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Las sabinas de Los Monegros


    El territorio de Los Monegros es conocido por su particular paisaje estepario, donde las sabinas representan el máximo desarrollo de la vegetación en la zona de mayor aridez de Los Monegros. Habitan la tierra agrietada por la sed, de escasas precipitaciones y permanecen erguidas bajo la sofocante intensidad solar estival, resistiendo la intensa fuerza del cierzo y escondidas en la boira de los heladores inviernos. Los Monegros es un contraste estacional, de un amplio rango climático, un paraíso por descubrir que exige paciencia y reflexión ante unos horizontes amplios y profundos que invitan a perdernos en sus solitarios páramos semidesérticos.

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Sabina monegrina.

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Distribución Sabina albar, Península Ibérica.

            En el rigor de la estepa monegrina, la sabina albar (Juniperus thurifera) salpica el paisaje, presentando un gran desarrollo, en contra de la percepción generalizada de ser una especie de crecimiento lento. Botánicamente, las sabinas pertenecen al grupo de las coníferas o pínidas, del género Juniperus. Pertenece al dominio del Coscojar-Espinar con sabina albar (Rhamno-Cocciferetum Thuriferetosum). Un dominio que se distribuye entre los 300 a los 450 m. de altitud, en un territorio de un régimen térmico extremadamente cálido y con escasas precipitaciones. Se desarrolla entre relieves de vales donde abundan afloramientos de yesos y donde son frecuentes las inversiones térmicas, las nieblas persistentes en invierno y el cierzo. Estas condiciones, según el ecólogo César Pedrocchi Renault, establece el carácter montano de la sabina albar y lleva a aceptar la idea de Rivas-Martínez de considerar la independencia de esta subasociación climática (Thuriferetosum) respecto al Rhamno-Cocciferetum, diferenciándola como asociación Juniperetum phoeniceo-thuriferae (Br.-Br. & O. de Bolòs), Rivas-Martínez, 1987.

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Sabinar monegrino.

            El sabinar albar en Aragón, principalmente, ocupa grandes zonas en los fondos de la depresión del valle del Ebro (Pallaruelo, Castejón de Monegros, Retuerta de Pina…) y en zonas altas de Teruel. En Los Monegros se distribuye por zonas del piedemonte de la sierra de Alcubierre, formando bosquetes de lo que debieron ser verdaderos bosques de sabinas. Para Javier Blasco, la retuerta de Pina representa un vestigio, en si mismo, de los antiguos sabinares monegrinos. Se constata con la presencia de especies como el espino negro (Rhamnus lycioides), Asparagus acutifolius, Ephedra mayor, carrasquilla (Rhamnus alaternus), coscoja (Quercus coccifera) y Osyris alba. La sabina albar aparece acompañada junto a otras especies como el pino carrasco, el enebro (Juniperus Oxycedrus) y la sabina negra (Juniperus Phoenicea). Por los llanos agrícolas de secano, la sabina albar presenta una estructura abierta de ejemplares aislados en los márgenes de los campos, destacando por su belleza el sabinar de Pallaruelo de Monegros y el puerto de la Portellada. Por contra, en vaguadas y vales suelen formar bosquetes muy densos, ocupando los espacios que antiguamente eran aprovechados por el ganado y para la obtención de leñas.

Las sabinas de Los Monegros nunca surcaron mares ya que terminaron en techumbres como vigas y en humo después de ser reducidas a carbón. Y vieron las recuas de mulas primero, y al tractor después, transformando la monteriza en huebra y sementero condenándolas finalmente a vivir en lindes entre cultivos. A las supervivientes. A las últimas.

Javier Blasco Zumeta

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Crecimiento anual julio 2013

           “La sabina es de tronco grueso y corteza grisácea agrietada en tiras filamentosas, forman copas frondosas, cónicas cuando son jóvenes, que se redondean con la edad, suelen alcanzar alturas de hasta diez metros o más.” En contra de lo que se cree no son de crecimiento especialmente lento y gran longevidad, los años de lluvia suelen crecer tanto como los pinos y los que no llueve, según César Pedrocchi, menos o nada. “Los botánicos han escrito que engrosan el diámetro de su tronco un promedio de solo 3 mm anuales. No pueden, ni necesitan, crecer más rápido ya que ningún otro árbol puede vivir ahí y quitarles la luz”, explica Javier Blasco Zumeta. Crecen despacio y viven mucho. En Los Monegros la sabina tiene un crecimiento claramente bimodal, con un pico primaveral y otro otoñal. “Esta gran plasticidad para ajustar sus patrones de crecimiento hace presuponer que puede llegar a ser capaz de aguantar unos niveles muy elevados de estrés, como consecuencia de un previsible clima futuro más seco y cálido”. Así concluye un estudio que compara sabinas de Soria y Los Monegros. “El crecimiento de los árboles se inicia en marzo y se detiene totalmente durante el verano. Con las lluvias de septiembre los árboles vuelven a generar madera hasta noviembre. Las sabinas de mayor longevidad constatadas en la península ibérica son las de Calatañazor, con cerca de 500 años, lejos de la creencia de edades milenarias en las sabinas. Su madera es muy resinosa y aromática.”

El nombre científico de esta especie, thurifera, significa «productora de incienso», ya que su madera es muy aromática, de olor resinoso agradable, por lo que se ha quemado para este fin, produciendo un olor muy penetrante que al decir de las gentes ahuyenta a los insectos y según Pío Font Quer hace huir a las serpientes.

            La sabina negral, Juniperus Phoenicea, es más oscura y se parece más a los cipreses, sus frutos al madurar son de un color rojizo, su nombre Phoenicea hace referencia a su coloración. Los frutos “gayubas” de la sabina albar al madurar adquiere un tono azul oscuro.

La Sabina

Allí permanece quieta
igual que la soledad,
pasa el tiempo por sus ramas
y no las puede truncar.

Quieta,
altiva,
la sabina
testifica
que bajo ella
se agruparon
los anarquistas.

Soporta la ira del cierzo
igual que un barco a la mar
y bajo la densa niebla
es como un ángel guardián.

Cuando paso por su lado
me entran ganas de abrazar
el viejo y duro tronco
que la hace realidad.

Y allí permanece enhiesta
como un monegrino más
sabiendo, como ellos saben,
lo duro que es pelear.

                                                    José Antonio Labordeta

            Las sabinas en Los Monegros han mantenido una estrecha relación con el ser humano, los portes largos y rectos han sido aprovechados para la construcción de mases, masías y aldeas (casetas de monte), construyendo la parte principal del esqueleto del tejado. Además, las ramas de las sabinas constituían una fuente de alimento invernal para el ganado lanar. Visitando enormes sabinas con un viejo pastor de Pallaruelo de Monegros, Félix Tabueña, me enseña sorprendentes ejemplares del sabinar de Pallaruelo, con la mirada de quien ha visto crecer las sabinas. Con su saber, transmitido generaciones tras generaciones, enseña que la mano del hombre ha contribuido en el desarrollo de las características sabinas de porte largo y desnudo. En invierno, cuando escaseaba el alimento para el ganado, los pastores las desmochaban, las podaban. Las sabinas las han formado a base de “ramiar” que es como se conoce la labor de la poda. Para no causar la muerte de las sabinas, cada año podaban un piso.

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Contemplando una centenaria sabina.

            Paco Lasierra, natural de Pallaruelo de Monegros, escribió en 1990 dos artículos para la revista “Quio” sobre las sabinas monegrinas. En el llama sabinizos a las sabinas de los cerros, que eran usadas como leña. Lasierra describe como las sabinas del marguin o márgenes de los campos agrícolas, se han empleado tradicionalmente para puertas, cletas (cleta: Ara. puerta rústica consistente en un armazón de palos o estacas), tableros de carro… Su madera es muy resistente, lo que ha dado píe al falso mito de la armada invencible, aunque dura y difícil de trabajar. Javier Blasco Zumeta cuenta que en Pina se empleaban para hacer estacas (empalizados) para sujetar las ribas de las acequias o del río. En el Ebro aún permanecen postes de sabina, los colocaban antiguamente para la pesca de anguilas, hace ya más de 40 años. Con la madera de sabina se construían piezas para los pozos, iba muy bien la sabina pues es resistente a la pudrición. Según un viejo carpintero, amigo de Javier Blasco, la sabina no servía de mucho, pues la pequeña tiene muchos nudos y las grandes están podridas por dentro. 

            Las cabras solían estar donde más sabinas había, cuanto más viejas mejor, un exquisito manjar para el ganado lanar. Cuando se compraba una caballería nueva, para saber si era buena para el trabajo se le enganchaba una sabina arrancada para ver como tiraba. Las sabinas servían para refugio del sol, para el descanso de la faenas del campo, para el almuerzo, comida o merienda. Un lugar fresco para conservar la comida y la bebida y descansar de la siega, o resguardarse el pastor y sus perros.

            Hace su nido el pájaro carpintero “el aguacero””. En las sabinas viejas es más fácil, ya que por dentro están huecas, después los huecos los aprovechan para criar los mochuelos, lirones, ratas de campo y Paco narra que una vez al asomarse se encontró un par de lagartos que le dieron un buen susto.  En sus ramas anidan las palomas torcaces, la garza o picaraza, cernícalos, esparveros o águilas, en sabinas viejas y grandes.

            “Nadie que se haya criado en pallaruelo podrá contemplar la sabina y permanecer impasible, por ser una de las cosas que nos identifican”

                                                                                                                      Francisco Lasierra

            Diferentes estudios realizados por el profesor Javier Blasco Zumeta han dado como resultado una gran biodiversidad relacionada a los sabinares monegrinos, que encuentran un adecuado hábitat en la base de las sabinas, entre sus extendidas ramas. Se han encontrado 16 especies de himenópteros, uno de los mayores ordenes de insectos, con la cita primera de una especie en la región Paleártica. En otro estudio, se recogen nueve especies y se encuentran tres nuevas citas de piojos (malófagos), parásitos de aves. También existe un estudio sobre los pulgones en los sabinares, en el que se constataron 112 especies, de las que al menos dos fueron nuevas especies descubiertas. Un diverso microhábitat en cada sabina, donde, además, las mismas ramas mantienen humedad necesaria para su buen desarrollo y microfauna que va generando nutrientes.

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Campos salpicados de sabinas en sus margenes.

            La deforestación de los Monegros está lejos del mito de la falsa tala masiva para la construcción de la armada invencible.  La deforestación, posiblemente se  desarrolló en un primera etapa sobre los siglos XIV y XV, en cuyo periodo se produzco un brutal proceso desforestador en el valle del Ebro que desencadeno la formación del delta del Ebro, aunque no hay constancia de una severa deforestación en Los Monegros.

            A la actividad ganadera se le puede atribuir una segunda etapa deforestadora, del siglo XV al XVIII, consiguiendo pastos y evitando la regeneración. El geógrafo portugués Labaña en 1611, en su paso por los Monegros, no referencia la presencia ni de sabinas  y ni de sabinares. Frutos afirma que en el siglo XVIII el sabinar (más o menos extendido) era explotado para leñas, madera de construcción y carbón, y el sobrepastoreo lo hicieron  retroceder. Aunque Braun-Blanquet & Bolòs (l.c.) sostienen que la deforestación se debió a la tala del sabinar, impidiendo el ganado la posterior repoblación. En la historia de la economía de Aragón, Asso,I. 1798 se refiere a la Sierra de Alcubierre como “está cordillera estuvo muy poblada de pinares y carrascales, que suministraban abundante materia para carbón, pero hace algunos años que los  cortes hechos incontroladamente han disminuido en gran parte aquellos bosques”.

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Bosquetes de sabinas.

            Es con la llegada del siglo XX cuando según César Pedrocchi se produce la mayor deforestación debido a la gran roturación de tierras para uso agrícola. Pero el desuso de  leñas como combustible, el abandono de tierras y la desaparición de rebaños y el pastoreo han propiciado una gran recuperación de la masa forestal. En la sierra de Alcubierre encontramos bosquetes de sabinas y ejemplares formando masa mixta con el pino carrasco, además de aparecer salpicando los márgenes de campos.

            La paleogeografía considera a los bosques de sabinas relictos, paisajes vegetales que ya existían en el cretácico y han viajada a través del túnel del tiempo. Actualmente, los sabinares se encuentran en expansión y configuran un paisaje indisociable a Los Monegros. Nuestros sabinares son especiales y tienen alma de leyenda, pues cuentan que el celebre Bandido Cucaracha escondía su botín en una vieja sabina. Cada sabina es un tesoro, un patrimonio, un monumento por proteger, signo de identidad de nuestra querida tierra de Los Monegros.

            Imprescindible: “Sabinas Monegros”. Un blog donde explica el proceso para reproducir la sabina albar y sus cuidados posteriores. Un blog muy recomendable, interesante y didáctico, de obligada lectura.

  • César Pedrocchi Renault. Ecología de Los Monegros. IEA, 1998.
  • Jorge Serrano Bolea. Árboles y arbustos de Los Monegros, PRAMES, 2003.
  • Variedad biogeográfica del territorio aragonés. A. Longares Alardren.
  • Especies de Hymenoptera Ceraphronoidea colectadas en un sabinar de  Juniperus thurifera L.  Los Monegros. Paul Desart. Javier Blasco Zumeta.
  • Malófagos parásitos de aves de un sabinar de Los Monegros (Insecta:  Mallophaga). Javier Blasco Zumeta y María Paz Martín Mateo.
  • Pulgones (Hemiptera Aphididae) de un sabinar de Juniperus thurifera de Los Monegros. M. Victoria Seco Fernández, M. Pilar Mier Durante,  Javier Blasco  Zumeta y Juan M. Nieto Nafría.
  • Blanco Castro, Emilio et alii. Los Bosques Ibéricos:Una interpretación geobotánica. Barcelona. Planeta, 1998.

Avutardas por Los Monegros


Por las llanuras cerealistas de Bujaraloz descubres unos Monegros completamente desnudos de vegetación arbórea y arbustiva, una planicie imponente que se extiende entre campos de cebada, trigo y eriales en barbecho y rastrojos. De la mano del guía ornitológico Esteban Hernandez San Román, se descubre la gran riqueza de avifauna que esconde el árido ecosistema monegrino. “Tierra de pájaros… pájaros de Tierra” es la oportunidad perfecta para visitar, aprender y conocer el sur monegrino.

Las Avutardas en Los Monegros

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Esteban localizando avutardas.

      Recorriendo con Esteban los montes de Bujaraloz, contemplamos numerosos cernícalos, aguiluchos laguneros y hasta un huidizo esmerejón, entre muchas otras aves más menudas. Resulta imprescindible acudir con gente experta para asegurar el avistamiento y evitar un comportamiento intrusivo que perjudique especies que se encuentran en peligro de extinción. Cada excursión aguarda sus propias sorpresas.

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        Sin duda, la ave esteparia reina es la avutarda, seguida por sisones, ortegas, gangas, alcaravanes…. Las avutardas (Otis Tarda) han adquirido una importancia histórica muy controvertida, especie en peligro de extinción, su protección ha limitado la expansión de regadíos por monegros sur. Son aves muy sensibles a las alteraciones de su hábitat y, aunque mantienen una población estable, hacen falta medidas que aseguren y aumenten su población. Crear áreas arboladas que den sombra, limitar la caza en algunas zonas, fomentar determinados cultivos… son medidas que favorecerían la expansión poblacional de avutardas, pero siempre han de contar con la implicación y aceptación de todos los sectores sociales. Los censos recientes arrojan unos datos de unos 60 ejemplares de avutardas y se estima que entre 1960 a 1980 sufrieron una merma de más de un tercio de sus ejemplares. Son aves sedentarias y se pueden avistar a lo largo del año, aunque hay que evitar la época de cría sobre el mes de mayo. Su alimentación es mixta, vegetal e insectívora, acuden mucho a los barbechos y rastrojos. Las avutardas es el ave más pesada que vuela, alcanza hasta los 15kg, y aún así gozan de gran agilidad para levantar el vuelo, un ave muy espectacular que podemos observar en Los Monegros.

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Avutardas avistadas a través del catalejo.

      El día de la observación llegamos a avistar a casi unos treinta ejemplares agrupados en una bandada, un espectáculo natural impresionante que constituye un gran potencial, un activo turístico muy excepcional en el mundo de la ornitología. Lastima que no localizáramos un sisón que merodeaba por nuestro entorno, lo que hubiera completado una jornada perfecta.

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Avutardas sobrevolando Bujaraloz.

       Cerca aparecen las saladas de Bujaraloz, un conjunto de ecosistemas salinos especialmente singulares. Parece ser que la expansión del regadío no afectará a las saladas. También encontramos las “clotas”, pozas naturales, hondonadas salobres que aparecen por los campos, algunos terrenos son auténticos saladares. En estos ecosistemas encontramos especies gipsícolas (de yesos) y halófilas (salinas), plantas y artrópodos que demuestran la relación que hubo en el Terciario entre las estepas del centro de Asia y el Mediterráneo Occidental. Existen especies endémicas relacionadas con especies asiáticas. En este sentido han sido declarados los espacios naturales ZEPAs de “La Retuerta y saladas de Sástago” y “Estepas de Monegrillo y Pina” que protegen las zonas de las avutardas y del cernícalo primilla, pero el territorio único monegrino siempre ha sido merecedor del máximo reconocimiento natural: la figura de Parque Nacional, una aspiración innegable en el mundo científico pero muy cuestionada socialmente. El potencial natural y ornitológico ha de ser un complemento para lograr la sostenibilidad ambiental y diversificar la economía rural para generar futuro.

       Contemplar los amplios horizontes, los amplios espacios abiertos donde perder la vista es todo un placer, una libertad para los sentidos en un océano de tierra.  “Tierra de pájaros… pájaros de Tierra”, donde descubrir su riqueza merece una oportunidad que no nos dejará indiferentes. Gracias Esteban, un placer y hasta la próxima!.

La sierra de Alcubierre


La sierra de Alcubierre corresponde a una muela situada en el sector central del valle del Ebro, con una clara dirección noroeste-sureste, divide la comarca aragonesa de Los Monegros entre la parte zaragozana y la oscense, entre la formación yesifera de Zaragoza y la detrítica de Sariñena. La sierra ocupa una superficie aproximada de unos 400 Km² (40.000 ha) y su altitud varia de los 400 m hasta sus máximas cotas de San Caprasio (811 m) y monte Oscuro (820 m). 

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La sierra de Alcubierre es la gran desconocida, una sierra que esconde una gran riqueza natural y paisajística en el centro del ecosistema estepario de Los Monegros. Un  lugar único donde perderse y encontrar el silencio, el sosiego y la serenidad en plena naturaleza, un entorno que lucha por sobrevivir en un territorio difícil y extremo. Una sierra muy especial, una sierra para aventurarse y sorprenderse por su gran biodiversidad.

La sierra de Alcubierre

  • Descripción del medio

Sierra AlcubierreLa sierra de Alcubierre se encuentra en la unidad de relieve de la Depresión del Ebro, un valle de carácter endorréico que constituye una amplia fosa tectónica, originada por erosión a finales del Terciario. La sierra es un extenso e importante relieve estructural, de más de 50 km de longitud, compuesto por plataformas tabulares formadas por erosión diferencial, ligeramente basculadas hacia el norte y taludes en la franja meridional y occidental de naturaleza más deleznable (arcillas, margas y yesos), profundamente moduladas por una densa red de barrancos. Predomina un techo resistente de naturaleza carbonatada (calizas, conglomerados y areniscas), seguido por la alternancia de las diferentes capas litológicas blandas y duras, configurando una morfología de muela, pero con una clara identidad de sierra.

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* Azud de Bastaras

Los usos agrícolas y ganaderos tradicionales han sido las principales actividades en la zona, actualmente la ganaderia se encuentra en regresión, y son contados los rebaños que todavía pastan por la sierra. Existe un amplio y deteriorado conjunto de aldeas (casetas de monte), corrales y parideras, balsetes, balsetas y balsas y tapiales… un rico conjunto patrimonial, arquitectónico y cultural que va desapareciendo y que, con la responsabilidad y el respeto a nuestro pasado, no deberíamos dejar perder.

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*San Martín en Peñalveta

La sierra de Alcubierre comprende los términos municipales de Alcubierre, Castejón de Monegros ,Farlete, La Almolda, Lanaja, Leciñena, Monegrillo, Perdiguera, Pina de Ebro, Robres, Sariñena, Senés de Alcubierre, Tardienta y Torralba de Aragón. 

Soldados de las Milicias Populares

* Soldados de las milicias populares

Durante la contienda de la Guerra Civil Española, la sierra formó parte del frente de Aragón, como testimonio quedan una serie de trincheras, algunas restauradas, configurando la “ruta Orwell”,  testimonio del paso del conocido escritor británico George Orwell. La fotografía “Soldados de las milicias populares, Sierra de Alcubierre” corresponde al fotógrafo  Agustí Centelles, conocido reportero gráfico que cubrió diferentes acontecimientos de la guerra civil (Colección Reina Sofia). La sierra de Alcubierre continúa siendo un enclave natural muy desconocido, pero son numerosas las rutas de bicicleta de montaña que se van desarrollando por su entorno, al igual que rutas senderistas.

* San Caprasio

* San Caprasio

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* Balsete

En la base de la sierra el uso del suelo es agrícola, formando un mosaico de cultivos de secano y áreas naturales y seminaturales. Por las zonas más degradadas, principalmente por el sobrepastoreo, y en los taludes aparece matorral termófilo, que puede soportar temperaturas relativamente altas. Destacan las comunidades gipsícolas ligadas a afloramientos yesíferos en zonas bajas. Por el piedemonte encontramos sabinares que van transformandose en bosque de formaciones arbóreas de pino carrasco a medida que se va tomando altitud, donde encontramos pequeñas áreas de bosque mixto (pino carrasco, quejigos y carrascas). La masa forestal proviene de forma natural y de repoblación, presentando un desarrollo evolutivo alto (latizal y fustal), clasificado como de alta calidad su nivel evolutivo, cercano al climático.

La sierra se ubica entre las cuencas del Gallego y del Alcanadre, por sus montes no discurre ningún curso fluvial. Sus laderas son pronunciadas, de materiales deleznables, muy especialmente al sur, presentando una densa red de vales, barrancos o tollos y cárcavas que constituyen una importante red de drenaje, propio de un paisaje mediterráneo y árido.

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*Tronco de sabina fosil.

El tronco de sabina fosilizada fue encontrado en una aldea del monte de Alcubierre, corresponde a la Era Terciaria, a los periodos Aragoniense y Vallesiense, entre 20 y 13,5 millones de años. “Antes de que apareciese el Homo Erectus (1,6 millones de años)”, apunta Alberto Lasheras Taira, quien ha estudiado el fósil y nos aporta la valiosa información que reproducimos: “El fósil es una sección irregular de tronco, la mineralización resultante conserva diferentes colores: blancos, ocres, marrones, grises y en algunas zonas presenta formaciones cristalinas de calcita (carbonato cálcico), que le dan un aspecto muy diferente a otros fósiles de origen vegetal encontrados por aquí”. Es el caso de otro fósil encontrado en Alcubierre, de buen tamaño es totalmente gris, con una buena conservación de las formas de la corteza. Aunque sin documentar, hay menciones de otros fósiles de sabina en Farlete y en Lanaja.

El proceso de formación del fósil sucedió en un ambiente húmedo, al caer en la orilla de un lago de escasa profundidad, con gran contenido en sales carbonatadas tipo calcita. Se produce un intercambio de materia orgánica por sustancias minerales, sobre todo en las partes exteriores, más duras. En un ambiente más caluroso y húmedo que el actual, con amplias zonas de lagos y sabanas cubiertas con bastante vegetación herbácea, el fragmento de tronco de sabina, se enterró en un sedimento arcilloso rico en carbonatos que lo protegió y favoreció el proceso de conservación y fosilización. La aparición del mismo, puede producirse como un bloque removilizado, que debido a la erosión de los niveles arcillosos margosos en los que estaba encajado, más blandos que el fósil, han desaparecido y lo han dejado visible.

Alberto Lasheras Taira

  • Climatología

En los Monegros el ambiente climático es seco y estepario, de carácter subdesértico. Es una de las zonas más cálidas de la península ibérica, alcanzando los 35º en verano, suele sufrir olas de calor con máximas de hasta 40º, favorecidas por la presencia del anticiclón de las Azores. En la sierra de alcubierre se reduce el extremo régimen térmico, en relación a su aumento de altitud.  La pluviometría es escasa, difícilmente llega a superar los 400 mm anuales, e irregular en su distribución anual. La fosa de hundimiento de la cuenca del Ebro aísla de los frentes nubosos, al mismo tiempo que el efecto “foehn” produce corrientes de aire calidas. Son frecuentes las tormentas en periodo estival, algunas secas y con abundante aparato eléctrico. La escasez de lluvias y las altas temperaturas determinan el clima seco, con un fuerte déficit hídrico, la sierra de Alcubierre presenta un balance hídrico que oscila de los -700 a los -400 mm. El viento predominante es el cierzo, de dirección WNW, que alcanza altas velocidades y alta persistencia, que con el bochorno, viento de dirección ESE, son vientos muy  secantes.

* Quejigo.

* Quejigo.

En invierno son frecuente las inversiones térmicas, presencia de nieblas, conocidas como “boiras”, aportan humedad en los vales y zonas bajas de la sierra, convirtiendo estas zonas en más frías que las zonas elevadas de la sierra. Este fenómeno favorece la presencia de los característicos y singulares sabinares monegrinos. La temperatura media en diciembre y enero son de 5ºC, llegándose a registrar mínimas de -12ºC, siendo frecuentes las heladas desde finales de octubre a principios de abril .

 

 

  • Figuras de protección
 Mostajo (Sorbus Aria)

Mostajo (Sorbus Aria)

El enclave natural está declarado como zona ZEPA (ES0000295) y LIC (ES2410076) de la Red Natura 2000 por mantener una importante masa forestal de pino carrasco con sabina albar y matorral gipsófilo en el piedemonte, además de ser refugio y hábitat para diferentes poblaciones de aves. La fauna es abundante, lugar de paso de grandes rutas migratorias de aves, sin olvidarnos de la importante biodiversidad de insectos, arácnidos, reptiles y mamíferos que moran la sierra del secano aragonés.

Mantiene importantes poblaciones de aves, destacando el caso de las rapaces forestales mediterráneas, con Milvus migrans, pequeños núcleos meridionales de Milvus milvus, abundante presencia de Circaetus gallicus e Hieraaetus pennatus, y una alta densidad de Aquila chrysaetos,   mayoritariamente nidificante en pinos. Población regresiva, años atrás muy importante, de Neophron percnopterus, y sin duda abundante Bubo bubo en las cárcavas y barrancos. Importantes comunidades meditarráneas, siendo abundantísimas Sylvia undata, Galerida theklae y en las zonaas arboladas Lullula arborea. Buena población de Oenanthe leucura.

ZEPA (ES0000295)

  • Flora

Formaciones forestalesLa baja precipitación favorece a las plantas xerófitas, vegetación adaptada a ambientes secos. En los taludes abundan los matorrales termófilos, que pueden soportar elevadas temperaturas, y mediterráneos, especialmente la coscoja (Quercus coccifera), el romero (Rusmarinus oficinales), tomillo (Thymus vulgaris), sisallo (Salsola verniculata), retama (Retama sphaerocarpa), osagra (Atriplex halimus), ontina (Artemisa herba-alba) aliaga (Genista scorpius), aladiermo (Rhamnus alaternus), escambrón (Rhamnus lycioides), bufalaga (Thymelea tinctoria), etc. En los fondos de barrancos y umbrías muy humedas encontramos formaciones mediterráneas con pistacias (Pistacia terebinthus), madroños (Arbutus unedo), endrinos (Prunus spinosa), gabardera (Rosal sp.), boj (Buxus sempervirens), madreselva (Lonicera implexa), rusco (Ruscus aculeatus), Bupleurum rigidum, Thalictrum tuberosum, etc. Algunos arces de montpellier (Acer monspessulanum), serbales (sorbus domestica), majuelos (Crataegus monogyna), olmos (Ulmus minor), temblón (Populus tremula)… van apareciendo tímidamente por la sierra. Como comunidades gipsícolas, ligadas a afloramientos yesíferos, encontramos Ononis tridentata, Gypsophila hispanica, Heliantemun squamatum, etc.

“Las mejores calidades de estación están relacionadas con la presencia de Juniperus phoenicea, Quercus ilex ssp. ballota, mientras que Dorycnium pentaphyllum y Helychrisum stoechas se relaciona con las peores calidades.”

Rafael Rodríguez-Ochoa

Vegetación potencialLa base de la sierra, entre los 300-450 m de altitud, se encuentra ocupado por el dominio del Coscojar – Espinar con Sabina Albar (Juniperus thurifera) que aparece acompañado de la sabina negral (Juniperus phoenicea) y el enebro o “chinebro” (J. oxycedrus). Aproximadamente, entre los 800 m. de altitud, la sierra comprende el dominio del coscojar continental con pino carrasco (P. halepensis), excepto en algunas zonas de umbría. A partir de los 500 m, encontramos el dominio del Carrascal (Quercus ilex sp.) con algunos ejemplares de Cajicos (Quercus faginea).
Nivel evolutivo

El pinar ocupa una extensión de  9520,97 hectáreas, representando un 25,58% del total de la superficie. El bosque mixto de pinar con encinas y quejigos ocupa una superficie de 387,67 has, los sabinares 131,07 has y la xeroestepa subdesértica 577,2 hectáreas. La formación vegetal más amplia son los matorrales: grandes formaciones de matorral denso o medianamente denso (2888,27 has.), matorrales subarbustivos o arbustivos muy poco densos (1741,8 has.), matorral boscoso de frondosas (82,15 has.), matorral boscoso de coníferas (3708,22 has.) y matorral boscoso de bosque mixto (276,3 has.).

El suelo en las zonas húmedas el suelo aparece cubierto por pinaza (aciculas), gayuba (Arctostaphylos uva-ursi), liquenes y musgos (briófitos). La asociación ANSAR (Asociación Naturalista de Aragón) identifico los siguientes musgos por la sierra: por la zona de Puy Ladrón Pleurochaete squarrosa (muy común), richostomum sp., Didymodon sp. y Homalothecium lutescens. Por el monumento: Bryum sp., Syntrichia sp., Hypnum cupresiformeBryum torquescens, Brachythecium sp., Radula complanata (hepática, encontrada en el pie de una carrasca), Frullania dilatata. ( hepática, fue vista en varios pies de sabina)y Aloina sp. Encalypta vulgaris cf. Más al sur encontraron Paeonia officinalis microcarpa y Rosa pimpinellifolia en flor. Por  Farlete: Crossidium sp., Grimmia sp., Orthotrichum sp. y  en una sabina Aloina sp. José Carlos alfranca Marcen de Leciñena tiene fotografiado el helecho Asplenium adiantum-nigrum.

  • Fauna

Destacan las rapaces forestales mediterráneas, el milano negro Milvus migrans y pequeños núcleos meridionales de milanos reales Milvus milvus, abundante presencia del águila culebrera Circaetus gallicus y águila calzada Hieraaetus pennatus, hay una alta densidad de águilas reales Aquila chrysaetos (nidifica en pinos). Población regresiva, años atrás muy importante, del alimoche Neophron percnopterus, y sin duda abundante el búho real Bubo bubo en las cárcavas y barrancos. Por las derruidas aldeas es frecuente el mochuelo Athene noctua y es frecuente el paso de buitres y otras aves carroñeras que tienen por la zona de Monegrillo un muladar al que acuden en gran cantidad.

Habitan la sierra gran cantidad de insectos, arácnidos de los que cabe destacar la tarántula (Lycosa tarantula y Lycosa radiata) y escorpión amarillo o arraclán (Buthus occitanus), encontramos ranas, sapos, lagartos (Verdes y ocelados) y culebras por las balsas. Los mamíferos son más difíciles de observar: zorros (rabosas), jabalíes, conejos, liebres, jinetas, tejones y recientemente observados ciervos y corzos.  (Ver Los mamíferos en Los Monegros)

  • Incendios forestales, su mayor peligro

Históricamente la frecuencia de incendios forestales es baja, al igual que su gravedad, por lo que su peligro estadístico es bajo. Pero según los datos del PROCINFO (Plan especial de protección civil de emergencias por incendios forestales de Aragón), la sierra presenta un peligro estructural extremo (ante situación desfavorable estival) de acuerdo a su facilidad de propagación y la dificultad que entraña su control, la peligrosidad media también es extrema en su amplio dominio forestal. El riesgo de incendios por causa natural de rayos es bajo y tan sólo el riesgo antrópico, por su interfase con el medio agrícola, es motivo de consideración. A pesar de los pocos incendios forestales, ninguno de consideración en las últimas décadas, o que exista constancia, existe una peligrosidad potencial de incendio forestal muy alta y extrema en la mayor parte de la superficie de la sierra monegrina. Reseño que Javier Blasco Zumeta ha observado en taludes de la sierra franjas oscuras de cenizas que evidencian incendios forestales en el pasado.

La potencialidad de regeneración del ecosistema forestal es baja, lo que se traduce en una alta vulnerabilidad y fragilidad, resultando un área de “alta importancia de protección contra incendios forestales”, de acuerdo con el proceso de evaluación del PROCINFO. Además, existe una alta dificultad de acceso y de transitabilidad a determinadas zonas, con alta dificultad de acceso y de distancias de medios terrestres. Pero el mayor condicionante para la extinción, en caso de incendio forestal, es la alta dificultad de disponibilidad de agua, lo que conlleva, junto con la alta continuidad del combustible, su clasificación como zona de alta dificultad de extinción. Para la sierra de Alcubierre se establece el 2º nivel de defensa: zonas de Alta Peligrosidad y Alta Importancia de Protección.

  • Vulnerabilidad

La presencia del  muerdago, planta parásita del pino, va provocando mortandad en la cerrada y regular masa forestal. Los pinos muertos van abriendo huecos muy necesarios para facilitar la regeneración y el desarrollo de especies de sombra como las encinas, los quejigos y un optimo sotobosque. Aún así, es necesario un cierto control de la expansión del muerdago para evitar una mayor mortandad y la aparición de plagas. Los zorzales son aves que distribuyen las semillas del muerdago, el fomento de otras aves forestales contribuiría a limitar el dominio de los zorzales. Aves como el Carbonero (Parus majoro) y el Herrerillo (Cyanistes caeruleus) son especies que consumen bayas de muérdago, pero no lo propagan. Con la recuperación de los diferentes puntos de agua e instalando cajas nidos, se lograría establecer adecuadas poblaciones que frenarían la elevada propagación del muérdago.

El agua es el elemento  limitante de la sierra. La recuperación de las distintas balsas, balsetas y balsetes, acondicionamiento y adaptación para su aprovechamiento por parte de la fauna, aumentaría la presencia de insectos, reptiles, aves y mamíferos, beneficiando la dinámica del ecosistema forestal. Las balsas de mayor dimensión, deberían contribuir a formar un conjunto de puntos de agua estratégicos e imprescindibles para la extinción de incendios forestales. La escasez de agua ha sido uno de los muchos factores del abandono del pastoreo por la sierra, tradicionalmente existían numerosos rebaños de cabras y una gran actividad antrópica ligada a la agricultura. El abandono de dichas actividades ha provocado un desarrollo desordenado en los últimos 50 años, su dinámica natural es frágil y muy vulnerable a incendios forestales y debería de contar con sus correspondientes planes de gestión. La elaboración del PORN de Monegros norte (Plan de Ordenación de los Recursos Naturales) es urgente para establecer medidas de protección de la sierra y otros entornos naturales de la zona septentrional de la comarca de Los Monegros.

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  • Árboles para siempre, ilusión y amor por la naturaleza

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Árboles para siempre responde a “una fundación conservacionista que se une a la gran red mundial de personas decididas a trabajar por la protección y la restauración del medio ambiente de nuestro planeta”. Desde el año 2015 llevan en marcha la iniciativa de reforestar una finca en la sierra de Alcubierre, buscando la recuperación de la zona. No solamente buscan plantar árboles, sino hacer un seguimiento: implicación y sensibilización. Mediante la educación ambiental pretenden llegar a las generaciones más jóvenes, una gran labor en la árida estepa monegrina que van consiguiendo. Una gran iniciativa de esperanza, ilusión y amor por los árboles, en definitiva ¡amor por la vida!.

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Esta propuesta se ubica en un entorno rural agrario de cultivos de secano englobado en un entorno natural estepario, en donde siglos atrás la transformación a la agricultura provocó la deforestación de estas zonas, reduciéndose la vegetación natural a pequeños lindes, taludes o laderas de pequeños relieves (sasos o cerros), en los que podemos observar la vegetación potencial de estas zonas áridas (especies adaptadas a un clima crítico, con escasas precipitaciones e inviernos fríos y veranos muy calurosos), formada principalmente por vegetación herbácea (romero, tomillo, aliaga, sisallo, ontina, albardín) junto con algún pie aislado de sabina, encina o pino carrasco.

En las últimas décadas estos ambientes están otra vez en peligro, dado que el hombre está buscando adaptar este entorno natural a las demandas económicas que supone aumentar la productividad de sus actividades mediante la transformación de este territorio agrícola de secano a regadío, lo que supone un cambio en las condiciones climáticas (aumento de humedad) y por lo tanto la colonización de otras especies (alóctonas) de los pequeños reductos de vegetación natural existentes, hábitat de la fauna asociada a este entorno estepario.

Las fincas propuestas son parcelas agrícola de secano o parcelas de monte público en condiciones de abandono lo que ha supuesto la colonización de especies nitrófilas que están absorbiendo los nitratos y fosfatos residuales de la antigua actividad agrícola. Encontramos especies características de este ambiente estepario y de gran valor natural como la ontina, el sisallo, el lastón y el espino negro.

Debido a lo anterior expuesto, nuestra propuesta es muy seductora, dado que se propone un ambiente forestal en parcelas al pie de las laderas naturales.

Esta masa forestal supondrá un importante papel biológico y medioambiental, dado que a parte de las funciones de los arboles (captan la energía solar, mejorar el paisaje visual, producen oxígeno puro y absorben CO2 purificando el aire y reduciendo la contaminación), sirven de hábitat a numerosas especies de avifauna y en este caso además será una pantalla de protección de la ladera natural existente.

Concha Castellor

Portavoz de la asociación Árboles para siempre

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Trabajan para la eternidad. Colectividades en Aragón. Alejandro R. Díez Torre.

 

  • Resineros de la sierra

Costán Escuer Murillo publicó, en la revista Montesnegros, un interesantísimo artículo sobre los resineros de la sierra. Al parecer, en 1927 una familia segoviana se instaló en el monte de Perdiguera y se dedicó a resinar cerca de 30.000 pinos carrasco hasta 1940. De marzo a noviembre resinaban los pinos monegrinos, con un rendimiento bajo de unos tres kilos de resina por árbol al año.

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Aún hoy, paseando entre los pinos, podemos encontrar pedazos de esos 30.000 tiestos que quedaron desperdigados por el monte. Pero no sólo son un pedazo de cerámica, son también los restos de una cultura y una forma de vida que aquí ya ha desaparecido. 

Costán Escuer Murillo

 

 

  • Conclusión

La sierra es un ecosistema forestal frágil pero con una gran potencialidad. Presenta un buen estado evolutivo y buena biodiversidad, representada con la presencia especies mediterráneas y submediterráneas. La apertura del pinar va posibilitando su sustitución por especies de sombra marcando la tendencia de formación de masas mixtas, evolucionando a un estado optimo de vegetación climática. Una mayor protección y un mayor conocimiento ayudarían en su preservación, sobre todo incidir en la necesidad de crear puntos de agua para la extinción de incendios forestales. La sierra de Alcubierre es uno de los mayores relieves de la depresión del Ebro y constituye toda una reserva natural, un pulmón, un oasis en el territorio semidesertico de Los Monegros del que tenemos la obligación de preservar.

Bibliografía: 

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Descubriendo el monte de Lanaja (Sierra de Alcubierre)


Descubriendo el monte de Lanaja (Sierra de Alcubierre)

                                           * Vista de Peñalbeta a los pies de la sierra

Macario Andreu Torralba es un najino que conoce muy bien la sierra de Alcubierre, consciente de su gran valor natural y lo que ha significado a las generaciones pasadas. Con él la sierra se hace más grande, cada detalle, cada rincón o paraje que me descubre me sorprende y maravilla, se aprende mucho de las personas que sienten el territorio y lo transmiten.

En el mes de octubre dimos un paseo por la sierra, me hizo de guía para descubrir lugares que desconocía. Comenzamos la jornada hablando de las sabinas, de la Estiva, del paisaje, de cómo afecta la aplicación de fitosanitarios al hábitat… y de una senda oculta por la vegetación que encontré por casualidad. Hace días que me adentré por aquella senda, encontrando los buscados robellones, hasta que ya no pude avanzar más. Macario la conoce y me explica que es exactamente allí donde termina, que un poco más arriba, escondida, se encuentran los restos de una vieja aldea. Era la aldea “la Bruja” que fue habitada por un matrimonio de apariencia andrajosa y descuidada, cuya sola presencia asustaba a las gentes de Lanaja; abusaban del alcohol y pasaban los duros inviernos en la solitaria y recóndita aldea. Las aldeas son las casetas o masadas de piedra de la sierra, consistían en una pequeña zona habitable y un espacio para los animales de labor. Las aldeas las habitaban en las épocas de siembra y siega de los secanos, pasaban largas temporadas en verano. Las gentes segaban los campos, se hacía leña y alguna carbonera, por cada cerro se veían rebaños de cabras… la sierra, en estos montes monegrinos, estaba plena de vida

Pronto llegamos a Peñalbeta/Peñalveta, un conjunto de aldeas que se asemeja a un pueblo, pertenece al pueblo monegrino de Lanaja. Algunas aldeas sirvieron de posadas de arrieros y viajantes del antiguo camino Real de Zaragoza y en otras se intercambiaban los caballos de carruajes para que resistieran el largo trayecto antes de atravesar la sierra de Alcubierre. En lo alto de la sierra se encontraba “El peaje”, donde estaban los percherones, caballos que por su fuerza o temperamento servían para arrastrar grandes pesos y ayudaban a subir carruajes por Val Zaragoza.

En Peñalbeta resisten algunas aldeas, otras están caídas, la aldea de Macario, el Carlista, el Casero, de Juan Mariano, del Torralbes, de Hilario, de Quiterio, de los Pallarueleros, la posada de Lorda, el Borrachón  y la iglesia a San Martín. No llegó a ser un pueblo, pues sus habitantes residían principalmente en Lanaja y aunque pasaban largos tiempos en Peñalbeta, los domingos iban a guardar fiesta a Lanaja.

Continuamos por Val de Lupo hasta encontrar el corral de l´Anica (La Nica), donde dieron muerte al celebre bandido Cucaracha. Se narra que fueron envenenados con vino y así les sorprendieron en la aldea, dicen que dispararon por una ventaneta, pero su forma tan cerrada hace poco probable aquella versión. Posiblemente, los civiles, se aseguraron que los somníferos actuasen profundamente para abatirlos una vez inconscientes.

El camino transcurre hablando de la toponimia, de palabras como “bitilaina” que es el Durillo (Viburnum tinus L) o la palabra “tollos”, forma de denominar la zona de los barrancos que discurre encajonado. Me descubre el “Buchal” (de boj: Buxus Sempervirens sp.) un barranco muy interesante por su belleza, su valor botánico, geológico y paisajístico. Cerca se encuentra el volador, un sitio para contemplar el amplio horizonte, lo maravilloso de la sierra es poder observar la provincia de Huesca, la sierra de Guara y los altos Pirineos. Cerca del Buchal está la aldea Lorda, cuya familia arregló la aldea después de la muerte de Mariano Gavín, el bandido Cucaracha. La rehabilitación fue muy ostentosa, superior a las posibilidades de la familia, dando pie a habladurías, pues la gente chismorreaba que quizá encontraron, en la vieja aldea, el último botín del Cucaracha y con el pagaron las obras.

Macario dinamizó, con otros najinos/as, la vida del lugar de Lanaja. Crearon la asociación F.A.L. (Fablans de Aragonés de Lanaja), elaboraron un diccionario de léxico aragonés en Lanaja (Escanero, Chesús Inazio, Lanaxa: a fabla n´o lugar nuestro, Fuellas d´informazión d´o Consello d´a Fabla Aragonesa, lum. 19, Uesca, 1980), realizaron inventarios de aldeas y han trabajado la etnografía local. Crearon un grupo senderista para recorrer, conocer y disfrutar la sierra e impulsaron un proyecto de actividades educativas en el monte para jóvenes. Es miembro del dance de Lanaja y gaitero. Un ejemplo de compromiso, con el respeto al medioambiente, con conocimiento e interés por su historia; de su gente, de su pueblo y de la sierra.

La sierra de Alcubierrre no deja de ser un lugar por descubrir y proteger, con una masa forestal impresionante, de gran biodiversidad y con unos paisajes espectaculares. Acabamos la mañana dejándonos mucho por ver, que hablar y por hacer, quedan días para disfrutar del privilegio de vivir en esta parte del mundo; un mundo tan grande donde querer lo más pequeño es hacer un mundo mejor: “pensando globalmente y actuando localmente”.

Publicau en Os Monegros el 11 de noviembre del 2014.

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Adormidera


Los ababoles, o amapolas (Papaver rhoeas L.), crecen en los campos de los Monegros, tiñen de rojo los dorados campos de cereales y alegran las güertas y los márgenes de los caminos. Pero en Los Monegros hay una especie de ababol que no es royo. Su color violeta claro no deja lugar a dudas, la flor corresponde a Papaver somniferum subsp. setigerum (DC.) Arcang. Es conocida como adormidera, es una planta mediterránea de suelos nitrogenados, termófila y crece en cunetas, barrancos y campos de cereal, la podemos encontrar en la sierra de Alcubierre.

También se encuentra la subespecie Papaver somniferum subsp.somniferum L. (planta del opio), especie que fue cultivada como planta ornamental y con fines farmacéuticos, supone una fuente de morfina y codeína. No hay citas de esta subespecie en Los Monegros, pero si se encuentra naturalizada en el sur de la provincia de Huesca.

Fuente consultada: Flora y vegetación arvense y ruderal de la provincia de Huesca de Mario Sanz Elorza.

Publicau en “ Os Monegros el 12 de junio del 2013.

Up on the farm


Up on the farm

* Imagen de Edward Burtynsky

Edward Burtynsky es un fotógrafo  y artista canadiense reconocido internacionalmente.  Lo más conocido de su obra consiste en grandes fotografías  de vistas de paisajes que han sido alterados por la actividad industrial.

Up on the farm es su último trabajo publicado este 24 de abril en el The New York Times.  Es una sorprendente fotogalería de imágenes obtenidas desde un helicóptero en Junio del 2010 por Los Monegros. Tony Gervino introduce la galería  destacando la topografía irregular y semiárida, creando una bella paleta de colores  y un bello contraste entre el color de la tierra y las cosechas secas.  Define las imágenes como una abstracción pictórica. Preciosos paisajes de Los Monegros.

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Paisajes de Los Monegros.

Publicau en “ Os Monegros el 25 de abril del 2011.

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Autopista eléctrica NO


Autopista eléctrica NO

La línea de alta tensión  Aragón-Cazaril fue rechazada a finales de los años noventa por el impacto que suponía la instalación de una autopista eléctrica de 440 Kilovoltios. El mismo gobierno de Aragón fue quien paralizó el proyecto y del que aún ahora se pueden observar las torres ocupadas por las cigüeñas.

De nuevo aparece la amenaza de una autopista eléctrica, la línea Peñalba-Monzón-Isona (Lérida).  Una actuación más sobre Los Monegros en la que se omite la información y el debate entre la población, un grave y preocupante síntoma de calidad democrática de nuestras instituciones y de nuestra sociedad, incapaz de abrir foros de debate y opinión, libres y alejadas de las doctrinas institucionales. Es preocupante la indefensión ante una línea que no es sostenible social y medioambientalmente, ni aceptada en los lugares por donde transcurriría; aún más, cuando desde nuestra institución comarcal, es donde se produce el único discurso de férrea defensa de la línea de alta tensión, línea que simplemente atravesaría nuestro territorio, afectando de Peñalba a la localidad leridana de Isona.

Por diversos motivos las zonas afectadas se han unido en una plataforma unitaria contraría a la autopista eléctrica. Zonas que han sufrido agresiones y no están dispuestas a que su medio ambiente reciba nuevos ataques que mermen su capacidad de desarrollo vinculada a una sostenibilidad de su primer recurso: su medio ambiente. La línea de alta tensión, lejos de aportar un beneficio económico, atenta al valor ecológico y paisajístico. Está demostrado científicamente que el campo electromagnético perjudica a la salud humana, aumentando el riesgo asociado a algunos tipos de cáncer.

Una oposición por dignidad y principios, por una nueva cultura energética, de energías limpias, lejos de los intereses de las eléctricas y cerca de las personas y de la tierra.

Más información en el Blog de la Plataforma unitaria contra la autopista eléctrica:

http://autopistaelectricano.blogspot.com/

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La comarca de los monegros apoya y defiende la autopista eléctrica.

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Publicau en “ Os Monegros el 19 de abril del 2011.

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