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La sanidad en el frente de Los Monegros


El levantamiento militar del 17 de julio de 1936 da como consecuencia la guerra civil de 1936 a 1939 estableciendo dos bandos, el leal a la república y el sublevado. En zona republicana, el gobierno, por medio de un real decreto del 19 de julio, disuelve el ejército. La sociedad civil, a través de partidos políticos y sindicatos, se organiza en milicias para la defensa de la zona republicana y con ella se va organizando la sanidad con su propio personal y centros, pero también creando una sanidad de guerra, con expediciones sanitarias que acompañan a las columnas al frente y en la organización de puestos médicos de socorro y hospitales de sangre en el frente y retaguardia (Memoria. Osmonegros).

La sanidad en el frente de Los Monegros

Reconstrucción de la red sanitaria del frente y retaguardia a través de la red de bibliotecas del servicio de bibliotecas al frente.

Las columnas al frente

Efectivamente, a partir de finales del mes de julio de 1936, la sociedad civil, partidos políticos y sindicatos a través del Comité Central de las Milicias Antifascistas organizan diversas columnas de milicianos que parten de Barcelona al frente de Aragón (Situación de las diversas unidades y milicias republicanas en Los Monegros). Con ellas van columnas expedicionarias sanitarias.

De hecho, principalmente en Barcelona, el personal sanitario continúa prestando servicio en los diversos hospitales y centros. Incluso se van improvisando nuevos centros sanitarios, papel que también asume la Cruz Roja, entidad con experiencia en sanidad militar, que además de dar servicio, gracias a su principal hospital central de la Cruz Roja de la ciudad condal, calle Dos de Mayo, utiliza y adecua instalaciones propias e improvisa diversos centros (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

Las columnas sanitarias van acompañando las columnas e instalando diferentes centros sanitarios, de puestos de socorro a hospitales de sangre que se van consolidando a medida que se va estabilizando el frente. Así, es notoria la presencia de la Cruz Roja como la ayuda internacional que, en el caso del frente de Los Monegros, se materializa por medio de la Spanish Medical Aid Committee (SMAC).

Sello de la 1ª Columna Sanitaria Expedicionaria.

Por lo tanto, la sanidad se va desarrollando y adquiriendo su propia dimensión, adaptándose a las cambiantes circunstancias sin dejar de prestar su servicio vital, de atender a los heridos del frente y civiles tanto en la vanguardia como en retaguardia, desarrollo que va de la mano de las columnas y la propia organización militar del frente. Columnas que, en el caso que nos ocupa del frente de Aragón, se relacionan a través de una Dirección Superior del Frente de Aragón y Estado Mayor posicionado en Sariñena.

La sanidad militar en España, orígenes

La organización sanitaria es en parte improvisada, pero también se basa en reglamentos y en estructuras sanitarias propias de la sanidad militar española. Uno de aquellos primeros reglamentos responde a la Real Orden del 1 de julio de 1896 que nace para establecer el servicio sanitario en campaña, un reglamento que proporciona una estructura al servicio de la sanidad militar.

En 1897, dicho reglamento se complementa con el servicio de Sanidad Militar, dado con la reestructuración del Ministerio de la Guerra. Y en los años posteriores se van produciendo varias restructuraciones, como el Reglamento de los Servicios de Retaguardia del 23 de noviembre de 1925 o el reglamento de Hospitales del 2 de octubre de 1935 (Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939).

En definitiva, la sanidad durante la guerra se va enfrentando y adaptando a la necesidad de estructurar una red sanitaria, formaciones sanitarias destinadas a los diferentes frentes, columnas, cuerpos, y/o unidades, junto a la necesidad de coordinarse entre sí y depender de un Cuerpo Central de Sanidad.

Sin duda, una labor encomiable desarrollada por el personal sanitario, cometido que merece todo nuestro recuerdo y reconocimiento. A la memoria de todo el personal sanitario que lo dio todo por salvar vidas.

Con el inicio de la guerra se va estructurando una red sanitaria escalonada, improvisando, pero también basándose en reglamentos Reglamento para el servicio sanitario en campaña. R.O. de 1 de julio de 1896

Puestos de socorro, de batallón, regimentales o de brigada y divisionarios) la gran importancia de una correcta clasificación y selección de los heridos en los primeros escalones para evitar la congestión de los superiores, perfeccionamiento de los escalones de retaguardia, así como la necesaria y correcta especialización, tratamiento y medios de transporte.

hospitales de evacuación, de retaguardia y de convalecientes.

Servicios hospitales

Servicios de higiene

Servicios de transporte Parque móvil

Servicios de farmacia militar

Los escalafones de cada cuerpo hacen referencia a las diferentes disposiciones de las fuerzas; en tiempo de guerra estos, escalones están en relación con los de combate y se clasifican en:

* Servicios de División y Cuerpo de Ejército que corresponden a la primera línea y van desde la misma línea de fuego hasta el acantonamiento de las grandes unidades.

* Servicios de Ejércitos donde funcionan las unidades de retaguardia.

* Zona de Etapas, donde están los ‘Órganos de abastecimiento y evacuación, es una zona que no se divide.

Así pues, el servicio de sanidad se amolda a esta estructura de combate en forma de batallones, brigadas, divisiones y cuerpo de ejército, en zona de retaguardia, los hospitales de etapas o de evacuación, hospitales provisionales, hospitales militares. En la zona del interior funcionan los hospitales permanentes y los eventuales.

Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.

La sanidad en el frente. Una aproximación a los entresijos de la organización de la sanidad.

La organización de la sanidad de guerra es asumida por el Comité Central de las Milicias Antifascistas, del que dependen las diferentes columnas y milicias, por medio del Comité Sanitario. Para ello el Comité Central de Milicias antifascistas crea subcomités, entre ellos el de guerra que acaba creando subcomités, siendo, en el caso que nos ocupa, el de sanidad y el de aprovisionamiento.

Sello Control Sanitario. Cuartel General Columna Durruti CNT FAI.

Entre las primerias misiones del Comité Sanitario está la de inspección del estado de las columnas expedicionarias sanitarias para luego, por medio del servicio sanitario del Comité Central de las milicias antifascistas, ir organizando una red de hospitales y puestos de socorro. Sus funciones aparecen explicadas por el médico Enric Mias i Codina en un reportaje de La Publicitat del 4 de agosto a raíz de una visita de un grupo de periodistas y recogida por Carles Hervás i Puyal:

 “Cuida el aspecto sanitario de la campaña y de la hospitalización y estadística de los heridos. Controla todos los hospitales de sangre de Cataluña y tiene autoridad para cerrar todos aquellos que funcionan fuera de su control. Dispone de ambulancias sanitarias que van hasta la línea de fuego. De allí llevan los heridos a los trenes de evacuación que los trasladan a los Hospitales de Sangre de Reus y Lérida o a los de Barcelona.

Hemos enviado un equipo especializado en alta cirugía (traumatismos en la cabeza y al vientre) al Hospital de Sangre de Lérida. Hay otro Hospital de Sangre en Sariñena.

Un servicio muy interesante es el Servicio de Correo al Frente, con la colaboración de los Boys Scouts de Cataluña.

  • El Comité Sanitari está dividido en secciones:
  • Personal: hace el triaje de los camilleros, practicantes, médicos, a los cuales enrola y destina.
  • Abastecimiento: proporciona los alimentos a los sanitarios destinados.
  • Material quirúrgico.
  • Sueroterapia y vacunas.

Los jefes de estas secciones y otros médicos representantes de los partidos forman el Comité Directivo. 

El 17 de agosto de 1936 la Conselleria de Sanitat emite un Decreto que moviliza médicos y profesional sanitario al frente. A su vez dicta normas y recomendaciones para la organización de la asistencia de heridos en el frente. El frente de Aragón queda establecido en dos sectores, uno el sector Norte con sede en Sariñena, que abarca Siétamo, Tardienta, Robres, Alcubierre, Sierra de Lanaja y Castejón de Monegros y el sector Surque se extiende por Osera, Fuentes de Ebro, Pina, Quinto, Gelsa, La Zaida, Almochel y Lécera con dos cabezas de sector, Bujaraloz y Caspe (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

El Comité Sanitario funciona hasta el 19 de septiembre cuando la Generalitat forma el Consell de Sanitat: “El Comité Sanitari afecto al Comité Central de Milicias Antifascistas funciona oficialmente hasta el 19 de septiembre de 1936 (D.O.G.C., 19 septiembre de 1936), fecha en que, por decreto de la Presidencia de la Generalitat, quedaba vinculada a la Conselleria de Sanitat con el nombre de Consell de Sanitat” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic). Aunque algunas fuentes citan el 6 de octubre cuando la Generalitat forma el Consell de Sanitat(Decreto 6 de octubre de 1936).

El Consell de Sanitat se encarga de la coordinación sanitaria, entre ella la relacionada con el frente aragonés “Centralizando y coordinando los servicios médicos, quirúrgicos y de higiene de la retaguardia y el frente” (Joan Ramon Soler i Segon Paper del Consell de sanitat de guerra de la Generalitat de Catalunya a la guerra civil espanyola. 1936-1939).

El 26 septiembre 1936 cambia el gobierno de Cataluña siendo asumido por Josep Tarradellas, siendo disuelto el Comité de Milicias Antifascistas el 1 octubre de 1936.

No obstante, en el Aragón libertario, el 6 de octubre de 1936 se constituye el Consejo Regional de Defensa de Aragón (6 de octubre de 1936 – 10 de agosto de 1937) asumiendo el cargo de Consejero de Sanidad y Asistencia Social José Duque.

El 20 de octubre de 1936 se crea el Servicio de Transfusión de sangre al frente, que pasa a depender del Consejo Sanitario de Guerra.

“De 70 hospitales de sangre creados en la retaguardia republicana en los inicios del conflicto únicamente 20 dependían del Ministerio de la Guerra, hasta que el 23 de enero de 1937 el gobierno de Largo Caballero promulgó una Orden Ministerial por el cual todos los hospitales con capacidad superior a 300 camas quedaban bajo control estatal.”

A finales de octubre de 1936 se inicia la militarización de las milicias, proceso que finaliza en abril de 1937. Los servicios sanitarios del frente de Los Monegros quedan perteneciendo al XI Cuerpo del Ejército, quedando el cuartel general establecido en Sariñena. De esta manera, el Consell de Sanitat de guerra dura hasta la primavera de 1937 cuando la sanidad es transferida al Ejército de la República.

Sello reconstruido de la Jefatura de Sanidad del XI Cuerpo Ejército.

El 25 de agosto de 1937 Pelai Villar es nombrado jefe de sanidad del XI Cuerpo del ejército “Acompañándole el Capitán Blay como director del hospital de campaña, el capitán Bas en la sección de Higiene y Desinfección, nombra un jefe de evacuaciones, asigna al capitán Joan Salvador Roca como ayudante de campo y Arandes le nombra como consejero de las cuestiones quirúrgicas” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

En enero de 1938 se restructura el organigrama sanitario del XI Cuerpo del Ejército (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

A finales de marzo de 1938 el frente de Aragón cae en manos de las fuerzas sublevadas

La organización sanitaria en el frente

La primera organización sanitaria en el frente, como ya hemos apuntado anteriormente, va de la mano de las columnas en su avance. Se puede decir que las columnas incorporan su propio servicio de sanidad. Así, la expedición sanitaria de la columna Durruti se compone de 70-80 miembros de la Cruz Roja bajo la dirección del doctor Jaume Aiguader.

A medida que van avanzando las columnas, van a ir improvisando hospitales. En el caso de la  columna anarquista Durruti, tan solo alcanzar Candasnos, establece su primer hospital, aunque no dura mucho tiempo: “Lérida, 27. A veintiocho kilómetros de Fraga, en un pueblecillo llamado Candasnos, se ha establecido un hospital de sangre a la retaguardia de la columna. De momento, la dotación de dicho hospital la forman dos médicos, ocho practicantes, enfermeras y camilleros” (El Día Gráfico, martes 28 de julio de 1936). Igualmente lo recoge Carles Hervás i Puyal “En Candasnos la Cruz Roja de Lérida improvisa un hospital con un destacamento de médicos, practicantes, enfermeras y camilleros. Se atiende a los primeros heridos, aunque solamente funciona dos días llega a realizar 177 servicios. Se desplazan a Caspe donde instalan un nuevo lugar de primeros auxilios en el teatro local” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

Sello Sanida y Cruz Roja Columna Durruti.

A su vez, en el sector norte, la columna del POUM ubica un hospital en Sariñena y pronto se va realizando un despliegue de columnas apoyadas por la línea férrea Barcelona-Madrid, alcanzando posiciones como Grañén y Tardienta.

Progresivamente, en el mismo frente van instalando los primeros puestos de primeras atenciones, en el campo de batalla y en parapetos de las mismas trincheras, aprovechando cuevas y oquedades, para su posterior evacuación, a puestos de socorro u hospitales secundarios. Una evacuación que se realiza del frente por medio de las “auto-ambulancias”, a los hospitales de 1ª línea, puestos de socorro, donde se clasifican, atienden, realizan las operaciones de urgencia, a través del equipo quirúrgico, y, si es el caso, se evacuan a otros hospitales de 2ª.

Los Puestos de Socorro, también llamados hospitales primarios, respondían a centros de atención sanitarios próximos a la línea de frente, entre unos 2 a 4km. En el puesto, del que estaba al cargo un sargento y un cabo de sanidad militar, se solía proceder a la agrupación de heridos, la realización del primer triaje y clasificación de prioridad. En su caso rectificación de la primera cura o aplicación de la misma o evacuación mediante camilleros/muleros de sanidad o ambulancias a hospitales secundarios.

Instrucciones que debe seguir el médico de batallón que actúa en la línea de fuego, referente a la instalación del puesto de socorro y curas que debe practicar

Caracteres del puesto: Fundamentalmente, es el punto de reunión de los heridos de la unidad al cual está afecto. Debe instalarse lo más cerca posible de la línea de fuego, en sitio naturalmente resguardado del fuego directo del enemigo (paredón, barranco, etc.).

Curas que debe practicar: Las de verdadera urgencia, rectificar curas hechas por camilleros, absteniéndose en absoluto de practicar ninguna intervención, limitándose a detener hemorragias por el procedimiento más rápido y sencillo (compresión, agarrotamiento, etc.); inmovilizar fracturas, empleando los medios que tenga a mano; procurar evacuar sus bajas lo más rápidamente posible al puesto siguiente o de columna.

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés.
Normas para la asistencia y evacuación de heridos.

La organización sanitaria, del comité de milicias, queda plasmada en el diario La Publicitat de agosto de 1936: «Las ambulancias sanitarias las tenemos organizadas según la tracción, en trenes y coches. Estas últimas van hasta la línea de fuego por tal de proporcionar los primeros auxilios a los heridos y atender su evacuación. Después se instalan los heridos en trenes hospitales que los trasladan a los hospitales de sangre que se han establecido en Reus y Lérida. Cuando el estado de los heridos lo precisa, otros trenes los transporta inmediatamente a Barcelona.» Ante la necesidad de procurar atender lo más pronto posible, el artículo señala: «Esta necesidad nos ha obligado también a establecer un hospital de sangre en Sariñena, cerca de las líneas avanzadas».

Puesto de socorro del cruce de Gelsa instalado con tiendas de campaña.

Con la estabilización del frente, en la retaguardia se crea una amplia red hospitalaria a lo largo del frente de Aragón. Especialmente los hospitales de Sangre, también llamados hospitales avanzados, secundarios o de campaña, que responden a una instalación sanitaria provisional, puntos de auxilio cercana a las líneas de frente, en torno a los 10-12 Km, destinados a estabilizar, operar y atender rápidamente a los heridos. Para Francesc Closa Salinas los hospitales avanzados “Situados en la vanguardia bélica” son llamados hospitales de Sangre “Puestos quirúrgicos avanzados” y se situaban en líneas de evacuación “Solía corresponder al jefe de sanidad de cada cuerpo del ejército. Intermedios entre los centros sanitarios de brigada y los hospitales base del cuerpo del ejército”.

Cada puesto debe tener tres equipos quirúrgicos, apunta Francesc Closa Salinas cuyo trabajo se realiza en turnos de ocho horas “Se trataba, básicamente, de equipos médicos liderados por un cirujano con capacidad para la realización de triajes, primeros cuidados e intervenciones de urgencia. Su reglamentación oficial era novela. Apareció hacia octubre del año 1935 y, por tanto, cuando estalló la guerra todavía no había tenido tiempo de desarrollarse ni consolidarse. En este decreto se definían qué eran y se concretaban tanto sus respectivas plantillas como la distribución en el territorio español. Unos días después, el hospital madrileño de Carabanchel alojaba la primera escuela de cirugía de guerra y aparecía el decreto que regulaba los servicios de la cirugía militar” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

“El hospital de campaña según el antiguo reglamento de campaña decía que ha de estar retirado a retaguardia protegido del fuego enemigo y con buenas comunicaciones y encargándose de los heridos intransportables. Se valoran las intervenciones a realizar en abdomen, tórax, extremidades, cráneo, etc. Operada la herida se hospitaliza o pasa al equipo de evacuación el cual se encarga de distribuir a los heridos en el siguiente escalón hospitales de retaguardia y los servicios”.

Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.

Desde la restructuración de octubre de 1937, cada equipo quirúrgico cuenta con un cirujano con funciones de jefe, un médico ayudante, dos practicantes y dos enfermeras “En cambio, Pelai Vilar, jefe de sanidad del XI cuerpo durante parte de 1937 y 1938, afirmaba que cada equipo estaba conformado por un cirujano jefe auxiliado por dos cirujanos” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

“Los hospitales militares cada uno tiene a su mando un comandante y se puede dividir en generales y especializados. En esta zona está el parque central de ambulancias (comandante médico), depósito central de farmacia (comandante farmacéutica) y laboratorio central (comandante médico)”

Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.

En la retaguardia, entre unos 30-50 km frente, se instalan los Hospitales Base “Según las circunstancias, se ubicaban los hospitales base y en una posición intermedia podíamos encontrar las clínicas quirúrgicas. Ambos, como hemos indicado, disponían de un equipo quirúrgico por cada doscientas camas” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

Sección catalana del Socorro Rojo Internacional

A la vez que se desarrollaba y organizaba, realiza trabajos de importancia reconocida, como la instalación del hospital de sangre: la casa de reposo para los combatientes internacionales; lavaderos mecánicos, a Sariñena y Alcañiz; la construcción de coches ambulancia, que libra la sanidad de guerra; la organización de la ayuda moral y material a los refugiados y las expediciones de comestibles, ropas de abrigo y material sanitario a los frentes de más importancia.

 La Humanitat: Any 6, núm. 1589 (30 març 1937).

Por lo tanto, en cada cuerpo de ejército republicano hay un hospital de campaña integrado por dos o más equipos quirúrgicos avanzados y un hospital base. Todo ello podía complementarse con otros centros hospitalarios, como los de medicina o los quirúrgicos (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

“El cuartel general se encontraba en Sariñena, población donde también se ubicaba el hospital base. A finales de 1937, el territorio asignado al XI Cuerpo de Ejército presentaba unos rasgos muy semejantes a los del inicio de la guerra. Tenía cuatro equipos quirúrgicos distribuidos geográficamente de una manera bastante anómala: dos en la clínica base situada en Sariñena, uno en el «cruce» de Gelsa y el último en la clínica de Peñalba. Afirmamos que es extraño, ya que solo hay uno cercano al frente —el del «cruce» de Gelsa— y tres en la retaguardia. De hecho, los centros hospitalarios de Sariñena y Peñalba se encontraban, aproximadamente, a unos cincuenta kilómetros del frente. Aún existía una segunda dificultad, ya que los equipos del «cruce» y de Peñalba se encontraban en el sector sur del dispositivo del XI CE. Dicho en otras palabras, el sector norte quedaba desprovisto de una atención quirúrgica rápida y eficiente. Así, por ejemplo, un soldado herido en los alrededores de la población aragonesa de Vicien recibiría atención quirúrgica en Sariñena, a unos cuarenta kilómetros del frente”

Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española.

Francesc Closa Salinas realiza una radiografía del sector sanitario del XI Cuerpo de Ejército a finales de 1937, que presenta “Unos rasgos muy semejantes a los del inicio de la guerra” constatando como el sector “Tenía cuatro equipos quirúrgicos distribuidos geográficamente de una manera bastante anómala: dos en la clínica base situada en Sariñena, uno en el «cruce» de Gelsa y el último en la clínica de Peñalba”. No obstante, resalta Francesc Closa Salinas, tanto el hospital de Peñalba como el hospital de Sariñena se encuentran bastante alejados del frente “Aproximadamente, a unos cincuenta kilómetros del frente”. El XI Cuerpo del Ejército ubica su clínica base en Sariñena, con dos equipos quirúrgico, y en el sector sur un equipo quirúrgico en el cruce de Gelsa y otro en Peñalba. El sector norte queda desprovisto de una atención rápida y eficiente.

A primeros de 1938, el sector es reconfigurado, trasladando el puesto del cruce de Gelsa a Monegrillo “En barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz” y el equipo de Arandes de Peñalba se traslada a Grañén junto al cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

Los primeros días de enero de 1938 este organigrama se modificó y se actualizó de acuerdo con las nuevas necesidades de la guerra. El epicentro estuvo en la supresión de algunos centros hospitalarios por considerarlos innecesarios, la reformulación de los servicios farmacéuticos y la reubicación de los equipos quirúrgicos. Fijémonos en estos últimos. Se mantuvieron los dos del hospital base y al mismo tiempo se amplió la oferta de camas. El del “cruce” de Gelsa se trasladó a la próxima población de Monegrillo en barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz. Finalmente, el equipo de Arandes en Peñalba se situó en Grañén. Lo acompañaron el cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés. De esta manera, el sector norte quedaba protegido. El equipo de Arandes en Grañén se situó en dos edificios ubicados en el centro de la población. El primero reutilizaba las instalaciones del antiguo hospital y se habilitaron 45 camas. El edificio de enfrente se equipó con un quirófano y veinte camas destinadas a los recién operados y a los heridos graves. Ambos equipos, el de Monegrillo y el de Grañén, comenzaron a disponer de equipos auto-quir que facilitaba, si era necesario, su transporte. Se les habilitó, aparte de las salas de operaciones, con duchas, oficinas y un departamento destinado a enfermos con afecciones potencialmente contagiosas.

Closa Salinas, Francesc.
L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española
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Sectores sanitarios

El frente de Aragón queda dividido en dos sectores sanitarios para su “perfecta” organización dada su amplitud y correcto funcionamiento, quedando definidos el sector Norte y el sector Sur: “Es, pues, la organización perfecta de los distintos escalones la que permite que la acción táctica sea libre y los heridos bien atendidos. Dada la extensión considerable que presenta el frente de Aragón, es conveniente, para su buen funcionamiento, tanto en lo que atañe a los efectos de suministro de material sanitario a las tropas del frente, como a la cura y evacuación de las bajas, dividirlo en los dos sectores siguientes, a los cuales les llamaremos Sector Norte y Sector Sur” (Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos).

Por lo tanto, los dos sectores comprenden las siguientes zonas:

Sector Norte: Siétamo y alrededores, Tardienta, Robres, Alcubierre, Sierra de la Naja, Castejón de Monegros.

Sector Sur: Osera, Fuentes de Ebro, Pina, Quinto, Gelsa, La Zaida, Almochel, Lécera.

Mapa del desplegament de la primera època del Servei de Biblioteques del Front (Francesc Trabal. «El Servei de Biblioteques al Front.» Nova Ibèria, núm 3/4 [1937], p. 47-48). En el mapa se observa la distribución de los distintos puestos de socorro y hospitales.

Quedando cada sector con su propio jefe de Sector y sus funciones completamente establecidas:

El primer Sector (Norte) tendrá un Jefe de Sector, que radicará en Sariñena; la misión de este Jefe de Sector está concretada en las instrucciones que se le remiten y que se copian a continuación:

Indicaciones que debe seguir el médico de puesto sanitario de jefe de sector

Procurará instalarse en un lugar con agua abundante, y su misión técnica consistirá en recibir las bajas llegadas del frente y clasificarlas. Actuará en este escalón sanitario el equipo quirúrgico a él afecto, reteniendo los heridos intransportables y asistiendo a los llamados de primera urgencia.

Primera urgencia: Plazo máximo para su tratamiento a fondo, de seis a diez horas.

a) Heridos, hemorrágicos, comatosos, anemiados, portadores de garrotes abdominales y grandes fracturados.

 b) Gaseados, grandes gaseados y grandes intoxicados.

c) Enfermos, poco o nada transportables.»
Evacuando rápidamente todos los demás, sin permitir que permanezcan el menor tiempo en su puesto, a fin de evitar el embotellamiento de los heridos.

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos

Tendrá a su cargo las autoambulancias de evacuación del puesto de socorro de columna hasta su escalón sanitario, para lo cual se le dotará de enlaces motorizados que en todo momento tengan conocimiento de las necesidades del frente.

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés.
Normas para la asistencia y evacuación de heridos.

La evacuación

Tras unas primeras atenciones en los puestos de socorro, hospitales primarios, se realiza una evacuación a los distintos hospitales secundarios de vanguardia y a su vez, a fin de no saturar los sectores del frente, se da suma importancia a la evacuación a hospitales de retaguardia y/o hospitales base o de convalecencia.

El traslado de enfermos, del frente a los hospitales, se realiza en ambulancias estableciendo, incluso, un tren sanitario en la línea ferroviaria que une Tardienta, Grañén y Sariñena: «El traslado de nuestros heridos y enfermos se tiene que efectuar por carretera que, dada la mala situación en que se encuentra, ofrece graves peligros e Incluso que cuando lleguen al hospital de sangre de Sariñena, hayan podido fallecer en el trayecto. Por cuanto funciona, casi con absoluta normalidad el ferrocarril de Tardienta a Sariñena, Lérida y Barcelona, ¿no se podría establecer un servicio de hospital sanitario, anulando las ambulancias por carretera» (Desde Tardienta Necesidad de montar un tren sanitario para hacer el servicio de Tardienta a Sariñena, anulando el actual por carretera. Solidaridad Obrera, 28 de agosto de 1936).

De esta manera, desde Sariñena, se evacua principalmente a Barbastro, Lérida y Barcelona. Para ello se utilizan trenes medicalizados “Tren-Hospital” que parten desde la Estación de Ferrocarril de Sariñena. La línea de estaciones de Tardienta, Grañén, Poleñino y Sariñena es un eje vital para la evacuación de heridos del frente de Huesca y de Los Monegros. De Lérida son evacuados a Cervera. Por el contrario, Bujaraloz evacua a Caspe en auto ambulancia y Caspe evacua en tren hospital a Vilanova i la Geltrú (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic). En el sector Sur se prioriza la evacuación desde Caspe en vez de Bujaraloz, también por vía férrea, lo que permite una buena evacuación a través de trenes-hospital hasta Vilanova i la Geltrú. También, los heridos del sector sur de Aragón de Caspe, Alcañiz, Hijar y Puebla de Hijar son trasladados en tren a Flix y Barcelona.

«A las doce de la mañana, procedentes de Sariñena y de paso para Barcelona, llegó un tren conduciendo 25 enfermos».

El Noticiero universal, 11-08-1936.

Trenes hospital: en España no se dispone de unidades especializadas y se han de acondicionar trenes de pasajeros y mercancías para la evacuación de heridos. En el transcurso de la contienda se refleja la necesidad de montar un hospital móvil de grandes dimensiones, quirófanos, convalecencia, reanimación. Quedan plenamente acondicionados, lográndose una reducción espectacular en las zonas de actuación .

AutoChir: (autos quirófano): la diferencia con las formaciones de los hospitales de campaña que ofrecían el aspecto de toda una columna, está en que nos ofrece en solo un camión el hospital de campaña, es decir, en su interior está lleno de cajas estériles para cada tipo de operación, aparato esterilizados, grupo electrógeno, mesas de operaciones, lámparas, etc. pudiendo de esta manera montar en pocos momentos un hospital de campaña en cualquier lugar.

Ramón Soler i Segón, Juan.
Organización de la sanidad militar en el ejército de la república
durante la guerra civil española 1936 – 1939
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En el sector Norte, Siétamo evacua a Barbastro. El puesto de primeros auxilios de Tardienta y el hospital médico de evacuación de Sangarrén evacua a Grañén. Así mismo Grañén evacua a Sariñena. Los hospitales primarios de Novales y Alcubierre evacuan a Sariñena. Sariñena, como hospital secundario, evacua a Barbastro, Lérida y Barcelona.

En el Sector Sur, los hospitales primarios de Gelsa, Osera de Ebro, Pina de Ebro y Monegrillo evacuan a Bujaraloz, Peñalba y Valfarta. Bujaraloz, Pelñalba y Valfarta evacuan a Caspe, Lérida y Barcelona.

La Voz, 12 de agosto de 1936.

«A las doce de la mañana, procedente de Sariñena y de paso para Barcelona, llegó un tren conduciendo 25 enfermos (Lérida)».

El noticiero Universal 11 de agosto de 1936.

Llegan heridos para reponerse.

Llegaron de Sariñena y otros frentes a Barcelona 29 heridos que se encontraban hospitalizados en Lérida. Fueron trasladados al Hospital Clínico. Entre ellos figuran dos soldados de Zaragoza, que heridos, fueron abandonados por los fascistas y recogidos por los milicianos, que les atendieron.

La Libertad: La Libertad – Año XVIII Número 5108 – 1936 agosto 13 (13/08/1936).

Recibimos con ruego de publicación, la siguiente nota

«Solidaridad Obrera» en su edición de ayer, día 28, insertó una crónica de Tardienta, el autor de la cual evoca con gran celo por la creación de un tren hospital, que haga la línea Tardienta-Sariñena, al objeto de evitar el transporte por carreteras, por resultar enojosos y perjudiciales a los heridos.

Este Consejo Sanitario de Guerra tiene interés en hacer constar que el tren hospital Tardienta-Sariñena, es ya un hecho, como lo es el de Barbastro – Lérida y el de Lérida-Barcelona. Ahora bien como la ferocidad fascista no respeta para nada los trenes hospitales, a la hora del bombardeo es imposible su circulación y eso obliga a emplear otros medios de locomoción que llamen menos la atención de los artilleros fascistas, los cuales diríamos que prestan una predilección sádica por hacer blancos a las ambulancias y hospitales.»

El nuevo tren hospital proyectado por el Consejo Sanitario de Guerra

Salió de la estación de Barcelona (M. Z. A.), con dirección al frente sur, el nuevo tren-hospital, con el cual de hoy en adelante contará el Consejo de sanidad de Guerra, para atender las necesidades del trente. Subió para visitar el frente en dicho tren el honorable consejero de la Generalidad de Cataluña, señor Martín Rouret, y el ciudadano señor Artemio Aguadé, en representación del Comité Central de Milicias Antifascistas. Con los referidos ciudadanos hicieron también el viaje los doctores Jaime Aguadé, De la Cruz, Sala, Perramón, Gispert y Rallo, todos del Consejo Sanitario de Guerra, El viaje tenía por objeto hacer el libramiento oficial del nuevo tren- Hospital, proyectado por el mencionado Consejo.

Dicho tren cubrirá los servicios de la línea de fuego, hasta Flix. Está dotado de un vagón moderno de tercera, previamente desmontable, y en el cual se le pueden adaptar y en consecuencia se le han adaptado treinta y ocho literas de una suspensión perfectamente favorable a todas las comodidades de los pacientes. Consta también de un vagón «sleeping» para la instalación de heridos o enfermos cuyo estado les precisa la máxima comodidad. También consta de un vagón restaurant con sus correspondientes accesorios necesarios para el traslado y cura, de los enfermos.

Cuando llegó a Flix el tren, sus ocupantes, los doctores del Consejo, ocuparon diversos autos, con los cuales hicieron una larga inspección en los frentes de Caspe, Alcañiz, Puebla de Hijar, etc., eta, recogiendo su impresión médica.

Confiamos que el nuevo tren-hospital cumplirá maravillosamente su cometido.

Los talleres e industrias sanitarias han construido las literas y demás material complementario con exquisita delicadeza y esmero.

Los obreros ferroviarios por su cuenta han desempeñado y cooperado con entusiasmo su cometido, demostrando su grande entusiasmo, en la construcción de los vagones de tercera y adaptándolos a las características de su nueva destinación.

El noticiero Universal 29 de agosto de 1936.

Carles Hervás i Puyal describe el tren que debe de cubrir la línea, que estaba estacionado en Vicién y que había salido de Barcelona del 15 de septiembre de 1936: El tren constaba de un vagón dedicado exclusivamente a quirófano, dos vagones con literas para los heridos operados y en espera, un vagón restaurante y otro para el servicio del tren” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos

Factor primordial de cooperación al éxito de una acción de guerra lo es el ajuste perfecto de los servicios sanitarios a las contingencias de los elementos combatientes. Si importante es la acción en sí, lo es también asegurar la asistencia ordenada de las bajas evacuándolas de los puntos de actividad en el combate, para dejar libres los movimientos de las tropas sin la impedimenta natural que representan los heridos. Pero esta evacuación, si no es ordenada, pasa a constituir un lastre que dificulta seriamente los movimientos. La acumulación de heridos en los primeros puestos sanitarios, ya sea por falta de elementos de transporte, ya por entretenimiento en las curas, las cuales deben ser lo más rápidas posible, embotella este escalón sanitario, lo inmoviliza y dificulta la marcha prejuzgada de la fuerza.

Todo puesto sanitario debe atender exclusivamente a su vanguardia, desentendiéndose en absoluto de su retaguardia.

Todo servicio sanitario en campaña debe obedecer a una unidad de visión, a una unidad de procedimiento y a una unidad de doctrina.

Además de estas instrucciones taxativas, dará órdenes concretas a los Médicos de batallón sobre el sitio en que cada día estarán colocadas las ambulancias, para que puedan hacer la evacuación sobre este punto determinado, estando en relación constante con ellos, a fin de conocer las necesidades del servicio.

El Jefe de Sector de Sariñena ordenará la evacuación sobre Barbastro para descongestionar este puesto cuando las bajas lo requieran, y ambos puestos, Sariñena y Barbastro, lo harán sobre Lérida, para que desde allí se verifique la distribución a los puntos finales de destino, utilizando la vía férrea por medio de los trenes-hospitales empleados a tal efecto.

Los enfermos de este Sector se evacuarán desde Lérida a Cervera, donde existe un hospital destinado exclusivamente a ello. Será misión también del Jefe de Sector el atender los pedidos de material de curación de los médicos que prestan sus servicios en la línea de fuego, para lo cual en cada cabeza de Sector deberá haber un repuesto de material, del que cuidará esté siempre en condiciones de suministro para todas las contingencias. A fin de que este Jefe de Sector esté en contacto con los otros escalones sanitarios, en su vanguardia se creará la sección motorizada, que servirá de agente de enlace para el exclusivo objeto de las necesidades sanitarias de los primeros puestos. El Sector Sur, constituido por la línea y plazas antes indicadas, evacuará sus bajas sobre Bujaraloz y Caspe, utilizando para Bujaraloz la carretera, y para Caspe, la línea de ferrocarril. Los Jefes de Sector que radican en Bujaraloz y Caspe tendrán los mismos cometidos, atribuciones y medios de evacuación por autoambulancias, como los servicios de enlace que los citados anteriormente para el Sector Norte.

Cuando las necesidades del momento y la acumulación de bajas lo requiera, habida cuenta de que Caspe tiene línea de ferrocarril y, por lo tanto, trenes sanitarios a su disposición, de Bujaraloz se hará la evacuación a Caspe en autoambulancia, y de esta última plaza, a los hospitales definitivos, por vía férrea.

Las expediciones de enfermos del Sector Sur se harán a Villanueva y Geltrú, donde radica el hospital habilitado a tal fin.

Aparte de las instrucciones transcritas para el Médico Jefe de Sector, se cursan a los Médicos de los otros Sectores sanitarios las siguientes órdenes, para que, ateniéndose a ellas, se desarrolle el plan expuesto.

Generalitat de Catalunya. Milicias antifascistas. Comité sanitario. Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés. 10 de agosto de 1936.

Ejército del Este, Servicios Sanitarios. Jefatura. Nún. 2366-A.

Tengo el honor de comunicarle que las Ambulancias que no pertenecen a este Frente y que se han incorporado últimamente procedentes de la retaguardia, sean retiradas por no ser necesarios sus servicios en esta Jefatura.

Sariñena, 14 de junio 1937. El Jefe de Sanidad del Ejército del Este. — Firmado: Bergós.

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.

Ejército del Este. Servicios Sanitarios. Jefatura.

Ruego se sirva dar las órdenes oportunas para que todas las ambulancias de que disponga actualmente, salgan inmediatamente para Siétamo a ponerse a las órdenes del Jefe de Evacuación, para prestar servicio.

Sariñena, 16 junio 1937. El Jefe de Sanidad del Frente del Ejército del Este.— Firmado: Bertrán. (Sellado).

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.

SARIÑENA:

Por las ambulancias se efectúa la evacuación diaria del autovía.

Día 13. —Evacuación de 23 heridos.
Día 14. — Evacuación de 29 heridos desde la Estación al Hospital.
Día 15. — Evacuación de 26 heridos desde la Estación al Hospital. Salida de una ambulancia a Barcelona, con heridos.
Día 16. — Evacuación de 11 heridos desde la estación al Hospital. Evacuación de 2 heridos a Monzón y 3 heridos a Barcelona.
Día 17. — Evacuación de 26 heridos desde la estación al Hospital.
Día 18. — Dado sepultura a 1 soldado. Evacuación 11 heridos desde la estación al Hospital.
Dia 19. — Evacuación 14 heridos desde la estación al Hospital. Evacuación 3 heridos a Barcelona.
Día 20. — Evacuación 6 heridos desde Sariñena a Monzón.
Dia 21. — Dado sepultura a 1 soldado.

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.

El hospital inglés de Grañén

En Grañén se instala un hospital de campaña siendo el primero de los levantados en España por el Spanish Medical Aid Committee (SMAC). Concretamente se instala el 3 de septiembre de 1936 en un “casetón” en lo que actualmente responde al parque Europa.

«Los responsables británicos, sin embargo, eligieron este pueblo monegrino a la vista de una guía Michelín, poco después de la llegada a Barcelona el 23 de agosto de 1936, del grupo de veinte voluntarios que integraban el convoy en tres camiones cargados de pertrechos médicos y una gran ambulancia«.

Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en los Monegros.

El hospital se ubica en una casa de labor, que tienen que limpiar de escombros y estiércol, incluso sufriendo una inundación “Albergó dos quirófanos, dos salas post-quirúrgicas, una sala general con treinta camas para las gentes del lugar y los enfermos que estuvieran de paso y, en el desván del piso superior, alojamiento para el personal médico” (Keene, Judith. “Agnes Hodgson A una milla de Huesca).

“Por el hospital pasan el médico epidemiólogo y anestesista británico Archie Cochrane el Doctor canadiense Allen Ross, el voluntario inglés Reginald Saxton fundador en Londres del Comité de Ayuda Médica para España y pionero en el servicio de unidades móviles de trasfusión de sangre al igual que lo era el médico canadiense que actuaría en Málaga, entre otros frentes, Norman Bethune la militante comunista, traductora y enfermera Aileen Palmer anota en su diario personal las difíciles circunstancias en que se puso en marcha el centro médico, y que desde luego, abundan en la sordidez expresada por Saxton. El inmueble, de acuerdo con su relato, acogía 36 camas de cirugía con enfermos totalmente privados de la más elemental intimidad; las condiciones higiénicas eran muy precarias, careciendo de algo tan necesario como agua corriente, debiendo ser ésta transportada con mulos directamente desde el río; el entorno del edificio se encontraba sucio y degradado. El patio al que accedían las ambulancias llegadas desde el frente estaba embarrado y cubierto de excrementos de animales. No obstante, los médicos y enfermeras con su trabajo diario, hicieron de las salas de quirófano, un referente profesional de la medicina de guerra, logrando que el prestigio del centro sirviera en Londres para recaudar abundantes fondos con que adquirir medicinas, instrumental y comida para enviar periódicamente a Grañén.”

Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros.

El hospital, que primeramente había estado adscrito al Batallón Carlos Marx, pronto tiene desavenencias con el comité local de Grañén, de ideales anarquistas, principalmente con el líder Pancho Villa. En palabras de Judith Keene “El personal sanitario se vio forzado a dejar el hospital de Grañén a las columnas anarquistas y trasladarse a Poleñino”. Así, en marzo de 1937 deciden trasladarse a Poleñino a la casa de los vizcondes Torres-Solanot, de 1773 (Keene, Judith. “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).

«Los pacientes de más prolongadas estancias eran evacuados a los hospitales de referencia, el establecido en Barbastro y generalmente a Lérida o Barcelona, merced a los trenes habilitados como hospital ambulante o las ambulancias, donadas por la ayuda internacional en la mayor parte de los casos».

Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros.

Alec Wainman “Live souls” conductor ambulancia, realizó varias fotografías entre ellas la de un partido de dos equipos de milicianos, uno de ellos convalecientes, el 25 de octubre de 1936 en Grañén.

Hospital de Poleñino

El hospital de sangre de Poleñino es instalado en la casa palacio de los Torres-Solanot de Poleñino. El hospital, también conocido como «Hospital inglés«, es gestionado por la Unidad Británica de Ayuda Médica tras verse obligados a abandonar el hospital de Grañén en marzo de 1937. Siendo dirigido por el cirujano Gonzalo Aguiló y la enfermera Susannah Sutor.

Alec Wainman “Live souls” . El cirujano Gonzalo Aguiló junto a enfermeras de la Spanish Medical Aid Committee (SMAC). Poleñino, 28 de abril de 1937.

“Cuando Agnes llevaba cuatro meses en Poleñino empezó la gran ofensiva del frente de Aragón, el hospital pasó a ser una unidad quirúrgica móvil. En las sierras del Alto Aragón, bajo una lluvia intensa, el hospital se alojó en un antiguo matadero. Los heridos eran transportados a lomos de los mulos, pero al no disponer de sala postquirúrgica, debían ser trasladados inmediatamente, en esas condiciones, después de la intervención. Escaseaba la comida, las mantas, sólo tenían café con leche, y no siempre leche, para darles a los heridos, muchos de los cuales llevaban días sin comer” (Pies de trinchera. La contribución de enfermería en la guerra civil española. Escribano-Ruiz, Carmen.  Hodgson, 2005).

Estuvo también la enfermera galesa Margaret Powell “Margaret Powell: Una vida extraordinaria (2022)” dejando constancia de su paso “Mientras estuvimos en Poleñino, teníamos un refrigerador y podíamos almacenar la sangre. Lejos del pueblo, lo único que podíamos hacer era comportarnos como vampiros. Abordábamos a los camioneros que iban y venían al frente, les recogíamos la sangre y les extraíamos medio litro. Los donantes solo recibían un trago de ron”.

Enfermeras británicas en el hospital de Poleniño, mayo de 1937. Fila de atrás, de izquierda a derecha: Margaret Powell, Susan Sutor, Anne Murray y Patience Darton; sentadas: Agnes Hodgson y Mary Slater

Hospital de primeros auxilios de Tardienta

En Tardienta se instala un hospital de primeros auxilios a principios de agosto de 1936, que evacua al hospital de Grañén. La primera referencia que tenemos del hospital corresponde al 10 de agosto de 1936, cuando «El Noticiero Universal» da cuenta de una inspección de los servicios sanitarios al sector de Tardienta: «El sábado, los doctores Aguadé, Perramón y capitán de la Cruz, visitaron el frente de Aragón, sector de Tardienta, efectuando una inspección de la organización de los servicios sanitarios, los cuales son atendidos con la máxima perfección». La misma noticia se desarrolla en el mismo periódico en su edición del 14 de agosto:

Visita a las instalaciones sanitarias

«Los doctores Jaime Aguadé, Francisco de la Cruz y Severino Perramón, del Comité Sanitario, efectuaron una visita de inspección a los Hospitales, Trenes sanitarios y Ambulancias de Lérida, Barbastro, Sariñena y Tardienta, en las cuales encontraron al personal sanitario en perfecto estado de disciplina. La moral entre los heridos es elevadísima, hasta el punto de que al hablarles de convalecencia respondían que su deseo era reintegrarse cuanto antes al frente de batalla, con objeto de aniquilar al fascismo que se bate en retirada. Este Comité desearía que aquellos que sienten enfervorizarse su voluntad ante el peligro escuchasen las palabras de los héroes que permanecen en cama, algunos de los cuales no se levantarán jamás. Así verían el alma fortalecida que a todos precisa, si quieren librar a nuestro país del yugo que ha estado a punto de imponernos el militarismo monárquico, por fortuna abatido.»

El Noticiero Universal, 14 de agosto de 1936.

No obstante, pronto el hospital de sangre de Tardienta sufre el bombardeo anteriormente mencionado. El bombardeo se produce el 15 de agosto de 1936, hecho publicado en Solidaridad Obrera el 16 de agosto de 1936: «En el hospital de sangre cayeron varias granadas lanzadas por un avión. Los fascistas no respetaron las insignias de la Cruz Roja. Uno de los aviones, al ver que las mujeres y niños huían, descendió a poca altura ame-trallándolos, matando a seis mujeres y dos niños e hiriendo gravemente a otras diez mujeres»,

De la misma forma aparece en diferentes medios: 

«En la otra, las hordas fascistas, bombardean Tardienta. El hospital de guerra exhibe, en primer término, las heridas causadas por el bombardeo. Por ellas se escapa el dolor de los que cayeron en la lucha; dolor hondo y callado de hombres conscientes que luchan por la libertad de los hombres; dolor que las balas de los cañones fascistas no supieron respetar porque son incapaces de comprender».

La Batalla, 20 de agosto de 1936.

«Los rebeldes tienen emplazadas sus baterías en grutas abiertas dentro de las rocas. Vislumbramos el fogonazo que delata la posición de sus cañones. Tiran a la estación de Tardienta, a la fábrica de harinas y a los lugares donde ellos creen que están situadas nuestras piezas. Y tiran también al hospital de sangre y a la población civil. Un obús del quince y medio abre brecha en el suelo a treinta metros de donde ondean las banderas de la cruz encarnada».

El Día Gráfico, 19 de agosto de 1936.

Ya, ajenos al bombardeo, a los pocos días, El Noticiero Universal del 19 de agosto de 1936 informa del reparto de libros a los hospitales del frente: «La Oficina de reparto mensual de libros, que, por encargo del Comité Central de Milicias. Servicios Sanitarios, regenta Javier Escoda, lleva efectuadas las siguientes remesas: … Hospital de sangre de Tardienta 20,..».

El hospital de sangre de Tardienta no sabemos que desarrollo llega a tener. Los continuos bombardeos y la inestabilidad del frente hacen suponer que su desarrollo es limitado, prevaleciendo como hospital de sangre de referencia el hospital de sangre de retaguardia de Sariñena. Así, los heridos del sector de Tardienta son trasladados en ambulancias, muchas veces camionetas, poco acondicionadas para ello, a Sariñena, por carreteras malas lo que motiva el transporte a través de trenes hospitalizados, aunque a veces son bombardeados y el servicio se veían obligados a suspender. De esta manera se ponía de manifiesto en Solidaridad Obrera del 28 de agosto de 1936: «El traslado de nuestros heridos y enfermos se tiene que efectuar por carretera que, dada la mala situación en que se encuentra, ofrece graves peligros e incluso que cuando lleguen al hospital de sangre de Sariñena, hayan podido fallecer en el trayecto. Por cuanto funciona, casi con absoluta normalidad el ferrocarril de Tardienta a Sariñena, Lérida y Barcelona, ¿no se podría establecer un servicio de hospital sanitario, anulando las ambulancias por carretera?.»

El traslado de heridos por medio de trenes hospitalizados, se efectua a Sariñena pero también a Lérida:

Salvajismo pacifista

Para poner de manifiesto la carencia de sentimientos humanistas de los enemigos de la libertad, cumplimos el triste deber de dar a conocer la noticia de haber sido bombardeado por el enemigo el tren hospital número 2 de servicio entre Tardienta y Lérida. Esta feroz agresión ocurrió el domingo pasado, y, afortunadamente no produjo baja alguna entre los heridos ni entre el personal sanitario. Hay que resaltar la magnífica actitud de éste, no desamparando ni por un momento, a pesar del peligro, a los hospitalizados confiados a su custodia. Felicitamos cordialmente a los médicos, enfermeros, enfermeras, practicantes, etcétera del tren hospital agredido.

El Día Gráfico, 19 de agosto de 1936.

Un grupo interesante. De derecha a izquierda, el jefe de la ambulancia sanitaria inglesa, nuestro compañero Nogareda, Stivill, Del Barrio, Alexandrino y Trueba. En el frente de Tardienta. El Día Gráfico, 12 de septiembre de 1936.

Milicias antifascistas, aclaración necesaria

«Recibimos con ruego de publicación, la siguiente nota: «Solidaridad Obrera» en su edición de ayer, día 28, insertó una crónica de Tardienta, el autor de la cual evoca con gran celo por la creación de un tren hospital, que haga la línea Tardienta-Sariñena, al objeto de evitar el transporte por carreteras, por resultar enojosos y perjudiciales a los heridos. Este Consejo Sanitario de Guerra tiene interés en hacer constar que el tren hospital Tardienta-Sariñena, es ya un hecho, como lo es el de Barbastro – Lérida y el de Lérida-Barcelona. Ahora bien como la ferocidad fascista no respeta para nada los trenes hospitales, a la hora del bombardeo es imposible su circulación y eso obliga a emplear otros medios de locomoción que llamen menos la atención de los artilleros fascistas, los cuales diríamos que prestan una predilección sádica por hacer blancos a las ambulancias y hospitales.»

El Noticiero Universal, 29 de agosto de 1936.

Llegada de la ambulancia inglesa al frente de Tardienta. Un jefe de la ambulancia inglesa junto a nuestro compañero de prensa Estivill, que actúa como jefe de una columna. La Rambla, 10 de septiembre de 1936. 

Enfermeras en el frente. Una foto de la señorita Hempel, enfermera suiza que se encuentra trabajando con todo el entusiasmo en Tardienta. La Rambla, 10 de septiembre de 1936. 

El 30 de noviembre de 1936 se reúne la célula de sanidad de Tardienta del Estado Mayor de la División Carlos Marx. En la reunión se trata el hospital de Grañén y su normalización por parte de su responsable Bartrina, la designación de Pablo Feliu Cirera como Jefe de farmacia de la División, la expulsión de los anarquistas de la División que ya habían sido «Eliminados del hospital de Tardienta» y la organización del hospital de Tardienta. 

No obstante, la organización del hospital es descrita como anómala «Eliminados los anarquistas del hospital, la labor será mucho más fácil». Se acuerda la creación de un Comité para la organización del hospital «Para que estudie a fondo la cuestión», comisión formada por Manuel Lozano, médico, Pablo Feliu Cirera, farmacéutico, Pedro Romaní, médico, Ángel Bueno, practicante, y Isidro Tres Nicolau, camillero.

En el hospital de Tardienta pudo estar destinada la miliciana Elisa García Sáez.

Hospital médico de evacuación de Sangarrén

En Sangarrén se instala el hospital médico de evacuación de Sangarrén formando parte de la red de asistencia sanitaria y evacuación del frente.

Hospital de Alcubierre

En la localidad de Alcubierre se instala un hospital de sangre en casa Ruata «Por necesidad de guerra y vista la extensión del terreno que teníamos que cubrir las unidades del POUM, se organizó un Hospital Central en Alcubierre, a cuyo frente, y nombrado por mí mismo, se destinó a un elemento rumano que él mismo quiso decirse el Dr. Mina» (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial).

El hospital de Alcubierre es obra del POUM: «Un hospital de segunda línea, en Alcubierre, provincia de Huesca, a cuyo frente está el capitán médico Irañeta y las funciones de su mando las realizan tres enfermeros» (Cómo funcionan nuestros servicios sanitarios. Organización, técnica y humanitarismo de nuestra columna sanitaria. La Batalla: Número 27 _ 02/09/1936).

«El doctor Mina, durante largo tiempo ha residido en Francia y Bélgica. Es un consumado cirujano, especializado en heridas de la cabeza y de los miembros. En aquellos países ha puesto en práctica sus estudios sobre accidentes de trabajo y reside solamente tres meses en Barcelona, donde ha publicado en «Nueva Era», la revista del POUM., y en su número del pasado Julio, un excelente estudio titulado: «Hacia una Medicina del Trabajo».»

Organización, técnica y humanitarismo de nuestra columna sanitaria.
La Batalla: Número 27 _ 02/09/1936.

Grossi niega la condición del doctor Mina que ejerce en el hospital de sangre de Alcubierre. Grossi lo considera un impostor que no sabe nada de medicina ni cirugía: “Se había creído dueño y señor de aquel hospital”. Grossi narra las carnicerías del supuesto Dr. Mina, hasta que médicos de Gerona solicitan el traslado a Alcubierre, haciéndose cargo del mismo y provocando la marcha de Mina.

Un expediente en el Arxiu Nacional de Catalunya recoge el «Hospital de evacuación primaria de Alcubierre» citando como personal del mismo a Francisco Irañeta Urriza como director capitán médico, a Emilio Bordes Grau como practicante, Francisco Borjas Buil enfermero y Vidal Cebrián Simón enfermero chofer. Igualmente señala el personal de ambulancia: Chofer Mariano Costa, ayudante José Eugenio y camilleros Roberto Rodenas y José Viescas. ANC1-1-T-11488. La información responde a una comunicación del Hospital de Alcubierre al Director del Comité Central de Sanidad, solicitando las tarjetas de nombramiento del personal que facilitaba dicho comité, Alcubierre a 7 de septiembre de 1936. (Arxiu Nacional de Catalunya. ANC1-1-T-11488).

El Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, del 22 de enero de 1937, publica el destino de personal médico a diferentes destinos, entre ellos los practicantes militares provisionales para Alcubierre:

D. Joaquín Villanueva, 13 septiembre 1936, Alcubierre.
D. Carlos de la Calle García, 9 septiembre 1936, Alcubierre.
D. Pedro Moles limeño, 10 octubre 1936, Alcubierre.
D. Francisco Codína Barrera, 29 octubre 1936, Alcubierre.
D. Francisco Ruiz Navarro, 23 septiembre 1936, Alcubierre.

Hospital de sangre de Sariñena

Importante centro sanitario del sector Norte junto al hospital de Barbastro. También se instala un hospital del POUM que luego hace de hospital de evacuación, enclavado en el barrio de la estación Ferroviaria de Sariñena, evacuando hacía Barbastro, Lérida y Barcelona. Su historia queda recogida en Hospital de Sangre de Sariñena además que el aeródromo Alas Rojas que cuenta con su propio servicio sanitario de la mano del Capitán médico Manuel Conde López.

Los hospitales de la Cruz Roja

La Cruz Roja instala los hospitales de Valfarta, Gelsa, Sástago y Azaila, formando una red sanitaria de vital importancia en el frente de Aragón, operando como hospitales de sangre y puestos de socorro. Su objetivo principal era la primera atención y estabilización de heridos antes de derivarlos a la retaguardia.

El hospital de Valfarta es uno de los tres hospitales principales de la Cruz Roja en el sector junto a Sástago y Azaila.

El Puesto de socorro de Gelsa es ubicado estratégicamente, funcionando como un puesto sanitario avanzado. Conocido popularmente como «Las Tiendas» por estar formado por tiendas de campaña, realizaba la primera selección y cura de urgencia de los combatientes heridos en primera línea.

El hospital de Sástago, gestionado también por la Cruz Roja, fue clave para la asistencia sanitaria en la ribera del Ebro y la zona de la ofensiva, ayudando a aliviar la presión de los hospitales de campaña más cercanos al frente.

El hospital de Azaila, junto a Sástago y Valfarta, representó uno de los pilares de la red de asistencia humanitaria de la Cruz Roja en el Frente de Aragón.

El enemigo persiste en vulnerar los más elementales deberes de humanidad

Según una comunicación recibida del doctor Santamaría, que actúa en Bujaraloz, el Hospital de Gelsa ha sido objeto de un intenso y persistente bombardeo.

El hecho de haberse emplazado dicho establecimiento benéfico a las afueras de la población, al local moderno de las escuelas nuevas lo ha hecho un blanco preferente de la furia fascista.

Por tal de evitar los efectos afortunadamente negativos, hasta ahora, de estos atentados a la civilización se ha tenido que tomar la medida de trasladar los servicios hospitalarios al edificio de la que había sido la iglesia del pueblo. 

Diari Barcelona, 28 de agosto de 1936.

Los hospitales de Bujaraloz y Peñalba

Los hospitales de Bujaraloz y Peñalba son destinados de segundas y terceras intervenciones contando con equipo quirúrgico, siendo hospitales importantes en el sector Sur del frente de Aragón. En Bujaraloz se habilitan hasta tres hospitales, de los cuales el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) denomina como Hospital Sangre Bujaraloz y Hospital Medicina Bujaraloz.

Sello de la Sub central de Farmacia de Bujaraloz.

Hospital de Sangre (Hospital Primario): El principal centro médico de la localidad, encargado de las primeras atenciones quirúrgicas y estabilización de los heridos evacuados del frente. El médico cirujano Joaquim Boadella i Clota es nombrado jefe de la circunscripción de Bujaraloz en agosto de 1936.

Casa Gros (Hospital Secundario): Un hospital de enfermos donde el personal de sanidad militar atendía tanto a civiles como a milicianos.

Hospital de Venéreas: Debido a la alta incidencia de enfermedades de transmisión sexual entre las tropas, se habilitó un tercer centro. Estaba ubicado en una casa grande con un patio y corredor acristalado, y funcionó posteriormente como escuela.

Sello «Hospital Antiveneri» Bujaraloz.

Mientras que en el frente se desarrollan puestos avanzados de socorro, como el puesto avanzado del cruce de Gelsa, que respondía de primera urgencia.

Esta red, además del puesto avanzado del cruce de Gelsa, se complementa con los hospitales de Aguilar, puesto de socorro de Farlete, Las Ventas, Monegrillo, Osera, hospital avanzado de Pina de Ebro, Velilla de Ebro, puesto Val de la Hierba y Valfarta.

Hospital de Almolda

El hospital de la Almolda hay constancia a través del personal médico que actua en los diferentes hospitales y puestos de socorro publicado en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) en el que se citan los alféreces médicos provisionales para el “Hospital de Almolda” recogiendo a José Ciria Dominguez el 29 de septiembre de 1936 y a Elías Esquerra Calvete el 13 septiembre 1936.

1er Puesto de socoro de Farlete

En Farlete se instala el 1er puesto de socorro de Farlete, del cual existe abundantes referencias en la relación de fichas del hospital de Bujaraloz, motivada por derivaciones o evacuaciones al hospital de Bujaraloz o Peñalba.

En el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) aparecen nombrados los alféreces médicos provisionales Emilio Barril Busqueí (13 octubre 1936), Ramón Espínasa Masaguer (4 noviembre 1936), Fidel Martínez Montes (24 agosto 1936) y Antonio Novellas Codina (21 octubre 1936).

Puesto de socorro de Monegrilllo

Monegrillo también cuenta con un puesto de socorro, denominado Puesto de socorro de Monegrillo, ampliamente recogido en la relación de fichas del hospital de Bujaraloz.

Sello 1ª Columna Sanitaria Expedicionaria Hospital de Monegrillo.

Igualmente aparece en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) en el que se citan los alféreces médicos provisionales Emilio Barril Busqueí (13 octubre 1936), Ramón Espínasa Masaguer (4 noviembre 1936), Fidel Martínez Montes (24 agosto 1936) y Antonio Novellas Codina (21 octubre 1936).

A primeros de 1938, el sector es reconfigurado, trasladando el puesto del cruce de Gelsa a Monegrillo “En barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz” y el equipo de Arandes de Peñalba se traslada a Grañén junto al cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

Hospital Barbastro

Durante la guerra el antiguo Hospital de San Julián y Santa Lucía de Barbastro es requisado y transformado en el Hospital de Sangre Número 2, atendiendo a los heridos del Frente de Aragón. Opera bajo la órbita de los servicios médicos republicanos en el Frente de Aragón, gestionando el flujo masivo de bajas provenientes de las líneas de combate cercanas, como el sector de Huesca y el eje del río Cinca. Su infraestructura se apoya en otras instalaciones de la red sanitaria militar, como el Hospital de Boltaña, el Hospital base de Monzón (Clínica N.º 3) o el Hospital Militar de Sangarrén.

Hospital de Lérida

El hospital de Lérida se instala a finales de julio en el convento de los padres franciscanos, destinado como hospital de sangre.

Conclusión

La sanidad en en la guerra es gracias al personal sanitario, en su compromiso, dedicación por la vida, una labor encomiable y que, como se ha dicho desde el principio, digna de reconocer y reivindicar. A todo aquel personal, médicos, enfermeras, camilleros, conductores de ambulancia, a todos y todas que con fuerza y valentía vinieron a proteger la vida, a defenderla, a ser un ejemplo, héroes y heroínas cuya historias se merecen todo nuestro recuerdo.

Estación ferroviaria Tormillo-Lastanosa


La Estación Tormillo-Lastanosa, situada en el municipio de El Tormillo, a unos 3 kilómetros del núcleo urbano, forma parte de la antigua línea ferroviaria Barcelona-Zaragoza-Madrid. La estación ha formado y dado vida a la localidad históricamente monegrina, actualmente administrativamente de la comarca del Somontano. Pero aquellos tiempos ya quedan atrás y la vieja vía ya solamente ve los trenes pasar.  

La línea Barcelona Zaragoza es propuesta al gobierno el 8 de mayo de 1852, a través de la Diputación de Barcelona gracias al diputado catalán José María Planas i Compte. La línea Barcelona Zaragoza supone avanzar en la conexión ferroviaria entre Madrid y Barcelona, permitiendo el transporte de mercancías entre el centro peninsular y el puerto de Barcelona, además del tráfico de pasajeros.

Tras diversos periplos, mediante el Real Decreto de 30 de noviembre de 1852, recibe una primera concesión. Para ello cuenta con un capital estimado de 250 millones de reales y la línea, de ancho ibérico, se presenta en cuatro secciones: una primera, de Barcelona a Manresa, una segunda de Manresa a Lérida; una tercera de Lérida a Monzón y una cuarta de Monzón a Zaragoza.

La concesión definitiva es otorgada por real cédula el 30 de noviembre de 1855, a la Sociedad del Ferrocarril de Zaragoza a Barcelona, entidad que acaba fusionándose en 1878 con la compañía Caminos de Hierro del Norte de España.

Definitivamente, en 1860 el tren llega a Lérida desde la Estación de Francia, Barcelona, con sus 173,1 km y el 16 de septiembre de 1861 a Zaragoza a la estación del Arrabal, quedando concluido el tramo Lérida a Zaragoza de 183,674 Km. En 1862, en Barcelona se inaugura la Estación del Norte o de Vilanova.

Con sus 356´774 Km totales, la línea Barcelona Zaragoza es inaugurada por el rey Alfonso XIII el 16 de septiembre de 1861, pasando por todas las estaciones del trayecto, tal y como queda recogido en la crónica de La España (Madrid. 1848), del 25 de septiembre de 1861:

«Todas las noticias están contestes en que en medio del grande entusiasmo qui ha producido la presencia de S. M. el Rey en lodos los pueblos por donde pasa la línea férrea de Cataluña a Aragón, que acaba de inaugurar, los de la provincia de Huesca se han distinguido una manera especial. En las estaciones de Binefar, Monzón, Selgua, Sariñena, Granen, Tardienla y Almudevar, que son las situadas en la provincia, se apiñaban las poblaciones de hasta 8 y 10 leguas de distancia, victoreando incesantemente a S. M., y ofreciéndole sencillos pero muy sinceros obsequias y testimonios de su lealtad y adhesión. S. M. está vivamente impresionado con el espíritu que ha demostrado la provincia de Huesca: así lo ha manifestado a las autoridades y corporaciones de la misma, colmándolas por esa causa de bondadosas distinciones; y así lo hace conocer a cuantos le hablan de su satisfactorio viaje.»

El ferrocarril llega a Los Monegros, con sus estaciones en Terreu, Tormillo-Lastanosa, Sariñena, Poleñino (Poliñino), Grañén y Tardienta. A una comarca tradicionalmente agrícola y muy empobrecida. Para hacernos una idea Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar entre 1845 y 1850, describe El Tormillo de la siguiente manera:

Lugar con ayuntamiento á que se halla agregado Lamasadera en la provincia de Huesca (7 leg.), partido judicial de Sariñena (2), audiencia terr., ciudad g de Zaragoza, diócesis de Lérida (1 2).

SIT. en terreno quebrado, con buena ventilación y CLIMA templado y sano. Tiene 16 CASAS; una escuela de instrucción primaria, cárcel, una ¡el. parr. Ntra. Sra. de los Ángeles) servida por un cura de ingreso de provisión real y ordinaria.

El término confina con los de Lagunarota, Lastanosa, Castellflorite y monte de Odina; en el se hallan 2 ermitas dedicadas a San Jorge y á San Antonio. El TERRENO es de mediana calidad; carece de bosques y de aguas de regadío; le cruzan varios CAMINOS locales de herradura, IUIOD. trigo, cebada, avena y legumbres; cría poco ganado lanar y alguna caza, POBL. 35 v e c, 192 almas RIQUEZA I M P.  40,003 reales. CONTR. 6,237.

Sello de El Tormillo, 1876.

Estación Tormillo-Lastanosa

La Estación Tormillo-Lastanosa queda incluida en el tramo Monzón Zaragoza, en el punto kilómetro 104 y formada por un edificio de apeadero para pasajeros que se conserva en relativo buen estado, la vivienda del guardián de la estación (hoy derruida) y un pequeño pozo.

Pk. 103,866 de la línea de FC de Zaragoza a Tardienta, Lérida, Manresa y Barcelona.

Situación GPS: 41º 50′ 55.71″ N, 0° 02′ 15.34″ O –

Altitud: 355 metros.

Código Estación: 78204 – Denominación Actual: Tormillo-Lastanosa.

Entre sus instalaciones, además de las vías y apeaderos, se construye un edificio principal, de acogida de pasajeros, que destaca sobre el resto, Dicho edificio el SIPCA (Sistema de Información del Patrimonio Cultural de Aragón) lo describe “De planta más o menos rectangular de un solo piso, con una cubierta a dos aguas con teja, con predominio del muro sobre el vano, se abren escasos vanos adintelados y sobre el vano central en la parte superior, un pequeño frontón triangular en saliente. Como suele ser habitual en estos edificios, es de líneas muy austeras y tan sólo los vanos cuentan con un ligero resaltado en torno a las jambas y los dinteles, con bicromía (suponemos que siempre fue así por similitud con otros ejemplos).

Sobre el lado corto derecho del edificio del apeadero todavía se conservan las baldosas (azules y blancas, típicas de la estaciones y apeaderos de la provincia) el rótulo: Tormillo-Lastanosa.

Un pequeño pozo cilíndrico con techumbre cónica, de abastecimiento para la estación. Se encuentra casi frente al apeadero, realizado en ladrillo y con un vano de madera (hoy desaparecido), del que se conservan solamente los marcos.

Posteriormente se produjo la construcción de una Central Eléctrica prácticamente frente al edificio del apeadero (SIPCA).

La estación aportó mucha vida y prosperidad a la población. aunque dista unos tres kilómetros del pueblo; muchos la hacían andando o los iban a buscar, apunta José Trallero Buil que trabajó en la estación de Tormillo-Lastanosa.

José y su mujer Aurora recuerdan que había viviendas donde se alojaban el jefe de la estación, el factor y el guarda agujas. Había un muelle para carga y descarga de mercancías, se cargaba mucha paja para Cataluña, grano y harina de la harinera de Berbegal, sacos de 100 kilos cada uno. Se descargaba abono.

Estaban las brigadas de mantenimiento, apuntan José y Aurora, la brigada 15 de El Tormillo, la 14 de Lastanosa y la 16 de Terreu. Cada brigada estaba compuesta por 6 obreros, un 1er obrero y un capataz. Cada brigada era responsable de un tramo de vía, arreglaban los baches, cambiaban traviesas, algunas, de madera de haya, que quemaban con la carbonilla que tiraban las máquinas. Pasaban mucho calor y había mucho trabajo ya que pasaban muchos trenes. Muchos obreros vivían en El Tormillo ya que les alquilaban casas.

A su vez había unas tres o cuatro casas en la estación Tormillo-Lastanosa, dos de guardas agujas, la de los Basoles, la de Jaime, Tricas y la de Acacio, el jefe. Además, en el pueblo estaba la Posada en casa de Mariano Pérez, donde se alojaban varios ferroviarios y viajeros.

Pasaban los trenes del correo y el rapidillo. A las diez de la mañana pasaba el tren que iba de Zaragoza a Barcelona, era el tren correo en el que iba mucha gente. El rapidillo pasaba a las 9 de la mañana, de Lérida a Zaragoza y salía de nuevo por la tarde de Zaragoza a las 17:30 horas y pasaba a las 19:30 por El Tormillo continuando hasta Lérida.

La Voz de Aragón 16 de julio de 1926.

Muchos tenían un pase gratis para viajar, José tenía el “carnet ferroviario” y fueran a donde fueran lo tenían gratis. Aurora tenía “El carnet kilométrico”, con el que podía hacer hasta 300 km gratis. Cogían el tren correo a Monzón para comprar y a Selgua para hacer transbordo a Barbastro, donde cogían la Burreta. También contaban con un auto línea Villanueva de Sigena a Barbastro, que paraba en Sena, Castelflorite, Lamasadera, estación Tormillo-Lastanosa, El Tormillo, Peralta Fornillos, Berbegal y Barbastro. Algunos cogían el tren en la estación para irse de viaje de novios a Barcelona.

A la estación acudía el correo de Castelflorite, Lamasadera, Peralta, Berbegal y el mismo Tormillo. -Venían en una burra- El de El Tormillo era el jefe, cogía la saca y en un cuarto de la estación lo repartían.

Sellos con el matasellos de El Tormillo.

Había un despacho de telégrafos, y telegrafiaban en la estación, era una habitación y la llevaba militares que estaban realizando el servicio militar obligatorio.

Había estraperlo, se llevaban sacos de trigo y los mozos de tren lo cargaban – si iba a 3 pesetas el saco allí lo vendían por 6 pesetas- En Terreu había más estraperlo -En la casilla de Terreu llevaban incluso un vagón vacío que llenaban con el estraperlo- . La Guardia Civil estaba en Peralta, pero todos los días se acercaban por la estación. Igualmente, se recogía algo de carbonilla, carbón a medio quemar para aprovecharlo en las casas, actividad similar a las Carboneras de Sariñena.

La estación aún conserva el pozo de agua. De Sariñena acudía un tren con un vagón cisterna que llenaba el pozo de la estación, el depósito. Con una carrucha y un pozal sacaban el agua y llenaban el botijo. También abastecían a las casas de la estación. En Sariñena era donde los trenes repostaban agua y carbón (La Estación de ferrocarril de Sariñena).

Lamentablemente quedan las ruinas de casa Lacoma, quien vivió allí durante muchos años . También queda un almacén, lo hizo uno de Sena en torno a 1965, un particular, y no tiene nada que ver con la estación.

Alfonso Marco, investigador del ferrocarril en Aragón, apunta como en 1971 desaparece la tracción vapor en la línea en trenes de viajeros y 1972 en mercancías. Al poco, sobre en 1980 la electrificación llega al total de la línea. La estación ferroviaria Tormillo-Lastanosa dejó de funcionar, pero quedan los recuerdos, las historias vividas entorno a la pequeña estación que dio años de esplendor a la localidad de El Tormillo.

Aquí van algunos retazos de aquella historia, con varios “recortes” de periódicos de la pequeña pero gran estación ferroviaria Tormillo-Lastanosa.

Hemeroteca

Según despacho telegráfico de Lérida, hoy se ha recibido por el ingeniero del gobierno, el camino de hierro de Barcelona a Zaragoza, hasta el punto de Sariñena, con los puentes de El Tormillo y Alcanadre. El ingeniero seguía recibiendo el camino hasta Zaragoza. 

La Correspondencia de España, 20 de julio de 1861.

Ferrocarril de Barcelona a Zaragoza -1.ª Sub Dirección-Movimiento

Se acaba de recibir el siguiente telegrama que me apresuro a comunicar a V. S. «Al señor presidente. Recibido el camino hasta Sariñena. Las pruebas de los puentes» Tormillo y Alcanadre satisfactorias. -Arimon.» Dios guarde á V. S. muchos años. Barcelona 19 de julio de 1861.-EI J. del movimiento, Juan Pura. –Sr. presidente de la Sociedad.

 Por todo lo que antecede, el secretario de la Redacción, Melchor Alió.

Diario de Avisos de Barcelona, 20 de julio de 1861.

En la estación de Tardienta había mucho movimiento; estaban hábiles artífices adornándola, y la sala había sido cubierta de percalina encarnada y amarilla, y allí se veía un trono imponente, y sin duda por falta de local, en la misma sala del trono y sobre la mesa que había de servir para el festín, un cocinero hacía picadillo para albondiguillas o para relleno de un pavo, o no sé para qué, y por el suelo se veían pirámides de platos y buen número de botellas; señales mortales todas de que los progresistas estarían poco después á las puertas de Roma, quiero decir, de Tardienta. En la estación de Poliñino nos llamaron la atención dos ciudadanos que tenían una guitarra el uno y otro un violín, adornados estos dos instrumentos con cintas, ramos, flores y unos como plumeros de la milicia nacional, y ya no vimos cosa notable hasta llegar a la estación de El Tormillo y Lastanosa, donde se iba a verificar el cruce con el tren de la corte. Allí había ‘una sección de infantería y cuatro o seis guardias civiles en correcta formación, y no poca gente del pueblo.

Más de media hora estuvimos allí esperando el tren de la corte, que al fin vimos venir pausado y majestuoso con la locomotora adornada del escudo de Saboya, unas guirnaldas de papel y unas banderas de percalina. Paró el tren, y mientras el alcalde o no sé quién decía no sé qué, el acompañamiento se asomaba á las ventanillas para ver el tren donde iba el vulgo de los viajeros, con objeto sin duda de examinar las caras que poníamos al vernos honrados en medio de un camino con el espectáculo de la grandeza progresista ambulante. Allí vi algunos a quienes ya conocía por haberlos visto en los salones de Palacio en tiempos de la reina irresponsable, expulsada por los progresistas; allí vi a Llano y Pérsi, aquel que hacía con Rosa González aquellos dramones tan malos in illo tempore; enseñarme también al escribano de Calatayud, Mochales, hoy una de las más firmes columnas de la situación, y al general Córdova hecho un demócrata de primera categoría, á Beranger, el silencioso ministro de Marina, y hubiera visto á otras eminencias si no me hubiesen obligado á separarme de la ventanilla los requiebros de gachona, prenda, resalá y otros de gusto progresista que me dirigían algunos de los señores, mientras que al otro lado, en el andén, se efectuaba la recepción de alcaldes aragoneses.

Al fin, batió marcha el tambor, y el tren progresista radical se puso pausadamente en movimiento.

El Cascabel: periódico para reír, 5 de octubre de 1871.  

El tren de mercancías que salió el viernes de Zaragoza para Barcelona, sufrió un contratiempo que, afortunadamente, no produjo desgracia alguna personal. Al llegar al puente construido sobre el barranco llamado del Tormillo, entre Sariñena y Selgua, rompiose el eje de uno de los carruajes, cayendo los pedazos al fondo del barranco y destrozándose más o menos considerablemente cuatro vagones. A consecuencia de esto, quedó interrumpida la vía y los pasajeros que habían salido de Zaragoza, como después los que a esta ciudad venían desde Barcelona, tuvieron que trasbordar y los trenes llegaron a una y otra capital con retraso considerable.

La Correspondencia de España, 13 de noviembre de 1871.

En el Diario de Avisos de Zaragoza del 15 de noviembre de 1871 se da cuenta de diversos percances ocurridos por la compañía del ferrocarril de Zaragoza a Barcelona.  “En otro se destrozó el puente del Tormillo, siendo preciso hacer trasbordo con la molestia consiguiente en estos glaciales días produciéndose considerables retrasos.

Diario de Avisos de Zaragoza del 15 de noviembre de 1871.

Diario de Barcelona, 5 de octubre de 1872.

El 5 de julio facciones carlistas realizaron sabotajes a la línea ferroviaria, de Sariñena a El Tormillo:

El 8 de Julio de 1875, una partida del ejercito carlista, dirigida por Dorregaray, destruyó el puente de hierro sobre el río Alcanadre. Al parecer, el ejercito levantó la vía en el último tramo del viaducto y desde Sariñena lanzó un convoy con 25 unidades, entre coches y vagones, y con tres locomotoras por cabeza y una por cola. «Una vez los reguladores de las tres máquinas estuvieron abiertos a todo vapor, los maquinistas y fogoneros abandonaron el tren, dejando inutilizado el viaducto y la línea férrea» (Antoni Nebot).

De la crónica de Catalunya del 9 “Aún cuando tienen noticia nuestros lectores de los grandes destrozos causados por los carlistas en la línea férrea de Zaragoza, vamos a condensar a continuación los datos recogidos sobre la catástrofe.

El día 5, a las primeras horas de la madrugada, presentáronse en la estación de Sariñena algunas fuerzas facciosas, empezando por cortar la comunicación telegráfica y amenazando al personal de la línea si se impedía que llegasen los trenes. 

Así fue que a las horas de itinerario llegaron los trenes de mercancías números 53 y 57, presentándose simultáneamente en la citada estación numerosas facciones y pasando a romper la vía férrea en un trecho de unos doscientos metros en dirección a Palencia.

En seguida soltaron a todo vapor las máquinas número 93 que quedó descarliñino.

Cortaron después la vía sobre el puente de río Alcanadre y despidieron entonces las máquinas números 29, 56 y 58 con unos veinte vagones cargados de mercancías y al final la máquina 88, formando todo junto un tren, el cual, marchando a todo vapor, llegó al indicado puente, del que, faltando los rails y preparado al efecto el descarrilamiento, derrumbase al río todo el expresado material, a excepción de algunos vagones de la cola y la máquina trasera, la que quedó sobre el puente, pero en muy mal estado.

Luego, llevado a cabo este acto de salvajismo, la emprendieron con la estación destrozando cuanto en ella había y pegando fuego al edificio, muebles y material. Solamente se salvó de tan gran devastación la casa del empleado del distrito y el depósito de carruajes.

No satisfechos los carlistas con todo esto, se llevaron presos doce empleados de la estación, del depósito y de los trenes, a quienes más tarde dejaron en libertad en el Berbegal, pero no sin despojarlos antes de cuanto llevaban.

Las estaciones de Lastanosa y de Tormillo, fueron también objeto de parecidos desastres, aun cuando no pueden precisarse, como acabamos de hacer respecto de los de Sariñena, por falta de detalles precisos.

La Paz: periódico de noticias, avisos y fomento de la provincia de Murcia:
Año XVIII Número 5402 – 1875 Julio 14

La vía de aquí a Zaragoza libre de facciones. Los trabajos de reparación de la férrea y telegráfica han comenzado con gran actividad. El tren salió ayer llegando sin novedad ni obstáculo alguno hasta El Tormillo.

Diario de Barcelona, 10 de julio de 1875.

En carta de Lérida fecha de ayer que ha recibido “La Crónica” se dice que las facciones de Doregaray y Gamundi destruyeron los puentes de Alcanadre, Sariñena y Tormillo y quemaron dos trenes de mercancías, además de haber hecho los destrozos de que hablamos en la edición de esta mañana. Levantaron también los rails en distintos puntos de la línea férrea y destruyeron la telegráfica

El bien público, 15 de julio de 1875.

Sin embargo, Poleñino, Lalueza, Capdesaso, Sariñena, Lastanosa, El Tormillo-, Selgua, etc. se empeñan en conservar su antigua costumbre y se empobrecen; gastan mucho en el cultivo de cereales y no obtienen los rendimientos que deben esperar de sus tierras dedicándolas al a clase de cultivo que las es propio.

 Diario de Huesca, 25 de diciembre de 1875.

Tres sueltos de La Patria: «Han llegado á nuestro poder exposiciones dirigidas á las Cortes por los pueblos de Peralta de Alcofea, El Tormillo, Lastanosa, Lagunarrota, Pertusa, Bespen, Alvernela de ‘tubo, Capdesaso, Sallinas y Torres de Montes, de la provincia de Huesca, protestando conta el anunciado aumento de los impuestos.


Diario de Huesca, 17 de junio de 1876.

Dígnese el celoso Sr. Administrador de correos dé la principal de esta provincia, como se lo rogamos, hacer entender al cartero de El Tormillo, el respeto que se merecen las publicaciones periódicas, nada bien consideradas por los peatones y empleados del ramo de aquella demarcación.

Diario de Huesca – 17 de junio de 1876.

Una de las tronadas que en los días pasados tuvieron lugar, mató (te una exhalación al peatón de la correspondencia que corre el trayecto entre El Tormillo y Castelflorite (Huesca).

Diario de Avisos de Zaragoza, 11 de septiembre de 1879.

Entre diez y once descargó anoche una fuerte tormenta en esta Ciudad que no dejó de alarmar a sus habitantes, pero que por fortuna cesó sin consecuencias fatales

A esta tormenta es debido el desperfecto ocurrido en la vía férrea de Barcelona, estación de Tormillo, causa por lo cual no ha llegado el tren mixto de dicha ciudad, a la hora en que escribimos estas líneas.

Diario de Avisos de Zaragoza, 29 de octubre de 1879.

Aunque la empresa de ferrocarriles del Norte ha remitido gran número de trabajadores para restaurar los trozos de vía deshechos sobre Sariñena y Lastanosa, no había podido esta mañana verificarse el trasbordo, viéndose, por consecuencia, algunos viajeros precisados a permanecer largo tiempo en el solitario apeadero de Terreu, casi a la intemperie y sin alimento. La vía ha sufrido deterioros en una extensión de 13 kilómetros y los trenes procedentes de esta capital paren en Sariñena.

Diario de Avisos de Zaragoza, 30 de octubre de 1879.

En una caria fechada en Terreu, sedan interesantes pormenores acerca de los apuros que pasaron los viajeros que. Conducía el tren-correo de Barcelona día 28, al verse sorprendidos por el temporal y la inundación en las inmediaciones del apeadero de aquel punto

Reproducirnos a continuación algunos párrafos de dicha carta: «La relación de los testigos que sufrieron el deshecho témpora! Espanta. Los pobres empleados de esta estación telegráfica, a la que acabo de llegar, han mentado la horrorosa noche que tuvieron que sufrir, casi toda ella aguantando copísima lluvia en lo más alto de un monte hacia el que huyeron horrorizados al ver que el agua penetraba en el gabinete telegráfico hasta una altura de cerca de  ¿? Metros.

Todavía continúan los pobres lastimados y ateridos. He tenido ocasión de hablar con uno de los pocos viajeros que venían en el tren detenido, el cual me ha contado sus atropellos y angustias. Tan pronto como el tren partió de Selgua a las cinco y media de la tarde, decíame, empezó a diluviar a tal fuerza, que el maquinista Sr. Rey, aunque atrevido, hubo de moderar la marcha del tren, especialmente desde que el agua comenzó a cubrir la vía, y la corriente arrastraba ya, por encima da aquella, algunas traviesas que la máquina deshacía con sus ruedas. El diluvio seguía y llego un momento, al penetrar en el seno de un desmonte, que el camino parecía convertido en un canal y el tren en un navío de vapor. Esta situación no podía continuar. Un guarda vía, agua a la cinca, venía a darnos la señal de alto, pero ya no era necesario. El agua que rebasaba la caldera apagó la máquina, cuando faltaban solo veinte pasos para llegar a la estación o apeadero de Terreu, y allí—me decía el viajero—allí nos quedamos toda la noche, algunos momentos, dispuestos ya a montarnos sobre la cubierta del coche, al ver que las tempestades se sucedían, cada vez más furiosas, y que el «penetraba en el coche-furgón de cabeza.

Hasta el siguiente día a las ocho no apareció para estos viajeros el ramo de olivo, pues, aunque la fuerza de las tormentas cesó a eso de la media noche, la verdad es que estas aguas hasta aquella hora no descendieron lo bastante que permitiese abandonar el tren.

Algunos viajeros huyeron tan pronto como les fue posible echar pie a tierra a una masía cercana; otros, y entre ellos el ayudante de correos, señor Almerje, partieron hacia El Tormillo en busca de alimento y de siete bagajes para conducir la correspondencia por Lastanosa hasta Sariñena, a cuya estación llegó custodiándola, á las diez y media de la noche, el administrador del ambulante señor Almansa y el oficial referido.

En Terreu la avalancha de aguas destrozó el aparato telegráfico, arrastró algunas ropas de los empleados y las gallinas y conejos de un cercado contiguo. Esto ha sido, amigo mío, verdaderamente aterrador. Ni se comprende ni explica el golpe de aguas que debió inundar esta comarca, conociendo el terreno, todo él con fácil pendiente para el desagüe, y salpicado de barrancos y de montecillos.

Diario de Huesca, 4 de noviembre de 1879.

Xilografía tren detenido entre Selgua y Tormillo inundación del Cinca.

Los viajeros procedentes de Lérida, Raymat, Almacellas, Binefar, Monzón, Selgua, Tormillo, Latanosa, Sariñena, Poleñino, Grañén y Barbastro, dispondrán para la venida y el retorno del 8 al 12 inclusive de los trenes correos de Cataluña.

Diario de Huesca, 2 de agosto de1884.

De Sariñena nos escriben con fecha 10:

«Como a las once y media de la mañana de ayer, el tren correo descendente de Zaragoza a Barcelona fue apedreado en el kilómetro 101, inmediato a la estación de El Tormillo. Parece que el autor de tan salvaje atentado fue Antonio Faro que, con otro sujeto, su compañero Saturnino Baquero, ambos desertores, según parece, del regimiento de Castillejos, cayeron en poder de la guardia civil, que inmediatamente los puso a disposición de este juzgado.

Bueno seria que nuestros legisladores dictaran una disposición clara y terminante en cuya virtud el mero hecho de apedrear un tren en marcha fuera constitutivo de delito.»

Diario de Barcelona 13 de octubre de 1888.

Un lamentable incidente acurrió anteayer en el camino de hierro de Selgua á Barbastro. Del tren destinado a reparaciones de la línea cayó, cerca de la estación de Castejón del Puente, uno de los obreros de la brigada que conducía, falleciendo en el acto. Era un hombre casado y con familia, y natural de El Tormillo.

Diario de Huesca, 30 de abril de 1893.

Proyectos de carreteras

Otra de la estación del Tormillo a enlazar en Pertusa con la de la estación de Selgua a Anges.

Diario de Huesca, 8 de agosto de 1896.

Los del proyecto desde la estación de El Tormillo á Bujaraloz para pasar el Alcanadre en el término de Sena.

Diario de Huesca, 17 de agosto de 1896.

partiendo de la estación de Ei Tormillo, y pasando por los pueblos de El Tormillo, Peralta de Alcofea y Torres de Alcanadre enlace en Pertusa con la de la estación de Selgua á Angüés.

Diario de Huesca, 25 de septiembre de 1896.

Un vecino de Lamasadera, aldea de Peralta de Alcofea, que arrancaba esparto en las inmediaciones de la vía férrea que cruza El Tormillo (línea general del Norte), se entretuvo en apedrear el disco y casilla del kilómetro 153 de la citada vía.

La Voz de la provincia: diario conservador, 26 de abril de 1897.

Ha autorizado la dirección general de Obras públicas el presupuesto de los gastos necesarios para estudiar y redactar el proyecto de carretera de tercer orden desde la estación férrea de El Tormillo á Bujaraloz, pasando el río Alcanadre entre Sena y Villanueva de Sigena.

Diario de Huesca, 26 de enero de 1898.

Partida de bandoleros- Un tren detenido

En el pueblo de El Tormillo (provincia de Huesca) apareció una partida de doce bandoleros.

Anteayer sorprendieron a un traginante a quien dieron muerte.

Hoy habían pensado asaltar el tren correo de Barcelona, que iba custodiado por la guardia civil.

Al llegar a la estación de Tormillo Lastanosa, que está entre la de Selgua y Sariñena, el maquinista del correo avisó un grupo de gente sospechosa y paro a fin de que bajara la guardia civil que emprendió al instante la persecución de la partida.

Diario de Tortosa, órgano del partido liberal-dinástico, 8 de mayo de 1899.

Obras públicas. —Pro videncia declarando la necesidad de la ocupación de terrenos en el término municipal de El Tormillo para ampliar los edificios del «Apeadero de Terreu» en la línea férrea de Zaragoza a Barcelona, a cuyos interesados se señala el plazo de ocho días para la designación de perito por su parte que haya de practicar el oportuno justiprecio.

Diario de Huesca, 14 de marzo de 1899.

La partida de Tormillo

Partida armada, que en principio se creyó de una partida carlista. Escuadrilla de Ladrones. Cuadrilla compuesta por seis hombres, que, entre otras fechorías, desarmaron a un guarda a que dejaron luego abandonado en la vía férrea.

Heraldo de Aragón 9 de mayo de 1899.

Alarma infundada

Ni bandidos ni carlistas La prensa ha hecho circular la noticia de haberse presentado una partida con armas en el pueblo de Tormillo, perteneciente á la provincia de Huesca.

En vista de los alarmantes detalles publicados en los periódicos atribuyendo unos á la partida el carácter de carlista y asegurando otros que eran bandoleros refugiados en la sierra de Alcubierre, tristemente famosa por haber albergado en tiempos á bandidos populares, ha despertado curiosidad general.

Al salir de Palacio esta mañana el jefe del gobierno, ha sido interrogado por los periodistas sobre este asunto.

El Sr. Silvela ha declarado que lo sucedido no tiene la importancia que le ha dado la prensa, pues se reduce á que seis desertores que intentaban ganar la frontera se encontraron con un guarda, al que atacaron y robaron, viéndose obligados después de hecho esto á retroceder al interior de las sierras del Alto Aragón para ocultarse en el monte, huyendo de la guardia civil que les persigue.

Añadió el Sr. Silvela que seguramente los seis desertores caerán pronto en manos de las fuerzas de la benemérita, que los acosa en diferentes direcciones.

Nuevo Diario de Zaragoza, 8 de mayo de 1899.

Nuevo diario de Zaragoza 111 de octubre de 1899.

Accidente ferroviario

De Huesca telegrafían que cerca de Tormillo ha ocurrido un choque entre dos trenes de mercancías, resultando dos vagones destrozados.

Afortunadamente no ocurrieron desgracias personales.

El Cantábrico, 13 de marzo de 1900.

Línea de Barcelona

Les viajeros procedentes de Binéfar, Monzón, Selgua, Tormillo-Lastanosa, Sariñena, Poliñino y Grañén podrán efectuar el viaje de ida los días 10 al 22 inclusive, por el tren mixto que sale de Barcelona á las 17’30 para llegar á Zaragoza (Arrabal) á las 7’4 y el de vuelta los días 11 al 24, ambos inclusive, por el tren mixto que sale de Zaragoza (Arrabal) á las 22’55.

Diario de Huesca, 8 de octubre de 1901.

Asuntos provinciales

El viaje del Sr. Villanueva Ha cumplido el dignísimo ministro de Agricultura y Obras públicas su noble y generoso propósito de inspeccionar personalmente las obras del Canal de Aragón y Cataluña.

En las estacionas de Granen, Poleñino, Sariñena, El Tormillo y Selgua, saludaron al Sr. Vilianueva las Autoridades locales, Párrocos y numerosas representaciones de los respectivos vecindarios

Diario de Huesca, 10 de febrero de 1902.

Viaje económico a Zaragoza

La Compañía de los ferrocarriles del Norte, con motivo de las próximas fiestas del Pilar, ha establecido billetes de ida y vuelta a Zaragoza, de segunda y tercera clase a precios reducidos. Los que interesan a localidades de esta provincia incluidas en la referida línea son los siguientes y los precios son los que a continuación se expresan:

Línea de Alsasua a Barcelona

De Binefar, en segunda clase, 11’40 pesetas; en tercera, 8’35.

De Monzón, en segunda, 10’50; en tercera, 7´70; de Selgua, en segunda, 1010; en tercera, 7’40; de Barbastro, en segunda, 11’80; en tercera, 8’40; de Tormillo-Lastanosa, en segunda, 8’60; en tercera, 6 30; de Sariñena, en segunda, 7’45, en tercera, 5’45; de Poliñino, en segunda, 6’45; en tercera, 4’75; de Grañén, en segunda, 5’65; en tercera, 4’15; de Tardienta, en segunda, 4’30; en tercera, 3’80; …

Diario de Huesca, 6 de octubre de 1902.

Se ha publicado en la Gaceta de Madrid, por la Dirección general de Obras públicas, el Plan de obras nuevas de carreteras.

El primero, el de obras nuevas de carreteras, autoriza los siguientes proyectos aprobados de esta provincia:

El del trozo primero de la estación de El Tormillo a Pertusa.

Diario de Huesca – 24 de febrero de 1908.

Los robos en los trenes

Recordarán nuestros lectores que hace algún tiempo dimos Cuenta de que una señora, que viajaba en un departamento de primera clase del tren correo de Barcelona Zaragoza, y que se dirigía a Valladolid, fue robada en las inmediaciones de la estación de el Tormillo (Sariñena), llevándose los ladrones un maletín con joyas y dinero.

Practicadas las primeras diligencias, de las que se encargó el juez de Sariñena, don Francisco de Carbia, detuvo se a dos individuos como sospechosos autores del robo.

De las acertadas disposiciones y laborioso desarrollo de la causa la citada autoridad judicial ha llegado al descubrimiento de que son dos pájaros de cuenta, sobre los que pesa la justicia con todo su rigor por las causas que se les atribuyen.

Uno de los, detenido como autor del robo en una caseta del ferrocarril de Barcelona a Zaragoza, decía llamarse Ángel Cruz Expósito, natural de Jerez, siendo su verdadero nombre Francisco Fernández Gil (a) Melchor, natural de Málaga y condenado por la Audiencia de Bilbao.

Sus antecedentes, según el resultado de las gestiones del señor Carbia, no pueden ser más favorables para el detenido.

Ha estado treinta y dos veces en la cárcel de Málaga y otras varias en las de Córdoba y Cádiz por delitos contra la propiedad y ha usado los nombres supuestos De Antonio Fernández Díaz y Antonio de  la Cruz Expósito.

Hallase hoy condenado por robo, uso de nombres supuestos y tentativa de evasión.

Su compañero de prisión en Sariñena, es un ladrón también, dedicado al robo de maletines en el ferrocarril.

Fue como decimos, detenido en las inmediaciones de la estación de El Tormillo, después de cometer el robo de la maleta con valores de diez mil pesetas, maletín que ha sido más tarde recuperado.

Dice el preso, llamarse Manuel Sánchez Arana, natural de Río de la Plata, Resultando de las gestiones realizadas por el juez señor Carbia, que su nombre verdadero es Víctor de la Fuente Zamora, natural de Bilbao, y actualmente procesado por el juzgado del Centro de aquella ciudad por robo, como autor inductor del robo de una joyería, de donde se llevaron los ladrones alhajas por valor de 200.000 pesetas, huyendo a América donde regresó el año pasado.

El noticiero universal, 4 de octubre de 1909.

El puente emplazado en las cercanías de esta estación, línea férrea del Norte, Zaragoza a Barcelona. sobre el barranco denominado «La Clamor» va á ser reemplazado por otro de mayor potencia, construido por la importante sociedad La Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona. Los trabajos darán principio. probablemente timos días del mes corriente. -—Los trabajos de la carretera en construcción desde esta Peralta de Alcolea, adelantan rápidamente; pues las obras de fábrica están casi terminadas en este término municipal y el machaqueo de la piedra también está muy adelantado.

La Correspondencia de Aragón, 21 de abril de 1910.

Anoche a las 21:30 chocaron en la estación Tormillo-Lastanosa e la línea de Barcelona a Zaragoza por Lérida dos trenes de mercancías no ocurriendo, por fortuna, desgracia persona alguna.

El Noticiero universal, el 19 de enero de 1915.

Los heridos.

Las víctimas del descarrilamiento son cinco como hemos indicado todos ellos empleados ferroviarios y con domicilio en Lérida. Se llaman los heridos Martin Pujol y Luis Lasheras que son maquinistas, Estanislao Borrás y Mariano Rodríguez fogoneros, y Luis Baila, mozo de tren. Solo el estado del fogonero Mariano Rodríguez inspira algún cuidado Las heridas de todos los demás son de carácter leve Los heridos fueron debidamente asistidos y afortunadamente es de esperar su pronta curación.

Diario de avisos de Zaragoza, 20 de enero de 1915.

Huesca Estación de Tormillo a Bujaraloz, trozo primero, presupuesto pesetas 221,553´47 adjudicada a Don Roberto Ruiz de la Torre en 198.000 pesetas.

 El Noticiero universal, el 9 de julio de 1916.

Reunión del Comité de transportes, Construcción de apeaderos

Presidiendo el director general de Obras Públicas, Sr. Zorita, reunióse esta mañana el «Comité de transportes terrestres, deliberando muy ampliamente. ‘ –Acordó el Comité declarar que es indispensable construir apartaderos entre las estaciones de El Tormillo y Raimat y El Tormillo y Sariñena, siendo preciso obligar a la Compañía del Norte a que los construya inmediatamente, por ser indispensables.

La Crónica de Aragón, 6 de diciembre de 1916.

En el Tormillo Dos hombres muertos por un tren

En el kilómetro 109 de la línea de Zaragoza a Barcelona, el tren número 1.274, que tiene su llegada a este pueblo a las cuatro de la tarde, arrolló a dos obreros empleados de la Compañía del Norte que trabajaban en la reparación de la vía, causándoles tan graves lesiones que fallecieron antes de que se les pudiera prestar ningún auxilio.

El Juzgado de instrucción, llegado al lugar del suceso, ordenó el levantamiento de los cadáveres. Identificados, resultaron ser Ramón Costa, de 40 años, vecino de este pueblo, y Pedro Zueras, de 31, vecino de Pomar de Cinca. El primero presentaba las piernas separadas del tronco, y una ancha herida en la cabeza. Su compañero de infortunio había sufrido terrible magullamiento.

El suceso ha producido entre este vecindario penosísima impresión pues eran los muertos obreros laboriosos, muy estimados. Costa deja viuda y seis hijos de corta edad, y Zueras a su anciana madre en la mayor miseria. – Miguel Hernández.

Heraldo de Aragón 14 de enero de 1924.

Choque de trenes, maquinistas, fogoneros y mozo de tren heridos.

En la línea de Barcelona cerca de la estación de El Tormillo ha habido un choque de trenes del que resultaron cuatro heridos leves y uno grave Por la mañana empezaron a correr hoy rumores de un descarrilamiento con muertos y heridos que daban al accidente ferroviario las proporciones de una inmensa desgracia.

El tren efectivamente llego hoy con retraso y el retraso obedecía al descarrilamiento ocurrido en el kilómetro 105 de la vía cerca de la estación de Poliñino pero de los datos oficiales e informes recogidos se desprende que el accidente aunque muy sensible por las víctimas y daños materiales no re viste las proporciones que en un principio se le atribuían.

He aquí lo ocurrido La noche ultima y a las once y media próximamente en el kilómetro 105, entre las estaciones de El Tormillo y apeadero de Terreu chocaron el tren de mercancías núm. 1280 y el especial J. B. 2 que marchaban en dirección opuesta Al encontrarse volcaron algunos vagones y quedo interceptada la Vía.

En el primero de los partes recibí dos no se dan más detalles ni se explican las causas del accidente.

Unas pesetas que des aparecen y el ladrón es detenido

El Tormillo. — El pasado día 18 del actual, y al filo de las diez de la noche, fue asaltada por los cacos la casa-habitación que posee el factor don Ángel Pérez en la estación de El Tormillo. Desaparecieron 137 pesetas y varios efectos, amén del gran desorden ocasionado por los ladrones en la vivienda. Gracias a las activas pesquisas de la Guardia civil pudo recuperarse poco después la referida cantidad, pasando el autor de la sustracción a la cárcel para que el Juzgado haga con él lo que proceda. — Lafarga.

La Voz de Aragón 21 de julio de 1931.

En El Tormillo

Pajar totalmente destruido por el fuego De El Tormillo comunican que anteayer se declaró un incendio en el pajar perteneciente a don. Antonio Campo Arasanz.

Comenzó el incendio a las tres y media de la tarde, y a las cuatro el edificio y cuanto habla en él estaba totalmente destruido

Fue inútil que el vecindario intentase poner término al incendio Este fue realmente devastador. Las pérdidas se calculan en siete mil pesetas.

La Voz de Aragón, 30 de abril de 1933.

En Tormillo Lastanosa

Chocan dos trenes de mercancías y resultan heridos un maquinista y un mozo de tren.

Huesca. Anoche se tuvieron noticias de haberse registrado un choque de trenes en la estación de Tormillo Lastanosa.

A consecuencia del choque resultaron con leves contusiones el mozo de tren José Miret y el maquinista Andrés Rivelles.

Heraldo de Aragón del 9 de noviembre de 1933.

La voz de Aragón 12 de febrero de 1935.

La voz de Aragón 21 de julio de 1935.

Se desprende un cable de alta tensión y perecen carbonizados un hombre y dos caballerías de nuestro corresponsal.

Comunican del vecino pueblo de Lagunarrota que el martes último y sobre las tres de la tarde, a una distancia del pueblo de medio kilómetro, fue encontrado el cadáver de un hombre completamente carbonizado, tendido en el camino que cruza la línea de energía eléctrica que abastece a El Tormillo. El cadáver no ha podido ser identificado por no encontrársele documentación alguna. Representaba unos cincuenta años y por sus ropas y aspecto debía ser un mendigo. Fue encontrado el cadáver por el vecino de aquella localidad Tomás Inglán, que se dirigía con su yunta a una finca de su propiedad. Por cierto, que los animales se espantaron al ver el cadáver y llegaron hasta el lugar donde estaba tirado el cable con tan mala fortuna que también quedaron completamente carbonizados. El labrador se arrojó a tiempo a tierra, librándose así de una muerte segura.

Heraldo de Aragón 12 de septiembre de 1935.

El nuevo obispo de la diocesis de Lérida Aurelio del Pino y Gómez el día 20: “En El Tormillo, primer pueblo de la diocesis de Lérida, enclavado en la provincia de Huesca, fue recibido el prelado por una comisión del cabildo. En la estación se hallaban también los párrocos de El Tormillo y otras localidades, con los alcaldes respectivos.

Diario de Barcelona, 21 octubre de 1947.

A la memoria de José Trallero Buil.