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Almunia de Illa Regina


Lugar, despoblado o pardina, la Almunia de la Reina resulta recurrente en diversa documentación relativa a Sariñena. En este artículo se trata de realizar una aproximación, lo más certera posible, sobre la Almunia de la Reina, tratando de establecer una serie documental que, a través de su historia, permita dilucidar dos cuestiones principales, establecer su entidad y su localización.

Archivo Histórico Nacional, CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.663,N.2

La Almunia de la Reina, no es una de las once aldeas pertenecientes a Sariñena citadas en la carta real de Pedro III el Grande en 1284, en las que aparecen recogidas Valfarta, Castejón (de Monegros), Pallaruelo, Moncalvo, Lastanosa, La Celadilla, Miranda, Salavert, Sardera, Capdesaso y de Tubo (Alberuela de Tubo) (ACA, Cancillería, cartas_reales, Pedro_IV, caja_61, nº7364). Tampoco aparece el 25 de julio de 1329 en la carta de Alfonso IV a los jurados y prohombres de los lugares del Monasterio de Sijena en los que nombra Sena, Villanueva (de Sijena), Urgelleto, Cajal, Persiñena, Cachicorba, Lanaja, Alcalá (de Ebro / Pina?), Bujaraloz, Candasnos, Ontiñena, Paúl / Las Paúles y otros lugares para que pagaran su monedaje a Pedro Guillermo y Francisco de Rica (ACA, Cancillería, registros, nº 538, fol.56-57v). En la misma línea, tampoco es mencionada en las cortes de 1498, cuando tan sólo se habla de siete aldeas de Sariñena: Alberuela, Lalueza, Capdesaso, Lastanosa, Pallaruelo, Casejón de Monegros y Valfarta. Lo que hace suponer, para José Elbaile, que ya estaban despoblados los lugares de Jubierre, San Juan, Vallsanta, Moncalvo, La Sardera, Salaber, La Celadilla, Miranda, Montebh y los Castellones.

Aunque algo esquiva, sí que es recogida por Pedro Blecua y Paul en su Descripción topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido en el Reino de Aragón de 1792, citada en la relación de Pardinas y despoblados de Sariñena: “Moncalvo, Lasardera, Salabert, Miranda, Laceradilla, Ramio, La Almunia de la Regina, todos de dicho nombre”. Y de nuevo es obviada, esta vez por Pascual Madoz en su diccionario de 1845 – 1850. En su diccionario recoge las pardinas de Cachicorba y Presiñena, pero no cita nada de la Almunia de la Reina. Sobre Cachicorba la define como pardina de la prov. de Huesca, en el part. jud. de Sariñena: “Corresponde al monast. de comendadoras de Sigena, sit. en el térm. del l. de Sena. (V.)” y Presiñena “Pardina en la prov. de Huesca, part. jud. de Sariñena, jurisd. de Sena. Pobl: 2 vec., 12 almas. Contr.:  637 rs., 24 mrs. Es propiedad de D. Enrique de Osca”.

Retocediendo en el tiempo, es en 1096 cuando aparece citada por primera vez la Almunia de Illa ReginaJunto a Sariñena” que, con la torre que allí había y sus términos, fueron donados al monasterio de Montearagón (Fol. 39. Donación de la Almunia de la Reina, junto a Sariñena, por el rey don Pedro. Año 1096Noticia del libro verde del archivo del monasterio de Montearagón). En cambio, Ubieto cita su donación en enero de 1100: «Pedro I dona a Montearagón la Almunia de la Reina situada junto a Sariñena y una torre». Situaciones que se explican con las continuas disputas que hubo hasta la ocupación definitiva en 1141 de Sariñena tras cinco ires y venires.

  • Aparición: [1103, 10]. [10] Antonio Ubieto Arteta, «Colección diplomática de Pedro I de Aragón y Navarra» (Zaragoza 1951). (1972). (Idea Aragón).
  • T. Aragonesa Medieval Ubicaci´0n: ALMUNIA DE ILLA REGINA. Almunia, cerca de Sariñena (desaparecido), p.j. Sariñena, HU (1103, 10), (Ubieto (1972): A. Ubieto Arteta, Toponimia Aragonesa Medieval). (Idea Aragón).

Lo que es bastante patente es su pertenencia al castillo de Montearagón. Este aspecto es especialmente recogido por Ricardo del Arco, afirmando la Almunia de la Reina como lugar de Montearagón en el siglo XII. Ricardo del Arco se hace eco de la relación de lugares, nombrados en el privilegio citado en su lugar por el rey Juan I, dado en Zaragoza a 18 de agosto de 1391 por el que el Monasterio de Monteraragón poseía bajo su jurisdicción «Ciento cuatro iglesias en otros tantos pueblos, proveyendo las rectorías, capellanías y beneficios en todas ellas«, entre aquellos cita como pertenencia del monasterio «La villa y castillo de Monteragón y los lugares de Quicena, Fornillos, Loporzano, Santa Eulalia, Castilsabás, Villanueva, Isarre, Antefruenzo, La ALmunia de Santa Eulalia, Sipán, Arbaniés, Castejón, Fanlo Avenilla, Ipiés, Barluenga, Chibluco, Sagarrillo, Samper, San Julián, Angües, Poleñino, Tierz, La Almunia de la Reina, cerca de Sariñena, Marcén, Biscarrues y Montmesa en los cuales ejercía el abad la jurisdicción civil v criminal y los visitaba como señor temporal de ellos» (Del Arco, Ricardo. El Monasterio de Montearagón).

Etimológicamente, “Almunia” es referida como huerto o granja y por extensión una finca campestre o casa de campo, cuya etimología en árabe significa granja, fundo, explotación agropecuaria. Mientras, su referencia de la Reina lleva a plantear una conexión histórica o geográfica con la realeza. Contextualizando, en aquellas primeras conquistas de Sariñena del rey Sancho Ramírez y su hijo Pedro I, en aquel año de 1096 ya ejercía de rey Pedro I. Pedro I, hijo de Sancho Ramírez e Isabel de Urgel, fue rey de Aragón y Pamplona entre 1094-1104, junto a la reina Inés de Aquitania con quien había contraído matrimonio en 1086. El rey Sancho Ramírez, que reinó Aragón entre 1076-1094 estuvo casado con Isabel de Urgel (1062-1063) y con Felicia de Roucy en 1071. Es difícil plantear una relación directa con el término de estudio de la Almunia de Illa Regina, pero su toma en consideración permite establecer al menos una correlacionada hipótesis.

Retomando el término propiamente dicho, todo apunta a corresponder a una simple y concreta explotación agrícola que no debió de tener mucho más recorrido. Pero consultando el “Processo licenciati Emanuelis Iayme presbyteri portionari, ecclesiae villae de Sariñena” en las disputas por la sustitución del prior en torno a 1653 el término de la “Almunia de la Regina” es citado dando a entender una continuidad en el tiempo, en el siglo XVII, y de una importancia como lugar: “Y que a mas de adquirir el nombre y titulo de Prior, tiene el dominio directo del termino de la Almunia de la Regina, donde exerce jurisdicción, assi el, como la Villa de Sariñena, que tiene el dominio útil de ella y nombra Oficiales y estos juran el poder de dicho Prior, como es costumbre en Aragón”.

Por lo tanto, su localización, en una primera aproximación nos lleva a la partida de monte de las Almunias, situada al este del término de Sariñena lindante con Castelflorite, que en la toponimia tradicional distingue de las Almunias Altas de las Bajas. Pero no deja de ser una relación que, aunque en un principio lógica, simplemente debe tomarse como una primera hipótesis. Al igual que entender la conquista de los territorios musulmanes dirección norte – sur, que la podría allegar a situar al norte de Sariñena que, a pesar de su visión simplista, simplemente se ha de valorar en su justa medida. No obstante, la partida denominada de Almunia Alta se extiende hacía Sena, casi lindando con Cachicorba y Presiñena

Realizando una búsqueda documental, se establece la siguiente relación cronológica de documentos, que van a ir dando algo de luz sobre los dos interrogantes planteados. Los documentos encontrados, responden a la documentación del Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena. El primero data de 1269 y refiere sobre la tributación de un campo situado en la Almunia de la Reina.

  • 1269-06-09 Tributación de un campo en Sariñena: El monasterio da a Domingo Denacastella y a su mujer Sancha un campo situado en la Almunia de Sariñena por el pago de un tributo anual de 5 sueldos jaqueses pagaderos al prior de Sariñena. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR, Car.648,N.5).

En un segundo documento se observa el sobrenombre de “Montearagón”, señalando su propiedad que recibe la Almunia de la Reina. Igualmente muestra la figura de “jurados” de la Almunia de la Reina donde entiendo le concede cierta entidad:

  • 1330-02-25 Venta de la Almunia de la Reina en Sariñena: El monasterio vende a Juan de Alcolea y a Andreu de Castro, jurados de la Almunia de la Reina de Montearagón, cerca de Sariñena, y a todo el concejo de ese lugar el heredamiento de la Val de Sena que había pertenecido a Beltrán de Ponz, cavero, y que había vendido María Beltrán como tutriz del testamento del anterior, al dicho monasterio por razón de 1.000 sueldos jaqueses. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.663,N.2).

Heredad situada en la Almunia de la Reina:

  • 1321-07-30 Sentencia sobre una almunia en Sariñena. Sentencia dada por Domingo de Tarba, juez de la curia del infante Alfonso, en el pleito entre Blasius de Mur, como procurador de Marta, mujer de Bertrán de Fóntibus, y Gonbaldo de Fóntibus, hijo de los últimos, contra el priorato de Sariñena sobre una heredad situada en la Almunia de la Reina, término de Sariñena. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.660,N.16).

Núcleo habitado, los vecinos de la Almunia de Montearagón:

  • 1328-12-23 Carta de voz de apellido por una degüella: Los vecinos de la Almunia de Montearagón hacen una carta de voz de apellido ante los notarios y el lugarteniente del sobrejuntero en las juntas de las villas de Sariñena y Ontiñena, a causa de una degüella hecha por Bartolomé del Fiero, Pedro Vinazer y Salvadoret de Gramenet. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.662,N.16).

Val de Sena, nombrada anteriormente, es situada en el término de la Almunia de la Reina, aportando indicio sobre su posible localización, aunque nada acotado:

  • 1329-01-01 Subrogación para la venta de un heredamiento en Sariñena: Salvador de Saurin, oficial de Sariñena, a petición de los espondalarios de Beltrán de Fonz para cumplir una de sus mandas, subroga por su espondalario García Pérez de Pomar a María Beltán para que pueda vender el heredamiento de Val de Sena, término de la Almunia de la Reina, en Sariñena. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.662,N.17).
  • 1330-01-02 Venta de un heredamiento en Sariñena por subrogación. María Beltrán, hija de Beltrán de Fonz, con carta de subrogación dada por el oficial de Sariñena Salvador Saurin (1329-01-01), vende al prior de Sariñena, Pedro Jiménez de Sarasa, el heredamineto situado en el Val de Sena, en el término de la Almunia de la Reina de Sariñena, por 1.000 sueldos jaqueses.Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.663,N.1).

Proceso de la Almunia de la Reina contra el concejo de Sariñena:

  • 1404-11-26 Nombramiento de procurador para un proceso: Constitución de Juan de la Raga, prior de Sariñena, como procurador del monasterio en el proceso abierto sobre la Almunia de la Reina contra el concejo de Sariñena. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.674,N.8).

Venta a Montearagón de La Almunia y Cachicorba

  • 1404-12-03 Petición de copia autentificada de ciertas escrituras: Juan de la Raga, prior de Sariñena, se presenta ante Martín de Basteras, lugarteniente del Justicia de Aragón, para que haga una copia autentificada para presentarla como prueba en un juicio de cierto documento de venta a este monasterio del lugar de Cachicorba y la almunia de Montearagón. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.674,N.9).

Proceso sobre el lugar de la Almunia de la Reina. Lugar en Aragón suele tener la consideración de población.

  • 1404-09-03 Petición de copia autentificada de un proceso. Juan de Raga, prior de Sariñena, se presenta ante Juan Jiménez de Cerdán, Justicia de Aragón, para pedir una copia autentificada de cierto proceso anterior sobre el lugar de la Almunia de la Reina, en Sariñena, para presentar en un juicio sin que se deteriore el original. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.674,N.6).

Los pastos y aguas de la Faja de Montearagón y de la Almunia de la Reina. Hay una zona comprendida entre Albalatillo y Sena, principalmente término de Castejón de Monegros, denominada de La Faja, apunte para su posible ubicación de la Faja de Montearagón. Cerca de Sena, al este de la carretera Sariñena-Sena se encuentra la Punta de la Faja.

  • 1404-10-22 Venta de los pastos de ciertos términos Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Martín de las Yeguas, notario, las hierbas, pastos y aguas del monte llamado la Faja de Montearagón y de los términos de la Almunia de la Reina, en Sariñena, en el periodo comprendido entre ese día y la festividad de la Santa Cruz de mayo siguiente por 400 sueldos jaqueses pagaderos en dos plazos. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.674,N.7).

En este documento se nombra la Huerta, puede corresponder a un término.

  • 1405-10-25 Venta del pasto de ciertos términos. Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Jaime Seranel durante el periodo comprendido entre la venta y la festividad de la Santa Cruz de mayo la hierba, pastos y agua de los término de la Almunia de la Reina y la Huerta y faja de Montearagón por 300 sueldos jaqueses pagaderos en dos plazos. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.674,N.17).

Venta de hierbas y pastos:

  • 1406-08-24 Venta de los pastos de ciertos lugares. Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Martín de las Yeguas durante el periodo comprendido entre la venta y la festividad de la Santa Cruz de mayo la hierba, pastos y agua de los término de la Almunia de la Reina y la Huerta y faja de Montearagón por 300 sueldos jaqueses pagaderos en dos plazos Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.675,N.5).
  • 1408-05-13 Venta de los pastos de ciertas heredades Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Juan Rey durante el periodo comprendido entre la venta y la festividad de la Santa Cruz de mayo la hierba, pastos y agua de los término de la Almunia de la Reina y la Huerta y faja de Montearagón por 400 sueldos jaqueses pagaderos en dos plazos. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.675,N.12).

Ocupación ilícita de tierras de la Almunia de la Reina propiedad del priorato de Sariñena:

  • 1409-07-01 Protesta por ocupación ilícita de tierras en Sariñena. Denuncia del prior de Sariñena por la ocupación ilícita de algunas tierras del término de la Almunia de la Reina, en Sariñena, propias de dicho priorato. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.675,N.18).

Conflicto con Sijena por las tierras de la Almunia de la Reina:

  • 1410-09-09 Trasunto autentificado de escrituras para juicio. Martín de Bastaras lugarteniente del Justicia de Montearagón, hace un trasunto autentificado de un documento presentado por Juan de Raga, prior de Sariñena, que contiene los contratos del monasterio y del priorato de Sariñena (1292-01-22), para que le sirva como instrumento original en el pleito entablado entre el monasterio y la priora de Sisena con relación a los términos de la Almunía de la reina, en Sariñena. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.676,N.1).
  • 1410-11-15 Trasunto autentificado de una escritura. El oficialato de la curia del monasterio hace un trasunto autentificado de un documento presentado por Juan de la Raga, que contiene el contrato hecho entre Raimundo, abad del monasterio, y unos arrendadores de la Almunia de la Reina, en el término de Sariñena, para que le sirva como instrumento público. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.676,N.2).

Venta de hierbas, pastos y agua:

  • 1413-05-13 Venta de los pastos de ciertos términos. Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Juan de Sallielas durante el periodo comprendido entre la venta y la festividad de la Santa Cruz de mayo la hierba, pastos y agua de los términos de la Almunia de la Reina, en Sariñena, y la Huerta y Faja de Montearagón por 400 sueldos jaqueses pagaderos en dos plazos. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.676,N.6).
  • 1415-05-13 Venta de los pastos de ciertos términos Juan de la Raga, prior de Sariñena, vende a Nadal de Biecha durante el periodo comprendido entre la venta y la festividad de la Santa Cruz de mayo la hierba, pastos y agua de los término de la Almunia de la Reina, en Sariñena, y la Huerta y faja de Montearagón durante un periodo de 3 años por 400 sueldos jaqueses anuales. Monasterio de Jesús Nazareno de Montearagón de Quicena (ES.28079.AHN/4//CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.676,N.11).

En relación a esta documentación se plantea que su ubicación pudiese responder a la zona sur de Sariñena y norte, noroeste de Sena, en los llanos al pie de la sierra de Sigena. En la zona donde se encuentra Cachicorba, Las Fajas o Presiñena. Aunque hay una zona llamada Faja Real en la margen izquierda del Alcanadre, encima de la ermita de Santiago de Sariñena y lindando al este con las Almunias Altas.

Se cita Val de Sena, que queda recogido por Ice-Aragón que, de acuerdo con Jesús Cancer, en Sena es conocido como el barranco de La Valle “Imagino que será esa denominación de Val de Sena”. Dicho valle, apunta Cancer “Ahora está allanado y sembrado de maíz, pero hasta hace unos 30 años era un barranquizo que iba a morir en el río un poco más abajo. Algo más al norte está la llamada Val o Valle de Los Arnales, mencionada en el dance de Sena, como lugar testigo de una batalla con los sarracenos”.

Antonio Cavero Barreu apunta que el pasaje del dance sobre la Val de los Arnales, al que se refiere Jesús, es confuso. Pertenece al dance del Ángel Custodio, un poco más adelante que las referencias a Carlomagno y son estos cuatro versos, que recita el general turco:

«En la valle los Arnales

cuántos moros entrarían

para vencer a los cristianos

su bizarra cobardía».

Son confusos, comenta Antonio Cavero, aparte de la redacción, porque estos versos no figuran en la primera recogida de Mosén Rafael Gudel de 1934, publicada después por Ricardo del Arco en 1943, así que se añadieron posteriormente.

Detalle La Val de Sena. Archivo Histórico Nacional, CLERO-SECULAR_REGULAR,Car.663,N.2.

Continuando las referencias a la Almunia de la Reina, la Faja de Montearagón, comenta Antonio Cavero, esta estaría situada en las planas que hay entre Sena y Sariñena, al oeste de la actual carretera: “Allí se encontraba primero Presiñena y después Cajicorva, con una pequeña cuña del término municipal de Castejón que cruza la carretera, coincidiendo con la pista de Jubierre. Parece que la Faja de Montearagón estaría por allí”.

Pero un documento relativo al monasterio de Sijena nos aporta nueva información, centrando su localización hacía Juvierre, rivera del Alcanadre donde hubo azud y acequia para el lugar de Sena. Transcripción realizada por Antonio Cavero Barrau.

“Donación que otorgó este Real Monasterio y el Señor de Juvierre, con licencia de la Muy Alta (?) y poderosa señora Infanta Doña Blanca, hija del Sr. (?) Rey Don Alonso de Aragón (¿¿??), freyra de dicho Real Monasterio en fabor de Domingo Terrena vecino de Sena, del Azud e Cequia llamada de la Rivera, que está situado (?) en el río de Alcanadre dentro el término de la Almunia de Montearagón la qual le donaron por todos los días de su vida, con varias condiciones que cita.

Este instrumento es muy importante y devía traducirse y copiar por constar, como de el consta, ser el citado Azud y Cequia de Sena, propio todo de este Real Monasterio y lo (arrendaron) cedieron y donaron con cargo de pagar en cada un año 350 S. Jaqueses: Hace muy al caso a la ¿? (ilegible)

Firmado (?) Domingo Beltran Notario en Sena en la era de 1355 que es año de 1317.”

Notas

  • Transcripción conservando la grafía.
  • Doña Blanca de Aragón y Anjou fue priora de Sijena desde 1321, pero a la firma de este documento (1317) era únicamente “freyra”, y la priora era Doña Teresa Jiménez de Urrea. Doña Blanca era hija del rey Jaime II y hermana de su sucesor en el trono, Alfonso IV. Asistió, ya como priora, a la coronación de su hermano en Zaragoza en 1328. No parece tener sentido la alusión a “Alonso de Aragón”.
  • La “S” del importe de 350 se refiere a “Sueldos Jaqueses”.

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José Elbaile se decanta a que en este documento se refiere al termino de la Almunia de la Reina como partida de monte pues no suele aparecer en la relación de aldeas de Sariñena. No obstante, sí que pudiese contener una pardina o torre que le concediese cierta entidad. A su vez planteamos la posibilidad a que puedan responder a términos distintos los nombrados en el presente trabajo.  

En la misma línea, consultada, Carmen Carrera Costa, historiadora y escritora originaria de Sena, especializada en el Monasterio de Sijena, afirma que la Almunia de la Reina no pertenecía a Sijena y no la ha visto en los documentos “Éstos solamente hablan del castillo de Sariñena y sus términos, que tampoco los tengo muy localizados pues no se precisa la situación del mismo. La Val de Sena es lo único que me suena”.

Concluyendo, queda por estudiar y profundizar sobre la Almunia de Illa Regina. Esto solamente ha sido una aproximación a una aldea, pardina o simplemente partida o término, una propiedad importante que, aunque esquiva en su historia e incluso olvidada, seguro que en esta nueva aventura nos descubrirá su pasado.

La sierra callada


El horizonte se abre paso en un abanico de paisajes y contrastes, al norte los Pirineos y la sierra de Guara; al sur el Ebro y las serranías turolenses; al oeste el Moncayo y al este, por donde discurre el Alcanadre, amaneces astro sol. Te abres paso en el horizonte y la sierra oscura despierta al canto de la cardelina. Murmura el cierzo un aliento de nuevo día, sierra callada, sierra dormida que desperezas. Despunta el alba y tus rayos finos solares se adentran entre los barrancos, vales y enriscados parajes. Te cuelas entre las copas de los árboles, entre sus hojas y finas acículas de pinos. A tus pies, tierra plana, escampa la boira, se disipa la neblina mañanera y escudriñas la sierra, la tierra donde ejerces tu ardiente gobierno. Serás implacable, como siempre.

Una pareja de cuervos sobrevuela San Caprasio y juega con sus graznidos en el silencio, lo rompen, está bien, es agradable. De nuevo, el silencio sobrecoge, es una preciosa calma. Mientras, el cielo es intenso, azulado y claro, con sus pomposas nubes blanquecinas que lo surcan y se pierden, igual que los barcos en la inmensidad del mar. El cierzo también juega, silbante sacude las ramas, mece los árboles y susurra; ellos saben de lo que hablan. Los árboles se mueven, tienen movimiento, parece un baile, una perfecta coreografía. La misma mar con distinto oleaje donde dejarse llevar.

Una rabosa merodea y, advertida, se apresura a desaparecer. Hay rastro de jabalí, sus pezuñas hundidas en el barro y en la balsa huellas del ganado, las ovejas que con sus pequeños pasos cuidan estos montes. Sapos y ranas brincan adentro de la balsa. Un mochuelo observa desde el espaldado tejado ruinoso de una pequeña aldea, las piedras, que tanto cobijo dieron, se derrumban. También se derrumbó algo en nosotros, nuestro pasado, cuando lo abandonamos. Se cierne el cernícalo, una bandada de perdices emprende un vuelo desconcertante y los buitres planean la sierra callada. Las puertas quedaron abiertas, con la dalla y la hoz tirada, el botijo roto en mil pedazos y el trillo abandonado en la era. Se hundieron las chimeneas y ya nunca volverán a humear, ya nadie regresa, donde tan solo se posa la majestuosa águila culebrera.

Ya nadie canta jotas por tus caminos, no se desgarrarán bravas las voces por los campos. El silencio se ha adueñado de vales y lomas, los abuelos ya no cuentan historias de siempre y solo son tiempos pasados arrinconados en la olvidada memoria. Ya no se preparan ranchos para las interminables jornadas de siega, ni jornaleros descansan a la sombra de viejas carrascas. Ya no se sienten las caballerías y el traqueteo de los carros, ya no, sierra callada, ya no lloran por tus montes las ilusiones que nacían. Ya no bajan alegres los leñadores de la sierra de Alcubierre.  

Contemplo uno de los muchos pinos, retorcido, me enseña que la vida no es recta, que a veces hay que torcerse para tirar hacía adelante por muy difícil que sea. Se han abierto paso, buscando luz, retorciéndose, eso es sobrevivir, peleando por crecer, en un suelo pobre, sin apenas agua. Se han revuelto, han luchado y allí están, con sus cicatrices, con su corteza agrietada y llena de cicatrices. A su manera están erguidos, meciéndose todos juntos y tocando el cielo, en una sierra callada que grita. Son como un libro abierto, no hay sabiduría sin arrugas.

La tierra, seca, también muestra sus arrugas, agrietada de sed y la vida del hambre. Secanos de cebada y trigo, con tus margüines de retamas y esas imponentes sabinas que empequeñecen al hombre. Abrazo tu tronco, sabina, trato de abarcarte y me vuelvo a sobrecoger, tomo aire, respiro, aquí es puro, sé que me das la vida. Sé de mis raíces.

Pajarillos chapotean en el agua, dan pequeños saltitos, pian y pian y salen volando. Un valiente ratoncito se refugia entre las piedras, abejas rondan los romeros en flor y un fardacho toma el sol. Una gineta permanece escondida, la salamanquesa también se esconde y una culebra serpentea. Una araña teje su tela y un alacrán se asoma tímidamente. Un conejo corre veloz a su madriguera, una lavandera merodea un charco y un águila atraviesa el cielo.

Cada gota importa y cada gota es una inmensidad; donde hay un charco hay un mar y donde una balsa hay todo un océano. Un risueño petirrojo se posa entre las espinosas matas de un endrino, revoletea y, callado, en la sierra, me observa. Las sombras de los cuervos acarician la sierra, mecidos los árboles se tocan. Vuelan entre el silencio y la sierra callada. Acecha la noche y cielo se tiñe de rojo fuego, arde y las purnas llenan el firmamento de estrellas. -¡Hola Luna!-, sobrecoge la sierra callada.

Relacionado: Sierra de Alcubierre, consideraciones.

Aldea


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Aldea por Valdecarros, güega entre Lanaja y Castejón de Monegros. 

Ya hace tiempo que nadie vuelve y el aire corre por estas viejas cuatro paredes. Duramente resisten los vetustos muros de piedra que inevitablemente comienzan a desmoronarse. Es tiempo de ausencias y de olvidos, ya no se cuentan añejas historias al calor de la lumbre del pequeño hogar, de un pequeño espacio que familias compartieron generaciones tras generaciones. La soledad embriaga tiempos sin memoria, de saberes populares, del esfuerzo y trabajo en esta sierra monegrina, de leyendas de bandoleros y del gran Cucaracha. Ya no humea la chimenea, ni despide antes del amanecer, ni espera después del anochecer.

Días de otoño, de preparar las tierras y sembrar, dormir al calor de las mulas en la pequeña aldea que hace muchísimos años se levantó piedra a piedra. Una a una se fueron colocando las piedras que se arrancaron a la sierra, con las manos encallecidas y duras, con las manos de segar en verano bajo el implacable sol, donde sólo la vieja sabina, a su sombra, se hallaba resguardo. Las mismas manos que aserraban los pinos y bajaban de la sierra las leñas, que arrancaban los romeros para los hornos y el esparto para hacer sogueta, las manos que recogían las almendreras, olivares y viñas.

La sierra permanece salpicada de aldeas espaldadas por tiempos que ya no valoran su propia historia, la de su gente, la de sus abuelos y abuelas. La vegetación va apoderándose, los tejados hundidos y los muros a merced de la erosión del abandono. Con ellas desaparece parte de nosotros y nosotras, vidas que fueron e incluso nacieron en aquellas solitarias aldeas esparcidas sobre la sierra de Alcubierre.

El aire, el cierzo corre por las cuatro paredes, entra por las puertas que ya nada guardan y nada resguardan, mientras la enrona se va acumulando en su abandonado espacio. Ya no bajan los carros llenos a los pueblos, ni van sus gentes montados en ellos, ni bajan ni suben. Y el viejo poblado de Peñalbeta aparece distante, resignado a la desmemoria, igual que los caminos los reclama el monte, igual que muchos campos que ya no se cultivan.

Os Monegros (1)

Sabina por Valdecarros, güega entre Lanaja y Castejón de Monegros. 

Las balsas ya no recogen el agua como antes, ya no sacian la sed, aquella sed que ya no fatiga a los hombres y mujeres en estos malditos y rabiosos secanos. Los muros de piedra de los campos se derrumban llevándose tantos recuerdos, tanta sabiduría que tanto costó aprender. Ya no abundan los rebaños de cabras y ya casi no hay pastores, las parideras quedan vacías y el silencio se adueña de todo. La sierra permanece como ausente.

Sólo el aroma a ontina, romero y tomillo, a monte, perdura la esencia de tantas gentes. Los cielos claros y limpios, el aire puro y el olor a tierra, los campos de trigo y cebada. Quien levantó cada piedra sabe el valor de cada muro y de cada aldea que siempre buscó legar a los suyos. Ahora nosotros y nosotras somos sus herederos y el frío entra entre las cuatro paredes, el aire recorre paredes que ya no hablan, callan porque ya hace tiempo que hemos dejado de escuchar.

Ya hace mucho tiempo que nadie vuelve y ya hace mucho que nadie espera. Aunque a veces parezca que aún quiere esperar.

  • Nota: Aldea es la forma de denominar a las casetas de monte en la sierra de Alcubierrre.

La leyenda de Moncalvo


En mitad de Los Monegros, en medio de la nada, permanece férreamente erguida una solitaria pared. Una pared que estoicamente resiste y lucha por su propia existencia, en medio de la soledad, del silencio y el olvido. Es un lugar con un cierto misterio, donde el paso del tiempo ha borrado la historia, donde el olvido se ha apropiado de la memoria y solo su leyenda ha permanecido. Allí, allí queda oculto el recuerdo de un pueblo ya sin apenas ruinas y que se desvanece en la profundidad de la triste indiferencia. 

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Poblado de Moncalvo

El desaparecido poblado de Moncalvo se encuentra entre las localidades de Pallaruelo de Monegros y Lanaja, a unos tres kilómetros en línea recta de Pallaruelo de Monegros, pueblo hermano del que distan unos escasos tres kilómetros. Se accede a través de la carretera A-1221, cogiendo el camino de Moncalvo, hacia el sur, entre los kilómetros 10 y 11. Su vieja pared sirve de guía, apareciendo a los pies de una loma, cuya cota alcanza los 376 metros de altitud sobre el nivel del mar. En su lado sur se encuentra el barranco de Laforda.

Localización: Polígono 7 Parcela 56 Moncalvo, Sariñena (Huesca).
Referencia catastral: 22294A007000560000BF.
Titularidad: Ayuntamiento de Sariñena.
Coordenadas: Longitud 41°42’49.8″N y latitud 0°14’27.1″W y UTM Uso 30 X729536 Y4621684 (Google Maps).

Moncalvo fue pueblo medieval de cierta entidad, en relación con la envergadura de su iglesia de la Virgen Vieja dedicada a San Pedro. Sus restos están incluidos en el Catálogo del Plan General de Ordenación Urbana de Sariñena bajo la referencia SA 024 «Iglesia de la Virgen Vieja». Desde el 2021, es de titularidad del Ayuntamiento de Sariñena. Por su importancia debería de ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC). 

Plano altimétrico 1:25.000 de la Virgen Vieja elaborado entre 1900 y 1930. ICEAragón. 

La leyenda de Moncalvo

Moncalvo guarda una leyenda entre sus ruinas que se ha ido transmitiendo entre generaciones. Una leyenda que narra cómo sus habitantes se rebelaron contra los tributos que debían de pagar y que, por ello, hasta llegaron a asesinar a más de un recaudador. La respuesta fue despiadada y terrible, tan cruel que sirvió de escarnio para otras poblaciones y tan aterradora que su recuerdo se hizo casi imposible. Así, sucedió que tropas reales aparecieron mientras se encontraban celebrando misa en la iglesia de la Virgen Vieja, uno a uno les hicieron salir mientras los asesinaban a todos, hombres, mujeres, niños, niñas, bebes y ancianos. Luego, con palos de sabina, que habían clavado en el suelo, empalizaron sus cadáveres. Los expusieron como castigo ejemplarizante, empalizados para que otros pueblos contemplasen las consecuencias que conllevaba rebelarse contra el poder.

«Aquí en Pallaruelo siempre se nos ha contado la misma leyenda, siempre a los críos, siempre… No pagaban impuestos, iban a recaudar, venían de Huesca a recaudar impuestos y por lo que sea no querían someterse y entonces, a los recaudadores que venían al pueblo, los mataban. Porque les debieron de meter en tan apuro, en tan aprieto que dijeron-pues mira, única solución, matar a los que vengan a la recaudación-. Con que sí, sí… recaudador que venía, recaudador que se jugaba el tipo. Hasta que vinieron con fuerza mayor, entonces, el día de la fiesta mayor del pueblo, cerraron las puertas, llegaron muchísima gente a caballo, cerraron las puertas de la iglesia y fueron matando uno a uno, indiscriminadamente a todo el pueblo que estaba allí. El pueblo debía ser bastante antiguo, un amigo, encontró en una caseta una lámpara romana.»

                                                                                   Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo.

De aquella matanza solamente escaparon el párroco y un monaguillo que consiguieron huir hacía Pallaruelo de Monegros. Pero al final fueron capturados y ejecutados en un campo al borde del viejo camino a Zaragoza. En el campo, durante muchos años, los vecinos y vecinas de Pallaruelo depositaban piedras en su recuerdo, una cada vez que pasaban, llegando a formar un gran montón que luego tuvieron que deshacer -Pues se comía parte del campo-.

«El cura salió, saltó por la ventana o tenía una puerta secreta. Se escapó para resguardarse en Pallaruelo, él y un monaguillo. Salieron a por él y en un campo de casa allí lo mataron, a él y al monaguillo. Y siempre nos lo han contado en casa, siempre. El campo estaba al lado del viejo camino a Zaragoza, era el camino que pasaba por Peñalbeta, el camino original que iba a Zaragoza, y entonces, como la gente transitaba mucho por el camino pues todo el mundo que pasaba ponía una piedra como… para liberar el alma de esas personas -una piedra por su pena-. En un momento determinado tuvieron que deshacer el montón de piedras porque se apoderaba del campo.»

                                                                                  Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo.

Algunas otras leyendas cuentan como una mujer sobrevivió y dio origen a Pallaruelo de Monegros. Pero es evidente que las dos antiguas iglesias son contemporáneas en su época, por lo que las poblaciones coexistieron y, por su cercanía, debieron de mantener fuertes lazos familiares. De hecho, de la vieja iglesia de Pallaruelo de Monegros únicamente queda una única pared de su torre, estableciendo un cierto paralelismo en sus respectivas historias.

También narran como Pallaruelo de Monegros fue devastado, siendo pasto de las llamas, sufriendo un incendio que arrasó completamente el pueblo. Al incendio sobrevivió una mujer de la que descienden los actuales pallaruelenses. Al parecer, la mujer se había quedado en un pajar aislado y fue la única superviviente. También circula la versión que fueron ambos pueblos los que se opusieron a pagar los tributos y, en represalia, ambos pueblos fueron destruidos y su gente asesinada.

Solamente dejaron una pared de cada iglesia, testigo de aquellos hechos. 

«Les llevaron a las gentes de los pueblos de alrededor para ver el escarmiento que les habían hecho, después de pasarlos a todos por degüello en la iglesia, los sacaron y les colgaban en la cantera de al lado unos palos y los clavaban ahí. Les metían toda la madera atravesando todo el cuerpo, y allí todos, te imaginas que espectáculo tan horroroso, les llevaban a las gentes de los pueblos de alrededor como diciendo –si no hacéis, si no nos pagáis estos impuestos, os pasa como a estos-. El abuelo Paco decía –Críos, mujeres, ancianos… todos estaban allí-. Entonces siempre quedó ese miedo en Pallaruelo -¡Qué nos puede pasar como a los de Moncalvo!-. Eso claro, ese miedo se ha transmitido, cada vez que voy me da un escalofrío.»

                                                                                   Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo.

Esta es su leyenda, de la Virgen Vieja, pero también existe su historia en la que nos adentramos y descubrimos. 

El yacimiento

La loma de la Virgen Vieja resulta muy interesante y revela la existencia de antiguos asentamientos. En su recorrido, a simple vista, aparecen diversas cerámicas superficiales. Entre ellas encontramos cerámica bruñida atribuible a la edad del bronce o del hierro, datando el yacimiento en la antigüedad, al menos en torno a los 500 años a.C. También aparecen cerámicas hispanomusulmanas, árabes, algunas vidriadas, esmaltadas, verde almohade o con colores. Además, cerámicas medievales, entre ellas con presencia de manganeso que nos lleva a situarla sobre el siglo XVI.

Entre otros muchos restos aparecen restos de arcilla sin hornear o presencia de una teja deformada, lo que lleva a plantear la presencia de un horno en el asentamiento, además evidencias como, posiblemente, algunas zonas debieron ser utilizadas para la extracción de arcillas.

Reseñable es la aparición de escoria o arrabio, un producto intermedio del proceso de fundición de las menas del hierro.

La realización de estudios arqueológicos futuros podrá desvelar muchos de los misterios que esconde el viejo poblado de Moncalvo.

Igualmente, en Pallaruelo de Monegros existió un asentamiento anterior al sur de su antigua iglesia del Salvador, dirección a la balsa buena. En su ubicación se aprecian abundantes restos de cerámicas.

La Virgen Vieja de Moncalvo

La heroica pared que permanece son dos paños de una cabecera poligonal de una antigua iglesia gótica de mediados del siglo XIII. Una antigua iglesia que se componía de una única nave, cubierta por una bóveda de crucería y cabecera poligonal: “La Virgen Vieja de Moncalvo». La Virgen Vieja respondía a las mismas características que la desaparecida iglesia de San Salvador de Pallaruelo de Monegros, construida por Arnaldo Vidal de Almenar en 1258; incluso aparecen idénticas marcas de cantería.

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Detalle de la Virgen Vieja de Moncalvo

La iglesia de Moncalvo, conocida popularmente como la Virgen Vieja, obedeció a San Pedro; referencia recogida en el pleito sucedido en 1860, citando documento de 1445, sobre el aprovechamiento de ganados entre vecinos de -Castejón de Monegros, Balfarta, Capdesaso, Albaruela de Tuvo y Lalueza-. Dicha cita recoge «San Pedro de Montalbo» -vista la concordia celebrada por el Consejo de Sariñena y los jurados de Castejón, Balfarta, Pallaruelo, Lalueza, Albaruela, Capdesaso, Lasardera, Lastanosa y Celadilla, en la anteiglesia de San Pedro de Montalbo, a nueve días de marzo de 1445, acordando que sus ganados podían pastar en los terrenos comunes que -en la misma se designan- , por la que se regularizó –el uso que había de hacer del aprovechamiento mancomún de pastos para sus ganados en los terrenos de las aldeas ahora despobladas, en los montes realengos y en los comunes- (Real Decreto del Consejo de Estado firmado por Isabel II, publicado en la Gaceta de Madrid del 31 de enero de 1860. Boletín Oficial de Segovia Número 24 – 1860 febrero 24). 

De hecho, al norte del desaparecido poblado aparece el paraje o monte denominado «Saso de San Pedro».  Mapa del Instituto Geográfico y Catastral de España, mapa militar 1953. Por lo que podemos atribuir la iglesia a san Pedro, cuya festividad es el 29 de junio.

Moncalvo 1953 Saso de San Pedro

A lo largo del tiempo, las ruinas de Moncalvo han ido desapareciendo, hay quienes cuentan que las piedras fueron usadas para la construcción de carreteras y otras construcciones locales. «En la cima debió de existir un castillo», comentan Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo, a quienes se ha de agradecer que se mantenga y transmita la memoria de Moncalvo.

Si que parece cierto que muchas de las masadas del entorno contienen piedra de Moncalvo, en algunas se pueden observar las mismas marcas de cantería, como la flor de Lys. Aunque todo apunta a que a mediados del siglo veinte aún se podían observar las calles y restos de los muros de las casas. El camino pasaba por la calle principal del pueblo, entre muros de poco más de medio metro de altura y, cerca de la iglesia, había una pequeña plaza con una fuente.

Quizá, sea reseñable que próximo a Moncalvo se encuentra la finca «Manantial de Castanera«, manantial que debió e abastecer el poblado. Incluso el barranco solía llevar agua. En este sentido, de vueltas a mediados del siglo XX, el poblado pertenecía a Castanera, rico hacendado de Sariñena y comerciante de mulas, y los montes principalmente también, que eran montes comunes cuyos principales propietarios eran el propio Castanera, Juan José Torres y casa Ruata de Pallaruelo de Monegros. Castanera legó su herencia a su sobrino, Ricafort, quien ordenó a un maquinista P.H. de Sariñena que, por medio de una oruga, arrasase las viejas ruinas y así lo hizo, aunque con la torre no se atrevió, le dio miedo que se le cayera encima. 

Foto aerea 1986Fotografía aérea de 1986, se deja entrever la planta de la antigua iglesia.
Cortesía Javier Navarro.

«El abuelo decía si vas, mírate bien que veras las calles, hasta la fuente, hasta un manantial que debía de haber por allí. Antes se veía, -yo, cuando iba de pequeña, me acuerdo que había trozos que hasta se veía el trazado parte de una calle-.»    

                                                                                                  Lourdes Alcubierre Pueyo

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Torre Virgen Vieja Moncalvo.

Es una batalla desesperada contra el olvido, un testigo mudo de un pueblo arrasado y sin memoria, de un pueblo borrado que se desvanece, deshaciéndose en polvo en la aridez monegrina.

De la antigua iglesia de Pallaruelo de Monegros desmontaron el retablo mayor y lo colocaron en la nueva iglesia, no lo pudieron colocar entero y lo acortaron, algunas partes las tuvieron que colocar por los laterales. En la guerra civil sacaron las tablas y construyeron unas garitas de vigilancia para las entradas del pueblo, luego las desmontaron y dejaron las tablas en una era. Aparecieron unos hombres y se las llevaron, tenían una orden firmada por el obispo y sabían perfectamente lo que se llevaban. Lo más probable es que el altar se encuentre desperdigado por colecciones privadas de EEUU.

Estudio de marcas de cantería y otros grabados de la Virgen Vieja

Los restos de la Virgen Vieja de Moncalvo guardan entre sus piedras diferentes marcas de cantería y grabados. Las marcas de cantería, originarias del maestro cantero en su construcción, funcionaban como firma «Marca de Identidad y pago», identificación de origen de la piedra, marcas de montaje «Marca de posición o asiento» o símbolos protectores y religiosos «Significados simbólicos», variando entre formas geométricas simples, iniciales, números o herramientas. Aunque, en palabras del arqueólogo José Luis Ona González, muchas veces las marcas no tenían intención de precisar tanto, solo pretendían ser sencillas de picar y claras de ver para cumplir su función señaladora. 

Cruz de San Andrés: Una de las más abundantes presenta forma de cruz de San Andrés, con puntos en los extremos. En algunos casos la «x» o Aspa suele representar a Cristo por la primera letra de  su  nombre  en  griego  «Xρίστός»  (Bozal  González,  José  Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España).

Estrella «pentagonal»: Estrella de cinco puntas formada por dos triángulos. De acuerdo con José Luis Bozal  González, cada tipo de estrella permite situar con mayor precisión la fecha: «predominio de estrella de cinco puntas 2º y 3º cuarto del siglo XII aproximadamente, predominio de estrellas de seis y ocho puntas 4º cuarto del siglo XII y siglo XIII»

Estrella de Belén: Estrella de ocho puntas formada por cuatro trazos que se cruzan en el punto central. Se asocia a la estrella de Belén (Bozal  González,  José  Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España).

Cruz griega: Junto a una estrella de Belén de ocho puntas, con los extremos marcados por puntos, aparecen diferentes cruces griegas, de brazos iguales, que simbolizan la cruz cristiana con el simbolismo de Cristo Salvador.  

Flor de Lis: Marca que podemos asociar a una Flor de Lis, motivo asociado al medievo y que representa un lirio estilizado con tres pétalos unidos. 

Z: Marca, sobre estrella de ocho puntas, en símbolo «Z» o «N», posiblemente firma o símbolo de posición. También, la «Z» responde a símbolo de SPIRITUS SANCTUS, Tercera persona de la Trinidad «La Z al asimilar la letra griega Dseta que corresponde a una «s» sorda, presenta un trinitarización de la S» (Bozal  González,  José  Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España).

G: Marca en forma de «G», posiblemente firma o símbolo de posición.

WV: Se puede asimilar al símbolo Omega pero con tres puntas, La Omega ω del crismón representa a Cristo como final de todo, Juicio Final (Bozal  González,  José  Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España). Por otro lado simplemente puede responder a una marca propia del maestro cantero. 

Concha o Venera: En la parte alta aparecen los motivos de conchas o veneras, elemento muy vinculado a las rutas de peregrinación a Santiago de Compostela o tal vez la autoría de canteros específicos relacionados a talleres vinculados a estas rutas. 

De acuerdo con Belén Boloqui Larraya (Los caminos de Santiago en Aragón: Las rutas por el Valle del Ebro. El camino jacobeo del Ebro), bien podría responder a una promesa contraída a nivel personal, tal vez por el benefactor en la construcción de la iglesia, en acción de gracias por un favor o como recuerdo caminero jacobeo por redimir pecados. O tal vez pueda responder a la condición del cantero o del mismo benefactor por haber sido devoto a Santiago y así quererlo representar. No obstante, su intención es clara, apunta José Luis Ona González, «otra cosa es que tenga relación directa con ruta de peregrinación jacobea», cuestión que queda por descubrir. 

Círculo: El circulo suele simbolizar el cielo (Bozal  González,  José  Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España).

 

Círculos concéntricos: Se encuentra en la parte baja, por lo que podemos atribuirle un origen contemporáneo. Incluso la marca puede tener un componente esotérico. 

Símbolo sin identificar. Se puede asimilar a una «S». «S: La Z al asimilar la letra griega Dseta que corresponde a una «s» sorda, presenta un trinitarización de la S» (Bozal  González,  José  Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España).

El blog Sansalvadorota establece similitud entre las marcas de cantería de Moncalvo con las marcas de la iglesia de Santa María de Orta de Lérida y las marcas de cantería de la iglesia templaría del convento de San Salvador de Orta. La desaparecida iglesia leridana fue destruida por Felipe IV en el siglo XVII. Santa María la Vieja o Santa María la antigua, y las antiguas iglesias de Moncalvo y Pallaruelo guardan una relación con el convento de Orta, según el blog Sansalvadorota«Todo indica una relación entre los tres centros religiosos y una historia que no la sabemos completamente».

Otras marcas dejadas en sus piedras responden a viejos pastores entre ellas la de pastores trashumantes. El etnógrafo Eugenio Monesma Moliner señala que es curioso que en algunos de los sillares se conservan grabados posiblemente de pastores de la montaña, probablemente del valle de Chistau por sus apellidos (Mur y Bruned). Los gravados representan cuchillos y sus nombres «una imagen, esta de los cuchillos, que encontramos en muchos abrigos y casetas pastoriles».

Además, en la vieja pared de la Virgen Vieja aún se pueden contemplar las marcas de la guerra civil, como el gravado de las siglas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista).

 

Una aproximación a la historia de Moncalvo

Moncalvo, curiosamente no se encuentre registrado en Los pueblos y los despoblados, de Antonio Ubieto, y, en palabras de Juan José Genérelo, director del Archivo Histórico Provincial de Huesca, «Resulta sospechoso que, tratándose de una obra tan completa, no aparezca ese topónimo por lo que habría que pensar que debe tener un segundo nombre con el que sí aparecería en la documentación medieval y moderna». Pues parece que Moncalvo haya sido esquivo en las principales obras y descripciones sobre Aragón, línea que ya manifestó Manuel Benito Moliner «Moncalvo también fue pueblo, aunque lo olvidan todas las obras geográficas publicadas hasta hoy» (Tierras y Gentes, Diario del Altoaragón 24 de mayo de 1998).

Tampoco aparece recogido «Moncalvo» en la obra Toponimia Histórica Aragonesa de Miguel Ballestín, limitando muchísimo su búsqueda. Aunque su topónimo, consultando el Nomenclátor Geográfico de Aragón, no ofrece mayor diversificación, resaltando tan solo su etimología aportada por la fuente «Pueblos del Alto Aragón» que define a Moncalvo como «Monte pelado».  

Así, efectivamente, tal y como apuntaba Juan José Genérelo, la consulta de documentación histórica aporta gran diversidad del topónimo de Moncalvo siendo estas sus distintas formas: Moncalbo, Montcalvo, Montalvo, Montecalvo, Monsalvo y Monsalva.  Por ello, su documentación histórica ha sido ardua, pero al final ha ido dando resultados.

Retrayéndonos a 1100, es cuando Pedro I alcanza Sariñena y su entorno, siendo fecha aproximada en la posible «reconquista» del poblado o aldea, habitada o despoblada, de Moncalvo. Por ello, en 1170 el Rey Alfonso II de Aragón concede a Sariñena su “Privilegio de Población” por el que podía poblar una vasta extensión que se extendía por el este y sur de dicha villa, desiertos y poblados:

«… en el año pasado de 1170, se dignó el señor Don Alonso el segundo de Aragón, conceder a todos los hombres de Sariñena, que entonces allí estaban, o que en adelante fueran a poblar, por el deseo de que allí poblasen, y habitasen todos los términos de Sariñena, desiertos y poblados con todos sus montes y pastos, aguas, selvas y sotos, con todas sus entradas y salidas y pertenencias, de modo que mejor lo hubiesen tenido en tiempo de los sarracenos, o de los cristianos, o de modo alguno debían tener, para que todo esto lo poseyesen enteramente, lo trabajasen y llenasen aquellos y su descendencia para propia herencia suya, y para que hiciesen de ello en todo el tiempo a su propia voluntad. Les concede así mismo aquellos fueros de Zaragoza buenos y no malos, y que no diesen ni hiciesen a hombre alguno causa alguna sino las Decimas y Primicias a Dios, ni diesen lezda ni peaje en toda su tierra…»

Casa de Ganaderos de Zaragoza – Pastos ES/FCG – Caja 25_Ligamen 4_39.

Así, Sariñena queda definida sin nombrar específicamente su totalidad de poblaciones y aldeas: «… dono vobis terminos in primis Alberola, cum ommibus suis terminis, sicut vadit ad illa pena tallata quae est super Sodeto, sicut vadit per directum ad illa Torre de Cabañas, cum tota valle putrida, deinde sicut vadit ad caput de ipsa serra de Sella Maestra, de ipsa serra intus sicut aquas corrum contra Sarannyenam, sicut vadit per directum ipsa serra de Sella Maestra, usque alas almolas, deinde sicut vadit ad almoella totum intus, sicut vadit per directum ad ipsum caminum, qui transit per Bojaraloz sicut aquas corrunt contra Sarañenan, sicut vadit ipsum caminum per directum, usque Borjalaroz, sicut vadit, exit ipsum caminum usque ad Peñalba, sicut vadit ad valle Trabian, exit ad ipsos Germanellos, qui sunt ante Xixena, sicut exit ad ipsan Torremia, vadit exit ad ipsam Foratata,sicut vadit ad ipsan Torre de ipsa Ventosa,sicut vadit ad Alpicon de Ballara, sicut vadit per directum usque ad flumen de Alcanadre, sicut vadit ad podio Meler,sicut vadit, exit ad illa Boltorera, sicut iste predictae afrontationis, terminos includunt, dividunt. Dono,concedo vobis, vestris totum integriter quantum ego ibi habeo, habere debeo, vel ad mea voce regale pertinet, vel pertinere debet,sicut superius scriptum est, ad vestram voluntates imperpetum, …» (Elbaile Ollés, José. Lalueza, hechos del siglo XVIII).

Desde entonces se comienza a hablar en la documentación de “las Aldeas dependientes de la Villa de Sariñena”. Dichas aldeas eran doce, entre ellas Motalbo: Alberuela, Lalueza, Capdeaso, Lastanosa, La Celadiella, Salavert, La Sardera, Miranda, Pallaruelo, Valfarte, Montalbo y Castejón de Monegros; varias de ellas quedarán deshabilitadas en el s. XVI. Aunque José Elbaile Ollés llega a documentar hasta diecisiete las aldeas que pertenecían a Sariñena. 

En 1284, una carta real de Pedro IV da cuentas sobre un embargo de bienes, entre ellos en la aldea de Moncalvo: «Mandato sobre el embargo de los bienes de Juan Garcés de Oriz, abad de Montearagón, fallecido el día de San Juan Bautista. De acuerdo con el mandamiento del rey, referente a la muerte de obispos y abades, por el cual se ordenaba embargar los bienes tras la muerte, entre otros embargos Ramón Pelegrín, «baile de Sariñena», se encargó de embargar los bienes que tenía en Sariñena y en las aldeas de Valfarta, Castejón (de Monegros), Pallaruelo, Moncalvo, Lastanosa, La Celadilla, Miranda, Salavert, Sardera, Capdesaso y de Tubo (Alberuela de Tubo).» (Cancillería, cartas reales de Pedro IV, caja 61, N.º 7364/).

Sariñena, a comienzos del siglo XIV, recoge José Elbaile Ollés, estaba conformada por las siguientes aldeas: «el territorio lo conformaba la villa de Sariñena, Castejón de Monegros, Valfarta, Lalueza, Lastanosa, Capdesaso, Alberuela de Tubo, Tubo, la pardina de Sodeto, Pallaruelo, Jubierre, San Juan, Vallsanta, Montebh, Moncalvo, La Sardera, Salavert, Castellones, la Celadilla y Miranda».

José Elbaile Ollés en «Lalueza, hechos del siglo XVIII» describe la organización de Sariñena y sus aldeas, recogiendo como la jurisdicción civil, criminal o administrativa correspondía a la Villa de Sariñena a través del Baile y Justicia: «Cada aldea tenía su Concejo, que presidía el jurado mayor. Podía haber dos jurados, un corredor (alguacil) y un secretario. Los jurados se elegían por sorteo. La villa y todas las aldeas tenían su propio diezmario (el terreno de cultivo que comprende cada lugar) y su boalar, una parte de monte cercano para el pasto del ganado. Con el resto de montes comunes y los boalares del territorio, se formó una dehesa común que llamaron Realengo, el Común o Comuna. La villa y aldeas arrendaban sus pastos y repartían los beneficios en dos partes, una para la villa y la otra para las aldeas. Lo administraban los jurados de la villa que representaban a Sariñena y los jurados de las aldeas a los que también llamaban jurados de comuna. Los representantes de la Comuna se reunían una vez al año en el mes de septiembre para el reparto de los beneficios. Hasta el siglo XV, gracias a los privilegios de población no se pagaban impuestos, salvo las decimas y primicias a la Iglesia: …non donetis, ne que faciatis ullo homini ullam causam nisi décimas, primitias, Deo, non detis lezdam ni pedage in totam meam terram…«.

En 1328, un documento trata de un vecino de «Montecalvo» (Moncalvo): «Comisión hecha al Justicia de Aragón, Jimeno Pérez de Salanova, de la salva de infanzonía de Martín de Fanlo, vecino de Montecalvo, aldea de Sariñena» (Cancillería, registros, nº429, fol.1v/ Salva de infanzonía del 28 de febrero de 1328).

Moncalvo 1

Igualmente aparece en una relación judicial de 4 de abril de 1328, esta vez bajo la denominación de «Monsalva» : «Reunidos los consejos de la villa y aldeas de Sariñena en la Iglesia de San Salvador, nombran a Marco de Sena, jurado de Sariñena, Domingo Lo Pico, vecino de Monsalva y jurado de la comunidad de aldeas de Sariñena, como procuradores especiales para que les representen en las próximas Cortes que se van a celebrar en la ciudad de Zaragoza, en la que se coronará a Alfonso IV» (Cancillería, pergaminos, Alfonso IV, carp.218, nº170/ Nombramiento. (4-04-1328)).

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En el mismo 1328, aparece «Montalvo (Monsalva)» en una relación de administración de bienes: «Carta al justicia de Sariñena sobre Agnes, viuda pobre de Jaime Agrament, vecino de Barbastro, y la administración de los bienes en Montalvo (Monsalva), aldea de Sariñena, de su hija Martina, quien estaba bajo tutela de Pedro de Barba» (Cancillería, registros, nº430, fol.162-162v/ Mandato. (15-12-1328)).

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En 1336 se encuentra mismamente «Montalvo (Monsalva)» en una carta de Pedro IV al sobrejuntero de Huesca y Jaca en las zonas de Sariñena y Ontiñena «Para que obligaran a Pedro Jordán de la Corona, vecino de Sariñena, a pagar cierta cantidad que debía dar a Domingo Melero, rector de la iglesia de Fuendejalón, ya que había recibido de Bartolomé Fernández, vecino de Montalvo (Monsalva), aldea de Sariñena, unos dineros que eran de dicho rector» (Cancillería, cartas reales, Pedro IV, caja 1, nº88/ Mandato. 24-05-1336).

En 1337, el rey de Aragón Pedro IV (1319-1387) permite a los habitantes de «Montcalvo y Pallaruelo», para que saliesen de la pobreza y despoblación en la que se hallaban, pudiesen vender sus pastos anualmente a gentes de otros lugares. Un documento en latín traducido gracias a Ánchel Conte Cazcarro. Cancillería, cartas reales, Pedro IV, caja 3, nº404/ Concesión. «Del Rey a los vecinos de Montealbo y de Pallaruelo de Monegros. Autorización a los mismos para vender sus tierras a personas extrañas»: «Carta de Pedro IV a los vecinos de Montalvo (Monsalva) y de Pallaruelo (de Monegros), aldeas de Sariñena, en la que concede ciertos privilegios de pastos y ganados para evitar la despoblación y pobreza de dichos lugares» (Fechada el13 de agosto de1337).

Moncalvo

Entre los años 1348-1350, la peste negra asola a Los Monegros «Con el paso de los años algunas aldeas se fueron despoblando. Muchas desaparecieron con la peste negra» (Elbaile Olés, José). Cuando esto ocurría, afirma José Elbaile Ollés, se acordó, que los diezmarios de las aldeas muertas fuesen para la villa y los boalares para las aldeas.

En 1363/1370 Bernat Miquel escribe a Ferrer de Magarola porque el rey quiere redimir Sariñena y sus aldeas, así que le ruega que envíe copia del contrato de alienación a favor de Pedro de Luna (Archivo de la Corona de Aragón. ES.08019. ACA// ACA,COLECCIONES, Historia del Archivo,1,123).  

El 19 de octubre de 1366 el rey Pedro IV, trueca la villa de Sariñena, sus aldeas y todos sus términos a D. Pedro de Luna por el lugar de Pinseque (Elbaile Olés, José). 

El 9 de abril de 1372, representantes de Sariñena solicitan quitarse del señorío pagando las 13 mil libras jaquesas y 11 mil de Barcelona en que se había pactado la devolución y retornar a la corona (Elbaile Olés, José). 

El 17 de mayo de 1373, el rey acepta la petición de Sariñena y acuerda su venta con Dña. Elfa Exerica, heredera de los Luna (Elbaile Olés, José). 

En 1384, un pleito sobre los muros de la Villa de Sariñena cita Moncalvo: «Las aldeas y la villa tuvieron un pleito sobre la obligación o no de estas de contribuir en la reparación de los muros de la villa. Se sentenció en Tamarite de Litera siendo rey Pedro IV a favor de las aldeas. Entre ellas nombra a: Moncalvo, la Sardera, Moscallon, Miranda, Celadilla y Salavert» (Elbaile Ollés, José. Lalueza, hechos del siglo XVIII).

En el fogaje de 1405, censo del Reino de Aragón ordenado por el rey Fernando el Católico para recaudar el impuesto de las sisas, «Montalbo» contaba con unos seis fuegos. 

En 1417,el Rey Alfonso pide a las cortes 70 mil florines de oro para recuperar todos los bienes enajenados por sus antecesores, de los que 10 mil libras correspondían a la villa de Sariñena y sus aldeas (Elbaile Olés, José). 

En 1445 se produce la anteriormente citada concordia sobre los pastos comunes y su aprovechamiento y guardias, celebrado en la anteiglesia de San Pedro de Montalbo: «Vista la concordia celebrada por el Concejo de Sariñena y los Jurados de Castejon, Balfarta, Pallaruelo, Lalueza, Albaruela, Capdesaso, Lasardera, Lastanosa y Celadilla, en la ante-iglesia de San Pedro de Montalbo, á nueve dias del mes de Marzo de 1445, de la que consta haber acordado que sus ganados pudiesen pastar en los terrenos comunes que en la misma se designan, y que para custodia de esos terrenos se procediese al nombramiento de guardas, no por cada pueblo, sino por la universidad» (Real Decreto del Consejo de Estado firmado por Isabel II, publicado en la Gaceta de Madrid del 31 de enero de 1860. Boletín Oficial de Segovia Número 24 – 1860 febrero 24 y en el Diario de Burgos. Boletín oficial de la provincia de Burgos: Núm. 67 – 13/04/1860).

El 15 de julio de 1477, se establece una pecha ordinaria y anual de 12.000 sueldos jaqueses a Sariñena y sus aldeas «Esta transacción es importante porque se establece por primera vez un impuesto a los habitantes de estas tierras y también porque los montes de Tubo y Sodeto ya no volvieron y se quedaron en la casa de los Luna» (Elbaile Olés, José). 

En el fogaje de 1495 la población ya no aparece, por lo que probablemente, podamos establecer que poco antes de 1500 Moncalvo debía de estar ya prácticamente despoblado. Aspecto que se refuerza con la presencia de las cerámicas medievales, las más recientes y últimas datadas, en torno al siglo XVI.

En las cortes de 1498 tan sólo se habla de siete aldeas, relata José Elbaile Ollés: Alberuela, Lalueza, Capdesaso, Lastanosa, Pallaruelo, Casejón de Monegros y Valfarta. Lo que, de acuerdo a su relato, hace suponer que ya estaban despoblados: Jubierre, San Juan, Vallsanta, Moncalvo, La Sardera, Salaber, La Celadilla, Miranda, Montebh y los Castellones (Elbaile Olés, José. Lalueza en el siglo XVII, El origen de nuestras familias). 

«La Virgen Vieja de la soledad más absoluta» Belén Boloqui, presidenta de APUDEPA.

En 1620, Moncalvo no aparece en el mapa del Reino de Aragón de Juan Bautista Labaña.

En 1651 una gran epidemia de peste sacude la mayor parte de Aragón «El año 1651 en que la ciudad de Huesca, Alcubierre, y casi la mayor parte de los pueblos de Aragón padecieron una enfermedad pestilente, contagiosa y sumamente temible» (Epidemiologia española o Historia cronológica de las pestes, contagios, epidemias y epizootias que han acaecido en España: desde la venida de los cartagineses hasta el año 1801… / por Joaquín de Villalba).   

El siglo XVII hubo una profunda crisis en la comarca y en todo el Reino de Aragón. Esta comenzó con la expulsión de los moriscos en 1610, que redujo la población aragonesa entre un 15% Y 20% y destrozó la industria artesanal. Vino acompañada de unos años duros de sequía que provocaron el abandono de tierras y para colmo, la guerra en Cataluña y el continuo tránsito de tropas, trajo la peste en 1652.

Elbaile Olés, José.
Lalueza en el siglo XVII, El origen de nuestras familias

La Concordia de 1683, vigente en 1860, según el citado Real Decreto de 1860, hace referencia al que entonces, al lugar de Moncalvo, ya extinto:  –Asistía el derecho a sus poderantes a que sus ganados pasturen las yerbas que producen los montes comunes o diezmarios que eran de las aldeas extinguidas, resumidas en la de Moncalvo, Miranda y Lasardera-. No obstante, el pacto 13 de la concordia se encontraba extinto: «Respecto a que la Justicia y Juez ordinario de la Villa sean los competentes para los habitadores de la villa», lo que nos lleva a entender que en el momento de realizarse la concordia aún se encontraba Moncalvo poblado. El mismo Real Decreto refleja que en ese momento de 1860 ya se encontraba sin población, al igual que otras aldeas de Sariñena, «Ahora despoblados» (Real Decreto del Consejo de Estado firmado por Isabel II, publicado en la Gaceta de Madrid del 31 de enero de 1860. Boletín Oficial de Segovia Número 24 – 1860 febrero 24).

De 1701 a 1713 se lleva a cabo la guerra de Sucesión por la que, según Nicolas Malo «Fueron arruinados varios pueblos de Monegros, principalmente la villa de Lanaja, que quedó reducida a muy pocos vecinos» (Estudios sobre el proyecto europeo de la unión de los tres mares, Mediterráneo, Cantábrico y Atlántico por el Ebro y el Duero, el Canal Imperial y el de Castilla. Nicolás Malo. 1850). 

En el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, aparece un expediente de la casa Ducal de Híjar-Aranda, fechado el 30 de enero de 1799, con referencia ES/AHPZ – P/1-235-82. El documento trata la posible repoblación del lugar de Moscallón con sus cinco aldeas Salaver, Miranda, La Cenadilla, La Sandena y Moncalvo, pertenecientes a la villa de Sariñena.

En la década de 1770 se aprueba el «Fuero de Población» un instrumento colonizador y de repoblación en los territorios de la antigua corona de Aragón (Fuero Alfonsino y Fuero de población de Sierra Morena en los proyectos de colonización de la Corona de Aragón en la segunda mitad del siglo XVIII, de Enrique Giménez López de la Universidad de AlicanteLos inicios de la colonización en Lo Monegros.

El 18 de noviembre de 1788, Narciso Comenge propuso repoblar el Monte de Moscallón y cinco despoblados donde en el pasado habían existido las aldeas denominadas Moncalvo, La Sardera, Salaver, Celadisa y Miranda que, en fecha indeterminada, habían sido abandonadas y de las que quedaban únicamente algunas ruinas. De los cinco despoblados, el de mayor extensión era el de Moncalvo, con una pequeña parte de sus Tierras propiedad de la Cartuja de las Fuentes, seguido por el de Miranda, La Sardera y Salavert, siendo el de Celadisa el más reducido y el único con tierras de mediana calidad, ya que gran parte de la superficie sólo era apta para pastos de ganado lanar y caprino.”

Giménez López, Enrique.

En 1792 D. Pedro Blecua y Paul en su Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido en el Reyno de Aragón cita Moncalvo refiriendo las guerras y pestes como causantes de su despoblación, de los núcleos de Moncalvo, Lasardea, Salabet, Miranda, La Zeradilia y la Almunia de la Regina:

El serenísimo y augusto rey Don Alonso I de este nombre, y IX de Aragón, dicho el Batallador, después de muchos días de cerco libertó esta villa del yugo africano, bajo cuya servidumbre estuvo oprimida muchos años y plantó en ella con singular celo la fe y religión en el día 7 de septiembre de la Era 1172, que corresponde al año 1134, según las noticias que han podido conservarse en sus archivos, y las que trae Blancas, con otros historiadores del reino, con privilegios muy particulares y en especial la cesión de algunos despoblados, que, con motivo de las guerras y pestes, quedaron en su territorio y se llaman Moncalvo, Lasardea, Salabet, Miranda, La Zeradilia y la Almunia de la Regina, reconociéndose todavía en ellos vestigios de poblaciones, y en algunos sus mismas iglesias y campanarios. En el día cultivan estos terrenos los mismos vecinos de villa y aldeas, a donde se cree haberse retirado los pocos que quedaron, y tienen allí sus masías y casas de campo.

Arriendo de pastos de Moncalvo, Diario de Huesca del 27 de septiembre de 1914:

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Diario de Huesca – 27 de septiembre de 1914.

Una descripción del Partido Judicial de Sariñena, en la Nueva España del 1 de septiembre de 1959 se refiere a la adversidad del clima como motivo de la despoblación y abandono de las aldeas de Sariñena: «Existiendo también los poblados, ya en franca, decadencia, de San Juan, Vallsanta, Monclavert, Moncalvó, La Sardera, Salavert, La Celadillá, y Miranda. Estos núcleos de población eran aldeas propiamente dichas, que entonces, como ahora, la adversidad del clima obligó a sus habitantes a la emigración». (Nueva España – 1 de septiembre de 1959).

Gracias a Montse Vadillo y Pablo Ruata por descubrir algunos de estos documentos y compartirlos.

Moncalvo en el documental «Monegros»

En 1969, el director Antonio Artero rodó el documental «Monegros», con José Antonio Labordeta como protagonista. Entre las distintas escenas y localizaciones aparece Labordeta en la Virgen Vieja de Moncalvo interpretando «Montesnegros». Una peculiar escena donde se observa parte del equipo de rodaje y la curiosa pintada de  «1959» en la vieja pared. «1959» un año en el que muchos pueblos de colonización se estaban construyendo y para los cuales se utilizaron piedras de las desaparecidas casas del olvidado poblado de Moncalvo. José Francisco Pueyo, de Pallaruelo de Monegros, recuerda que hasta aquella fecha aún se distinguían partes de las antiguas casas y calles.

Moncalvo labordetaFotograma del documental «Monegros».

La Virgen Vieja de Moncalvo, toda una leyenda

Resulta inquietante que el tiempo se haya olvidado de su historia, que no exista mayor documentación o investigaciones sobre Moncalvo. Resulta incomprensible que una historia así no despierte mayor interés, especialmente en el académico y universitario.

Diversas hipótesis han atribuido su desaparición, a pesar de su leyenda por el impago de impuestos, a la dureza del territorio, a sequias y hambrunas. También, como ya hemos visto antes, a la peste negra que devastó Europa en el siglo XIV o en el XVII.  Igualmente, a la guerra de sucesión española (1701-1713), entre borbónicos y austracistas o su no aceptación a los Decretos de Nueva Planta, lo que llevó a las tropas de Felipe V, en la década de 1710, a arrasar el viejo poblado de Moncalvo. Igualmente, volvemos a citar a Pedro Blecua y Paul quien recoge como las guerras y pestes fueron las causantes de los poblados de Sariñena, entre ellos Moncalvo

Claramente la leyenda de la destrucción de Moncalvo por los Carlistas no fue posible, la primera guerra Carlista fue entre 1833 y 1839, muy posterior a la construcción de la nueva iglesia de Pallaruelo. La nueva iglesia de Pallaruelo de Monegros data de 1808.

Lo que sí parece seguro que Moncalvo sufrió gran inestabilidad a lo largo de su existencia, incluso pudiendo quedar despoblado en determinados momentos, por lo que su momento exacto de su despoblamiento definitivo resulta difícil de concretar documentalmente. 

Lo cierto y relevante es el fogaje de 1495, cuando el poblado de Moncalvo, aparezca ya sin población, hecho, como se ha mencionado antes, coincidente con la datación de las últimas cerámicas de Moncalvo del siglo XVI, lo que nos lleva a considerar definitivo su despoblación. Apenas a los pocos años que se estableciese en 1477 una pecha ordinaria y anual de 12.000 sueldos jaqueses a Sariñena y sus aldeas y terminase con los privilegios de no pagar impuestos salvo «las decimas y primicias a la iglesia».  Estos hechos son los que más se ajustan a su leyenda.

Sariñena y sus aldeas habían gozado del privilegio real de pastar libremente sus terrenos que el Rey Alfonso II de Aragón, en 1170, había concede a Sariñena y sus aldeas de acuerdo al “Privilegio de Población”. La pecha de 1477 comienza a agravar a Sariñena y sus aldeas al igual que los conflictos que se van manteniendo con la Casa de Ganaderos de Zaragoza. Según recoge José Elbaile Ollés «La Casa de Ganaderos de Zaragoza, es y era una cofradía de ganaderos de Aragón. Fue fundada por Jaime primero el 18 de mayo de 1218. Sus privilegios le permitían el pastar en los montes de todo el Reino y su Justicia tenía la jurisdicción civil y criminal sobre todos los hechos referentes a esta actividad sin poder ser recurridos a otro órgano superior. Durante los siglos XVII y XVIII tuvo muchos conflictos la villa de Sariñena y sus aldeas por la colisión de los privilegios que los reyes dieron a estos pobladores con los que luego darían a la Casa de Ganaderos.»

No obstante, hay una curiosa referencia sobre una disputa entre moradores de Moncalvo y los pastores como causa de su abandono. De acuerdo con la documentación encontrada por José Elbaile Ollés, los vecinos mantuvieron un «encuentro» con pastores al salir de la iglesia y «por lo que quedó despoblado»

«…en Moncalvo subsisten las paredes de su iglesia de San Pedro, y la de Nuestra Señora de Moncalvo y he adquirido por particulares noticias en conversaciones de que hace siglos por un encuentro que tuvieron los vecinos de Moncalvo con pastores al salir de la iglesia el día de la festividad de San Pedro que habían concurrido todos sus moradores y hasta el predicador que había ido a predicar por lo que quedó despoblado y como tal tubo el destino explicado…»

A.H.N. Consejos, Libro 1.968.

Fundación de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes

Personalmente, la fecha de finales del siglo XV, lleva a relacionar la despoblación de Moncalvo con la fundación en 1507 de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, cuya cercanía y posesión de tierras poseyó, en gran parte, tierras de Moncalvo (La cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, patrimonio olvidado y/o perdido). Incluso José Antonio Rausa, José Luis Villarroel y José Antonio Cuchí se refiere a la cartuja de Monegros como también llamada de Moncalvo «Un despoblado con restos de iglesia medieval que da nombre a la sierra local» (La fuente del Milagro, en la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes (Sariñena, Huesca)). 

En este sentido, como ejemplo, en el Archivo Histórico Nacional se encuentra el Registro de todos los documentos del archivo de la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes y comprende desde los siglos XVI al XVIII. Lleva por título “Registro de todos los papeles y escrituras que se hallaron en el Archivo de la Cartuja de Ntra. Sra. De las Fuentes, en el año de 1713. Adaptado por un devoto de esta Señora”. (CODICES,L.38, de 1713, Unidad Documental Compuesta ES.28079.AHN/9//CODICES,L.38). El Título 5.º recoge las “Tierras Blancas, Campos, olivares y Monte de la Plana”. Bajo este título se hallan por ejemplo las masadas en Moncalvo, llamadas de Pedro Falcón, Francisco Terreu o Alberto Vitales o la de las casas bajas de Moncalvo de Pedro Fornies. Campos en Moncalvo que fueron de Antolín Ydiazabal y Cotella, a las Cipaldas del Pinar que fue de Alberto Lope o que se compró a Martín Jordan. Igualmente:

  • Otro campo de 2 H 4ffen Moncalvo.
  • Una Deposición de Testigos cerca de unas tierras blancas del monasterio en Moncalvo.

Definitivamente, el Fuero de Población de 1770, cita Moncalvo como despoblado. 

En 1821 tras la desamortización del monasterio de la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, sus bienes y patrimonio son subastados, entre ellos: 

  • Una masada en el Mas llamado Moncalvo o Aldea alta, casa, corral, pajar y era: valor en venta 6000 rs. vn. idem en renta 160 rs.
  • Otra llamada aldea de Moncalvo bajo: en venta. 6200 rs. id. en renta 200.
  • Una porción de tierra en el monte de Moncalvo, yerma, llamada la masada baja, de 60 caizadas, en venta 9600, en renta 400.
  • Una filada de tierra en el monte de Moncalvo, sin cultivo, llamada de Gilaverte, de 12 caizadas, en venta 2000, en renta 80.
  • Un sitio llamado el Arnal en el monte de Moncalvo, de 14 caizadas , en venta 2800, en renta 160.

El legado de Moncalvo, una constante reivindicación

Al recuperar su historia, la de le la Virgen Vieja de Moncalvo, la indiferencia se transforma en un tremendo escalofrío que rinde tributo a su memoria. Aún queda mucho por descubrir e investigar y quizá de soñar con que aquella pared perdure invencible contra la desmemoria. A todos y todas los moncalvenses y moncalvensas, ¡por siempre en nuestra memoria!

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La leyenda de Moncalvo en el diario del Alto Aragón, 30 de octubre del 2016.

Por ello se lleva realizando una constante reivindicación, principalmente a través de su estudio y divulgación, sucediéndose diversos artículos en prensa, especialmente en el Diario del Altoaragón. Igualmente se han promovido distintas iniciativas que han ido dando sus frutos.

  • En el 2021 se consigue su titularidad pública por parte del ayuntamiento de Sariñena gracias al trabajo de Valeriano Tella Arroyos.
  • En septiembre del 2025, desde este proyecto de Os Monegros y con la colaboración de la asociación de Apudepa se solicita la inclusión de la Virgen Vieja de Moncalvo en la lista Roja de Patrimonio en peligro de la asociación Hispania Nostra, inclusión que se hace efectiva el 11 de diciembre del 2025: «Le informamos de que, tras estudiar la ficha de la Iglesia de la Virgen Vieja, Sariñena (Huesca), el Comité Científico ha considerado oportuna su inclusión en la Lista Roja como forma de llamar la atención sobre su estado e impulsar su recuperación».

Iglesia Virgen Vieja. Lista Roja Hispania Nostra.

«Por su preservación ante su completa desaparición, por su singularidad unida al paisaje, por su yacimiento anexo, por su historia y también por su leyenda.»

Al pueblo viejo de Moncalvo

  A la piedra arranco tu historia

     Virgen Vieja

        A la tierra arranco tu recuerdo

             ¡Qué rabie tu lamento!

               ¡Qué llore tu ausencia!

                  ¡Y qué resista a la desmemoria!

                     Pues con el olvido, ¡no vencieron!.

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Diario del Alto Aragón, 21 de enero del 2021.

Con delicadísima fragilidad, los restos de la Virgen Vieja de Moncalvo desafían la gravedad y se resisten a desaparecer. Juegan a un equilibrio imposible, esquivando su fatal destino en un lugar perdido de Los Monegros.  Su única pared, de una antigua iglesia gótica de 1258, apenas se mantiene en pie. Con ella se irá el único testigo del viejo poblado de Moncalvo, un lugar olvidado cuya historia responde a viejas leyendas que hace tiempo se han dejado de sentir.

Una leyenda nunca se desmonta, una leyenda forma parte de la memoria colectiva, transmitida durante años, con esa magia, esa fantasía, esa ilusión in-arrebatarle al pueblo, porque pertenece al pueblo, a su gente, inherente al mismo, que ninguna prepotencia pueda con ella, para que la leyenda de Moncalvo sigua viva y su historia reconstruida  

Virgen Vieja de Moncalvo

Es como un grito, esas heridas. Un grito, un grito antes del colapso, antes del derrumbe. Llevas siglos, siglos aguantando para contar tu historia, la de un poblado que desapareció sin dejar rastro, la de tu gente. ¡No cedas!.

Resiste, Virgen Vieja de Moncalvo, vieja pared de una antigua iglesia gótica de mediados del siglo XIII. Iglesia de una aldea, de un pueblo que rebosó vida.

Mantente en pie, para que sigamos contando tu leyenda, sigamos fascinados por tus secretos, por tu historia y magia. Para que no caiga en el olvido y se derrumbe con tu caída.

¡Resiste Virgen Vieja de Moncalvo!!!

Diario del Alto Aragón, 21 de septiembre del 2025.

Relato de raíz

El repique de campanas, intenso y enérgico, anunciaba fiesta. Su sonido repetido y continuado se extendía a lo largo y ancho del pueblo y la gente corría apresurada. Se sentía hasta en los campos más cercanos desde donde venían los campesinos. Los caminos y calles eran un ir y venir de gente, con sus gritos y alborotos, tal y como un día de fiesta.

Como un día de fiesta, de celebración, las campanas de la majestuosa iglesia gótica no cesaban de sonar una y otra vez, repicando sus campanas con su toque característico de fiesta. Todos corrían a la iglesia, familias enteras con sus hijos y mayores, todo el pueblo acudía presuroso al sagrado templo.

No podía ser otra cosa, el toque a fiesta no podía fallar, pero nunca antes había sido tan intenso y enérgico. Tenía que ser fiesta, no podía ser otra cosa, mientras algunos rezaban bajo el incesante repique de campanas o se agolpaban en los muros, abrazados y tranquilizando a los más pequeños. No, no podía ser otra cosa.

Ya nunca más volvieron a sonar las campanas en aquel lugar olvidado de Los Monegros. Nunca más sus casas volvieron a echar más humo que el que acabó consumiendo su historia, nadie volvió a pasear por sus calles, ya nunca más volvieron los días de fiesta.

Nadie os llorará y aquella consumida historia dará paso a leyendas del viejo y olvidado poblado de Moncalvo. Y nunca más nadie os recordará, Virgen Vieja de Moncalvo, ni de vuestras vidas ni de vuestras piedras, nunca más volverán a sonar las campanas, ni volverán los días de fiesta. Ya nunca más…

El viejo poblado de Moncalvo fue una población de Los Monegros, a escasos kilómetros de Pallaruelo de Monegros, cuya historia el tiempo borró. El pueblo quedó arrasado y sus gentes perecieron. Hoy en día solamente una pared de la vieja iglesia gótica de Moncalvo atestigua su pasado. Moncalvo, lugar de leyendas.

A la memoria de los habitantes del desaparecido poblado de Moncalvo.

Ya no cantan los gallos a cada amanecer, ni se tañen las campanas, ni las chimeneas humean vida. Solamente hay vértigo.

Ya no se oyen gritos y el alboroto de zagales y zagalas correteando por tus calles. Los lloriqueos y risas no resuenan por el viejo poblado olvidado.

Ya no se habla, ni se cuentan historias, ni hay saludos ni despedidas. Ya hace años y años, incluso siglos. Ya nadie te recuerda, ni te nombran.

Ni se oyen carros ni caballerías recorriendo sus sitios y rincones, ni se siente el ir y venir. Ni las sombras se dejan entrever en un vacío de rastros borrados.

¿Dónde se perdió tu historia? ¿Dónde se ausentó? Viejo pueblo olvidado, de memoria arrebatada y pasado callado. ¿Dónde fueron a parar tus misterios?.

Casi desaparecido, ni la huella de las casas y calles perdura. Solamente hay vértigo, solamente una pared de una remota iglesia que apenas resiste, viendo como somos cómplices del cruel silencio e injusto olvido.

Pervive como si nunca hubieses existido, viejo poblado de Moncalvo, donde solamente hay vértigo y miedo a dejar de caer.

Diario distópico de Los Monegros

Día 38 de aislamiento, 21 de abril del 2020.

Federico, el pastor, pasó pronto por la mañana, habían dado aguas y aprovechó la mañana para apacentar el rebaño. La cosa parecía que iba a mejor, pero continuaba muriendo gente, todo va para largo y por ahora alargan el confinamiento hasta el once de mayo. –Lo peor- decía Federico –la que nos viene encima con la economía, va a ser la ruina-.

Por la tarde se quedaron al cobijo de la caseta mientras una fina y constante lluvia fue cayendo. La sierra fue recogiendo el agua, esta es buena, la va absorbiendo la tierra y el monte y los cultivos la agradece. La sierra se extiende desde Tardienta hasta La Almolda sin dejar de tener continuidad con la sierra de Sijena a través del monte de Pallaruelo. Una zona preciosa el monte de Pallaruelo, con su barranco de la Peña y el estupendo sabinar. Desde el alto de la Portellada se contempla en su esplendor el sabinar de Pallaruelo y la vista se puede extender a través de Los Monegros norte y la sierra de Guara hasta los altos Pirineos.

Por el monte de Pallaruelo, a mitad camino al monasterio de la Cartuja de las Fuentes permanecen los restos de una antigua iglesia gótica. -¿En mitad del monte?- preguntó Josete. –Sí- respondió yaya María – Resiste en pie una sola pared de la una antigua iglesia y ya nada más queda-. Los restos responden a un antiguo poblado que existió hace siglos y que desapareció sin que su historia llegue a nuestros días. -¿Nada?- se mostró extrañada Clara –Solamente la solitaria pared- respondió yaya María –resiste a la desmemoria-.

-Hay leyendas que cuentan que fueron asesinados por no pagar impuestos, quemados vivos dentro de la iglesia y su historia la borró el tiempo-. -¡Qué horror!- concluyeron todos a la misma vez. Del viejo y desaparecido poblado de Moncalvo ya no queda nada de su memoria, de sus calles, de sus gentes, resulta misterioso e incomprensible- ¿Cómo se ha olvidado la gente de todo un pueblo?- preguntó extrañada Elisa. -El tiempo borra muchas cosas-, explicó yaya María.

Elisa empezó a dudar si ya estuvieron antes los marcianitos y fueron los verdaderos culpables de la desaparición del viejo poblado de Moncalvo -¡Malditos marcianos!. A partir de ahora la memoria de Moncalvo permanecerá viva, Elisa la mantendrá viva con su recuerdo y no dudará en transmitir su historia. Será como una Labordeta, que entre sus ruinas hizo sonar su guitarra y voz.

Diario distópico.

Un lugar con misterio

Víctor es de Pallaruelo de Monegros. Tiene una perra muy movida, la saca por el monte y corre y corre sin parar, de un lado a otro sin cansarse, brincando por todas las partes, descubriendo cada detalle. Es una perra con nervio, fuerte, ágil y alegre que no se sabe estarse quieta. En una de sus salidas, Víctor, junto a un amigo, fueron a Moncalvo, abrieron la puerta para que saliera la perra corriendo, pero esta, al salir, se quedó quieta al lado del coche y se sentó. Había algo extraño, algo notaba la perra, algo especial que enseguida inquieto a Víctor y su amigo. Decidieron marcharse.