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El bandido Cucaracha, la película.


Mariano Gavín Suñén vuelve a sus andanzas gracias al primer largometraje aragonés de animación: “El bandido Cucaracha, la película”. Un proyecto ilusionante que al final verá la luz bajo la dirección de Juan Alonso y Héctor Pisa, componentes de la asociación Audiovisual The Second Man productions.

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Juan Alonso y Héctor Pisa

Héctor, con raíces monegrinas, vivió en Montesusín y parte de su familia proviene de Robres. Su robresina abuela le contaba historietas del bandido Cucaracha y su figura siempre le ha despertado curiosidad y fascinación. En la memoria colectiva prevalece la visión romántica del bandido que robaba a los ricos para dar a los pobres y así  ha quedado reflejado en el bandido Cucaracha, la película.

A principios de junio quedé con ellos en Huesca, me enseñaron los decorados que han dispuesto para exponerlos en el festival de cine de Huesca y luego, tranquilamente en una terraza, charlamos sobre la película y el celebre bandolero monegrino, un encuentro muy agradable y enriquecedor.

Para la realización del largometraje han tenido que consultar abundante bibliografía y mantener entrevistas con la gente del territorio que han conservado la tradición oral, pero la obra de referencia ha sido “El Bandido Cucaracha y Puchamán de Lobarre”, de Rafael Andolz. Juan y Héctor han recorrido los parajes más singulares monegrinos por donde merodearon los bandoleros, entre ellos la sierra de Alcubierre, Jubierre y algunas zonas del Cinca medio que han servido de localizaciones. Entre los muchos colaboradores se encuentra el najino Macario Andreu, quien recuperó el certificado de defunción del Cucaracha y les acompaño al corral de l´Anica. En el corral de l´Anica fue donde le dieron muerte al bandolero y parte de su cuadrilla, allí encontraron los trajes carlistas que emplearon en algunas de sus fechorías. Trataron de encontrar su tumba pero no hubo suerte. Hay muchas historietas y muchas leyendas, donde sin duda abunda el misterio y la fantasía, como la de una familia que encontró, al reformar una casa vieja, un escrito que decía que ahí había estado el Cucaracha, otros llegaron a encontrar un botín perdido por los bandoleros.

Existen diferentes versiones sobre el comienzo del bandolerismo de Mariano Gavín, muchas son las hipótesis sobre líos de faldas y disputas varias con Santiago Ardid. (La muerte de Santiago Ardid, por Alberto Lasheras) Además, la leyenda se alimenta de versiones e historietas que se repiten en las distintas localidades monegrinas. Pero si algo ha generado controversia ha sido el origen del apodo de “Cucaracha”, que falsamente se atribuía a la canción de “La cucaracha”, muy posterior a Mariano Gavín. Juan y Héctor  me aclaran que existe una canción popular de su época que probablemente cantaba y bailaba Mariano mientras, muy de zagal, realizaba las labores de siega en la sierra.

¡Ay!, que me pica,

¡ay!, que me araña

con sus patitas

la cucaracha.

El bandido «Cucaracha» y la «Cucaracha».

Al principio iban a realizar un cortometraje de animación, pero había tanto que contar, tantas historietas, que al final han acabado realizando un largometraje. El primer largometraje de animación aragonés que utiliza, además del castellano, la lengua aragonesa como valor añadido de normalización en el uso y empleo de nuestra esencia cultural. La traducción al aragonés la ha realizado Chuse Ignazio Navarro y tiene en consideración las antiguas relaciones sociales entre la montaña y el llano. Como dice Roberto Serrano se decía desarmato en vez de desarmau por su influencia ribagorzana a través de la trashumancia. (ver Romance de Marichuana).

El largometraje recoge muchas de las historietas del Bandido Cucaracha y su cuadrilla, como la del barquero de Pina, pero son muchas las que se cuentan y se ubican en diferentes lugares. Las han ido hilando hasta construir un relato coherente que redescubrirá una gran figura popular aragonesa.

 “Si el Cucaracha hubiese sido de otro lugar, su figura estaría mejor valorada y reconocida.”

Han construido los muñecos, los decorados, la vestimenta.., un arduo trabajo que sin el esfuerzo y la ilusión por un proyecto en el que firmemente han creído  no hubiera sido posible. Comenzaron en el 2010 y han recibido pocos apoyos, les llegaron a decir que vendían humo. Esperan recuperar lo invertido y agradecen la suerte de haber tenido numerosas y desinteresadas colaboraciones, más de cien personas. Un gran elenco de artistas aragoneses participan en la producción… músicos, doblajes, técnicos. Un trabajo con mucha ilusión y esfuerzo que, a buen seguro, nos sorprenderá. ¡Gracias! y como dicen en el mundo del espectáculo, ¡mucha mierda!.

 

Novedades en el mito del espíritu del monje de la Cartuja de las Fuentes


Novedades en el mito del espíritu del monje de la Cartuja de las Fuentes

El Dr. Roberto Falci ha realizado un sorprendente estudio en el monasterio monegrino de la Cartuja de las Fuentes. La extensa documentación sobre “fenómenos paranormales” llamó el interés del Dr. Falci, quien recientemente se desplazó al monasterio junto a su equipo técnico de investigación. “Nos habían llegado numerosos testimonios -afirma el Dr. Falci- era imprescindible realizar pronto las investigaciones oportunas”. El reputado científico, conocido por aplicar la metodología científico-natural a la parapsicología, ha utilizado novedosas técnicas de fenomenología trascendental en la detección de fenómenos paranormales en la Cartuja de las Fuentes.

Mediante psicofonías, sensores extra-sensoriales y cámaras especto-gráficas, ha recopilado un abundante material que se está analizando y estudiando. La investigación abarca diferentes materias como la radiestesia, telerradiestesia y la psicometría. La fenomenología para-física aportará influencias energéticas, efectos antigravitacionales, cambios en el estado de la masa (materialización) y transformaciones de energía.

Los datos apuntan a que los resultados serán muy reveladores, al tratarse de un lugar muy místico y transcendental. Por ahora, la prueba que nos adelanta el Dr. Falci es increíble, a través de capturas de imágenes multiespectrales se observa el espectro del espíritu de un monje cartujo vagando por el monasterio, una prueba irrefutable de la poderosa actividad paranormal de la Cartuja de las Fuentes. Verdad o no, no deja de ser ¡Inquietante!.

Publicau en Os Monegros el 28 de diciembre del 2014.

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Pallaruelo de Monegros


Pallaruelo de Monegros aparece a los pies de la sierra de Alcubierre, entre campos de cereales salpicados por sabinas centenarias. El paisaje es único, el sabinar de Pallaruelo es un tesoro, un bosque formidable de sabina albar junto a especies esteparias como el romero, la ontina y el sisallo. Pueblo hermano del desaparecido poblado de Moncalvo.

Resalta en el paisaje, pueblo costanero culminado por los restos de su antigua torre, último vestigio de su antigua iglesia del siglo XIII construida en 1258. Actualmente desaparecida, también se han perdido gran parte de sus tablas góticas del retablo del siglo XIV, obra de Martín Soria, de las que afortunadamente aún se conservan algunas en el Museo Provincial de Huesca.

Las primeras referencias escritas de Pallaruelo corresponden a 1170 y estas responden a Pallaruelo, Pallerolo, Payleyrol, Pallyaruelo, Palarolo. Aunque Manuel Benito ha relacionado su origen etimológico a “Palacio”, del latín PALATIUM: propiedad, granja, es Bienvenido Mascaray, en Toponimia altoaragonesa, quien nos ofrece un análisis más profundo considerando Pallaruelo topónimo ibérico cuyo significado es “El terreno costanero de avena”, y más completamente “El terreno costanero sembrado de avena”.

Su actual Iglesia parroquial a San Salvador es contemporánea, de 1808, de estilo Barroco clasicista. Como no podía ser de otra manera, sus fiestas patronales se celebran los días de San Salvador (6 de agosto) y San Roque (7 de agosto).

En las vísperas de fiestas se cantaban coplillas y se iba por las casas donde tenían buen vino. El gaitero Vicente “Capitán” acompañaba los bailes y mudanzas del dance. Acudía a cantar el jotero de Ballobar  “Remetes” y el jotero de Santalecina, que también iba a cantar a Albalatillo; aunque el que cantaba en un pueblo no podía ir al otro, eran rencillas sanas entre pueblos.

No se podemos dejar de nombrar su ronda jotera, que aunque ha estado sin realizarse más de cincuenta años, ahora goza de gran vitalidad y una completa implicación y participación de todo el pueblo. Lo mismo ha sucedido con el dance, recuperado tras 30 años de ausencia.

La cofradía de San Sebastián nace para dar entierro a los transeúntes que fallecían en el término de Pallaruelo, haciéndose cargo, entre otros menesteres, de los costes del enterramiento. Además se acompañaban y velaban los enterramientos de los cofrades, ya que éstos pagaban una cuota periódica para cubrir los gastos. Para San Gregorio, el 9 de mayo, se bendecían los términos municipales y el 19 de enero se hacía una hoguera para la víspera de San Sebastián.

Resulta relevante citar la cofradía del Salvador, citada en el «Estado de las cofradías, hermandades y congregaciones correspondientes a la ciudad de Zaragoza junto con los pueblos de su jurisdicción» elaborada en 1771: «Pallaruelo la cofradía del Salvador, Sta Ana Sn Fabian y Sn Sebastián unidas con aprobación del odr.º que a expensas de los herm.s se hace una fiesta de Ig.a y con aniversarios y cera gastan…» (ES.28079.AHN//CONSEJOS,7105,Exp.64,N.1).

En el centro del pueblo se encuentra el crucero de la Cruz, una cruz de hierro en base de piedra, situado en la intersección de las dos principales vías.

El geógrafo Madoz, en su diccionario geográfico de 1845-1850, describe Pallaruelo como un lugar bien ventilado, con 70 casas, casa consistorial, cárcel e iglesia. Se cultivaba trigo, ordio, avena; cría ganado lanar, y caza de conejos, perdices, lobos y zorros.

Pallaruelo ha sido y es un pueblo agrícola y ganadero; antes los cultivos eran de secano  y con la llegada del canal de Monegros, y la modernización, muchos campos se han transformado en regadío.

Tradicionalmente la actividad ganadera se ha basado en el pastoreo de ganado ovino con un pequeño porcentaje de caprino; se consumía mucha leche de cabra. Existían cinco balsas: la balsa Buena y la del Tío eran balsas de consumo humano y las balsas el Consejo, el Tozal y la del Tío Celestino (ya desaparecida) servían para consumo animal. La balsa Buena es de planta circular y revestida con un muro de piedra. En la balsa del Tozal se encontraba el recogimiento para los transeúntes. También, al lado de la balsa del Tozal, estaba  el tejar, donde acudía la familia Dobon de Alcolea, para fabricar las tejas. El viejo pozo Servando se encuentra enronado. La construcción de las casas es en piedra, adobe y tapial.

No había ni huerta ni frutales, pero sí viña y oliveras, en Pallaruelo siempre han gozado de muy buen vino. Abunda la caza menor de conejo, liebre, perdiz… Se recogían carretadas de sosas, romeros y ramas de sabinas para vender como leña, principalmente para hornos de pan. Francisco Lasheras recuerda los 11 kilómetros de distancia entre Pallaruelo y Sariñena, los recorría en carro con su padre y puede describir al detalle el recorrido.

La escuela llegó a tener hasta 36 críos y hoy en día aún permanece abierta. Hace medio siglo había más de 350 habitantes, quizá ahora sean unas 80 personas las que residan habitualmente. En el pueblo hubo una tienda de ultramarinos del tío Villa, la panadería de Victorino, la carnicería de Francho y el herrero  Francisco Soñen. El bar de Antolina estuvo entre los años de 1960 a 1990 y antes estuvo el bar del tío Villa, desde después de la guerra civil. El médico acudía desde Sariñena, el Doctor Pedro Cascales y el Doctor Andión. Del pueblo había un médico, D. Carlos Ruata, que ejercía en Barcelona, pero pasaba largas temporadas en Pallaruelo y siempre atendía a sus vecinos. La comadrona era la Jacoba.

Entre calvos y pelaos
Y gente de poco pelo
Se ha formado un guirigay
En la fiesta de Pallaruelo.

José Pleyan de Porta, Sariñena.
Aragón histórico, pintoresco y monumental I. Huesca p. 400.

“Pallaruelo, tres cebollas con un huevo”.

 Refrán del manuscrito de Gonzalo Correas.

Publicau en Os Monegros el 27 de junio del 2014.

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La masadera


         * Antigua iglesia románica

La Masadera es un pequeño pueblo monegrino perteneciente a Sariñena. Aparece tras pasar el saso de Lasfitas, por la carretera de Lastanosa, resaltando en el llano al situarse sobre un tozal. Sus pocas calles presentan antiguas casas en ruinas y solares, las construcciones son en sillares y con puertas con arco de piedra, construcciones tradicionales que no deberían perderse. Recientemente se derrumbaron las casas de Albert, Amado y Campo, casas descendientes de una gran casa que fue dividida en tres viviendas. Algunas enormes piedras se encuentran dejadas a la puerta de la iglesia y en una podemos leer la fecha de su construcción en 1699.

Manuel Benito nos aporta dos posibles orígenes al topónimo de La Masadera, el primero relacionado con “mas” de masía, que vendría a significar “la masía”. La segunda posibilidad apunta al lugar donde se hacía pan. Las primeras referencias escritas del lugar son del siglo XIII: Lamassadera, La Masadera y La Massadera.

Madoz describe a La Masadera en 1850 como una localidad situada en una llanura, libre á la influencia de todos los vientos, con clima muy saludable. La población contaba con unas diez casas y los vecinos vivían produciendo trigo, cebada, vino y aceite, con la cría algún ganado lanar y cabrío y la poca caza que había.

El término municipal ocupa unas 1000 hectáreas de monte. Actualmente viven unas seis personas, serán unos veinte empadronados, pero en verano llegan a estar hasta 13 puertas de casas abiertas. Llegó a haber 19 casas y en la escuelas una vez estaban más de treinta alumnos, muchos niños acudían de la cercana estación de ferrocarril del Tormillo, en la estación había unos siete ferroviarios y sus familias. La maestra vivía en la abadía, la recuerdan con mucho cariño.

La iglesia es del siglo XIX en honor a San Lorenzo, en una piedra de la entrada aparece tallada la parrilla de San Lorenzo. Aún se conservan las campanas en un tejado en muy mal estado, por ello la iglesia no puede ser usada. Las fiestas patronales se celebran cada diez de agosto, son unas fiestas muy familiares y acogedoras. La iglesia vieja corresponde al románico y tan sólo se conserva parte del ábside. Por la parte visible de la misma, deducen que es construcción del siglo XIII avanzado. “Resta parte del cilindro absidal, con imposta biselada delimitando el arranque de la bóveda de cuarto de esfera apuntada, centrada por ventanal de doble derrame fabricado con arco monolítico de medio punto”.

En una casa se encontraba un café bar. Una vez el rico del pueblo regaló lotería a todos los que se encontraban en el café, menos a unos amigos suyos que aquel día no estaban.  Tuvieron la fortuna que los boletos fueron premiados, a todos les toco menos a los amigos que aquel día no acudieron al bar.

Los domingos iba el herrero, existía una herrería que la empleaba cuando iba, ahora se encuentra el local del baile. El practicante se acercaba desde el Tormillo y cobraba en trigo, también hacía de barbero. Se masaba en casa y se iba a un horno del pueblo para cocer el pan. Como leña se usaban las viejas oliveras y almendreras, las ginestras y otras leñas menudas del monte. Dos días por semana se acercaba el vendedor de comestibles del Tormillo, sobre todo se compraban muchas sardinas de tina “civiles”. También se desplazaba a vender a los pueblos cercanos de Lastanosa y Casteflorite, aunque había tienda. Con el esparto se hacía sogueta, principalmente en invierno. Hacían fajos de sogueta que vendían en la feria de Monzón, para la Ascensión, para final de mayo. Con el dinero se compraban herramientas para comenzar bien la siega. Además, cada casa tenía tres o cuatro viñas, el vino era muy bueno. El pueblo ha vivido del secano, la ganadería ovina y la caza de liebres, conejos y perdices, en las casas criaban algún tocino.

En la guerra civil se realizaron colectivizaciones en el pueblo y se trabajaron las tierras de la casa rica. Se repartieron la tierra y el trabajo lo realizaban todos juntos, la siega siempre fue la faena más dura.

Para la guerra vivía un cura jubilado que unos jornaleros de Sena lo fueron a buscar, si no salía de la casa la quemaban. Al final salió, se lo llevaron y pronto por el camino lo asesinaron, el disparo se escucho en el pueblo. Todos los retablos e imágenes de la iglesia los quemaron, en su interior fueron organizados muchos bailes.

    * Antigua casa de La Masadera

El agua se obtenía de las balsas, había una para los animales y otra para el consumo humano. Se cuidaba y protegía mucho la balsa buena, la de consumo humano, se impedía que ningún animal ni nada estropease el agua. Una vez se ahogo una chica de trece años “Josefa Salas”, una gran desgracia, tuvieron que vaciar a pozales toda la balsa. El agua de la balsa buena la iban extrayendo a cantaros para llenar los aljibes de las casas, para que se conservase fresca y potable durante los meses calurosos de verano.

El coche de línea de Barbastro a Villanueva de Sigena pasaba cuando podía, iba el chofer y el cobrador. Les traían plantero para los huertos.

Las fiestas duraban unos tres días, en cada casa se mataba un cordero y algunos pollos, acudía mucha gente y se comía, bebía y se bailaba mucho. Las fiestas menores se celebraban cada ocho de enero, fue cuando compraron la imagen de san Lorenzo, así que las fiestas menores las llamaban San Lorenzico. Iban músicos de pueblos cercanos, en una casas montaban un café y el del bar de Castelflorite, Francisco Arnal, también montaba un café. Venían vendedores ambulantes: turroneros y vendedores de lamines. Se gastaba mucha gaseosa de papel.

En tiempos llegaron a tener un equipo de futbol, llegaron a ganar a los equipos de Castelflorite y Lastanosa.

Para santa Agueda mataban un cordero e invitaban a todo el pueblo, eran fiestas muy humildes y familiares. Acudía un músico con un acordeón muchos domingos, hacía baile, había más de quince chicas bailando. Al músico le pagaban con vino y cena.

         * Detalle asentamiento «Los Torrazos»

A las afueras del pueblo se encuentra los vestigios del asentamiento de “Los Torrazos”, poblado islámico de los  siglos X y XI, un conjunto fortificado de vivienda, silos y un posible horno. Lo que se ha considerado una habitación con una ventaneta, presenta indicios de haber sido un horno, según Eugenio Monesma, el color rojizo evidencia altas temperaturas. Muchas veces lo más cercano es lo más desconocido. La Masadera es un pueblo maravilloso en un entorno muy especial, una escapada a uno de nuestros muy singulares parajes monegrinos.

Gracias a José Naya, por su amabilidad y explicaciones.

Publicau en Os Monegros el 29 de abril del 2014.

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23 de abril


23 de abrilRecortes de prensa:

El blog «Os Monegros» en la sección de «Blogeros Oscenses» del suplemento del Diario del Altoaragón «Ecos del Altoaragón» (Sábado, 5 de abril de 2014).

Homenaje a la miliciana Elisa García en Sariñena, Diario del Altoaragón (Lunes, 14 de abril de 2014).

Publicau en Os Monegros el 23 de abril del 2014.

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Güeito añadas


http://osmonegros.blogia.com/

Güeito añadas

Esfendiendo l´aragonés

Replegando as biellas parolas

Sentidas y ascuitadas

Por a redolada de «Os Monegros».

Luitando por a cultura

Y traballando por o patrimonio

Remerando o pasau

Creyando o presente

Enfilau enta o esdebenidero.

Muitas grazias

¡Entabán Os Monegros!

Publicau en Os Monegros el 30 de marzo del 2014.

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El Chato de Pallaruelo de Monegros


Francisco Lasierra nació en 1950, en Pallaruelo de Monegros. Es de casa “El Moreno”, una familia de labradores: “era la quinta mejor casa del pueblo y contaba con un par de mulas”. Francisco es agricultor, pero sobre todo es un extraordinario jotero rondador, conocido por todo Aragón como “El Chato de Pallaruelo”.

Su niñez transcurrió en Pallaruelo, un pueblo pequeño en el secano monegrino. Cuando él acudía al colegio eran unos 36 zagales. Jugaban a cazadores, a la guerra, arramblaban higos y minglanas, cogían por el monte nidos de pájaros e iban a pescar a las balsas. Con su padre cazaban raposas para vender sus pieles en Sariñena. El agua la iban a buscar con cantaros a las balsas y llenaban los aljibes de las casas para tener agua fresca en verano. Con ocho años era monaguillo y fue cuando comenzó a cantar en el coro de misa.

Por aquel entonces había cine en el salón de casa Playán, desde Pertusa acudía un hombre en moto para poner la película. Cuando por edad no podían ver la película, se asomaban por una ventaneta de rejas, así recuerda ver alguna escena de “El último cuplé” de Sara Montiel.

En la plazeta está el frontón, se jugaba mucho a la pelota dura y debían de darle con la mano. Había mucha afición y se hacían campeonatos. El Chato jugaba mucho hasta que se convirtió en jotero.

De pequeño iba en carro a Sariñena con su padre. La distancia de once kilómetros los conoce al detalle y así recuerda cada punto kilométrico:

  • Km 1: La almendreta (Una almendrera que ya ha desaparecido).
  • Km 2: La Cortada, cruce con la carretera a Albalatillo.
  • Km 3: Bajada La Pita.
  • Km 4: Paridera Torres.
  • Km 5: La Caseta de los camineros.
  • Km 6: Curva de la Barraca, desvío a San Juan.
  • Km 7: La fontaneta del juez (Fuente del cantaro)
  • Km 8: Puyalón
  • Km 9: Viña de Portera.
  • Km 10: Arbolera de Sariñena, donde comenzaba la calle adoquinada.
  • Km 11: Villa de Sariñena.

A los once años tuvo que abandonar la escuela para dedicarse a las faenas de campo, su padre no podía trabajar y la familia tenía que tirar para adelante. El Chato pronto tuvo que ir a labrar con las mulas, segar, atender un pequeño rebaño de ovejas y el ganado domestico: cerdos, conejos y gallinas. A los 19 años compraron un tractor “hace unos veinte años que llegó el canal de monegros”. Años más tarde se produjo la concentración parcelaria y la transformación a regadío de las tierras de Pallaruelo de Monegros.

Al principio se animaba a cantar jotas en las juergas con los amigos: “de jóvenes nos juntabamos en cuadrillas para cenar y matabamos un cordero para la ocasión”. Cuando tenía unos 29 años se formó el grupo de jotas Aires Monegrinos, “al principio no comenzó muy en serio”. Mosén José María Arregui fue su primer profesor, enseñaba canto coral en Sariñena. José Antonio Villellas le ánimo a ir a Huesca para aprender con la gran Camila Gracia, pero al final no fue.

Con la rondalla “Aires Monegrinos” se ha recorrido todo Aragón, gran parte de España y ha estado en varios países europeos. Con la rondalla lleva contabilizadas más de 2600 actuaciones y él ha realizado más de 3500, pues acude a rondar a muchos pueblos de Aragón. Lleva el nombre de Los Monegros por todos los lugares, es un embajador excepcional del que nos sentimos y nos podemos sentir muy orgullosos. Participó, junto con Javier Badules y María Gruas, en el programa de radio nacional de España “Un día como hoy”, con Juan Ramón Lucas, los viernes cantaban unas jotas resumiendo la actualidad semanal. También lo pudimos ver en el programa de televisión aragonesa de “Sin ir más lejos”. Ha conocido a grandes artistas como a Sara Montiel, Manolo Escobar o David Civera y a presentadoras como Inés Ballesteros y Nieves Herrero, “ha sido una experiencia majísima”.

La ronda de jotas de Pallaruelo se recuperó hace unos diez años, el “Chato” conocía su existencia por su padre y ahora es un gran acontecimiento en el pueblo. La ronda dura más de tres horas en un pueblo muy pequeño: “todo el pueblo participa y se implica”. Además, acuden muchos forasteros y amigos de los pueblos vecinos, una buena excusa para visitar Pallaruelo de Monegros.

Otra tradición que se ha recuperado es el dance, “estuvo más de 30 años sin hacerse”. Se recuperó hace unos veinte años y el “Chato” participa escribiendo y recitando las motadas. Sigue la estela del antiguo mayoral: el “Tío Juaner”, con la gracia y creatividad que tanto le caracterizaban.  El Tío Juaner trabajó para casa “El Moreno”, el abuelo del Chato; murió joven y fue el tío Juaner quien se hizo cargo de las tierras de la casa. La mujer de Juaner era hermana de su abuelo. El Chato recuerda al tío Juaner sentado en una cadiera, después de una dura jornada de trabajo, anotaba en unas hojas los sucesos y anécdotas graciosas que habían pasado a las gentes del pueblo. Cuando llegaba el día del dance, el Mayoral Juaner dedicaba una motada graciosa a todos los danzantes, “poseía una memoria y creatividad privilegiada”.

El Chato se encuentra muy arraigado a su tierra, a su pueblo de Pallaruelo donde ha nacido y vive. Pallaruelo es un pueblo pequeño y son pocos vecinos, el pueblo ha ido a menos y la gente joven marcha. Pero es donde está su casa, su hogar: “la vida es tranquila y cuando se quiere se puede ir en un momento a Zaragoza o Huesca, vivir aquí es un privilegio”.

Publicau en Os Monegros el 26 de febrero del 2014.

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Arturo Morera Corull


       * Portada “Remembranza de los tiempos pretéritos”

Aunque nació “accidentalmente” en Monzón en el año 1921, su verdadero lugar, su pueblo es Sariñena. Su vida profesional ha transcurrido en Barcelona, ciudad donde ahora disfruta de su jubilación dedicando su tiempo a la investigación y documentación sobre el pueblo de su infancia y juventud: Sariñena. Ha escritos numerosos escritos de historia sobre la localidad, publicados en la revista local y comarcal “Quio”. Escritos variados acerca de la vida del bandido Cucaracha, el general Nasarre y Noguero, el nomenclátor toponímico de Sariñena, la Cartuja de las Fuentes “una historia accidentada”, el dance de Sariñena, retazos de vida pretérita en Sariñena, los Franciscanos de Sariñena, los Luteranos, San Antolin de Pamiers, el refranero medieval de Pedro Valles y ha publicado numerosos documentos encontrados en el archivo de la Corona de Aragón relacionados con Sariñena. También nos ha desvelado los secretos profesionales del origen de los guijarros de Picasso, en la sede del colegio de arquitectos de Cataluña, por aquel año de 1959, Arturo era jefe del departamento de presupuestos de la constructora.

En 1995 se le reconoció como pregonero de las fiestas mayores de Sariñena. El 22 de mayo del 2010 se le realizó un homenaje descubriendo una placa en la calle que lleva su nombre, la calle de la residencia o de la acequia del molino. En 1997 realizó una petición al ayuntamiento de Barcelona para que dedicase una calle a Sariñena, aunque desconozco cual fue el resultado la intención es muy reconocible. Su principal legado son sus publicaciones “Salvador Sarinianus, historia novelada de Sariñena” y “Remembranza de los tiempos pretéritos”, unos libros con su peculiar forma de transmitir pasión y cariño a nuestra tierra y a sus gentes, vecinos y amigos.

En el número 99 de la revista “Quio” aparece el artículo Anécdotas de los tiempos de guerra del 36, narra como a nuestra villa llegaron milicias del P.O.U.M. desde Barcelona. “Muchos jóvenes de Sariñena y de otros pueblos de la comarca, se unieron a los milicianos y, junto a ellos, combatieron a los militares sublevados en Lanaja, Alcubierre y en las afueras de la ciudad de Huesca. Los jóvenes Pinós, Romerales, Puértolas, Ancho, Buil, Orquín, Lana y muchos otros, se lanzaron a la lucha plenos de ardor y entusiasmo, aunque muy escasos de armas y de disciplina.”  Continúa reseñando a Luis Buil en su libro autobiográfico quien escribe que muchos jóvenes sariñenenses fueron a la conquista de Lanaja con una toalla, como única impedimenta y las manos vacías. Arturo cita las palabras que recogió el periódico “Hoy”, del 12 de agosto de 1939, del comandante Aguerri: “En Sariñena, me presenté al jefe del frente (Teniente Coronel Alfonso reyes) y le doy cuenta de mi misión… Hablamos largamente durante la comida y me cuenta su tragedia. No manda nadie, no puede hacerse obedecer a nadie. Cada jefe de columna es un semidiós que no admite órdenes, ni consejos ni indicaciones…” Pero la verdadera anécdota de Arturo es la que le aconteció una noche durmiendo en el frente de Huesca. Aquella noche un centinela comenzó a cantar una jota y acabó discutiendo con uno del lado fascista, la discusión sobre en qué bando se comía mejor aumento de intensidad hasta que el centinela republicano le tiró una granada que comenzó un fuego cruzado sin sentido en medio de la noche. El “aguerrido” jotero era un sariñenense. Aquel artículo es respondido por Daniel Grustán Ballarín en el “quio” número 100. El escrito es un reencuentro entre buenos amigos de la niñez, intercambiando puntos de vista. Daniel Grustán Ballarín, luchador antifascista y pintor, es autor del libro “Guerra, Exilio y Represión”. Orbituario Daniel Grustán.

Cuando desde este blog comencé a colaborar con la revista “Quio”, en el año 2005, elaboraba una sección de recomendaciones de libros y discos de música aragonesa. Uno de los libros que reseñé fue “Ni el árbol ni la piedra” de Daniel Pinós Barrieras, que relata la historia de su padre Gabriel Pinós Regalado, sariñenense republicano y zapatero de profesión, se incorporó como miliciano en la columna “Roja y Negra” y marchó a combatir al frente de Huesca. Gabriel fue un gran amigo de la infancia de Arturo, la última vez que se vieron fue en el nevado y frío pirineo Leridano, un 25 de diciembre de 1938, y tan sólo pudieron desearse suerte. Nunca ha sabido de su paradero hasta que, gracias a ver la cita del libro, Arturo consiguió conocer la vida que había llevado su gran amigo Gabriel, quien exiliado a Francia luchó contra el fascismo alemán y luego pudo formar una familia. Arturo en su escrito “Gabriel Pinós, Héroe del Maquis” nos cuenta su historia, como él sabe hacerlo, con el corazón. Siempre le ha gustado interactuar con los demás colaboradores de la revista “Quio” y he de agradecer sus comentarios sobre el vocabulario aragonés en monegros del que manifestó que le traían recuerdos de su infancia y juventud en Sariñena.

Efemérides de la guerra civil del libro “Salvador Sarinianus”:

– En 1932 aparece el seminario Adelante, órgano del partido Radical Socialista de Sariñena, dirigido por don José Bruned Puertas.

– En 1936 se establece en Sariñena el cuartel general, el hospital militar y campo de aviación de las fuerzas republicanas durante la guerra.

– 1937 enorme explosión de un polvorín en la plaza de la iglesia con resultado de varios muertos y numerosos heridos.

Visita al campo de aviación del presidente de la Generalitat de Cataluña, Luis Companys, quien pasó revista a las fuerzas militares republicanas estacionadas en la villa.

El afamado escritor soviético Ilya Ehrenburg visitó Sariñena, interesándose por la marcha de la guerra en la zona.

– Año 1938 Ocupación por las tropas del cuerpo del ejército del general Moscardó, del ejercito de Franco, después de un feroz bombardero de la aviación nacionalista que asoló a una buena parte de las edificaciones de la villa.

A Arturo el inicio de la guerra civil le sorprendió en Zaragoza, donde permaneció el primer año de la contienda. Luego pasó a Francia y consiguió llegar a Barcelona desde donde, un 18 de julio de 1937, pudo regresar a Sariñena para reencontrarse con su familia. Describe una Sariñena sede del Cuartel General de los ejércitos republicanos del frente de Aragón, con los servicios de Estado Mayor, batallón de transmisiones, cuerpo de tren, hospital militar, brigadas de reserva, depósitos de munición y el campo de aviación.

Narra en sus remembranzas descubrir la iglesia saqueada y desmantelada y convertida en un gran taller de mantenimiento de vehículos militares. Notó la gran actividad de tropas y aviones, los “chatos” y las “moscas” que marchaban a los combates de Belchite y que aviones enemigos sobrevolaban la población, sonaba la alarma situada en la torre de la iglesia, causando que los vecinos escaparan a los campos y casetas lejos de la población. En la localidad existían refugios, su familia construyó un refugio a pico y pala con su vecino Mariano Mairal. Arturo se afilió a las Juventudes Socialistas Unificadas de Sariñena, ocupando el cargo de secretario de organización del comité local de Sariñena, pero sus estudios en Barbastro no le permitieron desempeñar su cargo.

El 19 de abril de 1937 estalló el polvorín que se encontraba en la calle de los porches, calle del “mercau”, la explosión causó lesiones a una niña de trece años de edad, Ascensión Vicente quien, años más tarde, se convirtió en la esposa de nuestro admirado Arturo Morera.

El escuadrón “Junkers 52”, bajo las órdenes de Joaquín González Gallarza, bombardeó el pueblo de Sariñena el 26 de marzo de 1938. El pueblo quedó devastado, las tropas republicanas habían abandonado la localidad y los vecinos se encontraban resguardados en las masadas y casetas del monte. Aun así, hubo dos víctimas. El 27 de marzo una división de marroquíes dirigidas por el general Moscardo ocuparon Sariñena.

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  * Arturo Morera Corull

En 1938, Arturo Morera ingresa como Carabinero y es destinado al batallón 52, marchó al frente de Sant Joan de l´Erm, hasta que el 29 de enero de 1983 se retiraron por Andorra condenados al exilio. Fue concentrado en el campo de La Tour de Carol, junto a más de diez mil refugiados españoles. Allí encontró al médico de Sariñena Pedro Cascales, quien con otros médicos hicieron lo imposible por salvar vidas. A los pocos días, Arturo fue trasladado al campo de Mazeres. Después participó en las “compagines de Travailleurs Espagnols”. En junio de 1941 regresó a España, volviendo a la localidad monegrina. En su pueblo de corazón conoce a su mujer, con quien se casa y se traslada a vivir a Barcelona donde desarrolla su vida laboral. Tras su jubilación ha dedicado gran parte de su tiempo libre a examinar archivos para investigar y novelar la historia de Sariñena.

La revista “Quio” celebra su 25 aniversario y en el reciente número 150, Arturo continúa demostrando su extraordinario valor e implicación con la cultura e historia de Sariñena y Los Monegros. En este reciente número 150, aparece publicado su artículo “Noticias del diario Nueva España de Huesca en el año 1938”, en el que se describen las impresiones del corresponsal de guerra del bando nacional “Flecha”, al que Arturo desmonta con sus recuerdos lo que corresponde a la propaganda fascista. Entre las diferentes noticias destaco las siguientes:

– “En la calle Dato, encontramos centenares de hojas que declaran las excelencias de aquel papel Adelante. ¡El radical-socialismo redivivo!. Los señores Lana, Esteban y Bruned, elogian el republicanismo con ribete socialista.”

-“En el Hotel Anoro tiene su sede las Juventudes Libertarias: telas rojas con rótulos inmensos, banderas, folletos del peor gusto y colores. Prensa que atosiga, carteles que marean. En la plaza Enado tienen la sede las Juventudes Unificadas. Tenían, vamos.”

– En este piso espléndido estaba el socialismo instalado. Sería el académico por la elegancia de la instalación y el perfil de la Enciclopedia Espasa que sostiene un magnífico bureau.”

– En una planta baja del mercado vimos la biblioteca más indecente que se pudo coleccionar. ¿Cultura? ¡Perversión! Combinada con aquel cine grosero que ha sido servido a la procacidad de milicianos y milicianas.”

Un cadáver rojo

Ante el “Hotel Anoro”, sirviendo de dosel unos rótulos inconmensurables de gritos “antifascistas” se encuentra el cadáver de un miliciano. Quedó rezagado en la huida de sus compañeros.

Cuando habían llegado las fuerzas nacionales a la plaza, este miliciano quiso defenderse usando granadas de mano. Un certero disparo de pistola le desplomó y quedó con los brazos extendidos y los ojos abiertos.”

Da la sensación que sin Arturo Morera la historia de Sariñena no existiría. Su narración tan cercana demuestra un profundo amor y nostalgia que representa la persona de Arturo Morera, una de las muchas gentes de nuestros pueblos avocados al exilio del medio rural para sobrevivir. Un vecino ejemplar que ha vencido la distancia y siempre se encuentra muy presente entre nosotros, con sus escritos, su historia y amistad. Un excelente e imprescindible trabajo.

* Basado en sus libros y artículos.

Publicau en Os Monegros el 4 de diciembre del 2013.

Zancarriana w

Félix Tabueña Tabueña, pastor monegrino


           * Félix con su colección de cucharas.

A los pies de la sierra monegrina de Alcubierre, por el puerto de la Portellada, se extiende un amplio y extraordinario sabinar. Nos adentramos por los montes de Pallaruelo de Monegros, campos salpicados por enormes sabinas albares centenarias, en una zona árida donde abunda el romero, la ontina, el sisallo y otras plantas esteparias. Es una tierra que históricamente ha sido recorrida por pastores apacentando sus rebaños, buscando los pobres pastos y la escasa agua que se recogía en antiguas balsas. Los pastores han forjado una forma de vida, una cultura que desaparece, que no encaja en un mundo acelerado y de grandes explotaciones. El homenaje que con este escrito pretendo rendir a Félix Tabueña Tabueña, no deja de ser también mi reconocimiento a la figura del pastor y a todos los pastores que aún encontramos por nuestros montes.

Félix nació en Pallaruelo de Monegros en 1927. En su familia siempre han trabajado de pastores, en casa eran siete hermanos, dos marcharon al frente en la guerra civil, Félix entonces tenía nueve años. Al comenzar la guerra murió su madre y a los tres meses murió su abuela, ella sabía que se iba a morir aquel día, se encontraba sentada al calor del hogar y mandó que la vistieran con la ropa buena y con los zapatos de casarse, al momento falleció. Durante la guerra civil fueron muchos los días que gentes del bando republicano iban a buscar al cura, tenía una casa pegada a la carretera, pero se escondía en otra casa y afortunadamente nunca le pasó nada. En Pallaruelo de Monegros no sucedió nada grave durante la guerra, pero al padre de Félix lo acusaron por tener ideas izquierdistas y fue encarcelado durante seis años en Astorga.

Antiguamente podaban las sabinas, las ramas las aprovechaban para el ganado y para el hogar. Con el astral las iba desramando, se guardaba la astraleta en el cinturón y trepaba hasta la copa hasta dejarles una buena corona. Las dejaban bien podadas, así se formaban buenos fustes ideales para la construcción de casas. A veces le decían que podaba demasiado, pero esas sabinas que podó en una marguín de un campo cerca de la balsa del ahogau nunca se murieron. “Las sabinas se mueren cuando se dejan yermos los campos, unos valles los abandonaron y las sabinas se secaron”.

    * Félix ante centenarias sabinas del monte de Pallaruelo. (Sabina Monegrina)

Félix se casó con María Soñen, también de Pallaruelo y en su casa siempre encuentro una entrañable acogida, especialmente gracias a su nieto Vicente “el casero”. El abuelo de María conoció a Mariano Gavín: el bandido Cucaracha. El abuelo también era pastor y más de una noche la pasó durmiendo con el Cucaracha por alguna paridera o masada en el monte. Una vez se le presentó por el corral del ahogau, llegó andando con su cuadrilla y a los pocos días se enteró que los bandoleros habían robado en la iglesia de Villanueva, iban a la sierra de Alcubierre para esconderse. También pasaron por Pallaruelo cuando secuestraron al rico de Alcubierre, al Ruata lo llevaban en una mula para esconderlo en la cueva de Jubierre. El abuelo de María ya no quiso saber nada del Cucaracha desde que este le intentó quitar un cordero, mientras la cuadrilla los controlaba desde una antigua pinada. Félix recuerda que muchos de Pallaruelo iban a Jubierre a coger enjambres para las colmenas.

Cerca de Pallaruelo existió una localidad en dirección a Lanaja: Moncalvo. Félix me cuenta que siempre ha oído que los fusilaron por no pagar los tributos al estado, del lugar aún queda el “torreón”. En el torreón está la inscripción del hermano de María, Santos Soñen.

Cuenta la leyenda que Pallaruelo de Monegros fue fundado por una mujer, la única superviviente de un incendio que destruyó Moncalvos y que según cuentan, creó el primitivo núcleo urbano al pie de la cantera donde todavía se alzan los restos de un bizarro torreón vigía.

                                                                      www.sarinena.es

La casa rica de Pallaruelo era la casa Servando, venia de casa L´aguau que hoy se conoce como casa Ruata. La casa actual data de 1926, aunque conserva una parte más antigua. Félix trabajó como pastor para la casa Servando. En la casa había nueve hermanos y más de once empleados, había mucho trabajo y María, la mujer de Félix, trabajó realizando tareas domésticas. También trabajó en casa Servando el tío Juaner, personaje muy carismático de Pallaruelo. Félix recuerda como una vez fue el tío Juaner a la feria de domingo de ramos a Sariñena, allí no paró de entretener a los amigos contando motadas, dichos y chistes, de él dijeron que “nosotros comparados con ese, ni pa descalzarlo”.

Antes en el monte se cazaban muchos conejos y liebres. Había mucha caza en Moncalvo, por suerte el guardia “el güertero” no estaba mucho y podían cazar libremente.

El padre de María fue pastor en Pallaruelo, fue quien enseñó a Félix a grabar con una navaja la madera. Un arte de decorar cucharas, tenedores, marcos… de madera, formas geométricas perfiladas con una navaja en los días de pastoreo en el monte. Las cucharas las hacía con madera de boj, colocaba la madera en un zoque y con la astraleta las iba haciendo. Después las adornaba en el monte, especialmente cuando era primavera había mucho pasto verde y el ganau corría poco, las tardes eran más largas y había mucho tiempo. El padre con una vara de ginesta la introducía por un agujero de la tijera y así hacía un compás. Pero a Félix siempre le decía que tuviera cuidado, que era una faena que castigaba mucho la vista.

   * Detalle del grabado en cuchara.

Félix hizo la mili en San Juan de Mozarifar, en Zaragoza. Estaba en unas naves inmensas donde antes estuvo una fábrica papelera y que después de la guerra debió de ser usada como campo de concentración de prisioneros. Bajaban leña de boj que provenía de incendios y él recogió un saco para hacer cucharas y las llevó al pueblo, pero la madera no sirvió, se agrietaba.

Félix ha regalado muchas cucharas y algunas las conserva en su casa. Todas son diferentes, cada pieza es única. Aún conserva la cuchara del padre de María, siempre comía con esa cuchara. Es un arte, un trabajo delicado y de precisión que solamente el tiempo y la paciencia lo permite. La gran bonhomía define a Félix, un carácter labrado en la aridez secana monegrina, con un gran conocimiento de quien ha observado la vida y ha sabido aprender. La vida de pastor posee ese privilegio entre la dureza que tanto la define, el contacto tan estrecho con la naturaleza y la necesidad de entenderse con ella para sobrevivir, que sin duda han conseguido forjar mejores personas en la libertad del tiempo y del espacio monegrino, dominado por imperturbables sabinas centenarias y a su resguardo ante un sol intenso e implacable.

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Publicau en Os Monegros el 21 de noviembre del 2013.

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Florilegio de términos, modismos, dichos y refranes de la Villa de Lanaja.


Florilegio  de términos, modismos, dichos y refranes  de  la Villa de Lanaja.

Florilegio de términos, modismos, dichos y refranes aragoneses y de otras partes usados en la Villa de Lanaja.

El polifacético Joaquín Pisa Carilla, investigador, escritor, fotógrafo, viajero… y najino de ascendencia,  ha replegau y publicau los refranes y dichos que ha sentido en la Villa de Lanaja. Refranes y dichos de la memoria familiar, transmitidos oralmente por sus abuelas y que son compartidos y forman parte de la sabiduría popular del lugar monegrino de Lanaja.

El autor destaca la gran presencia de “vocablos inequívocamente aragoneses «rondinar», «esbarizaculos», «pantaziguera», «rocho»”. Además, el libro  contiene una replega de términos y modismos, casi todos aragoneses, que “una vez abiertas las compuertas de la memoria” suman más de cuatrocientos. “En el acervo lingüistico popular de Lanaja emergen múltiples fragmentos del vocabulario de la lengua aragonesa”, matiza el autor en “Los nombres de las cosas”.

                                 ¡Ir a muir gallinas pol pico!

Joaquín Pisa es autor de “Un castillo en la niebla. Un libro de investigación que explica el proceso de deportación y las vicisitudes de los republicanos en los campos de exterminio nazis, especialmente en el caso de Mariano Carilla, un deportado nacido en Lanaja, antepasau del autor, y gaseado en el Castillo de Hartheim.

Publicau en “ Os Monegros el 26 de diciembre del 2012.

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