Archivo de la etiqueta: Anoro

Pilar Escanero Anoro


Los recuerdos de Pilar  nos trasladan a nuestro pasado más reciente, con una nostalgia a tiempos difíciles  que no dejan de perder una tierna añoranza a un pasado de penurias pero de fuertes valores humanos, de familiaridad, de amistad y de solidaridad.

 

Pilar Escanero Rostro

Pilar Escanero Anoro.

            Pilar nació en abril de 1925 en la población monegrina de Lanaja. De familia de albañiles, nunca les faltó trabajo en la construcción. De los seis hermanos, todos  pudieron ir a la escuela y forjarse una profesión.

            En Los Monegros el agua siempre ha sido un bien escaso y Pilar recuerda el trabajo que costaba ir a recoger el agua de las balsas para llenar los aljibes y tinajas de la casa. Recogían el agua en invierno, cuando llovía, el agua estaba más limpia y además no había bichos; pues a veces había cucos en el agua y tenían que colarla con un paño. Antes, cada gota tenía un gran esfuerzo detrás: “Hubo años malísimos, cuando las balsas se secaban y el agua la tenían que traer en tanquetas. Cuesta entender la escasez cuando ahora, con tan sólo abrir el grifo, podemos disponer de toda el agua que queremos”.

            En Lanaja cada casa contaba con su olivar y elaboraban su propio aceite, con el aceite usado hacían el jabón para lavar. El padre de Pilar tallaba piedras de arenisca para lavar la ropa. También, cada casa tenía un pequeño ganado de cabras y por las mañanas, al toque de la esquila, el cabrero las reunía y las llevaba a pastar: “era muy gracioso ver salir de cada casa las cabras”.

            Eran tiempos de escaseces que se solventaban con la solidaridad y el apoyo entre vecinos. El caso de la familia de Pilar es muy especial, prácticamente unieron su casa con la familia vecina formando una misma casa. La vecina se había quedado viuda y se ayudaban de una manera tan intensa que siempre estaban conviviendo entre las dos casas, hasta el punto que el padre de Pilar acabó abriendo un paso en la pared entre las dos casas. En general, en todos los pueblos los vecinos de la misma calle mantenían unos lazos fuertes que a veces superaban los familiares.

            Había una tienda “Casa Benito”, su madre iba con un gran capazo y compraba verduras, hortalizas, legumbres… Y con la llegada del buen tiempo, tenían la sana costumbre de juntarse todas las noches para tomar la fresca, un acto social muy en desuso con la llegada de la televisión. Antes de la guerra había mucho movimiento en Lanaja, venían muchos trabajadores del canal y se alojaban en las fondas. La sierra estaba llena de vida, con sus campos de secano y sus aldeas, donde el aprovechamiento de leñas fue muy importante para la localidad. Muchas familias trabajaron como jornaleros o sirviendo para casa Bastaras.

            Pilar fue a la escuela antes y después de la guerra del 36. Recuerda con gran cariño a sus maestras Angelita y Victorina. La antigua escuela estaba en los bajos del antiguo ayuntamiento y después de la guerra se construyeron las actuales escuelas; las construyó el padre de Pilar. Durante la guerra se paró la escuela por los continuos bombardeos, especialmente, Pilar recuerda unos tres o cuatro bombardeos muy fuertes en Lanaja: “A mucha gente no les dio tiempo a refugiarse”. Se refugiaban en las cuevas de debajo de la zona del castillo, bodegas que se usaban para el vino. También mucha gente se refugiaba en la sierra.

            Tras la guerra, Pilar aprendió con las monjas a coser, iban de quince a veinte mujeres. Les pagaban para que les enseñasen y las monjas ayudaban a muchas familias. El convento estaba al lado de la iglesia. Luego Pilar trabajó como costurera, como modista. Una hermana bordaba, otra cosía y otra fue peluquera, todas aprendieron un oficio y así se ganaron la vida. Muchas le pagaban con lo que podían, muchas familias pasaban hambre y tenían muy poco. Algunas le pagaban con un almud de trigo o con leña, otras ni siquiera podían pagarle. En la postguerra los mandamases de Lanaja les quitaron dos cerdos y varios pollos, su madre salió a pedirles que no les quitaran los tocinos, tenía seis hijos que alimentar. Con la llegada del canal, algunas mujeres iban a lavar allí, Pilar iba con dos pozales y la piedra de lavar. También se llevaban la comida, pues había buen trecho hasta el canal.

            Pilar participó con “Nuestra Casa”, una iniciativa que albergó el museo etnográfico de Lanaja, un bar social, el hogar del jubilado y donde se hacían multitud de actividades como el bingo. Son muchos los recuerdos, las vivencias acumuladas. Pilar goza de una excelentísima memoria que nos han trasladado a tiempos llenos de familiaridad y solidaridad, lazos que tejían la vida social de nuestros pueblos.

            Gracias Pilar por compartir parte de tus recuerdos.

   Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias a Pilar Esteban Escanero.

 

 

Anuncios

Félix Omeñaca el Pediatra de los neonatos


Quiero reseñar mi temor por acertar en la narración de la historia y personalidad de este científico, criado en nuestra villa, en la que quedó enraizado y de la que nunca, – confiesa – olvidó en momento alguno el amor por ella, el que sus padres , la tierra y sus conciudadanos, lograron implantar en su corazón.

Por: Juan Antonio Casamayor Anoro.

1-Felix Omeñaca Teres Jefe de Neonatologia

El Doctor Félix Omeñaca.

       Me siento de Sariñena, repite el Doctor, Pediatra e investigador, Félix Omeñaca Terés, Jefe del Servicio de Neonatología del Hospital La Paz en Madrid y como quiera que a pesar de la lejanía de nuestras vivencias, – las suyas y las de este cronista-  hemos logrado mantener relación a través de los años, (más fácilmente por las Redes sociales), tengo la posibilidad de contar su interesante historia y trabajo, en nuestra Revista Quió.

      Félix llegó a Sariñena, muy niño (un mes de vida) y se formó aquí, donde compartió estudios y juegos con otros niños de ese tiempo, primeros años 50. Como saben nuestros lectores, lo que ya contamos en un capítulo de “Los Recuerdos de Sariñena del Dr. Omeñaca” su progenitor. El paso de Félix por la llamada Escuela Nacional (hoy pública) de la que recuerda el queso y la leche del plan Marshal de los americanos y la primaria en las monjitas, con el gran aprecio de Sor Alicia que le consideraba un aventajado.

      Los juegos y el empeño que un formador como su padre imprimió a Félix y a todos sus hermanos, crearon el germen que fue transitando por Monzón y Barbastro con el Bachiller y la carrera de Medicina en Zaragoza. Se dio la circunstancia que estando haciendo las prácticas de las entonces denominadas Milicias Universitarias en Huesca, se integró como médico aquellos 4 meses del verano de 1970 en el hospital San Jorge de Huesca. Allí encontró mucha gente de Sariñena lo que volvió a reactivar el germen constituido en su primera infancia, como él mismo dice con vehemencia “somos rehenes de nuestra Infancia”. Y más tarde tras del periodo de buenos recuerdos en la Sanidad oscense, su inquietud por desarrollar la investigación dentro de su especialidad de Pediatra le llevó a profundizar en esta materia, que tanto había amado su padre, emigrando a Madrid e integrándose en un gran hospital inaugurado unos años antes, cuando corría el año 1971.  En el Hospital La Paz, más concretamente en el Materno-Infantil, comenzó su carrera que se ha mantenido durante 46 años, pasando por todos los cargos de responsabilidad clínica. Junto a una  labor asistencial dedicada a mejorar la salud de los recién nacidos y en los últimos 20 años también en la Medicina Fetal, en que ha participado como Profesor Asociado en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma, así como dirigiendo y publicando numerosos proyectos de investigación y siendo conferenciante y ponente en varios congresos y reuniones en España y en el extranjero, principalmente en Hispanoamérica.  De todo ello hemos tenido ocasión de saber a través de publicaciones y programas de divulgación científica y más recientemente, en el conocido programa de TV,  La Sexta, “ Dentro de”,  dirigido por la presentadora Cristina Pedroche.

Sobre nuestro Doctor Omeñaca, hemos extraído una precisa reflexión  que se publicó en los Medios de Comunicación.

     “Siempre me gustó la pediatría, desde estudiante, influido por mi padre, que era Pediatra rural en Sariñena ( Huesca ). Y también la medicina. Una vez que empecé a trabajar como pediatra, vi que lo más “médico”, lo que abarcaba más la medicina en general y todos los aspectos del individuo era el recién nacido. Por eso me he dedicado siempre a ellos.”

     Omeñaca nos define, las facetas más importantes que se abordan en la Unidad en que trabaja y que se han ido implantando a través del tiempo.

  1. Lucha contra la parálisis cerebral de origen obstétrico, en constante relación y sintonía con el mundo obstétrico. Habiendo descendido las cifras de esta enfermedad del 2-3 por mil a estar por debajo del 0,5 por mil
  2. Control de las infecciones, que siempre han supuesto un serio desafío en los recién nacidos y que gravaban enormemente la mortalidad. Desde los Streptoccocus hasta el SIDA, el Ébola o más recientemente Zika
  3. Desarrollo de los Cuidados Intensivos Neonatales incorporando todos los adelantos tecnológicos y en continua innovación, manteniendo un alto grado de humanización e incorporando la participación de los padres.
  4. Grandes avances en cirugía neonatal, abordando todo tipo de problemas subsidiarios de esta disciplina, incluso desde hace unos años en la vida fetal. Cirugía cardiaca, del sistema nervioso, riñón y vías urinarias, etc.
  5. Medicina fetal, especialidad en desarrollo con enormes avances en los últimos años. No solo se pueden diagnosticar la mayoría de las malformaciones congénitas u otras enfermedades en el feto, sino tratarlas intraútero, mejorando así la mortalidad y las secuelas. Exige un equipo multidisciplinar con expertos de múltiples. especialidades (obstetras, neonatólogos, cirujanos, genetistas, radiológos, etc.), siendo la actividad médica mas interdisciplinar.
  6. La prematuridad ha sido y es otra de las grandes preocupaciones. Se empezó limitando la viabilidad en los niños que pesaban menos de 1.500 gr. y esta cifra ha ido descendiendo hasta poner un límite en los 500 gr. de peso y 23 semanas de gestación.
  7. La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital La Paz dispone de 23 puestos, es de máxima complejidad, la más grande del país y acepta cualquier problema de salud que se presente en un recién nacido (prematuridad extrema, malformaciones de cualquier órgano o sistema, enfermedades hematológicas, de la piel, de los huesos, siameses, tumores, etc…). Maneja unos 500 niños al año y actúa como centro de referencia nacional. Un ejemplo concreto, una recién nacida proveniente de Barbastro atendida hace unos meses en la Unidad con una “epidermolisis ampollosa” también conocida como “piel de mariposa”. Rara y terrible enfermedad de la piel y que en los recuerdos de niño “veía y sentía” como lo vivió mi padre, tratando una familia de Sariñena, en la que alguna de las descendientes padeció ésta misma enfermedad.

     Llegamos a una parte importante que percibimos en la información que llega al paciente y el interesado, desde ese gran complejo sanitario del Hospital Universitario La Paz. Y en este punto, explica el Doctor :

     Hay un Programa de Información para las familias, un Programa de Alta Precoz en Domicilio, más reciente una “Escuela de Padres” y en nuestro centro salió el embrión de la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM) de ámbito nacional y de la que estamos convencidos, al igual que otras múltiples asociaciones de padres o pacientes, tienen que jugar un gran papel en el ámbito de la Sanidad.

     Dada la complejidad de los problemas que presentan muchos de los niños que son atendidos, siempre me preocupó – refiere el Doctor – el cómo dar “las malas noticias” a los padres y compartir con ellos un sinfín de consideraciones éticas.

       Y nos matiza el Doctor – Las familias saben cuando llegan a nosotros, que el camino a recorrer no será fácil, pero somos conscientes de que desde el Hospital La Paz, podemos ofrecerles mucho. Contamos con un sistema público y universal, donde el tratamiento y los recursos materiales y humanos que ponemos a disposición de cada paciente, son los mismos para todos los niños (dato muy a destacar), y contamos con un potente servicio de psiquiatría-psicología y trabajadores sociales, que ayudan a las familias durante su estancia en Madrid.

       De nuestro interés, en tanto que informadores, por la transparencia en el Sistema Público de Sanidad, sabemos que, según cuenta el equipo de – la Unidad.

     En el Hospital existe un compromiso de transparencia y mejora y los resultados se hacen públicos anualmente en la correspondiente Memoria. La información, implicación y participación de los padres es una constante en el tiempo habiendo conseguido logros inimaginables.

     La atención al paciente (feto, recién nacido y padres) siempre ha sido el núcleo central de la actuación y lo sigue siendo a pesar de la seria amenaza que suponen los avances tecnológicos, pues la visión humanística de la Medicina no nos ha abandonado. Así, la preocupación por los problemas concretos de cada paciente, el trato cercano y por igual, la revisión continua de resultados, y procedimientos con el objetivo último de mejorar, tanto los datos de supervivencia, como la calidad de vida de nuestros pacientes.

      Concluimos, tras de haber intentado explicar lo más “cercanamente posible” el carácter científico de este “reportaje-entrevista”, y tener la oportunidad de contar a, nuestros lectores de Sariñena, Monegros y de allende nuestras fronteras, la historia y el trabajo de este médico investigador, del que tenemos conocimiento y reconocimiento muchos de los sariñenenses.

      Como epílogo, he querido hacerle una pregunta, que a buen seguro, agradará a nuestro médico explicitar. Doctor Omeñaca, nos consta su gran satisfacción en el desarrollo de esta su profesión, contando con los medios de hoy para su trabajo en la Unidad de Neonatos del Hospital La Paz. Así pues, ¿que reflexión se hace acerca de lo que pudo haber sentido su padre, cuando recuerda las dificultades que le eran inherentes al trabajo de médico rural en Los Monegros, en aquel principio de la segunda mitad del siglo pasado?.

      Y nos responde, el Doctor : vienen a mi mente unas líneas que escribí a los pocos días del fallecimiento de mi padre y que creo responden fielmente a esa pregunta

       “Su primer destino fue Sariñena, dónde en los años siguientes a la contienda civil ejerce de Médico en el mas amplio y profundo sentido de la palabra. Medicina auténtica, el enfermo (niño, joven, adulto o anciano) se convierte en el eje central de su vida, dedicación plena, todas las horas del día y todos los días del año. Medicina completa, cualquier problema médico tiene que ser abordado y resuelto; traumatismos por coces de caballerías, heridas por arma de fuego, partos complicados y de muy difícil solución, perforaciones intestinales, pulmonías, garrotillo… con la única ayuda de los conocimientos adquiridos en la Facultad, la experiencia y los libros (cuanto le gustaba, leer, leer y leer…muchas veces hasta el alba echando en falta horas del día). Medicina humanizada, todo el quehacer médico ejercido con proximidad, estableciendo unos lazos de sinceridad y cariño que han permanecido para siempre. Medicina solidaria dirigida hacia los mas desfavorecidos; familias de campesinos, gentes humildes, transeúntes, pobres de solemnidad, gitanos… Medicina de confianza que le llevaba a intervenciones como “hombre bueno” en numerosos conflictos familiares y que al final del camino acompañaba y ayudaba a muchos de ellos “a bien morir”.

2-El Comité de Medicina Fetal del Hospital.

Comité de medicina fetal. 

      Cuántos caminos y veredas, carreteras y sendas, valles y montañas, riachuelos y lagunas, cuántos secarrales cubiertos de tomillo y esparto de toda la agreste y dura zona de Los Monegros, podrían dar fe de aquel estilo de hacer Medicina; tremendamente humanizada, marcada por la voluntad inquebrantable del deber, la solidaridad, el afán de superación, la coherencia total en las actuaciones ( las normas de actuación o conducta deben ser consecuentes con las ideas; si estás con los desfavorecidos, la gente sencilla y humilde, tu vida tiene que serlo también). Todo ello sin esperar recompensa, solo por la sensación que producen las cosas bien hechas, el deber cumplido, la consecuencia con las ideas, sólo así se entiende la alegría que mostraba jugando con sus cinco hijos al caer la tarde, después de extenuantes jornadas de trabajo en el Hospital y fuera de el. Cierto es que con los años llegaron otras alegrías… se popularizó la penicilina y se instalaron los Rayos X.”

      Así podría concluir este cronista que, el Dr. Felix Omeñaca padre, vivió la Medicina plenamente y eso mismo fue vivido en este medio siglo reciente, y complementado por su hijo, el Médico Pediatra Jefe de la Unidad de Neonatología del Hospital La Paz en Madrid, Felix Omeñaca Terés, al que hemos querido acercar a nuestros lectores.

Juan Antonio Casamayor Anoro.