La naturaleza hace mortales a todos los hombres y no hay reino que ampare la inmortalidad más que la memoria que la perdura.

Alfonso había conquistando Los Monegros y las tierras al sur de la sierra de Alcubierre avanzando imparable hacia el este. Atrás quedaban tantas batallas, desde la conquista de la madina de Siya y la de Saraqusta a sus enfrentamientos contra leoneses y gallegos y sus luchas de poder entre los diferentes reinos. Se había adentrado por tierras de al-Ándalus, por la taifa de Valencia, como hizo de joven apoyando al Cid, hasta alcanzar Granada y llegar a cercar la misma ciudad.

Ya lo había presagiado antes que los bearneses y gascones de Gastón se retirasen sin blandir la espada contra las guarniciones musulmanas, mucho antes de renovar su testamento en el lugar de Sariñena, antes de adentrarse de nuevo en el fragor de la batalla. Mucho antes de sentir el templado acero hiriendo su cuerpo.

Ya sabía de su suerte cuando, por última vez, sitiando la fortaleza de Fraga, gritó Deus lo vol, Junto a sus quinientos caballeros aragoneses que acabaron derrotados por los almorávides al mando de Avengania.

La inmortalidad ya no le pertenecía, solo su herencia continuaría grabada a fuego y sangre en los anales de la historia  de la vieja tierra del Reyno d´Aragón.

Alfonso I El Batallador, rey de Aragón y de Pamplona entre 1104 y 1134, murió por las heridas de guerra el 7 de septiembre de 1134 en Poleñino y, posteriormente enterrado, con todos los honores, en el castillo de Montearagón.

-8-

Como todos los días, Asun ha salido a escobar la calle, el tramo que corresponde a su casa y que toda la vida ha ido limpiando. A veces coge un poco de agua, con el pozal, y rugía la calle antes de escobarla, para no levantar mucho polvo.

Asun mira su casa y ve las grietas que se han ido formando, como un espejo donde las arrugas de la edad van quedando reflejadas. Las otras casas de la calle aparecen tristes, hace tiempo que no vive nadie y han ido a peor. A José, el Basto, hace un par de años que se lo llevaron a la residencia, Josefa la Cañicera murió hace un año y poco menos hace que también murió Matilde.

En la calle tampoco quedan muchos, se había quedado el hijo de Francisquer, pero al final marchó a vivir a Huesca y baja muy de vez en cuando. Al final de la calle está María, la de Antonier, tiene una chica que la va a cuidar, pero ni sale de casa, hace mucho tiempo que ni se ven.

María Victoria, la sobrina, va trayendo todo lo que necesita y le hace una compra semanal. Llama todos los días  para saber qué tal está y si le falta algo, es un cielo. Asun siempre la espera cuando sabe que va a venir y la despide con un eterno abrazo y muchos besos cuando se va. Al pueblo hay que venir de propio, no hay gente de paso y casi nadie viene.

Aún mira Asun al portal de Matilde esperando encontrarla con su alegre sonrisa, ver la acera escobada todas las mañanas, las macetas llenas de hermosos geranios y la silla de tomar la fresca por las noches veraniegas. Pero la calle está desierta, a veces pasa un coche y cuando se ve alguien resulta extraño, incluso a Asun le da miedo y rápidamente se resguarda en casa.

Asun se va a acostar, la calle permanece silenciosa, pocas casas quedan con vida y apenas llegan a la media docena de vecinos. Sin escuela, tienda bar… y el médico una vez por semana. El cura ya no viene ni a hacer misa, solo para las fiestas, cuando aún vuelven los muchos que marcharon.

-9-

La noche era fría, una de aquellas noches que te aprietas con todas tus fuerzas, recogido y envuelto en ropas haraposas que ajustas y ajustas para tratar de no dejar escapar el poco calor que aún conserva tu cuerpo.

A la intemperie no tenían nada para calentarse, ni para alimentar un fuego que también agonizaba de hambre y moría de frío. La tierra era seca y árida, las noches heladoras congelaban los maltratados cuerpos y te hacían tan ínfimo como insignificante en un lugar perdido del mundo.

El cielo se abría oscuro dejando entrever millones de estrellas. Mantenerse humano era más importante que mantenerse vivo, musitaba Eric para sus adentros, en el sobrecogedor silencio de la infinita noche.

Aun así, la mañana aguardaba fría en trincheras cavadas en la tierra, en la calma de una guerra lejos de casa, de la verde Inglaterra. En un mundo a veces tan inmenso como reducido a un instante y un lugar.

Eric Arthur Blair, más conocido por el pseudónimo de George Orwell, combatió en el bando republicano en la guerra Española y entre enero y febrero del 37 luchó en el frente de Alcubierre, en monte Pucero y monte Irazo.

-10-

No hay prisa, pasete a pasete y con ayuda del bastón, poquer a poquer, va avanzando. Hace muy buena mañana y hasta la hora de comer no hay que volver a casa.

Antonier va andando por la calle hasta llegar al cruce del pueblo, allí están como siempre los dos bancos donde se solían juntar. El mentidero, bien resguardado del aire y soleado, además, geoestratégicamente ubicado desde donde se puede controlar todo movimiento importante del lugar.

Antonier se sienta en su sitio de siempre, al lado donde Manolete solía sentarse, cerca de Juan y Ramón. Luiser solía estar más de pie, se movía mucho y braceaba enérgicamente con cada discusión. Se alteraba demasiado y siempre le advertíamos que le subiría la tensión.

Ahora, a finales de primavera, estarían hablando de cómo había ido la cosecha, de los 5.000 kilos por hectárea que cogía Luiser y que siempre se enfadaba cuando le llamábamos fanfarrón. Hablaban del tiempo, de si iba a venir o no tormenta, de tiempos pasados y recuerdos, de lo mucho que había cambiado todo, que antes no había nada y los pueblos rebosaban vida y ahora que lo hay todo la gente marcha.

Pasaron los tiempos del mentidero, de cuando se juntaban todos y hablaban del pueblo, de lo olvidados que estaban y del poco futuro que había. Nosotros ya somos viejos, decían, pero es una pena que nadie haga nada por nuestros pueblos.

Antonier se levantó, apenas ha estado un rato en el banco, ya no es como antes y ya solamente queda él. Quizá, mañana le toque faltar.

-11-

El sol rabiaba mientras el rebaño pacía por los resecos rastrojos. Entre tanto, bajo la imponente sabina, cavilaba el pastor, mascullando palabras líricas que iba entrelazando, hilando en un relato de acontecimientos teatralizados, con gracia y maestría, con elegancia y sabiduría.

Qué decir que aprendió de los grandes maestros, pastores que le antecedieron en el arte de los dichos, loas y motadas, de la tradición y herencia del mayoral que a buen orgullo siempre portaba.

Con su palo y morral lleno de versos, de sucesos, alcagueteríos y alparceríos, lo que ayer le sucedió a Pascualer y lo que le pasó a Fermín hace días, iba tío Juaner cavilando mientras apacentaba el ganau. Las virtudes de la paciencia, serenidad, observancia, reflexión y la sabiduría heredada con total convivencia con la naturaleza.

Al final se había enterau, resultaba inevitable, enseguida le contaban todos los chismorreos del lugar de Pallaruelo de Monegros y redolada y tío Juaner componía versos para recitar a viva voz, como verdadero juglar en la plaza mayor para el gran disfrute de sus convecinos.

Volverán a sonar los versos cada fiesta mayor, igual que el gaitero pretará el codo y hará vibrar su gaita y los danzantes bailaran con entusiasmada devoción al santo patrón. Repiquetearan las campanas y chocaran con fuerza los palos, sonaran los cascabeles y olerá albaca. Volverá el mayoral, con su firme planta, a recitar su arte sin igual, llano del pueblo y culto como el mayor de los poetas.

Sus versos efímeros volverán a sonar, pues no hay más grandeza que hacer felices a quienes te rodean.

-12-

Una sensación de desorientación se le apoderó, todo era humo y polvo, cascotes y tierra, un silencio completamente sobrecogedor; más bien no oía nada hasta que los gritos comenzaron a resonar por todas partes.

Aturdida, todo se movía lento a su alrededor y un dolor, como ajeno al principio y a la vez insufrible después, cogía fuerza a la vez que Elisa iba reaccionando y comprendiendo la situación. Una tremenda explosión les había sorprendido, la más maldita de las pesadillas cuyo único despertar era la muerte, cadáveres entre los escombros, cuerpos destrozados y heridos ensangrentados deambulando sin rumbo ni sentido.

Unas voces se pararon, le gritaron, le tocaron la cara, le agitaron los brazos y palparon su joven cuerpo, tiraron de ella y la subieron a una camilla. En la ambulancia, el traqueteo golpeó incesantemente el malherido cuerpo. Pareció una eternidad hasta que llegaron al Hospital Militar de Sariñena.

Sant Andreu, sus calles, la fábrica y su casa, la esperaban sus padres: Ahora madre vuelvo a casa, vuelve mi libertad que mi cuerpo queda en el frente, no lloréis por mí, ahora vuelo en los corazones libres que luchan por un mundo mejor.

Elisa García Sáez murió en Sariñena tras ser herida de muerte en el frente de Tardienta. Con tan solo 19 años, fue una de las muchas mujeres que lucharon contra el fascismo. La leyenda de su tumba fue borrada durante el franquismo hasta que en el 2013 se consiguió recuperar: Muerta heroicamente, luchando contra el fascismo, en el frente de Aragón, sector Tardienta.

-13-

Lorién ha salido a dar una vuelta por el pueblo. Con su bicicleta ha recorrido las calles y ha saludado a María, estaba entretenida dando de comer a los gatos, también ha saludado a Pedro,  iba a regar el huerto.

Lorién ha llegado hasta el pequeño parque y se ha distraído con los columpios y el tobogán, después ha chutado varias veces a la portería, acertando casi todas las veces, todas menos una en la que ha aventado el balón, tan lejos, que por poco cae en la acequia. Luego ha ido hasta la balsa, se ha dedicado a tirar piedras tratando hacer ranetas y las piedras han brincado una y otra vez hasta hundirse en el agua.

Ha vuelto a recorrer las calles del pueblo, ha pasado por la plaza y se ha sentado un rato en el banco. Volviendo a casa se ha cruzado con Jacinto, volvía con el tractor con el chisel enganchau. Los gatos de la señora María se han espantado al verle pasar de nuevo con su bicicleta.

María siempre con su gran sonrisa saluda a Lorién, dice que es la gran alegría y es una pena, es el único zagal del pueblo.

-14-

Los zapatos brillantes, el traje impecable y elegante, aseado y bien repeinado. Un joven Pedrito es objetivo de interminables e insufribles cumplidos, besos, abrazos y arrumacos por parte de su familia. Hoy es un día muy importante para el pequeño Pedrito, sus padres se sienten muy orgullosos de él. Pedrito se va haciendo mayor.

Ya replican las campanas, tocan a misa y todo el pueblo se vuelca en una celebración tan especial. Además es 15 de mayo, día de San Isidro Labrador que celebran con gran devoción en estos pueblos del secano altoaragonés.

No llevan mucho tiempo aquí, en Poleñino, y tampoco estarán mucho más. Viviendo en un pueblo tras otro es difícil adaptarse, no da tiempo. Llevaban desde el verano y a padre Antonio le quedaba poco trabajando en la fabricación de canales, tubos y soportes de fibrocemento para los nuevos sistemas de regadío de la zona. Pronto emprenderán la marcha a un nuevo destino.

Pedrito está espectacular con su traje. La gente se agolpa en la plaza para entrar a su iglesia que destaca por su torre mudéjar sobre una nave principalmente barroca. Es el día de su primera comunión, pero Pedrito ya se estaba haciendo mayor y su mente se abría a un increíble abanico de colores en una España gris. Pronto sus sueños y su arte, también forjados en un lugar de Los Monegros, florecerán y brillarán con tal fuerza que nos deslumbrarán.  Al final, su verdadero destino.

Pedro Almodóvar comulgó en Poleñino el 15 de mayo de 1958.

-15-

Padre nuestro que estás en los cielos… Eduardo recitaba en voz baja, titubeando, santiguándose una y otra vez, repetitivamente, en un claro gesto tremendamente nervioso. Nunca antes había tenido tanto miedo, aterrado, completamente aterrorizado.
Sumido en el profundo miedo, su corazón se aceleraba, con taquicardias, le flaqueaban las piernas y amenazaban con dejarle caer al suelo. Sudaba, mantenía los ojos cerrados, no quería mirar, rezaba medio balbuceando mientras le gritaban que su dios no le iba a salvar. Su garganta se secaba, se paralizaba, su mente se volvía borrosa, erraba en la oración una y otra vez.

Eduardo volvía a comenzar de nuevo su rezo, incapaz de terminarlo. Una ceremonia, simplemente una misa, su encuentro con Dios había sido su delito. Se lo habían dicho, lo sabía, pero ya no importaba ante el pelotón que estaba a punto de fusilarlo junto a otras doce personas.

Tan solo una misa, escondidos en una casa, ni mosén Pedro lo sabía, que mal iban a hacer. Eduardo volvió de nuevo a rezar mientras estaban a punto de dar la orden de disparar, ya iba a acabar todo, llegaba a su fin. Susurró sus últimas palabras mientras una ráfaga de balas apagaba su miedon. Por todos los siglos. Amén.

Eduardo Colay Biarge, sacerdote coadjutor de Sariñena fue ejecutado a los 24 años de edad, el 28 de julio de 1936, junto a otros 12 hombres.

-16-

El lugar de una mujer (2)

Marisa, la mayor, se había quedado para contribuir en las faenas de la casa y ayudar a su madre Catalina. Los pequeños Juan Antonio, Manolito y María Teresa daban mucho trabajo,  además estaban los abuelos, ya mayores, y requerían muchos cuidados. Eran muchos en casa y no llegaba para todos, muchas bocas que alimentar, decía padre Antonio cada vez que llegaba del campo.

Raquel era la segunda, quería estudiar y andaba siempre leyendo libros, cosas de chicas pero ya iba tocando ser toda una mujer y olvidarse de esas cosas. Asimismo tonteaba mucho con Alfredito, el hijo de la Miguela, y estaba dando mucho que hablar a la gente, no lo podían permitir.

En casa de los Sabinos necesitaban una chica para servir y Antonio ya había hablado con don Jesús. Tras la cena, cuando ya todos dormían, reunieron a Raquel y le comunicaron que mañana comenzará; pronto por la mañana prepararás la maleta que madre te acompañará.

Le daban alojamiento, comida y si se portaba bien le darían alguna paga, seguro que será buena chica y se portará bien. Le dejaron claras las faenas y los horarios, los domingos a primera misa de la mañana, con las otras chicas, y luego pronto a la casa, a hacer las faenas. Por la tarde, los domingos, tendrá unas horas libres para ir a ver a la familia.

Para Raquel fue duro, no paraba todo el día y no podía salir de la casa más cuando le mandaban alguna compra o recado. No podía ver a su familia, ni amigos y de Alfredito ya podía olvidarse.  Debía vigilar sus amistades, era una casa buena, de reputación y tenían que saber con quién iba y se veía.

Llevaba unas semanas y como cada noche se refugiaba en su pequeño cuarto, le costaba conciliar el sueño, aún no conseguía acostumbrarse.  De repente la puerta se entreabrió y una sigilosa sombra entró en su habitación. Se recostó a su lado, era don Jesús, le susurró que guardase silencio, que si se portaba bien no le iba a hacer daño.

Raquel no se atrevió a decirlo en casa, se lo guardó, tuvo que contenerse de no ir llorando a contárselo a madre Catalina. Solamente a los pocos días se lo contó a mosén Julián, no le extrañó, aunque dijo que don Jesús era una gran persona y muy respetable, que se había preocupado mucho por ella, lo mejor era callar y olvidar, ser buena chica y las cosas irán bien.

-17-

Extendió su brazo y la mano recorrió la arrugada piel, su tacto, tan familiar, su olor, ¡tantos sentimientos venían a la mente!. Hacía tiempo que no la visitaba, que no la venía a ver, estaba cerca, pero el día a día hace que nunca sea el momento, que nunca vaya bien.

Hoy ha sido el día, Miguel se ha acercado y, tal como se aproximaba, un escalofrió ha recorrido su cuerpo. Se ha quedado mirándola, de frente, helado sin saber que decir; son tantos recuerdos que es inevitable dejar escapar una lágrima entre melancólica y alegre.

Ha extendido el brazo y la mano ha palpado su anciano cuerpo, su corteza agrietada de color ceniza claro, ha tocado sus ramillas de diminutas hojas, ha cavilado bajo su atmosfera acogedora y protectora, testigo de tantas historias y secretos que guarda en sus entrañas. Ha sentido hundirse en sus raíces.

La sabina permanecía como siempre, muchas veces acudió Miguelito con yayo Pascualer, cuando le mostraba orgulloso la enorme sabina donde tantas veces se había resguardado, mientras apacentaba el ganado, cuando el sol abrasaba implacable, el cierzo arreciaba con fuerza o el cielo se desplomaba en espectaculares tormentas.

La vieja sabina permanecía, era parte del abuelo Pascualer, de su memoria. Hacía tiempo que no lo venía a ver.

-18-

Conchita y Margarita se apretujaron fuertemente en el suelo, en un rincón del amplio salón de la pudiente casa de los Sabinos. Su madre Leonor no paraba de gritar, mientras la señorita Raquel las protegía con su cuerpo y trataba que no escucharan ni viesen nada de lo que aquel fatídico día sucedía.

Varios hombres armados registraban la casa, se llevaban objetos, ropas y muebles, buscaban joyas y dineros y amenazaban a don Jesús y a la señora Leonor. Todo lo religioso lo tiraban por la ventana, muchos se marchaban con comida, bebida, pertenencias… y otros se burlaban con las buenas ropas que tenían. –A fusilar, te vamos a fusilar- gritaban embravecidos los hombres armados.

Raquel no soltaba a las niñas Conchita y Margarita, las abrazaba con todas sus fuerzas, temblorosa y con los ojos llorosos. Un hombre se acercó y le susurró que estuviese tranquila, que a ella y  a las niñas no les iba a pasar nada. Era el Alfredito, pero parecía otro, hacía por lo menos dos años que no se veían.

También estaba Marquitos, el de tía Paca, parecía el más tranquilo y andaba tratando de apaciguar los aireados ánimos que reclamaban muerte. Estaba con otros del comité dejando claro que nadie iba a hacer nada y que  don Jesús tenía que ir, como todas las personalidades de derechas, a la cárcel municipal. Era lo mejor, les dijo Marquitos a don Jesús y a la señora Leonor, la única forma de evitar que le fusilen en cualquier momento.

Conchita y Margarita no entendían nada, se llevaban a su padre y la casa quedaba destrozada. Para las jovencísimas niñas la guerra les había golpeado sin tener un porqué. Raquel se quedó con Conchita y Margarita y con la señora Leonor, ahora era libre, pero prefirió quedarse con ellas, no las iba a dejar solas.

-19-

El mal sueño de Camilo

Despertó confundido, como si hubiese perdido el sentido y estuviese tendido en el suelo, con el dolor de un golpe seco en la nuca y metralla de una granada laffite clavada en el pecho. Había habido silencio, la guerra era como un vacío hasta que los vuelos de los pájaros se volvían balas  que rasgaban el cielo buscando la muerte.

Como una pesadilla, Camilo se despertó de los barrancos de la desnuda y agría sierra de Alcubierre, de la paramera donde crecía el esparto y vivía el escorpión y el alacrán, la víbora y la tarántula.

La muerte es dulce; pero su antesala, cruel; decía Camilo. Despertó, esta vez, sin ser herido. Tampoco le produjo mucho dolor antes de ser evacuado para ser hospitalizado en el hospital militar de Logroño, en la popular Industrial.

Camilo despertó de su mal sueño, de la pesadilla de la guerra que vivió con apenas veintiuno años. Se despertó de su mal sueño, de la siesta en su cuarto repleto de estanterías rebosantes de libros, de esa colmena social de letras entrelazadas en prosa.

Camilo José Cela y Trulock​ (Iria Flavia, 11 de mayo de 1916-Madrid, 17 de enero de 2002), combatió en el frente de Aragón, por las posiciones cercanas a Farlete, dejando constancia en su obra “Mazurca para dos muertos”.

-20-

El lugar de una mujer (3)

Manchadas de negro regresaban por el camino, con el sudor en la frente que se volvía oscuro, negro, al contacto con el polvo del carbón que les había ido tiznando a lo largo de la mañana. Mineras monegrinas, de polvo, viento y sol, sin casco, ni pico, ni pala, ni lámpara de carburo; mineras de intemperie, sin galerías ni túneles, mineras sin mina.

Regresaban portando sobre sus espaldas el triste carbón que habían podido recoger, entre los raíles que parecían conducir vagonetas, buscando a lo largo de la vía de la línea férrea, por los alrededores de la estación o por la cuesta que tanto costaba subir a los trenes dejando entre caer alguna que otra vigueta de carbón.

Los maquinistas hacían sonar la bocina al paso de los convoyes ferroviarios, su traqueteo y el ruido del metal sobre metal, el suelo tembloroso y el olor a humo, a carbón quemado. Mujeres recorrían  las vías entre los cagafierros, los restos de carbón consumido que escupían los trenes. Mozos fogoneros les echaban alguna vigueta sin quemar y algunas mujeres se lo disputaban porque la vida les iba en ello.  Los maquinistas hacían sonar la bocina, aún no hacía mucho que murió Josefa, la Royeta, arrollada por un tren que no vio venir. Aún había una pequeña cruz de madera, hecha con dos palos y una cuerda, que recordaba el lugar y el fatal atropello.

La estación rebosaba vida con el ir y venir de viajeros, maquinistas, operarios varios y las mercancías. Algunos se movían cuidadosos y recelosos con el escurridizo estraperlo que burlaba las fuerzas del orden y permitía sobrevivir, igual que el carbón que portaban sobre sus espaldas aquellas mujeres que, manchadas de negro, regresaban por el camino. Regresaban al pueblo con el miedo que les confiscasen su pan negro para alimentar sus hijos, en su triste margen para poder ir sobreviviendo y sacar adelante sus familias.

Durante años muchas mujeres se dedicaron a ir a buscar carbón por la estación de Sariñena, luego lo vendían y/o lo aprovechaban para cocinar y calentar las casas. Fue un medio de sustento para muchas familias en tiempos muy difíciles y duros.

Para aquellas mineras de intemperie y pan negro todo recuerdo y memoria. Mira, mira como vienen, Santa Bárbara bendita.

-21-

El lugar de una mujer (4)

Cristina fue de las primeras, pasó caminando entre la multitud, entre la gente del pueblo agolpada sobre las aceras, haciendo un pasillo como si fuese el día de la fiesta mayor y las damas desfilasen con sus mejores galas, regalando sonrisas entre confeti y serpentinas.

No faltaban las nuevas autoridades locales, don Jesús el alcalde, mosén Manuel y don Rodrigo, el capitán del puesto local de la guardia civil. Estaba todo el pueblo, mayores, chicos y aquellos a quienes, no hacía mucho, Cristina enseñaba a leer, escribir, materias varias… y con los que jugaba en el patio-jardín de la escuela o saludaba con gran efusividad por las calles.

Cristina se había esforzado en dar nuevos aires pedagógicos a la escuela, en modernizarla y  llegar a todos los alumnos. Trabajó con cariño afanándose en tratarlos con mucho respeto, pero también con cierta rigidez con las técnicas de aprendizaje y estudio. La jovencísima maestra Cristina se ganó el corazón de todos con su dulzura, la habían querido mucho. Fue una mujer valiente y adelantada a sus tiempos, risueña y alegre.

Cristina desfiló junto a otras chicas, entre ellas María, una buena chica que había estado con ella de enfermera en el hospital que instalaron durante la guerra. También estaba Antonia, la mujer de Marquitos, el de tía Paca, y otras mujeres del pueblo.

Cristina pasó con la mirada caída al suelo, viendo escasamente los disimulados rostros entristecidos de pena, con sus lagrimas secas e invisibles de quienes habían sido sus alumnos. También vio rostros de odio cuando pasaron con la cabeza rapada, trasquilada, señaladas entre los insultos y escupitajos, humilladas y con el corazón herido y hundido en el más profundo miedo.

Cristina marchó y nunca más volvió. Tal vez en el más absoluto silencio debió ser recordada.

-22-

Muchos hacían la ronda, recorrían los pocos bares de la localidad hasta terminar en la taberna de Nicolás. Allí se juntaban los de siempre, en un pueblo todos somos conocidos, vamos, de toda la vida.

Era tarde de vinos, la charradeta en el bar y la partida de guiñote. Algunas parejas se sentaban en las mesas, buscando algo de intimidad, mientras la barra se llenaba de hombres. Hablaban de agricultura y ganado, de caza, fútbol, mujeres… como cada domingo la tarde se iba animando a cada chato de vino.

Rodrigo trataba de no ir a los bares, evitaba ir a según qué sitios pero era su pueblo, había elegido quedarse a vivir aquí y tenía que hacer su vida. Como casi siempre solía ocurrir, cuando Rodrigo entraba a la taberna de Nicolás las típicas risas y mofas por lo bajini no faltaban, era lo habitual, se había vuelto lo normal.

Rodrigo “El palomo cojo” le llamaban, en un pueblo todo se sabe y todos somos conocidos, resulta imposible pasar desapercibido, llevar tu vida y mantener anonimato. Solo en la ciudad Rodrigo se sentía libre, andaba como uno más, sin esa estigmatización que tanto le condicionaba en el pueblo.

En un pueblo todos somos conocidos, vamos, de toda la vida.

Mucha gente se ha visto obligada a abandonar sus pueblos por la intolerancia e intransigencia por parte de la población, otros se quedaron. Todos soñaron una sociedad de respeto y libertad.

-23-

Juan va de paso y todos los lugares son pasajeros, como él, que es pasajero entre los diversos lugares que transita. A veces ajeno a todo y otras espectador, involuntario, de una sociedad a la que ya no pertenece, de la que vive al margen.

En su camino todas las direcciones son posibles y, sin embargo, ninguna es su destino, no hay final. Tampoco hay hogar, solamente un continuo dejar atrás y olvidar. Parece que tampoco nunca hubo un principio.

Viaja solo, con sus parajes, calles y callejones llenos de contenedores, con sus cartones y noches estrelladas, las frías y oscuras noches que se hacen infinitas, inagotables como la soledad que le acompaña. Esa compañía invisible que le embriaga y le hace divagar y vagar.

Invisible transcurre por las calles llenas de gente que le ignoran o le miran con desprecio, incluso con asco, se apartan, le esquivan, le evitan… En un mismo instante y lugar se dan distintas realidades, la hipocresía les diferencia, Juan escupe y va dando tumbos por la calle, él no se esconde, ni aparenta nada, ni está sujeto a nada, ni vive en una gran mentira… la sociedad es nauseabunda, está podrida y da asco.

Juan va de aquí para allá, con su escaso equipaje vacío de pasado, durmiendo en albergues, portales y cajeros, mendigando las calles, las puertas de supermercados y las iglesias. Juan vaga por el mundo, es un trotamundos errante y sin bagaje. Va vacío de pasado  sin saber si huye o la misma vida lo abandonó.

Juan va vagando, transeúnte de un camino que no lleva a ninguna parte, parece que tan sólo va dando vueltas, errante y de paso, como una estrella fugaz en el universo de estrellas varadas. Se vuelve a embriagar, se ríe de la gente, son todos miserables, son miserables, son miserables… la calle es miserable, la vida es miserable.

La noche se vuelve dulce, el alcohol la hace dulce, el sueño se vuelve también dulce, desparece el miedo a una nueva paliza, a caer víctima de humillaciones y vejaciones. La calle es dura, cada ruido, cada paso, el frío… sobrevivir cada día es una victoria para continuar vagando, continuar caminando entre diversos lugares donde ser simple pasajero, como invisible, como el aire, libre sin destino. Libre para seguir de paso.

-24-

Va de paso, como otras muchas veces. Es verano, hace un calor insoportable y hay un tráfico intenso, están los turismos que van a la costa, y, como siempre, los numerosos camiones que abarrotan la nacional II. El recorrido es familiar, Manolo lo recorre muchas veces, casi demasiadas y desde hace ya  unos cuantos años.

La ruta es peligrosa con su camión tráiler Escania de tres ejes y más de 20 toneladas de peso. El asfalto arde y crea espejismos, como si fuese agua. Otras veces el cierzo golpea el camión, lo sacude, lo bandea y Manolo tiene que agarrar fuertemente el volante.  Estas carreteras ya se han cobrado demasiadas vidas.

El paisaje se desnuda al pasar por Los Monegros, aparecen los horizontes que se pierden secos, áridos y medio desérticos, que evocan al oeste, donde las capitanas recorren los llanos páramos que se descubren al pasar, que invitan a perderse.

Manolo suele aprovechar para parar en alguna área de descanso, como en mitad de la nada y a mitad del camino. Siente el contraste del calor al salir del camión, pasar del frescor del interior del camión, gracias al aire acondicionado, al sofocante calor de Los Monegros, siempre cercano a los 40ºC. El área de descanso resulta un refugio, un oasis.

Manolo siempre de paso, con su camión de más de 20 toneladas de peso. Siempre atraviesa el arco del meridiano de Greenwich y el toro de Osborne de Peñalba. A veces piensa que debería conocer esta tierra, adentrarse y explorar sus misterios, de esta tierra tan familiar que tan solo le es de paso.

Va de paso, Manolo va de paso con su camión tráiler Escania de tres ejes y más de 20 toneladas de peso, atento a la carretera y a ese paisaje que tanto le atrapa y con el que tiene la deuda pendiente de perderse. De repente, un camión se le echa encima sin dar tiempo a reaccionar, no ha podido hacer nada y han acabado chocando frontalmente. Manolo iba de paso, tan solo de paso.

El tramo de N-II que une Fraga y Alfajarín es uno de los que más accidentes mortales registra cada año en Aragón. Un tramo pendiente de desdoblar que no debería cobrarse más vidas.

-25-

Las manos duras y resecas, el sol implacable, el sudor en la frente y el cuerpo doblado. El botijo guardado bajo la sabina, a la sombra, y la comida colgada para que ninguna alimaña se hiciese con ella. Hombres y mujeres recorrían paso a paso el áureo campo, de altas espigas con su preciado grano.

El verano traía la siega, los dorados campos de cebada y trigo, de la buena o mala cosecha dependía la vida, de sobrevivir o miseria. Las tronadas hacían peligrar las cosechas y en la sierra se volvían atronadoras, asustaban a todos.

La hoz bien afilada y la zoqueta en la otra mano, el zamarro protegiendo la pierna, ir segando poquer a poquer, formando manojos. Las mujeres se cubrían los brazos para que no les diese el sol, se ponían manguitos, entonces ponerse morenas era de pobres. Con fencejos anudaban manojos y tendían las gavillas en el rastrojo, haciendo los fajos de mies.

Comían a rancho y apuraban el día, trabajaban de sol a sol. Subían toda la familia y permanecían en la caseta varios días. A la era acarraeaban los fajos de mies que cargaban en las caballerías, hacían la fagina y extendían la parva. Ataban al caballo el trillo y los chiquillos se subían al trillo para darle peso, como si fuese un trineo surcando la nieve de paja. Trillaban ayudando con la horca, desatascaban el trillo, replegaban con la plegadera, un tablón que recogía las mies, y el retabillo, especie de rastillo de media luna y sin dientes. Escobaban la era y aventaban separando el grano de la paja, el aire tenía que ayudar, porgaban, cribaban el grano y lo recogían en los costales o talegas y los mandiles con la paja.

La mirada del abuelo Paco se perdía en el amplio horizonte mientras la cosechadora devoraba el campo a una velocidad asombrosa, lo que antes costaba avanzar y ahora sin darse cuenta, en un momento, ya está cosechado.

-26-

La pequeña Marieta llevaba días con tos, había perdido mucho peso y solía tener sudores y fiebres. Lo más seguro, dijo al principio el médico, será un simple refriado, pues recientemente había habido algunos casos de gripe por el pueblo. Lo mejor será que guarde cama y dejar pasar unos días.

Era una familia humilde, Javier, el padre, llevaba las pocas tierras de la familia y de vez en cuando hacía alguna faena para los Sabinos. Leonor, la madre, no paraba atendiendo a sus cinco hijos, daban mucho trabajo y le consumían por completo. Ya habían intentado que la mayor marchase a servir a casa de don Jesús, de casa de los Sabinos, pero siempre decía que no necesitaban ninguna chica más.

A los días Marieta no mejoraba, y eso que habían tratado que no le faltase de nada, siempre le tocaba la mejor pizca para comer, aunque no tuviese gana, y guardaba cama rigurosamente tal  y como había ordenado el doctor. Aun así no tardó don Pedro, el médico, en volver a visitarla de nuevo, había escupido sangre, así que extrajo de su maletín su fonendoscopio y la auscultó con detenimiento. Respiraba fatigosa, los pulmones parecían dañados y necesitaba tratamiento, lamentablemente en su diagnóstico se temía lo peor, Marieta sufría de tuberculosis.

 Lo mejor era llevarla a un sanatorio para tratarla, aquí solo podía infectar a los demás, era muy delicado.  Don Pedro les recomendó un sanatorio en Boltaña, allí el clima era bueno y la ayudarían, estaba el doctor Isaac Nogueras que tenía muy buena reputación. Pero a Javier y Leonor no les alcanzaba el dinero para cubrir los gastos, la única manera era acudir a don Jesús.

Don Jesús mostró su profunda preocupación por la joven Marieta pero no podía ayudar a todos los que llamaban a su puerta. No obstante aportó una solución, que según don Jesús salían ganando los dos, le dejaba el dinero a cambio de parte de su cosecha.

A Javier no le gustó mucho la idea y menos a Leonor, ya sabían cómo habían acabado otros. Era mucho dinero para una familia humilde pero no podían abandonar a Marieta, tenían que hacer lo posible para ayudarla. Al final no tuvieron otra opción y Javier volvió a hablar con don Jesús. Acordaron que cada año Javier le entregaría por lo menos lo que de una caizada, unos siete cahizes de trigo cada año.

Tras una larga estancia en el sanatorio, Marieta regresó junto a su familia. Javier fue sacando adelante buenas cosechas, había ido teniendo suerte y toda la familia participaba en la siega. Lo malo vino después, dos años de malas cosechas y sin poder pagar a don Jesús.

Don Jesús fue muy claro, si uno dejaba de pagar los demás harían lo mismo y no lo podía consentir. Javier regresó a casa llorando, ya sin tierras  tenían que hacer las maletas y marchar, aquí ya no les quedaba nada para vivir.

-27-

Me encantaba curiosear por su cuarto, su cama grande donde muchas noches dormía con ella, la ventana con sus largas cortinas, las mesillas, el gran armario y la cómoda. También había una silla donde solía estar, cuando estaba sola, decía que se sentaba y miraba por la ventana, así pasaba el tiempo. Entraba tanta luz que en verano había que bajar completamente la persiana.

La cómoda, robusta de madera antigua, era lo que más me gustaba mirar, tenía un espejo grande y una foto de ella joven, en blanco y negro, tendría unos 16 años, estaba preciosa. También había fotos de la boda y de toda la familia, pequeñas fotos de cada uno de los nietos y nietas. Un pequeño transistor, una a cruz y una estampita de santa Rita completaban la parte superior de la cómoda.

Siempre me encantaba abrir los distintos cajones de la cómoda, no le importaba, en verdad le gustaba que mirase entre sus cosas. Abrir aquella cómoda era descubrir a la abuela, ver sus recuerdos, las viejas postales y cartas, los recortes de periódico envejecido y papeles del abuelo. La abuela Asun recogía muchas cosas, eran los objetos de su vida guardados en aquellos cajones. Aún lado, sin poder faltar, estaba la libreta del banco y un pequeño cuadernillo con los teléfonos más importantes apuntados a lápiz.

En el segundo cajón aparecían sus escasas joyas, los pendientes de boda, algunas que otras pulseras y el collar de perlas que el abuelo le regaló en su viaje a Mallorca. En una cajita estaban las arras de la boda, trece monedas sin mucho valor más que el sentimental. También tenía un reloj, casi nunca lo usaba y siempre le fallaba la dichosa pila.

En el cajón de abajo guardaba cuidadosamente unos delicados paños bordados con las iniciales de su madre, la bisabuela Loreto. La yaya se emocionaba muchísimo cada vez que lo enseñaba, lo sacaba con sumo cuidado de la caja, su pequeño tesoro que volvía a plegar y guardar con extraordinaria delicadeza.

Cada vez que preguntaba por algo concreto, un objeto, la abuela siempre contaba una historia. Todo en la casa eran recuerdos. La casa olía a ella, a la laca con la que se arreglaba el cabello, su cocina con sus guisos y deliciosos postres y sus plantas. Desde la alacena de la cocina, con su preciosa vajilla de cristal de siempre, al cuarto de estar con su meseta de costura y costurero, a la entrada con el bastón del abuelo aún en el paragüero. La silla con la que tomaba la fresca con Matilde la vecina, la toquilla de invierno en el ropero y el cenicero recuerdo de Comarruga. Un horrible cuadro de una escena de caza en el recibidor, el reloj del cuarto estar, el jarrón del pasillo y las lámparas vintage que ahora se podrían volver a poner de moda con su aires retro. El cabezal metálico de la cama, la alfombra del cuarto de estar, el sofá chester marrón oscuro y los viejos tebeos. El hueco de abajo de la escalera, con tantos trastos, y el armario donde guardabas las tortetas y farinosos que tanto nos gustaba cuando íbamos los veranos contigo.

Todo se fue abuela, al poco que nos dejaste. La casa se vendió y se encargaron de todo, lo tiraron todo. No pude bajar al pueblo, el trabajo, los niños, la distancia… ahora me doy cuenta y ya es tarde. Tan solo el tío pasó y se llevó las joyas y algunas fotos, también los papeles importantes, ya sabes, escrituras del campo y papeles de los bancos. Todo lo demás lo tiraron, zarrios, tan solo eran zarrios que ya tanto echo de menos.

-28-

La joven Elisa contemplaba su arqueada figura, doblada con el paso del tiempo, retorciéndose y envejecida con su piel arrugada llena de cicatrices. Parecía desafiar la gravedad y hacer verdaderos equilibrios para mantenerse en pie.

Su curvatura caprichosa, su sinuoso tronco pasaba desapercibido entre otros rectos y esbeltos, hermosos y erguidos, cuyos espléndidos cuerpos atraían poderosamente las miradas.

Su silueta, sus medidas, su brillo… sus características le hacían único y singular pero a la vez la superficialidad lo condenaba al ostracismo. Su rudo y triste vigor no alcanzaba los estereotipados cánones de belleza. Solamente Elisa lo miraba. Elisa lo estrujaba, sentía fundirse en su corteza y penetrar en su madera, fusionaba sus brazos con las ramas y agitaba las manos como si fuesen las hojas, movía los pies y los hundía en la tierra abrazando las raíces.

Feo, irregular, combado, torcido… tan solo era un árbol. Un pino que, a pesar de las muchas vicisitudes y adversidades, se había adaptado para sobrevivir, había luchado buscando la luz, compitiendo y resistiendo el tumbar del aire, aguantado los embistes y el peso de otros árboles caídos y, aun así, nunca había cejado en salir hacia adelante, hacerse un hueco en el denso bosque, en crecer hacía el cielo, soñando con acariciar el sol y besar la luna y las estrellas.

Para Elisa, el más bello de los árboles.

* Elisa es la protagonista del Diario distópico de Los Monegros.

-29-

El repique de campanas, intenso y enérgico, anunciaba fiesta. Su sonido repetido y continuado se extendía a lo largo y ancho del pueblo y la gente corría apresurada. Se sentía hasta en los campos más cercanos desde donde venían los campesinos. Los caminos y calles eran un ir y venir de gente, con sus gritos y alborotos, tal y como un día de fiesta.

Como un día de fiesta, de celebración, las campanas de la majestuosa iglesia gótica no cesaban de sonar una y otra vez, repicando sus campanas con su toque característico de fiesta. Todos corrían a la iglesia, familias enteras con sus hijos y mayores, todo el pueblo acudía presuroso al sagrado templo.

No podía ser otra cosa, el toque a fiesta no podía fallar, pero nunca antes había sido tan intenso y enérgico. Tenía que ser fiesta, no podía ser otra cosa, mientras algunos rezaban bajo el incesante repique de campanas o se agolpaban en los muros, abrazados y tranquilizando a los más pequeños. No, no podía ser otra cosa.

Ya nunca más volvieron a sonar las campanas en aquel lugar olvidado de Los Monegros. Nunca más sus casas volvieron a echar más humo que el que acabó consumiendo su historia, nadie volvió a pasear por sus calles, ya nunca más volvieron los días de fiesta.

Nadie os llorará y aquella consumida historia dará paso a leyendas del viejo y olvidado poblado de Moncalvo. Y nunca más nadie os recordará, Virgen Vieja de Moncalvo, ni de vuestras vidas ni de vuestras piedras, nunca más volverán a sonar las campanas, ni volverán los días de fiesta. Ya nunca más…

Moncalvo

El viejo poblado de Moncalvo fue una población de Los Monegros, a escasos kilómetros de Pallaruelo de Monegros, cuya historia el tiempo borró. El pueblo quedó arrasado y sus gentes perecieron. Hoy en día solamente una pared de la vieja iglesia gótica de Moncalvo atestigua  su pasado. Moncalvo, lugar de leyendas.

A la memoria de los habitantes del desaparecido poblado de Moncalvo.

-30-

Espero que estés bien, hace ya tiempo que no sé nada de ti, que no recibo ninguna carta, que no me escribes. Por aquí todo bien, como siempre, hasta que me doy cuenta que el tiempo ha pasado y en verdad todo ha cambiado, nada es como antes. A veces, incluso tu ausencia se me ha ido volviendo como algo normal, como acostumbrándome a que ya no estés conmigo. Hace tiempo que nadie pregunta por ti, ni dicen tu nombre, incluso hay días que casi ni me acuerdo que aún tienes que volver. No hay recuerdo que el tiempo no borre ni pena que la muerte no acabe, decía Miguel de Cervantes.

Aún miro el buzón con la esperanza de volver a encontrar una carta tuya. Sin embargo nunca hay nada, ninguna respuesta, ningún sobre que lleve tu nombre. Aún se me encoge el corazón y se me para la respiración cada vez que llaman a la puerta, aún sueño con verte aparecer, aún tengo esperanzas porque me es la única manera de sobrevivir.

Ya no escribo, tras las muchas cartas devueltas que guardo, celosamente, en el cajón del viejo escritorio de madera. Ya ni pregunto al cartero. Hablo sola a aquella foto que se quedó callada e inmóvil en la mesilla de mi habitación o aquellas otras que quedan por la casa. Espero que estés bien, que escribas y regreses pronto a casa con la misma sonrisa con la te despediste, pues nada acaba con mi pena, ni nada borra tu recuerdo.

-31-

Todavía recuerdo cuando los abuelos solían mirar al norte y contemplar los Pirineos, para ellos era como volver a su pueblo, allá en el valle, bajo las aguas del pantano. Regresaban a sus calles llenas de vida y casas abiertas con el hogar siempre encendido, los verdes pastos, el bosque y las grandes nevadas del largo invierno. Volvían a su niñez, porque en verdad nunca quisieron regresar, nunca quisieron ver el pueblo inundado, prefirieron quedarse con sus recuerdos y continuar sus vidas aquí en el llano.

Les prometieron tierras cuando se vieron obligados a abandonar el pueblo. Aquí llegaron sin nada, les adjudicaron casa y lote de 10 hectáreas de tierra para cultivar. Los comienzos fueron duros, muy difíciles, solamente el esfuerzo y trabajo les hizo salir hacia adelante. Pronto fueron haciendo pueblo, las puertas de las casas se fueron abriendo para todos, era su nuevo hogar y se llenaba de vida y futuro, con los zagales y zagalas correteando y jugando por las calles.

Así, los yermos se nivelaron moviendo cantidades ingentes de tierra modelando el nuevo paisaje, transformándose en esplendidas tierras de cultivo. Luego llegaron las canalizaciones y el riego, el agua de aquellos malditos pantanos regaban las prosperas tierras. Algunas tierras presentaban salinidad y el cultivo del arroz les fue salvando. También tuvieron vacas de leche y por algún tiempo les fue dando para vivir.

Todo fue creciendo, los pinos se volvieron fuertes y envolvieron al pueblo, parecía un oasis frente al secarral que fue a sus inicios. Ahora es un vergel. Luego llegaron nuevas modernizaciones, las concentraciones parcelarias, el riego fijo, por aspersión o pívots, de nuevo mejor y más moderna maquinaría… y cada vez hacía faltaba más tierras, las 10 hectáreas de antes ya no daban para vivir. Continuamente se fueron modernizando, adquiriendo maquinaría que evolucionaba sin parar, aquella generación comenzaron labrando con mulos y acabaron con modernos tractores. Pronto irán solos.

Pero la prosperidad de aquellos años se vio truncada de nuevo por la despoblación, el agua que una vez les hizo abandonar sus pueblos ahora hacía falta en tierra plana. La gente joven comenzó a marchar de los pueblos y resultaba casi imposible que nadie se pudiese hacer agricultor si no heredaba las tierras.  Las tierras no serán nuestras.

Miro los Pirineos al fondo mientras contemplo por última vez las tierras antes de venderlas, cuarenta hectáreas para un fuerte empresario que ha conseguido formar una finca de cerca de trescientas hectáreas y que además tiene proyectadas granjas de cerdos. En la ciudad ya tengo mi vida, aunque de vez en cuando bajo para dar una vuelta por la casa, el pueblo cada día está más vacío y de vuestra época ya quedan pocos, muchos han muerto ya. Me despido de vuestra tierra, donde construisteis un nuevo hogar sin perder vuestras raíces. Adiós almendrera que unas lagrimas empañan mis ojos, te veo ya borrosa cuando me alejo de las tierras que nos vieron nacer y os vieron morir.

-32-

Nieves y Petra van caminando, también van Laureana, Donata y María con alegría paso a paso, recorriendo el largo trecho que les aguarda. Hay un buen recorrido parar ir a pie, desde los secarrales rabiosos de hambres y miserias, donde el agua ahoga por su ausencia, hasta el horizonte soñado por Joaquín Costa.

Hoy son ellas, Alejandra y Magdalena que van orgullosas, Florencia y Manuela que han perdido el miedo y van decididas, van por sus familias y futuro. Son ellas, las que nunca descansan, las que llegan a todo y cuidan de todos, las que llevan sobre sus hombros el peso de sus familias y casas, como si nada, como si no fuese trabajo, invisible y silencioso.

Van a pie y también en carros, mujeres de Lanaja van sonrientes, unidas y valientes, a cada paso, haciendo camino al andar rumbo a Huesca, llevando la palabra que tanto les han negado. Mujeres que desafían, que se levantan y se ponen en pie, caminando cansadas de ver perder cosechas y sufrir el hambre que acaba erosionando la vida. Van a pie y con sus hijos a cuestas.

¡Son mujeres!, osadas y atrevidas mujeres que se revelan. Son ellas, Adela y Pabla que van marchando junto a Nicasia y Ana llegando a Huesca para ser oídas por el mismísimo gobernador. Caminando van construyendo su futuro.

Sí, han llegado a Huesca para ser recibidas por el gobernador, no han reblado y la Guardia Civil no ha podido evitarlo. A pesar de ello, han sido conducidas a las afueras de Huesca, las han subido a los ómnibus y a la madrugada las han mandado de vuelta  a Lanaja. No ha podido ser, no se han podido sumar a las cerca de 500 mujeres de otros pueblos de la provincia que han ido llegando para manifestar su dolor y miseria de unos pueblos que agonizan, pueblos que se han levantado a través de sus mujeres por el futuro de sus hijos.

Felipa, Juana, Simona… son muchas las mujeres hartas de las miserias que acechaban estas tierras. Mujeres Canalistas que un 25 de febrero de 1915 marcharon a Huesca reivindicando pan y trabajo, que las obras del canal llegasen para regar los malditos y rabiosos secanos, que la pobreza y la penuria se las llevase el cierzo y el sueño de Costa se hiciese realidad. Ellas, sí ¡Ellas!.

-33-

El agua reposa tranquila, sosegada, clara y limpia. A veces parece un espejismo, allí en medio de la nada, incluso, cuando te acercas, no puedes evitar pensar que vaya a desaparecer.  Sin embargo el agua está, aguarda en medio del desierto, entre montes yermos y secos, entre la aridez que salpica ontinas y sisallos.

El agua espera como un oasis baldío, que aprovecha y recoge las aguas de las escasas lluvias. El agua es vida y cada gota tiene su valor, cada gota importa y es necesaria. La balsa es como un pequeño mar o como un inmenso océano, con su playa de arena y arcillas compactas. Su agua dulce la podemos beber y recoger, lejos de las malditas aguas salinas que residen en pozos y en las pequeñas lagunas saladas de Bujaraloz. Algo queda de cuando fuimos mar, acaso, por ello, la buscamos, la mar, aunque aquí esté todo seco, fuimos mar.

Al amanecer van llegando, buscando el agua con sus alegrías y penas, como cada mañana. Vienen hablando de sus cosas y otras ajenas que se van sucediendo en el pueblo. La balsa es lugar de encuentro. Llegan caminando a la balsa, portando los cantaros sobre sus cabezas o cogidos por el brazo, con sus pozales asidos en sus estirados brazos.  El agua les aguarda cada mañana, les espera a la madrugada a las muchas mujeres que vienen a por ella. Vienen con el pelo recogido en un moño y cubierto con un pañuelo, la blusa, la falda larga y el delantal. Algunas cantan de la balsa buena vienes, cuanta alegría traes, que el agua es vida, como tu sonrisa cada día. Otras van con prisas por las muchas faenas pendientes, acarreando rápidamente el agua para almacenarla pronto en casa, en aljibes o tinajas, para cuando el agua escasee y cada gota reclame su pequeño lugar en el universo.

Los tiempos cambian y el agua ya no espera en la balsa, ni la luna se refleja en las noches de verano, ni le rondan cada mañana, ni cada gota tiene su valor. Tampoco vale ya su memoria, aquella que sació la sed de nuestras raíces, la que olvidamos y desaparece como si hubiese sido tan solo un espejismo.

-34-

Violeta juega con las palabras, las junta, las revuelve y las lanza al aire, se vuelven mariposas,  revolotean en el cielo, con sus gamas de colores, brillos y tonos y vagan sin sentido ni orden.  Van moviéndose libres y su escala de notas va creando una preciosa armonía que va cincelando cada detalle del espacio, tallando una escultura que va moviéndose, como ingravitacional, aparentemente desincronizada y desacompasada. En fin, caótica.

Bailando, las palabras no cesan, se arremolinan y el viento las vuelve a lanzar al cielo donde explotan creando una incesante lluvia de colores. La imagen se vuelve introspectiva y su dinámica dubitativa hace divagar, cavilar, pensar, reflexionar…   Vuelven las palabras a explotar y en la oscuridad se vuelven estrellas en el firmamento y el infinito se vuelve rebelde y Violeta juega con él.

Violeta se detiene con las palabras, con cada una de ellas, les da vueltas, las gira y las pone tanto boca arriba como boca abajo. A veces se pierde en ellas, sobre todo con las que llevan el prefijo im- o in-, como indescriptible o imposible y en ese infinito navega en procelosos versos, en un incesante oleaje que deja a la deriva innumerables, incalculables e inverosímiles rumbos y destinos. Inmortal, Violeta sueña con surcar los vacíos con sus palabras al viento y versos enloquecidos, alzarse hasta lo más alto del cielo, virar su rumbo en la segunda estrella a la derecha y volar hasta el amanecer al mundo perdido de Nunca Jamás.

Inagotable, Violeta captura las palabras al vuelo, incluso cuando giran velozmente en un tornado y se elevan tanto que juegan a confundirse con las nubes, dándoles forma con su significado. Violeta se recrea construyendo insoportables estructuras que se tambalean, danzan en sinuosas, zigzagueantes y onduladas frases que narran leyendas inconcebibles, impensables e inimaginables. Sencillamente increíble.

En su jardín de palabras, Violeta las entremezcla, se divierte a su ritmo y sentido, ríe y llora. Se funde en el arcoíris y hace magia, colorea, descolora y vuelve a colorear la vida. Compone y a la vez jazzísticamente improvisa y confecciona melodías con sus entremezcladas palabras y versos descompuestos que juegan y bailan mientras la poesía acaba describiendo lo indescriptible y haciendo posible lo imposible.

-35-

El paso ha dejado huella, hundiéndose en la agrietada tierra, en la corteza reseca que se abre sedienta en el árido territorio lunar. Marcial es todo un astronauta en la inmensidad del firmamento, un cosmonauta interestelar dando pasos de gigante en la historia de la humanidad.

El paisaje lunar se extiende ante Marcial y va descubriendo la piel de la tierra cuarteada, una tierra sedienta que quiere y odia a la vez el agua. Marcial va dando saltos, se eleva y aterriza levantando el polvo de la tierra que se deshace al caer. Levanta el polvo que mece el viento, como las capitanas o barrillas que recorren los bastos paramos semidesérticos.

Selene se muestra a sus pies, con sus cráteres de asteroides que impactaron sobre la superficie lunar, también hay un castillo y un dragón que echa fuego por la boca y da vueltas y vueltas alrededor de la luna. Marcial lo contempla, deslumbrándose como si mirase al mismo sol implacable en verano. Hay otros castillos que imponentes se levantan como torrollones en el horizonte, entre barrancos donde se esconde el dragón que abrasa esta tierra. Entre los surcos labrados y la tierra erosionada, arrugada con el paso del tiempo, aquel que va dejando vestigios de su pasado y va dejando su huella.

Marcial es todo un aeronauta entre planetas y estrellas, viaja a galaxias lejanas y regresa rápidamente a la tierra a mayor velocidad que la luz. Sus manos tocan la tierra, levantan la costra  y entre sus dedos se deshace. El polvo fino y claro mancha la ropa que hay que sacudirse  a base de manotazos. Mama no entiende de astronautas y viajes espaciales.

A cada paso, el pasado ha ido dejando huella, como los pequeños pasos de Marcial en su infinito espacio sideral. Ya ha aterrizado en la tierra, en un lugar indeterminado de Los Monegros, donde la luna también ha dejado su impronta y Marcial ha hundido sus pies con su sempiterna huella.

-36-

Recuerdo su tacto rugoso y áspero, me entraña recuerdos.

Me acuerdo mucho de sus manos, arrugadas con el paso del tiempo, envejecidas con el continuo trabajo. Sus manos, sí, sus manos sobre la mesa triando las lentejas, quitando las impurezas, pasándolas de una en una de un montón a otro.  Sus manos restregando ropas a mano en pleno invierno, en el río o en el lavadero, fregando de rodillas el suelo, sacando brillo a viejos objetos de estaño u otros metales o limpiando las borrajas, pacientemente, para que estuviesen sin ningún hilo y tiernísimas para comer.

Sus manos que se curtían en su pequeño huerto, delicadamente cuidado, con su pequeña jada y las cañas con las que empalaba las tomateras y judías. Sus manos, agrietadas al agua y al frío. Sus manos que tejían y remendaban todo tipo de ropas, que manejaban el fuego y guisaban, que escaldaban y desplumaban los pollos, hacían la matacía y despellejaban conejos.

Las manos, al principio débiles, se endurecían. Pronto comenzaban a sentir el tacto rugoso y áspero del esparto que poco a poco iba hiriendo. Las manos comenzaban a escocer, se agrietaban y se abrían heridas, sangraban y dolían. Había que endurecer las manos, haciéndose al esparto, aflorando durezas y cayos que aguantaban mientras las manos entrelazaban los haces de esparto haciendo sogueta. Metros y metros de sogueta que hacían mujeres juntándose a la fresca en verano y junto al calor del hogar en invierno.

Extrañó aquellas manos rugosas y ásperas que me acariciaban, arrugadas con la edad y forjadas en la dureza que imponía la vida. Aquellas manos que tanto te definían, fuerte, extraordinariamente fuerte, invencible.  Aquellas manos tuyas que tanto sentía.

-37-

Podría ser cualquier lugar, pero son Los Monegros, donde el sol te hace rabiar y otras veces se esconde, durante días, tras boiras impenetrables. Donde las gaitas rugen y te hacen danzar, brincar y bailar porque es un sentimiento. Sí, son Los Monegros, al sur de los Pirineos, en pleno valle del Ebro y con su sierra de Alcubierre en el corazón, como una espina dorsal, arbolada, todo un pulmón vital que nos alienta el alma.

Tierra llana, plana de paramos esteparios, secos y faltos de lluvias y a la vez labrados en fértiles campos, con claras aguas de los Pirineos, aquellos que nos contemplan desde la distancia, a los que les debemos la vida y no podemos dar la espalda. Igual nos contemplan los torrolllones, como vigías del tiempo, testigos de la erosión, de las cicatrices de esta tierra que tantos pastos albergó y tanto esfuerzo y sacrificio lidió para que sus gentes saliesen adelante.

Podría ser cualquier lugar, pero son Los Monegros, donde el arado penetra el duro mallacán, donde el cierzo siempre trata de tumbar una tozudez inquebrantable y donde reblar nunca fue una opción. Donde las casas se levantan de piedras de arena y adobas, donde el agua se recogía en balsas… donde siempre había una puerta abierta en cada casa.

También se levanta el polvo, se cierne y se posa, se revuelve y vuelve a perderse en esta tierra, que bien podría ser cualquier lugar, pero son Los Monegros. Tierra de yesos y sales, de torrollones y sabinas, de capitanas o barillas surcando paisajes, donde ser tierra de paso, como ser la nada y a la vez ser un lugar único y singular.

Tierra de sol, de arenisca y salagón, de sisallos, ontinas, romeros y tremoncillos, de esparto y yermos baldíos y cebadas y rastrojos. De sasos y barrancos escondidos, de oscuros montes desde el horizonte, de gentes humildes, con rasmia y entereza que bien podría ser cualquier lugar, pero son Los Monegros.

-38-

Rugen las tripas mientras la abuela va dando vueltas a la sartén. Lleva su delantal y la cuchara larga de madera con la que va revolviendo a la vez que tizonea el fuego sin parar. Vuelven a rugir las tripas mientras aguardamos en la mesa, impacientes, con hambre acumulada que no ha hecho más que aumentar a lo largo del día.

Va cociéndose poco a poco, la harina entremezclada, de trigo y panizo, aquel maíz de antes de color royo, a partes iguales, cocido en agua con sal. La escasez condicionaba todo, si había algo de tocino se freía antes con algo de sebo, algún ajo y trozos de pan viejo, tostones, luego se reservaba para añadir después como portentosa guarnición. Había quien tostaba la harina en el sebo y otros la añadían una vez que el agua comenzaba a hervir. En cada casa tenían su receta, sus trucos, igual que las migas, si había chicha se echaba al plato, si no había nada, todo era más pobre. El hambre era de pobres, aquel que agujereaba el estómago y lo retorcía, aquel que no dejaba vivir, aquel que las farinetas de la abuela saciaba. El pan siempre servía, para las migas, la tortilla en trampa, las sopas de ajos y las farinetas. El pan y las patatas siempre salvaron al pueblo.

Lentamente las farinetas se van cociendo, con la paciencia infinita de la abuela, con su delicadeza y cariño que ponía con todo. Aquí se comieron plantas que no se comían en otros lugares, como borrajas y cardos, platos que ahora son una delicia. Aquel hambre se nos ha ido olvidando, igual que la sed y los sabores de antes.

-39-

5.934 millas.

Desde la sureña ciudad californiana de San Diego, costa oeste norteamericana, las palabras pueden viajar. Desde el Pacifico al otro lado del Atlántico las palabras pueden atravesar continentes, surcar océanos y vencer exilios, traspasar fronteras y portar sueños y recuerdos a través del tiempo y la distancia. Desde San Diego, ciudad fronteriza con la mexicana Tijuana, desde el lugar del pueblo Kumiai, donde se asentaron los españoles en 1542 estableciendo, gracias al marinero y explorador Juan Rodrígez Cabrillo, la Alta California, las palabras pueden viajar a cualquier lugar.

Desde el exilio mirar atrás es como aún estar allí y a la vez sentir el tremendo vértigo de la distancia. Ramón se acercó hasta su tierra, se hundió en la profunda realidad de un hombre, de su ser, de sus raíces que le vieron nacer y crecer, a 5.934 millas de distancia.

9.549 kilómetros hasta su Chalamera natal, del Cinca, sus ripas y estepas. Un lugar cualquiera: su lugar de aquel Aragón rural profundo. Ramón soltó una risa y luego un llanto, -sin ellas la vida no tendría sentido-, quizá aquello era el exilio y la distancia, aquella distancia que solamente las palabras pueden atravesar.

Al final, las distancias son relativas ¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!-.

Al siempre eterno maestro Ramón J. Sender.

-40-

Alicia y Lucia solían esperar, se colocaban al final de la cola, con sus vestiditos andrajosos, calladas y con la mirada baja. Siempre eran las últimas y cuando no era así, al llegar su turno, eran devueltas de nuevo al final de la cola. El hambre era muy mala. Y miserable.

No se acercaban mucho las otras niñas, eran las hijas del Migueler, las que siempre tenían que cantar en primera fila el cara sol cuando entraban a la escuela, levantar el brazo y recitar las oraciones y rezos en clase de religión. Marcadas y estigmatizadas por su padre Migueler y esa maldita guerra que lo cambió todo.

Ahora mama entiendo todo, aquella realidad que no comprendíamos con Lucia apenas siendo unas niñas, unas niñas que no nos dejaron ser, marcadas como rojas, como apestadas y con la miseria en nuestra pequeña casa, como un halo denso que asfixiaba completamente.  No nos dejaron ser niñas, no nos dejaron ser.  

Solían sentarse en la mesa para comer los domingos, las pequeñas Alicia y Lucia mientras Mariana les servía un tibio plato de sopa. Ponía cuatro platos, aunque papa no iba a venir, se sentaban las tres y esperaban hasta que llamasen a la puerta. Como cada domingo, el miedo les encogía cuando entraba el capitán de la guardia civil y se sentaba en la mesa con ellas. Les preguntaba dónde estaba padre, si sabíamos algo, que no era un hombre, que era un cobarde habiendo dejado sola a una mujer y a sus hijas, que ellas iban a pagar por él. Se despedía hasta el próximo domingo, apenas había probado la sopa, más bien tomaba una cuchara, escupía y decía que era agua y, aunque el hambre nos mataba, cuando marchaba tirábamos su triste plato de sopa.

Ahora mama lo sé, sé lo que hiciste por nosotras, os eché tanto la culpa, te odie tanto mientras tratabas de ganarte vida como podías, conseguir algo de comida cosiendo, a duras penas yendo a buscar carbón a la estación o cuando te dejaban respigar en los campos recién cosechados y vendías el trigo replegado de estraperlo en la estación. Aprovechabas todo, llegabas a todo, mantenías el huerto del abuelo Pepe y en el corral criabas pollos y conejos, nos sacaste adelante, con tus manos y corazón encallecido ante tanta maldita miseria.

Papa apareció preso en Santoña y nadie lo quiso avalar, ni mosén Manuel, ni don Félix, para quien tantos años trabajó, ni para el bueno don Demetrio, que tanto miedo le dio significarse. Ni que decir de don Jesús, el alcalde, aún dijo que yo ya comenzaba a estar mayor y que quizá  podría hacerle algún favor.

Ahora mama lloro por tantas veces que te sentí llorar por las noches, aquellas solitarias y frías de invierno. Te lloró a ti mama porque padre ni aún sé dónde está enterrado, lloro porque ni te dijeron que lo habían fusilado, ni donde tiraron sus restos.  Ahora mama lo sé y parece que ya es tarde, ahora me siento orgullosa de ti, profundamente orgullosa de tu valentía y endereza, de esfuerzo, de extraordinario esfuerzo para alejarnos de aquí y tratar de tener una vida digna. Fuiste una luchadora, toda una heroína, ahora mama lo sé, nunca te vencieron, nunca te derrotaron, ni a ti ni papa, ahora os llevo con orgullo en lo más profundo de mi corazón. Ahora mama lo sé.  

A Mariana y Migueler.

-41-

El barquito de papel iba flotando sobre un bálsamo de aceite que poco a poco iba consumiéndose. No obstante, su luz iba iluminando, como faro, en la inmensidad de la noche y su vela ardía, la del barquito de papel, que navegaba sin mar en un cielo sin estrellas.

No recuerdo oscuridades más profundas mientras el barquito iba navegando, descubriendo los rostros tan familiares y dejando entrever las diferentes partes de la estancia, revelando sus diferentes matices, sombras y penumbras.

La yaya cerraba los ojos, igual que cuando era pequeña y bajaban corriendo al refugio, las paredes retumbaban, todo temblaba, el techo y el suelo, hasta la luz de las velas titubeaba. El ruido era atronador, como cuando los truenos llegaban tras el resplandor que dejaban los rayos.

Sin embargo, mientras las continuas sacudidas no cesaban de sucederse, el barquito de papel, sin rumbo ni timonel, continuaba navegando en la procelosa tormenta de relámpagos y truenos. En la oscuridad de aquellas tormentas de antes, en las que se iba la luz, se encendían velas y lamparillas de aceite, donde un barquito de papel flotaba iluminando con su vela de fuego la entrañable oscuridad que se ceñía durante la tempestad.

-42-

El infierno es la imposibilidad de la razón, decía Oliver Stone y en verdad, en aquel infierno, resultaba imposible hallar razón alguna, ninguna lógica para explicar un maldito número, simplemente uno más. Dejar de ser un nombre para ser un simple número.

Él era ese número, aquel cuatro mil quinientos ochenta y cuatro, aquel maldito número marcado a fuego imposible de olvidar, imposible de borrar, porque lo imposible de la sinrazón fue posible y el ser humano abandonó la razón para crear el infierno en la tierra.

En seguida lo memorizó viertausendfünfhundertvierundachtzig, un número que acabó acompañándole toda su vida, formó parte de él, aunque nunca habría querido que así hubiese sido.

Era curioso, empezaba en cuatro y terminaba en cuatro, un número de cuatro cifras, suman veintiuno, justo los años que cumplió aquel maldito año de 1941 cuando ingresó en el campo nazi de Mauthausen.  Antes había estado en el  Stalag (campo de prisioneros de Guerra) XVII-A situado en Kaisersteinbruch, Austria, cuando cayó preso tras formar parte de una compañía de trabajadores extranjeros al servicio del ejército francés. Cuatro, de la cuarenta y tres división del ejército republicano español de la que fue teniente, la suerte del cuatro, la maldita suerte del cuatro.

Dejar de ser un hombre para ser un número: 4584. Mariano le dio muchas vueltas a aquel número, a la maldita suerte del cuatro, de haber sobrevivido a la barbarie nazi, de tratar que no cayese en el olvido, de escribir sus vivencias, dar testimonio para que nunca, nunca vuelva a suceder.

Siempre es un buen momento para acordarse de ti, Mariano Constante Campo.

-43-

La alegría y la sonrisa de Rosita no podían embellecer más al universo, las flores se volvían tan hermosas y brillantes que irradiaban extraordinarios haces lumínicos, descubriendo inmensas noches estrelladas donde soñar con cada nuevo amanecer.

Con la primera mirada Rosita ya sintió algo, su palpitar acelerado y ese sonrojo inevitable que continuó las primeras veces que se encontraron. Pronto comenzaron a hablar y a conocerse, hasta que una noche, en el baile, le pidió salir a bailar.Atrajeron las miradas, la guapa Rosita con el nuevo chico, muchos cuidaron que mantuviesen la distancia y no bailasen muy apretados ni muy agarrados.

Pronto se enteraron en casa y no sentó nada bien, hace tiempo que querían juntar a Rosita con Manolito, era buen zagal, de buena casa, muy trabajador aunque bastante basto y bruto.

Pero para Rosita su corazón solo tenía un nombre, Álvaro, el nuevo chico del pueblo y que irresistiblemente le resultaba tremendamente atractivo e interesante, culto, educado y agradable. Sus miradas mantenían una gran complicidad y, cada vez que se cruzaban por la calle, se buscaban en encuentros fortuitos hasta que comenzaron a verse a escondidas.

Padre echó las culpas a madre, no deberían haberle permitido tantas tonterías y en vez de leer debería haberse dedicado a sus tareas y obligaciones como mujer. No podían permitir que se viesen más con Álvaro. Así, Rosita, cada vez que salía, iba acompañada por uno de sus hermanos, no la dejaron sola ni un momento y mucho menos que se viese con Álvaro.

No tardaron en disponer todo para celebrar el casamiento con Manolito. De esta suerte la ceremonia fue triste, Rosita con su semblante afligido dejaba escapar lágrimas secas, con la mirada perdida y el corazón entumecido, con un dolor profundo en el pecho y un vacío hondo en el estómago. Pero al final la vida continúa, -ya lo olvidarás-, le acabaron diciendo. Rosita tuvo un chico y una chica con Manolito, se portó bien y nunca les faltó nada.

A sus noventa años, Rosita aún conserva escondida una foto de Álvaro, la mira cada día a pesar de su vida ya casi consumida. Rosita vuelve cada día a ese palpitar acelerado de su juventud, por un momento a buscar esas miradas y coqueterías por las calles, aquel juego de manos, la caricia que le apartaba el pelo de la cara y aquel inocente beso prohibido que quedó para siempre. Lloró a escondidas, Rosita lloró en silencio durante tiempos y que decir desde que encontraron a Álvaro ahorcado en la almendrera vieja del campo de Jacinto.

-44-

Amanecer y ver la tierra desnuda, yermos, baldíos y a la vez frondosos campos de áureas espigas de cebada y trigo. El horizonte se abre y embriaga, su profundidad e intensidad, su azul inmenso y el cierzo meciendo las mies, mientras el sol abrasa la tierra donde el agua juega a ser esquiva.

Anda el poeta con su bastón y mochila, dejando huellas que son versos llenos de sentimientos y raíces profundas de amor a esta tierra de polvo, viento y sol. Anda recitando versos, festejando la tierra de antiguos baldíos y malditos estíos. Albadas a lejanía que nos acercan el pasar del tiempo, la tierra atormentada que arremete con fuerza, con rabiosa fuerza, la clamorosa distancia del olvido.

Esos versos de espigas altas y granadas mecidas al cierzo, en ese mar árido y seco, donde los pájaros no saben de sombras. Allí, ahí en el horizonte permanece eterna e infinita la sabina que un poeta irrumpió, en los resplandecientes Monegros, donde se hallaba la soledad, el silencio y el vacío.  Con la palabra hirió el quebradizo suelo, donde dejamos la efímera huella, tal y como la vida nos enseña. Algunas veces, algunas todo se sucede bajo los versos que siempre debieron ser.

Esos versos segados, dejando rastrojos, aguardando sembrar una nueva esperanza y surcar, con su suave aleteo, como el cierzo, escribiendo en el aire, su eterna libertad. Allí, ahí veremos esa tierra, pronto al amanecer querido maestro, de esta tierra hermosa dura y salvaje, donde continuaremos haciendo un hogar y un paisaje.

A José Antonio Labordeta

-45-

Ligeramente la abrí, cuidadosamente, con esa curiosidad infantil, -¡Sorprendiéndome!-. La abrí poco a poco, tratando de descubrir los viejos secretos que entrañaba, con el vértigo del tiempo, con su olor a antaño y sus recuerdos embriagándolo todo. Fui levantando ligeramente su tapa, sintiendo como cada pequeña cosa era capaz exhalar tantos recuerdos y hablar de ti, como si hace un momento lo hubieses guardado, como siempre, a pesar de tu ausencia.

La abrí ligeramente, hasta que quedó completamente abierta, desvelando su interior encerrado. La abrí sabiendo que iba a llorar, que en cualquier momento ibas a rozar mi piel y un escalofrío recorrería mi cuerpo mientras un profundo suspiro me recordaría lo tanto que te extraño. Destapé el cajón de la vetusta cadiera hundiéndome en tu memoria, como dejándome caer en tus brazos y perderme en tu mirada.

Estaba el cojín, aquel que te colocabas sobre la espalda cuando te sentabas en el sillón del cuarto de estar. A un lado unas viejas revistas de recetas y el viejo costurero hexagonal, de mimbre, forrado con una tela clara, con florecillas rojas y un asa con una cinta azul claro. Sobre todo estaban tus telas, el tapete de la mesa redonda, la pequeña manta de invierno, la toquilla y aquel odioso traje negro que tanto nos costó quitarte.

Negro, completamente negro el vestido que llevaste cuando padre murió. Negro de luto, de viuda. Aquel negro que caía y cubría todo, que no dejaba ver la luz ni los colores de la vida. El luto caía como una condena, peor que una condena, alma en pena, cerniéndose durante años, contando los meses y los días. Chiquillas que sufrieron el luto, incluso alguna encadenó lutos seguidos, sin poder salir, sin poder hacer vida, ni poderse casar, silencio y soledad. Madres que no pudieron ir a la boda de sus hijas, nada se podía celebrar, todo era negro, oscuro como lo más profundo del vacío, como la muerte en vida, como una maldita condena.

Ligeramente, la cerré.

-46-

Le dije adiós, como si fuese un hasta ahora, luego, pronto nos veremos. Es caprichosa la vida, cuando menos te lo esperas, cuando nunca debió de suceder. Dije adiós como siempre, como si fuese todo eterno, con esa sonrisa que sabía que iba a volverte a ver. Y permanecí igual, en aquel presente, esperando que volvieses a aparecer aun sabiendo que nunca, nunca iba a suceder. Sin embargo, a veces, creo que estás de vuelta, te siento, te noto…

Dije adiós a tu ausencia, a ese universo que ahora gravita cabeza abajo, a ese vacío que reside en tantas cosas y en tantas partes. Me despedí de ti hasta la vista y, aun así, miro al horizonte esperándote, miro al infinito por si te dejas ver, por si te dejas caer.

Hasta en los abismos me pierdo, soñando con encontrarte, en la inmensidad y en el eterno piélago que tanto me confunde y no me deja saber ni quien soy.

Aunque ya no recuerdo si te dije adiós, si me despedí cuando tú ya no estabas. Ya pasó, todo pasó y contigo se fue todo lo que fuimos, lo que habíamos aprendido y todo lo que heredamos. Atesorabas la sabiduría de antes, con esas palabras únicas, con los refranes de antes, los trucos, las forma de hacer las distintas faenas, los oficios,  las recetas, los remedios naturales, las costumbres… Eras mi memoria, la nuestra, la de todos y ahora parece que no sabemos ni recordar que fuimos, ni si alguna vez nos dijimos adiós.

-47-

Va inflando el boto con sus pulmones, soplando intensamente y respirando para volver a inflar el aire a través del soplador. A la vez que va aumentando de tamaño, el aire comienza a escapar por el bordón y la bordoneta, forrados con piel de culebra, rugiendo como una fiera. Es el día grande y el gaitero está a preparado en la plaza, templando su gaita, la fiesta está a punto de comenzar.

Va con su traje, elegante, es el día del patrón, la gaita luce con todo su esplendor. Ya se disponen los danzantes y comienzan a formar bajo el mando del mayoral. Reluce el sol con toda su brillantez, replican las campanas y los danzantes se disponen en la plaza. Sus manos juegan con el clarín, mientras el codo modula el valioso aire que fluye armónicamente con sus melodías de siempre. A su toque comienzan a bailar, a golpear los palos, espadas y broqueles, atizando el suelo entre giros y volteos acompasados al replique de los cascabeles. Las mudanzas se van sucediendo ante un público entusiasta, es un día ansiado, esperado con mucha ilusión ¡Viva nuestro patrón!.

Los danzantes forman sus cuadros y bailan entorno a ellos, a la viva voz del mayoral y el rabadán, como siempre, sumido en su papel. La pastorada y los dichos, -a ver qué dicen-, -qué callado lo tenía-, -vaya barbaridad-, -¡ya sabía que al final ibas a salir en los dichos!-. Es tradición, el palpitar y sentir de todo un pueblo, olor a pólvora de petardos y la horca del diablo, la esencia a albaca, el ángel, el duelo entre el bien y el mal, la lucha entre turcos y cristianos. Todo ejecutado con tremenda pasión ¡Viva el dance! ¡Viva la tradición!.

El griterío por las calles y terrazas,  invadiendo la plaza llena a abarrotar, vibrando de emoción,  celebrando el dance, que es nuestro arte, un sentir que se ha de vivir. Resuena la gaita, los tiempos y el ritmo, las viejas melodías que se sintieron antaño y vuelven ahora a retumbar con su vieja afinación y magistral repiquetear. De nuevo las mudanzas, la torre y el degollau, preta el codo gaitero y hagamos el tarirán, ¡Viva Sariñena y su patrón san Antolín!.

2 de septiembre del 2020