Continuado la estirpe familiar, Marcos ha trabajado como pastor de ganado ovino en los montes de Sariñena. Una tierra que ha visto transformarse con la llegada del regadío y un mundo agrario en plena ebullición, con el que ha convivido y convive con su ganado en un oficio cada vez más difícil, donde continuar es toda una lucha diaria.
Marcos Rodés Pueyo, natural de Sariñena, nació en casa el 15 de septiembre de 1957. Vivían en una casa de la calle Enado hasta que se mudaron a la calle Peñetas. Su padre, Marcos, sariñenense, era pastor y trabajó para casa Castanera y casa Torres. Mientras, María, su madre, trabajaba en casa. Son cuatro hermanos Marisa, Marcos, Silvia y Marian.
No tenían tierras, solamente un pequeño huerto. Aunque en casa siempre tuvieron algo de ganado, -muy poco, unas 10 o 12 ovejas-. Las encerraban en las cuadras de abajo de casa y en casa su abuelo tenían tocinos. Las ovejas las llevaban a la dula cada mañana, las juntaban en un corral y un pastor común las llevaba, se hacía cargo del ganado compuesto por ovejas de casas pequeñas. De alguna manera, aclara Marcos, la dula era un pastor particular que pagaban entre todos y que juntaban por la zona del Mercadal, que antes eran corrales, -por lo menos había una docena de corrales-. También, por la misma zona, estaban los corrales de Blanco y Torres, que tenían grandes ganados: -Antes, igual para un rebaño de unas 1500 cabezas había unos 10 pastores-.
Marcos fue a las monjas, en la actual casa de la cultura, y luego a las escuelas nacionales, ahora Casino Nuevo. También estudió bachiller elemental a distancia, iban los que decían que valían para estudiar y se examinaban en Huesca, en el Ramón y Cajal, 4º y revalida.
Sus padres querían que estudiase, pero lo suyo era el campo, pura y dura vocación. Desde los 7 año los veranos se los pasaba con su padre, su mayor ilusión era ir a ver las ovejas y los corderos. Luego, si podía, se escapaba de la escuela para estar con el ganado. Pero, sobre todo, al terminar la escuela pasaba por casa, comía algo rápidamente o cogía la comida y su pequeño palo de pastor y corría a reunirse con su padre que estaba con el ganado en el monte. Iba a donde se encontrase, ya fuese en las Almunias, Miranda o Moncalver; a veces corría hasta más de 7 kilómetros -antes no había peligro para nada-.
Entonces los montes eran secos, no había regadío, pero había más pastos, apunta Marcos. Tras la siega se pastaban los rastrojos del cereal, la huerta en invierno y algún campo de alfalfa. En primavera se hacían mucho los barbechos, que antes, en secano se hacía mucho. Entonces el ganado tenía mucho más terreno para pastar. No había trashumancia, aunque sí pasaban pastores trashumantes de la montaña y algún pequeño rebaño se quedaba porque había huerta Los pastores se juntaban mucho más, hacían vida en el monte y se quedaban en las parideras hasta quince días seguidos o más.
Marcos recuerda que antes el tiempo era más extremo, más calor en verano y mucho frio en invierno, con duras heladas, con los típicos chupones de hielo y nevadas. Se acuerda de crio, tendría unos tres años, ver subir a su padre por el Enado en un surco abierto en la nieve. En casa Torres había muchas almendreras y remolacha en la huerta.
A los 14 años comenzó a trabajar para Antonio Trillo, tenía la paridera en Bancels, camino Lalueza, ahora carretera. Estuvo cuatro años hasta los 18, cuando marchó un verano a recoger fruta a Fraga, luego se pasó un año y medio de pintor con Manuel Millera, junto a sus amigos Alfonso y José. Luego tuvo que realizar el servicio militar obligatorio, 15 meses en Huesca. En el ejército obtuvo el carnet de camión y cuando salió se fue a trabajar como camionero a una empresa en Lagunarrota. Allí estuvo 7 años.
Marcos se casó con Visi Zapater y han tenido dos hijas, Beatriz y Julia. A los 28 años se hizo autónomo, pidió un crédito y compró su propio rebaño. Adquirió unas 800 ovejas, de rasa aragonesa, y arrendó el corral de Blanco en las Almunias: -El oficio se lleva dentro, es vocación pura y dura. Esto no es por dinero-.
El monte de Sariñena se ha transformado mucho -sin la llegada del regadío a saber que sería de Sariñena y sus alrededores-, apunta Marcos. Hay menos pastos y los pastores han tenido que poner sus propios campos y sembrar hierba para el ganado. Pero también han aparecido nuevas técnicas que benefician a todos -A veces va bien que se coma el ganado el maíz viejo para que salga el nuevo sembrado-.
Con el tiempo le dieron un lote del IRYDA (Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario) y construyó su propio corral, por las Almunias. A Marcos siempre le ha gustado el extensivo, ni siquiera le ha gustado vallarlo o colocar el pastor eléctrico. Todo ha cambiado mucho, ha mejorado la crianza de corderos, antes nacía uno y ahora dos, era muy raro que saliesen gemelos. -Es muy importante estar en el momento que paren, le puedes engañar a una oveja, frotándole al recién parido hace salvar muchos corderos-.
Pero el sector se enfrenta a una crisis permanente y en su opinión son varios los problemas:
1º La zancadilla de la administración, si uno que quiera empezar de cero le exigen demasiado.
2º El sacrificio, es todos los días, te tiene que gustar mucho, o que fuese muy rentable. Podría ser dos pastores, pero no da. Además, es muy complicado encontrar mano de obra cualificada.
3º. Se disparan los precios, los piensos, la paja… ha habido sequía, menos paja y menos corderos, nacen menos.
Siempre ha participado llevando ganado a Femoga, la feria agrícola y ganadera de Sariñena, y ha ganado premios con sus chotos, en los concursos. Siempre le ha gustado participar, para Marcos es importante teniendo animales. Además, está asociado a la cooperativa Oviaragón, que agrupa a pastores de todo Aragón. Para Marcos, estar en Oviaragón, da tranquilidad y servicio, buscando ser más competitivos. Desde la cooperativa, el 22 de septiembre de 2019, le hicieron un homenaje junto a Benjamín Fantova.
Marcos continúa disfrutando con su ganado, siempre ha sido –Oír cuatro esquilas e ir a mirar el rebaño-. Con su rebaño recorre las tierras, con sus perros ayudándole a controlar el ganado, – son muy importantes, dan mucha tranquilidad-. Pues siempre se aprende: -Los animales, si quieres te enseñan, si los observas aprendes. Las ovejas son muy dóciles, pero las cabras hacen lo que quieren, van ciegas. Las ovejas saben el campo, los límites, no los pasan, se saben los horarios y los recorridos, son más inteligentes de lo que la gente cree. –
Hoy es día de Águeda Santa que tantos martirios le hicieron pasar.
Cuplilla a santa Águeda.
Cada 5 de febrero, como en muchos lugares, en Huerto se conmemora la festividad religiosa de santa Águeda; una de las fiestas más populares, conocida principalmente por conmemorarse y celebrar el día de las mujeres. Gracias a Maribel Ferrer, Marimar Alquezar, Conchita Casbas y Tere Zubiri, nos acercamos a conocer esta particular celebración de santa Águeda en el lugar de Huerto.
La fiesta de santa Águeda en Los Monegros, como en muchos otros lugares, cobra mucha importancia como festividad donde las mujeres son las protagonistas. Lo refleja perfectamente Elisa Laúna a sus 93 años de edad, recordando como antes los hombres no podían salir ni participar en nada “Sí se veía a un hombre por la calle se le encorría y se trataba de desnudarlo.Si se le veía trabajando, con la obra, se le tiraba el yeso o el cemento, se le tiraba la obra”. Solamente podían salir los hombres al baile y eran las mujeres quienes les sacaban a bailar. Pero en Huerto la fiesta adquiere una singularidad especial, muy identitaria, de la que, en palabras de Pablo Gracia Castel, “Huerto siente un especial orgullo por esta fiesta” y así lo demuestran cada año, sin duda son “sus raíces culturales más propias”.
Aunque no se había perdido, algunas partes se dejaron de realizar por algunos años y había perdido vitalidad; en gran parte debido a la continua despoblación que afecta desde hace décadas al medio rural. Gracias al folclorista Pablo Gracia Castel, a su labor ingente de investigación y empuje por el pueblo, en sus tradiciones, folclore y cultura, los festejos tradicionales de santa Águeda volvieron a revivir con fuerza en Huerto. “Antes había mucho más folklore, había mucha más gente viviendo en Huerto, se ha pasado de los 1000 habitantes a unos 200” recuerda Elisa Laúna.
A las 6:30 de la mañana, cada 5 de febrero, como manda la tradición, comienza la festividad de santa Águeda en Huerto. Suena una campana y las mujeres, reunidas en la plaza de la iglesia, comienzan a recorrer las calles de la localidad entonando, a modo de despertaderas o auroras, las tradicionales “cuplillas” a santa Águeda. Durante el recorrido van llegando a los sitios prefijados donde, de forma grupal, entonan las cuplillas. Para Pablo Gracia Castel “Este ha sido el acto que, según cuentan las mujeres de Huerto, ha persistido inalterable y continuado, ya que se conserva tal y como se ha hecho siempre”.
Cuplillas de santa Águeda
Hoy es día de Águeda Santa
que tantos martirios le hicieron pasar.
Y su padre como un gran hereje
sus divinos pechos le mandó cortar.
Ya se sube Águeda a un castillo
por ver si la muerte se puede librar.
Es Águeda, mártir soberana
que por Jesucristo la vida perdió
Y prefiere derramar su sangre
por todas devotas de su devoción.
Devotas ¡venid!, devotas ¡llegad!.
A rezar el Rosario de Águeda,
si de Dios la gloria queréis alcanzar.
¡Viva Santa Águeda!
A las cuplillas le sigue el rosario, desde la iglesia se parte en procesión rezando el rosario “Allí están preparados los faroles, la cruz parroquial y el estandarte de la parroquia con la imagen de la Inmaculada”. Rezando el rosario, con los faroles y el estandarte, se da una vuelta al pueblo y se vuelve a acabar en la iglesia.
En cada uno de los misterios se canta una “Dios te salve”, variando la melodía entre tres, todas ellas populares. Entre un misterio y otro se canta una canción o plegaria diferente, entre las siguientes:
-Eres más pura.
-Tomad Virgen pura.
-Estrella de los mares.
-Salve madre.
-Divina Virgen.
Al llegar a la Iglesia, se acaba de rezar, y antes de la última oración se canta la salve en latín, que es popular. Para acabar este acto se entona un canto de despedida que dice así:
“Adiós Madre, adiós Virgen querida,
otro año esperamos volver,
a ofrecerte las bellas rosas
de esperanza, de amor y de fe”.
A la salida de la Iglesia, me cuentan las mujeres, que antiguamente era el momento de gastar bromas a los hombres que acudían a trabajar, o preparaban las labores de este día. Algunas de esas bromas consistían en tirar la carga de paja, o de agua, o de leña, que traían de las eras hacia las casas. También se solía correr tras los hombres, y si se cogían, se les bajaba los pantalones.
Luego toca cargar fuerzas y llega el momento dulce de la mañana, las participantes se deleitan con un chocolate caliente. Elisa Laúna recuerda como “Casa Arasanz celebraban mucho santa Águeda y Aguedeta de Arasanz preparaba chocolate y rosquillas para todas”.
Llegado el mediodía, se parte desde la iglesia en procesión. Las mujeres llevan la peana con la santa, la llevan las mujeres recientemente casadas, que hayan parido o vayan a parir.
Se sale en procesión, igual que para el rosario, con la cruz de la parroquia y el estandarte. Ahora el cura está presente, y se coloca en el centro de la procesión. Se cantan los mismos cantos que por la mañana, las salves, las plegarias… dando la misma vuelta al pueblo. Todas las mujeres van en dos filas, bastante organizadas.
Al regresar a la iglesia se celebra la misa a santa Águeda, se cantan los cantos de la celebración y se realiza el ofertorio, el martirio y la ofrenda. El Martirio no se hacía antes pero se incorporó para que no se pierda.
En el ofertorio se colocan dos cestos que contienen trozos de bizcocho, en el altar para que el cura los bendiga. Es el llamado “pan bendito” que al término de la misa se repartirá entre los asistentes. Son trozos cuadrados de unos quince centímetros de lado y no demasiado gruesos. Están hechos en la panadería de Huerto. Lo hornean en unas tapas grandes que las señoras cortan luego en los trozos y los colocan en los cestos.
Después de bendecido el pan, el cura procede a dar a besar una reliquia de Santa Engracia, que es patrona de Huerto. Mientras los asistentes pasan a besarla, se entona un canto llamado “MARTIRIO DE SANTA ÁGUEDA”. Voy a explicar cómo se recuperó este canto más detenidamente:
Este canto dejó de cantarse hace más de 50 años, aunque se guardaba vivo en la memoria de algunas de las mujeres de Huerto. Para su recuperación hubo un dato que según cuenta Pablo Gracia, despistó bastante, ya que D. Juan José Demur (organista de la Catedral de Huesca) lo recoge en su cancionero, aunque las fuentes que él cita, como informantes, no lo recordaban. Otras personan lo sabían únicamente recitado, otras lo entonaban utilizando la melodía de “EL ROMANCE”, siendo incorrecto, ya que este canto es de muy diferentes características.
Tras la misa, se canta el Romance de santa Águeda. Las mujeres, describe Pablo, se colocan a los pies del altar, en dos grupos enfrentados y comienzan a cantar el romance «Lo más peculiar de este canto es la forma en la que se realiza.» Comienza a cantar el primer grupo y canta las dos primeras frases. El segundo grupo comienza a cantar repitiendo la segunda frase y añadiendo la tercera. El primer grupo repite la tercera e incorpora la cuarta. Así sucesivamente hasta el final. Las dos últimas frases las cantan los dos grupos juntos.»
Luego se celebra el juego de la olleta, “uno de los actos más particulares de la festividad de santa Águeda en Huerto”. Para ello, las mujeres se juntan a las afueras de la iglesia formando un corro, separadas a cierta distancia, y comienzan a lanzarse las olletas a modo de juego. Las olletas o cazueletas de barro se las van lanzando una a una hasta que van cayendo al suelo y terminan por romperse: “Se utiliza la picardía para lanzar la cazuela, la fuerza, la altura del recorrido, …”. Antiguamente, apunta Elisa Laúna, “Se guisaba con cazuelas y otros recipientes de barro. Los que se quedaban inservibles se guardaban para el día de santa Águeda para el tradicional juego de las olletas. También se empleaban los cantaros de agua, perolas u ollas.” Para Maribel “Es una renovación”, aunque actualmente se compran.
Luego vermut y comida. Hasta las cinco de la tarde, cuando se celebran las corridas, una serie de tres o cuatro carreras entre diferentes grupos:
Entre mujeres casadas.
Entre mujeres solteras.
Entre hombres, (moderno).
Entre niños y niñas.
Se realizan cuatro carreras. La primera de las niñas más pequeñas (3, 4, 5 y 6 años). Corren unos 30 metros. La segunda es de las niñas más mayores (7, 8, 9 y 10 años). Corren unos 100 metros. La tercera es la de las mujeres más jóvenes, solteras y casadas, entre 25 y 40 años. Corren también unos 100 metros. La última carrera es para las más mayores, entre los 50 y 60 años. Ellas sólo corren unos 50 metros. La salida a todas las carreras la da el alguacil del pueblo con una vieja trompeta que servía antiguamente para pregonar.
De premio se entregan unas roscas, unas tartas de bizcocho de forma circular adornadas con merengue y que se acaban compartiendo entre todas junto a un chocolate que de nuevo realizan. Para finalizar, se hacía baile, las mujeres sacaban a bailar a los hombres. Por una vez, eran ellas quienes podían elegir.
La festividad de santa Águeda goza de gran vida en Huerto, su arraigo, su singularidad, la hacen muy especial. Gracias, de nuevo, a Maribel Ferrer, Marimar Alquezar, Conchita Casbas y Tere Zubiri que han trasmitido el orgullo por su tradición y que cada año vuelven a realizar con gran ilusión. Y también gracias a Elisa Laúna, por esos recuerdos y a Pablo Gracia Castel, por compartir sus investigaciones y sabiduría.
Textos: La fiesta de santa Águeda en Huerto. Gracia Castel, Pablo.
Los Gimenólogos responden a un grupo de historiadores-investigadores aficionados franceses que trabajan por la recuperación de la memoria, de la Revolución Social y la guerra de España de 1936. Gracias a Myrtille, gimenóloga, nos adentramos en su trabajo muy relacionado con el Grupo Internacional que actuó en Los Monegros durante la guerra de 1936.
Grupo Internacional Columna Durruti. Los Gimenólogos.
¿Qué son los Gimenólogos? Origen y trayectoria de los Gimenólogos ¿Antoine Gimenez?
Dos amigos de Marsella tenían algunos ejemplares del manuscrito de los recuerdos de Antoine Gimenez, cuando este murió en 1982 en esta ciudad. Se llamaba en realidad Bruno Salvadori. Nació en 1910 en Chianni (Pisa, Italia), y tomó contacto desde muy joven con el ideal libertario. Vagabundeó por Europa, bien transportando publicaciones, bien rehuyendo policías políticas que le seguían el rastro. En varias ocasiones fue expulsado de Francia y España. Por eso cambió de identidad en Barcelona y, a partir de 1935, pasa a llamarse Antoine Giménez. Actúa con esa documentación falsa hasta el final de su vida. Según sus propias palabras, Antoine era un rebelde que vivía al margen de la sociedad y se convirtió en un revolucionario en España, al ver reorganizarse la sociedad sobre unas bases comunistas libertarias.
Bruno Salvadori.Los Gimenólogos.
Su texto recoge los recuerdos de su estancia en España durante el periodo 1936-1939, en su mayor parte en el frente de Aragón. Antoine se integra en la columna Durruti, en uno de los grupos de voluntarios internacionales que se constituyeron en Pina de Ebro, bastante antes que las Brigadas Internacionales: el Grupo Internacional, creado por los franceses Berthomieu, Ridel y Carpentier en agosto de 1936, es muy poco conocido:
El Grupo [Internacional] se formó antes de que se planteara dar un sueldo a los milicianos. […] la mayor parte de sus miembros habían abandonado su profesión y sus ocupaciones habituales para acudir a España. Algunos venían de Italia, como el joven Giua, otros del Ruhr y del Sarre, otros del underground político y social, como aquel notable «palquista» romañol que, decidido a encontrar su final en el combate, sacrificó el botín que había acumulado en Francia para comprar armas.
Mercier Vega en 1975.
Bianchi, Staradolz, Bolchakov, Zimmerman, Santin, llamado el bordelés, Conte, Jiménez, Scolari, Balart, Barrientos y Cottin, compañeros de la cabalgada anónima.
Mercier Vega en 1970.
Gimenez y Ridel. Siétamo. Los Gimenólogos.
Antoine combatió hasta el final de la existencia del Grupo Internacional en Pina de Ebro, Fuentes de Ebro, Velilla de Ebro, Gelsa, Peñalba, Farlete, Alcubierre, Perdiguera, Bujaraloz, Siétamo, Sariñena, Tardienta, y en Cataluña. Pero para él «los recuerdos no son sólo los hechos materiales, los combates, las aventuras, sino también los motivos más o menos conscientes que nos llevaban a la acción».
Eso lo comentaba Paco Madrid, el prologuista de la primera edición de los Recuerdos:
«Lo que Antoine Gimenez nos ofrece son las experiencias directas de alguien que estaba luchando -junto a otros muchos- por llevar a la práctica esas difusas ideas que hasta entonces habían poblado su cotidianeidad y que de pronto se hacían realidad palpable. Era el sueño hecho realidad, la utopía convertida en actividad creadora y sustentada por miles de trabajadores y campesinos que no dudaron en participar también en esta nueva experiencia revolucionaria. Y naturalmente en esta exposición no podían estar ausentes las relaciones afectivas en su aspecto más amplio. […]
Por su relato, conocemos con precisión cuál era la situación en el frente de Aragón; con qué medios tenían que luchar los milicianos y cómo se volvía inútil el heroísmo desplegado por éstos para enfrentarse a un enemigo infinitamente mejor pertrechado. […]
En las memorias de Antoine Giménez no nos encontramos con la intrusión imprescindible del héroe, sino con la participación consciente del individuo. […]
Antoine Giménez fue un superviviente que aún tendría que atravesar dolorosas experiencias a lo largo de su vida, pero de todas ellas la que más impresión causó a su ánimo fue, sin duda alguna, la experiencia revolucionaria vivida en nuestro país.»
¿Un trabajo colectivo, un equipo de investigación, de estudio, colaboración?
¿La gimenología? ¿Podemos decir que existe este término?
Decidimos mostrar el recorrido de éste ilustre desconocido empezando por la realización colectiva de un serial radiofónico en Francia en 20 capítulos, emitido en radios comunitarias de Canadá, Bélgica, Francia y Suiza.
Después, hemos publicado una edición castellana de sus recuerdos en 2005: Del amor, la guerra y la revolución. Una pequeña edición italiana Amori e Rivoluzione salió en 2007 a Lugano. Pero al investigar más adelante en los archivos y en otros testimonios, a partir de lo que Gimenez nos contaba: datos, combates, discusiones, vida cuotidiana a la retaguardia de hombres y mujeres conocidos y desconocidos etc. – hemos redactado un aparato crítico más amplio que los recuerdos de Antoine: En busca de los hijos de la noche. Por eso hemos inventado una cátedra en Gimenologia al publicar en 2006 la edición francesa de los Recuerdos con casi 600 páginas (Les Giménologues). La segunda edición castellana salió en 2009, aumentada. También las ediciones siguientes: francesas con casi mil páginas e la inglesa.
Todo esto fue realizado colectivamente por un grupito de afinidad de más o menos 5 a 10 personas en Francia, con contactos y colaboradores en España, Italia, Alemania, Suiza. Por eso la gimenología es una disciplina que no deja de extenderse, y seguimos interesándonos en todo lo relacionado con la revolución social que se dio en amplias zonas de la España de 1936.
Isidro Benet. Los Gimenólogos.
Al presentar Los Recuerdos de Antoine en Francia en los años 2006-2009 nos hemos encontrado con unos milicianos o activistas protagonistas del frente de Aragón (o sus descendientes): Engracia, hija de Florentino Galván, miembro del Consejo de Aragón; Emilio Marco, miliciano de la Columna Sur Ebro, cuyo delegado general era Antonio Ortiz; Helios, hijo de Juan Peñalver, centurión de Emilio; Petra Gracia, joven libertaria de Zaragoza, madre de Tomás Ibáñez; Isidro Benet, del Grupo Internacional de la Columna Durruti, y su hijo César; Antoine, hijo de Manolo Valiña, hombre de acción de la CNT-FAI.
Petra Gracia, Los Gimenólogos.
Emilio Marco. Los Gimenólogos.
Los intercambios que se multiplicaron después de 2006 con estos compañeros y compañeras fueron inesperados. Sus andancias nos fueron contadas por ellos mismos o por sus hijos e hijas. Aquí todavía podíamos abordar esta experiencia de forma encarnada, con protagonistas de la base del movimiento libertario español. Sin duda, fueron los últimos en hablarnos con tanta precisión y, como siempre, con tanta pasión.
Así, en la continuidad de En busca de los hijos de la noche, intentamos una vez más articular historias particulares y el análisis de cuestiones colectivas en un libro: ¡A Zaragoza o al charco! El tema central de la obra es la caída de la perla anarquista el 19 de julio de 1936, que representó una terrible catástrofe para el movimiento, en términos simbólicos y militares. Así lo comprendieron los militantes anarcosindicalistas, en Catalunya y Aragón que se movilizaron para recuperarla, con un doble objetivo: aplastar a los facciosos y, para una parte del movimiento, establecer el comunismo libertario.
Pero el corazón de este libro está en la narración de las vivencias de seis protagonistas libertarios que impulsaron la revolución cada uno a su manera.
Se encontrará también un capítulo sobre la única experimentación conocida de comunismo libertario en la historia, con abolición del trabajo asalariado. Esta se produjo de agosto 1936 a agosto 1937 en la única provincia de España sin estado: Aragón. La socialización de la tierra, de los medios de producción y de subsistencia con redistribución igualitaria de las cosechas implicó a casi 300.000 personas (cifras de miembros de la Federación Regional de Colectividades publicadas en junio 37).
«Que este mosaico nos permita vislumbrar lo que se jugó durante las luchas anticapitalistas de los años 30 en España.«
Trabajos realizados
Antoine Gimenez, Del amor, la guerra y la revolución. Recuerdos de la guerra de España.
Los Gimenólogos. En busca de los Hijos de la Noche. Notas sobre los Recuerdos de la guerra de España de Antoine Gimenez. Editorial Pepitas de Calabaza (2009).
Helios Peñalver Segura (y los Gimenólogos). Historia de Juan Peñalver Fernández. De la pols de Mazarrón a la neu dels Alps. Vida, exili i mort d’un llibertari. Arxiu Comarcal del Baix Llobregat y los Gimenólogo (2019).
Myrtille. Gimenóloga. Los caminos del comunismo libertario en España (1868-1937). Vol I. Y el anarquismo se hizo español (1868-1910), Editorial Pepitas de Calabaza (2022).
Los Gimenólogos. ¡A Zaragoza o al charco! Editorial Sueños de sabotaje, (2023).
Anexo I
Cronología sobre la organización y actividad de los anarquistas internacionales de la Columna Durruti. Agosto de 1936 – julio de 1937.
Haciamediados de agosto de 1936: En Pina de Ebro, creación del Grupo Internacional (GI) con Ridel, Carpentier, Scolari y Berthomieu como delegados; al mismo tiempo creación de la centuria Sébastien Faure (voluntarios franceses). Sin duda, los extranjeros lucharon individualmente en grupos de francotiradores principalmente españoles, integrados en la columna Durruti (Banda Negra, Metalúrgicos, etc.).
16 de octubre del 36: Batalla de Perdiguera: pérdida de una cuarta parte de los efectivos de la GI. Desplazamiento del núcleo inicial francés; el GI se sitúa en Pina o Farlete.
Otoño del 36: importante llegada de alemanes del DAS, suizos, suecos, austriacos, etc. La centuria Erich Mühsam de Rudolf Michaelis pide que se le asigne la columna Durruti el 18 de noviembre. A finales de octubre, Vagliasindi sustituyó a Berthomieu como jefe de la GI, mientras que Ruano sustituyó a Durruti como jefe de la columna hacia el 10 de noviembre. Las protestas contra la militarización se habían producido desde octubre en la columna Durruti y en la columna Ascaso en el frente de Huesca, especialmente en la sección italiana.
Mediados de noviembre del 36: Vagliasindi y algunos internacionales van a Madrid con los 1500 voluntarios de la columna Durruti; tras la muerte de Durruti en condiciones sospechosas, muchos milicianos quieren volver al frente de Aragón.
A finales de diciembre del 36 – principios de enero del 37: Manzana (asistido por Carl Einstein) sustituye a Ruano y su Comité de Guerra al frente de la columna Durruti, e intenta contener la revuelta contra la militarización: entre 600 y 800 milicianos abandonan sin embargo la columna.
6 de enero de 1937: Los GI basados en Gelsa y Velilla de Ebro se dividieron en dos: los que aceptaron la militarización (con o sin condiciones) se trasladaron a Pina de Ebro (un centenar, principalmente alemanes del DAS); los demás permanecieron en Gelsa. Sin embargo, 49 de los primeros consideraron que Manzana no había cumplido sus compromisos y dimitieron el 11 de enero para ir a protestar a Barcelona (ver carteles, proclamas).
En el mes de enero del 37. La GI se convirtió en la Compagnie Internationale(CI) de la División Durruti; parece que no había ningún capitán a su cabeza antes de la llegada del francés Cardeur a principios de marzo del 37.
Marzo-abril del 37: Manzana intentó formar un Batallón Internacional de Choque (BI) con el CI y otras dos unidades, entre ellas la Banda Negra (un cuerpo libre que contenía españoles y extranjeros como Antonio Giménez, y probablemente Vagliasindi desde la ruptura del comité de guerra de Ruano -hipótesis-).
El 9 de marzo: Los internacionales participan en Barcelona en una asamblea de todos los milicianos del frente aragonés en la que la sección francesa de la CNT (representada, entre otros, por Fortin) intenta convencerles de que acepten la militarización, o de que se vayan. Algunos franceses abandonaron el frente e incluso España; otros se unieron a los grupos de franco-tiradores en Aragón.
El 12 de abril del 37: El BI es enviado a la batalla de Santa Quiteria donde sufrió un 50% de pérdidas debido a la no intervención de la fuerza aérea republicana, en poder de los comunistas. Varios milicianos describieron esta batalla, de la que guardaban un terrible recuerdo (Gmür, Kirschey, Lätt). Los supervivientes fueron enviados a Barcelona a finales de abril para reconstituir el batallón. Manzana, que a menudo se ausentaba, fue sustituido por Ricardo Sanz, que quería imponer la militarización por todos los medios (deteniendo a los «desertores», poniéndolos en primera línea, etc.).
Mayo de 1937: Parte de la columna/división Durruti y toda la BI se encuentra en Barcelona de permiso y asiste o participa en los «actos de mayo»; algunos morirán en los combates. Después del 7 de mayo, otros (especialmente alemanes, austriacos e italianos) fueron detenidos por la policía y los comunistas, y algunos desaparecieron en checas en Barcelona o Valencia.
El 7 de junio de 1937: El Batallón Internacional, reconstituido como pudo, volvió al frente; muchos extranjeros renunciaron o se incorporaron a las Brigadas Internacionales (y en particular a la XII Brigada Garibaldi, creada en noviembre de 1936, comandada por Randolfo Pacciardi, no comunista, donde los anarquistas estaban más seguros que en las otras) La división Durruti se integra en el Ejército del Este, bajo el mando del general Pozas. Giménez está en el Batallón Internacional de la 121ª Brigada Mixta [o de la 120ª ver listas en el apéndice]. Las grandes batallas de distracción en Aragón estaban a punto de comenzar y los milicianos anarquistas fueron, como siempre, enviados al frente, sin protección aérea: morirían en gran número, especialmente los JJLL. El CI luchó en Monte Oscuro a mediados de junio (véase el relato de Eddi Gmür).
Del 7 al 22 de julio del 37: Los internacionales, mal alimentados y mal equipados, fueron enviados de nuevo al frente en condiciones espantosas: la revuelta se estaba gestando y las negativas a entrar en combate se multiplicaban.
El 30 de julio: Se disolvió el Batallón Internacional: los extranjeros podían marcharse o unirse a la XII Brigada Internacional.
Les Giménologues Junio de 2006. Documento revisado en 2016.
Anexo II
Listado grupo Internacionales columna Durruti, sábado 26 de septiembre 1936.
Los fallecidos en Perdiguera responden al día 16 de octubre de 1936, el listado contiene algunas correcciones de Los Gimenólogos. Documento facilitado por los Gimenólogos.
Anexo IV
Lista de [37] muertos en Perdiguera el 16 de octubre de 1936
Revisado, corregido y ampliado por gimenólogos en septiembre de 2010 de IIHS Ámsterdam [IIHS PE 50/Caja 521].
Jean García . Pedro Martínez. Lorenzo Benzo. Francisco López Gloire. Francisco Gil. Charles Spohu [o Sphou]. Julio Zorita Pérez. Yves Vitrac. Roger Baudard. Bernard [o Pedro] Meller. Jean Delalain. Suzanne Girbe [= Suzanne Hans]. Louis Recoules [= Louis Recoule]. André Lesaffre. René Galissot Jean. Albertini Emile Boff. Manuel Hernández. Santos Tans. Jean Ferret. Juliette Baudart. Jean Trontin. Louis Berthomieu. Augusta Marx. Jean Giralt. Simon Lacalle. Alexandre Starandonzy. Teodor Barrado. Eugenio Ruiz. Georges Chaffangeon. Carlos Conte [= Carlo Conti, el amigo italiano de Durruti exfiltrado desde Zaragoza por Isidro Benet?]. Estanislas Criballes. Manuel Aracil. José Segura Rémy Boudou [no muerto en realidad]. Georgette Kokoczynski [su marido pudo haber sido Michel Kokoczynski, un socialista francés, que se refugió durante un tiempo en Marsella durante la guerra y luego en Orán* El «Diario de la Mimosa» fue encontrado en la IISG]. Pedro Fernández.
En otro documento garabateado que es difícil de leer dice:
«Giménez delegó ler gr(oupe?). El testigo permaneció casi hasta el último momento. Scolari (último camarada de Georgette)».
En la lista de David Berry, encontramos los nombres de quince franceses muertos en Perdiguera: los tres que menciona además de la presente lista son:
Bérard Mario, Bergé Raymond [que pudo haber caído el 21-11-36] y Delaruelle Henri.
En otra «Lista de los caídos en las batallas de Perdiguerras [sic] (…) en 11-10-36» [IISG, FAI, PE 15] también encontramos el nombre de Gabaloff.
Y añadimos:
Pietro Ranieri, caído en Perdiguera el 16 de octubre 1936, según el «Dizionario Biografico Anarchici Italiani, BFS, Pisa 2004».
Nota
*Cf. El sector de Marsella. Un chemin vers la liberté sous l’Occupation, de Daniel Bénédite, Clancier-Guénaud, 1984, págs. 284 y ss.
Famosas son las madalenas de Bujaraloz que han sido y son horneadas con el sabor tradicional, pues Bujaraloz ha sido y es pueblo de grandes panaderos: El Betes, Barrachina, Claver o Aguilar. Gracias a Luis Aguilar Palacio, nos adentramos al calor de su horno, en su panadería cuyo olor a masa madre amasándose, a pan recién hecho y a bollería y repostería nos conquistan para siempre.
Luis Aguilar Palacio nació el 24 de junio de 1938 en Bujaraloz, en casa, asistido por el practicante -por aquellos tiempos atendía todos los partos-. Su padre trabajaba en el campo y su madre en casa, eran seis hermanos. Campo de secano y muy pocas tierras, por lo que su padre se dedicaba a hacer yeso, por lo que era conocido como “Casimiro el Yesero”.
Tenía un horno y el pueblo un molino y el rollador, donde molían el yeso -Pagaban según gastaban luz, según los kilovatios consumidos-. Antiguamente rollaban con las ruedas de los carros en el Tollanco, con las mulas tirando el carro y chafando el yeso. Casimiro vendía el yeso en Peñalba y a gente de Caspe que venían a comprarlo a Bujaraloz. Subían albañiles, particulares a comprar yeso -Si se cocía bien se hacía muy bueno-, recuerda Luis. No había cemento y se hacía todo con yeso –El que más se cocía era mejor y se gastaba para hacer suelos, resistía igual que el cemento-.
Luis jugaba a los pitos, colocaba cepos para cazar pajaricos o iba a las eras a jugar al fútbol. A la escuela trataba de no faltar nunca, únicamente cuando tenía que ayudar a su padre en el molino, especialmente cuando había dos moliendas y había que separarlas.
No eran años buenos, afirma Luis -Los años malos la gente marchaba a trabajar a Cataluña o a arreglar carreteras, cuando había faena-. Algunos tenían mulas y llevaban en invierno paja a Gandesa (Tarragona). Otros trabajaban para las casas ricas que tenían mucho ganado, tenían unos 6 a 7 pastores, como casa Gros o casa Rozas. En casa tenían cerdos, un gallinero, pasaron años muy justos. Entre 1940 y 1950 mucha gente emigró a trabajar fuera.
Llegaron años peores, a partir de 1946 se empezó a no coger nada del campo, fue una sequía muy dura, recuerda Luis. En 1950, viendo que así no podían vivir, marcharon a Castillonroy (Comarca de la Litera). Allí trabajaron llevando una finca, permaneciendo por unos 10 años. El dueño era un militar retirado que siempre les trató muy bien, incluso cuando hicieron el servicio militar obligatorio, les ayudó. Luis realizó la mili entre 1960 y 1962, durante año y medio, siendo destinado a África, a Sidi Ifni. Ya no había guerra y estuvo en posiciones sin escuchar ni un solo tiro.
Con la marcha de sus hijos al servicio militar, su padre no pudo hacerse él sólo con las tierras que llevaban en Castillonroy. Así que Casimiro volvió a Bujaraloz, retomando las tierras propias y las de un tío de su madre. También se incorporó Luis cuando finalizó el servicio militar, llevando las tierras con su padre.
Al poco, con su hermano montaron una tocinería en Bujaraloz “Tocinería Aguilar”. La llevaron entre los dos hasta que Luis se casó, quedándose su hermano con la tocinería. Luis estuvo un año trabajando en el Mesón -La nacional II era la vida del pueblo-. El Betes, uno de los panaderos del pueblo, solía pasar por el Mesón. En una ocasión, Luis le dijo al Betes -¡Qué bien viven los panaderos!- y este, sin dudarlo, le respondió -porque no quieres, que allí tienes la panadería-. Así, Luis cogió la panadería en arriendo y durante quince días el Betes le estuvo enseñando a hacer pan.
Luis se casó con Madalena Mateu Pascual de Castillonroy. Ambos trabajaron duramente para sacar adelante la panadería y a sus cuatro hijos, tres chicos y una chica. Servían al Ciervo, al Español, al Parador Mesón Aragonés, la Perla… y a otros muchos de los negocios hosteleros vinculados a la nacional II. En 1986, recuerda Luis, con su mujer hicieron mucho trabajo, pero la renta fue subiendo cada año hasta que Luis y su mujer se vieron obligados a construir su propio horno. –Algunos le dijeron si estaba loco-, recuerda Luis, pero desde 1969 vienen manteniendo abiertas las puertas “Panadería artesanal Aguilar, en horno de leña. Desde 1969”.
–Es un oficio que no se aprende nunca– comenta Luis –Solo con que cambie el tiempo todo cambia mucho. Lo importante es la masa madre, la fermentación-. En tiempos las mujeres amasaban en casa y luego iban a cocer sus propios panes al horno, apunta Luis.
Su padre le ayudaba mucho a limpiar las máquinas y en semana santa le tenía que ayudar la guardia civil a cruzar la nacional II, parando el tráfico, para llevar el pan a los bares restaurantes al otro lado de la carretera. Luis también contó con algún aprendiz y trabajador, como Pedro y José Luis Villanua, de Castejón de Monegros, a quienes les une una gran amistad.
La vida de antes era muy dura, la gente se puso granjas de pollos y luego de cerdos. Todo cambio mucho al comenzar a trabajar con tractores y la llegada del regadío. Luis aún recuerda cuando los militares tenían que traer agua en camiones cisterna a Bujaraloz (1972-1973). Entre otras muchas cosas que Luis va contando es que en Bujaraloz existió una harinera.
Actualmente, la panadería continúa gracias a uno de sus hijos. Además del pan hacen unas de las famosas magdalenas de Bujaraloz, pero también bizcochos, bollos, empanadones de membrillo, rollos de pan… Sin duda, los recuerdos de Luis, nos llevan por la historia reciente de Bujaraloz pero también nos acercan a ese gran oficio de panadero, todo un placer.
Músicos de Leciñena, marzo de 1997. Marcén, César.
Por César Marcén.
“En febrero de 1993 nos proporcionaron datos de la existencia de una gaita de boto en Leciñena y de la existencia de un gaitero. La mala fortuna hizo que ese gaitero, José Marcén Vázquez, falleciera en agosto de 1993 sin haberlo podido entrevistar. La gaita pasó a manos de un sobrino que vive en Badalona y tras más de un año de pesquisas difíciles, parece ser que fue vendida a un anticuario de Barcelona junto con otro clarín o dulzaina.” Como bien dicen Pedro Mir y Martín Blecua, en su libro La Gaita de Boto Aragonesa, “estos datos a falta de comprobación deben ser tomados con mucha reserva”.
Parece que, por fotos antiguas, bibliografía y tradición oral, no se puede aseverar que hubo una gaita en Leciñena, antes de recuperar el dance en 1983.
Había en el Ayuntamiento copias de unas partituras antiguas. Parecen estar firmadas por Vicente Garcés, músico que tocó la trompa en la Orquesta Sinfónica de Zaragoza durante varios años, entre ellos desde 1949 hasta 1962, momento en el que, por dificultades y discrepancias de régimen interno, esta se disolvió. La mencionada orquesta no fue más que la continuidad de la Orquesta de la Sociedad de Conciertos, fundada a mediados de los años 20 por el maestro Antonio Gracia. Con los mismos componentes, César Mendoza constituyó una orquesta con la que dio varios recitales en Zaragoza y otras capitales a beneficio de la Cruz Roja. (Gran Enciclopedia Aragonesa).
Pueden ser algunos de los componentes de esta banda los que tocaran el dance de los años 1926 y 1928, ya que recuerdan, los danzantes de esa época, que los músicos que venían a interpretarlo eran los músicos de la Banda de la Cruz Roja.
Fue un tal Sánchez, con el clarinete, quien interpretó el dance en el año 1950 con las partituras de las melodías firmadas por Vicente Garcés, acompañado por Gutiérrez al tambor; ambos músicos de la Banda Municipal de Zaragoza que amenizaban las fiestas de septiembre. Faltaban las partituras de dos mudanzas que los mismos danzantes les cantaron horas antes de la actuación, estas fueron transcritas e interpretadas sobre la marcha. (Hay copias de las partituras antiguas y las notas transcritas a mano por detrás de la hoja).
En el año 1951 el dance fue interpretado por los músicos de la orquesta que actuaba el mismo día por la noche, Orquesta LA DAYA. Recuerdan los danzantes de ese año que no se pudo bailar el Pastorcillo, porque los músicos de dicha orquesta no lo supieron tocar. Ya no se volvió a representar el dance hasta el año 1983.
Leciñena, 1983. Dulzainero y caja. Auto foto Pedro Arruego.
Respecto a la recuperación del dance en el año 1983, se tomaron como referencia las partituras que se encontraban en el ayuntamiento. Como no se tenía idea de notación musical, estas partituras se llevaron al director de la Banda Municipal de Villanueva de Gállego para que este las interpretara y ver si los danzantes de 1950 las reconocían como mudanzas del dance. La experiencia fue decepcionante cuando el director, de la Banda de Villanueva, dijo que esas no eran las mudanzas del dance de Leciñena, pero que él las conocía y tocó una mudanza del dance de Robres, que nombra a Leciñena y su Virgen de Magallón y que nada tenía que ver con el dance de Leciñena. Los danzantes nunca llegaron a escuchar las melodías escritas en las partituras y nunca supieron si esas partituras eran realmente las que se habían tocado en 1950 y 1951 o no. Entonces volvieron a recurrir a la memoria de los danzantes y así fue como se recuperaron las músicas del dance. Fue una vez más gracias al Tío Mariano Solanas “Caparreta”, este las cantó y Agustín de Felipe, por entonces director de la Banda Municipal de Leciñena, la transcribió a partitura.
Músicos de Leciñena, 1988. Marcén, César.
Debido a la influencia del cuadro de nuestro paisano Marín Bagüés, confeccionado para uno de los carteles de las Fiestas del Pilar y basado en otro cuadro suyo llamado Pan Bendito (1914), se pensó que la dulzaina pudo ser el instrumento con el que se tocaran las melodías del dance. Aunque bien es sabido que la zona de Monegros es tradicional interpretar las melodías de los diferentes dances con Gaita de Boto y ejemplos cercanos tenemos en Leciñena, como Robres, Sena o Sariñena.
Se compró una dulzaina en una tienda de Zaragoza llamada Mariano Viú y se contactó con un joven, por aquella época, y ahora afamado gaitero e investigador, Ángel Vergara. Éste tocó las melodías transcritas por Agustín de Felipe y las grabaron en una cinta, el “Tío Mariano” las escuchó y dio su aprobación diciendo: “ostia, así tenéis que cantarlas, que bien suena con estas gaiticas”.
Músicos de Leciñena, 1992. Marcén, César.
La dulzaina comprada en Zaragoza no dio los resultados esperados y nunca llegó a sonar afinada. Pero a partir de esta dulzaina Javier Bagüés, vecino de Leciñena, con un torno de taller mecánico y sin las herramientas más adecuadas consiguió hacer varias copias y que estas sonasen bastante afinadas. Recuerda Javier haber hecho 3 o 4 dulzainas de las cuales conserva una.
El primer año de la recuperación, hablamos del año 1983, el mismo Ángel Vergara a la dulzaina y Leandro Maza, que era concejal en aquellos años, al tambor, tocaron el pasacalle y las mudanzas del dance. En los años siguientes y con las dulzainas hechas por Javier Bagüés, dulzaineros locales fueron aprendiendo y tocando el dance. Ernesto Murillo fue el primer dulzainero, empezó a tocar el dance el año 1984 acompañado por Juan José “El Palomo” al tambor.
Años después se hicieron unas dulzainas para la Diputación Provincial de Zaragoza. Fueron del Ayuntamiento de Leciñena a la diputación para que les dejasen una para interpretar el dance, ¡al fin se consiguió una dulzaina “profesional”! con la que Ernesto Murillo siguió tocando el dance varios años. Francisco Seral también tocó en esos primeros años con la dulzaina construida por Javier Bagüés, hasta que compró una de Blas Coscollar.
Músicos de Leciñena, 2001. Marcén, César.
Han sido varias las formaciones que han tocado el dance a lo largo de estos 40 años, siempre, a excepción del primer año, con gaiteros de Leciñena. Ernesto Murillo fue, acompañado por “El Palomo”, la primera formación, estamos hablando del año 1984.
Después siguieron otros dulzaineros como Francisco Seral, que ya había sido danzante los primeros años, Alejandro Solanas, Rosaura Murillo, David Marcén, Daniel Murillo, Walter Bagüés, Roberto Berdún, Patricia Moreno y Oscar Bernal acompañados por los siguientes tamborileros: Juan José “El Palomo”, José Antonio Muñío, Raúl Vinués, Carlos Bagüés y César Marcén.
Hay que añadir a la lista otros músicos que acompañaron a los dulzaineros, en el año 1997 con el clarinete: Antonio Sieso y Carlos Maza y estos últimos años con el bombo: Violeta Remacha y Jorge Barrena.
Músicos de Leciñena, 2006. Marcén, César.
En la actualidad los dulzaineros del dance son Daniel Murillo y Walter Bagüés acompañados por César Marcén al tambor.
Nunca se ha tocado el dance con gaita de boto, pero en paralelo a los músicos del dance sí que se formaron grupos de gaiteros en los que sonaba la gaita de boto. A mediados de los años 90 se formó Gaiteros de Valseca, donde Alejandro Solanas tocaba la gaita de boto acompañando a David Marcén, Enrique Murillo y Rosaura Murillo a las dulzainas y César Marcén a las percusiones.
Ya por el año 2010 los gaiteros del dance crearon una nueva formación, Gaiteros de Leciñena: Walter, Dani, Oscar, Violeta, Héctor y César han acompañado a cabezudos, gigantes y demás actos festivos.
Músicos Leciñena. Autor fotos Jesús Rubio.
En el año 2015 se grabó un disco con las mudanzas del dance, los dichos que los danzantes dicen a la Virgen el día de la fiesta y la canción de Hato de Foces: Dance de Embajadores (compuesta por dos mudanzas del Dance de Robres).
En el año 2018 se añadió una nueva mudanza y un nuevo baile de palos al Dance de Leciñena, coreografía de Jesús Rubio, profesor de la Escuela municipal de Música y Danza de Zaragoza, con la melodía del disco de Hato de Foces “Amadruga” que ensalza Leciñena y su Virgen de Magallón: Dance de Embajadores. Esta sí que se interpreta con gaita de boto, guitarrico y dulzainas y nos muestra que el dance está muy vivo y sigue evolucionando!.
Costán Escuer, investigador perdiguerano, ha indagado sobre las fiestas de Perdiguera en la antigüedad, descubriendo la carrera de la espada y el baile de las Joyas. Dicho estudio, ha quedado plasmado en una serie de artículos publicados en la revista Montesnegros, números 70 y 71: “Fiestas de Perdiguera en la Antigüedad. La corrida de la espada y el baile de las joyas I y II”.
El presente artículo únicamente responde a la segunda parte, al baile de las joyas, una aproximación histórica al desconocido dance de Perdiguera.
Para la investigación, Costán ha estudiado los libros de cuentas de Perdiguera, “Ocho libros de cuentas de los once que se escribieron durante el periodo que abarca desde el año 1521 hasta el año 1798” y que se conservan en el archivo histórico del ayuntamiento de Perdiguera.
“En estos libros, y bajo el epígrafe de “recibí” y pagué”, el escribano del concejo anotaba las cuentas que el Lugar, barrio de Zaragoza, debía presentar a quienes anualmente desde la ciudad venían a inspeccionarlas.
Estos libros no describen hechos, solo son apuntes contables, pero constituyen una fuente de información extraordinaria acerca de cómo era la organización administrativa y la vida de los habitantes del Lugar de Perdiguera, que no difería de la de los habitantes de los alrededores, tanto en el aspecto laboral, como en el religioso y el festivo.
Este último aspecto, el festivo, es el que voy a mostrar en este artículo. “
Escuer, Costán. Fiestas de Perdiguera en la Antigüedad. La corrida de la espada y el baile de las joyas I.
En esa primera parte, Costán nos descubre la corrida de espadas, una carrera pedestre cuyo premio respondía a una espada. De acuerdo con su estudio “La de Perdiguera, comenzada en 1526, no solo es la corrida de espadas más antigua documentada de Aragón, sino que sería la más antigua de todas las competiciones de carreras pedestres de España”. Igualmente, documenta las carreras de agujetas o cintas y la de pollos.
A su vez, Costán, avanza la segunda parte, adelantando una anotación realizada en 1586: “Pagué de las joyas y espada y sombrero, calzas, zapatos y dos pares de pollos que se corrieron, de todo para la fiesta de Nuestra Señora de Agosto, de todo, ochenta y cinco sueldos y ocho dineros”. Así, Costán nos advierte “Como vemos en este apunte, el escribano ya nos habla de otros gastos en la fiesta que arrancan en el año 1578 y que nos meten de lleno en el baile de las joyas y posterior dance de Perdiguera del que hablaré en la segunda parte de este artículo”.
Fiestas de Perdiguera en la Antigüedad. La corrida de la espada y el baile de las joyas I.
Por Costán Escuer.
Como ya conté en el anterior artículo, desde el año 1528 hasta el año 1550, en los libros de cuentas del ayuntamiento, el escribano anota en los asientos contables unos gastos de la espada que se corre para el día de la patrona, Nuestra señora de Agosto.
El libro de cuentas que va de los años 1551 hasta el 1577 ha desaparecido y nada sabemos de esos años, pero el año 1578 hay una novedad en los gastos festivos: “Más pagué del sombrero y de los zapatos que se trajeron para la fiesta quince sueldos y dos dineros”
Nada nos indica acerca del uso que tendrían ese sombrero y esos zapatos, pero en los siguientes años se nos da información suficiente para resolver el enigma.
Fig.1: Año 1583. Compra de zapatos y sombrero.
En las fiestas de 1579 se anota lo siguiente: “Más pagué de las joyas que se bailó, veintiocho sueldos.” Y tras otros apuntes similares, llegamos al año 1583 (fig. 1) en el que el escribano se extiende un poco más al detallar los gastos y apunta esto: “Más se compró seis pares de zapatos, los dos de hombre y los cuatro de mujer y costaron veinte sueldos y seis dineros.”
“Más pagué de un sombrero, seis sueldos y nueve dineros.”
“Más se dio a dos bailadores, cada uno dos reales.”
Ya tenemos información para saber que hay un baile, para el que se compran diversos efectos a los que se les llama “joyas”, que participan dos hombres a los que se paga dos reales y cuatro mujeres a las que no se les paga nada y también sabemos que alguien de ellos porta un sombrero en dicho baile.
Fig. 2: Plaza del Altero con el antiguo ayuntamiento en la parte superior izquierda.
Dos años después, 1584, se añaden nuevos gastos del baile de las joyas: “Más pagué de las joyas, veintiocho sueldos.”
“Más se pagó de un sombrero, siete sueldos y medio.”
“Pagué de unas calzas de mujer, siete sueldos.”
“Más se pagó de dos pares de zapatos de hombre y seis de mujer veinticuatro sueldos y seis dineros.”
“Más paguemos al juglar dos riales y otros dos a un bailador otros dos, que hacen cuatro reales.”
Hay un dato muy interesante este año, pues ya sabemos que se contrata a un juglar para que acompañe al baile con su música.
Tampoco tenemos el libro de los años 1587-1608 que nos hubiera aportado nuevas informaciones, pero llegamos al año 1610: “ Item pagué de las joyas que se trujeron para el día de Nuestra Señora de Agosto, que son: espada, sombrero de mujer, dos pares de calzas, dos pares de zapatos de hombres y cinco de mujeres, ciento y dieciséis sueldos.”
Nos acabamos de enterar de que el sombrero es para una mujer, que siempre participan dos hombres, y que el números de mujeres que bailan es variable, ya que unos años se compran cuatro pares de zapatos de mujer, otros seis y este año cinco, lo que nos indica que seguramente su número depende de la disponibilidad de mujeres que hay cada año dispuestas para participar.
Fig. 3: Por primera vez se nombra el dance.
El año 1613 nos aporta otra novedad, pues se traen unos ciegos para tañer en la fiesta y un gaitero para acompañar el baile de las joyas: “Item pagué a unos ciegos que vinieron a tañer para la fiesta de Nuestra Señora de Agosto, ciento y diez sueldos.”
“Item pagué a un gaitero que vino el día de Nuestra Señora de Agosto para bailar las joyas, cuarenta sueldos.”
Los apuntes del año 1618 nos resuelven otra duda, pues no sabemos si ese baile era recorriendo las calles del pueblo o en un sitio concreto. Por los pagos, sabemos que el baile se celebra en la plaza y de propina nos informa que de vez en cuando, los jóvenes tenían su vena artística-cómica y hacían comedias disfrazados: “Item pagué a unos mancebos que trujeron unos bancos de la iglesia el día de Nuestra Señora de Agosto a la plaza cuando bailaron las joyas, cuatro sueldos.
“Item pagué a unos hijos del Lugar que han hecho una comedia el día de Nuestra Señora de Agosto para pagar los vestidos que hicieron, cien sueldos.”
El año 1622, en el que por primera vez, tras recibir las reliquias de Santa Beatriz, se celebra el día de la patrona el 29 de julio, se baila ese día, pero también el día de Nuestra Señora de Agosto, que hasta este año fue el día de la fiesta grande en Perdiguera. Como veremos, se tira la casa por la ventana trayendo a los músicos de Lalueza, pólvora para fuegos de artificio y vestidos de Zaragoza para una comedia: “Item pagué de las joyas que se trujo para la fiesta que se hizo de Santa Beatriz, setenta y siete sueldos.”
“Item pagué a un hombre que fue a buscar a los músicos a Lalueza, diez sueldos.”
“Item pagué a los músicos que vinieron para la fiesta de su trabajo y costa, doscientos ochenta sueldos.”
“Item pagué de la dieta de un jurado que fue a Zaragoza a buscar la pólvora y las joyas, seis sueldos.”
“Item pagué de los vestidos que trujeron para unos hijos del Lugar para hacer una comedia y los trujeron de Zaragoza, ciento cuarenta sueldos.”
“Item pagué de las dietas de los jurados que fueron a comprar las joyas para la fiesta de Nuestra Señora de Agosto a Zaragoza, doce sueldos.”
Otro nuevo elemento encontramos en los apuntes del año 1623, la compra de cascabeles para el baile: “Item pagué de unas achas y unos cascabeles que se trujo para el día de la fiesta de Santa Beatriz, cincuenta y dos sueldos.”
Los siguientes dos años, se celebra la fiesta por duplicado y el año 1624 vemos un considerable aumento en la participación femenina, nueve pares de zapatillas de mujer: “Item pagué de las joyas que se trujo para la fiesta de Nuestra Señora de Agosto que son, espada, sombrero de mujer, dos pares de calzas de mujer, dos pares de zapatos de hombre y nueve pares de zapatillas de mujer que hacen todo, ciento treinta y cuatro sueldos.”
Fig 4: Gaitero, danzantes, cascabeles y un poeta para los dichos.
Los años 1628, 1630 y 1631 se baila también para la fiesta del Corpus y por primera vez se habla de danzantes. Año 1628: “Más pagué a unos danzadores el día del Corpus, dieciséis sueldos.”
Avanzamos en el tiempo y el año 1658 se bailan las joyas el día de San Roque: “Más pagué de traer los bancos a la plaza el día de San Roque cinco sueldos cuando se bailaron las joyas”.
Llegamos al año 1667 y el escribano apunta la palabra clave, dance: “Más pagué a los mozos que hicieron el dance el día de Santa Beatriz, dieciséis sueldos”.
Aquí tengo que decir que le pasé todos estos datos a Mario Gros, músico, folclorista, lutier y experto en dances, quien me dijo, entre otras cosas, lo siguiente: “La voz aragonesa «dance» aparece por escrito a comienzos del XVII para designar una representación que amalgama teatro (coloquios, dichos, obra…) y danzas. Los cascabeles de los mancebos de 1624 y 1629 se utilizaron con casi total seguridad para la realización de danzas, pero no podemos saber si esas danzas estaban ya integradas en una representación de dance. En mi opinión, esta de 1667 sería la primera cita en la que con claridad se habla de un «dance» en Perdiguera. Las más tempranas referencias del término «dance» de las que tengo noticia son de unos pocos años antes: Jaca en 1623, Tarazona en 1636 y Albalate del Arzobispo en 1655, con lo cual la de Perdiguera sería una de las citas más antiguas de Aragón”.
Avanzamos hasta el año 1704 y por primera vez se nombran los dichos: “Más pagué para los dichos de Santa Beatriz, treinta y dos sueldos”.
En el año 1731 se nombran aspectos indispensables para un dance: gaitero, danzantes, cascabeles y un poeta para los dichos.
“Más pagué al gaitero en dicho día (Santa Beatriz) cuarenta y ocho sueldos”.
“Más pagué al poeta que sacó los dichos para los danzantes en dicho día, veinticuatro sueldos”.
“Más pagué de los cascabeles para los danzantes, dieciséis sueldos”.
“Más pagué de medio cántaro de vino que se dio a los danzantes, un sueldo y cuatro dineros”.
Hasta 1759 los libros ya no aportan ninguna novedad y en 1760 vemos las últimas referencias al dance con este escueto apunte: “Data para la caridad del sermón y costa del predicador en el día de la patrona y músico, cascabeles, cera y demás gasto, siete libras, tres sueldos y ocho dineros”.
A partir de entonces, el gasto en fiestas ya no se detalla y los apuntes dicen en genérico “gasto en fiestas”.
Así pues nos encontramos con un Baile de Las Joyas, que arranca el año 1578, en el que participan dos hombres y un número variable de mujeres, una de ellas portando sombrero, acompañados por un juglar en los primeros tiempos y por un gaitero posteriormente. Para ello, se compran dos pares de zapatos de hombre y varios pares de zapatos y calzas de mujer, más un sombrero también de mujer. Este baile sucede en la plaza, a la que se bajan los bancos de la iglesia para mayor comodidad de los espectadores. Según lo apuntes, este baile se celebra el día de la patrona, pero ocasionalmente también se bailó para el Corpus, el día del Pilar y para San Roque.
Este baile deriva posteriormente en un dance, en el que ya vemos elementos como las camadas de cascabeles, nuevamente gaiteros y un poeta para declamar los dichos. ¿Hasta cuándo duró? Al menos hasta 1760, pero es fácil que siguiera muchos años después. Esto no lo podemos saber.
Poco más –y ya es mucho- se puede saber a partir de unos libros de contabilidad.
Termino dando las gracias a Mario Gros por su amabilidad y por sus valiosas aportaciones.
Desde la recuperación del dance de Bujraraloz, Carmelo ejerce de mayoral. Es todo un apasionado del dance y de su pueblo, de su historia y tradiciones. A través de Carmelo, nos sumergimos en parte de la memoria reciente de Bujaraloz y su vivo dance, recuperado gracias al esfuerzo y empuje de los vecinos de la localidad monegrina; que volvieron a hacer rugir la gaita, las danzas, el teatro popular y los versos que configuran la gran manifestación artística que representa el dance aragonés.
Ya con esa confianza iré tomando materia sin ponerme en trinidades pues al Santo se reservan, pero vamos discurriendo y cada cual se prevenga en el siguiente coloquio a elogiarle como pueda.
Mayoral (Dance de Bujaraloz).
Carmelo Lorente Acín nació en Bujaraloz, en casa, en 1959. Su padre era barbero y tenía una peluquería en Bujaraloz. Son tres hermanos. Fue a la escuela hasta el graduado, cuando marcha a Zaragoza a realizar formación profesional de electrónica. La escuela, recuerda Carmelo, estaba donde actualmente se encuentra el ayuntamiento. Comenzó con cinco años y aún había clases de chicos separadas de las chicas, –aunque ya comenzaban a haber clases mixtas-.
Sus recuerdos nos llevan a aquella época que aún daban leche en polvo y en la escuela encendían la estufa con piñuelo, huesos de oliva. Jugaban a Cascabel Montapíe o al popular Churro, media manga, manga entera-Al final, pegado a la pared, se colocaba la madre, quién soportaba a todos apoyados y hacía de arbitro-. También jugaban al balón prisionero y se encorrían por la calle -Entonces la gente jugaba mucho en la calle-. Iban en pantalón corto hasta en invierno, era lo habitual hasta que comulgaban por primera vez -del frio se nos ponían cabrillas en las piernas-.
-En Bujaraloz no había agua, solamente agua de balsa-. Carmelo cuenta como en las ordenanzas, sobre la vida en Bujaraloz, aproximadamente de 1530, principalmente se basan en el uso y gestión del agua. Cada balsa tenía su finalidad, explica Carmelo.La balsa Buena dicen que es de época romana, del antiguo camino de los Fierros, aunque el Sistema de Información de Patrimonio Cultural Aragonés (SIPCA) le atribuye un origen bajo medieval. La balsa se encuentra carretera Caspe desvío a Sastago, donde actualmente está Guissona. Tiene unas escaleras para acceder a ella, entre muros, para el acceso humano. Además, presenta unos números romanos del I al XII, dividiendo la balsa por partes iguales para su limpieza, así, cada parte, debía ser limpiada según las tierras que cada propietario poseía. Los industriales traducían su parte en jornales que hacían los obreros o jornaleros. Eran trabajos comunales. La balsa fue remodelada en 1928.
Las balsas se hacían en barrancos y presentaban hueras (agüeras o güeras) que conducían el agua a las balsas. Estaba prohibido pastar en las hueras. En Bujaraloz, igualmente, se encuentran la balsa Pedrera, construida en 1944, la balsa Grande y balsa del Molino, con el pozo de la bomba entre ellas. A ellas hay que añadir las desaparecidas balseta de la Tejería o la balseta del Moro. Los pozos, que en cada casa había uno, eran salobres y tenían un cierto grado de salinidad. No servían para beber, si acaso, para las caballerías. El agua de balsa se almacenaba en las casas en tinajas y con el tiempo, más reciente, llegaron los aljibes.
La escasez fue una constante en Bujaraloz y en varios pueblos de Los Monegros, -incluso en 1972 o 1973 tuvieron que traer agua para beber en Bujaraloz, la trajeron en camiones cisternas por medio de la base americana de Zaragoza-. Durante un mes, los abastecieron con agua que subieron desde Caspe, -agua para beber, asearse, cocinar, lavar o para dar a los animales-. No fue hasta el 23 de mayo de 1975 cuando el agua corriente llegó a Bujaraloz.
En las ordenanzas, anteriormente citadas, se prohibía subir por las noches a las cías, sería para evitar que se robase el grano, apunta Carmelo. Estas, estaban debajo del campo de fútbol y todavía existen dos cías.
Bujaraloz ha sido tierras de secano y pastos. Son características sus lagunas saladas que aprovechaban para la obtención de sal. Los campos daban escasas cosechas y en sus margüines se acumulan las piedras que los campesinos iban retirando de los campos. -Algunos, cuando iban al monte volvían con piedras y poco a poco fueron construyendo granjas de pollos. En unos cuatro años levantaban las paredes y, si conseguían buena cosecha, colocaban el tejado-. El regadío llegó el 23 de mayo de 1995
La nacional II pasaba por el centro del pueblo. Es en torno a 1959-1960 cuando la sacan del pueblo y comienza a aparecer restaurantes, mesones, hostales y talleres. El poster de la gasolinera pasó de la plaza al lado de la nacional, donde el mesón Monegros. Fue un impulso para el pueblo -La carretera equivalía a un pueblo más-, hasta que en el 2021 se liberalizó la Autopista A 2 y la nacional II perdió su constante fluir de vehículos.
En el mesón había un cine, -igual tenía hasta 500 butacas, y se hacían sesiones los sábados y dos sesiones los domingos-. Carmelo llegó a llevar el proyector mientras dos amigos se ocupaban de vender las entradas y cortarlas. Tenían 18 años, pero su afición al cine ha continuado, siendo miembro del certamen de cortometrajes de Bujaraloz.
En el salón del pueblo se hacían bailes. También estuvo la discoteca Sagitario “el Chato”, en el bar Avenida, –venía gente de todos los pueblos, fue durante 1970 a 1980-.
Cuando contaba con unos 14 años, un grupo de personas se unieron para hacer cosas por el pueblo. Consiguieron un local y compraron juegos y tableros de ajedrez. En el local se juntaban unas diez personas que decidieron hacer un periódico, el “Secarral”. Hubo dos épocas, una primera más inocente y sin medios y una segunda más política y con medios. Publicaban sobre asuntos del pueblo y el maestro les ayudaba a imprimirla; -aunque había cosas que censuraba y una vez se negó a imprimirla-. No se podía hablar aún de política y, a pesar que no tenían nada, hacían entrevistas con un magnetófono.
Ejemplar de Secarral, revista de Bujaraloz.
Con 16 años, Carmelo se marchó a estudiar a Zaragoza, aunque volvía todos los fines de semana. Fueron tiempos muy activos -Se reivindicó la piscina y se recaudó dinero con la carrera de la san Silvestre y una chocolatada en1981-.
Durante la primera etapa del Secarral, investigando la historia de Bujaraloz, se descubrió que había habido carnaval en la localidad y lo recuperaron. También descubrieron que había habido dance.
Efectivamente, el dance de Bujaraloz se había perdido sobre 1910. Al parecer, cuenta Carmelo, aquel año fueron a danzar a una exposición, quizá Barcelona, y alguien se les quedó el dinero. Tuvieron que volver como pudieron, de malas maneras, y al llegar al pueblo se les rieron. Se enfadaron tanto que dejaron de danzar.
Mercedes Pueyo Roy, en su libro “El dance en Aragón” (Zaragoza, 1973, p. 73) afirma que el dance de Bujaraloz se ejecutó por última vez en 1900 y que intervenían en el baile dieciséis hombres, -los más fuertes del pueblo, en la procesión y después en la plaza y que nadie recuerda nada del texto, si es que lo hubo-.“Ha desaparecido totalmente este Dance y con él el famoso baile de la «Gaita», de mucho renombre. La última vez que se hizo fue en 1900. No existe documento alguno de él, y estas escasas noticias han sido recogidas gracias a la feliz memoria de un anciano. Se hacía el día 5 y días 28 y 29 de agosto, con motivo de las fiestaspatronales.PERSONAJES. – Intervenían en el baile dieciséis hombres, los más fuertesdel pueblo.DESARROLLO. – Se hacía el baile en la procesión y después en laplaza.En cuanto al texto, si es que lo hubo, nadie lo recuerda ni nada queda de él. En cuanto al aludido baile de la «Gaita» sabemos que era muy posterior al dance y que el pueblo lo consideraba de tipo más bien profano. Era una especie de jota aunque no con todas sus características escénicas ni su ritmo, aunque sus pasos y variaciones la recuerdan un poco. Su música se conserva en notas y hoy día se canta como «gozo» a laVirgen de las Nieves, y que nosotros hemos grabado en la fonoteca del profesor Beltrán.No existe texto.”Pueyo Roy, Mercedes. Mercedes Pueyo Roy realizó algunas grabaciones junto a Antonio Beltrán Martínez y Pio Beltrán “Algunas de las melodías que acompañaban las mudanzas las recogimos y grabamos en cinta de Pío Beltrán” (Materiales para el estudio del folklore aragonés: I. el dance de Bujaraloz por Antonio Beltrán).
Afortunadamente, en la labor investigadora del Secarral, descubrieron la existencia de un libro sobre el dance de Bujaraloz, datado, aproximadamente, en 1840, con textos y anotaciones que pasaron a texto mecanografiado en 1976. Constaba de 112 páginas, aunque faltaban las diez primeras y con la primera y última hoja en muy mal estado. Los textos ensalzaban al santo San Agustín, un converso al cristianismo -así que presenta y juega con ambas condiciones, a quién principio se le quiere hacer pasar por moro, desencadenando una batalla donde gana el bien-. Hay textos para dos días, comenta Carmelo, con loas al santo que no se reproducen, pues son muy extensas.
También el catedrático de prehistoria Antonio Beltrán Martínez se hizo eco del texto de mano de José Rozas Beltrán:
“El texto completo del dance citado en dos versiones manuscritas. Una sin fecha, pero de hacia mediados del siglo XIX y otra copiada en 1902, más correcta, con este gracioso título en verso.Las hojas perdidas contenían algunos gozos y las conservadas, parte de los dedicados a Santiago, los gozos y romances de la Virgen de las Nieves, las coplas de San Agustín y los dances de San Agustín del primero y segundo días de las fiestas. “
«En este libro se contiene / coplas para dispertar / todos los días festivos / que tiene la cristiandad. / Además también contiene / Dichos de San Agustín / que por ser patrón del pueblo / le celebran un festín. / Y este libro fue copiado por Vicente Used y Ros / en el tercer mes de marzo de mil novecientos dos».
En 1989, a iniciativa de Mariano Villagrasa, entonces concejal del ayuntamiento, se recuperó el dance de Bujaraloz. Mariano juntó a 23 personas en mayo y a finales de agosto, del mismo año, celebraron de nuevo el dance, -tanto hombres como mujeres-. Así, el dance de Bujaraloz se volvió a celebrar para san Agustín el 28 de agosto, y santa Mónica, el 29 de agosto de 1989. En su ejecución, se retomó a representar la lucha de moros y cristianos con mudanzas intercaladas que los mismos textos presentaban en anotaciones, indicando las mudanzas concretas que se debía ejecutar en cada momento.
Dance de Bujaraloz, 1887.
Han investigado e indagado mucho sobre el dance de Bujaraloz, recuperando la mayoría de sus partes. En 1890, el dance de Bujaraloz estuvo danzando en el auspicio de Zaragoza, la crónica comentaba que era muy gracioso, ágil y vistoso. Sorprendentemente, apareció una foto del dance de 1895, apreciándose bien la indumentaria y corroborando el testimonio de una mujer del pueblo que ya había advertido que los danzantes llevaban faldas muy cortas. Muchas mudanzas las recuperaron gracias a que había gente que se acordaba de ellas y las cantaban y tatareaban. Un danzante, que se había casado en La Almolda, conservaba los palos y una espada del dance de Bujaraloz -los palos eran de carrasca, de los palos de las ruedas de los carros, eran muy resistentes-. Carmelo lamenta que lo que más se ha perdido es el baile, salvo uno, pues en pleno ensayo, una persona mayor se acercó y les transmitió un baile que recordaba.
“Ved si en cuatro palotadas/ desatáis el gran enredo”
Rabadán (Texto antiguo del dance de Bujaraloz).
Tienen constancia que estuvo el gaitero Aniceto Serrate “El Tintorero”, natural de Castejón de Monegros. La gaita la recuperaron gracias a Eduardo Plana Galindo de Sena, montaron un taller de fabricación y aprendizaje de gaita en 1993. El curso duró unos dos años y entre los muchos participantes, unos diez, salieron los gaiteros Chusé Rozas Auría y Javier Martínez Samper. Eduardo Plana Galindo colaboró con la recuperación del dance de Bujaraloz.
En el 2013 se incorporó como gaitera Mila Dolz, la fueron a buscar a Zaragoza el mismo día de san Agustín y durante el viaje y descansos del dance, se fue aprendiendo las melodías. Fue gracias a Mario Gross ya que ese año no pudo tocar Chusé Rozas Auría. Actualmente, se ha incorporado la joven bujaralocina Lidia Berdejo Escanilla con una gaita del taller de Pablo Morales de Caspe.
Suelen actuar para san Agustín y en la ofrenda de frutos para la fiesta del Pilar de Zaragoza. Han actuado en la exposición universal de Zaragoza, en el 2008, con los de Tauste, Graus, Sariñena y el de San Juan o Tenerías. También han estado en Italia.
Carmelo sostiene que para bailar y danzar en la iglesia debían llevar faldas, al igual que los infanticos en el Pilar, quizá esto sea una versión del dance más tradicional y más vinculada con la iglesia. Como curiosidad, el dance de Bujaraloz cuenta con rabadán moro.
Asimismo, se recitan las motadas, que también son dichos o motadas directas a los danzantes o gentes del pueblo. Al principio lo hacían los rebadanes, pero desde hace años las hace el gaitero Chusé Rozas Auría. Hubo algunas ocasiones que la misma gente del pueblo pasaban las motadas escritas en papel, pero hubo quién abusó de la situación
El romance a san Agustín se realiza con gaitas y bandurrias, en la madrugada del 28, realizándose una por las calles del pueblo, deteniéndose en las esquinas donde se encuentran las pequeñas capillas. A las puertas de la iglesia se canta una Salva.
Los días 4 y 5 de agosto en Bujaraloz se celebra la virgen de las Nieves, sin gaita se hace el romance a la Virgen. Luego se realiza el baile de la calle baja con gaita, salió del cancionero de Mingote (Introducción al Folklore Aragonés II. Canto, baile, dance, Zara- goza, 1980. Ángel Mingote: Cancionero Musical de la provincia de Zaragoza, 2. ed., 1967). El baile de la Gaita o Jota de la calle Baja, conmemora el final de una trágica epidemia de peste que asoló al pueblo.
En el 2014 cumplieron los 25 años de su recuperación, aunque lo celebraron un año después, con 16 cuadros interpretando de forma conjunta una mudanza, estaban todos los danzantes y antiguos danzantes, gaiteros y personas vinculadas al grupo.
Carmelo lleva trabajando como gestor en la comunidad de regantes Montesnegros, aunque también ha trabajado montando riegos. Ha sido concejal municipal y recuerda que durante su etapa Miguel Ángel Berna estuvo de profesor de jota en Bujaraloz –Ángel realizó una de sus representaciones de Danza viva en Bujaraloz tras su estreno-. Carmelo comenzó como mayoral y aún ejerce con pasión a su dance de Bujaraloz. Su callao, palo de mayoral, se lo hizo un pastor con una rama de sabina, la dobló y la dejó unos días en una femera para que se conserve mejor.
Hoy en día, el dance de Bujaraloz continúa con gran viveza y vitalidad, gracias a personas como Carmelo, cuya pasión nos ha acercado el dance y la vida pretérita del monegrino lugar de Bujaraloz.
El Tarirán, la revista de la Asociación Cultural Senense. Una gran trayectoria fruto de la ingente labor que, la asociación senense, lleva realizando desde hace cincuenta años. Gracias a su director, Jesús Cancer Campo, repasamos parte de su historia, de sus más de cien números atesorando la vida de la localidad monegrina de Sena. Un reconocimiento a su trabajo, a su esfuerzo y dedicación, al amor por su pueblo y en pro de la cultura desde el medio rural, con pocos mediosy apoyos.
Por Jesús Cancer Campo.
El año 2023 ha sido pródigo en efemérides para la cultura y la historia de Sena. Y es que, en el aspecto histórico o científico, el pasado 17 de noviembre se cumplieron 250 años de la caída del primer meteorito documentado en España. Fue en la huerta de Sena y tal acontecimiento ha sido ampliamente aireado por los medios de comunicación, llevando nuestro meteorito desde el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid hasta el palacio de Villahermosa de Huesca, donde se ha convertido en la “estrella” de la exposición organizada por la Agrupación Astronómica de Huesca sobre meteoritos. También es grato recordar que nuestra Coral “Voces Amigas” ha cumplido sus 25 años de brillante actividad cantora. Y, finalmente, que la Asociación Cultural Senense, una de las más antiguas de la provincia de Huesca, con actividad artístico-cultural ininterrumpida desde su fundación, ha celebrado este mismo año su ¡50 Aniversario!
Seis años después de su fundación en 1973, Benito Cavero Cambra, primer presidente de la Asociación Artístico-Cultural Senense –como se denominaba en 1979–, puso en marcha el llamado Servicio de Publicaciones de dicha asociación, con la aparición trimestral de un boletín cultural, que pronto pasó a ser también informativo. Eran aquellas nostálgicas y viejas hojas grapadas, impresas a multicopista, que llegaban al domicilio de todos los asociados y cuyo contenido, como decimos, era de carácter cultural con referencias a Sena y con informaciones, además, de tipo social y de interés para todos.
Durante cinco años –hasta el inesperado fallecimiento de Benito Cavero en 1984– el Servicio de Publicaciones de la Asociación, quedó malherido. Pero ese mismo año se rehízo con la edición de un número especial dedicado al ínclito Cavero. Así, de la mano de Pilar Monter Ardanuy y Luis Ardanuy Uriol al frente de un equipo de entusiastas, se continuó con la edición trimestral de la revista con ese nombre hasta 1989, cuando pasó a denominarse El Boletín. Durante estos años la revista fue ampliando su contenido paulatinamente con la aparición de ilustres colaboraciones, que fueron otorgando interés y prestancia a esta publicación local.
La desaparición de algunos importantes colaboradores, amén algunos problemas internos –de los que nadie está exento– trajeron un periodo de crisis entre 1990 y 1994 en los solo aparecieron tres entregas de El Boletín, en formato de impresión ófset, abandonando el obsoleto método de la mítica multicopista.
Dicho trance se resolvió, en lo que a la continuidad de la revista se refiere, con la aparición de un nuevo equipo comandado por Jesús Cancer Campo, quien tomó la responsabilidad y el compromiso de recuperar la publicación de El Boletín con carácter semestral, y así fue desde 1995 hasta hoy, con la inclusión de números extraordinarios en algunos años.
Con la aparición del nuevo siglo XXI, llegó una reforma de los Estatutos de la Asociación, que pasó a llamarse a partir de ahí: Asociación Cultural Senense (suprimía, así, el termino: Artístico). Y de la misma manera la revista pasó a tomar el nombre de El Tarirán, desde el mismo año 2001.
El Tarirán es una breve pieza musical de nuestro antiguo Dance, que se toca con gaita de boto al final de cada mudanza bailada por los danzantes y es, a su vez, como un toque de atención para estar preparados para la siguiente mudanza. Nos pareció un nombre muy senense, adecuado para nuestra publicación y ahí está, sin más.
En la progresión de la revista se fueron imprimiendo las cubiertas en color, y en la actualidad, desde el año 2020 –aquel año maldito de la pandemia del covid–, en un intento de neutralizar tanta tristeza, decidimos hacer la revista a todo color y ahí seguimos.
Fue para nosotros un verdadero hito alcanzar el número 100 y ya estamos preparando el 105. El número de páginas es aleatorio, dependiendo de las colaboraciones recibidas; el número 104, por ejemplo, ha alcanzado las 72 páginas. La tirada actual es de 360 ejemplares, que llega hasta los 340 socios, más algunos de cortesía.
La revista muestra un buen número de fotografías que ilustran en gran manera la publicación, algo que gusta mucho a los lectores, donde muchos de ellos se ven retratados (en el buen sentido). Contamos con una nómina variable de colaboradores que, creemos, dan a la revista un atractivo y elevado nivel, sin querernos desviar de nuestra modestia. Además de los eventos socioculturales protagonizados por los numerosos grupos de Sena y los que recibimos de fuera, contamos con colaboraciones de tipo cultural, histórico, científico, social… que entendemos del interés general y que, muy a menudo y por pura lógica, tienen que ver con el discurrir y la actualidad de nuestra antigua villa.
Los dos últimos números reflejan algunos cambios en la maquetación y características de la revista, debido al obligado cambio de empresa impresora; así como el cambio de nuestro logotipo (ahora, cabeza de ciervo hallada sobre cerámica en el yacimiento de Las Valletas de Sena, expuesta en el Museo Provincial de Huesca, vestigio más antiguo de nuestra milenaria cultura local (edad bronce-hierro).
Muchos de los socios, sobre todo los que viven fuera de Sena, la esperan “como agua de mayo”, para ilustrarse, entretenerse y estar al día de lo que ocurre en su pueblo.
Con esta aportación, los de Sena venimos a sumarnos a la nómina de publicaciones que en la actualidad afloran en el panorama comarcal de Los Monegros, junto a las revistas hermanas: Montesnegros, El Pimendón, Despertad y Quio.
Lamento, de todos modos, que la enorme riqueza que atesoran estas publicaciones no se vea reconocida, en absoluto, por la institución comarcal quien, en atención a sus presupuestos y al parecer, tiene otros aspectos a los que atender, y no tanto, o miaja, a los de la Cultura.
El Pimendón, periódico de Robres, lleva 35 años publicándose con 179 publicaciones. Su director, Pedro Oliván nos acerca la historia del periódico, un referente cultural en Los Monegros y ejemplo del esfuerzo y el trabajo en pro de la cultura desde el medio rural.
Pedro Oliván. Director.
Queda muy lejano en el tiempo y muy desdibujado en nuestra memoria aquel día 13 de agosto de 1988 en el que se presentaba al público en Robres el n.º 0 de una revista-periódico escrito a máquina sobre ciclostil oliendo todavía a tinta fresca.
Su cabecera recibió el nombre de nuestra loma (lometa) el Pimendón, situada al sur de nuestro casco urbano, en cuyas laderas, en sus cuevas, o sobre su cima hemos jugado y peleado con palos, cañas y tiradores tantas pandillas de críos en aquellos tiempos de posguerra y previos a la televisión y los juguetes sofisticados.
Las inquietudes de dos o tres grupos de jóvenes, con estudios, sensibilidad y afán de compromisos socioculturales, a la vez que un clima de nuevo estilo de gestión democrática en Robres, propiciaron ese caldo de cultivo necesario para que pudiera nacer este proyecto sociocultural de EL PIMENDÓN.
Con una gran ilusión y entusiasmo se fueron llenando de contenido los primeros números a un ritmo bimestral sin temor al cansancio o al agotamiento de los posibles temas informativos a abordar, haciendo caso omiso a algunas opiniones socarronas de una minoría de escépticos o incrédulos que auguraban un recorrido breve a nuestro experimento. Hoy resulta evidente, afortunadamente, que se equivocaron en sus pronósticos.
Pero me parece muy importante reflexionar sobre por qué se equivocaron esa minoría de vecinos incrédulos o escépticos, pues la trayectoria de EL PIMENDÓN desde aquel n.º 0 hasta este n.º 179 en 35 años de actividad ininterrumpida no se explica tan fácilmente ni por el azar, ni porque sí. No es un fenómeno único, pero sí que tiene bastante de especial o excepcional, si tenemos en cuenta el contexto del periodo social y el ámbito rural en el que se ha desarrollado.
No es un fenómeno único, pues desde la transición democrática a finales de los 70 y en la década de los 80 comienzan a publicarse en nuestra zona de Monegros y en la provincia de Huesca revistas y periódicos similares a nuestro Pimendón, bien desde organismos y entidades oficiales y políticas, bien bajo una iniciativa mixta sociopolítica, socio religiosa u otras.
En Sariñena aparece la revista mensual Monegros (1975), que duró 5 años; un poco más tarde aparece la revista QUIÓ (1986) con carácter bimestral, que sigue activa en la actualidad; en Lanaja surge la revista DESPERTAD (1978) con periodicidad cuatrimestral y que se mantiene viva; en Robres nace nuestro PIMENDÓN (1988) con periodicidad bimestral y en la actualidad trimestral; en Leciñena surge la revista MONTESNEGROS (1992), financiada por varios ayuntamientos de la Mancomunidad de Monegros-sur; también en Leciñena comienza a publicarse SANTUARIO DE MONEGROS (1992), promovida por la Asociación de N.ª S.ª de Magallón de Leciñena, Perdiguera y Robres; en Lalueza surge la revista EL RECAUTILLO (1996), ahora desaparecida; en Grañén aparece FLUMEN XXI (2000), que se mantuvo activa solo 2 años y medio; en Almudévar se ha editado VIA LATA desde el año 1982, ahora también desaparecida; en Labuerda se publica EL GURRIÓN desde 1980 con periodicidad trimestral.
En la actualidad intercambiamos nuestro periódico con las siguientes publicaciones en la provincia de Huesca: La Ronda de Boltaña, Amigos del Serrablo (Sabiñánigo), Despertad (Lanaja), Via Lata (Almudévar), Asoc. Cult. Senense (Sena), Gaiteros de Aragón (Zaragoza), Guaraguás (Aguas), Guayente (Eriste), 4 Esquinas (Huesca), Asoc Cult. Subordán (Hecho), El Gurrión (Labuerda).
Queda pues bien claro que no constituimos un fenómeno único. Lo que sí tiene nuestro PIMENDÓN es algo muy genuino y especial porque nace de la ilusión y el compromiso de un grupo de jóvenes con sensibilidades y posicionamientos distintos que se plantearon un objetivo común; porque apostó y sigue apostando por ser autónomo en su funcionamiento en base a sus socios suscriptores; por la neutralidad y la objetividad máxima posible en el tratamiento de la información, en la libertad de expresión correcta y respetuosa y en la pluralidad de los temas y tendencias abordados; porque ha contado con el compromiso firme, altruista y generoso de sus tres directores y sus respectivos equipos de redactores y colaboradores; porque ha mantenido el apoyo económico y constante de sus suscriptores y su respaldo a la línea de trabajo; porque ha logrado ocupar un espacio respetable y reconocido en el ámbito social, tanto por las instituciones y organismos públicos como por los medios de comunicación provincial y autonómico; porque a cualquiera que lo conoce le resulta increíble que EL PIMENDÓN surja y siga adelante desde un pueblo tan pequeño como Robres tan solo con un equipo de voluntarios y un presupuesto tan ajustado y austero.
Por eso nos parece increíble y admirable también a quienes estamos tan metidos en esta aventura sociocultural, cual robresinos quijotescos en nuestra estepa monegrina. Y es que abruma coger en las manos cualquiera de los 15 tomos encuadernados de los 178 números de nuestro PIMENDÓN e ir hojeando sus páginas dejándolas deslizarse entre nuestros dedos.
Impacta bastante pensar en la cantidad de información recogida sobre la vida e historias de nuestro pueblo que hemos conseguido plasmar y dejar disponible para las generaciones futuras: una enciclopedia sustancial de Robres.
Hemos publicado distintos monográficos sobre el Dance, la Gaita, el vino, los oficios artesanos, los juegos tradicionales, la iglesia parroquial, el agua, la música, el teatro… Damos a conocer nuestra microhistoria, nuestras tradiciones y modos de vida, nuestro patrimonio arqueológico e histórico, velamos por el mantenimiento del Museo Etnológico Municipal, vamos reflejando la crónica de nuestro presente, promovemos jornadas y eventos como las Navidades Culturales y las Trabadas de Gaiteros.
Estoy convencido de que nuestro periódico EL PIMENDÓN no habría podido desarrollar sus objetivos iniciales y llegado hasta hoy sin la sólida estructura en la que se asienta: la de EL PIMENDÓN como ASOCIACIÓN CULTURAL y su multitud de colaboradores.
Las inquietudes socioculturales del periódico necesitaron muy pronto una estructura organizativa estable y autónoma en forma de asociación y así se fundó la Asociación Cultural EL PIMENDÓN en septiembre de 1994. Desde esa nueva estructura organizativa fuimos asumiendo nuevos objetivos, como el de hacernos cargo del Museo Etnológico instalado en una de las viviendas de maestros, promover las Navidades Culturales, organizar las Trobadas de Gaiteros, así como colaborar con el Ayuntamiento y las demás asociaciones de Robres en otras actividades colectivas. La Asociación Cultural nació desde la vivencia de unas convicciones y las nuevas necesidades del equipo de redacción de EL PIMENDÓN. Cada una de esas actividades que hemos venido desarrollando no se habrían podido llevar a cabo sin el apoyo y entrega personal de muchos y muchas vecin@s y la generosidad de tantos amigos y amigas de fuera de Robres que han aceptado nuestras invitaciones a participar en nuestros proyectos. A través de estos proyectos hemos ido también creando vínculos de estas personas con nuestro pueblo que siguen perdurando en el tiempo.
Este edificio de EL PIMENDÓN se ha venido construyendo piedra a piedra, pieza a pieza o escrito a escrito, con la aportación voluntaria y entusiasta de tod@s es@s miembros que han venido integrando los sucesivos equipos de redacción en el periódico y en las juntas de la Asociación, y todos nuestros colaboradores .Con una tirada impresa de 320 ejemplares con un promedio de 40 páginas mantenemos un contacto asiduo de residentes en el pueblo con los robresinos y robresinas afincados por la geografía nacional, así como un número significativo de suscriptores interesados en seguir el desarrollo y la vida de nuestro pueblo.
Desde 2005 nos damos también a conocer en las redes sociales a través de nuestro Blog: http::/www.robreselpimendon.blogspot.com donde dejamos a disposición de los internautas los artículos más destacados de nuestra publicación.
Un mundo por explorar, un patrimonio que nos remonta a las antiguas civilizaciones que dejaron su impronta. Nos adentramos en el mundo de la arqueología en Los Monegros a través de Hugo Chautón Pérez, apasionado arqueólogo que nos descubre la riqueza que esconde Los Monegros, que no por ser desconocida, resulta fascinante y más importante de lo que creemos.
1 ¿QUIËN ES HUGO CHAUTÓN PÉREZ?.
Nací en Madrid en 1971 y vivo desde hace más de tres lustros en Zaragoza. Licenciado en Geografía e Historia, especialidad Historia Antigua por la Universidad de Extremadura. He dedicado toda mi vida profesional e investigadora al estudio de nuestro pasado. Casado con Raquel, también arqueóloga y padre de dos hijos: Claudia y Darío, a los que trato de transmitir las maravillas que supone el estudio de nuestro pasado, con éxito relativo hasta la fecha.
Como también ocurre a muchos compañeros de vocación, mi pasión por la arqueología se remonta a mi infancia. Pasábamos los veranos en la casa familiar en San Vicente de Toranzo, un pueblecito en el Valle del Pas, en Cantabria, y a menudo hacíamos excursiones para ver las fantásticas manifestaciones rupestres paleolíticas de las cuevas del Monte Castillo, en Puente Viesgo. A pesar de los años transcurridos siempre he recordado con gran claridad aquellos momentos, así como la impresión que me causaba poder contemplar aquellas escenas de hace miles de años. Desde entonces me consta la intención vital de pasar mis días estudiando viejas culturas. Conocerlas a través de los objetos o restos materiales que emplearon facilita enormemente el viaje en el tiempo que la arqueología siempre propone.
De vuelta a la actualidad, desde hace un lustro trabajo en la empresa Athmos Sostenibilidad, de Zaragoza, realizando estudios sobre proyectos de infraestructuras para garantizar la conservación del Patrimonio Cultural. Con un mismo objetivo conservacionista pero hacia el medioambiente en esta ocasión, colaboro con colegas que se encargan con el máximo empeño de que el desarrollo industrial y económico aragonés no suponga un deterioro para nuestro hábitat.
También formo parte de la junta directiva de Ilustre Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras de Aragón, la institución que agrupa a los profesionales de la arqueología y se ocupa de garantizar sus derechos profesionales.
2 LOS YACIMIENTOS EN LOS MONEGROS, DE LOS MÁS ANTIGUOS A LOS MÁS RECIENTES, SU IMPORTANCIA. ARQUEOLOGÍA EN LOS MONEGROS.
La comarca de los Monegros conserva una riqueza arqueológica inusual y poco frecuente en otras regiones. En la carta arqueológica de Aragón hay unos 13.000 yacimientos, y de ellos 721 se encuentran en Los Monegros, contando con todo el abanico cronológico desde la Prehistoria hasta llegar a la Guerra Civil española.
En el plano académico, en los últimos años me he posicionado entre la Prehistoria Reciente y la Protohistoria y he dedicado gran parte de mi esfuerzo a la investigación de la Cultura de los Campos de Urnas. Se trata de un periodo de transición que aun mantiene un buen número de incógnitas por descubrir, hecho que sin duda lo hace aun más atractivo. En los Monegros contamos con ejemplos únicos de esta cultura proveniente de Europa y que en la península restringe su ámbito de expansión de manera exclusiva al cuadrante nordeste. El yacimiento de Las Valletas, que tuvimos oportunidad de estudiar sobre el terreno, es un importante referente de este horizonte arqueológico.
EL asentamiento íbero y romano en la región fue sin duda intenso, como demuestran los numerosos yacimientos de la época que encontramos. Además del poblado ibero de San Miguel de Castejón de Monegros, villas romanas como el Escobizal o la necrópolis de Presiñena, ambos en Sena, Cajal o el Puntal en Villanueva de Sigena, solo por citar algunos ejemplos, podrían aportar importante información al conocimiento de este periodo.
Uno de las fases históricas más interesantes en los Monegros es el Medievo. El asentamiento de los pueblos germanos, concretamente visigodos, debió suponer una transformación geopolítica importante, no obstante aun contamos con muchas lagunas sobre sus características. La necrópolis de las Peñetas de Manolo en Sena, uno de los proyectos insignia de nuestras campañas, está destinada a convertirse en un referente en el estudio del periodo altomedieval en la región. En las excavaciones del Castillo, en Castelflorite, hallamos los restos de una espada de tipología visigoda.
Figura 1.Lámina espada y cantimplora.
Mucho más conocida es la herencia islámica en el territorio y es en gran parte gracias a los trabajos de Philippe Sènac, catedrático de la universidad de Toulouse-Le Mirail II en Francia. La región formaba parte de la Marca Hispánica y cuenta con numerosos asentamientos, tanto civiles como militares.
El mundo de las creencias funerarias y su reflejo en la cultura material, en cualquier época, me ha resultado siempre una temática fascinante. Pero no me podría decantar por un único periodo histórico. A lo largo de mi carrera me he sentido igualmente atraído por otros muchos periodos con la misma intensidad. Quizás en un aparte debería mencionar la dedicación desde la arqueología forense, hacia la investigación de los episodios de violencia y represión durante la Guerra Civil y la Dictadura en Aragón. En los Monegros contamos con un buen número de fosas comunes aun por investigar y cada una de ellas es una página del libro de nuestra historia contemporánea más reciente y también más cruel. Una historia intencionadamente oculta donde los arqueólogos tenemos mucho que decir.
De la propia guerra también contamos con vestigios de gran interés, como las posiciones atrincheradas de la Ruta Orwell, conocidas internacionalmente, el espectacular bunker de Lanaja o las instalaciones del aeródromo entre Sariñena y Albalatillo, por citar solo alguno de los numerosos ejemplos. Incluso contamos con el Centro de Interpretación de la Guerra Civil en Aragón, en Robres, reflejo de la relevancia del territorio monegrino durante el conflicto.
3 PROYECTOS LLEVADOS A CABO, EXPERIENCIAS, PARTICIPACIÓN, IMPLICACIÓN LOCAL.
La primera campaña arqueológica se remonta al verano de 2013 y tuvo como escenario la localidad de Castelflorite, concretamente el cerro donde se asienta el yacimiento conocido como El Castillo. En aquel momento poco se conocía de este conjunto. Figuraba en la Carta Arqueológica de Aragón y se citaba su adscripción a contextos medievales, sin aportar más. En la meseta del cerro se conservaban un par de silos y el terreno natural afloraba por buena parte de la superficie. Todo hacía presagiar que no se habrían conservado demasiados restos del asentamiento original.
Yo conocía bien el asentamiento ya que años atrás tuve la fortuna de llevar a cabo unos trabajos de control y seguimiento arqueológico de las tareas de instalación de un vallado perimetral en el cerro. En ese momento conocí también a Pedro Loscertales, alcalde de la localidad. Desde entonces no dejamos de barruntar la posibilidad de plantear alguna idea que permitiese poner en valor el conjunto y activar el interés de la población local hacia su patrimonio cultural, en esta ocasión arqueológico. Finalmente en el verano de 2013, en plena crisis económica mundial, nos decidimos a poner en marcha un proyecto junto a las arqueólogas Pilar Peña y Sofía Seguí, con un par de ideas muy claras y un amplio listado de incógnitas que resolver.
Nos encontramos en pleno corazón de la Comarca de los Monegros, un territorio relativamente apartado objeto de la dejadez y desidia de las administraciones centralizadas y centralistas, donde el acceso a los recursos culturales no resultaba tan sencillo en aquellos momentos y la población de los núcleos rurales estaba condenada a vivir de espaldas a su propia cultura, a desconocer y despreciar su propia historia en la gran mayoría de las ocasiones.
Contando con esta situación inicial respecto a nuestro hábitat, adaptamos nuestro proyecto en dos sentidos. Por un lado estaba el entorno social. Por mi parte tenía claro que la estructura del proyecto en este sentido debería tener una clara referencia a la metodología empleada por la Arqueología Pública o Arqueología Comunitaria, una forma de estudiar nuestro pasado que siempre me ha resultado muy atractiva y cuyo desarrollo estoy convencido que puede suponer una transformación muy profunda y positiva en la percepción y valoración de la sociedad hacia su cultura y su historia. En resumen se trata de abrir las puertas de la excavación a su entorno social e implicar a la ciudadanía en los proyectos arqueológicos, bien de manera directa contando con la participación en algunas tareas de la excavación que no supongan un riesgo para el yacimiento, o bien por medio de actividades de carácter tangencial tales como charlas o jornadas de puertas abiertas, menos comprometidas pero igualmente efectivas.
Figura 2. Jornada de puertas abiertas en Las Valletas de Sena (2016).
En cuanto a la campaña arqueológica, en aquella primera experiencia se planteó como un curso de campo. Los participantes eran estudiantes de los últimos años de carrera de alguna de las pocas universidades en las que en aquellos años se empezaba a impartir el grado de Arqueología. En sus centros no se les ofrecía la posibilidad de la formación práctica y no tenían más remedio que buscarse la vida.
Sobre los medios, los ayuntamientos y la Comarca aportaban alojamiento y a veces la manutención de nuestros colaboradores, o los explorers, como cariñosamente y con cierta curiosidad nos llamaban al principio en Castelflorite. El resto del presupuesto lo sacábamos con las habituales y recurrentes iniciativas que caracterizan a estos proyectos. La arqueología le debe mucho a la venta de camisetas. Por cierto, en nuestro caso cada año sacábamos una colección diferente y en algunos casos tienen ya carácter de legendarias.
La respuesta de nuestro entorno en aquella campaña pionera fue una gratísima sorpresa para todos. Gradualmente la población fue aumentando su interés hacia el proyecto y sintiendo suyo el objeto de nuestro estudio: su identidad. Las convocatorias a las charlas y a la jornada de puertas abiertas contaban con asistencia multitudinaria. Nos consta que el proyecto tuvo un impacto positivo enorme en nuestro entorno. Consecuencia de esta respuesta social fue la atención de los medios de comunicación hacia los proyectos, una constante a lo largo de los años de campañas que de manera simbiótica recrecía el interés ciudadano por nuestra iniciativa.
Figura 3. Grabación de la excavación de la necrópolis altomedieval de Sena.
El éxito generado nos motivó a continuar las campañas y a repetir los esquemas a lo largo de los siguientes años, con campañas en Sena, en Pallaruelo de Monegros y en Villanueva de Sigena, con gran implicación social en todos los casos, pero también con un desarrollo científico muy notable. Complementamos las acciones con la creación del Encuentro de Arqueología de los Monegros, que celebramos en dos ocasiones contando con la participación de figuras muy relevantes de la arqueología aragonesa.
Figura 4. I Encuentro de Arqueología de los Monegros (Sariñena 2015), con algunos de los participantes.
En paralelo también aumentaba exponencialmente el interés de los estudiantes en colaborar con nosotros. En el año 2015 contamos superamos las 300 solicitudes. Este hecho nos suscitaba también una doble lectura. Si bien por un lado nos enorgullecía recibir la atención de futuros arqueólogos de todas partes (además de universitarios españoles hemos contado también con participantes de Argentina, Francia, Irlanda, México o Inglaterra), por otra parte era obligada la cuestión acerca de las carencias para el desarrollo de los conocimientos prácticos en arqueología de las universidades originarias de los solicitantes.
4 LA CONTINUIDAD, EL FUTURO.
En 2018 nos vimos obligados a realizar una parada técnica en nuestros proyectos. Por un lado las campañas habían generado una gran cantidad de información científica que no habíamos tenido tiempo material de procesar con la merecida atención. Aún hoy en día, cinco años después, seguimos exprimiendo los resultados de aquellas años y desarrollando nuevas investigaciones. La arqueología monegrina siempre ha estado presente en todas las ediciones del Congreso de Arqueología y Patrimonio Aragonés, y también en el Congreso Nacional de Arqueología Profesional y es un referente en el estudio del horizonte de los Campos de Urnas, uno de los temas arqueológicos más investigados a lo largo del tiempo, que también fue uno de los objetivos de nuestros trabajos contando con intervenciones tan relevantes como la campaña en el conocido yacimiento de Las Valletas, en Sena o el descubrimiento de otros nuevos como Los Sabinales o La Portellada, en Pallaruelo de Monegros, o El Cuartico en Villanueva de Sigena. La necrópolis altomedieval de Las Peñetas de Manolo, en Sena, es un fantástico ejemplo del mundo funerario visigodo y los estudios en curso sobre los materiales recuperados de la excavación serán un punto de inflexión para el conocimiento de este periodo.
Figura 5. Participación en el II Congreso de Arqueología y Patrimonio Aragonés.
Es mucho aun lo que aquellos resultados nos pueden ofrecer y debemos profundizar los trabajos en ese sentido. Por otra parte, tratamos de mantener la relación con los otros protagonistas de nuestros proyectos, la ciudadanía. Sin duda nuestro punto débil es la falta de disponibilidad que el propio discurrir de la cotidianeidad diaria implica. Todos los trabajos venían determinados por nuestra propia motivación de conocimiento e implicación con el entorno. La parada de 2018 se planteó como un punto y seguido, un lapso necesario para poner en orden la documentación generada y replantear el futuro de las campañas teniendo en cuenta todos los factores, incluida nuestra propia disponibilidad. En esas estábamos cuando nos sorprendió la pandemia interrumpiendo cualquier planificación posible y dando un nuevo sentido a las expectativas de futuro de nuestros proyectos y también de gran parte de la humanidad. En ese punto nos encontramos en este momento. Han pasado diez años desde que iniciamos aquella fantástica aventura arqueológica y muchos aspectos de nuestras vidas han cambiado también. Nuevas responsabilidades laborales o familiares, proyectos o investigaciones son parte ahora de nuestros designios vitales y es necesario repensar la situación.
Como ya he comentado, en el plano científico la continuidad está garantizada de aquí a varios años. En el ámbito social, es necesario repensar la situación y buscar nuevas formas de colaboración y relación con los ámbitos de actuación. Ya contamos con ideas y proyectos y muy pronto también los pondremos en marcha. Por otra parte, creo que es necesario aprovechar las ventajas de las redes y de las comunicaciones online, un camino que aun no hemos explorado suficientemente y que pienso que puede ser muy útil para mantener un contacto directo con nuestros amigos monegrinos.
5 LA IMPORTANCIA DE LA ARQUEOLOGÍA Y LO IMPORTANTE DE INVESTIGAR Y APRENDER.
Es evidente la relevancia que para cualquier sociedad debería suponer conocer en profundidad sus orígenes. En nuestro pasado se encuentra la explicación de nuestras acciones presentes y también se pueden predecir nuestro futuro, especialmente si nos empeñamos en obviar nuestra memoria, tratamos de manipularla o interpretarla inadecuadamente. Las fosas comunes son un ejemplo muy evidente. Son una evidencia material de todos aquellos valores que representan nuestra peor versión como sociedad. Pero son una parte de nuestra historia y debemos conocerla, analizarla y estudiarla, tal vez con mayor intensidad que cualquier otra, puesto que esas fosas son también una lección de vida y de futuro. Son el ejemplo de las actitudes que como ciudadanos no podemos volver a repetir y de las consecuencias que la pérdida de valores humanitarios, la falta de solidaridad y empatía hacia el prójimo y las derivas de tendencia fascista pueden provocar en nuestra sociedad.
La arqueología genera conocimiento, crea contenidos y escribe los renglones de las páginas del libro de nuestra historia, pero con un matiz muy relevante que tal vez otros investigadores no poseen. Los arqueólogos tratamos de leer el pasado por medio de la materialidad, de los restos de los objetos y artilugios que empleaban las diferentes culturas y esto implica necesariamente un factor de objetividad. Los textos del cronista Polibio nos van a contar la vida, milagros y hazañas del líder militar romano Publio Cornelio Escipión que sometió a los heroicos numantinos. Su visión ensalza, como en la mayoría de las crónicas, las bondades de los vencedores y olvida al derrotado. Los arqueólogos por el contrario nos vamos interesar por cómo eran los platos donde comían esas personas, como construían sus casas y poblados, como vivían y como morían los ricos y los pobre, los jefes y los vasallos. La vida cotidiana de las personas es un objeto de estudio principal para la arqueología.
Pero si queremos encajar en nuestro entorno social tenemos también que saber transmitir estos conocimientos que generamos. Pienso que este es uno de los grandes retos que en la arqueología tenemos por delante y con el que llevamos batallando en los últimos años. Tenemos grandes dificultades para lograr que la sociedad comprenda nuestro trabajo y nuestra función en su perspectiva real. Es habitual que se asocie a la figura del arqueólogo a la del héroe aventurero cinematográfico, de látigo y sombrero que viaja por el mundo en busca de supuestos tesoros, un ideograma que se aleja por completo de la realidad y que nos perjudica en cierta manera relativizando el gran esfuerzo y dedicación que supone nuestro trabajo cotidiano, la sobriedad y el rigor científico y metodológico que conlleva cada pequeño hallazgo. Es cierto que buscamos tesoros, pero se parecen más a un fragmento de cerámica que nos puede indicar la presencia de un horizonte cultural y que pasaría inadvertido para la mayoría de los mortales, que con fantásticos ídolos de oro y brillantes ocultos en cualquier exótico templo en algún rincón de la jungla.
En otro sentido, los años venideros van a ser trascendentales para la arqueología de gestión. Es necesario asentar definitivamente nuestra posición profesional. Como en todos los sectores de la sociedad española, la discriminación laboral por identidad de género supone una anacrónica y vergonzosa lacra para el colectivo y una prioridad avanzar definitivamente en todo tipo de iniciativas destinadas a lograr la igualdad en el trato y en las condiciones laborales de los y las profesionales de la arqueología.
Ciertamente la arqueología profesional se encuentra en una transición, sometida a las profundas transformaciones que en muchas ocasiones afectan también al resto de sectores profesionales. Afortunadamente, nuestra presencia en todo tipo de obras y proyectos de construcción, urbanismo o ingeniería ha crecido notablemente en los últimos años y es necesario resolver definitivamente viejos problemas que arrastramos desde nuestros inicios en el sector profesional, y afrontar los nuevos retos que nos planeta el futuro.
Es imprescindible reorientar nuestro trabajo hacia la ciudadanía, no olvidar en ningún caso que de ellos depende nuestro desarrollo y el pasado y el objeto de nuestro trabajo e investigaciones es también suyo. Y en ese mismo esquema nos convertimos en un elemento necesario, encargados de garantizar la objetividad y veracidad científica de las interpretaciones de nuestro pasado, mal que le pese a aquellos que siempre encuentran ocasión para tratar de manipular interesadamente nuestra historia. Distorsionando la recurrente frase televisiva, los arqueólogos sabemos bien que La verdad está ahí abajo.
«…La historia no es simplemente un tema reservado a unos pocos profesores encerrados en sus bibliotecas. Se trata de una actividad ciudadana, comunal y compartida…no ser capaz de pensar de forma histórica hace que seamos todos ciudadanos empobrecidos. Eso es porque la historia no es simplemente el pasado»
Mary Beard, catedrática de Clásicas de la Universidad de Cambridge especialista en la Antigüedad clásica y recientemente galardonada con el Premio Princesa de Asturias.