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La talla de la Virgen de las Fuentes


De la talla de la Virgen de las Fuentes de Sariñena se conserva solamente la cabeza, salvada de ser quemada por Isabel Callen Conte “La Pomara”, una historia fascinante que queda recogida en “La historia de la Virgen de las Fuentes”.

Virgen Fuentes Sariñena

La Virgen de las Fuentes

Hace unos años, Nacho, el actual párroco de Sariñena, me contó que en el taller de la diócesis habían tenido una fotografía de la virgen con el cuerpo entero. Aquella fotografía se había perdido y lamentablemente no se sabía nada de su procedencia. Afortunadamente aquella fotografía del cuerpo entero existe y podemos contemplar, tal y como fue, la talla de la Virgen de las Fuentes. La fotografía corresponde al “Catálogo monumental de España: Huesca, Madrid, CSIC, t. II, fig.911”.

La talla original de la Virgen de las Fuentes está datada en 1400, una obra en madera de cuerpo entero con la talla del niño Jesús incorporada al cuerpo de la virgen. Según José Ignacio Calvo Ruata, Historiador del Arte y experto en la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes: “Se tenía erróneamente por una imagen del XVI pero Samuel García Lasheras, experto en escultura gótica y en especial de vírgenes con el niño no duda en fecharla hacia 1400, pleno gótico, aunque sea tosca”.

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Actual Virgen, querida y protegida.

En la imagen, la virgen aparece sentada, entronizada y con la mano derecha sostiene al niño Jesús que con el dedo indice señala al cielo. En las representaciones góticas, el niño Jesús se suele representar alzando la mano ofreciendo una bendición. La mano izquierda de la virgen parece agarrar fuertemente algo o sujetar las telas de su falda. Ambas imágenes aparecen dirigiendo sus miradas al espectador, para escuchar las oraciones que le dirigen o dar la idea de intercesión. La talla aparece sin policromías, quizá perdidas por el paso del tiempo. La actual virgen se restauró hace unos años. Ahora su cuerpo es simple, sin forma, de madera, cubierto por un peto y un manto delicadamente bordados.

La talla de la virgen es mucho anterior a la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes cuya fundación se remonta a 1507, aunque el actual monasterio cartujo se comenzó a construir en 1717. Así que probablemente estamos ante una imagen de la antigua iglesia de Sariñena, anterior a la actual iglesia de San salvador, neoclásica del siglo XVIII. Estamos quizá ante una imagen religiosa que con el paso de los años ha adquirido su condición de la virgen de las Fuentes, siendo originalmente una sencilla representación de “virgen con niño”, el tema artístico más frecuente en la iconografía del arte mariano y uno de los más tratados en todo el arte cristiano: la representación de la Virgen María junto con el Niño Jesús, su hijo (Wikipedia).

La Virgen de las Fuentes es todo un tesoro de Sariñena y la fotografía, la imagen, nos abre un mundo nuevo en su conocimiento, en su historia y tal vez en su futura reproducción. Gracias a Alberto Lasheras Taira por la imagen de la fotografía de la virgen y a José Ignacio Calvo Ruata por sus respuestas de experto y gran conocedor de la historia del monasterio de la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes.

 

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Inocencia Salillas Vived


Inocencia es una mujer que ha trabajado toda su vida, activa y dinámica que continúa redescubriendo la vida, creando verdaderas obras de arte con la talla de madera. Ha trabajado en el campo, en el cultivo de la remolacha, cuando la mujer desempeñaba un papel fundamental en la agricultura. El trabajo de la mujer rural fue vital para el desarrollo familiar y social de nuestros pueblos, un pilar que sustentó las precarias economías rurales. De la mano de Inocencia, nos acercamos al esfuerzo, a la dedicación, al trabajo y al cariño por nuestro pequeño mundo que nos rodea.

 

Inocencia Rostro

 

            Inocencia nació un 28 de agosto de 1938 en Lanaja, aunque su vida ha transcurrido principalmente en la localidad monegrina de Grañen. De casa de “los Simpato”, su padre Lorenzo Salillas se dedicó a la fabricación de tejas, las hacía a mano y fue hermano del famoso corredor Julián Salillas. Julián Salillas fue un corredor muy conocido en su época por participar y ganar carreras pedestres “corridas de pollo” en los años treinta, el ganador ganaba tres pollos, el segundo dos y el tercero un pollo. Julián también corrió la tradicional y singular carrera del hombre contra el caballo de Lanaja y trabajó de guarda de caza por la sierra de Lanaja.

            Su madre Gregoria Vived, de familia de guarnicioneros tuvo un primo muy reconocido por su trabajo de guarnicionero, que ejerció en la localidad monegrina de Huerto. Fueron ocho hermanos, cinco chicos y dos chicas. Inocencia fue muy poco a la escuela, pues tuvo que ayudar en casa y cuidar de sus hermanos. En Lanaja vivió cerca de tres años, pero el trabajo de tejero de su padre les llevó por diferentes lugares. De Lanaja, la familia Salillas-Vived, marchó a Lalueza, luego a Grañen y al poco a Tormos, donde estaban construyendo el embalse de La Sotonera. Cuando llegaron a Tormos, Inocencia contaba con unos siete años y trabajó ayudando a su padre ante la gran demanda de tejas que requería la construcción del nuevo pueblo de colonización de Ontinar de Salz. Inocencia iba a preparar el barro, lo pisaba como las uvas para hacer vino, luego lo cortaba con una enorme cuchilla de más de un metro de larga y más de siete kilos de peso. Las tejas las horneaban, Inocencia iba a buscar leñas para alimentar el horno, quemaban lo que podían: carrizo, coscojo, ontinas, sisallos, paja…

            En Tormos aún fue algo a la escuela, como el trabajo de tejero implicaba vivir a las afueras del pueblo, para Inocencia era una forma de juntarse con amigas y jugar, sobretodo a las tabas. Pero Inocencia no aprendía mucho, del “a e i o u” pasaron al “mi mama me ama y mi mama me ama a mí”. Le mandaban a buscar leñas para la escuela, iban al borde del embalse y recogían aliagas, con el pie las apretaban y las ataban haciendo fajos. Se llevaban más de un pinchazo e Inocencia aún no entiende como algún día no cayeron al embalse, arriesgaban mucho. Las aliagas las llevaban a la escuela donde al final se acababan calentando los niños de las casa ricas, mientras los pobres recogían la leña. Al final, la madre de Inocencia la sacó de la escuela: “para que se calienten los hijos de los ricos, que se calienten tus hermanos”.

IMG-20171104-WA0008            Con la llegada de las cerámicas el trabajo artesanal de tejero desapareció. A los catorce años, Inocencia comenzó a trabajar con la remolacha y a arrancar lino. En Grañen la remolacha fue un cultivo muy importante y ocupó a muchas mujeres. Se cargaba en el tren y se llevaba a la azucarera de Monzón. Inocencia trabajaba plantando la remolacha y la recogía en invierno, hacía mucho frío. Cando se recogía se “escoronaba”, se quitaba la corona de la remolacha. Para calentarse se daban repetidamente palmadas en la espalda, con gran energía para tratar de entrar en calor. A veces hacían alguna pequeña hoguereta, pero no podían estar mucho rato paradas, tenían que trabajar. Les pagaban 25 pts al día, más medio pan que el sábado se concretaba en tres panes que alimentaban, durante toda la semana, a la familia Salillas-Vived. Para plantar la remolacha, Inocencia se ataba un saco a la cintura donde guardaba la planta que una a una iba plantando. Para la recolección se tenía que inundar de agua el campo, como si fuese arroz, “se arrancaba con el agua hasta las rodillas”. Había dos clases de remolacha, una forrajera, para los animales, y otra para azúcar.

            Jesús y Félix, hermanos de Inocencia recuerdan aquellos años: “entonces si que había crisis, se pasaba mucha hambre, la comida estaba muy racionalizada y había que estirarla para al menos comer un poco cada día”.  Félix marchó muy joven a trabajar de cabrero por la sierra de Alcubierre, vivió un tiempo en Lanaja pero pronto se volvió para trabajar haciendo tejas con su padre y aunque trabajaba igual que él, ganaba muchísimo menos. Se hacían los pitos, las canicas, de barro y los cocían en el horno con las tejas, también hacían comederos y bebederos para gallinas y pollos. Entonces el colchón era de cascarota del panizo.

            Inocencia trabajó sirviendo en casas de Grañen, limpiando, cocinando, lavando… los cristales los limpiaban con periódicos. También sirvió en una casa de Tramaced, mientras un hermano suyo se dedicó a realizar labores del campo, a Inocencia más de una vez le tocó ir a espigar.

            En tiempos Inocencia fue a huronear, a cazar conejos para comer, en casa siempre han tenido huerto, gallinas, pollos, tocinos y vacas. En 1959 se casó con Julián Gracía, descendiente de Bespén. Han vivido en una torre próxima a Grañen, Torre Bespén. Al principio tuvieron bueyes de labrar y después se pusieron vacas de leche, su marido las ordeñaba a mano. Inocencia fregaba hasta 34 cantaros de leche cada día, hasta que cerró la RAM, “Sacabamos el fiemo a carretillos hasta que nos compramos una pala para el tractor”.  Actualmente la explotación continúa en manos de uno de los dos hijos que tuvieron, dedicándose a la cría de terneros. El otro hijo se dedica a la fabricación de remolques.

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            Inocencia participó en el programa Zarrios de Aragón televisión y siente una gran afición por las antigüedades, gran parte de su tiempo lo dedica a la restauración. Pinta y trabaja la madera con gran maestría, es toda una artista en la talla de madera, laboriosa y perfeccionista crea obras maravillosas llenas de esfuerzo y cariño que dan un valor extraordinario a sus múltiples y variadas creaciones. Una gran mujer por descubrir.

               Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias Inocencia.