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Trinidad Capistros Becana


Su familia, su casa, sus recuerdos y ella, Trini. Una mujer puntal de su familia, cercana y querida por los suyos. Trini ha sido muy feliz y ha querido mucho a su marido, con trabajo nunca les ha faltado de nada. Se ha ganado la vida con sudor, sabiendo que todo tiene su esfuerzo y que al final la felicidad es la satisfacción de haber salido adelante y estar junto a los suyos.

Trini Rostro

Trinidad Capistros

            Hija de labradores, Trinidad nació en Robres el 21 de enero de 1930. Su madre tuvo 14 hijos de los que solamente sobrevivieron cinco chicas, Trinidad y sus cuatro hermanas. Las cinco han vivido en Robres, aunque alguna vez han tenido que salir fuera a ganarse la vida sirviendo en otras casas.

            En casa tenían mucha viña, incluso a veces no tenían suficiente sitio para guardar el vino que producían; además tenían oliveras y campos de secano. A Trinidad nunca le gustó ir a la escuela, fue hasta los catorce años, pero en cuanto podía se iba al campo a ayudar a su padre: a vendimiar, a podar, a recoger fajuelos, a recoger las gavillas, a llevar en bicicleta la comida a la siega…

            En casa, en una pequeña cueva se encontraba la zolleta y durante la guerra la convirtieron en refugio: “era el lugar más seguro”. Cuando sonaban las sirenas corrían a refugiarse a la zolleta y con un colchón tapaban la entrada. En un bombardeo se taponó la entrada y su tío tuvo que abrir una salida al pajar de al lado. En aquel bombardeo, Robres quedó muy destruido: “Esos recuerdos nunca se olvidan, madres que lloraban la marcha de sus hijos, familias en carros que escapaban… el frente estaba muy cerca.”

            Durante su niñez compraban un kilo de naranjas por un kilo de trapos, jugaban al corro de la patata, a escondrijos, a las tabas, a muñecas de trapo y les hacían vestidos. Trinidad recuerda como desde Sariñena acudían a comprar hierro. En Robres cada casa tenía su pozo, el agua la usaban para lavar y para fregar. El agua de boca la iban a buscar a las balsas, principalmente a la balsa buena y a la balsa nueva. Cuando llovía recogían el agua que bajaba por el barranco y llenaban las balsas. En el pueblo había tres carros con cubas grandes que se arrendaban para ir a buscar el agua, la llevaban a la balsa y con cubos la llenaban. Gracias a casa de su madre tenían caballería, dos yeguas y una mula muy nerviosa, con ellas realizaban trabajos agrícolas y acarreaban agua. Una vez en casa llenaban las tinajas y la almacenaban. Cuando la consumían la colaban, colocaban un paño, un ziazo, para que no pasasen los cuquetes: “el agua no se estropeaba nada”. Trinidad aún se acuerda cuando se lavaban en un balde, se aclaraba el pelo con agua con un poco de vinagre y desinfectaba las posibles liendres y piojos… La ropa se lavaba en casa, en el bación, y la aclaraba en el pozo y años más tarde en el abrevadero.  Cuando llegó el agua a Robres pusieron una red de fuentes y con los años ya llegó directamente a las casas.

            A los diecisiete años marchó a servir a Alcubierre, a casa del médico. A Trini le daba mucha pena dejar su familia y su pueblo, siempre ha sido muy familiar, estar con los suyos y, aunque estuvo poco tiempo y cerca, no dejo de enviar cartas a casa para mantener el contacto. Estuvo poco más de dos meses, hacia faenas del hogar y abría la consulta recibiendo a los pacientes. También marchó a servir a Zaragoza, de niñera a cuidar los cuatro hijos de una familia. Aguantó un año y pronto se volvió a Robres, pues por aquellos tiempos ya cortejaba con su futuro marido. Había que marchar a servir, te daban alojamiento, comida y algún dinero, así se quitaba una boca que alimentar en casa.

            La hermana mayor aprendió costura, ejerció de modista y enseñó a Trini a coser: “Antes si se rompía la albarca se cosía con liza y un punzón”. En casa tenían su propio horno donde cocían su pan, hacían aceite y vino, uvas pasas, higos secos y tenían su pequeño huerto. El huerto lo tenían en casa y lo regaban gracias al pozo, con una carrucha sacaban el agua a pozales. Tenían tocinos, ovejas, gallinas, pollos, conejos y cabras que apacentaba un mozo del pueblo con el resto de cabras de Robres: “sólo se bebía leche de cabra, no había otra”. Su tío era muy leñero, recogía ontinas, aliagas, fajuelos de la vid y si podían hacían algún pino si dejaban por Leciñena. En casa vivían ocho personas: las cinco hermanas, los padres y el tío. A su padre le gustaba mucho trabajar en el campo, tenían una caseta de labranza en el campo donde tenían las oliveras y la viña. Trinidad de niña iba a llevar la comida al campo y a dar la gavilla en la siega y a trillar a la era, “¡hacía mucho calor!”.  Por la sierra tenían unas fajas por Pui Ladrón (San Simón/ Las tres Huegas), estaba lejos y tenían que quedarse una semana segando, se quedaban en una caseta que tenían en el monte junto a una balseta. Bajaban ya con el grano, trillaban y aventaban en el mismo monte. Trinidad heredó de su padre las ganas de ir al campo

            Trinidad se casó a los veintiún años con Alberto Tolosana, tras dos años de noviazgo. Como las mujeres de su época, Trini se casó de negro. Alberto era de casa de agricultores, casa a la que fueron tras contraer matrimonio. Allí vivieron con su suegro y una hermana de Alberto, la casa estaba algo vieja y tenían pocos recursos. Era una casa vieja de adoba, con suelos de tierra y abajo tenía una pequeña bodega con las tinajas y toneles. Hacía poco que habían puesto la luz y aún recuerda como en casa de su madre iban con el candil de aceite y la lámpara de carburo.

            En 1945 compraron una vaca y dos terneros, por lo que comenzaron a ir vendiendo leche a algunas casas vecinas. Pronto vendieron los terneros y compraron otra vaca, llegaron a tener ocho vacas y hasta un despacho de leche que vendía  a todo el pueblo.

            Su marido Albero aprendió a escribir a maquina a pesar de tener el brazo derecho malo, sabía escribir y leer: “pequeño pero listo y trabajador”. A veces Alberto iba a esquilar con un tío suyo, a tijera, para ganarse algo de dinero. Con el tiempo se compraron un tractor y fue haciendo faenas para otros, mejoraron mucho su situación y pudieron construirse una nueva casa.

            Han viajado mucho, a la montaña y viajes con el Inserso a Mallorca, Canarias, Benidorm…. En Robres iban mucho al hogar del jubilado, Alberto fue presidente de la asociación de la 3ª edad. En verano se salía a tomar la fresca y se hacía hasta alguna cena conjunta. Fruto del matrimonio nacieron Aurora y Ángeles.  Trini siempre ha sido muy familiar y le gusta que le vaya a visitar su familia. Su marido falleció el año pasado y de él guarda muchos recuerdos y cariño. Puro ejemplo de mujer de profundas raíces monegrinas.

       Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias a Silvia Herrera.

 

Esperanza Pérez Ancho  


La dedicación en los negocios siempre ha implicado a toda la familia y en el mundo de la hostelería la implicación es absoluta. Esperanza trabajó en la taberna de sus padres desde bien chica y esa herencia le ha acabado acompañando toda su vida. Una mujer de esfuerzo y de lucha, de tesón y emprendimiento que nunca nos dejará de sorprender.

Esperanza Pérez

            Esperanza Pérez Ancho nació en Sariñena el 12 de mayo de 1952. De casa Ancho, su abuelo Ramón Ancho fue guardia civil y además llevó una taberna muy pequeña, con una mesa y un banco, a la que se accedía a través de un patio. Fueron los inicios de la “Taberna Casa Ancho” de Sariñena.

             El padre de Esperanza, Casildo Perez era de Villarroya, un pueblecito cerca de Arnedo, La Rioja, y vino a Sariñena a montar la fabrica de mosaicos Hnos. Pérez. En Sariñena conoció a Paquita Ancho y fruto del matrimonio nacieron Esperanza y Carlos Pérez Ancho. El matrimonio continúo con la taberna casa Ancho, la reformaron y le dieron entrada desde la calle: «la taberna pasó a ser café bar». Estaba la  bodega de venta de vinos, cervezas, refrescos etc. Para refrescar al principio traían grandes barras de hielo, mas tarde compraron una nevera que después de 40 años seguía funcionando.

            Paquita principalmente llevaba la cocina de la taberna, preparaba callos, caracoles, bacalao, anchoas, sardinas de cubo… Esperanza pronto comenzó a trabajar en la taberna y desde que tuvo fuerzas para coger una botella ya llenaba botellas y botos de vino del tonel. En casa Ancho vendían vino a granel. 

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Los balcones de Paquita, cuadro de Jorge Casasnovas.

 

Casa Ancho lucía rebosante de plantas y flores que colgaban de los balcones. «Paquita era una enamorada de las flores y tenia más de 200 macetas, eran sus amigas.»

 

 

            Con un tocadiscos ponían jotas y a Manolo Escobar, entre mucha música de la época, “entonces la gente cantaba mucho, principalmente jotas”. Se jugaba a las cartas, sobretodo por las noches y a puerta cerrada. También se jugaba al siete y medio y al póquer. Esperanza recuerda la primera televisión que compraron, mucha gente se acercó al bar para la ocasión e incluso pusieron las sillas como si fuese un cine para que la gente viese la televisión. Se bebía en porrón y cuando se podía se discutía de política, siempre en voz baja y callaban cuando la pareja de la guardia civil pasaba por la calle.  A Esperanza le gustaba mucho escuchar a la gente y muchos querían hablar “échame un vaser de vino” y aprovechaban para contarle cosas. Se vivía mucho en la calle, había mucha vida y por las noches la gente salía a las calles para tomar la fresca.

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Esperanza con sus padres en casa Ancho.

            En una libreta se apuntaba lo que consumía la gente que iban a “semanadas”, iban apuntando cada consumición hasta que al final de la semana se pagaba todo,  “algunos clientes eran los que iban a fiar, pero eran los menos”. Casildo iba a catar  el vino en bicicleta, a Castejón, La Almolda,  etc.., después lo iba a buscar con toneles de madera alquilando un camión. En casa lo probaban todos, su madre, su hermano y Esperanza: “Siempre lo compraba seco y recio, porque  se guardaba mejor y gustaba mas a la gente del campo, se vendía moscatel, vinagre y vino rancio, nuestra madre nos daba novenas (nueve días) de yemas de huevo batido con el vino viejo  (o rancio como lo llamábamos entonces) por las mañanas… yo creo que tengo buen color desde entonces..”. Para merendar era normal el pan con vino, o con aceite, o con agua y azúcar y de niña era costumbre cambiar trapos por naranjas a un vendedor que venía desde Valencia.

            Su padre Casildo vendía hortalizas, sardinas de cubo “con un periódico las golpeaban para quitar las escamas”, cecina, bacalao…. Sembraba los cacahuetes y los tostaba en casa, los media con un almud y los vendía.

            A la escuela Esperanza no faltó nunca, comenzó con las monjas y después pasó a las nacionales. Allí les daban leche en polvo y queso como complemento alimenticio. Las clases estaban separadas entre chicos y chicas y a ellas les enseñaban costura y cocina por las tardes. Cuando acabó la escuela, sobre los quince años, se quedó ayudando a Don. Fausto, maestro director de la escuela y marido de Carmen Dueso Pueyo. Aprendió mecanografía y ejerció como ayudante del entonces director de la escuela Don Fausto.

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            Al tiempo, Don fausto le recomendó para trabajar para la Lechera Catalana-Rania, la central lechera que se instaló en Sariñena. Primero tuvo que marchar a Barcelona para formarse y trabajó en el laboratorio donde analizaban la leche. En Sariñena trabajó unos ocho años hasta que cerró, por lo que se volvió a Barcelona donde continuó trabajando cuatro o cinco años más. A Barcelona marchó junto a su marido Luis, quien trabajó como repartidor, y su hijo Sergio, allí nació su hija Sara.

            En Sariñena, en la Rania se recogía la leche de las vaquerías, se enfriaba y se metía en cisternas para llevar la leche a Barcelona. Esperanza se llevaba trabajo a casa, sentía que tenía que estar a la altura y eso le hizo trabajar mucho más de lo que le correspondía.

            Estando en Barcelona compraron un tractor y todos los fines de semana Luis volvía al pueblo a labrar y luego cogieron tierras en arriendo en la montaña. Estuvieron diez años, en la década de los ochenta, en Jabierre de Olsón, pequeña localidad sobrarbense, donde vivían tres familias. Llevaban tierras y hacían mucha leña para nivelar y arreglar los campos. Esperanza cargaba los camiones mientras Luis cosechaba, una vez le llegaron seis camiones para cargar, pero el último se negó a que le cargase una mujer. Esperanza no pudo menos que instarle a que esperase a que Luis terminase de cosechar y ya le cargaría él, pero pasaron unas cuantas horas y el camionero tuvo que aceptar que le cargara Esperanza.

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            Luego volvieron a Sariñena, han trabajado muchísimo, emprendiendo negocios que con enorme esfuerzo han ido sacando adelante. En su casa llegaron a alojar a gente, hasta tres habitaciones llegaron a tener ocupadas y Esperanza les hacia la comida y limpiaba las habitaciones. Construyeron un secadero, granjas, una explotación de terneros mamones, han llevado tierras, han plantado remolacha y cebollas… y regentan dos bares de la localidad. Y aunque los últimos años el trabajo ha sido más de gestión, no ha dejado de realizar faenas agrícolas o de tener que dar leche a los terneros.

            Siempre ha leído mucho y le ha gustado escribir, tiene escritos cantidad de poemas que algún día espera publicar. Hace años participó en un concurso de poesía que celebraba la asociación cultural del Casino de Sariñena, ganó más de un premio como una maquina de escribir o lotes de libros.

            Esperanza lleva once años luchando contra el cáncer, consiguió derrotar un primero tras cuatro años de lucha, pero un segundo le hace librar una dura y larga batalla que afronta con firmeza y serenidad. Ha sido premio Gabardera 2012 a la mujer emprendedora, que concede la Coordinadora de Asociaciones de Mujeres de Los Monegros. Como dijo Margarita Périz, entonces presidenta de la coordinadora, “a su faceta de empresaria hay que sumar el ejemplo vital de superación”.

        Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias Esperanza.

 

Inocencia Salillas Vived


Inocencia es una mujer que ha trabajado toda su vida, activa y dinámica que continúa redescubriendo la vida, creando verdaderas obras de arte con la talla de madera. Ha trabajado en el campo, en el cultivo de la remolacha, cuando la mujer desempeñaba un papel fundamental en la agricultura. El trabajo de la mujer rural fue vital para el desarrollo familiar y social de nuestros pueblos, un pilar que sustentó las precarias economías rurales. De la mano de Inocencia, nos acercamos al esfuerzo, a la dedicación, al trabajo y al cariño por nuestro pequeño mundo que nos rodea.

Inocencia Rostro

 

            Inocencia nació un 28 de agosto de 1938 en Lanaja, aunque su vida ha transcurrido principalmente en la localidad monegrina de Grañén. De casa de “Los Simpato”, su padre Lorenzo Salillas se dedicó a la fabricación de tejas, las hacía a mano y fue hermano del famoso corredor Julián Salillas. Julián Salillas fue un corredor muy conocido en su época por participar y ganar carreras pedestres “corridas de pollo” en los años treinta, el ganador ganaba tres pollos, el segundo dos y el tercero un pollo. Julián también corrió la tradicional y singular carrera del hombre contra el caballo de Lanaja y trabajó de guarda de caza por la sierra de Lanaja.

            Su madre Gregoria Vived, de familia de guarnicioneros tuvo un primo muy reconocido por su trabajo de guarnicionero, que ejerció en la localidad monegrina de Huerto. Fueron ocho hermanos, cinco chicos y dos chicas. Inocencia fue muy poco a la escuela, pues tuvo que ayudar en casa y cuidar de sus hermanos. En Lanaja vivió cerca de tres años, pero el trabajo de tejero de su padre les llevó por diferentes lugares. De Lanaja, la familia Salillas-Vived, marchó a Lalueza, luego a Grañén y al poco a Tormos, donde estaban construyendo el embalse de La Sotonera. Cuando llegaron a Tormos, Inocencia contaba con unos siete años y trabajó ayudando a su padre ante la gran demanda de tejas que requería la construcción del nuevo pueblo de colonización de Ontinar de Salz. Inocencia iba a preparar el barro, lo pisaba como las uvas para hacer vino, luego lo cortaba con una enorme cuchilla de más de un metro de larga y más de siete kilos de peso. Las tejas las horneaban, Inocencia iba a buscar leñas para alimentar el horno, quemaban lo que podían: carrizo, coscojo, ontinas, sisallos, paja…

            En Tormos aún fue algo a la escuela, como el trabajo de tejero implicaba vivir a las afueras del pueblo, para Inocencia era una forma de juntarse con amigas y jugar, sobretodo a las tabas. Pero Inocencia no aprendía mucho, del “a e i o u” pasaron al “mi mama me ama y mi mama me ama a mí”. Le mandaban a buscar leñas para la escuela, iban al borde del embalse y recogían aliagas, con el pie las apretaban y las ataban haciendo fajos. Se llevaban más de un pinchazo e Inocencia aún no entiende como algún día no cayeron al embalse, arriesgaban mucho. Las aliagas las llevaban a la escuela donde al final se acababan calentando los niños de las casa ricas, mientras los pobres recogían la leña. Al final, la madre de Inocencia la sacó de la escuela: “para que se calienten los hijos de los ricos, que se calienten tus hermanos”.

IMG-20171104-WA0008            Con la llegada de las cerámicas el trabajo artesanal de tejero desapareció. A los catorce años, Inocencia comenzó a trabajar con la remolacha y a arrancar lino. En Grañén la remolacha fue un cultivo muy importante y ocupó a muchas mujeres. Se cargaba en el tren y se llevaba a la azucarera de Monzón. Inocencia trabajaba plantando la remolacha y la recogía en invierno, hacía mucho frío. Cando se recogía se “escoronaba”, se quitaba la corona de la remolacha. Para calentarse se daban repetidamente palmadas en la espalda, con gran energía para tratar de entrar en calor. A veces hacían alguna pequeña hoguereta, pero no podían estar mucho rato paradas, tenían que trabajar. Les pagaban 25 pts al día, más medio pan que el sábado se concretaba en tres panes que alimentaban, durante toda la semana, a la familia Salillas-Vived. Para plantar la remolacha, Inocencia se ataba un saco a la cintura donde guardaba la planta que una a una iba plantando. Para la recolección se tenía que inundar de agua el campo, como si fuese arroz, “se arrancaba con el agua hasta las rodillas”. Había dos clases de remolacha, una forrajera, para los animales, y otra para azúcar.

            Jesús y Félix, hermanos de Inocencia recuerdan aquellos años: “entonces si que había crisis, se pasaba mucha hambre, la comida estaba muy racionalizada y había que estirarla para al menos comer un poco cada día”.  Félix marchó muy joven a trabajar de cabrero por la sierra de Alcubierre, vivió un tiempo en Lanaja pero pronto se volvió para trabajar haciendo tejas con su padre y aunque trabajaba igual que él, ganaba muchísimo menos. Se hacían los pitos, las canicas, de barro y los cocían en el horno con las tejas, también hacían comederos y bebederos para gallinas y pollos. Entonces el colchón era de cascarota del panizo.

            Inocencia trabajó sirviendo en casas de Grañén, limpiando, cocinando, lavando… los cristales los limpiaban con periódicos. También sirvió en una casa de Tramaced, mientras un hermano suyo se dedicó a realizar labores del campo, a Inocencia más de una vez le tocó ir a espigar.

            En tiempos Inocencia fue a huronear, a cazar conejos para comer, en casa siempre han tenido huerto, gallinas, pollos, tocinos y vacas. En 1959 se casó con Julián Gracía, descendiente de Bespén. Han vivido en una torre próxima a Grañén, Torre Bespén. Al principio tuvieron bueyes de labrar y después se pusieron vacas de leche, su marido las ordeñaba a mano. Inocencia fregaba hasta 34 cantaros de leche cada día, hasta que cerró la RAM, “Sacabamos el fiemo a carretillos hasta que nos compramos una pala para el tractor”.  Actualmente la explotación continúa en manos de uno de los dos hijos que tuvieron, dedicándose a la cría de terneros. El otro hijo se dedica a la fabricación de remolques.

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            Inocencia participó en el programa Zarrios de Aragón televisión y siente una gran afición por las antigüedades, gran parte de su tiempo lo dedica a la restauración. Pinta y trabaja la madera con gran maestría, es toda una artista en la talla de madera, laboriosa y perfeccionista crea obras maravillosas llenas de esfuerzo y cariño que dan un valor extraordinario a sus múltiples y variadas creaciones. Una gran mujer por descubrir.

               Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias Inocencia.

 José Paraled Domingo


José Paraled Domingo, de Casa Paraled, responde a una figura ilustre sariñenense de la segunda mitad del siglo XIX, comendador de Isabel la Católica, condecorado con la cruz del mérito militar, diputado provincial y alcalde de la mismísima Villa de Sariñena.

Casa Paraled Sariñena

Casa Paraled, plaza San Salvador. Sariñena.

José Paraled Domingo nace en Sariñena en 1844 y fallece el 29 de junio de 1899, a los 55 años de edad, descendiente de José Paraled Hurtado y Silveria Domingo Audijon, José Paraled se casa con Juana Sarrate Budíos, natural de Sariñena nacida en 1842 y fallecida el 5 de abril de 1896, a los 54 años de edad.

Paraled Domingo - Sarratye Budios

El matrimonio tiene cinco hijos, los dos primeros Silvestra y José quienes fallecen a muy corta edad y luego José, fallecido a los cinco años de edad, Joaquín y Santos.

Familia Paraled Domingo - Sarratye Budios

«Ha fallecido en Huesca el comerciante D. Joaquín Cajal y Escartín; en Sariñena el joven D, Paraled y Sarrate.»

Diario Mercantil de Zaragoza, 7 de agosto de 1895.

Vida política y social

En agosto de 1876 José Paraled se presenta como candidato a sustituir al diputado provincial Joaquín Penen, tío de José Paraled, y en 1879 José Paraled es nombrado Alcalde-presidente del Ayuntamiento de Sariñena: “El Sr. Paraled, rico propietario de aquella villa.” (Diario de Huesca del 5 de julio de 1879).  Además, José es presidente del “Círculo de amigos de Sariñena”.

En las elecciones del 14 de septiembre de 1884, José Paraled ocupa el tercer puesto como candidato a diputado provincial por el distrito de Fraga-Sariñena. Forma parte del grupo conservador liderado por Anselmo Sopeña y Manuel Andreu, aunque este ultimo al final no se presenta. En el escrutinio oficial, del distrito de Fraga-Sariñena, José Paraled arroja 3588 votos, muy detrás de Manuel Camo (5428 votos), Anselmo Sopeña (4660 votos) y Pedro Barbér (4072 votos). De este modo, el 3 de noviembre de 1884 queda constituida, a las doce del mediodía, la Diputación interina de la Diputación Provincial de Huesca: “Bajo la presidencia del Gobernador civil de la provincia. Han asistido los antiguos diputados señores Valles, Pedros, Lasierra, Aliod, Loscertales y Gasós y los electos Lalaguna, Ripa, Lacadena, Gastón, Barber, Camo, Paraled, Vilas, Sangenis y Abad.” (Diario de Huesca – 3 de noviembre de 1884).

A partir de diferentes textos rescatamos hechos relevantes en la vida de José Paraled Domingo, de la llegada del teléfono a Sariñena a las reivindicaciones del puente sobre el Alcanadre, de carreteras y necesidades comarcales hasta su fallecimiento en 1899.

Cruz de primera clase del mérito militar

José es reconocido con la Cruz de primera clase del mérito militar por sus servicios prestados ante la irrupción de partidas carlistas en la población, cuando ocupaba el cargo de teniente alcalde: «Merced á las gestiones hechas por el diputado por Sariñena Sr Alberto Salcedo, S. M. el rey ha concedido á don José Paraled y Domingo, exteniente alcalde de Sariñena, la cruz de primera clase del mérito militar por los servicios que prestó durante la última insurrección carlista» (Diario de Avisos de Zaragoza 23 de abril de 1877).

Un relato de aquellos sucesos los podemos encontrar en el Diario de Avisos de Zaragoza del14 de julio de 1876:

Sariñena 11 Julio de 1875 Sr. Director del Diario de Avisos:Muy señor mío y estimado amigo: Ya sabrán los lectores de su apreciable Diario de Avisos el paso de las facciones por esta villa, y voy á referirle algo de lo mucho que ha ocurrido con motivo de tan inesperada visita. A las tres y media del día 5 y cuando el vecindario solo se ocupaba en comentar la prisión de un espía hecha por el teniente Alcalde D. José Paraled, vino a sorprendernos la noticia de que en la estación del ferro-carril se había presentado una pequeña sección de caballería carlista que se apresuró a inutilizar la vía telegráfica, y desde aquel momento incomunicados para saber la situación de las fuerzas del gobierno que pudieran oponerse a la invasión de aquellos, quedamos, como puede V. figurarse, ante la probabilidad de que el grueso de las fuerzas carlistas invadiese este territorio. Efectivamente, a eso de las nueve y media entró en esta villa una avanzada de caballería, y no se hizo esperar la demás fuerza, pues á las once llegaban los titulados generales Dorregaray, Palacios y Gamundi, los titulados brigadieres Boet, Adelantado, Montañés y Orive (este herido,) seguidos de diez ú once batallones y 250 caballos. Al poco rato exigieron por vía de raciones 12.000 pesetas, y mandaron presentar todas las armas y caballos bajo pena de la vida. De las 12.000 pesetas les fueron entregadas 5.000, y pocas fueron las armas y caballos presentados. Esta conducta debió irritar en sumo grado al jefe de aquellas fuerzas y ordenó se tomasen rehenes, que llevó en pos de sí hacia Peralta de Alcofea a las cuatro de la tarde del mismo día. Se llevó también como presos a los Sres. Juez de primera instancia, Registrador de la propiedad, Jefe de telégrafos y todos los empleados de la estación del ferrocarril, consistiendo los rehenes en los mayores contribuyentes y Ayuntamiento, basta en número de diez y seis o veinte, y lo que es peor varias señoras y señoritas que tuvieron que caminar á pie hasta Peralta, y al día siguiente hasta Barbastro y después a Casbas.Antes de abandonar la población y á la señal, según parece de corneta cambiándose de calles los dichos huéspedes, invadieron muchas casas se registró el mas pequeño mueble y el escondrijo mas oscuro, so pretexto de que había guardias civiles escondidos, saliendo castigadas muchas casas, como la del Sr Paraled y la del Sr. Labad y Administración de rentas sucediendo lo propio o poco menos en otras. El Registro civil fue quemado lo mismo que las causas criminales y expedientes civiles, existentes en la Escribanía del Juzgado á cargo del Sr. Ezcurra, y en el archivo del Ayuntamiento se apoderaron de mas de 30.000 duros en papel de la deuda consolidada. En la estación telegráfica fueron destrozados todos los efectos» que encerraba.A las ocho de la noche del siguiente día entró el titulado general Alvarez con el barón de Benicasi, al frente de siete ú ocho batallones, unos 200 caballos y una pieza de montaña, y después de dar descanso á sus tropas, mal vestidas, y una parte de ellas con mal armamento se dirigieron al siguiente día, a las siete de la mañana, hacia Peralta, uniéndosele á la salida dos escuadrones que habían pernoctado en Lanaja. Exigieron 40.000 reales y no cometieron desmán alguno.Al mediodía del 7 llegaron las rondas de Fabara por el camino de Albalatillo, al propio tiempo que las de Daroca y otras con un escuadrón de Castilla venían por el camino de Pallaruelo. Tal era la ofuscación de ambas fuerzas que a la entrada de la población no se reconocieron y empezaron tirotearse las avanzadas. Estas fuerzas permanecieron aquí hasta la caída de la tarde del mismo día en que se marcharon como las anteriores en dirección a Peralta. También estas exigieron 7.000 reales, pero no se excedieron en lo mas mínimo.

Los Carlistas, al mando de Dorregaray, soltaron veinte presos de la cárcel de este partido, y dieron fuego á la estación del ferrocarril con sus dependencias; pegaron también fuego a diez coches de viajeros que había bajo el tinglado de mercancías, y levantando las barras del puente sobre el Alcanadre hicieron bajar á él 6 toda velocidad cuatro máquinas con treinta y dos vagones, todos los que vinieron á estrellarse produciendo un desperfecto de algunos millones para la empresa.

El 8 por la tarde llegó el general Weyler con las brigadas Calleja y Lasso, pernoctaron aquí y siguieron su marcha á la mañana siguiente en la misma dirección de las facciones.

La población, después de lo sucedido con los carlistas, acogió con regocijo la entrada de la división Weyler.

He oído referencias a un suceso terrible que afligió al vecindario de Berbegal durante la permanencia de las facciones en aquel punto. Trátase de una cosa que en manera alguna puede prestarse A ser descrita ni aun con la habilidad y discreción mas perfectas.

Pudiera añadir muchos datos, pero me falta tiempo y basta lo dicho para comprender cuán quebrantado estará el pueblo de Sariñena con tales adversidades.

Suyo,—El Corresponsal.

 Diario de Avisos de Zaragoza 14 de julio de 1876

Melón verde ramoso

Al parecer tuvo afición a la huerta quedando presente en la carta que envía a la Gaceta agrícola del Ministerio de Fomento del 4 de junio de 1878 interesándose por el cultivo y la semilla del «melón verde ramoso»:

Sariñena 5 de Abril de 1878.

—Excmo. señor director de la GACETA AGRÍCOLA. Muy señor mío y de mi mayor consideración: Tengo un trozo de huerta en esta villa, y como aficionado á la horticultura, me ha llamado la atención el melón verde ramoso de Mr. Bossin, horticultor francés, y próxima la época de la siembra de éstos, estimaría me manifestara Vd. dónde podría conseguir semillas de esta clase de melón, para hacer un ensayo en esta villa, que tan regulares se crían los del país en gusto y tamaño, y tal vez el verde ramoso de que habla el tomo 1.º de la GACETA de que es Vd. digno director, se desarrollara en esta huerta con bastante fruto nuevo para este terreno. 

Por lo que doy á Vd. anticipadas gracias, ofreciéndome de usted afectísimo seguro servidor Q. B. S. M., José Paraled. 

—Para obtener la semilla de melón que se solicita en la carta anterior, puede dirigirse el interesado á D. M. Fernández y Rodríguez, director científico de la Quinta de la Esperanza, plaza de Santa Ana, Madrid.

La llegada del teléfono

Ayer noche tuve el grato placer de asistir a la prueba telefónica que se hizo entre las casas de los ricos propietarios de esta villa D. Joaquín Penen y D. José Paraled Establecida la comunicación entre ambas casas, y puesto un teléfono de la fábrica del Sr. Roselló de Barcelona a cada uno de los dos extremos de los hilos conductores, entablase una conversación que pudo sostenerse clara y distintamente con solo esforzar algo la voz de los comunicantes. Y los sonidos eran tan claros, a pesar de la regular distancia que hay entre una y otra casa y las mil vueltas y revueltas de los hilos conductores, que muchos de los asistentes oían las palabras con solo estar atentos y a poca distancia del que estaba en el aparato telefónico. Verdad es que la voz pierde bastante en intensidad, pero su metal y su timbre se conservan perfectamente; tanto, que nadie duda de la persona que habla si le es conocida su voz.

Diario de Huesca del 17 de noviembre de 1878.

Alcalde de Sariñena

En julio de 1879, José Paraled Domingo «preside»  el nuevo ayuntamiento de Sariñena, entendiendo que comienza a ejercer de alcalde en la población «Dícese en Sariñena que el ayuntamiento de dicha villa, que comenzará a funcionar el 1.º de julio próximo, será presidido `por el joven y rico propietario D. José Paraled y Domingo» (Diario de Avisos de Zaragoza 19 de mayo de 1879).

Fiesta en el molino

El cuarto día de la fiesta celebrándola una porción de amigos en la casa que el señor Paraled tiene en su molino, fiesta que tuvo término con la marcha de los músicos que de esa capital vinieron a esta villa.

Diario de Huesca – 10 de septiembre de 1879.

Real orden de Isabel la Católica

José Paraled Domingo es reconocido como Comendador de Isabel la Católica  recibiendo la Real Orden de Isabel la Católica, encomienda ordinaria otorgada a José Paraled y publicada en la Gaceta del 18 de septiembre de 1879 (La Época (Madrid. 1849). 18 de septiembre de 1879, n.º 9.781).

Por decretos de fechas 3 y 14 de agosto último se han concedido las condecoraciones siguientes á los individuos que se expresan á continuación: Encomiendas ordinarias.—Don Salomé Corculella.—Barón de Alcabali.—Don Francisco Diaz Fernández.—Don Carlos Cortes.-Don Nicolás Manzano y Manzano.—Don Francisco Belinchen y Ortega.—Don Antonio José Serrano.—Don José Paraled.

La Iberia (Madrid. 1868). 21 de septiembre de 1879

Real Orden Isabel

Real Orden Isabel José Paraled  Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza: Año XLVI Número 73 – 1879 septiembre 23.

La recogida de fondos para los damnificados por las inundaciones

El 30 de octubre de 1879 se da cuenta de la iniciativa para recaudar fondos del “joven alcalde D. José Paraled” para ayudar a los afectados por inundaciones de Murcia, Alicante y Almería.”

“En esta villa corresponde tan honrosa iniciativa a su joven alcalde, D. José Paraled. quien con un celo loable por más de un concepto, dirigió una sentida elocución a los socios del Círculo de Amigos, del que es digno presidente, para que se adhiriesen al pensamiento iniciado y contribuyesen a la suscripción abierta y encabezada por él; organizó con otros socios una estudiantina que ayer recorrió la población, recogiendo en poco rato una regular cantidad; y excitó, por medio de público bando, los sentimientos de compasión del vecindario, para que contribuya a la suscripción que ayer encabezó el ilustre Ayuntamiento y continúa ahora abierta en la secretaría municipal.”

Diario de Huesca – 30 de octubre de 1879.

José Paraled, como miembro y presidente del “Círculo de amigos de Sariñena” aporta 100 reales como suscripción para “el alivio de las desgracias ocasionadas por las inundaciones de Murcia.

El puente sobre el río Alcanadre

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El 5 de noviembre de 1879 se produce un hito en la historia sariñenense, tras seis años de reivindicaciones, el ministro de fomento remite un telegrama a José Paraled, presidente del ayuntamiento de la villa de Sariñena. El puente  sobre el río Alcanadre (Puentes de guerra, Sariñena), que había sido destruido por las aguas, iba a ser inmediatamente reconstruido por cuenta del gobierno: «Madrid 2 a las 2 y 51 minutos de la tarde. -Don José Paraled.- Ofrecido ministro Fomento reconstruir puente de esa villa seguidamente. Franco.)».

Ver a un pueblo como el nuestro que hace seis años, seis años solo, señor director, se impuso tan enorme sacrificio por construir un puente, tan necesario al cultivo de la gran extensión de, tierras del otro lado de nuestra ribera y tan absolutamente preciso para la única comunicación con los pueblos del Tormillo, Lamasadera, Lastanosa, Castelflorite, Sena, Villanueva, Ontiñena, Ballobar y toda la ribera del Cinca; ver a un pueblo, digo, sin nuevos recursos, con tan imperiosísima necesidad y sin esperanzas de aliviarla, porque entre nosotros no había medios suficientes, aunque estábamos llenos de buenos deseos, para reconstruir nuestro destruido puente, era cosa digna de compadecerse y digna de tenerse en cuanta; y el Gobierno en su alta previsión vio todo esto, y acordó en su vista atender a nuestra muy perentoria necesidad.

Y no solo nos hace favor a nosotros con dicha determinación, sino que lo hace y muy grande a todos los pueblos nombrados y comarca mencionada, porque sin el puente de esta villa se encontraban con el país de este lado del río completamente incomunicados. Por esto las noticias de los periódicos y el referido telegrama, no solo nos alegran y consuelan a nosotros sino que alegran y consuelan también y lo han de agradecer mucho los pueblos interesados. Porque debe V. saber, señor director, que estos pueblos no solo lamentaban sus propias desgracias, sino que lamentaban con nosotros la desaparición de nuestro puente.

Diario de Huesca – 5 de noviembre de 1879.

Sariñena apoya el Canfranc

El 2 de agosto de 1880, la villa de Sariñena y los pueblos del partido judicial, presidida por su alcalde José Paraled, acuerda la adhesión a la Comisión gestora del ferro-carril internacional por Canfranc, recientemente constituida en Zaragoza. “El alcalde de la mencionada villa, señor Paraled, y los diputados provinciales señor Penen y Calvo, han formulado por su parte en esta oportunidad manifestaciones expresivas a favor del pensamiento que acarició la casi unanimidad de Aragón y en extremo simpáticas a la ciudad de Huesca, por cuyo bienestar material, y el de las importantes comarcas limítrofes, demuestran vivísimo interés y marcada simpatía.

Diario de Huesca – 1 de septiembre de 1880.

Molino de harinas

En diferentes anuarios del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración, José Paraled aparece como propietario de un molino de harinas en Sariñena «Molino de harinas de José Paraled Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración, 1884».

Candidato conservador a la Diputación Provincial

Decididamente los conservadores presentan dos solos candidatos á la Diputación provincial en el distrito de Fraga – Sariñena, los señores don Anselmo Sopena y don José Paraled lo que parece revelar poca confianza en los favores del cuerpo electoral de dicho distrito, pues parecía natural aspiran al triunfo de candidatura completa. La derecha.

Diario democrático. 3 de septiembre de 1884.

Carta de Sariñena                                          

 11 de septiembre de 1885

Llegó ayer a esta villa, como dije a V. en despacho telegráfico, el dignísimo individuo de la Comisión provincial, nuestro buen amigo particular, don Vicente Vilas, acompañado del simpático e inteligente médico de esa ciudad señor Martínez. Recibiéronle en la estación del ferrocarril una comisión del ayuntamiento que los acompañó a la Casa Consistorial, donde aguardaban a los expedicionarios el resto del ayuntamiento, junta de sanidad, comisiones de socorros y demás personas que tienen representación oficial en la villa.

 Después de un corto descanso, el señor Vilas, con su habitual elocuencia, expuso el objeto de su visita, que no era otro que el de cumplir, a nombra de la Exorna. Diputación provincial, cuya representación llevaba por encargo expreso da la Comisión, con los sagrados deberes y vivos deseo que aquella tiene de contribuir con todos los medios que a mano tiene al alivio de las necesidades de Sariñena, como ha contribuido y contribuirá con todas sus fuerzas al socorro de todos los pueblos que son sus representados y que por desgracia se hallen en análogas o parecidas circunstancias. Quedó complacido con las medidas adoptadas con la junta de sanidad, y más todavía con el espíritu levantado de unión y caridad que anima y da valor en las aflictivas circunstancias que atravesamos a los habitantes de esta villa. El inteligente alcalde señor Penen, con elocuentes y sentidas frases, suplicó al señor Vilas, representante de la Diputación, que fuera portador del agradecimiento que Sariñena siente y debe a la Excelentísima Corporación, por el interés particular que ha tenido en socorrer nuestras desgracias. Nuestro querido amigo, don José Paraled, diputado provincial, hizo presente, que obligado por las especiales circunstancias porque atraviesa la localidad, se había dirigido la noche anterior al M. I. Sr. Gobernador de la provincia, y verbalmente le había expuesto la necesidad de que atendiera con la urgencia que Je fuera posible y el caso requería, a remediar las grandes necesidades de este vecindario; y que el señor Gobernador sin pérdida de momento le había hecho entrega de 750 pesetas, que ponía a disposición de la junta de socorros de la villa. Diole las gracias el señor Penen, haciéndolas extensivas al señor Gobernador y a la Diputación provincial, y como el tiempo apremiaba, los expedicionarios, con las autoridades locales, comenzaron la visita de los enfermos. No fueron menos de cuarenta las que visitaron entre mañana y tarde a todos los cuales, el señor Vilas, que parece nacido para estas cosas, infundió ánimo y consuelo, socorriendo a la vez a la mayor parta con cuantiosas limosnas que enjugaron más de una lágrima y levantaron el abatido espíritu de más de un enfermo.

Los señores Vilas y Martínez se han hospedado en casa de nuestro amigo don Antonio Castañera, siendo acompañados durante su estancia en esta villa por una comisión del ayuntamiento, junta de Sanidad y por todos los que en la localidad tienen alguna representación oficial. El recibimiento ha sido tan afectuoso como consienten las actuales circunstancias. Nuestros huéspedes fueron obsequiados por la noche con una serenata.

No se olvidó nuestro amigo señor Vilas de visitar alas viudas de nuestros malogrados amigos don Froilán Noguero y don Margin Fortacin los cuales, como tengo a V. dicho, han dado su tributo a la muerte en estos últimos días.

Ayer por la tarde tuvieron los médicos muchas llamadas, y según parece se han puesto graves algunos de los invadidos; hoy hay relativa calma y son pocas las invasiones hasta las cuatro de la tarde, hora en que cierro esta carta.

Los fallecidos desde mi carta anterior son cinco adultos y cuatro párvulos.

            Su afectísimo amigo.
Diario de Huesca – 12 de septiembre de 1885.

Elecciones 1887

Sariñena 4 de Mayo de 1887.

Señor Director de La Crónica. Querido amigo:

Recibo en este momento noticia del triunfo obtenido en esa por la coalición administrativa sobre el posibilismo, y felicita á usted con entusiasmo, por la valiente campaña de La Crónica y por el feliz éxito que ha coronado sus resaltados. Por que no se tuerza la verdad de lo sucedido en esta villa, con la elección de concejales, le diré que con más desahogo hubieren llevado los posibilistas una soberana corrida; pero las malas inteligencias de con servadores y otros elementos, hizo que se les dejara sólo el campo, y a última hora el Sr. Paraled solo les presentó batalla en un colegio aspirando á la minoría (pues no ha votado más que un concejal) y triunfando por 68 votos contra 60 de los posibilistas, que votaban dos concejales. Esto es un dato notable digno de tenerse en cuenta, para cuando hablen los posibilistas de su preponderancia en esta villa. Abandonado y todo el campo electoral, no tendrán en el municipio importancia alguna; pues éste quedará constituido, en la forma siguiente: Conservadores 6 Federales 1 Independientes 1 Posibilistas 3 Total 11. En forma que, a pesar de las disensiones nuestras, no han ganado nada aquí. No me extiendo más porque vá á salir el correo y deseo reciba esta á tiempo, por si gusta darle publicidad, que creo será conveniente para que los súbitos de Camo no alardeen de victorias que no existen, engañando incautos. Saludo a V. mi amigo, y hasta otra queda suyo su afmo. S.S. El corresponsal.

La Crónica (Huesca), del 7 de mayo de 1887.

La comisión sariñenense al diputado Alvarado

Los comisionados de Sariñena.

El diputado provincial Sr. Paraled, el abogado y propietario de Sariñena Sr. Castanera, y el propietario y secretario del ayuntamiento de Pallaruelo de Monegros, Sr. Jariod, marcharon anteayer a Madrid, a asociarse con el digno y celoso diputado Sr. Álvarado a fin de exponer al gobierno la aflictiva situación de la comarca sariñenense y demandarle amparo para sus grandes necesidades. Los comisionados, con él diputado del distrito, gestionarán a fin de ver si puede colocarse en condiciones de inmediata ejecución el proyecto de trozo de carretera, ya aprobado en el año 1864, que dentro de la provincia corresponde a la sección de la de Bujaraloz a Sariñena, en la de Caspe a Selgua. También los representantes de la villa de Lanaja han expuesto, como otros numerosos pueblos de la parte baja de la provincia, lo triste y mísero de su situación económica y la perspectiva de un otoño y un invierno próximos, sombríos y aterradores por la pérdida completa de las cosechas de cereales y caldos, que constituyen la única riqueza del país, y porque la funesta sequía les ha arrebatado también todos los frutos de verano, que en algunos términos atenúan relativamente, aunque en escasa proporción, los perjuicios de la pérdida de los gérmenes de los principales elementos de cultivo.

Solo abriendo obras públicas, pues el gobierno difícilmente puede subvenir con recursos directos de otra dase al alivio de los males de los pueblos, es como los de la parte baja de nuestra provincia hallarán medios de defenderse de las grandes y desastrosas inclemencias de los presentes tiempos

Diario de Huesca – 7 de junio de 1887.

Viaje a Madrid

El Globo, con motivo de la llegada a Madrid de la comisión de Sariñena a que ayer nos referimos, ha, dedicado también a la miseria de nuestra provincia este suelto:

«Ha llegado a Madrid una comisión compuesta de nuestro querido amigo y correligionario D. Antonio Castañera, jefe de nuestro partido en Sariñena, D. José Paraled, diputado provincial, y D. Antonio Jariod, rico propietario, con el encargo de obtener del gobierno algunos recursos que permitan sobrellevar la espantosa miseria que aflige a los pueblos de la parte baja de la provincia de Huesca, a consecuencia de la pérdida total de la cosecha en los últimos años.

Las noticias que nosotros tenemos de los partidos de Sariñena, Fraga y Tamarite son por extremo aflictivas; tanto, que si el Gobierno no acude inmediatamente en auxilio de aquellos pueblos, quedarán totalmente desiertas comarcas que hasta hace poco eran de las más ricas de España.»

Diario de Huesca – 8 de junio de 1887.

Viaje a Madrid satisfactorio 

Por gestiones del celoso diputado a Cortes del distrito de Sariñena don Juan Alvarado, parece que el gobierno, entre otros de los acuerdos adoptados para subvenir a las apremiantes necesidades materiales de la parte baja de nuestra provincia, ha tomado el de subastar inmediatamente las obras de los dos trozos de carretera que dentro del límite de la provincia están por ejecutar, en la sección de la de Bujaraloz a Sariñena, de la de Caspe a Selgua, y que además de facilitar mucho la ocupación de numerosos braceros interesa muy directamente a Sariñena, Castejón y Pallaruelo de Monegros, y a todos los demás pueblos de aquella comarca, los que con la apertura dé este camino se comunicarán rápida y fácilmente con la vecina provincia.

Los señores Castanera, Paraled y Jariod pueden estar satisfechos del resultado de su viaje á Madrid para pedir la subasta de la indicada obra pública y del éxito de las activas y eficacísimas gestiones, que, apoyando su iniciativa, ha hecho el diputado Sr Alvarado.          

Diario de Huesca – 23 de junio de 1887.

Operado de una fistula

En agosto de 1888 es operado por el prestigioso Dr. Arpal «Esta noche sale para Sariñena el Dr. Arpal llamado con urgencia para practicar una delicada operación al Sr. D. José Paraled, diputado provincial de aquel distrito» (Diario de Avisos de Zaragoza 25 de agosto de 1888).

Asuntos de Aragón En nuestro estimado colega de Huesca “El Norte de Aragón” leemos lo siguiente: «Según telegramas que anoche vimos, nuestro distinguido amigo y correligionario D. José Paraled, diputado provincial por Sariñena, ha sufrido la operación de una fístula, que ha practicado con toda felicidad el reputado operador y catedrático de la Facultad de Medicina de Zaragoza, Dr. Arpal. El paciente continúa en estado satisfactorio, de lo cual nos congratulamos, y hacemos fervientes votos por su pronta y total curación.»

El Diario de Zaragoza 29 de agosto de 1888.

«El rico hacendado de Sariñena D. José Paraled, estimado amigo nuestro, habrá sufrido a esta fecha delicada operación quirúrgica, para lo cual ha pasado a aquella villa el Dr. Arpal, reputado médico-cirujano y profesor de la Universidad de Zaragoza.»

La Crónica : diario de noticias y anuncios: Año IV Número 968 – 1888 agosto 28.

«Noticias recientes recibidas de Sariñena, aseguran se halla mejorado en su afección D. José Paraled. Nos complacemos en dar esta satisfactoria nueva a sus muchos amigos y relacionados.»

La Crónica : diario de noticias y anuncios: Año IV Número 971 – 1888 agosto 31.

Venta propiedad

En marzo de 1894 aparece un curioso anuncio en el Diario de Huesca, en el que se anuncia la venta de una propiedad de una manzana de casas en Huesca ciudad, frente al Gobierno Civil y la Diputación Provincial.

 Anuncio Los dueños legítimos de un crédito hipotecario por la cantidad de ochenta mil pesetas, que devenga el interés de un cinco por ciento y se halla asegurado legalmente con primera hipoteca, sobre toda una manzana de casas sitas en la ciudad de Huesca, frente al Gobierno civil y Diputación provincial, desean enajenarlo por la suma de cincuenta mil pesetas, trasmitiendo al adquirente todos sus derechos. Informes, en Zaragoza, D. Joaquín Penen, Mártires, núrn. 1, 2.°, y en Sariñena D. José Paraled.

(Diario de Huesca – 24 de marzo de 1894)

El fallecimiento de Juana Sarrate Budíos

El 5 de abril de 1896, a los 54 años de edad, fallece Juana Sarrate Budíos, esposa de José Paraled Domingo.

Con pesar nos hemos enterado de la muerte de la señora doña Juana Sarrate Budíos, esposa de nuestro particular y considerado amigo don José Paraled, rico propietario, muy influyente en la populosa villa de Sariñena. Contaba la difunta tan solo cincuenta y cuatro años y era generalmente muy querida entre sus convecinos, por la bondad de su carácter.

 Al Sr Paraled y a su hijo D. Joaquín, así como al resto de tan dilatada y distinguida familia, les enviamos el testimonio de nuestro más sentido pésame.

 Diario de Huesca – 9 de abril de 1896.

 Aniversario en Sariñena

            Se celebró anteayer en la iglesia parroquial de Sariñena el primer aniversario en sufragio del alma de la Sra. Dª. Juana Sarrate Budíos, dignísima esposa que fue del conocido propietario de aquella villa nuestro particular y desde la infancia querido amigo, D. José Paraled.

            El Sr. Paraled, su apreciable hijo D. Joaquín y demás familia, han recibido con ocasión de aquel acto fúnebre, celebrado con toda solemnidad, nuevos testimonios de la consideración y aprecio de todas las ciases del vecindario sariñenense.

(Diario de Huesca – 7 de abril de 1897.

El fallecimiento de José Paraled Domingo

 Diario de Huesca 1-7A los tres años de la muerte de su esposa, José Paraled Domingo fallece a los 55 años de edad, el 29 de junio de 1899.

De Aragón. Noticias Postales. Han fallecido. En Sariñena el rico hacendado don José Paraled Domingo. Diario democrático, 3 de julio de 1899.

Falleció ayer en su casa de la villa de Sariñena, el rico hacendado D. José Paraled Domingo, estimado y muy considerado amigo particular nuestro y hermano político de nuestros no menos queridos amigos D. Inocencio Lucea y D. Joaquín Penen. El Sr. Paraled era uno de los primeros contribuyentes de aquella importante villa y la bondad de su carácter y sus cualidades personales le tenían conquistada general estimación en aquella comarca, donde ha sido muy sentida su muerte.

A su apenada familia y a. sus deudos todos enviamos la manifestación de nuestro sincero pésame.

Diario de Huesca – 30 de junio de 1899.

Los funerales celebrados ayer en la importante villa de Sariñena por el alma de D. José Paraled Domingo, se vieron concurridísimos, testimonio de la consideración y aprecio que en vida gozó el finado. Todas las clases sociales, sin distinción de matices políticos, tuvieron representación en la fúnebre ceremonia.

Nuevo Diario de Zaragoza. Órgano del partido de Unión Conservadora.
3 de julio de 1899.

Su hijo Santos Paraled Sarrate fallece el 4 de agosto de 1895 «Ha fallecido en Sariñena el joven D. Santos Paraled y Sarrate. Hijo de distinguida familia gozaba de generales simpatías. Su muerte ha sido muy sentida en toda la comarca de Sariñena. A sus afligidos padres y demás familia enviamos testimonio de nuestro pesar» (Diario de Avisos de Zaragoza, 10 de agosto de 1895). No obstante, la saga familiar continúa a través de su hijo Joaquín Paraled Sarrate.

Angelines Camón Barrieras


Una vida entre costuras que se desarrolla en un viaje que muestra una mujer avanzada a su tiempo. Una mujer de mundo, trabajadora y libre que ha forjado su vida a puntadas de aguja e hilo. Ejemplo de mujer cuyo trabajo costaba de valorar y, a pesar de ejercer de modista y de trabajar en grandes talleres de costura catalana, parte de su vida laboral no fue reconocida.

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            Angelines nació un 11 de enero de 1934 en Pallaruelo de Monegros, de familia de labradores, fue la menor de siete hermanos. Vivió la guerra muy de jovencita y con su abuela Teodora y su prima Leonor Barrieras se vieron obligadas a refugiarse en la masada del monte. Los mayores subían y bajaban al pueblo y continuaban con los trabajos del campo. Angelines era muy pequeña, pero con solo cuatro años, ya hacía medias y calcetines en la masada, con unas agujas que hacían con punchas de ginestras.

            Después de la guerra, Angelines siempre estaba por las calles y cariñosamente le decían que era una «chandra”. Aprender a coser, además de ser una necesidad, fue una obligación, Angelines fue poco a la escuela “no enseñaban nada, solo labores y coser; nada de cuentas ni lecciones”. Mientras, los chicos aprovechaban las clases gracias a un buen maestro. Años más tarde, llegó una profesora muy buena, pero Angelines ya había dejado la escuela.

            Para la mujer no había muchas salidas: dedicarse a las tareas de la casa, coser, ir a servir a otras casas (en alguna de las dos del pueblo), o emigrar a la ciudad. De sus hermanas, la mayor era la que más trabajaba en casa, iba a buscar agua a la balsa para beber, lavaba la ropa y luego la aclaraba en la balsa de “Concejo”. Pallaruelo de Monegros era todo de secano: “no había mata verde”. Había oliveras, almendreras y vid, se hacía vino y algo se vendía. Se llegó a recoger y hacer sogueta de esparto, algunas mujeres lo hacían y luego lo vendían a Lobateras, que acudía desde Sariñena a Pallaruelo para comprarlo. Se hacía conserva de la matacía y se subía a la siega, donde la mujer trabajaba dando la gavilla. Luego se extendía la parba por la era, se trillaba, se abentaba, cuando hacía aire, y al final se amontonaba en talegas. El grano se llevaba a moler a Sariñena, al molino de la estación.

            Angelines apedazaba/apiazaba la ropa, cosía los descosidos y rotos que la gente le llevaban a casa: “los pantalones de pana eran los más complicados de apedazar bien”. Pero en Pallaruelo tenía poco futuro, quedarse en casa, como muchas mujeres (algunas pocas servían en las casas de Ruata o Pelay), o marchar a servir a Barcelona, donde acababan juntándose entre ellas.

            Sus ganas de viajar pronto le llevaron a Barbastro, con trece años fue a una casa de unas tías donde hizo grandes amigas y aprendió a coser. Después fue a Zaragoza con otros tíos a cuidar de sus hijos, por la mañana limpiaba y por la tarde iba a coser a un taller de una modista: “me pagaban 24 pts a la semana”. Aquellos escasos ingresos le permitieron apuntarse a una academia donde aprendió el arte del corte.

            Por un tiempo volvió a Pallaruelo de Monegros y se instaló de modista. Con diecisiete años hacía la ropa de pueblo, de fiestas y comuniones. También trabajó en el campo, aunque en julio era cuando más trabajo tenía, ya que las fiestas de Pallaruelo son a principios de agosto. Pero una sobrina se puso muy mala en Barcelona y tuvieron que ir a verla. Angelines se quedó en Barcelona para ayudar en sus cuidados, por las mañanas iba al hospital y por las tardes iba con una tía, una gran modista que cosía y hacía muchos trajes para la burguesía catalana. Tenían sus propios diseños y trabajaban con unas telas carísimas. Pronto, Angelines dedicó su tiempo completo a coser en el taller y nada menos que estuvo trece años, sin asegurar y sin cotizar.

            Con cerca de cincuenta años se trasladó a Zaragoza, para trabajar en el taller y tienda de confección “Pelegrín y Tardío”, trabajó de modista y también como dependienta. Con contrato y con seguridad social, pudo cotizar 15 años y lograr jubilarse a los 65 años. Primero vivió en un piso de una prima, pero pronto adquirió su propio piso instalándose definitivamente en la capital aragonesa.

            Angelines ha sido muy viajera y a la vez siempre ha estado muy ligada a Pallaruelo de Monegros, siempre que puede se escapa a pasar unos días, a estar con la familia y los vecinos y vecinas. Me ha recibido junto a su hermano Mariano y su cuñada Manuela, a quienes agradezco su acogida y que me han transmitido valores que son dignos de reconocer.

                   Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias Angelines, Manuela y Mariano.

 

La fosa común del cementerio de Sariñena


En el cementerio de Sariñena se encuentra una tumba que alberga los restos de 13 hombres asesinados durante la guerra española, el 28 de julio de 1936. El paso del tiempo ha ido borrando los nombres que cada vez se van volviendo más ilegibles. Rescatamos parte de sus historias, episodios duros y trágicos.

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            Las victimas corresponden a Eduardo Colay Bierge, sacerdote coadjutor ejecutado a los 24 años de edad, el Teniente Coronel E.M. Bernardo Cariello Torrente, a los 65 años de edad, los señores Mariano Caballero, José María Arrelda Oroz (comerciante), Jesús Oto Portoles, Mariano Rivera Riva, Eduardo Baile Herrerin (Industrial), Fulgencio Desentre García (Contable), Tomás Aguilar Refusta (Industrial), Felipe Cativiela Solan (Agricultor) y tres personas de identidad desconocida. La Causa General de Huesca, Pieza Principal, Rama Separada nº 131 Sariñena dicta que “Fueron fusilados por la canalla roja, la fecha indicada, en la carretera de Sariñena a la Estación del Ferrocarril, y después trasladados al Cementerio y quemados”.

            La fosa se encuentra inventariada  por el Ministerio de Justicia con el número de registro 1454/2009 HUES. Se encuentra en el pasillo central del cementerio, en el lado derecho, destacando una cruz de piedra y una gran losa, también en piedra con los nombres de las personas enterradas. Además, la lápida contiene la siguiente inscripción: “Aquí reposan las cenizas de trece caballeros Españoles que por dios y por la patria dieron su vida en esta villa. El 28 de julio de 1936”.

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          Al parecer a Eduado Colay Bierge, coadjutor de Sariñena y recién ordenado sacerdote, se le instó en repetidas ocasiones la prohibición de celebrar oficios religiosos. Aun así, celebró misa en una casa particular, por lo que fue detenido, encarcelado y ejecutado. Daniel Pinos, en su libro “Ni el árbol ni la piedra”, data su encarcelación el 21 de julio y su ejecución el 28 del mismo mes. Cuenta que Eduardo Colay y Bernardo Cariello gritaron, antes de morir fusilados: “¡Viva Cristo Rey!”. Eduardo era natural de Francia aunque naturalizado en España. Su madre, María Bierge Oliveros, natural de Abiego  (Huesca), declaró como testigo (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1).

            Estuvieron a punto de ejecutar al párroco Pedro Segura Gavín, mosén Pedro se libró por la intervención del Molinero. Desafortunadamente, mosén Pedro no aguantó aquellos años convulsos y cayó en coma falleciendo el 6 de octubre, su entierro fue multitudinario. Luis Buil Espada, en su libro “Toda la vida en guerra de un pacifista”, describe la gran personalidad y querencia que tenía mosén Pedro “El cura, Don Pedro, se quedó y estuvo bien cuidado así como la casera que era hermana suya. Este cura se había comportado siempre muy bien. A pesar de su edad se quitó una vez los pantalones en la iglesia para dárselo a un necesitado. El también era pobre; después de mucho tiempo murió de enfermedad pero nunca le faltó nada.”

            El Teniente Coronel del Ejército Mayor Bernardo Cariello Torrente, natural de Tamarite de Litera, vivía retirado junto su esposa Fausta Marcellán, en el caserón familiar casa Marcellán de Lastanosa, a donde se desplazaron para detenerlo cerca de veinte hombres montados en un camión. Lo trasladaron a la cárcel de Sariñena y fue fusilado al poco tiempo. Los cadáveres fueron quemados en el cementerio municipal y en los informes políticos sociales encontramos el siguiente testimonio: “En dicho recinto donde había restos humanos medio calcinados de varios cadáveres que días anteriores habían sido asesinados, a los que prendieron fuego de uno de los cuales se le quemaron únicamente las ropas haciendo mofa y burlas de dichos restos, tirándoles piedras al pene al que aparecía intacto, hasta que un convecino, testigo presencial, le recriminó tan inhumana acción. 

«En los primeros momentos de estallar el Glorioso Movimiento Nacional, se trasladaron al pueblo de Lastanosa con un camión los vecinos de esta villa Francisco Masueras, como chofer, Pedro Bornao, Dionisio Buil, Ángel Monviola, Vicente y Antonio Lapiedra, un tal López, celador de teléfonos, Ramón Carbonell Jiménez, José Carreras Gavín, Román Romerales, Juan Abadías, Francisco Basols Buil, José y Joaquín Toro, Bautista Peralta Rodrigo, Jesús Penón Corvinos y los vecinos de Capdesaso Félix Albala Lana, Ángel Rivases Buil, Moises Cazcarra, José Puertas y Pascual Araso ,como acompañantes, los cuales detuvieron en dicho pueblo a Don BERNARDO CARRIELLO TORRENTE, Teniente Coronel de inválidos, al que condujeron a Sariñena y el Comité revolucionario lo metió en la prisión, juntamente con cuatro individuos más desconocidos en esta, a los que calificaron espías de las fuerzas Nacionales, así mismo detuvieron al Coadjutor de esta Parroquia Don EDUARDO COLAY, cuya detención efectuaron los vecinos de esta localidad Ángel Monviola, Bautista Peralta, Joaquín Garces, Faustino Lacuna, un hijo, Jesús Penón y José Nogués Carpi, así lo tiene declarado este último.

Los seis detenidos, en la noche del 28 al 29 de Julio de 1.936, fueren sacados de dos en dos, por los vecinos de esta villa Francisco Basols Buil y Antonio Marías Tella y Juan Gascón Ferrer, los cuales lo asesinaron en la carretera de Huesca (extramuros de la localidad) siendo ejecutados primeramente los señores Carriello y Colay. Estos asesinatos fueron presenciados por los vecinos le esta villa que en dicha noche prestaban al servicio do guardia en la salida del camino da los Olivares a unos setenta y cinco metros del lugar del hecho, José Zamorano Cabellud, Francisco Toro Mora, Mariano Useron Gracía, José Monviola Bornao  y José Nogues Carpi, así lo tiene dicho este último.

A las pocas horas de cometidos estos asesinatos, en un camión trasladaran los cadáveres al cementerio de esta villa por orden del entonces alcalde José Paraled Sarrate, los vecinos la misma Mariano Bosque, Teodoro Sama, Antonio Olivan, José Bel y Manuel Ullod; acto seguido, los citados individuos, con el camión de referencia y ordenado por la misma autoridad, recogieron siete cadáveres que en la misma noche habían sido asesinados en la carretera le Lanaja (extramuros de esta población ) cuyos nombres y lemas antecedentes de los mismos son ignorados en esta localidad, por ser forasteros, los cuales fueron conducidos también al cementerio y acinados con los seis anteriores, los rociaron con gasolina y les prendieron fuego, ignorándose si el siniestro lo cometieron los conductores de los  mismos o el sepulturero municipal, llamado Tomás Ade Muro, puesto que unos a otros se acusaron de ser los autores.

Cariello Noticiero 25071952

El Noticiero, 25 de julio de 1952.

Del 14 al 18 de Octubre de 1.936, la escolta del Comisario Político del Campo de aviación de esta localidad, Franco Quinza, detuvieron al Señor Arizaleta, administrador de la Señora Viuda de Bastaras, el cual lo trasladaron al cementerio de esta villa, donde fue fusilado por dicha escolta en presencia del citado comisario, y los componentes de la misma eran ajenos a esta localidad, entre los cuales se encontraban los ex guardias civiles Víctor Esporrin del Río, José Puivecino Calasanz y Salvador Carrera Mayans.»

Causa general de Sariñena (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1).

En el expediente personal de José Carrera Gavín Consejo de guerra, Procedimiento sumarísimo de urgencia 351-39 (Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal. Todos los nombres) queda recogido: «Salió el diciente -relata Carrera Gavín- por orden del comité, en unión de Juan Abadías Ángel Mombiola Allué, Francisco Nogués Espada, Francisco Basols Buil, Ramón El Gitano y otros varios que no recuerda, estos todos vecinos de Sariñena, llegando al pueblo de Lastanosa procediendo a la detención del referido señor Cariello al que condujeron a Sariñena y entregaron al comité, según orden que este les había dado. Este comité lo formaban, entre otros que no recuerda, José Brunet, Vicente Nogués Roy Sampudela, Romerales El Jinete y Francisco Masueras; que se enteró después que había sido asesinado en unión de dos más, pero ignora  quiénes fueron  los autores, ni quién ordenó su muerte.»    

           El caso de Tomás Aguilar Refusta lo rescata su nieto Manuel Maynar Aguilar. A raíz de la publicación de este artículo ha conocido el lugar donde se encuentra enterrado su abuelo: «Otra buena persona, cuyo único delito fue tener coche y llevar a unos amigos desde Zaragoza a Robres para recoger al cura del pueblo antes de que la zona cayese en poder de las fuerzas paramilitares que avanzaban desde Cataluña para combatir a los insurrectos en Aragón. Y no se llevó también por delante a mi tío Luis Maynar Ferrer porque una alta fiebre le impidió acompañarle siendo sustituido por otro de los allí enterrados». 

El Noticiero, 26 de julio de 1938.

    Jesús Oto Portolés fue detenido en Robres y fusilado en Sariñena el 27 de julio de 1936. Era soltero y natural de Robres, aunque domiciliado en Zaragoza. Hijo de Joaquín Oto Serreta, comerciante natural de Robres, fue fusilado en Tardienta el 20 de octubre de 1936. Su hermano Ángel Oto Portolés también fue fusilado en Tardienta el 20 de octubre de 1936. Ángel, natural de Zaragoza, estaba soltero y contaba con 33 años de edad, era perito de marina .  

            Fulgencio Desentre García, contable, era natural de Torralbilla (Campo de Daroca) y pertenecía a una de las familias de mejor posición del pueblo, señala su sobrino Luis Yáñez Montenegro, «lo cual no quiere decir que fuera rico». «Trabajó de secretario para un rico de Sariñena, ignoro cuál. Oí que había enseñado a leer y a escribir por altruismo a muchos analfabetos», aunque Luis no sabe si esto sucedió en Sariñena. Luis cuenta que su tío Fulgencio fue quemado vivo «En mi familia los hubo socialistas, falangistas y anarquistas. Que no se vuelva a repetir. Que por cierto, su hermano Pascual Desentre levantó en armas al pueblo de Torralbilla contra la Guardia Civil en el año 1940. Un episodio muy desconocido y extraño».

Esquela Sariñena Noticiero 1939

El Noticiero. Zaragoza, 27 de julio de 1939. 

                  Felipe Cativiela Solan natural de Villanueva de Gallego, contaba con 47 años de edad. Hijo de Nicolas y Ascensión, era hermano de Casimiro, José, Martín y Jacinta. Estaba casado y tenía tres hijos, Abel, que murió en la guerra con tan solo 18 años, Carmen y Jesús. Jesús vivió la guerra en el bando republicano, fue cura capuchino hasta que abandonó el sacerdocio. Era agricultor, muy fuerte, de buena familia y ejerció en Villanueva de Gallego como delegado de la casa de abonos Cros. Conocía al delegado de Sariñena de la Cros, Ballarín. 

          Felipe era muy listo y emprendedor, llegó a ser dos veces alcalde, por orden del gobernador, de Villanueva de Gallego. Villanueva de Gallego llegó a ser el primer pueblo de Aragón con agua corriente. Solía decir que uno no se puede arruinar dos veces en el mismo día, vendía y compraba tocinos, novillos, alfalfa… alquiló 2000 hectáreas que roturo y sembró en el Castellar, por Juslibol.  No recogió apenas cosecha y quedó medio arruinado, al año siguiente, hipotecándose, sembró tres vagones y recuperó mucho más de lo que había perdido. 

            A finales de julio de 1936, un amigo de Zaragoza le pidió el coche para ir a buscar a un cura en Robres. Felipe tenía un ford t4 y un chevrolet. Al final el amigo no se presentó y Felipe salió junto a otras personas hacía Robres. En Leciñena les paró la guardia civil y les advirtió que de aquí p´alante su seguridad no se podía asegurar si continuaban su viaje, que era arriesgado y peligroso. Efectivamente, fueron interceptados poco antes de llegar a Robres, los tomaron como espías siendo detenidos y llevados a Sariñena donde fueron encarcelados. A los dos días, sin juicio, fueron fusilados. Soltaron a uno de Almudevar. Testimonio familiar de su sobrino Félix Cativiela Bescos. 

         El testimonio de José Zamorano Cabellud manifestó que los cadáveres fueron llevados al cementerio «Encargando al enterrador llamado Tomás Adé, vecino de Sariñena, que los echara al foso destinado para quemar los huesos, que los rociara con gasolina y que les prendiera fuego, lo cual lo cumplió rápidamente, estando dicho Tomás Adé en el repetido Sariñena en libertad». Causa General de Sariñena (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1).

            La fosa contiene otros tres restos, personas de las que desconocemos su identidad y que difícilmente podremos averiguar. Otros sucesos ocurrieron durante la guerra y estas no fueron las únicas ejecuciones durante la Sariñena republicana y como zona de guerra, con gran actividad por su cercanía al frente, por el aeródromo de “alas Rojas” y su comunicación ferroviaria con Barcelona. El administrador de la familia Bastaras, Arizaleta fue detenido en la Cartuja de las Fuentes y fusilado en Sariñena. En los informes políticos sociales encontramos el siguiente testimonio: “El informado salió con un grupo que salió de esta a Lanaja con el fin de sostener el avance nacional (en cuya ocasión cogieron a un falangista, asesinándole un Catalán que iba en el grupo, de cuyo sujeto nadie da datos. Manifestando, así mismo, que el informador acompañado de varios más fueron a buscar a la Cartuja con el propósito de detener al Sr. Administrador de Bastaras al que no encontraron siendo detenido posteriormente  por la escolta del comisario político del campo de aviación de esta villa y en octubre del 36 fue asesinado en el cementerio de esta villa por los mismos que lo detuvieron.”

      En la causa general de Sariñena (ES.28079.AHN//FC-CAUSA_GENERAL,1412,Exp.1) se hace referencia a Eusebio Ainaleta Españez, de 32 años de edad, empleado, pertenecía a Falange Española, calle Vieja. Su cadáver fue encontrado en la carretera Sariñena.

   El 25 de marzo del 38 también fueron fusilados Teodoro Cabellud Blanco, de profesión caminero a los 54 años de edad, Pilar Conte Dueso, a los 20 años de edad, Antonio Loscertales Peralta, labrador de 60 años, Carmen Tierz Marias, dedicada a “sus labores” 58 años y el 26 de marzo del 38 fue fusilado José Almerge Montel, caminero de 60 años de edad. En el campo de aviación “Alas Rojas” aparecieron los cadáveres “incendiados” de los aviadores de derechas Abelardo Carazo y Muntaner. Las personas sospechosas fueron los responsables del campo de aviación, el comandante Reyes, el comisario político Franco y el Capitán Adonis Rodríguez.

            La memoria es una lección, un ejercicio vital que como sociedad hemos de saber asumir, respetar y aprender, para transmitir y nunca volver a repetir.

María Rebeca Tricas Puyalto


Mujer comprometida por su pueblo: activa, dinámica, concienciada y luchadora. Todo un ejemplo de mujer capaz de articular una intensa actividad asociativa, cultural, artística y conseguir revitalizar la vida de un pueblo que lucha contra la despoblación. Una mujer más de nuestros pueblos, una mujer más y a la vez única, imprescindible para sacar adelante iniciativas titánicas por el bien y el futuro de su pueblo.

Maria Tricas

Mari Tricas

            Mari nació un 15 de abril de 1950 en Huesca y aunque vivió en Peralta de Alcofea, su vida ha transcurrido ligada a San Lorenzo del Flumen. Antes, por un tiempo, vivió en Sodeto, donde contrajo matrimonio. Pero en Sodeto, el joven matrimonio no tuvo suerte, pues no les tocó ni casa ni lote y se vieron obligados a mudarse a San Lorenzo del Flumen. En 1970 consiguieron una casa y un lote en el nuevo pueblo de colonización monegrino. Lamentablemente, el lote era de renuncio y arrastraba una pilma, unas deudas de semillas a la que tuvieron que hacer frente.

            El pueblo de San Lorenzo del Flumen se fundó en 1963 y se construyó en dos fases: la primera fase en 1963 y la segunda en 1968. En la primera casa, los cinco primeros meses los pasaron sin luz, debido a que el transformador se quedó insuficiente para llevar la luz a todas las casas. El lote fue de unas 12 hectáreas y además se complementaba con un huerto y una vaca preñada de la que tenían que devolver una novilla preñada. Compraron una vaca que tuvieron que pagar en tres años y unos años más tarde, por 1971, a un tratante le compraron 2 vacas más.

            Las tierras las tuvieron por la partida de la Mallata, por las Ventas de Ballerías, una huerta vieja pero con una tierra buenísima. Su marido fue tractorista de colonización y siempre trabajó de tractorista y de albañil. Con el tiempo compraron 26 hectáreas que pusieron en regadío. Al principio se puso mucha remolacha, alfalfa, cebada y maíz, pero luego, en san Lorenzo del Flumen, se plantó mucho pimiento. Desde entonces, en San Lorenzo del Flumen se celebran unas jornadas culturales sobre el pimiento y el arroz, pues el cultivo del arroz fue la única solución para muchas tierras salitrosas.

            Mari siempre sintió un interés especial por un terreno singular, un campo con un bello y característico tozal monegrino, propiedad del marques de la Venta de Ballerías. Sin dudarlo trató de adquirirlo, a lo que le marques respondió “que si alguna vez lo vendía, Mari sería la primera”. Al final, el marques cumplió su promesa y el tozal pasó a manos de Mari, quien trabajó su tierra, bordeando el pequeño y gran tozal con numerosos frutales, de oliveras, almendreras y viña.

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Mari con el logo de Ganadería El Tozal.

            Mari pronto comenzó con las vacas, empezó con dos vacas y al año siguiente sumó otras dos más. Después continúo quedándose con las novillas que las vacas parían, mientras vendía los novillos. Al principio inseminaba las vacas en la parada, la casa donde tenían al macho semental, y después, Mari adquirió un buen novillo semental para su ganadería. Fue pionera con la genética, inseminado sus vacas y creando una ganadería selecta de gran valor. Criaba de la raza “frisona” y su ganadería no pudo llamarse de otra manera: “Ganadería el Tozal”. Llegó a contar hasta con 50 vacas, las soltaba por el corral y montó una de las primeras salas de ordeño por estas tierras. Tuvo las vacas prácticamente desde 1971 a 1998 y fue en 1975 cuando adquirió la sala de ordeño: “mucha gente la venía a ver ya que era la única por la zona”. Antes de la sala de ordeño simplemente tenía dos ordeñadoras sencillas de la época.  Cuando se quitó las vacas en 1998, por la vaca Marisa le daban un millón de pesetas, pero Mari prefirió vender todas las vacas juntas a un ganadero de Asturias, por 170.000 pesetas cada una. Mari siempre ha estado dada de alta, a la seguridad social, como agricultora y ganadera.

“Si quieres beber algo natural, bebe leche de la ganadería el Tozal”

            Mari fue a vender a muchos pueblos la leche, se compró un Mehari y con el iba a todas partes, hasta cargaba las pacas en el Mehari. Las pacas y el alfal de los campos era para mantener la vaquería. En el coche cargaba los cantaros y se desplazaba por los pueblos, en Huesca vendía hasta 300 litros de leche. En 1992 Mari vendía en Huesca la leche en una lechería que ella misma montó en la calle Ramón J. Sender. Para llevar la leche se vio obligada a instalar un tanque refrigerador en el Mehari, pero la tienda apenas duró seis meses. Principalmente, la leche se vendía a la RAM de Grañen, donde la vendían la mayoría de ganaderos y ganaderas de vacas de leche, y a la Letosa de Alcolea. En los últimos tiempos, la leche se tuvo que vender a la cooperativa Copla de Pedrola.

            Su vida social y comprometida con el pueblo resulta igualmente intensa. En octubre de 1984 fundaron la asociación de Amas de casa de San Lorenzo del Flumen, cuando desapareció la Sección Femenina. Fue la primera asociación de ese tipo en Los Monegros y la quinta en la provincia de Huesca. Mari ocupó la presidencia de la asociación los primeros años y retomó la presidencia en 1996, cuando comenzaron con el proyecto de levantar una ermita en la localidad. Para tal fin constituyeron la cofradía y con diferentes actividades y la ayuda de vecinos y vecinas lograron financiar y construir una esplendida ermita. Dedicada a Santa Agueda representando a las mujeres, a San Lorenzo en representación del pueblo y a San Isidro en honor al campo. La ermita fue inaugurada en 2005 y su interior alberga un magnifico retablo de cerámica que ellas mismas realizaron. Un trabajo artesanal que les apasionó y que no dudaron de continuar, creando la Asociación Cultural Flumen Monegros de Cerámica Artesana. La ermita la complementaron con la realización de un vía crucis de diferentes cerámicas.

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            Con la asociación cerámica han acudido a diferentes ferias y mercadillos medievales, llevando como bandera su lugar, San Lorenzo del Flumen. Para el cincuenta aniversario del pueblo elaboraron un impresionante mural cerámico compuesto por unas 220 baldosas.

            Las asociaciones han dinamizado la vida del pueblo, un motor social vital y muy activo que ha ido generando una amplia variedad de cursos, jornadas culturales, café tertulias, charlas, fiestas… Desde el 2011 la nueva Asociación de Vecinos  ha puesto en marcha la encomiable iniciativa de crear una residencia de mayores y un centro de día para el pueblo, una Casa-Hogar que con trabajo y tesón seguro que conseguirán.

            El empeño, el esfuerzo y el trabajo, son cualidades muy necesarias para ir sacando adelante nuestros pueblos y nuestras familias. El valor humano es fundamental y en Mari es desbordante, sorprendiendo con su pasión y su sentimiento, su forma de ver la vida que plasma en versos dando forma a su reciente poemario “Poemas de una Colona”. Su amor por esta tierra queda marcado a fuego en sus poemas, al aire, al cielo, a la niebla, al sol, a su gente… a los sentimientos de una colona, por ser colona pues “Colonos los llamaban/ pero nada les importaba:/ ya tenían bastante/ con salir adelante”.

Poemario Mari

            Y adelante ha salido su poemario, por una buena causa, para contribuir con la Casa Hogar. Un esfuerzo valiente, de una gran mujer que no deja de sorprendernos. Poemas escritos en 1987 que florecen en este 2017 como flores en primavera, aquellas flores: “como el amor/ te dan una alegre sensación,/ están hechas un primor/ que te llega al corazón”. Una mujer más, como todas, indispensable.

               Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas  gracias Mari por abrirme las puertas de tu casa, todo un placer.

Aurora Piqueras Cisuelo


 Una vida dedicada a los demás, a su casa y a su familia, una vida de trabajo y esfuerzo, de dedicación y lucha. Un rostro entrañable que Alberto Lasheras nos relata descubriendo la vida de Aurora Piqueras Cisuelo; transmitiendo el respeto y cariño que Aurora se ha labrado en los secos y áridos monegros, entre Alcubierre y San Juan del Flumen.

Aurora

Aurora Piqueras

      Nació el 2 de junio de 1924, en Alcubierre. Era la novena de diez hermanos: Emilia, Modesta, Juana, Félix, Eusebio, Pilar, Paco, María, Aurora y Luis. Iban creciendo en el pueblo, colaborando en las tareas que sus padres les encomendaban y ayudándose unos a otros.

      Sus padres, María y Félix, trabajaban sin descanso dedicados a la venta ambulante por los pueblos para poder vivir honradamente. Cuando su madre no le podía dar el pecho, lo recibía de Cándida Suñén, que había tenido una hija tan sólo un mes antes. María se ponía en las plazas, en su puesto de mercado, y gritaba con energía y mucha gracia: ¡Naranjas como bombas!” Luego cuando vendían su mercancía regresaban a su casa, con su carro tirado por alguna yegua que habían renovado en el mercado de ganado.

        En 1930 la sequía se acentúa y las ventas se redujeron; malos tiempos se avecinaban. María y Félix deciden irse a Barcelona, allí habría trabajo para los dos. Las tres hijas mayores ya habían emigrado antes y encontrado trabajo. La mayor, en casa de los dueños de una fábrica de harinas, la Harinera de La Asunción, donde empezó Félix a trabajar nada más llegar para sacar adelante a su familia. María vendía helados en la playa de San Adrián del Besós, barrio en el que se instalaron. Félix murió de repente al año de llegar a Barcelona, dejando viuda, nueve huérfanos y a María embarazada.

     Todos se trasladaron a una casita del barrio obrero de Las Corts. Los chicos, adolescentes, trabajaban en el carbón, en la harinera y de botones en un banco. Eran tiempos convulsos de fuertes luchas sindicales con una gran implantación de la CNT y del anarquismo en Barcelona. Aurora cuenta que su hermano Félix era amigo de José Gavín Casaus (Alcubierre 1914-zaragoza 1935 “Otro Gavin de Alcubierre”, Desdemonegros), que a veces le permitió pasar la noche y dormir en su casa de la Colonia Castell, en Las Corts, escondiéndose de la búsqueda de la policía, si bien siempre le decía que “marchase al amanecer, cuanto antes, para no comprometer a su familia”.

     Las chicas, unas se casaron y otras trabajaban. Los tres pequeños (una de ellos Aurora), por mediación de los dueños de la harinera, fueron acogidos en un colegio de protección de la infancia en Pueblo Nuevo, en la calle Batrás. Para ello, la hermana mayor medió para que el dueño de la casa en la que servía ayudase a que admitieran a sus hermanos pequeños en dicho colegio de huérfanos, ya que les habían notificado que no accederían por ser aragoneses. Este señor, se tomó interés y notificó al colegio que si no admitía a los tres hermanos, retiraría su aportación anual a dicha institución. Un coche grande y negro los recogió y Aurora recuerda cómo su madre lloraba porque su economía no le permitía criarlos. Las niñas con las monjas y el chico con los curas. Al hermano, con ocho años, no le gustaba que le obligasen a ir a misa ni que le hiciesen rezar, las veía por una valla del patio y las llamaba por su nombre: “ ¡Marieta, Auroreta,  si os pegan decídmelo a mí! “.  Aurora lo aprendió todo en catalán, y a los siete años la eligieron para leerle unos versos a Lluis Compayns, en una exposición en Barcelona.

    Fue una experiencia dura e inolvidable que les permitió recibir una educación, alimento y disciplina. Salieron con un oficio aprendido: María se hizo modista y Paco tornero mecánico, lo que le permitió más adelante montar un taller con su hermano Eusebio.

       Aurora contaba tan sólo nueve años, cuando su hermana mayor le pidió a su madre que la sacara del colegio, para ayudarle con dos niños pequeños que tenía. La madre accedió y Aurora cuidó de los pequeños, siendo uno de sus cometidos recorrer un kilómetro de ida y otro de vuelta, tres veces al día, con la niña en los brazos que era un bebé y el hermanito de la mano, para que la niña tomara el pecho, ya que la hermana de Aurora tenía  una tienda de comestibles, al frente de la cual trabajaba.

      Aurora vivía con su hermana y su cuñado cuando estalló la guerra en 1936. Conoció el horror, la tristeza, los muertos, las carreras a los refugios en los que se escondían, el silbido de las bombas y el impacto sobre los edificios. Una noche tembló su cama, se agrietó la pared de su habitación y mirando por la ventana vio una bomba clavada en el suelo que no explotó. Pasarían muchos años y ese silbido aterrador le venía a la mente cada vez que alguien cerca de ella comenzaba a silbar.Tres de sus hermanos varones fueron al frente, a la guerra, da igual el bando en el que lucharon, el que les llamó más desde sus ideales de juventud o decidieron las circunstancias. Cuenta Aurora que en la Batalla del Ebro, estaban sus hermanos en diferente bando y Paco le comentó años más tarde: “¡Cómo iba a disparar si mis hermanos estaban en frente y podía darles!”. Al acabar la guerra, sus hermanos vuelven a Barcelona con algunas heridas, procedentes de campos de concentración pero, al fin vivos.

    Contaba Aurora quince años cuando una hermana mayor, Emilia, que vivía en Alcubierre y había perdido una hija de meses, enfermó. Aurora fue a cuidar a su hermana y ayudarla a superar la muerte de su hija. Se lo pidieron y ella obedeció. Tomó el tren y acompañada de una vecina  regresó al pueblo en el que nació. Emilia pidió a su madre que le enviara a su hermano pequeño Luis, para llenar el vacío creado por la muerte de su hija. Así, Luis fue el consuelo de Emilia, al que crió como si fuese su propio hijo.

        En Alcubierre, ayudó mucho a su hermana y su cuñado en la tienda que regentaban. Trabajó con ellos en el campo, con los animales, con unas mulas que tirando de un carro los llevaban a Zaragoza cada semana a buscar género que luego vendían en el pueblo.

       Cumplió 26 años cuando un amigo de la familia le presentó a Pedro Lalana Royo. Con él se casó y recuerda que el coche que llevaba al novio a la boda, pinchó y ella le esperaba escuchando las campanas de la iglesia que ya daban el tercer toque cuando Pedro llegó. Tras un viaje de novios por Zaragoza y Barcelona, a los cinco días, regresó a Monegros a otra casa, a otro pueblo, con otra familia. En Sariñena, vivió unos años y allí nacieron sus cinco hijos; cuatro chicas y un chico. Pedro quería tener un niño para que le ayudara en el campo y continuara  las tareas. Cuando éste nació, le gastó una broma a su marido y puso al recién nacido desnudo en la cama, diciéndole que había sido otra niña. La sorpresa y alegría del padre fue mayúscula al ver que había llegado su deseado varón.

      La vida le deparaba un nuevo destino; habían solicitado en San juan del Flúmen, nuevo pueblo de colonización, una casa y un lote de veinte hectáreas de tierra, a pagar en veinte años y, se lo concedieron. Les llegó una carta comunicándoles que debían vivir allí. Aurora contaba cuarenta y tres años y con su esposo cargó el remolque con sus enseres, sus hijos, un tractor recién comprado, a plazos, y se lanzaron a una aventura, con ilusión hacia un nuevo e incierto futuro.

      Fueron años muy duros, sin muchos medios. Los hijos ayudaban en todo lo que podían. Nueva escuela, tienda, médico, cura y nuevos amigos. Los vecinos se ayudaban y colaboraban  en un proyecto increíble que transformó aquellas casas en acogedoras viviendas y los lotes en fértiles tierras, creando potentes vínculos de amistad entre los nuevos habitantes de San Juan.

      En junio de 1992, su marido sufrió un  fuerte derrame cerebral. Tras siete meses hospitalizado volvió a casa con hemiplejia en el lado izquierdo de su cuerpo. Toda la familia se volcó en atenderlo durante doce años, afrontando con fuerza y cariño la dura situación.

      Hoy vive tranquila, sufrió un ictus en el 2012 del que se recuperó de una forma asombrosa. Con 93 años cumplidos, disfruta de la compañía de sus hijos, nietos y biznietos a los que adora, y a los que sigue transmitiendo amor, valentía, optimismo e ilusión. Siempre ha sido una mujer positiva, alegre y conserva su sonrisa de siempre con la que nos recibe cada vez que la acompañamos.

Con todo afecto y cariño.

Alberto Lasheras Taira

 

      Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias Alberto Lasheras por un relato tan emotivo, escrito desde el corazón, con cariño y respeto.

 

La laguna de Sariñena


La laguna de Sariñena es un oasis en Los Monegros, un entorno natural que atrae a numerosas aves, un hábitat de gran biodiversidad y gran riqueza natural. Es una enseña de Sariñena que en el 2001 fue declarada Zona Especial de Protección para las Aves y que cuenta con un centro de interpretación de imprescindible y más que recomendable visita. La laguna de Sariñena es un espacio natural para disfrutar y aprender que no os podéis perder.   

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La laguna de Sariñena

De origen endorreico, la laguna de Sariñena en sus orígenes respondía a una laguna lacustre salina del tipo de las saladas de Bujaraloz. Una cuenca abastecida del agua de lluvia, agua de escorrentía, especialmente del barranco del Saso Verde. La zona responde a un clima árido de escasas precipitaciones y con alta evaporación en verano, lo que provocaba la acumulación de sales en el agua y en los terrenos contiguos. La laguna presentaba una vegetación esteparia, halófila y gipsófila que caracterizaba la flora del antiguo humedal. Entonces su tamaño era mucho más reducido, entorno a las cien hectáreas, e incluso el camino real de Monzón a Zaragoza atravesaba por el centro de la actual laguna. En su cara sur se encontraba el muladar de Sariñena.

No obstante, la laguna tenía periodos de abundantes aguas, por lo que se le comenzó a atribuir los males que acontecían a la población: «Quiera Dios que no llegue el verano y continúe esa maldita laguna con sus tradicionales y pestilentes regalos de tercianas, cuartanas y el obligado cortejo de miseria y defunciones, que es lo más sensible (Diario de Huesca 9 febrero de 1902)». A finales del siglo XIX ya hubo un intento de desecación de la laguna de sariñena, para ello se construyó, excavándose, un desagüe por la zona del Saso las Ratas para verter sus aguas en La Isuela, actualmente conocido como Flumen.

Hace bastantes años que fue desecada la llamada Laguna de esta villa, distante medio kilómetro escaso al poniente y lindando con el camino que conduce a Lanaja. Para obtener el desagüe se perforó el monte conocido por la partida Saso de las ratas, construyéndose al efecto una mina sin ningún revestimiento interior y desembocando en el rio Flumen o Isuela como aquí le llaman, desapareció rápidamente el paludismo, prueba acabada de que allí radicaba el origen y así continuó por espacio de algunos años hasta que los desprendimientos interiores la citada mina, la total incuria de todos y la ya proverbial calma tan peculiar de nuestro temperamento, cegaron el conducto, estancáronse las aguas, vinieron-, nuevamente las fiebres tercianarias y entonces nos acordamos de Santa Bárbara, esto es, da la imperiosa necesidad de sacudir ese foco de infección que si en tiempos dieron fama a nuestra villa, de temer es que surja otra vez:, si no se pone pronto remedio.

SARIÑENA Diario de Huesca 15 de julio de 1901.

El Pantano de Sariñena.—Justos elogios.—Descripción del Pantano.

También hubo varios intentos de desecación a principios del siglo XX, incluso siendo declarada «Insalubre» y sacando a concurso su desecación. El proyecto al final no se llegó a ejecutar.

No sé nada del para nosotros interesante asunto de la desecación o desagüe de La Laguna. De suponer es que el expediente se habrá estancado en alguna de las numerosas charcas, vulgo, aformes, que tanto prodiga nuestra administración, y que sólo sirven, generalmente, para poner a prueba la paciencia de los pueblos y la buena voluntad de nuestro diputado, el señor Alvarado. Quiera Dios que no llegue el verano y continúe esa maldita laguna con sus tradicionales y pestilentes regalos de tercianas, cuartanas y el obligado cortejo de miseria y defunciones, que es lo más sensible.

Diario de Huesca 11 de febrero de 1902

La Dirección general de Obres publicas insería en la Gaceta de ayer 6 del actual el siguiente anuncio:

Declarada insalubre, por Real orden de 20 de junio último, la laguna de Sariñena, provincia de Huesea, y resuelta por Real orden de 13 del actual la necesidad de la desecación, se concederá esta a cualquiera particular o empresa que ofrezca llevarla a cabo, bien sea  sujeta al proyecto aprobado, o con arreglo al que se presente, si mereciese su aprobación, quedando de propiedad del concesionario los terrenos saneados.

La que se anuncia al público, se un plazo de tres mases, a contar de la publicación de este anuncio, durante el cual se estará de manifiesto, en el local correspondiente de este Ministerio, el proyecto aprobado, y se admitirá en esta dirección y en el Gobierno civil de la provincia las solicitudes y los proyectos que se presenten para dicho objeto.

Madrid 27 de enero de 1905.— El Director General , Conde de San Simón.

Desecación de la laguna de Sariñena. Diario de Huesca 7 de marzo de 1905.

Ahora mismo están en tramitación los expedientes de desecación de la laguna y la traída de aguas potables con depósitos y la instalación de teléfonos ya conseguida y que se prometen establecer muy pronto.

Diario de Huesca 28 de febrero de 1916

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La llegada del regadío en los setenta transformó sustancialmente la fisonomía e idiosincrasia de la primitiva laguna. Entre 1976 y 1980 el aumento de aguas  anegó hasta 20 hectáreas de particulares, muchas tierras fueron adquiridas por el IRYDA. Además, la entrada de sobrantes de riegos elevó su nivel y la laguna perdió su carácter salino. Sus orillas se llenaron de vegetación, mayoritariamente de carrizo y aneas, y aunque quedaron algunas pequeñas playas, que aprovechaban aves limícolas, actualmente su totalidad se encuentra recubierta de vegetación. Así, actualmente la laguna ocupa una superficie de 206 hectáreas y abarca un perímetro de 8 Km. Regulada por un canal de desagüe, su profundidad varía desde los 50 cm, en la zona sur, hasta los 2,35 m. en la zona norte. El canal de desagüe fue concluido en 1981, desemboca en el Flumen y tuvo un coste de 51 millones de pesetas. El desagüe rebajó la cota desde los 283 metros sobre el nivel del mar hasta los 278. En su entorno aún podemos encontrar un paraje árido y seco, con vegetación del pasado estepario dominado por el albardín con zonas de aliaga y fenazo en transición al tomillar. En los reductos suelos salinos aparece la sosa, el salicor y las saudedas.  Y espectaculares son las numerosas tamariceras que salpican el entorno de la laguna. En aquellos paramos secos es donde podemos encontrar al aguilucho cenizo, al milano real, el gavilán, la águila calzada, el cernícalo, el halcón peregrino,..

Laguna sariñena

Con la entrada de agua dulce llegaron los peces y las aves acuáticas, una abundante fauna ornítica y una gran presencia de aves migratorias que llevó, en 1995, a su declaración como Refugio de Fauna Silvestre y en el 2001 como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). La laguna se transformó en un hábitat idóneo para el descanso de las aves migratorias y a la vez para muchas aves sedentarias. En su protección y conservación resultó completamente significativa la creación, en la década de 1970, de la «Asociación Ecologista de Sariñena». También fue fundamental el papel de expertos como César Pedrocchi Renault (Estudio multidisciplinar de La Laguna, Sariñena (Huesca). Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1986).

Imagen de portada del libro Estudio multidisciplinar de La Laguna, Sariñena (Huesca)

La Laguna de Sariñena constituye el lugar de destino para cerca de 12000 aves que invernan en ella. Cumple una función importante como zona de descanso y alimentación para más de 100000 aves que la incluyen en su ruta migratoria, cifra que se incrementa considerablemente en los años de sequía en los que mientras otras lagunas como Gallocanta pueden llegar a secarse la de Sariñena gracias al aporte de los sobrantes de los riegos mantiene un nivel constante. 

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Las principales especies de aves que podemos encontrar son el aguilucho lagunero, el ánsar común, el ánade real, el avefría, la cerceta común, el cormorán, la garcilla bueyera, la gaviota reidora y el somormujo lavanco. Reseñable es la presencia del avetoro, especie catalogada en peligro de extinción, que en esta laguna encuentra su principal punto de nidificación en Aragón, concentrándose el 10 % de toda la población de la península ibérica.

             Las aves constituyen el grupo más representativo de la fauna de «La Laguna» y su entorno. Su función como área de invernada, de descanso o de anidación de diferentes especies junto con su carácter permanente confieren a la Laguna de Sariñena un papel destacado en el conjunto de los humedales españoles. En los últimos 15 años se han observado más de 200 especies de aves, muchas de las cuales han constituido citas nuevas para Aragón y están consideradas como raras en la península ibérica.

Entre otras podemos citar: somormujo lavanco, cormorán grande, avetoro, garcilla bueyera, garza real, garza imperial, garceta grande, tarro canelo, tarro blanco, espátula ánsar común, cerceta común, ánade real, ánade rabudo, pato cuchara, pato colorado, porrón común, aguilucho lagunero, águila pescadora, cigueñela, gaviota reidora…. 

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Actualmente la laguna de Sariñena se enfrenta a una nueva adaptación por la actividad antrópica, fundamentalmente agrícola en esta zona. La modernización de regadíos a riego por aspersión no genera los anteriores sobrantes que desembocaban en la laguna, por lo que las aguas no mantienen la renovación constante a la que estaba acostumbrada y nuevos procesos deparan al futuro de la laguna. De acuerdo al último informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro: El estado ecológico de esta masa de agua se mantiene como “malo” después de varios años por las altas concentraciones de clorofila y de fósforo y la baja cobertura de hidrófitos o plantas acuáticas microscópicas. La eutrofización de sus aguas podría evitarse con aportes periódicos de agua que renueven, oxigenen y revitalicen la laguna.

Un lugar para observar, disfrutar y pasear en un ambiente natural privilegiado que ha de saber adaptarse y afrontar los retos futuros. Una conservación fruto de una lucha ecologista, concienciada por preservar los valores naturales contra quienes pretendían su desecación. Hoy en día es una seña de identidad indisociable a Sariñena, muestra de orgullo e identidad que atrae a numerosos visitantes y dinamiza el territorio. La laguna de Sariñena, declarada como Espacio de Interés Turístico de Aragón en marzo del 2019, es todo un oasis en Los Monegros.

Pilar Escanero Anoro


Los recuerdos de Pilar  nos trasladan a nuestro pasado más reciente, con una nostalgia a tiempos difíciles  que no dejan de perder una tierna añoranza a un pasado de penurias pero de fuertes valores humanos, de familiaridad, de amistad y de solidaridad.

 

Pilar Escanero Rostro

Pilar Escanero Anoro.

            Pilar nació en abril de 1925 en la población monegrina de Lanaja. De familia de albañiles, nunca les faltó trabajo en la construcción. De los seis hermanos, todos  pudieron ir a la escuela y forjarse una profesión.

            En Los Monegros el agua siempre ha sido un bien escaso y Pilar recuerda el trabajo que costaba ir a recoger el agua de las balsas para llenar los aljibes y tinajas de la casa. Recogían el agua en invierno, cuando llovía, el agua estaba más limpia y además no había bichos; pues a veces había cucos en el agua y tenían que colarla con un paño. Antes, cada gota tenía un gran esfuerzo detrás: “Hubo años malísimos, cuando las balsas se secaban y el agua la tenían que traer en tanquetas. Cuesta entender la escasez cuando ahora, con tan sólo abrir el grifo, podemos disponer de toda el agua que queremos”.

            En Lanaja cada casa contaba con su olivar y elaboraban su propio aceite, con el aceite usado hacían el jabón para lavar. El padre de Pilar tallaba piedras de arenisca para lavar la ropa. También, cada casa tenía un pequeño ganado de cabras y por las mañanas, al toque de la esquila, el cabrero las reunía y las llevaba a pastar: “era muy gracioso ver salir de cada casa las cabras”.

            Eran tiempos de escaseces que se solventaban con la solidaridad y el apoyo entre vecinos. El caso de la familia de Pilar es muy especial, prácticamente unieron su casa con la familia vecina formando una misma casa. La vecina se había quedado viuda y se ayudaban de una manera tan intensa que siempre estaban conviviendo entre las dos casas, hasta el punto que el padre de Pilar acabó abriendo un paso en la pared entre las dos casas. En general, en todos los pueblos los vecinos de la misma calle mantenían unos lazos fuertes que a veces superaban los familiares.

            Había una tienda “Casa Benito”, su madre iba con un gran capazo y compraba verduras, hortalizas, legumbres… Y con la llegada del buen tiempo, tenían la sana costumbre de juntarse todas las noches para tomar la fresca, un acto social muy en desuso con la llegada de la televisión. Antes de la guerra había mucho movimiento en Lanaja, venían muchos trabajadores del canal y se alojaban en las fondas. La sierra estaba llena de vida, con sus campos de secano y sus aldeas, donde el aprovechamiento de leñas fue muy importante para la localidad. Muchas familias trabajaron como jornaleros o sirviendo para casa Bastaras.

            Pilar fue a la escuela antes y después de la guerra del 36. Recuerda con gran cariño a sus maestras Angelita y Victorina. La antigua escuela estaba en los bajos del antiguo ayuntamiento y después de la guerra se construyeron las actuales escuelas; las construyó el padre de Pilar. Durante la guerra se paró la escuela por los continuos bombardeos, especialmente, Pilar recuerda unos tres o cuatro bombardeos muy fuertes en Lanaja: “A mucha gente no les dio tiempo a refugiarse”. Se refugiaban en las cuevas de debajo de la zona del castillo, bodegas que se usaban para el vino. También mucha gente se refugiaba en la sierra.

            Tras la guerra, Pilar aprendió con las monjas a coser, iban de quince a veinte mujeres. Les pagaban para que les enseñasen y las monjas ayudaban a muchas familias. El convento estaba al lado de la iglesia. Luego Pilar trabajó como costurera, como modista. Una hermana bordaba, otra cosía y otra fue peluquera, todas aprendieron un oficio y así se ganaron la vida. Muchas le pagaban con lo que podían, muchas familias pasaban hambre y tenían muy poco. Algunas le pagaban con un almud de trigo o con leña, otras ni siquiera podían pagarle. En la postguerra los mandamases de Lanaja les quitaron dos cerdos y varios pollos, su madre salió a pedirles que no les quitaran los tocinos, tenía seis hijos que alimentar. Con la llegada del canal, algunas mujeres iban a lavar allí, Pilar iba con dos pozales y la piedra de lavar. También se llevaban la comida, pues había buen trecho hasta el canal.

            Pilar participó con “Nuestra Casa”, una iniciativa que albergó el museo etnográfico de Lanaja, un bar social, el hogar del jubilado y donde se hacían multitud de actividades como el bingo. Son muchos los recuerdos, las vivencias acumuladas. Pilar goza de una excelentísima memoria que nos han trasladado a tiempos llenos de familiaridad y solidaridad, lazos que tejían la vida social de nuestros pueblos.

            Gracias Pilar por compartir parte de tus recuerdos.

   Esta mirada se enmarca dentro de la serie “Rostros”, que va relatando diferentes visiones de mujeres monegrinas y su trabajo en el medio rural de Los Monegros. Muchas gracias a Pilar Esteban Escanero.