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Mike Lana Sarrate, en memoria de Casimiro


Casimiro Lana-Sarrate tuvo un hijo, Alfredo, y dos nietos, Mike y Julián. Yo soy Mike, el último miembro vivo de esta rama familiar. Nací en Canadá, pero el trabajo de mi padre nos llevó a mudarnos a la zona de Nueva York y luego a Uruguay. En casa hablábamos inglés y no empecé a aprender español hasta los nueve años, cuando nos mudamos a Sudamérica. Cuando dejé la universidad, trabajé en el sector forestal en las montañas del oeste de Canadá. A los años empecé a interesarme por el fitness y la salud y puse en marcha un negocio de nutracéuticos y alimentos ecológicos. Después de trabajar muchas horas al día durante 20 años, vendí el negocio y me jubilé.

Mike Lana Sarrate.

Casimiro falleció cuando yo tenía cinco años, así que nunca lo conocí en persona. Él vivía en Buenos Aires y nosotros estábamos cerca de Nueva York, a un mundo de distancia. Mi padre, Alfredo, pensaba que mi hermano pequeño y yo no estábamos preparados para hablar de asuntos familiares y de la historia de la familia. No fue hasta que nos mudamos a Uruguay cuando empezaron a surgir algunas anécdotas durante las cenas. Mi padre era una persona reservada, racional y práctica, parecía que utilizaba anécdotas y detalles familiares para respaldar argumentos más generales. Habló de algunas ideas de Casimiro sobre la educación y en el ámbito de la ingeniería. No tengo historias largas como las que se cuentan para reforzar una tradición oral. Me fui de casa de Uruguay para empezar la universidad en Canadá a los 16 años, así que mi padre y yo pasamos muy poco tiempo juntos, tiempo que podríamos haber dedicado a compartir la historia de nuestra familia. Falleció joven.

Alfredo logró superar la muerte de su madre, Luisa, que vivía en Ciudad de México. Regresó del funeral con varias cajas de documentos familiares y objetos de recuerdo. El contenido de esas cajas nos reveló la historia de la familia. Leí y revisé gran parte del material y luego guardé las cajas en mi casa. Un día recibí en mi casa la extraordinaria carta con sello de Joaquín Ruiz Gaspar, en la que me pedía información sobre su compatriota de Sariñena Casimiro Lana-Sarrate. Compartí todo lo que resultaba interesante: fotos, títulos, documentos y, por supuesto, las cartas que atestiguaban su relación con Albert Einstein.

Casimiro Lana Sarrate

Veo a un hombre motivado por superarse a sí mismo y que aboga por formas de mejora para los demás. Para mí, lo que destaca es la amplitud de intereses a los que se dedicó. La educación, la ciencia, los negocios, la naturaleza, el discurso intelectual y la política son disciplinas que él desarrolló como expresiones de su voluntad.

Exilio, una herida desgarradora

Si pienso en el exilio de España, llego a la conclusión obvia de que cualquiera que se exiliara evitaba la cárcel y la ejecución. Por supuesto, muchos héroes se quedarían a luchar, pero otros quizá esperarían a que cambiaran los vientos políticos. En ese momento podrían volver a cobrar relevancia y formar parte de la reconstrucción del país. Por desgracia, Casimiro fue perseguido en España mientras se encontraba en Argentina. Tengo documentos que demuestran la afirmación de Casimiro de que se quedaría en Argentina y seguiría dedicándose a sus intereses allí. Pero perdió tantas cosas en el exilio. Un hombre con su nivel de creatividad, su variedad de intereses y sus relaciones sociales tendría que recuperar tantas cosas en el Nuevo Mundo.

Tengo un documento en el que se describe la fortuna que Casimiro perdió cuando se marchó de España. Creo que había guardado oro y dinero en efectivo como garantía para un negocio. La Generalidad de Cataluña confiscó el contenido de las cajas de seguridad, lo que, al cambio actual, asciende a 3 millones de dólares estadounidenses. Es curioso que el padre de Casimiro perdiera su fortuna a causa de la Revolución Mexicana, durante la cual le confiscaron sus 4000 hectáreas de tierras de cultivo. Es un consuelo saber que, tras el exilo, mi padre y yo hemos evitado sufrir pérdidas provocadas por motivos políticos.

Sariñena, un lugar en la memoria

Me sorprende no haber visitado España todavía. Mi mujer siempre ha querido ir desde que nos conocimos y yo le había propuesto hacer un viaje de Barcelona a Zaragoza y visitar los lugares de interés que hay por el camino. Es interesante especular sobre cómo un entorno da lugar a personas excepcionales. Muchas personas famosas y exitosas a lo largo de la historia, como Isaac Newton y William Shakespeare, procedían de pueblos pequeños, pero llegaron a influir en todo el mundo. Me encantaría compartir historias con los habitantes de Sariñena y de los alrededores. Estudiaría el contenido de Os Monegros para prepararme para apreciar la región, sus costumbres, su historia y su gente.

Alfredo Lana Sarrate Noriega

Mi padre tenía una serie de creencias y tomó una serie de decisiones que probablemente estuvieron influenciadas por Casimiro. Recuerdo haber visto una solicitud de admisión al MIT, la prestigiosa universidad de Cambridge, en la que se le pedía a mi padre que eligiera una religión de una lista estándar. Él escribió a mano «librepensador». Casimiro se describió a sí mismo de la misma manera en una carta que tengo, dirigida a Albert Einstein. Casimiro se licenció en Química y estudió en el MIT. Alfredo se licenció en Ingeniería Química en el MIT. Casimiro presentó a mi padre a una multinacional canadiense, Alcan, para que trabajara allí. A los dos les interesaba la metalurgia. Es posible que el apoyo de Casimiro al ejercicio físico y al deporte influyera en Alfredo. Él se convirtió en campeón de remo en Buenos Aires. En una visita a la casa de su madre en Ciudad de México, vi un retrato suyo a tamaño natural, de pie, con la espalda recta y el pecho hinchado, sosteniendo un remo largo. Así se pintaba en aquella época. Aunque mi padre no se dedicó a la política, creía en la justicia social y en el valor del trabajador. Era el director general de la empresa, pero podía hablar con los obreros de la fábrica como si fueran viejos amigos. Supongo que estaría de acuerdo con algunas de las posturas políticas Republicanas que Casimiro defendía en Huesca.

Alfredo Lana Sarrate, segundo por la izquierda, campeón de remo. Buenos Aires, 1944.

Casimiro Lana Sarrate, un hombre de ciencia rescatado del olvido

Supongo que para ganarse un lugar duradero en la imaginación del público es necesario compartir muy a menudo las historias. Desde mi punto de vista, aquí en Canadá, la historia estaba perdiendo interés por falta de participación y el paso de tiempo. Ya no tenía a mi padre ni a mi madre para aclararme las preguntas que pudieran surgir. Debo admitir que el perfil de Casimiro en Os Monegros me ayudó a comprenderlo mucho mejor. Si a eso le sumamos la colaboración entre Joaquín Ruiz Gaspar y Antoni Roca Rosell, así como los numerosos datos que figuran en las publicaciones de Javier Turrión Berges, no puedo sino quedarme asombrado ante el minucioso detalle y la elocuente erudición que me han llevado a re-imaginar la figura de Casimiro.

Mi abuelo no era un académico encerrado en su torre de marfil ni un diletante. Ponía sus ideas en práctica. He llegado a verlo como una persona con un carisma que inspiraba a los demás a movilizarse en pos de un objetivo común. Se unió a tantas sociedades y asociaciones que casi no puedo contarlas.

El renovado interés por su vida y su obra es muy gratificante y tengo que dar las gracias y rendir homenaje a todas aquellas personas que han dedicado tanto tiempo y esfuerzo a este proyecto.

In Memoriam de Casimiro Lana Sarrate.
Mike Lana-Sarrate, 3 de mayo del 2026, sesenta y cinco aniversario de su muerte.


Pilar Asín Asín


Pilar es memoria viva de Albalatillo, localidad que quiere con todo su corazón. Se siente orgullosa de su pueblo, del que es gran embajadora y nos abre las puertas de su casa para retraernos a mediados del siglo pasado y a la vida rural de Albalatillo; localidad muy ligada a la agricultura y ganadería. Su entrañable relato es solo parte de las muchas historias y vivencias que Pilar nos podría contar, con su sabiduría y memoria excepcional.

Pilar Asín Asín nació el 18 de abril de 1937 en Albalatillo, hija de Mariano y Ángeles, familia de labradores. En casa tenían algunas mulas y con el aladro araban la tierra de casa – hasta mi madre iba a labrar-. Su padre, Mariano, de quien Pilar recuerda con mucho cariño ser muy “amadrugador”, trabajaba con su hermano -Iban a labrar, pero también a cosechar, a segar, primero con hoces y luego con los dallones. Más tarde aparecieron las maquinas, las primeras llevaban una especie de sierra, como un tronzador de dientes largos, hasta que finalmente llegaron las cosechadoras modernas-. Con las cosechadoras todo fue más fácil, recuerda Pilar, que fueron evolucionando de las cosechadoras de sacos a las de tolva; -entonces ya teníamos tractor con remolque-.

También se acuerda de los trillos, de los cuales había dos tipos, el de piedras, trillo de arrastre y luego sacaron el trillo de rodillos, eran más altos y se ponían arriba. Eran otros tiempos, vida dura y mucho trabajo y esfuerzo, hubo años muy malos: -Un año fue tan malo que todo lo que segaron lo trajeron con el carro-.

Fue a la escuela hasta los 14 años, iban en clases separadas, chicas y chicos, incluso en el patio del recreo estaban separados y no les dejaban estar juntos. Jugaban en la plaza y para las fiestas a bailar -¡entonces se bailaba!-.  La plaza la adornaban con ramas de chopos, colocaban estacas, la plaza era de tierra, formando un círculo grande a modo de pista, y entrelazaban ramas con hojas de chopo para adornarla, la enramaban. De escenario colocaban unos carros a modo de entablado donde se subían los músicos, venían las orquestas de Ríos o de Ballarín entre otras. Iban a comer por las casas que incluso se disputaban entre ellas para ver quien invitaba a los músicos a comer y cenar: -reñían a ver quién se podía llevar a los músicos-.

En la plaza de Albalatillo había una fuente y al lado un abrevadero, apunta Pilar muy orgullosa de su pueblo, del que no deja de hacer gala: -siempre ha estado muy unido-. También, en la plaza estaba el castillo, aunque ella no lo llegó a ver. El castillo desapareció en la guerra y en su lugar hicieron un frontón. Más abajo camino del río, existió un lavadero, lavaban derechas, de pie y había unas buenas losas. Igualmente había un lavadero en la acequia y, aunque allí tenían que arrodillarse, el agua corría y era mejor para lavar. Camino Sariñena aún está la fuente del Saso que construyeron para la guerra en el aeródromo republicano. Iban a bañarse al río, con el viso, tenían su sitio mientras los chicos otro; aunque ellos se escondían para verlas.

Había médico, que venía de Sariñena, y practicante que vivía en Albalatillo.  -Albalatillo tenía de todo, herrero, dos tiendas, carnicería, dos cafés, carpintería, herrero, modista… El café de casa Paco también tenía tienda-, apunta Pilar. Luego estaba el café bar El Palillos, que era café y baile -allí es donde las mujeres comenzaron a jugar a las cartas-. Además, iban el domingo a bailar, que solo les dejaban si antes iban a rezar el rosario el domingo por la tarde. Ellas se sentaban y esperaban a que un chico las sacara a bailar, no podían bailar chica con chica. Aunque el baile primero fue en casa el pianista, donde los chicos pagaban por entrar, y luego en el Palillos. Isidoro Marcial tocaba el piano, era ciego.  

-A Albalatillo venían los títeres, venían con monos-, iban con sillas a la plaza y veían la actuación. Se hacía procesión para Santa Margarita y fiesta para san Roque, también lo sacaban en procesión y dos casas daban torta bendita, Josefina y Marcial. Los chicos corrían para llevar los santos. Unas navidades con mulas, yeguas o caballos llevaron a los reyes y pajes, apagaron las luces del pueblo y con las antorchas encendidas bajaron al pueblo.

Pilar se casó con Agustín Alfredo Laguna Valentín, siempre le han llamado Alfredo, aunque era de casa Floro. Se casaron en Huesca, en la iglesia de San Lorenzo, y la primera noche la pasaron en Tardienta, tenían parientes allí y como eran fiestas fueron a pasar la noche. Han tenido dos hijos, Alfredo y Pili.

Alfredo era de casa de labradores, tenían cuadras y huerto. Casi todas las casas tenían huertos, en casa empotaban en botellas de cristal, con un embasador y un palo introducían el tomate para conserva. En cada casa se mataba un par de tocinos, hacían bolas, morcilla… de todo -El día de la matacía nos juntábamos toda la familia, íbamos de una casa a otra ayudándonos con la matacía-. Aún guarda Pilar la máquina de las morcillas. También traían pollos de Huesca, de Porta, los iban vendiendo por las casas o lo que les pedían o encargaban.

Alfredo también fue cañicero, hacia cañizos, conjunto de cañas entrelazadas que formaban una estructura compacta, plana, generalmente de unos 2,5 metros de largo por 90 centímetros de ancho. Tenía unos moldes y con el “defendedor” cortaba las cañas en tiras. Luego, iba armando la estructura y formando los cañizos -Cada uno tenía su manera pues eran muchos en Albalatillo que hacían cañizos-.

Alfredo cortaba las cañas en la mengua de enero y en fajos los iba trayendo a Albalatillo. Los hacía tras la siembra -disfrutaba mucho haciendo los cañizos-. Se empleaban para la construcción, para los tejados. También se empleaban planos, en las falsas de las casas, colocados a una altura de medio metro del suelo y sobre ellos se secaban tomates u otras hortalizas o frutas para su conserva.

Con su marido iba a hacer leña, iban con un tronzador, uno en cada punta, iban cerca del río Isuela (Flumen), que había chopos y a trozos lo iban trayendo a casa, los troncos para el fuego y la ramilla para encender. También le acompañó más de una vez a cazar. Alfredo iba a cazar conejos por Jubierre y en el monte de casa con hurón, los domingos. Pilar tuvo un hermano, Mariano, era fraile y murió en un accidente durante una jornada de caza.

En casa tuvieron vacas, ordeñaban a mano, Pilar junto a su suegro -De todo hemos hecho, todo menos carrera-. La leche la vendían a la RAN de Grañén, venían con cisternas a recogerla, llenaban los cantaros y en verano los ponía en el lavadero para que se mantuviesen frescos. Empezaron con 2 vacas, solo para casa, y fueron ampliando hasta tener al final unas 7 vacas. Querían sacar el fiemo por atrás de la casa, a la demba, pero las Bastaresas no quisieron que se hiciese calle.

Alfredo jugaba mucho al frontón, pues en Albalatillo y otros pueblos se jugaba mucho a la pelota a mano, incluso en Albalatillo y otros pueblos se celebraban torneos. Jugaban en parejas y Alfredo siempre jugaba con Carmelo, competía mucho con Nicasio. También participaba en carreras pedestres, algunas en eras, al redol, y aun ganó alguna de ellas.

En Albalatillo, Pilar ha sido y es muy feliz, se siente muy orgullosa de su pueblo, albalatillera de corazón. Muchas cosas han quedado por contar, del desaparecido dance de Albalatillo, de cuando iban a recoger esparto o cuando muchos marcharon a nivelar a Nivelcampo y llegó a Albalatillo el riego. Porque Pilar es pura historia reciente de Albalatillo y ha sido un placer escucharle hablar con tanto cariño de su pueblo que tanto quiere.