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Miguela Borruel Pardina


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Miguela Borruel Pardina

Por Cruz Ullod Borruel.

Mi madre, Miguela o Miguelita, nació un 29 de septiembre de 1937, en plena Guerra Civil, en la casa del Pozo situada en la actual Ronda de San Francisco de Sariñena. Hija de María Pardina Pueyo, la “pallaruelera” y Plácido Borruel Capitán, la mayor de tres hermanos. Plácido trabajó toda su vida como jornalero en casa de Portera y en su juventud fue marmolista con los Morera. Mi abuela María servía en Casa Castanera. Plácido y María se casaron por lo civil y después de la guerra tuvieron que hacerlo por la iglesia. Aunque el cura no los dejaba casar si no le llevaban las tres “arras” de rigor. Mi abuela no tenía dinero para eso y tuvo que sustituir las arras (unas especie de tartas) por bizcochos.

A los pocos días de nacer mi madre ya se la llevaron  a Pallaruelo, pues mi abuela era de allí. Son muchos los recuerdos que guarda de este pueblo, sobre todo de su abuelo Miguel. Al criarse sin su padre (mi abuelo Plácido estuvo durante 2 años en la cárcel de Huesca, una vez acabada la guerra), su abuelo Miguel era como un padre para ella. Lo seguía a todas partes y el día que se la llevaba con él al monte era una fiesta para ella. A su abuelo Miguel, “Miguelón” porque era muy alto, lo recuerda siempre con su bota de vino colgada en el cabecero de la cama y preparándole pan con vino antes de que saliera el alba.

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De Pallaruelo recuerda los juegos bajo el Torrejón y las fiestas. Al gaitero Vicente Capitán (familia de mi abuelo Plácido), al tío Juaner…las juergas que montaban con su música y su porrón en los patios empedrados de las casas. Y los vestidos que estrenaba para la fiesta “sobre todo uno rosa con volantes”. Y el miedo que le inspiraba el diablo del dance que la encorría hasta el granero de casa, el pan bendito que entregaba y sigue entregando  siempre la misma familia por una promesa…

De la guerra recuerda cuando tenían que ir a refugiarse a las masadas  y le tapaban la boca para que no se oyesen sus llantos y no los delatase.

Recuerda como al principio, una vez que su padre salió de la cárcel, ella no lo quería, no lo había visto nunca. Decía que no era su padre sino “el marido de mi mama”. Recuerda también la noche que la bajó a la cuadra porque lloraba y no quería dormir con él.

Su segundo hermano, Antonio, nació en Pallaruelo y fue recogido por Josefina la del “Augau”.

José, el tercero, ya nació en Sariñena, en pleno invierno. Su nacimiento coincidió con la muerte del marido de su tía Isabel la Patica y como había nevado tanto tuvieron que abrir un camino con palas  desde su casa (Ronda San Francisco) hasta la iglesia para poder enterrarlo.

Miguelita no quería vivir en Sariñena y aunque sus padres y hermanos ya estaban instalados aquí ella se quedaba siempre que podía con sus abuelos de Pallaruelo, también fue allí a la escuela.

Años después ya se quedó definitivamente en Sariñena, aunque iba a Pallaruelo siempre que podía. De su casa de Sariñena recuerda que no había luz pero sí tenían pozo, incluso un pequeño brazal donde iban las vecinas a lavar la ropa. Muy distinto era el tema del agua en Pallaruelo, donde iban a la balsa con un colador para recoger el agua estancada llena de cucos  y donde se reutilizaba una y otra vez la misma agua porque no se podía desperdiciar ni una gota. En Sariñena era diferente, aquí había fuentes en muchas calles y plazas.

Fue a la escuela en Sariñena hasta los 14 años, cuando empezó a cuidar a Encarnita, la hija de su maestra ( y mía) Doña Emilia. Empezó a trabajar para ella mucho antes, fregaba el patio, le llevaba la leche todos las noches  de Casa La Diega. Me daba “un real” cada día por llevarle la leche. Por entonces ya empezaba a acompañarla el que sería mi padre, Jesús Ullod López, el Roso. Para Doña Emilia trabajó unos años incluso se la llevaba con ella a Huesca durante el verano para que siguiera cuidando de su hija, con la que mantenemos una estrecha amistad todavía.

En ocasiones tenía que pedir permiso a la maestra para salir antes de la escuela porque tenía que llevarle la comida a su padre hasta los chamarcales o los estañuelos Me habla de sus amigos: José Gómez, Codeta, Alicia la Sastra, la Pierretas, Culocuezo,…

En diciembre de 1958 se casó con mi padre con el que llevaban  juntos desde adolescentes, fueron de viaje de novios a Zaragoza, a la famosa “Posada de las Almas”. Al año siguiente nacería mi hermana M ª Jesús y en 1963 nació Rosa Mari, que desgraciadamente murió a los cuatro meses. Y en 1964 nací  yo, en pleno “baby boom”. Aprendió a coser con Pilarín Mateo, la “Titina” y nos hacía toda la ropa tanto a mi hermana como a mí. Yo me he criado entre patrones, hilos, retales,.. Mi padre trabajó mucho tiempo “pesando esparto” en diferentes localidades a las que se desplazaba en bicicleta.

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Jesús y Miguela por el camino del fútbol.

De sus años jóvenes recuerdan el montón de bares y tabernas que había en Sariñena, prácticamente una en cada calle: el Riau (donde la peluquería de Flora), la Parra (en la calle Enado),  Puchades (donde se instaló la primera televisión), el Bodegón “donde íbamos a merendar cabezas”, el café de Paquito en la calle de Ancho, casa Ojitos, el Romea “de más categoría” y El Peti donde “se vieron por primera vez las olivas rellenas” y había que hacer cola para entrar durante las fiestas. Y del cine, en el Romea, en el Casino y en el Victoria, a los que siempre se tenían que llevar de “carabina” a la abuela Incolaza, que era la primera que se apuntaba.

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Isidro Clavería, el “Chupón”, Antonio Campos, Jesús Ullod y José Borruel en el bar La Parra, detrás el camarero ¿?

Para poder aumentar el escaso salario que ganaba mi padre en “las viguetas” durante muchos años mis padres se hicieron cargo del bar del campo de fútbol “el ambigú”. Gracias a ello mi hermana y yo pudimos salir a estudiar fuera. Un esfuerzo que nunca les agradeceremos lo suficiente.

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Cruz Ullod Borruel

 

Herencia libertaria


Los Monegros se trata de una meseta dura de Aragón, una tierra de contrastes, donde, como cantaba José Antonio Labordeta, «Ni el árbol ni la piedra sienten piedad de un cielo despiadado». Los Monegros es un lugar de memoria, un punto de anclaje donde se arraigan dos historias: la de mis padres y la grande, la que lleva el sueño y establece la tragedia de los hombres. Todo comienza a partir de ahí, en los Monegros, en el pueblo de Sariñena.

Por Daniel Pinós.

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1939. Eusebio Pinós en el campo de concentración de Argelès

Es una historia singular, la de los republicanos españoles, una generación entera de mujeres y hombres que la historia oficial olvidó y maltrató demasiado tiempo. Cualquiera que haya escuchado las historias de la épica heroica, cuando todo parecía posible, o de los tiempos de arena, cuando las playas del sur de Francia aparcaban la desesperación de los derrotados, se recordarán siempre las voces de los fantasmas, fuertes o rotas, según sea el caso.

Todo empezó en Sariñena, el 19 de julio de 1936, con el gran viento liberador de la revolución. Los libertarios de la CNT, de la generación más joven, al igual que en el conjunto de Aragón, eran mayoritarios en los comités revolucionarios. Decretaron la colectivización de las tierras y abolieron los alquileres, expropiaron los latifundios y la maquinaria agrícola. El dinero fue abolido y un sistema de comercio basado sobre vales, en función de las necesidades de cada familia, fue establecido. Como en otros lugares, los títulos de propiedad fueron destruidos y la iglesia del pueblo fue utilizada por el comité de abastos, dirigido por mi padre. La utopía estaba en marcha y los campesinos del pueblo participaron con entusiasmo en la revolución social. Mi madre resumía las cosas así «Nunca he trabajado con tanto entusiasmo, sin estar pagada y sin vacaciones, a una causa tan hermosa». Y es así como la nueva vida empezó, con este comunismo libertario que el sueño había imaginado, pero que nadie hasta ese momento se había enfrentado a la prueba de los hechos.

En abril de 1937, mi padre partió para al frente del Levante. Tres meses más tarde, a finales de julio, en Aragón, las tropas de Lister, el general del ejército republicano, celebraban el año 1º de la Revolución mediante la destrucción, por la fuerza, de buena parte de las colectividades, con la furiosa voluntad de restaurar el orden republicano y de los propietarios. Y el estalinismo fue su brazo armado. La revolución ya sólo era un sueño abortado; la guerra sucia, donde el militarismo, finalmente, acabó por hacerse cargo de los espíritus, era una realidad.

Tres de mis tíos combatieron en los frentes de Aragón y de Andalucía en Pozo Blanco, donde uno de ellos, hermano de mi madre, perdió la vida, con sólo 20 años. En el frente, en Gandia, mi padre y sus compañeros luchaban para no fallar, porque la siniestra cara del fascismo estaba en el otro lado de la trinchera, pero la lucha era tan desigual y el entusiasmo inicial, esta fuerza que sacudió las montañas, era aplastado en la yema.

En noviembre de 1938, después de meses de silencio y de separación, mis padres se reunieron cerca de Gerona para el largo viaje del exilio: la Retirada. Mi padre pasó el último la frontera francesa por el Perthus, el 9 de febrero de 1939. Luchador anónimo entre miles de personas en una procesión funeraria donde se levantaba el silencio de los vencidos. Mi padre estaba probablemente lejos de imaginar que nunca más iba a ver Los Monegros y España.

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Aime, Savoya, 1940. Los leñadores de la empresa Trézalet. En el centro de abajo, Eusebio Pinós. Arriba a la izquierda, Gabriel Pinós. Arriba en el centro José Barrieras

El exilio español es principalmente una humillación. Mi padre y sus dos hermanos fueron detenidos en Argelès-sur-mer. Los exiliados quedaron marcados para siempre. Nunca se olvidará la primera impresión que tuvieron en los campos de concentración de Francia: el sentido de degradación que experimentaron allí, en relación con la pérdida de todos los valores morales que llevaban con ellos, el sabor amargo que tenía el pan hecho de harina mezclada con serrín, la tramontana, el viento frío y cortante que dejaba los cuerpos magullados en las playas de arena en las que nada se planeó para alojar a los hombres, la muerte, la «arenitis», la enfermedad mental que generó la insoportable cautividad de las arenas.

Nunca diremos con bastante fuerza esta vergüenza francesa que ningún arrepentimiento llegó a lavar, esta bajeza del país dicho de los derechos humanos, las palabras «libertad, igualdad, fraternidad» escritas en el frontón de sus ayuntamientos, la santa trilogía republicana que sus élites pisotearon.

En estos campos, sin embargo, los republicanos encontraron la fuerza para resistir contra el hechizo maligno, para unificar sus iras y sus solidaridades, mediante la agrupación por afinidad política o sindical, participando a la prensa de las arenas, escritas a mano en papel fino, que reproducían manualmente con una caligrafía elaborada, e ilustradas con la pluma o un lápiz de color. Obras de teatro, grupos de música fueron creados por los cautivos para resistir contra la «arenitis».

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Macizo de Glières, 1944. Grupo de maquisards españoles del grupo Ebro. Al final a la izquierda José Barrieras.

Una vez más separados por la historia, los Pinós se reunieron en el verano del 39, en la Saboya. Supervivientes de un mundo perdido, tuvieron que esperar la segunda guerra. No tardó. Al igual que para muchos otros libertarios y republicanos españoles, fue para mi padre y mis dos tíos el momento de obtener una revancha contra el fascismo y de participar a la Resistencia francesa, en Saboya y en los Pirineos en las filas de los francotiradores y partesanos de la Mano de obra extranjera. A punta de fusil, pensaban que el franquismo sólo le quedaba contar sus días… Pero se equivocaron, debido a que no contaban con el cinismo de los ganadores de la segunda guerra mundial. Los sueños de estos combatientes pasaron por pérdidas y ganancias. Sin embargo el exilio duró treinta años más.

La odisea de la familia Pinós acabo en el 1950, en la ciudad de Villefranche-sur-Saône en un lugar simbólico para unos exiliados: el «Callejón sin salida de la cuarentena», es en sitios como este donde la otra España va leyendo su memoria para no olvidar.

En «El Callejón sin salida de la cuarentena», se acabó esta saga familiar, en la ciudad donde yo nací en el 1953. Es una historia hecha de aperturas y caídas, de entusiasmos y de desilusiones, esta historia de hombres y mujeres que llevaron sueños y traiciones al hombro toda la vida, con en el corazón, la voluntad indomable de transmitir a las generaciones futuras.

La «transición democrática» se inició en 1975 después de la muerte de Franco, con el apoyo de todos los partidos políticos, de la derecha al partido comunista. Los torturadores y los asesinos a sueldo del régimen despótico nunca pagaran por sus crímenes. En este siglo XXI, el silencio sobre una parte completa de la historia de España se instaló definitivamente.

Irremediablemente optimistas, mis padres tenían la costumbre de decir que la revolución como el mítico Fénix, siempre acababa por renacer de sus cenizas. Ciertamente, puede ser difícil de creerlo en estos tiempos donde los templos del gran mercado invaden nuestras ciudades y nuestros pueblos, pero la idea es hermosa. Ella resume, en cualquier caso, el sueño de nuestros padres y de nuestros abuelos.

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Chambéry, 1944. Gabriel Pinós en uniforme de froncotiradores y partesanos tras la victoria de 1944

Soy, somos los frutos de esta odisea y de este exilio, más allá de la memoria y de la emoción, la historia es el puente indispensable entre un pasado cerrado y otro futuro. Por eso milito en el movimiento libertario francés desde los 16 años y hago parte de la asociación 24 de agosto de 1944 en París, de la cual numerosos miembros somos descendientes de combatientes antifascistas y libertarios españoles.

La Nueve estaba compuesta de hombres que venían de todos los rincones de España, tierra en la que lucharon durante 32 meses contra el fascismo y por la libertad: Tenían la esperanza y el firme deseo de establecer una sociedad más igualitaria, más justa y más respetuosa del pueblo.

Se atrevieron a cambiar profundamente la sociedad como tal fue el caso de los libertarios, con la puesta en marcha de colectivizaciones que abarcaron todos los sectores de la producción y soñando al fin y al cabo en un mundo sin clases.

La mayoría de ellos era antimilitarista, no les gustaban ni las armas, ni la guerra. Pero y a pesar de ello, pasaron 10 de los mejores años de sus vidas las armas en mano, para que generaciones como la nuestra, pudiesen vivir libres y en paz.

Daniel Pinós

Nota: Daniel Pinós es autor del libro «Ni el árbol ni la piedra». Los combates de la libertad entre los desgarros del exilio. La odisea de una familia libertaria. Unizar, 2005.

José Luis Villanúa Serrate: Panadero.


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Por Mareme Badiane. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

José Luis nació en Castejón de Monegros un 13 de agosto de 1952. Dice que, si no le fallan las matemáticas, tiene 67 años. La familia de su padre eran montañeses, de Villanúa como su apellido, un pueblo cerca de Jaca, y la familia de su madre era toda de Castejón de Monegros.

José Luis es el segundo de 4 hermanos. Su padre se llamaba Virgilio, era albañil y picapedrero, trabajaba muy bien la piedra y en Castejón hay muchas cosas que hizo él, como la pared del frontón, el ojo de la Iglesia…  Cuando era albañil construyó en algunos pueblos de colonización muy cerca de aquí como San Lorenzo entre otros. Su madre se llamaba María y como todas las mujeres de su época se dedicaba a sus labores que se decía entonces. Es decir, cuidar de los hijos  y llevar la casa que ya era bastante con cuatro hijos y un marido que por su trabajo siempre estaba fuera de casa.

Tiene 3 hermanos, dos chicos y una chica. Su hermano mayor se llama Tomás, vive en Tenerife, ahora está jubilado pero trabajó en Correos. Formó una familia allí y a Castejón vienen de vacaciones de vez en cuando. Su otro hermano Pedro fue panadero con él, también está jubilado y estos últimos años ha sido chofer del camión de residuos de la Comarca de Monegros. Y por último, su hermana pequeña, Begoña, trabaja y vive en Zaragoza, es carnicera desde muy joven y sigue en el gremio.

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José Luis comenzó a trabajar con 12 años de panadero y no ha parado hasta su jubilación. Bueno, dice que se tomó 2 años de ”vacaciones” en Tenerife donde trabajó de barman en un Restaurante del Puerto de la Cruz. Se fue con su hermano pero él se tuvo que venir.

Ha sido un poco viajero pero siempre para trabajar. Con 14 años se fue a Villafranca de Ebro de panadero, con 18 a Tenerife, con 20 a Bujaraloz y con 23 a Peñalba de panadero también.  Con 24 años volvió a Castejón donde se casó con Nieves. Hasta hace 25 años que se vino a vivir y trabajar aquí a Sariñena.  Lugar donde vive con su mujer, hija, yerno y su mejor perla su nieto Pablo, que es el que más ganas de vivir le da.

 

Su infancia no fue la época más inolvidable para José Luis, ya que en aquellos tiempos no tenía grandezas como ahora pero con poco eran felices. Fue a la escuela hasta los 12 años y después a trabajar. Aunque recuerda jugar a los pitos o canicas, al bote, al pañuelo, saltar.  Le gustaba jugar a las tabas que era el hueso de la rodilla del cordero.  Recuerda ir buscar agua a la balsa y a la fuente ya que, cuando era pequeño, no había agua corriente en las casas.  Iba siempre cargado de pozales y cantaros. También recuerda que tenían algún animal para engordarlo y matar.

Dice que a la escuela fue poco pero lo pudo aprovechar bien. No destacaba mucho por los estudios pero ahora se da cuenta que le hubiera gustado estudiar. Pero no había posibles en su casa para eso. José Luis apunta que siempre les repite lo mismo a los alumnos de su hija: “Estudiad… que para burros ya estamos suficientes, luego te acordarás y te arrepentirás como me paso a mí”.

La juventud de José Luis la resume como trabajo, trabajo y trabajo. Tenía pocas horas para juergas. Siempre se acuerda que cuando todo el mundo estaba de fiesta él tenía que ir a trabajar,  ya que el trabajo de panadero siempre es de noche.  Alguna juerga ha tenido pero siempre a trabajar sin dormir.  El baile y la música es su gran pasión. En casa tiene una guitarra pero nunca ve el momento de ir a aprender a tocarla. Ahora dice que como habla Joaquín Sabina en una canción…”Ahora es demasiado tarde princesa”, le encanta Joaquín Sabina.

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Se casó con 25 años con Nieves Mayoral ella tenía 21 años. Se casaron en noviembre en Castejón de Monegros. Un domingo recuerda. Su viaje de novios fue 10 días a Tenerife. A los 9 meses de su boda nació su primer hijo, Daniel y 8 años después Blanca.

Se le cae la baba al hablar de sus hijos, José Luis me explica que ha tenido mucha suerte con sus dos hijos. Dice que son muy buenos, inteligentes y muy trabajadores. Su primer hijo se llama Daniel, tiene 41 años y actualmente tiene una autoescuela en Fraga con su mujer, Paola. Y Blanca, tiene 33 años, es autónoma y da clases particulares,  también trabaja de secretaria en la Asociación Monegros Empresarial.  Tiene un hijo de 2 años y medio que se llama Pablo con Dani, su “joven”.

Su vida adulta se vio truncada por una operación a los 50 años que le cambió la vida por completo. Un tumor cerebral hizo que tuviera que dejar de trabajar con 55 años. Así que su vida actual es ir al corral, trabajar un pequeño huerto que tiene y cuidar de su nieto.

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Refranes que siempre dice uno: “Si la envidia fuera música, no haría alta traer orquesta pa´las fiestas”. Y recuerda que un hombre de Castejón le decía que el mejor remedio para los dolores era el agua, ¡AGUANTARSE!.  Aunque el que más le llena de emoción es el que es referente a la patrona de su pueblo: “Santa Ana, buena muerte, poca cama”.

José Luis me habla de las creencias y tradiciones. Piensa que muchas están desapareciendo en todos los sitios pero que siempre hay personas que luchan por recuperarlas. Y recuerda a su padre con el dance de Castejón de Monegros.  Que luchó para que no desapareciera y fue reconocido por ello.

Mareme Badiane

Tercero de la ESO

 

 

María Pueyo Romerales


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Por India Pano Rodés. Tercero de la ESO. IES Gaspar Lax.

María nació en Sariñena el 19 de Noviembre de 1927, ahora tiene 91 años, la familia por parte de su madre era de Sena y la familia por parte de su padre era de Sariñena. Su madre se llamaba Blasa Romerales Ramón y su padre Mariano Pueyo Ullod. Su madre trabajaba criando a las hijas y a sus hijos, también trabajaba en el huerto, iba a vender a los pueblos, era ama de casa… Su padre trabajaba la tierra, era agricultor. María tenía dos hermanos y cuatro hermanas más, en total eran siete.

María cuando era pequeña jugaba con carbón, escribía en las paredes y también escribía con palos en el suelo. Su infancia fue buena, cuando tenía ocho años vivió la Guerra Civil. Ella trabajaba de ama de casa, como todas las mujeres… Iban a buscar el agua a una fuente con cubos, utilizaban como si fuese luz, un candil. Criaban tocino para la matacía y así podían hacer chorizo, morcilla… también tenían gallinas para recoger huevos y  mulos para la agricultura.

La escuela, a María le gustaba mucho aprender, María empezó a ir a la escuela, pero la tuvo que dejar. A María le enseñó a leer su tío, él era muy listo, le enseñó a leer a base de periódicos, también le enseñó a escribir y dibujar. Ella tiene un buen recuerdo de cuando era pequeña, iba a coger almendras con sus amigos, sus hermanos y sus hermanas.

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María iba al campo a ayudar a sus padres a trabajar.

Trabajó en Barcelona a partir de los 13 años de niñera, le gustaba mucho coser y se hacía vestidos, más adelante tuvo un bar con sus hermanas se llamaba Maryland. Y estaba en la actual Plaza Constitución. En las fiestas iban orquestas, toros y también había fuegos artificiales.

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Se casó con Marcos Rodés cuando ella tenía 29 años, la boda fue un poco triste porque no hubo boda en sí, solo fue comida familiar. Se casó de negro con un abrigo de color mostaza, no tuvieron viaje de novios, vivió en casa de sus suegros durante un tiempo en la Calle del Enado, la casa tenía 3 plantas, patio, cocina, habitación y terrao. Tuvo tres hijas y un hijo. Marisa, Marcos, Silvia y Marian.

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Ella solía ir al cine. Una de las tradiciones que seguía cada año era en Navidad, hacía los platos típicos de su madre, eran los cardos, hoy en día se sigue haciendo y otra de las tradiciones era el día de reyes tomar chocolate.

India Pano Rodés.

Tercero de la ESO B

Julián Royo Martínez


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Por Aitana Millán Romanos. Tercero de la ESO B. IES Gaspar Lax.

Julián Royo Martínez, nació el 10 de septiembre de 1929, en la calle del Rincón de Goya de Sariñena. Sus padres, Julián Royo Laín y Dolores Martínez Gil, nacieron aquí; su padre era agricultor y su madre trabajaba como ama de casa. Tuvieron tres hijos, el mayor de ellos Santiago Royo Martínez que trabajó como agricultor y albañil, ya que casi todos los jóvenes de esos años trabajaban como agricultores, ganaderos o pastores. El mediano de los tres llamados Pedro Royo Martínez trabajaba como agricultor al igual que sus dos hermanos. Julián el pequeño de los tres trabajó como agricultor y luego como constructor en una fábrica de pretensados.

Antiguamente, casi todos los hombres trabajaban en el campo y las mujeres como amas de casa. Él vivió la guerra y la postguerra, ya que nació un poco antes de que empezara la guerra civil española. Los jóvenes de su edad solían jugar a marro, a marro inglés, a pitos o a cartas. Él y sus hermanos solían ayudar a su padre en los trabajos del campo y con los animales.

Cuando él nació, no había agua en las casas hasta mucho después de la guerra, así que tenían que ir a buscar agua potable a las fuentes. Concretamente, en su casa tenían un poco de luz, tres bombillas para dar luz a toda su casa, pero en muchas de las otras casas no había nada de luz. En su casa tenían muchos animales como gallinas, tocinos, conejos y burras que usaban para trabajar.

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Su etapa estudiantil fue bastante corta, ya que fue a la escuela de párvulos durante tres o cuatro meses y estuvo tres meses en la escuela de primaria. Con nueve años, dejó de ir a la escuela y con trece se fue a guardar el ganado a los pirineos y a trabajar en el campo. La vida en el pueblo era un poco mala porque las calles eran totalmente de tierra y cuando llovía apenas se podía andar por las calles porque estaban todas completamente embarradas. La juventud la pasó trabajando en el campo y se fue a la mili.

Un tema interesante del que podemos hablar es el de las fiestas de Sariñena en esos tiempos, según él, las fiestas eran pobres, tenían bailes populares y el ayuntamiento contrataba a una banda de música que actuaba todas las tardes en la plaza del ayuntamiento. A diferencia de hoy en día, en las fiestas de hace ochenta o setenta años aproximadamente no había ningún tipo de fuegos artificiales. Algunos bailes de su época eran el vals, el chotis y el pasodoble.

Ahora os voy a redactar algunas de las muchas anécdotas que le ocurrieron a Julián cuando era joven:

  • Con trece años estando de pastor le robaron dos corderos, pero finalmente averiguó quién había sido.- Un día, a sus dieciséis años, a las seis de la mañana de un día de verano le pegó una patada un burro y le rompió la ceja.
  • En los tiempos de la guerra, estaba Julián en casa de uno de sus vecinos que tenía un galgo. Él solía jugar con el perro pero un día le tiró al suelo y le hizo daño en la muñeca. A los pocos días su madre lo llevó al hospital, actualmente la casa que se sitúa en cima del Bonarea, y el médico lo curó, ya que llevaba cuatro o cinco días con el brazo roto.

Se casó por la iglesia con Carmen Millera Pueyo y se fueron de viaje de novios a Zaragoza y Barcelona durante ocho o diez días. Tuvieron dos hijos, la pequeña, Inma Royo Millera que trabaja como auxiliar de geriatría y el mayor, José Luis Royo Millera que trabaja como panadero en su panadería de Villanueva de Sijena.

Él solía vivir en la casa donde nació en la calle Rincón de Goya, esa casa era muy vieja, pero la tiraron y la volvieron a hacer nueva; tenía un patio, un corral, un comedor, una cocina, un lavabo y tres habitaciones. A los 16 años se mudaron a la casa donde sigue viviendo hoy en día, en la calle Portal de Belén. Cuando era joven solía ir a ver el fútbol y a bailar porque a su mujer le encantaba bailar. Las tradiciones que tenía era ir de tertulia con sus amigos y merendar con ellos. También iba a misa los domingos con todos los jóvenes.

COMIDA 001 Julian.jpgEn su pueblo había un montón de edificios y tiendas; había posadas, tiendas de alimentación, un estanco, una carnicería, una tienda de ropa, una tienda de telas, un hotel, taxis, un tren, autobuses, un molino y varios hornos donde las mujeres horneaban el pan que amasaban en sus casas. En esos años, no había móviles, ordenadores, tablets ni televisiones. Tampoco había teléfonos. Pocas casas con luz y ninguna con agua potable ni desagües. La mentalidad de los jóvenes de esa época era muy cerrada y ellos eran muy tozudos.

Ahora vais a poder leer algunos refranes que nos ha nombrado Julián:
– En abril aguas mil
– El agua de enero hace dinero
– Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
– Marzo ventoso y abril lluvioso, hacen a mayo florido y hermoso
– A caballo regalau no le mires el diente
– A caballo regalau no le mires el pelo
– Cada puchero tiene su cobertera y se casa con su tapadera

También podemos leer algunas palabras antiguas:
– Pozal
– Albarda
– Aldaba
– Alforjas
– Arriero
– Rabadán
– Refajo
– Saya
– Arroba
– Banqueta
– Candil
– Fanegas
– Libras
– Galera
– Legua
– Onza

Y algunos de los remedios que usaban.- Hierbas
– Ventosas
– Friegas con aceite de romero
– Friegas con anís
– Usaban una planta llamada ruda, que la ponían en las cuadras para que protegiera a los animales.

Sus creencias eran en el sol y cree en Dios.

Ahora os voy a nombrar algunos de los trabajos que existían en sus tiempos y ahora han desaparecido en Sariñena:

– Cañicero
– Aguacil
– Sereno
– Repartidor de leche
– Alfarero
– Estañador
– Campanero

Y por último algunas de las comidas que eran típicas en esos años:

– Caldereta de ternasco
– Sopas de ajo
– Sopas de pan
– Salmorrejo
– Farinetas
– Migas
– Patatas con bacalao

Gracias Julián por todo lo interesante que nos has contado.
Aitana Millán Romanos
Tercero de la ESO B

María del Carmen Royo Vicente


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Por Aitana Millán Romanos. Tercero de la ESO B. IES Gaspar Lax.

María del Carmen Royo Vicente, nació el 26 de agosto de 1951, en la calle La Rosa de Sariñena. Sus padres se llamaban Santiago Royo Martínez y Teresa Vicente Julián, nacieron aquí, en Sariñena; su padre era agricultor y su madre trabajaba como ama de casa. Tuvieron tres hijos, el mayor de los tres Juan Antonio Royo Vicente que trabajó como fresador y tornero. La mediana de los tres Mari Carmen Royo Vicente que trabajó como sastre y cosiendo balones para una fábrica. Y por último la pequeña, Lola Royo Vicente, que trabajó como hostelera en su propio hotel de Francia. Los trabajos más típicos de los jóvenes de aquella época eran sastres, mecánicos, agricultores o ganaderos.

Su infancia fue muy feliz, ya que pasaba todo el día jugando con sus amigas en la calle, no como ahora, ya que todos los jóvenes pasan el día con los móviles y videojuegos y no pasan tiempo con sus familias y sus amigos. Los jóvenes de su edad solían jugar a marro, a las canicas, al aeroplano, a comba, a polis y cacos y a churro, media manga y manga entera. Ella y su hermana menor solían ayudar a su madre con los trabajos de casa, mientras que su hermano mayor ayudaba a su padre con los trabajos del campo. Durante toda su infancia sí que hubo agua y luz en las casas. En su casa tenían muchos animales como gallinas, patos, conejos, corderos o cerdos.

Su etapa estudiantil fue bastante larga, ya que fue a la escuela con las monjas desde que tenía catorce meses hasta que llegó a los dieciséis años. Ella ayudaba a las monjas con su labor de enseñar y cuando las monjas se tenían que ir a otra clase o a otra instalación del colegio, ella vigilaba que toda su clase se portase bien mientras ellas no estaban. La vida en el pueblo era mucho más tranquila que la de hoy en día. La juventud la pasó trabajando como sastre, pero sobretodo jugando y pasando tiempo con su familia y con sus amigos y amigas.

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Un tema interesante del que podemos hablar es de las fiestas de Sariñena en los años 60 y 70, según ella, las fiestas eran muy divertidas y tranquilas. Eran bastante parecidas a las fiestas de hoy en día. Había unas ferietas con bastantes atracciones, fuegos artificiales al finalizarlas, baile en el casino y una orquesta cada noche. A diferencia de las fiestas de estos años, en las fiestas de hace treinta y cuarenta años había vaquillas y los jóvenes se lo pasaban genial con ellas. Algunos de los muchos bailes que bailaban los jóvenes en su época eran el pasodoble, el vals, la rumba y el rock and roll.

Ahora vais a poder leer algunas de las anécdotas que le ocurrieron a Mari Carmen cuando era joven:

– Un día al salir de misa, se acercaron con su hermana y unas amigas a una acequia que pasaba por el pueblo. Su hermana se cayó a la acequia y se quedó atrapada debajo del puente. Cuando la consiguieron sacar entre todas las amigas, se fueron a su casa para que se cambiara el vestido y que no se enterara su madre, porque había
estrenado el vestido ese mismo día y estaba lleno de barro y mojado.

– Subieron un día a las fiestas de la estación y al bajar, como era de noche, al pasar por delante del cementerio echaron a correr porque tenían miedo.

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– Cuando abrieron las piscinas de Sariñena, por la noche saltaban la tapia para ir a bañarse, y un día al saltar la tapia para volver a casa se le cayó una sandalia y tuvo que ir hasta su casa con un pie descalzo y el otro con la sandalia. Se casó por la iglesia el veinte de mayo de 1978 con Antonio Romanos Pascual y se fueron de viaje de novios a Francia durante diez o doce días. Tuvieron dos hijos, el pequeño, Santiago Romanos Royo que trabaja como tractorista y la mayor, Desi Romanos Royo que trabaja como administrativa en una empresa. Ella solía vivir en la casa donde nació, en la calle la Rosa; esa casa tiene un baño, una cocina, un garaje, un patio de luces, cinco habitaciones, un comedor y un granero. A los 48 años se mudaron a la casa donde vive actualmente en la calle Rondalla Aires Monegrinos.

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Cuando era joven solía ir a ver el cine, al baile en el casino y a la discoteca con sus amigas. Las tradiciones que tenía era ir a misa los domingos y al salir de misa ir a dar un paseo con sus amigas por el pueblo. En su pueblo había un montón de edificios y tiendas: fuentes, dos farmacias, dos cines, una discoteca, un Frankfurt, bares y restaurantes, tiendas de alimentación, un estanco, una carnicería, tiendas de ropa, una tienda de telas, un hotel, taxis, trenes, autobuses, un molino y panaderías.

En esos años no había móviles, ni ordenadores, ni tablets… ‘’La vida de antes era mucho más tranquila y familiar que la de ahora’’ nos cuenta Mari Carmen. La gente de esa época era muy tozuda pero eran muy abiertos.

Ahora os voy a escribir algunos de los muchos refranes que nos ha contado Mari Carmen:

– En abril aguas mil
– De tal palo tal astilla
– No hay mal que por bien no venga
– El que debajo de hoja se posa dos veces se moja
– Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
– Marzo ventoso y abril lluvioso, hacen a mayo florido y hermoso

También podemos leer algunas palabras que decía ella cuando era joven:
– Pozal
– Kia
– Mozeta
– Aldaba
– Refajo
– Candil

Y algunos de los remedios que usaban.

– Guindas con anís para el dolor de tripa
– Cebolla asada para los granos
– Ventosas para los catarros

Su creencia es en Dios

Ahora os voy a nombrar algunos de los trabajos que existían en sus tiempos y ahora han desaparecido en Sariñena:

– Sastre
– Aguacil
– Sereno
– Acomodador de cine
– Campanero
– Repartidor de leche

Y por último algunas de las comidas que eran típicas en su época:

– Salmorrejo
– Rancho
– Farinetas
– Caldereta de ternasco
– Sopas de ajo
– Patatas con bacalao

Gracias Mari Carmen por todo lo interesante que nos has contado
Aitana Millán Romanos
Tercero de la ESO B

Paco Villellas Arasanz


Natural de Capdesaso, Paco Villellas Arasanz nació en 1933.Su padre fue ferroviario en la Estación de ferrocarril de Sariñena: “Limpiaba y encendía las máquinas de vapor. Las reparaba y las volvían a encender con leña, primero echaban unas pastillas y luego la leña para después ir echando viguetas de carbón”. Su madre trabajaba en casa, fueron tres hermanos.

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Paco fue a la escuela de Capdesaso hasta los 13 años. Primero les daba clase uno de casa Paul quien, aunque no era maestro, enseñaba a los críos. Luego ya llegó un maestro oficial “Don Andrés”. Entonces igual estaban una treintena en la escuela “Había clases separadas de chicos y chicas”.

De crío, Paco iba a la fuente a refrescarse y jugaban con una pelota de goma, a marro, a burrico falso (churro, media manga, manga entera), a ladrones y ministros y al frontón. Durante las fiestas patronales disfrutaban de la orquesta “Estrellas Negras” de Binaced y la orquesta “Colombia”, con 16 años los mozos pagaban a los músicos y, para que saliese más económico, iban a comer cada día a una casa. Se hacían carreras de bicicletas: “Se colocaba una cuerda con anillas y tenían que pasar un lapicero por las anillas”. Para los quintos se hacía merienda y bailes y para Santa Agueda las chicas les sacaban a bailar, hacían merienda y baile tarde y noche. En las fiestas del 3 de mayo se iba a Santa Elena.

Paco bajaba mucho a Sariñena, en la plaza del ayuntamiento estaba la tienda de bicicletas de Perico. Una vez, por la plaza, conoció a quien luego fue su mujer Magdalena Laín Martín, natural de Sariñena de casa Carrasca por parte paterna y Cuquera por parte materna. Luego, Paco bajaba a Sariñena al baile, con la bicicleta “Una vez volviendo, a las dos de la mañana, se me reventó una rueda a la altura del olivar de Juanillo, tuve que volver andando”. Han tenido dos hijos, su hijo Paco ha continuado en el mundo ferroviario y Elena es periodista.

De chico, Paco trabajaba en la huerta, iba todos los días con la burra hasta que a los 18 años entró a trabajar en la Renfe. Empezó de ayudante con su padre, ayudando a encender maquinas. Le hubiera gustado ser fogonero o maquinista pero no pudo ser. Al principio iba andando desde Capdesaso hasta la estación, hasta que ganó algunas perricas y se pudo comprar una bicicleta, una Orbea, después tuvo una BH.  Al tiempo comenzó como ayudante mecánico y a los ocho años le hicieron mecánico “Oficial montador”.

En la estación había una rotonda para dar la vuelta a las maquinas, los maquinistas hacían noche en la estación, en el edificio en el Cuarto de Agentes, “Tanto los que venían de Lérida o Zaragoza pernoctaban en Sariñena”. Paco estuvo por lo menos veinte años trabajando en la estación ferroviaria de Sariñena, pero cerraron el depósito de vapor y lo mandaron a Barcelona. Allí estuvo 2 años temporal en calderines, cobraba como jefe de equipo, luego al puerto a carga y descarga de contenedores. Después lo trasladaron a la Barceloneta a material móvil y más tarde en Can Tunis, cerca de la Seat, donde estuvo de mecánico de trenes hasta que se jubiló. En Barcelona estuvo en total veinte dos años y cuando se jubiló volvió a Sariñena.

“En la estación de ferrocarril de Sariñena había varias secciones de material y tracción, de material móvil, el jefe de estación y obreros…. Estaban las brigadas de mantenimiento y arreglo de vías. Entonces no había maquinaria y se hacía todo manual.  Había guarda frenos cada pocos vagones para frenar el convoy ferroviario, hasta que llegaron los frenos automáticos y desaparecieron la figura de los guarda frenos.”

Paco es memoria viva de lo que significó la Estación Ferroviaria de Sariñena, una gran actividad que nos ha acercado con gran cariño, gracias Paco.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

María Jesús Millera Casañola


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María Jesús nació en Sariñena el 17 de junio del 1929, en la calle Mercado, donde antiguamente estaba telégrafos, en el 2º piso. Era la misma casa donde luego estuvo la carnicería del Carrizo. Sus padres llevaron El Casino de Sariñena, del que su padre fue conserje hasta que estalló la guerra.

Fueron seis hermanos, cuatro chicos y dos chicas. María Jesús fue poco a la escuela “Se interrumpió con la guerra”. Durante la guerra tuvieron que evacuar el pueblo y la familia marchó a Francia. De Sariñena partieron con un tren de carga, recuerda María Jesús: “En Francia estuvimos refugiados unos tres meses”. A su padre no lo dejaron pasar a Francia así que al poco los reclamó y pudieron volver.

Al principio vivieron en un pueblo cerca de Bilbao, en Las Arenas, donde su padre se colocó en un taller mecánico y su hermano se incorporó como tornero. Cuando por fin regresaron a Sariñena fueron a vivir al barrio de La Estación de Sariñena. Llevaron el bar enfrente de la Estación Ferroviaria “El Parador”, donde actualmente está casa Francisquer. En el bar daban de todo: cafés, desayunos, almuerzos, comidas, meriendas y cenas; su madre era quien cocinaba. Al bar iban los jefes, los factores y el resto del personal de la estación. María Jesús fue a la escuela del barrio que se encontraba en el antiguo puesto de la Cruz Roja. Aún recuerda mucho a una maestra que se llamaba Amalia. Eran otros tiempos: “En el barrio no había ni agua por las casas, solamente había una fuente pública donde teníamos el bar”.

“En el barrio de La Estación las fiestas eran muy buenas”, recuerda María Jesús, “Duraban tres días”. Con el tren se hacía mucho estraperlo: “Muchos ferroviarios compraban saquetes de trigo”. Muchas mujeres subían a la estación con el coche que hacía viajes de la estación a Sariñena y viceversa: “Tenían que esconder el estraperlo para que no les pillasen las fuerzas del orden público, no te podían ver, si te cogían te multaban”. Otras mujeres subían a coger carbón, las briquetas, “Cuando paraba el tren, por donde estaba la maquina fija, las mujeres recogían el carbón”. Hubo dos atropellos mortales debido a las maniobras que hacían los trenes y que en una ocasión arrollaron a dos mujeres mientras recogían carbón; una mayor y otra más joven: “Cada día había unas cuatro mujeres fijas recogiendo carbón por las vías”.

“Entonces había un gran movimiento en la estación, ahora da una gran pena verlo todo tabicado”.

A pie, María Jesús bajaba a Sariñena junto a otros chicos y chicas del barrio, bajaban a bailar al casino y al cine Victoria: “Al baile no entraba todo el mundo, ni de cualquier manera, había mucho control”. A veces iban al baile del bar de Porra, pues allí podían entrar todo el mundo.

María Jesús se casó a los veinticuatro años con Manolo Mir., cuya familia regentaba una taberna en Sariñena. Los abuelos de Manolo ya habían tenido la taberna hace años, era un negocio familiar. Reformaron la taberna y la transformaron en un bar restaurante. Allí nacieron los hijos pequeños, el mayor nació en la estación. María Jesús ha sido cocinera, hacía de todo, todo tipo de comidas y eventos como comuniones “En el bar siempre han trabajado los de casa”.

A María Jesús le gusta mucho la música y sabe muchas canciones. Su hermano mayor era músico, tocaba el violín y el piano y su hijo Alfonso fue cantante en la Orquesta Cobalto. Es algo que han heredado sus nietos a quienes les gusta también mucho la música.

Pero esta historia no podía terminar sin conocer el origen del mote “El Cubano”. Todo se debe a que una tía de Manolo trabajó de ama de llaves en una casa de cubanos en Sitges. Manolo, de joven, pasó allí alguna temporada y, una vez en Sariñena,  al verlo Moreno y con el pelo rizado comenzaron a llamarlo “El Cubano”, quedando para siempre el sobrenombre de Manolo “El Cubano”. Gracias María Jesús por todo lo contado.

Gracias a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!

Agrupación de Peñas de Sariñena


Finales de la década de los 70 y principios de los 80 fueron años de cambios, en plena transición, fueron tiempos de la movida madrileña, fluían nuevos aires culturales y de libertad y había muchas ganas de divertirse y pasarlo bien. En aquel contexto nació la “Agrupación de Peñas de Sariñena”, pero en su génesis también influyeron otros factores. Nos sumergimos en los inicios de la Agrupación gracias a sus fundadores, entre otros muchos, José María Pueyo, Jesús Faure y Salvador Ariste.

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“Nueve días de fiestas”, para el año 1980 las fiestas de Sariñena se establecieron del 1 al 7 de septiembre, de lunes a domingo, pero se decidió aprovechar el fin de semana anterior. Así que aquel año las fiestas se programaron para nueve días, ¡nueve días de fiesta!: “Los bonos para el baile del Casino se encarecieron y la gente joven no lo encontró asequible. Nos reunimos con el Casino para que rebajaran los precios, nos comprometimos con hacer 300 socios jóvenes”. Pero las negociaciones no fraguaron, incluso hubo a quien le molestaban los jóvenes “Todos con la bebida y no dejáis bailar”.

En aquellos tiempos el baile se hacía en el Casino, en la Asociación Cultural Casino de Sariñena donde se juntaban más de 1.000 personas en el nuevo salón de la Ronda San Francisco. El Casino debía tener sobre los 600 socios y se contrataban las mejores orquestas. No había otra alternativa y todo el mundo iba al baile. “También la gente hacía baile en sus peñas, con el tocadiscos. Aunque no gustaba mucho que la gente se juntase, especialmente chicos y chicas. El local de la peña Barrabás se conservaba todo el año, la Guardia Civil cerró el local en varias ocasiones con el pretexto de que más de tres personas no podían juntarse en un local cerrado”.

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Faure, Ariste y Pueyo.

Ante la nueva situación que se planteaba, una tarde-noche, en la terraza del Cazo, José María Pueyo, Cesar Gomez, Jesús Faure y Salvador Ariste vieron la necesidad de juntarse varias peñas y organizar su propio baile “Ya se había hecho algo antes, en la pista de Porra  se había hecho un baile paralelo”. Así que las peñas de la Juventud, la Escoba, Barrabás, el Cachondeo, la Trinca, BO2, Enano Follón y Mariano El Sobrio se unieron para formar la “Agrupación de Peñas de Sariñena”. Otro actor clave del comienzo fue Pepe Brenes.

Hicieron el papeleo para constituirse, utilizaron una asociación ya existente, reformaron los estatutos y comenzaron la aventura. Se hicieron los primeros socios, Isidro “El Chupón” los iba apuntando: “De primeras se hicieron 300 socios, fue cuando se fue a negociar con el Casino y no se llegó a acuerdo”. De alguna manera les retaron, no les veían capaces de organizarse y llevar a buen puerto el baile y no hay algo más aragonés que ser tozudo y empeñarse con algo.

Al final, aquel primer año de 1980 fueron 400 socios. La sede se estableció en la peña Barrabás, en la calle Mercado, en de la carnicería de Portera. Con 18 años tenían que firmar contratos de arrendamiento del local, contratar las orquestas del baile “¡Para nueve días!”, comprar la bebida, dar de alta la luz… Se dio algún que otro problema con el arrendamiento del local y con el alta de la luz. Para alquilarlo tuvieron que ir a Zaragoza para hablar con Jesús García Pelegrín y se juntaron en la cafetería Italia. “Hubo presiones para que no se arrendase  y que no se pusiera  la luz. La luz se consiguió gracias al concejal José Antonio Martínez, que fue a Huesca para que le firmasen un boletín”. El local estaba en el parquin detrás del edificio “Sariñena” de la avenida Fraga y allí estuvieron cuatro años. Las orquestas las contrataron a Nestor  “Desde un principio apoyó y puso todas las facilidades, con los tres primeros días se ganó lo suficiente para pagar todo. Luego, a las demás orquestas se les daba algo extra para que estuviesen más rato tocando”.

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Camisetas de la Agrupación.

Cada día llevaba la barra una peña y hacían de camareros. Todo lo cogían de distribuidores de Sariñena y los licores a Ferraz quien siempre decía “Vosotros pagad primero todo lo que tengáis que pagar y luego ya me pagaréis”. Sólo se hacían bailes, había socios y el resto pagaba entrada. Al acabar el baile salían por las calles, a altas horas de la madrugada, con la charanga de Cortes de Navarra, igual iban unas 500 personas y pasaban por las puertas del casino donde ya no quedaba casi nadie.

Como escenario colocaron varios remolques en el local hasta que compraron un remolque preparado como escenario a Mariano Yzuel, que también guardaba el hielo en el Hotel. El mítico remolque rojo lo había adquirido Mariano en una subasta del ayuntamiento de Huesca. Al remolque se le soldó un suplemento para que tuviese mucho más espacio. Los arreglos y faenas se hacían a vecinal, entre todos y todas se preparaba todo, se arreglaba, se colocaban banderetas y así se hacían las fiestas. La pista se desgastaba y tenían que echar cemento, se encargaban José Salinas y el Carrizo, también levantaron con bloques la barra. En el cine la barra era de madera y la hizo Antonio el Francés quien, junto con Marisa Llamas, cubrían todas las necesidades de carpintería de la Agrupación. También se llegaron a celebrar algunas nocheviejas en el local, sería por los años 81 y 82.

*Peña Enano Follón sirviendo el primer vino popular. 

En Sariñena se hacía vino de autoridades, el mismo ayuntamiento celebraba  un vermut para las personalidades de la villa. La Agrupación decidió hacer un vermut popular, así que sirvieron vino, cacahuetes y avellanas en una mesa que pusieron al lado de la casa del relojero, casi enfrente del ayuntamiento. Aquel vermut popular lo sirvió por primera vez la peña Enano Follón, una peña mítica sariñenense que este año 2019 cumplen 40 años.  A los pocos años se comenzó con el tradicional melocotón con vino que se hacía en unas portaderas, unas barricas, que llevo José María; eran unos toneles cortados por la mitad con asideras.

La Agrupación de Peñas de Sariñena nació con un espíritu joven y renovador, algo rebelde, pero comprometida con el pueblo, unida, con trabajo y empeño para conseguir las cosas. No fue fácil, hubo problemas, discrepancias, hubo quien no vio bien que se creara la  Agrupación. En las comisiones de fiestas había muchas batallas y discusiones, unos querían vaquillas y otros no, unos p´arriba y los otros p´abajo. En 1981 hubo discrepancias en la liga de futbito de verano que se celebró en el campo de las piscinas. A todos los jugadores se les obligó a sacarse el bono de la piscina aunque sólo fuesen a jugar. Aquello molestó muchísimo a la Agrupación desembocando, aunque fue la suma de varios desencuentros, en la negativa a participar en la cabalgata de las fiestas. Aquel año, los peñistas se concentraron en el parque de las monjas con un tonel de vino, debajo de la torre y aunque vieron pasar el pasacalles no se sumaron.

escudo-agrupación peñas sariñena.jpg En las cabalgatas cada peña llevaba su pancarta, había mucha participación y animación. También un jurado, de unas veinte personas, hacía una ronda de peñas y luego daba diferentes premios. La Agrupación introdujo la pañoleta y el fajín azul, el escudo lo hizo José Hernández, del bar La Granja: “Con su color azul, en el centro aparecen dos peñistas bailando jota tras una gaita de boto aragonesa. De forma circular, aparece el nombre de la “Agrupación Peñas Sariñena” y encima el escudo de Sariñena”. En 1990 se comenzaron a realizar la tradicional camiseta de fiestas, con un dibujo y un lema. Aquel año se utilizó el dibujo de una pegatina de un pastelito, una tortuga en monopatín con el lema “¡Mucha marcha!”.

Se hacía baile de tarde y baile de noche. “La discoteca se vio muy afectada, así que un año no cobró entrada y a las peñas no fue casi nadie”. A los cuatro años se cambió de local y la Agrupación se trasladó al antiguo cine Victoria, en pleno centro de Sariñena. Fue a partir de ese momento cuando se dejó de cobrar entrada al baile y se instauró el libre acceso para socios y no socios “Allí tocó echar algunas orquestas muy malas”. Después de las orquestas se hacía disco móvil “Fue una gran novedad”. También se comenzaron a realizar actividades nocturnas como la calzonzillada y la huevofritada.

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José María Pueyo fue el primer presidente, contaba con 22 años y era de los más mayores. La Agrupación ha significado mucho para Sariñena, dinamizando la vida festiva, cultural y deportiva de la localidad. En el cine Victoria se hacía cine club, se proyectaban ciclos de Woody Allen, John Ford y Akira Kurosawa. Durante varias ediciones la organizó Nati Sanagustín. Se realizaban semanas culturales con exposiciones y charlas, se hacían todos los años. Hubo club de atletismo, baloncesto y balonmano, hubo un equipo femenino de balonmano. También se hizo una liga de futbol sala, de verano y de invierno y torneos, eran competiciones de “alto nivel” tanto por número de participantes (todas las peñas tenían equipo) como por su nivel (participaban muchos exjugadores del CD Sariñena). En febrero se hacían juegos tradicionales aragoneses y el padre de Ayora preparaba unas migas. También se formó el grupo de montaña “La Clamor”, cuyo precursor fue José Mari Albás “el montañés”, que hacían excursiones a la Sierra de Guara y Pirineo y sobretodo en semana Santa, cuatro días de rutas seguidas.

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Pueyo, Ariste y Faure en el primer local de la Agrupación. 

Las juntas generales se celebraban en el ayuntamiento. La sede estuvo primero en la peña Barrabás, después en el local del Americano, en la calle del Molino y  luego en el local de Simone, en la calle Santamaría. Algunos años estuvo en la parte de arriba del ayuntamiento y al final en el nuevo local en la calle del Carmen. El nuevo local llegó tras su ubicación por algunos años en la avenida Fraga, cerca del cruce, después del local del antiguo cine Victoria y del  primer local, ¡Todo un hito en la historia de Sariñena!.

La Agrupación de Peñas de Sariñena tiene un gran pasado pero sobretodo tiene mucho futuro, un gran legado que construyeron para continuar, un gran ejemplo que seguir. Gracias al empeño, trabajo y esfuerzo, muchas personas hoy la podemos disfrutar, un símbolo y orgullo de Sariñena que el próximo año cumplirá su cuadragésimo aniversario: “¡Toda una fiesta peñistas!!”.

¡Viva la Agrupación de Peñas de Sariñena!

¡Viva Sariñena!

El Casino viejo de Sariñena


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Casino Sariñena

Memoria descriptiva del bien patrimonial “Casino de Sariñena” 

Denominación:

Casino de Sariñena. Centro Cultural.

Como todas las poblaciones de importancia, Sariñena puede ostentar con orgullo un Casino, denominado “Casino de Sariñena”, que cuenta con todos los refinamientos exigibles a la mejor sociedad de esta clase.

Heraldo de Aragón, 2 de septiembre de 1933.

Localización:

El Casino de Sariñena se encuentra en la localidad monegrina de Sariñena, provincia de Huesca, plaza El Salvador nº 14, popularmente conocida como plaza de la Iglesia. El edificio aparece junto a la iglesia parroquial de El salvador, a la que se encuentra adosado. Junto a la casa solariega Paraled-Penen forman el conjunto arquitectónico de gran interés de la plaza El Salvador.

«Se halla situado en una de las plazas y sitio el más estratégico de Sariñena, contando en la actualidad con más de 200 socios.»

Heraldo de Aragón, 2 de septiembre de 1933.

Cronología y evolución histórica:

La institución «Casino de Sariñena» fue fundada en marzo de 1928, siendo miembros de su Junta iniciadora y organizadora de la sociedad: Mariano Torres Guillén, Francisco Castanera Mirallas, Joaquín Paraled Sarrate e Ignacio Ballarín Segura. En aquel año contaba con 170 socios.

No obstante, el Casino de Sariñena surgió de la fusión de dos entidades similares: «Antes eran dos los locales que se calificaban de Casinos. Uno el Principal —el viejo—; y otro el de la Unión Periótica—reciente—. Alguien dio, después de bien pensado, que era preciso fusionar las dos entidades para bien de ambas, y, en consecuencia, para que las rencillas y diferencias desaparecieran. Tanto más era preciso cuanto que Sariñena, uniéndose en su casino, quiere caminar aprisa y con paso firme hacia un porvenir risueño.» (La Voz de Aragón 4 de septiembre de 1928). No obstante, ya en 1882 en El Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración aparece recogido la institución «Casino.- Circulo de Amigos Sariñenense».

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Antiguo Casino de Sariñena en la desaparecida casa Ballarín, calle Del Sol, actual calle Ugarte. Fotografía entre 1890 y 1930, Arxiu Naciuonal de Catalunya. 

La misma crónica de La Voz de Aragón sentencia que así se logró atar las voluntades todas con la fuerte idea: «Y se ha terminado el casino bautizado con el nombre de la villa; condición esta que facilitó los acuerdos. Y su fábrica, magnífica, extraordinaria para un pueblo, enorgullece a todos. Pero a nadie tanto como a su presidente, don Manuel Torres Guillen, porque él fue, según voz pública, el atador de esa gavilla de voluntades y quien reunió las cien mil pesetas costo de la obra.»

«Alegría y confraternidad son los lemas de este simpático Casino, que reúne todos los atractivos necesarios para hacer grata en él la estancia a cuantos lo visitan.»

Heraldo de Aragón, 2 de septiembre de 1933.

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El edificio responde a un soberbio edificio de estilo aragonés de principios del siglo XX, ubicado donde antiguamente se situaba la abadía de la iglesia, una antigua bodega de vinos y un granero. La obra fue inaugurada el 1 de septiembre de 1928, en el marco de las fiestas patronales de Sariñena «o sea coincidiendo con las populosas y animadas fiestas de la localidad. Es verdaderamente un soberbio edificio, estilo aragonés, constituyendo lo que se llama una obra de arte.» (Heraldo de Aragón, 2 de septiembre de 1933). Los contratistas fueron Jambrina y Cavero y tuvo un coste de 100.000 pesetas gracias al empeño de Mariano Torres Guillén: «Ha tenido segundos en su provecto el actual presidente Hoy, los que tanta ayuda le prestaron, están con él en la junta directiva. Son los señores don Antonio Galligo, vicepresidente, y los vocales don José Bruned, don Joaquín Blasco, don Victorián Buisán, don José Paraled y su hermano don Joaquín, don Fernando Marquina y don Ignacio Bailarín.» (La Voz de Aragón 4 de septiembre de 1928).

«En la misma hora (A las nueve de la noche) y con la presencia de personalidades e invitados de la capital y de otros puntos, se llevará a cabo la inauguración oficial del Casino de Sariñena, recientemente construido por el acreditado y competente contratista de obras señor Jambrina.»

Diario de Huesca, 23 de agosto de 1938.

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«Recorriendo él edilicio, que cuenta ya con ciento setenta socios, después de ver su salón de baile, su biblioteca, los billares, el baño, asistimos, desde la terraza donde tomamos el aperitivo, a la preparación de la mesa donde ha de servirse el banque. Curioseamos, después, la mesa presidencial. En ella hay lugar preferente para don Fernando Rivas, el gobernador civil de Huesca; y don Manuel Banzo Echenique, presidente de la Unión Patriótica; don Adolfo Maza diputado provincial, y don Pascual Queralt Franch, teniente alcalde de Huesca. Con autoridades locales; el alcalde don. Francisco Castanera, el capitán de la guardia civil don Luis Fernández de la Vega Con todos, el diputado provincial don Manuel Torres Guillén, como presidente del Casino.»

La Voz de Aragón 4 de septiembre de 1928.

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La Voz de Aragón 4 de septiembre de 1928.

Crónica de su inauguración

Todo esto da una sensación de pueblo grande que camina hacia un fin sublime, el de darse a conocer en el apogeo de sus virtudes raciales.

Saludamos a infinidad de amigos y conocidos que han llegado a pasar estas fiestas y muchos también a la inauguración del Casino de Sariñena, señalada para este día. Sobre las nueve de la noche llegan de Huesca los señores gobernador civil don Fernando Rivas, al que acompaña el jefe provincial de Unión Patriótica don Manuel Banzo, diputado provincial don Adolfo Maza, teniente de alcalde don Pascual Queral, notario don Fausto Navarro Azpeitia y otras personalidades. En el salón principal del elegante y aragonés Casino se celebra un banquete, al que asisten unos cien comensales.

Ocupan la presidencia con los señores indicados el digno alcalde de esta villa don Francisco Castanera, el presidente del Casino y jefe del Comité local de Unión Patriótica don Manuel Torres Guillén, juez de Instrucción don Lorenzo Lafuente, capitán de la Guardia civil don Luis Fernández de la Vega y propietario don Joaquín Paraled.

Sirve la comida el fondista don Rafael Ispa, con arreglo al siguiente menú: 

Entremeses varios
Consome
Langosta salsa mayonesa
Solomillo de ternera con champignon
Menestra Casino de Sariñena»

Pollos asados
Postres
Vinos, Champagne
Cafés y Habanos

La Banda de Valladolid, bajo la batuta mágica del músico mayor don José Pastor, interpretó magistralmente bonitas piezas musicales, que fueron muy aplaudidas.

A los postres se levanta a hablar el señor Torres Guillén, el que como presidente del Casino, ofrece el banquete, agradeciendo a todos la asistencia a este importante acto honrado con la presencia del señor gobernador civil y demás personalidades de la capital.

Hace historia sucinta de las circunstancias que han concurrido para la construcción del edificio y es de aplaudir -dice- el interés de todos porque fuese un hecho hace tiempo y anhelado, la unión, base de la prosperidad de este pueblo.

Brinda por ella, por la del Casino, que acaba de inaugurarse y por la de todos los concurrentes.

El señor Torres es entusiastamente felicitado.

El señor Castanera es portador de un periódico álbum y manifiesta que los innumerables amigos y admiradores que tanto en la capital como en el partido y en Sariñena tiene Manuel Torres Guillén, acordaron, como humilde homenaje, el regalo de este álbum y su entrega en este importante acto, que la transmite a don Manuel Banzo, hijo adoptivo de esta villa, en deseo de que con la galanura de orador incomparable, sea él quien ponga el broche de oro que merece el obsequio…

Coge la palabra Manuel Batalla, registrador de la propiedad de Sariñena:

Dice que ha seguido paso a paso la labor de paciencia y bondad que Manuel Torres se ha impuesto, desde que comenzaron las obras del Casino, hasta su final, labor digna de todo encomio.

Pide para los señores Jambrina y Cavero, contratistas de las obras un aplauso por que han sabido interpretar los deseos y las exigencias de todos a conseguir, como lo han conseguido, una obra magnífica, que es la admiración de propios y extraños.

Ponen fin al acto unas bonitas canciones de la Jota aragonesa, cantadas con gran valentía y entre ellas recordamos la siguiente:

Casino de Sariñena,
ya no eres una ilusión;
desde hoy principia tu vida
con la Patriótica Unión.

Fernando Marquina.
Diario de Huesca, 7 y 8 de septiembre de 1928.

Casino de SariñenaHace dos años se inauguró el soberbio edificio y se constituyó la entidad “Casino de Sariñena”.Sariñena carecía en aquella sazón de un casino apropiado a su importancia. Era preciso realizarlo, aunque ello suponía un desembolso cuantioso, pero todos, unidos como un solo hombre, amantes del progreso, no dudaron en efectuarlo. Don Manuel Torres Guillén, entonces presi dente, fue el alma de toda iniciativa y el que supo unir todas voluntades para llevar a cabo una obra de la importancia del Casino de Sariñena, el cual no tiene nada que envidiar a los de las grandes capitales.

Situado en el punto más céntrico de la población, amplísimo y de gran vistosidad, cuenta con elegante y valioso mobiliario, biblioteca, salón billares, salón de baile siglo XX magnífica terraza… todo ello con ver dadero lujo y confort.

Durante las fiestas se celebran glandes conciertos y bailes amenizados por una gran orquesta compuesta por varios profesores músicos.

Esta villa, por muchos motivos era digna de un Casino de esta categoría.

Actualmente cuenta con 160 socios y los señores componentes de la Junta directiva actual son los siguientes: Presidente, don Andrés Buisán vicepresidente, don Mariano Torres, tesorero, don Justo Comín; secreta rio, don Miguel Martínez; vicesecretario, don Francisco Castañera; vocal primero, don Antonio Loste; vocal segundo, don Pedro Cáscales; vocal tercero, don Mariano Blasco, lo- cuales son dignos del mayor elogio por el acierto y celo que despliegan en la pujanza y perfecto funciona miento del Casino. Nosotros les felicitamos cordialmente por el gran interés y bienestar que proporcionan a todos sus socios y la buena acogida que dispensan a todo forastero que llega a la localidad y que imprescindiblemente ha de visitarlo.

La Voz de Aragón, 2 de septiembre de 1930.

Casino de SariñenaEsta Sociedad de recreo, que cuenta en la actualidad con 200 socios, ha celebrado su reglamentaria sesión general para renovar sus cargos directivos para el año en curso.Después de dar cuenta de ser su activo de 105.939’28 pesetas y su pasivo de 85.653’15 pesetas, por unanimidad ha sido elegida la siguiente Junta directiva:

Presidente, don Ignacio Gabása Anoro; vicepresidente, don Santos Paraled Sarrate; tesorero, don Mariano Torres Guillén; secretario, don Ángel Pardo Novales; vicesecretario, don Blas Sarrate Olivera; vocales, don Antonio Casabona Маrías, don Fernando Peralta Sarrate, don Fermín Grustán Huerva y don José Guerrero Almunia.

Por el entusiasmo reinante entre los socios jóvenes los bailes de Carnaval van a revestir este año inusitada alegría y jolgorio, pues no quieren sean de menos animación e importancia que los celebrados el pasado año.

Para este fin parece se cuenta ya en firme con el contrato de una nutrida y notable orquesta.

 Voz de Aragón : diario gráfico independiente: Año X Número 2575 – 02 Febrero 1934

Tras la guerra civil, el Casino de Sariñena se vuelve a reabrir en 1938, realizando obras en el teatro y arreglando diferentes desperfectos ocasionados durante la contienda. En 1950 se realizaron diferentes reformas y en 1966, en una segunda fase constructiva, se amplia el edificio, integrándose la antigua escuela en el antiguo edificio del Casino de Sariñena.

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Descripción general del conjunto:

El Casino de Sariñena responde a una arquitectura regionalista de principios del siglo XX que se contrapone, en España, a las corrientes modernas que se extendían por otros países y que intentaban revolucionar la arquitectura. En este tipo de arquitectura regionalista lo que se intenta es reproducir, de alguna manera, la arquitectura clásica y siempre con referencias a lo que cada autor entiende por «tradicional».

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Detalle del Alero

Es un edificio de tres plantas en la que destaca la tercera planta, fabrica realizada en ladrillo macizo visto y mampostería revestida en el resto de plantas. Destaca el alero de madera, la entrada y sobre la fachada el escudo de Sariñena realizado en piedra caliza. En la segunda planta sobresale una terraza y un balcón en la tercera planta.

La entrada es muy de casa palaciega con los arcos rebajados y la escalera. Los arcos, góticos o de similitud gótica, podrían responder a la antigua bodega o incluso se podría plantear la hipótesis que provengan de una primitiva iglesia de Sariñena. Según José María Plaza, investigador local de Sariñena, en los arcos aparecen signos de cantería similares a los signos presentes en la iglesia de Lastanosa, pedanía del municipio de Sariñena. La iglesia de Lastanosa, de El salvador, es del siglo XVI, pero en su exterior “La iglesia muestra una buena fábrica de sillería, con abundantes marcas de cantero que corresponderían al templo medieval” (SIPCA).

En la planta baja se encuentra la Sala de Arcos, con cuatro arcos apuntados también góticos o de apariencia gótica con una columna central y una sala anexa donde José María Plaza describe la existencia de un aljibe de grandes dimensiones, recubierto de losas de cerámica negra (abacial), posiblemente para guardar aceite. También aparece una ventana gótica o de apariencia gótica abierta hacia la pared de la actual iglesia con restos de un hipotético ábside de una posible primitiva iglesia y varios accesos a túneles de ignorado final.

En la segunda planta destaca un amplio salón con un techo de vigas de madera y unas columnas de un estilo aparentemente modernista que posiblemente se encuadre en el Regionalismo.

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La Voz de Aragón 4 de septiembre de 1928.

En la tercera planta se encuentra un amplio salón donde se celebraban bailes, conciertos, actuaciones, teatro, cine… Las diferentes reformas y modificaciones han podido incorporar diferentes elementos de diferentes estilos y épocas que exigirían una investigación a fondo del conjunto, entendiendo que diferentes elementos descritos no concuerden estilo con época de construcción.

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«Dispone de amplios y elegantes salones destinados a café, sala de recreos, billares, biblioteca, y un magnífico salón para la celebración de Juntas, conciertos y bailes; estos últimos se celebran tarde y noche durante los días de las fiestas y época de Carnavales, los cuales son amenizados por una gran orquesta, compuesta de varios profesores y reputados músicos de fama reconocida.

Todos estos departamentos son de verdadero lujo, rico mobiliario y confort. Cuenta también con una hermosa terraza, que en estos días de agobiante y pesado calor ofrece un aspecto animadísimo, de verdadera concurrencia, por ser el punto de defensa y que mejores condiciones reúne para hacer frente a tan excesivos calores.

Es una garantía innegable, así como de su pujanza y perfecto funcionamiento, los señores que componen la Junta directiva, constituyendo un verdadero acierto el nombramiento de los mismos, que son los siguientes: Presidente, don Joaquín Paraled; vicepresidente, don Antonio Gállego; tesorero, don Mariano Blasco; secretario, don Antonio Baños; vocales, don Mariano Torres Guillén, don Victoriano Buisán, don Fermín Grustán y don José Nobella.

La expresada Junta, con un entusiasmo grande y no menos celo, proporciona a sus socios los medios de cultura y entretenimiento; todo ello como fiel cumplidora de lo estatuido en el Reglamento por el que la sociedad se gobierna.

Felicitamos muy de veras a todos cuantos cola por el engrandecimiento del Casino de Sariñena, con el fin de que pueda llegar a tener la importancia de otros centros establecidos en poblaciones de más categoría.»

Heraldo de Aragón, 2 de septiembre de 1933.

Situación jurídica:

El casino de Sariñena es un Centro Cultural propiedad de la Asociación Cultural y Recreativa “El Casino de Sariñena”, entidad que ya existía en 1900. El inmueble aparece incluido en el Catálogo de Bienes del plan General del Ayuntamiento de Sariñena, donde se establece un nivel de protección estructural, sin valorar el interior. Las categorías de los bienes que integran el Patrimonio Cultural Aragonés se clasifican en bienes de interés cultural, bienes catalogados y bienes inventariados. De las tres categorías de protección, quizá la de Bien Catalogado sea la que más se ajusta al bien Casino de Sariñena. Sin duda, el casino viejo de Sariñena es uno de los edificios con más raigambre de todo el pueblo.

El 31 de agosto de 1976 se celebró un concierto a cargo de Labordeta y La Bullonera. En la autorización, por parte del gobernador civil, se prohibió expresamente que las canciones «Vaya por ti mi canto, compañero», «Canción de la rueda hidráulica», «Es bueno saber» y «Los enemigos» fuesen interpretadas. No se les concedió el visado ni el sello, así que «En consecuencia queda terminantemente prohibido bajo su responsabilidad la interpretación de cualquier otra canción no incluida en el programa presentado en este Gobierno Civil».

La sociedad a organizado festejos festivos para las fiestas patronales así como una gran actividad cultural y deportiva.

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El Noticiero, 1 de septiembre de 1970.

En 1974 se concluyó la construcción del Casino Nuevo, un teatro salón de baile en los bajos de un edificio construido en la calle Ronda San Francisco (EL Muro) con calle Molino, antiguas escuelas. Fue bajo la presidencia de Francisco Rodes:

Un gran teatro en Sariñena

El matrimonio Rodes nos explicó los ambiciosos planes que desarrollo actualmente el Casino, que para el mes de Mayo tendrá a punto un estupendo edificio que albergará un teatro de una superficie de casi mil metros cuadrados.

El solar lo ha cedido el Ayuntamiento para que ja Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja construya el edificio, siendo la Sociedad del Casino la encargada de decorarlo y amueblarlo El Teatro estará dotado de camerinos, servicios, etc., pudiéndose transformar en sala de baile.de exposiciones, etc.

La Sociedad tiene previsto establecer contactos con Madrid y Barcelona para captar compañías de categoría que ofrezcan buen teatro, aunque la idea inicial se basa en dar oportunidades al teatro amateur.

Aragón Expres, 7 de diciembre de 1973. 

El casino a través de hemerotecas

Domingo de carnaval

El domingo de Carnaval amaneció espléndido, primaveral, de hermoso y radiante sol, contribuyendo temperatura tan benigna á que esta importante villa se haya divertido de lo lindo, transcurriendo día y noche sin registrarse nota alguna desagradable; hubo bailes en diferentes puntos y sociedades muy animados, pero donde realmente se dio rienda suelta á la alegría y expansión más completas, fue en el «Nuevo Casino de Sariñena» sus amplios salones, adornados con gusto, ofrecían á las nueve de la noche magnífico aspecto; discurrían elegantes y bellasseñoritas en las que admirábamos su distinción y gentileza. ¿Sus nombres? Entre otras, que sentimos no recordar, se hallaban María y Angelita Martínez, Emilia González, Leonardo Arqueu, Claudina Orquín, Pilar Murlanch, Gabina Larroy, Pabla é Isabel Casañola, Dominica Bailarín, Carmen Soto, Concha Bretos y Josefa Corvinos, de Monzón.

Se prolongó la fiesta hasta las dos de la madrugada con general sentimiento de los concurrentes, que hubieras querido no acabara nunca. 

En las dos noches sucesivas la distinguida sociedad continuará tan brillantes y simpáticas fiestas, en obsequio á sus socios, y familias. 

Sigue el tiempo seco, sin que el barómetro acuse señales de lluvia.

El corresponsal, Sariñena, 22 de febrero.
Diario de Huesca – 23 de febrero de1909.

Información consultada:

  • Catálogo de bienes del plan General del ayuntamiento de Sariñena.
  • El Casino de Sariñena.
  • SIPCA, Sistema de Información del Patrimonio Aragonés.
  • Trallero, Salvador. Sariñena Antigua, 2005