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Situación de las diversas unidades y milicias republicanas en marzo de 1937 en Los Monegros.  


La distribución, de las diferentes unidades militares, a lo largo del frente de Los Monegros, no es una foto fija, pues fue variable a lo largo de la guerra. Su situación resulta complicada ante el número de columnas, regimientos, compañías, secciones, batallones, centurias…

José Bertrán y Musitu, en marzo de 1937, realizó un detallado mapa sobre la “situación de las diversas unidades y milicias Rojas en el Frente de Aragón” para el Servicio de Información del Nordeste de España (SIFNE). El mapa aparece publicado en su libro “Experiencias de los servicios de información del nordeste de España durante la guerra”, Madrid: Espasa Calpe, 1940.

José Bertrán y Musitu (Montpellier, Francia, 2.II.1875 – Barcelona, 11.III.1957) fue un abogado y político, miembro de una de las grandes familias de la sociedad catalana. De acuerdo con la Real Academia de la Historia de España, Bertrán y Musitu, al estallar la guerra civil, marchó a Francia donde tuvo un papel esencial en la organización, junto a Cambó y el ministro de Economía y Hacienda durante el directorio civil primorriverista, Francisco de Asís Moreno y Zuleta de Reales, conde de los Andes, del servicio de espionaje denominado Servicio de Información del Nordeste de España (SIFNE). En 1938, el SIFNE es unificado en el Servicio de Información de Policía Militar (SIPM), comprendiendo todos los servicios de información que actuaban en favor del levantamiento. (Real Academia de la Historia de España).

Es el 21 de julio de 1936, con la creación del Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, cuando se comienzan a formar y organizar numerosas columnas que partieron al frente de Aragón. Así, a finales de julio, las milicias fueron tomando posiciones en el Frente de Los Monegros

En septiembre de 1936, el gobierno de Largo Caballero, decretó la disolución del Comité de Milicias y comenzó la organización de un ejército regular, concluyendo en octubre de 1936 cuando se produce la militarización de las milicias, pasando a formar parte del Ejército Popular de la República (EPR).

En abril de 1937 la columna del POUM se convierte en la 29ª División. En el mes de agosto la división terminaría siendo disuelta y reorganizada,​ distribuyéndose a sus antiguos miembros entre otras unidades (Casanova, Julián (1985). Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938. Siglo XXI Editores). La división estuvo operativa hasta marzo de 1939. 

El 28 de abril de 1937 se crea  la 26ª División, la antigua Columna Durruti. División constituida durante toda la guerra por las brigadas mixtas 119.ª, 120.ª y 121.ª.4​, correspondiendo a los regimientos 1.º, 2.º y 3.º de la división Durruti. La división estuvo operativa hasta febrero de 1939. 

Igualmente, el 28 de abril de 1937, la columna Carlos Marx pasa a ser la 27ª División.  La nueva unidad quedó constituida por tres brigadas mixtas, la 122.ª, la 123.ª y la 124.ª,6 cada una con cuatro batallones de cinco compañías cada uno. En cada brigada agregaban además, unidades de artillería y de caballería. Una de sus más conocidas unidades fue el 1.er batallón de la 122.ª BM, denominado batallón de choque «la Bruja» (Maldonado, José M.ª (2007). El frente de Aragón. La Guerra Civil en Aragón (1936–1938). Mira Editores.). La división estuvo operativa hasta febrero de 1939. 

Igualmente, la columna Ascaso se convirtió en la 28ª División.  La nueva división, formada  por las fuerzas de la columna Ascaso, sumó los restos de otras fuerzas milicianas y pasó a estar compuesta por las brigadas mixtas 125.ª, 126.ª y 127.ª. La división estuvo operativa hasta el 27 de marzo de 1939. 

La columna Macià-Companys formó la 30ª División hasta febrero de 1939. 

Las dividsiones estuvieron operativas en el frente de Los Monegros hasta su retirada en marzo de 1938 con la ofensiva franquista en el frente de Aragón. 

En el presente trabajo, se transcriben las distintas unidades del frente de Los Monegros, abarcando parte de la Hoya de Huesca y Ribera Baja del Ebro en base al mapa de José Bertrán y Musitu. Además, se incluyen algunas notas para acercarnos a una visión más precisa de las distintas unidades en el frente de Los Monegros.

Agradecimiento a José Luis Orella Martínez, historiador de la edad contemporánea, y al investigador Jaime Cinca Yago.

Situación de las diversas unidades y milicias Rojas en el Frente de Aragón. Marzo de 1937.

Arguis

División Francisco Ascaso.

3er Regimiento Rojo y Negro.

2º Batallón.

1º y 2ª Compañías.

Columna Rojo y Negra Centuria 13 y 14 y Averbe.

Frente de Lierta

Columna de Aragón.

Milicias de Barbastro y 1ª Centuria Vida.

Frente de Arascues

1ª Centuria de Aragón.

3era Centuria.

Grupo Ametralladoras.

Milicias de Barbastro.

5ª Centuria.

Apiés

División Francisco Ascaso.

Columna Rojo y Negra.

Grupo Minadores Zapadores.

1ª Columna Aragón

4ª Centuria.

Milicias de Barbastro.

Igriés

División Francisco Ascaso.

3er Regimiento Rojo y Negro. Sección Ametralladoras.

1er Batallón y Sección Fus. Ametralladoras.

Columna Rojo y Negra.

Centurias 6 y 10.

Sección Ametralladoras.

Columna CNT FAI. 3er Batallón. 1ª Compañía. Sección Ametralladoras.

Banastas

Fuerzas Columna Ascaso.

Fuerzas Columna Rojo y Negra.

Loporzano

Columna Rojo y Negra.

Destacamento.

Frente de Huesca (Granja)

División Francisco Ascaso

Batallón Internacional. 1ª Compañía.

Los Aguiluchos. Centurias 9 y 15.

Columna Ascaso. Centuria 4ª. Grupo 19.

Huerrios (Casa Blanca)

División Francisco Ascaso.

Batallón Internacional y Aguiluchos.

Batallón Italiano.

6ª Sección Ametralladoras. 2ª Compañía Liber.

Entre Huerrios y Banariés

División Francisco Ascaso.

2º Regimiento 19 de Julio.

1er Batallón Paso a la idea.

3ª Compañía y 3ª Compañía Sección Ametralladoras.

Cuarte

Artillería 7º Ligero-

Los Aguiluchos.

Batería Durruti.

Vicién

División Francisco Ascaso,

Batallón Internacional.

2ª Batería 7`5.

93 Batallón Artillería Ligera.

Batallón Ingenieros Minadores Zapadores Castillo Vicente Segura.

Fuerzas Infantería Regimiento Durruti División Ascaso.  

Sangarrén

División Francisco Ascaso 1ª y 2ª Compañía.

1er Regimiento infantería. Sección ametralladoras. 2ª centuria.

Entre Sangarrén y Frente de Almudévar

División Francisco Ascaso 1er Regimiento Durruti.

2º Batallón 1ª Compañía 2ª y 3ª Sección.

Frente de Almudévar

División Francisco Ascaso.

1er Regimiento de Infantería.

1er Batallón 1ª Compañía. 2º Batallón 1ª y 2ª Compañías.

3º Batallón 2ª Compañía.

Tardienta

División Carlos Marx.  Centuria 6, 8, 10, 13 y 18.

1ª Columna Aragón.

5ª Centuria Regimiento infantería nº 1. 3ª Compañía.

Nota: El 24 de julio la Columna Carlos Marx, también llamada Columna «Trueba-Del Barrio», partió de Barcelona con unos 2.000 efectivos hacia el frente de Aragón. Columna, organizada por la Unión General de Trabajadores (UGT) y el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC). El 28 de julio, la Carlos Marx ocupó Sangarren y Almuniente, estableciéndose en Poleñino, Torralba y Robres. La Columna “Carlos Marx” acabó integrándose en el XI Cuerpo del Ejército Popular republicano formando la 27 División con sus tres brigadas mixtas 122,123 y 124. El 29 de julio, la Columna Carlos Marx ocupó Almudévar, viéndose frenado su avance hacía Zuera, quedando desplegada en el sector de Huesca y estableciendo su Cuartel General en Tardienta «Al sector de Tardienta se disponían de 1.000 efectivos: 500 milicianos y 500 soldados del Batallón de Montaña nº 3 (Les Milícies Antifeixistes de Catalunya. Berguer, Gonzalo).

Grañen

División Francisco Ascaso.

Centuria Pancho Villa.

Intendencia General.

Bons Kropotkine.

Sanidad.

Nota: Al frente de Huesca y Tardienta, Sangarren y Vicién, llegaron las columnas cenetistas de la Columna de Ascaso, comandada por García Vivancos, y la «Columna de los Aguiluchos», al mando de Juan García Oliver, llegaron hasta Grañen por vía férrea (Les Milícies Antifeixistes de Catalunya. Berguer, Gonzalo). Establecieron su cuartel general en Grañen el 28 de agosto de 1936. Ambas participaron en la ofensiva a Huesca. Especialmente junto a la Columna Ascaso. «Las posiciones de Huesca, controladas por el PSUC se situaban a la izquierda de la columna Ascaso y a la derecha de la Columna Alas Rojas. Eran un total de 1.000 efectivos sin segunda línea ni reserva» (Les Milícies Antifeixistes de Catalunya. Berguer, Gonzalo).

Torralba (Sierra de Torralba)

Regimiento URSS nº 1, 3er Batallón 4ª Compañía.

Guerrilleros de Zuera.

Grupo de guerrilleros de Torralba.

Robres

Regimiento URSS nº 3.

2º Batallón. 3era Compañía.

Nota:  A finales de julio la columna Carlos Marx llegó a la localidad monegrina de Robres; columna organizada por el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) y la Unión General de Trabajadores (UGT)se instaló el Cuartel General de la 123 Brigada Mixta de la Carlos Marx.

Alcubierre (Sierra de Alcubierre)

Columna Comandante Piquer.

Nota: Las milicias republicanas del POUM, Columna Arquer-Grossi, comandada por Manuel Grossi y Jordi Arquer, partió de Barcelona el 24 de julio. La columna del POUM alcanzó Alcubierre el 3 de agosto, llegando desde Sariñena tras su paso por Grañen y Robres. La columna, dirigida por Rovira y Arquer, se concentró con unos 400 milicianos en Alcubierre mientras otra parte marchó al norte de Huesca. A finales de julio de 1936 las milicias del POUM, Columna Lenin, comenzaron a ocupar posiciones en la sierra de Alcubierre. Mientras algunas posiciones del frente de Alcubierre fueron ocupadas por la Columna del Barrio, montes de Irazo y Pucero, otras fueron ocupadas por la Columna del POUM que llegó a adentrarse hasta Perdiguera. En febrero de 1937, las milicias del POUM fueron disueltas, mucho antes de  la disolución del Consejo de Aragón, el 18 de agosto de 1937. Las milicias del POUM pasaron a convertirse en la 29 división republicana en abril de 1937, aunque fue disuelta y nuevamente fundada a comienzos de 1938. La zona es ocupada por la columna Carlos Marx, la 27, con Cuartel General en Tardienta.

También, por el sector de Alcubierre estuvieron unos 700 hombres de la Columna Maciá-Companys, formada por voluntarios de ERC y en menor parte de Estat Catalá. La unidad acabó respondiendo a la División 30, Brigadas Mixtas 131 y 132, al mando de Jesús Pérez Salas. Además estuvo una unidad de Guardias de Asalto nº 14, algunos de ellos por el sector de Barbués.

Entre Alcubierre y Monte Oscuro (Perdiguera).

División Durruti. 2ª Sección.

Ametralladoras. 4ª Agrupación 7ª Maquina.

3er Regimiento. 2º Batallón. 2ª Compañía.

Base Farlete.

Nota: La columna Durruti – Peréz Farrás alcanzó Bujaraloz el 25 de julio de 1936, estableciendo en la localidad monegrina su Cuartel General, operando en lo que más tarde se denominaría Sector de Bujaraloz de la circunscripción centro del Frente de Aragón. Pronto desarrollaron dos ofensivas destacables en su avanzada hacia Zaragoza, una hacía el sur, Pina, Quinto, Fuentes, Gelsa y otra hacía el norte, Monegrillo, Farlete y Perdiguera. De esta manera, la toma de Monegrillo y Farlete fue un gran objetivo de la columna anarquista Durruti – Peréz Farrás. Así, fuerzas de los aguiluchos de la FAI “Se encarnizaron en lucha, campo a través”, hasta la localidad de Farlete.

Monte Oscuro (Perdiguera)

División Durruti.

Columna Volante.

Centuria Federica Montseny.

Nota: Una columna formada por militantes de Estat Català se desplegó por las posiciones de Monte Oscuro (Perdiguera) a partir de enero de 1937. La columna acabó reconvirtiéndose en la 132 Brigada Mixta. (Fuente: Fons de Documentació de l’Esquerra Independentista a les comarques de Ponent).

Farlete

División Durruti

Batallón Monte Oscuro 1ª y 2ª Compañía.

Centurias 2, 16, 22, 31, 33, 49 y 50.

3er Regimiento 1er Batallón 1ª y 3ª Compañía.

3er Regimiento 1er Batallón 1ª Compañía Sección F.A.

3er Regimiento 2º Batallón 2ª Compañía.

1ª Compañía Hijos de la noche.

4ª y 5ª Agrupación.

Ametralladoras.

2ª Sección.

1ª y 2ª Batería de Montaña.

5ª Batería. 7º Regimiento Ligero. Tanque número 3.

Cuartel Sanidad Montaña 5º Grupo.

Sección Tanque número 15.

Nota: El grupo exploración «Hijos de la noche», un grupo de combatientes de asalto llamado así por su necesidad de moverse en la oscuridad (Antoine Giménez. Del amor, la guerra y la revolución.). Farlete.

Frente de Alfajarín

División Durruti.

2º Batallón. 1ª Compañía.

3ª Sección 2º. Batallón. 3ª Compañía. 3ª Sección. 5ª Agrupación.

1ª Sección Ametralladoras.

Monegrillo

División Durruti

2ª Batería de Montaña de Garrido Escuadrón de Caballería.

2ª Batería de Montaña del 10`5.

Nota: Monegrillo fue tomado el 11 de agosto de 1936 por la centuria Tarrasa, compuesta por milicianos anarquistas. En Monegrillo se instaló el cuartel de la 120 Brigada Mixta de acuerdo a la comunicación publicada en La Vanguardia de 18n de junio de 1937: “División Durruti (26) Se comunica a los individuos que a continuación se expresa, pertenecientes al segundo batallón de la 120 Brigada Mixta (antes segundo regimiento), que en el plazo máximo de cuarenta y ocho horas deben presentarse en el cuartel de dicha Brigada (Monegrillo), ya que de no hacerlo se tomarán las determinaciones pertinentes o se entregarán a los Tribunales militares.”

Bujaraloz

5ª Agrupación Ametralladoras.

Compañía Rojo y Negra del Bajo Llobregat.

Sección Morteros.

Ambulancia 27.

Delegación de Guerra.

Nota: En el sector de Bujaraloz se distribuyó la Columna cenetista de Durruti. Llegaron en camiones unos dos mil hombres al mando del comandante Pérez Farrás y de Buenaventura Durruti, como Delegado Político; llegaron el 25 de julio con el objetivo de avanzar hacía Zaragoza. A los pocos días, en Pina de Ebro fue frenado su avance, consolidándose Bujaraloz como cuartel general de la milicia anarquista. Ocuparon posiciones en Monegrillo o Farlete e incluso llegaron a ocupar Perdiguera. El 28 de abril de 1937 se constituyó en la 26 División (119, 120 y 121 Brigadas Mixtas), al mando de Ricardo Sanz.

Osera

División Durruti.

1er batallón. 2ª Compañía y 3ª Compañía. Sección Ametralladoras.

3er Batallón, 1ª Compañía.

Centurias 8, 36 y 37.

4º Grupo de Montaña.

Plana Mayor.

Los Calabazales. Juv, Lib. (Juventudes Libertarías),

3ª Sección Exploración.

3ª Batería Montaña.

Tanque nº 1.

Aguilar de Ebro

División Durruti.

Centuria 12.

Pina de Ebro

División Durruti.

1er Regimiento 2º Batallón. 2ª Compañía.

Centurias 22,43,47, 51, 53 y62.

1ª Sección Ametralladoras.

Grupo Exploración.

1er Batallón 3ª Compañía.

Centurias 11 y 22.

Gelsa

División Durruti

10ª Sección Ametralladoras.

Grupo Internacional.

Centuria 19.

Tanque nº 5.

Velilla de Ebro

División Durruti.

Grupo Internacional.

Velilla de Ebro

División Durruti.

Grupo Internacional.

La Zaida

División Luis Jubert.

1er Regimiento 3er Batallón

1ª Compañía.

Sección de Abastos.

Azaila

División Durruti.

1er Regimiento. 2º Batallón. 2ª Compañía.

Centurias 22, 43, 47, 51, 53 y 62.

1ª Sección Ametralladores.

Grupo Exploración.

1er Batallón. 3ª Compañía.

Centurias 11 y 22.

   NOCHE DE TERROR


      El miedo es una sensación poderosa y atrayente que subyuga a los seres humanos  desde la noche  de los tiempos, provocando un extraño efecto morboso en la mente de mayores y pequeños. Usado en cantidades prudenciales puede hacer pasar estupendas veladas, pero nuestros protagonistas  bebieron una dosis excesiva y nunca pudieron olvidar aquella noche delirante y angustiosa.

    En noviembre las noches son muy largas y las faenas del campo escasas, por lo que el tiempo de ocio se prolonga en demasía. Después de cenar la gente se sienta en las cadieras al amor del hogar y se cuentan  historias mientras se queman los últimos troncos de leña. A falta de luz eléctrica, la que desprende el fuego le añade un toque enigmático a la noche.

    Los temas preferidos de las tertulias de la época eran las fábulas de animales, los caballeros abnegados, los asuntos religiosos, el amor cortes, los pícaros y, por supuesto, las historias de demonios y brujas. Generalmente el argumento solía ser sencillo y de carácter didáctico. Sus objetivos principales eran el de dar normas de comportamiento, ilustrar virtudes y censurar vicios.

    El suceso que hoy voy a relatar ocurrió a finales de la era llamada medievo. Por aquel entonces Sariñena tenía un censo de 158 fuegos que correspondían a unos 800 vecinos.

   Era un tiempo en que la dureza de la vida, las malas condiciones higiénicas y la ignorancia de las gentes eran problemas endémicos, además el oscurantismo se cernía interesadamente sobre las clases bajas.

  …Sucedió  una noche del mes de noviembre, mes en el que los difuntos campaban a sus anchas en aquellas mentes torturadas por señores feudales, bandidos, clérigos, pestes, hambres y otras vicisitudes terrenales. Y, por si esto fuera poco, también teníamos al Maligno viajando por el mundo con licencia eclesiástica.

   Estaba la familia de Eufrasio en su humilde casa, dando buena cuenta de un potaje de garbanzos lo suficientemente caldoso como para poder untar el pan negro de centeno  que había horneado Engracia la semana pasada. A los niños no les gustaba ese pan negro y prefirieron no comerlo. Mientras, en el hogar, se estaban friendo algunas  morcillas hechas con sangre de cerdo, piñones y azúcar. Y para dar un poco de alegría al duro día habían sacado del tonel una jarra de vino tinto de garnacha.

   En la cuadra, los animales andaban un poco agitados, pero ese nerviosismo se repetía siempre que soplaba el cierzo, por eso a nadie le llamó la atención el ajetreo. El fuerte viento movía desordenadamente las ramas de los árboles del huerto y estas golpeaban una y otra vez las contraventanas de la casa, produciendo cierta inquietud entre los moradores más jóvenes.

   Terminada la cena, los hijos de Eufrasio y Engracia le pidieron a su tío Antolín que les contara alguna historia de tierras lejanas. Antolín, hermano de Engracia, había vivido mil batallas en mil lugares, sabía leer y por eso se le podía considerar como un ilustrado de aquella época.

   Al retirarse de la milicia se fue a vivir con la familia que le quedaba y además de ayudar en las tareas del campo, después de cenar solía leer alguna historia sorprendente en los libros que había traído Aquella noche, víspera de Todos los Santos, eligió una de demonios y brujas que no defraudó a nadie y que dejó a todos bastante desasosegados.

  Sería medianoche cuando tocó a completas la campana del vecino convento del Carmen. El sonido, apoyado por el viento, se extendió nítido por las sombrías  y viejas calles del pueblo amparadas por los muros de un antiguo castillo.

    Aprovechando la circunstancia, Eufrasio se levantó y…, en un gesto inútil, se fue hacia el ventanuco y miró por él, y no vio nada. Y no vio nada porque la oscuridad fantasmal de la calle era absoluta, pero a pesar de ello le pareció percibir en la negrura una sombra rematada por dos ascuas rojas que se desplazaba errante de puerta en puerta.

Preocupado, intentó recordar si había atrancado bien la puerta, como la respuesta fuese afirmativa, no dijo nada, atizó el fuego  y dio por finalizada la velada. Los niños protestaron un poco, pero nadie les hizo caso. Cogieron un par de candiles y, alumbrándose con la mortecina luz que daban las mechas embadurnadas de aceite, subieron a dormir por la estrecha  escalera de madera.

  Antolín dormía en una  pequeña habitación en un camastro de paja y los demás lo hacían en una alcoba contigua. Las habitaciones carecían de muebles inútiles: una banqueta y un arcón para la ropa acompañaban al jergón. Colgado de una pared, al lado de una tosca cruz de madera, se veía un espejo desgastado reflejando  la pobreza de la familia.

    En las paredes se movían acechantes las fantasmagóricas siluetas creadas por las luces de los candiles y esto terminó de atemorizar a los niños que, muertos de miedo, acabaron por acostarse debajo de las mantas sin cambiarse de ropa.

   La choliba que vivía en la torre de la iglesia rompía de vez en cuando la oscuridad con su ulular mortuorio.

    Aún no habían cogido los mayores el primer sueño, cuando se sobresaltaron al oír un gran estrépito en la cocina. Levantáronse asustados, salieron al rellano y cambiaron impresiones en voz baja sopesando la situación.

-¿Has oído, Eufrasio?-

-Ya lo creo, ¿qué opinas Antolín?

-No sé, serán los gatos que han tirado algún cacharro.

-¡Pero…, si no tenemos gatos!.- exclamó Engracia con cara de preocupación.

 Bajaron despacio, como si de una comitiva patibularia se tratase. Seguramente les hubiera gustado parar el tiempo y no tener que enfrentarse a ese enigma.

   Ni que decir tiene que los corazones de aquellos penitentes sonaban como tambores desbocados y parecían estar al borde del colapso. La vieja escalera pareció crujir más fuerte que nunca a pesar de sus tenues pisadas, pero eso no impidió que cesaran los ruidos. Cerca ya de la puerta se dieron cuenta  que lo que salía de la cocina no era un bullicio inconexo, sino cantos y rezos satánicos muy claros. Se quedaron petrificados.

    Eufrasio y Antolín, dominando a duras penas el terror que casi les paralizaba, se asomaron con mucha cautela al interior de la estancia y vieron con pavor como sartenes, pucheros y demás utensilios de cocina volaban  sin que nadie los tocase. Las puertas de la alacena se abrían y cerraban enloquecidas. En un rincón se veían varias figuras femeninas en actitud de reverencia. Eran brujas  adorando a una enorme figura demoníaca. Sin duda era el mismo Lucifer tomando la forma de un horripilante macho cabrío

   Los troncos del hogar ardían proyectando una luz infernal por  la cocina. Las purnas saltaban alocadas  celebrando el ritual satánico. El olor a azufre lo invadía todo.

   Aquella sombra roja lanzó una mirada a los aterrados visitantes y soltando un bufido inhumano se levantó majestuoso y rió burlonamente. Su risa fue una carcajada de ultratumba que heló el alma humana y animal de la casa.

    Diéronse la vuelta y subieron las escaleras como alma que lleva el diablo (nunca mejor dicho) y no pararon hasta que llegaron a la habitación principal y, atrancando la puerta con el arcón, se pusieron a rezar  con todo el miedo y la fe del mundo, esperando lo peor. Abajo seguía oyéndose el fragor de la ceremonia por lo que no se atrevieron  a moverse de aquel rincón en el que se habían acurrucado. Y, en esa posición, se les fue pasando el tiempo tan despacio, tan lentamente les pasaba, que parecía no pasar  y no sentían otra necesidad que la de rezar. Mientras tanto los niños, ajenos al horror que estaba viviendo su familia, seguían durmiendo.

   Y en esa situación les llegó el alba y empezaron a entrar los primeros rayos de sol por las rendijas de la ventana y con ellos apareció un rayo de esperanza en esa noche de desesperanza.

-¿Qué hacemos? – preguntó Eufrasio.

-Algo habrá que hacer. – contestó el hermano.

-Lo que no podemos es quedarnos quietos.- remarcó Engracia

   Sin despertar a los niños decidieron que era necesario tomar una determinación y bajaron los dos hombres armados con sendas horcas al lugar del aquelarre. Llegaron a la cocina y no oyendo nada se asomaron a la estancia y quedaron estupefactos. Todo estaba en orden, todo estaba como si nada hubiese pasado. Ni desorden, ni olores raros, ni señales esotéricas; vamos, nada de nada.

-No lo habremos soñado.

-Pues para ser un sueño, parecía muy real.

-Además no podemos haber imaginado todos lo mismo, imposible, aquí ha ocurrido algo y bien pudiera ser asunto de brujería.- terminó la discusión Engracia.

   Salieron a la calle e indagaron en las casas vecinas. Nadie había oído nada la noche anterior por lo que casi estaban por dar zanjado el asunto cuando acertó a pasar por allí una mujer con fama de bruja y a la que algunos vecinos le solían encargar asuntos no muy claros como  pócimas, hablar con los muertos o curar ciertas dolencias y otros trabajos poco cristianos.

   Los miró, y al verlos tan preocupados y demacrados preguntó:

-¿Acaso habéis tenido pesadillas esta noche?

La pregunta era inocente, pero la acompañó con una ambigua sonrisa y…

Aquellos desdichados creyeron que era una señal inequívoca de la autoría brujeril y sin ni siquiera contestarle se fueron inmediatamente al Ayuntamiento y denunciaron ante el Zalmedina (1) de la villa a la pobre mujer. Éste se alegró de que el asunto no fuera de su jurisprudencia, se lavó las manos y se lo pasó al Tribunal de la Inquisición de Zaragoza sito en el palacio de la Aljafería.

   Durante el juicio, los vecinos adujeron que la “bruja” tenía, habitualmente, comportamientos extraños y declararon que echaba mal de ojo, ponía en la puerta las tenazas del hogar haciendo una cruz, arrojaba sal en el branquil de su puerta en tiempo de tormentas e incluso un testigo llegó a decir que le había oído comentar que, cuando se murió su marido, el carro que llevaba el féretro fue sin conductor hasta el cementerio.

   Generalmente los veredictos de brujería acababan con los denunciados en la hoguera o en la horca, pero, en este caso,  el Santo Oficio decidió que las pruebas presentadas no eran lo suficientemente concluyentes y además, no afectaban a ningún dogma cristiano. Por lo tanto consideró que eran meras alucinaciones de los denunciantes, posiblemente provocadas por alguna pócima o conjuro de la denunciada por lo que la sentencia  la condenaba sólo a seis meses de cárcel a cumplir en las mazmorras del citado palacio de la Aljafería.

  Durante el juicio  la vecina acusada intentó explicar al tribunal, sin ningún éxito, que toda aquella enigmática locura podía ser debida a la ingestión de pan de centeno infectado con un hongo llamado cornezuelo, el cual provocaba alucinaciones. Pero no le hicieron ningún caso y el fallo se cumplió inexorablemente.

   Pasados los seis meses volvió a Sariñena y coincidió que aquel año hubo grandes sequías y múltiples pedregadas que asolaron los campos de todos los habitantes de aquella villa milenaria.

M.A.C.P.

Zancarriana w