José María Cadenas Cancer nació en Lanaja en 1944. Su vida ha transcurrido trabajando en obra civil, en el manejo de maquinaria pesada muy vinculada a las grandes infraestructuras hidráulicas en el Alto Aragón, trabajos que también desarrolló en otras partes de España y en otro tipo de obras. Especialmente trabajó en la ejecución de túneles, que en la práctica respondía a un trabajo completamente minero, contribuyendo en construir una infraestructura hidráulica de gran envergadura que ha permitido el desarrollo de Los Monegros y hemos heredado gracias al trabajo y esfuerzo que él y otros realizaron.
Trabajar en el canal a José María le viene de familia, ya su padre fue obrero dinamitero en el Canal de Monegros, tanto en el túnel de Robres como en el túnel de Mascarata en Lanaja, a la altura del polideportivo, perforados antes de que se interrumpiesen las obras del canal con el estallido de la guerra en 1936. Pues la guerra detuvo unas obras que avanzaban rápidamente y que trajeron trabajo y prosperidad a una comarca, de Los Monegros, muy deprimida a principios del siglo XX.
Aquellas obras habían ido adelantadas, dando prioridad a las partes de mayor dificultad técnica como fueron los túneles, pero también los acueductos, de hecho, el acueducto de las Arcadas (Puyamicos) quedó casi completamente terminado a falta del tablero sobre el que se encajaría el cuerpo del canal. Incluso se comenzó a excavar la trinchera por la zona del almendrero de Escanero. La trinchera respondía, en obra e ingeniería, en el desmonte o corte profundo hecho en el terreno con taludes a ambos lados para construir vías de comunicación, como carreteras o líneas de tren y en este caso el canal.
Acueducto de las Arcadas a medio construir, sobre 1960. Macario Andreu Torralba, fotos antiguas de Lanaja y sus gentes.
De críos, José María y sus amigos iban a jugar al túnel de Mascarata y al acueducto de las Arcadas, rompiéndose más de un pantalón con los hierros que sobresalían del encofrado. El agua solamente llegó hasta poco más abajo del túnel de Robres, desde donde salía la acequia de la Parrala, una acequia que se realizó a pico y pala para llevar el agua a Lanaja. Así que, cuando no había agua en las balsas, iban a la acequia a coger agua para las casas de Lanaja. De la acequia de la Parrala salió después un ramal denominado M-37 que continúo hasta Lalueza. La Parrala quedó en desuso, pero aún se empleó un tramo a contrapendiente hasta “El Partidor”.
En 1956 las obras del canal son retomadas y su padre Guillermo Cadenas volvió a trabajar en el canal. Entre otros trabajos había estado como jornalero para casa Bastaras, pero su experiencia como dinamitero lo hicieron valer para su recontratación en las obras. De lo contento que se puso cuando cobró la primera semana, pidió permiso para salir antes del trabajo y poder llevar el salario a casa antes de que cerrasen las tiendas y poder comprar.
Para la perforación, cuenta José María, se abría una pequeña galería, llamado avance, a veces de hasta 10 metros, según el material a retirar se empleaba pequeñas cargas de dinamita o mediante martillos neumáticos movidos a través de grandes compresores que alimentaban por energía eléctrica desde el transformador construido para este fin. Una vez realizado el avance se procedía a colocar las cargas de dinamita y detonarlas. La detonación hacía caer sobre la galería la voladura que se procedía a retirar por medio de maquinaria, tarea que denominaban “sacar la pega” o “sacar la voladura”. Con palas la cargaban a mini-dumpers el material que extraían de los túneles. En 1963 se comienza a perforar el último túnel del tramo III, antes del acueducto de las Arcadas o de Puyamicos. Lo construye OSEPSA, Obras y Servicios Públicos, S.A. Para el encofrado trajeron un hormigón de Alemania, era un hormigón rápido y que al día siguiente se podía desencofrar y así se adelantaban las obras.
Mientras, José María trabajó para la construcción de pueblos de colonización, para Juan Fernández, hacía escaleras y baldosas, sobre todo mosaico en un taller en Lanaja, con dos prensas, hasta 1964, la empresa marchó a Barcelona y José María no quiso dejar Lanaja, y volvió a trabajar en el canal con OSEPSA. Se había sacado el carnet de conducir y en el canal comenzó a llevar un mini-dumper y allí también aprendió a llevar la pequeña cargadora que empleaban en el túnel. Con el mini-dumper tuvo un accidente, echando marcha atrás, el embrague falló y quedo atrapado contra la pared del túnel, perdió el sentido y quedo muy dolorido, pero no le realizaron nada más que una exploración médica en la que el facultativo dijo: -chaval si no has echao el bocadillo ya no lo echaras… -podría haber sido mortal-.
Es llamado a realizar el servicio militar, lo destinan a Pontoneros lo que le permite especializarse en la conducción y manejo de maquinaria pesada, aprendiendo a llevar todo tipo de maquinaria, bulldozers, Retroexcavadoras, cargadoras, grúas, se apunta a todo y hace muchos cursos en el destacamento de escuela práctica en el soto de la Almozara.
En uno de los permisos volvió al canal, entre el túnel de Mascarata y el siguiente túnel antes del acueducto de las Arcadas, por Puyamicos. Estuvo un mes y con lo que ganó se sacó el carnet de 1ª para llevar camiones. Estuvo de peón de los albañiles, tanto hormigonando como haciendo las juntas. Entre paño y paño de hormigón terminado ponían brea para sellar, eran las juntas de dilatación que impermeabilizaban con brea y que protegían con losas de hormigón, como ladrillos, que iban cubriendo la junta para la cual, cada paño, presentaba su ranura para su encaje.
Después del servicio militar, José María enganchó con Eugenio Tortajada Martínez, empresario de maquinaria pesada y obra civil vinculado a Sariñena. Con Tortajada trabajó en la acequia de Pertusa, allí coincidió con Liborio Maestro Camón. Se acuerda perfectamente, empezó a trabajar allí el 22 de febrero de 1972, a los mandos de una Caterpillar cargadora, rebajando un cerro que quitaron completamente, el trabajo era ir hacer el embaste, ir allanando la base, para luego nivelar y perfilar o abrir la caja del canal o la acequia dependiendo de la sección de la misma, ya sea trapezoidal o rectangular y en sus dimensiones determinadas que van variando a lo largo del recorrido. Aunque no estuvo mucho, el trabajo allí iba bastante torcido, se habían complicados varios tramos.
Se fue a la renovación de la vía ferroviaria entre la línea de Lérida a Zaragoza, que además se estaba electrificando, sería por los años 1973 a 1974. Su trabajo fue el transporte de obreros, llevaba a una cuadrilla de Lanaja todos los días en un Land Rover. Luego se fue con Isidro Huerva y Sebastián Buisac, habían constituido su propia empresa “Los Cuñados” y con ellos José María trabajo haciendo obra civil y excavando cimentaciones para casas y granjas con una retroexcavadora mixta que compraron.
En 1979 comenzó con Auxini S.A. donde estuvo 17 años y 3 años más cuando fue adquirida por ACS, de Florentino Pérez. Para Auxini S.A. era del INI (Instituto Nacional de industria). Trabaja en la construcción del Canal del Cinca, lleva todo de maquinaría, tanto camiones como dumpers-extraviales de gran tonelaje Estuvo en el tercer tramo del canal del Cinca, a la altura de Tardienta cerca de la unión del Canal del Cinca que se une al canal de Monegros en el conocido Abrazo de Tardienta, inaugurado el 12 de julio de 1982. De allí pasó al túnel n.º 19 del canal del Cinca, una obra bastante larga, entre unos 6 a 7 kilómetros de longitud, entre Sesa y Tramaced. Era muy largo y muy complicado, salió una falla además y en la obra del túnel manaba mucha agua que complicó todo el trabajo, todo era barro.
En el túnel le pilló el 23 F, el golpe de estado de 1981. Estaba de turno de tarde, había unos respiraderos, perforados desde la superficie al interior del túnel, por ellos bajaban la manguera de la cisterna de combustible, para repostar las máquinas, alguno tenía hasta 96 metros de profundidad, eran tubos metálicos donde un maquinista unía con un alambre la antena de su radio para escucharla. Así se enteraron que había un lio monumental en Madrid, que habían asaltado el congreso. Aquellos respiraderos luego sirvieron para echar el hormigón y hormigonar la bóveda del túnel, los hastiales (laterales) y el arco.
El túnel se abrió de boca a boca empleando maquinaria. Se empezó con un topo, herramienta neumática de perforación que iba abriendo paso para que luego entrase la maquinaria. Luego, a través de una cinta se transportaba el material sobrante hasta el exterior, hasta una tolva que iba cargando los camiones. Cuando hacían los cambios de turno, avisaban por teléfono al operario de la cinta, que estaba en el exterior, le pedían 15 segundos y se montaban en la cinta que los transportaba al exterior. Una vez fuera tenía que detenerse antes de que se empezase a elevar hacía la tolva para bajarse, ya que la cinta iba bastante rápida realmente era una temeridad.
A medida que iban perforando, en el techo iban colocando unos anillos metálicos, solamente en el techo que los anclaban al techo. Tenían un límite, al ir avanzando no podían poner un determinado número de anillos sin hacer los hastiales, una vez habían avanzado tanto solo colocando anillos que un ingeniero les dijo: – estáis locos, se podía derrumbar el túnel por el peso.
En ese periodo también se construyó por AUXINI el Embalse de Valdabra(1982), en el canal del Cinca, y el Embalse del Torrollón (1982), en el Canal del Flumén en los que José María participo en los trabajos de preparación del terreno.
Seguido, José María estuvo 3 años trabajando en la carretera del puerto de Monrepos, entre 1983 y 1984, y en la carretera de Cervera a Guissona, aunque de vez en cuando lo bajaban al tramo IV del canal de Monegros a hacer de embaste. Para rebajar las zonas iban con las máquinas labrando, clavando profundamente las púas de su Komatsu, podían con todo, para luego las maquinas pudiesen retirar todo el material, dejando la base para hacer el canal.
En 1993 estuvo trabajando, durante un año, en el metro de Madrid, en el tramo 9, desde príncipe Pio a Moncloa, entrando desde Princesa. Metido en el túnel trabajando con una OK-RH6 a la que se le quito la cabina para que entrase dentro del túnel, También estuvo en la autopista de Madrid a Valencia, en el tramo de Tarancón a Honrubia, y en la sierra de Madrid abriendo una carretera o realizando, a petición expresa de un ingeniero, con el que anteriormente había trabajado José María, la excavación de la cimentación para una gran chimenea para una planta de bio-gas, posteriormente estuvo en Solsona construían una carretera pero de allí se le llevaron la máquina, había ocurrido el desastre de Aznalcóllar con la rotura de la presa de la balsa de decantación de la mina de Los Frailes y requirieron de toda la maquinaria posible para contener el derrame.
Con la absorción de Auxini S.A. por parte de ACS, José María terminó en el parque de Valdemoro, con la maquinaría vieja. Allí estaba a disposición y le podían mandar a cualquier obra en cualquier parte de España -coge el coche y vete a La Coruña-. Si no había faena allí estaban, haciendo algo de mantenimiento, tomando el sol hasta que vio una oportunidad de marchar y en 1998 abandonó la empresa.
Con la indemnización que le dieron, José María, con 54 años, se compró una mixta y se puso de autónomo. Realizó gran cantidad de trabajos, en las modernizaciones de regadíos y concentraciones parcelarias o excavar las cimentaciones, como fue el caso de la urbanización Antonio Beltrán de Sariñena. En invierno trabajó de nuevo en el canal, con Riegos del Alto Aragón, realizando conservación, reparaciones o limpieza, quitaban juntas viejas y las reponían, la brea se estropeaba con el tiempo, cambiaban paños deteriorados, soleras… estuvo cinco inviernos hasta que se jubiló.
La red de canales y acequias supuso una gran obra de ingeniería, que fue evolucionando a lo largo de su construcción, a través de diferentes técnicas constructivas y el desarrollo tecnológico y el empleo de mejor y mayor maquinaria. Obras, especialmente la del canal de Monegros reivindicada y necesitada, por las mujeres canalistas de Lanaja y la amplia población de Los Monegros.
El canal de Monegros Ni lo hacen ni lo harán Porque los ricos no quieren Que los pobres coman pan.
Todos en Lanaja Quieren el canal Menos Antonio Tesudo Y Marcellán.
Un canal que se empezó a pico y pala, apisonando manualmente el embalse de la Sotonera, de comenzar a utilizar maquinaria pesada a vapor a la más avanzada maquinaria que se emplea actualmente. En 1956 las excavaciones aún se ataluzaban a mano, picando, no había mucha maquinaria, recuerda José María. En los años 90, trabajando en el V Tramo del canal de Monegros, donde también estuvo José María, se mecanizaron completamente, hasta llevar un cazo de 4,40, para hacer los taludes, casi la máquina no podía con el cazo tan grande -ha habido una gran innovación-. Las primeras máquinas eran sin cabina, y el primer aire acondicionado, recuerda, se lo pusieron al revés y en vez de enfriar aportaba calor. Hasta 1992 no tuvo un aire acondicionado en condiciones en una máquina.
Sin olvidar las diferentes plantas de hormigón que se instalaron, Auxini S.A. instaló una en la Cartuja de Monegros, antes del acueducto lanzado de La Cartuja, otra en la boca norte del túnel de Alcubierre, en Villanueva de Sigena y otra en Peñalba para el tramo V de Monegros II donde se hizo el acueducto de Valcabrera.
El canal es reflejo de nuestra historia, de antes de la guerra a después, del empleo de mano de obra a pico a pala a los mayores avances en técnicas constructivas y maquinaria. Es reflejo de los tiempos, un sistema el de Riegos del Alto Aragón que aún no ha terminado de construirse y actualmente se está modernizado por riego aspersión y goteo, y que continúa extendiéndose. Su yerno Pedro Luis Armañac Nasarre, técnico de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) es consciente del legado que dejaron. A Pedro Luis Armañac, la historia del canal también le viene de familia, su abuelo materno ya estuvo trabajando en la construcción de La Sotonera, el abuelo paterno fue uno de los primeros regantes del sistema en Almudevar, y él lleva 40 años trabajando en los RAA, siempre ha admirado la obra y el sistema que conoce a la perfección.
Su familia, trasladada a la Cartuja de Monegros, regentó el bar del pueblo, aunque no iba muy bien y su padre tenía que ir a trabajar a parte. Con la construcción del canal el pueblo se vio lleno de vida, fue como una explosión, un salto brutal y el bar comenzó a funcionar, trabajaban muchísimo. También pasó lo mismo en Lanaja y otros pueblos, con la llegada de Auxini en 1982 para construir el IV tramo del Canal de Monegros. los salarios y oferta de trabajo en la zona aumentaron de forma brutal, se pasó de ganar de unas 30.000 pesetas al mes trabajando en el campo a las 150.000 pesetas en las obras del canal siendo una época prospera.
No obstante, es un sistema complejo, a veces bastante desconocido para lo importante que resulta. José María y Pedro hablan del canal de Monegros y sus distintos tramos, tramos que suelen coincidir con los puntos Kilométricos donde se encuentras las compuertas trasversales, y que se tardó décadas en construir, estas compuertas transversales son fundamentales para la explotación del canal con ellas se regulan los caudales circulantes y permiten el control de los niveles en el canal e incluso cortar el caudal, ya sea por obras, mantenimiento o ante cualquier eventualidad. Ambos señalan los diferentes tramos del Canal de Monegros:
Tramo I Canal de Monegros 1915-1920:
Del Embalse de la Sotonera hasta las compuertas transversales del Acueducto de Tardienta. Aquí recibe en 1982 el Canal de Monegros las aguas del Cinca en el citado Abrazo de Tardienta. En este tramo salen las Acequias de La Violada, Acequia de la Q y El Canal del Flumen.
Tramo II Canal de Monegros 1929-1933:
Del final tramo I hasta la boca sur del túnel de Robres, donde se encuentran dos compuertas transversales.
Incluye el Acueducto de Tardienta, obra de gran dificultad técnica para la época que enlaza los tramos I y II del Canal de Monegros (1933-1940).
Tramo III Canal de Monegros 1935- 1979:
En 1935 las obras estaban en marcha como ha mencionado José María, pero fueron interrumpidas por la guerra, su desarrollo continuó durante varias décadas En 1984 seguía siendo el último tramo construido del Canal de Monegros.
Del final del tramo II hasta 100m aguas arriba del inicio del Acueducto de La Cartuja, a lado de la Cartuja de las Fuentes, donde existen dos compuertas transversales.
Tramo IV del Canal de Monegros, túnel de Alcubierre 1956-1960:
La construcción del Acueducto de La Cartuja en este tramo para salvar el barranco de Las Negras se hizo con un método pionero para la época denominado “lanzado”.
El túnel de Alcubierre, entre 1985-1987, se debe reparar con inyecciones y se vuelve prácticamente a hormigonar todas las soleras al quedar muy deteriorado desde su construcción en los años 50. Siendo el coste económico superior a realizar un túnel nuevo.
Tramo V del Canal de Monegros. (1990-1998)
El tramo V lo comieza Auxini y lo termina OCS porque como a mencionado José María en 1997 acabó adquiriendo AUXINI, luego será ACS, grupo de Florentino Pérez.
Del final IV tramo del Canal de Monegros, hasta el Embalse de Valpatao, del final de este tramo sale La Acequia de Ontiñena.
Tramo I y II Canal de Sástago (1990-2001)
Al salir de la boca sur del túnel de Alcubierre en la llamada bifurcación donde se ubican las compuertas transversales sale hacia Bujaraloz el Tramo I y II del Canal de Sástago.
El Canal del Cinca:
La construcción de los tramos I, II y III del Canal del Cinca se desarrolló fundamentalmente entre los años sesenta y comienzos de los ochenta, encontrándose el tramo I ya en obras en 1961 y estando completada la continuidad del canal hasta Tardienta en 1982, año en que se produjo el Abrazo de Tardienta.
De este Canal salen las siguientes obras más importantes:
Acequia izq. Del Vero Acequia de Selgua. Canal de Terreu Acequia de Pertusa A-19 A-20
Resaltar que tal y como iban avanzando las obras del canal se desarrollaban los planes coordinados de los sectores de riego que consistían en hacer acequias, desagües y caminos para poner en regadío miles de hectáreas.
José María recuerda a muchos de sus compañeros, a Antonio López, que trabajaba de plantero en la planta de hormigón, hacía el hormigón y le llenaba el dumper, Juan Camas (Juanito), Machín y Viñas, que paleaban el hormigón para el encofrado –a paladas p´arriba-. Una vida dedicada laboralmente al Canal de Monegros y Canal del Cinca, un legado de obras e infraestructuras hidráulicas que hoy en día permite regar y vivir en nuestros pueblos. Un legado que ha permitido que también parte de su familia se dedique profesionalmente a la gestión y conservación de dichas infraestructuras, su hija Victoria trabaja actualmente en el Embalse del Torrollón y su hijo José María en el Embalse de Barasona, su yermo Pedro Luis en la zona regable del canal del Cinca y Embalse de Las Fitas o Antonio Lana su otro yerno que comenzó en Sacyr en la planta que hubo cerca del cementerio de Sariñena cuando hacían canaletas para los nuevos regadíos, y que desde entonces se dedica a la conservación de obras hidráulicas. Todos trabajan para lo que ellos crearon ayer y nos beneficiamos hoy, y como dice Pedro –queremos dejar mejor para mañana-.
Gracias a José María y a Pedro, por contar la verdadera historia del canal, la del trabajo y esfuerzo de quienes lo construyeron.
La villa de Sariñena, a lo largo de su historia, ha sido población de ferias y mercados todos los sábados del año y del uno al quince de septiembre, ferias tan célebres como la de la Candelaria, la de Ramos y la de la Santa Cruz. Un Privilegio Real para celebrar ferias y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales otorgado por el rey Pedro IV en 1381.
Calle del Mercado, Sariñena. También conocida como calle de los Porches.
Unas ferias que nacen en plena expansión de ferias a lo largo y ancho de Aragón, concretamente en el siglo XIV, cuando son concedidas ferias a Tarazona, en 1301, en julio y septiembre; una segunda a Barbastro, en 1371, en el mes de agosto y las ferias de Sariñena. Pero que, a partir de estas fechas, apunta José Carmelo Martínez Pérez, y a lo largo del siglo XV apenas habría nuevas concesiones “Pues las necesidades económicas y comerciales del territorio quedaban cubiertas con las ya existentes, así como con los mercados tradicionales que venían funcionando desde los siglos anteriores” (Martínez Pérez, José Carmelo. Las ferias medievales y artesanas como atractivo turístico).
Una impronta que ha quedado completamente marcada en la esencia de Sariñena y en la misma denominación de una de sus principales y más céntricas calles, la calle del Mercado, donde se celebraba el histórico mercado de la villa. Igualmente podemos hablar de la calle del Mercadal, en el barrio alto, que en aragonés medieval se refiere a mercado, un término que proviene del latín medieval mercatale o mercatum, que significa lugar o plaza donde se celebra el mercado, reflejando su pasado ligado a las ferias y mercados. Calle especialmente próxima a la calle Villanueva, donde se celebraba la feria, hasta que, en 1740, parte de la feria, la parte no relacionada con caballerías y ganados, se redirigió a la calle del Mercado. Quedando en el entorno de la calle Villanueva, actualmente plaza, la feria ganadera y de caballerías, con una red de corrales de Palanca, muy característicos y propios de Sariñena.
Por lo tanto, las ferias contribuyeron al desarrollo de una Sariñena prospera, Sariñena Villa Plena, regada gracias al río Alcanadre y la Isuela y que, gracias a sus acequias de Valdera, el Molinar y la Acequieta, gozó de una gran huerta con una intensa actividad agrícola y ganadera que continúa hasta nuestros días dando continuidad en la realización de la actual feria agrícola y ganadera FEMOGA.
Privilegio de ferias y mercado
Es el rey Pedro IV quien, en 1381, otorga a Sariñena el Privilegio Real a tener ferias y mercado. Un hecho ampliamente recogido por distintos historiadores como son los casos de Arturo Morera o Ricardo del Arco, quienes recogen como: “Pedro IV de Aragón concedió a Sariñena la celebración de feria y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales” (ARCO, p. 452). Todo un Privilegio Real que, atendiendo a una copia reproducida en un documento de 1760, venía a decir: “Item idem Dominus Rex Petrus inclyte Recordationis ejus Regio privilegio dato in Civitate Cesarauguste die vigessima nona mensis Novembris anno a Nativitate Domini millesimo tricentesimo octuagesimo primo concessit eidem Ville de Sariñena ferias et mercatum cum plenissima francquitate lezdarum pedagiorum et aliorum jurium Regalium…». Un privilegio manuscrito en latín que se puede traducir en la siguiente forma: “Asimismo, el mismo señor Rey Pedro —de ilustre memoria—, mediante un privilegio real otorgado en la ciudad de Zaragoza el día veintinueve de noviembre del año del nacimiento del Señor de 1381, concedió a la misma villa de Sariñena una feria y un mercado, con plena exención de lezdas, peajes y otros derechos reales…” (Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005).
Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005.
No obstante, en los anales de Sariñena, en uno de sus libros, se apunta que el privilegio es concedido en 1372 , quedando de dicha forma narrado: “El Señor Rey D.n Pedro el quarto de Aragón en el año de mil trescientos setenta y dos y en consideración al valor, esfuerzo y fidelidad de sus Naturales, es constante que en todos tiempos se esmeraron los Señores Reyes en distinguirla con diferentes Fracias y Privilegios y mirándola como digna y estimable Alhaja de la Corona admitieron gustosamenmte los medios de reintegrarla a ella y para fomentar la publica utilidad y el mexor establecimiento de dicha Villa y Aldeas, se dignaron concederle y confirmarle el Privilegio de tener Feria y Mercado en ella todos los años, desde el primero hasta el quince de Septiembre y en el día Sabado de todas las Semanas teniendo bajo la Real Protección a todos los que fuesen para comprar y vender” .
En definitiva, la realización de ferias y mercados responde a todo un privilegio real que la Villa de Sariñena ostentó desde el siglo XIV, siendo las ferias de Sariñena ampliamente conocidas y todo un referente en el reino de Aragón y limítrofes e incluso, y especialmente, Francia.
Sariñena, villa de ferias y mercados
Profundizando en las ferias y mercados de Sariñena, retrocedemos hasta 1436, cuando las Cortes de Alcañiz da una sentencia por la que se establecen los distintos tipos impositivos para los animales y mercancías que se llevaban a las ferias y mercados de Sariñena. El referido apunte lo recoge el investigador sariñenense Arturo Morera Corull en su obra dedicada a la historia de Sariñena “Salvador Sarinianus”. Al parecer, la feria de Ramos, celebrada en Sariñena, de acuerdo con José Antonio Mateos Royo, debió ser importante en la fijación de los precios de las reses, ya que entre los siglos XVI y XVII “Seguía constituyendo la cita esencial para fijar acuerdos de compra y evaluar el precio de las reses” (Municipio y mercado en el Aragón moderno: El abasto de carne en Zaragoza (Siglos XVI-XVIl). La administración, 1581-1650. José Antonio Mateos Royo. Universidad de Zaragoza).
Una notoriedad que también fue adquiriendo con el comercio de caballerías, un comercio que fue cogiendo fuerza y que al parecer estuvo bastante relacionado con el país vecino de Francia. Una relación tan importante, de las ferias aragonesas con Francia, hasta el punto que durante las guerras hispano-francesas (1514-59) se facilitó el comercio y asistencia de mercaderes franceses “Sefacilitó la asistencia de los mercaderes franceses a ferias celebradas en ciudades y villas del norte del reino como Huesca, Barbastro y Sariñena, actitud”. Una curiosa medida recogida por José Antonio Mateos Royo y que fue “favorecida” por la deposición de Hurtado de Mendoza como virrey en 1556 pues “Su emplazamiento a medio camino entre Zaragoza y Toulouse propiciaba las transacciones entre mercaderes franceses y aragoneses, así como la actividad de las compañías mercantiles mixtas orientadas a exportar la lana aragonesa a Francia o el pastel tolosano a Aragón” (Mateos Royo, José Antonio. Comercio, conflicto militar y violencia legal.La Diputación de Aragón ante las marcas del Béarn y las guerras hispano-francesas (1514-59)).
En definitiva, tal y como aclara José Antonio Mateos Royo “La Diputación no sólo buscaba así mantener la paz y el comercio en Aragón como bien común, sino preservar su principal fuente de ingresos: los aranceles cobrados en la frontera, arrendados a un particular durante un trienio. Si las marcas obstaculizaban el comercio con Francia, dicho arrendatario reclamaba a la Diputación una solución o indemnización por las pérdidas. Causaban especial daño si afectaban al tránsito de mercaderes franceses hacia las tres mayores ferias celebradas en el norte de Aragón citadas. La Diputación se quejó así al Justicia de Biescas en 1523 de que la menor asistencia de estos mercaderes a la feria de Sariñena generada por sus represalias había acarreado a dicho arrendatario unas pérdidas superiores a 200 ducados”.
Pronto vino un segundo problema añadido, siendo este el contrabando, cuestión que en 1565 llevó al gobernador general de Aragón, Juan de Gurrea, a controlar personalmente las ferias de Sariñena “Para evitar el continuo contrabando de caballos que se compraban allí para venderlos en Francia” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus). Concretamente fue la inquisición quien se encargó de controlar los pasos fronterizos, persiguiendo a los contrabandistas o los entonces llamados “Pasadores”. Esto llevó, de acuerdo con Pilar Sánchez, en su obra La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI, a que en 1574 se iniciase una importante ofensiva contra los pasadores: “El Consejo de La Suprema ordeno el reforzamiento de la vigilancia fronteriza con el nombramiento de comisarios en Benasque, Plan y Canfranc, puertos mas frecuentados, según los Inquisidores. Se investigó el lugar de Ariza, en la frontera con Castilla, una de las principales localidades en la ruta del tráfico de caballos”(La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)). Sucesos que también apunta Juan Carpio Elías “Por aquellos años hay períodos en los que se intensifica la preocupación y la persecución emprendida contra los contrabandistas. Uno de ellos se produce en los años de 1574-76” (Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan).
El caso de Ariza atañe a Sariñena y a otras ferias y manifiesta la actividad y proceder en cuestión: “Una vez en Ariza, los testigos señalaban que los caballos se vendían a extranjeros (franceses, Bearneses y gascones) que se acercaban hasta el lugar a comprarlos o, por el contrario, se llevaban a las principales ferias del Reino (Sarinena, Huesca, Barbastro y Daroca)”. Por ello, recoge Pilar Sánchez, para controlar las ferias y la compraventa de caballos, es enviado el secretario del tribunal, Miguel Mulsa a la feria de Sariñena “Este mismo año el Tribunal prestó Especial atención a los centros de intercambio. Ministros Inquisitoriales asistieron a las Ferias mas Importantes del Reino al objeto de publicar los edictos de fe y supervisar la compraventa de caballos. El secretario del tribunal, Miguel Mulsa, fue enviado a Sarinena y a la Feria de San Bartolomé de Barbastro”. Aunque finalmente el contrabando no era tanto como parecía y el miedo a la inquisición limitó completamente al desarrollo de la feria: “De Momento se sabía que en la feria de Sarinena nadie había intentado vender caballos a Bearneses, ni estos se habían acercado por allí. Los compradores habían sido naturales del Reino y algunos catalanes qué habían quedado obligados a enviar un certificado de los Inquisidores de Barcelona, conforme habían adquirido los caballos para su propio servicio”(La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)).
“Para destacar sus éxitos (el Tribunal de Zaragoza, da cuenta del resultado que tuvo el envío de un notario a la feria de Sariñena, donde solían acudir a comprar caballos gente de Francia, Gascuña y Bearne. En esta ocasión, ni vendedores, ni comparadores, ni terceros que facilitan el trato se atrevieron a entablar negocio. Solamente se vendieron caballos para los naturales del reino y algunos catalanes, incluso éstos, se comprometieron a enviar certificación de los inquisidores de Barcelona en el plazo de 3 meses. Este celo de la Inquisición en las ferias podía afectar al comercio en genera
La compra la realizaba el intermediario castellano, que iba pasando poco a poco los ejemplares directamente a casa de los implicados en Ariza o los dejaba a 10 o 12 leguas de la raya. Los animales descansan en las casas de los acusados de esta localidad, «los reparan y después los llevan a las ferias que se hazen en este reyno en Sariñena, Huesca Barbastro y Daroca», donde alcanzan precios de 200 y 300 escudos”.
Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan.
Pero el contrabando y la venta ilegal continúa desarrollándose a pesar de sus intentos de controlar este comercio ilegal. Línea que aborda Juan Elías Carpio en “Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI”: “El contrabando seguiría siendo una realidad durante las siguientes décadas y el Consejo de la Inquisición no dejaría de solicitar diligencias y medios para impedir el paso de caballos a Francia, Bearne y Gascuña”.
Ante su descontrol, en 1590, el Tribunal de la Inquisición de Zaragoza elabora un completo informe en el que estudia y plantea soluciones sobre la problemática. Entre aquellas medidas está la de “Enviar un secretario a las principales ferias, las de Daroca, Barbastro, Sariñena y Huesca para que lleve un control de todos los tratos sobre caballos”.
Algo antes, en 1579 se produce un proceso relacionado con la feria de Sariñena, el del honorable Tomás de Lamarca, guantero, vecino de la ciudad de Zaragoza, contra Juan de Pillarte, guantero, vecino de Zuera, por no haber cumplido cierto trato sobre la venta de 3200 pellejos concertadas en la feria de Sariñena (ES. 50297. AM – Caja/007307).
Poco a poco, la villa de Sariñena desde pronto se va convirtiendo en un referente por sus ferias, destacando su importancia y calidad. Por ello son numerosos los testimonios que a lo largo de los tiempos han ido destacando y reconociendo dicha cualidad de la villa. Así, es en 1585 cuando el cronista Enrique Cock, acompañando a Felipe II en su viaje a Zaragoza, Barcelona y Valencia destaca una Sariñena «Muy nombrada por las tres ferias que tiene en cada año» (Cock, año 1585, p. 1371).
Lo mismo le sucede al cartógrafo y geógrafo Juan Bautista Labaña a su paso por Sariñena en el año 1611: «Es villa principal del rey. … Cercada de muros altos, de tapia fuerte; por fuera de los cuales, tiene dos arrabales, a la entrada y salida. Está asentada en llano y a lo largo del río Alcanadre, a mano derecha, sobre el cual tiene un puente muy bueno y encima de él un azud muy bien hecho, para sacar una acequia con la que riegan una gran huerta; y en ella y en el término cogen mucho trigo, vino, aceite y azafrán; y tiene mucho ganado y tierra rica, así por la abundancia como por las tres ferias que se hacen en ella. Fuera de la villa hay un monasterio de frailes franciscanos, un hospital y escuela de Gramática» (Labaña, año 1611, p. 238).
Tampoco pasan desapercibidas para Vincenzio Blasco de Lanuza en sus “Historias ecclesiasticas, y seculares de Aragonen tiempos de Carlos V” en 1622: “Son las ferias desta villa celebres, y de muchas, y grandes mercadurías”.
Acercándonos a mediados del siglo XVIII, la celebración de la feria concentra en la misma calle caballería y ganado con “tratantes, compradores, vendedores de verduras, quincalleros, chatarreros, agricultores, vinateros, forasteros, niños, señoras, ganaderos…” Cuestión que lleva, en 1740, al alcalde de la villa de Sariñena José de Idiazábal de Estella, a dirigirse a la Real Audiencia para intentar organizar y estructurar mejor la populosa feria“Trapería, comestibles y quincalla se plantan a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los corrales de palanca para la venta de las caballerías, por ser preciso pasar por medio de dicha calle las que se venden y despachan, sin poderlo remediar sus compradores, y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y contratan derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados acuden”.
El hecho queda recogido en un documento de 1740, por el cual “El Ayuntamiento y síndico procurador de la villa de Sariñena solicitan facultad para obligar a los mercaderes y demás comerciantes que acuden a las ferias o mercados de dicha villa, a poner sus tiendas y géneros en los cubiertos de la plaza en lugar de hacerlo en la calle donde se hallan los Corrales de Palanca para la venta de caballerías por los peligros que en ésta se ocasionan” (ES/AHPZ – J/001298/0061). Un importante documento que nos descubre la feria del siglo XVIII que lleva a Armando Serrano Martínez a escribir su artículo “La Feria de Sariñena, 1740” publicado en el diario del Alto Aragón.
Armando Serrano Martínez describe una Sariñena de unos 675 habitantes durante aquel siglo, con una visión “Con mezcla de colores, gritos, mercaderías de todas clases, olores y sabores no dejaría indiferente a un espectador de nuestro tiempo”. Entre estas visiones, el documento recoge el testimonio que presenta el Concejo a la Real Audiencia de Aragón: “Con las dichas caballerías atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez y a su hija de Joseph Mora, vecinos de la misma villa a los que maltrataron de forma que esta la comulgaron de viatico…”.
Calle del Mercado o de los Porches, Sariñena.
La feria, que entonces se realizaba en la calle de Villanueba y que tanto problemas daba “Causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes” se soluciona trasladando los puestos de mercadería en la calle céntrica de los porches, conocida actualmente como calle del Mercado, donde se venía celebraba el tradicional mercado: Dexando dichos mercaderes libre y expedita la referida calle para el transito de las cavallerias planten sus botigas y generos en los cubiertos de la plaza y mercado de dicha villa, donde con mayor comodidad y sosiego y sin desgracia alguna puedan despachar sus generos y mercaderías…”. Propuesta del Consejo que finalmente acabó aprobando la Real Audiencia de Aragón. El texto, en una transcripción aproximada, viene a ser la siguiente en sus partes más destacadas:
Francisco Garres, Escribano del Rey nuestro Señor por todas sus tierras, Reynos y Señoríos, domiciliado en la Villa de dha [dicha] [asiento…] doy fe y testimonio: que en los días, mes y año de la fecha de oy, ante el Señor Don Joseph Yrarazabal de Estella, Juez Español de dicha Villa y de su Jurisdicción, celebrando Corte, pareció personalmente Antonio Blanco de Rodellar, de dho Prior de dicha Villa, y prevenido de dicho oficio, y como tal dijo: que en virtud del referido su empleo, y para ciertos fines y efectos que le combiene hacer constar por disposiciones de testigos que estaba pronto a presentar, que en los días en que se celebran las ferias o mercados en la presente Villa, con el motivo de plantarse los mercaderes de trapería, comestibles y quincalla a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los Corrales de palanca, para la venta de las caballerías por ser preciso pasar por medio de dicha Calle las que se venden y despachan, y sin poderlo remediar sus compradores y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y comercian, derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados concurren; y que todos los referidos irreparables perjuicios se pueden remediar con tal que dichos mercaderes dejen libre y expedita la referida calle para el trámite de las Caballerías, y planten sus botigas [tiendas] y géneros en los cubiertos de Plaza y Mercado de dicha Villa, donde con mayor comodidad y sosiego pueden ser perjuicio alguno pueden despachar digno, y que fecha dicha justificación se le mandase le traigan presentemente para saber de ella donde le conviniese.
Visto por su Merced el dicho señor alcalde primero lo de parte de arriba lo que se ha visto y alegado por dicho síndico procurador, mandó se le notifique por el presente escribano a los.
Presentó por testigos a Diego Manobel, de edad que dijo ser de ochenta años; a Francisco Vicien, de sesenta y cinco años, y a Ignacio Perera, de sesenta y seis años, todos labradores y vecinos de dicha villa, a quienes dicho señor alcalde primero tomó y recibió de juramento. Y los unos y los otros lo hicieron por Dios nuestro Señor y a una señal de Cruz en la debida forma de derecho y bajo el ofrecimiento debido. Oraron de lo que supiesen y les fuese preguntado, y siéndolo sobre lo expuesto y alegado de parte de arriba por dicho Ramón Blanco de Rodellar, Síndico Prior, que por mi dicho señor les fue leído, de que doy fe, contestes, unánimes y conformes dijeron ser cierto y verdadero lo de parte de arriba alegado por dicho Síndico Procurador, y en tanto grado, que en los días de celebración de festejos de esta dicha villa, la calle llamada de Villanueva, donde se hallan los corrales de palanca para el despacho delas Caballerias, que a ellas concurre.
Se alla Intransitable y al passar por la Calle los Mercaderes sus generos para su venta, y que de ello resulta angostante mucho la referida calle y no poder passar las caballerias que de otras Palancas salen vendidas, se hace que sea atropellando a las personas que se allan tratando y contratando en las ferias, y causando diferentes daños a los muchachos y aun a los mismos mercaderes en sus tiendas como fue publico y notorio en esta Villa que en los años pasados con las dichas cavallerias atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez, y a una hija de Joseph Mora vecinos dela misma Villa a los que maltrataron de forma, que esta la comulgaron de viatico, y otros daños y digustos que al presente no se acuerdan los testigos de las personas que sucedieron, y que no obstante diferentes bandos politicos que anualmente se publican de orden del Ayuntamiento en sus ferias para el mejor govierno de ellas, y que todos los referidos daños y digustos de cierto se remediarian dejando la dha calle libre y expedita para el transito de otras caballerias, y plantando los otros Mercaderes sus tiendas y generos en los cubiertos de plaza y Mercado de dha Villa donde con mucha comodidad pueden despachar estos sin que se les siga perjuicio alguno.
En el documento se cita la particularidad sariñenense de las denominadas “Palancas”, en relación a establos de ganado que provienen de antiguos cercados, vallados con estacas. Una impronta muy enraizada en la localidad y muy vinculada a su pasado de ferias y mercados.
Sariñena, 1927. Zona del Mercadal, con corrales y palancas.
En el mismo siglo XVIII, en 1760 se produce de nuevo un episodio curioso, en esta ocasión no se cuestiona su emplazamiento si no las fechas de las ferias“En la villa de Sariñena de la jurisdicción espiritual de este obispado se celebran cada año dos ferias que son las mas concurridas de este Reyno, pues así desde Francia, como de otras Provincias de España es el concurso de los Feriantes muy numerosos; pero siendo en el tiempo destinado para la abertura de las Ferias la segunda Dominica de Cuaresma y el Domingo de Ramos”. Aspecto que queda recogido en la Orden del Consejo para que esta Audiencia informe sobre el contenido del memorial dado al excelentísimo gobernador del Consejo por el venerable obispo de Huesca sobre celebración de ferias en la villa de Sariñena. Un documento es producido por la Real Audiencia de Aragón (ES/AHPZ – J/000830/000005).
Las fechas de las ferias se ponen en entredicho “La una en la segunda Dominica de Quaresma y la otra el Domingo de Ramos”, pues no pueden ser idóneas para cumplir los fieles con sus obligaciones con la iglesia: “Expresa en el a que dias se podran transferir las ferias, en lugar de los expresados, que sean mas comodos para que los fieles cumplan con los preceptos de la Iglesia”
El informe solicita el titulo o privilegio para celebrar dichas ferias, transcribiendo una copia de los Privilegios de Sariñena de “Celebración de feria y mercado”.
A finales del siglo XVIII, el fraile cartujano Fray Manuel Bayeu, extraordinario pintor que pintó las bóvedas y muros de la Cartuja de Nuestra Señora de la Virgen de las Fuentes dejó constancia de las ferias de Sariñena en su correspondencia con su amigo el ilustre comerciante aragonés Martín Zapater. En sus misivas, Bayeu le lleva a invitar varias veces a la Cartuja de las Fuentes y a la feria de Sariñena, una correspondencia entre ambos que queda recogida por José Ignacio Calvo Ruata en su Tesis Doctoral “Vida y obra del pintor Fray Manuel Bayeu”.
Así, con fecha del 13 de marzo de 1775, fray Manuel Bayeu envía carta a Martín Zapater, dando cuentas del paso por la Cartuja de Tomás Pallás y Sarrate, amigo común de Zapater y de Goya. Pues al parecer, en febrero-marzo de 1775, Tomás Pallás y Sarrate pasa por la Cartuja de las Fuentes tras asistir a la feria en Sariñena “Ocasión que aprovechó para llevar a Fray Manuel Bayeu algunas obras de Goya”. En la misma misiva, Bayeu deja impresión sobre la feria de aquel año: “Esta feria de Sariñena dizen no a balido nada por no aber bajado más de una manada de mulas franzessas y ser pocos los conpradores” (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).
Para fray Manuel Bayeu, la villa de Sariñena es la localidad de referencia, donde pasa algunas temporadas, siendo cofrade de la Cofradíade la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, inscrito en la relación de “Hermanos eclesiásticos y religiosos de devoción de la Sangre de Nuestro señor Jesu-Christo” e incluso existiendo posibilidad que estuviese involucrado en el diseño de la iglesia parroquial de Sariñena y la capilla de la virgen de Loreto.
A Sariñena acude especialmente para la compra de carnes, concretamente ranas, topos y galápagos “Carnes permitidas en la rígida dieta cartujana” en especial cuando caían enfermos o en este determinado caso el de fiebres tercianas que afectó a Bayeu y al resto de la comunidad cartujana en el año de 1778: “Conque procuraré por Sariñena ranas y topos y algún galápago para restablezerme. Procure vuestra merced por la salud que, es amable, y guardarse aora de los resfriados que es el tienpo crítico” (Carta de Fray Manuel Bayeu a Zapater, 14 de noviembre de 1778).
En mayo de 1780, todo apunta a que Zapater interviene “A favor de las clases populares en un asunto de precios y abastos de carne en relación con Sariñena”. Por ello Bayeu alabó y agradeció su actitud, al igual que los demás conventuales: «Particularmente nuestro padre prior [Ventura Lázaro] que se ha alegrado mucho de lo de Sariñena». Por entonces Zapater prestó cierta ayuda a un tal mosén Agustín, conocido de Manuel Bayeu. En breve Zapater volvió a emprender un viaje para el que fray Manuel le deseó «Salud, comodidad y alegría» (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).
“Del espediente de Sariñena quedo enterado. Pero si por punto general separan de propios la carne, quedamos lindamente. Porque lo que se pretiende es la unión a causa del alibio de los pobres o bezinos que no tienen otra utilidad que comer algo barata la carne, enmedio de sufrir tan gran carga de censsos. Yo, de cualquier modo, estaré agradezidissmo a vuestra merced porque sé que todo lo trabaja como cossa suya y mía.”
Bayeu a Zapater, carta del 6 de mayo de 1780.
En 1788 Fray Manuel Bayeu invita a Zapater a venir a cazar a la cartuja, con abundancia en perdices. Pero parece que no acepta, “Ni tampoco a la Cartuja”, se lamenta Bayeu, “Ni a la feria de Sariñena”:«vuestra merced no quiere benirlas a cazar, ni las liebres, que le buscaría buenos galgos para estas espesas. Ni quiere benir a ber esta Nuestra Señora, ni aún con título de ber la feria de Sariñena« (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).
Ferias. El 16 del corriente se celebra en la Villa de Sariñena, en el Reyno de Aragón, muy concurrida de toda clase de ganados mayores, señaladamente de mular.El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.
AVISO. El Jueyes 3 de mayo próximo, hay feria en Sariñena.Diario de Zaragoza, 28 de abril de 1798.
El día 17 de este mes hay Feria en Sariñena.Diario de Zaragoza, 9 de febrero de 1798.
Diario Zaragoza 13 de marzo de 1799.
El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.
Alcanzando el siglo XIX, aparece un documento fechado en 1802 que dictamina que todo albéitar (veterinario) que acuda a la feria presente título o cartilla que le acredite como tal. El Real Acuerdo viene de la mano de Manuel Sola, procurador de la Real Audiencia del Reyno facultades otorgadas por Francisco Ventura, Cosme Playan, Benito Sennador, Antonio Vitales, Josef Romerales, Esteban Lac y Bernardo Claveria Alcalde, Regidores, Diputados y Síndico Procurador, respectivos componentes, el Ayuntamiento y Junta de Propios de la villa de Sariñena, celebrándolo y celebrándola en ella a veinte y nuebe de julio de mil setecientos noventa y ocho.
“Año de 1802 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena dice: Que con motivo de las ferias concedidas a esta billa, concurren a ellas un extraordinario número de caballerías de todos los reinos de España, concurriendo también de los de Francia, que por ello acuden muchos Albeitares de varios pueblos al reconocimiento de las caballerías en el acto de su venta y … Declara se siguen muchos perjuicios a los compradores y vendedores, pues cada uno declara dintistamente y nunca o muy pocas veces, se conservan las relaciones de uno con otro. Por ello…
El Alcalde de la villa de Sariñena providencie que los Maestros Alveytares que acudan a las ferias de dicha villa y quieran exercer su Arte, le presenten el Titulo o Cartilla de la ley y siendo suficientes les permita el exercicio de su Profesion.” (ES/AHPZ – J/001315/0015 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena, sobre que todos los maestros albeitares que quieran ejercer su oficio en las ferias de dicha villa, a las que concurre gran número de caballerías de todos los reinos de España, presenten su título o cartilla que les acredite como tales al Alcalde de la misma).
Diario de Zaragoza 17 febrero de 1815.
La primera feria de la villa de Sariñena, se celebrará en los tres días de Carnestolendas, en el año próximo y sucesivos, y la segunda como siempre en la semana de Pasión.Diario de Zaragoza, 11 de diciembre de 1817.
Con el paso de los años, las ferias continúan gozando de gran popularidad, viéndose igualmente reflejada en distintas obras, como es el caso del Diccionario Geográfico Estadístico de Sebastián de Miñano de 1827 en su entrada sobre Sariñena: “Tiene 3 ferias, en las que consiste el principal comercio en ganado mular, caballar, cabrío y lanar, como también de ropas y comestibles”.
En el paso de Urries hay una galera que saldrá el martes para la Feria de Sariñena, con asientos almohadillados; admite pasageros y arrobas.Diario de Zaragoza, 5 de abril de 1832.
Destacado también por José Torner en 1833 “Es celebre esta villa por las dos ferias que se tienen en ella a principios y fin de Cuaresma para la venta en particular de ganado mular, las cuales felizmente para la nación no son sombra de lo que fueron, porque como ya en el país se dedican a la cría de mulas, no es necesario introducir tantas del extranjero” (Torner, José (1833), Diccionario geográfico universal, t. 8, Barcelona, Imp. José Torner). Y en 1844 por Fermín Caballero y Morgáez “Pueblos y días en que hay ferias: Sariñena la primera y penúltima semana de cuaresma. Y entre los ganados que crían (en la provincia de Huesca) son estimadas sus mulas, que de provincias lejanas vienen a buscar en las ferias de Sariñena y Benabarre” (Manual geográfico-administrativo de la Monarquía española: obra útil para empleados, hombres de negocios, viajeros y curiosos, con 1750 artículos en orden alfabético [CU-1089] 1844. Caballero y Morgáez, Fermín).
ESTADOque demuestra las ferias que se celebran en España con espresion de los articulo» que son objeto de las compras, ventas y permutas y designación del día o días en que se verifican.Maderas, útiles para labranza, ganado de toda especie, cordellates, cáñamo, cereales, cueros al pelo y curtidos, alpargatas, sombreros, cera, quincalla y vatios objetos del paísEl Corresponsal (Madrid). 22 de septiembre de 1839.
Relación ferias de la provincia de Huesca. El Corresponsal (Madrid), 22 de septiembre de 1839.
HUESCA 21 de marzo. Parece que con motivo de la escandalosa conducta, que han observado en la feria de Sariñena, ciertos individuos del Resguardo de H. P. y otros empleados en las aduanas de la frontera, el honradísimo comandante de carabineros de la provincia D. Antonio del Riego, ha dirigido una fuerte y enérgica comunicación al Sr. intendente de rentas, a fin de que la ponga en noticia del gobierno, donde después de hablar con la claridad y valentía propias de su carácter y de probar con hechos incontestables ciertos amaños, pide la suspensión de sus destinos para muchos de sus mencionados y mas principalmente para un capitán del instituto muy conocido en todo el alto Aragón por su vasta y sutil inteligencia en el manejo del ramo.— Lo cierto de ello es, que habiendo concurrido á la indicada feria sobre seis mil mulas de casta francesa, solo han adeudado en las aduanas, poco mas de trescientas. Parece imposible que haya ciertos hombres, que este y todos los gobiernos los sostengan en unos destinos donde se exige tanta delicadeza y moralidad, por mas que todos los días se eleven las quejas mas amargas contra ellos: y no dudamos, que á fuerza de dádivas y regalitos de amistad deberán, estar sostenidos por los altos funcionarios de 1ª corte.
Sentimos infinito manifestar al señor comandante Riego que no conseguirá nada por mas que se afane por corregir abusos; y sino que se atenga a las resoluciones tomadas por el Sr. Intendente a quien dirigió su justa reclamación.
Aun hay algo mas que denunciar al público: mientras se efectuaba la referida feria y se verificaba el relevo del batallón provincial de Guadalajara, á cuyo efecto hubieron de retirarse las partidas que recorrían las líneas de Jaca y Canfranc, se deslizaron por aquella vía, la friolera de ochenta cargas de contrabando que han llegado con toda felicidad a su destino, y estaban detenidas en Urdax hacia algún tiempo. Esto no obstante aquel gefe del Resguardo no tuvo noticia sin duda de lo que todos sabíamos, y echaba sus líneas por la parte opuesta. Si esto es gobierno, venga Dios y véalo.
Eco de Aragón 31 de marzo de 1842.
En 1845, Francisco de Paula Mellado en su “España geografica, historica, estadistica y pintoresca: descripcion de los pueblos mas notables del reino é islas adyacentes” hace mención a las ferias más reseñables de España, anotando entre ellas la de Sariñena: “FERIAS: Ademas de los mercados semanales que hay en muchos pueblos, donde con curren los comarcanos á vender y comprar los principales artículos de su consumo, se celebran ferias varias dias del año, en las cuales la concurrencia suele ser mayor y á los comestibles se añaden otras mercancías y señaladamente los ganados de labor y de cerda. El número de estas ferias anuales pasa de 600, pero la mayor parte ó son in significantes ó de poquísima importancia. Las mas concurridas y de nombradla por el valor de los cambios y ventas que en ellas se hacen son las de Andújar, Mairena y Écija, en Andalucía: las de San Marcos. Medellín y Trujillo, en Estremadura; la de Sariñena en Aragón; y las de Pamplona, León, Zamora Turégano, Tendilla, Torija, Ocaña, Albacete &c”.
Volviendo a los archivos, de 1846 se conserva una «Razón del valor que se ha de cobrar en la 1ª y 2ª feria de Sariñena de 1846», un documento producido por casa Agustina de Benasque (ES/FHB – PP/CASAAGUSTINA/D/0152). En dichos documentos se detalla personas y “Puevlo” y “Balor”, apareciendo, por ejemplo “Juaquín Ruiz” con su “Balor” correspondiente de “98”. Algunos “Pueblos” citados son Lalueza, Ontiñena, Pomar, Polineno, Ballovar, Belver, Guerríos o Alvalate.
El documento además aporta la “Razon de lo que se covra en la 1ª feria de Sariñena de 1846” se hace constar los siguientes asientos:
“He recibido de Domingo Royo y de mano de Jose Cregenzan la cantidad de 492 vells”.
“He recibido de Pio Billellas la cantidad de 6 Duros Plata”.
Le sigue la “Razón de los Bales que quedan en poder de Manuel Baldovinos para cobrar oy dia 6 de avril de 1846”. Y, al final del documento, aparece al margen la siguiente nota: “Llevo para Sariñena para la 2ª feria de 1846”.
La feria continuó con esplendor y fue tal la cantidad de género que se compraba y vendía que en el año 1848 el valor calculado de los objetos que se presentaron en sus operaciones de compraventa fue de cuatro millones de reales, cuando el presupuesto de su Ayuntamiento ascendió a 34.000.
El geógrafo Pascual Madoz en 1849 describe Sariñena destacando, como no, sus ferias: “Se celebran dos ferias anuales, una el 1º de carnaval y otra el Domingo de Ramos: se vende en ellas principalmente toda clase de caballerías mayores y menores…”. Por aquellos años, señala Arturo Morera “Las dos ferias de ganado de Sariñena eran las más importantes de la provincia de Huesca” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus).
Dia 17—Sariñena, provincia de Huesca. (Dura ocho dias).La Época, 12 febrero 1850.
«Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva».
(El Español, Madrid, 30 de marzo de 1899.
En la revista mensual de agricultura 1850, se habla de “De las produciones e industrias agrícolas de la provincia de Zaragoza” haciendo mención a la mular y destacando la feria de Sariñena entre otras de la provincia de Huesca: “Mular. La mayor parte de las yeguas se echan al contrario, pero no son bastantes las mulas ó machos que nacen en la provincia para satisfacer las necesidades del consumo, y hay que abastecerse de ganado francés y de la provincia de Huesca en las ferias de Sariñena, Ayerbe, Barbastro y Huesca, donde traen bastantes lechales franceses de diez y ocho á treinta meses que se recrían en sotos ó en haciendas particulares”.
Feria. La de Sariñena (Huesca) ha estado concurrida de compradores y escasa de ganado. Los precios subidos.
El Estado (Madrid. 1856), 7 de abril de 1857.
Robo en despobladoEscriben de. Huesca que el día 11 por la tarde fueron libados en las inmediaciones de Albero Alto el Sr. Ballabriga de Naval y tres ó cuatro franceses que venían en su compañía de la feria de Sariñena, por cinco o seis ladrones que contra la costumbre del país se les presentaron montados. Después de limpiarles á nuestros viajeros los bolsillos, los dejaron atados, habiéndose llevado también el mulo en que montaba el Sr. Ballabriga. Tanto por el Sr. Gobernador como por el Juzgado de primera instancia, se han dictado las mas activas y enérgicas disposiciones para descubrir á los autores de este robó y no será estraño que pronto podamos decir que cayeron en el garlito.El Saldubense, 16 de febrero de 1858.
No las gasto. Dicen de Sariñena que son ya muchas las manadas de mulas que van llegando á aquella villa con destino á la feria de Ramos. La animación promete ser grande y de seguro no fallarán compradores.El Saldubense, 23 de marzo de 1858.No Iré. Dicen de Sariñena con fecha o que ya principiaba á conocerse la feria que prometía ser concurrida, según las grandes manadas de mulas que iban llegando de excelente calidad. Añaden que el país está muy animado con la lisongera esperanza que promete la cosecha de este año y que esta sola circunstancia es bastante para que los vendedores no queden defraudados en sus esperanzas.El Saldubense, 9 de febrero de 1858.Necesito algunas. Ayer debieron llegar á esta capital cien mulas compradas en la feria de Sariñena para el regimiento de artillería que guarnece este distrito, debiéndose a esta circunstancia el que la mencionada feria estuviese muy animada y aprecios altos el ganado.El Saldubense, 1 de abril de 1860.
El 1 de junio de 1863 se produce el pagaré de siete onzas de oro y catorce duros de plata que Joaquín Ribera, vecino de Bisaúrri, en nombre de Marín Ribas, de Mostachon (Francia), por sus gastos en la feria de Sariñena “Vale que con el presente pagare, yo el abajo firmado Joaquín Ribera, propietario y vecino de Visaurri a la horden y boluntad de Martín Ribal de Mostachón, Francia, la cantidad de siete onzas de uno con catorce duros plata, probenientes de cuentas arregladas y de un macho que he comprado a mi satisfacción, y pagadora dicha cantidad para el regreso de la primera feria de Sariñena prosima benidera bajo la obligacion de todos mis vienes sin la menor reserba y al pago de todas costas y para que conste firmo el presente en este de Vidaller en presenciade los testigos Francisco Amos de las … y Hilario Vallarin Castanesa, Vilaller a 1 de junio de 1883.” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0082).
—El Ayuntamiento de Sariñena, de acuerdo con la superioridad, ha decidido establecer dos nuevas férias, una en mayo y en octubre la otra.
La Constitución (Madrid. 1871). 6 de mayo de 1871.
En la segunda mitad del siglo XIX, el bandolerismo en la comarca de Los Monegros alcanza una gran actividad, principalmente de la mano de Mariano Gavín Suñen, el bandido Cucaracha y su extensa banda. Las ferias de Sariñena no son ajenas al bandolerismo y así aparece recogida en los medios de la época: “En el propio colegio encontramos esta noticia: Por gestiones practicadas por algunas personas cerca del digno Gobernador militar de esta provincia, á petición de este, el Capitan general del distrito ha ordenado que treinta guardias civiles al mando de un capitán, se sitúen en la villa de Sariñena, desde cuyo punto podrán atender y perseguir al bandolerismo de aquella parle de la provincia. Oportuna es la medida y altamente tranquilizadora para los pueblos de la inmediata comarca, que ven continuamente amenazadas sus vidas y haciendas, por una cuadrilla de bandidos. También la próxima feria de Sarinena exigía esta medida para garantía de sus concurrentes” (El Diario de Zaragoza, 26 de marzo de 1873).
Sariñena 2 de Abril. Desanimada y poco concurrida en extremo ha estado la feria de ganado de esta localidad, tanto por parte de compradores como vendedores; debido esto, sin duda, a la triste perspectiva que para el año venidero presenta este país, en el cual puede darse por completamente perdida la cosecha de cereales. Contribuye también a dar poca animación a la feria su larga prolongación, pues sucede, como Y. bien comprende, que cuando unos llegan otros se han ido, y esto, que es un grande inconveniente para compradores y vendedores, la hace languidecer. Bueno sería que se señalaran días determinados, tanto para esta feria como para la anterior, y así sabría cada uno a qué atenerse. Los mulos de carga han sido abundantes, pues llegó una gran colección de los que prestaban sus servicios en las brigadas del Norte. Los gitanos, que por circunstancias especiales de localidad no concurrían desde hace dos años, han hecho en esta feria su presentación, amenizando las noches con sus acostumbrados bailes y celebradas fiestas.
Del cariz que presente la feria de quincalla, que principará a mediados de esta semana, dará a V. noticia su afectísimo amigo.
El Corresponsal. Diario de Huesca, 4 de abril de 1876.
Sariñena 11 de abril. Todo tiene fin en el mundo. Después de tres semanas de feria, en que el ir y venir, el bullicio, los contratos los trajes, nos tienen me dio mareados llega el domingo de Ramos y la gente de los pueblos circunvecinos afluye a esta villa, la invade y la llena por completo. Pero este año se diferencia de otros en que si ha habido mucha concurrencia ha escaseado el dinero, y el zapatero como el alpargatero, el cerrajero como el calderero, el «comerciante de telas como el de quincalla, todos se quejan de que la venta ha sido escasa y que la feria de Ramos muestra claramente el estado del país y la triste perspectiva qué presenta la cosecha de cereales, principal y casi única riqueza de esté contorno.
Esta feria, Sr. Director, que tan despacio viene, que tiene tan larga duración, se concluye en un momento. Nadie que de antemano lo ignore creerá a las dos de la tarde de este día que a las cuatro del mismo ha desaparecido todo de la plaza pública, quedando apenas señales de las numerosas mesas que por todos lados se presentan. La campana del templo, llama a los fieles al vía crucis que hoy se celebra con toda solemnidad, y esta es la señal de arrebato para levantar de la plaza los puestos de venta. Todo es confusión. Aquí recogen, allá empaquetan, acullá enfardan, y por todas partes el ruido, el martilleo, las voces, el movimiento hace cambiar en un instante el aspecto de la plaza y sus avenidas. A los vendedores sustituyen los cofrades de la Sangre de Cristo, a los mercaderes los devotos, al contrato la oración, al bullicio el recogimiento, a la especulación y cuidado de las cosas terrestres, la especulación y el cuidado del importantísimo negocio de la vida eterna. Así es la vida… Pero la hora de marchar el correo se acerca y la campana me llama a cumplir mis deberes de cristiano.—
El Corresponsal. Diario de Huesca 12 de abril de 1876.
Según nuestras noticias comienza a notarse alguna animación en la feria de Sariñena. Es de esperar que será más concurrida que la anterior, aunque nada favorece a los campos la actual temperatura, que muy justamente tiene alarmados a los afligidos labradores de aquella comarca.
Diario de Huesca – 11 de marzo de 1877.
Sariñena 29 de marzo. En la feria que acaba de celebrarse en esta villa se ha hecho patente la gran miseria que aflige a este país. Los labradores del con torno que en la feria pasada no se proveyeron de animales de la labor, esperando que en esta segunda feria les sería más fácil adquirir los con la perspectiva de una abundante cosecha, han visto frustradas sus esperanzas. El mal temporal pasado, las escasísimas lluvias con que el cielo nos ha favorecido, la persistente sequía, a pesar de las gran des señales de lluvia que aparecen en la atmósfera, todo contribuye a hacer aumentar el temor de perder la cosecha de cereales, con cuya desgracia seria completa la ruina del país Esto ha sido causa de que la feria de caballerías haya aparecido floja y poco concurrida, y aún de que las pocas transacciones llevadas a cabo se hayan hecho por gen tes de otras comarcas. Dé la feria de quincalla, ferretería cristales, dulces, etc, he decir á V. que ha habido dueños de puestos cuya venta no ha sido suficiente para satisfacer el impuesto que se recauda en esta villa y los gastos de viaje y posada.—
Él Corresponsal. Diario de Huesca 31 de marzo de 1877
También la misma Corporación, ha informado que procede la aprobación de la tarifa de arbitrios sobre los puestos do feria en Sariñena, formada por el Ayuntamiento de dicha villa.
Diario de Huesca – 16 de septiembre de 1877.
Parece que la segunda feria que anualmente se celebra en la importante villa de Sariñena, si bien concurrida como lo son las de aquella localidad, no lo ha sido tanto como la primera que tuvo lugar en los días de Nuestra Señora de la Candelaria. Ni el ganado puesto á la venta ha sido con mucho en tan gran número como en aquella, ni las transacciones tan importantes, debido entre otras causas, á la falta de concurso de los que en el país llaman Maranchoneros, que por regla general son los que suelen influir en los precios del ganado, por la importancia de las compras que efectúan.
El faro católico aragonés, 17 de marzo de 1880.
La Alcaldía de Sariñena anuncia, por medio de carteles, las ferias que tendrán lugar en dicha villa los dias 2, 3, 4 y 5 de febrero próximo, y el viernes y sábado anteriores al domingo de Pasión, este y el lunes siguiente, avisando que, con el fin de no tolerar abusos, no se permitirá hacer transacciones, bajo la responsabilidad de los dueños de los locales y vendedores, si no es en los días señalados, á cuyo efecto tampoco se expedirán guías hasta el tiempo preciso indicado anteriormente.
El Movimiento (Huesca). 6 de enero de 1881.
La feria de Sariñena
Ha terminado la tan celebrada féria de la Candelaria que anualmente se celebra en la villa de Sariñena, sin que haya habido que lamentar ninguna desgracia personal; pues como nuestros lectores no ignoran, acostumbra á ser muy concurrida de gitanos.
A medida que van regresando los tratantes de la montaña y de las comarcas de Huesca y Jaca se van conociendo mucho mejor los resultados de la féria. Esta y la de San Andrés de Huesca son de los mercados más importantes de Aragon; en ganado mular; y casi podemos asegurar que en ninguna féria de Castilla y Andalucia se reune de vez tanto ganado de esta clase.
Como recordarán nuestros lectores el alcalde de Sariñena dispuso que la féria se llevase á cabo bajo las reglas y condiciones que fijó en un bando; medida es esta que aplaudimos por considerarla muy justa y equitativa, pues haciendo interminables las férias, se perjudican muchos intereses. En Francia, que son mucho mayores que en España, estos mercados, duran, á veces, muy pocas horas, y en muy corto espacio de tiempo tienen necesidad, compradores y vendedores, de terminar sus tratos, pues de lo contrario la autoridad municipal se encarga de poner el correspondiente correctivo, mandando retirar el ganado de la vía pública, ó del ferial.
Algunas veces hemos tenido ocasión de obserbar esto mismo en Pau; Olon y Tarbes.
Esta importantísima medida la veríamos con sumo gusto establecida para la próxima féria de San Andrés, pero no tenemos mucha confianza en que nuestra corporación municipal dedique parte de su actividad al estudio de tan interesante asunto; y por consiguiente preparémonos á ver otra vez la interminable féria, en las mismas condiciones.
Dicho lo que antecede, debemos de manifestar que el ganado quinceno y lechal ha sufrido una gran baja en los precios, y aun así no ha podido venderse todo, sino que han quedado bastantes cientos de mulas para la próxima féria llamada de Ramos, por celebrarse el domingo anterior á la semana santa.
Era de presumir que esta clase de ganado sufriera una baja notable en precios, pues si recordamos los fabulosos de la féria de San Andrés, no podremos menos de encontrar muy lógico lo sucedido. Dice el adagio que de caro en adelante, dejarlo. Esto es lo que han hecho los morellanos y ribereños del Ebro, que son los tratantes que acostumbran cargar en grandes manadas del ganado quinceno y lechal. Además; ha sido tan sumamente grande el exceso de este ganado que ha concurrido á Sariñena, que era materialmente imposible su despacho, como en la feria de San Andrés lo vendieron todo y á precios muy elevados, han supuesto que en Sariñena iba á suceder lo mismo, sin comprender que al labrador le cuesta mucho trabajo y grandes penalidades poder recoger una cantidad tan grande como la que se necesita para comprar hoy una mula.
El ganado trienteno, como siempre, ha tenido buen despacho, aun cuando nunca tanto como en Huesca ni á precios tan elevados.
El ganado de trabajo también ha sufrido mucha rebaja en los precios, y no ha sido muy buscado, por cuya circunstancia lo han retirado sus dueños hasta mejor ocasión.
De todo lo expuesto podemos deducir que la féria de Sariñena ha sido una dura lección para los tratantes en general, quiénes, en vista de lo sucedido, creemos que procurarán atemperar los precios del ganado á las necesidades de la clase agrícola, necesidades de suyo muy apremiantes en vista de que el fisco consume ya en contribuciones casi la mitad de la producción.
Terminamos este conato de revista diciendo que el vecindario de Sariñena ha procurado hacer de su parte todo cuanto era posible para que la féria tuviese toda la lucidez e importancia que de muy antiguo la han acreditado.
El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.
Celosos defensores de los intereses del Alto-Aragon, sin distinción de localidades, clases y personas, hemos de llamar la atención del Ayuntamiento de Sariñena para dirigirle una súplica cariñosa.
Muchos de los tratantes que, durante esta última féria, han estado en esa población nos han hecho presente la conveniencia de llamar la atención del citado Ayuntamiento, para hacerle ver la necesidad de que se atienda pronto á la recomposición del camino que pone en comunicación la estación del ferro-carril con dicha villa.
Al trasladar esta súplica á las columnas de nuestro periódico, lo hacemos guiados del mejor interés pues opinamos que las comunicaciones dicen mucho del adelanto de un pueblo, tanto en el órden moral como en el material; y creemos que la villa de Sariñena, dada la importancia que revisten sus férias debe de hacer algo por facilitar las comunicaciones, tanto, cuanto se lo permitan sus fuerzas.
Decimos todo esto porque durante la última féria ha estado casi intransitable dicho camino. Nosotros proponemos nada mas; y el Ayuntamiento, mejor conocedor de sus cosas, dispondrá á su antojo.
El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.
Y á propósito de férias. A juzgar por las manadas de mulas que estos dias pasan por esta capital con dirección a Sariñena, es de creer que la féria que en dicha villa vá á celebrarse, estará muy concurrida, y que los labradores se animarán á comprar, en vista del buen aspecto que presenta la próxima cosecha en toda la provincia
El Movimiento (Huesca), 22 de marzo de 1881.
La feria de Sariñena trascurre con muy poca animación, y débese principalmente á no hallarse bien determinados los días fijos en que la misma ha de celebrarse. Ei ayuntamiento da Sariñena, si quiere conservar la nombra día de dicha festividad mercantil como conviene al fomento y prosperidad de los intereses que representa, veráse obligado para lo sucesivo a adoptar una determinación concreta, no consintiendo las transacciones en la vía pública ni el establecimiento en ella de puestos de venta masque en los días que es time conveniente el prefijar y dando en tiempo oportuno gran publicidad a su acuerdo.
Diario de Huesca, 9 de marzo de 1883.
La feria de Sariñena ha estado bastante desanimada. Las transacciones en el mercado del ganado mular han sido escasas.
Diario de Huesca, 29 de marzo de 1884.
Ha terminado la feria de Sariñena, que ha estado animada, aunque se han hecho lentamente las operaciones de compra y venta sobre gana do de labor. El mular ha encontrado salida y a buenos precios; aunque se ha vendido por lo general para el país a plazos, pues las comarcas cultivadoras de cereales, aunque satisfechas con el buen aspecto que presentan los sembrados, carecen de numerario por no haber podido dar salida a las existencias de trigo de la anterior cosecha.
Diario de Huesca, 23 de marzo de 1885.
La feria de Sariñena promete este año estar muy concurrida, pues han llegado ya á dicha villa muchos paquetes de mulas y compradores de Castilla, dispuestos á realizar grandes compras sino se fijan en el mercado exagerados precios.
Dentro de un par de días la feria de dicha villa estará en toda su pujanza.
Diario de Huesca, 25 de enero de 1886.
Volviendo a los diversos documentos, relacionados con las ferias de Sariñena, se encuentra un certificado del 13 de enero de 1891, por el cual el ganado que Antonio Mora y Guaus quiere llevar a la feria de Sariñena está registrado y al corriente del pago de impuestos, expedido por el alcalde de Benasque José María Albar: “Don José María Albar, Alcalde ejerciente de Benasque Certifico: Que Don Francisco Moras Río de esta vecindad, conduce a la feria de Sariñena con el objeto de ejecutar su venta, tras/trece cabezas de ganado mular, de dos a tres años de edad cada una y de diferentes pelos y alzadas, de la pertenencia de su padre y su vecino D. Francisco Mora Orlac, según manifestación del mismo, resultando del aprendiz al anillamiento aprobado para el corriente año económico que el referido ganado se halla amillarado en unión de otra riqueza a nombre del expresado dueño pagando en consecuencia la correspondiente cuota de contribución en este Distrito. Y para que conste, expido el presente en esta clase de papel y en calidad de reintegro por haberlo del timbrado correspondiente en la expendeduría de esta villa y lo firmo y sello en Benasque a trece de enero del mil ochocientos noventa y uno” (Documentos patrimoniales ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0068 – 1891)
Dice El Diario de Huesca: «Hace algunos días que vemos atravesar por las calles de esta ciudad paquetes de hermosas mulas trentenas, procedentes, en su gran mayoría, de la nación francesa, que son conducidas á la villa de Sariñena con objeto de exponerlas á la venta en la próxima renombrada feria de Ramos, que de tiempo inmemorial viene celebrándose en dicha población.» —Nos dicen de La Puebla de Alfindén que la festividad que en dicho pueblo se celebra todos los años el día 25 del actual, revestirá éste más solemnidad si cabe que en anteriores, pues la misá la cantarán en la ermita los Padres Paules de Alfranca y además habrá grandes bailes de tarde y noche á cargo de la celebrada banda de música de Villanueva de Gállego.
La derecha, diario democrático, 24 marzo 1892.
Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva.
El Español (Madrid. 1898), 30 de marzo de 1899.
Igualmente aparecer un certificado del alcalde de Benasque de que las tres mulas que Francisco Mora Orlac baja a la feria de Sariñena están inscritas en el ayuntamiento, fechado el 22 de diciembre de 1903: “Ha comparecido en esta Alcaldia, Don Antonio Mora Río, vecino de esta villa manifestando que un representante de su padre Don Francisco Mora Orlac conducía a la feria de Sariñena tres mulas de trenta meses de edad y diferentes pelos y alzadas.Las referidas cabezas de ganado mular se hallan inscritas a nombre del expresado Don Francisco Mora Orlac al folio 52 del registro especial que lleva esta Alcaldía, en donde se anota la… que baja. Y para que conste a petición del interesado, expedimos la presente en Benasque a 22 de diciembre de 1903” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0120).
Entrando al siglo XX, A Rafael en su obra «Zootecnia general y especial», señala: “Los recriadores españoles suelen concurrir en gran número a las ferias de Huesca, Sariñena, Barbastro, Almudevar, Benasque, La Mancha, Torregrosa, Valencia, etc, etc.” (Zootecnia general y especial Berbiela, A. Rafael Zaragoza: [s.n.], 1907 (Imprenta y fotograbado de abadía y Capapé)).
Perdidas las ferias a principio del siglo XIX, es en 1987 cuando se funda en Sariñena la Feria Industrial, Agrícola y Ganadera de Los Monegros “FEMOGA”, feria que se ha ido consolidando a lo largo de los años como una de las principales ferias en su sector primario, agrícola y ganadero. Suele celebrarse el último fin de semana de septiembre contando con un amplio recinto ferial en las instalaciones de la antigua conservera de Sariñena.
Un legado de las históricas ferias de Sariñena y sus mercados, de su historia e idiosincrasia, que han ido configurando el carácter de una villa profunda en sus raíces, ferias y mercados.
El canal de Monegros responde a una extraordinaria obra de ingeniería constituyendo, en sí misma, una de las obras hidráulicas más importantes de la ingeniería civil española del siglo XX. Su complejidad llevó a grandes soluciones técnicas y arquitectónicas, presentando una serie de obras muy específicas a lo largo de su recorrido como fueron el acueducto de Tardienta, inaugurado en 1914 o el mismo abrazo de Tardienta, conectando el Canal de Monegros con el canal del Cinca, y el, aunque poco conocido, pero no menos importante, túnel de Alcubierre, o también conocido como túnel de Castejón.
Boca Sur o boca de salida del túnel de Alcubierre, canal de Monegros.
Adentrándonos en el túnel de Alcubierre, descubrimos una compleja obra de perforación que atraviesa parte de la sierra de Alcubierre para regar la zona sur de Los Monegros, la denominada zona Monegros II dentro del canal de Monegros.
Sin duda, el canal de Monegros logró transformar el paisaje y la economía de la zona de Los Monegros, formando parte de los planes de Riegos del Alto Aragón, de unas políticas hidráulicas que llevaron el agua al secano oscense, pero que, para muchos pueblos afectados por embalses, supuso perder, a la fuerza, sus pueblos y tierras.
Pero también significó empleo, un trabajo muy duro, obrero, que en el caso del túnel de Alcubierre fue más propio de la minería, tanto técnica como constructiva.
En su memoria, la de obreros, presos y fallecidos durante su construcción, recordamos el túnel de Alcubierre.
Plan de Riegos del Alto Aragón
A finales del siglo XIX, Joaquín Costa sueña con la regeneración y modernización, impulsando, entre otras iniciativas, los proyectos de los Riegos del Alto Aragón. Un sueño que comienza a materializarse en 1902 con el Plan General de Canales de Riego y Pantanos, conocido también como el Plan Gasset. Pretendiendo, con el canal de Monegros, llevar el agua a las llanuras de Almudevar y Tardienta y «más tarde a la región de los Monegros» (Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1.902, sustentada por el Ingeniero Cleto Miguel Mantecón. CHE).
La redacción del Proyecto de Riegos del Alto Aragón es encargada por parte de Francisco de Paula Romaña y Suari, Barón de Romañá, a los ingenieros Félix de los Ríos y José Nicolas Sabater quienes, junto a las ideas de Rafael Izquierdo, lo realizan quedando aprobado, técnica y económicamente, por RR. OO de 1º de marzo y 29 de septiembre de 1913. El 7 de enero de 1915, a impulso del entonces ministro de fomento Javier Ugarte, se promulga la ley de riegos del Alto Aragón, encargando al gobierno la ejecución de las obras mediante Decreto 12 de marzo de 1915 (Gaceta del 18 de marzo).
Por lo que, el 29 de marzo de 1915, dan inicio a las obras de construcción del Canal de Monegros, una extraordinaria obra de ingeniería que transforma sustancialmente la seca comarca aragonesa en fertiles tierras de regadio: «A la distancia de setenta y cinco metros de la carretera de Zaragoza a Francia, hacia el pantano de la Sotonera, en el término municipal de la Villa de Almudévar» (Acta de inauguración de las obras de Riegos del Alto Aragón).
“El sistema de Riegos del Alto Aragón está constituido por la puesta en regadío de las tres zonas fundamentales de una extensión de 50.000 hectáreas, 60.000 hectáreas y 40.000 hectáreas, cada una que son la del Canal del Cinca, Monegros alto (zona de Monegros por encima de la sierra de Alcubierre), Monegros bajo (zona de Monegros por debajo de Ja sierra de Alcubierre)”.
Nueva España, 1 de octubre de 1959.
Canal de Monegros
El canal de Monegros responde a una red hidráulica que recoge las aguas del río Gállego y del Cinca, encontrándose en el abrazo de Tardienta y discurriendo hacia la zona árida de Los Monegros. Una gran obra hidráulica que recorre 133 km alimentado por los ríos Gállego y Cinca. Aguas que son almacenadas por medio de embalses de cabecera/aportación: “Las aguas que se aprovechan del Gállego en Riegos del Alto Aragón (zona de Monegros Alto), se derivan del Gallego por la presa de Ardisa y por el llamado canal del Gállego de una capacidad de 90 metros cúbicos, se conducen al pantano de La Sotonera con capacidad de 189 Hm3 donde se rulan y distribuyen para utilizarlas en la zona antedicha” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).
El canal de Monegros parte del embalse de la Sotonera con un caudal inicial de 90 m3/s abarcando una superficie regable de unas 110.000 ha: “Del pantano de La Sotonera sale el canal de Monegros que riega la zona de Monegros Alto y atravesando la sierra de Alcubierre por un túnel de cinco kilómetros, regará la zona de Monegros Bajo” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).
De acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Ebro, el canal de Monegros se divide en dos grandes sectores Monegros I y Monegros II y subdivididos en seis subtramos, correspondientes a diferentes constructivas y operativas.
Monegros I (85 km): Va desde el Embalse de la Sotonera hasta el túnel de la Sierra de Alcubierre. Se divide en cuatro tramos principales:
Tramo I (subdividido en Ia y Ib): Discurre desde el embalse de la Sotonera, cruza el canal de Violada y llega hasta el conocido “Abrazo de Tardienta”, donde confluye con el canal del Cinca. En el abrazo nace el canal del Flumen y la acequia Q.
Tramo I a Entre el Embalse de Sotonera y el Canal de Violada 90 m3/s. Tramo I b Entre el Canal de Violada y el Abrazo de Tardienta 90 m3/s.
Tramo II (subdividido en IIa y Iib): Continúa desde el abrazo de Tardienta (atravesando zonas como Tardienta y Robres).
Tramo II a Entre el abrazo de Tardienta y el origen de la acequia Q 70 m3/s. Tramo II b Entre el origen de la acequia Q y el túnel de Robres 70 m3/s.
Tramo III Entre el Túnel de Robres y la trasversal de almenara de San Juan 60 m3/s.
Tramo IV: Entre transversal de almenara de San Juan y túnel de Alcubierre 53 m3/s.
Monegros II (48 km): Abarca desde la boca sur del túnel de la Sierra de Alcubierre hacia el sur y el este. Se subdivide en dos tramos más:
Tramo V: Parte de la salida sur del túnel de Alcubierre hacia el Este, con una longitud de unos 20 km. De aquí surge la ramificación del canal de Sástago.
Tramo VI: El tramo final del sistema principal.
Una detallada descripción de la época la da Nueva España, 1 de octubre de 1959, especificando los tramos hasta entonces construidos, el túnel y sus distintas derivaciones:
Este canal se divide en cuatro tramos, antes del citado túnel.
El primer tramo, con longitud de 21 kilómetros y una capacidad máxima de 90 m3 s., salen en su margen derecha la acequia o canal de La Violada y otras de menor importancia y en la margen izquierda del canal del Flumen. Unos 100 metros antes de la toma del canal del Flumen se injerta en el canal de Monegros el canal del Cinca, que conducirá los caudales necesarios para el riego ele la zona de Monegros Bajo.
El tramo segundo del canal de Monegros comienza en el acueducto de Tardienla y tiene una longitud de 25 kilómetros con capacidad de 70 m.3 s. De este tramo por la derecha se deriva la acequia Q, en las proximidades de la ermita de Santa Quiteña y otras varias que regarán la zona propia del tramo segundo del canal de Monegros.
El tramo tercero, con una longitud total de 22,7 kilómetros y capacidad variable desde 65 m.3 s. a 53 m.3 s. se encuentra construido en un primer trozo de 4,5 kilómetros; un segundo trozo de 9 kilómetros, que sólo está hecha la excavación;un tercer trozo construido de 1,1 kilómetro y un cuarto trozo de 8 kilómetros sin construir.Del trozo primero se deriva el canalde Lanaja y Sariñena y acequia de Cantalobos.
El tramo cuarto, con una longitud de 16,1 kilómetros, se halla pendiente de ejecución y tendrá una capacidad de 63 m.3 s.
El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre, que actualmente está en construcción.
Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.
El túnel de Alcubierre
El túnel de Alcubierre marca el inicio de Monegros II, siendo final del tramo IV y el inicio del tramo V. Un túnel que permite al canal de Monegros atravesar la sierra de Alcubierre con una longitud inicial de 5.169 metros, que se comienza a construir en 1956 y entra en funcionamiento en 1960.
El Noticiero, 11 de febrero de 1956.
La perforación del túnel sale a subasta por un importe cercano a las 120.000.000 pesetas, dándose publicidad en el diario altoaragonés de Nueva España en su edición del 17 de marzo de 1956: “El túnel de Alcubierre, con el acueducto de Tardienta, son las obras cumbres del canal de Monegros, la base técnica del sistema, cuya finalidad es transportar el agua venciendo arduos obstáculos naturales a sus últimos objetivos la zona monegrina”.
Su adjudicación, de la contrata del túnel que atraviesa la sierra de Alcubierre, informa Nueva España el 14 de junio de 1956 y el 18 de julio de 1956 da cuenta del inicio de las obras: “Obras del Proyecto del túnel de Alcubierre (en el Canal de los Monegros), trozo 4º, el 21 de julio de 1956. El propósito es regar las 68.130 hectáreas situadas tras la sierra de Alcubierre además de la propia zona de 52.435 hectáreas”.
La empresa adjudicataria resulta ser Marcor S.A., con sede en Madrid, calle General Mola, 9. Una empresa constructora que formó parte en la ejecución de grandes obras públicas de infraestructura hidráulica y ferroviaria española. Su participación, en el canal de Monegros, se basó en la ejecución del túnel de Alcubierre definida como “Una de las obras de ingeniería más complejas integradas en el trazado de este canal”. La dirección técnica es por parte de Juan Martínez Navarro y Navarro, la dirección estatal por los ingenieros Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras públicas, Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Camilo Mazzuchelli Muñoz y Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes Ramón Escartín Bescós y Serafín González Tolón.
Las obras son iniciadas en agosto/septiembre de 1956 “Se trata de un túnel revestido de 4.956,40 metros, para un caudal de agua de 51 metros cúbicos. Su coste total está calculado en 88.484.000 pesetas, de las que se han invertido ya 34.629.103 pesetas, estando prevista su terminación para el 30 de julio de 1960” (Túnel de la sierra de Alcubierre. Situado en el tramo IV del canal de Monegros) Nueva España 13 de noviembre de 1959. Siendo su finalización prevista para 1960: “En cuanto al túnel de Alcubierre, su terminación está prevista para el año 1960 y su longitud es de unos cinco kilómetros” (Nueva España, 9 abril de 1959).
“El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre que actualmente está en construcción. Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.”
Nueva España 2 de enero de 1959.
Para su construcción se aplican técnicas propias de minería, tanto en la perforación como en la extracción de los materiales por medio de vagonetas y pozos. Para ello se construyeron cuatro pozos de evacuación con montacargas para vagonetas y uno por medio de rampa, con un recorrido de hasta 60 metros de altura en alguno de aquellos pozos: “El túnel ha de tener 5 kilómetros y una luz de 5 por 7 metros” (El Noticiero, 27 de enero de 1957).
Construcción del túnel
El túnel es construido mediante perforación, barrenando y martillos neumáticos movidos por compresores, empleando explosivos y extrayendo continuamente el material resultante. Además de las bocas de entrada y salida, boca Norte y boca Sur, se construyen una serie de pozos con jaulas, elevadores, y una serie de railes para mover las vagonetas mediante caballería. Posteriormente se hormigona la bóveda, los muros laterales y la sección del canal. Todo un entramado constructivo complejo para cuya realización se excavan 245.000 metros cúbicos, empleándose 87.000 metros cúbicos de hormigón y 20.000 toneladas de cemento con un presupuesto de contrata de 114.743.128,60 pesetas (Nueva España – 15/05/1960).
Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera recuerdan perfectamente el trabajo de construcción del túnel. Para su perforación mecánica se emplearon barrenas, un tipo de barrenas hexagonales, era todo salagón, y primero iban introduciendo una barrena de 1 metro y así iban introduciendo sucesivamente una de 2 m., 3 m., 4 m. hasta finalmente una de 5 m. para colocar definitivamente el explosivo. Introducían cartuchos de dinamita y una vez preparado realizaban la detonación y explosión. Para ello solían apartarse bastante, colocándose lejos de la carga para detonarla con seguridad. Luego procedían al desescombro, retirando todo el material y cargando a pala las vagonetas que evacuaban por medio de los pozos con sus respectivas jaulas.
También perforaban con martillos neumáticos. En superficie se instalaron unos grandes compresores, cada uno igual pesaba 20 toneladas que funcionaban a gasoil y alguno puede que eléctrico. Por medio de unas mangueras llevaban el aire comprimido de los compresores al interior del túnel excavado para mover los martillos neumáticos. Carmelo trabajó también de ayudante de tubero, instalando las mangueras para los martillos.
A su vez, dentro del túnel instalaron railes por los que circulaban las vagonetas, a veces empujadas por hombres y otras con mulas que llevaban hasta las bocas o pozos, en estos últimos donde estaban las jaulas. Por medio de los elevadores, las jaulas, subían las vagonetas llenas para extraer toda la piedra y tierra, la voladura. Una vez en superficie basculaban las vagonetas y las volvían a bajar por las jaulas; al igual que en las minas.
El padre de Flor se dedicaba al mantenimiento y reparación de los montacargas, que en el argot minero llaman “Jaulas”, principalmente de los motores. Mientras Carmelo Morón Buil, que comenzó a trabajar en el túnel con 14 años, lo hace ingresando en el taller, que era más bien como una herrería, había fragua, yunque… y allí repasaban las barrenas, martillos y picos, las ponían como nuevas, las pasaban por la fragua y templaban, con gasoil y aceite, dejando bien los cortes.
Trazado del túnel de Alcubierre.
Para ello se empleó gran cantidad de trabajadores, hasta alcanzar un máximo de 300, algunos llegados de Asturias y otros presos, contando con un destacamento de 93 reclusos, además de contar con mano de obra de las poblaciones cercanas, como Castejón de Monegros, Valfarta, La Almolda y Bujaraloz. Javier Giral Ezquerra apunta que casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel: -También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos. Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.
Muchos son alojados en barracones en la misma zona del túnel, incluso masadas, parideras y casas del mismo Castejón de Monegros son utilizadas para albergar familias que acudieron para trabajar en el túnel. La familia de Flor Nieta Extremera fue una de aquellas familias que vinieron a trabajar al canal. La mayoría de los que vinieron como trabajadores eran asturianos, gallegos, de muchas partes de España. Aunque algunas mujeres se quedaban en las casetas que había cerca del túnel, muchos trabajadores y sus familias se alojaron en casas en Castejón de Monegros; este fue el caso de la familia de Flor.
Cándida Buil Farled, natural de Castejón de Monegros, recuerda como trabajó mucha gente que se quedaban a dormir por las masadas -Para hacer el túnel empleaban dinamita y un primo hermano de mi marido murió en una explosión-.También apunta lo mismo Javier Giral Ezquerra: «Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos».
A lo largo del recorrido se construyeron cuatro pozos. Jesús Ainoza Arled estuvo trabajando de boca a boca, de la boca de entrada a la boca de salida: «Desde cada punto se perforaba para encontrarse en el medio». Aquellos pozos eran los siguientes:
El pozo n.º 1 se encontraba en Jubierre, cerca de la boca de entrada del túnel. En sus inmediaciones se estableció la planta de hormigón para la construcción del túnel.
Planta de hormigón en el pozo n.º 1.
El pozo n.º 2 en la masada del General, allí estaban los barracones de los presos, pues en el túnel trabajaron presos. Los barracones los recuerda de tela y las mujeres de los presos se quedaban por las masadas, casetas, corrales y parideras, por la de Luquetas, la Carpeta, la Barrera, corral del Secretario y la masada del Tendero, donde vivía una familia. Al otro lado de los barracones, en una plana los presos hicieron un campo de fútbol y los de Castejón de Monegros iban a jugar al fútbol con los presos. También los presos bajaban a Castejón de Monegros, a comprar, a misa…
Pozo n.º 2 y balsas de refrigeración de los motores.
El pozo n.º 3 estaba en la zona conocida como «Lo Romeral».
El pozo n.º 4 se hallaba en lo de Gabín, era de galería, no era propiamente un pozo y se accedía por medio de una rampa. Una vez a una vagoneta se soltó y al bajar pilló a uno que lo mató.
La boca de salida queda entre el monte de Castejón y el de Sena.
Su proceso constructivo queda bastante aproximado gracias a la crónica realizada por El Noticiero, en su edición del 27 de enero de 1957:
Para realizarla se ha dispuesto la apertura, poco más o menos simultánea, de esta boca Norte y de la Sur (todavía no iniciada) y tres pozos, distantes sobre los 1.5000 metros, logrando así 8 tajos y dando lugar al mayor número de obreros y la posible celeridad a las obras. El número 1, primero visitado ha de tener 45 metros de profundidad, está ahora en los 19, su amplitud es de 5 por 6 metros y conforme se va profundizando, se reviste de una fuerte pared de ladrillo para evitar los desplomes. Ahora las tierras se extraen a torno, pero se van a colocar montacargas que suban y bajen las vagonetas ya cargadas. Para ello hace falta el tendido de línea eléctrica en 8 kilómetros, transformador y derivaciones que, como ven, llevamos adelantados, asentamiento de motores, mucho más potentes que los compresores, balsas que nos faciliten el agua para refrigeración, aparte de la indispensable para la obra.
Llegamos al pozo número 2; la excavadora terminó en una semana una gran balsa de 25 por 10 por 6 metros en espera de que las nubes la llenen del líquido elemento; está terminado el polvorín, según se requiere por las disposiciones vigentes, capaz para 5.000 kg. de dinamita (hoy se gasta una caja diaria). El pozo llega a la profundidad de 22 metros y ha de tener 55; en el momento de nuestra llegada van a prenderse fuego a los barrenos…
Llegamos al pozo número 3, apenas iniciado; este sólo ha de llegar a los 35 metros de profundidad.
Hay que añadir que los obreros son al presente alrededor de los 100 (no pueden ser más), que la empresa trajo de Oviedo, los restantes de la tierra; cuando las obras estén en pleno desarrollado, se doblarán y más y más.
Igualmente queda recogido en El Noticiero del 15 de mayo de 1960 con motivo de su inauguración:
Lo realizado
Además de la total perforación, cuyas obras comenzaron en septiembre de 1956, se ha terminado el revestimiento de la bóveda superior con un espesor de 60 centímetros de cemento, para evitar los derrumbamientos de la marga que compone la montaña.
Para la construcción se han realizado tres pozos verticales, de uno, 60 metros de profundidad, dotados de montacargas de gran potencia, y otras varias aberturas para respiración e introducción de tubos compresores. Los tres pozos principales, seguramente protegidos por unas casetas adicionales, quedaran abiertos para vigilancia y reparaciones necesarias, dotados con escaleras de emergencia.
Está acabada, pues, la parte más penosa ya que las primeras perforaciones fue necesario hacerlas, hombre a hombre, con pico, dinamita y pequeñas perforadoras.
En el momento actual caben en el túnel, espaciosísimo, grandes excavadoras que prestan servicio ininterrumpidamente durante el día y la noche
Esto permite una aceleración extraordinaria en las obras. Una aceleración todavía superior a la conseguida hasta el momento actual, ya de por si notable, pues toda esta obra se ha realizado, con sus muchas dificultades, en menos de cuatro años, contra todos los pronósticos y venciendo la dificultad de una inundación, en septiembre de 1659. que hizo suspender las obras durante seis meses en algunos lugares del túnel porque el barro los llenaba completamente y obligó a su limpieza y adecentamiento, y a la reparación de toda la maquinarla sepultada bajo el tarquín, que ha sido larga y costosa.
No sólo eso. Sino que la empresa Marcor, S. A., ha tenido que construir toda una red de caminos, barracones abundantes de servicios y montaje de maquinarla; compresores eléctricos, de gasoil, montacargas, raíles interiores y exteriores para vagonetas, locomotoras para las mismas y cien detalles más que escapan a la mirada del profano.
Las obras han sido llevadas, pues, con una rapidez espectacular. Nosotros, que descendimos por el pozo número 2, en la «jaula» (nombre profesional que se da a los montacargas de gran potencia), quedamos impresionados por la magnitud de los trabajos, la profundidad del túnel, la perfección de su realización, pues es imposible distinguir dónde acaba la perforación realizada por un pozo y dónde empieza la del siguiente en aquella subterránea y amplia línea recta que supone el acarreo de la tierra sobrante del túnel y el descenso del material necesario para el abovedamiento.
Se ha realizado la obra, repetimos, con una velocidad y una perfección admirables. Ni un error, ni un fallo en aquella galería, a sesenta metros de la superficie de la tierra, realizada sin otros puntos de referencia que unas plomadas que, con mucho cuidado, se lanzaban desde las bocas de los pozos principales y secundarios.
Para los profanos, pensando un poco, resulta milagroso el avance de esta técnica y la labor detallada y ajustada de los técnicos de Marcor, S.A.
Sólo falta para la terminación del túnel: la construcción de los soportes de la bóveda y la contrabóveda, que se colocará, tras la limpieza, rebaje, adecentado, nivelado y hormigonado (todo esto se realizará en. breve espacio de tiempo) de la galería ya construida y que se puede recorrer tranquilamente desde la boca de entrada hasta el último metro de la parte de túnel artificial.
Es una obligación subrayar especialmente el trabajo Intensísimo que se ha llevado con el máximo Impulso y extraordinaria capacidad, dirigido técnicamente por don Juan Martínez Navarro y Navarro, que durante estos casi cuatro años ha vivido pendiente de la organización, vigilancia y realización de las obras, secundado por todos los técnicos de Marcor, S.A. y la dirección estatal que ha corrido a cargo de los ingenieros don Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras Públicas; don Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli Muñoz y don Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes don Ramón Escartín Bescós y don Serafín González Tolón.
También han puesto su máximo es fuerzo los trabajadores de la empresa, cuyo número en la actualidad excede de trescientos, más un destacamento de 93 reclusos que, en régimen de vigilancia, han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel.
El polvorín
En el pozo 2 se construyó un polvorín con la capacidad de guardar unos 5.ooo kilos de dinamita. El polvorín contó con vigilancia. Javier Giral Ezquerra recuerda que su custodia respondía a la Guardia Civil, igualmente lo recuerda Carmelo Morón Buil «Entre las distintas instalaciones existió un polvorín, muy cerca del pozo 2 y siempre custodiado, día y noche, por dos guardias».
La celebración del “Cale”
El túnel es inaugurado el 14 de mayo de 1960. Como obra propia de la minería, con la unión de las galerías y la finalización del túnel, se lleva a celebrar el «cale», que, en obras de ingeniería, especialmente de túneles, representa el instante exacto en el que las excavaciones iniciadas desde dos extremos diferentes (o desde pozos intermedios) finalmente se unen. Se realiza en el destacamento de reclusos, recordando especialmente a los cinco obreros que perdieron su vida durante la construcción del túnel. Una celebración, después de todo, con motivo de los actos de inauguración del túnel y publicado en El Noticiero del 15 de mayo de 1960: «A las diez y media de la mañana, en el destacamento de reclusos, en un altar de campaña construido bajo una cimbra de hormigón, reproducción exacta de las que componen el entramado del túnel, el párroco de Castejón de Monegros, don Antonio Broto, dijo una misa en sufragio de los cinco obreros muertos en accidente de trabajo durante la reconstrucción del túnel«.
El Noticiero, 15 de mayo de 1960.
Asistieron a esta misa las siguientes autoridades de Huesca: El gobernador civil, don José. Hiera Aísa; el gobernador militar, general don José Samaniego y Gómez de Bonilla; el presidente de la Diputación, don Enrique García Ruiz; el delegado provincial de Sindicatos, don Tomás Bonilla; el ingeniero Jefe de la Delegación de Industria, don Gonzalo Martínez Olí de Bretón; el Ingeniero Jefe de Obras Públicas, don Fernando Susín Hernández; don Ricardo Escribaño, ingeniero de Obras Públicas; el comisario Jefe de Policía, don Fernando Santiago Hodson; ayudante de la Delegación de Industria, don Alfredo Lacalle Pena. De Zaragoza asistieron; don Antonio de Diego, delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli. Jefe de sección del mismo Organismo; el inspector don Luis Sánchez de Ocaña; don Antonio Amat, ingeniero-consejero de Marcor, S. A.: don Juan Martínez Navarro, también consejero de la empresa; su hijo, don Juan Martínez-Navarro y Navarro, director de las obras del túnel; don Pablo Ugarte, ingeniero de la Confederación; don Mariano Alfonso, abogado de la Confederación; ayudantes de Obras Públicas de la Confederación, don Ramón Escartín y don Serafín González; el señor Castell, ayudante de Obras Públicas, por la contrata; don José Ángel Atienza, abogado de Marcor, S. A.; don Hermelando Corbí Abad, ingeniero de la misma empresa; don José Ricardo Abad Botella, Ingeniero agrónomo; empleados de Marcor, S. A., de Madrid, que está instalada en General Mola, 9, y de Zaragoza, que tiene su sede en General Mola, 60; empleados de la Confederación y amigos de la empresa constructora.
Seguidamente; todas estas personalidades, hicieron un recorrido por el túnel desde la boca de entrada hasta el desnivel del tramo segundo, para salir por el pozo principal número uno. Luego, se trasladaron al tramo del túnel artificial. Todos quedaron maravillados de la rapidez y perfección con que se ha hecho la obra tan gran…
Terminada la visita, se trasladaron al hotel de “El Ciervo”, donde fueron obsequiados por la empresa Marcor S.A. con una espléndida comida.
A los postres, el señor gobernador militar de Huesca pronunció unas palabras y realizó una colecta para las Hermanitas de los Pobres de aquella ciudad. Don Juan Martínez Navarro y Navarro, director de las obras, pronunció unas breves palabras, breves porque Marcor S.A. pone su máxima elocuencia en las obras y no en las palabras y todos acaban de ver las obras, para expresar el agradecimiento de la empresa a las autoridades y a todos los presentes que habían asistido como verdaderos amigos. Si .. servido -dijo- de estímulo y afín a la empresa, ha sido el poder reportar alguna utilidad a estas resecas tierras de Aragón y, en definitiva, de España. No esperamos otra cosa -continuó- que en día no lejano poder ver con legitimo orgullo cómo el agua atraviesa este túnel para llenar de fecundidad y riqueza esta zona de Monegros, cambiando así la fisonomía de una de las partes vitales de Aragón.
Fue largamente ovacionado, no sólo al final, sino también interrumpida varias veces por los aplausos a lo largo de su intervención.
Hoy, domingo, la empresa, para celebrar este final de perforación, obsequiará a todos sus trabajadores, con otra comida de hermandad en Castejón de Monegros.
Gran repercusión va a tener en la agricultura patria y en toda la comarca, eternamente sedienta, de Monegros la construcción del canal del mismo nombre y, como parte integrante e importante del mismo, la del túnel que atraviesa la Sierra de Alcubierre. Por esto, la empresa «Ingeniería y Construcciones Marcor, S.A.», se ha volcado en esta grandiosa obra, con ritmo acelerado y singular acierto, que cambiará la fisonomía
De una región tan Importante en la economía de Aragón, y por tanto, de la patria. – V. S. P.
Ayer se celebró el «cale», es decir, la total perforación, del túnel que, atravesando la sierra de Alcubierre, permitirá la conducción de agua a la sedienta región de los Monegros del ranal del mismo nombre que se está construyendo, obra que ha llevado a cabo, con una celeridad y una eficacia insuperables, la empresa Ingeniería y Construcciones Marcor, S. A.
El Noticiero, 15 de mayo de 1960.
Características del túnel
Finalmente, el túnel es de forma ovoidal, con una altura del túnel de 6.50 metros y anchura máxima de 7.46 metros de diámetro, revestido de hormigón y capaz para un caudal circulante de 51 metros cúbicos por segundo, con un calado de tres metros.
Tiene una longitud total de 6.199,11 metros, oficialmente de 6.185m; 5.161,81 metros es la longitud del túnel natural y 1.037,30 metros la del túnel artificial que la empresa Marcor, S.A., tuvo que aumentar porque la salida, pensada en trinchera, se anegaba con las avalanchas de agua producidas por la lluvia. Terminado este tramo de túnel artificial se construyó una trinchera de salida de 196,85 metros.
El caudal que circula por el túnel es de cincuenta y un metros cúbicos, por segundo, con un calado, es decir una altura de agua, de tres metros. La excavación del túnel supuso 245.000 metros cúbicos y el hormigón invertido 87.000 metros cúbicos. Se emplearon 20.000 toneladas métricas de cemento y contó con un presupuesto que ascendió a 114.743.128,60 pesetas (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).
El destacamento penal de Castejón de Monegros
La construcción del túnel contó con un destacamento final de 93 reclusos comprendidos en el destacamento penal de Castejón de Monegros. El destacamento queda recogido en el «Inventario de destacamentos penales y actuaciones realizadas entre 1936 y 1962 en la provincia de Huesca» (Memorias anuales de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias), figurando el destacamento de Castejón de Monegros entre los años 1958 y 1962 y con el número variable de presos de 69 en 1960 a 72 en 1961; presos vinculados a los trabajos para Ingeniería y Construcciones Marcor S.A. en el túnel de Alcubierre.
Mismamente queda recogido por el Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés SIPCA, entre los diferentes destacamentos penales presentes en la provincia de Huesca: «Como fueron los destacamentos de Barasona, Bisaurri, Castejón de Monegros, Escalona, Fraga, Huesca, Lascuarre-Vilaller, Mediano, Novales y Sabiñánigo» en la provincia de Huesca».
De hecho, el Archivo Provincial de Huesca conservan expedientes de presos de los destacamentos penales de la provincia de Huesca, entre ellos los del destacamento penal de Castejón de Monegros, presos considerados como «Presos comunes».
Comunicaciones con el Destacamento Penal de Castejón de Monegros – 1959-1961. ES/AHPHU – P-000076/000001.
Relaciones nominales de reclusos destinados a destacamentos penales 1949-1963. ES/AHPHU – P-000087/000001.
El destacamento estuvo próximo al pozo n.º 2 donde se construyeron diferentes barracones, algunas fuentes citan de madera y otras de tela. Allí tuvieron guardias, al igual que a lo largo y ancho de la obra del túnel, además de dormitorios, cocinas, comedores y zonas de aseo. Estuvieron en régimen de vigilancia,redimiendo con su trabajo parte de su pena: «Han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel» (El Noticiero, 15 de mayo de 1960). No obstante, entre los testimonios orales se cuenta que uno de los presos llegó a fugarse del destacamento.
En la memoria colectiva encontramos el relato de Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera quienes relatan que hubo hasta unos 100 reclusos trabajando en el túnel para quienes construyeron unos barracones de madera, cerca del pozo 2: «Dormían en los barracones y también tenían cocina y comedor. Además, tenían unos depósitos de agua que iban reponiendo con cubas, para beber y aseo y en invierno se tenían que duchar con agua fría. Hubo seguridad, unos guardias vigilaban la obra y los barracones, no obstante, aún hubo un par que escaparon. Dentro de lo que cabe tenían cierta libertad, incluso bajaban a Castejon de Monegros a comprar y a misa los domingos. Al que era malo no le dejaban ir a Castejón. Además, disponían de servicio médico.»
Muchas empresas se beneficiaron del empleo de mano de obra de los denominados presos del franquismo. Se calcula que entre 700.000 y un millón de personas pasaron por la red de cárceles y campos de concentración del régimen, a los que a muchos se les impuso la obligatoriedad del trabajo para reducir condenas mediante el Patronato de Redención de Penas. La mayoría de ellos fueron presos políticos.
El canal continúa
Tras la construcción del túnel de Alcubierre, el 29 de diciembre de 1961 dieron comienzo las obras de los tramos de Monegros II. Aunque la infraestructura y sus canales de conexión quedaron paralizados durante largo tiempo.
Durante 1985 se aceleraron los trabajos en el Tramo IV del Canal de Monegros y en las embocaduras del propio túnel para permitir de forma efectiva el paso del agua hacia el sur. Las obras se incluyeron formalmente en los planes ministeriales de ampliación y acondicionamiento
La zona regable por el canal de Los Monegros se encuentra terminada en sus tres primeras fases, que corresponden a los tramos, 1.°, 2.° y 3.° de dicho canal. Las obras de construcción del 4.° tramo, que termina en el túnel de la sierra de Alcubierre, así como el acondicionamiento de dicho túnel, se hallan en estado muy avanzado y se prevé que en el año 1986 el agua llegará al otro lado de la sierra de Alcubierre.
Por todo ello, se considera que debían iniciarse las acciones propias encaminadas a la transformación en regadío de los terrenos dominados por dicho canal al sur de la mencionada sierra.
Por todo lo anterior, por Real Decreto 37/1985, de 9 de enero, publicado en el «Boletín Oficial del Estado» número 10, de 11 de enero,- se declaró de interés nacional la transformación en regadío de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).
REAL DECRETO 1676/1986, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Plan general de transformación de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).
Efectivamente, durante mediados de la década de 1980 se realizan obras en el túnel, solucionando el mal estado del hormigonado. El 15 de mayo de 1985, el entonces presidente del gobierno de Aragón, Santiago Marraco Solana, visita de las obras del túnel Alcubierre.
ES/AACAA – 005493/0001.
Síntesis
Síntesis o a modo de conclusión, esta aproximación a la construcción del túnel de Monegros, dentro del canal de Monegros, expone la gran complejidad que supuso la obra y su importancia en el desarrollo de la comarca de Los Monegros: “Gran importancia tiene esta total perforación del túnel, no sólo como obra de ingeniería, sino como avance social, ya que esto túnel permitirá que el agua mitigue la sed de un territorio extensísimo, tradicionalmente condenado a desierto, importante en la agricultura y economía de Aragón” (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).
«Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500».
Javier Giral Ezquerra.
«Al final el agua llegó a Valfarta y se hicieron lotes de tierra, dando bastantes».
Cándida Buil Farled.
Concluyendo, la obra permitía regar sesenta y cinco mil ochocientas doce hectáreas de Monegros II, la superficie dominada a la salida del túnel, por el agua, pertenecientes a los términos municipales de Candasnos, Peñalba, Valfarta y Ontiñena, en la provincia de Huesca, y los de Gelsa, Velilla, Pina de Ebro, Caspe, Bujaraloz y Sástago, en la provincia de Zaragoza. Tierras que quedaban convertidas en regadío tras una obra de ingeniería construida con el esfuerzo de trabajadores y los cinco obreros que fallecieron en su construcción. Sin olvidar todo el sufrimiento causado a todos/as los/as afectados/as por obras hidráulicas.
Guardia de Riego del Sindicato de Riegos de Sariñena, Manolo Foj Tella fue figura clave en el funcionamiento del sistema de riego de la huerta vieja de Sariñena. Gracias a sus hijos Joaquín y Manolo Foj Blanco, recuperamos parte de su memoria, de esa estirpe de regadores de un sistema de riego tradicional que, a lo largo de la historia, ha sido parte fundamental de la fértil huerta sariñenense.
Manolo Foj Tella nace en Sariñena en 1927 y fallece en el 2013. De casa el Chencho, por parte de su abuelo Inocencio, tenían algo de tierras, aunque no mucha, siendo familia de “regadores”, oficio que hereda tras la jubilación de su padre Manuel Foj Moren; también guarda de riegos, al igual que su abuelo Inocencio Foj. Por ello fue conocido como “Manolo el Regador”.
Andando, su padre recorría el sistema a pie, entonces no había otro medio -¡Y eso que la acequia Valdera tiene un recorrido de unos 25 kilómetros y la del Molino unos 12 kilómetros!-. Y al igual que su padre, Manuel fue un gran conocedor del sistema de las acequias de Valdera, el Molino y la Acequieta y se conocía palmo a palmo las acequias, enfilas, husillos y aguatillos, cada campo y huerta, cada agricultor o huertero a quien ayudaba -Pero también tenía su genio y no dudaba en reprender si este o el otro se lo merecía, especialmente si por pereza no se había levantado para regar por la mañana-.
-Había a quien se le pasaba el turno de riego, si había motivo les abría la tajadera por la noche, pero si era por no haber madrugado les regañaba-.
Manolo Foj Moren.Nació en 1900 y en 1920 realizó el servicio militar en Marruecos, momento en la que se tomó la fotografía.
Sus hijos Joaquín y Manuel han acompañado a su padre en el viejo oficio de su padre, de su trabajo como guardia de riego, en gestionar caudales, turnos de riego, vigilar su cumplimiento, marcar los tramos a limpiar, desaguar las acequias cuando venían crecidas del Alcanadre y controlar que no hubiese desprendimientos y se taponasen las acequias, tanto como por desprendimientos como de maleza a su paso por los diferentes puentes que salpican las acequias, entre muchas otras faenas -Veía la acequia y según el nivel ya sabía si faltaba agua, si estaba perdiendo o alguien estaba regando sin permiso-.
Como Guarda de Riego ostentaba autoridad, incluso podía denunciar, tenía una chapa ovalada que lo identificaba como guardia de riego del sindicato, aunque no la llevaba visible, solo la sacaba cuando lo veía necesario. Otras veces la sacaba, le sacaba brillo y se la volvía a colocar. También solía llevar un morral.
La acequia Vadera tenía unos 5 tramos y el riego se establecía por turnos -Los turnos eran de dos días por tramo, a veces se alargaba a tres días, pero no era lo normal-. Joaquín y Manolo recuerdan los siguientes tramos:
Tramo la vía pa arriba, que regaba la huerta de Capdesaso. Justo por la vía había una enfila general.
Tramo la vía – pantano.
Tramo pantano – Barrieras, la enfila de las piscinas.
Tramo Barrieras -Tierz, hasta el almacén del Pocho.
Tramo de Tierz pa abajo.
En las enfilas, donde no estaba el turno, Manolo ponía un candado que quitaba cuando el turno tocaba. Los turnos se publicaban en unos viejos cajones de madera que el sindicato tenía distribuidos por el pueblo. Estos cajeros fueron sustituidos por unos de aluminio y que, al igual que los de antes, se encuentran en los emplazamientos siguientes:
En plaza Roda donde el Cartujano.
En el Muro alto donde estaba la carpintería de Antonio el Frances.
En el Muro bajo, en casa Bernardino.
Manolo llegó a tener una Guzzi, una moto italiana, con la que se desplazaba por todo el sistema de riego -Lo peor eran las tormentas, tenía que salir, muchas veces de noche, pues si había crecida en el río, también se venía avenida a las acequias y había que aliviarlas, desaguarlas para que no reventasen de la presión del agua-. En la acequia Valdera tenía que ir por la Sardera (por los cipreses de Gascón), donde hay un aguatillo para evacuar el agua al río. Además, con las tormentas entraba mucha tierra y eso no era bueno para las acequias. A veces le acompañaba alguno de sus hijos, Joaquín o Manolo. Mientras él abría el aguatillo, uno de sus hijos le alumbraba con una de aquellas linternas de petaca. Joaquín recuerda perfectamente estar con su padre abriendo el husillo entre lluvia, relámpagos y truenos. Siempre iba con un impermeable.
Manolo Foj Tella con sus hijos Joaquín y Manolo.
-En una ocasión, una noche de tormenta, yendo camino de la Cabañera Real hacia la Sardera, era tan fuerte el aire, la lluvia, relámpagos y truenos, que a su paso se cayeron algunos postes de luz que estaban junto al camino dándole un susto tremendo-. Fue un rayo, cuentan Joaquín y Manolo, que tiró hasta unos 10 postes de luz -Iba en moto y del susto se cayó al suelo-. En invierno se ponía periódicos para no pasar frio con la moto. Con el tiempo, Manolo llevó una furgoneta.
-Otra vez le pico un alacrán y llegó a casa como pudo, casi desvanece al llegar, no podía más-. Y otro día cayó con la furgoneta en la acequia-. Anécdotas que con el paso del tiempo recuerdan con cariño sus hijos, a pesar que fueron circunstancias duras, pero que siempre acabaron bien –Un año, que se celebraba FEMOA en las piscinas, por la noche estuvieron vigilando Manuel y Vicente Villellas, que era el Guarda de Campo, junto a la Guardia Civil-.
Era un trabajo bastante bueno pero que a veces se complicaba mucho. No había teléfonos y muchas noches la familia se preocupaba por si le había pasado algo, incluso algunas noches lo iban a buscar y allí estaba con su gancheta peleándose con algún aguatillo en plena tormenta. Cuando empezó a acompañarle José Anoro Marías, su familia se quedó más tranquila, ya no iba solo.
Los días de mucho aire, de viento, también eran malos, levantaban mucha maleza que acababa en las acequias, luego la maleza se quedaba en los puentes y si se acumulaba mucho bloqueaba la acequia. Para ello, Manolo usaba su gancheta extensible, con su mango extensible para poderla llevar en el coche. La gancheta tenía en la punta dos ganchos, a modo de horca, con solo dos dientes laterales, y con el final en forma de gancho.
Especialmente lo hacía en la acequia Valdera, cuando cruza la vía a través de un acueducto, donde se forman muchos tapones –Es una zona a la que tenía que ir muy a menudo-. Keko Anoro apunta que existe un aliviadero antes del acueducto, por si había avenida para que no desbordase por la vía, además el paso lleva como una derivación que buscaba que no se acumule la maleza, -Pero igual se acumula-. El acueducto está un poco más abajo del puente de la vía, es por donde está la Fija, la balsa y el almacén donde la Fija, la locomotora, bombeaba el agua a la estación ferroviaria de Sariñena.
El repique era una de sus faenas. Era la obligación de limpiar cada tramo de acequia. Manolo cortaba unas cañas entre unos 30 a 40 cm, las rajaba por una de sus puntas y ponía la boleta, un papel rectangular que ponía el nombre del propietario de la finca y los metros que le correspondía limpiar. Las distintas cañas las clavaba en el cajero y las ponía a la correspondiente distancia que media cuidadosamente a pasos. El que no hacía su tramo se le multaba o se le pasaba el Repique más caro. Limpiaban a hoz, horca y pala. Había zonas más difíciles de limpiar, con más buro y maleza, y otras más fáciles, como los arenales.
Una vez en Sariñena, la antigua Valdera iba desde el pantano adelante al aire, por la zona conocida como el Tollo Soto, en el cruce de la avenida de Zaragoza con la calle Miguel Servet, donde mucha gente iba a bañarse en verano.
Manolo Foj Tella con sus nietas y nieto.
Antes era un trabajo mucho más exigente, se regaba mucho a pie y muchos campos, se dependía mucho de la huerta hasta que llegó el canal y se comenzó a regar el resto de tierras de secano. Manolo ha hecho muchos metros de acequia, José el Moreno, con el tractor y el remolque llevaba los tablones y con camiones hormigonera echaban la solera y luego encofraban los laterales con tablas y rellenaban con hormigón. Nunca ha parado, siempre había trabajo, siendo Manolo un pilar fundamental en el Sindicato de Riegos de Sariñena.
Cuando su hijo Manuel se casó, Manuel en la boda no se privó de tomar una que otra copa, no mucho, pues no solía beber alcohol. Pero aquel día hizo una excepción. Al llegar a casa, por la noche, pronto se anunció tronada por lo que tuvo que salir. El oficio, la dedicación, como no podía ser de otra manera, la llevaba por dentro, la de Manolo el Regador, gran persona y muy querida en nuestra villa de Sariñena. En su recuerdo y memoria.
El levantamiento militar del 17 de julio de 1936 da como consecuencia la guerra civil de 1936 a 1939 estableciendo dos bandos, el leal a la república y el sublevado. En zona republicana, el gobierno, por medio de un real decreto del 19 de julio, disuelve el ejército. La sociedad civil, a través de partidos políticos y sindicatos, se organiza en milicias para la defensa de la zona republicana y con ella se va organizando la sanidad con su propio personal y centros, pero también creando una sanidad de guerra, con expediciones sanitarias que acompañan a las columnas al frente y en la organización de puestos médicos de socorro y hospitales de sangre en el frente y retaguardia (Memoria. Osmonegros).
Reconstrucción de la red sanitaria del frente y retaguardia a través de la red de bibliotecas del servicio de bibliotecas al frente.
Las columnas al frente
Efectivamente, a partir de finales del mes de julio de 1936, la sociedad civil, partidos políticos y sindicatos a través del Comité Central de las Milicias Antifascistas organizan diversas columnas de milicianos que parten de Barcelona al frente de Aragón (Situación de las diversas unidades y milicias republicanas en Los Monegros). Con ellas van columnas expedicionarias sanitarias.
De hecho, principalmente en Barcelona, el personal sanitario continúa prestando servicio en los diversos hospitales y centros. Incluso se van improvisando nuevos centros sanitarios, papel que también asume la Cruz Roja, entidad con experiencia en sanidad militar, que además de dar servicio, gracias a su principal hospital central de la Cruz Roja de la ciudad condal, calle Dos de Mayo, utiliza y adecua instalaciones propias e improvisa diversos centros (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).
Las columnas sanitarias van acompañando las columnas e instalando diferentes centros sanitarios, de puestos de socorro a hospitales de sangre que se van consolidando a medida que se va estabilizando el frente. Así, es notoria la presencia de la Cruz Roja como la ayuda internacional que, en el caso del frente de Los Monegros, se materializa por medio de la Spanish Medical Aid Committee (SMAC).
Sello de la 1ª Columna Sanitaria Expedicionaria.
Por lo tanto, la sanidad se va desarrollando y adquiriendo su propia dimensión, adaptándose a las cambiantes circunstancias sin dejar de prestar su servicio vital, de atender a los heridos del frente y civiles tanto en la vanguardia como en retaguardia, desarrollo que va de la mano de las columnas y la propia organización militar del frente. Columnas que, en el caso que nos ocupa del frente de Aragón, se relacionan a través de una Dirección Superior del Frente de Aragón y Estado Mayor posicionado en Sariñena.
La sanidad militar en España, orígenes
La organización sanitaria es en parte improvisada, pero también se basa en reglamentos y en estructuras sanitarias propias de la sanidad militar española. Uno de aquellos primeros reglamentos responde a la Real Orden del 1 de julio de 1896 que nace para establecer el servicio sanitario en campaña, un reglamento que proporciona una estructura al servicio de la sanidad militar.
En 1897, dicho reglamento se complementa con el servicio de Sanidad Militar, dado con la reestructuración del Ministerio de la Guerra. Y en los años posteriores se van produciendo varias restructuraciones, como el Reglamento de los Servicios de Retaguardia del 23 de noviembre de 1925 o el reglamento de Hospitales del 2 de octubre de 1935 (Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939).
En definitiva, la sanidad durante la guerra se va enfrentando y adaptando a la necesidad de estructurar una red sanitaria, formaciones sanitarias destinadas a los diferentes frentes, columnas, cuerpos, y/o unidades, junto a la necesidad de coordinarse entre sí y depender de un Cuerpo Central de Sanidad.
Sin duda, una labor encomiable desarrollada por el personal sanitario, cometido que merece todo nuestro recuerdo y reconocimiento. A la memoria de todo el personal sanitario que lo dio todo por salvar vidas.
Con el inicio de la guerra se va estructurando una red sanitaria escalonada, improvisando, pero también basándose en reglamentos Reglamento para el servicio sanitario en campaña. R.O. de 1 de julio de 1896
Puestos de socorro, de batallón, regimentales o de brigada y divisionarios) la gran importancia de una correcta clasificación y selección de los heridos en los primeros escalones para evitar la congestión de los superiores, perfeccionamiento de los escalones de retaguardia, así como la necesaria y correcta especialización, tratamiento y medios de transporte.
hospitales de evacuación, de retaguardia y de convalecientes.
Servicios hospitales
Servicios de higiene
Servicios de transporte Parque móvil
Servicios de farmacia militar
Los escalafones de cada cuerpo hacen referencia a las diferentes disposiciones de las fuerzas; en tiempo de guerra estos, escalones están en relación con los de combate y se clasifican en:
* Servicios de División y Cuerpo de Ejército que corresponden a la primera línea y van desde la misma línea de fuego hasta el acantonamiento de las grandes unidades.
* Servicios de Ejércitos donde funcionan las unidades de retaguardia.
* Zona de Etapas, donde están los ‘Órganos de abastecimiento y evacuación, es una zona que no se divide.
Así pues, el servicio de sanidad se amolda a esta estructura de combate en forma de batallones, brigadas, divisiones y cuerpo de ejército, en zona de retaguardia, los hospitales de etapas o de evacuación, hospitales provisionales, hospitales militares. En la zona del interior funcionan los hospitales permanentes y los eventuales.
Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.
La sanidad en el frente. Una aproximación a los entresijos de la organización de la sanidad.
La organización de la sanidad de guerra es asumida por el Comité Central de las Milicias Antifascistas, del que dependen las diferentes columnas y milicias, por medio del Comité Sanitario. Para ello el Comité Central de Milicias antifascistas crea subcomités, entre ellos el de guerra que acaba creando subcomités, siendo, en el caso que nos ocupa, el de sanidad y el de aprovisionamiento.
Sello Control Sanitario. Cuartel General Columna Durruti CNT FAI.
Entre las primerias misiones del Comité Sanitario está la de inspección del estado de las columnas expedicionarias sanitarias para luego, por medio del servicio sanitario del Comité Central de las milicias antifascistas, ir organizando una red de hospitales y puestos de socorro. Sus funciones aparecen explicadas por el médico Enric Mias i Codina en un reportaje de La Publicitat del 4 de agosto a raíz de una visita de un grupo de periodistas y recogida por Carles Hervás i Puyal:
“Cuida el aspecto sanitario de la campaña y de la hospitalización y estadística de los heridos. Controla todos los hospitales de sangre de Cataluña y tiene autoridad para cerrar todos aquellos que funcionan fuera de su control. Dispone de ambulancias sanitarias que van hasta la línea de fuego. De allí llevan los heridos a los trenes de evacuación que los trasladan a los Hospitales de Sangre de Reus y Lérida o a los de Barcelona.
Hemos enviado un equipo especializado en alta cirugía (traumatismos en la cabeza y al vientre) al Hospital de Sangre de Lérida. Hay otro Hospital de Sangre en Sariñena.
Un servicio muy interesante es el Servicio de Correo al Frente, con la colaboración de los Boys Scouts de Cataluña.
El Comité Sanitari está dividido en secciones:
Personal: hace el triaje de los camilleros, practicantes, médicos, a los cuales enrola y destina.
Abastecimiento: proporciona los alimentos a los sanitarios destinados.
Material quirúrgico.
Sueroterapia y vacunas.
Los jefes de estas secciones y otros médicos representantes de los partidos forman el Comité Directivo.
El 17 de agosto de 1936 la Conselleria de Sanitat emite un Decreto que moviliza médicos y profesional sanitario al frente. A su vez dicta normas y recomendaciones para la organización de la asistencia de heridos en el frente. El frente de Aragón queda establecido en dos sectores, uno el sector Norte con sede en Sariñena, que abarca Siétamo, Tardienta, Robres, Alcubierre, Sierra de Lanaja y Castejón de Monegros y el sector Surque se extiende por Osera, Fuentes de Ebro, Pina, Quinto, Gelsa, La Zaida, Almochel y Lécera con dos cabezas de sector, Bujaraloz y Caspe (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).
El Comité Sanitario funciona hasta el 19 de septiembre cuando la Generalitat forma el Consell de Sanitat: “El Comité Sanitari afecto al Comité Central de Milicias Antifascistas funciona oficialmente hasta el 19 de septiembre de 1936 (D.O.G.C., 19 septiembre de 1936), fecha en que, por decreto de la Presidencia de la Generalitat, quedaba vinculada a la Conselleria de Sanitat con el nombre de Consell de Sanitat” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic). Aunque algunas fuentes citan el 6 de octubre cuando la Generalitat forma el Consell de Sanitat(Decreto 6 de octubre de 1936).
El Consell de Sanitat se encarga de la coordinación sanitaria, entre ella la relacionada con el frente aragonés “Centralizando y coordinando los servicios médicos, quirúrgicos y de higiene de la retaguardia y el frente” (Joan Ramon Soler i Segon Paper del Consell de sanitat de guerra de la Generalitat de Catalunya a la guerra civil espanyola. 1936-1939).
El 26 septiembre 1936 cambia el gobierno de Cataluña siendo asumido por Josep Tarradellas, siendo disuelto el Comité de Milicias Antifascistas el 1 octubre de 1936.
No obstante, en el Aragón libertario, el 6 de octubre de 1936 se constituye el Consejo Regional de Defensa de Aragón (6 de octubre de 1936 – 10 de agosto de 1937) asumiendo el cargo de Consejero de Sanidad y Asistencia Social José Duque.
El 20 de octubre de 1936 se crea el Servicio de Transfusión de sangre al frente, que pasa a depender del Consejo Sanitario de Guerra.
“De 70 hospitales de sangre creados en la retaguardia republicana en los inicios del conflicto únicamente 20 dependían del Ministerio de la Guerra, hasta que el 23 de enero de 1937 el gobierno de Largo Caballero promulgó una Orden Ministerial por el cual todos los hospitales con capacidad superior a 300 camas quedaban bajo control estatal.”
A finales de octubre de 1936 se inicia la militarización de las milicias, proceso que finaliza en abril de 1937. Los servicios sanitarios del frente de Los Monegros quedan perteneciendo al XI Cuerpo del Ejército, quedando el cuartel general establecido en Sariñena. De esta manera, el Consell de Sanitat de guerra dura hasta la primavera de 1937 cuando la sanidad es transferida al Ejército de la República.
Sello reconstruido de la Jefatura de Sanidad del XI Cuerpo Ejército.
El 25 de agosto de 1937 Pelai Villar es nombrado jefe de sanidad del XI Cuerpo del ejército “Acompañándole el Capitán Blay como director del hospital de campaña, el capitán Bas en la sección de Higiene y Desinfección, nombra un jefe de evacuaciones, asigna al capitán Joan Salvador Roca como ayudante de campo y Arandes le nombra como consejero de las cuestiones quirúrgicas” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).
En enero de 1938 se restructura el organigrama sanitario del XI Cuerpo del Ejército (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).
A finales de marzo de 1938 el frente de Aragón cae en manos de las fuerzas sublevadas
La organización sanitaria en el frente
La primera organización sanitaria en el frente, como ya hemos apuntado anteriormente, va de la mano de las columnas en su avance. Se puede decir que las columnas incorporan su propio servicio de sanidad. Así, la expedición sanitaria de la columna Durruti se compone de 70-80 miembros de la Cruz Roja bajo la dirección del doctor Jaume Aiguader.
A medida que van avanzando las columnas, van a ir improvisando hospitales. En el caso de la columna anarquista Durruti, tan solo alcanzar Candasnos, establece su primer hospital, aunque no dura mucho tiempo: “Lérida, 27. A veintiocho kilómetros de Fraga, en un pueblecillo llamado Candasnos, se ha establecido un hospital de sangre a la retaguardia de la columna. De momento, la dotación de dicho hospital la forman dos médicos, ocho practicantes, enfermeras y camilleros” (El Día Gráfico, martes 28 de julio de 1936). Igualmente lo recoge Carles Hervás i Puyal “En Candasnos la Cruz Roja de Lérida improvisa un hospital con un destacamento de médicos, practicantes, enfermeras y camilleros. Se atiende a los primeros heridos, aunque solamente funciona dos días llega a realizar 177 servicios. Se desplazan a Caspe donde instalan un nuevo lugar de primeros auxilios en el teatro local” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).
Sello Sanida y Cruz Roja Columna Durruti.
A su vez, en el sector norte, la columna del POUM ubica un hospital en Sariñena y pronto se va realizando un despliegue de columnas apoyadas por la línea férrea Barcelona-Madrid, alcanzando posiciones como Grañén y Tardienta.
Progresivamente, en el mismo frente van instalando los primeros puestos de primeras atenciones, en el campo de batalla y en parapetos de las mismas trincheras, aprovechando cuevas y oquedades, para su posterior evacuación, a puestos de socorro u hospitales secundarios. Una evacuación que se realiza del frente por medio de las “auto-ambulancias”, a los hospitales de 1ª línea, puestos de socorro, donde se clasifican, atienden, realizan las operaciones de urgencia, a través del equipo quirúrgico, y, si es el caso, se evacuan a otros hospitales de 2ª.
Los Puestos de Socorro, también llamados hospitales primarios, respondían a centros de atención sanitarios próximos a la línea de frente, entre unos 2 a 4km. En el puesto, del que estaba al cargo un sargento y un cabo de sanidad militar, se solía proceder a la agrupación de heridos, la realización del primer triaje y clasificación de prioridad. En su caso rectificación de la primera cura o aplicación de la misma o evacuación mediante camilleros/muleros de sanidad o ambulancias a hospitales secundarios.
Instrucciones que debe seguir el médico de batallón que actúa en la línea de fuego, referente a la instalación del puesto de socorro y curas que debe practicar
Caracteres del puesto: Fundamentalmente, es el punto de reunión de los heridos de la unidad al cual está afecto. Debe instalarse lo más cerca posible de la línea de fuego, en sitio naturalmente resguardado del fuego directo del enemigo (paredón, barranco, etc.).
Curas que debe practicar: Las de verdadera urgencia, rectificar curas hechas por camilleros, absteniéndose en absoluto de practicar ninguna intervención, limitándose a detener hemorragias por el procedimiento más rápido y sencillo (compresión, agarrotamiento, etc.); inmovilizar fracturas, empleando los medios que tenga a mano; procurar evacuar sus bajas lo más rápidamente posible al puesto siguiente o de columna.
Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés. Normas para la asistencia y evacuación de heridos.
La organización sanitaria, del comité de milicias, queda plasmada en el diario La Publicitat de agosto de 1936: «Las ambulancias sanitarias las tenemos organizadas según la tracción, en trenes y coches. Estas últimas van hasta la línea de fuego por tal de proporcionar los primeros auxilios a los heridos y atender su evacuación. Después se instalan los heridos en trenes hospitales que los trasladan a los hospitales de sangre que se han establecido en Reus y Lérida. Cuando el estado de los heridos lo precisa, otros trenes los transporta inmediatamente a Barcelona.» Ante la necesidad de procurar atender lo más pronto posible, el artículo señala: «Esta necesidad nos ha obligado también a establecer un hospital de sangre en Sariñena, cerca de las líneas avanzadas».
Puesto de socorro del cruce de Gelsa instalado con tiendas de campaña.
Con la estabilización del frente, en la retaguardia se crea una amplia red hospitalaria a lo largo del frente de Aragón. Especialmente los hospitales de Sangre, también llamados hospitales avanzados, secundarios o de campaña, que responden a una instalación sanitaria provisional, puntos de auxilio cercana a las líneas de frente, en torno a los 10-12 Km, destinados a estabilizar, operar y atender rápidamente a los heridos. Para Francesc Closa Salinas los hospitales avanzados “Situados en la vanguardia bélica” son llamados hospitales de Sangre “Puestos quirúrgicos avanzados” y se situaban en líneas de evacuación “Solía corresponder al jefe de sanidad de cada cuerpo del ejército. Intermedios entre los centros sanitarios de brigada y los hospitales base del cuerpo del ejército”.
Cada puesto debe tener tres equipos quirúrgicos, apunta Francesc Closa Salinas cuyo trabajo se realiza en turnos de ocho horas “Se trataba, básicamente, de equipos médicos liderados por un cirujano con capacidad para la realización de triajes, primeros cuidados e intervenciones de urgencia. Su reglamentación oficial era novela. Apareció hacia octubre del año 1935 y, por tanto, cuando estalló la guerra todavía no había tenido tiempo de desarrollarse ni consolidarse. En este decreto se definían qué eran y se concretaban tanto sus respectivas plantillas como la distribución en el territorio español. Unos días después, el hospital madrileño de Carabanchel alojaba la primera escuela de cirugía de guerra y aparecía el decreto que regulaba los servicios de la cirugía militar” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).
“El hospital de campaña según el antiguo reglamento de campaña decía que ha de estar retirado a retaguardia protegido del fuego enemigo y con buenas comunicaciones y encargándose de los heridos intransportables. Se valoran las intervenciones a realizar en abdomen, tórax, extremidades, cráneo, etc. Operada la herida se hospitaliza o pasa al equipo de evacuación el cual se encarga de distribuir a los heridos en el siguiente escalón hospitales de retaguardia y los servicios”.
Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.
Desde la restructuración de octubre de 1937, cada equipo quirúrgico cuenta con un cirujano con funciones de jefe, un médico ayudante, dos practicantes y dos enfermeras “En cambio, Pelai Vilar, jefe de sanidad del XI cuerpo durante parte de 1937 y 1938, afirmaba que cada equipo estaba conformado por un cirujano jefe auxiliado por dos cirujanos” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).
“Los hospitales militares cada uno tiene a su mando un comandante y se puede dividir en generales y especializados. En esta zona está el parque central de ambulancias (comandante médico), depósito central de farmacia (comandante farmacéutica) y laboratorio central (comandante médico)”
Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.
En la retaguardia, entre unos 30-50 km frente, se instalan los Hospitales Base“Según las circunstancias, se ubicaban los hospitales base y en una posición intermedia podíamos encontrar las clínicas quirúrgicas. Ambos, como hemos indicado, disponían de un equipo quirúrgico por cada doscientas camas” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).
Sección catalana del Socorro Rojo Internacional
A la vez que se desarrollaba y organizaba, realiza trabajos de importancia reconocida, como la instalación del hospital de sangre: la casa de reposo para los combatientes internacionales; lavaderos mecánicos, a Sariñena y Alcañiz; la construcción de coches ambulancia, que libra la sanidad de guerra; la organización de la ayuda moral y material a los refugiados y las expediciones de comestibles, ropas de abrigo y material sanitario a los frentes de más importancia.
La Humanitat: Any 6, núm. 1589 (30 març 1937).
Por lo tanto, en cada cuerpo de ejército republicano hay un hospital de campaña integrado por dos o más equipos quirúrgicos avanzados y un hospital base. Todo ello podía complementarse con otros centros hospitalarios, como los de medicina o los quirúrgicos (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).
“El cuartel general se encontraba en Sariñena, población donde también se ubicaba el hospital base. A finales de 1937, el territorio asignado al XI Cuerpo de Ejército presentaba unos rasgos muy semejantes a los del inicio de la guerra. Tenía cuatro equipos quirúrgicos distribuidos geográficamente de una manera bastante anómala: dos en la clínica base situada en Sariñena, uno en el «cruce» de Gelsa y el último en la clínica de Peñalba. Afirmamos que es extraño, ya que solo hay uno cercano al frente —el del «cruce» de Gelsa— y tres en la retaguardia. De hecho, los centros hospitalarios de Sariñena y Peñalba se encontraban, aproximadamente, a unos cincuenta kilómetros del frente. Aún existía una segunda dificultad, ya que los equipos del «cruce» y de Peñalba se encontraban en el sector sur del dispositivo del XI CE. Dicho en otras palabras, el sector norte quedaba desprovisto de una atención quirúrgica rápida y eficiente. Así, por ejemplo, un soldado herido en los alrededores de la población aragonesa de Vicien recibiría atención quirúrgica en Sariñena, a unos cuarenta kilómetros del frente”
Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española.
Francesc Closa Salinas realiza una radiografía del sector sanitario delXI Cuerpo de Ejército a finales de 1937, que presenta “Unos rasgos muy semejantes a los del inicio de la guerra” constatando como el sector “Tenía cuatro equipos quirúrgicos distribuidos geográficamente de una manera bastante anómala: dos en la clínica base situada en Sariñena, uno en el «cruce» de Gelsa y el último en la clínica de Peñalba”. No obstante, resalta Francesc Closa Salinas, tanto el hospital de Peñalba como el hospital de Sariñena se encuentran bastante alejados del frente “Aproximadamente, a unos cincuenta kilómetros del frente”. El XI Cuerpo del Ejército ubica su clínica base en Sariñena, con dos equipos quirúrgico, y en el sector sur un equipo quirúrgico en el cruce de Gelsa y otro en Peñalba. El sector norte queda desprovisto de una atención rápida y eficiente.
A primeros de 1938, el sector es reconfigurado, trasladando el puesto del cruce de Gelsa a Monegrillo “En barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz” y el equipo de Arandes de Peñalba se traslada a Grañén junto al cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).
Los primeros días de enero de 1938 este organigrama se modificó y se actualizó de acuerdo con las nuevas necesidades de la guerra. El epicentro estuvo en la supresión de algunos centros hospitalarios por considerarlos innecesarios, la reformulación de los servicios farmacéuticos y la reubicación de los equipos quirúrgicos. Fijémonos en estos últimos. Se mantuvieron los dos del hospital base y al mismo tiempo se amplió la oferta de camas. El del “cruce” de Gelsa se trasladó a la próxima población de Monegrillo en barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz. Finalmente, el equipo de Arandes en Peñalba se situó en Grañén. Lo acompañaron el cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés. De esta manera, el sector norte quedaba protegido. El equipo de Arandes en Grañén se situó en dos edificios ubicados en el centro de la población. El primero reutilizaba las instalaciones del antiguo hospital y se habilitaron 45 camas. El edificio de enfrente se equipó con un quirófano y veinte camas destinadas a los recién operados y a los heridos graves. Ambos equipos, el de Monegrillo y el de Grañén, comenzaron a disponer de equipos auto-quir que facilitaba, si era necesario, su transporte. Se les habilitó, aparte de las salas de operaciones, con duchas, oficinas y un departamento destinado a enfermos con afecciones potencialmente contagiosas.
Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española.
Sectores sanitarios
El frente de Aragón queda dividido en dos sectores sanitarios para su “perfecta” organización dada su amplitud y correcto funcionamiento, quedando definidos el sector Norte y el sector Sur: “Es, pues, la organización perfecta de los distintos escalones la que permite que la acción táctica sea libre y los heridos bien atendidos. Dada la extensión considerable que presenta el frente de Aragón, es conveniente, para su buen funcionamiento, tanto en lo que atañe a los efectos de suministro de material sanitario a las tropas del frente, como a la cura y evacuación de las bajas, dividirlo en los dos sectores siguientes, a los cuales les llamaremos Sector Norte y Sector Sur” (Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos).
Por lo tanto, los dos sectores comprenden las siguientes zonas:
Sector Norte: Siétamo y alrededores, Tardienta, Robres, Alcubierre, Sierra de la Naja, Castejón de Monegros.
Sector Sur: Osera, Fuentes de Ebro, Pina, Quinto, Gelsa, La Zaida, Almochel, Lécera.
Mapa del desplegament de la primera època del Servei de Biblioteques del Front (Francesc Trabal. «El Servei de Biblioteques al Front.» Nova Ibèria, núm 3/4 [1937], p. 47-48).En el mapa se observa la distribución de los distintos puestos de socorro y hospitales.
Quedando cada sector con su propio jefe de Sector y sus funciones completamente establecidas:
El primer Sector (Norte) tendrá un Jefe de Sector, que radicará en Sariñena; la misión de este Jefe de Sector está concretada en las instrucciones que se le remiten y que se copian a continuación:
Indicaciones que debe seguir el médico de puesto sanitario de jefe de sector
Procurará instalarse en un lugar con agua abundante, y su misión técnica consistirá en recibir las bajas llegadas del frente y clasificarlas. Actuará en este escalón sanitario el equipo quirúrgico a él afecto, reteniendo los heridos intransportables y asistiendo a los llamados de primera urgencia.
Primera urgencia: Plazo máximo para su tratamiento a fondo, de seis a diez horas.
a) Heridos, hemorrágicos, comatosos, anemiados, portadores de garrotes abdominales y grandes fracturados.
b) Gaseados, grandes gaseados y grandes intoxicados.
c) Enfermos, poco o nada transportables.» Evacuando rápidamente todos los demás, sin permitir que permanezcan el menor tiempo en su puesto, a fin de evitar el embotellamiento de los heridos.
Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos
Tendrá a su cargo las autoambulancias de evacuación del puesto de socorro de columna hasta su escalón sanitario, para lo cual se le dotará de enlaces motorizados que en todo momento tengan conocimiento de las necesidades del frente.
Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés. Normas para la asistencia y evacuación de heridos.
La evacuación
Tras unas primeras atenciones en los puestos de socorro, hospitales primarios, se realiza una evacuación a los distintos hospitales secundarios de vanguardia y a su vez, a fin de no saturar los sectores del frente, se da suma importancia a la evacuación a hospitales de retaguardia y/o hospitales base o de convalecencia.
El traslado de enfermos, del frente a los hospitales, se realiza en ambulancias estableciendo, incluso, un tren sanitario en la línea ferroviaria que une Tardienta, Grañén y Sariñena: «El traslado de nuestros heridos y enfermos se tiene que efectuar por carretera que, dada la mala situación en que se encuentra, ofrece graves peligros e Incluso que cuando lleguen al hospital de sangre de Sariñena, hayan podido fallecer en el trayecto. Por cuanto funciona, casi con absoluta normalidad el ferrocarril de Tardienta a Sariñena, Lérida y Barcelona, ¿no se podría establecer un servicio de hospital sanitario, anulando las ambulancias por carretera» (Desde Tardienta Necesidad de montar un tren sanitario para hacer el servicio de Tardienta a Sariñena, anulando el actual por carretera. Solidaridad Obrera, 28 de agosto de 1936).
De esta manera, desde Sariñena, se evacua principalmente a Barbastro, Lérida y Barcelona. Para ello se utilizan trenes medicalizados “Tren-Hospital” que parten desde la Estación de Ferrocarril de Sariñena. La línea de estaciones de Tardienta, Grañén, Poleñino y Sariñena es un eje vital para la evacuación de heridos del frente de Huesca y de Los Monegros. De Lérida son evacuados a Cervera. Por el contrario, Bujaraloz evacua a Caspe en auto ambulancia y Caspe evacua en tren hospital a Vilanova i la Geltrú (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic). En el sector Sur se prioriza la evacuación desde Caspe en vez de Bujaraloz, también por vía férrea, lo que permite una buena evacuación a través de trenes-hospital hasta Vilanova i la Geltrú. También, los heridos del sector sur de Aragón de Caspe, Alcañiz, Hijar y Puebla de Hijar son trasladados en tren a Flix y Barcelona.
«A las doce de la mañana, procedentes de Sariñena y de paso para Barcelona, llegó un tren conduciendo 25 enfermos».
El Noticiero universal, 11-08-1936.
Trenes hospital: en España no se dispone de unidades especializadas y se han de acondicionar trenes de pasajeros y mercancías para la evacuación de heridos. En el transcurso de la contienda se refleja la necesidad de montar un hospital móvil de grandes dimensiones, quirófanos, convalecencia, reanimación. Quedan plenamente acondicionados, lográndose una reducción espectacular en las zonas de actuación .
AutoChir: (autos quirófano): la diferencia con las formaciones de los hospitales de campaña que ofrecían el aspecto de toda una columna, está en que nos ofrece en solo un camión el hospital de campaña, es decir, en su interior está lleno de cajas estériles para cada tipo de operación, aparato esterilizados, grupo electrógeno, mesas de operaciones, lámparas, etc. pudiendo de esta manera montar en pocos momentos un hospital de campaña en cualquier lugar.
Ramón Soler i Segón, Juan. Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.
En el sector Norte, Siétamo evacua a Barbastro. El puesto de primeros auxilios de Tardienta y el hospital médico de evacuación de Sangarrén evacua a Grañén. Así mismo Grañén evacua a Sariñena. Los hospitales primarios de Novales y Alcubierre evacuan a Sariñena. Sariñena, como hospital secundario, evacua a Barbastro, Lérida y Barcelona.
En el Sector Sur, los hospitales primarios de Gelsa, Osera de Ebro, Pina de Ebro y Monegrillo evacuan a Bujaraloz, Peñalba y Valfarta. Bujaraloz, Pelñalba y Valfarta evacuan a Caspe, Lérida y Barcelona.
La Voz, 12 de agosto de 1936.
«A las doce de la mañana, procedente de Sariñena y de paso para Barcelona, llegó un tren conduciendo 25 enfermos (Lérida)».
El noticiero Universal 11 de agosto de 1936.
Llegan heridos para reponerse.
Llegaron de Sariñena y otros frentes a Barcelona 29 heridos que se encontraban hospitalizados en Lérida. Fueron trasladados al Hospital Clínico. Entre ellos figuran dos soldados de Zaragoza, que heridos, fueron abandonados por los fascistas y recogidos por los milicianos, que les atendieron.
La Libertad: La Libertad – Año XVIII Número 5108 – 1936 agosto 13 (13/08/1936).
Recibimos con ruego de publicación, la siguiente nota
«Solidaridad Obrera» en su edición de ayer, día 28, insertó una crónica de Tardienta, el autor de la cual evoca con gran celo por la creación de un tren hospital, que haga la línea Tardienta-Sariñena, al objeto de evitar el transporte por carreteras, por resultar enojosos y perjudiciales a los heridos.
Este Consejo Sanitario de Guerra tiene interés en hacer constar que el tren hospital Tardienta-Sariñena, es ya un hecho, como lo es el de Barbastro – Lérida y el de Lérida-Barcelona. Ahora bien como la ferocidad fascista no respeta para nada los trenes hospitales, a la hora del bombardeo es imposible su circulación y eso obliga a emplear otros medios de locomoción que llamen menos la atención de los artilleros fascistas, los cuales diríamos que prestan una predilección sádica por hacer blancos a las ambulancias y hospitales.»
El nuevo tren hospital proyectado por el Consejo Sanitario de Guerra
Salió de la estación de Barcelona (M. Z. A.), con dirección al frente sur, el nuevo tren-hospital, con el cual de hoy en adelante contará el Consejo de sanidad de Guerra, para atender las necesidades del trente. Subió para visitar el frente en dicho tren el honorable consejero de la Generalidad de Cataluña, señor Martín Rouret, y el ciudadano señor Artemio Aguadé, en representación del Comité Central de Milicias Antifascistas. Con los referidos ciudadanos hicieron también el viaje los doctores Jaime Aguadé, De la Cruz, Sala, Perramón, Gispert y Rallo, todos del Consejo Sanitario de Guerra, El viaje tenía por objeto hacer el libramiento oficial del nuevo tren- Hospital, proyectado por el mencionado Consejo.
Dicho tren cubrirá los servicios de la línea de fuego, hasta Flix. Está dotado de un vagón moderno de tercera, previamente desmontable, y en el cual se le pueden adaptar y en consecuencia se le han adaptado treinta y ocho literas de una suspensión perfectamente favorable a todas las comodidades de los pacientes. Consta también de un vagón «sleeping» para la instalación de heridos o enfermos cuyo estado les precisa la máxima comodidad. También consta de un vagón restaurant con sus correspondientes accesorios necesarios para el traslado y cura, de los enfermos.
Cuando llegó a Flix el tren, sus ocupantes, los doctores del Consejo, ocuparon diversos autos, con los cuales hicieron una larga inspección en los frentes de Caspe, Alcañiz, Puebla de Hijar, etc., eta, recogiendo su impresión médica.
Confiamos que el nuevo tren-hospital cumplirá maravillosamente su cometido.
Los talleres e industrias sanitarias han construido las literas y demás material complementario con exquisita delicadeza y esmero.
Los obreros ferroviarios por su cuenta han desempeñado y cooperado con entusiasmo su cometido, demostrando su grande entusiasmo, en la construcción de los vagones de tercera y adaptándolos a las características de su nueva destinación.
El noticiero Universal 29 de agosto de 1936.
Carles Hervás i Puyal describe el tren que debe de cubrir la línea, que estaba estacionado en Vicién y que había salido de Barcelona del 15 de septiembre de 1936: El tren constaba de un vagón dedicado exclusivamente a quirófano, dos vagones con literas para los heridos operados y en espera, un vagón restaurante y otro para el servicio del tren” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).
Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos
Factor primordial de cooperación al éxito de una acción de guerra lo es el ajuste perfecto de los servicios sanitarios a las contingencias de los elementos combatientes. Si importante es la acción en sí, lo es también asegurar la asistencia ordenada de las bajas evacuándolas de los puntos de actividad en el combate, para dejar libres los movimientos de las tropas sin la impedimenta natural que representan los heridos. Pero esta evacuación, si no es ordenada, pasa a constituir un lastre que dificulta seriamente los movimientos. La acumulación de heridos en los primeros puestos sanitarios, ya sea por falta de elementos de transporte, ya por entretenimiento en las curas, las cuales deben ser lo más rápidas posible, embotella este escalón sanitario, lo inmoviliza y dificulta la marcha prejuzgada de la fuerza.
Todo puesto sanitario debe atender exclusivamente a su vanguardia, desentendiéndose en absoluto de su retaguardia.
Todo servicio sanitario en campaña debe obedecer a una unidad de visión, a una unidad de procedimiento y a una unidad de doctrina.
Además de estas instrucciones taxativas, dará órdenes concretas a los Médicos de batallón sobre el sitio en que cada día estarán colocadas las ambulancias, para que puedan hacer la evacuación sobre este punto determinado, estando en relación constante con ellos, a fin de conocer las necesidades del servicio.
El Jefe de Sector de Sariñena ordenará la evacuación sobre Barbastro para descongestionar este puesto cuando las bajas lo requieran, y ambos puestos, Sariñena y Barbastro, lo harán sobre Lérida, para que desde allí se verifique la distribución a los puntos finales de destino, utilizando la vía férrea por medio de los trenes-hospitales empleados a tal efecto.
Los enfermos de este Sector se evacuarán desde Lérida a Cervera, donde existe un hospital destinado exclusivamente a ello. Será misión también del Jefe de Sector el atender los pedidos de material de curación de los médicos que prestan sus servicios en la línea de fuego, para lo cual en cada cabeza de Sector deberá haber un repuesto de material, del que cuidará esté siempre en condiciones de suministro para todas las contingencias. A fin de que este Jefe de Sector esté en contacto con los otros escalones sanitarios, en su vanguardia se creará la sección motorizada, que servirá de agente de enlace para el exclusivo objeto de las necesidades sanitarias de los primeros puestos. El Sector Sur, constituido por la línea y plazas antes indicadas, evacuará sus bajas sobre Bujaraloz y Caspe, utilizando para Bujaraloz la carretera, y para Caspe, la línea de ferrocarril. Los Jefes de Sector que radican en Bujaraloz y Caspe tendrán los mismos cometidos, atribuciones y medios de evacuación por autoambulancias, como los servicios de enlace que los citados anteriormente para el Sector Norte.
Cuando las necesidades del momento y la acumulación de bajas lo requiera, habida cuenta de que Caspe tiene línea de ferrocarril y, por lo tanto, trenes sanitarios a su disposición, de Bujaraloz se hará la evacuación a Caspe en autoambulancia, y de esta última plaza, a los hospitales definitivos, por vía férrea.
Las expediciones de enfermos del Sector Sur se harán a Villanueva y Geltrú, donde radica el hospital habilitado a tal fin.
Aparte de las instrucciones transcritas para el Médico Jefe de Sector, se cursan a los Médicos de los otros Sectores sanitarios las siguientes órdenes, para que, ateniéndose a ellas, se desarrolle el plan expuesto.
Generalitat de Catalunya. Milicias antifascistas. Comité sanitario. Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés. 10 de agosto de 1936.
Ejército del Este, Servicios Sanitarios. Jefatura. Nún. 2366-A.
Tengo el honor de comunicarle que las Ambulancias que no pertenecen a este Frente y que se han incorporado últimamente procedentes de la retaguardia, sean retiradas por no ser necesarios sus servicios en esta Jefatura.
Sariñena, 14 de junio 1937. El Jefe de Sanidad del Ejército del Este. — Firmado: Bergós.
Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.
Ejército del Este. Servicios Sanitarios. Jefatura.
Ruego se sirva dar las órdenes oportunas para que todas las ambulancias de que disponga actualmente, salgan inmediatamente para Siétamo a ponerse a las órdenes del Jefe de Evacuación, para prestar servicio.
Sariñena, 16 junio 1937. El Jefe de Sanidad del Frente del Ejército del Este.— Firmado: Bertrán. (Sellado).
Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.
SARIÑENA:
Por las ambulancias se efectúa la evacuación diaria del autovía.
Día 13. —Evacuación de 23 heridos. Día 14. — Evacuación de 29 heridos desde la Estación al Hospital. Día 15. — Evacuación de 26 heridos desde la Estación al Hospital. Salida de una ambulancia a Barcelona, con heridos. Día 16. — Evacuación de 11 heridos desde la estación al Hospital. Evacuación de 2 heridos a Monzón y 3 heridos a Barcelona. Día 17. — Evacuación de 26 heridos desde la estación al Hospital. Día 18. — Dado sepultura a 1 soldado. Evacuación 11 heridos desde la estación al Hospital. Dia 19. — Evacuación 14 heridos desde la estación al Hospital. Evacuación 3 heridos a Barcelona. Día 20. — Evacuación 6 heridos desde Sariñena a Monzón. Dia 21. — Dado sepultura a 1 soldado.
Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.
El hospital inglés de Grañén
En Grañén se instala un hospital de campaña siendo el primero de los levantados en España por el Spanish Medical Aid Committee (SMAC). Concretamente se instala el 3 de septiembre de 1936 en un “casetón” en lo que actualmente responde al parque Europa.
«Los responsables británicos, sin embargo, eligieron este pueblo monegrino a la vista de una guía Michelín, poco después de la llegada a Barcelona el 23 de agosto de 1936, del grupo de veinte voluntarios que integraban el convoy en tres camiones cargados de pertrechos médicos y una gran ambulancia«.
Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en los Monegros.
Hospital de Campaña en Grañén. Fotografía Kati Horna. Centro Documental de la Memoria Histórica, ES.37274.CDMH//FOTOGRAFÍAS_KATI_HORNA,FOTO.19.
El hospital se ubica en una casa de labor, que tienen que limpiar de escombros y estiércol, incluso sufriendo una inundación “Albergó dos quirófanos, dos salas post-quirúrgicas, una sala general con treinta camas para las gentes del lugar y los enfermos que estuvieran de paso y, en el desván del piso superior, alojamiento para el personal médico” (Keene, Judith. “Agnes Hodgson A una milla de Huesca).
“Por el hospital pasan el médico epidemiólogo y anestesista británico Archie Cochrane el Doctor canadiense Allen Ross, el voluntario inglés Reginald Saxton fundador en Londres del Comité de Ayuda Médica para España y pionero en el servicio de unidades móviles de trasfusión de sangre al igual que lo era el médico canadiense que actuaría en Málaga, entre otros frentes, Norman Bethune la militante comunista, traductora y enfermera Aileen Palmer anota en su diario personal las difíciles circunstancias en que se puso en marcha el centro médico, y que desde luego, abundan en la sordidez expresada por Saxton. El inmueble, de acuerdo con su relato, acogía 36 camas de cirugía con enfermos totalmente privados de la más elemental intimidad; las condiciones higiénicas eran muy precarias, careciendo de algo tan necesario como agua corriente, debiendo ser ésta transportada con mulos directamente desde el río; el entorno del edificio se encontraba sucio y degradado. El patio al que accedían las ambulancias llegadas desde el frente estaba embarrado y cubierto de excrementos de animales. No obstante, los médicos y enfermeras con su trabajo diario, hicieron de las salas de quirófano, un referente profesional de la medicina de guerra, logrando que el prestigio del centro sirviera en Londres para recaudar abundantes fondos con que adquirir medicinas, instrumental y comida para enviar periódicamente a Grañén.”
Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros.
El hospital, que primeramente había estado adscrito al Batallón Carlos Marx, pronto tiene desavenencias con el comité local de Grañén, de ideales anarquistas, principalmente con el líder Pancho Villa. En palabras de Judith Keene “El personal sanitario se vio forzado a dejar el hospital de Grañén a las columnas anarquistas y trasladarse a Poleñino”. Así, en marzo de 1937 deciden trasladarse a Poleñino a la casa de los vizcondes Torres-Solanot, de 1773 (Keene, Judith. “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).
«Los pacientes de más prolongadas estancias eran evacuados a los hospitales de referencia, el establecido en Barbastro y generalmente a Lérida o Barcelona, merced a los trenes habilitados como hospital ambulante o las ambulancias, donadas por la ayuda internacional en la mayor parte de los casos».
Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros.
Alec Wainman “Live souls” conductor ambulancia, realizó varias fotografías entre ellas la de un partido de dos equipos de milicianos, uno de ellos convalecientes, el 25 de octubre de 1936 en Grañén.
Hospital de Poleñino
El hospital de sangre de Poleñino es instalado en la casa palacio de los Torres-Solanot de Poleñino. El hospital, también conocido como «Hospital inglés«, es gestionado por la Unidad Británica de Ayuda Médica tras verse obligados a abandonar el hospital de Grañén en marzo de 1937. Siendo dirigido por el cirujano Gonzalo Aguiló y la enfermera Susannah Sutor.
Alec Wainman “Live souls” . El cirujano Gonzalo Aguiló junto a enfermeras de la Spanish Medical Aid Committee (SMAC). Poleñino, 28 de abril de 1937.
“Cuando Agnes llevaba cuatro meses en Poleñino empezó la gran ofensiva del frente de Aragón, el hospital pasó a ser una unidad quirúrgica móvil. En las sierras del Alto Aragón, bajo una lluvia intensa, el hospital se alojó en un antiguo matadero. Los heridos eran transportados a lomos de los mulos, pero al no disponer de sala postquirúrgica, debían ser trasladados inmediatamente, en esas condiciones, después de la intervención. Escaseaba la comida, las mantas, sólo tenían café con leche, y no siempre leche, para darles a los heridos, muchos de los cuales llevaban días sin comer” (Pies de trinchera. La contribución de enfermería en la guerra civil española. Escribano-Ruiz, Carmen. Hodgson, 2005).
Estuvo también la enfermera galesa Margaret Powell “Margaret Powell: Una vida extraordinaria (2022)” dejando constancia de su paso “Mientras estuvimos en Poleñino, teníamos un refrigerador y podíamos almacenar la sangre. Lejos del pueblo, lo único que podíamos hacer era comportarnos como vampiros. Abordábamos a los camioneros que iban y venían al frente, les recogíamos la sangre y les extraíamos medio litro. Los donantes solo recibían un trago de ron”.
Enfermeras británicas en el hospital de Poleniño, mayo de 1937. Fila de atrás, de izquierda a derecha: Margaret Powell, Susan Sutor, Anne Murray y Patience Darton; sentadas: Agnes Hodgson y Mary Slater
Hospital de primeros auxilios de Tardienta
En Tardienta se instala un hospital de primeros auxilios a principios de agosto de 1936, que evacua al hospital de Grañén. La primera referencia que tenemos del hospital corresponde al 10 de agosto de 1936, cuando «El Noticiero Universal» da cuenta de una inspección de los servicios sanitarios al sector de Tardienta: «El sábado, los doctores Aguadé, Perramón y capitán de la Cruz, visitaron el frente de Aragón, sector de Tardienta, efectuando una inspección de la organización de los servicios sanitarios, los cuales son atendidos con la máxima perfección». La misma noticia se desarrolla en el mismo periódico en su edición del 14 de agosto:
Visita a las instalaciones sanitarias
«Los doctores Jaime Aguadé, Francisco de la Cruz y Severino Perramón, del Comité Sanitario, efectuaron una visita de inspección a los Hospitales, Trenes sanitarios y Ambulancias de Lérida, Barbastro, Sariñena y Tardienta, en las cuales encontraron al personal sanitario en perfecto estado de disciplina. La moral entre los heridos es elevadísima, hasta el punto de que al hablarles de convalecencia respondían que su deseo era reintegrarse cuanto antes al frente de batalla, con objeto de aniquilar al fascismo que se bate en retirada. Este Comité desearía que aquellos que sienten enfervorizarse su voluntad ante el peligro escuchasen las palabras de los héroes que permanecen en cama, algunos de los cuales no se levantarán jamás. Así verían el alma fortalecida que a todos precisa, si quieren librar a nuestro país del yugo que ha estado a punto de imponernos el militarismo monárquico, por fortuna abatido.»
El Noticiero Universal, 14 de agosto de 1936.
No obstante, pronto el hospital de sangre de Tardienta sufre el bombardeo anteriormente mencionado. El bombardeo se produce el 15 de agosto de 1936, hecho publicado en Solidaridad Obrera el 16 de agosto de 1936: «En el hospital de sangre cayeron varias granadas lanzadas por un avión. Los fascistas no respetaron las insignias de la Cruz Roja. Uno de los aviones, al ver que las mujeres y niños huían, descendió a poca altura ame-trallándolos, matando a seis mujeres y dos niños e hiriendo gravemente a otras diez mujeres»,
De la misma forma aparece en diferentes medios:
«En la otra, las hordas fascistas, bombardean Tardienta. El hospital de guerra exhibe, en primer término, las heridas causadas por el bombardeo. Por ellas se escapa el dolor de los que cayeron en la lucha; dolor hondo y callado de hombres conscientes que luchan por la libertad de los hombres; dolor que las balas de los cañones fascistas no supieron respetar porque son incapaces de comprender».
La Batalla, 20 de agosto de 1936.
«Los rebeldes tienen emplazadas sus baterías en grutas abiertas dentro de las rocas. Vislumbramos el fogonazo que delata la posición de sus cañones. Tiran a la estación de Tardienta, a la fábrica de harinas y a los lugares donde ellos creen que están situadas nuestras piezas. Y tiran también al hospital de sangre y a la población civil. Un obús del quince y medio abre brecha en el suelo a treinta metros de donde ondean las banderas de la cruz encarnada».
El Día Gráfico, 19 de agosto de 1936.
Ya, ajenos al bombardeo, a los pocos días, El Noticiero Universal del 19 de agosto de 1936 informa del reparto de libros a los hospitales del frente: «La Oficina de reparto mensual de libros, que, por encargo del Comité Central de Milicias. Servicios Sanitarios, regenta Javier Escoda, lleva efectuadas las siguientes remesas: … Hospital de sangre de Tardienta 20,..».
El hospital de sangre de Tardienta no sabemos que desarrollo llega a tener. Los continuos bombardeos y la inestabilidad del frente hacen suponer que su desarrollo es limitado, prevaleciendo como hospital de sangre de referencia el hospital de sangre de retaguardia de Sariñena. Así, los heridos del sector de Tardienta son trasladados en ambulancias, muchas veces camionetas, poco acondicionadas para ello, a Sariñena, por carreteras malas lo que motiva el transporte a través de trenes hospitalizados, aunque a veces son bombardeados y el servicio se veían obligados a suspender. De esta manera se ponía de manifiesto en Solidaridad Obrera del 28 de agosto de 1936: «El traslado de nuestros heridos y enfermos se tiene que efectuar por carretera que, dada la mala situación en que se encuentra, ofrece graves peligros e incluso que cuando lleguen al hospital de sangre de Sariñena, hayan podido fallecer en el trayecto. Por cuanto funciona, casi con absoluta normalidad el ferrocarril de Tardienta a Sariñena, Lérida y Barcelona, ¿no se podría establecer un servicio de hospital sanitario, anulando las ambulancias por carretera?.»
El traslado de heridos por medio de trenes hospitalizados, se efectua a Sariñena pero también a Lérida:
Salvajismo pacifista
Para poner de manifiesto la carencia de sentimientos humanistas de los enemigos de la libertad, cumplimos el triste deber de dar a conocer la noticia de haber sido bombardeado por el enemigo el tren hospital número 2 de servicio entre Tardienta y Lérida. Esta feroz agresión ocurrió el domingo pasado, y, afortunadamente no produjo baja alguna entre los heridos ni entre el personal sanitario. Hay que resaltar la magnífica actitud de éste, no desamparando ni por un momento, a pesar del peligro, a los hospitalizados confiados a su custodia. Felicitamos cordialmente a los médicos, enfermeros, enfermeras, practicantes, etcétera del tren hospital agredido.
El Día Gráfico, 19 de agosto de 1936.
Un grupo interesante. De derecha a izquierda, el jefe de la ambulancia sanitaria inglesa, nuestro compañero Nogareda, Stivill, Del Barrio, Alexandrino y Trueba. En el frente de Tardienta. El Día Gráfico, 12 de septiembre de 1936.
Milicias antifascistas, aclaración necesaria
«Recibimos con ruego de publicación, la siguiente nota: «Solidaridad Obrera» en su edición de ayer, día 28, insertó una crónica de Tardienta, el autor de la cual evoca con gran celo por la creación de un tren hospital, que haga la línea Tardienta-Sariñena, al objeto de evitar el transporte por carreteras, por resultar enojosos y perjudiciales a los heridos. Este Consejo Sanitario de Guerra tiene interés en hacer constar que el tren hospital Tardienta-Sariñena, es ya un hecho, como lo es el de Barbastro – Lérida y el de Lérida-Barcelona. Ahora bien como la ferocidad fascista no respeta para nada los trenes hospitales, a la hora del bombardeo es imposible su circulación y eso obliga a emplear otros medios de locomoción que llamen menos la atención de los artilleros fascistas, los cuales diríamos que prestan una predilección sádica por hacer blancos a las ambulancias y hospitales.»
El Noticiero Universal, 29 de agosto de 1936.
Llegada de la ambulancia inglesa al frente de Tardienta. Un jefe de la ambulancia inglesa junto a nuestro compañero de prensa Estivill, que actúa como jefe de una columna. La Rambla, 10 de septiembre de 1936.
Enfermeras en el frente. Una foto de la señorita Hempel, enfermera suiza que se encuentra trabajando con todo el entusiasmo en Tardienta. La Rambla, 10 de septiembre de 1936.
El 30 de noviembre de 1936 se reúne la célula de sanidad de Tardienta del Estado Mayor de la División Carlos Marx. En la reunión se trata el hospital de Grañén y su normalización por parte de su responsable Bartrina, la designación de Pablo Feliu Cirera como Jefe de farmacia de la División, la expulsión de los anarquistas de la División que ya habían sido «Eliminados del hospital de Tardienta» y la organización del hospital de Tardienta.
No obstante, la organización del hospital es descrita como anómala «Eliminados los anarquistas del hospital, la labor será mucho más fácil». Se acuerda la creación de un Comité para la organización del hospital «Para que estudie a fondo la cuestión», comisión formada por Manuel Lozano, médico, Pablo Feliu Cirera, farmacéutico, Pedro Romaní, médico, Ángel Bueno, practicante, y Isidro Tres Nicolau, camillero.
En el hospital de Tardienta pudo estar destinada la miliciana Elisa García Sáez.
Hospital médico de evacuación de Sangarrén
En Sangarrén se instala el hospital médico de evacuación de Sangarrén formando parte de la red de asistencia sanitaria y evacuación del frente.
Hospital de Alcubierre
En la localidad de Alcubierre se instala un hospital de sangre en casa Ruata «Por necesidad de guerra y vista la extensión del terreno que teníamos que cubrir las unidades del POUM, se organizó un Hospital Central en Alcubierre, a cuyo frente, y nombrado por mí mismo, se destinó a un elemento rumano que él mismo quiso decirse el Dr. Mina» (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial).
El hospital de Alcubierre es obra del POUM: «Un hospital de segunda línea, en Alcubierre, provincia de Huesca, a cuyo frente está el capitán médico Irañeta y las funciones de su mando las realizan tres enfermeros» (Cómo funcionan nuestros servicios sanitarios. Organización, técnica y humanitarismo de nuestra columna sanitaria. La Batalla: Número 27 _ 02/09/1936).
«El doctor Mina, durante largo tiempo ha residido en Francia y Bélgica. Es un consumado cirujano, especializado en heridas de la cabeza y de los miembros. En aquellos países ha puesto en práctica sus estudios sobre accidentes de trabajo y reside solamente tres meses en Barcelona, donde ha publicado en «Nueva Era», la revista del POUM., y en su número del pasado Julio, un excelente estudio titulado: «Hacia una Medicina del Trabajo».»
Organización, técnica y humanitarismo de nuestra columna sanitaria. La Batalla: Número 27 _ 02/09/1936.
Grossi niega la condición del doctor Mina que ejerce en el hospital de sangre de Alcubierre. Grossi lo considera un impostor que no sabe nada de medicina ni cirugía: “Se había creído dueño y señor de aquel hospital”. Grossi narra las carnicerías del supuesto Dr. Mina, hasta que médicos de Gerona solicitan el traslado a Alcubierre, haciéndose cargo del mismo y provocando la marcha de Mina.
Un expediente en el Arxiu Nacional de Catalunya recoge el «Hospital de evacuación primaria de Alcubierre» citando como personal del mismo a Francisco Irañeta Urriza como director capitán médico, a Emilio Bordes Grau como practicante, Francisco Borjas Buil enfermero y Vidal Cebrián Simón enfermero chofer. Igualmente señala el personal de ambulancia: Chofer Mariano Costa, ayudante José Eugenio y camilleros Roberto Rodenas y José Viescas. ANC1-1-T-11488. La información responde a una comunicación del Hospital de Alcubierre al Director del Comité Central de Sanidad, solicitando las tarjetas de nombramiento del personal que facilitaba dicho comité, Alcubierre a 7 de septiembre de 1936. (Arxiu Nacional de Catalunya. ANC1-1-T-11488).
El Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, del 22 de enero de 1937, publica el destino de personal médico a diferentes destinos, entre ellos los practicantes militares provisionales para Alcubierre:
D. Joaquín Villanueva, 13 septiembre 1936, Alcubierre. D. Carlos de la Calle García, 9 septiembre 1936, Alcubierre. D. Pedro Moles limeño, 10 octubre 1936, Alcubierre. D. Francisco Codína Barrera, 29 octubre 1936, Alcubierre. D. Francisco Ruiz Navarro, 23 septiembre 1936, Alcubierre.
Hospital de sangre de Sariñena
Importante centro sanitario del sector Norte junto al hospital de Barbastro. También se instala un hospital del POUM que luego hace de hospital de evacuación, enclavado en el barrio de la estación Ferroviaria de Sariñena, evacuando hacía Barbastro, Lérida y Barcelona. Su historia queda recogida en Hospital de Sangre de Sariñena además que el aeródromo Alas Rojas que cuenta con su propio servicio sanitario de la mano del Capitán médico Manuel Conde López.
Los hospitales de la Cruz Roja
La Cruz Roja instala los hospitales de Valfarta, Gelsa, Sástago y Azaila, formando una red sanitaria de vital importancia en el frente de Aragón, operando como hospitales de sangre y puestos de socorro. Su objetivo principal era la primera atención y estabilización de heridos antes de derivarlos a la retaguardia.
El hospital de Valfarta es uno de los tres hospitales principales de la Cruz Roja en el sector junto a Sástago y Azaila.
El Puesto de socorro de Gelsa es ubicado estratégicamente, funcionando como un puesto sanitario avanzado. Conocido popularmente como «Las Tiendas» por estar formado por tiendas de campaña, realizaba la primera selección y cura de urgencia de los combatientes heridos en primera línea.
El hospital de Sástago, gestionado también por la Cruz Roja, fue clave para la asistencia sanitaria en la ribera del Ebro y la zona de la ofensiva, ayudando a aliviar la presión de los hospitales de campaña más cercanos al frente.
El hospital de Azaila, junto a Sástago y Valfarta, representó uno de los pilares de la red de asistencia humanitaria de la Cruz Roja en el Frente de Aragón.
El enemigo persiste en vulnerar los más elementales deberes de humanidad
Según una comunicación recibida del doctor Santamaría, que actúa en Bujaraloz, el Hospital de Gelsa ha sido objeto de un intenso y persistente bombardeo.
El hecho de haberse emplazado dicho establecimiento benéfico a las afueras de la población, al local moderno de las escuelas nuevas lo ha hecho un blanco preferente de la furia fascista.
Por tal de evitar los efectos afortunadamente negativos, hasta ahora, de estos atentados a la civilización se ha tenido que tomar la medida de trasladar los servicios hospitalarios al edificio de la que había sido la iglesia del pueblo.
Diari Barcelona, 28 de agosto de 1936.
Los hospitales de Bujaraloz y Peñalba
Los hospitales de Bujaraloz y Peñalba son destinados de segundas y terceras intervenciones contando con equipo quirúrgico, siendo hospitales importantes en el sector Sur del frente de Aragón. En Bujaraloz se habilitan hasta tres hospitales, de los cuales el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) denomina como Hospital Sangre Bujaraloz y Hospital Medicina Bujaraloz.
Sello de la Sub central de Farmacia de Bujaraloz.
Hospital de Sangre (Hospital Primario): El principal centro médico de la localidad, encargado de las primeras atenciones quirúrgicas y estabilización de los heridos evacuados del frente. El médico cirujano Joaquim Boadella i Clota es nombrado jefe de la circunscripción de Bujaraloz en agosto de 1936.
Casa Gros (Hospital Secundario): Un hospital de enfermos donde el personal de sanidad militar atendía tanto a civiles como a milicianos.
Hospital de Venéreas: Debido a la alta incidencia de enfermedades de transmisión sexual entre las tropas, se habilitó un tercer centro. Estaba ubicado en una casa grande con un patio y corredor acristalado, y funcionó posteriormente como escuela.
Sello «Hospital Antiveneri» Bujaraloz.
Mientras que en el frente se desarrollan puestos avanzados de socorro, como el puesto avanzado del cruce de Gelsa, que respondía de primera urgencia.
Esta red, además del puesto avanzado del cruce de Gelsa, se complementa con los hospitales de Aguilar, puesto de socorro de Farlete, Las Ventas, Monegrillo, Osera, hospital avanzado de Pina de Ebro, Velilla de Ebro, puesto Val de la Hierba y Valfarta.
Hospital de Almolda
El hospital de la Almolda hay constancia a través del personal médico que actua en los diferentes hospitales y puestos de socorro publicado en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) en el que se citan los alféreces médicos provisionales para el “Hospital de Almolda” recogiendo a José Ciria Dominguez el 29 de septiembre de 1936 y a Elías Esquerra Calvete el 13 septiembre 1936.
1er Puesto de socoro de Farlete
En Farlete se instala el 1er puesto de socorro de Farlete, del cual existe abundantes referencias en la relación de fichas del hospital de Bujaraloz, motivada por derivaciones o evacuaciones al hospital de Bujaraloz o Peñalba.
En el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) aparecen nombrados los alféreces médicos provisionales Emilio Barril Busqueí (13 octubre 1936), Ramón Espínasa Masaguer (4 noviembre 1936), Fidel Martínez Montes (24 agosto 1936) y Antonio Novellas Codina (21 octubre 1936).
Puesto de socorro de Monegrilllo
Monegrillo también cuenta con un puesto de socorro, denominado Puesto de socorro de Monegrillo, ampliamente recogido en la relación de fichas del hospital de Bujaraloz.
Sello 1ª Columna Sanitaria Expedicionaria Hospital de Monegrillo.
Igualmente aparece en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) en el que se citan los alféreces médicos provisionales Emilio Barril Busqueí (13 octubre 1936), Ramón Espínasa Masaguer (4 noviembre 1936), Fidel Martínez Montes (24 agosto 1936) y Antonio Novellas Codina (21 octubre 1936).
A primeros de 1938, el sector es reconfigurado, trasladando el puesto del cruce de Gelsa a Monegrillo “En barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz” y el equipo de Arandes de Peñalba se traslada a Grañén junto al cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).
Hospital Barbastro
Durante la guerra el antiguo Hospital de San Julián y Santa Lucía de Barbastro es requisado y transformado en el Hospital de Sangre Número 2, atendiendo a los heridos del Frente de Aragón. Opera bajo la órbita de los servicios médicos republicanos en el Frente de Aragón, gestionando el flujo masivo de bajas provenientes de las líneas de combate cercanas, como el sector de Huesca y el eje del río Cinca. Su infraestructura se apoya en otras instalaciones de la red sanitaria militar, como el Hospital de Boltaña, el Hospital base de Monzón (Clínica N.º 3) o el Hospital Militar de Sangarrén.
Hospital de Lérida
El hospital de Lérida se instala a finales de julio en el convento de los padres franciscanos, destinado como hospital de sangre.
Conclusión
La sanidad en en la guerra es gracias al personal sanitario, en su compromiso, dedicación por la vida, una labor encomiable y que, como se ha dicho desde el principio, digna de reconocer y reivindicar. A todo aquel personal, médicos, enfermeras, camilleros, conductores de ambulancia, a todos y todas que con fuerza y valentía vinieron a proteger la vida, a defenderla, a ser un ejemplo, héroes y heroínas cuya historias se merecen todo nuestro recuerdo.
Natural de Capdesaso, Inocencio Villacampa Buisán nace el 28 de diciembre de 1933. De casa de labradores, su padre era jornalero, profesión de la que también ha ejercido Inocencio. Una forma de ganarse la vida muy habitual en el medio rural, el del ir a trabajar donde había trabajo -Donde llamaban, a la huerta, la viña, la siega o la trilla, a cualquier faena del campo-. Afortunadamente, Cadepsaso siempre ha tenido huerta y en ella se ha cultivado todo tipo de hortalizas y verduras, sobre todo patatas, para el gasto de casa y maíz que se vendía, lo que favoreció bastante la vida en el pueblo. Además, había mucho olivar, almendrar y vides.
Inocencio nació antes de la guerra, aunque de esta poco se acuerda, su familia veía los aviones pasar y para estar más seguros marcharon a Binéfar. Al acabar la guerra, la familia regresó a Capdesaso. Así, su juventud transcurre en Capdesaso, haciendo viajes a buscar agua a la fuente para beber, que es de manantial -¡íbamos con la burra y cuatro cantaros!-. El resto del agua la cogían de la balsa, agua para fregar y lavar, había tres pilas de piedra para lavar la ropa.
Se hacía esparto y sogueta, fencejos. Inocencio hacía una ristra larga desde la plaza de la iglesia hasta la fuente y poco a poco iba entrelazando con sus manos el basto esparto. Lo vendían a Fidel Paul, que tenía una tienda en la calle Baja, con quien hacían algo de trueque. También se hacían adobas y cañizos, Inocencio los hacía con el tío Elías y José Puertolas, quien era el que más se dedicaba a hacer cañizos en el pueblo.
En Capdesaso había tres rebaños importantes y tres pastores de ovejas. La caza era sobre todo liebre y algo de conejo. La leña la traían a vender y la compraban, aunque también mucha gente se la hacía. Se amasaba en casa y al horno solo se iba a hornear En casa Montori estaba el horno de pan “Casa Segundo” y luego se instaló otro en 1940, que llevó uno de Cuarte de Huesca, Antonio Monaj. Tres eran las tiendas que había entonces, recuerda Inocencio, y una carnicería, además del café de la señora Marina. Sin olvidar al herrero José Bescos y al carpintero Alejandro Escartín, que entre los dos arreglaban las ruedas de los carros.
Estaba la posada de Pedruelo de 1770, que tenía unas cuadras bien grandes y donde Iban los caldereros a arreglar cacharrería. Tenían la posada unas cuadras grandes. También hubo cárcel, en la plaza del ayuntamiento, pero Inocencio solo ha conocido los calabozos que estaban bajo tierra. La iglesia tenía un reloj de cuerda y el padre del herrero iba todos los días a darle cuerda.
Las fiestas mayores para el 3 de mayo, cuenta Inocencio, de la Invención de la santa Cruz, eran cuatro días y tres días las pequeñas de la exaltación de la santa Cruz, el 14 de septiembre. En las de mayo se iba a buscar un chopo grande que se cortaba, lo hacían los mozos del pueblo, con un carro sin mulas y lo cargaban hasta el pueblo y plantaban el “mayo” en la plaza y allí estaba todo el año. Siempre había orquestas para las fiestas y el resto del año aparecían de vez en cuando algún que otro comediante por la plaza.
Inocencio no fue buen estudiante, aunque tuvo que ir a la escuela. Las escuelas estaban a la salida de Capdesaso hacía Huesca, aún está el edificio, y tenía dos departamentos, uno para chicas y otro para chicos. Inocencio aún se acuerda de Don Antonio, el maestro, que era de Sena y su mujer, también maestra, Doña Laura.
Capdesaso, escuelas nacionales. Década de 1940.
A los 12 años dejó la escuela y marchó a trabajar a una casa del pueblo, a acarrear agua y paja para las caballerías. Se quedaba a dormir en las cuadras y debía de levantarse unas tres veces por noche para darles agua y paja para que al día siguiente estuviesen listas para labrar. De esta manera, de los 12 a los 17 años estuvo en casa Mur de jornalero. No podía labrar, ya que la casa sólo tenía 3 mulas. Un día dallando, día del Corpus, Inocencio quería ir a misa de las 12, pero le fueron apurando la faena, -un par de carreretas más, un par de carreretas más…- hasta que al final cogió y se fue. Entonces, lo habitual era estar, al menos, en una casa de san Miguel a san Miguel, el 29 de septiembre, que era cuando podían cambiar de casa.
A partir de entonces comenzó a trabajar a casa Paquio, allí tenían 5 mulas y podía labrar, dos mulas para el mozo mayor y otras dos para Inocencio. Pero, a pesar de todo, al paso de unos años, volvió a casa Mur donde pasó algunos años más hasta que marchó a Barcelona en 1969.
En la ciudad condal ha trabajado en la Nissan, en la línea de tractores Ebro y Massey Ferguson, primero tres años montando las ruedas de los tractores y luego se dedicó a conducir los terminados a la explanada. Es en Barcelona donde se acaba casando con una chica de la Estación de Sariñena, Leonor Tomas Escudero, que había nacido en una caseta del monte en 1938, en plena guerra.
Al jubilarse, junto a su mujer regresa a Capdesaso, pues siempre que podían, cualquier festivo día de vacaciones, aprovechaban para volver a Capdesaso. Se ha dedicado a llevar su huerto, mañana y tarde, con su motocultor con carro. Aquí es feliz, en su pueblo, como buen ganchín, recordando parte de la memoria reciente de Capdesaso y la forma de vida rural de un pueblo con historia que cuenta con gran carió y pasión.
Consuelo Labrador Rodés nace en Valfarta el 29 de abril de 1936, en la casa familiar en la calle Alta, hija de José Lasbrador Salavert y Carmen Rodés Escalona, siendo tres hermanos: Consuelo, Ana Marí y Alfonso. Su padre, José Labrador Salavert llevaba el “Coche correo” entre Valfarta y Sariñena y su madre, Carmen Rodés Escalona tuvo una carnicería en el mismo Valfarta. Consuelo es memoria viva de Valfarta, tal vez uno de los pueblos más desconocido de Los Monegros, un pueblo pequeño al que hay que ir de propio pero que no defrauda.
Consuelo con una de las tinajas donde guardaban el agua.
Valfarta aparece algo escondido en una gran llanura, en su tímida Val Harta o Farta, en plena aridez monegrina, con sus blanquecinas casas sobre piedras de base de yeso. Domina a un lado el cerro con su ermita de san Miguel y una vez en el pueblo la iglesia a Nuestra Señora de la Luz. Y entre sus calles, nos abre las puertas de su casa Consuelo, para contarnos las historias de antes y de siempre y contagiarnos su cariño por su pueblo.
José heredó el oficio de conductor del coche correo de su padre, con el coche que habían comprado a Basols, de Sariñena, gracias a que en casa tenían algo de tierras que se las llevaban. Realizaba la ruta Valfarta-Sariñena y podía llevar entre unos 15 o 20 pasajeros y que adelante tenía tres asientos. En los pueblos salía el cartero con las cartas y se las entregaba y/o recogía, se llevaba el correo, pero también encargos y pedidos, era un servicio muy importante para los pueblos que permitía la comunicación: –En Castejón de Monegros se llenaba, además de llevar el correo, paquetería, y mercancías varias-.
Conducción del correo
Por conducto de la Administración principal de Huesca, que ha informado favorablemente, el Alcalde de Valfarta elevó a ese Centro directivo instancia solicitando que la conducción del correo en automóvil contratada con D. Pedro Basols Calvo, en la cantidad de 6.887,25 pesetas anuales, entre Sariñena y Bujaraloz, prolongue su recorrido hasta Valfarta. A tales efectos y mediante el abono de la cantidad que a porrata le corresponde, ha dado su conformidad el actual contratista de la expresada conducción.
Entiende esa Dirección general que procede acceder a lo solicitado, por cuanto, sin excesivo gravamen para el Tesoro, resulta beneficiado el vecindario de Valfarta. Por la mayor rapidez en el transporte de su correspondencia. Procede, asimismo, modificar el servicio del Cartero de Valfarta, que en lo sucesivo tendrá como obligación la de recibir y despachar la conducción y las propias de la Cartería, señalándole cuatro horas de trabajo diarias para la fijación de su haber. A virtud de las precedentes consideraciones. En uso de las facultades.
El Diario de Huesca, 12 de septiembre de 1928.
A las seis de la mañana salía de Valfarta dirección Bujaraloz, pasando por La Almolda, Castejón de Monegros y Pallaruelo de Monegros hasta llegar a Sariñena -A tiempo para poder ir a almorzar con sus tías de casa Salavert-. Y a la una del mediodía salía de Sariñena y regresaba por el mismo recorrido a Valfarta, donde llegaban sobre las cuatro. El trayecto duraba unas tres horas, con las paradas y recogidas y dejadas de correos y paquetes.
Al retirarse, José vendió el coche a uno de Castejón de Monegros, pero ya fue decayendo mucho el servicio. Con el tiempo pierde la concesión del servicio del correo y poco a poco van bajando el número de viajeros hasta acabar desapareciendo el coche correo Valfarta – Sariñena.
Su madre Carmen tenía la carnicería de Valfarta, atendían sobre todo ternasco, corderos que compraban a casa Penén y que ellos mismos mataban. También vendía otras mercaderías que José traía de Sariñena con el coche correo, además de diferentes encargos que les hacían.
Valfarta ha sido tierra muy árida, constante más agudizada en el sur de Los Monegros. Las tierras de secano cuando llovía daban, pero cuando venía a malas no daban nada, hubo años muy malos y mucha gente se vio obligada a marchar del pueblo, no se podía vivir, sería a mediados del siglo pasado, sobre los años cincuenta, fueron siete años malísimos –Si no este pueblo sería el doble-, afirma Consuelo con cierta resignación.
El agua la cogían de la balsa Alta, que era la buena, para beber y cocinar. Con cubetas, cubas que llevaban en carros, de unos doscientos litros, llenaban las tinajas de casa para guardar el agua de consumo y que llenaban, si podían, cada 15 días. La balsa Baja era agua para los animales, el ganado, para lavar y fregar en casa y regar las plantas. Consuelo, de joven, hacía viajes y viajes sólo para regar sus plantas y aún recuerda cómo –Algunas mujeres llevaban los cantaros sobre las cabeza-. En Valfarta no había pozos como en Bujaraloz.
El cuartel de la Guardia Civil se encontraba en la calle Alta, aún era grande, vivían 4 o 5 familias de guardias civiles, tenían un pequeño apartamento, con cocina y comedor más un dormitorio y un váter en medio del corral. Después de la guerra hicieron las escuelas en el cuartel, había maestro y maestra y en total serían unos 40 a 50 niñas y niños. Pues el año que nació Consuelo fueron 7 los que nacieron en el pueblo. Con 14 años, Consuelo tuvo un flechazo con un maestro muy joven, tenía unos 21 años, estuvo un año y marchó a prestar el servicio militar.
Se bebía mucha leche de cabra, que tenían en cada casa, y también tomaban mucha leche condensada. En las casas tenían cerdos, gallinas, pollos, conejos… hacían la matacía, longanizas, bolas… y conservaban mucho en adobo en tinajas. Los pollos los dejaban por las eras y se comían el grano que quedaba sin recoger. Había almendreras, oliveras y viña para el vino de casa de cada uno y un molino para moler grano para los animales
Se hacía mucho esparto, incluso venían de Bujaraloz y de La Almolda a arrancar esparto que lo venía a comprar Basols desde Sariñena. A su vez se hacía algo de sogueta para la siega y se usaba para fregar los platos, sartenes y cazuelas. Se iba mucho al Sisallar donde también se iba a buscar leñas, sobre todo pino y todo lo seco. Al mismo monte iban a coger piedra para hacer las casas y se solía utilizar piedra de yeso en el primer medio metro o metro de altura de los muros para la humedad y luego la piedra caliza. Al lado del cementerio había tres hornos de yeso y lo llevaban a Bujaraloz a moler. Por las noches se veía el humo salir de los hornos.
Estaba la tienda de Miguel Dueso, que vendía un poco de todo, era de ultramarinos, la carpintería de Calavera, que se fue a Peñalba, y el herrero Jaime. Estaba el horno, en cada casa amasaban el pan y lo iban a cocer al horno una vez por semana -estaba muy bueno, todo natural- recuerda Consuelo. Para el teléfono tenían que bajar a la centralita de Bujaraloz, luego, su hermana tuvo teléfono en el bar que regentaba junto a su marido Eloy Ros, conocido como bar Ros.
De Sena venían a vender hortaliza y verdura, también de Villanueva de Sigena. El aguacil con una trompeta iba avisando por las calles -¡Ha llegado un vendedor!- y este que se ponía en la plaza de la iglesia o por la calle de detrás, según soplase el aire.
Consuelo recuerda mucho ir a Peñalba, con su tío Manuel Labrador, hermano de su padre, a ver familia y a algún entierro, iban en una tartana tirada por una yegua que tenían.
El 8 de mayo celebran la aparición de san Miguel, antes las fiestas menores duraban tres días, subían a la ermita, andando en procesión y hacían misa. Luego, en los graneros de casa Penén se hacía baile, en los pisos de arriba. Lo habitual era hacer por la tarde, al atardecer, procesiones llevando san Miguel y la Virgen y después el baile -Venían músicos de fuera y todas las casas les daban comida y cama-.
Las fiestas grandes son para septiembre, celebrando san Miguel el grande e igualmente se sube a la ermita danzando. Coincide con la Migueleada, cuando los criados podían cambiar de casa para la que trabajaban. Había carreras de sacos yciclistas que cogían lazos… el baile era por la tarde y noche, los chicos iban a rondar por las casas y los acompañaba el gaitero. También bailaban en el bar, donde tenían una gramola. Los chicos avisaban casa por casa que había baile y todas iban a bailar.
Para san Antón hacían hogueras, sacaban de las casas todos los muebles rotos y viejos para quemar y por lo menos se hacían dos hogueras, la de la calle Alta y la de la calle Baja -Tiraban los tiestos, en algún patio para hacer la gracia y asustar a los de la casa. Entonces los patios eran de buro-.
Para santa Águeda iban a la iglesia a bandear las campanas, los chicos, que eran muy gamberros y les tiraban agua por las calles. Ellas no querían juntarse con ellos y ellos les hacían mil trastadas. -Y no había mucho más-, apunta Consuelo -Sólo, a veces, recaía algún que otro comediante por la plaza-.
Su padre tenía en casa una radio y los vecinos iban a hacer la velada a su casa, hasta las 10 o 12 de la noche, hablando y escuchando radio Andorra -Que dedicaba canciones- mientras una hilaba otra tejía calcetines, aprovechaban cada momento. También salían a tomar la fresca en verano, se juntaban en la calle cada dos o tres casas. Aún lo hacen en verano, se cuentan cosas -y alguna que otra mentira- y juegan a las cartas. Eran otros tiempos, antes no había dinero y había gente y ahora, que hay dineros, no hay gente. Hace 30 años o así que llegó el agua. Luz la ha visto toda la vida, aquellas bombillas que apenas iluminaban, su madre sí que contaba que se alumbraban con candiles.
Con los años, aquel maestro que tanto le había marcado, tras realizar el servicio militar, aprobó las oposiciones de magisterio y ejerció por varios destinos hasta que tras cinco años acabó regresando a Valfarta. En aquellos cinco años no se habían vuelto a ver. Se llamaba José María Giménez, natural de Barbastro, con quien Consuelo contrajo matrimonio. Han tenido dos chicos y una chica y han vivido toda la vida en Valfarta, lugar donde se encuentra enterrado y han sido muy felices.
Siempre le ha gustado pasear, subir al cerro de la ermita de san Miguel y contemplar su lugar, Valfarta. Así, para Consuelo, contemplar Valfarta desde el cerro de la ermita de San Miguel, es sosiego, respirar la verdadera esencia de su pueblo que sigue latiendo con fuerza a pesar de la despoblación y que aún guarda la familiaridad entre vecinos y vecinas, de aquel pasado, en el que todas las puertas de todas las casas estaban abiertas.
Peñalba, población de retaguardia, por su proximidad a Bujaraloz y al sector central del frente de Aragón, es uno de los lugares elegidos para instalar un hospital de sangre que atendía a diferentes heridos procedentes del frente. Parte de una red sanitaria compleja en tiempos de guerra (La sanidad en el frente de Los Monegros). La historia de un hospital que recuperamos.
Escuela de Peñalba.
Con el estallido de la guerra, la sociedad civil, a través de partidos políticos y sindicatos, se organiza en milicias para la defensa de la zona republicana. Con ella se va organizando la sanidad, con su propio personal y centros, pero también creando una sanidad de guerra, con expediciones sanitarias que acompañan a las columnas al frente y en la organización de puestos médicos de socorro y hospitales de sangre en el frente y retaguardia.
La nacional II es el camino que recorre la columna cenetista de Durruti en su avance hacía Zaragoza. Una columna que parte de Barcelona el día 24 de julio y que va acompañada de su propia columna expedicionaria sanitaria con personal médico y ambulancias para dar servicio sanitario al grueso de la milicia.
Tan solo alcanzar Candasnos ya se establece un primer hospital, aunque no dura mucho tiempo: “Lérida, 27. A veintiocho kilómetros de Fraga, en un pueblecillo llamado Candasnos, se ha establecido un hospital de sangre a la retaguardia de la columna. De momento, la dotación de dicho hospital la forman dos médicos, ocho practicantes, enfermeras y camilleros” (El Día Gráfico, martes 28 de julio de 1936).
Milicianos en momento de descanso en el pueblo y población civil jugando a tirar la barra / P. Luis Torrents, Josep M.ª Sagarra.
Peñalba, localidad al sur de Los Monegros, se encuentra en la antigua vía de los Fierros, que unía Lérida con Zaragoza y que actualmente sigue el trazado de la Nacional II entre Barcelona y Madrid, a unos 10 km de Bujaraloz. Víctor Pardo Lancina recoge los primeros días en Peñalba, en la que se celebra una reunión para definir su posición “En la que se acordó que el pueblo se sumaría al ideario de las fuerzas que tomaran la localidad, independientemente del cariz político de las mismas”. La columna alcanza Peñalba la mañana del 26 de julio y pronto se establece un comité revolucionario que ocupa el poder (Rama separada 228. Partido judicial Fraga. La retaguardia del frente de Los Monegros, Causas generales).
Sello del Consejo Local de Defensa – CNT Peñalba.
Mientras, la columna prosigue su marcha alcanzando Bujaraloz poco después del mediodía del mismo día. La mañana del 28, la columna, en su avance hacía Pina de Ebro, sufre un tremendo bombardeo que les obliga a detenerse, reorganizándose en Bujaraloz definiendo al poco el frente del que Bujaraloz forma su propio sector del centro de Aragón.
Es el Comité Central de las milicias antifascistas, del que dependen las diferentes columnas y milicias, quien se hace cargo de la organización de la sanidad de guerra por medio del Comité Sanitario. Entre sus primerias misiones está la de inspeccionar el estado de las columnas expedicionarias sanitarias para luego, por medio del servicio sanitario del Comité Central de las milicias antifascistas, ir organizando una red de hospitales y puestos de socorro. En aquel contexto nace el “Hospital de sangre de Peñalba”.
Sello del Comité local antifascista de Peñalba.
El entusiasmo y la abnegación es el espíritu que domina a los combatientes…, dice el Comité Sanitario al volver del frente
Ha vuelto del frente de Aragón el Comité Sanitario integrado por los doctores Aiguader, Neira y Cruz, el cual efectúa una visita de inspección, donde ha podido constatar que todo el personal afecto al servicio sanitario del Comité Central de las milicias antifascistas y las otras ambulancias de la Cruz Roja, se encuentran en un perfecto estado de salud, lo cual se hace constar por la mayor satisfacción de las familias respectivas.
Así mismo, los citados doctores pudieron apreciar el estado de ánimo y el entusiasmo en que las poblaciones de Bujaraloz, Peñalba y Candasnos se encuentran todos los elementos que integran las columnas y impulsados por todo el espíritu de abnegación que se necesita para la lucha.
La Humanitat, 1 de agosto de 1936.
Sello Consejo Municipal de Peñalba.
El hospital de sangre de Peñalba
El hospital de sangre de Peñalba se instala en las escuelas nacionales, pasado el barranco de la Valcuerna. Básicamente, podemos definir un hospital de sangre como una instalación sanitaria provisional, cercana a las líneas de frente, destinada a estabilizar, operar y atender rápidamente a los heridos.
El responsable es el doctor cirujano José Santamaría, delegado sanitario de la columna Durruti, siendo el mismo quien da cuenta de su establecimiento en Solidaridad Obrera del 8 de agosto de 1936: “Un ejemplo de buena organización. El doctor J. Santamaría nos envía desde Peñalba el siguiente telegrama: «Peñalba, 7. Todo marcha bien. Organización sanitaria modelo de disciplina y esfuerzo. Moral elevada. Firma doctor Santamaría, delegado sanitario columna Bujaraloz».
Sellos hospital de Peñalba (Archivo familia Arandes).
Su instalación se produce a medida que se desarrolla el frente, siguiendo una organización improvisada pero sólida. La columna Durruti, tras un primer hospital en Candasnos va desarrollando su infraestructura sanitaria que ira completándose con un hospital de sangre en Bujaraloz y una extensa red de puestos de socorro y otros hospitales que desarrolla la Cruz Roja en el sector centro del frente de Aragón, como los hospitales y puestos de Azaila, Sástago y Valfarta. Una circunstancia que refleja Solidaridad Obrera en su edición del 14 de agosto de 1936: “Primera columna sanitaria expedicionaria.A medida que avanza la columna sanitaria, en cada pueblo se instala un hospital de sangre. Se van levantando los hospitales de retaguardia a medida que se avanza y se instalan en vanguardia. En la actualidad disponemos de un hospital con equipo quirúrgico en Peñalba, habiéndonos instalado en los edificios escuela de nueva construcción. El grueso de la columna sanitaria se encuentra en Bujaraloz”. En la misma noticia, queda recogida la presencia desde un primer momento de un equipo quirúrgico, dando constancia de la importancia que tuvo el hospital de Peñalba.
Dr. Santamaría.
Acompañando al Dr. Santamaría, en la columna sanitaria está el también cirujano y doctor Fraile, recogido por Abel Paz: “Alrededor del Comité de Guerra se concentraron diversos servicios; tales como… Un excelente servicio sanitario, con dos cirujanos, los doctores Santamaría y Fraile, asistido por un equipo de enfermeras, algunas de ellas llegadas del extranjero, solidarias de la revolución española” (Paz, Abel.“Durruti en la revolución española).
El hospital queda inventariado por Gonzalo Berguer: “En el municipio se instaló un hospital de sangre desde agosto de 1936. Este hospital atendía a heridos procedentes del sector central del frente de Aragón. Se informa de soldados republicanos muertos y 100 prisioneros durante los combates del día 26.3.38 en Peñalba (AGMAV 1376.1). Unidades: 26.ª División / Hospital de sangre Vinculados: Vila Peix, Amadeu”(Berguer, Gonzalo. Frente de Aragón (1936-1938): despliegue, evolución y trazabilidad de unidades militares, combatientes republicanos muertos y lugares de inhumación).
En definitiva, y en línea con lo anteriormente manifestado, el hospital de Peñalba es complementario al principal hospital de Bujaraloz, población donde llegan a instalarse hasta tres hospitales, el hospital de sangre (hospital primario), otro en casa Gros (hospital secundario) y un tercero antivenéreo (Fichas del hospital de Bujaraloz y su sector). Por lo que los hospitales de Bujaraloz y Peñalba son destinados de segundas y terceras intervenciones donde, como ya habíamos dicho, había equipo quirúrgico. Mientras que en el frente se desarrollan puestos avanzados de socorro, como el puesto avanzado del cruce de Gelsa, que respondía de primera urgencia.
Esta red, además del puesto avanzado del cruce de Gelsa, se complementa con los hospitales de Aguilar, puesto de socorro de Farlete, Las Ventas, Monegrillo, Osera, hospital avanzado de Pina de Ebro, Velilla de Ebro, puesto Val de la Hierba y Valfarta (Memoria. Os Monegros).
El 19 de septiembre de 1936, la Generalitat forma el Consell de Sanitat, encargándose de la coordinación sanitaria, entre ella la relacionada con el frente aragonés.
Con nuestros héroes del frente Por Ángel Senblancat
En su visita al frente de Aragón, Ángel va con compañeros de la Oficina Jurídica, entre los cuales “la distinguida letrada señorita Boadella, hermana del médico del mismo apellido que desde el principio de las operaciones está al frente del Hospital de sangre de Peñalba.
Los doctores Santamaría, Lechuga y Boadella nos acompañaron al cuartel general, donde rema un orden perfecto. Durruti estaba en la línea de fuego y no pudimos entrevistarle. Tuve, en cambio, la satisfacción de estrechar la mano de Ortia, de Ruano, de Campón, de la compañera de García Olivar. Todos estuvieron muy amables con nosotros.
Los chistes de Santamaría no pasan de una tomadura de pelo, que le perdonamos por los ser vicios de cicerone que nos presta en la cárcel de Pina y en las avanzadas de este sector, en donde comprobamos el cariño que los milicianos tienen a sus médicos.
En los pueblos cercanos al frente disfrutan da una tranquilidad paradisiaca a Impera un orden admirable. Los corrales están llenos de gallinas y por los campos pacen bastantes rebaños. La plaza da Pina la cruzan constantemente mujeres de todas las edades y en medio de ella Juegan los niños. En Bujaraloz el trajín militar no impide, lo mismo que en Peñalba, que el reparto del agua a los vecinos se haga normalmente. En Candasnos las chicas, endomingadas, pasean, como en sus mejores días, la carretera.
La comida qua los sanitarios de Peñalba nos ofrecen no puede ser más agradable.
El Diluvio: diario político de avisos, noticias y decretos: Año 79, no. 271 (13 nov. 1936).
Personal médico
Entre el personal médico que ejerce en el hospital de Peñalba destaca la presencia de los doctores José Santamaría, Roberto Lechuga García, Joaquim Boadella i Clota y el Dr. Zapater que probablemente responda al Dr. Pedro Zapater Ferrer.
En agosto de 1936 son citados los capitanes médicos Linares y Fidel Montes y el practicante médico R. Feliu, «llegado del frente aragonés en representación de Durruti y Pérez Farrás” (LVG, 19 de agosto de 1936).
Probablemente debe de contar con personal de la Cruz Roja tal y como lo nombra una nota publicada en el Boletín Oficial de la Brigada Nº1 de Cruz Roja N.º 198 de septiembre de 1936: «En el sector Aragonés, hay establecidos servicio de nuestra Institución, en Sástago, con personal de Comité Local de Lérida y en Bujaraloz, Peñalba, Pina y demáspueblos alrededor, está servido con personal de Barcelona«.».
En marzo de 1937 es el doctor Ramon Arandes Adan quién se hace cargo del hospital de Peñalba, a quien le acompañan, entre otros «El cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés» (L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española. Closa Salinas, Francesc).
Miembros del equipo quirúrgico de Arandes en Peñalba durante los primeros meses de la guerra en el hospital de Peñalba (Archivo familia Arandes).
Además, de acuerdo con el “Diario Oficial del Ministerio de la Guerra» (Valencia, 22 de enero de 1937), conocemos diverso personal médico que actúa en los diferentes hospitales y puestos de socorro, siendo los siguientes alféreces médicos provisionales para el hospital Peñalba: Pedro Arque Cuxart (9 septiembre 1936), Carlos Asensio Merino (2 septiembre 1936), Carlos Asensio Merino (2 septiembre 1936), Juan Colón Bragulat (17 agosto 1936), Francisco Cañet Castella (10 septiembre 1936) y José Polo Tomás (2 septiembre 1936). Nota: Entre paréntesis, la fecha de designación.
Doctor José Santamaría Jaume
El doctor José Santamaría Jaume actúa como delegado sanitario de la columna Durruti, acompañado del Dr. Fraile. Es responsable del hospital de Peñalba y del de Bujaraloz, atendiendo ambos hospitales desde los primeros días. Lo atestigua el doctor Félix Martí Ibáñez, médico, psiquiatra, escritor y con el tiempo editor quien, en agosto de 1936, visita el hospital de Bujaraloz “Nuestro fraternal amigo el doctor Santamaría, que desciende del coche que le trae del Hospital de Peñalba, tostado y alegre, y el doctor Zapater, que le ayuda magníficamente en su tarea” (Impresiones de la Revolución, Frente y Retaguardia. Solidaridad Obrera, 28 de agosto de 1936).
El doctor Santamaría es uno de los médicos en Madrid con la muerte de Durruti “Los médicos que estaban aquel día 19 de noviembre de 1936 en el Hospital de las Milicias Catalanas destacadas en Madrid, en el Hotel Ritz, habilitado como hospital de las mismas, eran los médicos siguientes: doctores Santamaría, Moya Prats, Martínez Fraile, Cunill, Sabatés, Gómez y Abades. Pero de todos ellos, el que permaneció junto al herido hasta su fallecimiento fue el doctor Santamaría, Jefe de Sanidad de la que fue 26 Di visión, al militarizarse la «Columna Durruti». Pude averiguar, tiempo después, que el doctor Santamaría, testimonio de primera mano, vivía todavía recibiendo en la provincia de Lérida. Llamar a la puerta de sus recuerdos y de su silencio con el aldabonazo de la curiosidad informativa era, hasta cierto punto, un delicado pero, justificable para la realización de un libro sobre la muerte de Durruti. Sería necesario establecer, en lo posible, un contacto con él y procurar obtener alguna información valiosa sobre lo sucedido… Pero el silencio fue la única respuesta” (Llarch, Joan. La muerte de Durruti).
No obstante, en 1970 en una carta a Jesús Arnal, le cuenta que el cuerpo de Durruti presentaba “un agujero rodeado de un claro tatuaje, señales correspondientes a disparo de arma de fuego, a menos de 50 cm”.
Doctor Joaquim Boadella i Clota
El médico cirujano Joaquim Boadella i Clota es nombrado el 18 de agosto de 1936 jefe de la circunscripción de Bujaraloz (Apropamet a la historia dels hospitals de la Guerra Civil(1936-1939) A L’Alt Urgell Casassas i Romero, Eva; Oniols i Perearnau, Lluís; Altimiras i Roset, Jacint).
DoctorRamon Arandes Adan
El historiadorFrancesc Closa Salinas ha estudiado el hospital de Peñalba en relación con el doctor Ramon Arandes Adan, doctor que, en enero de 1938, remite un informe al alto comandante de la sanidad del ejército del Este. Un informe que, en palabras de Francesc Closa Salinas, nos permite conocer de primera mano la funcionalidad de los equipos quirúrgicos en el frente del Este (ANC: 1-886-T-17128, Expediente personal de Arandes Adán, Ramón. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española. Closa Salinas, Francesc).
Ramon Arandes Adan es destinado al Hospital de Peñalba en marzo de 1937: “Como médico voluntario a la columna Durruti, ocupando el cargo de jefe del equipo quirúrgico” (L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española. Closa Salinas, Francesc).
A partir de finales de agosto de 1937, el Dr. Arandes es designado consejero quirúrgico del XI Cuerpo del ejército y el 25 de agosto Pelai Villar es nombrado jefe de sanidad del XI Cuerpo del ejército “Acompañándole el Capitán Blay como director del hospital de campaña, el capitán Bas en la sección de Higiene y Desinfección, nombra un jefe de evacuaciones, asigna al capitán Joan Salvador Roca como ayudante de campo y Arandes le nombra como consejero de las cuestiones quirúrgicas” (L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española. Closa Salinas, Francesc).
Tarjeta postal del Hospital de Peñalba (Archivo familia Arandes).
Los siguientes meses, el Dr. Arandes se encuentra al frente del equipo quirúrgico del hospital del cruce de Gelsa, como teniente médico, sobre los meses de agosto, septiembre y octubre d 1937: “Coincide con el teniente médico Guzmán Lorca Ruiz. También con su hermano Venanci Arandes Adan, soldado”. Y en noviembre es trasladado al Hospital Mixto de Campaña de Bujaraloz, donde es ascendido a capitán médico (L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española. Closa Salinas, Francesc).
El hospital de sangre de Peñalba en el sector sanitario del XI Cuerpo de Ejército
Tras la militarización de las milicias, proceso que se inicia a finales de octubre del 36 y finaliza en abril del 37, el hospital de sangre de Peñalba acaba perteneciendo a la 26 división republicana del XI Cuerpo del Ejército, quedando el cuartel general establecido en Sariñena.
Francesc Closa Salinas realiza una radiografía del sector sanitario del XI Cuerpo de Ejército a finales de 1937, que presentaba “Unos rasgos muy semejantes a los del inicio de la guerra” constatando como el sector “Tenía cuatro equipos quirúrgicos distribuidos geográficamente de una manera bastante anómala: dos en la clínica base situada en Sariñena, uno en el «cruce» de Gelsa y el último en la clínica de Peñalba”. No obstante, resalta Francesc Closa Salinas, tanto el hospital de Peñalba como el hospital de Sariñena se encontraban bastante alejados del frente “Aproximadamente, a unos cincuenta kilómetros del frente”.
A primeros de 1938, el sector es reconfigurado, trasladando el puesto del cruce de Gelsa a Monegrillo “En barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz” y el equipo de Arandes de Peñalba se traslada a Grañén junto al cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés.
Documento firmado por Pelai Vilar, jefe de sanidad del XI Cuerpo del Ejército en el que se informa a Arandes de su traslado al equipo quirúrgico de Grañén como jefe (Archivo familia Arandes).
Gracias al informe de Ramon Arandes y a la investigación de Francesc Closa Salinas, además de permitirnos conocer de primera mano la funcionalidad de los equipos quirúrgicos en el frente, podemos saber como a lo largo del año 1937 su equipo asiste a un total de 973 heridos “La relación de datos que Arandes nos ha dejado, así como la presencia de niños y ancianos y la tipología de las intervenciones realizadas —donde hay un gran número de esguinces, luxaciones y apendicitis—“, definiendo la actividad propia de un hospital de retaguardia.
Sello Jefatura de Sanidad del XI Cuerpo Ejército.
Evacuación
Los heridos de guerra son atendidos en los puestos avanzados, donde se realizan las primeras intervenciones de urgencia para ser clasificados y evacuados a los hospitales de retaguardia o también llamados hospitales base. En este caso se evacuan de los puestos de socorro del cruce de Gelsa y de Monegrillo a Bujaraloz y Peñalba.
Algunos de estos servicios aparecen en la «Relación de servicios» publicados en el Boletín oficial de la Brigada nº.1 Cruz Roja de la Comisión Provincial de Barcelona del 1 de julio de 1937:
18 de julio: Fueron evacuados 5 heridos al Hospital de Bujaraloz y 2 al Hospital de Peñalba.
20 de julio: Traslado de 2 heridos al Hospital de Peñalba y 5 heridos al Hospital de Bujaraloz.
Para no saturar los hospitales del frente y retaguardia se evacuaba a hospitales alejados completamente del frente. Del sector centro de Aragón se evacuaba principalmente al hospital de Lérida e incluso a Barcelona.
No obstante, según las características de cada hospital o disposiciones de cada momento, los heridos son trasladados entre los hospitales del sector:
El compañero Jaime Acon es trasladado al hospital de Bujaraloz por no estar afecto de apendicitis aguda y si de un cuadro de colón… a medicina general. Peñalba 27 del X del 36. (CDMH_PS_ARAGON_C0109_EXP00019_0026).
1ª Columna Sanitaria Expedicionaria. El miliciano Jaime González Andón va a Bujaraloz por enfermo y regreso cuando sea dado de alta. En Peñalba a 23 de diciembre de 1936. Colitis?… Sello 1ª Columna Sanitaria Expedicionaria. Sello Columna Durruti Sección… (CDMH_PS_ARAGON_C0109_EXP00019_0241).
Actas de nacimiento y defunción de Peñalba
En el registro municipal de Peñalba se encuentran las actas de nacimiento y defunción de Peñalba durante el periodo de la contienda. Consultadas, estas no han aportado presencia del hospital o de su personal. No obstante, curiosamente podemos extraer la denominación de algunas de las calles de Peñalba:
Fernando Sugrañes Castañeda fallece en el hospital de Peñalba a consecuencia de las heridas recibidas en el frente. Maestro guarnicionero, auxiliar subalterno del séptimo regimiento de Artillería, anteriormente a la guerra presta sus servicios en el cuartel de San Andrés. Forma parte de la primera columna expedicionaria que parte a Bujaraloz, siendo auxiliar del comandante Pérez Farrás y Durruti “Quienes apreciaron en él grandes dotes de inteligencia y heroísmo”.
Herido gravemente, es trasladado a Peñalba “Donde falleció, a pesar de la rápida intervención quirúrgica llevada a cabo por los capitanes médicos Linares y Fidel Montes”. En su entierro “La comitiva fúnebre partió del Hospital Militar, presidiendo el duelo, además de los familiares del muerto, el practicante médico R. Feliu, llegado del frente aragonés en representación de Durruti y Pérez Farrás” (LVG, 19 de agosto de 1936).
La memoria de un hospital
Al trasladarse el personal quirúrgico, a principios de 1938, el hospital de sangre de Peñalba debe de reducir bastante su actividad e importancia, hasta la caída definitiva del frente de Aragón, cuando a finales de marzo, concretamente el 25 de marzo de 1938, las tropas nacionales alcanzan Valfarta, Peñalba y Candasnos (Parte Oficial de Guerra del 26 de marzo de 1938), concluyendo la existencia del efímero hospital de sangre de Peñalba.
Así, queda recogida parte de su memoria, especialmente la de aquellos doctores y resto de personal sanitario que en tiempo de guerra lucharon por salvar vidas y de Peñalba, una localidad históricamente hospitalaria. Lugar de paso, de peregrinaje, por donde también pasa el ramal del camino de Santiago conocido como el camino catalán de san Jaime. Por ello su hospitalidad viene de lejos, cuando en 1170 se es fundado hospital en esta villa por Alfonso II. Pero eso es otra historia.
Gracias al ayuntamiento de Peñalba y a Francesc Closa Salinas por su estimable a ayuda.
Casimiro Lana-Sarrate tuvo un hijo, Alfredo, y dos nietos, Mike y Julián. Yo soy Mike, el último miembro vivo de esta rama familiar. Nací en Canadá, pero el trabajo de mi padre nos llevó a mudarnos a la zona de Nueva York y luego a Uruguay. En casa hablábamos inglés y no empecé a aprender español hasta los nueve años, cuando nos mudamos a Sudamérica. Cuando dejé la universidad, trabajé en el sector forestal en las montañas del oeste de Canadá. A los años empecé a interesarme por el fitness y la salud y puse en marcha un negocio de nutracéuticos y alimentos ecológicos. Después de trabajar muchas horas al día durante 20 años, vendí el negocio y me jubilé.
Mike Lana Sarrate.
Casimiro falleció cuando yo tenía cinco años, así que nunca lo conocí en persona. Él vivía en Buenos Aires y nosotros estábamos cerca de Nueva York, a un mundo de distancia. Mi padre, Alfredo, pensaba que mi hermano pequeño y yo no estábamos preparados para hablar de asuntos familiares y de la historia de la familia. No fue hasta que nos mudamos a Uruguay cuando empezaron a surgir algunas anécdotas durante las cenas. Mi padre era una persona reservada, racional y práctica, parecía que utilizaba anécdotas y detalles familiares para respaldar argumentos más generales. Habló de algunas ideas de Casimiro sobre la educación y en el ámbito de la ingeniería. No tengo historias largas como las que se cuentan para reforzar una tradición oral. Me fui de casa de Uruguay para empezar la universidad en Canadá a los 16 años, así que mi padre y yo pasamos muy poco tiempo juntos, tiempo que podríamos haber dedicado a compartir la historia de nuestra familia. Falleció joven.
Alfredo logró superar la muerte de su madre, Luisa, que vivía en Ciudad de México. Regresó del funeral con varias cajas de documentos familiares y objetos de recuerdo. El contenido de esas cajas nos reveló la historia de la familia. Leí y revisé gran parte del material y luego guardé las cajas en mi casa. Un día recibí en mi casa la extraordinaria carta con sello de Joaquín Ruiz Gaspar, en la que me pedía información sobre su compatriota de Sariñena Casimiro Lana-Sarrate. Compartí todo lo que resultaba interesante: fotos, títulos, documentos y, por supuesto, las cartas que atestiguaban su relación con Albert Einstein.
Casimiro Lana Sarrate
Veo a un hombre motivado por superarse a sí mismo y que aboga por formas de mejora para los demás. Para mí, lo que destaca es la amplitud de intereses a los que se dedicó. La educación, la ciencia, los negocios, la naturaleza, el discurso intelectual y la política son disciplinas que él desarrolló como expresiones de su voluntad.
Exilio, una herida desgarradora
Si pienso en el exilio de España, llego a la conclusión obvia de que cualquiera que se exiliara evitaba la cárcel y la ejecución. Por supuesto, muchos héroes se quedarían a luchar, pero otros quizá esperarían a que cambiaran los vientos políticos. En ese momento podrían volver a cobrar relevancia y formar parte de la reconstrucción del país. Por desgracia, Casimiro fue perseguido en España mientras se encontraba en Argentina. Tengo documentos que demuestran la afirmación de Casimiro de que se quedaría en Argentina y seguiría dedicándose a sus intereses allí. Pero perdió tantas cosas en el exilio. Un hombre con su nivel de creatividad, su variedad de intereses y sus relaciones sociales tendría que recuperar tantas cosas en el Nuevo Mundo.
Tengo un documento en el que se describe la fortuna que Casimiro perdió cuando se marchó de España. Creo que había guardado oro y dinero en efectivo como garantía para un negocio. La Generalidad de Cataluña confiscó el contenido de las cajas de seguridad, lo que, al cambio actual, asciende a 3 millones de dólares estadounidenses. Es curioso que el padre de Casimiro perdiera su fortuna a causa de la Revolución Mexicana, durante la cual le confiscaron sus 4000 hectáreas de tierras de cultivo. Es un consuelo saber que, tras el exilo, mi padre y yo hemos evitado sufrir pérdidas provocadas por motivos políticos.
Sariñena, un lugar en la memoria
Me sorprende no haber visitado España todavía. Mi mujer siempre ha querido ir desde que nos conocimos y yo le había propuesto hacer un viaje de Barcelona a Zaragoza y visitar los lugares de interés que hay por el camino. Es interesante especular sobre cómo un entorno da lugar a personas excepcionales. Muchas personas famosas y exitosas a lo largo de la historia, como Isaac Newton y William Shakespeare, procedían de pueblos pequeños, pero llegaron a influir en todo el mundo. Me encantaría compartir historias con los habitantes de Sariñena y de los alrededores. Estudiaría el contenido de Os Monegros para prepararme para apreciar la región, sus costumbres, su historia y su gente.
Alfredo Lana Sarrate Noriega
Mi padre tenía una serie de creencias y tomó una serie de decisiones que probablemente estuvieron influenciadas por Casimiro. Recuerdo haber visto una solicitud de admisión al MIT, la prestigiosa universidad de Cambridge, en la que se le pedía a mi padre que eligiera una religión de una lista estándar. Él escribió a mano «librepensador». Casimiro se describió a sí mismo de la misma manera en una carta que tengo, dirigida a Albert Einstein. Casimiro se licenció en Química y estudió en el MIT. Alfredo se licenció en Ingeniería Química en el MIT. Casimiro presentó a mi padre a una multinacional canadiense, Alcan, para que trabajara allí. A los dos les interesaba la metalurgia. Es posible que el apoyo de Casimiro al ejercicio físico y al deporte influyera en Alfredo. Él se convirtió en campeón de remo en Buenos Aires. En una visita a la casa de su madre en Ciudad de México, vi un retrato suyo a tamaño natural, de pie, con la espalda recta y el pecho hinchado, sosteniendo un remo largo. Así se pintaba en aquella época. Aunque mi padre no se dedicó a la política, creía en la justicia social y en el valor del trabajador. Era el director general de la empresa, pero podía hablar con los obreros de la fábrica como si fueran viejos amigos. Supongo que estaría de acuerdo con algunas de las posturas políticas Republicanas que Casimiro defendía en Huesca.
Alfredo Lana Sarrate, segundo por la izquierda, campeón de remo. Buenos Aires, 1944.
Casimiro Lana Sarrate, un hombre de ciencia rescatado del olvido
Supongo que para ganarse un lugar duradero en la imaginación del público es necesario compartir muy a menudo las historias. Desde mi punto de vista, aquí en Canadá, la historia estaba perdiendo interés por falta de participación y el paso de tiempo. Ya no tenía a mi padre ni a mi madre para aclararme las preguntas que pudieran surgir. Debo admitir que el perfil de Casimiro en Os Monegros me ayudó a comprenderlo mucho mejor. Si a eso le sumamos la colaboración entre Joaquín Ruiz Gaspar y Antoni Roca Rosell, así como los numerosos datos que figuran en las publicaciones de Javier Turrión Berges, no puedo sino quedarme asombrado ante el minucioso detalle y la elocuente erudición que me han llevado a re-imaginar la figura de Casimiro.
Mi abuelo no era un académico encerrado en su torre de marfil ni un diletante. Ponía sus ideas en práctica. He llegado a verlo como una persona con un carisma que inspiraba a los demás a movilizarse en pos de un objetivo común. Se unió a tantas sociedades y asociaciones que casi no puedo contarlas.
El renovado interés por su vida y su obra es muy gratificante y tengo que dar las gracias y rendir homenaje a todas aquellas personas que han dedicado tanto tiempo y esfuerzo a este proyecto.
In Memoriam de Casimiro Lana Sarrate. Mike Lana-Sarrate, 3 de mayo del 2026, sesenta y cinco aniversario de su muerte.
Infatigable, con una energía contagiosa y tremendo empuje, carácter forjado en la dureza del territorio, orgulloso de su tierra, de sus colores y texturas, del relieve y cada vestigio de su pasado. Constantemente comprometido, todo un referente, un artista que ha desarrollado varios proyectos desde Restalber a Artecor, iniciativas que construyen una sociedad mejor y que nos conduce a la esperanza.
Antonio Puyol Pociello con algunas de sus creaciones.
Natural de Calasanz, comarca de La Litera, Antonio Puyol Pociello nace el 21 de marzo de 1946, donde vive hasta los 4 años. Son años muy malos, falta de lluvia y cosechas, nada se recoge del campo ni de las almendreras y olivos – Muchos son cortados para hacer carbón –. Su padre es sastre, pero cuando el campo no da, nadie encarga nada. Así, que por mediación de uno de Lalueza, que cortejaba en Calasanz, deciden mudarse a Lalueza, donde se estaba planteando el regadío y se preveía una buena bonanza económica en la zona.
– Con la máquina de coser y poco más – sobre 1950 la familia se traslada e instala en Lalueza, pero el regadío no llega. Aunque lo elemental, lo básico no falta, en Lalueza había huerta gracias al azud del Isuela y su acequia. Lo que no falta es el esparto, recogerlo y hacer sogueta, algunos críos de su edad la hacen en cuanto tienen un rato, mientras Antonio algo aprende – Pero muy mal -, su familia casi ni lo ve.
Su padre se dedica a coser mientras que su madre termina la ropa. En casa son cuatro hermanos y él va a la escuela normal hasta los 11 años, recordando con cariño a Teodoro Gutiérrez, maestro que luego está en Grañén – Aquel maestro enseñaba, hacía pensar, decía “Lee, escribe y piensa” –. Después de la escuela, lo típico de antes, hacer males, coger nidos… – ¡lo que no está escrito! -. Cogía retazos de casa y trapos y hacían un balón para jugar por las calles a fútbol.
A los 11 años marcha al seminario a Huesca becado, es buen estudiante, y los dos últimos años de seminario a Zaragoza, con los de Barbastro y Jaca. En su último año va a Cariñena a hacer prácticas con Andrés Gabarre, que estudia con él. Es un año muy bueno, juegan a futbol, hacen un grupo de teatro y de vez en cuando se van de bodegas. Antonio acaba el seminario con 23 años, pero Antonio no se ordena.
Mientras estudia trata de ganarse algo la vida, a los 14 años se dedica a pintar por las casas – De brocha gorda – y así puede comprar libros. A los 19 años trabaja de escribiente en la recepción de la remolacha para la azucarera de Monzón, registra el nombre, el peso, la tara, el descuento… un trabajo solo de temporada. Se hacía en invierno y se recogía la remolacha en las estaciones de tren de Grañén, en la finca la Rambla, Poleñino y Sariñena y se mandaba a Monzón.
Tras el seminario Antonio se instala de autónomo de pintor en Lalueza y de los 23 a los 26 años se dedica a pintar pisos, con Antonio el cura de Curve y otro de Orillena. Hasta que un día, Javier Osés Flamarique le anima y acaba ordenándose sacerdote. Entra muy animado con su propia visión de la iglesia y la gente lo acoge muy bien. A pasar de tener desavenencias con la cúpula eclesiástica, Antonio ha sido fiel a sus principios y se ha debido a su gente, a los monegrinos, donde ha crecido: “Pan, andar y ser”.
Ha estado de párroco en distintas localidades como Orillena, Cartuja de Monegros, donde también estuvo Mariano Acín Vara, en la Estación de Sariñena, sustituyendo a Ricardo Toledo, y Capdesaso y Alberuela de Tubo relevando a Joaquín Borderías.
Fruto de distintos cursos talleres, que van realizando en Alberuela de Tubo, nace en 1995 Restalber, un taller de restauración y recuperación de muebles antiguos. Por medio de la asociación, se busca la formación y generación de empleo gracias al taller. Para ello se especializan en rehabilitación y restauración, gracias a José María Usón se forman en diferentes aspectos tales como ebanistería, talla en madera, torno, policromados o dorados, entre otras materias. Además, han realizado señales, indicaciones, vallados de madera, postes con nidos de cigüeñas… Un taller con mucha solera que da a conocer mucho a Alberuela de Tubo.
El entorno siempre le ha fascinado, sentirlo, descubrirlo, conocerlo, sentirse muy vinculado al territorio. Ya en Lalueza se interesa por el poblado neolítico del Villar. Solía ir después de las tormentas -Siempre descubrían cosas interesantes-. Pero lamentablemente no hay mucho interés por mantener el patrimonio -A este paso el puente viejo de Lalueza se perderá porque no se arrima nadie, no hay mucho interés-.
Cuando llega como párroco del pueblo de Cartuja de Monegros, junto a sus homólogos Félix Rufas de Lanaja, Carmelo Pérez de Robre y Ernesto Villacampa de San Juan de Flumen recuperan la romería al monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, celebrando el Día Rural desde el Movimiento Rural Cristiano. Se inicia sobre 1978, día de san Isidro, aunque sin embargo a la iglesia no se puede ni entrar y la misa se tiene que hace en la balseta.
Entonces la cartuja no se emplea y está cerrada, pero al tercer año de celebrarse ya se empieza a entrar por la iglesia. Esto le lleva a documentar la cartuja y desde el 2001 la ha fotografiado viendo cómo se va deteriorando año tras año. Su adquisición por la DPH es un hito y su rehabilitación inimaginable. No obstante, aún quedan elementos del antiguo monasterio, fuente, huertas, balsa…
Le ha fascinado Bayeu, lo que expresa con cuatro pinceladas da una gran expresión además de fuerza y color, evocando a los fusilamientos del 2 de mayo de Goya con quien comparte expresión. También la expresión dura, muy similar a la que expresa su hermano Francisco Bayeu – Quién sabe, pero Bayeu pinta muy pocos meses en la cartuja, 3 o 4 meses, a saber, qué hacía el resto del tiempo, igual estuvo pintando con Goya el Pilar –.
Dicen que Manuel no domina la anatomía, era monje y pinta en un monasterio, sostiene Antonio – Tenía que ser una distorsión intencionada –. Las caras y sus expresiones son perfectas – Era un privilegiado, pintaba por placer, es un monasterio de clausura, no pintaba para que se contemplasen, solamente para los monjes del monasterio –. Hacía pintura al fresco y arriesga muchísimo expresando todo lo que expresa en un entorno tan hostil. Los colores son de la tierra, de Los Monegros, intensidad y fuerza. Quizá Bayeu es algo rebelde, pues Bayeu se relaciona mucho con Jovellanos, que está desterrado en Mallorca, con quien coincide y se cartean.
Esa autenticidad que Antonio demuestra en sus actos le lleva a ser invitado a dejar los hábitos, al parecer no encajaba en la remodelación. Pero para Antonio no es un problema en su forma de entender la vida y la fe y continúa su trabajo ligado a su comunidad de la que es auténtico motor. Quizá reconociendo el valor de la gente – La gente de Monegros ha vivido una dureza extrema -por encima de los frailes que abandonaron el monasterio hasta por dos veces. La historia nos ha curtido en Los Monegros –. Pues Antonio siempre ha sido firme a sus convicciones e ideas.
En el año 2023 aparece Artecor, un proyecto inclusivo desde la igualdad para crecer y disfrutar juntos, construyendo una sociedad mejor, un espacio a través del arte, integración y vida independiente. Con ella Antonio es parte y continúa su labor e inquietud artística elaborando cuidadosas composiciones donde la tierra adquiere nuevas dimensiones, donde aprender se convierte en una aventura que va más allá de la tierra, la luz y del compartir un sueño que es, en sí mismo, pura magia.
Antonio Puyol Pociello «Salamanquesa 2026», reconocimiento de «Os Monegros» por una vida de compromiso y amor a esta tierra.