Ferias y mercados de Sariñena

La villa de Sariñena, a lo largo de su historia, ha sido población de ferias y mercados todos los sábados del año y del uno al quince de septiembre, ferias tan célebres como la de la Candelaria, la de Ramos y la de la Santa Cruz. Un Privilegio Real para celebrar ferias y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales otorgado por el rey Pedro IV en 1381.

Calle del Mercado, Sariñena. También conocida como calle de los Porches.

Unas ferias que nacen en plena expansión de ferias a lo largo y ancho de Aragón, concretamente en el siglo XIV, cuando son concedidas ferias a Tarazona, en 1301, en julio y septiembre; una segunda a Barbastro, en 1371, en el mes de agosto y las ferias de Sariñena. Pero que, a partir de estas fechas, apunta José Carmelo Martínez Pérez, y a lo largo del siglo XV apenas habría nuevas concesiones “Pues las necesidades económicas y comerciales del territorio quedaban cubiertas con las ya existentes, así como con los mercados tradicionales que venían funcionando desde los siglos anteriores” (Martínez Pérez, José Carmelo. Las ferias medievales y artesanas como atractivo turístico).

Una impronta que ha quedado completamente marcada en la esencia de Sariñena y en la misma denominación de una de sus principales y más céntricas calles, la calle del Mercado, donde se celebraba el histórico mercado de la villa. Igualmente podemos hablar de la calle del Mercadal, en el barrio alto, que en aragonés medieval se refiere a mercado, un término que proviene del latín medieval mercatale o mercatum, que significa lugar o plaza donde se celebra el mercado, reflejando su pasado ligado a las ferias y mercados. Calle especialmente próxima a la calle Villanueva, donde se celebraba la feria, hasta que, en 1740, parte de la feria, la parte no relacionada con caballerías y ganados, se redirigió a la calle del Mercado. Quedando en el entorno de la calle Villanueva, actualmente plaza, la feria ganadera y de caballerías, con una red de corrales de Palanca, muy característicos y propios de Sariñena.

Por lo tanto, las ferias contribuyeron al desarrollo de una Sariñena prospera, Sariñena Villa Plena, regada gracias al río Alcanadre y la Isuela y que, gracias a sus acequias de Valdera, el Molinar y la Acequieta, gozó de una gran huerta con una intensa actividad agrícola y ganadera que continúa hasta nuestros días dando continuidad en la realización de la actual feria agrícola y ganadera FEMOGA.

Privilegio de ferias y mercado

Es el rey Pedro IV quien, en 1381, otorga a Sariñena el Privilegio Real a tener ferias y mercado. Un hecho ampliamente recogido por distintos historiadores como son los casos de Arturo Morera o Ricardo del Arco, quienes recogen como: “Pedro IV de Aragón concedió a Sariñena la celebración de feria y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales” (ARCO, p. 452). Todo un Privilegio Real que, atendiendo a una copia reproducida en un documento de 1760, venía a decir: “Item idem Dominus Rex Petrus inclyte Recordationis ejus Regio privilegio dato in Civitate Cesarauguste die vigessima nona mensis Novembris anno a Nativitate Domini millesimo tricentesimo octuagesimo primo concessit eidem Ville de Sariñena ferias et mercatum cum plenissima francquitate lezdarum pedagiorum et aliorum jurium Regalium…». Un privilegio manuscrito en latín que se puede traducir en la siguiente forma: “Asimismo, el mismo señor Rey Pedro —de ilustre memoria—, mediante un privilegio real otorgado en la ciudad de Zaragoza el día veintinueve de noviembre del año del nacimiento del Señor de 1381, concedió a la misma villa de Sariñena una feria y un mercado, con plena exención de lezdas, peajes y otros derechos reales…” (Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005).

Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005.

No obstante, en los anales de Sariñena, en uno de sus libros, se apunta que el privilegio es concedido en 1372 , quedando de dicha forma narrado: “El Señor Rey D.n Pedro el quarto de Aragón en el año de mil trescientos setenta y dos y en consideración al valor, esfuerzo y fidelidad de sus Naturales, es constante que en todos tiempos se esmeraron los Señores Reyes en distinguirla con diferentes Fracias y Privilegios y mirándola como digna y estimable Alhaja de la Corona admitieron gustosamenmte los medios de reintegrarla a ella y para fomentar la publica utilidad y el mexor establecimiento de dicha Villa y Aldeas, se dignaron concederle y confirmarle el Privilegio de tener Feria y Mercado en ella todos los años, desde el primero hasta el quince de Septiembre y en el día Sabado de todas las Semanas teniendo bajo la Real Protección a todos los que fuesen para comprar y vender” .

En definitiva, la realización de ferias y mercados responde a todo un privilegio real que la Villa de Sariñena ostentó desde el siglo XIV, siendo las ferias de Sariñena ampliamente conocidas y todo un referente en el reino de Aragón y limítrofes e incluso, y especialmente, Francia.

Sariñena, villa de ferias y mercados

Profundizando en las ferias y mercados de Sariñena, retrocedemos hasta 1436, cuando las Cortes de Alcañiz da una sentencia por la que se establecen los distintos tipos impositivos para los animales y mercancías que se llevaban a las ferias y mercados de Sariñena. El referido apunte lo recoge el investigador sariñenense Arturo Morera Corull en su obra dedicada a la historia de Sariñena “Salvador Sarinianus”. Al parecer, la feria de Ramos, celebrada en Sariñena, de acuerdo con José Antonio Mateos Royo, debió ser importante en la fijación de los precios de las reses, ya que entre los siglos XVI y XVII “Seguía constituyendo la cita esencial para fijar acuerdos de compra y evaluar el precio de las reses” (Municipio y mercado en el Aragón moderno:  El abasto de carne en Zaragoza (Siglos XVI-XVIl). La administración, 1581-1650. José Antonio Mateos Royo.  Universidad de Zaragoza).

Una notoriedad que también fue adquiriendo con el comercio de caballerías, un comercio que fue cogiendo fuerza y que al parecer estuvo bastante relacionado con el país vecino de Francia. Una relación tan importante, de las ferias aragonesas con Francia, hasta el punto que durante las guerras hispano-francesas (1514-59) se facilitó el comercio y asistencia de mercaderes franceses “Se facilitó la asistencia de los mercaderes franceses a ferias celebradas en ciudades y villas del norte del reino como Huesca, Barbastro y Sariñena, actitud”. Una curiosa medida recogida por José Antonio Mateos Royo y que fue “favorecida” por la deposición de Hurtado de Mendoza como virrey en 1556 pues “Su emplazamiento a medio camino entre Zaragoza y Toulouse propiciaba las transacciones entre mercaderes franceses y aragoneses, así como la actividad de las compañías mercantiles mixtas orientadas a exportar la lana aragonesa a Francia o el pastel tolosano a Aragón” (Mateos Royo, José Antonio. Comercio, conflicto militar y violencia legal. La Diputación de Aragón ante las marcas del Béarn y las guerras hispano-francesas (1514-59)).

En definitiva, tal y como aclara José Antonio Mateos Royo “La Diputación no sólo buscaba así mantener la paz y el comercio en Aragón como bien común, sino preservar su principal fuente de ingresos: los aranceles cobrados en la frontera, arrendados a un particular durante un trienio. Si las marcas obstaculizaban el comercio con Francia, dicho arrendatario reclamaba a la Diputación una solución o indemnización por las pérdidas. Causaban especial daño si afectaban al tránsito de mercaderes franceses hacia las tres mayores ferias celebradas en el norte de Aragón citadas. La Diputación se quejó así al Justicia de Biescas en 1523 de que la menor asistencia de estos mercaderes a la feria de Sariñena generada por sus represalias había acarreado a dicho arrendatario unas pérdidas superiores a 200 ducados”.

Pronto vino un segundo problema añadido, siendo este el contrabando, cuestión que en 1565 llevó al gobernador general de Aragón, Juan de Gurrea, a controlar personalmente las ferias de Sariñena “Para evitar el continuo contrabando de caballos que se compraban allí para venderlos en Francia” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus). Concretamente fue la inquisición quien se encargó de controlar los pasos fronterizos, persiguiendo a los contrabandistas o los entonces llamados “Pasadores”. Esto llevó, de acuerdo con Pilar Sánchez, en su obra La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI, a que en 1574 se iniciase una importante ofensiva contra los pasadores: “El Consejo de La Suprema ordeno el reforzamiento de la vigilancia fronteriza con el nombramiento de comisarios en Benasque, Plan y Canfranc, puertos mas frecuentados, según los Inquisidores. Se investigó el lugar de Ariza, en la frontera con Castilla, una de las principales localidades en la ruta del tráfico de caballos” (La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)). Sucesos que también apunta Juan Carpio Elías “Por aquellos años hay períodos en los que se intensifica la preocupación y la persecución emprendida contra los contrabandistas. Uno de ellos se produce en los años de 1574-76” (Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan).

El caso de Ariza atañe a Sariñena y a otras ferias y manifiesta la actividad y proceder en cuestión: “Una vez en Ariza, los testigos señalaban que los caballos se vendían a extranjeros (franceses, Bearneses y gascones) que se acercaban hasta el lugar a comprarlos o, por el contrario, se llevaban a las principales ferias del Reino (Sarinena, Huesca, Barbastro y Daroca)”. Por ello, recoge Pilar Sánchez, para controlar las ferias y la compraventa de caballos, es enviado el secretario del tribunal, Miguel Mulsa a la feria de Sariñena “Este mismo año el Tribunal prestó Especial atención a los centros de intercambio. Ministros Inquisitoriales asistieron a las Ferias mas Importantes del Reino al objeto de publicar los edictos de fe y supervisar la compraventa de caballos. El secretario del tribunal, Miguel Mulsa, fue enviado a Sarinena y a la Feria de San Bartolomé de Barbastro”. Aunque finalmente el contrabando no era tanto como parecía y el miedo a la inquisición limitó completamente al desarrollo de la feria: “De Momento se sabía que en la feria de Sarinena nadie había intentado vender caballos a Bearneses, ni estos se habían acercado por allí. Los compradores habían sido naturales del Reino y algunos catalanes qué habían quedado obligados a enviar un certificado de los Inquisidores de Barcelona, conforme habían adquirido los caballos para su propio servicio” (La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)).

“Para destacar sus éxitos (el Tribunal de Zaragoza, da cuenta del resultado que tuvo el envío de un notario a la feria de Sariñena, donde solían acudir a comprar caballos gente de Francia, Gascuña y Bearne. En esta ocasión, ni vendedores, ni comparadores, ni terceros que facilitan el trato se atrevieron a entablar negocio. Solamente se vendieron caballos para los naturales del reino y algunos catalanes, incluso éstos, se comprometieron a enviar certificación de los inquisidores de Barcelona en el plazo de 3 meses. Este celo de la Inquisición en las ferias podía afectar al comercio en genera

La compra la realizaba el intermediario castellano, que iba pasando poco a poco los ejemplares directamente a casa de los implicados en Ariza o los dejaba a 10 o 12 leguas de la raya. Los animales descansan en las casas de los acusados de esta localidad, «los reparan y después los llevan a las ferias que se hazen en este reyno en Sariñena, Huesca Barbastro y Daroca», donde alcanzan precios de 200 y 300 escudos”.

Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan.

Pero el contrabando y la venta ilegal continúa desarrollándose a pesar de sus intentos de controlar este comercio ilegal. Línea que aborda Juan Elías Carpio en “Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI”: “El contrabando seguiría siendo una realidad durante las siguientes décadas y el Consejo de la Inquisición no dejaría de solicitar diligencias y medios para impedir el paso de caballos a Francia, Bearne y Gascuña”.

Ante su descontrol, en 1590, el Tribunal de la Inquisición de Zaragoza elabora un completo informe en el que estudia y plantea soluciones sobre la problemática. Entre aquellas medidas está la de “Enviar un secretario a las principales ferias, las de Daroca, Barbastro, Sariñena y Huesca para que lleve un control de todos los tratos sobre caballos”.

Algo antes, en 1579 se produce un proceso relacionado con la feria de Sariñena, el del honorable Tomás de Lamarca, guantero, vecino de la ciudad de Zaragoza, contra Juan de Pillarte, guantero, vecino de Zuera, por no haber cumplido cierto trato sobre la venta de 3200 pellejos concertadas en la feria de Sariñena (ES. 50297. AM – Caja/007307).

Poco a poco, la villa de Sariñena desde pronto se va convirtiendo en un referente por sus ferias, destacando su importancia y calidad. Por ello son numerosos los testimonios que a lo largo de los tiempos han ido destacando y reconociendo dicha cualidad de la villa. Así, es en 1585 cuando el cronista Enrique Cock, acompañando a Felipe II en su viaje a Zaragoza, Barcelona y Valencia destaca una Sariñena «Muy nombrada por las tres ferias que tiene en cada año» (Cock, año 1585, p. 1371).

Lo mismo le sucede al cartógrafo y geógrafo Juan Bautista Labaña a su paso por Sariñena en el año 1611: «Es villa principal del rey. … Cercada de muros altos, de tapia fuerte; por fuera de los cuales, tiene dos arrabales, a la entrada y salida. Está asentada en llano y a lo largo del río Alcanadre, a mano derecha, sobre el cual tiene un puente muy bueno y encima de él un azud muy bien hecho, para sacar una acequia con la que riegan una gran huerta; y en ella y en el término cogen mucho trigo, vino, aceite y azafrán; y tiene mucho ganado y tierra rica, así por la abundancia como por las tres ferias que se hacen en ella. Fuera de la villa hay un monasterio de frailes franciscanos, un hospital y escuela de Gramática» (Labaña, año 1611, p. 238).

Tampoco pasan desapercibidas para Vincenzio Blasco de Lanuza en sus “Historias ecclesiasticas, y seculares de Aragon en tiempos de Carlos V” en 1622: “Son las ferias desta villa celebres, y de muchas, y grandes mercadurías”.

Acercándonos a mediados del siglo XVIII, la celebración de la feria concentra en la misma calle caballería y ganado con “tratantes, compradores, vendedores de verduras, quincalleros, chatarreros, agricultores, vinateros, forasteros, niños, señoras, ganaderos…” Cuestión que lleva, en 1740, al alcalde de la villa de Sariñena José de Idiazábal de Estella, a dirigirse a la Real Audiencia para intentar organizar y estructurar mejor la populosa feria “Trapería, comestibles y quincalla se plantan a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los corrales de palanca para la venta de las caballerías, por ser preciso pasar por medio de dicha calle las que se venden y despachan, sin poderlo remediar sus compradores, y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y contratan derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados acuden”.

El hecho queda recogido en un documento de 1740, por el cual “El Ayuntamiento y síndico procurador de la villa de Sariñena solicitan facultad para obligar a los mercaderes y demás comerciantes que acuden a las ferias o mercados de dicha villa, a poner sus tiendas y géneros en los cubiertos de la plaza en lugar de hacerlo en la calle donde se hallan los Corrales de Palanca para la venta de caballerías por los peligros que en ésta se ocasionan” (ES/AHPZ – J/001298/0061). Un importante documento que nos descubre la feria del siglo XVIII que lleva a Armando Serrano Martínez a escribir su artículo “La Feria de Sariñena, 1740” publicado en el diario del Alto Aragón.

Armando Serrano Martínez describe una Sariñena de unos 675 habitantes durante aquel siglo, con una visión “Con mezcla de colores, gritos, mercaderías de todas clases, olores y sabores no dejaría indiferente a un espectador de nuestro tiempo”. Entre estas visiones, el documento recoge el testimonio que presenta el Concejo a la Real Audiencia de Aragón: “Con las dichas caballerías atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez y a su hija de Joseph Mora, vecinos de la misma villa a los que maltrataron de forma que esta la comulgaron de viatico…”.

Calle del Mercado o de los Porches, Sariñena.

La feria, que entonces se realizaba en la calle de Villanueba y que tanto problemas daba  “Causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes” se soluciona trasladando los puestos de mercadería en la calle céntrica de los porches, conocida actualmente como calle del Mercado, donde se venía celebraba el tradicional mercado: Dexando dichos mercaderes libre y expedita la referida calle para el transito de las cavallerias planten sus botigas y generos en los cubiertos de la plaza y mercado de dicha villa, donde con mayor comodidad y sosiego y sin desgracia alguna puedan despachar sus generos y mercaderías…”. Propuesta del Consejo que finalmente acabó aprobando la Real Audiencia de Aragón. El texto, en una transcripción aproximada, viene a ser la siguiente en sus partes más destacadas:

Francisco Garres, Escribano del Rey nuestro Señor por todas sus tierras, Reynos y Señoríos, domiciliado en la Villa de dha [dicha] [asiento…] doy fe y testimonio: que en los días, mes y año de la fecha de oy, ante el Señor Don Joseph Yrarazabal de Estella, Juez Español de dicha Villa y de su Jurisdicción, celebrando Corte, pareció personalmente Antonio Blanco de Rodellar, de dho  Prior de dicha Villa, y prevenido de dicho oficio, y como tal dijo: que en virtud del referido su empleo, y para ciertos fines y efectos que le combiene hacer constar por disposiciones de testigos que estaba pronto a presentar, que en los días en que se celebran las ferias o mercados en la presente Villa, con el motivo de plantarse los mercaderes de trapería, comestibles y quincalla a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los Corrales de palanca, para la venta de las caballerías por ser preciso pasar por medio de dicha Calle las que se venden y despachan, y sin poderlo remediar sus compradores y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y comercian, derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados concurren; y que todos los referidos irreparables perjuicios se pueden remediar con tal que dichos mercaderes dejen libre y expedita la referida calle para el trámite de las Caballerías, y planten sus botigas [tiendas] y géneros en los cubiertos de Plaza y Mercado de dicha Villa, donde con  mayor comodidad y sosiego pueden ser perjuicio alguno pueden despachar digno, y que fecha dicha justificación se le mandase le traigan presentemente para saber de ella donde le conviniese.

Visto por su Merced el dicho señor alcalde primero lo de parte de arriba lo que se ha visto y alegado por dicho síndico procurador, mandó se le notifique por el presente escribano a los.

Presentó por testigos a Diego Manobel, de edad que dijo ser de ochenta años; a Francisco Vicien, de sesenta y cinco años, y a Ignacio Perera, de sesenta y seis años, todos labradores y vecinos de dicha villa, a quienes dicho señor alcalde primero tomó y recibió de juramento. Y los unos y los otros lo hicieron por Dios nuestro Señor y a una señal de Cruz en la debida forma de derecho y bajo el ofrecimiento debido. Oraron de lo que supiesen y les fuese preguntado, y siéndolo sobre lo expuesto y alegado de parte de arriba por dicho Ramón Blanco de Rodellar, Síndico Prior, que por mi dicho señor les fue leído, de que doy fe, contestes, unánimes y conformes dijeron ser cierto y verdadero lo de parte de arriba alegado por dicho Síndico Procurador, y en tanto grado, que en los días de celebración de festejos de esta dicha villa, la calle llamada de Villanueva, donde se hallan los corrales de palanca para el despacho delas Caballerias, que a ellas concurre.

Se alla Intransitable y al passar por la Calle los Mercaderes sus generos para su venta, y que de ello resulta angostante mucho la referida calle y no poder passar las caballerias que de otras Palancas salen vendidas, se hace que sea atropellando a las personas que se allan tratando y contratando en las ferias, y causando diferentes daños a los muchachos y aun a los mismos mercaderes en sus tiendas como fue publico y notorio en esta Villa que en los años pasados con las dichas cavallerias atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez, y a una hija de Joseph Mora vecinos dela misma Villa a los que maltrataron de forma, que esta la comulgaron de viatico, y otros daños y digustos que al presente no se acuerdan los testigos de las personas que sucedieron, y que no obstante diferentes bandos politicos que anualmente se publican de orden del Ayuntamiento en sus ferias para el mejor govierno de ellas, y que todos los referidos daños y digustos de cierto se remediarian dejando la dha calle libre y expedita para el transito de otras caballerias, y plantando los otros Mercaderes sus tiendas y generos en los cubiertos de plaza y Mercado de dha Villa donde con mucha comodidad pueden despachar estos sin que se les siga perjuicio alguno.

En el documento se cita la particularidad sariñenense de las denominadas “Palancas”, en relación a establos de ganado que provienen de antiguos cercados, vallados con estacas. Una impronta muy enraizada en la localidad y muy vinculada a su pasado de ferias y mercados.

Sariñena, 1927. Zona del Mercadal, con corrales y palancas.

En el mismo siglo XVIII, en 1760 se produce de nuevo un episodio curioso, en esta ocasión no se cuestiona su emplazamiento si no las fechas de las ferias “En la villa de Sariñena de la jurisdicción espiritual de este obispado se celebran cada año dos ferias que son las mas concurridas de este Reyno, pues así desde Francia, como de otras Provincias de España es el concurso de los Feriantes muy numerosos; pero siendo en el tiempo destinado para la abertura de las Ferias la segunda Dominica de Cuaresma y el Domingo de Ramos”. Aspecto que queda recogido en la Orden del Consejo para que esta Audiencia informe sobre el contenido del memorial dado al excelentísimo gobernador del Consejo por el venerable obispo de Huesca sobre celebración de ferias en la villa de Sariñena. Un documento es producido por la Real Audiencia de Aragón (ES/AHPZ – J/000830/000005).

Las fechas de las ferias se ponen en entredicho “La una en la segunda Dominica de Quaresma y la otra el Domingo de Ramos”, pues no pueden ser idóneas para cumplir los fieles con sus obligaciones con la iglesia: “Expresa en el a que dias se podran transferir las ferias, en lugar de los expresados, que sean mas comodos para que los fieles cumplan con los preceptos de la Iglesia”

El informe solicita el titulo o privilegio para celebrar dichas ferias, transcribiendo una copia de los Privilegios de Sariñena de “Celebración de feria y mercado”.

A finales del siglo XVIII, el fraile cartujano Fray Manuel Bayeu, extraordinario pintor que pintó las bóvedas y muros de la Cartuja de Nuestra Señora de la Virgen de las Fuentes dejó constancia de las ferias de Sariñena en su correspondencia con su amigo el ilustre comerciante aragonés Martín Zapater. En sus misivas, Bayeu le lleva a invitar varias veces a la Cartuja de las Fuentes y a la feria de Sariñena, una correspondencia entre ambos que queda recogida por José Ignacio Calvo Ruata en su Tesis Doctoral “Vida y obra del pintor Fray Manuel Bayeu”.

Así, con fecha del 13 de marzo de 1775, fray Manuel Bayeu envía carta a Martín Zapater, dando cuentas del paso por la Cartuja de Tomás Pallás y Sarrate, amigo común de Zapater y de Goya. Pues al parecer, en febrero-marzo de 1775, Tomás Pallás y Sarrate pasa por la Cartuja de las Fuentes tras asistir a la feria en Sariñena “Ocasión que aprovechó para llevar a Fray Manuel Bayeu algunas obras de Goya”. En la misma misiva, Bayeu deja impresión sobre la feria de aquel año: “Esta feria de Sariñena dizen no a balido nada por no aber bajado más de una manada de mulas franzessas y ser pocos los conpradores” (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

Para fray Manuel Bayeu, la villa de Sariñena es la localidad de referencia, donde pasa algunas temporadas, siendo cofrade de la Cofradía de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, inscrito en la relación de “Hermanos eclesiásticos y religiosos de devoción de la Sangre de Nuestro señor Jesu-Christo” e incluso existiendo posibilidad que estuviese involucrado en el diseño de la iglesia parroquial de Sariñena y la capilla de la virgen de Loreto.

A Sariñena acude especialmente para la compra de carnes, concretamente ranas, topos y galápagos “Carnes permitidas en la rígida dieta cartujana” en especial cuando caían enfermos o en este determinado caso el de fiebres tercianas que afectó a Bayeu y al resto de la comunidad cartujana en el año de 1778: “Conque procuraré por Sariñena ranas y topos y algún galápago para restablezerme. Procure vuestra merced por la salud que, es amable, y guardarse aora de los resfriados que es el tienpo crítico” (Carta de Fray Manuel Bayeu a Zapater, 14 de noviembre de 1778).

En mayo de 1780, todo apunta a que Zapater interviene “A favor de las clases populares en un asunto de precios y abastos de carne en relación con Sariñena”. Por ello Bayeu alabó y agradeció su actitud, al igual que los demás conventuales: «Particularmente nuestro padre prior [Ventura Lázaro] que se ha alegrado mucho de lo de Sariñena». Por entonces Zapater prestó cierta ayuda a un tal mosén Agustín, conocido de Manuel Bayeu. En breve Zapater volvió a emprender un viaje para el que fray Manuel le deseó «Salud, comodidad y alegría» (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

“Del espediente de Sariñena quedo enterado. Pero si por punto general separan de propios la carne, quedamos lindamente. Porque lo que se pretiende es la unión a causa del alibio de los pobres o bezinos que no tienen otra utilidad que comer algo barata la carne, enmedio de sufrir tan gran carga de censsos. Yo, de cualquier modo, estaré agradezidissmo a vuestra merced porque sé que todo lo trabaja como cossa suya y mía.”

Bayeu a Zapater, carta del 6 de mayo de 1780.

En 1788 Fray Manuel Bayeu invita a Zapater a venir a cazar a la cartuja, con abundancia en perdices. Pero parece que no acepta, “Ni tampoco a la Cartuja”, se lamenta Bayeu, “Ni a la feria de Sariñena”: «vuestra merced no quiere benirlas a cazar, ni las liebres, que le buscaría buenos galgos para estas espesas. Ni quiere benir a ber esta Nuestra Señora, ni aún con título de ber la feria de Sariñena« (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

Ferias. El 16 del corriente se celebra en la Villa de Sariñena, en el Reyno de Aragón, muy concurrida de toda clase de ganados mayores, señaladamente de mular. El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.
AVISO. El Jueyes 3 de mayo próximo, hay feria en Sariñena. Diario de Zaragoza, 28 de abril de 1798.
El día 17 de este mes hay Feria en Sariñena. Diario de Zaragoza, 9 de febrero de 1798.

Diario Zaragoza 13 de marzo de 1799.

El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.

Alcanzando el siglo XIX, aparece un documento fechado en 1802 que dictamina que todo albéitar (veterinario) que acuda a la feria presente título o cartilla que le acredite como tal. El Real Acuerdo viene de la mano de Manuel Sola, procurador de la Real Audiencia del Reyno facultades otorgadas por Francisco Ventura, Cosme Playan, Benito Sennador, Antonio Vitales, Josef Romerales, Esteban Lac y Bernardo Claveria Alcalde, Regidores, Diputados y Síndico Procurador, respectivos componentes, el Ayuntamiento y Junta de Propios de la villa de Sariñena, celebrándolo y celebrándola en ella a veinte y nuebe de julio de mil setecientos noventa y ocho.

“Año de 1802 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena dice: Que con motivo de las ferias concedidas a esta billa, concurren a ellas un extraordinario número de caballerías de todos los reinos de España, concurriendo también de los de Francia, que por ello acuden muchos Albeitares de varios pueblos al reconocimiento de las caballerías en el acto de su venta y … Declara se siguen muchos perjuicios a los compradores y vendedores, pues cada uno declara dintistamente y nunca o muy pocas veces, se conservan las relaciones de uno con otro. Por ello…

El Alcalde de la villa de Sariñena providencie que los Maestros Alveytares que acudan a las ferias de dicha villa y quieran exercer su Arte, le presenten el Titulo o Cartilla de la ley y siendo suficientes les permita el exercicio de su Profesion.” (ES/AHPZ – J/001315/0015 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena, sobre que todos los maestros albeitares que quieran ejercer su oficio en las ferias de dicha villa, a las que concurre gran número de caballerías de todos los reinos de España, presenten su título o cartilla que les acredite como tales al Alcalde de la misma).

Diario de Zaragoza 17 febrero de 1815.

La primera feria de la villa de Sariñena, se celebrará en los tres días de Carnestolendas, en el año próximo y sucesivos, y la segunda como siempre en la semana de Pasión. Diario de Zaragoza, 11 de diciembre de 1817.

Con el paso de los años, las ferias continúan gozando de gran popularidad, viéndose igualmente reflejada en distintas obras, como es el caso del Diccionario Geográfico Estadístico de Sebastián de Miñano de 1827 en su entrada sobre Sariñena: “Tiene 3 ferias, en las que consiste el principal comercio en ganado mular, caballar, cabrío y lanar, como también de ropas y comestibles”.

En el paso de Urries hay una galera que saldrá el martes para la Feria de Sariñena, con asientos almohadillados; admite pasageros y arrobas. Diario de Zaragoza, 5 de abril de 1832.

Destacado también por José Torner en 1833 “Es celebre esta villa por las dos ferias que se tienen en ella a principios y fin de Cuaresma para la venta en particular de ganado mular, las cuales felizmente para la nación no son sombra de lo que fueron, porque como ya en el país se dedican a la cría de mulas, no es necesario introducir tantas del extranjero” (Torner, José (1833), Diccionario geográfico universal, t. 8, Barcelona, Imp. José Torner). Y en 1844 por Fermín Caballero y Morgáez “Pueblos y días en que hay ferias: Sariñena la primera y penúltima semana de cuaresma. Y entre los ganados que crían (en la provincia de Huesca) son estimadas sus mulas, que de provincias lejanas vienen a buscar en las ferias de Sariñena y Benabarre” (Manual geográfico-administrativo de la Monarquía española: obra útil para empleados, hombres de negocios, viajeros y curiosos, con 1750 artículos en orden alfabético [CU-1089] 1844. Caballero y Morgáez, Fermín).

ESTADO que demuestra las ferias que se celebran en España con espresion de los articulo» que son objeto de las compras, ventas y permutas y designación del día o días en que se verifican. Maderas, útiles para labranza, ganado de toda especie, cordellates, cáñamo, cereales, cueros al pelo y curtidos, alpargatas, sombreros, cera, quincalla y vatios objetos del país El Corresponsal (Madrid). 22 de septiembre de 1839.  

Relación ferias de la provincia de Huesca. El Corresponsal (Madrid), 22 de septiembre de 1839.

HUESCA 21 de marzo. Parece que con motivo de la escandalosa conducta, que han observado en la feria de Sariñena, ciertos individuos del Resguardo de H. P. y otros empleados en las aduanas de la frontera, el honradísimo comandante de carabineros de la provincia D. Antonio del Riego, ha dirigido una fuerte y enérgica comunicación al Sr. intendente de rentas, a fin de que la ponga en noticia del gobierno, donde después de hablar con la claridad y valentía propias de su carácter y de probar con hechos incontestables ciertos amaños, pide la suspensión de sus destinos para muchos de sus mencionados y mas principalmente para un capitán del instituto muy conocido en todo el alto Aragón por su vasta y sutil inteligencia en el manejo del ramo.— Lo cierto de ello es, que habiendo concurrido á la indicada feria sobre seis mil mulas de casta francesa, solo han adeudado en las aduanas, poco mas de trescientas. Parece imposible que haya ciertos hombres, que este y todos los gobiernos los sostengan en unos destinos donde se exige tanta delicadeza y moralidad, por mas que todos los días se eleven las quejas mas amargas contra ellos: y no dudamos, que á fuerza de dádivas y regalitos de amistad deberán, estar sostenidos por los altos funcionarios de 1ª corte.

Sentimos infinito manifestar al señor comandante Riego que no conseguirá nada por mas que se afane por corregir abusos; y sino que se atenga a las resoluciones tomadas por el Sr. Intendente a quien dirigió su justa reclamación.

Aun hay algo mas que denunciar al público: mientras se efectuaba la referida feria y se verificaba el relevo del batallón provincial de Guadalajara, á cuyo efecto hubieron de retirarse las partidas que recorrían las líneas de Jaca y Canfranc, se deslizaron por aquella vía, la friolera de ochenta cargas de contrabando que han llegado con toda felicidad a su destino, y estaban detenidas en Urdax hacia algún tiempo. Esto no obstante aquel gefe del Resguardo no tuvo noticia sin duda de lo que todos sabíamos, y echaba sus líneas por la parte opuesta. Si esto es gobierno, venga Dios y véalo.

Eco de Aragón 31 de marzo de 1842.

En 1845, Francisco de Paula Mellado en su “España geografica, historica, estadistica y pintoresca: descripcion de los pueblos mas notables del reino é islas adyacentes” hace mención a las ferias más reseñables de España, anotando entre ellas la de Sariñena: “FERIAS: Ademas de los mercados semanales que hay en muchos pueblos, donde con curren los comarcanos á vender y comprar los principales artículos de su consumo, se celebran ferias varias dias del año, en las cuales la concurrencia suele ser mayor y á los comestibles se añaden otras mercancías y señaladamente los ganados de labor y de cerda. El número de estas ferias anuales pasa de 600, pero la mayor parte ó son in significantes ó de poquísima importancia. Las mas concurridas y de nombradla por el valor de los cambios y ventas que en ellas se hacen son las de Andújar, Mairena y Écija, en Andalucía: las de San Marcos. Medellín y Trujillo, en Estremadura; la de Sariñena en Aragón; y las de Pamplona, León, Zamora Turégano, Tendilla, Torija, Ocaña, Albacete &c”.

Volviendo a los archivos, de 1846 se conserva una «Razón del valor que se ha de cobrar en la 1ª y 2ª feria de Sariñena de 1846», un documento producido por casa Agustina de Benasque (ES/FHB – PP/CASAAGUSTINA/D/0152). En dichos documentos se detalla personas y “Puevlo” y “Balor”, apareciendo, por ejemplo “Juaquín Ruiz” con su “Balor” correspondiente de “98”. Algunos “Pueblos” citados son Lalueza, Ontiñena, Pomar, Polineno, Ballovar, Belver, Guerríos o Alvalate.

El documento además aporta la “Razon de lo que se covra en la 1ª feria de Sariñena de 1846” se hace constar los siguientes asientos:

“He recibido de Domingo Royo y de mano de Jose Cregenzan la cantidad de 492 vells”.

“He recibido de Pio Billellas la cantidad de 6 Duros Plata”.

Le sigue la “Razón de los Bales que quedan en poder de Manuel Baldovinos para cobrar oy dia 6 de avril de 1846”. Y, al final del documento, aparece al margen la siguiente nota: “Llevo para Sariñena para la 2ª feria de 1846”.

La feria continuó con esplendor y fue tal la cantidad de género que se compraba y vendía que en el año 1848 el valor calculado de los objetos que se presentaron en sus operaciones de compraventa fue de cuatro millones de reales, cuando el presupuesto de su Ayuntamiento ascendió a 34.000.

El geógrafo Pascual Madoz en 1849 describe Sariñena destacando, como no, sus ferias: “Se celebran dos ferias anuales, una el 1º de carnaval y otra el Domingo de Ramos: se vende en ellas principalmente toda clase de caballerías mayores y menores…”. Por aquellos años, señala Arturo Morera “Las dos ferias de ganado de Sariñena eran las más importantes de la provincia de Huesca” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus).

Dia 17—Sariñena, provincia de Huesca. (Dura ocho dias). La Época, 12 febrero 1850.  

«Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva».

(El Español, Madrid, 30 de marzo de 1899.

En la revista mensual de agricultura 1850, se habla de “De las produciones e industrias agrícolas de la provincia de Zaragoza” haciendo mención a la mular y destacando la feria de Sariñena entre otras de la provincia de Huesca: “Mular. La mayor parte de las yeguas se echan al contrario, pero no son bastantes las mulas ó machos que nacen en la provincia para satisfacer las necesidades del consumo, y hay que abastecerse de ganado francés y de la provincia de Huesca en las ferias de Sariñena, Ayerbe, Barbastro y Huesca, donde traen bastantes lechales franceses de diez y ocho á treinta meses que se recrían en sotos ó en haciendas particulares”.

Feria. La de Sariñena (Huesca) ha estado concurrida de compradores y escasa de ganado. Los precios subidos.

 El Estado (Madrid. 1856), 7 de abril de 1857.

Robo en despoblado Escriben de. Huesca que el día 11 por la tarde fueron libados en las inmediaciones de Albero Alto el Sr. Ballabriga de Naval y tres ó cuatro franceses que venían en su compañía de la feria de Sariñena, por cinco o seis ladrones que contra la costumbre del país se les presentaron montados. Después de limpiarles á nuestros viajeros los bolsillos, los dejaron atados, habiéndose llevado también el mulo en que montaba el Sr. Ballabriga. Tanto por el Sr. Gobernador como por el Juzgado de primera instancia, se han dictado las mas activas y enérgicas disposiciones para descubrir á los autores de este robó y no será estraño que pronto podamos decir que cayeron en el garlito. El Saldubense, 16 de febrero de 1858.
No las gasto. Dicen de Sariñena que son ya muchas las manadas de mulas que van llegando á aquella villa con destino á la feria de Ramos. La animación promete ser grande y de seguro no fallarán compradores. El Saldubense, 23 de marzo de 1858. No Iré. Dicen de Sariñena con fecha o que ya principiaba á conocerse la feria que prometía ser concurrida, según las grandes manadas de mulas que iban llegando de excelente calidad. Añaden que el país está muy animado con la lisongera esperanza que promete la cosecha de este año y que esta sola circunstancia es bastante para que los vendedores no queden defraudados en sus esperanzas. El Saldubense, 9 de febrero de 1858. Necesito algunas.  Ayer debieron llegar á esta capital cien mulas compradas en la feria de Sariñena para el regimiento de artillería que guarnece este distrito, debiéndose a esta circunstancia el que la mencionada feria estuviese muy animada y aprecios altos el ganado. El Saldubense, 1 de abril de 1860.

El 1 de junio de 1863 se produce el pagaré de siete onzas de oro y catorce duros de plata que Joaquín Ribera, vecino de Bisaúrri, en nombre de Marín Ribas, de Mostachon (Francia), por sus gastos en la feria de Sariñena  “Vale que con el presente pagare, yo el abajo firmado Joaquín Ribera, propietario y vecino de Visaurri a la horden y boluntad de Martín Ribal de Mostachón, Francia, la cantidad de siete onzas de uno con catorce duros plata, probenientes de cuentas arregladas y de un macho que he comprado a mi satisfacción, y pagadora dicha cantidad para el regreso de la primera feria de Sariñena prosima benidera bajo la obligacion de todos mis vienes sin la menor reserba y al pago de todas costas y para que conste firmo el presente en este de Vidaller en presenciade los testigos Francisco Amos de las … y Hilario Vallarin Castanesa, Vilaller a 1 de junio de 1883.” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0082).

—El Ayuntamiento de Sariñena, de acuerdo con la superioridad, ha decidido establecer dos nuevas férias, una en mayo y en octubre la otra.

La Constitución (Madrid. 1871). 6 de mayo de 1871.

En la segunda mitad del siglo XIX, el bandolerismo en la comarca de Los Monegros alcanza una gran actividad, principalmente de la mano de Mariano Gavín Suñen, el bandido Cucaracha y su extensa banda. Las ferias de Sariñena no son ajenas al bandolerismo y así aparece recogida en los medios de la época: “En el propio colegio encontramos esta noticia: Por gestiones practicadas por algunas personas cerca del digno Gobernador militar de esta provincia, á petición de este, el Capitan general del distrito ha ordenado que treinta guardias civiles al mando de un capitán, se sitúen en la villa de Sariñena, desde cuyo punto podrán atender y perseguir al bandolerismo de aquella parle de la provincia. Oportuna es la medida y altamente tranquilizadora para los pueblos de la inmediata comarca, que ven continuamente amenazadas sus vidas y haciendas, por una cuadrilla de bandidos. También la próxima feria de Sarinena exigía esta medida para garantía de sus concurrentes” (El Diario de Zaragoza, 26 de marzo de 1873).

Sariñena 2 de Abril. Desanimada y poco concurrida en extremo ha estado la feria de ganado de esta localidad, tanto por parte de compradores como vendedores; debido esto, sin duda, a la triste perspectiva que para el año venidero presenta este país, en el cual puede darse por completamente perdida la cosecha de cereales. Contribuye también a dar poca animación a la feria su larga prolongación, pues sucede, como Y. bien comprende, que cuando unos llegan otros se han ido, y esto, que es un grande inconveniente para compradores y vendedores, la hace languidecer. Bueno sería que se señalaran días determinados, tanto para esta feria como para la anterior, y así sabría cada uno a qué atenerse. Los mulos de carga han sido abundantes, pues llegó una gran colección de los que prestaban sus servicios en las brigadas del Norte. Los gitanos, que por circunstancias especiales de localidad no concurrían desde hace dos años, han hecho en esta feria su presentación, amenizando las noches con sus acostumbrados bailes y celebradas fiestas.

Del cariz que presente la feria de quincalla, que principará a mediados de esta semana, dará a V. noticia su afectísimo amigo.

El Corresponsal. Diario de Huesca, 4 de abril de 1876.

Sariñena 11 de abril. Todo tiene fin en el mundo. Después de tres semanas de feria, en que el ir y venir, el bullicio, los contratos los trajes, nos tienen me dio mareados llega el domingo de Ramos y la gente de los pueblos circunvecinos afluye a esta villa, la invade y la llena por completo. Pero este año se diferencia de otros en que si ha habido mucha concurrencia ha escaseado el dinero, y el zapatero como el alpargatero, el cerrajero como el calderero, el «comerciante de telas como el de quincalla, todos se quejan de que la venta ha sido escasa y que la feria de Ramos muestra claramente el estado del país y la triste perspectiva qué presenta la cosecha de cereales, principal y casi única riqueza de esté contorno.

Esta feria, Sr. Director, que tan despacio viene, que tiene tan larga duración, se concluye en un momento. Nadie que de antemano lo ignore creerá a las dos de la tarde de este día que a las cuatro del mismo ha desaparecido todo de la plaza pública, quedando apenas señales de las numerosas mesas que por todos lados se presentan. La campana del templo, llama a los fieles al vía crucis que hoy se celebra con toda solemnidad, y esta es la señal de arrebato para levantar de la plaza los puestos de venta. Todo es confusión. Aquí recogen, allá empaquetan, acullá enfardan, y por todas partes el ruido, el martilleo, las voces, el movimiento hace cambiar en un instante el aspecto de la plaza y sus avenidas. A los vendedores sustituyen los cofrades de la Sangre de Cristo, a los mercaderes los devotos, al contrato la oración, al bullicio el recogimiento, a la especulación y cuidado de las cosas terrestres, la especulación y el cuidado del importantísimo negocio de la vida eterna. Así es la vida… Pero la hora de marchar el correo se acerca y la campana me llama a cumplir mis deberes de cristiano.—

El Corresponsal. Diario de Huesca 12 de abril de 1876.

Según nuestras noticias comienza a notarse alguna animación en la feria de Sariñena. Es de esperar que será más concurrida que la anterior, aunque nada favorece a los campos la actual temperatura, que muy justamente tiene alarmados a los afligidos labradores de aquella comarca. 

Diario de Huesca – 11 de marzo de 1877.

Sariñena 29 de marzo. En la feria que acaba de celebrarse en esta villa se ha hecho patente la gran miseria que aflige a este país. Los labradores del con torno que en la feria pasada no se proveyeron de animales de la labor, esperando que en esta segunda feria les sería más fácil adquirir los con la perspectiva de una abundante cosecha, han visto frustradas sus esperanzas. El mal temporal pasado, las escasísimas lluvias con que el cielo nos ha favorecido, la persistente sequía, a pesar de las gran des señales de lluvia que aparecen en la atmósfera, todo contribuye a hacer aumentar el temor de perder la cosecha de cereales, con cuya desgracia seria completa la ruina del país Esto ha sido causa de que la feria de caballerías haya aparecido floja y poco concurrida, y aún de que las pocas transacciones llevadas a cabo se hayan hecho por gen tes de otras comarcas. Dé la feria de quincalla, ferretería cristales, dulces, etc, he decir á V. que ha habido dueños de puestos cuya venta no ha sido suficiente para satisfacer el impuesto que se recauda en esta villa y los gastos de viaje y posada.—

Él Corresponsal. Diario de Huesca 31 de marzo de 1877

También la misma Corporación, ha informado que procede la aprobación de la tarifa de arbitrios sobre los puestos do feria en Sariñena, formada por el Ayuntamiento de dicha villa.

Diario de Huesca – 16 de septiembre de 1877.

Parece que la segunda feria que anualmente se celebra en la importante villa de Sariñena, si bien concurrida como lo son las de aquella localidad, no lo ha sido tanto como la primera que tuvo lugar en los días de Nuestra Señora de la Candelaria. Ni el ganado puesto á la venta ha sido con mucho en tan gran número como en aquella, ni las transacciones tan importantes, debido entre otras causas, á la falta de concurso de los que en el país llaman Maranchoneros, que por regla general son los que suelen influir en los precios del ganado, por la importancia de las compras que efectúan.

El faro católico aragonés, 17 de marzo de 1880.

La Alcaldía de Sariñena anuncia, por medio de carteles, las ferias que tendrán lugar en dicha villa los dias 2, 3, 4 y 5 de febrero próximo, y el viernes y sábado anteriores al domingo de Pasión, este y el lunes siguiente, avisando que, con el fin de no tolerar abusos, no se permitirá hacer transacciones, bajo la responsabilidad de los dueños de los locales y vendedores, si no es en los días señalados, á cuyo efecto tampoco se expedirán guías hasta el tiempo preciso indicado anteriormente.

El Movimiento (Huesca). 6 de enero de 1881.

La feria de Sariñena

Ha terminado la tan celebrada féria de la Candelaria que anualmente se celebra en la villa de Sariñena, sin que haya habido que lamentar ninguna desgracia personal; pues como nuestros lectores no ignoran, acostumbra á ser muy concurrida de gitanos.

A medida que van regresando los tratantes de la montaña y de las comarcas de Huesca y Jaca se van conociendo mucho mejor los resultados de la féria. Esta y la de San Andrés de Huesca son de los mercados más importantes de Aragon; en ganado mular; y casi podemos asegurar que en ninguna féria de Castilla y Andalucia se reune de vez tanto ganado de esta clase.

Como recordarán nuestros lectores el alcalde de Sariñena dispuso que la féria se llevase á cabo bajo las reglas y condiciones que fijó en un bando; medida es esta que aplaudimos por considerarla muy justa y equitativa, pues haciendo interminables las férias, se perjudican muchos intereses. En Francia, que son mucho mayores que en España, estos mercados, duran, á veces, muy pocas horas, y en muy corto espacio de tiempo tienen necesidad, compradores y vendedores, de terminar sus tratos, pues de lo contrario la autoridad municipal se encarga de poner el correspondiente correctivo, mandando retirar el ganado de la vía pública, ó del ferial.

Algunas veces hemos tenido ocasión de obserbar esto mismo en Pau; Olon y Tarbes.

Esta importantísima medida la veríamos con sumo gusto establecida para la próxima féria de San Andrés, pero no tenemos mucha confianza en que nuestra corporación municipal dedique parte de su actividad al estudio de tan interesante asunto; y por consiguiente preparémonos á ver otra vez la interminable féria, en las mismas condiciones.

Dicho lo que antecede, debemos de manifestar que el ganado quinceno y lechal ha sufrido una gran baja en los precios, y aun así no ha podido venderse todo, sino que han quedado bastantes cientos de mulas para la próxima féria llamada de Ramos, por celebrarse el domingo anterior á la semana santa.

Era de presumir que esta clase de ganado sufriera una baja notable en precios, pues si recordamos los fabulosos de la féria de San Andrés, no podremos menos de encontrar muy lógico lo sucedido. Dice el adagio que de caro en adelante, dejarlo. Esto es lo que han hecho los morellanos y ribereños del Ebro, que son los tratantes que acostumbran cargar en grandes manadas del ganado quinceno y lechal. Además; ha sido tan sumamente grande el exceso de este ganado que ha concurrido á Sariñena, que era materialmente imposible su despacho, como en la feria de San Andrés lo vendieron todo y á precios muy elevados, han supuesto que en Sariñena iba á suceder lo mismo, sin comprender que al labrador le cuesta mucho trabajo y grandes penalidades poder recoger una cantidad tan grande como la que se necesita para comprar hoy una mula.

El ganado trienteno, como siempre, ha tenido buen despacho, aun cuando nunca tanto como en Huesca ni á precios tan elevados.

El ganado de trabajo también ha sufrido mucha rebaja en los precios, y no ha sido muy buscado, por cuya circunstancia lo han retirado sus dueños hasta mejor ocasión.

De todo lo expuesto podemos deducir que la féria de Sariñena ha sido una dura lección para los tratantes en general, quiénes, en vista de lo sucedido, creemos que procurarán atemperar los precios del ganado á las necesidades de la clase agrícola, necesidades de suyo muy apremiantes en vista de que el fisco consume ya en contribuciones casi la mitad de la producción.

Terminamos este conato de revista diciendo que el vecindario de Sariñena ha procurado hacer de su parte todo cuanto era posible para que la féria tuviese toda la lucidez e importancia que de muy antiguo la han acreditado.

El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.

Celosos defensores de los intereses del Alto-Aragon, sin distinción de localidades, clases y personas, hemos de llamar la atención del Ayuntamiento de Sariñena para dirigirle una súplica cariñosa.

Muchos de los tratantes que, durante esta última féria, han estado en esa población nos han hecho presente la conveniencia de llamar la atención del citado Ayuntamiento, para hacerle ver la necesidad de que se atienda pronto á la recomposición del camino que pone en comunicación la estación del ferro-carril con dicha villa.

Al trasladar esta súplica á las columnas de nuestro periódico, lo hacemos guiados del mejor interés pues opinamos que las comunicaciones dicen mucho del adelanto de un pueblo, tanto en el órden moral como en el material; y creemos que la villa de Sariñena, dada la importancia que revisten sus férias debe de hacer algo por facilitar las comunicaciones, tanto, cuanto se lo permitan sus fuerzas.

Decimos todo esto porque durante la última féria ha estado casi intransitable dicho camino. Nosotros proponemos nada mas; y el Ayuntamiento, mejor conocedor de sus cosas, dispondrá á su antojo.

El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.

Y á propósito de férias. A juzgar por las manadas de mulas que estos dias pasan por esta capital con dirección a Sariñena, es de creer que la féria que en dicha villa vá á celebrarse, estará muy concurrida, y que los labradores se animarán á comprar, en vista del buen aspecto que presenta la próxima cosecha en toda la provincia

El Movimiento (Huesca), 22 de marzo de 1881.

La feria de Sariñena trascurre con muy poca animación, y débese principalmente á no hallarse bien determinados los días fijos en que la misma ha de celebrarse. Ei ayuntamiento da Sariñena, si quiere conservar la nombra día de dicha festividad mercantil como conviene al fomento y prosperidad de los intereses que representa, veráse obligado para lo sucesivo a adoptar una determinación concreta, no consintiendo las transacciones en la vía pública ni el establecimiento en ella de puestos de venta masque en los días que es time conveniente el prefijar y dando en tiempo oportuno gran publicidad a su acuerdo.

Diario de Huesca, 9 de marzo de 1883.

La feria de Sariñena ha estado bastante desanimada. Las transacciones en el mercado del ganado mular han sido escasas.

Diario de Huesca, 29 de marzo de 1884.

Ha terminado la feria de Sariñena, que ha estado animada, aunque se han hecho lentamente las operaciones de compra y venta sobre gana do de labor. El mular ha encontrado salida y a buenos precios; aunque se ha vendido por lo general para el país a plazos, pues las comarcas cultivadoras de cereales, aunque satisfechas con el buen aspecto que presentan los sembrados, carecen de numerario por no haber podido dar salida a las existencias de trigo de la anterior cosecha.

Diario de Huesca, 23 de marzo de 1885.

Volviendo a los diversos documentos, relacionados con las ferias de Sariñena, se encuentra un certificado del 13 de enero de 1891, por el cual el ganado que Antonio Mora y Guaus quiere llevar a la feria de Sariñena está registrado y al corriente del pago de impuestos, expedido por el alcalde de Benasque José María Albar: “Don José María Albar, Alcalde ejerciente de Benasque Certifico: Que Don Francisco Moras Río de esta vecindad, conduce a la feria de Sariñena con el objeto de ejecutar su venta, tras/trece cabezas de ganado mular, de dos a tres años de edad cada una y de diferentes pelos y alzadas, de la pertenencia de su padre y su vecino D. Francisco Mora Orlac, según manifestación del mismo, resultando del aprendiz al anillamiento aprobado para el corriente año económico que el referido ganado se halla amillarado en unión de otra riqueza a nombre del expresado dueño pagando en consecuencia la correspondiente cuota de contribución en este Distrito. Y para que conste, expido el presente en esta clase de papel y en calidad de reintegro por haberlo del timbrado correspondiente en la expendeduría de esta villa y lo firmo y sello en Benasque a trece de enero del mil ochocientos noventa y uno” (Documentos patrimoniales ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0068 – 1891)

Dice El Diario de Huesca: «Hace algunos días que vemos atravesar por las calles de esta ciudad paquetes de hermosas mulas trentenas, procedentes, en su gran mayoría, de la nación francesa, que son conducidas á la villa de Sariñena con objeto de exponerlas á la venta en la próxima renombrada feria de Ramos, que de tiempo inmemorial viene celebrándose en dicha población.» —Nos dicen de La Puebla de Alfindén que la festividad que en dicho pueblo se celebra todos los años el día 25 del actual, revestirá éste más solemnidad si cabe que en anteriores, pues la misá la cantarán en la ermita los Padres Paules de Alfranca y además habrá grandes bailes de tarde y noche á cargo de la celebrada banda de música de Villanueva de Gállego.

 La derecha, diario democrático, 24 marzo 1892.

Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva.

El Español (Madrid. 1898), 30 de marzo de 1899.

Igualmente aparecer un certificado del alcalde de Benasque de que las tres mulas que Francisco Mora Orlac baja a la feria de Sariñena están inscritas en el ayuntamiento, fechado el 22 de diciembre de 1903: “Ha comparecido en esta Alcaldia, Don Antonio Mora Río, vecino de esta villa manifestando que un representante de su padre Don Francisco Mora Orlac conducía a la feria de Sariñena tres mulas de trenta meses de edad y diferentes pelos y alzadas. Las referidas cabezas de ganado mular se hallan inscritas a nombre del expresado Don Francisco Mora Orlac al folio 52 del registro especial que lleva esta Alcaldía, en donde se anota la… que baja. Y para que conste a petición del interesado, expedimos la presente en Benasque a 22 de diciembre de 1903” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0120).

Entrando al siglo XX, A Rafael en su obra «Zootecnia general y especial», señala: “Los recriadores españoles suelen concurrir en gran número a las ferias de Huesca, Sariñena, Barbastro, Almudevar, Benasque, La Mancha, Torregrosa, Valencia, etc, etc.” (Zootecnia general y especial Berbiela, A. Rafael Zaragoza: [s.n.], 1907 (Imprenta y fotograbado de abadía y Capapé)).

Perdidas las ferias a principio del siglo XIX, es en 1987 cuando se funda en Sariñena la Feria Industrial, Agrícola y Ganadera de Los Monegros “FEMOGA”, feria que se ha ido consolidando a lo largo de los años como una de las principales ferias en su sector primario, agrícola y ganadero. Suele celebrarse el último fin de semana de septiembre contando con un amplio recinto ferial en las instalaciones de la antigua conservera de Sariñena.

Un legado de las históricas ferias de Sariñena y sus mercados, de su historia e idiosincrasia, que han ido configurando el carácter de una villa profunda en sus raíces, ferias y mercados.

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