Archivo de la etiqueta: Perdiguera

Concha Bailo Jaso


En Perdiguera, en plena aridez monegrina, la agricultura de secano, el ganado y la viña ocuparon las principales tareas del campo. En este ambiente la mujer no lo tuvo fácil y el duro trabajo fue una constante para sacar hacía adelante sus familias. Concha es un reflejo de aquellas mujeres que trabajaron sin descanso, contribuyendo, en gran medida, a la complicada y delicada economía familiar.

Concha Bailo.JPG

         Concha nació en 1934 en la localidad monegrina de Perdiguera, en el seno de una familia dedicada a la agricultura de secano, fueron cinco hermanos, cuatro chicas y un chico. Concha fue a la escuela hasta los catorce años y a partir de los diez las lecciones se repetían demasiado, “llevábamos los mismos libros y por las tardes aprendíamos a coser”. Las clases eran separadas, chicos y chicas en diferentes clases.

      Los domingos hacían baile en el bar de casa Felipe, el bar Murillo, era por la tarde, pues por la noche tenían prohibido salir.

         De chica amasaba el pan y lo llevaba al horno para cocer, lavaba a puño duramente en el bazión, preparaba el mondongo en los terrizos, sacaba el agua de los aljibes, gracias a la carrucha, y llenaba los cántaros, entre otras tantas faenas. Entonces, los aljibes los llenaban con cubas los carreteros, pero años atrás eran las mujeres quienes acudían con sus cántaros a buscar el agua a las balsas: “en invierno a la balsa nueva y a la de la villa”. El agua la filtraba con un paño que se volvía rojo debido a unos diminutos crustáceos y unas arañas rojizas que se encontraban en el agua, “otra forma era dejar reposar el agua y después quitar las impurezas posadas en el fondo”.

         Para blanquear la ropa la ponía en agua caliente en un tenajizo, añadía una cuchara de sosa y la dejaba actuar durante un día. Al día siguiente la desinfectaba con un poco de lejía, la aclaraba y la tendía al sol.

         En casa tenían gallinas, ovejas, cabras y tocinos que su madre mataba, hasta cuatro tocinos mataba al año: “¡menudos mondongos hacía!”. Con un candil, Concha subía al granero el pienso para los machos, en casa tenían hasta seis mulas: “cuando se moría un mulo era un drama”. Además, en casa tenían una maquina de tejer y de hacer punto: “mientras una hermana hilvanaba la lana, la mayor cosía”. Hacían arreglos y jerseys de lana por encargo, sobretodo para gente del pueblo y de Peñaflor.

         Concha recuerda cuando llegó la luz a Perdiguera, era muy cría y la chiquillería iba gritando por las calles “¡ha llegado la luz!”, sería a principios de la década de 1940.

         En 1958 se casó con José Murillo Escuer, de profesión agricultor, con el que tuvo cuatro hijos. Anteriormente hubo una serie de años muy malos de sequías y muchas parejas se vieron obligadas a retrasar su compromiso hasta que llegó un buen año.

          A principios de la década de 1960, Concha adquirió una vaca lechera para abastecer de leche a la familia. Pronto algunos vecinos comenzaron a comprarle la leche sobrante y así empezó la vaquería de Concha, que pronto llegó a contar  hasta con veinte vacas lecheras y unos setenta a ochenta terneros. Al principio ordeñaba a mano, se levantaba a las cinco de la mañana, pero con el tiempo adquirió una ordeñadora. Limpiaba el fiemo, ayudaba cuando parían y se encargaba de cuidarlas durante todo el día. Concha montó una tienda, con tan mala suerte, que al año se tuvo que quitar las vacas porque no le dejaban vender la leche en la tienda.

         Por las tardes se juntaban las mujeres en la era para coser, al sol. Llevaban la ropa en unas canastillas y apañaban la ropa, zurcían todos los rotos y descosidos: “¡había que aprovechar mucho la ropa!”.

         Concha recuerda cuando su madre subía al monte para hacer la comida durante la siega. Llegaban a Perdiguera segadores de Murcia, Soria, Albacete… pasaban días enteros en el monte sin bajar al pueblo, alguno solamente bajaba cada cuatro días para subir el pan. Cuando subían algún ternasco lo colgaban de un árbol para conservarlo, para que ninguna alimaña lo arramblara. En la sierra hubo resineros, se hacía leña y hubo carboneros. Las leñas y el vino los bajaban a vender a Zaragoza, lo que fue una fuente de ingresos muy importante para Perdiguera. También bajaban los corderos al matadero de Zaragoza y  vendían la paja para las papeleras zaragozanas, para la fabricación de papel.

         Tras la guerra de España de 1936 muchas mujeres marcharon a Zaragoza para servir en casas. De la guerra, Concha se acuerda de “El Negus”, un avión que bombardeaba la población, gritaban “¡que viene el Negus!”, mientras la gente corría a refugiarse.

“Pan, pa la zorra!” cuando mataban alguna alimaña, como se suponía que era un bien para el pueblo, la gente necesitada pedía por su contribución, alguna recompensa por las casas del pueblo.

         En épocas duras de sequía las balsas se secaban y tenían que ir a la acequia de Villamayor o a las de San Mateo o Peñaflor a buscar agua. José, el marido de Concha, tuvo que ir más de una vez a buscar agua para la vaquería, pues requerían de abundante agua. El agua corriente, a Perdiguera, no llegó hasta 1977, por lo que el agua fue un bien muy escaso que tuvieron que aprovechar al máximo y reutilizarlo los máximo posible.

          Concha se casó de negro, como entonces se casaban todas las mujeres. Se casó con una mantilla blanca en la iglesia de Perdiguera y el banquete lo celebraron en la famosa Posada de Las Almas de Zaragoza. Muchos recuerdos y muchas historias continúan vivas en su memoria, Gracias Concha por abrirnos la puerta de tu casa, por enseñarnos nuestra memoria y nuestro pasado, a la vez tan lejana y a la vez tan próxima que indudablemente nos agranda y enternece el corazón con tu extraordinaria y entrañable semblanza. ¡Gracias Concha!

            Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias a Constantino Escuer Murillo.

 

Hilario Murillo Castelreanas, alcalde de Perdiguera por Izquierda Republicana.


“El recuerdo más nítido que guardo es el de la mañana en que mi familia se vio obligada a huir de Perdiguera, cuando varias personas, sobre todo mujeres, lanzándonos piedras al carro en el que montábamos mi padre Hilario, mi madre Carmen, mi hermano Carlos, más pequeño que yo, y mi hermano Benedicto , todavía lactante, que meses más tarde fallecería, nos gritaban : ¡ Rojos fuera de aquí! justo cuando pasábamos por la balsa Las Fuengas.”

Así comienza Jesús Murillo, el hijo mayor de Hilario y que entonces tenía 5 años, el relato de como tuvieron que salir de Perdiguera al poco de comenzar la guerra civil.

hilario-murillo

Hilario Murillo Castelreanas

De como salvó la vida Hilario Murillo Castelreanas, alcalde de Perdiguera por Izquierda Republicana.

Por Constantino Escuer Murillo

      ¿Qué delito había cometido Hilario para tener que huir con su familia y las cuatro pertenencias que le cabían en el carro, dejando atrás casa, campos, trabajo, madre y amigos? El delito de ser el presidente en Perdiguera del partido Izquierda Republicana, el delito de ser elegido alcalde tras las elecciones que el Frente Popular ganó en febrero del 1936 y el delito de ser una persona comprometida y luchadora que buscaba el bien común y la justicia social.

      Continúa el relato su hijo Jesús: “Las prisas y la edad de mi abuela Estefanía (62 años), madre de Hilario, propiciaron que ella se quedara en Perdiguera. Por otro lado nada hacía temer por la buena mujer, devota cristiana que acudía a misa todos los domingos y festivos y que además ayudaba a limpiar la Iglesia y aquellas tareas que precisara la parroquia.

      Sin embargo, al llegar la guardia civil junto con, presumiblemente, otros colaboradores – cuyos miembros se comenta acostumbraban estar borrachos- fue conducida acompañada de otros vecinos a las afueras del pueblo y fusilada. Todos ellos fueron enterrados en una fosa común detrás de la casilla de los peones camineros.(Años más tarde, ya acabada la guerra, se exhumaron los cadáveres y fueron inhumados bajo una lápida común a la entrada del cementerio de Perdiguera, donde en la actualidad descansan).

      Ese mismo día llegamos a Peñaflor, donde fuimos acogidos por unos amigos de mi padre, la familia Pola, que vivía junto a la ordana (una acequia). No recuerdo cuanto tiempo estuvimos aquí y desconozco porqué Hilario no prosiguió la fuga, el caso es que un día se presentó un coche con dos personas que se llevaron a mi padre a Zaragoza. Recuerdo haber oído en alguna ocasión contar a Hilario que uno de los que le conducían propuso al compañero :”por qué no le pegamos dos tiros y lo tiramos a la cuneta”. Afortunadamente, prevaleció el criterio del otro y llegó a la cárcel de Torrero en Zaragoza. Mi madre y nosotros seguidamente marchamos también a la ciudad donde nos dio techo una tía de mi madre en el Coso nº 119.

       La providencia sonríe a Hilario cuando al pasar en el vehículo que lo conducía a la cárcel por la calle Don Jaime es visto, desde el mirador de su vivienda, por Amalia Castelreanas -su tía, por parte de madre- y su marido. El hijo de ambos, Santiago Cuenca, es informado de que su primo Hilario se encontraba en prisión y hace valer su influencia y relaciones con el poder gobernante en Madrid, intercediendo por Hilario.

hilario-murillo-2

Acta constitución ayuntamiento Perdiguera.

       Aunque su primo le salva la vida, también el azar colabora con él, ya que durante más o menos el año que está encarcelado en Torrero, se dieron ocasiones en que pudo haber acabado siendo ejecutado. Recuerdo contar en alguna ocasión a mi padre que en la cárcel había madrugadas que acudían los soldados a las celdas con una lista de presos a los que se había decidido dar la libertad. Posteriormente, se enteraron que estas personas habían sido fusiladas. De tal modo que las veces siguientes no había ningún encarcelado que saliera cuando era nombrado. Tal circunstancia no disminuyó el número de fusilados puesto que los elegidos, mientras dormían, dependían de que los soldados les dieran una patada y los levantaran para luego llevarlos “de paseo” hasta las tapias del cementerio.

      El recuerdo más vivo que tengo de la estancia de mi padre en Torrero es el de un día que lo fuimos a visitar con mi tío Valero -hermano de mi madre- que volvía de permiso del frente (fue reclutado en Perdiguera por el ejército nacional). Aunque gracias a mi tío se nos dispensa un trato amable, al marcharnos, Hilario se asoma a una ventana para despedirnos con un pañuelo. Inmediatamente los soldados que se encuentran de vigilancia disparan una ráfaga de disparos hacia la ventana donde se encontraba mi padre. No olvidaré las semanas de angustia e incertidumbre que pasó mi madre hasta que llegó una carta de Hilario.

      Felizmente, es puesto en libertad –creo que después de un año, más o menos- y nos trasladamos a vivir a la calle San Miguel. En un principio mi padre comienza a trabajar con la familia Cuenca. Luego lo hace con “Los Mesaches”, que se encargaban de realizar el transporte con mulas y carros procedente de la estación del Norte. Finalmente, con Celedonio como socio, abren una carbonería en la calle de La Cadena.

     Una vez finalizada la guerra vuelve a Perdiguera ya que se le devuelven las tierras que le fueron confiscadas. No ocurre lo mismo con las caballerías. Al enterarse que una gran mesa que tenía en el corral de gran valor es utilizada en las escuelas la reclama. Dicha mesa le fue devuelta tras ser arrojada desde una ventana de un piso alto de la escuela.”

     En un última reflexión, Jesús dice que su padre Hilario hasta el momento de su muerte siempre defendió sus ideales y que estuvo en frente, dentro de lo que se podía, del dictador y sospecha que si no hablaba de los hechos que acontecieron aquellos años fue por el miedo que tenía a que su familia pudiera ser perjudicada, dada la dura experiencia que le tocó vivir.

     Acompaño este relato con una foto de Hilario, el acta de posesión de su cargo como alcalde y la de su destitución cuatro días después del golpe militar que dio comienzo a la guerra civil, comunicada por el sargento del puesto de Leciñena “por orden superior”

      PD: Agradezco a Carlos Murillo, hijo de Jesús y nieto de Hilario, que me hiciese llegar hace ya algunos años este texto que transcribió del relato que le hizo su padre.

Zancarriana w

Casto López, del hospicio al exilio


     El segundo apellido de Casto, Expósito, ya nos pone en la pista de su infancia en un hospicio, en este caso el de Zaragoza. Se casa con Pascuala Puértolas, de Farlete y termina viviendo en Perdiguera, donde tendría cinco hijos, un varón llamado Antonio, y cuatro hijas: Inés, Victoria, Rosario y Trinidad.

casto-lopez-exposito
Casto López Expósito

Por Constantino Escuer Murillo

     Afiliado a Izquierda Republicana y vocal de este partido en Perdiguera, es elegido junto a Hilario Murillo y Segundo Arruga, concejal del ayuntamiento de Perdiguera tras el triunfo del Frente Popular.

    Tras el golpe militar que dio comienzo a la guerra civil, la situación en el pueblo se vuelve muy peligrosa para las personas de izquierdas. Detenciones y fusilamientos hacen que una noche Casto huya del pueblo acompañado de su hijo Antonio, que por entonces tiene 19 años. En casa quedan Pascuala y sus cuatro hijas.

rosario-lopez

Rosario López

    Padre e hijo continúan la huida y se unen al ejército republicano. Antonio irá a luchar al frente y Casto, debido a su avanzada edad, será destinado como guardián a una prisión de Barcelona. Entretanto, Pascuala y sus hijas continúan en el pueblo y pasados los días, son detenidas para ser interrogadas. Quiere la fortuna que estando detenidas, se produce un bombardeo y los guardianes que las custodiaban se van a proteger a un refugio, momento que aprovechan para huir en dirección a Leciñena, donde estaban las líneas republicanas.

     Me comentó hace unos años Antonio Alfranca, que recordaba perfectamente el momento en el que se cruzó con ellas cuando huían por la carretera, la madre en medio y las hijas cogidas de sus brazos. Se acercó a ellas, pues era amigo íntimo de Antonio, y después de desearles suerte, les dio recuerdos para su amigo Antonio.

    Pascuala y sus hijas llegan a Leciñena , continuando su huída hacia Alcubierre y más tarde hacia Lérida, tras los pasos de Casto. Finalmente llegan a Barcelona donde permanecerán hasta casi el final de la guerra.

antonio-lopez-puertolas

Antonio López Puértolas.

   Antonio, el hijo de Casto, muere el último año de la contienda en el frente de Valencia y Casto con el resto de la familia, tienen que huir de Barcelona ante el avance de las fuerzas franquistas, cruzando a Francia con el último tren que pasó la frontera y que fue bombardeado por la aviación enemiga.

trinidad-lopez

Trinidad López

    Ya en Francia, son internados en el campo de Argeles Sur Mer, donde tantos refugiados republicanos fueron hacinados por las autoridades francesas, en unas condiciones atroces que causaron cientos de muertos. Pasados los meses, son reubicados fuera del campo, pero cuando todo parece que va un poco mejor, comienza la segunda guerra mundial y en un momento dado, son detenidos de nuevo por los nazis y trasladados al campo de Angouleme, justo un día después de que saliese de este campo el famoso “convoy de los 927”, donde 927 paisanos españoles fueron trasladados en tren al campo de concentración de Mauthausen, librándose de una muerte cierta por los pelos.

      Nada sé de las peripecias que sufrieron en el campo de Angouleme, pero tras la liberación de Francia, Victoria y Trini encuentran pareja en París y se quedan a vivir allí. Por su parte, las otras dos hijas, Inés y Rosario, se van a Venezuela donde también formaron familia. A la muerte de Pascuala, acaecida en Francia, Casto decide irse a Venezuela con sus hijas Inés y Rosario y allí acabaría su vida en el año 1959.

      Quiero agradecer gran parte de estos datos a Omar de Castro, nieto de Casto y que en la actualidad reside y trabaja en Inglaterra. También me dice que sus tías ya murieron y que su madre Rosario, tiene 94 años y está en una residencia delicada de salud.

trini-rosario-pascuala-casto-y-victoria-arriba-ines-ya-en-venezuela-y-antonio-fallecido-en-el-frente-de-valencia

De izquierda a derecha Trini, Rosario, Pascuala, Casto y Victoria. Arriba Inés (ya en Venezuela) y Antonio (fallecido en el frente de Valencia).

     Vaya desde aquí mi homenaje y mi reconocimiento a Casto, un hombre con una dura infancia y al que sus ideales y su sentido de la justicia social, le hicieron estar en el punto de mira de los fascistas, lo que le obligó a estar en permanente exilio junto a toda su familia. Sirva el mismo reconocimiento para su hijo Antonio, que murió luchando por la libertad, y al resto de su familia, perseguida y exiliada como él.

Subo la única foto que tengo de Casto, posando con la junta directiva del sindicato agrario de Perdiguera del año 1927. También subo una foto de las dos hijas pequeñas, Trinidad y Rosario, que les hicieron en la escuela y que les mandé ya hace años. Ha sido el único recuerdo visual de su niñez, ya que escaparon de Perdiguera con lo puesto.

In Memoriam y A sangre fría



Constantino Escuer Murillo, natural de Perdiguera, es un agricultor muy unido a su tierra. Valora tanto la vida, que es capaz de ver la vida que no somos capaces de ver los demás; es todo un conocedor y descubridor de la entomofauna monegrina y de la naturaleza en general. Pero además, Constan es colaborador de la revista  monegrina “Montesnegros” y gran divulgador y conocedor de su tierra. He de agradecerle que haya querido compartir dos emotivos escritos sobre la guerra civil en Perdiguera, valiosos testimonios para que la memoria continúe viva en nuestros corazones. 

564402_529087717133379_620821269_n

Constantino Escuer Murillo

 

IN MEMORIAM

“Rogad a Dios en caridad por estos cuatro seres inocentes, que en horas de confusionismo, dieron su vida por España. Manuel Escuer – Saturnino Alfranca – Benito Bailo – Segundo Arruga” Así reza la inscripción en la lápida de una tumba que encontraremos en el cementerio de Perdiguera nada mas franquear su puerta.

Tal día como hoy 28 de agosto de 2016, se cumplen ochenta años del asesinato de estos cuatro vecinos de Perdiguera, que junto al maestro de Lanaja, cuyo nombre desconozco, fueron fusilados en las tapias del cementerio.

No fueron los primeros en ser pasados por las armas tras la sublevación militar del 18 de Julio de 1936, ya que previamente y en las tapias del cementerio de Torrero, habían sido fusilados el secretario del ayuntamiento de Perdiguera Félix Lamata Sanz y el médico del pueblo Martín Serrano Díaz. Con posterioridad, también sería fusilado el maestro de la escuela de niños Victoriano Tarancón Paredes.

14079525_1231843570191120_7490338006957653937_n
El marmolista que realizó la inscripción de la lápida, por algún motivo, cometió un error a la hora de escribir uno de los apellidos. Las cuatro personas que fueron fusiladas por el único delito de pertenecer a Unión Republicana son: Manuel Escuer Doñate de 52 años, que en el libro de defunciones del ayuntamiento, cuando se habla de las causas de su muerte pone “Muerto a causa de las circunstancias actuales”, Saturnino Arruga Alfranca de 51 años y con las mismas causas de la muerte, Benito Bailo Arruga de 40 años “Muerto a causa de la guerra” y por último Segundo Arruga Alfranca de 29 años, que consta como “Muerto por haber sido fusilado”.

Este último, Segundo, fue secretario de Unión Republicana, partido que tenía un pequeño casino en la actual calle de Las Plazas, que se cerró tras el golpe militar y que hasta entonces fue centro de reunión y debate político. Como muestra de ello, en una carta dirigida al Gobernador Civil, el alcalde informa de que en el Centro de Unión Republicana, ha tenido lugar el día 17 de enero de 1936 a las ocho de la tarde un acto político, y dice literalmente: “Pláceme significar a V. E. que se verificó el acto con el mayor orden, sin ocurrir ningún incidente, siendo el número de los asistentes de 80 a 100 y los oradores que tomaron parte en el acto, Don Joaquín Centelles, Don Carmelo ¿Esques? D. Saturnino ¿Guallar? y D. Casimiro Sarría, siendo los puntos tratados relacionados con la próxima campaña electoral a Cortes”.

Tras esta elecciones, ganadas por el Frente Popular, y con motivo de tres renuncias, se designarían tres nuevos concejales al ayuntamiento de Perdiguera, Hilario Murillo Castelreanas, Casto Lopez Expósito y el propio Segundo Arruga Alfranca. Toman posesión de sus cargos en marzo del 1936 y es elegido alcalde Hilario. Poco dura su mandato, ya que el 21 de julio, tres días después del golpe, el sargento de la Guardia Civil del puesto de Leciñena “Por orden de la superioridad”, da por clausurada la Comisión Gestora del ayuntamiento.

De estos tres concejales, Segundo Arruga ya sabemos cómo terminó, fusilado junto a sus tres compañeros y el maestro de Lanaja en un criminal acto al que acudieron numerosos espectadores, entre ellos muchos niños de la escuela, alguno de los cuales arrastraría terribles pesadillas hasta su muerte. Otros niños, ya de mayores, decían recordar al maestro de Lanaja dando vivas a la República mientras el pelotón de fusilamiento les disparaba. Casto tuvo que huir y terminó su vida en Venezuela, e Hilario, tras muchas vicisitudes, se libró de una muerte a la que estuvo condenado.

Espero poder escribir más adelante y con más detalle de los acontecimientos que rodearon la huida forzosa para escapar de la muerte de Hilario y Casto, así como de los horribles hechos que sucedieron en Perdiguera a finales de septiembre de 1936, pero hoy 28 de agosto de 2016, ochenta años más tarde, vaya mi particular y sentido homenaje para Manuel, Saturnino, Benito y Segundo, vecinos de Perdiguera, por su compromiso político y su lucha por lograr una sociedad más justa. Y también para el maestro de Lanaja en representación de tantos servidores públicos que como Félix, Victoriano y Martín, fueron asesinados por defender los ideales de la República.

Constantino Escuer Murillo

28 de agosto del 2016

A SANGRE FRÍA

Pocos imaginaban en el pueblo, que aquel 27 de septiembre de 1936, hoy hace de ello 80 años, se producirían unos hechos que constituirían la página más negra y trágica de la historia de Perdiguera.

14500359_1264104350298375_1426354929054863612_oAquel domingo, en un pueblo tomado desde el inicio de la guerra por los militares sublevados, un grupo de guardiaciviles al mando del teniente del cuartel de Movera, después de bien comidos y bien bebidos, según contaban quienes se acordaban de ello, se dedicaron a recorrer el pueblo deteniendo a 31 vecinos que fueron introducidos maniatados en la caja de un camión. Posteriormente fueron trasladados al límite del término de Perdiguera con Villamayor, donde en las paredes de una antigua casilla de peones camineros que había junto a la carretera, fueron fusilados y enterrados en una fosa que allí hicieron.

Sin duda alguna, la saca estaba preparada con un listado de personas a las que había que aniquilar por sus ideas políticas, aunque cabe la posibilidad de que, según algunos testimonios, en la borrachera de la acción, se detuviera a algunos pocos que no figuraban en la lista, pero tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino.

Resulta imposible nombrar caso por caso la tragedia de todos los fusilados, pero sí que tengo testimonios como el de Rogelia, la hija menor de Pedro Escanero y Juliana Vinues, que entonces tenía 16 años, quien me contaba entre lágrimas, que después de asesinar a sus padres, pretendieron que bajase a la plaza a bailar con los soldados unos días después del fusilamiento, y gracias a la intervención de un mando que se había alojado en su casa, la dejaron en paz.

O el caso de Estefanía Castelreanas, madre de Hilario, alcalde y presidente de Izquierda Republicana, que no quiso escapar del pueblo cuando lo hizo su hijo, convencida de que con su edad, siendo devota cristiana y ayudando en las labores de la parroquia, nada le podía suceder. Pues como no encontraron al hijo, se la llevaron por delante.

O el de Pascual Murillo (hijo) de 16 años, quien al ver que se llevaban a su padre Pascual detenido, corrió tras el camión gritando ¡Padre, padre, padre! hasta que detuvieron el vehículo y lo subieron con el resto de los detenidos.

O el de Petra Cugota, de 32 años y en su último mes de gestación, cuyo patente embarazo no fue suficiente para que se compadeciesen al menos del hijo que estaba por llegar.

O el de los otros dos adolescentes de 16 años, Elías Arruga y José Alfranca, que fueron asesinados antes de que pudieran saber lo que era la vida.

14485114_1264104443631699_7658349434840131423_nMe gustaría poder dedicar unas palabras para cada uno de los asesinados, pero lamentablemente carezco de información suficiente para poder hacerlo. Mi respeto y mi recuerdo para cada uno de ellos.

Pasada la guerra, los cuerpos fueron exhumados de la fosa donde se encontraban y enterrados en el cementerio municipal bajo una lápida común situada muy cerca de la entrada a mano derecha.

Si alguna vez entráis al cementerio de Perdiguera, dedicad al menos un pensamiento para estas 31 personas, que fueron, víctimas inocentes de una maquinaria de terror que intentó aniquilar a todos sus adversarios políticos, y protagonistas involuntarios de una tragedia que todavía tiene sus consecuencias en el pueblo donde vivieron.

 

Constantino Escuer Murillo

27 de septiembre del 2016

Las palabras de Perdiguera


Perdiguera final

“Una palabra que compartir” es una iniciativa que recorre las diferentes bibliotecas de Los Monegros. Una caja que va recogiendo aquellas palabras aragonesas tan especiales para nosotros/as, palabras que la gente quiere compartir. Perdiguera ha sido la cuarta biblioteca que ha visitado, continuando un viaje que se avecina muy interesante.

Entre las semanas del 1 al 12 de diciembre, el paso de la “Caja viajera”  ha replegado un total de 157 palabras. Las palabras más repetidas han sido Encorrer y Laminero, que ha aparecido hasta tres veces. Repetidas por dos veces han sido: Chamaruta, Chipiau, Cucute, Dogal, Encorrer, Esbarizaculos, Escaparrar, Esfilorchar, Farnaca, Mandil, Panizo, Rugiar, Saquete y Tozolón. Además han aparecido las dos expresiones “Pasmar de frío”: tener mucho frío y “Dormir de memoria”: dormir boca arriba.

¡Muchas gracias Perdiguera!

  • Ababol: Ara. Amapola.
  • Achopao: Ara. Mojado.
  • Acotolar: Ara. Eliminar una plaga.
  • Adán: Ara. Sucio.
  • Albarca: Ara. Abarca, calzado rústico, sandalia de campo.
  • Alcorzar: Ara. Tomar un atajo, atajar.
  • Alda: Ara. Regazo.
  • Alfarciño: Ara. Vencejo.
  • Algaracan: Ara. Chorlito.
  • Algardacho: Ara. Lagarto.
  • Aloda: Ara. Alondra Alauda arvensis.
  • Apañar: Ara. Aliñar, remendar.
  • Apatusco: Ara. Torpe.
  • Aprezisado: Ara. Hacer muchas cosas a la vez y no hacerlas bien.
  • Astral: Ara. Hacha.
  • Aturrullar: Ara. Liar al de al lado.
  • Ausín: Ara. Viento fuerte que levanta la nieve.
  • Bacía: Esp. Artesa para amasar.
  • Bacieta: Artesa para dar de comer a los cerdos.
  • Bación: Artesa para lavar la ropa.
  • Badil: Ara. Recogedor.
  • Baga:
  • Bandiador: Ara. Columpio.
  • Bardasco: Vara para arrear al ganado o castigar personas.
  • Barreño: Ara. Palangana.
  • Bodolla: Cuchilla para cortar la carne.
  • Boira: Ara. Niebla.
  • Boque: Ara. Macho de la cabra.
  • Brincar: Ara. Saltar.
  • Bufada: Ara. Ventosidad.
  • Bufete: Ara. Culo.
  • Cabreta: Ara. Andamiaje de madera donde se sujetan los  troncos para serrar.
  • Cadillo: Ara. Perro joven, cachorro.
  • Cado: Ara.  Madriguera.
  • Cantal: Piedra grande.
  • Cañeta: Ara. Caña para beber vino de una cubeta.
  • Caño: Ara. Despensa subterránea.
  • Carnijuelo: Ara. Carniagüelo, Hierba Chondrilla juncea (Usillo en Farlete)
  • Carraña: Ara. Ira, rabia, ¡qué rabia me da!.
  • Cascarria: Salpicón de barro o de algo liquido.
  • Chafar: Ara. Aplastar.
  • Chamaruta: (x2) Fuego vivo,  fuerte.
  • Chandra: Ara. Desarreglada.
  • Chasco: Esp. Decepción.
  • Chiflar: Ara. Silbar, pitar.
  • Chipiao/u: (x2) Ara. Mojado.
  • Clarión: Ara.Tiza.
  •  Corderetas: Ara. Llevar a la espalda, niño/a.
  • Cucute: (x2) Ara. Abubilla (Upupa epops).
  • Cuscurro: Punta del pan.
  • Desustanciao: Soso, falto de gracia.
  • Dogal: (x2) Ara. ¡Qué dogal das! ¡Qué mal das!.Dar trabajo, dar mal.
  • Enchegar: Ara. Encender.
  • Encorrer: (x3) Ara.Perseguir.
  • Esbarizaculos: (x2) Ara. Tobogán.
  • Esbarizar: Ara. Resbalar.
  • Esbarrar: Ara. Adelantar.
  • Escachar: Esp. Derruir
  • Escampar: Ara. Deshacerse las nubes y salir el sol.
  • Escaparrar: (x2) Ara. ¡Mandar a escaparrar! Pedir que te dejen en paz, echar de tu lado.
  • Escobar: Ara. Barrer.
  • Escorchon: Ara. Rasguñazo.
  • Escoscao: Ara. Limpio, pulcro.
  • Esculiflau: De culo plano.
  • Esfilorchar: Ara. (x2) Deshilar.
  • Esfollinar: Ara. Deshollinar.
  • Esmirriau: Ara. Flaco, poca cosa.
  • Espachurrar: Esp. Estrujar.
  • Espurnear: Ara. Chispear, llover muy fino.
  • Estrapalucio: Ara. Alboroto.
  • Estruedes: Ara. Trébedes.
  • Expresión: Ofender el sol (La luz), deslumbrar.
  • Faltriquera: Esp. Bolsa pequeña que se ata a la cintura y se lleva colgando bajo la falda o el delantal.
  • Fardacho: Ara. Lagarto.
  • Farnaca: (x2) Ara. Liebre pequeña.
  • Fencejo: Ara. Cuerda elaborada con esparto.
  • Focín: Ara. Marrano.
  • Gafa: Ara. Imperdible.
  • Ganchada: Ara. Una cucharada de comida.
  • Garrapiña: Ara. Cernicalo.
  • Garrapuña: Melorno.¿Sin entender?
  • Hacer mal: Ara. Hacer daño.
  • Insulso: Esp. Con poca sustancia.
  • Jada: Ara. Azada.
  • Jasco: Ara. Asperro, seco, difícil de tragar.
  • Jeta: Ara. Grifo.
  • Jubo: Ara. Yugo.
  • Laminero: (x3) Ara. Goloso.
  • Letrero: Esp. Cartel.
  • Loriga: Esp. Hierro curvo para sujetar los pucheros.
  • Luello: Bellico. Avena fatua.
  • Lucero: Ara. Electricista.
  • Macelo: Matadero.
  • Mandil: (x2) Ara. Delantal.
  • Mantornar: 2º surco (Terciar: 3º surco).
  • Mardano: Ara. Macho de la oveja.
  • Marrear: Ara.  Hacer eses, giros. Hacer marros.
  • Masedería: Ara. Cuarto donde se amasaba el pan.
  • Matacabras: Ara. Viento frío con gotas heladas.
  • Matachín: Ara. Matarife.
  • Mengranas: Ara. Granadas.
  • Miaja: Ara. Un trozo pequeño de una sustancia.
  • Moncha: Placa de hierro, a veces labrado, para resguardar las pared del fuego.
  • Montonada: Ara. Mucha gente, mucho más que un montón de cosas.
  • Morrudo: Ara. Goloso.
  • Mortero: Esp. Almirez.
  • Mosigón: Ara. Persona demasiado cariñosa, que se pega.
  • Pajaretas: Palomitas de maíz.
  • Panizo: (x2) Ara. Maíz.
  • Parra: Ara. Recipiente de barro para conservar el lomo del cerdo.
  • Patio: Esp. Vestíbulo.
  • Pelarzo: Ara. Mondura, corteza.
  • Perola: Ara. Olla de hierro de tres patas, para tener siempre agua caliente.
  • Pipa: Ara. Barril, tonel.
  • Pototón, a: A corderetas.
  • Punza: Ara. Pincha.
  • Purna: Ara. Chispa, ceniza de chispa.
  • Rasera: Ara. Espumadera.
  • Rasmia: Ara. Brío, ímpetu, energía.
  • Rebulcar: Ara. Revolcar.
  • Rebuscallas: Ara. Pinochas y ramitas pequeñas para encender el hogar.
  • Recocina: Esp. Cocina interior donde se fregaba y cocinaba.
  • Redol: Ara. Circulo.
  • Reinadera: Ara. Peonza.
  • Ringlera: Ara. Línea.
  • Rodilla: Esp. Bayeta para fregar, trapo, paño.
  • Roña: Esp. Suciedad.
  • Roñar: Ara. Ruido de las tripas o dolores o sensaciones que no terminan de irse.
  • Royo: Ara. Rubio, pelirrojo, rojizo.
  • Rugiar: (x2) Ara. Regar, echar agua.
  • Saquete: (x2) Ara. Paquete.
  • Sangrentana: Ara. Lagartija.
  • Sargantana: Ara. Lagartija.
  • Somardón: Ara. Traicionero, que no parece capaz, pero si.
  • Sulsir: Ara. Secar.
  • Tajador: Ara. Sacapuntas
  • Taño: Corteza del árbol.
  • Tarquín: Ara. Lodo de aguas estancadas en descomposición.
  • Terciar: Ara. 3º surco (Mantonar: 2º surco).
  • Tieda: Ara. Tea, leña resinosa.
  • Tizete: Ara. Atizador.
  • Tormo: Ara. Terrón.
  • Torrollón: Ara. Torpe, despistado.
  • Tozolón: (x2) Ara. Caída.
  • Tozuelo: Ara. Cabeza
  • Trapalero: Persona que hace las cosas sin cuidado.
  • Trompicón: Esp. Tropezón.
  • Tronzador: Ara. Serrucho.
  • Ventolera: Mucho aire.
  • Usillo: Hierba en Farlete.
  • Yesaire: Ara. Albañil que trabaja el yeso.
  • Yerbana: Ara. Mala hierba. (Diplotaxis virgata, D. erucoides ).
  • Zaborro: Ara. Piedra grande.
  • Zafio: Esp. Poco curioso.
  • Zancocho: Ara. Desorden.
  • Ziazo: Ara. Cedazo.
  • Zolla: Ara. Pocilga.
  • Zueca: Ara. Raíz o final del tronco de un árbol para leña del hogar.

 

Muchas gracias a la bibliotecaria Inmaculada Bailo,  ¡muchas gracias!!

12715342_1073730346002444_23262438516459268_n

Cañetas, Constantino Escuer Murillo

ARTESANÍA POPULAR.

Cañeta: Dícese de una caña cortada al bies en uno de sus extremos y que con una ramita de tomillo en su interior y bien ajustada al cuello de una botella, permite beber vino con un chorrilo de flujo constante.
En tiempos, la cañeta iba destinada a beber del tonelico (“cubeta” en Leciñena) , pero hoy ya casi no quedan tonelicos donde ponerla.

El tomillo “trampa” o “trampeta” permite la entrada de aire al recipiente a la vez que sale el vino, de esta manera, cae sin sobresaltos y no salpica.

Constantino Escuer Murillo

 

 

  1. Botella con “cañeta”, fotografía de Constantino Escuer Murillo.
  2. Tonelico, de la bodega de Manuel Usón. Fotografía  de José Luis Ona.

La palabra  “cañeta” también aparece en Los Monegros con las formas “canuta”y “cañufla”.

Perdiguera


Leciñena

*Foto: Perdiguera.

Madoz

Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico 

1845-1850

Perdiguera

L. con ayunt. en la prov. part. jud. aud. terr. y dióc. de Zaragoza (3 1/2 leg.), c. g. de Aragón. SIT. en terreno llano, batida por los vientos del N. y E. su CLIMA es destemplado, y las enfermedades mas comunes inflamaciones. Tiene 80 CASAS, las del ayuntamiento y cárcel; escuela de niños á la que concurren 40, dotada con 2,000 rs.; iglesia parr. (La Asunción) servida por un cura de entrada de provisión real ordinaria, y una ermita (San José) á 300 pasos al E. del pueblo. Confina el TÉRM por N. con Leciñena; E. Alcubierre y Lanaja; S. La Puebla, y O. Peñaflor en su radio comprende el monte y cot. red. de Esteruelas (V.), poblado de pinos y sabinas. El TERRENO es blanco y secano, CAMINO el que dirige de Zaragoza á Barbastro, en mal estado. El CORREO se recibe de Zaragoza por balijero, dos veces á la semana, PROD. trigo, ordio, mistura y algunas uvas; mantiene ganado lanar, y hay caza de conejos, liebres y perdices, ‘IND. la agrícola, POBL. 58 vec, 278 alm. CAP. PROD. 494,000 reales IMP. 41,400. CONTR. 10,325.

* Perdiguera se formó ante la huida de las gentes de Asteruelas debido a la enfermedad de la peste negra, según  unos escritos del Papa Luna (Benedicto XIII).

Asteruelas

cot. red. de la prov. y partido jud . de Zaragoza, término jurisd. de la Perdiguera.

* Nuestra Señora de Asteruelas (Santa Engracia). En 1168 Alfonso II concedió “la almunia que está en Monegros, llamada Asteruelas” a la abadía cisterciense del Salz (cerca de Zuera), predecesora de la de Rueda. Por necesidades económicas el Císter se desprendió de esta posesión en 1414, cuando fue adquirida por el mercader Antonio Pertusa con la intención de cederla al concejo de Perdiguera, para con sus rentas, sufragar la capellanía que fundó en la parroquial de Perdiguera. La viuda de Pertusa posteriormente, transfirió la propiedad al concejo en las condiciones previstas por su esposo. Restaurada entre los años 2000 y 2006, fueron inauguradas el 14 de abril de 2007.Fuente: Perdiguera.es

Publicau en “ Os Monegros el 29 de septiembre del 2011.

Zancarriana w

–  Enlace relacionau:

Asociación Monteoscuro.