
Pallaruelo de Monegros aparece a los pies de la sierra de Alcubierre, entre campos de cereales salpicados por sabinas centenarias. El paisaje es único, el sabinar de Pallaruelo es un tesoro, un bosque formidable de sabina albar junto a especies esteparias como el romero, la ontina y el sisallo. Pueblo hermano del desaparecido poblado de Moncalvo.
Resalta en el paisaje, pueblo costanero culminado por los restos de su antigua torre, último vestigio de su antigua iglesia del siglo XIII construida en 1258. Actualmente desaparecida, también se han perdido gran parte de sus tablas góticas del retablo del siglo XIV, obra de Martín Soria, de las que afortunadamente aún se conservan algunas en el Museo Provincial de Huesca.
Las primeras referencias escritas de Pallaruelo corresponden a 1170 y estas responden a Pallaruelo, Pallerolo, Payleyrol, Pallyaruelo, Palarolo. Aunque Manuel Benito ha relacionado su origen etimológico a “Palacio”, del latín PALATIUM: propiedad, granja, es Bienvenido Mascaray, en Toponimia altoaragonesa, quien nos ofrece un análisis más profundo considerando Pallaruelo topónimo ibérico cuyo significado es “El terreno costanero de avena”, y más completamente “El terreno costanero sembrado de avena”.
Su actual Iglesia parroquial a San Salvador es contemporánea, de 1808, de estilo Barroco clasicista. Como no podía ser de otra manera, sus fiestas patronales se celebran los días de San Salvador (6 de agosto) y San Roque (7 de agosto).
En las vísperas de fiestas se cantaban coplillas y se iba por las casas donde tenían buen vino. El gaitero Vicente “Capitán” acompañaba los bailes y mudanzas del dance. Acudía a cantar el jotero de Ballobar “Remetes” y el jotero de Santalecina, que también iba a cantar a Albalatillo; aunque el que cantaba en un pueblo no podía ir al otro, eran rencillas sanas entre pueblos.
No se podemos dejar de nombrar su ronda jotera, que aunque ha estado sin realizarse más de cincuenta años, ahora goza de gran vitalidad y una completa implicación y participación de todo el pueblo. Lo mismo ha sucedido con el dance, recuperado tras 30 años de ausencia.
La cofradía de San Sebastián nace para dar entierro a los transeúntes que fallecían en el término de Pallaruelo, haciéndose cargo, entre otros menesteres, de los costes del enterramiento. Además se acompañaban y velaban los enterramientos de los cofrades, ya que éstos pagaban una cuota periódica para cubrir los gastos. Para San Gregorio, el 9 de mayo, se bendecían los términos municipales y el 19 de enero se hacía una hoguera para la víspera de San Sebastián.
Resulta relevante citar la cofradía del Salvador, citada en el «Estado de las cofradías, hermandades y congregaciones correspondientes a la ciudad de Zaragoza junto con los pueblos de su jurisdicción» elaborada en 1771: «Pallaruelo la cofradía del Salvador, Sta Ana Sn Fabian y Sn Sebastián unidas con aprobación del odr.º que a expensas de los herm.s se hace una fiesta de Ig.a y con aniversarios y cera gastan…» (ES.28079.AHN//CONSEJOS,7105,Exp.64,N.1).
En el centro del pueblo se encuentra el crucero de la Cruz, una cruz de hierro en base de piedra, situado en la intersección de las dos principales vías.
El geógrafo Madoz, en su diccionario geográfico de 1845-1850, describe Pallaruelo como un lugar bien ventilado, con 70 casas, casa consistorial, cárcel e iglesia. Se cultivaba trigo, ordio, avena; cría ganado lanar, y caza de conejos, perdices, lobos y zorros.
Pallaruelo ha sido y es un pueblo agrícola y ganadero; antes los cultivos eran de secano y con la llegada del canal de Monegros, y la modernización, muchos campos se han transformado en regadío.
Tradicionalmente la actividad ganadera se ha basado en el pastoreo de ganado ovino con un pequeño porcentaje de caprino; se consumía mucha leche de cabra. Existían cinco balsas: la balsa Buena y la del Tío eran balsas de consumo humano y las balsas el Consejo, el Tozal y la del Tío Celestino (ya desaparecida) servían para consumo animal. La balsa Buena es de planta circular y revestida con un muro de piedra. En la balsa del Tozal se encontraba el recogimiento para los transeúntes. También, al lado de la balsa del Tozal, estaba el tejar, donde acudía la familia Dobon de Alcolea, para fabricar las tejas. El viejo pozo Servando se encuentra enronado. La construcción de las casas es en piedra, adobe y tapial.
No había ni huerta ni frutales, pero sí viña y oliveras, en Pallaruelo siempre han gozado de muy buen vino. Abunda la caza menor de conejo, liebre, perdiz… Se recogían carretadas de sosas, romeros y ramas de sabinas para vender como leña, principalmente para hornos de pan. Francisco Lasheras recuerda los 11 kilómetros de distancia entre Pallaruelo y Sariñena, los recorría en carro con su padre y puede describir al detalle el recorrido.
La escuela llegó a tener hasta 36 críos y hoy en día aún permanece abierta. Hace medio siglo había más de 350 habitantes, quizá ahora sean unas 80 personas las que residan habitualmente. En el pueblo hubo una tienda de ultramarinos del tío Villa, la panadería de Victorino, la carnicería de Francho y el herrero Francisco Soñen. El bar de Antolina estuvo entre los años de 1960 a 1990 y antes estuvo el bar del tío Villa, desde después de la guerra civil. El médico acudía desde Sariñena, el Doctor Pedro Cascales y el Doctor Andión. Del pueblo había un médico, D. Carlos Ruata, que ejercía en Barcelona, pero pasaba largas temporadas en Pallaruelo y siempre atendía a sus vecinos. La comadrona era la Jacoba.
Entre calvos y pelaos
Y gente de poco pelo
Se ha formado un guirigay
En la fiesta de Pallaruelo.
José Pleyan de Porta, Sariñena.
Aragón histórico, pintoresco y monumental I. Huesca p. 400.
“Pallaruelo, tres cebollas con un huevo”.
Refrán del manuscrito de Gonzalo Correas.
Publicau en Os Monegros el 27 de junio del 2014.
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* Desaparecido retablo mayor.
Recortes de prensa:




* Panizo Royo