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Antonio Puyol Pociello


Infatigable, con una energía contagiosa y tremendo empuje, carácter forjado en la dureza del territorio, orgulloso de su tierra, de sus colores y texturas, del relieve y cada vestigio de su pasado. Constantemente comprometido, todo un referente, un artista que ha desarrollado varios proyectos desde Restalber a Artecor, iniciativas que construyen una sociedad mejor y
que nos conduce a la esperanza.

Antonio Puyol Pociello con algunas de sus creaciones.

Natural de Calasanz, comarca de La Litera, Antonio Puyol Pociello nace el 21 de marzo de 1946, donde vive hasta los 4 años. Son años muy malos, falta de lluvia y cosechas, nada se recoge del campo ni de las almendreras y olivos – Muchos son cortados para hacer carbón –. Su padre es sastre, pero cuando el campo no da, nadie encarga nada. Así, que por mediación de uno de Lalueza, que cortejaba en Calasanz, deciden mudarse a Lalueza, donde se estaba planteando el regadío y se preveía una buena bonanza económica en la zona.

– Con la máquina de coser y poco más – sobre 1950 la familia se traslada e instala en Lalueza, pero el regadío no llega. Aunque lo elemental, lo básico no falta, en Lalueza había huerta gracias al azud del Isuela y su acequia. Lo que no falta es el esparto, recogerlo y hacer sogueta, algunos críos de su edad la hacen en cuanto tienen un rato, mientras Antonio algo aprende – Pero muy mal -, su familia casi ni lo ve.

Su padre se dedica a coser mientras que su madre termina la ropa. En casa son cuatro hermanos y él va a la escuela normal hasta los 11 años, recordando con cariño a Teodoro Gutiérrez, maestro que luego está en Grañén – Aquel maestro enseñaba, hacía pensar, decía “Lee, escribe y piensa” –.  Después de la escuela, lo típico de antes, hacer males, coger nidos… – ¡lo que no está escrito! -. Cogía retazos de casa y trapos y hacían un balón para jugar por las calles a fútbol.

A los 11 años marcha al seminario a Huesca becado, es buen estudiante, y los dos últimos años de seminario a Zaragoza, con los de Barbastro y Jaca. En su último año va a Cariñena a hacer prácticas con Andrés Gabarre, que estudia con él. Es un año muy bueno, juegan a futbol, hacen un grupo de teatro y de vez en cuando se van de bodegas. Antonio acaba el seminario con 23 años, pero Antonio no se ordena.

Mientras estudia trata de ganarse algo la vida, a los 14 años se dedica a pintar por las casas – De brocha gorda – y así puede comprar libros. A los 19 años trabaja de escribiente en la recepción de la remolacha para la azucarera de Monzón, registra el nombre, el peso, la tara, el descuento… un trabajo solo de temporada. Se hacía en invierno y se recogía la remolacha en las estaciones de tren de Grañén, en la finca la Rambla, Poleñino y Sariñena y se mandaba a Monzón.

Tras el seminario Antonio se instala de autónomo de pintor en Lalueza y de los 23 a los 26 años se dedica a pintar pisos, con Antonio el cura de Curve y otro de Orillena.  Hasta que un día, Javier Osés Flamarique le anima y acaba ordenándose sacerdote. Entra muy animado con su propia visión de la iglesia y la gente lo acoge muy bien. A pasar de tener desavenencias con la cúpula eclesiástica, Antonio ha sido fiel a sus principios y se ha debido a su gente, a los monegrinos, donde ha crecido: “Pan, andar y ser”.

Ha estado de párroco en distintas localidades como Orillena, Cartuja de Monegros, donde también estuvo Mariano Acín Vara, en la Estación de Sariñena, sustituyendo a Ricardo Toledo, y Capdesaso y Alberuela de Tubo relevando a Joaquín Borderías.

Fruto de distintos cursos talleres, que van realizando en Alberuela de Tubo, nace en 1995 Restalber, un taller de restauración y recuperación de muebles antiguos. Por medio de la asociación, se busca la formación y generación de empleo gracias al taller. Para ello se especializan en rehabilitación y restauración, gracias a José María Usón se forman en diferentes aspectos tales como ebanistería, talla en madera, torno, policromados o dorados, entre otras materias. Además, han realizado señales, indicaciones, vallados de madera, postes con nidos de cigüeñas… Un taller con mucha solera que da a conocer mucho a Alberuela de Tubo.

El entorno siempre le ha fascinado, sentirlo, descubrirlo, conocerlo, sentirse muy vinculado al territorio. Ya en Lalueza se interesa por el poblado neolítico del Villar. Solía ir después de las tormentas -Siempre descubrían cosas interesantes-. Pero lamentablemente no hay mucho interés por mantener el patrimonio -A este paso el puente viejo de Lalueza se perderá porque no se arrima nadie, no hay mucho interés-.

Cuando llega como párroco del pueblo de Cartuja de Monegros, junto a sus homólogos Félix Rufas de Lanaja, Carmelo Pérez de Robre y Ernesto Villacampa de San Juan de Flumen recuperan la romería al monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, celebrando el Día Rural desde el Movimiento Rural Cristiano. Se inicia sobre 1978, día de san Isidro, aunque sin embargo a la iglesia no se puede ni entrar y la misa se tiene que hace en la balseta.

Entonces la cartuja no se emplea y está cerrada, pero al tercer año de celebrarse ya se empieza a entrar por la iglesia. Esto le lleva a documentar la cartuja y desde el 2001 la ha fotografiado viendo cómo se va deteriorando año tras año. Su adquisición por la DPH es un hito y su rehabilitación inimaginable. No obstante, aún quedan elementos del antiguo monasterio, fuente, huertas, balsa…

Le ha fascinado Bayeu, lo que expresa con cuatro pinceladas da una gran expresión además de fuerza y color, evocando a los fusilamientos del 2 de mayo de Goya con quien comparte expresión. También la expresión dura, muy similar a la que expresa su hermano Francisco Bayeu – Quién sabe, pero Bayeu pinta muy pocos meses en la cartuja, 3 o 4 meses, a saber, qué hacía el resto del tiempo, igual estuvo pintando con Goya el Pilar –.

Dicen que Manuel no domina la anatomía, era monje y pinta en un monasterio, sostiene Antonio – Tenía que ser una distorsión intencionada –. Las caras y sus expresiones son perfectas – Era un privilegiado, pintaba por placer, es un monasterio de clausura, no pintaba para que se contemplasen, solamente para los monjes del monasterio –. Hacía pintura al fresco y arriesga muchísimo expresando todo lo que expresa en un entorno tan hostil. Los colores son de la tierra, de Los Monegros, intensidad y fuerza. Quizá Bayeu es algo rebelde, pues Bayeu se relaciona mucho con Jovellanos, que está desterrado en Mallorca, con quien coincide y se cartean.

Esa autenticidad que Antonio demuestra en sus actos le lleva a ser invitado a dejar los hábitos, al parecer no encajaba en la remodelación. Pero para Antonio no es un problema en su forma de entender la vida y la fe y continúa su trabajo ligado a su comunidad de la que es auténtico motor. Quizá reconociendo el valor de la gente – La gente de Monegros ha vivido una dureza extrema -por encima de los frailes que abandonaron el monasterio hasta por dos veces. La historia nos ha curtido en Los Monegros –. Pues Antonio siempre ha sido firme a sus convicciones e ideas.

En el año 2023 aparece Artecor, un proyecto inclusivo desde la igualdad para crecer y disfrutar juntos, construyendo una sociedad mejor, un espacio a través del arte, integración y vida independiente. Con ella Antonio es parte y continúa su labor e inquietud artística elaborando cuidadosas composiciones donde la tierra adquiere nuevas dimensiones, donde aprender se convierte en una aventura que va más allá de la tierra, la luz y del compartir un sueño que es, en sí mismo, pura magia.

Antonio Puyol Pociello «Salamanquesa 2026», reconocimiento de «Os Monegros» por una vida de compromiso y amor a esta tierra.

Entrevista a Antonio Puyol Pociello.

https://youtu.be/Y-EWUcEOHAg?si=YcZzpNg6vkae5XIL

Ángel Calvo Cortes


Ángel ha forjado su vida muy ligada a su tierra, a esa aridez y falta de agua que tanto caracteriza y ha forjado Los Monegros. Tanto, que Ángel fue bautizado con agua de balsa del barracón, pues la iglesia estaba bastante destruida tras la guerra. Así, Ángel lo lleva en su impronta y es un enamorado de su pueblo Monegrillo, gente e historia que lleva en su corazón y ha sabido captar y transmitir en varias publicaciones.

Ángel nació en Monegrillo el 10 de febrero 1941, en casa Campi, en el nº 6 de la calle de Santa Cruz. Vivió algunos años en el nº 24 de la calle Mayor, cerca de las escuelas. Entonces acudía a las escuelas de párvulos que había en los bajos del ayuntamiento. A los cuatro años, en 1945, su familia se traslada a vivir a Zaragoza, a la portería de casa de los Peralta (el nº 3 de la Plaza de Aragón). Su padre era guarda de plantío, una especie de guardia rural que consistía especialmente en cuidar que los ganados no entrasen en los sembrados. Decía -si os quedáis aquí, todos pastores-.

A pesar de todo, Ángel nunca dejó de volver a Monegrillo a pasar largas temporadas junto a sus abuelos y primos, en calle del Rosario. Aquella casa la lleva grabada, hace poco realizó un plano de la casa y comprobó si coincidía, para ver si los recuerdos eran reales. Y así fue, todo coincidía.

De crio le gustaba escuchar a los mayores, aprendía de ellos, le decían que los chicos hablan cuando la gallina mea. Pero sobre todo atendía a lo que decía su padre -que fuese bueno-. Para Ángel, su padre fue todo un referente, siempre dispuesto a ayudar a los demás.

En aquellos tiempos la vida era dura, aunque no lo sabían, era la única que conocían. Jugaban con aros de tonel, iba al ganado, a labrar (Le gustaba mucho), cazaba conejos, se hacía la comida… y eso que solo era un crio. Al monte se llevaba patatas y tenían localizados los cados de conejos. Si los pillaban vivos, les rompían las patas para que no escaparan y se conservasen hasta la hora de comer. Una vez se dejaron las cerillas y tuvieron que comerse las patatas crudas, los conejos se los dieron a los perros. A la escuela, entonces, iba poco.

Las tardes de agosto caían como fuego del cielo. Se escapaban con las bicicletas para coger uva de las viñas o higos a las higueras. En verano el calor abrasaba a cualquiera. Bebían agua de balsa, había renacuajos, gusarapos…

En 1946, el 25 diciembre, fallece su padre, Andrés, a los 44 años de edad -Los tiempos son duros y toca espabilarse-. Con ocho años marcha definitivamente a vivir y estudiar a Zaragoza. Estudió en Alcorisa, en el año del frío de 1952, en casa llegó a estar a menos cuatro grados. Aquel año fue cuando quitaron la cartilla de racionamiento, aunque la comida seguía siendo escasa y monótona: garbanzos, sardinas, manzanas… Estaba en un colegio interno.

Después pasó al Seminario de Casablanca de Zaragoza y en 1964 se licenció en Teología por la Universidad de Salamanca. Fue ordenado sacerdote y prestó sus servicios en Fuentes de Ebro, Bardenas de Ejea; Santa Isabel y San Agustín. Ha impartido clases en las Concepcionistas y en Santa Ana y a partir de 1972 en el Instituto de Enseñanza Media Mixto 1, actualmente «El Portillo». En 1978, es nombrado Capellán del Colegio Mayor Universitario femenino «La Azaila» y ejerce como párroco en Pastoral Universitaria, San Rafael, en vía Hispanidad.

Ha publicado varios libros de teología, de cristología y eclesiología, para conocer la sociedad del hombre moderno “Dos minutos para ti” (2003) “En otras palabras” (2008) y ha participado en el libro didáctico, junto otros autores, “Religión Católica” (2003).

Escribe durante 18 años la hoja internacional «Eucaristía», es coautor de varios libros: una Cristología, una Eclesiología, con muchas ediciones en español y portugués; un tomo titulado «Para conocer la sociedad del hombre moderno», además de un libro de Pastoral rural en el que aparece una ilustración del oratorio del Rosario de Monegrillo. Igualmente, escribe los libros de texto de la editorial Edelvives para la ESO y Bachiller.  Colabora varios años en «Iglesia Zaragoza» y escribe también tres libros de bolsillo por encargo de la CAI titulados «En otras palabras». Ya en 2008, ve la luz su último libro «En otras palabras. Evangelio y vida abrazándose».

Es autor de varios artículos teológicos o históricos en la Revista Aragonesa de Teología y en varias otras.

Trayectoria personal Ángel Calvo cortes

Ayuntamiento Monegrillo

Con el comienzo de las autonomías, en una reunión en la Diputación Provincial de Zaragoza hablando de pedagogía y Ángel sugirió tratar la historia de cada pueblo. Aquello le animó a investigar y recopilar la historia de Monegrillo. Al poco, la Diputación creo un premio de historiografía local “Dormer”. La primera convocatoria fue declarada desierta, pero en la segunda se presentó y le dieron un accésit, era 50.000 pesetas que era bastante dinero para aquella época.

En el año 2000, publica “Monegrillo y su entorno: apuntes para una historia”, una obra de referencia para conocer la historia de la localidad Monegrina. En el 2003 colabora con el libro «Monegrillo y sus recuerdos y en el 2018 da a luz “Monegrillo en sus raíces”.

Ha tratado diversos temas, incluso el antiguo dance de Monegrilllo “Hay textos del antiguo dance, diálogos de moros y cristianos y dichos. El dance de Monegrillo, en el boto de Sutana ya dice que solo se podrá hacer baile sXVI. Su trabajo posibilitó recrear las piezas musicales y los textos del antiguo Dance de Monegrillo.

Imagen de Alejandro Laguna @alagunaZGZ

Recientemente, viendo que había muchas palabras que los chicos de ahora no conocían, ha publicado “El habla de Monegrillo. Vocabulario, frases hechas y literatura oral”: – Muchas palabras quedaron en desuso a partir de 1960, con el cambio del modo de cultivo, también cambió la casa, se dejaron atrás las cuadras y los corrales y muchas palabras se fueron dejando también atrás. Es una pena porque muchas palabras ya no se heredan De algunas me acuerdo a quien se las escuché decir. –

Querido y reconocido, en el 2000 fue pregonero de las fiestas de Santa Ana de Monegrillo y en el 2011 nombrado “Hijo Predilecto de Monegrillo”.

Siempre se ha manifestado dispuesto ante cualquier requerimiento que se le hiciese desde Monegrillo, ya fuesen misas de Santa Ana, del Rosario, en San Benito, Bodas, Bautizos, Comuniones, presentaciones, conferencias, mesas redondas…

Fue él quien, a petición del Ayuntamiento y tras el correspondiente trabajo de investigación, diseñó e impulsó la creación del actual Escudo y bandera de Monegrillo, con lo que se ha ganado para siempre un lugar privilegiado en las páginas de la Historia de Monegrillo.

Trayectoria personal Ángel Calvo cortes

Ayuntamiento Monegrillo

Para Ángel, Los Monegros, como territorio, es un entorno que ha condicionado su forma de ser, capacidad de trabajo, de sacrificio, de saber aguantar la dureza de la vida. El silencio, de oír un buitre, algún conejo que arranca a correr, la serenidad, una filosofía propia “p´al campo, idea”. Sin duda, estamos ante una gran persona que ha dedicado su vida a los demás, todo un ejemplo.

“Tu discurre, que la solución la tienes tú”.