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Manuel Conde López


Militar sanitario, Manuel Conde López fue médico del campo de aviación Alas Rojas de Sariñena durante la guerra de España de 1936 y gran amigo y compañero del teniente coronel Alfonso de los Reyes González. En 1988 publicó “Memorias de un médico militar” recogiendo su vida y vivencias donde la persona del doctor Conde, en palabras de Francisco Alonso Fernández (Catedrático jefe del departamento de Psiquiatría de la Universidad Complutense y Académico de la nacional de Medicina) responde a un auténtico compendio de humanismo, simpatía e inteligencia que queda reflejado en las páginas de sus memorias.

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Oficiales y suboficiales de aviación, entre ellos el médico Manuel Conde López (dcha), observan una bomba de aviación.

Médico militar por añadidura hijo y hermano de médicos militares, Manuel Conde López nació en Badajoz el 2 de diciembre de 1901, aunque su vida siempre ha transcurrido por diferentes lugares. A los quince años ingresa voluntario en el ejército, estudia en la facultad de medicina de san Carlos de Madrid y acaba accediendo, por oposición, a alumno interno en el Hospital Cínico de san Carlos. Al tiempo, fue destinado al área de dermatología. Se licencia en medicina en 1924 y en septiembre del mismo año es nombrado Alférez Médico Alumno de la Academia de Sanidad Militar. En 1925 aprueba los exámenes de las asignaturas del doctorado en la Facultad de Medicina.

Promovido al empleo de teniente médico, es destinado a la guarnición de Burgos, “Hasta el traslado forzoso a Marruecos” donde toma parte, en un equipo quirúrgico, en el desembarco de Alhucemas. Allí permanece en varios destinos, como el hospital de Cala del Quemado, la enfermería de Dardrius, el peñón de Vélez de la Gomera o el hospital militar de Tetuán.

En plena república, es destinado a Aviación en León y luego a Sevilla donde obtiene por concurso la plaza del curso de Dermovenereología en el Hospital de Madrid-Carabanchel y después, a su finalización, destinado al Hospital de Barcelona.

Con la sublevación militar de julio de 1936, Conde hace valer su juramento militar y defiende el gobierno legal de la república -Todo hombre y más si es militar, es un perjuro si no cumple sus juramentos-. El 18 de Julio de 1936 se presenta en el aeródromo de Prat de Llobregat desde donde se organiza un convoy hacía Lérida y Sariñena -En la ambulancia con el practicante que teníamos en Lérida formamos parte del convoy-. En dichas localidades, Manuel prestó sus servicios hasta su ascenso a comandante Médico.

Aunque algunas referencias citan como una avioneta de reconocimiento De Havilland 87 “Hornet Moth” salió de Lérida, el 1 de agosto de 1936, pilotada por Francisco Pérez Mur junto con el comandante Alfonso de los Reyes, jefe de las operaciones aéreas en el frente de Aragón, para elegir el emplazamiento del aeródromo de Alas Rojas. Conde apunta que fue el capitán piloto Amador Silverio quien fue designado a elegir el emplazamiento del aeródromo.

Instalado el aeródromo, en sus memorias realiza una descripción del mismo: –El campo de aviación se situó a unos 4 km. de Sariñena y, a unos 3 km. de la carretera que une dicha población con Bujaraloz y Caspe casi tocando al pueblecito de Albalatillo, pueblo con cuyos habitantes estábamos constante mente en contacto. Hacia el oeste de la carretera, queda el campo de vuelo, prácticamente un cuadrado bastante grande, pues se trataba de terreno llano de cultivo. Al este, en una extensión un poco menor a la del campo de vuelo, se montó el campamento, con sus instalaciones, todavía rudimentarias. Había algunas tiendas de campaña de forma cónica con cabida para una docena de personas con sus catres de campaña. Los catres eran de lona montada sobre un bastidor de madera plegable, cómodos, especialmente si se había podido requisar un colchón de lana. En una de dichas tiendas se instaló el botiquín. En otra se instaló la cocina. Para comedor del personal volante había un toldo fijado a unas estacas. En nuestra tienda botiquín dormíamos el teniente médico Barceló Cabré y el practicante. –

En su relato, da cuenta del funcionamiento del aeródromo, del izado de la bandera cada mañana, la existencia de la emisora Alas Rojas o una tremenda tormenta que sufrieron el 10 de agosto de 1936. Además, da cuenta de su vinculación con el Hospital Militar de Sariñena y con parte de los médicos catalanes que operaban en el hospital de guerra.

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Varios oficiales recorriendo el campo de aviación. Entre ellos, Manuel Conde López, Alfonso Reyes González, José del Barrio y el teniente coronel Grao.

Conde fue amigo del médico de Sariñena D. Pedro Cascales Ballarín, -buen médico y mejor persona, cuya amistad ha perdurado-. Se ofreció como compañero -pues los elementos de que disponíamos contrastaban con la escasez de medios en el ambiente rural-.

Entre sus memorias, hay una preciosa anécdota:

-Un día me envió a un niño de unos diez años de edad, que presentaba en una pierna una herida superficial por quemadura accidental con gasolina. Le puse un apósito y la herida cicatrizó. Este niño era un superdotado y desde el primer momento nos llamó la atención, por lo que se ganó el afecto del comandante Reyes y del comisario político Franco Quizá, que le entregaron una escopeta para su defensa y le ofrecieron toda la protección que necesitase su familia. Al cabo de unos treinta años, siendo presidente de la Sociedad Médica Hispano-Americana de New York, entre los nuevos ingresados estaba aquel niño de Albalatillo, Aurelio Usón Calvo, el que me reconoció al cabo del tiempo y me dice: «Vd. es el capitán médico Conde que me curó hace años una pierna en Sariñena». Desde entonces nació una verdadera amistad en New York donde ambos ejercíamos la Medicina, el Profesor Aurelio Usón en el Medical Center de Columbia University como destacado urólogo e investigador y yo en mi consulto rio de Medicina General en el populoso Bronx habitado por una mayoría de portorriqueños y otros hispanoparlantes.-

Conde ayudó a su amigo Pedro Cascales, quien -todo triste y afectado, pues elementos incontrolados se llevaron preso a un cuñado suyo, padre del actual notario de Madrid D. Alberto Ballarin. La solución llegó de manos del jefe de la escuadrilla Alas Rojas –Había que actuar con eficacia y rápidamente para salvar una vida y el encargado del rescate fue el capitán piloto, jefe de la escuadrilla «Alas Rojas», que con sus soldados de Aviación en una operación sorpresa, devolvió a su casa sano y salvo a D. Ignacio Ballarín -.

El 30 de junio de 1937, por Orden Circular, Conde es confirmado en la situación de “Al servicio del Arma de Aviación- a Manuel Conde López (entre otros médicos) con el cargo de Delegado de Sanidad zona Centro Sur y jefe de Sanidad de aviación-  (El servicio de sanidad de aviación en la zona gubernamental de la guerra civil).

En agosto de 1937, sufre lesiones graves en acto de servicio que le llevó a estar hospitalizado unos cuantos meses en Lérida y Barcelona. Una vez restablecido, es destinado al Hospital de Aviación de Barcelona y designado delegado de Sanidad de Aviación de la Zona Centro-Sur. -Con la perdida de Cataluña, el comandante médico Conde se hace cargo de la Jefatura de Sanidad hasta la terminación de hostilidades en abril de 1939- (El servicio de sanidad de aviación en la zona gubernamental de la guerra civil).

Con la finalización de la guerra, Conde se exilia a través del puerto de Alicante a Orán, donde pasa unos días en un campo de concentración hasta su salida para París. Finalmente, con el comienzo de la segunda guerra mundial, abandona Francia partiendo de La Rochelle a Buenos Aires a bordo del «Massilia»: – Cuando el barco comenzó a separarse del muelle y apenas había desatracado, el mismo sitio donde había estado fue bombardeado por un avión solitario franquista. Aquellas horas angustiosas de miles y miles de hombres atrapados por una geografía y una coyuntura política y militar que les impide toda retirada -.

Tras cinco años en la capital del Río de la Plata, se traslada a Nueva York y Boston, donde ejerce como médico residente en el «Boston City Hospital», especializándose en medicina familiar, al igual que en Nueva York.

Asiste a varios congresos, entre ellos «The World Medical Association», como Observador Internacional. Además, fue presidente y premio de la Sociedad Médica Hispano Americana de Nueva York en el año 1965 y miembro activo de la Academia de Familia de Estados Unidos.

Ficha Manuel Conde López. CDMH.

Con los años, tras la caída del régimen dictatorial, en 1977, tras el largo exilio regresa a España, instalándose en Madrid. Se reincorpora al Colegio Oficial de Médicos de Madrid e ingresa en la Sociedad Española de Médicos Escritores.

Con la libertad, regresa a Sariñena y Albalatillo, donde se reencuentra con su viejo amigo Pedro Cascales: -Al cabo de más de treinta años me encuentro en Albalatillo con el Dr. Cascales y después de abrazarnos me dice: «Perdona Conde que no te diese las gracias por tu intervención en el rescate de mi cuñado, pues tu marcha a Barcelona me impidió hacerlo».

No deja de realizar viajes a Nueva York. Y otras partes de Estados Unidos El 5 de octubre de 1982, asiste en San Francisco a la entrega del grado de «Fellow» de «American Academy of Family Phisician». Tuvo licencia para ejercer la Medicina en el Estado de New York hasta el año de 1989.

En 1985 se le concede el empleo de coronel Médico.

Además, Conde realizó numerosas publicaciones, apuntamos algunas de ellas, destacando su trabajo sobre los médicos exiliados:  

  • El servicio de sanidad de aviación en la zona gubernamental de la guerra civil.
  • Higiene militar; por el Dr. Manuel Conde López 1935 Editorial  J. Sánchez de Ocaña.
  • Excmo. Sr. D. José Gómez Ocaña; por Manuel Conde López y Fernando Conde López; Lugar de publicación  Madrid Editorial Sucesor de Enrique Teodoro Fecha de publicación  1922.
  • Conde, Manuel. Médicos exiliados, desde 1939 a 1942. Consulta semanal, números 132, 133, 134 y 135. Noviembre de 1981.

Manuel Conde López (n. Badajoz, 1901). Se exilió en la República Argentina en 1939 y solamente se conoce un trabajo suyo de la especialidad publicado en una revista regionalista: “La lucha contra las enfermedades venéreas», Extremadura, V, n.° 5-8, Bue nos Aires, 1940”.

(Ciencia española en el exilio (1939-1989): el exilio de los científicos españoles. Francisco Giral)

El sábado 30 de noviembre, tras una breve enfermedad, falleció en el hospital Roosevelt de Nueva York Manuel Conde López a los 90 años de edad. Se encontraba en Nueva York para asistir a la reunión anual de la Sociedad Hispano-Americana de Medicina de Nueva York y recibir el galardón con que distingue anualmente dicha sociedad a uno de sus más destacados miembros, y que fue otorgado el 14 de octubre «en mérito a su continuado y encomiable interés en el estudio de las ciencias médicas».

Alas Rojas


 En agosto de 1936, a comienzos de la guerra civil española, se establecía en Sariñena el campo de aviación  “Alas Rojas”, alojando, en el frente de Aragón, la vanguardia de la aviación republicana con su escuadrilla “Alas Rojas”. Sus características bandas rojas, pintadas a modo de identificación en los aviones, dio origen a su inconfundible nombre de «Alas Rojas».

Campo aviación Sariñena

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Grupo de aviones Breguet XIX.

Artículo enmarcado en la serie sobre la guerra civil en Sariñena

Alas Rojas, el aeródromo

El investigador sariñenense Arturo Morera Corull recogió la historia del aeródromo de Sariñena en una completa serie de artículos sobre la Guerra Civil en Sariñena. Los diferentes artículos «La guerra del 36 en Sariñena» fueron publicados en la revista Quio de Sariñena y Los Monegros, entre los números 22 al 32, recogiendo diferentes hechos del campo de aviación. Arturo realizó un amplio estudio de las referencias escritas y noticias en medios de comunicación escribiendo el relato del aeródromo de una forma cronológica y detallada. Un trabajó que rescató del olvido el abandonado aeródromo junto a diversos episodios épicos importantes para la historia de la aviación, como es el caso del tercer derribo nocturno de la historia de la aviación mundial.

Ejercito aire

Sello del Ejército del aire. Expediente sobre el Aeródromo de Sariñena. 1945. Fuente: Biblioteca Sariñena.

«Muchos de los datos que voy a aportar los he entresacado del estupendo libro La Aviación de Cataluña en los primeros meses de la guerra civil, escrito por el ingeniero D. Juan J. Maluquer, uno de los primeros oficiales que formaron parte de la escuadrilla “Alas Rojas” en Sariñena. Otras publicaciones especializadas que dan información sobre la aviación en nuestra villa son La guerra de España desde el aire, de Jesús Salas Larrazábal; Mitos y Verdades, de Andrés García Lacalle; La guerra en el aire, del coronel José Gomá, y la Historia del Ejército Popular de la República, de Ramón Salas Larrazábal. También los periódicos barceloneses de la época aportan detalles interesantes sobre las actividades de la aviación republicana desde el aeródromo de Sariñena.»

La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.

El libro “Alas Rojas Sariñena” (Sariñena editorial, 2006), del sariñenense Salvador Trallero, también es obra de referencia sobre el aeródromo republicano de Sariñena, aportando un gran valor fotográfico y documental sobre el aeródromo. Una obra extraordinaria indispensable y recomendable para conocer y descubrir la historia del campo de aviación.

En la misma línea, Miguel Sanchís publicó su trabajo «Alas Rojas sobre España», una obra en la que se describen y explican las características de la aviación republicana.

Alas Rojas sobre España Miguel Sanchís

Los inicios del aeródromo

Con los inicios de la guerra urgió la necesidad de establecer un aeródromo en el frente de Aragón cerca de las líneas enemigas. Arturo Morera relata como el teniente coronel Felipe Díaz Sandino, comandante de las fuerzas aéreas en Cataluña y jefe del aeródromo del Prat en Barcelona, junto al capitán retirado del arma, Alfonso de los Reyes, al frente de unos milicianos ocuparon el 17 de julio de 1936 las instalaciones del aeródromo del Prat «En previsión de un posible alzamiento militar, y desarboló, en unión de Díaz Sandino, cualquier posibilidad de sublevación de los aviadores en contra de la República».

Vencida la resistencia del general Goded y sus seguidores en Barcelona, el jefe del aeródromo del Prat se aprestó a reclutar y organizar unas milicias combatientes al servicio de la aviación republicana. Al propio tiempo envió una patrulla de aviones Breguet y Nieuort-52 al campo de aviación de Lérida, al mando del ya comandante Alfonso de los Reyes. Este ordenó el traslado de su patrulla a un campo improvisado en Sariñena, y el día 2 de agosto se instalaron allí los dos primeros aparatos de caza Nieuport-52, pilotados por los suboficiales del arma de aviación Jesús García Herguido y Jaime Buyé Bernis.

La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.

GRIEGC (Los aviones de la escuadrilla Alas Rojas de Sariñena), recoge como el 1 de agosto una avioneta de reconocimiento De Havilland 87 “Hornet Moth” salió de Lérida pilotada por Francisco Pérez Mur junto con el comandante Alfonso de los Reyes, jefe de las operaciones aéreas en el frente de Aragón «Eligió un terreno extenso y llano junto a la carretera de Sariñena a Albalatillo, estableciendo el que sería conocido como el campo de aviación de Sariñena, el aeródromo más importante del frente de Aragón. Las obras de acondicionamiento del campo empezaron el día 2 de agosto, así como el traslado del personal de aviación del aeródromo de Lleida, llegando al mismo los primeros aviones: dos Nieuport-52, pilotados por los sargentos Jesús García Herguido, apodado el “Diablo Rojo” y Jaime Buyé; y tres aviones Breguet XIX, llegando en uno de ellos el comandante Alfonso de los Reyes, quien se haría cargo del mando del aeródromo.»

No obstante, Manuel Conde López, médico del aeródromo, en sus «Memorias de un médico militar», apunta como fue el capitán piloto Amador Silverio quien fue designado para elegir el emplazamiento del aeródromo.

El campo de aviación se situó a unos 4 km. de Sariñena y, a unos 3 km. de la carretera que une dicha población con Bujaraloz y Caspe casi tocando al pueblecito de Albalatillo, pueblo con cuyos habitantes estábamos constante mente en contacto. Hacia el oeste de la carretera, queda el campo de vuelo, prácticamente un cuadrado bastante grande, pues se trataba de terreno llano de cultivo. Al este, en una extensión un poco menor a la del campo de vuelo, se montó el campamento, con sus instalaciones, todavía rudimentarias. Había algunas tiendas de campaña de forma cónica con cabida para una docena de personas con sus catres de campaña. Los catres eran de lona montada sobre un bastidor de madera plegable, cómodos, especialmente si se había podido requisar un colchón de lana. En una de dichas tiendas se instaló el botiquín. En otra se instaló la cocina. Para comedor del personal volante había un toldo fijado a unas estacas. En nuestra tienda botiquín dormíamos el teniente médico Barceló Cabré y el practicante.

Manuel Conde López, Memorias de un médico militar.

Pronto comenzaron a llegar los primeros aviones y milicianos al futuro aeródromo, también un contingente de voluntarios adscritos al PSUC que componían las llamadas Milicias Antifascistas de Aviación.

Sin solución de continuidad fueron llegando a Sariñena otros aparatos, y también los milicianos reclutados en Barcelona al servicio de la Aviación. El nuevo aeródromo se instaló a unos tres kilómetros del núcleo de población de nuestra villa, muy cerca de Albalatillo, especialmente el área en donde se levantaron las tiendas y los barracones de alojamientos del personal y de los servicios.

Una extensa planicie entre las acequias de Valderas y del Hospital, el río Isuela (ahora mal llamado Flumen) y el límite con Albalatillo, fue el terreno elegido para instalar el campo de aviación. Es decir, en las partidas conocidas como “Los Sasos”, “Las Ramblas’ y el “Usaso de Albalatillo”, siempre en el término municipal de Sariñena. La carretera local que va desde la comarcal A-230 a Albalatillo cruzaba por el medio del nuevo aeródromo. Al oeste de dicha carretera local se situó el campo de vuelo, y al este, en un área sensiblemente igual a la del campo, se ubicó el campamento con instalaciones muy rudimentarias, básicamente tiendas de campaña militares.

La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.

El campo de aviación lo inauguró el Coronel Felipe Díaz Sandino, según las memorias del sindicalista cenetista José Peirats “De mi paso por la vida. Editorial Flor del Viento”. José Peirats estuvo como corresponsal en su inauguración: “Era de tierra y por todo ornamento de un palo colgaba la manga de una camisa que señalaba la dirección del viento».

Alas Rojas se enmarcó en la tercera región aérea de la república, con cabecera Barcelona y que comprendía Cataluña y la zona republicana de Aragón. Felipe Díaz Sandino fue jefe de la tercera región hasta al ser designado consejero de Defensa de cataluña, siendo sustituido por Alfonso de los Reyes.

Avioneta Alas Rojas Sariñena

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Mecánico llenando los depósitos de un Nieuport 52.

Entre las grandes figuras ligadas al aeródromo destaca el comandante Alfonso de los Reyes González Cárdenas, jefe del aeródromo, perteneciente al PSUC, quien en diciembre de 1936 fue ascendido a teniente coronel. Segundo jefe capitán José Domingo Rosich, capitán médico Manuel Conde López, comisario político Ramón Franco Quinza, el jefe de la escuadrilla a Isidoro Jiménez García y entre los numerosos pilotos, citamos a Rodolfo Robles, Jaime Buyé y Jesús García Herguido, conocido como “El diablo rojo”. (Alas Rojas Sariñena, Salvador Trallero. Sariñena editorial, 2006).

Mapa eródromo alas rojas sariñena

«La instalación del aeródromo de Sariñena, llamado de “Alas Rojas”, llegó a desempeñar un evidente protagonismo en el desarrollo de las operaciones militares y también en la vida cotidiana de las gentes de Sariñena.»

Arturo Morera Corull

La instalación del aeródromo

Pronto comenzó la instalación del futuro campo de aviación republicano, aunque como señala Arturo Morera, pronto comenzó a dar algún que otro problema:

Algunos problemas de infraestructura no tardaron en aparecer en el nuevo aeródromo de Sariñena. Parece ser que el montaje del primer barracón para alojamiento de los pilotos y de los milicianos constituyó todo un gran problema. Los materiales para construirlo llegaron al campo sólo en parte y otros elementos del pabellón prefabricado se quedaron arrinconados en la estación del ferrocarril de nuestra villa.

El alférez Maluquer, por ser ingeniero, fue encargado de dirigir el montaje pero tuvo que renunciar a su cometido ante la imposibilidad de hacer trabajar a los milicianos de Aviación. Éstos argumentaban que lo suyo era pelear y así lo demostraron más de una vez cuando se desplazaban para efectuar distintos golpes de mano en el frente, e incluso fueron ellos quienes tomaron al enemigo el lugar de La Granja, a ocho kilómetros de Huesca.

Construcción campo aviación Alas Rojas Sariñena

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Trabajos de construcción del campo de aviación.

Semanas más tarde, llegó al campo de alférez Isidoro Jiménez, quien se hizo cargo del montaje del barracón, después de su llegada el 11 de septiembre de 1936. Pero tuvo que prescindir de los milicianos que seguían negándose a trabajar. Pidió la colaboración a un grupo de hombres de Sariñena y de Albalatillo, con cuyo esfuerzo y profesionalidad pudo concluirse el montaje de aquel barracón. Simultáneamente, el capitán Domingo, que actuaba como segundo jefe del aeródromo, organizó el traslado de las tiendas de campaña, convirtiéndolas en semipermanentes al protegerlas con muretes de 70 cm de altura; también dirigió la construcción de un refugio antiaéreo, asimismo con la ayuda de gentes de Albalatillo.

Agosto 1936. Alas Rojas. Sariñena. EFE

Campo de aviación Alas Rojas de Sariñena. Agosto de 1936, agencia EFE.

Como señaló Arturo Morera Corull, a través de la prensa encontramos gran cantidad de información sobre el aeródromo.

«A las ocho hemos desayunado en la carretera de Bujaraloz y después continuamos hacia el campo de aviación de Sariñena. Cuando llegamos al aeródromo, la mayoría de los aparatos se encuentran bombardeando los objetivos señalados por el alto mando y un avión de bombardeo se dispone a despegar con varías bombas de cincuenta kilos y una docena de las de diez. El comandante Reyes consulta una carta geográfica con el piloto y el bombardero, y a los pocos minutos el aparato desaparece en dirección a Almudévar a soltar su terrible carga. Antes de despedirme del comandante Reyes le pido que me permita volar en uno de los aviones de reconocimiento. Después de pensarlo bastante, me dice que vuelva otro día, que con seguridad volaré.»

Carrasco de la Rubia. La Vanguardia, 6 de septiembre de 1936.

Soldados y mecánicos, Alas Rojas

Soldados y mecánicos en el aeródromo Alas Rojas.

Una tempestad que hace época.

El día 10 de agosto el cielo empezó a oscurecerse y en menos de cinco minutos la tempestad descargó sobre el campo de Aviación. Empezó a llover a cántaros, sorprendiendo a los mecánicos en su labor de anclar los aviones con cuerdas atadas a estacas. Los pilotos y mecánicos se refugiaron en las tiendas, pero de pronto se oyeron gritos de: ¡A los aparatos, a los aparatos! que amenazaban con desprenderse de sus ataduras.

Nos lanzamos todos fuera de las tiendas, hacia el campo agarrándonos a los aviones arrastrados por el vendaval. Caían granizos del tamaño de una nuez. La tempestad pasó tan rápidamente como había venido. Las tiendas se vinieron abajo. La cocina sufrió desperfectos y toda la extensión del campamento había quedado encharcada. Los aviones que eran lo más importante quedaron todos averiados. Como nota curio sa ninguno de los milicianos que se encontraban en el campamento ayudó en algo, ya que mientras duró la tormenta no se movieron de sus tiendas.

Los aparatos que habían salido antes de la tormenta, regresaron uno tras otro, tomando tierra sin dificultad.

Como hacia un calor insoportable en aquel mes de agosto y teníamos el rio Alcanadre a menos de un kilómetro y medio de distancia, decidimos bañarnos en sus aguas. Para ir al río utilizábamos algún coche disponible, el personal con autorización, del comandante Reyes. A los vecinos de Albalatillo les parecía extraño, eso del baño de los aviadores. Hasta que se reconstruyó el campamento con sus tiendas de campaña, el personal no imprescindible fue autorizado a dormir en Albalatillo.

Manuel Conde López,  «Memorias de un médico militar».

El día a día del aeródromo

Arturo Morera describe el día a día del aeródromo, de la vida de los aviadores a la banda de música de Alas Rojas o la emisora del aeródromo. Morera recogió como, el campo de aviación de Sariñena, fue un foco de actividades diversas, al margen de la función específica para la cual fue creado. La Banda de música ofreció conciertos en cuantas ocasiones se la requirió, en la propia Sariñena o en otros lugares del frente.

Como ya he dicho, los milicianos de Aviación eran combativos, pero reacios a cualquier tipo de trabajo manual no relacionado con el mantenimiento de los aeroplanos. En cambio, un grupo de ellos sintió una vocación especial por la música y organizaron una banda que después de muchas horas de ensayos, acabó por ofrecer un concierto cada día, al anochecer, en el campamento. Como la banda llegó a afinar lo suficiente, se llegó a organizar bailes las tardes de los domingos, a los que asistían vecinas y vecinos de Albalatillo y también de Sariñena. Al conjunto musical se le conocía como la Banda de Alas Rojas y llegó a merecer el espacio de toda una página de huecograbado en el diario La Vanguardia del día 11 de septiembre de 1996.

La emisora

El día 5 de agosto ya se habla instalado en el aeródromo una emisora de radio que montó el que entonces era director de Radio Barcelona. Joaquín Sánchez Cortés, y en la que actuaba de operador un hijo del conocido dirigente sindicalista Ángel Pestaña. La emisora se instaló en una tienda junto a la del comandante Reyes, jefe del campo, y entre las dos se colocó el palo de la bandera que servía a la vez de antena. Fue esta emisora la que dio a conocer a toda España el nombre de Escuadrilla de Alas Rojas, nombre con que se reconocía a la 3º Escuadrilla de Aviación destacada en Sariñena.

La emisora de «Alas Rojas»

Desde el comienzo, se instaló una emisora de radio de onda corta de 42 metros, operada por Pestaña (hijo de Ángel Pestaña) y Junyent. El único servicio útil que prestó en los primeros tiempos fue el de proporcionar un excelente servicio meteorológico, captando las emisiones de nuestras emisoras y las del enemigo.

Las emisiones empezaban con la frase siguiente. «Atención, atención, habla la emisora de «Alas Rojas», instalada en el frente de Aragón, al servicio de la Generalidad y de la República.»

Pestaña era incansable, se pasaba horas dando noticias y buscando estaciones. Se efectuó un llamamiento a Radio Zaragoza, para iniciar canje de prisioneros que se realizó con buen resultado en el canje de la familia de Saldueña por dos aviadores militares prisioneros.

Manuel Conde López. Memorias de un médico militar.

Izado de la bandera

Es curiosa la noticia que da Maluquer sobre el regular uso del asta de la bandera que se instaló en los primeros momentos en el campo. Ni un sólo día dejó de Izarse la bandea tricolor de la Republica al amanecer y de arriarse a la puesta de sol, al toque de clarín y haciendo los honores correspondientes a una bandera de España. Era la única bandera de la nación que en los primeros meses de la guerra ondeaba al viento en todo el territorio aragonés sometido a la autoridad de las milicias catalanas. Era cosa sabida que las banderas que militaban las columnas eran rojas, rojinegras o como mucho las llamadas señeras catalanas.

La bandera de la 3ª Escuadra Aérea.

En Sariñena al igual que en el aeródromo del Prat de Llobregat y en el de Lérida se siguió la costumbre de izar la bandera todas las mañanas al amanecer y arriarla todas las tardes a la puesta del sol, con los honores correspondientes según las ordenanzas militares. La única bandera de la República que ondeaba al viento en el frente de Aragón, era la de la escuadrilla de «Alas Rojas» de la 3ª Escuadra de Aviación. Al amanecer cada mañana se formaba la guardia, que conducida por un sargento, marchaba hasta el mástil de la bandera al lado de la tienda del comandante Reyes. Mientras duraba la ceremonia todos los que estaban en el aeródromo, hacían frente a la bandera y permanecían en el primer tiempo del saludo militar. A la puesta del sol, con igual ceremonia se procedía a arriar la bandera.

Manuel Conde López. Memorias de un médico militar.

Actividad intensa

En los primeros tiempos de la contienda, la actividad aérea de «Alas Rojas, fue intensa y los aviones actuaban en los frentes y también sobre las ciudades de Zaragoza y Huesca, que sufrieron distintos bombardeos. La superioridad en número de aparatos de la aviación de Alas Rojas sobre la aviación franquista era evidente y de ella se aprovecharon algunos pilotos que hicieron un alarde de acometividad y eficacia tiente al enemigo. El que resultó ser el más popular de todos ellos fue Jesús García Herguido, a quien se le conocía con el sobrenombre de Diablo Rojo. El escritor soviético Illya Ehrengug visitó el campo de Sariñena y habló del ‘Diablo Rojo con elogio y admiración. García Herguido había derribado el día 4 de agosto el aparato pilotado por el jefe de la escuadrilla Breguet de la base de Logroño, recién instalada en Zaragoza. Al parecer, el Diablo Jesús era un personaje muy popular y querido por los chiquillos de Albalatillo y Sariñena ya que acudían al campo para saludarle y conversar con su héroe, y este, les atendía con su ancha sonrisa y una infantil complicidad.

Alas Rojas

Otras repercusiones de la presencia de los aviadores. en Sariñena, fueron mucho más amables, como los bailes que se organizaban los domingos por la tarde en el campamento. También fue muy sonado el festival que el comandante Reyes organizó a beneficio del Hospital de Sariñena y que tuvo lugar el domingo 13 de septiembre de 1936. El diario La Vanguardia se hizo eco del festejo y dio muchos detalles del mismo. El señor Maluquer explicita ampliamente el programa de los festejos y asegura que se cumplió con exactitud:

La banda Alas Rojas y el festival

A las 11 de la mañana, pasacalles por la Banda de Alas Rojas y colecta a cargo de unas guapas compañeras. A las 3 de la tarde, partido de fútbol entre los equipos de Sariñena F. C. y Alas Rojas», haciendo el saque de honor la esposa del jefe del campo. De 5 a 6 de la tarde, gran fiesta aeronáutica, con demostraciones de acrobacias y descensos en paracaídas. De 6 a 7 de la tarde, gran baile en el campo de fútbol, amenizado por la Banda de «Alas Rojas. A las 10 de la noche, gran festival artístico en el Teatro Romea, de acuerdo al siguiente programa: 1º.- Una gran producción cinematográfica. 2º.- Selectas piezas de música interpretadas por la Banda de Alas Rojas». 3º.- Los célebres payasos Pipo y Pipa. 4º.- Gran concurso de jotas. 5°- Actuación del compañero Vila, célebre estilista de canciones regionales. Y 6º.- Fin de fiesta por la banda de «Alas Rojas».

El festival fue todo un éxito, asistió mucha gente de Sariñena y de los pueblos cercanos y estuvieron también presentes en los actos el Teniente coronel Díaz Sandino. Consejero de Defensa de la Generalidad catalana, y el coronel Villalba.

En el mes de septiembre de 1936, apareció la publicación semanal titulada Alas Rojas P.S.U.-U.G.T. Era de un folleto de ocho a doce páginas impreso a dos tintas, en el cual se daban noticias y comentarios referidos al momento de la guerra. Para sufragar los gastos, se abrió una suscripción que fue muy bien acogida por muchas personas de nuestro pueblo. Al parecer, el periódico Alas Rojas dejó de publicarse a primeros del mes de marzo de 1937. Se imprimió en el propio campo, y en su cabecera figuraba el nombre de Sariñena como lugar de su edición.

La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.

mecánicos Alas Rojas Sariñena 2

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Dos mecánicos ajustan el motor de un Breguet XIX.

José Til Aso, párroco de Albalatillo

Arturo morera señala como algunas de las personas de Albalatillo y Sariñena  ayudaron en los trabajos de habilitación del aeródromo y se incorporaron al personal fijo de Aviación. Es el caso del cura de Albalatillo, el cual fue destinado a un trabajo administrativo, tal y como cuenta el ingeniero Juan J. Maluquer en su libro, como caso anecdótico, la incorporación a la Aviación: Parece ser que el cura Don José temió ser fusilado en los primeros días de la guerra civil, por lo que se refugió en el campamento y allí encontró el acomodo y protección que le prestaron los mando; comunistas de Alas Rojas. También protegieron a alguna que otra persona de Sariñena que temía ser perseguida o denunciada por sus ideas políticas afines a las de la sublevación franquista.

Víctor Pardo Lancina (Vade,mecún de la conteinda) recoge que Til Aso «Huía del comité de su pueblo que había quemado la iglesia y le obligaba a casarse con su casera, fue empleado por el comandante Reyes en el servicio administrativo del campo de aviación, otorgándole de este modo su protección y ayuda. ¡Lástima que no escribiera las vicisitudes de su estancia en el aeródromo! Allí, se daba la paradoja de que Alfonso de los Reyes oficiaba bodas civiles de las que era secretario y notario el cura José Til Aso.»

También es citado por Manuel conde López, memorias de un médico militar, En el servicio administrativo del campo, trabajaba el cura de Albalatillo «Don José», que había sido recogido por «Alas Rojas» para protegerlo de los Comités de los pueblos vecinos. En un principio, lo querían fusilar, pero le perdonaron pues «Don José» era uno de los pocos que sabían escribir en el pueblo. Le nombraron secretario del Ayuntamiento. Pero le exigieron que se casara con su ama de llaves, pero como no estaba de acuerdo se fugó del pueblo y se refugió en el campo de Aviación. Esto le salvó la vida y vivió los azares de la guerra y en 1940 volvió a ser nuevamente el cura de Albalatillo. 

Su hermana, María Til Aso, natural y/o domiciliada en Gurrea de Gallego (Huesca) falleció en Losanglis (Huesca) 6 de diciembre de 1936, a los 57 años de edad, la causa de su muerte fue por heridas de guerra. (Con nombres y apellidos).

Pago de haberes

Manuel Conde López relata como el habilitado para el pago de los haberes a los militares era Luis Collar, padre del aviador Joaquín Collar, desaparecido en el vuelo Cuba- México en 1933.

Actividad militar

«A las dos y media de esta tarde han salido del campo de aviación de Sariñena, seis aviones que han ido a bombardear las posiciones enemigas, principalmente las de Zuera.»

La vanguardia 6 de octubre de 1936.

 La Voz (Madrid). 17 de mayo de 1937, página 3.

Queda fuera del alcance de estos relatos, el pormenorizar las acciones llevadas a cabo por los vetustos aviones de Alas Rojas, pues fueron tan numerosas como eficaces. Pero no voy a prescindir de hacerme eco de la actuación anecdótica que relata el ingeniero Maluquer en su obra, y que protagonizó el piloto Francisco Cabré. El maquinista de un tren que debía transportar municiones y aprovisionamientos a Tardienta en los primeros días de agosto, se negó a seguir visto no se prestaba al tren protección aérea. El jefe de la estación de Sariñena se puso en contacto telefónico con el comandante Reyes y este ordenó el servicio correspondiente. El único armamento que llevaba el avión de Cubré era un mosquetón con el cual poco hubiera podido hacer ante la probable presencia de la aviación enemiga. Pero el tren partió de Sariñena, ya que tamo el maquinista como los milicianos que custodiaban el tren se dieron por satisfechos con la presencia del avión de Cabré que iba dando vueltas a lo largo del trayecto. El convoy llegó sin novedad a su destino y todos se sintieron contentos con la misión cumplida.

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Personal de tierra junto a un Dragón Rapide a punto de despegar.

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Personal de tierra junto a un Dragón Rapide a punto de despegar.

Tampoco debo pasar por alto el trágico balance de un combate aéreo sobre el cielo de Tardienta el 19 de octubre de 1936. Todos los periódicos de Barcelona reseñaron el suceso y Sariñena se conmovió por la muerte en combate de los pilotos de Alas Rojas. Los cadáveres del capitán Luis Aguilera y del alférez Ferret fueron trasladados a Barcelona y a su entierro asistieron las primeras autoridades de aquella ciudad. Los restos del sargento José Fernández y del bombardero Navarro recibieron sepultura en el cementerio de Sariñena.

Al acto del sepelio efectuado el día 20 asistieron la banda de música de Aviación, varias secciones de soldados y milicianos del aeródromo, milicianos de distintas columnas, las delegaciones de los Comités de Tardienta y Sariñena y numerosas gentes de nuestra villa. Presidieron los actos el jefe de las fuerzas de Aragón, comandante Reyes, el coronel Villalba y el comisario de aviación Franco. Además de los cuatro muertos, resultaron heridos en el combate aéreo el capitán Boyer y los alféreces Jaime Buyé y Mariano Foyé.

La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.

alas rojas camión bombas sariñena

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Camión utilizado como taller de fabricación de bombas aéreas.

taller mecánico Alas Rojas Sariñena

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Taller mecánico del aeródromo.

aterrizaje Alas Rojas Sariñena

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Aterrizaje de un Breguet XIX.

Algunos problemas con la población

La presencia de los pilotos y milicianos de Aviación en Sariñena tuvo repercusiones en la vida de las personas de nuestro pueblo. Ya dije antes que algunos vecinos de Sariñena y Albalatillo encontraron amparo o acomodo en las filas de la Aviación. También los aviadores fueron un freno a las actuaciones de algunos extremistas de la CNT-FAI, fueran del propio Sariñena o forasteros.

A comienzos del mes de septiembre de 1936, según relata Maluquer en su obra, parece ser que en el campo de aviación se dio la alarma porque se supo de la existencia de algunas partidas de extremistas incontrolados que habían cometido excesos e incluso asesinatos en algunos pueblos cercanos. El comandante Reyes recibió confidencias de que aquellos grupos pretendían asaltar los almacenes del aeródromo, por lo cual se instalaron ametralladoras en las esquinas del campamento y del campo de vuelo y se redobló la vigilancia. El comandante Reyes estaba dispuesto a dar un sonado escarmiento, y como se corrió la voz de los preparativos que se hablan hecho para repeler cualquier agresión nocturna, los grupos de incontrolados temieron tal reacción cesaron en sus correrías vandálicas.

Son bastante esclarecedores los datos que aportan las actas del pleno extraordinario de sindicatos de la CNT de Aragón, que se celebró en BuJaraloz el 6 de octubre de 1936, y que demuestran la influencia de los aviadores en la vida civil en Sariñena. En primer lugar hay que decir que NO asistió representación alguna de nuestra villa a tal asamblea, pero sí lo hicieron muchos pueblos de la provincia como Lanaja, Grañén, Tardienta, Monzón, Almudévar, Alcolea, Salillas, Barbastro y otros.

En las actas del pleno se dio cuenta de una de las intervenciones, cuyo texto es el siguiente:

“-El compañero Hermes de Soli también da referencia del comportamiento de determinado sector de opinión que en una asamblea que había convocado el sindicato de Sariñena. Irrumpieron en el local y la suspendieron. Explica la conducta que observaron los aviadores que de acuerdo con los socialistas, realizan toda clase de tropelías a nuestros compañeros, habiendo llegado incluso a desarmamos. Se acuerda hacer gestiones para evitar todos estos excesos y caso de no rectificar, proceder entonces con energía…-“

La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.

Defensa Alas Rojas Sariñena

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Personal de tierra del aeródromo militar hacen prácticas con una ametralladora Hotchkiss.

Alfonso de los Reyes González

Alfonso de los Reyes fue jefe del aeródromo como coronel retirado del Arma del aire. Además fue nombrado Delegado de la Consejería de Defensa de Cataluña de todas las fuerzas del frente de Aragón con sede en Sariñena..

Arturo Morera recogió uno de los primeros documentos documentados donde aparece Alfonso de los reyes como jefe superior de las fuerzas de Aragón, lleva fecha del 17 de octubre de 1936: -Don Alfonso de los Reyes y González de Cárdenas, comandante de Aviación y Jefe superior de todas las fuerzas y milicias que operan en el frente de Aragón. HAGO SABER: Que por decreto del ministerio de la Guerra de 28 de julio próximo pasado fue declarada zona de guerra el territorio de la región aragonesa ocupada por las fuerzas de la República. En su virtud….- Para Arturo «Era un bando excesivamente enérgico en el que amenazaba a las personas que propalaran bulos o noticias falsas. Les prevenía de su inmediata detención, y de su fusilamiento si se les considerara facciosos por los Comités locales del lugar en donde se encontraran.»

En el mes de diciembre de 1936 el comandante Reyes fue ascendido al grado de Teniente Coronel.

campo aviación sariñena oficiales

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Varios oficiales recorriendo el campo de aviación. Entre ellos, Manuel Conde Lopez, Alfonso Reyes González, José del Barrio y el teniente coronel Grao.

La aviación Alas Rojas

Aviones de la Escuadrilla Alas Rojas de Sariñena (Huesca) en agosto de 1936.
1.Breguet XIX
2. Nieuport 52
3. Vickers Vildebeest.
4. Dragón Rapide
5. Fokker VII
6. De Havilland Moth
7. M3.

En el mes de diciembre de 1936 llegaron al aeródromo de Sariñena los primeros aparatos rusos llamados Chatos, cita Arturo Morera:

Los aviones de caza soviéticos llegaron pilotados en su mayor parte por oficiales de la U.R.S.S. Pero también había pilotos españoles como el héroe de la aviación republicana, capitán Andrés García Lacalle, quien tenía el mando de una de las dos patrullas de Chatos que se trasladaron a nuestra villa desde el frente de Madrid a mediados del mes de enero de 1937. La otra patrulla de aviones soviéticos 1-15 que llegó a Sariñena. estaba mandada por el ruso Iván Kopets (José).

García Lacalle en su obra Mitos y Verdades habla de su compañero José a raíz de la visita que le hizo a su paso por Leningrado en febrero de 1938. José, -dice García Lacalle-era entonces un gran personaje. Era el piloto más condecorado y ascendido de cuantos habían luchado en España. Le habían concedido la Orden de Lenin y nombrado diputado del Soviet Supremo. Tenían en aquel momento el mando de toda la aviación de caza del sector de Leningrado y mandaba al parecer más de mil aviones.

Al campo de aviación siguieron llegando nuevos pilotos y nuevos aparatos, también aviones los cuales se les adaptaba para transformarlos en militares y especialmente destinados a bombarderos. Algunas avionetas civiles se utilizaban únicamente para servicios de enlace entre Sariñena y Barcelona, o entre Sariñena y las distintas columnas del frente.

La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. La tripulación de un Breguet XIX recibe instrucciones antes de despegar.

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. La tripulación de un Breguet XIX recibe instrucciones antes de despegar. Agencia EFE.

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Alas Rojas Alcañiz

El destacamento de Alas Rojas también estuvo destinado en Alcañiz.

Federica Montseny

La ministra de sanidad Federica Montseny visitó Sariñena, realizando un mitin el 31 de enero de 1937 en el teatro Romea (La guerra civil en Sariñena). Luego visitó el campo de aviación republicano. Lo recogió Arturo Morera «Finalizado el acto, la acompañó (Pere Foix, como jefe de la Oficina de Propaganda del Cuartel General) hasta el campo de aviación, por deseo expreso de la ministra, quien dijo tener mucho interés en visitar las instalaciones del aeródromo, Federica Montseny, anarquista de toda la vida, fue recibida con honores militares, y la Banda de música interpretó el «Himno de Riego», es decir, el himno oficial del estado republicano. El Teniente coronel Reyes, le presentó, a continuación, a su equipo de aviadores.

mecánicos Alas Rojas Sariñena 3

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Mecánicos llenando los depósitos de un Nieuport-Delage 52 de la escuadrilla Alas Rojas.

El aeródromo y su gran repercusión

El aeródromo de Sariñena recibió numerosas visitas de jefes militares y de columnas, de escritores, de políticos y de periodistas. El general José Aranguren Roldán, que había sido el jefe de la Guardia Civil en Cataluña, fue designado Capitán General de la IV Región militar tras la derrota de los sublevados en Barcelona. El general Aranguren visitó e inspeccionó el campo de Alas Rojas el día 30 de agosto de 1936 y felicitó al comandante Reyes por el éxito de la aviación en la toma de Montearagón. También el presidente de la Generalidad de Cataluña, Luis Companys, visitó el campo, y de ello hablaré en un próximo artículo.

El escritor soviético Illya Ehrenburg estuvo dos veces en Sariñena. La primera de ellas fue a finales del mes de agosto de 1936 y en su libro Corresponsal en España, describe sus impresiones de aquella visita que coincidió con la ocupación de Montearagón por las milicias republicanas. Yo transcribo algunos de los párrafos de su obra:

… A las seis de la mañana, empezó a hacer calor. La compañía tomó posición y en el campamento se izó la bandera de la República. El comandante Alfonso Reyes me dijo: -Soy comunista. Hace once años que estoy en el partido y sé lo que es disciplina-. Tenía una cara huesuda y dura, y su risa era triste… Por detrás de Huesca, y en lo alto, Montearagón estaba ocupado por los blancos. Cuando el comandante Reyes ordenó el bombardeo de Montearagón, veinticuatro aviones decrépitos volaron sobre él. Luego volvieron a abastecerse de bombas y cuando otra vez aparecieron sobre el lugar, los enemigos izaron la bandera blanca y dejaron de resistir…-

De nuevo Ehrenburg visitó Sariñena en el mes de mayo de 1937. Allí se enteró por un alto oficial ruso, de la purga que Stalin acababa de realizar en los mandos más relevantes de las fuerzas armadas soviéticas, entre ellos el mariscal Tujatchevski.

Uno de los asiduos visitantes del campo de Sariñena fue Buenaventura Durruti. Le encantaba volar en avión y frecuentemente pedía al comandante Reyes que le enviase un aparato a Bujaraloz para trasladarse a Sariñena. El señor Maluquer relata una anécdota sobre la afición de Durruti a los aviones. En cierta ocasión, el líder anarquista le ofreció al comandante Reyes un magnífico automóvil descapotable de gran turismo, a cambio de una de las avionetas del campo, piloto incluido Durruti alegaba que de esa manera llegaría antes a las reuniones de Sariñena y regresaría más pronto junto a sus milicianos. El jefe del campo dio la callada por respuesta y su dura mirada fue suficiente para que Durruti no insistiera.

Bombas aviación Sariñena Alas Rojas

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE.  Bombas de aviación dentro de un Dragón Rapide.

Uno de los periodistas que intentaron entrevistar a Alfonso de los Reyes tuvo éxito, y así pudo escribir en El Diluvio de 12 de enero de 1937 el resultado de su trabajo sobre el aeródromo de Sariñena. Copio uno de los párrafos de la entrevista que refleja la personalidad del jefe de la base: … El teniente coronel, jefe superior de Aragón, Alfonso de los Reyes, persona de una actividad y energía extraordinarias, evita cuanto puede las entrevistas con los periodistas. No dispone de tiempo ni es hombre de palabreta. Trabaja, da órdenes para todos los sectores del frente y prefiere que los hechos, siempre más elocuentes que las palabras hablen por él.

La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.

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A pesar de ser muy conocido el aeródromo con el sobrenombre de «Alas Rojas» en mayo de 1937 pasa a denominarse como campo de Aviación de Sariñenalos. Para Arturo Morera aviadores de Sariñena ya no mencionaban con el calificativo de «Alas Rojas» a la fuerza aérea establecida en nuestro pueblo -Entre otros motivos, porque en ese tiempo ya había arraigado la costumbre de designar a la aviación en todo el territorio republicano con el apelativo de «La Gloriosa».-

Combate aéreo sobre Zaragoza

Sariñena 17 (9 m.)

Ha ocurrido un episodio interesante en el frente aragonés: Uno de nuestros trimotores salió en pleno día a bombardear Zaragoza. Apenas este había comenzado a descargar sus bombas, el observador vio a tres aviones alemanes que subían rapidísimamente para intentar derribar nuestro aparato. El piloto del aparato republicano, sin perder la serenidad, esperó a que el bombardero descargara los explosivos, que cayeron en los lugares a los cuales habían sido destinados, y entonces efectuó una maniobra que desconcertó a los cazas facciosos y tomó el rumbo de mi aeródromo. Los aparatos enemigos Iniciaron la caza, y en aquel momento dejaron tres aparatos nuestros, cuyos pilotos habían visto lo que ocurría, con los aparatos leales, casi encima de Zaragoza, presentaron batalla a los enemigos, y hubo unía lucha emocionante que duró pocos minutos, batalla que terminó con el descenso rápido, propio de una fuga, de los aviones enemigos. El trimotor regresó normalmente a su base.

Ferbus. La Voz (Madrid). 17 de mayo de 1937, página 3.

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Sariñena. – Uno de los aviadores de nuestra escuadra escuchando órdenes telefónicas por medio de un aparato instalado por las Milicias populares. (Foto Puig Forran). La Vanguardia 13 de agosto de 1936.

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Vista aérea del aeródromo. Alas Rojas, Salvador Trallero.

Yo siempre le tendré que recordar con las más intensa emoción, a aquel hombre alto y
fuerte de complexión robusta que en el campo de «Alas Rojas» de Sariñena, muchas veces había paseado conmigo, hablándome de su hija y de sus deseos de volar, volar mucho, para combatir a nuestros enemigos. 
Diario de Barcelona, 19 de julio de 1938.
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Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Un brigada mecánico de aviación, asimilado al empleo de Teniente. (Sin identificar)

Causa contra un aviador

Ante el mismo Tribunal empezó la vista de la causa seguida contra José Laguna Loma, aviador. Al empezar el juicio, el defensor se refiere a los documentos que se le ocuparon al hoy procesado al ser detenido. Uno de los documentos es del partido comunista español, haciéndose constar que el José Laguna Loma nada tiene que ver con otro individuo del mismo nombre y de los mismos apellidos que es fascista.

Los otros dos documentos son de la aviación militar y del ministro de la Guerra, referentes al destino del Laguna para Sariñena. El procesado explicó que regresó a Barcelona desdé aquella población por falta de salud. A petición del fiscal se acuerda suspender el juicio a fín de practicar una información supletoria para averiguan? la verdad del caso.

La vanguardia, 31 de octubre de 1936.

El Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, del 22 de enero de 1937, publicó el destino de personal médico a diferentes destinos, entre ellos el alférez medico «D. Aurelio Gálvez Alberico, 25 agosto 1936, Aeródromo Sariñena».

Oficiales y mecánicos Alas Rojas Sariñena

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Grupo de oficiales y suboficiales mecánicos de aviación.

Personal de oficinas y jefatura, periódico Alas Rojas, nº 20 del 13 de febrero de 1937.

Dionisio Ubiñana
Pedro Del Fante
Andrés Esteban
José Marés
Enrique Puente
Julio Roche
José Mensa
José Mestres
Francisco Rius
Luís Artigas
Nicolás Alonso
Juan A. López
José M. Tamayo
Juan Moles
José Laporta
Luís del Valle
Juan Clotet
Eladio Pericas
Juan Riera
Ramón Parés
Franco Quinza
Teniente Coronel Reyes.
Sección Suboficiales, periódico Alas Rojas, nº 20 del 13 de febrero de 1937.
José Muñoz
Salvador Badia
A. Genovart
Martín Torcal
Antonio García
Antonio Moreno
Juan Jareño
Galo Pérez
Pedro Ruíz
Salvador Bertomeu
Daniel Juan
Dionisio Aguirre
José Mateu
Antonio González
Personal de la Compañía, periódico Alas Rojas, nº 20 del 13 de febrero de 1937.
Un simpatizante
Otro simpatizante
José Recasens
José Prades
Crispín Peralta
Antonio Marcial
Pablo Franco
Francisco Alegre
Isidoro Andrés
mecánicos Alas Rojas Sariñena
Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Mecánicos ajustando el motor de un Breguet XIX.

Testimonio de Macia Polo Verdú

Macia Polo Verdú fue como voluntario a trabajar al campo de aviación de Sariñena, llegó a los pocos meses de comenzar la guerra, llegó desde Lérida en tren hasta Sariñena. Al principio, cuenta que había mucha desorganización. Trabajaban haciendo el pavimento de la pistas, hacían las pistas manualmente aunque comían muy bien, abundante y bueno. Cuando llegó ya estaban construidos los barracones, era todo muy improvisado con pocos aviones.

En las parideras había escondidos muchos proyectiles, también cuenta como una avioneta de construcción francesa aterrizó de de noche y se estrelló. Entrevista realizada por JordiVva, en idioma catalán.

Causa General Sariñena

En el campo de aviación rojo titulado «Alas Rojas» de este término municipal, y durante la dominación marxista, se dice se practicaron varios fusilamientos desconociendo nombres de las victimas, fechas y quienes fueron los que intervinieron en aquellos desmanes. Durante mucho tiempo fue jefe de aquel Campo el Comandante Reyes y Comisario político un tal Franco. Desempeñaba también cargo de categoría en el mencionado aeródromo el Capitán Adonis Rodríguez.    

En el expediente figuran los nombres de Abelardo Carazo y Sr. Muntaner, aviadores de derechas, que aparecieron cadáveres, incendiados en el saso de Albalatillo. La causa general de Sariñena señala como responsables a los directivos del campo de aviación (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1) .

Causa general de Albalatillo

La Causa General de Albalatillo da cuenta de la muerte del «teniente de aviación llamado Marchenco»,  se decía «El ruso blanco». Fue encontrado el 13 de septiembre de 1937, en el término municipal de Sariñena, partida Los Sasos. Presentaba «Magullamiento general por accidente de aviación» pues «Cayó el aparato que pilotaba incendiado, en combate con los cazas de Alas Rojas».

Relación de personas relacionadas con el aeródromo

Arnal Sena, Valero. Valero llegó al campo de aviación en agosto de 1936 con el uniforme de teniente de la guardia civil, procedente de la línea del Prat de Llobregat. Fue nombrado al mando de una compañía de aviación destacada el “Abet Alto”, organizó la legión roja de aviación y ocupó el cargo de ayudante en los primeros meses de 1937, luego marchó a Albàtarrec (Lérida). Con la llegada del franquismo, fue condenado a seis años de prisión menor.

Busquets Gelabert, Romà. Natural de Barcelona, fue un piloto civil que se incorporó a la aviación republicana del aeródromo del Prat. Romà formo parte de las unidades que se destinaron al aeródromo de Alas Rojas «Entre el día 19 de julio y el día 31 de julio, unos cincuenta civiles vinculados a la escuela de vuelo del Prat (entre pilotos, observadores, mecánicos y otro personal de tierra) se incorporaron a la aviación y fueron destinados, en su mayoría, a Sariñena (en la provincia de Huesca), donde se estableció el principal aeródromo del frente de Aragón» (Deportados). Romà participó en misiones de de observación, de enlace y de transporte aéreo, pero «A las pocas semanas, recibió del teniente coronel Felipe Díaz Sandino la orden de desplazarse a Bujaraloz (Zaragoza), junto al piloto civil Josep María Ferrater Bofill, para dirigir la construcción de un aeródromo auxiliar, al servicio de la columna Durruti, y de asumir el mando del mismo. Las actividades de Busquets como comandante del aeródromo de Bujaraloz no están documentadas y se pierde su pista hasta el mes de abril de 1938, en pleno colapso del frente de Aragón, momento en el que ocupa un cargo de Jefe de Estado Mayor (dentro de la Sección de Información) de la 26ª División, heredera de la antigua Columna Durruti»(Deportados). Romà acabó en Francia donde fue capturado por los Alemanes, deportado a Mauthausen y luego a Gusen, murió gaseado en el Castillo de Hartheim en 1941.

Cabré i Rofes, Francesc. Sin formación reglada militar de vuelo, es movilizado por la Generalitat y actúa en los frentes de Aragón, desde la escuadrilla “Alas Rojas” de Sariñena, pasando después al grupo nocturno “Marcel Bloch” y luego más tarde a los Natachas durante todo el segundo semestre de 1937, para acabar en los bimotores de gran bombardeo rápido, los “katiuskas”, donde fue Jefe de Escuadrilla y más tarde adjunto a la Plana Mayor del Grupo 24. (Memorias de un piloto civil catalán en la guerra de España).

Suboficiales campo aviación Sariñena

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Oficiales y suboficiales de aviación, entre ellos el médico Manuel Conde López (dcha), observan una bomba de aviación.

Cervera Mayans, Salvador. Junto a José Puimeciño Calasan  fueron guardias civiles que formaron parte de la escolta del jefe marxista Reyes en el aeródromo y participaron en el fusilamiento de Arizaleta, administrador de la viuda de Bastaras de Lanaja (Informes solicitados por la Capitanía General de la 5ª Región Militar, Huesca en mayo de 1941). Salvador también realizó las labores de escolta del comisario político Francisco Puicerón y José del comisario político Francisco Buisán. También fueron investigados, por su posible participación en el fusilamiento de Arizaleta, los guardias Segundo Doñageda Cardial, Víctor Esperrín del Río y Martín Pérez Pindado.

Chacel Martínez, Cesar José. Natural de Valladolid, fue sargento armero destinado en el aeródromo.

Colomer Luque, Marí Pepa. recibió licencia de su piloto en 1931, cuando tenía 19 años de edad. Admitido como miembro honorario del Aeroclub de Barcelona, en 1935, adquirió su brevet de instructor y en octubre de 1936, ella enseñó en la escuela de vuelo militar de Sariñena. Aviadoras femeninas republicanas. Texto del libro «Wings Over Spain” por Emiliani Ghergo. https://sites.google.com/…/04-m-pepa-colomer-aviadora

Escrig Gonzalvo, Francisco. fue comandante de aviación en Artesa de Segre y, al parecer, en Sariñena ejerció de jefe de sectores destacados en compañía de un tal Piquer.

Foyé Rafols, Mariano. Piloto catalán e impulsor del vuelo sin motor, se incorporó a principios de la guerra en el aeródromo sariñenense, siendo piloto civil. Alcanzó el grado de alférez hasta que el 19 de octubre de 1936, su Dragón Rapide fue derribado en un combate aéreo entre Tardienta y Grañen contra una escuadrilla alemana de Junkers. Los otros cuatro tripulantes fallecieron, mientras que Foyé murió días después a causa de las heridas, el día 19 de octubre de 1936.

Giménez García, Isidoro. Natural de Valladolid en el mes de agosto, al organizarse la Escuadrilla Alas Rojas, unidad mixta formada por cazas Nieuport-Delage NiD 52 y bombarderos ligeros Breguet XIX, es nombrado jefe de la misma y da comienzo a sus intervenciones en el frente de Aragón desde el campo de Sariñena en Huesca. En noviembre de 1936 es ascendido a capitán y como profesor y acompañante de ciento noventa alumnos marcha a Rusia en diciembre, a la Escuela de Kirovabad en Azerbaiyán. Cosas de la aviación. 163 – Mejores aviadores en la Guerra Civil Española – FARE.

Isidoro Jimenez Sariñena Alas Rojas

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. El teniente asimilado Isidoro Giménez, jefe de la escuadrilla Alas Rojas.

Herguido. Sargento de aviación que fue ascendido a alférez-piloto por méritos de guerra,

Alas Rojas Sariñena Herguido

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. El sargento Herguido a bordo de su Nieuport-52.

Herrandiz Bellot, José. Natural de Chella (Valencia) fue soldado de aviación que llegó a capitán de infantería del ejército rojo. Destinado en el campo de aviación de Lérida estuvo en el aeródromo de Alas Rojas. Acusado por rebelión, a los 27 años de edad, José Herrandiz fue condenado a 12 años de reclusión menor.

Hidalgo López, Juan. Ejerció de cabo radiotelegrafista de aviación, llegando alcanzar la graduación de sargento. Estuvo destinado en el aeródromo de Sariñena y de la Rivera, el fin de la guerra le pilló en Alicante.

Lana Castro, Antolín. Con 40 años fue un agricultor sariñenense “Voluntario en aviación, sin intervenir en hechos delictivos”. Exiliado a Francia, regresó en octubre de 1941. El informe, solicitado por la Comisaría de investigación y vigilancia de la provincia de Huesca, reflejaba que mantuvo “siempre buena conducta”.

Mañez Rubio, Manuel. Con tan solo 15 años, fue reclamado al frente junto a Joan Paesa Cortesa por sus respectivas familias. Ambos fueron reclamados en marzo del 37, Manuel se encontraba en el campo de aviación y Joan en el batallón Alas Rojas. Son ejemplo de los muchos menores que partieron al frente sin el consentimiento de sus familias, siendo reclamados posteriormente para su regreso a casa.

Muntadas Prim, Carlos Duque de Castillejos, natural de Barcelona, fue voluntario de aviación en el bando nacional durante la guerra civil española. Carlos pertenecía a la familia Muntadas Prim, una familia burguesa romántica de la sociedad catalana que acabó al costado de Franco y protagonizando un escandalo financiero a finales de la década de 1970. Vinculado a la familia Prim, entre sus antepasados se encuentra Juan Prim y Prats, Marques de Castillejos, político liberal y uno de los responsables de la revolución de 1868 «La Gloriosa», el primer intento en establecer un gobierno democrático en España tras el destronamiento de Isabel II. Murió, poco después, victima de un atentado. Carlos Muntadas Prim falleció en Sariñena, su avión cayó junto con otros dos compañeros el 12 de septiembre de 1937. Contaría con unos 36 años de edad. Una lápida lo recuerda cerca de las trincheras. Junto a la lápida de Muntadas Prim, aparece una lápida en recuerdo de Abelardo Carazo Calleja, fallecido el 14 de septiembre de 1937.

Paesa Cortesa, Joan. Barcelonense de 17 años, fue reclamado al frente junto a Manuel Mañez Rubio  por sus respectivas familias. Ambos fueron reclamados en marzo del 37, Manuel se encontraba en el campo de aviación y Joan en el batallón Alas Rojas. Son ejemplo de los muchos menores que partieron al frente sin el consentimiento de sus familias, siendo reclamados posteriormente para su regreso a casa.

Palop Mestre, Francisco. Teniente de aviación roja, natural y vecino de Montilla, Córdoba, su causa resultó sobreseída provisionalmente en 1939. Existieron indicios de su paso por el aeródromo de Sariñena y fueron solicitados los perceptivos informes para depurar sus responsabilidades.

Piquer. Al parecer mandaba el 9º Batallón de aviación roja, de afiliación comunista. (El dato puede estar confundido con el 4º Batallón)comandaba una sección de milicianos que marcharon al frente de Huesca, al frente de aquella sección iba Valero Arnal Sena.

También existía en el aeródromo, una fuerza de choque llamada Legión Roja, a las órdenes del comandante Piquer. A sus componentes se les quería preparar como futuros comandos paracaidistas.

La guerra del 36 en Sariñena. Morera Corull, Arturo. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros.

Prieto García, José. Fue alumno de aeronáutica en prácticas, observador de la aeronáutica naval y estuvo destinado en el aeródromo de Sariñena. Natural de Cartagena, soltero y con 22 años, estuvo destinado en el campo en agosto de 1936. Marchó al hospital militar de Barcelona por encontrarse herido, regresando al aeródromo y permaneciendo en el hasta febrero de 1937.

Puimeciño Calasan, José. Junto a Salvador Cervera Mayans fueron guardias civiles que formaron parte de la escolta del jefe marxista Reyes en el aeródromo y participaron en el fusilamiento de Arizaleta, administrador de la viuda de Bastaras de Lanaja (Informes solicitados por la Capitanía General de la 5ª Región Militar, Huesca en mayo de 1941). Salvador también realizó las labores de escolta del comisario político Francisco Puicerón y José del comisario político Francisco Buisán. También fueron investigados, por su posible participación en el fusilamiento de Arizaleta, los guardias Segundo Doñageda Cardial, Víctor Esperrín del Río y Martín Pérez Pindado.

Rodolfo Robles César, EFE agosto 1936

Robles César, Rodolfo. Piloto de caza de la escuadrilla Alas Rojas. Foto Agencia EFE, Sariñena, agosto de 1936.

Roche García, Julio Alejandro.  Ocupó el cargo de oficial de telégrafos en el campo de aviación rojo de Sariñena, desde febrero de 1937 hasta el 15 de octubre del mismo año.

Rodríguez Toledo, Pascual. Soldado del servicio de aviación, permaneció 7 meses en el aeródromo.

Ruiz Ramos, Pedro.  Detenido el 4 de noviembre de 1936 en la ermita de Santa Quiteria de Tardienta y luego trasladado al aeródromo de Sariñena, donde permaneció unos 20 días en calidad de detenido, siendo trasladado a Barcelona donde le tomaron declaración.

Salueña Lucientes, Antonio. Natural de Fuendetodos (Zaragoza), nació en 1898 y fue conocido como «El Pintamantas». Piloto de la aviación militar, escapó a zona republicana disfrazado de campesino, mientras su mujer, suegro y otros familiares fueron detenidos. Fue acusado en Zaragoza de haber sido el piloto que bombardeó El Pilar. Voló en los primeros meses en Breguet y posteriormente mandó una escuadrilla de Natachas. En 1938, siendo ya mayor de aviación se integró en la escala de mando del Grupo 28, de los «Delfín». Se exilió en la URSS, con su mujer Eloísa, a la que pudo liberar mediante canje.  Falleció en la URSS en 1959.

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Silue Navarro, Manuel. Miliciano de Hospitalet de Llobregat, destinado al aeródromo de Sariñena, falleció en torno a septiembre de 1936. La noticia aparece en el Diario de Barcelona del 5 de septiembre de 1936, destacando que fue enterrado en Sariñena y desde su ciudad natal se le trasladaron flores. Manuel perteneció a la U.G.T. y al Partit Republicá d´Esquerra. (Manuel Silué Navarro. Un camión de flores a Sariñena).

Silverio Jiménez, Amador.  Piloto, teniente de aviación, gran dibujante y caricaturista, ilustrador de los manuales de vuelo de 1932, ascendió a mayor durante la guerra civil española y fue destinado a Asturias,donde estuvo a los mandos del segundo caza Aieuport Ai-52. Tras la guerra estuvo exiliado en Londres durante la segunda guerra mundial. Amador Silverio fue conocido como “El dibujante” (La guerra en el aire, en Asturias durante los tres primeros meses de la Guerra Civil. Víctor Luis Álvarez Rodríguez).

Singla Nadal, Pedro. Soldado barcelonés de aviación. Llegó al aeródromo de Sariñena a primeros de agosto de 1936, del aeródromo del Prat. Como cabo del aeródromo de Sariñena formó una columna con fuerza de aviación que estuvo destacada en el sector de Albero Alto. Nombrado sargento, en noviembre del 37, fue destinado a la D.C.A. en Lérida, donde permaneció como sargento hasta que ingresó en la escuela de capacitación de Sabadell. Ascendió a teniente y en 1941 su caso fue sobreseído provisionalmente.

Vila Guillaumes, José. Sargento de la aviación que alcanzó el grado de teniente en el aeródromo de Sariñena. Natural de Castellfollit de la Roca, fue considerado “desconocido” por las autoridades franquistas de Sariñena a solicitud de información por parte del Ministerio del Aire en abril de 1941.

Reus. Han estado destinados al campo de aviación de Sariñena diversos compañeros nuestros que habían vuelto  del frente de Aragón con permiso temporal.

Diario de Barcelona, 4 de febrero de 1937.

Piloto Sariñena Escuadrilla Alas Rojas

Sariñena (Huesca), Agosto de 1936. Agencia EFE. Un piloto, (no identificado), de un Nieuport 52.

Un legado del pasado

El armamento y bombas llegaban en tren a la Estación de Sariñena, donde había un pequeño almacén. Algunas de estas bombas fueron fabricadas «en serie» en la fabrica de automóviles y camiones de la General Motors Peninsular, información recogida por el Diario de Barcelona, 25 de agosto de 1936, con motivo de la visita del coronel Villalba y Ángel Estivill.

El coronel Villaba y Ángel Estivill visitaron la fábrica de la  General Motor, una de las cosas que les interesaron muy profundamente fue los equipos de lanza bombas que se estaban construyendo en serie para la base de Sariñena.

Diario de Barcelona, 25 de agosto de 1936.

alas-rojas

Salvador Trallero con la bandera republicana de «Alas Rojas», que recuperó y donó a Sariñena.

La historia del aeródromo esconde numerosas historias y vivencias por descubrir, aquí hemos aportado nuestro pequeño granito de arena en la recuperación de la memoria histórica. Salvador Trallero siempre ha pretendido aprender de la historia, entendiendo como una apuesta de futuro la recuperación del aeródromo. Su libro ha cosechado grandes éxitos y reconocimientos, premio del Gobierno de Aragón en el año 2006 «al mejor libro editado en Aragón», sin duda una gran labor de documentación, edición y de divulgación que debería encontrar mayor reconocimiento y apoyo en la sociedad sariñenense, monegrina y aragonesa. Su sueño de recuperar el aeródromo de “Alas Rojas” debería ser un sueño de todos/as que  echase a volar!!.

El Hospital Militar de Sariñena


Durante la guerra civil, en el frente Aragón,  a través del Comité Sanitario de las milicias antifascistas y bajo el mando del Comité Central de Sanidad de Barcelona, se instalaron diferentes hospitales de guerra, muchos llamados hospitales de sangre; hospitales provisionales cerca de las zonas de combate y que recibían los heridos del frente. Para ello, el frente aragonés se dividió en dos sectores sanitarios: el norte, que comprendía desde Siétamo hasta Castejón de Monegros pasando por Tardienta, Robres, Alcubierre y Lanaja, y el sector sur que abarcaba Osera, Fuentes de Ebro, Pina, Quinto, Gelsa, La Zaida, Almochel y Lecera con dos sedes principales, en Bujaraloz y Caspe. Cada cabeza de sector contaba con un médico jefe responsable y cada centro debía de instalarse en un lugar con “Abundante agua”.

Artículo enmarcado en la serie sobre la guerra civil en Sariñena

En Sariñena se estableció la cabeza del sector norte ubicando en la localidad el Hospital Militar de Sariñena (Carles Hervás i Puyal Sanitat a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitáries: L´impacte del comflicte bèllic).

Servicio Bibliotecas del Frente

Sariñena ocupó un lugar muy destacado como punto neurálgico al que llegaban diferentes columnas y milicianos, principalmente por ferrocarril, desde Barcelona hacia el frente y al aeródromo Alas Rojas. Así, el hospital de Sariñena formó parte importante de los distintos hospitales del frente, contando además con el Hospital de Evacuación del barrio de la Estación ferroviaria de Sariñena y la red de trenes medicalizados. A la vez, el aeródromo Alas Rojas estableció su propia enfermería bajo el mando del capitán médico Manuel Conde López quien “Estaba muy en contacto con el banco de sangre y hospital militar de Sariñena” (Alas Rojas Sariñena, Salvador Trallero).

La organización sanitaria, del comité de milicias, quedó plasmada en el diario La Publicitat de agosto de1936: «Las ambulancias sanitarias las tenemos organizadas según la tracción, en trenes y coches. Estas últimas van hasta la línea de fuego por tal de proporcionar los primeros auxilios a los heridos y atender su evacuación. Después se instalan los heridos en trenes hospitales que los trasladan a los hospitales de sangre que se han establecido en Reus y Lérida. Cuando el estado de los heridos lo precisa, otros trenes los transporta inmediatamente a Barcelona.» Ante la necesidad de procurar atender lo más pronto posible, el artículo señala: «Esta necesidad nos ha obligado también a establecer un hospital de sangre en Sariñena, cerca de las líneas avanzadas».

Sección catalana del Socorro Rojo Internacional

A la vez que se desarrollaba y organizaba, realiza trabajos de importancia reconocida, como la instalación del hospital de sangre: la casa de reposo para los combatientes internacionales; lavaderos mecánicos, a Sariñena y Alcañiz; la construcción de coches ambulancia, que libra la sanidad de guerra; la organización de la ayuda moral y material a los refugiados y las expediciones de comestibles, ropas de abrigo y material sanitario a los frentes de más importancia.

 La Humanitat: Any 6, núm. 1589 (30 març 1937).

Así, las primeras atenciones se hacían en el mismo campo de batalla y en parapetos de las mismas trincheras, aprovechando cuevas y oquedades, para su posterior evacuación, por medio de las “auto-ambulancias”, a los hospitales de 1ª línea, donde se clasificaban, atendían, realizaban las operaciones de urgencia, a través del equipo quirúrgico, y se evacuaban a otros hospitales de 2ª línea o de convalecencia.

A fin de no saturar los sectores del frente, se dio suma importancia a la evacuación, de esta manera, desde Sariñena, se evacuaba principalmente a Barbastro o a Lérida. Para ello se utilizaban trenes medicalizados “Tren-Hospital” que partían desde la Estación de Ferrocarril de Sariñena hacía hospitales de retaguardia. En el sector sur se priorizó la evacuación desde Caspe en vez de Bujaraloz, también por vía férrea, lo que permitía la evacuación a través de los trenes-hospital hasta Vilanova i la Geltrú.

A las doce de la mañana, procedentes de Sariñena y de paso para Barcelona, llegó un tren conduciendo 25 enfermos.

El Noticiero universal, 11-08-1936.

Llegan heridos para reponerse.

Llegaron de Sariñena y otros frentes a Barcelona 29 heridos que se encontraban hospitalizados en Lérida. Fueron trasladados al Hospital Clínico. Entre ellos figuran dos soldados de Zaragoza, que heridos, fueron abandonados por los fascistas y recogidos por los milicianos, que les atendieron.

La Libertad: La Libertad – Año XVIII Número 5108 – 1936 agosto 13 (13/08/1936).

Los inicios del Hospital Militar de Sariñena.

Con la llegada de la columna del POUM, el 30 de julio de 1936, se instaló en Sariñena el Hospital del POUM. Para ello se ocupó la céntrica y pudiente casa solariega Penén-Paraled, en la plaza de la Iglesia, casa que primeramente fue saqueada y requisada, instalando, posteriormente, en sus dependencias el Hospital Militar de Sariñena. Así, a principio fue Hospital de las milicias del POUM y con el tiempo pasó a ser del ejército popular: Hospital Militar de Sariñena – XI Cuerpo del Ejército.

«Cada noche los comunistas del aeródromo que acogía la escuadrilla Alas Rojas tachaban las siglas del POUM de la fachada. Los del POUM, cada mañana las volvían a pintar.»

Manuel Grossi

Manuel Grossi, líder revolucionario al mando de la columna del Partido Obrero de Unificación Marxista POUM, llegó a Sariñena con la columna el 30 de julio de 1936. Grossi, en sus cartas, narra como las fuerzas del POUM dejaron organizado el hospital antes de su avance hacía el frente. El denominado «Hospital del POUM» llegó a ser un centro de los distintos hospitales de la zona, según Grossi. «Los médicos también pertenecían al POUM. Creo que ha sido uno de los centros hospitalarios más serios y mejor organizados que han existido en el Frente de Aragón en todo el período que ha durado la guerra». 

En repetidas ocasiones, ha sufrido ataques nocturnos por parte del PSUC, y más concretamente venidos del Campo de Aviación, donde se encontraba como comisario general un tal Franco, que al caer la noche organizaba unas patrullas y se presentaba en el hospital con ademanes de fiera atemorizando al personal sanitario. 

Lo que resulta pintoresco es que el personal del hospital había pintado, con letras de un metro de altura el nombre del hospital, o sea HOSPITAL DEL POUM. Esto se relucía en los muros de la entrada. pues bien, cada noche los del Campo de Aviación (PSUC) se presentaban con escobas y pinturas y lo dejaban negro. Por la mañana los del POUM se las liaban y a la media hora las letras HOSPITAL DEL POUM volvían a quedar estampadas. Y… esto ha durado hasta que todo el resto de unidades del POUM se concentró en el sector de Huesca. Cierto que las letras desaparecieron, hasta el grueso de las ofensivas por parte del enemigo, y hasta que han sido reemplazadas las unidades de la 29 División, es decir, hasta que los del PC-PSUC, y la no menos participación de la CNT deshicieron nuestras milicias.

Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial

La poetisa, sindicalista, periodista, feminista y atleta Ana María Martínez Sagi pasó por Sariñena en los primeros días de la guerra. Ello dio pie a un artículo en La Noche, 5 de agosto “Escenas de la campaña por tierras de Aragón”, donde cita el hospital: «Una casa particular, la mejor sin duda del pueblo, se ha habilitado para hospital. Allí se encuentran atendidos perfectamente ocho o diez heridos, y algunos enfermos; estos en su mayoría sufren de acolitis (Colitis) aguda, debido al agua insalubre de aquellos pueblos de la provincia de Huesca.» Texto recogido en Dones que surten del paper. Periodistes catalanes que expliquen un país: 15 (Lo Plançó) Tapa blanda – 27 noviembre 2018. Edición en Catalán  de Elena Yeste Piquer (Colaborador), Francesc Canosa Farran (Colaborador).

También el periodista austriaco Franz Borkenau, dio su visión del Hospital de sangre de Sariñena en su obra El Reñidero español: «El hospital tiene un aspecto bastante decente, considerando que se trata de un establecimiento improvisado. Está a cargo de médico local, pero cuando lo visité sólo cuatro de las dieciséis camas estaban ocupadas por pacientes que sufrieran alguna enfermedad. El hospital adyacente, destinado a los heridos, trataba solamente un caso. De todos modos, esta guerra no está provocando muchas bajas; sólo logran esto las matanzas en el interior.» 

En palabras de coronel Luis Alfonso Arcarazo, el Hospital de Sariñena correspondió a «Un hospital de campaña improvisado en julio de 1936 para prestar apoyo sanitario a las columnas milicianas llegadas desde Cataluña para controla la sublevación de las capitales aragonesas». En la crónica de su intervención «El Hospital Militar de Sariñena (1936‐1938)», en las jornadas «Sariñena en Guerra» y publicada en la revista «Suplemento Armas y Cuerpos» Arcarzo explicó como «Se improvisó un hospital con algunas camas y un discreto quirófano, atendido por el personal sanitario de la población». De aquella organización inicial se encargó el Consejo Municipal, hasta que el Comité de Milicias Antifascistas y el Comité de Guerra del Frente de Aragón, que radicaban en Barcelona, se hicieron cargo de la asistencia sanitaria de los combatientes desplegados en el Frente de Aragón. El hospital de Sariñena tuvo varias denominaciones en función de su dependencia. Con la militarización de las columnas y su dependencia de la Consellería de Sanitat i Asistencia Social pasó a denominarse Hospital Militar de las Milicias y del Ejército Republicano y desde junio de 1937 fue la Clínica Quirúrgica de  Sariñena. En aquel despliegue sanitario, fue imprescindible la llegada de sanitarios movilizados en la retaguardia catalana: cirujanos, traumatólogos, internistas, odontólogos, psiquiatras, practicantes o enfermeras. En otro punto el coronel Arcarazo explicó las dependencias que tenía el mencionado hospital, que incluía una máquina industrial para lavar y desparasitar la ropa de pacientes y soldados, ya que los parásitos era uno de los problemas que mortificaba a los combatientes en las trincheras».

Un reportaje firmado por Manuel de Córdoba, en el periódico vespertino barcelonés “La Noche” y publicado el día 12 de septiembre de 1.936, detalla algunos aspectos interesantes. En su descripción del hospital va recorriendo los distintos departamentos: «Las enfermerías, el quirófano, las salas destinadas infecciosos, las dependencias auxiliares. Todo limpio, con pulcritud pregonera de una intervención femenina celosa del orden». El artículo lo reproduce el historiador sariñenense Arturo Morera en la revista Quio nº75.

Aviso

Se pone en conocimiento de los familiares del compañero miliciano Eduardo Oriol, que va ser herido en el frente el 23 de agosto, de carácter leve y que se encuentra hospitalizado en Sariñena. 

Butlletí del Comitè de Defensa Local: Núm. 053 (13 set. 1936) Vilanova i la Geltrú: el Comitè, 13/09/1936 (Vilanova i la Geltrú).

Interesándose por el paradero de un miliciano

El delegado político de la centuria 28 de la columna «19 de julio», destacada en un sector del frente aragonés, hace constar que se desea saber el paradero del miliciano Mario Garcés Bergés, herido el día 16 de agosto en Tardienta e ingresado en el Hospital de Sariñena.

Si está restablecido en esta fecha se solicita se incorpore a dicha centuria, por ser ésta la de las Cinco Villas (Zaragoza).

La vanguardia 22 de septiembre de 1936.

Entre los heridos que el Hospital Militar de Sariñena atendió, muchos fallecieron en el hospital e incluso algunos llegaron simplemente ya cadáveres. Aquellos fallecidos que fueron inscritos con su respectiva «Acta de defunción» quedan recogidos en el trabajo de investigación: Hospital de Sariñena, fallecidos de guerra.

sello hospital

El sello del Hospital Militar de Sariñena – XI Cuerpo de Ejercito – Administración aparece con la cruz de la Soberana y Militar Orden de San Juan de Jerusalén, de Rodas y Malta. Para el investigador monegrino Alberto Lasheras: «La cruz es un emblema con una gran carga de significado e historia desde el S.XII. Tiene un gran significado para el mundo cristiano y dado que la Orden realizaba actividades militares y hospitalarias, se ha ido utilizando como símbolo para identificar al personal militar y sanitario». La cruz aparece envuelta entre ramas y con una corona mural con cuatro torres almenadas en la parte superior.

Visita Hospitales de Sangre

El comandante Villalba, teniente coronel Valdés y el dirigente Jorge Arque, tras celebrar en Leciñena un acto político organizado por las Juventudes Unificadas marcharon a Sariñena “Visitando los Hospitales de Sangre allí establecidos”.

El Liberal: Año XXXV Número 11280 – 1936 Septiembre 15.

El personal del Hospital Militar de Sariñena

Manuel Conde López, “Memorias de un médico militar”, cuenta que en Sariñena se había instalado, en el centro de la población, un hospital de sangre, atendido por los cirujanos de Barcelona que se turnaban «En este ambiente profesional tuve ocasión de colaborar con los más destacados cirujanos catalanes. Recuerdo entre otros al Profesor Francisco Bergós Ribalta, que formaba parte del elenco de cirujanos y jefe de Sanidad del frente de Aragón.«

Efectivamente, el médico barcelonés Francesc Bergós i Ribalta estuvo al cargo del área sanitaria de Sariñena. Según el historiador Arturo Morera fue el encargado de organizar los puestos de socorro y curación en las columnas, así como los hospitales de Sariñena, Barbastro, Fraga y Caspe. Nombrado en 1936, por la Generalitat de Cataluña, como miembro del Consejo de sanidad de Guerra, se instaló en el frente de Aragón como jefe de los servicios sanitarios, dirigidos desde el Hospital Militar de Sariñena. Después de encargarse de la sanidad a la defensa civil, junto a Frederic Tarrida y Jaume Isern, ambos fueron destinados al área sanitaria de Sariñena (más tarde II cuerpo del ejercito). Francisco Bergós Ribalta fue designado, meses más tarde, jefe general de Defensa Civil, además «Con el grado de mayor de Sanidad Militar, organizó la evacuación de heridos en la retirada de Cataluña y después la sanidad del campo de Argelès» (Cos Militar de Sanitat). El historiador sariñenense Arturo Morera cita a Bergós entre las muchas personalidades que estuvieron en Sariñena durante la contienda: «Médicos como el creador de los hospitales de sangre, doctor Bergós, que tanto hizo por dotar con los mejores medios al hospital de Sariñena durante el dominio republicano» (La guerra del 36 en Sariñena. Revista Quio de Sariñena y Los Monegros nº 21″).

El Dr. Bergos Ribalta en el exilio fue profesor de la Escuela de Sanidad Militar de Montevideo y publicó libros y ensayos, uno de ellos con la biografía de Luis Companys (Manuel Conde López, “Memorias de un médico militar»).

En el Hospital Militar de Sariñena estuvo el Doctor Isaac Nogueras Coronas. Manuel de Córdova en «La Noche», 12 de septiembre de 1936, escribió sobre Nogueras: «El doctor Isaac Nogueras fue a ocupar la dirección, desempeñando funciones dificilísimas; pero faltaba aún quien pudiera coordinar todos los trabajos, atender a los grandes y a los pequeños menesteres, escuchar a los peticionarios y enrolar a los que se ofrecían…».  Isaac Nogueras Coronas fue un médico especialista en tisiología que creó dos sanatorios importantes en la provincia de Huesca. El primero, Boltaña, situado en un fértil valle, era adecuado para los enfermos que necesitaban un clima de mediana altura, y el de Pineta, en uno de los valles más pintorescos del Pirineo aragonés, hubiera podido muy bien competir, en cuanto a situación, aspecto y funcionamiento con los mejores de Suiza, ahora tan de moda. (Moises Broggí. Memóries d´un Cirurgiá). Al parecer, el doctor Nogueras venía de Barbastro donde había tenido problemas con el comité local, en Sariñena encontró protección gracias a la presencia de altos mandos que evitaron desmanes en la localidad. A pesar de ello, Nogueras estaba reclamado por el comité de Barbastro y, aunque estaba protegido, no se sentía seguro: «Más de una vez habían intentado capturarlo sin conseguirlo, gracias a la valiente y decidida oposición de la maestra y de otra gente de Sariñena» (Moises Broggí). Al final, el doctor Nogueras y su familia abandonaron Sariñena con Moises Broggí, solamente lo sabía la maestra y el capitán Conde de la guarnición. Una vez en Barcelona, Moises Broggí relata lo siguiente: «Nos despedimos con un fuerte abrazo, deseándonos mutuamente la mejor suerte. Me dijeron que lo tenían todo preparado para irse a Colombia» .

Aquella maestra fue Cristina Lana Villacampa, una joven comprometida que “prestó servicios en el hospital rojo de esta villa, como directivo con gran entusiasmo” según las acusaciones franquistas tras la contienda. «A título de rumor, intervino como dirigente en los saqueos de las casas del Sres. Torres y Castanera pudiéndose afirmar con certeza absoluta que tanto muebles como ropas que precisaron para el hospital de sangre rojo fueron sacados del establecimiento comercial de D. Joaquín Blasco Mirallas teniendo la certeza que todo ello era debido a sus indicaciones”. Joaquín Blasco Mirallas regentaba una tienda de muebles y tejidos que durante la guerra fue requisada, material que, en parte, debieron destinar para el Hospital. Joaquín Blasco Mirallas fue alcalde de Sariñena durante los primeros años de la dictadura. Además, el responsable de falange señaló sobre Cristina: “Algún tiempo administradora del Hospital Militar rojo, cargo que dejó voluntariamente al abrirse las escuelas para dedicarse a su profesión”. Manuel de Cordova quedó profundamente impresionado de Cristina Lana, llegando a reflejarlo claramente en su articulo sobre el frente de Aragón: «La maestra del pueblo es una aragonesa de temple, culta, cordial, humana y comprensiva. Sus nervios parecen de acero fino. No conoce lo que es fatiga. Sus ojos -¡lindos ojos de aragonesa!- sonríen comprensivos. -No les daré mi nombre -nos dijo-, porque eso es lo de menor significación ahora. Lo que importa es que se percaten de la labor que nos porque no habremos de desfallecer ahora que ya está hecho lo más importante. Vean, vean… Luego al despedirnos aún reiteró su negativa la maestrica. Conocedores de una de sus debilidades -las golosinas- apelamos a recursos heroicos para convencerla de que su resistencia suponía una puerilidad. No hubo medio, sin embargo de convencerla. Salimos del Hospital sin saber su nombre. La casualidad es a veces nuestra mejor auxiliar. Acertamos a pasar junto a unos chiquillos a quienes preguntamos: -¿Cómo se llama la maestra del pueblo?. Nos dijeron su nombre y no acertamos a recordarlo… – Los rapaces replicaron a coro:  – La maestra se llama Cristina Lana Villacampa – Una pitusa rubia, bonita como el sol, añadió: -¡Es más buena la maestra…!».

En el diario de la enfermera australiana Agnes Hodgson (A una milla de Huesca, edición de Judith Keene y Víctor Pardo Lancina), aparece su testimonio con motivo de su visita al Hospital Militar de Sariñena. El 23 de marzo de 1937, Agnes se desplazó desde Poleñino a Sariñena con los dentistas Ramón y Moussons. Visitaron el hospital de Sariñena al que describe como “bastante grande, aunque el quirófano no está también como el nuestro”. En su diario anota que “el superintendente se ha quejado a Moussons de que los casos quirúrgicos que llegan aquí evacuados desde Vicién están, casi todos, infectados, mientras que los de Poleñino y Grañen evolucionan bien”. Otras citas, no directas con el hospital, señalan que el 24 de abril del mismo año, a las 11:30 solicitaron con urgencia, desde Sariñena, la ambulancia de Poleñino y el 21 de junio anotó el bombardeo sobre Sariñena, ocasionando daños en el aeródromo, “afortunadamente, los aviones no se encontraban allí, según cuentan”.

Completamente reseñable fue la presencia del gran psiquiatra catalán Francesc Tosquelles Llauradó (Reus, 22 de agosto de 1912- Granges-sur-Lot, 25 de septiembre de 1994). Marxista republicano de sensibilidad libertaria, que ejerció como psiquiatra en el Hospital Militar de Sariñena, tratando en el mismo frente, «En estrecha colaboración con los médicos y cirujanos», el miedo y la vivencia de la desestructuración de la guerra. Tosquelles es considerado el inventor de la “psicoterapia institucional” (Wikipedia), influyendo “poderosamente la pedagogía y la psiquiatría de la segunda mitad del siglo XX”. También actuó como ayudante de cirujano y médico generalista (Orígenes y fundamentos de la psiquiatría en España, Víctor Aparicio Basauri).

«Para Tosquelles la guerra no supuso una ruptura con la práctica clínica ni con el afán de seguir investigando en ella, solamente significó cambiar de campo operativo. Se asoció a las Milicias Obreras y fue al Frente de Aragón con otros de Reus, como Solanes, Sauret, Capella y Borrell. Allí, en Sariñena y comarca, es decir, en un contexto completamente novedoso, pudo poner en práctica muchas de las ideas elaboradas en los años anteriores. Trataba a los heridos y otros tipos de enfermos en el propio hospital general, próximo al Frente, en estrecha colaboración con los médicos y cirujanos. Trataba sobre todo el miedo y la vivencia de desestructuración que la guerra producía en los soldados y lo hacía «in situ», es decir, sin trasladarlos a un hospital de retaguardia en el que hubiera la seguridad que produce estar fuera de las líneas de fuego. Lo había aprendido en la práctica y en las conversaciones tenidas en relación a la psiquiatría comarcal -ahora diríamos de sector-; al enfermo había que procurar tratarlo cerca de su entono, de lo contrario su cronificación era mayor; con las neurosis de guerra, allí experimentó la misma cuestión.

El trabajar en ese campo operatorio de Sariñena, en el que no solo hizo de psiquiatra, sino de ayudante de cirujano y médico generalista, le sirvió para comprobar que lo que hasta ese momento había sido una intuición en él, ahora era una convicción, el que la posición que ocupa el médico, como persona, es fundamental en el proceso de la cura y esa posición depende de él y del entorno-siempre algo modificable que le rodea.»

Orígenes y fundamentos de la psiquiatría en España, Víctor Aparicio Basauri.

La investigadora Joana Masó «Tosquelles. Curar les institucions«, sitúa a Tosquelles en el Hospital Militar de Sariñena en 1937: «Movilizado al frente de Aragón, Tosquelles organiza la evacuación de los pacientes del hospital psiquiátrico de Huesca en mano de las tropas fascistas. Es responsable de la restructuración del sanatorio de Sariñena  y, más tarde, del hospital de Almodóvar del Campo». Asimismo, Joana Masó apunta que el 21 de noviembre de 1937 «Tosquelles es nombrado teniente médico provisional destinado a las ordenes del jefe de Sanidad del XI Cuerpo del Ejército republicano». Tosquelles debió de estar en Sariñena hasta mayo de 1938, cuando fue nombrado jefe de los Servicios Psiquiátricos del ejército de Extremadura y director de la clínica de Almodóvar en Ciudad Real.

«En Aragón, para comenzar, les proponíamos escuchar la sinfonía inacabada de Schubert. Yo no se si era la misma música, o era el titulo que sugería que la vida no se acaba nunca y que no se para en el primer tropiezo. El miedo de morir vestidos, la tenemos todos. Sentados y con la música, se distendían o se relajaban un poco. En todo caso, llegaban entonces a decir algo se su vida sin que nuestra interrogación se hiciese explicita. Interrogar alguien aumenta el miedo.» 

Joana Masó «Tosquelles. Curar les institucions«.

Otra figura muy destacable y a la vez olvidada es Tomás Tussó Temprado (Sariñena, 1892-Méjico, 1974), militante obrero de la CNT, ejerció la medicina dedicado a las clases populares. Durante la guerra civil  ocupó el cargo de regidor del Ayuntamiento de Barcelona, como consejero de higiene y sanidad. También fue miembro de la Federación Comunista Catalanobalear, del Bloque Obrer i Camperol y finalmente del POUM, en representación del cual fue regidor del Ayuntamiento de Barcelona. Acabada la guerra consiguió exiliarse a Marruecos y luego a México. Publicó algunos escritos en catalán “Necessitat d´una educació i d´una cultura obrera” en la revista L´Opinio y «Cal pendre posicions” en  L´Hora. Algunas fuentes lo citan exiliado en Francia, en la población de Lyon, departamento de Rhône (La maçoneria a l’exili: França, 1939. Josep Clara Resplandis).

Otro altoaragonés que ocupó un cargo en el ayuntamiento de Barcelona fue Jesús Ulled Altemir, periodista y político oscense, que ejerció de teniente alcalde en 1931. Los hermanos de Jesús Ulled, Rafael Ulled (Sariñena, 1885 -Barcelona, 1937) y José Ulled (Sariñena, 1888-Barcelona, 1929) intervinieron muy activamente en la política catalana en las filas del Partido Republicano Radical de Lerroux. (Indagacions sobre llengua y literatura catalanes a l´Aragó, Hèctor Moret). Ver La saga Ulled Altemir.

Como estudiante, Jaume Planas Guasch fue enviado al frente como médico de batallón, en tren hasta Barbastro y luego al frente de Tardienta. Encontramos su testimonio en la «Memoria de la profesión “Consell de Col·legis de Metges de Catalunya”.Entrevista al doctor Jaume Planas Guasch hecha, por el doctor Francesc M. Domènec Torné y revisada por el doctor Lluís Daufí». A pesar que se quería pasar al bando nacional, fue requerido para el Hospital de Sariñena. Al hospital habían ido a parar varios cirujanos del Servei d’Urgències de Barcelona y él fue reclamado por su condición de buen anestesista, estuvo durante 1937 y parte de 1938. También ejerció de cirujano operando al que denominó como “Cabecilla de Sariñena” y conocido como Pancho Villa: “Llevaba siempre dos o tres pistolas; era un tipo que vino herido con un vendaje y lo tuve que operar”. Jaume narra cómo al final hizo amistad con Pancho Villa, que éste salía con una chica que llamaban Petiforra y cuya hermana iba a hacer faenas al Hospital: “Les llevaba a todos de cabeza”. Jaume, además cita a Gonzalo Aguiló, un cirujano que fue destinado al hospital de Poleñino,  “Las ambulancias inglesas tenían una unidad que era el quirófano y una o dos que eran destinadas al personal: para dormir, para comer, para todo… Y esta gente iban con unos autobuses. El Aguiló estaba ayudando a las operaciones. Y cuando vino a Barcelona la ayuda inglesa, buscaron un cirujano e hicieron en Gonzalo Aguiló cabeza de la ambulancia inglesa”. Una vez en Poleñino, se escondió porque lo estaban buscando, su vida estaba en peligro. Gracias a la intervención de Pancho Villa, Aguiló fue destinado al Hospital de Sariñena para su seguridad.

Todas las actas de defunción de Sariñena, durante la vigencia del hospital, vienen certificadas por los diferentes directores del Hospital Militar de Sariñena. Encontramos al médico Vidal Bosqued Gimeno, M. Blay, Hermenegildo Claret, Pedro Cascales Ballarín, Juan Marcé, Antonio Porta, Antonio Carrera, Pelayo Vila y unos difícilmente legibles y mal transcritos: G. Sevelvo, Muvi Lameca e Yoace Bogueras. También encontramos la certificación por parte del médico del campo de aviación “Alas Rojas” de Sariñena el doctor  Manuel  Conde López. (Hospital de Sariñena, fallecidos de guerra).

Vidal Bosqued Gimeno, médico del hospital, aparece en las solicitudes de información político sociales al ayuntamiento de Sariñena por parte del Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de Huesca, 7 de febrero de 1940.

Pedro Cascales Ballarín, médico de asistencia publico domiciliaria, recibió acusaciones tras la guerra civil. La Jefatura Provincial de Sanidad solicitó a la villa de Sariñena informes políticos-sociales del doctor Pedro Cascales.

Marina segunda derecha
              * Marina Lana Torres, segunda por la derecha, con otras enfermeras.
Una visita al frente aragonés

El Consejero-regidor de Gobernación del Ayuntamiento de Barcelona, don Hilario Salvador, acaba de realizar una visita al frente aragonés, de donde ha regresado entusiasmado y lleno de optimismo.

«Esta visita — comienza diciendo — la he realizado con el doctor Tusó, porque tenía como finalidad principal propagar entre los milicianos del frente las medidas profilácticas que son necesarias en los campamentos, (de un modo especial las que tienden a evitar que se presenten casos de tifus que, de propagarse entre los combatientes, pueden llegar a constituir un verdadero peligro.

Salimos el doctor Tusó y yo de Barcelona el martes último, a primera hora de la tarde,
marchando por Lérida directamente a la parte de Huesca para hacer noche en Sariñena, donde acampaba la columna que manda Jorge de Arquer, y pasando por Monzón.

Allí pudimos ya observar que los bravos milicianos guardan una inmejorable disciplina y que su organización es asombrosa por lo perfecta, llamando poderosamente nuestra atención el hecho de que sus componentes no son sólo hombres del trabajo manual, pues entre ellos hay un licenciado en Filosofía y Letras y un médico sueco que desempeña su cometido como tal médico, de un historial tan liberal, que además de haber participado en la gran guerra, fue también revolucionario en Rusia y ahora está con los amantes de las libertades de España.

La Vanguardia. 9 de agosto de 1936.

En las solicitudes de informes socio-políticos aparece Leopoldo Velazque Bosque, médico de asistencia pública domiciliaria que ejerció su profesión libre en Sariñena sobre el 18 de julio de 1936 (solicitud nº3970 de la jefatura provincial  de sanidad Teruel). También encontramos a Manuel Lacruz Espada, practicante de Sariñena de asistencia pública domiciliaria, y la matrona Jacoba Ainoza Ainoza.

Practicantes

En el Diario Oficial del Ministerio de Guerra aparecen diferentes nombramientos para Sariñena. Los primeros en el diario nº 19 (Valencia, 22 de enero de 1937), donde aparecen los nombramiento de los practicantes militares provisionales: Manuel Lacruz Espada, Jaime Duran Revira (27 julio 1936), Ramón Ortega Gómez (14 agosto 1936) C. Av. Saríñena (Campo Aviación), Ángel Martín Acha, Domingo Pardo Lacruz Hospital Sariñena (20 agosto 1936), Lorenzo Mora Buil Hospital Saríñena (20 agosto 1936) y Aurelio Gálvez Alberico Aeródromo Sariñena (25 agosto 1936).

El sariñenense Manuel Lacruz Espada fue presidente del Casino de Sariñena y practicante del Hospital Militar de Sariñena, como auxiliar facultativo 2º y, al parecer, fue «Asimilado como teniente a los efectos de cobros». Manuel fue acusado de ser administrador del Hospital Militar, hecho que negó. No huyó con la entrada de las tropas franquistas y continuó con su actividad en el hospital atendiendo a las tropas nacionales. En 1941, con 66 años de edad fue sentenciado a 2 años de inhabilitación y a 300 pesetas de multa (AHPHU_J_005622_002180). 

Nombres de una guerra en la villa de Sariñena, Manuel Lacruz Espada: Practicante de Sariñena de Asistencia Pública Domiciliara. Jefatura Provincial de Sanidad, Huesca marzo de 1940. Responsabilidades Políticas Juzgado Investigación Provincial de Huesca, 5 de septiembre de 1940. Expediente ES/AHPHU – J/005622/002180, 24 de agosto de 1940: “Con anterioridad al 18 de julio de 1936 era de ideología izquierdista, sin estar afiliado a ninguna sindical. Al estallar el Movimiento Nacional, ingresó en el Hospital Militar de esta villa con la graduación de teniente, ejerciendo el cargo de practicante.” Fue acusado de ser administrador del Hospital. En su declaración manifestó que perteneció a Unión Patriótica y que voto a la candidatura mixta de “los señores Ulled, Lana, Videl y Beltran”. Ejerció como Auxiliar Facultativo 2º “Siendo únicamente asimilado como teniente a los efectos del cobro”. Con la liberación se encontraba ejerciendo en un hospital de Barcelona donde continuó con sus servicios “a favor de la causa nacional”. “Defendió a las Carmelitas evitando que fuera asaltado su convento”.

Domingo Pardo Lacruz, practicante de Sariñena. fue investigado y finalmente, quedó libre de sospechas tras los informes políticos-sociales emitidos por las autoridades franquistas locales. Al igual que el médico Pedro Cascales, los dos profesionales siempre han contado con el respeto y el cariño de la población.

Farmacéuticos

Como farmacéutico tercero provisional fue nombrado para ejercer en Sariñena a Juan Escudero (23 agosto 1936), Foz Casarramona, Loste Bajardí (20 agosto de 1936) y Luis Marco Daks (19 octubre 1936). En el Diario Oficial del Ministerio de Guerra nº 212 (Valencia, 3 de septiembre de 1937) aparece el nombramiento de Domingo Pardo Lacruz para el Hospital Militar de Sariñena.

Antonio Loste Bardají, natural de Sariñena ejerció de farmacéutico y regentó la farmacia familiar. Su expediente de responsabilidades políticas no le atribuye ninguna militancia, ni de partido ni ideológicamente. Aunque si se cita que mantuvo buenas relaciones con las autoridades durante la contienda, además de proteger a su hermana de quien tenía su tutela. Antonio fue encargado de la farmacia del Hospital Militar de Sariñena, pues la farmacia familiar, atendiendo a su expediente, fue incautada pasando a ser “Farmacia Militar del ejército rojo”. Se socializó en octubre de 1936.

Responsables locales

El sariñenense Daniel Millera Muro aparece como Administrador del Hospital y de Abastos, en la relación de individuos incursos en la ley de responsabilidades políticas. También aparece José Izco Martínez, miembro de UGT, como directivo del comité y administrador del Hospital y Manuel Lacruz Espada fue acusado de ser administrador del Hospital Militar, hecho que negó (AHPHU_J_005622_002180).

Conserje

Francisco Moren Salillas desempeñó el cargo de Conserje del Hospital (Expedientes  ES/AHPHU – J/005672/000235 y ES/AJTZ – 2017/3).

Escribiente

Agripinio Fernández Cantero «Ingresó en septiembre de 1936 como escribiente en el Hospital de Sariñena del que salió voluntario para el frente al efecto de rehuir posibles persecuciones por considerarle sospechoso ya que su padre era persona francamente afecta a la causa nacional por cuyo motivo sufrió detenciones, en el Batallón de Ingenieros, al que pasó al marchar del Hospital. Expediente de Responsabilidades Políticas ES/AHPZ – J/005973/000045 “De 22 años, soltero, natural de Torrelavega (Santander), vecino de Sariñena.

Juan José Gómez Camón Voluntario, en el Hospital (Nombres de una guerra).

Personal del Hospital de Sariñena, periódico Alas Rojas, nº 20 del 13 de febrero de 1937:

Miguel Villacampa
Angel Puyuelo
Jesús Acero
Lorenzo Mora
Pilar Cafareida
Agripino Fernández
Marina Lana
Jaime Isern
Jaime Vilaseca
Antonio Taverna
Salvador Casadellas
Manuel Gallego
Juan Moro
Domingo Pardo
Juan A. Escudero
José Buil
Antonio Zaragoza
Rafael Bellmunt
Julio Casabona
José M. Pano
Enrique Bretos
José Bretos
Pedro Cascales
Daniel Millera
Una antifascista
Manuel Escolá
Margarita Muro
Francisco Morén
Luis Marcó
Pedro M. Voltò
Rafael Manos
Nemesio Franco
José M. Gómez
José Oyos
Manuel Admelle
Mercedes Mur
Antonio Linares
Enrique Andreu
Pascual Rodríguez
Francisco Miró
Juan Llamas
Mercedes Morén
Elisa Martínez
Agustina Calvo
José Martínez
Gabino Gerona
Pilar Sesé
Mercedes Romerales
Fermín Orquín
Antonio Loste.

En el frente

Ambulancia tiroteada por los facciosos

Sariñena, 17. Hoy, ha sido trasladada a esta población una ambulancia sanitaria tiroteada por los facciosos con verdadera saña. Hay en el techo los impactos de la metralla de un disparo de cañón que se hizo contra la misma y en uno de los costados más de veinte impactos.

Mario Angeloni. Abogado y político antifascista italiano, dirigente del Partido Republicano, había combatido en la Primera Guerra Mundial como oficial de Caballería, obteniendo en la batalla de Capporetto la Medalla de Plata al Valor Militar. Murió en el hospital de Sariñena de las heridas sufridas en la batalla de Monte Pelado.

Presencia italiana en la milicia española José María Blanco Núñez (Coord.)

http://www.antifascismoumbro.it/personaggi/angeloni-mario

La ayuda y la biblioteca

Ayuda

Gracias al Socorro Rojo Internacional, por medio de donativos, se fue dotando de material a los hospitales del frente. También de material para las milicias que operaban en los diferentes sectores de guerra, de lo que da parte el diario La Vanguardia del miércoles 21 de octubre de 1936: “Los auxilios de retaguardia. Un camión de medicamentos y ropa para el frente aragonés”. Entre los muchos aprovisionamientos aparece “Los instrumentos de cirugía de los antifascistas de Perpiñán fueron repartidos entre los médicos de La Granja, Las Casas, Almuniente, Tardienta, Sariñena, Bujaraloz y Sástago”.

Así mismo, en Sariñena se realizaron diferentes actos para recaudar fondos para el Hospital. Así aparece recogido por La Vanguardia, recogiendo la noticia con motivo de la visita del Coronel Villaba al frente de Alcubierre y luego a Sariñena “Allí se celebró una fiesta en el campo de aviación, en beneficio de los Hospitales de sangre. Hubo partido de fútbol, fiesta aérea y baile, y por la noche una velada artística en el teatro Romea. A todos estos actos asistió mucha gente de la localidad y alrededores (La vanguardia, martes 15 de septiembre de 1936)».

Impresiones del frente aragonés

Desde Leciñena nos dirigimos a Sariñena. Allí se celebró una fiesta al campamento de aviación a beneficio de los hospitales de sangre.

Tuvo lugar un partido de fútbol, fiesta aérea y baile, y por la noche una velada artística en el teatro Romea. A todos estos actos asistió mucha gente de la localidad y de los alrededores.

Antoni d´Aragó. Hoja oficial de la provincia de Barcelona: Época Segunda Número 561 – 1936 Septiembre 14.

Tiene lugar en Sariñena un importante festival deportivo

En Sariñena se ha celebrado un festival a beneficio de los hospitales de sangre, de aquella localidad.

La parte más destacada consistió en un partido de fútbol que jugaron el equipo de Sariñena y oteo integrado por milicianos y soldados pertenecientes al servicio de aviación.

Acudió al campo numeroso publico y también se han trasladado muchas de los pueblos cercanos.

El campo ofrecía magnifico aspecto.

La recaudación obtenida, pasan las dos mil pesetas.

Este festival prueba el espíritu de nuestras fuerzas que, además de atender de las necesidades de guerra, ofreciendo sus vidas, cuando es necesario, los tiempos de descanso, los dedican a celebrar actos tan brillantes y humanitarios como el comentado.

La Veu de Catalunya: diari catalá d’avisos, noticias y anuncis: Any 46, Núm. 12554 (17 set. 1936) Ed. Matí.

Incluso los días festivos del 1 de mayo y del 14 de abril, los obreros de Sariñena los dedicaron a trabajar para destinar sus jornales al Hospital de Sangre «Cuyo rasgo lo harán todos voluntariamente ya que, es el sentir general de este vecindario y creen no estamos en momentos de realizar fiestas de ninguna clase» (Acta del 22 de abril de 1937). Además, en el acta municipal del 13 de octubre de 1937, queda reflejada la recogida de mantas y colchones para los frentes y hospitales: “Se da lectura a una orden general del día de octubre de 1937 del XI Cuerpo de Ejército del Estado Mayor de Sariñena en virtud de lo ordenado por el Ministerio de Defensa  Nacional en O.G. de 7 de septiembre de 1937 (.. 232) en la que se manifiesta la recogida de mantas y colchones destinados para los frentes y hospitales a consecuencia de la campaña de los elementos necesarios de abrigo” (Actas Consejo Municipal de Sariñena).

Biblioteca

En el Hospital Militar de Sariñena se instaló una biblioteca, fue por parte de la Generalitat de Cataluña que estableció, de acuerdo con la Dirección Sanitaria de «Sanidad de Guerra» del departamento de Defensa, seis bibliotecas en Hospitales de Sangre del frente aragonés: Barbastro, Monzón, Sariñena, Fraga, Caspe y Alcañiz; «con un deposito de mil volúmenes en cada hospital». Estas pertenecían a la subcentral de Cervera, mientras que la segunda subcentral estaba en Tarragona y la central en Barcelona. También se establecieron bibliotecas en en zonas avanzadas del frente, en el caso de Los Monegros fue el caso de Alcubierre, Bujaraloz, Grañen y Monegrillo (Servicio de Bibliotecas del Frente. Revista Nova Iberia).

Concretamente, en Sariñena se ubicó una de las dos subcentrales del frente de Aragón, Alcañiz y Sariñena, por parte del «Servicio de Bibliotecas del Frente». Fue a partir de febrero de 1937. Ver: La Guerra Civil en Sariñena.

También existió un reparto de libros al frente y a los hospitales y así lo recoge La Vanguardia, del 19 de agosto de 1936, el reparto de libros a través de la Oficina de reparto mensual de libros. Por encargo del Comité Central de Milicias, Servicios Sanitarios, regentado por Javier Escoda, se efectuaron las siguientes remesas: “Hospital General de Cataluña, 130 obras; Hospital de Sangre de Tardienta, 20; ídem ídem de Bujaraloz, 20; ídem ídem de Sástago, 20; ídem ídem de Sariñena, 20; Clínica La Alianza, 120; Clínica de Barbastro, 15; Hospital Clínico, 118; Clínica Psiquiátrica, 30. Total, 493. Se espera recibir nuevas donaciones de libros destinados a los citados hospitales de sangre y casas de convalecencia”.

La Oficina de Reparto mensual de Libros que regenta nuestro amigo Xavier Escola, lleva hechos los siguientes envíos:

 Hospital General de Cataluña, 130 obras; Hospital de Sangre de Tardienta, 20; Hospital de Sangre de Bujaraloz, 20; Hospital de Sangre de Sastago, 20; Hospital de Sangre de Sariñena, 20; Clínica “L´Aliança”, 20; Clínica de Barbastro, 15; Hospital Cínico, 118; Cínica Psiquiátrica, 30; Total 493 obras.

Se espera nuevos e importantes donativos de libros de editores y particulares.   

   Treball: Diari dels Treballadors de la Ciutat i del Camp: Any I Número 24 – 1936 agosto 18.

Libros para el frente y los Hospitales: La Agrupació d’Escriptors Catalaus, U.G.T., continúa activando la recogida y remesa de libros para el frente, hospitales de sangre y centros antifascistas, con la colaboración del Comité Sanitario, que tiene a su cuidado hace llegar los paquetes a su destino. Últimamente han sido repartidos los volúmenes siguientes: 1.200 libros a los hospitales de sangre de Angués, Siétamo, Puebla de Híjar, Bujalaroz y avanzadas del frente. 100 al hospital de sangre de Sariñena.

La Vanguardia, 22 de octubre de 1936.

El comité sanitario de guerra – Servicio de paquetes al frente

Ha regresado del frente la expedición organizadora del Servicio dirigido por el profesor Escoda. Se han montado oficinas de redistribución en Barbastro, Angües, Sariñena, Bujalaroz y Caspe, que ofrecen dar el máximo rendimiento.

La Vanguardia. 27 septiembre 1936.

Crónica F.V. Jaquetot

Y aunque, en la paz de Sariñena, destaca, como un oasis en la chillante de la actividad bélica, la quietud permanente del Hospital de Sangre. Quietud y silencio que contrasta con la actividad, también permanente, de aquellos que abnegadamente han puesto todo su esfuerzo en defensa de los hombres que han caído al frente de batalla en plena lucha contra los asesinos del pueblo, puestos al servicio del fascismo internacional.

F.V. Jaquetot.

Mirador: setmanari de literatura, art i política: Any IX Número 407 – 1937 febrero 12.

Sanitarios prisioneros, de guerra

Sariñena, 17. Ayer, fueron hechos prisioneros once soldados de Sanidad de Guerra. Estaban en un corral de ganado situado en un monte a pocos kilómetros del pueblo de Tozos y muy cerca de Sariñena. Un destacamento leal se internó en campo enemigo y rodeó el corral, deteniendo a los once sanitarios, a un pastor y a un hijo de éste de once años. Los sanitarios estaban armados de fusiles y bombas de mano. Han hecho al mando interesantes manifestaciones.

La vanguardia, domingo 18 de abril de 1937.

Problemas con el Hospital

En el acta del Consejo Municipal, del 2 de febrero de 1938, se acordó pasar un comunicado al Cuartel General por si estimaban por conveniente dar las oportunas órdenes «Para evitar que arrojen a las proximidades de la vía publica gasas y algodones usados del Hospital Militar de esta plaza, se envíe un comunicado para evitar el peligro que pueda correr la población civil si se repiten estos hechos.” (Actas Consejo Municipal de Sariñena).

El Hospital de Evacuación

En el barrio de la Estación de ferrocarril de Sariñena se instaló el Hospital de Evacuación, un centro desde el que se evacuaban heridos del frente a Barcelona. En el edificio, que había servido de Cuarto de Agentes del ferrocarril, aún pueden leerse las pintadas que lo identificaban como Hospital de Evacuación. «También había un tren hospital en uno de los muelles de la estación donde llevaban los heridos y los más graves los derivaban al hospital. Luis Porta se encargaba de llevar la ambulancia, iba a recoger al frente a los heridos para llevarlos al hospital, en una ocasión la ambulancia fue bombardeada y él se salvó, pero no los heridos que llevaba» José Porta Martín.

Sin embargo, las difusas letras dejaban entrever unas letras anteriores difícilmente legibles. A través de una fotografía, que se encontraba sin referenciar, se puede observar como antes de ser “Hospital de Evacuación” fue “Hospital de Sangre del POUM”, siguiendo la misma línea que el Hospital de Sangre de Sariñena.

Hospital Estacion Sariñena POUM

Una anécdota

Nos la cuenta Salvador Coll empleado de la compañía de vagones camas.

El vagón quirófano -se dice- tiene un valor histórico. Antes era un vagón-salón en el cual viajaba Francesc Macià cuando iba a Madrid a llevar el Estatuto de Cataluña. Precisamente va a seguir la misma ruta: Lérida, Sariñena… Es el vagón número 4.168.

La Humanitat: Any 5, núm. 1426 (20 set. 1936).

También, desde la estación de Sariñena, se realizó la expulsión de mujeres del frente aragonés a Barcelona. Fue a partir de una orden dada por Durruti que culpaba a las mujeres del aumento de enfermedades venéreas entre sus filas: “Que causaba más bajas que las balas enemigas”. Un hecho recogido en la película Libertarias de Vicente Aranda y que también aparece recogido por Jesús Arnal Pena (Por qué fui secretario de Durruti: Memorias del cura que ayudó al líder anarquista en la guerra civil (1936-1939)): “Habla con la gente de Transportes y manda todos los vehículos disponibles a las centurias. Que recojan a las milicianas, sin dejar ni una; que las lleven a la estación de Sariñena y que las facturen a Barcelona en vagones precintados. ¿Lo oyes bien? ¡Precintados!.” 

«Que recojan a las milicianas, sin dejar ni una; que las lleven a la estación de Sariñena y que las facturen a Barcelona en vagones precintados. ¿Lo oyes bien? ¡ Precintados!»

Yo fui secretario de Durruti, Memorias de un cura aragonés en las filas anarquistas.
Mosén Jesús Arnal

cruz roja 010637

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01/06/37

De Hospital a Auxilio Social

Al finalizar la guerra, en la casa Penén Paraled se instaló la casa del “Auxilio Social” y la sede de Falange. Años más tarde, la adquirió la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Aragón y Rioja, además ha albergado la biblioteca municipal, el sindicato de riegos, un comercio y un bar, actualmente es de titularidad privada. La enorme casa Penén-Paraled data del siglo XVIII, consta de tres plantas con una fachada clasicista de cuidada composición (SIPCA), junto a la iglesia parroquial constituye una seña de identidad patrimonial de Sariñena en el centro de la villa monegrina.

A la memoria de aquellos/as médicos/as, enfermeros/as y sanitarios/as, verdaderos héroes y heroínas de todas las malditas guerras.

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