Archivo de la etiqueta: Aragón

Jorge Español Fumanal


20170121_202224

Jorge Español con la cerámica del aniversario de «Os Monegros» 

            Con motivo de la conferencia “Arte y pleito del monasterio de Sijena” en el marco de la sariñenense Tertulia Cultural “Violinista José Porta”, el sábado 21 de enero del 2017, conocimos al abogado Jorge Español Fumanal. Una gran persona que en los últimos años ha sido una pieza fundamental en el litigio de los bienes aragoneses reclamados a Cataluña. De una forma altruista, Jorge ha trabajado duramente para que regresen los bienes a Aragón, una lucha que devolverá los bienes aragoneses a su lugar de origen: el lugar del que nunca deberían de haber salido.

            Jorge Español Fumanal, natural de Benabarre nació en 1961. Se licenció en Derecho, en Ciencias Políticas y Sociología en Madrid, donde actualmente reside y ejerce de abogado. Jorge se define como un enamorado de la cultura y el arte en general, en especial de la música y su gran afición por la guitarra. También es un amante de la vida de pueblo, de sus gentes y sus tradiciones. Pero ante todo, Jorge es un gran luchador que ha sabido defender lo justo: un pequeño David contra Goliat.

            Jorge cuenta que quedó muy marcado cuando de joven, con unos 11 o 12 años, visitó el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Allí descubrió una gran cantidad de arte aragonés que no entendía porque estaba en un museo catalán y no en su correspondiente lugar. Dese entonces, Jorge siempre fue consciente que tenía que hacer algo.

            Fue en 1995 cuando se dividió la diócesis en la de Barbastro y la de Lérida, quedándose bienes aragoneses en la diócesis de Lérida. Aquello dio comienzo a un litigio eclesiástico que al final resolvió el Vaticano con la sentencia de devolución de las 113 piezas aragonesas a la Diócesis de Barbastro. Pero las piezas no fueron devueltas. Luego llegó el asunto de las piezas del Monasterio de Sijena que el Obispo Ambrosio Echevarría descubrió que habían sido vendidas a la Generalitat en 1983 y 1992, comenzando un litigio ante el Tribunal Constitucional en 1998 entre el Gobierno de Aragón y la Generalitat por el derecho de retracto de estas ventas que terminó por Sentencia de dicho alto tribunal de fecha 18 de Enero de 2012 dando la razón a Cataluña, aunque no se pronunció sobre la legalidad de esas ventas. “Ha sido el proceso más largo del constitucional, nada menos que catorce años”, sentencia Jorge Español. Es entonces cuando Jorge decidió dar un paso adelante y luchar por el patrimonio aragonés.

20170121_220528

Jorge Español en la Tertulia Cultural «Violinista José Porta»

            “En Aragón somos gente honrada y honesta”, afirma Jorge Español. A pesar de ser un proceso largo y duro,  Jorge piensa llegar hasta el final: “es algo que si volviese atrás lo volvería a hacer”. Cuando en el 2012 el Tribunal Constitucional dio la razón a Cataluña, el Gobierno de Aragón dio por finiquitado el proceso dando por perdido tanto el asunto de las 113 piezas de Barbastro como el de las piezas vendidas de Sijena, y así los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón lo ratificaron en una reunión dando carpetazo al caso. Jorge cogió las riendas del proceso y abrió nuevas vías para la resolución del litigio, convenciendo al Gobierno de Aragón de que había que impugnar la legalidad de las ventas de las obras de Sijena ante los tribunales civiles en atención a la jurisprudencia que encontró y no perdiendo nunca de vista que era un monumento nacional que no se podía vaciar de su tesoro artístico ni menos dividirse. El monasterio de Santa María de Sijena es monumento nacional desde 1923 y como tal es indivisible y toda venta privada de cualquiera de sus bienes debe reputarse ilegal, la clave del proceso ha sido la indivisibilidad del conjunto. El proceso ha supuesto una proeza y para Jorge ha sido un esfuerzo titánico, renunciando a parte de su vida profesional y personal, incluso llegó a tener un accidente de coche cuando se desplazaba a Villanueva de Sijena. En su opinión, Cataluña nos ha engañado y ninguneado y, Aragón, ha mostrado un complejo de inferioridad del que ahora vamos desprendiéndonos.

            Jorge aportó argumentos para anular las ventas de 1983 y 1992 del tesoro artístico del Monasterio de Sijena y se consiguió una Sentencia favorable por parte del Juzgado nº 1 de Huesca, algo que Cataluña no habría imaginado ni en el peor de sus sueños; después de todo, un abogado aragonés se ha enfrentado contra una potente administración con sus recursos y servicios jurídicos propios. A Jorge ninguna institución le ha apoyado económicamente. El convencimiento de restituir la integridad del monasterio sijenese abrió un segundo litigio en el Juzgado nº 2 de Huesca sobre las pinturas murales de la sala capitular. Las pinturas murales fueron arrancadas en 1936 en plena guerra civil y depositadas en Cataluña. Tras años de litigio, el Juzgado nº 2 de Huesca dictó Sentencia favorable y en noviembre del 2016 ordenó al Museo Nacional de Arte de Cataluña devolver las pinturas murales al Real Monasterio de Santa María de Sijena, sentencia que aún no han cumplido.

            Durante la tertulia de Sariñena, Jorge contagió a los presentes su amor por el Real Monasterio de Santa María de Sijena. Nos descubrió su gran capacidad oratoria, explicando la fundación e historia del monasterio sijenense. Un monasterio con simbología relacionada con Jerusalén y que en su esencia fue fundado en 1188 para ser la nueva Jerusalén tras caer esta en manos del caudillo musulmán Saladino un año antes. El monasterio albergó dos hospitales, notaría (el padre de Miguel Servet fue el notario del Monasterio), albañiles, labradores, ebanistas, etc… era como una pequeña ciudad muy ligada a los pueblos de Villanueva de Sijena y de Sena. El Real Monasterio de Sijena fue el primer Archivo de la Corona de Aragón hasta que el Rey Jaime II lo trasladó a Barcelona donde actualmente está y, es además, Panteón Real donde está enterrado el Rey Pedro II de Aragón y su madre la Reina Doña Sancha de Castilla. Afortunadamente existe una gran documentación sobre el monasterio: pinturas y fotografías que nos reconstruyen el extraordinario monasterio que llegó a ser. Una historia impresionante completamente ligada a su fundadora del Monasterio de Sijena, la reina Doña Sancha de Castilla, una cultísima reina consorte castellana casada con el Rey Alfonso II de Aragón, cuya figura está llena de misterio tras la profanación de su cadáver tras el incendio del monasterio en 1936, pero que posiblemente se encuentre enterrada en un lugar desconocido del cementerio de la vecina localidad de Sena.

            Se va acercando el final del proceso y a Jorge le va quedando un profundo sentimiento de alegría y satisfacción: “Se ha creado un importante precedente sobre la indivisibilidad de los monumentos nacionales y su venta para su íntegra preservación”. Quedan por escribir los últimos capítulos de un largo litigio que ha enfrentado a territorios hermanos. Pero conscientes y convencidos, tal y como afirma Jorge Español Fumanal, que las pinturas de Sijena deben de estar en su lugar, en el Real Monasterio de Santa maría de Sijena.

                   Todo nuestro reconocimiento a Jorge Español Fumanal y nuestro agradecimiento  por su compromiso, lucha y defensa de nuestro patrimonio. ¡Gracias Jorge!

 

ENTREVISTA A DOMINGO LANA NOVELLÓN


 Domingo es una enciclopedia viva y charlar con él es un placer. Las conversaciones que mantuvimos durante algunas tardes mientras nos tomábamos unos cortados en el Centro Social dieron los suficientes datos como para componer otra entrevista en el siguiente número de nuestra publicación. Mi interlocutor iba desgajando de su memoria retazos de su vida y de su pasión por el dance. Fueron unos momentos muy interesantes mientras, a nuestro alrededor, el resto de asiduos y asiduas se divertían con los juegos de mesa, veían la televisión o charlaban tranquilamente.

      En el exterior un grupo de jubilados jugaba a la petanca haciendo caso omiso a la ola de calor que esos días caía sobre Sariñena. En este número podremos enterarnos de cosas interesantes sobre el dance del que Domingo formó parte, de una u otra manera, desde los nueve años..

dance-sarinena-2

Domingo situado a la izquierda de la foto.

Entrevista a Domingo Lana Novellón , por Manuel Antonio Corvinos Portella.

A propósito del Dance.


-Nada más sentarnos comienza una argumentación filosófico-social muy razonada sobre las bases que sustentan el origen y la vitalidad del dance…

-Las dos leyes más antiguas de la humanidad son las biológicas y las sociales.

El dance pertenece a esta última y es nacido de la propia naturaleza de las personas. Es una forma de expresión literaria oral y sin raíces escritas. Podría decirse que es un reflejo de la vitalidad social de la vida.

En todas las culturas se danza desde tiempo inmemorial. Todas las tribus y pueblos del mundo lo han hecho y lo siguen haciendo.

También puede decirse que es una forma natural antiquísima de expresión cultural y social del ser humano..

Por lo tanto el dance es un libro de Historia donde los porqués del tiempo han ido marcando los pasos de la vida.

-Después completa su alegato con un ejemplo.

-Recuerdo unos dichos de Antonio Susín que corroboran esta afirmación. Se trata de un romance que tiene una antigüedad de unos cincuenta años y nos habla de los cambios tecnológicos ocurridos en la sociedad de entonces y que ahora pudieran parecernos sencillos y entrañables, pero que bien pudieran ser extrapolados a nuestra sociedad actual. Están expresados con la mejor socarronería altoaragonesa:

Todo remata en el mundo

las radios tan alparceras

como el pan blanco que asoma

los morros por una cesta.

Sucumbieron con sus ondas

aquellas costumbres viejas

antes iba un pregonero

que al llegar a las esquinas

sacaba de la trompeta

la saliva mal gastada

y noche de garraspera

limpiándose las narices

con un pañuelo de celpa

Hombre seco el pregonero

en verano sin chaqueta

en invierno un tapabocas

y siempre por compañera

llevaba trotando calles

su descarada trompeta.

Al primer toque que daba

acudíamos los críos

vestidos con culereta

muchos chicos y algún grande

con la boca bien abierta

le podían dar posada

a un pan de La Masadera.

-¡Chicos, ¿qué pregonarán?¡

-¡Que hable el hombre por su cuenta¡

-En la calle Cantarranas

dicen que un yerno a su suegra

le ha roto las dos varillas

a golpes de horca pajera.

-En el barrio Mercadal

allá en la placeta Roda

se ha escapado una pollina

y lleva tres muertes hechas.

Y pa remate de cuentas

siempre la misma musica

pregonaba sardineta:

-Todo el que quiera comprar

sardineta fresca de casa

Jesús el Currutaco

la tienda frente al Romea

vale el kilo a tres perretas.


-Aunque no viene demasiado al caso le pregunto por los tipos de pregones que se hacían.

-Desde que yo recuerdo siempre ha habido tres tipos:

Si el pregonero tocaba la trompeta, el vecindario sabía que iba a pregonar asuntos del Ayuntamiento o de publicidad local.

Si tocaba el tambor iba a vocear sobre riegos.

Y si le daba a la campana iba a contar cosas relacionadas con las cofradías o asuntos de la iglesia.


dance-sarinena

Domingo con su hijo Sergio.

-En esta primera entrega, Domingo quiso centrarse únicamente en el dance y para darle una cierta cronología, empezaré, como vulgarmente se dice, por el principio y para ello utilizaré unas palabras de nuestro protagonista en una entrevista que le hizo Joaquín Ruiz para su página Web “Os Monegros”… (ver entrevista aquí)

-Aquel año de 1923 tenía que debutar el gaitero Vicente Capitán porque tanto Sixto “El Rey” y Tomás “El Malo” ya estaban mayores para continuar de gaiteros. Vicente Capitán ofreció a Susín ser su sustituto como general cristiano durante las fiestas patronales. Al final, y para decepción de Susín, el papel fue para uno de los danzantes del grupo que, además, alojaba el cuarto del gasto (la Casa del Gasto) en casa de su madre Isabel “La Cota”. En esas fiestas de 1923 Susín ejerció de diablo, lo que le permitió “hacer todo tipo de diabluras”. Con dieciséis años pasó unas fiestas inolvidables: “persiguiendo a las chicas y levantándoles las faldillas con la forca que llevaba cargada de codetes”.

Al año siguiente ya hizo de general cristiano y Puértolas de general turco: “nos compenetrábamos muy bien durante el tiempo que lo hicimos juntos”. Después de Puértolas, Carpi hizo de general turco y Paraled de general cristiano.

Susín contaba la siguiente anécdota de Paraled: “se hizo con un faro de tractor para fabricarse un casco, porque antes aquellos no existían, no se llevaban cascos y… de un faro de tractor que tenía él lo desmontó y se lo puso de gorro”.

En el dance, Susín hizo de todo: de diablo, de general turco, de general cristiano, de rebadán y finalmente de mayoral.

El dance de Sariñena obtuvo en Zaragoza en el año 1966 el primer premio de dance regional, con motivo de las segundas jornadas de estudios folclóricos aragoneses promovidas por don Antonio Beltrán Martínez.

Cariñosamente, Antonio Susín, antiguo mayoral del dance de Sariñena, apodó a Domingo Lana Novellón como el “Rebadán del tremoncillo”. El mismo Susín lo cuenta en una entrevista que le hizo el conocido mago oscense Rafael Ayerbe Santolaria (Rayers Sam).


-A partir de ahora Domingo y yo retomamos de nuevo el relato. Me habla de Susín y de la relación entre ambos.

-En el año 1929 se llevó a cabo la Exposición Universal de Barcelona y Susín en ese momento decide cambiar de vida y acercarse al progreso que esa prometía. Marchó a la ciudad condal y encontró trabajo en un taller mecánico. Me contó que en sus ratos libres hacía algo de teatro.

Un día le explotó un compresor y le dejó una marca de por vida en la mano y otra en la cara, para recuperarse volvió a Sariñena y ya no regresó a Barcelona. En su pueblo retomó el oficio de blanqueador.

Durante la Guerra Civil y mientras duró la contienda se dejó de danzar. Se retomó en septiembre del año 39 con Martín “el Donato” de mayoral.

Los ensayos siempre comenzaban a mitad de agosto y se hacían en la era Bolera.

Hacia el año 1940 o 41 , Martín se puso enfermo y lo tuvieron que ingresar en Huesca. Fueron a verlo varios danzantes y no lo debieron ver muy bien puesto que al regresar a Sariñena hablaron con Antonio y le dijeron que se preparara porque iba a ser el nuevo mayoral como así sucedió. Entonces Tarramera pasó a desempeñar el papel de rebadán

Posiblemente fueron cuarenta y siete los años que Susín le dedicó al dance, siendo de todo menos volante ya que en aquellos tiempos no existían. Aunque esto que voy a decir es difícilmente calibrable, estoy seguro que gracias a su esfuerzo y dedicación el dance no desapareció y eso siempre lo debemos de tener en cuenta.

Mi buena relación con Antonio Susín venía porque nuestras dos familias tenían mucha amistad. Mi hermana Felisa Lana “Codaneta” era muy amiga de Isabeleta Susín y además ambas familias realizaban muchas actividades juntas como matacías, descapotar panizo, comidas de navidad, fiestas, etc.

Yo debía tener nueve años cuando conocí a Susín y ya me di cuenta de su personalidad y de su valía. A partir de ese momento empecé a ayudarle a corregir los dichos. Luego pasé a formar parte de nuestro dance en el papel de rebadán durante muchos años y también me dediqué a escribir los dichos y las motadas. Fueron años magníficos de dedicación al dance.

-Domingo, ¿has faltado alguna vez a la cita de San Antolín?

-Estuve relacionado con el dance toda mi vida. Entré en el grupo muy joven, tenía solamente nueve años y nunca falté a la cita, excepto un año en que mi padre me lo prohibió. Resulta que una tarde dejé la trilla a medias para ir a danzar ante unos alemanes que había traído don Antonio Beltrán. Recuerdo que dio una conferencia en el casino y después les hicimos una demostración.

Mi padre se enfadó y ese año me prohibió danzar.

-En todas sus palabras se nota la admiración que Domingo sentía por Antonio. También cuando me cuenta cierto plagio que realizó el más conocido escritor altoaragonés del siglo XX.

-Gracias a Manolo Berdún, gran lector, supimos que Ramón J. Sender había utilizado unos versos de Susín en su célebre novela “Crónica del Alba”.

Susín, en su debut como rebadán, le había dedicado los siguientes dichos al mayoral Martín “el Donato” y que luego fueron inmortalizados sin citar el origen por el escritor de Chalamera.

“Y ahora les contaré un caso

que vi en las Almunias Altas

iba a carriar con mi padre,

y oí un ruido que atronaba

que me creí de momento

sería alguna cabaña;

pero al llegar más adelante

ya vi de qué se trataba:

era Martín, el Donato,

con catorce o quince cabras,

que llevaban en el cuello

esquillas en abundancia.

Y yo le dije: “¡Martín!

llevas muy poco rebaño,

pero buena cencerrada”.

Lo peor es que no son d´él,

casi todas son ampradas;

que a Tomás, el Cartujano

y esto no crean que es farsa,

fue a decirle este verano

que l´en dejara unas cuantas.

Si quiere usted mis consejos,

pa que no se ria el Sarro,

disminuya las esquillas

y aumente más el rebaño.”

 De todos los miles de escritos de Susín puede que este sea el más celebrado y el que más se recuerda en Sariñena.

-Se detiene un momento y pasa a recordar a los viejos protagonistas del dance.

-Entre los antiguos danzantes puedo nombrarte los siguientes, si me dejo alguno que me perdonen los descendientes:

Miguel Puértolas que estaba casado con la “Casiana”, Manuel de “Fodas” casado con Concha (ambas mujeres no se perdían un ensayo), Justo Emilio Casabón, los “Cancanes” (padre e hijo), Antolín el “Paje”, los “Cesteros”, Lombarte, los “Pomares”, los “Canteros”, Manolo “Titana”, Berdú, los hermanos Callén, el “Chupón”, Paco y José de la “Cota”, Manolo el “Roso” al que le gustaba beber y del que guardo una anécdota muy graciosa que luego te contaré, Manuel Puyol , José Antonio Peña y Luis el “Carrizo” entre otros.

-Jennine Friburg en Sariñena era una persona muy valorada, ¿qué relación tuviste con ella?

-Jeannine vino a Aragón a estudiar la jota para hacer un trabajo para la universidad, pero por casualidad llegó a Sariñena y se quedó prendada del dance. Yo entonces trabajaba en Grañén y ella venía a dicho pueblo a comer conmigo para que le contase cosas del folclore sariñenese porque estaba haciendo una tesis doctoral.

-¿Cómo deben ser los danzantes?

-En principio, en siglos anteriores y hasta no hace muchos años, el dance se nutría solamente de agricultores y además entraban a formar parte de él casi casi por herencia..

Esto es muy normal porque estamos hablando de una zona eminentemente agrícola y la vida giraba en torno a la tierra. Los poetas que componían las motadas, los dichos y los romances también eran del pueblo. Sin embargo los gaiteros eran pastores, o sea, personas con tiempo suficiente durante el pastoreo para sacar melodías y ensayar.

 En estos momentos ese origen se ha trastocado un poco y entran a formar parte del dance todo tipo de jóvenes. En todo caso tienen que tener gran afición por la cultura popular, por nuestro folclore y por representar a la sociedad sariñenense.

El que pertenece o ha pertenecido al dance ya nunca lo olvida. Se entra a formar parte de un grupo social bien estructurado, con mucho carácter y muy cohesionado que te da una visión distinta del compañero que tienes a tu lado y de la camaradería. Además sientes que estás formando parte y manteniendo viva la historia de tu pueblo.

 En mi caso mi afición a escribir poesía y mi relación con Antonio me dieron la motivación necesaria para entrar en el dance y pertenecer a él durante muchísimos años..

-¿Cómo celebraban los danzantes el día 1 de septiembre?

-La víspera de la fiesta, antes de salir el Sol, empezábamos yendo todos a comer pan con higos al huerto de la “Pomara” camino de Las Torres. Luego íbamos a esperar la música allá al cuartel, volvíamos todos en cabalgata danzando por las calles del pueblo y acabábamos la mañana yendo a almorzar a la Casa del Gasto. Por la tarde íbamos a la iglesia, cuyo párroco era “mosen” Jorge Lecha Manaque, a bailar las Completas, dábamos una vuelta alrededor del interior de la iglesia danzando.

susin-en-la-alfajeria

En el palacio de la Alfajeria el año que fueron los mejores.

-El día 2 de septiembre es el día clave, la confirmación de que todos los ensayos hechos desde mitad de agosto salen bien.

-El día de San Antolín nos juntábamos antes de salir el sol en la Casa del Gasto (podría decirse que ese era nuestro cuartel general), en aquella época estaba en los bajos de casa Elías Capitán y anteriormente estuvo en la plaza Rebolería, en donde hoy está ubicada una peluquería. Elías era hermano de Vicente Capitán que era el pregonero y gaitero que tocaba en los dances de muchas localidades monegrinas e incluso en algún bario de Zaragoza.

A la hora convenida acudíamos a recoger a las autoridades al Ayuntamiento y danzando nos dirigíamos a la iglesia. Después de la misa estaba la procesión en la que danzábamos una mudanza especial durante el recorrido, recorrido que era el mismo que se hacía hasta hace bien poco pasando por la calle La Rosa.

Llegábamos a la plaza del Salvador y hacíamos los dichos y las mudanzas. Al finalizar cogíamos canastas, bandejas y las espadas y recorríamos el pueblo casa por casa. La gente nos echaba de todo. En las bandejas poníamos el dinero, en las espadas ensartábamos las tortas y en las canastas el resto de regalos como madalenas, tortetas de cucharada, longanizas, chorizos e incluso una vez nos dieron un cordero en una casa fuerte. De vez en cuando nos sacaban algún porrón o bota de vino y, como en esta tierra no se puede decir que no, acabábamos bien contentos. A todos estos alimentos les dábamos buena cuenta en la Casa del Gasto hasta que duraban.

Y ya no volvíamos a danzar hasta el día del Corpus.

dance-sarinena-3

Domingo es el que lleva la espada ensartada con tortas.

-¿Qué estructura tiene la función del día 2 en la la plaza

Colocado todo el mundo en su sitio: Santo, autoridades y público en general se da comienzo al dance con un orden establecido que no se ha trastocado nunca:

-Se inicia con un tarirán que es una mudanza de entrada.

-En segundo lugar el mayoral hace la presentación.

-Luego se pasa a la pastorada que es un litigio entre el mayoral y el rebadán.

-Seguidamente se bailan unas mudanzas.

-Después vienen las motadas que son los diálogos entre el mayoral y el rebadán.

-Se baila otra mudanza.

-El mayoral pasa a decir los dichos.

-Una vez finalizados los dichos se baila otra mudanza.

-Luego se hace el volteo de los volantes.

-Posteriormente se recrean la lucha de moros y cristianos y del ángel contra el demonio.

-Como colofón de la representación se baila el degollau,

-Y por último se baila el tarirán final.

Tenemos conservadas veinticinco mudanzas y nueve pasacalles.

-A punto de acabar esta entrevista, le recuerdo lo prometido y sin dudar un momento me cuenta la famosa historia que habíamos dejado colgada.

-Y aquí viene la anécdota que antes te había nombrado…Estando a punto de comenzar las completas nos dimos cuenta de que faltaba un danzante en el grupo de Manolo el “Roso” para completar un cuadro. El mayoral decidió rápidamente que yo podría ser un buen sustituto del ausente. Yo entonces era muy joven y José Cabellud al ver la situación y mi candidez me gastó una broma de principiante:

-Ten cuidado con la espada de Manolo no te la vaya a clavar- me dijo.

Esas palabras me preocuparon y me pasé toda la vuelta a la iglesia con un ojo puesto en Manolo y el otro en hacerlo bien.

Al llegar a la Casa del Gasto le pregunté a Manolo con toda la inocencia de mis años:

-¿Por qué bebe tanto?-

Me tocó la mano y me dijo:

-Mira Codaneta “namás” moriría bien a gusto si fuera “augau” dentro de un tonel de vino.-

Y claro ante semejante contestación ya no seguí con el tema.

-Para terminar hay una famosa anécdota ocurrida en un viaje que los danzantes realizaron a Huesca y que salió a la luz en una entrevista que el famoso mago e ilusionista Rafael Ayerbe Santolaria, «Rayers Sam» le hizo a Antonio Susín.

-“Una vez vinimos a danzar aquí a Huesca y resulta que Domingo era el rebadán y como no era el tiempo, no era San Lorenzo precisamente, no llevaba ramo de albahaca y claro había que solucionar el problema. Entonces hizo parar el coche de línea en el que veníamos todos y bajó, cogió unos tremoncillos y una aliaga y se hizo un ramo.

Subió de nuevo al autobús y le dije”:

Tenemos un rebadán

que para mi es bastante pillo

y en Sariñena le llaman

el rebadán del tremoncillo

Aquí termina la primera parte de la entrevista que me concedió Domingo Lana Novellón este pasado verano en el Centro Social de Mayores. La siguiente versará sobre su vida y la podrán leer más adelante.

Por su amabilidad y paciencia y por compartir sus experiencias con todos nosotros le doy las mas expresivas gracias.

Manuel Antonio Corvinos Portella

Zancarriana w

LA LARGA REIVINDICACIÓN DEL MONASTERIO DE LA CARTUJA DE LAS FUENTES


20121006230724-cartuja-monegros-2-pablo-otin

El día 2 de Junio del 2015 se firmó la escritura de compraventa de La cartuja de Las Fuentes y con este acto la Diputación Provincial de Huesca ha adquirido oficialmente el monasterio a la familia Bastarás, propietaria del mismo desde el año 1896.

De esta forma el monumento ha pasado a titularidad pública, cumpliéndose un sueño largamente anhelado por parte de la población de la comarca y personas interesadas y vinculadas por el mundo del arte, la historia y las tradiciones culturales.

Vamos a tratar de resumir los diferentes hechos y pasos que se han dado a lo largo de los últimos años para alcanzar este resultado, en cuya tarea se han visto involucrados diferentes personas y colectivos.

Sin duda, su origen religioso, su esencia monacal, la centenaria tradición y culto a la Virgen de Las Fuentes, hizo que no se produjera una desconexión total entre el monasterio y la población del entorno. Tenemos noticias que en los años cincuenta del pasado siglo, gentes de Lalueza y Poleñino iban de romería a la cartuja.

EPSON scanner ImagePocos años antes de los ochenta, una iniciativa de varios párrocos de la comarca (Félix Rufas, Ernesto Villacampa, Carmelo y Antonio Puyol), decidió celebrar el “Día del Mundo Rural” dentro del recinto del monasterio. Podemos considerarlo como un”arranque reivindicativo” ya que uno de los objetivo buscados era darlo a conocer a las gentes de alrededor. Se celebraba una misa en la balsa que está a la izquierda del atrio de la iglesia, ya que no se permitía entrar en ella. Allí se hicieron los primeros manifiestos a través de la emisora y los altavoces de un automóvil, que se empleaban como megáfono. En este momento se limpió y acondicionó el espacio que rodeaba a la fuente.

En 1980, dos jóvenes estudiantes de Historia del Arte, entran el monasterio para estudiar su arquitectura y su pintura, con el objetivo de preparar sus tesis de licenciatura y posteriormente sus tesis doctorales. Se trata de José Ignacio Calvo Ruata con su trabajo “Vida y obra de Fray Manuel Bayeu”, y de Elena Barlés Báguena con sus trabajos “La Cartuja de Ntra. Sra. de Las Fuentes: estudio Histórico Artístico” y “Las cartujas construídas de Nueva Planta durante los siglos XVII y XVIII en la provincia Cartujana de Cataluña”, premio extraordinario de doctorado de la Universidad de Zaragoza (Diploma expedido en 1994). Estos trabajos junto a los de la Doctora en Historia del Arte, Belén Boloqui Larraya, especialista en la escultura del siglo XVIII (y buena conocedora de la obra del escultor Carlos Salas Vilaseca, documenta el retablo del altar mayor de la iglesia del monasterio entre 1769-1760), nos servirán de argumento y de soporte para defender la importancia de conservar todo el conjunto de Las Fuentes.

En Junio de 1985, el Departamento de Cultura y Educación de la Diputación General de Aragón, acordó incoar expediente para la declaración de La Cartuja de Las Fuentes como Bien de Interés  Cultural.

Desde la Mancomunidad se intentó negociar con las hermanas Bastaras, pero ellas se resistían. Dejaban entrar el día de San Isidro a celebrar la misa de la romería del santo labrador,  como referencia a la importancia de la agricultura en la comarca, pero nada más. Se contactó con un  sobrino ingeniero y se hizo cierta amistad, le plantearon lo que se había estudiado, para hacerles una propuesta y que sirviera de enlace con sus tías, pero estas le dijeron que “si no se olvidaba del asunto sería desheredado”. Una de las propuestas era  la creación de una escuela taller, que se había conseguido, con veintidós plazas y durante dos años para realizar trabajos de restauración (en ese tiempo se creó la Escuela Taller de Grañén), pero la propiedad se negó rotundamente.

Desde la Mancomunidad y el Centro de Desarrollo de Monegros se decidió cambiar de estrategia, y fue en octubre de 1998, aprovechando la entrada del ganado por la Portería del monasterio cuando Pablo Otín hizo unas fotografías que causaron un gran impacto en la sociedad monegrina y aragonesa en general, y entre los círculos políticos provinciales y regionales. Víctor Pardo Lancina era el responsable de prensa del Centro y le pidió a Otín que recogiese esa imagen. Pardo lo comentaba de esta manera:

“En este tiempo el Centro y la Mancomunidad, todavía no habían llegado las comarcas, trataban de proteger el patrimonio y buscar soluciones, en particular para la Cartuja. Iniciamos conversaciones con las propietarias para buscar algún acuerdo de cesión, alquiler u otra fórmula que viniera a preservar el conjunto, pero no hubo manera. Decidimos presionar de alguna forma a través de la opinión pública y las instituciones poniendo de relieve la situación de abandono y casi el desprecio por el inmueble, y la solución nos la facilitaron las ovejas. Con esta imagen se reveló la magnitud del problema y los políticos del Gobierno de Aragón se vieron en la necesidad de pronunciarse, lo que a la vista de los resultados no sirvió de mucho. La Cartuja, no obstante, y desde este momento, estuvo en el listado de exigencias relacionadas con la Historia y la riqueza turística de Los Monegros. Y ahí sigue…”

A partir de aquí, intervino la Diputación General de Aragón para que se abriese el monumento un día a la semana.

img_1019

En 1998, un artículo en la revista “Quio”, escrito por Salvador Ariste dice : “ la administración autonómica es incapaz de ejercer una política cultural coherente con las necesidades del territorio monegrino”. Escribe sobre el futuro de La Cartuja que debe de estar “al servicio de la comarca y de sus gentes”, también señala “la dificultad y dilatación del trámite de la declaración del monasterio como Bien de Interés Cultural”. Ariste insistió en “la necesidad de restaurar el monasterio como bastión cultural de Los Monegros” y hacer un llamamiento a la sensatez para evitar el deterioro y aprovechar su recuperación para el bien común y para poder disfrutar de nuestro patrimonio histórico-artístico. También en la revista “Quio” podemos encontrar interesantes artículos del sariñenense Arturo Morera alertando sobre su estado y divulgando sus valores.

En el año 2001 realiza visitas guiadas en el monasterio José María Paraled,  con un horario establecido para todos los domingos por la mañana. Apareció un artículo en Heraldo de Aragón de Miguel Ángel Acín que desconocía este hecho y que provocó cierta polémica porque en él se escribía de “un horario inexistente de visitas y una situación de olvido del monasterio cartujo”. Paraled replicó hablando de la existencia de un plan director “Cartuja 2007”, apoyado por DGA, DPH y Ayuntamiento de Sariñena, que creó esperanza e ilusión, pero no dio resultados.

En el año 2002 el Gobierno de Aragón le otorgó la distinción de Bien de Interés Cultural, (Decreto 60/2002 del 19 de febrero del Gobierno de Aragón, B.O.A., 6 marzo 2002) al Monasterio de La Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes, uno de los elementos arquitectónicos más importantes de la ilustración en el siglo XVIII en Aragón, tercer conjunto de pintura mural del mismo siglo tras El Pilar y Aula Dei, en el que intervinieron el mejor arquitecto, maestros de obras, escultor, dorador, y en el que un solo pintor llenó de color y realizó un ciclo narrativo e iconológico único: fray Manuel Bayeu. Pero, aun considerando todo esto, no dio ningún paso para su recuperación.

Se habló con Biel y  Marcelino Iglesias para ponerla en valor. Se propuso llevar la sede de La Comarca de Monegros a La Cartuja, recuperar y restaurar todo el patrimonio, crear escuelas taller y hacer una hospedería en el edificio de Obediencias. Se propuso contactar con una asociación de discípulos de San Bruno e impulsar varios proyectos para hacer de La Cartuja, según Manuel Conte : “ Una locomotora que moviese y tirase de Los Monegros”.

También se contempló la opción de acudir a la Ley de Patrimonio del Gobierno de Aragón que obliga a un propietario de un Bien de Interés Cultural a mantenerlo y conservarlo, si corre riesgo de deterioro. En caso de no hacerlo la administración puede hacer las obras necesarias, pasar la factura a la propiedad, y si ésta no la abona, proceder a su expropiación y pasar a titularidad pública. Hubo conversaciones en este sentido, pero se desecharon.

El día 5 de Julio de 2003, en la localidad de La Cartuja de Monegros, provincia de Huesca, se constituye una asociación no lucrativa denominada “Amigos de La Cartuja de Las Fuentes”, y se aprueban por unanimidad los estatutos por los que se va a regir la entidad, previa lectura de los mismos. Llegó a contar con 103 socios y se propuso los siguientes objetivos:

  1. La recuperación y rehabilitación del Monasterio de Nuestra Señora de Las Fuentes.
  2. La difusión y promoción de este monasterio, como gran riqueza patrimonial de Monegros.
  3. El estudio de todos los temas relacionados con el Monasterio de Nuestra Señora de Las Fuentes y de las pinturas de Fray Manuel Bayeu.
  4. La celebración del V centenario de la fundación de La Cartuja que será en el año 2007

miembros-de-la-plataforma-en-el-interior-de-la-iglesia

En este punto, conviene señalar la figura de D. Antonio Beltrán Martínez (Sariñena1916-Zaragoza 2006), que en algunos de sus escritos se ocupa de La Cartuja de Las Fuentes y dice: “ que aún permanece en pie, sin que haya de dolernos su desaparición”. Apuntó la idea de que una fundación se hiciese cargo de ella, insistiendo en que “debe haber una preocupación general, sin excusas, para que no haya que decir una misa de réquiem sobre las ruinas, con las que todos nos enterraremos allí con nuestra desidia”. Otras de sus frases al respecto, recogidas por Joaquín Ruiz en  “Os Monegros”, son las siguientes:

“El anhelo de buscar y encontrar solución a una anómala situación, resulta grotesca cuando reclamamos con justicia y tesón la devolución de bienes detentados injustamente fuera de nuestro territorio, mientras dejamos que se pierdan otros que deberíamos conservar”.

“La Cartuja de Las Fuentes camina velozmente  a su desaparición. Luego cuando no tenga remedio, lo lamentaremos, lloraremos y hasta trataremos de recuperarla”.

“Nadie intenta remediar la ruina y no tengo que pedir perdón por la insistencia”.

“Pues ahí está la Cartuja, esperando patronos, esfuerzos y no inútiles lágrimas póstumas”.

“En mayo de 2010 la Dirección General de Patrimonio Cultural resolvió una Orden de Ejecución a los propietarios, para que ejecutaran las obras correspondientes a la delimitación y señalización de la zona en riesgo del monasterio, que no tuvo efecto”. Así lo describe la Asociación Amigos de La Cartuja de Nuestra Sra. de Las Fuentes en la web de Hispania Nostra

cartuja-monegros-1-pablo-otin

El enorme potencial como vehículo de difusión y de transmisión de información de internet y el desarrollo de las denominadas “redes sociales”, van a servir para conectar y compartir las inquietudes sobre la importancia del patrimonio en general, y en particular sobre la especial problemática de La Cartuja de Las Fuentes.

La entidad Hispania Nostra, el 2-11-2012, incluye a la Cartuja de las Fuentes en la “Lista Roja del Patrimonio”, dentro del patrimonio aragonés en peligro, ocupando nuestra Comunidad Autónoma el tercer puesto en esta lista. En ella se recogen aquellos elementos del Patrimonio Histórico español que se encuentran sometidos por el riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

foto-reivindicativa-con-cartel

En Marzo del 2013, a través del blog “Os Monegros”, Joaquín Ruiz crea una iniciativa social para unir diferentes asociaciones y firmar un manifiesto conjunto que busca el consenso para  promover iniciativas y actividades reivindicativas sobre la Cartuja de las Fuentes. En pocos meses consigue la adhesión de más de veinte colectivos e instituciones destacadas de dentro y fuera de la comarca monegrina, como son: Artemonegros, Monegros Empresarial, Añoranza, Quio, La Capaceta de Sariñena, Hispania Nostra, Apudepa, Instituto de estudios Altoaragoneses, Asociación José Antonio Labordeta de Jorcas (Teruel), y a nivel particular el director de la Institución Fernando El Católico, Carlos Forcadell, Eugenio Monesma, el promotor del Instituto de Estudios Sijenenses, Sergio Baches, Antón Castro, Oscar Sipán… Este manifiesto es enviado a al Gobierno de Aragón. En concreto va dirigido además de a la presidenta del ejecutivo autonómico, Luisa Fernanda Rudi, a los departamentos a los que la familia propietaria ha realizado el ofrecimiento de su cesión, tanto a la consejera de Educación y Cultura, Dolores Serrat, como al consejero de Hacienda, José Luis Saz.

Después de la primera Romería Reivindicativa para pedir el paso a titularidad pública de La Cartuja de las Fuentes, el primer domingo de junio de 2013, el 17 de julio se presenta en rueda de prensa, en el salón de actos del Ayuntamiento de Sariñena la Plataforma “Salvemos La Cartuja” y  uno de sus promotores, Joaquín Ruiz,  señala que se pretende demostrar que una amplia representación de la ciudadanía  monegrina y del tejido cultural y social, apoyan la iniciativa. El mismo año en Femoga se contó con un stand temático sobre el monasterio, para seguir recabando firmas y se consiguieron unas mil doscientas.

En las Cortes de Aragón se habían ido registrando varias proposiciones y preguntas sobre La Cartuja, y también se llevan a cabo algunas iniciativas ante el Gobierno de Aragón cuyas referencias aparecen a continuación:

25-5-1998.Proposición no de Ley nº 74/98 sobre La cartuja de Las Fuentes para su tramitación ante la Comisión de Educación y Cultura.

29-11-2001. Proposición no de Ley nº 224/01, sobre la Cartuja de Las Fuentes, y el proyecto “Cartuja 2007”.

-11-3-2009. Proposición no de Ley nº183/08 sobre la Cartuja de Las Fuentes.

-30-11-2011. Pregunta nº 343/11-VIII, relativa al deterioro del Monasterio de La Cartuja de Las Fuentes, realizada por el diputado Luis Ángel Romero Rodriguez (G.P. I.U.). Responde Dolores Serrat Moré.

30-3-2012. Proposición no de ley nº 123/11-VIII. Sobre el monasterio de La Cartuja de Los Monegros.

8-6-2012.Prgunta nº 947/12, relativa a la Cartuja de Los Monegros en Sariñena. Formulada por la Sra. Canales Miralles (G.P. Socialista): ¿En qué situación se encuentra la negociación con la propiedad de la Cartuja de Los Monegros en Sariñena? Respuesta: “Lo estamos estudiando en la Dirección General de Tributos

6-5-2013Pregunta nº 830/13, relativa a un posible acuerdo sobre la titularidad de la Cartuja de las Fuentes, en la comarca de Los Monegros, con sus herederos. Por Nieves Ibeas (G.P. CHA): “¿Desde cuándo tiene tiene constancia la consejera de Educación Cultura y Deporte del ofrecimiento de los herederos de La Cartuja de Las Fuentes al Gobierno de Aragón de un acuerdo acerca de la titularidad de la misma?

7-2-2014. Pregunta nº 146/14 relativa al monasterio de la Cartuja de Las Fuentes, por el diputado Adolfo Barrena (G.P. I.U.)

-6-3-14. Envían al Gobierno de Aragón firmas en defensa de la cartuja. La asociación Añoranza remitió las firmas recogidas en la pasada edición de Femoga.

-8-3-2013.Los dueños ofrecen la Cartuja de Monegros a la DGA a cambio del impuesto de sucesión. En una carta a la Consejería de Hacienda, recuerdan los 15 años de negociaciones con distintos gobiernos.

-1-4-2013.Se reclama al Gobierno de Aragón que adquiera la propiedad de La Cartuja. Se ha creado una nueva iniciativa en las redes sociales, “Salvemos la Cartuja” como página de facebook. La iniciativa ha llegado de la mano de Joaquín Ruiz, responsable del blog “Os Monegros”.

-8-4-2013. El Justicia abre un nuevo expediente sobre la Cartuja de Las Fuentes, al no recibir respuesta a la petición que realizó en 2012, por parte del Departamento de Educación Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón.

3-5-2013.El Justicia de Aragón, Fernando García Vicente, pide al Gobierno de Aragón que se haga cargo de la Cartuja de Las Fuentes. Solicita que acepte su entrega por parte de los propietarios y proceda “a las mínimas obras para su conservación”.

-LA SOCIEDAD CIVIL, APUDEPA, GRUPOS DE EXPERTOS Y APOYOS A TITULO PERSONAL SE SUMAN A LA REIVINDICACIÓN: REFERENCIA A LOS ÚLTIMOS PASOS.

miembros-de-la-plataforma-con-las-llaves-de-la-cartuja

27-6-2013.Presentación e Sariñena de la I Romería Ciudadana por La Cartuja. La asociación AÑORANZA pondrá tres carros a disposición de los participantes. Promueve Añoranza, Tertulia Cultural Violinista José Porta, la Trova Sariñenera y el colectivo Salvemos La cartuja.

1-7-2013.IRomería Reivindicativa. Casi 300 monegrinos reclaman que la cartuja de las Fuentes pase a manos de la DGA. Lee el manifiesto Sergio Baches, promotor general del Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet, con nueve puntos de carácter reivindicativo. En el último se dice: “Por todo lo anterior, manifestamos nuestro compromiso con la defensa de la Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes y reclamamos la necesidad de sustituir la dejadez por el interés; la improvisación por la disciplina y la apatía por la acción orientada a resultados concretos y progresivos. Y es así, quizás con pequeños pasos, pero firmes y continuados, como prograsa una sociedad que se quiere llamar moderna, y es así, también, como recuperaremos para las generaciones actuales y las generaciones futuras la Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes. Nada es imposible…”

21-8-2013Los Herederos de la Cartuja ofrecen una nueva cesión a la DGA.

2-12-2013. El Director General de Patrimonio Cultural, acompañado de dos técnicos de su departamento, ha recibido a los cinco técnicos que representaban a los 23 expertos que han elaborado el informe que fue presentado el día 5 de octubre en la Cartuja de Ntra. Sra. de Las Fuentes, y que lleva por título “Informe de expertos impulsado por Apudepa a fin de determinar el valor histórico artístico excepcional de esta cartuja situada en Los Monegros, la necesidad de que pase a titularidad pública y propuestas de viabilidad económica”.

La solicitud del encuentro para la entrega del citado documento iba dirigida a la Excma. Presidenta del Gobierno de Aragón, quien había delegado su representación en la Consejera de Educación, Universidad, Cultura y Deporte. El presidente de Apudepa ha hecho saber la importancia de la presencia en la reunión de la citada Consejera, así como la contrariedad que suponía su ausencia, por cuanto el tema a tratar era un asunto que concierne al gobierno de la Diputación General de Aragón.

23-12-2013. La DGA rechaza la cesión de La Cartuja por su elevado coste.

26-I-2014. Guillermo Fatás, en un interesante artículo en “Heraldo de Aragón”, titulado “La Cartuja sin mapa”, pone de manifiesto que el Gobierno de Aragón debería realizar un esfuerzo ante su inquietante negligencia. Entre otras cosas también nos dice que Fray Manuel Bayeu es un personaje de novela que en cualquier otro lugar sería popular y celebrado.

15-Marzo-2014.Los herederos de la familia Bastaras y la diputada Lorena Canales convocan a partidos y asociaciones para explicar los pasos que ha dado dicha familia en el proceso de traspaso de titularidad de La Cartuja. La propiedad y el territorio piden la titularidad pública para la Cartuja. Unas cincuenta personas participan en una jornada reivindicativa. Alberto Borrás y José María Palá, mostraron lugares del monasterio inéditos a todos los asistentes. A través de un documento se pide al Gobierno de Aragón que lidere el traspaso de la propiedad. El texto fue firmado por todos los grupos políticos con representación en la Comarca y respaldado por diferentes colectivos. “En este momento histórico en el que estamos respecto al futuro de la cartuja, es fundamental que se preserve el patrimonio y sea motor de desarrollo de nuestra comarca, cuando la familia propietaria ha dado un paso al frente y abandera el movimiento en que es imprescindible que la cartuja pase a manos públicas. Por eso, es necesario conocer cuál ha sido el proceso por parte de la familia” (Lorena Canales, diputada del PSOE en Las Cortes de Aragón).

21-3-2014.Los cinco grupos políticos de las Cortes de Aragón han pedido al Ejecutivo autonómico que negocie la adquisición del Monasterio de La Cartuja de Las Fuentes. Esta petición se ha aprobado por unanimidad en la Comisión de Educación del Parlamento aragonés.

15-5-2014. Romería de San Isidro. Monegros pide obras urentes en la Cartuja de las Fuentes y su paso a manos públicas. Habitantes de Lanaja, Cantalobos, orillena, Pallaruelo, Cartuja, San Juan, y una carroza de Sariñena con el mensaje “¡Basta ya! Por el fin del secuestro de nuestro patrimonio”.

-17-Mayo-2014. Los propietarios de la cartuja, la familia Bastaras, completan el pago del impuesto de sucesiones de la herencia recibida. El Gobierno de Aragón lo ponía como condición previa a la cesión o a cualquier negociación.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

-27-Mayo-2014. APUDEPA defiende en Las Cortes de Aragón, ante la Comisión de Comparecencias y Peticiones Ciudadanas, la titularidad pública para La Cartuja: “En manos del GA está la posibilidad de salvarla o permitir su desaparición”. Intervienen Belén Boloqui (APUDEPA) y Joaquín Ruiz (Plataforma S.L.C). Lorena Canales (PSOE), Manuel Blasco (PAR), Gregorio Briz (CHA), Adolfo Barrena (IU). Responde el diputado  Eduardo Peris (PP) que nos dejó a todos atónitos, a varios miembros de La Plataforma y de APUDEPA que estuvimos presentes en la tribuna de invitados, por su desconocimiento de la situación, en ese momento, de todo lo concerniente a La Cartuja, al pago de los impuestos de sucesión… Belén Boloqui en su intervención, recalcó el despropósito de las cifras barajadas al antojo por los departamentos de la DGA, para que todo se volviera en contra y el monumento no pasase a manos públicas.

-27-Mayo-2014. Casamayor, Trallero y Moya, de la Plataforma salvemos La Cartuja piden la implicación institucional e ir todos a una para salvar la cartuja, en la presentación de la II Romería, a celebrar el domingo siguiente.

-1-Junio-2014, II Romería Reivindicativa. ARTEMONEGROS inaugura una exposición sobre la cartuja realizada por sus miembros, que seguirá con un recorrido por varias localidades de Monegros, visitará Zaragoza y Huesca. Se lee un manifiesto (en esta ocasión por el miembro de la Plataforma Salvemos la Cartuja que firma este artículo), en el que se dice “El monasterio está declarado B.I.C. y es Conjunto Histórico desde el año 2002. Evidentemente hay un problema político de fondo: los bienes culturales no se tratan como tales. Vemos una gran hipocresía en este sentido”. Más adelante añade:”Alegan que su conservación puede ser muy costosa, pero ¿han calculado ustedes es coste de su desaparición? Permítanme hacer un pequeño cálculo, a raíz de la última tasación que conozco de una obra de fray Manuel Bayeu. Se trata de una pintura al óleo de 1,70 X 1,27 metros. Se ha tasado en 4.900€, por lo que el metro cuadrado de pintura sale a 2.268€. Si multiplicamos esta cantidad por 2.500 metros cuadrados de pintura mural en el monasterio, nos da un resultado de 5.670.000€”. La Trova Sariñenera, el grupo Batukada de Lanaja y la Coral de Sariñena, dan un aire musical y festivo al acto. Se hace un reconocimiento a la familia Bastaras por haber mantenido en pie el edificio. Entre los asistentes han estado representantes políticos, miembros de Apudepa e historiadores y expertos en la Cartuja como José Ignacio Calvo Ruata y Elena Barlés.

-28-Junio-2014 Inspección técnica de un grupo de expertos promovido por APUDEPA, para completar un diagnóstico inicial que permitiera situar correctamente el estado del edificio. Participan 24 técnicos que contribuyen al estudio arquitectónico, pictórico y constructivo del monasterio, miembros de la familia propietaria y tres de la Plataforma Salvemos La Cartuja.

cupon-de-la-once-con-la-cartuja

-5-Octubre-2014. Presentación del Informe de Expertos, en la Cartuja de las Fuentes, por parte de APUDEPA con la colaboración de la Plataforma Salvemos la cartuja. Se da a conocer el documento con motivo de  las XIV Jornadas Europeas de Patrimonio. Se decide solicitar una reunión con la Presidenta del G.A., Luisa Fernanda Rudi, también con la Comisión de Cultura de las Cortes, con el fin de reencauzar el tema. Se rechazan los tres informes ejecutados desde la Dirección general de Patrimonio Cultural, con fechas de 20-12-2011, 25-3-2013 y junio de 2013 que contemplan presupuestos excesivos en cuanto al dinero a invertir propuesto para restaurar el monasterio, propuestas muy dispares con datos catastrales de partida errados.

9-11-2014. Chunta Aragonesista ha recordado que en marzo de 2014 las Cortes de Aragón acordaron por unanimidad instar al Gobierno autonómico a negociar con los propietarios de La Cartuja la adquisición del monasterio por la cantidad de 260.000€, y ha exigido en un acto reivindicativo que ha tenido lugar en el propio recinto, “una respuesta urgente ante el deterioro de La Cartuja”.

3-12-2014. Los propietarios de la Cartuja de Monegros y  Joaquín Ruiz, de la Plataforma Salvemos La Cartuja, han informado al presidente de la DPH que es necesaria una reparación urgente del edificio.

24-2-15.El presidente de la DPH, Antonio Cosculluela, ha pedido al Gobierno de Aragón que se sume a los trabajos de conservación de la Cartuja de Las Fuentes, en una reunión con representantes de la propiedad, del Ayuntamiento de Sariñena, la Comarca de Los Monegros, la Plataforma Salvemos La Cartuja y Apudepa.

29-3-2015.La decisión de la DPH de adquirir el monumento supone una gran satisfacción y una acción necesaria y de sentido común, ya que garantizará la conservación del inmueble y lo preservará para generaciones futuras.

11-5-2015.Las imágenes de un dron revelan nuevos datos sobre las pinturas de la bóveda.

2-6-2015. La DPH adquiere La Cartuja de Las Fuentes por 261.945,52€. Se ha firmado la escritura de compraventa que abre la puerta a una posterior rehabilitación del monumento. La firma de la compraventa se ha producido tras recibir sendas cartas de la DGA y del Ministerio de Cultura indicando que no ejercían su derecho de tanteo sobre este bien.

presentacion-de-la-plataforma-salvemos-la-cartuja-en-el-ayuntamiento-de-sarinena

7-6-2015. III Romería Reivindicativa; Los Monegros celebra la titularidad pública de la Cartuja. Se han incluido las actuaciones de los grupos  la Trova Sariñenera y Xixena con la comparsa de gigantes y cabezudos de Sena. Previamente ha habido u almuerzo popular y como acto central , la lectura del manifiesto por Julio Molina, presidente de Artemonegros, que ha considerado la compra “como el primer paso hacia la dignificación del monumento”. También ha criticado la postura mantenida durante el último mandato por el gobierno de Aragón y de cara al futuro, ha confiado en que sus nuevos dirigentes rectifiquen y sean capaces de unirse al proyecto de rehabilitación iniciado. Alabó la sensibilidad de la DPH de contar con la opinión de las gentes del territorio y en especial con los colectivos implicados en esta iniciativa.

5-9-2015La XI Concentración de motos antiguas visita la cartuja de Las Fuentes.

14-9-2015. Se inaugura en la sala Ambito Cultural del Corte Inglés de Zaragoza una exposición fotográfica del Colectivo Artymagen sobre La Cartuja de las Fuentes.

18-10-2015.La Cartuja se prepara para las obras de rehabilitación con los trabajos previos de limpieza y reparación.

19-11-2015. Se firma el acta de replanteo que precede al inicio de las obras. Responsables del Gobierno de Aragón y de la DPH  en el acto de la firma.

16-12-2015. Se inician los trabajos de montaje de andamios para acometer la reparación de las cubiertas.

19-1-2016. En marcha la primera fase de las obras de rehabilitación

12-3-2016. Aprobadas obras de emergencia en el chapitel de la torre de La Cartuja.

la-cartuja-esta-salvada-salto-de-alegria

COMENTARIO FINAL.

La Cartuja de Las Fuentes, es “La Bella Durmiente” del patrimonio aragonés que ahora comienza a despertar gracias a la Diputación Provincial de Huesca que en un gesto de responsabilidad y compromiso con el territorio, la ha salvado de la ruina y de la desaparición que acechaban sobre ella de un modo inminente.

En el manifiesto de la II Romería Reivindicativa decíamos: “El arte es cultura y nuestra sociedad sufre un eclipse del pensamiento y una desaparición de la cultura humanística que es la que nos abre el camino de la reflexión, el espíritu crítico y el debate, y nos muestra lo que somos como civilización. Existe una brecha social cada vez más grande, pero también una brecha humanística que hace que aumente el peligro de desaparición de gran parte de nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural”.

Este patrimonio cultural que recuerda nuestras raíces, nuestro pasado y la herencia que debemos mantener y transmitir, también se convierte en motor económico para generar puestos de trabajo y crear riqueza.

Para finalizar, quiero expresar el agradecimiento que sentimos hacia todas las personas (que nadie se sienta olvidado, pero nombrar a todos uno por uno resultaría muy extenso) que de una forma u otra se han preocupado y han aportado su ilusión, su esfuerzo, su trabajo, de una forma altruista, para que el “corazón” de la Cartuja vuelva a latir y podamos convertirla en motor y centro de una ruta de turismo cultural en Los Monegros.

 

Alberto Lasheras Taira

Plataforma Salvemos La Cartuja de Las Fuentes

Mercedes Pueyo Roy


        Para afrontar el dance aragonés es imprescindible abordar “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, un completo estudio científico fruto de una tesis doctoral de una pionera de la etnografía aragonesa: Mercedes Pueyo Roy.

20160517_100740

            Pero la figura de Mercedes Pueyo Roy, además de desconocida, ha estado envuelta en un halo misterioso. A raíz de mi interés por el antiguo mayoral de Pallaruelo de Monegros, el tío Juaner, su hija Leonor me habló de una tal Mercedes que hace años realizó un trabajo sobre su padre. Al parecer, Mercedes tenía relación con Pallaruelo de Monegros y había sido secretaria de Antonio Beltrán Martínez, aunque ahora nadie la recordaba en Pallaruelo. Tras peguntar a Miguel Beltrán Llopis, hijo de Antonio Beltrán Martínez y antiguo director del Museo de Historia de Zaragoza, parecía que a Mercedes Pueyo Roy se la había tragado la tierra. En esa línea también se manifestó el músico y experto musical Mario Gros Herrero: -Las referencias sobre Mercedes Pueyo eran a través de sus publicaciones: el libro sobre el dance y algunos artículos. Era como si, después, se la hubiera tragado la tierra. Además, su libro era prácticamente inencontrable, salvo en algunas bibliotecas-. Mario consiguió contactar con Mercedes en el 2014, descubriendo una gran mujer que, aunque muy desconocida y para nada reconocida, contribuyó enormemente en los inicios de la etnografía aragonesa, –Por diversas razones la figura de Pueyo me parecía fundamental-.

            Descendiente de Pallaruelo de Monegros, Mercedes Pueyo Roy estudió filosofía y letras en la Universidad de Zaragoza. Fue la primera mujer en doctorarse, el 21 de junio de 1961, día de San Luis. De la mano del profesor de arqueología y etnología e ilustre monegrino Antonio Beltrán Martinez estudió el dance aragonés, dando fruto a su tesis doctoral “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, publicada por Heraldo de Aragón en 1973. Gracias a los encuentros de Dance aragonés entrevistó a danzantes, mayorales y gaiteros; llevaba un magnetófono muy pesado de unos 15 kilos y tomó numerosas notas que llegaron a pesar cerca de 20 kilos. Todo su material lo ha donado al Instituto Aragonés de Antropología, haciendo gala de una gran generosidad y amor por su tierra. En 1962 marchó a Paris donde enseñó, durante un año, lengua y literatura española en el Institut Lamartine. Luego pasó a Suecia, becada por un instituto sueco, y ejerció 35 años en la Universidad de Lund, como profesora titular de lengua y literatura española e impartiendo conferencias en la universidad sobre cultura española. Ha estado 50 años fuera de España y actualmente reside en Puerto de la Cruz, Tenerife. Se casó en Suecia, de donde guarda muy buenos recuerdos, además trabajó mucho con la embajada Española en Estocolmo, disfrutando de una intensa actividad cultural. En suecia fue conocida como Mercedes Pueyo Carlén.

Mercedes Pueyo

            En su infancia, Mercedes acudía cada verano a Pallaruelo de Monegros por vacaciones, la conocían cariñosamente por “Merceditas”. Su padre Francisco Pueyo Samper nació en Pallaruelo de Monegros y pronto el cura vio en él grandes dotes e inteligencia para los estudios. Por aquel entonces, la abuela de Mercedes regentaba una pequeña tienda de ultramarinos local, la tienda de los Pueyo. Se había quedado viuda y decidió  vender todo para que su hijo Francisco, con tan sólo siete años de edad, pudiese marchar a estudiar a Zaragoza. Francisco trabajó en Zaragoza como maestro y años más tarde pasó a trabajar como inspector para la agencia general de seguros. Francisco tocaba el violín y era amigo de Capitán, además de un enamorado del dance, apunta Mario Gros (Vicente Capitán era un antiguo gaitero sariñenense). Mercedes recuerda ir a Pallaruelo y sorprenderse al ver los caballos pasar por la cocina para acceder al corral, allí aprendió a montar a caballo y vivía el día a día del pueblo monegrino, iba a ayudar con las labores agrícolas, todavía recuerda ir a trillar a la era.

            Del mayoral Juaner recuerda su simpatía y gracia, tenía  gran facilidad  para los pareados, hasta había compuesto la historia de España en pareados. Para Mercedes, -si Juaner hubiese nacido hoy en día, sería rapero-, pues contaba la realidad con magistrales pareados. Su padre Francisco Pueyo Samper recogió muchos dichos y versos de Juaner, mantenían una buena amistad, se conservan dos documentos que recogen los dichos de Pallaruelo de Monegros de 1940 y la Historia de España contada en versos. Todo lo recogido fue escrito, al menos en parte, por el tío Juaner, y se lo dio en mano a su padre Francisco Pueyo.

            Mercedes recogió música aragonesa, realizó grabaciones y transcribió muchas melodías. Mercedes estudió piano en el conservatorio de Zaragoza y tiene una gran voz que aún ejercita en un grupo coral. Cantó muchas músicas antiguas como albadas y canciones populares recogidas por todo Aragón. El material quedó recogido en el archivo de Antonio Beltrán. En el 2013, Mario Gros Herrero accedió a unas cintas del legado de Antonio Beltrán Martínez donde aparece  «Rondalla que interpreta jotas, jotas de ronda, bolero de Caspe y seguidillas de Leciñena. Donde se intercalan interpretaciones de gaita de Vicente Capitán de Sariñena, cantos de Mercedes Pueyo, cantos de María Martínez, cantos de Pío Beltrán y grabaciones de gaita hasta el final de la cara”.

6394510128

            Mercedes formó parte de la creación del Museo Etnológico de Aragón en 1955, que llevó a cabo Antonio Beltrán. La Diputación  Provincial de Zaragoza se hizo cargo de los gastos y se construyó la sede de la Casa Pirenaica- Parque Grande José Antonio Labordeta. Mercedes fue su secretaria, estuvo como becaria, catalogando y realizando estudios, cobrando unas escasas 500 pts al mes. Donó al museo el chaleco de seda de su abuelo Pascual Pueyo, ganadero y pastor, y materiales de casa de su padre. Estuvo hasta 1962 trabajando como becaria y publicando artículos para la Institución Fernando el Católico. Fabricaron un cuestionario etnográfico y lo mandaron a todos los pueblos que pudieron, normalmente a los principales personajes de cada pueblo, como al maestro o al cura. Mario Gros señala que Antonio Beltrán tuvo la idea de montar los Concursos de Dance en Zaragoza para poder estudiarlos sin necesidad de ir a las distintas localidades.

“El dance es una composición poética”, poesía lírica, diálogos. La sátira en la poesía, dichos y matracadas. De la música no se pueden precisar sus antecedentes.

Mercedes Pueyo Roy

            Su trabajo “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón” es una de las primeras obras sobre el Dance aragonés y constituye una valiosísima aportación que abarca diferentes ramas de las letras, tales como historia de la literatura, poesía lírica, dialectología e historia de la cultura. Para Mario Gros -Su libro sobre el dance se publicó en el 73 como “mérito” para su acceso a la Universidad. De ahí la rareza de la edición. Está impreso en la imprenta de Heraldo de Aragón, pero la edición es de la propia autora. El libro del 73 no corresponde con exactitud a la tesis: se han reordenado las materias, faltan los anexos y se ha dado más importancia a los asuntos poéticos-literarios-. Antonio Beltrán Martínez dirigió su tesis, apunta Mario Gross, y entre ellos eran frecuentes largas discusiones sobre el dance. Mercedes recuerda a Beltrán como “un gran recopilador, capaz de montar un libro en cinco minutos”.

            Para Mercedes el “dance” es una palabra propiamente aragonesa y corresponde a un conjunto escénico, una representación dramática donde intervienen diferentes bailes, la primera vez que aparece la palabra dance es en 1720, el dance corresponde al siglo XVII. Para elaborar su tesis, Mercedes estudió durante cinco años 74 representaciones distintas del dance aragonés: -El dance es una pequeña pieza de teatro popular y al mismo tiempo una revista oral que sólo se imprimió una vez y que se renueva, corrige y aumenta cada año. Así pues, como obra dramática hay que considerarlo-.

            Gracias al Instituto Aragonés de Antropología y a su presidente Vicente Miguel Chueca he podido acceder a parte del legado de Mercedes, gracias también a Mario Gros Herrero por sus apuntes y ayuda, a Miguel Beltrán Llopis y a Mª Ángeles Hernández Prieto por sus aclaraciones y a Mercedes Pueyo Roy, por su agradable y familiar trato, un placer conocer a tan excelente persona y todo mi reconocimiento por su trabajo, esfuerzo y dedicación por la cultura aragonesa.

Algunas publicaciones de Mercedes Pueyo Roy:

– “El dance en Aragón”, Zaragoza V, Publicación de la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza, 1957.

– “Origen y problemas estructurales del dance en Aragón”, Caesaraugusta, 17-18. Institución “Fernando el Católico”, Zaragoza, 1961.

– “Kurs i spansk fonetik och spanskt uttal” (Curso de fonética española y pronunciaciones españolas) Pueyo-Carlén, Mercedes, 1934- (författare) Lund : Studentlitteratur, 1969 Svenska 151 s.

– Fiesta / Mercedes Pueyo-Carlén, 1934- (författare) Malmö : LiberLäromedel, 1973-

– “Nya spanska stilar” (Nuevos estilos del español) Pueyo-Carlén, Mercedes, 1934- (författare)Pärletun, Margareta, 1943- (författare) ISBN 91-44-08181-2 Lund : Studentlitt., 1972 Spanska 47 s.

 

Pili Monter y el quejido monegrino.


IMG_20160502_185049

            Los Monegros siempre aparecen como un vasto territorio de escasa biodiversidad, de secarrales, yermos y vacíos horizontes. Al igual sucede con su cultura, etnografía, tradiciones… y especialmente con su música; pero nada más lejos de la realidad, pues Los Monegros poseen una extraordinaria riqueza que continuamente hemos de ir redescubriendo.

            Para conocer su gran riqueza y biodiversidad, hacen falta personas excepcionales y una de ellas es la senense Pilar Monter, con quien nos adentramos en la música monegrina.

“Las tradiciones musicales de Los Monegros son muy, muy importantes para conocer la cultura del territorio. Y todavía es música muy desconocida, incluso dentro de nuestra propia comarca, falta mucho por hacer y por dar a conocer. Me di cuenta porque fui componente del grupo de música tradicional aragonés Chundarata” y dando conciertos por gran parte de Aragón, eché mucho de menos más música monegrina y lo mismo me comentaron algunos músicos, que valoran nuestra música como muy especial y de gran valor dentro de nuestras costumbres.”

Pilar Monter

Ganas de Vivir

            Pilar es una gran conocedora de la música de Los Monegros, una enamorada de sus melodías, que se sumerge en sus raíces y las renueva manteniendo su esencia y dotándolas de una nueva frescura que nos alegra el alma. Musicalmente es polifacética, toca el acordeón, laúd, guitarra, guitarrico, órgano y voz. Comenzó de pequeña de la mano del maestro José Guioni Levetti, quien acudía desde Sariñena para impartir clases de música en Sena. Pronto, su pasión por la música, motivó que ahondara en las raíces musicales de Los Monegros. Con los gaiteros senenses Eduardo y Carlos Plana, transcribieron músicas del dance de Sena, continuando el trabajó que inició mosén Rafael Gudel, cura de la localidad, que transcribió parte de la música del dance, publicada en la “Revista Aragón” en 1934. También el cura Miguel Hubed enseñó música y formó una rondalla de jotas en Sena.

Mosén Rafael Gudel el cura la Galinda (Dña. Marcelina), el “cureta” gracias a él: Allí se escucho la primera “radio de galena” , que se oía por medio de auriculares ,( como los mp3 de ahora… ) Allí se vio el primer cine, con una sábana blanca y todos sentados en las escaleras, dio clases de música para formar una orquesta. Allí, también, enseñó a tallar madera a jóvenes carpinteros. Por él, voces privilegiadas, que como siempre hay, había entonces en Sena, se hubieran educado para ser cantantes profesionales. Hizo gestiones para que el dance fuera a Londres, sacaba a cualquiera de un apuro arreglando una pendiente, un reloj o cualquier cosa. Desde allí proyectaba las expediciones a la masada Simoner a los graneros, a las valletas, etc, con hallazgos que tanto enriquecieron los museos de Zaragoza, Huesca y Lérida.

https://senaartistico.wordpress.com/la-abadia/

            En los últimos años cuando Pilar ha aprendido a tocar el acordeón y la podemos disfrutar junto al grupo de música tradicional de “Xixena”.  El grupo fue creado en el 2001 y va haciendo escuela en la localidad monegrina, enseñando a tocar la gaita de boto, dulzaina y percusión, -¡hay más de 5 jóvenes gaiteros en Sena!-. Mantienen una gran actividad cultural y musical, acompañan los gigantes y cabezudos de Sena y han recuperado la tradición medieval de homenajear, con “bailes y danzas”, a los Reyes de Aragón enterrados en el Panteón Real del Monasterio de Santa María de Sigena, para la Pascua de Navidad.

            Además, cuando Pilar trabajaba en Barcelona, formó parte del grupo de música tradicional aragonesa “Chundarata”, formado en la Casa de Aragón en Barcelona. Actualmente canta albadas y coplillas de Sena para las fiestas del 15 de agosto, las fiestas patronales y santa Quiteria. –Es el folclore más antiguo, los celtas e iberos despertaban con cánticos los días de fiesta.- Ha recogido músicas de Los Monegros y algunas las ha adaptado, es el caso de “Mambo Monegros”, -Es una forma de dar a conocer las músicas y letras de monegros-.

 -La música de Los Monegros parece igual que el paisaje, como bestia y a la vez dulce, fuerte y a la vez sensible, alegre y a la vez puede ser triste… según los expertos es una música que varía repentinamente de un tono mayor a uno menor, “El quejido monegrino”-. 

Pilar Monter 

            Para conservar la música son importantes las grabaciones, hay una gran riqueza: nanas, canciones de bodega, cantos de capilla, tonadas, letras pastoriles… -hay letras preciosas-. Aún queda mucho por descubrir, valorar y dar a conocer, comenta Pilar Monter.  Pasacalles, bailes de palos, de espadas, de espada y broquel, de cintas, de castañuelas, los ofertorios, las despertaderas, los romances o coplas, los cantos corales al son de la gaita, rogativas, gozos, salves, cantos de hoguera, canciones de cuna, infantiles… en definitiva, Los Monegros poseen una magnifica tradición musical que, en personas tan imprescindibles como Pili Monter, vuelve a expresarse  y a inundar los diversos lugares monegrinos con su quebrado quejido monegrino.

Antonio Susín Palacio, mayoral del dance de Sariñena


Susín y Juan Mir

Antonio Susín y Juan Mir.

Antonio Susín Palacio, mayoral de Sariñena

     Antonio Susín Palacio (Sariñena, 24 de septiembre de 1908 – 28 de febrero de 1987, fue pintor blanqueador y mayoral del dance de Sariñena.

   Antonio Susín fue una extraordinaria figura del dance aragonés, un creador que llegó a componer miles de versos en dichos y motadas, un magnífico tesoro de la literatura oral sariñenense. La etnolingüista francesa Jeanine Fribourg recogió cerca de seis mil versos que le contó y comentó Antonio Susín, versos que son la vida misma y parte de la historia de Sariñena. También existen grabaciones de Antonio Susín en el “Archivo de tradición oral de Rafael Ayerbe Santolaria”, publicadas en el SIPCA (Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés ). Una abundante documentación que aporta una importantísima información para reivindicar la figura del mayoral Antonio Susín Palacio. Gracias también a quienes vivieron y sintieron con Susín el dance, a Domingo Lana Novellón y a Martín Blecua Vitales, contamos con valiosísimos testimonios y recuerdos que nos descubren una gran persona y sobre todo un gran poeta.

    Para Jeanine Fribourg, Susín era: una figura muy grande, un mayoral de verdad, lo que se puede decir un mayoral”.

 

    Susín era un hombre muy bueno y con mucha personalidad. Era de esos personajes, que ya existen pocos, igual que el Juaner de Pallaruelo, que sabían contar las cosas con sensibilidad y al mismo tiempo con picardía. Si la primera vez que le conocí se quedó reservado ante las preguntas que yo le hacía, cambió del todo cuando se dio cuenta que me interesaban verdaderamente las fiestas de los pueblos de los Monegros, particularmente el dance de Sariñena. Hizo todo lo que pudo para informarme de lo que era el dance, lo conocía tan perfectamente… Había hecho en su vida todos los papeles y por eso podía transmitirlos y dirigir a los actores del dance.

Entrevista a Jeanine Fribourg.

Ayerbe Santolaria, Rafael. Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe.

    Para Martín Blecua, gaitero del dance de Sariñena, Susín “tenía una afición enorme para el dance” y gracias a él se ha conservado hasta nuestros días. Cuando era muy niño, Susín  iba a ver los ensayos, se aprendía las mudanzas y seguía el dance con gran pasión. Los ensayos del dance comenzaban el 16 de agosto y se realizaban en la era del mayoral Martín “El Donato”.

Primero empecé con […] el papel de diablo. Bueno, me ofrecieron la plaza de general cristiano, pero después, resulta que el mayoral que había entonces, me dijo que ya tenía otro. Que había que sustituir al señor Vicente. Y entonces me dejaron a mí la plaza de diablo. Con lo cual me revestí yo aquel año con la horca, el […] y salgo como un verdadero diablo, que lo era entonces [risas], y me divertí mucho levantándoles las faldas, con la forca aquella que llevaba, a las chicas y encorriéndolas.

Charla entre Antonio Susín y Jeanine Fribourg.

Susín le explica como empezó en el dance

 

     Susín se inició en el dance en el año de 1923, cuando aún se iba de romería desde Sariñena a la Cartuja de las Fuentes, donde el dance actuaba como desde hace años viene realizando en la ermita de Santiago. Aquel año tenía que debutar el gaitero Vicente Capitán, tanto Sixto “El Rey” y Tomas “El Malo” ya estaban mayores para continuar de gaiteros. Vicente Capitán ofreció a Susín ser su sustituto como general cristiano para las fiestas patronales. Al final, y para decepción de Susín, el papel fue para uno de los danzantes del grupo que, además, alojaba el cuarto del gasto (la casa del gasto) en casa de su madre Isabel “La Cota”.

 

           “La Casa del Gasto, que aunque llamada de esa forma genérica, el apelativo correspondía a una sola dependencia ubicada en alguna casa de algún danzante veterano. Allí se reunían el segundo día de la fiesta para dar buena cuenta de todas aquellas viandas que los danzantes habían recogido el día de San Antolín, igualmente se utilizaba para guardar cosas propias del dance.” 

La casa del gasto y otros asuntos del dance

Manuel Antonio Corvinos Portella

 

    Al final, aquellas fiestas de 1923 Susín ejerció de diablo, lo que le permitió “hacer todo tipo de diabluras”. Con dieciséis años pasó unas fiestas inolvidables: “persiguiendo a las chicas y levantándoles las faldillas con la forca que llevaba cargada de codetes”. Al año siguiente ya hizo de general cristiano con Puértolas de general turco: “nos compenetrábamos muy bien durante el tiempo que lo hicimos juntos”. Antes de Puértolas, de general turco estuvo Carpi y de general cristiano Paraled, Susín cuenta la siguiente anécdota: se compró un faro de… un tractor para ponerse un casco porque aquellos de antes no existían, no se llevaban cascos y… de un farol de tractor que tenía él pues lo arrancó y se puso el gorro”.

 

“De danzantes estaban entonces, el Can Can, padre e hijo, el señor Emilio Casabón, Antolín “El Paje”,  Fodas, El Chupón, El Roso, Lombarte, los Cesteros, etc., etc. Rabadán era Salvador “El Cantero”, actualmente en Francia. Otros danzantes que recuerdo eran los hermanos Callén, Paco y José, hijos de Isabel “La Cota”, este último tenía que hablar muy meloso y era monaguillo y le llamaban “Meaculos”, y a este le dieron el papel de General Cristiano. También mencionaremos a Elías Capitán por aquellos años. El señor Miguel Puértolas hacía de General Turco, que contrastando su recia voz con la melosa voz del otro general, daba la sensación que iba a perder la batalla antes de empezar.”

 

La página del viejo mayoral

Antonio Susín Palacio

 

     “El Fodas, uno que era el palillo de la gaita, que le decíamos nosotros. Que lo llevaban rodando cuando ibamos a ensayar. Que ensayabamos en una habitación muy grande y le cogían a Fogas y “ras” Lo tiraban p’allá y lo volvían p’atrás otra vez.”

Entrevista a Antonio Susín.

Ayerbe Santolaria, Rafael. Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe.

    La guerra civil supuso la interrupción del dance y, hasta su finalización  en 1939, no volvió a realizarse. Tras la guerra continuó de mayoral Martín “El Donato”, mientras que Susín asumió el papel de rebadán. Domingo Lana Novellon cuenta que fueron tiempos difíciles, había gente que consideraba hacer la risa el representar el dance. Manuel Antonio Corvinos Portella recoge, en “La casa del gasto y otros asuntos del dance”, la circunstancia de que, en tiempos de postguerra, el dance debía de pedir permiso a la guardia civil para usar las espadas y alfanjes. Por suerte la tradición continuó y se fueron recuperando antiguas partes y enriqueciendo el dance sariñenense.

      “El 39 ya volvimos otra vez a ensayar y a danzar. Se conservó y se rectificó y se hicieron muchas cosas que no se hacían entonces. Por ejemplo la danza del degollau que ahora se hace siempre y otras danzas parecidas, que entonces las habían dejao porque eran muy complicadas y los hombres aquellos eran ya mayores y no estaban para muchos trotes.”

Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe.

 Música tradicional.

     En su  debut como rebadán, Susín añadió un final al dialogo entre el mayoral y el rebadán, en la pastorada. El extracto aparece recogido en las Notas de folklore Altoaragonés de Ricardo del Arco y Garay, Madrid 1943. En el texto aparecen los pastores Tomás “el cartujano”, del monasterio de la cartuja de las Fuentes y “el Sarro”y va dirigida al mayoral Martín «el Donato”.

“Y ahora les contaré un caso

que vi en las Almunias Altas

iba a carriar con mi padre,

y oí un ruido que atronaba

que me creí de momento

sería alguna cabaña;

pero al llegar más adelante

ya vi de qué se trataba:

era Martín, el Donato,

con catorce o quince cabras,

que llevan en el cuello

esquillas en abundancia.

 

Y yo le dije “¡Martín!

llevas muy poco rebaño,

pero buena encerrada”.

lo peor es que no son de él,

casi todas son ampradas;

que a Tomás, el cartujano

y esto no crean que es farsa,

fue a decirle este verano

que l´en dejara unas cuantas.

 

Si quiere usted mis consejos,

pa que no se ria el Sarro,

disminuya las esquillas

y aumente más el rebaño.”

            Estos versos aparecen en la novela “La onza de oro” (Crónica del Alba) del escritor Ramón J. Sender. Versos que Susín reclama suyos “pues Martín El Donato, El Cartujano y Almunias Altas, no había ni hay, más que en Sariñena”. También Manuel Berdun reivindicó la autoría de Susín en un artículo a finales de los años setenta.

    En el dance, Susín hizo de todo: de diablo, de general turco, de general cristiano, de rebadán y finalmente de mayoral. “Ha hecho todos los papeles menos el de volante, porque como me lo dijo, entonces no había” (Jeanine Fribourg, 1981). Ejerció de mayoral desde 1940 hasta el año 1976, en 1977 ya no pudo asistir al dance estaba enfermo, giñándola en San Jorge y no pude ir”, relataba Antonio Susín entre risas, durante una entrevista realizada por Rafael Ayerbe Santolaria, recogida en el “Archivo de tradición oral”.

    En su primer año como mayoral habían quedado todos los danzantes “Mañana a tal hora, aquí todos. Si a la salida del sol falta alguno tiene que dar dos reales de multa”. Susín llegó tarde, lo hizo a propósito para sentar precedente.  “Eh, el mayoral que hace tarde!”,  respondiendo Susín  Coñe, ya lo sé. Toma, allí tenéis dos reales. Pero ahora el que venga tarde tendrá que pagar”.

Susín en la Alfajeria.

Domingo Lana, Manuel Vicente y Antonio Susín.

     Susín trabajó sobre los años veinte en casa del alcalde Manuel Torres Guillén. Después se empleó en el oficio de pintor blanqueador, trabajó a medias con su amigo Elías Capitán Inglán, “un amigo que tenía muchas picardías”. Un día de invierno a Elías le entró un reuma en un pie que no le dejaba andar, “Iba con una… una alpargata deshecha, sin poder andar nada. Y me lo encuentro por la calle y digo: “Oye, ¿qué te pasa? ¿Qué tienes en el pie ese?”, a lo que Elías respondió “No te lo puedes pensar”. Para las fiestas Susín le dedicó la siguiente motada:

También voy a decirle algo

este año a este compañero

de una enfermedad muy rara

que tuvo este mes de enero.

 

Un día me lo encontré

por el pueblo caminando

con una alpargata sin tela

y además iba cojeando.

 

Yo le pregunté

¿Elías qué tienes allí en el pie?

Y entonces me contestó:

No te lo puedes pensar

y para que estés enterao

ya te lo voy a contar.

 

Pues sabes que hace tres días

que me hace bastante mal

unos dolores tan grandes

que no los puedo aguantar

y cuando vino el médico

ya se me alivió un poqued

y le dije a don Nicolás:

 

Ya le va a decir lo que es.

Que comí anoche caracoles

y tengo un cólico en el pie.

Y don Nicolás le dijo:

 

Oiga, eso será una […]

ya hace años que soy médico

y tengo algo de experiencia

y en mi vida he pillao

una enfermedad como esta.

A Martín Blecua le enseñaba Susín a danzar con los mangos viejos de las brochas de pintar, eran vecinos y compartieron muchos momentos. Martín Blecua, junto a su hermano Luis, conocen bien el dance, lo llevan en la sangre «A los diez años empezó mi vinculación con el dance, primero fui volante, luego rebadán, a continuación danzante y definitivamente gaitero», recuerda Martín echando la vista atrás. Martín recuerda a Susín con mucho cariño y respeto, mantuvieron una gran amistad, compartiendo su gran pasión por el dance.

            Susín marchó a trabajar a Barcelona sobre los años 60, dejando al dance huérfano. Lo tuvieron que ir a buscar a Barcelona para participar en el concurso de dance aragonés en 1966. El dance de Sariñena obtuvo el primer premio de dance regional, con motivo de las segundas jornadas de estudios folcloricos aragoneses, celebrado en Zaragoza y promovido por Antonio Beltrán Martínez.

Susín años 30

Antonio Susín, 1º por la derecha.

     A Susín le acompañaron los gaiteros Vicente Capitán hasta 1960, y Juan Mir hasta 1975. Susín aprendió a tocar el clarín, pero no la gaita. Aún así, Susín enseñó a Martín Blecua a tocar la gaita y las más de 40 mudanzas y  pasacalles del dance de Sariñena. El gaitero era un nexo en común entre muchos dances, Vicente Capitán acudía a tocar a Castejón de Monegros, Lanaja, Pallaruelo de Monegros y Sena. Al retirarse el gaitero Juan Mir Susín, en 1975, la gaita de boto dejó de sonar. El dance continúo gracias el empleo de gaitas gallegas, pero no era lo mismo, el sonido era diferente. Gracias al trabajo e investigaciones de los sariñenenses Martín Blecua Vitales y Pedro Mir Tierz pudieron recuperar la gaita de boto aragonesa, además ambos fueron autores del libro “La Gaita de Boto Aragonesa”. Recuperaron la gaita de Juan Mir, reproduciendo “La Famosa” gracias al pastor de Sangarrén Clemente Brun. La gaita de boto aragonesa volvió a sonar en Sariñena en 1980.

   Susín tenía una fuerte personalidad, muy abierta, era gracioso y algo chungón, sacaba punta a todo. Hacía motadas a todas horas, con cariño, pero con astucia y picardía, recuerda Martín Blecua. Las motadas buscan hacer reír, ser graciosas y avergonzar, en buena medida, a su destinatario.

 

     “Ser mayoral es recordar a todo el pueblo lo que ha pasado desde la fiesta anterior. Pero claro, al mismo tiempo dice las cosas que no han gustado. Como las cosas que han gustado también. Pero entonces, lo que no ha gustado es el momento de la [asentura] popular, de la crítica y entonces, como no se puede solo criticar decía cosas con mucha picardía, con mucho gracejo. Y entonces, gustaba, hacía reír, inventaba cosas. Él mismo decía que se basaba sobre una cosa real, sobre la realidad, y después iba exagerando y así hacía reír a la gente, porque reír es muy sano. Y esta risa es muy sana porque une a la gente, tiene una función integradora.

 

Entrevista a Jeanine Fribourg.

Ayerbe Santolaria, Rafael. Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe.

 

     Motada de Susín a Martín Blecua:

“Este cuando se levanta se mea por la ventana, por eso tiene su madre la calle siempre arrujada”.

Las Motadas, también conocidas como matrucadas, van dirigidas a cada danzante. Los dichos son más generales, a sucesos populares.

            Tenía una gran memoria, sabía muchos cuentos, estaba leído y se notaba en muchas de las expresiones que empleaba. Algunas eran expresiones teatrales como “hacer mutis por el forro”, que manifestaban un hombre cultivado y de mundo, se notaba su estancia en Barcelona. Llevaba todo en la cabeza, cantaba las mudanzas, las letras, las melodías… fue la memoria viva del dance, transmitiéndolo y enseñándolo a las nuevas generaciones de danzantes. Estaba atento a todo para aprovecharlo para el dance: “con un poco de salero contaba todo lo que ocurría en el pueblo, exagerando o quitando, se basa sobre la realidad”.

     Iba de bares en bares escuchando lo que se decía, hablando con unos y con otros. Y después lo sacaba en sus dichos. Sacando las críticas como las cosas que iban mal en su pueblo o en el país, mezcladas con cosas humorísticas como las chicas que fuman o las mujeres que hacen gimnasia en vez de quedarse en casa. Por eso, terminaba a menudo sus dichos con: 

“Se trata de una broma aunque sea pura verdad”

Jeanine Fribourg

            Una vez, Susín aprovechó que tenía en el grupo un danzante muy “pincho” para que le contestase a una motada lo siguiente:

“Tenemos un mayoral que es muy chulo y fuma en pipa,

Pero tiene una desgracia, que no lo quieren las chicas.”

 

            A lo que Susín respondió:

“Más te valdría callar, arroba y media de mocos

Y otras tantas de legañas que llevas allí en los ojos”.

 

            Susín era sarcástico, enseguida te decía una motada, pocas cosas se le escapaban:

“La antevispra de la fiesta

te mojaste sin llover

en la taberna de Ojito

entraste más de una vez

y ahora tienes un cuerpo

que no te puedes mover”.

 

(Taberna Ojitos, antigua taberna de Sariñena)

 

            También demostró grandes dotes de picardía:

“El agricultor moderno es la cosecha del haba,

que tapa muchos  aujeros y llega cuando no hay nada”.

 

            Como mayoral le sucedieron el año 1976 Tito Torres, Luis Blecua Vitales (1977-1981)  y Jaime Martín quién es el actual mayoral desde 1982. Susín mantuvo amistad con el mayoral de Pallaruelo de Monegros Juan Barrieras, el tío Juaner, compartían arte y creatividad, se contaban las motadas y dichos que magistralmente componían.

            Los dichos son complicados, son estructuras propias del romance, cuartetos, octosílabos y rima asonante. Los dichos y las motadas llevan en su esencia la cualidad de ser graciosas pero también de ser críticas y sarcásticas. Para Jeanine Fribourg los dichos son como el periódico local y se podría hacer toda la historia del pueblo con los dichos.

 

“Conocía muy bien todo lo que pasaba en su pueblo y lo contaba en sus dichos. De modo que los dichos de su pueblo es como el periódico local. Y se podría hacer toda la historia de su pueblo con los dichos. Dice que cuando carecía de noticias pues iba en los bares y escuchaba. Y cuando salía de allí ya tenía las cosas más claras y ya podía hacer los dichos.”

Entrevista a Jeanine Fribourg.

Ayerbe Santolaria, Rafael. Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe.

“Criticando como siempre

porque esta es mi obligación

de lo que he visto y oído

dentro de la población.”

 

Susín, 1972.

            No era bueno meterse con Susín, si la tomaba con alguien no paraba y así sucedió con Ismael (El Porra) que tenía el cine. Continuamente le soltaba una motada, cualquier día que se lo encontraban no perdía la ocasión. Tan divertida fue una motada, que Susín se revolcó por el suelo de la risa, al parecer, el Porra tenía un perro que decía ser muy obediente. Pero sucedió que paseando por el río y para demostrar el Porra lo dicho, tiró un palo al río ordenando al perro que fuese a buscarlo, pero el perro marchó en la otra dirección.

También la tomó con Escanero.

“Le dices a Escanero

que cuando haga los andamios

ponga bien los michinales

pues dice el juez de la Almolda

y el alcalde de Albero Alto

que albañil y comediante

no se pueden fiar tanto

que resulta peligroso

hacer el payaso en alto”.

            Susín fue soltero, lo que le marcó el carácter, frecuentaba la taberna de Ancho, era una persona muy abierta. Dio mucha riqueza al dance y lo más importante, que gracias a él se conservó el dance. Lo llevaba todo en la cabeza y lo transmitió para que hoy en día podamos continuar disfrutando y emocionando cada vez que el dance vuelve a actuar.

            Motadas de Antonio Susín:

“Este me dijo a mí un día

paece que estoy en desgracia

todas la chicas que demando

me van dando calabazas.

 

Ayer demandé a dos chicas

y las dos me contestaron

¡y no se portaron mal!

Pero ¿sabe que me dijeron?

Que me esperara cinco años”.

————————————————————-

“Este me dijo a  mí un día

que ha de ser guardia jurao

porque así tendrá todo el año

el jornal asegurao.

 

Yo te voy a aconsejar

que si has de cambiar de empleo

en vez de ponerte guardia

ponte contribucionero

que estarás más descansao

y verás más dineros.”

————————————————————-

“Este con un albañil

retejaba en un pajar

y desde el andamio abajo

se apostaron a brincar.

 

Si hubieran brincao p’arriba

sabrían quien brinca más

pero brincaron al suelo

y llegaron todos igual.”

————————————————————-

“Tiene este novia en Lalueza

pero deben marchar mal

se la buscó hace seis días

y ya no la ha visto más.

 

Pero ya le dijo entonces

si te vengo mucho a ver

puede que crean que somos

los amantes de Teruel.

 

Y si pues no sé si vas a verla

si se quisiera incomodar

dice: No me importará

si tengo otra en Berbegal.

————————————————————-

Tengo un problema en mi casa

 tengo un problema en mi casa

 suegra mujer y cuñada

y ellas comen lo que quieren

y aún me tratan a patadas

y aún me tratan a patadas

 tengo un problema en mi casa.

      Fragmento de la entrevista de Rafael Ayerbe a Antonio Susín, hablando sobre la anécdota del diablo que tabicó el portillo entre la iglesia y la casa del cura, hechos que también recogió Manuel Antonio Corvinos en “El portillo tabicado o la verdad la descubierto”.

[R.A.]: Y diablos famosos también ha habido en Sariñena.

[A.S.]: Diablos famosos y los sigue habiendo [Risas]

[Antonio Susín]: Uno el casero, que era albañil al mismo tiempo. Y cuando quintaron los quintos resulta que ese mismo diablo, que era diablo de los danzantes, hicieron un tabique con un portillo que había para que pasara el cura de la iglesia a su casa, un portillo así pequeño. Y llegan los quintos por la noche, tabican el portillo y fue a salir el cura y que no pudo salir.

[Rafael Ayerbe]: Le taparon la puerta [risas]

[A.S.]: Y ese era el casero.

[R.A.]: ¡Qué diablo, eh!

[A.S.]: Era el diablo.

            Gracias a Martín Blecua Vitales por descubrir el lado humano de Antonio Susín, un hombre extraordinario en la historia del dance aragonés. Jeanine Fribourg decía que Susín quería mucho a su pueblo “que era atento a todo lo que sucedía, atento a que se mantenga la tradición y gracias a eso mantenía la unidad del pueblo”. Gracias al ingente trabajo de Jeanine Fribourg y de Rafael Ayerbe Santolaria conservamos un legado de incalculable valor para la historia de Sariñena. Es de agradecer y de reconocer su interés y trabajo a quienes, como sariñenenses, siempre deberíamos estar en deuda. Jeanine desarrolló un gran trabajo recogiendo la vida festiva de Sariñena, un trabajo que no llegó a conocer Antonio Susín, lo que apenó a Jeanine, “con Susín ha desaparecido como un archivo del pueblo de Sariñena”. Como pueblo nos queda pendiente reconocer su singular figura, recordando que en el 2017 se cumplirán treinta años de su muerte. Y como no puede ser de otra manera, con estos versos finales nos despedimos, esperando que este artículo sirva de homenaje al gran mayoral Antonio Susín Palacio.

“Ya me retiro, señores,

Porque me canso de hablar,

Aprieta el codo, gaitero,

Y haremos el tarirán.” 

Susín, 1972

16904728_10212070486662532_5160343492918919005_o

Bibliografía:

  • AYERBE SANTOLARIA, Rafael. Archivo de tradición oral Rafael Ayerbe. Música tradicional.
  • CANCER CAMPO, Jesús V.. El Dance en AragónSu estado actual a la entrada del siglo XXI. 1ª. Zaragoza: Jesús V. Cancer Campo, 2003.
  • FRIBOURG, Jeanine. Fiestas y literatura oral en Aragónel dance de Sariñena y sus relaciones con el de Sena, Lanaja y Leciñena. Huesca: Instituto de Estudios Altoaragoneses, 2000.

Zancarriana w

Mariano Gavín Suñen, El Cucaracha.


Célebremente conocido como «El Cucaracha», Mariano Gavín Suñen es el gran bandolero monegrino de la mitad del siglo XIX. Hijo de Manuel Nicolás Gavín Ariño e Ignacia Suñén Casamayor, nace en Alcubierre en 1838 y muere a manos de la guardia civil el 28 de febrero de 1875, en el corral de l ´ Anica, cerca del poblado de Peñalbeta (Lanaja), a los 37 años de edad.

Bandido Cucaracha

Bandido Cucaracha (1)

Mariano Gavín Suñen. Ilustración Cruz Salvador.

Mariano Gavín Suñen es jornalero, mozo de mulas y carbonero. De familia de artesanos caldereros, su padre Manuel Nicolás Gavín Ariño se casa en Alcubierre en 1832 con Ignacia Suñén Casamayor. Tras la muerte de Ignacia Suñén, Manuel Nicolás Gavín contrae matrimonio con Joaquina Campo, con quien tiene su segundo hijo, también llamado Mariano, Mariano Gavín Campo. El hermanastro del Cucaracha nace en 1864 y fallece en 1942 y trabaja en el antiguo oficio familiar de caldereros. Familia de orígenes humildes, está lejanamente emparentada con una familia adinerada de Alcubierre, circunstancia que proporciona a Mariano Gavín Suñen ingresos extras mientras se encuentra sin trabajo.

El linaje de los Gavín

Mariano Gavín Suñen pertenece al linaje de los Gavín, familia con orígenes nobles. El linaje lo desarrolla Santiago Broto Aparicio en «Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés» publicado en el Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013. Una familia de orígenes montañeses que arraiga profundamente en el lugar monegrino de Alcubierre.

Los Gavín de Alcubierre descienden del linaje aragonés Gavín, del mismo pueblo de Gavín, donde tuvieron antiguo casal. Es uno de los 30 linajes de la Villa de Biescas que formaron parte del ejército del rey Pedro I de Aragón tomando parte en la conquista de la ciudad de Huesca en el año de 1096: “recibiendo, en premio a su destacada y fiel colaboración, el Privilegio de Infanzonía que les concedió dicho monarca, al que sumaron otro otorgado por Alfonso I, tras la notable actuación de aquellos en la toma de Zaragoza en 1128, ambos ratificados posteriormente por Juan I en 1390 y por Juan II en 1461.”

Los Gavín de Alcubierre descienden de la rama de Mediano desarrollada a través de José Gavín, procedente de la casa solar de Biescas quien traslada a Mediano su residencia: «junto a Francisco-Antonio Gavín Mavilla, y otros parientes de su mismo apellido, presentaron pruebas documentales de ser poseedores de la noble condición de hidalgos en la Real Audiencia de Aragón, la que les reconoció sus derechos expidiéndoles Firma posesoria en 1697» (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).

Juan Gavín baja de Mediano a Alcubierre en el siglo XVI, donde funda casa solar y contrae matrimonio con Pascuala Escuer en 1587. Fruto de aquel matrimonio nace Pedro Gavín Escuer, casado con Ana de Tubo. Les sucede su hijo Pedro Nicolás Gavín y Tubo, nacido en 1618, sexto abuelo de nuestro personaje Mariano Gavín Suñen, es decir tatarabuelo de su tatarabuelo. Pedro Nicolás se casa con Isabel Seral y tienen dos hijos Gregorio y Pedro Nicolás bifurcando la rama de los Gavín de Alcubierre.

  • Gregorio Gavín Seral contrae matrimonio con María Azón. Uno de sus hijos, Miguel Gavín y Azón, se casa dos veces: una con Josefa Ariño, de la que nació Miguel; otra, al quedar viudo de la anterior, con María-Francisca Sierra, que fue madre de Antonio, Eusebia y Josef, todos ellos firmantes de la demanda de reconocimiento de su hidalguía formulada ante la Real Audiencia de Aragón, obteniendo sentencia confirmatoria de la misma y la correspondiente Ejecutoria de Infanzonía en 1797; y además volvieron a probar, de nuevo, su nobleza contra el Conde de Sástago, Señor temporal de Alcubierre, en la Corte del Justicia Aragón que la confirmó en 27 de septiembre de 1801 (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).
  • Pedro-Nicolás Gavín Seral, del que conocemos su esposa llamada Gracia Suñén, madre de Pedro y Francisco. Pedro Gavín Suñén, que a la muerte de sus padres se hizo cargo de los bienes familiares, Contrayendo esponsales con Martina Laceras, de la que tuvo numerosa sucesión. Francisco Gavín y Suñén, que en su mayoría de edad contrajo matrimonio con Gracia Casamayor, siendo ambos progenitores de José y Benito. José Gavín y Casamayor, que, al igual que su descendencia, han permanecieron a lo largo de su vida en la villa de Alcubierre. Benito Gavín y Casamayor, con motivo de su casamiento con Teresa Acín trasladó su residencia a la ciudad de Huesca, y de ellos fueron hijos Benito y Francisco. Benito Mª Gavín y Acín, que cursó estudios eclesiásticos graduándose como Doctor en Cánones. Francisco Gavín y Acín, quien estableció su casa solar en la casa del Coso Bajo esquina a la calle de Sancho Ramírez, en la ciudad de Huesca, en cuya fachada colocó su escudo grabado en piedra- hace algunos años desaparecido- y tuvo que probar de nuevo para ello su Infanzonía, presentando la Ejecutoria ganada por los suyos en 28 de noviembre de 1797, ante el Ayuntamiento oscense (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).

De esta última rama desciende nuestro personaje Mariano Gavín Suñen: «Fue célebre bandolero con fama de persona generosa y altruista, que realizó sus hazañas por los montes monegrinos de cuya topografía era buen conocedor» (Broto Aparicio, Santiago. Los Gavín, Noble linaje Altoaragonés. Diario del AltoAragón del 21 de abril del 2013).

Los Gavín-Suñen, familia humilde

A pesar de sus orígenes, la familia Gavín Suñen era una familia humilde, de artesanos caldereros. De acuerdo con Alberto Lasheras, el padre de Mariano, Manuel, era calderero: «Probablemente lo fuera su padre ya que los trabajos artesanos era una actividad que pasaba de generación en generación. Así, Mariano Gavín Campo siguió con la tradición familiar y fue también calderero.»

Como casi todos los de su época, Mariano no debe de ir a la escuela, o más bien poco. No es una persona formada, afirma Alberto Lasheras, casi no está en la escuela y apenas sabe escribir: «Le costaba mucho escribir, por eso las cartas de secuestros y extorsiones no las debía de escribir él, debía ser alguien con un poco más de formación.» Por ello debe de verse obligado a trabajar, a muy pronta edad, en diversas faenas, lo que con el tiempo, para un jovencísimo Mariano Gavín Suñen, no es de agrado trabajar por los escasos jornales que en aquellos tiempos pagan.

mariano-gavin-campo

Lapida de  Mariano Gavin Campo. Fotografía de Alberto Lasheras Taira.

Como curiosidad, a Mariano Gavín Suñen se le atribuye la conducción de caudales a Huesca, por encargo de un conocido recaudador de contribuciones. Circunstancia que cobra sentido con la historia del recaudador de contribuciones que recoge el investigador alcoberreño Alberto Lasheras. Al parecer, por el monte de Robres, un recaudador sorprende al Cucaracha y a dos miembros de su banda en plena siesta. Los tiene a tiro durante buen rato hasta que despiertan, cuando les recrimina y pone en evidencia su descuidada siesta. Con aquella hazaña, el recaudador se gana la confianza, protección y escolta de la banda del Cucaracha.

La figura del bandolero

«De cazador a ladrón, no va más que un escalón.»

Rafael Andolz.

Mariano Gavín Suñen nace en una época muy complicada, casi al final de la primera guerra carlista (1833-1840) y vive las dos sucesivas guerras carlistas: «No hay una descripción clara, pero Mariano Gavín debió de ser una persona desconfiada, recelosa, (desconfiaba hasta de la comida que le daban) y violento (dar un trabucazo a una persona cerca, secuestrar, cortar la oreja a una persona.. son síntomas, indicios de crueldad muy importantes). En fin, es una personalidad desarraigada, temerosa de todo lo que pasaba alrededor, celoso (dicen que su mujer se entendía con un vecino que más tarde apareció muerto en condiciones violentas)… una persona muy complicada.»

Muchas son las leyendas que cuentan del Cucaracha, algunas trágicas y otras de solidaridad con el pueblo. Algunas tratan como defiende a los jornaleros del patrón, exigiendo mejoras y amenazando con represalias si no cumplen sus reivindicaciones y otras como ladrón y asesino. Rafael Andolz recoge al bandolero presentándose ante los jornaleros y, tras escuchar sus reivindicaciones, no duda en enviar notas a los amos exigiendo comida y vino abundante para sus criados. Visiones románticas que contrastan con una realidad violenta y cruel, en una época de hambre y miserias que obligaban a la picaresca, al bandolerismo y al crimen para poder sobrevivir. Después de todo, eran los ricos a quienes podía robar y a los pobres, por sus muchos favores y servicios de encubrimiento, espionaje, abastecimiento y, de alguna manera, protección, a quienes podía dar. Así, el Cucaracha se gana la complicidad del pueblo más humilde y forja su gran leyenda de bandolero romántico que roba a los ricos y a los pobres da.

«Por Los Monegros siempre se han oído escuchar muchas historias sobre el bandido Cucaracha: a los abuelos, a los vecinos, a las personas mayores… Incluso, cuando de crío iba jugando por los alrededores del pueblo, por los campos, siempre salían las historietas del Cucaracha. El fenómeno del bandolerismo es muy antiguo, ya Felipe II creó una red de de penales y guardias contra el bandolerismo en el siglo XVI.»

«Unos lo ven por su lado romántico, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y otros lo ven como un asesino.» Aunque sin duda, para Alberto Lasheras, el bandolerismo obedece a un instinto de supervivencia en una época de pobreza, desigualdades e injusticias.

“Ni el bandolerismo es siempre un pobre que se rebela contra los ricos, ni es un hombre que tiene instintos insatisfechos de capitalista. El bandolero es algo más complejo.” 

Julio Caro Baroja (1914-1995).

No obstante, la trayectoria del bandido Cucaracha es corta, explica Alberto Lasheras, son cinco años de 1870 a 1875, pero llena de intensidad y de acciones muy trágicas. Alberto no quiere desmitificar la figura del Cucaracha, pero no cabe duda que su carrera está llena de asesinatos, extorsiones, secuestros, robos… y de toda clase de fechorías: «Todos estos bandoleros del siglo XIX eran extremadamente violentos y sin embargo es curioso como la memoria popular lo recoge como auténticos héroes. Eso es una contradicción que vemos, no solamente con Cucaracha sino con otros bandoleros de esa época.»

Las primeras aproximaciones al bandido Cucaracha

Aunque la figura del Cucaracha ya había suscitado el interés del escritor José Millán Astray en 1918 o de Felipe Alaiz en 1933 “Mariano Gavín, El guerrillero que murió una vez” es Rafael Andolz el primer refundador de la historia y vida del bandido Cucaracha. De esta manera, Rafael Andolz publica en 1982 “El Bandido Cucaracha y Puchaman de Lobarre” (Biografías aragonesas), recogiendo abundantes testimonios. Un trabajo minucioso que aporta gran detalle, de personajes, informantes, fechas, toponimia… donde, además presenta datos de partes de la guardia civil, partidas de defunción y diferentes noticias del momento.

Actuación de los Titiriteros de Binéfar en las fiestas de Sariñena, san Antolín 1990.

No mucho más tarde, los titiriteros de Binéfar realizan una profunda investigación sobre el personaje, con motivo de su obra «El bandido Cucaracha» estrenada en 1989. La obra de títeres recorre gran parte de Aragón, hasta su última actuación en el año 2018 en La Casa de los Títeres de Abizanda. «Un espectáculo que marcaría la trayectoria de la compañía entre otras cosas en lo tocante al uso de música tradicional, a la combinación de títeres y presencia actoral y a la combinación de diversas técnicas de títeres».

Actuación de los Titiriteros de Binéfar en las fiestas de Sariñena, san Antolín 1990.

Igualmente reseñable es Arturo Morera, investigador sariñenense, quien realiza una extensa recopilación de noticias publicadas en la época que recoge en varios escritos en la revista “Quio de Sariñena y Los Monegros”. Los escritos, titulados «Cucaracha, Nasarre y Noguero, dos rebeldes y un bandolero» son un trabajo encomiable que también sirve de base para el presente relato y que contextualiza perfectamente la época.

El Bandido Cucaracha – Los Titiriteros de Binéfar.

El Cucaracha, el alias

El apodo de «El Cucaracha» tradicionalmente se ha asociado a su constitución de baja estatura, flaco, de piel morena y siempre vestido de negro. Responde a la formación típica de apodo o mote aragonés, que de forma irónica, sarcástica y/o socarrona pone en evidencia un aspecto físico o de carácter, resaltándolo, poniéndolo en valor e incluso ridiculizándolo. Así, atendiéndonos a la fidelidad de la tradición oral, el alias de «Cucaracha» responde simplemente a su constitución: de baja estatura, flaco, de piel morena y siempre vestido de negro. Una versión que los mayores de Alcubierre siempre han conocido y reconocen como autentica.

No obstante, Rafael Andolz explica su sobrenombre a través de una simpática anécdota que curiosamente es la versión que más ha trascendido. Pues al parecer, un jovencísimo Mariano Gavín Suñen es reclamado para cantar y bailar los famosos versos de «La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…» llevando por ello a nuestro personaje a ser apodado como el «Cucaracha». Sin duda una bonita versión que ha ahondado en los aires revolucionarios de nuestro personaje y en afianzar su leyenda romántica de bandolero.

Esto es debido a que estos versos se popularizaron con la revolución mejicana en 1910, respondiendo, a priori, a una fecha muy posterior a la muerte de Mariano Gavín Suñen. Aunque el origen del mote a raíz de la tonadilla «La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…» es difícil de contrastar debido principalmente a la falta de concreción del origen y época de los versos citados. De alguna manera, llevan a poner en duda el planteamiento aportado por Rafael Andolz, resultando confuso a pesar del riguroso trabajo que Rafael Andolz lleva a cabo recogiendo la vida del Cucaracha a través de numerosos testimonios y documentación con gran detalle y precisión.

Andolz aporta únicamente los dos primeros versos de la famosa estrofa: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…”. La primera referencia encontrada, de estos primeros versos,  viene de la mano de Rafael Sánchez Escobar, periodista de Veracruz que se ganaba la vida tocando el piano. De ideologías revolucionarias, tocaba el piano en las cantinas de Monterey. El 24 de abril de 1914, un militar revolucionario lo requirió para amenizar a su tropa para lo que Rafael Sánchez Escobar tocó una canción que le cantaba su madre, una tonadita que así decía: “La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque le falta, porque le falta cuartilla para almorzar”. La canción de estribillo pegadizo pronto coge fama entre las fuerzas dedicándola al presidente Victoriano Huertas, alcohólico, gran consumidor de marihuana y cojo “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar; porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar”.

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar;
porque no tiene, porque le falta
la patita de atrás.

Por lo tanto, la duda lleva a plantear diferentes hipótesis sobre su curioso y peculiar apodo. En está dirección apuntan José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez en su artículo «El Bandido Cucaracha y la Cucaracha«,  en el mismo proponen su origen puede resultar de la vieja melodía popular de «La Cucaracha», una versión de un viejo corrido español que, en sus distintas versiones, puede ser origen del sobrenombre de «El Cucaracha».

«¡Ay, que me pica!
¡Ay, que me araña!,
con sus patitas
la cucaracha.»

El bandido “Cucaracha” y “La Cucaracha”
José Antonio Adell Castán y Celedonio García Rodríguez.

Así, quizá, un jovencísimo Mariano Gavín, bailase la canción de «La Cucaracha» en los descansos de las faenas del campo, animando a los jornaleros y haciéndose, para siempre, popularmente conocido como «El Cucaracha».

Bandido Cucaracha (5)

El Cucaracha bailando. Ilustración Cruz Salvador.

Alberto Lasheras plantea una segunda hipótesis: «De los muchos trabajos que realizó Mariano de joven, porque ya de crío con ocho o nueve años ya se iría a hacer de pastor, de rebadán o repatán, fue hacer carbón vegetal en la sierra de Alcubierre. Los que trabajaban de carboneros siempre iban tapados, tiznados, parecían cucarachas y de hecho los llamaban los Cucarachas. El era pequeño, muy moreno, vestía de negro, no sé si era la moda de la época, además tiznado, pues no había otra.»

También Alberto Lasheras señala que el término «Cucaracha», en aquella época, aparece recogido como un insulto, como un ladrón y asesino. Lo que nos puede dar la idea a que puede responder el apelativo de «El Cucarcha».

Curiosamente, el termino «Cucaracha» fue empleado para designar a los «moros» en algunas de las representaciones de «moros y cristianos» por sus copiosas barbas negras. Hipótesis que puede tener su importancia debido a ser elemento esencial en el desarrollo de los Dances monegrinos.

Matrimonio con Jobita Amador

El 26 de marzo de 1862, Mariano contrae matrimonio con Jobita Amador. Su acta de registro de matrimonio consta en el archivo diocesano de Huesca, aunque solamente aparece en duplicado. Así, Mariano Gavín Suñen contrae matrimonio con «Jovita» Amador, de 23 años, soltera de Alcubierre, el 26 de marzo de 1862. Como párroco ejerce Mosén Bonifacio Gabarre y los padrinos son Cristóbal Alvira y Antonio Ramón. Aunque Jobita o Jovita algunas veces aparece como Julita en la tradición oral (Andolz, Rafael). Tal vez se pueda proponer que Jobita pueda provenir de Jacoba, de todas maneras, la forma Jobita la aceptamos con la letra «B» al corresponder con su forma aragonesa.

Uno de los testigos, Antonio Ramón es uno de los grandes propietarios de Alcubierre en cuya casa trabaja el padre de Mariano Gavín Suñen.

Viven en Alcubierre, en la calle Terrero número 28. El matrimonio no llega a tener descendencia y tampoco dejan testamento. Tras la muerte de Mariano Gavín, Jobita contrae matrimonio con un hombre de Villamayor, quien al parecer le presupone a Jobita una gran fortuna oculta. Pero en realidad, la pobre Jobita no tiene ni un real.

Blanca Mené Ester en el blog «Costumbres  de Alcubierre» recoge el testimonio de un descendiente del Cucaracha: «Yo todavía llegue a conocer a una sobrina nieta suya: Damiana «la calderera». Creo que tenía un «negocio» de destilación de orujo…será qué…el estar sólo un poco al margen de la Ley sea genético»Damiana era la hija de Mariano Gavín Campo, el hermanastro del Cucaracha.

  • Una sierra bandolera

    La sierra de Alcubierre, a lo largo de su historia, se ha caracterizado por ser territorio de bandoleros y así ya lo refleja Henrique Cock en su relación del viaje hecho por Felipe II en 1585: «Un poco después de comer, viniendo á un pueblo mediano que se dice Alcubirre, comí. Este pueblo da nombre á las sierras que tiene cerca, y un buen rato del pueblo se pasa un puerto, donde los bandoleros suelen hacer mucho mal. Mas habiendo dexado el puerto, se dexa más adelante Lusiñana, pueblo á mano derecha del camino, y venimos por medio de Perdiguera y Villamayor hasta á Çaragoça» (Relacion del viaje hecho por Felipe II, en 1585 à Zaragoza, Barcelona y Valencia / escrita por Henrique Cock, Notario Apostolico y Archivero de la Guardia del Cuerpo Real. 1585). 
  • «El Cucaracha», el bandolero

Mariano Gavín se “echa p´al monte” en 1864, a los veinticuatro años de edad, junto a su amigo Juan Ardid Jordán, huyendo de la miseria y convirtiéndose en la figura más destacada del bandolerismo aragonés.

Es un hombre muy peculiar, de piel morena y estatura pequeña, pero con una fuerte presencia que impone temor y que siempre viste de negro: “Cucaracha tiene unos cuarenta años, es delgado, de una estatura casi baja, y carece de toda instrucción hasta el punto de firmar con mucho trabajo” (Diario LA ÉPOCA 12 de febrero de 1875). Desde un principio Mariano Gavín Suñen lleva la vestimenta típica de la época: camisa blanca, pantalón negro, chaleco, zurrón, pañuelo para no ensuciar el cabello y una manta para poder echar un sueño en cualquier lugar.»  A su muerte, Mariano es descrito comoseco, delgado, con bigote recortado y mal vestido, al estilo del país (Eco de España, 12 de marzo de 1875).

Por la sierra de Alcubierre
se pasea «Cucaracha»,
siendo un hombre tan pequeño
¡Cuánto respeto que causa!.

El Cucaracha va siempre bien armado: “Lleva ordinariamente dos trabucos, si bien alguna vez se le ve con una escopeta de dos cañones o una carabina Remington” (Diario LA ÉPOCA 12 de febrero de 1875). 

Mariano es hombre mujeriego y durante su época de bandolero mantiene relación sentimental con Gregoria Cazcarro. Gregoria es su amante cuando apenas cuenta con quince años, mientras que Mariano ronda los treinta y cinco. A la muerte del Cucaracha, Gregoria se hace con 5000 pesetas, dinero que guarda para momentos difíciles. Lamentablemente, tal y como cuenta Rafael Andolz, aquel dinero queda estropeado por la humedad del escondite hasta que Gregoria lo puede recuperar gracias a su amistad con la familia Bastarás.

En la tradición oral también aparecen testimonios sobre botines perdidos por el monte, aldeas o parideras que, al parecer, más de uno encuentra tras la muerte de Mariano Gavín. Rumores que hacen sospechar de familias que, de forma inexplicable, aumentan rápidamente su patrimonio.

«Una pareja de novios de Robres, recibieron del bandido Cucaracha dos monedas de oro, las fundieron y se hicieron dos anillos de boda.» 

Alberto Lasheras

El contexto histórico de aquella época es una España con un clima muy convulso e inestable, en la que se suceden las insurrecciones liberales, republicanas y carlistas. La sociedad monegrina es rural, dedicada a las labores del campo, especialmente al cultivo del secano, y a la ganadería. La mayoría de las gentes trabaja para los terratenientes, en un sistema caciquil que mantiene el poder y la poca riqueza en pocas manos. Una tierra muy seca y árida, de difícil progreso y desarrollo. A estas circunstancias, hay que citar las guerras carlistas, que desestabilizan el país y lo sumen en varias guerras.

Como bandolero vive al margen de la ley, dedicándose al asalto, al robo, la extorsión y el secuestro. Siempre escondiéndose y huyendo de la férrea persecución de la guardia civil, llegándose a acuñar la expresión “Ser más vivo que Cucaracha». Felipe Aláiz destaca su fama de generoso: “Daba trigo a los pobres y no acumulaba riqueza más que para apaciguar el hambre de los campesinos”. Cuenta con un «extenso y bien pagado espionaje» y gasta hasta 3.000 reales diarios en confidencias. De esta forma burla sistemáticamente los intentos de captura y es conocedor de lo más relevante de los pueblos de la redolada «de ocho a diez leguas alrededor«, así como los detalles «más íntimos» de las casas más pudientes. “Su partida es numerosísima y rara vez se le ve acompañado de los mismos cofrades. Tiene mucha sagacidad, talento y habilidad rara para dar los golpes que el proyecta. Pero todo esto sería inútil sin su principal elemento, que es la innumerable corte de espías y asociados que tiene por toda su zona de operaciones. No se fía ni aun de los suyos, que nunca saben dónde duerme, y obliga a comer al primero que le lleva víveres” (Diario La Época 12 de febrero de 1875).

«Por aquella época la gente seguía contando en reales, veinte reales equivalían a un duro.  Según Tuñón de Lara, un jornalero ganaría cuatro reales al día, es decir, una peseta.»

 Alberto Lasheras.

Algunas casas ricas pagan periódicas cantidades a la cuadrilla del Cucaracha, así se aseguran que no les roben y estar protegidos en sus negocios. Casa Bastaras de Lanaja parece que es una de aquellas casas y durante la época del Cucaracha pueden continuar comercializando con Zaragoza sin el temor a ser asaltados. De hecho, Felipe Alaiz en el artículo «Concepción Arenal, humanista entre serafines» publicado en La Revista blanca (Madrid) del 1 de marzo de1936 habla propiamente de conveniencia: “Otras veces tenían aquellas cuadrillas el favor miedoso de algún cacique como la cuadrilla de Cucaracha en Aragón teñía el favor del cacique Bastarás, de Lanaja.”  Además, cuentan que Mariano Gavín mantiene relación con una criada de casa Bastaras, por lo que el Cucaracha no andaría muy lejos.

Cucaracha se convierte en un peligro para las casas pudientes, a la de  Juan Ruata en Alcubierre hay que sumar muchas otras por la comarca de Los Monegros y mucho más allá de sus lindes. En el mismo Alcubierre la de José Calvo; en Torralba de Aragón casa Coarasa Paño; en Monegrillo la de Sebastián Peralta; en Farlete Salvador Mata, Mariano Azara y Mariano Doz; en Perdiguera la casa del regidor Faustino Escuer; en La Almolda las de Mariano Casamayor y Mariano Peralta; en Tramaced Martín Panzano; en Ontiñena la de Joaquín Angas; en Pina de Ebro las de Eusebio Laga y Gregorio del Ruste; en Nuez de Ebro la de Lucas Abadía…

«Cucaracha» es un buen hombre,
aunque tenga mala fama
porque el trigo de los ricos
lo reparte entre los pobres.

Permanentemente tratan de capturar al bandolero monegrino, demostrando el Cucaracha una gran astucia e inteligencia para zafarse de las continuas emboscadas, con un especial arte de la distracción. Así sucede al verse sorprendido por la guardia civil mientras duerme plácidamente en una casa. Mariano arroja por una ventana una manta que logra atraer la atención de las fuerzas del orden. Mientras, por otra ventana salta y huye en paños menores el audaz Cucaracha. En otra ocasión, cuando de nuevo son sorprendidos el Cucaracha y su cuadrilla durmiendo en un frondoso soto, disponen a dos hombres veloces a la distracción de la guardia civil a por los que rápidamente se lanzan en su persecución. Mientras, el resto de la banda permanece escondida en lo alto de los árboles hasta que una vez alejadas las fuerzas del orden, con bastante serenidad, descienden y escapan.

Una noche, al presentarse la guardia civil en la casa del amo de Isidro Mairal, colaborador de la cuadrilla, este les esconde en el pajar, burlando una vez más su persecución. Pues, son en numerosas las ocasiones en que le ayudan a escapar o esconder en aldeas, casas, corrales, parideras y demás escondrijos.

«En casa Azara (Félix de Azara y José Nicolás de Azara), en Barbuñales, en el patio de entrada a la casa, había una diligencia que en una de las guanteras de una puerta guardaba  una nota escrita a lápiz en la que advertía que cambiasen de ruta porque el bandido Cucaracha está por la zona que deben pasar. La diligencia hacía una ruta hasta Roma.»

 Alberto Lasheras.

  • Las guaridas del Cucaracha

Los bandoleros se esconden por la sierra de Alcubierre, por las diferentes aldeas y parideras que salpican el monte y en las cuevas del alto de San Caprasio.

También por el monte de Jubierre, por el camino del molino del paraje de «El Pedregal», entre las escarpaduras del Paco de Rivadero y el tozal de Colasico, bajo una losa de piedra, en un puntal, que incluso se dice «la cueva cucarachera». Es en aquel cruce de caminos donde se cuenta la historia del zagal a quien el Cucaracha le da trigo para su madre.

Por Castelflorite se refugian en un saliente cerca del pueblo, que hace pocos años se derrumbó, en sus paredes aún se puede observar la coloración negra de las hogueras que allí se hacen.

Otras guaridas responden a la cueva de los Porzanes por Sena y Castejón de Monegros (El bandido más famoso de Los Monegros), los escondrijos por el Sisallar de Villanueva de Sijena, la aldea de Cazcarro por la sierra de Alcubierre, la casa de Angela la Fornera (esposa del hermano Manuel Gavín) en Alcubierre…

Sin embargo, el escondite más importante es una sabina que nadie conoce, salvo su encubridor Francisco Navarro, quien «Allí le llevaba cantidad de información y recogía el dinero que en ella escondía el bandolero«. Quizá, aún permanezca escondido, en la vieja sabina monegrina, el botín perdido del bandido Cucaracha y su cuadrilla

Dominios Cucaracha

http://www.aragonesasi.com/cucarachers/mapa.htm

  • El Cucaracha en la tradición oral

Son muchas las historias que se han ido transmitiendo por los pueblos monegrinos, convirtiendo al bandido Cucaracha en un bandolero romántico, un héroe del pueblo, un bandido de leyenda. Pero a la vez malvado, con asesinatos o castigos, como a uno de Monegrillo a quien le cortan las orejas .

La cuchara del Cucaracha

Estando en una casa cualquiera de Los Monegros, el Cucaracha y algunos miembros de su cuadrilla se dispusieron alrededor de una mesa para comer. Los anfitriones sirvieron un plato de sopa a sus invitados, pero cometieron el error de no alcanzar las cucharas hasta el último comensal, Mariano Gavín Suñen. Este coge el pan y cortándole el currusquer, se sirve de él a modo de cuchara. Al finalizar la comida, el Cucaracha se dirige al resto de comensales y les dice: «ahora para el postre cada uno se comerá su cuchara, para que otra vez se procure de atender como es debido a todos los invitados». Una lección que, a buen seguro, nunca olvidaron los allí presentes.

Esta historia de la cuchara del cucaracha la contaba Manuel Benito Moliner.

El ermitaño de san Miguel de Jubierre

El ermitaño del santuario de san Miguel de Jubierre, conocido como el Santero, responde a uno de los muchos confidentes del Cucaracha. Por ello es apresado por la guardia civil para ser trasladado al cuartel y realizarle el oportuno interrogatorio. Pero al enterarse el Cucaracha de su captura, sin perder tiempo acude con otros bandoleros para tratar de liberarlo. Finalmente consiguen darle alcance mientras lo conducen a Sariñena, produciéndose un tiroteo en el que resulta muerto el pobre Santero.

Esta historia también se cuenta con la variante del ermitaño de San Caprasio y en Alcubierre se mantiene la expresión «¡Qué pague el santero!», que tal y como explica Alberto Lasheras hace referencia al suceso. A pesar de todo, al final quien acaba pagando las consecuencias es el pobre santero, suceso que queda recogido en la siguiente copla popular:

«Cucaracha y los civiles
Tuvieron un tiroteo
Ellos bien se divirtieron
Pero lo pagó el Santero.»

El Noticiero de Menorca, el 18 de Julio de 1874. Madrid, 12 de julio, De El Imparcial. Dicen de Sariñena al Diario de Avisos de Zaragoza que habiendo sido preso por la guardia civil el ermitaño del santuario de San Miguel en el monte de Juvierre, término de Castejón de Monegros, por cómplice y encubridor del famoso bandido Cucaracha, fueron acometidos los 18 o 20 guardias que lo conducían a Sariñena por una banda de ladrones capitaneada por el mismo Cucaracha, descargando sus armas y trabándose un combate que produjo la muerte del ermitaño, un guardia civil herido y la fuga de los malhechores. (Información aportada por José Antonio Pérez).

Noticiero Menorca Bandido Cucaracha

El Diario de Avisos de Zaragoza del 11 de julio de 1874 recoge lo siguiente sobre aquellos hechos:

Sariñena a 8 de Julio 1874.

Sr. Director del DIARIO DE AVISOS:

Muy señor mio y amigo: Entre las muchas prisiones llevadas a cabo por el teniente graduado alférez de la guardia civil D. Francisco Bergua, lo fue en la noche última el ermitaño del santuario de San Miguel, en su domicilio, enclavado en el monte de Juvierre, término de Castejón de Monegros, por cómplice y encubridor de la cuadrilla Cucaracha. A cosa de la una de la madrugada lo conducían a esta villa custodiado por 18 o 20 guardias al mando del citado alférez, cuando a poco de haber salido de la Ermita, y en ocasión de pasar por un estrecho desfiladero, han sido acometidos por una banda de ladrones capitaneada por Cucaracha, según se dice, a las voces de muera la guardia civil, soltar el preso, descargando sus armas contra la fuerza pública, y trabándose un pequeño combate hasta que dominada la posición de antemano elegida por los bandidos, se han pronunciado en precipitada fuga hacia el interior de la sierra.

La colisión ha producido la muerte del ermitaño y un guardia civil herido de bala en una pierna. Nada dicen de si Cucaracha ha perdido alguno de los suyos; pero parece que se han hallado rastros de sangre, que hacen presumir lleven algún herido.

Recibido el parte del acontecimiento, se han organizado somatenes de todos estos pueblos; pero no han podido dar con los ladrones, logrando solo la guardia civil coger en una cueva alguna ropa y comestibles.

Siempre se ha hecho temer Cucaracha por su audacia; pero el suceso de que se hace mérito demuestra el encono contra la guardia civil que va aprisionando poco a poco a sus más fieles camaradas. Uno de ellos, que dicen ser el secretario de aquel, se encuentra desde hace unos días en la cárcel de esta villa bastante mal herido en un pie.

Luego hará un año que a pocos pasos donde ha tenido lugar el tiroteo fue atravesado de un balazo el segundo de Cucaracha o sea Villanueva, que vino a morir a estas cárceles. Todos deseamos que el activo alférez Sr. Bergua vaya limpiando al país de los ladrones que privan al honrado propietario de salir a administrar personalmente sus tierras y hacienda.

Nada más por hoy.-Suyo afectísimo, K.

El leñador de Pallaruelo

La historia del leñador del Pallaruelo de Monegros es contada como ejemplo de la gran generosidad que el Cucaracha mantenía con los más débiles. Esta, más o menos, cuenta lo siguiente: «Durante un duro invierno, por el monte de Pallaruelo de Monegros, un andrajoso hombre recogía leñas para calentarse. Al ser encontrado por el Cucaracha y verlo tan desprotegido, este, sin dudar, se quitó la ropa y se la dio.»

El barquero de Pina

El barquero de Pina, recogido por Celedonio García, proviene de un texto de A. Riera publicado en 1903, con el título de “Cucaracha”, revista ilustrada «Pluma y lápiz», Barcelona. La historia la cuenta un antiguo jefe republicano, un tal Fanjul:

«Anduve yo mezclado en la sublevación de Despeñaperros en 1869. Fuimos vencidos. Pude escapar; antes de huir de España quise pasar por mi casa, por Aragón. Un día me avisó el secretario del pueblo que acudía la guardia civil, que me andaba buscando. Tres días después había elecciones en Zaragoza; decidí jugar el todo por el todo y presentarme diputado en vez de huir a Francia. Pero era preciso, ante todo, escapar de los que me perseguían.

Había dado la media noche cuando salí de mi pueblo a caballo para Pina. Había que pasar el río, pero había barca. Es de advertir que en mi comarca me conocen hasta los perros. Aguijé el caballo y al amanecer llegué junto a la barca. Poco antes de llegar a ella salió un hombre de un grupo de árboles. Iba embozado en una manta, cubierta la cabeza con un sombrero del que llevaba bajas las alas. Por debajo de la manta asomaba el cañón de un fusil cuya culata se marcaba junto al hombro.

Se adelantó a mi encuentro y me saludó.

-¿Va usted a pasar el río? -preguntó.

-Sí.

-Pues pasaré con usted.

-Bueno; voy a despertar al barquero.

Le llamó. Salió a los cinco minutos, malhumorado, mascullando maldiciones entre dientes, sin duda por haberle despertado tan temprano. Pero, era el mío, caso que no admitía dilación. De un momento a otro podían aparecer los civiles y yo estaba condenado a muerte.
-Ea, pásame pronto, -dije.

-Poco a poco, señor Fanjul, -replicó el pillastre con sonrisa de mal agüero, insolente y burlona a un tiempo. -¿Sabe usted cuánto vale hoy pasar el río?

-No sé.

-Le costará cien duros-. Comprendí la pillada. El maldito sabía que huía. Busqué un arma. No tenía ninguna. Era aquel bandido el más fuerte. Si se empeñaba en no pasarme estaba perdido. Capitulé.

-No tengo los cien duros. Te daré todo el dinero que tengo.

No llevaba más que veinte o treinta pesetas. Se las ofrecí.

-No le paso.

Le di el reloj, que era de plata, la capa.

-No le paso si no vienen cien duros. Vaya a buscarlos.
No le podía dar el caballo porque le necesitaba para huir más aprisa. Volver atrás era imposible. Me cegó la ira. Iba a saltar del caballo, cuando el hombre de la manta, que presenciara aquella escena sin decir una palabra, me detuvo con un ademán y avanzando hacia el barquero le preguntó.

-Y por pasarme a mí, ¿Cuánto quieres?

-El precio ordinario.

-No te daré nada. Y pasarás al señor Banjul y me pasarás a mí y nos pasarás tirando de la soga con los dientes.

-¡Oh! ¡Oh! -hizo en tono de mofa el barquero.

Había amanecido. El que hablaba con tanta autoridad se desembozó con rápido ademán, de un revés de la mano levantó el ala del sombrero y empuñó la carabina.

-¿Me conoces? -dijo.

-¡Cucaracha! -exclamó el barquero con terror.

-En carne y huesos.

Temblando como un azogado entró el pasador en la barca. Subimos también nosotros. Iba a coger la soga con las manos el barquero.

-¡Con los dientes he dicho, canalla!

Relampaguearon los ojos del salteador. Obedeció el cobarde. Y con los dientes empezó a tirar de la soga. Era un espectáculo tan tremendo y repugnante a la vez, que no puedo recordarlo sin estremecerme. El miserable temblaba, tenía su cara una expresión como enloquecida; apretaba la cuerda con los dientes, como si mordiera a un enemigo haciendo presa y los ojos, horriblemente dilatados, miraban a Cucaracha. Éste, apoyado en su carabina, inmóvil como una estatua, sin que se estremeciera un solo músculo de su rostro bronceado, sin parpadear, con aquellos ojos que vieran tantas veces la muerte cara a cara, miraba al barquero.

Pasamos. Al saltar, Cucaracha hizo que el barquero me devolviese el dinero, reloj y capa. Di las gracias al salteador.

-Vaya usted tranquilo, -me dijo- ¡buena suerte!

Echo a andar mi caballo. Cucaracha dijo al barquero:

-Si vienen los civiles y nos delatas, te mato mañana.

Volví la cabeza. El bandolero se internaba con paso rápido por entre los árboles de la orilla.

En cuanto a mí, llegué a Zaragoza guiando un carro de trigo. Dos días después tenía el acta. ¿No os parece que la debía más que a los republicanos al pobre Cucaracha?».

El zagal que iba a moler al molino, «El Cucaracha quita el dinero a los ricos y se lo da a los pobres».

Bandido Cucaracha (2)

Cucaracha asaltando a un zagal en su borrico Ilustración Cruz Salvador

La historia del zagal que iba a moler a molino es la más extendida en la tradición oral sobre el bandido Cucaracha. Una historia que cuentan como propia en muchos pueblos y que ha servido para crear el mito del bandolero romántico.

Es el conocido encuentro del Cucaracha con un zagal que va a moler al molino con su borrico, con una talega de trigo y dos pesetas en el bolsillo.

En Castejón de Monegros se cuenta la versión del zagal que iba al molino del Alcanadre cuando se encontra al Cucaracha cerca de la cueva del Pedregal, camino de Jubierre. Este lo para y al ser preguntado si lleva dinero, este le dice que no, que su padre no le ha dado nada por miedo a que se encuentre con El Cucaracha y se lo robe. A lo que el Cucaracha responde: «Cucaracha no roba a los pobres, roba a los ricos y lo reparte a los pobres».

 Así lo relata Celedonio García en su artículo «Cucaracha, la vida sigue igual»:

 
¿Llevas dinero zagal?
 

– No, señor. Mi padre me ha dicho que no me lo daba porque somos pobres y me lo podía quitar «Cucaracha».

A «Cucaracha» le hizo gracia la sinceridad del niño y le entregó una bolsa de monedas diciéndole:

– Toma esta bolsa de monedas y dile a tu padre que «Cucaracha» quita dinero a los ricos y se lo da a los pobres.

Asalto a Penen de Valfarta

Un domingo, a la hora de la misa, unos bandoleros fueron a buscar al rico propietario Penen de Valfarta. Lo van a buscar solo a él, a la iglesia, que está frente por frente de su casa. Entran por detrás unos cuantos hombre armados y embozados diciendo que son gente del Cucaracha, exigiendo que se les entregue una gran cantidad de duros de plata.

Penen accede inmediatamente, dando orden a un criado de poner un capazo lleno de duros de plata, junto a la puerta falsa, por donde seguramente van a salir los asaltantes. Pero se da que uno de los criados de Penen había reconocido a los ladrones como criados de otro que, a no tardar, iba a pujar contra Penen, en una subasta de un palomar que se realizaría próximamente. Para impedir que le quitaran la puja, al dejar a Penen sin efectivo, al atravesar la puerta falsa Penen les dice: «coger los duros que queráis que aun me sobran para ganar la subasta al c… de vuestro amo».

Historia contada por Hernando Labara Rodríguez, donde pone en evidencia como se aprovechaban de las fechorías del Cucaracha y su banda para cometer otras tropelías que falsamente atribuyen al bandolero y sus compinches.

trabuco

  • Los relatos de Rafael Andolz

Rafael Andolz relata extraordinariamente las venturas y desventuras del Cucaracha y su pandilla  a través de los numerosos testimonios que recoge por Los Monegros. Valiosos testimonios que narran muchas de las historias del bandolero. Algunas de ellas son asaltos a aldeas (nombre popular de las masadas en la sierra de Alcubierre) como en este caso de la aldea de «El Mirón», de Basilio Escanero, donde se encuentran cuatro pastores por la paridera, entre ellos el confidente Mariano Castillo.

La cuadrilla suele repetir un «modus operandis» habitual. Mientras unos bandoleros permanecen apostados vigilantes por los tozales, al mando del Farineza, de Diego y Magencias, Cucaracha, el Zerrudo, Villanueva, el Víbora, Juan Andrés y Mayarito ejecutan el asalto. Para ello matan tres ovejas y mandan las pieles al amo para que el portador retorne con unos 70 duros requeridos al patrón.

Lo mismo sucede con el pastor Mariano Verdún Otal, que llevaba el ganado de Pedro Perique. Tiempo más tarde, Cucaracha le corta la oreja a a Mariano Verdún por «tramposo», por ser un falso colaborador que llega a costar a la cuadrilla la perdida de ocho de sus componentes.

El Cucaracha cuenta con grandes amistades que lo protegen, su relación con los Cazcarros y en especial con su hija Gregoria Cazcarro, joven amante de Mariano Gavín, le hacen pasar a menudo por su aldea.

Es en la aldea de Cazacarro, donde una noche el Cucaracha pone aprueba a un miembro de su cuadrilla del que hace tiempo tiene sospechas. Para ello espera al momento de irse a dormir, en el cual dispone un montón de paja dentro de su camisa y calzón, simulando ser él. Mientras, se esconde tras de un montón de paja a la espera de ver lo que sucede. Y así, al poco aparece el compañero, se acerca al bulto y dispara la escopeta. El Cucaracha, sorprendiéndolo por detrás, lo hace arrodillar y sin mediar palabra lo mata inmediatamente.

Versión contada a Felipe Alaiz:

«– Estábamos en las trilleras. Era yo chulo (criado joven de labor, especie de aprendiz) de un propietario de cinco pares… Gavín y los que iban con él se acostaron al raso, a la luz de las estrellas. Cada cual se acostó donde quiso y como quiso. «Cucaracha» se hizo la cama junto a un montón de fajos de garba (mies segada), que en el país llaman «fajina». No se acostó. Algo turbio había visto en los ojos de un guerrillero. ¿Qué hizo? Pues se escondió detrás de la fajina, dejando la manta tendida sobre un hato de ropa, como si él estuviera debajo. Cuando calculó el hombre echadizo que dormían todos los guerrilleros se levantó con tiento, llegó hasta la cama de «Cucaracha» y disparó un trabucazo… Pero «el muerto» salió por detrás de la fajina. ¡Ya estaban frente a frente! En dos cuchilladas le cortó Gavín las dos orejas al echadizo, que escapó como lo que era.»

De hecho, la banda, a quienes considera «falso amigo», lo rocían de petróleo y le prenden fuego. Así consuman el asesinato del hijo de Lorenzo Otín, uno de los más de 25 confidentes que tiene el Cucaracha en Alcubierre. Pues a Lorenzo le convence su esposa para que cese de colaborar con los bandoleros, por lo que el Cucaracha, el Víbora y Mayarito, no dudan de rociarle con una botella de petróleo y le prenden fuego. A la mujer de Lorenzo la degüellan mientras suplica «¡clemencia al cielo, que para la tierra no hay remedio!».

El Víbora es un personaje muy sanguinario, de una excesiva crueldad que ejerce sin ningún atisbo piedad. Muy demostrado queda en el lamentable hecho por el cual obligan, en vano, a unos pobres ancianos a pedir dinero a un ricachón del pueblo. Al negarse, el Víbora los rocía con petróleo y les prende fuego.

Sin embargo, Rafael Andolz no considera al Cucaracha como un ser maligno, considera que «robaba porque lo necesitaba para vivir» y son varias las narraciones que muestran un carácter que se estremecía ante la miseria y el sufrimiento ajeno, aflorando pinceladas del personaje romántico que tanto nos seduce y fascina. Y en parte fue así, una época dura en la que lucha contra una sociedad profundamente dominada, todo un revolucionario.

Es por el paraje de Valzapatas, donde Cucaracha halla al labrador Joaquín Ezquerra a punto de escarmentar a su hijo por quedarse dormido mientras vigilaba el ganado. Conmocionado el Cucaracha evita el castigo.

A Saturnino Alastrué, carbonero de Farlete, al volver del pueblo en busca de vino, se encuentra en la hoguera a varios miembros de la banda del Cucaracha preparando la cena y, pese a sus temores iniciales, acaban haciéndole invitado de honor: «no corras, si quieres judías para cenar no corras».

En otra ocasión, unos pastores han matado una oveja para cenar. No muy lejos de allí se encuentran un labrador con su hijo quien, señalando la hoguera, comenta que quizá allí se encuentren el Cucaracha y su banda. Al día siguiente, un pastor se acerca llevándoles unas pizcas de carne por parte del Cucaracha. Algo parecido sucede en la aldea de Marcellán, por Valdezaragoza: Estando Fernando Pontaque y Blas Cazcarro aparece por la noche el Cucaracha, el Villanueva, el Zerrudo, Manuel Lax y Francisco Alós, el Cucaracha manda a un zagal a lo alto de una cantera, donde coge un saco de carne con el que se dan una buena lifara.

Pero el Cucaracha también es vengativo. Como aquella noche fría de invierno, ante la casa de Rafael de Alcubierre: -Ábreme, Mariano-, -a tú no te abro-, -mira que hay aguanieve y estoy chelau-, porfiaron pero no le quiso abrir,- mira que me lo pagarás…-  Días más tarde, Cucaracha se lo encuentra por el monte labrando en la partida de San Blas, en Aldeabero, donde le suelta los burros y le da una paliza haciéndole pasar la noche al raso, como venganza y escarmiento.

trabuco

  • El primer crimen del Cucaracha

Su historial delictivo comienza empujado por la necesidad, por el hambre, un robo de fatal desenlace. Al pronto de echarse al monte, Mariano Gavín y Juan Ardid roban un cordero de la paridera de «Tío Caprasio». Sorprendidos por el pastor, le disparan alcanzándole en una pierna. La herida acaba días más tarde con la vida del pobre pastor. Así lo relata el investigador Alberto Lasheras, cuando Cucaracha contaba con 32 años:

«Caprasio Amador  era un pastor que tenía su corral con sus cabras y estaba harto de que le robaran los cabritillos y corderillos. Una noche, su hijo, quién también se llamaba Caprasio, se quedó en el corral vigilando. Cuando oyó ruidos, salió y vio que alguien se llevaba un cabritillo, e iba a saltar la valla. Este salió con su garrote, su cayado y le fue a dar golpes. Ocurrió que el Cucaracha estaba encima del muro, de la pared del corral, amartilló su trabuco y disparó para dejar escapar al otro. Entonces, Caprasio sufrió una gran herida en la pierna, se montó en una burra que le llevó hasta su casa y allí murió de gangrena, sufriendo mucho. La herida de trabuco era muy mala. En la casa familiar de Caprasio Amador, hasta no hace mucho tiempo, había un clavo en un madero, en el que él tenía la cama debajo y, con una cuerda, se asía para darse la vuelta. Porque la medicina de entonces estaba muy atrasada y una gangrena se quitaba retirando con unas pinzas la carne podrida y limpiando con vinagre, con sal y se hacían unos emplastes con vino… algo que debería de ser extremadamente doloroso.»

IMG_3238

Mural del Cucaracha en Lanaja

Tras lo sucedido, los malhechores deciden pasar unos días por el monte, a nadie le va a extrañar, pues es normal tras sus continuas y dilatadas correrías. Hasta que a los pocos días, asaltan a un zagal que va a comprar sal con su borrico a Castejón de Monegros. Al reconocer al Cucaracha y a Juan Ardid, el zagal se siente intimidado y trata de huir. De una pedrada consiguen tirarlo al suelo, le roban unas 80 pesetas y le emprenden a garrotazos. Moribundo, el zagal consigue llegar al pueblo de Alcubierre y este, a diferencia del Tío Caprasio, logra identificar a Mariano y a Juan. La crueldad con la que perpetran el asalto, causa terror en la población, provocando que la noticia se extienda rápidamente por toda la comarca.

– ¿A dónde vas, muchacho?

-Pues voy ta Castejón, pa vender esta sal.

-¿Y qué dinero llevas?

-Pues ochenta pesetas.

Cucaracha amartilló la escopeta amenazadora.

-Tráelas si quieres seguir vivo.

El rapazuelo se las entregó a Juan Ardid;

-¿Nos conoces?

-Sí señor, son de Alcubierre. Mi madre es de allí y he estado bastantes veces. 

Los dos bandoleros escapan a Francia en busca de trabajo, corre el año 1864. Allí, Cucaracha trabaja por poco tiempo de obrero, pero enseguida se cansa y pronto regresa a Alcubierre. Tal y como cuenta Rafael Andolz, a la semana, Mariano, cobra el jornal y le dice a su amigo «Yo me vuelvo a la sierra de Alcubierre», mientras su amigo Juan Ardid, decide permanecer en el país galo, haciéndose llamar Juan Labrador.

Mismamente, la tradición oral recoge como Mariano Gavín Suñen, durante su estancia en Francia, a través de un conocido manda dinero a su mujer Jobita. Al regresar a Alcubierre, Mariano descubre que el dinero no ha llegado a su esposa Jobita y el encargado de entregar el dinero se ha quedado todo el dinero. aquello no puede quedar así y Mariano no tarda en ajustar las debidas cuentas.

trabuco

  • La Banda del Cucaracha

A su vuelta de Francia, a Mariano Gavín Suñen se le comienzan a sumar numerosos bandoleros, personas que escapan de una sociedad muy empobrecida y caciquil para darse al bandolerismo. Se estima que llega a haber cerca de cien personas en la banda, por ello Alberto Lasheras manifiesta «Es curioso que, cuando ves la lista, había de todos los oficios, había herreros, molineros, sastres…».

El primero en unirse al Cucaracha es Antonio Sampériz Peralta «El Zerrudo» de Lalueza, que también aparece como «El Zerrudo». Rafael Andolz lo describe barbudo y peludo, con buenas greñas y cara de pocos amigos.

En la revista «Quio de Sariñena y Los Monegros» aparece en el número 17 de agosto de 1991 un artículo sobre la tradición oral titulado «El zerrudo de Lalueza» firmado por Santiago. El artículo narra como estando preso el zerrudo en el penal de Sariñena (Donde actualmente se encuentra la casa de la cultura), le hacen llegar vino, «una cantidad considerable de los suaves, pero sabrosos y eficaces vinos de Lalueza», con motivo de las fiestas patronales de su pueblo natal. Beben todos los reclusos, incluso el carcelero, «hasta llegar a las proximidades de la embriaguez». Beben hasta el punto que un prisionero, en un acto de fanfarronada, le dice al carcelero: «El Cerrudo, este está aquí presumiendo de haber matado a fulano, no comentaron el nombre, y éste es un cobarde, no tiene…. lo que hay que tener para eso, quien lo mató fui yo, que me sobra de todo para eso y mucho más». Probada su inocencia, el carcelero lo comunica a las autoridades que inmediatamente lo ponen en libertad. El Zerrudo no quiere volver a Lalueza «por la injusticia que habían cometido contra él» por lo que decide unirse al Cucaracha y su incipiente banda.

Este crimen, al que falsamente atribuyen a el Zerrudo, responde, de acuerdo con Santiago Velilla, con el asesinato del cura de Capdesaso, episodio que veremos más adelante. Santiago Velilla recoge la vida de  Antonio Sampériz Peralta en su libro «El Zerrudo de Lalueza» a quien describe «que era grueso, fuerte y muy peludo, con una barba muy recia».  Además cuenta que es de casa humilde pero persona noble, «puesto que a él no se le adjudica ninguna muerte».

Adell y García citan una anterior fuga de El Zerrudo del penal de Cartagena en julio de 1873, aprovechando la insurrección separatista.

«Estando Pascual Pérez trabajando por la sierra, salió del corral su perra al encuentro de varios miembros de la cuadrilla del Cucaracha. Al sentirse molestos, el Zerrudo no tardó en disparar a la pobre perra y matarla de dos balazos.»    

Alberto Lasheras.

El segundo en unirse a la banda es «El Farineza», Agustín Alamán Corvinos, quien llega a ser segundo de la banda.

Otro cabecilla de la banda es Ramón Lordán el «Villanueva», natural de Villanueva de Sijena, de casa Polanco, quien antes de incorporarse a la banda estaba de jornalero en casa Pascual Escanero de Lanaja. Andolz lo describe como hombre duro, de pocas palabras, -con su ribete de timidez y de típicas reacciones violentas del hombre tímido-. Trabajando en casa Escanero, al soltarle un par de coces una mula guita, este la ata y le da una fuerte paliza. Enterado el amo, le da al Villanueva su propia medicina. Escarmentado, aquella misma noche, el Villanueva abandona la casa y se marcha al monte para unirse a la banda del Cucaracha.

Otros bandoleros son «El Víbora», ex-guarnicionero de Alcolea; José Bernad Rivas “El Herrero de Osso”; Melchor Colomer y Ferrer “El Molinero de Belver”; José Solanilla y Lacambra; Mayorito; Manuel Lax; Francisco Alós; Marcelino Bérbeder «El Sastre» (de oficio sastre); Majencias; Demetrio Durango «El Colegial»; Francisco Candedios; Ferrochón el de Belver; el Zurdo de Lalueza; un tal Valentín, el Pergaroide de Albalate; Carlos el de Almudévar …

Adell Castán, J. A. y García Rodríguez, nombran al «Tuerto de Capdesaso”: «Quien se encargaba de escribir las notas exigiendo a los labradores dinero, bajo la amenaza de quemarles la mies, fue detenido el 13 de julio de 1873 por estar implicado en el asalto a Farlete«.

En definitiva, la banda del Cucaracha es muy numerosa y abarca un extenso territorio. Sus numerosas correrías esconden grandes historias para profundizar e investigar. Una banda con una organización jerárquica encabezada por Mariano Gavín Suñen y que requiere de grandes recursos para su supervivencia, a la vez que una serie de red refugios y escondites por los montes monegrinos.

trabuco

  • Los inicios de la banda del «Cucaracha»

Pronto las fechorías del Cucaracha y su banda comienzan a perpetrarse por todo el territorio monegrino y en comarcas cercanas. Correrías que se ven reflejadas en los diarios de toda España, donde encontramos abundante documentación. Es el caso de la Correspondencia de España, Madrid 24 de agosto de 1870, donde se informa de la aparición de una partida armada de bandoleros que ha penetrado en la provincia de Zaragoza desde la sierra de Alcubierre. Concretamente han perpetrado un robo en el pueblo de Sénes de Alcubierre, un robo de «bastante consideración» a lo que la guardia civil había tenido que salir en su persecución. Se trata de casa de Pepe Chico de Sénes de Alcubierre al que roban de 3000 a 4000 duros de plata. Para Alberto Lasheras se desconoce si es el Cucaracha y su banda, pero hay quien se lo atribuye.

“El eco de Aragón” del domingo dice lo siguiente: según cartas que tenemos a la vista, uno de los últimos días penetró una cuadrilla de unos veinte bandidos en el pueblo de Senés (Huesca) armados con trabucos, puñales y navajas a cosa de las cinco de la tarde, lo cual prueba que no tenían miedo. Inmediatamente atacaron la casa de un vecino de aquel pueblo penetrando en ella hasta diez hombres, ocho enmascarados y dos en traje de soldados. Ultrajaron a una joven después de haberle atado de pies y manos, y luego dirigiéndose a la señora de la casa, anciana según parece, la obligaron a franquear todos los armarios y cómodas, llevándose al marchar de tres a cuatro mil duros. Al penetrar en la casa robada, el que hacía de capitán de la cuadrilla pidió hasta nueve mil duros. Al penetrar en la casa robada, el que hacía de capitán de la cuadrilla pidió hasta nueve mil duros, lo que prueba que tenían pormenores y que iban a robar a “píe seguro”. A otro vecino que se escapó le dispararon un trabucazo, aunque afortunadamente no pudieron acertarle, dirigiéndose después de la hazaña hacia la sierra. En seguida se avisó a Huesca y se envió en su persecución una fuerza de 30 guardias civiles que hasta la fecha no se sabe haya podido dar con los bandidos. – Y más adelante añade: La noticia del robo del que más arriba damos cuenta, coincide con la instantánea aparición de una comparsa de hombres armados y uniformados que, según se nos ha dicho, han sido vistos en las sierras inmediatas y aún en los confines de la provincia de Zaragoza.»

El Telégrafo de Barcelona del 30 de agosto de 1870.

El 14 de septiembre de 1870, La Correspondencia de España» informa la presencia de la banda por las inmediaciones del pueblo de Huerto: «El alcalde de Sariñena participa que, a tres horas de aquella villa, jurisdicción de Huerto, se ha presentado una partida de hombres armados. Ayer había cierta agitación en Huesca a consecuencia de los rumores de aparición de una partida en el monte de Vallerías, jurisdicción de Huerto».

El 23 de octubre de 1870 secuestran en Castejón de Monegros a un rico propietario, el alcalde envía a gente armada en su persecución y el gobernador manda a la Guardia Civil (Correspondencia de España, 24 de octubre de 1870):

«Anoche salieron dos compañías del batallón cazadores de tarifa con dirección a la provincia de Huesca y otras dos compañías han recibido la orden de estar dispuestas al primer aviso. La causa de este movimiento tan repentino, parece ser haber aparecido una banda de secuestradores considerable, que ya ha empezado a ejercer, siendo la primera víctima un rico propietario de Castejón de Monegros, del cual hasta ahora no se tienen noticias.»  

Diario de Avisos, Zaragoza 25 de octubre de 1870.

Ante la alarmante intranquilidad, que comienza a causar la banda del Cucaracha, el 14 de diciembre de 1870, el gobernador de Huesca llama a «los mayores contribuyentes, personas de arraigo del país y alcaldes». Se les convoca el 6 de enero de 1871 a una reunión en la villa de Sariñena, con los jefes de la Guardia civil, de los puestos más inmediatos, para «organizar un servicio de persecución activa que haga desaparecer a los criminales».

«He aquí la situación de un pueblecito de la provincia de Zaragoza, La Almolda: -Por aquí no se puede vivir. Anteayer fue degollado el barbero en la puerta del alcalde. El día anterior estuvo a punto de suceder una catástrofe, pues estaban forzando y rompiendo las puertas de la iglesia, a la sazón que la boda de Salvador Peralta, viudo, subía a casarse, y se ahuyentaron los ladrones. Tres días antes estuvieron cinco ladrones escondidos en una casa, disfrazados con barbas, y habiéndoles visto encerrados algunos vecinos, dieron aviso, y a pesar de ser las once del día, no hizo gestión la autoridad y cuando quisieron se marcharon.» 

La Convicción, Barcelona 7 de enero, año de 1871.

trabuco

«Los robos y secuestros a ricos propietarios de la comarca se fueron sucediendo durante estos años. Algunas de sus víctimas fueron: Sebastián Peralta, de Monegrillo; Mariano Peralta, de La Almolda; Martín Panzano, de Tramaced; Eusebio Laga y Gregorio del Ruste, de Pina; Faustino Escuer, regidor de Perdiguera; Mariano Casamayor, de La Almolda; Lucas Abadía, de Nuez de Ebro; Salvador Mata, Mariano Azara y Mariano Doz, de Farlete; “Casa Bastarás”, de Lanaja; José Calvo y Juan Ruata, de Alcubierre, y Joaquín Angas, de Ontiñena, entre otros.»

Conflictividad social y bandolerismo en el siglo XIX
(Comarca de los Monegros y 2).

García y Adell.

  • El crimen del sacerdote de Capdesaso

Bandido Cucaracha (3)

Cucaracha descansando bajo una sabina. Ilustración Cruz Salvador.

El 2 de febrero de 1871 sucede el terrible crimen del sacerdote de Capdesaso y el hecho lo cuenta el diario Democracia de Zaragoza: «El honrado sacerdote del pueblo de Capdesaso, cerca de Sariñena, volvía de un pueblo inmediato a donde fue el día 26 de enero a celebrar un entierro, y se vio acometido por dos hombres que le dispararon un tiro causándole una grave herida en la frente. No contentos con esto, cogiéronle y teniéndole entre los dos le atravesaron el cuello con un cuchillo; y no satisfechos todavía sus feroces instintos, le llenaron el pecho de puñaladas, robándole 17 reales que llevaba. ¿Horroriza solamente el que pueda haber hombres, que más son fieras, que tengan valor para cometer asesinatos de este género!. No sabemos la causa que motivaría este homicidio, puesto que nos consta que el mencionado cura era apreciado de cuantos le conocían, y únicamente creemos se cometiera para robarle”.

* La Orquestina del Fabirol «Corriu Cucaracha».

trabuco

  • Asaltos, robos y secuestros

Los asaltos, robos y secuestros se van sucediendo, siendo el pueblo de La Almolda quien más sufre las fechorías de la banda del Cucaracha. El 21 de julio de 1871 en el «Diario de Zaragoza» manifiesta la creciente preocupación. Unos días antes, el seis de mayo aparece la descripción del asalto realizado en la localidad de Tramaced: “El sábado último, a las cuatro de la tarde, entraron en el pueblo de Tramaced once hombres armados, quienes, después de mandar cerrar las puertas de las casas de todos los vecinos, se dirigieron a la de un propietario que el día anterior había vendido setecientas arrobas de lana, con objeto de robarle. No pudiendo conseguir penetrar en la casa, fueron a la de otro propietario, también acomodado, al que robaron una cantidad bastante respetable abandonando el pueblo luego realizado el objeto que a él las había conducido». El 12 de julio de 1871 se informa de un secuestro en el monte de Pina de Ebro, comunicándolo a la madre, así como el reclamo del precio del rescate. Esta mujer paga 4.000 reales por la liberación de su hijo.

En julio de 1871 se realiza el secuestro de Faustino, Eusebio, Manuel y Adrián Escuer de Perdiguera. Faustino tiene 65 años y es secuestrado junto a sus hijos, Eusebio de 28 años, Manuel de 25 años y Adrián de 22 años (Fuente: Constantino Escuer).

Los continuos robos y secuestros hacen buscar a tres hombres, poniendo el caso a juez de primera instancia del distrito del Pilar de Zaragoza «Los Sres. Alcaldes, Jueces municipales, Guardia civil y demás dependientes de mi autoridad, procederán á la busca y captura de tres hombres desconocidos por su nombre, cuyas señas y apodos se manifiestan á continuación; poniéndolos, caso de ser habidos, á disposición del Sr. Juez de primera instancia del distrito del Pilar, dándome cuenta» (Zaragoza 2 de Agosto de 1871.—Eduardo de la Loma). Según dicen: «visten calzón de mahón negro, alpargatas miñoneras, van en mangas de camisa; el uno alto, el otro un poco más bajo y lo mismo el tercero; los dos primeros delgados y el último grueso, uno de ellos barba cerrada y mal carado».

«Señas. Uno llamado Cucaracha, el segundo Francisco y el tercero se ignora su nombre o apodo, que visten calzón de mahón negro, alpargatas miñoneras, van en mangas de camisa; el uno alto, el otro un poco más bajo y lo mismo el tercero; los dos primeros delgados y el último grueso, uno de ellos barba cerrada y mal carado.»

Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Número 20 – 1871 agosto 3.

El caso se abre a raíz  del secuestro de Faustino, Eusebio, Manuel y Adrián Escuer de Perdiguera y lo asume el Juez de primera instancia del cuartel del Pilar de Zaragoza Estanislao Rebollar Villarejo: «D. Estanislao Rebollar Villarejo, Juez de primera instancia del cuartel del Pilar de esta ciudad. Por el presente cito, llamo y emplazo por primer edicto y pregón al conocido por el apodo de Cucaracha, y a sus compañeros Francisco N. y otro desconocido, avecindados en Alcubierre, para que dentro del término de nueve días comparezcan en este Juzgado á responder á los cargos que les resultan en causa que me hallo instruyendo contra los mismos sobre secuestro de Faustino, Eusebio, Manuel y Adrián Escuer, verificado el diez y siete de Julio último; que si así lo hicieren se les oirá y hará justicia, parándoles en otro caso el perjuicio que haya lugar. Dado en Zaragoza a catorce de Setiembre de mil ochocientos setenta y uno.—Estanislao R. Villarejo.—Por su mandado, Mariano Moliner» (Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Número 45 – 1871 septiembre 16).

En este primer edicto apenas se conoce la identidad de los malhechores hasta un nuevo edicto, del 5 de octubre de 1871, en el cual ya figuran Mariano Gavin (a) Cucaracha, Juan Ardid y otro desconocido: «D. Estanislao Rebollar Villarejo, Juez de primera instancia del distrito del Pilar de esta ciudad. Por el presente segundo edicto y pregón cito, llamo y emplazo a Mariano Gavin (a) Cucaracha, Juan Ardid y otro desconocido que les acompaña, vecinos los tres de Alcubierre, para que dentro del término de nueve días comparezcan en este Juzgado á responder de los cargos que les resultan en causa que me hallo instruyendo contra los mismos sobre secuestro de Faustino Escuer y otros de Perdiguera; pues si así lo hicieren so les administrará justicia, parándoles en otro caso el per juicio que haya lugar. Dado en Zaragoza á veintiocho de Setiembre de mil ochocientos setenta y uno.—Estanislao R. Villarejo.—Por su mandado, Mariano Moliner» (Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Número 56 – 1871 octubre 5).

Esta claro que ninguno comparece por la causa abierta, echados a la sierra, los bandoleros se les hace suponer que solamente saldrán de ella con los pies por delante.

El 3 de septiembre de 1871 se informa del asalto a dos carreteros entre Villanueva de Gallego y Zaragoza, los cinco asaltantes hacen fuego matando a uno de un trabucazo y al otro lo hacen huir. Entorno al 20 de noviembre de 1871 son robadas un número considerable de alhajas de la iglesia de Ontiñena.

En 1872 la actividad malhechora de la banda del Cucaracha es escasa en los medios de la época, solamente el 2 de agosto se recoge la siguiente información en el «Eco de la provincia» de Huesca: «Ha llegado a nuestra noticia que por parte de de Castejón de Monegros y Balfarta, se ha presentado una pequeña partida de malhechores, compuesta de 4, 5 o 7 hombres, se entretiene en tener en continua alarma a los pacíficos habitantes de aquellas comarcas, y en donde han cometido algunos asesinatos y robos, según nos han informado. Parece que hace unos días se reunieron los vecinos de Castejón, y asociados con otros de diferentes pueblos y unos cuantos guardias civiles, dispusieron dar una batida por los montes de los mismos, y aunque no pudieron apoderarse de los “cacos”, sin embargo, dícese que llegaron a avistarlos, y aún que se habían cruzado algunos tiros».   

No obstante, a finales de 1872 se consume uno de los robos al rico propietario Juan Ruata de Alcubierre, recogido por Andolz y contado por Anastasio Abadía: «Están tirando al blanco toda la banda en la aldea de Joaquín Abad y van cazando los ricos de Alcubierre. Cucaracha los vio y ellos echaron a correr. Los persiguieron y cogieron a D. Juan Ruata, se lo llevaron a la aldea de Gazol de la sierra donde se encontraban Francisco Navarro y Teodoro Sánchez de rebadán, y lo ataron al ruejo y a continuación se lo llevaron al corral de Perico de Valonguera, encontrado allí a Mariano Soto y a Pedro Maza de rebadán, cuidando cabras. Le ordeñaron leche y lo tuvieron allí cuatro o cinco días. A los pocos días llegó un criado con una yegua de víveres; a continuación, se bajaron a amo y criado a la cantera de Sisallar, término de Villanueva de Sigena, que allí tenían el cuartel general. Retuvieron allí a los presos hasta que le trajeron once mil duros».

El 21 de enero de 1873 se realiza un segundo robo a casa Ruata. Jorge Sánchez Ardid, sobrino nieto de Juan Ardid Sánchez, amigo del Cucaracha con quien huye a Francia en 1864 lo cuenta de la siguiente manera: «El de casa Ruata (el más rico de Alcubierre) iba a Lanaja el 21 de enero, que es la fiesta de Lanaja. Ruata bajaba con un caballo. Cucaracha lo cogió porque se atascó el caballo. Con cuatro abríos marcharon todos para la sierra, que había una aldea y paran ya que se hacía de noche. a un criado le dijeron que se fuera con las mulas. Los otros se quedaron con Ruata. Y criado de Ruata se quedó. Al criado que se fue con las mulas le dijo Cucaracha que ellos se iban a marchar a Lanaja y le explicó a qué parte del monte de Lanaja tenía que ir y que le sacaran treinta y cinco mil pesetas. Que las sacaran das del pueblo, pero que no se acercaran más que los que llevaban el dinero. Dos ricachones que se trataban mucho con Ruata lograron reunir el dinero. Se lo mandaron a decir a Cucaracha con vecinos que le encubrían que le llevaban el dinero, que si le parecía bien que iban José Solanes y José Antonio Lasheras. El día dos de febrero fiesta de la Candelera, por la mañana le fueron a llevar el dinero y ellos soltaron a Ruata y a su jornalero para que se volvieran con los que habían llevado el dinero. Y aquí entraron, en Alcubierre, mistando misa mayor, que era el día de la Candelera y se hacían tres misas, Don Juan Ruata y el criado. Entraron a esa hora para que no los viesen, que estaba todo el mundo en misa». Aunque para Rafael Andolz el testimonio de Jorge Sánchez no merece gran credibilidad, este relato coincide, en parte, con la descripción del robo a Juan Ruata en febrero de 1875, suceso que se recoge más adelante.

En febrero de 1873 el «Diario de Barcelona» da cuenta de la intensa actividad bandolera, principalmente en los lugares de Alcubierre, Perdiguera, Leciñena, Farlete y Monegrillo, que «se encuentran en una situación por demás deplorable». Ya son casi tres años que los bandoleros recorren la comarca y la población sale temerosa de sus casas a realizar sus labores agrícolas, cerca de doscientas personas han sido víctimas de sus atropellos. El día dos de febrero, dos vecinos de Alcubierre que se dirigen a las fiestas de Robres, cuando son sorprendidos por la partida y llevados cautivos a sus guaridas. Para su puesta en libertad, mandan un emisario a las familias de los secuestrados pidiendo por su rescate ocho mil duros, cuatro por cada uno. Se desconoce la cantidad que las familias llegan a mandar, la cual debe de ser suficiente para satisfacer los deseos de la banda, por cuanto los apresados acaban siendo liberados.

«La cuadrilla tiene su guarida en la sierra de Alcubierre, y no hay edificios donde existen rebaños de ovejas o carneros donde no hayan sacado su contribución en cabezas de ganado».

El 3 de febrero de 1873 roban en casa de los Cajales de Alcubierre y unos meses más tarde en Tramaced, en casa Juanico, y en casa de Salvador Azara de Farlete.

Se van produciendo batidas de vecinos por la sierra tratando de coger a los bandidos, uniéndose vecinos de varios pueblos intentando ser superiores a las fuerzas de los bandoleros: «Dicen de Huesca que el sábado dieron una nueva batida por la falda de la sierra da Alcubierre los vecinos de este pueblo, Lanaja, Robres y Poleñino, con algunas fuerzas de guardia civil, a fin de perseguir al bandido Cucaracha.» (El Imparcial (Madrid. 1867). 2 de mayo de 1873).

La alarma social provoca que una columna de guardias civiles se desplace a Sariñena para lograr capturar a la cuadrilla de ladrones y secuestradores (Diario de Avisos de Zaragoza del 20 de marzo). García y Adell citan que debido a «las quejas recibidas en la prensa oscense a principios de 1873 por la inseguridad en los Monegros y las gestiones de personas influyentes, forzaron al Gobernador Militar de la provincia a ordenar que 30 guardias civiles, al mando de un capitán, se situaran a finales de marzo en Sariñena para perseguir el bandolerismo» (Conflictividad social y bandolerismo en el siglo XIX (Comarca de los Monegros y 2)).

En marzo se informa del asesinato del vecino de Zuera Martín Rubira, el 31 de marzo de 1873. Igualmente, según cuenta el Diario de avisos de Zaragoza del 8 de abril, se produce la primera captura de un integrante de la banda, donde se da cuenta por primera vez de la «celebridad» que el bandido Cucaracha va adquiriendo. El apresado es un individuo sospechoso del asesinato de Martín Rubira: «Escoltado por cuatro guardias civiles fue conducido el domingo al depósito municipal de Zaragoza un sujeto que se dijo ser compañero del célebre bandido Cucaracha, a quién se le atribuye el terrible asesinato perpetrado hace pocos días en la persona del alcalde de Zuera D. Martín Rubira.» (La Discusión (Madrid. 1856). 10 de abril de 1873, n.º 1.373).

El 6 de abril de 1873, ocho jinetes del cuerpo de la guardia civil, capitaneados por Silvestre Loto, y más de 200 voluntarios de Zuera, Perdiguera, San Mateo de Gállego, Leciñena, Farlete, Monegrillo, Alcubierre, Robres, Senés y Torralba con 20 infantes, realizan una batida general para capturar la cuadrilla del Cucaracha. Adell Castán, J. A. y García Rodríguez, citan una reunión de alcaldes en el santuario de la Virgen de Magallón, «que acordaron medidas para perseguir a los malhechores». Para Alberto Lasheras es un hecho que alarma mucho a la sociedad y que influye en el aumento de fuerzas en busca de los bandoleros, «se dice que apareció horriblemente asesinado en un barranco».

El 12 de abril de 1973 es detenido el integrante de la banda del Cucaracha «Francisco Candedios» tras una batida general: «De resultas de la batida general del domingo por disposición del gobernador civil de Zaragoza, ha sido capturado por los paisanos de Perdiguera un tal Francisco Candedios, compañero del bandido Cucaracha.» (La Oliva (Vigo). 12 de abril de 1873).

  • Asesinato a Santiago Ardid

El 15 de abril de 1873, aparece muerto Santiago Ardid. Su cuerpo aparece sin vida en una era cercana a su casa, en Alcubierre, donde había acudido para realizar sus necesidades. Resulta un crimen de muy dudosa autoría que ha dado píe a varias hipótesis que desgranamos a continuación. Existen noticias que sitúan en esa fecha a la banda del Cucaracha por Ontiñena, pero no aseguran la presencia del mismo Mariano Gavín Suñen. Por otro lado, cuentan que un cazarrecompensas debe de confundir a Santiago Ardid con el Cucaracha. Pero el testimonio más posible lo recoge Alberto Lasheras.

cruz-santiago-ardid

Cruz Santiago Ardid. Fotografía Alberto Lasheras Taira.

Señalan posibles líos de faldas, pues ambos tenían carácter de mujeriegos: “Mariano Gavín y Santiago Ardid eran vecinos. Las puertas falsas de ambas casas estaban bastante próximas la una de la otra. Mariano era ocho años más joven que Santiago. Su ímpetu y su fama de mujeriego (se dice que tenía amantes en Leciñena, Villamayor, Lanaja, Alcubierre…), junto a los problemas de proximidad, hacían que ambos hablasen en sus círculos de las ganas que tenían de encontrarse cara a cara para resolver sus disputas.”

Alberto Lasheras recupera el testimonio de Vicente Pérez de casa Camilo: Vicente se encuentra al Cucaracha por el paraje de Valmayor, cerca de San Caprasio, es la época de la siega y la sierra está abarrotada de personas en las faenas de la siega. La gente sube a pasar largas temporadas, suben tocinos, gallinas y vino. El hecho es que, Vicente Pérez, se encuentra con Mariano Gavín y el Zerrudo, y tras saludarse Mariano comenta que bajaba a Alcubierre a matar a Santiago Ardid: “que ya estaba harto de que presumiese de ir con su mujer”. Así que Vicente baja para avisar a Santiago Ardid, pero mientras está amarrando las mulas, Vicente escucha los disparos de un crimen que no puede evitar. Al parecer, Santiago Ardid era muy desconfiado, precavido y evitaba ir por los caminos principales para no encontrarse con Mariano Gavín.

En la era anexa a la casa de Santiago Ardid hay una cruz con la siguiente leyenda: “Aquí murió Santiago Ardid el 15 de abril de 1873”.

En una ocasión, faltando poco para terminar la jornada, Gavín con algunos de sus hombres pasó frente al corral del Camilo. En ese momento a Pérez le vino a la cabeza que unos días antes, cuando pasó la cuadrilla a caballo junto a su corral, su perro salió ladrando, lo que molestó al “Zerrudo” que de un tiro lo mató. Cucaracha detuvo su caballo y sin desmontar dijo:

“¡Buenas Pascual!, ¿Ya plegas?”

-“¡Hola Mariano! Sí, voy p`a casa. Y tú, ¿vas al pueblo?”

-“Sí, voy a matar a Santiago “Jordán” que ya me tiene harto”.

Tras despedirse, Vicente pensó: “Tengo que apresurarme y cuando llegue a Alcubierre, avisaré a Santiago de las intenciones de éste”.

Una muerte, un secuestro y una comida asociadas a Cucaracha.

Captura «segura» del Cucaracha

A mediados de abril de 1873 en algunos medios se informa de la captura «segura» del Cucaracha: «Se da como segura la captura del célebre bandido Cucaracha en la provincia de Zaragoza» (La Discusión (Madrid. 1856). 17 de abril de 1873, n.º 1.378).

trabuco

  • De cuando, disfrazados de Carlistas, asaltan el pueblo de Farlete

Sin duda, el más ingenioso y memorable asalto de la banda es el allanamiento al pueblo de Farlete. Irrumpen en el pueblo 16 bandoleros uniformados de carlistas, con fehacientes trajes confeccionados por Marcelino Bérbeder, miembro de la banda y de anterior oficio sastre. Una estrategia que ya habían empleado anteriormente en la localidad de Villanueva de Sijena. Al mando de la flamante tropa carlista va el bandolero Majencias, cuya crónica queda recogida en los medios, contribuyendo a agrandar la leyenda del Cucaracha y su cuadrilla. Aprovechan que la población está en la iglesia para asaltar las principales casas de la localidad, especialmente las casas de Salvador Azara y de Mariano Anoro. Tras su huida se entabla un tiroteo con los vecinos. Los trajes carlistas aparecen a poca distancia del pueblo abandonado y diferentes batidas, en los días siguientes, logran capturar a algunos miembros de la banda.

La noticia aparece publicada en diferentes medios, así como en La Igualdad (Madrid. 1868) del 18 de junio de 1873: «Una partida de 16 a 18 hombres armados de trabucos, carabinas y otras armas, capitaneados por el bandido Cucaracha, se presenta el domingo en el pueblo de Farlete, pudiendo saquear solo dos casas; pues apercibidos los vecinos hicieron fuego contra los ladrones. El resultado del tiroteo fue dos heridos de parte de los vecinos, y algunos más de los bandidos.»

Igualmente en La Correspondencia de España (diario universal de noticias: Año XXIV Número 5679), del 18 de junio de 1873:  «Según telegrama del gobernador de Huesca, en Sariñena se ha descubierto un robo verificado en Farlete (Zaragoza), cometido el día 15 por la cuadrilla de Cucaracha, siendo presos seis reos. Se persigue a los restantes.» Y en La Paz (periódico de noticias, avisos y fomento de la provincia de Murcia: Año XVI Número 4800) del 19 de junio de 1873 «Leemos en un diario zaragozano que el domingo se presentaron en el pueblo de Farlete unos 16 o 18 hombres armados de trabucos y otras armas, capitaneados por el bandido Cucaracha, los cuales robaron dos casas. Los vecinos hicieron fuego a los ladrones y resultaron dos de aquellos heridos. Después se internaron estos por la sierra de Alcubierre.»

Pero sin duda, el relato completo de los hechos queda recogido en el Diario de Avisos de Zaragoza del 17 de junio:

«He leído en su apreciable periódico el relato de robos cometidos en Farlete por la cuadrilla de “Cucaracha”, y, por si quiere V. publicarlo, voy a darle algunos detalles más sobre el suceso. Los ladrones se presentaron cuando el pueblo entero estaba en la iglesia oyendo misa, y aprovechando tan buena ocasión, colocaron dos centinelas en la puerta del templo para impedir que salieran los vecinos. Mientras tanto “Cucaracha” y el resto de su gente se entregaban al robo y al saqueo de algunas casas del pueblo. Es de advertir que los bandidos se presentaron, como lo habían hecho antes en Villanueva de Sigena, simulando ser carlistas, con el distintivo de la boina y uniformados con trajes sobrepuestos a los de uso ordinario, y que en la fuga, al ser perseguidos por los vecinos, perdieron algunos.

A pesar de que había llegado ya la noche, cuando salieron, la guardia civil y vecinos de Alcubierre a perseguir a los forajidos, no por eso ha dejado de dar resultado esta persecución, pues parece ser que ayer fue preso en Lanaja uno de los ladrones, herido, y por dar las noticias de éste se ha podido en la madrugada de hoy dar con otros cinco sospechosos en esta villa, que se encuentran a disposición de los tribunales.

Son objeto de muchos y extraños comentarios los primeros hechos en personas regularmente acomodadas y sobre las cuales, por esta misma razón, la opinión pública no hacía recaer sospecha alguna. Ahora los tribunales  se encargarán de juzgar  a esos sujetos. Por de pronto las prisiones de hoy han levantado el espíritu de los habitantes de esta comarca, y es de esperar que los labradores y ganaderos hagan un sacrificio de sus intereses para ahuyentar el bandolerismo de la vecina sierra, que con mengua de la civilización y desprestigio de la autoridad, viene imperando hace cerca de tres años.»

Queda suyo afectísimo amigo Z.

Carta de Sariñena. “El Diario de Avisos” de Zaragoza, 17 junio 1873.

El Tío Triburcio

Relato de Manuel Queraltó “Quio, febrero de 1990” sobre “El Tío Triburcio” bandolero de la cuadrilla del Cucaracha, natural de Sariñena: Tiburcio Romerales Maestro.

20150920_195752

Cabezudo del Cucaracha de Alcubierre

«…después de innumerables acciones en las cuales había demostrado su arrojo y poco miedo ante los peligros, “Triburcio” llegó a ser uno de los pocos en los cuales confiaba el Cucaracha confiaba, y se vio metido en el siguiente suceso: Acordaron ir a robar a la casa más rica de Farlete y, para poder entretener a todo el pueblo reunido, pensaron en llegar cuando estuvieran en misa primera, ya que era la costumbre los domingos que todos los trabajadores, salvo los enfermos, ir a misa a las seis de la mañana, pues la misa mayor sólo era para los amos y demás personas que no dependían de nadie. Llegados en la hora prefijada, parte de la cuadrilla interrumpió en la iglesia y no dejaron salir de ella a nadie, mientras el resto, en donde estaba “Triburcio”, asaltaba la casa en cuestión. Una vez dentro de la casa, y después de hacer prisionero al amo, les obligo a que les entregara todo el oro que tenía; como les pareció poca cantidad, pues ellos se imaginaban que disponía de mucho más capital, empezaron a recorrer la casa y encontraron en la habitación de matrimonio a la dueña en la cama por encontrarse con tercianas. “El Cerrudo”, que era de muy mala leche, quiso que la señora se levantara ya que se imaginaba que en el colchón era donde tenían el resto del oro escondido. “Triburcio” se opuso y al ponerse pesado “El Cerrudo” le dijo textualmente: -Si haces levantar a la señora te pego un tiro-, y le puso el retaco apoyado en el estómago, y ante la amenaza se tuvo que conformar con lo que les dio el amo, pues sabía “El Cerrudo” que “Triburcio” no gastaba bromas y era hombre de palabra, además estaban bastante enemistados ya que eran de carácter muy diferente.

Después de consumar el atraco, escaparon a uña de caballo para dispersarse por la sierra, pero uno de los componentes de la banda, que se había vendido a las autoridades, dejó caer un papel en el cual daba los nombres de todos los integrantes de la cuadrilla.  

Las autoridades, después de recoger el papel, fueron arrestando uno a uno a todos los que en él estaban relacionados; cuando llego el turno a “Tribucio”, estaba dallando en una finca en la partida de La Laguna de Sariñena, al ver el despliegue de las fuerzas del orden público, cogió la dalla, la clavó en el suelo diciendo –“como donde me llevarán no te he de emplear, para qué te quiero”-, la rompió y se entregó sin oponer resistencia.

Celebraron el juicio y, a pesar de que aquel señor de Farlete testificó a favor de nuestro personaje, le tocó ir a presidio para toda la vida, y aquel señor de Farlete, mientras vivió, le envió dineros al presidio para que no se le hicieran tan cuesta arriba el verse privado de libertad.»

trabuco

Persecución y captura de miembros de la banda

Tras los hechos de Farlete algunos de los miembros de la banda son perseguidos y detenidos, como los 17 bandidos que recoge La Igualdad (Madrid. 1868) del 22 de junio de 1873: «De la partida de bandoleros del bandido Cucaracha, que tantos perjuicios causa en los pueblos donde entra, se han cogido ya 17 individuos y se espera que pronto serán apresados los demás, merced a la activa persecución de que son objeto».

Pues la banda comienza a ser muy numerosa, llegando a decirse que rondaba el centenar de componentes: «La fuerza de paisanos de Alcubierre y guardia civil destinada a la persecución del bandido Cucaracha ha continuado sus pesquisas en Lanaja, donde capturó a uno de los ladrones. Algunos vecinos de este pueblo, Sariñena y Grañén han sido presos y lo van siendo algunos de otros pueblos, pues el número de ladrones de la partida Cucaracha pasa de 100 individuos en cinco o seis cuadrillas y dispuestos como si fuesen columnas de operaciones.» (El Imparcial (Madrid. 1867), 22 de junio de 1873).

Importante es la figura del Gobernador Civil por la provincia de Zaragoza Víctor Pruneda Soriano, tal y como queda recogido en El Estado Aragonés del 20 de junio de 1873: «Gracias a las acertadas disposiciones de nuestro celoso Gobernador señor Pruneda, no dudamos que pronto será, capturado o muerto el bandido Cucaracha, pues todas sus madrigueras son conocidas y se hallan vigiladas. No dudamos que los pueblos secundarán los esfuerzos de la Autoridad y perseguirán sin descanso a la fiera de Alcubierre.»

Igualmente la justicia continúa persiguiendo judicialmente los actos delictivos de la cuadrilla del Cucaracha. Esta remarca como la banda llega hasta los 100 componentes, tal y como señala «La Paz» (periódico de noticias, avisos y fomento de la provincia de Murcia: Año XVI Número 4807) del 27 de junio de 1873: «Según carta de Sariñena, el Diario de Avisos de Zaragoza, continúan activamente en aquella comarca las diligencias judiciales contra la partida de ladrones de Cucaracha, que como hemos dicho, consta de más de 100 afiliados. Sólo en Sariñena hay presos 18. Algunos de ellos agentes de la autoridad.»

  • Carta al Capitán General de la Guardia Civil

A pesar de las capturas que su banda sufre, el Cucaracha comienza a sentirse seguro escondiéndose por la sierra de Alcubierre, por Jubierre y por Casteflorite. Incluso tiene el atrevimiento de dirigir una misiva desafiante al Capitán General de la guardia civil, el 26 de junio de 1873. De la carta tan sólo ha trascendido el siguiente encabezamiento: «Servicio Montes, Siñor Capitan jeneral en Zaragoza».

“El célebre bandido Cucaracha ha dirigido una carta al Capitán General de Aragón, haciendo alarde de burlar la persecución que se le hace. Está fechada en el monte de Alcubierre el día 26 de junio”.

«El Imparcial» 8 de julio de 1873.

«EL famoso bandido Cucaracha ha dirigido una carta al capitán general de Zaragoza, burlándose de la infructuosa persecución que se le hace.»

El Tiempo (Madrid. 1870). 8 de julio de 1873.

  • El suceso de la muerte del cabo Antonio Ferrer Pueyo

Antonio Ferrer Pueyo, cabo 1º de la guardia civil, es destinado al puesto de Alcubierre. Es muy aficionado a la caza, tanto que no renuncia a su afición a pesar de la constante amenaza del Cucaracha que campa a sus anchas por los montes monegrinos.

En una de sus cacerías, el cabo Ferrer desaparece, causa que rápidamente es atribuida al Cucaracha y su banda. Días más tarde, su cuerpo sin vida aparece encontrado por un pastor al ver una bota sobresalir de un montón de tierra.

Andolz cuenta que el cabo era aficionado a ir a la espera de la perdiz, caza que solía hacer en solitario. El Cucaracha lo encuentra y de un trabucazo le da muerte «Se llevó el cadáver a un terrero que había enrija arriba y allí lo aplastaron». El relato lo continúa afirmando como «En dos años no encontraron al cabo: una tronada barrió el lodo y el agua destapó los zapatos que descubrió un pastor».

A tenor de las informaciones de la época, parece que muere atrapado por un deslizamiento de tierra: «Nos dicen de Alcubierre en carta de ayer, que el cabo Ferrer de la guardia civil, cuya desaparición se atribuía a alguna asechanza de Cucaracha, ha muerto bajo el peso de un gran volumen de tierra desprendida de un ribazo de la sierra. La muerte del valiente Ferrer ha sido casual» (Diario de Avisos de Zaragoza del 19 de julio de 1873).

Pero la duda queda y hay quienes no dudan que es obra del Cucaracha. Para Alberto Lasheras quizá la banda simplemente lo cubre con tierra, pues es un crimen que irrita muchísimo a las fuerzas del orden. Incluso se cuenta como Antonio sale de madrugada, a las cinco de la mañana, a cazar por los alrededores de Alcubierre: «Cuando discurre por un barranco de repente es sorprendido por el Cucaracha que lo mata sin mediar palabra». En el cementerio de Alcubierre, en recuerdo de Antonio Ferrer Pueyo, existe una placa que dice: «Murió en desgracia en 1873».

trabuco

  • Las fechorías continúan

Pero la muerte acecha al Cucaracha, su cabeza tiene precio y tras tantas tropelías, muchos son sus enemigos.

Sariñena 14 Julio de 1873. Sr. Director del Diario de Avisos.

Muy señor mío: La guardia civil acaba de añadir uno muy señalado a los muchos servicios que presta según su instituto. Ayer tarde fue capturado por el cabo Buisan del puesto de esta villa y otro individuo de dicho cuerpo otro de los secuaces de Cucaracha, que con este dicen concurrió a los robos y atropellos que se perpetraron en Farlete el 15 del pasado mes. El Tuerto de Capdesaso, que así es conocido, completó el número veinte de los presos como complicados causa, sorprendido en una casa de campo en ocasión, según parece, de ocuparse en escribirá diferentes labradores, exigiéndoles cantidades bajo la amenaza de quemarles las mieses si no aprontaban lo que les pedía. En esta actitud, al ver dentro de su aposento al cabo Buisan, quiso defenderse, pero ya era tarde: la guardia civil lo condujo a disposición del Juzgado de este partido, juntamente con sus armas consistentes en dos escopetas de dos cañones, un trabuco y una navaja, además de una buena porción de municiones.

Dios quiera que este gran servicio alcanzado por la guardia civil no se acibare con algún triste fracaso que puede haber ocurrido en los montes de Alcubierre al infatigable cabo Ferrer, quien parece, según se asegura, que se extravió en la sierra y se teme que haya caído en manos de Cucaracha y su cuadrilla. Toda la fuerza disponible en esta villa y al mando de un alférez salió ayer en su busca.

Las elecciones se están practicando con el mayor orden y con no mucha concurrencia de electores, retrayéndose el partido de acción.

La gente se ocupa con preferencia en la recolección, y aunque el año ha favorecido, según los labradores, van entrojando el producto de sus tierras.

Suyo afectísimo Z.

Diario de Avisos de Zaragoza del 15 de julio de 1873.

Una tarde, cerca de la aldea de Pascual Escanero, por el paraje de Cuarto Nuevo del monte de Lanaja, la cuadrilla de bandoleros se detiene para charlar y merendar con el guardia Lorenzo Vived. Tal y como cuenta Andolz, Pascual Escanero ha prometido buena recompensa por la captura de los bandoleros. Cuando los bandoleros retoman su camino, Lorenzo les dispara por la espalda alcanzando e hiriendo al Cucaracha y al Villanueva, «Cucaracha se revolvió malherido y le disparó un trabucazo matándole en el acto». Malheridos se refugian en la cueva de los Porzanes y luego marchan a la Malena de Timoteo Mairal, donde les acude a sanar Atarés, el practicante. Al recuperarse el Cucaracha, la banda marcha a la zona de Jubierre, donde la guardia civil coge por sorpresa al Villanueva, quien muy mal herido y con fiebres, no tarda en caer muerto por arma de fuego: «El amanecer del día 19 hallaron al Villanueva (fuerzas de la guardia civil del puesto de Sariñena) oculto en unas peñas, y al intimarle a la rendición, trató de defenderse encarando su trabuco, ganándole la acción el cabo Buisán que le disparó con su fusil hiriéndole gravemente. Fue entregado en el Juzgado competente».

Sariñena, 20 Julio de 1873. Sr. Director del Diario de Avisos.

«Muy señor mío: Por los periódicos saben ya los lectores de su apreciable Diario de Avisos la captura de Ramon Lordan (a) Villanueva, realizada en la madrugada de ayer por la guardia civil de esta villa.

Dicho bandido, así como su jefe Cucaracha, tenían su guarida en una cueva de unos diez metros de ancho por dos de fondo. Allí es donde sobre camas hechas de esparto descansaban ambos y sus secuaces, después de haber ejecutado durante la noche algunas hazañas, y allí es donde fue a parar Villanueva con ánimo de restablecerse de la enfermedad que le aquejaba hacía unos días. La guardia civil, incansable en el cumplimiento de sus deberes, recorría en vano la parte de sierra conocida por monte de Juvierre perteneciente a Castejón de Monegros, hasta que por fin uno de los guardias, que creo se llama Blanco, divisando un montón de ropas, avisó á sus compañeros, y viniendo el más próximo el cabo Buisan, que pocos días ha capturó al Tuerto de Capdesaso, se adelantaron a la cueva donde descansaba Villanueva, le da el ¡alto! quiere contestar a esta voz con un trabucazo, pero el cabo, viéndose perdido, si perdía un segundo de tiempo, le disparó su carabina, atravesando el pecho y el brazo del criminal; canta diligencia le salvó de una muerte cierta, porque Villanueva se disponía a descargar sobre su perseguidor un excelente trabuco cargado con 25 balines.

El Juzgado se trasladó al monte de Juvierre y se hizo cargo del criminal y de sus armas, consistentes además del trabuco en una buena pistola y un puñal, volviendo a esta villa al anochecer y trayendo en bastante mal estado á Villanueva.

Se va el correo y no puedo continuar si estos desaliñados renglones han de llegar hoy a su poder.»

Suyo afectísimo, Z.
Diario de Avisos de Zaragoza.

La otra vez que el Cucaracha resulta malherido es durante el asalto a casa Coarasa Paño de Torralba de Aragón, una casa fortaleza que intentan asaltar sin éxito hasta en tres ocasiones. Existe mucho miedo al Cucaracha y su banda y las casas ricas de Los Monegros se protegen la entrada con un gran enrejado. En la primera acometida a casa Paño, un zagal que sirve en la misma está compinchado, pero su nerviosismo delata los planes y la familia puede organizar la defensa, consiguiendo que la banda desestime en su empeño. En el segundo asalto se produce un intenso tiroteo y, al agotar las postas, una gran piedra tirada desde el balcón impacta en la riñonera del Cucaracha dejándolo malherido.

En Torralba cuentan que un bandolero muere con el impacto de un saco lleno de arena tirado desde la casa. También que van a buscar al médico de Torralba, le cubren la cabeza y lo llevan a la sierra para que cure a un bandolero herido, después lo devuelven sano y a salvo a Torralba.

En julio de 1873 encuentran estrangulada, en su casa de Castejón de Monegros, a la viuda del «Villanueva», segundo de la cuadrilla del Cucaracha. Igualmente existe la versión de que aparece ahorcada en su casa, en la calle Mayor de Castejón de Monegros.

El 30 de julio de 1873 se da cuenta de la muerte del célebre «Cucaracha», tal y como informa el alcalde de Sariñena. Información que pronto es desmentida en los medios el 6 de agosto, pues es confundido con el Villanueva, recientemente fallecido. Por un tiempo, los bandoleros a tenor del trágico trance de la caída del Villanueva, permanecen más escondidos. Este es el caso del Diario de Avisos de Zaragoza del 30 de julio de 1873: «Hoy se ha dicho en Zaragoza por persona que tiene motivos para saberlo, que había sido muerto en Sariñena, al ir a efectuar un robo, el célebre bandido Cucaracha».

«Parece que ha sido muerto en Sariñena el célebre bandido Cucaracha.»

La Igualdad (Madrid. 1868). 1 de agosto de 1873.

Mismamente sucede en agosto de 1873, cuando algunos medios vuelven a informar de la posible muerte del Cucaracha: «Con referencia a noticias del alcalde de Sariñena, dícese que el domingo, al intentar un robo, fue muerto de un balazo el ya tristemente célebre Cucaracha, terror de los pueblos de la sierra de Alcubierre sus comarcanos.» (El Gobierno: Diario político de la mañana: El Gobierno – Año II Número 210 – 2 de agosto de 1873).

Pero sus andanzas no se detienen y sobre el 18 de noviembre de 1873, el Cucaracha y su banda, inaugura la temporada invernal. Esta vez secuestrando, por unos cientos de duros, al hijo de un acomodado vecino de Villanueva de Sijena que se encontraba en el monte realizando labores de siembra. En aquellas fechas también se produce el incidente del Catalán, hombre de confianza del Cucaracha, que acude herido al penal donde sufre la amputación del brazo derecho. La nueva actividad bandolera parece ser que viene motivada por la fuga de dos prisioneros del penal, aprovechando la confusión reinante ante los acontecimientos del Sitio de Cartagena.

«Si las autoridades, apartando un momento su atención de los asuntos políticos, no dedican alguna fuerza a la persecución de los ladrones, pronto se enseñorearán de toda la comarca como ya lo hicieron anteriormente con grave perjuicio de los labradores acomodados, que se verán obligados a abandonar la dirección personal de sus haciendas.» 

Diario de Barcelona” del 21 de noviembre de 1873.

En torno a la fecha del 12 de marzo de 1874, los bandoleros obtienen un botín de unos 400 duros en Bujaraloz, llevando tras sus pasos a la columna de la guardia civil del brigadier Delatre.

El 15 de marzo, la cuadrilla incendia una «hermosa paridera y pajar» del rico propietario de Alcubierre José Calvo y Ayerbe: «por no haberle mandado una respetable suma que le pidió en carta remitida por uno de sus criados».

“… el domingo, Cucaracha y su cuadrilla incendiaron una paridera y un pajar del rico propietario de Alcubierre José Calvo Ayerbe, por no haberle enviado una respetable suma que le exigieron. Muchos vecinos salieron inútilmente a apagar el fuego, al regresar, los hombres armados en número de 30 salieron al encuentro de Cucaracha”.

El Imparcial.

Al parecer, numerosos vecinos salen a sofocar el incendio. Cuando unos veinte hombres armados regresan al pueblo, sale al encuentro el Cucaracha con seis hombres suyos, alcanzando a los rezagados que van tirando de un carro, les convidan a hacer un alto y a tres que tratan de huir les hacen fuego. Consiguen dar en la manga de la chaqueta de uno de ellos, mientras los otros dos se tiran al suelo. Les acaban robando las armas y efectos, rematando el incidente entregando una carta, conminando al señor Calvo a satisfacer el pago exigido bajo la amenaza de matar a toda la caballería y ganadería.

«El Diario de Avisos de Zaragoza dice, con referencia a cartas de la Sierra de Alcubierre, que ha reaparecido el ya tristemente célebre Cucaracha y su cuadrilla, y que el día 15 incendió una hermosa paridera y pajar del rico propietario de Alcubierre D. José Calvo y Ayerbe, por no haberle mandado una respetable suma que le pidió en carta remitida por uno de sus criados. Se dice a la vez, que con tal motivo salieron muchos vecinos a apagar el incendio, sin que pudieran conseguirlo; y que al regresar los hombres armados, en número de 30, salió al encuentro dicho Cucaracha, con seis de los suyos, a un grupo de aquellos que venían algo atrás, acompañando un carro: les intimo que hicieran alto, y al ver que huían tres, les hicieron fuego, atravesando las balas la manga de la chaqueta de uno de ellos; obligaron a los demás a echarse boca abajo, y les robaron armas y cuantos efectos llevaban, terminando la escena con entregar una nueva carta para el Sr. Calvo, en la que le reclamaban la misma suma que en la primera, conminándole con matarle todas las caballerías y ganados, si no se la enviaba pronto a un sitio designado previamente.»

La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXV Número 5955 – 1874 marzo 21.

El 20 de abril de 1874, el guardia civil José Pastor, que forma parte de la columna de Delatre, reúne a seis voluntarios y parte a las cercanías de Grañén para hacer frente a algunos individuos de la partida del Cucaracha. Tras una férrea lucha, de cerca de un cuarto de hora, aprehende a cinco bandoleros que enseguida encarcela en el presidio de Grañén.

El 30 de abril es asaltado un carretero de Ponzano, robo que es atribuido a miembros de la partida del Cucaracha: «El alcalde del ayuntamiento popular de Castejón del Puente D. Nicolás Sin, al saber que una cuadrilla de ladrones acababa de robar a un carretero de Ponzano en el monte llamado la Almunieta, dentro de su jurisdicción, reunió ocho hombres del pueblo, y armándolos como pudo, salió en su persecución, y en los montes de Monesma les dio alcance, cogiendo a tres, que maniatados presentó en el juzgado de Barbastro, donde se instruye activamente la correspondiente sumaria. Al carretero le habían robado 92 duros; pero los ladrones, al verse perseguidos, tiraron por el monte dinero y efectos. Se ha reconocido el monte y hallado 29 duros, armas y demás, Se presume sean de la partida llamada Cucaracha, que es el terror de los pueblos de la comarca. El hecho ha ocurrido el 30 del pasado abril.» (La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXV Número 5997 – 1874 mayo 2).

Bandido Cucaracha (6)

Guardia Civil persiguiendo al Cucaracha. Ilustración Cruz salvador.

Una correspondencia del 5 de mayo de 1874 de Sariñena denuncia las continuas fechorías que los infames bandoleros pertrechan por el territorio, citando la reciente actividad de la banda en el despojo de dineros y ropajes al capataz de la vía férrea y un guardia vía en sus casillas del monte de Terreu: «trabuco en mano les sorprendieron en aquel desierto terreno y amenazándoles con quitarle la vida si para día fijo no llevaban a un punto determinado cierta suma».

La inseguridad reinante impide el control de los hacendados sobre sus campos, lo que aumenta la presión sobre las autoridades, de esta manera es denunciada en el Diario de Barcelona del 14 de mayo de 1874: «El brigadier Sr. Delatre, haría un singularísimo servicio a los pueblos vecinos a la sierra, dando el golpe de gracia a la cuadrilla que en aquella se cobija y a todas sus extensas ramificaciones».

trabuco

  • La presión aumenta sobre la banda del Cucaracha

La presión comienza a dar sus frutos. El 10 de mayo de 1874 la guardia civil captura algunos miembros de la cuadrilla del Cucaracha, el destacamento del alférez D. Francisco Bergua detiene en Lanaja a Juan Andrés y nueve bandoleros más.

El 13 de mayo de 1874 se da fe de la captura de diez bandoleros por las fuerzas de guardia civil de la comandancia de Huesca «Los secuaces del bandido Cucaracha han sido, en número de diez, captura dos por fuerza de la guardia civil de la comandancia de Huesca» (La Correspondencia de España. 13 de mayo de 1874, n.º 6.007). Todos los detenidos son puestos a disposición del capitán general de Aragón: «Han sido puestos a disposición del capitán general de Aragón por el alférez de la guardia civil D. Francisco Bergua Castro, diez sujetos complicados en los crímenes cometidos por el bandido Cucaracha, entre los cuales hay tres que dieron muerte del bandolero Villanueva.» (El Imparcial (Madrid. 1867). 15 de mayo de 1874).

—De una correspondencia de Sariñena del 5 que publica el Diario de avisos de Zaragoza tomamos lo que sigue:

«Las prisiones verificadas por la Guardia civil, con posterioridad a las anunciadas por aquel periódico, en Grañén y algún otro pueblo cercano, tienen relación, si he de dar veredicto a la opinión pública, con la partida de malhechores que tantas fechorías cuenta en este contorno. Lo que no tiene duda es que de poco tiempo acá se vienen repitiendo varios robos en despoblado, siendo despojados en una sola noche, un capataz de la vía férrea y un guarda vía, de todo cuanto dinero y ropas poseían en sus casillas, sitas en el monte de Terreu, por una cuadrilla que trabuco en mano les sorprendieron cuando rodeados de sus familias se entregaban al descanso en aquel desierto terreno, y amenazándoles con quitarles la vida si para día fijo no llevaban a punto determinado cierta suma, y que la viuda de Villanueva, segundo que fue de la partida de Cucaracha, se encontró estrangulada en su casa de Castejón de Monegros y saqueados todos sus muebles. Todo esto, unido a la constante amenaza en que viven los hacendados de esta comarca, privados de dirigir do cerca las labores de sus campos por temor a verse secuestrados por los que, en continuo acecho y auxiliados por sus confidentes, atenían con escandalosa frecuencia contra sus intereses, hace que se desee con anhelo la realización de lo que las autoridades parece se proponen con bien entendidas disposiciones, o sea dotar a este país de la seguridad individual garantida por las leyes. El brigadier Sr. Delatre, haría un singularísimo servicio a los pueblos vecinos a la Sierra, dando el golpe de gracia a la cuadrilla que en aquella se cobija y a todas sus extensas ramificaciones.»

Diario de Barcelona: Año 1874, no. 127 (14 mayo 1874).

El 18 de mayo de 1874 son capturados varios bandidos, encontrándose entre ellos Marcelino Berbeder, el sastre de la banda. La Correspondencia de España (diario universal de noticias: Año XXV Número 6017) en su edición del 23 de mayo de 1874 da cuenta del ingreso de siete presos supuestos miembros de la banda «Han ingresado en la cárcel siete presos que se supone sean de la partida capitaneada por Cucaracha». Al parecer son conducidos a la cárcel de Zaragoza: «Han sido conducidos a la cárcel de Zaragoza siete individuos, que se cree sean cómplices o compañeros del célebre bandido Cucaracha.» (El Gobierno: Diario político de la mañana: El Gobierno – Año III Número 450 – 1874 mayo 23).

Sobre el 25 de mayo de 1874, el alférez de la guardia civil de Huesca, Francisco Bergua y Castro, captura siete individuos que son puestos a disposición del señor Capitán del distrito: «El alférez de la guardia civil de Huesca, D. Francisco Bergua y Castro, con la fuerza de su mando, ha capturado siete individuos que formaban parte de la célebre partida del bandido Cucaracha, los cuales puso a disposición del señor capitán general del distrito.» (El Imparcial (Madrid. 1867), 25 de mayo de 1874).

«El alférez de la guardia civil de Huesca D. Francisco Bergua y Castro es el que con la fuerza de su mando capturó a los siete individuos de la partida del Cucaracha que hace cuatro días llegaron a esta capital y se hallan en las cárceles a disposición de los tribunales.»

Diario de Avisos de Zaragoza del 27 de mayo de 1874.

«Hemos visto conducir esta mañana, escoltados por la guardia civil, desde la Capital general a las cárceles nacionales, siete presos que, según las noticias que hemos podido adquirir, están acusados de ser cómplices o compañeros del bandido “Cucaracha”. Con estos siete son ya 28 los que se hallan presos por uno u otro de los motivos indicados.»

Diario de Barcelona, 27 de mayo de 1874.

Bandido Cucaracha (4)

El Cucaracha y su cuadrilla. Ilustración Cruz Salvador.

El cerco contra Mariano Gavín comienza a ser asfixiante, el 30 de mayo de 1874, mientras la banda realiza una reunión en el pueblo de Belver de Cinca, la fuerza de la guardia civil cae de improvisto sobre la banda. El Cucaracha vuelve a mostrar sus dotes de gran astucia e inteligencia logrando zafarse de sus perseguidores, pero tiene que lamentarse profundamente por la captura de Jobita, su mujer, junto a tres miembros de la cuadrilla. También son encarcelados, en la localidad de Monzón, el joven zagal que porta el aviso del chivatazo y dos mujeres y un hombre que colaboran en alertar al Cucaracha del dispositivo de captura iniciado por la guardia civil.

«Ha sido conducida á la cárcel de Sariñena la mujer del celebre Cucaracha y tres individuos más, de cuya captura nos ocupamos en otro lugar.»

La Discusión (Madrid. 1856). 3 de junio de 1874, n.º 1.749.

Mariano, furioso por el encarcelamiento de su mujer, promete recrudecer sus fechorías mientras no consiga la liberación de su mujer (Diario de Avisos de Zaragoza, 10 de febrero 1875).

Otros cinco miembros de la cuadrilla son detenidos el 22 de junio por el mismo oficial, el alférez de la guardia civil de Huesca, Francisco Bergua y Castro en la localidad oscense de Alcolea de Cinca. Algunas fuentes citan que son Isidro Berber, Francisco Larroy Ferrer, y Joaquín Ollés Cuadrado quienes caen detenidos la madrugada del 22 de junio de 1874.

A los dos días es atrapado en Ballobar Manuel Miró «el Cigarro», confidente de la banda y terror de aquella población. Manuel Lax y Francisco Alós son detenidos el 26 de junio de 1874, junto a Camila Martínez, confidente y falsificadora de moneda y esposa de otro bandolero «ya aprehendido». El 27 de junio de 1874  se escapan tres bandoleros, pero el 31 del mismo mes, la guardia civil se incauta en Ontiñena de un fusil, cincuenta y cuatro cartuchos, un uniforme carlista con divisas de sargento primero y documentación detallada de una compañía.

Sr. Director del Diario de Avisos 

Muy señor mío: Ha estado a punto de ser copado el célebre Cucaracha como parte de su cuadrilla. Parece que en una de sus guaridas, sita en el pueblo de Belver de Cinca, debía celebrar una reunión con su gente, para dar uno de esos golpes de mano en que tan diestro se muestra, y verificado, huir con su mujer a alguna población de grande vecindario; pero enterada la guardia pero enterada la guardia civil, según se dice, de todo el plan, marchó alguna fuerza al indicado pueblo de Belver, y cayendo de improviso por la noche, consiguió la captura de la mujer de Cucaracha y de algunos de sus cómplices. Como el tal Cucaracha tiene, por lo visto, un extenso y bien pagado espionaje, esta circunstancia le ha valido en la presente ocasión para no caer en poder de la guardia civil, pues a no recibir aviso, por expreso, desde Monzón, de que huyese, aviso que se anticipó lo necesario, era inevitable su captura.

Ayer entraron en estas cárceles la indicada mujer y tres hombres, que, con el muchacho de pocos años, portador del aviso, serán probablemente conducidos a disposición de la primera autoridad militar del distrito, y hoy se ase gura también que han sido capturados en Monzón la mujer que mandó el expreso a Cucaracha y un hombre y otra mujer que estaba en el secreto.

Es plausible la actividad que despliega la sección de la guardia civil, en- cargada especial y exclusivamente de la persecución de estos bandidos, que tantos desmanes vienen cometiendo en esta comarca hace más de tres años, y sería de desear que las prisiones llevadas á cabo en esta villa, en la de Castejón de Monegros, Lanaja y Alcubierre, en número de más de veinte, diera el resultado que todos los hombres de bien anhelan. -Suyo afectísimo

Sariñena 30 de mayo de 1874.
Diario de avisos, 1 de junio de 1874 página 8.

La guardia civil va pisando los talones del Cucaracha. Un día llegan a la balsa de Ramón Alcubierre, donde se encuentra abrevando el ganado de Bonifacio Pérez y Mariano Verdún, preguntan por los bandoleros. Estos dicen que están por los Cubilares de Sanz, entre Alcubierre y Lanaja y allí acuden los civiles. El Cucaracha los ve llegar y les grita que suban, que allí les espera. Pero el cabo no sube, dejando una nota al Cucaracha que le dice que pronto tendrá que cambiarse la camisa. La respuesta del Cucaracha no se hace esperar, dejando el siguiente mensaje junto a un saco manchado de sangre «así sería la próxima camisa que llevase». A los tres días, el Cucaracha mata de un trabucazo al cabo mientras practica la caza.

A los pocos días, el hombre de confianza del Cucaracha, Francisco Navarro, muere a manos de la guardia civil. Francisco era su mano derecha, escondía y sabía dónde se guardaban los botines. Tras su muerte, Manuel Lorda ocupa su lugar responsabilizándose de guardar y proteger las finanzas de la banda.

El guardia civil de 1.ª clase José Pastor es uno de los principales responsables del acecho al Cucaracha y su banda, alcanzando cierta notoriedad y reconocimiento por su incansable labor quedando así recogido en el Diario de Avisos de Zaragoza del 3 de julio de 1874:

En los tres días que llevamos con hoy del mes de julio se ha experimentado el calor más fuerte que se ha sentido en el presente año, y que es en verdad sofocante.

De Tamarite nos escriben manifestándonos lo agradecida qua está aquella comarca a los servicios del guardia civil de 1.ª clase José Pastor que con su fuerza está desplegando una extraordinaria actividad en la persecución de la banda de criminales que capitanea el ya tristemente célebre Cucaracha.

Los contribuyentes de aquel distrito y del de Benabarre, que antes no podían salir a hacer su recolección y visitar sus campos, se muestran altamente satisfechos del mencionado guardia Pastor, gracias al cual pueden salir de los pueblos con más libertad y dedicarse a sus faenas tranquilamente.

El citado militar ha presentado últimamente preso a uno de los principales compañeros de Cucaracha.

Nos añaden que todo aquel país vería con gusto que el Gobierno recompensase, como se merece, al guardia Pastor por sus relevantes servicios.

En el diario La Iberia (Madrid.1868) del 19 de julio de 1874, se notifica el ingreso de un preso de la banda del Cucaracha, el cual apuntan que debía de ser el «secretario de la banda: «Ha ingresado en la sala de presos del hospital civil de Zaragoza, herido de alguna consideración, ano de los compañeros del célebre bandido Cucaracha, del cual parece era secretario, y que fue preso recientemente por la Guardia civil.»

Andolz recoge el intento de secuestro de la mujer de Navarro, por parte de los ricos de Alcubierre. Un intento frustrado gracias a que la mujer logra escapar al barranco de Patricia, por la zona de balsas Medias. El relato es de Anastasio Abadía: «Fue a ver a Francisco Navarro y le dijo -¿has cenado?- y contesto él -No-. -Cena y vendrás conmigo, pero no te emborraches, que te pego un trabucazo-. Cogieron a la mujer con la hija en el burro y se fueron al corral de Las Negras de la Cartuja donde estaba Jacinto Navarro, y Francisco Navarro se volvió a su corral y le dio un duro para que se comprara cajillas. Así, con la ayuda de los burros se llevaron a punta sol a la mujer al cuartel general».

El 25 de septiembre de 1874, El Imparcial (Madrid. 1867), informa sobre la presencia de los bandoleros de Cucaracha por la zona del bajo Cinca: «De Sariñena escriben que, aunque la famosa, partida de bandoleros de Cucaracha merodea hacia el Cinca, pudiera temerse algo en aquella comarca, toda vez que se ha marchado la fuerza de guardia civil encargada de la persecución del célebre bandido.»

trabuco

Bofetada a Ruata

En el otoño de 1874, en palabras de Jorge Sánchez Ardid, Andolz recoge un episodio al que no le concede demasiada credibilidad, un suceso en un clima de desconfianzas, tropelías y venganzas: «Un compañero de Cucaracha, de Fraga, que había sido guarnicionero, en cierta ocasión le pegó una bofetada a Ruata, el ricachón de Alcubierre. Algún tiempo después lo cogieron los civiles y querían llevarlo a Zaragoza, pero no tenían medio de locomoción. Entonces no había casi coches, únicamente si se mandaba algún propio. Ruata les dejó un caballo y quiso acompañarlos pues había reconocido al que le dio la bofetada. Cuando estuvieron por la sierra les dijo a los civiles que se lo dejaran a él. Se lo dejaron y él lo mató de un tiro».

  • El último asalto a Ruata

Juan Ruata pertenece a una casa rica de Alcubierre dedicada a la agricultura de secano y a la ganadería ovina. Comercian principalmente con la lana con la que obtienen grandes beneficios, hasta el punto que frecuentemente hace uso de su expresión “Vale más la cama donde duermen mis gatos que la casa de fulano”. Lo secuestran en enero y la familia siempre mantiene que lo habían tenido desnudo y atado a un pino, una cuerda al cuello hacia arriba y otra atada a los testículos hacía abajo. Pero cuentan que su criado, Juan Olmos, hace de mediador e incluso le lleva ropa durante el secuestro; siempre manifestó que los bandoleros lo habían tratado bien.

El relato de Andolz da cuenta como en febrero de 1875, mientras el rico hacendado de Alcubierre Juan Ruata se encuentra cazando, al separarse de sus cuatro compañeros y acercándose donde se hallaban dos de sus criados y pares de mulas, es interceptado por la banda del Cucaracha. Al iniciar la fuga Juan Ruata, los bandoleros le disparan cuatro o cinco tiros sin conseguir darle alcance, pero al adentrarse por un terreno algo pantanoso, Ruata cae al suelo siendo atrapado por la banda. Para su rescate le piden a la familia siete mil duros de plata. Al día siguiente le son entregado treinta mil reales y la respuesta del Cucaracha es un recado de atención a la familia «dando seguridades de que lo encontrarían colgado de un pino si no completaban los siete mil duros, y fue forzosa su remisión». Ruata, está en su cautiverio acompañado de un criado, que nunca le abandona «volvió el martes bastante delicado, si bien dice que no solo no le han maltratado, sino que hasta ha sido objeto de algunas atenciones».

«El Cucaracha» corrió estos montes. Con él, y con algún otro: «El Godé», «El Miñón», «Barbacabra» «Sieteajustes», entró Huesca en la mitología de los bandidos generosos. Hizo, «El Cucaracha» las fechorías convencionales, con tan buen tino, como suerte, para culminar su carrera con el secuestro de Juan Ruata, adinerado terrateniente, al que atrapó en la Filadeta de Pastriz, cuando iba a inspeccionar el trabajo de roturación que estaban haciendo sus jornaleros.

Aurelio Biarge. Hoy san Caprasio en Alcubierre.
Nueva España – 2 de septiembre de 1973.

Para Alberto Lasheras, la familia no puede conseguir la cantidad de dinero inicial, así que realiza una primera paga de 30.000 reales. Pero Cucaracha dijo que: «o les mandaban el resto del dinero o lo iban a encontrar colgado de un pino». Al final, con mayor o menor esfuerzo, la familia reúne y entrega el rescate. El Cucaracha lo suelta el día de la Candelera, el 2 de febrero, toda la gente está en misa y aprovecha para ir a su casa y cambiarse sin que nadie lo vea. Juan Ruata como agradecimiento a Juan Olmos le promete una gratificación en su testamento “Juan, para cuando yo muera te voy a dejar en mi testamento lo suficiente para una vida digna” Pero, a la hora de la verdad, Juan Olmos no recibe lo prometido.

«El gobernador de Huesca, en telegrama de hoy, dice que el alcalde de Alcubierre le participa que D. Juan Ruata, que había sido secuestrado por el bandido Cucaracha, ha sido puesto en libertad; y que no ocurría novedad en la provincia.»

El Tiempo (Madrid. 1870). 4 de febrero de 1875.

Según telegrama del gobernador de Huesca, ha sido puesto en libertad en las inmediaciones de Alcubierre don Juan Ruata, que había sido secuestrado por el bandido Cucaracha.

La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXVI Número 6273 – 1875 febrero 4.

Cuando los titiriteros de Binéfar presentan la obra del Cucaracha en Alcubierre, Isabel Ruata les cuenta que era imposible que ese rescate, pagado a principios de febrero cuando él murió el 28 del mismo mes, se lo hubieran podido gastar. El dinero tenía que estar escondido por alguna parte, por eso se habla mucho de los tesoros ocultos o perdidos del Cucaracha. También, su descendiente Tomas Mora Ruata cuenta que en la casa Ruata «había un cuarto que se llamaba Cucaracha, no tenía puertas y se entraba por una trampilla que había debajo de un lavabo».

«Cucaracha tenía una organización montada de tal calibre que tenía como una red de confidentes y espionajes que le costaba muchísimo dinero. Se dice que tres mil reales diarios tenía que pagar el Cucaracha en confidentes para tener una buena información. Por eso había mucho gasto, pero también había mucho ingreso. Es posible que parte de algún botín alguien lo escondiera.»

Alberto Lasheras.

Como todas las fechorías del Cucaracha, el suceso de Juan Ruata tuvo su eco en los medios, como es el caso del Diario de Avisos de Zaragoza del 10 de febrero de 1875:

» Alcubierre, 7 de febrero de 1875. Querido amigo: aprovecho mi corta y casual estancia en este pueblo para darle unas cuantas noticias de Cucaracha, cuyas hazañas vuelven a repetirse, y del cual ha sido víctima estos días el conocido y rico propietario D. Juan Ruata.

Salió éste un día de la semana pasada a cazar en compañía de cuatro compañeros, y ocupados en esta distracción, recorrieron el monte, llegando cerca de un campo donde se hallaban sus criados y pares de mulas. Desvióse Ruata de los cazadores para visitar su hacienda que a unos mil pasos estaba, y mientras daba instrucciones y hacía preguntas a su criado mayor, echáronsele encima Cucaracha y los suyos, mas no con tanta precipitación que él no pudiese irse.

Disparáronle cuatro o cinco tiros sin tocarle, mas cayó al pasar por un terreno pantanoso y perdió la ventaja que a sus perseguidores llevaba, volvió sin desmayar a levantarse, poro con tanta desgracia, que pisándose el tapabocas dio en tierra y en manos de los bandidos. Sus compañeros, que todo esto presenciaban, temerosos o cobardes, huyeron sin acudir en su socorro y consintieron su prisión que les hubiera sido fácil evitar a tener todos la serenidad y sangre fría de Ruata y de otro compañero llamado el carretero. Internáronse en la sierra, pidiendo por su rescate siete mil duros, les llevaron al día siguiente treinta mil reales, y Cucaracha envió a la familia un recado de atención, dando seguridades de que lo encontrarían colgado de un pino si no completaban los siete mil duros, y fue forzosa su remisión. Acompañado de un criado, que nunca lo abandonó, volvió el martes bastante delicado, si bien dice que no solo no le han maltratado, sino que hasta ha sido objeto de algunas atenciones.

Tal es el golpe que tiene asustados y puestos en guardia a los ricos propietarios de este país, a quienes profesa una particular predilección Cucaracha, de quien se dice que nunca ha salido a robar pequeñas cantidades a los viajeros.

Tiene este hombre singular unos cuarenta años, es delgado, de una estatura casi baja y carece de toda instrucción, hasta el punto de firmar con mucho trabajo. Fue jornalero, mozo de mulas y carbonero en sus mocedades y su hombría de bien le granjeó hasta la confianza de un recaudador de contribuciones o cosa así, que le encargaba la conducción de fondos a Huesca, si que en aquella época cometieran ningún desmán. Está más o menos remotamente emparentado con algunas familias ricas de Alcubierre, y esta circunstancia se señala como la causa de su actual existencia, porque cuando el trabajo no le pareció a él una ocupación decorosa, tuvo por conveniente vivir sin trabajar y le fueron dispensados y hasta ocultadas las malas artes de que se valió, y en esta senda fue progresando hasta hoy que puede competir con ventaja con los siete niños de Écija. 

Lleva ordinariamente dos trabucos, si bien alguna vez se le ve con una escopeta de dos cañones o una carabina Remington. Su partida es numerosísima, y raro día se le ve acompañado de los mismos cofrades que el anterior; tiene mucha sagacidad, talento y habilidad rara para dar los golpes que el proyecta; pero todo esto sería inútil sin su principal elemento, que es la innumerable corte de espías y asociados que tiene en todo este país: Se aparece con frecuencia a los pastores, guardas, cazadores y demás gente que su oficio lleva al monte y a ellos pide con buenos o malos modales, según el humor que gasta, las baratijas que en el momento necesita y que éstos tienen buen cuidado en llevarle, porque de no hacerlo, pagarían con el individuo al día siguiente. No se fía ni de los suyos, que nunca saben dónde duerme, y obliga a comer el primero al que lleva víveres.   

Dos o tres veces ha estado a punto de caer en manos de la fuerza armada. Una de ellas le cogieron durmiendo en una casa, rodeado por la guardia civil, arrojó la manta por una ventana, mientras que por otra saltaba y en paños menores huía. Otra se hallaba con los suyos en un soto: iban a ser copados y distribuyó su gente, colocando los dos que más corrían donde la guardia los viese, con orden de huir. Echaron éstos tras ellos, mientras Cucaracha se subió a un árbol, escurriéndose después con mucha serenidad. 

Gasta unos 3000 reales diarios en confidencias que le proporcionan los amigos que tiene en todos los pueblos de ocho a diez leguas alrededor, y sabe hasta los detalles más íntimos de las familias y pueblos, llegando en esto a lo increíble. Está furioso con la prisión de su mujer y ha prometido recrudecer sus fechorías, mientras no consiga su libertad.

Aquí hago punto: pues no tengo tiempo ni aún para rectificar estas líneas, escritas a vuelta de pluma, sobre los apuntes de mi cartera, y que Dios sabe cómo habrán salido».  

trabuco

  • La llegada del teniente Vicente Lafuente Pueyo y la partida de domino

La creciente presión deja a mínimos la banda del Cucaracha que cada día se siente más cercada y debilitada. La aparición del teniente Lafuente, a principios de febrero de 1875, manifiesta el aumento de efectivos de la guardia civil en la comarca monegrina, especialmente en la comandancia de Sariñena. Adell y García citan la irrupción de Lafuente sobre el 11 de febrero de 1875. Para Mariano Gavín, la situación se torna desafiante. El enfrentamiento y duelo contra la guardia civil cada vez es más acechante.

Su reto alcanza su máxima expresión en un acontecimiento que marca profundamente la grandeza y leyenda, y a veces hasta de héroe popular, del célebre bandido Cucaracha. Es para esta ocasión cuando el Cucaracha se arregla y viste con gran elegancia y acude al casino de Zaragoza. Pronto localiza al teniente Lafuente jugando al domino, con sus tres estrellas de ocho puntas que tanto lo delatan. Un irreconocible Cucaracha se suma a la partida. No existen fotografías que lo identifiquen, además se ha arreglado para la ocasión y nadie puede esperar encontrarlo tan descaradamente en el casino de Zaragoza. Durante la partida, el teniente no para de alardear del cuerpo de la guardia civil y de su nueva encomienda, acabar con el temido delincuente que atemorizaba la comarca monegrina: «Me gustaría tropezarme un día con ese Cucaracha para ajustarle las cuentas…», dice de forma chulesca y bravucona. De regreso a su casa, el teniente Lafuente encuentra en su bolsillo una nota que dice: «También yo tendría mucho gusto en tropezarme con usted sin testigos. Ya sabe dónde encontrarme. Le espero en la sierra de Alcubierre. Cucaracha».

A partir de entonces para el teniente Lafuente, tal y como dice Rafael Andolz, la orden es tajante de no dar cuartel a los bandidos y capturar a Cucaracha vivo o muerto en el más breve plazo.

El Cucaracha presiente que son sus últimos días, lo da a entender en casa de Angela, la hornera de Alcubierre: «Mira Angela -le dijo con voz tranquila, ligeramente velada por la emoción-, tendrás que hacerme una bolsica para ponerme la estampa de la Virgen del Carmen, porque me parece que voy a vivir muy poco, que los civiles nos persiguen mucho».

trabuco

  • De la muerte del Cucaracha y parte de su cuadrilla

Corriu de Cucaracha. Miscelánea Turolense.

La cuadrilla del bandido Cucaracha amanece el 28 de febrero en el corral de L´Anica, cerca del poblado de Peñalbeta. El zagal Manolico Maza Lacasa tiene que llevarles vino que, como en otras tantas ocasiones, ha dispuesto el mediador Pedro Lobardo. Pero para esta vez, el teniente Vicente Lafuente, junto al alcalde y al boticario de Lanaja han urdido un infalible y mortífero plan. Han envenenado el vino para dormir la banda, con la dosis perfecta para que sea efectivo y no sea detectado al gusto. Además, preparan un contraveneno, pues el cauteloso Cucaracha siempre hace probar todo antes de su consumo y así, no resulte maltrecho el joven Manolico. Cuando la banda comienza a beber y comer, el veneno comienza a surtir efecto, situación que aprovecha la guardia civil para asaltar y dar muerte a los bandoleros.

«De mil trampas él s`escapa
nunca le pueden pillar
l`envenenaron el vino
para poderlo cazar.»

Esta es la versión más popular que ha llegado a nuestros días y aunque el relato de la guardia civil la hace más épica, la verdad es que conociendo el corral de L´Anica y que ningún guardia civil resulta herido, todo apunta que el veneno consigue sedar a los bandoleros y una vez dormidos, la guardia civil los remata a quema ropa. Al mando de los guardias, de fuerzas del 7º Tercio en la provincia de Huesca, va el capitán teniente Vicente Lafuente y Pueyo y le acompañan el sargento segundo Carlos Rodríguez, cabo primero Francisco Salanova y los guardias José Pastor, Lorenzo Laclaustra y Fermín Catalán.

Los hechos quedan recogidos en el Boletín Oficial de la Guardia Civil núm. 812, de 1 de abril de 1875: «El teniente de dicha Comandancia, don Vicente Lafuente, con la fuerza a sus órdenes, sorprendió la tarde del 28 de febrero anterior en un corral del término de Lanaja, al célebre bandido Mariano Gavín (a) Cucaracha, con su segundo jefe Antonio Sampériz (a) el Cerrudo y tres más de su partida, la cual se resistió tenazmente, quedando los cinco (…) muertos en la refriega, sin que la indicada fuerza experimentase baja alguna. Les fueron recogidas catorce armas de fuego, trescientos cartuchos metálicos, cuatro cuchillos, una canana, una corneta, dos barbas postizas y otros efectos. S.E. se ha enterado con satisfacción de este servicio».

«Se pagó el vino de Alcubierre, y fue aquí que la química pudo aquello que jamás pudieron los trabucos ni los fusiles de pistones, y es que un boticario —del que no diré, como otros maledicentes, que sabía por su oficio de estropear gentes—, añadió arsénico al caído de suministro, determinando tal estrago en la facción bandolera que, tras de un cruce de disparos con la Guardia Civil meramente simbólico, entregaron todos su alma diligentemente.»

Aurelio Biarge. Hoy san Caprasio en Alcubierre.
Nueva España, 2 de septiembre de 1973.

La muerte del Cucaracha enseguida aparece ampliamente recogido en los medios aragoneses y españoles. El célebre bandolero ha caído.

Sr. Director del Diario de Avisos de Zaragoza

Muy señor mío. Un acontecimiento de notoria importancia pan todos, muy especialmente para las poblaciones comarcanas de la vecina villa de Alcubierre, y del que supongo sabedor a V, por noticias oficiales. tuvo lugar en el día de ayer. El famoso Cucaracha ha pasado a la historia de los criminales. Su fin, como bandido, viene a prestarle esa celebridad siniestra cuyo solo recuerdo apena y espanta a las sociedades cultas.

Fue su vida un duelo a muerte empeñado contra las instituciones humanas, su fin está en relación con sus hechos.

Los lectores habituales de ese popular Diario de Avisos conocen ya algunos rasgos característicos de la existencia azarosa de tal bandido Y a fe que no acierta la mente a explicarse cómo el odio a la sociedad puede labrar tamaña perversión de instintos en uno de nuestros semejantes.

De índole bondadosa en los años de su juventud tranquila, desempeñó, dentro de las modestas condiciones en que se desenvolvieron su educación y su humilde categoría social, cargos de confianza cuyo cabal cumplimiento reclama siempre dotes acreditadas de honradez

Hallábase emparentado con algunas familias acaudaladas de Alcubierre, y esto, unido a su escasa instrucción, se señala como el origen de sus funestos atentados. Quiso vivir ocioso a costa de ruines tretas. Dado el primer paso, prosiguió con temerario empeño la senda del mal, fue reconcentrando el odio al poderoso, y la sed de riquezas atormentó la conciencia tenebrosa de aquel espíritu perverso. Lo que en las imaginaciones acaloradas de Owen y Saint Simón fue una idealidad extravagante y origen de mística exaltación comunista, puede llegar a ser bandolerismo furioso en una a naturaleza débil e inculta Entre Baboeuf y Jaime el Barbudo hay conjunciones sombrías. La teoría y la práctica del comunismo suelen darse la mano en los antros del odio.

La vida de Cucaracha fue engendrada en este abismo. Sus hechos revelan al comunista práctico, por eso era el criminal famoso incompatible con toda sociedad. Emulando el romanticismo de José María y del Barbudo de Crivillente (que también los bandidos son románticos a su manera), jactábase de asestar sus tiros a los hombres de posición y de fortuna. Alla en la fría noche de su conciencia debía estremecerse con alegría horrible cada vez que sus familiares daban caza a un personaje de dinero.

Su habilidad para el crimen corría parejas con sus perniciosos instintos, y en ocasiones críticas supo desplegar esas artes de recurso que solo a tribus nómadas y salvajes es dado practicar.

Sin instrucción, sin fuerzas materiales casi, dado que su complexión haciale mas a propósito para la vida sedentaria que para arrostar tan crudas persecuciones, ha vivido largos tiempos esquivando la acción de la justicia humana, y desafiando con sus compañeros, instrumentos fieles de su voluntad, el poder de la sociedad honrada.

Por fin terminó este duelo implacable.

A las cuatro de la madrugada del día de ayer, la guardia civil organizó una de tantas batidas a la sierra donde se cobijaba el misterioso Cucaracha como la fiera en su cubil. Dividida la fuerza en dos secciones, fueron escrupulosamente registrados varios edificios rurales si éxito alguno, más a la una o dos de la tarde, cuando los perseguidores se disponían a tomar el rumbo hacia Castejón de Monegros, quiso la casualidad que una pareja se desviase para reconocer una paridera próxima al camino y en la jurisdicción de Lanaja. Allí estaban los bandidos, y apercibidos los guardias y avisado el jefe Sr. Lafuente, se trabó la lucha, resultando herido mortalmente Cucaracha, que cayó exánime exclamando: ¡Ahora sí que han muerto a Cucaracha!

Igual suerte cupo a sus demás cofrades, tras una breve resistencia. Tales son los detalles que de público se refieren y que rectificaré si no fueren exactos,

Inmediatamente que el Juzgado tuvo conocimiento del hecho salió para Lanaja a instruir la correspondiente sumaria, seguido de un gran número de personas ansiosas de comprobar el hecho por sus propios ojos. El género de muerte ha correspondido a la vida de Cucaracha, por aquello de que, quien mal anda, mal acaba.

Suyo, K.
Sariñena, 1 de marzo de 1875.

Sr. Director del Diario de Avisos de Zaragoza

Querido amigo: En mi anterior fecha 7 del pasado me ocupé del secuestro llevado a cabo por el célebre bandido de la Sierra de Alcubierre, conocido con el nombre de Cucaracha. Hoy cumple a mi propósito manifestar que a este temible criminal le ha tocado ya la hora en el reloj de la justicia, pues por aquello de no hay plazo que no se cumpla deuda que no se pague, ayer, al tocar el sol a su ocaso, dejó de existir juntamente con cuatro más de sus compañeros en el término de Peñalveta, jurisdicción de la vecina villa de Lanaja.

Diferentes son las versiones que en estos primeros momentos circulan respecto a este hecho que tan alborozados tiene a todos los hombres honrados de esta comarca y muy señaladamente a los ricos propietarios de Alcubierre, que siempre estaban con el bolsillo abierto y la vida suspendida de un cabello, como suele decirse. Hay quien manifiesta que Cucaracha y los suyos han sido vendidos por alguno de sus mejores confidentes; otros, que desde el campanario de Lanaja fueron descubiertos los cinco criminales con el auxilio de un anteojo por el valiente jefe de la guardia civil del puesto de Sariñena. Mas sea de esto lo que quiera, es lo cierto que ayer, a eso de las cuatro de la tarde, fueron sor prendidos y muertos Cucaracha y cuatro compañeros más que le acompañaban en una paridera distante aproximadamente unos cinco cuartos de hora de la vecina villa de Lanaja, y sin que por parte del benemérito cuerpo de la guardia civil haya ninguna desgracia que lamentar.

Serena y el Diario de Avisos de Zaragoza

Hoy se hallan de manifiesto en la plaza pública de la mencionada población los cadáveres de esos cinco seres infelices que, si ayer formaban el terror de todos sus convecinos, hoy estos acuden con avidez contemplar presurosos los fríos y yertos restos de unos semejantes nuestros, a quienes tal vez las malas compañías y falta de educación les hizo colocar en la resbaladiza pendiente del crimen, y sufrir, como no podía menos, sus fatales cuanto ineludibles consecuencias.

Aquí pondré punto final a mi epístola, sin perjuicio de manifestar en otra cuantos datos sobre el particular vaya recogiendo y crea dignos de mencionar y demás s que ocurra en este afortunado país, si por dicho so puede contarse el no habernos visto aun visitados los carlistas, por cosa de que muy pocos podrán vanagloriarse.

En el entre tanto dispón de tu invariable, Z. y N.

Alcubierre, 1 de marzo de 1875.

Sr. Director del Diario de Avisos:

 Muy señor mío y amigo: Ayer fue día notable para esta población y toda la comarca. El terrible bandido Cucaracha, que hace cinco años nos tenía amedrentados, cayó por fin en poder de la denodada Guardia civil. Al mando del bizarro é infatigable teniente graduado Sr. Lafuente, que hace pocos días se encargó de su dirección, iba una pequeña fuerza recorriendo este territorio, cuando ayer, poco después de medio día, sorprendió a Cucaracha y cuatro más en un corral, conocido por el de la Anica, distante unos cinco cuartos de hora de esta población.

Los bandidos, en cuanto divisaron a la Guardia civil, trataron de encastillarse en la casita dé los pastores, y a la voz de ¡rendíos! de la fuerza contestaron a tiros, trabándose un rudo combate, del que pronto resultó muerto el segundo de Cucaracha, éste luego y así los demás, pues se resistieron tenazmente hasta que sucumbieron los cinco. La Guardia civil no tuvo la menor novedad.

Los ladrones estaban armados de Remington y Berdan con bayoneta, y además de las de su uso les hallaron doce o catorce armas de fuego más otras muchas blancas, y pasaba de una arroba de municiones.

He oído decir les hallaron también una instancia recién hecha, dirigida al rey, solicitando indulto, y una carta al municipio de esta villa pidiendo la informase favorablemente. Al famoso ladrón solo le hallaron encima tres o cuatro pesetas.

En el corral se encontraba asimismo un pastorcillo de unos quince años, que se salvó por milagro, ocultándose tras de unas piedras, en la misma casilla donde hacían fuego los ladrones. Estos son Cucaracha, otro llamado el Ceñudo, antiguo escapado de Cartajena; otro de Belver, otro de Oso y otro de Barbastro.

El bravo teniente graduado Sr. Lafuente y toda la fuerza de su mando se han hecho acreedores á una recompensa, y desde luego se han granjeado la estimación eterna del país, al que han librado de tan terrible azote.

El juzgado de primera instancia de Sariñena ha llegado pocas horas después del suceso, y creo se halla instruyendo las primeras diligencias. Suyo, Q

Lanaja,1 de Marzo de 1875.
Diario de avisos, 2 de marzo de 1875, página 7.

corral de L´anica

Corral de l`anica. Bandido Cucaracha.

Los bandoleros Antonio Sampériz Peralta «El Zerrudo», de 38 años, de Lalueza y esposo de María Bayona; José Bernad Rivas «El Herrero de Osso», de 38 años, natural de Osso y esposo de Tomasa Ferrer; Melchor Colomer y Ferrer «El Molinero de Belver», de 32 años y natural de Belver; José Solanilla y Lacambra , de 35 años y natural de Palo; y Mariano Gavín Suñen, de 37 años, mueren aquel fatídico 28 de febrero de 1875 en el corral de L´anica, monte de Lanaja, donde la Guardia Civil los envenena con vino y una vez sedados, los acribillan a balazos.

En un bolsillo de Mariano Gavín aparece una petición de indulto al rey Alfonso XII; «Las cartas del Cucaracha», por Alberto Lasheras. Los cuerpos sin vida de los bandoleros son expuestos en la plaza mayor de Lanaja. Mosén Baltasar hace sonar las campanas, mientras que por las calles la gente alborotada grita «¡Han matado a Cucaracha! ¡Han matado a Cucaracha! ¡Están todos en la plaza!. Sacan a todos los zagales de la escuela para que vean los cuerpos sin vida de los temidos bandoleros y les hacen pasar por encima de los cadáveres. Es un acto de desagravio, cuenta el najino Marcario  Andreu Torralba, quien ha encontrado la partida de defunción de Mariano Gavín en los archivos de Lanaja. Para Macario, quizá a los bandoleros son enterrados en el antiguo cementerio de Lanaja, ya desaparecido, pero también hay quienes cuentan que son descuartizados y clavados en estacas por el monte.

10746637_10201820242507661_2011302112_o

Partida de defunción del Cucaracha. Imagen de Macario Andreu Torralba.

Este es el testimonio de Anastasio Abardía, recogido por Rafael Andolz: «Día 28 de febrero de 1878 (equivoca el año). ¡Qué día tan señalado! En el corral de don Antonio Martínez han matado a Cucaracha y a sus cuatro compañeros. Vino una sección de guardia civiles de la provincia de Zaragoza, bajaron por la senda del volador preguntando a un pastor por el corral de L`Anica y se lo dijo. El centinela se había dormido por haberles dado el vino envenenado. la guardia civil puso un tricornio encima de la tapia. Cucaracha al ver el tricornio lo hizo piazos disparando. A cucaracha lo mataron el primero por tener la escopeta descargada. El que arreglo el vino fue el boticario de Lanaja. El que llevó el vino, Manuel Maza Lacasa, le dio contraveneno para no morir él también en aquella noche, pues Cucaracha le haría beber antes a él. Todos los ricos de los pueblos más próximos vinieron a Lanaja a ver a Cucaracha y los suyos. A continuación, los bajaron del carro y los dejaron en la plaza de Lanaja enseñándoles a los chicos y chicas el maestro Liesa, la maestra Raimunda y el sacerdote Mosen Baltasar Marcellán, los cadáveres. el escolano que servía al sacerdote era Ángel Cambra. (Un viejo de Lanaja se acuerda haber oído que los niños y niñas de la escuela pasaron pisándolos por encima de los cadáveres)».  El siguiente relato es de Jorge Sánchez Ardid que también es recogido por Andolz: «Un pastor de Lanaja, Pedro Lobardo, le llevaba vino de parte de Angela. El dio cuenta de que el vino era para ellos. El boticario lo malbezó con una medicina poco conocida que los adormía y el repatán que llevaba el vino le daron contraveneno, pues Cucaracha lo hacía probar siempre al que lo llevaba. Va el chico, lleva el vino, Cucaracha hace beber a los cuatro compañeros. bebe él y dijo -Ya nos han jibau!, este vino está compuesto!-. Pero ya había bebido. Se acercaron a la aldea más cercana. Él se pone en un montón de fiemo que había allí al lau a arreglarse la tascadera de los calzones, que llevaba calzón corto. La estaba arreglando con un palico cuando vio venir a los civiles. Cucaracha les disparó, al oír el ruido salieron los otros que también dispararon. Era la aldea de la Nica, de Pedro del Torralbés».

“En ocasión que el célebre bandido Cucaracha, temor de toda la comarca, se hallaba con cuatro más en un corral de ganado en la falda de la sierra, y sin duda alguna desprevenidos, cayó sobre ellos la fuerza de la Guardia Civil al mando del Teniente Lafuente, trabándose una lucha de la que resultaran muertos los cinco forajidos e ilesos los guardias civiles, debido esto a la buena dirección del Teniente, que rodeó el corral, con la punta de la bayoneta fueron haciendo visores  por todo él, librándose así de los disparos de los muchachos que hicieron fuego mientras tuvieron vida.

Cucaracha fue el primero que cayó, pues saliendo a la portera del corral se puso con dos armas de fuego y un morral de cartuchos y a lo que iba a disparar contra uno de los guardias que custodiaban la portera, otro guardia civil, que era un gran tirador, llamado Catalán, lo dejó tendido en el acto.

En seguida, los demás forajidos, ocuparon posiciones en el corral e hicieron fuego nutrido que, según relación que ha hecho el teniente, duró sobre media hora, enderezando siempre sus tiros a los agujeros que abría la guardia civil.

Muertos ya o tendidos los malhechores, penetró la guardia civil en el corral, en donde permaneció toda la noche del 28 de febrero, suponiendo así podrían llegar otros, pues así lo supuso el teniente en atención a que recogieron catorce armas de fuego, entre ellas fusiles BERDAN  y REMINGTON”.

La Correspondencia de la mañana, Diario y guía de Madrid, 5 de marzo de 1875.

La Correspondencia de España del 8 de marzo de 1875, n.º 6.305, recoge el mismo texto que La Correspondencia de la mañana (Diario y guía de Madrid del 5 de marzo de 1875), reproducido anteriormente complementando la información con el siguiente relato de los hechos:

Al día siguiente, o sea el día 1º de marzo por la mañana, fueron conducidos los cadáveres a la villa de Lanaja, dejándolos tendidos en la plaza, y sabido este suceso tan importante, acudieron de diferentes pueblos a dicha villa con el objeto de ver al bandido Cucaracha y sus secuaces.

Ha sido verdaderamente un día de júbilo y parecía una romería, pues no puede V. figurarse la animación que se veía en todos los semblantes y el regocijo de los propietarios, muchos de los cuales hacía más de dos años quo no habían podido salir a ver sus campos.

El sistema de Cucaracha era secuestrar y pedir por cartas, con amenaza de la quema de las masías y muerte de los ganados.

El último secuestro fue el de D. Juan Ruata, de Alcubierre, que lo tuvieron cuatro días y le sacaron 7000 duros. Entre lo encontrado a Cucaracha fue una solicitud a S. M. el rey, manifestando que circunstancias políticas le habían hecho salir del pueblo y andar cuatro años errante por los montes, viéndose en la necesidad de exigir algunas contribuciones para su subsistencia, solicitando se le indultase de toda pena y se le permitiese volver al pueblo.

Relato publicado en el Eco de España de Madrid y reproducido en el Diario de Barcelona del 12 de marzo de 1875:

«Alcubierre 3 de marzo. Los sucesos acaecidos el día 28 del pasado, con la captura del tristemente célebre Cucaracha, terror por espacio de 5 años de esta comarca, son de tal magnitud y han impresionado a todo este país, que me tomo la libertad de hacer una sucinta reseña de ellos, por si V. gusta que su acreditado diario sea tal vez el primero que lo publique. 

Ya el día 28 de enero una triste noticia corrió veloz de vecino en vecino, llenándoles de pena y dolor; al salir acompañado de cuatro amigos el primer contribuyente de este pueblo D. Juan Ruata, se separó un poco de ellos para ir a dar órdenes a sus criados, y en aquel momento fue sorprendido por tres hombres que le dieron el alto, trabuco en manos; trató de librarse por medio de la fuga, mas con tal desgracia, que fue a dar a un lodazal de donde no podía salir, y allí le dieron alcance los criminales, y después de maniatado, le hicieron seguir. Cuatro días lo tuvieron en su poder, cuatro años para su familia y amigos, mas al fin, después de pedir por su rescate 14.000 duros, no hubo más remedio que entregar 7.000, que es lo que se conformaron, o peligraba la vida del secuestrado.

 ¡Quién había de suponer que al mes de este suceso Cucaracha y su cuadrilla habían de ser copados!.

D. Vicente Lafuente Pueyo, teniente graduado del benemérito cuerpo de la Guardia Civil, ha sido el que ha dado el gran paso y el que desde aquel fausto día recibe mil parabienes, y es aclamado con frenesí por estos pueblos; hombre sereno y de valor, que no teme el peligro, solo hacia diez y siete días que se hallaba al frente de la fuerza destinada para la persecución de Cucaracha y su cuadrilla, y en tan pocos días, tal ha sido la fe con que ha trabajado, tal el espíritu de llevar la paz que tanto tiempo tenían perdida los contribuyentes, que han sido suficientes para dar con las madrigueras y concluir con el que era terror  de la sierra. 

Nunca olvidarán estos habitantes lo mucho que le deben, y si premios tiene destinados el gobierno de S.M. para los que llenan sus deberes militares con tanto honor y valentía, seguramente que no olvidará el que se merece y a que se ha hecho acreedor don Vicente Lafuente, y del que también son dignos los individuos a su mando. 

El 27 del pasado febrero salió la fuerza dividida en dos grupos en dirección a la sierra, y en la mañana del 28 se dirigieron hacia el punto llamado Peñalveta; serían las dos de la tarde cuando al llegar a la partida titulada Lanica, término municipal de Lanaja, la pareja que iba de avanzada, con gran cautela, y tal como el caso lo requería, miró por la pared del corral y distinguió a uno que estaba cosiendo y que a su lado había un arma; examinado un poco más, vieron diferentes armas en un rincón; esto fue bastante para creer que serían los bandidos (porque hay que tener en cuenta que a Cucaracha no le conocía ninguno de la fuerza, ni había fotografías de él ni señas particulares que pudieran ser bastantes para prenderles), agitó uno de los guardias el pañuelo, y los demás avanzaron rodeando el corral; practicaron tres o más arpilleras, y acercándose dos a la puerta dan la voz de alto a la Guardia Civil, rendíos y no se os tocará; veloz como el rayo coge Cucaracha su Berdan, arma la bayoneta y se lanza a la puerta; los otros compañeros cogen las armas y van a la pelea; viendo la fuerza que era imposible prenderlos sin haber lucha, se da la voz de «fuego» y es herido de muerte  el jefe de aquellos bandidos; ya no había más recurso que concluir con todos, y los guardias, defendiéndose con valor y procurando no sufrir baja alguna, se parapetan; mas los bandidos con sus descargas no daban tiempo a nada, y a los pocos minutos ya había tres de los criminales fuera de combate, concluyendo con todos pasada media hora de lucha, sin que la fuerza tuviese que lamentar no solamente la menor lesión, sino que ni aún simples magulladuras.

Dado aviso al pueblo, corrió la noticia con velocidad, y al día siguiente los caminos que conducen a Lanaja se veían cubiertos de gente ávida de conocer al que por cinco años ha llenado de pavor a estos habitantes, y que tantas desgracias difíciles de reparar ha ocasionado.  

El juzgado de Sariñena se constituyó en el pueblo, y las campanas de Lanaja y Alcubierre anunciaban que el regocijo que los vecinos sentían era una verdadera fiesta popular. 

Tendidos en medio de la plaza se hallaban por el orden siguiente: El Cerrudo, segundo jefe de la cuadrilla; Cucaracha, el herrero de Osso, el molinero de Belver y el guarnicionero de Alcolea; éste tenía un buen aspecto, gran estatura, vestía hasta con elegancia, sumamente flaco y fino de cutis, cara hasta hermosa y cubierta toda de barba larga y negra, muy aseada y limpia.

Cucaracha, seco, delgado, bigote recortado, y mal vestido al estilo del país; de los cinco era el de peor presencia y el más desaliñado de todos.  

Practicada la autopsia por tres facultativos, se encontró en Cucaracha una sola herida, que, habiendo penetrado por la región supra clavicular, salió por el séptimo espacio intercostal de la región dorsal, cortando la arteria subclavia y produciendo una hemorragia, que debió dar lugar a la muerte poco menos que instantánea.  

Fueron ocupados los efectos siguientes: tres pistolas, tres grandes cuchillos, dos puñales, cuatro fusiles, una escopeta de dos cañones Lafoncher, un Remington, cinco fusiles Berdan, todas estas armas con su correspondiente bayoneta, arroba y media de cartuchos Berdan y Remington, un kepis, una corneta, barbas postizas y una solicitud muy bien redactada y de muy buena letra, escrita en papel sellado, dirigida a S.M. al Rey don Alfonso XII, y en la cual pedía Cucaracha que le indultara de toda pena y le dejase ir libremente a su casa; además una carta sin concluir de escribirla, pues cuando uno de ellos lo verificaba fueron sorprendidos y muertos; dicha carta iba dirigida al ayuntamiento de este pueblo, pidiéndole sus firmas para el indulto.

Estos son los hechos, y es tanto el júbilo de este pueblo, que en todos los semblantes se marca la alegría, celebrándose tan fausta noticia con bulla y algazara, reunidos en diferentes puntos.

Se había llegado al extremo de no poder habitar estos pueblos; todo se encontraba abandonado, los labradores no podían ir a ver sus posesiones, y hora era de que se diera fin a tanto mal, ocasionado por una fiera humana.

Cinco años de persecución continua y nunca podía darse con el criminal, hasta que la Providencia ha librado al país de grandes males de que se hallaba amenazado, y cuando los bandidos se preparaban para dar tal vez un golpe en Alcubierre que hubiera llenado de luto y de dolor a los corazones de sus habitantes, lo mismo que al país».  

Mariano Gavín Suñen, Bandido Cucaracha.

Mariano Gavín Suñen, Bandido Cucaracha. Ilustración Cruz Salvador.

José Solanilla y Lacambra

En relación a los fallecidos, José Solanilla y Lacambra, aparece como natural de Palo (Sobrarbe, Huesca) de 35 años de edad. Su identidad va aparejada, en la prensa de la época, con el guarnicionero de Alcolea. Así lo hemos visto anteriormente en el Eco de España de Madrid, reproducido en el Diario de Barcelona del 12 de marzo de 1875, donde dan cuenta de los muertos en el golpe mortal al Cucaracha y parte de su banda: «El Cerrudo, segundo jefe de la cuadrilla; Cucaracha, el herrero de Osso, el molinero de Belver y el guarnicionero de Alcolea». Incluso, en el cuerpo de la noticia, se da una pequeña descripción de «José Solanilla y Lacambra» relacionándolo con el «guarnicionero de Alcolea»: «éste tenía un buen aspecto, gran estatura, vestía hasta con elegancia, sumamente flaco y fino de cutis, cara hasta hermosa y cubierta toda de barba larga y negra, muy aseada y limpia.»

El Guarnicionero de Alcolea  alias «la Víbora» no es apresado hasta meses más tarde, en diciembre de 1875, en la localidad de Castejón de Navarra (El Diario de Huesca, 21 de diciembre de 1875).

20160730_192742

Mariano Gavín, El Guerrillero que murió una vez.  Felipe Alaiz.

Felipe Alaiz es profesor de literatura, escritor y periodista anarquista. Nace en 1887 en Belver de Cinca y muere exiliado en Paris en 1959. Se caracteriza por su periodismo libre y crítico, cercano al pueblo llano y alejado de los círculos distinguidos, de la etiqueta y la pedantería de la intelectualidad española. Uno de sus artículos “Mariano Gavín, El guerrillero que murió una vez” reconoce la figura de Mariano Gavín, publicada en la revista libertaria y anarquista «La Revista Blanca» en su sección «Héroes populares» del 7 de diciembre de 1933 y años más tarde, en 1962, queda recogido por la la editorial “Umbral” en la serie “Tipos Españoles”. Gracias a Lourdes y Marga Alcubierre Pueyo de Pallaruelo de Monegros hemos podido conocer tal valioso documento que a continuación transcribimos.

Mariano Gavín, El guerrillero que murió una vez

Hay héroes populares que lucharon denodadamente por la libertad, que se sublevaron, admirables insurrectos sociales contra la mansedumbre de sus semejantes, encarándose contra la autoridad y contra la capacidad de Camancho el Rico; que no trataron de ejercer dominio alguno. Dejaron ejemplo de dignidad y desinterés y murieron asesinados por las fuerzas malditas.

Generalmente las biografías prefieren personajes de relumbrón. Prescinden del héroe popular y por ello la vida de los héroes populares queda entre leyendas y mentiras. Conviene, pues, reivindicar la memoria de los héroes populares olvidados. Hacia el año 70 del siglo pasado, los Monegros eran las mismas tierras desoladas y esteparias de hoy. Extensión de términos comprendida entre el Ebro y el Cinca, la población vivía esperando siempre el agua del cielo. Sesenta o setenta mil campesinos se limitaban al cultivo de cereales y al pastoreo.

En medio de la miseria general he aquí que aparece por la sierra de Alcubierre, uno de los pueblos de los Monegros, el valiente guerrillero de manta y trabuco, Mariano Gavín.

Diez años seguidos anduvo rondando por la zona esteparia de Aragón que eran los Monegros. Hombre grato a la simpatía popular, figuró en relatos y romances como personificación del valor, la entereza y la picardía. Diez años anduvo por montañas y llanos, vegas y poblados a salto de mata.

Su historia no salió del archivo comarcal. Con “dijendas” y narraciones de viejos campesinos y valiéndose, además, de algún archivo, no muy asequible por cierto, pude reconstruir la vida de Mariano Gavín, a quien llamaban por apodo “Cucaracha”.

-¿Conoció a Gavín?

-Sí, en Albalate.

– ¿Qué hacía allí?

– Estaba herido. Por cierto, que el médico del pueblo, un tal Luis Valdaura, curaba a “Cucaracha” de “escondidas”. Tenía mucho temple Gavín, y era algo socarrón.

-“Cucaracha” era cazador. Tenía mujer guapa y fantasiosa. Ella se dejó querer por un propietario rico, lo supo el marido y mató al seductor.

-Esa no es verdadera, amigo. Gavín no mato al seductor porque no hubo seducción. Gavín  no mató a nadie antes de echarse al monte, ni después tampoco. Se apartó de la vida, conformado, porque tal fue su voluntad.

Contaría a la sazón unos 38 años. Era de poca estatura y de no mucho cuerpo. Los mozos cantaban en el coro de ronda, años después de la muerte de Gavín:

Por la sierra de Alcubierre
siendo un hombre tan pequeño
se pasea “Cucaracha”
cuanto respeto que causa.

Tenía merecida  fama de generoso. Daba trigo a los pobres y no acumulaba riqueza más que para apaciguar el hambre de los campesinos.

Otra copla clásica en aquella parte de Aragón, dice así:

“Cucaracha” es un gran hombre,
aunque tenga mala fama
porque el trigo de los ricos
lo reparte entre los pobres.

He aquí el relato de un viejo, chaval en la época de Gavín.

En los Monegros, tierra de “Cucaracha”, hay muchos años de escasez absoluta y pocos de escasez relativa. Hubo muchos años malos seguidos y los labradores tenían que comprar el trigo a media talega. Encontró “Cucaracha” al mensajero:

– ¿Qué camino llevas, pequeño?

– Al molino voy.

–  ¿A comprar trigo?

–  Por “mandao” de mi padre.

– ¿Ya llevas los cuartos?

– Escondidos los llevo.

– ¿Por qué los escondes?

–  Podría salir “Cucaracha” de cualquier barranco y “sacámelos”.

– Tu padre te “malimpone”.

– ¡y pobres que somos!

– Pues dile a tu padre que “Cucaracha” no les hace nada a los que trabajan. ¿Cuánto trigo has de comprar?

– Media talega.

– Pues toma esas monedas y puedes comprar talega entera.

Rasgos de ese carácter eran frecuentes en la vida de Mariano Gavín. El viejo baturro hace una pausa corta. Pregunto:

– ¿Qué gente llevaba en la cuadrilla?

– Ferrochón el de Belver, el Zurdo de Lalueza, un tal Valentín, el Pergaroide de Albalate y Carlos el de Almudévar. A Carlos lo mataron por la espalda en el camino viejo de Zaragoza.

– ¿Y no recuerdas el caso del “desorejao”? Tengo oído que era un confidente.

– Ya lo creo que recuerdo aquel caso. Se presento a “Cucaracha” uno de esos sujetos echadizos que empleaban los enemigos del guerrillero contra este. Pero ¿sabes qué consiguió?

– Quedarse sin orejas.

– Justo.

– ¿Cómo fue?

– Estábamos en las trilleras. Era yo chulo (criado joven de labor, especie de aprendiz) de un propietario de cinco pares… Gavín y los que iban con él se acostaron al raso, a la luz de las estrellas. Cada cual se acostó donde quiso y como quiso. «Cucaracha» se hizo la cama junto a un montón de fajos de garba (mies segada), que en el país llaman «fajina». No se acostó. Algo turbio había visto en los ojos de un guerrillero. ¿Qué hizo? Pues se escondió detrás de la fajina, dejando la manta tendida sobre un hato de ropa, como si él estuviera debajo. Cuando calculó el hombre echadizo que dormían todos los guerrilleros se levantó con tiento, llegó hasta la cama de «Cucaracha» y disparó un trabucazo… Pero «el muerto» salió por detrás de la fajina. ¡Ya estaban frente a frente! En dos cuchilladas le cortó Gavín las dos orejas al echadizo, que escapó como lo que era.

-Como una liebre… ¿Sería un andarín «Cucaracha»?

-¿Que si andaba? Doblaba las horas tres veces. Cuando tenía que pasar el Cinca, siempre a deshora, mandaba llamar al barquero del marqués de Ayerbe.

– ¿Ayerbe?

-Sí… tenía el marqués una barca de sirga y aún cobraba derecho de pago como hace cuatro siglos los antepasados. El barquero era un tal Salas, y se levantaba a la hora que fuera sin pereza… Los pobres querían a «Cucaracha» como a un buen hermano.

-¿Y los cucaracheros?

-Eran los que sabían nadar y guardar la ropa sin exponer la piel, los que guardaban dobletas para emprender negocios cuando «Cucaracha» les daba alguna miseria a guardar…

No mató a nadie…

-¿Y cómo murió?

-De una vez.

-¿Cómo «de una vez»?

-Lo envenenaron. Ninguna tropa del Gobierno se atrevía con él, ningún civil se le acercaba, los chupatintas le temblaban. Si se quería ver correr a un escribano o a un alguacil sólo había que decir: «¡Que viene «Cucaracha»!» Tenía tan buena puntería, cazador de afición, que a cuarenta varas rompía un alambre de un balazo.

-¿Y dice que murió envenenado?

-Fue un mozo a buscar vino a Alcubierre. El vino era para «Cucaracha» y el mozo cometió la imprudencia de decirlo. Inmediatamente se prestó un boticario a «arreglar» el vino con narcótico en ausencia del mozo. Bebió «Cucaracha» y cayó dormido como un tronco, igual que la gente que iba con él en el corral de una «paridera» (majada). Llegaron los civiles al mando de un sargento que se llamaba Salanova, y dispararon contra los que dormían a una distancia de seis o siete metros. Los acribillaron a balazos…

El oír al viejo baturro evoca la muerte de Sacha Yegulev de Leónidas Andeief, el mismo salvaje encono, la misma cobardía.

El cadáver de Gavín con los de cuatro que le acompañaban fue expuesto en la plaza de Lanaja -dice el viejo-. Cuatro días estuvieron allí con las armas que llevaban: cinco trabucos, una tercerola, un sable, cinco puñales, un zurrón de pastor lleno de cartuchos y un saco de pólvora y municiones.

Y el viejo entorna los ojos como si quisiera atalayar el tiempo

En los Monegros, tierra frecuentada por «Cucaracha», hay grandes macizos montañosos que Gavín conocía a palmos, lo que le permitió burlar toda vigilancia en un período de diez años. Contaba, además, con la ayuda del estado llano: pastores, labradores, barqueros y cazadores. En la ribera del Cinca y en el monte, «Cucaracha» «mandaba a decir» lo que quería a sus perseguidores mediante carteles de desafío y fachenda. Fue un proscrito en todo. No acabó su vida en la cárcel como tantos guerrilleros convertidos la acaban cubiertos de papel sellado, indultos y hasta oraciones. No se hubiera dejado cazar vivo. Era áspero y socarrón cuando otros eran desleídos sentimentales. ¡Caso raro! En la vida de «Cucaracha» no hay lances amatorios ni novelería por entregas. Hubiera sido hoy un guerrillero admirable de la revolución social. Después de su vida entre riscos, rechazó toda invitación de indulto y murió de una vez”.

* De «Tipos Españoles», segunda parte Felipe Alaiz. Umbral.

el-imparcial-millan

De las memorias de Millán Astray.

Curioso es el interés que el Cucaracha despierta en José Millán Astray, abogado e intelectual padre del militar José Millán Astray, fundador de la Legión y de Radio Nacional de España. La historia del Cucaracha la conoce estando preso, de manos de otro preso que formó parte de la banda del Cucaracha. “De las Memorias de Millán Astray”, Visión de sangre, publicada en el diario madrileño de «El Imparcial», junio de 1918.

“Los montes de Alcubierre, en las provincias e Huesca y Zaragoza, fueron muchos años la guarida de la cuadrilla de bandidos capitaneada por el célebre «Cucaracha».

Los habitantes de aquella región, en especial los de Sariñena, vivían en continua congoja; los pudientes pactaron con el malhechor el precio de su benevolencia y pagaban religiosamente una contribución como garantía para no ser molestados por los feroces secuaces del ladrón “montañés”.

Protegido por los poderosos, que le temían; tolerado por los más humildes, a quienes trataba con afecto; bien recibido por los venteros, a los que pagaba con esplendidez, imperaba tranquilamente en su feudo, y la Guardia civil no podía darle caza porque brotaban confidentes que comunicaban a «Cucaracha», con precisión, las maniobras de la benemérita.

Al fin fue sorprendido un día, cogido in fraganti, haciendo armas contra los guardias; sucumbió en la lucha, terminando el vergonzoso imperio de un bandido que llegó a adquirir triste celebridad en toda la tierra aragonesa.

Varios de sus compañeros fueron condenados a presidio, y uno de los principales, por bravo y astuto, ingresó en el de…

Cuando llevaba dos años de condena fui destinado a mandar aquel penal, y al punto me contaron la historia de Ramón, encargado de la enfermería y modelo de confinados.

Aprendió el antiguo bandolero a leer y escribir, solicitó una plaza de enfermero, dióse una buena maña para cuidar a los enfermos, a quienes trataba con dulzura y cariño, que al vacar la del jefe de la sala se le confirió tan apetecido cargo, y satisfechos estaban todos de la acertada elección.

 Jamás hacía alusión alguna a la pasada vida; casi todos los reclusos recuerdan los hechos, origen de sus condenas; unos, con cínica desenvoltura; otros, lamentando su desgracia; Ramón no hablaba nunca de sus pasado, y si algún atrevido osaba recordárselo, callaba, y ante un insistente preguntar, se retiraba con prudencia, pues no daba nunca motivo para la más ligera corrección.

A los pocos meses de desempeñar la dirección del presidio sentí una mañana molestia en la garganta; a la caída de la tarde me visitó el médico, diagnosticando mi enfermedad de angina catarral aguda.

Experimentaba una incomodidad enorme, que aumentaba por momentos, y el doctor consideró necesaria la aplicación inmediata de sanguijuelas, para rebajar la inflamación que me sofocaba, congestionándome.

No pudo acudir un practicante de la capital, y ordené subiese Ramón a desempeñas sus funciones; mi pabellón estaba dentro de rastrillos y no hacía falta alguna de utilizar sus servicios.

Penetró minutos después en mi alcoba emocionado, vacilante; traía en las manos una jofaina y un frasco con los repugnantes anélidos.

En tanto que preparaba todo lo necesario para practicar la operación, yo examinaba detenidamente a aquel hombre.

Era de pequeña estatura, moreno, enjuto, frente deprimida, pelo cortado con precisión reglamentaria; mandíbula inferior muy saliente, pabellones de las orejas muy caídos, manos largas y brazos muy desproporcionados. Era muy difícil apreciar el color de sus ojos, jamás miraba de frente, bajaba la vista ante la de los demás.

Se expresaba con dificultad, temeroso de pronunciar alguna palabra inconveniente; cuando se le daba alguna orden, no contestaba nunca, la cumplía en el acto, si era urgente, con la posible prontitud; si daba tiempo lo mandaba, pero siempre bien.

Al fin, Ramón terminó su faena preparatoria y quedó callado.

-¿Podemos empezar? -le pregunté.

-Cuando disponga -respondió; y comenzó la ingrata tarea.

Con más o menos rapidez todos los bichos hicieron presa, y en tanto se ponían repletos se me ocurrió preguntar a aquel hombre tan extraño algún detalle de su vida.

Causóle mala impresión mi requerimiento, y yo le dije que si le molestaba mi curiosidad, diese por no manifestado mi deseo.

Creyó, acaso, que yo podría incomodarme, y, después de después de pasar repetidas veces la mano por su frente, dijo así:

-No sé, señor, lo que usted quiere saber; pero lo presumo por lo que todos me preguntan. Las gentes cuentan una porción de cosas de mis antiguos compañeros, que casi todas son mentiras; demasiado sé que no hacíamos bien con apropiarnos de lo que no era nuestro, pero nunca sacrificamos a un pobre, nunca derramamos sangre…, sino en casos muy necesarios.

Casi salimos a la sierra por necesidad; unos, para evitar la miseria; otros, como yo, para huir de la justicia.

Tuve una cuestión en mi pueblo; un hombre me buscaba siempre riña, y sucedió lo que era inevitable, le maté; después… hui y más tarde me uní a la partida de «Cucaracha».

No había robado nunca, no tenía historia; un tabernero, que me prestaba asilo a veces, gran amigo de aquel, me aconsejó, como única salvación, me incorporase a la partida; convencido yo de la necesidad de hacerlo, una noche me presenté y desde entonces seguí su suerte.

Contaba «Cucaracha» con recursos; muchos propietarios le proporcionaban cantidades; pero no siempre se podían recoger porque la Guardia civil no nos dejaba vivir. Entonces era preciso… robar, nunca a los pobres, repito; si las personas eran juiciosas, no se las hacía nada; si se oponían, si querían pelear, no había más remedio que aceptar la lucha, y entonces…

Ramón calló; la conversación no le impedía atender su trabajo y con solícito cuidado limpiaba mi cuello, separando alguna de las sanguijuelas que, harta de sangre se había desprendido.

Su voz se había animado; su palabra era fácil; su cabeza estaba más erguida, y yo, al ver aquella transfiguración, excitado por insana curiosidad, le rogué que siguiese.

-Recuerdo -dijo- la primera vez que me vi precisado… a hacer daño. Sabíamos que un tratante e granos regresaba a su pueblo, procedente de Huesca, que debía haber cobrado unos 12.000 reales y los traía encima. Yo fui encargado con otro, un muchacho de veinte años, para esperarle.

Escondidos tras unas matas aguardamos unas dos horas; muy poca gente cruzó el camino; cuando ya estábamos desesperanzados, sentimos pisadas de una caballería y dobló un recodo el tratante, que montaba un buen caballo y traía colocada en la delantera de la montura una escopeta.

Estaría a cinco metros de nosotros, cuando di un salto y, colocándome en medio del camino, le encañoné con mi retaco.

Era muy bravo aquel hombre; paró en firme el caballo, echó mano al arma, y al oír mi voz que le dijo: «Ríndete o te mato», la amartillo…; pero yo no le dejé concluir la operación, disparé, «dio la vuelta del conejo» y cayó al suelo, despedido por el caballo, que al verse libre, emprendía veloz carrera.

Era preciso despachar; la noche se echaba encima, podía venir gente, los guardias acaso.

Lleguéme al que ya era cadáver, ¡bien muerto estaba!, le había metido una bala en el corazón; ¡de algo me había de valer haber sido cazador!

El chaval me auxilió; buscamos en el bolsillo del chaquetón: nada; pero entre la faja había un bolso verde lleno de monedas de cinco duros, que se veía relucir entre las mallas de seda.

Cogimos el cadáver, lo escondimos en el sitio que nos había servido para ocultarnos y allí lo encontró a los tres días un pastor.

Ramón, olvidado ya de sus cortedades, accionaba con vigor, acompañando su relato con movimientos que semejaba la acción de lo que refería; su voz era llena, sus ojos despedían rayos, las manos las tenía teñidas con mi sangre; se había transfigurado.

Yo estaba verdaderamente horrorizado; sus ojos me asustaban; no sé si en aquel momento me tomaba el antiguo bandido por el tratante de Huesca; pero sí sé que, al refrescar su memoria, se había olvidado del director de la prisión.

Fijóse de repente en mi cuello, vio que la última sanguijuela se había desprendido, dirigió sus manos cubiertas de sangre a mi garganta, y al ver la acción creí que me iba a estrangular; sugestionado, sin poder impedirlo, me incorporé de repente, dirigí la mano a la mesa de noche, en cuyo cajón tenía un revólver… En aquel instante presentóse el médico del penal en la puerta de la alcoba; el penado se cuadró ante su jefe inmediato; tembloroso, aturdido, terminó su faena.

Nunca pude saber la continuación de la historia; no quise preguntarle más; cuando me veía, clavaba los ojos en el suelo, ocultaba las manos tras la espalda; si en la enfermería se practicaba una operación en que rojo líquido corría, Ramón no asistía jamás; si en las riñas, tan frecuentes entonces en los presidios, resultaba algún herido o muerto. Huía; al ver sangre se sentía bandido y los esfuerzos supremos de su voluntad no podían dominar el fatal impulso de su ser”.

trabuco

El bandolerismo continúa.

Tras la caída de Mariano Gavín Suñen muchos bandoleros continúan sus fechorías por la redolada monegrina. En los diarios de la época encontramos algunos testimonios de su actividad bandolera hasta cinco años después cuando en 1880 se pone fin al bandolerismo en la comarca de Los Monegros.

En marzo de 1875 se produce un robo de alhajas y vasos sagrados en Castelflorite, publicado en el Diario de avisos del 30 de marzo de 1875: «Sariñena 25 de marzo 1875. Sigue el escandaloso robo de alhajas y vasos sagrados. La iglesia del pueblo de Castelflorite fue despojada de todas las que existían en la noche del 9 al 10 del actual, sin que se haya traslucido la menor noticia acerca de quiénes sean los autores. Ignoro si el juzgado que instruye el correspondiente proceso habrá adquirido algún dato, pero de temores que quede en la oscuridad como ha sucedido hasta ahora en los repetidos casos de la misma índole.»

Muerte de Manuel Isabal Comín

El 13 de marzo de 1875, el medio El Imparcial (Madrid. 1867) informa de la captura de Manuel Isabal, individuo de l apartida del Cucaracha: «El alcalde de Osso, provincia de Huesca, capturó el miércoles al famoso bandido Manuel Isabal, uno de los individuos de la partida del difunto Cucaracha, y autor del secuestro del rico propietario D. Juan Ruata».

Una detención que acaba en muerte y así, el Diario de Barcelona del 1 de abril de 1875, da una detallada descripción de las circunstancias en torno a la muerte del bandolero de la partida del Cucaracha, Manuel Isabal Comín: «Alcubierre 25 de marzo. En la tarde de ayer, entre una y dos, conducía desde Sariñena a Zaragoza una pequeña fuerza de la Guardia Civil el preso Manuel Isabal Comín, compañero de glorias y fatigas del difunto Cucaracha y uno de los presuntos autores del secuestro de D. Juan Ruata, cuando al llegar al punto denominado casa de Lasierra, lindante ya con el monte del cercano pueblo de Leciñena, salieron de improviso diez o doce hombres armados que empezaron a dar voces a la Guardia civil para que soltasen el preso, haciendo al propio tiempo varios disparos, a lo que contestó denonadamente la fuerza pública, dando por resultado la muerte de Isabal, ahuyentándose los otros sin que ninguno pudiera ser habido. El juzgado municipal, que se constituyó en el sitio de la ocurrencia, volvió después de algunas horas, conduciendo el cadáver en un carro».

Propuesta de gracias

En el diario «El Tiempo» (Madrid. 1870) del 2 de mayo de 1875 se publica la aprobación de la propuesta ge gracias por la captura de los criminales de la banda del Cucaracha: «Ha sido aprobada la propuesta de gracias que ha hecho el capitán general de Aragón por la captura de criminales que capitaneaba el bandido Cucaracha.»

La muerte de Cucaracha o la partida de Alcubierre, la obra

A pocos meses de la muerte del Cucaracha y algunos de los miembros de su banda, una compañía de teatro realiza la obra “La muerte de Cucaracha” o «La partida de Alcubierre». Un cuadro episódico de circunstancias obra de autor zaragozano para la cual la empresa teatral no duda en contratar una compañía de verso, a más de ocho parejas de baile y otra italiana para un corto número de representaciones. La obra es llevada a cabo en el Salón-teatro de Novedades de Zaragoza, siendo estrenada el domingo 16 de mayo de 1875. 

El Diario de Zaragoza, 16 de mayo de 1875

En el Teatro-Salón de Novedades se pondrá en escena pasado mañana el drama de aparato titulado «El bosque peligroso o los ladrones la Calabria» con todo el atrezo y efectos decorativos que requiere su argumento.

La misma compañía está ensayando un «propósito nominado “La muerte de Cucaracha”, y la empresa, en su deseo de agradar al público, ha contratado una compañía de verso, a más de ocho parejas de baile y otra italiana para un corto número de representaciones. Oportunamente se dará al local el aspecto en armonía con la estación próxima, para lo cual la empresa no omite gasto ni sacrificio alguno.

Diario de Avisos de Zaragoza, 4 de mayo de 1875.

El domingo próximo se verificará en el teatro salón de Novedades una variada función, estrenándose “La muerte de Cucaracha”, original de un autor zaragozano.

Diario de Avisos de Zaragoza, 11 de mayo de 1875.

«La compañía dramática que funciona en el teatro de Novedades está ensayando para ponerlas en escena el próximo domingo las obras dramáticas «La muerte de Cucaracha», «Por amor y por dinero, o una aventura de Luis Candela» y otra obra nueva», la primera es de un escritor de esta capital.» 

El Diario de Zaragoza, 13 de mayo de 1875. 

Un cuadro episódico de circunstancias que se titula “La muerte de Cucaracha o la partida de Alcubierre”.

Diario de Avisos de Zaragoza, 15 de mayo de 1875.

En el Salón-teatro de Novedades se verificará mañana una función variada, representándose el popular drama «Lanuza» y un cuadro episódico de circunstancias que se intitula “La muerte de Cucaracha” o la partida de Alcubierre.» En el desempeño de la primera obra tomará parte la Srta. Vilches. La empresa ha dispuesto se regale un palco al que tome ocho entradas.

Diario de Avisos de Zaragoza, 15 de mayo de 1875.

Cuadrilla de ladrones

Banda, bandidos, bandoleros o simplemente cuadrillas de ladrones. En el Diario de Barcelona del 18 de junio de 1875 se puede leer: «Se lee en el Diario de Avisos de Zaragoza, Sena 11 de junio. Vi hace algunos días en el periódico de su digna dirección una carta de Sariñena que relataba la entrada en este pueblo de una supuesta partida carlista, pero en realidad cuadrilla de ladrones.  Constaba ésta de once o doce hombres, y apenas llegaron cogieron al alcalde obligándole a que le acompañara en su visita a las casas de los señores Lacruz, teniente alcalde Castán, juez municipal, mosén Antonio Calvo y Blas Almerge. Reunidos estos por fuerza en casa del ayuntamiento, pidieron 14 trimestres de contribución, y de allá fueron a llamar a la casa de Fernando Galindo, que se negó a abrirles  y comenzó a tocar la campana del oratorio, esto púsoles bastante en cuidado, pero sin renunciar a su primitivo intento volvieron acompañados del dicho teniente alcalde y del alguacil, provistos de hachas, con las que dieron principio a su propósito de derribar la puerta; en este momento comienzan a oír varios tiros de revólver disparados al aire desde la misma casa, y aquí fue Troya. Aturdidos y azarosos los ladrones comenzaron a consultar entre sí, y éste fue el momento que aprovecharon aquellos dos funcionarios para escurrirse disimuladamente: entonces aumentaron las vacilaciones, y cogiendo 4.0000 rs. y pico que exigieron de Castán y mosen Antonio sin detenerse a contarlos tomaron las de Villadiego a todo escape. Créese que algunos de los ladrones eran gitanos». 

Los carlistas liberan algunos bandoleros

Parece que las tropas carlistas merodearon por la comarca y el 10 de julio de 1875 invaden Sariñena por parte del ejercito carlista al mando del general Dorregaray. Diario de Barcelona del 13 de julio: «Huesca 10 de julio. En Sariñena los carlistas han cometido tropelías, y entre ellas la de más bulto, es el haber soltado los batallones valencianos a los presos de la cárcel, entre los que existían ocho o diez cómplices del bandido Cucaracha que días antes habían intentado evadirse. Las facciones todas reunidas, con sus principales jefes Dorregaray, Gamundi, Boet, Adelantado, Álvarez, Cucala, cura de Flix, Muñoz, etc. se suman un conjunto de diez u once hombres».

“En Sariñena cometieron los batallones carlistas valencianos una tropelía inicua; soltar a los presos de la cárcel, entre los que había 8 o 10 cómplices del bandido Cucaracha.

Irurac bat, 14 de julio de 1875.

Bandoleros uniformados de Guardia Civiles

El ingenio y la picaresca es sello de identidad del bandolerismo.

Diario de Barcelona del 23 de julio de 1875: «En una correspondencia de Lérida de 22 de julio se lee -Anoche entraron en el pueblo de Belver de Cinca diez hombres disfrazados con el honroso uniforme de la Guardia Civil y pidiendo al alcalde alojamiento en las casas que se designaron. Conociendo sus intenciones malévolas, el alcalde llamó a varios vecinos y se trabó una lucha de funestas consecuencias, pues aun cuando los bandidos sufrieron terrible escarmiento en la lucha, pereció el valeroso alcalde y salieron gravemente heridos el teniente y secretario del ayuntamiento».

Intranquilidad desde La Almolda

De la Almolda escriben con fecha 11 al Diario de Avisos de Zaragoza:

«La tranquilidad va siendo un mito por aquí, porque los ladrones infestan los caminos y no se podrá vivir con sosiego si esto no se ataja pronto. Lo de Cucaracha no era tan temible como van siendo las bandas de salteadores. Hoy han secuestrado a tus amigos Eusebio Samper Peralta y Agustín Peralta con su criado, cuatro hombres armados de fusiles Remington, los mismos que cometieron no ha mucho el robo en despoblado cerca de Villa-franca. Los secuestrados se hallaban ocupados en las operaciones de la trilla a las puertas de una masía y han sido trasladados à la sierra. So espora al criado con la misión de recoger el dinero del rescate.

Al mismo tiempo otra cuadrilla ha robado en la carretera de Barcelona, cerca de las ventas de Santa Lucia, a cuatro carreteros de Bujaraloz. No sé qué número compondría esta banda.

Si las autoridades de la provincia no adoptan prontas y enérgicas medidas contra estos malhechores, llegará un día en que no será prudente salir de casa. Es de todo punto preciso que se mande guardia civil.

La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXVI Número 6465 –
1875 agosto 14.

De la «apresión» del bandolero Miguel Senar Ríos, «De Diego».

Miguel Senar Ríos, alias «De Diego», miembro de la banda del Cucaracha es apresado y dado muerte el 27 de noviembre de 1875 en la localidad de Belver de Cinca.

Del Diario de Barcelona del 19 de diciembre: «De Belver de Cinca le escriben con fecha 4 al Diario de Avisos de Zaragoza. En la tarde del 27 del mes próximo pasado, habiéndose tenido noticia de que en una de las casas de este pueblo se oculta el célebre bandido Miguel Senar Ríos «De Diego», el señor alcalde Don Mariano Soldevilla Foj, asistido del teniente alcalde, el secretario y los guardias civiles del puesto Lorenzo Lacustra y Real, mientras los demás se situaban cerca  de las tapias del corral. Luego que penetró en el patio, se abrió una pequeña puerta, apareciendo, a la luz que proyectaba un candil, en primer término, el amo de la casa, y en el interior el terrible bandido, a quienes se le intimó varias veces la orden de rendirse; pero lejos de ello, con un movimiento rápido, el bandolero cogiendo su trabuco, lo disparó, hiriendo con sus proyectiles al guardia Lacaustra; pero éste, con un valor digno de recompensa, atravesó de un balazo el pecho del bandido. Mortal fue la herida; mas a pesar de ello, justificando el bandolero el terror de que era objeto en la comarca, se dirigió con ímpetu desesperado hacía el patio, con objeto de hostilizarles de nuevo; pero el guardia Real de un disparo le atravesó el cuello, quedando muerto en el acto y concluyendo así una vida de crímenes y asesinatos. El día 28 estuvo expuesto al público su cadáver hasta las diez de la mañana». 

Con fecha 2 escriben de la provincia de Huesca que el día 27 del pasado, a eso de las cinco de la tarde tuvo aviso la guardia civil del puesto de Belver, de que en una casa de dicho pueblo se encontraba Antonio Senar (a) “de Diego” uno de los bandidos de la cuadrilla de Cucaracha, cuya criminal había sido preso en Barcelona hará como tres meses, y al ser conducido a Valencia, y de esta a Zaragoza, en compañía de otro de la misma cuadrilla, llamado Joaquín Blasco, se fugaron al llegar a un pueblo de la provincia de Valencia. Encontrabase solo el guardia Lorenzo Laclaustra con dos más de sus compañeros, porque de los ocho que componen la fuerza, el cabo jefe y los restantes estaban de servicio: Laclaustra, sin perder tiempo, se personó en la casa que había insinuado estaba el Senar; y al llegar a el adentro, dando la voz de ¡alto! Pues enseguida vio que el Senar estaba en un cuarto bajo con el dueño de la casa. A la voz de ¡alto! El Senar cogió su trabuco e hizo fuego sobre Laclaustra, hiriéndole bastante gravemente en una mano; pero cara pagó su osadía, porque Laclaustra le contestó quedando muerto Senar al poco rato.

Queda pues, exterminada la partida de Cucaracha.

Crónica Meridional: diario liberal independiente y de intereses generales: Año XVI Número 4862 – 1875 diciembre 10.

De la captura y muerte de Majencias

Al integrante de la banda Majencias lo acorralan en Belver de Cinca el 27 de noviembre de 1875, donde, tras herir a un guardia civil, le dan muerte: «En la noche del 27 al 28 sorprendió la Guardia civil, en el pueblo de Belver, al célebre compañero de Cucaracha, conocido por Majencias. Al echarle el alto quiso hacer resistencia y quedo herido en un brazo un Guardia, pero el Majencias pagó con su vida su temerario propósito. Alcolea de Cinca 30 de Noviembre de 1875.» (El Diario de Huesca, 3 de diciembre de 1875).

La captura de El Víbora

El también conocido bandolero «El Víbora», igualmente conocido como el Guarnicionero de Alcolea, es apresado en diciembre de 1875 en la localidad de Castejón de Navarra.

La noticia aparece publicada en El Diario de Huesca del 21 de diciembre de 1875: «La noticia de la prisión del Guarnicionero de Alcolea (a) la Víbora, el más temible de los bandidos de Cucaracha, en cuya partida ejercía el cargo de segundo jefe, ha llenado de satisfacción a la mayor parte de los pueblos de los partidos de Fraga y Sariñena, donde no se goza aún de la tranquilidad necesaria, pues existen restos de las antiguas cuadrillas, tan temidos como lo fueron estos, y los que no desaparecerán hasta que la Guardia civil vuelva a sus ordinarios cantones y ejerza su acostumbrada y combinada vigilancia sobre los criminales”. Un solo guardia civil, que por haber servido en esta provincia conocía al Víbora, ha llevado a efecto su captura en Castejón de Navarra. El preso se halla desde la semana anterior en la cárcel de Fraga».

El mal del bandolerismo

Correspondencia de El Diario de Huesca

Albalate de Cinca 25 de diciembre de 1875. Sr. Director de El Diario de Huesca.

Muy respetable y señor mío: Como hombre de orden que me precio ser en todo sentido, estimaría se dignase V. llamar la atención, en el Diario que con tanto acierto dirige, de las Autoridades civil y militar de la provincia, excitando su celo en favor de la conveniencia de instalarse cuanto antes dos o tres puestos de la guardia civil en los pueblos de la ribera del Cinca, para poder atender a la seguridad personal y perseguir a los malhechores que, como ha dicho V. muy bien, existen en esta comarca.

Desde que en momento desgraciado se impuso a este país la cuadrilla del bandido Cucaracha, sin que les acobarde el recuerdo de la muerte de su jefe y principales secuaces, andan por aquí algunos restos que pertenecieron a aquella, los que, si no se extinguen de raíz, pondrán en el caso a las personas acomodadas de emigrar a otros puntos que ofrezcan mayor seguridad.

Triste es publicar, Sr. Director, el que en un suelo como este, fértil por excelencia, se dedican, ciertas gentes a la vida criminal y aventurera, cuando en un trabajo moderado pudieran encontrar fácil mente su subsistencia y la de sus familias; y si pena causa la expuesta confesión, el rubor asoma a las mejillas, cuando se oye asegurar que el bandolerismo huelga y se impone principalmente porque lo escusan, pues con él establecen pactos, personas que por su posición social, debieran ser las primeras en concurrir con todas sus fuerzas a exterminar un germen tan vergonzoso para este país. Valdría más que si el miedo les aconseja tan torpe conducta, cambiaran su residencia, y se evitarían esos comentarios que de tanto tiempo se vienen haciendo.

Aunémonos todos los hombres honrados sin distinción de clases ni matices políticos, demos todo nuestro apoyo moral y material a las dignísimas autoridades de la provincia, a fin de concluir de una vez con males tan desastrosos.

Le anticipa las gracias por la publicidad de estos renglones su afectísimo amigo Q. S. M. B.

Diario de Huesca, 28 de diciembre de 1875.

Eugenio Berdún Otal

Eugenio Berdún Otal es apresado en su casa de Sariñena en 1876 (García y Adell).

El bandido Juan Blasco de Osso

La sombra del Cucaracha sigue inquietando a la comarca y provincia y en esta ocasión a través del bandido Juan Blasco de Osso de Cinca.

La preocupación queda patente en una carta recogida en el Diario de Barcelona del 3 de enero de 1876: «De Belver de Cinca con fecha 28 de diciembre escriben al Diario de Huesca. Cuando en este país se gozaba de una tranquilidad inalterable, cuando los propietarios podían ir a ver sus posesiones más distantes, desde la muerte de Cucaracha y compañía y desde la desaparición posterior de otros de igual índole, ha venido a sorprendernos y a perturbar nuestra tranquilidad y reposo la aparición  del bandido Juan Blasco, de Osso, que con tres más a pocos días se fugó de las cárceles de Segorbe, al que ya se supone unido a la cuadrilla del Cerradilla en número de 14 o 16. Si bien es cierto que la Guardia Civil del puesto de Belver anda muy solícita en su busca, también lo es que el Blasco reúne muy buenas condiciones para su oficio; pues además de la mucha protección que siempre ha encontrado en sus paisanos, es conocedor del terreno, valiente, osado y atrevido, y como no ignora el funesto fin de sus antiguos compañeros, ni al que a él se le espera, será todavía más perspicaz, por cuyas razones su captura es más difícil».

Pero al parecer no es tan difícil como de un principio parecía a tenor de la noticia aparecida tan sólo tres días más tarde en el Diario Imparcial de Madrid del 6 de enero de 1876: «Ya está preso en la cárcel de Gurrea de Gállego el bandido Blásco, de Osso, «la Víbora», cuya aparición había alarmado a los pueblos de la ribera del Conca».

Curiosamente a Juan Blasco lo apodan en esta última noticia como «La Víbora» cuando siempre se le ha atribuido la identidad del Víbora al Guarnicionero de Alcolea, tal y como hemos visto anteriormente.

Demetrio Durango «El Colegial»

Demetrio Durango forma parte de la banda del Cucaracha, es apresado tras el asalto de Farlete aunque por falta de pruebas es puesto en libertad. Aún así, su paso por distintas cárceles y presidios le dan el alias del «El Colegial». Tras la muerte del Cucaracha, Demetrio Durango continúa con sus tropelías hasta que es cogido en abril de 1876 tras robar y quemar los almacenes a la viuda de Susiac en Grañén. Tras ser acorralado es dado a muerte.

Grañén 15 de abril de 1876.

Como decía a V. en mi anterior este vecindario está profundamente impresionado con el robo e incendio realizados hace dos días, sucesos bien opuestos, por cierto, al carácter del mismo.

Llamada la guardia civil del puesto de Alcubierre llegó ayer tarde reconociendo por orden de las autoridades varios edificios en los que se suponía podían encontrarse los granos robados de la señora viuda de Susiac. El registro no dio resultados y se intentó prender á Demetrio Durango a quien todo el pueblo señalaba como autor de tan crimina les hechos. No encontrándosele en casa y sabiéndose que momentos antes había salido con dirección a Almuniente, marchó en su busca la Guardia civil capturándole en dicho pueblo. Después de haber presentado bastante resistencia, al ser conducido a esta villa, en el término llamando Las Peñetas intentó por dos veces fugarse, por lo que la fuerza que lo guardaba se vio obligada a hacer fuego, dejándole muerto al querer salvarse.

Este sujeto era conocido en el pueblo con el mote de El Colegial debido a haber estado en presidio, en varias ocasiones, 22 años, de los 40 de edad que contaba. Se le señalaba como uno de los más activos y decididos socios de Cucaracha, habiéndole hecho preso los honrados voluntarios de Alcubierre cuando el robo de Farlete, sí bien logró probar su inocencia.

Esperamos que la muerte de Durango no evitará que se descubra a los cómplices, que la opinión supone tuvo en su última jornada. Esta comarca estará siempre reconocida al servicio que han prestado las autoridades de Grañén, en especial el Juez y Secretario municipales y la Guardia civil del puesto de Alcubierre, cuya conducta es digna de todo encomio. —M.

Diario de Huesca, 18 de abril de 1876.

La guardia civil de Alcubierre ha captura do en Almuniente a un tal Durango, compañero que fue del famoso bandido Cucaracha, a quien se atribuye el robo o incendio de unos almacenes en Grañén, de que hemos hablado. Al ser conducido a esta villa el preso, intentó dos veces fugarse, por lo que la fuerza se vio obligada a hacer fuego, dejándole cadáver. Este individuo, conocido por el Colegial, había estado veintidós años en presidio.

El Globo (Madrid. 1875), 21 de abril de 1876, n.º 386.

Intentos de recomponer la banda

Hay quienes se echan al monte y particularmente a la sierra de Alcubierre tratando de recomponer la banda del Cucaracha, o tal vez es su única salida.

Auxiliados los guardias por la autoridad local se consiguió avisar a los jefes de los puestos de Candasnos y Sena logrando capturar a aquellos sujetos en la madrugada del día 14, en las inmediaciones del último de los nombrados pueblos.

«La Guardia-civil ha prestado un gran servicio pues parece averiguado: que los detenidos se dirigían a la sierra de Alcubierre, con el propósito de formar una cuadrilla y Servir de objetivo a los restos dispersos de la de Cucaracha qué todavía viven en el país.»

Diario de Huesca, 21 de julio de 1876.

La continua inseguridad no hace más que volver a reclamar y reclamar la presencia de medios, de la guardia civil para garantizar la seguridad en la zona.

«Hay provincias en que sobra mucha guardia civil y en la de Huesca falta, especialmente en los partidos de Sariñena y Fraga que tan bue nos servicios ha prestado constantemente para extinguir de raíz la mala semilla que produjo la tan famosa como de triste recuerdo cuadrilla del Cucaracha.»

Diario de Huesca, 22 de julio de 1876.

La captura de Mayarito

Mayarito es capturado y dado a muerte en septiembre de 1876 en Pina de Ebro: «Ha sido muerto en Pina el ladrón Mayarito, de la cuadrilla de Cucaracha. Parece que hace pocos días acometió a un vecino de Gelsa en el camino de Almolda, exigiéndole 8.000 reales; y manifestando que no los tenía lo llevó a un cerro próximo donde le apuntó con su trabuco, pero no salió el tiro. Entonces se armó una lucha entre los dos, siendo despeñado por el cerro y muerto Antonio Salvador Mayarito» (Correspondencia de España, Madrid 9 de septiembre de 1876).

«Ha sido muerto en Pina el ladrón Mayarito, de la cuadrilla de Cucaracha. Parece que hace pocos días acometió a un vecino de Gelsa en el camino dé Almolda, exigiéndole 8000 rs., y manifestando que no los tenía lo llevó a un cerro próximo donde le apuntó con su trabuco, pero no salió el tiró. Entonces se armó una lucha entre los dos, siendo despeñado por el cerro y muerto, Antonio Salvador (a) Mayarito, quien hace el número once de los antiguos compañeros de Cucaracha que han terminado sus días de un modo parecido. Pero aún quedan en esta provincia bastantes sujetos que estuvieron afiliados a la cuadrilla, que por otro tiempo fue el terror de los partidos de Fraga y Sariñena pues sabido es que era numerosa y que su complicada organización avanzada muchos pueblos.»

Diario de Huesca, 12 de septiembre de 1876.

Tomado de EL DIARIO, correspondiente al día 12 de Septiembre de 1876. Huesca.—En Pina fue muerto el ladrón Mayarito, de la cuadrilla de Cucaracha. Parece que acometió a un vecino de Gelsa en el camino de Almolda, exigiéndole la cantidad de 8.000 reales, y manifestándole que no los tenía lo llevó a un cerro próximo donde le disparó con el trabuco; no saliendo el tiro. Entonces se armé, una lucha entre ambos, siendo despeñado por el cerro y muerto el bandido quien hacia el numera once de los amigos de Cucaracha que terminaron sus días de un modo parecido.

Diario de Huesca, 11 de septiembre de 1909.

Inseguridad

Las quejas se repiten en los medios de la época y son continuas las muestras de inseguridad ante los continuos robos.

Sariñena, 7 de octubre.

Comienzan a dejarse sentir los efectos del mal año y los del triste legado que nos dejó en este país la funesta cuadrilla de Cucaracha. Ayer a las dos de la tarde, poco más o menos, fueron desvalijados de dinero, armas y relojes, en el monte de Cajal inmediato a esta villa, unos feriantes que regresaban de Alcolea, sin que afortunadamente fueran mal tratados de obra por los tres cacos que, según cuentan, iban armados con pistolas de dos cañones, tremendos puñales y demás adminículos consiguientes a estas caritativas obras.

Diario de Huesca, 10 de octubre de 1876.

Es lo cierto que la tranquilidad moral no existe en la parte baja de la provincia, por abrigarse el convencimiento de que en ella se esconde la mala semilla que produjo en otro tiempo tan abundantes frutos en secuestros, robos, asesinatos y atropellos de todo género.

Diario de Huesca, 24 de octubre de 1876

Captura de bandoleros en Santander

En marzo de 1877 son detenidos en Santander tres individuos sospechosos de haber pertenecido a la banda del Cucaracha.

Dice La Correspondencia que han sido capturados por la guardia civil de Santander tres sujetos en quienes recaen sospechas de haber pertenecido a la cuadrilla de bandoleros que mandaba Cucaracha.

Mucho dudamos que los detenidos hayan pertenecido a la cuadrilla de Cucaracha pues que la mayor parte de sus individuos y cómplices u han tenido precisión de marchar a tierras tan lejanas a continuar sus fechorías.

Diario de Huesca, 7 de marzo de 1877.

Secuestro a Marcellán

«De Sariñena escriben a La patria que en la tarde del 14 del corriente fue secuestrado por una cuadrilla de cinco malhechores D. Mariano Marcellán, vecino de Lanaja, provincia de Huesca, exigiendo por su rescate la cantidad de dos mil duros. El secuestrado ha permanecido en las asperezas de la sierra llamada de Alcubierre, sitio que en época no lejana sirvió de guarida al tristemente célebre Cucaracha y a su no menos renombrada cuadrilla, hasta que la familia de aquel ha entregado una cantidad alzada.

Ya verán ustedes como los malhechores no son descubiertos.»

Crónica de Badajoz: periódico de intereses morales y materiales, de literatura, artes, modas y anuncios: Año XI Número 956 – 1877 abril 23.

El Farineza

Agustín Alamán Corvinos, El Farineza, lugarteniente del Cucaracha continua sus andanzas tras la muerte del Cucaracha. Parece ser que escapa de la matanza de febrero de 1875 en Lanaja.

El 25 de septiembre de 1877, el Diario de Huesca da cuenta de su presencia por Sariñena «Ayer oí asegurar qué en el término municipal de uno de los pueblos de este partido había aparecido una cuadrilla de malhechores capitaneados por un tal Alamán (a) Farinezas, individuo que fue de la partida de Cucaracha. No sé si será verdad su aparición, pero hasta ahora no se ha confirmado oficialmente.» Hecho que parece confirmarse días más tarde, el 27 de septiembre de 1877, por la Correspondencia de España: «Parece que los tres o cuatro malhechores, entre los cuales figura un tal Alamán «Farineza», procedentes de la partida carlista que mandó el célebre Cucaracha, han tratado de sorprender una casa de campo en el término de Sariñena».

«Parece que los tres o cuatro malhechores, entre los cuales figura un tal Alamar (a) Farinazas, procedente de la partida carlista que mandó el célebre Cucaracha, han tratado de sorprender una casa de campo en el término de Sariñena.»

La Correspondencia de España: diario universal de noticias: Año XXVIII Número 7235 – 1877 septiembre 26.

Cayó que hacer. – Se ha confirmado la aparición en Sariñena (Huesca) de una partida de latrofacciosos recién llegados de Francia, capitaneados por el célebre bandido Farinazas, compañero de glorias y fatigas del no menos célebre cabecilla carlista Cucaracha.

Suponemos que la Guardia Civil dará pronto cuenta de ellos pero entre tanto ¡desdichados los que caigan por su banda!.

 El Graduador: periódico político y de intereses materiales: Año III Número 1070 – 1877 septiembre 30.

Hasta su captura el 11 de octubre de 1879, cuando Farineza es atrapado siendo uno de los últimos hombres de la partida del Cucaracha «Captura.- La guardia civil de la villa de Biescas, provincia de Huesca, ha preso al famoso criminal Agustín Alaman (a) Farinero, otro de los que componían la partida que por espacio de algún tiempo mandaba el célebre bandido Cucaracha. El Alaman viajaba con nombre supuesto como pobre, siendo socorrido con dos reales diarios en el pueblo donde pernoctaba. Fue detenido al dirigirse a la vecina república.» (La unión democrática: diario político, literario y de intereses materiales: Año I Número 130 – 1879 octubre 18).

Criminalidad consentida

«El bandolerismo, que tantas veces hemos repetido contaba aun con ocultos pero decididos y funestos elementos en la parte baja de la provincia, ha asomado de nuevo la cabeza en la comarca de Sariñena, tal vez en los términos de los mismos pueblos contiguos a la sierra que fueron en otro tiempo teatro de las principales hazañas de Cucaracha y de guarida para el terrible bandido y sus secuaces, guarida, en no pocas ocasiones, respetada y hasta escudada por las gentes del país, dominadas unas por el terror, mientras otras, las que debían dar contrario ejemplo, según es fama, hacían uso de una libertad comprada mediante pactos criminales y amigables transacciones con el jefe de los ladrones y secuestradores y consentido y respetado señor del territorio.»

Diario de Huesca, 26 de septiembre de 1877.

Cunde la intranquilidad

Castejón de Monegros 13 de junio

Cunden la intranquilidad y la alarma á influjo del recuerdo del bandolerismo que durante cuatro o cinco años aterró a este país que estuvo dominado por Cucaracha y sus numerosos secuaces, imponiéndose y trastornándolo todo desde las exigencias del trato social hasta el tráfico y movimiento agrícolas, en forma que además de rebajar no poco el prestigio de las autoridades que tienen el deber de garantizar la seguridad individual de los ciudadanos, fue un demérito para los mismos pueblos a quienes tanto sobrecogieron las fechorías de aquellos malhechores. Y se ha evocado tal recuerdo ante la afirmación de que la vecina sierra vuelve a ser madriguera de gentes sospechosas y que en ella se ocultan cinco o seis hombres armados, que algunos hacen ascender a nueve, con el propósito de iniciar una serie de aventuras criminales parecidas a las del tristemente célebre bandido Cucaracha. No puedo asegurar la existencia en la sierra de Alcubierre de tales gentes, aunque personas dignas de todo crédito sostienen que algunos conocidos hacendados han recibido ya intimaciones para la entrega de caudales, y se nota ya que muchos se abstienen de ir al campo y de discurrir con la libertad que lo hicieron en los últimos años.

Diario de Huesca, 15 de junio de 1879.

Segundo secuestro a Mariano Marcellán

Diario de Avisos de Zaragoza del 14 de julio de 1880. «A las siete de la noche fue secuestrado anteayer en la sierra de Lanaja, el vecino de esa villa D. Mariano Marcellán. El hecho tuvo lugar a la sazón en que se hallaba el propietario referido en uno de sus campos, acompañado de un solo dependiente. Los dos ladrones que le intimaron la rendición y que le dispararon un tiro, aunque por fortuna, sin herirle, se supone que son los que vagan hace un mes por la sierra de Alcubierre. Una vez apoderados los ladrones del señor, enviaron a un criado una carta, para que la familia de aquél entregase como precio de rescate seis mil duros. Según nuestras noticias, pudo al fin conseguirse la libertad a la mañana siguiente, mediante la entrega  de seis mil reales. Esta es ya la segunda vez que el propietario referido ha sido secuestrado en la mencionada propiedad, según carta que nos envía nuestro corresponsal en Lanaja».

Los secuestradores de Huesca

Está bastante adelantada la trilla: la cosecha es más que regular; puede considerarse casi como buena en atención a los precios que alcanzan los granos.

Y aquí terminaría ya está caría si no hubiera de comenzar a ocuparme de un asunto de la mayor importancia para esta comarca: me refiero al bandolerismo, que se ha enseñoreado de ella como en los tiempos del tristemente célebre Cucaracha.

La prensa se ocupó días pasados del secuestro del Sr. Marcellán, vecino de la villa de Lanaja, en cuyo término municipal impera la ya numerosa cuadrilla de bandoleros que tienen amedrentados a estos pueblos, principalmente a Lanaja. de donde son la mayor parte de aquellos y donde tienen el más decidido apoyo, hasta el punto de que estas últimas noches se les ha visto aproximarse a las eras de la población.

Excusado es decir a Vd. que ninguno de los propietarios que están haciendo la trilla en las masadas ó casas de campo, se atreve a salir a ver a sus trabajadores, en la seguridad de que serían secuestrados.

Es sensible y altamente vergonzoso este estado de cosas, y ofrece seguir empeorando, y ruego á Vd. en nombre del país que llame sobre él la atención en su popular Diario, al que tendré al corriente de lo que ocurra, prometiendo darle más detalles y noticias en las sucesivas cartas que, si no cae en poder de los secuestradores, ha de continuar escribiéndole su amigo.

T.S.
La Fe (Madrid. 1876), 2 de agosto de 1880.

Manuel Maza Lacasa

Manuel Maza Lacasa, quien de joven protagoniza el último capítulo del bandido Cucaracha, llevando el vino el día de la muerte de Mariano Gavín, acaba como capitán de bandoleros.

El fin del bandolerismo en Los Monegros

Cinco años después de la muerte de Mariano Gavín Suñen, el bandolerismo en la comarca de Los Monegros continua siendo un grave problema de orden social. Así siguen apareciendo noticias en diferentes medios de la época. La Provincia de Huesca, 10 de agosto de 1880: «Escriben de Lalueza que a pesar de la activa y extrema vigilancia de la Guardia Civil, es lo cierto que en aquella comarca se ha instalado una banda de malhechores, que no parece fácil de ahuyentar y que es fuerza sin embargo que desaparezca. En dicho pueblo no se puede salir a las afueras sin riesgo, pues hay quien asegura que varios vecinos la han visto a un cuarto de hora de distancia por el día, y por la noche a algunos de sus individuos por las calles». Correspondencia de España de Madrid, 12 de agosto de 1880: «Continúa la alarma en Alcubierre, Lanaja y Lalueza, a causa de vagar por aquella comarca algunos secuestradores. Se están haciendo batidas para capturar a los criminales». 

«Parece ser cierta la aparición de siete forajidos que, en cuadrilla, recorren las sierras de Alcubierre y el Sisallar, así como el monte de Fraga. Entre ellos se hallan dos compañeros del tristemente célebre Cucaracha y otros dos que hace poco tiempo ejecutaron un homicidio. La guardia civil les persigue sin tregua ni descanso, pero como los citados bandidos son tan prácticos en el territorio donde tienen sus guaridas, ha de costar mucho conseguir su captura.»

Diario de Huesca, 2 de enero de 1882.

«La Guardia civil de la provincia de Soria ha capturado tres sujetos, en quienes recaen sospechas de haber pertenecido a la partida de ladrones que mandaba el célebre bandido Cucaracha.»

El Imparcial (Madrid. 1867), 5 de marzo de 1877.

Aún en 1891, por Real Orden de 4 de septiembre de 1891se pone en vigor para las tres provincias aragonesas y para la de Lérida la «Ley de Secuestros” de 8 de enero de 1877. Una ley inicialmente únicamente pensada para ser aplicada en los distritos militares de Andalucía y Granada, Ciudad Real y Toledo, donde el bandolerismo era endémico, castigando los secuestros con penas de cadena perpetua o muerte, otorgando su jurisdicción a la autoridad militar mediante un Consejo de guerra permanente (Masaveu, 1963).

En el siglo XX se pone fin al bandolerismo en Los Monegros, dejando atrás episodios trágicos pero que con el paso del tiempo han dado lugar a una de las mayores leyendas del bandolerismo español: El Bandido Cucaracha. Es una historia llena de aventuras y anécdotas, de sorprendentes episodios llenos de inteligencia y astucia, de sucesos por descubrir. Mariano Gavín Suñen es una gran figura, un personaje para la historia.

«Durante diez y siete meses, he dedicado toda mi actividad al estudio del estado moral de algunas comarcas del alto Aragón, y puedo asegurar a V, sin temor de equivocarme, que el germen del bandolerismo existe y que es necesaria una perseverancia y una fuerza de voluntad a toda prueba, si se ha de impedir que fructifique la semilla que el tristemente célebre Cucaracha ha dejado en ese país.»

Diario de Huesca, 10 de marzo de 1877.

A la memoria de todas las víctimas, muy especialmente a Mariano Gavín Suñen y a todas las personas que, nadando a contracorriente, con solamente intentarlo, han conquistado la libertad.

 Sierra alante Cucaracha

Sierra alante cucaracha

por olvidadas estepas

de sabinas solitarias

galopante bandolero

forajido monegrino.

Sierra alante Cucaracha

por vagos horizontes

y oscuros paramos,

negro bandolero

por los montes de monegros.

Sierra alante Cucaracha

forajido bandolero

por los rabiosos secanos

donde la libertad

guarda tu memoria.

Sierra alante Cucaracha

por la sierra de Alcubierre

Mariano Gavín Suñén

siempre “El Cucaracha”.

«A los sesenta años de la muerte de Mariano Gavín Suñén, “El Cucaracha”, otro Gavín de Alcubierre muere abatido por los disparos de la policía en Zaragoza». Alberto Lasheras recoge la historia de José Gavín Casáus «El Maño»: «El siglo XIX fue testigo de las acciones del bandido “Cucaracha” y en la primera mitad del XX, fue noticia uno de sus parientes, militante de la FAI y activista de la CNT». Otro Gavín de Alcubierre. 

Cucaracha, bandolerismo y carlismo

El carlismo es un movimiento político tradicionalista y monárquico que defendía una rama distinta borbónica en la línea sucesoria durante la segunda mitad del siglo XIX. Su oposición lleva a confrontar dos guerras civiles españolas, una primera entre 1833 – 1840, una segunda entre 1846- 1849 y una tercera entre 1872 – 1876. La tercera guerra carlista sirve de trasfondo en la época de mayor intensidad del Cucaracha y su banda, sin olvidar la primera y segunda guerras carlistas habían dejado un contexto de guerra, inestabilidad e inseguridad políticamente y socialmente en España.

Así, durante el periodo de actuación de la banda del Cucaracha coincide con partidas carlistas que actúan realizando enfrentamientos y también sabotajes desestabilizando el país. Por ello no es de extrañar que partidas de bandoleros llegasen a ser confundidas con carlistas como publica el Diario de Barcelona del 18 de junio de 1875 donde se puede leer: «Se lee en el Diario de Avisos de Zaragoza, Sena 11 de junio. Vi hace algunos días en el periódico de su digna dirección una carta de Sariñena que relataba la entrada en este pueblo de una supuesta partida carlista, pero en realidad cuadrilla de ladrones. 

También es el caso contrario, como en la ocasión que la banda se hace pasar por una partida de carlistas para asaltar los pueblos de Villanueva de Sigena y Farlete en junio de 1873. Lo cierto es que debe existir una cierta connivencia, hasta el punto que en alguna ocasión, tal y como hemos apuntado anteriormente, miembros de la banda son liberados por fuerzas carlistas: “En Sariñena cometieron los batallones carlistas valencianos una tropelía inicua; soltar a los presos de la cárcel, entre los que había 8 o 10 cómplices del bandido Cucaracha» (Irurac bat. 14 de julio de 1875).

Incluso la banda llega a ser contabilizada como «partidarios carlistas» y de esta forma lo recoge El Globo (Madrid. 1875) en su edición del 23 de febrero de 1876, n.º 328 «Como dato curioso para la historia, merece trascribirse el que hallamos de un colega, que publica los nombres de los diferentes partidarios carlistas que han figurado en la actual guerra civil: Cucaracha: Alcubierre (Huesca) 100.»

Cucaracha en la toponimia monegrina

La memoria de Cucaracha ha quedado plasmada en la toponimia monegrina, aunque algunas presentan dudas tanto en su ubicación como en su correcta denominación.

En el mismo Alcubierre, en el ICE Aragón (Infraestructura de Conocimiento espacial de Aragón) recoge el topónimo «Cucaracha» y «La Cucaracha» de acuerdo a distintas fuentes, como «Cucaracha» en el mapa 1:25.000 y en el repertorio de Huesca y «La Cucaracha» en el mapa 1:25.000 y en el Nomenclátor BCN25. El punto señalado por ICE Aragón lleva por coordenadas 41.729638995570454, -0.479908965494247.

La zona correspondiente es en plena sierra de Alcubierre lindante con el monte de Perdiguera, entre el camino de san Caprasio y el barranco de san Caprasio, cerca de su cumbre y, de alguna manera, entre Monteoscuro y san Caprasio. Parece corresponder también a la zona denominada «Mata de Cucaracha» Mapa 1:25.000; topónimo recogido también en el monte de Perdiguera.

Sin embargo, para Ángel Lacruz, gran conocedor de la micro toponimia de la sierra de Alcubierre, esta zona verdaderamente corresponde a los Galachos del Almoldano, junto a la filada que baja donde se encuentra la caseta del Susano. De acuerdo con Ángel Lacruz,  muchos topónimos están cambiados de lugar y no figuran correctamente.

Más al norte, en Perdiguera aparece recogido el paraje de «Mata de Cucaracha», una zona que, de acuerdo con la descripción que hace Constantino Escuer, es muy densa de vegetación. La referencia del topónimo igualmente es recogida en ICE Aragón cuyas fuentes responden a Nomenclátor BCN25 y Nomenclátor IGN, además de aparecer recogido en el visor del SIGPAC. Constantino sitúa la zona justo encima, al norte de Puchinebro, «mi padre, siempre que pasábamos por allí me decía que en tiempos se escondía Cucaracha en una pequeña caseta que allí había y lo situaba donde te marco, que es precisamente enfrente de donde sale el de Alcubierre».

La zona lindante a la «Mata del Cucaracha, ya en el monte de Alcubierre, en palabras de Ángel Lacruz tampoco corresponde a «Cucaracha» sino a los Gallos o al Carrascal. Pues en el monte de Alcubierre, según Ángel Lacruz, únicamente se encuentra la zona  denominada «Fajas del Cucaracha», subiendo al pozo Pablico por el camino «Barranco de san Caprasio», siendo la única micro toponimia, en Alcubierre, que tenga constancia con referencia al «Cucaracha».

Cucaracha, figura de cera

Curiosa noticia acerca de la vandalización de una colección de figuras de cera con la ocasión de una exposición en la feria de Sariñena en 1882. La noticia aparece en «El Movimiento: diario democrático y de intereses materiales del Alto-Aragón» (órgano del Partido-Democrático-Progresista de Huesca: Año III Número 411) del 9 de abril de 1882. Las figuras de cera respondían al Cucaracha, al Zerrudo, al cura de Santa Cruz y el asesino en serie francés Jean-Baptista Troppmann:

«En la feria actual de Sariñena hay una colección de figuras de cera (¿), entre las que están las de Toppman, el cura de Santa Cruz, Cucaracha, el Cerrudo y compañía; es casi una completa colección de bandidos. Ignoramos si estarían vivas las figuras, pero es lo cierto que hace pocas noches unos cuantos matracos arremetieron contra la puerta del local donde se hallaban las tales figuras de cera, destrozándola y rompiendo los rótulos. Arrancaron una cerraja solamente, que si llegan a quitar las dos que había, entran en el local de la exposición y vuelven a guillotinar y a fusilar a todos los otros celebres facinerosos.

Lo mejor del caso es que tampoco ha podido averiguarse quienes son los autores de este atentado.

Mucho duermen los serenos en Sariñena.»

Entrevista a Paco Paricio, de los titiriteros de Binéfar

Reflexiones en torno a la figura del Cucaracha con motivo del 150 aniversario de su muerte.

Bibliografía:

Zancarriana w

Respuesta a la negativa de la DGA de adquirir la Cartuja de monegros


El paso de los años va deteriorando cada vez más el monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes de Los Monegros. El monasterio, declarado bien de interés cultural, Decreto 60/2002, de 19 de febrero, es Conjunto Histórico-Artístico desde 2002 y presenta un maravilloso conjunto mural pictórico de Fray Manuel Bayeu.

En el 2012 fue incluido en la “Lista Roja” del patrimonio español, lista de la asociación “Hispania Nostra” que recoge aquellos elementos del Patrimonio Histórico Español que se encuentren sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

La ciudadanía ha manifestado su apoyo al monumento, adhiriéndose numerosas asociaciones y apoyos personales al “Manifiesto por la Cartuja”, realizando una romería reivindicativa al monasterio y recogiendo firmas a favor de la conservación del monasterio.

En el año 1998 todos los partidos políticos de la comarca de Los Monegros firmaron una declaración por la Cartuja de las Fuentes, defendiendo el patrimonio en aplicación al interés social, solicitando su titularidad pública al gobierno de Aragón y su rehabilitación. Los representantes políticos, que suscribían la declaración, manifestaban que “no van a consentir que el deterioro evidente, palmario sería mejor decir, que sufre con carácter quizá irreversible la Cartuja perpetúe”. La declaración es firmada por el presidente de la comarca Manuel Conte Laborda, el alcalde de Sariñena Ángel Mirallas Marías y los portavoces Antonio Torres Millera, Alfredo Cajal Gavín, Rosa Pons Serena y José Antonio Martínez Val.

El monasterio ha sido objeto de proposición no de Ley como la núm. 74/98 presentada por los grupos Socialista, Partido Aragonés, Izquierda Unida de Aragón y Mixto, sobre la Cartuja de las Fuentes para su protección y conservación. También fue presentada la proposición no de ley núm. 183/08 por el Partido Popular, actual partido del gobierno. Radio Huesca (03/03/2009) recoge las declaraciones de la diputada autonómica del PP Ana Grande: “el propósito de la iniciativa es forzar al gobierno aragonés a la adopción de medidas urgentes para frenar el deterioro del monasterio y proceder acto seguido a su recuperación, antes de que sea demasiado tarde y los aragoneses perdamos un referente imprescindible de nuestro patrimonio cultural”. Es difícil de entender que ahora el partido en el gobierno rechace el monasterio a un precio muy aceptable y antes, cuando estaba en la oposición, reclamase su titularidad pública y su rehabilitación. Tanpoco es entendible ni comprensible el silencio de los cargos políticos del gobierno vinculados a la comarca de Los Monegros; de su silencio tan sólo podemos entender su negativa a que la DGA adquiera el monasterio.

La sociedad ha expresado su deseo que el monasterio pase a titularidad pública, conscientes de la oportunidad histórica que significaba el momento actual. La negativa añade frustración a un territorio inmerso en interminables litigios por su patrimonio emigrado, que observa con estupor que la DGA ni ha entrado en negociaciones. Es claro y simple de entender que el precio que el gobierno debía de condonar era completamente mínimo, por lo que la negativa de la DGA es una tremenda irresponsabilidad. Además, la falta de negociación denota nula voluntad por el patrimonio monegrino y un completo desprecio a la sociedad monegrina.

En relación a la excusa de la rehabilitación es clarificadora la postura de APUDEPA: “Para restaurar la Cartuja no hacen falta 16,5 millones de Euros que ha valorado el departamento de Patrimonio Cultural. Hace falta más profesionalidad, sentido de la economía, sensatez, coordinación y mucho sentido común. Apostar por la sociedad frente a los negocios corruptos.”

Se entiende que con la actual crisis existan prioridades sociales, pero un gobierno responsable con su patrimonio debe de ser consciente de la importancia de preservar y planificar planes técnicos de conservación a largo plazo. Existen fórmulas como la inclusión del monasterio al Plan Director de Monasterios que tiene programado el propio Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE) y alternativas a valorar para realizar actuaciones y preservar el cenobio. La negación tan sólo demuestra la completa desconsideración de la DGA a nuestro patrimonio.

Publicau en Os Monegros el 31 de diciembre del 2013.

Zancarriana w

La toza de navidad en sariñena


La toza de navidad en sariñena

Toza de navidad

S´ha recuperau, con motivo del belén viviente  de Sariñena, la “Toza de navidad”. Pa la realización de la “Toza de navidad”, el pasau 5 de enero, se reprodujo  la escena del fogaril en la plaza de la iglesia. Con la toza sobresaliendo del hogar, los zagales y zagalas del lugar varearon la toza mientras decían “caga toza, caga toza”, a la vez que de la “toza” brotaban lamines y pequeños juguetes. Los zagales y zagalas disfrutaron y se sorprendieron, todo un éxito. También se generó una gran diversidad de comentarios sobre el origen de la “toza”, que si tradición catalana o tradición de las montañas pirenaicas aragonesa.

En el artículo del blog “Nuestras tradiciones” aparece recogida la “Toza”  en las memorias del monegrino Antonio Beltrán, quien recordaba de celebrarla en casa de su agüela sariñenense. Tamién se remeraba el “Estudio del léxico de la casa en Aragón, Navarra y Rioja” de Rosa María Castañar Martín” ande aparecen diferentes denominaciones al tronco o tronca de navidad en Los Monegros, siendo “zueca pa la nochebuena” en Bujaraloz (zueca de zoca: tocón, tronca de árbol), “toza de navidad” en Pallaruelo de Monegros y “tizón de navidad” en Robres. Poquer a poquer cada vez se va reconociendo más nuestra recuperada tradición de la “Toza de navidad”, se va explicando a la vez que mucha gente mayor la recuerda. Una tradición que esperamos que se continúe realizando en las futuras añadas siguientes.

Hoguera pa San Antonio

Pa el próximo 17 de enero, en Sariñena recuperaremos la tradición de hacer, pa San Antonio, una hoguera y una cencerrada arredol de la hoguera o por algunas calles de la Villa monegrina. La hoguera será a las 18:30 horas en la entrada del pueblo por la carretera de Huesca. Cada uno o colla de amigos, puede llevarse comida pa hacer a la brasa y vino pa invitar. Os esperamos.

¡¡Y güena añada 2013!!

Publicau en “ Os Monegros el 9 de enero del 2013.

Expediente del Justicia de Aragón


El proyecto cultural de “Os Monegros”  en su intención de estudiar, difundir y revindicar el patrimonio cultural, artístico y arquitectónico de Los Monegros, solicitó a El Justicia de Aragón abrir un expediente para preguntar al departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte  del Gobierno de Aragón la situación actual del Bien de Interés Cultural de “La Cartuja de las Fuentes”, en Sariñena (Huesca).

La respuesta, del departamento, manifiesta que la Dirección General de Patrimonio Cultural es “conocedora del mal estado de conservación de la Cartuja de las Fuentes”, por lo que de acuerdo con la ley del Patrimonio Cultural de Aragón y la ley de Urbanismo de Aragón,  ordenó en el 2010 a los propietarios “que ejecutaran en la torre y en la iglesia las obras necesarias para eliminar el riesgo y proteger las pinturas murales existentes en la iglesia”. Hoy en día, aún se puede observar el evidente hundimiento del chapitel de la torre.

Por último, se explica que hay negociaciones para que el Gobierno de Aragón adquiera el inmueble, para que el expediente de liquidación del impuesto de sucesiones, que actualmente  se encuentra en proceso de resolución, se solucione.

Esperamos que pronto se encuentre una solución que permita la titularidad pública del monasterio y se adopten las medidas necesarias y urgentes para su conservación.

Publicau en “ Os Monegros el 11 de mayo del 2012.

– Enlaces relacionaus:

Zancarriana w