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José María Cadenas Cancer


José María Cadenas Cancer nació en Lanaja en 1944. Su vida ha transcurrido trabajando en obra civil, en el manejo de maquinaria pesada muy vinculada a las grandes infraestructuras hidráulicas en el Alto Aragón, trabajos que también desarrolló en otras partes de España y en otro tipo de obras. Especialmente trabajó en la ejecución de túneles, que en la práctica respondía a un trabajo completamente minero, contribuyendo en construir una infraestructura hidráulica de gran envergadura que ha permitido el desarrollo de Los Monegros y hemos heredado gracias al trabajo y esfuerzo que él y otros realizaron.

Trabajar en el canal a José María le viene de familia, ya su padre fue obrero dinamitero en el Canal de Monegros, tanto en el túnel de Robres como en el túnel de Mascarata en Lanaja, a la altura del polideportivo, perforados antes de que se interrumpiesen las obras del canal con el estallido de la guerra en 1936. Pues la guerra detuvo unas obras que avanzaban rápidamente y que trajeron trabajo y prosperidad a una comarca, de Los Monegros, muy deprimida a principios del siglo XX.

Aquellas obras habían ido adelantadas, dando prioridad a las partes de mayor dificultad técnica como fueron los túneles, pero también los acueductos, de hecho, el acueducto de las Arcadas (Puyamicos) quedó casi completamente terminado a falta del tablero sobre el que se encajaría el cuerpo del canal. Incluso se comenzó a excavar la trinchera por la zona del almendrero de Escanero. La trinchera respondía, en obra e ingeniería, en el desmonte o corte profundo hecho en el terreno con taludes a ambos lados para construir vías de comunicación, como carreteras o líneas de tren y en este caso el canal.

Acueducto de las Arcadas a medio construir, sobre 1960. Macario Andreu Torralba, fotos antiguas de Lanaja y sus gentes.

De críos, José María y sus amigos iban a jugar al túnel de Mascarata y al acueducto de las Arcadas, rompiéndose más de un pantalón con los hierros que sobresalían del encofrado. El agua solamente llegó hasta poco más abajo del túnel de Robres, desde donde salía la acequia de la Parrala, una acequia que se realizó a pico y pala para llevar el agua a Lanaja. Así que, cuando no había agua en las balsas, iban a la acequia a coger agua para las casas de Lanaja. De la acequia de la Parrala salió después un ramal denominado M-37 que continúo hasta Lalueza. La Parrala quedó en desuso, pero aún se empleó un tramo a contrapendiente hasta “El Partidor”.

En 1956 las obras del canal son retomadas y su padre Guillermo Cadenas volvió a trabajar en el canal. Entre otros trabajos había estado como jornalero para casa Bastaras, pero su experiencia como dinamitero lo hicieron valer para su recontratación en las obras. De lo contento que se puso cuando cobró la primera semana, pidió permiso para salir antes del trabajo y poder llevar el salario a casa antes de que cerrasen las tiendas y poder comprar.

Para la perforación, cuenta José María, se abría una pequeña galería, llamado avance, a veces de hasta 10 metros, según el material a retirar se empleaba pequeñas cargas de dinamita o mediante martillos neumáticos movidos a través de grandes compresores que alimentaban por energía eléctrica desde el transformador construido para este fin. Una vez realizado el avance se procedía a colocar las cargas de dinamita y detonarlas. La detonación hacía caer sobre la galería la voladura que se procedía a retirar por medio de maquinaria, tarea que denominaban “sacar la pega” o “sacar la voladura”. Con palas la cargaban a mini-dumpers el material que extraían de los túneles. En 1963 se comienza a perforar el último túnel del tramo III, antes del acueducto de las Arcadas o de Puyamicos. Lo construye OSEPSA, Obras y Servicios Públicos, S.A. Para el encofrado trajeron un hormigón de Alemania, era un hormigón rápido y que al día siguiente se podía desencofrar y así se adelantaban las obras.

Mientras, José María trabajó para la construcción de pueblos de colonización, para Juan Fernández, hacía escaleras y baldosas, sobre todo mosaico en un taller en Lanaja, con dos prensas, hasta 1964, la empresa marchó a Barcelona y José María no quiso dejar Lanaja, y volvió a trabajar en el canal con OSEPSA. Se había sacado el carnet de conducir y en el canal comenzó a llevar un mini-dumper y allí también aprendió a llevar la pequeña cargadora que empleaban en el túnel. Con el mini-dumper tuvo un accidente, echando marcha atrás, el embrague falló y quedo atrapado contra la pared del túnel, perdió el sentido y quedo muy dolorido, pero no le realizaron nada más que una exploración médica en la que el facultativo dijo: -chaval si no has echao el bocadillo ya no lo echaras… -podría haber sido mortal-.

Es llamado a realizar el servicio militar, lo destinan a Pontoneros lo que le permite especializarse en la conducción y manejo de maquinaria pesada, aprendiendo a llevar todo tipo de maquinaria, bulldozers, Retroexcavadoras, cargadoras, grúas, se apunta a todo y hace muchos cursos en el destacamento de escuela práctica en el soto de la Almozara.

En uno de los permisos volvió al canal, entre el túnel de Mascarata y el siguiente túnel antes del acueducto de las Arcadas, por Puyamicos. Estuvo un mes y con lo que ganó se sacó el carnet de 1ª para llevar camiones. Estuvo de peón de los albañiles, tanto hormigonando como haciendo las juntas. Entre paño y paño de hormigón terminado ponían brea para sellar, eran las juntas de dilatación que impermeabilizaban con brea y que protegían con losas de hormigón, como ladrillos, que iban cubriendo la junta para la cual, cada paño, presentaba su ranura para su encaje. 

Después del servicio militar, José María enganchó con Eugenio Tortajada Martínez, empresario de maquinaria pesada y obra civil vinculado a Sariñena. Con Tortajada trabajó en la acequia de Pertusa, allí coincidió con Liborio Maestro Camón. Se acuerda perfectamente, empezó a trabajar allí el 22 de febrero de 1972, a los mandos de una Caterpillar cargadora, rebajando un cerro que quitaron completamente, el trabajo era ir hacer el embaste, ir allanando la base, para luego nivelar y perfilar o abrir la caja del canal o la acequia dependiendo de la sección de la misma, ya sea trapezoidal o rectangular y en sus dimensiones determinadas que van variando a lo largo del recorrido. Aunque no estuvo mucho, el trabajo allí iba bastante torcido, se habían complicados varios tramos.

Se fue a la renovación de la vía ferroviaria entre la línea de Lérida a Zaragoza, que además se estaba electrificando, sería por los años 1973 a 1974. Su trabajo fue el transporte de obreros, llevaba a una cuadrilla de Lanaja todos los días en un Land Rover. Luego se fue con Isidro Huerva y Sebastián Buisac, habían constituido su propia empresa “Los Cuñados” y con ellos José María trabajo haciendo obra civil y excavando cimentaciones para casas y granjas con una retroexcavadora mixta que compraron.

En 1979 comenzó con Auxini S.A. donde estuvo 17 años y 3 años más cuando fue adquirida por ACS, de Florentino Pérez. Para Auxini S.A. era del INI (Instituto Nacional de industria). Trabaja en la construcción del Canal del Cinca, lleva todo de maquinaría, tanto camiones como dumpers-extraviales de gran tonelaje Estuvo en el tercer tramo del canal del Cinca, a la altura de Tardienta cerca de la unión del Canal del Cinca que se une al canal de Monegros en el conocido Abrazo de Tardienta, inaugurado el 12 de julio de 1982. De allí pasó al túnel n.º 19 del canal del Cinca, una obra bastante larga, entre unos 6 a 7 kilómetros de longitud, entre Sesa y Tramaced. Era muy largo y muy complicado, salió una falla además y en la obra del túnel manaba mucha agua que complicó todo el trabajo, todo era barro.

En el túnel le pilló el 23 F, el golpe de estado de 1981. Estaba de turno de tarde, había unos respiraderos, perforados desde la superficie al interior del túnel, por ellos bajaban la manguera de la cisterna de combustible, para repostar las máquinas, alguno tenía hasta 96 metros de profundidad, eran tubos metálicos donde un maquinista unía con un alambre la antena de su radio para escucharla. Así se enteraron que había un lio monumental en Madrid, que habían asaltado el congreso. Aquellos respiraderos luego sirvieron para echar el hormigón y hormigonar la bóveda del túnel, los hastiales (laterales) y el arco.

El túnel se abrió de boca a boca empleando maquinaria. Se empezó con un topo, herramienta neumática de perforación que iba abriendo paso para que luego entrase la maquinaria. Luego, a través de una cinta se transportaba el material sobrante hasta el exterior, hasta una tolva que iba cargando los camiones. Cuando hacían los cambios de turno, avisaban por teléfono al operario de la cinta, que estaba en el exterior, le pedían 15 segundos y se montaban en la cinta que los transportaba al exterior. Una vez fuera tenía que detenerse antes de que se empezase a elevar hacía la tolva para bajarse, ya que la cinta iba bastante rápida realmente era una temeridad.

A medida que iban perforando, en el techo iban colocando unos anillos metálicos, solamente en el techo que los anclaban al techo. Tenían un límite, al ir avanzando no podían poner un determinado número de anillos sin hacer los hastiales, una vez habían avanzado tanto solo colocando anillos que un ingeniero les dijo: – estáis locos, se podía derrumbar el túnel por el peso.

En ese periodo también se construyó por AUXINI el Embalse de Valdabra(1982), en el canal del Cinca, y el Embalse del Torrollón (1982), en el Canal del Flumén en los que José María participo en los trabajos de preparación del terreno.

Seguido, José María estuvo 3 años trabajando en la carretera del puerto de Monrepos, entre 1983 y 1984, y en la carretera de Cervera a Guissona, aunque de vez en cuando lo bajaban al tramo IV del canal de Monegros a hacer de embaste. Para rebajar las zonas iban con las máquinas labrando, clavando profundamente las púas de su Komatsu, podían con todo, para luego las maquinas pudiesen retirar todo el material, dejando la base para hacer el canal.

En 1993 estuvo trabajando, durante un año, en el metro de Madrid, en el tramo 9, desde príncipe Pio a Moncloa, entrando desde Princesa. Metido en el túnel trabajando con una OK-RH6 a la que se le quito la cabina para que entrase dentro del túnel, También estuvo en la autopista de Madrid a Valencia, en el tramo de Tarancón a Honrubia, y en la sierra de Madrid abriendo una carretera o realizando, a petición expresa de un ingeniero, con el que anteriormente había trabajado José María, la excavación de la cimentación para una gran chimenea para una planta de bio-gas, posteriormente estuvo en Solsona construían una carretera pero de allí se le llevaron la máquina, había ocurrido el desastre de Aznalcóllar con la rotura de la presa de la balsa de decantación de la mina de Los Frailes y requirieron de toda la maquinaria posible para contener el derrame.

Con la absorción de Auxini S.A. por parte de ACS, José María terminó en el parque de Valdemoro, con la maquinaría vieja. Allí estaba a disposición y le podían mandar a cualquier obra en cualquier parte de España -coge el coche y vete a La Coruña-. Si no había faena allí estaban, haciendo algo de mantenimiento, tomando el sol hasta que vio una oportunidad de marchar y en 1998 abandonó la empresa.

Con la indemnización que le dieron, José María, con 54 años, se compró una mixta y se puso de autónomo. Realizó gran cantidad de trabajos, en las modernizaciones de regadíos y concentraciones parcelarias o excavar las cimentaciones, como fue el caso de la urbanización Antonio Beltrán de Sariñena. En invierno trabajó de nuevo en el canal, con Riegos del Alto Aragón, realizando conservación, reparaciones o limpieza, quitaban juntas viejas y las reponían, la brea se estropeaba con el tiempo, cambiaban paños deteriorados, soleras… estuvo cinco inviernos hasta que se jubiló.

La red de canales y acequias supuso una gran obra de ingeniería, que fue evolucionando a lo largo de su construcción, a través de diferentes técnicas constructivas y el desarrollo tecnológico y el empleo de mejor y mayor maquinaria. Obras, especialmente la del canal de Monegros reivindicada y necesitada, por las mujeres canalistas de Lanaja y la amplia población de Los Monegros.

El canal de Monegros
Ni lo hacen ni lo harán
Porque los ricos no quieren
Que los pobres coman pan.

Todos en Lanaja
Quieren el canal
Menos Antonio Tesudo
Y Marcellán.

Un canal que se empezó a pico y pala, apisonando manualmente el embalse de la Sotonera, de comenzar a utilizar maquinaria pesada a vapor a la más avanzada maquinaria que se emplea actualmente. En 1956 las excavaciones aún se ataluzaban a mano, picando, no había mucha maquinaria, recuerda José María. En los años 90, trabajando en el V Tramo del canal de Monegros, donde también estuvo José María, se mecanizaron completamente, hasta llevar un cazo de 4,40, para hacer los taludes, casi la máquina no podía con el cazo tan grande -ha habido una gran innovación-. Las primeras máquinas eran sin cabina, y el primer aire acondicionado, recuerda, se lo pusieron al revés y en vez de enfriar aportaba calor. Hasta 1992 no tuvo un aire acondicionado en condiciones en una máquina.

Sin olvidar las diferentes plantas de hormigón que se instalaron, Auxini S.A. instaló una en la Cartuja de Monegros, antes del acueducto lanzado de La Cartuja, otra en la boca norte del túnel de Alcubierre, en Villanueva de Sigena y otra en Peñalba para el tramo V de Monegros II donde se hizo el acueducto de Valcabrera.

El canal es reflejo de nuestra historia, de antes de la guerra a después, del empleo de mano de obra a pico a pala a los mayores avances en técnicas constructivas y maquinaria. Es reflejo de los tiempos, un sistema el de Riegos del Alto Aragón que aún no ha terminado de construirse y actualmente se está modernizado por riego aspersión y goteo, y que continúa extendiéndose. Su yerno Pedro Luis Armañac Nasarre, técnico de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) es consciente del legado que dejaron. A Pedro Luis Armañac, la historia del canal también le viene de familia, su abuelo materno ya estuvo trabajando en la construcción de La Sotonera, el abuelo paterno fue uno de los primeros regantes del sistema en Almudevar, y él lleva 40 años trabajando en los RAA, siempre ha admirado la obra y el sistema que conoce a la perfección.

Su familia, trasladada a la Cartuja de Monegros, regentó el bar del pueblo, aunque no iba muy bien y su padre tenía que ir a trabajar a parte. Con la construcción del canal el pueblo se vio lleno de vida, fue como una explosión, un salto brutal y el bar comenzó a funcionar, trabajaban muchísimo. También pasó lo mismo en Lanaja y otros pueblos, con la llegada de Auxini en 1982 para construir el IV tramo del Canal de Monegros. los salarios y oferta de trabajo en la zona aumentaron de forma brutal, se pasó de ganar de unas 30.000 pesetas al mes trabajando en el campo a las 150.000 pesetas en las obras del canal siendo una época prospera.

No obstante, es un sistema complejo, a veces bastante desconocido para lo importante que resulta. José María y Pedro hablan del canal de Monegros y sus distintos tramos, tramos que suelen coincidir con los puntos Kilométricos donde se encuentras las compuertas trasversales, y que se tardó décadas en construir, estas compuertas transversales son fundamentales para la explotación del canal con ellas se regulan los caudales circulantes y permiten el control de los niveles en el canal e incluso cortar el caudal, ya sea por obras, mantenimiento o ante cualquier eventualidad. Ambos señalan los diferentes tramos del Canal de Monegros:

Tramo I Canal de Monegros 1915-1920:

Del Embalse de la Sotonera hasta las compuertas transversales del Acueducto de Tardienta. Aquí recibe en 1982 el Canal de Monegros las aguas del Cinca en el citado Abrazo de Tardienta. En este tramo salen las Acequias de La Violada, Acequia de la Q y El Canal del Flumen.

Tramo II Canal de Monegros 1929-1933:

Del final tramo I hasta la boca sur del túnel de Robres, donde se encuentran dos compuertas transversales.

Incluye el Acueducto de Tardienta, obra de gran dificultad técnica para la época que enlaza los tramos I y II del Canal de Monegros (1933-1940).

Tramo III Canal de Monegros 1935- 1979:

En 1935 las obras estaban en marcha como ha mencionado José María, pero fueron interrumpidas por la guerra, su desarrollo continuó durante varias décadas En 1984 seguía siendo el último tramo construido del Canal de Monegros.

Del final del tramo II hasta 100m aguas arriba del inicio del Acueducto de La Cartuja, a lado de la Cartuja de las Fuentes, donde existen dos compuertas transversales.

Tramo IV del Canal de Monegros, túnel de Alcubierre 1956-1960:

Desde el final del tramo III hasta la boca Sur del túnel de Alcubierre.

La construcción del Acueducto de La Cartuja en este tramo para salvar el barranco de Las Negras se hizo con un método pionero para la época denominado “lanzado”.

El túnel de Alcubierre, entre 1985-1987, se debe reparar con inyecciones y se vuelve prácticamente a hormigonar todas las soleras al quedar muy deteriorado desde su construcción en los años 50. Siendo el coste económico superior a realizar un túnel nuevo.

Tramo  V del Canal de Monegros. (1990-1998)

El tramo V lo comieza Auxini y lo termina OCS porque como a mencionado José María en 1997 acabó adquiriendo AUXINI, luego será ACS, grupo de Florentino Pérez.

Del final IV tramo del Canal de Monegros, hasta el Embalse de Valpatao, del final de este tramo sale La Acequia de Ontiñena.

Tramo I y II Canal de Sástago (1990-2001)

Al salir de la boca sur del túnel de Alcubierre en la llamada bifurcación donde se ubican las compuertas transversales sale hacia Bujaraloz el Tramo I y II del Canal de Sástago.

El Canal del Cinca:

La construcción de los tramos I, II y III del Canal del Cinca se desarrolló fundamentalmente entre los años sesenta y comienzos de los ochenta, encontrándose el tramo I ya en obras en 1961 y estando completada la continuidad del canal hasta Tardienta en 1982, año en que se produjo el Abrazo de Tardienta.

De este Canal salen las siguientes obras más importantes:

Acequia izq. Del Vero
Acequia de Selgua.
Canal de Terreu
Acequia de Pertusa
A-19
A-20

Resaltar que tal y como iban avanzando las obras del canal se desarrollaban los planes coordinados de los sectores de riego que consistían en hacer acequias, desagües y caminos para poner en regadío miles de hectáreas.

José María recuerda a muchos de sus compañeros, a Antonio López, que trabajaba de plantero en la planta de hormigón, hacía el hormigón y le llenaba el dumper, Juan Camas (Juanito), Machín y Viñas, que paleaban el hormigón para el encofrado –a paladas p´arriba-. Una vida dedicada laboralmente al Canal de Monegros y Canal del Cinca, un legado de obras e infraestructuras hidráulicas que hoy en día permite regar y vivir en nuestros pueblos. Un legado que ha permitido que también parte de su familia se dedique profesionalmente a la gestión y conservación de dichas infraestructuras, su hija Victoria trabaja actualmente en el Embalse del Torrollón y su hijo José María en el Embalse de Barasona, su yermo Pedro Luis en la zona regable del canal del Cinca y Embalse de Las Fitas o Antonio Lana su otro yerno que comenzó en Sacyr en la planta que hubo cerca del cementerio de Sariñena cuando hacían canaletas para los nuevos regadíos, y que desde entonces se dedica a la conservación de obras hidráulicas. Todos trabajan para lo que ellos crearon ayer y nos beneficiamos hoy, y como dice Pedro –queremos dejar mejor para mañana-.

Gracias a José María y a Pedro, por contar la verdadera historia del canal, la del trabajo y esfuerzo de quienes lo construyeron.

Túnel de Alcubierre


El canal de Monegros responde a una extraordinaria obra de ingeniería constituyendo, en sí misma, una de las obras hidráulicas más importantes de la ingeniería civil española del siglo XX. Su complejidad llevó a grandes soluciones técnicas y arquitectónicas, presentando una serie de obras muy específicas a lo largo de su recorrido como fueron el acueducto de Tardienta, inaugurado en 1914 o el mismo abrazo de Tardienta, conectando el Canal de Monegros con el canal del Cinca, y el, aunque poco conocido, pero no menos importante, túnel de Alcubierre, o también conocido como túnel de Castejón.

Boca Sur o boca de salida del túnel de Alcubierre, canal de Monegros.

Adentrándonos en el túnel de Alcubierre, descubrimos una compleja obra de perforación que atraviesa parte de la sierra de Alcubierre para regar la zona sur de Los Monegros, la denominada zona Monegros II dentro del canal de Monegros.

Sin duda, el canal de Monegros logró transformar el paisaje y la economía de la zona de Los Monegros, formando parte de los planes de Riegos del Alto Aragón, de unas políticas hidráulicas que llevaron el agua al secano oscense, pero que, para muchos pueblos afectados por embalses, supuso perder, a la fuerza, sus pueblos y tierras.

Pero también significó empleo, un trabajo muy duro, obrero, que en el caso del túnel de Alcubierre fue más propio de la minería, tanto técnica como constructiva.

En su memoria, la de obreros, presos y fallecidos durante su construcción, recordamos el túnel de Alcubierre.

Plan de Riegos del Alto Aragón

A finales del siglo XIX, Joaquín Costa sueña con la regeneración y modernización, impulsando, entre otras iniciativas, los proyectos de los Riegos del Alto Aragón. Un sueño que comienza a materializarse en 1902 con el Plan General de Canales de Riego y Pantanos, conocido también como el Plan Gasset. Pretendiendo, con el canal de Monegros, llevar el agua a las llanuras de Almudevar y Tardienta y «más tarde a la región de los Monegros» (Plan General de Canales de Riego y Pantanos de 1.902, sustentada por el Ingeniero Cleto Miguel Mantecón. CHE).

La redacción del Proyecto de Riegos del Alto Aragón es encargada por parte de Francisco de Paula Romaña y Suari, Barón de Romañá, a los ingenieros Félix de los Ríos y José Nicolas Sabater quienes, junto a las ideas de Rafael Izquierdo, lo realizan quedando aprobado, técnica y económicamente, por RR. OO de 1º de marzo y 29 de septiembre de 1913. El 7 de enero de 1915, a impulso del entonces ministro de fomento Javier Ugarte, se promulga la ley de riegos del Alto Aragón, encargando al gobierno la ejecución de las obras mediante Decreto 12 de marzo de 1915 (Gaceta del 18 de marzo).

Por lo que, el 29 de marzo de 1915, dan inicio a las obras de construcción del Canal de Monegros, una extraordinaria obra de ingeniería que transforma sustancialmente la seca comarca aragonesa en fertiles tierras de regadio: «A la distancia de setenta y cinco metros de la carretera de Zaragoza a Francia, hacia el pantano de la Sotonera, en el término municipal de la Villa de Almudévar» (Acta de inauguración de las obras de Riegos del Alto Aragón).

“El sistema de Riegos del Alto Aragón está constituido por la puesta en regadío de las tres zonas fundamentales de una extensión de 50.000 hectáreas, 60.000 hectáreas y 40.000 hectáreas, cada una que son la del Canal del Cinca, Monegros alto (zona de Monegros por encima de la sierra de Alcubierre), Monegros bajo (zona de Monegros por debajo de Ja sierra de Alcubierre)”.

Nueva España, 1 de octubre de 1959.

Canal de Monegros

El canal de Monegros responde a una red hidráulica que recoge las aguas del río Gállego y del Cinca, encontrándose en el abrazo de Tardienta y discurriendo hacia la zona árida de Los Monegros. Una gran obra hidráulica que recorre 133 km alimentado por los ríos Gállego y Cinca. Aguas que son almacenadas por medio de embalses de cabecera/aportación: “Las aguas que se aprovechan del Gállego en Riegos del Alto Aragón (zona de Monegros Alto), se derivan del Gallego por la presa de Ardisa y por el llamado canal del Gállego de una capacidad de 90 metros cúbicos, se conducen al pantano de La Sotonera con capacidad de 189 Hm3 donde se rulan y distribuyen para utilizarlas en la zona antedicha” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).

El canal de Monegros parte del embalse de la Sotonera con un caudal inicial de 90 m3/s abarcando una superficie regable de unas 110.000 ha: “Del pantano de La Sotonera sale el canal de Monegros que riega la zona de Monegros Alto y atravesando la sierra de Alcubierre por un túnel de cinco kilómetros, regará la zona de Monegros Bajo” (Nueva España, 1 de octubre de 1959).

De acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Ebro, el canal de Monegros se divide en dos grandes sectores Monegros I y Monegros II y subdivididos en seis subtramos, correspondientes a diferentes constructivas y operativas.

Monegros I (85 km): Va desde el Embalse de la Sotonera hasta el túnel de la Sierra de Alcubierre. Se divide en cuatro tramos principales:

  • Tramo I (subdividido en Ia y Ib): Discurre desde el embalse de la Sotonera, cruza el canal de Violada y llega hasta el conocido “Abrazo de Tardienta”, donde confluye con el canal del Cinca. En el abrazo nace el canal del Flumen y la acequia Q.

    Tramo I a Entre el Embalse de Sotonera y el Canal de Violada 90 m3/s.
    Tramo I b Entre el Canal de Violada y el Abrazo de Tardienta 90 m3/s.
  • Tramo II (subdividido en IIa y Iib): Continúa desde el abrazo de Tardienta (atravesando zonas como Tardienta y Robres).

    Tramo II a Entre el abrazo de Tardienta y el origen de la acequia Q 70 m3/s.
    Tramo II b Entre el origen de la acequia Q y el túnel de Robres 70 m3/s.
  • Tramo III Entre el Túnel de Robres y la trasversal de almenara de San Juan 60 m3/s.
  • Tramo IV: Entre transversal de almenara de San Juan y túnel de Alcubierre 53 m3/s.

    Monegros II (48 km): Abarca desde la boca sur del túnel de la Sierra de Alcubierre hacia el sur y el este. Se subdivide en dos tramos más:
  • Tramo V: Parte de la salida sur del túnel de Alcubierre hacia el Este, con una longitud de unos 20 km. De aquí surge la ramificación del canal de Sástago.
  • Tramo VI: El tramo final del sistema principal.

Una detallada descripción de la época la da Nueva España, 1 de octubre de 1959, especificando los tramos hasta entonces construidos, el túnel y sus distintas derivaciones:

Este canal se divide en cuatro tramos, antes del citado túnel.

El primer tramo, con longitud de 21 kilómetros y una capacidad máxima de 90 m3 s., salen en su margen derecha la acequia o canal de La Violada y otras de menor importancia y en la margen izquierda del canal del Flumen. Unos 100 metros antes de la toma del canal del Flumen se injerta en el canal de Monegros el canal del Cinca, que conducirá los caudales necesarios para el riego ele la zona de Monegros Bajo.

El tramo segundo del canal de Monegros comienza en el acueducto de Tardienla y tiene una longitud de 25 kilómetros con capacidad de 70 m.3 s. De este tramo por la derecha se deriva la acequia Q, en las proximidades de la ermita de Santa Quiteña y otras varias que regarán la zona propia del tramo segundo del canal de Monegros.

El tramo tercero, con una longitud total de 22,7 kilómetros y capacidad variable desde 65 m.3 s. a 53 m.3 s. se encuentra construido en un primer trozo de 4,5 kilómetros; un segundo trozo de 9 kilómetros, que sólo está hecha la excavación; un tercer trozo construido de 1,1 kilómetro y un cuarto trozo de 8 kilómetros sin construir. Del trozo primero se deriva el canal de Lanaja y Sariñena y acequia de Cantalobos.

El tramo cuarto, con una longitud de 16,1 kilómetros, se halla pendiente de ejecución y tendrá una capacidad de 63 m.3 s.

El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre, que actualmente está en construcción.

Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.

El túnel de Alcubierre

El túnel de Alcubierre marca el inicio de Monegros II, siendo final del tramo IV y el inicio del tramo V. Un túnel que permite al canal de Monegros atravesar la sierra de Alcubierre con una longitud inicial de 5.169 metros, que se comienza a construir en 1956 y entra en funcionamiento en 1960.

El Noticiero, 11 de febrero de 1956.

La perforación del túnel sale a subasta por un importe cercano a las 120.000.000 pesetas, dándose publicidad en el diario altoaragonés de Nueva España en su edición del 17 de marzo de 1956: “El túnel de Alcubierre, con el acueducto de Tardienta, son las obras cumbres del canal de Monegros, la base técnica del sistema, cuya finalidad es transportar el agua venciendo arduos obstáculos naturales a sus últimos objetivos la zona monegrina”.

Su adjudicación, de la contrata del túnel que atraviesa la sierra de Alcubierre, informa Nueva España el 14 de junio de 1956 y el 18 de julio de 1956 da cuenta del inicio de las obras: “Obras del Proyecto del túnel de Alcubierre (en el Canal de los Monegros), trozo 4º, el 21 de julio de 1956. El propósito es regar las 68.130 hectáreas situadas tras la sierra de Alcubierre además de la propia zona de 52.435 hectáreas”.

La empresa adjudicataria resulta ser Marcor S.A., con sede en Madrid, calle General Mola, 9. Una empresa constructora que formó parte en la ejecución de grandes obras públicas de infraestructura hidráulica y ferroviaria española. Su participación, en el canal de Monegros, se basó en la ejecución del túnel de Alcubierre definida como “Una de las obras de ingeniería más complejas integradas en el trazado de este canal”. La dirección técnica es por parte de Juan Martínez Navarro y Navarro, la dirección estatal por los ingenieros Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras públicas, Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Camilo Mazzuchelli Muñoz y Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes Ramón Escartín Bescós y Serafín González Tolón.

Las obras son iniciadas en agosto/septiembre de 1956 “Se trata de un túnel revestido de 4.956,40 metros, para un caudal de agua de 51 metros cúbicos. Su coste total está calculado en 88.484.000 pesetas, de las que se han invertido ya 34.629.103 pesetas, estando prevista su terminación para el 30 de julio de 1960” (Túnel de la sierra de Alcubierre. Situado en el tramo IV del canal de Monegros) Nueva España 13 de noviembre de 1959. Siendo su finalización prevista para 1960: “En cuanto al túnel de Alcubierre, su terminación está prevista para el año 1960 y su longitud es de unos cinco kilómetros” (Nueva España, 9 abril de 1959).

“El tramo quinto lo constituye el túnel de la sierra de Alcubierre que actualmente está en construcción. Desde la salida del túnel el canal se halla en estudio.”

 Nueva España 2 de enero de 1959.

Para su construcción se aplican técnicas propias de minería, tanto en la perforación como en la extracción de los materiales por medio de vagonetas y pozos. Para ello se construyeron cuatro pozos de evacuación con montacargas para vagonetas y uno por medio de rampa, con un recorrido de hasta 60 metros de altura en alguno de aquellos pozos: “El túnel ha de tener 5 kilómetros y una luz de 5 por 7 metros” (El Noticiero, 27 de enero de 1957).

Construcción del túnel

El túnel es construido mediante perforación, barrenando y martillos neumáticos movidos por compresores, empleando explosivos y extrayendo continuamente el material resultante. Además de las bocas de entrada y salida, boca Norte y boca Sur, se construyen una serie de pozos con jaulas, elevadores, y una serie de railes para mover las vagonetas mediante caballería. Posteriormente se hormigona la bóveda, los muros laterales y la sección del canal. Todo un entramado constructivo complejo para cuya realización se excavan 245.000 metros cúbicos, empleándose 87.000 metros cúbicos de hormigón y 20.000 toneladas de cemento con un presupuesto de contrata de 114.743.128,60 pesetas (Nueva España – 15/05/1960).

Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera recuerdan perfectamente el trabajo de construcción del túnel. Para su perforación mecánica se emplearon barrenas, un tipo de barrenas hexagonales, era todo salagón, y primero iban introduciendo una barrena de 1 metro y así iban introduciendo sucesivamente una de 2 m., 3 m., 4 m. hasta finalmente una de 5 m. para colocar definitivamente el explosivo. Introducían cartuchos de dinamita y una vez preparado realizaban la detonación y explosión. Para ello solían apartarse bastante, colocándose lejos de la carga para detonarla con seguridad. Luego procedían al desescombro, retirando todo el material y cargando a pala las vagonetas que evacuaban por medio de los pozos con sus respectivas jaulas.

También perforaban con martillos neumáticos. En superficie se instalaron unos grandes compresores, cada uno igual pesaba 20 toneladas que funcionaban a gasoil y alguno puede que eléctrico. Por medio de unas mangueras llevaban el aire comprimido de los compresores al interior del túnel excavado para mover los martillos neumáticos. Carmelo trabajó también de ayudante de tubero, instalando las mangueras para los martillos.

A su vez, dentro del túnel instalaron railes por los que circulaban las vagonetas, a veces empujadas por hombres y otras con mulas que llevaban hasta las bocas o pozos, en estos últimos donde estaban las jaulas. Por medio de los elevadores, las jaulas, subían las vagonetas llenas para extraer toda la piedra y tierra, la voladura. Una vez en superficie basculaban las vagonetas y las volvían a bajar por las jaulas; al igual que en las minas.

El padre de Flor se dedicaba al mantenimiento y reparación de los montacargas, que en el argot minero llaman “Jaulas”, principalmente de los motores. Mientras Carmelo Morón Buil, que comenzó a trabajar en el túnel con 14 años, lo hace ingresando en el taller, que era más bien como una herrería, había fragua, yunque… y allí repasaban las barrenas, martillos y picos, las ponían como nuevas, las pasaban por la fragua y templaban, con gasoil y aceite, dejando bien los cortes.

Trazado del túnel de Alcubierre.

Para ello se empleó gran cantidad de trabajadores, hasta alcanzar un máximo de 300, algunos llegados de Asturias y otros presos, contando con un destacamento de 93 reclusos, además de contar con mano de obra de las poblaciones cercanas, como Castejón de Monegros, Valfarta, La Almolda y Bujaraloz. Javier Giral Ezquerra apunta que casi todo el pueblo de Castejón de Monegros y pueblos como Bujaraloz y La Almolda fueron a trabajar al túnel: -También vino mucha gente de fuera, brigadas de trabajadores y presos. Tenían vigilantes, guardias de los presos además de la guardia civil-.

Muchos son alojados en barracones en la misma zona del túnel, incluso masadas, parideras y casas del mismo Castejón de Monegros son utilizadas para albergar familias que acudieron para trabajar en el túnel. La familia de Flor Nieta Extremera fue una de aquellas familias que vinieron a trabajar al canal. La mayoría de los que vinieron como trabajadores eran asturianos, gallegos, de muchas partes de España. Aunque algunas mujeres se quedaban en las casetas que había cerca del túnel, muchos trabajadores y sus familias se alojaron en casas en Castejón de Monegros; este fue el caso de la familia de Flor.

Cándida Buil Farled, natural de Castejón de Monegros, recuerda como trabajó mucha gente que se quedaban a dormir por las masadas -Para hacer el túnel empleaban dinamita y un primo hermano de mi marido murió en una explosión-.También apunta lo mismo Javier Giral Ezquerra: «Muchos se quedaban por las mases del monte y muchos otros en el pueblo, por las casas de Castejón. Construyeron barracones de madera que luego desmontaron, vivían allí, con cocinas y cocineras, eran gentes principalmente del norte. Los domingos bajaban a misa a Castejón hasta que hubo un incidente con uno que se pasó con la bebida y el cura empezó a subir a los barracones para hacer misa allí. También construyeron alguna vivienda para trabajadores que no eran presos».

A lo largo del recorrido se construyeron cuatro pozos. Jesús Ainoza Arled estuvo trabajando de boca a boca, de la boca de entrada a la boca de salida: «Desde cada punto se perforaba para encontrarse en el medio». Aquellos pozos eran los siguientes:

  • El pozo n.º 1 se encontraba en Jubierre, cerca de la boca de entrada del túnel. En sus inmediaciones se estableció la planta de hormigón para la construcción del túnel.

Planta de hormigón en el pozo n.º 1.

  • El pozo n.º 2 en la masada del General, allí estaban los barracones de los presos, pues en el túnel trabajaron presos. Los barracones los recuerda de tela y las mujeres de los presos se quedaban por las masadas, casetas, corrales y parideras, por la de Luquetas, la Carpeta, la Barrera, corral del Secretario y la masada del Tendero, donde vivía una familia. Al otro lado de los barracones, en una plana los presos hicieron un campo de fútbol y los de Castejón de Monegros iban a jugar al fútbol con los presos. También los presos bajaban a Castejón de Monegros, a comprar, a misa…

Pozo n.º 2 y balsas de refrigeración de los motores.

  • El pozo n.º 3 estaba en la zona conocida como «Lo Romeral».
  • El pozo n.º 4 se hallaba en lo de Gabín, era de galería, no era propiamente un pozo y se accedía por medio de una rampa. Una vez a una vagoneta se soltó y al bajar pilló a uno que lo mató.
  • La boca de salida queda entre el monte de Castejón y el de Sena.

Su proceso constructivo queda bastante aproximado gracias a la crónica realizada por El Noticiero, en su edición del 27 de enero de 1957:

Para realizarla se ha dispuesto la apertura, poco más o menos simultánea, de esta boca Norte y de la Sur (todavía no iniciada) y tres pozos, distantes sobre los 1.5000 metros, logrando así 8 tajos y dando lugar al mayor número de obreros y la posible celeridad a las obras. El número 1, primero visitado ha de tener 45 metros de profundidad, está ahora en los 19, su amplitud es de 5 por 6 metros y conforme se va profundizando, se reviste de una fuerte pared de ladrillo para evitar los desplomes. Ahora las tierras se extraen a torno, pero se van a colocar montacargas que suban y bajen las vagonetas ya cargadas. Para ello hace falta el tendido de línea eléctrica en 8 kilómetros, transformador y derivaciones que, como ven, llevamos adelantados, asentamiento de motores, mucho más potentes que los compresores, balsas que nos faciliten el agua para refrigeración, aparte de la indispensable para la obra.

Llegamos al pozo número 2; la excavadora terminó en una semana una gran balsa de 25 por 10 por 6 metros en espera de que las nubes la llenen del líquido elemento; está terminado el polvorín, según se requiere por las disposiciones vigentes, capaz para 5.000 kg. de dinamita (hoy se gasta una caja diaria). El pozo llega a la profundidad de 22 metros y ha de tener 55; en el momento de nuestra llegada van a prenderse fuego a los barrenos…

Llegamos al pozo número 3, apenas iniciado; este sólo ha de llegar a los 35 metros de profundidad.

Hay que añadir que los obreros son al presente alrededor de los 100 (no pueden ser más), que la empresa trajo de Oviedo, los restantes de la tierra; cuando las obras estén en pleno desarrollado, se doblarán y más y más.

Igualmente queda recogido en El Noticiero del 15 de mayo de 1960 con motivo de su inauguración:

Lo realizado

Además de la total perforación, cuyas obras comenzaron en septiembre de 1956, se ha terminado el revestimiento de la bóveda superior con un espesor de 60 centímetros de cemento, para evitar los derrumbamientos de la marga que compone la montaña.

Para la construcción se han realizado tres pozos verticales, de uno, 60 metros de profundidad, dotados de montacargas de gran potencia, y otras varias aberturas para respiración e introducción de tubos compresores. Los tres pozos principales, seguramente protegidos por unas casetas adicionales, quedaran abiertos para vigilancia y reparaciones necesarias, dotados con escaleras de emergencia.

Está acabada, pues, la parte más penosa ya que las primeras perforaciones fue necesario hacerlas, hombre a hombre, con pico, dinamita y pequeñas perforadoras.

En el momento actual caben en el túnel, espaciosísimo, grandes excavadoras que prestan servicio ininterrumpidamente durante el día y la noche

Esto permite una aceleración extraordinaria en las obras. Una aceleración todavía superior a la conseguida hasta el momento actual, ya de por si notable, pues toda esta obra se ha realizado, con sus muchas dificultades, en menos de cuatro años, contra todos los pronósticos y venciendo la dificultad de una inundación, en septiembre de 1659. que hizo suspender las obras durante seis meses en algunos lugares del túnel porque el barro los llenaba completamente y obligó a su limpieza y adecentamiento, y a la reparación de toda la maquinarla sepultada bajo el tarquín, que ha sido larga y costosa.

No sólo eso. Sino que la empresa Marcor, S. A., ha tenido que construir toda una red de caminos, barracones abundantes de servicios y montaje de maquinarla; compresores eléctricos, de gasoil, montacargas, raíles interiores y exteriores para vagonetas, locomotoras para las mismas y cien detalles más que escapan a la mirada del profano.

Las obras han sido llevadas, pues, con una rapidez espectacular. Nosotros, que descendimos por el pozo número 2, en la «jaula» (nombre profesional que se da a los montacargas de gran potencia), quedamos impresionados por la magnitud de los trabajos, la profundidad del túnel, la perfección de su realización, pues es imposible distinguir dónde acaba la perforación realizada por un pozo y dónde empieza la del siguiente en aquella subterránea y amplia línea recta que supone el acarreo de la tierra sobrante del túnel y el descenso del material necesario para el abovedamiento.

Se ha realizado la obra, repetimos, con una velocidad y una perfección admirables. Ni un error, ni un fallo en aquella galería, a sesenta metros de la superficie de la tierra, realizada sin otros puntos de referencia que unas plomadas que, con mucho cuidado, se lanzaban desde las bocas de los pozos principales y secundarios.

Para los profanos, pensando un poco, resulta milagroso el avance de esta técnica y la labor detallada y ajustada de los técnicos de Marcor, S.A.

Sólo falta para la terminación del túnel: la construcción de los soportes de la bóveda y la contrabóveda, que se colocará, tras la limpieza, rebaje, adecentado, nivelado y hormigonado (todo esto se realizará en. breve espacio de tiempo) de la galería ya construida y que se puede recorrer tranquilamente desde la boca de entrada hasta el último metro de la parte de túnel artificial.

Es una obligación subrayar especialmente el trabajo Intensísimo que se ha llevado con el máximo Impulso y extraordinaria capacidad, dirigido técnicamente por don Juan Martínez Navarro y Navarro, que durante estos casi cuatro años ha vivido pendiente de la organización, vigilancia  y realización de las obras, secundado por todos los técnicos de Marcor, S.A. y la dirección estatal que ha corrido a cargo de los ingenieros don Luis Sánchez de Ocaña, inspector regional de la XII Jefatura de Obras Públicas; don Fausto Gómez Simón, director de la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli Muñoz y don Pablo Ugarte Balanzátegui y los ayudantes don Ramón Escartín Bescós y don Serafín González Tolón.

También han puesto su máximo es fuerzo los trabajadores de la empresa, cuyo número en la actualidad excede de trescientos, más un destacamento de 93 reclusos que, en régimen de vigilancia, han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel.

El polvorín

En el pozo 2 se construyó un polvorín con la capacidad de guardar unos 5.ooo kilos de dinamita. El polvorín contó con vigilancia. Javier Giral Ezquerra recuerda que su custodia respondía a la Guardia Civil, igualmente lo recuerda Carmelo Morón Buil «Entre las distintas instalaciones existió un polvorín, muy cerca del pozo 2 y siempre custodiado, día y noche, por dos guardias».

La celebración del “Cale”

El túnel es inaugurado el 14 de mayo de 1960. Como obra propia de la minería, con la unión de las galerías y la finalización del túnel, se lleva a celebrar el «cale», que, en obras de ingeniería, especialmente de túneles, representa el instante exacto en el que las excavaciones iniciadas desde dos extremos diferentes (o desde pozos intermedios) finalmente se unen. Se realiza en el destacamento de reclusos, recordando especialmente a los cinco obreros que perdieron su vida durante la construcción del túnel. Una celebración, después de todo, con motivo de los actos de inauguración del túnel y publicado en El Noticiero del 15 de mayo de 1960: «A las diez y media de la mañana, en el destacamento de reclusos, en un altar de campaña construido bajo una cimbra de hormigón, reproducción exacta de las que componen el entramado del túnel, el párroco de Castejón de Monegros, don Antonio Broto, dijo una misa en sufragio de los cinco obreros muertos en accidente de trabajo durante la reconstrucción del túnel«.

El Noticiero, 15 de mayo de 1960.

Asistieron a esta misa las siguientes autoridades de Huesca: El gobernador civil, don José. Hiera Aísa; el gobernador militar, general don José Samaniego y Gómez de Bonilla; el presidente de la Diputación, don Enrique García Ruiz; el delegado provincial de Sindicatos, don Tomás Bonilla; el ingeniero Jefe de la Delegación de Industria, don Gonzalo Martínez Olí de Bretón; el Ingeniero Jefe de Obras Públicas, don Fernando Susín Hernández; don Ricardo Escribaño, ingeniero de Obras Públicas; el comisario Jefe de Policía, don Fernando Santiago Hodson; ayudante de la Delegación de Industria, don Alfredo Lacalle Pena. De Zaragoza asistieron; don Antonio de Diego, delegado del Gobierno en la Confederación Hidrográfica del Ebro; don Camilo Mazzuchelli. Jefe de sección del mismo Organismo; el inspector don Luis Sánchez de Ocaña; don Antonio Amat, ingeniero-consejero de Marcor, S. A.: don Juan Martínez Navarro, también consejero de la empresa; su hijo, don Juan Martínez-Navarro y Navarro, director de las obras del túnel; don Pablo Ugarte, ingeniero de la Confederación; don Mariano Alfonso, abogado de la Confederación; ayudantes de Obras Públicas de la Confederación, don Ramón Escartín y don Serafín González; el señor Castell, ayudante de Obras Públicas, por la contrata; don José Ángel Atienza, abogado de Marcor, S. A.; don Hermelando Corbí Abad, ingeniero de la misma empresa; don José Ricardo Abad Botella, Ingeniero agrónomo; empleados de Marcor, S. A., de Madrid, que está instalada en General Mola, 9, y de Zaragoza, que tiene su sede en General Mola, 60; empleados de la Confederación y amigos de la empresa constructora.

Seguidamente; todas estas personalidades, hicieron un recorrido por el túnel desde la boca de entrada hasta el desnivel del tramo segundo, para salir por el pozo principal número uno. Luego, se trasladaron al tramo del túnel artificial. Todos quedaron maravillados de la rapidez y perfección con que se ha hecho la obra tan gran…

Terminada la visita, se trasladaron al hotel de “El Ciervo”, donde fueron obsequiados por la empresa Marcor S.A. con una espléndida comida.

A los postres, el señor gobernador militar de Huesca pronunció unas palabras y realizó una colecta para las Hermanitas de los Pobres de aquella ciudad. Don Juan Martínez Navarro y Navarro, director de las obras, pronunció unas breves palabras, breves porque Marcor S.A. pone su máxima elocuencia en las obras y no en las palabras y todos acaban de ver las obras, para expresar el agradecimiento de la empresa a las autoridades y a todos los presentes que habían asistido como verdaderos amigos. Si .. servido -dijo- de estímulo y afín a la empresa, ha sido el poder reportar alguna utilidad a estas resecas tierras de Aragón y, en definitiva, de España. No esperamos otra cosa -continuó- que en día no lejano poder ver con legitimo orgullo cómo el agua atraviesa este túnel para llenar de fecundidad y riqueza esta zona de Monegros, cambiando así la fisonomía de una de las partes vitales de Aragón.

Fue largamente ovacionado, no sólo al final, sino también interrumpida varias veces por los aplausos a lo largo de su intervención.

Hoy, domingo, la empresa, para celebrar este final de perforación, obsequiará a todos sus trabajadores, con otra comida de hermandad en Castejón de Monegros.

Gran repercusión va a tener en la agricultura patria y en toda la comarca, eternamente sedienta, de Monegros la construcción del canal del mismo nombre y, como parte integrante e importante del mismo, la del túnel que atraviesa la Sierra de Alcubierre. Por esto, la empresa «Ingeniería y Construcciones Marcor, S.A.», se ha volcado en esta grandiosa obra, con ritmo acelerado y singular acierto, que cambiará la fisonomía

De una región tan Importante en la economía de Aragón, y por tanto, de la patria. – V. S. P.

  Ayer se celebró el «cale», es decir, la total perforación, del túnel que, atravesando la sierra de Alcubierre, permitirá la conducción de agua a la sedienta región de los Monegros del ranal del mismo nombre que se está construyendo, obra que ha llevado a cabo, con una celeridad y una eficacia insuperables, la empresa Ingeniería y Construcciones Marcor, S. A.  

El Noticiero, 15 de mayo de 1960.   

Características del túnel

Finalmente, el túnel es de forma ovoidal, con una altura del túnel de 6.50 metros y anchura máxima de 7.46 metros de diámetro, revestido de hormigón y capaz para un caudal circulante de 51 metros cúbicos por segundo, con un calado de tres metros.

Tiene una longitud total de 6.199,11 metros, oficialmente de 6.185m; 5.161,81 metros es la longitud del túnel natural y 1.037,30 metros la del túnel artificial que la empresa Marcor, S.A., tuvo que aumentar porque la salida, pensada en trinchera, se anegaba con las avalanchas de agua producidas por la lluvia. Terminado este tramo de túnel artificial se construyó una trinchera de salida de 196,85 metros.

El caudal que circula por el túnel es de cincuenta y un metros cúbicos, por segundo, con un calado, es decir una altura de agua, de tres metros. La excavación del túnel supuso 245.000 metros cúbicos y el hormigón invertido 87.000 metros cúbicos. Se emplearon 20.000 toneladas métricas de cemento y contó con un presupuesto que ascendió a 114.743.128,60 pesetas (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).

El destacamento penal de Castejón de Monegros

La construcción del túnel contó con un destacamento final de 93 reclusos comprendidos en el destacamento penal de Castejón de Monegros. El destacamento queda recogido en el «Inventario de destacamentos penales y actuaciones realizadas entre 1936 y 1962 en la provincia de Huesca» (Memorias anuales de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias), figurando el destacamento de Castejón de Monegros entre los años 1958 y 1962 y con el número variable de presos de 69 en 1960 a 72 en 1961; presos vinculados a los trabajos para Ingeniería y Construcciones Marcor S.A. en el túnel de Alcubierre.

Mismamente queda recogido por el Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés SIPCA, entre los diferentes destacamentos penales presentes en la provincia de Huesca: «Como fueron los destacamentos de Barasona, Bisaurri, Castejón de Monegros, Escalona, Fraga, Huesca, Lascuarre-Vilaller, Mediano, Novales y Sabiñánigo» en la provincia de Huesca».

De hecho, el Archivo Provincial de Huesca conservan expedientes de presos de los destacamentos penales de la provincia de Huesca, entre ellos los del destacamento penal de Castejón de Monegros, presos considerados como «Presos comunes».

  • Comunicaciones con el Destacamento Penal de Castejón de Monegros – 1959-1961. ES/AHPHU – P-000076/000001.
  • Relaciones nominales de reclusos destinados a destacamentos penales 1949-1963. ES/AHPHU – P-000087/000001.

El destacamento estuvo próximo al pozo n.º 2 donde se construyeron diferentes barracones, algunas fuentes citan de madera y otras de tela. Allí tuvieron guardias, al igual que a lo largo y ancho de la obra del túnel, además de dormitorios, cocinas, comedores y zonas de aseo. Estuvieron en régimen de vigilancia, redimiendo con su trabajo parte de su pena: «Han cooperado eficazmente, redimiendo parte de su pena por este trabajo que se les paga igual que a cualquier obrero de la empresa y que, por añadidura, se han beneficiado con el Indulto de un mes por la feliz terminación de la perforación de este túnel» (El Noticiero, 15 de mayo de 1960). No obstante, entre los testimonios orales se cuenta que uno de los presos llegó a fugarse del destacamento.

En la memoria colectiva encontramos el relato de Carmelo Morón Buil y Flor Nieto Extremera quienes relatan que hubo hasta unos 100 reclusos trabajando en el túnel para quienes construyeron unos barracones de madera, cerca del pozo 2: «Dormían en los barracones y también tenían cocina y comedor. Además, tenían unos depósitos de agua que iban reponiendo con cubas, para beber y aseo y en invierno se tenían que duchar con agua fría. Hubo seguridad, unos guardias vigilaban la obra y los barracones, no obstante, aún hubo un par que escaparon. Dentro de lo que cabe tenían cierta libertad, incluso bajaban a Castejon de Monegros a comprar y a misa los domingos. Al que era malo no le dejaban ir a Castejón. Además, disponían de servicio médico.»

Muchas empresas se beneficiaron del empleo de mano de obra de los denominados presos del franquismo. Se calcula que entre 700.000 y un millón de personas pasaron por la red de cárceles y campos de concentración del régimen, a los que a muchos se les impuso la obligatoriedad del trabajo para reducir condenas mediante el Patronato de Redención de Penas. La mayoría de ellos fueron presos políticos.

El canal continúa

Tras la construcción del túnel de Alcubierre, el 29 de diciembre de 1961 dieron comienzo las obras de los tramos de Monegros II. Aunque la infraestructura y sus canales de conexión quedaron paralizados durante largo tiempo.

Durante 1985 se aceleraron los trabajos en el Tramo IV del Canal de Monegros y en las embocaduras del propio túnel para permitir de forma efectiva el paso del agua hacia el sur. Las obras se incluyeron formalmente en los planes ministeriales de ampliación y acondicionamiento

La zona regable por el canal de Los Monegros se encuentra terminada en sus tres primeras fases, que corresponden a los tramos, 1.°, 2.° y 3.° de dicho canal. Las obras de construcción del 4.° tramo, que termina en el túnel de la sierra de Alcubierre, así como el acondicionamiento de dicho túnel, se hallan en estado muy avanzado y se prevé que en el año 1986 el agua llegará al otro lado de la sierra de Alcubierre.

Por todo ello, se considera que debían iniciarse las acciones propias encaminadas a la transformación en regadío de los terrenos dominados por dicho canal al sur de la mencionada sierra.

Por todo lo anterior, por Real Decreto 37/1985, de 9 de enero, publicado en el «Boletín Oficial del Estado» número 10, de 11 de enero,- se declaró de interés nacional la transformación en regadío
de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).

REAL DECRETO 1676/1986, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Plan general de transformación de la zona regable de la segunda parte del canal de Los Monegros (Zaragoza-Huesca).

Efectivamente, durante mediados de la década de 1980 se realizan obras en el túnel, solucionando el mal estado del hormigonado. El 15 de mayo de 1985, el entonces presidente del gobierno de Aragón, Santiago Marraco Solana, visita de las obras del túnel Alcubierre.

ES/AACAA – 005493/0001.

Síntesis

Síntesis o a modo de conclusión, esta aproximación a la construcción del túnel de Monegros, dentro del canal de Monegros, expone la gran complejidad que supuso la obra y su importancia en el desarrollo de la comarca de Los Monegros: “Gran importancia tiene esta total perforación del túnel, no sólo como obra de ingeniería, sino como avance social, ya que esto túnel permitirá que el agua mitigue la sed de un territorio extensísimo, tradicionalmente condenado a desierto, importante en la agricultura y economía de Aragón” (El Noticiero, 15 de mayo de 1960).

«Aquellos años fueron muy malos para el campo y gracias a la obra del canal hubo mucho trabajo en Castejón de Monegros y mucha vida. Al acabar el túnel mucha gente marchó, la gente de afuera pero también mucha gente de Castejón, de unos 3000 pasaron a ser unos 1500».

Javier Giral Ezquerra.

«Al final el agua llegó a Valfarta y se hicieron lotes de tierra, dando bastantes».

Cándida Buil Farled.

Concluyendo, la obra permitía regar sesenta y cinco mil ochocientas doce hectáreas de Monegros II, la superficie dominada a la salida del túnel, por el agua, pertenecientes a los términos municipales de Candasnos, Peñalba, Valfarta y Ontiñena, en la provincia de Huesca, y los de Gelsa, Velilla, Pina de Ebro, Caspe, Bujaraloz y Sástago, en la provincia de Zaragoza. Tierras que quedaban convertidas en regadío tras una obra de ingeniería construida con el esfuerzo de trabajadores y los cinco obreros que fallecieron en su construcción. Sin olvidar todo el sufrimiento causado a todos/as los/as afectados/as por obras hidráulicas.

María Teresa Alegre Morel


Entrevista a María Teresa Alegre Morel por Carla Gómez Rivera, 2º Bachillerato IES Gaspar Lax.

Mi abuela, se llama María Teresa Alegre Morel, nació el 18 de abril de 1944 en Belver de Cinca.  Vivía en una finca cerca de Vencillón, en la cual habitaban más familias aparte de la de mi abuela. 

Su padre se dedicaba al pastoreo de ovejas, y su madre se dedicaba a las tareas del hogar, normalmente, aunque había días que también iba con su marido al pastoreo. 

En la familia de mi abuela eran dos hermanos y dos hermanas, pero a día de hoy su hermano mayor Agustín ya no está con nosotros. 

Tiene muchos recuerdos de su infancia, como por ejemplo, el tener que realizar una larga caminata hasta llegar a la escuela, ya que antiguamente no había autobuses, ni coches como ahora para trasladarnos donde nos apetezca en un momento concreto. Además, también se acuerda de cómo eran las clases y las aulas, ya que para calentarse tenían una estufa de leña y solamente llevaban un libro en el que recogían todas las materias. El agua antiguamente no les salía de un grifo como a nosotros, sino que en la finca de mi abuela había un pozo de agua, donde iban a coger el agua necesaria cada día. 

En cuanto al tema de los juegos, se acuerda mucho de jugar a las canicas, a las chapas de las cocacolas o de cualquier botella que llevase chapa y el que más recuerda es el juego de las tabas, que este era bastante peculiar ya que se usaban los huesos de la rodilla del cordero, esos mismos huesos tenían por decirlo de alguna manera 3 funciones al lanzarlo, según la forma en la que caía, es decir podías ser rey, peón o uno más de la partida, pues si al lanzarla te salía rey, mandaba al peón y tenía que hacer lo que le mandase y asi sucesivamente.  

La vida en el pueblo era tranquila, pero a la vez muy dura, ya que si tenías animales y tierras, es un trabajo de realizar todos los días y es bastante cansado, ya que antiguamente no había tractores como los que hay hoy en día y todo lo hacían con animales o en el tiempo de recolectar, lo hacían con sus propias manos, ya que no había máquinas como ahora que recogían el fruto. 

En su casa sí que tenían luz, no como las de ahora, pero sí que tenían luz y un hogar que también les proporcionaba luz aparte de calor. Además también tenían agua potable, ya que la iban a buscar al pozo y esa era el agua que utilizaban para todas sus necesidades, ya que no tenían agua corriente que saliese de los grifos. Mi abuela en su casa tenía toda clase de animales como cerdas y cerdos , patos, pavos, conejos, gallinas y los perros de las ovejas, todos ellos en sus cuadras correspondientes. 

Para divertirse, muchas veces iban a tocar los timbres de las casas o saltaban corrales, además quedaban para ir al monte de paseo, jugaban a los juegos tradicionales. Las fiestas de los pueblos eran parecidas a las de hoy en día ya que había orquestas en las que venía gente a cantar como ahora, quedaban muchas veces entre vecinos y cada uno un día hacía la comida y las celebraban juntos entre vecinos, también hacían concursos de comida normalmente y así la gente se divertía y motivaba para salir. 

Normalmente el trabajo de los jóvenes era en el campo para los hombres y en casa para  las mujeres, ya que hoy en día a las mujeres muchas veces no nos ven capaces de realizar otras actividades que no sean las de casa. 

La casa de mi abuela es bastante grande, pues tiene un comedor en el cual tiene todavía una estufa de leña y en el mismo comedor hay dos habitaciones, después al salir del comedor enfrente hay otra habitación y al girar a la derecha hay otra habitación  y el cuarto de baño a la izquierda con el de las cosas de la limpieza al lado. Y siguiendo el pasillo recto, sales a la cocina y enfrente del pasillo está el hogar. Y una vez que has salido a la cocina enfrente está la puerta del corral.  

El matrimonio en aquella época era un poco duro, ya que la mentalidad de los hombres en muchas ocasiones era un poco machista, pero en el caso de mi abuela no tuvo ningún problema respecto a ese tema, solo que sí que lo recuerda duro, porque en esa época había que trabajar mucho para conseguir las cosas. Las bodas se celebraban normalmente en iglesias, ya que antiguamente la gente era bastante religiosa y celebrarlo en las iglesias era tradición y así quedaba mejor para que la gente no criticase a las familias. Lo que recuerda mi abuela sobre el viaje de novios es algo muy bonito, porque fue la primera vez que salían del pueblo y fueron a Barcelona, recuerda que había bastantes coches que brillaban con la luz del sol por las carreteras, que en Barcelona había muchos edificios y muchas casas ya que en comparación con La Cartuja de Monegros todo era grande. 

El trabajo después de casarse no varió mucho, ya que mi abuela siguió con el trabajo del hogar y de los animales y mi abuelo siguió siendo pastor. Pasaron unos años y mi abuela tuvo 2 hijas,  mi madre, María de los Ángeles y  mi tía Sandra.  El cuidado de los hijos era parecido al de ahora pero quitando el tema de las tecnologías. La alimentación de antes posiblemente fuese mejor ya que no existía la comida basura como hoy en día  y todos los alimentos se preparaban y  criaban en casa, por lo tanto los productos eran mucho más sanos y beneficiosos para el desarrollo de las personas. Para entretenerse mi abuela hacía ropa para sus hijas de lana, les hacía peinados y jugaban a la taba, las canicas etc.. Mi madre y mi tía se divertían con diferentes juegos en la calle como al pilla pilla, el escondite y con los animales en el corral.

La vida en el pueblo ha cambiado bastante ya que antiguamente con los vecinos del pueblo eran como familia ya que si necesitaban algo y si les sobraba algo por ejemplo haber estado el día anterior de matacía, les llevaban algún trozo de carne y así normalmente con todo. En cambio ahora las cosas no son iguales, ya que no se intercambian productos como antiguamente. Ahora como mucho es si se te ha olvidado algo o necesitas algo con mucha urgencia, si no, ya no es como antes, es como que la gente se centra más en sus familias y antes se centraban en las de los vecinos también.  

La mentalidad de la gente ha cambiado bastante ya que estamos viviendo en otra época en cuanto a nuevos avances tecnológicos y quieras o no, eso te cambia la forma de pensar. La mentalidad de mi abuela ha cambiado en cuanto a este tema de las tecnologías ya que se ha modernizado por decirlo de alguna manera pero también tengo que decir que la mentalidad de mi abuela ha sido toda la vida muy abierta en cuanto a temas del amor, ya que siempre nos decía que daba igual con quien estuviésemos mientras nos hiciera  feliz ya que  eso es lo más importante. En los demás temas igual, siempre ha sido muy abierta  y los ha ido aceptando todos. 

Uno de los remedios caseros que mi abuela me dice siempre cuando tengo mal la garganta es beber un vaso de leche caliente con miel. 

Y cómo dicho que mi abuela suele decir mucho es: “va a durar más que un martillo enronao en paja”  esto mi abuela lo suele decir cuando una persona mayor está muy sana y que hace referencia a que al estar tan sana, si sigue así vivirá por muchos años más.  

Y por último y para terminar, las creencias que había eran el catolicismo principalmente, ya que en la familia de mi abuela eran bastante religiosos y todos los domingos iban a misa. 

María Alegre Peralta


Mucha gente se vio obligada a emigrar en busca de trabajo por distintas zonas de España, entre ellas Ángela Peralta Solanas, natural de Castelflorite, que trabajó sirviendo para una casa de Tarrasa y su marido Antonio Alegre Soldevila, natural de Belver de Cinca, que se dedicó a llevar una cuadra de vacas, a cuidarlas, arreglarlas, ordeñarlas…

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María Alegre Peralta

Fruto de aquel matrimonio nació en 1932 María Alegre Peralta, en Tarrasa, pero con el estallido de la guerra volvieron a Los Monegros, donde se alojaron en casa de los abuelos maternos de Castelflorite. “Dispues”, un amigo de su padre, un montañés, instaló una vaquería en Belver de Cinca y su familia se trasladó allí para trabajar en ella. También tenían tierras por Belver de Cinca, por los “Royeros” y el soto, con un carro tirado por “bueys” acarreaban “alfalce” para las vacas.

En Belver de Cinca María fue a la escuela, pero como eran cinco hermanos tuvo que dejar la escuela para ayudar a su madre. “No vayas a la escuela que hoy no me encuentro bien”, Ángela sufría de males que le dejaban en cama muchos días. María quería ir a la escuela, le gustaba mucho, pero no tuvo más remedio que quedarse en casa a trabajar, ir a comprar, lavar, fregar, cuidar los animales, de las cuadras…

Molían mucho, “enparece» que iba a moler a un molino que estaba “indo” por la carretera de Osso de Cinca, recuerda María. En el molino molían alfalfa, maíz, ordio… con lo molido hacían una pastura para las gallinas y los pollos. María se acuerda cuando iba a buscar a casa a los arrieros, su padre anotaba todo bien y lo controlaba todo.

“Vente, aquí se gana mucho más que en el pueblo”. María tenía una amiga que había ido a servir a Barcelona y le animó mucho a que marchase ella también. Así que María se animó y fue a servir a una casa de Tarrasa. Estuvo dos años, ella tendría unos 19 años y le tocó hacer de todo. A María le gustó mucho la vida en la ciudad: “Había un gran ambiente”.

A los dos años, María se volvió a Albalate. Su padre estaba de encargado en una vaquería, cercana a Albalate, en una finca donde había unas diez casas. Su padre tenía muy buena mano para el manejo de las vacas, mucha experiencia. Las trataba cuando estaban enfermas y les hacía “pegaos” cuando se hacían alguna herida. Recogía malvas por el campo, las hervía en agua, las trituraba y las espolvoreaba pimienta. Cuando ya lo tenía bien preparado, colocaba el preparado en un paño y lo aplicaba en la zona, lo ataba y lo aseguraba bien. Con aquel remedio las heridas de las vacas sanaban bien, las rozaduras, los granos…

En el baile conoció a quien fue su marido Joaquín Luna Hernández. María se casó con Joaquín en el mismo Albalate y se marcharon de viaje de novios a Barcelona durante un mes. María se casó de negro, con un traje que ella mismo hizo “La tela era muy bonita y tenía un brillo precioso”. Lo confecciono gracias a todo lo que había aprendido con la Paulina: coser, bordar…

El matrimonio se  asentó en Albalate, en casa de los suegros de María. Joaquín era labrador y llevaba las tierras, mientras María trabajaba en casa, iba a buscar almendras, a “escoronar” con un machete la remolacha… Se hacía en invierno, hacía mucho frío, María se llevaba un saco con algo de paja para ponerse de rodillas y amortiguar la dureza del suelo y el frío. Antes se recogía mucha remolacha que se llevaba a la azucarera de Monzón. Se sembraba más o menos en septiembre u octubre y si salían 2 o 3 en el mismo sitio había que clarecerla.

Joaquín realizó un curso para ser mayoral de pueblos de colonización, lo hizo en Gimenells. Al principio no lo llamaban hasta que al final le dieron como destino Mélida, un pueblo de Navarra. Estaban haciendo Rada y cuando lo acabaron fueron a vivir al pueblo. Estuvieron 10 años en Rada y allí nació su segunda hija y el hijo. Tuvieron tres hijos, dos chicas y un chico. Joaquín, como mayoral, se encargaba de controlar si iban bien los lotes, si lo trabajaban correctamente “Todo tenía que ser por escrito y luego el perito lo revisaba cada mes”, recuerda María.

Ellos no tenían lote pero si corral donde criaban animales y 1 o 2 tocinos que mataban cada año. María guarda muy buenos recuerdos “Allí salían muy buenas cosechas”. A los diez años volvieron a tierras oscenses, instalándose en el pueblo monegrino de Cantalobos donde Joaquín continuó ejerciendo de mayoral. El pueblo ya estaba construido, igual llevaban cinco años viviendo la gente. En Cantalobos han vivido más de 30 años y ahora los recuerdos de María nos han llevado a recorrer su historia, de esfuerzo  y trabajo.

Ahora tiene 86 años y goza de una excelente salud y memoria. Un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.