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Jorge Español Fumanal


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Jorge Español con la cerámica del aniversario de “Os Monegros” 

            Con motivo de la conferencia “Arte y pleito del monasterio de Sijena” en el marco de la sariñenense Tertulia Cultural “Violinista José Porta”, el sábado 21 de enero del 2017, conocimos al abogado Jorge Español Fumanal. Una gran persona que en los últimos años ha sido una pieza fundamental en el litigio de los bienes aragoneses reclamados a Cataluña. De una forma altruista, Jorge ha trabajado duramente para que regresen los bienes a Aragón, una lucha que devolverá los bienes aragoneses a su lugar de origen: el lugar del que nunca deberían de haber salido.

            Jorge Español Fumanal, natural de Benabarre nació en 1961. Se licenció en Derecho, en Ciencias Políticas y Sociología en Madrid, donde actualmente reside y ejerce de abogado. Jorge se define como un enamorado de la cultura y el arte en general, en especial de la música y su gran afición por la guitarra. También es un amante de la vida de pueblo, de sus gentes y sus tradiciones. Pero ante todo, Jorge es un gran luchador que ha sabido defender lo justo: un pequeño David contra Goliat.

            Jorge cuenta que quedó muy marcado cuando de joven, con unos 11 o 12 años, visitó el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Allí descubrió una gran cantidad de arte aragonés que no entendía porque estaba en un museo catalán y no en su correspondiente lugar. Dese entonces, Jorge siempre fue consciente que tenía que hacer algo.

            Fue en 1995 cuando se dividió la diócesis en la de Barbastro y la de Lérida, quedándose bienes aragoneses en la diócesis de Lérida. Aquello dio comienzo a un litigio eclesiástico que al final resolvió el Vaticano con la sentencia de devolución de las 113 piezas aragonesas a la Diócesis de Barbastro. Pero las piezas no fueron devueltas. Luego llegó el asunto de las piezas del Monasterio de Sijena que el Obispo Ambrosio Echevarría descubrió que habían sido vendidas a la Generalitat en 1983 y 1992, comenzando un litigio ante el Tribunal Constitucional en 1998 entre el Gobierno de Aragón y la Generalitat por el derecho de retracto de estas ventas que terminó por Sentencia de dicho alto tribunal de fecha 18 de Enero de 2012 dando la razón a Cataluña, aunque no se pronunció sobre la legalidad de esas ventas. “Ha sido el proceso más largo del constitucional, nada menos que catorce años”, sentencia Jorge Español. Es entonces cuando Jorge decidió dar un paso adelante y luchar por el patrimonio aragonés.

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Jorge Español en la Tertulia Cultural “Violinista José Porta”

            “En Aragón somos gente honrada y honesta”, afirma Jorge Español. A pesar de ser un proceso largo y duro,  Jorge piensa llegar hasta el final: “es algo que si volviese atrás lo volvería a hacer”. Cuando en el 2012 el Tribunal Constitucional dio la razón a Cataluña, el Gobierno de Aragón dio por finiquitado el proceso dando por perdido tanto el asunto de las 113 piezas de Barbastro como el de las piezas vendidas de Sijena, y así los Servicios Jurídicos del Gobierno de Aragón lo ratificaron en una reunión dando carpetazo al caso. Jorge cogió las riendas del proceso y abrió nuevas vías para la resolución del litigio, convenciendo al Gobierno de Aragón de que había que impugnar la legalidad de las ventas de las obras de Sijena ante los tribunales civiles en atención a la jurisprudencia que encontró y no perdiendo nunca de vista que era un monumento nacional que no se podía vaciar de su tesoro artístico ni menos dividirse. El monasterio de Santa María de Sijena es monumento nacional desde 1923 y como tal es indivisible y toda venta privada de cualquiera de sus bienes debe reputarse ilegal, la clave del proceso ha sido la indivisibilidad del conjunto. El proceso ha supuesto una proeza y para Jorge ha sido un esfuerzo titánico, renunciando a parte de su vida profesional y personal, incluso llegó a tener un accidente de coche cuando se desplazaba a Villanueva de Sijena. En su opinión, Cataluña nos ha engañado y ninguneado y, Aragón, ha mostrado un complejo de inferioridad del que ahora vamos desprendiéndonos.

            Jorge aportó argumentos para anular las ventas de 1983 y 1992 del tesoro artístico del Monasterio de Sijena y se consiguió una Sentencia favorable por parte del Juzgado nº 1 de Huesca, algo que Cataluña no habría imaginado ni en el peor de sus sueños; después de todo, un abogado aragonés se ha enfrentado contra una potente administración con sus recursos y servicios jurídicos propios. A Jorge ninguna institución le ha apoyado económicamente. El convencimiento de restituir la integridad del monasterio sijenese abrió un segundo litigio en el Juzgado nº 2 de Huesca sobre las pinturas murales de la sala capitular. Las pinturas murales fueron arrancadas en 1936 en plena guerra civil y depositadas en Cataluña. Tras años de litigio, el Juzgado nº 2 de Huesca dictó Sentencia favorable y en noviembre del 2016 ordenó al Museo Nacional de Arte de Cataluña devolver las pinturas murales al Real Monasterio de Santa María de Sijena, sentencia que aún no han cumplido.

            Durante la tertulia de Sariñena, Jorge contagió a los presentes su amor por el Real Monasterio de Santa María de Sijena. Nos descubrió su gran capacidad oratoria, explicando la fundación e historia del monasterio sijenense. Un monasterio con simbología relacionada con Jerusalén y que en su esencia fue fundado en 1188 para ser la nueva Jerusalén tras caer esta en manos del caudillo musulmán Saladino un año antes. El monasterio albergó dos hospitales, notaría (el padre de Miguel Servet fue el notario del Monasterio), albañiles, labradores, ebanistas, etc… era como una pequeña ciudad muy ligada a los pueblos de Villanueva de Sijena y de Sena. El Real Monasterio de Sijena fue el primer Archivo de la Corona de Aragón hasta que el Rey Jaime II lo trasladó a Barcelona donde actualmente está y, es además, Panteón Real donde está enterrado el Rey Pedro II de Aragón y su madre la Reina Doña Sancha de Castilla. Afortunadamente existe una gran documentación sobre el monasterio: pinturas y fotografías que nos reconstruyen el extraordinario monasterio que llegó a ser. Una historia impresionante completamente ligada a su fundadora del Monasterio de Sijena, la reina Doña Sancha de Castilla, una cultísima reina consorte castellana casada con el Rey Alfonso II de Aragón, cuya figura está llena de misterio tras la profanación de su cadáver tras el incendio del monasterio en 1936, pero que posiblemente se encuentre enterrada en un lugar desconocido del cementerio de la vecina localidad de Sena.

            Se va acercando el final del proceso y a Jorge le va quedando un profundo sentimiento de alegría y satisfacción: “Se ha creado un importante precedente sobre la indivisibilidad de los monumentos nacionales y su venta para su íntegra preservación”. Quedan por escribir los últimos capítulos de un largo litigio que ha enfrentado a territorios hermanos. Pero conscientes y convencidos, tal y como afirma Jorge Español Fumanal, que las pinturas de Sijena deben de estar en su lugar, en el Real Monasterio de Santa maría de Sijena.

                   Todo nuestro reconocimiento a Jorge Español Fumanal y nuestro agradecimiento  por su compromiso, lucha y defensa de nuestro patrimonio. ¡Gracias Jorge!

 

Apuntes etnográficos de la villa de Sariñena III


Apuntes etnográficos de la villa de Sariñena III

Sariñena, como pueblo rural y agrícola, se componía de algunas  casas dispersas fuera de la población. Principalmente eran las masadas en el campo, ande las familias pasaban varios días realizando las fainas propias del campo, arando con animales, segando…, solamente volvían p´al pueblo los sábados por la noche pa guardar la fiesta del domingo. Se recuerdan las torres, casas de campo, y así llamau el camino de las torres hacia las dembas u güertas. Las masadas son las casetas en el monte, a la masada de la Diega se llegaba por los cipreses de la carretera de Huesca (Cipreses de Gascón) dirección hacia el río Alcanadre, y se comenta que aún se conserva en pie. También se recuerdan la casa Bautista, que s´alcontraba por la Laguna, y en los terrenos de los Torres estaban las masías de los jornaleros, la masada el Cantero y la masada el Zagal.

Ande aura s´alncuentra la sucursal de la caixa, antes estuvo el Banco Central, el Hispano Americano y el taller del de Enrique y Ana, al lau estaba la ferretería de Ballarín, en el cruce “de siempre” que s´ha llamau durante muchos años el cruce de Sobella, por la droguería del mismo nombre. Allí se alcontraba una fuente, al igual qu´en la calle Goya, que aún existe y otra en las antiguas escuelas (ahora casino nuevo), por el muro a la altura de casa Trallero y el almacén de Frechinacha. En la plaza de la iglesia, en el centro, había una columna de granito que era una fuente. La plaza entonces se dividía en dos partes a diferentes alturas, ande s´alncontraba un muro de poco más d´un metro. Por ultimo se recuerda la “fontaneta del Juez” que se ubicaba en la aura conocida calle de la OCA.

El lavadero principal y que más antiguo se recuerda s´alcontraba en la parte alta del pueblo, cerca de la laguna. Exactamente estaba en dirección hacía la laguna, desde el cruce del centro medico y la palanca de Ariste. L´acequia Valdera pasa por allí, hacía un sifón y salía l´agua p´al lavadero. Cada barrio tenía su sitio pa lavar. Se recuerda que algunas criadas bajaban a lavar p´al río, cantaban mucho y sufrían por el frío, y apuraban mucho el jabón para poder quedarse un poquer pa casa. La colada s´hacia con ceniza, el jabón era de pieza. Se ponía un caldero con agua hirviendo, se metían las sabanas de cañamo y después con la ceniza y la ropa se s´hacia un saco y s´enjabonaban. El agua sobrante se usaba pa fregar.

Con los posos del aceite, “morgas” desechos del cerdo y la sosa se hacía el jabón.  La “enzundía” es el sebo del tozino, antiguamente s´hacía un plato de “patatas con enzundía”.

Continará…

Publicau en “ Os Monegros el 9 de julio del 2012.

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Apuntes etnográficos de la Villa de Sariñena


Apuntes etnográficos de la Villa de Sariñena

En las antiguas tablas del geógrafo griego Ptolomeo se cita el antiguo nombre de Succosa, una antigua población Ilergeta que algunos autores han ubicado en la actual Sariñena. La “Geographia de Ptolomeo durante muchos años fue la gran obra de la geografía y la cartografía, tanto que al principio del siglo XVI el Monegrino Miguel Servet trabajó en la reedición y corrección del mismo libro del genio alejandrino. La historia no deja ser un misterio donde adentrarse, es siempre ir descubriendo y aprendiendo. En los nuevos artículos, que iremos publicando, indagaremos especialmente en la etnografía de Sariñena, en parte de nuestra historia y nuestro patrimonio cultural.

La toponimia nos remonta al origen de Sariñena a la época de los íberos, en la  voz Iberovasca tza-ara-agan-en-na (Saragnena) que significa “la que tiene más cantidad de tierras de cultivo de panizo”. La palabra panizo antiguamente daba el nombre al cereal mijo, de grano parecido al del maíz (Bienvenido Mascaray, Toponimia Altoaragonesa). Con el nombre de “matapanizos” ha sido conocido el Alcanadre, río cuya presencia favoreció el asentamiento de diferentes poblados. Hay constatados yacimientos en los parajes del campo de tiro de Sariñena y la ermita de Santiago, y que junto al yacimiento de Pedro el viejo de Cajal corresponden a la edad del bronce (2250-1900 a.c.). El yacimiento del Tozal Redondo de la Codera y el Monte alto en Sariñena son atribuidos a la edad del Bronce medio (1900-1500 a.c.) y del final del Bronce (1500-1000 a.c.) está datado el poblado El Carcelario. Mataliebres corresponde al mundo hallstático, periodo de transición de la edad del bronce a la edad del hierro; mientras el Tozal del Moro es un poblado indígena prerromano.

“La ermita de Santiago se encuentra en un ramal del camino de peregrinación a Santiago de Compostela, heredero de un antiguo camino romano que atravesaba el río Alcanadre, en un montículo sobre la ermita de Santiago se encontró una cerámica llamada terra sigillata con una frita rija coralina”.

Los íberos, los romanos, los visigodos, los árabes y la conquista católica han forjado la historia, los cimientos de nuestra civilización. Sin duda “Salvador Sarinianus”, del historiador sariñenense Arturo Morera, es un libro extraordinariamente indispensable para comprender nuestra historia.

En el diccionario geográfico-estadístico-histórico de Madoz encontramos una reseña a la villa de Sariñena de 1845. Define a Sariñena como el lugar de la provincia de Huesca donde existía un hospital de caridad, tres escuelas: una de gramática, otra de primeras letras para niños y la otra de niñas. La iglesia parroquial de San Salvador se encuentra al lado del extinguido convento de San Francisco, y también había un convento de monjas de la clase de priorato. La villa estaba compuesta por 300 casas, 4 plazas y 3 fuentes. La producción era de trigo, vino, aceite, algunas legumbres, frutos y pastos, había 2.500 cabezas de ganado lanar, de cría y alguno de vacuno. En el monte abundaba la caza  de perdices y liebres. También se hacía cosecha de seda. Se celebraban dos feria anuales, una el 1.º de carnaval y otra el domingo de Ramos, se vende en ellas, principalmente, toda clase de caballerías mayores y menores. En el Alcanadre había un puente de madera de 4 arcos y 24 palmos de elevación, las aguas del río servían para el riego de la villa, tomándose al cuarto de legua sobre los puentes llamados del rey. Tres eran las acequias madres, cuyo riego termina á ¾ de leg. de la población, impulsando además las máquinas de un batán, un molino harinero y otro de aceite. A una hога del pueblo se encuentra el convento de la cartuja.

Información obtenida a raíz de un curso de iniciación a la etnografía de Los Monegros, impartida por el gran etnólogo y escritor oscense Manuel Benito Moliner y las encuestas realizadas en el el 2011 en la localidad de Sariñena bajo la dirección de Ana Otal. 

Publicau en “ Os Monegros el 20 de marzo del 2012.

Real Monasterio de Santa María de Sigena


Real Monasterio de Santa María de Sigena

                                              * Foto: Monasterio de Sigena

En el siglo XII Doña Sancha, reina consorte de Alfonso II de Aragón, en un lugar de Monegros, cerca del soto del río Alcanadre, entre los desaparecidos poblados de Sixena y Urgellet, eligió el emplazamiento del cenobio de Santa María de Sigena, que mandó construir en el año 1183. El lugar era una antigua laguna donde supuestamente se habría aparecido la virgen La laguna tuvo que ser drenada para la construcción del monasterio. Destinado a las religiosas procedentes de los grandes linajes aragoneses, fue fundado el 23 de abril de 1188 con monjas de la Orden de Malta, también conocida como “Orden del Hospital” u “Orden de  San Juan de Jerusalén”.

“El sitio donde está fundada esta real casa es melancólico y mal sano; en cuyas circunstancias se apoya la razón de permitir á las señoras que salgan á pasear por los alrededores hasta la distancia de una hora; á sus casas nativas por un año, y á los baños cuando el estado de su salud lo exige.” (Madoz)

La orden de religiosas fue eximida del decreto de clausura establecido por el concilio de Trento y lucharon entre los s. XIV y XV para no estar bajo la jurisdicción del castellán de Amposta, a quien por ubicación geográfica le debían obediencia como su superior dentro de la Orden de Malta. El monasterio fue importante en Aragón, albergó el Panteón Real y el archivo de la Corona de Aragón. La iglesia es románica del siglo XII y con otras dependencias, antiguamente, el monasterio llegó a construir un importante conjunto medieval. El padre de Miguel Servet, Antón Serveto, fue durante el primer tercio del siglo XVI notario del monasterio.

Pero los años de esplendor acabaron con la entronización de los Trastámaras en la Corona de Aragón, posteriormente, el monasterio fue saqueado en la guerra de la Independencia contra los franceses, a principios del s. XIX, lo que aceleró su periodo de decadencia. En 1843 es afectado por la desamortización, aunque posteriormente es recuperado por la Orden. Tras la I república, con la restauración Borbónica (1874-1931), los años de las abundantes aportaciones económicas, por parte de la nobleza aragonesa, son sólo un recuerdo lejano pasando a sobrevivir el monasterio de limosnas y pequeñas donaciones.

 

* Acuarela de Valentín Carderera de la sala capitular.

Con la Guerra Civil el monasterio es quemado y saqueado, y gran parte queda destruido. El Panteón Real también fue profanado. Después del incendio numerosas obras fueron sustraídas y trasladadas a Barcelona, de donde nunca han regresado. Es entre los años 1992 y 1994 cuando el gobierno de Cataluña adquirió obras de arte del monasterio sin que el gobierno de Aragón pudiese ejercer su derecho de tanteo y retracto. Un litigio pendiente de resolución que se alarga en el tiempo, al igual que el planteado desde 1995 tras la disgregación de las parroquias aragonesas del obispado de Lérida, donde quedaron retenidas muchas de sus obras de arte.

Se ha llevado acabo una restauración parcial del conjunto monástico, aunque aún queda mucho por hacer, por rehabilitar, por luchar y por defender. Un patrimonio tan revindicado como el monasterio de Sigena se encuentra lejos de recuperar su esplendor, una aspiración revindicada con fuerza por el Instituto de Estudios Sijenenses “Miguel Servet” (Michael Servetus Institute) y muchos ciudadanos;… y los bienes religiosos reclamados sin volver, en unos litigios que se eternizan. Indudablemente, aún queda también mucho por escribir…

Publicau en “ Os Monegros el 31 de enero del 2012.

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El Instituto de estudios Sijenenses “Miguel Servet”


El Instituto de estudios Sijenenses “Miguel Servet”

Casa natal de Miguel Servet

Instituto de Estudios Sijenenses “Miguel Servet”

      En la conmemoración de los quinientos años del nacimiento del ilustre Miguel Servet es oportuno reconocer y valorar el trabajo desarrollado por el Instituto de Estudios Sijenenses “Miguel Servet” (Michael Servet Institute). Una institución ubicada en la Casa Natal de Miguel Servet en Villanueva de Sijena que desde hace más de treinta años lleva desarrollando la labor de fomentar el estudio de la obra, la vida y el gran legado universal del teólogo, humanista, intelectual y científico villanovense y sijenense Miguel Servet.

      El Instituto fue creado en 1976 por quien por un tiempo fue secretario de la localidad de Villanueva de Sijena D. Julio Arribas Salaberri y posteriormente interventor de la Diputación de Lérida. Un intelectual que también desarrollo su labor de investigador en el Instituto de Estudios Ilerdenses. Julio Arribas aplicó métodos  científicos al estudio de Miguel Servet y marcó la clara vocación internacional de la institución con estas palabras: “Trato de aglutinar a todos los servetistas del mundo alrededor de este ente aragonesista”. También luchó activamente contra el abandono del Real Monasterio de Sijena, cuya restauración sigue siendo otra asignatura pendiente. Murió en 1984 y se encuentra enterrado en la localidad monegrina de Huerto.

   Aún quedan muchos pasos que dar en la defensa de nuestro patrimonio, la larga lucha por la devolución de los bienes, una mayor conciencia por parte de las diversas instituciones para homenajear adecuadamente la extraordinaria figura de Miguel Servet en sus quinientos años de su nacimiento, o la reivindicación  ante el estado inminentemente ruinoso del Monasterio monegrino de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes. Indudablemente el Instituto de Estudios Sijenenses “Miguel Servet” es un pilar fundamental en nuestra sociedad monegrina y aragonesa, de nuestra historia y patrimonio, por ser una institución forjada en valores humanos y de dignidad, de trabajo firme e incesante que “a base de buen labrar, güenas cosechas se van recogiendo”.

     El Instituto consta de unos 215 consejeros que difunden la inmortal persona de Miguel Servet y que se reúnen al menos dos veces al año en Villanueva de Sijena para honrar la memoria de Miguel Servet, quien murió en la hoguera en Ginebra un 27 de octubre de 1553.

   Sergio baches Opi es el actual Promotor General del Instituto. Abogado ejerciente, compagina su profesión con la dirección del Instituto. Posee una sana admiración hacia Miguel Servet y la transmite cuando te acercas a la sede del Instituto, en sus escritos, entrevistas, o cuando le escuchas hablar en conferencias o actos, muy especialmente en la celebración de los quinientos años del nacimiento, aunque lamenta que la conmemoración pase algo desapercibida. Recientemente ha escrito una obra de teatro sobre la vida de Miguel Servet, haciendo mayor hincapié en el proceso que le condenó a muerte por defender sus ideales y su libertad de opinión. Una obra que aguardamos inquietamente su merecido estreno.

“Ni con estos, ni con aquellos estoy conforme ni disiento en todo. Todos tienen parte de verdad y parte de error, y cada cual descubre el error en otro sin ver el suyo.” (Servet)

Publicau en “ Os Monegros el 23 de Noviembre del 2011.

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Miguel Servet, 27 de octubre.

Miguel Servet, 27 de Octubre


Miguel Servet, 27 de Octubre

* Ilustración de José Luis Cano [Ver blog]

(Miguel Servet es conducido a la hoguera por Farel)

Hace quinientos años nació en Villanueva de Sigena Miguel Servet, a orillas del río Alcanadre, un 29 de septiembre de 1511. El villanovano, el Monegrino, el aragonés universal que en el siglo XVI se enfrento con la jerarquía de la iglesia y el reformista Juan Calvino, murió por defender sus ideas y fue un ejemplo de lucha por la libertad de expresión.

Servet fue una gran figura, un gran intelectual y humanista de su época, un personaje que transciende a nuestros días. Un sabio tenaz, leal y fiel a sus ideas; un medico de pobres y descubridor de la circulación menor de la sangre.

A pesar de su heterodoxia religiosa fue un cristiano profundamente devoto.  Fue más grande que el mundo, avanzó rápido, giro más que la tierra y que los hombres y  fue condenado a morir quemado en una hoguera en Ginebra.

“El 27 de octubre de 1553 un hombre desarrapado, con el jubón comido por los piojos y barba de varias semanas camina renqueante y cansino escoltado por un escuadrón de arqueros por las calles de Ginebra. Su mirada apagada revela una mezcla de desconcierto, abandono y alienación. La triste comitiva llega a la colina de Champel. Allí los alguaciles llevan a nuestro personaje a una estaca de madera rodeada de haces de leña todavía verdes y le colocan una corona de paja y follaje rociada de azufre. Luego sujetan su cuerpo a la estaca con una cadena de hierro, le colocan uno de sus libros, la Christianismi Restitutio, en sus brazos y atan su cuerpo fuertemente con una cuerda gruesa.

El verdugo atiza el fuego en su rostro y el reo da un alarido que horroriza a la multitud. El suplicio se prolonga largo tiempo, al ser leña verde la utilizada para consumar el sacrificio. Algunos asistentes al horrendo espectáculo arrojan leña seca a la pira para mitigar el sufrimiento del reo. Dando un gemido espantoso, el condenado expira no sin antes decir: ¡oh Jesús, hijo del Eterno Dios, ten compasión de mi! y pasada media hora,fallece.”

* Relato de un testigo de la muerte de Miguel Servet

Fueron varios los teólogos de su época que pidieron a Servet que se retractara de sus doctrinas, pero él no rebló y un 27 de octubre de 1553 ardió sentenciado a morir en la hoguera.

El teólogo y humanista francés Sébastien Châteillon escribió tras la ejecución de Servet “Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre”. Se abrió el camino a la libertad de conciencia que en 1789 fue recogida en la declaración universal de los derechos del hombre.

La ignorancia

ha llegado ha quemar la sabiduría

ha consumido las ideas

ha hecho arder la inteligencia.

Discrepo, luego el poder arremete

¡retracto al heterodoxo!

o ¡condena al impío!

la hoguera está ardiente.

Atado

con su libro abrazado

quemado su pensamiento

y su último aliento.

Pero su historia

puede más que la ignorancia,

es la grandeza de la esperanza,

eterna es la libertad que no te han arrebatado

es la esencia que no se ha quemado

ha perdurado, es conciencia

de Servet obra y vida.

Publicau en “ Os Monegros el 27 de octubre del 2011.

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Miguel Servet de Villanueva de sigena.

Soneto a Serveto.

Miguel Serveto.

Villanueva de Sigena


Villanueva de Sigena

*Foto: Monte de Villanueva de Sijena.

Del blog “Brokei”.

Madoz

Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 

1845-1850

l. con ayunt. en la prov. Huesca (12 horas), part. jud. de Sariñéna (4), aud. terr. y c. g. de Zaragoza, dióc. de Lérida (14) SIT. en una pequeña colina, próximo á la orilla izquierda del r. Alcanadre, con buena ventilación y CLIMA sano y afecto á fiebres intermitentes. Tiene 124 CASAS; una escuela de instrucción primaria dotada con 2,200 rs. vn., concurrida por 40 alumnos; un pósito cuyos fondos se hallan en especie; una igl. parr. (San Salvador) servida por un cura de ingreso, de patronato de la priora del monast, de Sigena; este se halla sit, en el término del pueblo, perteneció á la orden de San Juan de Jerusalén; se cree fue fundado en el año 1111 por el rey Don Alonso II de Aragón; en el día no tiene comunidad porque fue mandada suprimir, en cuya época constaba de 26 religiosas de coro y 12 de obediencia; el edificio se conserva en igual estado al que tenia cuando lo ocupaba la comunidad, á cuyo ant. señ. correspondió esta pobl; el cementerio se encuentra fuera de esta en paraje ventilado. El término confina N. Alcolea del Cinca; E. Ontiñena; S. Peñalba, y O. Sena de Sigena; en él existen varias casas de campo. El TERRENO participa de llano y monte, poco roturado por su mala calidad; contiene un bosque arbolado de pinos y mata baja; le fertiliza el mencionado r., sobre el cual hay un puente de 4 arcos de piedra. Los CAMINOS son de rueda y de herradura conducen á Fraga, Huesca y Cataluña y á los pueblos de la comarca, PROD. trigo, maíz, poco aceite, patatas, frutas y hortalizas; cría ganado lanar y cabrío, caza de conejos, perdices, liebres, lobos, zorras y algún ciervo, IND. tejidos de lienzos ordinarios para consumo del país, COMERCIO exportación de granos á Cataluña, é importación de algunos art. que faltan, POBL. 42 vec., 260 alm. RIQUEZA IMP. 55,926 rs. CONTR. 7,484.

Publicau en “ Os Monegros el 20 de octubre del 2011.

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Miguel Servet de Villanueva de Sijena.

Real Monasterio de Sigena

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Real Monasterio de Sigena


Real Monasterio de Sigena

 *Foto: Acuarela de la sala capitular.

Madoz

Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 

1845-1850

real monast. en la prov. de Huesca, part jud. de Sariñena, dióc. de Lérida, SIT. en la hondonada ó valle que forma el r. Alcanadre á 300 pasos N. de su orilla izquierda y á 1/4 de hora O. de Villanueva. El sitio donde está fundada esta real casa es melancólico y mal sano; en cuyas circunstancias se apoya la razón de permitir á las señoras que salgan á pasear por los alrededores hasta la dist. de una hora; á sus casas nativas por un año, y á los baños cuando el estado de su salud lo exige. Así, cuando el concilio de Trento decretó ó mas bien restableció en su vigor la clausura para todos los conv. de mujeres, el de Sijena, fundándose especialmente en la insalubridad del clima, sostuvo una larga y vivísima lucha con los ob. de Lérida y los castellanos de Amposta, como priores de la orden de San Juan en la corona de Aragón, é impetró del Pontífice la exención de clausura, que aun conserva. Con no menos constancia había contrarrestado durante los siglos XIV y XV la pretensión de los mismos castellanos, de ponerla bajo su jurisdicción, lo cual evitaron las religiosas, sometiéndose directamente á la autoridad del gran maestre de Malta. El primer edificio que se construyó en tiempo de Doña Sancha, reina de Aragón, esposa de Alfonso II hacia el año 1181, es un cuadrilongo, en cuyo centro hay un patio descubierto adonde dan las puertas y locutorios de las señoras. Este edificio ó sea el monast. ant. se halla como oculto y estrechado entre las nuevas construcciones hechas por las mismas religiosas para su habitación y á su gusto y expensas, faltando á su exterior aquel conjunto uniforme y grandioso que aparece en las fáb. destinadas á la vida de comunidad, en que la institución lo es todo y el individuo nada. Y sin embargo, cuadra mejor á la vista esta falta de plan y concierto, que si un arquitecto del siglo pasado se hubiera propuesto reedificarle en regla, convirtiéndolo en un cuadro monótono. Siquiera ahora el rojo color de sus paredes, las torrecillas que lo flanquean, los fuertes y salientes estribos que lo aguantan, y el mismo desorden é irregularidad de las ventanas le prestan de lejos una ilusión de antigüedad. Siquiera al buscar la entrada del monast., el artista algo burlado en sus esperanzas, se detiene de pronto ante el ant. ápside de la iglesia, que asoma por fuera de la moderna envoltura, y le contempla en su esbelta convexidad, flanqueado por otro mas pequeño, con el cual formaría antes colateral el cuerpo cuadrado que corresponde al moderno panteón de las religiosas, manifestando que á cada lado de la capilla mayor existieron otras dos semicirculares aunque menos profundas, de cuyas laboreadas ménsulas cuelgan festones de yerba; en el centro de cada uno se ve una ventana bizantina como para ostentar el grueso del muro. Después de pasado el dintel de la puerta á la der. del primer patio corre á lo largo la fachada lateral del templo flanqueaos por robustos machones, adornada con ventanas bizantinas y sostenida su cornisa por esculpidas ménsulas de adornos y formas caprichosas. A un lado está la única puerta del templo, obra de la edad media; 13 arcos cilíndricos, disminuyendo en gradación, apoyados en otras tantas columnas a cada lado, sin contar otros mas pequeños y menos salientes, y las angulares aristas que entre arco y arco asoman, forman una ancha bóveda semicircular, que con luz mas opaca y con vista menos perspicaz imitaría el efecto óptico de una larga galería vista de frente, y en cuyo fondo se abriera la puerta. Todo respira una sencillez que raya en rudeza; las columnas están sin base y apoyadas sobre un ancho banco de piedra, y la mitad de ellas interpoladas con las otras, sin capiteles, riqueza principal del género bizantino. Formando ángulo con la portada, se eleva un antiguo y bajo campanario, al parecer no concluido, al pie del cual se ve un tosco nicho can una grande y maciza urna sostenida por cuatro pilares. Ningún resto de adorno ni de inscripción se observa en aquella mole cuadrilonga; pero la tradición dice que allí descansa Rodrigo de Lizana, muerto en Muret con su rey Pedro II; su piadosa hermana Osenda, priora entonces del monast., ya que no pudo enterrarle en la misma iglesia, privilegio en aquel tiempo rarísima vez concedido, le levantó un sepulcro a la entrada. Otra tumba igual existía enfrente, que destruyeron en 1809 los franceses, y otras habrían ya desaparecido, si es cierto lo consignado en la historia., de que todos los caballeros fenecidos en torno do Pedro II en aquella infeliz jornada, ocupaban después de muertos el atrio cono una guardia de honor, y debieron al hijo ó nieto de su rey honrosas sepulturas que suponen contemporáneas de la portada. La iglesia de este monast., que es severa y de gusto bizantino, se encuentra hoy blanqueada y casi enteramente disfrazada; aunque dividida de su parte inferior, que ocupa el coro cerrado de las religiosas, en su ancho crucero y sencilla cúpula, no deja de respirar cierta grandiosidad, por sus pilastras, cornisas y pesados capiteles con que la revistieron osados reformadores. Fastuosas inscripciones sepulcrales alfombran el pavimento y las gradas del presbiterio. Un monumento barroco se presenta desde luego sobre la der. en el crucero, cuya historia es mas interesante que su arquitectura. Allí yacen las dos hermanas Olivon, ambas prioras, promediando el siglo XVI.

Monasterio de Sigena

* Monasterio de Sijena.

Encima de este sepulcro cuelgan en derredor algunos retablos sobre fondo dorado, que representan á los apóstoles, y que formarían parte del altar primitivo. Una antiquísima pila recuerda allí mismo los tiempos en que Sijena servia de parr. á los dependientes del monast. Dos arcos rebajados ocupan el frente de este brazo der. del crucero el uno sirviendo de nicho de un sepulcro sin inscripción, y el otro dando paso á la oscura capilla de la Trinidad, fundación de una condesa y fáb. de un moro en el siglo XIV. Tres sepulcros de madera puestos en alto es lo único que registra el curioso á la luz de una vela; flores doradas los esmaltan; blasones de familia los distinguen; hermosas efigies pintadas en su tapa de ataúd eternizan las facciones de aquel polvo antes animado. El de en medio entreabierto deja ver los huesos y las ropas de la fundadora, la condesa de Barcelós, la viuda de D. Pedro de Portugal mas arriba citada; la belleza de su retrato es portentosa; sus galas manifiestan que no profesó, sino que se retiró simplemente al monasterio, y sus apellidos de Giménez Cornel manifiestan haber sido de origen aragonés; los dos sepulcros de cada lado ofrecen una efigie de religiosa. En forma, colocación, adornos y belleza de las efigies son muy semejantes á los ya descritos, los dos sepulcros del brazo izquierda del crucero, de los cuales el uno contiene los restos de una priora de la ilustre familia de Erill; el otro los de una simple religiosa, pero vástago de la desgraciada estirpe de los condes de Urgel. En el frente de este brazo del crucero se abre un grueso arco de medio punto, desnudo de adornos y molduras, sostenido á cada lado por dos columnas bizantinas de lisos capiteles, é introduce á la capilla llamada de la Parroquia ó de San Pedro, aunque el altar colocado á la der., y que es de los últimos tiempos del gótico, pertenezca á la Virgen de los Dolores, y el santo titular no ocupe allí sino un lugar muy subalterno. Su bóveda de aljibe y el espesor de los muros dan á aquella capilla, ó por mejor decir panteón, una apariencia de subterráneo, del cual no desdeciría la opaca luz de las ventanas bizantinas, que se estrechan hacia afuera hasta llegar á ser rendijas, si no penetrara harto copiosamente por una de ellas, que desmochada de intento, presenta una extraña y casi arábiga figura. Los bancos, que corriendo alrededor le dan una apariencia de coro, reúnen en ciertos aniversarios á las religiosas, que ruegan por los regios difuntos allí sepultados. Las toscas urnas ocupan en toda su extensión los nichos formados por un arco algo rebajado y sin más adornos que las sencillas molduras que los coronan apoyadas en pequeños y lisos capitales que les sirven de adorno y de remate. La grosera pintura con que se han embadurnado los arcos hacen casi imposible leer las ant. inscripciones pintadas en ellos, únicas á que se lió al parecer la memoria de aquellos personajes. Sin embargo, aquella madre en medio de sus tres hijos y el recuerdo de su tan distinta historia, presta á aquel sombrío recinto, á mas de la veneración á la antigüedad, el interés de un cuadro de familia. Ocupa el primer nicho á la izquierda Dulce, que unió casi la cuna con el sepulcro; su madre ofreció á Dios la virginidad de su hija predilecta; pero Dios le exigió el sacrificio de su vida, llamándola á si á los 11 años de su edad y á los nueve meses de religiosa. El sepulcro inmediato tiene la inscripción borrada, si bien en una memoria ant. sobre los hechos de Doña Sancha se dice que fue «sepultada la condesa Leonor al lado de Sor Dulce.» En el nicho de enfrente yace el rey D. Pedro II, muerto en el cerco del cast. de Muret; y en el último nicho mas cercano al altar, la fundadora, que murió 6 años después que la condesa de Tolosa y 5 antes que el rey D. Pedro. No siempre aquel sepulcro estuvo, como en el día, desnudo de toda memoria y distinción; dos siglos hace que se veían aun pintadas en él, desde los tiempos de la priora Doña Oseada de Lizana, la efigie de la fundadora y los pasajes de su vida, y su alma llevada por dos ángeles al cielo; si el tiempo y los indiscretos embadurnamientos han hecho desaparecer aquellas antiquísimas pinturas, no es que haya dejado de ser el sepulcro uno de los mas preciosos tesoros para las religiosas, altar de oraciones y estímulo de virtudes.

Después de la tumba de la fundadora, y cruzando las grandes puertas que cierran el coro situado al nivel de la iglesia y á los pies de su nave principal, se venera en un altarcito lateral á la antiquísima Virgen de Sijena, pequeña efigie ennegrecida por los siglos, que trocó su humilde altar de parr. por una morada regia, y sus aldeanos adoradores por monarcas y princesas; viendo pasar inmóvil desde allí durante tantas generaciones á la flor de la nobleza de Aragón, consagrada á su servicio. Solemne y majestuosa liturgia hizo su asiento en aquel coro. La armonía y gravedad en el canto, el número de cantoras, los sobrepellices de ricas y delicadas telas, los grandes cetros de plata que empuñan al entonar los himnos y salmos, la solemnidad en cantar los Evangelios, la majestad en ofrecer incienso al Altísimo, son tradiciones y ceremonias dignas de una metrópoli venerable.

Portada del monasterio de Sigena con sus trece arcos.

* Portada del monasterio de Sijena con sus trece arcos.

Reálzalas, y no poco, el hábito de las que ocupan á uno y otro estrenáosla sillería; hábito, que á la modestia y sencillez religiosa, reúne la elegancia cortesana; una especie de concha sujeta sobre la frente la blanca y ahuecada toca; desciende hasta la mitad del cuerpo un justillo negro ajustado á la cintura, prendido con una cruz sobre el pecho, y bastante entreabierto para dejar ver la bien plegada camisa; negra es la túnica y negro el manto que en los actos solemnes revisten, y qué bajando en graciosos pliegues de sus espaldas y de sus brazos hasta arrastrar por el suelo en forma de cola, ostenta sobre el hombro la blanca cruz de Malta.

Un tall, que reemplaza á la cruz, es lo único que distingue á las religiosas conversas, llamadas con este motivo medias cruces, cuya cuna ya que no aristocrática, suele pertenecer á una honrada medianía. Un traje no menos lindo, pero más apropiado á su edad y candor, usaban las niñas educandas ó escolaras, que crecían dentro de aquel santo recinto, para acostumbrarse desde muy temprano á la soledad, ó para fortalecerse contra los peligros del mundo en que iban á brillar. Sin embargo, el edificio dista mucho de la elegancia de sus moradoras; las habitaciones son espaciosas, pero faltas de adorno y de risueño aspecto; el claustro, aunque bizantino, se ve desfigurado por las capillas construidas posteriormente alrededor, cerrado con claraboyas, y por fuera revestido de ladrillos, cuyos arcos dejan ver los ant. de piedra, tan sencillos y hasta rudos como todo lo restante. La única pieza notable es la capitular, rica en pinturas y en adornos, que por su construcción y artesonado pertenece al siglo XVI, no menos que la portada y el techo plateresco de la capilla de mármol, situado á un extremo de ella, en la cual se venera á Jesucristo en el sepulcro con la Virgen y sus compañeras.

Publicau en “ Os Monegros el 13 de octubre del 2011.

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Miguel Servet de Villanueva de Sijena


Miguel Servet de Villanueva de Sijena

V Centenario de su nacimiento

En una laguna, cercana a la orilla del Alcanadre, entre los antiguos lugares de Sixena y Urgellet,  es ande en 1183 se inició la construcción del Real Monasterio de Religiosas Hospitalarias de Santa María de Sijena. Es la  Reina doña Sancha, esposa de Alfonso II, quién impulsó y costeó el monasterio que llegó a albergar el Panteón Real y el Archivo de la Corona d´Aragón.

Por decisión de la Reina Doña Sancha los dos lugares s´agruparon en uno nuevo que fue llamau “Villanueva”.   En la conferencia sobre Miguel Servet que impartió José Antonio Gascón  calificó a Servet como el “villanovano”, pues  el nuevo enclave poblacional durante siglos es conocido principalmente por el nombre de Villanueva, y solamente a veces aparece con el nombre completo “de Sijena”.  Aunque el padre de Miguel Servet, Antón Servet Meler, constó en sus escrituras notariales los nombres completos de “Villanoba de Sixena” o “Villanueva de Sixena”, y el primer documento ande  aparece el nombre completo de “Villanueva de Sijena” corresponde a 1346, del Rey Pedro el Ceremonioso.

En 1.170 cuando se concede la carta de población a los habitantes de Sariñena, por parte del rey Alfonso II el Casto, el nombre de “Xixena” aparece por primera vez  “.. .qui sunt ante Xixena”; en posteriores documentos aparece la denominación de “Xexena”.  En la toponimia histórica aragonesa  de Pascual Miguel Ballestín aparecen los nombres de  Sixena, Sexena, Sesxena, Xixena [año 1170] por Sijena y  Villanova, Villanovam, Villanueva, Villanoba [año 1193] por Villanueva.

Miguel Serveto y Conesa, alias “Revés” fue Villanovano y no Sijenense, al menos hasta que comenzó a escapar de la inquisición.  Miguel de apellido Serveto s´ha llegau a conocer con el apellido afrancesau de Servet, siendo la forma antigua la de Serveto. El apellido proviene de la localidad Sobrarbense del mismo nombre a quien Manuel Benito Moliner l´atribuye el origen al antropónimo “Serveto”, y que aparece en la toponimia histórica aragonesa como “Serbeto” en el año 1543.

El topónimo Sijena nos lleva en su significau a la lengua ibérica, la descripción que nos aporta Bienvenido MASCARAY de  Xixena es que proviene de xixi- que vale por “cenizas de hierbas quemadas” o “barrilla” (Salsola vermiculata), cuyas cenizas son ricas en carbonato de sosa, antiguamente utilizadas para la elaboración de jabones. El nombre común de la Salsola es Sisallo y en la toponimia de Villanueva de Sijena alcontramos un paraje conocido como “El Sisallar”.  El final de la composición de Xixena, típico Monegrino, es en -enna > ena, que como ya sabemos es “la que tiene más…”.  Concluyendo que Xixena (Sijena)significa “la que tiene más barrilla”.

Publicau en “ Os Monegros el 31 de julio del 2011.

Enlace Relacionaus:

Soneto a Serveto

Miguel Serveto

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Soneto a Serveto


Soneto a Serveto

–         Prendieron en Ginebra una fría hoguera:

cumplió condena el “impío” de Serveto

y Calvino dio el debate por muerto;

la ignorancia es ante la luz ceguera.

–         Ardieron las ideas, Serveto es libre,

cesó el latido de su corazón;

aunque sin calcinarse su razón,

en sus valores está no olvidarle.

–         Un penúltimo suspiro a Sijena

lugar monegrino, su monasterio,

su Alcanadre, ¡la belleza es eterna!.

 

–         Un último suspiro a su familia

¡quema tanto la lejana distancia!,

abrasa más que la ya hecha injusticia.

Publicau en “ Os Monegros el 30 de junio del 2011.

Enlace relacionau: Miguel Serveto.

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