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Gonzalo Alcolea Huerva


Natural de Pallaruelo de Monegros, Gonzalo nació un 25 de junio de 1936. Su padre era agricultor, tenía tierras de secano que con el tiempo se han vuelto de regadío. Su madre trabajaba haciendo faenas para las casas ricas  “Iba mucho a lavar con agua de balsa y con el jabón que ella misma hacía”. Fueron tres hermanos  y los tres tuvieron que emigrar.

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A la escuela fue poco, a los 10 comenzó a ir de rebadán con el ganado, de aprendiz de pastor con su tío José Huerva y el tío Isidoro Camón, los dos mayorales. Así, Gonzalo solamente fue a la escuela desde los 6 hasta los 10 años, pero al poco entró la educación obligatoria y tuvo que volver desde los 12 a los 14 años. De su edad apenas serían una media docena de críos. Jugaban a los pitos y a la bomba entre muchos otros juegos.

Con siete años lo bajaban al pozo en un pozal, con la carrucha. En cada casa había un pozo y lo bajaban para limpiarlo. Como era oscuro bajaba con un candil. En una ocasión lo bajaron demasiado y el agua comenzó a llegarle hasta el cuello, gritaba pero arriba no le oían y el candil se apagó, había más de metro y medio de agua. Al final lo subieron pero estuvo a punto de ahogarse.

Por el monte iban a mirar nidos por las sabinas, nidos de picarazas y cuervos, a tirarse por los bordiles de paja por los que bajaban de cabeza. Iban a la balsa buena a buscar agua con un carretillo de madera, llevaban pozales en el carretillo donde cabían unos cinco pozales de diez litros cada uno. En el carro llevaban hasta doce pozales “Los pozales eran de zinc”.

La balsa se limpiaba cuando se secaba, empleaban las caballerías. En Pallaruelo de Monegros estaba la balsa Tío y la balsa Buena y trataban que siempre tuviesen agua. Luego en las casas se almacenaba en los aljibes.

Su padre iba a buscar piedra a la virgen Vieja, su padre trabajó haciendo la carretera que iba de Sariñena a Bujaraloz y con un mallo machacaba las piedras “Sería a mediados de la década de 1940”.

Con 15 años, Gonzalo marchó a Monzón de pastor, estuvo un año. A los 16 años marchó con su familia a Raimat (Codorníu). Allí trabajaron por casa, huerto y 200 kg de harina, llevaban la tierra y las viñas, las podaban y vendimiaban. A los 21 le tocó hacer la mili y luego marcó a Alpicat (Lérida) donde trabajó como camionero hasta su jubilación a los 60 años. Aunque a los 62 volvió a su Pallaruelo natal y llevó las tierras de casa.

Siempre ha vuelto a Pallaruelo de Monegros, sobre todo para vacaciones y fiestas. Se vio obligado a marchar ya que entonces no había trabajo “Igual llegamos a marchar unas veinte personas en aquella época, fueron años muy malos que no se cogía nada en el campo, sería a principios de la década de 1950. La mayoría marchó a Barcelona, había muchas fábricas y mucho trabajo”.

De zagal cogía leñas de romero y sosa y en Sariñena o Capdesaso la cambiaban por patatas, garbanzos o judías. En casa criaban un tozino al año “Aunque si no se cogía cosecha no había dinero”. Con cepos cogían conejos que también criaban con  letacines o apanucios, hierbas que daban a los conejos para comer. Cazaban con varas o con perros conejeros, los hacían salir de los cados y los atrapaban.

Gonzalo fue danzante igual que su abuelo Mariano quien le enseñó a danzar. Ensayaban los domingos en las escuelas, recuerda Gonzalo. También se acuerda del tío Pascualer, el diablo y del tío Juaner que hacía las motadas.

En las fiestas había orquestas, en una era se hacía la carrera pedestre y al ganador se le daba un pollo y también, a veces, una garrafa de vino “Se hacía en la era donde se trillaba, por la mañana se regaba, a primera hora, para que fuese mejor la carrera”. También se remojaba la plaza para el baile. Para la celebración de los quintos se iba casa por casa a pedir y luego hacían merienda.

A los Pallaruerlo les llamaban los pelaos, los calvos y cuando los de Castejón de Monegros pasaban les decían “Quies un peine”, a rejodidas alguna les amenazaba con la escoba. Eran otros tiempos a los que nos hemos acercado gracias a Gonzalo, tiempos en los que con una perra gorda en la tienda compraba una papelina de almendras tostadas en casa de la tía Rosa y merendaban un trozo de pan con chocolate o pan con vino y azúcar. Gracias Gonzalo y a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

 

El Sabinar Pallaruelo


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Vista desde el alto de La Portellada

Entre Pallaruelo de Monegros y Castejón de Monegros aparece un excepcional sabinar bajo la plataforma tabular que mantiene unidas la sierra de Alcubierre y Sigena. El Sabinar de Pallaruelo forma parte de ellas y consta con el reconocimiento de la Red Natura 2000, a través del LIC ES2410076 «Sierra de Alcubierre y Sigena» y la ZEPA ES0000295 «Sierra de Alcubierre», que incluye la Sierra de Alcubierre, Pallaruelo de Monegros y Sigena.

El sabinar de Pallaruelo va ascendiendo de los 340 metros de altitud, por el piedemonte, lo que conocemos como La Portellada, hasta coronar los 506 metros de altura, La Collada, ya Castejón de Monegros. El sabinar discurre por la cara norte, por la parte más llana entre campos de cereal mientras que, tal como va avanzando hacia arriba, se va desarrollando por una ladera incidida por una densa red de barrancos y cárcavas. Al oeste nos queda el desconocido pero a la vez precioso barranco de la Peña, mientras que hacía el este acabaríamos encontrando el singular paraje de Jubierre, ya en el término municipal de Castejón de Monegros.

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Majestuosas sabinas monegrinas de portes variados, cónicas o piramidales o estrechas, columnares, esféricas, globosas e irregulares aparecen aisladas salpicando el paisaje, creando un mosaico excepcional con los campos de secano, o formando bosquetes. Algunas aparecen podadas, antiguamente servían sus ramas para alimentar el ganado, creando una forma característica y tradicional, otras aparecen con su forma principal, desarrollada desde abajo con frondosas ramas que le permiten una mayor supervivencia y adaptación al medio árido y seco de Los Monegros. Así es, las sabinas forman la comunidad vegetal sabinar continental, en plena aridez, a merced de altas temperaturas y sequías, además de fuertes y secantes vientos como el cierzo y el bochorno. Por el contrario, los inviernos son fríos, con nieblas persistentes, heladas e inversiones térmicas.

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Raíces profundas, duramente ancladas en la aridez incluso en suelos de yesos. Un paisaje señero y extraordinario, pero además las sabinas aparecen en amplios enclaves de Los Monegros, principalmente a los pies de la sierra de Alcubierre, por la misma sierra y por la zona de Farlete y Monegrillo.

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El sabinar de Pallaruelo adquiere su propia identidad, la sierra de Pallaruelo es un paraje extraordinario donde aventurarse y descubrir esplendidas sabinas. La principal sabina albar (Juniperus thurifera) pero también encontramos del mismo género la sabina negral (Juniperus Phoenicea) o el enebro (Juniperus oxycedrus). En estos sabinares abunda el romero, la ontina, el sisallo y otras plantas esteparias o mediterráneas. Pero sobre todo son unos valiosos ecosistemas, de biodiversidad y belleza paisajística que podemos contemplar desde el gran mirador que responde al alto de La Portellada. Además de contemplar el sabinar de Pallaruelo de Monegros, en un día despejado se abarca gran parte de la provincia de Huesca, desde Los Monegros oscenses, la Hoya de Huesca, la sierra de Guara y los Pirineos al fondo, como guardianes de nuestro único y majestuoso Alto Aragón.

Miguela Borruel Pardina


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Miguela Borruel Pardina

Por Cruz Ullod Borruel.

Mi madre, Miguela o Miguelita, nació un 29 de septiembre de 1937, en plena Guerra Civil, en la casa del Pozo situada en la actual Ronda de San Francisco de Sariñena. Hija de María Pardina Pueyo, la “pallaruelera” y Plácido Borruel Capitán, la mayor de tres hermanos. Plácido trabajó toda su vida como jornalero en casa de Portera y en su juventud fue marmolista con los Morera. Mi abuela María servía en Casa Castanera. Plácido y María se casaron por lo civil y después de la guerra tuvieron que hacerlo por la iglesia. Aunque el cura no los dejaba casar si no le llevaban las tres “arras” de rigor. Mi abuela no tenía dinero para eso y tuvo que sustituir las arras (unas especie de tartas) por bizcochos.

A los pocos días de nacer mi madre ya se la llevaron  a Pallaruelo, pues mi abuela era de allí. Son muchos los recuerdos que guarda de este pueblo, sobre todo de su abuelo Miguel. Al criarse sin su padre (mi abuelo Plácido estuvo durante 2 años en la cárcel de Huesca, una vez acabada la guerra), su abuelo Miguel era como un padre para ella. Lo seguía a todas partes y el día que se la llevaba con él al monte era una fiesta para ella. A su abuelo Miguel, “Miguelón” porque era muy alto, lo recuerda siempre con su bota de vino colgada en el cabecero de la cama y preparándole pan con vino antes de que saliera el alba.

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De Pallaruelo recuerda los juegos bajo el Torrejón y las fiestas. Al gaitero Vicente Capitán (familia de mi abuelo Plácido), al tío Juaner…las juergas que montaban con su música y su porrón en los patios empedrados de las casas. Y los vestidos que estrenaba para la fiesta “sobre todo uno rosa con volantes”. Y el miedo que le inspiraba el diablo del dance que la encorría hasta el granero de casa, el pan bendito que entregaba y sigue entregando  siempre la misma familia por una promesa…

De la guerra recuerda cuando tenían que ir a refugiarse a las masadas  y le tapaban la boca para que no se oyesen sus llantos y no los delatase.

Recuerda como al principio, una vez que su padre salió de la cárcel, ella no lo quería, no lo había visto nunca. Decía que no era su padre sino “el marido de mi mama”. Recuerda también la noche que la bajó a la cuadra porque lloraba y no quería dormir con él.

Su segundo hermano, Antonio, nació en Pallaruelo y fue recogido por Josefina la del “Augau”.

José, el tercero, ya nació en Sariñena, en pleno invierno. Su nacimiento coincidió con la muerte del marido de su tía Isabel la Patica y como había nevado tanto tuvieron que abrir un camino con palas  desde su casa (Ronda San Francisco) hasta la iglesia para poder enterrarlo.

Miguelita no quería vivir en Sariñena y aunque sus padres y hermanos ya estaban instalados aquí ella se quedaba siempre que podía con sus abuelos de Pallaruelo, también fue allí a la escuela.

Años después ya se quedó definitivamente en Sariñena, aunque iba a Pallaruelo siempre que podía. De su casa de Sariñena recuerda que no había luz pero sí tenían pozo, incluso un pequeño brazal donde iban las vecinas a lavar la ropa. Muy distinto era el tema del agua en Pallaruelo, donde iban a la balsa con un colador para recoger el agua estancada llena de cucos  y donde se reutilizaba una y otra vez la misma agua porque no se podía desperdiciar ni una gota. En Sariñena era diferente, aquí había fuentes en muchas calles y plazas.

Fue a la escuela en Sariñena hasta los 14 años, cuando empezó a cuidar a Encarnita, la hija de su maestra ( y mía) Doña Emilia. Empezó a trabajar para ella mucho antes, fregaba el patio, le llevaba la leche todos las noches  de Casa La Diega. Me daba “un real” cada día por llevarle la leche. Por entonces ya empezaba a acompañarla el que sería mi padre, Jesús Ullod López, el Roso. Para Doña Emilia trabajó unos años incluso se la llevaba con ella a Huesca durante el verano para que siguiera cuidando de su hija, con la que mantenemos una estrecha amistad todavía.

En ocasiones tenía que pedir permiso a la maestra para salir antes de la escuela porque tenía que llevarle la comida a su padre hasta los chamarcales o los estañuelos Me habla de sus amigos: José Gómez, Codeta, Alicia la Sastra, la Pierretas, Culocuezo,…

En diciembre de 1958 se casó con mi padre con el que llevaban  juntos desde adolescentes, fueron de viaje de novios a Zaragoza, a la famosa “Posada de las Almas”. Al año siguiente nacería mi hermana M ª Jesús y en 1963 nació Rosa Mari, que desgraciadamente murió a los cuatro meses. Y en 1964 nací  yo, en pleno “baby boom”. Aprendió a coser con Pilarín Mateo, la “Titina” y nos hacía toda la ropa tanto a mi hermana como a mí. Yo me he criado entre patrones, hilos, retales,.. Mi padre trabajó mucho tiempo “pesando esparto” en diferentes localidades a las que se desplazaba en bicicleta.

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Jesús y Miguela por el camino del fútbol.

De sus años jóvenes recuerdan el montón de bares y tabernas que había en Sariñena, prácticamente una en cada calle: el Riau (donde la peluquería de Flora), la Parra (en la calle Enado),  Puchades (donde se instaló la primera televisión), el Bodegón “donde íbamos a merendar cabezas”, el café de Paquito en la calle de Ancho, casa Ojitos, el Romea “de más categoría” y El Peti donde “se vieron por primera vez las olivas rellenas” y había que hacer cola para entrar durante las fiestas. Y del cine, en el Romea, en el Casino y en el Victoria, a los que siempre se tenían que llevar de “carabina” a la abuela Incolaza, que era la primera que se apuntaba.

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Isidro Clavería, el “Chupón”, Antonio Campos, Jesús Ullod y José Borruel en el bar La Parra, detrás el camarero ¿?

Para poder aumentar el escaso salario que ganaba mi padre en “las viguetas” durante muchos años mis padres se hicieron cargo del bar del campo de fútbol “el ambigú”. Gracias a ello mi hermana y yo pudimos salir a estudiar fuera. Un esfuerzo que nunca les agradeceremos lo suficiente.

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Cruz Ullod Borruel

 

Félix Tabueña Tabueña


Félix nació en Pallaruelo de Monegros en 1927. Fue un 21 de febrero pero en el DNI se equivocaron y le pusieron el 22, así que no tuvo más remedio que asumir su cumpleaños el 22 de febrero. Su padre era agricultor y pastor, especialmente era capador y capaba muy bien los mardanos, iba a muchos pueblos de capador, entre ellos Lanaja y Castejón de Monegros: “Les retorcía un testículo, los revolvía al revés y así mataban el nervio, después  ataba una cuerda hasta que encallaba”.  

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Fueron siete hermanos, pero su madre murió muy joven y pronto tuvieron que trabajar, algunos emigraron a Barcelona. Félix fue a la escuela con cuatro o cinco años pero la guerra la interrumpió. Iba con José María, un maestro de Tardienta, y al menos le dio tiempo para aprender a leer y escribir.

Tras la guerra le mandaron a casa Ruata para hacer “mandaus”. Félix era muy joven y ayudaba en la casa: ayudaba a la cocinera, iba a buscar y reponer leña, ordeñar y apacentar las cabras… vamos, a todo lo que le mandaban. Al ser tan joven, la señora de la casa, la Pelai, le mandaba a la escuela para que aprendiera. Pero el maestro, al verlo llegar tarde el primer día, prácticamente lo despachó de la escuela “¡Qué ya había dado la clase!”. Al enterarse la Pelai fue a quejarse a la escuela y enfadada regañó al maestro “Lo puso como un guante y exigió que no lo volviese a despachar”. A partir de entonces, el maestro Don Paco, que debía de ser de Albalatillo, lo trató muy bien y nunca más dijo nada malo. Con Don Paco, Félix aprendió mucho «Hacía leer el Quijote y muchas fabulas».

Félix realizó el servicio militar a los 21 años, estaba de pastor de casa Ruata y avisó que marchaba, pero al final le retrasaron un año de mili. Así, Félix marchó a Castedefell, a la torre donde estaba su hermano, y allí estuvo un año cultivando verduras antes de hacer la mili.

“En Pallaruelo de Monegros había prácticamente tres casas que tenían unas tres partes del monte de Pallaruelo, casa Pelai, Servando y Soldau, también estaba la casa fuerte del Maleno Tenían hasta criau. Esas casas empleaban a más de la mitad del pueblo para sus labores. Los demás trabajaban para sus casas o tenían que buscarse la vida por el mundo.”

“Las mulas labraban mejor, las mulas buenas.” Con las mulas de la casa iban a buscar leña, cogían romeros, ramas de sabina y pino, ginestas… Algunos iban a Sariñena a vender fajos de leña, su abuela, con cuatro zagales, bajaba a Sariñena a vender leña y, a cambio, se llevaba algo de patatas para casa.

El agua la iban a buscar a la balsa con mulas, carretillos y pozales, llenaban cantaros, toneles y cubas y cada cierto tiempo tenían que limpiar el barro que se acumulaba en el fondo de las balsas. Las  mujeres iban con cantaros y las casas ricas con cubas que llenaban con pozales de 10 litros “Cabían unos 90 pozales en cada cuba y el aljibe más grande de Pallaruelo cabía 32 cubadas”. Los aljibes de las casas se llenaban con la mengua de enero, cuando más helaba para asegurar la mejor calidad del agua. “Cuanto más hielo mejor”, antes helaba mucho, recuerda Félix, “Las balsas por lo menos tenían tres dedos de hielo y pasaban por encima”. En invierno, a veces, tenía que romper el hielo con la jada para que el ganado pudiese abrevar. Estaban las balsas del Consejo, del Tozal, la balsa buena y la del Tío.

Por el monte había caza, tanto conejos como perdices, los viejos iban a la espera y los zagales encorrían perdiganas “Al segundo vuelo ya se podían atrapar y se usaban para reclamo”. Pagaban por ellas, “Antes la gente era muy espabilada”. Ponían cepos para los conejos ”Los viejos eran mejores, los cogían sólo por la pata pero no los mataban. Las raposas lo sabían y al sentir los gritos iban y cogían el conejo mientras que el cepo lo desperdigaban por el monte. Los nuevos cepos los cogían por el cuerpo y los mataba en el momento”.

“La cosecha solo era buena los años que llovía, pero esos solo eran muy pocos años”. Cuando tuvo edad, Félix fue a la siega y a la trilla, aunque trabajó toda su vida de pastor para casa Ruata. Un año estuvo en Sariñena, era de crio, con 15 o 16 años, en casa Torres, pues se habían quedado sin pastor, de rebadán. En casa Torres trabajó con tío Miguel, el de la Polonia, en las Almunias y por la zona del Moscallón, “Ha cambiado todo mucho, no se criaba nada y ahora ni se reconoce”. Félix cogía setas de cardo “Había muchas siempre que la primavera hubiese sido lluviosa. Había dos hombres de Sariñena que se dedicaban a coger setas y luego las vendían”.

Se compraba todo en Sariñena, aunque en Pallaruelo estaba la tienda de la tía Cruz, donde el tío Pito iba a Sariñena con un carrer pequeño para comprar lo que vendían. También estaba la tía Juliana con su estanco y café. Había un horno de pan para todo el pueblo, había horneras y el horno estaba en la plazeta donde estaba correos, “El antiguo horno pasó a casa Ruata a cambio del solar donde ahora está el frontón”.

De pastor, al principio, iban dos pastores. Félix iba con el abuelo Genaro, quien luego fue su suegro. El abuelo de su suegro ya estuvo de pastor en casa Ruata. Antes casa Ruata era casa Asín, hasta que tuvieron dos hijas, una se casó con un Ruata de Alcubierre y otra en casa Torres de Sariñena. Así, iba el mairal y el rebadán, con unas 500 cabezas en casa Ruata, en casa Pelai habría unas 400 y en casa el Soldau con el Maleno unas 400. Antes en Pallaruelo habría unas 3000 cabezas y ahora ninguna. Pastaban por todo el monte y algo en Moncalvo, por el corral del Miñón, del Bolero, el cantero… En las casas ricas no dejaban tener ganado propio a los pastores de casa, pero a Félix le dejaron tener su propio ganado, tuvo unas cuarenta ovejas y las apacentaba todas juntas. Con Jesús Labrador fue seis años juntos «Era muy cazador y cogía muchos conejos».

Cogían rabosas por la piel, las despellejaban por la boca hasta que les dijeron que luego las abrían y a partir de entonces las despellejaban como los corderos. En primavera ya no valían, no te las compraban “Es cuando mudan y el pelo se deshace”. Por el monte comían poco, algo de judías con una patata. Llevaban un puchero y se hacían la comida en el monte. Iban con una burra o un burro castrado, llevaba una alforja de piel que cosía su suegro. En la alforja llevaban el puchero, la comida, las fiambreras de latón, el vino en el botico “Cabían 5 litros” y, entre muchas otras cosas, dos cantaricos de gua. Los cantaros los compraban en La Almolda “Había dos alfareros muy buenos”. Les llevaban leña de romero y a cambio se llevaban jarricos, cantaricos y luego botijos. Los cerraban con un manojo de tomillo, así el agua respiraba y se conservaba mejor.

 Se aseaban con un pozalico en el corral, los críos en un barreño. Para las fiestas, en la víspera, se lavaban en la balsa de los animales. Su hermano se casó en Lanaja y se casó con la tía Paca, una mujer que Macario Andreu recordaba haber oído relatos sobre la picadura de la tarántula. Félix no se acuerda mucho, cuando picaba se llamaba a un tañedor que tocaba la guitarra y el afectado tenía que bailar sin parar hasta que los efectos desaparecían.

Félix atesora gran sabiduría, aquella propia de la vida en el monte, de pastores, una forma de vida que se transmitía de generaciones tras generaciones. Un artista en el labrado de la madera que ya tratamos en el 2013 Félix Tabueña Tabueña, pastor monegrino. Con Félix siempre se aprende y, sobretodo, se pasa muy buen rato, gracias Félix!!

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

La Colectividad de Sariñena y Los Monegros


             Las colectividades, durante la Guerra Civil Española, surgieron en determinadas zonas republicanas en un contexto revolucionario, respondiendo a un sistema de organización de principios anarcosindicalistas. Así, las colectividades agrarias prosperaron por el bando republicano de Aragón, tratando de establecer un modelo de producción en manos del pueblo y revelándose como verdadera alternativa al capitalismo. Su contraposición y amenaza al poder oligarca, terrateniente y caciquil, ha contribuido a su olvido y falta de reconocimiento.

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Artículo enmarcado en la serie sobre la guerra civil en Sariñena

En Los Monegros existieron numerosas colectividades agrarias con procesos muy diversos que significaron, en sí mismos, experiencias únicas, estableciendo un orden social igualitario de organización colectiva y autogestionada. Uno de los principales factores para la creación de las colectividades fue la fuerte implantación de la CNT en Los Monegros, según Julián Casanova (Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938), esta zona contrastaba con otras zonas de fuerte dominio socialista. En el partido judicial de Sariñena el número de afiliados a la CNT, en mayo de 1936, era de 235: en Sariñena 45, Grañen 20 y Lanaja 170. Aunque algunas colectividades fueron compartidas entre anarquistas y socialistas, las colectividades más cercanas al frente fueron conjuntas entre la CNT y la UGT, como las de Grañen, que contaba con un centro comarcal colectivo, y la de Bujaraloz. En Robres estuvo marcada por el Partido Comunista, en Huerto la colectividad fue libertaria y en Pallaruelo de Monegros y Lanaja fueron bastante prosperas. También hubo colectividad en Sena, donde existieron problemas que aparecieron reflejados en el informe de la Junta directiva del sindicato CNT local del 10 de septiembre 1937.  En Alcubierre crearon una colectividad agrícola “Desde allí transportaban agua en lomos de mulas a las trincheras de la sierra” (Eladio Romero García en Guerra Civil en Aragón. Editorial Pirineos 2002, Pág. 178)”. En Alcubierre se organizó una gran estructura sindical, cooperativa y de colectivización estrechamente vinculada con el frente: Alcubierre, última parada camino primera línea de fuego.

«El 11 de agosto de 1936 Durruti proclamó el famoso «Decreto de Bujaraloz» que venía a poner orden en el trabajo del campo y la organización económica en los pueblos del frente. Así, determinó la inmediata recogida de las cosechas, la incautación de todos los bienes y su administración por parte del comité local, de modo que quedaba abolida la propiedad privada y el uso del dinero. Igualmente se recabó el apoyo moral y material del pueblo para los trabajadores en lucha. Las colectivizaciones adquirían, de este modo, auténtica carta de naturaleza, considerándose pioneras las de Grañén, constituida el 31 de julio; Robes, el 1 de agosto, al tiempo que se nombraba un comité de abastos; Sariñena, 5 de agosto; Bujaraloz, 8 de agosto y Tardienta, el día 13.»

A una milla de Huesca, diario de una enfermera australiana en la Guerra Civil española. Autores: Agnes Hodgson, Víctor Pardo Lancina, Judith Keene.

“Soli” en el Frente. Un pueblecito que nadie conocía…. Bujaraloz

LAS COLECTIVIDADES

Hablamos con un compañero responsable de la Colectividad. -Si, tenemos contrarios – nos dice contestando a nuestra pregunta, Y son precisamente – aquellos que antes de la Revolución, por no ser obreros ni burgueses, eran quienes alimentaban a los usureros, habiendo de trabajar para ellos la mayor parte del año. Pero esos no cuentan. Son los mismos que existen en todas partes: los que verían con agrado el triunfo del fascismo en España.

-¿Cómo habéis resuelto vuestros problemas?

-Verás. Aquí establecimos un salario-tipo … Ilegible

… distribución da un… 11 o 12 pesetas por casa. Teniendo en cuenta que el Municipio no cobra alquileres, luz, médico ni farmacia, este jornal, ateniéndonos a que hasta hoy la vida aquí no había sufrido encarecimiento alguno. llena suficientemente todas las necesidades de los compañeros.

—¿La guerra no hizo aumentar el precio de la vida?

—No. Con el Intercambio de productos y la distribución equitativa, que siempre ha imperado aquí, solventábamos cuantos problemas se nos presentaban. El pueblo está contento de nuestra gestión. Aquí no se ha exigido a nadie el entrar a formar parte de la Colectividad. Ni lo exigiremos. El que no quiere venir, que no venga. Yo, lo único que puedo asegurarte, es que jamás habíamos logrado vivir tan bien, los campesinos que pudríamos nuestras vidas entre el rudo trabajo en los Monegros, y las garras inhumanas de los usureros que especulaban con nuestra miseria.

—¿y los hombres? —Tenemos ciento cincuenta menos, pero el trabajo se hace Igual. Todos procuran suplir a esos camaradas enrolados en las primeras columnas que aquí llegaron, voluntarios muchos, y llamados ahora por sus quintas, otros.

—¿De cuántos y cómo se compone el Consejo Municipal?

—De nueve compañeros Seis de la UGT y tres de LA CNT. Te advierto, que aquí hemos realizado la unión y no hay entre nosotros discrepancia alguna. Los miembros del Consejo, todos son colectivistas, y a la hora de trabajar, ellos son los primeros que dan ejemplo. Cuando las tareas del campo lo han hecho necesario, …,-podríamos llamarle auto crítica- se ha realizado de noche, y todos hemos trabajado durante el día.

-¿Habéis dado algo para la a guerra?

-SL Enviamos diez mil kilos de harina para Madrid, carne y otros comestibles, por valor de setenta mil pesetas, a más de dos cientos mil kilos de trigo, a la columna Durruti, hoy 26 División.

-¿Se os pago todo eso?

-Lo de Madrid fue envío voluntario. Lo restante quiso pagarlo Durruti, pero el pueblo no acepto ese dinero. Él nos había do otras cosas de valor que le pedimos, tractores, maquinaria, un campo, y algo más valioso que todo eso, por el cual se hizo acreedor de nuestro eterno agradecimiento: La libertad.

lIegíble.

Callamos un momento, porque hasta nosotros llega un compañero, notificándonos que la noche anterior la aviación facciosa intentó bombardear Sariñena, pidiéndoselo la heroica intervención de nuestros cazas, que lograron derribar dos trimotores de bombardeo. La buena noticia nos alegra mucho, y nosotros, antes de dar por terminada nuestra conversación, preguntamos aún.

-¿Y el comercio libre?

-Ese es el causante de que va se hayan encarecido algunos artículos y falten otros. Los egoístas y los vividores, imposibilitados hasta hoy, comienzan a hacer de las suyas

Es necesario escuchar esta voz, Bujaraloz, el pueblo que con más intensidad ha vivido los momentos de guerra, sobreponiéndose a ella, y construyendo con un tesón digno de elogio, lanza un grito de alerta que debe ser recogido.

Bujaraloz, septiembre 1937.

Solidaridad Obrera, 30 de septiembre de 1937.

El corresponsal Carrasco de la Rubía, en su crónica del frente, describe el siguiente panorama, de Bujaraloz a Sariñena: «Hemos salido a las once para Sariñena. En todos los pueblos que hemos atravesado, la bandera roja y negra ondea sobre los Ayuntamientos, y especialmente en los pararrayos y veletas de las iglesias. Ha sido abolida la propiedad, y los campesinos recogen la cosecha, que este año es abundantísima, y van llenando los graneros de la colectividad» (LVG, 15 de agosto de 1936).

“En Grañen iniciamos la formación de la Colectividad Campesina, pero como nos correspondía como posición provisional, ya que se encontraba bajo la influencia del PSUC, no se ha dado la forma en todas sus bases que reclama la organización socialista”.

“En Robres se ha dado vida a la colectividad Agrícola, mediante asamblea, democráticamente, donde los campesinos han sabido plantear la iniciación de cómo se debían de encauzar y resolver sus problemas” 

“En Robres además de la Colectividad Agrícola se formó un Comité de Abastos, que comenzó a organizar la vida del pueblo resolviendo las necesidades que se suscitan en todo movimiento”.

Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial.

25-8-36 Formación de la colectividad, haciendo ingresar en ella, bajo pena de muerte a los mayores contribuyentes, apoderándose de sus cosechas, ganados de todas clases, de sus propiedades y quemando los títulos de propiedad.  

Pallaruelo de Monegros

Archivo Histórico Nacional, FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.18

En julio de 1936 participó en la lucha callejera contra los fascistas y se apoderó momentáneamente de Alcubierre. Luego se enroló en la Columna Durruti y más tarde entró a formar parte de la colectividad de Sariñena”.

María Molina Lozano, poetisa y militante anarquista

(1914 Zaragoza- 2000 Toulouse) 

La colectividad Agropecuaria de Sariñena surgió con los primeros decretos tras la constitución del Comité Local de Sariñena. La Colectividad de Sariñena la presidió Rafael Anoro Baldovinos, perteneciente al sindicato UGT. Como secretarios ejercieron Santos Paraled Sarrate y Manuel Lacerda López (presidente PC) y como directivos de la colectividad Juan y José Abadías Árles (UGT), Inocencio Arnal Villas (UGT), Tomás Bornao Gistao (Formó parte del Consejo, directivo de la UGT y participó en la requisa de trigo), Vicente Lapiedra Vitales (CNT, viajó a Villanueva como dirigente de colectividad), Vicente Ballarín Clavería y José Izco Martínez.

Inocencio Arnal Villas, natural de Pertusa, hijo de Francisco y de Catalina, perteneció a la UGT y formó parte de la colectividad, de la cual fue miembro directivo. Causa general de Sariñena (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1).

También ejerció de directivo Valentín Tisné Medrano, vecino de Sariñena y afiliado a la UGT. En su expediente de responsabilidades ES/AHPHU – J/005621/002173, el comandante del puesto de Sariñena lo define como «Pertenece a la clase baja de la localidad. Poca cultura. Valor global de los bienes del encartado cinco mil ciento cuarenta pesetas. Tiene bajo su guardia esposa y tres hijos». El expediente cuenta que «Al evacuar esta población, huyó hacía Cataluña y más tarde a Francia, con algunos centenares de ganado lanar, propiedad de ganaderos de esta localidad. Está huido y, según rumores, falleció en un accidente de camión».

Manuel Novellón Barrao, 1º Si prestó servicios al comité revolucionario. 5º Manifiesta si la fábrica de harinas de D. Amado Pueyo fue incautada por el comité y si el procesado trabajo en ella como un obrero más.  6º Nombre de personas que conozcan la actuación del procesado en la Cartuja de las Fuentes cuando según se dice fue a detener el avance  nacional.

Daniel Pinós Barrieras (Ni el árbol ni la piedra) recoge como la colectividad de Sariñena heredó de todo: «Tierras, edificios, máquinas, herramientas y vehículos, hasta los bancos locales. Todos los productos y servicios  eran gratuitos, igual el médico que la farmacia, los tomates y el vino, la vivienda y el vestuario».

Para Franz Borkenau, El reñidero español, da cuenta de la destrucción de los documentos notariales, como abolición de la propiedad privada, paso previo a la colectivización: «El comité local, dirigido por anarquistas, había abolido los alquileres y expropiado cuatro grandes fincas junto con toda su maquinaria agrícola. la propiedad campesina, a excepción de aquella perteneciente a los ejecutados, no se había tocado, pero muchos de los documentos del notario debían de referirse a ella.

“Las colectividades conocieron durante los últimos meses de 1936 y el primer trimestre de 1937 el período de mayor auge: consiguieron dotarse de un instrumento de coordinación -la Federación Regional- (Julián Casanova Guerra y Revolución en Aragón 1936-1938)”. La constitución de la Federación comarcal de colectividades de la comarca se celebró el 21 de marzo de 1937 en Sariñena y el pleno de colectividades queda recogido por Pelai Pagès i Blanch en El Sueño Igualitario de los Campesinos de Huesca 1936-1938. Aquel pleno acordó la creación de una comisión para organizar colectividades, comisión formada, entre otros nombres, por los sariñenenses Eusebio Pinós Ragalado y Fulgencio Esteban. Entre las personas incursas en la ley de responsabilidades políticas aparecen dos Fulgencio Esteban. El primer Fulgencio Esteban Gavín de la CNT fue guarda municipal; y el segundo Fulgencio Esteban Oliván “Fue secretario de la CNT 1º y 2º comité, que participó en detenciones, la destrucción de la iglesia y realizó viajes a pueblos vecinos”. Eusebio Pinós Ragalado, aunque nació en Cataluña, vino muy pronto a Sariñena con su familia. A los doce años ya se hizo anarcosindicalista de la CNT, organización de la que fue nombrado secretario “Pero la oposición paterna lo impidió”. Con la Guerra, Eusebio se integró en el Comité Revolucionario de Sariñena “Encargándose de los intercambios y del avituallamiento, del comedor colectivo y del grupo teatral”. En abril de 1937 marchó al frente de Levante hasta su exilio a Francia, donde fue internado en el campo de Argelès “Y luego trabajar en una Compañía de Trabajadores Extranjeros (CTE), realizando tareas a los altos hornos de Saboya y como leñador”. Sufrió la ocupación Nazi, fue obligado a trabajos forzados a Brest, junto a su hermano Gabriel, pero “pudo huir e integrarse en el grupo de Francotiradores Partisans (FTP) «La Vapeur» de la resistencia antinazi en Saboya , con su hermano Gabriel y su cuñado José Barrieras”. (Eusebio Pinós Regalado – del Comité Revolucionario de Sariñena).

Cuando el 21 de marzo de 1937 se celebró en Sariñena el Pleno de colectividades de la comarca aún no se había creado la Federación comarcal, y justamente el objetivo de este Pleno era crear dicha Federación. En dicha Asamblea estuvieron representadas las poblaciones de El Tormillo, Salillas, Castejón de Monegros, Lastanosa, Lalueza, Sena, Alcubierre, Capdesaso y Sariñena y cuando el representante de la Federación Regional de Colectividades, Estivill, tomó la palabra para destacar “la conveniencia de que todo el campesinado se aúna a la gran familia colectiva y a su vez en la comarca de Sariñena se cree la Federación Comarcal de Colectividades”, se inició un debate en el que no todos los delegados estuvieron de acuerdo. Es cierto que la mayoría se decantaron por la creación de la Comarcal, puesto que, como dijo el representante de Lastanosa, “así las colectividades de esta comarca tendrán una garantía de sus medios económicos y morales”, pero el delegado de Sena sorprendió a todos los asistentes cuando destacó que “ellos tuvieron una asamblea y acordaron que antes de colectivizarse era ganar la guerra y que por este motivo están sin entrar en la colectividad. Aparte de que existe una pequeña colectividad en la cual sólo la componen compañeros de la UGT”. La sorpresa, habida cuenta que el Pleno lo había convocado el Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena adscrito a la CNT, fue mayúscula. Y en las intervenciones posteriores todos destacaron la necesidad de ir hacia la Federación, pero, habida cuenta del retraso que existía en la comarca se decidió formar una comisión con el objetivo de que “se encargue de destacarse por los pueblos de la comarca y organice las colectividades así como oriente en este mismo sentido”. La comisión se formó con Eusebio Pinós y Fulgencio Esteban de Sariñena, José Lucas de Sesa y el “camarada Villellas” de la UGT de Capdesaso. Y la decisión final recabó en el hecho de que cuando la comisión hubiese terminado sus funciones “entonces se entrará de lleno en la estructuración de la Federación Comarcal de Colectividades” (1). Era claro que de lo que se trataba era de iniciar un proyecto inédito en la historia de Aragón y que planteaba muchas incógnitas para el futuro.

Los principios: La abolición de la «explotación del hombre por el hombre».

«Reunidos una porción de vecinos de esta localidad, se acordó formar una Colectividad denominada campesina compuesta por afiliados a la F. de T. de la T. (U.G.T.) y al Sindicato Único (C.N.T.) cuyos fines son los siguientes: 1º. Mejorar moral y materialmente la vida de sus afiliados, no permitiendo bajo ningún concepto la explotación del hombre por el hombre» (2). Así empezaba de manera significativa el Acta de Constitución de la Colectividad campesina de Capdesaso, firmada el 30 de septiembre de 1937, una fecha muy tardía, aunque la colectividad se había iniciado mucho antes. De hecho, no es por casualidad que la mencionada Acta de constitución fijase como el primer fin que perseguía una declaración de principios y situase como primer objetivo la desaparición de la dependencia económica de unos hombres con relación a otros. En el campo, cabe recordarlo, la subordinación económica, basada siempre en la propiedad de la tierra, había sido históricamente muy dura. La existencia de jornaleros seguía siendo muy extendida en los años treinta, en un momento en que, además, la subsistencia del campesino siempre dependía de la voluntad del propietario. No es por casualidad, por tanto, que el principio mencionado apareciese muy pronto entre el campesinado aragonés. Disponemos de otro testimonio de la misma población de Capdesaso muy elocuente. En este caso se trata de una gestión que representantes de la población realizaron en noviembre de 1936 cerca del Comité Provincial Revolucionario de Barbastro. Se trataba en este caso del ganado y de quienes eran sus dueños. La resolución que redactó el Comité Provincial de Barbastro no podía ser más concluyente: «Haviendose (sic) presentado en este Comité Provincial una representación del Comité Local y otra de las organizaciones C.N.T. y U.G.T. de Capdesaso, para ponernos en antecedentes de la actuación de los que todavía son amos del ganado lanar y de los pastores. Determinamos lo que a continuación exponemos: 1º. Queda abolida la explotación del hombre por el hombre, por tanto los patronos del ganado no pueden tener criados, y ser por tanto los que lleven a pastar el ganado. 2º. Queda requisado todo el ganado lanar por el Comité Local de Capdesaso. 3º Sólo el Comité Local dispondrá del ganado ya que representa la voluntad del pueblo, poniéndolo a disposición de las necesidades de Guerra llevando siempre un escrupuloso control, dejando para su reproducción a las de cría. Sirvan estas líneas de satisfacción para los efectos correspondientes. Os saludo el Comité Provincial El Secretario Colectividades agrarias en Huesca.

1. Comité Comarcal de Sindicatos de Sariñena. CNT-AIT, en «Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales», AHN, FC-Causa General, Caja 1414, Exp. 5.

2.  «Pieza séptima de Huesca. Actuación de las autoridades gubernativas locales», AHN, FC-Causa General, Caja 1414, Exp. 5.

El sueño igualitario de los campesinos de Huesca (1936-1938) Pelai Pagès i Blanch…

El 28 de agosto de 1936 se celebró en Binefar la Asamblea Provincial de Colectividades.  A ella acudieron como representantes de la colectividad de Sariñena Ángel Mombiola, de la CNT y Vicente Pueyo, por la U.G.T.  A la asamblea también asistió el sariñenense José Mavilla Villa (1900-¿1939?), un maestro y líder anarcosindicalista aragonés que llegó a ocupar el cargo de consejero de Agricultura del Consejo de Aragón. “Mavilla fue una de las voces libertarias que más precoz —y públicamente— expresaron el deseo de recuperar capacidad, iniciativa y personalidad política para Aragón. Él, que dijo expresamente de sí mismo y de los libertarios que eran hijos espirituales de Costa”.  José Mavilla estudió en la Escuela Normal de Maestros de Huesca, perteneciendo “Al círculo de jóvenes enseñantes formado en Huesca en torno a la figura de Ramón Acín durante los años de dictadura de Primo de Rivera”. Un compañero suyo fue Evaristo Viñuales Larroy, natural de Lagunarrota, maestro anarquista y fundador de la escuela de militantes libertarios de Aragón.

José Mavilla ocupó el cargo de consejero de Agricultura del Consejo de Aragón del 18 de octubre de 1936 hasta enero de 1937. Tras su relevo, por Adolfo Arnal, José participó muy activamente en la colectividad en el Somontano de Angües, colaboró con la prensa cenetista de Aragón y Barcelona “Cultura y Acción” y “Solidaridad Obrera” y fue elegido secretario de la Federación Regional de colectividades de Aragón. Con la disolución del Consejo de Aragón, las colectividades sufrieron un freno considerable y José, con el resto de dirigentes libertarios, fue retenido en la prisión de Barbastro. Fueron liberados antes de la llegada de las tropas nacionales en marzo de 1938. José pudo escapar junto a otros compañeros, pero al final no llegó a exiliarse, fue capturado y condenado a muerte.

“José Mavilla fue un activista colectivista convencido de la justicia y adecuación de las aspiraciones colectivas.”

José Mavilla Villa

Comunicado del radio Comunista de Huerto (Partido Comunista, U.G.T. Huerto, en el sello) al órgano regional del PCE (Huerto, 23 enero 1937); en AHN/SGC. Serie Madrid, carp.38 (leg692). En dicho comunicado se referían a su circular n. 5 (del 20 de enero de 1937) y contestaban a las preguntas sobre la Conferencia recientemente celebrada por aquel partido en Sariñena. “Consecuencias que hemos sacado de ella –comentaban los comunistas de aquella localidad-, observamos (sic) que se defendió demasiado a su favor respeto a la pequeña propiedad, sobre todo en aquellos pueblos donde ya se trabaja colectivamente, pues, habrá, algunos de los que no están plenamente convencidos, que al verse tan apoyados por nosotros mismos querrán separarse de nosotros y esto sería un entorpecimiento para la buena marcha que ya tenemos preparada para el año en curso, nosotros estamos de acuerdo con que se les respete esa propiedad, aquel que haya dado su palabra de ser colectivista por lo menos este año deberá de seguir hasta la recolección próxima, luego si quiere separarse se le devolverá todos los bienes que haya aportado a la misma y lo que le corresponda de la recolección hecha colectivamente. Esto, os lo comunicamos por los casos que dentro de nuestra colectividad se rumorean por parte de aquellos momentos que, a raíz del peligro se adhirieron a nosotros, pero estos elementos no están convencidos de lo que supone  el trabajo colectivo, ni tienen ideal alguno, a pesar de que fueron muy bien advertidos por nuestra parte antes de formar la colectividad.  

En febrero de 1937 se realizó el congreso regional que acordó la creación de Almacenes Comarcales para cada colectividad. En la comarca monegrina se acordó, en el Pleno Comarcal del 10 de abril, organizar el Almacén Comarcal, donde también se acordó el uso comarcal de maquinaria agrícola entre Colectividades. Entre Lalueza, Capdesaso, Alberuela, Fraella, Marcén y Grañen se acordó una distribución de tierras y pastos interlocal.

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Sellos colectividad Lastanosa. Archivo Pares.

El 10 de abril de 1937 se celebró en Sariñena la Asamblea y constitución del Sindicato Regional de Comunicaciones, con la participación de 30 delegados. “Sindicatos regionales de ramas de actividad, futuros embriones de la administración socializada o socialización, con la que se aspiraba a sustituir la economía capitalista (Trabajando para la eternidad, Alejandro R. Díez Torre. La Malatesta Editorial, 2009)”.

Párrafo dedicado a Sariñena por Franz Borkenau en El Reñidero Español (Relato de un testigo de los conflictos sociales y políticos de la guerra civil española. Barcelona, Ibérica de Ediciones, 1977, p. 81), resulta un excepcional testimonio sobre el funcionamiento de la Colectividad de Sariñena:  

“Pero me convencí con mis propios ojos de la realidad de la mejora. Por la mañana llamé a los dos primeros jóvenes anarquistas con quienes me tropecé en la calle y les pedí que me mostrasen las trilladoras. Me llevaron a un grupo de graneros situados en las afueras del pueblo. Frente a ellos se alzaban cuatro de las máquinas expropiadas, trillando cuatro enormes pacas de trigo. Había unos diez campesinos trabajando entre cada una de ellas. Por sus ropas podía verse que eran campesinos (no trabajadores agrícolas sin tierra); lo confirmé más tarde en el curso de la conversación; trillaban juntos el trigo de uno de ellos; al día siguiente, la máquina sería trasladada a otro granero, a trillar el trigo del siguiente miembro del grupo. El trabajo iba rápido, los rostros brillaban y por cuanto fui capaz de juzgar, el manejo de la maquinaria era competente. Estaba a mano un mecánico del pueblo, caso de necesitarse una reparación. Parecía evidente que no había existido ningún  tipo de obligación de entrar en ese arreglo al uso colectivo de las maquinarias; en otros graneros, la gente trabajaba con sus instrumentos antiguos y eran sinceros a admitir que no querían trabajara con las maquinarias; la mayoría de éstos pertenecían a la anterior generación. El Comité tenía la intención de utilizar las maquinarias para trillas la cosecha de las tierras expropiadas, tan pronto como las colectividades campesinas hubiesen terminado sus trillas y utilizar esta cosecha como reserva de trigo para la milicia; como almacén se utilizaría la iglesia”.

El esfuerzo del madrileño Enrique Martín Hernández es digno de reconocer, Enrique trató de proporcionar jabón, ante la falta de este producto higiénico, a las colectividades: “Fue en la colectividad de Sariñena donde pudo llevar a cabo esta idea pero tuvo que abandonar la actividad ante la llegada de Líster al mando de una unidad comunista contraria a las colectividades. Su huida de Sariñena acabó en Mayals (Lleida) donde ejerció como secretario de la colectividad local hasta finales de 1938, tras la batalla del Segre”. también no hay que olvidar al anarcosindicalista Enrique Martín Hernanz, natural de Madrid, que trabajó en la colectividad de Sariñena junto a José Magaña.

En Sariñena (3.600 habitantes) el mismo testigo se dio cuenta de que la iglesia había sido quemada, que había habido ejecuciones y quemas de la documentación notarial, pero que los anarquistas no habían requisado todas las propiedades, limitándose a expropiar cuatro heredades de gran extensión. Los campesinos utilizaban las máquinas agrícolas requisadas, puestas a disposición de todos: «Todo mostraba la ausencia de obligación en este acuerdo para el uso colectivo de las máquinas expropiadas».

Y, entre tanto: «Las relaciones entre el pueblo anarquista y la milicia del POUM estaban lejos de ser buenas. Pero a pesar de esto, con muchas menos muertes, el núcleo anarquista había logrado mejoras considerables para los campesinos y era además lo suficientemente inteligente como para no intentar forzar la colectivización a la parte renuente del pueblo, sino esperar a que el ejemplo de los otros surtiera su efecto».9 Es de notar que si Fraga no tenía delegación en el Congreso de Zaragoza, Sariñena tenía en representación a 45 afiliados. En Tardienta, centro de la columna del PSUC, el corresponsal de Pravda hizo mención de la formación de una colectividad anarquista. Tardienta tenía 135 afiliados de 1.900 vecinos en mayo de 1936, cuando tuvo lugar el Congreso de Zaragoza.

Autogestión y anarcosindicalismo en la España Revolucionaria. Frank Mintz.

La colectividad de Capdesaso CNT-UGT, el 27 de noviembre de 1936, determinó ser los amos del ganado lanar de la localidad, actuaciones que realizó bajo el comité local, haciéndolo constar en el Comité provincial Revolucionario y determinando lo siguiente:

1° Queda abolida la explotación del hombre por el hombre, por tanto los patronos del ganado no pueden tener criados, y ser por tanto los que lleven a pastar el ganado.

2° Queda requisado todo el ganado lanar por el Comité Local de Capdesaso.

3° Solo el Comité local dispondrá del ganado ya que representa la voluntad del pueblo, poniéndolo a disposición de las necesidades de Guerra llevando siempre un escrupuloso control, dejando para su reproducción a las de cría.

Capdesaso

Documentos correspondientes a Causa General del A.H.N.Subdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

Sobre la colectivización en Tardienta aparece el texto del periodista y político Alardo Prats y Beltrán (Culla, 1903-México D.F., 1984): Las llanuras de Tardienta y Almudévar, e incluso sus cumbres y laderas, se transforman gracias al espíritu de lucha y al instinto de supervivencia de los pequeños campesinos encuadrados en las colectividades: «Su esfuerzo, puesto al servicio de la libertad en los trágicos días del 36, preparó y sembró tierras donde jamás había sido lanzada la semilla, donde solo crecía la maleza, las matas de tomillo o de espliego y los cardos vilaneros. Ahora todo es mies. Y mies bien cuidada. Unas doradas y otras con el color auriverde de la entrada en sazón para la siega. Hasta encima de las pequeñas mesetas que de pronto se acusan en el horizonte, arrastres de remotos corrimientos geológicos desde el Pirineo hasta aquí, con sus conformaciones de médanos desérticos de caprichosas formas, se ha sembrado, si se encontró un palmo de tierra aprovechable». El texto lo recoge José Luis Calvo Carilla en Visiones literarias de Los Monegros (imágenes contemporáneas de un mito literario), un relato que continúa de la siguiente manera: «Centenares de segadoras modernísimas cierran los puntos de referencia del paisaje, del campo, en todas las direcciones de los puntos cardinales. Las trilladoras modernas, también cantan junto a las viejas eras inútiles la canción de sus motores a toda marcha. Unas máquinas segadoras van arrastradas por caballerías, otras por tractores poderosos, los mismos que mediante otros dispositivos con los garfios férreos de sus rejas remueven la entraña fecunda de la tierra, en sus más hondas y recónditas zonas de energía inexplorada. Ahí está, en tierras aragonesas, la nueva y modernísima geórgica de nuestros tiempos. En sus centenares de máquinas que zumban sobre los predios, sobre los rastrojos de los predios su cántico de victoria (Prats y Beltrán, 2006: 128-131).»

Como se ha nombrado anteriormente, en Aragón se crearon diferentes federaciones comarcales de colectividades y, en este caso, la Federación Comarcal de Colectividades de Sariñena. Así aparece en Solidaridad Obrera del sábado 12 de junio de 1937:

Federación Comarcal de Colectividades de Sariñena (Aragón)

Se pone en conocimiento de todas las Colectividades de la España liberada al fascismo que esta Federación Comarcal efectúa operaciones de intercambio de toda clase de productos con las Colectividades mencionadas y que depongan de productos con el mencionado fin. Al objeto de que la obra colectiva vaya extendiéndose por todas las Colectividades, es nuestro mejor deseo relacionamos con todas ellas para que el apoyo sea mutuo y concordante. Sariñena, mayo de 1937. El secretario. 

Colectividad Sariñena

Las colectividades tuvieron poco recorrido, tiempos de guerra y los escasos años en los que se trataron de desarrollar acabaron con el sueño colectivo de autogestión. De acuerdo con Julián Casanova (Guerra y Revolución en Aragón 1936-1938): «Los acontecimientos políticos y militares rompieron el posible proceso de consolidación. El fracaso de los intentos por controlarlas desde el Gobierno, la pugna entre diferentes formas de concebir la política agraria y las repercusiones de los sucesos de mayo, motivaron que el gobierno Negrín, con el apoyo de los comunistas, pensara en utilizar la fuerza contra ellas. La oportunidad se presentó coincidiendo con el decreto de disolución del Consejo de Aragón en agosto de ese mismo año».

En definitiva, poco se ha estudiado el proceso de colectivización en Los Monegros. El paso de los años ha borrado gran parte de los testimonios directos, pero a buen seguro que estas lineas contribuirían en su memoria, en un ejercicio de libertad, de aquel sueño colectivo, de igualdad y libertad. Gracias a Sergio SN por su ayuda en la realización de este artículo.

La leyenda de Moncalvo


En mitad de Los Monegros, en medio de la nada, permanece férreamente erguida una solitaria pared. Una pared que estoicamente lucha por su propia existencia, en medio de la soledad, silencio y  olvido. Es un lugar donde el tiempo ha borrado la historia, donde el olvido se ha apropiado de la memoria. Allí queda oculto el recuerdo de un pueblo apenas ya sin ruinas que se desvanece en la profundidad de la triste indiferencia.  

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Poblado de Moncalvo

La heroica pared son dos paños de una cabecera poligonal de una antigua iglesia gótica de mediados del siglo XIII. Una antigua iglesia que se componía de una única nave, cubierta por una bóveda de crucería y cabecera poligonal: “La Virgen Vieja de Moncalvo». La Virgen Vieja era de las mismas características que la desaparecida iglesia de San Salvador de Pallaruelo de Monegros, construida por Arnaldo Vidal de Almenar en 1258; incluso aparecen idénticas marcas de cantería. Quizá, la Virgen Vieja, correspondiese a la Asunción, a la festividad del 15 de agosto.

Una fotografía aérea de 1986 deja entrever la planta de la antigua iglesia. Cortesía de Javier Navarro.

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El desaparecido poblado se encuentra entre las localidades de Pallaruelo de Monegros y Lanaja, a unos tres kilómetros en línea recta de Pallaruelo de Monegros. Se accede a través de la carretera A-1221, cogiendo el camino de Moncalvo, hacia el sur, entre los kilómetros 10 y 11. La vieja pared sirve de guía, que aparece a los pies de una loma cuya cota alcanza los 376 metros de altitud sobre el nivel del mar. En su lado sur se encuentra el barranco de Laforda. Sus coordenadas son  longitud 41°42’49.8″N y latitud 0°14’27.1″W y UTM Uso 30 X729536 Y4621684.

La loma de la Virgen Vieja resulta muy interesante y revela la existencia de antiguos asentamientos. En su recorrido, a simple vista, aparecen diversas cerámicas superficiales. Entre ellas encontramos cerámica bruñida atribuible a la edad del bronce o del hierro, datando el yacimiento en la antigüedad, al menos entorno a los 500 años a.c. También aparecen cerámicas hispanomusulmanas, árabes, algunas vidriadas, esmaltadas, verde almohade o con colores. Además cerámicas medievales, entre ellas con presencia de manganeso que nos lleva a situarla entorno al siglo XVI.

Entre otros muchos restos aparecen restos de arcilla sin hornear o presencia de una teja deformada, lo que lleva a plantear la presencia de un horno en el asentamiento, además evidencias como, posiblemente, algunas zonas debieron ser utilizadas para la extracción de arcillas.

Reseñable es la aparición de escoria o arrabio, un producto intermedio del proceso de fundición de las menas del hierro.

La realización de estudios arqueológicos futuros podrían desvelar muchos de los misterios que esconde el viejo poblado de Moncalvo.

Pero las ruinas más recientes esconden la historia de un pueblo medieval desaparecido: La leyenda del misterioso poblado de Moncalvo.

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Detalle de la Virgen Vieja de Moncalvo

Moncalvo debió de ser pueblo de cierta entidad, en relación con la envergadura de su iglesia de la Virgen Vieja. Pueblo hermano de Pallaruelo de Monegros, del que distan unos escasos tres kilómetros. La leyenda narra como los habitantes se revelaron contra los tributos que debían de pagar, incluso llegaron a asesinar a más de un recaudador. La respuesta fue despiadada y terrible, tan cruel que sirvió de escarnio para otras poblaciones y tan aterradora que su recuerdo se hizo imposible. Mientras se encontraban celebrando misa, en la iglesia de la Virgen Vieja, tropas reales aparecieron y uno a uno los hicieron salir. Los asesinaron a todos, a hombres y mujeres, niños y niñas, bebes y ancianos. Luego, con palos de sabina, que habían clavado en el suelo, atravesaron sus cadáveres. Los expusieron como castigo ejemplarizante, empalizados para que otros pueblos contemplasen las consecuencias que conllevaba el rebelarse contra el poder.

Aquí en Pallaruelo siempre se nos ha contado la misma leyenda, siempre a los críos, siempre… No pagaban impuestos, iban a recaudar, venían de Huesca a recaudar impuestos y por lo que sea no querían someterse y entonces, a los recaudadores que venían  al pueblo, los mataban. Porque les debieron de meter en tan apuro, en tan aprieto que dijeron-pues mira, única solución, matar a los que vengan a la recaudación-. Con que si, si… recaudador que venía, recaudador que se jugaba el tipo. Hasta que vinieron con fuerza mayor, entonce el día de la fiesta mayor del pueblo cerraron las puertas, llegaron muchísima gente a caballo, cerraron las puertas de la iglesia y fueron matando uno a uno, indiscriminadamente a todo el pueblo que estaba allí. El pueblo debía ser bastante antiguo, un amigo, encontró en una caseta una lámpara romana.

                                                                                   Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo

De aquella matanza solamente escaparon el párroco y un monaguillo que consiguieron huir hacía Pallaruelo de Monegros. Pero al final fueron capturados y ejecutados en un campo al borde del viejo camino a Zaragoza. En el campo, durante muchos años, los vecinos y vecinas de Pallaruelo depositaban piedras en su recuerdo, una cada vez que pasaban, llegando a formar un gran montón que luego tuvieron que deshacer «Pues se comía parte del campo».

El cura salió, saltó por la ventana o tenía una puerta secreta. Se escapó para resguardarse en Pallaruelo, él y un monaguillo. Salieron a por él y en un campo de casa  allí lo mataron, a él y al monaguillo. Y siempre nos lo han contado en casa, siempre. El campo estaba al lado del viejo camino a Zaragoza, era el camino que pasaba por Peñalbeta, el camino original que iba a Zaragoza, y entonces, como la ente transitaba mucho por el camino pues todo el mundo que pasaba ponía una piedra como… para  liberar el alma de esas personas -una piedra por su pena-. En un momento determinado tuvieron que deshacer el montón de piedras porque se apoderaba del campo.

                                                                                  Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo

Existen otras leyendas, algunas cuentan que una mujer sobrevivió y dio origen a Pallaruelo de Monegros. Pero las dos antiguas iglesias son contemporáneas en su época, las poblaciones coexistieron y, por su cercanía, debieron de mantener fuertes lazos familiares.

También cuentan que Pallaruelo de Monegros fue devastado, siendo pasto de las llamas, sufriendo un incendio que arrasó completamente el pueblo. Al incendio sobrevivió una mujer de la que descienden los actuales pallaruelenses. Al parecer, la mujer se había quedado en un pajar aislado y fue la única superviviente. También circula la versión que fueron ambos pueblos los que se opusieron a pagar los impuestos y, como represalias, los dos pueblos fueron destruidos y su gente asesinada. Dejaron solamente una pared de cada iglesia, como testigo del escarmiento. La nueva iglesia de Pallaruelo de Monegros data de 1808, por lo que podemos situar la destrucción de la antigua iglesia de Pallaruelo a finales del siglo XVIII, planteando que quizá fue a mediados de la segunda mitad de aquel siglo cuando Moncalvo fue arrasado. Esto último resta credibilidad a la leyenda de la destrucción de Moncalvo por los Carlistas. La primera guerra Carlista fue entre 1833 y 1839, muy posterior a la construcción de la nueva iglesia de Pallaruelo. Además, en el «Fuero de Población» de 1770 ya figuraba Moncalvo como despoblado.

En el mundo de las hipótesis, tal vez en la guerra de sucesión española, entre borbónicos y austracistas, pueda estar la explicación. Su no aceptación a los Decretos de Nueva Planta, llevasen a las tropas de Felipe V, en la década de 1710, a arrasar el viejo poblado de Moncalvo. Tal vez fuese anterior, con la peste negra que devastó Europa en el siglo XIV.

Les llevaron a las gentes de los pueblos de alrededor para ver el escarmiento que les habían hecho, después de pasarlos a todos por degüello en la iglesia, los sacaron y les colgaban en la cantera de al lado unos palos y los clavaban ahí. Les metían toda la madera atravesando todo el cuerpo, y allí todos, te imaginas que espectáculo tan horroroso, les llevaban a las gentes de los pueblos de alrededor como diciendo –si no hacéis, si no nos pagáis estos impuestos, os pasa como a estos-. El abuelo Paco decía –Críos, mujeres, ancianos… todos estaban allí-. Entonces siempre quedó ese miedo en Pallaruelo -¡Qué nos puede pasar como a los de Moncalvo!-. Eso claro, ese miedo se ha transmitido, cada vez que voy me da un escalofrío.

                                                                                   Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo.

Lo cierto es que en Pallaruelo de Monegros existió un asentamiento anterior al sur de su antigua iglesia del Salvador, dirección a la balsa buena. En su ubicación se aprecian abundantes restos de cerámicas.

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Torre Virgen Vieja Moncalvo

De la antigua iglesia de Pallaruelo de Monegros desmontaron el retablo mayor y lo colocaron en la nueva iglesia, no lo pudieron colocar entero y lo acortaron, algunas partes las tuvieron que colocar por los laterales. En la guerra civil sacaron las tablas y construyeron unas garitas de vigilancia para las entradas del pueblo, luego las desmontaron y dejaron las tablas en una era. Aparecieron unos hombres y se las llevaron, tenían una orden firmada por el obispo y sabían perfectamente lo que se llevaban. Lo más probable es que el altar se encuentre desperdigado por colecciones privadas de EEUU.

Las ruinas de Moncalvo han ido desapareciendo, las piedras fueron usadas para la construcción de carreteras y otras construcciones locales. «En la cima debió de existir un castillo», comentan Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo, a quienes se ha de agradecer que se mantenga y transmita la memoria de Moncalvo.

El abuelo decía si vas, mírate bien que veras las calles, hasta la fuente, hasta un manantial que debía de haber por allí. Antes se veía, -yo, cuando iba de pequeña, me acuerdo que había trozos que hasta se veía el trazado parte de una calle-.   

                                                                                                  Lourdes Alcubierre Pueyo

El blog Sansalvadorota establece similitud entre las marcas de cantería de Moncalvo con las marcas de la iglesia de Santa María de Orta de Lerida y a las marcas de cantería de la iglesia templaría del convento de San Salvador de Orta. La desaparecida iglesia leridana fue destruida por Felipe IV en el siglo XVII. Santa María la Vieja o Santa María la antigua, y las antiguas iglesias de Moncalvo y Pallaruelo guardan una relación con el convento de Orta, según el blog Sansalvadorota«Todo indica una relación entre los tres centros religiosos y una historia que no la sabemos completamente».

Otras marcas dejadas en sus piedras responden a viejos pastores entre ellas la de pastores trashumantes. El etnógrafo Eugenio Monesma Moliner señala que es curioso que en algunos de los sillares se conservan grabados posiblemente de pastores de la montaña, probablemente del valle de Chistau por sus apellidos (Mur y Bruned). Los gravados representan cuchillos y sus nombres «una imagen, esta de los cuchillos, que encontramos en muchos abrigos y casetas pastoriles».

Además, en la vieja pared de la Virgen Vieja aún se pueden contemplar las marcas de la guerra civil, como el gravado de las siglas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista).

Es una batalla desesperada contra el olvido, un testigo mudo de un pueblo arrasado y sin memoria, de un pueblo borrado que se desvanece, deshaciéndose en polvo en la aridez  monegrina.

Moncalvo labordeta

Fotograma documental «Monegros»

En 1969, el director Antonio Artero rodó el documental «Monegros», con José Antonio Labordeta como protagonista. Entre las distintas escenas y localizaciones aparece Labordeta en la Virgen Vieja de Moncalvo interpretando «Montesnegros». Una peculiar escena donde se observa parte del equipo de rodaje y la curiosa pintada de  «1959» en la vieja pared. «1959» un año en el que muchos pueblos de colonización se estaban construyendo y para los cuales se utilizaron piedras de las desaparecidas casas del olvidado poblado de Moncalvo. José Francisco Pueyo, de Pallaruelo de Monegros, recuerda que hasta aquella fecha aún se distinguían partes de las antiguas casas y calles.

  • Documentación de Moncalvo

Resulta inquietante la falta de documentación del poblado de Moncalvo, lo que da pie a una emocionante aventura de investigación por diferentes publicaciones y archivos.

De primeras, que Moncalvo no se encuentre registrado en Los pueblos y los despoblados, de Antonio Ubieto, en palabras de Juan José Generelo (Director del Archivo Histórico Provincial de Huesca) «Resulta sospechoso que, tratándose de una obra tan completa, no aparezca ese topónimo por lo que habría que pensar que debe tener un segundo nombre con el que sí aparecería en la documentación medieval y moderna». Consultando el Nomenclátor Geográfico de Aragón el topónimo de Moncalvo no ofrece mayor diversificación, resaltando tan solo su etimología aportada por la fuente «Pueblos del Alto Aragón» que define a Moncalvo como «Monte pelado». Tampoco aparece recogido «Moncalvo» en la obra Toponimia Histórica Aragonesa de Miguel Ballestín, limitando muchísimo su búsqueda. Curiosamente, tampoco aparece en el mapa del Reino de Aragón de Juan Bautista Labaña de 1620. «Moncalvo también fue pueblo aunque lo olvidan todas las obras geográficas publicadas hasta hoy», Manuel Benito Moliner, Tierras y Gentes, Diario del Altoaragón 24 de mayo de 1998. Si que aparece Montalbo en el fogaje de 1405 con unos seis fuegos, un censo del Reino de Aragón ordenado por el rey Fernando el Católico para recaudar el impuesto de las sisas, en cambio ya no lo encontramos en el fogaje de 1495. Probablemente, podamos establecer que poco antes de 1500 Moncalvo debía de estar ya despoblado.

En cambio si que aparece citado por el Dr. D. Pedro Blecua y Paul en su Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido en el Reyno de Aragón de 1792. Blecua habla de un Moncalvo ya despoblado en 1172, antes de la construcción de su iglesia. Además, parece ser que las guerras y pestes ya habían maldecido al poblado de Moncalvo antes de 1258.

El serenísimo y augusto rey Don Alonso I de este nombre, y IX de Aragón, dicho el Batallador, después de muchos días de cerco libertó esta villa del yugo africano, bajo cuya servidumbre estuvo oprimida muchos años y plantó en ella con singular celo la fe y religión en el día 7 de septiembre de la Era 1172, que corresponde al año 1134, según las noticias que han podido conservarse en sus archivos, y las que trae Blancas, con otros historiadores del reino, con privilegios muy particulares y en especial la cesión de algunos despoblados, que, con motivo de las guerras y pestes, quedaron en su territorio y se llaman Moncalvo, Lasardea, Salabet, Miranda, La Zeradilia y la Almunia de la Regina, reconociéndose todavía en ellos vestigios de poblaciones, y en algunos sus mismas iglesias y campanarios. En el día cultivan estos terrenos los mismos vecinos de villa y aldeas, a donde se cree haberse retirado los pocos que quedaron, y tienen allí sus masías y casas de campo.

En el 2019 apareció un importante documento en el Archivo de la Corona de Aragón:  «Del Rey a los vecinos de Montealbo y de Pallaruelo de Monegros. Autorización a los mismos para vender sus tierras a personas extrañas». Un documento de 1337, en latín, del rey de Aragón Pedro IV (1319-1387), en el que, gracias a la traducción de Ánchel Conte Cazcarro, sabemos que Pedro IV permitió a los habitantes de Montcalvo y Pallaruelo, para que saliesen de la pobreza y despoblación en la que se hallaban, pudiesen vender sus pastos anualmente a gentes de otros lugares. Un documento excepcional y de suma importancia que anima a seguir en esta aventura de recuperar su historia.

Cancillería, cartas reales, Pedro IV, caja 3, nº404/ Concesión. «Carta de Pedro IV a los vecinos de Montalvo (Monsalva) y de Pallaruelo (de Monegros), aldeas de Sariñena, en la que concede ciertos privilegios de pastos y ganados para evitar la despoblación y pobreza de dichos lugares.» FECHA13-08-1337.

Moncalvo

A este documento se le van sumando nuevos hallazgos, también del Archivo de la Corona de Aragón, como un documento de 1284 «Cancillería, cartas reales, Pedro IV, caja 61, nº7364/». Mandato sobre el embargo de los bienes de Juan Garcés de Oriz, abad de Montearagón, fallecido el día de San Juan Bautista. De acuerdo con el mandamiento del rey, referente a la muerte de obispos y abades, por el cual se ordenaba embargar los bienes tras la muerte, entre otros embargos Ramón Pelegrín, «baile de Sariñena», se encargó de embargar los bienes que tenía en Sariñena y en las aldeas de Valfarta, Castejón (de Monegros), Pallaruelo, Moncalvo, Lastanosa, La Celadilla, Miranda, Salavert, Sardera, Capdesaso y de Tubo (Alberuela de Tubo).

Otros documentos:

  • Cancillería, registros, nº429, fol.1v/ Salva de infanzonía del 28 de febrero de 1328. Dicho documento trata de la «Comisión hecha al Justicia de Aragón, Jimeno Pérez de Salanova, de la salva de infanzonía de Martín de Fanlo, vecino de Montecalvo (Moncalvo), aldea de Sariñena.»

Moncalvo 1

  • Cancillería, pergaminos, Alfonso IV, carp.218, nº170/ Nombramiento. (4-04-1328):  «Reunidos los consejos de la villa y aldeas de Sariñena en la Iglesia de San Salvador, nombran a Marco de Sena, jurado de Sariñena, Domingo Lo Pico, vecino de Monsalva y jurado de la comunidad de aldeas de Sariñena, como procuradores especiales para que les representen en las próximas Cortes que se van a celebrar en la ciudad de Zaragoza, en la que se coronará a Alfonso IV.»

Moncalvo 2

  • Cancillería, registros, nº430, fol.162-162v/ Mandato. (15-12-1328): «Carta al justicia de Sariñena sobre Agnes, viuda pobre de Jaime Agrament, vecino de Barbastro, y la administración de los bienes en Montalvo (Monsalva), aldea de Sariñena, de su hija Martina, quien estaba bajo tutela de Pedro de Barba.»

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  • Cancillería, cartas reales, Pedro IV, caja 1, nº88/ Mandato. (24-05-1336). Carta de Pedro IV al sobrejuntero de Huesca y Jaca en las zonas de Sariñena y Ontiñena, para que obligaran a Pedro Jordán de la Corona, vecino de Sariñena, a pagar cierta cantidad que debía dar a Domingo Melero, rector de la iglesia de Fuendejalón, ya que había recibido de Bartolomé Fernández, vecino de Montalvo (Monsalva), aldea de Sariñena, unos dineros que eran de dicho rector.
Imagen de Cancillería, cartas reales, Pedro IV, caja 1, nº88/ Mandato. (24-05-1336)

Todos estos documentos nos van aportando la diversidad del topónimo de Moncalvo: Moncalbo, Montcalvo, Montalvo, Montecalvo, Monsalvo o Monsalva. Gracias a Montse Vadillo y a Pablo Ruata por descubrir estos documentos y compartirlos.

En el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, aparece un expediente de la casa Ducal de Híjar-Aranda, fechado el 30 de enero de 1799, con referencia ES/AHPZ – P/1-235-82. El documento trata la posible repoblación del lugar de Moscallón con sus cinco aldeas Salaver, Miranda, La Cenadilla, La Sandena y Moncalvo, pertenecientes a la villa de Sariñena.

En la década de 1770 se aprueba el «Fuero de Población» un instrumento colonizador y de repoblación en los territorios de la antigua corona de Aragón (Fuero Alfonsino y Fuero de población de Sierra Morena en los proyectos de colonización de la Corona de Aragón en la segunda mitad del siglo XVIII, de Enrique Giménez López de la Universidad de Alicante.). Leer+: Los inicios de la colonización en Lo Monegros.

«De los cinco despoblados, el de mayor extensión era el de Moncalvo, con una pequeña parte de sus Tierras propiedad de la Cartuja de las Fuentes.»

Partido Judicial de Sariñena

«Existiendo también los poblados, ya en franca, decadencia, de San Juan, Vallsanta, Monclavert, Moncalvó, La Sardera, Salavert, La Celadillá, y Miranda. Estos núcleos de población eran aldeas propiamente dichas, que entonces, como ahora,  la adversidad del clima obligó a sus habitantes a la emigración». (Nueva España – 01/09/1959).

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Diario de Huesca – 27/09/1914

Resulta inquietante que el tiempo se haya olvidado de su historia, no existen documentos o investigaciones certeras sobre Moncalvo. Resulta incomprensible que una historia así no se haya contado. Las leyendas, leyendas son y su verdad la juzgará la historia, la misma historia cruel que olvidó lo que en Moncalvo sucedió.

Pero al recuperar su historia, la indiferencia se transforma en un tremendo escalofrío que rinde tributo a  su memoria. Aún queda mucho por descubrir e investigar y quizá de soñar con que aquella pared perdure invencible contra la desmemoria. A todos y todas los moncalvenses y moncalvensas, ¡por siempre en nuestra memoria!

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La leyenda de Moncalvo en el diario del Altoaragón

Pueblo viejo de Moncalvo

  A la piedra arranco tu historia

     Virgen Vieja

        A la tierra arranco tu recuerdo

             ¡Qué rabie tu lamento!

               ¡Qué llore tu ausencia!

                  ¡Y qué resista a la desmemoria!

                     Pues con el olvido, ¡no vencieron!.

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Diario del AltoAragón, 21 de enero del 2021.

Con delicadísima fragilidad, los restos de la Virgen Vieja de Moncalvo desafían la gravedad y se resisten a desaparecer. Juegan a un equilibrio imposible, esquivando su fatal destino en un lugar perdido de Los Monegros.  Su única pared, de una antigua iglesia gótica de 1258, apenas se mantiene en pie. Con ella se irá el único testigo del viejo poblado de Moncalvo, un lugar olvidado cuya historia responde a viejas leyendas que hace tiempo se han dejado de sentir.

Mercedes Pueyo Roy


        Para afrontar el dance aragonés es imprescindible abordar “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, un completo estudio científico fruto de una tesis doctoral de una pionera de la etnografía aragonesa: Mercedes Pueyo Roy.

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            Pero la figura de Mercedes Pueyo Roy, además de desconocida, ha estado envuelta en un halo misterioso. A raíz de mi interés por el antiguo mayoral de Pallaruelo de Monegros, el tío Juaner, su hija Leonor me habló de una tal Mercedes que hace años realizó un trabajo sobre su padre. Al parecer, Mercedes tenía relación con Pallaruelo de Monegros y había sido secretaria de Antonio Beltrán Martínez, aunque ahora nadie la recordaba en Pallaruelo. Tras peguntar a Miguel Beltrán Llopis, hijo de Antonio Beltrán Martínez y antiguo director del Museo de Historia de Zaragoza, parecía que a Mercedes Pueyo Roy se la había tragado la tierra. En esa línea también se manifestó el músico y experto musical Mario Gros Herrero: -Las referencias sobre Mercedes Pueyo eran a través de sus publicaciones: el libro sobre el dance y algunos artículos. Era como si, después, se la hubiera tragado la tierra. Además, su libro era prácticamente inencontrable, salvo en algunas bibliotecas-. Mario consiguió contactar con Mercedes en el 2014, descubriendo una gran mujer que, aunque muy desconocida y para nada reconocida, contribuyó enormemente en los inicios de la etnografía aragonesa, –Por diversas razones la figura de Pueyo me parecía fundamental-.

            Descendiente de Pallaruelo de Monegros, Mercedes Pueyo Roy estudió filosofía y letras en la Universidad de Zaragoza. Fue la primera mujer en doctorarse, el 21 de junio de 1961, día de San Luis. De la mano del profesor de arqueología y etnología e ilustre monegrino Antonio Beltrán Martinez estudió el dance aragonés, dando fruto a su tesis doctoral “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, publicada por Heraldo de Aragón en 1973. Gracias a los encuentros de Dance aragonés entrevistó a danzantes, mayorales y gaiteros; llevaba un magnetófono muy pesado de unos 15 kilos y tomó numerosas notas que llegaron a pesar cerca de 20 kilos. Todo su material lo ha donado al Instituto Aragonés de Antropología, haciendo gala de una gran generosidad y amor por su tierra. En 1962 marchó a Paris donde enseñó, durante un año, lengua y literatura española en el Institut Lamartine. Luego pasó a Suecia, becada por un instituto sueco, y ejerció 35 años en la Universidad de Lund, como profesora titular de lengua y literatura española e impartiendo conferencias en la universidad sobre cultura española. Ha estado 50 años fuera de España y actualmente reside en Puerto de la Cruz, Tenerife. Se casó en Suecia, de donde guarda muy buenos recuerdos, además trabajó mucho con la embajada Española en Estocolmo, disfrutando de una intensa actividad cultural. En suecia fue conocida como Mercedes Pueyo Carlén.

Mercedes Pueyo

            En su infancia, Mercedes acudía cada verano a Pallaruelo de Monegros por vacaciones, la conocían cariñosamente por “Merceditas”. Su padre Francisco Pueyo Samper nació en Pallaruelo de Monegros y pronto el cura vio en él grandes dotes e inteligencia para los estudios. Por aquel entonces, la abuela de Mercedes regentaba una pequeña tienda de ultramarinos local, la tienda de los Pueyo. Se había quedado viuda y decidió  vender todo para que su hijo Francisco, con tan sólo siete años de edad, pudiese marchar a estudiar a Zaragoza. Francisco trabajó en Zaragoza como maestro y años más tarde pasó a trabajar como inspector para la agencia general de seguros. Francisco tocaba el violín y era amigo de Capitán, además de un enamorado del dance, apunta Mario Gros (Vicente Capitán era un antiguo gaitero sariñenense). Mercedes recuerda ir a Pallaruelo y sorprenderse al ver los caballos pasar por la cocina para acceder al corral, allí aprendió a montar a caballo y vivía el día a día del pueblo monegrino, iba a ayudar con las labores agrícolas, todavía recuerda ir a trillar a la era.

            Del mayoral Juaner recuerda su simpatía y gracia, tenía  gran facilidad  para los pareados, hasta había compuesto la historia de España en pareados. Para Mercedes, -si Juaner hubiese nacido hoy en día, sería rapero-, pues contaba la realidad con magistrales pareados. Su padre Francisco Pueyo Samper recogió muchos dichos y versos de Juaner, mantenían una buena amistad, se conservan dos documentos que recogen los dichos de Pallaruelo de Monegros de 1940 y la Historia de España contada en versos. Todo lo recogido fue escrito, al menos en parte, por el tío Juaner, y se lo dio en mano a su padre Francisco Pueyo.

            Mercedes recogió música aragonesa, realizó grabaciones y transcribió muchas melodías. Mercedes estudió piano en el conservatorio de Zaragoza y tiene una gran voz que aún ejercita en un grupo coral. Cantó muchas músicas antiguas como albadas y canciones populares recogidas por todo Aragón. El material quedó recogido en el archivo de Antonio Beltrán. En el 2013, Mario Gros Herrero accedió a unas cintas del legado de Antonio Beltrán Martínez donde aparece  «Rondalla que interpreta jotas, jotas de ronda, bolero de Caspe y seguidillas de Leciñena. Donde se intercalan interpretaciones de gaita de Vicente Capitán de Sariñena, cantos de Mercedes Pueyo, cantos de María Martínez, cantos de Pío Beltrán y grabaciones de gaita hasta el final de la cara”.

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            Mercedes formó parte de la creación del Museo Etnológico de Aragón en 1955, que llevó a cabo Antonio Beltrán. La Diputación  Provincial de Zaragoza se hizo cargo de los gastos y se construyó la sede de la Casa Pirenaica- Parque Grande José Antonio Labordeta. Mercedes fue su secretaria, estuvo como becaria, catalogando y realizando estudios, cobrando unas escasas 500 pts al mes. Donó al museo el chaleco de seda de su abuelo Pascual Pueyo, ganadero y pastor, y materiales de casa de su padre. Estuvo hasta 1962 trabajando como becaria y publicando artículos para la Institución Fernando el Católico. Fabricaron un cuestionario etnográfico y lo mandaron a todos los pueblos que pudieron, normalmente a los principales personajes de cada pueblo, como al maestro o al cura. Mario Gros señala que Antonio Beltrán tuvo la idea de montar los Concursos de Dance en Zaragoza para poder estudiarlos sin necesidad de ir a las distintas localidades.

“El dance es una composición poética”, poesía lírica, diálogos. La sátira en la poesía, dichos y matracadas. De la música no se pueden precisar sus antecedentes.

Mercedes Pueyo Roy

            Su trabajo “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón” es una de las primeras obras sobre el Dance aragonés y constituye una valiosísima aportación que abarca diferentes ramas de las letras, tales como historia de la literatura, poesía lírica, dialectología e historia de la cultura. Para Mario Gros -Su libro sobre el dance se publicó en el 73 como “mérito” para su acceso a la Universidad. De ahí la rareza de la edición. Está impreso en la imprenta de Heraldo de Aragón, pero la edición es de la propia autora. El libro del 73 no corresponde con exactitud a la tesis: se han reordenado las materias, faltan los anexos y se ha dado más importancia a los asuntos poéticos-literarios-. Antonio Beltrán Martínez dirigió su tesis, apunta Mario Gross, y entre ellos eran frecuentes largas discusiones sobre el dance. Mercedes recuerda a Beltrán como “un gran recopilador, capaz de montar un libro en cinco minutos”.

            Para Mercedes el “dance” es una palabra propiamente aragonesa y corresponde a un conjunto escénico, una representación dramática donde intervienen diferentes bailes, la primera vez que aparece la palabra dance es en 1720, el dance corresponde al siglo XVII. Para elaborar su tesis, Mercedes estudió durante cinco años 74 representaciones distintas del dance aragonés: -El dance es una pequeña pieza de teatro popular y al mismo tiempo una revista oral que sólo se imprimió una vez y que se renueva, corrige y aumenta cada año. Así pues, como obra dramática hay que considerarlo-.

            Gracias al Instituto Aragonés de Antropología y a su presidente Vicente Miguel Chueca he podido acceder a parte del legado de Mercedes, gracias también a Mario Gros Herrero por sus apuntes y ayuda, a Miguel Beltrán Llopis y a Mª Ángeles Hernández Prieto por sus aclaraciones y a Mercedes Pueyo Roy, por su agradable y familiar trato, un placer conocer a tan excelente persona y todo mi reconocimiento por su trabajo, esfuerzo y dedicación por la cultura aragonesa.

Algunas publicaciones de Mercedes Pueyo Roy:

– “El dance en Aragón”, Zaragoza V, Publicación de la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza, 1957.

– “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, Caesaraugusta, 17-18. Institución “Fernando el Católico”, Zaragoza, 1961.

– “Kurs i spansk fonetik och spanskt uttal” (Curso de fonética española y pronunciaciones españolas) Pueyo-Carlén, Mercedes, 1934- (författare) Lund : Studentlitteratur, 1969 Svenska 151 s.

– Fiesta / Mercedes Pueyo-Carlén, 1934- (författare) Malmö : LiberLäromedel, 1973-

– “Nya spanska stilar” (Nuevos estilos del español) Pueyo-Carlén, Mercedes, 1934- (författare)Pärletun, Margareta, 1943- (författare) ISBN 91-44-08181-2 Lund : Studentlitt., 1972 Spanska 47 s.

 

Pallaruelo de Monegros


Pallaruelo de Monegros se encuentra al pie de la sierra de Alcubierre, entre campos de cereales salpicados por sabinas centenarias. El paisaje es único, el sabinar de Pallaruelo es un tesoro, un bosque formidable de sabina albar junto a especies esteparias como el romero, la ontina y el sisallo. Pallaruelo resalta en el paisaje, es un pueblo costanero culminado por los restos de una antigua torre, el último vestigio de la antigua iglesia construida en 1258. Se han perdido gran parte de las tablas góticas del retablo, del siglo XIV, obra de Martín Soria, pero afortunadamente aún se conservan algunas en el Museo Provincial de Huesca.

Las primeras referencias escritas de Pallaruelo corresponden a 1170 y son: Pallaruelo, Pallerolo, Payleyrol, Pallyaruelo, Palarolo. Manuel Benito ha relacionado su origen etimológico a “Palacio”, del latín PALATIUM: propiedad, granja. Pero es Bienvenido Mascaray, en Toponimia altoaragonesa, quien nos ofrece un análisis más profundo considerando Pallaruelo un topónimo ibérico cuyo significado es “el terreno costanero de avena”, y más completamente “el terreno costanero sembrado de avena”.

La Iglesia parroquial a San Salvador es contemporánea, de 1808, de un estilo Barroco clasicista. Las fiestas patronales se celebran los días de San Salvador (6 de agosto) y San Roque (7 de agosto). En las vísperas de las fiestas se cantaban coplillas y se iba por las casas donde tenían buen vino. El gaitero Vicente “El Capitán” acompañaba los bailes y mudanzas del dance. Acudía a cantar el jotero de Ballobar  “Remetes” y el jotero de Santalecina iba a cantar a Albalatillo; el que cantaba en un pueblo no podía ir al otro, eran rencillas sanas entre pueblos. La ronda jotera ha estado sin realizarse más de cincuenta años, pero ahora goza de una completa implicación y participación de todo el pueblo. Lo mismo ha sucedido con el dance, que se recuperó tras 30 años de ausencia.

La cofradía de San Sebastian nació para dar entierro a los transeúntes que fallecían en el término de Pallaruelo, se hacía cargo de los costes del enterramiento. Además se acompañaban y velaban los enterramientos de los cofrades, éstos pagaban una cuota periódica para cubrir los gastos. Para San Gregorio, el 9 de mayo, se bendecían los términos municipales y el 19 de enero se hacía una hoguera para la víspera de San Sebastian. En el centro del pueblo se encuentra el cruecero de La Cruz, una cruz de hierro en base de piedra, situado en la intersección de las dos principales vías.

El geógrafo Madoz, en su diccionario geográfico de 1845-1850, describe Pallaruelo como un lugar bien ventilado, con 70 casas, casa consistorial, cárcel e iglesia. Se cultivaba trigo, ordio, avena; cría ganado lanar, y caza de conejos, perdices, lobos y zorros.

Pallaruelo ha sido y es un pueblo agrícola y ganadero; antes los cultivos eran de secano  y con la llegada del canal de monegros, y la modernización, muchos campos se han transformado en regadío. Tradicionalmente la actividad ganadera se ha basado en el pastoreo de ganado ovino con un pequeño porcentaje de caprino; se consumía mucha leche de cabra. Existían cinco balsas: la balsa Buena y la del Tío eran balsas de consumo humano y las balsas el Consejo, el Tozal y la del Tío Celestino (ya desaparecida) servían para consumo animal. La balsa Buena es de planta circular y revestida con un muro de piedra. En la balsa del Tozal se encontraba el recogimiento para los transeúntes. También, al lado de la balsa del Tozal, estaba  el tejar, donde acudía la familia Dobon de Alcolea, para fabricar las tejas. El viejo pozo Servando se encuentra enronado. La construcción de las casas es en piedra, adobe y tapial.

No había ni huerta ni frutales, pero sí viña y oliveras, en Pallaruelo siempre han gozado de muy buen vino. Abunda la caza menor de conejo, liebre, perdiz… Se recogían carretadas de sosas, romeros y ramas de sabinas para vender como leña, principalmente para hornos de pan. Francisco Lasheras recuerda los 11 kilómetros de distancia entre Pallaruelo y Sariñena, los recorría en carro con su padre y puede describir al detalle el recorrido.

La escuela llegó a tener hasta 36 críos y hoy en día aún permanece abierta. Hace medio siglo había más de 350 habitantes, quizá ahora sean unas 80 personas las que residan habitualmente. En el pueblo hubo una tienda de ultramarinos del tío Villa, la panadería de Victorino, la carnicería de Francho y el herrero  Francisco Soñen. El bar de Antolina estuvo entre los años de 1960 a 1990 y antes estuvo el bar del tío Villa, desde después de la guerra civil. El médico acudía desde Sariñena, el Doctor Pedro Cascales y el Doctor Andión. Del pueblo había un médico, D. Carlos Ruata, que ejercía en Barcelona, pero pasaba largas temporadas en Pallaruelo y siempre atendía a sus vecinos. La comadrona era la Jacoba.

Entre calvos y pelaos

Y gente de poco pelo

Se ha formado un guirigay

En la fiesta de Pallaruelo.

José Pleyan de Porta, Sariñena. En “Aragón histórico, pintoresco y monumental” I Huesca p. 400.

“Pallaruelo, tres cebollas con un huevo”

 Refrán del manuscrito de Gonzalo Correas.

Publicau en Os Monegros el 27 de junio del 2014.

– Post relacionau:

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El Chato de Pallaruelo de Monegros


Francisco Lasierra nació en 1950, en Pallaruelo de Monegros. Es de casa “El Moreno”, una familia de labradores: “era la quinta mejor casa del pueblo y contaba con un par de mulas”. Francisco es agricultor, pero sobretodo es un extraordinario jotero rondador, conocido por todo Aragón como “El Chato de Pallaruelo”.

Su niñez transcurrió en Pallaruelo, un pueblo pequeño en el secano monegrino. Cuando él acudía al colegio eran unos 36 zagales. Jugaban a cazadores, a la guerra, arramblaban higos y minglanas, cogían por el monte nidos de pájaros e iban a pescar a las balsas. Con su padre cazaban raposas para vender sus pieles en Sariñena. El agua la iban a buscar con cantaros a las balsas y llenaban los aljibes de las casas para tener agua fresca en verano. Con ocho años era monaguillo y fue cuando  comenzó a cantar en el coro de misa.

Por aquel entonces había cine en el salón de casa Playán, desde Pertusa acudía un hombre en moto para poner la película. Cuando por edad no podían ver la película,  se asomaban por una ventaneta de rejas, así recuerda ver alguna escena de “El último cuplé” de Sara Montiel.

En la plazeta está el frontón, se jugaba mucho a la pelota dura y debían de darle con la mano. Había mucha afición y se hacían campeonatos. El Chato jugaba mucho hasta que se convirtió en jotero.

De pequeño iba en carro a Sariñena con su padre. La distancia de once kilómetros los conoce al detalle y así recuerda cada punto kilométrico:

  • Km 1: La almendreta (Una almendrera que ya ha desaparecido).
  • Km 2: La Cortada, cruce con la carretera a Albalatillo.
  • Km 3: Bajada La Pita.
  • Km 4: Paridera Torres.
  • Km 5: La Caseta de los camineros.
  • Km 6: Curva de la Barraca, desvío a San Juan.
  • Km 7: La fontaneta del juez (Fuente del cantaro)
  • Km 8: Puyalón
  • Km 9: Viña de Portera.
  • Km 10: Arbolera de Sariñena, donde comenzaba la calle adoquinada.
  • Km 11: Villa de Sariñena.

A los once años tuvo que abandonar la escuela para dedicarse a las faenas de campo, su padre no podía trabajar y la familia tenía que tirar para adelante. El Chato pronto tuvo que ir a labrar con las mulas, segar, atender un pequeño rebaño de ovejas y el ganado domestico: cerdos, conejos y gallinas. A los 19 años compraron un tractor “hace unos veinte años que llegó el canal de monegros”. Años más tarde se produjo la concentración parcelaria y la transformación a regadío de las tierras de Pallaruelo de Monegros.

Al principio se animaba a cantar jotas en las juergas con los amigos: “de jóvenes nos juntabamos en cuadrillas para cenar y matabamos un cordero para la ocasión”. Cuando tenía unos 29 años se formó el grupo de jotas Aires Monegrinos, “al principio no comenzó muy en serio”. Mosén José María Arregui  fue su primer profesor, enseñaba canto coral en Sariñena. José Antonio Villellas le ánimo a ir a Huesca para aprender con la gran Camila Gracia, pero al final no fue.

Con la rondalla “Aires Monegrinos” se ha recorrido todo Aragón, gran parte de España y ha estado en varios países europeos. Con la rondalla lleva contabilizadas más de 2600 actuaciones y el ha realizado más de 3500, pues acude a rondar a muchos pueblos de Aragón. Lleva el nombre de Los Monegros por todos los lugares, es un embajador excepcional del que nos sentimos y nos podemos sentir muy orgullosos. Participó, junto con Javier Badules y María Gruas, en el programa de radio nacional de España “Un día como hoy”, con Juan Ramón Lucas, los viernes cantaban unas jotas resumiendo la actualidad semanal. También lo pudimos ver en el programa de televisión aragonesa de “Sin ir más lejos”. Ha conocido a grandes artistas como a Sara Montiel, Manolo Escobar o David Civera y a presentadoras como Inés Ballesteros y Nieves Herrero, “ha sido una experiencia majísima”.

La ronda de jotas de Pallaruelo se recuperó hace unos diez años, el “Chato” conocía su existencia por su padre y ahora es un gran acontecimiento en el pueblo. La ronda dura más de tres horas en un pueblo muy pequeño: “todo el pueblo participa y se implica”. Además acuden muchos forasteros y amigos de los pueblos vecinos, una buena excusa para visitar Pallaruelo de Monegros.

Otra tradición que se ha recuperado es el dance, “estuvo más de 30 años sin hacerse”. Se recuperó hace unos veinte años y el “Chato” participa escribiendo y recitando las motadas. Sigue la estela del antiguo mayoral: el “Tío Juaner”, con la gracia y creatividad que tanto le caracterizaban.  El Tío Juaner trabajó para casa “El Moreno”, el abuelo del Chato; murió joven y fue el tío Juaner quien se hizo cargo de las tierras de la casa. La mujer de Juaner era hermana de su abuelo. El Chato recuerda al tío Juaner sentado en una cadiera, después de una dura jornada de trabajo, anotaba en unas hojas los sucesos y anécdotas graciosas que habían pasado a las gentes del pueblo. Cuando llegaba el día del dance, el Mayoral Juaner dedicaba una motada graciosa a todos los danzantes, “poseía una memoria y creatividad privilegiada”.

El Chato se encuentra muy arraigado a su tierra, a su pueblo de Pallaruelo donde ha nacido y vive. Pallaruelo es un pueblo pequeño y son pocos vecinos, el pueblo ha ido a menos y la gente joven marcha. Pero es donde está su casa, su hogar: “la vida es tranquila y cuando se quiere se puede ir en un momento a Zaragoza o Huesca, vivir aquí es un privilegio”.

Publicau en Os Monegros el 26 de febrero del 2014.

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Félix Tabueña Tabueña, pastor monegrino


           * Félix con su colección de cucharas.

A los pies de la sierra monegrina de Alcubierre, por el puerto de la Portellada, se extiende un amplio y extraordinario sabinar. Nos adentramos por los montes de Pallaruelo de Monegros, campos salpicados por enormes sabinas albares centenarias, en una zona árida donde abunda el romero, la ontina, el sisallo y otras plantas esteparias. Es una tierra que históricamente ha sido recorrida por pastores apacentando sus rebaños, buscando los pobres pastos y la escasa agua que se recogía en antiguas balsas. Los pastores han forjado una forma de vida, una cultura que desaparece, que no encaja en un mundo acelerado y de grandes explotaciones. El homenaje que con este escrito pretendo rendir a Félix Tabueña Tabueña, no deja de ser también mi reconocimiento a la figura del pastor y a todos los pastores que aún encontramos por nuestros montes.

Félix nació en Pallaruelo de Monegros en 1927. En su familia siempre han trabajado de pastores, en casa eran siete hermanos, dos marcharon al frente en la guerra civil, Félix entonces tenía nueve años. Al comenzar la guerra murió su madre y a los tres meses murió su abuela, ella sabía que se iba a morir aquel día, se encontraba sentada al calor del hogar y mandó que la vistieran con la ropa buena y con los zapatos de casarse, al momento falleció. Durante la guerra civil fueron muchos los días que gentes del bando republicano iban a buscar al cura, tenía una casa pegada a la carretera, pero se escondía en otra casa y afortunadamente nunca le pasó nada. En Pallaruelo de Monegros no sucedió nada grave durante la guerra, pero al padre de Félix lo acusaron por tener ideas izquierdistas y fue encarcelado durante seis años en Astorga.

Antiguamente podaban las sabinas, las ramas las aprovechaban para el ganado y para el hogar. Con el astral las iba desramando, se guardaba la astraleta en el cinturón y trepaba hasta la copa hasta dejarles una buena corona. Las dejaban bien podadas, así se formaban buenos fustes ideales para la construcción de casas. A veces le decían que podaba demasiado, pero esas sabinas que podó en una marguin de un campo cerca de la balsa del ahogau nunca se murieron. “Las sabinas se mueren cuando se dejan yermos los campos, unos valles los abandonaron y las sabinas se secaron”.

    * Félix ante centenarias sabinas del monte de Pallaruelo. (Sabina Monegrina)

Félix se caso con María Soñen, también de Pallaruelo y en su casa siempre encuentro una entrañable acogida, especialmente gracias a su nieto Vicente “el casero”. El abuelo de María conoció a Mariano Gavín: el bandido Cucaracha. El abuelo también era pastor y más de una noche la pasó durmiendo con el Cucaracha por alguna paridera o masada en el monte. Una vez se le presentó por el corral del ahogau, llegó andando con su cuadrilla y a los pocos días se enteró que los bandoleros habían robado en la iglesia de Villanueva, iban a la sierra de Alcubierre para esconderse. También pasaron por Pallaruelo cuando secuestraron al rico de Alcubierre, al Ruata lo llevaban en una mula para esconderlo en la cueva de Jubierre. El abuelo de María ya no quiso saber nada del Cucaracha desde que este le intentó quitar un cordero, mientras la cuadrilla los controlaba desde una antigua pinada. Félix recuerda que muchos de Pallaruelo iban a Jubierre a coger enjambres para las colmenas.

Cerca de Pallaruelo existió una localidad en dirección a Lanaja: Moncalvo. Félix me cuenta que siempre ha oído que los fusilaron por no pagar los tributos al estado, del lugar aún queda el “torrejón”. En el torrejón está la inscripción del hermano de María, Santos Soñen.

Cuenta la leyenda que Pallaruelo de Monegros fue fundado por una mujer, la única superviviente de un incendio que destruyó Moncalvos y que según cuentan, creó el primitivo núcleo urbano al pie de la cantera donde todavía se alzan los restos de un bizarro torreón vigía.

                                                                      www.sarinena.es

La casa rica de Pallaruelo era la casa Servando, venia de casa L´aguau que hoy se conoce como casa Ruata. La casa actual data de 1926, aunque conserva una parte más antigua. Félix trabajó como pastor para la casa Servando. En la casa había nueve hermanos y más de once empleados, había mucho trabajo y María, la mujer de Félix, trabajó realizando tareas domesticas. También trabajó en casa Servando el tío Juaner, personaje muy carismático de Pallaruelo. Félix recuerda como una vez fue el tío Juaner a la feria de domingo de ramos a Sariñena, allí no paró de entretener a los amigos contando motadas, dichos y chistes, de él dijeron que “nosotros comparados  con ese, ni pa descalzarlo”.

Antes en el monte se cazaban muchos conejos y liebres. Había mucha caza en Moncalvo, por suerte el guardia “el güertero” no estaba mucho y podían cazar libremente.

El padre de María fue pastor en Pallaruelo, fue quien enseñó a Félix a grabar con una navaja la madera. Un arte de decorar cucharas, tenedores, marcos… de madera, formas geométricas perfiladas con una navaja en los días de pastoreo en el monte. Las cucharas las hacía con madera de boj, colocaba la madera en un zoque y con la astraleta las iba haciendo. Después las adornaba en el monte, especialmente cuando era primavera había mucho pasto verde y el ganau corría poco, las tardes eran más largas y había mucho tiempo. El padre con una vara de ginesta la introducía por un agujero de la tijera y así hacía un compás. Pero a Félix siempre le decía que tuviera cuidado, que era una faena que castigaba mucho la vista.

   * Detalle del grabado en cuchara.

Félix hizo la mili en San Juan de Mozarifar, en Zaragoza. Estaba en unas naves inmensas donde antes estuvo una fábrica papelera y que después de la guerra debió de ser usada como campo de concentración de prisioneros. Bajaban leña de boj que provenía de incendios y él recogió un saco para hacer cucharas y las llevó al pueblo, pero la madera no sirvió, se agrietaba.

Félix ha regalado muchas cucharas y algunas las conserva en su casa. Todas son diferentes, cada pieza es única. Aún conserva la cuchara del padre de María, siempre comía con esa cuchara. Es un arte, un trabajo delicado y de precisión que solamente el tiempo y la paciencia lo permite. La gran bonhomía define a Félix, un carácter labrado en la aridez secana monegrina, con un gran conocimiento de quien ha observado la vida y ha sabido aprender. La vida de pastor posee ese privilegio entre la dureza que tanto la define, el contacto tan estrecho con la naturaleza y la necesidad de entenderse con ella para sobrevivir, que sin duda han conseguido forjar mejores personas en la libertad del tiempo y del espacio monegrino, dominado por imperturbables sabinas centenarias y a su resguardo ante un sol intenso e implacable.

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Publicau en Os Monegros el 21 de noviembre del 2013.

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