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La leyenda de Moncalvo


En mitad de Los Monegros, en medio de la nada, permanece férreamente erguida una solitaria pared. Una pared que estoicamente lucha por su propia existencia, en medio de la soledad, silencio y  olvido. Es un lugar donde el tiempo ha borrado la historia, donde el olvido se ha apropiado de la memoria. Allí queda oculto el recuerdo de un pueblo apenas ya sin ruinas que se desvanece en la profundidad de la triste indiferencia.  

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Poblado de Moncalvo

La heroica pared son dos paños de una cabecera poligonal de una antigua iglesia gótica de mediados del siglo XIII. Una antigua iglesia que se componía de una única nave, cubierta por una bóveda de crucería y cabecera poligonal: “La Virgen Vieja de Moncalvo”. La Virgen Vieja era de las mismas características que la desaparecida iglesia de San Salvador de Pallaruelo de Monegros, construida por Arnaldo Vidal de Almenar en 1258; incluso aparecen idénticas marcas de cantería. Quizá, la Virgen Vieja, correspondiese a la Asunción, a la festividad del 15 de agosto.

Una fotografía aérea de 1986 deja entrever la planta de la antigua iglesia. Cortesía de Javier Navarro.

Foto aerea 1986

El desaparecido poblado se encuentra entre las localidades de Pallaruelo de Monegros y Lanaja, a unos tres kilómetros en línea recta de Pallaruelo de Monegros. Se accede a través de la carretera A-1221, cogiendo el camino de Moncalvo, hacia el sur, entre los kilómetros 10 y 11. La vieja pared sirve de guía, que aparece a los pies de una loma cuya cota alcanza los 376 metros de altitud sobre el nivel del mar. En su lado sur se encuentra el barranco de Laforda. Sus coordenadas son  longitud 41°42’49.8″N y latitud 0°14’27.1″W y UTM Uso 30 X729536 Y4621684.

La loma de la Virgen Vieja resulta muy interesante y revela la existencia de antiguos asentamientos. En su recorrido, a simple vista, aparecen diversas cerámicas superficiales. Entre ellas encontramos cerámica bruñida atribuible a la edad del bronce o del hierro, datando el yacimiento en la antigüedad, al menos entorno a los 500 años a.c. También aparecen cerámicas hispanomusulmanas, árabes, algunas vidriadas, esmaltadas, verde almohade o con colores. Además cerámicas medievales, entre ellas con presencia de manganeso que nos lleva a situarla entorno al siglo XVI.

Entre otros muchos restos aparecen restos de arcilla sin hornear o presencia de una teja deformada, lo que lleva a plantear la presencia de un horno en el asentamiento, además evidencias como, posiblemente, algunas zonas debieron ser utilizadas para la extracción de arcillas.

Reseñable es la aparición de escoria o arrabio, un producto intermedio del proceso de fundición de las menas del hierro.

La realización de estudios arqueológicos futuros podrían desvelar muchos de los misterios que esconde el viejo poblado de Moncalvo.

Pero las ruinas más recientes esconden la historia de un pueblo medieval desaparecido: La leyenda del misterioso poblado de Moncalvo.

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Detalle de la Virgen Vieja de Moncalvo

Moncalvo debió de ser pueblo de cierta entidad, en relación con la envergadura de su iglesia de la Virgen Vieja. Pueblo hermano de Pallaruelo de Monegros, del que distan unos escasos tres kilómetros. La leyenda narra como los habitantes se revelaron contra los tributos que debían de pagar, incluso llegaron a asesinar a más de un recaudador. La respuesta fue despiadada y terrible, tan cruel que sirvió de escarnio para otras poblaciones y tan aterradora que su recuerdo se hizo imposible. Mientras se encontraban celebrando misa, en la iglesia de la Virgen Vieja, tropas reales aparecieron y uno a uno los hicieron salir. Los asesinaron a todos, a hombres y mujeres, niños y niñas, bebes y ancianos. Luego, con palos de sabina, que habían clavado en el suelo, atravesaron sus cadáveres. Los expusieron como castigo ejemplarizante, empalizados para que otros pueblos contemplasen las consecuencias que conllevaba el rebelarse contra el poder.

Aquí en Pallaruelo siempre se nos ha contado la misma leyenda, siempre a los críos, siempre… No pagaban impuestos, iban a recaudar, venían de Huesca a recaudar impuestos y por lo que sea no querían someterse y entonces, a los recaudadores que venían  al pueblo, los mataban. Porque les debieron de meter en tan apuro, en tan aprieto que dijeron-pues mira, única solución, matar a los que vengan a la recaudación-. Con que si, si… recaudador que venía, recaudador que se jugaba el tipo. Hasta que vinieron con fuerza mayor, entonce el día de la fiesta mayor del pueblo cerraron las puertas, llegaron muchísima gente a caballo, cerraron las puertas de la iglesia y fueron matando uno a uno, indiscriminadamente a todo el pueblo que estaba allí. El pueblo debía ser bastante antiguo, un amigo, encontró en una caseta una lámpara romana.

                                                                                   Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo

De aquella matanza solamente escaparon el párroco y un monaguillo que consiguieron huir hacía Pallaruelo de Monegros. Pero al final fueron capturados y ejecutados en un campo al borde del viejo camino a Zaragoza. En el campo, durante muchos años, los vecinos y vecinas de Pallaruelo depositaban piedras en su recuerdo, una cada vez que pasaban, llegando a formar un gran montón que luego tuvieron que deshacer “Pues se comía parte del campo”.

El cura salió, saltó por la ventana o tenía una puerta secreta. Se escapó para resguardarse en Pallaruelo, él y un monaguillo. Salieron a por él y en un campo de casa  allí lo mataron, a él y al monaguillo. Y siempre nos lo han contado en casa, siempre. El campo estaba al lado del viejo camino a Zaragoza, era el camino que pasaba por Peñalbeta, el camino original que iba a Zaragoza, y entonces, como la ente transitaba mucho por el camino pues todo el mundo que pasaba ponía una piedra como… para  liberar el alma de esas personas -una piedra por su pena-. En un momento determinado tuvieron que deshacer el montón de piedras porque se apoderaba del campo.

                                                                                  Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo

Existen otras leyendas, algunas cuentan que una mujer sobrevivió y dio origen a Pallaruelo de Monegros. Pero las dos antiguas iglesias son contemporáneas en su época, las poblaciones coexistieron y, por su cercanía, debieron de mantener fuertes lazos familiares.

También cuentan que Pallaruelo de Monegros fue devastado, siendo pasto de las llamas, sufriendo un incendio que arrasó completamente el pueblo. Al incendio sobrevivió una mujer de la que descienden los actuales pallaruelenses. Al parecer, la mujer se había quedado en un pajar aislado y fue la única superviviente. También circula la versión que fueron ambos pueblos los que se opusieron a pagar los impuestos y, como represalias, los dos pueblos fueron destruidos y su gente asesinada. Dejaron solamente una pared de cada iglesia, como testigo del escarmiento. La nueva iglesia de Pallaruelo de Monegros data de 1808, por lo que podemos situar la destrucción de la antigua iglesia de Pallaruelo a finales del siglo XVIII, planteando que quizá fue a mediados de la segunda mitad de aquel siglo cuando Moncalvo fue arrasado. Esto último resta credibilidad a la leyenda de la destrucción de Moncalvo por los Carlistas. La primera guerra Carlista fue entre 1833 y 1839, muy posterior a la construcción de la nueva iglesia de Pallaruelo. Además, en el “Fuero de Población” de 1770 ya figuraba Moncalvo como despoblado.

En el mundo de las hipótesis, tal vez en la guerra de sucesión española, entre borbónicos y austracistas, pueda estar la explicación. Su no aceptación a los Decretos de Nueva Planta, llevasen a las tropas de Felipe V, en la década de 1710, a arrasar el viejo poblado de Moncalvo. Tal vez fuese anterior, con la peste negra que devastó Europa en el siglo XIV.

Les llevaron a las gentes de los pueblos de alrededor para ver el escarmiento que les habían hecho, después de pasarlos a todos por degüello en la iglesia, los sacaron y les colgaban en la cantera de al lado unos palos y los clavaban ahí. Les metían toda la madera atravesando todo el cuerpo, y allí todos, te imaginas que espectáculo tan horroroso, les llevaban a las gentes de los pueblos de alrededor como diciendo –si no hacéis, si no nos pagáis estos impuestos, os pasa como a estos-. El abuelo Paco decía –Críos, mujeres, ancianos… todos estaban allí-. Entonces siempre quedó ese miedo en Pallaruelo -¡Qué nos puede pasar como a los de Moncalvo!-. Eso claro, ese miedo se ha transmitido, cada vez que voy me da un escalofrío.

                                                                                    Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo

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Torre Virgen Vieja Moncalvo

De la antigua iglesia de Pallaruelo de Monegros desmontaron el retablo mayor y lo colocaron en la nueva iglesia, no lo pudieron colocar entero y lo acortaron, algunas partes las tuvieron que colocar por los laterales. En la guerra civil sacaron las tablas y construyeron unas garitas de vigilancia para las entradas del pueblo, luego las desmontaron y dejaron las tablas en una era. Aparecieron unos hombres y se las llevaron, tenían una orden firmada por el obispo y sabían perfectamente lo que se llevaban. Lo más probable es que el altar se encuentre desperdigado por colecciones privadas de EEUU.

Las ruinas de Moncalvo han ido desapareciendo, las piedras fueron usadas para la construcción de carreteras y otras construcciones locales. “En la cima debió de existir un castillo”, comentan Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo, a quienes se ha de agradecer que se mantenga y transmita la memoria de Moncalvo.

El abuelo decía si vas, mírate bien que veras las calles, hasta la fuente, hasta un manantial que debía de haber por allí. Antes se veía, -yo, cuando iba de pequeña, me acuerdo que había trozos que hasta se veía el trazado parte de una calle-.   

                                                                                                  Lourdes Alcubierre Pueyo

El blog Sansalvadorota establece similitud entre las marcas de cantería de Moncalvo con las marcas de la iglesia de Santa María de Orta de Lerida y a las marcas de cantería de la iglesia templaría del convento de San Salvador de Orta. La desaparecida iglesia leridana fue destruida por Felipe IV en el siglo XVII. Santa María la Vieja o Santa María la antigua, y las antiguas iglesias de Moncalvo y Pallaruelo guardan una relación con el convento de Orta, según el blog Sansalvadorota“Todo indica una relación entre los tres centros religiosos y una historia que no la sabemos completamente”.

Otras marcas dejadas en sus piedras responden a viejos pastores entre ellas la de pastores trashumantes. El etnógrafo Eugenio Monesma Moliner señala que es curioso que en algunos de los sillares se conservan grabados posiblemente de pastores de la montaña, probablemente del valle de Chistau por sus apellidos (Mur y Bruned). Los gravados representan cuchillos y sus nombres “una imagen, esta de los cuchillos, que encontramos en muchos abrigos y casetas pastoriles”.

Además, en la vieja pared de la Virgen Vieja aún se pueden contemplar las marcas de la guerra civil, como el gravado de las siglas del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista).

Es una batalla desesperada contra el olvido, un testigo mudo de un pueblo arrasado y sin memoria, de un pueblo borrado que se desvanece, deshaciéndose en polvo en la aridez  monegrina.

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Fotograma documental “Monegros”

En 1969, el director Antonio Artero rodó el documental “Monegros”, con José Antonio Labordeta como protagonista. Entre las distintas escenas y localizaciones aparece Labordeta en la Virgen Vieja de Moncalvo interpretando “Montesnegros”. Una peculiar escena donde se observa parte del equipo de rodaje y la curiosa pintada de  “1959” en la vieja pared. “1959” un año en el que muchos pueblos de colonización se estaban construyendo y para los cuales se utilizaron piedras de las desaparecidas casas del olvidado poblado de Moncalvo. José Francisco Pueyo, de Pallaruelo de Monegros, recuerda que hasta aquella fecha aún se distinguían partes de las antiguas casas y calles.

  • Documentación de Moncalvo

Resulta inquietante la falta de documentación del poblado de Moncalvo, lo que da pie a una emocionante aventura de investigación por diferentes publicaciones y archivos.

De primeras, que Moncalvo no se encuentre registrado en Los pueblos y los despoblados, de Antonio Ubieto, en palabras de Juan José Generelo (Director del Archivo Histórico Provincial de Huesca) “resulta sospechoso que, tratándose de una obra tan completa, no aparezca ese topónimo por lo que habría que pensar que debe tener un segundo nombre con el que sí aparecería en la documentación medieval y moderna”. Consultando el Nomenclátor Geográfico de Aragón el topónimo de Moncalvo no ofrece mayor diversificación, resaltando tan solo su etimología aportada por la fuente “Pueblos del Alto Aragón” que define a Moncalvo como “Monte pelado”. Tampoco aparece recogido “Moncalvo” en la obra Toponimia Histórica Aragonesa de Miguel Ballestín, limitando muchísimo su búsqueda.

“Moncalvo también fue pueblo aunque lo olvidan todas las obras geográficas publicadas hasta hoy”. Manuel Benito Moliner, Tierras y Gentes, Diario del Altoaragón 24 de mayo de 1998.

Si que aparece citado por el Dr. D. Pedro Blecua y Paul en su Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido en el Reyno de Aragón de 1792. Blecua habla de un Moncalvo ya despoblado en 1172, antes de la construcción de su iglesia. Además, parece ser que las guerras y pestes ya habían maldecido al poblado de Moncalvo antes de 1258.

El serenísimo y augusto rey Don Alonso I de este nombre, y IX de Aragón, dicho el Batallador, después de muchos días de cerco libertó esta villa del yugo africano, bajo cuya servidumbre estuvo oprimida muchos años y plantó en ella con singular celo la fe y religión en el día 7 de septiembre de la Era 1172, que corresponde al año 1134, según las noticias que han podido conservarse en sus archivos, y las que trae Blancas, con otros historiadores del reino, con privilegios muy particulares y en especial la cesión de algunos despoblados, que, con motivo de las guerras y pestes, quedaron en su territorio y se llaman Moncalvo, Lasardea, Salabet, Miranda, La Zeradilia y la Almunia de la Regina, reconociéndose todavía en ellos vestigios de poblaciones, y en algunos sus mismas iglesias y campanarios. En el día cultivan estos terrenos los mismos vecinos de villa y aldeas, a donde se cree haberse retirado los pocos que quedaron, y tienen allí sus masías y casas de campo.

En el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, aparece un expediente de la casa Ducal de Híjar-Aranda, fechado el 30 de enero de 1799, con referencia ES/AHPZ – P/1-235-82. El documento trata la posible repoblación del lugar de Moscallón con sus cinco aldeas Salaver, Miranda, La Cenadilla, La Sandena y Moncalvo, pertenecientes a la villa de Sariñena.

En la década de 1770 se aprueba el “Fuero de Población” un instrumento colonizador y de repoblación en los territorios de la antigua corona de Aragón (Fuero Alfonsino y Fuero de población de Sierra Morena en los proyectos de colonización de la Corona de Aragón en la segunda mitad del siglo XVIII, de Enrique Giménez López de la Universidad de Alicante.). Leer+: Los inicios de la colonización en Lo Monegros.

“De los cinco despoblados, el de mayor extensión era el de Moncalvo, con una pequeña parte de sus Tierras propiedad de la Cartuja de las Fuentes.”

En el 2019 apareció un importante documento en el Archivo de la Corona de Aragón:  “Del Rey a los vecinos de Montealbo y de Pallaruelo de Monegros. Autorización a los mismos para vender sus tierras a personas extrañas”. Un documento de 1337, en latín, del rey de Aragón Pedro IV (1319-1387), en el que, gracias a la traducción de Ánchel Conte Cazcarro, sabemos que Pedro IV permitió a los habitantes de Montcalvo y Pallaruelo, para que saliesen de la pobreza y despoblación en la que se hallaban, pudiesen vender sus pastos anualmente a gentes de otros lugares. Un documento excepcional y de suma importancia que anima a seguir en esta aventura de recuperar su historia.

Moncalvo

Partido Judicial de Sariñena

“Existiendo también los poblados, ya en franca, decadencia, de San Juan, Vallsanta, Monclavert, Moncalvó, La Sardera, Salavert, La Celadillá, y Miranda. Estos núcleos de población eran aldeas propiamente dichas, que entonces, como ahora,  la adversidad del clima obligó a sus habitantes a la emigración”. (Nueva España – 01/09/1959).

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Diario de Huesca – 27/09/1914

Resulta inquietante que el tiempo se haya olvidado de su historia, no existen documentos o investigaciones certeras sobre Moncalvo. Resulta incomprensible que una historia así no se haya contado. Las leyendas, leyendas son y su verdad la juzgará la historia, la misma historia cruel que olvidó lo que en Moncalvo sucedió.

Pero al recuperar su historia, la indiferencia se transforma en un tremendo escalofrío que rinde tributo a  su memoria. Aún queda mucho por descubrir e investigar y quizá de soñar con que aquella pared perdure invencible contra la desmemoria. A todos y todas los moncalvenses y moncalvensas, ¡por siempre en nuestra memoria!

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La leyenda de Moncalvo en el diario del Altoaragón

Pueblo viejo de Moncalvo

  A la piedra arranco tu historia

     Virgen Vieja

        A la tierra arranco tu recuerdo

             ¡Qué rabie tu lamento!

               ¡Qué llore tu ausencia!

                  ¡Y qué resista a la desmemoria!

                     Pues con el olvido, ¡no vencieron!.

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Diario del AltoAragón, 21 de enero del 2021.

Con delicadísima fragilidad, los restos de la Virgen Vieja de Moncalvo desafían la gravedad y se resisten a desaparecer. Juegan a un equilibrio imposible, esquivando su fatal destino en un lugar perdido de Los Monegros.  Su única pared, de una antigua iglesia gótica de 1258, apenas se mantiene en pie. Con ella se irá el único testigo del viejo poblado de Moncalvo, un lugar olvidado cuya historia responde a viejas leyendas que hace tiempo se han dejado de sentir.