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Ferias y mercados de Sariñena


La villa de Sariñena, a lo largo de su historia, ha sido población de ferias y mercados todos los sábados del año y del uno al quince de septiembre, ferias tan célebres como la de la Candelaria, la de Ramos y la de la Santa Cruz. Un Privilegio Real para celebrar ferias y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales otorgado por el rey Pedro IV en 1381.

Calle del Mercado, Sariñena. También conocida como calle de los Porches.

Unas ferias que nacen en plena expansión de ferias a lo largo y ancho de Aragón, concretamente en el siglo XIV, cuando son concedidas ferias a Tarazona, en 1301, en julio y septiembre; una segunda a Barbastro, en 1371, en el mes de agosto y las ferias de Sariñena. Pero que, a partir de estas fechas, apunta José Carmelo Martínez Pérez, y a lo largo del siglo XV apenas habría nuevas concesiones “Pues las necesidades económicas y comerciales del territorio quedaban cubiertas con las ya existentes, así como con los mercados tradicionales que venían funcionando desde los siglos anteriores” (Martínez Pérez, José Carmelo. Las ferias medievales y artesanas como atractivo turístico).

Una impronta que ha quedado completamente marcada en la esencia de Sariñena y en la misma denominación de una de sus principales y más céntricas calles, la calle del Mercado, donde se celebraba el histórico mercado de la villa. Igualmente podemos hablar de la calle del Mercadal, en el barrio alto, que en aragonés medieval se refiere a mercado, un término que proviene del latín medieval mercatale o mercatum, que significa lugar o plaza donde se celebra el mercado, reflejando su pasado ligado a las ferias y mercados. Calle especialmente próxima a la calle Villanueva, donde se celebraba la feria, hasta que, en 1740, parte de la feria, la parte no relacionada con caballerías y ganados, se redirigió a la calle del Mercado. Quedando en el entorno de la calle Villanueva, actualmente plaza, la feria ganadera y de caballerías, con una red de corrales de Palanca, muy característicos y propios de Sariñena.

Por lo tanto, las ferias contribuyeron al desarrollo de una Sariñena prospera, Sariñena Villa Plena, regada gracias al río Alcanadre y la Isuela y que, gracias a sus acequias de Valdera, el Molinar y la Acequieta, gozó de una gran huerta con una intensa actividad agrícola y ganadera que continúa hasta nuestros días dando continuidad en la realización de la actual feria agrícola y ganadera FEMOGA.

Privilegio de ferias y mercado

Es el rey Pedro IV quien, en 1381, otorga a Sariñena el Privilegio Real a tener ferias y mercado. Un hecho ampliamente recogido por distintos historiadores como son los casos de Arturo Morera o Ricardo del Arco, quienes recogen como: “Pedro IV de Aragón concedió a Sariñena la celebración de feria y mercado, con franquicia de lezda, peaje y otros derechos reales” (ARCO, p. 452). Todo un Privilegio Real que, atendiendo a una copia reproducida en un documento de 1760, venía a decir: “Item idem Dominus Rex Petrus inclyte Recordationis ejus Regio privilegio dato in Civitate Cesarauguste die vigessima nona mensis Novembris anno a Nativitate Domini millesimo tricentesimo octuagesimo primo concessit eidem Ville de Sariñena ferias et mercatum cum plenissima francquitate lezdarum pedagiorum et aliorum jurium Regalium…». Un privilegio manuscrito en latín que se puede traducir en la siguiente forma: “Asimismo, el mismo señor Rey Pedro —de ilustre memoria—, mediante un privilegio real otorgado en la ciudad de Zaragoza el día veintinueve de noviembre del año del nacimiento del Señor de 1381, concedió a la misma villa de Sariñena una feria y un mercado, con plena exención de lezdas, peajes y otros derechos reales…” (Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005).

Copia de los Privilegios de Sariñena en un documento de 1760 sobre la celebración de ferias en la villa de Sariñena ES/AHPZ – J/000830/000005.

No obstante, en los anales de Sariñena, en uno de sus libros, se apunta que el privilegio es concedido en 1372 , quedando de dicha forma narrado: “El Señor Rey D.n Pedro el quarto de Aragón en el año de mil trescientos setenta y dos y en consideración al valor, esfuerzo y fidelidad de sus Naturales, es constante que en todos tiempos se esmeraron los Señores Reyes en distinguirla con diferentes Fracias y Privilegios y mirándola como digna y estimable Alhaja de la Corona admitieron gustosamenmte los medios de reintegrarla a ella y para fomentar la publica utilidad y el mexor establecimiento de dicha Villa y Aldeas, se dignaron concederle y confirmarle el Privilegio de tener Feria y Mercado en ella todos los años, desde el primero hasta el quince de Septiembre y en el día Sabado de todas las Semanas teniendo bajo la Real Protección a todos los que fuesen para comprar y vender” .

En definitiva, la realización de ferias y mercados responde a todo un privilegio real que la Villa de Sariñena ostentó desde el siglo XIV, siendo las ferias de Sariñena ampliamente conocidas y todo un referente en el reino de Aragón y limítrofes e incluso, y especialmente, Francia.

Sariñena, villa de ferias y mercados

Profundizando en las ferias y mercados de Sariñena, retrocedemos hasta 1436, cuando las Cortes de Alcañiz da una sentencia por la que se establecen los distintos tipos impositivos para los animales y mercancías que se llevaban a las ferias y mercados de Sariñena. El referido apunte lo recoge el investigador sariñenense Arturo Morera Corull en su obra dedicada a la historia de Sariñena “Salvador Sarinianus”. Al parecer, la feria de Ramos, celebrada en Sariñena, de acuerdo con José Antonio Mateos Royo, debió ser importante en la fijación de los precios de las reses, ya que entre los siglos XVI y XVII “Seguía constituyendo la cita esencial para fijar acuerdos de compra y evaluar el precio de las reses” (Municipio y mercado en el Aragón moderno:  El abasto de carne en Zaragoza (Siglos XVI-XVIl). La administración, 1581-1650. José Antonio Mateos Royo.  Universidad de Zaragoza).

Una notoriedad que también fue adquiriendo con el comercio de caballerías, un comercio que fue cogiendo fuerza y que al parecer estuvo bastante relacionado con el país vecino de Francia. Una relación tan importante, de las ferias aragonesas con Francia, hasta el punto que durante las guerras hispano-francesas (1514-59) se facilitó el comercio y asistencia de mercaderes franceses “Se facilitó la asistencia de los mercaderes franceses a ferias celebradas en ciudades y villas del norte del reino como Huesca, Barbastro y Sariñena, actitud”. Una curiosa medida recogida por José Antonio Mateos Royo y que fue “favorecida” por la deposición de Hurtado de Mendoza como virrey en 1556 pues “Su emplazamiento a medio camino entre Zaragoza y Toulouse propiciaba las transacciones entre mercaderes franceses y aragoneses, así como la actividad de las compañías mercantiles mixtas orientadas a exportar la lana aragonesa a Francia o el pastel tolosano a Aragón” (Mateos Royo, José Antonio. Comercio, conflicto militar y violencia legal. La Diputación de Aragón ante las marcas del Béarn y las guerras hispano-francesas (1514-59)).

En definitiva, tal y como aclara José Antonio Mateos Royo “La Diputación no sólo buscaba así mantener la paz y el comercio en Aragón como bien común, sino preservar su principal fuente de ingresos: los aranceles cobrados en la frontera, arrendados a un particular durante un trienio. Si las marcas obstaculizaban el comercio con Francia, dicho arrendatario reclamaba a la Diputación una solución o indemnización por las pérdidas. Causaban especial daño si afectaban al tránsito de mercaderes franceses hacia las tres mayores ferias celebradas en el norte de Aragón citadas. La Diputación se quejó así al Justicia de Biescas en 1523 de que la menor asistencia de estos mercaderes a la feria de Sariñena generada por sus represalias había acarreado a dicho arrendatario unas pérdidas superiores a 200 ducados”.

Pronto vino un segundo problema añadido, siendo este el contrabando, cuestión que en 1565 llevó al gobernador general de Aragón, Juan de Gurrea, a controlar personalmente las ferias de Sariñena “Para evitar el continuo contrabando de caballos que se compraban allí para venderlos en Francia” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus). Concretamente fue la inquisición quien se encargó de controlar los pasos fronterizos, persiguiendo a los contrabandistas o los entonces llamados “Pasadores”. Esto llevó, de acuerdo con Pilar Sánchez, en su obra La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI, a que en 1574 se iniciase una importante ofensiva contra los pasadores: “El Consejo de La Suprema ordeno el reforzamiento de la vigilancia fronteriza con el nombramiento de comisarios en Benasque, Plan y Canfranc, puertos mas frecuentados, según los Inquisidores. Se investigó el lugar de Ariza, en la frontera con Castilla, una de las principales localidades en la ruta del tráfico de caballos” (La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)). Sucesos que también apunta Juan Carpio Elías “Por aquellos años hay períodos en los que se intensifica la preocupación y la persecución emprendida contra los contrabandistas. Uno de ellos se produce en los años de 1574-76” (Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan).

El caso de Ariza atañe a Sariñena y a otras ferias y manifiesta la actividad y proceder en cuestión: “Una vez en Ariza, los testigos señalaban que los caballos se vendían a extranjeros (franceses, Bearneses y gascones) que se acercaban hasta el lugar a comprarlos o, por el contrario, se llevaban a las principales ferias del Reino (Sarinena, Huesca, Barbastro y Daroca)”. Por ello, recoge Pilar Sánchez, para controlar las ferias y la compraventa de caballos, es enviado el secretario del tribunal, Miguel Mulsa a la feria de Sariñena “Este mismo año el Tribunal prestó Especial atención a los centros de intercambio. Ministros Inquisitoriales asistieron a las Ferias mas Importantes del Reino al objeto de publicar los edictos de fe y supervisar la compraventa de caballos. El secretario del tribunal, Miguel Mulsa, fue enviado a Sarinena y a la Feria de San Bartolomé de Barbastro”. Aunque finalmente el contrabando no era tanto como parecía y el miedo a la inquisición limitó completamente al desarrollo de la feria: “De Momento se sabía que en la feria de Sarinena nadie había intentado vender caballos a Bearneses, ni estos se habían acercado por allí. Los compradores habían sido naturales del Reino y algunos catalanes qué habían quedado obligados a enviar un certificado de los Inquisidores de Barcelona, conforme habían adquirido los caballos para su propio servicio” (La Inquisición y el control de la frontera pirenaica en el Aragón de la segunda mitad del siglo XVI Pilar Sánchez Historia Social, n.º 11 (otoño de 1991), pp. 3-22 (20 páginas)).

“Para destacar sus éxitos (el Tribunal de Zaragoza, da cuenta del resultado que tuvo el envío de un notario a la feria de Sariñena, donde solían acudir a comprar caballos gente de Francia, Gascuña y Bearne. En esta ocasión, ni vendedores, ni comparadores, ni terceros que facilitan el trato se atrevieron a entablar negocio. Solamente se vendieron caballos para los naturales del reino y algunos catalanes, incluso éstos, se comprometieron a enviar certificación de los inquisidores de Barcelona en el plazo de 3 meses. Este celo de la Inquisición en las ferias podía afectar al comercio en genera

La compra la realizaba el intermediario castellano, que iba pasando poco a poco los ejemplares directamente a casa de los implicados en Ariza o los dejaba a 10 o 12 leguas de la raya. Los animales descansan en las casas de los acusados de esta localidad, «los reparan y después los llevan a las ferias que se hazen en este reyno en Sariñena, Huesca Barbastro y Daroca», donde alcanzan precios de 200 y 300 escudos”.

Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI Autor: Carpio Elías, Juan.

Pero el contrabando y la venta ilegal continúa desarrollándose a pesar de sus intentos de controlar este comercio ilegal. Línea que aborda Juan Elías Carpio en “Comercio ilegal: el contrabando de caballos en el siglo XVI”: “El contrabando seguiría siendo una realidad durante las siguientes décadas y el Consejo de la Inquisición no dejaría de solicitar diligencias y medios para impedir el paso de caballos a Francia, Bearne y Gascuña”.

Ante su descontrol, en 1590, el Tribunal de la Inquisición de Zaragoza elabora un completo informe en el que estudia y plantea soluciones sobre la problemática. Entre aquellas medidas está la de “Enviar un secretario a las principales ferias, las de Daroca, Barbastro, Sariñena y Huesca para que lleve un control de todos los tratos sobre caballos”.

Algo antes, en 1579 se produce un proceso relacionado con la feria de Sariñena, el del honorable Tomás de Lamarca, guantero, vecino de la ciudad de Zaragoza, contra Juan de Pillarte, guantero, vecino de Zuera, por no haber cumplido cierto trato sobre la venta de 3200 pellejos concertadas en la feria de Sariñena (ES. 50297. AM – Caja/007307).

Poco a poco, la villa de Sariñena desde pronto se va convirtiendo en un referente por sus ferias, destacando su importancia y calidad. Por ello son numerosos los testimonios que a lo largo de los tiempos han ido destacando y reconociendo dicha cualidad de la villa. Así, es en 1585 cuando el cronista Enrique Cock, acompañando a Felipe II en su viaje a Zaragoza, Barcelona y Valencia destaca una Sariñena «Muy nombrada por las tres ferias que tiene en cada año» (Cock, año 1585, p. 1371).

Lo mismo le sucede al cartógrafo y geógrafo Juan Bautista Labaña a su paso por Sariñena en el año 1611: «Es villa principal del rey. … Cercada de muros altos, de tapia fuerte; por fuera de los cuales, tiene dos arrabales, a la entrada y salida. Está asentada en llano y a lo largo del río Alcanadre, a mano derecha, sobre el cual tiene un puente muy bueno y encima de él un azud muy bien hecho, para sacar una acequia con la que riegan una gran huerta; y en ella y en el término cogen mucho trigo, vino, aceite y azafrán; y tiene mucho ganado y tierra rica, así por la abundancia como por las tres ferias que se hacen en ella. Fuera de la villa hay un monasterio de frailes franciscanos, un hospital y escuela de Gramática» (Labaña, año 1611, p. 238).

Tampoco pasan desapercibidas para Vincenzio Blasco de Lanuza en sus “Historias ecclesiasticas, y seculares de Aragon en tiempos de Carlos V” en 1622: “Son las ferias desta villa celebres, y de muchas, y grandes mercadurías”.

Acercándonos a mediados del siglo XVIII, la celebración de la feria concentra en la misma calle caballería y ganado con “tratantes, compradores, vendedores de verduras, quincalleros, chatarreros, agricultores, vinateros, forasteros, niños, señoras, ganaderos…” Cuestión que lleva, en 1740, al alcalde de la villa de Sariñena José de Idiazábal de Estella, a dirigirse a la Real Audiencia para intentar organizar y estructurar mejor la populosa feria “Trapería, comestibles y quincalla se plantan a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los corrales de palanca para la venta de las caballerías, por ser preciso pasar por medio de dicha calle las que se venden y despachan, sin poderlo remediar sus compradores, y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y contratan derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados acuden”.

El hecho queda recogido en un documento de 1740, por el cual “El Ayuntamiento y síndico procurador de la villa de Sariñena solicitan facultad para obligar a los mercaderes y demás comerciantes que acuden a las ferias o mercados de dicha villa, a poner sus tiendas y géneros en los cubiertos de la plaza en lugar de hacerlo en la calle donde se hallan los Corrales de Palanca para la venta de caballerías por los peligros que en ésta se ocasionan” (ES/AHPZ – J/001298/0061). Un importante documento que nos descubre la feria del siglo XVIII que lleva a Armando Serrano Martínez a escribir su artículo “La Feria de Sariñena, 1740” publicado en el diario del Alto Aragón.

Armando Serrano Martínez describe una Sariñena de unos 675 habitantes durante aquel siglo, con una visión “Con mezcla de colores, gritos, mercaderías de todas clases, olores y sabores no dejaría indiferente a un espectador de nuestro tiempo”. Entre estas visiones, el documento recoge el testimonio que presenta el Concejo a la Real Audiencia de Aragón: “Con las dichas caballerías atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez y a su hija de Joseph Mora, vecinos de la misma villa a los que maltrataron de forma que esta la comulgaron de viatico…”.

Calle del Mercado o de los Porches, Sariñena.

La feria, que entonces se realizaba en la calle de Villanueba y que tanto problemas daba  “Causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes” se soluciona trasladando los puestos de mercadería en la calle céntrica de los porches, conocida actualmente como calle del Mercado, donde se venía celebraba el tradicional mercado: Dexando dichos mercaderes libre y expedita la referida calle para el transito de las cavallerias planten sus botigas y generos en los cubiertos de la plaza y mercado de dicha villa, donde con mayor comodidad y sosiego y sin desgracia alguna puedan despachar sus generos y mercaderías…”. Propuesta del Consejo que finalmente acabó aprobando la Real Audiencia de Aragón. El texto, en una transcripción aproximada, viene a ser la siguiente en sus partes más destacadas:

Francisco Garres, Escribano del Rey nuestro Señor por todas sus tierras, Reynos y Señoríos, domiciliado en la Villa de dha [dicha] [asiento…] doy fe y testimonio: que en los días, mes y año de la fecha de oy, ante el Señor Don Joseph Yrarazabal de Estella, Juez Español de dicha Villa y de su Jurisdicción, celebrando Corte, pareció personalmente Antonio Blanco de Rodellar, de dho  Prior de dicha Villa, y prevenido de dicho oficio, y como tal dijo: que en virtud del referido su empleo, y para ciertos fines y efectos que le combiene hacer constar por disposiciones de testigos que estaba pronto a presentar, que en los días en que se celebran las ferias o mercados en la presente Villa, con el motivo de plantarse los mercaderes de trapería, comestibles y quincalla a despachar sus géneros en la misma calle donde se hallan los Corrales de palanca, para la venta de las caballerías por ser preciso pasar por medio de dicha Calle las que se venden y despachan, y sin poderlo remediar sus compradores y dueños atropellan a las personas que en dichas ferias tratan y comercian, derrotando a los muchachos y causando algunos escándalos por la muchedumbre de gentes que a dichas ferias y mercados concurren; y que todos los referidos irreparables perjuicios se pueden remediar con tal que dichos mercaderes dejen libre y expedita la referida calle para el trámite de las Caballerías, y planten sus botigas [tiendas] y géneros en los cubiertos de Plaza y Mercado de dicha Villa, donde con  mayor comodidad y sosiego pueden ser perjuicio alguno pueden despachar digno, y que fecha dicha justificación se le mandase le traigan presentemente para saber de ella donde le conviniese.

Visto por su Merced el dicho señor alcalde primero lo de parte de arriba lo que se ha visto y alegado por dicho síndico procurador, mandó se le notifique por el presente escribano a los.

Presentó por testigos a Diego Manobel, de edad que dijo ser de ochenta años; a Francisco Vicien, de sesenta y cinco años, y a Ignacio Perera, de sesenta y seis años, todos labradores y vecinos de dicha villa, a quienes dicho señor alcalde primero tomó y recibió de juramento. Y los unos y los otros lo hicieron por Dios nuestro Señor y a una señal de Cruz en la debida forma de derecho y bajo el ofrecimiento debido. Oraron de lo que supiesen y les fuese preguntado, y siéndolo sobre lo expuesto y alegado de parte de arriba por dicho Ramón Blanco de Rodellar, Síndico Prior, que por mi dicho señor les fue leído, de que doy fe, contestes, unánimes y conformes dijeron ser cierto y verdadero lo de parte de arriba alegado por dicho Síndico Procurador, y en tanto grado, que en los días de celebración de festejos de esta dicha villa, la calle llamada de Villanueva, donde se hallan los corrales de palanca para el despacho delas Caballerias, que a ellas concurre.

Se alla Intransitable y al passar por la Calle los Mercaderes sus generos para su venta, y que de ello resulta angostante mucho la referida calle y no poder passar las caballerias que de otras Palancas salen vendidas, se hace que sea atropellando a las personas que se allan tratando y contratando en las ferias, y causando diferentes daños a los muchachos y aun a los mismos mercaderes en sus tiendas como fue publico y notorio en esta Villa que en los años pasados con las dichas cavallerias atropellaron a un hijo de Francisco Ximenez, y a una hija de Joseph Mora vecinos dela misma Villa a los que maltrataron de forma, que esta la comulgaron de viatico, y otros daños y digustos que al presente no se acuerdan los testigos de las personas que sucedieron, y que no obstante diferentes bandos politicos que anualmente se publican de orden del Ayuntamiento en sus ferias para el mejor govierno de ellas, y que todos los referidos daños y digustos de cierto se remediarian dejando la dha calle libre y expedita para el transito de otras caballerias, y plantando los otros Mercaderes sus tiendas y generos en los cubiertos de plaza y Mercado de dha Villa donde con mucha comodidad pueden despachar estos sin que se les siga perjuicio alguno.

En el documento se cita la particularidad sariñenense de las denominadas “Palancas”, en relación a establos de ganado que provienen de antiguos cercados, vallados con estacas. Una impronta muy enraizada en la localidad y muy vinculada a su pasado de ferias y mercados.

Sariñena, 1927. Zona del Mercadal, con corrales y palancas.

En el mismo siglo XVIII, en 1760 se produce de nuevo un episodio curioso, en esta ocasión no se cuestiona su emplazamiento si no las fechas de las ferias “En la villa de Sariñena de la jurisdicción espiritual de este obispado se celebran cada año dos ferias que son las mas concurridas de este Reyno, pues así desde Francia, como de otras Provincias de España es el concurso de los Feriantes muy numerosos; pero siendo en el tiempo destinado para la abertura de las Ferias la segunda Dominica de Cuaresma y el Domingo de Ramos”. Aspecto que queda recogido en la Orden del Consejo para que esta Audiencia informe sobre el contenido del memorial dado al excelentísimo gobernador del Consejo por el venerable obispo de Huesca sobre celebración de ferias en la villa de Sariñena. Un documento es producido por la Real Audiencia de Aragón (ES/AHPZ – J/000830/000005).

Las fechas de las ferias se ponen en entredicho “La una en la segunda Dominica de Quaresma y la otra el Domingo de Ramos”, pues no pueden ser idóneas para cumplir los fieles con sus obligaciones con la iglesia: “Expresa en el a que dias se podran transferir las ferias, en lugar de los expresados, que sean mas comodos para que los fieles cumplan con los preceptos de la Iglesia”

El informe solicita el titulo o privilegio para celebrar dichas ferias, transcribiendo una copia de los Privilegios de Sariñena de “Celebración de feria y mercado”.

A finales del siglo XVIII, el fraile cartujano Fray Manuel Bayeu, extraordinario pintor que pintó las bóvedas y muros de la Cartuja de Nuestra Señora de la Virgen de las Fuentes dejó constancia de las ferias de Sariñena en su correspondencia con su amigo el ilustre comerciante aragonés Martín Zapater. En sus misivas, Bayeu le lleva a invitar varias veces a la Cartuja de las Fuentes y a la feria de Sariñena, una correspondencia entre ambos que queda recogida por José Ignacio Calvo Ruata en su Tesis Doctoral “Vida y obra del pintor Fray Manuel Bayeu”.

Así, con fecha del 13 de marzo de 1775, fray Manuel Bayeu envía carta a Martín Zapater, dando cuentas del paso por la Cartuja de Tomás Pallás y Sarrate, amigo común de Zapater y de Goya. Pues al parecer, en febrero-marzo de 1775, Tomás Pallás y Sarrate pasa por la Cartuja de las Fuentes tras asistir a la feria en Sariñena “Ocasión que aprovechó para llevar a Fray Manuel Bayeu algunas obras de Goya”. En la misma misiva, Bayeu deja impresión sobre la feria de aquel año: “Esta feria de Sariñena dizen no a balido nada por no aber bajado más de una manada de mulas franzessas y ser pocos los conpradores” (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

Para fray Manuel Bayeu, la villa de Sariñena es la localidad de referencia, donde pasa algunas temporadas, siendo cofrade de la Cofradía de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, inscrito en la relación de “Hermanos eclesiásticos y religiosos de devoción de la Sangre de Nuestro señor Jesu-Christo” e incluso existiendo posibilidad que estuviese involucrado en el diseño de la iglesia parroquial de Sariñena y la capilla de la virgen de Loreto.

A Sariñena acude especialmente para la compra de carnes, concretamente ranas, topos y galápagos “Carnes permitidas en la rígida dieta cartujana” en especial cuando caían enfermos o en este determinado caso el de fiebres tercianas que afectó a Bayeu y al resto de la comunidad cartujana en el año de 1778: “Conque procuraré por Sariñena ranas y topos y algún galápago para restablezerme. Procure vuestra merced por la salud que, es amable, y guardarse aora de los resfriados que es el tienpo crítico” (Carta de Fray Manuel Bayeu a Zapater, 14 de noviembre de 1778).

En mayo de 1780, todo apunta a que Zapater interviene “A favor de las clases populares en un asunto de precios y abastos de carne en relación con Sariñena”. Por ello Bayeu alabó y agradeció su actitud, al igual que los demás conventuales: «Particularmente nuestro padre prior [Ventura Lázaro] que se ha alegrado mucho de lo de Sariñena». Por entonces Zapater prestó cierta ayuda a un tal mosén Agustín, conocido de Manuel Bayeu. En breve Zapater volvió a emprender un viaje para el que fray Manuel le deseó «Salud, comodidad y alegría» (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

“Del espediente de Sariñena quedo enterado. Pero si por punto general separan de propios la carne, quedamos lindamente. Porque lo que se pretiende es la unión a causa del alibio de los pobres o bezinos que no tienen otra utilidad que comer algo barata la carne, enmedio de sufrir tan gran carga de censsos. Yo, de cualquier modo, estaré agradezidissmo a vuestra merced porque sé que todo lo trabaja como cossa suya y mía.”

Bayeu a Zapater, carta del 6 de mayo de 1780.

En 1788 Fray Manuel Bayeu invita a Zapater a venir a cazar a la cartuja, con abundancia en perdices. Pero parece que no acepta, “Ni tampoco a la Cartuja”, se lamenta Bayeu, “Ni a la feria de Sariñena”: «vuestra merced no quiere benirlas a cazar, ni las liebres, que le buscaría buenos galgos para estas espesas. Ni quiere benir a ber esta Nuestra Señora, ni aún con título de ber la feria de Sariñena« (Calvo Ruata, José Ignacio. Vida y obra del pintor fray Manuel Bayeu. Tesis Doctoral).

Ferias. El 16 del corriente se celebra en la Villa de Sariñena, en el Reyno de Aragón, muy concurrida de toda clase de ganados mayores, señaladamente de mular. El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.
AVISO. El Jueyes 3 de mayo próximo, hay feria en Sariñena. Diario de Zaragoza, 28 de abril de 1798.
El día 17 de este mes hay Feria en Sariñena. Diario de Zaragoza, 9 de febrero de 1798.

Diario Zaragoza 13 de marzo de 1799.

El Correo mercantil de España y sus Indias 13 de marzo de 1797.

Alcanzando el siglo XIX, aparece un documento fechado en 1802 que dictamina que todo albéitar (veterinario) que acuda a la feria presente título o cartilla que le acredite como tal. El Real Acuerdo viene de la mano de Manuel Sola, procurador de la Real Audiencia del Reyno facultades otorgadas por Francisco Ventura, Cosme Playan, Benito Sennador, Antonio Vitales, Josef Romerales, Esteban Lac y Bernardo Claveria Alcalde, Regidores, Diputados y Síndico Procurador, respectivos componentes, el Ayuntamiento y Junta de Propios de la villa de Sariñena, celebrándolo y celebrándola en ella a veinte y nuebe de julio de mil setecientos noventa y ocho.

“Año de 1802 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena dice: Que con motivo de las ferias concedidas a esta billa, concurren a ellas un extraordinario número de caballerías de todos los reinos de España, concurriendo también de los de Francia, que por ello acuden muchos Albeitares de varios pueblos al reconocimiento de las caballerías en el acto de su venta y … Declara se siguen muchos perjuicios a los compradores y vendedores, pues cada uno declara dintistamente y nunca o muy pocas veces, se conservan las relaciones de uno con otro. Por ello…

El Alcalde de la villa de Sariñena providencie que los Maestros Alveytares que acudan a las ferias de dicha villa y quieran exercer su Arte, le presenten el Titulo o Cartilla de la ley y siendo suficientes les permita el exercicio de su Profesion.” (ES/AHPZ – J/001315/0015 El Ayuntamiento de la villa de Sariñena, sobre que todos los maestros albeitares que quieran ejercer su oficio en las ferias de dicha villa, a las que concurre gran número de caballerías de todos los reinos de España, presenten su título o cartilla que les acredite como tales al Alcalde de la misma).

Diario de Zaragoza 17 febrero de 1815.

La primera feria de la villa de Sariñena, se celebrará en los tres días de Carnestolendas, en el año próximo y sucesivos, y la segunda como siempre en la semana de Pasión. Diario de Zaragoza, 11 de diciembre de 1817.

Con el paso de los años, las ferias continúan gozando de gran popularidad, viéndose igualmente reflejada en distintas obras, como es el caso del Diccionario Geográfico Estadístico de Sebastián de Miñano de 1827 en su entrada sobre Sariñena: “Tiene 3 ferias, en las que consiste el principal comercio en ganado mular, caballar, cabrío y lanar, como también de ropas y comestibles”.

En el paso de Urries hay una galera que saldrá el martes para la Feria de Sariñena, con asientos almohadillados; admite pasageros y arrobas. Diario de Zaragoza, 5 de abril de 1832.

Destacado también por José Torner en 1833 “Es celebre esta villa por las dos ferias que se tienen en ella a principios y fin de Cuaresma para la venta en particular de ganado mular, las cuales felizmente para la nación no son sombra de lo que fueron, porque como ya en el país se dedican a la cría de mulas, no es necesario introducir tantas del extranjero” (Torner, José (1833), Diccionario geográfico universal, t. 8, Barcelona, Imp. José Torner). Y en 1844 por Fermín Caballero y Morgáez “Pueblos y días en que hay ferias: Sariñena la primera y penúltima semana de cuaresma. Y entre los ganados que crían (en la provincia de Huesca) son estimadas sus mulas, que de provincias lejanas vienen a buscar en las ferias de Sariñena y Benabarre” (Manual geográfico-administrativo de la Monarquía española: obra útil para empleados, hombres de negocios, viajeros y curiosos, con 1750 artículos en orden alfabético [CU-1089] 1844. Caballero y Morgáez, Fermín).

ESTADO que demuestra las ferias que se celebran en España con espresion de los articulo» que son objeto de las compras, ventas y permutas y designación del día o días en que se verifican. Maderas, útiles para labranza, ganado de toda especie, cordellates, cáñamo, cereales, cueros al pelo y curtidos, alpargatas, sombreros, cera, quincalla y vatios objetos del país El Corresponsal (Madrid). 22 de septiembre de 1839.  

Relación ferias de la provincia de Huesca. El Corresponsal (Madrid), 22 de septiembre de 1839.

HUESCA 21 de marzo. Parece que con motivo de la escandalosa conducta, que han observado en la feria de Sariñena, ciertos individuos del Resguardo de H. P. y otros empleados en las aduanas de la frontera, el honradísimo comandante de carabineros de la provincia D. Antonio del Riego, ha dirigido una fuerte y enérgica comunicación al Sr. intendente de rentas, a fin de que la ponga en noticia del gobierno, donde después de hablar con la claridad y valentía propias de su carácter y de probar con hechos incontestables ciertos amaños, pide la suspensión de sus destinos para muchos de sus mencionados y mas principalmente para un capitán del instituto muy conocido en todo el alto Aragón por su vasta y sutil inteligencia en el manejo del ramo.— Lo cierto de ello es, que habiendo concurrido á la indicada feria sobre seis mil mulas de casta francesa, solo han adeudado en las aduanas, poco mas de trescientas. Parece imposible que haya ciertos hombres, que este y todos los gobiernos los sostengan en unos destinos donde se exige tanta delicadeza y moralidad, por mas que todos los días se eleven las quejas mas amargas contra ellos: y no dudamos, que á fuerza de dádivas y regalitos de amistad deberán, estar sostenidos por los altos funcionarios de 1ª corte.

Sentimos infinito manifestar al señor comandante Riego que no conseguirá nada por mas que se afane por corregir abusos; y sino que se atenga a las resoluciones tomadas por el Sr. Intendente a quien dirigió su justa reclamación.

Aun hay algo mas que denunciar al público: mientras se efectuaba la referida feria y se verificaba el relevo del batallón provincial de Guadalajara, á cuyo efecto hubieron de retirarse las partidas que recorrían las líneas de Jaca y Canfranc, se deslizaron por aquella vía, la friolera de ochenta cargas de contrabando que han llegado con toda felicidad a su destino, y estaban detenidas en Urdax hacia algún tiempo. Esto no obstante aquel gefe del Resguardo no tuvo noticia sin duda de lo que todos sabíamos, y echaba sus líneas por la parte opuesta. Si esto es gobierno, venga Dios y véalo.

Eco de Aragón 31 de marzo de 1842.

En 1845, Francisco de Paula Mellado en su “España geografica, historica, estadistica y pintoresca: descripcion de los pueblos mas notables del reino é islas adyacentes” hace mención a las ferias más reseñables de España, anotando entre ellas la de Sariñena: “FERIAS: Ademas de los mercados semanales que hay en muchos pueblos, donde con curren los comarcanos á vender y comprar los principales artículos de su consumo, se celebran ferias varias dias del año, en las cuales la concurrencia suele ser mayor y á los comestibles se añaden otras mercancías y señaladamente los ganados de labor y de cerda. El número de estas ferias anuales pasa de 600, pero la mayor parte ó son in significantes ó de poquísima importancia. Las mas concurridas y de nombradla por el valor de los cambios y ventas que en ellas se hacen son las de Andújar, Mairena y Écija, en Andalucía: las de San Marcos. Medellín y Trujillo, en Estremadura; la de Sariñena en Aragón; y las de Pamplona, León, Zamora Turégano, Tendilla, Torija, Ocaña, Albacete &c”.

Volviendo a los archivos, de 1846 se conserva una «Razón del valor que se ha de cobrar en la 1ª y 2ª feria de Sariñena de 1846», un documento producido por casa Agustina de Benasque (ES/FHB – PP/CASAAGUSTINA/D/0152). En dichos documentos se detalla personas y “Puevlo” y “Balor”, apareciendo, por ejemplo “Juaquín Ruiz” con su “Balor” correspondiente de “98”. Algunos “Pueblos” citados son Lalueza, Ontiñena, Pomar, Polineno, Ballovar, Belver, Guerríos o Alvalate.

El documento además aporta la “Razon de lo que se covra en la 1ª feria de Sariñena de 1846” se hace constar los siguientes asientos:

“He recibido de Domingo Royo y de mano de Jose Cregenzan la cantidad de 492 vells”.

“He recibido de Pio Billellas la cantidad de 6 Duros Plata”.

Le sigue la “Razón de los Bales que quedan en poder de Manuel Baldovinos para cobrar oy dia 6 de avril de 1846”. Y, al final del documento, aparece al margen la siguiente nota: “Llevo para Sariñena para la 2ª feria de 1846”.

La feria continuó con esplendor y fue tal la cantidad de género que se compraba y vendía que en el año 1848 el valor calculado de los objetos que se presentaron en sus operaciones de compraventa fue de cuatro millones de reales, cuando el presupuesto de su Ayuntamiento ascendió a 34.000.

El geógrafo Pascual Madoz en 1849 describe Sariñena destacando, como no, sus ferias: “Se celebran dos ferias anuales, una el 1º de carnaval y otra el Domingo de Ramos: se vende en ellas principalmente toda clase de caballerías mayores y menores…”. Por aquellos años, señala Arturo Morera “Las dos ferias de ganado de Sariñena eran las más importantes de la provincia de Huesca” (Morera, Arturo. Salvador Sarinianus).

Dia 17—Sariñena, provincia de Huesca. (Dura ocho dias). La Época, 12 febrero 1850.  

«Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva».

(El Español, Madrid, 30 de marzo de 1899.

En la revista mensual de agricultura 1850, se habla de “De las produciones e industrias agrícolas de la provincia de Zaragoza” haciendo mención a la mular y destacando la feria de Sariñena entre otras de la provincia de Huesca: “Mular. La mayor parte de las yeguas se echan al contrario, pero no son bastantes las mulas ó machos que nacen en la provincia para satisfacer las necesidades del consumo, y hay que abastecerse de ganado francés y de la provincia de Huesca en las ferias de Sariñena, Ayerbe, Barbastro y Huesca, donde traen bastantes lechales franceses de diez y ocho á treinta meses que se recrían en sotos ó en haciendas particulares”.

Feria. La de Sariñena (Huesca) ha estado concurrida de compradores y escasa de ganado. Los precios subidos.

 El Estado (Madrid. 1856), 7 de abril de 1857.

Robo en despoblado Escriben de. Huesca que el día 11 por la tarde fueron libados en las inmediaciones de Albero Alto el Sr. Ballabriga de Naval y tres ó cuatro franceses que venían en su compañía de la feria de Sariñena, por cinco o seis ladrones que contra la costumbre del país se les presentaron montados. Después de limpiarles á nuestros viajeros los bolsillos, los dejaron atados, habiéndose llevado también el mulo en que montaba el Sr. Ballabriga. Tanto por el Sr. Gobernador como por el Juzgado de primera instancia, se han dictado las mas activas y enérgicas disposiciones para descubrir á los autores de este robó y no será estraño que pronto podamos decir que cayeron en el garlito. El Saldubense, 16 de febrero de 1858.
No las gasto. Dicen de Sariñena que son ya muchas las manadas de mulas que van llegando á aquella villa con destino á la feria de Ramos. La animación promete ser grande y de seguro no fallarán compradores. El Saldubense, 23 de marzo de 1858. No Iré. Dicen de Sariñena con fecha o que ya principiaba á conocerse la feria que prometía ser concurrida, según las grandes manadas de mulas que iban llegando de excelente calidad. Añaden que el país está muy animado con la lisongera esperanza que promete la cosecha de este año y que esta sola circunstancia es bastante para que los vendedores no queden defraudados en sus esperanzas. El Saldubense, 9 de febrero de 1858. Necesito algunas.  Ayer debieron llegar á esta capital cien mulas compradas en la feria de Sariñena para el regimiento de artillería que guarnece este distrito, debiéndose a esta circunstancia el que la mencionada feria estuviese muy animada y aprecios altos el ganado. El Saldubense, 1 de abril de 1860.

El 1 de junio de 1863 se produce el pagaré de siete onzas de oro y catorce duros de plata que Joaquín Ribera, vecino de Bisaúrri, en nombre de Marín Ribas, de Mostachon (Francia), por sus gastos en la feria de Sariñena  “Vale que con el presente pagare, yo el abajo firmado Joaquín Ribera, propietario y vecino de Visaurri a la horden y boluntad de Martín Ribal de Mostachón, Francia, la cantidad de siete onzas de uno con catorce duros plata, probenientes de cuentas arregladas y de un macho que he comprado a mi satisfacción, y pagadora dicha cantidad para el regreso de la primera feria de Sariñena prosima benidera bajo la obligacion de todos mis vienes sin la menor reserba y al pago de todas costas y para que conste firmo el presente en este de Vidaller en presenciade los testigos Francisco Amos de las … y Hilario Vallarin Castanesa, Vilaller a 1 de junio de 1883.” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0082).

—El Ayuntamiento de Sariñena, de acuerdo con la superioridad, ha decidido establecer dos nuevas férias, una en mayo y en octubre la otra.

La Constitución (Madrid. 1871). 6 de mayo de 1871.

En la segunda mitad del siglo XIX, el bandolerismo en la comarca de Los Monegros alcanza una gran actividad, principalmente de la mano de Mariano Gavín Suñen, el bandido Cucaracha y su extensa banda. Las ferias de Sariñena no son ajenas al bandolerismo y así aparece recogida en los medios de la época: “En el propio colegio encontramos esta noticia: Por gestiones practicadas por algunas personas cerca del digno Gobernador militar de esta provincia, á petición de este, el Capitan general del distrito ha ordenado que treinta guardias civiles al mando de un capitán, se sitúen en la villa de Sariñena, desde cuyo punto podrán atender y perseguir al bandolerismo de aquella parle de la provincia. Oportuna es la medida y altamente tranquilizadora para los pueblos de la inmediata comarca, que ven continuamente amenazadas sus vidas y haciendas, por una cuadrilla de bandidos. También la próxima feria de Sarinena exigía esta medida para garantía de sus concurrentes” (El Diario de Zaragoza, 26 de marzo de 1873).

Sariñena 2 de Abril. Desanimada y poco concurrida en extremo ha estado la feria de ganado de esta localidad, tanto por parte de compradores como vendedores; debido esto, sin duda, a la triste perspectiva que para el año venidero presenta este país, en el cual puede darse por completamente perdida la cosecha de cereales. Contribuye también a dar poca animación a la feria su larga prolongación, pues sucede, como Y. bien comprende, que cuando unos llegan otros se han ido, y esto, que es un grande inconveniente para compradores y vendedores, la hace languidecer. Bueno sería que se señalaran días determinados, tanto para esta feria como para la anterior, y así sabría cada uno a qué atenerse. Los mulos de carga han sido abundantes, pues llegó una gran colección de los que prestaban sus servicios en las brigadas del Norte. Los gitanos, que por circunstancias especiales de localidad no concurrían desde hace dos años, han hecho en esta feria su presentación, amenizando las noches con sus acostumbrados bailes y celebradas fiestas.

Del cariz que presente la feria de quincalla, que principará a mediados de esta semana, dará a V. noticia su afectísimo amigo.

El Corresponsal. Diario de Huesca, 4 de abril de 1876.

Sariñena 11 de abril. Todo tiene fin en el mundo. Después de tres semanas de feria, en que el ir y venir, el bullicio, los contratos los trajes, nos tienen me dio mareados llega el domingo de Ramos y la gente de los pueblos circunvecinos afluye a esta villa, la invade y la llena por completo. Pero este año se diferencia de otros en que si ha habido mucha concurrencia ha escaseado el dinero, y el zapatero como el alpargatero, el cerrajero como el calderero, el «comerciante de telas como el de quincalla, todos se quejan de que la venta ha sido escasa y que la feria de Ramos muestra claramente el estado del país y la triste perspectiva qué presenta la cosecha de cereales, principal y casi única riqueza de esté contorno.

Esta feria, Sr. Director, que tan despacio viene, que tiene tan larga duración, se concluye en un momento. Nadie que de antemano lo ignore creerá a las dos de la tarde de este día que a las cuatro del mismo ha desaparecido todo de la plaza pública, quedando apenas señales de las numerosas mesas que por todos lados se presentan. La campana del templo, llama a los fieles al vía crucis que hoy se celebra con toda solemnidad, y esta es la señal de arrebato para levantar de la plaza los puestos de venta. Todo es confusión. Aquí recogen, allá empaquetan, acullá enfardan, y por todas partes el ruido, el martilleo, las voces, el movimiento hace cambiar en un instante el aspecto de la plaza y sus avenidas. A los vendedores sustituyen los cofrades de la Sangre de Cristo, a los mercaderes los devotos, al contrato la oración, al bullicio el recogimiento, a la especulación y cuidado de las cosas terrestres, la especulación y el cuidado del importantísimo negocio de la vida eterna. Así es la vida… Pero la hora de marchar el correo se acerca y la campana me llama a cumplir mis deberes de cristiano.—

El Corresponsal. Diario de Huesca 12 de abril de 1876.

Según nuestras noticias comienza a notarse alguna animación en la feria de Sariñena. Es de esperar que será más concurrida que la anterior, aunque nada favorece a los campos la actual temperatura, que muy justamente tiene alarmados a los afligidos labradores de aquella comarca. 

Diario de Huesca – 11 de marzo de 1877.

Sariñena 29 de marzo. En la feria que acaba de celebrarse en esta villa se ha hecho patente la gran miseria que aflige a este país. Los labradores del con torno que en la feria pasada no se proveyeron de animales de la labor, esperando que en esta segunda feria les sería más fácil adquirir los con la perspectiva de una abundante cosecha, han visto frustradas sus esperanzas. El mal temporal pasado, las escasísimas lluvias con que el cielo nos ha favorecido, la persistente sequía, a pesar de las gran des señales de lluvia que aparecen en la atmósfera, todo contribuye a hacer aumentar el temor de perder la cosecha de cereales, con cuya desgracia seria completa la ruina del país Esto ha sido causa de que la feria de caballerías haya aparecido floja y poco concurrida, y aún de que las pocas transacciones llevadas a cabo se hayan hecho por gen tes de otras comarcas. Dé la feria de quincalla, ferretería cristales, dulces, etc, he decir á V. que ha habido dueños de puestos cuya venta no ha sido suficiente para satisfacer el impuesto que se recauda en esta villa y los gastos de viaje y posada.—

Él Corresponsal. Diario de Huesca 31 de marzo de 1877

También la misma Corporación, ha informado que procede la aprobación de la tarifa de arbitrios sobre los puestos do feria en Sariñena, formada por el Ayuntamiento de dicha villa.

Diario de Huesca – 16 de septiembre de 1877.

Parece que la segunda feria que anualmente se celebra en la importante villa de Sariñena, si bien concurrida como lo son las de aquella localidad, no lo ha sido tanto como la primera que tuvo lugar en los días de Nuestra Señora de la Candelaria. Ni el ganado puesto á la venta ha sido con mucho en tan gran número como en aquella, ni las transacciones tan importantes, debido entre otras causas, á la falta de concurso de los que en el país llaman Maranchoneros, que por regla general son los que suelen influir en los precios del ganado, por la importancia de las compras que efectúan.

El faro católico aragonés, 17 de marzo de 1880.

La Alcaldía de Sariñena anuncia, por medio de carteles, las ferias que tendrán lugar en dicha villa los dias 2, 3, 4 y 5 de febrero próximo, y el viernes y sábado anteriores al domingo de Pasión, este y el lunes siguiente, avisando que, con el fin de no tolerar abusos, no se permitirá hacer transacciones, bajo la responsabilidad de los dueños de los locales y vendedores, si no es en los días señalados, á cuyo efecto tampoco se expedirán guías hasta el tiempo preciso indicado anteriormente.

El Movimiento (Huesca). 6 de enero de 1881.

La feria de Sariñena

Ha terminado la tan celebrada féria de la Candelaria que anualmente se celebra en la villa de Sariñena, sin que haya habido que lamentar ninguna desgracia personal; pues como nuestros lectores no ignoran, acostumbra á ser muy concurrida de gitanos.

A medida que van regresando los tratantes de la montaña y de las comarcas de Huesca y Jaca se van conociendo mucho mejor los resultados de la féria. Esta y la de San Andrés de Huesca son de los mercados más importantes de Aragon; en ganado mular; y casi podemos asegurar que en ninguna féria de Castilla y Andalucia se reune de vez tanto ganado de esta clase.

Como recordarán nuestros lectores el alcalde de Sariñena dispuso que la féria se llevase á cabo bajo las reglas y condiciones que fijó en un bando; medida es esta que aplaudimos por considerarla muy justa y equitativa, pues haciendo interminables las férias, se perjudican muchos intereses. En Francia, que son mucho mayores que en España, estos mercados, duran, á veces, muy pocas horas, y en muy corto espacio de tiempo tienen necesidad, compradores y vendedores, de terminar sus tratos, pues de lo contrario la autoridad municipal se encarga de poner el correspondiente correctivo, mandando retirar el ganado de la vía pública, ó del ferial.

Algunas veces hemos tenido ocasión de obserbar esto mismo en Pau; Olon y Tarbes.

Esta importantísima medida la veríamos con sumo gusto establecida para la próxima féria de San Andrés, pero no tenemos mucha confianza en que nuestra corporación municipal dedique parte de su actividad al estudio de tan interesante asunto; y por consiguiente preparémonos á ver otra vez la interminable féria, en las mismas condiciones.

Dicho lo que antecede, debemos de manifestar que el ganado quinceno y lechal ha sufrido una gran baja en los precios, y aun así no ha podido venderse todo, sino que han quedado bastantes cientos de mulas para la próxima féria llamada de Ramos, por celebrarse el domingo anterior á la semana santa.

Era de presumir que esta clase de ganado sufriera una baja notable en precios, pues si recordamos los fabulosos de la féria de San Andrés, no podremos menos de encontrar muy lógico lo sucedido. Dice el adagio que de caro en adelante, dejarlo. Esto es lo que han hecho los morellanos y ribereños del Ebro, que son los tratantes que acostumbran cargar en grandes manadas del ganado quinceno y lechal. Además; ha sido tan sumamente grande el exceso de este ganado que ha concurrido á Sariñena, que era materialmente imposible su despacho, como en la feria de San Andrés lo vendieron todo y á precios muy elevados, han supuesto que en Sariñena iba á suceder lo mismo, sin comprender que al labrador le cuesta mucho trabajo y grandes penalidades poder recoger una cantidad tan grande como la que se necesita para comprar hoy una mula.

El ganado trienteno, como siempre, ha tenido buen despacho, aun cuando nunca tanto como en Huesca ni á precios tan elevados.

El ganado de trabajo también ha sufrido mucha rebaja en los precios, y no ha sido muy buscado, por cuya circunstancia lo han retirado sus dueños hasta mejor ocasión.

De todo lo expuesto podemos deducir que la féria de Sariñena ha sido una dura lección para los tratantes en general, quiénes, en vista de lo sucedido, creemos que procurarán atemperar los precios del ganado á las necesidades de la clase agrícola, necesidades de suyo muy apremiantes en vista de que el fisco consume ya en contribuciones casi la mitad de la producción.

Terminamos este conato de revista diciendo que el vecindario de Sariñena ha procurado hacer de su parte todo cuanto era posible para que la féria tuviese toda la lucidez e importancia que de muy antiguo la han acreditado.

El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.

Celosos defensores de los intereses del Alto-Aragon, sin distinción de localidades, clases y personas, hemos de llamar la atención del Ayuntamiento de Sariñena para dirigirle una súplica cariñosa.

Muchos de los tratantes que, durante esta última féria, han estado en esa población nos han hecho presente la conveniencia de llamar la atención del citado Ayuntamiento, para hacerle ver la necesidad de que se atienda pronto á la recomposición del camino que pone en comunicación la estación del ferro-carril con dicha villa.

Al trasladar esta súplica á las columnas de nuestro periódico, lo hacemos guiados del mejor interés pues opinamos que las comunicaciones dicen mucho del adelanto de un pueblo, tanto en el órden moral como en el material; y creemos que la villa de Sariñena, dada la importancia que revisten sus férias debe de hacer algo por facilitar las comunicaciones, tanto, cuanto se lo permitan sus fuerzas.

Decimos todo esto porque durante la última féria ha estado casi intransitable dicho camino. Nosotros proponemos nada mas; y el Ayuntamiento, mejor conocedor de sus cosas, dispondrá á su antojo.

El Movimiento (Huesca), 8 de febrero de 1881.

Y á propósito de férias. A juzgar por las manadas de mulas que estos dias pasan por esta capital con dirección a Sariñena, es de creer que la féria que en dicha villa vá á celebrarse, estará muy concurrida, y que los labradores se animarán á comprar, en vista del buen aspecto que presenta la próxima cosecha en toda la provincia

El Movimiento (Huesca), 22 de marzo de 1881.

La feria de Sariñena trascurre con muy poca animación, y débese principalmente á no hallarse bien determinados los días fijos en que la misma ha de celebrarse. Ei ayuntamiento da Sariñena, si quiere conservar la nombra día de dicha festividad mercantil como conviene al fomento y prosperidad de los intereses que representa, veráse obligado para lo sucesivo a adoptar una determinación concreta, no consintiendo las transacciones en la vía pública ni el establecimiento en ella de puestos de venta masque en los días que es time conveniente el prefijar y dando en tiempo oportuno gran publicidad a su acuerdo.

Diario de Huesca, 9 de marzo de 1883.

La feria de Sariñena ha estado bastante desanimada. Las transacciones en el mercado del ganado mular han sido escasas.

Diario de Huesca, 29 de marzo de 1884.

Ha terminado la feria de Sariñena, que ha estado animada, aunque se han hecho lentamente las operaciones de compra y venta sobre gana do de labor. El mular ha encontrado salida y a buenos precios; aunque se ha vendido por lo general para el país a plazos, pues las comarcas cultivadoras de cereales, aunque satisfechas con el buen aspecto que presentan los sembrados, carecen de numerario por no haber podido dar salida a las existencias de trigo de la anterior cosecha.

Diario de Huesca, 23 de marzo de 1885.

La feria de Sariñena promete este año estar muy concurrida, pues han llegado ya á dicha villa muchos paquetes de mulas y compradores de Castilla, dispuestos á realizar grandes compras sino se fijan en el mercado exagerados precios.

Dentro de un par de días la feria de dicha villa estará en toda su pujanza.

Diario de Huesca, 25 de enero de 1886.

Volviendo a los diversos documentos, relacionados con las ferias de Sariñena, se encuentra un certificado del 13 de enero de 1891, por el cual el ganado que Antonio Mora y Guaus quiere llevar a la feria de Sariñena está registrado y al corriente del pago de impuestos, expedido por el alcalde de Benasque José María Albar: “Don José María Albar, Alcalde ejerciente de Benasque Certifico: Que Don Francisco Moras Río de esta vecindad, conduce a la feria de Sariñena con el objeto de ejecutar su venta, tras/trece cabezas de ganado mular, de dos a tres años de edad cada una y de diferentes pelos y alzadas, de la pertenencia de su padre y su vecino D. Francisco Mora Orlac, según manifestación del mismo, resultando del aprendiz al anillamiento aprobado para el corriente año económico que el referido ganado se halla amillarado en unión de otra riqueza a nombre del expresado dueño pagando en consecuencia la correspondiente cuota de contribución en este Distrito. Y para que conste, expido el presente en esta clase de papel y en calidad de reintegro por haberlo del timbrado correspondiente en la expendeduría de esta villa y lo firmo y sello en Benasque a trece de enero del mil ochocientos noventa y uno” (Documentos patrimoniales ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0068 – 1891)

Dice El Diario de Huesca: «Hace algunos días que vemos atravesar por las calles de esta ciudad paquetes de hermosas mulas trentenas, procedentes, en su gran mayoría, de la nación francesa, que son conducidas á la villa de Sariñena con objeto de exponerlas á la venta en la próxima renombrada feria de Ramos, que de tiempo inmemorial viene celebrándose en dicha población.» —Nos dicen de La Puebla de Alfindén que la festividad que en dicho pueblo se celebra todos los años el día 25 del actual, revestirá éste más solemnidad si cabe que en anteriores, pues la misá la cantarán en la ermita los Padres Paules de Alfranca y además habrá grandes bailes de tarde y noche á cargo de la celebrada banda de música de Villanueva de Gállego.

 La derecha, diario democrático, 24 marzo 1892.

Reunidos con motivo de las ferias de Sariñena los principales labradores de la comarca, han celebrado una reunión en la que acordaron elevar al ministro de Hacienda una exposición solicitando la reposición del Arancel para cereales, pues de otra manera, por la depreciación de los trigos que resulta, la comarca se encontrará pronto en una situación aflictiva.

El Español (Madrid. 1898), 30 de marzo de 1899.

Igualmente aparecer un certificado del alcalde de Benasque de que las tres mulas que Francisco Mora Orlac baja a la feria de Sariñena están inscritas en el ayuntamiento, fechado el 22 de diciembre de 1903: “Ha comparecido en esta Alcaldia, Don Antonio Mora Río, vecino de esta villa manifestando que un representante de su padre Don Francisco Mora Orlac conducía a la feria de Sariñena tres mulas de trenta meses de edad y diferentes pelos y alzadas. Las referidas cabezas de ganado mular se hallan inscritas a nombre del expresado Don Francisco Mora Orlac al folio 52 del registro especial que lleva esta Alcaldía, en donde se anota la… que baja. Y para que conste a petición del interesado, expedimos la presente en Benasque a 22 de diciembre de 1903” (ES/FHB – PP/CASAMARCIALET/D/0120).

Entrando al siglo XX, A Rafael en su obra «Zootecnia general y especial», señala: “Los recriadores españoles suelen concurrir en gran número a las ferias de Huesca, Sariñena, Barbastro, Almudevar, Benasque, La Mancha, Torregrosa, Valencia, etc, etc.” (Zootecnia general y especial Berbiela, A. Rafael Zaragoza: [s.n.], 1907 (Imprenta y fotograbado de abadía y Capapé)).

Perdidas las ferias a principio del siglo XIX, es en 1987 cuando se funda en Sariñena la Feria Industrial, Agrícola y Ganadera de Los Monegros “FEMOGA”, feria que se ha ido consolidando a lo largo de los años como una de las principales ferias en su sector primario, agrícola y ganadero. Suele celebrarse el último fin de semana de septiembre contando con un amplio recinto ferial en las instalaciones de la antigua conservera de Sariñena.

Un legado de las históricas ferias de Sariñena y sus mercados, de su historia e idiosincrasia, que han ido configurando el carácter de una villa profunda en sus raíces, ferias y mercados.

El Pimendón, periódico de Robres


El Pimendón, periódico de Robres, lleva 35 años publicándose con 179 publicaciones. Su director, Pedro Oliván nos acerca la historia del periódico, un referente cultural en Los Monegros y ejemplo del esfuerzo y el trabajo en pro de la cultura desde el medio rural.

Pedro Oliván. Director.

Queda muy lejano en el tiempo y muy desdibujado en nuestra memoria aquel día 13 de agosto de 1988 en el que se presentaba al público en Robres el n.º 0 de una revista-periódico escrito a máquina sobre ciclostil oliendo todavía a tinta fresca.

Su cabecera recibió el nombre de nuestra loma (lometa) el Pimendón, situada al sur de nuestro casco urbano, en cuyas laderas, en sus cuevas, o sobre su cima hemos jugado y peleado con palos, cañas y tiradores tantas pandillas de críos en aquellos tiempos de posguerra y previos a la televisión y los juguetes sofisticados.

Las inquietudes de dos o tres grupos de jóvenes, con estudios, sensibilidad y afán de compromisos socioculturales, a la vez que un clima de nuevo estilo de gestión democrática en Robres, propiciaron ese caldo de cultivo necesario para que pudiera nacer este proyecto sociocultural de EL PIMENDÓN.

Con una gran ilusión y entusiasmo se fueron llenando de contenido los primeros números a un ritmo bimestral sin temor al cansancio o al agotamiento de los posibles temas informativos a abordar, haciendo caso omiso a algunas opiniones socarronas de una minoría de escépticos o incrédulos que auguraban un recorrido breve a nuestro experimento. Hoy resulta evidente, afortunadamente, que se equivocaron en sus pronósticos.

Pero me parece muy importante reflexionar sobre por qué se equivocaron esa minoría de vecinos incrédulos o escépticos, pues la trayectoria de EL PIMENDÓN desde aquel n.º 0 hasta este n.º 179  en 35 años de actividad ininterrumpida no se explica tan fácilmente ni por el azar, ni porque sí. No es un fenómeno único, pero sí que tiene bastante de especial o excepcional, si tenemos en cuenta el contexto del periodo social y el ámbito rural en el que se ha desarrollado.

No es un fenómeno único, pues desde la transición democrática a finales de los 70 y en la década de los 80 comienzan a publicarse en nuestra zona de Monegros y en la provincia de Huesca revistas y periódicos similares a nuestro Pimendón, bien desde organismos y entidades oficiales y políticas, bien bajo una iniciativa mixta sociopolítica, socio religiosa u otras.

En Sariñena aparece la revista mensual Monegros (1975), que duró 5 años;  un poco más tarde aparece la revista QUIÓ (1986) con carácter bimestral, que sigue activa en la actualidad; en Lanaja surge la revista DESPERTAD (1978) con periodicidad cuatrimestral y que se mantiene viva; en Robres nace nuestro PIMENDÓN (1988) con periodicidad bimestral y en la actualidad trimestral; en Leciñena surge la revista MONTESNEGROS (1992), financiada por varios ayuntamientos de la Mancomunidad de Monegros-sur; también en Leciñena comienza a publicarse SANTUARIO DE MONEGROS (1992), promovida por la Asociación de N.ª S.ª de Magallón de Leciñena, Perdiguera y Robres; en Lalueza surge la revista EL RECAUTILLO (1996), ahora desaparecida; en Grañén aparece FLUMEN XXI (2000), que se mantuvo activa solo 2 años y medio; en Almudévar se ha editado  VIA LATA desde el año 1982, ahora también desaparecida; en Labuerda se publica EL GURRIÓN  desde 1980  con periodicidad trimestral.

En la actualidad intercambiamos nuestro periódico con las siguientes publicaciones en la provincia de Huesca: La Ronda de Boltaña, Amigos del Serrablo (Sabiñánigo), Despertad (Lanaja), Via Lata (Almudévar), Asoc. Cult. Senense (Sena), Gaiteros de Aragón (Zaragoza), Guaraguás (Aguas), Guayente (Eriste), 4 Esquinas (Huesca), Asoc Cult. Subordán (Hecho), El Gurrión (Labuerda).

Queda pues bien claro que no constituimos un fenómeno único. Lo que sí tiene nuestro PIMENDÓN es algo muy genuino y especial porque nace de la ilusión y el compromiso de un grupo de jóvenes con sensibilidades y posicionamientos distintos que se plantearon un objetivo común; porque apostó y sigue apostando por ser autónomo en su funcionamiento en base a sus socios suscriptores; por la neutralidad y la objetividad máxima posible en el tratamiento de la información, en la libertad de expresión correcta y respetuosa y en la pluralidad de los temas y tendencias abordados; porque ha contado con el compromiso firme, altruista y generoso de sus tres directores y sus respectivos equipos de redactores y colaboradores; porque ha mantenido el apoyo económico y constante de sus suscriptores y su respaldo a la línea de trabajo; porque ha logrado ocupar un espacio respetable y reconocido en el ámbito social, tanto por las instituciones y organismos públicos como por los medios de comunicación provincial y autonómico; porque a cualquiera que lo conoce le resulta increíble que EL PIMENDÓN surja y siga adelante desde un pueblo tan pequeño como Robres tan solo con un equipo de voluntarios y un presupuesto tan ajustado y austero.

Por eso nos parece increíble y admirable también a quienes estamos tan metidos en esta aventura sociocultural, cual robresinos  quijotescos en  nuestra estepa monegrina. Y es que abruma coger en las manos cualquiera de los 15 tomos encuadernados de los 178 números de nuestro PIMENDÓN e ir hojeando sus páginas dejándolas deslizarse entre nuestros dedos.

Impacta bastante pensar en la cantidad de información recogida sobre la vida e historias de nuestro pueblo que hemos conseguido plasmar y dejar disponible para las generaciones futuras: una enciclopedia  sustancial de Robres.

Hemos publicado distintos monográficos sobre el Dance, la Gaita, el vino, los oficios artesanos, los juegos tradicionales, la iglesia parroquial, el agua, la música, el teatro… Damos a conocer nuestra microhistoria, nuestras tradiciones y modos de vida, nuestro patrimonio arqueológico e histórico, velamos por el mantenimiento del Museo Etnológico Municipal, vamos reflejando la crónica de nuestro presente, promovemos jornadas y eventos como las Navidades Culturales y las Trabadas de Gaiteros.

Estoy convencido de que nuestro periódico EL PIMENDÓN no habría podido desarrollar sus objetivos iniciales y llegado hasta hoy sin la sólida estructura en la que se asienta: la de EL PIMENDÓN como ASOCIACIÓN CULTURAL y su multitud de colaboradores.

Las inquietudes socioculturales del periódico necesitaron muy pronto una estructura organizativa estable y autónoma en forma de asociación y así se fundó la Asociación Cultural EL PIMENDÓN en septiembre de 1994. Desde esa nueva estructura organizativa fuimos asumiendo nuevos objetivos, como el de hacernos cargo del Museo Etnológico instalado en una de las viviendas de maestros, promover las Navidades Culturales, organizar las Trobadas de Gaiteros, así como colaborar con el Ayuntamiento y las demás asociaciones de Robres en otras actividades colectivas.  La Asociación Cultural nació desde la vivencia de unas convicciones y las nuevas necesidades del equipo de redacción de EL PIMENDÓN.  Cada una de esas actividades que hemos venido desarrollando no se habrían podido llevar a cabo sin el apoyo y entrega personal de muchos y muchas vecin@s y la generosidad de tantos amigos y amigas de fuera de Robres que han aceptado nuestras invitaciones a participar en nuestros proyectos. A través de estos proyectos hemos ido también creando vínculos de estas personas con nuestro pueblo que siguen perdurando en el tiempo.

Este edificio de EL PIMENDÓN se ha venido construyendo piedra a piedra, pieza a pieza o escrito a escrito, con la aportación voluntaria y entusiasta de tod@s es@s miembros que han venido integrando los sucesivos equipos de redacción en el periódico y en las juntas de la Asociación, y todos nuestros colaboradores .Con una tirada impresa de 320 ejemplares con un promedio de 40 páginas mantenemos un contacto asiduo de residentes en el pueblo con los robresinos y robresinas afincados por la geografía nacional, así como  un número significativo de  suscriptores interesados en seguir el desarrollo y la vida de nuestro pueblo.

Desde 2005 nos damos también a conocer en las redes sociales a través de nuestro Blog: http::/www.robreselpimendon.blogspot.com donde dejamos a disposición de los internautas los artículos más destacados de nuestra publicación.

Pedro Sanz Mazuque


Pedro Felipe Sanz Mazuque, hijo de Juan y María, nació en Sariñena el 1 de agosto de 1905 y falleció en la Seu de Urgell (Lérida) el 23 de noviembre de 1938. Labrador de profesión, estaba casado con Carmen Grustán Abadía y tenía 2 hijos, Pilarín y Mariano. Lo conocían como “El Negus” pues su piel morena evocaba al famoso emperador etíope Haile Helasi.

Pedro perteneció al sindicato UGT y formó parte del Consejo Municipal de Sariñena, del 2 de abril de 1937 hasta la caída de Sariñena en marzo de 1938 (Actas del Consejo Municipal de Sariñena), además fue nombrado juez efectivo de Sariñena (Acta 10 de junio de 1937). Formó parte de la colectividad de Sariñena, donde Carmen trabajaba como panadera. Según testimonio de Carmen en aquel momento la relación con las milicias del POUM, “los del PUM”, no era buena. Relataba Carmen una noche en la que varios miembros del POUM fueron a buscarlo a su casa y salió ella por la ventana y les dijo “ya pueden irse de aquí que no está”, como medida para evitar un posible conflicto. Tal vez era el mantenimiento del frente y el de la retaguardia lo que generaba los conflictos. Su cuñado José Grustán Abadía siempre destacó la honradez y generosidad de Pedro. Así como su espíritu colectivista que recordaba rememorando una vez en la que se encontraban trabajando la tierra cerca de la estación y al ver pasar el ferrocarril Pedro le dijo “algún día ese tren será nuestro”. Carmen lo quiso durante toda su vida. Murió el 25 de noviembre de 1996.

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En el Centro de la Documentación de la Memoria Histórica de Salamanca aparece la ficha de Pedro como miliciano en el cuerpo de milicias sección rural. La ficha es producida por la Delegación Nacional de los Servicios Documentales (España), creada en 1944, con la función de clasificar e informar de antecedentes sobre las personas físicas y jurídicas, especialmente a la Dirección General de Seguridad.

Tras la caída de Sariñena, de acuerdo con el testimonio familiar, Pedro marchó a Barcelona donde acabó como guardia de Asalto. Finalmente fue destinado a Martinet, a 5 km de la Seu de Urgell, donde realizó, principalmente, controles. Allí fue herido y conducido al hospital de la Seu de Urgell, donde falleció. Su hija Pilarín nació en la Calle Castillejos de Barcelona el 17 de septiembre de 1938, dos meses antes de que muriera su padre. Él la vio una vez, cuando nació que le dieron permiso. Su hijo Mariano tenía entonces 9 años.

A su entierro asistió su cuñado José Grustán Abadía, que trabajaba como cocinero en Barcelona. Siempre, a la familia, les quedó la extraña sensación que algo raro había sucedido “Murió en extrañas circunstancias” y siempre han quedado dudas sobre las circunstancias de su muerte “Incluso se llegó a decir que si se tiró por la ventana del hospital o lo tiraron. Cuentan que salió por la ventana volando”. José llegó a decir que quizá “Lo tiraron los mismos compañeros”. Parece que sufrió grandes dolores, sobre todo en la cabeza, insoportables, y gritaba constantemente de dolor. Tras acabar la guerra Carmen y sus hijos Mariano y Pilarín pudieron regresar a Sariñena, hecho que no hubiera sido posible de vivir Pedro.

Su acta de defunción nº 67 (Tomo 24, página 34 de la Sección 3ª del Registro Civil de la Seu d´Urgell) está fechada el 30 de noviembre de 1938 en la Seu de Urgell ante Ramón Camps Garriga, suplente juez popular, y Josefa Masgran Guitar, secretaria habilitada. Figura como profesión Guardia de Asalto y falleció “En el hospital de campaña el 23 de noviembre de 1938, a las catorce horas, a consecuencia de neumonía traumática bilateral, según certificado facultativo y reconocimiento practicado y su cadáver habrá de recibir sepultura en el cementerio de esta ciudad. Esta inscripción se practica en virtud de un compañero del difunto consignándose además se ignora si ha otorgado testamento, habiéndola presenciado como testigos D. Luis Guillermo y D. Simeón. Son mayores de edad y vecinos de la presente.”

Gracias a Queralt Solé Barjau, Departament d’Història i Arqueologia Secció d’Història Contemporània i Món Actual Universitat de Barcelona, sabemos que por la zona de la Seu de Urgell «Se ubicó un Hospital en la población, del X Cuerpo de Ejército, donde murieron 70 soldados que fueron inscritos en el Registro Civil. Estaba instalado en el convento de Lestonnac, pero poco más se conoce de su funcionamiento. Tampoco se conoce dónde fueron inhumados estos soldados, siendo lo más probable que lo fuesen en el cementerio de la ciudad, que no está lejos y es y era grande. Años después, se instaló en la Seu d’Urgell un destacamento militar, en el castillo existente, y se hicieron suya una parcela del cementerio para enterrar a los soldados que morían. No es improbable que esta parcela fuese la que previamente se había utilizado durante la guerra y enterrado a los 70 soldados muertos en el convento. Esto mismo, de hecho, sucedió en el cementerio de Manresa. El año 2008 visité el cementerio y documenté que en la fosa de los militares hay una inscripción: “El CZM [Cuerpo de Zapadores de Montaña] Arapiles a sus compañeros fallecidos”.

Para el historiador Pau Chica Fernández «Siendo Guardia de Asalto y de fuera, si se le entierra en la Seu es posible que se hiciera en fosa común. En el cementerio de la Seu había una fosa común donde aún hoy habrían los restos de los soldados que morían por la zona. Desgraciadamente, el lugar de la fosa común está sin señalizar y pasa aún hoy totalmente desapercibido, al lado de los nichos nuevos realizados en los últimos años.»

A pesar de todo, su familia desconoce el lugar donde reposan sus restos. Para su nieta Pepa Casas Sanz, siempre ha habido dudas sobre lo que verdaderamente sucedió “Si murió porque estaba en la lucha y lo hirieron o qué pasó. Es contradictorio, lo de neumonía traumática bilateral, tiene que ver con una herida de guerra o con una enfermedad.”

Encontrar sus restos es aún una cuestión pendiente 84 años después.

Gracias a Queralt Solé Barjau, Jordi Oliva i Llorens (El cost humà de la Guerra Civil de 1936-1939), Pau Chica Fernández y a Climent Miró Tuset.

Apellidos gascones en Aragón


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Alfonso I el Batallador, tomó Zaragoza a los musulmanes en el año 1118, con él combatieron nobles como Gastón de Bearn y Céntulo de Bigorra. Pero ¿qué es el Bearn? ¿y la Bigorra?. La provincia de Huesca limita al norte con el Bearn (al oeste) y la Bigorra (al este), son pues nuestros vecinos del norte, hoy franceses. La capital del Bearn es Pau y la capital de la Bigorra es Tarbes. Tanto el Bearn como la Bigorra forman parte de la región llamada Gascuña. Gastón de Bearn era primo político de Alfonso I el Batallador, fue el gobernador de Zaragoza y tenente de Barbastro y Uncastillo. Muchas de sus tropas se establecieron definitivamente entre nosotros y por lo tanto nos dejaron sus apellidos.

 

Por Pedro Mir Tierz

He aquí una relación de apellidos gascones que nos pueden hacer reflexionar:

 

Aragón

Abadie                                                                                                                                       Abadía

Arnaude: Significa Arnaldo.                                                                                             Arnaudas

Artigue: Bosque desforestado transformado en pradera.                                               Artigas  Barrau: Terreno cercado.                                                                                                        Barrau

Bastide: Villa fortificada de la edad media.                                                                        Bastida

Bayle: Funcionario real.                                                                                             Baile o Elbaile

Belloc: Hermoso lugar.                                                                                                              Belloc

Benac: Apellido de los Altos Pirineos (Bigorra).                                                              Benaque

Berge: Margen fluvial.                                                                                                              Berges

Berna: Monte o bosque de alisos.                                                                                            Berna

Bes: Abedul.                                                                                                                                      Bes

Biu: Vivo, viva.                                                                                                                                 Viu

Bordenave: Pequeña casa nueva.                                                                                  Bordonaba

Brun: Morocha.                                                                                                                             Brun

Campistron: Campo.                                                                                                        Capistrós(?)

Capdeville: Cabeza del valle.                                                                                             Capdevila

Carrere: Calle principal de un burgo.                                                                             Carrera(s)

Casassus: Derivado de casa.                                                                                                  Casajús

Cassagne: Roble.                                                                                                                        Casaña

Castan: Castaño.                                                                                                                         Castán

Cazaubon: Jardín bonito.                                                                                                      Casabón

Claverie: Oficio de hacer llaves.                                                                                          Clavería

Costa: La cuesta.                                                                                                                           Costa

Fau: Haya.                                                                                                                                         Fau

Faure: Forjador.                                                                                                                           Faure

Fillol: Ahijado.                                                                                                                  Fillol, Fillola

Gabarre: Planta de aliaga espinosa.                                                                                    Gabarre

Gascon: De Gascuña.                                                                                                                Gascón

Gilaver: Gilberto.                                                                                                                   Gilaberte

Labadie: Abadía.                                                                                                                     Labadía

Labat: Valle.                                                                                                                                  Labat

Lafargue: Forja.                                                                                                                        Lafarga

Lalanne: Tierra llana.                                                                                                               Lalana

Lanne: Tierra llana.                                                                                                                      Lana

Larrose: La rosa.                                                                                                                      Larrosa

Maubourguet: Malo.                                                                                     Margurgued (Boltaña)

Micolau: Miguel.                                                                                                                      Micolau

Miramon: Mirar desde el monte.                                                                                       Miramón

Moncassin: Roble.                                                                                                                   Moncasi

Mur: Topónimo de Bigorra.                                                                                                         Mur

Nogues: Nogal.                                                                                                                          Nogués

Sabaté: Zapatero.                                                                                                       Sabaté, Sabater

Sanper: San Pedro.                                                                                                                  Samper

Turon: Eminencia de formas redondeadas.                                                                          Turón

Vergez: Huerto.                                                                                                            Verges, Berges

 

Extraídos de: Sarramone Alberto “Los abuelos bearneses y gascones” Editorial Biblos Azul, Argentina 2001.

 

He escogido los apellidos que puedo relacionar con Aragón, seguro que hay más, pero los desconozco.

 

Pedro Mir Tierz

 

Pedro Mir Tierz, el sueño de Normandía


En el verano de 1973, en un viaje por tierras de Normandía, Pedro Mir Tierz descubrió la música bretona, con bombardas y gaitas escocesas, bailes An Dro que tanto le evocaron al dance de Sariñena y al dance aragonés en general, dejando profunda huella para toda su vida. Esa misma noche, Pedro soñó con aquellas melodías tan semejantes a las mudanzas del dance y en aquella atmósfera mágica, de deleite ensoñación, los danzantes de Sariñena aparecieron bailando, fusionándose, quizá, con sus propias raíces europeas.

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Martín Blecua, Marcel Gastellu y Pedro Mir. 

Pedro, aunque es de Sariñena, nació en Huesca el 5 de abril de 1953, de casa Soto por parte de madre y de casa “El Francés” de Lalueza por parte de padre. En Sariñena vivió hasta los diez años, después marchó a vivir a Zaragoza donde se licenció en químicas. Pedro se ha dedicado a la docencia, ejerciendo en Sevilla, Soria y en Alcañiz donde actualmente reside.

Folclorista e investigador es un enamorado de la gaita de boto aragonesa, instrumento del cual ha sido pieza clave y fundamental en su recuperación. Tras el sueño de Normandía, Pedro comenzó a investigar la gaita de Sariñena, tratando de conocer sus particularidades y su distribución, “poco a poco fue inevitable hacer algo para evitar su desaparición”. Juan Mir Susín, tío de Pedro, dejó de tocar la gaita en 1975, dejando huérfanos de gaitero y gaita al dance de Sariñena.

“El dance puede ser una de las raíces más antiguas de Europa, nos conecta con otros pueblos.”

Su magnetismo con aquellas melodías bretonas llevó a Pedro a conocer la música de Alan Stivels, un cantautor y arpista francés de Bretaña muy conocido por fusionar la música tradicional bretona con sonidos contemporáneos como el rock, así como con las músicas de otros países célticos (An Dro Nevez). Al entonces mayoral de Sariñena Antonio Susín le puso la música de Stivels: “No le extrañó, vio normal que otros pueblos de Europa tuviesen una música parecida al dance de Sariñena”.  Alan Stivels reconstruyó con su padre el arpa bretona y además toca la bombarda y la gaita.

En 1974 Pedro conoció a Ánchel Conte, en una charla sobre el aragonés en el Pignatelli, Conte le contó que había dejado la gaita de Bestue a Juan Antonio Urbeltz, de San Sebastián, para su estudio. Juan Antonio Urbeltz intentó “tímidamente” usarla en el País Vasco, a partir de entonces hubo intentos de apropiarse la gaita de boto aragonesa, la querían llamar “gaita de los pirineos centrales” y así fue bautizada en los trabajos del Conservatorio Occitano de Toulouse. Pero Pedro no dudó en reivindicarla, aportando información y destapando mentiras: “Incluso habían negado la existencia de la gaita en Sariñena e inventaron la historia del vestido de la niña para la gaita”. Además, Juan Antonio Urbeltz compró a Juan Mir un clarín y una bordoneta.

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Pedro Mir y Martín Blecua

Es en 1976 cuando Pedro, con su gran amigo y gaitero sariñenense Martín Blecua Vitales, comienzan a trabajar en la recuperación de la gaita de boto aragonesa. En 1980 consiguieron que el pastor de Sangarrén, Clemente Brun, realizase una copia a mano de la gaita de Juan Mir: “La Famosa”. “Fue hecha con mucho amor, pero tenía dificultades técnicas al ser copia de una gaita hecha a mano, salvo el clarín. No es que estuviese desafinada, para tocar el dance valía. Con ella el musicólogo belga Herman Vuylsteke, acompañado de Arcadio Larrea Palacín, grabó varías mudanzas con Martín Blecua en el casino de Sariñena, de allí salió un disco en una colección etnológica europea”.

“La gaita era un instrumento que utilizaban los romanos, sus tropas desfilaban con gaitas y así se va extendiendo a lo largo y ancho del imperio romano.”

Al poco tiempo, en agosto de 1980, Pedro conoció al artesano francés Marcel Gastellu Etchegorry, que estaba construyendo 6 copias de la gaita de Bestue, del antiguo gaitero Juan Cazcarra de Bestué (Huesca), para Juan Antonio Urbetz. El 2 de septiembre de 1980, el día de san Antolín, apareció en las fiestas de Sariñena Ángel Vergara, después de la actuación del dance habló con Martín y Pedro y vio La Famosa: “como él tocaba la gaita gallega tenía mucho interés en tener una gaita aragonesa”. A partir de entonces quedaron con verse en Zaragoza y Pedro conoció al grupo del que formaba Ángel Vergara “Ticotán”. Al final, las seis gaitas de boto aragonesas no fueron vendidas y en un acto de justicia, Marcell Gastellu regaló tres de las seis gaitas a Martín, Pedro y Vergara.

“Con Ticotán, el dance de Sariñena, Josefina Loste y Os corros des Bailes de san Chuán de Plan nos fuimos a Tarbes, Martín con La Famosa y Ángel con una copia de la gaita de Bestué con escala rectificada. Lo organizaron allí jóvenes de Tarbes como Pierre Loubère y Alain Founeau. Por eso años después, Antonio Pereira me presentó a Mario Gros y Luismi Bajén.”

En 1983 Mariano Pascual, jefe del dance de Graus, hacía de transportista en los viajes a Francia “Pues no teníamos ni coche ni dinero. Nos alojaba Pierre Loubère en su casa en Orleix, cerca de Tarbes”.

 “Es un sonido antiguo, hipnótico con el sonido continuo de los bordones, la escala de Do es una de las más antiguas que se conocen”.

Con el clarín viejo de Bestue también se encontraron con problemas de afinación, estaba en Do sostenido y no daba para muchas de las mudanzas. El músico francés Yan Cozian resolvió el problema de la afinación rectificando la escala del clarín a Do.

«Los clarines viejos tienen una escala musical del siglo XVII y hoy pueden tocar sólo con instrumentos en los que el intérprete pueda buacar las notas alteradas. No tienen ningún problema para tocar los dances. Pero no pueden tocar con instrumentos de afinación actual como el acordeón, guitarras etc. Por eso Yan Cozian modificó la escala, variando el diámetro de los agujeros y las distancias para hacerlos en una escala en Do centrada y poder tocar con todos los instrumentos, incluídos dances.

No se puede recuperar un fósil y limitarlo. Es importante que los dances conserven la afinación antigua como referencia para los estudiosos y generaciones venideras. Hoy sólo Sariñena suena con copias de clarines viejos y algún amigo de Zaragoza.»

En 1993 Pedro participó en el simposium sobre la gaita europea de Lugo, donde se encontró con Jean-Luc Matte, autor de un libro único sobre la iconografía de la gaita en Francia y excelente intérprete de chabretta lemosina. Jean-Luc, vista la manipulación obvia de pruebas para denominar nuestra gaita como de los Pirineos Centrales, por parte francesa, se comprometió a luchar por nuestra causa y defendió la gaita de boto aragonesa frente a la manipulación de Urbetz. Definitivamente, con trabajo y reivindicación, actualmente la gaita de boto es un instrumento propio aragonés y reconocido internacionalmente.

“Cuando la gente escucha la gaita hay un 50% de personas a quienes le gusta y el otro 50% a quienes no”, Pedro sencillamente es de la mitad del sí, es todo un enamorado de la gaita de boto aragonesa.

Quedaba mucho trabajo aún “No se podían perder todos los conocimientos”, así que con Martín Blecua se esforzaron en reforzar el repertorio de Sariñena y recuperar todas las mudanzas. Fue fundamental el trabajo de Julia Valdovinos, profesora de música de Castejón de Monegros que transcribió las diferentes melodías del dance de Sariñena, melodías que luego Mario Gros actualizó. Fruto de aquel trabajo dio como resultado en 1998 el libro “La Gaita de Boto Aragonesa” que Pedro Mir realizó junto a Martín Blecua. Gracias a la Asociación Gaiteros de Aragón (AGA), que aportó la mitad del dinero, y el Rolde de Estudios Aragoneses pudo publicarse el libro.

Actualmente Pedro lleva muchos años dedicado a la construcción de cañas, buscando la caña perfecta. Espera en un futuro escribir el manual de construcción de cañas para gaitas. Toca poco la gaita, no muy bien, al principio le enseñó algo Martín con un cifrado de números que le escribió, “Llevo varios años yendo a clases de gaita y leo con partitura, pero apenas practico, porque en casa los vecinos me matarían.” Pedro profesa una gran amistad con Martín, “A partir de 1976 Martín dignificó, junto a su hermano Luis, el dance de Sariñena. Martín es el único referente de gaitero aragonés heredero directo de los grandes gaiteros monegrinos”. 

Pedro ha formado parte de esa gran familia entorno a la gaita de boto aragonesa, imprescindible en su recuperación y dignificación. Formó parte como investigador de Biella Nuei, un proyecto que contó con dos vertientes: la investigación y la difusión de la musical tradicional. Además, Pedro fue homenajeado en la VI Trobada de la Gaita de La Almozara “por su labor divulgativa de la música tradicional” y en este 2018, junto a Martín Blecua, será pregonero de las fiestas de san Antolín de Sariñena.

Sin duda alguna, la recuperación de la gaita de boto aragonesa ha contado con grandes personas, apasionados de la música y las tradiciones, formando un gran equipo. “Compartir estas pequeñas pasiones, tan minoritarias hace conocer a gente muy especial”. Personas excepcionales, una gran familia con un gran capital humano digno de reconocer.

El hipnótico Morfeo, en contra de Zeus, encendió la llama de la gaita de boto aragonesa y reveló el secreto de la vida, aquellas pequeñas cosas que son enormes, que nos unen y nos forjan como pueblo, que vuelven a vibrar cada vez que un gaitero o gaitera, entre el brazo y el costado, acomoda su gaita y comienza a soplar, descubriendo el característico rugido de la gaita de boto aragonesa que despertó tras el maravilloso sueño de Normandía.

La leyenda de Moncalvo


En mitad de Los Monegros, en medio de la nada, permanece férreamente erguida una solitaria pared. Una pared que estoicamente resiste y lucha por su propia existencia, en medio de la soledad, del silencio y el olvido. Es un lugar con un cierto misterio, donde el paso del tiempo ha borrado la historia, donde el olvido se ha apropiado de la memoria y solo su leyenda ha permanecido. Allí, allí queda oculto el recuerdo de un pueblo ya sin apenas ruinas y que se desvanece en la profundidad de la triste indiferencia. 

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Poblado de Moncalvo

El desaparecido poblado de Moncalvo se encuentra entre las localidades de Pallaruelo de Monegros y Lanaja, a unos tres kilómetros en línea recta de Pallaruelo de Monegros, pueblo hermano del que distan unos escasos tres kilómetros. Se accede a través de la carretera A-1221, cogiendo el camino de Moncalvo, hacia el sur, entre los kilómetros 10 y 11. Su vieja pared sirve de guía, apareciendo a los pies de una loma, cuya cota alcanza los 376 metros de altitud sobre el nivel del mar. En su lado sur se encuentra el barranco de Laforda.

Localización: Polígono 7 Parcela 56 Moncalvo, Sariñena (Huesca).
Referencia catastral: 22294A007000560000BF.
Titularidad: Ayuntamiento de Sariñena.
Coordenadas: Longitud 41°42’49.8″N y latitud 0°14’27.1″W y UTM Uso 30 X729536 Y4621684 (Google Maps).

Moncalvo fue pueblo medieval de cierta entidad, en relación con la envergadura de su iglesia de la Virgen Vieja dedicada a San Pedro. Sus restos están incluidos en el Catálogo del Plan General de Ordenación Urbana de Sariñena bajo la referencia SA 024 «Iglesia de la Virgen Vieja». Desde el 2021, es de titularidad del Ayuntamiento de Sariñena. Por su importancia debería de ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC). 

 

Plano altimétrico 1:25.000 de la Virgen Vieja elaborado entre 1900 y 1930. ICEAragón. 

La leyenda de Moncalvo

Moncalvo guarda una leyenda entre sus ruinas que se ha ido transmitiendo entre generaciones. Una leyenda que narra cómo sus habitantes se rebelaron contra los tributos que debían de pagar y que, por ello, hasta llegaron a asesinar a más de un recaudador. La respuesta fue despiadada y terrible, tan cruel que sirvió de escarnio para otras poblaciones y tan aterradora que su recuerdo se hizo casi imposible. Así, sucedió que tropas reales aparecieron mientras se encontraban celebrando misa en la iglesia de la Virgen Vieja, uno a uno les hicieron salir mientras los asesinaban a todos, hombres, mujeres, niños, niñas, bebes y ancianos. Luego, con palos de sabina, que habían clavado en el suelo, empalizaron sus cadáveres. Los expusieron como castigo ejemplarizante, empalizados para que otros pueblos contemplasen las consecuencias que conllevaba rebelarse contra el poder.

«Aquí en Pallaruelo siempre se nos ha contado la misma leyenda, siempre a los críos, siempre… No pagaban impuestos, iban a recaudar, venían de Huesca a recaudar impuestos y por lo que sea no querían someterse y entonces, a los recaudadores que venían al pueblo, los mataban. Porque les debieron de meter en tan apuro, en tan aprieto que dijeron-pues mira, única solución, matar a los que vengan a la recaudación-. Con que sí, sí… recaudador que venía, recaudador que se jugaba el tipo. Hasta que vinieron con fuerza mayor, entonces, el día de la fiesta mayor del pueblo, cerraron las puertas, llegaron muchísima gente a caballo, cerraron las puertas de la iglesia y fueron matando uno a uno, indiscriminadamente a todo el pueblo que estaba allí. El pueblo debía ser bastante antiguo, un amigo, encontró en una caseta una lámpara romana.»

                                                                                   Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo.

De aquella matanza solamente escaparon el párroco y un monaguillo que consiguieron huir hacía Pallaruelo de Monegros. Pero al final fueron capturados y ejecutados en un campo al borde del viejo camino a Zaragoza. En el campo, durante muchos años, los vecinos y vecinas de Pallaruelo depositaban piedras en su recuerdo, una cada vez que pasaban, llegando a formar un gran montón que luego tuvieron que deshacer -Pues se comía parte del campo-.

«El cura salió, saltó por la ventana o tenía una puerta secreta. Se escapó para resguardarse en Pallaruelo, él y un monaguillo. Salieron a por él y en un campo de casa allí lo mataron, a él y al monaguillo. Y siempre nos lo han contado en casa, siempre. El campo estaba al lado del viejo camino a Zaragoza, era el camino que pasaba por Peñalbeta, el camino original que iba a Zaragoza, y entonces, como la gente transitaba mucho por el camino pues todo el mundo que pasaba ponía una piedra como… para liberar el alma de esas personas -una piedra por su pena-. En un momento determinado tuvieron que deshacer el montón de piedras porque se apoderaba del campo.»

                                                                                  Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo.

Algunas otras leyendas cuentan como una mujer sobrevivió y dio origen a Pallaruelo de Monegros. Pero es evidente que las dos antiguas iglesias son contemporáneas en su época, por lo que las poblaciones coexistieron y, por su cercanía, debieron de mantener fuertes lazos familiares. De hecho, de la vieja iglesia de Pallaruelo de Monegros únicamente queda una única pared de su torre, estableciendo un cierto paralelismo en sus respectivas historias.

También narran como Pallaruelo de Monegros fue devastado, siendo pasto de las llamas, sufriendo un incendio que arrasó completamente el pueblo. Al incendio sobrevivió una mujer de la que descienden los actuales pallaruelenses. Al parecer, la mujer se había quedado en un pajar aislado y fue la única superviviente. También circula la versión que fueron ambos pueblos los que se opusieron a pagar los tributos y, en represalia, ambos pueblos fueron destruidos y su gente asesinada.

Solamente dejaron una pared de cada iglesia, testigo de aquellos hechos. 

«Les llevaron a las gentes de los pueblos de alrededor para ver el escarmiento que les habían hecho, después de pasarlos a todos por degüello en la iglesia, los sacaron y les colgaban en la cantera de al lado unos palos y los clavaban ahí. Les metían toda la madera atravesando todo el cuerpo, y allí todos, te imaginas que espectáculo tan horroroso, les llevaban a las gentes de los pueblos de alrededor como diciendo –si no hacéis, si no nos pagáis estos impuestos, os pasa como a estos-. El abuelo Paco decía –Críos, mujeres, ancianos… todos estaban allí-. Entonces siempre quedó ese miedo en Pallaruelo -¡Qué nos puede pasar como a los de Moncalvo!-. Eso claro, ese miedo se ha transmitido, cada vez que voy me da un escalofrío.»

                                                                                   Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo.

Esta es su leyenda, de la Virgen Vieja, pero también existe su historia en la que nos adentramos y descubrimos. 

El yacimiento

La loma de la Virgen Vieja resulta muy interesante y revela la existencia de antiguos asentamientos. En su recorrido, a simple vista, aparecen diversas cerámicas superficiales. Entre ellas encontramos cerámica bruñida atribuible a la edad del bronce o del hierro, datando el yacimiento en la antigüedad, al menos en torno a los 500 años a.C. También aparecen cerámicas hispanomusulmanas, árabes, algunas vidriadas, esmaltadas, verde almohade o con colores. Además, cerámicas medievales, entre ellas con presencia de manganeso que nos lleva a situarla sobre el siglo XVI.

Entre otros muchos restos aparecen restos de arcilla sin hornear o presencia de una teja deformada, lo que lleva a plantear la presencia de un horno en el asentamiento, además evidencias como, posiblemente, algunas zonas debieron ser utilizadas para la extracción de arcillas.

Reseñable es la aparición de escoria o arrabio, un producto intermedio del proceso de fundición de las menas del hierro.

La realización de estudios arqueológicos futuros podrá desvelar muchos de los misterios que esconde el viejo poblado de Moncalvo.

Igualmente, en Pallaruelo de Monegros existió un asentamiento anterior al sur de su antigua iglesia del Salvador, dirección a la balsa buena. En su ubicación se aprecian abundantes restos de cerámicas.

La Virgen Vieja de Moncalvo

La heroica pared que permanece son dos paños de una cabecera poligonal de una antigua iglesia gótica de mediados del siglo XIII. Una antigua iglesia que se componía de una única nave, cubierta por una bóveda de crucería y cabecera poligonal: “La Virgen Vieja de Moncalvo». La Virgen Vieja respondía a las mismas características que la desaparecida iglesia de San Salvador de Pallaruelo de Monegros, construida por Arnaldo Vidal de Almenar en 1258; incluso aparecen idénticas marcas de cantería.

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Detalle de la Virgen Vieja de Moncalvo

La iglesia de Moncalvo, conocida popularmente como la Virgen Vieja, obedeció a San Pedro; referencia recogida en el pleito sucedido en 1860, citando documento de 1445, sobre el aprovechamiento de ganados entre vecinos de -Castejón de Monegros, Balfarta, Capdesaso, Albaruela de Tuvo y Lalueza-. Dicha cita recoge «San Pedro de Montalbo» -vista la concordia celebrada por el Consejo de Sariñena y los jurados de Castejón, Balfarta, Pallaruelo, Lalueza, Albaruela, Capdesaso, Lasardera, Lastanosa y Celadilla, en la anteiglesia de San Pedro de Montalbo, a nueve días de marzo de 1445, acordando que sus ganados podían pastar en los terrenos comunes que -en la misma se designan- , por la que se regularizó –el uso que había de hacer del aprovechamiento mancomún de pastos para sus ganados en los terrenos de las aldeas ahora despobladas, en los montes realengos y en los comunes- (Real Decreto del Consejo de Estado firmado por Isabel II, publicado en la Gaceta de Madrid del 31 de enero de 1860. Boletín Oficial de Segovia Número 24 – 1860 febrero 24). 

De hecho, al norte del desaparecido poblado aparece el paraje o monte denominado «Saso de San Pedro».  Mapa del Instituto Geográfico y Catastral de España, mapa militar 1953. Por lo que podemos atribuir la iglesia a san Pedro, cuya festividad es el 29 de junio.

Moncalvo 1953 Saso de San Pedro

A lo largo del tiempo, las ruinas de Moncalvo han ido desapareciendo, hay quienes cuentan que las piedras fueron usadas para la construcción de carreteras y otras construcciones locales. «En la cima debió de existir un castillo», comentan Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo, a quienes se ha de agradecer que se mantenga y transmita la memoria de Moncalvo.

Si que parece cierto que muchas de las masadas del entorno contienen piedra de Moncalvo, en algunas se pueden observar las mismas marcas de cantería, como la flor de Lys. Aunque todo apunta a que a mediados del siglo veinte aún se podían observar las calles y restos de los muros de las casas. El camino pasaba por la calle principal del pueblo, entre muros de poco más de medio metro de altura y, cerca de la iglesia, había una pequeña plaza con una fuente.

Quizá, sea reseñable que próximo a Moncalvo se encuentra la finca «Manantial de Castanera«, manantial que debió de abastecer el poblado. Incluso el barranco solía llevar agua. En este sentido, de vueltas a mediados del siglo XX, el poblado pertenecía a Castanera, rico hacendado de Sariñena y comerciante de mulas, y los montes principalmente también, que eran montes comunes cuyos principales propietarios eran el propio Castanera, Juan José Torres y casa Ruata de Pallaruelo de Monegros. Castanera legó su herencia a su sobrino, Ricafort, quien ordenó a un maquinista P.H. de Sariñena que, por medio de una oruga, arrasase las viejas ruinas y así lo hizo, aunque con la torre no se atrevió, le dio miedo que se le cayera encima. 

Foto aerea 1986Fotografía aérea de 1986, se deja entrever la planta de la antigua iglesia.
Cortesía Javier Navarro.

«El abuelo decía si vas, mírate bien que veras las calles, hasta la fuente, hasta un manantial que debía de haber por allí. Antes se veía, -yo, cuando iba de pequeña, me acuerdo que había trozos que hasta se veía el trazado parte de una calle-.»    

                                                                                                  Lourdes Alcubierre Pueyo

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Torre Virgen Vieja Moncalvo.

Es una batalla desesperada contra el olvido, un testigo mudo de un pueblo arrasado y sin memoria, de un pueblo borrado que se desvanece, deshaciéndose en polvo en la aridez monegrina.

De la antigua iglesia de Pallaruelo de Monegros desmontaron el retablo mayor y lo colocaron en la nueva iglesia, no lo pudieron colocar entero y lo acortaron, algunas partes las tuvieron que colocar por los laterales. En la guerra civil sacaron las tablas y construyeron unas garitas de vigilancia para las entradas del pueblo, luego las desmontaron y dejaron las tablas en una era. Aparecieron unos hombres y se las llevaron, tenían una orden firmada por el obispo y sabían perfectamente lo que se llevaban. Lo más probable es que el altar se encuentre desperdigado por colecciones privadas de EEUU.

Estudio de marcas de cantería y otros grabados de la Virgen Vieja

Los restos de la Virgen Vieja de Moncalvo guardan entre sus piedras diferentes marcas de cantería y grabados. Las marcas de cantería, originarias del maestro cantero en su construcción, funcionaban como firma «Marca de Identidad y pago», identificación de origen de la piedra, marcas de montaje «Marca de posición o asiento» o símbolos protectores y religiosos «Significados simbólicos», variando entre formas geométricas simples, iniciales, números o herramientas. Aunque, en palabras del arqueólogo José Luis Ona González, muchas veces las marcas no tenían intención de precisar tanto, solo pretendían ser sencillas de picar y claras de ver para cumplir su función señaladora. 

Cruz de San Andrés: Una de las más abundantes presenta forma de cruz de San Andrés, con puntos en los extremos. En algunos casos la «x» o Aspa suele representar a Cristo por la primera letra de su nombre en griego «Xρίστός» (Bozal González, José Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España).

Estrella «pentagonal»: Estrella de cinco puntas formada por dos triángulos. De acuerdo con José Luis Bozal  González, cada tipo de estrella permite situar con mayor precisión la fecha: «predominio de estrella de cinco puntas 2º y 3º cuarto del siglo XII aproximadamente, predominio de estrellas de seis y ocho puntas 4º cuarto del siglo XII y siglo XIII». 

 

Estrella de Belén: Estrella de ocho puntas formada por cuatro trazos que se cruzan en el punto central. Se asocia a la estrella de Belén (Bozal González, José Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España).

Cruz griega: Junto a una estrella de Belén de ocho puntas, con los extremos marcados por puntos, aparecen diferentes cruces griegas, de brazos iguales, que simbolizan la cruz cristiana con el simbolismo de Cristo Salvador.  

Flor de Lis: Marca que podemos asociar a una Flor de Lis, motivo asociado al medievo y que representa un lirio estilizado con tres pétalos unidos. 

Z: Marca, sobre estrella de ocho puntas, en símbolo «Z» o «N», posiblemente firma o símbolo de posición. También, la «Z» responde a símbolo de SPIRITUS SANCTUS, Tercera persona de la Trinidad «La Z al asimilar la letra griega Dseta que corresponde a una «s» sorda, presenta un trinitarización de la S» (Bozal González, José Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España).

G: Marca en forma de «G», posiblemente firma o símbolo de posición.

WV: Se puede asimilar al símbolo Omega, pero con tres puntas, La Omega ω del crismón representa a Cristo como final de todo, Juicio Final (Bozal González, José Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España). Por otro, lado simplemente puede responder a una marca propia del maestro cantero. 

 

Concha o Venera: En la parte alta aparecen los motivos de conchas o veneras, elemento muy vinculado a las rutas de peregrinación a Santiago de Compostela o tal vez la autoría de canteros específicos relacionados a talleres vinculados a estas rutas. 

De acuerdo con Belén Boloqui Larraya (Los caminos de Santiago en Aragón: Las rutas por el Valle del Ebro. El camino jacobeo del Ebro), bien podría responder a una promesa contraída a nivel personal, tal vez por el benefactor en la construcción de la iglesia, en acción de gracias por un favor o como recuerdo caminero jacobeo por redimir pecados. O tal vez pueda responder a la condición del cantero o del mismo benefactor por haber sido devoto a Santiago y así quererlo representar. No obstante, su intención es clara, apunta José Luis Ona González, «otra cosa es que tenga relación directa con ruta de peregrinación jacobea», cuestión que queda por descubrir. 

Círculo: El circulo suele simbolizar el cielo (Bozal  González,  José  Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España).

Círculos concéntricos: Se encuentra en la parte baja, por lo que podemos atribuirle un origen contemporáneo. Incluso la marca puede tener un componente esotérico. 

Símbolo sin identificar. Se puede asimilar a una «S». «S: La Z al asimilar la letra griega Dseta que corresponde a una «s» sorda, presenta un trinitarización de la S» (Bozal González, José Luis. Los signos de cantero en las iglesias románicas de España).

 

El blog Sansalvadorota establece similitud entre las marcas de cantería de Moncalvo con las marcas de la iglesia de Santa María de Orta de Lérida y las marcas de cantería de la iglesia templaría del convento de San Salvador de Orta. La desaparecida iglesia leridana fue destruida por Felipe IV en el siglo XVII. Santa María la Vieja o Santa María la antigua, y las antiguas iglesias de Moncalvo y Pallaruelo guardan una relación con el convento de Orta, según el blog Sansalvadorota: «Todo indica una relación entre los tres centros religiosos y una historia que no la sabemos completamente».

Otras marcas dejadas en sus piedras responden a viejos pastores entre ellas la de pastores trashumantes. El etnógrafo Eugenio Monesma Moliner señala que es curioso que en algunos de los sillares se conservan grabados posiblemente de pastores de la montaña, probablemente del valle de Chistau por sus apellidos (Mur y Bruned). Los gravados representan cuchillos y sus nombres «una imagen, esta de los cuchillos, que encontramos en muchos abrigos y casetas pastoriles».

Además, en la vieja pared de la Virgen Vieja aún se pueden contemplar las marcas de la guerra civil, como el gravado de las siglas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista).

 

Una aproximación a la historia de Moncalvo

Moncalvo, curiosamente no se encuentre registrado en Los pueblos y los despoblados, de Antonio Ubieto, y, en palabras de Juan José Genérelo, director del Archivo Histórico Provincial de Huesca, «Resulta sospechoso que, tratándose de una obra tan completa, no aparezca ese topónimo por lo que habría que pensar que debe tener un segundo nombre con el que sí aparecería en la documentación medieval y moderna». Pues parece que Moncalvo haya sido esquivo en las principales obras y descripciones sobre Aragón, línea que ya manifestó Manuel Benito Moliner «Moncalvo también fue pueblo, aunque lo olvidan todas las obras geográficas publicadas hasta hoy» (Tierras y Gentes, Diario del Altoaragón 24 de mayo de 1998).

Tampoco aparece recogido «Moncalvo» en la obra Toponimia Histórica Aragonesa de Miguel Ballestín, limitando muchísimo su búsqueda. Aunque su topónimo, consultando el Nomenclátor Geográfico de Aragón, no ofrece mayor diversificación, resaltando tan solo su etimología aportada por la fuente «Pueblos del Alto Aragón» que define a Moncalvo como «Monte pelado».  

Así, efectivamente, tal y como apuntaba Juan José Genérelo, la consulta de documentación histórica aporta gran diversidad del topónimo de Moncalvo siendo estas sus distintas formas: Moncalbo, Montcalvo, Montalvo, Montecalvo, Monsalvo y Monsalva.  Por ello, su documentación histórica ha sido ardua, pero al final ha ido dando resultados.

Retrayéndonos a 1100, es cuando Pedro I alcanza Sariñena y su entorno, siendo fecha aproximada en la posible «reconquista» del poblado o aldea, habitada o despoblada, de Moncalvo. Por ello, en 1170 el Rey Alfonso II de Aragón concede a Sariñena su “Privilegio de Población” por el que podía poblar una vasta extensión que se extendía por el este y sur de dicha villa, desiertos y poblados:

«… en el año pasado de 1170, se dignó el señor Don Alonso el segundo de Aragón, conceder a todos los hombres de Sariñena, que entonces allí estaban, o que en adelante fueran a poblar, por el deseo de que allí poblasen, y habitasen todos los términos de Sariñena, desiertos y poblados con todos sus montes y pastos, aguas, selvas y sotos, con todas sus entradas y salidas y pertenencias, de modo que mejor lo hubiesen tenido en tiempo de los sarracenos, o de los cristianos, o de modo alguno debían tener, para que todo esto lo poseyesen enteramente, lo trabajasen y llenasen aquellos y su descendencia para propia herencia suya, y para que hiciesen de ello en todo el tiempo a su propia voluntad. Les concede así mismo aquellos fueros de Zaragoza buenos y no malos, y que no diesen ni hiciesen a hombre alguno causa alguna sino las Decimas y Primicias a Dios, ni diesen lezda ni peaje en toda su tierra…»

Casa de Ganaderos de Zaragoza – Pastos ES/FCG – Caja 25_Ligamen 4_39.

Así, Sariñena queda definida sin nombrar específicamente su totalidad de poblaciones y aldeas: «… dono vobis terminos in primis Alberola, cum ommibus suis terminis, sicut vadit ad illa pena tallata quae est super Sodeto, sicut vadit per directum ad illa Torre de Cabañas, cum tota valle putrida, deinde sicut vadit ad caput de ipsa serra de Sella Maestra, de ipsa serra intus sicut aquas corrum contra Sarannyenam, sicut vadit per directum ipsa serra de Sella Maestra, usque alas almolas, deinde sicut vadit ad almoella totum intus, sicut vadit per directum ad ipsum caminum, qui transit per Bojaraloz sicut aquas corrunt contra Sarañenan, sicut vadit ipsum caminum per directum, usque Borjalaroz, sicut vadit, exit ipsum caminum usque ad Peñalba, sicut vadit ad valle Trabian, exit ad ipsos Germanellos, qui sunt ante Xixena, sicut exit ad ipsan Torremia, vadit exit ad ipsam Foratata,sicut vadit ad ipsan Torre de ipsa Ventosa,sicut vadit ad Alpicon de Ballara, sicut vadit per directum usque ad flumen de Alcanadre, sicut vadit ad podio Meler,sicut vadit, exit ad illa Boltorera, sicut iste predictae afrontationis, terminos includunt, dividunt. Dono,concedo vobis, vestris totum integriter quantum ego ibi habeo, habere debeo, vel ad mea voce regale pertinet, vel pertinere debet,sicut superius scriptum est, ad vestram voluntates imperpetum, …» (Elbaile Ollés, José. Lalueza, hechos del siglo XVIII).

Desde entonces se comienza a hablar en la documentación de “las Aldeas dependientes de la Villa de Sariñena”. Dichas aldeas eran doce, entre ellas Motalbo: Alberuela, Lalueza, Capdeaso, Lastanosa, La Celadiella, Salavert, La Sardera, Miranda, Pallaruelo, Valfarte, Montalbo y Castejón de Monegros; varias de ellas quedarán deshabilitadas en el s. XVI. Aunque José Elbaile Ollés llega a documentar hasta diecisiete las aldeas que pertenecían a Sariñena. 

En 1284, una carta real de Pedro IV da cuentas sobre un embargo de bienes, entre ellos en la aldea de Moncalvo: «Mandato sobre el embargo de los bienes de Juan Garcés de Oriz, abad de Montearagón, fallecido el día de San Juan Bautista. De acuerdo con el mandamiento del rey, referente a la muerte de obispos y abades, por el cual se ordenaba embargar los bienes tras la muerte, entre otros embargos Ramón Pelegrín, «baile de Sariñena», se encargó de embargar los bienes que tenía en Sariñena y en las aldeas de Valfarta, Castejón (de Monegros), Pallaruelo, Moncalvo, Lastanosa, La Celadilla, Miranda, Salavert, Sardera, Capdesaso y de Tubo (Alberuela de Tubo).» (Cancillería, cartas reales de Pedro IV, caja 61, N.º 7364/).

Sariñena, a comienzos del siglo XIV, recoge José Elbaile Ollés, estaba conformada por las siguientes aldeas: «el territorio lo conformaba la villa de Sariñena, Castejón de Monegros, Valfarta, Lalueza, Lastanosa, Capdesaso, Alberuela de Tubo, Tubo, la pardina de Sodeto, Pallaruelo, Jubierre, San Juan, Vallsanta, Montebh, Moncalvo, La Sardera, Salavert, Castellones, la Celadilla y Miranda».

José Elbaile Ollés en «Lalueza, hechos del siglo XVIII» describe la organización de Sariñena y sus aldeas, recogiendo como la jurisdicción civil, criminal o administrativa correspondía a la Villa de Sariñena a través del Baile y Justicia: «Cada aldea tenía su Concejo, que presidía el jurado mayor. Podía haber dos jurados, un corredor (alguacil) y un secretario. Los jurados se elegían por sorteo. La villa y todas las aldeas tenían su propio diezmario (el terreno de cultivo que comprende cada lugar) y su boalar, una parte de monte cercano para el pasto del ganado. Con el resto de montes comunes y los boalares del territorio, se formó una dehesa común que llamaron Realengo, el Común o Comuna. La villa y aldeas arrendaban sus pastos y repartían los beneficios en dos partes, una para la villa y la otra para las aldeas. Lo administraban los jurados de la villa que representaban a Sariñena y los jurados de las aldeas a los que también llamaban jurados de comuna. Los representantes de la Comuna se reunían una vez al año en el mes de septiembre para el reparto de los beneficios. Hasta el siglo XV, gracias a los privilegios de población no se pagaban impuestos, salvo las decimas y primicias a la Iglesia: …non donetis, ne que faciatis ullo homini ullam causam nisi décimas, primitias, Deo, non detis lezdam ni pedage in totam meam terram…«.

En 1328, un documento trata de un vecino de «Montecalvo» (Moncalvo): «Comisión hecha al Justicia de Aragón, Jimeno Pérez de Salanova, de la salva de infanzonía de Martín de Fanlo, vecino de Montecalvo, aldea de Sariñena» (Cancillería, registros, nº429, fol.1v/ Salva de infanzonía del 28 de febrero de 1328).

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Igualmente aparece en una relación judicial de 4 de abril de 1328, esta vez bajo la denominación de «Monsalva» : «Reunidos los consejos de la villa y aldeas de Sariñena en la Iglesia de San Salvador, nombran a Marco de Sena, jurado de Sariñena, Domingo Lo Pico, vecino de Monsalva y jurado de la comunidad de aldeas de Sariñena, como procuradores especiales para que les representen en las próximas Cortes que se van a celebrar en la ciudad de Zaragoza, en la que se coronará a Alfonso IV» (Cancillería, pergaminos, Alfonso IV, carp.218, nº170/ Nombramiento. (4-04-1328)).

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En el mismo 1328, aparece «Montalvo (Monsalva)» en una relación de administración de bienes: «Carta al justicia de Sariñena sobre Agnes, viuda pobre de Jaime Agrament, vecino de Barbastro, y la administración de los bienes en Montalvo (Monsalva), aldea de Sariñena, de su hija Martina, quien estaba bajo tutela de Pedro de Barba» (Cancillería, registros, nº430, fol.162-162v/ Mandato. (15-12-1328)).

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En 1336 se encuentra mismamente «Montalvo (Monsalva)» en una carta de Pedro IV al sobrejuntero de Huesca y Jaca en las zonas de Sariñena y Ontiñena «Para que obligaran a Pedro Jordán de la Corona, vecino de Sariñena, a pagar cierta cantidad que debía dar a Domingo Melero, rector de la iglesia de Fuendejalón, ya que había recibido de Bartolomé Fernández, vecino de Montalvo (Monsalva), aldea de Sariñena, unos dineros que eran de dicho rector» (Cancillería, cartas reales, Pedro IV, caja 1, nº88/ Mandato. 24-05-1336).

En 1337, el rey de Aragón Pedro IV (1319-1387) permite a los habitantes de «Montcalvo y Pallaruelo», para que saliesen de la pobreza y despoblación en la que se hallaban, pudiesen vender sus pastos anualmente a gentes de otros lugares. Un documento en latín traducido gracias a Ánchel Conte Cazcarro. Cancillería, cartas reales, Pedro IV, caja 3, nº404/ Concesión. «Del Rey a los vecinos de Montealbo y de Pallaruelo de Monegros. Autorización a los mismos para vender sus tierras a personas extrañas»: «Carta de Pedro IV a los vecinos de Montalvo (Monsalva) y de Pallaruelo (de Monegros), aldeas de Sariñena, en la que concede ciertos privilegios de pastos y ganados para evitar la despoblación y pobreza de dichos lugares» (Fechada el13 de agosto de1337).

Moncalvo

Entre los años 1348-1350, la peste negra asola a Los Monegros «Con el paso de los años algunas aldeas se fueron despoblando. Muchas desaparecieron con la peste negra» (Elbaile Olés, José). Cuando esto ocurría, afirma José Elbaile Ollés, se acordó, que los diezmarios de las aldeas muertas fuesen para la villa y los boalares para las aldeas.

En 1363/1370 Bernat Miquel escribe a Ferrer de Magarola porque el rey quiere redimir Sariñena y sus aldeas, así que le ruega que envíe copia del contrato de alienación a favor de Pedro de Luna (Archivo de la Corona de Aragón. ES.08019. ACA// ACA,COLECCIONES, Historia del Archivo,1,123).  

El 19 de octubre de 1366 el rey Pedro IV, trueca la villa de Sariñena, sus aldeas y todos sus términos a D. Pedro de Luna por el lugar de Pinseque (Elbaile Olés, José). 

El 9 de abril de 1372, representantes de Sariñena solicitan quitarse del señorío pagando las 13 mil libras jaquesas y 11 mil de Barcelona en que se había pactado la devolución y retornar a la corona (Elbaile Olés, José). 

El 17 de mayo de 1373, el rey acepta la petición de Sariñena y acuerda su venta con Dña. Elfa Exerica, heredera de los Luna (Elbaile Olés, José). 

En 1384, un pleito sobre los muros de la Villa de Sariñena cita Moncalvo: «Las aldeas y la villa tuvieron un pleito sobre la obligación o no de estas de contribuir en la reparación de los muros de la villa. Se sentenció en Tamarite de Litera siendo rey Pedro IV a favor de las aldeas. Entre ellas nombra a: Moncalvo, la Sardera, Moscallon, Miranda, Celadilla y Salavert» (Elbaile Ollés, José. Lalueza, hechos del siglo XVIII).

En el fogaje de 1405, censo del Reino de Aragón ordenado por el rey Fernando el Católico para recaudar el impuesto de las sisas, «Montalbo» contaba con unos seis fuegos. 

En 1417,el Rey Alfonso pide a las cortes 70 mil florines de oro para recuperar todos los bienes enajenados por sus antecesores, de los que 10 mil libras correspondían a la villa de Sariñena y sus aldeas (Elbaile Olés, José). 

En 1445 se produce la anteriormente citada concordia sobre los pastos comunes y su aprovechamiento y guardias, celebrado en la anteiglesia de San Pedro de Montalbo: «Vista la concordia celebrada por el Concejo de Sariñena y los Jurados de Castejon, Balfarta, Pallaruelo, Lalueza, Albaruela, Capdesaso, Lasardera, Lastanosa y Celadilla, en la ante-iglesia de San Pedro de Montalbo, á nueve dias del mes de Marzo de 1445, de la que consta haber acordado que sus ganados pudiesen pastar en los terrenos comunes que en la misma se designan, y que para custodia de esos terrenos se procediese al nombramiento de guardas, no por cada pueblo, sino por la universidad» (Real Decreto del Consejo de Estado firmado por Isabel II, publicado en la Gaceta de Madrid del 31 de enero de 1860. Boletín Oficial de Segovia Número 24 – 1860 febrero 24 y en el Diario de Burgos. Boletín oficial de la provincia de Burgos: Núm. 67 – 13/04/1860).

El 15 de julio de 1477, se establece una pecha ordinaria y anual de 12.000 sueldos jaqueses a Sariñena y sus aldeas «Esta transacción es importante porque se establece por primera vez un impuesto a los habitantes de estas tierras y también porque los montes de Tubo y Sodeto ya no volvieron y se quedaron en la casa de los Luna» (Elbaile Olés, José). 

En el fogaje de 1495 la población ya no aparece, por lo que probablemente, podamos establecer que poco antes de 1500 Moncalvo debía de estar ya prácticamente despoblado. Aspecto que se refuerza con la presencia de las cerámicas medievales, las más recientes y últimas datadas, en torno al siglo XVI.

En las cortes de 1498 tan sólo se habla de siete aldeas, relata José Elbaile Ollés: Alberuela, Lalueza, Capdesaso, Lastanosa, Pallaruelo, Casejón de Monegros y Valfarta. Lo que, de acuerdo a su relato, hace suponer que ya estaban despoblados: Jubierre, San Juan, Vallsanta, Moncalvo, La Sardera, Salaber, La Celadilla, Miranda, Montebh y los Castellones (Elbaile Olés, José. Lalueza en el siglo XVII, El origen de nuestras familias). 

«La Virgen Vieja de la soledad más absoluta» Belén Boloqui, presidenta de APUDEPA.

En 1620, Moncalvo no aparece en el mapa del Reino de Aragón de Juan Bautista Labaña.

En 1651 una gran epidemia de peste sacude la mayor parte de Aragón «El año 1651 en que la ciudad de Huesca, Alcubierre, y casi la mayor parte de los pueblos de Aragón padecieron una enfermedad pestilente, contagiosa y sumamente temible» (Epidemiologia española o Historia cronológica de las pestes, contagios, epidemias y epizootias que han acaecido en España: desde la venida de los cartagineses hasta el año 1801… / por Joaquín de Villalba).   

El siglo XVII hubo una profunda crisis en la comarca y en todo el Reino de Aragón. Esta comenzó con la expulsión de los moriscos en 1610, que redujo la población aragonesa entre un 15% Y 20% y destrozó la industria artesanal. Vino acompañada de unos años duros de sequía que provocaron el abandono de tierras y para colmo, la guerra en Cataluña y el continuo tránsito de tropas, trajo la peste en 1652.

Elbaile Olés, José.
Lalueza en el siglo XVII, El origen de nuestras familias

La Concordia de 1683, vigente en 1860, según el citado Real Decreto de 1860, hace referencia al que entonces, al lugar de Moncalvo, ya extinto:  –Asistía el derecho a sus poderantes a que sus ganados pasturen las yerbas que producen los montes comunes o diezmarios que eran de las aldeas extinguidas, resumidas en la de Moncalvo, Miranda y Lasardera-. No obstante, el pacto 13 de la concordia se encontraba extinto: «Respecto a que la Justicia y Juez ordinario de la Villa sean los competentes para los habitadores de la villa», lo que nos lleva a entender que en el momento de realizarse la concordia aún se encontraba Moncalvo poblado. El mismo Real Decreto refleja que en ese momento de 1860 ya se encontraba sin población, al igual que otras aldeas de Sariñena, «Ahora despoblados» (Real Decreto del Consejo de Estado firmado por Isabel II, publicado en la Gaceta de Madrid del 31 de enero de 1860. Boletín Oficial de Segovia Número 24 – 1860 febrero 24).

De 1701 a 1713 se lleva a cabo la guerra de Sucesión por la que, según Nicolas Malo «Fueron arruinados varios pueblos de Monegros, principalmente la villa de Lanaja, que quedó reducida a muy pocos vecinos» (Estudios sobre el proyecto europeo de la unión de los tres mares, Mediterráneo, Cantábrico y Atlántico por el Ebro y el Duero, el Canal Imperial y el de Castilla. Nicolás Malo. 1850). 

En el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, aparece un expediente de la casa Ducal de Híjar-Aranda, fechado el 30 de enero de 1799, con referencia ES/AHPZ – P/1-235-82. El documento trata la posible repoblación del lugar de Moscallón con sus cinco aldeas Salaver, Miranda, La Cenadilla, La Sandena y Moncalvo, pertenecientes a la villa de Sariñena.

En la década de 1770 se aprueba el «Fuero de Población» un instrumento colonizador y de repoblación en los territorios de la antigua corona de Aragón (Fuero Alfonsino y Fuero de población de Sierra Morena en los proyectos de colonización de la Corona de Aragón en la segunda mitad del siglo XVIII, de Enrique Giménez López de la Universidad de Alicante)  Los inicios de la colonización en Lo Monegros.

El 18 de noviembre de 1788, Narciso Comenge propuso repoblar el Monte de Moscallón y cinco despoblados donde en el pasado habían existido las aldeas denominadas Moncalvo, La Sardera, Salaver, Celadisa y Miranda que, en fecha indeterminada, habían sido abandonadas y de las que quedaban únicamente algunas ruinas. De los cinco despoblados, el de mayor extensión era el de Moncalvo, con una pequeña parte de sus Tierras propiedad de la Cartuja de las Fuentes, seguido por el de Miranda, La Sardera y Salavert, siendo el de Celadisa el más reducido y el único con tierras de mediana calidad, ya que gran parte de la superficie sólo era apta para pastos de ganado lanar y caprino.”

Giménez López, Enrique.

En 1792 D. Pedro Blecua y Paul en su Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido en el Reyno de Aragón cita Moncalvo refiriendo las guerras y pestes como causantes de su despoblación, de los núcleos de Moncalvo, Lasardea, Salabet, Miranda, La Zeradilia y la Almunia de la Regina:

El serenísimo y augusto rey Don Alonso I de este nombre, y IX de Aragón, dicho el Batallador, después de muchos días de cerco libertó esta villa del yugo africano, bajo cuya servidumbre estuvo oprimida muchos años y plantó en ella con singular celo la fe y religión en el día 7 de septiembre de la Era 1172, que corresponde al año 1134, según las noticias que han podido conservarse en sus archivos, y las que trae Blancas, con otros historiadores del reino, con privilegios muy particulares y en especial la cesión de algunos despoblados, que, con motivo de las guerras y pestes, quedaron en su territorio y se llaman Moncalvo, Lasardea, Salabet, Miranda, La Zeradilia y la Almunia de la Regina, reconociéndose todavía en ellos vestigios de poblaciones, y en algunos sus mismas iglesias y campanarios. En el día cultivan estos terrenos los mismos vecinos de villa y aldeas, a donde se cree haberse retirado los pocos que quedaron, y tienen allí sus masías y casas de campo.

Arriendo de pastos de Moncalvo, Diario de Huesca del 27 de septiembre de 1914:

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Diario de Huesca – 27 de septiembre de 1914.

Una descripción del Partido Judicial de Sariñena, en la Nueva España del 1 de septiembre de 1959 se refiere a la adversidad del clima como motivo de la despoblación y abandono de las aldeas de Sariñena: «Existiendo también los poblados, ya en franca, decadencia, de San Juan, Vallsanta, Monclavert, Moncalvó, La Sardera, Salavert, La Celadillá, y Miranda. Estos núcleos de población eran aldeas propiamente dichas, que entonces, como ahora, la adversidad del clima obligó a sus habitantes a la emigración». (Nueva España – 1 de septiembre de 1959).

Gracias a Montse Vadillo y Pablo Ruata por descubrir algunos de estos documentos y compartirlos.

Moncalvo en el documental «Monegros»

En 1969, el director Antonio Artero rodó el documental «Monegros», con José Antonio Labordeta como protagonista. Entre las distintas escenas y localizaciones aparece Labordeta en la Virgen Vieja de Moncalvo interpretando «Montesnegros». Una peculiar escena donde se observa parte del equipo de rodaje y la curiosa pintada de «1959» en la vieja pared. «1959» un año en el que muchos pueblos de colonización se estaban construyendo y para los cuales se utilizaron piedras de las desaparecidas casas del olvidado poblado de Moncalvo. José Francisco Pueyo, de Pallaruelo de Monegros, recuerda que hasta aquella fecha aún se distinguían partes de las antiguas casas y calles.

Moncalvo labordetaFotograma del documental «Monegros».

La Virgen Vieja de Moncalvo, toda una leyenda

Resulta inquietante que el tiempo se haya olvidado de su historia, que no exista mayor documentación o investigaciones sobre Moncalvo. Resulta incomprensible que una historia así no despierte mayor interés, especialmente en el académico y universitario.

Diversas hipótesis han atribuido su desaparición, a pesar de su leyenda por el impago de impuestos, a la dureza del territorio, a sequias y hambrunas. También, como ya hemos visto antes, a la peste negra que devastó Europa en el siglo XIV o en el XVII.  Igualmente, a la guerra de sucesión española (1701-1713), entre borbónicos y austracistas o su no aceptación a los Decretos de Nueva Planta, lo que llevó a las tropas de Felipe V, en la década de 1710, a arrasar el viejo poblado de Moncalvo. Igualmente, volvemos a citar a Pedro Blecua y Paul quien recoge como las guerras y pestes fueron las causantes de los poblados de Sariñena, entre ellos Moncalvo

Claramente la leyenda de la destrucción de Moncalvo por los Carlistas no fue posible, la primera guerra Carlista fue entre 1833 y 1839, muy posterior a la construcción de la nueva iglesia de Pallaruelo. La nueva iglesia de Pallaruelo de Monegros data de 1808.

Lo que sí parece seguro que Moncalvo sufrió gran inestabilidad a lo largo de su existencia, incluso pudiendo quedar despoblado en determinados momentos, por lo que su momento exacto de su despoblamiento definitivo resulta difícil de concretar documentalmente. 

Lo cierto y relevante es el fogaje de 1495, cuando el poblado de Moncalvo, aparezca ya sin población, hecho, como se ha mencionado antes, coincidente con la datación de las últimas cerámicas de Moncalvo del siglo XVI, lo que nos lleva a considerar definitivo su despoblación. Apenas a los pocos años que se estableciese en 1477 una pecha ordinaria y anual de 12.000 sueldos jaqueses a Sariñena y sus aldeas y terminase con los privilegios de no pagar impuestos salvo «las decimas y primicias a la iglesia».  Estos hechos son los que más se ajustan a su leyenda.

Sariñena y sus aldeas habían gozado del privilegio real de pastar libremente sus terrenos que el Rey Alfonso II de Aragón, en 1170, había concede a Sariñena y sus aldeas de acuerdo al “Privilegio de Población”. La pecha de 1477 comienza a agravar a Sariñena y sus aldeas al igual que los conflictos que se van manteniendo con la Casa de Ganaderos de Zaragoza. Según recoge José Elbaile Ollés «La Casa de Ganaderos de Zaragoza, es y era una cofradía de ganaderos de Aragón. Fue fundada por Jaime primero el 18 de mayo de 1218. Sus privilegios le permitían el pastar en los montes de todo el Reino y su Justicia tenía la jurisdicción civil y criminal sobre todos los hechos referentes a esta actividad sin poder ser recurridos a otro órgano superior. Durante los siglos XVII y XVIII tuvo muchos conflictos la villa de Sariñena y sus aldeas por la colisión de los privilegios que los reyes dieron a estos pobladores con los que luego darían a la Casa de Ganaderos.»

No obstante, hay una curiosa referencia sobre una disputa entre moradores de Moncalvo y los pastores como causa de su abandono. De acuerdo con la documentación encontrada por José Elbaile Ollés, los vecinos mantuvieron un «encuentro» con pastores al salir de la iglesia y «por lo que quedó despoblado»: 

«…en Moncalvo subsisten las paredes de su iglesia de San Pedro, y la de Nuestra Señora de Moncalvo y he adquirido por particulares noticias en conversaciones de que hace siglos por un encuentro que tuvieron los vecinos de Moncalvo con pastores al salir de la iglesia el día de la festividad de San Pedro que habían concurrido todos sus moradores y hasta el predicador que había ido a predicar por lo que quedó despoblado y como tal tubo el destino explicado…»

A.H.N. Consejos, Libro 1.968.

Fundación de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes

Personalmente, la fecha de finales del siglo XV, lleva a relacionar la despoblación de Moncalvo con la fundación en 1507 de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, cuya cercanía y posesión de tierras poseyó, en gran parte, tierras de Moncalvo (La cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, patrimonio olvidado y/o perdido). Incluso José Antonio Rausa, José Luis Villarroel y José Antonio Cuchí se refiere a la cartuja de Monegros como también llamada de Moncalvo «Un despoblado con restos de iglesia medieval que da nombre a la sierra local» (La fuente del Milagro, en la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes (Sariñena, Huesca)). 

En este sentido, como ejemplo, en el Archivo Histórico Nacional se encuentra el Registro de todos los documentos del archivo de la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes y comprende desde los siglos XVI al XVIII. Lleva por título “Registro de todos los papeles y escrituras que se hallaron en el Archivo de la Cartuja de Ntra. Sra. De las Fuentes, en el año de 1713. Adaptado por un devoto de esta Señora”. (CODICES,L.38, de 1713, Unidad Documental Compuesta ES.28079.AHN/9//CODICES,L.38). El Título 5.º recoge las “Tierras Blancas, Campos, olivares y Monte de la Plana”. Bajo este título se hallan por ejemplo las masadas en Moncalvo, llamadas de Pedro Falcón, Francisco Terreu o Alberto Vitales o la de las casas bajas de Moncalvo de Pedro Fornies. Campos en Moncalvo que fueron de Antolín Ydiazabal y Cotella, a las Cipaldas del Pinar que fue de Alberto Lope o que se compró a Martín Jordan. Igualmente:

  • Otro campo de 2 H 4ffen Moncalvo.
  • Una Deposición de Testigos cerca de unas tierras blancas del monasterio en Moncalvo.

Definitivamente, el Fuero de Población de 1770, cita Moncalvo como despoblado. 

En 1821 tras la desamortización del monasterio de la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, sus bienes y patrimonio son subastados, entre ellos: 

  • Una masada en el Mas llamado Moncalvo o Aldea alta, casa, corral, pajar y era: valor en venta 6000 rs. vn. idem en renta 160 rs.
  • Otra llamada aldea de Moncalvo bajo: en venta. 6200 rs. id. en renta 200.
  • Una porción de tierra en el monte de Moncalvo, yerma, llamada la masada baja, de 60 caizadas, en venta 9600, en renta 400.
  • Una filada de tierra en el monte de Moncalvo, sin cultivo, llamada de Gilaverte, de 12 caizadas, en venta 2000, en renta 80.
  • Un sitio llamado el Arnal en el monte de Moncalvo, de 14 caizadas , en venta 2800, en renta 160.

El legado de Moncalvo, una constante reivindicación

Al recuperar su historia, la de le la Virgen Vieja de Moncalvo, la indiferencia se transforma en un tremendo escalofrío que rinde tributo a su memoria. Aún queda mucho por descubrir e investigar y quizá de soñar con que aquella pared perdure invencible contra la desmemoria. A todos y todas los moncalvenses y moncalvensas, ¡por siempre en nuestra memoria!

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La leyenda de Moncalvo en el diario del Alto Aragón, 30 de octubre del 2016.

Por ello se lleva realizando una constante reivindicación, principalmente a través de su estudio y divulgación, sucediéndose diversos artículos en prensa, especialmente en el Diario del Altoaragón. Igualmente se han promovido distintas iniciativas que han ido dando sus frutos.

  • En el 2021 se consigue su titularidad pública por parte del ayuntamiento de Sariñena gracias al trabajo de Valeriano Tella Arroyos.
  • En septiembre del 2025, desde este proyecto de Os Monegros y con la colaboración de la asociación de Apudepa se solicita la inclusión de la Virgen Vieja de Moncalvo en la lista Roja de Patrimonio en peligro de la asociación Hispania Nostra, inclusión que se hace efectiva el 11 de diciembre del 2025: «Le informamos de que, tras estudiar la ficha de la Iglesia de la Virgen Vieja, Sariñena (Huesca), el Comité Científico ha considerado oportuna su inclusión en la Lista Roja como forma de llamar la atención sobre su estado e impulsar su recuperación».

Iglesia Virgen Vieja. Lista Roja Hispania Nostra.

«Por su preservación ante su completa desaparición, por su singularidad unida al paisaje, por su yacimiento anexo, por su historia y también por su leyenda.»

  • El 9 de julio de 2026, el proyecto «Osmonegros» registra una solicitud a la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón para la declaración de Bien de Interés Cultural la Virgen Vieja de Moncalvo y su yacimiento. 

Al pueblo viejo de Moncalvo

  A la piedra arranco tu historia

     Virgen Vieja

        A la tierra arranco tu recuerdo

             ¡Qué rabie tu lamento!

               ¡Qué llore tu ausencia!

                  ¡Y qué resista a la desmemoria!

                     Pues con el olvido, ¡no vencieron!.

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Diario del Alto Aragón, 21 de enero del 2021.

Con delicadísima fragilidad, los restos de la Virgen Vieja de Moncalvo desafían la gravedad y se resisten a desaparecer. Juegan a un equilibrio imposible, esquivando su fatal destino en un lugar perdido de Los Monegros.  Su única pared, de una antigua iglesia gótica de 1258, apenas se mantiene en pie. Con ella se irá el único testigo del viejo poblado de Moncalvo, un lugar olvidado cuya historia responde a viejas leyendas que hace tiempo se han dejado de sentir.

Una leyenda nunca se desmonta, una leyenda forma parte de la memoria colectiva, transmitida durante años, con esa magia, esa fantasía, esa ilusión in-arrebatarle al pueblo, porque pertenece al pueblo, a su gente, inherente al mismo, que ninguna prepotencia pueda con ella, para que la leyenda de Moncalvo sigua viva y su historia reconstruida  

Virgen Vieja de Moncalvo

Es como un grito, esas heridas. Un grito, un grito antes del colapso, antes del derrumbe. Llevas siglos, siglos aguantando para contar tu historia, la de un poblado que desapareció sin dejar rastro, la de tu gente. ¡No cedas!.

Resiste, Virgen Vieja de Moncalvo, vieja pared de una antigua iglesia gótica de mediados del siglo XIII. Iglesia de una aldea, de un pueblo que rebosó vida.

Mantente en pie, para que sigamos contando tu leyenda, sigamos fascinados por tus secretos, por tu historia y magia. Para que no caiga en el olvido y se derrumbe con tu caída.

¡Resiste Virgen Vieja de Moncalvo!!!

Diario del Alto Aragón, 21 de septiembre del 2025.

Relato de raíz

El repique de campanas, intenso y enérgico, anunciaba fiesta. Su sonido repetido y continuado se extendía a lo largo y ancho del pueblo y la gente corría apresurada. Se sentía hasta en los campos más cercanos desde donde venían los campesinos. Los caminos y calles eran un ir y venir de gente, con sus gritos y alborotos, tal y como un día de fiesta.

Como un día de fiesta, de celebración, las campanas de la majestuosa iglesia gótica no cesaban de sonar una y otra vez, repicando sus campanas con su toque característico de fiesta. Todos corrían a la iglesia, familias enteras con sus hijos y mayores, todo el pueblo acudía presuroso al sagrado templo.

No podía ser otra cosa, el toque a fiesta no podía fallar, pero nunca antes había sido tan intenso y enérgico. Tenía que ser fiesta, no podía ser otra cosa, mientras algunos rezaban bajo el incesante repique de campanas o se agolpaban en los muros, abrazados y tranquilizando a los más pequeños. No, no podía ser otra cosa.

Ya nunca más volvieron a sonar las campanas en aquel lugar olvidado de Los Monegros. Nunca más sus casas volvieron a echar más humo que el que acabó consumiendo su historia, nadie volvió a pasear por sus calles, ya nunca más volvieron los días de fiesta.

Nadie os llorará y aquella consumida historia dará paso a leyendas del viejo y olvidado poblado de Moncalvo. Y nunca más nadie os recordará, Virgen Vieja de Moncalvo, ni de vuestras vidas ni de vuestras piedras, nunca más volverán a sonar las campanas, ni volverán los días de fiesta. Ya nunca más…

El viejo poblado de Moncalvo fue una población de Los Monegros, a escasos kilómetros de Pallaruelo de Monegros, cuya historia el tiempo borró. El pueblo quedó arrasado y sus gentes perecieron. Hoy en día solamente una pared de la vieja iglesia gótica de Moncalvo atestigua su pasado. Moncalvo, lugar de leyendas.

A la memoria de los habitantes del desaparecido poblado de Moncalvo.

Ya no cantan los gallos a cada amanecer, ni se tañen las campanas, ni las chimeneas humean vida. Solamente hay vértigo.

Ya no se oyen gritos y el alboroto de zagales y zagalas correteando por tus calles. Los lloriqueos y risas no resuenan por el viejo poblado olvidado.

Ya no se habla, ni se cuentan historias, ni hay saludos ni despedidas. Ya hace años y años, incluso siglos. Ya nadie te recuerda, ni te nombran.

Ni se oyen carros ni caballerías recorriendo sus sitios y rincones, ni se siente el ir y venir. Ni las sombras se dejan entrever en un vacío de rastros borrados.

¿Dónde se perdió tu historia? ¿Dónde se ausentó? Viejo pueblo olvidado, de memoria arrebatada y pasado callado. ¿Dónde fueron a parar tus misterios?.

Casi desaparecido, ni la huella de las casas y calles perdura. Solamente hay vértigo, solamente una pared de una remota iglesia que apenas resiste, viendo como somos cómplices del cruel silencio e injusto olvido.

Pervive como si nunca hubieses existido, viejo poblado de Moncalvo, donde solamente hay vértigo y miedo a dejar de caer.

Diario distópico de Los Monegros

Día 38 de aislamiento, 21 de abril del 2020.

Federico, el pastor, pasó pronto por la mañana, habían dado aguas y aprovechó la mañana para apacentar el rebaño. La cosa parecía que iba a mejor, pero continuaba muriendo gente, todo va para largo y por ahora alargan el confinamiento hasta el once de mayo. –Lo peor- decía Federico –la que nos viene encima con la economía, va a ser la ruina-.

Por la tarde se quedaron al cobijo de la caseta mientras una fina y constante lluvia fue cayendo. La sierra fue recogiendo el agua, esta es buena, la va absorbiendo la tierra y el monte y los cultivos la agradece. La sierra se extiende desde Tardienta hasta La Almolda sin dejar de tener continuidad con la sierra de Sijena a través del monte de Pallaruelo. Una zona preciosa el monte de Pallaruelo, con su barranco de la Peña y el estupendo sabinar. Desde el alto de la Portellada se contempla en su esplendor el sabinar de Pallaruelo y la vista se puede extender a través de Los Monegros norte y la sierra de Guara hasta los altos Pirineos.

Por el monte de Pallaruelo, a mitad camino al monasterio de la Cartuja de las Fuentes permanecen los restos de una antigua iglesia gótica. -¿En mitad del monte?- preguntó Josete. –Sí- respondió yaya María – Resiste en pie una sola pared de la una antigua iglesia y ya nada más queda-. Los restos responden a un antiguo poblado que existió hace siglos y que desapareció sin que su historia llegue a nuestros días. -¿Nada?- se mostró extrañada Clara –Solamente la solitaria pared- respondió yaya María –resiste a la desmemoria-.

-Hay leyendas que cuentan que fueron asesinados por no pagar impuestos, quemados vivos dentro de la iglesia y su historia la borró el tiempo-. -¡Qué horror!- concluyeron todos a la misma vez. Del viejo y desaparecido poblado de Moncalvo ya no queda nada de su memoria, de sus calles, de sus gentes, resulta misterioso e incomprensible- ¿Cómo se ha olvidado la gente de todo un pueblo?- preguntó extrañada Elisa. -El tiempo borra muchas cosas-, explicó yaya María.

Elisa empezó a dudar si ya estuvieron antes los marcianitos y fueron los verdaderos culpables de la desaparición del viejo poblado de Moncalvo -¡Malditos marcianos!. A partir de ahora la memoria de Moncalvo permanecerá viva, Elisa la mantendrá viva con su recuerdo y no dudará en transmitir su historia. Será como una Labordeta, que entre sus ruinas hizo sonar su guitarra y voz.

Diario distópico.

Un lugar con misterio

Víctor es de Pallaruelo de Monegros. Tiene una perra muy movida, la saca por el monte y corre y corre sin parar, de un lado a otro sin cansarse, brincando por todas las partes, descubriendo cada detalle. Es una perra con nervio, fuerte, ágil y alegre que no se sabe estarse quieta. En una de sus salidas, Víctor, junto a un amigo, fueron a Moncalvo, abrieron la puerta para que saliera la perra corriendo, pero esta, al salir, se quedó quieta al lado del coche y se sentó. Había algo extraño, algo notaba la perra, algo especial que enseguida inquieto a Víctor y su amigo. Decidieron marcharse. 

Pedro Arles, Arbañil de la Villa de Sariñena y la Cartuja de Monegros


Mientras los monjes cartujos se encontraban cantando, se levantó una gran cierzera el 26 de febrero de 1701. El fuerte viento huracanado derribó el campanario de la iglesia del anterior monasterio de la Cartuja de Nuestra señora de las Fuentes. El derrumbe provocó “graves destrozos en el tejado, bóveda y coro”, afortunadamente no causó daños personales, lo que fue inmediatamente atribuido a un milagro de la virgen.

Los daños causados fueron tan importantes que fue imposible la restauración, sucediéndose la construcción del actual monasterio.  Se constata la intención de realizar el nuevo monasterio en 1700, un nuevo proyecto en una ubicación distinta en el “…llano de arriba, puesto más sano y agradable…”

El 14 de diciembre de 1714 se comenzó a replantear el actual monasterio en el paraje del Almendrar “.. se comenzaron a echar las líneas y plantear el claustro las celdas del poniente y medio día y la iglesia en el almendrar asistiendo Juan de Liarza y Domingo de Liarza Maestros de Obras de Çaragoza y Pedro Arles Arbañil de la Villa de Sariñena”. (Miguel Supervía Lostalé)

Sucedidos tres años, el 27 de abril de 1717 fue colocada la primera piedra: “… se bendixo la primera piedra de la nueva iglesia por el P.D. Fernando BrotoHijo y prior de esta Sta. Cartuxa de N.ª Sra de las Fuentes; la cual se coloco en el lugar donde ha de estar el santsmo. Sacramento reservado baxo el Altar maior; el oficial que la colocó fue Pedro Arles Arbañil de la Villa de Sariñena.” (Miguel Supervía Lostalé)

La Cartuja de Monegros comparte una planta simétrica al igual que las cartujas zaragozanas. El monasterio se concluyó en 1979 y es una construcción en ladrillo perteneciendo a un estilo barroco tardío, de tendencia moderada o clasista. La iglesia la dependencia más artística y espectacular del monasterio es “de planta de cruz latina con una sola nave, cubierta con bóvedas de cañón con lunetos y con cúpula hemisférica en el crucero” (Calvo y Barlés).

“La sobria arquitectura cartuja se ve enriquecida por la presencia de elementos clasicistas del barroco tardío.”

Muchas dependencias tales como las celdas de los padres, el refectorio, la cocina y parte de galerías del gran claustro se encuentran en ruinas. Un estado ruinoso que unido al peligro de hundimientos y gran deterioro de muchas partes del monasterio han conducido a la inclusión de “La Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes” en la “Lista Roja del patrimonio” por parte de la asociación de defensa, salvaguarda y puesta en valor del Patrimonio Cultural español Hispania Nostra. Según la asociación, la “Lista Roja” aspira a recoger aquellos elementos del patrimonio histórico español que se encuentren sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

En nuestros días es un aire suave y ligero, a veces casi imperceptible, el que va derrumbando la torre del monasterio. El chapitel se va hundiendo tan lentamente que hace inapreciable su progresiva desaparición. El monasterio avanza hacia un estado ruinoso al encontrarse casi en abandono, sin un mínimo de mantenimiento y de conservación. Las humedades, las grietas y la vegetación se van apoderando de él, ¡con los sudores que le costó su construcción a Pedro Arles!, Arbañil de la Villa de Sariñena.

Publicau en “ Os Monegros el 23 de abril del 2013.

ANTOLÍN Y PEDRO SAPUTO


En ista istorieta Antolín se ha enterau d´as dijiendas sobre Pedro Saputo. Quiere brincar dende as altísimas ripas d´Alcolea o diya de San Miguel. Istas ripas no s´en pueden comparar con as canteras d´o rio Alcanadre en Sariñena y o periglo face d´ista azaña un verdadero milagro.

Muita fue a chen de Sariñena que marchóta Alcolea a beyer al atrebiu saputaz, tamien d´aredolada y d´atros lugars d´a probinzia. Siguindo biellos camins llegemos a Alcolea por a tardi, en a bíspra de San Miguel y o lugar yera pleno de forasteros que quereban beyer o salto, influenciaus por as dijiendas que habian esparziau por tos os lugars. Dormimos en a posada pa estar frescos pal diya sigüien a pesar d´a juerga y d´os muitos pifaus que alborotaron toda a nuei. Yo sonie que yera Pedro Saputo brincando por os cielos y que por ixa azaña yera conoziu como Antolín el super zagalín.

O diya amanexio soleau y ascape marchemos t´as ripas. Allí yera o mosen preparau pa fer misa y bendecir a proeza que se iba a producir. As botas correban plenas de bino, yera como un diya de fiesta gran. Bi eba puestos ambulantes y la chen danzaba al soniu de una colla de dulzainers.

Cuando o Sol marcaba la hora nos pusimos a mirar en t´alto d´a ripa, allí s´en trobaba preparau Pedro Saputo quien dixéndose a la chen l´es ne dixo -¿Con qué saltaré de esta ripa?- a lo que respondimos todos que ¡Sí!. Chitamos tos tan entusiasmaus que resonó por todas as ripas.. Y dijo él –Pues allá boy… ¡allá boy!…¡que boy!….que salto….. y en esto alguno grito que ya lo beia saltando y bolando por as nubes; tos dijimos que había saltau, por no quedar como unos fatos, aún dudando si lo habíamos bisto.

Publicau en Os Monegros el 16 de febrero del 2007.