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Inquisición, religión y hechicería en Los Monegros


Por José Elbaile Ollés

Jaime Manobel nació el mes de abril de 1555 en Sariñena, hijo del calcetero del pueblo Joan Manobel y María de Bolea.

Sus abuelos también eran de Sariñena, Bartolomé Manobel, era zapatero y el materno Bartolomé Bolea, labrador.

Jaime tuvo un solo hermano, Pedro, que continuó en el pueblo con el negocio familiar de calcetero. A él decidieron darle estudios, quizás por la influencia de su tío mosén Pedro Manobel, hermano de su padre, que era cura racionero de la villa de Sariñena.

AHN. Signatura: INQUISICIÓN,MPD.442.

Jaime comenzó sus estudios de gramática en Sariñena . A los diecisiete años, dejó la casa de su padre para ir a Huesca a continuar su aprendizaje. De allí pasó a Valencia donde a los dos años cayó enfermo y tuvo que volver a Sariñena. Terminó su instrucción en la Universidad Sertoriana de Huesca . Cursó estudios de Gramática, Lógica y Cánones.

A los veinticuatro años terminada su formación, su primer servicio fue en la ermita de Nuestra Señora de Cillas. Allí estuvo veintidós meses, cantó misa y fue ordenado por el obispo Pedro de Fraguo. Sirvió como cura en Monegrillo, Sariñena, Ballovar, el hospital de Huesca y Zaragoza. Siempre sustituyendo titulares o en puestos de escasa relevancia.

Estando en Zaragoza hospedado en el mesón Carbonel en las cuchillerías. Vino un fraile trinitario indio, Fray Benedicto, que hacia curaciones y predicciones con ayuda de un libro que siempre llevaba encima.

Jaime vio en el libro una oportunidad y una noche, estando el fraile en la cama, se lo quito de la cabecera. Se despidió del mesón y marchó a Madrid.

AHN.Inquisción,90,Exp6 Remedio para el dolor de cabeza.

Al libro le faltaban algunas hojas, además estaba escrito en latín y hebreo. Así que muchas cosas de las que ponía no lo entendía. Pero un día estando en el Prado de San Gerónimo cogiendo hierbas se encontró con un herbolario Saboyano con quien hizo amistad. Y que más tarde le ayudaría a interpretar el libro. También hizo amistad con un criado de barbero y con las enseñanzas de uno y otro completó su conocimiento del libro, incluso añadió algunas curaciones que anotó en el libro.

Se estableció en la calle Carretas y posteriormente en la calle de la Hoz. Y con ayuda del libro comenzó a ejercer su magia.

AHN.Inquisción,90,Exp6 Para alcanzar mujer y que se pierda por el hombre.

Sus habilidades no solamente las utilizaba para curar males y dolores como hinchazones de piernas, llagas, mal de hígado, impotencia … etc., sino que atendía a toda clase de necesidades: problemas de piojos, con el juego, mal de ojo, problemas de amores.. etc.

Jaime unía  siempre a sus supuestas cualidades algún acto litúrgico de la iglesia católica como: utilizar agua bendita para espantar al demonio, asistir a un número determinado de  misas portando cirios encendidos o algún elemento que él les daba, o hacerlo en un día señalado en el calendario católico. Eso, y su condición de sacerdote le hacía más creíble.

Su vida de clérigo curandero y adivino iba viento en popa. A principios de junio del año 1590, apareció por su casa Francisco Leal, le dijo que no podía tener acceso carnal con su mujer (impotencia) y si lo podría curar. Este le dijo que sí, pero que tendrían que esperar al día de San Juan.

El víspera de San Juan fueron a El Escorial con el fin de llevar a cavo la ceremonia. Necesitaban de agua bendita y una estola para la ceremonia. Francisco tenía unos conocidos y lo consiguió, pero llamo la atención y curiosidad sobre ellos.

Realizaron la ceremonia esa noche en un bosque cercano, pero al volver al Escorial fueron prendidos, se les tomó declaración y unos días más tarde, llevados a la cárcel de la inquisición de Toledo.

AHN.Inquisción,90,Exp6. Recorte de la orden de detención donde se le exigen 12 ducados para gastos de manutención y proceso. Si no los tuviese pide se vendan sus bienes.

El dos de agosto de 1590, declaro: » ….afirmándome en todas mis confesiones, que contienen todo el verbo de la verdad. Yo no he hecho ninguna invocación a los demonios ni las demás cosas supersticiosas contenidas en el libro. En lo que toca al hecho de traer conmigo un pergamino con ciertas palabras de un salmo lo hacía por cuanto jugase  ganase, para este fin y no otro,  y lo que hacía para curar los hígados lo hacía por caridad y por hacer una buena obra..»

Pero la posesión del libro y lo que había escrito hizo pensar a los inquisidores de que no decía la verdad » en conformidad dixeron son del voto y parecer que este reo sea puesto a tormento por tanto tiempo cuanto a nos  bien visto fuera para que el diga la verdad.…. si en el dicho tormento muriese fuese lisiado o se siguire efusión de sangre o mutilación de miembro sea su culpa y cargo y no la nuestra por no haber querido decir la verdad..»

AHN. Signatura: INQUISICIÓN,MPD.442.

El diecinueve de noviembre, entró en la sala secreta de tormento

…..Fue amonestado dixele enteramente verdad de todo lo que no hubiese fecho o dicho o visto hacer a otras personas en ofensa de Dios nuestro señor y contra su santa fe católica.

Jaime de rodillas y llorando insistía en su inocencia. «..la misericordia de Dios me falte si no digo la verdad, que en mi vida he hecho hechicería ni he invocado al demonio… en  todo lo que he hecho nunca he tenido más ánimo ni creído cosa contra nuestra santa fe católica…»

Fue sometido a tortura en «el potro ««.. en penitencia de sus pecados y remisión de ellos sea. E con esto fue sentado en el banquillo  para comenzar el tormento..»

Siete días después, siguiendo el protocolo de enjuiciamiento del Santo Oficio, le piden se ratifique en sus declaraciones. » Le fue leído lo que dijo en la cámara de tormento. Dijo que aquello es verdad, que no tiene más que decir..»

Muestra arrepentimiento por sus malas obras pero insiste que siempre dijo la verdad. Los inquisidores sólo encontraron ligeras sospechas de herejía.

El veinte de diciembre llegó la sentencia: «…Fallamos lo que de presente proceso resulta, contra el dicho mosén Jaime Manobel, clérigo vecino de Sariñena. Si el rigor del derecho debiéramos de seguir lo pudiéramos condenar en mayores y más grandes penas, pero queriendo moderarlas con equidad y misericordia por algunas causas que a ello nos mueven en pena y penitencia de lo por el dicho hecho y cometido mandamos que esta sentencia se lea en la sala de la audiencia del Santo Oficio y el condenado oiga la misa rezada que en ella se dijere en forma penitente y abjure de lev (errores heréticos), y sea prevenido y suspenso de las ordenes que tiene por dos años y  por ello desterrado del distrito de esta inquisición, lo cual se haga y cumpla….»

AHN. Signatura: INQUISICIÓN,MPD.442.

Antes de sacarle de la audiencia el inquisidor le advierte » le mandaron so pena de excomunión mayor que será castigado con todo rigor no diga trate ni comunique algo de lo que ha visto o entendido en este Santo Oficio en su causa como en los demás presos».  Prometiéndolo y haciendo cuentas con el proveedor del Santo Oficio de lo que ha gastado, salió de la audiencia.

Elbaile Ollés, José.
Publicado en la revista Tierra de Lalueza.

El Santuario de Nuestra Señora de Magallón


Contemplando la sierra de Alcubierre, desde lo alto de un cerro, se erige solemne el Santuario de Nuestra Señora de Magallón. A sus pies se encuentra Leciñena, localidad que lo aloja y que, junto a las de Robres y Perdiguera, honra y venera y une su historia. Su advocación a la Virgen de Magallón, responde a una curiosa historia recogida en 1814 por Fray José de Santo Domingo en su obra “Historia de la prodigiosa imagen de la Santísima Virgen de Magallón, aparecida y venerada en los montes de Leciñena”. Pues la historia del Santuario y la Virgen de Magallón se encuentra ampliamente estudiada en numerosos trabajos y artículos, muchos de ellos publicados en la revista Montesnegros.

“Ntra. Sra. de Magallón, edificio hermoso y notable, situado en una colina á la dist. de 1/4 de leg. de la población.”

Pascual Madoz Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 1845-1850.

Aquí va un pequeño recorrido por el santuario y parte de su historia, un recorrido con textos de Emilio Colas Laguia que estuvo presente en la romería de mayo de 1926 y que publicó en La Voz de Aragón del 19 de mayo de 1926. Una historia intensa que resulta compleja abarcar en su dimensión y exactitud, por lo que vayan por delante disculpas por los errores y omisiones involuntarias que se hayan podido producir.

Tenemos en el monte
de Leciñena
una imagen que brilla
toda la Tierra.
no hay que dudarlo,
mirad como relumbra
su Santuario.

Seguidilla de Leciñena.

El Santuario de Nuestra Señora de Magallón

El actual santuario responde a un edificio barroco del siglo XVIII, aunque su origen se atribuye a origen medieval del siglo XIII. Según Antonio Gracia-Diestre, es en un inmenso edificio construido en fases desde 1283 (Antonio Gracia-Diestre. Un cafetal del santuario de Nuestra Señora de Magallón en 1824, Revista Montesnegros N.º 48). Además, en sus inmediaciones se hallan restos de antiguas ermitas, las ermitas de San Juan Bautista y San Juan Evangelista

“Esta ermita o Santuario que se alza allá al final de la sierra, como airón o cimera de su casco, no es, desde luego, como todas las ermitas o como todos los santuarios. Ni su fábrica ni su estructura, corresponden a esta clase de edificaciones que la piedad de las gentes hizo levantar en los lugares recónditos y apartados, en íntimo contacto con la naturaleza y lejos de toda contaminación.”

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

Se trata de un edificio rectangular de tres alturas que destaca en el entorno. Su fachada principal, que parece querer ser presidida por un aljibe de 1650, es dominada por grandes contrafuertes que le dan robustez, presentando, en referencia a SIPCA, una composición muy formalizada. La entrada destaca en su lado derecho por su arco escarzano: “Con derrame y escudo en la clave como portada. El resto de los vanos son huecos verticales, adintelados y con gran derrame.”

“El Santuario de Leciñena es una cosa realmente extraordinaria. Y ahora que llegamos a esta extensa planicie donde se asienta, damos por bien empleado el madrugón y el frío. Nos maravilla y nos conforta este enorme caserón de líneas sencillas, limpiamente enjalbegado, con sus cuatro puntos batidos por los vientos, sin otro resguardo que el de su propia consistencia.”

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

Una larga escalinata conduce a la primera planta, donde un largo pasillo va distribuyendo las distintas estancias de las cofradías hasta acceder a su iglesia: “De la portada se accede a un atrio que comunica con la iglesia mediante tres arcos rebajados y con la escalera principal que presenta bóveda de cañón, con perfil escarzano” (SIPCA). El mismo SIPCA da descripción de la iglesia: “La iglesia barroca está cubierta con bóveda de cañón con lunetos y tres capillas laterales en cada flanco aparece ocultado por sus flancos meridional y oriental por la edificación de carácter civil que le dan un aspecto singular. la Virgen que se venera en su camarín, una réplica de la original (perdida en 1936) escoltada en el altar mayor por dos cráteras.”

“El Santuario, donde cómodamente cabrían tres regimientos con toda su impedimenta, está dividido en enormes aposentos, subdivididos a su vez en verdaderos «pisos» habitables. Cada uno de estos «pisos», o habitaciones—todas con nombre de santos, San José, San Antonio, San Lorenzo—se compone de una gran sala, dos, tres o más dormitorios o alcobas (en algunas hemos contado hasta siete) comedor y cocina. En los dormitorios, sus correspondientes camas, con sus no menos correspondientes colchones. Bueno. Pues estas habitaciones se alquilan ¡gratis! durante todo el verano.”

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

AHP Zaragoza – «Leciñena, Zaragoza. Santuario Virgen de Magallón.». Juan Mora Insa.

Lugar de peregrinos, de sanación y curación, ruta Mariana, ha sido usado como fortaleza, cárcel y acuartelamiento en las guerras napoleónicas, además de ser saqueado durante la guerra de Independencia y utilizada como posición del bando sublevado en 1936.

“El Santuario de Nuestra Señora de Magallón, es, como decimos, realmente extraordinario. Y no es que la afluencia de romeros—unos tres mil—que en este día invaden todo el edificio, desde los altos a los bajos, le preste grandiosidad. Si el acto que se celebra le da hermosura, réstale, en cambio, el encanto de su propia soledad, plácido, apagados todos los rumores, salvo los de las montañas, cuando sólo se escuchen, entre aquellos recintos, el blando conversar y los apagados pasos de los dos buenos viejecitos encargados de su custodia.”

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

La Virgen de Magallón

Virgen patrona de las localidades de Leciñena y Robres, su historia se remonta al siglo XIII, cuando la Virgen se apareció a un pastor de Leciñena.

La causa de alegrarnos
en este día
fue la imagen del cielo
con su venida.
y desde entonces
tenemos protectora
en estos montes.

Seguidilla de Leciñena.

La Virgen de Nuestra Señora de Magallón presidía la Ermita de Santa María de Huerta de la localidad zaragozana de Magallón. Venerada, la Virgen gozaba del cariño y fervor de todos aquellos magalloneros y magalloneras, la misma imagen a la cual en el año 1257, pasando por la villa de Magallón, el Rey D. Jaime I, al oír misa en la ermita, hizo donación de todas las santas reliquias que el Rey Conquistador llevaba consigo.

Aquella “virgencita” fue la que se apareció al pastor, decía Emilio Colas Laguia en su viaje por el santuario en 1926, a quien, como a todos los que desconocemos la historia, se nos hace algo extraño eso de que una Virgen, con nombre de un pueblo, tenga su corte y reinado en otro bien distante: “Pero, sin embargo, la leyenda, una leyenda llena de ingenuas evocaciones, demuestra bien a las claras el origen de esa que parece sinrazón. Y para curiosidad de todos, quedemos estampar aquí una sencilla narración de los hechos”.

Así,la historia nos lleva al mismo Magallón, a mediados del siglo XIII, cuando dos vecinos del lugar, labradores, Juan de Albir y Sancho del Trago acaban enfrentándose con resultado de muerte para uno de ellos: “Trabáronse en riña sangrienta, de la que resultó muerto el segundo”.

El asesinato acabó en la justicia “Formado proceso contra el homicida y puesto el asunto en manos de la Justicia, determinó esta por sentencia definitiva, que Juan de Albir deberá sustentar y proveer de alimentos a la mujer e hijos del difunto Sancho del Frago” (Leyenda de la muerte de Juan Albir. Leyendas del Moncayo). Pero los hijos de la víctima no quisieron dejar impune el crimen y se concertaron para dar muerte a Juan de Albir: Por tres veces intentaron los vengadores mozos acabar con la vida del matador de su padre. Y por tres veces Albir, huyendo de sus perseguidores, refugióse en la Ermita de la Virgen, como considerándose libre de asechanzas en el santo lugar” (Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926).

El 13 de marzo de 1283, principio de cuaresma, sábado al mediodía, Juan de Albir volvía con su asnillo por el mismo camino de la ermita. Lo esperaban los hermanos Antón y Martin Frago quienes le soltaron: «Tente traidor, que hoy has de morir y pagar la muerte de nuestro padre». Albir corrió a refugiarse a la ermita, pero esta vez no tuvo suerte: “Pero la venganza que demandaban los huérfanos, no respetaba lugar, por santo que fuese. Y aunque Albir, en su refugio, llegó a subirse al altar de la Virgen y abrazarse a la sagrada imagen, sus persecutores lo atravesaron a lanzadas. El manto de la Virgen se tiñó con la sangre de Albir. Los asesinos huyeron y el cuerpo del desventurado recibió sepultura en la misma ermita, donde había buscado refugio” (Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926).

El cuerpo de Juan de Albir fue encontrado por los vecinos de Magallón sin vida en la ermita y abrazado a la virgen: “Conociéndose la noticia, Magallón se conmovió, acudieron a la ermita el Justicia y los Jurados de la villa a socorrer en la medida de lo posible a Juan de Albir, pero ya no fue posible, encontrándolo ya difunto sobre el altar de la Santa Virgen”. Debido a las lanzadas sobre Albir, algunas llegaron a traspasar el manto de la Virgen y su rostro se dañó al caer esta del golpe.  Juan de Albir fue sepultado en la misma ermita y en aquella misma noche de sábado la virgen desapareció (Leyenda de la muerte de Juan Albir. Leyendas del Moncayo).

La causa de venirse
desde esa villa
fueron Martin y Antón
por homicidas.
Que sin cuidado
dentro del templo se meten
a profanarlo.

Seguidilla de Leciñena.

Aquella misma noche, del 13 marzo de 1283, la virgen se le aparece a un pastor en Leciñena. Aunque algunas versiones sostienen que fue el 15, como son las Seguidillas de Leciñena, o Emilio Colas que apuntaba erróneamente al 12. Igualmente sucede con el lugar concreto de su aparición, algunas fuentes indican sobre la rama de un pino y otras sobre una peña. No obstante, de esta forma lo relata Emilio Colas: “En la noche del 12 de marzo de 1283, el pastor Marcén, que se hallaba en el monte de Leciñena, quedó deslumbrado con una claridad que se cernía sobre una peña. Y aproximándose pudo ver que aquel resplandor, era el nimbo que rodeaba a la Virgen erguida sobre la peña.”

En el quince de Marzo
fue aparecida
al pastor inocente.
dichoso día
nadie lo ignora
de que fue aparecida
divina Aurora.

Seguidilla de Leciñena.

A pesar de ello, dos veces tuvo la virgen que aparecerse para que los vecinos de Leciñena creyesen al pastor: “Aunque el pastor contó su milagrosa aparición, en el pueblo no fue creído por nadie” (Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926).

De Magallón viniste
por tu destino
A parar a las ramas
de un bello pino.
¡Oh claro Cielo!
¡Cuánta fue la alegría
en este pueblo!

Seguidilla de Leciñena.

«Pero la Virgen volvió a aparecérsele y para enseñanza de incrédulos, ordenó al pastor se presentase en el pueblo, en Leciñena, con la mano derecha -sobre la mejilla, de la que no habría fuerza humana capaz de separar.

Ante tan irrefutable prueba, el pueblo, no vaciló en tomar como milagrosa y verdadera la aparición de la Virgen. Y en comitiva solemne y triunfal, van a buscar a la imagen para conducirla a lugar sagrado.«

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

El pueblo de Magallón, enterado de la aparición de su Virgen en Leciñena por dos veces trataron de recuperarla. En una primera reclamaron por ella, aludiendo que la imagen llevaba el relicario en el pecho que el Rey Don Jaime de Aragón, volviendo de Tarazona, con sus propias manos le puso y así levantó acta Benedet de Jesesa, Notario público de los Reinos de Aragón y Valencia.

Regresando la Virgen a la ermita de Santa María de la Huerta, esta fue colocada en su altar. Pero aquella misma noche volvió a desaparecer para presentarse de nuevo en Leciñena.

Por segunda vez emprendieron litigio los vecinos de Magallón por su Virgen y de nuevo la regresaron a su ermita. Y de nuevo volvió a suceder y por tercera vez desapareció la Virgen volviendo a aparecer en Leciñena, la cual sentenció: «Hasta que cualquier vestigio de la familia Frago desaparezca de Magallón, no volveré a pernoctar en mi querida Villa» (Leyenda de la muerte de Juan Albir. Leyendas del Moncayo).

Por ello se erigió el Santuario de Nuestra Señora de Magallón en el siglo XIII, para albergar la Virgen de Magallón. Lugar de leyenda, mágico, en un entorno privilegiado, con la sierra de Alcubierre y su lugar de Leciñena. Pero a su vez virgen de la también localidad monegrina de Robres.

AHP Zaragoza – «Leciñena, Zaragoza. Subida al santuario V. de Magallón.». Juan Mora Insa.

«Ya habréis adivinado lo demás .. La Virgen que se apareció al pastor en el monte de Leciñena, era la misma Virgen de Magallón. Claro que este vecindario no podía conformarse con verse privado de su celestial tesoro. Indaga el paradero de la imagen y logra recuperarla. Pero por tres veces, y desde los santuarios de La Sagrada (Monzalbarba), el Portillo y el Pilar, la Virgen se ausenta para posar sus divinas plantas en el Santuario do Leciñena.

Hasta aquí la narración. ¿Concebís nada mas piadosamente sugestivo?..«

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

Fray Manuel Bayeu y el Santuario

La decoración de la iglesia, de la bóveda y muros es realizada en 1797 por Fray Manuel Bayeu, autor del gran conjunto pictórico de la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes de Sariñena. Una averiguación que se lleva a cabo en los años 1993 y 1994, tras un arduo trabajo de investigación que realiza, principalmente, Antonio Gracia Diestre y que el mismo recoge en la revista Montesnegros N.º 19 en su artículo «Fray Bayeu en el Santuario».

Para ello realizan una búsqueda de las pinceladas aún existentes tras las muchas «agresiones, modificaciones y diversos repintados», decapando hasta «cuatro o cinco capas superpuestas» y siguiendo la pista que deja fray José de Santo Domingo sobre el santuario: «En la fachada del Coro, que hace frente al Altar mayor, hay algunos adornitos correspondientes a la fábrica, y arquitectura, y los mismos se dexan ver sobre el Órgano».

Con los restos encontrados, constatan, gracias a Elena Barlés y José Ignacio Calvo, historiadores del arte, la autoría de fray Manuel Bayeu de las desaparecidas pinturas del monasterio: «El 25 de mayo de 1994 quedó constatado que el autor, tal como se suponía, había sido Fray Manuel Bayeu, de la Orden de los Cartujos de Ntra. Sra. de las Fuentes» (Gracia Diestre, Antonio. Fray Bayeu en el santuario).

La Guerra de Independencia

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), en el Santuario de Nuestra Señora de Magallón se dio la Batalla del Llano.

En enero de 1809, militares y campesinos formaron un pequeño ejército al mando de Felipe Perena, con la pretensión de socorrer la sitiada ciudad Zaragoza (Segundo Sitio de Zaragoza, 21 de diciembre de 1808 – 21 de febrero de 1809).

El 24 de enero de 1809, 5.000 soldados franceses, al mando del Mariscal Mortier, que habían salido de Villamayor al amanecer caen sobre las tropas aragonesas en la denominada Batalla del Llano. Las tropas francesas derrotan las tropas de Perena, asediando y tomando a continuación el Santuario de Nª Sª de Magallón de Leciñena, incendiándolo completamente. “El ejército de Perena disponía de dos cañones, uno en las eras de Leciñena y otro en el Santuario, manejado éste por la vecina Lorenza Marcén y su hijo Nicolás Seral un muchacho de tan solo quince años”.

El Prior Fr. José de Santo Domingo fue testigo de aquella batalla, aportando su testimonio en su libro de la “Historia de la Virgen”, capítulo 24, párrafo 3º: «Determinándose á tomar las armas quantos en los Pueblos se hallaban con fuerzas para tenerlas en la mano; y los que carecían de aquellas se vieron salir con picas, y lanzas, y muchos con las manos vacías, de que yo fui testigo» (Bagües Marcén, Javier. El historiador del Santuario de Ntra. Sra. de Magallón).

El mismo José de Santo Domingo relata como los franceses trataron de dar muerte al santero mientras trataba de esconder la imagen de la virgen. Los franceses dieron con él, dándole muerte y destrozando a la virgen.

Al día siguiente, relata Javier Bagües Marcén: «Recogieron todos los trozos de la Virgen dos jóvenes del pueblo: Tomás Cavero y Matías Calvo, entregándolos al párroco de Leciñena que en el 1810 la transporta a Zaragoza para su restauración. Así lo executo Pedro León maestro escultor, y un pintor diestro llamado Baltasar Ponzano le dio la encarnadura correspondiente. (Frase escrita en el libro de Fr. José, capitulo 25, párrafo 2).»

El 11 de Enero de 1811 la talla es conducida de vuelta a Leciñena.

«Pero el pueblo de Leciñena que sale á recibirla en una muy devota procesión, espera ya en el Llano, á larga distancia del Lugar, impaciente ya de ver á su Favorecedora, y Protectora. Apenas llega, aquí es el llanto, los suspiros, y las efusiones del corazón. Hombres y mujeres, jóvenes y viejos, chicos y grandes, todos manifiestan unos transportes de devoción que ad miran. Era menester haber estado allí para formar una idea justa y exacta de este recibimiento, y yo que me hallé presente, aseguro en obsequio de la verdad, que queda muy atrás toda relación. Hubo enseguida Misa Solemne, y sermón, que predicó el Historiador del Santuario” (Fr. José, capítulo 25, párrafo 4. Bagües Marcén, Javier. El historiador del Santuario de Ntra. Sra. de Magallón).

En el santuario, los daños causados por el incendio producido por los soldados franceses fueron muy gravesy estos, en palabras de Antonio Gracia-Diestre, requirieron de una intervención urgente para que la totalidad del edificio no cayera en la ruina (Antonio Gracia-Diestre Un cafetal del santuario de Nuestra Señora de Magallón en 1824, Revista Montesnegros N.º 48). Así fue, y en 1824 fue reconstruido.

El edificio fue asaltado en el año 1809, por los franceses, que, al mando del mariscal Mortier, quisieron reducir a un grupo de tropas españolas allí refugiadas.

Los invasores mataron al santero, destrozaron la imagen y prendieron fuego al edificio.

La imagen fue restaurada, así como fue reedificado el Santuario en 1814.

Todavía se conservan en la sacristía huellas indelebles del fuego.

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

Sobre la Batalla del Llano, Juan José Marcén Letosa publica: «El manuscrito de Matías Calvo. Memorias de un monegrino durante la Guerra de la Independencia», Zaragoza (Ayuntamiento de Leciñeña, Mira Editores, 2000).

Los Santeros

El Santuario contó con las figuras de los santeros, personas dedicadas a cuidar el santuario y que trabajaban y residían en el mismo. Emilio Colas Laguia ya cita su presencia con el asedio y quema del santuario en 1809 por parte de los franceses, matando a su vez al santero. Y, en el mismo artículo de La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926 con motivo de la romería celebrada aquel año, dedica parte de su relato a los santeros que entonces habitaban el santuario. Quizá los últimos.

¡Los santeros!… Les hemos visitado en su propio refugio, en la cocina que de ordinario ocupan, alargadas sus manos a las caricias de los leños que chisporrotean en el lar, y algo aturdidos, confusos, por esta invasión que lo llena todo de ruidos y de voces.

Jacinto Solanas y Manuela Comenge, que así se llaman estos bienaventurados -bien aventurados por estar con ellos la paz, la mayor de las bienaventuranzas- llevan doce años al servicio del Santuario.

—Alguna vez – inquirimos del santero- allá en la invernada, no dejará usted de sentir el miedo.

¡Miedo!’-… El buen Jacinto nos mira absorto y con ceño que quiere disimular su disgusto, exclama:

—¡No se me ha arrimao miaja el miedo! ¡Fuertes de espíritu! Aunque sus cuerpos se encorven hacia la tierra, conservan esos santeros aragoneses, el temple de todas las reciedumbres.

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

Sanatorio

El santuario albergó a enfermos, constituyéndose en 1887 como Fundación Santuario de Nuestra Señora de Magallón con el objeto de servir de albergue a los enfermos, convalecientes, pobres y vecinos del municipio (Fundación Santuario de Nuestra Señora de Magallón. Objeto: albergue a los enfermos, convalecientes, pobres y vecinos del municipio. Reclamación de títulos fundacionales (1887), Investigación de inscripciones (1935), Expediente solicitud de instrucción de información para perpetua memoria en sustitución del título de fundación (1947), Clasificación (1947), Solicitud de exención de impuesto (1948), Incidentes (1953), Anulación de inscripciones nominativas (1976). Leciñena Fecha(s) 1871-1976 Archivo de la Administración de la Comunidad Autónoma de Aragón ES/AACAA – 021845).

Emilio Colas Laguia constata la presencia de veraneantes en el santuario a principios del siglo XX. Pues, al parecer, el santuario a los pies de la sierra de Alcubierre y bien ventilado serviría de lugar de sanación, curación, descanso y vacacional:

El veraneo ideal

¡Querido y admirado Casañal! Es usted un verdadero lince. ¡Ahí es nada’.. Descubrir

un refugio como éste, donde se puede veranear completamente gratis.

¡Gratis; sí, señores, gratis!

Sin agobios de casa, luz, ni combustibles.

¡Oh! Estamos ciertamente asombrados de este prodigioso descubrimiento.

Porque verán ustedes…

El Santuario, donde cómodamente cabrían tres regimientos con toda su impedimenta, está dividido en enormes aposentos, subdivididos a su vez en verdaderos «pisos» habitables. Cada uno de estos «pisos», o habitaciones—todas con nombre de santos, San José, San Antonio, San Lorenzo—se compone de una gran sala, dos, tres o más dormitorios o alcobas (en algunas hemos contado hasta siete) comedor y cocina. En los dormitorios, sus correspondientes camas, con sus no menos correspondientes colchones. Bueno. Pues estas habitaciones se alquilan ¡gratis! durante todo el verano.

¿Eh?…-¿Qué les parece a ustedes?…

Esta ganga, única en todo el globo terráqueo, era conocida por el chispeante don Alberto. Y el muy «pirandeliano», no nos había dicho una sola palabra de tamaño acontecimiento.

Es decir. Que ustedes tienen necesidad o gusto de disfrutar de un veraneo en plena sierra, con el consiguiente gasto de la alimentación. Y ustedes no tienen otra cosa que hacer sino escribir al señor administrador solicitando les sea reservada una de las habitaciones.

Claro está que hay un turno de peticiones. Pero todas ellas son atendidas.

Los veraneantes tienen la leña al alcance de la mano. Y el agua—agua del cielo agua de lluvia—abundante y fresca en algibe, con capacidad para cinco mil litros del preciado elemento.

Los encantos del lugar y del paisaje, son alicientes sobrados para que la «parroquia» sea todos los veranos más que numerosa.

¡No existirá seguramente balneario en España más apetecido!… ¡Gratis!.

Pero en este ayuntamiento de Leciñena, se han debido volver locos todos sus miembros

y tienen ganas de regalar la salud a todo el que la solicite.

La salud y un curso de economía doméstica, que no puede ser más practica

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

Prior Fray José de Santo Domingo

Figura imprescindible es la del Prior Fray de Santo Domingo (Loscos, Teruel 1762 – 1829, Huesca), autor de la “Historia de la prodigiosa imagen de la Santísima Virgen de Magallón, aparecida y venerada en los montes de Leciñena”, obra publicada en 1814. Fue sacerdote y Prior de Sos del Rey Católico entre los años 1808-1811. Pasó por el santuario en la guerra de la independencia, viviendo los trágicos sucesos anteriormente descritos, legando una maravillosa obra sobre el santuario.

Fray José de Santo Domingo “Historia de la prodigiosa imagen de la Santísima Virgen de Magallón, aparecida y venerada en los montes de Leciñena”.

La importancia del libro viene remarcada por Javier Bagües Marcén: «Es la historia de 500 años del Santuario de Ntra. Sra. de Magallón en Leciñena. Tiene 267 páginas y 25 capítulos. Cada capítulo nos cuenta infinidad de detalles, desde la aparición de la Virgen en 1283, todas las mejoras que hubo en la casa, las donaciones de personas nobles, las joyas que tenía y los más de 25 pueblos que acudían en romería. Gracias a este libro tenemos una documentación importante, ya que el archivo que tenía el Santuario fue saqueado e incendiado el 24 de enero del 1809 por las tropas napoleónicas» (Bagües Marcén, Javier. El historiador del Santuario de Ntra. Sra. de Magallón. Prior Fr. José de Santo Domingo).

Patronato de la Virgen de Magallón

La primera referencia al patronato de la Virgen de Magallón lo hallamos en un expediente relacionado con una escritura de transacción entre el Ayuntamiento de Leciñena y el de Zaragoza, en relación al Patronado de la casa y santuario de Nuestra Señora de Magallón o Leciñena, sito en términos de la baronía de Zuera: “Expediente sobre que el Ayuntamiento del lugar de Leciñena no otorgue escritura de transacción ni ajuste con el de la ciudad de Zaragoza, en relación al Patronado de la casa y santuario de Nuestra Señora de Magallón o Leciñena, sito en términos de la baronía de Zuera” (ES/AHPZ – J/009945/0005. 1740).

En 1777 un expediente trata sobre la “Firma del ayuntamiento de Leciñena como patrones de la casa y santuario de Nuestra Señora de Magallón, sobre derecho de patronado y otros” (ES/AHPZ – J/013265/000001.1777).

En 1794, un documento recoge la solicitud del ayuntamiento de Leciñena para tener la licencia de pedir limosna para el santuario en todo el Reino de Aragón: “Provisión del Consejo para que esta Audiencia informe en la instancia del Ayuntamiento del lugar de Leciñena, en que solicita se le conceda licencia para pedir limosna en todo el Reino de Aragón, para la manutención del Santuario de Nuestra Señora de Magallón, sito en los términos de dicho pueblo, como siempre se ha practicado en los lugares del territorio” (ES/AHPZ – J/000929/000011).

En 1832 una curiosa demanda contra los patronos: “Demanda de Antonio Viola, vecino de Zaragoza, contra los Patronos del Santuario de Nuestra Señora de Leciñena, sobre pago de maravedís” (ES/AHPZ – J/013536/000004. 1832).

AHP Zaragoza – Batería de artillería nacional en posición con parapetos y sacos terreros. Camino de Leciñena cerca de la ermita de la Virgen de Magallón, sobre Alcubierre. Antonio Cobos Berges.

Fray José de Santo Domingo, en su «Historia del Santuario» las donaciones que personas nobles realizaban al santuario (Bagües Marcén, Javier. El historiador del Santuario de Ntra. Sra. de Magallón. Prior Fr. José de Santo Domingo).

Emilio Colas Laguia relata como a principios del siglo XX las donaciones de vecinos de Leciñena y Robres, más las aportaciones del ayuntamiento de Leciñena sostenían el santuario además de realizar reparaciones, mejoras o adquisiciones:

El Santuario constituye uno de los bienes del Municipio de Leciñena, que nombra un administrador encargado de regirlo.

Actualmente ocupa esto cargo el concejal de aquel Ayuntamiento don Francisco Marcén García.

El Santuario se sostiene con una recaudación anual que hace el Municipio, entre el vecindario, de especies y metálico. Esta recaudación no solamente se hace en Leciñena sino en Robres.

En el último ejercicio queda un beneficio de 1.160 pesetas a favor del Santuario, donde actualmente se están practicando obras de reparación y consolidación, que consumirán, a buen seguro, este remanente.

El Ayuntamiento de Leciñena gestiona la adquisición de una lámina de beneficencia, por valor de 144 pesetas anuales, que constituirá un nuevo ingreso para el Santuario.

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

Revista MONTESNEGROS, n.º 42, año XVII (Diciembre 2008): Repercusión de los Sitios en Perdiguera (págs. 8-10), por Constantino Escuer Murillo.

Existen en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza libros de cuentas de la Fundación Santuario de Nuestra Señora de Magallón, de mediados del siglo XX. En el mismo archivo se encuentra un documento aparentemente curioso de 1756: “Asiento de la cuenta de la fábrica nueva del Santuario de Nuestra Señora de Magallón, dada por don Tomás Agustin Fernández de Lis. 1756, octubre, 9.” (ES/AHPZ – P/000176/0024).

La Llega

La Llega es una tradición de Leciñena y Robres por la cual recogían donativos para el Santuario. Esta tradición es recogida por Marisún Montesa Escanero y publicada en la revista Montesnegros números 67 y 69. En palabras de Marisún “La denominada Llega es la recogida de bienes y dinero para la Virgen de Magallón y la ermita”.

En Leciñena se celebraba cada 15 de agosto, cuando ya se había finalizado la cosecha “Con una galera engalanada recorrían el pueblo mientras los vecinos aportaban granos de trigo, llenando sacos”. El beneficio del trigo se ingresaba en dinero a cuenta del Patronato de la Virgen de Magallón y con el tiempo los donativos pasaron a ser económicos. La tradición fue recuperada realizándose en nuestros días.  

En cambio, la Llega en Robres “Hasta los años no venta se hacía en un domingo a final de septiembre, y ahora por recomendación de los propios robresinos se realiza a final de agosto”. Allí, matiza Marisún: “La Llega se asocia con la existencia en tiempos lejanos de la figura del limosnero de la Virgen, que cada año se pasaba por las casas del pueblo y recogía los donativos”.

El refugio del «Cucaracha»

En el relato de Emilio Colas Laguia no falta su mención al celebre bandido Cucaracha, tal vez aún muy presente en la memoria:

Esta sierra, quebrada, pelada, hostil, fue antaño el refugio de un célebre bandolero que tenía atemorizada a la comarca entera.

Apodábase el tal, «Cucaracha» y no pudo escoger el forajido guarida más a propósito para ocultar sus malandanzas. La sierra es trágica en su perpetua desolación. Bien que en otro tiempo apareciese esmaltada con las copas de los mies de copos que allí se extendían.

Pero en la actualidad, todos estos vericuetos que nuestro coche salva como si fuera un cacharro de juguete, lanzado al azar de su mecanismo, infunden en el ánimo mas esforzado un respeto que no puede asemejarse más al miedo.

¿A «Cucaracha»?… ¡No! Ya no quedan ejemplares de aquellos, que atemoricen a los caminantes en sendas más o menos extraviadas. Pero sí cantan su eterna canción en el fondo de los barrancos y de los despeñaderos, esas deidades malignas que parecen acechar el peligro de los que se lanzan como un huracán, como una tromba, impulsados por el sortilegio de unos «caballos» encerrados en un motor, a salvar las distancias.

La sierra inhospitita va muy bien para refrenar todos los impulsos de locura. En aquellas ingentes moles que se levantan o se achican, según de donde se les mire, está el más acabado estudio de humillación que pudiera soñarse. Ante tanta grandeza, tanta inmensidad, ¿Qué es un ligero cochecillo con sus ocupantes?.

Romerías

La localidad de Leciñena realiza una romería al Santuario cada 15 de marzo, subiendo en procesión y realizando su tradicional dance y canto de sus seguidillas de Leciñena. La romería de Robres es el último domingo de mayo, acuden a realizar su dance de embajadores de Robres. Javier Bagües Marcén, citando a José de Santo Domingo, apunta que más de 25 pueblos acudían de romería al santuario.

Una romería en el sanatorio de la Virgen de Magallón. Fachada principal del Sanatorio. Foto. A. de la Barrera.

Todos los años—desde hace medio siglo el pueblo de Robres dedica un día del mes de mayo a visitar el Santuario en alegre y pintoresca caravana y en piadosa manifestación de fe a la venerada Virgen

Y este año, la romería de costumbre, quiso el pueblo de Robres que revistiera carácter extraordinario. Motivos mas que sobrados tiene para ello. Por un lado la esplendidez de la cosecha que se presenta Por otro, el haber conseguido para continuación de las obras de los grandes riegos, una subvención de tres millones y medio de pesetas.

Estaban invitados a la romería el gobernador de Huesca, el obispo, el señor Sanz Soler y el cariño de estos buenos hermanos nuestros había levantada a la entrada del Santuario, un arco de ramaje con expresiva dedicatoria.

No pudieron acudir estos invitados. El Ingeniero del tiempo que venimos «disfrutando». Es capaz de apagar todos los entusiasmos. Pero la animación el bullicio de los romeros está en todo su apogeo en esta primera hora de la mañana, cuando damos vista a la Ermita.

Una romería en el sanatorio de la Virgen de Magallón. Autoridades de Robres y Leciñena que concurrieron a la romería. Foto. A. de la Barrera.

Como una infanzona en su castillo, nos recibe amable y gentil Enriqueta Monreal, la bella esposa de nuestro querido amigo Paco Moliner. Ese profesor veterinario que ejerce su misión en Robres, y que, por su carácter llano, campechano y jovial, se ha ganado las simpatías de todos los que le tratan- ¡Ah!,  y por lo callado que es Paco Moliner no desplega sus labios… Vamos. ¡No los desplega más que cuando duerme! El hombre que más habla en toda la provincia de Huesca.

Saludamos a doña Rosario Pisa, esposa del diputado provincial don Vicente Rivas. Y entrambas damas, nos hacen los honores con la mas exquisita de las correcciones. En aquellos aposentos destartalados por su desnudez, grandes, inmensos, donde parece han de naufragar

todas las ideas del visitante nos sentimos obsequiados con un cordial recibimiento que pone un matiz de distinción en este marco tan genuinamente popular.

Primero un ligero refrigerio. Luego, la misa, la procesión. El dance.

¡De todo habrá que hablar!

Pero ahora solo queremos anotar que en muestra breve estancia en el Santuario nos hemos dejado afectos muy solidos nos hemos dejado empeñada nuestra palabra de acudir a otras fiestas. iAh! y nos hemos dejado olvidada por algún rincón una bufanda de lana dulce Que no es que valga mucho pero ¡caray! hacia su buen papel

Colas Laguia, Emilio. La Voz de Aragón, 19 de mayo de 1926.

En el santuario de la Virgen de Magallón. Señoritas y muchachos que dieron la nota alegre en la romería. Foto. A. de la Barrera.

Decadencia

Tras su intensa y maltrecha historia, el dañado santuario estuvo a punto de desaparecer en 1987. Marga Bretos, en su artículo “Nueva vida al Santuario de la Virgen de Magallón” publicado el 19 febrero del 2023, en el Diario del Alto Aragón, recoge como en 1987 Juan José Marcén, desde una loma vio a las excavadoras y fue corriendo al pueblo gritando -¿vais a dejar que se convierta en polvo?-.

Desde entonces y gracias a la implicación vecinal, se inicia su reconstrucción en 1993 por parte del Ayuntamiento Leciñena y del Gobierno de Aragón.  En el mismo artículo de Marga Bretos, citando a Ana Marcén da cuentas de que “Había un patronato formado por el alcalde, un concejal y el cura, y desde hace 32 años lo apoya una asociación que llegó a tener 600 socios de los tres municipios y que durante años coordinaba dinero y trabajo hasta finalizar la restauración del edificio”.

En el 2005 se establece un albergue en el santuario.

El 23 de julio de 2019 sufre su entorno un devastador incendio, el fuego pasa el santuario sin que esta sufra daños. El que suscribe este artículo, uno mismo, estuvo presente. Una deuda que tenía pendiente.

Con estas seguidillas
ya me despido
¡Viva¡ ¡Viva la Madre
del Rey divino
del Rey divino
la que fue aparecida
al pastorcillo.

Seguidillas de Leciñena.

Virgen de Magallón, canción de Juanjo Bona:

Liborio Maestro Camón


Liborio Maestro Camón nació en Sariñena el 26 de noviembre de 1936, de padre sariñenense Carmelo Maestro y madre najina Isabel Camón. Su familia trabajaba el Espartal, un campo de casa Paraled, y la huerta “La Garnacha”, con cepas, parras de vino, y árboles frutales, que su abuelo José Maestro Martínez y abuela María Pueyo arrendaron en su época.

Su abuelo vivía en la calle Lalueza y ellos pegados a una casa de José Casas, quien fue director del banco Aragón junto con Emiliano Gaspar. De hecho, Liborio aún recuerda como Emiliano –Nos dejó 2.000 pesetas para comprar una vaca-.

A los 9 años, Liborio dejó de ir a la escuela. Por aquel entonces padecía de ataques epilépticos, lo que le llevó a visitar a un especialista en Zaragoza, al doctor José María Julián -Había que subir escaleras en la escuela y me dijeron que no fuese a la escuela-. Los ataques epilépticos le daban mucha debilidad por lo que le pusieron un régimen muy “bárbaro”. Pero, a pesar del régimen, le volvieron a dar ataques epilépticos hasta que, con 10 años, Josefa, la Mauricias, dueña del campo donde trabajaba, le pone jamón en un plato y vino en bota. Liborio rompe su estricta dieta y desde entonces no vuelve a sufrir ningún ataque más.

Liborio recogía remolacha e iba al esparto con su padre. Cuando Liborio apenas tiene 11 años, su familia arrienda tierras de Adrián Basols, que este había comprado a Eduardo Millera (El Casader). Allí iban a mallancar, entrecavar y a aclarecer remolacha -Se dejaba la más grande-. Al esparto llevaban dos burros para hacer dos cargas, su padre hacía 4 fajas y él 2. Con 12 años, su padre hacía la carga del burro y él la floja, con 13 Liborio ya se hacía el fajo de la grande y con 15 años hacía la carga de los dos burros. Iban a buscar esparto a los comunes de Moncalver, por el tozal de Mataliebres; estas eran propiedades comunes que vendieron -Los privados no se quejaban-. El esparto lo vendían a Basols y a Jesús Del Río, casado con la del Estichano. Jesús del Río estaba enfrente del actual taller de Arasa.

Se cogían dos panes en un saco, ½ kilo de arroz, 4-5 kg de patatas, 1 abadejo, 1 chorizo, 1 kg. de tozino rancio, 1 o 2 cebollas y con aquello pasaban toda la semana en el monte, eso era todo el rancho. Guisaban y comían en el monte, con 11 años, y dormían por alguna paridera. Muchas veces, la primera faja de esparto que hacían era para hacer la cama. Si había luna hacían esparto por la noche. Iban hasta Alcolea, monte Pitarque y Montes. Arrancaban el esparto a tirón, a jada o con dallón y lo dejaban en una ringlera. Igual se juntaban 60 personas, la mayoría de Sariñena y Lanaja, pero sobre todo de Lanaja. Liborio iba con sus amigos.

Arrancaban el esparto y Antonio Huerva lo pesaba mientras Lobateras apuntaba. Hacían cuatro fajas. Lo fajinaban y al día siguiente al camión de Letosa. Con un par de obreros Antonio Mir (Machín) y José Giménez, cargaban los camiones y lo descargaban en la era Basols, trabajaban muchas personas. El esparto se rastrillaba para quitar los peines, como peinarlo, apunta Liborio. Si estaba en un fajo pequeño y con diez fajadas lo ponían en una empacadora y lo pesaban. Sacaban fajos grandes para la papelera, la mayoría para San Sebastián, un tal Leza, un camión nuevo que compró Basols.

Entonces el esparto se cotizaba bastante y en Sariñena quitó mucha hambre a muchas familias. Siempre que se podía se hacía esparto, al igual que otros trabajos de campo.

Con Jesús Puyol, el Risas, estuvo haciendo esparto en Alcolea, iban a pie. También con Puyol estovo por las Negras junto con Pablo Olivan, José Carpi y Luis guerrero, con la plataforma de Pablo Olivan. Arrancaron esparto durante todo un día y toda la noche, llenaron el carro y lo vendieron en Sariñena. Liborio, de cansado que llegó estuvo 3 días durmiendo, cuando se levantó para ir de fiesta, su madre le dijo que ya había pasado, tenía 16 años.

En un día hizo más de 1000 Kilos, unos 37 fajos arrancados, pero el pesador, que era Pascual Palacio de Del Río, no le quiso poner más de 1000 kilos. Casi siempre iba con Antonio Orús, que eran muy amigos y trabajaban juntos. A veces le marcaba lo que tenía que arrancar. También iba mucho con Cheringa, Antonio Peralta. Lo único que se le daba mal era que no tenía mucha destreza para atar los fajos, pero la faena se la repartían, algunos arrancaban, otros ataban los fajos y otros lo cargaban.

La remolacha se jodió cuando cerró la azucarera de Monzón. La pesaban los Mauricios, repartían la semilla y la recogían en la estación ferroviaria de Sariñena, a veces tenían que cargar ellos el vagón. Carros, galeras, bulquetes a base de caballerías. El tuerto, El Chupón, descontaba el barro que llevaba la remolacha, el 2% o el 3%. Las Pepetas, madre de Murillo, una hermana de su madre estaba debajo de la maquina cuando accidentalmente la chafó, sería por la década del 48 o 52.

En el 46 cayó una gran nevada, el peor invierno que Liborio recuerda -No había agua en las casas y se helaron todas las fuentes-. Las oliveras se murieron, cortaron y arrancaron muchas para leña. Fue un invierno muy malo, tenía unos 10 años. En casa de Alonso había una fuente, en el barrio Lalueza, y hicieron fuego para que saliese agua. Desde casa El Sillero no veían de la nieve que había

Hizo la mili y tras ella enganchó en Nivel Campo con Genaro Llorens y José Escanero. Cogieron la contrata de los marguines y lo hacían todo a mano, los desagües a pico y pala y los balates, echaba tierra el tractor y a pala y jada hacían el marguín. A cuerda y al drecho con un tiro partían los bancales. Luego, el grupo de tractores se dedicaban a nivelar.

Pronto Liborio comenzó a llevar una oruga. Fueron a Cihuela, Soria, encima de Contamina, a nivelar. Fue con la pala a hacer balates, pero le hicieron coger la oruga, que se le dio bien, comenzando a ser maquinista con 27 años hasta los 63 que se jubiló sin parar de llevar maquinas. Con Pujol estuvo 7 años haciendo nivelaciones. Con Eugenio Tortajada 14 años. También fue a trabajar a Colominas con Juan Manuel Olivan. El primer día en el monte un hombre pregunto por él y cogiéndole el morral, le mandaron con el coche a Tramaced donde le hicieron coger el tractor y a los 15 días tractor con una cuba de agua.

Un día que estaba en el bar Azul jugando al Truque, le llamaron a la oficina, que estaba en casa Sabineta. La empresa, asociada con Giral, necesitaba un maquinista en Asturias para llevar una cargadora. Aunque no la había llevado nunca, le dijeron que el sábado a Asturias. A los tres meses se llevó a la familia, su mujer María Luisa Casañola Blanco y sus hijos María Luisa, Carmelo y Gloria. Sin embargo, a los dos meses regresó y trabajó en el canal de Terreu con la misma empresa “Tortajada Colominas y Giral”.

A los años, Tartajada paró y se lo quedó Ausinis, empresa estatal del estado. Con Ausinis estuvo 7 años hasta que hizo revisión de plantilla y se tuvo que ir. Estuvo realizando el travesal desde Pertusa hasta Tardienta, el ceme (cuadrado), lo ha cortado él con la máquina; son tramos cortos. El túnel de Sesa a Pilarces, el segundo tramo, la segunda sección la hizo él con la máquina. Estuvo un año entero trabajando en el túnel.

  • 1er túnel Pertusa – Salillas.
  • 2do túnel Sesa – Tramaced.

Luego estuvo en el paro hasta que de nuevo le fueron a buscar los de Ausini, dijo que no y al día siguiente con Pepe Bierge, los de la Madelenas de Grañén, lo cogieron para la gasolinera de Castejón para llevar el camión de gasoil para las obras del canal.

Espartero, remolachero, ha ido al caracol y ha cogido miles de kilos además de ser maquinista, una vida de trabajo y esfuerzo. Liborio ha visto la transformación de esta tierra de duros secanos a todo un regadío. Orgulloso de sus orígenes y de su pueblo, su memoria indudablemente forma parte de la Sariñena actual que sin el trabajo y el esfuerzo de su gente no se podría entender.

Relacionado: Esparteros y esparteras de Lalueza.

Hace 100 años de la última plaga de langosta en Sena


Por Antonio Cavero Barreu

Publicado en El Tarirán, Asociación Cultural Senense, n. 102, págs. 37-40, verano 2022.

El pueblo de Sena está dando el ejemplo con su prestación voluntaria, para todo lo referente a la extinción. Si los demás pueblos invadidos siguen el ejemplo, la victoria coronará sus esfuerzos. (Benito Cavero Fiestas, Diario de Huesca, 6 de mayo 1921)

En ocho días, en quince si se quiere, puede quedar removido todo el terreno en el que hay canuto y vencida la primera batalla, que es la más importante. ¡Adelante, pueblos invadidos! Que Sena -como dijo cierto senador baturro- “no recula”. (Antonio Montull Marcial, La Tierra, 5 septiembre 1922)

La lectura del título puede que deje desconcertado a algún lector que piense que las plagas de langosta son propias de otros parajes, o de tiempos remotos, o simplemente que no existen más que en los relatos bíblicos. Es cierto que la Biblia se refiere a la plaga de langosta como la octava de las que Yahvé envió para liberar al pueblo escogido del cautiverio de Egipto (Éxodo, 10, 1-20), o también que es una de las plagas que anuncia el libro del Apocalipsis para el fin de los tiempos (Apocalipsis, 9, 3-10). Pero no es menos cierto que las plagas de langosta existen en la realidad, y de hecho siguen produciéndose esporádicamente en amplias zonas del planeta. A gran escala, en 1988 hasta 20 estados africanos se vieron azotados por un enjambre de langostas migrantes; y, mucho más reciente, este reciente mes de junio de 2022 se ha producido una plaga de langosta en la comarca extremeña de La Serena, aunque de extensión limitada.

En la península Ibérica existen varias zonas de hábitat permanente de la llamada langosta mediterránea (Dociostaurus Maroccanus Thunberg), en focos de suelos pobres de erial y pastizal o zonas baldías, que suman en total más de un millón de hectáreas. Se trata de regiones donde se reproducen y desde donde, si se dan las condiciones adecuadas y no se ponen los medios para evitarlo, se puede originar la plaga. Una de esas zonas es Los Monegros, con más incidencia en la parte zaragozana. Hay otras zonas importantes, como la citada de La Serena, en la provincia de Badajoz, y el Valle de Alcudia, en la de Ciudad Real, entre otras. La zona de potencial invasión de la langosta se extiende por buena parte de la península. Está claro que los avances en los insecticidas y en las técnicas de prevención de plagas hacen que las consecuencias no sean tan dramáticas como lo eran hace 100 años.

El propósito de este artículo es describir la lucha que mantuvieron nuestros antepasados de Sena contra la última gran plaga de langosta en Monegros, entre 1920 y 1924. Pero antes de ello será preciso en la primera entrega conocer algunos detalles sobre la langosta, su ciclo de reproducción, su capacidad de hacerse gregaria y el potencial destructor que deriva de ello, y también revisar los medios con que se contaba hace cien años para la lucha contra esta plaga.

En la segunda entrega se describirá con detalle la lucha que el pueblo de Sena mantuvo contra la plaga.

1) La langosta y su potencial destructor

Si a la vista de la figura alguien cree estar viendo un saltamontes, no va mal encaminado. Saltamontes y langostas son muy similares; pertenecen a la misma familia de insectos ortópteros (Acrididae), y la diferencia más significativa entre ellos es la posibilidad de las langostas de presentar, si se dan las condiciones, un comportamiento gregario e invasivo.

El ciclo vital de la langosta comienza cuando al filo del principio del verano las hembras depositan sus huevos enterrados en el suelo, protegidos por una estructura rígida que se denomina canuto. Cada hembra pone más de cien huevos, repartidos en varios canutos que pasan unos 9 meses enterrados hasta que eclosionan al principio de la primavera siguiente. Tras la eclosión, el insecto pasa por cinco estados de desarrollo, separados por fenómenos de muda, desde el canuto con los huevos y la larva recién nacida, pasando por las larvas llamadas mosquitos y moscas, las ninfas o saltones, hasta llegar a los individuos adultos alados o en fase voladora. Hacia mediados del verano todos los individuos adultos han muerto.

Larvas y ninfas se alimentan de especies herbáceas espontáneas, principalmente gramíneas, abundantes en nuestros pastos. Las jóvenes son incapaces de volar hasta que se convierten en adultos. En estado solitario las langostas se alimentan del pasto en la finca donde viven o de los cultivos vecinos, sin que emigren ni constituyan un peligro masivo.

El problema de la langosta consiste en su capacidad para desarrollar un comportamiento gregario y multiplicarse en masa. Técnicamente esto se denomina paso de la fase solitaria a la fase gregaria. Normalmente el proceso va precedido por una reproducción masiva durante unos dos años, bajo la acción de factores ecológicos favorables como temperaturas primaverales altas y lluvias convenientes en intensidad y momento. Si luego se presenta una primavera cálida y seca y escasean los pastos, la escasez de alimento y la acumulación de individuos en espacio reducido desencadena unos cambios hormonales que alteran su aspecto externo y su comportamiento, convirtiéndolo en gregario. Los individuos salen en masa a la búsqueda de alimento, y se mueven en cordones o manchas, cuando son aún mosquitos, moscas o saltones, con gran número de individuos, que pueden alcanzar densidades de varios miles por metro cuadrado. Pero si llegan a la fase voladora son animales temibles, básicamente por la dificultad de evitar sus invasiones y por la facilidad con que se desplazan en enjambres que pueden llegar hasta a 100 km fuera de las áreas de desarrollo permanente.

Si se piensa que cada individuo adulto puede llegar a comer diariamente el equivalente a su peso, e incluso más, es fácil comprender los destrozos en las cosechas que tal voracidad puede causar al paso de cordones, o enjambres. Los efectos que producía la langosta en nuestros pueblos eran terroríficos, pues campos a punto de rendir una cosecha óptima podían convertirse en eriales en menos de 24 horas. Es fácil darse cuenta del efecto devastador sobre la economía de nuestros mayores, totalmente dependiente de las cosechas.

2) Los medios de lucha contra la plaga hace 100 años

A principios del siglo XX las competencias sobre agricultura en el estado las tenía la Dirección General de Agricultura, dependiente del Ministerio de Fomento. En el año 1900 se creó un Servicio Agronómico para la lucha contra la langosta, con una delegación o “Sección Agronómica” en cada provincia, al frente de la cual había un ingeniero jefe, cargo que en la provincia de Huesca ostentaba en 1920 el ingeniero agrónomo Pedro Navarro de Micheo, que tuvo una destacada actuación en la lucha contra la plaga que nos ocupa. Por otra parte, el carácter recurrente de las plagas del campo -de langosta y otras- había obligado a la promulgación de la Ley de Plagas del Campo de 1908, que, entre otras cosas, y a la vista de que la lucha contra las plagas podía resultar inútil si no se implicaban todos los propietarios de tierras, hacía obligatoria la colaboración de todos e imponía fuertes multas a quienes no seguían las normas dictadas por los técnicos del gobierno. También obligaba a la creación en cada pueblo de una Junta de Defensa contra Plagas, de la cual debían formar parte tres de entre los diez propietarios que pagaran más contribución agraria, más el médico y el maestro.

La lucha contra la plaga de langosta implicaba, como veremos a continuación, jornales de mano de obra y materiales. El costo de estas operaciones podía salir de las arcas municipales, de subvenciones del gobierno o de propietarios o particulares. También se movilizaba al ejército, en caso necesario.

Casi inexistentes aún los insecticidas químicos, el medio de lucha más efectivo era la denominada campaña de otoño-invierno, en la cual, previa acotación y amojonamiento de los terrenos infestados con canuto y comunicación a la Junta Provincial de Plagas, se planificaba y se procedía a su roturación, o a la llamada escarificación mediante arados más ligeros o rastrillos. De esta manera, habiendo quedado desprotegido el canuto, con los rigores del invierno los huevos no sobrevivían y el problema se resolvía. También se incentivaba la recogida de canuto, pagándose una cantidad variable por kilo recogido, que llegó a ser de tres pesetas.

Si la campaña de otoño no había dado los resultados deseados y los huevos hacían eclosión en grandes cantidades, había que pasar a la llamada campaña de primavera. En este caso era preciso actuar sobre un insecto ya con movilidad, en el estado de mosquito, mosca o saltón. Para ello se utilizaban los buitrones, que consistían en una especie de sábana grande, a veces con un agujero en el centro para adaptar una manga. Se acosaba a los insectos para hacerlos converger al buitrón, que luego se cerraba y las langostas iban a parar a una zanja para ser quemadas o simplemente enterradas. Naturalmente, para estas operaciones se precisaba gran cantidad de personas. También se utilizaban, con el mismo fin, las trochas de zinc, por cuya superficie lisa y sin asperezas el insecto era incapaz de trepar. Así, se conducía a los cordones de langosta para hacerlos caer en unos pozos para ser quemados. Para quemar las langostas se utilizaban las regaderas de gasolina y los lanzallamas.

Las fotografías de esta página proceden del documental de 1915 Plaga de langosta, de Antonio de Padua Tramullas Perales, cineasta barcelonés afincado en Zaragoza. La película, de 11 minutos y sin sonido, constituye la primera grabación cinematográfica de los Monegros. Su visualización resulta muy interesante porque se pasa revista a las técnicas de lucha contra la langosta que acabamos de describir (1).

Hoy en día, este tipo de actuaciones serían económicamente inviables, y la lucha contra la langosta se realiza por medio de insecticidas, con otros inconvenientes como la toxicidad para el ganado. Pero la lucha química mediante insecticidas es el único método capaz de frenar las plagas, sobre todo cuando ya se han formado los enjambres.

(1) Darío Villagrasa, Monegros tierra de cine. Sariñena Editorial, 2017. La película, de Filmoteca Española, puede visualizarse en https://www.europeana.eu/es/item/08625/FILM00062979c_8 (Consulta: julio de 2022)

3) La plaga de langosta en Sena en los años 20

En la primera mitad del siglo XX padeció España varias plagas de langosta. Entre ellas, la más grave fue la que tuvo su punto álgido en 1922-1923, con 250.000 hectáreas infestadas de canuto, según la memoria que elaboró el Ministerio de Fomento (Memoria de la campaña contra la langosta en 1922-1923. Ministerio de Fomento. Imprenta Hispánica. Madrid, 1923) (1). Una de las comarcas más afectadas fue la de Los Monegros. La incidencia de esta plaga de langosta en Monegros ha sido analizada por Joaquín Ruiz Gaspar en la entrada “La plaga de langosta en los Monegros” de su blog Os Monegros. (2)

También la revista Montesnegros, editada por los ayuntamientos de la zona zaragozana de Monegros, publicó un artículo sobre la incidencia de la plaga en dichos municipios (“La plaga de langosta en nuestros municipios hacia 1920”. Vicente Gastón Lacort, Montesnegros, núm. 51, diciembre 2013, págs. 8-10).

Pero, como en ninguno de estos estudios se cita a Sena, vamos a realizar a continuación la reseña de lo que fue la plaga vista desde nuestro pueblo. La prensa de la época nos permite trazar un relato bastante completo de lo acontecido esos años. Contamos con la hemeroteca de los dos periódicos de Huesca: El Diario de Huesca y La Tierra, que incluyen los artículos de su corresponsal en Sena, Benito Cavero Fiestas, y del colaborador esporádico Antonio Montull Marcial, juez municipal.

1920

Según el informe del ingeniero Pedro Navarro en la ya citada memoria del ministerio de fomento de 1923, la plaga apareció en la provincia de Huesca en el verano de 1920, con los insectos en fase voladora, procedentes de los municipios zaragozanos de Farlete y Monegrillo, donde la langosta era endémica y donde, desde principios de siglo, se venían padeciendo conatos de plaga. Entrando por la sierra de Alcubierre, los insectos invadieron los términos de Lanaja, Castejón de Monegros y Valfarta, llegando por las riberas del Flumen y Alcanadre a Ontiñena, Ballobar, Villanueva de Sigena y Sena, y posteriormente hasta la zona del Cinca Medio y Bajo Cinca.

1921

A diferencia de la zona zaragozana de Monegros, donde ya estaban familiarizados con el peligro potencial que suponía la langosta, en la provincia de Huesca no se prestó la atención debida a la amenaza ni se vigilaron y acotaron escrupulosamente los terrenos con canuto, y el resultado fue que la campaña de invierno 1920-1921 no fue suficientemente eficaz, de forma que en la primavera de 1921 los huevos de langosta eclosionaron en masa en la mayoría de los pueblos afectados. La situación obligó a una intensa campaña de primavera. El gobernador civil, Fernando Muñoz Balsalobre, acompañado del ingeniero Pedro Navarro y otras autoridades y políticos, entre ellos el conocido diputado y exministro Juan Alvarado del Saz, giró una visita de inspección de dos días de duración a pueblos afectados, concretamente Santa Lecina, Alcolea, Villanueva de Sigena, Sena y Ontiñena. La visita a Sena tuvo lugar el viernes 22 de abril. Manuel Casanova Carrera, director de El Diario de Huesca e integrante de la comitiva, relata que las autoridades y la Junta de Plagas de Sena había salido fuera del pueblo a recibir la comitiva. Y sigue:

Constituyó esto una medida de gran oportunidad. Precisamente a pocos pasos de allí se encontraba una de las manchas más importantes. Y a contemplarla nos dirigimos, acompañados de la casi totalidad de los miembros que componen la Junta de plagas del campo, del médico don Baldomero Martínez, de don Manuel Nassarre, del alcalde don Alejandro Calvo, de los propietarios don Miguel Galindo, don Marcelino Pueyo, don Joaquín Miralvés, don Benito Cavero, nuestro corresponsal; del maestro don José Noguero, del mosén que nos promete unas fotografías…

…Sufrimos una dolorosa impresión. Aquí la langosta ha irrumpido ya en los sembrados, infestando los trigales, abortando gran parte de la cosecha. Y no obstante, el vecindario trabaja con ardor, porque sabe que si ahora no se acomete la obra con energía, en el año próximo la condena será absoluta, dada la aterradora proporción en que la langosta se reproduce…

…También aquí se sigue el procedimiento de los buitrones; se emplea el lanzallamas, se utilizan unos aparatos equivalentes, marca “Muratori”, a poca presión, y las regaderas.

Los principales términos invadidos se llaman “Cuarto Alto”, “Valletas”, “Presiñena” y “Omprío Bajo”, a los cuales van a trabajar diariamente unos cien hombres…

…Particularmente el Ayuntamiento y los vecinos han adquirido alguna cantidad de gasolina, que les permite ir manteniéndose en una prudente defensiva.

(Manuel Casanova Carrera, El Diario de Huesca, 29 abril 1921)

La visita concluyó, según relata el cronista, con un agasajo en casa del alcalde señor Calvo. Presumimos que el mosén que prometía fotografías no era otro que mosén Rafael Gudel, pero nunca hemos llegado a verlas.

Prosigue la campaña de primavera y entresacamos un párrafo de la nueva crónica del corresponsal desde Sena, en primera página:

Continúa con creciente entusiasmo entre los vecinos la campaña para la extinción de la langosta en este término municipal. Se han adquirido por cuenta del Ayuntamiento (aparte de los costeados por particulares) nuevos aparatos lanzallamas que están dando excelentes resultados. Con éstos y los buitrones ha sido reducida y casi extinguida completamente en varias de las zonas invadidas, y ahora se concentran las operaciones de extinción en el Monte Alto y Presiñena, donde todavía quedan grandes focos.

(Benito Cavero Fiestas, El Diario de Huesca, 6 de mayo 1921)

La campaña de primavera de 1921 en Sena culminó con la extinción total de la langosta en el término, aunque eso no fue suficiente, según se nos relata en una crónica del año siguiente:

En el pasado año este pueblo gastó en recogida de canuto y langosta en estado pequeño más de tres mil jornales y cinco mil pesetas en gasolina y aparatos lanzallamas. El esfuerzo se vio coronado por el mayor éxito, pues no quedó una langosta en todo el término, por haber sido exterminada toda antes de levantar el vuelo. A pesar de aquellos esfuerzos, de aquellos sacrificios, la invasión de la nacida en pueblos vecinos ha traído la ruina este año a los labradores de esta comarca.

(Benito Cavero Fiestas, La Tierra, 21 junio 1922)

En el resto de los pueblos afectados, la mayor parte de la cosecha de 1921 pudo salvarse porque se adelantó su recolección.

1922

1922 resulta ser otro año nefasto, con la plaga desatada en los Monegros oscenses. Se organiza por ello una nueva visita a los pueblos invadidos, que tiene lugar el sábado 27 de mayo con la asistencia del nuevo gobernador civil, Francisco Cabrera Pozuelo, acompañado del comisario regio de fomento, Jorge Cajal Lasala y de un séquito de más autoridades que el año anterior. La comitiva recala en Castejón de Monegros, Peñalba, Valfarta, Candasnos, Ontiñena y Sena. Se entiende que el paso por Sena sea rápido, por ser la última etapa de tan maratoniano viaje. La visita se despacha con un par de líneas en la edición del 30 de mayo de cada uno de los dos diarios oscenses.

Tres semanas después, nueva crónica desde Sena con párrafos apocalípticos:

Estamos a 18 de junio. La langosta que invadió este término por la parte de Valfarta en los últimos días de mayo ha ido avanzando en dirección a Sena (de Sur a Norte), destruyendo cuanto encontrara a su paso. Las cuatro quintas partes de los sembrados han sido pasto ya del voraz insecto y continúa avanzando y destruyendo. Hoy está ya a la vista de la huerta, a menos de seis kilómetros; si no cambia de rumbo, dentro de dos días habrá llegado a la vega y el desastre será completo.

(Benito Cavero Fiestas, La Tierra, 21 junio 1922)

Ante la gravedad de la situación, tiene lugar en la Diputación Provincial una Asamblea con representación de labradores de 62 pueblos afectados, en la que se acuerda enviar una comisión en solicitud de ayuda a Madrid.

También el Gobierno Civil publica una circular con el objeto de que las Juntas de todos los pueblos informen, durante los meses de junio y julio, del recuento de superficie infestada, para planificar adecuadamente la campaña de otoño-invierno. La Junta de Sena, de las más cumplidoras, lo hace antes incluso del comienzo del plazo fijado, el 26 de mayo. Del resto de los más de 30 pueblos infestados, varios han de pagar una multa de 500 pesetas por no cumplir, según informa la prensa (El Diario de Huesca, 4 agosto 1922).

Y la lucha sigue. Sena se prepara para la campaña de otoño:

Va acercándose la época adecuada para dar la primera batalla a la plaga de la langosta en su estado de canuto. El entusiasmo y la confianza en la victoria definitiva tienen animados a estos vecinos, que se crecen ante el trabajo que representa la campaña. Ya se han hecho tanteos y calculado los medios de que se dispone y los que se necesitan para la roturación y escarificación de los terrenos con canuto.

Hay en este pueblo cien yuntas de mulas y otras cien de burros disponibles; hay cuatrocientos trabajadores que para el caso presente, no esquivarán su esfuerzo; se ha calculado la retribución de cada yunta de mulas en diez pesetas y en seis pesetas las de caballerías menores. La de cada jornal en dos cincuenta.

Hay unas 230 hectáreas declaradas y amojonadas con canuto. Se calcula que para la roturación y escarificación, donde aquélla no pueda practicarse, hacen falta 600 yuntas y mil jornales; de aquéllas, 300 yuntas de caballerías mayores y 300 de menores que importan al precio antes mencionado unas 4800 pesetas y 2500 más los mil jornales de escarificar. Total 7300 pesetas o sea la mitad del cupo anual de contribución territorial…

(Antonio Montull Marcial, La Tierra, 5 septiembre 1922)

En octubre, el Gobierno Civil ordena fijar en todos los municipios un cartel en el que se insta a la población a abandonar sus labores y dedicar los días 16 y 17, que denomina “días de la langosta”, a los trabajos de lucha contra el insecto. El 26 de octubre, los dos diarios de Huesca informan del resultado de los trabajos de estos días. En Sena se informa de que se han utilizado 28 yuntas y se han escarificado 8 Ha, con el proyecto de continuar después de la siembra.

1923

En plena campaña de otoño-invierno, el ingeniero Pedro Navarro acude a Sena, por una vez sin acompañamiento de políticos, para una verdadera visita de inspección y trabajo. Durante la mañana del domingo 25 de febrero se entrevista con el presidente de la Junta de Plagas y el nuevo alcalde, José Calvo Calvo, en casa de este último. De la crónica del periodista que le acompañaba entresacamos:

El presidente de la Junta de Plagas, don Manuel Nassarre, nos manifestó que los trabajos se habían realizado sin entorpecimiento alguno y en medio del general entusiasmo del vecindario.

Se hizo la distribución de trabajo con arreglo a las órdenes recibidas del señor Navarro, órdenes que se han cumplido estrictamente, cooperando cada vecino con arreglo a su situación económica.

Comenzaron estos trabajos el día 20 de noviembre, sin contar los días llamados de la langosta, y han seguido sin interrupción hasta la fecha, en que quedan muy pocas hectáreas que roturar.

Como el monte de este pueblo es inmenso, los trabajos se hacían con alguna dificultad por la distancia existente entre el pueblo y algunos terrenos situados en los extremos del término municipal.

Se calculan en 45 las hectáreas que faltan por roturar, habiendo sido denunciada la existencia de canuto en más de 229.

Los terrenos roturables han sido casi todos labrados, faltando casi únicamente las laderas, que si no son susceptibles de roturación se hace precisa la escarificación por medio de azadas y picos.

En estos trabajos se han empleado unas mil yuntas, que aportaron los propietarios a prorrateo.

Todos los vecinos de Sena, repetimos, han puesto de su parte cuanto han podido. Todos merecen elogios, pero muy principalmente el alcalde don José Calvo, el presidente de la Junta de Plagas don Manuel Nassarre y el médico don Baldomero Martínez, presidente que ha sido durante mucho tiempo de la Junta y alma de este movimiento.

Salimos de Sena satisfechos por los trabajos realizados y la formal promesa de que pronto estaría terminada la campaña de invierno.

(José María Lacasa, La Tierra, 28 de febrero de 1923)

Hay que decir que en la crónica también se cita algún vecino renuente a cumplir con sus obligaciones, pero en este caso vamos a omitir los detalles personales.

En primavera de este año de 1923 la plaga está llegando a su punto culminante. En datos de la provincia de Zaragoza, presumiblemente similares a los de Huesca, había en las zonas infestadas un promedio de cien canutos por metro cuadrado, que podían dar lugar potencialmente a más de 20 millones de langostas por hectárea si no se actuaba con determinación (José Cruz Lapazarán: La plaga de la langosta en la región aragonesa, Zaragoza, Imprenta del Hospicio Provincial, 1925, págs. 14-15). En Huesca se roturaron más de 5600 Ha en 33 pueblos, pero hubo que hacerlo en malas condiciones a causa de los hielos persistentes. La eclosión de insectos en primavera era aún considerable.

Las visitas de los políticos culminan este año con la del director general de agricultura del ministerio de fomento, Isidoro Rodrigáñez Sánchez, acompañado del subdirector general, del nuevo gobernador civil Francisco Mansilla Mansilla (el tercero en tres años) y un séquito que asciende a más de 20 personas. Se incluye, además de la prensa, al conocido fotógrafo oscense Rodolfo Albasini. El programa comprende -en una sola jornada, el 15 de junio- visitas a Candasnos, Fraga, Ontiñena, Alcolea, Villanueva de Sigena, Sena, Sariñena y Pallaruelo de Monegros. Además, banquete con homenajes y discursos en el teatro Romea de Sariñena… y otro banquete al regreso a Huesca ofrecido por la junta de fomento en el Círculo Oscense. Se comprende que, como el año anterior, el tiempo que se dedica a Villanueva y Sena, justo antes del banquete, sea más que reducido, tanto como la fugaz referencia a Sena en el extenso artículo:

… En Sena le saludaron el alcalde don José Calvo, presidente de la Junta de Plagas don Manuel Nasarre, secretario don Benito Cavero, maestro don Antonio Castelar y propietario don Alejandro Calvo.

(José María Lacasa, La Tierra, 17 de junio 1923)

1924

Afortunadamente, los denodados esfuerzos de la campaña de primavera dan finalmente sus frutos. La única alusión a la plaga en 1924 es un breve sin firma en la portada de la edición del 20 de abril de La Tierra. El breve informa de que la superficie de canuto acotada y roturada en esta campaña ha pasado de las 5600 Ha del año anterior a menos de 900 Ha. En particular, en Sena solo son 4 Ha, y se informa que la intensidad de la puesta no llega al 20% de la del año anterior. La ausencia de más información sobre Sena en los medios oscenses en este año y los siguientes es, sin duda, la mejor de las noticias. Parece que la plaga ha sido, finalmente, controlada. Y por fortuna, en Sena no hemos vuelto a padecer más calamidades de este género.

Explicado ya el desenlace, cabe apostillar que, en algunas ocasiones, las crónicas de nuestros corresponsales eran algo más que informativas. Cabían también los lamentoslas críticas y hasta las arengas. La ocasión lo requería porque, al parecer, las publicitadas visitas de los políticos no iban acompañadas del apoyo efectivo suficiente. Veamos algunos ejemplos:

…. Hay que poner el hombro como vulgarmente se dice y hay que desprenderse de diez si es preciso, para coger ciento, que representa la cosecha en perspectiva. Nada de enconos personales ni rencillas sociales ante el interés común. Ante el peligro inmenso que tenemos enfrente, cualquier decaimiento, cualquier desmayo, cualquier inconveniente que se ponga de obra o de palabra, representan una traición a la obra común y generosa que se imponen los pueblos; ha de salvar sus intereses y los de la comarca, tan seriamente amenazados.

(Benito Cavero Fiestas, El Diario de Huesca, 6 de mayo 1921)

La magnitud de la invasión y la destrucción de la cosecha son causa justificada de que el ánimo decaiga y para levantarlo hace falta el esfuerzo común de los pueblos invadidos y de ese esfuerzo y comunidad, que nazca la exigencia radical, hasta conseguir el apoyo eficaz del Estado, de la provincia, del Consejo provincial, de quien sea, en fin, el que pueda y deba prestar ese apoyo.

Si esto no se logra, pero de una manera enérgica y decisiva, será caso de que reneguemos de ser españoles, pues el Gobierno, con lo que gasta en un solo día en empresas contraproducentes para el bien nacional, puede atender con sobra el remedio de este mal, que ha arruinado ya y acabará de arruinar a una comarca trabajadora y que merece respeto y consideración.

(Benito Cavero Fiestas, La Tierra, 21 junio 1922)

Aquí se sabe que nadie ha de excusarse de prestar su máximo concurso a la redentora obra de destrucción de la langosta; de los demás pueblos invadidos se tienen iguales impresiones. Se trata, pues, de quererlo hacer y creemos que nadie habrá tan egoísta, tan inhumano, tan criminal, que se niegue a prestar su cooperación monetaria o personal a una obra que es para todos y de vida o muerte.

(Antonio Montull Marcial, La Tierra, 5 septiembre 1922)

Este grupo de pueblos invadidos y abandonados a sus propios medios, no debe desanimar por el desamparo de que son objeto; deben reunirse y ejercitar una acción común, enérgica y radical en defensa propia, renegar si hace falta de la falsa tutela de sus mandatarios apáticos, pero pronto, antes de que el desarrollo de la plaga haga irremediable la catástrofe; hay que aprovechar el tiempo, no hagamos como aquel de Lumpiaque que amaneció templando la guitarra.

(Antonio Montull Marcial, La Tierra, 21 septiembre 1922)

El que suscribe, que ha visto en el pasado año los estragos causados por la plaga de la langosta; que ha visto a labradores modestos perder en absoluto sus cosechas de cereales, quedando en la indigencia; que sabe que una buena extensión del término está llena de canuto; ha sentido horror, verdadero horror, pensando que esa calamidad se pueda reproducir en el presente año. Por esta causa no he dejado desde un principio de aprovechar la ocasión de inculcar a todos la necesidad del máximo esfuerzo, para lograr vencer: en Asambleas locales, en reuniones privadas, donde quiera que he visto reunidas tres personas, allí he expuesto mi temor y mi deseo de que se trabaje por vencer la terrible plaga. Algunos tal vez califiquen de obsesión mi constancia, pero yo tengo la íntima satisfacción de obrar bien y nadie me probará que no es así.

(Antonio Montull Marcial, La Tierra, 20 diciembre 1922)

El tono de las crónicas de los corresponsales deja bien claro que la lucha contra esta calamidad puso a prueba, hace cien años, la capacidad de nuestros mayores de Sena para superar esta adversidad, que por fortuna nunca volvió a presentarse y que nos resulta tan lejana y singular, vista con los ojos de hoy.

NOTAS

(1) Puede consultarse en: https://www.mapa.gob.es/ministerio/pags/Biblioteca/fondo/pdf/45128_7_all.pdf (feb. 2023)

(2) Puede consultarse en: https://osmonegros.com/2020/02/20/ (feb. 2023)

Simoné Andreu Serrador


Amor por su pueblo, por su tierra. Orgullosa de sus Monegros, sus gentes, raíces, tradiciones y costumbres. Simoné ha sabido valorar y querer sus orígenes, de ello ha hecho gala, de la vida rural, del trabajo en el campo, con el ganado y los animales de siempre que no podían faltar en su casa. Una vida dedicada a los suyos, a salir adelante. Simoné, una chica sensible pero atrevida, valiente, luchadora, mujer coraje, con gran carácter y sobre todo querida por los suyos y querida por su pueblo. Sin duda, Simoné deja huella y sigue dejando la impronta de toda una sariñenense de los pies a la cabeza, de una guerrera que en Sariñena y en su amada laguna ha sabido encontrar su propio oasis a pesar de la dureza de la vida; con todos los suyos y los que faltan.

Simoné Andreu Serrador.

Simona Andreu Serrador nació en Sariñena el 30 de septiembre de 1946, en casa Tabolla/Taboya, actual calle Gasset, casa de su abuela Simona y su tía Pilar. Hija de Teodoro y Miguela, fueron tres hermanos: Teodoro, Teresa y Simoné. Su padre Teodoro se dedicaba principalmente al transporte, igual subía gente a la estación que llevaba un tocino al matadero, acarreaba mercancías a alguna casa o incluso Lanaja, o transportaba en su bulquete áridos y gravas para algún constructor. Mientras, su madre Miguela se dedicaba a hacer fainas varias por las casas.

Simoneta.

Era del barrio Alto de Sariñena, donde históricamente se encontraban las casas más humildes, los corrales, pajares y las llamadas Palancas; una de aquellas Palancas estaba donde estaba garaje Casabón, cerca de su casa. Por el barrio estaban muchos críos y solían enfrentarse con los del barrio Bajo, que eran de casas mejores. Los llamaban piojosos y se enfrentaban los unos con los otros encorriéndose a zaborrazos -pobres contra ricos-. A los del barrio Alto les defendía Joselín “El Moreno” -Joselín, que nos han dicho piojosos y que llevamos caparras- a lo que Joselín respondía -Esta noche a atacar- y por la noche bajaba toda la banda a enfrentarse con los del barrio Bajo. Cuando alguno recibía un zaborrazo en la cabeza, en la chichonera le ponían una perra gorda con un paño. Luego se gastaban la perra gorda en casa Blasito, donde iban a comprar regaliz. A la pastelería de Blasito solían ir a mirar el escaparate, a ver los dulces que tenía, -que bueno se veía todo, pero nada, solo mirábamos-.

Tenían un pajar camino Zaragoza, con vistas a la Laguna, donde desarrollaban parte de su día a día. Una vez le pusieron una vacuna y del efecto casi no llega al pajar, de la agonía que tenía. Cerca estaba el sifón donde se encontraba el lavadero y en un rincón, con leña, calentaban el agua para lavar en invierno. El lavadero tenía un tejadillo y aún queda algún resto de las losas.

Con cinco años contó con su primer oficio, su abuelo le dijo -tienes que ser la niñera de Antonio Huerva- pues las ratas suponían un peligro y no lo podían dejar solo. Así, que Simoné lo cuidó guardando guardia a la puerta de su habitación con un palo atenta para espantar a alguna rata atrevida que osase acercarse. A una que se atrevió, güen garrotazo le arreó.

Cartilla de escolaridad.

A Simoné le daba mucha vergüenza ir a la escuela con unas botas usadas que le dieron de un chico. Fue a la escuela de las monjas, de las que guarda muy buenos recuerdos. Aunque Simoné pronto se cansó de estudiar y se puso a trabajar de niñera en casa Torres. A los 12 años marchó a servir de niñera a Tarrasa. Su hermana Teresa, que tendría unos 17 años, ya había marchado antes de cocinera y prácticamente a hacer de todo. Simoné fue a parar a un chalet de lujo, Torre del Mer, a cuidar críos que casi eran de su edad, en una casa con jardín, piscina y huerto. Es en Tarrasa donde le cambian el nombre, dicen que Simona parece un nombre antiguo y que es más moderno Simoné, nombre que se le queda ya de por vida, aguda y con tilde en la «e» final.

Simone y Paca, mujer de Rafael Moreno.

Al año, una gran riada sacude Tarrasa por lo que Simoné coge miedo y decide volver a Sariñena. Aun así, vuelve a salir de Sariñena a los 14 años pasando algunos meses en Barcelona, igualmente trabajando como sirvienta. No tarda en regresar y una vez ya definitivamente en Sariñena, por un tiempo se dedica a limpiar el colegio de las monjas, el colegio de la Milagrosa. A Simoné le llama mucho su casa, su pueblo y comarca, le tira y le sigue tirando su tierra. Si le preguntan de dónde es ella, siempre responde sin dudar que ella es de Los Monegros, siempre orgullosa. Y cuando le dicen que aquí no hay nada siempre dice que aquí hay mucho, -¡mucho!-.

A los 19 años, Simoné contrae matrimonio con Miguel Bornao Millera, conocido como Migueler. Se casan en Sariñena y Simoné lo hace de negro pues hacía poco que se había muero Teodoro, su padre. Les casa José María, mosén copas y en el cine teatro Romea celebran un “pica – pica”. Luego, de viaje de novios marchan para Barcelona, en tren, a casa la tía Concha de Migueler, visitando algunas zonas de Barcelona, entre ellas el Tibidabo, pues perras había pocas. También visitan a la tía Teresa.

Boda entre Simoné y Miguel.

Migueler tenía algo de tierras y un par de vacas además de tener animales en casa y a parte iba a empresa, a las canaletas (al lado del cementerio) y otros trabajos. Con el bulquete iba a sacar enrona, sacar piedras, carreaba áridos, arenas y gravas para los albañiles con sus amigos Pedro “El Royo” y Mariano el de Potreta.

Por aquellos años viven en calle Los ángeles n.º 7. Simoné hacía lo que le salía, además de cuidar los abuelos que vivían con ellos en casa. Pili Bornau, hija de Simoné, recuerda como entre todos, abuelos y tíos, sumaban seis, y entre ellos Bernardo Millera y su esposa Vicenta Bornao de casa el Chiquilo y su hermana Julia, que estaba sorda como una tapia. Además, Simoné cose en casa de Soto, con Pilar Soto. En 1967 nace Miguel y en 1969 Sergio.

Simoné con Miguel y Sergio.

Simoné es una de las primeras mujeres en obtener el carnet de conducir, mucho antes que Migueler. Se lo sacó en 1969, ella fue la segunda tras Bienvenida Borruel, que fue la primera. Simoné llevaba el tractor hasta la finca y luego Migueler lo cogía para llevar a cabo los diferentes trabajos agrícolas. Migueler iba con el vespino que tenían.

Simoné conduciendo el tractor en la romería de san Isidro.

Luego fueron a vivir a la finca de Bancel, carretea Lalueza, de ganaderos y Migueler de tractorista. Se llevaron todos los animales, anqué solamente estuvieron 9 meses; regresando a su casa de la calle de Los Ángeles. Al tiempo Migueler obtiene el carnet de conducir.

Luego marchan a la finca de Balaguer, también llamada finca de los Pozos o Torres de Balaguer, que estaba al lado de las fincas de Cachicorba y Presiñena. Allí estuvieron tres años. La finca, fue de la familia de Antonio Torres, se la vendió a Balaguer, catalán, empresario que también construyó los pisos del Malibú y este llamó a la finca «Los Pozos», ya que se regaba bombeando agua de unos pozos, todo un adelanto hace 50 años.

Foto de familia Bornao Andreu.

Pili nace en 1973, el año que fallece Vicenta Bornao y en 1975 Gustavo, el pequeño de la casa. En 1976 regresan a Sariñena ya que se repartían los lotes, aunque estos fueron provisionales. Con el lote, el monte Saso Lasfitas (secano), la huerta y los animales de casa fueron tirando. La huerta la empleaban básicamente para los animales, alfal, panizo, panizo espeso, nabos, remolacha, cebada, trigo… Incluso aprovechaban las raíces de alfal, que la chafaban con la jada además de mallarlas en la calle para que se soltaran la tierra y las pudieran remusgar (rumiar) las vacas.

Igualmente, en casa tenían vacas de leche que ordeñaban todos los días y vendían. Tenían 14 vacas que cada día, a las 8 de la mañana, ordeñaban. A esa hora ya tenían a gente haciendo cola, pues la gente la iba a comprar con cantaros y botellas a casa. -Vendíamos leche, la puerta siempre estaba abierta para todo el mundo-, recuerda Pili aun sintiendo las voces de las mujeres que venían temprano a comprar y a charrar mientras se le servía la leche. Un día un abuelo le dijo a Simoné -No eches tanta agua- a lo que ella no se pudo contener en contestar -¡Eso es lo que hacía usted!-. La leche que no vendían en casa la subía en coche a la Rania. Junto a la de mariano Conte, fue una de las últimas vaquerías de Sariñena.

Migueler y Simoné.

Para Pili Bornao era una casa de mucho trabajo: “donde mi padre manejaba las tierras y las vacas, y mi madre vendía la leche y vendía lo que sacaba de la huerta. Cuidaba de nosotros, que somos cuatro. Aún veo volar la zapatilla por aquella calle, porque cada dos por tres hacíamos trastadas, que todavía hoy recordamos para reírnos” (Diario del Alto Aragón, domingo del 11 de noviembre del 2012).

En casa también tenían terneros, pollos, tocinos, vacas… y todo siempre bien limpio y desinfectado. Simoné llevaba la administración y organización de la casa. La casa la desinfectaban cada dos por tres con zotal, todo tenía que estar siempre bien limpio, restregaban con fuerza la ropa cuando la lavaban y los aluminios de las lecheras tenían que brillar -¡que no digan!-, recuerda Miguel Bornao. La casa la blanqueaban todos los años con cal hasta que en 1981 sacaron los animales de casa y los llevaron a la finca de la Laguna donde poco a poco se fueron haciendo vivienda.

A la cooperativa iban a moler y en el dyane 6 tenían que llevar pacas de alfal y paja y en el bulquete hacían viajes de fiemo. Sobre 1997 ayudó en la carnicería la catalana, limpiando patas de tocino y de corderas y tripas para hacer callos. Patas y tripas de cordero, las tripas las tenían que limpiar mucho, empleaban sosa; la sosa solo para las patas de cordero, las tripas y lo demás a mano. En 1997 se hace cargo del bar Luis, llamándole bar “A Lifara”, bar que regentan durante tres o cuatro años, Simoné con su hija Pili junto a Eli y Nicol. Hacían un montón de tapas y siempre estaba lleno.

En la calle los Ángeles siempre había tres corrillos, para las noches a la fresca, uno a la puerta de Liborio Cabellud y Dolorinas, otro en casa Simoné con los Morenos y Andrés Millera y otro más abajo, por donde telégrafos, con Olga Catalá. Rafaelito el Moreno le decía a Simoné que cuando fuese mayor se compraría caballos y así fue.

Siempre ha estado al lado de sus mayores, cuidándolos y aprendiendo de ellos, de sus anécdotas, historias, memorias y vivencias.  Recuerda ver pasar mucho a Miguela la de la posada, con su viejo carretillo de la posada al huerto y otra vez de vuelta. A José el Gange, que iba mucho a visitar a su suegro y que contaban muchas historias de antes y Simoné los escuchaba mientras guisaba la comida. Le llegó a decir que comían hasta hierba. Unos vieron una mula muerta, estaba hasta hinchada, y del hambre se dieron la vuelta para cogerla y llevarse algo a la boca –hicieron fuego en una casucha y se la comieron-.   

Su tía Manuela contaba historietas de la guerra, como cuando junto a 17 mujeres cruzaron la frontera por Figueras, Gerona, a Francia. Allí las llevaron con sus hijos a un castillo, donde las refugiaron. Mientras, a los hombres los internaron en el campo de Argeles. Manuela decía que una de ellas, de aquellas mujeres, era muy espabilada y que gracias a ella sabía cómo iba la guerra. Aquella mujer era María Moliner, a Manuela nunca se le olvidó. La cruz roja les llevaba comida hecha, hasta que un día ellas dijeron: –a partir de mañana no nos traigáis la comida hecha, traednos los alimentos que ya cocinaremos nosotras-, pues a los hijos no les gustaba como cocinaban las francesas. Una mañana, al abrir la puerta grande del castillo se encontraron abundante ropa y comida que la gente les había llevado, entre ello muchos juguetes que un hombre llevó para los críos.

Una noche, alguien llamó a la puerta del castillo, era el abuelo que había llevado los juguetes, pronto debían de huir, recoger algunas cosas y subirse a la camioneta, que los alemanes estaban cerca. Todas se subieron a la camioneta y el abuelo las condujo a la estación de tren donde las subieron a un vagón de madera. Un ferroviario las vio, pero el abuelo le dijo -Usted calle, estas personas van para España-. María Moliner se despidió del abuelo, mientras los críos lloraban por él, querían mucho al abuelo. Todas acabaron regresando a España. Se salvaron por los pelos, ya que por la mañana llegaron los alemanes. Del castillo de irás y no volverás, así lo llamaban.

Manuela, con 96 años con Paca y José Luis Ripoll tomándole la tensión.

Del marido de Manuela, Julián Cazán Morén nada se ha vuelto a saber de él, nunca lo encontraron, a pesar que con el tiempo Simoné gracias a la ayuda de Tere Lacerda, que hablaba francés, en vano trataron de averiguar qué fue de él. Su tío Manuel Serrador, de casa el Fraile, luchó en las Trincheras de Lanaja y Pili siempre recuerda que decía que lanzaba mandarinas en la guerra, –quizá por ser una niña, no quiso decirme que en realidad eran granadas-. Siempre decía que le silbaron muchos los oídos en la sierra, allí en las trincheras del lado de los Rojos, le silbaban por las balas. Nunca nos dijo si mató a alguien, se quedaba en silencio ante tal pregunta, que ahora no se nos ocurriría hacérsela.

A su tía Manuela le daban de comer lo que les sobraba en la casa que servía en Barcelona. Su marido trabajó haciendo el metro. Mosén Jorge le decía a Manuela que no se preocupase –no sufras Manuela, que estuvo muy bien cuidau-, aunque en verdad tras la guerra fue internado en un campo de concentración y nunca se supo nada de él. Manuela nunca supo la verdad.

Son muchas las historias que atesora Simoné, como las de aquellas mujeres que iban a buscar carbón a la vía: alguna hasta reñía por recoger el mejor carbón, recuerda Simoné. Su tía María iba junto a muchas mujeres del pueblo, luego algunas lo vendían -Si cogían alguna briqueta la compraban los ricos-. Entonces se iba a recoger muchas cosas, a respigar, o a escapotar panotas o escapotar el panizo. Recogían las panotas y en casa las limpiaban, les quitaban las cascarotas que se las quedaban para dar al ganado o incluso para hacer colchones.

Migueler y Simoné con el mondongo.

Por la calle de los Ángeles tenían un conejo que se les escapaba de casa, le cogieron mucho cariño y estaba muy gordo, se iba a otras casas donde siempre le daban algo de comer. -¡Manolo, Manolo!-, le gritaban para que volviese -déjalo, que ya volverá-. Manolo fue famoso por todo el pueblo hasta que un día ya no volvió. Estaban siempre tan rodeados de animales que incluso el médico don Nicolas decía: -Simoneta, si viene algún virus vendré contigo y tus animales, que los animales dan inmunidad-. A lo que respondía Simoné que ya estaban muchos en casa.

Simoné siempre ha luchado por Sariñena y Los Monegros, por la agricultura y los riegos, por el agua y contra el trasvase. Simoné ha luchado y continúa reivindicando un futuro para esta tierra que tanto quiere. Ha ido a todas las manifestaciones por el agua y siempre defendiendo a su gente. En una de aquellas manifestaciones en Madrid, por la problemática de las vacas locas, le dio su bolso a Migueler, lo cual dejó momentos muy divertidos. En aquella manifestación, Simoné sin querer se cayó al lado de las Cibeles, a lo que un hombre dijo -Señora no se queje, cualquiera no puede decir que se ha caído al lado de la Cibeles-.

«Simoné Andreu. 54 años. Sariñena. Huesca. Reclamo el agua que nos quieren quitar, porque en Monegros llevamos toda la vida esperando a que nos rieguen esas tierras tan hermosas. Este día servirá para algo, aunque el gobierno central no nos entienda, para que sepan que los de Aragón somos solidarios pero siempre que no tengamos tanta sed. Esperamos que haya pactos que nos deje contentos a todos. Y mira mi sombrero, estos son mis mensajes: Aragón, nobleza y bravura, hasta la sepultura; seré solidaria cuando Aragón no tenga sed; Ebro, las tierras de secano las tiene más a mano y Agua del Ebro para Los Monegros».

Cuando se comenzó a crear la cooperativa, Simonécon su marido Migueler apoyó a José María Paraled, aunque tenían pocas tierras, no lo dudaron. Igual apoyaron los primeros años de Femoga(Feria industrial, agrícola y ganadera de Los Monegros) y fueron los primeros en llevar animales, cuando era en las piscinas. Llevaron vacas para emprender la feria, siempre de la mano de Alfredo Cajal, el veterinario, quien llevó a cabo la feria. Luego, con el tiempo, fue Simoné quien promovió el concurso de fotos antiguas de Femoga, animando a que se recuperasen muchas fotos antiguas de Sariñena y de la comarca.  

Simoné y el grupo de teatro «El Molino».

Ha participado en demostraciones y recreaciones tradicionales con el grupo Añoranza. Ha escrito diferentes artículos sobre costumbres y tradiciones que ha publicado en la revista sariñenense “Quio”; recuerdos y memorias que tenía miedo que se perdiesen. Ha hecho teatro con el grupo de teatro El Molino, haciendo de actriz y ha participado en numerosas obras como “Las Amargas lágrimas” de Petra Von Kant, “Yerma”, “la Zapatera Prodigiosa”, “Cianuro… ¿solo o con leche?”, y obras baturras con mucho humor que llenaban las plazas de los pueblos. Con el grupo de teatro realizaron el belén viviente movilizando a toda su casa.

Igualmente ha sido gran implicada en la romería de San Isidro y fiestas patronales. Aún recuerda lo que decía la Marrita -¡Ay chitetas, ay chitetas (Chiquetas)!, la ermita de Santiago llena de escorpiones y zancarrarrianas-.

Foto: Yegua Desancada, el Caballer y el mulo capado Carbonero: «Llegue desanclada, que tenía mal el anca (la cadera)».

Colaboró muchísimo con la creación del museo etnográfico de Sariñena y donó bastantes cosas. Tenía el número 5 de colaboradora, era muy atrevida yendo por las casas animando a que la gente donase objetos para el museo y cuando tiraban alguna casa, como la de Chin, acudían a ver que podían recuperar. Conserva unos ejemplares de la revista Crónica, de la época de la República, que durante la guerra permanecieron ocultos entre la paja de un pajar, en una caja de cartón recio, hasta que un albañil, al tiempo, las descubrió en unas reformas. Las tenía una mujer escondidas -El que descubrió el bulto al principio temió que fuese una bomba-.

También ayudó a Emma Cucalón con la recuperación del “Cabo d´año”, tradición que Simoné recordaba al ir por todas las casas pidiendo el cabo d´año, aunque algunas les mandaban de paseo otras les daban algo, una perra gorda. En casa de Calvete les daban mucho, recuerda Simoné.

En el 2012, Marga Bretos le dedica un precioso artículo en el Diario del Alto Aragón: “Simoné Andreu, una luchadora dotada de una energía envidiable”. En el artículo Marga Bretos no duda en definirla como “una mujer activa, muy cultivada tanto en experiencia como en el ámbito cultural; una mujer adelantada a su tiempo, amante de la familia, la lectura, el teatro, los animales, su pueblo y la cocina. Luchadora, constante y fuerte, todo un ejemplo a seguir.” (Diario del Alto Aragón, domingo del 11 de noviembre del 2012).

En el artículo se recoge el cariñoso testimonio de su hija Pili, resaltando que lo que de verdad la caracteriza es el humor que tiene: -Con mi madre, paso veladas de esas que te ‘mueres’ de la risa”-. También, matiza Pili  -es “muy valiente, de esas mujeres que han sabido hacer ‘de un duro cinco’, y además poner todo su empeño en lo que se ha propuesto y conseguirlo-.

Simoné con niños y niñas del colegio de Sariñena.

Simoné ha acabado estableciendo su residencia en las inmediaciones de la Laguna de Sariñena, con su familia y animales, en su pequeño hogar y granja que es su propio paraíso. Cerca tenía el huerto su hermano Teodoro, que llegó a hacer una pequeña balsa donde puso una pequeña barca. La granja ha sido visitada en diversas ocasiones por los niños y niñas del colegio, conociendo los animales y el entorno de la laguna, con el afamado pony Peter Pan.

Un gallo de armas tomar

Hace un tiempo me acerqué a casa de Simoné y en tan bucólico lugar las gallinas campaban a sus anchas vigiladas por un gallo de lo más normal. Pero, al acercarme al pequeño jardín previo a la vivienda, vi como el gallo alzaba el corto vuelo propio de estos bichos y se posaba sobre la verja; no le di importancia hasta que me percaté que tenía aviesas intenciones. Inmediatamente se bajó de su observatorio y me impidió, claramente, la entrada a la casa. Cambié de táctica y me dispuse a entrar por otro lado para evitar la engorrosa situación, entonces la gallinácea hizo lo mismo y siguió con su plan defensivo. 

De vez en cuando kikirikeaba amenazante, aleteaba y producía otros sonidos admonitorios.  No creyendo lo que estaba viendo intente avanzar a pesar de todo y grande fue mi sorpresa cuando el animal me lanzó varios picotazos en mis zapatos advirtiéndome que no siguiera por ese camino. La cosa no fue a mayores porque Simoné oyó los kikirikis y salió a rescatarme, obtenido el salvoconducto de la dueña del volátil, este dejó de incordiarme y Simoné y Migueler me recibieron con la alegría que tienen las personas buenas y hospitalarias. ¡Qué cosas!

Manuel Antonio Corvinos Portella.  

Siempre con las puertas abiertas en casa para todo el mundo, un carácter abierto, siempre había gente en casa. Pili Bornao se acuerda como algunos amigos de su padre iban a almorzar a casa: -porque a lo mejor ese día se habían ayudado en el campo, o llovía, y no se podía hacer nada, tan sólo cantar jotas-.

Decía Marga Bretos que Simoné es una mujer que brilla con luz propia, pero sobre todo una mujer muy querida por todo el pueblo: “Simoné es una persona muy querida, respetada y admirada en Sariñena, con muchas cualidades entre las que destacan la paciencia, afabilidad y hospitalaria como nadie”. Sin duda, Simoné es memoria de Sariñena, de la sabiduría popular transmitida generaciones tras generaciones, de técnicas, remedios tradicionales, refranes y un sinfín de historias. Pero ante todo Simoné es una persona muy querida en su Sariñena de su corazón.

Donde el sol despierta
Sonríe la vida
Y en Sariñena y su laguna
Simoné es pura alegría.

En Sariñena, bajo el cielo azul,  
Simoné camina con paso sutil.  
Las calles susurran historias de antaño,  
De un pueblo que brilla con amor y cariño.

Las flores en los campos danzan al viento,  
Mientras ella sonríe, llena de aliento.  
En la plaza se oyen risas y cantos,  
Los ecos de amigos con los brazos abiertos.

Los atardeceres pintan de colores el horizonte,  
Y Simoné contempla, su corazón responde.  
Cada rincón guarda un trozo de vida,  
En Sariñena y su laguna, tierra querida
.

Los aromas de la tierra son dulces y frescos,  
El pan recién horneado, los sabores honestos.  
Así es la vida en este hogar tan querido,  
Donde cada momento se siente vivido.

Así que, en Sariñena, con amor por bandera,  
Simoné florece como primavera.  
Un pueblo pequeño, pero grande en pasión,  
Donde Simoné aguarda en nuestro corazón.

Simoné Andreu Serrrador «Salamanquesa 2025», reconocimiento de «Os Monegros» por una vida de compromiso y amor a esta tierra.

Gracias a Marga Bretos, a Manuel Antonio Corvinos y muy especialmente a Miguel, Pili Bornao Andreu y a Simoné Andreu Serrador.

Simoné Andreu Serrador en el Diario del Alto Aragón, 25 de abril del 2025.

Camino de los Fierros, vía romana


Los Monegros, lugar de paso, a mitad camino entre Madrid y Barcelona. Paisaje árido, casi desértico del Aragón profundo, la nada… Pasa la nacional II, la AP2 y la línea ferroviaria del AVE, atravesando Los Monegros en un eje que se remonta a la antigüedad. Una vía de comunicación que ha convertido a Los Monegros en tierra de paso mirando a una tierra despoblada que ha suscitado una cierta seducción y misticismo en el subconsciente popular.

Aquella percepción de desierto viene ya de lejos tal como deja constancia, por los años 1465 a 1467, León de Rosmithal, relación de Shaschek, en su descripción del camino en su tramo de Zaragoza a Osera “Cerca del camino por donde íbamos crecen enebros dobles, vulgares y rojos, tienen el tronco tan grueso que apenas lo pueden abarcar dos hombres con los brazos extendidos, son tan altos como pinos y las ramas se extienden formando pira. Más allá va por unos desiertos que no crían más que romeros, salvia y ajenjo”. Como curiosidad, Alfonso Villuendas Diaz, en su obra Deforestación y repoblación en Aragón, destaca el matiz que no comprende en la distinción en tres especies de la sabina de Los Monegros.

Años más tarde, Enrique Cock en su viaje de Zaragoza a Fraga en 1585 describe su paso como “montes estériles y sin gente” resaltando la curiosidad del cultivo del azafrán: “A la mano izquierda del camino hay montes estériles sin gente, de manera que se hallen pocos pueblos en el camino, y los que hay sus vecinos se mantienen con ganados y azafrán que allí produce la tierra”.

En 1660, un autor anónimo relata su tránsito en la forma siguiente “Este país es todo desierto hasta Alcarraz”. Y en 1755, el padre Norberto Caíno, de Cataluña a Zaragoza, expone que encuentra el itinerario de Fraga a Candasnos como un terreno inculto. Incluso en Candasnos se llega a preguntar: “¿No os parecería por esta pintura que viajo por los desiertos de África?”.

Bujaraloz (Burjalajos), acuarela de Pier Maria Baldi, Biblioteca Laurenciana de Florencia, recogida en Sánchez Rivero A, Mariutti de Sánchez Rivero A. «Viaje de Cosme de Médicis por España y Portugal (1668-1669)», Madrid: Sucesores de Rivadeneyra; 1933. 11 – 10 – 1668 Vista general. Silueta de las iglesias de Santiago el Mayor y la Merced y del palacio de Torres Solano, construidos poco antes de la visita principesca.

El relato continúa a través de José Townsend en 1786, quien, al entrar en Aragón hacia Zaragoza, vía Lérida, ve una gran diferencia de terreno entre Cataluña y Aragón: Townsend observa como el terreno no es completamente árido, pero sin cultivo y abandonado “Durante varias millas no encuentra ni casa, ni árbol, ni hombre, ni animal”. Su viaje lo encontramos descrito gracias a Alfonso Villuendas Diaz “De Fraga a Candasnos hace el comentario de que estas montañas no producen más que plantas aromáticas. La califica de comarca árida, con arenas finas, muchas piedras calcáreas y algo de yeso. Candasnos a Zaragoza lo califica también de llano árido, de finos arenales durante el espacio de veinte millas, y puntualiza más: «sin ver casa, ni hombre, ni animal, ni pájaro, ni árbol, ni matorral». El mismo aspecto desolado le ofrece el paisaje desde Candasnos hasta Zaragoza, donde no ve más que roca desnuda y yesosa, hasta llegar a los regadíos de la huerta”.

En 1792, el barón de Bourgoing, describe el itinerario Zaragoza-Barcelona: «No hay nada tan desierto, tan repelente como una gran parte de la zona que se recorre desde Villa-franca hasta dos leguas más allá de la triste villa de Fraga».

Está claro que hay un denominador común en los diferentes relatos a través de los tiempos, la idea de territorio árido, casi desértico, de tierras baldías y estériles y de un absoluto desierto demográfico. Pero volviendo al camino, históricamente la vía siempre ha formado parte del corredor del valle del Ebro, en su unión de Zaragoza con Tarragona.

Conocido como el camino de los Fierros, este respondía a un antiguo camino romano que unía Iltirta (Lérida), capital de los dominios ilergetes con Celsa (Velilla de Ebro), y que correspondía a un ramal de la vía romana Augusta. Celsa es la primera fundación en el valle del Ebro de una colonia inmune de ciudadanos libres romanos, fundada con el nombre de Colonia Victrix Iulia Lepida en honor a Lépido. En el año 36 a. C. cae en desgracia, y la ciudad romana cambia su nombre por el de Colonia Iulia Victrix Celsa, latinizando el nombre de la probable antigua ciudad ibérica sobre la que se emplazó, Celse. La población es abandonada poco después del 70 d. C., probablemente debido al auge de Cesaraugusta.

Calzadas romanas en la península ibérica.

El camino de los Fierros para Antonio Beltrán Martínez repite una denominación que se halla en las canciones de gesta franceses con el nombre de «Chemin Ferré» y en Bretaña y el Pirineo como «Chemin de Aucfer» y «La Herrade» respectivamente. (Beltrán Martínez, Antonio. La red viaria en la Hispania Romana: Introducción. Vías Romanas, topografía y ocupación del suelo).

Pero su origen se remonta mucho más y según el análisis de M. A. Magallón Botaya (Vías Romanas, 1991) se desprende el hecho de que Roma construye, en esta zona del Valle Medio del Ebro, gran parte de sus calzadas sobre antiguas vías indígenas: “Los principales sistemas de comunicación están conectados con la fundación de las dos colonias que se establecieron en el Valle del Ebro: Celsa y Caesaraugusta. la construcción de caminos que debió producirse a comienzos del siglo II a. C; cuando todo el Valle se verá inmerso en las guerras celtibéricas, con el consiguiente movimiento de tropas que conocemos por las fuentes escritas, reduciéndose todos los estudios a la reconstrucción teórica de los itinerarios seguidos por los diferentes ejércitos”. 

La calzada romana de época republicana Ilerda-Caesaraugusta, discurría por Soses y Alcarrás, para subdividir su recorrido en tramos que pasaban por la Llitera, Aitona, Serós, Massalcoreig, Torralba, hasta llegar a Cardell, Candasnos y Peñalba (Salleras Clarió, Joaquín en La Voz del Bajo Cinca. La vía romana a su paso por el Baix Cinca). Desde Peñalba continuaba hacia Bujaraloz, Hostal del Ciervo, ventas de Santa Lucía, Pina del Ebro, Fuentes del Ebro, Burgo de Ebro y Zaragoza.

Es curioso que Fraga no es relevante en su trazado hasta el medievo. Si que, en 1113, la vía sirve de vía al asedio de Fraga en 1134 por parte de las tropas aragonesas bajo el mando del rey Alfonso I “El Batallador”.  Para Joaquín Salleras Clarió: “De todos modos, el desvío por Fraga, pasando por el Barranc de Castelló, es un desvío posterior, porque la vía principal cruzaba el río por Massalcoreig y por Torralba”.

«La adecuación de la red viaria romana a los caminos naturales y a las necesidades estratégicas se comprueba por su persistencia a lo largo de la Edad Media y en buena parte en tiempos posteriores, en España, hasta el siglo XVIII cuando la centralización y los planteamientos radiales desde Madrid llevaron a un plan nacional de distinta concepción.»  

Beltrán Martínez, Antonio.
La red viaria en la Hispania Romana: Introducción.

Vías Romanas, topografía y ocupación del suelo.

Igualmente hay constancia de diverso patrimonio ligado a la vía carretera, como es el caso en Bujaraloz de la balsa de la Calzada, y el pozo del Pedregal y la Venta de la Perdiz donde se han encontrado fragmentos de Terra Sigillata. Algunas balsas documentadas que abastecían al camino eran la balsa de Boberal (Bujaraloz); y desde Velilla primero la balsa la Rostana, luego la balsa del Gango, el pozo del Pedregal, la balsa de Peñalba y la balsa de Candasnos (Beltrán, A.: «El tramo de la vía romana entre Ilerda y Celsa y otros datos para el conocimiento de Los Monegros». I Congreso Int. del Pirineo. Zaragoza, 1952, págs. 5-24. Pita Merce, R.: «La vía romana desde Lérida a Bujaraloz», Ilerda. 27-28, Lérida 1963-65, págs, 51-77).

En Bujaraloz hay restos en «Venta de la Perdiz» y «Pozo del Pedregal», y vestigios de una posible villa rústica en la partida de Las Vales, con cerámicas ibéricas pintadas, y romana campaniense y sigillata. Este yacimiento se asociaría también a la vía, cuyo nombre se conserva en la «Balsa Calzada».

Mapa del Instituto Geográfico y Catastral, 1953. Se aprecia parte del trazado del camino de los Fierros, la balsa de la Calzada y el pozo del Pedregal. Término municipal de Bujaraloz.

En Peñalba, Hübner documenta varios miliarios de los años 7-8 a.C., uno en la Venta de la Perdiz, y otro a un kilómetro de Candasnos. Un miliario o piedra miliar es una columna cilíndrica, oval o paralelepípeda que se colocaba en el borde de las calzadas romanas para señalar las distancias cada mil passus (pasos dobles romanos) es decir, cada milla romana, lo que equivale a una distancia de aproximadamente 1480 metros.

La importancia de las balsas y elementos auxiliares queda patente en Antonio Beltrán Martínez “la extraña sequedad de Los Monegros hace de capital importancia para el conocimiento de la política que presidía el trazado de las vías, la situación de balsas de agua potable y la utilización de pozos salobres, pero aprovechados por las bestias, como el del Pedregal, mostrando que las dificultades que podían plantear terrenos poco accesibles eran superadas con realizaciones que no han sido mejoradas hasta tiempos muy recientes” (A. Beltrán, «Notas sobre construcciones hidráulicas de Los Monegros», Congreso Nacional de Arqueología, Almería, Cartagena, 1959, p. 236 y «El tramo de la vía romana entre llerda y Celsa y otros datos para el conocimiento de los Monegros», I Congreso Internacional del Pirineo, Zaragoza, 1950, p. 5.).

También apuntar como tanto Bujaraloz como Peñalba se establecieron sendos hospitales, tal vez ligados a la existencia del camino: “Sobre los hospitales de la región, el ejemplo más antiguo es la fundación del hospital de Peñalba por parte de Alfonso II en 1170. Muy cerca de la localidad de Peñalba y por indicación del mismo monarca, parece ser que fue fundado el hospital de Bujaraloz” (Villagrasa Elías, Raúl. La red de hospitales en el Aragón medieval ss. XII – XV).

Pues durante la edad media continúo siendo una importante vía de comunicación entre Zaragoza y Barcelona, de acuerdo con María Teresa Iranzo Muñío, el camino tradicional entre Zaragoza y Barcelona, citando A. Magallón, ob. cit., pp. 227-245 y A. Gargallo y M. J. Sánchez, Cuenta de un viaje, cit., este «Se superponía a una calzada romana, la vía Augusta, y el itinerario medieval es, según se describe en un viaje de 1366, Alfajarín, Pina, Bujaraloz, Peñalba, Candasnos, Fraga y Mequinenza, donde se cruzaba el Segre» (Iranzo Muñío, María Teresa. Los sistemas de comunicación de Aragón en la edad media: una revisión).

Agustín Ubieto Arteta, en su obra Los caminos peregrinos de Aragón, lo cita como Camino de San Jaime y que a partir del siglo XVI es el más transitado de todos los aragoneses. El camino responde a la prolongación de Camino de Sant Jaume catalán: «Procedente nada menos que de Barcelona (foco de concentración de peregrinos), pasa por Lérida y entra en Aragón por Fraga hasta acabar en Zaragoza, desde donde los romeros tienen varias alternativas en función de su destino final. Su mayor activo y propaganda serán, sin duda, las facilidades físicas de tránsito aunque recorre parajes inhóspitos según cuentan algunos caminantes, pero no deja de mostrar varios signos propagandísticos: aparte de las 19 tumbas de santos concentradas en Zaragoza, vemos en él veneras, iglesias y ermitas de los santos de referencia, bastantes fiestas y calles dedicadas a éstos y templos cuya titular es la Virgen del Pilar lo que nos habla de su permanencia en el tiempo. Momento llegará en el que será el más transitado de todos los caminos romeros aragoneses«.

Ubieto Arteta, Agustín. Los caminos peregrinos de Aragón.

A pesar de haber sobrevivido el paso del tiempo, la vieja calzada romana conocida como el camino de los Fierros ha desaparecido con las relativas recientes roturaciones agrícolas. Un camino, del que Pascal Madoz decía ser tan sólido que se hacía impenetrable al arado: “Hacia la parte del S. se conserva una travesía de 5/4 de hora de la famosa vía Pompeya, construida por los romanos desde Tarragona á Lisboa, cuya dirección ha desaparecido en tantos puntos de la Península: es tanta la solidez de las varias argamasas con que está fundada, que la hacen impenetrable al arado, y por eso se le llama á aquel sitio el camino de los Fierros”. Madoz, en su descripción de Peñalba decía que los caminos eran de rueda y de herradura y conducían a los pueblos limítrofes (Madoz, Pascual. Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico de 1845-1850).

Efectivamente, tal y como apunta Antonio Beltrán Martínez, las labores de roturación y la paulatina ocupación de los caminos, aparte de la erosión producida por el paso del tiempo, han hecho desaparecer las trazas del camino, como en Bujaraloz, en el llamado «camino de los Fierros», contiguo a la balsa Calzada: “realmente de la Calzada romana y hoy totalmente labrada así como desaparecida totalmente junto a la mutación que hubo junto al pozo del Pedregal, sin duda usado para servicio de los viandantes como lo fueron las balsas dispuestas a una decena de kilómetros una de otra” (Beltrán Martínez, Antonio. La red viaria en la Hispania Romana: Introducción. Vías Romanas, topografía y ocupación del suelo).

También ha seguido los pasos de la calzada romana Isaac Moreno Gallo, la cual aún se puede intuir a través de imágenes aéreas a pesar de su roturación para transformación en tierras agrícolas. Además, apunta Isaac como la vía romana de Julia Lepida Celsa a Ilerda, ha sido conocida como camino del diablo en la cartografía antigua en la parte catalana de Cardiel a Soses “Camino carretero del diablo” y en Candasnos como “Camino Viejo de Tarragona a Zaragoza” (Moreno Gallo, Isaac. Carreteras romanas desde el aire 03. El camino del Diablo).       

En estos llanos áridos casi desérticos, la vía romana casi resulta ya testimonial, mientras la vida pasa de largo por las nuevas vías, que ven un territorio vacío pero que sigue escondiendo una importante riqueza natural, paisajista y patrimonial. La historia de un camino que ya no es lugar de paso.

Enrique Cock en 1585 de Zaragoza a Fraga

“La tierra cuasi toda es sin fruto, si no es la que está cerca del Ebro, una legua de Ucera, donde hay algunas viñas y huertos. A la mano izquierda del camino hay montes estériles sin gente, de manera que se hallen pocos pueblos en el camino, y los que hay sus vecinos se mantienen con ganados y azafrán que allí produce la tierra.  

Aguilar Venta de Santa Lucía: “Habiendo caminado tres leguas de Ucera, está una venta en el camino con una capilla que se dice Santa Lucía, allí quedó Su Majestad a comer y vio con el Duque y el Príncipe y sus hijas danzar los labradores. Para nosotros y otros criados del Rey había tanta falta de todas las cosas, que agua para beber no hallábamos por dinero que fuese buena. Los caballos comían la verdura del campo que ya comenzaba a crecer, y a nosotros convidaba el buen tiempo a tener paciencia. ¡Mirad, por amor de Dios qué cosa es caminar por desiertos! Acordéme lo que Justo Pascasio dice en su libro de los dados de España, el cual como en muchas partes no había hallado cosa para comer, ni pan ni vino, con todo esto dice que nunca halló lugarcillo ni venta por ruin que fuese en que no hallase naipes para jugar. Lo mismo me ha acontescido algunas veces yendo por España, y aca no faltaban tampoco quien engañase el tiempo con ellas.

Después de comer fuimos otras tres leguas adelante y venimos a boca de noche en Borgaroloos, villa donde todos estaban aposentados, y tampoco cuasi no hallábamos qué comer por la muchedumbre de gente que había accedido, por tantas acémilas y carros que habían venido, que todas las calles estaban atapadas que no se podía pasar. Al dormir tomamos la medida de un banco. Había algunas casares un tiro de piedra fuera de la villa, en las cuales los labradores recogen la paja; en estos quedaban nuestros caballos, para que no padesciesen debaxo el cielo.

Jueves a cuatro de abril muy de mañana, siendo el sol levantado dexamos a Su Majestad allí con su gente para entrar en Fraga, la cual villa está seis grandes leguas de Borgaraloos y muy mal camino para proveer en tiempo que no cayésemos en semejante falta de aposientos. Su majestad vino hoy en Candasnos, pueblezuelo, a posar en la mitad del camino lleno de mesones, para no hacer tan grande jornada. Una legua de Borgaraloos está Peña Alva, lugar en un valle, y a la mano izquierda del camino se vee Muella Villeta y no la pejor desta muy estéril tierra, que está de aquí una legua. Los vecinos destos pueblos cogen grande abundancia de azafrán cada año, de cuya ganancia se sustentan.

Dexado que habíamos Peña Alva venimos a Candasnos, adonde los aposientos todos fechos para Su Majestad, no querían estos ladrones de mesoneros a nadie vender vianda por su dinero, de manera que estando en pie habíamos de acabar la comida deste día. De allí acabando lo que nos restaba del camino, a puesta del sol abaxamos en una llanura dexando las sierras y su esterilidad.

Un lugar llamado Huerto


Huerto, lugar monegrino que se encuentra en plena llanura en el valle del Guatizalema. Concretamente en la parte norte de la comarca aragonesa de Los Monegros, a 32 kilómetros de Huesca y 16 de Sariñena a través de la carretera A-131. Destaca sobre un cerro de roca de arenisca los restos del que un día fue el castillo de Huerto, a partir del cual se distribuye el pueblo. En el mismo castillo existió un asentamiento islámico, igualmente, no muy lejos se encontraba el asentamiento de la actual ermita de santo Domingo o los lugares de Usón (La Iglesieta), Marcén (Las Cías), o Alberuela de Tubo, pues el termino incluye los núcleos de Usón y la Venta de Ballerías.

“Confina: al norte, con territorio de Salillas; al mediodía, con el de Ballarías; al levante, con el de Peralta de Alcofea, partido de Barbastro, y al poniente, con el de Ussón.”

Pedro Blecua y Paul.
 Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido de 1792

De acuerdo con la descripción de Pedro Blecua y Paul de 1792:  Este lugar, que sigue a la banda misma y dista de Huesca poco más de cinco leguas y doce de Zaragoza, tiene su situación llana sobre una colina suave a la derecha y orillas del río Alcanadre, que da riego a una buena porción de su terreno, en el que se hallan dos puentes famosos llamados del Rey, obra muy sólida y firme de piedra cantería, sobre cimientos de peña, los que dan paso a los ríos Alcanadre y Guatizalema, por la carretera de Barbastro, Monzón y Huesca.”

Pedro Blecua y Paul matiza en su descripción: “Su vecindario asciende a 86 familias, que la mayor parte subsisten de la agricultura, con algunos oficiales, artesanos y jornaleros. Estuvo antiguamente dividido en dos barrios: uno del señor conde de Fuentes y el otro del comendador de San Juan, de Zaragoza, con cuyo motivo se eludían las jurisdicciones distintas, y eran continuas las discordias; y para evitar estos inconvenientes, hicieron canjes y permuta, y reservándose el comendador sólo el nombramiento de prior cura, cedió todos sus derechos al expresado conde, con cargo de pagar la congrua de dicho prior, 10 libras jaquesas, 7 nietros vino y 9 cahíces trigo, y 25 libras jaquesas de feudo perpetuo a la encomienda.”

Además, en su término, el río Guatizalema se une al Alcanadre en las inmediaciones de los puentes del Rey. La acequia de Huerto riega sus huertos y campos: “Su territorio es medianamente extenso, buena porción plantado de viñas, olivos y morales, todo llano, con algunas colinas suaves, y la mayor parte tierra fuerte, con algo de arcillosa y gredosa, más connatural para granos y vino, de que más abunda, siendo sus cosechas: trigo, 1400 cahíces; cebada, 400 cahíces; avena, 600 cahíces; vino, 1000 nietros; aceite, 300 arrobas; lana, 200 arrobas, y seda, 300 libras, con algo de cera y miel, que podría ser más si hubiera más aplicación; con aumentos en dichas cosechas, cuyo sobrante de granos va regularmente a Barbastro y a Cataluña el de vino, y aceite, a Monegros, y en la villa de Sariñena se surten de lo necesario. Los pastos son medianamente abundantes, como para 2000 cabezas de ganado lanar, que criarán mil corderos; el regadío será de 200 cahizadas, y las aguas sobrantes las aprovecha la Venta de Bailarías para 160 cahizadas. La caza, como en los anteriores. Un molino harinero en Alcanadre es proprio de dicho señor.” (Pedro Blecua y Paul en su Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido de 1792).

Igualmente contamos con la detallada descripción del lugar de Huerto de Pascual Madoz, publicada en su diccionario geográfico estadístico histórico de 1845-1850:

Lugar con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Huesca (4I o S–), partido judicial de Sariñena (2), audiencia terr. y ciudad g. de Aragón (Zaragoza 1 2) está SIT en una llanura no lejos del r. Guatizalema, donde la combaten los vientos del N., y disfruta de su CLIMA frio, propenso a tercianas. Se compone de 112 CASAS construidas de tierra con algunas comodidades, las cuales forman 3 calles anchas sin empedrar, y una plaza que sirve para juego de pelota; tiene ayuntamiento con cárcel, una escuela de primeras letras concurrida por 40 niños, y desempeñada por un maestro, dotado con 1,100 rs. anuales, pagados de los fondos municipales; una fuente, cuyas aguas y las del r. Guatizalema, sirven para el consumo del vecindario, e iglesia parr. (Sta. Cruz), servida por un cura párroco. El curato es de primer ascenso y se provee por el conde de Fuentes; contiguo ella existe el cementerio, capaz y ventilado.”

Confina el TÉRM. por el N. con el monte de Sesa y Pardina de Burjama; E. Peralta de Alcofea ; S. la venta de Valleras , y O. Usón y Albaruela ; sobre un pequeño cerro está una ermita dedicada a Sto. Domingo ; pasa por el término el r. Guatizalema, que entrando por el N. lo recorre en dirección al S., proporcionando riego a 1/6 parte de las tierras el TERRENO es monte de buena calidad , que comprende árboles frutales, álamos blancos y negros, y aliagas los CAMINO S dirigen a Huesca, Sariñena, Sesa y otros pueblos limítrofes , todos en mediano estado la CORRESPONDENCIA se recibe de la cap. de la provincia por medio de un balijero los martes y viernes á las 12 de la mañana, PRODUCCIÓN trigo, cebada, vino y poco aceite; cría de ganado lanar; caza de liebres, perdices y conejos, y pesca de barbos y anguilas.

IND. agrícola y un molino harinero propio del marquesado de Coscojuela. COMERCIO 2 tiendas de abacería, POBL. 24 vecinos, 149 almas CONTR. 7,652 reales El PRESUPUESTO MUNICIPAL asciende á 3,000 rs., que se cubren por reparto vecinal.

Mia si he recorrido mundo
que i estau en Tramacé,
en Huerto, Usón y la Venta,
en Alberuela y Marcén.

Jota antigua de Huerto.

Sin embargo, Huerto se remonta a tiempos antiquísimos, de asentamientos islámicos e incluso mucho más anteriores. Antonio Martínez cita que la actual ermita de santo Domingo, partida de la “Volturera”, se asienta sobre un pequeño cerro arenisco que primero fue asentamiento Ibérico (según materiales líticos y cerámicas hallados en los entornos), y posteriormente musulmán, allá por el siglo XII (Martínez, Antonio. Santa Engracia y los pueblos de Huerto, Alberuela de Tubo y Usón. Diario del AltoAragón – 26 de abril del 2009). Santiago Broto Aparicio matiza que los historiadores dicen que esta zona “estuvo ocupada por los ilergetes, y ya en época romana, la mansión que centraba este territorio era Pertusa, por cuyos términos atravesó luego la calzada de Osca a llerda” (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos).

Ermita de santo Domingo.

Tras su época musulmana, Huerto es conquistado en 1097 por el rey Pedro I, librándose una batalla en el lugar donde se erige la actual ermita de santo Domingo. Los vecinos de Huerto acuden con palos y útiles del campo haciéndose con la victoria. Pero, como bien dice Pablo Gracia, el enfrentamiento no debió de ser tal, pues a buen seguro que los antiguos moradores de Huerto convivían en paz y armonía.

Pero en la memoria oral la batalla alcanza niveles épicos y así lo narra Elisa Launa, vecina de Huerto: -Hubo una batalla, los moros arriba en un cerro y los cristianos abajo. Cuentan que el capitán cristiano se encomendó a santo Domingo. Llegaron a Huerto por el Montonera, había mucha maleza, para que no fuesen vistos y al llegar a Huerto, y con ayuda de venidos de Fraga, subieron con palos y horcas al grito “A matar al moro”, ganando la batalla. Por ello hicieron la ermita-.

En conmemoración de aquella batalla entre moros y cristianos, cada 8 de mayo se celebra la romería de los palos a la ermita de santo Domingo: -En la que es costumbre que los hombres acudan a la ermita con palos, en recuerdo del pasado, una tradición del s. XVII-, recoge Pablo Gracia -Por ello a los de Huerto nos llaman “Porros”-.

“Los Porros”
en Huerto,
por los palos que llevaban
en santo Domingo.

No es de extrañar que Santo Domingo de Guzmán sea el patrón de Huerto y en torno a él se celebren las fiestas patronales, conservando la fecha del 4 de agosto a pesar que la iglesia pasa su festividad al 8 de agosto. -Las fiestas patronales son para santo Domingo, para el 4 de agosto-, no obstante Maribel Ferrer, Marimar Alquezar, Conchita Casbas y Tere Zubiri cuentan que el 4 de agosto se hace romería a santo Domingo: –Antes se iba andando, pero ahora todos van en coche, se hace misa y se da agua con anís-.

La primera cita documental de Huerto, según Santiago Aparicio Broto, corresponde a 1104, en “la concordia establecida entre el Obispo de Huesca y el Abad de Montearagón sobre las iglesias pertenecientes a cada uno de ellos” (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).

En este sentido, las primeras referencias documentales escritas del topónimo de son Huerto, Guerto, Orto, Uerto [1276]. Aunque Pascual Miguel Ballestín apunta como fecha documentada de dichos topónimos en 1104 (Miguel Ballestín, Pascual. Toponimia Mayor de Aragón). Etimológicamente, a Huerto se le plantea diferentes orígenes relacionados posiblemente tanto con la ceca ibera de Uartus o lo derivación del latín hortus, principalmente, apunta Miguel Ballestín, ambas por proximidad fonética. Igualmente, a Hortus como antropónimo entendiéndose como “villa de Hortus”.

  • En 1408 el Conde Pedro de Urgel lega a su hijo segundo la Baronía de Entenza a la que pertenecía Huerto. (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).
  • El 28 de marzo de 1426. García Pérez Duerto, señor del palacio de Huerto y su mujer Sicilia de Ayerbe, venden a los de Adahuesca un molino y otros bienes. De sus manos pasa el dominio señorial a Pedro de Altarriba, quien en 1472 peleaba contra los Foces, señores de Ballerías, seguramente por cuestiones de límites de sus territorios. (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).
  •  En 1465, al establecerse las divisiones territoriales llamadas Sobrecullidas, Ballerías y Huerto quedan integrados en la de Huesca. (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).

Iglesia de la santa Cruz.

La iglesia de Huerto es en honor a la santa Cruz, de estilo gótico tardío y según el SIPCA (Sistema de Información del Patrimonio Cultural de Aragón) es construida en torno al año 1500 -Presenta una nave dividida en tres tramos y cabecera poligonal de tres lados. Es de estilo gótico y tiene una capilla añadida que data del S XVIII. En la clave de la bóveda de la cabecera y del primer tramo de la nave aparece escudo de los promotores, la familia Altarriba- . Según el historiador Cristóbal Guitart la iglesia forma parte de un grupo de edificios del entorno de Huesca construidos en el marco del gótico tardío en torno a 1500. Durante la guerra se produce la destrucción, quema o incendio de los altares, santos ornamentos etc. y robo de objetos sagrados (La retaguardia del frente de Los Monegros, Causas generales).

Para Pedro Blecua y Paul “La iglesia parroquial, advocación de la Cruz, es fábrica antigua de cantería, una sola nave, con sus capillas, decentemente surtida y al cuidado de dicho prior, frey de la religión de San Juan, y de dos racioneros, que nombra el expresado conde, y les da por congrua 30 libras jaquesas, casa y habitación, con unas cortas posesiones. Hay escuela de primeras letras a cargo de los vecinos y algo de los Proprios; Montepío, cárcel y Casa de Ayuntamiento, el que se compone de dos alcaldes, que nombra anualmente, sin proposición, dicho señor; dos regidores con proposición; síndico, la Audiencia, y diputado, el pueblo, el que pertenece al expresado conde, señor jurisdiccional y territorial, pagándole décima y primicia de pan, vino y corderos, y por dominicatura, 200 libras anuales de los Proprios, que se reducen a yerbas, panadería yaguas sobrantes, que todo asciende a 300 libras jaquesas, poco más o menos, para pecha y gastos ordinarios, y lo remanente para evicción de censos. Contigua al pueblo, una fuente de tres caños perennes.” (Pedro Blecua y Paul en su Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido de 1792).

  • En 1475, según documento publicado por Manuel Serrano y Sanz- se otorga una capitulación entre Pedro de Altarriba, Señor de Huerto, y el pintor zaragozano Martin de Soria, por la que éste se compromete a construir para la iglesia parroquial, un retablo de 18 palmos de altura y 12 de anchura, de buena fusta, con toda la mazonería dorada, por el precio de ochocientos sueldos -pieza que con todas las del templo fue destruida por las milicias mar quistas en 1936-. (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).

Según la tradición en la iglesia se guardan las reliquias de Santa Engracia -porque la tradición dice que un señor de Altarriba las trajo, y las encontró un sacristán por casualidad-. La familia Altarriba responde al apellido de la que fuera familia más poderosa del pueblo desde la Edad Media llegando a ostentar el título de Baronía de Huerto. Hay constancia que residieron en Huerto al menos desde 1472 hasta finales del siglo XVI. El castillo, cuyas características corresponden más a residencia familiar que fortaleza, estuvo vinculado a la familia Altarriba. Además, una de sus viviendas se encuentra en la Avenida Arribas.

Casa de Arribas Salaberri Arquitectura Popular   Es una casa de tres plantas, realizada con mampostería enlucida reforzada con algunas hiladas de piedra. Los elementos más destacados son la portada, en arco de medio punto de dovelas resaltadas, y una inscripción en la fachada en la que consta la fecha de construcción del edificio: AÑO 1727.  

La familia llega a contar con su propio Señorío de Altarriba, gozando Pedro Altarriba de grandes privilegios concedidos por Felipe II. Julio Alvira cita que “Estuvo relacionado con los sucesos de Zaragoza de 1591, con Felipe II y su secretario Antonio Pérez como protagonistas” (Alvira, Julio. Una tarde de viento en Huerto. Diario del AltoAragón del 26 de diciembre del 2004). Su señorío se extendió por tierras sicilanas y actualmente, los descendientes de la familia Altarriba viven en el centro de Sicilia, en la ciudad de Riesi. Hay quien incluso se ha atrevido a decir que fueron el origen de la mafia siciliana.

El apellido ha sido tan importante en Huerto que incluso una asociación cultural llevó su nombre, asociación muy activa durante muchos años que lamentablemente desapareció. -La asociación Altarriba trabajaba mucho, pero fue decayendo la actividad-.

El 16 de abril se celebra santa Engracia y de nuevo se acude en romería a la ermita de santo Domingo, junto a los vecinos de Alberuela de Tubo y Usón. Maribel Ferrer, Marimar Alquezar, Conchita Casbas y Tere Zubiri cuentan que se suben con las cruces de los tres pueblos, se hace un responso, almuerzo y la misa luego en Huerto.

Esta tradicional romería viene de la época de la conversión al catolicismo de los musulmanes en la primera década de 1600. Por aquellos tiempos, Pedro de Altarriba era prácticamente dueño de todas las tierras, dueño del molino (Molino de las Covetas) donde todo el mundo va a moler. Sin conversión, los musulmanes, que igual eran el 70 u 80% de la población, le dejan sin ingresos, lo cual urge una solución.

  • En el censo de 1495, Huerto, figura como de Señorío, con 50 fuegos -dieciocho cristianos y treinta y dos moriscos-. Ballerías sólo tenía el fuego correspondiente a Luis de Foces, Señor del Lugar. (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).

El 1 de abril de 1602, el sacristán de la iglesia de Huerto Domingo Vicente, entrando en su sacristía, tropieza con un hierro en el suelo y descubre bajo él las reliquias de santa Engracia y de 72 santos más (de Alos, José María). Para celebrar aquel milagro, Pedro de Altarriba convoca a todos los vecinos de Alberuela, Usón y Huerto, a cristianos y musulmanes para hacer una conversión general.

“El mismo día, don Pedro y su esposa notificaron el suceso a los pueblos de Usón y Alberuela, porque era donde más cristianos había, mandando al mismo Mosen Nicolás y a Luprecio Coscón de Huerto. Estos pueblos acordaron ir en abril en procesión a venerar a esas reliquias, llevándolas en procesión a la ermita de Santo Domingo de Guzmán, propiedad de don Pedro Altarriba, cuidando de guardar esta fiesta en adelante”.

Martínez, Antonio. Santa Engracia y los pueblos de Huerto, Alberuela de Tubo y Usón.
 Diario del AltoAragón – 26 de abril del 2009.

  • El 17 de abril de 1610 se decreta la expulsión de los moriscos aragoneses, que en Huerto lo son en número aproximado de 65 personas, correspondientes a trece casas ocupadas por los mismos. (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).

El suceso aparece recogido en el tomo 1, libro 3º de las historias eclesiásticas y seculares de Aragón escrito por el monje de San Benito don Vivente La Ripa en 1603 en el Monasterio de San Juan de la Peña: “el día 16 de abril los ilustrísimos señores don Pedro de Altarriba y doña Agustina de Aragón, su esposa, barones de Bietti, se hallaron en una aldea y lugar suyo y como buenos cristianos y devotos de Santa Engracia dispusieron guardar fiesta, y bajaron de su palacio a la Iglesia de Huerto, llamada Santa Cruz, iglesia de la religión de San Juan, llevándose un capellán propio llamado Mosen Nicolás Lafarga”. (Martínez, Antonio. Santa Engracia y los pueblos de Huerto, Alberuela de Tubo y Usón. Diario del AltoAragón – 26 de abril del 2009).

Choque de las cruces. Diario del Alto Aragón.

“El 16 de abril que es el día de Santa Engracia acuden a la ermita los vecinos de Huerto, Alberuela de Tubo y Usón. Los tres pueblos acuden en romería portando solemnemente las reliquias de Santa Engracia, que se custodian en la iglesia del pueblo, según una tradición que, al parecer, instituyó el noble don Pedro de Altarriba (cuyo nombre está también vinculado con la iglesia y el castillo de Huerto y que era por entonces el propietario de la ermita) a principios del siglo XVI. Hasta hace unos años, los vecinos de los tres pueblos acudían andando desde sus respectivas localidades, portando las cruces parroquiales. Se reunían en una peña al pie del cerro donde se asienta la ermita, para la ceremonia del besado de cruces, tras la cual subían a la ermita. Los vecinos de Usón tenían que esperar sin sobrepasar la roca hasta que llegaran a recibirles los de Huerto con la cruz. Hacían el besacruces y ya pasaban a la ermita. Actualmente esta romería se mantiene, aunque simplificada.”

Gracia, Pablo.

Desde entonces “Se sube a la ermita en conmemoración del encontrar las reliquias de Santa Engracia, Usón, Huerto y Alberuela. Los mozos de Huerto llevan las reliquias portándolas en una peana que no pueden dejarla hasta que no vuelven otra vez a Huerto” (Gracia, Pablo).

Antonio Martínez apunta que el sacristán Domingo Vicente pasa, con el tiempo, al convento de Santa Engracia de Zaragoza, donde le conocen como el ‘Dichoso de Huerto’. Pedro Lafuente le dedica un bello romance titulado, como no, ‘El Dichoso de Huerto’.

Diario del Alto Aragón del 16 de febrero de 1992.

Hay una leyenda que los mayores de Huerto recuerdan y cuentan como San Sebastián de Usón y Santo Domingo de Huerto, festejaban los dos a la Virgen del Castillo de Alberuela. San Sebastián los pilló infraganti, y del cabreo que cogió, con una piedra le hizo una cuquera a Santo Domingo en la frente. Se arregló el desaguisado, y los de Huerto para tapar ese feo, cantaban esta jota:

Santo Domingo nació
con un lunar en la frente,
y no hay Santo más galán
desde oriente hasta poniente.

Esta historia la deja escrita Pablo Gracia en jota, y se cantó en Huerto con Aires Monegrinos, en las fiestas de Santa Engracia de 2024. Dice así:

LEYENDA DE UN NOVIAZGO

Música: Mazurca de Sinués Letra: Pablo Gracia

Cuenta una vieja leyenda de Usón, Alberuela y Huerto, en la que los tres patrones en noviazgo se metieron. San Sebastián cortejaba, y a su vez Santo Domingo en secreto y sin saberlo, a la virgen del Castillo.   San Sebastián una tarde en el picón a su rival infraganti lo pilló. Y sin pensar con una piedra se armó, Santo Domingo en la frente un peñazo se llevó.   Los de Huerto consternados ante un hecho tan fatal se inventaron una jota para así su honor salvar. Y queremos ofrecerles, para que todos conozcan, esta historia solo nuestra cómo la salvó esta copla:   Santo Domingo nació con un lunar en la frente y no hay santo más galán desde oriente hasta poniente.  

Algunos documentos históricos

  • Testamento de Ana de Urriés y Castro, viuda de Francisco Juan de Altarriba, señor del lugar de Huerto, vecina de Huesca, y aperición del mismo en 1548, hecho y abierto ante el notario de Huesca, Luis Climente. – 1543-09-03. Huesca ES/AHPZ – C_PERGAMINOS/000004/000013.
  • Aprehensión a instancia de Martín Juan Dueso, farmacéutico de la ciudad de Barbastro, de 334 números de bienes de la Baronía de Huerto. Litigaron el Gran Maestre y comendador del Hospital de San Juan, el Comendador de Barbastro, el concejo y lugar de Huerto y Dª Beatriz de Altarriba, señora de la Baronía de Huerto, Almuniente y Permisán.. Parte 2 1650  ES/AHPZ – J/000336/000001.
  • Consignación que Pedro de Castro, en su nombre y en el de su mujer, Catalina, hace a Francisco Juan de Altarriba, señor de Huerto, de dos pensiones de 1000 sueldos barceloneses cargados sobre el General del reino de Aragón 1523/10/29 ES/AHPZ – P/001560/0009.

Volviendo a su castillo, este presenta un interior excavado en la roca, a la vez abovedado con sillares formando medio caño, que de acuerdo con el SIPCA debe de responder al siglo XII: -El interior de su techumbre rocosa se abovedó con sillares formando medio cañón, al estilo de lo usual en el siglo XII, época a la que debe de corresponder esta actuación-. Su origen posiblemente sea medieval, tal y como ha señalado recientemente, Adolfo Castán quien ha sugerido la posibilidad de que la sala excavada en la piedra (similar a la del castillo de Novales, que data del siglo XII) tuviera un origen medieval. Con posterioridad y hasta fechas recientes, fue utilizado como bodega. SIPCA – Resultados búsqueda sencilla de bienes arquitectónicos

El castillo de Huerto

El castillo se encuentra vinculado a una roca de arenisca: los restos conservados son una estancia excavada en la roca y una construcción cuadrangular de fábrica (un posible torreón) adosada en ángulo recto a la anterior y comunicada con la estancia excavada. Unas escaleras abiertas en la estancia situada en el interior de la arenisca parecen indicar que también sobre la roca habría algún elemento construido, que en la actualidad ha desaparecido totalmente. El cuerpo cuadrangular adosado pudo ser un torreón, actualmente desmochado a la altura de masa de arenisca. Está construido en sillería. En su muro sur se abre una puerta en arco de medio punto, de grandes dovelas. En su interior hay una estancia rectangular cubierta con bóveda de medio cañón. En sus muros se abren dos aspilleras rectangulares, muy derramadas hacia el interior, hacia donde presentan un vano adintelado sostenido por dos ménsulas convexas. La estancia excavada en la roca, que podría ser quizá más antigua, es una sala de planta aproximadamente rectangular, de 15 metros de longitud, cubierta con bóveda de cañón, que en su mitad norte fue embellecida con el añadido de sillares de piedra. Esa misma parte debió de estar dividida en dos pisos mediante forjado de madera, pues se abren todavía en el muro las hileras de mechinales que sujetarían las vigas. La estancia cuenta con tres galerías de comunicación con el exterior (una de ellas lleva al cuerpo construido occidental), más una escalera situada en el extremo norte de la sala: excavada en la piedra, consta de dos tramos dispuestos en codo.  

De acuerdo con Cristóbal Guitart, el castillo de Huerto existía en 1276 y data los restos que han llegado hasta nosotros en la segunda mitad del siglo XV (Alvira, Julio. Una tarde de viento en Huerto. Diario del AltoAragón del 26 de diciembre del 2004).

“Otras dos obras notables tiene el término de Huerto: el túnel o canal de 220 metros de longitud para conducir el agua al antiguo molino y la presa o azud en el Alcanadre para desviar aguas para riego” (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).

Molino de las Covetas  

Se trata de un conjunto hidráulico de gran interés, compuesto por la toma de agua (se conservan restos de tres azudes en el Alcanadre), la canalización (acequia y mina subterránea) y el edificio del molino propiamente dicho, que fue reconvertido en una central eléctrica en época contemporánea.  
El molino data del siglo XVI. Su construcción, al igual que la de otras muchas obras arquitectónicas de la localidad (iglesia parroquial, ermita de Santo Domingo, castillo), está vinculada con la familia de los Altarriba, señores de Huerto, cuyo escudo se encontraba hasta hace unos años sobre la clave de la puerta del molino. Según Blázquez y Pallaruelo, puedo intervenir en la obra el maestro Juan Vélez de Hontanilla, que en los años centrales del siglo había realizado la obra de las fuentes de Cuenca y pudo asimismo ejecutar en Lanaja el acueducto del Caño, pues consta como habitante de esa localidad en 1558.   Se desconoce la fecha exacta de su construcción, conservándose, sin embargo, documentación referente a tres contratos de alquiler firmados en el mencionado siglo, el primero de los cuales data de 1566. En este documento aparece el nombre del maestro Juan Vélez, como encargado del mantenimiento de la mina de conducción de agua.   El interés de este molino radica en que, probablemente, se trataba de un molino de regolfo, el único de esta tipología existente en la provincia de Huesca, aunque no se ha conservado ningún elemento que permita confirmar esta hipótesis. Los molinos de regolfo se caracterizan por tener el rodete alojado en el interior de un cubo de piedra, que posibilitaría la generación de un efecto de “turbina”, que aumentaba considerablemente la potencia del molino. Estos molinos no fueron muy abundantes y en Aragón apenas se conservan cuatro de ellos, todos los cuales se encuentran en la comarca de la Ribera Baja del Ebro.   En el primer cuarto del siglo XX el molino fue reconvertido en central eléctrica por la empresa Eléctricas Reunidas de Zaragoza, lo cual supuso la transformación total del conjunto y la construcción de un nuevo azud. La central se mantuvo en funcionamiento hasta 1977 y a partir de este momento el conjunto quedó fuera de uso, iniciando un rápido proceso de deterioro.  

Ermita de Puymelero.

No hay que olvidar su ermita de Puymelero, en el monte de la miel, donde acuden en romería el tercer sábado de mayo, antes era el 15 de mayo. Se realiza misa, romance y comida en la ermita.

  • Y en Ballería hay que destacar el santuario de la Virgen de Puymelero, donde se veneraba una antigua imagen de madera de más de tres palmos de altura, morena -como otras de su tiempo- y con el Niño Jesús sobre el brazo izquierdo, así llama da por el sitio en que fue apreciada, en circunstancias ignoradas. (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).

  • En 1611 vivía el ilustre religioso de la Ínclita Orden de Malta, Pedro Soler Jaime; así como en 1639, Jerónimo de Lapiedra Suelves, ambos naturales de Huerto. (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).

  • El 25 de enero de 1752, el Concejo de Huerto permutó el solar junto a la casa, propiedad de José Labazuy, para construir allí la Casa Consistorial, por un campo de diez anegas, en la partida de Val demora. (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).
El 14 de septiembre, La Correspondencia de España» informa la presencia de la banda del Cucaracha por las inmediaciones del pueblo de Huerto: «El alcalde de Sariñena participa que, a tres horas de aquella villa, jurisdicción de Huerto, se ha presentado una partida de hombres armados. Ayer había cierta agitación en Huesca a consecuencia de los rumores de aparición de una partida en el monte de Vallerías, jurisdicción de Huerto». 
  • En los años de 1970 se incorporó al Ayunta miento de Huerto, el colindante de Usón y vino después a su iglesia el bello retablo de Nuestra Se ñora de la Merced procedente de la antigua capilla del Hospital de Nuestra Señora de la Esperanza, de la Diputación Provincial de Huesca. (Broto Aparicio, Santiago. Huerto: A orillas del Guatizalema. Sus Hidalgos. Diario del AltoAragón – 23 de diciembre del 2001).

Huerto responde a un pueblo de tradiciones muy vivas, aunque algunas ya desaparecidas. Una de las importantes es la festividad de las mujeres para santa Águeda y el juego de las olletas (Santa Águeda y el juego de las olletas en Huerto). En navidad han recuperado y celebran el cabo d ‘ año, y siempre cuentan con jotas y rondas.

Diario del Altoaragón, 9 de enero del 2010.

Se hacían hogueras para san Sebastián y san Antón, “-¡Viva san Sebastián con la bota y el pan!-”. En la plaza había unos estribos y allí se hacían las hogueras, en la plaza Arnillas. Elisa Launa recuerda que sacaban al santo y se adornaba con cerezas, lo llevaban los mozos entrantes y cuando llegaba la imagen a la iglesia ya no llevaba cerezas, se las daban/tiraban los mozos a las mozas. Quizá era para san Antonio, que hubo tradición por la capilla de san Antonio que hizo la familia Escartín adosada en el siglo XVIII está dedicada a San Antonio hasta hace muy poco se hacía procesión para san Antonio-. También se celebraba la festividad de santa Bárbara.

 Fiestas en Huerto – Regionales Huerto  

En Los días 16, 17, 18 y 19 de este mes se han celebrado las fiestas que anualmente dedican los vecinos de este pueblo á su patrona Santa Engracia. El primer día, y según tradicional costumbre, marcha casi todo el vecindario con las Autoridades á la ermita de Santo Domingo, en donde se reúnen con los vecinos y Autoridades que también acuden de los pueblos de Alberuelá de Tubo y Usón, y todos, en solemne procesión, se dirigen á este pueblo con objeto de rendir el tributo de religiosidad y cariño á la citada Santa.   Á continuación se celebró la función religiosa, que resultó brillantísima, estando á cargo de los ilustrados párrocos de este pueblo, de Usón y de Alberuela de Tubo, ocupando la sagrada cátedra el virtuoso párroco de Chimillas D. Elías Corvinos, el que, con frases elocuentes, interpretó magistralmente la vida y virtudes de la Santa, cautivando la atención de los oyentes, que quedamos altamente complacidos al escucharle.   En cuanto á fiestas populares, estuvieron muy animadas, derrochándose alegrías y buen humor en toda la fiesta, pues además de estar las calles y plazas profusamente engalanadas y con extraordinarias iluminaciones eléctricas, la música alegraba á todas horas con su moderno y extenso repertorio al vecindario, que aplaudía el buen acierto de los jóvenes al traer el notable quinteto de Barbastro. Los bailes han dado la nota principal, lo mismo el público que el organizado por el Centro de «La Amistad», en donde aparte de las muchas señoritas de la localidad, tuvimos el gusto de saludar á las distinguidas jóvenes Pabla y Matilde Cáscales, de Sariñena; Felisa Viñau, de Laluenga; Carmen Ducons, de Lastanosa; María Labarta, de Usón, y otras muchas que sentimos no recordar. «Como detalle de lo mucho que se rindió culto á Terpsicore, diré que no sólo la gente joven lo hizo, pues hasta la famosa centenaria Bernarda, se permitió la humorada de bailar sus tres canciones de jota. Entre los muchos huéspedes que nos han honrado estos días estaba don Blas Sarrate y don Joaquín Paraled, de Sariñena.     Diario de Huesca – 26 de abril de 1912.  

Existía la calle de los bolos o del tiro al bolo, lo que indica que se debió de jugar a los bolos, desconociendo que modalidad. Elisa Launa la recuerda como la calle Tiro Bolo, una calle larga donde jugaban, echaban una bola con un palo, unos bolos redondos y unos mozos con una vara. En la plaza hay un frontón, muy típico de muchos lugares aragoneses.

Siempre queda abierta la posibilidad que en Huerto hubiese existido dance. Pablo Gracia apunta que ha existido una casa llamada del gaitero, no sería nada extraño en una comarca con gran tradición en dance aragonés.

En la plaza, una fuente ornamental con forma de árbol por el que brota el agua, diseñada por el arquitecto Carlos Aranda, recuerda la llegada de las obras de los Riegos del Alto Aragón y el agua del Canal del Cinca. A partir de 1985 la transformación agraria en su conversión a regadío da un importante impulso a la localidad monegrina. Localidad que como muchas otras continúa luchando contra el mal endémico del medio rural que es la despoblación.

Gracias a Pablo Gracia, Maribel Ferrer, Marimar Alquezar, Conchita Casbas y Tere Zubiri. Fotografías de Pablo Gracia.

Cucaracha, 150 años de su muerte


Comienza el mes cucarachero, cucaracho, el mes internacional del cucaracha, el año chino de la cucaracha, la constelación de la cucaracha… Comienza un mes revolucionario, rebelde, donde un bandolero vuelve a irrumpir en la historia reivindicando su lugar y obra.

Del cruel y despiadado bandolero monegrino que por la sierra de Alcubierre se escondía.

No pide perdón por sus daños, por el dolor ocasionado, no se arrepiente de sus muertes.

Tampoco piden perdón los piratas ni otros bandoleros. Tampoco pide perdón el hambre ni la sed ni la explotación.

Tampoco requiere de tu aprobación y, si quieres la verdad, poco o nada le importa tu opinión.

Si quieres saber de él, ya sabes su paradero, por la sierra de Alcubierre, donde su memoria permanece viva.

Mariano Gavín Suñen: El bandido Cucaracha, asesinado el 28 de febrero de 1875.

La historia de una rebeldía. Textos cucaracheros, textos subversivos.

Relación de textos que se irán publicando a lo largo de este mes de febrero.

¡Asesino!

-El muy cabrón no quería trabajar, vivir sin dar palo al agua, el muy sinvergüenza. Un vividor, ese maldito desgraciado, ya le hubiera enseñado yo bien, si señor, a palos. Eso sí, a beber y comer como el que más, buen trago porrón y buen apretón a la bota de vino y a fanfarronear de quitar lo que otros a bien nos hemos ganado. ¿Quién se cree que es? ¿El Robin Hood aragonés?, maldito desgraciado, bandido y asesino de niños. –  

-Si hasta le di faena, de repatán y a segar en verano y el muy desgraciado se escaqueaba del trabajo y encima era el que más se quejaba y reclamaba. Perro, el más perro de toda la comarca, que sin trabajar quiere comer cordero y llenar el granero. –

-Tira p´al monte, mierda de desgraciado, ladrón ruin y cobarde, escapa, huye y escóndete en la sierra, que no te pille. Siempre romanceando, siempre quejándose, malnacido. ¿Quién se cree que es? ¿El Curro Jiménez aragonés? -.  

-Asesino cruel, capaz de lo más despiadado y sanguinario, ¿A cuántos quemaron vivos? ¿A cuántos?? ¡Ojalá ardas en el infierno maldito cabrón! –

-¡¡Han matado al Cucaracha!!- Todos corren a ver su cadáver tirado en la plaza, los críos salen de la escuela, se juntan todos en la plaza, lo contemplan y perdido el miedo, ante su cuerpo ya sin vida, comienzan a gritarle -¡ladrón!- -¡asesino!-, algunos le escupen incluso recibe alguna que otra patada su cuerpo inerte.

A Gregoria se le escapa una lagrima que rápidamente trata de disimular, prudentemente se retira de la plaza. Solo unos pocos lo contemplan a la distancia, contienen su rabia. ¡Hay esperanza! – ¡Asesinos! ¡Malditos asesinos! -.

Cucaracha

Asquerosa, repugnante cucaracha. Insecto, que corretea velozmente, huidiza, sucia cucaracha vector de enfermedades, asco es decir poco.

Sin embargo, a lo largo de la historia y en distintas civilizaciones ha sido considerada como símbolo de residencia y persistencia. Y esto no deja de ser una rebeldía en sí misma. Un giro inesperado.

Es resistente. La cucaracha es capaz de sobrevivir en condiciones extremas, podemos exagerar y decir que sobreviviría a una hecatombe nuclear pero no al insecticida de Mercadona. Son rápidas y huidizas, son astutas y se adaptan y reaccionan mucho más rápido que los humanos ante cualquier estimulo o contacto.

La mitología griega la asocia con la diosa de la oscuridad y la noche, a la diosa Nix; como ser del reino de las sombras que habita en los rincones más oscuros del mundo. Incluso existía la creencia que la cucaracha tiene la capacidad de predecir el futuro siendo mensajera de los dioses del inframundo, por ello les conferían un estatus especial en la mitología griega.

Igualmente, los egipcios la consideraban símbolo de resistencia y supervivencia, siendo asociada con la oscuridad y la impureza, especialmente por habitar lugares oscuros, sucios, en desechos y escombros “Se creía que las cucarachas tenían la capacidad de superar grandes desafíos y que eran mensajeras de los dioses en el reino terrenal. Su capacidad para sobrevivir en condiciones adversas las convertía en criaturas admiradas por su tenacidad y resistencia, lo que las hacía dignas de aparecer en las leyendas y mitos de la antigua civilización egipcia”.

En la cultura china, la cucaracha también se asocia con la inmortalidad y la capacidad de superar obstáculos y las tribus nativas de Australia creían que su presencia estaba relacionada con la capacidad de adaptarse a los cambios y de encontrar oportunidades en situaciones difíciles.

En la religión cristiana, la biblia la relaciona con el hambre y la pobreza.

Según G. H. Monod (Revue rose, 27 de junio de 1896), las cucarachas son altruistas. Este autor había encerrado en un recipiente algunas cucarachas para que sirvieran de alimento a un lagarto. Huyendo del lagarto, cayó una cucaracha al agua; inmediatamente las otras cucarachas, interrumpiendo su huida, fueron a ayudar a su compañera; olvidando el peligro en que ellas mismas se encontraban, realizaron un verdadero salvamento, ayudándose entre sí para conseguirlo (Diario de Huesca del 23 de octubre de 1896).

Así, que la percepción de la cucaracha tiene algo de subjetiva, hasta de contradictoria e incluso antagónica; quizá podamos decir hasta manifiestamente rebelde y revolucionaría.

Pues imagínate una metamorfosis kafkiana mudando a una cucaracha.

Imagínate ser…, ¡ser Cucaracha!.

Sierra rebelde

Sierra rebeldía, sierra brava, sierra escondida que das cobijo a bandoleros, forajidos y proscritos de la ley; a insurrectos e insurgentes. Sierra rebelde que te alzas entre secanos y yermos y te resistes a hundirte en plena depresión del Valle del Ebro. Desafías al llano, a tierra plana, a la árida comarca de Los Monegros y te elevas rebelde, destacando sobre el horizonte para quien sabe contemplarte, para quien sabe detenerse y apreciarte. Para quien sabe quererte.

Sierra a medio camino entre los Pirineos que tanto desde aquí se contemplan y las serranías turolenses, corazón de Aragón y al oeste el Moncayo, mientras, serpenteante, pasa sigiloso al sur el Ebro. Sobresales con tus abruptas caídas. Suben y bajan labradores, segadores, pastores, leñadores y carboneros, negros como un tizón, como la sierra, como estos montes rabiosos y desafiantes, estos salvajes montes negros. El sol aquí no quema, aquí arde.

Indomable sierra, al igual que tus barrancos y vales. Guarida de bandoleros, cuevas de San Caprasio. Cabalgan y recorren a pie, a cada paso tus montes, tus quebrados cerros y lomas. En ti se esconden y en ti se refugian, sierra rebeldía, hogar de hombres de destino incierto. Ningún río discurre por esta maldita sierra.

Son tierras lejanas, en medio de la nada. Donde adentrarse conlleva peligros. Dicen aquí solo moran los diablos, dicen allí moran los demonios más perversos. Moran las cabras y chotos, rebaños que pastan en tus acantilados sin mar, brincando por sus enriscadas laderas de la sierra rebelde, con sus cuernos y barbas de chivos que inevitablemente evocan al mismo Satanás, a Belcebú, a Lucifer… ¡al mismo diablo!

Sierra de sobrevivir, de hambre y sed. Sierra de cazadores y furtivos, de trampas, huroneo, lazos… Refugio de brujas, sierra rebelde que acoges a pesar de la dureza que imprimes, de veranos ardientes e inviernos heladores. En ti se refugiaron cuando las tropas francesas asediaban Zaragoza en su segundo Sitio. También con el estallido de la guerra civil muchos en ti buscaron cobijo. Sierra revolucionaría y libertaría, de trincheras cavadas a pico y pala. Aquí tomaron posiciones fuerzas libertarias, fuerzas de Durruti y del POUM. Por aquí anduvieron los maquis. Sierra de historia.

Sierra que proteges, en ti mece el cierzo la bandera de la libertad ya que, en esta tierra, el cierzo nunca tiene compasión. Donde sobrevuela magna el águila real o el águila culebrera. Donde has forjado a fuego leyendas.

Pues siempre dirán que por la sierra de Alcubierre, por la sierra rebelde, se pasea el Cucaracha, siendo un hombre tan pequeño, cuanto respeto que causa.

Un hombre enorme, una sierra de leyendas. La sierra de Alcubierre.

Allí moran, según dicen, los demonios más perversos.” (El Cantar de Roldán. Transcripción de Redoli Morales (2006: LXXVIII, vv. 1773- 1786).

Ya nadie cuenta sus historias

Nadie cuenta ya sus historias. Nadie narra sus andanzas, sus aventuras, sus hazañas, sus correrías… Nadie las relata ya sentados en las cadieras al calor de fogaril o en las noches veraniegas a la fresca. Nadie las cuenta en los paseos por el pueblo, en el banco al sol o a la sombra del viejo olmo, en el mentidero, en la placeta o en el cruce. Nadie cuenta la historia de aquel celebre bandolero que dominó la comarca y mantuvo en jaque a la guardia civil, aquel que por nombre llevaba Mariano Gavín Suñen.

Ya nadie cuenta historias del bandido Cucaracha y su banda, se pierde esa transmisión oral, esa sabiduría popular que, consciente de la dureza del personaje, de sus atrocidades, lo ha transmitido en esa rebeldía que él mismo imprimió en su malograda vida.

Ladrón de ricos, azote de caciques, de ricachones chulescos, justiciero que a ellos quitaba y al pueblo daba.

A pesar de sus oscuros hechos, su leyenda siempre vuelve a resurgir, como gran bandolero. Desafiando al poder, al orden y a la ley, ideando planeados asaltos y secuestros, de ingeniosas escaramuzas, de escondites y evasiones e intensos fuegos a trabucazos o a escopetazos, con su escopeta de dos cañones o su carabina Remington, contra las fuerzas de la guardia civil.

Su afilada navaja bandolera de carraca, su impronta curtida en asesinatos, en crueles asesinatos, ya no es protagonista en sus historias por contar. 

Ya nadie cuenta sus historias en la siega, ni recogiendo el esparto, ni en la huerta… ya no cuentan sus historias los leñadores, ni los pastores y rebadanes, subiendo a la sierra, en carros o yendo a pie. Ya nadie cuenta sus historias en el rancho, entre trago y trago a la bota de vino o al porrón.

Ya nadie cuenta aquellas historias que se contaban y lo han perpetuado en la memoria colectiva. Pues la transmisión oral no deja de ser la misma esencia de su historia, que ha hecho que siga viva, viva en la tradición oral y nosotros mismos seamos motores de transmisión oral de la historia de un bandolero que siempre será leyenda.

A mi amor Jobita

Justo antes del anochecer, cuando el sol cae en el horizonte y el cielo se prende de ardientes colores, de cálidas tonalidades rojizas, fucsias, anaranjadas o intensos amarillentos, pienso en ti. Cuando la oscuridad se impone, arriba, en la fría sierra, y el silencio se adueña del monte pienso en ti. En las noches estrelladas, pienso tanto en ti como estrellas brillan en el firmamento. Y pienso en ti en las noches de luna llena, deslumbrado, sabiendo que incluso brillas más que el sol en cada amanecer.

A veces contemplo de lejos el pequeño pueblo de Alcubierre, imagino entrar en casa, con el calor del hogar y tu recostada y yo despertándote con un suave beso sobre tu mejilla, a lo que me sonríes, cómplice, mientras te arropo con la manta de lana de azul oscuro que tu madre tejió en su último invierno.

Pienso en ti cuando presiento la muerte tras de mí, cuando el miedo me invade y me estremece, cuando he de ser valiente en vez de temeroso, pienso en ti y la fuerza me brota rabiosa, maldiciendo la vida que me echó al monte. Pienso en ti cuando no encuentro salida, cuando acorralado doy todo por perdido. Pienso en ti porque es lo único que me hace tirar p`alante, porque no hay nada en la vida que me importe más que tú.

Pienso en ti cuando veo volar al águila real y pienso en ti al ver los ababoles inundar los dorados campos de cebada mecidos al cierzo. El tomillo y el romero me recuerdan tanto a ti, bajo esa sabina en la que fuimos eternos, en esa primavera que nunca olvidaremos. Cuando aún teníamos sueños.

Pienso en ti cuando la sed me ahoga, cuando la boira no me deja ver el camino, cuando el polvo no deja ver el sol, cuando la vida no me deja estar junto a ti. 

Y ahora pienso en ti, desde esta sierra perdida y rebelde que tantas distancias guarda, sabiendo que la despedida sin un -adiós- o un -hasta pronto cariño- está a punto de llegar. Oh Jobita de mi corazón, de mi maldito corazón de bandolero, me maldecirás por la vida que no te he sabido dar.

Siento no poder despertar a tu lado, en nuestra humilde casa de Alcubierre, ahora mi hogar es la sierra, solo ella me da el amparo y la libertad para existir, pero sin ti no sé vivir, sin ti la sierra es tierra quemada, tierra muerta, sin ti la sierra es el mismo infierno. Parece que he vendido mi alma al diablo y solamente sé que estoy vivo porque aún mi corazón late por ti.

Sierra de Alcubierre, 14 de febrero de 1875.
¡Te quiero Jobita!, El Cucaracha.

Carta de Jobita

Pocos sabéis de mí, más bien nada, pues siempre he sido la mujer del Cucaracha, de aquel bandolero célebre al que todo el mundo temía en esta redolada del mundo llamada Los Monegros.

Lejos quedan aquellos años felices de noviazgo que acabaron en boda. Pronto las ilusiones y los sueños se esfumaron, quería tener familia, pero a Mariano le gustó más sus correrías, desaparecer durante días e incluso semanas, hasta que de repente desapareció.

Había aparecido un chico muerto, yo no quise creerlo, pero te culpaban. Huiste a Francia y aquí me dejaste, sola, abandonada, sin saber nada de ti, sin saber que hacer, sobreviviendo como podía, mendigando entre familiares. Luego supe que me mandabas dineros que nunca recibí.

A tu regreso todo fue a peor, cuando ya te echaste a la sierra y hasta formaste cuadrilla de bandolero, tu eras el líder. En el pueblo me miraban mal, nadie me dirigía la palabra, nadie quería darme su amistad, me dejaron de lado. Algunos venían a preguntar a casa si sabía algo de ti, que dónde estabas o si rondabas alguna noche por casa. Yo callaba y aguantaba, luego lloraba toda la noche, temblaba de miedo, asustada, en una casa fría y vacía.

Aquella desgracia me corroía, me perseguía. Sentía los cuchicheos, los rumores de queridas que tenías en distintos lugares o las continuas noticias que ya te habían cogido. He notado vuestras miradas hirientes, los murmullos cuando pasaba, aunque nadie se atrevía a decirme nada a la cara, teníais miedo de Mariano, sabíais que si me pasaba algo lo pagarías con vuestra vida.

Tu siempre tiraste a la sierra, como una llamada a lo salvaje que inevitablemente pudo contigo hasta el fin de tus días. Incluso traté en seguirte y hasta me detuvieron la guardia civil. A pesar de todo siempre te quise.

Ahora siento pena y rabia y a la vez un triste alivio que me invade sin verdaderamente entender que va ser de mí, sintiendo que esta herida nunca cicatrizará. Quizá ahora pueda encontrar algo de paz aun cargando tanto dolor y vacío que me queda por arrastrar toda mi vida. Porque fuiste mi vida y también mi muerte.

Gracias a Rafael Andolz Canela

Aunque sin duda es gracias a la transmisión oral, que se ha conservado gran parte de las historias del bandido Cucaracha, es a Rafael Andolz Canela, gran etnólogo aragonés, a quien se debe el gran trabajo sobre la vida del célebre bandolero monegrino.

Rafael Andolz Canela, escritor aragonés, ha sido, ante todo, un gran amante de la cultura aragonesa, publicando gran número de artículos y libros. Andolz nace en Jaca el 23 de septiembre de 1926 y ejerce de sacerdote, además de investigar como etnógrafo la cultura aragonesa. Considerado, además de escritor, filólogo y lexicógrafo es fundador del Consello d´a Fabla Aragonesa. Igualmente es profesor de bachillerato y miembro del Instituto Aragonés de Antropología, entre otras muchas actividades que desarrolla a lo largo de su vida.

Para conocer la figura del bandido Cucaracha, Rafael Andolz Canela recorre las diferentes localidades, así como los diferentes lugares y parajes monegrinos por los que campa el bandido, recogiendo testimonios y tradición oral sobre el bandido Cucaracha. Un trabajo minucioso, aportando gran detalle, de personajes, informantes, fechas, toponimia… donde, además de aportar gran cantidad de testimonios, realiza la consulta de partes de la guardia civil, partidas de defunción o de noticias aparecidas en la época del bandolero.

Así, en 1982 Rafael Andolz publica “El Bandido Cucaracha y Puchaman de Lobarre” (Biografías aragonesas). Andolz es el primer refundador de la vida de Mariano Gavín Suñen, narrando la vida del Cucaracha aportando el contexto exacto de la vida rural del profundo secano aragonés de aquella época. A su vez, es reseñable la sensibilidad de Andolz transmitiendo la historia recogiendo las particularidades propias del aragonés de la tierra. Pues seguramente, Cucaracha hablaba un aragonés bastante completo.  

Rafael Andolz Canela fallece en Huesca el 9 de octubre de 1998.

En el 150 aniversario de la muerte del Cucaracha, desde Os Monegros queremos mostrar nuestro agradecimiento y reconocimiento a Rafael Andolz Canela, por “El Bandido Cucaracha” pero también por toda su extensa y magnifica obra sobre la cultura aragonesa. ¡Gracias Rafael Andolz Canela!.

El Cucaracha

En la tradición oral, el alias de «El Cucaracha» viene dado por su constitución de baja estatura, flaco, de piel morena y siempre vestido de negro. Una versión que los mayores de Alcubierre siempre han conocido y reconocen como autentica. De esta forma, el apodo de «El Cucaracha» responde a la formación típica de apodo o mote aragonés que, de forma irónica, sarcástica y/o socarrona, pone en evidencia un aspecto físico o de carácter, que lo resalta, lo pone en valor o lo ridiculiza.

Pero uno de los orígenes que más ha transcendido ha sido el que nos aporta Rafael Andolz, relacionado con la canción de “La Cucaracha”, que de crio Mariano Gavín Suñen cantaba y bailaba. Canción que la borda, señala Andolz, “Tanto y tan bien que en el pueblo todo el mundo llama al chaval “Cucaracha”. Sin embargo, Andolz aporta únicamente los dos primeros versos de la famosa estrofa: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…”.

Estos versos se popularizaron con la revolución mexicana en 1910, años más tarde que viviese Mariano Gavín Suñen (1838-1875). Aunque su origen es impreciso de datar, la primera referencia encontrada viene de la mano de Rafael Sánchez Escobar, periodista de Veracruz que se ganaba la vida tocando el piano. De ideologías revolucionarias, tocaba el piano en las cantinas de Monterey. El 24 de abril de 1914, un militar revolucionario lo requirió para amenizar a su tropa para lo que Rafael Sánchez Escobar tocó una canción que le cantaba su madre, una tonadita que así decía: “La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque le falta, porque le falta cuartilla para almorzar”. La canción de estribillo pegadizo pronto coge fama entre las fuerzas dedicándola al presidente Victoriano Huertas, alcohólico, gran consumidor de marihuana y cojo “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar; porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar”.

«La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar;
porque no tiene, porque le falta
la patita de atrás.«

La canción revolucionaria se convierte en todo un himno de la revolución mexicana y pronto se extiende al ejército de Pancho Villa. Un revolucionario, Pancho Villa que, en sus inicios, al parecer, también ejerce de bandolero, según la historiografía, al igual que nuestro protagonista el bandido Cucaracha. Incluso hay versiones variopintas de “La Cucaracha” dedicadas al líder revolucionario, pues la canción fue usada para burlarse del adversario por ambos bandos. Curiosamente, años más tarde Pancho Villa estuvo presente en la guerra española de 1936, como alias de un líder anarcosindicalista y combatiente de la Columna Ascaso y miembro del comité revolucionario de Grañén. Parece que todo se quiere relacionar sin llegar a tener relación.

Hay que decir que la popularidad y la relevancia histórica de “La Cucaracha” ha tenido un amplio desarrollo en la realización de estudios e investigaciones en México, por conocer los orígenes del popular corrido. La aproximación les ha traído a España, aunque ninguna de las referencias recoge las estrofas características que Andolz cita: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar…”.

«Corrido de la Cucaracha», de Antonio Vanegas Arroyo (Litografía de 1915). “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar; porque no tiene, porque no tiene dinero para gastar.”

Así, estrofas de la popular canción mexicana aparecen recogidas por primera vez en 1859 por Fernán Caballero (Cuentos y Poesías Populares, 1859), aunque diferentes fuentes citan que posiblemente ya existía hacia 1818. También, unos años después, en Cantos Populares de 1883 de Francisco Rodríguez. Ambas obras incluyen estrofas que posteriormente fueron usadas en las versiones mexicanas.

Además, el corrido, registrado por el poeta y folclorista Francisco Rodríguez Marín, cuentan que su letra original hace alusión al enfrentamiento entre cristianos y moros, el cual concluye en 1492 con la rendición de la Alhambra por parte de estos últimos. Alberto Lira Hernández dice que los llaman “Cucaracha” igual por las barbas de los moros. Esto último nos lleva a relacionarlo con las representaciones de “moros y cristianos” tan presentes en los dances aragoneses y en especial en los dances monegrinos. Podría ser, pero carece de consistencia.

Después de todo lo expuesto, es curioso que Rafael Andolz inventase el origen de “El Cucaracha” y quizá solo fue un recurso literario al novelar su historia, o tal vez aquella versión existió en la tradición oral, aunque en Alcubierre no la reconozcan. En fin, que la leyenda del Cucaracha no deja de estar llena de misterios, incógnitas, dudas… que es lo propio de un personaje de leyenda como es nuestro bandolero “El Cucaracha”.

Una historia que traspasa continentes pues incluso hay quien asegura que El Cucaracha no murió aquel 28 de febrero de 1875, sino que cruzó el charco recalando en Cuba donde continúo su oficio de bandolero. Allí formó de nuevo su banda, toda una partida de filibusteros, quizá hasta de piratas y próximos revolucionarios. Cuentan que murió allí en Cuba, lejos de su sierra rebelde, de su sierra revolucionaria de Alcubierre: “Dicen de la Habana que ha sido batida una partida filibustera matando al cabecilla Cucaracha y haciendo presos a los individuos Delgado y Acosta, a quienes se condujo a Bejucal. Se han presentado más individuos de la anterior partida.” (Diario de Huesca – 23 de noviembre de 1897).

Corrido del Cucaracha

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar
porque ha perdido, porque ha perdido
su trabuco para disparar.

Ya murió el Cucaracha
le envenenaron el vino
y en el corral de l
`Anica
lo cogieron sin vida.

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar
porque ha perdido, porque ha perdido
su trabuco para disparar.

Si no es por ello nadie le alcanza
pues no hay nada más verdadero
que ya solo queda la venganza
por la muerte del bandolero.

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar
porque ha perdido, porque ha perdido
su trabuco para disparar.

Ya murió el Cucaracha
que ya es leyenda
y por la sierra camina
su presencia que es eterna.

La cucaracha, la cucaracha
ya no puede caminar
porque ha perdido, porque ha perdido
su trabuco para disparar.

Oferta de empleo

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Presentación de las ofertas en las distintas guaridas de la banda por la sierra de Alcubierre.

Reflexiones entorno al Cucaracha con Paco Paricio, titiriteros de Binéfar.

Peñalbeta

Al pie de la sierra, de la sierra de Alcubierre, posado al este, el viejo despoblado de Peñalbeta se resiste a desaparecer. Es en el monte de Lanaja, en el viejo camino Real de Zaragoza a Sariñena y Monzón, cruce con el camino de Lanaja a Castejón de Monegros.

Peña Albar, peña Albeta, bajo una oscura sierra que ha dado nombre a Los Monegros. Blanquecina brillabas generando un contraste que ya es difícil de percibir, a medida que tu memoria se perdía en los tiempos que dejamos atrás. Tiempos que hemos dejado atrás, en esas montañas de enrona donde los recuerdos son tan difíciles de encontrar. Donde ni si quiera nadie busca. Donde quedan ocultos, sepultados en el cruel olvido.

Y próxima a ti, sobre una leve elevación, igual en ruinas, casi ya desaparecida iglesia de san Martín, donde posan unos cuervos y, a veces, una huidiza águila real. Apenas se aprecia tu contorno y el frágil arco de ladrillo. Solo hablan de desaparición.  

Fotografía robada a José Luis Ona González. Autoría del hurto «El Cucaracha».

Resiste Peñalbeta, despoblado formado por un conjunto de aldeas, de casetas de monte que así son conocidas en Lanaja. Sus muros de piedra, sus arcos de ladrillo, construcciones tradicionales se resisten a medida que se derrumban ante lo inevitable. A duras penas resisten algunos tejados, mientras otros yacen caídos mientras los muros siguen el mismo camino.

Ya no es lugar de paso, en el viejo camino Real de Zaragoza a Sariñena y Monzón. Aquel que tras pasar Sariñena pasaba por la Cartuja de las Fuentes hasta Peñalbeta, donde estaban los percherones, los caballos que ayudaban a superar los carros la subida a San Caprasio por Val Zaragoza y que luego por Farlete emprendía el descenso hasta Zaragoza.

Pobres aldeas, las aldeas de Macario, el Carlista, el Casero, de Juan Mariano, del Torralbes, de Hilario, de Quiterio, de los Pallarueleros, la posada de Lorda o la del Borrachón. Algunas, por sus grandes portadas, quizá del siglo XVI o XVII, apunta el arqueólogo José Luis Ona González.

Y por ti anduvo el célebre bandolero El Cucaracha, cerca le dieron muerte, en el corral de l´Anica. Bien podríamos volver a darte vida Peñalbeta, bien podríamos hacer de ti un centro de interpretación del bandolerismo, del bandido Cucaracha y su banda. Bien podría volver a ser lugar de paso, de excursiones por el viejo camino Real de Zaragoza a Sariñena y Monzón, de refugio, donde poder descansar y volvernos a encontrar con la historia de esta tierra, de nuestra memoria, de su gente y de esta sierra rebelde y bandolera que resiste ¡Resiste Peñalbeta!.  

Manifiesto Cucarachero

A todas las mañanas que florecen libres.

A todas las almas libres que se abarcan desde estos parajes de la sierra de Alcubierre.

A cada rojo ababol y a todas las flores que alegran a mi Jobita de mi corazón.

A cada rayo de sol que iluminan de esperanza cada día.

A los rabiosos secanos granados de cebadas y trigos mecidos al cierzo.

A cada paso dado en estos montes de Los Monegros, a cada huella hundida en el polvo.

A todas las ilusiones y sueños que luchan por hacerse realidad.

A todas las nubes que traen lluvia y a los pajarillos que cantan alegremente con cada gota.

A todas las balsas que rebosan los cantaros y pozales.

A todos los bandidos y forajidos, a los sin tierra y a los nadie.

A todas las brujas que tanto persiguieron.

A todas estas boiras que no nos detienen y al final nos dejan ver.

Al inquebrantable mallacán.

A cada atardecer y cada cielo que se prende fuego advirtiendo de la próxima batalla.

A cada batalla por ganar.

A todas esas hogueras que nunca dejan de arder.

A todas esas purnas que salpican el firmamento en infinitas estrellas.

A la luna que acompaña en soledad.

A cada utopía que no dejamos perder en cada horizonte y perseguimos hasta un nuevo amanecer con rasmia y sin reblar.

Que retumbe mi voz desde esta sierra rebelde que aquí hay un hogar y un paisaje. Y brindemos, brindemos con vino como si no hubiese un mañana..

250 años de la caída del meteorito de Sena


Por Antonio Cavero Barreu

Publicado en El Tarirán, Asociación Cultural Senense, n. 104, págs. 52-56, octubre 2023.

Este año 2023 es pródigo en efemérides que se refieren a nuestro pueblo. Además de celebrar el quincuagésimo aniversario de la fundación de la Asociación Cultural, y también de la recuperación de las Coplillas, se cumplen 250 años de la caída del meteorito de Sena, que tuvo lugar el 17 de noviembre de 1773, y que, como sabemos, es la más antigua registrada en España. Por este motivo el meteorito de Sena ha sido objeto de atención de distintos medios de comunicación desde hace unos meses, y está en curso una solicitud de la Agrupación Astronómica de Huesca para que pueda exhibirse en nuestra provincia coincidiendo con el aniversario.

Al margen de los aspectos científicos y de clasificación, de los que se han ocupado hace años un buen número de publicaciones relacionadas con la ciencia de los meteoritos, El Tarirán ya se ocupó ampliamente, entre 1999 y 2007, de los pormenores y el contexto de esta caída, con un primer artículo de Alberto Galindo en 1999, al que siguieron otros artículos o notas de María Jesús Nassarre, Miguel Ángel Lordán, Alfonso Campoy, Jesús Cancer y finalmente de Alberto Galindo en 2007. El próximo aniversario nos brinda la oportunidad de volver a ocuparnos del meteorito, que se exhibe en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (en adelante MNCN), y aportar nuevas informaciones sobre aspectos no suficientemente aclarados, como el lugar exacto de la caída.

El meteorito de Sena, en Google Arts and Culture

Google Arts & Culture (https://artsandculture.google.com/) es una plataforma de Google puesta en servicio en 2011, que permite acceder a una recopilación de imágenes en alta resolución de obras u objetos expuestos en múltiples museos, así como a un recorrido virtual por las galerías en las que se encuentran. Permite visualizar más de 200.000 piezas de arte y un total de 6 millones de fotos, vídeos, manuscritos y otros documentos relacionados con el arte, la cultura y la historia, en más de 2000 instituciones culturales de más de 80 países.

Sección dedicada a los meteoritos en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. El meteorito de Sena es el primero de la parte inferior izquierda en la primera vitrina. A la derecha, detalle con la leyenda “Caída más antigua conocida de España”.(https://artsandculture.google.com/story/9AUR8EWZmdKZLw).

Uno de los museos que colabora con la plataforma de Google es el MNCN de Madrid, cuyo patrimonio figura entre los más importantes del mundo. Custodia más de 11 millones de ejemplares en sus colecciones de historia natural, entre las cuales se encuentra la de meteoritos (Cuadro I), con unos 240 ejemplares, una quinta parte de los cuales procede de España. Para su visualización en Google Arts & Culture, el MNCN ha seleccionado, de entre sus millones de ejemplares, unas 160 piezas únicas, vídeos e imágenes en alta calidad. Entre ellas, el meteorito caído en Sena en 1773, el más antiguo de la colección, que se muestra al final del reportaje en el enlace https://artsandculture.google.com/story/9AUR8EWZmdKZLw

El análisis de Proust y la dispersión del meteorito de Sena

El meteorito de Sena cayó en 1773, pero su análisis no se publicó hasta 1804, y de ello se encargó nada menos que Luis Proust, uno de los fundadores de la química moderna (Cuadro II).

Izquierda: etiqueta histórica del meteorito de Sena, mostrando los resultados del análisis de Luis Proust (Servicio de fotografía del MNCN). Derecha: página del título de la obra Análisis de una piedra meteórica caída en las inmediaciones de Sixena (Proust 1804).

Luis Proust, cuya ley de las Proporciones Definidas, de las Proporciones Constantes, o sencillamente Ley de Proust se estudia y se utiliza ya desde la enseñanza secundaria, fue un farmacéutico y químico francés, aunque realizó la mayor parte de su carrera en España, en particular todas las investigaciones -entre 1794 y 1804- que le llevaron a enunciar su famosa ley. Cuando se ocupó del meteorito era director del Laboratorio Real de Madrid. Proust analizó el fragmento, pero no sospechó de ninguna manera el origen extraterrestre de la piedra, algo que en la época todavía no se había establecido. Tras este primer análisis, posteriores estudios han permitido concluir que se trata de una condrita H4, uno de los tipos de meteorito más común. Posteriormente al análisis, el meteorito se ha dividido y repartido por diversas instituciones o colecciones del mundo. El fragmento mayor, de 1,7 kg, es el que se conserva en el MNCN. Otro de 113 g se conserva en el Muséum National d’Histoire Naturelle de París. Y hay fragmentos menores -algunos de hasta unos pocos centigramos- en Viena, Chicago, Berlín, Londres y otros muchos museos. El Cuadro III muestra algunos fragmentos o rótulos del meteorito de Sena repartidos por el mundo.

La controversia sobre el nombre: ¿de Sena, de Sijena1, de Sena de Sijena, de Villanueva…?

La caída del meteorito de Sena está perfectamente documentada. El capitán general de Aragón, Luis Manso, encargó una investigación exhaustiva, cuyos resultados constituyen un informe de 93 páginas manuscritas, el protocolo 169 del archivo del MNCN, a cuya digitalización se puede acceder libremente en internet (MNCN 1774). El título, que se muestra en la imagen, no ofrece dudas sobre el lugar de la caída, ya que tras el año y el encabezamiento podemos leer (aunque no sin esfuerzo, dada la caligrafía del escribano): “Sobre El suceso del día 17 de noviembre de dicho año, en que cayó una piedra en la Huerta de Sena”. Y el rastreo de los testimonios aportados permite establecer la zona exacta de la caída, con precisión de unas decenas de metros, como veremos en otro apartado.

Siendo así, ¿por qué la controversia sobre el nombre del meteorito, que aparece en distintas fuentes como de Sena, de Sijena, de Villanueva de Sijena o de Sena de Sijena? Hay tres razones que lo explican. La primera, que el pueblo de Sena pertenecía en la fecha de la caída al Señorío de Sijena, y así fue hasta bien entrado el siglo XIX. Esto se traducía incluso en el nombre “Sena de Sijena”, que aparece en muchos documentos. La segunda, y consecuencia de la primera, es que la autoridad administrativa que regía sobre Sena, Villanueva y otros pueblos del contorno tenía como título “Alcalde y juez ordinario del distrito y territorio del Monasterio de Sijena”, o también “Alcalde de la Real Casa de Sijena”. En 1773 el cargo lo desempeñaba Manuel Martínez, y es a quien se encarga la investigación y el que remite los documentos al Capitán General, que a su vez los envía al Rey. Así que en los documentos aparece siempre el alcalde de Sijena, lo que alimenta la confusión sobre el lugar. Y finalmente, aunque la pieza principal del meteorito cayó en la huerta de Sena, días después del impacto se encontraron pequeños fragmentos en la huerta de las inmediaciones del Monasterio de Sijena, remitidos al Capitán General conjuntamente con el fragmento principal. Ello justifica que en la vitrina del MNCN donde se expone el meteorito se rotule su procedencia como “Sena o Villanueva de Sixena (Huesca)”, como hemos visto en el Cuadro I.

¿Dónde cayó exactamente el meteorito?

El alcalde del Distrito y Territorio de Sijena, Manuel Martínez, cumplió con eficacia el encargo del Capitán General. Se recogen en la documentación unas 15 declaraciones de testigos directos o de personas que sabían de la caída, aparte de la del Prior-Párroco de Sena, Antonio Pano, a quien se le entregó la piedra en primera instancia. En el momento de la caída, sobre las 12:30 del mediodía, los declarantes estaban mayoritariamente en Sena, comenzando por los que se encontraban “haciendo la mediodiada” en un campo propiedad de Manuel Calvo, contiguo al que cayó la piedra, propiedad de Francisco González; entre el punto en que cayó la piedra y el que se encontraban había unos veinte pasos (16-17, 68, 70, 73)2. Otros declarantes estaban en Villanueva de Sijena, en la huerta del Monasterio, y en Sariñena, aparte de los que estaban con el ganado en Cajicorva, o volviendo del monte Sisallar. Las declaraciones sobre el lugar de la caída son coincidentes: cayó en un campo de la partida “Los Tapiados”, “frente del lugar, bajo del molino, a un tiro de bala de distancia de este mismo lugar” (77), “un campo que está bajo el molino y a corta distancia de este lugar” (70-71), o simplemente, la expresión más repetida, “bajo el Molino”. También “bajo la acequia, a corta distancia del lugar” (14). En cuanto a la dirección indican que procedía de “como de parte del monte llamado El Vedado, término de este lugar, entre el poniente y norte” (72), o “hacia el monte de Cajal” (78).

Los planos del Cuadro IV nos ayudan a fijar el lugar de la caída. La partida “Los Tapiados”, como su nombre indica, correspondería en la época a la zona de huertos cerrados con tapias situados justo al sur del pueblo. La ubicación “bajo el molino”, considerada desde el pueblo, nos permitiría situar los campos citados al sur de la posición de este edificio, hoy desaparecido, marcado con la letra M. Sin embargo, cabe preguntarse si los campos estarían contiguos al molino o algo más al sur. Las expresiones “frente del lugar”, “a un tiro de bala de distancia” o “a corta distancia del lugar” excluyen la posibilidad de una excesiva separación entre los campos y el molino. En cuanto a “bajo la acequia” parece referirse a la acequia del molino, ya que un campo situado justo bajo la acequia de la ribera no podría estar también “bajo el molino”, que está algo más abajo. Finalmente, hay un testimonio que oyó y presenció la caída viniendo de su viña, situada en la partida Malpartir, cuando estaba en el puente por el que el camino que viene del río cruza la acequia del molino, es decir el puente llamado “Rómiz”, marcado en los planos con la letra P (75). Este testigo también vio caer la piedra delante de él, en un campo “bajo el molino”, y ofrece un punto de vista alternativo de la misma caída vista desde otro ángulo. Todo ello nos lleva a la conclusión de que la piedra cayó en un campo justo al sur del molino, como mucho a unas decenas de metros. Se trataría de alguno de los campos situados bajo la letra M en los planos. En la imposibilidad de acceder al catastro de finales del siglo XVIII y cotejar la existencia de dos campos contiguos, uno de Manuel González y otro de Miguel Calvo, es la máxima precisión a la que podemos aspirar para fijar el lugar de la caída del meteorito de Sena.

Planos de la zona de la huerta de Sena en la que cayó el meteorito. A la izquierda, imagen actual de Google Earth. A la derecha, imagen del catastro de mediados del siglo XX, cuando aún existían el molino y su acequia. Tomaremos como referencias el colegio público Alberto Galindo (C) y la bajada del lavador (L). El antiguo molino (M), situado en la calle Urgelet y hoy desaparecido, tomaba agua de la acequia de la ribera (AR) para su funcionamiento. Tras mover la muela, el agua se evacuaba mediante la acequia del molino (AM), de curso curvo, que se cruzaba con el camino que sube desde el Alcanadre en el llamando puente de Rómiz (P). Hoy en día, la acequia del molino ya no existe, pero su antiguo trazado puede intuirse por la disposición de las parcelas, al menos en algunos tramos. (Datos catastrales del Ayuntamiento de Sena)

El informe sobre el meteorito

En febrero de 2007 se inauguró en el MNCN la exposición permanente de meteoritos. El texto explicativo que figuraba junto al de Sena ya fue publicado ese año en el número 70 de El Tarirán, (Cuadro V).

Al margen de este informe, que necesariamente omite muchos detalles, el acceso a la documentación completa de la carpeta 169 del archivo del MNCN permite obtener otros datos curiosos, al menos para la gente de Sena, aparte de los que nos han permitido la ubicación del lugar de la caída, que hemos comentado en el apartado anterior.

El Capitán General, Antonio Manso, declara haber recibido por parte del Alcalde de Sijena la información requerida junto a una caja sellada con la piedra, e igualmente “otro pedacito de Piedra, igual a la grande, que se cree parte de ella” por parte de las monjas de Sijena, “por medio del Recibidor de Malta en este Reino”. Y, tras proceder a su apertura en presencia de otros ilustres testigos, escribe:

Dejo a los sabios que discurran si la piedra fue erupción de la tierra, que la fermentación le dio impulso para elevarse hasta lo perceptible de la esfera Celeste, y que su gravedad la precipitó al paraje en que se vio caer; si algún torbellino levantó porción de materias que se unieron por la recíproca atracción que tendrían para juntarse formando la piedra, y que cayó esta de la Nube en que tuvo efecto esta operación; o que cayendo alguna exhalación mayor que las regulares, hallase la piedra en el territorio en que terminó su actividad, le comunicase su calor, la tostase en su superficie, y dejase el olor de sus materias que se notó. Yo solo digo por mí que el suceso, cuando no sea positivamente singular, no es común. (57-58)

Téngase en cuenta que, en la época, el hecho de que este tipo de piedras pudieran proceder del espacio exterior no era ni siquiera sospechado. Coherente con su idea de que el suceso no era “común”, el Capitán General requiere del Alcalde que “reciba nueva información sobre las particularidades siguientes”

1) Si se encuentran Piedras de igual naturaleza a la ocupada en el territorio de Sena, y su Comarca, y si se hallaban antes del suceso del día 17. Y caso de encontrarse se remitirán con la primera ocasión.

2) Si cayeron Piedras iguales en esa comarca, y de dónde han salido algunas que se han esparcido, y de las que tenía un pedazo dicho Excmo. Sr Capitán General, que le entregó un Caballero de San Juan. [El recibidor de Malta]

3) Si la Piedra bajó encendida o humeando.

4) Se examinarán asimismo testigos de de Sijena, Villanueva, Sena y Sariñena sobre el particular de haber oído los truenos, o ruidos en la hora que sucedieron, según resulta de la información, y se evacuará la cita del Prior de Sena, bien sea mediante declaración, o mediante oficio y Carta respuesta del mismo. (3)

Igualmente requiere

[…] información del suceso así de las personas que la vieron caer como de aquellas a quienes inmediatamente lo contaron, y la distancia a que se oyeron los truenos y ruidos indagando de los mismos del modo que cayó de la esfera celeste, si fue por línea recta y perpendicular o curva al modo que cae la piedra disparada hacia el horizonte, y en ese caso averiguará v.m. de dónde vino, si hay hacia aquella parte, o sus cercanías algún volcán que pudo despedirla (63)

No se puede negar que el Capitán General trató el tema con interés y rigor, y que, buscando explicaciones llegó a pensar hasta en los volcanes. De los testimonios obtenidos, totalmente concordantes y reiterados, entresacamos algunas frases representativas, que complementan o amplían la información del Cuadro V.

El hecho de que no parecía haber circunstancias meteorológicas capaces de causar el fenómeno se refleja en frases como “A mediodía, estando la esfera Celeste sin aparato de tempestad” (55) o “No había apariencia de tronada ni era tiempo regular para ello” (13-14).

Hay concordancia total en que los ruidos o detonaciones fueron tres: “Tres estruendos con poco intervalo de uno a otro” (13), o “en la esfera celeste tres estruendos muy fuertes con corto intervalo de uno a otro” (18). Algunos pensaron que se trataba de tiros “de artillería del castillo de Monzón” (31, 69).

Las descripciones más curiosas corresponden a lo que se oyó justo después: “Un susurro, como eco de campanas o cosa semejante” (73). Un pastor que se encontraba en Cajicorva “después del último estruendo notó y oyó también un ruido o eco como si fuera un panderillo guarnecido con sonajas o cascabillos que le parecía se dirigía a Sariñena” (18-19). Otro describe el sonido “como si por el aire pasara un enjambre grande de abejas” (75). Y aún: “Un susurro o eco como cuando de apartado se oyen los pífanos o flautines que usa la tropa” (14). Esta misma impresión llevó a otro a afirmar que “los que estábamos dentro de nuestras habitaciones oímos los estruendos solamente”, mientras que los que estaban al exterior oyeron además “el ruido continuo y particular como de cajas y pífanos”, de suerte que las mujeres que estaban en la calle baja del lugar se decían “vamos a ver los soldados que entran por el cabo alto del lugar. ¿No oyes los tambores y pífanos?” (40).

No cabe duda que los estruendos causaron temor en muchos. Lo expresan varios testigos que indican que buscaron refugio notando que “El cielo se abre o se rompe” (73). Unos ganaderos montañeses que volvían de dejar el ganado en el monte del Sisallar refirieron que “al pasar el puente que este lugar tiene construido en el rio Alcanadre habían oído los referidos estruendos de que se habían asustado mucho y atemorizado creyendo que se hundía el puente” (15). Otro testigo de Sariñena, temió por la suerte de la torre de la iglesia, algo deteriorada: “hizo juicio que había caído dicha torre y que eran resultas de ello dichos estruendos” (21).

También indicaron muchos que “faltaba una astilla o trozo” (71, 73-74, 75), que no fue hallado por más que se buscó. Probablemente se trataría de un pequeño fragmento que se separó en la caída y fue recogido algún día más tarde. Y, finalmente, algunos describen una estela dejada en el cielo por la piedra, como una “nubecilla de poco cuerpo y densidad como si fuese un pedazo de la niebla, vulgarmente boira” (76), algo que concordaría con las estelas persistentes dejadas por otros meteoritos avistados y documentados.

Referencias

MNCN (1774): Conjunto de informes manuscritos fechados entre noviembre de 1773 y enero de 1774, sobre la piedra caída en la Huerta de Sena. Archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (Arch. 169). Madrid. Consultable en http://simurg.csic.es/view/1617691

PROUST, Luis (1804): Análisis de una piedra meteórica caída en las inmediaciones de Sixena en Aragon, el 17 de noviembre de 1773, Madrid, s/i, 40 págs.; resumen en: Variedades de literatura y artes, 3 (1804) 193, 257; PROUST, L: «Sur une pierre meteorique tombée aux environs de Sigena, en Aragon, dans l’année 1773», Journal de Physique, de Chimie et d’Histoire Naturelle, t. LX (1805), págs. 185-205.

El meteorito de Sena, También en el museo del Prado

Por Antonio Cavero Barreu

Publicado en El Tarirán, Asociación Cultural Senense, n. 105, págs. 33-34, abril 2024.

El meteorito de Sena ha sido objeto de atención preferente en los últimos meses con motivo del 250º aniversario de su caída, que tuvo lugar el 17 de noviembre de 1773. Ello ha propiciado, aparte de un artículo en El Tarirán, extensos reportajes y menciones en prensa, radio y televisión. Incluso hemos podido contemplar el meteorito en directo, sin necesidad de ir a su sede habitual en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, porque el Planetario de Aragón organizó en Huesca, de noviembre de 2023 a enero de 2024, una interesante exposición sobre meteoritos, en la cual el de Sena ocupaba la plaza de honor, como se ve en la fotografía adjunta. No era la primera vez que nuestro meteorito salía de su sede habitual del Museo de Ciencias: entre noviembre de 2013 y abril de 2014, y acompañado de otros meteoritos de la colección, se exhibió en el Museo Nacional del Prado complementando a un cuadro de Rubens, en una curiosa relación -a través de la Vía Láctea- que vamos a desgranar en los párrafos que siguen.

La Vía Láctea, nuestra galaxia

Es sabido que la Vía Láctea es el nombre de la galaxia en la que se encuentra situado nuestro sistema solar. Se trata de una galaxia de tipo espiral, con un diámetro de más de 100.000 años luz, integrada por entre 200.000 y 400.000 millones de estrellas. Nuestro Sol es una de ellas, no de las más grandes, y situada en uno de los brazos. El nombre de Vía Láctea -literalmente, camino de leche- tiene relación con la apariencia que ofrece de noche, vista desde la Tierra, como una tenue y borrosa banda de luz blanca procedente de las estrellas y del gas interestelar que se hallan en el plano de la galaxia. Este fenómeno visual es fácil de entender a partir de las figuras: cuando desde un punto del Sistema Solar como la Tierra se mira de noche el firmamento en la dirección del plano de la galaxia se percibe la acumulación de estrellas y materia interestelar que la componen, mientras que en dirección perpendicular se percibe el firmamento más oscuro.

El origen de la Vía Láctea, según la mitología grecorromana

Según la leyenda, el dios Zeus (Júpiter para los romanos), “el padre de los dioses”, estaba casado con la diosa Hera (Juno para los romanos). Mantuvo una relación con Alcmena, una reina mortal, de la cual nació un hijo, Heracles (Hércules para los romanos), que era solamente un semidiós a causa de la falta de condición divina de la madre. Zeus pretendió que Hera amamantara a su hijastro Hércules, ya que su leche le hubiera conferido la inmortalidad, pero Hera, despechada, lo apartó bruscamente. Las gotas de leche derramada constituyen en el firmamento la Vía Láctea, el camino que conduce al Olimpo de los dioses. Esta leyenda mitológica fue objeto de diversas obras pictóricas, entre ellas el lienzo de Peter Paul Rubens El origen de la Vía Láctea, de 1636, encargado por el rey Felipe IV, una de las obras maestras de la colección del Museo Nacional del Prado.

La Vía Láctea y el meteorito de Sena en el Museo Nacional del Prado

Entre noviembre de 2013 y abril del 2014 se pudo ver en el Museo Nacional del Prado una curiosa exposición comisariada por el artista Miguel Ángel Blanco, un experimento de fusión consistente en la instalación de alrededor de 150 piezas de historia natural (minerales, animales naturalizados y en etanol, fósiles, esqueletos, e insectos) procedentes en su mayoría del Museo Nacional de Ciencias Naturales, junto a veinticinco obras de la colección del Museo de alguna manera relacionadas con ellas.

En la figura podemos ver uno de los montajes, que incluía una colección de meteoritos a modo de prolongación de las gotas de leche representadas en el lienzo El Nacimiento de la Vía Láctea, de Rubens, que como hemos visto narra el origen divino de esta galaxia. El programa de la exposición incluía interesantes comentarios sobre la fusión del cuadro y los meteoritos:

La aproximación mitológica a los fenómenos astrales visibles e intangibles se une al abordaje científico de una presencia tangible: la de los meteoritos que se precipitan sobre la tierra […] Estos fragmentos de cuerpos astrales parecen haberse desprendido del estrato pictórico para posarse junto a la obra y devolver a la tierra en forma de roca las gotas de aquel relato mítico. La mayoría de meteoritos que se desprenden sobre nuestro planeta provienen de un espacio legendario, el cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter, dos planetas con nombre de dios potente y amenazante como la fuerza de estos fragmentos al desprenderse de la bóveda celeste. (https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/historias-naturales-un-proyecto-de-miguel-angel/860d26d4-8793-4737-be9f-e744e5c2daf4)

El meteorito de Sena, que proviene efectivamente del cinturón de asteroides, se puede ver en la imagen, el primero a la derecha, como capitaneando la partida de meteoritos.

De esta curiosa manera se asoció, pues, durante unos meses, el meteorito de Sena con Peter Paul Rubens y la Vía Láctea bajo los auspicios del Museo Nacional del Prado.

El batán y los molinos de Sariñena


Sariñena, bañada por las aguas del Alcanadre, siempre ha poseído una rica huerta regada a través de sus acequias; aguas que además servían para mover un batán y sus diferentes molinos, tanto harineros como de aceites. Así lo define Pascual Madoz, en su diccionario geográfico-estadístico-histórico de 1845: “Tres eran las acequias madres, cuyo riego termina á ¾ de leg. de la población, impulsando además las máquinas de un batán, un molino harinero y otro de aceite.” (Las acequias de los lugares de Sariñena y Albalatillo).

La misma referencia aparece medio siglo antes a través Pedro Blecua y Paul en su Descripción Topográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido de 1792 “A igual distancia hay una ermita, muy capaz, del apóstol Santiago, que se cree fue de templarios, por los vestigios que se conservan. Otro molino de aceitunas y un batán contiguos son de particulares”, además Blecua y Paul apunta el molino harinero del complejo agropecuario de La Granja del monasterio de la Cartuja de las Fuentes.

No obstante, en el caso de los molinos, nos podemos remontar al 19 de diciembre de 1323 cuando se lleva a cabo una donación de bienes por parte de Pedro Jiménez de Sarasa y su esposa Teresa a favor del prior de Sariñena: ”Consistente en unas viñas, casas, 9 sueldos de treudo y la parte y derecho que ellos tenían en dicho molino harinero y trapero del Rey, situado en el término del citado concejo de Sariñena con 6 cuartales y 1 almudín. El objetivo de la donación era fundar una capellanía perpetua en el monasterio de Montearagón. En el escrito se dice que el molino tomaba el agua directamente del río Alcanadre.” (Los batanes de Aragón (siglos XII-XVI) Germán Navarro Espinach. Universidad de Zaragoza). 

Detalle de la parte inferior izquierda del pergamino en que figura el inventario del molino trapero y harinero de Sariñena de 1371 donde se aprecia el dibujo de unas líneas para expresar las medidas de las muelas.(Los batanes de Aragón (siglos XII-XVI) Germán Navarro Espinach. Universidad de Zaragoza).

En 1371, un segundo pergamino, recoge un detallado inventario de bienes del llamado “molino harinero y trapero del Rey” con motivo de su arriendo. El documento queda recogido en la obra de Germán Navarro Espinach, “Molinos harineros en el reino de Aragón (Siglos XIV-XVI)”, citando que el molino estaba ubicado en el río Alcanadre. Para su inventario, apunta Navarro Espinach, entraron en su interior Domingo Redón, oficial de dicha villa en representación del abad de Montearagón, el señor del molino, junto con el arrendatario Sancho Conesa, escudero de Sariñena, y el notario Guillem Losa que levantó acta de todo lo que encontraron. A esto añade Navarro Espinach: “Medio siglo después de la donación anterior de 1323, un pergamino fechado el 22 de marzo de 1371 muestra en primer lugar la copia de un documento en el que el monasterio de Montearagón arrendó durante quince años a Sancho Conesa las partes correspondientes del molino del Rey de Sariñena, a saber, 16 cuartales y 3 almudes en total junto a las demás posesiones por el pago de 400 sueldos jaqueses, considerando las capellanías instituidas por Pedro Corona, María Corona y Pedro Jiménez de Sarasa, todas ellas dotadas con sus respectivas porciones del citado molino. Posteriormente, el monasterio como arrendador y Sancho Conesa como arrendatario entraron en el molino trapero y harinero de Sariñena con el notario para levantar acta de todo lo que había en su interior. En la parte inferior del pergamino se llegó a dibujar unas líneas para representar visualmente las medidas de las muelas” (Los batanes de Aragón (siglos XII-XVI) Germán Navarro Espinach. Universidad de Zaragoza). 

“Sia manifiesto a todos que, anno a Nativitate Domini millesimo CCCº LXXº primo, a saber es dia viernes XXVIIIº dias de março, en el molino clamado del Rey situado en el termino de la villa de Saranyena. En presencia de los honrados et discretos don Domingo Redon, official de la dita villa por el senyor abbat de Montearagon, e Sancho Conesa, scudero habitant en la dita villa, arrendador del dicho molino, et present mi, notario, et los testimonios aiuso scriptos, fue feyt el present inventario de todas las cosas que fueron trobadas en los casales farinero et trapero del dicho molino dins la forma siguient. 81 AHN, Clero, Monasterio de San Victorián de Asán, carpeta 772, núm. 17. 82 AHN, Clero, Monasterio de San Victorián de Asán, carpeta 775, núm. 5. 83 AHN, Clero, Monasterio de Montearagón, carpeta 661, núm. 7. 84 AHN, Clero, Monasterio de Montearagón, carpeta 668, núm. 2. MedievalisMo, 33, 2023, 139-180 · issN: 1131-8155 162 Los batanes de aragón (sigLos xii-xvi) Primerament, fue trobado en el casal del farinero dos molares molientes, en el uno havia un ruellyo con su muela, en el otro muelas iusana et susana, las quales muelas e ruellyo eran de las midas infrascriptas. En las ditas dos molares havia sus gruenças, ruedas, palos, nadillyas, corrones et armiellas todas buenas, canales, aviles et crebadas. E havia mas en el dito molino una muela baldera, una archa suficient, dos picos de tallyo, un porpalo de f ierro, un almut de fierro que era un bacinet foradado, dos çerciellos de fierro pora muela, un quartal de fuste, una exada ampla sotil. En la cobierta del molino havia dos tinyadas crebadas sobre el ruellyo, la otra era suficient, excepto que era mal recancellado. En el salto del dito molino havia mester adobo. En el molino apart del salto et apart del primer cacavo estovo et faze a socalçar et encara las medianas de los cacavos. Item fue trobado el casal del trapero descobierto et todas las tapias sanas, et fue trobado en aquell una pila et mallyos aviles et quasi podridos, el arbol fondido et crebado, la rueda toda crebada, el salto bueno et sienes de canal, las midas del rueyllo et muelas sobreditas son los que se siguen. Primerament mida del rueyllo [dibujo de línea] Item la mida de la muela sobre el [dibujo de línea] rueyllo. Item en el otro molar havia la muela susana daquesta [dibujo de línea] mida. Quanto la iusana era toda tronçones et no valia res. Mida de la muela [dibujo de línea] baldera. Et de las anteditas cosas los ditos oficial et Sancho Conesa requirieron a mi notario que les ende fizies dos cartas publicas de las quales fincase la una en poder del dito senyor abbat de Montearagon et la otra en poder del dito Sancho Conesa. Presentes testimonios ad aquesto specialment clamados e rogados Pero Sanches de Biel, scudero habitant en la dita villa de Saran yena, et Domingo Salvaterra, vezino de la Sardera, aldea de la dita villa. Signo de mi Guillem Losa, notario publico de Saranyena et general por auctoritat real por todo el regno de Aragon, qui aquesto scrivie et adie et emende en la VIIIª linea do dize daquesta et mas un troz de la mida et por letras de abc la partie et çarre.”

AHN, Clero, Monasterio de Montearagón, carpeta 668, núm. 2.
Los batanes de Aragón (siglos XII-XVI) Germán Navarro Espinach. Universidad de Zaragoza. 

Detalle de la parte inferior derecha del pergamino en que figura el inventario del molino trapero y harinero de Sariñena de 1371 donde se aprecia el dibujo de unas líneas para expresar las medidas de las muelas. (Los batanes de Aragón (siglos XII-XVI) Germán Navarro Espinach. Universidad de Zaragoza).

La documentación de aquella época continua y así, en 1390, el monasterio de Montearagón da a treudo a Eximino Loarre, clérigo racionero de la iglesia de San Salvador de Sariñena, el molino del Rey, “sito en el lugar llamado Huerto de Suso en el término de Sariñena, molino antes estaba atreudado a Ramón de Castro, el cual no pagaba el treudo” (1390-07-12). (La iglesia de Sariñena).

En 1751, Don José Mirallas, familiar del Santo Oficio, vecino de la villa de Sariñena y arrendador de sus Propios, suplica que el Ayuntamiento de la misma proporcione agua a los molinos harineros y de aceite, con objeto de evitar los perjuicios que su falta le han ocasionado. – 1751 ES/AHPZ – J/001302/0022

Así, la huerta de Suso responde al paraje del margen derecho del río Alcanadre al norte con Sariñena, y forma parte de la huerta vieja de Sariñena. Se accede desde la localidad por medio del camino de la ermita de Santiago. Por allí, cerca del río Alcanadre pasa la llamada acequia de Albalate que debía de mover el molino harinero del Rey. Situado en las inmediaciones de Sariñena, sus restos parece ser que forman parte de una propiedad particular. La acequia de Albalate nace aguas arriba del Alcanadre, muy cerca de Sariñena y recoge aguas sobrantes, careciendo, al parecer, de toma directa con el Alcanadre.

Pero lo más reseñable es la existencia de la acequia del Molino, que junto a la acequia Valdera, constituyen una gran obra de ingeniería que han permitido a Sariñena contar con una gran y excelente huerta. La acequia del Molino consta de una longitud de 12 kilómetros, recogiendo el agua a mitad trayecto entre la confluencia del Alcanadre con el Guatizalema con la localidad de Sariñena. Partía de la antigua presa del Soto del Capitán, actualmente en ruinas pero que aún presenta los restos de una caseta que, para Antonio Naval Mas (Las acequias de Sariñena) esta construcción “Es de sumo interés pues tiene marcas de cantero, por lo que a falta de documentación escrita que permita datarla, nos remite a la Edad Media”. Antonio Naval Mas apunta que esta presa fue sustituida por unas más recientes: “Aguas arriba de esta impresionante obra totalmente arruinada se construyó con gaviones otra más endeble. También fuera de uso, la actual, construida en cemento, fue situada, a unos cincuenta metros más arriba de ésta. Es la denominada Presa del Molino” (Antonio Naval Mas, Las acequias de Sariñena).

Tanto la acequia como el camino llevan el nombre “del Molino”, e igualmente, según el portal IDEA de Aragón, aparecen los diferentes nombres de acequia del Molino, acequia del Hospital del Molino, camino del Molino o camino del Molino nuevo. Así mismo, el mapa del vuelo de 1927 recoge la denominación de acequia del Hospital del Molino. Igualmente, siempre ha existido el paraje denominado los Campos de Molinos, al sur de Sariñena, entre el paraje de los Esquiñones al oeste, los campos del Saso al este y los Estañuelos al sur.

Para Antonio Navalmas la acequia del Molino pasó por tres molinos de cereales y se perdía después de mover un batán, al sur de Sariñena “Dos han sido y son las importantes infraestructuras hidráulicas que han hecho de Sariñena una rica huerta, las acequias de Valdera y del Molino”.

Recapitulando, podemos decir que en Sariñena existieron varios molinos, el más destacado, tal y como hemos comentado, respondió al Molino del Rey, en la Huerta de Suso, localizado en el margen derecho del Alcanadre, movido por la acequia de Albalate y cuyos restos responden a una propiedad particular. Por el contrario, la acequia del Molino movió el molino harinero de Amado Pueyo (Harinera Monegros), camino de los Olivares al norte de Sariñena y al sur el molino de Torres, donde se encuentra la residencia, y el molino de Paraled, por el mismo camino del Molino.

El molino de Torres era de aceite, constaba de grandes edificaciones y, según recuerda Rafael Anoro, tenía su propia balsa.

Molino de Torres. Vuelo de 1927.

El molino de Paraled fue harinero  y a partir de un documento notarial de 1878 de bienes de José Paraled y Hurtado contamos con una pequeña descripción de su conjunto:  “Un molino harinero con casa, corral, huertos y dos fajas de tierra componentes todo sola finca de tres fanegas cuatro almudes y media de extensa superficial los huertos y fajas de tierra, equivalentes a veinte y dos áreas noventa y tres centiáreas y el edificio de veintiún metros seiscientos diez y seis milímetros de largo, por ocho metros cuatrocientos cincuenta y dos milímetros de ancho”. En ese mismo lugar, con el tiempo fue construida una central eléctrica por Joaquín Paraled Sarrate.

Molino ya Central Eléctrica Paraled. Vuelo 1927.

El batán de Sariñena se localizaba al sur de la población, en la confluencia de las acequias del Molino, la Acequieta (derivación de la acequia del Molino) y la de Albalate. Respondía a una máquina generalmente hidráulica, compuesta de gruesos mazos de madera, movidos por un eje, para golpear, desengrasar y enfurtir los paños.

Como topónimo aparece recogido tanto como “paraje” en el registro de la propiedad como parcela en el catastro. En documentación registral consultada aparece incluso el llamado “camino del Batán” (Documento del Registro de la Propiedad de Sariñena, 1970).

Batán Sariñena. IDEA Aragón.

Al batán se accedía por el camino del río, por las Cequin Bajas. La acequia de Albalate se cruzaba a través de un vado y llegabas al lugar de intersección de las tres acequias. El campo se regaba por medio de un aguatillo que embalsaba agua en la propia acequia, para alcanzar altura y luego caer por un rebasadero de hormigón en donde en su lateral derecho se aparecían unas escaleretas. Al lado se encuentran los restos de una antigua construcción, parte de sillares y parte de ladrillo, atestiguan su pasado.

Aguatillo del campo del Batán de Sariñena.

Fermín Grustán, el Tinturero, cuenta que el campo fue de su abuela Basilisa Basols Delafuente y que siempre fue conocido como campo El Batán. Pero también ha sido y es conocido como el batán del Tinturero, pues como dice Antonio Navalmas “estas pequeñas industrias fueron también tintorerías”.

Restos del batán de Sariñena.

Queda atestiguado la existencia del batán de Sariñena y algunos de sus molinos, parte de esa infraestructura hidráulica, de acequias, enfilas y brazales, de una huerta que fue vital para la supervivencia y desarrollo de Sariñena y comarca.

Gracias a Keko Anoro, Fernando Tierz y Fermín Grustán por ayudar a localizar y documentar el Batán de Sariñena.