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José María Cadenas Cancer


José María Cadenas Cancer nació en Lanaja en 1944. Su vida ha transcurrido trabajando en obra civil, en el manejo de maquinaria pesada muy vinculada a las grandes infraestructuras hidráulicas en el Alto Aragón, trabajos que también desarrolló en otras partes de España y en otro tipo de obras. Especialmente trabajó en la ejecución de túneles, que en la práctica respondía a un trabajo completamente minero, contribuyendo en construir una infraestructura hidráulica de gran envergadura que ha permitido el desarrollo de Los Monegros y hemos heredado gracias al trabajo y esfuerzo que él y otros realizaron.

Trabajar en el canal a José María le viene de familia, ya su padre fue obrero dinamitero en el Canal de Monegros, tanto en el túnel de Robres como en el túnel de Mascarata en Lanaja, a la altura del polideportivo, perforados antes de que se interrumpiesen las obras del canal con el estallido de la guerra en 1936. Pues la guerra detuvo unas obras que avanzaban rápidamente y que trajeron trabajo y prosperidad a una comarca, de Los Monegros, muy deprimida a principios del siglo XX.

Aquellas obras habían ido adelantadas, dando prioridad a las partes de mayor dificultad técnica como fueron los túneles, pero también los acueductos, de hecho, el acueducto de las Arcadas (Puyamicos) quedó casi completamente terminado a falta del tablero sobre el que se encajaría el cuerpo del canal. Incluso se comenzó a excavar la trinchera por la zona del almendrero de Escanero. La trinchera respondía, en obra e ingeniería, en el desmonte o corte profundo hecho en el terreno con taludes a ambos lados para construir vías de comunicación, como carreteras o líneas de tren y en este caso el canal.

Acueducto de las Arcadas a medio construir, sobre 1960. Macario Andreu Torralba, fotos antiguas de Lanaja y sus gentes.

De críos, José María y sus amigos iban a jugar al túnel de Mascarata y al acueducto de las Arcadas, rompiéndose más de un pantalón con los hierros que sobresalían del encofrado. El agua solamente llegó hasta poco más abajo del túnel de Robres, desde donde salía la acequia de la Parrala, una acequia que se realizó a pico y pala para llevar el agua a Lanaja. Así que, cuando no había agua en las balsas, iban a la acequia a coger agua para las casas de Lanaja. De la acequia de la Parrala salió después un ramal denominado M-37 que continúo hasta Lalueza. La Parrala quedó en desuso, pero aún se empleó un tramo a contrapendiente hasta “El Partidor”.

En 1956 las obras del canal son retomadas y su padre Guillermo Cadenas volvió a trabajar en el canal. Entre otros trabajos había estado como jornalero para casa Bastaras, pero su experiencia como dinamitero lo hicieron valer para su recontratación en las obras. De lo contento que se puso cuando cobró la primera semana, pidió permiso para salir antes del trabajo y poder llevar el salario a casa antes de que cerrasen las tiendas y poder comprar.

Para la perforación, cuenta José María, se abría una pequeña galería, llamado avance, a veces de hasta 10 metros, según el material a retirar se empleaba pequeñas cargas de dinamita o mediante martillos neumáticos movidos a través de grandes compresores que alimentaban por energía eléctrica desde el transformador construido para este fin. Una vez realizado el avance se procedía a colocar las cargas de dinamita y detonarlas. La detonación hacía caer sobre la galería la voladura que se procedía a retirar por medio de maquinaria, tarea que denominaban “sacar la pega” o “sacar la voladura”. Con palas la cargaban a mini-dumpers el material que extraían de los túneles. En 1963 se comienza a perforar el último túnel del tramo III, antes del acueducto de las Arcadas o de Puyamicos. Lo construye OSEPSA, Obras y Servicios Públicos, S.A. Para el encofrado trajeron un hormigón de Alemania, era un hormigón rápido y que al día siguiente se podía desencofrar y así se adelantaban las obras.

Mientras, José María trabajó para la construcción de pueblos de colonización, para Juan Fernández, hacía escaleras y baldosas, sobre todo mosaico en un taller en Lanaja, con dos prensas, hasta 1964, la empresa marchó a Barcelona y José María no quiso dejar Lanaja, y volvió a trabajar en el canal con OSEPSA. Se había sacado el carnet de conducir y en el canal comenzó a llevar un mini-dumper y allí también aprendió a llevar la pequeña cargadora que empleaban en el túnel. Con el mini-dumper tuvo un accidente, echando marcha atrás, el embrague falló y quedo atrapado contra la pared del túnel, perdió el sentido y quedo muy dolorido, pero no le realizaron nada más que una exploración médica en la que el facultativo dijo: -chaval si no has echao el bocadillo ya no lo echaras… -podría haber sido mortal-.

Es llamado a realizar el servicio militar, lo destinan a Pontoneros lo que le permite especializarse en la conducción y manejo de maquinaria pesada, aprendiendo a llevar todo tipo de maquinaria, bulldozers, Retroexcavadoras, cargadoras, grúas, se apunta a todo y hace muchos cursos en el destacamento de escuela práctica en el soto de la Almozara.

En uno de los permisos volvió al canal, entre el túnel de Mascarata y el siguiente túnel antes del acueducto de las Arcadas, por Puyamicos. Estuvo un mes y con lo que ganó se sacó el carnet de 1ª para llevar camiones. Estuvo de peón de los albañiles, tanto hormigonando como haciendo las juntas. Entre paño y paño de hormigón terminado ponían brea para sellar, eran las juntas de dilatación que impermeabilizaban con brea y que protegían con losas de hormigón, como ladrillos, que iban cubriendo la junta para la cual, cada paño, presentaba su ranura para su encaje. 

Después del servicio militar, José María enganchó con Eugenio Tortajada Martínez, empresario de maquinaria pesada y obra civil vinculado a Sariñena. Con Tortajada trabajó en la acequia de Pertusa, allí coincidió con Liborio Maestro Camón. Se acuerda perfectamente, empezó a trabajar allí el 22 de febrero de 1972, a los mandos de una Caterpillar cargadora, rebajando un cerro que quitaron completamente, el trabajo era ir hacer el embaste, ir allanando la base, para luego nivelar y perfilar o abrir la caja del canal o la acequia dependiendo de la sección de la misma, ya sea trapezoidal o rectangular y en sus dimensiones determinadas que van variando a lo largo del recorrido. Aunque no estuvo mucho, el trabajo allí iba bastante torcido, se habían complicados varios tramos.

Se fue a la renovación de la vía ferroviaria entre la línea de Lérida a Zaragoza, que además se estaba electrificando, sería por los años 1973 a 1974. Su trabajo fue el transporte de obreros, llevaba a una cuadrilla de Lanaja todos los días en un Land Rover. Luego se fue con Isidro Huerva y Sebastián Buisac, habían constituido su propia empresa “Los Cuñados” y con ellos José María trabajo haciendo obra civil y excavando cimentaciones para casas y granjas con una retroexcavadora mixta que compraron.

En 1979 comenzó con Auxini S.A. donde estuvo 17 años y 3 años más cuando fue adquirida por ACS, de Florentino Pérez. Para Auxini S.A. era del INI (Instituto Nacional de industria). Trabaja en la construcción del Canal del Cinca, lleva todo de maquinaría, tanto camiones como dumpers-extraviales de gran tonelaje Estuvo en el tercer tramo del canal del Cinca, a la altura de Tardienta cerca de la unión del Canal del Cinca que se une al canal de Monegros en el conocido Abrazo de Tardienta, inaugurado el 12 de julio de 1982. De allí pasó al túnel n.º 19 del canal del Cinca, una obra bastante larga, entre unos 6 a 7 kilómetros de longitud, entre Sesa y Tramaced. Era muy largo y muy complicado, salió una falla además y en la obra del túnel manaba mucha agua que complicó todo el trabajo, todo era barro.

En el túnel le pilló el 23 F, el golpe de estado de 1981. Estaba de turno de tarde, había unos respiraderos, perforados desde la superficie al interior del túnel, por ellos bajaban la manguera de la cisterna de combustible, para repostar las máquinas, alguno tenía hasta 96 metros de profundidad, eran tubos metálicos donde un maquinista unía con un alambre la antena de su radio para escucharla. Así se enteraron que había un lio monumental en Madrid, que habían asaltado el congreso. Aquellos respiraderos luego sirvieron para echar el hormigón y hormigonar la bóveda del túnel, los hastiales (laterales) y el arco.

El túnel se abrió de boca a boca empleando maquinaria. Se empezó con un topo, herramienta neumática de perforación que iba abriendo paso para que luego entrase la maquinaria. Luego, a través de una cinta se transportaba el material sobrante hasta el exterior, hasta una tolva que iba cargando los camiones. Cuando hacían los cambios de turno, avisaban por teléfono al operario de la cinta, que estaba en el exterior, le pedían 15 segundos y se montaban en la cinta que los transportaba al exterior. Una vez fuera tenía que detenerse antes de que se empezase a elevar hacía la tolva para bajarse, ya que la cinta iba bastante rápida realmente era una temeridad.

A medida que iban perforando, en el techo iban colocando unos anillos metálicos, solamente en el techo que los anclaban al techo. Tenían un límite, al ir avanzando no podían poner un determinado número de anillos sin hacer los hastiales, una vez habían avanzado tanto solo colocando anillos que un ingeniero les dijo: – estáis locos, se podía derrumbar el túnel por el peso.

En ese periodo también se construyó por AUXINI el Embalse de Valdabra(1982), en el canal del Cinca, y el Embalse del Torrollón (1982), en el Canal del Flumén en los que José María participo en los trabajos de preparación del terreno.

Seguido, José María estuvo 3 años trabajando en la carretera del puerto de Monrepos, entre 1983 y 1984, y en la carretera de Cervera a Guissona, aunque de vez en cuando lo bajaban al tramo IV del canal de Monegros a hacer de embaste. Para rebajar las zonas iban con las máquinas labrando, clavando profundamente las púas de su Komatsu, podían con todo, para luego las maquinas pudiesen retirar todo el material, dejando la base para hacer el canal.

En 1993 estuvo trabajando, durante un año, en el metro de Madrid, en el tramo 9, desde príncipe Pio a Moncloa, entrando desde Princesa. Metido en el túnel trabajando con una OK-RH6 a la que se le quito la cabina para que entrase dentro del túnel, También estuvo en la autopista de Madrid a Valencia, en el tramo de Tarancón a Honrubia, y en la sierra de Madrid abriendo una carretera o realizando, a petición expresa de un ingeniero, con el que anteriormente había trabajado José María, la excavación de la cimentación para una gran chimenea para una planta de bio-gas, posteriormente estuvo en Solsona construían una carretera pero de allí se le llevaron la máquina, había ocurrido el desastre de Aznalcóllar con la rotura de la presa de la balsa de decantación de la mina de Los Frailes y requirieron de toda la maquinaria posible para contener el derrame.

Con la absorción de Auxini S.A. por parte de ACS, José María terminó en el parque de Valdemoro, con la maquinaría vieja. Allí estaba a disposición y le podían mandar a cualquier obra en cualquier parte de España -coge el coche y vete a La Coruña-. Si no había faena allí estaban, haciendo algo de mantenimiento, tomando el sol hasta que vio una oportunidad de marchar y en 1998 abandonó la empresa.

Con la indemnización que le dieron, José María, con 54 años, se compró una mixta y se puso de autónomo. Realizó gran cantidad de trabajos, en las modernizaciones de regadíos y concentraciones parcelarias o excavar las cimentaciones, como fue el caso de la urbanización Antonio Beltrán de Sariñena. En invierno trabajó de nuevo en el canal, con Riegos del Alto Aragón, realizando conservación, reparaciones o limpieza, quitaban juntas viejas y las reponían, la brea se estropeaba con el tiempo, cambiaban paños deteriorados, soleras… estuvo cinco inviernos hasta que se jubiló.

La red de canales y acequias supuso una gran obra de ingeniería, que fue evolucionando a lo largo de su construcción, a través de diferentes técnicas constructivas y el desarrollo tecnológico y el empleo de mejor y mayor maquinaria. Obras, especialmente la del canal de Monegros reivindicada y necesitada, por las mujeres canalistas de Lanaja y la amplia población de Los Monegros.

El canal de Monegros
Ni lo hacen ni lo harán
Porque los ricos no quieren
Que los pobres coman pan.

Todos en Lanaja
Quieren el canal
Menos Antonio Tesudo
Y Marcellán.

Un canal que se empezó a pico y pala, apisonando manualmente el embalse de la Sotonera, de comenzar a utilizar maquinaria pesada a vapor a la más avanzada maquinaria que se emplea actualmente. En 1956 las excavaciones aún se ataluzaban a mano, picando, no había mucha maquinaria, recuerda José María. En los años 90, trabajando en el V Tramo del canal de Monegros, donde también estuvo José María, se mecanizaron completamente, hasta llevar un cazo de 4,40, para hacer los taludes, casi la máquina no podía con el cazo tan grande -ha habido una gran innovación-. Las primeras máquinas eran sin cabina, y el primer aire acondicionado, recuerda, se lo pusieron al revés y en vez de enfriar aportaba calor. Hasta 1992 no tuvo un aire acondicionado en condiciones en una máquina.

Sin olvidar las diferentes plantas de hormigón que se instalaron, Auxini S.A. instaló una en la Cartuja de Monegros, antes del acueducto lanzado de La Cartuja, otra en la boca norte del túnel de Alcubierre, en Villanueva de Sigena y otra en Peñalba para el tramo V de Monegros II donde se hizo el acueducto de Valcabrera.

El canal es reflejo de nuestra historia, de antes de la guerra a después, del empleo de mano de obra a pico a pala a los mayores avances en técnicas constructivas y maquinaria. Es reflejo de los tiempos, un sistema el de Riegos del Alto Aragón que aún no ha terminado de construirse y actualmente se está modernizado por riego aspersión y goteo, y que continúa extendiéndose. Su yerno Pedro Luis Armañac Nasarre, técnico de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) es consciente del legado que dejaron. A Pedro Luis Armañac, la historia del canal también le viene de familia, su abuelo materno ya estuvo trabajando en la construcción de La Sotonera, el abuelo paterno fue uno de los primeros regantes del sistema en Almudevar, y él lleva 40 años trabajando en los RAA, siempre ha admirado la obra y el sistema que conoce a la perfección.

Su familia, trasladada a la Cartuja de Monegros, regentó el bar del pueblo, aunque no iba muy bien y su padre tenía que ir a trabajar a parte. Con la construcción del canal el pueblo se vio lleno de vida, fue como una explosión, un salto brutal y el bar comenzó a funcionar, trabajaban muchísimo. También pasó lo mismo en Lanaja y otros pueblos, con la llegada de Auxini en 1982 para construir el IV tramo del Canal de Monegros. los salarios y oferta de trabajo en la zona aumentaron de forma brutal, se pasó de ganar de unas 30.000 pesetas al mes trabajando en el campo a las 150.000 pesetas en las obras del canal siendo una época prospera.

No obstante, es un sistema complejo, a veces bastante desconocido para lo importante que resulta. José María y Pedro hablan del canal de Monegros y sus distintos tramos, tramos que suelen coincidir con los puntos Kilométricos donde se encuentras las compuertas trasversales, y que se tardó décadas en construir, estas compuertas transversales son fundamentales para la explotación del canal con ellas se regulan los caudales circulantes y permiten el control de los niveles en el canal e incluso cortar el caudal, ya sea por obras, mantenimiento o ante cualquier eventualidad. Ambos señalan los diferentes tramos del Canal de Monegros:

Tramo I Canal de Monegros 1915-1920:

Del Embalse de la Sotonera hasta las compuertas transversales del Acueducto de Tardienta. Aquí recibe en 1982 el Canal de Monegros las aguas del Cinca en el citado Abrazo de Tardienta. En este tramo salen las Acequias de La Violada, Acequia de la Q y El Canal del Flumen.

Tramo II Canal de Monegros 1929-1933:

Del final tramo I hasta la boca sur del túnel de Robres, donde se encuentran dos compuertas transversales.

Incluye el Acueducto de Tardienta, obra de gran dificultad técnica para la época que enlaza los tramos I y II del Canal de Monegros (1933-1940).

Tramo III Canal de Monegros 1935- 1979:

En 1935 las obras estaban en marcha como ha mencionado José María, pero fueron interrumpidas por la guerra, su desarrollo continuó durante varias décadas En 1984 seguía siendo el último tramo construido del Canal de Monegros.

Del final del tramo II hasta 100m aguas arriba del inicio del Acueducto de La Cartuja, a lado de la Cartuja de las Fuentes, donde existen dos compuertas transversales.

Tramo IV del Canal de Monegros, túnel de Alcubierre 1956-1960:

Desde el final del tramo III hasta la boca Sur del túnel de Alcubierre.

La construcción del Acueducto de La Cartuja en este tramo para salvar el barranco de Las Negras se hizo con un método pionero para la época denominado “lanzado”.

El túnel de Alcubierre, entre 1985-1987, se debe reparar con inyecciones y se vuelve prácticamente a hormigonar todas las soleras al quedar muy deteriorado desde su construcción en los años 50. Siendo el coste económico superior a realizar un túnel nuevo.

Tramo  V del Canal de Monegros. (1990-1998)

El tramo V lo comieza Auxini y lo termina OCS porque como a mencionado José María en 1997 acabó adquiriendo AUXINI, luego será ACS, grupo de Florentino Pérez.

Del final IV tramo del Canal de Monegros, hasta el Embalse de Valpatao, del final de este tramo sale La Acequia de Ontiñena.

Tramo I y II Canal de Sástago (1990-2001)

Al salir de la boca sur del túnel de Alcubierre en la llamada bifurcación donde se ubican las compuertas transversales sale hacia Bujaraloz el Tramo I y II del Canal de Sástago.

El Canal del Cinca:

La construcción de los tramos I, II y III del Canal del Cinca se desarrolló fundamentalmente entre los años sesenta y comienzos de los ochenta, encontrándose el tramo I ya en obras en 1961 y estando completada la continuidad del canal hasta Tardienta en 1982, año en que se produjo el Abrazo de Tardienta.

De este Canal salen las siguientes obras más importantes:

Acequia izq. Del Vero
Acequia de Selgua.
Canal de Terreu
Acequia de Pertusa
A-19
A-20

Resaltar que tal y como iban avanzando las obras del canal se desarrollaban los planes coordinados de los sectores de riego que consistían en hacer acequias, desagües y caminos para poner en regadío miles de hectáreas.

José María recuerda a muchos de sus compañeros, a Antonio López, que trabajaba de plantero en la planta de hormigón, hacía el hormigón y le llenaba el dumper, Juan Camas (Juanito), Machín y Viñas, que paleaban el hormigón para el encofrado –a paladas p´arriba-. Una vida dedicada laboralmente al Canal de Monegros y Canal del Cinca, un legado de obras e infraestructuras hidráulicas que hoy en día permite regar y vivir en nuestros pueblos. Un legado que ha permitido que también parte de su familia se dedique profesionalmente a la gestión y conservación de dichas infraestructuras, su hija Victoria trabaja actualmente en el Embalse del Torrollón y su hijo José María en el Embalse de Barasona, su yermo Pedro Luis en la zona regable del canal del Cinca y Embalse de Las Fitas o Antonio Lana su otro yerno que comenzó en Sacyr en la planta que hubo cerca del cementerio de Sariñena cuando hacían canaletas para los nuevos regadíos, y que desde entonces se dedica a la conservación de obras hidráulicas. Todos trabajan para lo que ellos crearon ayer y nos beneficiamos hoy, y como dice Pedro –queremos dejar mejor para mañana-.

Gracias a José María y a Pedro, por contar la verdadera historia del canal, la del trabajo y esfuerzo de quienes lo construyeron.

El Tarirán, revista de Sena


El Tarirán, la revista de la Asociación Cultural Senense. Una gran trayectoria fruto de la ingente labor que, la asociación senense, lleva realizando desde hace cincuenta años. Gracias a su director, Jesús Cancer Campo, repasamos parte de su historia, de sus más de cien números atesorando la vida de la localidad monegrina de Sena. Un reconocimiento a su trabajo, a su esfuerzo y dedicación, al amor por su pueblo y en pro de la cultura desde el medio rural, con pocos medios y apoyos.

Por Jesús Cancer Campo.

El año 2023 ha sido pródigo en efemérides para la cultura y la historia de Sena. Y es que, en el aspecto histórico o científico, el pasado 17 de noviembre se cumplieron 250 años de la caída del primer meteorito documentado en España. Fue en la huerta de Sena y tal acontecimiento ha sido ampliamente aireado por los medios de comunicación, llevando nuestro meteorito desde el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid hasta el palacio de Villahermosa de Huesca, donde se ha convertido en la “estrella” de la exposición organizada por la Agrupación Astronómica de Huesca sobre meteoritos. También es grato recordar que nuestra Coral “Voces Amigas” ha cumplido sus 25 años de brillante actividad cantora. Y, finalmente, que la Asociación Cultural Senense, una de las más antiguas de la provincia de Huesca, con actividad artístico-cultural ininterrumpida desde su fundación, ha celebrado este mismo año su ¡50 Aniversario!

Seis años después de su fundación en 1973, Benito Cavero Cambra, primer presidente de la Asociación Artístico-Cultural Senense –como se denominaba en 1979–, puso en marcha el llamado Servicio de Publicaciones de dicha asociación, con la aparición trimestral de un boletín cultural, que pronto pasó a ser también informativo. Eran aquellas nostálgicas y viejas hojas grapadas, impresas a multicopista, que llegaban al domicilio de todos los asociados y cuyo contenido, como decimos, era de carácter cultural con referencias a Sena y con informaciones, además, de tipo social y de interés para todos.

Durante cinco años –hasta el inesperado fallecimiento de Benito Cavero en 1984– el Servicio de Publicaciones de la Asociación, quedó malherido. Pero ese mismo año se rehízo con la edición de un número especial dedicado al ínclito Cavero. Así, de la mano de Pilar Monter Ardanuy y Luis Ardanuy Uriol al frente de un equipo de entusiastas, se continuó con la edición trimestral de la revista con ese nombre hasta 1989, cuando pasó a denominarse El Boletín. Durante estos años la revista fue ampliando su contenido paulatinamente con la aparición de ilustres colaboraciones, que fueron otorgando interés y prestancia a esta publicación local.

La desaparición de algunos importantes colaboradores, amén algunos problemas internos –de los que nadie está exento– trajeron un periodo de crisis entre 1990 y 1994 en los solo aparecieron tres entregas de El Boletín, en formato de impresión ófset, abandonando el obsoleto método de la mítica multicopista.

Dicho trance se resolvió, en lo que a la continuidad de la revista se refiere, con la aparición de un nuevo equipo comandado por Jesús Cancer Campo, quien tomó la responsabilidad y el compromiso de recuperar la publicación de El Boletín con carácter semestral, y así fue desde 1995 hasta hoy, con la inclusión de números extraordinarios en algunos años.

Con la aparición del nuevo siglo XXI, llegó una reforma de los Estatutos de la Asociación, que pasó a llamarse a partir de ahí: Asociación Cultural Senense (suprimía, así, el termino: Artístico). Y de la misma manera la revista pasó a tomar el nombre de El Tarirán, desde el mismo año 2001.

El Tarirán es una breve pieza musical de nuestro antiguo Dance, que se toca con gaita de boto al final de cada mudanza bailada por los danzantes y es, a su vez, como un toque de atención para estar preparados para la siguiente mudanza. Nos pareció un nombre muy senense, adecuado para nuestra publicación y ahí está, sin más.

En la progresión de la revista se fueron imprimiendo las cubiertas en color, y en la actualidad, desde el año 2020 –aquel año maldito de la pandemia del covid–, en un intento de neutralizar tanta tristeza, decidimos hacer la revista a todo color y ahí seguimos.

Fue para nosotros un verdadero hito alcanzar el número 100 y ya estamos preparando el 105. El número de páginas es aleatorio, dependiendo de las colaboraciones recibidas; el número 104, por ejemplo, ha alcanzado las 72 páginas. La tirada actual es de 360 ejemplares, que llega hasta los 340 socios, más algunos de cortesía.

La revista muestra un buen número de fotografías que ilustran en gran manera la publicación, algo que gusta mucho a los lectores, donde muchos de ellos se ven retratados (en el buen sentido). Contamos con una nómina variable de colaboradores que, creemos, dan a la revista un atractivo y elevado nivel, sin querernos desviar de nuestra modestia. Además de los eventos socioculturales protagonizados por los numerosos grupos de Sena y los que recibimos de fuera, contamos con colaboraciones de tipo cultural, histórico, científico, social… que entendemos del interés general y que, muy a menudo y por pura lógica, tienen que ver con el discurrir y la actualidad de nuestra antigua villa.

Los dos últimos números reflejan algunos cambios en la maquetación y características de la revista, debido al obligado cambio de empresa impresora; así como el cambio de nuestro logotipo (ahora, cabeza de ciervo hallada sobre cerámica en el yacimiento de Las Valletas de Sena, expuesta en el Museo Provincial de Huesca, vestigio más antiguo de nuestra milenaria cultura local (edad bronce-hierro).

Muchos de los socios, sobre todo los que viven fuera de Sena, la esperan “como agua de mayo”, para ilustrarse, entretenerse y estar al día de lo que ocurre en su pueblo.

Con esta aportación, los de Sena venimos a sumarnos a la nómina de publicaciones que en la actualidad afloran en el panorama comarcal de Los Monegros, junto a las revistas hermanas: Montesnegros, El Pimendón, Despertad y Quio.

Lamento, de todos modos, que la enorme riqueza que atesoran estas publicaciones no se vea reconocida, en absoluto, por la institución comarcal quien, en atención a sus presupuestos y al parecer, tiene otros aspectos a los que atender, y no tanto, o miaja, a los de la Cultura.

El puente de hierro


Jesús Cancer Campo
Publicado en la revista El Tarirán en febrero del 2020.
Fotografías Pilar Laín.

Fotografía Pilar Laín.

Todos conocemos nuestro “Puente de Hierro”, no muy lejos del Real Monasterio de Sijena. Por él cruzamos el río Alcanadre camino de la sierra y el monte alto. Hasta él llevamos más de cien años paseando los de Sena y Villanueva para hacernos alguna fotografía con sus vigas herrumbrosas de fondo. Novios, cuadrillas de amigos y amigas, familias… todos, una u otra vez, hemos ido hasta allí para disfrutarlo de cerca y ver correr las aguas de nuestro río desde el vértigo de sus pasarelas laterales.

Personalmente, es uno de los recuerdos indelebles de mi niñez. La excitante experiencia de apearme del carro, camino de la siega estival (y a la vuelta), para cruzarlo caminando de la mano de Cristina, mi hermana mayor, bajo la atenta mirada de nuestra madre. Pisar aquella plataforma metálica bajo nuestros pies y ver correr las imparables aguas del río, que se iban al mar, es una vivencia que se ha grabado en nuestro ADN.

Después de algunos meses buscando información en distintos estamentos oficiales (CHE, DGA, DPH, Fomento…), finalmente conseguí encontrar información sobre nuestro puente. Fue en la ciudad de Huesca, Departamento provincial de Carreteras de la DGA. Allí me encontré con Paco Tomás, un hombre paciente y amable que desempolvó viejos legajos que guardaban datos, planos y referencias sobre nuestro objeto de estudio: El puente sobre el río Alcanadre en el término municipal de Villanueva de Sijena, dentro de “una carretera de tercer orden que discurre entre la Estación Férrea de El Tormillo y Bujaraloz, km 19´677 de dicha vía”. Se hace necesario explicar ese recorrido, pues en la actualidad se nos hace algo incomprensible, ya que esa “carretera de tercer orden” venía desde la estación de Ferrocarril de El Tormillo ( a unos 17 km. de Sena) y llegando a nuestra almazara bajaba por la actual carretera A-131 y tomaba el desvío a la derecha, antes de Villanueva, hasta el puente sobre el río Alcanadre y continuaba por el actual camino del monte recorriendo nuestro alargado término municipal hasta llegar a Valfarta y desde allí a Bujaraloz.

El proyecto de su construcción data de 1909, efectuado por el ingeniero D. Blas Sorribas. Dos años después, en 1911, se realiza una detallada memoria. Pero no es hasta el 22 de diciembre de 1913 cuando se adjudican las obras para la definitiva construcción del puente.

Su construcción conllevó algunos problemas que dilataron su definitiva ejecución. Hemos de tener en cuenta la precariedad de los medios técnicos, incluso mecánicos de aquella época. Así el 17 de febrero de 1919 se efectuaron las pruebas de resistencia con resultado favorable, aunque un año más tarde, en 1920 y en plazo de garantía, una gran avenida del Alcanadre produjo importantes daños que requirieron su reparación. Por fin, el ingeniero jefe D. Juan Serrano y Piñana realizó su definitiva liquidación en 1922.

La obra se adjudicó a la Sociedad Anónima Astilleros del Nervión en 1913, como hemos apuntado ya; debiendo comenzar su construcción el 19 de febrero de 1914, con un plazo de finalización de las obras que vencía el 18 de junio de 1917. Su coste total fue de 186.543,63 pesetas, ¡algo más de mil euros!

Sobre algunos datos técnicos podemos señalar:

Su longitud es de 127,700 metros, dividido en tres tramos iguales.

Se realizó un sondeo de 3 metros de profundidad en el cauce del río para las pilastras de soporte de la estructura.

Su peso es de 303.783 kg. (más de 300 toneladas). Solo sus 72 cuerpos visibles (36 a cada lado) y las barandillas –grosso modo y por lo que he calculado– suman unos 40.000 remaches, además de la tornillería. No tiene tantos como la Torre Eiffel, pero ya son…

Nos ha llegado alguna noticia de que el Ministro de Justicia de entonces, procedió a su inauguración, aunque, por ahora, no he hallado documento fehaciente acerca de este dado. Seguiremos investigando.

Fotografía Pilar Laín.

En cien años de vida solamente ha recibido “un lavado de cara”, fue por año 1945 cuando se convocó una primera subasta pública para obras de pintura. Una vez adjudicados los trabajos en 1946 (las personas más mayores quizás lo recordaréis) al contratista Marino Sanz Carijo, la empresa de José Tello Espinosa se encargó de la pintura del puente, que debió comenzar el 9 de septiembre de 1946 y finalizar dos meses después. Según parece, un problema con el suministro de aceite de linaza retrasó algo el comienzo de los trabajos.

En la liquidación final se contabilizaron 2.650 metros cuadrados de superficie pintada y un gasto total presupuestado de 80.212,80 pesetas.

Actualmente, y a la vista de su estado, nos animamos a instar a las autoridades competentes a que presten nuevamente atención a nuestro Puente de Hierro, para que se reparen sus numerosas herrumbres, se efectúe un pulido de su estructura total y se pinte de nuevo a la máxima urgencia. Ah, y algo muy importante: a quien corresponda también, se debería evaluar seriamente el estado del hormigón de sus pilastras, a buen seguro desgastadas por la erosión permanente del agua, y reforzarlas tanto como sea necesario. Es una cuestión de JUSTICIA y SEGURIDAD PÚBLICA.