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Santiago Vilella Barrachina


El recautillo es el remate de una tapia, principalmente del corral, -Me asomé por el recautillo-, así, Santiago ilustra uno de los aspectos más significativos de esta palabra que tanta significación ha dado a la historia de Lalueza. Santiago Vilella Barrachina es un luezano/lozano de pro, reciente autor del libro “En la vida de Juan Andrés Comenge” y de sus palabras vamos descubriendo a todo un apasionado de Lalueza, de su historia, costumbres, tradiciones y de sus personajes ilustres y singulares.

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Santiago Vilella Barrachina

Recautillo es el  nombre de la revista que se editó entre 1996 al 2004 “El Recautillo”, aglutinando a los municipios de Lalueza, Marcén y San Lorenzo del Flumen. Una revista que se editó bimestralmente y llegó a los cincuenta números. Durante más de cuarenta números, Santiago fue su director y uno de los muchos colaboradores que hicieron realidad aquella aventura cultural, una revista de historia, tradiciones y actualidad.

Santiago Vilella Barrachina es natural de Nonaspe, pero lleva ejerciendo de farmacéutico de Lalueza desde 1982, hace ya treinta y seis años. Además de director y colaborador de la revista “El Recautilló”, publicó en el 2017 un trabajo titulado “Plaza Mayor: memorias desde la Farmacia”. El libro fue enmarcado en la sexta Muestra de Artesanía y productos Alimentarios del 2017, dentro de las fiestas menores de la Malena de Lalueza. En este 2018 ha vuelto a sorprendernos con “En la vida de Juan Andrés Comenge”, un libro excelente cuya lectura nos traslada a la Lalueza del siglo XVII hasta principios del XIX.

Una lectura muy amena y didáctica, narrada en primera persona por Juan Andrés Comenge, una obra que nos adentra en la historia de una saga familiar, ilustre e influyente en aquella España, contextualizada desde su natal Lalueza hasta los aspectos más relevantes de la España de aquel periodo.

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La lectura se desarrolla recordando la figura de su padre Joseph Narciso Comenge, de su condición de benefactores de la Cartuja de las Fuentes, de aquellos primeros planes colonizadores de Los Monegros, de la capilla de san Pedro Arbués de Lalueza y de Fray Manuel Bayeu, de la guerra de independencia, las guerras carlistas y la vida cotidiana de Lalueza.  Un trabajo bien elaborado y documentado que aporta gran información sobre Lalueza y la misma comarca de los Monegros, una lectura recomendada.

Santiago ya va trabajando en su próxima entrega para el año que viene. Además, está en marcha el proyecto de revitalización del antiguo camino a la Cartuja de las Fuentes, con cerámicas que ilustrarán la cruceta de Lalueza, la influencia de los Comenge y el sillar antipedregadas. Así, que esperamos que Santiago continúe asomándose por encima del recautillo, para disfrutar de su apasionada mirada sobre nuestra historia.

 

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Rosa Baseca Alastrúe


En la localidad monegrina de Lalueza, el trabajo del esparto para la realización de sogueta o fencejos, cuerdas de esparto, supuso una importante fuente de ingresos para numerosas familias. Un trabajo durísimo que principalmente realizaban las mujeres. Un trabajo artesanal que ha quedado relegado al pasado, pero su impronta ha quedado fuertemente marcada en la memoria monegrina.

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Rosa Baseca Alastrúe

            Rosa Baseca Alstrúe nació un 28 de marzo de 1942 en la localidad monegrina de Lalueza. De familia de agricultores, su padre trabajó como jornalero, fueron siete hermanos, cinco mujeres y dos hombres. Rosa fue a la escuela hasta casi los catorce años, no era mixta y había dos clases de chicos y dos de chicas, unas para pequeños y otras para mayores. Con tan sólo ocho o nueve años, después de la escuela, Rosa ya iba a trabajar al esparto. Las más jóvenes comenzaban haciendo sogueta menor y a medida que crecían hacían sogueta más grande. Fabricaban tres tipos de sogueta según grosor y longitud, pequeña, mediana y larga, se media desde la base del pie hasta lo largo de la pantorrilla. Alguna vez se escapaban un rato para jugar “cosa de crías”, aunque siempre tenían que hacer sogueta. Así contribuían al sustento familiar y se pagaban el traje de la comunión, zapatos, algún vestido..,  gracias al esparto en Lalueza nunca se pasó hambre.

            Se juntaban varias vecinas en la calle o en las casas en invierno, muchas veces en las cuadras donde los animales les daban calor, era fácil ver grupos de varias mujeres, niños, niñas y ancianos haciendo sogueta, trenceta. Hacer sogueta después de cenar lo llamaban tardear, Rosa recuerda quedarse hasta tarde para ver, a la lejanía, los fuegos artificiales de Sariñena. Los hombres también hacían sogueta, cuando llegaban del campo.

            Las mujeres no paraban de trabajar, en cada casa había gallinas, conejos, tocinos… dar de cenar a las caballerías lo llamaban reprensar. Se hacía la matacía, venía el matachin y después venía todo el trabajo de conservar la carne. Trabajaban la lana de las ovejas, hacían peales o peducos, manoplas, chaquetas… Recogían el agua de la balsa buena y llenaban el aljibe de casa, lo hacían en invierno porque entonces no había bichos en el agua. En Lalueza había dos balsas, una buena para las personas y otra mala para los animales. De la balsa mala cogían agua para trabajar el esparto. También acudían al barranco Salau, un barranco que solía llevar agua salada, allí también iban a aclarar la ropa o iban al río Flumen. Muchas mujeres iban a la siega para hacer garbillas, segaban y ataban fajos.

            Rosa no llegó a trabajar arrancando esparto, era muy pequeña para hacer la faena más dura. Arrancando el esparto sufrían mucho las manos y la espalda. Retorcían el esparto y daban un primer estirón, después, con parte ya de lo arrancado, retorcían de nuevo el esparto para ayudarse a dar el segundo estirón y terminar de arrancarlo y no hacer sufrir demasiado las manos. Cuando hacían sogueta también se les hacía sangre en las manos y con cámaras de neumáticos se hacían badanas para protegerse las manos.

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Sogueta trenzada de esparto.

            Los campos donde recogían el esparto los arrendaban y pagaban por su aprovechamiento. Se arrancaba el esparto en verde en los meses de julio, agosto y la primera quincena de septiembre, comenzaban a las cinco de la mañana antes de que hiciese calor. Después lo tendían en el campo para que se secase hasta que se ponía amarillo. Después había que mallar el esparto, el mallau, estrujarlo y chafarlo sin llegar a romperlo. Había quien lo mallaba con las ruedas del carro pasando por encima de los fajos de esparto. Se mallaba sobre una piedra con una gran maza de madera y, una vez mallado, se mojaba para que se amansase el esparto para poder trabajarlo para trenzar sogueta.

         La sogueta se empleaba para atar las garbas de trigo y del alfalz. Todos los días vendían fencejos, era una moneda de cambio o de trueque, e iban a la tienda donde hacían trueque con comida o les daban dinero. Para el día de la Ascensión iban a venderlo a Monzón. También vendían esparto p´al peso que era un esparto malo y simplemente estaba recogido. Las sogas mal hechas las vendían para su uso en fundiciones, algunas para fundiciones de Bilbao y otras para la fundición de Averly en Zaragoza.

Cada fajo de vencejos tenía 10 fascales y cada fascal 30 vueltas. Se cogía la sogueta o vencejo y se enrollaba dándole vueltas, pisándolo con el pie y tomándolo con la mano que estaba por encima de la rodilla. Cuando se habían dado 30 vueltas ya tenían un fascal, y cuando tenían 10 fascales ya habían hecho un fajo.

Silvia Abardía, Modos de vida

Diario del Altoaragón

            Rosa participó en el documental sobre el esparto de Eugenio Monesma, se encontró a su padre por la calle que estaba esperando a Eugenio Monesma para grabar el reportaje y ella se apuntó. Se casó en 1963 con Emiliano Peralta Elbaile, agricultor, con él que tuvo dos hijos, un chico y una chica. Rosa estuvo haciendo sogueta hasta 1964, en aquellos años llegó el regadío y la agricultura sufrió una gran transformación dejando atrás los duros tiempos del esparto.

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Rosa con el mallo de mallar el esparto.

           En Lalueza siempre ha habido mucho ganado ovino, huerta y viña. El vino rancio era fuerte pero muy apreciado y lo iban a vender a Sariñena, donde al parecer lo ameraban, pues en tono jocoso decían que “lo habían pasau por la acequia Valdera”. En una casa,  un tonel aún contiene un vino madre de más de cien años. A Sariñena iban andando para comprar, a veces iban con una burra para llevar la carga o por si alguna se cansaba, se montaba un rato, iban a casa Marianetas a comprar telas. A veces aprovechaban algún viaje a la harinera de Sariñena

            A Lalueza iba a vender higos una mujer de Sariñena y Bautista melocotones, en Lalueza no había casi frutales. Un hombre iba a vender telas y siempre decía “llevo cotinas morena y bragas para las mujeres”. A un vendedor le daban retales y trapos viejos por dos mandarinas.

            Rosa ha conocido de toda la vida la labor de hacer sogueta, se siente orgullosa de su pasado, pues con el esparto en Lalueza la gente comía y no tenía que emigrar. La gente vivía con las puertas abiertas de las casas y, a pesar de la dureza, existía una fuerte familiaridad y solidaridad entre vecinos y vecinas, un apego entrañable que imprimió un carácter difícil de olvidar. Nos han acompañado sus hermanas Edelmira y Dolores, compartiendo muchos de los recuerdos de Rosa en su Lalueza natal, con una entrañable nostalgia que han querido compartir. Las manos se aujereaban, sangraban al continúo roce con el esparto, se endurecían y se volvían a aujerear. Las manos tejían la dura soga de esparto, una ardua fabricación artesanal que mucha gente ha querido olvidar. Pero también ha significado una  forma digna de ganarse la vida en tiempos de pobreza y hambre, donde las mujeres con sus múltiples trabajos fueron fundamentales en el sustento familiar y de nuestros pueblos.

            A todas las manos forjadas al basto tacto del esparto.

        Esta primera mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias  a Rosa, Edelmira y Dolores Baseca Alastrué y a Margarita Periz Peralta.

Las palabras de Lalueza


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“Una palabra que compartir” es una iniciativa que recorre las diferentes bibliotecas de Los Monegros. Una caja que va recogiendo aquellas palabras aragonesas tan especiales para nosotros/as, palabras que la gente quiere compartir. Lalueza ha sido la decimotercera biblioteca y la decimosexta localidad monegrina, continuando un viaje muy interesante que va llegando a su fin.

Entre las semanas del 2 al 13 de mayo, el paso de la “Caja viajera”  ha replegado más de 70 palabras. Las palabras que más se han repetido han sido Pozal y Quio por tres veces y Estalentau, Marguin, Miaja y Socarral por dos veces. Dejamos en cuarentena “Asti, Tasti: aquí” y “Buxo: Boj”. Además ha aparecido la expresión “Pollo mantiudo: Acurrucado, enfermizo”.

¡Muchas gracias Lalueza!

 

  • Ababol: ara. Amapola.
  • Abadejo: Ara. Bacalao.
  • Abocinar: Ara. Caer, inclinar o arrojar al suelo.
  • Aboirau: Ara. Estalentau.
  • Aneblada: Ara. Que le falta un poco.
  • Arrear: Ara. Marchar.
  • Arrojar: Esp. Lanzar, dejar caer.
  • Bateaguas: Ara. Paraguas.
  • Bislai, de: Ara. De lado, de medio lado.
  • Bochorno: Esp. Viento.
  • Branquil: Ara. Banco a la entrada de la casa.
  • Buforón: Ara. Ano.
  • Cañizo: Esp. Tablero rectangular hecho de cañas entrecuzadas.
  • Charrar: Ara. Hablar.
  • Chichón: Esp. Hinchazón, bollo.
  • Chiva: Ara. Jiba, joroba.
  • Chordiga: Ara. Ortiga, Urtica urens.
  • Chorra: Esp. Suerte, necio, pene.
  • Chufla: Esp. Guasa, burla.
  • Chuflar: Ara. Silbar.
  • Chupida: Ara. Mojada.
  • Ciemo: Ara. vid Fiemo.
  • Cierzo: Ara. Viento.
  • Continamente: Ara. Continuamente.
  • Contino: Ara. Continuo.
  • Cosirar: Ara. Vigilar, cuidar.
  • Dingolongango: Ara. Insistente, “Duro y dale”.
  • Embolicadora: Ara. Enredadora, liante.
  • Embolicar: Ara. Envolver, liar, confundir.
  • Embochornau: Atontado, que te ha dado un aire.
  • Esbarizaculos: Ara. Tobogán.
  • Esbarrar: Ara. Separar.
  • Estalentau: (x2) Ara. Persona con poco talento.
  • Estrafalaria: Esp. Rara.
  • Estrambótica: Esp. Extraño, raro, poco común.
  • Femera: Ara. Estercolero.
  • Fiemo: Ara. Estiércol.
  • Gambeto: Ara. Prenda de vestir, chaquetón.
  • Goler: Ara. Oler.
  • Gravera: Esp. Yacimiento de grava.
  • Guella: Ara. Oveja.
  • Güevo: Ara. Huevo.
  • Gujero: Ara. Agujero.
  • Malfurriadora: Ara. Malgastadora.
  • Marguin: (x2) Ara. Margen, Caseta pequeña?
  • Marguinazo: Ara. Margen grande, ribazo.
  • Matraco: Ara. No muy listo.
  • Miaja: (x2) Ara. Poco.
  • Panizo: Ara. Maíz.
  • Pedrolo:
  • Peñazo: Esp. Persona o persona molesta y pesada.
  • Pozal: (x3) Ara. Cubo.
  • Pulgaretas: Ara. Castañuelas.
  • Quio/a: (x3) Ara. Chico/a.
  • Reblar: Ara. Ceder.
  • Recautillo: Ara. Parte superior de una tapia.
  • Retrabique. Rastrillo.
  • Sabilondo: Sabiondo, listillo.
  • Saquera: ¿?
  • Socarral: (x2) Secarral.
  • Tajador: Ara. Sacapuntas.
  • Zambombazo: Esp. Estampido, ruido fuerte y seco.
  • Zarquinazo: Ara. Dar una clocha o tortazo.
  • Zerote: Ara. Excremento alargado.
  • Zerullón: Ara. Cerote, caca.

 

Lalueza y Marcén


Lalueza y Marcén

*Foto: Castillo de Marcén.

Madoz

Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 

1845-1850

Lalueza

L. con ayunt. en la prov. y dióc. de Huesca (5 1/2 leg.), part. jud. de Sariñena (1 1/2), aud. terr. y c. g. de Aragón (Zaragoza 10) está SIT. en un barranco á 1/2 cuarto de hora de la márg. der. del r. Isuela, donde le combaten todos los vientos, pero con particularidad los del N. y NE., que hace que su CLIMA sea propenso á tercianas. Forman la población 80 CASAS, una escuela de niños concurrida por 17 y dotada con 500 rs. vn; igl. parr. (San Juan Apóstol) cuyo curato es de entrada y servido por un cura párroco; y el cementerio fuera de la población en regular estado los vec. se sirven para beber y otros usos de las aguas del r. Isuela. Confina el término por el N. Marcen 2 horas; E. Capdesaso; S. Lanaja 2, y O. Alcubierre 4; le baña el indicado r. Isuela del que se toma agua por medio de una acequia, para regar un pedazo de huerta y dar movimiento á un molino harinero, sobre aquel existe un puente derruido, de piedra, con 40 varas de elevación y 2 arcos. El TERRENO llano y flojo, es parte de secano y parte huerta, y á excepción de 500 fan. que es tierra mala, el resto es de buena y mediana calidad los CAMINOS son de herradura y dirigen á los pueblos inmediatos, PROD. trigo, ordio, mistura y vino; cría ganado lanar y vacuno, caza de liebres, conejos y perdices, y pesca de anguilas, madrillas y barbos; la IND. está reducida á la agricultura , un molino harinero y varios tejedores, POBL. 21 vec. 130 alm. CONTR. 6,695 rs. 31 mrs.

Marcén

L. con ayunt. en la prov. y dióc. de Huesca (4 1/2 leg.), part. jud. de Sariñena (3). aud. terr. y c. g. de Zaragoza (10 1/2). Sit. al pie occidental del monte denominado Movache, ventilado por los vientos del N., con Clima templado y sano. Consta de 12 Casas inferiores, varias calles irregulares y sin empedrar, y en el centro una plaza poco capaz: igl. parr. (San Pedro Advíncula), unido a la cual se halla el cementerio muy cómodo por estar elevado y fuera de la población; estando aquella servida por un cura párroco, de nombramiento de S. M. ó el diocesano. Confina el Térm. por el N. con monte de Fraella (1/2 hora); E. con monte redondo de Gabarda (1/2); S. con el de Poléñino (3/4), y O. con el de Curve y Granen (1/2); para consumo de agua potable hay una fuente en los confines de Fraella, de que se aprovechan los vec. para beber, y dos balsas, una á oriente y otra á occidente del pueblo, que sirven para abrevadero de ganados y otros usos del vecindario. El Terreno es montañoso y riscoso por E, y el resto llano aunque barrancoso y roturad: es de secano muy arenoso y árido, cultivándose como 100 fan. de tierra de primera, segunda y tercera calidad. Los Caminos son sendas que guían á los pueblos circunvecinos, Prod.: poco trigo, algo mas de centeno, poco ordio y avena, y algún aceite; cría ganado lanar y poca caza de conejos y liebres, Pobl.: 21 vec. y 130 alm., Riqueza Imp.: 27,913 rs. Contr.: 3,742 rs.

Publicau en “ Os Monegros el 21 de septiembre del 2011.

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Carnón o Carnones


Carnón  o  Carnones

Los de Sariñena somos “Carnones” s´en dize por a mejor faina que nos gusta hacer: minchar carne,  rader las chullas de cordero hechas a la brasa de sarmiento, y o tozino (panceta, lomo, longaniza, chorizo). Hacer en casetas calderetas de ternasco, chuletones, sartenadas, salmorrejos, migas, caracoladas…y dejar el plato to limpier, dejando sólo los huesos bien radidos.

Con os tozinos tamién s´en hacian güenas matazias. “Pa San Martín, tiene faina el matachín”.S´ha dau cuenta que pernil, póquer pernil n´hay, ¡paize una paletilla!. Tos arredol embutiendo á estajo las longanizas y chorizos,  haciendo las bolas de sangre dulces y saladas… minchando el lomo y las costilletas (pa delgazar).  To bien acompañau con vino casero de l´añada, el güeno, el rancio, en porrón o en bota. Y que naide reglote, pa no quedar mal y poder repetir; la faina remata con  tos ulorando a humo, con l´último arranque antes de marchar ¡un chater de vino y marchamos!; y la caseta emporcada, pa mañana limpiar.

Altros platos típicos de Sariñena y redolada son las farinetas (con aquel panizo royo d´antes), las migas, los enfarinosos, los empanadones, las tartetas…

Pero el caráuter socarrón aragonés s´en burla de nusotros, pues paize que en Sariñena comemos “pescau”:

En Lanaja, comen paja

en Alcubierre, “salvau”

en Lalueza, farinetas

y en Sariñena, “pescau”

y en Castejón

los bocaus, a puñaus.

Salvau: Cáscara de los cereales.

 

Aunque tamién les ne digo que fama de comilones tenemos:

“Vive en Sariñena

y tendrás la tripa llena”.

“En Sariñena, villa plena,

quien no trae, no cena”.

Un otro refrán dize de los de Pallaruelo de Monegros:

“Pallaruelo,

Tres cebollas con huevo”.

Y de beber no s´en quedan cortos estos refranes Monegrinos:

Ya me han dicho que te vas

a vivir a Los Monegros

a beber agua de balsas

y a comer pan de centeno.

Ya me han dicho que te vas

a vivir a Los Monegros

a beber agua de balsas

toda llena de gusanos.

Dizen qu´en Los Monegros en antaño había más vino que agua y que hasta las adobas s´hacían con vino. Aura d´agua tener, en tenemos muita, tanta que ya ni nos alcordamos que hace pocos días ni teníamos casi agua y bien poqueta comida. Se cazaba casi todo: conejos, liebres, palomos y los gurriones fritos, serpientes y hasta fardachos, que dizen que son muy güenos. To tieso m´he quede  cuando sentí que una vez dos mujeres discutían  por dos raposas, por quien s´en quedaba con la más grande,  pues en Los Monegros afogaba la sed y afogaba l´hambre.

Publicau en “ Os Monegros el 3 de marzo del 2011.

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