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Miguel Inglan Tierz


Miguel Inglan Tierz nació en Sariñena en 1935. De padre labrador, en casa tenían tierras y su abuelo unas 200 ovejas, Fermín el de Soto: “El Corrutillo”. Su madre trabajó en casa y fueron tres hermanos, dos chicos y una chica. Ambos emigraron a Cataluña, su hermano a Tarrasa y el a Badalona. Con Miguel recorremos numerosas anécdotas que nos describen la vida rural de entonces, con añoranza y cariño. 

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Miguel Inglan Tierz

Miguel con doce años se quedaba sólo en el monte, con un par de mulas por Las Almunias, eran tiempo de maquis y eso a Miguel le causaba cierto pavor. Trabajó en el esparto para Rafael Basols, ganaba 8 pts. cada día, lo traían cortado del monte, lo triaban y lo embalaban, hacían pacas. Lo mandaban para papel, a una papelera, lo cargaban en el camión y luego a la estación y en vagones lo mandaban para San Sebastián, Rentería o Tolosa. Miguel tenía unos 13 o 14 años. Trabajaba mucha gente con el esparto, sobretodo recogiéndolo.

En casa tenían mucha fruta, de un campo de su abuelo cogían peras, membrillos, melones… Cogían higos para secar en cañizos, melocotones para hacer orejones, se embotaba tomates, pimientos, claudias (ciruelas), membrillo… se hacía conserva de cerdo, jamones, morcillas, bolas, longaniza, chorizo… Cogían aliagas para la matacía del tozino.

Tenía amigos que por las noches sacaban las vacas, iban a coger peras, cerezas, uva buque… En una ocasión la vieja Portera les pilló, pero para que no les quitara las cerezas las tiraban por la acequia y aguas abajo las recogían otros. El padre de Luis, el señor Benito, guardaba bien los melones por su huerto del pesquero, pero mientras unos le entretenían dándole tabaco, otros le arramblaban algún melón. Jugaban a pitos, a marro, a churro, mediamanga y manga entera.

Se iban a bañar a la badina del Hospital, se escondían tras las cañas para ver a las chicas bañarse, era un grupo de chicas muy guapas y les veían las piernas. Las vacas se remojaban en el río y Miguel se agarraba a la cola de una vaca para aprender a nadar, también los caballos se remojaban en el río. Entonces había muchos animales, para desplazarse, transportar o trabajar, hasta que llegaron los vehículos y el tractor. También recuerda cuando llegó la segadora y la maquina atadora que, con cuerda de pita, hacía los fajos y los tiraba, luego los tenían que recoger.

Una vez cogió un corderico de unos pastores que estaban de trashumancia, Miguel lo crió en casa y le enseñó a tozar. Tanto tozaba que a un amigo le dio una gran tozada –No te lo dicía yo, que no abrieses la puerta!-. Su tío tenía un burro muy malo y dos pares de mulas. El burro no paraba de hacer maldades, trataba siempre de tirarte al suelo y al andar hacía tropezar. Una vez cargaron una cesta de melocotones sobre el burro pero le picó una mosca al hocico al burro y salió corriendo, llegó a casa con la cesta vacía, los había ido perdiendo todos los melocotones por el camino.

Iban a buscar nidos de cardelinas, los colorines, luego los criaban en casa. Si eran muy pequeños los ponían en una jaula cerca del nido para que le diesen de comer. Al río iban a pescar, con las manos a veces cogía alguna culebra que otra por las badinas y entre las rocas buscando barbos. También se pescaba con red, tenían un conocido, un comandante del ejército retirado, Manolo el Espartero. Una vez, que se encontraban pescando en la Isuela, les apareció la guardia civil. Al requerirles el permiso, el comandante les sacó su documentación, la guardia civil vio la estrella y enseguida se le plantó: -¿Quiere usted algo más?-  a lo que respondió –Todo bien, simplemente que no molestasen-.  Después, cada vez que lo veían se levantaban y lo saludaban y a ellos les dejaban pescar en todas las partes sin problemas. Manolo el Espartero era un gran tirador, era tirador de la reina. Esa destreza la demostró una tarde por los campos, estaba echando estiércol  y en un descanso cogió el rifle del guardia de campos Vicente Lozano y de un disparo partió un alambre que habían colocado para la ocasión causando el asombro de todos.

A la laguna venían catalanes a cazar patos, cuando los cazaban los patos se espantaban y escapaban al río, a la Isuela o al Alcanadre. Una vez le cayó un pato por la Isuela, pronto apareció un catalán buscando el pato que les preguntó si lo habían visto a lo que respondieron que no. En la laguna había carpas, pero eran muy bastas. Estaba el muladar y solían venir muchos buitres, una vez consiguieron atar un cencerro a un buitre y este se escapó haciendo sonar el cencerro. Días más tarde, trabajando por el monte sintió un cencerro por el aire, era el buitre volando con el cencerro aún colgado a su cuello.

Su gran memoria aún recuerda a muchos maestros y maestras que por entonces había, a don Nicolás, a don Pio, don Martín, a doña María y a doña Victoria. Con doce años abandonó la escuela y fue a clases particulares a casa Loste. “En la escuela, si no llevabas leña no te podías calentar en invierno”,  llevaban leña de oliveras o almendreras. Por la zona de la escuela había un abrevadero de mulas y otro cerca por la ronda San Francisco.

En aquella Sariñena se trabajaba mucho y se ganaba poco, así que Miguel se marchó a trabajar a Cataluña a los 17 años, en 1952 hasta que regresó en 1992. Estuvo treinta años trabajando en la empresa Pegaso, como encargado de almacén. Su mujer era de Sariñena, María Soledad López Martínez, la conoció cuando volvía a Sariñena para las fiestas. María Soledad trabajó muchos años en Fabra i Coats y tuvieron dos hijos. Para las fiestas se hacían muchos bailes en el casino, la orquesta “Estrella negra”, se bailaba arriba del casino viejo, entonces el presidente del casino era Manuel Tena. Se hacían vaquillas, carreras de bicicletas y venían de Fraga a vender turrón

Cuando llegó a Cataluña comenzó a trabajar en una granja de vacas en Villadecaballs, donde las cuidaba y ordeñaba y luego bajaba a vender la leche a Tarrasa. También trabajó en el almacén de forrajes que el mismo dueño tenía, había muchos caballos. Los domingos se iba a Sabadell de fiesta, al Casinet, al Euterpe…  Luego tuvo que realizar el servicio militar, al 76 de artillería antiaérea, antes volvió a Sariñena a celebrar la fiesta de los quintos. Bailes, meriendas y alguna trastada, así era la fiesta de los quintos. En una fiesta, sería por el mes de enero, una burra se bebió el melocotón con vino que tenían en una portadera, menuda borrachera que pilló, casi no se tenía de pie y la tenían que aguantar, se la llevaron de fiesta hasta acabar de madrugada en el Peti para tomar la barracha de la mañana. Miguel fue a África, a Tetuán, a realizar el servicio militar, estuvo 16 meses. Guarda muy buenos recuerdos:  ”¡ahora mismo volvería!”. Estuvo en el Rincón de Medik, le pusieron de asistente de un Capitán y por las tardes le daban fiesta. Llegó a estar preparado para la guerra, pero al final mandaron a la legión.

Luego trabajó en el tranvía de Barcelona, de “tranviaire”. Conducía el tranvía hasta que en una discusión se cabreó con el revisor y dejó parado el tranvía en la puerta del clínico de Barcelona. Después trabajó de transportista, recorriendo toda España. En Granollers trabajó cultivando champiñones, en un criadero de champiñones instalado en una cueva. Por último trabajó en la factoría Pegaso, donde se jubiló. Estaba por la zona franca, donde la Seat, Martorell Iberica.. “Pasaban los aviones que parecía que iban a entrar dentro”.

Vivió en Badalona,  iba mucho a la playa con el bocadillo a pasar el día. Cogía mejillones y nécoras, bajaba a pulmón limpio y cogía lo que podía. Siempre volvía para las fiestas a Sariñena y desde hace un año ha vuelto definitivamente. Así hemos pasado un buen rato, con tantas anécdotas e historietas que nos remontan a tiempos pasados con su fuerte impronta rural, con ese buen sabor de lo autentico, gracias Miguel. Y un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.

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La laguna de Sariñena


La laguna de Sariñena es un oasis en Los Monegros, un entorno natural que atrae a numerosas aves, un hábitat de gran biodiversidad y gran riqueza natural. Es una enseña de Sariñena que en el 2001 fue declarada Zona Especial de Protección para las Aves y que cuenta con un centro de interpretación de imprescindible y más que recomendable visita. La laguna de Sariñena es un espacio natural para disfrutar y aprender que no os podéis perder.   

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La laguna de Sariñena

            De origen endorreico, la laguna de Sariñena en sus orígenes respondía a una laguna lacustre salina del tipo de las saladas de Bujaraloz. Una cuenca abastecida del agua de lluvia en un clima árido de escasas precipitaciones y con alta evaporación en verano, lo que provocaba la acumulación de sales en el agua y en los terrenos contiguos. La laguna presentaba una vegetación esteparia, halófila y gipsófila que caracterizaba la flora del antiguo humedal. Entonces su tamaño era mucho más reducido, entorno a las cien hectáreas, e incluso el camino real a Zaragoza atravesaba por el centro de la actual laguna. En su cara sur se encontraba el muladar de Sariñena.

            La llegada del regadío en los setenta transformó sustancialmente la fisonomía e idiosincrasia de la primitiva laguna. La entrada de sobrantes de riegos elevó su nivel y la laguna perdió su carácter salino. Sus orillas se llenaron de vegetación, mayoritariamente de carrizo y aneas, y aunque quedaron algunas pequeñas playas, que aprovechaban aves limícolas, actualmente su totalidad se encuentra recubierta de vegetación. La laguna ocupa una superficie de 206 hectáreas y abarca un perímetro de 8 Km. Regulada por un canal de desagüe, su profundidad varía desde los 50 cm, en la zona sur, hasta los 2,35 m. en la zona norte. En su entorno aún podemos encontrar un paraje árido y seco, con vegetación del pasado estepario dominado por el albardín con zonas de aliaga y fenazo en transición al tomillar. En los reductos suelos salinos aparece la sosa, el salicor y las saudedas.  Y espectaculares son las numerosas tamariceras que salpican el entorno de la laguna. En aquellos paramos secos es donde podemos encontrar al aguilucho cenizo, al milano real, el gavilán, la águila calzada, el cernícalo, el halcón peregrino,..

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            Con la entrada de agua dulce llegaron los peces y las aves acuáticas, una abundante fauna ornítica y una gran presencia de aves migratorias que llevó, en 1995, a su declaración como Refugio de Fauna Silvestre y en el 2001 como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). La laguna se transformó en un hábitat idóneo para el descanso de las aves migratorias y a la vez para muchas aves sedentarias.

 

La Laguna de Sariñena constituye el lugar de destino para cerca de 12000 aves que invernan en ella. Cumple una función importante como zona de descanso y alimentación para más de 100000 aves que la incluyen en su ruta migratoria, cifra que se incrementa considerablemente en los años de sequía en los que mientras otras lagunas como Gallocanta pueden llegar a secarse la de Sariñena gracias al aporte de los sobrantes de los riegos mantiene un nivel constante. 

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            Las principales especies de aves que podemos encontrar son el aguilucho lagunero, el ánsar común, el ánade real, el avefría, la cerceta común, el cormorán, la garcilla bueyera, la gaviota reidora y el somormujo lavanco. Reseñable es la presencia del avetoro, especie catalogada en peligro de extinción, que en esta laguna encuentra su principal punto de nidificación en Aragón, concentrándose el 10 % de toda la población de la península ibérica.

             Las aves constituyen el grupo más representativo de la fauna de “La Laguna” y su entorno. Su función como área de invernada, de descanso o de anidación de diferentes especies junto con su carácter permanente confieren a la Laguna de Sariñena un papel destacado en el conjunto de los humedales españoles. En los últimos 15 años se han observado más de 200 especies de aves, muchas de las cuales han constituido citas nuevas para Aragón y están consideradas como raras en la península ibérica.

Entre otras podemos citar: somormujo lavanco, cormorán grande, avetoro, garcilla bueyera, garza real, garza imperial, garceta grande, tarro canelo, tarro blanco, espátula ánsar común, cerceta común, ánade real, ánade rabudo, pato cuchara, pato colorado, porrón común, aguilucho lagunero, águila pescadora, cigueñela, gaviota reidora…. 

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            Actualmente la laguna de Sariñena se enfrenta a una nueva adaptación por la actividad antrópica, fundamentalmente agrícola en esta zona. La modernización de regadíos a riego por aspersión no genera sobrantes que desemboquen en la laguna, por lo que las aguas no mantienen la renovación constante a la que estaba acostumbrada y nuevos procesos deparan al futuro de la laguna.

            Un lugar para disfrutar, para pasear en un ambiente natural privilegiado que ha de saber adaptarse y afrontar los retos futuros. Una conservación fruto de una lucha ecologista, concienciada por preservar los valores naturales contra quienes pretendían su desecación. Hoy en día es una seña de identidad indisociable a Sariñena, muestra de orgullo e identidad que atrae a numerosos visitantes y dinamiza el territorio. La laguna de Sariñena: todo un oasis en Los monegros.

 

 

Caminemos por la laguna de Sariñena


Caminemos por la laguna de Sariñena

L´atro día visitemos la preciosa laguna de Sariñena y tamién caminemos por los bellos campos d´arredol. Aspazier anduvimos, paizía que luego la boira preta escamparía y asinas podríamos contemplar to la esplendida laguna, pero al final no pudo ser y no vimos cosa.

Camino la laguna de Sariñena, sin metese mui p´adentro, continemos direutos por los caminos pero, por culpa del orache, ascape tuvimos que tornar escopeteaus. En estas que íbamos p´al drecho alcorzando, en yendo pa casa, nos alcontramos al siñor maistro D. José y a mosén Pedro.

-¿P´ande vais zagales?- Va dizir mosén Pedro.

-¡Güenos días!- respondimos mui educaus -Pues, nusotros ya caminemos por la laguna, imos rematau el paseo y tornamos pa casa.-

-¿Caminemos?, ¡Caminamos!- m´icia el siñor D. José –S´ha de dizir ¡caminamos!-

– Caminemos, siñor D. José, que vusotros no habéis venido.-

A lo que mosén Pedro exclamo to encarrañau -¿Quies un tozolón?-

-¡Que yo no li faltau! – respondí una miaja apurau.

– ¡de mi no me se ríe naide!  – respondió mosén Pedro

-¡Uff!, Que trafucada s´ha liau por na- pensé, pero al final marchemos tos de güenas trazas, -¡A plantar fuerte zagales!- Rematemos la faina con un güen almuerzo pero ¡jodo!, ¡que mala hostia que tié el mosén Pedro!. Al menos nos quedemos con la duda que s´en debía de reflexionar y entre el caminemos y el caminamos, la incognita aura s´ha quedau despejada, la preta boira s´ha escampau.

¿Caminemos u caminemos? That`s the question…

El uso del pretérito imperfecto en la tercera persona del singular es considerado falsamente un error de uso de la conjugación verbal. El ejemplo de “caminemos” corresponde al desarrollo de la forma verbal en aragonés, que como lengua románica deriva, al igual que la lengua castellana, de la lengua indoeuropeo del latín.

Francho Nagore Laín, filólogo de la universidad de Zaragoza, es el mayor experto y estudioso de la lengua Aragonesa, quien lingüísticamente clarifica que “en la conjugación verbal funciona la etimología y también en gran  medida la analogía, de manera que muchas formas se llegan a hacer  similares a otras solamente por analogía.” Así, la conjugación verbal “caminemos” se hace diferenciándose del presente de indicativo “caminamos”, “luego en aragonés, tanto desde el punto de vista etimológico como desde el puntos de vista analógico y de la coherencia del sistema, es perfectamente explicable”.

En Los Monegros empleamos la forma correcta de acuerdo con el  paradigma verbal del aragonés, cuyo desarrollo ha sido diferente al del castellano, “Ni una forma es mejor ni es peor: cada una es correcta y coherente dentro de su propio contexto”.

Publicau en “ Os Monegros el 18 de marzo del 2013.

La laguna de Sariñena


La laguna de Sariñena

La laguna de Sariñena, de origen endorreico y de aguas saladas, fue transformada al recibir aguas sobrantes de los riegos, teniendo que construirse un canal de drenaje que mantiene un nivel constante de las aguas. Tras una larga lucha de diversas asociaciones, entre ellas la Asamblea Ecologista de Sariñena, y prestigiosos científicos, fue posible la conservación de un humedal que es un importante refugio y zona de invernada de aves en Europa.  La laguna de Sariñena fue declarada Refugio de Fauna Silvestre y Zona de Especial Protección para las Aves.

En sus inmediaciones se encuentra el centro de interpretación y observatorio de la laguna a la que cada año acuden más de 15.000 visitantes. A pesar de ser el principal centro de atracción turístico de la comarca de los Monegros, su entorno continúa sufriendo agresiones y transformaciones afectando al ecosistema del humedal y al paisaje. Las transformaciones a riegos fijos en las tierras cultivables llegan a escasos metros de la orilla de La Laguna, se han destrozado los taludes de las fajas y se han arrancado la vegetación de los taludes, especialmente tamarices. También es preocupante el posible uso de productos contaminantes,  productos fitosanitarios, que pueden llegar a afectar a la flora y fauna del humedal supuestamente protegido.

El desprecio por el entorno natural de La Laguna de Sariñena resulta especialmente  desolador en las inmediaciones del centro de interpretación de la Laguna de Sariñena, un centro rodeado de montones de enrona/enruena “escombros”, material de construcción, contenedor de voluminosos… un escaparate de Sariñena de dejadez, impropia de una sociedad desarrollada que valore y respete su patrimonio natural.

Publicau en “ Os Monegros el 7 de febrero del 2011.

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