Alas Rojas

 

En agosto de 1936, a comienzos de la guerra civil española, se estableció en Sariñena el campo de aviación  “Alas Rojas”, alojando, en el frente de Aragón, la vanguardia de la aviación republicana con su escuadrilla “Alas Rojas”. Sus características bandas rojas, pintadas a modo de identificación en los aviones, dio origen a su inconfundible nombre de “Alas Rojas”.

El libro “Alas Rojas Sariñena” (Sariñena editorial, 2006), del sariñenense Salvador Trallero, es la obra de referencia sobre el aeródromo republicano de Sariñena. Un extraordinario trabajo indispensable y totalmente recomendable para conocer y descubrir la historia del campo de aviación. Un libro que ha rescatado del olvido el abandonado aeródromo junto a diversos episodios épicos muy importantes para la historia de la aviación, como es el suceso del tercer derribo nocturno de la historia de la aviación mundial.

Entre las grandes figuras ligadas al aeródromo destaca el comandante Alfonso de los Reyes Gonzaléz Cárdenas, jefe del aeródromo, perteneciente al PSUC, quien en diciembre de 1936 fue ascendido a teniente coronel. El cargo de segundo jefe correspondió al capitán José Domingo Rosich, el capitán médico a Manuel Conde, el comisario político a Ramón Franco Quinza, el jefe de la escuadrilla a Isidoro Jiménez García y entre los numerosos pilotos, citamos a Rodolfo Robles, Jaime Buyé y Jesús García Herguido,  conocido como “El diablo rojo”. (Alas Rojas Sariñena, Salvador Trallero. Sariñena editorial, 2006)

En este artículo se recoge la presencia de algunas personas que tuvieron implicación con el campo de aviación. Es el caso del Sargento de la aviación José Vila Guillaumes, que alcanzó el grado de teniente en el aeródromo de Sariñena. Natural de Castellfollit de la Roca, fue considerado “desconocido” por las autoridades franquistas de Sariñena a solicitud de información por parte del Ministerio del Aire en abril de 1941. Francisco Escrig Gonzalvo fue comandante de aviación en Artesa de Segre y, al parecer, en Sariñena ejerció de jefe de sectores destacados en compañía de un tal Piquer, que mandaba el 9º Batallón de aviación roja, de afiliación comunista. (El dato puede estar confundido con el 4º Batallón). Al parecer, el tal Piquer comandaba una sección de milicianos que marcharon al frente de Huesca, al frente de aquella sección iba Valero Arnal Sena. Valero llegó al campo de aviación en agosto de 1936 con el uniforme de teniente de la guardia civil, procedente de la línea del Prat de Llobregat. Fue nombrado al mando de una compañía de aviación destacada el “Abet Alto”, organizó la legión roja de aviación y ocupó el cargo de ayudante en los primeros meses de 1937, luego marchó a Albàtarrec (Lérida). Con la llegada del franquismo, fue condenado a seis años de prisión menor. Mejor suerte corrió Francisco Palop Mestre, teniente de aviación roja, natural y vecino de Montilla, Córdoba, su causa resultó sobreseída provisionalmente en 1939. Existieron indicios de su paso por el aeródromo de Sariñena y fueron solicitados los perceptivos informes para depurar sus responsabilidades.

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Vista aérea del aeródromo. Alas Rojas, Salvador Trallero.

Pedro Singla Nadal, soldado barcelones de aviación. Llegó al aeródromo de Sariñena a primeros de agosto de 1936, del aeródromo del Prat. Como cabo del aeródromo de Sariñena formó una columna con fuerza de aviación que estuvo destacada en el sector de Albero Alto. Nombrado sargento, en noviembre del 37, fue destinado a la D.C.A. en Lérida, donde permaneció como sargento hasta que ingresó en la escuela de capacitación de Sabadell. Ascendió a teniente y en 1941 su caso fue sobreseído provisionalmente. José Herrandiz Bellot, natural de Chella (Valencia) fue soldado de aviación que llegó a capitán de infantería del ejército rojo.  Destinado en el campo de aviación de Lérida estuvo en el aeródromo de Alas Rojas. Acusado por rebelión, a los 27 años de edad, José Herrandiz fue condenado a 12 años de reclusión menor. Pascual Rodríguez Toledo, soldado del servicio de aviación, permaneció 7 meses en el aeródromo. Cesar José Chacel Martinez, de Valladolid, fue sargento armero destinado en el aeródromo.

José Prieto García fue un alumno de aeronáutica en prácticas, observador de la aeronáutica naval y estuvo destinado en el aeródromo de Sariñena. Natural de Cartagena, soltero y con 22 años, estuvo destinado en el campo en agosto de 1936. Marchó al hospital militar de Barcelona por encontrarse herido, regresando al aeródromo y permaneciendo en el hasta febrero de 1937. Julio Alejandro Roche García ocupó el cargo de oficial de telégrafos en el campo de aviación rojo de Sariñena, desde febrero de 1937 hasta el 15 de octubre del mismo año. Juan Hidalgo Lopez, ejerció de cabo radiotelegrafista de aviación, llegando alcanzar la graduación de sargento. Estuvo destinado en el aeródromo de Sariñena y de la Rivera, el fin de la guerra le pilló en Alicante.

José Puimeciño Calasan y Salvador Cervera Mayans fueron guardias civiles que formaron parte de la escolta del jefe marxista Reyes en el aeródromo y participaron en el fusilamiento de Arizaleta, administrador de la viuda de Bastaras de Lanaja (Informes solicitados por la Capitanía General de la 5ª Región Militar, Huesca en mayo de 1941). Salvador también realizó las labores de escolta del comisario político Francisco Puicerón y José del comisario político Francisco Buisan. También fueron investigados, por su posible participación en el fusilamiento de Arizaleta, los guardias Segundo Doñageda CardialVictor Esperrin del Río y Martín Perez Pindado.

Pedro Ruiz Ramos  fue detenido el 4 de noviembre de 1936 en la ermita de Santa Quiteria de Tardienta y luego trasladado al aeródromo de Sariñena, donde permaneció unos 20 días en calidad de detenido, siendo trasladado a Barcelona donde le tomaron declaración. Manuel Mañez Rubio, con tan solo 15 años, y el barcelones Joan Paesa Cortesa, con 17 años, fueron menores reclamados al frente por sus respectivas familias. Ambos fueron reclamados en marzo del 37, Manuel se encontraba en el campo de aviación y Joan en el batallón Alas Rojas. Son ejemplo de los muchos menores que partieron al frente sin el consentimiento de sus familias, siendo reclamados posteriormente para su regreso a casa.

Antolín Lana Castro, con 40 años fue un agricultor sariñenense “voluntario en aviación, sin intervenir en hechos delictivos”. Exiliado a Francia, regresó en octubre de 1941. El informe, solicitado por la Comisaría de investigación y vigilancia de la provincia de Huesca, reflejaba que mantuvo “siempre buena conducta”.

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Salvador Trallero con la bandera republicana de “Alas Rojas”, que recuperó y donó a Sariñena.

La historia del aeródromo esconde numerosas historias y vivencias por descubrir, aquí hemos aportado nuestro pequeño granito de arena en la recuperación de la memoria histórica. Salvador Trallero siempre ha pretendido aprender de la historia, entendiendo como una apuesta de futuro la recuperación del aeródromo. Su libro ha cosechado grandes éxitos y reconocimientos, premio del Gobierno de Aragón en el año 2006 “al mejor libro editado en Aragón”, sin duda una gran labor de documentación, edición y de divulgación que debería encontrar mayor reconocimiento y apoyo en la sociedad sariñenense, monegrina y aragonesa. Su sueño de recuperar el aeródromo de “Alas Rojas” debería ser un sueño de todos/as que  echase a volar!!.

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