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AVENTURAS Y DESVENTURAS DE MARIANO GRAÑÓN “EL VIDRIERO”


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 Iniciada la guerra y debido a los bombardeos pasábamos más tiempo en el monte que en el pueblo. Allí intentábamos normalizar, en lo que cabe, nuestra vida diaria, pero cuando oíamos el sonido ronco de los motores recogíamos hasta la ropa que mi madre ponía a secar para no dar pistas a los temibles aviones. La medida de  ir a vivir al monte, que tomaron mi familia y otras de Sariñena, fue acertada,  puesto que uno de esos días de bombardeos, cayó una bomba en nuestra casa de la calle del Saco (maestro Justo Comín) y haciendo un boquete en el tejado, atravesó la casa y aterrizó en la planta baja, no explotó de milagro. Enseguida se hicieron cargo de la indeseable ocupa los artificieros del ejército.

  Conforme se acercaba la guerra a nuestro pueblo, el miedo se iba adueñando de mis hermanas, sobre todo por las noticias que llegaban de violaciones por parte de las tropas moras de Franco. Así que convencieron a mis padres para irnos a vivir a Barcelona. Cogimos el carro y las mulas, cargamos lo que pudimos e iniciamos aquel extraño éxodo familiar hacia Cataluña. Con mis tres años de edad, aquel viaje fue una mezcla de aventura e intranquilidad difícil de calibrar.

 A la altura de Sena nuestra perra Viola no debió ver el asunto nada claro y se dio la vuelta. Seguimos nuestro particular viaje por la carretera de Fraga. Al llegar al cruce que está cerca del pueblo de Ontiñena giramos a la izquierda y cogimos la vía que nos llevaría a Alcolea, Albalate, Esplús, Binéfar y Tamarite. No recuerdo cuantos días estuvimos viajando, pero debieron pasar entre tres o cuatro cuando entramos en Cataluña y paramos en el pueblo de La Sentiu. Allí mi padre decidió vender las mulas y el carro por un dinero de la república que pronto dejó de tener valor legal y que aún guardo como recuerdo de unos tiempos verdaderamente duros. En aquel lugar de Lérida había un pequeño horno vecinal en el que mi padre aprovechó la ocasión e hizo pan para lo que quedaba del viaje. Al día siguiente cogimos el tren en Balaguer y nos dirigimos a la capital catalana.  Llegados a la ciudad condal mi padre encontró trabajo, con ayuda de unos familiares, en una fábrica de Barcelona y en ella permaneció durante los dos años siguientes. Mi hermana se puso a coser uniformes del ejército y a mi otra hermana y a mí nos metieron en un colegio a media pensión.

  Recuerdo que aquellos maestros me enseñaron una canción que aún me viene a la memoria después de casi ochenta años.

  Pasados los dos años del exilio regresamos en tren sin nada de nada en las maletas. Llegamos a Sariñena y fuimos directamente a nuestra casa, pero… nos llevamos la desagradable sorpresa de que estaba ocupada por una familia del pueblo. Nos dijeron que se había corrido la noticia de que un avión había lanzado una bomba contra el carro y que habíamos muerto todos. El caso es que tuvieron que desalojar nuestra casa y ya nunca más les volvimos a hablar.

  La nota emotiva la puso nuestra perra Viola que nos reconoció enseguida, se llevó una gran alegría y no se quiso marchar con los ocupas.

 Mi padre empezó de nuevo a trabajar como panadero y poco a poco fuimos saliendo adelante.

  Me contaba mi abuela, Manuela Vicente Grañón, que los domingos preparaba  en su casa merienda para una treintena de mozos y que después se iban todos al baile que había en el casino de la casa palaciega de la calle del Sol (ahora Javier Ugarte). Precisamente hubo una anécdota política, propia de aquellos tiempos, ocurrida en aquel casino. Me contó mi padre que cuatro republicanos de antes de la guerra, se empeñaron en la barra del dicho bar, que ese año iban a parar la procesión de San Antolín cuando pasara por la puerta del casino. Llegado el momento salieron a efectuar lo planeado, pero al percatarse de quiénes llevaban al santo, dieron marcha atrás y no llevaron a cabo su “hazaña”. Los portadores del santo eran personas serias y respetadas como Mariano Conte, Vicente Romerales y dos cofrades más que no recuerdo sus nombres.

   Estas historias me las relató Mariano Grañón Rodés (reputado panadero, famoso por sus empanadones, tortetas de cucharada, magdalenas y otras exquisiteces de horno) mientras nos tomábamos un café en una terraza de un conocido bar de la villa una mañana muy calurosa de mediados del mes de agosto del año 2015.     

                                                                           

                                                                         Manuel Antonio Corvinos Portella

 

La memoria del hambre


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La memoria del hambre es la historia de esta árida tierra monegrina, de escasas precipitaciones y malas cosechas, de duros trabajos y de emigración a las grandes urbes. La llegada del regadío ha transformado el medio y nuestra nueva forma de vida deja atrás el hambre, la sed y su memoria, que hoy se asoma para no olvidar de donde venimos y quienes somos.

Además del cultivo del trigo y la cebada, en esta tierra, el panizo nos ha ayudado a sobrevivir; a pesar de su principal producto, el grano, su aprovechamiento abarcaba toda las partes de la planta: la “cascarota” para hacer colchones, el pelo de la “panocha” o “panota” pa infusiones para las infecciones de orina y con el “zuro” y las “cañuflas” s´hacía fuego. En las hogueras se quemaba todo lo que se podía, pues la leña en esta zona escaseaba, se aprovechaba la paja y hasta las “antostas”, el fiemo seco de las cuadras. Cuando aparecían los pelos negros de la panocha, se “espuntaba” el panizo por encima de la panocha y con lo replegau s´hacían fajos para alimentar al “vacumen” (conjunto de ganau vacuno).

La leña la bajaban las gentes de Lanaja desde la sierra d´Alcubierre; de Castejón y Pallaruelo de Monegros traían romeros para vender o cambiar por remolacha o patatas. Alguna casa rica del lugar compraba al año un par de carretas de fajos de romeros y los repartía entre las gentes más necesitadas.

En la festividad de los animales se celebraban las hogueras de San Antonio, ningún animal realizaba faina alguna y las caballerías se quedaban en las cuadras; hasta la Guardia Civil amonestaba a quien hacía trabajar a un animal. En las hogueras se bailaba y se cantaba, en cada barrio s´hacía una hoguera y se asaban patatas. Era la fiesta de las caballerías, los agüelos prendían la hoguera, se sentaban arredol y regañaban a los zagales que enredaban con la hoguera. Un día de fiesta, de descanso, de güen vino y güena compañía.

Con el panizo royo se obtenía la harina con las que se elaboraban las farinetas, alimento básico al igual que la salvadora patata. Las tostadas de vino y azúcar fueron un gran aporte nutricional para los zagales y zagalas de nuestra tierra, ¡toda una gran merendola!.  S´ha comido de todo, verduras que en otros lugares se despreciaban, aquí han sido y son un manjar, como las borrajas y los cardos. Igual ha sucedido con las tripas y vísceras: chiretas, cabezas de cordero, sesos, libianos, madejas… lo que antaño era una necesidad, aura la casquería forma parte de la alta cocina. Lagartos, gurriones fritos, serpientes, tordos e incluso rabosas servían de alimento.  El hambre ha empujado a las gentes a sobrevivir, al furtivismo en la caza, al estraperlo e incluso al bandolerismo, muy célebre en nuestra comarca por la cuadrilla del Cucaracha.

Los huesos del muladar de la Laguna eran cambiados por naranjas. Por la laguna se juntaba el ganau de diferentes casas: vacas y ovejas eran pastaus por los guayateros (encargaus del rebaño común). Muchos zagales iban a buscar, con cantaros de leche, el caldo de cocer las bolas y butifarras de las matacías de las casas más ricas y lo aprovechaban como apreciado caldo. Tamién se iba al Casino para comprar los “posos de café” que se aprovechaban para volver a hacer un café “una miaja flojer” en casa. En los hornos de pan, los zagales pedían algún corrusquer de pan, había un horno en la calleta, entre la casa de Juan Torres y Mariano Torres y otro cerca de la plaza de la iglesia.

De la “pastura”, que es un cocido pa los tozinos con salvado (cascarilla del trigo)  y patatas, recuerda Arturo Morera con los amigos coger algunas patatas antes de que bulcasen el caldero en la zolleta.

Algunas mujeres acudían a las vías del tren a recoger el carbón quemado “cagacierros”, que los maquinistas arrojaban a la vía. Aquellas mujeres daban tanta pena que los maquinistas tiraban alguna que otra vigueta de carbón (carbón sin quemar), que se la disputaban aquellas sufridoras mujeres y que incluso alguna de esa disputa, por la necesitada vigueta, acabó a puñetazo limpio. Las mujeres llenaban pesados sacos que transportaban sobre sus espaldas caminando hasta Sariñena. Muchas portaban el saco sobre su cabeza, llegaban agotadas, negras del carbón, con el miedo a ser interceptadas por la Guardia Civil y les fuera incautada su precaria subsistencia. Muy dura fue la época de la postguerra, de un hambre horrible y una represión terrible. La dignidad de la supervivencia y la lucha de aquellas mujeres es un ejemplo, una memoria, la nuestra, la de nuestro pueblo que no se ha de olvidar.

Zagales y zagalas recibían como “Cabo d´año” un higo seco con una almendra dentro, tamién se hacían collares “zerollos” o “collares zerollicos”, en una cuerda iban poniendo los higos secos con la almendra hasta formar un collar, asinas que, poquer a poquer, se lo iban comiendo.

Muchas gracias a todas las personas que comparten sus recuerdos, aquí quedan plasmados en nuestra revista “Quio”, contribuyendo a recuperar nuestro pasado reciente, de una gran sabiduría de la que es un placer ir aprendiendo. Muy especialmente, gracias a Simone y a los Migueler (padre e hijo)  por abrirme el arcón de los recuerdos de la cadiera monegrina, que no se cierre y olvide nuestra memoria, de la que muchos y muchas, siempre nos sentiremos orgullosos.

Zancarriana w

Los Pierretes


Los Pierretes

 *Foto: Antonio Susín, Carmen la Pomara y Elías Capitán.

      Elías Capitán Inglán, apodado “Pierretes”, debido al amor que su padre José Capitán tenía a los animales, fue “General” del Dance de Sariñena. Elías participó durante muchos años en la representación del duelo entre “Moros y Cristianos”, interpretando al General cristiano. Así aparece elegantemente inmortalizado en una fotografía de 1940, con un traje militar de alto rango. Su hermano Vicente Capitán Inglán (1899-1967), fue un conocido gaitero del Dance de Sariñena. Vicente aprendió de Sixto Lana “El Rey”, de quien, además de transmitirle su arte, heredó su gaita. Vicente fue huertero, cestero y pregonero. Con la trompeta anunciaba el pregón de asuntos varios del ayuntamiento o anunciaba la presencia de vendedores ambulantes y tocando un tambor anunciaba el pregón sobre asuntos del sindicato de riegos. Vestía un característico traje negro de pana y con su mujer Mónica, con quien hacía las cestas, tuvieron dos hijas, Ilumina y Consuelo.

     Elías Capitán trabajó un pequeño huerto de arriendo por los bancales de Portera, tejía cañizos y blanqueaba con cal. Las brochas las hacía con pelo de burro, triaba el pelo bueno y lo fijaba a un palo con un “modroño” en la punta, con liza iba atando los manojos de pelo hasta formar la brocha. Por aquellos años, Elías y Morcilla eran los únicos blanqueadores del lugar. Para blanquear por lo alto ataba la brocha a una caña. «Pintaba por unas 25 pesetas la habitación» recuerda su hija Josefina Capitán. Josefina es una de las tres hijas de Elías, junto a María y Cristina, y nos ha recibido amablemente en su casa. Mira al pasado con la nostalgia de una época dura, pero en la que se respiraba mayor conciencia de pueblo, más unidad y vecindad: “las puertas de las casas estaban abiertas y nadie entraba”.

     Josefina con sus hermanas tenían que ayudar a su padre, primero era comer antes que la escuela, aunque trataban de faltar lo menos posible. Madrugaban para ir a pelar las cañas y con una hoz las iban pelando de arriba abajo. Su padre cortaba y hacía los fajos de cañas, los tapaba por la noche con las hojas para que no cogieran la rosada y al día siguiente las pelaban. Los cañizos se los compraba Basilio el albañil, a 1,25 pesetas el cañizo. A la hora de comer llegaba su madre con la comida y se la comían en el mismo tajo, con suerte alguna sopa de patetas o de alguna cabeza de cordero. Entre risas, Josefina cuenta la extrañeza que su padre se llevaba al percatarse que a las sardinas de cubo “guardias civiles”, compradas en casa Ancho, siempre les faltaban los ojos, pues Josefina se los comía en el trayecto de vuelta a casa.

   Para las fiestas se mataba un tocino y pollos tomateros, que eran pollos muy tempraneros. Criaban conejos y con una jadeta, Josefina, iba a buscar hierba para criarlos. En casa hacían sogueta, respigaban almendras, arrancaban lino, iban a buscar carbón quemado a la estación para calentarse e iban a comprar romeros que traían de Castejón de Monegros: “amadruga, que te darán los mejores”. Josefina nos recuerda la forma de hacer las criadillas, que las considera mejor que los sesos, para cocinarlas les quita la piel y las hierve un «poquer», las apaña con un poco de aceite y ajo y listas para comer. Con las tripas de cordero hacían sopa, las tenían que lavar muy bien. La forma que tenían para limpiar las tripas era dejarlas a remojo con cal en polvo y al día siguiente se rascaban dejando las tripas limpias y blancas. Muchas personas iban a su casa a comprar cal para limpiar las tripas.

     Gracias a Josefina Capitán por abrirnos la cadiera monegrina de los recuerdos, siempre un placer aprender de la gran sabiduría popular. Y también gracias a Manuel Antonio Corvinos porque, como siempre, ayuda y hace disfrutar de la aventura de viajar a las raíces de nuestra tierra monegrina.

     * La cal la elaboraban utilizando los hornos que se encuentran en el antiguo puente de Santiago sobre el Alcanadre en Sariñena. (Ampliada la información el 11/11/2014).

Publicau en Os Monegros el 20 de octubre del 2014.

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Pallaruelo de Monegros


Pallaruelo de Monegros aparece a los pies de la sierra de Alcubierre, entre campos de cereales salpicados por sabinas centenarias. El paisaje es único, el sabinar de Pallaruelo es un tesoro, un bosque formidable de sabina albar junto a especies esteparias como el romero, la ontina y el sisallo. Pueblo hermano del desaparecido poblado de Moncalvo.

Resalta en el paisaje, pueblo costanero culminado por los restos de su antigua torre, último vestigio de su antigua iglesia del siglo XIII construida en 1258. Actualmente desaparecida, también se han perdido gran parte de sus tablas góticas del retablo del siglo XIV, obra de Martín Soria, de las que afortunadamente aún se conservan algunas en el Museo Provincial de Huesca.

Las primeras referencias escritas de Pallaruelo corresponden a 1170 y estas responden a Pallaruelo, Pallerolo, Payleyrol, Pallyaruelo, Palarolo. Aunque Manuel Benito ha relacionado su origen etimológico a “Palacio”, del latín PALATIUM: propiedad, granja, es Bienvenido Mascaray, en Toponimia altoaragonesa, quien nos ofrece un análisis más profundo considerando Pallaruelo topónimo ibérico cuyo significado es “El terreno costanero de avena”, y más completamente “El terreno costanero sembrado de avena”.

Su actual Iglesia parroquial a San Salvador es contemporánea, de 1808, de estilo Barroco clasicista. Como no podía ser de otra manera, sus fiestas patronales se celebran los días de San Salvador (6 de agosto) y San Roque (7 de agosto).

En las vísperas de fiestas se cantaban coplillas y se iba por las casas donde tenían buen vino. El gaitero Vicente “Capitán” acompañaba los bailes y mudanzas del dance. Acudía a cantar el jotero de Ballobar  “Remetes” y el jotero de Santalecina, que también iba a cantar a Albalatillo; aunque el que cantaba en un pueblo no podía ir al otro, eran rencillas sanas entre pueblos.

No se podemos dejar de nombrar su ronda jotera, que aunque ha estado sin realizarse más de cincuenta años, ahora goza de gran vitalidad y una completa implicación y participación de todo el pueblo. Lo mismo ha sucedido con el dance, recuperado tras 30 años de ausencia.

La cofradía de San Sebastián nace para dar entierro a los transeúntes que fallecían en el término de Pallaruelo, haciéndose cargo, entre otros menesteres, de los costes del enterramiento. Además se acompañaban y velaban los enterramientos de los cofrades, ya que éstos pagaban una cuota periódica para cubrir los gastos. Para San Gregorio, el 9 de mayo, se bendecían los términos municipales y el 19 de enero se hacía una hoguera para la víspera de San Sebastián.

Resulta relevante citar la cofradía del Salvador, citada en el «Estado de las cofradías, hermandades y congregaciones correspondientes a la ciudad de Zaragoza junto con los pueblos de su jurisdicción» elaborada en 1771: «Pallaruelo la cofradía del Salvador, Sta Ana Sn Fabian y Sn Sebastián unidas con aprobación del odr.º que a expensas de los herm.s se hace una fiesta de Ig.a y con aniversarios y cera gastan…» (ES.28079.AHN//CONSEJOS,7105,Exp.64,N.1).

En el centro del pueblo se encuentra el crucero de la Cruz, una cruz de hierro en base de piedra, situado en la intersección de las dos principales vías.

El geógrafo Madoz, en su diccionario geográfico de 1845-1850, describe Pallaruelo como un lugar bien ventilado, con 70 casas, casa consistorial, cárcel e iglesia. Se cultivaba trigo, ordio, avena; cría ganado lanar, y caza de conejos, perdices, lobos y zorros.

Pallaruelo ha sido y es un pueblo agrícola y ganadero; antes los cultivos eran de secano  y con la llegada del canal de Monegros, y la modernización, muchos campos se han transformado en regadío.

Tradicionalmente la actividad ganadera se ha basado en el pastoreo de ganado ovino con un pequeño porcentaje de caprino; se consumía mucha leche de cabra. Existían cinco balsas: la balsa Buena y la del Tío eran balsas de consumo humano y las balsas el Consejo, el Tozal y la del Tío Celestino (ya desaparecida) servían para consumo animal. La balsa Buena es de planta circular y revestida con un muro de piedra. En la balsa del Tozal se encontraba el recogimiento para los transeúntes. También, al lado de la balsa del Tozal, estaba  el tejar, donde acudía la familia Dobon de Alcolea, para fabricar las tejas. El viejo pozo Servando se encuentra enronado. La construcción de las casas es en piedra, adobe y tapial.

No había ni huerta ni frutales, pero sí viña y oliveras, en Pallaruelo siempre han gozado de muy buen vino. Abunda la caza menor de conejo, liebre, perdiz… Se recogían carretadas de sosas, romeros y ramas de sabinas para vender como leña, principalmente para hornos de pan. Francisco Lasheras recuerda los 11 kilómetros de distancia entre Pallaruelo y Sariñena, los recorría en carro con su padre y puede describir al detalle el recorrido.

La escuela llegó a tener hasta 36 críos y hoy en día aún permanece abierta. Hace medio siglo había más de 350 habitantes, quizá ahora sean unas 80 personas las que residan habitualmente. En el pueblo hubo una tienda de ultramarinos del tío Villa, la panadería de Victorino, la carnicería de Francho y el herrero  Francisco Soñen. El bar de Antolina estuvo entre los años de 1960 a 1990 y antes estuvo el bar del tío Villa, desde después de la guerra civil. El médico acudía desde Sariñena, el Doctor Pedro Cascales y el Doctor Andión. Del pueblo había un médico, D. Carlos Ruata, que ejercía en Barcelona, pero pasaba largas temporadas en Pallaruelo y siempre atendía a sus vecinos. La comadrona era la Jacoba.

Entre calvos y pelaos
Y gente de poco pelo
Se ha formado un guirigay
En la fiesta de Pallaruelo.

José Pleyan de Porta, Sariñena.
Aragón histórico, pintoresco y monumental I. Huesca p. 400.

“Pallaruelo, tres cebollas con un huevo”.

 Refrán del manuscrito de Gonzalo Correas.

Publicau en Os Monegros el 27 de junio del 2014.

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Apuntes etnográficos de la Villa de Sariñena XIII


Pa San Miguel acontecía la “Miguelada”, fecha en que los jornaleros y criadas podían cambiarse libremente de casa para la que trabajaban. Pa Todos los Santos se llevaban lamparillas y flores al cementerio. La noche de las “animas”, la noche anterior a todos los Santos, se colocaban en las casas unas lamparillas o candelarias y esa noche se tocaban las campanas y contaban que salían las almas, “dichoso mes de noviembre que empieza con Todos los Santos y acaba con San Andrés”.  Las candelas también se encendían cuando había tormentas, para Santa Bárbara la patrona de las tormentas.

El día de Santiago se refrescaban con la gaseosa de papel de la samaritana y la armisen (la llamada gaseosa de pito). Se iban a las fuentes al lau del puente actual, al puente viejo más abajo del instituto y del Gallipuente, ande aún quedan las pilonas, y a la fontaneta del juez. Muchos pozos de casas son de agua blanda, no apta para personas. Pa hacer el hielo emburaban una zona cóncava en una era, ande luego vertían agua pa que s´helase por la noche. A la una de la noche iban a coger el hielo y lo guardaban en neveros, en algunas casas tenían uno pequeñer, “antes helaba mucho más”. No se abrían los neveros hasta hacer horchata o la limonada en verano. Llega a la memoria que s´hacia ponhe: azúcar, canela, naranja y vino rancio, hoy en día no falta en el belén viviente.

El vinagre se empleaba como desinfectante. Recuerdan como iban mujeres a recoger el carbón quemado a las vías del tren. Al carbón quemado y muy seco se le decía cagacierros. Las mujeres pobres lo cogían para venderlo. A muchos maquinistas les daban pena aquellas mujeres y les tiraban alguna vigueta de carbón, se lo disputaban entre ellas.

            Los lunes a lavar la ropa, los martes a aclarar. De Castejón de Monegros y Pallaruelo de Monegros traían leña con las caballerías. Los romeros eran muy apreciados, especialmente para los hornos de pan, junto a la poda de los olivos. De Lanaja traían leña de carrasca pero los pobres se tenían que conformar con la cañufla, las barrillas, las aliagas, el fiemo… De la Almolda traían el yeso, también desde Valfarta. Llegaban a la plaza de Villanueva ande más que un mercado era un trueque, las naranjas las cambiaban por alpargatas de esparto.

            Unos de Sariñena fueron a vender judías y otras legumbres de estraperlo a Alcubierre, con el miedo de ser detenidos por la guardia Civil. Una vez en Alcubierre a una mujer le dieron prisa para que comprara -¡qué nos va a pillar la guardia civil!- a lo que ella respondió: “Este-sen ustedes muy tranquilos que soy mujer de guardia civil y sepan que nosotros también pasamos mucha hambre.”  Da una idea del hambre que se pasó.

Con este último artículo se pone fin a los apuntes etnográficos de la villa de Sariñena. Cumpliendo el objetivo de la transmisión, queda recogido y contado al pueblo.  Gracias a todas las personas que han participado.

«Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.»

                            José saramago, Cuadernos de Lanzarote.

Publicau en Os Monegros el 17 de febrero del 2014.

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Apuntes etnográficos de la Villa de Sariñena XII


  

        * Hoguera de San Antón

Pa San Juan y San Pedro s´hacían verbenas en el casino. Pa San Sabastian se llevaban los roscaderos viejos pa quemar en la plaza de la iglesia. Tamién en San Antón s´hacían hogueras y existía la tradición de realizar una esquilada recorriendo las calles del lugar bandiando las esquilas. Las esquiladas tamién s´hacían cuando un viudo se casaba: “¿Quién se casa? (pausa con sonido de esquillas y tambor) / ¡Fulanito! (nueva pausa…) / ¿Con quién se casa? (última pausa…) / ¡con Menganita!.

Pa la Virgen del Carmen se estrenaba traje y se elegía a la reina y a las damas de las fiestas mayores. Pa San Antón se bendecían a los animales, “¡se entraban hasta los burros a la iglesia!”. “Pa San Antón la boira en un rincón!” y “las gallinas ya ponen güevos a trompón”. Existían las cofradías de Loreto y la cofradía de San Antolín. Pa la Candelera se daban velas y s´en tenían que prender tres veces, la tradición aún contina en nuestros días. Pa Santa Águeda, la patrona de las mujeres, subían las mujeres al campanario de la iglesia y tocaban libremente las campanas a su antojo, hasta cansarse. Después de la tocada de campanas s´hacían meriendas y verbena, ellas eran quienes sacaban a bailar a los mozos. Pa San José s´hacían muchas fiestas, era un día muy festivo, se celebraban muchos santos, s´hacían bodas etc…  Tamién pa San Pedro y San Juan s´hacían verbenas, pues cuentan que antes se trabajaba mucho y se aprovechaban los días festivos pa las verbenas.

En la década de los setenta, más bien a principios, actuó en Sariñena Rocío Jurado, quien antes de actuar se puso indispuesta, teniendo que ser llevada a la farmacia, ande se le fue puesta una inyección.  En Sariñena han pasau grandes artistas, entre ellos el gran cantador de cuplé Pepe Blanco con Carmen de Lirio, que actuaron en el histórico Romea. Lugar ande, en la época de la Republica, la  Pasionaria dio un memorable mitin político. El Romea tenía una forma muy distinta a la de aura, había butacas y gallinero, s´hacían actuaciones de teatro y sesiones de cine. Las actuaciones mayores se realizaban en los entoldaus (carpas de fiestas), se ponía un entoldau ande estaba la peluquería de Flora, casi en la plaza de la iglesia; normalmente lo ponían pa las fiestas patronales mayores en honor a San Antolín. Pa grandes actuaciones se colocaba un entoldau cerca de la casa de Torres, en la avenida Huesca.

Publicau en Os Monegros el 8 de enero del 2014.

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Migas a la traza Monegrina


 Se prezisa de:

  • ¼ l. azeite de oliva
  • 1 Kg de pan seco
  • Patatas
  • Cebolla
  • Pimiento
  • Tomate
  • Sebo de tozino
  • Ajos
  • Chorizo
  • Longaniza

A cazoliar:

El pan duro, cortau y esmenuziau, s´ha de rujiar con una miajeta d´augua (por cada 3Kg de pan 1L d´augua), sin chupirlo demasiau. Cuando l´azeite este bien caliente, s´echan las patatas a piazetes mui pequeñetes y más tarde el pimiento a chabadas. Luego s´añade el chorizo y la longaniza cortaus a piazetes y el sebo de tozino. Por último s´han de freír pelaus y cortaus los ajos, la cebolla y el tomate. Tamién se puede echar al sofrito una güena chorradeta de vino blanco u coñac.

S´en barracha to y cuando este listo el sofrito s´añaden las migas. S´en regüelbe durante ¼ de hora, da-le-ne vueltas póquer a póquer y sin reblar,  hasta qu´en queden prou sueltas y cojan güen color dorau.

Y preparau pa minchar, nos metemos tos alredol de la sartén, cucharada y paso p´atrás, sin porquiar. No us pribeis d´este güen plato Monegrino y ¡buen prebo!.

Publicau en Os Monegros el 16 de noviembre del 2013.

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Apuntes etnográficos de la Villa de Sariñena XI


Los sariñenenses y sariñenensas acudimos en romería cada 15 de mayo en honor a San Isidro a la ermita de Santiago, portando la imagen de la Virgen de Las Fuentes. Antes se iba de romería al monasterio de la Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes. Marchaban en carros, se cantaban jotas y otras músicas y se hacían sartenadas.  En “Sariñena y el Diario de Huesca”, de Salvador Trallero, aparece una crónica de la romería al monasterio en 1884, que narra la procesión de más de 200 carruajes, realizando la romería desde Sariñena, tardando unas tres horas en ir y otras tres en volver y congregando en el monasterio cerca de unas 4000 personas. Pero cuentan que un año una gran tormenta sorprendió la romería, provocando una catastrófica vuelta y a partir de ello, la romería fue perdiendo fuerza. Después de la guerra se dejó de ir al cartujo y desde entonces se acude a la ermita de Santiago.

En la ermita de Santiago vivía Carmen la “Marrita”, conocida como “la ermitaña”, vivía por ande ahora s´encuentra el escenario y “había casa y corral”. Cuidaba la ermita y pedía limosna por el pueblo pa vivir. Cuando los zagales y zagalas subían a la ermita, ella siempre les daba agua.

En la guerra civil se quemaron los retablos de la iglesia y los archivos. Entre lo que se quemo en la plaza de la iglesia, s´alcontraba la imagen de la virgen de las fuentes, cuando to ardía la cabeza rodó escapando de la hoguera y sin que naide se percatase la “Cibora” (Nogues), la cogió y pudo llevársela a esconder en casa de Isabel la “Panara”. La escondieron entre la paja y mientras fueron los bombardeos a Sariñena, fue escondida en el monte, “¡En el cado de los conejos!”.  El manto de la virgen tamién se salvo y pasada la guerra se le hizo el cuerpo con un tronco.

Se celebraba la patrona de Loreto, se comían judías blancas, con laurel y ajo, y carne asada. Se cenaba en casa Julia y Juan José Bornau, los zapateros, que vivían en la calle del medio y la comida se realizaba cada año en casa de un cofrade.

En las fiestas de San Antolín se daba torta de llama. Pa San Sebastian s´hacían hogueras y los roscaderos viejos se llevaban a la plaza de la iglesia pa quemar. Tamién pa San Antón se realizaban hogueras y la cencerrada, la tradición s´ha recuperau este año y varios vecinos volvieron a hacer sonar los cencerros por las calles de la villa. Las cencerradas tamién s´hacían cuando algún viudo se volvía a casar.  Pa San Juan y San Pedro s´hacían verbenas en el casino.

Pa la noche de todos los Santos se tocaban las campanas y salían las almas. Las anemias, la miseria hacia ver cosas: “¡Los zagales iban a pedir un poco de pan a los hornos!”. Cuando moría un niño se tocaba la campaneta, la campana pequeña del campanario de la iglesia. Había un hombre ciego que se ganaba el dinero buscando caracoles. Soplaba al caracol y sabía si estaba lleno u bofo. Mucha gente se ganaba el dinero con los caracoles. La gitana, “la siña Maria”, a quien recuerdan con mucho cariño, compraba pieles de conejo a cambio de hilos, dedales y trenzaderos. Tamién la Federica compraba pieles. Un señor, José el trapero, cambiaba trapos y ferralla por naranjas y mandarinas, siempre venía con una burreta.

Publicau en Os Monegros el 4 de noviembre del 2013.

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Apuntes etnográficos de la Villa de Sariñena X


Refranero popular de la Villa de Sariñena y redolada 2ª Parte

– Refranes populares

“De Sariñena y lloras, ya no comerás más moras”

“En Albalatillo en cada casa un pillo, en casa del alcalde dos y en casa del aguacil, hasta el candil”

“En Lanaja comen paja, en Alcubierre salvau, en Sariñena buena carne y buen pescau”

“En Lanaja comen paja, en Sariñena salvao, en Lalueza farinetas y en Alcubierre pescao”

“En Sariñenas nos dicen carmones, porque comemos mucha carne”

“Montesusin montes de frula, montes sin ventura, corderos balan, güellas ninguna”

“Si pasas por el enado y pasas sin murmurarte hace cuenta que has pasau por el infierno sin enterarte”

– Refranes del tiempo

“Agua en marzo: yerbazo”

“Aguarte, aguarte que aún nos queda febrero y marzo, no te han de quedar ni codizo ni codazo”

“Aire de Pina, llena la badina”

“Al mal tiempo, buena cara”

“En llegar a san Blas, alarga el día una hora más”

“Llegau el 21 de enero, se alarga una hora el trachinero”

“Marzo: marcea, en abril acantalea; la vieja que supo vivir, guardo pan para mayo y leña para abril”

“Marzo para alargar, septiembre para alcorzar”

“Marzo ventoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso”

“P´abril, aguas mil”

“P´a San Antón de chinero, alarga una hora el trachinero”

“P´a San Antón, la boira en un rincón”

“Pa san Antón, la boira en un rincón y pa San Valero la boira en un puchero.”

“Si marzo no marcea, abril acantalea”

“Ya viene mayo con la jarra en la mano y junio con la hoz en el puño”

– Refranes  del trabajo

“El que paga descansa y cobra más”

“El tiempo es oro y el trabajo un tesoro”

“Por la mañana: galbana/ al mediodía: calor/ por la tarde: mosquitos/ ¡No quiero ser labrador!”

“Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”

“Yo soy el amo en la burra, en la burra mando yo, cuando quiero digo arre, cuando quiero digo sooo”

– Refranes sobre la alimentación

“Bicho que corre o que vuela, a la cazuela”

“Cuando la aliaga nace, el hambre crece”

“El aragonés fino después de comer siente frío, y si es muy fino, antes y después”

“El que tiene vergüenza, ni come, ni almuerza”

“En abril, cucos en el pernil”

“La carne le dijo al vino: ven aquí amigo”

“La caza: hambre a traza; y si es de río: hambre y frío”

“Las gallinas viejas hacen mejor caldo”

“Mesa sin vino, olla sin tocino”

“Pa san Antón quien no mate tocino, no comerá morcillón”

“Pan para hoy y hambre para mañana”

“San Antón compró un lechón y lo compró sin orejas

-¡San Antón de que te quejas!-

-Pues que he comprau en lechón sin orejas-”

Publicau en “ Os Monegros el 18 de agosto del 2013.

– Enlace relacionau:

Apuntes etnográficos de la Villa de Sariñena IX


Los apuntes  han sido posibles especialmente gracias al encomiable trabajo realizado por Ana Otal, quien impulsó en nuestra villa la realización de un exhaustivo cuestionario etnográfico. Un impecable trabajo que fue posible gracias a la colaboración de Pilarin Latre, Victoria Ballarín, Simoné Andreu y Manuel Queralto.

Entre los apuntes etnográficos se encuentran muchos de los refranes que aparecen recogidos en este refranero de Sariñena y redolada. Además, para la realización de este refranero, han participado la Asociación de Mayores “San Antolín”, la residencia de la tercera edad y la biblioteca de Sariñena. Se ha contado con la colaboración de Manuel Antonio Corvinos, Olga Carilla, Juan José Carilla Tricas y Aurora Peralta Peralta. Gracias a las trabajadoras de la residencia de la tercera edad de Sariñena, especialmente a la directora Pilar Guerrero y a  la trabajadora Marta Ramos y a los residentes Carmen Novellón, Visi Mir, Francisco Mora, Teresa Latorre, Josefina Casaña, Paco Arroyo, Felisa Mir, Pilar Aragón, Carmen Sampedro, María Calvete, Carmeta Royo, María Alegre y Nieves Cucalón.

Muchas gracias a todos/as, para un servidor todo un placer: “un trabajo del pueblo de Sariñena pa la villa de Sariñena”. Seguimos continando…

Refranero popular de la Villa de Sariñena y redolada

“A caballo regalau, no le mires el diente”

“A caballo regalau, no le mires el pelo”

“A los años mil, vuelve la liebre a su cubil”

“A puerta cerrada, el diablo se torna”

“A quien no le sobre pan, no críe can”

“Al burro viejo, ramal colorau”

“Cada maestrillo tiene su librillo”

“Cada puchero tiene su cobertera y se casa con su tapadera”

“Cagallón de mora, que tanto ríes como lloras”

“Con la ayuda de un vecino, mato mi padre un tocino”

“Cuando dicen “lobo”, “lobo”: rabosa segura”

“De fuera vendrán, que de casa nos sacarán”

“De padres gatos: hijos michinos”

“Del que comen, alguno escapa”

“Dime con quien andas y te diré quien eres”

“Dios aprieta, pero no ahoga”

“El casado, casa quiere”

“El comer y el rascar, todo es empezar”

“El conejo por el cado se hace viejo”

“El pan tierno y la leña verde, la casa pierde”

“El pez grande se come al pequeño”

“El que algo quiere, algo le cuesta”

“El que come y bebe, de alguna se escapa”

“El que con críos se hecha, meau se levanta”

“El que mucho abarca, poco aprieta”

“El que no llora, no mama”

“El que pega primero, pega dos veces”

“El que quiera peces, que se moje el culo”

“El que venga detrás que arree”

“En casa del herrero, sartén de palo”

“En la puerta el rezador, no pongas el trigo al sol, que rezando, se lo va entrando”

“En martes ni te cases ni te embarques, ni lueca eches, ni hija cases”

“En tratándose de caballos, no hay caballeros, sino gitanos”

“Eres más tonto que el Blas, que amaso las migas p´almorzar”

“Favor olvidau, ni agradecido, ni pagau”

“Hablando se entiende la gente”

“Haz el bien sin mirar a quien”

“Genio y figura hasta la sepultura”

“Las penas con pan, son buenas”

“Le dijo el muerto al degollau, que jodido estas hermoso”

“Le dijo la graja al cuervo: hazte p´allá, que eres muy negro”

“Lo olvidau, ni agradecido, ni pagau”

“Los amores de los gatos: empiezan riñendo y acaban bufando”

“María patata frita, culo caliente mata a la gente”

“Más sabe el diablo por viejo que por diablo”

“Más vale caer en gracia, que ser gracioso”

“Más vale pájaro en mano, que ciento volando”

“Más vale prevenir que curar”

“No hay mal que por cien años dure, ni bien que no se acabe”

“No hay mejor sordo que el que no quiere oír”

“P´a las cuestas arriba te quiero burro, que las cuestas abajo, yo me las subo”

“Pá lo que es el burro, le sobra albarda”

“Por el mismo precio, alpargatas de hombre”

“Por el mismo precio, alpargatas grandes”

“Por el mismo precio, siéntate”

“Quién a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”

“Quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón”

“Si en mi casa cuecen habas, en las tuyas calderadas”

“Si te fiza l´arraclán, ya no mincharás más pan”

“Si te pica el arraclán, coge la manta y vete a acostar”

Continará…

Publicau en “ Os Monegros el 14 de julio del 2013.

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