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Pedro Mir Tierz, el sueño de Normandía


En el verano de 1973, en un viaje por tierras de Normandía, Pedro Mir Tierz descubrió la música bretona, con bombardas y gaitas escocesas, bailes An Dro que tanto le evocaron al dance de Sariñena y al dance aragonés en general, dejando profunda huella para toda su vida. Esa misma noche, Pedro soñó con aquellas melodías tan semejantes a las mudanzas del dance y en aquella atmósfera mágica, de deleite ensoñación, los danzantes de Sariñena aparecieron bailando, fusionándose, quizá, con sus propias raíces europeas.

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Martín Blecua, Marcel Gastellu y Pedro Mir. 

Pedro, aunque es de Sariñena, nació en Huesca el 5 de abril de 1953, de casa Soto por parte de madre y de casa “El Francés” de Lalueza por parte de padre. En Sariñena vivió hasta los diez años, después marchó a vivir a Zaragoza donde se licenció en químicas. Pedro se ha dedicado a la docencia, ejerciendo en Sevilla, Soria y en Alcañiz donde actualmente reside.

Folclorista e investigador es un enamorado de la gaita de boto aragonesa, instrumento del cual ha sido pieza clave y fundamental en su recuperación. Tras el sueño de Normandía, Pedro comenzó a investigar la gaita de Sariñena, tratando de conocer sus particularidades y su distribución, “poco a poco fue inevitable hacer algo para evitar su desaparición”. Juan Mir Susín, tío de Pedro, dejó de tocar la gaita en 1975, dejando huérfanos de gaitero y gaita al dance de Sariñena.

“El dance puede ser una de las raíces más antiguas de Europa, nos conecta con otros pueblos.”

Su magnetismo con aquellas melodías bretonas llevó a Pedro a conocer la música de Alan Stivels, un cantautor y arpista francés de Bretaña muy conocido por fusionar la música tradicional bretona con sonidos contemporáneos como el rock, así como con las músicas de otros países célticos (An Dro Nevez). Al entonces mayoral de Sariñena Antonio Susín le puso la música de Stivels: “No le extrañó, vio normal que otros pueblos de Europa tuviesen una música parecida al dance de Sariñena”.  Alan Stivels reconstruyó con su padre el arpa bretona y además toca la bombarda y la gaita.

En 1974 Pedro conoció a Ánchel Conte, en una charla sobre el aragonés en el Pignatelli, Conte le contó que había dejado la gaita de Bestue a Juan Antonio Urbeltz, de San Sebastián, para su estudio. Juan Antonio Urbeltz intentó “tímidamente” usarla en el País Vasco, a partir de entonces hubo intentos de apropiarse la gaita de boto aragonesa, la querían llamar “gaita de los pirineos centrales” y así fue bautizada en los trabajos del Conservatorio Occitano de Toulouse. Pero Pedro no dudó en reivindicarla, aportando información y destapando mentiras: “Incluso habían negado la existencia de la gaita en Sariñena e inventaron la historia del vestido de la niña para la gaita”. Además, Juan Antonio Urbeltz compró a Juan Mir un clarín y una bordoneta.

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Pedro Mir y Martín Blecua

Es en 1976 cuando Pedro, con su gran amigo y  gaitero sariñenense Martín Blecua Vitales, comienzan a trabajar en la recuperación de la gaita de boto aragonesa. En 1980 consiguieron que el pastor de Sangarrén, Clemente Brun, realizase una copia a mano de la gaita de Juan Mir: “La Famosa”. “Fue hecha con mucho amor pero tenía dificultades técnicas al ser copia de una gaita hecha a mano, salvo el clarín. No es que estuviese desafinada, para tocar el dance valía. Con ella el musicólogo belga Herman Vuylsteke, acompañado de Arcadio Larrea Palacín, grabó varías mudanzas con Martín Blecua en el casino de Sariñena, de allí salió un disco en una colección etnológica europea”.

 

“La gaita era un instrumento que utilizaban los romanos, sus tropas desfilaban con gaitas y así se va extendiendo a lo largo y ancho del imperio romano.”

Al poco tiempo, en agosto de 1980, Pedro conoció al artesano francés Marcel Gastellu Etchegorry, que estaba construyendo 6 copias de la gaita de Bestue, del antiguo gaitero Juan Cazcarra de Bestué (Huesca), para Juan Antonio Urbetz. El 2 de septiembre de 1980, el día de san Antolín,  apareció en las fiestas de Sariñena Ángel Vergara, después de la actuación del dance habló con Martín y Pedro y vio La Famosa: “como él tocaba la gaita gallega tenía mucho interés en tener una gaita aragonesa”. A partir de entonces quedaron con verse en Zaragoza y Pedro conoció al grupo del que formaba Ángel Vergara “Ticotán”. Al final, las seis gaitas de boto aragonesas no fueron vendidas y en un acto de justicia, Marcell Gastellu regaló tres de las seis gaitas a  Martín, Pedro y Vergara.

“Con Ticotán, el dance de Sariñena, Josefina Loste y Os corros des Bailes de san Chuán de Plan nos fuimos a Tarbes, Martín con La Famosa y Ángel con una copia de la gaita de Bestué con escala rectificada. Lo organizaron allí jóvenes de Tarbes como Pierre Loubère y Alain Founeau. Por eso años después, Antonio Pereira me presentó a Mario Gros y Luismi Bajén.”

En 1983 Mariano Pascual, jefe del dance de Graus, hacía de transportista en los viajes a Francia “Pues no teníamos ni coche ni dinero. Nos alojaba Pierre Loubère en su casa en Orleix, cerca de Tarbes”.

 “Es un sonido antiguo, hipnótico con el sonido continuo de los bordones, la escala de Do es una de las más antiguas que se conocen”.

Con el clarín viejo de Bestue también se encontraron con problemas de afinación, estaba en Do sostenido y no daba para muchas de las mudanzas. El músico francés Yan Cozian resolvió el problema de la afinación rectificando la escala del clarín a Do.

«Los clarines viejos tienen una escala musical del siglo XVII y hoy pueden tocar sólo con instrumentos en los que el intérprete pueda buacar las notas alteradas. No tienen ningún problema para tocar los dances. Pero no pueden tocar con instrumentos de afinación actual como el acordeón, guitarras etc. Por eso Yan Cozian modificó la escala, variando el diámetro de los agujeros y las distancias para hacerlos en una escala en Do centrada y poder tocar con todos los instrumentos, incluídos dances.

No se puede recuperar un fósil y limitarlo. Es importante que los dances conserven la afinación antigua como referencia para los estudiosos y generaciones venideras. Hoy sólo Sariñena suena con copias de clarines viejos y algún amigo de Zaragoza.»

En 1993 Pedro participó en el simposium sobre la gaita europea de Lugo, donde se encontró con Jean-Luc Matte, autor de un libro único sobre la iconografía de la gaita en Francia y excelente intérprete de chabretta lemosina. Jean-Luc, vista la manipulación obvia de pruebas para denominar nuestra gaita como de los Pirineos Centrales, por parte francesa, se comprometió a luchar por nuestra causa y defendió la gaita de boto aragonesa frente a la manipulación de Urbetz. Definitivamente, con trabajo y reivindicación, actualmente la gaita de boto es un instrumento propio aragonés y reconocido internacionalmente.

“Cuando la gente escucha la gaita hay un 50% de personas a quienes le gusta y el otro 50% a quienes no”, Pedro sencillamente es de la mitad del sí, es todo un enamorado de la gaita de boto aragonesa.

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Quedaba mucho trabajo aún “No se podían perder todos los conocimientos”, así que con Martín Blecua se esforzaron en reforzar el repertorio de Sariñena y recuperar todas las mudanzas. Fue fundamental el trabajo de Julia Valdovinos, profesora de música de Castejón de Monegros que transcribió las diferentes melodías del dance de sariñena, melodías que luego Mario Gros actualizó. Fruto de aquel trabajo dio como resultado en 1998 el libro “La Gaita de Boto Aragonesa” que Pedro Mir realizó junto a Martín Blecua. Gracias a la Asociación Gaiteros de Aragón (AGA), que aportó la mitad del dinero, y el Rolde de Estudios Aragoneses pudo publicarse el libro.

Actualmente Pedro lleva muchos años dedicado a la construcción de cañas, buscando la caña perfecta. Espera en un futuro escribir el manual de construcción de cañas para gaitas. Toca poco la gaita, no muy bien, al principio le enseñó algo Martín con un cifrado de números que le escribió, “Llevo varios años yendo a clases de gaita y leo con partitura, pero apenas practico, porque en casa los vecinos me matarían.” Pedro profesa una gran amistad con Martín, “A partir de 1976 Martín dignificó, junto a su hermano Luis, el dance de Sariñena. Martín es el único referente de gaitero aragonés heredero directo de los grandes gaiteros monegrinos”. 

Pedro ha formado parte de esa gran familia entorno a la gaita de boto aragonesa, imprescindible en su recuperación y dignificación. Formó parte como investigador de Biella Nuei, un proyecto que contó con dos vertientes: la investigación y la difusión de la musical tradicional. Además, Pedro fue homenajeado en la VI Trobada de la Gaita de La Almozara “por su labor divulgativa de la música tradicional” y en este 2018, junto a Martín Blecua, será pregonero de las fiestas de san Antolín de Sariñena.

Sin duda alguna, la recuperación de la gaita de boto aragonesa ha contado con grandes personas, apasionados de la música y las tradiciones, formando un gran equipo. “Compartir estas pequeñas pasiones, tan minoritarias hace conocer a gente muy especial”. Personas excepcionales, una gran familia con un gran capital humano digno de reconocer.

El hipnótico Morfeo, en contra de Zeus, encendió la llama de la gaita de boto aragonesa y reveló el secreto de la vida, aquellas pequeñas cosas que son enormes, que nos unen y nos forjan como pueblo, que vuelven a vibrar cada vez que un gaitero o gaitera, entre el brazo y el costado, acomoda su gaita y comienza a soplar, descubriendo el característico rugido de la gaita de boto aragonesa que despertó tras el maravilloso sueño de Normandía.

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Pedro Arles, Arbañil de la Villa de Sariñena y la Cartuja de Monegros


Mientras los monjes cartujos se encontraban cantando, se levantó una gran cierzera el 26 de febrero de 1701. El fuerte viento huracanado derribó el campanario de la iglesia del anterior monasterio de la Cartuja de Nuestra señora de las Fuentes. El derrumbe provocó “graves destrozos en el tejado, bóveda y coro”, afortunadamente no causó daños personales, lo que fue inmediatamente atribuido a un milagro de la virgen.

Los daños causados fueron tan importantes que fue imposible la restauración, sucediéndose la construcción del actual monasterio.  Se constata la intención de realizar el nuevo monasterio en 1700, un nuevo proyecto en una ubicación distinta en el “…llano de arriba, puesto más sano y agradable…”

El 14 de diciembre de 1714 se comenzó a replantear el actual monasterio en el paraje del Almendrar “.. se comenzaron a echar las líneas y plantear el claustro las celdas del poniente y medio día y la iglesia en el almendrar asistiendo Juan de Liarza y Domingo de Liarza Maestros de Obras de Çaragoza y Pedro Arles Arbañil de la Villa de Sariñena”. (Miguel Supervía Lostalé)

Sucedidos tres años, el 27 de abril de 1717 fue colocada la primera piedra: “… se bendixo la primera piedra de la nueva iglesia por el P.D. Fernando BrotoHijo y prior de esta Sta. Cartuxa de N.ª Sra de las Fuentes; la cual se coloco en el lugar donde ha de estar el santsmo. Sacramento reservado baxo el Altar maior; el oficial que la colocó fue Pedro Arles Arbañil de la Villa de Sariñena.” (Miguel Supervía Lostalé)

La Cartuja de Monegros comparte una planta simétrica al igual que las cartujas zaragozanas. El monasterio se concluyó en 1979 y es una construcción en ladrillo perteneciendo a un estilo barroco tardío, de tendencia moderada o clasista. La iglesia la dependencia más artística y espectacular del monasterio es “de planta de cruz latina con una sola nave, cubierta con bóvedas de cañón con lunetos y con cúpula hemisférica en el crucero” (Calvo y Barlés).

“La sobria arquitectura cartuja se ve enriquecida por la presencia de elementos clasicistas del barroco tardío.”

Muchas dependencias tales como las celdas de los padres, el refectorio, la cocina y parte de galerías del gran claustro se encuentran en ruinas. Un estado ruinoso que unido al peligro de hundimientos y gran deterioro de muchas partes del monasterio han conducido a la inclusión de “La Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes” en la “Lista Roja del patrimonio” por parte de la asociación de defensa, salvaguarda y puesta en valor del Patrimonio Cultural español Hispania Nostra. Según la asociación, la “Lista Roja” aspira a recoger aquellos elementos del patrimonio histórico español que se encuentren sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

En nuestros días es un aire suave y ligero, a veces casi imperceptible, el que va derrumbando la torre del monasterio. El chapitel se va hundiendo tan lentamente que hace inapreciable su progresiva desaparición. El monasterio avanza hacia un estado ruinoso al encontrarse casi en abandono, sin un mínimo de mantenimiento y de conservación. Las humedades, las grietas y la vegetación se van apoderando de él, ¡con los sudores que le costó su construcción a Pedro Arles!, Arbañil de la Villa de Sariñena.

Publicau en “ Os Monegros el 23 de abril del 2013.

ANTOLÍN Y PEDRO SAPUTO


En ista istorieta Antolín se ha enterau d´as dijiendas sobre Pedro Saputo. Quiere brincar dende as altísimas ripas d´Alcolea o diya de San Miguel. Istas ripas no s´en pueden comparar con as canteras d´o rio Alcanadre en Sariñena y o periglo face d´ista azaña un verdadero milagro.

Muita fue a chen de Sariñena que marchóta Alcolea a beyer al atrebiu saputaz, tamien d´aredolada y d´atros lugars d´a probinzia. Siguindo biellos camins llegemos a Alcolea por a tardi, en a bíspra de San Miguel y o lugar yera pleno de forasteros que quereban beyer o salto, influenciaus por as dijiendas que habian esparziau por tos os lugars. Dormimos en a posada pa estar frescos pal diya sigüien a pesar d´a juerga y d´os muitos pifaus que alborotaron toda a nuei. Yo sonie que yera Pedro Saputo brincando por os cielos y que por ixa azaña yera conoziu como Antolín el super zagalín.

O diya amanexio soleau y ascape marchemos t´as ripas. Allí yera o mosen preparau pa fer misa y bendecir a proeza que se iba a producir. As botas correban plenas de bino, yera como un diya de fiesta gran. Bi eba puestos ambulantes y la chen danzaba al soniu de una colla de dulzainers.

Cuando o Sol marcaba la hora nos pusimos a mirar en t´alto d´a ripa, allí s´en trobaba preparau Pedro Saputo quien dixéndose a la chen l´es ne dixo -¿Con qué saltaré de esta ripa?- a lo que respondimos todos que ¡Sí!. Chitamos tos tan entusiasmaus que resonó por todas as ripas.. Y dijo él –Pues allá boy… ¡allá boy!…¡que boy!….que salto….. y en esto alguno grito que ya lo beia saltando y bolando por as nubes; tos dijimos que había saltau, por no quedar como unos fatos, aún dudando si lo habíamos bisto.

Publicau en Os Monegros el 16 de febrero del 2007.