El Pimendón, periódico de Robres, lleva 35 años publicándose con 179 publicaciones. Su director, Pedro Oliván nos acerca la historia del periódico, un referente cultural en Los Monegros y ejemplo del esfuerzo y el trabajo en pro de la cultura desde el medio rural.
Pedro Oliván. Director.
Queda muy lejano en el tiempo y muy desdibujado en nuestra memoria aquel día 13 de agosto de 1988 en el que se presentaba al público en Robres el n.º 0 de una revista-periódico escrito a máquina sobre ciclostil oliendo todavía a tinta fresca.
Su cabecera recibió el nombre de nuestra loma (lometa) el Pimendón, situada al sur de nuestro casco urbano, en cuyas laderas, en sus cuevas, o sobre su cima hemos jugado y peleado con palos, cañas y tiradores tantas pandillas de críos en aquellos tiempos de posguerra y previos a la televisión y los juguetes sofisticados.
Las inquietudes de dos o tres grupos de jóvenes, con estudios, sensibilidad y afán de compromisos socioculturales, a la vez que un clima de nuevo estilo de gestión democrática en Robres, propiciaron ese caldo de cultivo necesario para que pudiera nacer este proyecto sociocultural de EL PIMENDÓN.
Con una gran ilusión y entusiasmo se fueron llenando de contenido los primeros números a un ritmo bimestral sin temor al cansancio o al agotamiento de los posibles temas informativos a abordar, haciendo caso omiso a algunas opiniones socarronas de una minoría de escépticos o incrédulos que auguraban un recorrido breve a nuestro experimento. Hoy resulta evidente, afortunadamente, que se equivocaron en sus pronósticos.
Pero me parece muy importante reflexionar sobre por qué se equivocaron esa minoría de vecinos incrédulos o escépticos, pues la trayectoria de EL PIMENDÓN desde aquel n.º 0 hasta este n.º 179 en 35 años de actividad ininterrumpida no se explica tan fácilmente ni por el azar, ni porque sí. No es un fenómeno único, pero sí que tiene bastante de especial o excepcional, si tenemos en cuenta el contexto del periodo social y el ámbito rural en el que se ha desarrollado.
No es un fenómeno único, pues desde la transición democrática a finales de los 70 y en la década de los 80 comienzan a publicarse en nuestra zona de Monegros y en la provincia de Huesca revistas y periódicos similares a nuestro Pimendón, bien desde organismos y entidades oficiales y políticas, bien bajo una iniciativa mixta sociopolítica, socio religiosa u otras.
En Sariñena aparece la revista mensual Monegros (1975), que duró 5 años; un poco más tarde aparece la revista QUIÓ (1986) con carácter bimestral, que sigue activa en la actualidad; en Lanaja surge la revista DESPERTAD (1978) con periodicidad cuatrimestral y que se mantiene viva; en Robres nace nuestro PIMENDÓN (1988) con periodicidad bimestral y en la actualidad trimestral; en Leciñena surge la revista MONTESNEGROS (1992), financiada por varios ayuntamientos de la Mancomunidad de Monegros-sur; también en Leciñena comienza a publicarse SANTUARIO DE MONEGROS (1992), promovida por la Asociación de N.ª S.ª de Magallón de Leciñena, Perdiguera y Robres; en Lalueza surge la revista EL RECAUTILLO (1996), ahora desaparecida; en Grañén aparece FLUMEN XXI (2000), que se mantuvo activa solo 2 años y medio; en Almudévar se ha editado VIA LATA desde el año 1982, ahora también desaparecida; en Labuerda se publica EL GURRIÓN desde 1980 con periodicidad trimestral.
En la actualidad intercambiamos nuestro periódico con las siguientes publicaciones en la provincia de Huesca: La Ronda de Boltaña, Amigos del Serrablo (Sabiñánigo), Despertad (Lanaja), Via Lata (Almudévar), Asoc. Cult. Senense (Sena), Gaiteros de Aragón (Zaragoza), Guaraguás (Aguas), Guayente (Eriste), 4 Esquinas (Huesca), Asoc Cult. Subordán (Hecho), El Gurrión (Labuerda).
Queda pues bien claro que no constituimos un fenómeno único. Lo que sí tiene nuestro PIMENDÓN es algo muy genuino y especial porque nace de la ilusión y el compromiso de un grupo de jóvenes con sensibilidades y posicionamientos distintos que se plantearon un objetivo común; porque apostó y sigue apostando por ser autónomo en su funcionamiento en base a sus socios suscriptores; por la neutralidad y la objetividad máxima posible en el tratamiento de la información, en la libertad de expresión correcta y respetuosa y en la pluralidad de los temas y tendencias abordados; porque ha contado con el compromiso firme, altruista y generoso de sus tres directores y sus respectivos equipos de redactores y colaboradores; porque ha mantenido el apoyo económico y constante de sus suscriptores y su respaldo a la línea de trabajo; porque ha logrado ocupar un espacio respetable y reconocido en el ámbito social, tanto por las instituciones y organismos públicos como por los medios de comunicación provincial y autonómico; porque a cualquiera que lo conoce le resulta increíble que EL PIMENDÓN surja y siga adelante desde un pueblo tan pequeño como Robres tan solo con un equipo de voluntarios y un presupuesto tan ajustado y austero.
Por eso nos parece increíble y admirable también a quienes estamos tan metidos en esta aventura sociocultural, cual robresinos quijotescos en nuestra estepa monegrina. Y es que abruma coger en las manos cualquiera de los 15 tomos encuadernados de los 178 números de nuestro PIMENDÓN e ir hojeando sus páginas dejándolas deslizarse entre nuestros dedos.
Impacta bastante pensar en la cantidad de información recogida sobre la vida e historias de nuestro pueblo que hemos conseguido plasmar y dejar disponible para las generaciones futuras: una enciclopedia sustancial de Robres.
Hemos publicado distintos monográficos sobre el Dance, la Gaita, el vino, los oficios artesanos, los juegos tradicionales, la iglesia parroquial, el agua, la música, el teatro… Damos a conocer nuestra microhistoria, nuestras tradiciones y modos de vida, nuestro patrimonio arqueológico e histórico, velamos por el mantenimiento del Museo Etnológico Municipal, vamos reflejando la crónica de nuestro presente, promovemos jornadas y eventos como las Navidades Culturales y las Trabadas de Gaiteros.
Estoy convencido de que nuestro periódico EL PIMENDÓN no habría podido desarrollar sus objetivos iniciales y llegado hasta hoy sin la sólida estructura en la que se asienta: la de EL PIMENDÓN como ASOCIACIÓN CULTURAL y su multitud de colaboradores.
Las inquietudes socioculturales del periódico necesitaron muy pronto una estructura organizativa estable y autónoma en forma de asociación y así se fundó la Asociación Cultural EL PIMENDÓN en septiembre de 1994. Desde esa nueva estructura organizativa fuimos asumiendo nuevos objetivos, como el de hacernos cargo del Museo Etnológico instalado en una de las viviendas de maestros, promover las Navidades Culturales, organizar las Trobadas de Gaiteros, así como colaborar con el Ayuntamiento y las demás asociaciones de Robres en otras actividades colectivas. La Asociación Cultural nació desde la vivencia de unas convicciones y las nuevas necesidades del equipo de redacción de EL PIMENDÓN. Cada una de esas actividades que hemos venido desarrollando no se habrían podido llevar a cabo sin el apoyo y entrega personal de muchos y muchas vecin@s y la generosidad de tantos amigos y amigas de fuera de Robres que han aceptado nuestras invitaciones a participar en nuestros proyectos. A través de estos proyectos hemos ido también creando vínculos de estas personas con nuestro pueblo que siguen perdurando en el tiempo.
Este edificio de EL PIMENDÓN se ha venido construyendo piedra a piedra, pieza a pieza o escrito a escrito, con la aportación voluntaria y entusiasta de tod@s es@s miembros que han venido integrando los sucesivos equipos de redacción en el periódico y en las juntas de la Asociación, y todos nuestros colaboradores .Con una tirada impresa de 320 ejemplares con un promedio de 40 páginas mantenemos un contacto asiduo de residentes en el pueblo con los robresinos y robresinas afincados por la geografía nacional, así como un número significativo de suscriptores interesados en seguir el desarrollo y la vida de nuestro pueblo.
Desde 2005 nos damos también a conocer en las redes sociales a través de nuestro Blog: http::/www.robreselpimendon.blogspot.com donde dejamos a disposición de los internautas los artículos más destacados de nuestra publicación.
El bar, pub y restaurante Patxy es historia viva de Peñalba. Regentado por el matrimonio peñalbino Jesús Ezquera Cacho y María Luisa Frauca Lax, a través de ellos descubrimos parte de la vida de Peñalba, de su memoria reciente, parte de ese libro de memoria colectiva que Jesús lleva en su saber “La vida de un pueblo llamado Peñalba”.
Ambos nacieron en Peñalba y pueden decir que tienen apellidos –muy peñalbinos-. Jesús proviene de familia de labradores, de aquellos secanos que M.ª Luisa recuerda en su crudeza -cuando no llovía todo era marrón, no se cogía nada-.
Fueron a la escuela de Peñalba, iban a clases separadas por sexo y la escuela tenía un pabellón al lado, donde realizaban actividades. Para llegar a la escuela tenían que cruzar el barranco de La Valcuerna, por el que –siempre bajaba agua-.
-Antes, en invierno, nevaba más-, recuerdan, un año llegó a nevar hasta tres veces -hizo muchísimo frio, sería sobre 1951, heló tanto que jugamos a fútbol sobre el hielo en una balsa helada-. En invierno se juntaban en las casas, había unos hogares grandes en los que se reunían al calor de la lumbre. En verano salían a la calle a la fresca.
En cada casa existía el “caño”, una cueva o pozo donde colocaban las tinajas para que conservasen el agua fresca en verano y, a la vez servía como fresquera o nevera, donde dejaban la verdura y fruta. En la localidad había viñas en cada casa, de ½ a 1 hectáreas.
M.ª Luisa a los 14 años marchó a Barcelona para aprender peluquería, Jesús aprendió el oficio de barbero en Fraga, realizando también los últimos cursos en Barcelona, con Henry Colomer.
Se casaron en 1971. Por entonces Jesús tenía su barbería en Peñalba y M.ª Luisa una peluquería en casa de su madre. Cuando tuvieron su segundo hijo, M.ª Luisa trasladó la peluquería al lado de la barbería de Jesús –estaban juntas pero separadas-.
En 1972 se hicieron cargo del cine Avenida de Peñalba, si no se traspasaba lo iban a cerrar. A Jesús le gustaba mucho el cine y hacían sesión a las cinco de la tarde. Cuando finalizaba recogían las butacas y a las siete daban comienzo a una gran sesión de discoteca. Jesús colocó cuatro altavoces y unas luces con el electricista del pueblo, estas, con un órgano de luces, iban al ritmo de la música. La juventud después del cine se iba al Trigal a tomar unos tragos mientras el cine se transformaba en discoteca, lo que no se demoraba en más de media hora. La discoteca “Avenida” llegaba a congregar hasta unas 200 personas y acudían de distintas poblaciones cercanas, como Bujaraloz, Candasnos, Castejón de Monegros o La Almolda entre otras.
Cine discoteca Avenida.
En la entrada había un bar y arriba una pequeña terraza, pero no se usaba nunca. Tenían un maquinista de cine que era de Zaidín. Curiosamente, entre documentos encontrados, aparece como titular cinematógrafo en Peñalba, de 1948 a 1951, Bautista Lax Gros. Jesús recuerda algunas películas, destacando el Padrino I y II,
También llevaban orquestas, a Luc Barreto, un cubano que había sido boxeador y luego cantante, las Nayades o la orquesta Roxana de Lérida, que fue bastante habitual. Llegó a realizar un recital José Antonio Labordeta -Estuvo dos veces cuando estaba censurado mientras la pareja de la Guardia Civil estaba en la puerta para que no cantase lo que le habían censurado-.
Jesús, con sus características patillas largas, era conocido como el “Patillón”, a modo de apodo, lo que con el tiempo fue derivando en “Patxy”. Así, Jesús, y por consecuencia el Avenida, fue conocido como el Patxy.
Tras el cierre del cine-discoteca Avenida, Jesús y M.ª Luisa abrieron el “Patxy”, popularmente conocido como el “Patxy II”. Al poco compraron la casa de al lado, ampliando el negocio, hicieron cocina y comedor. Daban de todo, de desayunos a cenas –El record está en 127 cenas en una fiesta mayor- pero en el día a día acudía mucha gente, trabajadores de riegos, del ave, camioneros y mucha gente del pueblo. Sus hijos les fueron de gran ayuda, especialmente con el pub, hasta tuvieron dos empleados. Casi todos los días cerraban a las 2 de la mañana y abrían pronto. El Patxy cerró hace unos diez años, dejando atrás no solo un bar sino un centro vital, un lugar de encuentro donde confluía la vida de Peñalba.
Patxy II.
Jesús es un enamorado de la jota, siendo uno de los fundadores de la Rondalla de Peñalba. En verdad, apunta Jesús, el fundador fue el profesor Jesús Alustiza, de la rondalla Los Mañicos de Zaragoza, -hará unos 40 años y sigue muy viva-. Jesús tocaba la guitarra. Además, Jesús es presidente de la asociación de jubilados, que cuenta con un bar y un salón social. Cada año realizan dos viajes, uno en marzo, de unos 3 días, y otro en septiembre de una semana. El día grande, el 22 de mayo, se hace fiesta en la ermita de Peñalba, hacen comida para los socios en el salón de baile y suelen traer algún espectáculo. Celebraban noche vieja un día antes, el 30 de diciembre, en el salón social de los jubilados –el año pasado fue el primero y fue todo un éxito-.
Hablamos del dance que existió en Peñalba, en el granero de casa de Jesús había una espada de madera y unos palos de dance –En Peñalba hubo dance-. Sin duda, la historia de Peñalba aguarda un tesoro sorprendente por descubrir.
Jesús y María Luisa atesoran gran memoria de su pueblo donde son muy queridos. Con familiaridad han abierto su casa para contar parte de su vida, en el que fue el Patxy II sumergiéndonos en parte del pasado reciente de la localidad monegrina en su título soñado “La vida de un pueblo llamado Peñalba”.
Peñalba, lugar de paso del antiguo camino de los Fierros, donde confluyen varios barrancos y discurre el barranco de La Valcuerna; el único río que nace en Los Monegros. El monegrino pueblo, al sur de la provincia de Huesca, se enclava en una pequeña ladera, coronada por un letrero de grandes dimensiones que nos advierte que estamos en Peñalba, dejándose caer hacia los barrancos que han moldeado el paisaje, frutos de la erosión y del paso del tiempo. Pascual Madoz, en su diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar 1845-1850, lo describe -al pie de una colina, en medio de dos barrancos denominados Val de Castejón y Val Cardosa-.
Panorámica de Peñalba (Peñalba.es).
-L. con ayunt. en la prov. de Huesca (19 horas), part. jud. De Fraga (8), aud. terr., c. g. de Zaragoza, dióc. de Lérida (15). Con buena ventilación y clima sano; las enfermedades comunes son fiebres intermitentes y gastritis. Tiene 120 casa que forman cuerpo de población; una escuela de instrucción primaria dotada con 2,200 rs. vn., concurrida por 40 alumnos, y otra de igual clase para niñas a quienes se les enseñan las labores propias de su sexo, y cuya maestra disfruta 600 rs. de pensión anual; concurren 20 educandas, y ambas dotaciones se pagan de los fondos de propio. –
Pascual Madoz.
Restos del antiguo castillo de Peñalba (Castillos.net).
Pasa La Valcuerna al continuo paso que se ha sentido el pasar, por la localidad, el antiguo camino de los Fierros, vía imperial romana que unía Lérida con Zaragoza, con su desaparecida Venta de la Perdiz, a la nacional II hasta la liberación de la autopista A2. Hileras de camiones y vehículos cruzaban la localidad, como en la época romana discurrían por el camino de los Fierros carruajes y caminantes, atravesando la árida estepa monegrina. Madoz, en el siglo XIX, decía que los caminos eran de rueda y de herradura y conducían a los pueblos limítrofes, además de la carretera general de Barcelona a Madrid que cruzaba el término y la población. Peñalba abastecía de agua de aljibes y balsas al pasajero bajo la protección del desaparecido castillo que la localidad lleva por escudo, bajo los palos de gules y coronado por una corona real cerrada. El castillo, recogido por Madoz, se sumaba a otras destacadas construcciones -hay casa consistorial, cárcel’, un antiguo edificio llamado el Castillo y una iglesia parroquial-.
Además, Peñalba es paso del ramal catalán de San Jaime, ruta Jacobea que discurre desde Barcelona pasando por Lérida, recalando Peñalba para reunirse después, en Fuentes de Ebro, con el camino Jacobeo del Ebro. Desde allí, se encamina hacía Zaragoza para acabar en Logroño desembocando en el principal Camino de Santiago.
Lugar de acogida y hospitalario, Peñalba aparece citada en 1170 en una «carta de fundación» que Alfonso II dispuso para la fundación de un Hospital para transeúntes -libre e ingenuos de todo tributo a todos los que fuesen a poblar aquel lugar- Hospital que Francisco Castillón Cortada cita que perteneció a la Orden del Temple. En 1737 lo visitó ya en ruinas Gregario Galindo, obispo de Lérida, –tiene la Villa un Hospital que está casi destruido por una avenida grande de agua- (Archivos de la Catedral Nueva de Lérida).
Documento de Jaime I de Aragón, 1225.
En 1225, Peñalba y su término, fue donado a Pedro Lobera, rico hombre de Aragón, señor así mismo del casal de Munébrega y de los castillos de Manchones, Murero y Peñalba (Los Lobera y Ximénez de Lobera- Linajes en Aragón). La donación aparece en un documento de Jaime I de Aragón «El Conquistador» confirmando la entrega que ya realizó Alfonso II del pueblo de Peñalba -El rey Jaime I confirma la donación que Alfonso II hizo de la villa de Peñalba y del lugar de Boarç a favor de Pedro de Lobera y sus sucesores-. (Biblioteca Catalunya. ES/BC – ARXIUHISTORIC_PERGAMINS/3568). Aunque el término mantenía enfrentamientos entre Fraga y Peñalba por sus lindes, la administración, gobierno y posesión del hospital fue concedida a Pedro Lobera, quien llegó a percibir la cuarta parte de los tributos que el monarca imponía a Peñalba, así como los hornos y las tierras roturadas. Aunque Agustín Ubieto Arteta, entre 1333 Y 1397, señala Peñalba como aldea, vemos en el documento que ya presenta el titulo de Villa. Un privilegio que, Agustín Ubieto Arteta, recogió fue alcanzado en 1785, todo muy lejos de la creencia popular que dicho título fuese otorgado por la reina Isabel II, cuando la reina realizaba un viaje hacia Barcelona, otorgando el título de Villa -por el trato recibido de sus habitantes-.
Diez años después, en 1235, el mismo rey Jaime I dona la villa de Peñalba al monasterio de Sigena -Jaime I de Aragón dona al monasterio de Sigena el castillo y la villa de Peñalba, con todos sus habitantes y pertenencias- (Biblioteca Catalunya. ES/BC – ES/BC – ARXIUHISTORIC_PERGAMINS/3565). El monasterio de Sigena hizo suyos los montes de omprio (de sombra en aragonés).
Documento de Jaime I de Aragón, 1235.
En 1237, los derechos de Peñalba sobre sus termino son restituidos a la baronía de Fraga por Guillén de Moncada -reservándose el derecho de ser albergado en el castillo de Peñalba-. Así quedó dictado por el rey Alfonso IV: «…castrum et vil/a m de Fraga, in Cathalonia consistencia, necnon loca de Vallobar et de Pennalba et cetera loca Baronie de Fraga, quem Nobilis Guillelmus de Montecatheno quondam pro nobis tenebat in teudum». El mismo rey, el 25 de febrero de 1331, cede a su esposa, la reina Leonor, -la villa de Fraga con sus aldeas, entre las que estaba Peñalba. (Sinués, nº 896). Esto mismo lo fecha José Salarrullana de Dios el 5 de Julio de 1331-.
Sus lindes volvieron a estar en conflicto en 1686, en la Capitulación y concordia entre Bujaraloz y Peñalba sobre el libre tránsito por los caminos del monte de Fraga (Adicción a la concordia en 1694).
Detalle del mapa de Bourguigno,1719.
Durante la Guerra de Sucesión española, a principios del siglo XVIII, en Peñalba se produjo un enfrentamiento entre las tropas días antes de la batalla de Zaragoza -Los aliados se pusieron en marcha hacia Zaragoza y trataron de picar la retaguardia borbónica en Peñalba el 15 de agosto de 1710- (Revista de Historia Militar. Guerra de Sucesión Española). Durante la guerra española de 1936 a 1939 Peñalba se quedó en la retaguardia del frente de Aragón, en el lado republicano. La población albergó un pequeño hospital, una clínica médica que se ubicó en las escuelas (La organización sanitaria del XI Cuerpo del Ejército Republicano (1937-1939) Closa Salinas, Francesc). La escuela estuvo encima del actual banco Santander, durante la guerra.
Documento Pedro II, 1198.
Etimológicamente, una de las denominaciones de Peñalba responde a Penalba, citada en el documento del rey Pedro II de Aragón en el que prohíbe cazar, pastar o cortar leña en el vedado del pinar de Peñalba, y autoriza a Diosdado de Lobera –a que embargue a cualquier pesona que trate de hacerlo- (1198/07. Zaragoza ES/BC – ARXIUHISTORIC_PERGAMINS/1720). El mismo documento recoge la denominación “Valle de Valcorna” refiriéndose al barranco de La Valcuerna. Agustín Ubieto Arteta, «Documentos de Sigena», en Textos Medievales, 32 (Valencia 1970)” también recogió su denominación “Pennalba” en 1229, en una carta de población de Sariñena otorgada por el rey Jaime II de Aragón. En la carta se puede leer «usque ad Penalba».
Recopilando podemos decir que se hallan las referencias históricas de Penalba, Pennalba y Penyalba [1229]. Existe la idea que Peñalba debe su nombre a “altura blanca” y que estuvo bajo la protección de un castillo o atalaya. Pero su origen es más que posible que fuese ibero. El estudioso de lengua ibera Bienvenido Mascaray, quién además ejerció de maestro en la misma localidad de Peñalba, durante el curso 1956-57, atribuye su origen a la composición -Pena (étimo del castellano pena) que vale por «trabajo, fatiga», al que se une Alba con elipsis al final del primer término con encuentro de vocales iguales, Pen(a)Alba, voz esta que significa jadeo, respiración fatigosa, asfixiante. La traducción: «El trabajo asfixiante»-. Igualmente, Peñalba atesora una rica toponimia recogida y estudiada por María Ángeles Lax Cacho en su trabajo “Toponimia de la zona meridional de Los Monegros”.
– ¿cómo de dura y penosa era la labranza? Respuesta: «Bueno. No se labraba todo el terreno ni mucho menos; se aprovechaba solamente el fondo de las vaguadas donde la tierra era más dulce. Por encima de éstas, las calizas y los yesos hacían casi imposible la labor». Si, además, retrocedemos a los tiempos de los iberos y sus aperos, el cuadro de penosidad y fatiga queda completo. –
Peñalba, por Bienvenido Mascaray.
Peñalba, 1925. Archivo Histórico de la Fundación Telefónica. Línea Barcelona Zaragoza.
El pueblo ha tenido gran actividad en torno a la nacional II, restaurantes, hoteles o empresas de transporte. Sin embargo, históricamente se han dedicado a la –producción de trigo, cebada, centeno, avena; cría ganado lanar y cabrío; caza de perdices, conejos, liebres, palomas, lobos y zorras; a la importación de aceite, vino, legumbres y otros artículos que faltaban, y exportación de los sobrantes- (Madoz, 1845-1850).
-Participa de tenaz y flojo y aunque de secano y pedregoso es fértil y muy productivo en años lluviosos; abundan los pastos, y hay bastante bosque de arbustos y mata baja que sirve para leña-
Pascual Madoz.
Reseñable es la cita que Madoz realiza sobre una fábrica de vidrio -Industria: una fábrica de vidrio ordinario de propiedad del ayuntamiento-. Igualmente queda recogido en la Revista mensual de agricultura de 1850 en el apartado «De las producciones e industrias agrícolas de la provincia de Zaragoza» en la que dice: «Fabricase vidrio hueco y común en Zaragoza, Peñalva y Jaulin; pero su consumo está casi circunscrito á esta provincia y algunas cargas para Castilla». Curiosamente, la familia de Vicente Calvo Martínez se dedicó a la fabricación de vidrio blanco –La casa es de 1837, calle el Rosario nº 33, hacían jarrones y porrones de vidrio que vendían en Zaragoza y en la montaña. En su fachada aún se puede observar tallada en piedra la figura de un porrón-.
Así mismo, Vicente cuenta como en Peñalba había muchos tocineros, entre unos 10 o 12, que bajaban de la montaña lechones en febrero o marzo para criar en casa y estos aprovechaba para vender vidrio por la montaña. Los lechones los vendían por Pina de Ebro, Fuentes, Osera, Quinto, Gelsa… La fábrica de vidrio se cerró a finales del siglo XIX principios siglo XX.-
En Peñalba se hace vidrio En Bujaraloz la sal En Caspe las olivetas Y en La Almolda los jarretes.
Curiosamente el Expediente de venta de bienes Nacionales de 1856 (Archivo Histórico Provincial de Huesca 1856/03/10, ES/AHPHU – H-016067/000003) recoge, entre los propios de Peñalba, la fabrica de vidrio de Peñalba, aportando descripción de la misma: Núm. 103. Una fábrica de vidrio, sita en dicho pueblo calle alta, confronta con camino público, paso de unos corrales y corral de Francisco Claver; consta de horno y depósitos de materiales y leñas y dos estancias cubiertas de arcos y bóvedas; tiene una extensión superficial de 1814 pies con un espacio ó amplio al oriente de 2268 para depósito de los escombros de la fabricación, se encuentra en mediano estado de conservación, tiene el disfrute de leñar en los montes del pueblo y produce en renta 640 rs. tasada en 6460 y capitalizada en 14,400 rs vn. bajo cuyo tipo se subasta.
Otro de los bienes recogidos en Peñalba es el de una posada: Núm. 102 del inventario. – Una casa posada sita en dicho pueblo calle mayor, confronta, con la carretera real, Salvador Salvo y otra de Ramón Gras; consta de cuadras, cochera, cocina y dos estancias la planta de tierra, cuartos y un salón en el primer piso y graneros y desbanes en el segundo; tiene una estension superficial en lo bajo de 5247 pies y de 3105 en el primero y segundo piso, se encuentra en mediano estado de conservación y produce en renta 800 rs. tasada en 15,680 rs. y capitalizada en 18,000 reales vn. que servirán de tipo para la subasta.
Como en muchos pueblos de Los Monegros el agua se recogía en balsas, algunas como la balsa Lugar, la Fraguada, la balsa Nueva o la balseta Hoguera. Vicente recuerda como de crio iban a patinar a la balsa cuando helaba. Cogían leña para calentarse en invierno y cuando cogían ontina y romero verde y encendían la estufa la escuela se llenaba de humo. El agua corriente comenzó a llegar a través de una tubería desde la salida del túnel de Alcubierre del canal de Monegros a finales de la década de 1960. Años atrás se había construido un pequeño embalse, el de Valdecabrera, luego llegó el agua del canal de Monegros y la transformación a regadío.
En el vuelo de 1956-1957, la fotografía aérea muestra el núcleo de Peñalba y algunas de sus balsas. Estas responden a la “Balsa Lugar”, apunta Paco Beltrán Calavera, donde actualmente están las piscinas y al lado, donde está la pista de tenis, se encontraba la “Balsa Fraguada”. También se observa, abajo a la derecha, la «Balsa Nueva».
Balsa Peñalba. Proyecto terminación. Peñalba regiones devastadas 1950.
Entre las calles peñalbinas se halla la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario o de la Santa Cruz, obra finalizada en 1691 -con su fachada de piedra sillar y puerta en arco de medio punto, su planta parece más una cruz griega que latina, con gran nave central y dos laterales, separadas por pilares y arco de medio punto-. La antigua iglesia, de época medieval, se ubicaba en el castillo, dedicada aNtra. Sra. de los Ángeles. De acuerdo con Eladio Gros -el deterioro del castillo acarreó el deterioro de la iglesia, por lo que se pensó en la construcción de una nueva-. El antiguo retablo gótico fue quemado en 1936, siendo reconstruido posteriormente. El Altar Mayor, Madoz (1845-1850) lo atribuye a la Invención de la Sta. Cruz, iglesia -servida por un cura de segundo ascenso de provisión real y ordinaria, y 2 beneficiados de patronato familiar; este templo fue fundado en 1692; es bastante capaz, y nada notable ofrece su arquitectura-.
Dibujo de la plaza de Peñalba con su iglesia. Paco Beltrán Calavera.
De acuerdo con el Estado de las cofradías, hermandades y congregaciones correspondientes a la ciudad de Zaragoza junto con los pueblos de su jurisdicción, en 1771 aparecen recogidas las siguientes cofradías:
Peñalba la cofradia del S.mo con aprob.n del ord.o que con la renta de dos campos, que cultiban los herm.s, gasta en un aniversario, cera para los biaticos y quando mueren los hermanos…
Otra del Rosario con aprob.n del ord.o su renta la de un campo, que cultiban los herman.s gasta en una tierra del Ig.a quatro aniversarios, sermon, procesiones, cera y entierros de los hermanos…
En una loma al sur de Peñalba se encuentra la Ermita de Santa Quiteria, originalmente templo románico. En su devoción se celebran las fiestas de mayo, de la santa Cruz, en el primer fin de semana del mes. Antes coincidían con la festividad y eran de tres días. En octubre son a la patrona del pueblo la virgen del Rosario -Por testimonios de algunas personas se recuerdan otros patrones, por lo que parece que el patronazgo de la Virgen del Rosario es relativamente reciente. En 1783, de acuerdo a los archivos diocesanos, como patrono de la villa figura San Francisco de Paula-(Peñalba.es).
-Fue muy importante la devoción durante los siglos medios, extendida por juglares, limosneros, cruciferarios, colectores de aceite, vino. Nuestra ermita poseía en 1702 un artístico altar con escenas de la Santa, auténtico libro catequético que entraba por los ojos de los romeros». El 22 de mayo se celebra la festividad de la Santa. En 1828 contaba con un olivar y un rebaño administrado por el prior de la cofradía-
Peñalba.es
El Obispo de Lérida, Don Gregario Galindo, en su visita a Peñalba en 1737, hace referencia a la ermita de Santa Quiteria, -que tiene ermitaño y otra ermita que se va haciendo con las limosnas de los fieles – (Archivos de la Catedral Nueva de Lérida). Según la web municipal -Actualmente no existe ningún resto arqueológico que testimonie esta segunda ermita, ni tampoco en la memoria colectiva-.
Dibujo de Santa Quiteria.Paco Beltrán Calavera–
Pasa el cauce sereno del barranco de La Valcuerna como queriendo pasar desapercibido, con su lecho encauzado, donde unos caballos pastan tranquilamente. Es fruto de una pequeña depresión en el corazón del valle del Ebro, en el aparecen diversas hoyas de fondo plano con prados de vegetación salobre y lagunas saladas temporales, las llamadas salinas. En la cuenca -cualquier lluvia o precipitación que caiga en la cuenca permanece allí, abandonando el sistema únicamente por infiltración o evaporación, lo cual contribuye a la concentración de sales-. Su cuenca abarca unos de 2.552 Km2 desarrollando el cauce del río La valcuerna que alcanza los 37 km de longitud, desembocando en el embalse de Mequinenza.
La Valcuerna a su paso por Peñalba (Peñalba.es).
La escasez de precipitaciones, una constante en Los Monegros, y su irregularidad, hace escasa las aportaciones a su cuenca, con una media de 350 mm/año. Sin embargo, la cuenca no está exenta de crecidas extraordinarias por fenómenos torrenciales de lluvia. Madoz (1845-1850) apuntaba -Uno de los barrancos mencionados recoge mucha agua de los montes inmediatos, y en las grandes avenidas son perjudiciales sus desbordaciones-. La Valcuerna goza de instrumentos de protección como Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) ES0000182 Valcuerna, Serreta Negra y Liberola y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) ES2410030 Serreta Negra. El barranco llegó a formar un bosque en galería de tamariceras, constituyendo un ecosistema único y de gran valor ecológico.
Cuenca de La Valcuerna. CHE.
En la misma Varcuena, hace unos 140.000 años, existió un asentamiento prehistórico. La historia de Peñalba se hunde hasta épocas remotas y en su término municipal hay constatados de hasta unos 107 yacimientos del paleolítico y neolítico; de acuerdo a un estudio arqueológico llevado a cabo por la Universidad de Zaragoza con motivo de la transformación de regadíos de la localidad. Hay hallazgos de industria lítica en las vales de Valcabrera, Valdecaldes, Valcelada, Royano y La Valacuerna. El estudio describe 33 referencias de restos cerámicos hechos a mano, la mayoría ligados a industria lítica paleolítica en Calvera, Valdelalmolda, Valdeladroneslos igualmente vestigios de la Edad del Bronce y I Edad del Hierro que se localizan en Puyaldelobos, Valdeladrones. El máximo exponente de estas épocas se encuentra en el tozal de los Regallos en Candasnos, justo en la huega de Peñalba. Allí se halló una espada de hierro y los restos de un poblado íbero hoy accesible y señalizado. Restos menores de la misma edad en la val de Ladrones y habitaciones de planta rectangular, el poblado de Valdeladrones, y el Cabezo de la Vieja en Peñalba, de la edad del Bronce. (Peñalba.es).
Escena de Los Monegros de la joven artista peñalbina Judith Lerín Gros
Lugar de paso, Madoz (1845-1850) decía que el correo se recibía de Bujaraloz por medio de valijero. Vicente se acuerda del correo de Monegros –un furgón iba de Valfarta, Bujaraloz, La Almolda a Castejón de Monegros, un camión con dos o tres líneas de asientos y un cajón donde ponían corderos para llevar a matar a Sariñena y que a la vez traía medicamentos, sería por la década de 1970-. Antes estuvo la tartana del Petiforro, cuenta Vicente, que iba de Sariñena a Candasnos, también Ontiñena Villanueva de Sijena, Sena y Sariñena.
Motel Aragón. Peñalba.
La vida en Peñalba transcurre sosegada entre sus calles y comercios locales, en el ir venir de sus gentes. Está la «Posada Peñalba» con Asún y Jesús, lugar entrañable y familiar, el hogar del jubilado, la panadería, las tiendas o las peluquerías son lugares de encuentro. Atras queda en la memoria del cine Avenida, que luego fue también discoteca o el celebre restaurante, bar y pub Patxy.
Peñalba es un lugar acogedor, históricamente de paso, con el testimonio de construcciones en desuso que daban servicio a la nacional II y su característico toro de Osborne inmortalizado en la película de Bigas Luna “Jamón, Jamón”. Cerca, pasa la línea ferroviaria y aunque no se ve, el meridiano de Greenwich. Algunos de sus comercios ligados a la nacional eran el bar la Mallena, donde paraba el coche de línea Zaragoza- Lérida, el motel Aragón, La Ruta, el Trigal y otro al lado del silo. También estaba el bar de las Mañas, que era una fonda y además funcionó como pub. Con el tiempo se construyó una variante que alejó el trafico por el casco urbano, luego llegó la liberación de la A2 y actualmente la nacional II queda lejos de lo que un día fue, de un continuo pasar de vehículos y coches.
Escena de Los Monegros de la joven artista peñalbina Judith Lerín Gros.
Peñalba rebosa de vida, a pesar de su extinto dance, pero continúa con fuerza la rondalla de Peñalba o la orquesta laudística de Peñalba. Sin duda, Peñalba ofrece una actividad cultural intensa en un pueblo que lucha por seguir vivo. Un lugar con historia, un lugar de paso donde detenernos y descubrir un lugar llamado Peñalba en el antiguo camino de los Fierros.
La gaita de boto aragonesa es un instrumento arraigado a la cultura de Los Monegros, instrumento que ha ido forjando, a lo largo de los tiempos, grandes gaiteros. Tal y como apuntan Luis Miguel Bajén y Mario Gros, es en Los Monegros donde mejor se ha mantenido el uso de la gaita de boto aragonesa, asociada al ritual del dance y a diversos géneros de canto (LCD La gaita en Los Monegros. Editorial Prames. 1999). Aun así, la gaita de boto aragonesa estuvo a punto de desaparecer tras dejar de sonar la gaita del gaitero sariñenense Juan Mir en 1975 y la de Juan Cazcarra de Bestué. Gracias al esfuerzo, de Martín Blecua y Pedro Mir, la gaita de boto aragonesa se recuperó “La famosa” volviendo a sonar en Sariñena en 1980 y desde entonces no ha parado de rugir con su característico timbre.
La gaita es un instrumento remoto con vestigios en la antigüedad, hay grabados egipcios tocando un instrumento muy parecido a la gaita, la conocieron los griegos y para los romanos era el instrumento de su infantería. Mario Gros matiza sobre el uso de la gaita en la antigüedad, pues no hay unanimidad entre los musicólogos “Los instrumentos que se tocaban en Egipto estaban desprovistos de odre y se tocaban con la técnica de la respiración circular. Los de Grecia (askaulos) y Roma (tibia utricularis) no está claro que sean gaitas«. En Europa, sobre los siglos IX y X vuelve a estar presente popularizándose en la baja edad media hasta comenzar su decadencia a partir del siglo XVIII. Aun así, la gaita ha sobrevivido en lugares concretos y a la vez dispersos, adquiriendo su propia entidad en Aragón. Antonio Beltrán Martínez, en el Dance Aragonés (1982), la denominó «Gaita de fuelle», matizando que «Tampoco es igual la gaita de fuelle aragonesa a la zamorana, la gallega o la asturiana». Actualmente, la gaita aragonesa se constituye en sí misma como “Gaita de boto aragonesa”.
Debe su nombre al boto, el boto u odre, de piel de cabrito, que almacena el aire, llegando a ocupar hasta 25 litros de aire, que se llena a través de un soplador. El aire es expulsado a través del clarín, con ocho orificios para articular la melodía y dos de resonancia. Igualmente, el aire sale por el bordón y la bordoneta, produciendo un bajo continuo cada uno. Se complementa con un vestido, normalmente estampado, y los tubos suelen estar forrados con piel de culebra. “Según Alfonso García-Oliva Mascarós, en su catálogo de las cornamusas del Museo de la Gaita de Gijón, la gaita de boto aragonesa pertenece a las Cornamusas Europeas Occidentales (grupo D) y más en particular a la Familia Franco-Occitana.” (http://www.bandadegaitasdeboto.org/)
La gaita de boto aragonesa y la figura del gaitero ha sido todo un referente en la cultura y la tradición monegrina. Antonio Beltrán Martínez recoge que «Los dulzaineros y gaiteros recorrían diversos pueblos para intervenir no sólo en los dances, sino también en los bailes públicos y alegrar las fiestas». Constantino Escuer, entre los libros de contabilidad de Perdiguera, encuentra la presencia de la gaita y gaiteros en lo que quizá se pueda presuponer una aproximación al dance en Perdiguera en 1613 “Item pagué a un gaitero que vino el día de Nuestra Señora de Agosto para bailar las joyas, cuarenta sueldos.”; considerándose la cita más antigua en Los Monegros. Constantino Escuer matiza “Desde 1584 ya se nombra el gasto en juglares y músicos que vienen a tañer, pero no se especifica qué instrumentos tocan. Es en 1667 cuando el asiento contable dice lo siguiente: -Más pagué al gaytero que tocó la gayta el día de la fiesta de nuestra patrona Santa Beatriz, del gasto y paga, treinta y ocho sueldos-. O sea, que se le pagaba el salario y los gastos de manutención y alojamiento si era menester. Treinta y ocho sueldos equivaldrían al sueldo de un trabajador no cualificado de unos ocho días.”
En el monasterio de la cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes (Siglo XVIII) aparece representada la figura de un ángel tocando la gaita. La gaita de Francisco Becana Oto, gaitero de Robres fallecido en 1837, está datada su construcción a finales del siglo XVII, tanto por la prueba de carbono catorce como la datación del uso del clarín, unos 120 años, en torno a 1680, estudio realizado por Pablo Carpintero; su madera es de boj. Luis Mur, en 1926, publicó un reportaje sobre el dance de Robres a la Virgen de Magallón, “Terminando después con una danza muy vistosa, en la que todos toman parte, chocando sus espadas y haciendo curiosos juegos y combinaciones muy vistosas al compás del sonsonete de una gaita”. Casildo Becana Val, gaitero de Robres, vivió a finales del siglo XIX, decía “No le dejéis la gaita al gaitero de Pallaruelo, que no la devolverá” (La gaita de boto aragonesa). Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero recogen como en Pallaruelo de Monegros “Hubo un gaitero que, a caballo entre los siglos XIX y XX, acompañó el romance, los dances y tocaba en el interior de la iglesia para acompañar las misas de primera». En Alcubierre se conoce la casa del gaitero y cuentan que hace años hubo dance en la localidad monegrina. Macario Andreu Torralba, gaitero de Lanaja, aunque cuenta que no existe constancia de gaitero en Lanaja, en la sierra existe una aldea (caseta de monte) que lleva por nombre la aldea del gaitero «Por la zona de la manadilla balsa de Lorda pero hacia el norte, junto a la del confitero».
Aldea el Gaitero. Sierra de Lanaja. Fotografía Macario Andreu Torralba.
En Monegrillo, los últimos recuerdos de su dance era que danzaban gracias al gaitero de La Almolda (Ángel Calvo Cortes. Monegrillo en sus raíces). Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero apuntan como en Monegrillo “Recuerdan vagamente que un gaitero de Sena tocaba el dance antes que El Brujo de La Almolda”. Igualmente señalan el caso de Peñalba, donde el dance a principios de este siglo lo acompañaba un gaitero de la localidad, “Del que apenas queda recuerdo”. El caso de Leciñena presenta dudas, Gaiteros de Leciñena cuentan que “En febrero de 1993 nos proporcionaron datos de la existencia de una gaita de boto en Leciñena y de la existencia de un gaitero. La mala fortuna hizo que ese gaitero, José Marcén Vázquez, falleciera en agosto de 1993 sin haberlo podido entrevistar. La gaita pasó a manos de un sobrino que vive en Badalona y tras más de un año de pesquisas difíciles, parece ser que fue vendida a un anticuario de Barcelona junto con otro clarín o dulzaina.” como bien dicen Pedro Mir y Martín Blecua en su libro La Gaita de Boto Aragonesa, -estos datos a falta de comprobación deben ser tomados con mucha reserva-. No parece que por fotos, bibliografía y tradición oral se pueda aseverar esta afirmación de que hubo una gaita en Leciñena, antes de recuperar el dance en 1983.”
El palotiau de Peñalba, que se representaba el 3 de mayo, por la Santa Cruz, y el primer domingo de octubre, por la Virgen del Rosario, siempre se acompañaban «Por el sonido de la gaita de boto, a veces con gaitero local, a veces con la presencia de Cristóbal Falceto, «El Brujo», de La Almolda.» (Mi abuelo Francisco y el palotiau de Peñalba. Carreras, Miguel Ángel. Desde Monegros).
Podemos decir que actualmente el dance monegrino goza de gran salud en Bujaraloz, Castejón de Monegros, La Almolda, Lanaja, Leciñena, Pallaruelo de Monegros, Robres, Sariñena, Sena, Tardienta y Valfarta. También hay documentación que acredita el dance en Albalatillo.
Como parte esencial del dance, destaca la figura del gaitero, el gran instrumental que ha permanecido en los dances monegrinos, forjados por una gran estirpe de gaiteros que merecen el mayor de los reconocimientos. Actualmente proliferan grandes gaiteras, manteniendo viva la tradición, augurando un gran futuro. Aquí van algunos de ellos y ellas.
Reconocimiento a las gaiteras monegrinas, por medio de una serie limitada de azucarillos, en la XXII edición de la Feria Nacional del Coleccionismo General y Popular Replega de monzón.
Gracias a Chusé Rozas, Constantino Escuer, Pedro Oliván, Pili Monter, Nuria Montull, Eduardo Plana y Mario Gros.
Gaiteros/as de Bujaraloz
En Bujaraloz, el dance, a principios del siglo XX dejó de realizarse, aunque se mantuvo el baile de la gaita, especie de vals o jota. Acudía el Brujo de La Almolda hasta que, en una ocasión, la gaita se la guardaron en un granero donde al día siguiente apareció llena de piojuelo. El Brujo se enfadó tanto que ya nunca más quiso volver a tocar en Bujaraloz. Durante la guerra no se hizo nada de dance hasta su recuperación, para la que contaron con la ayuda de los hermanos Carlos y Eduardo Plana Galindo de Sena. (Rozas Auría, Chuse).
Berdejo Escanilla, Lidia.Joven gaitera de Bujaraloz, toca con gaita del taller de Pablo Morales de Caspe.
Dolz, Mila. En el 2011 inicia sus estudios en la Escuela Municipal de Música y Danza de Zaragoza, en el grado de Gaita de Boto. Es integrante de las formaciones Os Diaples d’a Uerba, Danze de San Chusé o la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Zaragoza.En el 2013 se incorporó al dance de Bujaraloz como gaitera.
Rozas Auría, Chusé. Gaitero de Bujaraloz, comenzó gracias a los hermanos Plana en un curso donde se fabricaron sus propias gaitas y aprendieron a tocar. Junto a Chusé, han tocado Ambrosio Barrachina Royo y Javier Martínez Samper.
Serrate, Aniceto. “El Tintorero”. Natural de Castejón de Monegros, fue gaitero del dance de Bujaraloz hasta 1908 – 1910 aproximadamente. En ese momento se dejó de hacer el dance de Bujaraloz hasta su recuperación.
“El día 27 de agosto de 1892, a las doce en punto del día, las célebres campanas de San Agustín y Nuestro Señor nos anunciaron con sus potentes y agradables sonidos el comienzo de las fiestas. En la puerta de la Iglesia Mayor, ante la presencia de la imagen de nuestro Patrón San Agustín, los danzantes, acompañados por el célebre gaitero, Aniceto Serrate, nos deleitaron con sus danzas, ter- minando el acto con los delirantes y tradicionales «¡VIVAS!» a San Agustín.”
Fiestas y danzantes en Bujaraloz a finales del siglo XIX. Chusé Rozas Auría.
Volteaban el día 27 las campanas Inundando el aire de sonidos Volteábanlas unos mozos fornidos Anunciando al santo de tierras africanas Salían el prior y el tintorero Anunciando también a su patrón Gemía gravemente de la gaita el zurrón Uniase a la gaita el clamor callejero Silbaban los cohetes voladores Tañían las campanas a porgía Invitando a la fiesta a todos los moradores Notificando al pueblo el deseado día.
V.B. Hoja parroquial Bujaraloz. Años 60.
Gaiteros de Castejón de Monegros
Blas. Es el gaitero más antiguo que se conoce de Castejón de Monegros, abuelo de Virgilio Villanúa (La gaita de boto aragonesa). “Blas fue gaitero de Castejón de Monegros, durante los años que fue Mayoral acogía en su casa al gaitero de Sariñena Vicente Capitán, era lógico su gran conocimiento en el repertorio de mudanzas tanto del pueblo como de otros lugares” (Martín Blecua, A Virgilio Villanúa).
Pueyo Serrate, Senén. Natural de Castejón de Monegros, nació en 1890 y falleció en 1954 a los 64 años de edad. Conocido como el tío Senén, aprendió a tocar la gaita con Los brujos de La Almolda y fue el último de los gaiteros de Castejón. “Tocó durante cuarenta años, conocía muy bien el oficio de gaitero, construía pitas y cañas, llegando incluso a fabricarlas para el gaitero de Sariñena, Vicente Capitán” (La gaita de boto aragonesa).
“Era vecino de Tomás Serrate y aprendió a tocar con la mediana cuando trabajaba de pastor con Los Brujos de La Almolda. Era muy mañoso: él mismo se hizo todas las piezas de su gaita y curtió la piel para el boto; solía preparar las pitas con que tocaban él y Vicente Capitán, gaitero de Sariñena. Tocó durante cerca de cuarenta años en Bujaraloz, Castejón, La Almolda y Sena.” (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero)
Serrate Mallén, Tomás. De sobrenombre Cachencho, natural de Castejón de Monegros, nació en 1880 y falleció en 1971. “Heredó de su padre Gaudencio el oficio de pastor y sus conocimientos como gaitero. Ya de pequeño le llamaban «Cachencher, el gaiterer,» porque iba siempre con la gaita a todas partes. Por lo que se recuerda tocaba únicamente en Castejón.” (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).
Tomás trató de transmitir sus conocimientos a Simeón, “Pero por falta de paciencia arrojó la gaita al fuego en un arrebato” (La gaita de boto aragonesa).
Serrate Mayoral, Simeón. Natural de Castejón de Monegros (Castejón de Monegros,1913 – Zaragoza ,2011). “Fue un magnífico cantante a son de gaita, el último representante de este estilo de canto, así como un infatigable constructor de pitas y cañas para los gaiteros más jóvenes.” (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). En el 2008 se editó “Romances de ronda en Castejón de Monegros” una recopilación de romances del último de los cantadores a son de gaita monegrino.
Gaiteros de La Almolda
Falceto Aznar, Cristóbal. De La Almolda proviene una de las más recordadas sagas de gaiteros, la de Los Brujos, El Brujón o el Tío Brujo de La Almolda. El tío Brujo, nació en 1869 y falleció en 1953 con 84 años, fue pastor y gaitero como su padre, El Brujé, su abuelo y su hermano Mariano (+1953 con 73 años). Aprendió a tocar la gaita de mano de su padre. En la comarca se ha conservad el dicho «ir de pueblo en pueblo como el gaitero de La Almolda» en recuerdo de las muchas localidades a las que acudía esta famosa familia de gaiteros. En la actualidad mantiene la tradición un bisnieto suyo, Jesús Falceto, conocido como El Gaiteré, que toca a dúo con el joven almoldano Luis Badía (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).
María José Camparola, escribió sobre Cristóbal: «El tío Cristóbal tenía muy mal genio y algún que otro rito misterioso para espantar las pedregadas. Eso sí, su gaita sonaba y sonaba, y donde estaba él estaba la gaita, sea con el ganado, sea en el pueblo… y siempre tocando, aunque no fueran fiestas» (Homenaje en Zaragoza a Jesús Falceto Lacort. Gaitero de La Almolda. Revista Montesnegros N.º 51).
“Su hermano Mariano y su hijo también fueron gaiteros. Le sucedió años más tarde Mariano Labat Pinós “El Mocé”, quien fue pionero en la recuperación de la gaita de boto aragonesa y que también tocó en el dance de Valfarta, y Jesús Falceto Lacort, biznieto de Cristóbal Falceto.”
La gaita de boto aragonesa.
«Cristóbal Falceto Aznar-el Brujo- (1869-1953), inolvidable y afamado gaitero, y don Mariano Labat Pinós -Mozé-(1936-2009) gaitero y persona clave en la historia de mantener e impulsar el dance.«
Identidad y dance: Memoria colectiva. Máximo Gálvez Samper. Revista Montesnegros.
“Cristobal Falceto Aznar, pastor de profesión, perteneció a una de las estirpes más conocidas y recordadas de gaiteros, Los Brujos. Quizá fue más que merecido su apodo, “El Tío Brujo”, ya que la magia de Cristobal Falceto, el Gaitero de La Almolda, ha conseguido llegar hasta nuestros días”.
Falceto Lacort, Jesús María. Gaitero bisnieto de Cristóbal Falceto Aznar. Comenzó como volante a principios de los años 70 y luego pasó a danzante. Llega como gaitero gracias a una anécdota que da cuenta María José Camparola «Allá por 1974, aquellos años en la que la primavera se quería abrir paso a toda costa ante el invierno, Labordeta actuó en La Almolda y una manera de agasajarlo fue invitarlo a ver las medianas de la gaita del gaitero. ‘Sí, sí… esto era de un gaitero de aquí, el Brujo le llamaban’. Esas medianas las tenía la tía Carmen, tía de Jesús, y no estaba claro dónde iban a acabar y quiso el destino que en ese momento estuviera presente el padre de Jesús: ‘Estas medianas p´al chico, que aprenderá a tocar la gaita…’, asintió su tío Mariano y así fue, volante, un año de danzante y gaitero. Las medianas del bisabuelo, Cristóbal Falceto, el Brujo, acabaron en las manos del bisnieto, pero el mote no» (Homenaje en Zaragoza a Jesús Falceto Lacort. Gaitero de La Almolda. Revista Montesnegros N.º 51).
Aprendió de Mariano Labat Pinós, con quien llegó a tocar, además de las enseñanzas del danzante mayor Ezequiel Zaballos. Jesús comenzó con gaita gallega hasta su primera gaita de boto aragonesa construida por Mario Gros Herrero a mediados de los 80. Tras enfermar Mariano Labat, Jesús tocó solo a parir de 1991 hasta la incorporación, algunos años más tarde, de Luis Badía Jaria y Jesús María Jaria.
“A Jesús Falceto, gaitero, nieto y bisnieto de gaiteros. Gaitero de herencia. Gaitero de Dance, y más de los Monegros. Gaitero de su pueblo, La Almolda. Gaitero denominación de origen… y gaitero… por casualidad».Eugenio Gracia.
Labat Pinós, Mariano. El Mocé, comenzó a tocar el dance en 1969 con clarinete y, desde el año siguiente, con gaita gallega hasta que lo dejó en 1991. “Es un instrumentista con una relevancia especial, pues contribuyó al mantenimiento de los dances de La Almolda, Castejón y Valfarta y participó en la primera recuperación del dance de Monegrillo” (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).
Gaiteros/as de Lanaja
Andreu Torralba, Macario. Gaitero actual de Lanaja. «En Lanaja no tenemos constancia escrita de que hubiera gaiteros hasta 1982. No obstante, en la sierra hay una aldea escachada que en un inventario que hicimos hace años aparece como la aldea del gaitero.En 1982 quisimos introducir la gaita en el dance, nos construyeron una que fue la primera los de Biella Nuey (Mario Gros Herrero), modelo copiado de la gaita de Bestue, con dos clarines, uno el original y otro adaptado en do a los instrumentos actuales. Conseguimos para poderla pagar que el Ayuntamiento nos subvencionara la mitad creo que fueron 50.000 pesetas. El danzante que la iba a tocar, no fue capaz de hacerlo y por pura tozudez me comprometí yo mismo a hacerla sonar, sin tener ni idea de música y hasta ahora tocando «de oído». Hace unos años se incorporaron dos hermanas Alicia y Alba Escanero Macaya que integramos con más gente la «orquesta sinfónica» del Dance de Lanaja, formada por violín, trompeta, saxo y varias melódicas.» (Andreu Torralba, Macario).
Curso 1989 de perfeccionamiento de Gaita en Monegros, programado desde la entonces Mancomunidad. Con Eugenio Gracia, Jesús Acero, Miguel A.Fraile, Macario Andreu y Eduardo Plana. Lanaja 1989. Fondo Eduardo Plana Galindo.
Gaitero de Leciñena
Marcén Vázquez, José. Gaitero de Leciñena, falleció en 1993.
Gaiteros/as de Robres
Actualmente el dance de Robres cuenta con los gaiteros Dani Vizcarra Capistros, Gonzalo GraciaOtín y Carlos Bolea Broset. Pronto se unirá la joven gaitera Sandra Cuello Capistros, de la saga Becana que está comenzando con una réplica de la gaita familiar.
Becana, Mariano. Natural de Robres, falleció en 1805. Sus hijos Francisco y Domingo continuaron con la saga familiar, siendo ambos gaiteros. “Tocaron en Robres, Almudévar y Tardienta entre otras localidades. La tradición se interrumpió por no contar con descendientes varones y las gaitas quedaron arrinconadas en una bodega hasta su redescubrimiento en fecha reciente.” (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero)
Becana Oto, Francisco. Natural de Robres, falleció en 1837. Con su hermano Domingo iban juntos a tocar por los pueblos (La gaita de boto aragonesa).
Becana Oto, Domingo.
Los hermanos Becana dejaron de tocar la gaita en 1820, guardando las gaitas en una cesta hasta que, en 1986, el párroco de Robres, D. Carmelo Pérez las encontró. Entre estas piezas había tres largas bordonetas, cuyas características no ofrecían dudas en cuanto a su función original: «El tipo de bordoneta también era nuevo para nosotros: muy largas y construidas a escala del bordón. Eran pues las genuinas bordonetas de caña simple» (Pedro Mir y Martín Blecua: «La gaita de Robres: Clave para la gaita de fuelle en Aragón», Rev. El Pimendón, de Robres (Huesca), n.º 3 (monográfico en torno a la gaita). Feb. 1989, p. l6.).
Becana Val, Casildo. Gaitero de Robres, vivió a finales del siglo XIX. Decía “No le dejéis la gaita al gaitero de Pallaruelo, que no la devolverá” (La gaita de boto aragonesa). Casildo guardó las gaitas aguardando un sucesor varón que nunca llegó.
Gaiteros de Sariñena
Blecua Vitales. Martín.“La herencia y relevancia de estos míticos gaiteros sariñenenses la recogió Martín Blecua Vitales, actual gaitero de los dances de Sariñena, Castejón de Monegros y Valfarta. Comenzó a tocar en su pueblo en 1975 con gaita gallega, recuperando el uso de la aragonesa en 1980 junto a Pedro Mir. Es una figura de gran importancia en este periodo crítico, pues aprendió su repertorio del antiguo mayoral de Sariñena Antonio Susín. Blecua colaboró en el mantenimiento musical de muchos dances, siendo sus conocimientos, talante y disposición fundamentales en la definitiva recuperación del instrumento. Ha creado escuela y cuenta con dos discípulos aventajados: Leandro Cucalón, a su vez descendiente de El Rey, y Javier Espada.” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).
Capitán Inglán, Vicente. “Pierretes”. Natural de Sariñena, falleció en 1967 a los 68 años. Conocido como Pierretes, fue pregonero y cestero en Sariñena. “Fue el último gaitero en activo en los años 60, por lo que acompañó muchos de los dances de los Monegros (La Almolda, Sariñena, Sena, Castejón, Lanaja, Pallaruelo, Tardienta, Valfarta…) y los de los barrios de Las Tenerías y del Rabal de Zaragoza. Además de dances acompañaba el canto de romances e interpretaba pasacalles, procesiones, bailes (Albalatillo, Usón) y rondas (Lastanosa).” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). Antonio Beltrán Martínez se refiere a é como «señó» Vicente Capitán (El dance aragonés).
“Como gaitero fue correcto, afinaba bien el instrumento, pero como no se hacía las pitas. Al morir el gaitero de Castejón, el tío Senén, tuvo que comprarlas de gaita gallega en Zaragoza” (La gaita de boto aragonesa).
No transmitió su arte y su gaita acabó vendida, en 1963, a Doña Asunción Artero de Sena para el dance de la localidad. La gaita fue cuidada por las hermanas González y luego por Miguel Montull.
Preludio de fiestas, con gaita:
En casa de un industrial de esta plaza, que con su laborioso esfuerzo ha sabido situarse en la primera línea del comercio sariñenense; abordamos al popular Vicente Capitán.
El amigo Morén, que es el industrial a que me refiero, nos recuerda el olvido que hemos tenido en nuestras pasadas crónicas de esta «institución» popular que se llama «el señor Vicente».
Es cierto. Este hombre tiene la múltiple condición de agente municipal, voz pública, cestero, danzante y gaitero.
Parece raro; pero es así; en Sariñena tenemos un gaitero, que no es el de Gijón; pero que toca la gaita con esa meliflua cadencia que es tan necesaria para el ritmo de la danza, que es un viejo rito. Pues no se crea usted que no está solicitado el señor Vicente; desde Zaragoza hasta Graus; desde Huesca hasta Balaguer…
Cuando los primeros cohetes atruenen el espacio y las campanas se lancen al vuelo, apenas dormido el eco, el señor Vicente tomará su gaita, la inflará y soplará luego es melodía que acompañarán los dances de Sariñena al ritmo de sus bastones y sus aceros bruñidos.
Nueva España – 31 de agosto de 1951.
Cucalón Palacio, Leandro. Gaitero actual del dance de Sariñena. se inicia a partir de un taller de gaita impartido por los hermanos Plana, descubriendo que su bisabuelo respondía a uno de los mejores gaiteros sariñenenses, Sixto Lana Muro «El Rey». Además de ejercer de gaitero en el dance de Sariñena lo hace en los dances de Castejón de Monegros, Pallaruelo de Monegros y Valfarta.
Cucalón Cano, Mario. Gaitero de Sariñena en la década de 1980. Con once años, pasó de volante del dance de Sariñena a Gaitero. Aprendió a tocar la gaita de la mano de Antonio Susín Palacio, con el clarín pues le costaba abrazar el boto. Comenzó con gaita gallega y luego aragonesa, esta última que forró con piel de una culebra que el mismo cogió por la zona de las Barceladas de Sariñena. Ejerció como gaitero del dance de Sariñena entre 1974 y 1981, cuando tuvo que realizar el servicio militar. Eduardo Plana Galindo lo señala por su alto nivel como gaitero, además «Acompañando con su instrumento a la orquesta de Sariñena Los Kents y Rios-Kents Swou. Hecho sin duda de una enorme relevancia en relación a Gaiteros y Gaitas en los Monegros.»
Mario Cucalón. El dance aragonés, Beltrán Martínez, Antonio.
Espada, Javier. Gaitero actual del dance de Sariñena.
Lana Muro, Sixto. “El Rey”. Natural de Capdesaso, nació en 1856 pero avecindado en Sariñena, falleciendo en 1936. Es recordado por quienes lo oyeron por su maestría y elegancia al tocar. El siñó Sixto enseñó a varios gaiteros, entre otros a Vicente Capitán, a quien cedió la gaita al retirarse. Acudía a tocar a bodas, bautizos y fiestas en numerosos lugares: Castejón de Monegros, Sariñena, Huesca, donde acompañaba a la comparsa de gigantes y cabezudos, o Zaragoza, en cuya catedral de La Seo tocaba «para misa” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). En Sariñena trabajó como pastor (La gaita de boto aragonesa).
Mir Susín, Juan. Natural de Sariñena falleció en 1996. Fue rebadán del dance de Sariñena hasta que consiguió la gaita aragonesa de El Malo y sustituyó a Capitán en el dance de La Almolda hasta 1968 y en Sariñena hasta 1975. Fue el último gaitero con gaita aragonesa en los años 70, aunque tocaba sin bordón ni bordoneta y usaba pitas gallegas compradas en comercios de Zaragoza.
Murió el 15 de noviembre 1996. “Sucedió a Vicente Capitán. Heredó pocos conocimientos, pues tocaba sin bordón ni bordoneta; sólo usaba el clarín con pitas de gaita gallega” (La gaita de boto aragonesa). “Tuvo el honor de ser el último gaitero aragonés heredero. Por problemas de salud dejó de tocar en público.» (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).
Navarro, José. Gaitero del dance de Sariñena fue conocido como el “Zaragozano”. Acabó emigrando a Barcelona. “Coetáneo de Capitán, se recuerda a otro gaitero, José Navarro, El Zaragozano, que interpretó en varias ocasiones el dance de Sariñena” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).
Tella Bornao, Teodoro. Hijo del gaitero Tomás Tella Castán “El Malo”, falleció el 24 de noviembre de 1959, a los 60 años (La gaita de boto aragonesa). Heredó gaita y conocimientos, aunque únicamente tocó en Sariñena (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). Su gaita fue comprada por Juan Mir Susín.
Tella Castán, Tomás. “El Malo”. Natural de Sariñena, falleció en 1934 a los 65 años. Fue también pastor y pertenecía a la familia de Casa el Gaitero y parece ser que construyó su propia gaita. “A pesar de su apodo familiar, los que le oyeron tocar le reconocen como un gran instrumentista, el mejor de su época. Tocó en Sariñena, Pallaruelo, Sena, Castejón, Tardienta, Huesca, Zaragoza o pueblos de Lérida como Almacellas” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). “Excelente gaitero que, a juicio de los abuelos de Castejón de Monegros y Pallaruelo de Monegros, fue el mejor gaitero de Sariñena” (La gaita de boto aragonesa).
Gaiteros/as de Sena
Antiguamente hay constancia que acudían gaiteros de Sariñena y Tamarite, a principios del siglo pasado (Siglo XX), La mundanza Arroyuelos a la mar la llamaban “Arrubielos”, porque así la llamaban los gaiteros de Tamarite. En una foto de 1920, de Ricardo del Arco, aparece el gaitero “El Malo”. Mosén Miguel Huget, párroco de Sena, llegó a ejercer de gaitero en la localidad monegrina.
Primer Curso de Gaita en Sena. Con Daniel Ardanuy, Alberto Uriol, Eduardo Plana, Carlos Plana y Jaime Ramón. Sena 1991. Fondo Eduardo Plana Galindo.
Montúll Simón, Nuria. Aprendió de Carlos y Eduardo Plana Galindo y desde el 2013 ejerce de gaitera en el dance de Sena. Nuria está haciendo escuela, desde el 2017 dulzaina y del 2021 de gaita. Cuenta con jóvenes gaiteros y gaiteras que van tocando en el dance de la localidad: Clara Sese Períz, Marian Pellicer Soler, Vera Villafaina Soler, Alejo Villafaina Soler, Héctor Castel Campos y Leo Barrau Robledo.
Plana Galindo, Carlos (1965). Gaitero de Sena desde 1978.
Plana Galindo,Eduardo (1963). Gaitero de Sena 1978.
Carlos y Eduardo Plana Galindo aprendieron y recuperaron la gaita de boto y acompañaron a Jaime Ramón, como gaiteros en Sena. Comenzaron con los cursos para nuevos gaiteros. Los primeros a quienes enseñó Carlos, ya en la década de los 80, fueron Daniel Ardanuy, Alberto Uriol y Miguel Uriol. Los dos primeros fueron Gaiteros titulares de gran nivel en el Dance de Sena durante muchos años y hasta hace poco. En sucesivos cursos y cronológicamente, se iniciaron, Ernesto Montull y Fran Sesé. Ya a partir de 2010, se iniciaron con Carlos y Eduardo: Ramón Plana, Jorge Suelves, Elvira Plana, Belén Plana y Nuria Montull. Igualmente, en esa época lo intentaron, Concha Santamaría y Daniel Nerin. En 2019, comenzó, aprendió y tocó en 2021 la gaita con el dance de Sena, Gonzalo García. (Plana Galindo, Eduardo).
Carlos y Eduardo realizaron varios talleres en Sena, de luthiería y de técnica. Luego, Eduardo hizo dos de luthiería en Zaragoza (1992) y Bujaraloz (1993). En Zaragoza continúan los de técnica de forma estable hasta hoy, en Casa Xixena del Arrabal. Carlos hizo todos los demás: Albalate, Barbastro, Jaca, Poleñino y Huesca, donde luego siguió de forma estable, continuando su legado en la Escuela Municipal de Huesca, donde creo la especialidad con los primeros talleres (Plana galindo, Eduardo).
Primeras Gaiteras de Sena. Con Belén Plana, Elvira Plana y Ramón Plana. Graus 2006. Fondo Eduardo Plana Galindo.
Plana Vargas, Ramón. Aprendió de Carlos y Eduardo Plana Galindo y desde el 2013 ejerce de gaitero en el dance de Sena.
Ramón Bitrián, Jaime. Natural de Sena, aprendió las mudanzas del dance de su pueblo con mosén Miguel Huguet, párroco de Sena y defensor de la pervivencia del dance. Aunque inicialmente intentó utilizar el viejo instrumento de Vicente Capitán, a quien compró la gaita, tocó el dance de Sena con gaita gallega. Desde 1987 sigue haciéndolo con gaita aragonesa en compañía de los hermanos Carlos y Eduardo Plana. (La tradición musical en Los Monegros, Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero). En la década de 1980, Antón Corral de la Universidad Popular de Vigo reprodujo las piezas de la gaita conservada en Sena.
Suelves Mur, Jorge. Aprendió de Carlos y Eduardo Plana Galindo y desde el 2013 ejerce de gaitero en el dance de Sena.
Curso 2013 de Gaita en Sena. Con Ramón Plana, Belén Plana, Jorge Suelves, Nuria Montull, Eduardo Plana y Jaime Ramón. Fondo Eduardo Plana Galindo.
Gaiteros de Tardienta
En el dance de Tardienta, la gaita estuvo presente durante muchos años. Hay constancia del gaitero de Robres Mariano Becana o Tomás Tella Castán y Vicente Capitán Inglán de Sariñena, que se acercaban a Tardienta durante las fiestas para la interpretación de sus mudanzas. El dance de Tardienta se perdió hasta su recuperación a finales de los años 70. Sergio Martínez Rui (El dance de Monegros. A partir de un estudio particular del dance de Tardienta y un proyecto de recuperación del dance de Grañén), cita la presencia en 1981 de los gaiteros Elias Abadía Aso y Francisco Peleato Estaún, según información proporcionada por la Agrupación Cultural “Santa Quiteria”. Villa de Tardienta.
Abadía Aso,Elías. “Tocó, de forma autodidacta, la gaita gallega para acompañar el dance desde 1983 a 1987.” (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).
Peleato Estaún, Francisco. Autodidacta con Elías Aabadía. Ambos, con dos gaitas gallegas comenzaron a acompañar el dance «En solitario en un principio y, posteriormente acompañados por la magnífica Banda «El Guante Blanco» de Tardienta que, desde su formación y hasta la actualidad, se encargan de la parte musical.» (Danzantes de Tardienta).
«En el año 2010 la gaita de boto llegó de nuevo al dance de Tardienta, gracias a la afición de uno de sus danzantes y de José Manuel Barluenga y Álvaro García, únicamente para la interpretación del ofertorio (popularmente llamado «tiroriro») en la misa del 23 de mayo. Actualmente, José Manuel y Alfredo Viñuales, miembro de la banda, se encargan de que el sonido de la gaita este presente en el dance de Tardienta» (Danzantes de Tardienta).
Gaiteros de Valfarta
Ballarín, Agustín y Labrador, Daniel tocaron en alguna ocasión las dianas con una antigua gaita gallega en el primer tercio del siglo pasado. (La tradición musical en Los Monegros. Luis Miguel Bajén García y Mario Gros Herrero).
Elena responde a una periodista excepcional, tanto en lo profesional como en lo personal. Ha sido el corazón de Radio Monegros, en esas ondas cercanas que entraban en casa como si fuese de la familia. Su trayectoria la avala y su apuesta por vivir en Sariñena, ligada a la comarca de Los Monegros ¡Hoy le toca ser noticia!.
Elena Villellas Laín nace en 1970 en una casa ubicada en la calle Castillo Bajo de Sariñena, localidad de la que es oriunda su familia materna, mientras que la paterna procede de la vecina Capdesaso.
Se licenció en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad Autónoma de Barcelona en 1993. Siempre muy vinculada a su tierra natal, realiza sus primeras prácticas en “El Día” (redacción de Huesca) durante tres veranos. En este periódico se publican sus primeros artículos, muchos referentes a Los Monegros: el Monasterio de Sijena, FEMOGA, entrevistas al tonelero de Sariñena… y aparece el tema de la despoblación que ya abordó en aquellos primeros años 90 del siglo pasado y en el futuro será recurrente para ella. La lectura de “La lluvia amarilla”, de Julio Llamazares, y la observación de una realidad que conoce de primera mano, esa dicotomía entre el mundo rural y urbano, alimentaron su curiosidad hacia este fenómeno.
“Diari de Barcelona” y Radio Barcelona, Cadena SER fueron también medios de comunicación en los que realizó prácticas y siguió aprendiendo las claves del oficio, de la mano de grandes profesionales que tuvo la suerte de conocer a lo largo de su carrera. Entre los medios en los que ha trabajado también se encuentran el periódico SEGRE, Onda Cero radio, gabinete de prensa de la Institución Ferial de Barbastro, corresponsalía de Agencia EFE y Radio Nacional de España en Barbastro y ya en Zaragoza, Antena Aragón Televisión, donde permaneció cinco años, en redacción y presentación de informativos, programas de debate y de actualidad o producción, entre otros.
Una etapa muy fructífera y de la que guarda inmejorables recuerdos, tanto desde el punto de vista profesional como humano, y que deja atrás en 2003, para poner en marcha Radio Monegros, como emisora comarcal, que estuvo activa durante casi una década, y que compaginó desde 2006 con la labor de técnico de Comunicación de la Comarca de Los Monegros, función que desempeña desde entonces y hasta la actualidad.
¿Qué es el periodismo? En general y desde el medio rural, sus dificultades
Creo que el periodismo es un compromiso con la verdad y una garantía del derecho a la información. Se puede hacer buen o mal periodismo independientemente del lugar donde se ejerza el oficio: da igual que sea Nueva York o Sariñena, lo importante es no perder de vista la profesionalidad y la verificación que es lo que te da la credibilidad hacia una audiencia que puede ser de millones o de tan solo cien personas. En el medio rural, todo es a flor de piel, para lo bueno y para lo malo; no existe el anonimato y esa cercanía puede facilitar las cosas o hacerlas más complicadas. Otro tema sería la visibilización del medio rural, lo difícil que resulta a veces que historias que ocurren en los pueblos tengan repercusión si no van más allá de los sucesos o de los estereotipos.
Por otro lado, actualmente tenemos acceso a más información que nunca. Da igual dónde vivamos, hasta en la más remota aldea estamos bombardeados por noticias desde canales que antes no existían al alcance de la mano: internet, las redes sociales… nos acercan el conocimiento a todos los rincones del mundo, pero, por otro lado, también es mayor el riesgo de “contaminación informativa”, con el fenómeno de las fake news, la inteligencia artificial… A veces es difícil distinguir la verdad de la mentira y ahí es muy importante la labor del periodista como garante de un derecho democrático que no deberíamos perder de vista. La libertad de expresión es fundamental pero también lo es el acceso a una información veraz.
El papel de la mujer en el medio rural, como trabajadoras y periodistas o colaboradoras
En las recientes jornadas de periodismo local que se celebraron en Sariñena se pudo comprobar el gran número de medios locales que hay en nuestro país con una mujer al frente. Muchos de ellos son medios digitales microrrurales. Quizás hayamos encontrado nuestro lugar en el mundo en pueblos de “La España Vacía” (título del ensayo del escritor y periodista Sergio del Molino que nos puso en el escaparate) donde si no cuentas tú lo que ha pasado en un determinado momento y lugar, nadie lo hace porque no hay más personas ni medios para cubrir esa noticia. En muchos casos es así. Y ya sabemos que lo que no se cuenta, lo que no se comunica, es como si no existiera. Las mujeres son motor del medio rural y en esta profesión también se nota ese compromiso con el entorno, con su dinamización, con las raíces y la identidad de un territorio.
¿Papel, radio, televisión o medio digital?
Por mi trayectoria he trabajado en todos los soportes. Actualmente, el medio digital es vital para comunicar porque como decía antes, estamos informados las 24 horas a golpe de móvil. Lo importante, más que el canal utilizado, es la veracidad y la forma de contar la noticia. Naturalmente, cada canal tiene su lenguaje. La radio para mí es muy especial por muchas razones: la inmediatez, la conexión con el oyente, la magia de los sonidos y los silencios…pero también me atrae mucho la televisión de la que guardo grandes recuerdos, delante y detrás de las cámaras. Por otro lado, el papel fue la razón por la que me quise dedicar al periodismo porque siempre me ha gustado escribir desde que era una cría y de ahí nació mi vocación, aunque también jugaba a que trabajaba en una emisora y hacía mis grabaciones y mis maquetas de programas… De modo, que me quedo con los cuatro canales que pueden coexistir perfectamente, cada uno tiene su momento.
¿Un medio de comunicación? Un/a periodista de referencia?
Como periodista citaré a Carmen Sarmiento, de TVE. Para mi fue referente desde cría. Sus reportajes marcaron época y dio voz a quienes no tenían, que también es una función de nuestra profesión. Abordó temas que eran tabú hasta entonces en nuestro país y abrió puertas desde el punto de vista del feminismo. Series de documentales como “Los marginados” hicieron historia. También la corresponsal Rosa María Calaf es una periodista de referencia para mí. Actualmente, citaría a Mavi Doñate y a Gervasio Sánchez. Recuerdo que estudiando la carrera fuimos con una compañera a la presentación de un libro de Oriana Fallaci en Barcelona y me impactó. Eran principios de los 90 del siglo pasado. Entonces me hubiera gustado ser corresponsal. Por otro lado, he tenido la suerte de conocer a periodistas que admiro. Nombraré a una gran profesional, Maite Cortina, que tristemente falleció y a quien tengo siempre en el recuerdo y muy presente. Como medio de comunicación, citaré a Radio Monegros porque fue para mí más que un lugar de trabajo. Fue un proyecto de vida y un reto maravilloso.
¿Un personaje de Los Monegros?
Miguel Servet, nacido en Villanueva de Sijena, porque más allá de la gran importancia de sus descubrimientos científicos, como la circulación pulmonar de la sangre por lo que es muy conocido, y también de sus publicaciones, es un símbolo internacional de la libertad de pensamiento, de conciencia y de expresión.
También, Martín Cortés de Albacar, de Bujaraloz, Me maravilla este personaje también del siglo XVI, un científico tan importante que nació mar adentro, en la estepa monegrina, y descubrió para la navegación la declinación magnética de la tierra y el polo norte magnético o la carta esférica, entre otras cosas. Es curioso que ambos insignes monegrinos nacieron con solo un año de diferencia.
¿Qué momento histórico, suceso o hecho de Los Monegros os gustaría haber cubierto?
El periplo y la gesta de las Canalistas de Lanaja que en 1915 dieron un ejemplo y fueron unas pioneras. También me gustaría entrevistar al bandido Cucaracha, Mariano Gavín Suñén, y comprobar de primera mano cuánto hay de verdad o de leyenda.
¿Una noticia importante en Los Monegros? ¿Cuál ha sido?
Por citar algunas diferentes en tiempo y temática, la llegada de regadíos, la adquisición y restauración de la Cartuja de las Fuentes por parte de la DPH, y cuando tocó la lotería de Navidad en Grañén en 2011, más de 700 millones de euros, fue un acontecimiento con mucha repercusión y son buenas noticias…
¿Una noticia soñada para Los Monegros?
Que se concluyera el Eje de Los Monegros y se arreglaran las carreteras que lo necesitan. Que se consiguieran más frecuencias y conexiones ferroviarias. Que se frenara la despoblación. Y puestos a soñar… que se descubriera la solución a la sequía mediante un sistema investigado y descubierto desde el futuro campus especializado en agrotecnología que se ubicaría en Los Monegros y sería referente en todo el mundo.
Un lugar de Los Monegros
Hay tantos lugares especiales en Los Monegros que no puedo elegir uno. Propongo un atardecer en cualquiera de esos bellos lugares.
Patricia ha sido voz y alma de Radio Monegros. Grañenense y monegrina, es una apasionada de Los Monegros, comprometida con su día a día, creando su propio medio de comunicación «Desde Monegros». Desde el rigor y la cercanía, actualidad y artículos, sigue poniendo voz a Los Monegros, apostando por esta tierra que lleva en su corazón. Hoy le toca ser noticia.
Vivo en mi localidad natal, Grañén, donde disfruto del contacto directo de sus gentes. También de aquellos lugares que han formado parte de mi niñez y adolescencia. Me gusta su familiaridad. Siento un gran apego por mi tierra.
Soy licenciada en Periodismo por la Universidad SEK de Segovia (2001-2005) y Posgrado en Reporterismo por la Universidad Ramón Llull de Barcelona (2006).
Mi misión siempre ha sido contar historias, desde la cercanía y el compromiso, lo que resulta inherente a mi condición de periodista rural. Desde mis inicios, he ejercido esta labor en mi propio territorio, donde comencé mi trayectoria profesional como redactora en la extinta emisora Radio Monegros. Desde hace 15 años, soy corresponsal del Heraldo de Aragón y en 2013, lancé el periódico digital Desde Monegos, un nombre que revela el punto del que parten sus historias y el lugar desde el que se escriben. Mi trabajo me ha permitido conocer a gente maravillosa, que ama este territorio y que contribuye a su desarrollo. A los colaboradores de Radio Monegros, uniría muchos otros nombres propios, entre ellos, personas relacionadas con las artes, el teatro, el folclore, la investigación o el asociacionismo.
También soy coautora de los libros ‘Curbe, 50 años de vida’ y ‘La Cartuja de Monegros. 50 años echando raíces’, que me han permitido conocer y compartir las historias personales de un grupo de hombres y mujeres que un día dejaron atrás todo lo conocido para crear un nuevo hogar en mitad de Los Monegros. Ambas publicaciones tienen un carácter muy periodístico, con muchos rostros y testimonios que son historia viva de nuestra comarca. En ambos casos, compartí el proyecto con la investigadora Gemma Grau.
De forma más reciente, y junto a otra compañera y amiga, Victoria Fortuño, hemos sacado adelante una nueva publicación sobre el 50 aniversario de la SAT 580 Secadero de Cereales Santiago de Grañén. El trabajo realizado también contribuye a preservar la memoria histórica del municipio.
¿Qué es el periodismo? En general y desde el medio rural, sus dificultades.
El periodismo es el arte de contar historias. Yo soy periodista rural por vocación y elección. También a base de empeño, es decir, por pura perseverancia. Y, como muchas compañeras y compañeros que han elegido la vida en el pueblo, me mantengo con la obligación de ser autónoma y emprendedora. Nunca he tenido un único trabajo.
Soy de las que creen en el valor del periodismo local como herramienta de cambio, dando voz y espacio a sus protagonistas. El periodista local es clave para hacer pueblo y poner en valor el patrimonio de un territorio, fomentado la identidad de sus gentes con su tierra y por lo tanto, su arraigo, lo que contribuye a luchar contra la despoblación y a crear pueblos vivos. Para amar, hay que conocer, y, cuando se ama un territorio y se está orgulloso del mismo, se crea un vínculo más difícil de romper. En una comarca como la nuestra, con un territorio tan extenso y poco poblado, la información diaria vertebra, une, dignifica y potencia.
A nuestro favor, juegan compromiso, conocimiento y cercanía. En mi caso, me gusta desplazarme siempre que puedo, es decir, conocer cada realidad de primera mano y narrar desde el lugar, tirando mucho de reportajes y crónicas. A lo largo de estos años, sumo miles de kilómetros. Y con gusto. Me encanta haber tenido la oportunidad de ver danzar a cada uno de los grupos de Los Monegros, haber compartido decenas de romerías, tradiciones o fiestas o haber mantenido largas charlas con personas relacionadas con el mundo de la cultura, el tejido asociativo, el sector primario, el emprendimiento, etc. Al moverte y mezclarte con la gente, tu perspectiva y tu narración se enriquecen. El problema está siempre en la falta de tiempo. Tal y como he dicho, la mayoría tenemos más de un trabajo y además, el día a día suele ser exigente, lo que limita los desplazamientos o los temas que requieren mayor dedicación.
A nuestro trabajo, además de compromiso y cercanía, también debemos sumar crítica e independencia, y yo creo que existe o ya me hubiera dedicado a otra cosa, pero la autocensura y la dependencia de determinadas fuentes de financiación -especialmente cuando se carece de músculo empresarial- también juegan su papel en el medio rural.
El papel de la mujer en el medio rural, como trabajadoras y periodistas o colaboradoras.
A través de nuestro trabajo, es fácil comprobar el destacado papel de la mujer en el medio rural y en general, en cualquier ámbito de la vida. En nuestros pueblos, son las que mantienen la vida social y cultural, las que siempre están dispuestas a sumar a cualquier iniciativa y por supuesto, cada vez más las que desarrollan con éxito su labor profesional y emprenden con decisión para mover la economía local. Todavía es necesario generar nuevas oportunidades y seguir trabajando en materia de igualdad. La conciliación sigue siendo muy complicada.
Soy madre de dos niñas y desde que llegaron a mi vida, además de volverme más práctica, he tenido que reducir el ritmo y acotar mi trabajo. Para sobrevivir (llegar a todo es imposible), me valgo de una excelente red de apoyo familiar y de las bondades que brinda vivir en un pueblo con servicios básicos.
¿Papel, radio, televisión o medio digital?
Todos los medios tienen su encanto. Todavía soy una enamorada del papel; me gusta pasar las páginas de un periódico y tocar el resultado del trabajo realizado. El digital alivia la presión del espacio contado en caracteres, es decir, a diferencia del papel, no tienes la obligación de ceñirte a una extensión concreta y además, puedes introducir imágenes, vídeos, etc. La radio me apasiona; es un medio vivo y lleno de posibilidades. Tiene el aliciente del contacto directo con el entrevistado y por supuesto, con el oyente. Además, ofrece la posibilidad de jugar con los silencios, con la fuerza de la música o los efectos sonoros. Hasta las risas tienen cabida y cuentan. Mi experiencia en Radio Monegros, junto a Elena Villellas, fue un maravilloso aprendizaje a nivel profesional y personal y además, me sirvió para conocer y por lo tanto, para amar más mi comarca y a sus gentes.
Durante mi etapa como corresponsal del Heraldo de Aragón en el Bajo Cinca, entré en contacto con Digital Fraga TV y su responsable, Jorge Larroya. Y también me gustó el medio, ya que el resultado del trabajo se luce cuando se miman las imágenes y la edición.
¿Un medio de comunicación? Un/a periodista de referencia?
Aunque hay grandes profesionales, yo me adentré en este oficio por mi pasión por la escritura y mi vocación como contadora de historias. Y, en este sentido, siempre me han inspirado aquellos que se mueven entre el periodismo y la literatura como Juan José Millás, Gabriel García Márquez, Manuel Rivas, Miguel Delibes o Truman Capote. Son la mejor escuela de narrativa. Ahora bien, he tenido además otros ejemplos cercanos e inspiradores que me han ayudado a crecer en este oficio. He aprendido mucho del resto de periodistas vinculadas a Los Monegros y de mis compañeros y compañeras de la redacción del Heraldo de Aragón en Huesca.
¿Un personaje de Los Monegros?
Miguel Servet, natural de Villanueva de Sijena, es uno de nuestros personajes históricos más inspiradores. Médico, teólogo y erudito es probablemente el más universal. Fue un hombre admirable, de profundas convicciones, que está considerado –y ese es su valor más excepcional– el padre de la libertad de pensamiento y conciencia.
¿Qué momento histórico, suceso o hecho de Los Monegros os gustaría haber cubierto?
Monegros lleva décadas luchando por la llegada del agua y la extensión de los regadíos. Hace cien años, hubiera sido emocionante acompañar y narrar la marcha de las Canalistas de Lanaja o, de forma más reciente, la inauguración del Abrazo de Tardienta. Aún quedan reivindicaciones históricas pendientes y por lo tanto, muchas oportunidades de contarlas en voz de sus protagonistas. Por ejemplo, por fin ha comenzado ya la cuenta atrás para la construcción de la tubería de Valdurrios, que permitirá el riego de más de 6.000 hectáreas de Bujaraloz, Peñalba y Fraga.
¿Una noticia importante en Los Monegros? ¿Cuál ha sido?
A lo largo de los últimos años, y en relación a la recuperación de nuestro patrimonio, ha habido dos muy destacadas: la vuelta de una parte importante del tesoro artístico de Sijena, que era además una cuestión de justicia y dignidad, tal y como dice el lema de la plataforma Sijena Sí; y el paso a manos públicas de la Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes, lo que ha permitido frenar su progresivo deterioro y devolverle de forma paulatina su esplendor, gracias a la decidida apuesta de la Diputación de Huesca. Ahora mismo, como monegrina, me emociona ver el progreso de las obras, con el importante avance de la restauración de las pinturas, y en especial, la apuesta por darle vida a través de potentes actividades y conciertos.
En 2011, también fue algo extraordinario poder compartir y contar la alegría de la llegada del Gordo ‘más gordo’ de la historia de la Lotería de Navidad a Los Monegros. Las mujeres de Sodeto repartieron casa a casa una parte importante de aquellos 720 millones que dejó el célebre 58.268. El titular del décimo aniversario dejaba claro el destino de gran parte del dinero y su repercusión real en la zona: «Se compraron más tractores que coches de lujo».
¿Una noticia soñada para Los Monegros?
Al recorrer las calles de mi pueblo, especialmente cuando salgo a última hora, y los capazos son escasos, no puedo evitar fijarme en las casas que llevan tiempo vacías. A veces las he contado calle a calle, recordando a sus últimos habitantes, a los que ya no están o a los que un día se fueron. Aunque sea poco a poco, espero ver y narrar que la situación se va revirtiendo, que nuestros pueblos ganan en número de habitantes y que cada vez son más las casas que vuelven a llenarse de vida. A raíz de la pandemia, algunas poblaciones han recibido el retorno de hijos del pueblo o simplemente de nuevas familias que han apostado por las bondades del medio rural. Todas ellas historias bonitas que contar. También espero seguir escribiendo de aquellos y aquellas que logran hacer realidad aquí sus sueños, de monegrinas que derriban barreras y de jóvenes que aman su tierra.
Un lugar de Los Monegros
Me resulta muy difícil elegir. Tengo una larga lista: el sabinar de Pallaruelo, la Laguna de Sariñena, la sierra de Jubierre, los paisajes esteparios de Monegrillo, la Cartuja de Las Fuentes… También tenemos localidades con mucho encanto como Sena o Torralba de Aragón. Y me encantan los pueblos de colonización y por supuesto, los atardeceres que puedes contemplar en la zona de la Gabarda o las serretas de Marcén y Fraella.
Llegó a Sariñena de mano de la cadena SER. Durante algunos años dio vida a Radio Sariñena, convirtiéndose en la voz de Los Monegros. Información, pero también descubrir la gente y una tierra que ha hecho suya. Dedicación, pasión e ilusión, un sentir las ondas, de transmitir, una de esas voces que se colaban en nuestras casas haciéndose familiar. Hoy le toca ser noticia.
Mi nombre es Victoria Fortuño Valero, soy de Sabayés, pero casi un tercio de mi vida he vivido en Sariñena. Precisamente a Los Monegros llegué en gran parte por amor, me gusta decir, pero lo cierto es que fue por trabajo. Así que he ejercido el periodismo local en Radio Sariñena, mientras he podido, descubriendo una comarca totalmente desconocida para mí y que me ha llegado a hipnotizar. Además de la Cadena SER, he trabajado sobre todo en Aragón Radio, tanto en programas (‘La Cadiera’ de los fines de semana), como en la redacción de informativos. He hecho algunos podcast, algo de tele… Tengo bastante recorrido así en general en estos últimos años. Y en la actualidad, no es un medio, pero he de decir que tengo una enorme responsabilidad enseñando a los periodistas del mañana, en la Universidad San Jorge, con dos asignaturas y una beca vinculadas a la radio, y además he iniciado un camino en el periodismo institucional trabajando en Comunicación de la Diputación Provincial de Huesca.
¿Por qué elegisteis la profesión?
No lo tenía nada claro a los 18 como les pasa a muchos, pero me decanté enseguida por el periodismo. Yo quería contar las cosas que pasaban, quería contar historias. Creo que fue determinante para mí salir de un pueblo tan pequeñito y terminar en Segovia y en Madrid, donde conocí a mucha gente y me di cuenta del papel tan importante que tienen los medios de comunicación para conectar a las personas y para explicar a la sociedad en general las cosas tan locas que suceden en el mundo. pero también en la puerta de al lado de nuestra casa.
¿Qué es el periodismo? En general y desde el medio rural, sus dificultades.
Yo sé que el periodismo se ha desprestigiado muchísimo. Hubo tres o cuatro periodistas (hombres) que en un tiempo pasado eran casi los amos del universo, pero ahora no tiene nada que ver y en parte también se debe a la mala praxis y al intrusismo. También se aprecia en otros detalles ese desprestigio, pues la mayoría de la oferta laboral es bastante precaria, se hacen muchas horas, se cobra tirando a poco y encima la sociedad no te reconoce. Pero, sin embargo, trabajando en el medio rural yo me he sentido casi siempre muy valorada. La gente está muy agradecida. Valoran que le des la oportunidad de hablar, expresarse, contar inquietudes, reivindicaciones… pero también de escuchar cómo su pueblo se pone en el mapa cuando cuentas las noticias que suceden en él, siempre con un criterio y una profesionalidad detrás. ¿Dificultades para ejercer el periodismo desde el medio rural? Todas las del mundo y más: mala cobertura, mala conexión, obstáculos para tocar algunos temas, menos variedad de testimonios, menos oportunidades laborales, mucha soledad… pero aún así para mí, mi experiencia de trabajo en Radio Sariñena fue el mejor máster que podía hacer en mi vida. El periodismo local es la mejor escuela.
El papel de la mujer en el medio rural, como trabajadoras y periodistas o colaboradoras.
Las mujeres lo tenemos complicado en todas partes, pero en el medio rural es un añadido. Siempre explicando que el feminismo no es una pataleta contra el sexo masculino, es sólo el deseo de vivir en una sociedad igualitaria, que ya va tocando. Creo que lo preguntas, no obstante, desde la perspectiva del periodismo y yo, la verdad, casi siempre he estado rodeada de mujeres periodistas en los pueblos y me gusta mucho la sensibilidad que tienen para contar la realidad de la zona rural, con una idiosincrasia muy particular.
¿Papel, radio, televisión o medio digital?
Radio siempre. El formato sonoro se ha convertido en mi forma de expresión. No concibo mi vida sin cascos ni micrófono.
¿Un medio de comunicación?
La Cadena SER, que la he mamado de mi madre, pero confieso que ahora cada vez escucho menos radio convencional.
¿Un/a periodista de referencia?
Inevitable pensar en Iñaki Gabilondo por supuestísimo. Pero quisiera mencionar a mujeres como Rosa María Calaf, Almudena Ariza… Ya van tres, perdón.
¿Un personaje de Los Monegros?
Leontxo García. No es monegrino, pero como si lo fuera.
¿Qué momento histórico, suceso o hecho de Los Monegros os gustaría haber cubierto?
La Guerra Civil en esta comarca tuvo que ser brutal, pero no me hubiera atrevido nunca a ser corresponsal de conflictos bélicos. Me voy mucho más atrás en el tiempo, pero me hubiera flipado tener una entrevista con alguien como nuestro Miguel Servet.
¿Una noticia importante en Los Monegros? ¿Cuál ha sido?
El gordo de la lotería íntegro en Grañén, el traspaso a manos públicas de La Cartuja, el regreso de los bienes de Sijena…. No me puedo quejar, he vivido unas cuantas.
¿Qué noticia consideras ha sido la más importante para Los Monegros?
Pues hombre, por ejemplo, tener un parque de bomberos en Sariñena era una reivindicación histórica y necesaria, y ahora es una realidad.
¿Una noticia soñada para Los Monegros?
Que llueva, mejoras en las comunicaciones por carretera, empleo de calidad y orgullo de pertenencia de su juventud.
Un lugar de Los Monegros
El Santuario de la Virgen de Magallón en Leciñena viendo al Teatro de Robres representar cualquiera de las obras de la trilogía de Lorca.
Sara Villellas Martínez representa a muchas de las personas que han tenido que desarrollar su carrera profesional fuera de su pueblo. Periodista y locutora de noticias en Aragón Radio, su voz nos ha transmitido la actualidad a través de las ondas aragonesas. Persona brillante, profesional, cercana, toda una comunicadora que reflexiona sobre el periodismo y sobre su papel en el medio rural. Hoy le toca ser noticia.
Soy Sara Villellas Martínez, quinta del 80, y me criaron y educaron en Sariñena hasta los 18 años, cuando me marché a estudiar Periodismo a Madrid, siendo consciente de que ya no regresaría. De mi infancia recuerdo a Sor Felisa en el patio de “las monjas”; la sabiduría de Mariano Baches para enseñarnos de los libros y de la vida (gracias siempre, Mariano); soñar en clase que nos tocaba la lotería para repoblar esos Monegros secos, casi perdidos (cuando todavía se repoblaba con árboles y no con personas); las bajadas en monopatín por la calle Larrosa; jugar a las casetas en Los Cuadrones; nuestra Casa de Juventud; las verbenas en la discoteca; las Peñas…
Elegí periodismo porque es una profesión que te impide dejar de estudiar. Como decían en la Facultad, así sabemos “un poco de todo y mucho de nada”. También me impactaba el poder que tiene la palabra y la necesidad de saber usarla.
A Los Monegros regreso a ver a la familia y a las amistades.
¿Qué es el periodismo? En general y desde el medio rural, sus dificultades.
En la actualidad desconozco dónde queda el periodismo. Probablemente hay resquicios del mismo en los pequeños medios de comunicación, donde la información va directamente de la fuente al público. Y algunos atisbos de periodismo de investigación. Lo demás, desde mi punto de vista, se ha convertido en información “de carril”, de rueda de prensa, con textos copiados de gabinetes de comunicación y un lenguaje alejado de la realidad y de lo que a la ciudadanía podría interesarle. Y en cuanto al periodismo en el medio rural, su dificultad supongo que reside en su propia supervivencia. Si no hay medios económicos detrás es difícil mantenerlo, los salarios son precarios, las funciones de los periodistas en el medio rural se multiplican, algunos son locutores, comerciales, fotógrafos, cámaras de video, expertos en redes sociales… el “periodista orquesta”.
El papel de la mujer en el medio rural, como trabajadoras y periodistas o colaboradoras.
Siendo una profesión en la que la mayoría de trabajadoras son mujeres, también en el medio rural, se suele dar más visibilidad a los hombres. Por eso, gracias por la visibilidad y por estas líneas. Creo que una profesión sin horarios ni calendarios como ésta ya es bastante difícil de llevar, como para hacerlo sin medios, en el medio rural, con dificultades para conciliar y con escaso margen para ocupar puestos de responsabilidad.
¿Papel, radio, televisión o medio digital?
He probado todo menos televisión, porque no me gusta que se me vea ni que se me reconozca. Con 19 años las ondas me engancharon y ahí sigo. La radio siempre está ahí. Siempre. Para informar de cualquier noticia en el mismo instante en el que ocurre, para acompañar en todo momento, para entretener, escuchar música, y ahora mucho más especializada a través de podcast.
¿Un medio de comunicación? Un/a periodista de referencia?
Os Monegros me parece un gran medio de comunicación por varias palabras que me parecen clave: memoria, no olvidar y rostros en femenino.
Periodistas de referencia: Ángels Barceló y Maruja Torres. La Mirada de Maruja me parece simplemente genial.
¿Un personaje de Los Monegros?
Todas las mujeres que durante décadas han trabajado fuera y dentro de casa, lo mismo en la agricultura, que en la ganadería, que criando a los hijos, que cuidando a padres, suegros, tíos, sin remuneración, sin que fuera considerado “trabajo” y sin que se les reconociera su esfuerzo. Y todas aquellas que no pudieron tener el futuro que habían elegido porque les obligaron a “quedarse en casa”.
¿Qué momento histórico, suceso o hecho de Los Monegros os gustaría haber cubierto?
Quizá el proceso del inicio de la vida en los pueblos de colonización. Contar las historias de quienes empezaron una nueva vida en una zona como Monegros, sobre todo en los inicios, cuando no tenían ni los servicios más básicos.
¿Una noticia importante en Los Monegros? ¿Cuál ha sido?
Supongo que “el agua”, el regadío, que cambió sustancialmente la cultura agraria de la zona. Siempre he creído que su tardanza tuvo un impacto no sólo económico, sino social y cultural, si se compara con otras zonas que se desarrollaron antes.
¿Una noticia soñada para Los Monegros?
Quizá una buena noticia sería que, siendo un territorio del que sale tanta materia prima, los productos agrarios y ganaderos se procesaran y comercializaran desde allí. Poco valor añadido dejamos en la tierra si todo se importa bruto, sin elaborar.
Aunque, para dar que hablar, a veces sueño con que los vecinos de mi pueblo se olvidan de las cuatro ruedas y van andando al colegio, a por el pan o a por tabaco. Me gustaría beber agua del grifo los 365 días sin sustos. Y respirar otro aire. Me gustaría ver más verde, menos árboles podados como para leña y menos asfalto. Diría que a veces nos empeñamos en copiar las desventajas de las ciudades.
Un lugar de Los Monegros
El Castillo Cuadrado de San Lorenzo del Flumen. Por apego.
Marga Bretos Cazcarra lleva años como colaboradora del Diario del Altoaragón, además de participar en otros medios. Su cercanía y pasión, su humildad y a la vez su constante trabajo la hacen una persona excepcional, siempre poniendo en valor a nuestros pueblos y a su gente. Una trayectoria encomiable digna de reconocer. Hoy le toca a ella ser protagonista.
Nací en Sariñena y siempre he vivido aquí, si bien hubo una época que me gustaba vivir en Zaragoza o Huesca, pero cuando volvía, me emocionaba cuando veía La Laguna. Soy sariñenese total y creo que es un sentimiento que he inculcado a mis hijas y nietas, de hecho, Eva dice que su pueblo es Sariñena…Mar todavía no habla.
¿Cómo has llegado a ser colaboradora?
Fue en 2009, cuando Elena Villellas dejó de trabajar para el Diario del Altoaragón y Javier García Antón me propuso colaborar durante unos meses hasta que encontraran a la persona adecuada…¡llevan buscando 14 años!.
¿Qué es el periodismo? En general y desde el medio rural, sus dificultades.
Como todos sabéis no soy periodista, simplemente colaboro con el Diario y con la revista Quio, pero considero que es una forma de dar voz a nuestros pueblos, que se caracteriza por la cercanía con los vecinos, agrupaciones y colectivos, que son los que realizan casi todas las actividades. También pienso que es una vía para difundir la cultura, tradiciones y patrimonio de los pueblos, una forma de hacer saber que nuestros pueblos están vivos.
Dificultades, no muchas, solo que igual tienes que escribir de un concierto de piano, que, de alfalfa, que de dance…hay que leer mucho y estar muy al día, incluso hay quien te utiliza para su propio beneficio, pero eso, afortunadamente, pasa muy poco.
El papel de la mujer en el medio rural, como trabajadoras y periodistas o colaboradoras.
La mujer es básica en las zonas rurales. Tenemos que hacer de todo y luchar por desarrollarnos como persona, como madres, como trabajadoras, lo de la conciliación familiar no existe, pero es motivador ver los ejemplos de mujeres rurales emprendedoras y los proyectos innovadores que han puesto en marcha.
Aquí tenemos tres ejemplos muy claros, Elena Villellas con tres hijos, Patricia Puertolas con mellizas y Victoria Fortuño con mellizos, tres grandes profesionales que llegan a todo, trabajo, familia, casa… y además lo hacen todo muy bien, siempre con una gran empatía y objetividad.
¿Papel, radio, televisión o medio digital?
Papel en primer lugar y medio digital, que ayuda mucho.
¿Un medio de comunicación? ¿Un/a periodista de referencia?
Los periódicos de Huesca y Zaragoza, son como más de casa.
Periodista de referencia, no, periodistas, las tres de aquí, Elena, Patricia y Victoria y a los que admiro mucho: Javier García Antón, Myriam Martínez, Mercedes Manterola y el gran Leontxo García, sobre todo por sus charlas y narraciones de sus viajes.
¿Un personaje de Los Monegros?
Ufff, hay muchos, uno de ellos eres tú, Joaquín Ruiz, otro Alberto Lasheras, el fotógrafo Fernando G Seral, hay una gran lista de personas entrañables y queridas por su bien hacer, por su personalidad, por su esfuerzo por mantener esta tierra viva.
¿Qué momento histórico, suceso o hecho de Los Monegros os gustaría haber cubierto?
La inauguración del Canal de Los Monegros y ver las caras de las canalistas de Lanaja.
¿Una noticia importante en Los Monegros? ¿Cuál ha sido?
La insensatez de Gran Scala, solo sirvió para poner a Los Monegros en el mundo.
¿Qué noticia consideras ha sido la más importante para Los Monegros?
La recuperación de La Cartuja de las Fuentes y de los Bienes de Sijena.
¿Una noticia soñada para Los Monegros?
‘El auge de empleo y emprendimiento hace que los jóvenes monegrinos se queden a vivir en su comarca”
Un lugar de Los Monegros
Varios, La Laguna de Sariñena, el río Alcanadre, la Sierra de Jubierre…, Los Monegros son únicos y sus cielos un constante espectáculo.
A mí me gustaba mucho ir a la escuela; tanto debió ser que le cogí gusto y no dejé de hacerlo en toda mi vida. Dicen que la vocación para dedicarte a la docencia te la suele contagiar alguno de los maestros que has tenido viéndolo disfrutar dando clase; por este motivo les doy las gracias porque de alguna manera decidieron que me dedicara a esta profesión tan bonita, arriesgada y emocionante.
Por Asun Porta Murlanch.
Merendola. Mari Carmen Garcés, Montse Blasco, Asun Porta, María José Villa y María Rosa Sancho, también está Mercedes Pérez en el lado izquierdo
Pero vamos a los años sesenta…
Salíamos de casa con mi hermano cartera en mano ―no se habían inventado las que iban cargadas a la espalda y, si existían, al Barrio de la Estación no habían llegado―. Íbamos con unos minutos de antelación porque nos gustaba entretenernos por el camino con cualquier cosa: un hormiguero, un gorrión que se había caído del nido, el perro de Francisquer que lo incordiábamos y nos encorría siempre. La despedida de mi madre era: ¡cuidado con el tren! Cruzábamos las vías varias veces al día: para ir a la escuela, a la iglesia, a comprar, a ver a los amigos… La estación, el traqueteo de ir y venir de los trenes, su característico pitido, los raíles y las personas que trabajaban allí, así como las familias que en aquella década vivían en el Barrio, formaban parte de nuestra vida.
Mi hermano José Luis iba a la clase de los chicos y yo a la de las chicas como era normal en aquella época. El número de alumnos variaba de año en año pero entre los dos grupos rara vez bajábamos de los veinte.
La cartera nos pesaba poco, unos llevaban el Catón, el Parvulito o una cartilla para aprender a leer y los cuadernos de caligrafía; otros, los más mayores, llevábamos la enciclopedia Álvarez (que era un libro más grueso donde estaban todas las materias), el cuaderno de dos líneas ―indispensable para seguir haciendo buena letra, cosa que conmigo no funcionó―, el plumier de madera con unas pocas pinturas, las plumillas, la tinta china de colores, el lápiz, la goma de Milán, unas cuantas pinturas y el tajador. Y no faltaba alguna canica, los cromos para cambiar, las chapas aplastadas por el tren que colocábamos con cuidado en los raíles, la goma para jugar y hasta algún tebeo del Capitán Trueno o Jabato que nos encantaban.
Las clases tenían unos enormes ventanales orientados al sur por donde nos entraba el sol. Enfrente de la entrada, una pizarra enorme con su clarión ―que es una palabra preciosa que con el tiempo pasó a ser tiza―, la mesa de la maestra, los pupitres, un armario con libros y en el centro una estufa. Al lado, un cuarto donde se guardaba el carbón, el pozal con el badil para recoger el carbón y llevarlo a la estufa, algo de leña y apoyados en una esquina los mapas enrollados, algún armario, una mesa y algún pupitre viejo.
Los pupitres estaban perfectamente alineados. En la madera estaban las huellas, a modo de muescas o pequeños dibujos que habían labrado en algún momento de rabia o despiste nuestros predecesores y que permanecían con los años. En la parte alta había un surco alargado para dejar el lápiz y un hueco redondo para poner el tintero y así poder copiar textos a plumilla o pintarlos con la tinta china de colores.
Al entrar, antes de sentarnos, rezábamos o cantábamos alguna canción patriótica, que era lo que en aquellos años dictaban las normas, después corregíamos las cuatro operaciones que nos habían puesto de deberes: una suma de «tres pisos», una resta de llevar, una multiplicación por cuatro cifras y una división enorme. Los más mayores también debíamos hacer un par de problemas de cuatro operaciones, que en nuestro caso servían como punto de encuentro de toda la familia. En mi casa los hacíamos entre todos, mi padre decía que al final se trataba de entenderlos para saber contestar al día siguiente las preguntas de la maestra.
No nos librábamos ningún día del dictado, y si teníamos faltas había que escribirlas decenas y cientos de veces, hasta que las habíamos interiorizado correctamente. También si nos portábamos mal el castigo más normal, además de algún cachete o quedarnos sin recreo, era el copiar cien veces: me portaré bien. La verdad es que no daba mucho resultado pues el que era travieso y algo movido, pronto se le olvidaba.
Leíamos y copiábamos cuentos, fábulas, vidas de santos, trozos de la historia de España llena de héroes, conquistadores y reyes justos y valientes. Esos trozos de la historia o definiciones gramaticales las debíamos aprender de memoria, la mayoría de las veces sin entender siquiera qué significaban. Nos sucedía igual con el catecismo, nos lo sabíamos de memoria aunque mucho de lo que allí se explicaba no lo entendiéramos muy bien.
Alguna tarde las chicas dedicábamos un rato a coser porque se suponía que en un futuro necesitaríamos zurcir calcetines, bordar sábanas y mantelerías…, pero sobre todo remendar la ropa que en aquellos tiempos no era muy abundante. Todas teníamos un pañito de batista blanco dónde entrenábamos con finura y paciencia: pasadas, punto atrás, sobrehilar, bodoques, punto al lado, bordado de lagartera, cadeneta… También hacíamos trabajos manuales con granos de arroz, garbanzos o pinzas de madera como los chicos, y dibujábamos. Recuerdo especialmente una técnica que me gustaba mucho: el calcado. Si querías copiar un dibujo del libro, por ejemplo Santiago Apóstol, debías calcarlo en papel de celofán que era traslúcido, le dabas la vuelta y ennegrecerlo con el lápiz, entonces lo colocabas sobre el cuaderno y lo volvías a repasar teniendo mucho cuidado que no se moviera pues le podía quedar algún pie o la cabeza fuera de su sitio al Santo Apóstol.
En los primeros años de la década al salir al recreo ya estaba preparada el agua caliente para echarnos los polvos y hacer un vaso de leche. Obligatorio tomarla. Recuerdo el olor a vainilla, el sabor dulzón y como se deshacían los grumos en la boca. A nosotros nos gustaba más la leche de vaca que nos traían de Capdesaso o íbamos a comprar a casa de la Señora Antonia y el señor Feliciano, detrás de la escuela, que también tenían horno de pan y carnecería.
Teníamos un botijo para beber agua fresca colocado a la salida entre las dos clases, de él bebíamos todos. Alguna vez se llenó de bichos y alguno se los tragó con los consiguientes espasmos, arcadas y risas; claro, entonces no sabíamos que pasados los años los venderían como un gran manjar.
Aunque el espacio de recreo estaba limitado por la carretera y un camino, rara vez jugábamos solo allí. Nos movíamos por las casas de alrededor si tocaba esconderse. En un pueblo que en nuestros ratos libres recorríamos todos los rincones, poner límites a un espacio abierto es como meter en una jaula de pájaros una mosca. Todo el barrio era nuestra casa y por todo nos movíamos libremente.
En el mes de mayo hacíamos un altar a la Virgen con manteles blancos con puntillas y flores naturales que íbamos trayendo de las que teníamos en casa, del jardín o del huerto. Y todos los días, los diez últimos minutos de clase, rezábamos, recitábamos poesías y le cantábamos canciones a la Virgen muy devotos, serios y formales.
Un año plantamos cipreses bordeando el recreo, cada uno el suyo para que lo cuidáramos y estuviéramos orgullosos de verlo crecer. Hoy, después de casi sesenta años, todavía se conserva alguno.
Hasta los diez años tuve de maestra a Dña. Tere Guillén, la señorita Tere como la llamábamos nosotros, le teníamos mucho cariño y respeto. Recuerdo su voz, su pelo rubio siempre tan bien peinado con esas ondas y sus gafas que a mí me parecían preciosas. En la clase de al lado tuvieron a Don Manuel y Don Ramón Sambía. Cuando faltaba la señorita Tere nos pasaban a todos a la clase de Don Ramón y nos encantaba porque sacaba su microscopio y nos pinchaba el dedo con un alfiler para ver los glóbulos rojos de la sangre, también las células de las hojas de la cebolla y los gránulos de almidón de la patata.
Alguna vez para la primavera solíamos hacer alguna excursión: nos íbamos a caminar un buen rato por algún camino cercano, parábamos a merendar y vuelta.
Cuando cumplí los diez años llegaron al barrio Don Francisco Pons y Dña. Urbana Ruiz que serían los que nos prepararían para examinarnos de bachiller en el Instituto Ramón y Cajal de Huesca, en junio y con una sola prueba por cada asignatura, ahí te lo jugabas todo. Entonces ya teníamos un libro para cada asignatura. Ella nos daba gimnasia y música a las chicas. Yo tenía muy mal oído y no había manera de solfear nada, así que, mi prima Trinita que estudiaba solfeo y piano me grababa en un magnetófono todas las canciones del libro, y todo era cuestión de oírlas cien veces hasta que te la aprendías de memoria: Sol-fa-mi-fa-sol-la-si-do-re-do-si-sol-fa-mi-fa-sol-la-si-do-la-sol… Si las repetías tal cual en el examen, tenías un sobresaliente. Yo no aprendí música pero alguna de aquellas canciones con su sol-fa-mi-, no se me han olvidado.
D. Francisco me contagió la pasión por las matemáticas y las ciencias, sus explicaciones y ejemplos eran cristalinos y siempre te invitaba a razonar con sus preguntas. Creo que su forma de explicar y de hacerme pensar fue el detonante de mi vocación de maestra. Para que me aprendiera sin dudar todos los rincones de España ―como así exigía el libro de primero de bachiller―, me hizo construir un gran mapa mudo y fuimos poniendo las cordilleras con chinchetas marrones, las ciudades con rojas, los ríos con azules, las provincias con negras, … y poco a poco aquel mapa se llenó. Llegamos a contar casi quinientas chinchetas por todo el territorio español. Con el tiempo y el esfuerzo bastaba con señalar una para saber qué era y dónde se situaba.
Salvo las matemáticas y el latín, todo lo demás debíamos aprenderlo de memoria, ¡hasta las tablas de gimnasia!: el libro de «pe a pa» porque en junio nos lo jugábamos todo a un solo examen. Lástima que el tiempo y el poco uso de algunas de las cosas que tanto nos costó memorizar se hayan borrado totalmente.
En el recreo jugábamos todos juntos, chicos y chicas: al corro, al chocolate inglés, a cortar el hilo, a la goma, a la comba, al escondite, a las tabas, a las canicas, al pañuelo, a «churro mediamanga y mangaentera», al diábolo, zancos hechos con latas, a hacer caminos en la tierra, puentes con palos…
En el barrio éramos una gran familia en el que la mayoría trabajaban alrededor del tren que en aquellos años funcionaban con máquina de vapor. Cuando llegó el TAF con su motor de gas oíl todos nos alegramos pero al mismo ritmo que el motor de los trenes se modernizaba, la gente del barrio iba marchando, luego llego el TER, el TALGO, … y después ya prescindieron hasta del jefe de estación.
La escuela se cerró en 1971. Mi hermano pequeño tuvo que ir junto a otros niños del barrio, ya quedaban poquitos, a la escuela de Sariñena.
El edificio de mi escuela se convirtió con el tiempo en un centro de la Cruz Roja donde mi hermano Jaime junto con otros jóvenes de Sariñena hicieron la mili. Hoy es un centro social que se abre para las fiestas del Barrio o cuando algún vecino lo solicita. El recreo se ha arreglado como un parque y alguna vez, raramente, se ve algún niño con su madre o su abuela, pero si me acerco y cierro los ojos, aún puedo oír aquellas alegres canciones y el griterío con nuestras voces de niños.
La escuela ha cambiado mucho igual que la sociedad en la que vivimos pero, para cada uno, siempre formará parte de nuestras vidas porque mucho de lo que hoy somos lo empezamos a forjar en la escuela.