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Túnel de Alcubierre


El canal de Monegros responde a una extraordinaria obra de ingeniería constituyendo, en sí misma, una de las obras hidráulicas más importantes de la ingeniería civil española del siglo XX. Su complejidad llevó a grandes soluciones técnicas y arquitectónicas, presentando una serie de obras muy específicas a lo largo de su recorrido como fueron el acueducto de Tardienta, inaugurado en 1914 o el mismo abrazo de Tardienta, conectando el Canal de Monegros con el canal del Cinca, y el, aunque poco conocido, pero no menos importante, túnel de Alcubierre.

Boca Sur o boca de salida del túnel de Alcubierre, canal de Monegros.

Adentrándonos en el túnel de Alcubierre, descubrimos una compleja obra de perforación que atraviesa parte de la sierra de Alcubierre para regar la zona sur de Los Monegros, la denominada zona Monegros II dentro del canal de Monegros.

Sin duda, el canal de Monegros logró transformar el paisaje y la economía de la zona de Los Monegros, formando parte de los planes de Riegos del Alto Aragón, de unas políticas hidráulicas que llevaron el agua al secano oscense, pero que, para muchos pueblos afectados por embalses, supuso perder, a la fuerza, sus pueblos y tierras.

Pero también significó empleo, un trabajo muy duro, obrero, que en el caso del túnel de Alcubierre fue más propio de la minería, tanto como en técnica como en metodología.

En su memoria, la de obreros, presos y fallecidos durante su construcción, recordamos el túnel de Alcubierre.

Plan de Riegos del Alto Aragón

A finales del siglo XIX, Joaquín Costa sueña con la regeneración y modernización, impulsando, entre otras iniciativas, los proyectos de los Riegos del Alto Aragón. Un sueño que comienza a materializarse en 1902 con el Plan General de Canales de Riego y Pantanos, conocido también como el Plan Gasset. Pretendiendo, con el canal de Monegros, llevar el agua a las llanuras de Almudevar y Tardienta y «más tarde a la región de los Monegros» (Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1.902, sustentada por el Ingeniero Cleto Miguel Mantecón. CHE).

La redacción del Proyecto de Riegos del Alto Aragón es encargada por parte de Francisco de Paula Romaña y Suari, Barón de Romañá, a los ingenieros Félix de los Ríos y José Nicolas Sabater quienes, junto a las ideas de Rafael Izquierdo, lo realizan quedando aprobado, técnica y económicamente, por RR. OO de 1º de marzo y 29 de septiembre de 1913. El 7 de enero de 1915, a impulso del entonces ministro de fomento Javier Ugarte, se promulga la ley de riegos del Alto Aragón, encargando al gobierno la ejecución de las obras mediante Decreto 12 de marzo de 1915 (Gaceta del 18 de marzo).

Por lo que, el 29 de marzo de 1915, dan inicio a las obras de construcción del Canal de Monegros, una extraordinaria obra de ingeniería que transforma sustancialmente la seca comarca aragonesa en fertiles tierras de regadio: «A la distancia de setenta y cinco metros de la carretera de Zaragoza a Francia, hacia el pantano de la Sotonera, en el término municipal de la Villa de Almudévar» (Acta de inauguración de las obras de Riegos del Alto Aragón).

“El sistema de Riegos del Alto Aragón está constituido por la puesta en regadío de las tres zonas fundamentales de una extensión de 50.000 hectáreas, 60.000 hectáreas y 40.000 hectáreas, cada una que son la del Canal del Cinca, Monegros alto (zona de Monegros por encima de la sierra de Alcubierre), Monegros bajo (zona de Monegros por debajo de Ja sierra de Alcubierre)”.

Nueva España, 1 de octubre de 1959.

Canal de Monegros

El canal de Monegros responde a una red hidráulica que recoge las aguas del río Gállego y del Cinca, encontrándose en el abrazo de Tardienta y discurriendo hacia la zona árida de Los Monegros. Una gran obra hidráulica que recorre 133 km alimentado por los ríos Gállego y Cinca. Aguas que son almacenadas por medio de embalses de cabecera/aportación: “Las aguas que se aprovechan del Gállego en Riegos del Alto Aragón (zona de Monegros Alto), se derivan del Gallego por la presa de Ardisa y por el llamado canal del Gállego de una capacidad de 90 metros cúbicos, se conducen al pantano de La Sotonera con capacidad de 189 Hm3 donde se rulan y distribuyen para utilizarlas en la zona antedicha” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).

El canal de Monegros parte del embalse de la Sotonera con un caudal inicial de 90 m3/s abarcando una superficie regable de unas 110.000 ha: “Del pantano de La Sotonera sale el canal de Monegros que riega la zona de Monegros Alto y atravesando la sierra de Alcubierre por un túnel de cinco kilómetros, regará la zona de Monegros Bajo” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).

De acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Ebro el canal de Monegros se divide en dos grandes sectores Monegros I y Monegros II y subdivididos en seis subtramos, correspondientes a diferentes constructivas y operativas.   

Monegros I (85 km): Va desde el Embalse de la Sotonera hasta el túnel de la Sierra de Alcubierre. Se divide en cuatro tramos principales:

  • Tramo I (subdividido en Ia y Ib): Discurre desde el embalse de la Sotonera, cruza el canal de Violada y llega hasta el conocido “Abrazo de Tardienta”, donde confluye con el canal del Cinca. En el abrazo nace el canal del Flumen.

    Tramo I a Entre el Embalse de Sotonera y el Canal de Violada 90 m3/s.
    Tramo I b Entre el Canal de Violada y el Abrazo de Tardienta 90 m3/s.
  • Tramo II (subdividido en IIa y Iib): Continúa desde el abrazo de Tardienta (atravesando zonas como Tardienta y Robres) hasta el origen de la acequia Q.

    Tramo II a Entre el abrazo de Tardienta y el origen de la acequia Q 70 m3/s.
    Tramo II b Entre el origen de la acequia Q y el túnel de Robres 70 m3/s.
  • Tramo III Entre el Túnel de Robres y la trasversal de almenara de San Juan 60 m3/s.
  • Tramo IV: Entre transversal de almenara de San Juan y túnel de Alcubierre 53 m3/s.

    Monegros II (48 km): Abarca desde la boca sur del túnel de la Sierra de Alcubierre hacia el sur y el este. Se subdivide en dos tramos más:
  • Tramo V: Parte de la salida sur del túnel de Alcubierre hacia el Este, con una longitud de unos 20 km, terminando en el embalse de Valdepatao. De aquí surgen ramificaciones como el canal de Sástago.
  • Tramo VI: El tramo final del sistema principal.

Una detallada descripción de la época la da Nueva España, 1 de octubre de 1959, detalla los tramos hasta entonces construidos, hasta el túnel y sus distintas derivaciones:

Este canal se divide en cuatro tramos, antes del citado túnel.

El primer tramo, con longitud de 21 kilómetros y una capacidad máxima de 90 m3 s., salen en su margen derecha la acequia o canal de La Violada y otras de menor importancia y en la margen izquierda del canal del Flumen. Unos 100 metros antes de la toma del canal del Flumen se injerta en el canal de Monegros el canal del Cinca, que conducirá los caudales necesarios para el riego ele la zona de Monegros Bajo.

El tramo segundo del canal de Monegros comienza en el acueducto de Tardienla y tiene una longitud de 25 kilómetros con capacidad de 70 m.3 s. De este tramo por la derecha se deriva la acequia Q, en las proximidades de la ermita de Santa Quiteña y otras varias que regarán la zona propia del tramo segundo del canal de Monegros.

El tramo tercero, con una longitud total de 22,7 kilómetros y capacidad variable desde 65 m.3 s. a 53 m.3 s. se encuentra construido en un primer trozo de 4,5 kilómetros; un segundo trozo de 9 kilómetros, que sólo está hecha la excavación; un tercer trozo construido de 1,1 kilómetro y un cuarto trozo de 8 kilómetros sin construir. Del trozo primero se deriva el canal de Lanaja y Sariñena y acequia de Cantalobos.

El tramo cuarto, con una longitud de 16,1 kilómetros, se halla pendiente de ejecución y tendrá una capacidad de 63 m.3 s.

El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre, que actualmente está en construcción.

Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.

El túnel de Alcubierre

El túnel de Alcubierre marca el inicio de Monegros II, siendo final del tramo IV y el inicio del tramo V. Un túnel que permite al canal de Monegros atravesar la sierra de Alcubierre con una longitud inicial de 5.169 metros, que se comienza a construir en 1956 y entra en funcionamiento en 1960.

El Noticiero, 11 de febrero de 1956.

La perforación del túnel sale a subasta por un importe cercano a las 120.000.000 pesetas, dándose publicidad en el diario altoaragonés de Nueva España en su edición de 17 de marzo de 1956: “El túnel de Alcubierre, con el acueducto de Tardienta, son las obras cumbres del canal de Monegros, la base técnica del sistema, cuya finalidad es transportar el agua venciendo arduos obstáculos naturales a sus últimos objetivos la zona monegrina”.

Su adjudicación, de la contrata del túnel que atraviesa la sierra de Alcubierre, informa Nueva España el 14 de junio de 1956 y el 18 de julio de 1956 da cuenta del inicio de las obras: “Obras del Proyecto del túnel de Alcubierre (en el Canal de los Monegros), trozo 4º, el 21 de julio de 1956. El propósito es regar las 68130 hectáreas situadas tras la sierra de Alcubierre además de la propia zona de 52435 hectáreas”.

La empresa adjudicataria resulta ser Marcor S.A., con sede en Madrid, calle General Mola, 9. Una empresa constructora que formó parte en la ejecución de grandes obras públicas de infraestructura hidráulica y ferroviaria española. Su participación en el canal de Monegros se basó en la ejecución del túnel de Alcubierre definida como “una de las obras de ingeniería más complejas integradas en el trazado de este canal”. La dirección técnica es por parte de Juan Martínez Navarro y Navarro, la dirección estatal por los ingenieros Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras públicas, Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Camilo Mazzuchelli Muñoz y Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes Ramón Escartín Bescós y Serafín González Tolón.

Las obras son iniciadas en agosto/septiembre de 1956 “Se trata de un túnel revestido de 4.956,40 metros, para un caudal de agua de 51 metros cúbicos. Su coste total está calculado en 88.484.000 pesetas, de las que se han invertido ya 34.629.103 pesetas, estando prevista su terminación para el 30 de julio de 1960” (Túnel de la sierra de Alcubierre. Situado en el tramo IV del canal de Monegros) Nueva España 13 de noviembre de 1959. Siendo su finalización prevista para 1960: “En cuanto al túnel de Alcubierre, su terminación está prevista para el año 1960 y su longitud es de unos cinco kilómetros” Nueva España, 9 abril de 1959.

“El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre que actualmente está en construcción. Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.”

 Nueva España 2 de enero de 1959.

Para su construcción se aplican técnicas propias de minería, tanto en la perforación como en la extracción de los materiales por medio de vagonetas y pozos. Para ello se construyeron cuatro pozos de evacuación con montacargas para vagonetas y uno por medio de rampa, con un recorrido de hasta 60 metros de altura en alguno de aquellos pozos: “El túnel ha de tener 5 kilómetros y una luz de 5 por 7 metros” (El Noticiero, 27 de enero de 1957).

Construcción del túnel

El túnel es construido mediante perforación, barrenando y martillos neumáticos movidos por compresores, empleando explosivos y extrayendo continuamente el material resultante. Además de las bocas de entrada y salida, boca Norte y boca Sur, se construyen una serie de pozos con jaulas, elevadores, y una serie de railes para mover las vagonetas mediante caballería. Posteriormente se hormigona la bóveda, los muros laterales y la sección del canal. Todo un entramado constructivo complejo para cuya realización se excavan 245.000 metros cúbicos, empleándose 87.000 metros cúbicos de hormigón y 20.000 toneladas de cemento con un presupuesto de contrata de 114.743.128,60 pesetas (Nueva España – 15/05/1960).

Trazado del túnel de Alcubierre.

Para ello se empleó gran cantidad de trabajadores, hasta alcanzar un máximo de 300, algunos llegados de Asturias y otros presos, contando con un destacamento de 93 reclusos, además de contar con mano de obra de las poblaciones cercanas, como Castejón de Monegros, Valfarta, La Almolda y Bujaraloz. Javier Giral Ezquerra apunta que casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel: -También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos. Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.

Muchos son alojados en barracones en la misma zona del túnel, incluso masadas, parideras y casas del mismo Castejón de Monegros son utilizadas para albergar familias que acudieron para trabajar en el túnel.  Cándida Buil Farled, natural de Castejón de Monegros, recuerda como trabajó mucha gente que se quedaban a dormir por las masadas -Para hacer el túnel empleaban dinamita y un primo hermano de mi marido murió en una explosión-.

También apunta lo mismo Javier Giral Ezquerra: «Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos».

Jesús Ainoza Arled estuvo trabajando de boca a boca, de la boca de entrada a la boca de salida. Entre medio los pozos y desde cada punto se perforaba para encontrarse en el medio. Los pozos eran los siguientes, relata Jesús:

  • El pozo n.º 1 se encontraba en Jubierre, cerca de la boca de entrada del túnel. En sus inmediaciones se estableció la planta de hormigón para la construcción del túnel.

Planta de hormigón en el pozo n.º 1.

  • El pozo n.º 2 en la masada del General, allí estaban los barracones de los presos, pues en el túnel trabajaron presos. Los barracones los recuerda de tela y las mujeres de los presos se quedaban por las masadas, casetas, corrales y parideras, por la de Luquetas, la Carpeta, la Barrera, corral del Secretario y la masada del Tendero, donde vivía una familia. Al otro lado de los barracones, en una plana los presos hicieron un campo de fútbol y los de Castejón de Monegros iban a jugar al fútbol con los presos. También los presos bajaban a Castejón de Monegros, a comprar, a misa…
  • El pozo n.º 3 estaba en la zona conocida como «Lo Romeral».
  • El pozo n.º 4 se hallaba en lo de Gabín, era de galería, no era propiamente un pozo y se accedía por medio de una rampa. Una vez a una vagoneta se soltó y al bajar pilló a uno que lo mató.
  • La boca de salida queda entre el monte de Castejón y el de Sena.

Su proceso constructivo queda bastante aproximado gracias a la crónica realizada por El Noticiero, en su edición del 27 de enero de 1957:

Para realizarla se ha dispuesto la apertura, poco más o menos simultánea, de esta boca Norte y de la Sur (todavía no iniciada) y tres pozos, distantes sobre los 1.5000 metros, logrando así 8 tajos y dando lugar al mayor número de obreros y la posible celeridad a las obras. El número 1, primero visitado ha de tener 45 metros de profundidad, está ahora en los 19, su amplitud es de 5 por 6 metros y conforme se va profundizando, se reviste de una fuerte pared de ladrillo para evitar los desplomes. Ahora las tierras se extraen a torno, pero se van a colocar montacargas que suban y bajen las vagonetas ya cargadas. Para ello hace falta el tendido de línea eléctrica en 8 kilómetros, transformador y derivaciones que, como ven, llevamos adelantados, asentamiento de motores, mucho más potentes que los compresores, balsas que nos faciliten el agua para refrigeración, aparte de la indispensable para la obra.

Llegamos al pozo número 2; la excavadora terminó en una semana una gran balsa de 25 por 10 por 6 metros en espera de que las nubes la llenen del líquido elemento; está terminado el polvorín, según se requiere por las disposiciones vigentes, capaz para 5.000 kg. de dinamita (hoy se gasta una caja diaria). El pozo llega a la profundidad de 22 metros y ha de tener 55; en el momento de nuestra llegada van a prenderse fuego a los barrenos…

Llegamos al pozo número 3, apenas iniciado; este sólo ha de llegar a los 35 metros de profundidad.

Hay que añadir que los obreros son al presente alrededor de los 100 (no pueden ser más), que la empresa trajo de Oviedo, los restantes de la tierra; cuando las obras estén en pleno desarrollado, se doblarán y más y más.

Igualmente queda recogido en El Noticiero del 15 de mayo de 1960 con motivo de su inauguración:

Lo realizado

Además de la total perforación, cuyas obras comenzaron en septiembre de 1856, se ha terminado el revestimiento de la bóveda superior con un espesor de 60 centímetros de cemento, para evitar los derrumbamientos de la marga que compone la montaña.

Para la construcción se han realizado tres pozos verticales, de uno, 60 metros de profundidad, dotados de montacargas de gran potencia, y otras varias aberturas para respiración e introducción de tubos compresores. Los tres pozos principales, seguramente protegidos por unas casetas adicionales, quedaran abiertos para vigilancia y reparaciones necesarias, dotados con escaleras de emergencia.

Está acabada, pues, la parte más penosa ya que las primeras perforaciones fue necesario hacerlas, hombre a hombre, con pico, dinamita y pequeñas perforadoras.

En el momento actual caben en el túnel, espaciosísimo, grandes excavadoras que prestan servicio ininterrumpidamente durante el día y la noche

Esto permite una aceleración extraordinaria en las obras. Una aceleración todavía superior a la conseguida hasta el momento actual, ya de por si notable, pues toda esta obra se ha realizado, con sus muchas dificultades, en menos de cuatro años, contra todos los pronósticos y venciendo la dificultad de una inundación, en septiembre de 1659. que hizo suspender las obras durante seis meses en algunos lugares del túnel porque el barro los llenaba completamente y obligó a su limpieza y adecentamiento, y a la reparación de toda la maquinarla sepultada bajo el tarquín, que ha sido larga y costosa.

No sólo eso. Sino que la empresa Marcor, S. A., ha tenido que construir toda una red de caminos, barracones abundantes de servicios y montaje de maquinarla; compresores eléctricos, de gasoil, montacargas, raíles interiores y exteriores para vagonetas, locomotoras para las mismas y cien detalles más que escapan a la mirada del profano.

Las obras han sido llevadas, pues, con una rapidez espectacular. Nosotros, que descendimos por el pozo número 2, en la «jaula» (nombre profesional que se da a los montacargas de gran potencia), quedamos impresionados por la magnitud de los trabajos, la profundidad del túnel, la perfección de su realización, pues es imposible distinguir dónde acaba la perforación realizada por un pozo y dónde empieza la del siguiente en aquella subterránea y amplia línea recta que supone el acarreo de la tierra sobrante del túnel y el descenso del material necesario para el abovedamiento.

Se ha realizado la obra, repetimos, con una velocidad y una perfección admirables. Ni un error, ni un fallo en aquella galería, a sesenta metros de la superficie de la tierra, realizada sin otros puntos de referencia que unas plomadas que, con mucho cuidado, se lanzaban desde las bocas de los pozos principales y secundarios.

Para los profanos, pensando un poco, resulta milagroso el avance de esta técnica y la labor detallada y ajustada de los técnicos de Marcor, S.A.

Sólo falta para la terminación del túnel: la construcción de los soportes de la bóveda y la contrabóveda, que se colocará, tras la limpieza, rebaje, adecentado, nivelado y hormigonado (todo esto se realizará en. breve espacio de tiempo) de la galería ya construida y que se puede recorrer tranquilamente desde la boca de entrada hasta el último metro de la parte de túnel artificial.

Es una obligación subrayar especialmente el trabajo Intensísimo que se ha llevado con el máximo Impulso y extraordinaria capacidad, dirigido técnicamente por don Juan Martínez Navarro y Navarro, que durante estos casi cuatro años ha vivido pendiente de la organización, vigilancia  y realización de las obras, secundado por todos los técnicos de Marcor, S.A. y la dirección estatal que ha corrido a cargo de los ingenieros don Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras Públicas; don Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli Muñoz y don Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes don Ramón Escartín Bescós y don Serafín González Tolón.

También han puesto su máximo es fuerzo los trabajadores de la empresa, cuyo número en la actualidad excede de trescientos, más un destacamento de 93 reclusos que, en régimen de vigilancia, han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel.

El polvorín

En el pozo 2 se construyó un polvorín con la capacidad de guardar unos 5.ooo kilos de dinamita. El polvorín contó con vigilancia. Javier Giral Ezquerra recuerda que su custodia respondía ala Guardia Civil.

La celebración del “Cale”

El túnel es inaugurado el 14 de mayo de 1960. Como obra propia de la minería, con la unión de las galerías y la finalización del túnel, se lleva a celebrar el «cale», que, en obras de ingeniería, especialmente de túneles, representa el instante exacto en el que las excavaciones iniciadas desde dos extremos diferentes (o desde pozos intermedios) finalmente se unen. Se realiza en el destacamento de reclusos, recordando especialmente a los cinco obreros que perdieron su vida durante la construcción del túnel. Una celebración, después de todo, con motivo de los actos de inauguración del túnel y publicado en El Noticiero del 15 de mayo de 1960: «A las diez y media de la mañana, en el destacamento de reclusos, en un altar de campaña construido bajo una cimbra de hormigón, reproducción exacta de las que componen el entramado del túnel, el párroco de Castejón de Monegros, don Antonio Broto, dijo una misa en sufragio de los cinco obreros muertos en accidente de trabajo durante la reconstrucción del túnel«.

El Noticiero, 15 de mayo de 1960.

Asistieron a esta misa las siguientes autoridades de Huesca: El gobernador civil, don José. Hiera Aísa; el gobernador militar, general don José Samaniego y Gómez de Bonilla; el presidente de la Diputación, don Enrique García Ruiz; el delegado provincial de Sindicatos, don Tomás Bonilla; el ingeniero Jefe de la Delegación de Industria, don Gonzalo Martínez Olí de Bretón; el Ingeniero Jefe de Obras Públicas, don Fernando Susín Hernández; don Ricardo Escribaño, ingeniero de Obras Públicas; el comisario Jefe de Policía, don Fernando Santiago Hodson; ayudante de la Delegación de Industria, don Alfredo Lacalle Pena. De Zaragoza asistieron; don Antonio de Diego, delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli. Jefe de sección del mismo Organismo; el inspector don Luis Sánchez de Ocaña; don Antonio Amat, ingeniero-consejero de Marcor, S. A.: don Juan Martínez Navarro, también consejero de la empresa; su hijo, don Juan Martínez-Navarro y Navarro, director de las obras del túnel; don Pablo Ugarte, ingeniero de la Confederación; don Mariano Alfonso, abogado de la Confederación; ayudantes de Obras Públicas de la Confederación, don Ramón Escartín y don Serafín González; el señor Castell, ayudante de Obras Públicas, por la contrata; don José Ángel Atienza, abogado de Marcor, S. A.; don Hermelando Corbí Abad, ingeniero de la misma empresa; don José Ricardo Abad Botella, Ingeniero agrónomo; empleados de Marcor, S. A., de Madrid, que está instalada en General Mola, 9, y de Zaragoza, que tiene su sede en General Mola, 60; empleados de la Confederación y amigos de la empresa constructora.

Seguidamente; todas estas personalidades, hicieron un recorrido por el túnel desde la boca de entrada hasta el desnivel del tramo segundo, para salir por el pozo principal número uno. Luego, se trasladaron al tramo del túnel artificial. Todos quedaron maravillados de la rapidez y perfección con que se ha hecho la obra tan gran…

Terminada la visita, se trasladaron al hotel de “El Ciervo”, donde fueron obsequiados por la empresa Marcor S.A. con una espléndida comida.

A los postres, el señor gobernador militar de Huesca pronunció unas palabras y realizó una colecta para las Hermanitas de los Pobres de aquella ciudad. Don Juan Martínez Navarro y Navarro, director de las obras, pronunció unas breves palabras, breves porque Marcor S.A. pone su máxima elocuencia en las obras y no en las palabras y todos acaban de ver las obras, para expresar el agradecimiento de la empresa a las autoridades y a todos los presentes que habían asistido como verdaderos amigos. Si .. servido -dijo- de estímulo y afín a la empresa, ha sido el poder reportar alguna utilidad a estas resecas tierras de Aragón y, en definitiva, de España. No esperamos otra cosa -continuó- que en día no lejano poder ver con legitimo orgullo cómo el agua atraviesa este túnel para llenar de fecundidad y riqueza esta zona de Monegros, cambiando así la fisonomía de una de las partes vitales de Aragón.

Fue largamente ovacionado, no sólo al final, sino también interrumpida varias veces por los aplausos a lo largo de su intervención.

Hoy, domingo, la empresa, para celebrar este final de perforación, obsequiará a todos sus trabajadores, con otra comida de hermandad en Castejón de Monegros.

Gran repercusión va a tener en la agricultura patria y en toda la comarca, eternamente sedienta, de Monegros la construcción del canal del mismo nombre y, como parte integrante e importante del mismo, la del túnel que atraviesa la Sierra de Alcubierre. Por esto, la empresa «Ingeniería y Construcciones Marcor, S.A.», se ha volcado en esta grandiosa obra, con ritmo acelerado y singular acierto, que cambiará la fisonomía

De una región tan Importante en la economía de Aragón, y por tanto, de la patria. – V. S. P.

  Ayer se celebró el «cale», es decir, la total perforación, del túnel que, atravesando la sierra de Alcubierre, permitirá la conducción de agua a la sedienta región de los Monegros del ranal del mismo nombre que se está construyendo, obra que ha llevado a cabo, con una celeridad y una eficacia insuperables, la empresa Ingeniería y Construcciones Marcor, S. A.  

El Noticiero, 15 de mayo de 1960.   

Características del túnel

Finalmente, el túnel es de forma ovoidal, con una altura del túnel de 6.50 metros y anchura máxima de 7.46 metros de diámetro, revestido de hormigón y capaz para un caudal circulante de 51 metros cúbicos por segundo, con un calado de tres metros.

Tiene una longitud total de 6.199,11 metros, oficialmente de 6.185m; 5.161,81 metros es la longitud del túnel natural y 1.037,30 metros la del túnel artificial que la empresa Marcor, S.A., tuvo que aumentar porque la salida, pensada en trinchera, se anegaba con las avalanchas de agua producidas por la lluvia. Terminado este tramo de túnel artificial se construyó una trinchera de salida de 196,85 metros.

El caudal que circula por el túnel es de cincuenta y un metros cúbicos, por segundo, con un calado, es decir una altura de agua, de tres metros. La excavación del túnel supuso 245.000 metros cúbicos y el hormigón invertido 87.000 metros cúbicos. Se emplearon 20.000 toneladas métricas de cemento y contó con un presupuesto que ascendió a 114.743.128,60 pesetas (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).

El destacamento penal de Castejón de Monegros

La construcción del túnel contó con un destacamento final de 93 reclusos comprendidos en el destacamento penal de Castejón de Monegros. El destacamento queda recogido en el «Inventario de destacamentos penales y actuaciones realizadas entre 1936 y 1962 en la provincia de Huesca» (Memorias anuales de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias), figurando el destacamento de Castejón de Monegros entre los años 1958 y 1962 y con el número variable de presos de 69 en 1960 a 72 en 1961; presos vinculados a los trabajos para Ingeniería y Construcciones Marcor S.A. en el túnel de Alcubierre.

Mismamente queda recogido por el Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés SIPCA, entre los diferentes destacamentos penales presentes en la provincia de Huesca: «Como fueron los destacamentos de Barasona, Bisaurri, Castejón de Monegros, Escalona, Fraga, Huesca, Lascuarre-Vilaller, Mediano, Novales y Sabiñánigo» en la provincia de Huesca».

De hecho, el Archivo Provincial de Huesca conservan expedientes de presos de los destacamentos penales de la provincia de Huesca, entre ellos los del destacamento penal de Castejón de Monegros, presos considerados como «Presos comunes».

  • Comunicaciones con el Destacamento Penal de Castejón de Monegros – 1959-1961. ES/AHPHU – P-000076/000001.
  • Relaciones nominales de reclusos destinados a destacamentos penales 1949-1963. ES/AHPHU – P-000087/000001.

El destacamento estuvo próximo al pozo n.º 2 donde se construyeron diferentes barracones, algunas fuentes citan de madera y otras de tela. Allí tuvieron guardias, al igual que a lo largo y ancho de la obra del túnel, además de dormitorios, cocinas, comedores y zonas de aseo. Estuvieron en régimen de vigilancia, redimiendo con su trabajo parte de su pena: «Han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel» (El Noticiero, 15 de mayo de 1960). No obstante, entre los testimonios orales se cuenta que uno de los presos llegó a fugarse del destacamento.

Muchas empresas se beneficiaron del empleo de mano de obra de los denominados presos del franquismo. Se calcula que entre 700.000 y un millón de personas pasaron por la red de cárceles y campos de concentración del régimen, a los que a muchos se les impuso la obligatoriedad del trabajo para reducir condenas mediante el Patronato de Redención de Penas. La mayoría de ellos fueron presos políticos.

El canal continúa

Tras la construcción del túnel de Alcubierre, el 29 de diciembre de 1961 dieron comienzo las obras de los tramos de Monegros II. Aunque la infraestructura y sus canales de conexión quedaron paralizados durante largo tiempo.

Durante 1985 se aceleraron los trabajos en el Tramo IV del Canal de Monegros y en las embocaduras del propio túnel para permitir de forma efectiva el paso del agua hacia el sur. Las obras se incluyeron formalmente en los planes ministeriales de ampliación y acondicionamiento

La zona regable por el canal de Los Monegros se encuentra terminada en sus tres primeras fases, que corresponden a los tramos, 1.°, 2.° y 3.° de dicho canal. Las obras de construcción del 4.° tramo, que termina en el túnel de la sierra de Alcubierre, así como el acondicionamiento de dicho túnel, se hallan en estado muy avanzado y se prevé que en el año 1986 el agua llegará al otro lado de la sierra de Alcubierre.

Por todo ello, se considera que debían iniciarse las acciones propias encaminadas a la transformación en regadío de los terrenos dominados por dicho canal al sur de la mencionada sierra.

Por todo lo anterior, por Real Decreto 37/1985, de 9 de enero, publicado en el «Boletín Oficial del Estado» número 10, de 11 de enero,- se declaró de interés nacional la transformación en regadío
de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).

REAL DECRETO 1676/1986, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Plan general de transformación de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).

Efectivamente, durante mediados de la década de 1980 se realizan obras en el túnel, solucionando el mal estado del hormigonado. El 15 de mayo de 1985, el entonces presidente del gobierno de Aragón, Santiago Marraco Solana, visita de las obras del túnel Alcubierre.

ES/AACAA – 005493/0001.

Síntesis

Síntesis o a modo de conclusión, esta aproximación a la construcción del túnel de Monegros, dentro del canal de Monegros, expone la gran complejidad que supuso la obra y su importancia en el desarrollo de la comarca de Los Monegros: “Gran importancia tiene esta total perforación del túnel, no sólo como obra de ingeniería, sino como avance social, ya que esto túnel permitirá que el agua mitigue la sed de un territorio extensísimo, tradicionalmente condenado a desierto, importante en la agricultura y economía de Aragón” (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).

«Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500».

Javier Giral Ezquerra.

«Al final el agua llegó a Valfarta y se hicieron lotes de tierra, dando bastantes».

Cándida Buil Farled.

Concluyendo, la obra permitía regar sesenta y cinco mil ochocientas doce hectáreas de Monegros II, la superficie dominada a la salida del túnel, por el agua, pertenecientes a los términos municipales de Candasnos, Peñalba, Valfarta y Ontiñena, en la provincia de Huesca, y los de Gelsa, Velilla, Pina de Ebro, Caspe, Bujaraloz y Sástago, en la provincia de Zaragoza. Tierras que quedaban convertidas en regadío tras una obra de ingeniería construida con el esfuerzo de trabajadores y los cinco obreros que fallecieron en su construcción. Sin olvidar todo el sufrimiento causado a todos/as los/as afectados/as por obras hidráulicas.

Liborio Maestro Camón


Liborio Maestro Camón nació en Sariñena el 26 de noviembre de 1936, de padre sariñenense Carmelo Maestro y madre najina Isabel Camón. Su familia trabajaba el Espartal, un campo de casa Paraled, y la huerta “La Garnacha”, con cepas, parras de vino, y árboles frutales, que su abuelo José Maestro Martínez y abuela María Pueyo arrendaron en su época.

Su abuelo vivía en la calle Lalueza y ellos pegados a una casa de José Casas, quien fue director del banco Aragón junto con Emiliano Gaspar. De hecho, Liborio aún recuerda como Emiliano –Nos dejó 2.000 pesetas para comprar una vaca-.

A los 9 años, Liborio dejó de ir a la escuela. Por aquel entonces padecía de ataques epilépticos, lo que le llevó a visitar a un especialista en Zaragoza, al doctor José María Julián -Había que subir escaleras en la escuela y me dijeron que no fuese a la escuela-. Los ataques epilépticos le daban mucha debilidad por lo que le pusieron un régimen muy “bárbaro”. Pero, a pesar del régimen, le volvieron a dar ataques epilépticos hasta que, con 10 años, Josefa, la Mauricias, dueña del campo donde trabajaba, le pone jamón en un plato y vino en bota. Liborio rompe su estricta dieta y desde entonces no vuelve a sufrir ningún ataque más.

Liborio recogía remolacha e iba al esparto con su padre. Cuando Liborio apenas tiene 11 años, su familia arrienda tierras de Adrián Basols, que este había comprado a Eduardo Millera (El Casader). Allí iban a mallancar, entrecavar y a aclarecer remolacha -Se dejaba la más grande-. Al esparto llevaban dos burros para hacer dos cargas, su padre hacía 4 fajas y él 2. Con 12 años, su padre hacía la carga del burro y él la floja, con 13 Liborio ya se hacía el fajo de la grande y con 15 años hacía la carga de los dos burros. Iban a buscar esparto a los comunes de Moncalver, por el tozal de Mataliebres; estas eran propiedades comunes que vendieron -Los privados no se quejaban-. El esparto lo vendían a Basols y a Jesús Del Río, casado con la del Estichano. Jesús del Río estaba enfrente del actual taller de Arasa.

Se cogían dos panes en un saco, ½ kilo de arroz, 4-5 kg de patatas, 1 abadejo, 1 chorizo, 1 kg. de tozino rancio, 1 o 2 cebollas y con aquello pasaban toda la semana en el monte, eso era todo el rancho. Guisaban y comían en el monte, con 11 años, y dormían por alguna paridera. Muchas veces, la primera faja de esparto que hacían era para hacer la cama. Si había luna hacían esparto por la noche. Iban hasta Alcolea, monte Pitarque y Montes. Arrancaban el esparto a tirón, a jada o con dallón y lo dejaban en una ringlera. Igual se juntaban 60 personas, la mayoría de Sariñena y Lanaja, pero sobre todo de Lanaja. Liborio iba con sus amigos.

Arrancaban el esparto y Antonio Huerva lo pesaba mientras Lobateras apuntaba. Hacían cuatro fajas. Lo fajinaban y al día siguiente al camión de Letosa. Con un par de obreros Antonio Mir (Machín) y José Giménez, cargaban los camiones y lo descargaban en la era Basols, trabajaban muchas personas. El esparto se rastrillaba para quitar los peines, como peinarlo, apunta Liborio. Si estaba en un fajo pequeño y con diez fajadas lo ponían en una empacadora y lo pesaban. Sacaban fajos grandes para la papelera, la mayoría para San Sebastián, un tal Leza, un camión nuevo que compró Basols.

Entonces el esparto se cotizaba bastante y en Sariñena quitó mucha hambre a muchas familias. Siempre que se podía se hacía esparto, al igual que otros trabajos de campo.

Con Jesús Puyol, el Risas, estuvo haciendo esparto en Alcolea, iban a pie. También con Puyol estovo por las Negras junto con Pablo Olivan, José Carpi y Luis guerrero, con la plataforma de Pablo Olivan. Arrancaron esparto durante todo un día y toda la noche, llenaron el carro y lo vendieron en Sariñena. Liborio, de cansado que llegó estuvo 3 días durmiendo, cuando se levantó para ir de fiesta, su madre le dijo que ya había pasado, tenía 16 años.

En un día hizo más de 1000 Kilos, unos 37 fajos arrancados, pero el pesador, que era Pascual Palacio de Del Río, no le quiso poner más de 1000 kilos. Casi siempre iba con Antonio Orús, que eran muy amigos y trabajaban juntos. A veces le marcaba lo que tenía que arrancar. También iba mucho con Cheringa, Antonio Peralta. Lo único que se le daba mal era que no tenía mucha destreza para atar los fajos, pero la faena se la repartían, algunos arrancaban, otros ataban los fajos y otros lo cargaban.

La remolacha se jodió cuando cerró la azucarera de Monzón. La pesaban los Mauricios, repartían la semilla y la recogían en la estación ferroviaria de Sariñena, a veces tenían que cargar ellos el vagón. Carros, galeras, bulquetes a base de caballerías. El tuerto, El Chupón, descontaba el barro que llevaba la remolacha, el 2% o el 3%. Las Pepetas, madre de Murillo, una hermana de su madre estaba debajo de la maquina cuando accidentalmente la chafó, sería por la década del 48 o 52.

En el 46 cayó una gran nevada, el peor invierno que Liborio recuerda -No había agua en las casas y se helaron todas las fuentes-. Las oliveras se murieron, cortaron y arrancaron muchas para leña. Fue un invierno muy malo, tenía unos 10 años. En casa de Alonso había una fuente, en el barrio Lalueza, y hicieron fuego para que saliese agua. Desde casa El Sillero no veían de la nieve que había

Hizo la mili y tras ella enganchó en Nivel Campo con Genaro Llorens y José Escanero. Cogieron la contrata de los marguines y lo hacían todo a mano, los desagües a pico y pala y los balates, echaba tierra el tractor y a pala y jada hacían el marguín. A cuerda y al drecho con un tiro partían los bancales. Luego, el grupo de tractores se dedicaban a nivelar.

Pronto Liborio comenzó a llevar una oruga. Fueron a Cihuela, Soria, encima de Contamina, a nivelar. Fue con la pala a hacer balates, pero le hicieron coger la oruga, que se le dio bien, comenzando a ser maquinista con 27 años hasta los 63 que se jubiló sin parar de llevar maquinas. Con Pujol estuvo 7 años haciendo nivelaciones. Con Eugenio Tortajada 14 años. También fue a trabajar a Colominas con Juan Manuel Olivan. El primer día en el monte un hombre pregunto por él y cogiéndole el morral, le mandaron con el coche a Tramaced donde le hicieron coger el tractor y a los 15 días tractor con una cuba de agua.

Un día que estaba en el bar Azul jugando al Truque, le llamaron a la oficina, que estaba en casa Sabineta. La empresa, asociada con Giral, necesitaba un maquinista en Asturias para llevar una cargadora. Aunque no la había llevado nunca, le dijeron que el sábado a Asturias. A los tres meses se llevó a la familia, su mujer María Luisa Casañola Blanco y sus hijos María Luisa, Carmelo y Gloria. Sin embargo, a los dos meses regresó y trabajó en el canal de Terreu con la misma empresa “Tortajada Colominas y Giral”.

A los años, Tartajada paró y se lo quedó Auxini S.A., empresa estatal del estado. Con Auxini S.A. estuvo 7 años hasta que hizo revisión de plantilla y se tuvo que ir. Estuvo realizando el travesal desde Pertusa hasta Tardienta, el ceme (cuadrado), lo ha cortado él con la máquina; son tramos cortos. El túnel de Sesa a Pilarces, el segundo tramo, la segunda sección la hizo él con la máquina. Estuvo un año entero trabajando en el túnel.

  • 1er túnel Pertusa – Salillas.
  • 2do túnel Sesa – Tramaced.

Luego estuvo en el paro hasta que de nuevo le fueron a buscar los de Auxini S.A., dijo que no y al día siguiente con Pepe Bierge, los de la Madelenas de Grañén, lo cogieron para la gasolinera de Castejón para llevar el camión de gasoil para las obras del canal.

Espartero, remolachero, ha ido al caracol y ha cogido miles de kilos además de ser maquinista, una vida de trabajo y esfuerzo. Liborio ha visto la transformación de esta tierra de duros secanos a todo un regadío. Orgulloso de sus orígenes y de su pueblo, su memoria indudablemente forma parte de la Sariñena actual que sin el trabajo y el esfuerzo de su gente no se podría entender.

Relacionado: Esparteros y esparteras de Lalueza.

La herencia de mis abuelos


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Presa de El Grado. Fuente Wikipedia.

Por Adela Hernandez Laguna

Esta primavera tocaba reunión familiar. Mis tíos, Santi y Manolo, consiguieron reunir a toda una segunda y parte de una tercera. Todos ellos hijos y nietos de emigrantes andaluces que trabajaron en la construcción de la Presa de el Grado.

La Puebla de Castro fue el lugar donde mi abuelo y sus dos hermanos vivieron mientras duraron los trabajos de construcción de la presa. En este pequeño pueblo de la Ribagorza, mi padre y sus primos compartieron ratos de juegos, meriendas, tardes de verano, baños en la fuente de las Cañutas, y noches durmiendo todos juntos al cuidado de la abuela Encarnación, mientras sus padres estaban fuera. Se trataba de rememorar la vida que llevaban entonces, y hasta allí nos desplazamos.

Su presencia en el pueblo causó un gran revuelo. Cuando los vecinos se enteraron de quienes eran, les dirigían gestos de cariño y se interesaban por lo que había sido de la vida de sus padres. Ellos respondían emocionados, hablando de sus mayores con respeto y admiración. Sentí como si les estuvieran dando un homenaje. Aquella visita suponía reconocer su punto de partida y el esfuerzo que sus padres habían hecho por ayudarles a salir adelante, regresando en otras condiciones distintas y mejores a las que tenían cuando se fueron ante aquellos vecinos que en su día les habían echado una mano facilitándoles comida y alojamiento.

Cincuenta años después volvían a pasear todos juntos por las calles de la Puebla y sus miradas se llenaban de recuerdos.

Mi padre y yo fuimos hasta allí en moto. Conforme subíamos la carretera que va desde el Grado a la Puebla, habiendo dejado atrás la caída del aliviadero de la presa, me preguntaba en qué estaría pensando mi abuelo mientras hacían ese mismo trayecto todos los días tras una agotadora jornada de trabajo. Supongo que en cómo solucionar el día a día de la mejor manera posible. Daría las gracias por haber salido ileso un día más del trabajo, dada la peligrosidad y las condiciones en las que trabajaban y por saber que podía seguir manteniendo a su familia hasta que la obra acabase. Al fin y al cabo habían
emigrado para buscarse la vida así que de momento cumplían con el objetivo de haber encontrado trabajo.

No se habían equivocado sus paisanos de Gorafe en la provincia de Granada, cuando tiempo atrás, unos y otros comentaban que por el norte iban a comenzar muchas obras que les brindarían la posibilidad de encontrar trabajo. Las obras a las que se referían eran las gestionadas por la empresa pública Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana, S.A. (ENHER), constituida en 1946 con capital mayoritario del I.N.I (Instituto Nacional de Industria), y encargada de gestionar la concesión del aprovechamiento hidráulico de la cuenca del río Noguera-Ribagorzana.

Obras como el Embalse de Escales fueron trabajos derivados de lo anterior y lo que les llevó a su primer destino, Puente de Montañana. Mi abuela, embarazada de siete meses, llegó junto a sus cuñadas tras un largo viaje de tres días donde les aguardaban mi abuelo y sus hermanos. El diecinueve de agosto de 1954 fueron contratados por la empresa ENHER. Al acabar estos trabajos se trasladaron a Guadalajara donde se estaba ejecutando el tramo de ferrocarril que unía Medina del Campo con Zamora, pero solo estuvieron allí ocho meses. Estaban en contacto permanente con sus compañeros de trabajo y alentados por el inminente comienzo de las obras de la Presa de el Grado se trasladaron a la Puebla de Castro. El dieciocho de octubre de 1958, comenzaron a trabajar para la empresa AUXINI, departamento de construcción del I.N.I.

Los primeros trabajos en la presa consistieron en construir los túneles que desviarían el cauce del río Cinca y que actualmente sirven como conductos de desagüe de la presa. En aquel momento mi abuelo trabajaba llevando una pala con la cual cargaba el material extraído sobre unas vagonetas que finalmente lo trasportaban hasta el exterior. Todavía conservamos la lámpara de carburo que mi abuelo utilizaba para alumbrarse en aquellos túneles. A continuación empezaron las excavaciones y la ejecución del muro de la presa.

El Grado 1

Mi abuelo Isaac como oficial de primera trabajaba de barrenador para extraer material de las canteras. Tenía de capataz a su hermano mayor Santiago.

La presa se ejecutaba mediante el encofrado y desencofrado, tras el fraguado, de grandes
bloques de hormigón. Lo que entre los obreros se conocía como “dados”. Las dimensiones de los bloques variaban en función de a qué altura de la presa eran ejecutados, pero se puede considerar un volumen medio de cubo o tongada de unos quince metros de ancho por quince de largo y un metro y medio de  alto. La solera de un nuevo bloque era la parte superior del anterior y lo primero que había que hacer era preparar la base donde se sustentaría el nuevo cubo. Esta operación consistía en eliminar la lechada superficial que se forma durante el vibrado del hormigón. Para ello picaban esa capa y los restos eran soplados con aire comprimido. Más tarde se preparaba el encofrado de la siguiente tongada y por último se vertía el hormigón. Entre bloques siempre quedaba un espacio que era rellenado posteriormente del mismo material para funcionar como junta de dilatación. Antes del vertido, la calidad del hormigón de una cantidad representativa de cubas era controlada por personal técnico de Confederación comprobando que su resistencia a compresión y cantidad de arcilla en arena fuera la adecuada mediante el análisis de muestras en el laboratorio dispuesto a pie de obra. Además, se llevaba a cabo un control visual de cada bloque cuyo objetivo era la detección de coqueras. Las coqueras son fallos producidos en el hormigón que se presentan como acumulaciones de grava y se producen normalmente por un mal vibrado. Estos fallos debían de ser rectificados mediante la limpieza de la grava, saneo y sustitución por hormigón reparador.

Conforme la presa ganaba altura los trabajos se hacían más peligrosos. Para evitar caídas los obreros solían atarse una cuerda a la cintura a modo de arnés que sujetaban por el otro extremo a una barra de hierro previamente fijada por ellos mismos al muro de la presa. En una ocasión en la que mi abuela bajo a comprar al economato vio a mi abuelo colgado del muro de la presa montado en una tabla y dos cuerdas a modo de columpio, y se angustió tanto que decidió no volver. Ese día mi abuelo estaba eliminando las malditas coqueras.

Aunque a ellos no les ocurrió nada, otros no corrieron la misma suerte. En una ocasión, estaban barrenando la pared del terreno de la margen derecha del cuenco de la presa y encontraron una veta de salagón. El terreno se desestabilizó y cayó sobre cuatro obreros que se encontraban en la base ejecutando uno de los dados. Se calcula que el peso del volumen de tierra desprendido fue de unas trescientas toneladas. Murieron los cuatro, pero mi abuelo dice que “podían haber sido muchos más, porque normalmente había más gente trabajando en el fondo de la presa”. Veinticuatro horas antes de que el liso se desprendiera, había trabajando en el fondo de la presa veinte personas. Así me lo confirma personal de Confederación Hidrográfica del Ebro, que fueron testigos presenciales del fatal acontecimiento. En los instantes posteriores al accidente sucedieron escenas verdaderamente dantescas. Cuando corrió la voz, las mujeres comenzaron a salir corriendo de sus casas y cuando comprobaban que sus maridos estaban a salvo, se abrazaban intensamente a ellos como nunca antes lo habían hecho.

Durante los años 1962 y 1963, la obra llegó a concentrar a unos mil trabajadores. El balance final de fallecidos en la presa de El Grado fue de once personas. Mientras, la vida seguía. La preocupación de las familias de los obreros aumentaba en la misma proporción que lo hacía el avanzase de las obras. Cuando aún no había amanecido, una línea de pequeños puntitos iluminados se aparecía sobre el fondo oscuro de la noche. Era el rastro de aquellos farolillos de carburo que iluminaban el camino a los obreros desde su casa hacia la presa, y que mi abuela observaba asomada a una pequeña ventana, hasta que desaparecía entre los accidentes del terreno. Esa marcha indicaba el inicio de un nuevo turno de trabajo. En ese momento su mente se desplazaba hacia lo peor y se evadía pensando en lo que debía hacer en lo que restaba de jornada. Sus hijos y la rutina diaria la mantenían muy ocupada y la aliviaban de pensamientos angustiosos.

En principio el material para fabricar el hormigón era extraído de las canteras. Al no cumplir con los parámetros técnicos exigidos para tal fin, se acabó obteniendo del río. Mi abuelo Isaac como oficial de primera trabajaba de barrenador para extraer material aquellas canteras. Tenía de capataz a su hermano mayor Santiago. Mi tío Santiago asumía también fuera del trabajo su papel de hermano mayor tomando las decisiones más importantes y sus hermanos le respetaban y obedecían sin discusión. Mi tío Manolo tenía el mismo cargo que mi tío Santiago, pero controlaba trabajos de ejecución de los dados de hormigón. Los dados estaban numerados, y en sus partes de trabajo debía de indicar el número de dado en el que se había trabajado ese día en cuestión.

El trabajo en la presa era frenético y constante. Llegó a haber tres turnos de trabajo de ocho horas cada uno hasta completar el día entero, aunque este hecho fue circunstancial y solo se dio durante un verano. En invierno no podía mantenerse el mismo ritmo de trabajo debido principalmente a las bajas temperaturas. Esta circunstancia también afectaba a la calidad de los materiales. Para evitar que el agua contenida en el hormigón se congelase y asegurar un correcto fraguado, era necesario verter anticongelante y en ocasiones incluso se utilizaba agua caliente para mezclar el hormigón.

El pago de los salarios por supuesto se hacía al contado. El “pagador” , que así se llamaba la persona encargada de entregar el dinero de la nómina a los obreros a pie de obra, era escoltado por dos guardias civiles hasta que acababa de liquidar las cuentas con el personal. Normalmente, tardaba dos días en pasar por todos y cada uno de los tajos. Los obreros formaban grandes colas frente a él esperando que les entregara la merecida paga.

El Grado 2

Mi tío Manolo tenía el mismo cargo que mi tío Santiago, pero controlaba trabajos de ejecución de los dados de hormigón. En la imagen pueden observarse las cerchas que servían para sostener la estructura de los encofrados.

Junto a los aledaños de las obras, se proyectaron todo tipo de instalaciones para cubrir las necesidades básicas de las familias. El Poblado de Nuestra Sra. De Perpetuo Socorro contaba con un colegio, parroquia, economato, estanco, servicio de asistencia médica e incluso un cuartel de la guardia civil. Se instalaron barracones para dar alojamiento a los obreros que habían llegado sin su familia. Mi abuelo y sus hermanos vivían en la Puebla en casas de alquiler. El día de la visita tuvimos la oportunidad de ver el interior de la casa donde vivía mi tío Santiago. Tenía dos pisos. El piso de abajo era una especie de corral y en el piso de arriba se encontraba las estancias y la cocina. Había dos habitaciones. Cual fue la sorpresa, cuando entrando en una de las estancias mi tía Mati encontró colgadas en la pared todas las postales que había pegado en su día (fotos de los Beatles, Rafael y Marlon Brandon entre otros). Estaban intactas, desde hace más de cincuenta años, esperando a que alguien volviera a recogerlas. Se quedo impresionada al verlas. Sencillamente, no se lo podía creer.

Después mi padre me enseñó donde vivía con mis abuelos y su hermano. Era el piso de arriba de una casa hoy en día restaurada. En el primer piso del edificio se celebraba el baile del pueblo y también era donde estaba el Cine. Mi padre me cuenta que mientras cenaba veía las películas que proyectaban, escondido tras una puerta para evitar ser visto. Eso le daba mucha más emoción al momento.

Mientras los hombres trabajaban en la presa, las mujeres atendían a sus hijos y cuidaban de la casa. En el lavadero de la Puebla, pasaban tardes enteras comentando las cosas que ocurrían en el pueblo, y aprovechaban para relacionarse con otras familias de emigrantes que estaban en su misma situación. Las extremeñas tenían por costumbre llevar sobre la cabeza el balde lleno de ropa limpia. En cambio, mi abuela y sus cuñadas no tenían esa habilidad y llamaban a sus hijos para que les ayudaran a llevar la carga en sus bicicletas. Por el camino paraban a respigar almendras, que luego vendían.

También había tiempo para el ocio. Mi abuelo solía tocar la guitarra en el baile y mi tío Santiago el laúd. Recordaban su papel como músicos en su tierra, donde siempre contaban con ellos para animar la fiesta. Como aficionados a las corridas de toros, solían desplazarse a Barbastro para asistir a ellas. Cuando esto ocurría la abuela Encarnación se quedaba al cuidado de todos sus nietos, que la recuerdan como una persona entrañable y muy aficionada a la lectura. Junto a ella pasaron momentos inolvidables.

Al regresar a Sariñena miraba cómo los aspersores regaban las fincas recién sembradas de maíz. Resulta ser una imagen acogedora. Me identifico mucho con ella y me hace sentir en casa. Pensaba que mi abuelo y sus hermanos, y otras gentes llegadas de otros lugares de España pusieron su granito de arena para esto fuera posible.

La presa de el Grado es una obra emblemática. Constituye una pieza fundamental en el funcionamiento del sistema regable de Riegos del Alto Aragón y almacena el agua que riega hoy en día nuestros campos.

No sé hasta que punto mi abuelo y sus hermanos eran conscientes de la importancia de la construcción de aquella infraestructura, cuando contemplaban como el casco del ingeniero jefe de obra junto con unas cuantas monedas de la época, eran enterrados con el vertido de la primera cuba de hormigón en el fondo de la presa. A día de hoy mi abuelo lo sabe. He aprovechado al máximo la oportunidad de explicarle que se trata de una obra clave para el desarrollo de la agricultura en nuestra zona y le he visto emocionarse cuando le recordaba los nombres de antiguos compañeros de trabajo. Le he hecho saber que mi trabajo y el de muchísima gente esta total o parcialmente ligado a la construcción de la presa. Al final todos estamos conectados. Del trabajo que hicieron otros en el pasado nos aprovechamos nosotros ahora.

El Grado 3

Pasamos una jornada inolvidable. Os recomiendo visitar la zona y la presa de el Grado, actualmente accesible gracias a la iniciativa lanzada por el Ayuntamiento de el Grado que organiza visitas guiadas a su interior.

Quiero dedicar este artículo a mis abuelos Isaac y Julia, y a toda la gente de su generación que supieron vivir con dignidad partiendo de cero, trabajando en duras condiciones para dejar una importante herencia a la sociedad.

En memoria de mis tíos Santiago y Manolo Hernández.

Agradecimientos:

A Ramón Latorre, de Confederación Hidrográfica del Ebro que participó en los trabajos de Dirección de Obra durante la construcción de la presa.

Al Excmo. Ayuntamiento de el Grado, en especial a Gabriel Chicote, por llevar a cabo la incitativa de organizar visitas guiadas a la presa.

Adela Hernandez Laguna

Ángel Labrador Labrador


Ha sido durante muchos años mayoral del dance de Valfarta. Ángel es memoria viva del dance, pero también de la vida de la pequeña localidad monegrina de Valfarta. Con Ángel repasamos parte de su memoria, del dance y de Valfarta, nos abre sus puertas con gran familiaridad, aquella tan propia de los pueblos de antes. 

Ángel Labrador (1).jpg

Ángel nació en Valfarta en 1938 en el seno de una familia de agricultores: «En Valfarta había de todo un poco, algo de ovejas, colmenas, el agua de balsas… todo ha sido agua de balsas”. En casa guardaban el agua en aljibes y tinajas y en el aljibe moderno guardaban hasta 15.000 litros de agua. El aljibe nuevo lo hicieron cuando Ángel ya estaba casado, pues antes se guardaba en tinajas. Su mujer Felisa es natural de Bujaraloz y a los doce años ya comenzó a servir en una casa acomodada. El agua la iban a buscar con una mula y una cuba: «La balsa a la entrada de Valfarta era para las ovejas y mulas, mientras la balsa buena era para beber. Estaba más alta y recogía el agua que venía de la ermita. Hace años que se enronó la balsa”. También había algo de viñas, oliveras y almendreras: “El regadío llegó a Valfarta hace 40 años, sobre 1980”.

“En Valfarta había casas incluso con hasta tres familias” y cuando Ángel iba a la escuela en clase eran de unos 15 a 20 chicos y chicas “Ahora no queda nadie”. A los 13 años ya fue pastor, Ángel fue rebadán de ganado y entre cuatro hombres llevaban un rebaño de unas cuatrocientas cabezas de ganado lanar. A los 14 años marchó a Cataluña “Aquí no se cogía nada”. Eran cuatro hermanos y una hermana, toda la familia marchó durante nueve años a trabajar a una finca de Cataluña: “Era una finca que casi estaba entre las tres provincias, Tarragona, Barcelona y Lérida, por La Panadella”.  Luego, Ángel volvió a su Valfarta natal.

“Los primeros tractores había que solicitarlos”, primero tuvieron un Lanz de 38 caballos que tenían que enchegar con una candileja, luego llegaron los Ebros de 45 caballos: “El paso de mulas a tractores y cosechadoras fue muy sustancial”. La primera cosechadora la llevaban arrastrada por el tractor, era una Santana, luego tuvieron una Class.

Dance Valfarta (2)

Dance de Valfarta

Ángel ha vivido toda la vida el dance. Empezó de pequeño, eran cuatro hermanos y los cuatro comenzaron a danzar pronto. Los jóvenes comenzaban con los volantes, pero él comenzó en un cuadro de mayores. Al tiempo llegó a ser mayoral, cargo que ha ejercido hasta 25 años.

Actualmente en el dance de Valfarta solamente se hacen las mudanzas y los diálogos, las pastoradas ya no se hacen. “Antes venía Vicente Capitán, el gaitero de Sariñena y después se llevaba a Sena en una tartana, había un coche que hacía de correo entre Sariñena y Valfarta”. Ahora de gaitero viene Martín Blecua, leva 33 años, acompañando el dance de Valfarta, y desde hace unos años Leandro Cucalón y Javier Espada. Con el dance se sube en procesión danzando hasta la ermita, la misa es en la iglesia, se sube y se hace un reposo, un descanso, luego se hace el himno de San Miguel.  Se interpretan las diferentes mudanzas: “Ay cardelina, Las aves y las flores, El broquel, San Miguel, Hoy celebramos fiesta… son muy melodiosas”. “En Bordando” es una mudanza que dejaron de danzar y de la que no se acuerdan: “Era muy curiosa y debía de ser muy difícil, por eso se fue dejando”.

“El mayoral de La Almolda dijo que era más bravo el dance de Valfarta”, de La Almolda venía el gaitero Mariano Labat “El Moce”, una vez fueron a danzar a Jaca y cuando pasaron desfilando ante la presidencia Mariano Labat cortó el dance.

El dance estuvo parado los años de la guerra y después, los años que la familia de Ángel marchó. Lo reanudó con mucha ilusión el tío Agustín Labrador, antiguo mayoral, después fue Luis Miguel Dueso. Se hacen cuatro cuadros más el de volantes.

Antiguamente se hacían dichos y motadas, también hubo rebadán: “Había dichos que cada danzante discurría, lo decía cada danzante o algunos danzantes”. Salían de misa y ponían unos bancos alrededor de la plaza para ver el dance y entre mudanza y mudanza decían los dichos: “El rebadán quería hacer el papel de mayoral y rebadán”.

El día después de San Miguel se realiza un pasacalles y por las casas sacan para comer y beber. Ahora se danza el día de San Miguel y el sábado, antes se hacía, además de con palos, con broquel y espadas. Quedan a ensayar el domingo antes de San Miguel.

Dance Valfarta (1)

Ángel de mayoral con su familia que continúa la tradición.

Ahora en Valfarta están pocos, quizá viviendo unas 40 personas y a misa normalmente van ocho o nueve. La juventud, al no tener trabajo, ha marchado y cada vez hay menos gente. Ángel se ha dedicado a los cerdos, cuarenta y cinco cerdas de cría: “Molía la cebada y se lo vendía a uno de Peralta”. Ángel llegó ir hasta pamplona para comprar un cerdo como semental.

Cuando comenzó sobraban danzantes, ahora faltan: “Se hacía el ofertorio, el tarirán y se ensayaba un mes antes, cerca del bar, en plena calle”. El dance de Valfarta continúa vivo haciendo vibrar de emoción cada año, formando parte de las fiestas y de sus gentes. Gracias Ángel por tu gran acogida y por tantos recuerdos.