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Los bosques de Los Monegros


Miguel Ortega, naturalista y etnógrafo, nos adentra en un maravilloso artículo en los bosques de Los Monegros. Un viaje fascinante a sus entrañas a través de todo un enamorado de Los Monegros que lleva tiempo descubriendo su increíble naturaleza, única y singular y de una extraordinaria riqueza y biodiversidad. Su trabajo se puede seguir por medio de sus páginas webs arboreo.org y Territorio inquieto además de su canal de YouTube.

Texto y fotografías: Miguel Ortega.

Pinar de pino carrasco en la solana de la sierra, Monegrillo.

El propio título ya parece un contrasentido, muchos opinarán que como va a haber bosques en Monegros si es un desierto; y otros recordando la leyenda de la ardilla capaz de cruzar Iberia sin poner el pie en el suelo, se imaginaran un Monegros primigenio selvático, ni unos tienen razón.

Otro problema es al propia definición de bosque, para los botánicos en un bosque las copas de los árboles proyectan tanta sombra en el suelo, que la flora de debajo de los ellos es diferente de la de las zonas sin árboles, y esta definición como veremos es muy difícil que se de en Los Monegros, por lo que usaremos el término bosque como sinónimo de masa forestal o de arbolado más o menos disperso.

Antes de continuar tenemos que tener en cuenta el espacio físico, Los Monegros es la parte central del Valle del Ebro, valle rodeado de altas montañas (Pirineos, Sistema Ibérico, Costero Catalana) que interceptan los frentes de nubes, vengan de donde vengan, por lo que en la zona central del valle desde el momento de su formación geológica siempre ha llovido menos que en las zonas que lo rodean; de manera que la escasez de agua es una constante ; y como zona interior, su clima contrastado frío en invierno y caluroso en verano, también lo es.

Aún así, y tanto por los registros históricos como a través de estudios de polen conservado en los sedimentos, sabemos que en Los Monegros siempre ha habido árboles y bosques. Pero la densidad de los mismos habrá dependido de variaciones en el clima y perturbaciones como los incendios, así como de la actividad humana. Respecto a esto último si observáis fotos de zonas del Pirineo de hace 100 años veréis que había muy pocos bosques, y eso que son zonas donde abundancia de las precipitaciones favorece a los árboles, y ese estado era por el uso que se hacia de madera y leña, y las roturaciones para crear campos de cultivo y pastos; es fácil deducir si en los Los Monegros hay poblamiento desde antiguo, con las mismas necesidades de superficies de cultivo y pastos, y de leña y madera, pero con menos humedad, la presencia de árboles es más complicada, salvo en los lugares con una estricta reglamentación como los vedados.

Donde no crecen árboles, el color banco es debido a la acumulación de sales a pesar de la presencia de agua cerca de la superficie. Laguna del complejo Bujaraloz-Sástgo

Aunque no hay consenso total sobre el tema, el panorama de Los Monegros sin intervención humana podría ser de arbolado, con una densidad más alta en la zonas de umbría de la sierra, que se iría aclarando y cambiando de especies según aumentaba la sequedad y empeoraba la calidad del suelo y con ello su capacidad de retener humedad. La masa forestal tampoco seria uniforme, los incendios dejarían zonas abiertas que los grandes herbívoros mantendrían un tiempo despejadas hasta la recuperación forestal; más o menos como ocurriría en otras zonas, existiendo bosques con rodales no uniformes y con árboles en varias etapas de crecimiento. Solo faltaría el arbolado en las zonas con exceso de sal en el suelo, en las laderas orientadas al sur cuya pendiente y suelo escaso impediría el establecimiento de una vegetación más allá de la esteparia con sus plantas de origen Norteafricano y de Asia Central, y por supuesto en las zonas donde la erosión dejara en superficie las rocas y el suelo mineral, (la existencia de sales y yesos no facilita la recuperación). El suelo expuesto, sin la protección de la vegetación es fácilmente retirado por el viento y el agua de escorrentía.

Con la roturación para la creación de pastos, y de campos, el aprovechamiento de leñas y maderas, intensificado al aumentar la población, redujo la superficie forestal; y lo que es peor y de más difícil recuperación, la perdida de suelo y la consíguete erosión. Este el momento a partir del cual la vegetación esteparia se extiende y se mantiene por la presión del ganado. Y ahora que ha disminuido la ganadería extensiva, y se abandonan pastos, muchas superficies forestales se van recuperando y aparecen árboles, donde nadie recuerda haberlos visto.

Los suelos erosionados ricos en yeso, la pendiente, el exceso de pastoreo de épocas pasadas, la escasez de precipitaciones, incluso la inversión térmica, dificultan el establecimiento de la vegetación, por eso aparecen matas separadas. Pero en la umbría, el lado izquierdo de la foto, esta es más densa y unos pinos han comenzado a crecer, nos indican la capacidad de regeneración de la naturaleza a poco que mejoren las condiciones y si le damos tiempo.

Ahora que ya sabemos que en Monegros si que debería haber más bosques y el porque no los hay, podemos pasar a ver que árboles los van a formar.

Las plantas y por supuesto los árboles son un fiel reflejo de las condiciones ambientales del lugar donde viven, y sobre todo del clima. Modificando la cantidad de agua de las precipitaciones (altitud, orientación, capacidad del suelo para acumular el agua) y también de las temperaturas (sobre todo por la altitud) veremos como unas especies sustituyen a otras, en un recorrido ideal desde las umbría de la Sierra de Alcubierre a las orillas del Ebro.

Aunque recibieran la misma cantidad de precipitación, la solana y la umbría de la Sierra, la menor insolación de esta última y por lo tanto menores temperaturas y menor evaporación hará que siempre sea un poco más húmeda, lo suficiente como para que en su parte más alta no solo encontramos, carrascas sino también robles quejigos e incluso arces de montpelier, que compensan la alta luminosidad de sus cielos (hay pocos días nublados que la atenúen) durante la época vegetativa, y unos recursos hídricos muchos años al limite, con hojas de menor tamaño pues cuanto menor es la superficie de la hoja menos pérdida de agua por transpiración, y por lo tanto mayor resistencia a la sequía.

Por debajo, en lugares con menor humedad, orientación sur o pendientes que no retiene bien el agua, va a dominar un árbol muy mediterráneo, seguramente el que es capaz de vivir con menos precipitaciones (150 mm) es el pino carrasco. Este es un árbol de “vida corta” eso quiere decir que no suele superar el par de siglos, y en parte es debido a su estrategia frente a los incendios, en lugar de rebrotar desde las raíces como hacen otras plantas leñosas de la zona (carrasca, roble, coscoja, boj, enebro), lo que hace es acumular semillas año a año (de ahí sus características copas repletas de piñas), cuando llegue el incendio el árbol perecerá pero quedaran sus abundantes semillas, que estimuladas tanto por la temperatura como por algunos compuestos químicos liberados con la combustión, germinaran en un suelo sin competencia por el agua, rico en nutrientes por la ceniza; y en tal densidad que compiten entre ellos y tienen que auto aclarase para desarrollarse convenientemente. El problema para este pino no es la existencia del incendio sino su frecuencia, demasiado pronto no tiene suficiente cantidad de semillas, si los incendios se distancias demasiado sus semillas es posible que ya no sean fértiles y no germinen.

En uno de estos pinares bien desarrollados, la vegetación que prospera bajo ellos, no difiere de la que hay en las zonas sin pinos (no seria un autentico bosque como hemos comentado al principio) por eso los botánicos denominan esta formación coscojar aragonés, y no pinar.

Ya hemos comentado que este pino es muy mediterráneo, resiste las sequías y el calor, pero no así el frío, por eso en las zonas más deprimidas de Los Monegros, donde se produce la inversión térmica es sustituido por otro árbol aún más frugal y sufridor.

A la izquierda arriba en la ladera sin labrar pinos carrascos, abajo entre la fajas de los campos sabinas. El nivel de la inversión térmica de invierno explica esta separación, Pallaruelo de Monegros.

La existencia de un sabinar de sabina albar en Los Monegros es una de sus muchas singularidades, es el lugar del mundo donde vive con diferencia a menor altitud, y si esta aquí es por el frío invernal, lo de la sequedad simplemente lo soporta. Este es un árbol típico de las parameras ibéricas, lugares fríos que comparte con la carrasca y el roble quejigo, pero ocupando los suelos de peor calidad como los muy pedregosos; pues es un árbol de pleno sol y no soporta crecer bajo la sombra de otras especies de mayor desarrollo.

La pregunta es ¿entonces como puede vivir en Los Monegros?, pues aprovechando donde no tiene competencia, como las depresiones donde se acumula el frío, con sus nieblas heladas y la escarcha formando el dorondón, aquí ningún otro árbol le hará sombra, y (nunca mejor expresado), demasiado frío para el pino carrasco y demasiado seco para la carrasca y el quejigo.

Umbria de la sierra de Lanaja, entre pinos y sabinas van apareciendo carrascas, quejigos y arces que se ven mejor en otoño con el cambio de hoja.

A través de sus anillos de crecimiento (de menos de 1 mm), podemos comprobar como es capaz de sobrevivir con esta sequedad, pues es un árbol que con buenas condiciones, en fondos de vales o los años lluviosos, puede tener grandes crecimientos (anillos de cerca de10 mm). Con las lluvias de primavera el árbol va creciendo pero llegando el verano deja de crecer, entra en descanso pues no tiene suficiente agua, y así espera hasta final del verano o en otoño, si cae suficiente agua vuelve a crecer, y no dejará de hacerlo hasta la llegada del frío cuando el resto de árboles ya están en descanso, en su tronco queda registrado con un falso anillo en cada momento de crecimiento a lo largo de un mismo año. Así  con esta frugalidad, plasticidad y sabiendo aprovechar el momento nos podemos encontrar con estas grandes sabinas en Los Monegros (que por cierto, no se ha comprobado de una forma científica que ninguna sea milenaria).

Texto y fotografías: Miguel Ortega.

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Geología de Los Monegros


Los Monegros se caracterizan por su interesante geología, formaciones litológicas variadas que favorecen la creación de diferentes formas de relieve y que contienen un importante registro de la evolución sedimentológica y climática de la Cuenca del Ebro durante el Mioceno. Sus estratos contienen diversos yacimientos de micromamíferos fósiles y ofrecen un registro magnetoestratigráfico continuo que permite datar, con precisión, todos los acontecimientos geológicos acaecidos en la zona. Su geomorfología, asociada a unos suelos y una flora típica de estepa árida, producen, en conjunto, paisajes singulares que se asocian a zonas semi-desérticas.

A través de Concha Arenas Abad y Gonzalo Pardo Tirapu, geólogos de la Universidad de Zaragoza, y Manuel Pérez Pueyo, geólogo alcoberreño, descubrimos su formación y evolución y nos adentramos en aspectos de la geología de Los Monegros, incluidas algunas de sus peculiaridades geológicas. En definitiva, Los Monegros son un territorio donde la erosión, a pesar de la escasez hídrica, han desempeñado un papel fundamental y los estratos son como un libro abierto a nuestro pasado geológico.

Por Concha Arenas Abad, Gonzalo Pardo Tirapu, Manuel Pérez Pueyo y Joaquín Ruiz Gaspar.

Los geólogos Concha Arenas y Manuel Pérez interpretando los estratos.

Formación

Los Monegros se sitúan en la parte central de la Cuenca del Ebro, una cuenca sedimentaria formada durante el Cenozoico como consecuencia de la aproximación entre las placas Euroasiática y Africana que se inició hace unos 84 Ma. Esta aproximación afectó a la placa Ibérica, situada entre Europa y África, e hizo que se elevaran los sedimentos depositados en cuencas marinas anteriores, dando lugar a la cordillera de los Pirineos, el Sistema Ibérico y la cordillera Costera Catalana. En medio de estas tres cordilleras quedó una depresión, la Cuenca cenozoica del Ebro. Desde el final del Eoceno (aproximadamente hace 36 Ma; Costa et al., 2010) la Cuenca del Ebro dejó de tener conexión con el Océano Atlántico. Al quedar sin salida al mar (situación de endorreísmo), la cuenca fue ocupada por sistemas aluviales que depositaban gravas, arenas y arcillas procedentes de la erosión de los relieves limitantes. Estos sistemas sedimentarios alimentaban áreas lacustres localizadas en la parte central de la cuenca. Las fluctuaciones en los aportes hídricos de los sistemas aluviales produjeron cambios en las características de los lagos, depositando en ellos diferentes capas sedimentarias, básicamente calizas y margas durante épocas de más humedad, y yesos y halita en los momentos de más aridez.

Mapa geológico que muestra la distribución de las UTS en la cuenca del Ebro (T1 a T8; modificado de Muñoz et al., 2002) y la ubicación de los ríos Luna, Huesca y Los Fayos. (modificado de Arenas et al., 2001). Áreas y tramos de estudio: SA, Sierra de Alcubierre (tramos: 1, Ontiñena; 2, Albalatillo; 3, Lanaja; 4, San Caprasio); MC, Montes de Castejón (secciones 5: Esteban; 6: Castillo de Sora); SF, zona San Felices (tramo 7, San Felices-Agüero). BR: Bardenas Reales (tramos: 8, Sancho Abarca; 9, Pico del Fraile; 10, Cabezo de Marijuán); TA: Comarca de Tarazona (tramos: 11, Lugar-Melero; 12, Umbría Alta). Tomado de Pérez Rivarés et al. (2016).

La zona de Los Monegros se nutrió principalmente del “sistema fluvial de Huesca”, denominado así por Hirst y Nichols (1986), proveniente de la zona oeste de la Unidad surpirenaica central, que aportaba sedimentos finos, arenas y arcillas, sin cargas gruesas. Pero además, en el área de Los Monegros se encuentran depósitos de calizas, margas y yesos que se formaron en lagos extensos, cuyo registro más continuo se encuentra en la Sierra de Alcubierre. Esos lagos registraron tanto fases de alta salinidad, en correspondencia con etapas de aridez, con formación de yeso, como fases más húmedas, con formación de calizas y margas ricas en fauna y flora de agua dulce. Entre la fauna se encuentran gasterópodos, bivalvos y ostrácodos. En el entorno vivirían vertebrados, como roedores. La flora lacustre estaría formada por plantas subacuáticas, por ejemplo, algas calcáreas (charophyta) y otras hidrófilas.

Afloramientos de yesos entre margas y calizas.

Hacia la mitad del Mioceno medio (aproximadamente hace 14,4 Ma), se produjo un avance de los sistemas fluviales pirenaicos que causó el desplazamiento de los sistemas lacustres hacia el sur. Este fenómeno se registra en la parte más alta de la Sierra de Alcubierre. De ese momento se conservan en los antiguos depósitos fluviales fragmentos de troncos de sauce, testimonio de la existencia de bosques de ribera.

Modelo teórico de facies para un sistema asimétrico para el mioceno central de la cuenca del Ebro desde el Pirineo hasta los márgenes Ibéricos. Arenas and pardo (1999).

A partir del Mioceno superior, en un momento entre hace 11,5 y 8,5 Ma, la Cuenca del Ebro se empezó a abrir al Mar Mediterráneo, a partir de un proto-Ebro que drenaba la cordillera Costero Catalana (García Castellanos et al., 2003). La erosión remontante de este río comenzó por las zonas más próximas al mar y evolucionó hacia el oeste, alcanzando la Cuenca del Ebro, donde se produjo la eliminación parcial de los depósitos lacustres y aluviales, con la captura los ríos de los Pirineos y la Ibérica. Se fue modelando el relieve hasta la situación actual, con muelas y sierras en la parte central, separadas por el río Ebro y sus afluentes. Es decir, en esta fase exorreica se produjo el “vaciado erosivo” de la cuenca con eliminación parcial de los depósitos acumulados anteriormente, que fueron transportados hacia el Mar Mediterráneo en un volumen que se ha calculado en 30.000 km3 (García Castellanos et al., 2003). En resumen, se desarrolló el modelado del relieve actual que aún continúa, una erosión diferencial que ha dado forma a paisajes y parajes espectaculares como los barrancos de La Estiva y del Bujal en la Sierra de Alcubierre, o zonas como el monte de Cajal, Gabarda o Jubierre, e igualmente los característicos torrollones. Muchas de estas zonas están declaradas como LIG (Lugar de Interés Geológico).

Modelo de facies lacustres para las unidades T5, T6 y T7. Modificado por Arenas y pardo (1999)

La sierra de Alcubierre: un registro excepcional del clima pasado

La sierra de Alcubierre constituye un registro sedimentario muy importante, con afloramientos excepcionales, donde es posible estudiar una sucesión de fenómenos y procesos a lo largo de millones de años. La sierra de Alcubierre, junto con otros relieves, como los Montes de Castejón, la Muela de Zaragoza y la Muela de Borja, quedan como testigos de lo que fue la Cuenca del Ebro y su evolución hasta la actual Depresión del Ebro. A la vez, la interpretación de los procesos registrados en las sucesiones de rocas de la sierra permite conocer cómo era el clima del pasado, observando que ha tenido una gran variabilidad dentro de una tendencia general a lo largo del Mioceno.

Corte geológico Sierra Alcubierre. Arenas y Pardo (1999); Pérez-Rivarés (2016)

La sierra de Alcubierre presenta tres unidades de depósito (Arenas, 1993; Arenas et al., 2007):

  • La parte más baja y antigua contiene depósitos con predominio de yesos y margas en la zona más central, mientras que hacia el norte y el este hay mayor presencia de calizas, p. ej. hacia la zona de Lanaja, y de areniscas y arcillas hacia Albalatillo y Pallaruelo de Monegros. Se ha asignado a una unidad de depósito denominada T5.
  • En el nivel intermedio se encuentra gran abundancia de calizas y margas con pequeñas intercalaciones de yesos; especialmente peculiar es la intercalación conocida como Miembro Perdiguera. Todo este conjunto se asigna a la unidad de depósito T6.
  • En las partes más altas de la sierra, San Caprasio y Monte Oscuro, litológicamente, de más a menos abundantes se hallan lutitas (arcillas y limos), areniscas, calizas y margas. Se corresponde con la unidad de depósito T7. En esta unidad hay huesos de roedores que han ayudado a datar como Mioceno medio ese intervalo.
Mapas geológicos y cortes transversales de las zonas de la Sierra de Alcubierre y Montes de Castejón (A) y Tarazona (B). Las secciones magnetoestratigráficas donde los límites de TSU son reconocidos se indican (T4/T5, T5/T6 y T6/T7). Tomado de Pérez Rivarés et al. (2016).

Las edades de estas unidades, según los datos magnetoestratigráficos, calibrados con bioestratigrafía y un punto con datación absoluta son (Pérez Rivarés, 2016): la unidad T5 entre los 20,8±0,66 y los 16,2±0,14 Ma; la unidad T6 se prolonga hasta los 14,3±0,15 Ma, y la unidad T7 termina hacia los 13,4 Ma en San Caprasio. No se conoce con precisión la edad del límite superior de esta unidad; se sabe es más moderno de los 12 Ma en áreas de la parte oeste de la Cuenca del Ebro.

Los estudios sedimentológicos, mineralógicos y geoquímicos sugieren que, en el registro de la Sierra de Alcubierre, el clima evolucionó hacia condiciones más húmedas a lo largo del Mioceno. Sin embargo, se detectan variaciones del clima a menor escala, que quedan reflejadas por la alternancia de intervalos ricos en evaporitas (yeso), estromatolitos y/o calizas laminadas, e intervalos ricos en calizas con fósiles de agua dulce, bioturbación por raíces e insectos, y margas. Representan, respectivamente, etapas de más aridez, con condiciones salinas y menor lámina de agua, y etapas de más humedad, con agua dulce y expansión del área lacustre. Estas etapas alternan en el tiempo según ciclos astronómicos de la órbita terrestre de distinta duración que causan cambios en el clima. Así, a gran escala, la unidad T6 correspondería a una expansión del sistema lacustre respecto al de la unidad T5, mientras que la unidad T7 refleja un avance hacia el sur del sistema fluvial de Huesca.

Arenas and Pardo (1999)

También hay que señalar que los diferentes estratos están dispuestos prácticamente horizontales. No obstante, por la zona cercana a Villamayor se observan algunos plegamientos debidos a la plasticidad de las rocas evaporíticas ante cualquier deformación; se observan, por ejemplo, en los taludes de la carretera de Sariñena a Zaragoza. Tales pliegues suelen ser debidos a hundimientos por disolución del sustrato yesífero.

Unidades litográficas y tectosedimentarias en la sierra de Alcubierre.

Salinas, lagos salados

Así pues, las épocas secas se han traducido en el registro geológico de Los Monegros en los extensos afloramientos de yesos que vemos hoy. Un proceso similar actual es la dinámica de las saladas de Bujaraloz, donde en condiciones de aridez, debido a la evaporación, se concentran las sales. La escasez de precipitaciones y la gran evaporación favorecen el depósito de minerales solubles en general, en particular sales sulfatadas y cloruradas, tanto en las saladas como en los poros del sedimento cercano, creando un ecosistema muy específico y singular, con su propia biodiversidad.

Estromatolitos

Una de las curiosidades de la sierra observable en cualquiera de las tres unidades de depósito es la presencia de estromatolitos. Se trata de estructuras minerales, normalmente calcita y dolomita, que se caracterizan por su laminación fina. Pueden tener geometrías de pequeños domos. Los estromatolitos se originan en relación con tapices microbianos (habitualmente bacterias, y entre ellas cianobacterias) que viven sobre el fondo de zonas acuáticas, y que favorecen la precipitación mineral y la fijación de partículas carbonatadas produciendo finas películas que se acumulan a lo largo del tiempo. Los estromatolitos de la sierra de Alcubierre van asociados a periodos secos y suelen aparecer en calizas y dolomías. Son rocas sedimentarias y a la vez estructuras bio-sedimentarias formadas gracias a la acción de seres vivos. La actividad fotosintética de las cianobacterias en grandes concentraciones, (por ejemplo, el típico verdín que se forma en algunas zonas con agua) favorece la precipitación de carbonatos. El resultado es una sucesión laminada de tapices de cianobacterias fosilizadas.


Estromatolitos en los estratos de calizos
Corte de estromatolito.

Fotografías: Concha Arenas.

Capa de cenizas volcánicas

Otra de las curiosidades de Los Monegros es la presencia de una capa de cenizas volcánicas entre los estratos de margas, areniscas y calizas de la unidad T5; la capa presenta un color rosado, gris claro o verdoso, y un espesor en torno a los 4-8 cm. Se reconoce en diferentes lugares de Los Monegros y sirve como nivel de correlación, dado que, transportadas por el viento, su depósito se realizó instantáneamente a la escala del tiempo geológico. La capa fue encontrada por primera vez por doctorandos anglosajones (Hirst, 1983). Posteriormente, varios investigadores de la Universidad de Zaragoza y de otras instituciones realizaron el estudio sedimentológico, el mineralógico y su datación. Está formada por ceolitas (analcima), feldespatos, cuarzo y esmectitas (Bauluz et al., 1994). Una datación muy exacta y precisa mediante 40Ar-39Ar de 19,3±0,7 millones de años (Odin et al., 1997), que resulta muy útil para conocer la edad de los diferentes estratos, pues es un punto de anclaje con la escala de tiempo de polaridad geomagnética.

Estructuras de tormenta

En los sedimentos lacustres monegrinos se encuentran testimonios de que las masas de agua en que se depositaron estuvieron sometidas a episodios de fuerte oleaje de tormentas. Se trata de estratos de calizas (a veces dolomías) que contienen láminas formadas por granos de cuarzo o de caliza (de tamaño arena o limo). Los conjuntos de láminas forman pequeños montecillos y depresiones, de varios decímetros de altura y separados lateralmente unos decímetros. Esta estructura es un tipo de estratificación cruzada particular, denominada hummocky cross stratification por los anglosajones –o HCS en abreviatura–, cuya traducción sería estratificación cruzada en montículos. La formación de esta estructura tiene lugar a mayor profundidad que las rizaduras de oleaje de buen tiempo (“ripples”) y requiere, además de intensos flujos de oscilación, flujos unidireccionales dirigidos desde la orilla hacia aguas más profundas, condiciones que solo se dan con oleaje de tormenta.

Estructuras de tormenta.

Se da la circunstancia de que estas estructuras son más frecuentes en la Sierra de Alcubierre, que en sedimentos de la misma edad en otras áreas más al oeste en la Cuenca del Ebro, como los Montes de Castejón, cuando formaban parte del mismo sistema lacustre. Por ejemplo, se observan en la carretera de acceso al cerro San Simón o en el camino a San Caprasio desde Farlete. Todo ello sugiere que esta estructura (HCS) se generó en una orilla lacustre afectada por vientos fuertes y persistentes que soplaban hacia dicha orilla tras un largo recorrido sobre un extenso lago central en la Cuenca del Ebro. ¿Evidencia de que el cierzo ya desempeñaba su función en el clima mioceno de la cuenca? Muy posible, al menos las condiciones orográficas (Pirineos y cordillera Ibérica capaces de orientar el régimen de vientos) ya se habían establecido.

Las especies relictas y fósiles de Los Monegros

Los Monegros presentan hoy, sobre los sustratos yesíferos, unas asociaciones vegetales y entomológicas singulares en la Península Ibérica, con elementos que se encuentran en áreas tan separadas de ellos como las estepas del Mediterráneo oriental y del Asia central (Braun-Blanquet y Bolós, 1957; Ribera y Blasco-Zumeta, 1988; Ribera, 1999). Mucho queda por estudiar acerca de este tema, pero todo apunta a que esas áreas contienen los relictos de unas biocenosis que tuvieron mayor extensión y continuidad anteriormente. Se puede especular sobre si tal continuidad estuvo relacionada con un periodo de clima árido, y por tanto con una mayor extensión de los ambientes esteparios alrededor del Mar Mediterráneo. A este respecto, la denominada Crisis de salinidad del Messiniense, que ocurrió al final del Mioceno, podría ser un buen candidato: en esa época, entre 5,97 y 5,33 Ma atrás, el Mar Mediterráneo sufrió varios episodios de desecación, al menos parcial, a consecuencia del cierre de la comunicación con el Océano Atlántico. Esa situación endorreica favoreció la formación de importantes depósitos de yesos y sal en sus fondos (Krijgsman et al., 1999). Para entonces la Cuenca del Ebro ya se estaba vaciando (desde unos millones de años antes, entre 11,5 y 8,5 Ma). En este contexto extensas áreas alrededor del Mediterráneo pudieron estar bajo condiciones de intensa aridez. Pero cuando después se abrió el Estrecho de Gibraltar al inicio del Plioceno (hace 5,33 Ma), el área perimediterránea tendría un clima menos árido, lo que determinaría que las asociaciones de estepa quedaran reducidas y fragmentadas en áreas disjuntas, como ahora las encontramos, siendo Los Monegros una de esas áreas relictas.

Fósil de hoja de palmera. Sierra de Alcubierre.

Pero vayamos atrás en el tiempo. A lo largo de toda la sucesión estratigráfica del Mioceno se han encontrado diversos yacimientos de pequeños roedores fósiles (Agustí et al., 2011). No son sino fragmentos de ellos, de los que tiene especial interés la dentición, mediante la cual se definen los diferentes géneros y especies. Estos micromamíferos experimentaban una rápida evolución, lo que permite establecer toda una secuencia bioestratigráfica, definir pisos continentales miocenos como el Aragoniense; además, ayudan a reconocer los ambientes en que se encontraban y seguir las migraciones que efectuaban. Pues bien, entre otros interesantes aspectos de esta fauna fósil monegrina, en el Mioceno medio, hacia la mitad de la unidad T6, se encuentran elementos de un glírido fósil, es decir, un lirón, del género Vasseuromis. Los estratos en que aparece ese fósil se han datado mediante magnetoestratigrafía en 15,3 Ma. Este género se encontraba en Europa central a lo largo de todo el Mioceno, pero en España se creía desaparecido durante unos millones de años, desde el Mioceno inferior hasta el Mioceno superior. Hete aquí que no había desaparecido de España, sino que había encontrado su refugio en Los Monegros durante el Mioceno medio.

Huecos de raíces en la roca.

Los Monegros, espacio geológico

En resumen, los Monegros a nivel científico son muy interesantes, pero también a nivel paisajístico. Hay mucha variación de unidades geológicas, modelados, torrollones, saladas y barrancos. Un lugar interesantísimo para adentrarse en el mundo de la geología, para conocer cómo se formó nuestra tierra, la misma que pisamos, contemplamos y sentimos cada día. En definitiva, un geoparque a nuestros pies. ¡No te lo pierdas!

Manuel y Concha buscando estromatolitos.

Bibliografía

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Pérez Rivarés, F.J. (2016). Estudio magnetoestratigráfico del Mioceno del sector central de la Cuenca del Ebro: Cronología, correlación y análisis de la ciclicidad. Tesis Doctoral, Universidad de Zaragoza, 281 p. https://zaguan.unizar.es/record/79504.

Pérez Rivarés, F.J., Arenas, C., Pardo, G. y Garcés, M. (2016). Temporal aspects of genetic stratigraphic units in continental sedimentary basins: Examples from the Ebro basin, Spain. Earth-Science Reviews, 178: 136-153.

Rivera, I. (1999). Los Monegros: un enclave estepario único en Europa occidental. Boletín S.E.A., 24: 111-112.

Rivera, I. y Blasco-Zumeta, J. (1998). Biogeographical links between steppe insects in the Monegros region (Aragón, NE Spain), the eastern Mediterranean, and central Asia. Journal of Biogeography, 25: 969–986.

Valfarta


Valfarta, en aragonés Balfarta, lugar al sur de la provincia de Huesca en la comarca de Los Monegros. Está situada en un ambiente árido, geográficamente  en la depresión del Ebro, en pleno corazón de Los Monegros, a una altitud de 372 msnm y ocupa una superficie de 3320 hectáreas (33,20 Km2). Su término es llano con suaves vales o barrancos como el de Aguamol, el Boral, Carrabardera, de las Cabras o Pesegueras. 

«Térm.  confina N. Castejón del Monegros, E. Peñalva y Sigena, S. Bujaraloz, y O. La Almolda.»

Madoz Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 1845-1850.

Pascual Madoz en su diccionario geográfico – estadístico – histórico 1845-1850, la nombra como «Balfarta»,  definiendo a la población «situada en un llano combatido libremente por todos los vientos» con climas saludable: l.  con ayunt.  de la prov. adm.  de rent.  y dióc. de Huesca (12 leg.), párt.  jud.  de Fraga (6), aud.  Terr.  y c. g. de Zaragoza (16). POBL.13 vec, 160 alm.; CONTR.  4,145 rs.  3 mrs.

El pueblo se desarrolla a través de un eje central que comprende la calle Alta y la calle Baja, en cuyo centro se encuentra la iglesia, paralelas al norte las calles Alto Aragón y Extramuros y al sur la calle Monegros. Perpendicularmente, del sur a la plaza de la iglesia atraviesa la calle Portal y al oeste aparece la plaza Esquineta. Madoz, en su descripción de 1845-1850, recoge «Tiene 43 CASAS de 12 á 14 varas de altura, formando una calle cómoda, pero sin empedrar». En el centro donde se halla la iglesia se forma una pequeña plaza, donde en el siglo XIX estuvo la cárcel: «Una pequeña plaza cuadrada á cuyo frente se ve la municipal con su cárcel; y igl. parr» (Madoz Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 1845-1850).

Valfarta. Luis Vidal, Hermann, Foto Walter…[et al.] 1936-1939.

Valfarta presentaba dos balsas a su entrada de carretera Sariñena, la Balsa Alta, izquierda de la imagen, que proporcionaba agua para consumo humano, y la balsa Baja, derecha, para los animales «Para beber los vec. y para sus usos domésticos y abrevadero de bestias y ganados, usan la agua de balsa» (Madoz Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 1845-1850). Con la llegada del agua corriente la balsa Alta se secó. 

¡ Campos sedientos!

Pero ¿es que no hay redención para esas comarcas? ¿Es que esos pueblos habrán de resignarse a emigrar o morir? ¿Es que pueblos como Peñalba y Candasnos y Valfarta, donde el término municipal abarca más de 10.000 hectáreas de cultivo habrán de conformarse con no recolectar un solo grano de trigo, como viene ocurriendo hace cuatro años?.

Diario de Huesca, 22 de mayo de 1925.

El cultivo de secano y la ganadería lanar han respondido a la actividad principal, no obstante, las sequias han ido mermando cultivos y pastos a lo largo de los siglos. Prácticamente no han habido ni almendros ni olivos, ni mucho menos huerta y el agua se obtenía por medio de balsas y en años de escasez la tenían que traer en cubas. En este sentido, la descripción de Madoz aporta la siguiente estampa: «El terreno participa de monte y llano, todo de secano y muy fértil, si ayudan las lluvias; los montes principales que se encuentran son los llamados de Boral y Reguero: forman cord. al E. del pueblo; carece de bosques y arbolados, pero cría buenas yerbas de pasto, y encierra muchos minerales de yeso. Caminos: todos son locales y los mas carreteros: están en buen estado» (Madoz Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 1845-1850).

PROD.: trigo, cebada, centeno y avena; cría ganado lanar, cabrío y caza de perdices, liebres y conejos hay también algunos lobos y zorras (Madoz Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 1845-1850).

COMERCIO: la exportación del trigo que generalmente sobra, é importación de todos los otros artículos y 1 tienda de comestibles y quincalla.

Madoz Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 1845-1850.

También, es importante apuntar, que en el pasado el término tuvo «importantes» canteras de yesos: «VALFARTA- Lugar de 336 habitantes: encontrándose á 42 kilómetros de Fraga y á siete de Peñalba posee canteras de yeso importantes» (Diario de Huesca 11 de enero de 1918).

En la actualidad, a finales del siglo pasado, la llegada del canal de Monegros ha transformado las tierras a regadío convirtiéndose en la principal actividad de la población. A pesar de ello, la población ha ido perdiendo población. De los 349 habitantes, con los que contaba en 1920, ha descendido hasta los 54 en el 2024, presentando una densidad de 1,63 habitantes por Km2.

Valfarta es uno de los pueblos mas pequeños de la provincia de Huesca, situado en el centro de la zona monegrina, unos pocos kilómetros al norte de Bujaraloz. Sus habitantes normales 300, su término municipal cerca de las 3.000 hectáreas de tierra recia y magnifica para cosechar cereales, si fuese regada en el momento oportuno y en cantidad suficiente. Superficie de sementera obligatoria, 900 hectáreas; cabezas de ganado lanar, las pocas que pueden sostener 5 o 6 terratenientes, en proporción equivalente a su propiedad. Viñedo y olivo escaso, lo suficiente para poder mencionarlos: y unas 150 colmenas que en las primaveras buenas dan miel de romero de calidad inmejorable. Y ningún otro medio de vida, como no sea el de media docena de jornaleros que en determinada época del año y en trabajo muy penoso, se dedican a «arrancar esparto».

La tragedia de los Monegros.
Nueva España, 24 de abril de 1953.

Destaca en el llano su iglesia barroca a Nuestra Señora de la Luz, del siglo XVII, con su esbelta torre y su portada blanca de alabastro. En documentos antiguos es nombrada la iglesia de Valfarta en advocación a santa María, lo que también mantiene Madoz a mediados del siglo XIX: «1 igl.  parr.  bajó la advocación de Sta. María, servida por un cura y un sacristán: el curato de la clase de rectorías, se provee por S. M. ó el diocesano previa oposición en concurso gen».

La ermita dedicada a san Miguel y el cementerio completan los lugares de culto de la localidad, descritos igualmente por Madoz: «Fuera de la pob. y en paraje ventilado, se halla el cementerio; y 1 ermita dedicada á San Miguel, cuyo estado es muy regular, aunque sin mas rent. que las que produce la devoción de los fieles» (Madoz Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 1845-1850).

Historia de Valfarta

Aunque sus origen es difícil de precisar, en sus inmediaciones hay constancia de hallazgos entre el Bronce final y la I Edad del Hierro como es el caso del barranco de la Correbardera entre Castejón de Monegros y Valfarta (Beltrán Martínez, Antonio. El poblamiento prehistórico y protohistórico).

  • En Madrigueras: se localizan restos desde la Época ibero-romana, hasta la época imperial.
  • En Val de la Rafela: se localizan restos del periodo romano indeterminado (hallazgo suelto).
  • En Val de Peseguera: se localizan restos de la edad de bronce-hierro (hallazgo suelto).
  • En Val de Carrabardera: se localizan restos arqueológicos correspondientes a diferentes épocas
    (hachas pulimentadas, cerámicas romanas…)
  • Campo de Pertusa Yacimiento de cronología ibero-romana e imperial que se extiende hasta el siglo I d.C.
  • Valbaja Asentamiento romano de hasta mediados del siglo II d.C. También en término de La Al
    molda.
  • En Mas del Dueso – Val de Ros: se localizan restos arqueológicos del Período contemporáneo.
  • En Nevero “Pozo del Hielo”: se localizan restos arqueológicos del Período contemporáneo.
  • En la sierra de Alcubierre, en su término municipal se hallaba un posible asentamiento agrícola romano de época imperial. Villas romanas.

 Lax Cacho, Mª Angeles.
El habla popular de la zona meridional de Monegros más allá de la variedad geográfica.

La conquista de estas tierras por parte de los reyes aragoneses se va produciendo a lo largo del siglo XII, siendo  «Valfarte» una de las aldeas citadas en el Privilegio de Población concedido a Sariñena en 1170. Su nomenclatura histórica es variada y aparecen referenciadas diferentes formas de Valfarta, tales como Balfarta, Balffarta, Fartam, Falfarta o Balforta. Especialmente, Agustín Ubieto Arteta, en «Documentos de Sigena», en Textos Medievales», 32 (Valencia 1970), recoge las formas Balfarta, Balffarta, Fartam y Valfarta. Se le asigna un origen toponímico descriptivo, de valle y farta, respondiendo a «Vallo Harto» como valle fértil.

«Bujaraloz en un llano
La Almlolda está en un altero
Valfarta está en un valle
y Peñalba en un aujero». 

Como muchos de los lugares de Los Monegros dependió del Real Monasterio de Santa María de Sijena, fundado en 1188 y que ejerce sobre Valfarta la «Dominicatura temporal». Impronta que queda reflejada en su escudo municipal portando la cruz sanjuanista de plata sobre un campo de gules (rojo), mientras que la parte inferior se compone de los cuatro bastones de gules con fondo de oro. Como timbre, apunta A. Castillo Genzor, la corona real, «Pues regia fue la fundación del cenobio a cuyo patrimonio territorial estuvo vinculada la localidad».

Escudo de Valfarta.

No obstante, la autoridad eclesiástica la ejerció Montearagón a través de sus abades y de los obispos de Huesca años más tarde. En este sentido, aparece un documento del 8 de febrero de 1430, por el cual el monasterio de Montearagón dona durante 27 años a los habitantes de Valfarta, aldea de Sariñena, la primicia del lugar para que reparen sus iglesias (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.678,N.17). Concretamente, en su desarrollo, el abad Sancho, en Angúes, cedió las primicias de la iglesia de Santa María de Valfarta por un periodo de veintisiete años para atender con su importe la reparación del templo parroquial.

Valfarta, 1430.

Hasta el siglo XVIII, son varios los hacendados que mantienen la mayor parte de la propiedad de Valfarta, que van de la familia de los Moliner, Villanova, Bardaxi y Penén «Todas incluidas en la Cofradía local de Infanzones, que tuvo vivencias hasta el siglo XVIII» (Castillo Genzor, Adolfo. Armas del pueblo de Valfarta. El Noticiero, 7 de marzo de 1965).

El mismo Adolfo Genzor Castillo resalta casa Penén, procedentes delas «Ricas campiñas del Bearne» y que terminan «Por constituirse en Valfarta como una de las familias más representativas del secano aragonés, tutelando con su fuerte economía la de los numerosos braceros agrícolas que trabajan en su hacienda».

Casa Penén, Valfarta.

Sus principios proceden de Olorón, de donde los hermanos Jean y Philippe Penén deciden trasladarse a Valfarta, posiblemente en la primera década del siglo XVII. Jean, conocido por Juan, se casa en 1630 con Catalina Albero y del Val, perteneciente a buena casa monegrino. Con Catalina tienen un hijo aunque ella fallece pronto. Juan se vuelve a casar, esta vez con Isabel Collado. Juan Penén fallece en 1674.  

El descendiente, José Penén Collado nace en Valfarta en 1648. Es principal actor de la Jurisfirma despachada por la Corte de Justicia Mayor del Reino en 1687 por la cual, de acuerdo al fuero, son otorgados de la consideración de infanzones del reino. Título que en 1758, Matías Penén del río, nieto de José, solicita a la Real Audencia su subrogación por «Sobrecarta» en los beneficios de la «Jurisfirma» ganada por su abuela, petición atendida el 31 de mayo de 1758 (Castillo Genzor, Adolfo. Los Penén, Bearneses y Monegrinos. El Noticiero, 22 de junio de 1971). 

Es curioso observar que la familia contaba ya con el patronato laical de la capilla del Santo Cristo de la Parroquial de Valfarta, donde todos los Penén tenían su panteón familiar, concesión esta muy difícil de alcanzar entonces de los Prelados, a no ser pública y notoria la calidad y relevancia social de los que gozaban de esta distinción.  

Otro detalle marginal, pero asimismo revelador, es la condición infanzona de las damas que entraban a formar parte de la Casa Penén, aun siendo esta de procedencia foránea. Apellidos tan conocidos como los Albácar de Bujaraloz, parientes delos Cortés, los Serrate y Castillo de La Almolda, Los pinos, etc. no desdeñan entroncar con unos «advenedizos» procedentes de lueñas tierras. tan es así que recorrer la filiación de los Penén por sus líneas de cognación es tanto como reconstruir la nómina nobiliaria de los Monegros y aun del somontano oscense. 

                                                   Escudo casa Penén.

 

Genzor Castillo ahonda profundamente en casa Penén, relato tan revelador que resulta necesario reproducirlo íntegramente:

Hoy todavía decir casa Penén es lo mismo que nombrar a Valfarta entre los monegrinos. Su amplio y palacial casalicio es la típica residencia del hidalgo rural aragonés, con un severo y casi monástico zaguán, con su oratorio, las salas de respeto de su planta noble y la serie casi inacabable de dormitorios, con que antiguamente resolvían los Penén el problema del hospedaje de su parentela y amistades. 

Porque los Penén, hay que reconocerlo, hicieron siempre de la hospitalidad un culto nunca desatendido. Hemos tenido la oportunidad de estudiarlos en su intimidad genealógica hasta los primeros escalones de la estirpe, que probaría la hidalguía de sus orígenes en 1687. Pero lo verdaderamente importante sería la identificación de los Penén con su pueblo natal, no comportándose como simples hacendados latifundistas, sino entendiendo en todo su alcance la responsabilidad social que la propiedad lleva consigo. De ahí que sus relaciones con los valfartinos estuviesen precedidas por una fraternidad cristiana auténtica».

Castillo Genzor, Adolfo. Armas del pueblo de Valfarta.
El Noticiero, 7 de marzo de 1965.

En 1730, Baltasar Berzaval en nombre de Lorenzo Claras, maestro boticario de Valfarta, solicita que se tenga por nulo el despido de este ya que se efectuó sin motivos y sin dar los dos meses de margen habituales (Expediente Archivo Histórico Provincial de Zaragoza 1784/06/14. ES/AHPZ – J/001925/0027).

En el Estado de las cofradías, hermandades y congregaciones correspondientes a la ciudad de Zaragoza junto con los pueblos de su jurisdicción de 1771 aparece recogida la Cofradía del Santísimo Sacramento de Valfarta: «Balfarta. La cofradía del S.mo Sacramento y san Miguel con aprobación pontificia, que con la renta de un campo de doce fanegas se sembra… que trabajan los hermanos gasta en una misa, sermón, cera, pan vendito, músicas y corrida de espada...» (ES.28079.AHN//CONSEJOS,7105,Exp.64,N.1).

En 1784, vecinos de Valfarta exponen la incertidumbre sobre la llegada de los ganados antes de la cosecha (Expediente Archivo Histórico Provincial de Zaragoza 1730/10/30. ES/AHPZ – J/001887/0014).

En el mismo año de 1784, el boticario Antonio Guiral de Valfarta reclama las deudas que se le deben allí y en Peñalba (Expediente Archivo Histórico Provincial de Zaragoza 1784/03/22. ES/AHPZ – J/001924/0019).

Manuel Penén Castillo, hijo de Matías Penén del Río, contrae matrimonio con Manuela Blecua y Paul en 1788, hijadalga de Abiego y hermana del geógrafo y teólogo Pedro Blecua y Paul.

En 1831 nace en Zaragoza el descendiente de casa Penén Santiago Penén y Devesa (1831-1895), la figura más conocida de casa Penén:

Obra fundamental suya fue la que publicó en colaboración con don Pascual Savall y Dronda, reuniendo los fueros, observancias y ordenanzas del reino de Aragón. En su preparación invirtieron ambos autores largos años de estudios e investigaciones. Puede decirse que pocas, dentro del género, le aventajan en precisión, al hacer la evaluación y crítica de nuestras leyes forales. También publicó Penén otro libro, titulado «Ordenanzas de las huertas y montes de Zaragoza», tema que conoció muy bien en su calidad de letrado del Ayuntamiento de Zaragoza. Fue don Santiago, asimismo, admirador y apasionado biógrafo de don Ramón Pignatelli, cuya vida escribió en 1895, año en que fue inaugurado el monumento que levantó la ciudad como homenaje al célebre hijo de la Casa de Fuentes, magníficamente realizado por el escultor don Antonio Palao. También destacó Penén como escritor costumbrista de fina y profunda observación, siendo en este sentido el precursor de López Allué. Como éste, publicó en forma de novelas muchas de las costumbres típicas aragonesas. Estuvo también a su cargo, durante varios años, la dirección de la biblioteca del Colegio de Abogados, que él ordenó y catalogó. Hasta su muerte en 1895 figuró en la plana mayor de la intelectualidad zaragozana y, como tal, perteneció a la comisión de la «Biblioteca de Escritores Aragoneses», instituida bajo la tutela de la Diputación y que tan meritoria labor realizó, editando una serie de escogidos volúmenes, como el célebre «Itinerario» de Labaña y el códice del «Merino de Zaragoza» de Gil Tarín, para regalo de nuestros estudiosos.

Castillo Genzos, Adolfo. Armas del pueblo de Valfarta.
El Noticiero, 7 de marzo de 1965.

En 1834 nace Joaquín Penen Samper y fallece el 17 de mayo de 1900, a los 66 años de edad. Ejerció la abogacía en Sariñena, además de ser diputado provincial. Estuvo casado con Francisca Paraled Domingo, de casa Paraled de Sariñena.

De Valfarta 19 Mayo de 1900.

Valfarta está de luto por haber perdido un hijo ilustre. El Sr. D. Joaquín Penén y Samper falleció en la villa de Sariñena el día 17 del actual; su muerte ha sido muy sentida entre sus numerosos y distinguidos amigos, como pruébalo el gran número de personas que al entierro han concurrido. Era el fenecido abogado, exdiputado provincial y exalcalde de Sariñena, y perteneció en tiempos al partido conservador, pero ahora se hallaba retirado de la política. Como contribuyente figuraba en primera línea en esta provincia, y además de ésto corría á su cargo la vasta administración de los bienes y riquezas de su difunto hermano D. Juan José Penén. Reciba, pues, su atribulada familia la expresión de, mi más sincero pésame. De V. afectísimo amigo s. s., El corresponsal.

Diario de Avisos de Zaragoza.
22 de mayo de 1900.

Los últimos Penén

Con don Juan José Penén y Samper, nieto de don Manuel y de doña Manuela Blecua y Paul, se producirá el eclipse por varonía de un linaje monegrino cuyas raíces más antiguas se proyectan del lado francés de los Pirineos. El último brote masculino del linaje no tuvo mucha prisa, que digamos, en contraer matrimonio. Su soltería era asaz avanzada, por rebasar en tres años el medio siglo, cuando decidió contraer matrimonio en Zaragoza con doña Petra Bastarás y Cavero, natural de Lanaja, que contaba cerca de los treinta años menos que el novio. Fruto de este enlace serían dos hijas. La mayor doña María Teresa Penén Bastaras, fue la única encargada de continuar descendencia familiar, pues casó en 1904 con otro hidalgo oscense de la comarca de la litera, don Melchor Lasierra Purroy, con el cual hubo una sola hija, doña María de las Ángeles Lasierra y Penén, esposa de nuestro muy querido amigo don Arturo Guillén y poseedora actual del patrimonio agrícola y ganadero que su madre le legara en su Valfarta natal, donde la Casa solariega de los Penén es verdaderamente típica y representativa de cómo sentían y practicaban la hospitalidad, en el pasado, los grandes hacendados monegrinos. Mas que residencia particular se asemeja a un hotel bien acreditado, pues no faltan grandes comedores, innúmeros dormitorios, corrales bien abastecidos. El oratorio familiar da el debido acento a la religiosidad de los Penén, la cual fue, en realidad, el verdadero motivo de su extrañamiento de Olorón. Tuvimos la suerte de conocer personalmente, y de gozar de la amistad de doña Manuela Penén, hermana menor de doña María Teresa y modelo de la mujer aragonesa a la vieja usanza: Sencilla, bondadosa, discreta en el decir, pero rígida en sus convicciones. Adoraba a su Valfarta, a sus Monegros, cuyo encanto y poesía le tenían literalmente hechizada. Sus años y sus achaques le impidieron frecuentar tanto como quería una tierra donde tenía puestos todos sus amores, aparentemente hosca y triste para aquellos que sólo saben apreciar lo externo y superficial. 

 

Los Penén, bearneses y monegrinos.
Castillo Genzor, Adolfo. El Noticiero, 22 de junio de 1971.

Valfarta ha sido vereda de Huesca y corregimiento de Zaragoza antes de formar su propio ayuntamiento en 1834.

En 1856 el Expediente de venta de bienes Nacionales contempla los siguientes de «Balfarta» (Archivo Histórico Provincial de Huesca 1856/03/10, ES/AHPHU – H-016067/000003).

Propios de Balfarta

Núm. 100 – Un horno de pan de cocer sito en dicho pueblo, confronta con camino de la balsa, casa de Pedro Fadiad y otra de la viuda de Pablo Dueso; tiene una estensión superficial de 1260 pies castellanos y se halla en mal estado de conservación; produce en renta 80 rs. capitalizado en 1800 y tasado en 1940 rs. vn. bajo cuyo tipo se subasta. 

Núm. 99. – Una casa sita en dicho pueblo calle Baja, confronta con camino público casa de Gregorio Labrador y otra de la viuda de Pablo Duaso, consta de piso bajo con otro con una bodega y caño y su corral descubierto; tiene una estensión superficial de 860 pies la casa y 1890 el corral; se halla en mal estado de conservación y produce en renta 68 rs. capitalizada en 1530 y tasada en 2240 rs. vn. que servirán de tipo para la subasta. 

Núm. 105. – Una casa sita en dicho pueblo calle Baja, confronta con camino público casa de Juan Bastaras y otra de Mariano Ros, consta de un piso bajo y otro superior, una cuadra acesoria y corral descubierto: tiene una estensión superficial la casa y cuadra de 1073 pies y el corral 1914 medida castellana, se halla en mediano estado y produce en renta 80 rs. capitalizada en 1800 y tasada en 3190 reales vn. bajo cuyo tipo se subasta. 

 

Sello Alcaldía Constitucional de Valfarta, 1876 (ES.28079.AHN//SIGIL-TINTA_HUESCA,8,N.3249).

Durante la guerra de 1936, la localidad alberga el Hospital de la Cruz Roja de Valfarta.

Con la entrada del bando nacional se establece un nuevo ayuntamiento presidido por Pedro Casasnovas.  La ermita de san Miguel, que había sido asaltada durante la guerra y su imagen destrozada, es rápidamente restaurada y su imagen restituida, nueva obra de la mano de los hermanos Albareda de Zaragoza, siendo bendecida el 28 de septiembre de 1938, víspera de su festividad (El Noticiero, 4 de octubre de 1938).

Durante toda la noche, guardia de honor, romances y clásicos cánticos al Santo; al amanecer, Rosario de la Aurora, con asistencia de la totalidad del pueblo; y a las nueve de la mañana, procesión a la ermita con las mismas características del día anterior y, seguidamente, solemne misa de Terno y sermón a cargo de mosén José París, en el que estuvo inspiradísimo cantando las glorías de san Miguel y pidiendo perdón para los que le ofendieron , sin saber lo que hacían, y protección para los buenos valfartinos, que le honran y le veneran. También pronunció una oración brillante y sentida el sacerdote hijo del pueblo don Cándido Casasnovas, emocionado sentidamente a sus oyentes. 

El Noticiero, 4 de octubre de 1938

Así, sus fiestas patronales responden a san Miguel Arcángel, que se celebran cada 29 de septiembre, representando su tradicional dance, gracias al esfuerzo de sus vecinos y vecinas por mantener viva esta tradición tan arraigada en el territorio (Ángel Labrador Labrador, mayoral del dance de Valfarta).

También se celebra san miguel cada 8 de mayo, como fiestas menores. 

Valfarta

*Foto: Imagen de Valfarta.

En 1952, con motivo de las fiestas patronales en honor a san Miguel, se inaugura el altar mayor, es decir «El principio de lo que ha de ser altar y retablo mayor de la iglesia parroquial» un altar ejecutado por el artista zaragozano Enrique Pueyo, coste sufragado por los vecinos «Valfarta es pequeño, y por esta causa a falta de un mecenas mas que generoso pródigo, él, el pueblo solo ha de atender y remediar sus necesidades. Gracias a su alcalde, don Pedro José Ros, nuestro buen amigo, y a las restantes autoridades que le rodean, y a la unión de todos sus vecinos, las necesidades de Valfarta son solucionadas con facilidad y remediadas prontamente y con solicitud, como puede informarse el mas elemental observador.  Cierto que en esto de la iglesia también han intervenido, y con gran acierto, el señor cura, a cuyo cargo está la Parroquia, el sacerdote de Bujaraloz J. Martín; este encauzó el sentir y deseo del pueblo y se ha logrado un proyecto de retablo y altar, estilo renacimiento, que encaja admirablemente dentro de las líneas sencillas del templo» (El Noticiero, 4 de octubre de 1952).

Valfarta a través de textos y hemerotecas

Diccionario geográfico, estadístico, histórico, biográfico, postal, municipal, marítimo y eclesiástico de España y sus posesiones de ultramar (1881- 1887).

VALFARTA.—L. con ayunt., al que se hallan agreg. 46 edif., viv. y alb. ais. Cuenta con 256 hab. y 106 edif., de los que 15 están habitados temporalmente y 38 inhabitados.

Org. civ. Corresponde á la prov. de Huesca, y al dist. de Fraga para las elecciones de diputados provinciales y las de Córtes.

Org. mil. C. G. de Aragón y G. M. de Huesca.

Org. ecle. Pertenece á la dióc. de Huesca, al arciprestazgo de Sariñena y tiene una iglesia parroquial, bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Luz, cuyo curato es de la categoría de 1.er ascenso. 

Org. jud. Se halla adscrito al part. jud. de Sariñena, á la aud. de lo criminal de Huesca y á la territ. de Zaragoza.

Org. econ. Para el pago de sus impuestos depende de la Delegación de Hacienda de su prov.

S. púb. Recibe y expide la corr. por en. de Lérida á Zaragoza y esf. de Fraga.

Ob.púb. y med. de com. Cruzan por su tér. municipal diferentes caminos, ya carreteros, ya de herradura, en mejor ó peor estado de conservación, que lo relacionan tanto con la cap. del part., cuanto con las demás pob. limítrofes y por medio de los que verifica sus transportes y sostiene sus relaciones.

Ins. púb. Costeada de fondos del municipio hay una escuela, para los dos sexos, perfectamente atendida y á la que asiste un regular número de alumnos.

Art., of., ind. La ind. que más domina en esta localidad es la agrícola y por algunos de sus moradores se ejercen aquellas profesiones y of. mecánicos de mayor necesidad.

Pob. Ninguna importancia ofrecen los 60 edif. que la forman, incluyendo en este número la iglesia parroquial y casa en que el ayunt. celebra sus reuniones, puesto que tanto unos como otros, aunque son de buena construcción, no hacen más que responder á las necesidades de sus destinos respectivos. Cuenta con un establecimiento para la venta de los artículos más necesarios; está el vecindario perfectamente abastecido de aguas para todos los usos, y celebra la principal festividad el día del Patrono del pueblo.

Sit. geog. y top. En terreno montuoso, disfrutando de buena ventilación y clima muy sano, aun cuando sumamente frío, encuéntrase situado este 1., cuyo tér. municipal confina por los cuatro puntos cardinales, con los de Binaced y Fraga; comprendiendo en el espacio que éstos abrazan varios montes, en regular estado de población, de los que unos pertenecen al común de vec. y á propiedad particular otros. El terreno es de mediana calidad, y las prod. consisten en cereales, legumbres, frutas, hortalizas y pastos; se mantiene ganado de varias clases, además del necesario para las faenas agrícolas, y hay caza de pelo y pluma, no escaseando los anímales dañinos.  

Desde Valfarta

Dicen de Valfarta que hace dos meses que tienen agotadas las balsas del pueblo, que tras de un año en que no se ha recolectado ni la mitad de la simiente, pone á aquellos habitantes en un estado triste y desconsolador.

Y no es esto lo peor, sino que sí pronto no llueve para que la tierra adquiera la sazón necesaria para sembrar, esta operación se hará en malas condiciones en toda aquella tierra monegrina, y como generalmente de aquí depende que el futuro año sea bueno ó malo, así como la salvación ó la ruina de la inmensa mayoría de estos sufridos labradores.

Diario de Huesca, 17 de septiembre de 1900.

Otro ahogado

Comunican de Valfarta que en la balsa que hay junto al pueblo había parecido ahogado él vecino de dicho pueblo Juan Labrador Alcolea, de sesenta y dos años dé edad, casado y jornalero de oficio.

El Juzgado procedió al levantamiento del cadáver y á instruir las correspondientes diligencias sumariales.

Diario de Huesca,  26 de julio de 1916.

Comandante de la Guardia Civil

Hoy sale para Valfarta el comandante del puesto de la Guardia civil don Pascual Gracia, completamente restablecido de la difícil operación realizada con éxito por nuestro querido amigo don Luis Batalla. Felicitamos al operado y al operador.

Diario de Huesca – 15 de abril de 1917.

La plaga de langosta

En el presente año, la plaga, combatida con éxito en el pasado, ha desaparecido de la mayor parte de los pueblos infestados; pero si bien el resultado obtenido fue satisfactorio debido al entusiasmo conque los pueblos infestados realizaron los trabajos de extinción, salvando las cosechas seriamente amenazadas, no se logró hacer desaparecer los focos, quedando grandes manchas de canuto en los términos de Valfarta, Peñalba, Candasnos y Fraga, de tanta gravedad, como los que había el año anterior.

Diario de Huesca – 12 de abril de 1922.

La plaga de Langosta

Y como en Peñalba, es horrible y desesperante lo de Valfarta, Como en Peñalba, han resultado vencidos a pesar de cuantos medios envió el Gobierno.

Diario de Huesca – 30 de mayo de 1922.

Ver: La plaga de langosta en Los Monegros. 

Ecos de sociedad

Después de pasar una temporada en Valfarta, ha regresado nuestro querido amigo don Miguel Escalona, acompañado de su bellísima hija Pabla, e hijo Rafael.

Diario de Huesca – 28 de agosto de 1923.

Incendio

En Valfarta se incendió un pajar de don Melchor Lasierra. El vecindario logró sofocar el fuego, que fue casual.

Diario de Huesca – 7 de noviembre de 1924.

Conducción del correo

Por conducto de la Administración principal de Huesca, que ha informado favorablemente, el Alcalde de Valfarta elevó a ese Centro directivo instancia solicitando que la conducción del correo en automóvil contratada con D. Pedro Basols Calvo, en la cantidad de 6.887,25 pesetas anuales, entre Sariñena y Bujaraloz, prolongue su recorrido hasta Valfarta. A tales efectos y mediante el abono de la cantidad que a porrata le corresponde, ha dado su conformidad el actual contratista de la expresada conducción.

Entiende esa Dirección general que procede acceder a lo solicitado, por cuanto, sin excesivo gravamen para el Tesoro, resulta beneficiado el vecindario de Valfarta. Por la mayor rapidez en el transporte de su correspondencia. Procede, asimismo, modificar el servicio del Cartero de Valfarta, que en lo sucesivo tendrá como obligación la de recibir y despachar la conducción y las propias de la Cartería, señalándole cuatro horas de trabajo diarias para la fijación de su haber. A virtud de las precedentes consideraciones. En uso de las facultades.

El Diario de Huesca, 12 de septiembre de 1928.

La vida en sociedad

Han regresado a Valfarta don magistrado don Mariano de Miguel y su distinguida esposa.

Han regresado de Valfarta don Pascual Montolio maestro nacional, y su bella hermana Vicenta después de pasar unos días con sus hermanos don Anselmo y su esposa dona Julia.

La Voz de Aragón, 16 de enero de 1931.

El conductor de un carro resulta gravemente herido al chocar contra su vehículo un automóvil de nuestro corresponsal.

En el kilómetro once de la carretera de La Portillada, al cruzarse el automóvil de la matrícula H. 1.594 con el carro de Peñalba número 3, se espantaron las caballerías, dando el vehículo la vuelta de campana.

El conductor del carro, Santos Pomar Simón, resultó lesionado de bastante consideración, siendo calificado su estado de grave.

Al lugar del suceso acudió la Guardia civil de Valfarta y Juzgado municipal, siendo trasladado el herido al pueblo de Peñalba, donde fué asistido de primera intención por el facultativo don José Polo Tomás.

El herido fué trasladado al Hospital de Huesca

Víctor Calavera.
Heraldo de Aragón, 28 de septiembre de 1935.

Las caballerías se espantan y el carrero resulta gravemente herido

Cerca de Valfarta, al paso de un auto, se espantaron las mulas del carro que conducía el vecino de Peñalba Santos Pomar Simón, de 46 años. Volcó el carro, quedando aprisionado debajo el conductor, que fue recogido con numerosas y graves heridas.

Diario de Huesca – 1 de octubre de 1935.

Avance nacional

Las tropas del sector de los Monegros han avanzado en una profundidad de 32 kilómetros, habiéndose apoderado de los pueblos de Valfarta, Peñalba y Candasnos.

Nueva España – 27 de marzo de 1938.

La tragedia de los Monegros

En cuanto a problemas locales de Valfarta, que vendrían a solucionar el paro y a evitar la emigración, se recordó la continuación de las obras de la casa del Ayuntamiento, paralizadas desde hace mas de dos años, por agotamiento de la cantidad consignadas a la construcción de una balsa para poder conservar agua de beber en estas épocas de tanta sequia, con lo que nos evitaríamos el tener que recurrir a la Diputación para que nos traigan el agua en tanques desde una distancia de 30 kilómetros, para nosotros y para el ganado; la construcción de la carretera proyectada desde hace muchos años y solo pendiente de comenzar las obras desde Valfarta a Peñalba,; la falta de escuelas para niños y para niñas, cuya necesidad es manifiesta y, por fin, la repoblación forestal del cerro de san Miguel, para facilitar jornales en la cava de fosas cuya plantación podría realizarse en el momento oportuno.

Un Valfartino.
Nueva España, 24 de abril de 1953.

Un rayo cayó sobre la torre de Valfarta

Hace unos días descargó sobre la localidad de Valfarta una fuerte tormenta. Un rayo cayó en la torre de la iglesia parroquial, produciendo un incendio. Se derrumbó la cúpula y todo el armazón y el piso del primer cuerpo de dicha torre requirió el auxilio de los bomberos de Huesca y de Zaragoza.

Autoridades locales y vecindario colaboraron en los trabajos realizados para la extinción del incendio que se logró después de intensos trabajos. No se registraron desgracias personales.

Los daños causados han sido valorados sobre treinta mil pesetas. Pero para llevar a cabo la reconstrucción de lo destruido, dada la dificultad de los trabajos y la importancia del andamiaje que será preciso instalar, se estima que el desembolso a realizar ascenderá a 200.000 o 300.000 pesetas. 

El Noticiero, 20 de agosto de 1958.

Valfarta

Valfarta presenta en la actualidad la misma pacifica y labriega andadura que siglos atrás, remansada en sus tradiciones y costumbres. Es uno más de nuestros pueblos de secano, al que esperamos llegue pronto el resurgimiento con la prolongación del canal de Monegros, que habrá de incorporar su extenso término municipal -3.220 Has.- a la zona de los nuevos regadíos. Entretanto la fisonomía arcaica de su vivir aldeano no difiere mucho -si exceptuamos la presencia de moderna maquinaria agrícola- de la que antaño tuviera. 

Castillo Genzor, Adolfo. Armas del pueblo de Valfarta.
El Noticiero, 7 de marzo de 1965.

La zona de Valfarta está incluida en el sector IV de la zona regable de Monegros II por medio del Canal de Monegros, concluyéndose dicha fase en 1998. Su llegada, como ya se ha comentado, transformó las tierras a regadío, aportando un gran desarrollo. 

Así, Valfarta ha ido construyendo su propia historia, de raíces profundas monegrinas, lugar de orgullo para valfartinos y valfartinas, en plena estepa monegrina. Una aproximación a su historia.

Valfarta, lugar y camino
Corazón de Los Monegros
Donde el cierzo mece el trigo
Y el sol ilumina el pueblo. 

 

 

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