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90 aniversario de la llegada de la Columna Durruti a Bujaraloz (1936-2026)


Jornadas conmemorativas del 90 aniversario de la llegada de la Columna Durruti a Bujaraloz, como centro neurálgico del frente de Aragón, tanto en el marco de la revolución social, como político y militar y germen del Consejo Regional de Defensa de Aragón (CRDA). Diferentes actos, presentaciones de libros, charlas, exposiciones, proyecciones… que ahondan en la memoria histórica de Bujaraloz, de Los Monegros, y en el movimiento libertario durante la guerra que significó la llegada de la columna anarquista a tierras aragonesas. Más información en Durruti en Bujaraloz.

Crónica de unas jornadas para la historia.

Miércoles, 22 de Julio

Presentación de las Jornadas. A las 19:00 horas se han dado inicio a las jornadas procediendo a la presentación de las mismas por parte de los colectivos organizadores. La presentación se ha llevado a cabo en el salón de actos del ayuntamiento de Bujaraloz, contando con la asistencia de cerca de 80 personas.

En primer lugar, ha intervenido Chusé Rozas, concejal de cultura del ayuntamiento de Bujaraloz, dando la bienvenida a todos/as los/as asistentes, poniendo en valor las jornadas y a los distintos grupos organizadores. Chusé ha hecho especialmente hincapié en el calor, en el mismo calor sofocante imperante de este mes de julio que hace 90 años hizo cuando Bujaraloz recibió a la columna Durruti: -Tiempos de sequias, de malas cosechas y un pueblo precario-. Solo se quedaron las mujeres, para tirar adelante el pueblo, ha subrayado Chusé, recordando a todas aquellas mujeres que cuidaron de sus casas, de todos los que vinieron y hasta de sí mismas.

A continuación, Rafael Toba ha dado la palabra a Sylvia Grossi, quien ha leído el manifiesto dando inicio a las jornadas históricas del «90 aniversario de la llegada de la Columna Durruti a Bujaraloz»:

Salud, mujeres y hombres, compañeros y amigos todos.

Nos encontramos hoy aquí, en esta plaza emblemática, con el fin de conmemorar unos hechos históricos sin precedentes. Hemos venido de todas partes en representación de quienes llegaron hace 90 años en columnas con un objetivo único y transparente ¡La Revolución Social!

Hoy como entonces queremos transmitir la esencia de la utopía, de la Idea, lo que no es otra cosa que el afán de cimentar los pilares de una sociedad nueva cuyas prioridades residan en asentar el bienestar de la humanidad entera; el respeto a la vida, a la naturaleza, a la libertad individual y, en suma, conseguir la igualdad social.

En primer lugar, venimos para agradecer a como a otras localidades de Bujaraloz, así como la Comarca de Los Monegros y alrededores, la generosidad con la que vuestros predecesores acogieron a la Columna Durruti. De la misma manera, agradecemos de corazón a todas las personas que hoy habitan aquí, ya que al igual que nosotros, vosotras, vosotros sois el nexo con ese pasado reciente marcado por la belleza y, también, por la tragedia inherente al indeseable conflicto bélico abierto por aquellos que, mediante el autoritarismo, en el más amplio y cruel sentido del término, querían inmovilizar al pueblo en la desigualdad, en la miseria tanto material como inmaterial que ello conlleva.

A diferencia de 1936, hoy venimos con ánimo festivo y divulgativo y, más especialmente, con ganas de saber cómo sois en el presente los que habitáis esta fracción histórica de Los Monegros y, por ende, aprender de la sabiduría propia de la tierra. Por eso, los anarquistas de Iberia, y los de otros lugares del mundo, consideramos fundamental rendíos homenaje hijas e hijos de Bujaraloz, en igual medida que a las Columnas que hace 90 años hicieron junto a vuestros antecesores más de lo humanamente concebible para cambiar el mundo desde este gran pequeño pueblo, proyectando una imagen internacional, conmovedora y positiva de la revolución española. La Revolución Social que se ha querido borrar de los libros oficiales de Historia, cuando es, a todas luces, uno de los capítulos más relevantes de la historia occidental del siglo XX.

En estos cuatro días de julio llevaremos a cabo todo tipo de actos culturales para divulgar la importancia de Bujaraloz, ya que queremos que sea conmemorado y recordado con la grandeza humana que le corresponde: la de ser un lugar de memoria inmanente para la historia universal.

Estamos en la convicción inquebrantable que, con vuestra labor y, también, la más humilde nuestra, las generaciones venideras tendrán a bien considerarlo así, dado que las fechas, si son integras, no se despiden, sino se abrazan.

¡Bujaraloz, donde la Utopía se convirtió en realidad gracias a las Columnas Confederales que trajeron un mundo nuevo en sus corazones!. ¡Ese mundo transformador que acogisteis mayoritariamente con los brazos abiertos para hacerlo propio! ¡Viva el Consejo de Aragón! ¡Viva la anarquía! ¡Viva el compañero Agustín! ¡Viva Bujaraloz!

Sylvia Grossi y Rafael Toba.

Seguidamente, a las 20:00 horas se ha procedido a la Inauguración de la Exposición de las jornadas en la Casa Torres Solanot. Una exposición llevada a cabo por los colectivos «Historia viva Madrid Sur« y «Los rebeldes de Alcorisa«. Una muestra expositiva de objetos de trincheras, carteles, documentos, fotos, mapas, periódicos e incluso trajes. Un trabajo expositivo que busca dar a conocer la historia a través de la exposición complementando la divulgación que ofrecen las distintas publicaciones o rutas de la memoria. Una forma de reivindicar y dar a conocer el movimiento anarquista y su papel en la lucha, en la revolución social y en la guerra de España de 1936 donde hubo una gran participación internacional: -Una responsabilidad con todas aquellas personas, una deuda histórica-. El colectivo «Historia viva Madrid Sur» mantiene su voluntad de mostrar la exposición y participar en eventos y luchas sociales, preservando el legado que ellos mismos conservan con un fuerte compromiso social.

Finalmente, se ha realizado la Proyección del documental «Juan Mariné, entre luz y sombra» en el Salón de actos del Ayuntamiento, a las 21:00 horas. Documental sobre el director de fotografía y restaurador cinematográfico Juan Mariné, quien, con tan solo 15 años, rodó el entierro de Durruti. Superviviente del campo de concentración de Argelès-sur-Mer y a un pelotón de fusilamiento en la zona republicana, Juan Mariné se dedicó toda su vida al cine con cerca de 150 producciones. Tras la proyección, se ha mantenido un fluido dialogo con el director del documental Rafel Toba y la compañera de Juan, Concha Figueras. Ambos han contado diferentes anécdotas de Juan, un avanzado y pionero cinematográfico, con un alto valor artístico del que destacan, especialmente, su fotografía. Con su visión filmográfica, para Juan lo imposible no existía, innovó y se especializó, junto a su compañera Concha, en la restauración de películas -El cine le dio felicidad y él tenía que devolver al cine todo lo que le había dado-.

Rafel Toba y Concha Figueras dialogan con el público tras visualizar «Juan Mariné, entre luz y sombra».


Jueves, 23 de Julio

La mañana del jueves se ha iniciado a las 10:00 horas con la apertura de la Feria del libro anarquista en la Calle Santa Ana, teniendo gran acogida entre el publico asistente a las jornadas y que por la tarde se ha trasladado al salón del ayuntamiento, donde se han llevado a termino las distintas ponencias y la proyección.

Mientras, ya encarando la mañana, a las 11:15, antiguos alumnos de IES Sabina Albar de Bujaraloz han realizado la Presentación de la ruta de memoria de Bujaraloz con códigos QR, acompañados de una recreación histórica con uniformes y vestimenta de época en los diversos espacios. Los alumnos han realizado la ruta por Bujaraloz explicando los lugares emblemáticos de la guerra, con salida desde el Ayuntamiento y recorriendo donde se ubicó el desaparecido cuartel de la guardia civil, con explicaciones de hechos significativos que ocurrieron en la localidad. Continuando por la misma calle, cerca se ha visitado casa Gros, utilizada como hospital de enfermos y siguiendo un poco más lejos, cerca de la ermita de las Nieves, alcanzando el lugar donde se encontraba el hospital de sangre. Entre hechos y anécdotas se ha llegado hasta la plaza Mayor donde la columna instaló el cuartel general, primero en casa Rigabert y luego en casa Rozas. También en la misma plaza se encontraba telégrafos y el servidor de combustible, han explicado los alumnos, que han destacado la creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón, una forma pionera y única de gobierno libertario y anarquista. Igualmente han apuntado la constitución de las colectividades y el almacén de la colectividad de Bujaraloz donde los críos y crías iban a buscar juguetes, así como la relación entre vecinos y la columna: «Los soldados ayudaban a los vecinos en la cosecha y luego Bujaraloz enviaba trigo al frente de Madrid. Además, Durruti pidió máquinas para modernizar el campo bujalarocino». A su vez, los alumnos han recordado la fundición de las campanas para armamento, desmontadas por el herrero del pueblo, o la procesión, de mal gusto para los vecinos y vecinas, que algunos milicianos realizaron llevando vestimentas parroquiales. Toda una lección de historia tras un gran trabajo de investigación de los hechos históricos que significaron el paso de la columna Durruti por Bujaraloz, resaltando al final -Que ninguna muerte es justificable-.

Imágenes de la ruta de memoria de Bujaraloz.

Para recorrer los escenarios de guerra de Bujaraloz podéis acceder al mapa interactivo «Bujaraloz, espacio de memoria»,

A las 12:30 horas se ha realizado la presentación del libro «Little Durruti» en Casa Torres Solanot. Un cuento ilustrado, escrito, editado y dibujado por Suchi, nacido con el objetivo solidario de recaudar fondos para salvar la librería independiente Delirio. Un libro que cuenta la historia de un niño travieso que descubre el poder de las ideas ocultas en los libros y que, a través de su rebeldía y curiosidad, aprende sobre el apoyo mutuo y la importancia de defender las librerías. Para el autor, esta ha sido la primera y única presentación del libro, ya que tuvo muchas dificultades para que finalmente viese la luz, aunque finalmente sentencia «No nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un libro nuevo en nuestros corazones».

Presentación de «Little Durruti» en Bujaraloz.

Tras la parada obligatoria para comida y descanso, la tarde ha arrancado con la ponencia sobre Ada Grossi y los jóvenes libertarios por Sylvia Grossi. La historia familiar de sus abuelos Cesare Grossi (abogado penalista e intelectual) y María Olandese (cantante lírica), cuya familia, compuesta por el matrimonio y tres hijos Ada, Aurelio y Renato, se refugió en 1926 en Argentina de la dictadura de Benito Mussolini. Con el inicio de la guerra española, la familia, de ideales libertarios, se traslada a Barcelona, ingresando Cesare en Radio «Libertà» y su hija Ada de locutora, ambos bajo seudónimo. Con los hechos de mayo de 1937 la radio es asaltada y cerrada. Luego, tras la derrota republicana, los hombres (padre e hijos) fueron internados en Italia mientras que Ada y su madre fueron recluidas en campos franceses. Allí, Ada hace de interprete del médico español Enrique Guzmán, con quien acaba contrayendo matrimonio. Mientras su familia fue trasladada a Italia a campos de internamiento sufriendo una gran represión. Toda una historia narrada con fuerza por Sylvia Grossi, hija de Ada y Enrique, reivindicando el compromiso y lucha familiar que costó la vida a su familia.

El testigo de Sylvia Grossi lo ha cogido Dolors Martín, realizando la segunda ponencia de la tarde: «Mujeres Libres». La investigadora, especializada en el anarcofeminismo, el librepensamiento y la cultura libertaria durante el siglo XIX y XX, ha impartido una ponencia sobre la organización revolucionaria y autónoma anarquista «Mujeres Libres», organización fundada en 1936 por Mercedes Comaposada, Lucía Sánchez Saornil y Amparo Poch. Una lucha, de las mujeres, que lleva en la calle desde siempre, ya que siempre han sido ellas quienes han convertido una protesta en revolución. Pues a lo largo de la historia ellas han salido cuando ha hecho falta a las calles, como en aquellas huelgas por la subsistencia de la crisis de 1918, cuando se encarecen los alquileres, el carbón o el pan. Una lucha silenciada, invisibilizada e incluso ocultada, un movimiento pacifista contra las guerras colonialistas o por sus derechos, el control de su propio cuerpo con la reproducción y con ellas mismas, autoorganizándose, formándose y difundiendo a través de «Mujeres Libres», revista de la organización anarcofeminista, una revista hecha por mujeres para mujeres.

Sylvia Grossi en Bujaraloz.

Finalmente, Dolors Marín hace un recuerdo a las muchas mujeres que vinieron al frente, muchas más de las que se suponen, principalmente en las columnas anarquistas y del POUM. Este es el caso de algunas como Libertad Ródenas Domínguez, que vino a Bujaraloz con la columna Durruti o la periodista Ana María Martínez Sagi. Muchas milicianas que comenzaron a ser retiradas tras la disolución del Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña y finalmente con la militarización, cuando también a las internacionales de la columna Durruti se les obligó a pasar a formar parte de las Brigadas Internacionales.

Amalia García y Conrado Santamaría han ofrecido un recital poético bajo el título «Expropiar las palabras». Entre las 20:30 y 21:30 hemos podido disfrutar de su poesía contundente, comprometida, reivindicando la fuerza liberadora de las palabras frente a su utilización de resignificar e imponer. Poesía para reflexionar que golpea a la dura realidad, a las luchas sociales y a la defensa de la tierra, toda una batalla en la barricada del lenguaje, siendo la poesía una resistencia y una lucha.

Amalia García y Conrado Santamaría.

La jornada del jueves ha puesto su cierre con la proyección, a las 21:30 horas, del documental «Los aguiluchos de la FAI» (1ª parte) abarrotando el público el salón de actos del ayuntamiento y reconociendo diferentes escenarios de Bujaraloz.


Viernes, 24 de Julio

El calor intenso sigue acompañando las jornadas que, lejos de perder fuerza, ha ido aumentando la participación en cada uno de sus actos. La feria del libro anarquista ha continuado animada en la calle, siendo trasladada por la tarde al salón del ayuntamiento de Bujaraloz.  

Así, la mañana ha sido para los más pequeños gracias al colectivo «Lobishome» y la representación infantil de títeres de su obra «Cristobita y el novio de la muerte» que ha dado comienzo a las 10:30 – 11:45 h: con la asistencia de gran publico infantil pero también adulto. El colectivo «Lobishome» responde a una «escisión» de la compañía «Títeres desde abajo». La compañía ha representado «Cristobita», un personaje tradicional popular que se alista en la legión, una obra antimilitarista desde el lenguaje popular y tradicional de títeres de cachiporra. Una obra divertida y fresca que aporta el colectivo que al igual que su colectivo matriz «Títeres desde abajo» lleva años acercando su arte a espacios políticos dándole un significado popular, comunitario, donde su trasfondo libertario está presente en su obra.

«Cristobita y el novio de la muerte»

Dolors Marín ha vuelto a tomar la palabra para presentar, esta vez, su gran trabajo y libro «Dones del foc», a las 12.00 horas en la Casa Torres Solanot. Dolors ha comenzado recordando a Carl Einstein, critico de arte alemán que estuvo en el Grupo Internacional de la columna Durruti y que en plena retransmisión del entierro de Durruti, en la radio, llora su muerte. Perseguido, Carl Einstein muere suicidado años más tarde en 1940. A la guerra de España viene junto a su mujer y Carl realiza unos escritos muy bonitos sobre su paso por la columna, señalando que por donde pasaba la columna se producía la revolución. Una revolución que, en un principio, fue necesaria para la republica, apunta Dolors, para que el empuje obrero colectivizase la producción para reconvertirla en industria de guerra y la colectivización de tierras para recoger la cosecha en Aragón, el esfuerzo de la mano obrera que la republica y la Generalitat necesitó hasta que ya no le fue necesario, materializándose en los hechos de mayo, cuando el anarquismo es combatido a fuego. Pero se demostró que la revolución social era posible y que la mujer fue el gran motor de la producción en retaguardia y en las colectivizaciones.

Dolors Marín «Dones del foc».

Emma Goldman fue una de las muchas mujeres que vinieron al calor de la revolución, para participar de ella. Al igual que Mary Lou que recogió sus vivencias en su Cuaderno Rojo de la guerra de España. Mary estuvo en Barcelona y realizó discursos surrealistas en la radio junto a su marido Juan Breá. Es una de las primeas extranjeras en llegar a Barcelona y sorprenderse del ambiente libertario de Barcelona, una sociedad ilusionante que invitaba a la esperanza. También recuerda a Mika Feldman, judía, dentista, que se implica con la revolución, alistándose con las fuerzas del POUM, donde resulta herido su compañero Hipólito y ella, por delegación de sus compañeros, asume la capitanía del grupo.

Algunas llegaron gracias a las olimpiadas antifascistas, como la nadadora Clara Thalmann, acudiendo al frente, tanto anarquistas como trotskistas admitieron entre sus filas a mujeres. Sus vidas cambiaron al vivir la revolución social que vivió España en las zonas libertarias.

Dolors Marín «Dones del foc».

Sin olvidar a Simone Weil, declarada anarquista, que a pesar de tener un rango social se involucra en la guerra y en la revolución social, que ya había hecho hace años trabajando en las fábricas parisinas.

Para Dolors, la revolución fue un cambio, una posibilidad de cambio, de paradigma para las mujeres. Pero no dejaron de ser también un peligro para diferentes sectores, como Emma Goldman y su defensa radical de la mujer, liberadora, feminista. En definitiva, Dolors rescata a trece mujeres que tuvieron un gran papel, pues las mujeres y su historia ha desaparecido de la narración histórica, historia que Dolors trata de recuperar y plasma en «Dones del foc».

A las 18:00 horas se han reanudado las jornadas en su sesión de tarde con «La colectividad de Blesa» por Francisco Javier Lozano Allueva y Pedro L. Arqued Sanz. Los autores han expuesto el proceso de investigación, por medio de testimonios orales, bibliografías, hemerotecas o documentación, destacando la aparición de diferentes actas de la colectividad en el archivo municipal y actas del comité anarquista de la población Con todo ello han ido configurando su trabajo de la colectivización de Blesa y en el contexto del Aragón libertario junto a las poblaciones vecinas de Muniesa, Huesa del Común, Moyuela, Moneva, Monforte de Moyuela o Montalbán.

Julián Vadillo ha cogido el testigo desarrollando la ponencia «El Consejo de Aragón» repasando los diferentes aspectos desde sus inicios, desarrollo y final. Un a experiencia que aún debe ser aborda en profundidad. Una forma de gobierno que concretamente nace en Bujaraloz el 6 de octubre de 1936 gracias al impulso de la CNT. Un autogobierno libertario y revolucionario que tuvo su sede en Fraga y Caspe, hasta su disolución impuesta el 11 de agosto de 1937 y ejecutada por la 11ª División del Ejército republicano al mando del comandante Enrique Líster.

Las colectividades han vuelto a estar presentes, esta vez gracias a Germán Ferrer Marzola con su ponencia «Colectividades libertarias en Aragón 1936 – 1938», desde un punto de vista didáctico, Germán ha ido desgranando que fueron las colectividades y en que contexto y forma se fueron desarrollando, la motivación y el contexto, os mecanismos que las hicieron posibles hasta que, tras la disolución del Consejo Regional de Defensa de Aragón, la represión del gobierno republicana acabó con las colectividades. Germán Ferrer Marzola ha estudiado principalmente las colectividades del bajo cinca, una zona muy ideologizada y combativa, donde, por ejemplo, en 1870 en Belver de Cinca ya les llega «La federación», periódico que edita en Barcelona la Asociación Internacional de Trabajadores.

La última ponencia de la tarde versa sobre el libertario Manuel Espallargas a cargo de Víctor Asensio y David Alloza. Manuel Espallargas fue un militante libertario, cenetista y militar anarquista español nacido en Alcorisa (Teruel). Durante la guerra, su mujer y su padre son fusilados y tras la derrota republicana en 1939, Manuel es arrestado y enviado a un campo de prisioneros en Alicante. Aprovechando el caos de las tropas franquistas, organiza un plan de fuga exitoso y cruza la frontera hacia Francia, donde sufre el internamiento en campos de refugiados franceses. Allí se alista en la Legión Extranjera Francesa y en la primavera de 1940 es enviado a Noruega integrado en la 13.ª Media Brigada de la Legión Extranjera, donde actúa, principalmente, como guía. El capitán francés Pierre O. Lapie alabó públicamente el desempeño de Espallargas y los anarquistas españoles, describiendo que «saltaban de un lado para otro como tigres y nunca parecían estar agotados» al moverse por las sierras noruegas. Narvik significó la primera gran derrota terrestre del ejército de Hitler. Posteriormente, ostentó el rango de sargento en unidades aliadas de vanguardia. Estuvo integrado en secciones secretas y de comandos tácticos (como la SCONCE 4) relacionadas con el entramado operativo que rodeó a unidades míticas de la Francia Libre como «La Nueve».

Por la noche, en la plaza Mayor de Bujaraloz actuación musical con una actuación de Rap con El Cos y Moita Makinaria y canciones populares con Gato Azul, Clara Costa y Marmo.


Sábado, 25 de Julio

La ultima mañana de las jornadas ha amanecido con la presencia de la feria del libro anarquista por la céntrica calle bujalarozina de santa Ana. Pronto se ha ido concentrándose la gente para no perderse el acto, quizá más importante de las jornadas, de la Colocación de placa a Durruti y actuación del Coro Libertario de Torrero en la Plaza Mayor. El mismo coro ha dado la bienvenida a los asistentes, comenzando a las 10:30 horas, interpretando canciones como la internacional, ¡Ay, Carmela!, por allí viene Durruti, de Chicho Sánchez Ferlosio, o a las Barricadas entre otras entremezcladas con textos de Durruti.

Actuación del Coro Libertario de Torrero

Seguidamente, desde las asociaciones y colectivos organizadoras de las jornadas del «90 aniversario de la llegada de la Columna Durruti a Bujaraloz» han trasladado al pueblo de Bujaraloz una replica de la placa que se colocó el 4 de marzo de 1937 en recuerdo de Durruti en la fachada de lo que fue el Cuartel General de la Columna Durruti en la localidad. No sin antes, Sylvia Grossi ha procedido a leer un pequeño comunicado de las organizaciones responsables de las jornadas:

«Los colectivos organizadores de estas jornadas hemos decidio:

Hacer entrega solemne de una placa, que reemplazaría a la arrancada en 1938 por las tropas fascistas, a una persona de Bujaraloz para que la custodie hasta que un día el pueblo de Bujaraloz decida dónde colocarla.

Consideramos que los colectivos organizadores no somos quiénes para imponer nuestros deseos.

Con todo nuestro agradecimiento, abrazamos al noble pueblo de Bujaraloz.

¡Viva la anarquía!
¡Viva Durruti!
¡Viva el compañero Agustín!
¡Viva el pueblo de Bujaraloz!
«

«Recuerdo de Bujaraloz al Valiente Buenaventura Durruti. En esta casa instaló su cuartel general el día 26 de junio de 1936 y desde este lugar inició su gloriosa campaña de reconquista para el pueblo de las tierras aragonesas que cayeron en poder del fascismo”.

A las 11:30 horas, Roberto Martínez ha presentado su libro «Rumbo a Zaragoza» un libro sobre la revolución. Un relato que comienza en plena 2ª República, en las promesas que se quedan en nada y en los conflictos que se van generando, entre la republica y el movimiento libertario, llegando a producirse varios intentos de insurrección. Especialmente significativa la revolución minera de Asturias en 1934 con la entrada de la CEDA.

Durante aquel periodo se crean los Comités de Defensa, apunta Roberto Martínez, que son importantes con el estallido de la guerra española. Tras el fallido golpe de estado y la sublevación militar, el pueblo se organiza en comités y toma el poder, se hacen con las armas, organizan patrullas y forman las milicias, habiendo principalmente dos sectores, los afines al gobierno republicano y los libertarios. Mientras el movimiento libertario, a través de la CNT, tiene su propio dilema, hacer la revolución o la lucha. Finalmente se decide posponer la revolución y priorizarla lucha y la unidad antifascista, con la creación del Comité de milicias Antifascista de Cataluña, poniendo rumbo a Zaragoza. La columna Durruti parte por la zona de Bujaraloz y la de Ortiz algo más al sur, por el otro lado del Ebro.

Pronto se estabiliza el frente, el avance se estanca, hay un boicot por parte del gobierno republicano a las milicias de Aragón, hacen falta armas y munición y el movimiento libertario se va quedando cada vez más acorralado. No es por falta de dinero, pues en Madrid se hallaban grandes reservas de oro que España se hizo, principalmente, gracias a su imparcialidad en la primera guerra mundial y que finalmente acabó en la URSS y Francia.

En mayo de 1937 la Generalitat trata de tomar telefónica, colectivizada por la CNT, lo que causa enfrentamientos armados conocidos como los «Sucesos de mayo de 1937». El gobierno de la republica y el Gobierno de la Generalitat tratan de hacerse con el poder que aun queda en manos de los anarquistas, junto a la militarización de las milicias. Aunque en Aragón se había tomado la iniciativa y se había creado su propio autogobierno libertario por medio del «Comité Regional de Defensa de Aragón». Pero pronto es disuelto y el estado republicano impone y recupera su poder.

Son muchos los milicianos que acaban desertando por no aceptar la militarización, aunque el golpe definitivo al movimiento libertario llega con la ofensiva a Zaragoza y la batalla de Belchite, desgastando completamente el movimiento libertario derrotando completamente la revolución social. Por ello, vuelve a resaltar Roberto Martínez, «Rumbo a Zaragoza» es completamente un libro sobre la revolución.

1.- Control de la retaguardia.
2.- Militarización.
3.- Liquidación del Comité Regional de Defensa de Aragón.
4.- Ofensiva a Zaragoza – Batalla de Belchite.
5.- La Revolución es derrotada.

Seguidamente, Agustín Guillamón ha hecho lo propio con su libro «8 días de Julio» .Agustín nos ha retraído a la creación de los Comités de Defensar anarquistas y que su organización y formación fue determinante para hacerse con el poder tras el fallido golpe de estado y la sublevación militar de julio de 1936. Unos comités que en Zaragoza no se habían desarrollado lo suficiente, a pesar de ser la segunda ciudad española con mayor implantación anarquista. Los Comité de Defensa en Barcelona se había constituido como un verdadero ejército del pueblo, del proletariado, entrenado en tácticas de guerra urbana «En 32 horas las fuerzas del ejército fueron derrotadas por los comités de defensa de la CNT».

Agustín Guillamón en Bujaraloz.

Aquellos primeros días, a partir del 19 de julio en la calle estaba la lucha, las colectivizaciones, la creación de almacenes de abastos y las milicias, la revolución. Un poder, el poder del pueblo y de los sindicatos que no se vio reconocido en la organización política, incluso con la creación del Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, señala Agustín Guillamón.

Aquellos primeros días no dejaron de estar ausentes de un cierto caos y desorden y el peligro de una retaguardia desestabilizada. Nunca se llevó una revolución completa, no se derrotó al estado, el movimiento libertario no supo hacerse con el poder que había ganado en la calle y, en un paso adelante, Agustín Guillamón critica aquel anarquismo de estado.

Días decisivos que marcaron el desarrollo de una contienda donde la revolución y el movimiento libertario se debatió entre sus aspiraciones y la lucha.

Encarando la recta final, la tarde se inicia a las 18:00 horas con la presentación del libro «La quinta de los Piales». Una obra de Roberto Alquezar y David Alloza. que recopila recopila testimonios directos de jóvenes del municipio de Alcorisa que fueron movilizados para combatir en la Guerra Civil Española

Seguido, Agustín Guillamón ha procedido ha realizar la ponencia sobre la «Revolución en Cataluña» por Agustín Guillamón en el Ayuntamiento, muy en línea con sus trabajos de investigación realizados por historiador del movimiento obrero revolucionario y de la Guerra y revolución españolas del año 1936 y muy en relación con su presentación anterior de con su libro «8 días de Julio».

Terminada la tarde se ha procedido al cierre del espacio expositivo y la feria del libro, concentrando las últimas actividades en la plaza mayor de Bujaraloz. En la plaza se ha podido disfrutar de la obra «La bruja y don Cristóbal», títeres para adultos de la compañía «Títeres desde abajo». Una obra que trata «sobre la libertad, la rebelión y la crítica al poder a través de personajes tradicionales inspirados en el guiñol y el polichinela».

«La bruja y don Cristóbal», Títeres desde abajo. Bujaraloz.

La cena popular, un arroz vegano, dio sabor a la despedida musical de las jornadas que vino de la mano, en un primer lugar por los gallegos «Marmo Trazos y por último la formación aragonesa «Crebazando Muros», música folk, combativa, reivindicando la jota del pueblo, para dar cierre a unas jornadas inolvidables.

Crebazando Muros en la plaza Mayor de Bujaraloz

Gracias a todos y todas y especialmente al pueblo de Bujaraloz.

DURRUTI

Te clamón Buenaventura,

barrunte d’a tuya vida futura,

que estió plena d’aventuras.

Presona e Anarquista eixemplar,

perén entadebant sin reblar.

A tuya fegura digna d’un altar.

Cuentra ras inchusticias socials,

e tamién as inchusticias laborals.

Totas creyatas a l’emparo

d’o puerco poder d’o capital.

Con Os Solidarios alcordez

que as cosas heban de cambear.

Asinas que toz chuntos,

tos metez toz a luitar.

Per o mundo estiés dando eixemplo,

pleno de valors e de convencimiento,

Perén mantenendo viva ra flama;

drento de una sociedat empobrita,

que yera plena de pena e de miseria;

portiando-le lumbre e asperanza.

O tuyo nuevo mundo ansiato,

dende o tuyo corazón deseyato.

Arribó una guerra fratricida,

empentata per o poder faixista,

que tot un país aturó,

as ilusions se crebón,

a medrana s’extendió,

pero a tu ixo no te desalentó.

T’as Atarazanas os valients marchón,

con a victoria as armas se prenión.

Dende o lugar de Barcelona,

a tuya columna salió.

Os milicianos arribón,

t’o lugar de Bujaraloz.

con a ilusión de un nuevo mundo,

que portiaban n’os suyos corazons.

L’obchectivo yera liberar Zaragoza,

que per desgracia no se cumplió.

Te trucón pa una nueva misión,

e la siguiés con a tuya determinación.

Sin pensar-lo e sin saber-lo,

o tuyo destín s’escribió.

Escuros e foscos feitos,

arredol d’a tuya muerte estión.

E n’o lugar de Madrit,

a tuya flama s’amortó.

Luenga vida ta Durruti,

encara bi ha ilusión,

O tuyo eixemplo sigue,

tamién a luita sigue;

perdura dando fura lumbre,

t’os nuestros corazons.

#Ixeya38

Chorche d´a Estepa

(25/7/26) Bujaraloz

Pancho Villa y el Negus


Durante la guerra civil española, el líder revolucionario mexicano Pancho Villa da sobrenombre al líder del Comité de Grañén. Aunque no es el único, pues muchos son apodados como Pancho Villa o el Negus, en alusión a los lideres revolucionarios, siendo varios los que comparten aquellos alias, como el anarquista Rafael Martí, valenciano que actúa en el frente de Teruel, y que también resulta conocido como “Pancho Villa”.

Foto: Pancho Villa. Alec Wainman. 01-07-1937.

Concretamente, en Grañén llega la columna Carlos Marx, al mando de José Del Barrio, estableciendo su cuartel general en la localidad próxima de Tardienta. En sus Memorias políticas y militares, José Del Barrio relata su llegada a Grañén: «El pueblo no era en realidad de nadie. Ugetistas y cenetistas por un lado u fascistas por otro patrullaban por los alrededores del pueblo, sin que llegaran a dominarlo ni unos ni otros. Nuestra llegada resolvió la situación. Los fascistas huyeron». Barrio continúa sus memorias narrando como, una vez asegurada la posición de Grañén, «Empezó a reinar un anarcosindicalista que se hacía llamar Pancho Villa y que había constituido un comité que pretendía ejercer toda clase de poderes, el tren continuó hasta Tardienta» (Frente de Los Monegros).

Víctor Pardo Lancina recoge al Pancho Villa monegrino en Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros” a través de la enfermera australiana Agnes Hodgson Un campesino llegado de Lérida al que se dio el apodo de «Pancho Villa» y que fue responsable del comité de Grañén” (Agnes Hodgson. Diario de una enfermera australiana en la guerra civil española). En la misma línea lo cita el historiador Gonzalo Berguer Allí se encontraba un comité anarcosindicalista a las órdenes de un personaje conocido como Pancho Villa” (Les Milícies Antifeixistes de Catalunya. Berguer, Gonzalo).

No obstante, Víctor Pardo apunta varias referencias al Pancho Villa “grañenense” como la escueta y a su vez contundente descripción de Philip Toynbee en su obra The distant drum. Reflections on the Spanish Civil War “Ferviente faísta que jamás se separaba de su larga pistola colgada al cinto”, así mismo la aportada por F. Xavier Bosch en Archie Cochrane:Back to the front: “Pancho Villa creó numerosos problemas de todo tipo, incluso tratando de controlar en su propio beneficio suministros y medicinas. En cierta ocasión, prendió fuego a la gasolina almacenada en el hospital para alimentar un motor, lo que le produjo accidentalmente graves quemaduras que requirieron hospitalización”.

Sobre su verdadera identidad, nos aproxima una pista que viene a partir de un informe presentado por la comisión de la Cruz Roja local de Barcelona, por parte de Estrany y Ràfales, el 21 de mayo de 1937, cuando viajan hasta Grañén para tratar la falta del pago de salarios al personal al servicio de la Cruz Roja, se cita a Pancho Villa como jefe del Sector y de nombre Damians: “Día 21 de mayo: Viaje a Grañén, con el objeto de hablar con el compañero Damians, Pancho Villa (Jefe de aquel sector). Tampoco lo encontramos”. Entendemos por lo tanto que Damians responde al misterioso miliciano apodado “Pancho Villa”, no habiendo establecido, hasta ahora, su verdadera y concreta identidad.

También, la enfermera Agnes Hodgson, en su diario recoge diferentes episodios que reproducimos a continuación:

2.2.37

Otro paseo, esta vez con John y Jerome, que hablan algo de inglés. Hemos visto unas perdices en pleno vuelo. John y Jerome están en Grañén con la misión de purificar agua para «Pancho Villa», porque éste no quiere malgastar gasolina mandando a buscar agua potable cada día a Almuniente. Pero ahora les niega a estos dos muchachos la gasolina que necesitan, de manera que no pueden purificar el agua local. Hay algo de disensión en cuanto a que este hospital siga adscrito al Batallón «Carlos Marx», es decir, al PSUC. Si nos quedamos aquí, o nos integramos en la CNT o estaremos a la greña con la FAI; si seguimos con el «Carlos Marx», tendremos que trasladarnos a otro pueblo, a un kilómetro y medio de Grañén.

16.7.37

El «Pancho Villa» de Tardienta está entre los heridos, y ésta es su quinta herida. Es un fanfarrón como la copa de un pino; dice que no ha habido muchas bajas y que ninguno de los dos bandos ha salido ganando.

La fotografía está acompañada por una nota mecanografiada en francés en la que se cita » En Barcelona, durante la Guerra Civil. N.P.M.: Un pintoresco jefe de milicia, apodado «Pancho Villa», regresa herido del frente. (Foto de nuestro enviado especial). HG/ET/ 86137 (Keystone)» 1937.

De acuerdo con el testimonio de Agnes, Víctor Pardo Lancina se refiere a él como el “Pancho Villa de Tardienta” quien, incluso en determinado momento “Fue en extremo beligerante con médicos y enfermeras que abominaban de su despótico carácter y su peligrosa arrogancia”. Aunque podamos decir que seguramente responde al mismo personaje, quizá puedan ser dos personas distintas.

Sumergiéndonos de nuevo, una interesante referencia y a su vez testimonio viene dada por Manuel Gutiérrez, un miliciano que combate en el Frente de Aragón, concretamente en la 24 Brigada mixta, Batallón 493, sección de Transmisiones. Manuel Gutiérrez recoge sus vivencias en un diario que comienza el 4 de abril de 1937, tras la perdida de otro anterior iniciado con su alistamiento en el cuartel de Sarriá.

Así, Manuel Gutiérrez, en su diario de un miliciano nos aporta detallada descripción de “Pancho Villa”, un ser que, en base al diario, Víctor Pardo Lancina reconoce como “Un tipo engreído y peligroso, proveniente del cuerpo de la Guardia de Asalto, y que como tal había intervenido en la represión de huelgas y movimientos obreros”.

Mi división, Carlos Marx, en Robres tiene un polvorín lleno de armas y municiones modernas y en cambio nuestros fusiles parecen escobas y las municiones que vienen de Cataluña, y que son cápsulas recargadas, el 75% son malas. Cuando menciono al “Mando” me refiero al de la División Carlos Marx, que está lleno de fascistas emboscados. Un ejemplo de lo que digo es un individuo muy popular, que se hace llamar “Pancho Villa”, alto como un San Pau y con pose de perdonavidas, cara de fanfarrón y tipo de matón, que dicen que es muy valiente, que va de permiso a Barcelona cargado de galones y correas con municiones y fusil-ametrallador; era guardia de asalto y me cuenta el compañero Cabrera que en cierta ocasión, en la carretera de Tardienta a la ermita, estaba Pancho Villa hablando con dos chicos y otros guardias y decía a los primero ¿Recordáis aquel día que vino a vuestro pueblo una camioneta de guardias y apaleó a los trabajadores? Pues yo estaba entre ellos y recuerdo haberos apaleado a vosotros. – Y reía con cinismo mientras los dos chicos sonreían para disimular el odio que reflejaban sus ojos. Este desgraciado es el ayudante del comandante de nuestro Batallón. Poca confianza me inspiran estos autómatas al servicio del capitalismo, antes dedicados a perseguir al trabajador y que hoy luchan a nuestro lado porque no pueden luchar al servicio del fascismo, al cual servirían mejor y la mayoría son tan fascistas como los que tenemos delante de las trincheras.” 

En la 4ª Compañía Pancho Villa se ha hecho popular. Al llegar se presentó a la Compañía y dijo: “Me han dicho que la 4ª Compañía es incontrolada. Pues bien; yo también lo soy” y arrancó el número del coche que tenía parado a su lado (…)

Manuel Gutiérrez nombra que nuestro Pancho Villa fue Guardia de Asalto, además expone que Pancho Villa es fusilado ante un pelotón de fusilamiento, condenado tras un desastre en Zuera:

Dicen que Pancho Villa fue fusilado. Se había llevado a cabo una operación brillante en Zuera y toda la artillería rebelde cayó en poder nuestro. Entonces venían fuerzas nuestras y él mandó abrir fuego; en total trescientas bajas y la operación perdida. Un hombre tan presumido nada bueno podía hacer (…)

Dicen que ya han fusilado a “Pancho Villa”. A los componentes del pelotón de fusilamiento se les crisparon los nervios al constatar la sangre fría del condenado. Dijo a los soldados: “Vais a matar a un hombre que no es fascista; durante muchos meses me he portado con dignidad revolucionaria pero la revolución necesita inmolar víctimas inocentes” y dirigiéndose al oficial que por ser amigo suyo estaba tembloroso. “Ten serenidad hombre que no es nada y no te descuides de escribir a mi esposa e hija comunicándoles mi suerte”. Después de examinar la fosa destinada a él y rehusar la gorra y el pañuelo el oficial mandó ¡fuego! Y en medio de la descarga se oyó un grito: “Viva la Revolución” y cayó Pancho Villa con el pecho y la cabeza agujereados por treinta balas. El oficial le clavó otra. Los que lo fusilaron se habían ofrecido voluntarios; todos pertenecían a su batallón y recordaban a los compañeros que habían caído por su culpa.

Trágico final para nuestro misterioso Pancho Villa que recoge Manuel Gutiérrez con gran detalle y del que también Víctor Pardo Lancina se refiere: “Fue fusilado tras el fallido asalto al Vedado de Zuera” (Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros).

El diario de Manuel Gutiérrez es encontrado en el frente de Zuera, por un alférez provisional en septiembre de 1937, junto al cadáver de Manuel Gutiérrez. De acuerdo a estas circunstancias, posiblemente el fusilamiento de nuestro Pancho Villa pueda corresponder a fechas anteriores a la muerte de Manuel Gutiérrez, probablemente sobre julio agosto de 1937.  

Kati Horna. Milicianos de la 28 División [Columna Ascaso] posando entre las fortificaciones en el Carrascal de Banastás. Aragón. 1937. Entre los milicianos se observa a Pancho Villa.

Miguel Vila, el Pancho Villa de la columna Macia-Companys

No obstante, repasando la hemeroteca de la época, aparece otro “Pancho Villa” en el frente de Los Monegros, Esta vez Miguel Vila, apodado Pancho Villa y alistado en la columna Macià-Companys. La columna Macià-Companys se situó entre Robres y Alcubierre con 300 efectivos, llegando a contar con 700. Estaba formada por voluntarios de ERC y en menor parte de Estat Catalá. La unidad acaba respondiendo a la División 30.ª, Brigadas Mixtas 131.ª y 132.ª, al mando de Jesús Pérez Salas.

Su historia aparece recogida en El Diluvio del 5 de noviembre de 1936:

Pancho Villa, miliciano

Allá, en el pueblo de la retaguardia, alguien le sacó el mote “Pancho Villa”. Su aspecto, tan en consonancia con el héroe mejicano, pudo ser la causa de ello. Per más pudo serlo, sus maneras, en todo momento por igual a las que se atribuyen a la figura rebelde del cabecilla. Sus pobladas barbas… Su rechoncho cuerpazo… Y su andar un tanto altanero…

Así, con todo su séquito de amigos, paseando por acá y por allá del simpático pueblo de la retaguardia, en espera del momento en que se le mandase a las líneas de fuego, el Pancho Villa de unos cuantos pasó a serlo para todos los milicianos. Un compañero suyo le dijo un día:

-Oye, Pancho Villa, Piensa en lo que eres ahora. Recuerda que en el momento que sea preciso has de hacer honor a tu nuevo nombre.

Y Miguel Vila, joven aun, que por arte de las mañas del pueblo en transformar cosas y hombres, prometió solemnemente que el Pancho Villa miliciano daría que hablar una vez estuviera en el frente.

¡Y lo cumplió!

En una sierra de nombradía, de estas que abundan en Aragón, los fascistas efectuaban un ataque desesperado, buscando abrir brecha en Ias filas del ejército del pueblo. Nuestros hombres resistían. Aguantaban el esfuerzo rabioso de la casta depravada. Pero se necesitaba algo más. Era preciso darles su merecido. Aprovechar su mismo ataque furioso para abrir la brecha que intentaban con nosotros.

Y se envió el refuerzo de milicianos que para ello se necesitaba, Unas centurias de la cuarta columna Maciá-Companys pasaron, de su punto donde tienen el cuartel general, a las avanzadillas. Entre estas centurias se hallaba Pancho Villa. Llegados entrada la noche, en un día del pasado mes de octubre, en Sariñena, durmieron en dicha ciudad, si dormir se le puede decir echarse sobre montones de paja maloliente en espera de las órdenes que no podían tardar. Que, efectivamente, no tardaron.

Temprano aun, dióse la orden de marcha, camino de las líneas de fuego, donde una lucha sin tregua venía efectuándose desde hacía dos días. Maltrechos por el viaje, con el sueño a cuestas aun, llegaron a lo alto de la sierra los bravos milicianos de la cuarta columna donde al cabo de breves momentos habían de poner a prueba su espíritu luchador. Una prueba dura, de proporciones gigantescas, casi se podría decir demoníaca…

Y es al cabo de unas pocas horas de la llegada, con el cansancio del ajetreo del camino y un corto espacio de tiempo de mal dormir sobre si, cuando Pancho Villa cumplía su promesa. De una manera gloriosa. De una manera sublime…

Solo… Casi solo, por lo que hace el caso. Miguel Vila, el Pancho Villa de la columna Macia-Companys, avanzaba por el terreno de lucha, imponente. Cual una figura legendaria bajada a estos mundos con un propósito prefijado. En una mano, el artefacto mortífero presto a lanzar. El fusil colgado al hombro. De la otra mano más bombas con que hacer retirarse al enemigo traidor y cobarde. Todo él, con su aspecto terrible, por lo claro de sus intenciones hostiles.

Así, pertrechado como el que más, avanzaba Pancho Villa, al igual que debió hacer su anterior en las tierras mejicanas. Ante él podían oponerse a su paso morisca como falangistas. Era igual. Unos y otros habían de sucumbir o dejarle vía libre. A su arrollador avance no podía oponerse nada.

¡Cómo no pudo oponerse ni un carro de asalto enemigo!

Que esta fue la epopeya del Pancho Villa miliciano. Que él, con su «séquito» unos pasos atrás, en su avance incontenible, llegóse a encontrar frente a un tanque. La suerte estaba echada. O el tanque vencía, aniquilando al soldado de la Libertad, o éste dejaba el camino expedito al tanque, ¡Y ni lo uno ni lo otro ocurrió!

Cuando nos lo cuentan lo hacen todos con un dejo de sorprendidos. Nadie pudo llegar a comprender cómo ocurrió ni cómo pudo ser que un hombre solo dispersara los ocupantes de un carro de asalto faccioso, se apoderara de él y, como postres, tomará, además, víveres y municiones junto al armatoste. Créese que unas bombas de mano hicieron explosión cerca del tanque con gran puntería… Y que después de ello, orgulloso de su hazaña, más satisfecho por los bienes que reportaba a los suyos la conquista, Pancho Villa vociferaba, junto con los suyos, que se le unieron rápidamente sobre «su cosa»…

Durante unos días fue el hecho saliente de las milicias que con más animación se comentaba. Y aún hoy día, en que el héroe del hecho reposa en una blanda cama de hospital, curando una herida que pudo ser grave y, por suerte, se quedo en que pudo serlo, todos se maravillan de lo que os relatan como un verdadero milagro. ¡Loor a los valientes de verdad! Alcañiz, noviembre.

Ya anteriormente se habían recogido sus audacias, en esta ocasión, en El Diluvio del 18 octubre de 1936 y en La Publicitat en su edición del 30 de agosto de 1936:

El Diluvio, 18 octubre de 1936.

EN EL SURESTE ARAGONES

La audacia y valor de nuestros milicianos (Por teléfono)

Alcañiz, 17, once noche.

En el día de hoy se ha desarrollado en el frente de Alcubierre una acción en la cual se ha demostrado el valor y la audacia de nuestros milicianos.

La tercera centuria de la columna Francesc Maciá ha logrado arrebatar al enemigo un carro de asalto y mucho material de guerra. Son dignos de mencionar los milicianos José Millás y Miguel Vila, antiguos combatientes de la gran guerra, y el sargento conocido por Pancho Villa.

Todos los milicianos de las columnas F. Maciá y Durruti-Villalba y los aguerridos guardias de asalto que luchan en el frente de Alcubierre están poseídos del mayor entusiasmo.

Debido a la valentía demostrada por la totalidad de nuestros combatientes está en poder nuestro la mayor parte… Alcubierre…

 En el sector de Alcañiz continúa la gran movilidad de combatientes y todo hace creer que no tardarán en producirse acontecimientos de importancia. Velilla Brualla.

El Diluvio, 18 octubre de 1936.

En el frente de Aragón

La tarea del comité de Pina

Las fechorías De los “Boinas Rojas” (Del enviado especial Josep Diaz y Morales).

Barbastro. —Último en este sector ha habido relativa tranquilidad. El otro día, en ausencia de Durruti, voy a entrevistarme con la segunda cabeza de la columna. el camarada Carreño. Al poco rato este me presentó el sargento de artillería Manzana, que aquí todo el mundo conoce por el nombre de Pancho Villa. Toda le admiran por su valor personal y por la su preparación técnica.

La Publicitat, 30 de agosto de 1936.

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona. 1 de julio de 1937.

Columna y Centuria Pancho Villa

Curiosamente, en Grañén se posiciona la centuria denominada Pancho Villa (Solidaridad Obrera 21 de enero de 1937) perteneciente a la División Ascaso. Igualmente aparece la Columna Pancho Villa, ubicada en La Zaida “Centuria que sale el 28 de julio hacía el frente de Aragón. Estaba formada por miembros de la CNT de la ciudad de Barcelona” (Berger Mulattieri, Gonzalo. Frente de Aragón (1936-1938) despliegue, evolución y trazabilidad de unidades militares, combatientes republicanos muertos y lugares de inhumación).

En definitiva, la presencia de Pancho Villa fue más allá de dar nombre a diferentes personajes, siendo, como hemos visto, referencia para toda una columna y una centuria.

El Negus

En Negus también es un alias que muchos milicianos tomaron como sobrenombre o mote, en referencia a Haile Selassie, el emperador de Etiopía que resistió la invasión de los fascistas italianos. Pero también respondía a un avión bombardero republicano que tenía un motor muy ruidoso «El Negus» y a una posición republicana en el sector de Alcubierre en plena sierra.

Como milicianos apodados Negus aparece Hilario Salanova Carreras, líder anarquista de la columna «Los Aguiluchos» y el miliciano Juan Fermín Fernández, del PSUC que estuvo en el frente de Aragón con la Columna Carlos Marx, incluso García Oliver habla del él en sus memorias llamándole el Negus. Juan llega a ser conocido como el «Negus de Tardienta» mientras que Hilario el «Negus del Norte» (Solidaridad Obrera, 21 de febrero de 1937).

El Negus de Tardienta, periódico «Juliol» del 27 de septiembre de 1936.

Sobre Juan Fernández trata “El Negus de Aragón”, publicado en la revista Estampa número 451, en septiembre del 36 sin olvidarse también de Hilario Salanova Carreras:

EL «NEGUS» DE TIERRAS DE ARAGON

Cuando salieron para la línea de fuego del frente aragonés, en ninguno de los dos se veía brillar el deseo vibrante de tocar a degüello. Y, sin embargo, a los pocos días de dar comienzo el avance hacia Zaragoza, sus hazañas ya se contaban en romance popular. Frente a cualquiera de los dos, los valientes milicianos se sentían atraídos, les seguían y se unían a sus grupos. Pronto bautizaron a uno de ellos:

—¡Pero si es el Negus!

¡El Negus!

Por las plazas de los pueblos por donde pasaba le acogía un clamoreo.

—¡Ya está ahí el Negus!

Los vecinos se asomaban a las puertas para contemplarlo. Se ofrecían para formar en su columna los mozos que habían dejado sus pomaradas, sus ganados y sus mujeres; los mozos que llegaban con paso tardo, sorprendidos de los pertrechos mortíferos, navegando de una acera a otra en las calles, estrechas para sus pies campesinos.

—Lo que es éste -decían— no debe espantarse de nada.

Todos querían seguir al Negus y ganar su amistad. Porque, además, ¡es tan leído!

El Negus contaba ya casi con una centuria de hombres seleccionados y decididos. Les largó un discurso, arengándoles con palabras y argumentos nuevos. Le oían sin pestañear, los ojos llenos de alegría, ligeramente abiertas las bocas, atentos todos los sentidos.

—¡Es un tiazo! —fue la exclamación general-.

Mandados por él machacaremos a los fascistas, ¡Nos haremos con ellos en seguida!

Equipados con lo imprescindible, arma al hombro, salieron calle arriba los milicianos del Negus, dando zancadas enormes. Los vecinos corrían a despedirlos, apretujándose para verlos pasar.

-U. H. P.! ¡U. H. P.! ¡Muera el fascismo! ¡Salud, rubia! ¡A Zaragoza!

Las jóvenes y las viejas les animaban:

—¡Buena suerte!

Esto ocurrió, primero en Lérida; después, en Caspe, y en Fraga, y en Barbastro.

La nombradía del Negus crecía y otro grupo de bravos muchachos quiso tener también un Negus. Pero las características de uno y otro se diferencian notablemente.

Debo hacer aquí un paréntesis para presentar a los dos.

El que tiene un parecido perfecto con el que fue rey Rey de reyes de Abisínia es un hombre pálido, de ojos serenos e imponentes barbas, negrísimas. Sus maneras son suaves, su voz fina y delicada y su sencillez admirable. Se llama Juan Fernández, maestro laico, con una escuela en la calle Barbará, de Barcelona, a la que acuden la mayoría de los chiquillos del barrio.

En las jornadas de octubre del año 1934, aunque anduvo pegando tiros con un fusil, no se reveló como ahora su energía y su coraje.

Se lanza al combate sin turbarse y sin frases inflamadas. Ordena de un modo manso, con la ternura de un padre. Pero las órdenes las da con tanta naturalidad como firmeza. En la guerra continúa siendo igual que en la escuela. Vigila la pitanza de su centuria, se preocupa por la ropa de sus soldados, cuida atentamente los asuntos que parecen más vulgares y cree en la importancia de las cosas menudas. De facciones duras, anguloso y alto, Hilario Salanova Carreras, el otro Negus, estuvo en la Legión Extranjera durante varios años. Conoce, pues, las tretas de la lucha de guerrillas, sin que el arrojo excluya la cautela, Manda asimismo una centuria, y sus proezas numerosas, consisten principalmente en apoderarse de las cabezas de ganado de los facciosos para abastecer con ellas a las tuerzas leales.

De vez en cuando se distingue con una acción estratégica. Hace unas semanas, por ejemplo, él y los suyos cortaron el canal que conduce las aguas a Huesca, mientras a doscientos kilómetros de distancia Juan Fernández copaba tres baterías de ametralladora.

Abierta la camisa, sobre el pecho velludo, cubriéndose con un sombrero de paja de amplias alas, Fernández estuvo el otro día unas horas en Barcelona, con objeto de saludar a los niños de su escuela, que le recibieron con caras embobadas ovacionándole después largamente.

—Cuéntenos, maestro, sus hazañas—le pidieron a coro los arrapiezos.

—No tengo hazañas que contar —repuso humildemente-. No he hecho nada que se destaque. Estoy cumpliendo un deber. Todos debemos cumplirlo. A vosotros os corresponde venir a clase diariamente, poniendo más interés que nunca en el estudio. Tenéis que obedecer sin vacilaciones al compañero que me substituye. Al terminar la guerra, si cumplís bien, podré describiros en el mapa las batallas y los pueblos reconquistados para la República. ¡Qué nadie falte a la escuela! Si alguno deja de cumplir su obligación tendrá que vérselas con los fascistas.

Yo no tuve más suerte que los alumnos.

-Mis milicianos valen mucho, mucho. Su bravura es extraordinaria- me dice.

– ¿Dónde tienes el cuartel general?

-Cerca de una de las columnas marxistas de la U.G.T. dirigida inteligentemente por Del Barrio y el periodista Ángel Estivill.

A Fernández le molesta que se hable de él. Sus acciones de Barbastro a Grañén, de Lanaja a Alcubierre las reputa lejanas y sin importancia.

—¿Cómo atacaste la estación de Almudévar, deteniendo el ejército que procedía de Zaragoza?

—No vale la pena. La victoria corresponde únicamente al Partido Socialista Unificado, en el que militamos.

El Negus entró con cinco milicianos en Almudévar. Se le venían encima los traidores. Se entabló un ataque terrible. Las ametralladoras y los cañones, ocultos no se sabía dónde, enviaban tal granizada de balas, que la muerte zumbaba en los oídos de aquella media docena de hombres, sofocados, inútiles en una lucha horrendamente desigual.

Fernández empezó disparando sus ametralladoras hacia un lado- y otro. Disparaba incluso al aire, arrojaba bombas de mano hacia todos los lados, rápidamente, con estrépito aparatoso. Y los facciosos, que atacaban Almudévar por su flanco derecho, huyeron desordenadamente, pensando sin duda que el Negus y sus cinco muchachos verdaderos demonios, eran un batallón compuesto de centenares de milicianos. Aquella noche, arriba, en la Sierra, se reunieron los compañeros de las Juventudes Socialistas, lo milicianos de la U.G.T y los campesinos de su centuria. Carecían de comida. No había cantidad suficiente. Juan Fernández, el Negus, que durante el día no había probado bocado, negose a comer.

-Todo para estos valientes. Y no hubo medio de hacerle tomar un poco de alimento.

Juan Puente.
Fotos Gonsanh.

Personajes de guerra, controvertidos, pero que constituyen parte de nuestra historia, de la guerra civil española a los que nos aproximamos tratando de esclarecer incógnitas que aún quedan por resolver.

Georgina Paul Puisac


Georgina Paúl Puisac nace el 19 de julio de 1933 en Capdesaso, en casa “El café de Marina”, café que regentó su familia, principalmente su madre, nombre por el que fue conocido el bar-café. Gracias a Georgina, nos acercamos a la vida de Capdesaso y su pasado reciente a través del café de Marina que actuó de centro social y neurálgico de la localidad monegrina.

Tiempos de antes, recuerda Georgina -duros, pero felices-, cuando iban a buscar agua a la fuente -con una burra y argados de mimbre, dos cantaros a cada lado, cuatro en total- y a la balsa a lavar la ropa, donde había unas pilas de piedra, pues antes –todo se hacía a brazo-.

El pueblo se salvó gracias a la huerta de Capdesaso, fértil gracias a la acequia Valdera y del Molino. El ayuntamiento arrendaba tierras a familias y ayudó mucho. Se ponía de todo: patatas, cebollas, ajos, judías, tomates, acelga… en casa gallinas, pollos y uno o dos cerdos que mataban -uno al inicio del invierno y otro al final-. Tenían oliveras, había molino de aceite en la balsa, y viñas todo el pueblo tenía y se hacía muy buen vino-. Pasadas las fiestas de septiembre, los carros ya estaban preparados para ir a cosechar la uva. Al campo siempre se llevaba vino, en bota, para trabajar. Alguno arrancaba algo de esparto y tan solo más que dos o tres familias hacían sogueta, los “fencejos”.

En Capdesaso hubo posada, en casa Pedruelo, venían con tartanas y mulas ya que tenía muy buenas cuadras. Georgina nombra con cariño la tienda de Fidel de ultramarinos, que también hacía de carnicería, y la de Eleuterio; luego estuvo el Spar, ya sobre 1965. De hornos de pan, recuerda Georgina, primero estuvo el de Montori y luego el de Cuarte, que vino a coger el horno de Inocencio. Venían vendedores de fuera y en la plaza vendían ropas o vajillas y el alguacil, con corneta, daba cuenta de su llegada. De Sariñena venía Dusán, Viscosillas, – venía en una moto con un carro y vendía telas, lanas o hilos-.

A la escuela fue hasta los 14 años, empezó a ir a los 6 o 7 años, aunque muchos querían dejar la escuela para ir a trabajar y ganar dinero. Muchas mujeres marcharon a Barcelona a servir y, cuando regresaban para festivos y fiestas, –traían ropas y zapatos que aquí no se veían-.

Georgina, a los 14 años marchó a trabajar a Porta en el barrio de la estación ferroviaria de Sariñena. Limpiaba botellas y cargaba y descargaba camiones. Iba andando, no le llegaba para una bicicleta. Iba junto a unas chicas que iban para Anoro, que tenía unos grandes almacenes en la estación; compraba y vendía ordio y trigo. Tardaban entre media hora y tres cuartos de hora en hacer el recorrido y si llovía se tenía que aguantar, aunque a veces los de Porta las llevaban. Iban dos o tres y siempre con el paraguas. En Porta recogían almendras, las descascaraban y en una mesa las separaban. Georgina aún se acuerda de la señora Melera que iba al tren a vender gaseosas.

A veces tenía que bajar a Sariñena a comprar alguna cosa, por un balde 1 hora ir y otra hora volver. También, durante un tiempo se dedicó a hacer viajes a Sariñena para hacer encargos, con un carro y burra. También iba a buscar al médico a la estación, donde subía con el coche Ispa.

La casa familiar la hizo un hermano de su padre que fue a América, fue ayudante de cámara, de un marques y para su retiro se hizo la casa para él y toda la familia. Era buena casa, -entonces las casas eran como corrales, con barro a las entradas-. Aunque él no llegó a vivir. El bar lo hizo para su padre. Su padre no había tenido tierras y tuvo que marchar a Reus para trabajar, fue allí donde conocieron al Marques. Pero su madre se quedó viuda muy pronto y tuvo que llevar ella sola el café.

Era café y salón de baile, solían reunirse para hablar, contar sus cosas y jugar a las cartas, algunos al guiñote, pero otros hacían timbas y apostaban dinero. Algunos hasta se quedaban hasta altas horas de la madrugada, alguna vez hasta las cinco de la mañana. Una vez apareció a las tres de la mañana el juez de Sariñena para sacarlos del bar -vino con una tartana y una mula y tuvo que salir corriendo mientras le perseguían por los tejados tirándole piedras y cascotes de tejas-.

A veces daban comidas, si estaba el maestro o el practicante que también se quedaban a dormir en plan pensión. Igual les daban de comer y cama a las orquestas. Durante la guerra se alojaron milicianos -en el salón había 14 camas con milicianos y en el almacén frente a casa de Usola vivían también y tenían transmisiones-. También estuvo transmisiones en la parte de arriba de la casa de Georgina. 

Después de comer iba la gente al café y los domingos por la tarde hacían baile, tenían un patio exterior y un almacén que hacía de pista de baile, con bancos en los laterales y un pequeño escenario. También se hacía baile si había algo especial o cuando la gente lo pedía gracias a la gramola que tenían -siña Marina que haremos baile-. El café lo tuvieron hasta el 2008 cuando cerraron definitivamente.

Las fiestas eran muy sonadas, había hasta 40 chicos que pagaban el baile -¡40 chicos de gasto de orquesta!- por lo que traían muy buenas orquestas. La víspera había pasacalles con la orquesta, después se iba con la virgen todo el camino hasta la ermita de santa Elena y después de la romería, se paraba en alguna casa y se cantaba alguna jota. Había carreras pedestres, comidas… Muy conocido fue Ramón Cambra que tocaba el violín y saxofón, aprendió en Barcelona y era un virtuoso de la música. Lo llamaban para tocar por los pueblos y tocar el violín. En Capdesaso tocaba los días festivos -para san José, el día del Pilar…-.

Para santa Águeda hacían chocolate para todo el pueblo e iban a la iglesia a tocar las campanas, luego hacían baile. Un día apareció un comercial que lo pusieron de chocolate. Y para san Sebastián se hacía hoguera en la plaza de la iglesia y alguno llevaba alguna silla o mueble viejo para quemar.

Georgina se casó con Paco Borbón, agricultor que llevó las tierras de casa Antón Francisco. Georgina ha trabajado en casa, han tenido vacas de leche que vendían a un camión de la Ram de Grañén que la iba recogiendo. A pesar de la dureza de antes, Georgina habla con nostalgia – la gente con poco eran felices. Hasta hace 10 años todas las puertas estaban abiertas, hasta con la llave puesta en la puerta-.

Manolo Foj Tella


Guardia de Riego del Sindicato de Riegos de Sariñena, Manolo Foj Tella fue figura clave en el funcionamiento del sistema de riego de la huerta vieja de Sariñena. Gracias a sus hijos Joaquín y Manolo Foj Blanco, recuperamos parte de su memoria, de esa estirpe de regadores de un sistema de riego tradicional que, a lo largo de la historia, ha sido parte fundamental de la fértil huerta sariñenense.

Manolo Foj Tella nace en Sariñena en 1927 y fallece en el 2013. De casa el Chencho, por parte de su abuelo Inocencio, tenían algo de tierras, aunque no mucha, siendo familia de “regadores”, oficio que hereda tras la jubilación de su padre Manuel Foj Moren; también guarda de riegos, al igual que su abuelo Inocencio Foj. Por ello fue conocido como “Manolo el Regador”.

Andando, su padre recorría el sistema a pie, entonces no había otro medio -¡Y eso que la acequia Valdera tiene un recorrido de unos 25 kilómetros y la del Molino unos 12 kilómetros!-. Y al igual que su padre, Manuel fue un gran conocedor del sistema de las acequias de Valdera, el Molino y la Acequieta y se conocía palmo a palmo las acequias, enfilas, husillos y aguatillos, cada campo y huerta, cada agricultor o huertero a quien ayudaba -Pero también tenía su genio y no dudaba en reprender si este o el otro se lo merecía, especialmente si por pereza no se había levantado para regar por la mañana-.  

-Había a quien se le pasaba el turno de riego, si había motivo les abría la tajadera por la noche, pero si era por no haber madrugado les regañaba-.

Manolo Foj Moren. Nació en 1900 y en 1920 realizó el servicio militar en Marruecos, momento en la que se tomó la fotografía.

Sus hijos Joaquín y Manuel han acompañado a su padre en el viejo oficio de su padre, de su trabajo como guardia de riego, en gestionar caudales, turnos de riego, vigilar su cumplimiento, marcar los tramos a limpiar, desaguar las acequias cuando venían crecidas del Alcanadre y controlar que no hubiese desprendimientos y se taponasen las acequias, tanto como por desprendimientos como de maleza a su paso por los diferentes puentes que salpican las acequias, entre muchas otras faenas -Veía la acequia y según el nivel ya sabía si faltaba agua, si estaba perdiendo o alguien estaba regando sin permiso-.

Como Guarda de Riego ostentaba autoridad, incluso podía denunciar, tenía una chapa ovalada que lo identificaba como guardia de riego del sindicato, aunque no la llevaba visible, solo la sacaba cuando lo veía necesario. Otras veces la sacaba, le sacaba brillo y se la volvía a colocar. También solía llevar un morral.

La acequia Vadera tenía unos 5 tramos y el riego se establecía por turnos -Los turnos eran de dos días por tramo, a veces se alargaba a tres días, pero no era lo normal-. Joaquín y Manolo recuerdan los siguientes tramos:

  • Tramo la vía pa arriba, que regaba la huerta de Capdesaso. Justo por la vía había una enfila general.
  • Tramo la vía – pantano.
  • Tramo pantano – Barrieras, la enfila de las piscinas.
  • Tramo Barrieras -Tierz, hasta el almacén del Pocho.
  • Tramo de Tierz pa abajo.

En las enfilas, donde no estaba el turno, Manolo ponía un candado que quitaba cuando el turno tocaba. Los turnos se publicaban en unos viejos cajones de madera que el sindicato tenía distribuidos por el pueblo. Estos cajeros fueron sustituidos por unos de aluminio y que, al igual que los de antes, se encuentran en los emplazamientos siguientes:

  • En plaza Roda donde el Cartujano.
  • En el Muro alto donde estaba la carpintería de Antonio el Frances.
  • En el Muro bajo, en casa Bernardino.

Manolo llegó a tener una Guzzi, una moto italiana, con la que se desplazaba por todo el sistema de riego -Lo peor eran las tormentas, tenía que salir, muchas veces de noche, pues si había crecida en el río, también se venía avenida a las acequias y había que aliviarlas, desaguarlas para que no reventasen de la presión del agua-. En la acequia Valdera tenía que ir por la Sardera (por los cipreses de Gascón), donde hay un aguatillo para evacuar el agua al río. Además, con las tormentas entraba mucha tierra y eso no era bueno para las acequias. A veces le acompañaba alguno de sus hijos, Joaquín o Manolo. Mientras él abría el aguatillo, uno de sus hijos le alumbraba con una de aquellas linternas de petaca. Joaquín recuerda perfectamente estar con su padre abriendo el husillo entre lluvia, relámpagos y truenos. Siempre iba con un impermeable.

Manolo Foj Tella con sus hijos Joaquín y Manolo.

-En una ocasión, una noche de tormenta, yendo camino de la Cabañera Real hacia la Sardera, era tan fuerte el aire, la lluvia, relámpagos y truenos, que a su paso se cayeron algunos postes de luz que estaban junto al camino dándole un susto tremendo-. Fue un rayo, cuentan Joaquín y Manolo, que tiró hasta unos 10 postes de luz -Iba en moto y del susto se cayó al suelo-. En invierno se ponía periódicos para no pasar frio con la moto. Con el tiempo, Manolo llevó una furgoneta.

-Otra vez le pico un alacrán y llegó a casa como pudo, casi desvanece al llegar, no podía más-. Y otro día cayó con la furgoneta en la acequia-. Anécdotas que con el paso del tiempo recuerdan con cariño sus hijos, a pesar que fueron circunstancias duras, pero que siempre acabaron bien –Un año, que se celebraba FEMOA en las piscinas, por la noche estuvieron vigilando Manuel y Vicente Villellas, que era el Guarda de Campo, junto a la Guardia Civil-.

Era un trabajo bastante bueno pero que a veces se complicaba mucho. No había teléfonos y muchas noches la familia se preocupaba por si le había pasado algo, incluso algunas noches lo iban a buscar y allí estaba con su gancheta peleándose con algún aguatillo en plena tormenta. Cuando empezó a acompañarle José Anoro Marías, su familia se quedó más tranquila, ya no iba solo.

Los días de mucho aire, de viento, también eran malos, levantaban mucha maleza que acababa en las acequias, luego la maleza se quedaba en los puentes y si se acumulaba mucho bloqueaba la acequia. Para ello, Manolo usaba su gancheta extensible, con su mango extensible para poderla llevar en el coche. La gancheta tenía en la punta dos ganchos, a modo de horca, con solo dos dientes laterales, y con el final en forma de gancho.

Especialmente lo hacía en la acequia Valdera, cuando cruza la vía a través de un acueducto, donde se forman muchos tapones –Es una zona a la que tenía que ir muy a menudo-. Keko Anoro apunta que existe un aliviadero antes del acueducto, por si había avenida para que no desbordase por la vía, además el paso lleva como una derivación que buscaba que no se acumule la maleza, -Pero igual se acumula-. El acueducto está un poco más abajo del puente de la vía, es por donde está la Fija, la balsa y el almacén donde la Fija, la locomotora, bombeaba el agua a la estación ferroviaria de Sariñena.

El repique era una de sus faenas. Era la obligación de limpiar cada tramo de acequia. Manolo cortaba unas cañas entre unos 30 a 40 cm, las rajaba por una de sus puntas y ponía la boleta, un papel rectangular que ponía el nombre del propietario de la finca y los metros que le correspondía limpiar. Las distintas cañas las clavaba en el cajero y las ponía a la correspondiente distancia que media cuidadosamente a pasos. El que no hacía su tramo se le multaba o se le pasaba el Repique más caro. Limpiaban a hoz, horca y pala. Había zonas más difíciles de limpiar, con más buro y maleza, y otras más fáciles, como los arenales.

Una vez en Sariñena, la antigua Valdera iba desde el pantano adelante al aire, por la zona conocida como el Tollo Soto, en el cruce de la avenida de Zaragoza con la calle Miguel Servet, donde mucha gente iba a bañarse en verano.

Manolo Foj Tella con sus nietas y nieto.

Antes era un trabajo mucho más exigente, se regaba mucho a pie y muchos campos, se dependía mucho de la huerta hasta que llegó el canal y se comenzó a regar el resto de tierras de secano. Manolo ha hecho muchos metros de acequia, José el Moreno, con el tractor y el remolque llevaba los tablones y con camiones hormigonera echaban la solera y luego encofraban los laterales con tablas y rellenaban con hormigón. Nunca ha parado, siempre había trabajo, siendo Manolo un pilar fundamental en el Sindicato de Riegos de Sariñena.

Cuando su hijo Manuel se casó, Manuel en la boda no se privó de tomar una que otra copa, no mucho, pues no solía beber alcohol. Pero aquel día hizo una excepción. Al llegar a casa, por la noche, pronto se anunció tronada por lo que tuvo que salir. El oficio, la dedicación, como no podía ser de otra manera, la llevaba por dentro, la de Manolo el Regador, gran persona y muy querida en nuestra villa de Sariñena. En su recuerdo y memoria.